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Tema 1.

Tecnociencia y formas de vida (II) (lunes 12 de marzo de 2018)

1. Política y artefactos
a. ¿Qué es un artefacto?
b. ¿Tienen política los artefactos?

2. La sociología de la ciencia
a. Introducción
b. Merton y la sociología clásica del conocimiento
c. Programa fuerte de la sociología de la ciencia (a partir de aquí daremos hoy)
d. Sociología histórica del conocimiento científico
e. EPOR (hasta aquí daremos hoy)

3. Actor-Network Theory (ANT)


a. Antropología de la ciencia
b. La ciencia en acción
c. Nunca hemos sido modernos

***

Repaso de la clase anterior

Si recordáis, la semana pasada estuvimos hablando de Merton y lo que él llamaba el "ethos


de la ciencia" y los cuatro principios: universalismo, comunalismo, el desinterés y el escepticismo
organizado. Esto es lo que se llama "sociología clasica de la ciencia". Y lo que concluímos es que
Merton marcaba una diferencia muy clara entre lo que sería el núcleo de la ciencia, que contendría
toda las cuestiones cientificas y todo lo que seria la parte exterior o social de la ciencia. Y para
Merton, si hay un acierto cientifico o descubrimiento nunca lo explicaremos por causas sociales
sino por causas internas a la propia ciencia. ¿Cuando explica lo de fuera lo que pasa dentro? cuando
hay un error, porque lo que dice Merton es que este error se debe a que hay causas sociales que
empañan el desempeño de la ciencia. Y lo que el dice es que la sociología de la ciencia solo te
puede explicar estas condiciones externas, por ejemplo, cómo se forma la Royal Society
históricamente pero nunca te va a explicar por qué funcionan los experimentos de la Royal Society.
Ahora sigamos con nuestro tema por donde lo dejamos.

C. El programa fuerte de la ciencia

También conocido como Escuela de Edimburgo, surge como consecuencia de la crisis de la


sociologia mertoniana de finales de los años 60. ¿Qué es lo que genera esta crisis? la aparición a
mediados de los años 60 de la obra de Thomas Kuhn. Hacia finales de los sesenta el programa
mertoniano estaba ya muy tocado. La llegada, como un vendaval, del libro de Thomas Kuhn La
estructura de las revoluciones científicas supuso un cambio total en la forma en que pensábamos la
ciencia. Hay que tener en consideración la historia para poder comprender estos fenómenos.

Un resumen muy breve del libro de Kuhn. Lo primero es señalar la exigencia de Kuhn a la
hora de escribir el libro. Las descripciones que hagamos sobre el funcionamiento de la ciencia
deben resistir la comparación con su propia historia. Es decir, si decimos, por ejemplo, que los

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científicos deben ser desinteresados para que haya ciencia, cuando miremos a la historia deberemos
encontrar a científicos desinteresados, etc.

Kuhn, al contrario de Merton, no cree que el conocimiento avance únicamente por


acumulación y teniendo en cuenta únicamente sus dinámicas internas. Más bien todo lo contrario:
para Kuhn la ciencia avanza a “golpe” de revolución. Distingue dos periodos en la ciencia: La
ciencia normal, donde existe un acuerdo mutuo entre toda la comunidad y se basa en el paradigma
vigente, y la ciencia revolucionaria, se cuestiona el paradigma y se empiezan a acumular anomalías
hasta que se cambia dicho paradigma. Y ahora un detalle fundamental: el nuevo paradigma y el
anterior son inconmensurables. Es decir: no son traducibles, el conocimiento anterior es desechado
por el nuevo. No hay ningún proceso de acumulación.

En este contexto, en el año 1964 se funda, en la universidad de Edimburgo, la Science


Studies Unit. A esta unidad, poco a poco, se van uniendo un grupo de jóvenes sociólogos, filósofos
y científicos que, influenciados por la filosofía de la ciencia más actual, empiezan a criticar la
aproximación mertoniana. Estamos hablando de David Bloor, Barry Barnes, Steven Shapin y
Andrew Pickering. En 1971 se publica el primer número de la revista Science Studies, que luego se
llamaría Social Studies of Science. En 1975 se funda la Society for the Social Studies of Science y
ese mismo año aparece Science, Technology and Human Values, la revista oficial de la especialidad.
Se completaba así el proceso de institucionalización iniciado una década antes.

