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LUJOS DE ALIMENTOS

Gourmet es un vocablo francés traducido por la Real Academia Española


(RAE) como gastrónomo, una persona entendida en gastronomía o aficionada a
las comidas exquisitas. El término se utiliza como adjetivo para calificar a
aquellas comidas de elaboración refinada.

Lo gourmet, por lo tanto, está asociado a lo más excelso de la gastronomía. La


calidad de los ingredientes y la forma de preparación es lo que determina que un
plato sea considerado gourmet o no.

Los alimentos gourmet son aquellas preparaciones que han sido elaborados con
ingredientes exquisitamente seleccionados, con exhaustivos cuidados de higiene y
de las propiedades organolépticas; además han sido elaborados por personas
que, después de muchos años de experiencia y una clara pasión por la alta
cocina, están preparados para ofrecer un producto que pueda ser consumido por
alguien que realmente aprecie su calidad y delicadeza.

De todas formas es necesario mencionar que los productos gourmet no son


necesariamente los más caros y exclusivos, sino aquellos que provienen de una
respetable recolección o elaboración, independientemente de su precio. Pueden
pertenecer a esta clasificación tanto una manzana del mercado como un plato del
restaurante más caro de París.

La mayoría de los productos artesanales también pertenecen a esta clasificación,


ya que han sido elaborados cuidadosamente por personas que aman su trabajo y
desean ofrecer un producto de calidad; aún aquéllos que poseen aditivos para
su conservación (siempre y cuando éstos no influyan en la calidad organoléptica)
pueden ser productos gourmet.
Niveles de la pirámide nutricional o alimenticia

Esta representación, también conocida como pirámide del buen comer o


alimentaria, se divide en cuatro niveles:

Primer nivel

– El primer nivel de la pirámide del buen comer corresponde a los cereales,


pastas, arroz, harinas (harina de avena, etc.), pan, etc. Se recomienda elegir la
versión integral en lugar de la refinada. Se trata de alimentos ricos en hidratos de
carbono complejos.

Segundo nivel

– El segundo nivel se encuentra integrado por alimentos ricos en fibra,


vitaminas y minerales. Este es el nivel de las frutas y las verduras (este nivel se
encuentra dividido en dos mitades). Debemos consumir al menos cinco raciones
diarias.

Tercer nivel

– El tercer nivel se encuentra también dividido en dos: Por una parte


encontramos a la leche y sus derivados (queso, yogur…) y por otro lado
encontramos la carne (carnes blancas o rojas), el pescado o el marisco, los
huevos, frutos secos y legumbres. Se trata de alimentos ricos en proteínas pero
también en minerales esenciales como hierro y calcio. Debemos ingerir al menos
de dos a tres raciones al día de este grupo de alimentos.

Cuarto nivel

– El cuarto nivel es la punta de la pirámide alimentaria, eso significa que se


trata de alimentos que debemos consumir con moderación. Aquí se encuentran las
grasas, los dulces, la repostería, los refrescos con gas y azucarados. Lógicamente
son alimentos de consumo ocasional ya que aportan muy pocos nutrientes y sí
muchas calorías vacías.
DIETA BALANCEADA

Una dieta balanceada o equilibrada es aquella que a través de los alimentos que
forman parte de cada una de las comidas aporta nutrientes en las proporciones
que el organismo sano necesita para su buen funcionamiento.

Cuando el cuerpo (organismo) procesa los componentes de los alimentos (aparte


de las fibras), estos proporcionan la energía (calorías) necesaria para que cada
parte del cuerpo cumpla con sus funciones, así como vitaminas y minerales para
que dichos procesos se lleven a cabo como es debido.

Existen distintos tipos de componentes en los alimentos:

• Los primeros aportan energía y se llaman macronutrientes, que se dividen en


carbohidratos, proteínas, y grasas.

• El segundo tipo de componentes está constituido por las vitaminas y los


minerales, estos son necesarios en cantidades mucho menores y por eso se les
llama micronutrientes.

Algunos de ellos se requieren en pocas cantidades, por ejemplo el cobre, el


magnesio, etcétera, que se agrupan bajo el nombre de oligoelementos.

Ningún producto alimenticio en su condición natural es fuente de solo un nutriente


o nutrimento. Para efecto práctico, se ha agrupado los alimentos sobre la base del
nutriente predominante en su composición. Así, los alimentos de origen animal son
fuente óptima de proteínas de buena calidad.

Los cereales, raíces y tubérculos (yuca, papas) son fuentes de carbohidratos, los
aceites, mantequillas, margarinas son fuentes de grasas. Además de proteínas de
buena calidad, los alimentos de origen animal contienen grasa de diversos tipos
cuyo exceso causa efectos inconvenientes que pueden hasta sobrepasar los
beneficios de las proteínas si se consumen estos en grandes cantidades, como
sucede en muchas dietas no balanceadas, por ejemplo las dietas muy altas en
proteínas o las muy bajas en carbohidratos.