Está en la página 1de 3

PRUEBAS OBJETIVAS

Para la elaboración de este tipo de pruebas hace falta invertir mucho tiempo para confeccionar y redactar las preguntas
adecuadamente, ya que su formulación tiene que ajustarse a las características de los ítems objetivos.

La agilidad con que puede responderse a las preguntas tiene la ventaja de que pueden cubrir sobradamente el contenido
del curso. Así, se recomiendan para medir conocimientos de hechos y conceptos.

En cambio, no permiten evaluar objetivos didácticos que impliquen aportación libre del estudiante, ya que eliminan toda
posibilidad creativa porque parten de una respuesta totalmente prefijada.

Por lo tanto, no pueden medir la capacidad para seleccionar y organizar ideas, ni las habilidades de escribir, ni ciertos
tipos de habilidades para resolver problemas.

Con respecto a su influencia sobre el aprendizaje, ayudan a los estudiantes a conseguir un conocimiento de hechos
concretos y a desarrollar la capacidad de darse cuenta de sutiles diferencias entre éstos. No obstante, fomentan hábitos
de estudio parciales y atomizados, por lo que tienen que combinarse con otros recursos didácticos y con otros tipos de
evaluación.

En lo que concierne a la corrección y calificación:

– Permiten una corrección y calificación rápida. Pueden utilizarse medios mecánicos (plantillas, ordenadores...).
– Los resultados son independientes del estado de ánimo y la subjetividad del docente a la hora de corregir.
– La calificación objetiva es rápida, fácil y consistente. No influyen otros factores ajenos al contenido de las pruebas
como la presentación, el estilo, etc.
– Los resultados pueden compararse ya que todos los estudiantes están evaluados con los mismos criterios.
– No permiten extraer consecuencias sobre el nivel general del grupo a no ser que se compruebe previamente el índice
de dificultad de las pruebas.

Las pautas generales para la elaboración de estas pruebas son:


1. Determinar los contenidos y materiales que nos interesa evaluar con la prueba.
2. Seleccionar el tipo de ítems posibles que se pueden incluir y los que sean más apropiados por los objetivos o
productos específicos del aprendizaje que nos interese evaluar. Éstos pueden ser muy diferentes. Para su elaboración
pueden consultarse las siguientes fichas:
– Prueba de respuesta breve
– Prueba de completar
– Prueba de discriminación
– Prueba de selección múltiple
– Prueba de asociación
– Prueba de ordenación
– Prueba de localización o identificación
– Prueba multiítem
3. Elaborar un enunciado explicativo del conjunto de la prueba, especificando cómo resolverla y qué criterios de
corrección y evaluación se aplicarán.
Cuando calificamos una prueba objetiva podemos obtener dos tipos de puntuaciones.
– Una puntuación directa o bruta. Se obtiene dando un punto en cada una de las preguntas contestadas
correctamente.
– Una puntuación corregida para eliminar la influencia del azar en las respuestas. Con esta puntuación quieren
eliminarse los efectos de la adivinación, penalizando las respuestas no correctas.
Se utiliza sobre todo en las pruebas de sólo dos opciones de respuesta (V/F, etc.) y en las pruebas de
asociación.
– Cuando no se tienen en cuenta las preguntas sin responder (omisiones) aplicamos la fórmula:
Pc = A – E / n – 1 Pc = Puntuación corregida
A = Número de aciertos
E = Número de errores