"Ciencia como creencia aceptada socialmente y garantizada por la autoridad profesional"


Barry Barnes.

Barnes parte de una lectura de Kuhn que estaba fuertemente influenciada por la corriente
sociológica que consideraba el conocimiento científico como un complejo modo de pensamiento,
que incluía una constelación de habilidades artesanales (epistemologías artesanales). De esta
confluencia deriva una concepción de la ciencia que abandona la vieja noción de ciencia como
conocimiento verdadero para pasar a considerarla como una creencia. Si os fijáis esta nueva
definición es totalmente consistente con la teoría de las revoluciones científicas de Kuhn.
Explicarlo.

Barnes dedicará su obra a analizar, precisamente, las razones estructural que animan al
descontento profesional produciendo anomalías que terminarían propiciando una revolución
científica.

CONSTRUCCIÓN SOCIAL DE LA OBJETIVIDAD

La ciencia entendida de esta forma, tal y como se destila de los dos libros principales de
Barnes (Scientific Knoledge and Sociological Theory (1974) e Interest and the Growth of
Knowledge (1977)), aparece como un proceso de construcción social de la objetividad que ocurría
en los procesos creativos, de sometimiento a pruebas y de negociación sobre las interpretaciones del
significado de las operaciones y resultados del trabajo científico. O dicho de otra forma: todo debe
ser negociado: Qué es una prueba y si lo es, de qué. Qué es lo que está ocurriendo en el laboratorio.
Cómo interpretamos lo que ha ocurrido… en definitiva: estamos negociando qué entendemos por
conocimiento objetivo.

Lo que estas primeras manifestaciones de la sociología del conocimiento científico trataban


de hacer, salvado las distancias existentes entre ellos mismos, era probar estos dos extremos:

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1. Las acciones de los científicos no están determinadas exclusivamente por la "naturaleza de
las cosas" o por "la pura lógica". Por el contrario, la emergencia y cristalización de
paradigmas científicos está sometida a la influencia de factores sociales intra y extra teóricos
del más diverso tipo.
2. La influencia de factores sociales en la producción de conocimiento no es meramente
episódica o periférica. El contenido mismo de la ciencia está determinado por intereses
extra-científicos e intra-científicos. Intereses que se manifiestan en técnicas de persuasión o
disposiciones culturales.

Esto, como podéis entender, significaba el enterramiento de la sociología mertoniana, pero


iba aún más allá: era un cambio radical en nuestra comprensión de la ciencia, que ya no era ese
espacio de racionalidad pura, desinteresado y objetivo, sino que estaba, como el resto de acciones e
instituciones humanas, preñada de emociones, intereses, vicios y faltas.

c.1) Los cuatro principios del programa fuerte

CAUSALIDAD - IMPARCIALIDAD - SIMETRÍA - REFLEXIVIDAD

Será David Bloome el que sistematice esta visión, con la formulación de los cuatro
principios básicos para desarrollar el programa:

1. Causalidad: las causas sociales explicarían las condiciones que generan hipótesis o teorías
científicas (entendidas como “creencias” o “estados de conocimiento”). Al surgir de la
sociedad es el resultado de influencias y recursos colectivos. Surge en un contexto socio-
cultural y es particular a una cultura dada. Como es natural, se aceptan la existencia de otras
causas co-eficientes en la práctica del conocimiento, aparte de las sociales.
2. Imparcialidad: con respecto a la verdad o falsedad, racionalidad o irracionalidad, éxito o
fracaso. Ambos procesos requieren de explicación.
3. Simetría: El mismo tipo de causas deben usarse para explicar tanto las creencias verdaderas
como las creencias consideradas falsas.
4. Reflexividad: Estos patrones deben aplicarse a la propia sociología del conocimiento
científico.

