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CAPÍTULO II

DELITOS CONTRA LAS PERSONAS


La ley protege a la persona en su parte física y mental, porque causar una enfermedad mental es tan
delictuoso como ocasionar la amputación de un miembro. La parte moral de la persona -o sea aquella
que se lesiona con una ofensa, agravio o calumnia- es materia de otro Título del Código, el de los
“Delitos contra el honor”.
DELITOS CONTRA LA VIDA
La vida humana como bien jurídico penal
En los “Delitos contra la vida”, el bien jurídico protegido es la VIDA HUMANA y su protección
comprende el lapso que va desde la concepción hasta la muerte por causas naturales. Para proteger
la vida humana, la ley crea dos tipos genéricos de delitos: el aborto y el homicidio. La clave de
separación entre uno y otro genero de delitos, es el nacimiento.
Antes del nacimiento, la destrucción de la vida recibe el nombre de “aborto".
Después del nacimiento, la destrucción de la vida se llama “homicidio".
Las distintas figuras que se presentan en este Capítulo, son formas o variaciones - atenuadas o
agravadas- del homicidio y del aborto (Ejs: los homicidios agravados del art. 80; el homicidio culposo
del art. 84; el aborto preterintencional del art. 87; etc.). Solamente reviste caracteres particulares el
delito de “instigación o ayuda al suicidio” del art. 83.
Todos los delitos de este Capítulo tienen como resultado “el causar la muerte” de una persona,
pero nótese como rasgo diferencial que, en el homicidio y en la instigación al suicidio la víctima es un
ser humano, un hombre, en tanto que, en el delito de aborto, la víctima es un feto.
HOMICIDIO SIMPLE
Concepto. Elementos.- La figura básica del homicidio está contemplada en el art. 79 del Código Penal.
Art. 79,- “Se aplicara reclusión o prisión de 8 a 25 años, a! que matare a otro, siempre que en este
Código no se estableciese otra pena".
El delito consiste en matar a un ser humano. Esta figura se denomina “homicidio simple o doloso
Simple, porque es la figura básica y doloso, porque la figura requiere el dolo, es decir, la intención de
matar en el autor.
En el delito de homicidio resulta preponderante señalar las características de la acción, del
elemento subjetivo y de los sujetos -activo y pasivo- del delito.
La acción.- Consiste en “matar” a un hombre, o sea, en interrumpir la vida a un ser humano; el
resultado es la “muerte". Conforme a esto, podemos decir que el delito de homicidio es:
- instantáneo: dado que se consuma con la muerte, y esta se produce en un solo instante;
- de resultado material, pues para su consumación requiere im resultado material: “la muerte”.
- Admite la tentativa y las distintas formas de participación.
El homicidio puede consumarse por Acción (“comisión”) o por Omisión (algunos autores, dicen
que se puede consumar por “Comisión por Omisión").
Se consuma por Acción actuando directamente sobre la víctima, o sea, provocando la muerte de
una manera directa. Son los casos mas frecuentes. Ej: dando una puñalada; efectuando un disparo;
etc.
Se consuma por Omisión, cuando se logra la muerte de la víctima mediante una inactividad, o sea,
no haciendo lo que debía hacerse. Ej: la madre que deliberadamente deja de amamantar a su hijo para
matarlo; la partera que para matar al recién nacido no liga el cordón umbilical; el médico que para
matar a su paciente, luego de operarlo no le cura las heridas y lo deja desangrar.
Elemento Subjetivo.- El homicidio simple (art. 79) es una figura dolosa. El sujeto activo debe haber
actuado con la intención de causar la muerte (aninius necandi o animus occiden- ti). La figura admite
todas las formas del dolo: directo, indirecto, eventual, etc.
Sujetos del homicidio simple.-
- Sujeto Activo: sólo puede serlo el “ser humano”, ya que es el único ser realmente imputable. No
pueden ser sujetos activos los muertos, ni las personas de existencia idea], ni los animales. Esta,
desde ya que no es una característica propia del homicidio simple, sino de todos los delitos.
El sujeto activo siempre es un ser humano, aun cuando se valga dé máquinas instrumentos o animales
para matar, pues en estos casos, dichos objetos son usados simplemente como medios.
- Sujeto Pasivo: sólo puede serlo el “ser humano”. Con respecto al sujeto pasivo se deben aclarar
tres puntos:
a) la deformidad;
b) el momento del nacimiento;
c) la viabilidad y la vitalidad.
a) La deformidad.- En la antigüedad, dar muerte al monstruo o deforme no era delito; así, por
ejemplo, en Grecia, y en Roma, los deformes eran tirados desde lo alto de los peñascos.
En nuestra legislación, es sujeto pasivo del homicidio todo "ser humano" (entendiéndose por tal -
conf. art.. 51 C.Civil- todo ente que presente signos característicos de humanidad, sin distinción de
cualidades o accidentes). De manera que cualquier hombre -por monstruoso o defectuoso que sea-
puede ser víctima del homicidio, bastando que tenga signos característicos de humanidad.
b) El momento del nacimiento.- Habíamos dicho que la destrucción de la vida, antes del nacimiento,
es aborto, y después del nacimiento, es homicidio.
Dado que las penas por estos delitos son distintas, es importante establecer desde qué momento
hay nacimiento, o dicho de otra forma: ¿desde qué momento se puede ser sujeto pasivo del
homicidio?
a) Para algunos autores -tal como Beling- se puede ser sujeto pasivo del homicidio desde la expulsión
del cuerpo, o sea, desde la completa separación del seno materno.
b) Para Soler se puede ser sujeto pasivo de este delito aún antes de la completa separación del seno
materno, pues sostiene que el nacimiento comienza a partir de los dolores de parto.
c) Otros autores consideran que hay que distinguir entre “parto natural” y “parto provocado”.
- si es parto natural, el nacimiento comienza con los primeros dolores parto;
- si es un parto provocado (artificial-cesárea): como en el generalmente no hay dolores, el
nacimiento tiene lugar desde que comienza el proceso de expulsión o extracción de la criatura
c) Viabilidad y vitalidad.- Nuestra ley penal, no requiere que el sujeto pasivo reúna condiciones de
viabilidad o vitalidad (viabilidad: aptitud para seguir viviendo; vitalidad: vigor, capacidad física). Hay
homicidio tanto si se mata a un ser fuerte como a uno débil; o si se mata a un moribundo, a un
agonizante, pues en todos los casos se trata de una vida humana, y esta es resguardada por la ley por
precaria que sea.
Modos y medios de ejecución
Para la ley, en general, es indiferente el modo o el medio por el cual se haya causado la muerte,
pues todos son idóneos para caracterizar el homicidio (Ej.: balazos, explosivos, puñaladas, venenos,
etc..).
El modo o el medio empleado tiene importancia, cuando la ley los ha tenido en cuenta como
“circunstancias agravantes” para calificar el homicidio. Ej: en el art. 80 (inc 5) el homicidio es agravado
si se llevo a cabo con. veneno o por un medio idóneo para crear un peligro común (medios).
En otros casos, el medio empleado es un elemento que permite ¿tenuar el homicidio. Así sucede
con el homicidio preterintencional del art. 82.
El homicidio, como explicáramos anteriormente, puede llevarse a cabo por “acción” o "por
omisión". En cuanto a los medios, la doctrina distingue entre:
Medios físicos (o materiales): son aquellos que actúan directa o indirectamente sobre la integridad
física de la víctima. Son directos', un balazo, una puñalada, el veneno, etc.. Son indirectos: el causar la
muerte por medio de un animal; indicarle a un ciego que tome un vaso en el cual hay veneno, etc..
Medios morales (o psíquicos): son aquellos que actúan sobre la psiquis de la víctima y que pueden
llevarlo a la muerte, tal es el caso del miedo, del terror, del espanto, las sorpresas, las malas noticias,
etc. Ej: el individuo que para causar la muerte de un cardíaco, intencionalraente le da un gran susto o
le comunica una mala noticia.
La posibilidad de matar por medios morales es discutida. Algunos los admiten, otros no (Garzón,
Jiménez de Asúa, etc.): El problema fundamental que plantean los medios morales, es el de la prueba:
es muy difícil probar la relación de causa o efecto, dado que la causa, generalmente, no aparece como
adecuada para producir la muerte.
Sin embargo, si existe convicción de que el sujeto activo tenía conocimiento de las circunstancias
(ej.: de que la víctima era cardíaca) y de que ellas, unidas a la condición puesta por él (ej: un susto, una
mala noticia) llevarían a la muerte de la víctima, es obvio que se debe aceptar que se está en presencia
de un homicidio. En estos casos, el conocimiento que el sujeto activo tenía, hace que una condición
que, aparentemente no es causa, en realidad lo sea.
La concausa.- En el homicidio se requiere que exista relación de causalidad entre el acto del sujeto
activo y el resultado, o sea, la muerte. En otras palabras: que el acto del sujeto activo sea la causa de
la muerte de la víctima.
Pero a veces las cosas se complican, pues junto con el acto del sujeto activo, concurren otros
factores, circunstancias o condiciones que precipitan el resultado y que parecen cortar la relación
causal. Es aquí cuando estamos ante la concausa, o sea, ante factores o circunstancias que -sin
pertenecer a la acción- contribuyen a producir la muerte. Estas circunstancias pueden ser
coexistentes, concomitantes o posteriores a la acción del sujeto activo (ejs.: infección de heridas,
víctima hemofílica, mala atención médica, etc.).
En algunos Códigos extranjeros se disminuye la pena cuando existe concausa. En nuestro Código
Penal no se legisla sobre ella y, en general, la doctrina y la jurisprudencia le restan importancia.
Sumarios de Jurisprudencia ¡2b
- "Es responsable de homicidio el que hiere a otro en el codo, herida que originó una infección
determinándose su muerte 14 días después, aunque la víctima fuese dada de alta en el hospital,
a su pedido, antes de lo conveniente, y se sospeche que el tratamiento ha sido inadecuado
después de salir del hospital." (La Ley, T. Vil!, pág.. 714; T IX, pág.. 224).
- "Hay delito de homicidio, si la muerte se produjo por hemotorax consecutivo a una infección
generalizada dependiente de la herida, necesariamente séptica, recibida por la víctima. " (C.C.C.,
Fallos, V-278).
- "El autor de lesiones responde por homicidio si el resultado muerte es consecuencia directa de su
acción y no de accidentes motivados por causas extrañas." (C.C.C., Fallos, 1-494).
La iaber vatio idus’ (error en el golpe), es uno de los casos de error accidental. Comprende casos,
en los cuales, a raíz de una desviación en el curso causal de la acción, se produce un resultado que, si
bien no es idéntico al querido, es jurídicamente equivalente. Ejemplo: quiero matar a Pedro, apunto
y disparo, pero por mi mala puntería o por otra causa, el disparo se desvía y mato a José.
En estos casos de ‘error en el golpe’, indudablemente el sujeto es culpable, pero, ¿qué se le
imputa?. Se dieron dos soluciones:
a) Se le imputan dos delitos: la ‘tentativa’ del delito fracasado, y además, se le imputa como
culposo el delito producido.
b) Se le imputa, directamente, como doloso, el homicidio producido (en el ejemplo, el homicidio
de José), ya que éste, si bien no es idéntico al delito querido y fracasado, jurídicamente es equivalente:
ambos son homicidios dolosos. Esta solución predomina en doctrina y jurisprudencia.
La misma solución se aplica en los casos de 1 error in personanj, que son aquéllos en los cuales el
sujeto se confunde acerca de la identidad de la víctima. Ejemplo: disparo contra Luis y lo mato,
creyendo que es Pedro, a quien quería realmente matar.
Al igual que en la ‘aberratio ictus’, la solución correcta es considerar que hay un solo delito: homicidio
doloso.
La pena y la parte final del art. 79.- La pena del homicidio simple es de 8 a 25 años de reclusión o
prisión. La parte final del art. 79 dice: “...siempre que en este Código no se estableciese otra pena”.
Esta frase tiene por objeto dar a entender que el artículo se aplica, siempre y cuando, el hecho no
encuadre en alguna de los tipos agravados o atenuados del homicidio.
HOMICIDIOS ESPECIALES
HOMICIDIO CONSENTIDO.- Se habla de ‘homicidio consentido’ (u homicidio suicidio) cuando una persona
mata a otra, a pedido de esta última; o sea: cuando existe el consentimiento de la víctima para que se
le de muerte. Generalmente, se trata de casos en donde la víctima quiere suicidarse, pero como no se
anima a matarse ‘por mano propia’, pide a otro que la mate.
El Código Penal Argentino no contempla la figura del ‘homicidio consentido’’, por tanto, quien
mate a otro, aunque lo haga a su pedido o con su consentimiento, encuadra su acción en el homicidio
simple del art. 79, salvo que por las circunstancias del caso pudiera corresponder otra pena.
Como vemos, tratándose de homicidio, el pedido o consentimiento de la víctima, carece de
relevancia. (En otros delitos -tal como el de aborto- el consentimiento es tenido en cuenta
especialmente por la ley, conf. art. 85 inc. 2o). En nuestra legislación “no puede válidamente,
consentirse la propia muerte”.
Algunos juristas han sostenido lo contrario, argumentando que si no se pena el suicidio (muerte
por mano propia), tampoco debe penarse el hecho cuando hay voluntad o consentimiento de morir
por mano ajena. A esto, se le ha contestado que, la impunidad del suicidio no se debe a que el hombre
tenga “un derecho a morir”, sino a que habría imposibilidad de aplicar la pena a un muerto.
HOMICIDIO PIADOSO (U ‘homicidio por piedad’ o ‘eutanasia’). - El homicidio piadoso o eutanasia es aquél
que se realiza por piedad, por compasión, por lástima o para evitar el dolor o sufrimiento de la víctima.
Eutanasia, significa ‘buena muerte’ (del griego, eu: bien; thanatos: muerte), pero la doctrina también
acostumbra a llamarla “muerte por piedad” o “muerte dulce”.
Ejemplos:
- el padre que envenena al hijo, porque éste está atacado de rabia y ya no hay posibilidad de cura;
- el hijo que, antes de suicidarse por no conseguir un trabajo que le permita atender a su madre
gravemente enferma, la mata para evitar que ella sufra por su suicidio y el desamparo;
- en algunos casos puede existir el consentimiento o pedido de la víctima; así, una persona, a raíz
de los fuertes dolores provocados por el cáncer, pide al médico que la mate, y éste -por piedad-
la complace; el paisano que ‘despena’ a su amigo, el cual clama por la terminación de sus males;
etc.
Estos últimos casos se asemejan al ‘homicidio consentido’, pero la diferencia está dada por el
móvil piadoso, elemento que siempre debe estar presente en los casos de eutanasia.
Dado que en los casos vistos el agente mata por piedad y que, en muchos de ellos, lo hace con el
consentimiento de la víctima, la doctrina se plantea el siguiente problema: el homicidio eutanásico,
¿debe ser considerado como cualquier otro homicidio o como una figura atenuada?
Solución en nuestro Código.- El Código Penal no contempla expresamente el homicidio ‘eutanásico’,
ni tampoco -como ya vimos- el homicidio consentido; por tanto, quien lo ejecute comete homicidio
simple (art. 79), sin perjuicio de que el hecho pueda encuadrar en algún homicidio agravado (Ej.: si la
víctima fuese el cónyuge, un ascendiente o un descendiente, habrá ‘parricidio’ conf. al art. 80 inc. Io).
Los jueces, para mitigar la pena, tendrían como soluciónrecurrir -si el caso concreto lo permite- a
la aplicación del art. 81 inc. Io (‘emoción violenta’) o a la aplicación del art. 34 inc. Io declarando al autor
inimputable. Pero, en cualquiera de esos casos, se trataría de una solución forzada.
