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Bitácora Marxista-Leninista

Una reflexión necesaria sobre las FARC-EP,


los acuerdos de paz
y la historia de las guerrillas en Colombia

2016

Equipo de Bitácora (M-L)


EDITORES

Equipo de Bitácora Marxista-Leninista

Editado el 14 de septiembre del 2016


Reeditado el 27 de mayo de 2018

La presente edición, sin ánimo de lucro, no tiene más que un objetivo,


promover la comprensión de los fundamentos elementales del
marxismo-leninismo como fuente de las más avanzadas teorías de
emancipación proletaria:

«Henos aquí, construyendo los pilares de lo que ha de venir».


Contenido

Una reflexión necesaria sobre las FARC-EP, los presentes acuerdos de paz y la
historia de las guerrillas en Colombia ------------------------------------------------- 1

Preámbulo ------------------------------------------------------------------------------ 1

El nacimiento del Partido Comunista Colombiano (PCC) y su pronta


claudicación ---------------------------------------------------------------------------- 2

Aclaraciones sobre la fundación y desarrollo de las FARC-EP ------------------- 7

El clásico caso de organización de guerrilla espontánea, ecléctica y con


fraccionalismos ----------------------------------------------------------------------- 11

La estrategia de la toma de poder errada y sus métodos aventureros,


terroristas y antipopulares ---------------------------------------------------------- 13

Desmontando algunos de los pseudoargumentos utilizados por los defensores


de las FARC-EP ----------------------------------------------------------------------- 17

Un programa económico que defiende la propiedad privada ------------------ 20

La integración y aceptación del sistema político burgués; ¿final sorprendente


o esperado? --------------------------------------------------------------------------- 24

Las esperanzas de la guerrilla de acceso del poder reciclándose en la


democracia burguesa parlamentarista -------------------------------------------- 26

¿Cuál será la futura pose de las FARC-EP en la política colombiana? --------- 31

¿Tendrá relevancia, peso en el panorama político colombiano la nueva


organización política derivada de las FARC-EP? -------------------------------- 37

Sobre el llamado «proceso de paz» y la conocida «reconciliación nacional» 38

En Colombia no habrá «paz» por mucho que los firmantes del acuerdo así lo
aseguren ------------------------------------------------------------------------------- 41

Los principales actores internacionales en el «proceso de paz» colombiano: el


papel de Cuba, apadrinando de la guerrilla -------------------------------------- 45

Algunos apuntes sobre el ELN, guerrilla todavía en activo ---------------------- 51

El contexto de creación y degeneración del PC de C-ML/EPL ----------------- 58

El deber de los marxista-leninistas colombianos respecto a los --------------- 93

¿Por qué ganó el NO a «los acuerdos de paz» en el plebiscito colombiano? - 94

Anexos ----------------------------------------------------------------------------------- 96
Renegociación de un nuevo acuerdo de Paz para poder establecer un partido,
una estética y un programa socialdemócrata-cristiano ------------------------- 96

El apoyo a los regímenes y figuras burguesas en franca decadencia --------- 103

De nuevo una visión histórica trotskista y falsa sobre la Revolución de Octubre


de 1917 y sus figuras ---------------------------------------------------------------- 106
Equipo de Bitácora (M-L)

Una reflexión necesaria sobre las FARC-EP, los presentes


acuerdos de paz y la historia de las guerrillas en Colombia

Preámbulo

Aprovechando los recientes acuerdos entre las FARC-EP y el Gobierno de


Colombia se hacía necesario realizar un análisis sobre los acuerdos de paz
alcanzados, sobre todo a causa de tanta deformación sobre el carácter de este
proceso.

Rápidamente los apologistas de la guerrilla han salido al paso, como siempre,


con fuerte dosis de seguidismo para lanzar los mismos eslóganes
propagandísticos que lanzan tanto las FARC-EP como otras organizaciones y
países pro-FARC-EP, sin siquiera aproximarse al análisis de los hechos:
simplemente han lanzado las campanas al vuelo y han celebrado bajo un halo de
positivismo, de «todo va bien» y de que hasta «los acuerdos van en pro de los
intereses de los colombianos y el socialismo». En realidad les entendemos:
¿análisis propios para qué? Estas organizaciones no lo necesitan, es perder el
tiempo para ellos, ya tienen a una militancia educada y acostumbrada a seguir
órdenes sin rechistar porque así lo dice la dirección, todo justificado por el amor
a unas siglas o por la fe en el todopoderoso líder, etc. Sabemos que la lógica de
estas organizaciones impuesta a la militancia es que: las dudas, los hechos que
no cuadran, la positividad que chirría con la realidad, la denuncia de los
compromisos que atentan a los principios, la exposición de contradicciones, los
debates teóricos, la autocrítica, etc. «mejor dejarlos para otro momento»,
«mejor para los doctrinalistas», y así eluden «revisar la cuenta» que recordemos
la acabaran pagando los trabajadores que son a quienes engañan.

Nuestro análisis científico se mantiene ajeno a la enfermedad del «seguidismo»


que tanto padecen los revisionistas modernos: en ese sentido, creemos que toda
cuestión histórica o actual de importancia debe ser analizada a prisa bajo el
prisma del marxismo-leninismo, es decir bajo el método del materialismo
dialéctico, ya que si precisamente dejamos que «otros» hagan esos análisis, esos
otros estarán influenciado con sus análisis deformados a las masas. Recordamos
de paso a nuestros lectores que para realizar un análisis científico de los
acontecimientos también se hace necesario excluir el sentimentalismo –otra
enfermedad de la que siempre están contagiados los oportunistas–.

En torno al tema central del documento, responderemos a preguntas


apremiantes: ¿era un final esperado el abandono de las armas y la inclusión de

1
las FARC-EP en la democracia burguesa? ¿Qué es y qué significa la política de la
«reconciliación nacional» para Colombia? ¿Quiénes han sido los principales
valedores internacionales del «proceso de paz»? ¿Realmente habrá «paz» en
Colombia? ¿Se resolverán los problemas sociales de la sociedad colombiana?
¿Cuál es el futuro de las FARC-EP como partido político legal?

En cuanto a la historia de las FARC-EP hemos tenido que aclarar muchos mitos
sobre su origen liberal y revisionista, sobre su carácter social netamente
pequeño burgués, pasando a analizar también sus desviaciones militares de
tipología maoístas-guevaristas entre las que se incluyen también métodos
terroristas.

Además de ello hemos visto necesario resolver algunas cuestiones históricas de


las guerrillas en Colombia, su origen, su carácter y su desarrollo, ya que
creíamos que centrarnos solo en las FARC-EP serían realizar un análisis
unilateral de la política y las guerrillas en Colombia, así que era menester
analizar lo más importante de la guerrilla del ELN o el desarrollo del partido
político del PC de C-ML y su brazo armado el EPL, desde su fundación a
nuestros días. Esto nos dará además una imagen de las fuerzas políticas de la
llamada «izquierda» que han operado en Colombia en las últimas décadas.

Por último: hemos dejado un capítulo final sobre el deber que pesa sobre las
espaldas de los marxista-leninistas colombianos a la hora de clarificar con
paciencia todo esto a las masas trabajadoras colombianas, trabajo que de no
realizarse o considerarse banal se conseguirá el mismo resultado que el actual:
que las masas vivan en la inopia sobre los acontecimientos económico-políticos
históricos o presentes y queden presas de cualquier corriente demagógica que va
en contra de sus intereses.

Así mismo, este análisis permitirá que el lector comprenda el desarrollo de


muchas de las organizaciones de similar carácter, y aunque esto será del todo
cierto en algunas cuestiones, siempre debemos buscar las particularidades de
cada movimiento y cada proceso de otro modo caeríamos en la metafísica y el
subjetivismo, por lo que animamos a otros marxista-leninistas a realizar el
debido análisis sobre organizaciones similares a las FARC-EP de su país o de
otros países.

El nacimiento del Partido Comunista Colombiano (PCC) y su pronta


claudicación

El Partido Comunista Colombiano (PCC) nace en 1930 como el resultado de un


largo proceso de creación de asociaciones fallidas. Por ejemplo: fue el caso del
Partido Obrero (PO) de 1915, el intento de fundar un partido comunista en
2
Bogotá bajo la iniciativa de Silvestre Savistki, o el caso del Partido Socialista
(PS) que tan sólo duró de 1919-1923; para 1926 se fundaría el Partido Socialista
Revolucionario (PSR) que fue aceptado como miembro de la Komintern
(Internacional Comunista) en 1928. A finales de la década muchos miembros
acabarían presos o muertos por la represión o desertaron en momentos de horas
bajas a las filas del Partido Liberal Colombiano (PLC), el sector que se consolida
y cree firmemente en su propósito fundaría el PCC finalmente.

Pero pronto surgirían grandes desviaciones en lo ideológica que evidenciaban la


falta de bolchevización del partido y sus remanencias socialdemócratas.

El PCC en los años 40 venía de mantener desviaciones derechistas de tipo


browderistas durante los años en que Augusto Durán estuvo a la cabeza:

«El cubano y el venezolano fueron, con el colombiano, los partidos comunistas


que aceptaron con mayor entusiasmo las tesis de Earl Browder». (Manuel
Caballero; La Internacional Comunista y la revolución latinoamericana, 1919-
1943, 1987)

Las desviaciones del browderismo incluían unas ilusiones sobre el carácter del
imperialismo, creyendo que el imperialismo podía desarrollarse de forma
pacífica sin necesidad de las políticas que incluyeran métodos militares; que la
descolonización se iría produciéndose sin resistencia de los países colonialistas y
por su espíritu humanista; que podían y debían entenderse el campo
imperialista con el campo socialista y que gracias a la mediación entre los
Estados Unidos y la Unión Soviética todos los problemas podrían resolverse de
forma civilizada; que los países atrasados podían salir de su atraso apoyándose
en los países desarrollados incluidos los países imperialistas por medio de la
estimulación de capital y comercio a base de empresas mixtas, créditos,
organismos económicos conjuntos, etc.; que puesto que hasta un futuro muy
lejano se lucharía por el socialismo y el comunismo, los partidos comunistas no
tenían sentido por el momento, que todo se debía reducir si era posible a un
sistema bipartidista para polarizar la sociedad, donde los comunistas se
agruparan con otras fuerzas progresistas contra el fascismo, la derecha y la
reacción recalcitrante; que en los países atrasados no se podía ir al socialismo
sin haber pasado un largo periodo de desarrollo del capitalismo lo que incluía la
búsqueda de una alianza con la burguesía nacional y su promoción.

En Colombia estas líneas browderistas se reflejaron en el PCC en hechos como


cambiar de nombre al partido llamándolo Partido Socialista Democrático (PSD)
con la perspectiva de disolverlo, manteniendo una política reformista de
colaboración de clases de lo más deleznable, incluso llegando a colaborar con el
nefasto y represivo gobierno electo de Mariano Ospina Pérez en búsqueda de
una alianza con la parte «progresista» de la burguesía.

3
Muchos de los defensores de la historia del PCC han hablado que esa línea se
rectificó a partir de 1947. Nada más lejos de la realidad. Sépase que el llamado
Vº Congreso del PCC de 1947, autodenominado congreso de la rectificación
leninista, no fue liderado por leninistas ya que Gilberto Vieira White fue
nombrado secretario general, y este ya entonces era un famoso revisor de las
tesis de Marx sobre Bolívar desde un enfoque sentimentalista y nacionalista-
burgués, figura colombiana que a la postre sería un jruschovista declarado y
fervoroso defensor de la Perestroika de Gorbachov, pero que hasta destaparse
como tal desarrolló una línea oportunista en especial en la política de frente y
sus alianzas intentando decorar esta línea traicionera. Así que pese a la
pretendida rectificación de línea que vendía Vieira el PCC no se libró de los
errores derechistas, y poco después el partido con Vieira a la cabeza aceptó las
resoluciones y tesis del XXº Congreso del PCUS de Jruschov de 1956. El PCC
sólo mantuvo una particularidad obligada por las condiciones de Colombia que
era el justificar teóricamente y en la praxis el uso de las guerrillas campesinas
como métodos de autodefensa; es decir, validaba la violencia armada solamente
como métodos defensivos para defender a los militantes del partido y
simpatizantes, pero sin ninguna perspectiva de utilizar esas guerrillas
campesinas con carácter ofensivo en un futuro ni de extender el brazo armado a
las ciudades, lo que limitaban la comprensión de las masas trabajadoras sobre el
uso de la violencia revolucionaria para sus fines y entorpecían la expansión de la
revolución armada. Con estos desarrollos en el PCC acabó diluyéndose por
completo cualquier rastro de comunismo que pudiera haber tenido este partido.

Las desviaciones de tipo jruschovista incluyen la coexistencia pacífica entre el


capitalismo y el socialismo, la integración pacífica y paulatina del capitalismo en
el socialismo, centrar el trabajo del partido en la lucha parlamentaria. El PCC no
escapó a todo ello:

«Se consideraba que en la Unión Soviética, bajo el Gobierno del «renegado»


Nikita Jruschov, se había «falsificado» la teoría marxista-leninista y se habían
generado posiciones políticas imposibles de defender: «(1) la «emulación
pacífica» entre el socialismo y el capitalismo; (2) la «coexistencia pacífica»
entre el capitalismo y el socialismo; y (3) la «transición pacífica» del
capitalismo al socialismo». Según el izquierdismo criollo, esos postulados
«revisionistas» habían tenido eco en Colombia, específicamente en el Partido
Comunista Colombiano (PCC), pues se consideraba que era un partido
pacifista empeñado en alcanzar el poder por la vía electoral, que se había
quedado en la lucha exclusivamente reivindicativa y «economicista» —es
decir, en la búsqueda de mejores salarios o condiciones laborales—, estimando,
equivocadamente, que este era el medio adecuado para que los trabajadores
desarrollaran «conciencia de clase». Para los críticos de los «mamertos» —
término despectivo que, en la jerga de aquellos años, denotaba la claudicación

4
política a cambio de prebendas—, la lucha reivindicativa conducía a la
perpetuación de la esclavización de los obreros y a mantenerlos atrapados en
la lógica del capital. Las críticas al PCC sobre la presunta renuncia a la lucha
armada, como se había planteado en el VIIIº Congreso (1959) —en el que se
esbozó la posibilidad del tránsito pacífico del capitalismo al socialismo—, no
puede ser considerada prueba fehaciente del pacifismo de ese partido, pues
hubo otras declaraciones que aseveraron lo contrario, como la del Xº
Congreso (1966), que planteó la combinación de todas las formas posibles de
lucha. La ambigüedad del PCC por esos años, de cara a la lucha armada,
radicaba, por supuesto, en la mixtura entre la vía legal y la vía armada, y en
que esta ocupaba un lugar secundario en los objetivos del Partido; su
existencia, aparentemente, tenía más bien fines propagandísticos o, a lo sumo,
era considerada como una reserva estratégica hacia el futuro ante «previsibles
enfrentamientos decisivos contra la represión oligárquica y la posible
intervención militar directa del imperialismo yanqui en la culminación de la
crisis del sistema paritario». (Centro nacional de memoria histórica; Guerrilla
y población civil; Trayectoria de las FARC-EP 1949-2013, 2014)

Desviaciones que se parecen como dos gotas de agua a las que ya practicó el PCC
durante los años del browderismo implantado por Durán.

Veamos más manifestaciones como la tendencia hacia una búsqueda de alianza


con la burguesía nacional a cualquier precio y la política de expulsiones a la más
mínima crítica ideológica de la línea del partido estableciendo un centralismo
burocrático como método de dirección del partido:

«Esta condición internacional se convirtió en un catalizador de las diferencias


internas que el PCC buscó resolver por la vía de la expulsión a los críticos y
opositores de su política de alianzas y de su concepción táctica de la lucha
revolucionaria. El PCC realizó el IXº Congreso a mediados de 1961, planteando
como táctica principal para el período, la alianza electoral con el Movimiento
Revolucionario Liberal (MRL) de Alfonso López Michelsen, recién creado en
1960». (Carlos Medina Gallego; FARC-EP Y ELN; Una historia política
comparada (1958- 2006), 2010)

A principios de los 60 el PCC veía como se descomponía al interior con el


surgimiento de fracciones y escisiones debido a su carácter browderista-
jruschovista:

«A partir del IXº Congreso de 1961 se incrementaron las expulsiones:


Francisco Garnica, Secretario Político de la JUCO en el Valle es expulsado en el
Vº Pleno de 1962. Durante el Pleno, Garnica criticó al PCC por centrar su
ataque contra lo que se llamaba el «oportunismo de izquierda», insistiendo en
que el principal peligro para la revolución colombiana era el «oportunismo de

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derecha». Esta posición dividió a la JUCO y el sector mayoritario abandonó el
Partido. El 11 de marzo de 1962 el Comité Ejecutivo Central de la JUCO expulsó
a Edisson Lopesierra, Fred Kaim, Uriel Barrera, Cesar Uribe, Libardo Mora
Toro –futuros fundadores del PC de C-ML– y Víctor Medina Morón –uno de
los fundadores del ELN–. El 3 de diciembre de 1963, Pedro Vásquez Rendón,
miembro del Comité Central, envió una carta al Partido cuestionando su
expulsión en el 29 Pleno. En ella formulaba una dura crítica a la dirección del
partido centrándose en el cuestionamiento a la creencia del partido en una
alianza con la burguesía, o en la existencia de sectores progresistas de la
burguesía, para él la burguesía colombiana era en su totalidad
proimperialista; se oponía a la estrategia de participar en elecciones,
planteando que estaban cerradas las vías para la participación electoral;
condenaba la línea de la autodefensa para el movimiento campesino, pues
impedía el avance a «formas superiores de lucha». (Carlos Medina Gallego;
FARC-EP Y ELN; Una historia política comparada (1958- 2006), 2010)

Durante los años 70 y 80 el PCC fue el clásico partido revisionista prosoviético


que apoyaba todas las políticas nacionales e internacionales de la Unión
Soviética, en eso no se distinguía del resto de partido afines al revisionismo
soviético que languidecían poco a poco por sus políticas de reconciliación de
clases y por su seguidismo acrítico a un país del exterior. Este apoyo incluyó por
supuesto propaganda y entusiasmo hasta en la época de la Perestroika:

«¿Qué significado atribuyen a las transformaciones que está viviendo la


URSS? ¿Ha tenido este proceso alguna repercusión interna dentro de su
partido y dentro de la izquierda colombiana?

Nosotros hacemos una valoración entusiasta de la «perestroika».


Consideramos que es un progreso inmenso, un gran salto histórico hacia
adelante, es la etapa en que el socialismo se siente capaz de corregir una gran
cantidad de deficiencias y liberarse del problema de la costra burocrática. Esto
no quiere decir que nosotros percibíamos todos los problemas que había en la
Unión Soviética; nos dábamos cuenta de algunos de ellos; conocíamos una
cantidad de problemas a través de camaradas nuestros que vivían, que
trabajaban allá, que dominan bien el ruso. Y nunca pensamos que esos
problemas pudieran impedir el avance del socialismo. Estábamos seguros de
que el socialismo los superaría, pero nos ha sorprendido gratamente ver que
ha irrumpido la «perestroika», que la corrección de las deficiencias es más
rápida de lo que esperábamos. Yo, personalmente, suponía que eso iba a llevar
más tiempo. Estoy muy contento de lo que está sucediendo en la Unión
Soviética, creo que eso va a tener una repercusión favorable y muy grande en
el movimiento revolucionario mundial, como lo ha tenido ya en el mundo su
política de paz, que ha sido un éxito extraordinario. Y va a resolver y está ya
resolviendo una serie de problemas que había en el movimiento comunista».

6
(Marta Harnecker; Colombia: Combinación de todas las formas de lucha,
Entrevista a Gilberto Vieira, 1988)

El PCC siempre ha sido uno de los promotores de la paz entre las guerrillas y el
gobierno, y de una emulación civilizada por el poder en los límites de la
democracia burguesa. Actualmente es uno de los grupos impulsores de la
Marcha Patriótica, grupo fin al «socialismo del siglo XXI». En general
explicamos el carácter del PCC y su viraje de forma cronológica para que se vea
lo falso de aquellos que dicen que las FARC-EP son una guerrilla
«revolucionaria» e incluso marxista debido al influjo de miembros o ex
miembros del PCC en su día.

Aclaraciones sobre la fundación y desarrollo de las FARC-EP

En esta época, para que el lector entienda el contexto represivo fueron sonados
el asesinato del miembro del PLC Jorge Eliécer Gaitán en 1948, del miembro del
PCC Manuel Marulanda Vélez en 1953 –Pedro Antonio Marín Rodríguez, alias
«Tirofijo» y líder de las FARC-EP, adoptaría como pseudónimo su nombre–, el
miembro del PLC liberal Guadalupe Salcedo en 1957 o el asesinato del miembro
del PCC Jacobo Prías en 1960. Los gobiernos conservadores como se ve «no se
andaban con chiquitas» en cuanto a exterminar a las cabezas visibles de la
oposición:

«Aunque se presentaron diversos hechos violentos durante el Gobierno del


presidente conservador Mariano Ospina Pérez (1946-1950), ninguno causó
tanta conmoción como el magnicidio del líder popular Jorge Eliécer Gaitán, el
9 de abril de 1948. Este hecho generó un clima de frustración en amplios
sectores sociales, quienes habían visto en Gaitán una figura política sensible a
los intereses populares y un potencial continuador de los procesos de
modernización emprendidos décadas atrás. La situación empeoró con el
ascenso a la presidencia en 1950 del jefe conservador Laureano Gómez, debido
a sus posiciones sectarias, evidentes en mecanismos como la partidización de
las instituciones del Estado y las medidas represivas que aplicó contra sus
contradictores políticos. (...) En líneas generales, tanto liberales como
comunistas esbozaron el mismo argumento de fondo: la resistencia armada
contra el terrorismo de Estado. Con ello, no hicieron otra cosa que apoyarse en
la legitimidad de la violencia de respuesta, fuertemente arraigada en la
mentalidad colectiva de esa época, que se expresaba en el uso jurídico de la
figura de la «legítima defensa», en el entendido de justificarla como una
ineludible exigencia moral dirigida a neutralizar una agresión violenta,
injusta y en ocasiones institucionalizada». (Centro nacional de memoria

7
histórica; Guerrilla y población civil; Trayectoria de las FARC-EP 1949-2013,
2014)

La historia de las FARC-EP nace como la colaboración y después unión de


diferentes guerrillas del PCC y el PCI en el marco de los años 60. Unión
guerrillera que se da por diversas razones, ya que bien se van unificando por
convicción o necesidad. Oficialmente se data la Operación contra Marquetalia
de 1964 del Ejército Colombiano contra los guerrilleros de esa zona y el
lanzamiento de «Programa Agrario» como el hito que daba luz a las FARC-EP,
aunque su nombre oficial se supone que se empieza a ver en la IIº Conferencia
de Guerrillas del Bloque Sur en mayo de 1966. Entre estas guerrillas activas que
darían lugar a las FARC-EP se incluía a los miembros del PLC y a los miembros
del PCC. Entiéndase que en Colombia la creación de guerrillas campesinas era
algo a la orden del día debido a que: primero; era y es uno de los países con
mayores problemas respecto a la tierra, con niveles de latifundismo enormes,
por tanto con un gran número de campesinos pobres sin tierras, y segundo;
debido a la creación del paramilitarismo, que obligaba a los campesinos a crear
estas guerrillas para defenderse del gobierno y sus métodos, esto explica como
decimos el fenómeno guerrillero campesino permanente en el país.

No podemos pasar por alto que en esta época algunos de los «socialdemócratas»
aún mantenían tesis de revolución violenta e incluso la dictadura del
proletariado como puede ser el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), por
lo que no es del todo descabellado que las presuntas guerrillas «comunistas» de
las que muchas veces haba la historiografía revisionista-burguesa fueran en
realidad movimientos de un carácter socialdemócrata, liberal, etc. Si bien este
rasgo de la lucha armada que se fue perdiendo en la socialdemocracia de los
países desarrollados se siguió viendo en muchos países subdesarrollados
durante el proceso de descolonización, de hecho el tercermundismo era eso:
socialdemocratismo y nacionalismo regional.

Las FARC-EP, se constituyó por la unión de grupos guerrilleros de diferente


ideología, y como consecuencia recibió en su seno a miembros: de un partido
burgués y vacilante como el Partido Liberal Colombiano (PLC), que
precisamente acabaría colaborando con el Partido Conservador (PC), quién
había desatado años antes la represión. Las FARC-EP, ya constituida, se acabó
adueñando de los focos de guerrillas liberales, ya que por un lado el ala más
reaccionaria del partido ya había contraído una alianza con los conservadores y
estaban en el gobierno, y el ala más radical y sus reductos de estas guerrillas de
defensa contra la represión de los conservadores no tuvieron otro remedio que
sumarse y disolverse en las FARC-EP para sobrevivir ante la represión, este fue
el caso de «Tirofijo» y otros liberales.

8
Por otro lado recibió a miembros del Partido Comunista Colombiano (PCC).
Este caso nos parece de especial importancia a explicar, debido a que toda la
historiografía burguesa-revisionista no ha sabido analizar la veracidad de los
hechos. La historiografía burguesa-revisionista ha venido diciendo que las
FARC-EP al recibir a miembros o desertores del PCC se fundaron como una
guerrilla de carácter o al menos de origen inicial comunista. Nada más lejos de
la realidad. El PCC como ya explicamos anteriormente venía de un periodo en
que fue totalmente rendido al browderismo, después aceptaron con gusto las
tesis jruschovistas, de comunista nada, era un partido que revisaba los
fundamentos del comunismo, es decir revisionista. Otra aclaración a tener en
cuenta es que pese a la gran influencia de cuadros del PCC que desertaban y se
pasaban a las FARC-EP o que tenían doble militancia, el PCC jamás controló a
las FARC-EP como se ha dicho a veces:

«Me parece extraño que usted hable de las FARC, de su programa y de su


lucha como mirándolas desde lejos, ¿acaso las FARC no están relacionadas con
el Partido Comunista?

68) Son guerrillas campesinas que se identifican con la política del Partido
Comunista.

Pero, ¿entonces hubo realmente un Congreso o una decisión de las FARC sin
que ustedes, la dirección del Partido, estuvieran presentes y orientaran ese
evento?

69) Hay que entender que, desde que se desata la lucha guerrillera, es
absolutamente imposible que el partido asuma la dirección del movimiento
armado. Este tiene su propia dirección, sus comandos operativos que actúan».
(Marta Harnecker; Colombia: Combinación de todas las formas de lucha,
Entrevista a Gilberto Vieira, 1988)

El PCC con la implementación del jruschovismo se fue distanciando de las


reivindicaciones y programa de las FARC-EP, hasta que a finales de los 80 se
hace evidente las divergencias debido a que el PCC ya empieza a dejar de apoyar
formalmente la postura de la doble posición para llegar al poder –formalmente
aceptaba en sus programas la posibilidad de la vía parlamentaria y la vía
armada– mientras que a la vez las FARC-EP ya hacía tiempo que había
empezado a combinar los métodos terroristas, por lo que el PCC acabaría
retirando parte de su simpatía a sus reivindicaciones, intentando que no se les
relacionara tanto como antes. Las FARC-EP a principios del siglo XXI visto lo
visto decidió crear el Partido Comunista Clandestino Colombiano (PCCC) como
método para practicar una política de masas y también como medio de
reclutamiento, ya que el PCC hacía décadas que se había distanciado de su lucha
y no podía usarse como vehículo para estos propósitos.

9
A esto añádase dos corrientes revisionistas que afluyeron para sumarse a las
FARC-EP. Primero los maoístas, muchos de ellos disfrazados de marxista-
leninistas, aprovecharon en el PCC el viraje cada vez más abiertamente pacifista,
legalista y parlamentario de la facción jruschovista de Gilberto Vieira para
imponer su visión aventurera de la lucha armada y proclamar la estrategia de la
«Guerra Popular Prolongada» para la toma de poder, que destinaba la mayoría
de acciones hacia el campo, también los maoístas pretendían «ruralizar» aún
más la organización en su composición social. Aunque le resulte raro al lector el
propio líder del PCC había estado influenciado por el maoísmo y fue uno de los
traductores de los escritos de Mao Zedong en Colombia, por lo que la influencia
del revisionismo chino en el PCC es notable desde sus inicios, aunque Vieira y su
grupo decidieran ser más cercanos a los nuevos revisionistas de Moscú. Estos
elementos maoístas o influenciados por el maoísmo que llegaron a las FARC-EP
provenientes del PCC o de otras organizaciones por las razones que fueran
acabarían implantando gran parte de la visión militar de la organización de las
FARC-EP para los años venideros. Por otro lado también existieron y vinieron a
este caldo de cultivo elementos ecléctico inspirados por la Revolución Cubana
de 1959, estos elementos castro-guevarista, y por tanto con una visión militar de
toma de poder foquista como Jacobo Arenas –que había seguido a Augusto
Durán en sus tesis browderistas en el PCC–, también formarían parte del núcleo
central de las tesis de las FARC-EP, aunque oficialmente tampoco se hayan
reivindicado bajo el foquismo, pero como sabemos en estos grupos no siempre
tiene la práctica va acompañada de una enunciación teórica, ni la enunciación
teórica concuerda con la práctica. No se tiene pues, constancia de verdaderos
marxista-leninistas en la fundación de las FARC-EP, y de hecho bajo esta pinza
de corrientes, si los hubiera habido, se ve a estas alturas que quedaron diluidos
entre esa amalgama revisionista.

Los verdaderos revolucionarios fundarían precisamente en 1965 el Partido


Comunista de Colombia Marxista-Leninista (PC de C-ML) para distanciarse de
la política revisionista del viejo PCC –aunque no sin dificultades de repetir los
errores de varias corrientes del momento–. Es decir mientras los marxista-
leninistas y revolucionarios honestos se escindieron paulatinamente del viejo
PCC revisionista en diversos grupos hasta unificarse en un único partido dando
lugar al PC de C-ML como muestra de su oposición al revisionismo, las FARC-
EP en cambio por otro lado, se estaba dedicando a recoger en su seno a
militantes o desertores del PCC y el PL, o dicho de otro modo abría las puertas
de par en par a quién quisiese entrar a formar parte de su guerrilla más allá de
su procedencia, sin ningún requisito ideológico, hacían piña con el revisionismo
en un momento en que los marxista-leninistas del mundo estaban luchando
contra el revisionismo a vida o muerte.

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El clásico caso de organización de guerrilla espontánea, ecléctica y
con fraccionalismos

Las FARC-EP pues un ejemplo clásico de guerrilla que nace de forma


espontánea sin organización ni ideología clara y que niega la necesidad del
partido comunista bajo la ideología marxista-leninista y sus normas
organizativas:

«Otros ideólogos de la «nueva izquierda» en Latinoamérica y Europa van aún


más lejos. Ellos argumentan que sería necesario traer la conciencia socialista
en la clase obrera y las masas trabajadoras. Pensarían hacer esto en base a
que el papel de vanguardia podría ser jugado por una «minoría activa» que
aparecería como «fermento» de la revolución. Afirman que la conciencia y la
organización surgen espontáneamente en la batalla. Rechazan la necesidad de
un partido de vanguardia, su rol y los principios leninistas en los que se
estructura. (...) Este punto de vista de los adoradores de la espontaneidad en
realidad también tiene algunos representantes de las fuerzas de «izquierda»,
ya que cualesquiera que sean sus intenciones subjetivas también tienen como
objetivos la espontaneidad. Estos niegan la necesidad de la teoría de la
conciencia científica, se levantan contra la tesis de Lenin de que sin teoría
revolucionaria no puede haber movimiento revolucionario, niegan el papel de
la vanguardia que está armada con la teoría revolucionaria del marxismo-
leninismo, no creen que sea necesario dar programas políticos claros y una
estrategia y táctica científica. Dado según ellos solamente importante que
comience la revolución y llevarla a cabo. Que lo impulse un partido marxista-
leninista u otra fuerza es indiferente para ellos, carece de importancia. Las
revoluciones, dicen ellos, se llevaran a cabo por un partido revolucionario o sin
él. Significa que no debería haber una ecuación matemática que implique que
la vanguardia es el partido marxista-leninista, que la guerrilla puede ser el
germen del partido, que el ejército popular constituye el núcleo del partido, y
no al revés, etc». (Foto Çami; Los factores objetivos y subjetivos de la
revolución, 1973)

Algo que obviamente va en contra de la concienciación de las masas, de su lucha


económica, de su movilización militar, de la necesidad de un órgano como el
partido proletario basado en su ciencia marxista-leninismo que dota de forma
de organización e ideología y programa revolucionario de acción concreto para
luchar por sus fines:

«A partir de las condiciones objetivas o de la propia lucha revolucionaria se


crea un cierto grado de concienciación revolucionaria socialista, esta toma de
conciencia es denominada por Lenin como conciencia tradeunionista. Pero la
alta conciencia socialista no se forma por sí misma, de manera espontánea,
sino sólo por la ciencia marxista-leninista. Esta ciencia es asimilada por la
11
parte más avanzada de la clase que se organiza en el partido del proletariado,
pasando a educar luego a toda la clase, estableciendo las metas y aspiraciones
revolucionarias y mostrando claramente la forma correcta para lograr estos
objetivos, dirigiéndolos en su lucha histórica. El partido es esencial, no sólo
para que la conciencia socialista sea transmitida a la clase obrera y las masas
trabajadoras y sus acciones estén coordinadas. Es el personal teórico, político,
y práctico en todos los campos: en la política, en la ideología, en la economía y
en lo militar. Negar el rol dirigente del partido, significa dejar la clase obrera
desarmada frente a la burguesía y la reacción. La historia no conoce de
ningún caso en que sin el partido comunista de la clase obrera, sin su rol de
liderazgo y yendo en contra de los comunistas, la revolución proletaria haya
triunfado y el socialismo se haya construido. Sucede que, cuando los partidos
comunistas se han debilitado, son los partidos revisionistas y reformistas u
otras fuerzas políticas las que se hacen con la dirección de la revolución. Pero
ha de saberse, que las revoluciones democráticas o de liberación nacional, sólo
se pueden transformar en revoluciones proletarias socialistas cuando es la
clase obrera y su partido marxista-leninista las que las dirigen». (Foto Çami;
Los factores objetivos y subjetivos de la revolución, 1973)

Por supuesto, sobra decir que como vemos, las FARC-EP al ser la clásica
guerrilla que no era regida por el partido de clase obrera: el partido marxista-
leninista, no ha tenido una cohesión ideológica de pensamiento y acción.

Ya conocemos históricamente «mil casos» en los que sin un partido que


dirigiese a estos aventureros, y pese a toda la parafernalia lingüística, para
aparentar tener influencia marxista, no existe ni puede existir nunca cohesión
ideológica en estos grupos; es el extremo faccionalismo y las escisión «el pan de
cada día», véase sino los problemas internos en las FARC-EP como el caso de la
expulsión de Jaime Bateman Cayón quién acabaría fundando la guerrilla del M-
19 o la escisión bajo el nombre Comando Ricardo Franco Frente-Sur liderada
por José Fedor Rey alias «Javier Delgado» y Hernando Pizarro Leongómez.
¿Cuáles son las razones de esto? Sencillamente a que ni siquiera existe una
ideología oficial –y si la hay: en la práctica hay multitud de corrientes
ideológicas– toda la organización –en este caso la guerrilla– está fragmentada y
cada fracción existente –abierta o encubierta– persigue una línea ideológica
diferente, todo acaba siendo como siempre más el respeto a la dirección que a
los principios de una ideología. Por otro lado no hay ni puede haber cohesión
ideológica porque al igual que los partidos socialdemócratas, estos grupos no se
organizan por el «centralismo democrático» para garantizar la salvaguardia y el
cumplimiento de los principios ideológicos y las ordenes del núcleo dirigente
acordadas. Esta es la verdad, aunque algunos grupos de este estilo digan que se
basan en el centralismo democrático, lo que de hecho es imposible por la
organización de tipo militar existente.

12
La estrategia de la toma de poder errada y sus métodos aventureros,
terroristas y antipopulares

Las FARC-EP al no haber sido jamás un grupo marxista-leninista, no podían


tener sino una visión de la toma de poder errada. Su nacimiento fue el de una
guerrilla de origen campesino, pequeño burgués, y eso atrajo a todo tipo de
corrientes afines.

Pese a sus particularidades la estrategia fundamental que han seguido es la


llamada Guerra Popular Prolongada (GPP) del revisionismo chino. ¿Qué
fenómenos se pueden observar en la famosa «GPP»?:

1) Se relega a la ciudad a ser en la práctica mero espectador de los


acontecimientos o en el mejor de los casos el furgón de cola de los
acontecimientos de pugna por el poder, que se desarrollarían según el maoísmo
en zonas más favorables para la guerrilla como la montaña, la selva o el campo;

2) La guerrilla controla toda la actividad política, económica y cultural de las


regiones liberadas inclusive por encima del partido –en este caso ni siquiera se
llegó a crear un partido ni se puso bajo órdenes de ninguno existente más allá de
declaraciones de simpatía y acuerdos ideológicos con el Partido Comunista
Colombiano (PCC)–;

3) Se apela a que en sus movimientos defensivos iniciales, las masas se sumen a


la revolución a partir de sus acciones, esperando que este destacamento de
«héroes» guerrilleros cree la chispa que «prenda toda la pradera» y haga
participar a toda la población con sus acciones;

4) Se nota el carácter putschista y voluntarista de la toma de poder en que un


destacamento armado actúa unilateralmente en una zona, el campo, la selva o la
montaña, relegando a un sector económico y social tan importante como la
ciudad a merced de la reacción, a la clase más avanzada la clase obrera al
aislamiento;

5) Se niegan las condiciones objetivas y subjetivas de cada revolución


imponiendo el dogma de que la revolución será larga y prolongada; se niega que
según el desarrollo particular de la revolución en cada país esta puede ser una
acción súbita y rápida o una pugna prolongada;

6) A esto se suma la visión de que se ha de realizar el «cerco de las ciudades


desde el campo» también se tiene que dar a escala universal, que la revolución
transitará de los países agro-industriales a los países desarrollados
industrializados. Esto hará que en esta época toda organización que siga los
13
lineamientos del tercermundismo se bañe de este esquema geopolítico y bajo un
halo de subjetivismo y aventurismo promueva que todas las organizaciones de
los países subdesarrollados tengan que iniciar sí o sí una «GPP» sin tener en
cuenta el estado de las cosas ni el estado de ánimo de las masas;

En la propaganda de las FARC-EP, en especial desde los 80 intentó pasar de un


movimiento guerrillero a un Ejército Regular, así como a intentar articular tras
de sí un movimiento político legal que apoyase al movimiento armado. Con
estos nuevos rasgos sus seguidores han venido y vendiendo diciendo que las
FARC-EP intentaron e intentan desarrollar un trabajo de masas en la ciudad:

«La decisión de crear el Ejército Revolucionario se liga al planteamiento


estratégico que define el despliegue de la fuerza, el centro del despliegue
estratégico, allí donde en Colombia se están dando las contradicciones
fundamentales, colaterales y accesorias de la sociedad y que en este momento
se ubican en las grandes ciudades del país. En estas condiciones el trabajo
urbano adquiere categoría estratégica. Hay que pasar a la organización de
una estructura organizacional de tipo militar en las ciudades que posibilite en
conjunto con otras organizaciones revolucionarias la conducción de las
acciones insurreccionales que necesariamente han de darse como consecuencia
de la gran colisión de clases en su lucha por el poder. En este sentido se hace
vital un estudio profundo de las realidades sociales y políticas de la actualidad,
para lo cual han de reunirse el Secretariado Nacional y el Secretariado del
Estado Mayor Central de las FARC-EP, para que luego designen mecanismos
idóneos que con un plan nacional de trabajo concreto dirijan y controlen la
actividad de los militantes en dirección a darnos una fuerte organización
urbana con los elementos técnicos necesarios». (Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo (FARC-EP); Conclusiones
generales de la VIIº Conferencia Nacional de las FARC-EP, 1982)

Actualmente y desde hace años no es que no existan unidades militares


apoyando en la ciudad, es que las FARC-EP han carecido de apoyo práctico de
cualquier tipo en la ciudad. Los intentos de Jaime Bateman en 1970 o de Javier
Delgado en 1982 acabaron en sendos fracasos y suspensión de los planes
organizados, y finalizó con la disputa de ambos con la dirección de la guerrilla y
la consecuente expulsión y persecución de sus seguidores, lo que indica el poco
interés real en prestar atención a esta cuestión. Las declaraciones de las FARC-
EP en el sentido de poner la atención al trabajo con las masas de las ciudad en
sus documentos por tanto no significa ni que: (1) se haya trabajo lo suficiente
parar ganarse a las masas de la ciudad; (2) ni que haya existido una labor de
persuasión y concienciación de las masas trabajadoras que diera una remota
posibilidad de nivel insurreccional en las ciudades. Todo lo contrario. Significa
un apoyo nulo de las masas de la ciudad y que no se ha pasado del mero
formalismo de una declaración, de hecho guerrillas como el M-19 o el EPL si

14
han tenido en cambio notable presencia en los núcleos urbanos durante
diferentes periodos, pero en las FARC-EP no es el caso, y existen numerosos
estudios tanto de detractores como de seguidores que confirma esto, por lo que
no merece la pena extendernos más. Precisamente la falta de apoyo en la ciudad
de las FARC-EP nos lleva al siguiente punto a analizar.

Nos referimos sin duda a las FARC-EP y su extensión de métodos de


financiación y métodos de terror individual sin conexión con las masas
trabajadoras como: secuestros, bombas en sitios públicos, asesinatos selectivos,
coches-bomba en la calle, reclutamiento forzoso de menores, tráfico de drogas,
comandos suicidas, etc:

«Concentraron sus Frentes particularmente en zonas cocaleras, en donde


comenzaron a recibir los beneficios económicos de la tributación sobre el
cultivo y el comercio de la hoja de coca. El hecho de que apelaran a ese recurso
condujo a los primeros debates sobre el grado de involucramiento de las
guerrillas en esa actividad y al surgimiento de calificativos que le negaban
perspectivas políticas a la insurgencia. La expansión de la guerrilla estuvo
acompañada de un relativo incremento de acciones como el secuestro y la
extorsión. (...) Asimismo incrementaron los sabotajes y las acciones terroristas
en las ciudades, empezando por los misiles artesanales lanzados durante la
posesión presidencial de Uribe Vélez –7 de agosto del 2002–, el atentado
contra el club El Nogal –7 de febrero del 2003– y continuando con la
activación de artefactos explosivos en otros lugares del país, que tenían como
blanco principal a la Fuerza Pública. (...) Los ataques contra la fuerza pública
han sido ejecutados por distintos medios, desde emboscadas, combates,
saboteos y francotiradores, hasta el lanzamiento de explosivos artesanales y la
instalación de minas antipersonal. Al igual que otros actores armados, las
FARC usaron como estrategia el ataque a civiles, destacándose por la práctica
de secuestros, atentados terroristas, homicidios selectivos y reclutamientos
forzados. Colateralmente afectaron a civiles en los ataques e incursiones a
poblaciones, particularmente cuando se lanzaban explosivos contra estaciones
de policía o bienes públicos, al igual que con la instalación de campos minados
para proteger algunos de sus territorios o las siembras de cultivos ilícitos.».
(Centro nacional de memoria histórica; Guerrilla y población civil;
Trayectoria de las FARC-EP 1949-2013, 2014)

Estos métodos terroristas no tienen nada que envidiar a los métodos de


utilizados por otras organizaciones conocidas por su salvajismo contra los
civiles. Hablamos desde las Brigadas Rojas, las RAF, los GRAPO, ETA y otros
grupos que puedan ser afines o similar a su estética e ideología dentro de los
límites de su eclecticismo claro. Aunque también, y aunque a muchos de sus
seguidores les pueda doler la comparativa, también sus métodos son de similar
naturaleza a los usados por grupos como Al Qaeda, Frente al Nusra, Al Shabaab,

15
Boko Haram, los Talibanes, el Estado Islámico, e incluso las Autodefensas
Unidas de Colombia.

En Latinoamérica muchos grupos han seguido la estela de las FARC-EP. Un


ejemplo aunque les duela a algunos de sus seguidores es el caso de Sendero
Luminoso en el Perú, esta guerrilla maoísta seguía la estrategia de la «GPP»
igual que las FARC-EP y si cabe de modo más riguroso, también practicaba los
métodos terroristas y también reducía su trabajo en la ciudad a intentar crear
células en las universidades y a recalar algún apoyo en los sindicatos, pero por
supuesto basando su mayor acción a atentar en centros públicos de las urbes.
Entiéndase pues la influencia de las FARC-EP en las guerrillas, bandas armadas
y demás de América.