c.2) Críticas al programa fuerte de la ciencia

Como podéis imaginar, la primera crítica que recibieron fue la de, lo que ahora llamaríamos,
“relativismo”. O como dice Carlos Solís: NATURALIZARON, el estudio de la ciencia, renunciando
a cualquier caracterización valorativa de las teorías científicas. La separación entre verdad y
falsedad, probabilidad e improbabilidad, conocimiento demostrado y sin demostrar, etc. depende de
cada cultura o comunidad de intereses. No es, por tanto, algo objetivo en el sentido de ser
universalmente válido. De ahí que Barnes sustituya la vieja definición de ciencia como
conocimiento probado, justificado o verdadero por la de creencia aceptada.

Hay otra serie de críticas fuertes que tienen que ver con el principio de Causalidad. Como
hemos visto, es uno de los puntos principales del Programa Fuerte que viene a decir que las causas
de las teorías científicas es social. Esto iba totalmente contra la crítica Mertoniana pero, como
señalaba antes, en realidad va contra toda la tradición de la modernidad, que marcaba una distinción
tajante entre naturaleza y cultura, con una serie de disciplinas que estudian las primeras y otras que
estudian los fenómenos de la segunda. Bien, el principio de causalidad rompe esta separación y nos
dice que sí, también los “hechos” de la ciencia son sociales. Son culturales… como podéis

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imaginar, la cosa no quedó ahí y las críticas fueron miles. Por mencionar una de ellas: Larry Laudan
y su principio de arracionalidad, según el cual sólo la conducta desviada requiere explicación.

d) Sociología histórica

A raíz de esta idea de sociología, la gente empieza a aplicarlo también a la historia. Bien, a
Steven Shapin ya lo conocéis. Estaba en esa foto de principios de los 80, sacada a los compañeros
de Edimburgo, y fue uno de los fundadores del programa fuerte de la sociología de la ciencia. Bien,
Shapin no era sólo sociólogo, también tenía formación como historiador de la ciencia. Así, su
aportación a esta corriente tenía que ver, principalmente, con los estudios históricos, en los que
aplica el Programa Fuerte de la Sociología de la ciencia.

Bueno, ahí está él, en Edimburgo, publicando sus artículos y sus capítulos cuando llega el
año 1989 y publica, en colaboración con Simon Schaffer, un libro que será un pelotazo de esos de
retirarse.

En 1989 Schaffer y Shapin publican El Leviatán y la bomba de vacío. Es muy difícil


sobrevalorar este libro. Es posiblemente uno de los libros más importantes de la nueva historia de la
ciencia. ¿De qué va este libro? (luego lo vemos).

Este de aquí es Robert Boyle. Como sin duda sabéis, Boyle es uno de los pioneros de la
“nueva ciencia (filosofía natural)”. Seguidor de Bacon y su Nueva Filosofía. Considerado uno de
los padres de la química moderna, algunos de sus experimento más famosos fueron los que realizó
con una bomba de vacío. O Air-pump en inglés. Entre ellos, los que realizaba con animales vivos
como, por ejemplo, este pájaro: (ver cuadro).

Este es un cuadro famosísimo, de Joseph Wright. Lo que veis aquí es una reunión galante. Si
os fijáis, hay toda clase de público, incluida una niña pequeña, y lo que este naturalista pretende
hacer es una demostración de cómo funciona la bomba de vacío. Para ello introduce un pájaro en la
campana, en la que se dispone a realizar el vacío extrayendo el aire de su interior… así que podéis
imaginar cómo terminó el pájaro. Boyle y su compañero Hooke hicieron lo mismo con un perro.
Entre otras cosas.

Los experimentos de Boyle se desarrollaba en un entorno similar a este, aunque totalmente


distinto.