Solución en el Derecho Comparado.- Eri los Códigos de Alemania, de Italia y de Suiza se atenúa
considerablemente la pena cuando se trata de homicidio por piedad. También los de Uruguay y
Colombia porque establecen como solución1 el perdón judicial' para los casos de homicidio por piedad.
Casos sobre eutanasia
- En 1927, en Altapacal volcaron varios vagones de un tren en el cual viajaban varios cadetes
chilenos para intervenir en una fiesta patria. Muchos pasajeros murieron y otros quedaron
gravemente heridos, tal el caso de un cadete chileno que a raíz de que estaba semicarbonizado y
mutilado pedía que se lo matara con un tiro de gracia. Un oficial ordenó que se le diera muerte.
- Un hombre vivía con su pequeña hija, a la cual cuidaba y atendía con esmero. A raíz de que nota
en ella deformaciones craneanas la lleva al Hospital de Niños, en el cual le informan que se trata
de un caso de encefalitis fatal sin posibilidad de cura. El padre en un estado de desesperación
mata a la niña. Dado. que nuestro Código no contempla la eutanasia, el caso encuadró como
homicidio por emoción violenta.
- En Córdoba una niña fue mordida por un perro hidrófobo; el tratamiento no dio resultado y la
niña comenzó a sufrir ataques de rabia ante la desesperación e impotencia de la familia y del
médico. Este último puso fin al drama, aplicando una inyección mortal a la niña. No se instruyó
proceso. (Caso comentado por Ariosto Licurzi, “El derecho de matar”, Bs. As., 1934).
HOMICIDIO EUGENÉSICO.- ES el realizado con el fin de perfeccionar la raza humana. Se da este homicidio
cuando el autor mata a la víctima porque tiene fallas físicas o psíqui
cas transmisibles. Ejemplos: se mata a la víctima porque es un niño muy débil, o porque es uu anciano,
o un lisiado, o un deforme, o un deficiente mental, etc.
Es importante diferenciar el homicidio '‘eutanásico' del homicidio ‘eugenésico'.
En el1 eutanásico'} el autor está inspirado en un móvil generoso: mata por piedad, para evitar el
dolor de la víctima, y además, generalmente va acompañado del consentimiento de la víctima para
que se le dé muerte.
En el ‘eugenésico’, por el contrario, la víctima no presta su consentimiento: no quiere morir, y el
autor está inspirado en un móvil egoísta: quiere eliminar seres defectuosos, idiotas, lisiados o débiles
porque ellos son una carga para el Estado o porque no permiten lograr la pureza de la raza.
En la antigüedad, el homicidio ‘eugenésico’ fue muy utilizado; ya hemos dicho que en Grecia y en
Roma a los deformes se les daba muerte. Y en los tiempos modernos, Hitler -basándose en el mito de
la superioridad de la raza aria- llevó a cabo el exterminio de judíos con fines de depuración racial. Esto
constituyó ‘genocidio’ y también un claro ejemplo de homicidios eugenésícos colectivos.
Nuestro Código Penal no contempla especialmente el homicidio eugenésico, por tanto, quedaría
encuadrado en el homicidio simple (art. 79), salvo que en el caso concreto, el móvil del autor
permitiese encuadrar el hecho en el art. 80 inc. 4 (“odio racial”).
HOMICIDIO DEPORTIVO.- La práctica de los deportes, generalmente ocasiona lesiones a los que
intervienen, y en algunos casos hasta la muerte. Así, por ejemplo, en el boxeo son frecuentes las
fracturas de mandíbula o de costillas, las hemorragias intemas, las alteraciones mentales y hasta hubo
casos de muerte instantánea, o a los pocos días de la pelea. En el fútbol y el rugby, los jugadores se
ocasionan fracturas y golpes, a veces de gran gravedad, tales como los golpes en el bajo vientre o en
el hígado, susceptibles de producir perforaciones intestinales o peritonitis.
Dado que nuestro Código Penal no contempla especialmente las lesiones deportivas, ni tampoco
el homicidio deportivo, cabe preguntarse: ¿estos hechos constituyen o no delito?, y en caso
afirmativo, ¿son dolosos o culposos?. Para responder a esto, primero hay que establecer:
1) Si el deporte y el match estaban autorizados o no, por el Estado.
2) Si el deportista causante de las lesiones o del homicidio actuó o no dentro de los reglamentos del
juego.
Soluciones:
a) Si la reunión estaba autorizada y el jugador respetó los reglamentos del juego: no hay delito. Las
razones son las siguientes:
- Si se trata de un deporte violento (los que encierran peligro para los jugadores: box, catch, etc.),
los hechos quedarían justificados, porque el jugador obró en legítimo ejercicio de un derecho,
justificante ésta que se complementa con el consentimiento de la víctima de intervenir en el juego,
a pesar de conocer los peligros que él encierra.
- Si se trata de un deporte no violento (ej: golf), las lesiones o la muerte serían ‘caso fortuito’.
b) Si la reunión no estaba autorizada, o si estándolo el jugador violó los reglamentos, del juego: hay
delito, y el hecho podrá ser doloso, culposo o preterintencional, según las circunstancias del caso
concreto.
Así, por ejemplo, si el jugador no observó los reglamentos de juego, puede ser que lo haya hecho por
negligencia o imprudencia, en cuyo caso habrá lesiones u , homicidio culposos; o que lo haya hecho
con toda intención de dañar al adversario, aprovechándose de la oportunidad que el juego le brindaba,
en cuyo caso habrá lesiones u homicidio dolosos.
En el libro “Delitos cometidos en el ejercicio del deporte” de Luis Siseo, se expresa que al no estar
contemplados expresamente los delitos deportivos en la legislación penal, el juez deberá proceder de
la siguiente manera:
1) establecerá sí el deporte de que se bata está autorizado por el Estado;
2) si, estando autorizado, ha sido además reglamentado, y si en el caso concreto se ha dado
cumplimiento a las exigencias de los reglamentos;
3) si los sujetos (activo y pasivo) han prestado su consentimiento en condiciones de validez para
el ejercicio del deporte;
4) si se han manejado sin dolo, culpa o preterintención.
Si a estas cuatro situaciones se puede dar respuesta afirmativa, el sujeto activo no podrá ser
sancionado por haber actuado de una manera tal, que no se le podría exigir otra conducta.
Si a las cuatro situaciones anteriores o a alguna de ellas hubiera de darse respuesta negativa,
entonces el hecho caería bajo la sanción penal correspondiente al dolo, a la culpa o a la
preterintencionalidad.
Sumarlos de Jurisprudencia ea Tema: lesiones u homicidios en los deportes.-
- "Incurre en homicidio culposo el esgrimista que causa la muerte a otro por un acto imprudente, si
la muerte no era resultado previsible de su conducta." (Fallos, 288).
- "No es imputable ei homicidio accidental consecutivo de un match de box, autorizado por la
Municipalidad, si su desarrollo fue normal y no aparece una torpeza imputable a título de dolo ni
de culpa." (Suprema Corte de Tucumán, 15/2/58).
- "Incurrió en homicidio simple en un partido de rugby en Santa Fe el jugador que durante el
desarrollo del juego y mientras se disputaba la pelota en una "montonera" aplicó desde atrás y en
forma violenta un puntapié en la cabeza a un jugador del equipo contrario caído en el suelo y que
no estaba en posesión de la pelota." (Cámara Primera en lo Criminal Sala í de la ciudad de Paraná,
24/10/83)
HOMICIDIO QUIRÚRGICO.- Se habla de ‘homicidio quirúrgico’, cuando se produce la muerte del paciente
a raíz de una intervención quirúrgica. (En el mismo sentido, se habla de ‘lesiones quirúrgicas’ cuando
ellas se originan como consecuencia de una intervención quirúrgica).
Estas intervenciones quirúrgicas a veces son urgentes o necesarias, porque se llevan a cabo como
consecuencia de una enfermedad y para salvar la vida del paciente. (Ej.: tra- queotomía para evitar la
asfixia; amputación de un miembro para evitar la gangrena; etc.).
En otros casos, son no urgentes. Dentro de este grupo podemos distinguir las que son
convenientes, porque benefician al paciente aunque no revisten urgencia (Ej.: cirugía estética para
suprimir terribles quemaduras o grandes deformaciones, etc.), de aquéllas cuya conveniencia para el
paciente es dudosa (Ej.: castración de los órganos sexuales para cambiar de sexo, cirugía estética para
simple embellecimiento, etc.).
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¿Cuál es la situación legal del médico ante un resultado negativo de la intervención quirúrgica
(muerte o lesiones tales como la mutilación de miembros, la pérdida de un órgano o de un sentido, la
desfiguración del rostro, etc.)?. La doctrina ha dado diversos justificativos para esos resultados
negativos: así, se ha dicho que el médico actúa sin dolo; que existe el consentimiento del paciente;
que existe un estado de necesidad; que hay legítimo ejercicio de un derecho o el cumplimiento de un
deber legal; etc.
Consideramos que la solución debe surgir de la siguiente distinción:
a) Si la operación era urgente, la muerte o la lesión causada al paciente podrá ser justificada por
el ''estado de necesidad’ de salvar la vida del individuo. Además, como el ejercicio de la medicina está
reglamentado, el hecho podrá justificarse porque el médico, al ejercer su profesión, lo hace
cumpliendo un deber legal y ejerciendo legítimamente un derecho (conf. Soler, Fontán Balestra).
b) Si la operación era no urgente, el resultado negativo se podrá justificar por el legítimo ejercicio
de un derecho. Pero en estos casos, es fundamental el consentimiento del paciente para llevar a cabo
la operación.
Si bien la muerte o las lesiones quirúrgicas, por lo general, quedan justificadas, es necesario aclarar
que el médico será responsable cuando ellas se produzcan a raíz de que él ha violado el reglamento o
los deberes de su profesión, o cuando haya actuado con ignorancia, negligencia o imprudencia al
ejercer su profesión. En estos casos, los tribunales generalmente han aplicado las penas previstas para
el homicidio culposo (art. 84) o las lesiones culposas (art. 94).
Las disposiciones reglamentarias del ejercicio de la medicina establecen que cuando deha
efectuarse una operación mutilante, el médico deberá solicitar por escrito la autorización o
consentimiento del enfermo, o en su defecto, del familiar más allegado o del representante legal,
pudiendo en última instancia actuar bajo su exclusiva responsabilidad si la intervención debe ser
inmediata para salvar la vida del paciente.
La Ley de Trasplantes (Ley 24.193, de 1993) establece en su art. 13: “Los jefes y subjefes de los
equipos, como asimismo los profesionales a que se refiere el artículo 3, deberán informar a cada
paciente y su grupo familiar en el orden y condiciones que establece el artículo 21, de manera
suficiente, clara y adaptada a su nivel cultural, sobre los riesgos de la operación de ablación e implante
-según sea el caso-, sus secuelas físicas y psíquicas, ciertas o posibles evolución previsible y las
limitaciones resultantes, así como de las posibilidades de mejoría que, verosímilmente puedan
resultar para el receptor.
Luego de asegurarse de que el dador y el receptor hayan comprendido el significado de la
información suministrada, dejarán a la libre voluntad de cada uno de ellos la decisión que corresponda
adoptar. Del cumplimiento de este requisito, de la decisión del dador y de la del receptor, así como de
la opinión médica sobre los mencionados riesgos, secuelas, evolución, limitaciones y mejoría, tanto
para el dador como para el receptor, deberá quedar constancia documentada de acuerdo con la
normativa a establecerse reglamentariamente.
De ser incapaz el receptor, o el dador en el caso de trasplante de médula ósea, la información
prevista en este artículo deberá ser dada, además, a su representante legal.
En los supuestos contemplados en el Título V, el lapso entre la recepción de la información y la
operación respectiva no podrá ser inferior a cuarenta y ocho horas”.
HOMICIDIOS AGRAVADOS
Sistemática de las circunstancias de agravación.-
E1 art. 80 a través de varios incisos contempla figuras agravadas del homicidio. ARTÍCULO 80. - Se
impondrá reclusión perpetua o prisión perpetua, pudiendo aplicarse io dispuesto en el artículo 52, al
que matare:
1) Asu ascendiente, descendiente, cónyuge, ex cónyuge, o a la persona con quien mantiene o ha
mantenido una relación de pareja, mediare o no convivencia (conf. Ley 26.791),
2) Con ensañamiento, alevosía, veneno u otro procedimiento insidioso.
3) Por precio o promesa remuneratoria.
4) Por placer, codicia, odio racial, religioso, de género o a la orientación sexual, identidad de
género o su expresión (conf. Ley 26.791),
5) Por un medio idóneo para crear un peiigro común.
6) Con el concurso premeditado de dos o más personas.
7) Para preparar, facilitar, consumar u ocultar otro delito o para asegurar sus resultados o
procurar la impunidad para sí o para otro o por no haber logrado eí fin propuesto al intentar otro
delito.
8) A un miembro de las fuerzas de seguridad pública, policiales o penitenciarias, por su función,
cargo o condición (agregado por ía Ley 25.601).
9) Abusando de su función o cargo, cuando fuere miembro integrante de las fuerzas de seguridad,
policiales o del servicio penitenciario (conf. Ley 25.816).
10) Asu superior militar frente a enemigo o tropa formada con armas (conf. Ley 26.394).
11) A una mujer cuando el hecho sea perpetrado por un hombre y mediare violencia de género
(agregado por Ley 26.791).
12) Con el propósito de causar sufrimiento a una persona con ia que se mantiene o ha mantenido
una relación en los términos del inciso V (agregado por Ley 26.791).
Cuando en el caso de) inciso 10 de este artículo, mediaren circunstancias extraordinarias de
atenuación, el juez podrá aplicar prisión o reclusión de ocho (8) a veinticinco (25) años. Esto no será
aplicable a quien anteriormente hubiera realizado actos de violencia contra la mujer víctima (conf. Ley
26.791).
Análisis del art. 80.- El homicidio se puede agravar por distintas causas: por los vínculos de parentesco
o la relación entre el homicida y la víctima, por el móvil del homicida, por eí medio empleado, por el
número de personas, por su conexión con otro delito y por las condiciones del sujeto. Para facilitar el
estudio de las distintas causales de agravación, hemos preparado el siguiente gráfico:
GRAFICO: HOMICIDIOS CALIFICADOS
POR EL VÍNCULO PERSONAL Ascendiente, descendiente, cónyuge, ex cónyuge,
persona con quien se mantiene o se ha mantenido una relación de pareja, mediare o no convivencia
(art. 80 inc.l, conf. Ley 26791).
POR EL MODO DE EJECUCIÓN - Ensañamiento (art. 80 inc. 2o).
- Alevosía (art. 80 inc. 2o).
POR EL MÓVIL - Precio o promesa remuneratoria (art. 80 inc. 3o).
- Placer, codicia, odio racial o religioso, de género o a la orientación
sexual, identidad de género o su expresión (art. 80 inc. 4o, conf. Ley 26791).
- Causar sufrimiento a una persona con la que se mantiene o ha
mantenido una relación en los términos del inciso Io (art. 80 inc. 12, conf. Ley 26.791).
- Veneno (art. 80 inc. 2o).
- Medio idóneo para crear un peligro común (art 80 inc. 5o).
- Con el concurso premeditado de 2 o más personas (art. .80 inc. 6o).
- Preparar, facilitar, consumar u ocultar otro delito...(art. 80 inc. 7°).
- Por pertenecer -la víctima- a las fuerzas de seguridad (art. 80 inc. 8o).
- Por pertenecer -el victimario- a las fuerzas de seguridad (art, 80
inc,9°).
- A su superior militar frente a enemigo o tropa formada con armas
(conf. art. 80 inc. 10°, con. Ley 26.394).