No merece la pena por tanto extendernos en la refutación de la estrategia de la


«GPP» ni en los métodos terroristas de las FARC-EP pues son temas en los que
ya hemos ahondado en otros documentos hablando de otras organizaciones.
Sobra decir que estos métodos no son exclusivos de las FARC-EP en Colombia,
pues otras guerrillas como el Ejército Popular de Liberación (ELP), el Ejército
de Liberación Nacional (ELN) o el Movimiento 19 de abril (M19) cometieron o
cometen estas desviaciones. El lector debe tenerlo en cuenta de ahora en
adelante cuando toquemos a propósito otras guerrillas.

Como conclusión a este tema, diremos que un verdadero grupo marxista-


leninista:

1) Debe crear un partido comunista basado en el centralismo democrático que


comandase a la guerrilla y otros cuerpos militares, no dejar actuar a la guerrilla
al libre albedrio bajo un «régimen cuartelario» de ordeno y mando, donde todos
los puestos importantes y órdenes son elegidos desde una camarilla sin
posibilidad de crítica ni revocación;

2) Debe saber y dejar claro que la clase obrera es la clase que hegemoniza la
revolución –que hubiera acabado con las ideas de que el campesinado es la
vanguardia de la revolución y el campo la única área importante de actuación–;

3) Debe cerrar filas y prohibir el fraccionalismo –y eso hubiera incluido los


brazos militares y las tendencias secesionistas–;

4) Debe tener unidad ideológica que incluyera una educación marxista-leninista


como elemento esencial para la derrota en el interior de la organización de
teorías revisionistas, incluyendo las teorías militares como el foquismo o la
«GPP».

16
Desmontando algunos de los pseudoargumentos utilizados por los
defensores de las FARC-EP

Durante muchos años los defensores de las FARC-EP se escudaron para


defender todas sus desviaciones en varios «argumentos» bastante absurdos: (1)
que como era un grupo que tomaba las armas era un grupo representante de la
clase obrera, revolucionario, e incluso marxista-leninistas verdaderos; (2) que al
tomar las armas y esto hacerles verdaderos revolucionarios y marxista-
leninistas se debía perdonar las desviaciones del proceso; (3) que el tomar las
armas significaba hacer mucho más que cualquier otro grupo y nosotros
estaríamos señalando quizás cosas ciertas pero que suponen caer en el
teoricismo estéril.

Expliquemos esto, porque aunque este debate ya carezca de sentido al parecer


que las FARC-EP abandonan las armas, es importante de cara a que el lector
aprenda a detectar tales pseudoargumentos en caso de que las FARC-EP
retomen las armas o para no ser pillados por sorpresa ante otros grupos
similares de la actualidad o el futuro:

1) Algunos esquemáticos y metafísicos piensan que si un grupo toma las armas


debe de ser porque es representante de la clase obrera y que será un grupo
revolucionario o que incluso solamente los marxista-leninistas se alzan en
armas. Vayamos por partes:

a) Es sabido que la clase obrera no es la única que se alanza en armas.


Históricamente diferentes movimientos políticos tomaron las armas, ejemplo de
ello es la burguesía cuando se alzó contra la nobleza y el feudalismo. ¿Y qué
decir de los movimientos políticos representantes de la pequeña burguesía que
se ha alzado en armas millones de veces, contra la nobleza, contra la burguesía,
y en menor medida –pero también sucedió– contra el proletariado? Hay
multitud de recientes ejemplos históricos de movimientos de la burguesía
nacional o la pequeña burguesía de países coloniales o neocoloniales que
luchando contra gobiernos títeres del extranjero o gobiernos colonialistas han
llegado al poder. Estos movimientos, muchos de ellos, decían ser representantes
de la clase obrera, revolucionarios, e incluso marxista-leninistas, otros decían
tener variadas influencias entre las cuales se encontraba el marxismo-
leninismo, otras que apostaban por una tercería vía –véase las corrientes del
tercermundismo y el no alineamiento–, pero todos acabaron cediendo a la
burguesía nacional y extranjera, sus movimientos acabaron siendo fieles
garantes de la propiedad privada y la democracia burguesa –cuando no de un
régimen terrorista y fascista–, todos se convirtieron en aliados y promotores de
la burguesía nacional a la vez que perseguidores de las verdaderas
organizaciones proletarias y sus efectivos, e incluso en el nuevo poder y gracias a
la receta económica capitalista muchos de estos dirigentes burgueses y pequeño
17
burgueses llegaron a amasar una fortuna insultante, no menor a la de los
antiguos colonizadores y sus títeres locales. Ejemplos los hay por todo el globo.

b) Bien, si hablamos de movimiento revolucionario, debemos llamar así a un


movimiento político que promueve una transformación cualitativa sustancial y
que no pretende traficar con esas metas, ni a quién reivindica solo partes de ese
programa revolucionario. Las clases sociales como la burguesía nacional o la
pequeña burguesía se ha demostrado que no pueden llevar a cabo ya ni siquiera
las reivindicaciones de la revoluciones burgueses de siglo anteriores: nos
referimos a reivindicaciones como la libertad sindical, la eliminación del
feudalismo mediante el reparto de tierras, la erradicación del analfabetismo o
eliminación de la presencia de tropas extranjeras en suelo patrio. Todo ello son
reivindicaciones se suelen quedarse a medias cuando estos grupos sociales
lideran la revolución en los países coloniales y neocoloniales. Los comunistas
han demostrado en el siglo XX que estas reivindicaciones son solucionadas de
forma tajante y rápida cuando el partido de la clase obrera llega al poder, y que
las usa de puente para encaminar a trabajar en la resolución de las tareas
socialistas. Se ha demostrado igualmente que los grupos burgueses y pequeño
burgueses trafican con estas reivindicaciones para sus fines egoístas, por tanto
considerar a la ligera como revolucionarios a grupos de este cariz es un error en
nuestra época: se les puede considerar revolucionarios temporalmente si
cumplen con las reivindicaciones de la etapa en la teoría y la práctica, pero ni
aún así son garantía de cumplir con las reivindicaciones de la etapa por su
carácter no proletario, de hecho de que estos grupos cumplan estas tareas
corresponde a los comunistas, por lo tanto delegar la lucha a estas
organizaciones es lo mismo que renegar de la hegemonía de la clase obrera, la
forma más burda de reformismo como tipificó Lenin.

Véase un país como Venezuela, los chavistas del Partido Socialista Unificado de
Venezuela (PSUV) decían que el país enfrentaba tareas antifeudales,
antimonopolistas, antiimperialistas, estupendo. ¿Acaso se ha solucionado algún
tema de estos? Para nada, ni se ha acabado con el latifundio, ni se ha evitado el
proceso de monopolización y acumulación de las riquezas en unas pocas manos,
ni se ha acabado la dependencia del imperialismo y en caso de hacerlo en
algunos sectores ha sido para pasar a depender de otras potencias imperialistas.
No hay que caer en la demagogia de que todo es revolucionario y contentarse,
hay que sopesar el carácter de cada movimiento y cada figura en su justa
medida.

c) Los más inmaduros políticamente hablando, piensan que si un grupo toma


las armas, automáticamente es un grupo representante de la clase obrera y su
ideología: el marxismo-leninismo, sobre todo por el hecho de que actualmente
no se estila la lucha armada en los movimientos políticos como antaño. Creemos
que pocos pensamientos hay más ignorantes en cuanto a esto. Como ya hemos

18
explicado la clase obrera y los marxista-leninistas no son los únicos que toman
las armas, a veces la clase obrera se alza incluso en formas insurreccionales de
forma espontánea o influida por otras ideologías, ni siquiera los elementos
revolucionarios –más allá de su clase social– son los únicos que se alzan en
armas, los contrarrevolucionarios también lo hacen por supuesto. Para discernir
si los que toman las armas son marxista-leninistas o no hay que fijarse en si
respetan los principios del marxismo-leninismo sobre la estrategia militar de
toma de poder, ni más ni menos, y en ver si dicha violencia impulsa un
programa revolucionario acorde a los principios marxista-leninistas. No es lo
mismo el brazo armado de un partido marxista-leninista que el brazo amarado
de una organización reformista-revisionista, que una organización guerrillera
sin partido, que una banda armada terrorista, que un grupo de pistoleros
anarquistas, que un ejército mercenario, que un ejército de fanáticos religiosos,
que un ejército burgués. No es lo mismo el programa y fines de los marxista-
leninistas que quienes usan las armas para mejoras en las condiciones de los
trabajadores, que los que las usan para forzar la integración de sus líderes en
unas poltronas ministeriales en el gobierno democrático-burgués, que los que
pretenden instaurar un socialismo pequeño burgués, que los que ni siquiera han
planteado qué hacer tras la toma de poder.

2) El hecho de tomar las armas como sabemos no significa ser representante de


la clase obrera, marxista-leninista, ni siquiera revolucionario. Pero la teoría de
que al ser marxista-leninistas o al menos verdaderos revolucionarios hay que
perdonar ciertas desviaciones del proceso, como dando a entender que «es lo
mejor que hay», es lo más patético que puede escucharse, es la teoría del «mal
menor». Los verdaderos marxista-leninistas no hacemos «la vista gorda»
cuando vemos que un camarada o un partido hermano incurre en un error, no
aludimos a su carácter marxista-leninista para pasarle uno, dos o más errores, al
revés el perdonar o ser condescendientes con las desviaciones es lo que podría
hacer perder el carácter revolucionario y marxista-leninista a nuestro camarada
o partido hermano, por lo que jamás transigimos con ello, lo criticamos con
educación y paciencia. Del mismo modo el internacionalismo proletario está
reñido con el sentimentalismo, el compadrazgo, él no permite sino que
presupone la crítica a todas las variantes antimarxistas del panorama
internacional, usen las armas o no;

3) Sobre la acusación de que señalar las desviaciones antimarxistas de un


movimiento político que se reivindica como marxista es caer en el teoricismo, el
doctrinarismo y que no ayuda a nada, es un despropósito. De lo que se deberían
preocupar estos elementos es de tener el suficiente nivel ideológico como para
saber discernir si las críticas emitidas tienen algo de sentido, ya que de ser
ciertas, el movimiento político que está siendo criticado está usando la bandera
de una doctrina a la que está ensuciando. De hecho, de lo que adolece el
movimiento marxista-leninista de hoy en día es de verdaderos teóricos que

19
analicen los movimientos locales e internacionales, históricos o presentes, pues
la inoperancia predomina por doquier, y lo que prima es el seguidismo y el
sentimentalismo, que muchas veces conduce a apoyar a grupos y figuras
antimarxistas. Además los conocimientos teóricos son necesarios para que en la
práctica de la estrategia militar de toma de poder no se caiga en desviaciones
como el aventurismo o el terrorismo, o para que una organización armada que
llegue al poder no sea usurpada por elementos oportunistas debido al bajo nivel
teórico y que usen la victoria militar para implantar un régimen capitalista-
revisionista. Hay que empezar a considerar de una vez por todas el marxismo-
leninismo como una ciencia, y como dijeron los clásicos, respetarla estudiándola
concienzudamente. Así que lo sentimos, pero la formación teórica no es que sea
importante sino que es primordial, y criticar las desviaciones antimarxistas no
es un pasatiempo, no es un capricho, es necesidad viva, ya que si el agricultor
necesita separar el trigo de la paja para un buen resultado, los marxista-
leninistas necesitamos separar el marxismo-leninismo del revisionismo para
que la revolución llegue a buen cauce.

***

¿Por cierto ahora que las FARC-EP se integraran en la democracia burguesa


colombiana que argumentos usaran sus defensores? ¿Los de una organización
incrustada en el cretinismo parlamentario y de fines electoralistas? Esto es, que
«no han perdido la esencia sino que se adecuan a los nuevos tiempos», que «al
menos hacen algo que no sea criticar», que no votarles «es hacer el juego a la
derecha y al imperialismo», de hecho ya han empezado a hacerlo. Las
situaciones cambian, las excusas cambian, su esencia oportunista no, la
fragilidad de sus mentiras tampoco, así que es menester que los marxista-
leninistas estén atentos a estos nuevos pseudoargumentos cocinados desde la
olla revisionista para defender a este movimiento antimarxista.

Un programa económico que defiende la propiedad privada

En una reciente entrevista Timoleón Jiménez, «Timochenko», actual líder de las


FARC-EP, habló de la visión económica de la guerrilla, y mostró una vez más el
carácter de la organización que lidera, ¡dejando ver que no sólo no son
marxistas, ni buscan el socialismo, sino que ni siquiera son una garantía mínima
para la defensa de los intereses más básicos del pueblo trabajador colombiano!

Timochenko reconoce que las FARC-EP jamás han estado contra la propiedad
privada sino que sólo están en contra de la «sobreexplotación»:

20
«SEMANA: En bastantes sectores de la sociedad hay temores sobre la visión
de que esos acuerdos sean enemigos de la empresa privada, de la generación
de riqueza. Se habla de la visión castro-chavista. ¿Ustedes qué visión tienen del
capitalismo y la libre empresa?

T.: Nosotros nunca hemos dicho que estamos en contra de la propiedad


privada. Nosotros de lo que estamos en contra es de la sobreexplotación de la
gente, estamos en contra es de la inequidad tan grande que hay en la
distribución de la riqueza en Colombia, de que somos uno de los países más
inequitativos del mundo, más corruptos del mundo y donde hay mayor
impunidad. Si logramos entrar a superar esos tres elementos, podemos entre
todos construir una Colombia más amable». (Semana; Entrevista a
Timochenko, 30 de enero de 2016)

¡Una «Colombia más amable»! Que viene a ser la misma receta reformista-
revisionista de siempre. Queda claro pues que las FARC-EP no han querido
poner en duda la propiedad privada del empresario, y que nunca lo han hecho:

«SEMANA: Hubo una reunión en La Habana con grandes empresarios.


¿Cómo les fue en esa reunión?

T.: Yo no estuve. El informe que tengo es de optimismo, que fue una reunión
muy buena, muy sincera. Cada uno dijo sus temores y creo que ellos se fueron
satisfechos con la explicación que se les dio de lo que se está haciendo aquí, de
las perspectivas del proceso. Incluso, les quitamos esa gran preocupación que
tienen los empresarios de que ahora van a salir 2.000, 5.000, 10.000 o 15.000
hombres para darles trabajo. Nosotros no vamos a pedirles trabajo, vamos a
trabajar por Colombia. Nosotros no nos estamos negando a hablar de ningún
tema. Este no es un proceso que va encaminado contra el empresariado. Este
no es un proceso que va encaminado a tumbar el Estado colombiano, es un
proceso que está tratando de generar las condiciones para que en Colombia se
produzcan unas mínimas transformaciones para que nos dejemos de matar
por las ideas que cada uno defienda. Así de sencillo». (Semana; Entrevista a
Timochenko, 30 de enero de 2016)

Como vemos se trata de un discurso típicamente reformista donde se busca la


mejora de las condiciones de explotación de las que son objeto las masas que no
detentan los medios de producción en la sociedad capitalista –es decir la
inmensa mayoría de la población–, por tanto un objetivo que no incluye sino
que excluye la toma de estos medios de producción, el fin de la explotación
asalariada y el derrocamiento del capitalismo.

21
Los marxista-leninistas no despreciamos la lucha por las reformas y el
mejoramiento de las masas trabajadoras –la llamada lucha por reivindicaciones
económicas–, pero no quitamos el ojo del hecho de que estas reformas solo es
un paso para concienciar a los trabajadores de que sus males y preocupaciones,
su emancipación social, solo se logrará cuando tomen el poder y destruyan el
orden económico capitalista de la propiedad privada:

«No tenemos la intención de ninguna manera de decir que el partido


comunista en las condiciones de la orden capitalista y concretamente en Italia,
no debe luchar por reformas a favor de los intereses de la clase obrera y de
todos trabajadores. Tal actitud rígida y «izquierdista» no puede tener nada
común con marxismo-leninismo revolucionario. Pero es absolutamente
necesario no olvidar en la lucha por las reformas, dos enseñanzas importantes
del marxismo, que han sido confirmadas y son confirmadas cada día por la
vida y por la experiencia del movimiento revolucionario de la clase obrera
desde varias decenas de años. En primer lugar, no hay que sobrestimar el rol
de las reformas en las condiciones del capitalismo, de ningún modo hay que
crear en la clase obrera y las masas trabajadoras ilusiones del tipo que por
medio de las reformas se pueden resolver los problemas vitales de los
trabajadores, asegurar el mejoramiento radical de sus condiciones de trabajo
y vida. (...) Si el programa de reformas se separa, se aísla, y se convierte en
algo independiente de la lucha general por el derrocamiento por el
derrocamiento del capitalismo y el triunfo del socialismo, sobre todo cuando la
lucha de reformas se presenta como la vía al socialismo, como es el hecho de la
actual dirigencia del PCI, esto lleva a posiciones oportunistas y reformistas del
«economismo» de Bernstein, desorienta la lucha de clases obrera, con el
pretexto de algunas mejoras y reformas parciales, desviando el objetivo
principal: la lucha para derrocar al capitalismo». (Zëri i Popullit; A propósito
de las tesis concernientes al Xº Congreso del Partido Comunista Italiano, 18 de
noviembre de 1962)

Este discurso en realidad ha sido el discurso de las FARC-EP desde su


fundación, a nadie tendría que sorprenderle a estas alturas. Todo el mundo debe
saber que su programa ha sido un programa para el reparto de tierras primero,
y de lucha contra el neoliberalismo después, pero jamás de lucha por el
socialismo. En especial todos los movimientos revisionistas, inclusive los que
mantienen una retórica de lenguaje más cercano al marxismo-leninismo, han
intentando estos años focalizar sus reivindicaciones sobre el neoliberalismo,
pero focalizar la lucha sobre el neoliberalismo lo que significaba realmente era
que estaban dispuestos a retomar la bandera de la socialdemocracia de los años
60, es decir de buscar un capitalismo más amable, no de derrocarlo.

Marx y Engels, ya esgrimieron que la propiedad privada es la máxima


representación de la explotación de la clase obrera y la base medular del

22
capitalismo, por lo que se hace necesario acabar con toda ella para la
construcción económica socialista:

«La propiedad privada actual, la propiedad burguesa, es la última y más


acabada expresión del modo de producción y de apropiación de lo producido
basado en los antagonismos de clase, en la explotación de los unos por los
otros. En este sentido los comunistas pueden resumir su teoría en esta fórmula
única: abolición de la propiedad privada». (Marx y Engels; Manifiesto del
partido comunista, 1848)

Para lograr la supresión de clases, que es el objetivo del comunismo, es


necesario empezar suprimiendo la propiedad privada para eliminar
objetivamente a las clases explotadoras en tanto que parásitas:

«Es evidente que, para suprimir por completo las clases, no basta con derrocar
a los explotadores, a los terratenientes y a los capitalistas, no basta con
suprimir su propiedad, sino que es imprescindible también suprimir toda
propiedad privada sobre los medios de producción». (Vladimir Ilich Uliánov,
Lenin; Una gran iniciativa, 1919)

¿Se acordará de estos pasajes el líder colombiano y decide ignorarlos o es que


nunca ha leído ni ha escuchado nada parecido? Ni lo sabemos ni nos importa, lo
único importante es que no puede ir de comunista alguien que no conoce este
principio básico.

Timochenko reconoce que las FARC-EP están dispuestas a estimular al capital


nacional y extranjero mientras se respeten las condiciones de explotación y no
haya «sobreexplotación»:

«SEMANA: ¿Las FARC como movimiento político en las regiones estarían


dispuestas a ayudar a los empresarios que van a hacer agroindustria?

T.: Habría que ver en qué condiciones. Si es en condiciones de sobreexplotar la


fuerza de trabajo de la gente, ahí sí tenemos una visión distinta. Desarrollemos
la actividad agrícola, traigamos el capital que sea necesario y donde esté,
nacional o extranjero, pero en qué condiciones. Somos los colombianos los que
debemos poner las condiciones porque es en nuestra tierra. ¿Cuál es el
problema que hay con todas esas políticas agroindustriales? Que imponen qué
es lo que se va a producir. Mire todo el daño que han hecho en muchas
regiones, con el etanol, la famosa caña, grandes extensiones que antes
sembraban arroz hoy siembran caña. La palma, y no es que esté en contra de
la palma, pero partamos de las realidades nuestras, de las necesidades
nuestras. Y eso es algo que debemos construir entre todos». (Semana;
Entrevista a Timochenko, 30 de enero de 2016)

23
¡¡¡Cualquier empresario del mundo aplaudiría estas declaraciones!!! Es decir he
aquí el mismo discurso que hemos oído de los gobiernos de Nicaragua,
Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil y otros países respecto a la entrada de
capital extranjero, donde finalmente estos gobiernos facilitan a los inversores
extranjeros no sólo la vulneración de los derechos de los trabajadores para
ejercer su obra, sino hasta violar la propia constitución y soberanía del país con
tal de que el capitalista extranjero siga invirtiendo allí. Esto presupone que ante
una eventual toma de poder de las FARC-EP a través del sistema político
electoral colombiano, su programa dará la bienvenida al capital extranjero
privado como hicieron los «socialistas del siglo XXI» que tanto admiran. Se
presentará la entrada masiva de la burguesía «socialista del siglo XXI»
extranjera en Colombia como un «pacto para la cooperación y reforzamiento de
los pueblos bolivarianos» e incluso una «cooperación económica
antiimperialista».

Con estas declaraciones se demuestra a los que ya lo sabíamos –y a los que se


resistían a ello– que no hay nada de marxismo en las FARC-EP pese a que en
algunas épocas se presentaron algunos elementos de la guerrilla como tal.

Unas lecciones para los revolucionarios que deseen acabar con el capitalismo y
crear una sociedad socialista: el proletariado no toma las armas para
abandonarla al ganar una mejora en las condiciones laborales dejando todavía
intacta la explotación asalariada, ni toma las armas para reivindicar mayores
derechos y la abandona cuando se prometen dentro del marco democrático
burgués y bajo la atenta mirada de la burguesía y sus cuerpos represivos; el
proletariado debe tomar las armas para hegemonizar el proceso de
emancipación social de las clases trabajadora y eliminar la propiedad privada
que da luz a la explotación del hombre por el hombre, debe alzarse para derruir
el viejo orden político parlamentarista y crear el nuevo poder popular de los
soviets que de una verdadera participación político real de las masas
trabajadoras, combinando el poder legislativo con el ejecutivo, siendo así
dueñas de su destino; y cuando estas dos funciones se lleven a cabo se podrá
llevar a cabo la expansión de una verdadera cultura proletaria a la nueva
sociedad.

La integración y aceptación del sistema político burgués; ¿final


sorprendente o esperado?

No era inesperado que las FARC-EP, como guerrilla campesina, es decir de


carácter pequeño burgués, tuviera este final que se está vislumbrado. Con los
años ha ido avanzando y recolectando un variado abanico de ideologías en su
interior, un eclecticismo ideológico que va desde el castro-guevarismo, el
24
maoísmo, el tercermundismo, el viejo socialdemocratismo, hasta el «nuevo» y
flamante «socialismo del siglo XX»–. Con esta línea ideológica tarde o
temprano era normal que tuviera el mismo final que otras guerrillas rurales o
urbanas de ideología pequeño burguesas del mismo tipo.

Al ser una guerrilla de origen rural, con la casi totalidad de elementos pequeño
burgueses, con algún intelectual y con pocos elementos de la clase obrera –que
quedan atrapados en esta influencia–, con la procedencia ideológica de partidos
liberales y revisionistas, el carácter pequeño burgués de esta organización es
más que evidente.

¿Cómo es este carácter pequeño burgués? ¿Qué ocurre cuando estos extractos
de la sociedad no son vanguardizados por la clase obrera?:

«Ahora ya sabemos, amiga Reyes Bertral, donde ha terminado la Cataluña


dirigida por los partidos políticos nacionalistas pequeño burgueses.
Objetivamente, históricamente, no podía ocurrir otra cosa. Solo dos clases
tienen calidad para dirigir la nación: la clase burguesa y la clase obrera. El
estamento intermedio, o lo que llaman clases medias, deben ser dirigidas o por
la burguesía o por la clase obrera. Y si por un conjunto de circunstancias
determinadas devienen en dirigentes de la nación van a la deriva durante un
tiempo, y a la postre, son uncidas por la reacción. Pues la pequeña burguesía,
estamento intermedio, que por el sector más rico se liga a la burguesía y por el
sector más pobre se acerca al proletariado, es vacilante, miedosa,
contradictoria y en momentos de crisis huye despavorida de la revolución y
opta por el compromiso. Por lo que los dirigentes políticos pequeño burgueses
acaban sufriendo el reflejo burgués, asimilando las costumbres y vicios de la
burguesía, tienden a considerar la política como un asunto de porvenir
personal y, en el mejor ángulo, se pierden por los senderos de un romanticismo
revolucionario estéril o de un intelectualismo especulativo, snobista,
paralizador, si no se acercan o no se incorporan a la clase obrera en búsqueda
de nuevas perspectivas de combate y de victoria». (Joan Comorera; Carta
abierta a Reyes Bertal, 1948)

Bajo una línea ideológica pequeño burguesa, ecléctica y vacilante, su destino no


podía más que: (1) acabar liquidada por sus propios referentes, programas y
estrategias militares erradas como fue el caso del PRT-ERP en Argentina, las
RAF en Alemania o las Brigadas Rojas en Italia... o; (2) abandonar la lucha en
un compromiso deshonroso para integrarse en el aspecto político de la
democracia parlamentaria democrático-burguesa como partido político, como
los casos del FMLN en El Salvador, Sendero Luminoso en Perú, Tupamaros en
Uruguay, el MIR en Chile o ETA en España. Así es la historia:

25
«No podemos dejar, en modo alguno, de tener presente que el
revolucionarismo pequeño burgués, el izquierdismo, puede en determinados
momentos causar graves daños a la causa de la revolución y al pueblo en
general. El desencadenamiento de acciones prematuras, para las cuales no
existen condiciones ni para realizarlas ni para hacer frente a lo esencial de sus
consecuencias, el llevar a cabo actos de terrorismo, fuera del contexto de la
lucha revolucionaria de masas. (...) El izquierdismo pequeño burgués que
desvía a ciertos sectores de la lucha auténticamente revolucionaria, es el
complemento natural del revisionismo moderno, ya que al no apoyarse en la
lucha de masas, acaba siempre en los fracasos a que inevitablemente conduce
el revolucionarismo y activismo pequeño burgueses, en un plazo más o menos
corto, cayendo en compromisos sin principios con el revisionismo o
abandonando la lucha». (Elena Ódena; Los revisionistas apoyan el
izquierdismo y calumnian la política de principios de los marxista- leninistas,
1973)

En el caso de las FARC-EP todo indica que su final como estamos viendo ha sido
y está siendo del todo lógico en un movimiento de su carácter: por un lado la
claudicación y colaboración ante el revisionismo-reformismo, las desviaciones
terroristas y finalmente ante su situación desesperada también el abandono de
la lucha, lo que les lleva a la reintegración en la entre infinitas comillas
«democracia colombiana» –una democracia burguesa con claros tintes de
fascistización–. La historia se repite.

Las esperanzas de la guerrilla de acceso del poder reciclándose en la


democracia burguesa parlamentarista

Las FARC-EP, como otras guerrillas de su país, han intentado desde hace
décadas acercar posturas a los respectivos gobiernos colombianos a través de
diversos medios. El más sonado fueron las negociaciones que llevaron a las
promesas de reformas y al altos el fuego de 1984–, negociaciones para la dejada
de armas y su integración política –que incluían la creación de la organización
legal de la Unión Patriótica en 1985–, pero el resultado siempre ha sido el
mismo:

«Las «buenas intenciones» de Belisario Betancur y su Comisión de Paz, no


bastaron para que el Régimen adoptara una posición consecuente con lo
pactado en La Uribe. La confabulación del militarismo con los sectores más
regresivos del Establecimiento puso en marcha sin sonrojo la «guerra sucia»
conjugada en una operación exterminio que apuntó contra la Unión Patriótica
y el Partido Comunista Colombiano en principio, para luego extenderse a
todos los sectores de izquierda, al movimiento sindical, a dirigentes liberales y
conservadores progresistas, a defensores de derechos humanos y, en fin, a
26
representantes y voceros populares, contando sin duda con la complicidad
inocultable del Presiente Betancur Cuartas». (Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo (FARC-EP); El dialogo
como alternativa de paz: una constante en la política de las FARC-EP, 29 de
julio de 2007)

Llegados al siglo XXI dicha guerrilla inició una serie de negociaciones con el
gobierno de Uribe en 2012 que se han prolongado hasta el actual gobierno de
Santos. En los recientes comunicados de las negociaciones, se llegó al acuerdo
de que:

«El Gobierno Nacional y las FARC-EP expresan su compromiso de contribuir


al surgimiento de una nueva cultura que proscriba la utilización de las armas
en el ejercicio de la política y de trabajar conjuntamente por lograr un
consenso nacional en el que todos los sectores políticos, económicos y sociales,
nos comprometamos con un ejercicio de la política en el que primen los valores
de la democracia, el libre juego de las ideas y el debate civilizado; en el que no
haya espacio para la intolerancia y la persecución por razones políticas. Dicho
compromiso hace parte de las garantías de no repetición de los hechos que
contribuyeron al enfrentamiento armado entre los colombianos por razones
políticas. (...) Desarrollará un modelo de garantías de derechos ciudadanos y
protección para los movimientos y partidos políticos, incluyendo el
movimiento o partido político que surja del tránsito de las FARC-EP a la vida
civil, organizaciones sociales, de derechos humanos y las comunidades en los
territorios». (Acuerdo sobre cese al fuego y de hostilidades bilateral y
definitivo y dejación de las armas entre el Gobierno Nacional y las FARC-EP,
23 de junio de 2016)

La guerrilla insiste especialmente que «ahora las condiciones están dadas para
dejar las armas y garantizar al pueblo un ejercicio libre para cumplir sus
anhelos». La cantinela que estamos hartos de oír de este tipo de grupos en este
tipo de negociaciones. ¿Acaso ha cambiado algo la «médula» del gobierno o del
sistema político colombiano que indique que esas condiciones están dadas? ¿No
son los «falsos positivos» y «fosas comunes» de la era Uribe-Santos la evidencia
fehaciente de que tales condiciones son inexistentes? La realidad muestra que
no hay nada de nuevo en Colombia, pero las FARC-EP no tienen otro remedio
que seguir con este falso argumento para justificarse antes sus miembros y
simpatizantes, tanto domésticos e internacionales. Lo cierto es que las únicas
«condiciones dadas» que han visto los líderes del FARC-EP han sido que han
visto la oportunidad de firmar un acuerdo lo suficientemente generoso como
para salir de su difícil situación de estancamiento y recesión que vienen
sufriendo los últimos años, un compromiso lo suficientemente bueno antes de
que la situación empeore y fuese demasiado tarde para negociar y el gobierno
exigiese una rendición incondicional.

27
En una de las declaraciones de su líder Timochenko, dicen que ya aceptan todas
las «reglas» del régimen en cuanto a participación política:

«Tenemos claro algo: nosotros no nos vamos a desmovilizar, nos vamos a


movilizar políticamente. Vamos a dejar las armas a un lado y vamos a
meternos en la lucha política, en las reglas del juego que tiene el régimen, a
partir de que se implemente lo que se ha acordado en la mesa, para que se
abra un poco ese espacio». (Semana; Entrevista a Timochenko, 30 de enero de
2016)

Preciosas declaraciones. Eso incluye una aceptación tácita del legalismo


burgués. Recordemos a los dirigentes de las FARC-EP unas palabras que
demuestran una evidencia histórica en cuanto a las llamadas «libertades
democráticas» de la democracia burguesa, a la posibilidad del «tránsito pacífico
al socialismo» en ella, a las ilusiones parlamentaristas para tal camino y otras
tesis que han manejado:

«La burguesía y, junto a ella, los revisionistas modernos, hablan y hacen


cálculos sobre las llamadas «libertades democráticas». En efecto, en cada
Estado burgués denominado democrático, existen algunas «libertades
democráticas» relativas. Decimos relativas, porque no rebasan jamás el límite
de la concepción burguesa de la «libertad» y de la «democracia», porque
llegan precisamente hasta el punto de no perjudicar los intereses vitales de la
burguesía en el poder. Naturalmente, la clase obrera y los hombres
progresistas aprovechan estas condiciones para organizarse, para difundir
sus concepciones y su ideología, y preparar el derrocamiento de las clases
explotadoras y la toma del poder. (...) Pero, también en las condiciones de las
«libertades democráticas», se desarrolla una aguda lucha de clases, una lucha
a vida o muerte, entre la revolución y la reacción, entre el proletariado y la
burguesía. Si el proletariado y su partido se esfuerzan por consolidar sus
posiciones, por su parte, la reacción y la burguesía no duermen. Por el
contrario, valiéndose del aparato estatal burgués, de la policía y las fuerzas
armadas, practicando la corrupción y la subversión, alimentando el
oportunismo y las ilusiones reformistas y pacifistas en el seno de la clase
obrera, etc., se preparan seriamente para consolidar sus posiciones y
desbaratar a las fuerzas revolucionarias. (…) Cuando la burguesía y la
reacción constatan que su poder está amenazado por la fuerza y el prestigio
crecientes del partido comunista y del movimiento revolucionario de las
masas, juegan su última carta: ponen en acción a las fuerzas armadas,
organizan pogromos para aplastar y liquidar al movimiento revolucionario y
a los partidos comunistas, como sucedió en Irán e Irak, y, recientemente, con
los trágicos acontecimientos de Indonesia. En tales casos la reacción y la
burguesía de un país dado han aprovechado directamente también la ayuda

28
de la reacción mundial, incluso el apoyo de sus fuerzas armadas como ha
ocurrido en la República Dominicana y otros lugares». (Enver Hoxha; El
golpe fascista en Indonesia y las enseñanzas que extraen de él los comunistas,
11 de mayo de 1966)

Entonces ha de entenderse estos axiomas sobre las llamadas «libertades» y


«derechos» en una democracia burguesa, ponemos esto a vista a propósito para
que el lector se familiarice con estos principios marxista-leninistas y los tenga
presente en sus actividades, pero no guardamos esperanza en que los líderes de
las FARC-EP rectifiquen, sabemos que a ellos estos principios les son
indiferentes, ya hace décadas que nadan en la charca del reformismo y no van a
salir de ella.

En relación con esto y las llamadas «reglas del régimen» en el sistema electoral
y las herramientas del poder político burgués como el parlamento, debemos
decir también que:

«El parlamento burgués y sus elecciones, responden como tal, a herramientas


de defensa de los intereses de la burguesía, sus mecanismos están dispuestos
para que los partidos burgueses y de otras clases explotadoras tengan ventaja
en tales elecciones al parlamento, sus partidos son apoyados en sus medios de
comunicación y financiados por ellos, esta todo conformado precisamente
para limitar las posibilidades de victoria del proletariado y las masas
populares, de los verdaderos partidos comunistas. Esto tiene su respaldo
científico: históricamente se ha comprobado que cuando no ya un partido
comunista, sino un partido con ciertas perspectivas progresistas antifeudales,
antimonopólicas, anticoloniales en su programa, y este llega al poder a través
de la vía pacífica y parlamentaria no significa con ello el fin automático del
poder político de la burguesía en ese país, ya que la burguesía sigue teniendo
grandes cotas de poder político, en los ministerios, en la policía, en el ejército,
y los refuerza gracias al poder económico que todavía alberga así como con la
superestructura burguesa existente. Cuando tal gobierno progresista
perjudica ciertas cotas de poder sobre todo en lo económico de algunas capas
de las clases explotadoras locales y extranjeras –desde la gran burguesía
extranjera, pasando por los terratenientes, kulaks o la burguesía nacional–,
éstas activan todo su poder en el Estado que aún mantiene en sus manos,
introducen todo tipo de presiones, incluyendo como recurso el golpe de Estado
para derribar a tal gobierno; de hecho, no pocas veces hemos visto fracasar
sangrientamente a gobiernos progresistas que simplemente intentaban aplicar
desde meras reformas agrarias hasta medidas de nacionalizaciones contra
empresas nacionales o extranjeras. Es decir, en el momento en que ciertas
clases explotadoras se sienten amenazadas con razón o sin ella, y sientan que
está amenazado su poder económico –es el sostén de su poder político y
cultural–, estás no vacilaran en romper cualquier legalidad de la sociedad

29
burguesa. Es por ello que los partidos reformistas y revisionistas han ido
rebajando cada vez más su programa electoral por miedo a molestar a las
capas de la burguesía más reaccionaria, de tal modo que terminan haciendo
todo tipo de concesiones; y esta es la razón de que todos estos partidos
oportunistas que hablan de «socialismo» y vía parlamentaria, realmente en
caso de llegar al poder por vía electoral, lo harían con gran beneplácito de la
burguesía, y lo harán como administradores del Estado burgués y no llegarán
a tocar realmente el poder económico de la burguesía». (Equipo de Bitácora
(M-L); ¿Es Alexis Tsipras el nuevo Enrico Berlinguer?, 2015)

Quién no entienda esto caerá tarde o temprano, como las FARC-EP, en una
visión reformista del Estado, la lucha de clases, el socialismo etc. ¿Quiere decir
esto que los marxista-leninistas negamos la lucha y participación en los
parlamentos burgueses? Nadie que conozca algo de marxismo-leninismo diría
tal cosa, seríamos izquierdistas sin cerebro como el holandés Anton Pannekoek
y otros anarquistas que se disfrazaban de marxistas:

«Naturalmente, nosotros no estamos ni podemos estar en contra de la


utilización del parlamento burgués a favor de los intereses de la clase obrera y
su lucha. Sabemos que Lenin previno contra la «enfermedad infantil del
comunismo», contra el extremismo «izquierdista» que negaba la imperiosa
necesidad de la utilización del parlamento por los partidos comunistas para
defender los intereses de la clase obrera, para desenmascarar a la burguesía y
su poder, la falsedad de la democracia burguesa y para imponer a la
burguesía medidas determinadas a favor de los trabajadores, etc. Sobre todo,
en el periodo actual, cuando la burguesía ha rechazado la bandera de los
derechos y libertades democráticas, esta bandera debe ser recogida por los
comunistas. En las condiciones actuales de agravación excesiva de las
contradicciones entre los grandes monopolios de una parte, y de todas las
capas de la población, de otra parte, grandes posibilidades han sido creadas
para la amplia utilización del Parlamento para llevar de manera vasta una
lucha democrática y antimonopólica. Es por eso que, la lucha en el Parlamento
y fuera de él, es sin duda, una tarea importante de los partidos comunistas en
los países capitalistas de régimen democrático-burgués. Pero es indispensable,
que luchando por la democracia y los derechos democráticos para los
trabajadores, luchando por la utilización del Parlamento para los fines e
intereses de la clase obrera, se realice entre las masas un trabajo de
explicación contra la creación de ilusiones parlamentaristas peligrosas, para
denunciar la falsedad de la misma democracia burguesa en las repúblicas
burguesas más «democráticas», la falsedad del parlamentarismo burgués,
para educar a las masas en un espíritu revolucionario de derogación de la
falsa democracia burguesa y de su sustitución por la dictadura del
proletariado, que es la verdadera democracia para las amplias masas del

30
pueblo». (Zëri i Popullit; A propósito de las tesis concernientes al Xº Congreso
del Partido Comunista Italiano, 18 de noviembre de 1962)

Este tipo de reivindicaciones ilusas que ahora vuelven a traer a escena las
FARC-EP –y que en el pasado otras guerrillas protagonizaron– donde se
olvidan el carácter de esa «democracia pura» que hablan y de ese Estado –
creyendo que es neutral y está por encima de las clases–, es la clásica visión
reformista y pacifista que ya hemos oído tantas veces. Pero es claro para
cualquier marxista-leninista cuando ve este tipo de reivindicaciones
reformistas:

1) El proletariado no puede dejar de tener su cuerpo militar bien para


defenderse en las condiciones donde todavía no ha tomado el poder y porque
debe ir curtiéndose en lo militar y preparar la toma de poder;

2) La participación dentro de los límites de la democracia burguesa no puede


dar el anhelo al cambio político, económico y cultura que desea el proletariado,
debe demoler toda la maquinaria del Estado burgués –el parlamento, los
cuerpos represivos, las leyes burguesas, etc.– y crear un poder popular propio
con su propio ejército popular, cambio al que la burguesía no estará dispuesta a
contemplar de brazos cruzados ni de forma pacífica;

3) Cualquier reforma política que consiga el proletariado y las masas


trabajadoras en el marco de la democracia burguesa debe ser una victoria de
concienciación, un impulso para la revolución, que tomará en sus manos el
poder político, y dependiendo del contexto y al ritmo debido todos los medios de
producción acabando con el capitalismo.

¿Cuál será la futura pose de las FARC-EP en la política colombiana?

Es muy probable que las FARC-EP como partido se integre o al menos entre en
alianza electoral dentro de la Marcha Patriótica, un frente de varias
organizaciones como el Partido Comunista Colombiano (PCC), la Asociación
Nacional de Zonas de Reservas Campesinas (ANZORC), la Asociación
Campesina del Valle del Río Cimitarra (ACVC), la Coordinación Nacional de
Organizaciones Agrarias y Populares (CONAP), la Federación Nacional Sindical
Unitaria Agropecuaria (Fensuagro). De hecho a su creación en 2012, la Marcha
Patriótica ha sido el primer adalid de las negociaciones y los Acuerdos de Paz
entre las FARC-EP y el gobierno, su propaganda pro-FARCP-EP les ha valido el
objeto de acusaciones –con razón– de que sus integrantes son miembros o
simpatizantes de las FARC-EP y que la formación de la plataforma tenía el
verdadero objetivo de volver a crear una organización política legal paralela a la

31
guerrilla. Aunque sus miembros niegan estas acusaciones todo indica que es
cierto, precisamente ellos aluden que esto solo lo puedes afirmar si eres un
periodista, diputado o votante de derechas, y que si no lo eres resultas ser un
ultraizquierdista que hacen piña o estas a sueldo de la derecha, el imperialismo,
la CIA y vete a saber quién más, pero existe una cascada de evidencias que dan a
sostener y exponer esto, los hechos son los hechos, no se puede negar que llueve
hacia abajo señores. La ideología misma de la Marcha Patriótica parte de una
repetición de los esquemas del «socialismo del siglo XXI» y está englobado en la
plataforma del Foro de São Paulo uno de los foros de exposición de esta
ideología en los últimos años, lo que hace más sospechosa si cabe su nexo con
las FARC-EP, que desde hace tiempo ha virado hacia esas posiciones
ideológicas, y tiene también a sus principales valedores del exterior en países del
«socialismo del siglo XXI», esto sin entrar a analizar las caras de los miembros
de la organización. Resulta tan ridículo negar esto como cuando en España
negaban muchos reformistas y revisionistas que Podemos era filotrotskista,
cuando la mayoría de sus miembros venían del partido socialdemócrata-
trotskista Izquierda Anticapitalista (IA) o de sectores «trotskizantes» de
Izquierda Unida (IU), pero sus defensores son muy tercos –y por vergüenza o
deber del guión– siguieron y siguen erre que erre, así que cuando la propia IA
reconocía en sus documentos posteriores que Podemos surgió a iniciativa de
ellos mismos también lo negaron. No hay más ciego que quién no quiere ver.
Pero el tiempo expondrá si cabe todavía más esta cuestión

Viendo todo esto seguramente la estrategia de las FARC-EP sea conformar un


partido o un frente –bloques de partidos, sindicatos y asociaciones– donde
oficialmente se denominen seguidores del «socialismo del siglo XXI», aunque
en pleno declive de esta corriente por sus nefastos resultados en la región –no
hay más que ver la crisis económica y política en la vecina Venezuela– es muy
probable que los líderes de las FARC-EP como buenos camaleones adopten
oficialmente otra ideología política de moda, e incluso que se refugien mediante
la propaganda en la creación de una doctrina nacional específica de
«socialismo» en base a la historia mitificada de las FARC-EP.