Este espacio que veis aquí (ver PDF) es la Royal Society, el lugar en que Boyle realizaba sus
experimentos. Una institución moderna, fundada y mantenida por la corona inglesa y de la que
formaban parte lo más granado de la sociedad inglesa. De la alta sociedad. Es ante ellos que Boyle
realiza sus experimentos. Entre ellos, los experimentos con la bomba de aire, con la que dice haber
conseguido crear el vacío. El problema es que Hobbes no está de acuerdo con Boyle. No con que
haya logrado crear el vacío dentro de la campana. Eso es, por así decir, irrelevante. Lo que Hobbes
dice es que el experimento de Boyle en realidad depende del artefacto, de la bomba. Que son
resultados “artificiales”, no “naturales”. Para Hobbes lo que Boyle hace es, utilizando un
instrumento, crear algo que no existe en la naturaleza: el vacío.

Boyle, por su parte, sostiene que su experimento reproduce un proceso natural. Además,
introduce una serie de elementos que deben servir para reforzar sus afirmaciones: los experimentos
se han realizado en público y puede reproducirlos cualquiera.

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Lo que está en juego aquí son dos formas de entender el conocimiento. Por un lado, Boyle y
sus compañeros de la RS sostienen que el conocimiento de la naturaleza debe ser descriptivo y
basado en consensos. Y que la finalidad de los experimentos es establecer asuntos de hecho, no
descubrir las causas subyacentes al fenómeno. Por su parte, Hobbes sostiene que el conocimiento
debe ser demostrativo, causal y necesario. Por tanto, la producción experimental de efectos
artificiales nunca nos llevará al conocimiento verdadero, ya que la inferencia desde el efecto a la
causa es siempre hipotética.

Lo que Shapin y Schaffer sostienen en su libro es que esta discusión no se cierra por motivos
internos, esto es: nadie demuestra que tener razón o que el otro esté equivocado. Lo que resuelve la
controversia son cuestiones meramente sociológicas. En concreto, sostienen que la filosofía tras la
obra de Boyle (el consenso, la publicidad) era políticamente más adecuada para un periodo
convulso como el de la Restauración inglesa.

Además, hay una reclamación de tipo historiográfica: Schaffer y Shapin sostienen que
tradicionalmente se había minusvalorado a Hobbes, ya que consideran que su postura (errónea) sólo
podía deberse al desconocimiento o incomprensión de la obra de Boyle… Es decir, se explicaba el
error por causas sociales y el acierto por causas naturales. Shapin y Schaffer aplican los principios
de causalidad, imparcialidad y simetría y deciden que no, que van a poner a ambos al mismo nivel.
Todo esto se puede resumir en una frase: "Hobbes no perdió porque estuviera equivocado, estaba
equivocado porque perdió".

La conclusión que se alcanza es que no hay ciencia sin públicos, de que la producción
científica no es una empresa alejada de los condicionamientos sociales que la producen o la
distribuyen y de que la historia de la ciencia, al estar sometida a las mismas restricciones
conceptuales que cualquier otro estudio de lo social, debe incluir entre sus categorías básicas
nociones como sexo y género, comunidad e identidad, clase y estatus, corrupción y patronaje, poder
y mito, centro y periferia, hegemonía y resistencia y quizá antes que nada: comunicación y
recepción.

El conocimiento científico se entiende entonces como un producto humano, hecho con


recursos materiales situados local y culturalmente. Una concepción de la práctica científica que se
opone a la ciencia como re-velación o des-velación de un orden pre-social de la naturaleza. Esta
forma de sociología histórica supone una ruptura con la validación epistemológica y, por lo tanto,
con los problemas más acuciantes de la filosofía de la ciencia. Ahora bien, tampoco puede ser
identificada esta corriente con un relativismo generalizado del tipo "todas las formas de
conocimiento son igualmente válidas". El constructivismo sólo proporciona un cierto relativismo
metodológico en el sentido de que afirma que "todas las formas de conocimiento deben entenderse
de la misma manera", esto es: mediante una aplicación rigurosa del principio de simetría.

e) EPOR

Vamos a empezar por resolver el misterio, ¿Qué quiere decir EPOR? Quiere decir
"Programa empírico del relativismo", también conocido como “Escuela de Bath”,que es donde daba
clase su principal defensor: Harry Collins. Además de él, Trevor Pinch y David L. Travis son sus
máximos exponentes. Los estudios del EPOR se centran en el análisis de controversias científicas
e intentan proporcionar descripciones simétricas de posiciones inconmensurables, de prácticas
experimentales, de métodos no racionales de cierre de disputas científicas, etc.