1.- POR EL VÍNCULO PERSONAL (ART. 80 INC. Io).-
1) Asu ascendiente, descendiente, cónyuge, ex cónyuge, o a la persona con quien mantiene o ha
mantenido una relación de pareja, mediare o no convivencia (conf. Ley 26.791)
El inc. 1 sustituido consideraba agravado el homicidio cuando se mataba aun ascendiente,
descendiente o al cónyuge, sabiendo que lo son. Era la figura del "parricidio" consistente básicamente
en dar muerte a determinados parientes o familiares, conociendo esa calidad de la víctima. La Ley
26,791 (diciembre de 2012) ba incluido como sujetos pasivos: al "ex cónyuge y a la persona con la que
se mantiene o se ha mantenido una relación de pareja, mediare o no convivencia".
Ascendientes y descendientes (Parricidio).- La ley no fija límites de grado: el parentesco puede ser
legítimo o natural, matrimonial o extramatrimonial. Si el homicidio es contra hermanos, suegros,
nueras, yernos, tíos, primos, padrastros, etc., habrá sólo homicidio simple, ya que la ley habla de
ascendientes y descendientes, y ellos no lo son.
Cónyuge.- Son cónyuges aquéllos que han contraído matrimonio válidamente.
Ex cónyuge.- Persona que ha perdido la condición de cónyuge por alguna causa específica. La ley
no hace referencia a la causal de pérdida de la condición de cónyuge, por lo cual, es viable aceptar
que comprende casos de divorcio, separación matrimonial, matrimonios viciados de nulidad, etc.
Persona con la que se mantiene o se ha mantenido una relación de pareja, haya mediado o no
convivencia.- En esta agravante quedan comprendidos el homicidio de la concubina, de la ex
concubina, de la novia y de la ex novia, sin que importe que haya existido o no convivencia (vida en
común). Lo fundamental es que haya existido en cualquier caso "una relación de pareja", entendiendo
por tal una relación sentimental entre dos personas, similar a la que existe entre cónyuges, aunque la
ley aclara que puede o no haber mediado convivencia (vida en común). De acuerdo a esta
interpretación quedarían hiera de la expresión "relación de pareja" las simples relaciones transitorias,
pasajeras o de horas.
POR EL MEDIO EMPLEADO POR EL NÚMERO DE PERSONAS POR SU CONEXIÓN CON OTRO DELITO POR LA CONDICIÓN DEL
SUJETO
Elemento subjetivo. Es un delito doloso. Para que se consume el parricidio, además del elemento
objetivo (muerte del pariente), es necesario que el homicida tenga conocimiento del vínculo de
parentesco o de pareja; es decir, que sepa que está matando a su ascendiente, descendiente, cónyuge,
etc. Por esta razón, el ínc. Io sustituido decía: “sabiendo que lo son”, El texto actual no lo dice, pero
interpretamos que esa omisión no produce cambios importantes, ya que si hay desconocimiento del
vínculo no hay encuadre en la figura agravada.
Conforme a esto, no habría homicidio agravado cuando el autor del hecho no sabe que mata a su
pariente (ejemplo: A dispara contra B y lo mata, pero sin saber que B es su padre). Tampoco habría
homicidio agravado si se dispara contra un tercero y muere un pariente, o si se dispara contra un
pariente y se mata a un tercero (J.A. 30-17; 76- 544). La figura agravada “queda eliminada por
cualquier clase de error de hecho o de derecho y aunque se trate de error culpable” (Soler).
Tentativa y participación. La figura del inc.l admite la tentativa y también admite la coparticipación
(art. 48 CP), siempre que el copartícipe tenga conocimiento del parentesco entre el autor y la víctima.
PARRICIDIO ATENUADO.- La pena por el delito de parricidio es de reclusión o prisión perpetua; sin
embargo, nuestro Código contempla tres casos de parricidio atenuado:
- Circunstancias extraordinarias de atenuación (pena: de 8 a 25 años):
Art. 80 (in fine): “Cuando en ei caso del inc, 1a de este artícuio mediaren circunstancias extraordinarias
de atenuación, e! juez podrá aplicar prisión o reclusión de 8 a 25 años. Esto no será aplicable a quien
anteriormente hubiera realizado actos de violencia contra !a mujer víctima" (conf. Ley 26.791).
Las circunstancias extraordinarias de atenuación son aquellas que no alcanzan a estar
comprendidas dentro de la emoción violenta. Ejemplos: el hecho de que la víctima fuese muy agresiva,
o de que hubiese sometido a malos tratos al homicida, etc. De cualquier manera, estas circunstancias
quedan a consideración del juez, debiendo tenerse en cuenta los arts. 40 y 41.
El texto conf. a la Ley 26.791 establece que la atenuación de pena "no será... aplicable a quien
anteriormente hubiera realizado actos de violencia contra la mujer víctima". Nótese que la ley habla
de "mujer víctima", por locual resulta aceptable pensar que si la víctima fuese un hombre serían
aplicables las circunstancias extraordinarias de atenuación.
- Parricidio en estado de emoción violenta y parricidio preterintencional: si el parricidio concurre
con la emoción violenta o con la preterintencionalidad, la pena es de reclusión o prisión de 10 a 25
años. Las hipótesis están previstas en el art. 82. Art. 82.-."Cuando en el caso del inc. 1a de! art. 80
concurriese alguna de las circunstancias del inc. 1a del art. anterior, la pena será de reclusión o prisión
de 10 a 25 años”.
Sumarios de Jurisprudencia ea
- "Es homicidio calificado por el vínculo, la acción del procesado que para acallar el llanto de su hijo,
le tapó la cabeza con una frazada, dando comienzo a un proceso de asfixia que, a su vez, causó el
paro cardio-respiratorio que produjo el deceso. Queda excluido el homicidio preterintencional, ya
que dificultar la respiración de un bebe de 3 meses de vida, totalmente imposibilitado de defensa,
tapando su cabeza, aparece como suficientemente idóneo para causar la muerte." (C.N. CR1M.
Sala Vlí causa: 10.901, 31/7/89).
2.- POR EL MODO DE EJECUCIÓN (ART. 80 INC. 2o).-
a) EL ENSAÑAMIENTO*- Consiste en aumentar deliberada o inhumanamente el dolor de la víctima. Es
un modo de matar por el cual, el homicida, deliberadamente, aumenta o prolonga el dolor de la
víctima; hay en el homicida una tendencia sádica: lograr que la víctima sufra atrozmente.
El solo hecho de que la víctima sufra muchas heridas o castigo no es suficiente para configurar
ensañamiento, sino que se requiere, además, que el homicida haya actuado deliberadamente, o sea,
con la intención de causar mayor sufrimiento.
Sumarios de Jurisprudencia ea
- "El ensañamiento no debe inferirse únicamente de la cantidad de heridas, sino del aumento
deliberado, inhumano e innecesario, del dolor del ofendido." (J. A., 36-835 y 388; L.L.:, 16-899).
- "Para que haya ensañamiento se requiere que se aumente el dolor de la víctima; por tanto, no
configuran ensañamiento los actos posteriores a la muerte de ella, tal como el cercenamiento del
cadáver para hacer desaparecer los rastros del delito (J. A., 36-835; J. A., 55-386), ni tampoco los
matizados citando la víctima ya no está en condiciones físicas de padecer".
b) LA ALEVOSÍA. La ley no define a la alevosía. En general, hay alevosía cuando la víctima se encuentra
en estado de indefensión o desprevenida, y ese estado es aprovechado por el delincuente para actuar
sin riesgos. Por ello, se ha dicho que la alevosía consiste en matar ‘a traición’, o ‘sin riesgos’, o ‘sobre
seguro’, o ‘con astucia’, o ‘procurando o aprovechando el estado de indefensión de la víctima’, etc.
En la alevosía encontramos dos aspectos: el objetivo, que consiste en que la víctima se encuentre
desprevenida o indefensa; y el subjetivo, consistente en que el delincuente haya buscado o
aprovechado esa oportunidad para actuar sin riesgos. Como vemos, en el primer aspecto se toma en
cuenta la situación de la víctima, y en el segundo, la intención del delincuente.
La doctrina sostiene que la alevosía puede manifestarse en distintas formas, pudiendo ser moral
o física.
- Hay alevosía moral, cuando el delincuente oculta la intención criminal mediante actos simulados,
facilitándose así la ejecución del hecho. Esto es lo que se conoce como ‘homicidio proditorio’.
- Hay alevosía física, cuando el delincuente oculta el acto, la agresión, sea escondiendo su persona
(acecho) o escondiendo el arma. Esto es lo que se denomina1homicidio insidioso’.
En nuestro derecho, cualquiera de estas dos formas constituye alevosía, siempre que se dé el
aspecto subjetivo de que el delincuente haya buscado o aprovechado la situación para actuar sin
riesgos.
Sumarios de Jurisprudencia ea
- "Hay alevosía si se lleva a la víctima engañada a un lugar sombrío, elegido de antemano,
amparándose en las sombras de la noche, para consumar el propósito deliberado de darle muerte,
en situación de ventaja, aprovechando la oportunidad de actuar sin peligros. "(Caso citado por
Manigot; puede verse en La Ley 17/7/62).
- "Existe alevosía si se mata al amante que estaba durmiendo, colocándose a espaldas del mismo."
(L.L, l-459y497).
- "La circunstancia de que la víctima haya sido atacada por la espalda no es suficiente, por sí sola,
para inferir que se obró con alevosía, agravante que debe excluirse si la víctima no estaba
desprevenida ni la ocasión fue buscada con el propósito de actuar sin riesgos." (L.L. 38-625).
3.- POR EL MÓVIL (ART. 80 INCS. 3O Y 4o).-
a) POR PRECIO O PROMESA REMUNERATORIA (INC. 3).- Este caso se configura cuando el delincuente mata a
cambio de una suma de dinero, o porque se le lia prometido una recompensa remuneratoria. Esta
figura se denomina ‘asesinato*.
Precio es “cualquier suma de dinero o cualquier otro objeto de valor o cualquier bien que constituya
recompensa apreciable en dinero”.
Promesa remuneratoria puede ser “cualquier beneficio apreciable económicamente, remunerativo, y
éste puede serlo tanto el dinero, como un documento, como una cosa, como la promesa de un
empleo”.
Se trata de un delito que supone la intervención de por lo menos dos sujetos: uno que paga (o
promete pagar), y otro que ejecuta el homicidio. Ambos son responsables; el que paga o promete
pagar, es instigador; el que ejecuta el hecho, es autor de homicidio calificado.
Para que se configure este delito debe existir un pacto, es decir, un acuerdo verbal o escrito, por
el cual se paga o se promete pagar, en retribución de la ejecución del homicidio. De modo tal, que la
simple esperanza de recibir algo por el homicidio no constituye la figura calificada en estudio.
Existiendo pacto, se configura el delito, sin importar que el precio se pague antes o después del
homicidio, o que no se pague.
b) POR PLACER, CODICIA, ODIO RACIAL, RELIGIOSO, DE GÉNERO O A LA ORIENTACIÓN
SEXUAL, IDENTIDAD DE GÉNERO O SU EXPRESIÓN. (INC. 4, CONF. LEY 26791).-
Por placer.- Se trata del individuo que mata para lograr una sensación agradable, un sentimiento
de satisfacción. En otra palabras, un individuo que mata porque le gusta matar. Quedan comprendidos
aquellos que matan por el placer de la sangre o porque matar le produce un placer sexual.
Pero es necesario aclarar algo. El sólo hecho de que el homicida sienta placer en haber consumado
el hecho, no basta para configurar la agravante ¿Qué se requiere entonces? Se requiere esencialmente
que ese placer inhumano de matar haya sido el móvil principal de la acción.
Esta figura la introdujo en nuestro Código la Ley 17.567, en reemplazo de la agravante ‘impulso
de perversidad brutal’ que fue eliminada.
Por codicia.- Se trata del individuo que mata por una apetencia desordenada de riquezas.
(Diccionario de la Real Academia: ‘codicia’ es un apetito desordenado de riquezas).
En esta figura no se bata simplemente de actuar con un fin de lucro (pretender una ventaja o
ganancia patrimonial con el crimen), sino de codicia, y ésta va más allá del fin de lucro, porque encierra
un deseo de obtener riquezas (fin de lucro), pero exagerado,
25
inusitado y desmedido. No importa que la cantidad a obtener sea grande o chica; es más, cuanto más
chico sea el beneficio, más indicio de codicia hay.
Ejemplos:
- el hombre que mata a su hermano para quedarse con toda la herencia de sus padres;
- el sub-gerente que mata al gerente para ser designado en su lugar;
- el que mata a otro para no tener que pagarle una deuda.
Esta figura no debe ser confundida con el homicidio ‘por precio o promesa remuneratoria’ (inc.
2o), porque aquí no hay pacto con nadie. Tampoco debe confundirse con el ‘latrocinio’ (matar para
robar), porque éste está comprendido en el inc. 7°.
Por odio racial o religioso. Se configura este delito cuando el delincuente mata a la víctima porque
ésta pertenece a una raza o religión que él odia.
Ejemplos:
- el que mata a la víctima por el solo hecho de ser negro, o blanco, o amarillo.
- el que mata a otro porque es judío, o católico, o mahometano.
El solo hecho de matar a alguien que pertenece a otra raza o religión no configura esta agravante.
Siempre se requiere que esté presente el elemento subjetivo, es decir, que la razón determinante del
homicidio haya sido el odio racial o religioso.
La figura que estamos analizando, si bien no se refiere expresamente al delito de genocidio
(matanza o exterminio de un grupo nacional, étnico, racial o religioso) lo comprende en su disposición.
En la Exposición de Motivos de la Ley 17.567 se lee: “Contemplamos, también, el homicidio por odio
racial o religioso, conforme a la Convención sobre Genocidio”.
La Convención de Genocidio fue aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, en
París, el 19/12/48, y entró en vigor el 12/1/51. Nuestro país se adhirió a la Convención mediante el
D.L. 6168/56 ratificado por la Ley 14.467.
El Art. IIo de la Convención dice: “Se entiende por genocidio cualquiera de los actos mencionados
a continuación, perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional,
étnico, racial o religioso, como tal:
1) Matanza de miembros del grupo.
2) Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo.
3) Sometimiento intencional del grupo, a condiciones de existencia que hayan de acarrear su
destrucción física, total o parcial.
4) Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo.
5) Traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo.
El delito de genocidio no se identifica plenamente con la agravante que estamos viendo, pues el
genocidio tiene alcances mucho más amplios. El genocidio es la matanza selectiva del grupo o de varios
de sus miembros; en tanto que la agravante que estamos viendo se configura aunque se mate a una
sola persona por odio a su raza o religión. El genocidio, como expresa Levene (h), es nn delito contra
la humanidad, un delito internacional. Pero desde ya, que quien cometa genocidio encuadra también
dentro del art. 80 inc. 4o; pero no ocurre lo mismo a la inversa.
También se debe tener presente la Convención de las Naciones Unidas sobre "Im- prescriptibilidad
de los Crímenes de Guerra y de Lesa Humanidad" (tratado que en la Argentina -por la Ley 25.778-
tiene jerarquía constitucional) por la cual, los delitos de lesa humanidad (genocidio, exterminios
sistemáticos, desapariciones forzadas,
esclavitud, tortura, etc) son imprescriptibles (los plazos para investigarlos y castigarlos nó vencen
nunca).
Por odio de género o a la orientación sexual, identidad de género o su expresión.- Siguiendo la
tendencia de ampliar la protección a los derechos humanos, las leyes argentinas han ampliado la
protección a la mujer y a la identidad de género en diversos aspectos. En esta idea se dictó la Ley
24.417 de Protección contra la Violencia Familiar, luego, la Ley 26.485 de Protección Integral para
Prevenir, Sancionar y Erradicar la violencia contra las Mujeres, la Ley 26.743 sobre Identidad de
género, y recientemente la Ley 26.791 que incorpora los delito de género a nuestro Código Penal y
que ha agregado en el inc. 4 las agravantes en estudio.