En realidad ya existe una idea general de lo que los dirigentes de las FARC-EP
vislumbran como su nuevo partido. Jesús Santrich, declaró recientemente que
el carácter ideológico del partido debía de ser:

«Mucho más amplio que la sola izquierda, porque la Colombia de hoy no solo
está conformada por mentalidad de izquierda, pero si debe ser conformada
esa posibilidad con sectores democráticos, no sectores fascistas». (Pazifico
Noticias; El nuevo partido debe ser más amplio que la izquierda, afirma Jesús
Santrich, 27 de septiembre de 2016)

32
Las declaraciones de Jesús Santrich exponen claramente unos planteamientos
ultraoportunistas.

Santrich declara que el nuevo partido salido de las FARC-EP debe de agruparse
en torno a la izquierda; que recordemos es un término ambiguo utilizado por los
oportunistas para sus fines, pues sabemos que en nuestra época –fase
imperialista del capitalismo– en medio de la lucha entre proletariado-burguesía,
el marxismo-leninismo es la única doctrina que se coloca a la izquierda del
tablero de esa lucha, mientras que el resto de ideologías burguesas y pequeño
burguesas quedan a la derecha y defienden o asisten a la burguesía, siendo
doctrinas que mantienen la sociedad clasista, la explotación salariada y en
general la estructura y superestructura del sistema capitalista. Por tanto
hablando desde una perspectiva de clase proletario las ideologías como el
anarquismo, la socialdemocracia, el tercermundismo, etc. no pueden ser parte
de una llamada «izquierda» –como dicen en los medios de comunicación
burgueses–, sino que es una falsa izquierda, es una izquierda domesticada,
antiproletaria. Igualmente, Santrich llega al punto en que recoge la bandera de
los ultrarevisionistas más descarados y se atreve a decir que la «izquierda» ya
no es suficiente y que el partido debe incluir un cuadro más amplio de
ideologías, es decir que se permitirá que el partido se llene de ideologías –y por
supuesto facciones– de la llamada «izquierda» –imaginamos: socialismos del
siglo XXI, castrismo-guevarismo, etc.– pero también de la llamada oficialmente
derecha –liberales, demócrata-cristianos, e incluso neoliberales–, y justifica esto
debido a las «condiciones específicas» de Colombia, he aquí otra vez la manida
maniobra de los oportunistas y su apelación al particularismo para justificar sus
desviaciones, ¿qué extraño verdad?

Y sobre la futura política de alianzas con otras organizaciones, se comentó:

«Obviamente ese partido tiene que convergen con todos y seguramente vamos
a concitar la atención programática de otras fuerzas políticas importantes que
hay en el país, estos son temas que está discutiendo la conferencia pero con
seguridad va a haber un partido y una línea de convergencia con otras
organizaciones». (Pazifico Noticias; El nuevo partido debe ser más amplio que
la izquierda, afirma Jesús Santrich, 27 de septiembre de 2016)

Vamos que según él la programática del nuevo partido atraerá a otras


organizaciones tanto de «izquierda» como de derecha para ir de la mano en
coalición –como decíamos–. Aquí las organizaciones que él llama
«democráticas, no fascistas», se refiere a los defensores del régimen
constitucional democrático-burgués. Santrich y sus colegas están clamando por
una confluencia común de los demócratas –burgueses– colombianos para
promover:

33
«Una cultura política democrática y participativa debe contribuir a
la igualdad entre ciudadanos y ciudadanas, al humanismo, la solidaridad, la
cooperación social y a dar un manejo trasparente a la gestión pública
proscribiendo las prácticas clientelistas y la corrupción». (Acuerdo sobre
cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo y dejación de las armas
entre el Gobierno Nacional y las FARC-EP, 23 de junio de 2016)

¡Vaya, al final el objetivo de esta organización es contribuir a promover una


bella democracia burguesa donde los mejores «demócratas» de la nación velen
por falsos derechos constitucionales del humanismo burgués que son violados
cada día! ¡El famoso revisionista italiano Palmito Togliatti, al igual que su delfín
Enrico Berlinguer, allá donde estén, seguro que estarán verdaderamente
orgullosos de tal discípulo sudamericano que les ha salido con Jesús Santrich!
¡La vieja socialdemocracia alemana o los socialistas franceses tienen grandiosos
sucesores de su política reformista!

Estos argumentos ahora usados por los dirigentes de las FARC-EP, fueron
ridiculizados en su día por Lenin cuando confrontaba a los seguidores de la II
Internacional:

«Hay que elegir»: este es el argumento con que siempre han tratado y tratan
de justificarse los oportunistas. De golpe no puede lograrse nunca nada
importante. Hay que luchar por cosas pequeñas pero asequibles. ¿Y cómo
saber que algo es asequible? Por la aprobación de la mayoría de los partidos
políticos o de los políticos más «influyentes». Cuanto mayor sea el número de
políticos que se muestren de acuerdo con una mejora, por pequeña que sea,
más fácil será lograrla, más asequible será. No debemos ser utopistas, ni
aspirar a cosas grandes. Debemos ser políticos prácticos, saber plegarnos a la
demanda de cosas pequeñas, las cuales facilitarán la lucha por las cosas
grandes. Las cosas pequeñas representan la etapa más segura en la lucha por
las cosas grandes. Así argumentan todos los oportunistas, todos los
reformistas, a diferencia de los revolucionarios. (...) Debemos elegir entre el
mal presente y la mínima corrección de este mal, por lo cual está la inmensa
mayoría de quienes se sienten descontentos con el mal presente. Conseguido lo
pequeño, facilitaremos la lucha por obtener lo grande. (...) Es este –repetimos–
el argumento fundamental, el argumento típico de todos los oportunistas en el
mundo entero. Ahora bien, ¿qué conclusión se desprende inevitablemente de
él? La conclusión de que no hace falta un programa revolucionario, un partido
revolucionario ni una táctica revolucionaria. Lo que se necesita son reformas,
y asunto concluido. ¿Para qué un partido socialdemócrata revolucionario [así
se llamaban los marxistas revolucionarios, hasta que tras la Primera Guerra
Mundial se autodenominaron comunistas, para diferenciarse de la
socialdemocracia de la II Internacional - Anotación de Bitácora (M-L)]? Basta
con un partido de reformas democráticas y socialistas. En efecto, ¿no es

34
evidente que siempre habrá en el mundo personas para quienes el estado de
cosas existente es insatisfactorio? Siempre las habrá, naturalmente. ¿Y no es
también evidente que la inmensa mayoría de los descontentos se pronunciará
siempre a favor de ir mejorando esta situación insatisfactoria mediante
pequeñas modificaciones? Siempre se pronunciará así, naturalmente. De aquí
se deduce que nuestra misión, la misión de los hombres avanzados y
«conscientes», consiste en apoyar siempre las reivindicaciones más pequeñas
para ir corrigiendo el mal. Es lo único seguro y práctico, y todo lo que sea
hablar de aspiraciones «fundamentales», etc., es pura palabrería de
«utopistas», mera «fraseología revolucionaria». Debemos elegir, y elegir
siempre entre el mal existente y el más moderado de los proyectos que se
presentan para corregirlo. Así es como argumentos los oportunistas de la
socialdemocracia alemana». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Otra vez el
ministerio de la Duma, 1906)

Esta es una política reformista y ridícula que embellece la podrida democracia


burguesa y es el furgón de cola de los partidos de la burguesía liberal:

«¿En qué reside el error fundamental de todos estos argumentos oportunistas?


En que suplantan en realidad la teoría socialista de la lucha de clases, única
fuerza motriz verdadera de la historia, por la teoría burguesa del progreso
«solidario», «social». Según la teoría del socialismo, es decir, del marxismo –
hoy no puede hablarse en serio de un socialismo no marxista–, la fuerza
motriz verdadera de la historia es la lucha revolucionaria de clases; las
reformas son un producto accesorio de esta lucha; accesorio, por cuanto
expresan el resultado de los intentos frustrados por atenuar esta lucha, por
debilitarla, etc. Según la teoría de los filósofos burgueses, la fuerza motriz del
progreso es la solidaridad de todos los elementos de la sociedad, que
comprenden el carácter «imperfecto» de tal o cual institución. La primera
teoría es materialista, la segunda idealista. La primera es revolucionaria. La
segunda, reformista. La primera sirve de base a la táctica del proletariado en
los países capitalistas modernos. La segunda sirve de base a la táctica de la
burguesía. De la segunda teoría se deriva lógicamente la táctica de los
progresistas burgueses comunes: apoyar siempre y en todas partes «lo
mejor»; elegir entre la reacción y la extrema derecha de las fuerzas que se
oponen a esa reacción. De la primera teoría se deriva lógicamente la táctica
revolucionaria independiente de la clase avanzada. Nuestra tarea no se limita,
en modo alguno, a apoyar las consignas más difundidas de la burguesía
reformista. Nosotros mantenemos una política independiente y sólo
proponemos reformas que interesan incuestionablemente a la lucha
revolucionaria, que incuestionablemente contribuyen a elevar la
independencia, la conciencia de clase y la combatividad del proletariado. Sólo
con esta táctica podemos tornar inocuas las reformas desde arriba, reformas
que son siempre mezquinas, siempre hipócritas, que encierran siempre alguna

35
trampa burguesa o policial. Más aún. Sólo con esta táctica impulsamos
realmente la lucha por reformas importantes. Puede parecer paradójico, pero
esta aparente paradoja es una verdad confirmada por toda la historia de la
socialdemocracia internacional; la táctica de los reformistas es la menos apta
para lograr reformas reales. El medio más efectivo para alcanzarlas es la
táctica de la lucha revolucionaria de clases. En la práctica las reformas son
arrancadas siempre por la lucha revolucionaria de clase, por su
independencia, su fuerza de masas, su tenacidad. Las reformas son siempre
falsas, ambiguas e impregnadas de espíritu zubatovista; sólo son reales en
consonancia con la intensidad de la lucha de clases. Al fundir nuestras propias
consignas con las consignas de la burguesía reformista, debilitamos la causa
de la revolución y también, como consecuencia de ello, la causa de las
reformas, ya que con ello debilitamos la independencia, la firmeza y la energía
de las clases revolucionarias». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Otra vez el
ministerio de la Duma, 1906)

Vamos que visto lo visto, estos pseudorevolucionarios colombianos siguen la


estela de la política de la subestimación de las ideologías y de la reconciliación
de clases que Gorbachov quiso vender al mundo a finales de los 80:

«Gorbachov ha asumido unir en un todo las ideologías y las filosofías


contrarías, haciendo de la Perestroika y del «nuevo pensamiento político» el
denominador común de todas las clases, sistemas sociales, pueblos y naciones
de la época actual. Exige que todo el mundo, los opresores y los oprimidos,
tengan un nuevo pensamiento común, una conciencia común o, como él la
calificó, «conciencia del carácter común de nuestros destinos objetivos». En el
fondo, bajo un nuevo ropaje se sirve en bandeja la vieja idea de los
oportunistas de toda laya, la de la reconciliación de clases, que ha sido y sigue
siendo el arma ideológica preferida de las clases opresoras y explotadoras
para justificar y perpetuar la explotación y la opresión de los hombres del
trabajo y de los pueblos. Estas prédicas, denunciadas hace tiempo por el
marxismo-leninismo y rechazadas por toda la experiencia histórica mundial,
son ofrecidas por Gorbachov como un nuevo descubrimiento, como una nueva
ideología de la humanidad. (...) Ahora Gorbachov ha descubierto una «nueva
ley». Si la historia de los siglos y milenios pasados ha sido, debido a la
incompatibilidad de intereses e ideologías contrarios, una historia de duras
luchas y batallas de clases, que han abierto el camino al progreso social, hoy
hemos entrado, dice él, en una nueva época en la que toda esa ley no es sino
una reminiscencia del pasado, puesto que «el progreso ulterior del mundo es
posible gracias a los esfuerzos por un consenso general humano», y puesto que
«el nuevo orden mundial estará determinado por los intereses generales
humanos», etc. Esta «nueva» filosofía de Gorbachov ha sido desenmascarada
desde hace tiempo por Lenin y es rechazada por la propia realidad de nuestros

36
días en todo el mundo». (Agim Popa; Perestroika: ataque frontal contra el
marxismo, la revolución y el socialismo, 1989)

¿Tendrá relevancia, peso en el panorama político colombiano la


nueva organización política derivada de las FARC-EP?

Una buena respuesta la tenemos en el reciente plebiscito hecho al pueblo


colombiano para aceptar o rechazar los acuerdos entre el gobierno y la guerrilla,
que dieron de saldo un NO a la «aprobación e implementaciones de los
acuerdos de paz con un 50, 2% de votos.

La próxima influencia de las FARC-EP y su organización política en Colombia


depende de muchos factores, pero en general, hemos visto que las guerrillas y
bandas armadas que se hallaban prácticamente derrotadas que pasan a
integrarse en el juego de la democracia burguesa y aceptan sus reglas y
legalidad, no suelen ser partidos políticos que tengan un buen reclamo y futuro.
Véase el caso de MOVADEF en Perú que carecen de relevancia y apoyo, y son un
grupo de apoyo a los presos más que otra cosa, los Tupamaros en Uruguay que
acabaron siendo un club de amigos y nostálgicos dentro de la coalición del
Frente Amplio donde carecen de influencia, o el caso de SORTU y Bildu en
España, donde pese a los eufóricos pronósticos iniciales actualmente están
perdiendo su influencia y votos en favor de otras marcas reformistas y
revisionistas. Los únicos casos reseñables de una guerrilla o grupo armado que
abandona las armas y obtiene el poder vía electoral fue el caso del FMLN en El
Salvador, que cuenta con el hecho que fue una guerrilla que al firmar los
«procesos de paz» en 1992 gozaba de un buen estado de salud y de un apoyo
interno y externo notable, además de que no existió desde su entrega de armas
otra organización autodenominada de «izquierdas» que hiciera frente en el
espacio político salvadoreño, siendo muy fácil su acogida. Por otro lado el Sinn
Féin en Irlanda, que viene de varias de las ramificaciones del IRA, y que en base
a su socialdemocratismo y nacionalismo ha podido mantener una gran
influencia en la sociedad irlandesa pero sin llegar a cumplir sus objetivos
principales de toma de poder ni reunificación del país.

En el momento en que una guerrilla se instala en el sistema político


democrático-burgués, dependiendo además de su influencia en las masas para
defenderse en el nuevo espacio, de cómo el partido gobernante del momento y
sus aliados permitan que sea esa entrada del nuevo partido ex guerrillero; si se
ve y se desea desde las instituciones gubernamentales que el nuevo partido
pueda ser un nuevo sostén –en el gobierno o en la oposición– para el juego de la
burguesía y formar parte de la izquierda «domesticada» o «constitucional»
como la llama la burguesía, se le dará la bienvenida sin problemas y su entrada
se consolidará, pero si tras la reciente «paz» en algún momento la burguesía
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gobernante siente que este nuevo partido ex guerrillero va a volver a las armas o
supone un verdadero obstáculo para el dominio político de la burguesía
gobernante se procederá a una venganza sistemática contra el nuevo partido de
los ex guerrilleros, y a través de trámites legales se irán ajustando cuentas a sus
líderes e incluso se ilegalizará la organización bajo las acusaciones que estimen
pertinentes. En este juego en que también domina la «guerra fratricida» entre
las fracciones de la burguesía no se puede adelantar nada. Por ello solo se puede
estar seguro bajo el paraguas en el sistema político de la burguesía aceptando
sus reglas y siendo sumisos a su dominación política y no rivalizando para
romper su hegemonía en el poder. Y eso solo lo logran los reformistas y
revisionistas más sumisos que no disputan el poder a la burguesía gobernante, o
que seducen a otras fracciones de la burguesía garantizando que su poder
económico no será alterado, pero dicha seguridad no se garantizará nunca a los
revolucionarios y comunistas que son acosados y masacrados diariamente
debido a que no respetan un poder basado en la explotación, quienes saben que
para tomar el poder, derrocar el capitalismo y construir el socialismo, hay que
quebrantar la misma hipócrita legalidad burguesa que ni la misma burguesía
respeta.

Es difícil por tanto augurar en principio mucho futuro a una organización que
derive de las FARC-EP, ya que cualquier organización rival puede incidir –si
quiere– en sus cuantiosos errores del pasado –que en mayor o menor medida
son conocidos por toda la población colombiana, en especial en lo referente al
terrorismo y secuestro–. Por esto mismo este tipo de organizaciones no pueden
tener demasiada influencia en el espacio político –al menos en su andadura
inicial–, ya que dependen de la «cancha» que desde el gobierno se les dé a partir
de su inclusión en el panorama político, la única posibilidad de tener éxito
nadando a contracorriente ante un posible ataque repentino del gobierno es que
cuenten con una política propia de movilizaciones de masas –que las FARC-EP
dicen tener pero que no es apreciable– para aguantar el embiste, así como de las
alianzas que contraigan con otros movimientos –sin caer en disolverse en ellas–
y por supuesto del lavado de cara que hagan o le hagan –e insistimos aquí es
fundamental la posición del gobierno–. De otro modo sus posibilidades políticas
son nulas debido a que arrastran en la conciencia colectiva sus errores, se les
puede criminalizar aún más desde el gobierno, se les puede descabezar e
ilegalizar de nuevo fácilmente como ya hemos comentado.

Sobre el llamado «proceso de paz» y la conocida «reconciliación


nacional»

Desde el momento en que las FARC-EP aceptan integrarse en las reglas y juego
de la democracia burguesa colombiana, están obligados a aceptar que
oficialmente desde la propaganda del gobierno pinte su lucha y la de otros
38
colectivos contra los diferentes gobiernos colombianos como una lucha en que
«no hay que buscar culpables» ya que ambos son «bandos iguales» en cuanto a
errores, proclamando la manida paz «sin vencedores ni vencidos», al estilo del
discurso carrillista sobre la Guerra Civil durante la Transición en España, o al
estilo del discurso orteguista-frentista de la Reconciliación Nacional en
Nicaragua. Con esto se tapará el carácter de clase de los bandos en estos
conflictos, por qué luchaban y las acciones de cada uno de ellos. Sea una
revolución anticolonial, antifeudal, socialista, o del tipo que sea, los marxista-
leninistas debemos comprender que estos discursos unitaristas que se lanzan y
que abogan por olvidar las diferencias de los bandos en pugna, sus
reivindicaciones y acciones, solo ayudan a que un bando o ambos se «vayan de
rositas» en este conflicto, y se borre en la conciencia colectiva las causas del
conflicto y las fechorías cometidas. Esto como decimos se incluye tanto en
conflictos burguesía-proletariado como burguesía imperialista-burguesía
nacional indígena, etc., hay que poner siempre las cosas en su sitio.

De hecho esta línea de hipocresía y conciliación es la que ya vimos desde el


inicio de las negociaciones de 2012:

«La reconciliación es elemento de vital importancia recordado en la


declaración, donde Timoleón Jiménez llamó a los soldados, marinos, pilotos de
la fuerza aérea, policías y organismos de seguridad e inteligencia del Estado, a
enraizar la reconciliación como sustento para un país que fije su horizonte
hacia otro tipo de sociedad. Así, indicó que «las rivalidades y rencores deben
pasar a ser cosa del pasado. Hoy, más que nunca, lamentamos tanta muerte y
dolor ocasionados por la guerra. Hoy, más que nunca, queremos abrazarlos
como compatriotas, y comenzar a trabajar unidos por la nueva Colombia». Un
mensaje claramente esperanzador para nuestras generaciones venideras».
(Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo
(FARC-EP); acabó la guerra, 29 de agosto de 2016)

¡Es decir las FARC-EP llaman «compatriotas» a los promotores del


paramilitarismo, a sus propios verdugos, y más importante a los mismos
causantes del sufrimiento y la muerte de miles personas inocentes, están
dispuestos a construir una Colombia de la mano de este tipo de «compatriotas»!
Esto no es una posición marxista-leninista. José Díaz expresó al respecto de esta
postura oportunista:

«¿Qué España representan ellos? Sobre este asunto, hay que hacer claridad.
(...) No es posible que continúen engañando a estas masas, utilizando la
bandera del patriotismo, los que prostituyen a nuestro país, los que condenan
al hambre al pueblo, los que someten al yugo de la opresión al noventa por
ciento de la población, los que dominan por el terror. ¿Patriotas ellos? ¡No! Las
masas populares, vosotros, obreros y antifascistas en general, sois los

39
patriotas, los que queréis a vuestro país libre de parásitos y opresores; pero
los que os explotan no, ni son españoles, ni son defensores de los intereses del
país, ni tienen derecho a vivir en la España de la cultura y del trabajo». (José
Día; La España revolucionaria: Discurso pronunciado en el Salón Guerrero,
de Madrid, 9 de febrero de 1936)

El gobierno colombiano obligará a la nueva organización política que nazca de


las FARC-EP a que en sus comunicados y línea general proclame toda esta línea
de «reconciliación nacional» como requisito de muestra de su «buena
voluntad». Y algunos lectores dirán: ¿y qué quiere decir «reconciliación
nacional» que tanto oímos últimamente? ¡Fácil! Que más allá de algún que otro
cabeza de turco y alguna pantomima de actos, y compensaciones: todas las
torturas, todo los bombardeos indiscriminados, todas las fuerzas paramilitares
usadas para acallar a uno u otro colectivo que protestaba o se levantaba en
armas, toda la asistencia estadounidense en montar estos dispositivos; todos los
atropellos que atentaban hasta la misma constitución burguesa colombiana,
todo el terrorismo de Estado, toda la «guerra sucia» que los gobiernos
colombianos han ejercido durante décadas tanto contra las FARC-EP como
contra otras organizaciones y civiles, simplemente quedarán en el olvido, no
habrá responsables, que la mayoría no serán juzgados ni las víctimas, en su
mayoría, serán indemnizadas. Significa también que muchos de estos verdugos
odiados por el pueblo serán ensalzados como «adalides de la paz y la
democracia», se le dedicaran calles, y se dirá hipócritamente que así debe de ser
por la «reconciliación nacional» y por el bien de la «democracia y la paz en
Colombia». ¡Como decimos el modelo nicaragüense o español de
«reconciliación nacional» les será de gran ayuda con toda seguridad!

Esta pomposa propaganda sobre la «paz» está empezando a suceder de forma


imparable en todos los medios de comunicación nacionales e internacionales.
Recordemos que se anuncia esto en un país que destaca por ser uno de los
países con mayor cantidad de fosas comunes:

«Las escabrosas confesiones de paramilitares y desmovilizados de la guerra


colombiana han permitido la exhumación de 1.700 cadáveres en los últimos
dos años, pero los desaparecidos enterrados o arrojados a los ríos superan los
10.000. Éstas son cifras ofrecidas a EFE por la Unidad de Justicia y Paz de la
Fiscalía de Colombia, muy inferiores a las que ofrecen algunas Organizaciones
No Gubernamentales que elevan los desaparecidos a 30.000 en las últimas
décadas. La sistemática desaparición de personas es uno de los grandes
dramas del conflicto colombiano, que se extiende por más de cuatro décadas y
que tuvo una escalada sin precedentes con la aparición de los escuadrones de
la muerte en los años ochenta del siglo pasado». (El Confidencial; Colombia se
vuelca en la búsqueda de 10.000 enterrados en fosas comunes, 28 de
noviembre de 2008)

40
De mayor número de amenazas, desplazamientos y asesinatos de sindicalistas:

«Ahí, a pocos metros de la refinería de petróleo más grande de Colombia,


reposan los restos de dos de los casi 3.000 sindicalistas asesinados en el país
desde 1977 hasta la fecha, junto a los de un compañero muerto cuando aún no
se empezaba a llevar la cuenta. (...) Pero, ¿sigue siendo Colombia el país más
peligroso del mundo para ser sindicalista? Lori Wallach, la directora del
Observatorio de Comercio global de la ONG estadounidense Public Citizen, no
tiene ninguna duda: «Colombia es el país más mortífero para los
sindicalistas», afirmó en un artículo publicado hace un par de semanas en el
Hufftington Post». (BBC; Colombia: el país más peligroso para ser
sindicalista, 1 de mayo de 2013)

Y de mayor represión y asesinato contra los movimientos políticos legales:

«No sólo el sindicalismo es una actividad de riesgo en Colombia: también lo es


ser periodista, oponerse a proyectos mineros o dedicarse a la política. A
quienes todavía se preguntan por qué aquí la izquierda nunca gana unas
elecciones, conviene recordarles que alrededor de 5.000 personas fueron
desaparecidas y muertas desde los años 80 por pertenecer a Unión Patriótica,
una fuerza política surgida del proceso de negociación con las Fuerzas
Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) a mediados de los 80. Un
auténtico exterminio perpetrado en total impunidad; por eso algunos
investigadores, entre ellos el congresista Iván Cepeda, pretenden que esos
crímenes se juzguen como genocidio por motivaciones políticas». (El
Confidencial; Colombia no es país para sindicalistas, 18 de febrero de 2015)

¡Pero tranquilos el estrechamiento de manos entre Timochenko y Santos, y el


larguísimo documento final entre las FARC-EP y el Gobierno lleno de buenas
palabras, de promesas de reformas democráticas sumado a los grandes epítetos
sobre un cambio pero bajo la ambigüedad de que nadie sabe cómo se realizara
ese cambio, garantizan de sobra que todas las causas de estos atropellos
desaparezcan, faltaría más! Y como el referéndum y el NO han tumbado esta
trama, seguro que el próximo memorándum de paz llevado a referéndum tendrá
más veces las palabras «paz», «democracia», «libertad», para que sea más
creíble, que el fin de los conflictos y los problemas va a llegar a Colombia de la
mano de Santos-Timochenko y sus promesas.

En Colombia no habrá «paz» por mucho que los firmantes del


acuerdo así lo aseguren

41
Todas las citas anteriores sobre los «derechos» y «libertades» en el orden
democrático-burgués, son necesarias ya que con este sistema político un
marxista-leninista debe de ser claro y su carácter y limitaciones deben ser
clarificadas siempre, pero más todavía cuando demagogos como Timochenko
hablan de que el «proceso de paz» en Colombia y la incorporación de las FARC-
EP a la democracia burguesa acabará mágicamente con la «cultura de la
violencia» en el país latinoamericano, y que dará una convivencia pacífica entre
todos los colombianos:

«Nosotros queremos lograr generar ese espacio en que nos reconozcamos


como colombianos. Que logremos esos espacios de convivencia, que la
reconciliación vaya más allá de la convivencia, que se estrechen lazos y que
rescatemos y logremos acabar con esa cultura de la violencia. ¿Cómo vamos a
ayudar a plantear propuestas? Eso tiene un componente cultural
fundamental. Si los medios siguen incentivando esa cultura del crimen, esa
cultura mafiosa que se fomenta en esos programas, pues cómo no los vamos a
cuestionar. Y estamos en la libertad de hacerlo». (Semana; Entrevista a
Timochenko, 30 de enero de 2016)

El señor Timochenko debería analizar de donde nace la violencia en la sociedad


capitalista, diga la verdad:

«La gran verdad de nuestra época –conocerla no es todo, pero ignorarla


equivale a impedir el descubrimiento de cualquier otra verdad importante– es
ésta: nuestro continente se hunde en la barbarie porque la propiedad privada
de los medios de producción se mantiene por la violencia. ¿De qué sirve
escribir valientemente que nos hundimos en la barbarie si no se dice
claramente por qué? Los que torturan lo hacen por conservar la propiedad
privada de los medios de producción. (...) Digámoslo a los que sufren del statu
quo y que, por consiguiente, tienen más interés en que se modifique: a los
trabajadores, a los aliados posibles de la clase obrera, a los que colaboran en
este estado de cosas sin poseer los medios de producción». (Bertolt Brecht; Las
cinco dificultades para decir la verdad, 1934)

La integración de las FARC-EP en la política burguesa colombiana bajo sus


reglas, no resolverá las causas que dan a luz a la violencia –de todo tipo incluido
la clasista y política– en Colombia. ¿Por qué? Primero: porque la incorporación
de las FARC-EP al sistema político burgués oficial colombiano no resuelve las
contradicciones de la sociedad de clases en Colombia como es la explotación
asalariada y la contradicción burguesía-proletariado. Segundo: porque las
FARC-EP como grupo pequeño burgués no puede dar solución a estas
contradicciones. Y tercero: para que la cultura de la violencia cambiase como
dice Timochenko, la clase obrera con su partido comunista tiene que tomar el
poder político y cambiar el sistema económico, mientras que las FARC-EP en

42
caso de tomar el poder político, como Timochenko ha reconocido, no tiene
intención de cambiar el sistema económico de la propiedad privada.

¿Qué sucederá y seguirá sucediendo entonces? Que los fenómenos negativos del
capitalismo como el desempleo, el trabajo infantil, la inflación, los robos, el
desempleo, las drogas, los secuestros, los asesinatos y demás seguirán
sucediéndose y agudizaran los conflictos de clases, lo que por supuesto lleva y
llevará a que las clases explotadoras –encabezadas por la burguesía– tendrán
que seguir defendiendo los medios de producción –su poder económico– al
precio que sea necesario; y que las clases explotadas –encabezadas por la clase
obrera– reivindicaran la defensa y ampliación de sus derechos lo que dará lugar
a choques entre las clases trabajadoras y las fuerzas represivas del Estado
burgués, y llegado el día, intentarán librarse de tal explotación asalariada por no
detentar los medios de producción, teniendo para ello que librar una lucha –que
obviamente no será pacífica– para tomar el poder político y obtener los medios
de producción. Así es el desarrollo histórico.

Condenar cualquier tipo de violencia como igualmente detestable como ahora


hacen los miembros de las FARC-EP, es como decía Lenin es engañarse a uno
mismo y engañar a los demás:

«El socialismo se opone a la violencia ejercida contra las naciones. Esto es


indiscutible. Y el socialismo se opone en general a la violencia ejercida contra
los hombres. Sin embargo, exceptuando a los anarquistas cristianos y a los
discípulos de Tolstói, nadie ha deducido todavía de ello que el socialismo se
oponga a la violencia revolucionaria. Por tanto, hablar de «violencia» en
general, sin distinguir las condiciones que diferencian la violencia
reaccionaria de la revolucionaria, es equipararse a un filisteo que reniega de
la revolución, o bien, sencillamente, engañarse uno mismo y engañar a los
demás con sofismas». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; La revolución proletaria
y el renegado Kautsky, 1918)

¿Cuál es la verdad histórica sobre las clases sociales y la violencia?:

«La conquista del poder por el proletariado no es una «conquista pacífica» de


la maquina del Estado burgués, ni el logro de una mayoría parlamentaria. La
burguesía utiliza todos los métodos de violencia y terror con el fin de asegurar
y fortalecer sus bienes y su dominación política. Como ya sucedió con la
nobleza feudal, la burguesía no pudo apartarla sin más, ya que una clase no
abandona su lugar en la historia sin una resistencia desesperada y feroz. Por
lo tanto el poder de la burguesía solo se puede romper por la aplicación
rigurosa de la violencia revolucionaria armada del proletariado. La toma de
poder es la destrucción violenta del poder burgués, que rompe la maquinaria
capitalista de su Estado –el ejército, la policía, la jerarquía burocrática, los

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tribunales, y los parlamentos burgueses– y se sustituye por los nuevos órganos
de poder proletariado, que son unas herramientas especialmente necesarias
para reprimir a los explotadores y defender el socialismo. Todos los
revisionistas modernos u otras fuerzas reformistas han instigado intentos de
«vías pacíficas al socialismo» y han fracasado por completo y estos intentos
tuvieron que ser pagados por indescriptibles ríos de sangre». (Ernst Aust;
Programa del Partido Comunista de Alemania/Marxista-Leninista:
Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el
revisionismo alemán, 1978)

Y esto sin duda se aplica a Colombia donde:

«El Estado ostenta el monopolio del uso legítimo de las armas con la finalidad
de garantizar el pleno disfrute de todos los derechos humanos para todos los
colombianos/as». (Acuerdo final para la terminación del conflicto y la
construcción de una paz estable y duradera, 24 de agosto de 2016)

El Estado sabemos que está en manos de la burguesía. ¿Acaso hasta ahora el


Estado burgués colombiano ha hecho un uso cuerdo del «monopolio» de la
violencia? ¿Ha garantizado «los derechos humanos para todos los colombianos»
o solo para los «colombianos de bien»? ¿Ha sido en definitiva un «uso legítimo»
en interés de la burguesía o en interés de las masas trabajadoras? Esas son las
preguntas que los revolucionarios deben hacerse para no caer en ilusiones
reformistas. Las FARC-EP ahora reconocen abiertamente que las armas y el uso
de la violencia lo administra el Estado en manos del gobierno de Santos, eso
incluye aceptar el «derecho» burgués de la explotación asalariada y el saqueo de
los recursos naturales, aceptar el derecho que el Estado burgués «garantice» a
golpe de porra si es preciso. No se puede enunciar epítetos más traidores y
reformistas.

¿A qué nos atenemos los marxista-leninistas en cuanto a la violencia, que


distinción hacemos?:

«Sólo bajo la dirección de un partido de clase del proletariado puede la lucha


armada y la violencia revolucionaria adquirir y desempeñar en su momento,
en las circunstancias idóneas objetivas y subjetivas, un papel
consecuentemente revolucionario de cara al socialismo, es decir, no a favor de
los intereses de tal o cual sector de la burguesía, sino de las masas
trabajadoras, de los obreros y campesinos pobres que aspiran al socialismo y
que necesitan hacer la revolución para librarse de la explotación y opresión
social y nacional. (...) Los marxista-leninistas consideramos la lucha armada y
la violencia revolucionaria como una de las formas de lucha que surge en el
marco de la lucha de clases y la lucha política en determinadas condiciones. La
violencia revolucionaria y la lucha armada ni se inventan ni se han

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improvisan de la mañana a la noche, sino que se producen como resultado de
unas circunstancias y fenómenos objetivos y subjetivos en el marco del
desarrollo de la lucha política general, de los conflictos políticos, económicos y
sociales que enfrentan a las clases explotadas y oprimidas con sus
explotadores y opresores». (Elena Ódena; El marxismo, la lucha armada y la
violencia revolucionaria y las guerras, 1979)

Esto lo debe comprender todo revolucionario que no desee caer en el


reformismo y mantener a su pueblo en la barbarie capitalista.

Los principales actores internacionales en el «proceso de paz»


colombiano: el papel de Cuba, apadrinando de la guerrilla

Los regímenes que más han animado a las FARC-EP a continuar por este
«proceso de paz» han sido: Venezuela, Cuba, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, para
los cuales las FARC-EP y el ELN declaran que son un referente ideológico. Pero
en realidad es algo que todo el lector conoce y de lo cual no merece que
profundicemos. Obviamente cada país ha tenido unos intereses en sostener a la
guerrilla, y cada uno ha ido cambiando su posición sobre la guerrilla, la propia
Venezuela o el propio Ecuador han tenido posiciones muy cambiantes respecto
al apoyo o condena del movimiento guerrillero. Pero como decimos no merece
la pena analizar esto, que es sin duda consecuencia de las relaciones entre
burguesías nacionales y el uso del fenómeno FARC-EP para agredir a las
burguesías vecinas o para reforzar un discurso más cercano a la pose
pseudorevolucionaria y al elemento susceptible de ser de «izquierda» o
«bolivariano».

Ha sido Cuba en especial quién ha puesto su casa para las negociaciones entre el
gobierno de Uribe, ahora Santos, y la guerrilla.

¿Pero qué ha significado que para las FARC-EP tengan de referente ideológico a
Cuba, Venezuela o Nicaragua? Que tenga esta organización un reflejo de las
posiciones internacionales de sus países referentes.

Tanto las FARC-EP como el ELN han sido participantes del Foro de São Paulo
que recordemos está en claro declive:

«El Iº Foro de Sao Paulo fue tan exitoso que alrededor de él se aglutinaron las
más importantes organizaciones de izquierda de un extremo a otro de
Latinoamérica abarcando un espectro muy amplio: desde el PC cubano hasta
los más moderados partidos socialdemócratas del continente. El triunfo de
Lula en Brasil fue seguido por el de Chávez, en Venezuela y tras él se produjo
una avalancha de éxitos de los partidos miembros del Foro de Sao Paulo.
45
Tanto que 20 años después de su creación, y hasta hace pocos meses, 12 países
latinoamericanos eran gobernados por alguno de ellos. Y en los demás, su
influencia era indiscutible. Pocos meses han sido suficientes para que del
apogeo se pase a una especie de crisis terminal. Y no por una eficaz ofensiva
del «imperialismo, la derecha y los medios de comunicación», como insisten en
afirmar los ideólogos más dogmáticos y reacios a la autocrítica, sino por la
deslegitimación causada por la corrupción desenfrenada y la incapacidad
para administrar con eficiencia los recursos públicos, entre muchas formas de
impostura y deshonestidad». (Los Tiempos; El Foro de Sao Paulo en su crisis
terminal, 28 de junio de 2016)

Las FARC-EP también ha saludado la creación del organismo económico del


ALBA como un gran hito, muy positivo. Pero el ALBA no es más que otro
«engañabobos» con un fin muy claro:

«Se ha demostrado la simple confianza de los gobiernos burgueses


latinoamericanos de todo tipo –liberales, neoliberales, reformistas,
revisionistas, etcétera– en la institucionalidad burguesa doméstica e
internacional para impulsar la coexistencia e incluso una unidad regional; y
dentro de esta un tema común es el famoso referido a la distribución de las
riquezas y por la desigualdad económica existente. Un analista político
marxista-leninista curtido en este tipo de conferencias, sobreentiende, que
cuando países capitalistas-imperialistas hablan a los países a los que
maniataban económicamente de la búsqueda de un «nuevo orden económico»,
lo hacen para tranquilizar a los pueblos de estos países cansados de su
explotación en beneficio de las camarillas locales y extranjeras, del mismo
modo que cuando estos países capitalistas-dependientes de las grandes
potencias imperialistas declaran y abogan por un «nuevo orden económico»,
se sobreentiende de nuevo que se refieren, a que o bien exigen que los
imperialismos aflojen el nudo que les subyuga pidiendo un mejor reparto de
los mercados o que reclaman más ayudas económicas, adoptando bien esta
postura de cara al pueblo para calmar los ánimos de las masas trabajadoras y
posar como antiimperialistas que buscaban soluciones a su crisis económica
interna, o simplemente para lanzar tal consigna como representantes
burgueses de un país capitalista en alza que busca convertirse en potencia y
directora del dichoso nuevo orden económico en su región o a nivel mundial.
Pero este eslogan es falso, y como los marxistas saben, el único «nuevo orden
económico» posible que dará solución a los problemas intrínsecos del
capitalismo es el sistema económico socialista». (Equipo de Bitácora (M-L);
Algunas reflexiones sobre los discursos en la VII Cumbre de las Américas, 23
de abril del 2015)

Esto indica que las FARC-EP tienen a los países participantes de estos eventos y
organismos a sus principales sostenedores, quienes de forma abierta u oculta les

46
apoyan, con los que siente identificación ideológica, y con los que incluso han
tenido financiación y asilo político.

Visto en una perspectiva histórica, de nuevo se ve el activo papel del


revisionismo cubano abonando el terreno para desviar a los movimientos
políticos de los intereses de las clases trabajadores, de su toma de poder, de su
lucha antiimperialista, de su lucha por la soberanía nacional. Son varios los
ejemplos de cómo los dirigentes cubanos han apoyado o influenciado a varios
movimientos para apoyar o inocular la conciliación de clases, la sumisión a las
potencias imperialistas y otros rasgos propios, como hizo en el pasado en
Venezuela, Angola, Mozambique, El Salvador, Nicaragua, Chile, etc.

