Está en la página 1de 5

Lectura de la hoja de Coca

HISTORIA DE LA COCA

En el Perú, desde tiempos inmemoriales el cultivo de la coca ha formado parte


de la tradición y costumbres del campesinado andino. La coca es utilizada en la
masticación, efectos estimulantes, en aplicaciones medicinales y en rituales
religiosos Se estima que estos usos y aplicaciones datan de alrededor de 6,500
años antes a la conquista española del Perú.

El uso tradicional de la hoja de coca ha comprometido las múltiples


dimensiones del acontecer social jugando una función central en toda
ceremonia colectiva de trascendencia: bautizos, matrimonios, defunciones,
organización de celebraciones, etc. Es precisamente el carácter "sagrado"
atribuido a la planta, lo que la ha tornado en objeto de reverencia y culto
otorgándole a la vez profundo significado. La hoja como, "hoja sagrada" no sólo
enriquecía la solidaridad social sino que facilitaba la comunicación ritual con las
divinidades.

Esto a la vez que hermanaba a los hombres fomentando la solidaridad interna y


la integración del grupo, los ponía en contacto con fuerzas tutelares que son el
sustento activo de su sociedad y de la naturaleza donde ésta habita. Esta
integración del individuo, con su familia, su comunidad, su cultura y su medio
ambiente a través de la hoja de coca, hizo de la planta un verdadero símbolo
de identidad étnica.

Dado su carácter sagrado, la hoja de coca actuaba como símbolo de prestigio y


ha sido objeto de intercambio recíproco, regalo preciado y medio general de
trueque. Es por ello que en el contexto indígena la coca es la "primera
mercancía" y, en particular, la de mayor liquidez y circulación, jugando el rol de
"cuasi moneda", ya que era uno de los productos susceptibles de ser
intercambiados por casi el total de los bienes que han circulado secularmente
en la economía campesina de los Andes.
Asimismo, la coca en su patrón tradicional siempre ha formado parte integral
del proceso productivo. En el trabajo de campo, la construcción de
infraestructuras, el pastoreo, el transporte y el almacenaje de semillas, se
masticaba en los momentos previos al trabajo, durante reposo y al, término de
la tarea. Esta práctica asume aún mayor significado y simbolismo, cuando se
trata de faenas comunales.

La utilización de la hoja de coca para elaborar drogas es un fenómeno


relativamente nuevo e importado de otras culturas. El crimen organizado que
abastece el consumo internacional promovió en los territorios de la selva
peruana el cultivo de coca mediante el fácil financiamiento de su sembrío y la
posterior compra de la hoja, aprovechando la situación de pobreza de las
familias que buscaban un medio para su supervivencia, generando una relación
de dependencia económica del campesino respecto de los traficantes de
drogas.

Hacia 1990, 200,000 familias dependían del cultivo ilícito de coca y el área para
éste fin era hasta once veces mayor que la requerida para abastecer las
necesidades del uso tradicional.

Definición:

La lectura de la Hoja de Coca es un método adivinatorio muy antiguo de origen


Inca, la cual nos brinda una conexión “mágica” con la plata, ya que en ella se
manifiesta su espíritu, siendo un “espíritu madre”.

Este oráculo es muy preciso y es por eso que todavía se sigue utilizando para
cualquier tipo de consulta.

Para los entendidos y los creyentes de su poder oracular, la lectura de hojas de


coca es altamente preciso, y solo superado con los oráculos de los
antiquísimos Apus. Comparada con los métodos adivinatorios occidentales y
orientales, las hojas de coca son consideradas incluso tan o más exactas que
el I-Ching.
La lectura de hojas de coca se realiza principalmente en fechas importantes
dentro de la cosmovisión andina, tales como el mes de agosto (inicio de las
cosechas) y entre el 21 y 24 de junio (solsticio y fiesta del Inti Raymi), aunque
no es una práctica exclusiva de esas fechas: las hojas pueden ser consultadas
todo el año.