En el inc. 4 se trata del individuo que mata por odio a la víctima por el hecho de pertenecer ésta a
un determinado género (masculino o femenino), o a una orientación sexual determinada
(heterosexual, homosexual, bisexual) o por su identidad de género o su expresión (ej: se mata a la
víctima porque ella nació hombre, pero se viste, habla y actúa como una mujer).
¿ Qué es la identidad de género?.- Se entiende por identidad de género a la vivencia interna e
individual del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo
asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo. Esto, puede
involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a través de medios farmacológicos,
quirúrgicos o de otra índole, siempre que ello sea libremente escogido. También incluye otras
expresiones de género, como la vestimenta, el modo de hablar y los modales (conf. Ley 26.743, art.
2).
Es sabido que cuando una persona nace se le asigna un sexo. Esta asignación legal o registral del
sexo tradicionalmente se hace en base a los genitales del recién nacido. Pero la vida nos muestra que
a veces esa asignación legal o registral del sexo no coincide con la realidad sexual del individuo, en
algunos casos porque el cuerpo de la persona evoluciona en sentido contrario al sexo que se le asignó;
en otros casos, si bien no hay un cambio biológico, sí hay nn cambio psíquico y social y nos
encontramos con un individuo que no se identifica con el sexo con el cual se lo registró, sino que por
el contrario, tiene un profundo sentimiento íntimo de pertenecer al otro sexo. En estos casos hay un
quiebre de la identidad sexual del individuo que escapa a su voluntad, que afecta su salud y que no le
permite disfrutar de un equilibrado bienestar general. Es el caso de los llamados "trans",
denominación genérica que engloba a travestís, transexuales y transgéneros.
- Transexual: es la persona que tiene una identidad de género (sentimientos, actitudes,
comportamientos, vestimenta, etc) diferente a la que le fue asignada en su nacimiento (tal el caso
transexual masculino que biológicamente tiene cuerpo de hombre, pero se siente, comporta y vive
como una mujer; o del transsexual femenino, que si bien tiene cuerpo de mujer, se comporta y vive
como un hombre). El transexual siente un deseo incontrolable de vivir como miembro del otro sexo,
adoptando el papel social acorde con su deseo y en muchos casos adquiriendo su aspecto físico
mediante tratamientos con hormonas, implantes o intervenciones quirúrgicas sobre sus genitales.
- Transgénero: Persona cuya identidad y/o expresión de género no se corresponde necesariamente
con el género asignado al nacer, sin que esto implique la necesidad de cirugías
de reasignación u otras intervenciones de modificación corporal. En algunos casos, no se identifican
con ninguno de los géneros convencionales (masculino y femenino).
- Travestí: En general, persona a la cual le fue asignada una identificación sexual masculina al nacer,
pero que construye su identidad de género según diferentes expresiones de femineidad, incluyendo
en muchos casos modificaciones corporales a partir de prótesis, hormonas, siliconas, etc., aunque, en
general, sin una correspondencia femenina en lo genital.
Volviendo a la agravante en estudio, el solo hecho de matar, por ejemplo, a un transexual o a un
travestí no configura esta agravante. Siempre debe existir el elemento subjetivo, es decir, que la razón
detenninante del homicidio haya sido el odio al género, a la orientación sexual, a la identidad de
género de la víctima o su forma de expresión.
4. - POR EL MEDIO EMPLEADO (ART. 80 INCS. 2O V 5o).-
VENENO U OTRO PROCEDIMIENTO INSIDIOSO.- Se denomina ‘veneno’ a toda sustancia tóxica (sea de origen
animal, vegetal o mineral, y de estado sólido, líquido o gaseoso) capaz de obrar en forma insidiosa y
destructiva sobre el organismo.
Destacamos, que el solo hecho de matar mediante veneno no califica el homicidio. Para que el
homicidio sea agravado, el veneno debe suministrarse en forma insidiosa, es decir, mediante
ocultamiento o engaño, de modo tal que la víctima no pueda darse cuenta o defenderse de la agresión.
La sustancia venenosa debe ser tal, que una pequeña dosis de ella cause la muerte. Las sustancias
que deban suministrarse en grandes dosis para causar la muerte, no constituyen envenenamiento,
porque excluyen la insidia; o sea, es muy difícil que la víctima no se de cuenta.
Constituyen veneno, por ejemplo: el cianuro, el arsénico y las sustancias corrosivas (ácidos);
también es muy común el empleo de raticidas, plaguicidas y barbitúricos. El ‘vidrio molido ’ para
algunos es veneno; pero otros disienten y sólo lo consideran ‘un procedimiento insidioso’. De
cualquier manera, el caso queda comprendido dentro del art. 80 inc. 2".
Los medios para suministrar el veneno pueden ser: ingestión, inhalación, inyección, unción (agua,
ungüentos o polvos con arsénico pueden ser mortales si se pasan sobre heridas), etc. La vía para
suministrar el veneno puede ser: oral, respiratoria, epidérmica, vaginal, rectal (lavativas con líquidos
envenenados; introducción -en el recto o en la vagina- de vidrio molido), etc.
Con respecto a la velocidad con que actúa la sustancia tóxica, se considera que es indiferente que
actúe rápida o lentamente.
El inc. 2o dice Uu otro procedimiento insidioso”, y el uso de veneno es sólo un tipo de
procedimiento insidioso; por lo tanto, cualquier otro medio o procedimiento que se emplee para
matar, aunque no sea veneno, encuadra en la figura, si puede ser tenido como insidioso. 5
5. - POR UN MEDIO IDÓNEO PARA CREAR UN PELIGRO COMÚN (ART. 80 INC. 5o).-
En esta figura, podemos destacar dos aspectos: a) Objetivo; b) Subjetivo.
a) Aspecto objetivo: la figura requiere que se mate empleando un medio idóneo para crear un
peligro común. Estos delitos catastróficos pueden ser cualquiera de los previs-
tos en el Título VII (Delitos contra la Seguridad Pública): incendio, explosión, inundación,
desmoronamiento, atentados contra medios de transporte, etc.
Pero la sóla utilización de estos medios no basta para configurar esta agravante, pues el medio
debe ser empleado en circunstancias en que pueda producir un peligro común. Ejemplo; si para matar
al capitán de una nave se provoca el naufragio de la misma en un momento que el capitán navega
solo, la agravante no funciona; en cambio, funciona la agravante si el buque va cargado de tripulantes
o de pasajeros.
No es preciso que el peligro común se produzca efectivamente: basta que el medio empleado -en
las circunstancias en que se emplea- sea idóneo, es decir, sea capaz de crear el peligro común.
Ejemplo: si para matar a la víctima, el homicida le prendió fuego al departamento de ésta, hay
homicidio agravado, aun en el caso de que el fuego no alcance a propagarse a los demás
departamentos. El peligro común, si bien no se concretó, existió, ya que se pusieron en peligro los
bienes y las vidas de los moradores de los departamentos vecinos.
b) Aspecto subjetivo. En la figura del art. 80 inc. 5o, la intención o finalidad del delincuente debe
ser 'matarJ. Es preciso que el medio catastrófico “sea utilizado dolosamente por el autor para matar”.
Esto nos permite distinguir esta figura de los delitos del Título VII (Delitos contra la Seguridad Pública):
- En el art. 80 inc. 5°, la intención es matar, y para ello se utiliza un medio idóneo o capaz de crear
nn peligro común.
- En los delitos contra la ‘seguridadpública', la intención es crear un peligro común, y no matar,
aunque este resultado pueda producirse preterintencíonalmente.
6. - POR EL NÚMERO DE PERSONAS (ART. 80 INC. 6o).-
!nc. 8S; “Con ei concurso premeditado de 2 o más personas”.
La agravante se funda en la mayor indefensión de la víctima ante el número de agresores. Esta
figura de homicidio agravado requiere que se den dos aspectos:
a) Aspecto Objetivo: es necesario que en el hecho intervengan, por lo menos 3 personas, ya que
la ley se refiere al que matare junto con otras 2 (o más) personas. Se requiere la presencia activa de
los tres en el momento consumativo.
b) Aspecto subjetivo: se requiere el cotí curso premeditado, es decir, que los autores se hayan
puesto de acuerdo previamente, actuar juntos para matar. No es necesario que hayan hecho un plan
de acción, ni que se hayan premeditado los medios; lo que debe ser premeditado, es el hecho de
actuar en concurso.
De manera tal que no bastaría que, ocasionalmente, tres o más individuos dieran muerte a otro;
se requiere haya habido un acuerdo para ejecutar el delito.
7. - POR SU CONEXIÓN CON OTRO DEUTO (ART. 80 INC. 7o).-
Este homicidio agravado ‘por su conexión con otro delito’ -también denominado “homicidio
criminis causa”- está contemplado en el art. 80 inc. 7o, el cual establece: “Para-preparar, facilitar,
consumar u ocultar otro delito o para asegurar sus resultados o procurar !a impunidad para sí o para
otro o por no haber logrado el fin propuesto al intentar otro delito”.
Para que se dé esta figura, no basta con que el homicidio aparezca, objetivamente, relacionado
con el otro delito; es necesario que esa conexión sea subjetiva, querida por el autor. Ejemplo’. Si
después de haber violado a una mujer, el delincuente la mata para evitar que ella lo denuncie, el hecho
encuadra en la figura del art. 80 inc. 7o, pues lo hace ‘para ocultar5 el delito; en cambio, si la muerte
se hubiese producido como resultado de la violación, pero sin que el delincuente se lo hubiese,
propuesto, estaríamos ante la figura del art. 124.
Otro ejemplo sería el del homicidio conexo al robo (latrocinio), en el cual se mata para preparar,
facilitar, etc., un robo, hipótesis que encuadra en el inciso que estudiamos, porque en definitiva, el
actor mata para robar. Si, por el contrario, la muerte de la víctima se hubiese producido
ocasionalmente, sin que exista aquella conexión subjetiva por parte del autor, encuadraría en el art.
165.
La doctrina entiende que dicha conexión subjetiva, aparece en dos aspectos:
1) conexión final; 2) conexión causal o impulsiva.
1) Conexión final. Se da cuando el autor mata persiguiendo una finalidad', esa finalidad consiste en
preparar, facilitar, consumar u ocultar otro delito, o en asegurar los resultados del mismo, o en
procurar la impunidad para sí o para otro. De modo que el autor comete el homicidio, para poder
lograr esa finalidad propuesta.
Ejemplos:
- para preparar el robo a una empresa, el delincuente mata al empleado que tiene las llaves de la
caja fuerte y se apodera de las mismas;
- para facilitar el secuestro de un individuo, el delincuente mata al chofer que guía el auto en que
aquél viaja;
- para consumar un robo nocturno en un negocio, el delincuente mata al sereno;
- para ocultar la violación, el delincuente mata a la víctima;
- para asegurar los resultados del asalto a un Banco, el delincuente mata al policía que lo persigue
mientras se escapa con el dinero;
- para procurar la impunidad para sí, el delincuente mata al testigo que presenció la comisión del
delito;
- para procurar la impunidad para otro, el amigo de un procesado por estafa, mata al individuo que
posee documentos que pueden servir de prueba contra su amigo.
En estas hipótesis, la doctrina entiende que no se requiere que el otro delito se consume, ni
siquiera que hubiese tentativa; tampoco interesa que el delincuente haya desistido del otro delito, ni
que el mismo fuese imposible.
La causa de esta agravante reside en que el delincuente se sirve de la vida de un semejante como
medio para lograr un fin que, por añadidura, es delictivo.
2) Conexión causal o impulsiva. Es la que contempla eí párrafo final del inciso: el autor mata, a causa
de no haber logrado el fin propuesto al intentar otro delito.
En estos casos, el autor mata como un impulso, como una reacción, ante el fracaso de no haber podido
consumar el otro delito. Ejemplo: el que por despecho, por resentimiento, mata a la mujer que
infructuosamente intentó violar.
A diferencia de los casos de conexión final, aquí es preciso que haya existido ‘tentativa’ del otro
delito. La expresión ‘intentar’ debe ser tomada en el sentido técnico de una verdadera tentativa. La
causa del agravante en estos casos, reside en la reacción del autor, que materializa su despecho con
la muerte de la víctima.
Tanto en los casos de conexión final como en los de conexión causal o impulsiva, el que aparece
conexo al homicidio debe ser el otro delito: no basta que sea cualquier hecho punible, como por
ejemplo una infracción.
¿El otro delito debe ser doloso?:
a) Parte de la doctrina entiende que el otro delito debe ser doloso, ya que no conciben la finalidad
de preparar, facilitar, etc., un delito culposo, ni de actuar por despecho ante
el fracaso de un delito culposo,
b) Otros autores entienden que bien puede recurrir se al homicidio para ocultar un delito culposo
o para asegurar la impunidad del autor. Ejemplo: maneja por la ruta y atropella cidp os amente a un
peatón causándole lesiones (delito de lesiones culposas); y para evitar que la víctima lo denuncie, la
mata,
c) Otros juristas entienden que habría ‘concurso material’, por entender que una vez que el
delincuente cometió el homicidio, si además roba, es porque quiere. De cualquier modo, esta cuestión
carece de importancia práctica, porque la pena prevista para el homicidio agravado es la prisión o
reclusión perpetua.
Para que sean aplicables las hipótesis del inc. 7o, no se requiere que el otro delito se cometa
(Ejemplo: si mata para facilitar un robo, se aplica la agravante aunque el robo no se consume). En todo
caso, si el otro delito también se cometiere, la doctrina mayoritaria entiende que habría concurso
ideal.
8. - POR PERTENECER -LA VÍCTIMA- A LAS FUERZAS DE SEGURIDAD (ART. 80 INC. 8°).-
E1 inciso 8o fue incorporado por la ley 25.601 (junio, 2002). Se requiere para que funcione la
agravante que la víctima sea miembro de las fuerzas de seguridad (policiales, penitenciarias), sea por
su función, cargo o condición. Es decir que si una persona mata a un policía sin saberlo (porque estaba
vestido de civil), la agravante no funcionaría y sería un homicidio simple.
En este inciso encuadra: el ladrón que mata al policía que lo persigue; el preso que mata al
carcelero; la persona que por rencor a la policía, mata al agente que está en la vía pública de consigna;
etc..
9. - POR PERTENECER -EL VICTIMARIO- A LAS FUERZAS DE SEGURIDAD (ART. 80 INC. 9o).-
9} Abusando de su función o cargo, cuando fuere miembro integrante de ias fuerzas de seguridad,
policiales o del servicio penitenciario.
Inciso incorporado por Ley 25.816 (diciembre 2003), a raíz de numerosos casos de abuso policial.
Se requiere que el autor sea miembro de las fuerzas de seguridad (policiales o penitenciarias) y que
mediando abuso de su función cause la muerte de alguien. Ej.: policía que obliga al detenido a tirarse
de noche al Riachuelo.
10. - POR SER LA VÍCTIMA UN SUPERIOR MILITAR DEL VICTIMARIO (ART. 80 INC. 10o).-
10) A su superior militar frente a enemigo o tropa formada con armas, (conf. Ley 26.394).
Por ser la víctima un superior militar del victimario. Se requiere en ambos -autor y víctima- la
condición de militar y que a la víctima se le haya dado muerte frente al enemigo o tropa formada con
armas. Este inciso fue incorporado por la Ley 26.394 como consecuencia de la derogación del Código
de Justicia Militar y de todas las normas y disposiciones de carácter intemo que lo reglamentaban.