N = Número de alternativas u opciones de la pregunta


– En pruebas de velocidad, también puede utilizarse la fórmula:
Pc = A – ( E / n – 2 ) – (O / n 1) O = Número de omisiones
4. Disponer los ítems según una estructura: ordenarlos y numerarlos según los criterios preestablecidos (orden
secuencial en el temario, dificultad, etc.).
5. En el caso de actividades de autoevaluación, hay que preparar el feedback que tiene que servir para la corrección.
Algunas normas generales a seguir en la formulación de las preguntas objetivas son:
a) En su formulación
1. Cada pregunta tiene que medir sólo un resultado del aprendizaje.
2. El contenido de la pregunta tiene que ser siempre relevante y tiene que estar de acuerdo con los
objetivos operativos que quieren alcanzarse con la prueba. Tienen que evitarse las preguntas triviales.
3. Las preguntas tienen que formularse con claridad y ser muy concretas. Sólo ha de haber una
respuesta correcta. El enunciado de la pregunta tiene que tener sentido completo, independientemente
de las alternativas.
4. En el enunciado de la pregunta no tiene que haber ni elementos irrelevantes ni pistas para la
respuesta. Ni dar pistas para responder en otras preguntas.
5. Tienen que evitarse las preguntas en forma negativa porque podrían confundir.
6. Todas las opciones tienen que ser gramaticalmente consistentes con la pregunta.
7. Todos los distractores u opciones incorrectas tienen que tener las mismas posibilidades de elección.
8. Evitar el uso de la opción "todas las anteriores" porque facilitan la respuesta. Utilizar con precaución la
expresión "ninguna de las anteriores".
9. La posición de la alternativa correcta tiene que distribuirse aleatoriamente.
10. Tiene que evitarse que la respuesta correcta sea más larga o esté mejor redactada que las
incorrectas.
b) En su ordenación
1. Las normas para cada tipo de pregunta tienen que expresarse claramente por escrito.
2. Las preguntas tienen que ir agrupadas según los diferentes modelos (V/F; opción múltiple, etc.) y
dentro de cada tipo tienen que agruparse los de contenido homogéneo.
3. La ordenación de las preguntas en una prueba tiene que ir de lo más fácil a lo más difícil.
4. Tiene que evitarse siempre que una pregunta sea la clave para las demás.

VENTAJAS DE LAS PRUEBAS OBJETIVAS?

1.- Su alto grado de objetividad: Debido a que las respuestas dadas por los alumnos son cortas, breves y concisas permiten al
profesor otorgar calificaciones prescindiendo de sus opiniones subjetivas con referencia al nivel del lenguaje, coherencia, grado
de expresividad, personal, etc.

2- Consistencia y fiabilidad: Las respuestas de los alumnos serán casi las mismas.

3.- Alto grado de validez: Cumplen específicamente los propósitos para los cuales fueron confeccionadas, dejando de lado
elementos tales como la capacidad de expresión personal, que bien podrían ser evaluados con otras metodologías e
instrumentos.

4.- Alto grado de comprensión por parte de los alumnos.

5.- Mayor posibilidad de que el docente explore la calidad de conocimientos de individuos y/o grupos.

6.- Economía de tiempo en la corrección y tabulación.

7.- Permiten hacer un seguimiento preciso de los objetivos específicos, posibilitando, de esta manera, la rectificación de las
metodologías y los criterios que aplica el docente.

8.-Sistematización de la información que se transmite a los padres respecto al rendimiento de sus hijos, generando una corriente
de comunicación fluida con los encargados de los alumnos y, por ende, la posibilidad de integración activa de todos los factores
sociales en el proceso educativo.

9.- Refuerzan la idea de evaluación permanente, tanto de los procesos como de los resultados.

10.- Se complementan adecuadamente con las prácticas de corrección grupal y/o autocorrección, fomentando en los alumnos
actitudes de crítica.
11.- Permite mayor justicia en la calificación, dado su alto grado de validez y objetividad.

DESVENTAJAS DE LA PRUEBA OBJETIVA

Las capacidades de crítica, de razonamiento, de asociación y de asimilación sólo pueden ser apreciadas en algunos tipos de
estas pruebas; es decir, en aquellas en las cuales el alumno se enfrenta a nuevas situaciones, teniendo que hacer uso de sus
propios recursos para crear o escoger la respuesta que corresponde a su propio pensamiento y a su experiencia adquirida. Lograr
ítems objetivos para medir tales capacidades es algo difícil, porque:

No evalúan eficazmente los objetivos del área escuchar-hablar de la asignatura Lengua y Literatura, y algunos del área escribir.

No son eficaces en la exploración de la personalidad.

No permiten al alumno demostrar originalidad en su trabajo, ni su capacidad en la organización y sistematización del contenido
examinado, ya que esta organización la realiza el profesor al elaborar la prueba.

En muchos casos, el alumno no tiene que producir la respuesta, sino simplemente reconocerla.

Son difíciles de elaborar, ya que se requieren de muchos ítems para cada prueba y el profesor debe conocer cada tipo de ítem, su
característica, su corrección, así como su uso de acuerdo a la asignatura y a los objetivos que desea medir.

Son poco económicas, ya que requieren la impresión de un ejemplar de la prueba para cada alumno.