El EPOR asume que el analista no puede fijar de antemano el valor de TRASP:

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• T (ruth)
• RA (tionality)
• S (uccess)
• P (rogress)

Mas bien al contrario. Esos valores son el resultado de un proceso de negociación. Esto es
un cambio fundamental: lo que afirman es que el acuerdo no se alcanza porque haya una verdad
anterior al proceso, es decir, porque una de las dos partes de la controversia “tenga razón”, no. Lo
que afirman es que la verdad es el resultado de ese acuerdo.

Esto implica un salto mayúsculo en nuestra concepción ya no de la ciencia, de la verdad.

Vamos a ver ahora tres problemas a los que merece la pena echar un vistazo

e.1) Simetría e imparcialidad

Puesto que los valores TRASP son el resultado de una negociación, y no una condición
previa, debemos coincidir en que, en principio, no es posible distiguir metodológicamente entre
estudios sociológicos de la ciencia y estudios sociológicos de la pseudociencia. De hecho uno de los
primeros estudios que llevan a cabo Collins y Pinch tiene que ver, precisamente, con una serie de
problemas de consmensurabilidad que rodearon los experimentos de pseudociencias durate los años
1970s.

Son estos estudios los que les llevan a concluir que en la acción científica convivan de forma
inseparable la actividad cognitiva y la social, que los desacuerdos y discontinuididades cognitivas
no se resuelve argumentando o experimentando, sino mediante negociaciones, que los cambios
cognitivos se hacen visibles a través de los cambios en las formas sociales de comportamiento de la
comunidad científica, y que la unidad de análisis ideal para indagar todos estos procesos no es el
laboratorio, sino la red completa de quienes investigan el mismo problema.

e.2) Replicabilidad

Otra parte de los estudios EPOR se centraron en analizar la característica de la replicabilidad


de la ciencia. Como sabéis, la idea es que, una vez que uno logra hacer un experimento exitoso,
cualquiera puede replicarlo en cualquier parte del mundo. Conociendo cómo se ha hecho, y con qué
instrumentos, cualquiera puede repetir el experimento. Como si fuera una receta de cocina. Y esta es
una condición fundamental para la ciencia, que la convierte en universal.

El problema es que esto de replicar experimentos… en realidad no es tan así. En 2015 la


revista Nature publicaba los resultados de una encuesta que dio como resultado que el 70% de los
experimentos analizados NO podía ser replicada. En áreas como química el porcentaje llegaba al
90%.

Esto por una parte, pero es que además, cuando un científico intenta replicar el experimento de otro
modifica las condiciones experimentales o en los equipos. Igual porque no tengo ese software
carísimo, pero tengo un software libre que hace lo mismo… O porque mi aceleradora es un poco
más vieja que la de los otros, o…

e.3) Disputas científicas

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Las disputas científicas nos proporcionan estas dos conclusiones:

1. Los datos experimentales no proporcionan evidencia determinante.


2. Las negociaciones en el núcleo de científicos determinan el fin de la disputa.

Otro bloque de estudios se centraron en las disputas científicas. Lo que los seguidores de
EPOR intentan mostrar aquí es:
(1) que los datos experimentales por sí mismos no proporcionan ninguna evidencia
determinante a favor o en contra de una determinada teoría; y
(2) que las negociaciones que se establecen entre un núcleo (‘core set’) de investigadores
determina cuándo la disputa se da por finalizada.

En todos los casos, la aproximación de EPOR es estrictamente empírica, es decir: emplea


testimonios publicados y no publicados para documentar las configuraciones de los compromisos
teoréticos y de las prácticas experimentales.

La teoría del actor red es una evolución de lo que acabamos de ver. Lo veremos en las
próximas sesiones. Las ideas clave hasta aquí, son:
1. La construccion social
2. La idea de que, aún siendo de "letras" podemos hablar de ciencia.

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