Por el término "militar" se designa a toda persona que revista estado militar en el momento del
hecho conforme a la ley orgánica para el personal militar. Los funcionarios públicos civiles que integran
la cadena de mando se encuentran asimilados al personal militar con relación a los delitos que
cometan en su carácter de tales, cuando produzcan actos o impartan órdenes o instrucciones como
integrantes de la cadena de mando si las mismas implican comisión de delito o participación en el
mismo, (conf. párrafo cuarto del art. 77 del Cód. Penal según Ley 26.394).
11.- POR SER LA VÍCTIMA UNA MUJER CUANDO EL HECHO SEA PERPETRADO POR UN
HOMBRE Y MEDIARE VIOLENCIA DE GÉNERO (ART. 80 INC. 11°, AGREGADO POR LEY 26.791).-
Siguiendo la tendencia de ampliar la protección a los derechos humanos, la legislación argentina
tiende a proteger a la mujer de todo tipo de violencia, sea violencia familiar, domestica o de género.
A esta idea responde la incorporación del delito de femici- dio en el art. 80 inc. 11 del Código Penal.
Delito de FEMICIDIO; consiste en matar a una mujer cuando el hecho sea perpetrado por un hombre
y mediare violencia de género.
Las tres condiciones esenciales son: 1) Autor del delito: debe ser un hombre; 2) Víctima del delito:
debe ser una mujer; 3) el homicidio debe haberse consumado en un marco de violencia de género.
El solo hecho de que un hombre mate a una mujer no es femicidio, debe existir violencia de
genero, de no haberla estaremos ante otro tipo de homicidio, sea simple o agravado según el caso si
se da alguna oti-a causal del art. 80, tal el supuesto de que la víctima fuera la esposa o la novia del
autor.
En este inciso no hay dudas acerca de que cuando se dice violencia de género se está hablando de
violencia contra la mujer.
La violencia de género o contra la mujer implica también cualquier acto (acciones u omisiones) de
violencia (puede ser física, sexual, psicológica, moral, patrimonial, etc), que recaigan sobre la mujer
por razón de su género, basado en la discriminación, en las relaciones de desigualdad y de poder
asimétricas ende los sexos que subordinan a la mujer. En definitiva observamos que hay un desprecio
hacia la mujer por el solo hecho de ser mujer y en considerarla carente de derechos, rebajándola en
su dignidad al grado de considerarla como un objeto.
La violencia contra la mujer puede asumir distinta tipología, así por ejemplo: puede ser física,
sexual, psicológica o moral, patrimonial, etc:
- Violencia física: es la que se emplea confía el cuerpo de la mujer para producirle dolor o cualquier
cualquier otra forma de maltrato o agresión que afecte su integridad física.
- Violencia psicológica o moral: son conductas que le causen daño emocional, disminución de la
autoestima, que busquen degradarla, humillarla, desacreditarla, controlarle sus acciones, etc.
- Violencia sexual: cualquier acción (amenazas, fuerza, intimidación, violación dentro del
matrimonio, etc) que implique vulnerar el derecho de la mujer a decidir voluntariamente acerca de su
vida sexual o reproductiva.
- Violencia económica y patrimonial: es la que se dirige a ocasionarle a la mujer un menoscabo en
sus recursos económicos o patrimoniales, tal el caso de limitarle los ingresos de forma tal que se le
impida tener una vida digna.
12. CON EL PROPÓSITO DE CAUSAR SUFRIMIENTO A UNA PERSONA CON LA QUE SE MANTIENE O HA MANTENIDO UNA
RELACIÓN EN LOS TÉRMINOS DEL INCISO IO (ART. 80
INC. 12", AGREGADO POR LEY 26.791).-
En esta figura de homicidio el autor mata a alguien para que otra persona sufra. La característica
principal de esta figura es el elemento subjetivo: el propósito del autor al matar es el de causar
sufrimiento, no a la persona que está matando sino a otra persona con la cual tiene o ha tenido alguna
de las relaciones de las enumeradas en el art.80.inc. 1, tal el caso del que mata al hijo de su ex
concubina para que ésta sufra con dicha muerte.
Respecto a la víctima del homicidio, en esta figura es indiferente que el autor la conozca o tenga
alguna relación con ella. Por el contrario, debe ser la persona a la cual se le quiere causar sufrimiento
aquella con la cual el autor "mantiene o ha mantenido una relaciónen los términos del inciso Io". Es
una figura dolosa en la cual resulta fundamental el propósito del autor: matar para causar sufrimiento
a otro, siendo indiferente que el sufrimiento perseguido se produzca o no.
PENALIDAD PARA EL HOMICIDIO AGRAVADO.- En los casos del art. 80, corresponde aplicar prisión o reclusión
perpetua, pudiendo aplicarse lo dispuesto por el art. 52, es decir, la reclusión por tiempo
indeterminado como accesoria de la última condena.
En los casos en que el homicidio friese el del art. 80 inc. 1° y además concurriese alguna de las
circunstancias del art. 81 inc. 1° (emoción violenta o preterintencionali- dad), el juez podrá aplicar
prisión o reclusión de 8 a 25 años, pero este beneficio no será aplicable a quien anteriormente hubiera
realizado actos de violencia contra la mujer víctima (conf. art. 81).
HOMICIDIOS ATENUADOS HOMICIDIO EN ESTADO DE EMOCIÓN VIOLENTA.-
Art. 81: Irte. 18) “Se impondrá reclusión de 3 a ó años o prisión de 1 a 3 años: a) al que matare a otro,
encontrándose en un estado de emoción violenta y que ias circunstancias hicieren excusable”.
En el homicidio emocional vemos 3 elementos básicos:
1) la acción “matar a otro” (elemento descriptivo)
2) “el estado de emoción violenta” (elemento psicológico)
3) “que las circunstancias hicieren excusable” (elemento valorativo).
Por lo tanto, para que se configure el homicidio emocional, no basta ‘matar a otro 5, sino que es
necesario además, que el homicida se encuentre bajo un ‘estado de emoción violenta5 y que ‘las
circunstancias hicieren excusable’ dicho estado emocional. Centraremos nuestra labor en el análisis
de estos elementos.
La acción. Emoción y circunstancias. Cuestión sobre los motivos éticos.- La acción: “matar a otro”.-
Gran parte de la doctrina sostiene que el homicidio emocional es una “forma atenuada del homicidio”,
ya que si se dejare de lado el estado emociona/, se estaría en presencia del ‘homicidio simple’ con
todas las características de éste. Pero también hay opiniones doctrinarias sosteniendo que el
homicidio emocional es un ‘delito autónomo5, por reunir en sí mismo todos los elementos para serlo.
La atenuante sólo beneficia al autor del hecho, es decir, al que ha matado en estado de emoción
violenta excusable y no se extiende a los partícipes del homicidio que no se encuentren en dicho
estado emocional.
Emoción violenta.- La figura exige que el autor haya actuado bajo un estado de emoción, y además,
que ella sea violenta.
- La emoción: es un estado en el cual la personalidad experimenta una reacción ante un estímulo
que incide en los sentimientos.
Este estado emocional -que es un estado psíquico- debe ser en grado tal que disminuya los frenos
inhibitorios; por eso la ley, aparte de la emoción, exige que sea violenta.
- Violenta: significa que la emoción sea intempestuosa, arrebatada; que efectivamente produzca
un verdadero desorden emocional. Pero lo fundamental, es que la emoción sea de tal magnitud que
haya hecho perder al sujeto su capacidad de reflexión, de modo tal, que exista una gran disminución
de sus frenos inhibitorios. Y esto, sólo lo puede producir un estado emocional violento.
Desde ya, que el estado de emoción violenta no debe llegar a producir una total alteración déla
conciencia, pues en este supuesto estaríamos ante un caso de inimputa- bilidad (art. 34 inc. Io).
Emoción y pasión: Algunos autores distinguen la emoción de la pasión. Tanto en la emoción como en
la pasión existe un estímulo, pero mientras en la primera produce un ‘shock’, es decir, tiene carácter
repentino, en la segunda hay una actuación lenta, prolongada y constante sobre la personalidad.
Un estado pasional, por sí solo, no atenúa el homicidio; pero esto no impide que se admita que
de un estado pasional surja un estado emocional. Lo fundamental para que se configure la atenuante,
es que el actor padezca una transformación de su personalidad, que libere sus frenos inhibitorios.
El estado de emoción violenta debe existir en el momento del homicidio. Pero, ¿cómo se sabe si
existió o no emoción violenta en el momento del homicidio? La doctrina indica una serie de
circunstancias que sirven de indicios para deteiminar si hubo o no un estado de emoción violenta:
1) El tiempo transcurrido entre el estímulo y la reacción. Por lo general, cuando hay emoción
violenta, la reacción se produce de inmediato después del estímulo; no transcurre mucho tiempo
entre el estímulo y la reacción. Esto es lo que o cune en la mayoría de los casos.
Pero, también hay casos de ‘emoción violenta retardada’- en los cuales la emoción se produce
mucho después del estímulo, Ej: una persona es injuriada por otra, pero en el momento no comprende
el alcance de lo que se le ha dicho; posteriormente recapacita, llega a comprender el alcance de las
ofensas, entra en estado de emoción violenta y mata al ofensor.
También hay casos de ‘emoción violenta prolongada’, en los que la emoción violenta se produce
de inmediato, pero se prolonga hasta que el autor encuentra a la víctima y la mata. Ej: una mujer
abandona su casa y se va con un amante; el esposo entra en estado de emoción violenta y la busca
para matarla durante toda la noche, pero no la encuentra. Al día siguiente la mujer vuelve porque se
había olvidado algo y el esposo -cuyo estado emocional se había mantenido- la mata. En Tucumán, en
im caso muy similar, los tribunales entendieron que correspondía la atenuante.
2) El medio empleado. Por lo común, cuando hay emoción violenta, el homicida no realiza
operaciones complicadas; lo normal es que actúe con torpeza, con brutalidad,
con improvisación, y en la mayoría de los casos, se nota el uso de abundancia de medios para
matar (Ej: matar aplicando 120 puñaladas)
3) El temperamento del sujeto.- En muchos casos resulta útil para determinar si el homicida pudo
o no estar bajo un estado de emoción violenta, pero desde ya, que por sí sólo no posibilitará la
aplicación de la atenuante, pues esto llevaría a acordar un privilegio, por ejemplo, a las personas que
fácilmente entran en cólera. La emoción violenta puede presentarse en cualquiera, sea un
hiperemotivo o no; todo dependerá, en cada caso, del estímulo que provoca la emoción.
4) Conocimiento previo o sospecha. En muchos fallos se consideró que si el homicida tenía
conocimientos previos o sospechas de la situación que acarreó el homicidio (Ej: que su esposa lo
engañaba) no existía emoción violenta, porque al estar advertido no se producía el ‘shoclc’ necesario
para producir el estado emocional violento. O sea, se requería sorpresa. Así, en un fallo, se decidió
que “no existe emoción violenta si el homicida mató a su esposa en la casa donde ésta vivía con su
amante y tenía conocimiento de esa situación”.
Sin embargo, no es lógico aceptar esto en forma estricta, pues puede llevar a situaciones injustas,
ya que hay casos en donde a pesar de tenerse sospechas se puede llegar a producir la emoción
violenta. Ejemplo: un hombre recibía anónimos de que su mujer lo engañaba, pero él no daba crédito
a esto. Un día, una voz desconocida le avisa por teléfono el lugar y la hora en que su esposa se
encontraría con el amante; decide ir y comprueba la realidad de lo que se le había informado. Presa
de la indignación mató a su esposa y al amante.
Circunstancias excusables. Cuestión sobre los motivos éticos.-
E1 elemento valorativo consiste en que “las circunstancias hicieren excusable” la emoción
violenta. Desde ya, dejamos aclarado, que lo que las circunstancias excusan es la emoción violenta y
no el homicidio, pues éste lleva pena.
Para que la figura atenuante funcione, el estado de emoción violenta debe ser “excusable”. Pero,
¿cuándo lo es? o ¿cuáles son las circunstancias excusantes?
En algún momento se sostuvo que la causa que provocaba el hecho y el estado emocional debía
responder a motivos éticos (motivos capaces de mover a una conciencia normal, por ejemplo: el honor
herido de un hombre honorable; afrentas u ofensas injustificadas; etc.).
Actualmente se entiende que lo que hace excusable al estado emocional son las circunstancias
que lo rodearon. La determinación y valoración de esas circunstancias debe quedar a ‘criterio judicial’:
debe ser el juez quien valore si en el caso concreto hubo o no emoción violenta excusable. Y en esta
‘valoración jurídica5, el magistrado podrá tomar en cuenta los distintos factores que rodearon al
hecho, como ser: la causa provocadora de la emoción; los motivos éticos o puramente humanos; el
temperamento del homicida; la calidad personal y el ambiente del imputado (lo que para un hombre
de bien puede ser una ofensa tremenda, puede no serlo para quien no revísta esa calidad; en el campo,
el rechazar una invitación a beber puede ser un gran desprecio, en tanto que no lo es en el ambiente
de ciudad); el tiempo entre estímulo y reacción; el conocimiento previo; etc. En síntesis, la valoración
jurídica de estas circunstancias, en conjunto, es lo que determinará si el estado emocional es excusable
o no.
Penalidad. Concurrencia de agravantes y atenuantes.-
Se fija para el homicidio emocional una doble escala penal: reclusión de 3 a 6 años o prisión de 1
a 3 años (conf. art. 81). Se contempla la concurrencia de la ‘emoción
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violenta con el parricidio' y se le fija una pena de reclusión o prisión de JO a 25 años (conf. art. 82).
Nótese, que queda sin contemplar la concurrencia de ‘emoción violenta con la preterintencionalidad’.
Sumarios de Jurisprudencia Tema: homicidio emocional.-
- "El hecho de que el procesado no sea de constitución emotiva o hiperemotivo descarta el estado
emocional. ” (Fallos, I - 507).
- "No existe emoción violenta si el sujeto ha procedido en forma rejlexiva, razonada, y desde luego,
si hubo premeditación. " (J.A. 22-540; 26-1358; L.L. 6-158).
INFANTICIDIO, (DEROGADO POR LEY 24.410).-
En nuestra legislación la figura del infanticidio fue eliminada y restablecida varias veces. En 1a
actualidad, la figura no existe en el Código Penal ya que ley 24.410 ha derogado el inc. 2 de] art 81 que
la contemplaba.
El derogado inc. 2 (art. 81) decía:
Inc. 2“) “Se impondrá reclusión basta 3 años o prisión de 6 meses a 2 años a la madre que, para ocultar
su deshonra, matare a su hijo durante el nacimiento o mientras se encontrare bajo la influencia del
estado puerperal y a los padres, bes-manos, marido o hijos que, para ocultar la deshonra de su hija,
hermana, esposa o madre, cometiesen el mismo delito en las circunstancias indicadas en la letra a)
del inc. Io de este ai-tícnio".
Las hipótesis contempladas en la norma derogada, actualmente podn'an estar compi’endidas en
el art. 82 o en su defecto en e1 art. 81 inc. 1 a) de! Código Pena!.
HOMICIDIO PRETERINTENCIONAL.- Act. 81 (Según Ley 23.077):
Inc. 1s) “Se impondrá reclusión de 3 a 6 años, o prisión de 1 a 3 años: b) al que, con el propósito
de causar un daño en el cuerpo o en la salud, produjere la muerte de alguna persona, cuando el medio
empleado no debía razonablemente ocasionar la muerte". Preterintencional, significa ‘más allá de la
intención'. Por lo tanto, el homicidio preterintencional es aquél en el cual la acción del sujeto produce
un resultado que va más allá de la intención del autor; el autor quiso causar un daño en el cuerpo o
en la salud, pero causó la muerte. Ejemplo: una persona golpea a otra con el puño, con el solo
propósito de lesionarla, pero la mata.