Hagamos un repaso histórico de la actividad internacional del revisionismo


cubano:

1) Cuba dio su apoyo explícito al socialimperialismo soviético desde la década de


los 60 hasta finales de los 80, incluyendo la teoría de la división internacional
del trabajo que obligaba a los países dependientes a:

«Mantener su especialización en la producción de materias y productos


agrícolas, cuyos precios experimentaban subidas y bajadas, así como una
entera dependencia de los productos acabados importados de las metrópolis,
cuyos precios tienden a aumentar». (Lulzim Hana; Las deudas exteriores y los
créditos imperialistas, poderosos eslabones de la cadena neocolonialista que
esclavizan a los pueblos, 1988)

2) Inoculó la teoría revisionista de la «vía no capitalista de desarrollo» y


«orientación socialista» a los países dependientes para favorecer al
socialimperialismo soviético, que suponían:

«Mecanismos ideológicos y políticos conscientes, escogidos especialmente para


la aplicación de la política socialimperialista los que forman la base teórica de
esta política. En este contexto, las «teorías» de la «vía no capitalista de
desarrollo» y de la «orientación socialista» son otras armas en el arsenal
ideológico del socialimperialismo soviético para ocultar, justificar y preparar
el terreno a sus vías de expansión neocolonialistas en África, Asia y América
Latina». (Llambro Filo; La «vía no capitalista de desarrollo» y la «orientación
socialista», «teorías» que sabotean la revolución y abren las vías a la
expansión neocolonialista, 1985)

3) Cuba ha sido fundadora, y sigue siendo uno de los principales promotores,


del Movimiento de los Países No Alineados: foro de países donde se engañan a
los pueblos con su política reformista, nacionalista y tercermundista sumisa al

47
neocolonialismo, un buen resumen de que ha supuesto para los pueblos el
fraude del «no alineamiento» y el «tercermundismo» sería el siguiente:

«El no alineamiento fijaba oficialmente el objetivo de la búsqueda de una


«tercera vía» que consistía en un tipo de «régimen intermedio», sería distinto
del «capitalismo puro y duro» y de los países socialistas. Era una vía tomada
prestada de la «nueva democracia» de China. La burguesía nacional de los
países dependientes procuraba definir su vía en el socialdemocratismo
«tercermundista», tratando de escapar tanto del colonialismo como de la
revolución socialista, consciente por otra parte que la dominación colonial del
imperialismo reforzaba peligrosamente las aspiraciones socialistas de las
masas explotadas y oprimidas. La burguesía de los países dependientes
posaba con la etiqueta de «socialista» frente a su población sin renegar para
nada de sus ambiciones nacionalistas a nivel internacional ni sus convenios
comerciales y financieros con otros países burgueses, imperialistas y
revisionistas. Así decían inspirarse en sentimientos «anticolonialistas» y
«antiimperialistas», pero en realidad por ejemplo el «socialismo árabe»
baazista se oponía al marxismo a causa de que este mostraba rechazo del
nacionalismo. La burguesía nacionalista «no alineada» procedió desde luego a
reformas económicas y sociales de tipo democrático-burguesas que a menudo
le aseguraron un apoyo social muy superior al de las camarillas
gubernamentales compradoras procolonialistas. Así las más radicales de ellas
procedieron a la nueva distribución de las tierras que en otro tiempo fueron
confiadas a colonos, así como a la nacionalización de las principales riquezas y
las industrias que habían pertenecido al capital extranjero. Estos movimientos
se inscribían dentro del orden de «la libre disposiciones de ellas mismas como
naciones». Pero olvidaron la realidad de producción mercantil internacional,
que los condujo necesariamente a la diferenciación de los antiguos países
coloniales que degenerarían la mayoría en países semicoloniales salvo algunas
excepciones que se convertirían en potencias imperialistas regionales. La
«revuelta» tercermundista representó y sigue representando aún con el
movimiento de los «no alineados» es revuelta de las más moderadas, de hecho
las antiguas colonias no vacilan en tender la mano en dirección de sus
antiguos esclavistas con el fin de «desarrollar la cooperación económica y
técnica». El tercermundismo es la ideología de la burguesía nacional de los
países dependientes y de los valientes desvergonzados del imperialismo, que
busca cambiar la dependencia colonial política y económica mantenida
antaño por el yugo militar del imperialismo por una dependencia económica y
con ello intentar engañar a los pueblos. No es por otra parte cosa del azar que
el «no alineamiento» esté tan de moda entre los pequeño burgueses de los
países dependientes como en los pequeño burgueses de las metrópolis
imperialistas». (Vincent Gouysse; Imperialismo y antiimperialismo, 2007)

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4) El revisionismo cubano ha sido también un fiel impulsor de las nuevas
corrientes antimarxistas, por ejemplo: al «socialismo del siglo XXI» lo ha
«santificado» cada vez que ha podido:

«Desde el balcón del Palacio de Miraflores, celebrando la contundente victoria


electoral, Hugo Chávez Frías proclamó que los que habían votado por él lo
habían hecho por el socialismo. También Chávez ha señalado la necesidad de
avanzar hacia el socialismo del siglo XXI, un socialismo autóctono fundado en
las realidades de nuestro tiempo y de nuestros pueblos. Va quedando atrás,
para siempre, el «socialismo» del siglo XX europeo, aquel vencido «socialismo
real» que no lo fue porque, precisamente, no fue socialismo. Recojamos las
enseñanzas que de ello se derivan». (Armando Enrique Hart Dávalos; El
«socialismo del siglo XXI», 8 de septiembre del 2007)

5) En tiempos recientes ha azuzado a los pueblos a que se apoyen en el


imperialismo ruso y el socialimperialismo chino:

«Hoy es posible la sólida alianza entre los pueblos de la Federación Rusa y el


Estado de más rápido avance económico del mundo: la República Popular
China; ambos países con su estrecha cooperación, su avanzada ciencia y sus
poderosos ejércitos y valientes soldados constituyen un escudo poderoso de la
paz y la seguridad mundial, a fin de que la vida de nuestra especie pueda
preservarse». (Fidel Castro; Artículo: Nuestro derecho a ser Marxistas-
Leninistas, 8 de mayo de 2015)

Queda claro el papel de la Cuba capitalista-revisionista una vez más.

Algunas personas bastante ignorantes en cuanto a comprensión del concepto


marxista-leninista del imperialismo, afirman que el hecho de que las FARC-EP
se posicionen en estos lineamientos del revisionismo cubano en temática
internacional –con todo lo que ello supone–, significa que la guerrilla se
reafirma como «antiimperialista». En todo esto hay que explicar para los
despistados y pseudomarxistas lo que incluye en su totalidad ser
antiimperialista:

«El antiimperialismo» de los marxistas no debe reducir a la lucha contra la


política imperialista de tipo colonialista –presiones y agresiones militares así
como embargos económicos–, sino que también debe insistir en la política
neocolonialista del imperialismo –es decir la integración en la división
internacional del trabajo y la exportación de capitales–, que marcha a la par
con la política colonialista. Como remarcaban Lenin, las potencias
imperialistas recurren a tal o cual forma de dominación según las
circunstancias más o menos favorables, según son potencias imperialistas
antiguas y en decadencia –a ejemplo de los Estados Unidos que se apoya en su

49
potencial militar– o potencias imperialistas jóvenes y dinámicas –a ejemplo de
China– que debe primero optar por la forma semicolonial con el fin de
conquistar los mercados detentados por los competidores más fuertes. En
efecto, tal «antiimperialismo» se mantiene circunscrito al de los demócratas
burgueses que separan la política imperialista de tipo colonial de la existencia
del comercio y de las inversiones internacionales, estas políticas son pues la
cara de la misma moneda y retoman concepciones kautskistas y reformistas
sobre el imperialismo. Tal «antiimperialismo» refleja una concepción
sentimental de un democratismo pequeño burgués, no se apoya en las
enseñanzas del marxismo-leninismo e ignora las mismas bases de la economía
política marxista-leninista, y en consecuencia acaba haciendo piña con la
causa del imperialismo. Por lo tanto, la limitación de la lucha contra el
imperialismo a las luchas contra las anexiones coloniales, significa truncar la
lucha contra el imperialismo, es reducirla a algo deseable para la burguesía
imperialista. ¿No es este «antiimperialismo» pequeño burgués el que
defienden la inmensa mayoría de los que se reclaman comunistas en un frente
que va desde el Partido Comunista Francés (PCF), algunos denominados
marxista-leninistas, pasando por los trotskistas, el Partido del Trabajo de
Bélgica (PTB) y la Liga Antiimperialista (LA)? El tercermundismo a fin de
cuentas, es la voz piadosa de los demócratas burgueses, que como Lenin tenían
razón de subrayar, solo se sublevan contra un único aspecto de la dominación
imperialista –su dominación militar–, mientras se oscurece el otro aspecto
igualmente importante –el dominio económico–, factor primero de toda
verdadera dominación». (Vincent Gouysse; Imperialismo y antiimperialismo,
2007)

Todo esto demuestra que Cuba está muy lejos de lo que pintan sus
incondicionales seguidores. No es ese supuesto baluarte y faro del
«antiimperialismo» y el «socialismo», sino que es una agencia del reformismo y
el neocolonialismo. Ya dijimos sobre los movimientos que sentían orgullo de ser
de escuela cubana que:

«Es indiscutible de que los revisionistas cubanos nunca construyeron un


partido marxista-leninista, nunca colocaron a su economía en el camino
socialista, nunca criticaron ni denunciaron al revisionismo soviético, ni
siquiera al de Mijaíl Gorbachov. Es tiempo de que los marxista-leninistas –
aquellos que pretendan serlo– se den cuenta de que Fidel Castro no es un
pesador marxista-leninista, de hecho se convirtió en gramófono del
socialimperialismo soviético, adoptaba sus teorías y cubría todas sus acciones
internacionales a la vez que ha apoyado otras teorías imperialistas-
revisionistas como el llamado no alineamiento y no ha desarrollado una
revolución cultural, ni siquiera ha promovido el «ateísmo científico» inherente
al materialismo dialéctico en su partido. Por tanto, cuando los Tomas Borge,
Carlos Fonseca Terán, Daniel Ortega, Hugo Chávez, Nicolás Maduro y

50
similares, han querido hacerse pasar como «discípulos del castrismo-
guevarismo» y «alumnos brillantes de la escuela cubana», no podemos más
que asentir y reconocerles el diploma en dicha escuela teórica revisionista que
tantos años lleva operando en Latinoamérica; pero jamás reconoceremos, a
ellos o a sus mentores, como marxista-leninistas». (Equipo de Bitácora (M-L);
El revisionismo del «socialismo del siglo XXI», 2013)

Algunos apuntes sobre el ELN, guerrilla todavía en activo

El Ejército de Liberación Nacional (ELN) nace como guerrilla campesina hacia


1964.

En lo social se caracterizaba en su origen como otros grupos en los campesinos,


la juventud y las bases de los partidos revisionistas y tradicionalistas-populistas:

«En la lectura que las fuerzas políticas de oposición fueron haciendo del
fenómeno cubano, en relación con sus específicas condiciones históricas, se
estructuraron distintas tendencias que se expresarían al menos en tres formas
organizativas: Grupos juveniles, de estudiantes e intelectuales, separados de
los partidos populistas que se organizaron en forma muy similar a la del
Movimiento 26 de Julio. Son ejemplo de esta tendencia, para el caso argentino,
La Juventud Peronista (JP), El Movimiento Peronista Revolucionario (MPR),
Montoneros y las Fuerzas Armadas Peronistas. Los Focos insurreccionales
fueron otra modalidad de organización. Guiados por la concepción guevarista
tuvieron un origen político variado: El ELN Colombiano, se nutrió
fundamentalmente de la población campesina, pero, en su construcción y
consolidación jugó un papel central la juventud proveniente del Partido
Comunista (PC), El Movimiento Revolucionario Liberal (MRL), y el
Movimiento Obrero Estudiantil y campesino (MOEC); El ELN peruano y los
Fuerzas Argentinas de Liberación (FAL), reclutaron sus bases de las secciones
juveniles de los partidos comunistas; El Ejército Revolucionario del Pueblo
(ERP) en Argentina, se generó en los partidos trotskistas, Los Tupamaros, en
el Uruguay y el MIR Chileno cooptaron las bases de los partidos socialistas».
(Carlos Medina Gallego; FARC-EP Y ELN; Una historia política comparada
(1958- 2006), 2010)

El grupo se fundó debido a la influencia de la Revolución Cubana de 1959. Dicho


influjo haría que en el ELN se tuvieran unas características castro-guevaristas
muy claras con unas más claras si caben consecuencias visibles:

«La primera se prestaba para que en el desarrollo de la concepción del foco


guerrillero, dadas las particulares condiciones de la lucha, afloraron las

51
posiciones militaristas; la segunda, contenía el germen del vanguardismo
revolucionario que distanció durante décadas los distintos grupos de
izquierda; y la tercera, generó una lectura subjetiva de los realidades
nacionales, que se acomodaba más a los condiciones y necesidades de las
organizaciones, que a la realidad y especificidad de los conflictos, los sectores
sociales y las regiones. Esto se reflejó en la dificultad que tuvieron las
organizaciones armadas, entre ellas el ELN, de articular sus proyectos
político-militares al movimiento de masas y de imprimirle a éste una dinámica
transformadora». (Carlos Medina Gallego; FARC-EP Y ELN; Una historia
política comparada (1958- 2006), 2010)

También el grupo se da en su momento debido a la situación de miseria en el


campo como ya explicamos en el caso de las FARC-EP, aunque también debido
a la evidencia de que en la política colombiana se negaba a las clases bajas a
ejercer su voz y participación en el poder político.

Como Camilo Torres escribió en nombre del ELN:

«Cuando el pueblo pedía un jefe y lo encontró en Jorge Eliécer GAITAN, la


oligarquía lo mató. Cuando el pueblo pedía paz, la oligarquía sembró el país
de violencia. Cuando el pueblo ya no resistía más violencia y organizó las
guerrillas para tomarse el poder, la oligarquía intentó el golpe militar para
que las guerrillas, engañadas, se entregaran. Cuando el pueblo pedía
democracia se le volvió a engañar con un plebiscito y un FRENTE NACIONAL
que le imponían la dictadura de la oligarquía. Ahora el pueblo ya no creerá
nunca más. El pueblo no cree en las elecciones. El pueblo sabe que las vías
legales están agotadas. El pueblo sabe que no queda sino la vía armada. (...)
Organización de la clase popular para la toma del poder. Que he pedido que
nos entreguemos por estos objetivos hasta la muerte. (...) Que no depondrá las
armas mientras el poder no esté totalmente en manos del pueblo». (Ejército de
Liberación Nacional; Proclama al pueblo colombiano, 1966)

Es decir este hombre pese a no ser marxista-leninista, era lo suficientemente


honesto y revolucionario, conocía bastante bien en sus carnes los límites de la
democracia burguesa, algo que muchos de los actuales «revolucionarios» y
«marxista-leninistas» colombianos no han llegado a entender todavía, pues
para ellos la democracia burguesa cada día les parece más idílica.

El ELN poco a poco fue apartándose de esta visión de toma de poder, además,
como otras guerrillas homólogas del país, empezó a practicar métodos
terroristas y a tener nexos muy turbios.

Para 1984 el ELN fue partícipe junto al ELP y el M-19 de la tregua con el
gobierno de Betancur. En los 90 también protagonizó diversos intentos de

52
acuerdos de Paz con el gobierno de Samper, a principios del siglo XXI
igualmente con el gobierno de Uribe, y actualmente está en el mismo proceso
con el gobierno de Santos. Lo que solo puede indicar la debilidad de la guerrilla
o la necedad de sus dirigentes.

Hoy en día el ELN dice luchar meramente para que se garantice un «cambio
democrático» llevado desde el parlamentarismo actual. Es decir también parten
del idealismo de que con su lucha armada pueden llegar a forzar la garantía de
que en el actual sistema parlamentario colombiano todo funcionará con justicia
y de forma democrática:

«Están llegando los tiempos en que la democracia retome su verdadero


contenido, y que las expresiones parlamentarias alternativas que sean
elegidas, representen el sentir de las mayorías excluidas. Hay que dejar atrás
la vieja politiquería, el clientelismo, el parlamentarismo de vacaciones. Hoy el
país debe asumir con mayor fuerza su participación en el parlamento, exigir
que su voz sea escuchada, que se legisle a favor de la nación y con dignidad
patriótica. La paz como futuro deseado y posible para Colombia se construirá
sobre las bases de la justicia social y la democratización. Este camino que se ha
iniciado en los diálogos del ELN con el gobierno tiene que complementarse con
la amplia participación de la sociedad en la construcción de la paz y con los
nuevos ejercicios de gobernabilidad alternativa local, regional y
parlamentaria, en los cuales también la sociedad ha de participar». (Ejército
de Liberación Nacional (ELN); Comprometido con la paz y la democratización
de Colombia, 3 de febrero de 2006)

Vamos, que el ELN sigue el mismo camino claudicador, el mismo programa


reformista que otras guerrillas, por mucho que en algunos medios se pinte a esta
guerrilla incluso como más «radical» que las FARC-EP. De hecho hace largo
tiempo que esta guerrilla ha renunciado a los lineamientos de su propio
fundador Camilo Torres cuando dijo bien alto que el pueblo colombiano no iba a
recibir nada en base a las elecciones preparadas y vigiladas por la oligarquía,
solo nuevas promesas y nuevos engaños.

¿Cómo se autodenomina en lo ideológico este grupo? Se califican así mismo


fundamentalmente como guevaristas:

«P: Tú nos decías que el ELN se define como guevarista. ¿Cómo está presente
el Che Guevara en la formación de los militantes?

David Montoya Sotomayor: La raíz de donde nosotros provenimos tiene


mucho que ver con el Che Guevara, con el pensamiento revolucionario, con el
pensamiento latinoamericano. ¡Desde siempre! Todo está se inscribe en una

53
inspiración marxista». (Entrevista al Ejército de Liberación Nacional (ELN);
¿Terrorismo? Opina la insurgencia colombiana, 6 de enero de 2005)

¡Y seguidores de la teología de la liberación!:

«Desde que nacimos nunca hemos encontrado contradicción entre ser


cristianos y ser revolucionarios. La historia de la organización ha sido esa,
precisamente». (Entrevista al Ejército de Liberación Nacional (ELN);
¿Terrorismo? Opina la insurgencia colombiana, 6 de enero de 2005)

E incluso reconocen que se han formado en base a autores provenientes del


trotskismo:

«P: ¿En la formación política del ELN se utilizaron los famosos manuales de
Marta Harnecker?

David Montoya Sotomayor: ¡Sí, claro! ¿Quién no ha leído los Conceptos


elementales del materialismo histórico?». (Entrevista al Ejército de Liberación
Nacional (ELN); ¿Terrorismo? Opina la insurgencia colombiana, 6 de enero
de 2005)

Ya que hemos analizado el guevarismo en otras guerrillas en este documento no


es preciso detenernos más.

Es interesante analizar el aspecto cristiano en esta organización. El ELN por


influjo de Camilo Torres es una de las organizaciones más antiguas seguidoras
y/o promotoras de la llamada «teología de la liberación». ¿Cómo podríamos
definir a esta corriente y su origen?

«Es un conjunto de ideas de justificación «teosóficas» surgidas en el seno de la


iglesia católica, y fundamentalmente entre los jesuitas, se trata de un intento
por hacer del cristianismo una respuesta más tangible para los desposeídos en
los planos políticos, económicos y sociales. Entiende a la pobreza como un
pecado social en el que hay ejecutores y víctimas. Se caracteriza por adolecer
de una estructura ideológica propia que considerar; y podemos asumir que es
el resultado de la mezcla de dos corrientes filosóficas completamente
contrapuestas: por un lado el idealismo propio de las religiones
judeocristianas encarnado en la «caridad elemental», y del otro el
materialismo dialéctico como fuente de las ideas más avanzadas de
emancipación social. En algún momento, ante las contradicción elemental
entre el idealismo y materialismo filosófico, así como la interacción con los
movimientos emancipadores latinoamericanos, los militantes de la teología de
la liberación abrazaron el marxismo-leninismo; y cuando se produjo el
colapso del «bloque» migraron al postmodernismo neoliberal, con poquísimas

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excepciones, lo que ha venido a demostrar lo ya referido, la carencia de bases
ideológicas firmes y propias». (Equipo de Bitácora (M-L); Terminológico,
2013)

Desde el nacimiento del marxismo, sus ideólogos han sido claro respecto al
papel de la religión y sus consecuencias directas en la conciencia de la clase
obrera:

«La religión es la teoría universal de este mundo, su compendio enciclopédico,


su lógica popularizada, su pundonor espiritualista, su entusiasmo, su sanción
moral, su complemento de solemnidad, la razón general que la consuela y
justifica. Es la realización fantástica del ser humano, puesto que el ser humano
carece de verdadera realidad. Por tanto, la lucha contra la religión es
indirectamente una lucha contra ese mundo al que le da su aroma espiritual.
La miseria religiosa es a un tiempo expresión de la miseria real y protesta
contra la miseria real. La religión es la queja de la criatura en pena, el
sentimiento de un mundo sin corazón y el espíritu de un estado de cosas
embrutecido. Es el opio del pueblo. La superación de la religión como felicidad
ilusoria del pueblo es la exigencia de que éste sea realmente feliz. La exigencia
de que el pueblo se deje de ilusiones es la exigencia de que abandone un estado
de cosas que las necesita. La crítica de la religión es ya, por tanto,
implícitamente la crítica del valle de lágrimas, santificado por la religión».
(Karl Marx; Crítica de la filosofía del derecho de Hegel, 1844)

Lenin tampoco auguró ninguna duda sobre el carácter de la religión, y su tóxica


influencia ideológica en la conciencia de las masas:

«La religión es una de las formas de opresión espiritual que gravita por
doquiera sobre las masas abrumadas por el trabajo incesante en bien de otros,
por la pobreza y la privación. La impotencia de todos los explotados en su
lucha contra los explotadores, origina inevitablemente la creencia de una vida
mejor, después de la muerte, del mismo modo que la impotencia del salvaje en
su lucha con la naturaleza, da origen a la creencia en los dioses, los diablos, los
milagros, etc. La religión enseña a aquellos que se debaten toda su vida en la
pobreza a que sean resignados y pacientes en este mundo, y los consuela con la
esperanza de la recompensa en el cielo. En cuanto a los que viven del trabajo
ajeno, la religión les enseña a ser «caritativos», suministrándoles así un
justificativo a su explotación y, por decirlo así, un billete barato para el cielo.
«La religión es el opio del pueblo». La religión es una especie de tóxico
espiritual en el que los esclavos del capital ahogan su conciencia y adormecen
su anhelo de una existencia humana decente». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin;
Socialismo y religión, 1905)

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Queda claro pues que un verdadero marxista conoce el carácter de la religión,
conoce su incidencia en la sociedad, y conoce a quién beneficia y en base a esto
toma concienciación propia y actúa para concienciar y liberar a los demás de
esta carga, luchando así por la revolución:

«Es un hecho bien conocido que la ideología religiosa siempre sirve y ayuda a
las clases explotadoras para robar y oprimir a las masas trabajadoras. Esta es
una herramienta para criar el sentimiento de impotencia en la gente ante el
sufrimiento, la desgracia y la miseria. La ideología religiosa nubla la mente
humana y paraliza su voluntad para la transformación de la naturaleza y la
sociedad. Esta es la razón por la que Marx, como es bien conocido, comparó la
religión con el opio. (...) Precisamente a causa de que la religión desempeña un
papel reaccionario es la razón por la que ha gustado y cuenta con el apoyo de
las clases dominantes. El lenguaje del capitalista, el revisionista, y el clérigo
reaccionario es esencialmente la misma. El partido marxista-leninista no
puede conciliar con la ideología religiosa y su influencia. La base teórica de la
política y del programa del verdadero partido de la clase obrera es la filosofía
marxista-leninista y no el idealismo y la religión. La lucha de clases para la
construcción del socialismo no puede separarse de la lucha contra la religión».
(Enver Hoxha; La autogestión yugoslava; teoría y práctica capitalista, 1978)

Por tanto, declarar que entre marxismo y cristianismo –por citar la religión a fin
de los seguidores de la «teología de la liberación»– no hay contradicción, no
solo es una burda mentira, sino que se trata de una visión socialdemócrata del
mundo y sus relaciones:

«La socialdemocracia actual, no solamente ha caído desde hace tiempo en las


posiciones del idealismo filosófico, y ha asumido la defensa del idealismo, sino
que se esfuerza por encontrar apoyo, e incluso por fundirse con su forma más
extrema, la religión. Así por ejemplo, en los programas de la socialdemocracia
alemana, austriaca, suiza, etc., se subraya que el «socialismo democrático»
tiene sus raíces en la ética y la doctrina cristiana, que socialismo y religión,
lejos de excluirse concuerdan perfectamente». (Enver Hoxha; Los revisionistas
modernos en el camino de la degeneración socialdemócrata y su fusión con la
socialdemocracia, 1964)

¿En base a que se intentaba promover estas ideas? Bajo los eslóganes de la
burguesía: bien del «pluralismo político», bien de «la coexistencia y
enriquecimiento recíproco de filosofías», bien bajo la llamada «cien escuelas de
pensamiento» o el que fuera, pero todos tenían como fin unir la filosofía
marxista del materialismo dialéctico con el idealismo, en este caso con el
idealismo de tipo religioso:

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«Las prédicas del «pluralismo ideológico» constituye además una de las
direcciones más expandidas entre los ataques directos al marxismo-leninismo
por parte de los revisionistas modernos. Prueba nuestra afirmación el hecho
de que en la prensa revisionista –incluida como es obvio la prensa soviética–,
se ensaye sobre la «posibilidad» de conseguir el socialismo con: «el Corán en
una mano y El Capital de Marx» en la otra» o «con la cruz en una mano y la
hoz y el martillo en la otra», etc. Los revisionistas modernos han extendido
éste «pluralismo ideológico» incluso a nivel del partido de la clase trabajadora
mismo, al abogar por la coexistencia entre las más variadas concepciones
filosóficas en el seno de éste, incluidas las religiosas». (Agim Popa; El XXº
Congreso del PCUS y la evolución de los revisionistas modernos, 1981)

¿Y es que desde cuándo los representantes religiosos han obrado en pro del
socialismo? ¿Quién quiere ocultar la oposición de los representantes religiosos a
las reformas agrarias o a las nacionalizaciones de los bancos, transportes, etc.?
¿Quién no ha oído hablar del histérico papel anticomunista de la iglesia en las
revoluciones lideradas por partidos comunistas como en Polonia, Hungría, etc.?
¿Quién no conoce el papel que jugaron enemigos del comunismo como el
cardenal Mindszenty, el cardenal Wyszyński o los propios Papas Pio XII o Juan
Pablo II? ¿Y ni siquiera en las revoluciones socialistas: qué decir del papel
retardatario del ahora reivindicado cardenal Miguel Obando y Bravo, quién jugó
un papel esencialísimo en la organización y financiación de la contrarrevolución
nicaragüense de los años 80?

La teología de la liberación ha sido muy influyente por ejemplo en los actuales


gobiernos y movimientos de pseudoizquierda en Latinoamérica. Evo Morales,
Hugo Chávez, Daniel Ortega y otros han sido promotores de esta corriente en la
conformación de su ideología del «socialismo del siglo XXI»:

«Esta intoxicación religiosa explica en parte el asistencialismo con tintes


caritativos desarrollada en el marco económico de los países bajo la influencia
del «socialismo del siglo XXI», que si bien alivian en parte la carga que han de
soportar las clases que venden su fuerza de trabajo, no cambia el régimen
capitalista, sólo lo disfraza bajo el manto de la caridad; similar función puede
realizar el «Estado del bienestar» en cuanto a la repartición de migajas y la no
resolución de los problemas de raíz». (Equipo de Bitácora (M-L); El
revisionismo del «socialismo del siglo XXI», 2013)

En caso de que el ELN –transformado en partido político– llegara al poder solo


o en coalición con las FARC-EP –y su nueva organización legal–, aplicaría una
política basada en la visión de la teología de la liberación; es decir de corte
asistencialista-caritativo –algo que ya hacía Uribe y ahora Santos– y de
propaganda con parafernalia «revolucionaria» y cristiana –como Maduro u
Ortega–, y su política exterior versaría en el tercermundismo, el no

57
alineamiento, con énfasis en la CELAC, el Foro de São Paulo y otros escenarios
donde se expanden estas corrientes.

El ELN partía junto a las FARC-EP en la mesa de negociaciones de 2012 con el


gobierno, pero debido al secuestro de tres periodistas quedó excluido de la
mesa. Actualmente dice que respetará lo acordado entre ambos y que supondrá
un obstáculo.

Se sabe de sobra que el ELN pretende abandonar las armas porque así lo
indican sus constantes movimientos de negociación para dejar las armas. Así
como sus comunicados de los últimos años donde como vimos afirman que su
objetivo no es la toma de poder sino mantener la luchar armada como garantía
de que se les tomará en serio para que el pueblo ejerza su destino. E igual que
las FARC-EP a no mucho tardar intentarán lograr un acuerdo antes de que sea
demasiado tarde y el gobierno les exija la rendición incondicional. Antes incluso
del NO en el referéndum sobre el acuerdo de las FARC-EP y el Gobierno, el ELN
se pronunció poco después para anunciar que empezaría negociaciones con
Santos para llegar a un acuerdo similar, actualmente se cree que el 27 de
octubre empezarán las conversaciones, esta vez en Quito, Ecuador.

El futuro del ELN pinta por tanto en seguir el camino de las FARC-EP e
integrarse bien en la nueva organización de las FARC-EP o bien como mínimo
entrar en la coalición que las FARC-EP forme con otras organizaciones –
seguramente dentro de la Marcha Patriótica–, todo dependerá de los intereses
en pugna de los mandos de nivel medio y alto de la guerrilla, a esto súmese el
hecho de que los líderes del ELN estarán muy atentos al «modelo de paz e
inclusión» de las FARC-EP en la política colombiana, si la inclusión sale según
lo acordado el ELN puede animarse pronto a dejar las armas debido a que se
sienta con garantías.

El contexto de creación y degeneración del PC de C-ML/EPL

Para nosotros es de especial importancia analizar el desarrollo de esta


organización, así que dedicaremos un análisis muy exhaustivo y extenso.

El Partido Comunista de Colombia Marxista-Leninista (PC de C-ML), fue creado


el 17 de julio de 1965 en base a la fusión de varios grupos contrarios a la política
del Partido Comunista Colombiano (PCC), entre los miembros más destacados
se hallaban Pedro Vásquez Rendón, Pedro León Arboleda, Francisco Caraballo,
Francisco Garnica, Jairo de Jesús –Ernesto Rojas–, Oscar William Calvo,
Libardo Mora Toro y otros:

58
«Ayer con la camarilla Duranista y hoy con el grupo que encabeza Gilberto
Vieira, al P.C. se ha intentado convertirlo en simple aparato electorero
colocado a la cola de las disidencias tácticas de la burguesía, empantanado en
el más crudo oportunismo reformista, ajeno a la revolución, es decir, en un
obstáculo para que la clase obrera pase de sus luchas reivindicativas de tipo
económico a las batallas por la conquista del poder político. Su estructura
organizativa leninista fue reemplazada paso a paso, por la de una simple
agrupación liberal, sin ninguna disciplina, sin militancia seleccionada, con el
burocratismo en su peor acepción como único método de dirección y por
consiguiente incapacidad para aprovechar todas las coyunturas
revolucionarias. Ha servido para prolongar el dominio de la oligarquía y el
sufrimiento de las masas. Tergiversando así los objetivos revolucionarios del
Partido Comunista y corrompidas sus normas organizativas, el proletariado
quedó de nuevo huérfano de su vanguardia política y, desde ese momento, la
existencia de su Partido marxista-leninista se presentó con redoblada
urgencia, mayor ahora que nunca, cuando se plantea la tarea de la conquista
del poder político, de la destrucción del actual régimen burgués-
proimperialista y el implantamiento de un nuevo orden popular». (Partido
Comunista de Colombia (marxista-leninista); Hacia una política
revolucionaria en cuanto a organización, 1 de enero de 1965)

Se decidió llamar a este congreso el Xº Congreso, para dar a entender que


seguían la tradición del viejo PCC antes de ser usurpado por los revisionistas.
Las juventudes del PC de C-ML se llamaron la Juventud Revolucionaria de
Colombia (JRdeC) y su brazo armado el Ejército Popular de Liberación (EPL)
creado en torno a 1967. Ciertamente en esta década el PC de C-ML tendría un
papel muy activo y fundamental en la lucha contra el reformismo colombiano,
en especial contra la versión colombiana del revisionismo soviético.

En esta época en la que los marxista-leninistas colombianos, como los de otras


partes del mundo, no había analizado, explicado ni refutado todavía por
completo el carácter de la Revolución Cubana ni la Revolución China, muchos
elementos honestos y potencialmente revolucionarios cayeron presos de estos
dos mitos, lo que influiría en el desarrollo del PC de C-ML.

Primeramente el PC de C-ML sufriría en su seno unos inicios con un enfoque


guevarista hasta finales de los 60:

«El «foquismo» estaba de moda y nos fue imposible apartarnos de esa


influencia». (Notas de la comandancia: Sobre la historia del EPL, 2008)

Estas tendencias foquistas fueron finalmente vencidas con la expulsión de los


cabecillas guevaristas Fred Kaim y Alfonso Cuellar en el partido.

59
Pero como enseña el marxismo, para luchar contra una desviación no basta con
expulsar a sus representantes sino que ha de hacerse un trabajo ideológico para
que la militancia entienda la relevancia del problema. Por ello además de esta
lucha ideológica en lo interno se impulsó hacia el exterior una profundización de
la crítica a la guerrilla colombiana del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de
inspiración foquista, cristiana y tercermundista:

«Es cuestionable que el ELN tenga menosprecio de las luchas de masas en la


ciudad, negación de la importancia de la lucha obrero-patronal de carácter
revolucionario, disminución de la naturaleza fundamentalmente
antiimperialista de la revolución colombiana, manifestaciones de sectarismo
en su programa, sublimación del heroísmo y del papel de la personalidad,
exageración del papel del campesinado y de los estudiantes elevándolos a
veces a la categoría de fuerzas dirigentes de la revolución». (Partido
Comunista de Colombia (marxista-leninista): Conclusiones Políticas en el
Frente Militar del IIº Pleno, diciembre de 1965)

Y se empezó a reflexionar sobre el rol que estaba desempeñando el castro-


guevarismo en América Latina:

«Tenemos también, en América Latina, el ejemplo negativo del movimiento


«antiimperialista» y con pretensiones revolucionarias, promovido por los
dirigentes cubanos. Este movimiento aventurero, que en apariencia pretendía
oponerse al revisionismo, resultó en realidad un perfecto complemento a su
política oportunista de derecha. Objetivamente, esta desviación oportunista
pequeño-burguesa, al oponerse a la formación de auténticos partidos
marxista-leninistas, al rechazar la necesidad de construir un frente único en
torno al proletariado, al oponerse a la lucha por desenmascarar al
revisionismo en el seno de las masas y en el ámbito internacional, al propiciar
frentes de lucha armada aventureros, al margen de las masas, no ha hecho
más que facilitar el engaño revisionista entre las masas populares.
Particularmente, el fracaso de sus aventuras militares foquistas, le ha servido
a los revisionistas para condenar la lucha armada en general y promover sus
tesis oportunistas sobre la «vía pacífica» al poder». (Declaración conjunta de
cuatro organizaciones marxista-leninistas latinoamericanas; Partido
Comunista de Colombia (marxista-leninista), Partido Comunista
Revolucionario de Chile, del Partido Comunista Marxista Leninista del
Ecuador y del Comité Político Nacional del Partido Bandera Roja de
Venezuela, 30 de septiembre de 1978)

En efecto los firmantes de esta declaración no se equivocaban en el hecho de


que el revisionismo cubano actuaba como un vector del socialimperialismo
soviético y promovía un falso antiimperialismo, pues en la actualidad ha hecho
lo mismo promulgando a los pueblos apoyarse en imperialismos como el ruso o

60
el chino. En la cuestión político-militar pasó de promover diversas aventuras de
guerrillas foquistas y diversos golpes a través de ejércitos a poco después
centrarse en promover la vía pacífica y parlamentaria al poder como ocurrió con
Allende y después con todos los líderes del llamado «socialismo del siglo XXI».
Lo paradójico es los líderes de esos partidos se fueron olvidando de estas
lecciones y empezaron a «amnistiar» al revisionismo cubano años después
como veremos.

En general a partir de mediados de los 70 en el PC de C-ML se dio una discusión


entre los cuadros con la tendencia que aceptaban las tesis maoístas sin el menor
filtro y los verdaderos marxista-leninistas que gracias a su espíritu crítico sabían
discernir gracias al materialismo dialéctico e histórico los límites de las teorías y
resultados prácticos de la experiencia china, aún cuando no se hubieran hecho
un análisis completo del maoísmo como corriente revisionista. Ha de
entenderse que hablamos de una época donde el maoísmo no se había
destapado del todo.

La primera pugna acabó con la expulsión de los maoístas más fanáticos que
apostaban por un esquema de «nueva democracia» donde jugaría un papel
esencial la burguesía nacional, este grupo formó en 1972 la llamada Liga
Marxista-Leninista (LML):

«La Liga Marxista-Leninista retomaría más ortodoxamente las tesis maoístas


–si ello es posible– y hablaría de una revolución de Nueva Democracia en la
que jugaría papel una supuesta burguesía nacional». (Mauricio Archila Neira;
El maoísmo en Colombia: la enfermedad juvenil del marxismo-leninismo,
2008)

Esto no acabó ahí. Durante este duro debate, hubo otra polémica entre el sector
de Pedro León Arboleda, Secretario General desde 1969 y Libardo Mora Toro.
Mientras Arboleda defendía la militarización del partido, Mora Toro insistía en
bolchevizar los cuadros enviándolos al trabajo político en los cinturones
fabriles:

«Este nuevo periodo del PC de C-ML enfrentó políticamente a Arboleda con


Libardo Mora Toro en lo que, en la fraseología de la época, era una «lucha de
líneas» al interior del seno del partido. Según Villarraga y Plazas, Mora
planteaba la necesidad urgente del reconocimiento de la crisis partidaria para
iniciar una rectificación política, mientras que la postura de Arboleda se veía
marcada por el triunfalismo y la confianza en el exitoso desenvolvimiento de la
lucha armada –que incluía, según los autores, la invención de acciones
militares no realizadas–». (Mauricio Archila Neira; El maoísmo en Colombia:
la enfermedad juvenil del marxismo-leninismo, 2008)

61
Según algunos miembros del partido, Mora Toro llegó a decir poco antes del IVº
Pleno de 1972:

«Si no asisto a este Pleno, mi posición es que bajen, de la Secretaría Política, a


Pedro León Arboleda por ser un oportunista de izquierda». (Villaraga, Álvaro
& Plazas, Nelson; Para reconstruir los sueños (Una historia del EPL), 1994)

Sobre esta polémica finalmente en dicho IVº Pleno de 1972 pese a que Arboleda
mantuvo su puesto se planteó la necesidad de tener mayor presencia en los
centros urbanos para no caer en las desviaciones que otros viejos y nuevos
grupos estaban cometiendo:

«Aunque Mora Toro fue sancionado y «bajado» del Comité Central, el PC de C-


ML terminó finalmente reconociendo la crisis orgánica y lanzándose a
desarrollar la llamada «campaña de bolchevización» en toda su militancia –
por iniciativa de Mora Toro–, enviando el grueso de cuadros de la
organización al sector productivo para superar pretendidas taras derivadas
del origen pequeñoburgués de sus integrantes». (Mauricio Archila Neira; El
maoísmo en Colombia: la enfermedad juvenil del marxismo-leninismo, 2008)

Es decir, el clásico error de centrase unilateralmente en el campo y los


campesinos en detrimento de las ciudades, núcleos de la mayoría de la
población y centro neurálgico de la clase obrera, vanguardia de la revolución.

En 1971 cayó en combate Libardo Mora Toro. Pero su línea marxista-leninista


de: mantener la lucha armada sin caer en el aventurismo, ganarse a los obreros
en las ciudades y temblar ideológicamente al partido, ya se habían impuesto
frente a la idea de Arboleda de: basar todo el trabajo en la presencia en el
campo, proyectar una lucha armada en cualquier situación de forma
voluntarista, promoviendo que el campo cerque a la ciudad.

Ernesto Rojas describió la victoria de la línea marxista-leninista y su


repercusión:

«Un cambio en la orientación política condujo a proyectar el trabajo hacia


otras áreas y especialmente hacia los principales centros urbanos. La
dirección ordena salir con el propósito de desarrollar fuerzas urbanas en
1974». (Ernesto Rojas; Historia del EPL, 1987)

El Partido del Trabajo de Albania (PTA) se esforzó en aquellos años en aconsejar


a los nuevos partidos marxista-leninistas para liberarse de estas desviaciones
típicas:

62
«Algunos piensan que toda la atención del partido o el movimiento marxista-
leninista debe concentrarse solamente en el trabajo con los obreros de las
plantas y fábricas, ignorando así los aliados más cercanos del proletariado, el
campesinado pobre y medio, en general, y el obrero agrícola, en particular. La
situación del campesinado es común en todas partes. Cuando las cosas
comienza a ser más cada vez más difíciles en las ciudades, las bases del partido
y el movimiento que lidera, siempre en el camino marxista-leninista, pueden
ser creadas en el campo de forma más rápida, y a veces, pueden ser más
seguras.

Pero aquí también hay camaradas quienes hacen lo opuesto, de nuevo porque
ellos ven los problemas de desde un punto de vista estrecho. Ellos concentran
todo el trabajo del partido en el campo y olvidan la ciudad, donde está la gran
organización capitalista y el poderoso proletariado quién tiene la misión
histórica de derrocar la decadente sociedad capitalista a través de la
revolución.

Hay «comunistas» quienes dicen que no hay posibilidad de seguir la línea de


lucha. En nuestras charlas con ellos les hemos brindado ejemplos, de las
actitudes revolucionarias de los camaradas del Partido Comunista Peruano y
del Partido Comunista de Brasil quienes están siguiendo exitosamente el
correcto camino de la lucha de la organización y movilización de la clase
obrera y el campesinado. Los camaradas de Brasil han actuado como los
camaradas de Perú estableciendo bases también en el campo. Muchos otros
partidos, han luchado para preparar esta situación, la cual no es una
aventura, sino una correcta acción marxista.

Cuando nos reunimos y charlamos con gente quienes confinan todo el trabajo
de los comunistas a las ciudades solamente, como he mencionado arriba, les
damos la experiencia de los partidos hermanos de Latinoamérica como
ejemplo. Con esto no queremos en ningún modo decir que desafiando las
condiciones concretas de su país, ellos deban emprender una aventura,
tomando las armas prematuramente, no, pero creemos basándonos
precisamente en las concretas condiciones, que el campesinado es una fuerza
revolucionaria. En el campo de un país, por ejemplo donde viven millones de
campesinos pobres, dominados por el feroz capital latifundista, los comunistas
no deben concentrar su lucha solo en las ciudades, donde la reacción, por
supuesto, siempre está mejor organizada, debe de llevar al mismo tiempo al
lucha al campo. Puede que no sea el momento de comenzar la lucha armada,
pero es necesario preparar esta situación para el momento, y esto es lo que
hacen los camaradas comunistas en algunos países de Latinoamérica, donde
comenzaron a preparar el terreno en esta dirección». (Enver Hoxha; Para
alcanzarse los objetivos se necesitan acciones revolucionarias y no discusiones

63
estériles; Entrevista con el Secretario General del Partido Comunista del Perú,
Saturnino Paredes Macedo, (Extractos), 12 de julio 1969)

Estas luchas internas en el PC de C-ML son una muestra de lucha contra


concepciones del maoísmo antes de su exposición oficial a nivel global como
corriente revisionista, algo que tuvieron que pasar muchos partidos
influenciados por él en los 60 para avanzar en su bolchevización, y que
demuestra que en el caso del PC de C-ML había cuadros realmente honestos que
buscaban una adhesión a la verdad científica y no estar en paz con una moda.

Poco después Arboleda sería acorralado y asesinado en Cali en 1975, siendo


elegido Francisco Caraballo como Secretario General, un cuadro que en
principio parecía afín a las tesis marxista-leninistas de Mora Toro en la
polémica contra Arboleda y sus tesis maoístas, pero que como veremos, eso fue
solo circunstancial en el mejor de los casos, sino una mera apariencia.

Por supuesto viendo lo que vemos desde su fundación el partido padeció el


defecto de caer en la influencia del revisionismo chino: sufrió un enfoque
maoísta desde sus inicios que afectó a su programa social, militar, a la
estructura de partido, concepciones que en algunos periodos se limitaron o
eliminaron pero que en otras se impusieron hasta nada más y nada menos que
principios de los 80. Se apoyo en tesis y conceptos maoístas como la «nueva
democracia», la «guerra popular prolongada» o la «lucha de dos líneas» que
pueden ser vistos en el IIIº Pleno del Comité Central de 1967.

