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psicoanálisis y cultura
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significante
y GOCE en el pensamiento político
Un abordaje desde Ernesto Laclau y Slavoj Zizek (*)

martina sosa
E l objetivo de este trabajo es mostrar como
Ernesto Laclau y Slavoj Zizek ponen en juego
ingrid sarchman
la noción psicoanalítica de goce y su articulación con
lo discursivo como herramienta para el análisis
político. Esta primera aproximación a los conceptos
en los que se presenta la articulación —tales como,
objeto a, superyó, identificación, fantasía y síntoma— Desde este punto de vista, el interés de las
forma parte de una indagación más amplia sobre propuestas de Laclau y Zizek radica en que, en el terreno
aquellas nociones teóricas del psicoanálisis que nos de articulación entre marxismo y psicoanálisis que
permitan dar cuenta de la constitución de los sujetos inauguró Althusser, esbozan categorías para pensar los
políticos y sus modalidades de acción e intervención sujetos, su constitución y sus formas de intervención
en el espacio público. que ponen en cuestión las bases racionales de la acción e
En la actualidad, una buena cantidad de incorporan la dimensión afectiva como un factor central
estudios se orientan a subrayar la creciente visibilidad para el estudio de las prácticas políticas.
de las denominadas “crisis de representación” o Ahora bien, la reflexión sobre el goce y su lugar
“crisis de los partidos políticos”, el clientelismo, el como punto de sostén no significante de las significaciones es uno
populismo o las nuevas formas de protesta social de los ejes en torno de los cuales se organiza buena parte
(asambleas, piquetes, cacerolazos, marchas del de las herramientas teóricas del psicoanálisis, a las que
silencio, etc.). No cabe duda de que estos fenómenos ambos autores ponen en juego para pensar el papel de la
pueden leerse como indicios de una modificación del dimensión afectiva en los procesos políticos. Tal como
campo político y de las formas de participación vamos a desplegar a continuación, es posible identificar
ciudadana en las democracias contemporáneas. dos líneas de exploración a partir de como Laclau y
Sin embargo, desde el punto de vista teórico Zizek recuperan el goce como factor político. En primer
predominante en la ciencia política, que se limita a
concebir las medidas de gobierno en términos de
administración eficiente y que pone en paridad al
análisis de la participación ciudadana con el sondeo de
opiniones individuales, estos fenómenos aparecen
como marginales, enigmáticos y hasta irracionales,
Para examinar aquello que resulta impensable si se
supone que los sujetos políticos son capaces de
comparar beneficios y perjuicios guiados por
elecciones racionales, consideramos ineludible
explorar los aportes que puede brindar el psicoanálisis
a la construcción de herramientas teóricas para el
análisis político.

* Escrito publicado en el libro "Sujeto, polí ca, psicoanálisis". Sergio


Cale (compilador) Prometeo libros.2011
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lugar, ellos encuentran en los conceptos lacanianos una página/02