El homicidio preterintencional aparece legislado como ‘delito autónomo'. Al respecto, dice Soler
que la figura del homicidio preterintencional “no debe ser interpretada como expresiva de una figura
atenuada de homicidio, porque no se trata propiamente ni de atenuación ni de homicidio. Los hechos
preterintencionales constituyen, en realidad, figuras especiales” (Soler, tomo III, pág. 70).
Se diferencia del homicidio simple o doloso, en que no se ha querido ni representado la muerte;
del homicidio culposo, en que existe dolo en la conducta inicial del agente (es decir, en las lesiones);
y de las lesiones, en que el resultado las ha excedido, es decir, se ha producido algo más que lesiones,
se produjo la muerte.
Elementos. En la figura del homicidio preterintencional hay que tener en cuenta dos aspectos o
elementos:
a) Aspecto subjetivo (se tiene en cuenta la intención del agente); se requiere del autor lo siguiente:
1) Que haya actuado con el propósito de causar un daño en el cuerpo o en la salud. O sea, que haya
dolo en las lesiones. Si no hubo dolo en las lesiones, hay homicidio culposo.
2) Que no haya actuado con intención de matar, o sea, que quede excluido el dolo del homicidio. Si
hubo dolo en la muerte, hay homicidio simple o doloso.
Como vemos, desde el punto de vista subjetivo, hay un requisito positivo: dolo en las lesiones; y
uno negativo: falta de dolo en la muerte. b) Aspecto objetivo (se tiene en cuenta el medio empleado);
y se requiere que el medio que se ha empleado no debiese razonablemente ocasionar la muerte.
Discusión sobre la naturaleza de este delito.- Dado que en este delito el aspecto subjetivo presenta
una forma muy particular -por no encuadrar estrictamente en la forma dolosa ni tampoco en la
culposa-, la doctrina discute acerca de la naturaleza jurídica del mismo. Al respecto, se han dado tres
opiniones:
1) Es un delito doloso. Esta posición sostiene que el delito preteiintencional es una forma de delito
doloso, que abarca resultados no queridos por el agente: el hecho entra en el campo del dolo desde
el momento que el sujeto realiza el hecho doloso (lesiones), y no es justo que salga de esa esfera del
dolo a causa de un resultado más grave (la muerte) que ha derivado del hecho intencional.
2) Es un delito mixto de dolo y culpa. Para esta posición, el delito preterintencional es una
combinación de dolo y culpa. Hay dolo en el hecho querido (lesiones) y culpa en el resultado no
querido (homicidio).
3) Es un delito calificado por el resultado. Esta posición tuvo su origen en la doctrina alemana.
Sostiene que el homicidio preterintencional es un delito calificado por el resultado. Es decir, un delito
de lesiones, que a raíz del resultado (muerte) se agrava, dando lugar a una nueva figura que, en la
doctrina alemana se denomina ‘lesiones seguidas de muerte’ y es equivalente a la contemplada en
nuestro art. 81, inc. Io, letra b).
Criterio para apreciar la razonabilidad del medio empleado.-
E1 art. 81, inc. Io, letra b), exige que el medio empleado no debiese razonablemente ocasionar la
muerte; o sea, que el medio no fuese idóneo para matar.
Este aspecto objetivo del delito es muy importante, porque permite establecer sí el autor obró
con intención de matar. Así, si el medio empleado era idóneo para matar (ejemplo: un revólver), el
individuo previo o debió prever la muerte (dolo), y por lo tanto, hay homicidio simple y queda
descartado el homicidio preterintencional.
Pero, ¿qué se debe teneT en cuenta para establecer si el medio empleado, razonablemente era
idóneo para causar la muerte? Se debe tener en cuenta la naturaleza del medio empleado (o sea, su
poder vulnerante), y además las circunstancias del caso, tales como la forma en que se empleó, quién
lo empleó y contra quién lo empleó.
Teniendo en cuenta la naturaleza, o sea, el poder vulnerante del medio empleado, serían idóneos:
un revólver, un cuchillo, y en general, cualquier arma. Por el contrario, no serían idóneos: un golpe de
puño, un puntapié, un empujón, un golpe de bastón, etc.
Pero esto no basta, también hay que tener en cuenta otras cosas:
- cómo se empleó: un cuchillo o un revólver, en principio, son idóneos para matar; pero dejarían de
serlo, si en vez de clavarlo o dispararlo, se ha golpeado a la víctima con el mango del cuchillo o la
culata del revólver.
- quién lo empleó: un golpe de puño o un puntapié, en principio no son idóneos; pero lo serían si el
que golpea es un boxeador profesional o un karateka.
- contra quién se empleó: a veces un golpe de puño, puede ser idóneo para matar si se golpea a un
endeble, a un enfermo, a un anciano o a una criatura.
Como vemos, lo referente al medio empleado, es una cuestión de hecho y depende de las
circunstancias establecer si el medio era razonablemente idóneo para matar o no.
Por último, queremos destacar que la expresión “razonablemente” tiende a indicar que, teniendo
en cuenta el medio empleado, el agente no hayo previsto o podido prever el resultado letal. Si el
agente previo o se representó el resultado, hay homicidio simple.
Sumarios de Jurisprudencia e^.-Tema: homicidio preterintencional.-
- "Hay homicidio preterintencional, si se causa la muerte por un golpe de puño o un empellón."
(C.C.C., J.A. 18-313). .
- "No puede calificarse de homicidio preterintencional la muerte ocasionada por un formidable
botellazo que fracturó huesos del cráneo." (Supremo Tribunal de Entre Ríos, L.L. 50-242).
- "El padre que para acallar el llanto de su hijo, le tapó la cabeza con una frazada dando comienzo a
un proceso que, a su vez, le causó un paro cardio-respiratorio que produjo la muerte, comete
homicidio calificado por el vinculo y no homicidio preterintencional, pues dificultar la respiración
de un infante de 3 meses de vida, tapando su cabeza, aparece como suficientemente idóneo para
causar la muerte." (Cámara Nacional Criminal, Sala Vil causa: 10.901, 31/7/89).
- "Se ha considerado homicidio preterintencional el caso del obrero que pegó con su saco pijama a
un niño, y luego éste muere a raíz de que -en el bolsillo del saco- había un destornillador que le
produjo una herida punzante mortal." (C.C.C., J.A. 68-705).
- "La muerte producida por golpes dados con un sifón de soda, no es homicidio preterintencional,
sino homicidio simple." (C.C.C.).
- "La muerte ocasionada por un puntapié, calzando zapatilla de goma, es homicidio preterintencional.
" (Suprema Corte de Tucumán).
- "El hecho no es homicidio preterintencional, cuando las lesiones (con heinoiragia cerebral por
traumatismo craneano) son provocadas por golpes de puño o pie, en la cabeza de un anciano, ya
que si bien es cierto que la aplicación de puñetazos y puntapiés no es medio capaz de matar,
también es cierto que si se los produce en serie y en el cráneo de un anciano, adquieren la
adecuación para ese fin." (Corte Suprema de Tucumán, La Ley, tomo 29, pág. 136).
- "No es preterintencional el hecho, cuando se empleó un puñal con una decisión y fuerza suficientes
para llegar a cavidades y lesionar órganos vitales." (Suprema Corte de Tucumán).
Penalidad. Concurrencia de circunstancias agravantes y atenuantes
- Homicidio preterintencional: 1 a 3 años de prisión o 3 a 6 años de reclusión
- Preterint. el agravante del art. 80 inc. Io (parricidio): reclusión o prisión de 10 a 25 años
- Preterintencionalidad c/ emoción violenta: no se contempla.
HOMICIDIO CULPOSO.-
Art. 84 (Según ley 25.189).- “Será reprimido con prisión de seis meses a cinco años e inhabilitación
especial, en su caso, por cinco a diez años, el que por Imprudencia, negligencia, impericia en su arte o
profesión o inobservancia de los reglamentos o de los deberes a su cargo, causare a otro ía muerte,
El mínimo de la pena se elevará a dos años si fueren más de una las víctimas fatales, o si el hecho
hubiese sido ocasionado por ia conducción imprudente, negligente, inexperta o antirreglamentaria de
un vehículo automotor’’.
Dado que el Código Penal no contiene en la Parte General una definición de ‘culpa’, al tratar el
homicidio culposo nos describe las distintas formas que puede asumir la culpa: la imprudencia, la
negligencia, la impericia en el arte o profesión y la inobservancia de los reglamentos o de los deberes
a su cargo.
Lo que caracteriza al homicidio culposo es el elemento subjetivo, porque cualquiera de las formas
de culpa mencionadas pone en evidencia que, en el ánimo del autor debe estar ausente la voluntad
de matar. Por esta razón, el verbo que define la acción es “causar la muerte” y no *matar’ como en el
caso del homicidio simple y sus formas calificadas por agravación o atenuación. En efecto, en el
homicidio culposo el agente no mata (ello no está en su mente), simplemente ‘causa la muerte’ por
su obrar negligente o imprudente.
El homicidio culposo se diferencia del homicidio doloso porque falta la intención de matar (dolo).
También se puede diferenciar del homicidio preterintencional, porque falta el propósito de causar un
daño en el cuerpo o en la salud.
Elemento subjetivo: especies de culpa y su reducción a imprudencia o negligencia
Si bien el art. 84 específica cuatro supuestos o especies de culpa -imprudencia, negligencia,
impericia e inobservancia-, en realidad todas se reducen, en definitiva, a las dos primeras: imprudencia
y negligencia, pues obrar con impericia o no observar los reglamentos o deberes, implica actuar con
imprudencia o -con negligencia, según los casos concretos.
* Negligencia: es el olvido, la ligereza, la omisión de lo que se debe hacer, la falta de diligencia. En
otras palabras, es omitir las diligencias necesarias -para no crear peligros. El que actúa
negligentemente se caracteriza por no hacer algo que el deber de previsión o de prudencia le indicaba
hacer.
Ejemplos', es negligente el automovilista que sale sin fijarse si el auto tiene un buen estado de
frenos, y luego, al fallar aquéllos, atropella y mata a un peatón; es negligente el cirujano que operó sin
verificar si al paciente se le hizo la asepsia necesaria para evitar infecciones, y luego el paciente muere
porque la asepsia necesaria no se había realizado.
* Imprudencia: es la temeridad, el no evitar los peligros o enfrentarse a ellos sin necesidad; es, en
general, la falta de prudencia. El que actúa imprudentemente, hace algo que el deber de previsión, de
prudencia, le indicaba no hacer.
Ejemplos: es imprudente el automovilista que, si bien revisó su coche, y sabe que tiene buenos
frenos, conduce a altas velocidades, a raíz de lo cual le es imposible frenar y mata a un peatón; es
imprudente el cirujano que opera sin estar en buenas condiciones físicas (mal pulso, elevada
temperatura, mala visual, etc.), salvo que lo haga en virtud de un estado de necesidad.
Nótese que, mientras en la imprudencia hay un ‘ exceso de acción ’, en la negligencia hay un
‘defecto de acción\ pues falta la atención o diligencia necesarias.
* Impericia en ei arte o profesión: La impericia es la falta de los conocimientos más elementales del
arte o profesión que se desempeña. Existe homicidio culposo por impericia cuando el sujeto (ej:
mecánico, plomero, electricista, médico, constructor, etc.) actúa con desconocimiento, con falta de
sabiduría del arte o profesión que ejerce, a raíz de lo cual ocasiona la muerte de alguien.
Ejemplos: hay impericia en el cirujano que se equivoca de diagnóstico, a raíz de lo cual muere el
paciente (C.C.C., Fallos, V-258); o en el cirujano que, pudiendo operar por un modo fácil, recurre a uno
más audaz, ocasionando la muerte del paciente.
En el fondo, en la impericia, siempre hay negligencia o imprudencia. Así, si tomamos los ejemplos
dados, veremos que, en el primero, hay negligencia (el cirujano debió haber estudiado más a fondo el
caso, y no lo hizo); y en el segundo, hay imprudencia (el cirujano se arriesgó sin necesidad).
* Inobservancia de los reglamentos o deberes de su cargo. Se da esta forma de culpa cuando, al
desempeñar ciertas actividades (ej.: pilotear un avión, practicar deportes, conducir un auto, etc.) o
cargos (ej.: médicos, ingenieros, policías, funcionarios públicos, etc.), el sujeto viola u omite cumplir
los deberes impuestos por los reglamentos u ordenanzas que se refieren a dichas actividades o cargos.
(Reglamentos u ordenanzas son todas las disposiciones de carácter general dictadas por la autoridad
competente en la materia de que traten, conf. art. 77 del Código Penal).
Ejemplos de inobservancia-, violar las reglamentaciones de tránsito, conduciendo de contramano
o con exceso de velocidad, o sin registro de conductor, etc.
Esta forma de culpa, al igual que la anterior, en el fondo encierra negligencia o imprudencia.
Culpa concurrente y relación causal en el homicidio culposo
En materia civil, cuando hay culpa del autor y culpa de la víctima (culpa concurrente), se da la
compensación de culpas, de modo tal que cada uno responde en proporción a la culpa que le
corresponde. En materia penal, esto no existe: la culpa de la víctima no permite compensar la culpa
del autor, cuando ésta ha sido la causa determinante del hecho.
Pero debemos aclarar que el autor no será responsable cuando la culpa de la víctima fuese la causa
principal y determinante de la muerte, de modo tal que el hecho se hubiese producido igual, aun
cuando se suprimiese mentalmente la culpa del autor.
Ejemplo: un conductor va manejando sin registro y atropella a un peatón que, a mitad de cuadra y con
intención de suicidarse, se tira bajo el auto. La actitud de la víctima fue la causa determinante del
accidente, independientemente de la culpa del conductor, dado que el hecho igual se hubiese
producido aunque el conductor hubiera tenido registro.
Como vemos, para que el autor sea responsable, es fundamental que su obrar culposo sea la causa
determinante de la muerte. Así lo ha manifestado reiteradamente la jurisprudencia: “entre el hecho
culposo del agente y la muerte de la víctima, debe haber una relación de causa a efecto”; “el hecho
cometido por negligencia o imprudencia debe ser la causa próxima, inmediata y principal del resultado
homicida”.
Tentativa y participación. Dado que en el homicidio culposo no existe la intención dolosa de matar y
que el delito se consuma con la muerte, no es posible la tentativa-, no hay un ‘iter criminis’ que se
pueda cortar. La figura del homicidio culposo tampoco admite la participación.
Penalidad. Al autor de homicidio culposo le corresponde prisión de 6 meses a 5 años, e inhabilitación
especial, en su caso, por 5 a 10 años. La inhabilitación procede solamente cuando el delito ha sido
cometido ejerciendo una tarea que requiera conocimientos especiales. Ej.: inhabilitación para
desempeñar la profesión de ingeniero o de médico, etc.).
Art. 84 in fine.- La ley 25.189, incorporó en la parte final del art. 84, dos supuestos de homicidio
culposo que aumentan a 2 años el mínimo legal para este tipo de delitos:
- el supuesto de que las víctimas fatales Rieren mas de una, y
- cuando el hecho se ocasionó por la conducción imprudente, negligente, inexperta o
antirreglamentaria de un vehículo automotor.
La peligrosidad de ambas situaciones, es lo que fundamenta el aumento de la pena mínima.
Sumarios de Jurisprudencia e—a.-Tema: homicidios culposos.-
- "Encuadra en el art. 84 la conducta del médico que, en base a un diagnóstico erróneo, opera al
paciente provocándole una peritonitis a consecuencia de la cual fallece." (Fallos,
.V-258; C.C.C.).
- "La improvisación o negligencia comprende a todos los géneros de personas. La impericia se
refiere a! experto, perito o profesional." (Cámara Federal de Rosario).
- "La simple violación de reglamentos no basta para determinar que hubo culpa si no se establece
que hubo relación causal entre el acto del agente y el resultado dañoso." (Suprema Corte de
Tucumán).