La práctica y enseñanza de su lectura es por vía familiar, por lo que existen


muy pocas personas no procedentes del ande, que saben interpretar las hojas;
esos pocos, han obtenido el conocimiento al contraer nupcias con un miembro
de una familia que practique su lectura, por lo que podemos asegurar que no
es necesario ser de origen indígena para conocer este método oracular,
aunque hay que recalacar que son pocos los afortunados.

Existe un rito previo a la lectura: no son pocos los lectores de coca que
prefieren que el consultante traiga sus propias hojas para hacer la consulta.
Las hojas son entonces previamente seleccionadas, descartándose las más
viejas o secas: este proceso es también una especie de purificación mental,
tanto para el oficiante como para el interrogador. Se acostumbra extender un
tejido hecho a mano, para servir de campo para la consulta; esta es
preferentemente de color rojo. En tiempos pasados, se acostumbraba utilizar
un pedazo de un manto preinca: afortunadamente para el patrimonio nacional,
esa costumbre ya está en vías de extinción.

La mayoría de los lectores de las hojas colocan a un lado del manto o campo
de lectura, una imagen religiosa (generalmente una estampa de la Virgen de la
Candelaria, representación para el mundo andino, de la Pachamama) y una
campana. El rito inicial consiste en pedir a la pachamama permiso para "leer la
coca", con oraciones en quechua o aymara, tocar la campana hacia los cuatro
puntos cardinales y con unas cuantas hojas de coca, ofrecerlas simbólicamente
con la mano alzada, también a los cuatro puntos cardinales. En algunos sitios
aún persiste la costumbre de chacchar (masticar) hojas, tanto oficiante como
consultante, antes de iniciar la consulta: si el sabor que tienen las hojas es
"dulce", el ritual proseguirá; si en cambio se sienten "amargas", se recomienda
no consultar a la coca.
Tras la primera consulta, el oficiante toma dos hojas grandes de coca,
colocándolas a mabos extremos del campo: una mostrando su cara frontal y
otra su anverso: siendo consideradas como una respuesta positiva y una
negativa, respectivamente. Luego, toma un puñado de hojas y las deja caer
sobre el manto: ahí se inicia la lectura.

Las hojas se interpretan de varias formas: a mayor cantidad de hojas


mostrando su cara frontal (de verde intenso), la respuesta a la pregunta será
positiva, y negativa en el caso contrario; igualmente, la proximidad a las hojas
grandes en los extremos, es interpretada de la misma forma.

El resto de la información es obtenida por las hojas en sí: sus formas, sus
dobleces, sus muescas y tonalidad de color, son traducidas de tal forma en que
se identifican como "puentes" ( símbolo de viades), personas (destacadas
hasta en sus características físicas), trámites documentarios, terrenos, ganado,
etc. Asimismo, se puede observar en ellas enfermedades y tratamientos a
seguir; no puedo profundizar más las señales ya que, fiel a la tradición andina,
debo mantener ese conocimiento sólo disponible para unos pocos.

De igual manera, el conjunto de hojas sobre el manto, forman figuras que son
interpretados por el oficiante, utilizándolas para conectarse por medio del
inconsciente colectivo, con sus antepasados, logrando así información tal como
fechas en meses, días y años, nombres y la descripción de lugares lejanos en
el tiempo y el espacio, así como sucesos con el mínimo de detalles: esta
cualidad más bien mora en el oficiante, pudiéndose encontrar en los países
andinos, individuos capaces de obtener información realmente pasmosa, por
medio de la planta sagrada de los incas.
De igual manera, el conjunto de hojas sobre el manto, forman figuras que son
interpretados por el oficiante, utilizándolas para conectarse por medio del
inconsciente colectivo, con sus antepasados, logrando así información tal como
fechas en meses, días y años, nombres y la descripción de lugares lejanos en
el tiempo y el espacio, así como sucesos con el mínimo de detalles: esta
cualidad más bien mora en el oficiante, pudiéndose encontrar en los países
andinos, individuos capaces de obtener información realmente pasmosa, por
medio de la planta sagrada de los incas.