manera de concebir la estructura de la objetividad que
resulta condición de posibilidad de la emergencia de la
política y la constitución de sus sujetos. En este sentido, la vínculos libidinales y se relacionan de manera
lógica del objeto a en su relación con la noción lacaniana de directa con el enamoramiento. Tal como lo destaca
Cosa primordial en Lacan y la concepción del superyó Laclau, “los lazos emocionales que unen al grupo
como reverso de la ley en Zizek, apuntan a la son, obviamente, pulsiones de amor que se han
conceptualización de una totalidad no suturada que se desviado de su objeto original y que siguen, de
distancia tanto del esencialismo como del acuerdo con Freud, un modelo muy preciso: el de
postestructuralismo. En segundo lugar consideramos que, las identificaciones”.(4)
aun cuando no se encuentran desplegados y Laclau encuentra en la conceptualización
sistematizados sus alcance» en el análisis social, las freudiana dos lógicas sociales que intervienen con
nociones de identificación, fantasía y síntoma pueden ser diversos grados en la configuración de cualquier
fructíferas para interrogar las modalidades de intervención lazo social: el investimento de la figura de una
política de los sujetos descentrados que estos autores persona o una idea que se coloca fuera de la
suponen. comunidad y en función de la cual se trazan sus
límites, o la introyección de este “objeto” como parte
ERNESTO LACLAU: LA RAZÓN POPULISTA de la identidad de la propia comunidad. En esta
primera referencia al psicoanálisis, si bien todavía
En La razón populista(1), guiado por una no se pone en juego la categoría de goce como tal,
indagación en torno a “la lógica de formación de las aparecen dos elementos fundamentales para
identidades colectivas”, Laclau expone la importancia del nuestro indagación: la centralidad del afecto (de las
afecto en la configuración de las relaciones sociales y de la mociones pulsionales) y de los procesos de
productividad de la nominación en la constitución de las identificación para pensar la lógica política y los
identidades colectivas en el terreno teórico, tramado éste modos de constitución de sus sujetos. Esto supone
por la concepción de lo social como discursivo, la lógica de pensar los sujetos políticos ya no como un dato
la diferencia y de la equivalencia, los significantes vacíos y primario sino como efecto del proceso de
flotantes y la articulación hegemónica que ya había identificación que, por definición, se sostiene en
delineado en Hegemonía y estrategia socialista.(2) Los dos ejes una ligazón libidinal.
en los que se apoya esta reflexión son la noción freudiana
de identificación —“la exteriorización más temprana de un lazo EL objeto a Y La Cosa
afectivo con otra persona”(3)—, y la lógica del objeto a que, en
tanto objeto de satisfacción pulsional, constituye para El punto de partida para la incorporación
Lacan una particularidad capaz de encarnar la totalidad de la categoría de goce es la recuperación de la
perdida. reflexión de Lacan sobre la productividad de la
nominación. Laclau destaca el carácter performativo
LA PSICOLOGÍA DE LAS MASAS DE FREUD de los significantes que en la operación de
nominación, lejos de “nombrar” algo preexistente,
En su recorrido por las perspectivas teóricas que constituyen el objeto; en el caso que nos interesa,
en el siglo XIX se enfocaron en el comportamiento la unidad de un sujeto colectivo como tal.
político de las masas, Laclau rescata la manera en que Laclau sostiene que para explicar esta
Freud apela a la libido como categoría clave para explicar el capacidad del nombre de tornarse en fundamento
vínculo social. Los vínculos sociales son concebidos como de la cosa es necesario “explorar la cuestión desde
dos ángulos sucesivos: el primero tiene que ver con
las operaciones significantes que se requieren para
1 Laclau, E., La razón populista, Buenos Aires, FCE, 2005. que un nombre desempeñe tal rol; el segundo, con
2 Mou e, C. y Laclau, E., Hegemonía y estrategia socialista. Hacia una la fuerza que, por detrás de esas operaciones, las
radicalización de la democracia, Buenos Aires, FCE, 2004. hace posibles”.(5)
3 Freud, S., “Psicología de las masas y análisis del yo”, en Obras completasa,
p. 102, citado por Laclau, E. op. cit., 2005, p. 77.
4 Laclau, E. op. cit., 2005, p. 77.
5 Laclau, E., op. cit., 2005, p. 131. 258
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Esta segunda cuestión que Laclau denomina “investidura


radical” es la que nos va a interesar en la presente indagación. Cuando
un significante puro ocupa el lugar de designar a la comunidad, no lo
hace a través de conexiones lógico-conceptuales, sino que lo hace a
través de operaciones atributivo-performativas. No hay ninguna
propiedad del significante que permita explicar la manera en que éste
pasa a nombrar/constituir la unidad de una comunidad. Esta capacidad
performativa solo se explica por la investidura de la que es objeto.
Laclau sostiene que en cualquier formación discursiva la
dimensión de significación y la dimensión afectiva se articulan. Sin
embargo, en este caso lo que particularmente le interesa es buscar
herramientas para explicar el modo en que esta dimensión afectiva
interviene para que un elemento particular pueda ocupar el lugar de la
universalidad imposible.
A través de las elaboraciones de Joan Copjec(6), Laclau realiza
una investigación que va desde la noción freudiana de pulsión hacia el
objeto a lacaniano. El argumento que une ambos conceptos es que la
pulsión apunta hacia una ilusión retrospectiva, una plenitud mítica
identificada con la diada primordial madre/hijo que, ilusoriamente,
contiene todo y es autosuficiente. La noción lacaniana de das Ding (la
Cosa) alude, más específicamente, a ese goce irremediablemente
perdido que une a la madre primordial y que, al ser irrepresentable,
genera una brecha en el orden significante. Lo fundamental es que esta
pérdida del goce primordial introduce un vacío en el orden del Ser.
La particularidad de estos objetos en los que quedan rastros
del goce perdido es que, lejos de vivirse como parciales, toman el lugar
de la Cosa. Lacan denomina “sublimación” al proceso por el cual un
objeto parcial se convierte en la totalidad que estructura la escena en la
que se planta el sujeto; proceso por el cual un objeto puede elevarse al
lugar de la Cosa. Entonces, no se trata de que el objeto parcial evoque o
represente la totalidad ausente sino que se convierte en su nombre
propio. El objeto en el que la pulsión se satisface, por lo tanto, se
convierte en una parte que es el todo. Llegados a este punto, tenemos
todos los elementos para volver sobre la noción de “investidura
radical”. Según Laclau: “…no hay nada en la materialidad de las partes
particulares que predetermine a una u otra a funcionar como totalidad.
No obstante, una vez que una parte ha asumido tal función, es su misma
materialidad como parte la que se vuelve fuente de goce. [...] El objeto
de la investidura puede ser contingente, pero ciertamente no es
indiferente, no puede ser cambiado a voluntad. Con esto logramos una
explicación completa de lo que significa investidura radical: el hacer de
un objeto la encarnación de una plenitud mítica. El afecto (es decir, el
goce) constituye la esencia misma de la investidura, mientras que su
carácter contingente da cuenta del carácter radical de la fórmula”.(7)