- "Si el hecho se produce por culpa de la propia víctima, que obró por imprudencia, no puede
responsabilizarse al conductor del automóvil que la embiste, marchando de contramano, pues a
pesar de haberse contravenido una ordenanza municipal, no existe relación de causalidad entre
la acción así ejecutada y la consecuencia resultante. " (C.C.C. Boletín de Estadística y
Jurisprudencia de la Policía, 115, 391 y 425).
- "Comete homicidio culposo la encargada de preparación de tortas, que mezcló por falta de
atención, sustancias tóxicas con medicamentos, causándole la muerte a una persona." (Cámara
de Apelaciones de Rosario, L.L. T. 20, pág. 745).
INSTIGACIÓN Y AYUDA AL SUICIDIO.-
Suicidarse significa ‘matarse a sí mismo’ (del latín, sui: a sí mismo; caedere: matar). Años atrás, las
leyes castigaban el suicidio. La pena recaía sobre los herederos del suicida, a quienes se les privaba de
la herencia de éste. En otras oportunidades, la pena recaía sobre el propio cadáver del suicida: se lo
colgaba de una horca, se lo dejaba sin' sepultara, se le amputaban miembros, etc. Con el tiempo, estas
disposiciones se suprimieron y el suicidio y la tentativa de suicidio fueron hechos impunes.
En la actualidad, el suicidio (tentado o consumado) no constituye delito, de modo que no hay pena
para el suicida ni para sus sucesores. En cambio, es punible aquel que con sn conducta ha instigado o
ayudado a otro a suicidarse. Tal es el caso contemplado eu el art. 83 de nuestro Código Penal.
Art 83.- “Será reprimido con prisión de 1 a 4 años, el que instigare a otro al suicidio o ie ayudare a
cometerlo, si el suicidio se hubiese tentado o consumado”.
Del texto del artículo se desprenden sus requisitos:
1) Que exista instigación o ayuda.
2) Que el suicidio se haya intentado o consumado.
1) Que exista instigación o ayuda,
a) Instigar al suicidio: es determinar, inducir o persuadir a alguien a que se suicide. (Ejs: mediante
consejos, bromas de mal gusto, órdenes, etc). La instigación debe ser
dolosa-, el instigador debe actuar con la intención de crear o aumentar en el suicida, la voluntad de
matarse. La instigación debe llevarse a cabo sobre un individuo que esté en pleno goce de sus
facultades y de su voluntad, ya que si el individuo fuese un inimputable o mediase error, ignorancia,
coacción, etc., podría tratarse de un homicidio, y no de instigación.
Ejemplo: apuntar con un arma a una persona, y decirle a su padre que si no se suicida, morirá su
hijo, no es instigación, sino homicidio, dado que la resolución del suicida no ha sido voluntaria, sino
que medió coacción.
b) Ayudar al suicidio: es prestar cualquier tipo de colaboración material al suicida para que se quite
la vida. (Ejs: conseguirle el arma, proveerlo del veneno, etc). A diferencia de la instigación, en este
caso, la determinación de matarse ya ha sido tomada por el suicida; el que ayuda sólo facilita los
medios.
Quedan excluidos, por supuesto, todos los modos de colaboración que impliquen autoría del
hecho. El Di: Ure solía dar el siguiente ejemplo: supongamos que un hombre que decide suicidarse
ahorcándose, pide ayuda a un amigo; mientras éste le facilite la soga, o le ayude a subir al banco, y
aun cuando le ate la soga al cuello, su acción encuadraría como ‘ayuda al suicidio’. En cambio, sí accede
al pedido de quitarle el banquito, habrá homicidio, porque el sujeto habrá realizado el acto ejecutivo.
Igual que en la instigación, la ayuda debe ser dolosa; el que ayuda sabe que el otro quiere
suicidarse, pero igual lo ayuda. La instigación y la ayuda pueden darse juntas, sin que ello altere la
aplicación del art. 83. Ej: un hombre instiga a otro a que se suicide, y luego lo ayuda a hacerlo; la pena
que le corresponde será igualmente la del art. 83.
2) Que el suicidio se haya intentado o consumado.-
El segundo requisito que pide esta figura es que el suicidio se haya consumado, o que por lo
menos, hubiese tentativa de suicidio. En otras palabras, para que el instigador o el ayudante sean
punibles se requiere, por lo menos, que el suicidio haya tenido ‘comienzo de ejecución’; o sea: que el
suicida haya comenzado a matarse.
Participación. Tanto la instigación como la ayuda al suicidio, son susceptibles de cometerse por varias
personas. En tal caso entran a jugar los arts. 45 y 49 sobre ‘participación criminal’, en concordancia
con el art. 83.
Tentativa. La doctrina está dividida respecto a si esta figura es susceptible de tentativa. Si se admite la
tentativa, la pena del art. 83 tendida que disminuirse conforme al art. 44.
Naturaleza jurídica. Es una figura autónoma, independiente del delito de homicidio. Conforme a esto,
no participa de las agravantes ni de las atenuantes del homicidio. Ejemplo: si alguien instiga o ayuda
a que su esposa se suicide, no ve agravado su hecho por el art. 80 inc. Io, sino que, simplemente se le
aplica el art. 83.
Sumarios de Jurisprudencia cfh.- Tema; ‘instigación o ayuda al suicidio’.-
“La ley sólo castiga actos voluntarios; la instigación es un fenómeno de sugestión “querido ” por el
instigador sobre el suicida para inclinar su ánimo y llevar su acción al suicidio. Puede ejercerse por
muchos modos: por consejos, ejemplos, lecturas, etc., pero siempre con la intención y fin previstos. “
(J.A. T.7, pág. 509. Cámara de Apelaciones de Tucumán).
Homicidio suicidio.- El tema ha sido bajo el título “Homicidio consentido”; allí remitimos.
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LAS PENAS DEL ART. 172 DEL CODIGO PENAL ÍLEY 11.725 de PROPIEDAD INTELECTUAL!
42
HOMICIDIO EN RIÑA
Esta figura comprende aquellos casos en que, en una pelea en que intervienen varias personas
(riñas o agresión tumultuosa), alguien resultare muerto o herido, sin que se pueda individualizar al
autor o autores del hecho criminal.
Ante estos casos, hay dos soluciones: considerar a todos inocentes; o por el contrario, considerar
a todos culpables. Nuestro Código sigue la posición de considerar a iodos culpables, pero no a todos
los que intervinieron en la riña o agresión, sino a todos los que hayan ejercido violencia sobre la
persona del muerto o lesionado.
Art 95.- “Cuando en riña o agresión en que tomaren parte más de dos personas, resultare muerte o
Sesiones de las determinadas en ios artículos 90 y 91, sin que constare quienes las causaron, se tendrá
por autores a todos ios que ejercieron violencia sobre ia persona de! ofendido y se aplicará reclusión
o prisión de 2 a 6 años en caso de muerte y de 1 a 4 en caso de lesión".
Art. 96.- “Si las lesiones fueran las previstas en el art. 89, la pena aplicable será de 4 a 120 días de
prisión".
Según se desprende del art. 95, para que se encuadre en esta figura se deben dar los siguientes
requisitos:
Io) Que exista riña o agresión, en la que intervengan por lo menos 3 personas.
2°) Que resultare la muerte o lesión de alguien.
3o) Que no se pueda individualizar al autor de la muerte o lesión.
4o) Que estén individualizados los que ejercieron violencia sobre la víctima.
Io) Que exista riña o agresión en la que intervengan por lo menos 3 personas. Riña: es el acometimiento
recíproco. Agresión: es el acometimiento de varios contra uno. Tanto en la riña como en la agresión,
para que sea aplicable el art. 95, deben haber intervenido por lo menos 3 personas (incluida la
víctima), dado que si fuesen solamente 2 las personas intervinientes y una de ellas es herida o muere,
no habría dudas acerca de quién es el autor del delito.
Tanto la riña como la agresión deben ser súbitas, espontáneas, pues en caso contrario -es decir, si
hubiese concurrencia de voluntades- se podría dar alguna forma de participación.
2°) Que resulte la muerte o lesión de alguien
Para que la intervención en la riña o agresión sean punibles, es necesario que de ellas resultare la
muerte o lesión de alguien, (Tanto la simple riña como la simple agresión, no son punibles como delitos
pero pueden ser castigadas como contravenciones si originan escándalos. Si la agresión es con armas
se configura el delito del art. 104).
La ley no exige que el muerto o lesionado sea uno de los agresores o de los atacados, sino
simplemente que de la riña o agresión resulte alguien herido o muerto. Por lo tanto, la víctima bien
puede ser un policía que interviene para poner fin a la pelea, o un tercero ajeno a ella; tal el caso de
que un curioso reciba el proyectil disparado en la riña o agresión (conf. Núñez).
Entre la muerte o lesiones y la riña o agresión, debe haber relación causal, la muerte o lesiones
deben producirse como consecuencia de la pelea; si se hubiesen producido por otras causas ajenas a
la riña o agresión, no se daría la figura. Ejemplo: no se da la
figura si a una de las personas que está peleando, le cae por casualidad una maceta desde un balcón
y lo mata; falta en este supuesto, la relación causal.
3o) Que no se pueda individualizar al autor o autores de la muerte o lesión.- Lo que caracteriza a la
figura es que no se pueda saber quién fue el autor de la muerte o la lesión. Si se supiese, el caso
quedaría encuadrado, simplemente, en el homicidio o en las lesiones. Ante la duda acerca de quién
fue el autor del hecho, nuestro Código Penal presume que todos son culpables, pero limita la
aplicación de la pena solamente a aquellos que “ejercieron violencia sobre la persona del ofendido”.
4o) Que estén individualizados los que ejercieron violencia sobre la víctima.- El hecho de tomar parte
en la riña o agresión no basta para ser punible. Es necesario que, además de tomar parte en la pelea,
se haya ejercido violencia sobre la víctima. El que haya intervenido pero no haya ejercido violencia
sobre la víctima, conforme a nuestra ley, queda impune.
Los que hayan ejercido violencia deben ser varios, dado que, si de los que intervienen, sólo uno
hubiese ejercido violencia, él sería el autor y se le aplicarían las normas sobre homicidio o lesiones.
Penalidad.- La pena depende del resultado:
1) Si resultó la muerte de la víctima: 2 a 6 años de reclusión o prisión (art. 95).
2) Sí resultaron lesiones graves o gravísimas: 1 a 4 años de reclusión o prisión (art. 95).
3) Si resultaron lesiones leves: de 4 a 120 días de prisión (art. 96, según Ley 23.077).
ABORTO
CONCEPTO. CUESTIONES ACERCA DE SU INCRIMINACIÓN
En nuestra legislación, el aborto es un ‘delito contra las personas’ y, dentro de estos, un ‘delito
contra la vida’. De modo que el bien jurídico protegido es la vida, y más concretamente, la vida delfeto.
La ley protege la vida del feto, independientemente de la vida de la madre.
El aborto consiste en interrumpir el embarazo produciendo la muerte del feto. Así como en el
homicidio la acción consiste en ‘matar a un hombre’, en el aborto la acción consiste en ‘matar a un
feto\ sea que se lo mate dentro del seno materno, o que se lo mate por la expulsión anticipada del
seno materno.
La incriminación del aborto ha provocado argumentos a favor y en contra:
* A favor de la incriminación se ha dicho que el aborto atenta contra la vida del feto y de la madre;
que resquebraja la moral sexual; que atenta contra el orden familiar, la moral pública, el interés
demográfico, etc.
* En contra de la incriminación se ha dicho que la mujer tiene derecho a rehusar una maternidad
que no desea; que el aborto no pone en peligro la vida o la salud de la madre si es practicado por un
profesional médico; que existen factores económicos y sociales que justificarían suprimir hijos que de
antemano están condenados a la miseria; etc.
Elementos:
Para que se configure el aborto, es necesario:
1) que la acción se lleve a cabo antes del nacimiento;
2) que la mujer esté embarazada;
3) que el feto tenga vida;
4) que existan maniobras abortivas.
1) La acción se debe llevar a cabo después de producido el embarazo o gestación, careciendo de
importancia el grado de desarrollo del feto. Pero lo fundamental es que se lleve a cabo antes del
nacimiento. Si se lo mata después de comenzado el nacimiento, ya no habrá aborto sino homicidio
o, en caso de que lo mate la madre, parricidio (art. 80, inc. Io).
2) Para que haya aborto, la mujer debe estar embarazada; debe haber un feto, porque en caso
contrario faltaría el sujeto pasivo del delito. En virtud de esto, consideramos que no constituye
aborto la esterilización o expulsión del semen antes de que haya fecundación. Tampoco puede
considerarse aborto el hecho de evitar el embarazo impidiendo la fecundación del óvulo (sea
mediante pastillas anticonceptivas, espirales, diafragmas, preservativos, etc.).
3) El aborto debe llevarse a cabo contra un feto con vida, dado que si las maniobras abortivas fuesen
sobre un feto ya muerto, estaríamos ante un caso de delito imposible. El solo hecho de la expulsión
prematura del feto del seno materno, no constituye aborto si a pesar de las maniobras abortivas
y de la expulsión prematura, el feto siguiese viviendo. Si se lo mata después de la expulsión, puede
haber homicidio o parricidio, según las circunstancias del caso, pero no aborto.
4) Deben existir maniobras abortivas- Los medios utilizados para provocar el aborto pueden ser
físicos (ej: raspajes) o químicos (ej: inyecciones abortivas).
Elemento subjetivo.- El autor del aborto debe haber actuado con dolo, es decir, con la intención
directa de causar el aborto, de matar al feto, teniendo conocimiento de que la mujer estaba
embarazada. (Dolo en el aborto: conocimiento del embarazo + intención directa de matar al feto). Las
figuras de aborto de los arts. 85 (ines. 1 y 2), 86 y 88 son dolosas. Nuestro Código Penal no contempla
el aborto culposo; se limita a contemplar - en el art. 87- el aborto preterintencíonal.
DISTINTOS SUPUESTOS DEL ABORTO PROVOCADO POR LA MUJER O POR TERCEROS.- Nuestro Código Penal
contempla dos supuestos básicos de aborto: el provocado por la propia mujer embarazada y el
provocado por terceros. Dentro de estos últimos, se diferencia el aborto según sea con
consentimiento o sin consentimiento de la mujer embarazada. Se prevé también el aborto practicado
por profesionales, el aborto preterinten- cional y los casos de abortos impunes (ver Gráfico al final del
Capítulo).
ABORTOS SIN CONSENTIMIENTO Y CON CONSENTIMIENTO.-
Art. 85.- “El que causare un aborto será reprimido:
Inc. 1a: Con reclusión o prisión de 3 a 10 años, si obrare sin consentimiento de ia mujer. Esta pena
podrá elevarse hasta 15 años, si el hecho fuere seguido de la muerte de la mujer.
Inc. 2a: Con reclusión o prisión de 1 a 4 años, si obrare con consentimiento de la mujer. El máximum
de la pena se elevará a 6 años, si el hecho fuere seguido de la muerte de la mujei". La existencia o no
del consentimiento de la mujer para que se le haga el aborto, es fundamental para distinguir las
figuras. Si falta el consentimiento, el delito es más grave, porque se viola la vida del feto y, además, el
derecho dé la mujer a ser madre.
La mujer puede dar el consentimiento para que se le haga el aborto, en forma expresa o tácita:
- Hay consentimiento expreso: cuando la mujer ha manifestado verbalmente, por escrito o por
otros signos inequívocos, que accede a que un tercero le practique el aborto.
- Hay consentimiento tácito, cuando de los actos de la mujer surge con certeza que tiene la
voluntad de abortar, es decir, que permite el aborto. Ejemplos: si la mujer se internó voluntariamente
en la casa de la partera que practica abortos; o si pagó por adelantado al médico o a la partera; etc.