De hecho en esa época y hasta los 80, en el PC de C-ML quién o quién menos se
consideraba admirador de Mao Zedong cuando no directamente maoísta. En su
declaración conjunta de 1978 junto a otros tres partidos marxista-leninistas se
declaró en contra de la llamada teoría de los tres mundos, pero cometió el error
de desligar la autoría en la creación y puesta en práctica de dicha teoría a Mao
Zedong:

Este error no fue excepcional en el movimiento marxista-leninista


internacional:

«Efectivamente crítica contra la teoría de los tres mundos fue la piedra de


toque para diferenciar en un inicio a los oportunistas y seguidistas de los
marxista-leninistas. El 4 de noviembre de 1977 varios partidos marxista-
leninistas firmaron un comunicado conjunto en el cual figuraba una adhesión
a estas tesis. Firmaron el PCE (m-l), el PCI (m-l), el PCG (M-L), el PCA/ entre
otros, pese a todo todavía se mantenía la fe en «Mao Zedong como gran figura
marxista-leninista». La crítica se extendió por todo el mundo. (...) Si bien la
mayoría de partidos marxista-leninistas aceptaban que la teoría de los tres
mundos era antimarxista, no todos estaban dispuestos a aceptar que esa

64
teoría provenía de las teorías y las prácticas del propio Mao, ni muchos de
ellos estaban dispuestos a aceptar después de tantos años de maoísta que las
críticas de los marxista-leninistas albaneses extensibles a Mao en otros
campos fuesen posibles y ciertas. Aquí entró en juego el sentimentalismo y la
falta de autocrítica de las propias trayectorias de muchos de los partidos. ¿Que
facilitó el destapar el pastel? La publicación en 1977 del Tomo V de Obras
Escogidas de Mao Zedong que cubrían el lapso de obras de 1949 a 1957 ayudó
a muchos a ver que las críticas hacía el revisionismo de Mao no eran
imaginaciones, muchos otros cuestionaron como último recurso la validez de
esos textos, pero lo cierto era que muchos de los revisionistas ya se habían
formado bajo esas obras que fueron publicadas no oficialmente en Europa y
otros lugares. La apertura de diversos cables diplomáticos sino-
estadounidenses de los años 30 y 40, así como de las reuniones de Nixon y
Ford con Mao y Chou, también ayudó a convencer a los escépticos. Y por si no
fuera poco, solo hacía falta mirar atrás en los últimos años para darse cuenta,
que toda la política exterior china no salía de la nada. Aunque algunos
marxista-leninistas cayeron preso de las trampas de los revisionistas chinos
bajo su charlatanería y demagogia, muchos lograron llegar a momento en que
despertaron. El tiempo, como siempre, hizo que los revisionistas se mostrasen
tal y como son cuando el desarrollo político interno y externo les puso a
prueba sucesivas veces, y así la palabrería de los chinos quedó evidenciada con
su propia práctica antimarxista multitud de veces. Esto provocó primero los
recelos de los marxista-leninistas del mundo sobre las teorías y prácticas
chinas, y seguidamente cuando las voces de denuncias eran clamorosas y la
actitud china de arrogancia y provocación, en vez de aclaración y autocrítica,
se tipificó que estas desviaciones, junto al estudio de otras precedentes,
constituían una desviación además consciente del marxismo-leninismo. Esto
demuestra que los revisionistas no se pueden camuflar eternamente, tarde o
temprano salen a la luz con una práctica cada vez más evidente, y sus
palabras de fidelidad a los principios marxista-leninistas quedan en papel
mojado». (Equipo de Bitácora (M-L); Las luchas de los marxista-leninistas
contra el maoísmo: el caballo de Troya del revisionismo durante los 60 y 70 en
el movimiento marxista-leninista, 1 de noviembre de 2016)

En España el PCE (m-l) diría sobre este proceso de progresiva desmaoización


que había que incluir el tercermundista como obvia responsabilidad de Mao:

«En el último Pleno Ampliado del Comité Central de 1978, así como en las
diversas conferencias regionales, reuniones ampliadas de cuadros, etc. el
partido ha sido unánime en la denuncia y condena del llamado «pensamiento
Mao Zedong», como artífice del revisionismo chino y su podrida teoría
sintetizada de los «tres mundos». (…) Sin embargo no sería justo ni correcto
no plantear en nuestro IIIº congreso de 1979, una vez más, esta cuestión, ya
que en el IIº Congreso de 1977, si bien condenamos categóricamente la «teoría

65
de los tres mundos», por otro lado no vimos el papel desempeñado por Mao e
incluso tratamos de desligarlo de esa «teoría» y del revisionismo chino,
cuando en realidad, es Mao y sus escritos teóricos los que son el origen y la
base de ese revisionismo. (…) Su actitud hacia la burguesía, su teorización
sobre las dos líneas en el partido, su antistalinismo, etc. confirman la posición
de Mao como responsable de semejante «teoría». Además no podemos olvidar
que cuando Deng Xiaoping expuso esta «teoría» ante las Naciones Unidas, el
Presidente del PCCh seguía siendo Mao, y no sólo no desaprobó, sino que la
corroboró. Por aquel entonces, Mao recibió a diversos periodistas extranjeros,
especialmente estadounidenses, y en todas sus intervenciones expuso la
esencia de esa «teoría», igual que lo hizo ante diferentes reyezuelos y sátrapas
reaccionarios. Es indudable que si Mao hubiera estado en contra de esa teoría
como pretenden ahora algunos, más papistas que el Papa, podía haber
expuesto sus opiniones, pues nadie lo amordazaba. Por otro lado, no olvidemos
que fue el mismo Mao quién recibió a Kissinger e invitó a Nixon con el que tuvo
según los comunistas chinos de aquel entonces «fructíferas conversaciones» en
el mismo momento en que los yanquis bombardeaban Vietnam. No olvidemos
que Mao era el máximo dirigente de China cuando establecieron relaciones
diplomáticas con la sanguinaria dictadura franquista; no olvidemos su actitud
ante los viles asesinatos del 27 de septiembre de 1975, etc. Y todo eso no es ni
más ni menos que la aplicación de la teoría de los «tres mundos». (Partido
Comunista de España (marxista-leninista); Documentos del IIIº Congreso del
PCE (m-l), 1979)

E instó al resto de partidos marxista-leninistas a prestar atención a este


problema:

«Nuestro IIIº Congreso del PCE (m-l) de 1979 prestó especial atención a
analizar, desenmascarar y denunciar el pensamiento de Mao Zedong como
una tendencia revisionista y antimarxista cuyo objetivo es socavar y
obstaculizar en la medida de lo posible el desarrollo victorioso del movimiento
marxista-leninista internacional; consideramos que la denuncia y la lucha
resueltas contra el maoísmo es hoy una cuestión de vital importancia para los
marxista-leninistas». (Partido Comunista de España (marxista-leninista);
Mensaje del PCE (m-l) a los partidos hermanos, publicado en Vanguardia
Obrera, 10 de noviembre de 1979)

En el PC de C-ML los restos del maoísmo duró oficialmente nada más y nada
menos que hasta el XIº Congreso del PC de C-ML de 1980:

«Los líderes sobrevivientes de la década de 1980 serán Francisco Caraballo y


los hermanos Calvo, quienes inician un proceso de desmaoización»,
acercándose ideológicamente a los planteamientos del Partido del Trabajo de
Albania liderado por Enver Hoxha. En ese contexto el PC de C-ML deslinda con

66
la ideología maoísta a la que acusa de causar estragos entre los
revolucionarios, por ser una «ideología idealista y pequeño burguesa»,
durante el XIº Congreso de 1980 se oficializó el «adiós a Mao». (Frank Molano
Camargo; La izquierda maoísta colombiana; organizaciones y modalidades
en la década de los 70, 2011)

Se apunta que no solo hubo un cambio táctico en la concepción militar sino que
constituyó un análisis global del maoísmo:

«No Solamente cambiamos nuestra visión frente a la manera de luchar por la


toma de poder –las famosas bases de apoyo, las zonas liberadas de los sectores
rurales más atrasados del país para rodear la ciudad y tomar el poder–, sino
que también hubo un deslinde total con el maoísmo. (…) Nosotros criticábamos
el hecho de aceptar que en el seno del partido hubiera distintas líneas, el hecho
de que plantearan la posibilidad de que en el desarrollo de la revolución
hubiera una burguesía nacionalista y democrática; su apertura hacia los
Estados Unidos ratificada con la visita de Richard Nixon a la China; su modelo
económico; sus concepciones filosóficas que eran una mezcla de marxismo con
las viejas concepciones chinas». (Mario Aguidelo y Jaime Panesso; Qué pasa
en Cuba que Fidel no se afeita: de las armas a la esperanza; un diálogo con
Jaime Jaramillo Panesso, 2005)

Se ve entonces que hasta los años 80 el PC de C-ML no se desligó de dos


corrientes abiertamente revisionistas como son el castro-guevarismo y el
maoísmo, lo que no podía dejar de influir en una serie de cuadros que fueron
formados durante décadas en base a formulaciones erradas.

De nuevo hay que ser críticos con los históricos camaradas colombianos y
preguntarnos por qué se tardó en salir abiertamente contra el maoísmo. Unas
de las razones que albergaron todos estos partidos preferían ocultar todas las
tiranteces con la dirección china, a ejemplo el PCE (m-l) que solo las hizo
públicas a partir de 1973 con los sucesivos viajes de Carrillo a Pekín y el
restablecimiento de relaciones entre la China de Mao y la España de Franco,
sacando finalmente en 1978 a la palestra todos los documentos que
demostraban las críticas internas al PCCh desde 1965. En general todos estos
partidos tuvieron demasiada paciencia e hicieron demasiadas concesiones
cuando ya conocían hechos manifiestos de los líderes chinos. Muchas figuras y
partidos marxista-leninistas pecaron claramente de regalar a los revisionistas
chinos cartas y declaraciones favorables en ocasiones como aniversarios;
epítetos de un carácter exaltado, otros de exagerada formalidad diplomática,
donde se daba una idea distorsionada del partido y la dirección china, lo que
ayudaba a los revisionistas chinos en sus fines propagandísticos de país
socialista e internacionalista, de «gran partido marxista-leninista», y a Mao
Zedong y sus actos como presunta «gran figura marxista-leninista». El dejarse

67
llevar por los formalismos no tiene justificación alguna; los marxista-leninistas
deben ser conscientes en todo momento de qué dicen y hacia quién. Sucede lo
mismo cuando se hacía esto sin conocer –o al menos muy poco– la realidad que
se decía exaltar, tampoco sirve para estar libre de error; pues un marxista-
leninista no emite conclusiones precipitadas sin estar enterado de lo que habla.
En resumidas cuentas los marxista-leninistas no se deben precipitarse
fácilmente e ir regalando este tipo de epítetos, mucho menos al conocer ya
ciertas desviaciones en una figura o partido, lo cual hacía preciso extremar la
precaución; no se debe elevar nunca por los cielos lo que no se conoce bajo
términos generales, sino solo hablar de lo concreto que se conoce y con total
seguridad. La propaganda y la historiografía revisionista ya ha tipificado dentro
del comunismo a suficientes figuras, países y partidos históricos antimarxistas,
los marxista-leninistas no debemos engordar la lista de falsos mitos sino ayudar
a desmitificarlos. Los marxista-leninistas de la época deberían haber
investigado más a fondo la historia del PCCh, deberían haber valorado a sus
figuras dirigentes en su justa medida, jamás por encima, para luego tener que
arrepentirse de lo escrito o dicho. Estos errores –mezcla de seguidismo,
formalismo, sentimentalismo, cobardía– fueron unos errores colectivos de
todos los individuos y partidos marxista-leninistas que costaron muy caro a
todo el movimiento marxista-leninista internacional, ya que dio alas y tiempo al
revisionismo chino a consolidar su influencia entre los revolucionarios
honestos.

Sobre el PC de C-ML no cabe sino decir que creer que un partido puede echar a
andar, esgrimir una línea correcta en lo nacional e internacional con estas dos
desviaciones a sus espaldas como fueron el guevarismo y el maoísmo en sus
inicios, es igual de necio que creer que el PCC era un partido revolucionario y
marxista-leninista cuando en los 40 y 50 llevaba a sus espaldas el virus del
browderismo y el jruschovismo, así que fuera de sentimentalismos, en estos
casos es necesario rescatar sus aciertos –que puede que superen a sus errores–
pero no negar que bajo la estela de estos lineamientos e influencias hubo –como
no podía ser de otra forma– graves distorsiones de los principios marxista-
leninistas.

Uno de los grandes aciertos del PC de C-ML de aquel entonces fue el analizar
varios de los movimientos existentes guerrilleros en Colombia que practicaban
lo que podríamos llamar un «reformismo armado», es decir, buscaban
presionar a través de las armas para concertar ciertos derechos pactados con el
gobierno:

«En Colombia los socialdemócrata y entre ellos los dirigentes del M-19 han
expresado su coincidencia con la táctica y con los programas del gobierno. (…)
En general, sus propuestas políticas están impregnadas de un contenido
democrático-burgués, con el cual pretenden embellecer la democracia

68
burguesa, desprestigiada ante la masas y combatida por los auténticos
revolucionarios». (Partido Comunista de Colombia (marxista-leninista);
Publicado en Teoría y práctica, nº1, 1983)

Otra cosa a destacar, es que el partido se atenía a la tradición marxista sobre la


política de alianzas y frentes:

«El PCC (m-l) se atiene al principio de que la aplicación de la táctica


revolucionaria no debe desligarse del objetivo estratégico del proletariado. No
es concebible una política de frente revolucionario que olvide los más altos
intereses del proletariado o que pierda de vista la naturaleza de los enemigos
de la revolución. (…) Es conveniente aclarar que las acciones bilaterales
conjuntas con las camarillas dirigentes del partido revisionista no educan a la
clase obrera ni favorecen la verdadera unidad revolucionaria. Por el
contrario, alimentan la tendencia a conciliar con la política burguesa y
debilitan las fuerzas de la revolución». (Partido Comunista de Colombia
(marxista-leninista); Publicado en Teoría y práctica, nº1, 1983)

Ojo asta política de alianzas porque en grandes ocasiones no tendrá nada que
ver con las alianzas oportunistas que empezará a fraguar después de 1984.

Tanto en lo nacional como internacional, se señalaba que se estaba en contra de


una unidad mecánica que olvidase los principios ideológicos:

«Repudiamos la «unidad» entre marxista-leninistas y revisionistas; no


queremos tal «unidad porque defendemos y practicamos la unidad sobre la
base del marxismo-leninismo y el internacionalismo proletariado». (Partido
Comunista de Colombia (marxista-leninista), 1980)

Este de los puntos anunciados en torno a la cuestión de la unidad, es uno de los


más importantes, demostrando que por entonces todavía de adherían al
concepto marxista-leninista sobre la unidad que por entonces propagaba el
Partido del Trabajo de Albania (PTA):

«¿Qué piensa nuestro Partido de la polémica y de la unidad? Sobre estas


cuestiones nuestro Partido, igualmente, ha definido su posición en sus
documentos oficiales y públicos.

En ningún caso puede haber unidad, de pensamiento y de acción con los


traidores revisionistas. Aquí precisamente tiene su origen la polémica, que
jamás podrá cesar.

No puede esperarse alcanzar la unidad basándose en la demagogia, en


suposiciones, en esperanzas, en sentimentalismos. La unidad de los marxista-

69
leninistas es algo enteramente diferente de la unidad preconizada por los
revisionistas y está basada en sólidos principios. Si estos principios no se
aplican enteramente, no podrá haber unidad.

Para los revisionistas modernos la unidad consiste en cesar la polémica, en no


reconocer su traición, en proseguir en este camino de traición, consiste en la
unidad sobre las cosas «que nos unen» –cuando en realidad nada,
absolutamente nada nos une, sino que todo nos separa–, etc., etc.

Para nosotros tal unidad es absolutamente inaceptable. Aceptarla significaría


deslizarse hacia las posiciones revisionistas, admitir toda su línea traidora.
Nuestro Partido nunca caerá en esta trampa. Un acuerdo con los revisionistas
modernos puede preverse sólo cuando ellos hayan condenado abiertamente,
públicamente toda su traición, y no solamente de palabra, sino demostrando
también con hechos, concretamente, en la vida, que ellos han dado un viraje
completo que cree en esta posibilidad, ha perdido el juicio. Si los revisionistas
lo hacen –cosa que no harán jamás–, habrán firmado ellos mismos su
sentencia a muerte. Otros hombres surgirán y nosotros discutiremos con ellos,
estos serán revolucionarios, marxista-leninistas, pero los revisionistas no les
servirán a éstos sus cabezas en bandeja de plata; las cabezas de los
revisionistas deben ser cortadas con la lucha, con la revolución.

Los revisionistas han cometido una traición total, y querían que todo el
movimiento comunista internacional se adhiriera a su línea. Esto no sucedió ni
podía suceder. Los revisionistas modernos fueron desenmascarados y están
sufriendo sucesivos fracasos. Siguen clamando por la unidad y de mil maneras
buscan corromper a los otros para llegar por lo menos a un compromiso, a
una falsa unidad, a una supuesta unidad. Debemos combatir con todas
nuestras fuerzas esta maniobra y estas tentativas, y, a través de nuestra lucha
contra el revisionismo moderno». (Enver Hoxha; El revisionismo moderno:
peligro y enemigo principal del movimiento comunista y obrero internacional;
Extractos de la conversación sostenida con una delegación del PC de Nueva
Zelanda, 6 de octubre de 1965)

La clave para que el PC de C-ML después de su importante XIº Congreso de


1980 no pudiera mantener y profundizar en esta línea marxista-leninista fue la
consolidación progresiva influencias extrañas al marxismo, de una desviación
derechista que hizo que el partido se dejase llevar muy pronto. En especial con
la llegada de los hermanos Calvo a la máxima dirección se empezó a establecer
una nueva línea política interior y exterior sospechosas, ambiguas, cuando no
directamente ajenas al marxismo, posturas algunas de ellas, las cuales se
suponía que ya habían superado en la lucha anterior contra el jruschovismo y el
castrismo-guevarismo:

70
«Los Calvo eran dos personalidades opuestas: Oscar, extravertido e
irreverente; Jairo de Jesús, tímido y disciplinado. Con ellos se inició una fase
de apertura. Se habla por primera vez de mirar a Cuba y otros países
latinoamericanos antes estigmatizados por ser de la órbita de Moscú; se hacen
alianzas con otras guerrillas, incluidas las FARC prosoviéticas, y se contempla
la alternativa de dejar las armas y volver a la legalidad». (Juan Carlos
Bermúdez Subeditor Dominical; Vida y muerte del EPL, 1996)

En 1984 en la época del gobierno de Belisario Betancur, el EPL, brazo armado


del PC de C-ML, firmaría un cese al fuego debido a que según decían sus
partícipes:

«La Comisión de negociación y diálogo designada por el señor presidente de la


República, doctor Belisario Betancur, e integrada por miembros de la
Comisión de paz, voceros de los partidos liberal y conservador, dignatarios de
la Iglesia católica, representantes de las fuerzas laborales, del arte y la
cultura, y los comisionados por el Movimiento 19 de Abril, M-19 y por el
Partido Comunista de Colombia (M-L) y su organización guerrillera Ejército
Popular de Liberación (EPL), consideran que el cese de los enfrentamientos
armados entre las fuerzas institucionales del Estado y los movimientos
populares alzados en armas, es requisito para estudiar y sentar las bases de
las reformas de carácter político, económico y social que necesita el país y
anhela el pueblo colombiano. (...) El señor presidente de la República, en la
oportunidad debida, ordenará a las autoridades civiles y militares bajo su
mando, la suspensión de todas las acciones que, en guarda del orden público,
han venido adelantando contra el Partido Comunista de Colombia (M-L), el
EPL y el M-19, como organizaciones, así como contra las personas que las
integran. (...) El gobierno prestará a la Procuraduría General de la Nación su
concurso para que ella pueda adelantar, con las mayores probabilidades de
éxito, todas sus investigaciones sobre personas desaparecidas y grupos
armados no institucionales que ejecutan actos de terrorismo y genocidio. Así
mismo, atenderá de preferencia y procederá con respecto a denuncias
formuladas por las asociaciones interesadas, comités de familiares y comités
nacionales de derechos humanos. (...) El gobierno tomará las medidas
necesarias para restablecer la normalidad civil, de modo que todos los
colombianos gocen de todos los derechos civiles y las garantías sociales que la
Constitución y las leyes instituyen a favor de las personas residentes en
Colombia; por ejemplo, el libre ejercicio de los derechos de expresión, reunión,
organización y movilización, teniendo en cuenta los problemas particulares de
las zonas de guerrilla. (...) La Comisión de negociación y diálogo tiene la
certeza de que el gobierno buscará lograr, con el concurso de los partidos
políticos y, el Congreso y la participación ciudadana, un amplio acuerdo que
permita modernizar y fortalecer la vida democrática del país. (...) Como parte
esencial del presente Acuerdo, se convocará a un gran diálogo nacional en el

71
que participen, con plena representatividad, las distintas fuerzas del país. Ese
gran debate político tendrá por temas centrales: la discusión y desarrollo
democrático de las reformas políticas, económicas y sociales que requiere y
demanda el país en los campos institucional, agrario, laboral y urbano, de
justicia, educación, universidad, salud, servicios públicos y régimen de
desarrollo económico». (Acuerdos de Corinto, 24 de agosto de 1984». (Texto de
acuerdo firmado entre el gobierno y el Movimiento 19 de abril, M-19, y el
Partido Comunista de Colombia (marxista-leninista) y su organización
guerrilla, Ejército Popular de Liberación, EPL, 1984)

El partido y su brazo armado, declararon que entre los puntos no estarían la


entrega de armas hasta que el gobierno se comprometiese a cumplir lo que se
acordase:

«La paz se firmó ayer con el Ejército Popular de Liberación (EPL). Hoy se
firmará con el M-19. (...) «Deponemos las armas, pero no las entregamos. Son
la garantía de que el Gobierno cumplirá la parte política del pacto. A partir de
ahora, tiene que poner en marcha un diálogo nacional que permita expresarse
al 70% de colombianos que nunca votan porque no creen en una democracia
restringida y militarizada». (El País; El EPL firma la paz con el Gobierno
colombiano, pero no entrega las armas, 24 de agosto de 1984)

El gobierno colombiano llevó al Parlamento las propuestas y pidió que fuese


reconocido institucionalmente los acuerdos, pero el Parlamento vetó el diálogo.

Finalmente no hubo nada de estas reformas «democráticas» –que los firmantes


tampoco especificaban en exceso–, lo único que se logró fue la masacre de gran
parte de los firmantes, la consolidación del gobierno:

«[El PC de C-ML/EPL] Participa de la tregua de 1984 con el gobierno de


Belisario Betancur, que prácticamente se rompe con el asesinato de Oscar
William Calvo en noviembre de ese año, mientras su hermano Ernesto Rojas
será asesinado en 1987». (Mauricio Archila Neira; El maoísmo en Colombia:
la enfermedad juvenil del marxismo-leninismo, 2008)

Este cese al fuego no tuvo porqué ser un error a priori, porque bien usado y
preparado, el partido podría haber obligado al gobierno a conceder unas cuotas
de derechos y libertades que ampliaran las capacidades de trabajo y el nivel de
vida de las masas; pero que en caso de no ser cumplidas –como efectivamente
hizo el gobierno–, el partido tendría que saber sabido aprovechar el descrédito
público del sistema ante las masas para rechazar la represión gubernamental y
realizar una contraofensiva. ¿Por qué no se logró esto? Está claro que el PC de
C-ML/EPL entre sus líderes había un exceso de confianza en el legalismo
burgués y en la democracia burguesa como medio para resolver los problemas

72
del país, porque confió que el proceso saldría bien con el mero hecho de retener
las armas, pensando que con eso no se atrevería a traicionar lo firmado y volver
a los métodos más ruines de represión; tampoco midió bien la situación sobre si
era posible exigir a la burguesía x reivindicaciones en ese momento, las
presiones de otros grupos políticos, de EE.UU., pero por encima de todo no
preparó la parte clandestina del partido como es debido para que sus cuadros
ante la eventual contraofensiva de la burguesía pudieran salir airosos. Un error
que sus líderes tiempo después tampoco aprendieron pues siguieron con las
mismas tácticas y reivindicaciones.

«La burguesía y, junto a ella, los revisionistas modernos, hablan y hacen


cálculos sobre las llamadas «libertades democráticas». En efecto, en cada
Estado burgués denominado democrático, existen algunas «libertades»
democráticas» relativas. Decimos relativas, porque no rebasan jamás el límite
de la concepción burguesa de la «libertad» y de la «democracia», porque
llegan precisamente hasta el punto de no perjudicar los intereses vitales de la
burguesía en el poder. Naturalmente, la clase obrera y los hombres
progresistas aprovechan estas condiciones para organizarse, para difundir
sus concepciones y su ideología, y preparar el derrocamiento de las clases
explotadoras y la toma del poder. (…) Las llamadas «libertad burguesa» y
«libertad democrática» en los países capitalistas no son como para permitir a
los partidos comunistas y a los grupos revolucionarios alcanzar sus objetivos.
De ningún modo. La burguesía y la reacción toleran la actividad de los
revolucionarios mientras no constituya un peligro para el poder de clase de la
burguesía. Cuando este poder está en peligro, o cuando la reacción encuentra
el momento propicio, sofoca las libertades democráticas, recurre a todos los
medios, sin ningún escrúpulo moral ni político, para destruir a las fuerzas
revolucionarias. En todos los países en que se ha permitido a los partidos
comunistas militar abiertamente, la burguesía y la reacción aprovechan esa
situación para conocer toda la actividad, las personas, los métodos de trabajo
y de lucha de los partidos marxista-leninistas y de los revolucionarlos, por eso,
los comunistas y sus partidos auténticamente marxistas-leninistas cometerían
un error fatal si tuvieran confianza en las «libertades» burguesas que les
proporciona la coyuntura, si lo hicieran todo abiertamente y no guardaran el
secreto de su organización y de sus planes. Los comunistas deben aprovechar
las condiciones del trabajo legal, incluso para desarrollar un amplio trabajo
propagandístico y organizativo, pero, al mismo tiempo, deben estar
preparados para el trabajo clandestino». (Enver Hoxha; El golpe fascista en
Indonesia y las enseñanzas que extraen de él los comunistas, 11 de mayo de
1966)

Razón por la que nunca hay que olvidar que:

73
«La burguesía puede dejarte sermonear para luego dar un golpe fascista y
liquidarte, y todo eso como resultado de no haber preparado ni los cuadros de
choque, ni la labor clandestina, ni sitios donde guarecerse y trabajar, ni
medios de combate. Debemos prevenir esta trágica eventualidad». (Enver
Hoxha; Discurso pronunciado en nombre del Comité Central del Partido del
Trabajo de Albania en la Conferencia de los 81 partidos comunistas y obreros
de Moscú, 1960)

Pero a su vez, el fin del cese del fuego y los acuerdos de 1984 tuvo otro efecto
colateral para el PC de C-ML: muchos de los cuadros principales que habían
sido culpables de la cuestión de la seguridad y que eran firmes partidarios del
pacto y alentaba de que el gobierno cumpliría, quedaron desacreditados como
gente ilusa y que no estaba preparada para dirigir el partido, lo que supuso el
paso para que los líderes militares del EPL a partir de ahora controlasen el
partido, es decir, que el fusil mandaba al partido y no al revés. Y esto significaba
la adopción de una vía integralmente militarista de todos los asuntos, lo que no
podía dejar de producir otros errores diferentes:

«En ese tiempo crece su militancia pero el partido es cada vez más un apéndice
del EPL, que también aumentó sus activos durante la tregua». (Mauricio
Archila Neira; El maoísmo en Colombia: la enfermedad juvenil del marxismo-
leninismo, 2008)

Uno de los autores que deseaban darle a la línea política un toque claudicador y
legalista para reintegrarse sin más en la democracia burguesa, diría sobre los
eventos de aquel entonces y las luchas internas:

«En 1980, cuando se hizo el XI Congreso, se colocó al centro la lucha política,


pero se le asignó un papel estratégico a la lucha armada como vía para la
toma de poder. Al final, entendimos que a través de la lucha armada no
podíamos tomar el poder, que el modelo de combinación de las formas de
lucha no era viable, que la lucha armada estaba en contravía del
fortalecimiento de un gran movimiento democrático como verdadera
alternativa al poder». (Mario Aguidelo y Jaime Panesso; Qué pasa en Cuba
que Fidel no se afeita: de las armas a la esperanza; un diálogo con Jaime
Jaramillo Panesso, 2005)

Es decir como estos mismos autores confesaba, los elementos más vacilantes y
oportunistas, utilizaron el cese de fuego de 1984 para ir teorizando y minando
ciertos aspectos de los principios fundamentales del partido como el justo uso
de la violencia revolucionaria, hasta el punto de declararse partidores puros del
pacifismo pequeño burgués y de las reglas capitalistas. El partido empezó a
partirse entre los pacifistas y los militaristas, quedándose los marxista-
leninistas en tierra de nadie.

74
¿Pero cuál es la postura marxista respeto a la violencia revolucionaria?

«Se equivocan aquéllos que pretenden que los partidos revolucionarios no


deben recurrir a formas de lucha armada en determinados momentos y
coyunturas, lo que es pura y simplemente oportunismo y pacifismo que hace el
juego de la reacción en el poder, o los que pretenden que para ser un partido
consecuentemente revolucionario debe llevar a cabo en todo momento acciones
armadas –lo que puede llevar al aventurerismo trotskizante y al terrorismo
alejado de las luchas de masas–». (Elena Ódena; La lucha armada y los
comunistas; A propósito de la tregua firmada en Colombia por el EPL, 1984)

Sobre esto que comenta Ódena impecablemente querríamos anotar, que varias
veces se han dado casos precisamente dentro de los propios grupos marxista-
leninistas donde había elementos caracterizados por su aventurerismo armado,
partidarios de una organización basada en acciones puramente militares sin
trabajo de agitación y propaganda ni trabajo de persuasión en organizaciones de
masas, afines incluso al terrorismo individual. Está claro que algunos de ellos
eran provocadores que pretendían desviar a los partidos hacia el abismo, pero
otros tantos, eran por lo general elementos pequeño burgueses que se
desesperaban rápidamente y así cuando fracasan, pasan al otro extremo: se
volvían unos pacifistas ridículos, de esos que estarían dispuestos a ver que los
tanques pisoteen a los obreros en las huelgas con tal de no perder ese principio
del pacifismo abstracto, incluso no ven con buenos ojos la justificación del la
violencia revolucionaria de los pueblos que son invadidos y luchan justamente
contra sus agresores imperialistas. Sobre los diversos acontecimientos políticos
se suelen lamentar del desempleo, del tráfico de influencias, del fraude fiscal, de
la falta de equidad en la justicia, de la falta de libertades y la represión del
movimiento obrero, de este suceso u otro y de sus consecuencias que azotan al
país, pero admiten que llegados a este punto de «reconversión ideológica» al
que llegaron, el respetar la legalidad burguesa y no salirse de los marcos
constitucionales para ellos es lo primordial, lo consideran como un «principio
elemental de la democracia» a respetar, cuando en realidad, históricamente ni
la democracia liberal de la burguesía se ha constituido a base de pacifismo, ni
desde luego la democracia proletaria tampoco.

¿Qué define la Real Academia Española (RAE) por el término revolución?

«2. f. Cambio profundo, generalmente violento, en las estructuras políticas y


socioeconómicas de una comunidad nacional.

3. f. Levantamiento o sublevación popular.

4. f. Cambio rápido y profundo en cualquier cosa». (RAE)

75
Es bastante claro que lo que oficialmente la lingüística burguesa entiende por
revolución es una máxima que se ha dado y se en todas las sociedades históricas
sin excepción; en todas las épocas, y seguirá existiendo mientras existan las
contradicciones de clase:

«La violencia es la comadrona de toda sociedad vieja que lleva en sus entrañas
otra nueva. Es, por sí misma, una potencia económica». (Karl Marx; El
capital, Tomo I, 1867)

Esto la burguesía lo sabe perfectamente por la experiencia de sus propias


revoluciones liberales del siglo XIX, es consciente de ello, por mucho que ahora
propague la idea de que sus valores culturales, su sistema económico de
producción y sus instituciones políticas son perfectas y eternas.

Volviendo al tema, más allá de la distorsión antimarxista en el modelo


organizativo del partido donde cada vez hubo una mayor relajación en los
requisitos para reclutar en el partido, una menor preocupación en la formación
ideológica, o como acabamos de ver, un cambio y distorsión en sus estrategias
de toma de poder. Pero lo que sobresale en estos momentos dentro del PC de C-
ML fue la reconciliación con las organizaciones representantes del revisionismo
colombiano, ¡¡¡ni más ni menos que con el PCC que era partido del que se
escindió!!!

Francisco Caraballo en nombre del Comité Central, diría:

«Aunque existen diferencias entre el Partido Comunista Colombia y el Partido


Comunista de Colombia (marxista-leninista), incluyendo sobre temas
sustanciales, no hay duda de que existen coincidencias políticas que permiten
la conjunción de fuerzas y que son favorables para la acción unificada, tan
necesarias en el presente». (Partido Comunista de Colombia (marxista-
leninista); Saludo al XVº Congreso del Partido Comunista de Colombia, 1988)

Visto esto, uno podría afirmar que el PC de C-ML tiró en 1988 con este mensaje
toda la historia de lucha contra el revisionismo y toda la razón histórica de ser
del partido con esta declaración tan patética. ¡Qué ignominia traición a los
militantes y caídos!

La reconciliación del PC de C-ML con el revisionismo no solo fue con el


revisionismo nacional a nivel interno, sino que el PC de C-ML comenzó a
abandonar sus posiciones revolucionarias en la arena internacional. En el
pasado el partido denunciaba las conferencias internacionales en América
Latina como un engañabobos de la burguesía para desviar la atención de los

76
problemas internos y calmar los ánimos de las masas trabajadoras. En 1985 se
decía que los esquemas de:

«Un nuevo orden económico internacional es una tesis burguesa


tercermundista, que aspira a la integración económica de las burguesías de
América Latina con el fin de «defenderse» de la «injusticia» del imperialismo.
Se busca un respiro para las burguesías nativas ante la posibilidad de
estallidos sociales. Esto verifica la verdad de nuestra etiqueta de los
revisionistas y socialdemócratas como agentes de la burguesía en el
movimiento obrero». (Revolución, Edición del 15-18 de julio de 1985)

En cambio tres años después, el PC de C-ML cambió su visión sobre el carácter


de estas reuniones. La «Reunión de América Latina y el Caribe para la
solidaridad, la soberanía, la autodeterminación de los pueblos» se celebró en
Quito entre el 18 y el 20 de noviembre de 1988. Allí participaron varias
organizaciones como el socialdemócrata Frente Revolucionario Democrático
(FRD) el guerrillero Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional
(FMLN) y un sinfín de organizaciones favorables al revisionismo soviético. Lo
curioso es que esta vez también acudieron partidos que se consideraban así
mismos como marxista-leninistas y firmaron toda una serie de aberraciones y
declaraciones de apoyo a estratagemas burguesas en el ámbito internacional.
Así vimos al Partido Comunista de Colombia Marxista-Leninista junto al
Partido del Trabajo de la República Dominicana o el Partido Comunista de
Ecuador Marxista-Leninista.

En los documentos de la conferencia se declaraba la búsqueda de un


«latinoamericanismo» sin aclarar el carácter de clase:

«Luchamos para América Latina la integración en un único haz de pueblos,


países libres y soberanos, que a través de de la unión de la más ilustre de
nuestras tradiciones libertarias y teniendo en cuenta de todos los tipos de
raíces que nos unen, haría posible la configuración de una nueva patria
latinoamericana, libre, justa y soberana». (Revolución, # 303, 27 noviembre-3
diciembre, 1988)

En lo económico, las declaraciones de esta conferencia estuvieron plagadas de


pomposas ilusiones antiimperialistas al estilo de las conferencias del
Movimiento de los Países No Alineados. Se habló de promover la
«redistribución de la riqueza y un comercio justo», dentro del capitalismo:

«Luchamos contra el orden económico internacional injusto para recuperar el


control y la orientación de nuestras economías y ganar términos justos de
intercambio». (Revolución, # 303, 27 noviembre-3 diciembre, 1988)

77
He aquí la misma demagogia mostrada por el «socialismo del siglo XXI» que ya
analizamos en otro documento:

«Un analista político marxista-leninista curtido en el tipo de conferencias


como la Conferencia del Movimiento de los Países No Alineados o la Cumbre
de las Américas, sobreentiende, los embustes que se sueltan en este tipo de
conferencias. Cuando países capitalistas-imperialistas hablan a los países a los
que maniatan económicamente de la búsqueda de un «nuevo orden
económico», lo hacen para tranquilizar a los pueblos de estos países cansados
de su explotación en beneficio de las camarillas locales y extranjeras, del
mismo modo que cuando estos países capitalistas-dependientes de las grandes
potencias imperialistas declaran y abogan por un «nuevo orden económico»,
se sobreentiende de nuevo que se refieren a que o bien exigen que los
imperialismos aflojen el nudo que les subyuga pidiendo un mejor reparto de
los mercados, o reclaman más ayudas económicas, adoptando bien esta
postura de cara al pueblo para calmar los ánimos de las masas trabajadoras y
posar como antiimperialistas que buscaban soluciones a su crisis económica
interna, o simplemente para lanzar tal consigna como representantes
burgueses de un país capitalista en alza que busca convertirse en potencia y
directora del dichoso nuevo orden económico en su región o a nivel mundial.
Pero este eslogan es falso, y como los marxistas saben, el único «nuevo orden
económico» posible que dará solución a los problemas intrínsecos del
capitalismo es el sistema económico socialista». (Equipo de Bitácora (M-L);
¿Qué fue de la «Revolución Popular Sandinista»?: Un análisis de la historia
del FSLN y sus procesos, 19 de julio del 2015)

Así mismo se abogaba por:

«La falta de pago a la deuda externa». (Revolución, # 303, 27 noviembre-3


diciembre, 1988)

Que unos partidos no marxistas esgriman esto debe de verse como un pecado
inocente clásico de los progresistas no marxistas. Pero que pretendidos partidos
cometan este burdo error, demostraba que sus líderes no pasaban de ser
tercermundistas que no entendían nada del funcionamiento del
neocolonialismo y sus mecanismos:

«¿Acaso la supresión de la deuda exterior sería la panacea en la lucha contra


la política neocolonial del imperialismo? Si es así, entonces, ¿por qué la
socialdemocracia –todos los partidos autodenominados «socialistas»–, los
altermundistas y la «extrema izquierda» mantienen sin reservas estas
reivindicaciones? ¿No es acaso esto luchar contra los resultados de las
relaciones económicas para desviar la atención de sus causas objetivas? En
efecto esto es pretender que los resultados de las relaciones económicas de tipo

78
neocolonial –el endeudamiento de los países dependientes enfrente de sus
acreedores imperialistas– es debido a una causa de las relaciones económicas
no equitativas, y entonces significa sobre todo ignorar cual es la causa real, el
mecanismo económico objetivo que crea, mantiene y refuerza la dependencia
de las fuerzas de influencia frente a las metrópolis imperialistas. Cierto es, que
la deuda es un instrumento suplementario del imperialismo que refuerza la
dependencia y que utiliza para imponer sus políticas económicas y sociales
neocoloniales, tal es el papel jugado por los programas de ajuste estructural
(PAE) del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización Mundial
del Comercio (OMC). ¿Los demócratas burgueses ven la deuda exterior como
una «trampa» que no supieron evitar los países emancipados del colonialismo,
pero, ¿acaso esta «trampa» no fue más bien una consecuencia natural e
inevitable de la «cooperación económica» y la incorporación a la «división
internacional del trabajo»? ¡Así lo fue indiscutiblemente!». Los marxista-
leninistas albaneses subrayaban que el neocolonialismo no podía ser separado
del endeudamiento exterior que había aumentado en proporciones gigantescas
en el curso de los años de las décadas de los 70 y 80, citando como ejemplo la
deuda de América Latina que ascendió de 33 a 360 mil millones de dólares
durante el periodo de 1973-1984». (Vincent Gouysse; Imperialismo y
antiimperialismo, 2007)

La conferencia apoyó las negociaciones claudicadoras de la burguesía


latinoamericana en sus esfuerzos por sofocar los movimientos insurreccionales
en El Salvador, Guatemala, presionando para que los movimientos guerrilleros
se incrustaran en la democracia burguesa, de igual modo puso las bases para
concluir la famosa reconciliación nacional de los somocistas con los sandinistas
en Nicaragua:

«Valoramos en sumo grado las negociaciones del Grupo de Contadora y del


Grupo de Apoyo de Contadora, así como los Acuerdos de Esquipulas II».
(Revolución, # 303, 27 noviembre-3 diciembre, 1988)

Para quién no recuerde que supuso el acuerdo interburgués de Esquipulas II


firmado en 1987 para países como Nicaragua:

«En esto se basaba el procedimiento para conseguir la llamada «Paz Firme y


Duradera» en la región, o dicho de otro modo: que en cada país ambos bandos
en pugna depusieran las armas, se diera una «amnistía a todos por igual» sin
más, y se metieran todos en un «sistema democrático» –burgués–,
propagando la «reconciliación nacional» –y de reconciliación de clases– sin
más «ajustes sobre cuentas del pasado», y sin estudiar en cada caso particular
por qué se tomaron las armas, sin debatir si uno u otro cometió más crímenes,
y sin dar a conocer quién «defendía una causa justa». Esto fue firmado por los
presidentes como acabamos de comprobar de Guatemala, El Salvador,

79
Nicaragua, Costa Rica, y Honduras, donde en gran parte tenían problemas de
corte similar al de Nicaragua, incluido enfrentamientos armados entre por así
decirlo: «somocistas y antisomocistas locales» de aquellos países. Es decir fue
un clásico documento de claudicación de la lucha de clases a nivel regional y
de propuesta de armonía y paz entre clases. El llamado acuerdo de Sapoá fue
un acuerdo entre el Gobierno Constitucional de la República de Nicaragua y la
Resistencia Nicaragüense también conocida como Contra. Básicamente fue el
mismo guión adelantado en Esquipulas II, es decir que para que esos bandos
en pugna en ese momento concluyeran en la firma de la paz: Gobierno y
Contra, el primero tendría que permitir la amnistía de todos los crímenes del
segundo, el segundo dejar las armas; el primero debía permitir al segundo
ejercer su papel político para presentarse en el ejercicio de las próximas
elecciones burguesas». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Qué fue de la «Revolución
Popular Sandinista»?: Un análisis de la historia del FSLN y sus procesos, 19 de
julio del 2015)

El PCE (m-l) y la propia Elena Ódena denunciaron en 1984 el rol de estos


organismos internacionales y de sus siniestros representantes:

«Recordemos el siniestro papel de celestina al servicio de una paz yanqui que


«nuestro» Felipe González, secretario general del PSOE y vicepresidente de la
Internacional Socialista, ha desempeñado recientemente, haciendo de
portavoz del llamado Grupo de Contadora –México, Colombia, Venezuela y
Costa Rica–, que también por encargo de Washington, busca la forma de
impedir o doblegar la justa lucha armada de los pueblos de Centroamérica –
especialmente de Guatemala y El Salvador–. (...) La lucha, armada o no, de los
pueblos por su liberación social y nacional es siempre justa y sagrada. Otra
cosa es el juego de las superpotencias por sacar partido de esas luchas para
sus intereses propios. Pero son los pueblos que luchan quienes deben asegurar
sus verdaderos objetivos revolucionarios y su verdadera independencia
nacional, sin permitir ninguna intromisión de una u otra superpotencia o
poder extranjero. El justo principio de no injerencia, aunque sí de apoyo a los
pueblos en lucha, es lo que nos obliga a condenar vehementemente los sucios y
turbios trapicheos de la Internacional Socialista y, en particular, de Felipe
González, por imponer una paz yanqui». (Elena Ódena; La Internacional
Socialista en busca de una «paz» yanqui en Centroamérica; Felipe González y
el PSOE, principales protagonistas, 15 de junio de 1983)

¿Qué hubiera opinado Elena Ódena fallecida en 1985 de ver como sus
camaradas colombianos se pusieron detrás de estos organismos internacionales
como el Grupo Contadora en 1988? Francisco Caraballo escribió por ejemplo
entre 1985-1986 varios mensajes de condolencia por la muerte de Elena Ódena,
incluso escribió ciertos prólogos a sus textos, destacando su templanza a la hora
de mantener sus principios:

80
«La vida de la camarada Elena Ódena es la historia de una militante y
dirigente comunista autentica y excepcional; su historia es un libro abierto
que enseña su contribución teórica y su actividad consecuente en la defensa,
en la difusión y la práctica del pensamiento fundamental del PCE (m-l). (...)
En ese sentido cabe subrayar su defensa irreductible del marxismo
leninismo como teoría vigente y como brújula para la acción revolucionaria,
que ilustró su lucha implacable contra las diversas expresiones del
revisionismo y el oportunismo, de las traiciones sucesivas, de la doblez de
supuestos camaradas o amigos, de aquellos que suelen utilizar distintas caras
y caretas para disfrazar sus posiciones y sus propósitos turbios». (Francisco
Caraballo; Camarada Elena, 2013)

De nuevo preguntamos, ¿qué hubiera dicho la propia Ódena de este tipo de


acciones sobre aquellos que se presentaban delante de ella en vida y delante del
PCE (m-l) como «supuestos camaradas o amigos» del otro lado del Atlántico?
Es más, ¿qué hubieran dicho los líderes marxista-leninistas desaparecidos como
el propio el alemán Ernst Aust o el albanés Enver Hoxha, fallecidos también en
1985? Todos ellos hubieran despreciado sin contemplaciones a este tipo de
líderes como Caraballo si hubieran tenido la oportunidad de conocer estos actos.