6 Es posible leer el análisis completo de Joan Copjec sobre la relación entre la Cosa y el objeto a, así como sus implicancias para la teoría social, en
sus libros Imaginemos que la mujer no existe. É ca y sublimación (Buenos Aires, FCE, 2006) y El sexo y la eutanasia de la razón. Ensayos sobre el
amor y la diferencia (Buenos Aires, Paidós, 2006).
7 Laclau, E., op. cit., 2005, p. 148.
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En este sentido, Laclau considera que el objeto a lacaniano constitu-
ye un elemento clave de la ontología social. La idea de que la sociedad
—como totalidad suturada— es imposible, y que por lo tanto es siempre un
elemento particular el que encarna inadecuadamente esa totalidad, recorre
todos sus trabajos desde Hegemonía y estrategia socialista hasta La razón populista.
En este último libro, la lógica del objeto a le permite a Laclau posicionarse
tanto frente a las posturas del esencialismo como frente a las nominalistas
apoyándose en la noción lacaniana de lo real pulsional que, como imposibilidad
transhitórica, impone sus condiciones a las formaciones discursivas históricas
que operan como suplencias. La lógica del objeto a, entonces, le ayuda a
concebir una totalidad/universalidad que, indefectiblemente, es
nombrada/constituida por una parte que al ser investida libidinalmente
encarna su plenitud imposible.

Slavoj Zizek: el goce en sus dos instancias

La noción de goce como factor político es expuesta por Zizek de


dos maneras: como empuje del proceso de identificación por el que se cons-
tituyen los sujetos políticos, y como fuerza articuladora de las configura-
ciones subjetivas de sentido que enmarcan y moldean sus intervenciones
políticas. En ambos casos se trata de un plus, de un exceso no significante que
funciona como motor del funcionamiento de lo social.
Para ubicar estos abordajes en un espacio común, vamos a
desplegar tres ejes: a) el goce como reverso de la Ley, b) la fantasía como fijación del goce,
y c) el síntoma como lugar de confluencia de ambos.

a) El goce como reverso de la Ley

En la introducción de Las metástasis del goce(8) Zizek señala al goce 8 Zizek, S. Las metástasis del goce. Seis
como “factor político”. ¿Qué significa esto?, simplemente que el goce ensayos sobre la mujer y la causalidad,
Buenos Aires, Paidós, 2003.
cumple un rol constitutivo en cualquier formación social y uno de sus modos 9 La idea de “violencia” debe entenderse
de evidenciarse es la violencia.(9) en un sen do amplio. No nos estamos
Esta hipótesis plantea dos problemas. Por un lado obliga a revisar refiriendo sólo a lo que, por ejemplo, se
los supuestos de la política en un sentido tradicional. Si la democracia en- en ende como violencia sica que
algunos pueden ejercer sobre otros, sino
cuentra su fundamento en algo que está más allá de la razón (la violencia que, más bien, el carácter violento debe
entendida desde ese lugar), es necesario, entonces, dar cuenta de las verse contrapuesto a otro carácter: el
formaciones discursivas que ocultan este núcleo real pulsional. Por otro lado, racional. La violencia debe leerse como
al ponerse en duda el edificio de la razón se necesitan nuevos fundamentos pulsión (irracional) tal como en ende el
psicoanálisis, es decir, cons tu va.
que hagan inteligible la realidad social. Algo así como una teoría política a 10 Cuando algo inesperado sucede la
posteriori(10) que logre explicar los modos de funcionamiento de la sinrazón al teoría polí ca tradicional no puede
interior de la razón. negar la evidencia. Es en ese momento
Zizek encuentra que la emergencia de lo que en apariencia es cuando, sobre el hecho concreto, es
irracional se encuentra en los límites de la Ley pública. Así afirma que el necesario “decir algo”. Una teoría que
acepta el carácter irracional como
superyó, como objeto del psicoanálisis, emerge cuando, articulada en un condición de posibilidad de la razón se
discurso específico, fracasa la Ley pública. Es en este fracaso donde se debe orienta en ese sen do.
buscar su “apoyo ilegal”.
Ahora bien, ¿qué quiere decir que fracasa? Simplemente dice que la
cadena significante llega a un punto ciego, a aquel donde el sentido se apoya
en el sin-sentido, y en que se juega algo del orden del goce. Y este núcleo real
pulsional es constitutivo de lo social, aunque su funcionamiento esté por
definición velado.
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Lo planteado hasta aquí nos orienta en una misma dirección: el fun-