Si bien se admite el consentimiento tácito, no se admite el consentimiento presunto, dado que él
no permite establecer con certeza que la mujer acceda al aborto. Serían casos de consentimiento
presunto, el hecho de que la mujer haya manifestado qiie ‘no quería ser madre’, o que ‘ella en tal caso
abortaría’.
Para que el consentimiento dado por la mujer sea válido, se requiere que ella sea capaz de prestar
su consentimiento. No se exige la capacidad civil sino la capacidad penal, es decir: que sea realmente
capaz de obrar voluntariamente. Se debe tratar de una mujer mayor de 14 años, con pleno goce de
sus facultades mentales (si fuese idiota o demente, el consentimiento no tendría validez). Tampoco
debe haber mediado error, violencias ni uso de narcóticos o medios hipnóticos (estos dos últimos se
equiparan a la violencia, conf. art. 78).
Anibas formas de aborto -con consentimiento y sin consentimiento- se agravan si el aborto es
seguido deja muerte de la mujer (conf. art. 85 ines. Io y 2o), pues en estos casos, no sólo se quita la
vida al feto, sino también a la madre.
El consentimiento de la mujer, por el solo hecho de permitir que un tercero le practique el aborto,
es punible y la mujer es castigada con pena de 1 a 4 años {art. 88).
ABORTO PRACTICADO POR PROFESIONALES (O agravado por abuso de ciencia o arte)
Art. 86 (1a parte).- “Incurrirán en las penas establecidas en el artículo anterior y sufrirán, además,
inhabilitación especial por doble tiempo que e! de la condena, los médicos, cirujanos, parteras o
farmacéuticos que abusaren de su ciencia o arte para causar el aborto o cooperaren a causarlo".
Se contempla el caso del aborto practicado por profesionales del arte de curar: médicos, cirujanos,
parteras o farmacéuticos. La enumeración es taxativa, por tanto quedan excluidos aquellos que tengan
profesiones relacionadas con la medicina, pero que no están enumerados en el art. 86. Tal es el caso
de los enfermeros y practicantes.
Si bien las penas correspondientes a los profesionales son las mismas que establece el art. 85 (sin
consentimiento, inc. Io; con consentimiento, inc. 2o), la figura resulta agravada, ya que al profesional
se le aplica, además, inhabilitación especial por doble tiempo que el de ¡a condena.
La figura tiene dos particularidades: Io) somete a la misma pena al que causa el aborto y al que
coopera a causarlo, con lo cual se dejan de lado las disposiciones de la Parte General sobre
‘participación’ (ver art. 46); 2o) para que se de la figura, se requiere que el profesional haya actuado
(
con abuso de su ciencia o arte'.
No toda intervención profesional en el aborto es punible. Lo punible es que el profesional haya
practicado el aborto ‘abusando de su ciencia o arte’. Así, por ejemplo, no son punibles los casos
contemplados en los ines. Io y 2o del art. 86, ni tampoco aquéllos en
donde el médico cansó el aborto por error o falta de pericia, porqne serían casos de culpa y el aborto
culposo no está contemplado en el Código.
Por último, destacamos que la razón de la agravante en la figura que nos ocupa, radica no sólo en
la calidad profesional del autor, sino también en que haya causado el aborto ‘ abusando de su ciencia
o arte’.
ABORTOS IMPUNES: ABORTO NECESARIO, SENTIMENTAL, EUGENÉSICO.-
E1 Código, en los ines. Ioy 2o del art. 86, contempla dos casos en los cuales el aborto practicado
por un médico no es punible; el primero de esos casos es el aborto necesario o terapéutico (inc. 1°);
el segundo, es el aborto fundado en violación (inc. 2o), también denominado ‘sentimental' o
‘eugenésico\ En ambos casos se exigen dos requisitos comunes: 1°) que quien practica el aborto sea
un médico diplomado; 2o) que la mujer haya dado su consentimiento. Analizaremos en detalle los
casos de aborto impune:
ABORTO NECESARIO (O TERAPÉUTICO)
Art. 86 seg. parte (según Ley 23.077).-"... El aborto practicado por un médico diplomado con el
consentimiento de la mujer encinta, no es punible:
1s) Si se ha hecho con el fin de evitar un peligro para la vida o la salud de la madre y si este peligro
no puede ser evitado por otros medios”.
Como vemos, el aborto necesario o terapéutico es el que se realiza para salvar la vida o la salud
de la madre amenazadas por un peligro que no puede evitarse por otro medio que no sea el aborto.
Para que el aborto terapéutico sea impune, se deben dar los siguientes requisitos:
1) debe ser practicado por un médico diplomado y con el consentimiento de la mujer;
2) debe realizarse con el fin de evitar un peligro para la vida o la salud de la madre; puede tratarse de
un peligro actual (o inminente) o de un peligro futuro. Antes se exigía un grave peligro; con la ley
23.077 el término ‘grave’ se eliminó del texto,
3) que el peligro no pueda evitarse por otro medio que no sea el aborto; si el peligro pudiera evitarse
por otros medios -por ejemplo, reposo u otros métodos terapéuticos- , el aborto sería punible.
Algunos autores dicen que esta figura del art. 86 inc 1 es innecesaria pues consideran que el aborto
terapéutico es un caso de 1 estado de necesidad', por lo cual ya estaría contemplado en el art. 34 inc.
3o.
En realidad, el art. 86 inc. Io no contempla un estado de necesidad por las siguientes razones:
a) En el aborto terapéutico se exige que el sujeto activo sea un médico diplomado, y que la mujer de
su consentimiento. Ninguno de estos requisitos se piden en el estado de necesidad.
b) En el estado de necesidad, el mal amenazado debe ser inminente y grave; en el aborto terapéutico
sólo se requiere que exista un peligro, no siendo necesario que sea inminente o actual (pues puede
ser futuro), ni tampoco que el peligro sea ‘grave’ (ya que con la Ley 23.077 esta exigencia quedó
eliminada).
c) En el estado de necesidad hay que valorar los bienes, dado que se exige que el bien salvado sea de
mayor valor que el bien dañado; en el aborto terapéutico no se requiere valorar los bienes, pues
el inc. Io del art. 86 ya da mayor valor a la vida de la madre que a la del feto.
En síntesis, la figura del aborto terapéutico no contempla un estado de necesidad propiamente
dicho. Se trata de una figura con requisitos distintos al del estado de necesidad. Si el art. 86 inc. Io no
existiese, algunos casos que revistan urgencia por la inminencia del peligro, podrían encuadrar en el
estado de necesidad (Ej: el médico que al atender a la parturienta, ve que sólo uno -el hijo o la madre-
puede salvar la vida, y entonces salva a la madre). En los demás casos, encuadrar el aborto terapéutico
en el art. 34 inc. 3o, sería una solución forzada.
ABORTO FUNDADO EN VIOLACIÓN: SENTIMENTAL Y EUGENÉSICO
Art. 86 segunda parte (según Ley 23.077).-"... El aborto practicado por un médico diplomado con el
consentimiento de la mujer encinta, no es punible:
29} Si el embarazo proviene de una violación o de un atentado a! pudor cometido sobre una mujer
idiota o demente. En este caso, el consentimiento de su representante legal deberá ser requerido para
ei aborto”.
Sobre la interpretación de este inc. 2) hay dos posiciones:
a) Amplia: sostiene que el aborto es impune tanto cuando el embarazo proviene de una violación
(aunque se trate de una mujer mentalmente sana: aborto sentimental) o de un atentado al pudor
cometido sobre una mujer idiota o demente: (aborto eugenésico).
b) Restrictiva: para que el aborto sea impune se requiere en todos los casos (haya violación o
atentado al pudor) que se trate de una mujer idiota o demente. Solo admiten la impunidad para el
aborto eugenésico.
- Aborto sentimental', es el que se lleva a cabo sobre una mujer con facultades mentales sanas,
pero que ha sido violada. La posición amplia considera que este aborto es impune porque la mujer fue
víctima de un delito: fue violada; y dado que su maternidad le fue impuesta violentamente, consideran
justo que no se la obligue a tener el hijo y se le permita abortar. Para practicar el aborto es necesario
el consentimiento de la mujer violada.
- Aborto eugenésico: es el que se practica sobre una mujer idiota o demente para evitar un hijo
con serias incapacidades físicas y mentales. El aborto es impune si la mujer idiota o demente ha
quedado embarazada a raíz de una violación o de un ultraje al pudor (conf. art. 86 inc. 2o). Para
practicar el aborto se requiere el consentimiento del representante legal de la mujer, ya que ella -por
ser idiota o demente- no puede prestarlo válidamente.
Bajo el régimen de la Ley 21,338, para que el aborto fundado en violación -se tratase de una menor,
de una idiota o de una demente- no fuese punible, se exigía que antes de practicarse el aborto se
hubiese iniciado la acción penal correspondiente. De esta manera se evitaba que la ley fuese burlada
alegándose violaciones inexistentes. La Ley 23.077 eliminó esta exigencia.
Los requisitos del ‘aborto fundado en violación’ son:
1) Que el aborto sea practicado por médico diplomado y con el consentimiento de la mujer. Si se
trata de una menor, una idiota o una demente, se requiere el consentimiento de su representante
legal.
2) Que el embarazo provenga de una violación o de un atentado el pudor.
ABORTO PRETERINTENCIONAL (ART. 87).-
Todas las figuras del aborto vistas hasta aquí, eran intencionales: el autor actuaba con la intención
de causar el aborto; pero el Código también contempla y castiga un caso en que no hubo intención o
propósito de causarlo; o sea, un caso donde el resultado va más allá de lo querido por el autor. Es el
caso del ‘aborto preterintencional’, del art. 87.
Art. 87.- "Será reprimido con prisión de 6 meses a 2 años, e! que con violencia causare un aborto sin
haber tenido el propósito de causarlo, si ei estado del embarazo de la paciente fuere notorio o ie
constare".
Los requisitos del aborto preterintencional son los siguientes:
Io) Que el autor haya ejercido violencia sobre la mujer.- Por ‘violencias’ deben entenderse los
malos tratos, traumatismos, golpes, etc., y también el uso de medios hipnóticos o narcóticos, pues
conforme al art. 78, estos se equiparan a la ‘violencia’. Las violencias deben dirigirse contra la mujer,
y no sobre el feto, pues de lo contrario no se podría decir que no hubo intención de causar el aborto.
En be las violencias y el aborto debe haber relación causal-, las violencias deben ser la causa que
originó la muerte del feto, dentro o fuera del seno materno. .
Si las violencias, aparte de causar la muerte del feto, ocasionaren lesiones a la mujer, quedarían
absorbidas por el delito de aborto, si son lesiones leves; pero si son graves o gravísimas, serían
aplicables las penas de los arts. 90 y 91 (Oderígo, C.P. Anotado).
2o) Que el autor no haya tenido el propósito de causar el aborto.- Este requisito de carácter
subjetivo, es fundamental para caracterizar el aborto preterintencional. Al respecto dice Núñez: “Este
hecho no se diferencia del aborto común por el medio empleado por el autor, pues el aborto común
también se puede cometer usándose violencia. Tampoco se diferencia por el resultado, porque éste
es el mismo en ambos delitos”. La diferencia esencial -agrega Núñez-, radica en que el aborto común
se caracteriza por el propósito de causarlo; en cambio, en el aborto del art. 87, no existe tal propósito.
3 o) Que el embarazo sea notorio ole constare.- El resultado debe ser previsible para el autor. Por
eso, la ley pide que el embarazo sea '‘notorio', es decir, manifiesto, evidente, que se pueda advertir
sin esfuerzo; o en caso contrario, que al autor ‘le constare’ dicho estado, de modo tal que no queden
dudas de que él sabía que la mujer estaba embarazada, y de que era previsible que por las violencias
perdiese al hijo. Si el embarazo no le constare ni fuese notorio, habría aborto culposo, y como ya
expresáramos anteriormente, éste no está contemplado en el Código.
ABORTO PROPIO Y DAR CONSENTIMIENTO A OTRO PARA EL PROPIO ABORTO (ART. 88).- Si la mujer se causare a sí
misma, íntencionalmente, el aborto, será punible con prisión de 1 a 4 años. La misma pena le
corresponderá por el solo hecho de dar su consentimiento a un tercero para que le practique el aborto.
Art. 88.- “Será reprimida con prisión de 1 a 4 años, la mujer que causare su propio aborto o consintiere
en que otro se lo causare,..."
El delito de ‘aborto propio’ requiere que la mujer realice actos tendientes a consumar el aborto.
Al igual que en los casos de aborto común, debe existir el propósito o intención de causar el aborto.
Los actos de la mujer -tales como esfuerzos, caídas, intoxica-
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ciones por drogas, etc.- realizados sin intención de causarse el aborto, no son punibles aunque la mujer
al realizarlos haya podido imaginarse el resultado.
Con respecto al consentimiento, a sus distintas formas admitidas (expreso o tácito) y a los
requisitos para que sea válido, remitimos a lo dicho al tratar ‘aborto con consentimiento’.
TENTATIVA DE LA MUJER: razones que fundamentan la impunidad.- Art. 88.* ('in fine’): La tentativa
de ia mujer no es punible".
Cuando la propia mujer embarazada es la que comienza la ejecución del aborto, la tentativa es
impune. Esa impunidad alcanza a toda forma de tentativa, esto es, tanto al caso de delito imposible
(que es muy frecuente, ya sea por no existir embarazo, o por inidoneidad del medio empleado), como
al caso de frustración (el feto permanece con vida)”.
Los fundamentos de esta impunidad están expresadas en la Exposición de Motivos del Proyecto
de 1891 y son las mismas que se dan respecto de los delitos contra la honestidad: la iniciación de un
juicio por tentativa de aborto, llevaría inevitablemente el escándalo y la turbación a una familia, sin
utilidad apreciable para la sociedad.
Siendo impune la tentativa de la mujer, podemos preguntamos si los que cooperan con ella a
tentar el aborto (cómplices) son o no punibles. En general se acepta que los cómplices de la mujer en
la tentativa de su propio aborto, no son punibles. Pero ellos deben limitarse a ser cómplices, es decir,
a prestar una ayuda; pues si su participación fuese la de coautores, ya no se trataría de ‘tentativa de
aborto propio’, sino de ‘tentativa de aborto con consentimiento’ (art. 85, inc. 2o).
Los fundamentos de- la impunidad de los cómplices, son los mismos que se emplean para la
tentativa de ía mujer: si se iniciara proceso contra los cómplices, también se produciría el escándalo y
la turbación en una familia, sin utilidad apreciable para la sociedad.
Sumarios de Jurisprudencia es .-Tema: aborto.-
- "No puede instruirse sumario criminal en contra de una mujer que baya causado su propio aborto
o consentido en que otro se lo causare, en base a la denuncia hecha por un profesional del arte
de curar que haya conocido el hecho en ejercicio de su profesión o empleo, pero sí corresponde
hacerlo en lodos los casos respecto de sus coautores, instigadores o cómplices” (CN Crim y Corree,
en pleno 26/08/1966).
- "Para cometer el delito de aborto es requisito esencial que exista embarazo, por lo cual es
tentativa de delito imposible la acción del tercero tendiente a provocar el aborto de una mujer no
embarazada" (C.C.C., J.A., T. IV, pág. 896).
- "Comete delito de homicidio y no de aborto, quien mata a una criatura viva nacida mediante,
aborto provocado" (Suprema Corte de Tucumán, J.A., L,L. T, IV, pág.. 492),
- "El aborto se consuma, a los efectos penales, con la interrupción dolosa del proceso normal de la
gestación, sin que sea condición necesaria, que se exteriorice con la expulsión violenta del feto
del útero materno, pues lo que configura el delito es la interrupción provocada del embarazo
seguida de la muerte del feto" (C.C.C., J.A., 66-306).