Esto nos demuestra que los partidos autodenominados marxista-leninistas de


América Latina ya habían abandonado el internacionalismo proletario a finales
de los 80, que su espíritu revolucionario ya había pasado a mejor vida, que a lo
sumo que llegaban era a un tercermudismo continental. Recordemos cuales son
las obligaciones de un partido marxista-leninista en cuanto a sus tareas en la
política exterior:

«El internacionalismo proletario es un componente del marxismo-leninismo y


está indisolublemente ligado a él. Por lo tanto, no puede haber
internacionalismo proletario fuera del combate para la defensa de la precisa
aplicación del marxismo-leninismo. El marxismo-leninismo enseña a evaluar
correctamente desde las posiciones marxista-leninistas las enseñanzas sobre
las clases y la lucha de clases de nuestra época, a determinar correctamente
cuales son las fuerzas y contradicciones principales del presente, cual es el
enemigo principal, los aliados a los cuales debe unirse, a mantener la doctrina
sobre el rol dirigente del partido revolucionario del proletariado, a preparar el
proletariado y las demás masas trabajadoras para la revolución proletaria y
el establecimiento de la dictadura del proletariado, a movilizar y conducirla a
luchar por la construcción del socialismo y el comunismo, a apoyar a los
verdaderos partidos marxistas-leninistas y la lucha revolucionaria del
proletariado de las naciones oprimidas contra el imperialismo, el
socialimperialismo y la reacción nacional e internacional. Cualquiera que se
abstenga de todo esto, niega el internacionalismo proletario». (Radio Tirana;

81
El internacionalismo proletario es la ideología y el arma del proletariado
mundial para la victoria del socialismo y el comunismo, 1977)

También, al igual que otros partidos marxista-leninistas de la época, el PC de C-


ML descuidó la lucha contra otras corrientes revisionistas que en el pasado
había combatido: es el caso del revisionismo cubano, con el que se acabarían
reconciliando. Si miramos lo que decía el partido a mediados de los 80 sobre el
rol de Cuba en la región en la Conferencia de la Habana sobre la deuda exterior
se denunciaba a Castro como «bombero de la revolución» por sus declaraciones
en la conferencia de «no promover cambios revolucionarios»:

«Esta es una magnífica reflexión de cómo los cubanos piensan que los partidos
revisionistas y las organizaciones castristas y guevaristas de la región,
considerándolos como inútiles para realizar la revolución, pero adecuados
para lograr la conciliación con la burguesía». (Partido Comunista de
Colombia (marxista-leninista); En apoyo del imperialismo y la burguesía, 4 de
agosto de 1985)

Esto contrasta con la repentina simpatía por Cuba a finales de los 80 donde se
creía los discursos demagógicos de Castro y usando los típicos clichés de los
defensores del revisionismo cubano para demostrar un socialismo que brilla por
su ausencia:

«Socialismo o muerte», «marxismo-leninismo o muerte», fueron las palabras


del comandante Fidel Castro en el acto central del treinta aniversario.
Destacamos la importancia de la celebración por la importancia de los
avances registrados en el proceso de construcción revolucionaria en Cuba que
se reflejan en las aéreas de la sociedad, particularmente en educación, salud,
etc. (…) En el desarrollo cubano vemos algunas particularidades destacables, y
no solo en el campo de la construcción económica, en donde según ellos, no van
a aplicar formulas o métodos capitalistas. Sino también en el campo de la
política, donde Cuba, como parte de los llamados países en desarrollo, persiste
en afirmar en sus declaraciones su lucha revolucionario y la validez del
marxismo-leninismo». (Partido Comunista de Colombia (marxista-leninista);
Treinta años de la revolución cubana, 1989)

Esto como decimos ocurrió a bastantes partidos marxista-leninistas, que bajo la


presión del imperialismo y el derrumbe del bloque revisionista soviético
agitaron como nunca la bandera del anticomunismo con lo que se dieron por
aludidos y se desesperaron, cuando no tendrían que sentir ninguna pena ni
sentirse culpabilidad porque ellos no se identificaban con ese esperpento de
teorías y prácticas de un capitalismo disfrazado de socialismo. Por otro lado la
crisis y caída de Albania, el último régimen socialista de por entonces, causó un
gran desánimo, por el hecho de para algunas personas no tener un país

82
socialista de referencia les hacía sentirse desamparados, creían que la lucha
acababa sin esa referencia, lo que les hacía buscar países socialistas donde no
los había, una falsa sensación de alivio que les ayudaba a sentirse que su lucha
no estaban solos, que no había acabado, pero una actitud del todo estúpida,
porque el partido, en tanto que marxista-leninista había combatido a tales
países por su política capitalista-revisionista, y de hecho los regímenes con los
que se acercaron –por mucho que mantuvieran la pose– lejos de corregir sus
desviaciones las habían profundizado, lo que iba a causar una pérdida de
credibilidad en la organización. Debemos decir que el «campo socialista» existe
y existirá mientras existan partidos e individuos que porten las ideas y las luchas
del marxismo-leninismo. La causa del socialismo y el comunismo no puede ser
enterrada, ni el retroceso y degeneración de un partido o país puede hacer
cambiar la actitud irreconciliable de salvaguardia y aplicación de los principios.
Esto demuestra que estas actitudes es la consecuencia de que en estos partidos
existían personas débiles de espíritu, personas que no pueden estar a la cabeza
de una dirección, pues son volubles a los acontecimientos, vacilantes, no fiables.

Algunos creen que una vez acabada la llamada Guerra Fría la lucha ideológica
pasó a mejor vida, el capitalismo había triunfado. Pero no nos engañemos, el
teórico «fin de la guerra entre el capitalismo y comunismo» es una teoría
imperialista o una teoría derrotista, dependiendo quién sea el autor que la
empuñe, pero por encima de todo es falsa. Aunque no existan países dirigidos
por partidos comunistas que construyan el socialismo, esta lucha entre
capitalismo y comunismo existe en nuestro mundo actual, se ve en la lucha del
capitalismo por suprimir a los pocos partidos comunistas existentes o los de
estado embrionario que intentan constituirse, se nota claramente en los actos de
censurar la única ideología proletaria –el marxismo-leninismo– o en los
intentos de deformarla hasta hacerla inútil e inofensiva. La lucha de la que
hablamos es una lucha producida por las contradicciones inherentes del
capitalismo, en especial de la contradicción capital-trabajo –burgués-
proletariado–, por tanto no se puede parar, pues dicha pugna es completamente
inexorable debido a la lucha de clases que se desarrolla en medio de una
sociedad dividida en clases, su forma de producción determina que se creen
estas contradicciones que no pueden desaparecer; esto es así más allá de los
deseos de algunos por ocultar esta realidad, igualmente aunque algunos pierdan
el tiempo teorizando el fin del proletariado con el «precariado» y hablando de
las bondades de la «sociedad de consumo», lo cierto es que como ha
demostrado la última crisis global el capitalismo no tiene solución, reaparecen
viejos problemas o se recrudecen otros, el proletariado como tal sigue
existiendo, y es con su ideología la única clase social que puede poner fin al
capitalismo. Las fricciones que se crean diariamente dentro del mundo
capitalista crean una conciencia entre los trabajadores, la enérgica repulsa hacia
los males de la sociedad –aunque no sepan muy bien como procesar todo esto ni
cómo actuar–, es algo que puede ser aprovechado por los comunistas para

83
dotarles de conciencia de clase o puede ser aprovechada por la burguesía para
mitigar estas inclinaciones a través de diversas formas de alineación.

Pero lo peor para el PC de C-ML quizás todavía estaba por llegar. En 1990 la
mayoría del brazo armado del PC de C-ML: el EPL, empezaron a hablar de
nuevo sobre buscar «una solución política global al conflicto armado», de
«interés y voluntad de buscar vías diferentes a la confrontación militar, cuyo
propósito en último término sirviera de base a una gran movilización por la
democracia contra la dictadura de Estado y por el reconocimiento al pueblo
como constituyente primario, expresado a través de una Asamblea Nacional
Constituyente» como venía indicándose desde los 80 con toda la buena fe. Es
decir se decía que dejando las armas, reintegrándose en el movimiento político
legal y convocando una Asamblea Constituyente, los problemas en Colombia
podrían ser resueltos «democráticamente» y «pacíficamente» siempre
confiando a ciegas que el gobierno garantizase mantener su promesa. Con ese
objetivo en 1991 cerca del 90% de los miembros del EPL liderados por Bernardo
Gutiérrez dejaron las armas y crearon el partido político Esperanza, Paz y
Libertad, mientras que por otro lado el PC de C-ML se quedó sin su brazo
armado, que en realidad debido a sus conocidas acciones de autodefensa en el
campo, era el único motivo de cierto prestigio entre la población. Una parte
ínfima del ELP se quedó en activo como guerrilla, ocupando algunas zonas en el
Norte de Santander.

En 1991 en Colombia se convocó una Asamblea Nacional Constituyente que vio


nacer una nueva constitución. Pero más allá de las promesas en dicho país
siguieron existiendo uno de los mayores niveles de latifundio de la región, un
nivel de asesinatos políticos superior al de muchas abiertas dictaduras fascistas,
y otros problemas que todos conocemos. La línea de una convocatoria para la
Asamblea Nacional Constituyente promovida por muchos grupos de izquierda
no sirvió para solucionar nada de peso, porque una nueva Constitución no sirve
cuando la burguesía está en el poder, a lo sumo que sirve es para desgajar
migajas, migajas que pueden ser suprimidas cuando la burguesía vea que es el
momento preciso para lanzar los cuerpos y fuerzas represivas del Estado.

Los errores del PC de C-ML en política interior y exterior tienen una explicación
plausible. En el lapso de las décadas de los 70 y sobre todo 80 cayeron varios de
los cuadros que parecían mejor preparados y que mejor habían entendido el
marxismo-leninismo incluyendo la nociva influencia del guevarismo y el
maoísmo. Las duras condiciones represivas del Estado de Colombia hacían que
el estudio y la formación de los cuadros fuese una tarea si cabe aún más difícil,
de igual modo obstaculizaba el necesario trabajo de masas debido a su
peligrosidad. Eso sumado al desánimo de la pérdida del último bastión del
socialismo como Albania, e incluso ver que se había llevado una política

84
seguidista a las políticas de Ramiz Alia y no habían sabido verlo, hicieron que el
partido naufragara en el desánimo, la confusión y el oportunismo.

No podemos mentir al lector por tanto. El PC de C-ML nunca llegó a


consolidarse verdaderamente como partido marxista-leninista viendo toda esta
línea, o al menos no durante mucho tiempo salvo un breve periodo de tiempo.
Esto se explica debido a que:

1) El PC de C-ML nació con elementos que venían de operar en partidos


revisionistas y que muchos de ellos pese a su buena fe no habían superado sus
mismos métodos y formas de pensar:

«Los elementos marxistas-leninistas que dirigen estos movimientos y partidos


son combatientes decididos contra el revisionismo pero, como la mayor parte
de ellos provienen de los partidos revisionistas, todavía están bajo el influjo de
las formas y los métodos de lucha y de trabajo propios de esos partidos, ya que
han militado en ellos durante años. Por eso en ciertos casos practican las
mismas formas de lucha que aplicaban los partidos a los que pertenecían.
Además, para los nuevos partidos marxista-leninistas existe siempre otro gran
peligro, el que la burguesía y los revisionistas se infiltren en sus filas, con
objetivos diversionistas y de sabotaje». (Enver Hoxha; Comprender y
organizar correctamente el trabajo clandestino y legal del partido, cuestión
fundamental de la revolución: Extractos de una conversación mantenido con
un amigo cingalés, 17 de mayo de 1969)

2) Debido a su permisión de fracciones y líneas –en especial por su prolongado


apego al concepto maoísta de «lucha de dos líneas»–, el PC de C-ML sufrió toda
una serie de disputas internas entre la que incluyeron tendencias, expulsiones y
escisiones de tipo guevarista en 1965, maoísta en 1972 y otras muchas más, que
llevaron al partido a desangrarse poco a poco, ya que no aplicaba el centralismo
democrático; no existiendo una sola línea monolítica de pensamiento y acción,
la dirección sólo se veía obligada a combatir a los desviacionistas cuando ponían
en peligro su hegemonía y aún así no se sacaban las conclusiones necesarias:

«Por estas razones, entonces, en algunos pequeños partidos, desde el inicio


aparecieron fricciones y se produjeron escisiones, no se tomaron medidas
contra los facciosos, porque los miembros y dirigentes del partido no estaban
familiarizados correctamente con las formas de organización leninista-
stalinista de partido en las peligrosas y complicadas condiciones de sus países.
Por otra parte, ellos no proveyeron que la reacción tendría la actividad del
partido y sus miembros bajo permanente vigilancia y que se infiltrarían
dudosos elementos, sus agentes, o simpatizantes vacilantes entre sus filas».
(Enver Hoxha; El movimiento marxista-leninista y la crisis mundial del
capitalismo, agosto de 1979)

85
3) La mayoría de estos dirigentes del PC de C-ML no tenían el necesario nivel
ideológico, ni promovían el estudio concienzudo para avanzar en este defecto,
era un apego más sentimental que real a la doctrina marxista-leninista
combinado con un seguidismo a otros partidos, de ahí hechos como no detectar
a tiempo los acontecimientos nacionales e internacionales o detectarlas tarde –
incluyendo los peligros que suponían para el partidos aplicar estas desviaciones
antimarxistas–, lo que poco a poco iba minando la credibilidad de la
organización y sus líderes, y anclaba a sus cuadros en el liberalismo, la
parsimonia, y un bajo nivel ideológico en general:

«De hecho, desde la formación de algunos de estos partidos era bien aparente
que entre sus miembros había elementos que no estaban perfectamente
templados con las ideas marxistas-leninistas o cuyo dominio de ellas era
superficial y más bien por razones sentimentales. Por ejemplo, muchos de ellos
no hicieron ningún esfuerzo para obtener un profundo conocimiento sobre el
rol principal del partido como el destacamento de vanguardia de la clase
obrera y de las principales dificultades que encontrarían en su lucha y trabajo
bajo las salvajes condiciones de opresión y explotación del régimen capitalista,
un régimen hostil, en primer lugar, para los marxistas-leninistas». (Enver
Hoxha; El movimiento marxista-leninista y la crisis mundial del capitalismo,
agosto de 1979)

A esto, queremos dejar unas anotaciones que hizo Stalin sobre le necesidad de
bolchevizar uno de los partidos como el Partido Comunista de Alemania (PCA)
que había sufrido y habría de sufrir procesos calamitosos muy similares al del
partido que aquí estamos analizando:

«Para la bolchevización se necesita crear, por lo menos, algunas condiciones


fundamentales, sin las que la bolchevización de los Partidos Comunistas es de
todo punto imposible.

1) Es necesario que el Partido no se considere un apéndice del mecanismo


electoral parlamentario, como en realidad se considera la socialdemocracia, ni
un suplemento de los sindicatos, como afirman a veces ciertos elementos
anarco-sindicalistas, sino la forma superior de unión de clase del proletariado,
llamada a dirigir todas las demás formas de organizaciones proletarias, desde
los sindicatos hasta la minoría parlamentaria.

2) Es necesario que el Partido, y de manera especial sus cuadros dirigentes,


dominen a fondo la teoría revolucionaria del marxismo, ligada con lazos
indestructibles a la labor práctica revolucionaria.

86
3) Es necesario que el Partido no adopte las consignas y las directivas sobre la
base de fórmulas aprendidas de memoria y de paralelos históricos, sino como
resultado de un análisis minucioso de las condiciones concretas, interiores e
internacionales, del movimiento revolucionario, teniendo siempre en cuenta la
experiencia de las revoluciones de todos los países.

4) Es necesario que el Partido contrasté la justeza de estas consignas y


directivas en el fuego de la lucha revolucionaria de las masas.

5) Es necesario que toda la labor del Partido, particularmente si no se ha


desembarazado aún de las tradiciones socialdemócratas, se reconstruya sobre
una base nueva, revolucionaria, de modo que cada paso del Partido y cada
uno de sus actos contribuyan de modo natural a revolucionarizar a las
amplias masas, a preparar a las amplias masas de la clase obrera en el
espíritu de la de revolución.

6) Es necesario que el Partido sepa conjugar en su labor la máxima fidelidad a


los principios –¡no confundir eso con el sectarismo!– con la máxima ligazón y
el máximo contacto con las masas –¡no confundir eso con el seguidismo!–, sin
lo cual al Partido le será imposible, no sólo instruir a las masas, sino también
aprender de ellas, no sólo guiar a las masas y elevarlas hasta el nivel del
Partido, sino también prestar oído a la voz de las masas y adivinar sus
necesidades apremiantes.

7) Es necesario que el Partido sepa conjugar en su labor un espíritu


revolucionario intransigente –¡no confundir eso con el aventurerismo
revolucionario!– con la máxima flexibilidad y la máxima capacidad de
maniobra –¡no confundir eso con el espíritu de adaptación!–, sin lo cual al
Partido le será imposible dominar todas las formas de lucha y de
organización, ligar los intereses cotidianos del proletariado con los intereses
básicos de la revolución proletaria y conjugar en su trabajo la lucha legal con
la lucha clandestina.

8) Es necesario que el Partido no oculte sus errores, que no tema la crítica, que
sepa capacitar y educar a sus cuadros analizando sus propios errores.

9) Es necesario que el Partido sepa seleccionar para el grupo dirigente


fundamental a los mejores combatientes de vanguardia, a hombres lo bastante
fieles para ser intérpretes genuinos de las aspiraciones del proletariado
revolucionario, y lo bastante expertos para ser los verdaderos jefes de la
revolución proletaria, capaces de aplicar la táctica y la estrategia del
leninismo.

87
10) Es necesario que el Partido mejore sistemáticamente la composición social
de sus organizaciones y se depure de los disgregantes elementos oportunistas,
teniendo como objetivo el hacerse lo más monolítico posible.

11) Es necesario que el Partido forje una disciplina proletaria de hierro, nacida
de la cohesión ideológica, de la claridad de objetivos del movimiento, de la
unidad de las acciones prácticas y de la actitud consciente hacia las tareas del
Partido por parte de las amplias masas del mismo.

12) Es necesario que el Partido compruebe sistemáticamente el cumplimiento


de sus propias decisiones y directivas, sin lo cual éstas corren el riesgo de
convertirse en promesas vacías, capaces únicamente de quebrantar la
confianza de las amplias masas proletarias en el Partido.

Sin estas condiciones y otras semejantes, la bolchevización suena a hueco».


(Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Sobre las perspectivas del Partido
Comunista de Alemania y sobre la bolchevizacion, 3 de febrero de 1925)

Para inicio de los 90, el PC de C-ML pese a que dijese en sus formulaciones de
forma triunfal que se había fortalecido, lo cierto es que se estaba
descomponiendo a un ritmo acelerado. El partido a duras penas se mantenía
con influencia, de hecho su única influencia era su brazo amarado, que como
otras guerrillas colombianas, subsistían debido al apoyo campesinado en la
cuestión de las tierras, es decir el PC de C-ML existía debido a que su brazo
armado el EPL servía de autodefensa en zonas de conflicto campesinado contra
terratenientes-multinacionales-gobierno. Pero una vez su brazo armado
abandonó las armas, en su mayoría al menos, el partido por sí mismo no tenía
ningún respaldo popular.

Retrotrayéndonos a tiempos más actuales. ¿Cuál ha sido la postura del partido


en los eventos actuales de Colombia? Su postura sobre el diálogo de las FARC-
EP no ha distado al de otras organizaciones:

«Participaremos de manera activa en el nuevo escenario político que se abre


con el debate sobre la paz y el fin del conflicto, insistiendo en la movilización
política, persuadiendo paso a paso a todos los luchadores populares, a los
demócratas y a la izquierda, al pueblo y sus organizaciones de la necesidad de
conquistar la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, de un
amplio carácter y contenido democrático popular, en la que el pueblo como
constituyente primario defina soberanamente una nueva Constitución Política,
que establezca las bases de la paz con justicia social, en otras palabras un
nuevo ordenamiento jurídico político que cierre las compuertas al
neoliberalismo, la antidemocracia, la dependencia y la exclusión social y
política, verdaderos genes de la guerra y el atraso del país. (…) Estamos por

88
una verdadera solución política al conflicto político, económico, social y
armado en el país, asunto que ligamos estrechamente a la lucha del
proletariado y el pueblo por cambios estructurales de fondo que eliminen las
condiciones de sobreexplotación, despojo, desigualdad y exclusión. (…)
Destacando la posibilidad de alcanzar cambios, aún así sean parciales, en la
situación de las masas y el país, esperamos que las conversaciones entre las
FARC-EP y el gobierno aseguren debates de importancia para el pueblo y la
nación, y abran espacio a las iniciativas planteadas por el ELN y el EPL sobre
una eventual participación en estos diálogos». (Partido Comunista Marxista-
Leninista de Colombia; Estamos por la paz, 2012)

Pese a que se reclaman más radicales que las FARC-EP, en la actualidad no han
escapado tampoco a una óptica reformista: convocación de un debate nacional
de todas las fuerzas, una nueva constitución que garantice «niveles inferiores de
explotación» y políticas en contra del neoliberalismo. Por último un reclamo
para que los restos de su brazo armado, el EPL entre junto al ELN en las
negociaciones para que les una salida legal y cambien su estatus de guerrillas
por partidos políticos. ¡Bravo! ¡Gran programa reformistas, cualquier
demócrata-burgués firmaría tales demandas, el mismo Santos podría incluir
esto en sus discursos y no veríamos nada de extraño! ¡Se ve que no aprendieron
nada de la misma estrategia de la «búsqueda de una convocatoria de la
Asamblea Nacional Constituyente» de los 80 que acabó con la represión y
asesinato de su propio Secretario General!

Sobre los recientes acuerdos de las FARC-EP y el gobierno han avanzado poco
en sus posiciones:

«Plausible el reconocimiento de los partidos y fuerzas políticas, así como las


garantías para la oposición pero poco creíble mientras predomine el régimen
de partidos imperante, el umbral y la cifra repartidora y demás ventajismos
antipopulares del antidemocrático sistema electoral colombiano. La defensa
de un modelo de democracia restringida al que se inclina el Acuerdo convierte
la apertura democrática, que estrepitosamente dice defender, en un
instrumento re-legitimador del sistema y los partidos políticos burgueses,
opuesto en todas sus dimensiones a la definición por parte del pueblo de una
nueva Constitución, así como a la convocatoria de una Asamblea Nacional
Constituyente. (...) Rechazando el plebiscito santista seguiremos llamando al
pueblo colombiano a fortalecer la unidad de acción para la movilización y la
lucha por la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente donde el
pueblo de manera soberana defina una nueva Constitución que abra las
compuertas a la apertura democrática y la paz con justicia social que hoy
reclaman las grandes mayorías en el país». (Partido Comunista Marxista-
Leninista de Colombia; ¡Abajo el plebiscito de Santos! ¡Exigimos la
convocatoria de la Constituyente Popular!, 2 de septiembre de 2016)

89
Vaya, reducir ahora a que el problema ahora no es la democracia burguesa en sí
y todo lo que guarda, sino el sistema electoral de la misma, esto lo mismo que
dice cualquier partido opositor de cualquier país capitalista. Volver a la
reivindicación de que todos los problemas lo resolvería la dichosa Asamblea
Nacional Constituyente es no salirse de las reivindicaciones reformistas que
lleva arrastrando décadas, es repetir los mismos errores una y otra vez.

Como hemos repetido una y otra vez al analizar las proclamas de los diferentes
grupos nacionales e internacionales respecto a las «negociaciones de paz» en
Colombia cuando uno u otro hablan de lo que se debe hacer para conseguir una
«verdadera paz estable y justicia político-social» lo hacen siempre desde una
óptica muy clara: desde la visión de que el capitalismo y sus estructuras pueden
ser reformadas hasta llegar a convertirse en amables y útiles para los intereses
de los trabajadores. Pero en cambio una cosa es clara: la paz no podrá existir en
el interior del país mientras sea la burguesía y no el proletariado el que esté en
el poder, porque ella sostiene un sistema económico que ve nacer esa violencia,
y segundo: que dentro de los límites de la democracia burguesa tampoco habrá
justicia en ningún tipo de conflicto menor o mayor de índice político o social,
vender lo contrario, es venir a decir que confiar en regatear a la burguesía para
que autoprocese a sus representantes, sus aliados o sus lacayos en sus
estructuras e instituciones, absurdo.

El actual PC de C-ML lleva décadas sumido en un largo letargo de liberalismo;


una enfermedad basada en la falta de vigilancia, la dejadez, la
autocomplacencia, el descuido por la formación de ideológica y la lucha por la
preservación de los principios, por otro lado esta organización también ha sido
ahogada en el formalismo; otra enfermedad muy común en los partidos
autodenominados «marxista-leninistas» en el presente, que se basa en el olvido
del contenido y la preocupación excesiva o preferente por las formas.

¿Cómo se manifiesta este liberalismo y formalismo? En varias facetas:

1) El PC de C-ML dice en la teoría seguir y aplicar los principios del marxismo-


leninismo los cuales muchas veces anuncian correctamente de forma libresca,
pero en la práctica se ve que por ejemplo no trabaja con las masas de ahí su
escasa influencia entre el pueblo trabajador colombiano o dicen combatir al
revisionismo en todas sus variantes pero no expone documentos de lucha contra
tales corrientes ni el ámbito nacional ni en el internacional, en cambio si tiene
ilusiones sobre Cuba a la que califica de «revolucionaria» y «antiimperialista» y
apoya sus reformas económicas justificándolas como «obligadas» o sus
posiciones sobre el «socialismo del siglo XXI» en Venezuela del cual ve como un
«proceso revolucionario» que «va más allá de las reformas democrático-
burguesas» y que plantea el socialismo, todo esto quedó tipificado en sus tesis al

90
XVIº Congreso de 2007 que se mantienen vigentes, lo que indica que su lucha
antirevisionista es un «bluff»;

2) El PC de C-ML actual es el típico club de amigos donde una camarilla trafica y


hace apología nostálgica de la historia que arrastran las siglas del partido pero
no hacen nada para mantener su honor y aumentar su cuota histórica de logros,
por lo que el partido lejos de avanzar y consolidarse se auto aísla, con el destino
de ser liquidado a no mucho tardar, e incluso no será raro verle dentro de la
Marcha Patriótica junto al Partido Comunista Colombiano (PCC) como medida
desesperada para ganar influencia;

3) El PC de C-ML es miembro de la Conferencia Internacional de Partidos y


Organizaciones Marxista-Leninistas (CIPOML), lo que ya dice mucho de esta
organización colombiana, pues comulga con una internacional de partidos en su
mayoría eclécticos y revisionistas. Es esta una plataforma en la que cualquiera
que se diga marxista-leninista y firme un par de declaraciones y que mande
mensajes de solidaridad, puede decirse miembro de la misma, no existiendo
unidad ideológica ni corroboración del cumplimiento de las demandas
ideológicas. La CIPOML es un centro donde reina el formalismo y el liberalismo,
hartamente conocido por dedicarse a conferencias, declaraciones juntas de sus
miembros donde enuncian cuatro cosas sin ahondar demasiado en la cuestión –
por miedo a equivocarse teóricamente o perder influencia– y sin la necesidad de
aplicar estos principios y tareas que dicen enunciarse –muestra de ello es que
cada partido tiene un concepto diferente sobre los mismos temas–, dando la
apariencia de que hacen algo significativo, aunque por sus propios documentos
se ve claramente que no hacen nada relevante. Igualmente algo que salta a la
vista es la poca preparación teórica de los dirigentes de los respectivos partidos
donde eluden realizar análisis –o si lo hacen pasan de puntillas– en torno a
cuestiones políticas pasadas o presentes, incluyendo cuestiones de la propia
historia del movimiento comunista internacional y de sus partidos, dejándonos
en la incógnita de su posición sobre algunas cuestiones o de como explican
algunos fenómenos importantes, dedicándose más bien a meras declaraciones
cortas donde intentan no pillarse los dedos ni disgustar a nadie como decimos,
sumado alguna ocasional cita de algún clásico del marxismo-leninismo. Entre
las filas de esta especie de internacional encontramos partidos vergonzantes con
los que el PC de C-ML comparte sitio en esta internacional como el Partido
Comunista Marxista Leninista de Venezuela que pese a recitar formalmente
varios de los principios marxista-leninistas sufre en cambio una ausencia de
trabajo con las masas y alimenta ilusiones sobre el viejo revisionismo soviético y
alemán; el Partido Comunista de Ecuador Marxista-Leninista que aplica desde
hace décadas unas tácticas de frente popular basadas en un cheque en blanco
hacia cualquier líder y organización con tal de ganar algo de simpatías e
influencia, donde apoya las candidaturas de los candidatos más derechistas y
reaccionarios de los viejos partidos tradicionales con tal de contraponerse al

91
socialismo del siglo XXI en el poder, y cuando se aburre, vuelve a apoyar a
Correa, y así va cambiando de táctica cíclicamente; o como el abiertamente
revisionista Partido Comunista de España (marxista-leninista) que sufre de un
legalismo y republicanismo burgués, además de un apoyo a revisionismos como
el cubano, chino, y nicaragüense entre tantos otros, traicionando su propio
legado de combate contra estas corrientes. Véase nuestro documento «Sobre la
adquisición de las obras de Elena Ódena y unas comparativas pertinentes sobre
el actual PCE (m-l) y el antiguo».

Esta internacional no se diferencia de otras internacionales y coordinadoras


revisionistas del mundo como el Encuentro Internacional de Partidos
Comunistas y Obreros (EIPCO) donde se encuentran el Partido Comunista de
España (PCE) y el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE)
conocidos por su larga trayectoria revisionista de carácter reformista –el
primero bajo el eurocomunismo y el segundo bajo el brezhnevismo– donde cada
organización hace lo que le da la gana con tal de mantener la presunta unidad
en la firma de comunicados y llegan a decir que existe socialismo en Cuba y
Corea del Norte. Véase nuestro documento «Crítica al documento: «El PCPE
explica el porqué de no participar en la Marcha de la Dignidad» de 2014.

Tampoco la CIPOML dista demasiado de la Coordinación Internacional de


Partidos y Organizaciones Revolucionarias (ICOR) de carácter maoísta que sirve
también de ejemplo para nuestros lectores sobre la práctica de formalismo en
los principios, ya que un nuevo grupúsculo lumpen llamado Reconstrucción
Comunista (RC) de España se autoreivindica desde hace poco como antimaoísta
pero participa y firma comunicados con estas organizaciones de sobra conocidas
por su visión pequeño burguesa maoísta de los acontecimientos internacionales,
siendo sin duda el mejor ejemplo el caso de Rojava donde hablan incluso que
allí en esa zona, bajo la dirección de las teorías «anarco-sindicalistas»,
municipalistas» y «feministas» de los líderes kurdos y en alianza con el
imperialismo estadounidense se está llevando a cabo una «revolución
socialista» (sic). No por casualidad RC pese a provenir la mayoría de sus líderes
del PCPE no han tenido problemas de aliarse con él sin criticismo alguno o
tampoco han tenido problemas en mostrar su apoyo al PC de C-ML en la visión
de los problemas colombianos bajo el seguidismo que caracteriza a esta nueva
marca del revisionismo español. Véase al respecto nuestra obra: «Antología
sobre Reconstrucción Comunista y su podredumbre oportunista» de 2017.

¡Esto demuestra que entre los diversos mundos revisionistas no hay fronteras!

Todo esto imposibilita tomar en serio como un partido marxista-leninista al PC


de C-ML.

92
Es más este PC de C-ML actual, no es ni siquiera un digno heredero de las siglas
del partido y sus mejores logros.

El deber de los marxista-leninistas colombianos respecto a los


mitos nacionales

En cuanto a su influencia en las masas trabajadoras, tampoco debería haber


cabida para que la nueva organización política salida de las FARC-EP
hegemonice la conciencia de las clases trabajadoras si sus detractores
revolucionarios hacen bien su trabajo. Las FARC-EP cuentan con el apoyo de su
halo mitificado que seguirá siendo sostenido durante mucho tiempo por las
fuerzas internas y externas de la izquierda domesticada, pero he aquí donde
entra el trabajo de los marxista-leninistas colombianos, que deben refutar su
historia explicando su pasado reformista y terrorista y revisionista, pasando a
refutar del mismo modo la actual línea reformista y legalista con la que se
presenta. En especial Colombia y su movimiento obrero gira entorno varios
mitos, podríamos citar algunos internos: FARC-EP, PCC, PCC (M-L), algunos
externos: Venezuela y Cuba, alguno sobre figuras históricas del continente:
Bolívar, Camilo Torres, Guevara, etc. Cada país tiene estos mitos por influjo
interno o exterior entorno a movimientos pasados, regímenes exteriores o
figuras históricas que no son puestas en su debido lugar, que son sobrestimado
e incluso considerados referentes. Entendemos que no son mitos que vayan a
desaparecer de la noche a la mañana porque han sido creados en la mente
colectiva a través de un largo trabajo de propaganda agitada machaconamente,
pero lo que no es permisible es que los llamados marxista-leninistas
contribuyan a agrandar estos mitos en las masas, ya que si es que son
verdaderamente la verdadera vanguardia del proletariado de su país, pondrán
estos temas bajo el prisma de clase, y bajo un análisis certero se dará fin a falsos
conceptos sobre estos temas. Y es que los marxista-leninistas colombianos
deben preguntarse seriamente: ¿si no hacen ellos mismos este quién lo hará?

Todos los países tienen en la mentalidad colectiva de los trabajadores muchos


mitos arraigados, inclusive de grupos y figuras pseudocomunistas nacionales, es
necesario desmontar estos mitos ya que de otro modo se quedan incrustados en
la mente de los trabajadoras e identifican erradamente conceptos como: lucha
de clases, libertad, democracia, violencia, revolución, socialismo, marxismo, o
comunismo y otros con experiencias erradas de grupos antimarxistas y el
concepto que estos le daban. Es decir que si es importante explicar las mentiras
de la llamada «derecha» de que «no existe alternativa al capitalismo», o
desmontar teorías falsas sobre las causas de la crisis, no es menos importante
desmontar las mentiras y mitos de la falsa «izquierda», que hace que los
trabajadores adopten posiciones erradas creyendo que ciertos conceptos y poses

93
son las correctas por desconocimiento o bajo la resignación que es a lo máximo
que pueden aspirar según les enseñan estos embusteros.

La refutación de los programas, proclamas y mitos de las organizaciones


políticas que sean: desde los de la derecha filofascista y más rancia, hasta la de
los grupos semianarquistas aventureros y terroristas, no suponen un gran
trabajo para los marxista-leninistas, que gracias a su método científico saben
analizar correctamente sus fenómenos, su origen y causas. Es menester ponerse
a sacar conclusiones de todo esto, pero también es menester que una vez
sacadas las conclusiones se pase a explicar y desmontar con paciencia, en un
lenguaje entendible, todo esto a las masas trabajadoras.

Es de ellos –los marxista-leninistas– de quienes depende por cuánto tiempo


perdurará mitos como el de las FARC-EP en Colombia. Si realizan bien su
trabajo de explicación y agitación será relativamente fácil de desmontar en
pocos años.

¿Por qué ganó el NO a «los acuerdos de paz» en el plebiscito


colombiano?

Hay muchos y variados aspectos y variable cuya convergencia han dado como
resultado el rechazo a los acuerdos de paz, veamos los más importantes:

1) Las FARC-EP, como ejemplo concreto del «revisionismo armado», siempre


ha estado aislada de la sociedad colombiana en general lo que ha sido
estimulado por todo ese enjambre de acciones derivadas de su revisionismo que
le ha llevado a la ejecución de acciones terroristas, reclutamientos forzosos y
demás métodos de los que ya hemos dado cuenta en este documento. Esto
indudablemente ha dado lugar a que toda propuesta que involucre a las FARC
será rechazada de modo beligerante o por simple indiferencia; así ocurre y viene
ocurriendo cuando trata de deponer las armas e intentar incorporarse al tejido
socio-político colombiano.

2) Las reiteradas tesis y prácticas erróneas de las FARC-EP han dejado a las
masas completamente vulnerables ante la propaganda de los sectores de la
burguesía más retardataria, la filofascista, y en estas condiciones estos sectores
se permiten el control de la «voluntad colectiva». Valiéndose de esa hegemonía
del pensamiento colectivo, estos sectores se dedican en exclusiva a la defensa de
sus intereses concretos de clases que suponen la continuidad del conflicto
armado, de ahí la propaganda del NO básicamente debido: a) evitar toda posible
investigación sobre los crímenes de guerra cometidos por el Estado de las que
son directamente responsables; b) al ser sectores que se han beneficiado de la
guerra en un sentido económico pues perderían una fuente importante de
94
ingresos así como de su influencia; c) tendrían que restituir la tierras usurpadas
a los desplazados mediante todo tipo de corruptelas; d) investigación por su
papel central en la formación y dirección de las autodefensas y su relación con
las instituciones; e) la investigación de la dimensión de los «falsos positivos» y
«fosas comunes».

3) Tampoco podemos pasar por alto que la sociedad colombiana está altamente
infectada por la «violencia estéril» engendrada por el crimen organizado que
por muchos años determinó los lineamientos del Estado mismo, a causa de ello
se ha generado una «mentalidad colectiva conflictiva», que se cuela por todas
las grietas de la sociedad colombiana, que sumado al factor religioso, a la
propaganda de unos y otros, y a todas las condicionantes ya expuestas, pues
simplemente se cae en una lectura dualista del conflicto: «buenos y malos»,
«vencedores y vencidos», etc.

4) En «conflicto armado», por sus características, ha afectado al Estado


colombiano de una forma desigual: a) al ser un conflicto casi exclusivamente
rural las ciudades no se ven afectadas de ahí que los núcleos urbanos fueran el
baluarte del NO; b) el conflicto afecta a los departamentos periféricos del país,
en los territorios centrales es más bien anecdótico y aquí se repite el hecho de
que en estos se apoyara el NO, sumado al hecho de que son las áreas con la
mayor densidad demográfica; c) debido a que es un conflicto enquistado de
«baja intensidad» la sociedad colombiana ha podido mantener un cierta
«normalidad económica», dentro de los límites del capitalismo por supuesto; de
hecho Colombia muestra un PIB elevado considerando que se trata de un país
en conflicto armado; d) como siempre sucede, quienes ponen los muertos son
las clases más empobrecidas, las clases mejor posicionadas económicamente
nunca toman parte del «conflicto caliente», valiéndose de la corrupción
reinante, y por lo mismo, es que los «muertos» en el conflicto no afectan a esa
difusa masa de burgueses, terratenientes, intelectuales burgueses y ciertos
sectores aburguesados de las masas trabajadoras que al final son los que se han
posicionado en contra de los acuerdos ya fuera con su voto o con su indiferencia.

Hemos de agregar que al tratarse en realidad de un «conflicto de baja


intensidad» este pierde capacidad de incidir en la voluntad colectiva, veamos
algunos números extraídos de los informes de mortalidad del Departamento
Administrativo Nacional de Estadística (DANE): Se estimó que el número de
víctimas mortales causadas por el conflicto desde 1958 a 2013 estaba entorno a
220.000 personas, esto significa que se han dado unas 4.000 muertes anuales a
causa del conflicto. En el mismo sentido, en el 2015 Colombia registró un total
de 202.199 muertes, de estos el 4,9% –10.000 personas– fue a causa de «la
violencia en general» que fue reportada como la «cuarta causa de muerte» que
engloba al crimen organizado, crimen común, conflicto armado, etc. –las tres
primeras causas están ligadas al estilo de vida: infarto de miocardio,

95
enfermedades cerebro-vasculares, enfermedades pulmonares de índole
obstructiva–. Más aún, el número de muertos por «accidentes de tráfico» en el
2015 fue de 5.677 personas posicionándose como la «novena causa de muerte».
Estos números explican por sí mismo la indiferencia general respecto al
conflicto que se ha expresado en ese 60% de abstencionismo, así como el hecho
de que el NO haya vencido en el plebiscito. Estamos convencidos de que si no
hubiera una afectación desigual tanto en lo geográfico, como en lo concerniente
al tejido social, y que además hubiese un «conflicto de alta intensidad», el
resultado habría sido un SI rotundo; por poner un ejemplo: ¿se imaginan cual
sería el resultado un plebiscito similar en el caso de un país que sufre un
conflicto de alta intensidad como Siria o Irak? En este último la cifra de víctimas
mortales está en torno a 1.5 millones en 13 años».

Vale decir que aún con una salida negociada al «conflicto armado» las causa que
lo originaron seguirán subyaciendo lo que supone que el conflicto continuará y
se expresará por otras vías. Ello, a pesar de que las FARC-EP intenten asimilarse
al sistema y que pretendan que las causa del mismo ya no existen.

Anexos

Estos anexos fueron introducidos en febrero-mayo de 2018 para la segunda


reedición de la obra.

Renegociación de un nuevo acuerdo de Paz para poder establecer un


partido, una estética y un programa socialdemócrata-cristiano

Es bastante preocupante y desmoralizante el ver como los presuntos marxistas


de Colombia pierden el tiempo en temas estériles discutiendo «hasta el sexo de
los ángeles», y luego se excusan en que no han tenido, según ellos, tiempo
suficiente para ponerse a analizar en profundidad el fenómeno de las FARC-EP
ni el carácter de los acuerdos de paz. ¿Si supuestamente estas son las cabezas
pensantes de la nación, los ilustrados, los elementos más concienciados y
avanzados, a qué se deben dedicar si no es a arrojar algo de luz sobre esto y
marcar el camino a seguir? ¿Acaso un marxista puede dedicarse a discusiones
escolásticas y no prestar atención a los problemas presentes del movimiento
obrero nacional e internacional? Quizás para los que viven abstraídos de la
realidad sí, nosotros no lo consideramos conjugable, ni debemos decir que los
principios del marxismo tampoco. Pero por desgracia esto no ocurre solo en
Colombia, sino alrededor de todo el globo, la falta de estudio y la falta de
análisis hace que los individuos y colectivos marxistas no tengan una mínima

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oportunidad de mantener una perspectiva sobre lo que hacen y tienen que hacer
a corto plazo en cuanto a sus tareas ideológicas.