cionamiento de lo social está basado en un exceso, en una contracara violenta e
imposible que paradójicamente garantiza que las cosas marchen solas.(11) Esto
nos permite concluir parcialmente que lo que mantiene la ilusión de “unidad
social” no es la Ley normal, sino la identificación con una forma específica de
trasgresión y suspensión de la ley: el superyó como forma de goce.
Esta oposición de Ley simbólica y superyó apunta a la tensión entre el
significado (que siempre es ideológico) y lo no significante: el goce, que lo
infiltra y lo sostiene. Así, mientras la Ley simbólica despliega el sentido, el
superyó proporciona el soporte (no admitido) de ese mismo sentido. De esta
manera el superyó se constituye no sólo como el fundamento a-significante de
la ilusión de completitud (la que se encuentra del lado de la Ley), sino que al
mismo tiempo opera como condición de posibilidad para la constitución de los
sujetos políticos.

b-) La fantasía ideológica como fijación del goce

La fantasía ideológica aparece como respuesta parcial y contingente


(pero en apariencia completa y necesaria) fijando el goce, que por definición
escapa a la cadena simbólica, a un punto significante. Esta fijación debe ser
entendida en dos momentos no cronológicos sino lógicos. En relación con esto
Zizek señala que “[el goce] en el campo del significante se puede detectar a
través de los agujeros y de las incongruencias de este campo […]”(12) Ahora
bien, ¿a qué remiten estos espacios vados?: simplemente a la evidencia de una
falta, la falta en el Otro, la que, en el mismo movimiento, lo ubica también como
deseante, como incompleto. Frente a la falta en el Otro, aparece la fantasía 11 Alusión a lo señalado por Althusser en
funcionado como “significación absoluta”. Zizek insiste en que la fantasía Ideología y aparatos ideológicos de
Estado. Freud y Lacan, Buenos Aires,
ideológica “es el marco a través del cual tenemos experiencia del mundo como Nueva Visión, 1970.
congruente y significativo”.(13) 12 Zizek, S. “El sublime objeto de la
Además, $ esa definición le sirve a Zizek para criticar la noción de ideología”, Buenos Aires, Siglo XXI, 2003,
interpelación althusseriana(14), señalando que no basta saber que los sujetos p. 168.
responden a la interpelación, que es necesario saber por qué responden a ella. 13 Ibídem, p. 169.
14 Althusser, L., op. cit., 1970.
No se puede formar cualquier metáfora social, es necesario un soporte 15 Zizek retoma el concepto “evacuación
fantasmático que la haga surgir. Sin embargo, el intento de evitar la del goce” de Jacques-Alain Miller,
1
confrontación con el goce del Otro por medio de la fantasía' , que lo articula en definiéndolo como el momento en el
una trama simbólica-imaginaria, nunca es una operación completamente que la fantasía (significante) llenando el
lugar del vacío (lo no significante) evacúa
lograda: “…siempre hay algunos restos, oasis de goce [...] fragmentos todavía el goce: pero “...esta «evacuación»
penetrados de goce —y son precisamente estos remanentes a los que está ligada nunca se lleva a cabo del todo;
la pulsión freudiana: circula, pulsa en tomo a ellos”.(16) esparcidos por el desierto del Otro
Aquí llegamos a un punto clave para nuestro análisis, el goce como simbólico, siempre hay algunos restos,
oasis de goce”. Véase Zizek, S. op. cit.,
pulsión, como movimiento irracional que apunta a la satisfacción, aparece 2003, p. 169.
como el motor y el sostén de la configuración de sentido en la que se tramita. La 16 Ibídem, p. 169.
fantasía funciona como un dique y un sostén parcial del movimiento pulsional 17 Zizek, S. op. cit., 2005, p. 170.
ilimitado, y por la misma razón sirve como categoría analítica para dar cuenta
del funcionamiento de esta dinámica. La fantasía, entonces, brinda las
coordenadas para tramitar aquello que, por definición, le resulta inaccesible al
sujeto. “La fantasía encubre el hecho de que el Otro, el orden simbólico, está
estructurado en torno a alguna imposibilidad traumática, en torno a algo que no
puede ser simbolizado —es decir, lo real de la jouissance: a través de la fantasía la
jouissance se «gentrifica».”(17)
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c-) La confluencia en el síntoma página/06


En esta segunda parte de nuestro trabajo
intentamos hacer accesible la noción de goce ALGUNAS CONCLUSIONES: límites e
desde dos ejes, y es en el síntoma donde ambos se
hacen legibles. Señala Zizek al respecto, interrogantes
retomando a Lacan, que el síntoma se define como
metáfora plena de sentido funcionando a la Los diálogos que desde la filosofía despliegan
manera de una evidencia, de una fisura, de “un Laclau y Zizek con el psicoanálisis se concentra
cierto desequilibrio «patológico» que desmiente el principalmente en un punto: cómo concibe lo social como
universalismo de «los derechos y deberes»”(18) una totalidad no-suturada. En este terreno, la apropiación
burgueses. Pero este carácter particular debe ser del psicoanálisis y su concepción de lo real como motor de
asumido como constitutivo de lo social. En ese la incesante escritura simbólica resultan sumamente
sentido es que Zizek señala que cada universal fructíferas. Sin embargo, en el caso de Laclau las nociones
ideológico (igualdad, libertad, justicia, etc.) es falso que retoma del psicoanálisis no lo llevan a avanzar en la
en la medida que incluye necesariamente un caso construcción de herramientas teóricas que iluminen el
específico que rompe su unidad (y que al mismo papel de la subjetividad. Si bien el tratamiento de la carga
tiempo funciona como su condición de libidinal que conlleva la identificación, o el goce
posibilidad). El síntoma, al irrumpir como involucrado en la satisfacción pulsional, nos indican un
excepción, niega su carácter constitutivo y crea la camino para la indagación de la participación de la
ilusión de que “sin él estaríamos mejor”. Así como dimensión afectiva en las prácticas políticas, nos
el superyó localizado en una zona obscura preguntamos en qué sentido el autor da un paso más allá
garantiza la ilusión de totalidad, el síntoma, un de afirmar su centralidad. Zizek, en cambio, presenta las
falso externo, permite fundar una identidad plena. nociones de identificación, fantasía y síntoma que pueden
En cuanto a su relación con la fantasía resultar de interés para analizar las intervenciones políticas
encontramos que el síntoma se localiza en de los sujetos necesariamente constituidos por la
“solidaridad” con ella toda vez que permite la interpelación. De todas maneras el planteo de Zizek,
materialización de la propia fantasía. Al respecto apoyado en la lógica del ejemplo, no logra una
leemos: “síntoma es una formación significante sistematización de los conceptos propuestos que los
que «se rebasa a sí misma» camino a la vuelva operativos para el análisis político.
interpretación —esto es, puede ser analizada—, La exploración realizada, cabe por último decir,
fantasía es una construcción inerte que no puede deja abiertas algunas interrogaciones en cuanto a los
ser analizada, que resiste a la interpretación”.(19) alcances y los límites de la relación entre psicoanálisis y
En otras palabras, síntoma es la materialización filosofía política. La indagación sobre la dimensión
mediante la cual la fantasía puede ser abordada, y afectiva de los fenómenos políticos puede apoyarse en el
organiza las intervenciones políticas en una psicoanálisis en la medida que supone un sujeto siempre
“escena” susceptible de interpretación. social. Sin embargo, es necesario preguntarse hasta qué
punto el sujeto político es enteramente homologable con
el sujeto de la clínica que se encuentra en la base de
18 Ibídem, p. 47. muchos de los conceptos elaborados por el psicoanálisis.
19 Ibídem, p. 109.