Volviendo al país caribeño y a su panorama político, tras el triunfo del NO en el


plebiscito sobre el acuerdo entre las FARC y Santos. Se renegoció un nuevo
Acuerdo de Paz que se presentó en noviembre de 2016, pero esta vez en lugar de
someterlo a voto ante la población, Santos no se arriesgó y decidió presentarlo
en noviembre deprisa y corriendo ante los instrumentos políticos del Estado
para contar con los votos de su bancada que son mayoría, siendo aprobado así
por la Cámara de Representantes y el Senado. Veamos algunas comparativas:

1) Reforma agraria:

«Así estaba antes: Se creaba un fondo de tierras con 3 millones de hectáreas


que serían entregadas en 10 años y que provenían de la extinción de dominio,
baldíos recuperados, actualización de la reserva forestal, tierras inexploradas,
expropiadas o donadas. Además buscaba erradicar la pobreza extrema en la
zona rural en máximo 10 años.

Así quedaría en el nuevo Acuerdo: Se hizo la precisión en el sentido que la


extinción de dominio y la recuperación de baldíos indebidamente apropiados se
daría de acuerdo a la Constitución Política, protegiendo el derecho a la
propiedad privada. Además se amplió a 15 años el plazo para reducir la pobreza
extrema en el campo colombiano». (El Colombiano.com; Los principales
cambio que trae el acuerdo, 14 de noviembre de 2016)

2) Participación política

«Así estaba antes: Los partidos que cuentan con representación en el


Congreso de la República no podían inscribir candidatos ni candidatas para
las 16 circunscripciones especiales de paz que se darían a zonas afectadas por
el conflicto. El movimiento político de las FARC tendría una suma equivalente
al 10 % anual de la apropiación presupuestal para el funcionamiento de los
partidos y movimientos políticos del país.

Así quedaría en el nuevo Acuerdo: Se incluyó expresamente que el


partido que surja de la reincorporación de las FARC no podrá inscribir
candidatos para esos espacios, ya que tendría representación en el Congreso.
Y se redujo desde el primer año en 30 % la financiación al partido de las FARC
para que quede en igualdad de condiciones con los demás partidos». (El
Colombiano.com; Los principales cambio que trae el acuerdo, 14 de noviembre
de 2016)

3) La cuestión de la droga:

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«Así estaba antes: El Gobierno procedería a la erradicación de los cultivos
de uso ilícito, priorizando la erradicación manual donde fuera posible,
teniendo en cuenta el respeto por los derechos humanos, el medio ambiente y el
buen vivir. El consumo de drogas ilícitas sería tratado como un asunto de
salud pública para lo que se fortalecerían las capacidades del sistema de
protección social.

Así quedaría en el nuevo Acuerdo: El Gobierno no renuncia a la


posibilidad de fumigar los cultivos ilícitos y para atacar de manera más
efectiva el problema del consumo de drogas, se robusteció el papel de la
familia y de los grupos religiosos en la política de prevención y atención a los
consumidores». (El Colombiano.com; Los principales cambio que trae el
acuerdo, 14 de noviembre de 2016)

4) Víctimas y justicia:

«Así estaba antes: Las FARC, como «organización insurgente que actuó en
el marco de la rebelión», se comprometía a «contribuir» a la reparación
material de las víctimas y en general a su reparación integral, sobre la base de
los hechos que identifique la Jurisdicción Especial para la Paz. El Estado
repararía materialmente de forma subsidiaria si el responsable del daño no
tuviera con qué pagar. (...) Se contemplaban restricciones efectivas de la
libertad de 5-8 años para responsables de delitos de lesa humanidad y graves
crímenes de guerra si aportaban verdad y reparación a las víctimas y hasta
20 años de prisión si no aportaban verdad. Asimismo, el narcotráfico era
considerado un delito conexo a la rebelión por lo que era amnistiable. (...) La
Jurisdicción Especial para la Paz no tenía un plazo establecido. Podía contar
con hasta 24 magistrados extranjeros en el tribunal de paz y sus respectivas
salas y unidades de investigación. Y a los informes de las organizaciones de
víctimas y defensoras de derechos humanos se les daría el mismo tratamiento
que a los de la Fiscalía o la Procuraduría.

Así quedaría en el nuevo Acuerdo: Durante el término de la dejación de


armas, las FARC presentarán un inventario de bienes y activos para
destinarlos a la reparación material de las víctimas. La no entrega de estos
recursos llevarían a la exclusión de los beneficios de la Jurisdicción Especial
para la Paz. (...) El tribunal deberá definir los espacios en donde deben estar
los sancionados durante la ejecución de la pena, los horarios, el sitio de
residencia y la verificación. Será el tribunal el que determinará la conexidad
del narcotráfico con el delito político, teniendo en cuenta la jurisprudencia de
las cortes colombianas y todo el que vaya a la JEP deberá entregar toda la
información de ese negocio. (...) La JEP durará 10 años. No habrá
magistrados extranjeros pero se acepta la presencia de amicus curiae –

98
expertos extranjeros– para rendir conceptos sobre los casos que se tramiten.
Se estableció que las ONG no podrán actuar como fiscales y acusar, solo
presentar información que será valorada y contrastada por los jueces y
magistrados del Tribunal». (El Colombiano.com; Los principales cambio que
trae el acuerdo, 14 de noviembre de 2016)

5) La validez y el marco de la implementación del acuerdo:

«Así estaba antes: Para blindar jurídicamente el acuerdo, este constituiría


un acuerdo especial en los términos del Convenio de Ginebra, por lo que haría
parte del bloque de constitucionalidad para ser tenido en cuenta durante el
periodo de implementación. Además, una vez aprobado por el congreso el
Gobierno presentaría un Acto Legislativo para incorporarlo íntegramente a la
Constitución Política.

Así quedaría en el nuevo Acuerdo: Se eliminó la idea de incorporar el


Acuerdo a la Constitución Política y al llamado bloque de constitucionalidad.
El principio general de garantía de cumplimiento es el compromiso de que
ambas partes cumplirán de buena fe lo pactado, y en lo que tiene que ver con el
Estado, los principios que informan el Acuerdo serán parámetro de
interpretación y guía de la aplicación normativa y práctica.». (El
Colombiano.com; Los principales cambio que trae el acuerdo, 14 de noviembre
de 2016)

Una vez aprobado este nuevo acuerdo, el barco de las FARC abrió sus velas para
navegar por los mares de la democracia burguesa poniendo rumbo a su
programa socialdemócrata. Ya no había más problemas.

La organización guerrillera FARC, siglas que significaban: Fuerzas Armadas


Revolucionarias de Colombia, ahora ha pasado a denominarse como Fuerza
Alternativa Revolucionaria del Común bajo la estructura de un partido político
legal tras los Acuerdos de Paz entre Santos y Timochenko.

La estética del nuevo logo del partido, no ha podido más que causar revuelo, ya
que es un calco del logo del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y otras
formaciones socialdemócratas. Los líderes de las FARC han respondido negando
esas afirmaciones pero dando una respuesta igualmente socialdemócrata:

«Acerca del logotipo de la rosa, asociado también a los movimientos


socialdemócratas, «Márquez» dijo que lo convertirán en un símbolo
revolucionario y subrayó que tiene «una carga muy positiva». «La rosa es
hermosa, significa amor, amistad, corazón abierto, brazos abiertos para
acoger a todo el mundo y por eso queremos que a este nuevo partido se
vinculen de una u otra manera quienes quieran cambio. Tiene también una

99
expresión hermosa de feminidad», afirmó». (EFE; Las FARC se presentan
como partido apelando a toda la sociedad colombiana, 1 de septiembre de
2017)

¡Por supuesto «acoger a todo el mundo»! Esta es la máxima de las FARC y de


todos los oportunistas deseosos de cosechar votos y alcaldías a cualquier coste,
aunque para ello se tengan que abrazar a la burguesía, al clero y a la reacción
internacional. ¿Se puede escuchar una frase que indique un objetivo de
reconciliación social más evidente?

En sus estatutos, en la parte de «organización y funcionamiento» dejan claro


que sus estatutos se han escrito acorde a lo que pide la Constitución de
Colombia:

«Artículo 4. Principios de organización y funcionamiento. El Partido acoge y


garantiza para su organización y funcionamiento las reglas y principios
establecidos en el artículo 107 de la Constitución Política y, en especial, los
principios de transparencia, objetividad, moralidad, equidad de género y el
deber de presentar y divulgar sus programas políticos de conformidad con lo
dispuesto en la Constitución». (FARC; Estos son los estatutos de la Fuerza
Alternativa Revolucionaria del Común, 2017)

En su definición ideológica dicen:

«El partido recoge los principios y elaboraciones teórico-políticos derivados


del pensamiento crítico y libertario, así como de las experiencias que a partir
de ellos se han desarrollado tanto a nivel mundial como en nuestro continente
americano, las formuladas por las FARC-EP desde su momento fundacional en
1964, en especial por nuestros fundadores Manuel Marulanda Vélez y Jacobo
Arenas para plantear superar el orden social capitalista vigente en la sociedad
colombiana, y promover y apoyar un proceso histórico que permita construir
una sociedad alternativa en la que impere la justicia social, la democracia real
y avanzada, la superación de toda exclusión, discriminación o segregación por
razones económicas, sociales, étnicas o de género, la garantía de la vida y de
la existencia digna, el reconocimiento del buen vivir del individuo y de la
comunidad, la construcción de una nueva economía política que garantice la
realización material de los derechos humanos, los relacionamientos no
destructivos ni depredadores de la naturaleza y el ambiente, una nueva ética,
y relaciones sociales de cooperación, hermandad y solidaridad». (FARC; Estos
son los estatutos de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, 2017)

Es decir, que siguen partiendo de las ideas liberales y revisionistas vulgares. El


único lenguaje «revolucionario» que dejan es decir que pretenden la superación
de la sociedad capitalista para construir una «una sociedad alternativa», con

100
«justicia social» para elevar una «nueva economía política que garantice la
realización material de los derechos humanos», ¡algo bastante difícil cuando a la
vez se apoya, como vimos anteriormente, la propiedad privada nacional y
extranjera! Pero mejor veamos los términos que usan las FARC y comparémoslo
con los del PSOE, pues son calcados:

«Impulsar los cambios para articular un auténtica cooperación y solidaridad,


que nos saquen –a los europeos/as– del actual marasmo económico, social y
político; convirtiéndonos en vanguardia de la defensa del internacionalismo
solidario, de la lucha contra el hambre y la pobreza y en la exigencia de un
nuevo orden mundial y de una nueva gobernabilidad en la que prevalezcan
realmente los Derechos Humanos». (Partido Socialista Obrero Español;
Posiciones políticas, ideológicas y organizativas, 2013)

Y como no, pese a su «declaración ideológica» no niegan que a la vez son un


partido abierto a las facciones y diferentes ideologías, figurando entre los
derechos él:

«Pluralismo. El pluralismo implica para las organizaciones políticas el deber


de garantizar la expresión de las tendencias existentes en su interior, en
particular de las minorías, sin perjuicio de la aplicación del principio de
mayoría, razón por la que los estatutos incluirán normas sobre quórum y
mayorías especiales para la toma de decisiones fundamentales en materia de
organización, funcionamiento y de participación de sus afiliados en la vida del
partido o movimiento». (FARC; Estos son los estatutos de la Fuerza
Alternativa Revolucionaria del Común, 2017)

¿Les suena la cantinela? ¿No ha habido partidos del revisionista «socialismo del
siglo XXI» que han fracasado en su intento de defender la soberanía nacional
precisamente por estar envueltos en una maraña de ideologías donde se
preocupan más de las cuotas de poder en el interior del partido que de los
problemas reales?:

«SYRIZA se ha establecido como un unificado, democrático y multitendencia,


partido de masas de la izquierda contemporánea. (...) El partido de izquierdas
unificado, de masas, democrático y multitendencia le estamos fundado con los
objetivos desde la perspectiva del socialismo del siglo XXI los reclamos y
demandas de las clases trabajadoras y grupos sociales oprimidos». (SYRIZA;
Resolución política del Iº Congreso de SYRIZA, 2013)

Ya adelantamos hace un año que este era el objetivo de los «líderes farianos»:

«Viendo todo esto seguramente la estrategia de las FARC-EP sea conformar


un partido o un frente –bloques de partidos, sindicatos y asociaciones– donde

101
oficialmente se denominen seguidores del «socialismo del siglo XXI». (...) Se
permitirá que el [nuevo] partido se llene de ideologías –y por supuesto
facciones– de la llamada «izquierda» –imaginamos: socialismos del siglo XXI,
castrismo-guevarismo, etc.– pero también de la llamada oficialmente derecha
–liberales, demócrata-cristianos, e incluso neoliberales–, y justifica esto
debido a las «condiciones específicas» de Colombia, he aquí otra vez la manida
maniobra de los oportunistas y su apelación al particularismo para justificar
sus desviaciones, ¿qué extraño verdad?». (Equipo de Bitácora (M-L); Una
reflexión necesaria sobre las FARC-EP, los acuerdos de paz y la historia de las
guerrillas en Colombia, 2016)

En realidad, si se compara el modelo de partido y el programa de las FARC se


verá que son comunes al de otros oportunistas históricos. En las polémicas de
Marx versus Bernstein; el primero desmontó toda las excusas que el segundo
ponía para justificar su vil traición a los trabajadores. Entiéndase que en la
siguiente cita cuando Marx se refiere a socialdemócrata, era la denominación
general para los marxistas, tiempo después, los revolucionarios se
autodenominaron comunistas y los reformistas socialdemócratas:

«Así pues, según estos señores, el Partido Socialdemócrata no debe ser un


partido unilateralmente obrero, sino el partido universal «de todas las
personas de verdaderos sentimientos humanitarios». Y para demostrarlo,
debe renunciar ante todo a las groseras pasiones proletarias y, dirigidas por
burgueses cultos y de sentimientos filantrópicos, «adquirir gustos finos». (Karl
Marx; De la carta circular a A. Bebel, W. Liebknecht, W. Bracke y otros, 1879)

Cuando los militantes veteranos y más revolucionarios preguntan por la


relajación del programa hasta puntos insultantes e inaceptables, los gerifaltes
siempre dicen que en realidad «no se renuncia a él», que el programa actual es
un «programa mínimo» y demás excusas que tratan de convencer a sus
dubitativos militantes:

«Entiéndasenos bien»; nosotros no queremos «renunciar a nuestro partido ni


a nuestro programa, pero consideramos que tenemos trabajo para muchos
años si aplicamos todas nuestras fuerzas y todas nuestras energías a lograr
ciertos objetivos inmediatos, que deben ser conseguidos por encima de todo
antes de ponernos a pensar en tareas de mayor alcance». Y entonces, los
burgueses, los pequeñoburgueses y los obreros, que «ahora se asustan de
nuestras reivindicaciones de largo alcance», vendrán a nosotros en masa. No
se renuncia al programa; lo único que se hace es aplazar su realización por
tiempo indefinido. Se acepta el programa, pero esta aceptación no es en
realidad para sí mismo, para seguirlo durante la vida de uno, sino únicamente
para dejarlo en herencia a los hijos y a los nietos». (Karl Marx; De la carta
circular a A. Bebel, W. Liebknecht, W. Bracke y otros, 1879)

102
¿Cuál es entonces el pensamiento real de estos oportunistas que dirigen estos
partiduchos? ¿Cuál es su actividad real?:

«Mientras tanto, «todas las fuerzas y todas las energías» se dedican a


futilidades sin cuento y a un remiendo miserable del régimen capitalista, para
dar la impresión de que se hace algo, sin asustar al mismo tiempo a la
burguesía». (Karl Marx; De la carta circular a A. Bebel, W. Liebknecht, W.
Bracke y otros, 1879)

Queda demostrado que como anticipamos, el modelo y el programa fariano de


su flamante nuevo partido es una reedición de las ideas reformistas de
Bernstein, Schramm, Kautsky y cía.

El apoyo a los regímenes y figuras burguesas en franca decadencia

Definitivamente, también las FARC viven en un mundo paralelo en cuanto al


ámbito internacional y sus fenómenos. Examinemos algunas de sus últimas
declaraciones:

a) En el cual el «gran demócrata» Lula es condenado «injustamente» –pese a


grabaciones y pruebas irrefutables– por corrupción, mientras que la pobre
Rousseff es poco menos que una víctima de un golpe de Estado –tampoco
importan sus casos de corrupción, la represión contra los movimientos
populares o la famosa Ley Antiterrorista–:

«Las aspiraciones democráticas y progresistas de los pueblos de Nuestra


América acaban de sufrir un golpe frontal en la República Federativa de
Brasil. Mediante una sentencia judicial de primera instancia, se condenó a
nueve años de prisión al Expresidente Luis Ignacio Lula da Silva, a quien se
endilgaron cargos por corrupción y lavado de dineros. (...) La resolución
judicial que afecta a Lula da Silva, se revela como el primer paso en el
propósito de impedir el regreso al poder del Partido de los Trabajadores y su
coalición de avanzada, a pocos meses de la escandalosa destitución
parlamentaria de la Presidenta Dilma Rousseff». (Timoleón Jiménez; Brasil en
la mira de los grandes poderes mundiales, 13 Julio 2017)

Este «pecado» por parte de las FARC es doble, no solo se está apoyando sin
crítica alguna a un movimiento oportunista como es el caso del PT, sino a un PT
de carácter imperialista, altamente represivo y corrupto.

103
b) En el cual en Venezuela hay un gobierno que es la «alternativa al
neoliberalismo», y donde la «guerra económica» de la propaganda de Maduro
es la clave para explicar todos los problemas, pero aún así la gran mayoría de los
venezolanos apoyan a Maduro (!):

«Venezuela no es más que el ejemplo más cercano, de cómo se convierte en


incapaz y totalitario a un gobierno, que mediante un bello experimento de
democracia y tolerancia, construye una alternativa económica y política
frente al designio neoliberal. A la manipulación de parte de la población
sumida en la impaciencia, se une la barbarie de una extrema derecha criminal.
Que se ampara en su poder mediático. Que ignora la existencia de un
aplastante movimiento de masas populares que no cesan de apoyar a su
gobierno legítimo». (Timoleón Jiménez; Respaldamos a Nicolás Maduro y la
Revolución Bolivariana, 20 de abril de 2017)

En un momento en que hasta oportunistas como Pablo Iglesias, entre otros,


debaten en sus tertulias sobre el franco fracaso de los regímenes de la izquierda
Latinoamericana y la necesidad de reformularse, las FARC siguen propagando a
ultranza que esos líderes y movimientos han sido un triunfo indiscutible, no se
habla de crítica ni autocrítica, no se habla de evaluación de los errores.

c) En el cual, estos señores «marxistas y revolucionarios», dicen que demos


gracias al señor por el advenimiento a Colombia del Papa reconciliador, el Papa
de paz, ¡amén!:

«He seguido con atención sus pasos y sus prédicas desde la llegada a mi país y
puedo afirmar que esa afirmación es por completo cierta. Su palabra de luz
llegó efectivamente a iluminar las tinieblas que por tanto tiempo han cubierto
la vida de nuestra nación, Dios lo bendiga, Padre santo. (...) Le agradecemos
Padre, su defensa indeclinable de la vida y la dignidad de todos los seres
humanos sin excepción». (Timoleón Jiménez; Carta abierta al Papa Francisco,
07 Septiembre 2017)

Así pues que para estos degenerados revisionistas: ¡Colombia no necesita


revolución, sino fe!

«La llegada del Papa Francisco a Colombia nos llena de esperanza en un


futuro de reconciliación y paz. Tal como él mismo lo escribió en su encíclica
LUMEN FIDEI «Es urgente recuperar el carácter luminoso propio de la fe,
pues cuando su llama se apaga, todas las otras luces acaban languideciendo. Y
es que la característica propia de la luz de la fe es la capacidad de iluminar
toda la existencia del hombre». (Partido Político FARC; Saludo efusivo de las
FARC a la llegada del Papa a Colombia, 06 Septiembre 2017)

104
Vomitivo, absolutamente vomitivo para cualquier revolucionario y progresista,
mucho más para un marxista-leninista:

«Las prédicas del «pluralismo ideológico» constituye además una de las


direcciones más expandidas entre los ataques directos al marxismo-leninismo
por parte de los revisionistas modernos. Prueba nuestra afirmación el hecho
de que en la prensa revisionista –incluida como es obvio la prensa soviética–,
se ensaye sobre la «posibilidad» de conseguir el socialismo con: «el Corán en
una mano y El Capital de Marx» en la otra» o «con la cruz en una mano y la
hoz y el martillo en la otra», etc. Los revisionistas modernos han extendido
éste «pluralismo ideológico» incluso a nivel del partido de la clase trabajadora
mismo, al abogar por la coexistencia entre las más variadas concepciones
filosóficas en el seno de éste, incluidas las religiosas». (Agim Popa; El XXº
Congreso del PCUS y la evolución de los revisionistas modernos, 1981)

Más importante aún. ¿Puede haber paz interna en Colombia en toda su


expresión? ¿Logrará Colombia es paz con las bendiciones de Santos,
Timochenko y el Papa? Como dijimos:

«La integración de las FARC-EP en la política burguesa colombiana bajo sus


reglas, no resolverá las causas que dan a luz a la violencia –de todo tipo
incluido la clasista y política– en Colombia. ¿Por qué? Primero: porque la
incorporación de las FARC-EP al sistema político burgués oficial colombiano
no resuelve las contradicciones de la sociedad de clases en Colombia como es la
explotación asalariada y la contradicción burguesía-proletariado. Segundo:
porque las FARC-EP como grupo pequeño burgués no puede dar solución a
estas contradicciones. Y tercero: para que la cultura de la violencia cambiase
como dice Timochenko, la clase obrera con su partido comunista tiene que
tomar el poder político y cambiar el sistema económico, mientras que las
FARC-EP en caso de tomar el poder político, como Timochenko ha reconocido,
no tiene intención de cambiar el sistema económico de la propiedad privada.

¿Qué sucederá y seguirá sucediendo entonces? Que los fenómenos negativos


del capitalismo como el desempleo, el trabajo infantil, la inflación, los robos, el
desempleo, las drogas, los secuestros, los asesinatos y demás seguirán
sucediéndose y agudizaran los conflictos de clases, lo que por supuesto lleva y
llevará a que las clases explotadoras –encabezadas por la burguesía– tendrán
que seguir defendiendo los medios de producción –su poder económico– al
precio que sea necesario; y que las clases explotadas –encabezadas por la clase
obrera– reivindicaran la defensa y ampliación de sus derechos lo que dará
lugar a choques entre las clases trabajadoras y las fuerzas represivas del
Estado burgués, y llegado el día, intentarán librarse de tal explotación
asalariada por no detentar los medios de producción, teniendo para ello que
librar una lucha –que obviamente no será pacífica– para tomar el poder

105
político y obtener los medios de producción. Así es el desarrollo histórico?».
(Equipo de Bitácora (M-L); Una reflexión necesaria sobre las FARC-EP, los
acuerdos de paz y la historia de las guerrillas en Colombia, 2016)

De nuevo una visión histórica trotskista y falsa sobre la Revolución


de Octubre de 1917 y sus figuras

Yezid Arteta Dávila, conocido líder de las FARC en los 80 y 90, arrepentido
sobre el uso de la violencia armada para la toma de poder –digamos más bien
partidario una concepción aventurera y de terrorismo individual que de una
concepción de lucha de masas como defiende el marxismo–, poco después de su
retirada de la lucha guerrillera hizo suyas las tesis pacifistas y socialdemócratas,
actualmente es uno de los mayores propagandistas del nuevo rumbo de
inclusión de las FARC en el panorama político democrático-burgués
colombiano. Sus escritos nos van venir como anillo al dedo, pues reflejan lo que
la mayoría de los líderes de las FARC han pensando sobre diversos
acontecimientos históricos clave, así como las figuras de referencia para este
grupo.

Escribiendo sobre la Revolución de Octubre en su 100 aniversario:

«En el curso de la humanidad pocas veces se ha juntado tanta genialidad


política como ocurrió en Rusia en 1917. Lenin, Trotski, Inessa Armand,
Mártov, Alexandra Kollontái, Bujarin, Sverdlov, Kámenev, Nadezhda
Krúpskaya y un largo etcétera de mujeres y hombres que podían expresar sus
ideas en varias lenguas sin perder la coherencia». (Yezid Arteta Dávila; 1917:
Brillo y tiniebla, 11 de octubre de 1917)

Por supuesto todo revolucionario conoce o debería conocer las obras y las
acciones de revolucionarios como Lenin, así como de otros revolucionarios
menos prominentes como Kollontái, Armand, Sverdlov. Pero ese no es el
problema, es más que necesario rescatar su obra y su ejemplo en diversos
campos determinados. Pero otra cosa es faltar a la historia y reconciliar a
mencheviques y bolcheviques, o equiparar la trayectoria de figuras eclécticas
que hoy eran bolcheviques mañana mencheviques y al día siguiente otra vez
bolcheviques y ponerlos en la misma balanza que ponen a Lenin, eso solo lo
haría un falseador de campeonato sin escrúpulos.

Este es el típico texto donde Trotski aparece al lado de Lenin como fiel
«camarada de armas» e indiscutible «coautor de la revolución bolchevique», ¿y
dónde queda Stalin en esta ecuación? En ningún lado. ¿A que nos recuerda esta
infamia? Exactamente a lo mismo que hiciera el filotrotskista Fidel Castro en
2015, en el aniversario de la derrota del fascismo versus la URSS, comparen:
106
«Nos encontramos con el artículo de Fidel Castro: «Nuestro derecho a ser
Marxistas-Leninistas» [1] de 2015. Dicho artículo está hecho –presuntamente–
para conmemorar el aniversario de los 70 años de la victoria del Ejército Rojo
Soviético sobre el fascismo, pero el artículo lejos de ser lo que aparenta por
títulos y supuestas intenciones declaradas, en realidad es una total vergüenza,
un oprobio para todos los luchadores antifascistas y antiimperialistas que
lucharon en tal causa, que dieron sus mejores años o que incluso dieron su
vida. Y lo es tanto por lo que expresa como por lo que omite. (...) Lo primero
que nos sorprende es que en un artículo sobre la victoria soviética en la
Segunda Guerra Mundial, y tras citar y recordar a figuras como Marx o
Lenin, se oculta el papel del líder del país y el acontecimiento al que dice
honrar en su artículo –la victoria de la Unión Soviética de 1945 en la lucha
contra el fascismo–. Nosotros a diferencia de muchos revisionistas que
propagaban la idea de reducir todo lo positivo o erróneo de una experiencia
histórica a las personalidades, comprendemos como marxista-leninistas el
papel de los líderes en la historia. Pero lo sentimos mucho señor Castro, lo que
no vamos a permitir –te duela a ti y al imperialismo– es negar u ocultar
totalmente el papel de Stalin en la victoria del pueblo soviético contra el
fascismo; el mayor líder bolchevique del momento, con la mayor autoridad
moral como para afrontar tal situación y conducir a los pueblos soviéticos
hasta la victoria. Algo que por aquel mayo de 1945 cualquier persona
progresista, o simplemente cualquiera que buscara un análisis científico de los
hechos, reconocía (...). Entendemos revisionistas cubanos que es vuestro deber
al igual que el de la historiografía burguesa ocultar este papel, pero sabed que
el nuestro es clarificarlo, al fin cada uno hace lo que cree justo, y estamos en
lados contrarios de la trinchera: vosotros sosteniendo mitos antistalinistas de
que la Segunda Guerra Mundial «se ganó a duras penas pese a la nefasta
dirección de Stalin» y nosotros reivindicando de que la Segunda Guerra
Mundial se ganó en parte a su brillante actuación como hemos documentado».
(Equipo de Bitácora (M-L); Crítica a la última broma de Fidel Castro en el 70
aniversario de la victoria soviética sobre el fascismo, 9 de mayo de 2015)

Una vez más –ahora desde los intelectuales afines a las FARC– se repite la
misma propaganda trotskista que confronta con los propios hechos históricos.
¿Para qué necesitamos a los ideólogos oficiales del trotskismo latinoamericano
como Néstor Kohan o Atilio Borón si tenemos a nuestros farianos? Esta es una
visión falsa de la Revolución de 1917 que Stalin ya refutó hace décadas cuando
ante la muerte de Lenin en 1924, Trotski intentó hacer creer que la revolución
había sido cosa de una persona sin que el partido existiese, «cosa suya» incluso
por delante de Lenin en cuanto a méritos. Pero los hechos son tozudos:

«Tomo las actas de la reunión del Comité Central (CC) de nuestro Partido del
10 (23) de octubre de 1917. Asisten: Lenin, Zinóviev, Kámenev, Stalin, Trotski,

107
Sverdlov, Uritski, Dzerzhinski, Kollontay, Búbnov, Sokólnikov y Lómov. Se
discute en torno al momento y a la insurrección. Después de los debates, se
vota la resolución del camarada Lenin acerca de la insurrección. La resolución
es aprobada por una mayoría de 10 votos contra (2) Parece que está claro: el
CC, por una mayoría de 10 votos contra 2, acuerda pasar a la organización
práctica de la insurrección. En esta misma reunión, el CC elige un centro
político para dirigir la insurrección, al que da el nombre de Buró Político. Lo
forman: Lenin, Zinóviev, Stalin, Kámenev, Trotski, Sokólnikov y Búbnov. Tales
son los hechos.

Veamos ahora la leyenda sobre el papel particular de Trotski en la


insurrección de Octubre. Los trotskistas propalan insistentemente rumores de
que Trotski fue el inspirador y el único dirigente de la insurrección de Octubre.
Esos rumores los propala con particular empeño Lentsner, el llamado redactor
de las obras de Trotski. El propio Trotski, dando sistemáticamente de lado al
Partido, al CC del Partido y al Comité de Petrogrado del Partido, silenciando el
papel dirigente de estas organizaciones en la insurrección y presentándose
machaconamente así mismo como la figura central de la insurrección de
Octubre, contribuye, quiéralo o no, a propalar esos rumores acerca de su papel
particular en la insurrección. Estoy lejos de negar el papel, indudablemente
importante, desempeñado por Trotski en la insurrección. Pero debo decir que
Trotski no desempeñó, ni podía desempeñar, ningún papel particular en la
insurrección de Octubre, y que, siendo presidente del Soviet de Petrogrado, se
limitaba a cumplir la voluntad de las correspondientes instancias del Partido,
que dirigían cada uno de sus pasos. A los filisteos como Sujánov todo eso puede
parecerles extraño, pero los hechos, los hechos reales, confirman por entero lo
que digo.

Tomemos las actas de la reunión siguiente del CC, celebrada el 16 (29) de


octubre de 1917. Participan en ella los miembros del CC más representantes del
Comité de Petrogrado y representantes de la organización militar, de los
comités de fábrica, de los sindicatos y de los ferroviarios. Entre los asistentes,
además de los miembros del CC figuran: Krilenko, Shotman, Kalinin,
Volodarski, Shliápnikov, Lacis y otros. En total, 25 personas. Se discute el
problema de la insurrección desde un punto de vista puramente práctico y
organizativo. Se aprueba la resolución de Lenin sobre la insurrección por una
mayoría de 20 votos contra 2, y 3 abstenciones. Se elige un centro práctico
para dirigir la organización de la insurrección. ¿Quiénes pasan a formar parte
de dicho centro? Para él son elegidos cinco camaradas: Sverdlov, Stalin,
Dzerzhinski, Búbnov y Uritski. Tareas del centro práctico: dirigir todos los
organismos de preparación práctica de la insurrección, de acuerdo con las
directivas del Comité Central. Como veis, en esta reunión del CC ocurrió algo
«terrible», es decir, Trotski, el «inspirador», la «figura principal», el «único
dirigente» de la insurrección, no fue elegido, de «modo extraño», para el

108
centro práctico llamado a dirigir la insurrección. ¿Cómo compaginar este
hecho con esa difundida opinión acerca del papel particular de Trotski? ¿No es
verdad que todo ello es algo «extraño», como diría Sujánov, o como dirían los
trotskistas? Sin embargo, no hay en ello, hablando en propiedad, nada de
extraño, pues Trotski, por ser entonces relativamente nuevo en el Partido, no
desempeñó ni podía desempeñar ningún papel particular en el Partido ni en la
insurrección de Octubre. Lo mismo que todos los demás funcionarios en
puestos de responsabilidad; era únicamente un ejecutor de la voluntad del CC
y de sus organismos. Quien conozca el mecanismo de dirección del Partido
Bolchevique, comprenderá sin gran trabajo que no podía ser de otro modo: en
cuanto Trotski no hubiera acatado la voluntad del CC, habría perdido toda
influencia sobre el curso de los acontecimientos. Las habladurías acerca del
papel particular de Trotski son una leyenda propalada por complacientes
comadres «del Partido».

Eso no quiere decir, naturalmente, que la insurrección de Octubre no tuviera


su inspirador. La insurrección tuvo su inspirador y su dirigente. Pero fue
Lenin, y nadie más que Lenin, cuyas resoluciones aprobó el CC al decidir el
problema de la insurrección; Lenin, a quien la clandestinidad no impidió ser el
verdadero inspirador de la insurrección, a despecho de las afirmaciones de
Trotski». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; ¿Trotskismo o leninismo?;
Discurso en el Pleno del grupo comunista del Consejo Central de los Sindicatos
Soviéticos, 19 de noviembre de 1924)

¿Es que acaso el autor colombiano Yezid Arteta Dávila se olvida del pasado del
ecléctico y oportunista Trotski antes de 1917?:

«Trotsky fue un ardiente iskrista en 1901-1903, y Riazanov describió su rol en


el Congreso de 1903 como «el garrote de Lenin». A fines de 1903, Trotsky fue
un ardiente menchevique –desertó de los iskristas para pasarse a los
economistas–. Dijo que «entre la vieja Iskra y la nueva hay un abismo». En
1904-05, desertó de los mencheviques y ocupo posiciones vacilantes, ya sea
cooperando con Martínov –el economista–, ya sea proclamando su absurda
teoría de la revolución permanente. En 1906-07, se aproximó a los
bolcheviques, y en la primavera de 1907 declaró que estaba de acuerdo con
Rosa Luxemburgo». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin, Rompimiento de la
unidad, 1914)

¿O de las derrotas de Trotski a sus propuestas y polémicas dentro del partido


bolchevique contra Lenin durante 1917-1924?:

«¿En qué consiste el principal pecado de la oposición, determinante de la


bancarrota de su política? El principal pecado de la oposición consiste en que
ha intentado, intenta e intentará todavía barnizar el leninismo de trotskismo y

109
suplantar el leninismo por el trotskismo. (...) Desde la Revolución de Octubre
hasta 1922, Trotski, militando ya en el Partido Bolchevique, realizó dos
«grandiosas» intentonas contra Lenin y su Partido: en 1918, en el problema de
la paz de Brest-Litovsk, y en 1921, en el problema de los sindicatos. Las dos
intentonas terminaron con la derrota de Trotski. ¿Por qué? ¿Quizá tenga la
culpa la rudeza de Stalin? Pero Stalin todavía no era secretario del C.C.,
secretarios eran entonces trotskistas de todos conocidos. ¿A qué viene, pues, la
rudeza de Stalin? Más tarde, el Partido sufrió toda una serie de nuevas
intentonas de Trotski –1923, 1924, 1926 y 1927–, que fueron terminando con
nuevas derrotas de Trotski». (Stalin; ¿Trotskismo o leninismo?; Discurso en el
Pleno del grupo comunista del Consejo Central de los Sindicatos Soviéticos, 19
de noviembre de 1924)

Queda claro que:

«Es por ello, que si uno quiere ser consecuentes a la hora de «bolchevizar»
cualquier estructura, no puede eludir responsabilidades ideológicas. Llega por
tanto a ser ridículo querer eclécticamente unir figuras tan dispares como Marx
y Bakunin, Engels y Lassalle, Lenin y Rosa Luxemburgo, Iósif Stalin y Lev
Trotski, o Enver Hoxha y Mao Zedong, y ponerlos a todos sobre la base de que
«todos eran grandes revolucionarios» de los que «se pueden extraer cosas
buenas», o equiparar los presuntos errores cometidos por los primeros a los
errores de gran calado de los segundos, que obviamente no son errores
casuales, sino errores graves y continuos que tocan los principios más
elementales del tesoro de la teoría y praxis de nuestra doctrina. El comunista
que acepta el materialismo dialéctico como tal, debe tener un pensamiento
crítico científico y a consecuencia de ello, tampoco debe cubrir los errores de
las figuras a estudiar; sean estas marxistas o no, no debe de hacer esto por
más que guarde un sentimentalismo hacia esa figura para llegar al núcleo de
la verdad histórica y objetiva. Es por ello que quién realiza tal acción de
idealizar a las figuras que tiene en simpatía y disimula u oculta sus errores cae
en el antimarxismo. Quién hace esto cae en el idealismo; pues idealiza
positivamente a esa figura en su cabeza, estigmatiza al resto y evita ponerla
en evidencia, y en la metafísica; a la hora de separar y ocultar su teoría
errónea y no compararla con el marxismo-leninismo. No hace falta mencionar
tampoco a ese tipo de pretendidos marxistas que bajo el idealismo o el
escepticismo dicen que el marxismo-leninismo –con la andadura que tiene a
estas alturas– no tiene paradigma a seguir, que no puede diferenciarse lo que
es o no es marxista, que tesis que está dentro de sus patrones o cuáles no, en
consecuencia de este tipo de pensamiento, este tipo de marxistas-leninistas, no
consideran al marxismo-leninismo como una ciencia: ellos no pueden ser
marxista-leninistas». (Equipo de Bitácora (M-L); Diferencias entre unidad
entre marxista-leninistas y la unión ecléctica de pretendidos o simpatizantes
de dicha doctrina, 2013)

110
Yezid Arteta Dávila no se queda conforme con exaltar exageradamente a Trotski
sino que también mete en el saco de «grandes revolucionarios» a Mártov. ¿Pero
a cuento de qué viene el caballero a reivindicar al menchevique Mártov? ¿Cómo
puede ser tan descarado de ignorar las polémicas entre Lenin y Mártov en torno
a cómo debe construirse el partido marxista?:

«La fórmula de Lenin consistía en que sólo pudiese ser miembro del Partido
quien aceptase su programa, ayudase al partido en el aspecto material y
estuviese afiliado a una de sus organizaciones. La fórmula de Martov, aun
considerando como condiciones necesarias en todo miembro del Partido el
reconocimiento del programa y la ayuda material a aquel, no reputaba
requisito indispensable el hecho de formar parte de una organización del
partido, por entender que se podía ser miembro de éste sin estar afiliado a
ninguna de sus organizaciones.

Lenin consideraba al partido como un destacamento organizado, cuyos


miembros no se suman por sí mismos al partido, sino que son admitidos por
una de sus organizaciones, sometiéndose con ello a la disciplina del partido,
mientras que Martov veía en él, desde el punto de vista orgánico, una entidad
informe cuyos miembros se sumaban por sí mismos al partido y no se
hallaban, por tanto, sujetos a su disciplina, ya que no ingresaban en ninguna
de sus organizaciones.

La fórmula de Martov, a diferencia de la de Lenin, abría de par en par las


puertas del partido a los elementos vacilantes no proletarios. En vísperas de la
revolución democráticoburguesa había, entre los intelectuales de la burguesía,
hombres de esta clase que simpatizaban momentáneamente con la revolución.
Estos hombres podían, de vez en cuando, prestar incluso ciertos servicios al
partido. Pero no se prestaban a entrar en la organización, a someterse a la
disciplina del partido, a cumplir sus tareas, ni se expondrían a los peligros que
esto llevaba aparejados. Esta clase de personas era a la que Martov y otros
mencheviques proponían que fuesen considerados como afiliados al partido,
dándoles el derecho y la posibilidad de influir en los asuntos del partido.
Llegaban incluso a proponer que cualquier huelguista tuviese derecho a
«contarse» como miembro del partido, a pesar de que en las huelgas tomaban
parte también elementos no socialistas, anarquistas y socialrevolucionarios.

En vez de un partido monolítico y combativo, netamente organizado, por el


que luchaban Lenin y los leninistas en el congreso, los martovistas querían un
partido heterogéneo, difuso e informe, que no podría jamás ser un partido
combativo, aunque sólo fuese por razón de su heterogeneidad, y porque jamás
podría poseer una recia disciplina.

111
La deserción de los «iskristas» vacilantes, que dejaron solos a los partidarios
consecuentes de la «Iskra» para aliarse con los delegados del centro, y el
refuerzo de los oportunistas descarados, dieron a Martov la superioridad
numérica en este problema. El Congreso, por 28 votos contra 22 y una
abstención, aprobó el artículo primero de los estatutos con el texto propuesto
por Martov». (Historia del Partido Comunista (Bolchevique) de la U.R.S.S.,
1938)

Sin duda las FARC han elegido el camino de Mártov, de «abrazar a


cualquiera» que quiera presentarse y adjudicare el carnet y el estatus de
«camarada».

¿A qué viene reivindicar al vacilante, falso arrepentido y traidor Kamenev?


Tampoco lo sabemos, ni siquiera los trotskistas lo reivindican.

Por otro lado, la reivindicación del bujarinismo es de primer orden entre los
ideólogos revisionistas del socialismo del siglo XXI, en especial entre los
orteguistas, esto si nos parece normal:

«Bujarin, uno de los más brillantes teóricos marxistas rusos y de los más
destacados dirigentes revolucionarios de la Unión Soviética en aquel entonces,
perteneciente a la vieja guardia bolchevique y años después como producto de
las pugnas de poder a lo interno de la dirigencia soviética, acusado de
crímenes contra la revolución reconocidos por el mismo, en los que se conoció
como los procesos de Moscú, uno de los más oscuros y dramáticos episodios en
la historia de los movimientos revolucionarios a nivel mundial». (Carlos
Fonseca Terán; La Perpendicular histórica, 2011)

Primero decir que no son nada oscuros como este renegado quiere hacernos
creer, de hecho, los procesos de Moscú están bien documentados, y por mucho
tiempo fueron vistos como ejemplo del tratamiento de los asuntos abordados en
ellos ¿Qué representaban las ideas de Bujarin?

«1) Las teorías que bregaban por el mantenimiento de un campo de pequeños


productores privados, en lo que se llamó inicialmente la «teoría del equilibrio»
–sin ver el cambio cualitativo que supone el koljoz ni las relaciones que
establece con el Estado socialista–;

2) La mutación de estas posiciones antimarxistas en la última resistencia tras


comenzar la colectivización a gran escala: la teoría de la «integración de las
clases explotadoras» del campo y la cuidad en el sistema socialista –
queriéndose por ejemplo otorgar las mismas prerrogativas y trato desde el
Estado al kulak que al resto de campesinos por ejemplo en dicho proceso de
colectivización–;

112
3) Contra el intento de aminorar la tasa impositiva al campesinado a la hora
de la industrialización, haciéndose eco del «retraso» de la Unión Soviética
pero queriendo superar el atraso industrial mediante mecanismos
antimarxistas;

4) Contra el peligro que nace de quién no comprende que mientras no exista en


su plenitud el sector socialista, el sector capitalista se reproduce aunque sea a
pequeña escala y poco a poco engendra burguesía, como es el caso de la
reproducción de pequeños productores, pero también por supuesto los
concesionarios o el kulak, y por tanto se mantienen la explotación del hombre
por el hombre;

5) Contra la absurda idea de que el explotador perderá el ánimo al lucro y


entregara su poder económico y político para que el socialismo triunfe –pese a
perjudicar a sus intereses de clase–;

6) Contra la idea pequeño burguesa que reniega de la industria y su incidencia


en la colectivización impidiendo que el campesino perciba el cambio y beneficio
que supone la nueva organización mecanizada;

7) Contra el intento de los oposicionistas de disipar las diferencias de


principios dentro del partido y comprenderlas como diferencias
insignificantes, contra la idea de la coexistencia de ideas burguesas y pequeño
burgueses en el partido proletario y su enquiste en el partido bajo fracciones y
líneas. En definitiva, la lucha contra la desviación derechista dentro del
partido es la lucha contra la idea liberal de un socialismo que beneficie a
explotadores y explotados.

8) En contra de la idea de que el partido es una tertulia familiar o un club de


amigos. Con ello se busca fustigar la idea que es normal que en cada militante,
a la hora de desempeñar sus tareas puede primar la familiaridad, las
amistades personales y otros factores que a la hora de emitir opiniones,
críticas y autocríticas sobre temas políticos distorsionan la verdad». (Equipo
de Bitácora (M-L); Introducción al documento de Stalin: «Sobre la desviación
derechista en el Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética» de
1929, 22 de octubre de 2015)

Nuestro afable Dávila también dice de su club selecto de personalidades de 1917,


que todos eran:

«Líderes formados en la acción, la clandestinidad, la prisión y el destierro.


Nada que ver con estos tiempos en los que la mayoría de los liderazgos se

113
cuajan en los laboratorios de marketing». (Yezid Arteta Dávila; 1917: Brillo y
tiniebla, 11 de octubre de 1917)

¡Desde luego! Nada que ver aquellos bolcheviques –y no algunos mencheviques


que ha citado– con aquellos líderes que creen que tienen derecho a errar
continuamente porque han llegado a tomar las armas –como los farianos–, con
aquellos que ahora montan toda una parafernalia sobre que se puede ser
«revolucionario» y apoyar la democracia burguesa; cuando hablan de mirar por
«el pueblo» mientras prometen que ellos no quieren abolir la propiedad privada
nacional e internacional; cuando se predica de forma altanera que gracias a sus
acuerdos desde arriba con el gobierno colombiano se logrará la «paz» del país y
la solución a los procesos de violencia, paro, asesinatos; cuando se va de la
mano del Papa para vender el opio del espiritualismo para los problemas de
Colombia; ¡¡¡nada que ver los bolcheviques con esos «liderazgos se cuajan en los
laboratorios de marketing» que copian el eslogan de la rosa socialdemócrata
para mendigar un puesto en el parlamento colombiano!!!

En alusión a sus líderes referencia del tercermundismo que adora, dice:

«Mao, Tito, Mandela, Ho Chi Minh, Fidel fueron algunos de los líderes del siglo
XX que cambiaron el curso de la Historia, influenciados por los ideales
comunistas». (Yezid Arteta Dávila; 1917: Brillo y tiniebla, 11 de octubre de
1917)

Ojo a las figuras que aquí el señor toma como referentes y como ejemplo de
figuras «influenciadas por los ideales comunistas»:

a) Mao, que fue el autor que puso de moda el tercermundismo en los 70 con la
política del revisionismo chino además de ser un proimperialista
estadounidense desde los años 30 (como se demostró después con la liberación
de material de agencias estadounidenses, periodistas, libros y memorias de los
implicados), dejando a su país a su muerte en 1976 en la danza de alianza con el
imperialismo usamericano y la reacción mundial. El maoísmo ya anticipó en lo
interno el alto grado de explotación de sus trabajadores de la China actual con
varias reformas económicas como la de 1956.

b) Tito, que fue otro agente del imperialismo mundial que puso de moda el circo
del «Movimiento de los Países No alineados» siendo Yugoslavia en Europa el
país más endeudado con los imperialismos a su muerte en 1980, con niveles de
emigración, huelgas y desempleo de sobra conocidos.

c) Mandela fue un nacionalista de «izquierda» que seguía el ejemplo de Gandhi,


son el tipo de ideologías que en opinión de la Komintern de 1928 «predican la
pasividad y la negación de la lucha de clases», hay que recordar que Mandela

114
siempre tuvo buenas relaciones tanto con los revisionistas como con los
imperialistas, y las consecuencias de su política de conciliación interclasista se
dejan sentir en la Sudáfrica actual, y de hecho son muy similares a las que sufre
la India.

d) Sobre Ho, el mismo reconoció –como tantos otros– que militó en el


comunismo porque era el único que planteaba la reivindicación del derecho de
autodeterminación, a la postre su ideología no es sino una variante del maoísmo
que incluye la conciliación con la burguesía nacional, la conciliación con los
revisionistas y el apoyo en el capital extranjero.

e) Por último, Castro no ha sido sino un ideólogo liberal en su etapa estudiantil,


que reconoció no ser comunista porque ataba los principios de la propiedad
privada y la religión. Ha sido en lo sucesivo bajo la dirección del revisionismo
cubano un poliagente del imperialismo que mejor se ofreciese: desde los
socialimperialistas soviéticos, los imperialistas occidentales y el
socialimperialismo chino en la actualidad, no por casualidad en los últimos años
intentó reconciliarse con el imperialismo yanqui. Dejando a su muerte en 2016
un país con una balanza comercial deficitaria, un país endeudado y un modelo
turístico de lujo hecho para gusto de los empresarios extranjeros.

En alusión a sus figuras fetiche del feminismo, algunas del revisionismo,


comenta:

«Rosa Luxemburgo, María Cano, Dolores Ibárruri, Frida Khalo y Angela


Davis, fueron o son mujeres, marcadas por las ideas del comunismo que
inspiran a millones. La Revolución de Octubre no fue un mito, sino una
realidad que alteró el mapa político mundial y creó una atmósfera moral y
estética en la que creyeron intelectuales, artistas, científicos y millones de
hombres y mujeres de todos los confines de la tierra». (Yezid Arteta Dávila;
1917: Brillo y tiniebla, 11 de octubre de 1917)

Una vez más nos encontramos con la falsedad histórica de decir que «los
comunistas necesitan el feminismo» o que «los comunistas siempre han sido
feministas» exactamente lo mismo que dicen muchos revisionistas en España
como el PCPE o RC; cuando los clásicos del marxismo han criticado una y otra
vez a los movimientos feministas por reducirlo todo a una cuestión de lucha de
sexos o en su defecto a una búsqueda de una mejora de las condiciones de la
mujer burguesa.

Aquello de que «el feminismo no va contra el hombre» es una frase que se


vuelve cierta cuando se aplica a algunas corrientes del feminismo, pero muchas
otras, incluidas las más famosas como Kate Millet o Abdullah Öcalan
precisamente focalizan su «feminismo» en un odio contra el hombre al cual de

115
forma idealista consideran como un ser naturalmente «perverso» y «violento»,
«incapaz de reprimir esos impulsos» –lo cual tiene la misma base científica que
decir que la mujer es «débil» e «incapaz de realizar labores que supongan tener
una gran inteligencia»–, teorías reaccionarias que utilizan tanto los
ultraconservadores como las feministas para azuzar al otro bando «enemigo».
Luego tenemos el caso ya de feministas de la talla de Campoamor que
directamente eran simpatizantes del alzamiento fascista de 1936 y que toda su
vida estuvieron militando en organizaciones derechistas y antiobreras, así que
no, el feminismo no es sinónimo de comunismo, es un movimiento burgués
contra el cual han luchado grandes luchadoras contra el patriarcado como es el
caso de Kolontái. Es algo que ya expusimos en nuestro documento:
«Feminismos, sus errores de planteamiento y otras especies» de 2011 así como
en «El movimiento nacional kurdo, sus desviaciones anarco-feministas, sus
vínculos con el imperialismo y el silencio cómplice de los oportunistas» de 2017.
No menos ridículo es tomar de ejemplo de «comunista» a Dolores Ibárruri alias
«La Pasionaria», la cual lideró en la Secretaria General el Partido Comunista de
España (PCE) durante 1942-1960 la introducción de lleno en tesis jruschovista
sobre la reconciliación nacional:

«El Partido Comunista de España declara solemnemente estar dispuesto a


contribuir sin reservas a la reconciliación nacional de los españoles, a
terminar con la división abierta por la guerra civil y mantenida por el general
Franco (…) fuera de la reconciliación nacional no hay más camino que el de la
violencia (…) existe en todas las capas sociales de nuestro país el deseo de
terminar con la artificiosa división de los españoles en «rojos» y «nacionales»,
para sentirse ciudadanos de España, respetados en sus derechos, garantizados
en su vida y libertad, aportando al acervo nacional su esfuerzo y sus
conocimientos. (…) El Partido Comunista de España, al aproximarse el
aniversario del 18 de julio, llama a todos los españoles, desde los monárquicos,
democristianos y liberales, hasta los republicanos, nacionalistas vascos,
catalanes y gallegos, cenetistas y socialistas a proclamar, como un objetivo
común a todos, la reconciliación nacional». (Declaración del Partido
Comunista de España; Por la reconciliación nacional, por una solución
democrática y pacífica del problema español, 1956)

Tesis que sin duda los farianos hacen suyas como anunciamos.

La Pasionaria tuvo desde los años sucesivos un peso secundario frente a Carrillo
pero siempre de suma importancia en cuanto a llevar al PCE a lo que denominó
«eurocomunismo», una nueva variante revisionista que le llevó a la pérdida
total de influencia entre las masas.

Sobre Rosa Luxemburgo más allá de sus méritos puntuales, sus vacilaciones
hacia los mencheviques son innegables, así como sus evidentes errores teóricos:

116
«Entre las ideas y errores ideológicos de Rosa Luxemburgo encontramos
errores tanto derechistas como izquierdistas, entre ellos destacan:

1) La idea de que la sociedad capitalista sólo podría resolver el problema de la


acumulación de capital sólo por la expansión en las economías precapitalistas,
y que cuando se han absorbido estas áreas, el capitalismo se derrumbaría
como un castillo de naipes.

2) La idea de que en la etapa imperialista del capitalismo, no pueden existir


guerras de liberación nacional porque entre otras cosas sería ayudar y alentar
a las burguesías nacionales y crear desconcierto entre las masas
revolucionarias, yendo el contra del derecho de autodeterminación del
leninismo.

3) La idea –hilando con la anterior– de que el derecho a la autodeterminación


era contrarrevolucionario, criticando a los bolcheviques por ejercerlo.

4) La desconfianza en el campesinado, que como Trotski, pensaba que más


pronto que tarde terminaría oponiéndose al socialismo, pugnando entonces
contra el proletariado intentando derrocar la dictadura del proletariado,
negando la teoría leninista de la alianza obrero-campesina y volviendo a los
esquemas de que la revolución sólo sería posible en países con alta
concentración y número de proletarios.

5) La afirmación –hilando con su antietapismo– de que era un error por parte


de los bolcheviques la incautación de la tierra a los terratenientes y su
distribución inmediata a los campesinos pobres, ya que repartir las tierras
entre el «contrarrevolucionario» campesinado, haría que éste defendiera su
parcela de tierra recién adquirida, e intentaría agredir e incluso derrocar el
poder proletario cuando los comunistas intentara llevar la colectivización,
llegando a calificar a estos campesinos como un estrato social enemigo del
socialismo mucho mayor y más peligroso que los antiguos terratenientes.

6) La idea de que la huelga de las masas de carácter espontáneo era la forma


decisiva de la lucha revolucionaria de la clase obrera, que ello era lo
determinante para el movimiento de masas.

7) La oposición el centralismo democrático leninista calificándolo de un


engendro de burocratismo que degenera la estructura del partido, de método
blanquista y ultracentralista, promoviendo en cambio el autonomismo de
partido que Lenin tanto combatió.

117
8) La negación de la posibilidad de la construcción del socialismo en un sólo
país que Lenin defendía, abogando por la tesis menchevique-trotskista de la
revolución permanente sacado del socialdemócrata alemán Parvus, creyendo
que la construcción en un sólo país y en especial en Rusia era imposible sin la
ayuda de la revolución triunfante en los países desarrollados.

9) El pensamiento liberal sobre el derecho de la libertad de prensa y la libertad


de expresión para todas las tendencias autodenominadas «marxistas» o
«socialistas». Condenado la política bolchevique que negaba dicho derecho los
grupos como los mencheviques, socialrevolucionarios, anarquistas, etc. que
antes durante y después de la Guerra Civil Rusa 1917-1923 se posicionaron de
lado de la burguesía –a veces con ayuda de las potencias del extranjero–.

10) La creencia de que los bolcheviques no ejercían la dictadura del


proletariado sino que se reducía a la «dictadura de los jefes», ignorando el
principio leninista de que la dictadura del proletariado se ejerce con el partido
de la clase obrera –que concentra a los elementos más avanzados de esta
clase– y que gobierna a través de los soviets y no en detrimento de ellos».
(Equipo de Bitácora (M-L); La lucha de Lenin y los bolcheviques contra las
vacilaciones mencheviques de Rosa Luxemburgo, 22 de julio de 2016)

Tampoco hace falta comentar el caso de eclécticas como Frida Khalo, icono del
posmodernismo, el feminismo y el trotskismo actual. Un modo de vida que
como el de Simone de Beauvoir, se aleja bastante de lo que las comunistas y las
mujeres progresistas consideran como ejemplar; que por lo demás oculta su
perfil de mujer maltratada que tiene como consecuencia directa la sumisión a
los deseos de Diego.

«La Revolución Rusa, sin embargo, se ensombreció cuando Stalin –un


personaje con luces y sombras– se hizo con el poder absoluto del comunismo
soviético, devoró a los cuadros que hicieron posible Octubre y llevó a la Unión
Soviética por una deriva totalitaria que afectó por igual a todo el movimiento
comunista internacional». (Yezid Arteta Dávila; 1917: Brillo y tiniebla, 11 de
octubre de 1917)

Lo primero que hay que comentar, es que como todo falso revolucionario en la
cuestión de Stalin se marca una evaluación a lo Mao y habla de luces y sombras
sin decir cuáles son las luces y cuales las sombras. Un dualismo de cosas buenas
y cosas malas que es obvio en cualquier figura, pero que guardando silencio en
profundizar en dicha cuestión indica que es una frase hecha para salir del paso,
y no aparecer como un revisionista antistalinista abiertamente. También se
vuelve a usar –como los socialdemócratas y liberales actuales– el famoso
término «totalitarismo». ¿Sabrá el autor quién fundo esa denominación y quién
la usaba? La Escuela de Frankfurt:

118
«La Escuela de Frankfurt cae así en que critica el individualismo, el misticismo
y lo irracional de la sociedad feudal-burguesa pero no sabe qué modelo
político y de sociedad quiere, por ello a lo máximo que ha llegado es a
condenar como el liberalismo y su propaganda el llamado «totalitarismo»,
siendo las tesis de sus autores el caldo de cultivo perfecto para reforzar la
propaganda anticomunista de que el nazismo y «stalinismo» son gemelos.
Haciendo un estudio del Estado más cercano al anarquismo que al marxismo,
niegan que el Estado sea el órgano de dominación de una clase sobre otra, y
acabando en tribulaciones utópicas de abolición del Estado sin más reflexión,
políticamente la Escuela de Frankfurt no tiene recorrido serio, mezcla
conceptos socialdemócratas con anarquistas, hippies y utópicos». (Equipo de
Bitácora (M-L); Estudio histórico sobre los bandazos oportunistas del PCE(r) y
las prácticas terroristas de los GRAPO, 30 de junio de 2017)

De hecho es un signo inequívoco de estar en posiciones democrático-burguesas:

«Así mismo en el Estado y gobierno fascista la ideología anticomunista es


potenciada hasta ser uno de los rasgos fundamentales de su propaganda y que
lejos de esconder se agita con orgullo fascista, mientras en la democracia-
burguesa esta ideología anticomunista intenta ser mucho más sutil y siempre
bajo un manto liberal «democrático», es más se intenta equiparar fascismo y
comunismo bajo la excusa del llamado totalitarismo». (Equipo de Bitácora (M-
L); Estudio histórico sobre los bandazos oportunistas del PCE(r) y las
prácticas terroristas de los GRAPO, 30 de junio de 2017)

En otra parte, cree criticar con acierto el «stalinismo», diciendo:

«Pocas voces lo advirtieron, entre ellas la de Antonio Gramsci, quien a puño y


letra sentenció en 1926: «Hoy estáis destruyendo vuestra propia obra». (Yezid
Arteta Dávila; 1917: Brillo y tiniebla, 11 de octubre de 1917)

Con esta cita totalmente fuera de contexto, se vuelve al mito de que Gramsci fue
un antistalinista, incluso un trotskista. ¿Es esto cierto? Veamos las propias
evaluaciones del autor italiano.

Si a algo se le puede acusar a Gramsci respecto al trotskismo en la época de esa


cita es que lo condenaba de forma continua pero no entendía completamente su
pérfido carácter, es decir, sufrió vacilaciones y entendió las polémicas en el
partido bolchevique de 1926-1928 como «luchas entre camaradas».

La cita exacta de Gramsci a la que hace mención el revisionista colombiano es


una donde el líder italiano teme la escisión en el partido ruso y clama por la
unidad del Comité Central y de la «oposición», ya de otro modo piensa que sin

119
esa unidad ve imposible «cumplir con su deber», a la vez que se les señala que
esas discusiones «apasionadas» internas están haciendo perder de vista al
partido los temas internacionales:

«La situación interna de nuestro partido hermano de la URSS nos parece


diferente y mucho más grave que en las precedentes discusiones, porque hoy
vemos producirse y verificarse una escisión en el grupo central leninista que
ha sido siempre el núcleo dirigente del Partido y de la Internacional. Una
escisión de este género, independientemente de los resultados numéricos en las
votaciones del Congreso, puede tener las más graves repercusiones, no sólo si
la minoría de oposición no acepta con la máxima lealtad los principios
fundamentales de la disciplina revolucionaria del Partido, pero también si
sobrepasa, en el curso de su lucha, ciertos límites que son superiores a toda la
democracia formal. (...) Consideramos nuestro deber de internacionalistas
llamar la atención de los camaradas más responsables del Partido Comunista
de la URSS. Camaradas, en estos nueve años de historia mundial habéis sido el
elemento organizador y propulsor de las fuerzas revolucionarias de todos los
países; la misión que habéis desempeñado no tiene precedentes en toda la
historia del género humano que puedan comparársele por su amplitud y
profundidad. Pero hoy estáis destruyendo vuestra propia obra, estáis
degradando y corréis el riesgo de anular el papel dirigente que el Partido
Comunista de la URSS había conquistado bajo el impulso de Lenin; nos parece
que la violenta pasión de las cuestiones rusas os hace perder de vista los
aspectos internacionales de las propias cuestiones rusas, os hace olvidar que
vuestros deberes de militantes rusos pueden y deben ser realizados sólo en el
marco de los intereses del proletariado internacional. (...) Esto, queridos
camaradas, es lo que hemos querido deciros con espíritu de amigos y
hermanos, aunque se trate de hermanos menores. Los camaradas Zinoviev,
Trotski y Kamenev han contribuido, vigorosamente a educarnos para la
revolución, nos han corregido, en ocasiones, con energía y severidad; han sido
nuestros maestros. A ellos especialmente nos dirigimos en tanto que
principales responsables de la actual situación, porque queremos estar seguros
de que la mayoría del C.C. de la URSS no se propone aplastarles en la lucha y
está dispuesto a evitar medidas extremas. La unidad de nuestro partido
hermano de Rusia es necesaria para el desarrollo y el triunfo de las fuerzas
revolucionarias mundiales». (Antonio Gramsci; Carta al Comité Central del
Partido Comunista Soviético, 1926)

Pero hay que recordar para ser fiel a la historia que en este documento Gramsci
sentenciaba claramente que su posición era a favor de la línea oficial de Stalin:

«Declaramos en este momento que consideramos fundamentalmente justa la


línea política de la mayoría del C.C. del Partido Comunista de la URSS y que
en este sentido se pronunciará, evidentemente, la mayoría del partido italiano

120
si fuera necesario abordar la cuestión. (...) No haremos una lista de todas las
cuestiones particulares, con nuestro juicio al lado de cada una de ellas.
Repetimos que nos impresiona que la posición de las oposiciones afecte al
conjunto de la línea política del C.C., al corazón mismo de la doctrina leninista
y de la actividad política de nuestro Partido de la Unión. Lo que se discute es el
principio y la práctica de la hegemonía del proletariado, son las relaciones
fundamentales de alianza entre obreros y campesinos lo que se pone en
discusión y en peligro, es decir, los pilares del Estado Obrero y de la
Revolución. (...) Este es para nosotros el elemento esencial de vuestra
discusión, donde reside la raíz de los errores del bloque de las oposiciones y el
origen de los peligros latentes contenidos en su actividad. En la ideología y en
la práctica del bloque de las oposiciones renace toda la tradición de la
socialdemocracia y del sindicalismo, tradición que ha impedido, hasta el
momento, al proletariado occidental organizarse en clase dirigente». (Antonio
Gramsci; Carta al Comité Central del Partido Comunista Soviético, 1926)

Es más, resaltaba el papel que ya cumplía el trotskismo en la Italia de Mussolini,


como creador de «demagogia» e «injurias» contra el socialismo de la URSS y
sus logros:

«Queridos camaradas, es sumamente significativo que en un país como Italia,


donde las organizaciones estatales y del partido del fascismo logran aplastar
toda manifestación importante de vida autónoma de las grandes masas
obreras y campesinas, es significativo que los periódicos fascistas,
especialmente en las provincias, estén llenos de artículos, técnicamente bien
elaborados para la propaganda, con un mínimo de demagogia y expresiones
injuriosas, en los que se busca demostrar, con evidente esfuerzo de objetividad,
que en la actualidad, según las mismas manifestaciones de los líderes más
conocidos del bloque de la oposición del Partido Comunista de la URSS, el
Estado de los Soviets está transformándose, de toda evidencia, en un puro
Estado capitalista, y que, por tanto, en el duelo mundial entre fascismo y
bolchevismo, el fascismo prevalecerá. Esta campaña, si bien muestra cuán
enorme es la simpatía de que goza la República de los Soviets en las grandes
masas del pueblo italiano, que en algunas regiones no recibe desde hace seis
años más que escasa literatura ilegal del Partido, también muestra que el
fascismo, que conoce muy bien la real situación interna italiana, ha aprendido
a trabajar con las masas y procura utilizar la postura política del bloque de las
oposiciones para romper definitivamente la firme hostilidad de los
trabajadores al gobierno de Mussolini y para conseguir, al menos, un estado
de ánimo en el que el fascismo aparezca como una ineluctable necesidad
histórica, no obstante la crueldad y las calamidades que le son inherentes».
(Antonio Gramsci; Carta al Comité Central del Partido Comunista Soviético,
1926)

121
Gramsci por un lado reconocía que era menester «bolchevizar» los partidos
comunistas:

«Sabéis que todos los partidos de la Internacional han heredado, de la vieja


socialdemocracia y de las diferentes tradiciones nacionales existentes en cada
país –anarquismo, sindicalismo, etc.– una masa de prejuicios y de motivos
ideológicos que representan la causa de todas las desviaciones de derecha y de
izquierda. En estos últimos años, y particularmente después del V Congreso
mundial, nuestros partidos estaban llegando, a través de una dolorosa
experiencia, de crisis dolorosas y extenuantes, a una efectiva estabilización
leninista, estaban convirtiéndose en verdaderos partidos bolcheviques».
(Antonio Gramsci; Carta al Comité Central del Partido Comunista Soviético,
1926)

¡Pero a la vez no llegaba a ver que el trotskismo era un cuerpo extraño dentro
del partido bolchevique, que lo había sido previamente y que estaba volviéndolo
a ser de forma abierta! Por ello veía estas discusiones como discusiones «entre
el grupo central leninista» cuando los hechos demostraban que Kámenev había
largo tiempo que había dejado de serlo y que Trotski siempre fue un oportunista
que cambió de fracción y que incluso dentro del partido fue en contra de la
dirección oficial. Es decir que se habían alejado de las posiciones bolcheviques
que adoptaron en algún momento y en alguna cuestión:

«Nuestro partido nació y creció en la tempestad de las batallas


revolucionarias. No es un partido que naciera en un período de desarrollo
pacífico. Precisamente por esto está lleno de tradiciones revolucionarias y
exento de todo fetichismo por sus líderes. Plejánov fue en un tiempo el hombre
más popular del partido. Todavía más: fue un fundador del partido y su
popularidad no admite parangón con la de Trotski o Zinóviev. Y, pese a todo,
el partido le volvió la espalda en cuanto Plejánov comenzó a apartarse del
marxismo hacia el oportunismo. ¿Qué tiene de sorprendente que hombres no
tan «grandes» –como Trotski y Zinóviev– se vean a la cola del partido cuando
han comenzado a desviarse del leninismo?

Este es el mayor error de esta época de Gramsci, que apoya claramente a la


línea oficial del Comité Central del partido bolchevique –a Stalin–, condena
sucesivamente a la oposición en sus escritos –a Trotski– pero no llega a
comprender que esa «oposición» es precisamente lo que él llama las
reminiscencias de la «vieja socialdemocracia, el anarquismo, el sindicalismo»,
de hecho finalmente la llamada «oposición unificada» de 1927 fue un acopio de
todas las corrientes derrotadas históricamente por el leninismo antes y
después de 1924». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; La oposición
trotskista, antes y ahora; Discurso en la reunión del Pleno conjunto del C.C. y
de la C.C.C. del P.C. (b) de la URSS, 23 de octubre de 1927)

122
En concreto del trotskismo, podríamos decir que:

«No pasa de ser una variante del menchevismo más el oportunismo teórico-
práctico de Lev Trotski; si a esto agregamos que el menchevismo no es sino
una variante de la socialdemocracia, es decir de los conceptos reformistas que
rompen y revisan el marxismo, llegamos a la inevitable conclusión de que el
trotskismo es revisionismo». (Equipo de Bitácora (M-L); Sobre el falso
antitrotskismo, 3 de enero de 2017)

Incluso la única acusación de peso de Gramsci de que el partido bolchevique en


general estaría perdiendo de vista la cuestión internacional con las agrias
discusiones no era una realidad, era una acusación infundada. Stalin mismo en
aquella época dio respuesta a este tipo de acusaciones, y lejos de negar que la
cuestión nacional e internacional, de afirmar que eran cuestiones separadas, en
realidad era plenamente consciente de ello, en consecuencia promocionaba
correctamente la idea de que ambas eran causas comunes que no se podía dejar
de atender:

«Tercera cuestión. La tercera cuestión se refiere al problema de las tareas


«nacionales» e internacionales de la revolución proletaria en uno u otro país.
El partido arranca del criterio de que las tareas «nacionales» e
internacionales del proletariado de la URSS se funden en una misma tarea, en
la tarea general de liberar del capitalismo a los proletarios de todos los países;
de que los intereses de la edificación del socialismo en nuestro país y los
intereses del movimiento revolucionario de todos los países se funden íntegra y
completamente en un mismo interés, en el interés general de la victoria de la
revolución socialista en todos los países.

¿Qué ocurriría si los proletarios, de todos los países no simpatizasen con la


República de los Soviets y no le prestasen su apoyo? Tendríamos la
intervención y la derrota de la República de los Soviets. ¿Qué ocurriría si el
capital consiguiera derrotar a la República de los Soviets? Advendría la época
de la reacción más negra en todos los países capitalistas y en las colonias,
empezarían a aplastar a la clase obrera y a los pueblos oprimidos, serían
barridas las posiciones del comunismo internacional.

¿Qué ocurrirá si se incrementan y crecen la simpatía y el apoyo de los


proletarios de todos los países a la República de los Soviets? Esto facilitará
sobremanera la edificación del socialismo en la URSS.

¿Qué ocurrirá si aumentan en la URSS los éxitos de la edificación socialista?


Esto mejorará sobremanera las posiciones revolucionarias de los proletarios
de todos los países en su lucha contra el capital, quebrantará las posiciones del

123
capital internacional en su lucha contra el proletariado y elevará a un escalón
superior las probabilidades del proletariado mundial.

Pero de eso se deduce que los intereses y las tareas del proletariado de la URSS
se entrelazan y se ligan indisolublemente con los intereses y las tareas del
movimiento revolucionario de todos los países; y viceversa, las tareas de los
proletarios revolucionarios de todos los países se ligan indisolublemente con
las tareas y los éxitos de los proletarios de la URSS en el frente de la
edificación socialista.

Por eso, contraponer las tareas «nacionales» de los proletarios de uno u otro
país a las tareas internacionales, significa cometer un profundísimo error en
política.

Por eso, presentar el afán y la pasión en la lucha de los proletarios de la URSS


en el frente de la edificación socialista como indicio de «aislamiento nacional»
y de «estrechez nacional», como a veces lo hacen nuestros oposicionistas,
significa perder el juicio o volver a la infancia.

Por eso, la afirmación de la unidad y la indivisibilidad de los intereses y las


tareas de los proletarios de un país con los intereses y las tareas de los
proletarios de todos los países, es el camino más seguro para la victoria del
movimiento revolucionario de los proletarios de todos los países.

Precisamente por eso, la victoria de la revolución proletaria en un solo país no


es un fin en sí, sino un medio y una ayuda para el desarrollo y la victoria de la
revolución en todos los países. Por eso, edificar el socialismo en la URSS
significa impulsar la causa común de los proletarios de todos los países,
significa forjar la victoria sobre el capital, no sólo en la URSS, sino en todos los
países capitalistas, pues la revolución de la URSS es parte de la revolución
mundial, es el principio y la base de su desarrollo». (Iósif Vissariónovich
Dzhugashvili, Stalin; Una vez más sobre la desviación socialdemócrata en el
partido; Informe ante el VIIº Pleno ampliado del Comité Ejecutivo de la
Komintern, 7 de diciembre de 1926)

El propio Gramsci al leer este tipo de documentos sobre la línea oficial del PCUS
rectificaría parte de sus acusaciones y dudas sobre la política internacional de la
URSS en sus siguientes escritos; no solo rectificando su postura, sino atacando
directamente la posición de Trotski, quién era el primer abanderado del
criticismo hacia la política internacional de la URSS de Stalin:

«Escrito –en preguntas y respuestas– de Giuseppe Bessarione [Stalin] de


septiembre de 1927 sobre algunos puntos esenciales de ciencia y arte político.
El punto que me parece debe desarrollarse es éste: como, según la filosofía de

124
la praxis –en su manifestación política–, tanto en la formulación de su
fundador como especialmente en la precisión de su más reciente teórico, la
situación internacional debe ser considerada en su aspecto nacional.
Realmente la relación «nacional» es el resultado de una combinación
«original» única –en cierto sentido– que en esta originalidad y unicidad debe
ser comprendida y concebida si se quiere dominarla y dirigirla. Ciertamente el
desarrollo va hacia el internacionalismo, pero el punto de partida es
«nacional» y de este punto de partida es que hay que iniciar el movimiento.
Pero la perspectiva es internacional y no puede ser de otra manera. Por lo
tanto hay que estudiar exactamente la combinación de fuerzas nacionales que
la clase internacional deberá dirigir y desarrollar según las perspectivas y las
directivas internacionales. La clase dirigente es tal sólo si llega a interpretar
exactamente esta combinación, de la que ella misma es componente y en
cuanto tal precisamente puede dar al movimiento una cierta orientación y
ciertas perspectivas. En este punto me parece que está la divergencia
fundamental entre León Davídovich [Trotski] y Bessarione [Stalin] como
intérprete del movimiento mayoritario. Las acusaciones de nacionalismo son
inútiles si se refieren al núcleo de la cuestión». (Antonio Gramsci; Cuadernos
de la cárcel, Tomo 14, 1930-1932)

Como se ve en esta cita por mucho que se intente utilizar a Gramsci como un
antistalinista y un ferviente trotskista, es completamente falso. Si se observan
sus trabajos de los años 20 y también sus famosos «Cuadernos de la cárcel» de
los años 30, el autor italiano critica conceptos como la «revolución
permanente» de Trotski, su tendencia hacia la militarización, su concepto de
fracciones en el partido, su visión sobre los sindicatos, sobre el
internacionalismo proletario, su tendencia al bonapartismo, etc.

A diferencia de los revisionistas de varios colores que manipulan al propio


Gramsci para hacerlo algo que no es, nosotros tampoco creemos que se pueda
decir que la obra de Gramsci tenga una «relevancia transcendental» como se ha
pretendido decir sobre todo con objetivos oscuros como tapar la obra y práctica
de otros revolucionarios de mayor calado como Lenin, Stalin, Dimitrov o Hoxha.
No es casualidad que los llamados «marxistas de cátedra» insistan en que
debemos profundizar en la obra del italiano, pero lo cierto es que estos
inesperados «radicales gramscianos» todavía no han demostrado demasiado
qué nuevos aportes reales ha traído al movimiento, en cambio se caracterizan
por basarse en los pasajes más volubles, voluntaristas y subjetivistas del autor.
Esto es normal teniendo en cuenta que sus escritos adolecen de aquello que
Dimitrov tanto criticaría: tomar en cuenta el nivel de cultura del resto de sujetos
ajenos al autor. Si en algo coinciden Trotski y Gramsci es en dotar a su pluma de
una cierta pedantería intelectual y una jerga excesivamente doctrinal que hacía
inaccesibles sus escritos para la gran mayoría, incluso para los militantes
comunistas de base. Algunos justifican partes del lenguaje metafórico,

125
excesivamente intelectual e incluso poético de Gramsci por las duras
condiciones de su encarcelamiento, diciendo que se vio abocado a ello en un
intento de evadir la censura, pero sabemos que Lenin escribió varias de sus
obras bajo la censura zarista como anotó en sus prólogos y no utilizó un
lenguaje de ese tipo. Como hemos dicho su ambigüedad en muchos de sus
pasajes fue el mejor puente que el propio Gramsci pudo construir para la
posterior distorsión de su obra.

Los ideólogos de las FARC pese a esta documentación existente y los hechos
mismos, se empeñan en seguir el guión trotskista y decir que «Trotski tenía
razón» y que «Stalin tergiversó a Lenin», en esta ocasión el militante de las
FARC Wilman, nos dice:

«Stalin, después de vencer las tesis de los «permanentistas» –como se les


denominaban a los seguidores de Trotski– se quedó corto frente a la necesidad
de teorizar adecuadamente el proceso revolucionario ruso y mundial en las
condiciones creadas por Lenin y posteriormente tergiversó al mismo Lenin».
(Wilman, integrante del Frente 41 Cacique Upar de las FARC-EP; Lenin y la
revolución internacional, 17 de julio de 2010)

Esto es un colosal ridículo que solo puede cometer quién no sabe de los que
habla o bien de quién pretende manipular los hechos para su conveniencia.
¿Quién tergiversó a Lenin? ¿Stalin que como él siempre fue fiel a la teoría de la
posibilidad de la construcción del socialismo? ¿O Trotski que intentó pasar
como leninista la teoría de la revolución permanente de Parvus, Luxemburgo y
suya que Lenin tantas veces fustigó?

Por otro lado dice:

«Trostki, quien partiendo de una premisa marxista correcta, el que la


revolución no podría triunfar si no contaba con el apoyo de los países
industrializados de Europa]». (Wilman, integrante del Frente 41 Cacique Upar
de las FARC-EP; Lenin y la revolución internacional, 17 de julio de 2010)

¿Fue una premisa correcta? ¿En base a qué? ¿A los deseos del propio Wilman?
Porque Lenin –que tenía más conocimiento de la situación e infinitamente más
conocimientos marxistas– pensaba lo contrario:

«Todos los grandes medios de producción en poder del Estado y el poder del
Estado en manos del proletariado; la alianza de este proletariado con millones
y millones de pequeños y muy pequeños campesinos; asegurar la dirección de
los campesinos por el proletariado, etc., ¿acaso no es esto todo lo que se
necesita para edificar la sociedad socialista completa partiendo de la
cooperación, y nada más que de la cooperación, a la que antes tratábamos de

126
mercantilista y que ahora, bajo la NEP, merece también, en cierto modo, el
mismo trato; acaso no es esto todo lo imprescindible para edificar la sociedad
socialista completa? Eso no es todavía la edificación de la sociedad socialista,
pero sí todo lo imprescindible y lo suficiente para esta edificación». (Vladimir
Ilich Uliánov, Lenin; Sobre la cooperación, 1923)

Es más, la historia dio la razón a Lenin y a Stalin. Una vez finalizada la


conversión de un país agrario a uno industrializado, finalizada la colectivización
del campo eliminando la propiedad privada de todas las esferas de la economía,
estrechándose cada vez más las diferencias entre el trabajo manual e intelectual,
entre campo y ciudad, etc. hasta el propio Trotski no era capaz de decir que en la
URSS existía capitalismo. Tampoco fue capaz de decir que existía una burguesía
como tal por eso creó la idea de que el «stalinismo» se basaba en la burocracia y
que esta se había erigido como una capa social que «acaparaba más de lo
debido», creando así la teoría absurda de que podía haber una dirección
«revisionista» pero que no afectaba a la médula de la estructura económica: el
famoso «Estado obrero degenerado» que tanto influyó en el futuro a los
revisionistas para teorizar que no se está de acuerdo con una dirección política
pero que se la considera antiimperialista o socialista.

Por último Trotski fue el primero en creer que «pese a la dirección stalinista era
imposible la restauración pacífica del capitalismo» –de facto reconocía que el
régimen era socialista–, sino que una resurrección del capitalismo sería
consecuencia de un choque violento del exterior:

«Solo un imbécil total puede creerse que las relaciones capitalistas, es decir la
propiedad privada de los medios de producción incluida la tierra, pueden
restablecerse pacíficamente en la URSS y llevar a un régimen de democracia
burguesa. De hecho, aunque fuera posible en general, el capitalismo no podría
restablecerse en Rusia salvo como consecuencia de un salvaje golpe de Estado
contrarrevolucionario que costaría diez veces más víctimas que la Revolución
de Octubre y la Guerra Civil». (Lev Trotski; La burocracia stalinista y el
asesinato de Kirov, 28 de diciembre de 1934)

En otra de sus famosas obras volvería sobre sus pasos ideando teorías igual de
estúpidas:

«La nacionalización del suelo, de los medios de producción, de los transportes


y de los cambios, así como el monopolio del comercio exterior, forman las
bases de la sociedad soviética. Para nosotros, esta adquisición de la revolución
proletaria define a la URSS como un Estado proletario. (...) La URSS es una
sociedad intermedia entre el capitalismo y el socialismo. (...) La burocracia de
la URSS asimila las costumbres burguesas sin tener a su lado una burguesía
nacional». (Lev Trotski; La revolución traicionada, 1936)

127
He aquí los grandes conocimientos de Trotski, que plantea que cualquier
sociedad que nacionalice los sectores estratégicos, o todos ellos, es «socialista»,
cuando el «socialismo» depende de las relaciones de producción no de la forma
de la propiedad –estatal, privada o mixta–. Corona su gran exposición diciendo
que la URSS económicamente no era ni una cosa ni la otra, ni capitalismo ni
socialismo (sic).

Preguntamos a los trotskistas de la actualidad: ¿cómo pueden decir que


«Trotski tenía razón sobre la imposibilidad de construir el socialismo en un solo
país» –cuando él mismo negaba que hubiera capitalismo en 1934–? ¿Quién cree
la teoría de que «la supervivencia de la URSS sin la revolución mundial era
imposible» –cuando la URSS logró completar con éxito sus planes quinquenales
incluso con el asombro y reconociendo de los más anticomunistas–? ¿Quién
cree aquella falsedad propagandística del trotskismo de que «Stalin traicionó la
revolución mundial» –cuando hubo una enorme expansión del campo socialista
y un auge de las luchas anticoloniales tras la Segunda Guerra Mundial que
estrechaba el mercado de los países imperialistas–? ¿Quién va a venirnos con el
cuento de que Trotski «previó la restauración del capitalismo en la URSS por ser
imposible la construcción del socialismo» –si hasta él, a regañadientes,
reconocía indirectamente que se había equivocado en sus profecías pesimistas
sobre la imposibilidad de construir el socialismo como precisamente hicieron
todos los bujarinistas, zinovietistas y trotskistas en sus discurso al congreso del
partido bolchevique de 1934–?

Para finalizar. ¿Qué opinaba Stalin respecto a la victoria del socialismo en un


solo país?

«Con respecto a la cuestión de la victoria del socialismo en un solo país.

Se deduce que esta cuestión contiene dos problemas diferentes:

a) el problema de las relaciones internas de nuestro país, o sea, el problema de


la victoria sobre nuestra burguesía y la edificación del socialismo integral;

b) el problema de las relaciones externas de nuestro país, o sea, el problema de


la plena garantía de nuestro país contra los peligros de una intervención
militar y de restauración. El primer aspecto de la cuestión de la victoria del
socialismo en nuestro país abarca el problema de las relaciones entre las
clases en el interior del país. Esto es en el campo de las relaciones internas.
¿Puede la clase obrera de nuestro país superar las contradicciones con
nuestros campesinos y establecer con ellos una alianza, una colaboración?
¿Puede la clase obrera de nuestro país, en alianza con los campesinos,

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derrotar a la burguesía de nuestro país, arrebatarle la tierra, las oficinas, las
minas, etc., y construir una sociedad socialista completa? (...)

En los problemas ligados al primer aspecto de la cuestión de la victoria del


socialismo en nuestro país.

El leninismo responde a estas preguntas afirmativamente.

Lenin enseña que «nosotros tenemos todo lo necesario para la edificación de


una sociedad socialista completa». Nosotros podemos y debemos por lo tanto,
con nuestras propias fuerzas, vencer nuestra burguesía y construir la sociedad
socialista. Trotski, Zinoviev, Kamenev y caballeros similares, que se
convirtieron más tarde en espías y agentes del fascismo, negaban la
posibilidad de edificar el socialismo en nuestro país sin que antes la revolución
socialista haya vencido en los otros países, en los países capitalistas. (...)

De hecho, mientras tanto, hemos sido capaces de liquidar nuestra burguesía,


de establecer una colaboración fraternal con los campesinos y construir, en lo
esencial, la sociedad socialista, aunque la revolución socialista no haya
vencido en los otros países. (...)

El segundo aspecto sobre la cuestión de la victoria del socialismo en nuestro


país abarca el problema de las relaciones de nuestro país con los otros países,
con los países capitalistas, el problema de las relaciones de la clase obrera de
nuestro país con la burguesía de los otros países. Esto se da en el campo de las
relaciones exteriores internacionales.

¿Puede el socialismo en un país que está rodeado por potentes países


capitalistas considerarse completamente libre del peligro de una invasión
armada (intervención) y, por consecuencia, del intento de restauración del
capitalismo en nuestro país? ¿Pueden nuestra clase obrera y nuestros
campesinos con sus propias fuerzas, sin una ayuda seria de la clase obrera en
los países capitalistas, vencer la burguesía de los otros países, así como han
vencido la propia burguesía? En otras palabras: ¿se puede considerar la
victoria del socialismo en nuestro país definitiva, es decir, libre del peligro de
una agresión militar y de intentos de restauración del capitalismo, mientras la
victoria del socialismo existe en un solo país y mientras continúe existiendo el
asedio capitalista?

Estos son los problemas que se asocian al segundo aspecto de la cuestión de la


victoria del socialismo en nuestro país. El leninismo responde a estos
problemas negativamente. El leninismo enseña que la victoria definitiva del
socialismo en el sentido de una plena garantía contra la restauración de las
relaciones burguesas es posible solamente a escala internacional. (...) Eso

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significa que la ayuda comprometida del proletariado internacional es esa
fuerza sin la cual no se puede resolver el problema de la victoria definitiva del
socialismo en un solo país. Esto no significa naturalmente que nosotros
debamos quedarnos con los brazos cruzados esperando una ayuda desde
fuera. Al contrario, la ayuda del proletariado internacional debe ser conjunta
con nuestro trabajo en el fortalecimiento del Ejército Rojo y de la Flota Roja
para la movilización de todo el país en la lucha contra la agresión militar en
los intentos de restauración de las relaciones burguesas». (Carta de Stalin al
camarada Ivanov, 12 de febrero de 1938)

FIN

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Equipo de Bitácora (M-L)
Bitácora Marxista-Leninista

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