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Problemas de la definición de problemas en el análisis de

políticas (Bardach, 1993)


Carlos Castillo Peralta (2018).

Resumen

Un problema es una situación, fenómeno, hecho social, que se presenta en la sociedad (o


en una parte de la sociedad) como causa de insatisfacción, aflicción, descontento, moles-
tia, infelicidad, conflictos, etc., el cual debe ser definido, acotado y estudiado para llegar
a una o más soluciones del mismo.

La definición del problema es ardua, pero saber encontrar las soluciones es realmente el
reto del análisis y diseño de políticas públicas.

No obstante, tomar en cuenta ciertas precauciones y conocer cuales son las dificultades
que se pueden presentar al definir los problemas en el análisis de políticas públicas, ayu-
dan mucho a encontrar las soluciones.

Algunas de las dificultades que se pueden presentar al definir los problemas en el análisis
de políticas públicas son las siguientes:

 Suboptimización.
 Evaluación de los sentimientos ciudadanos.
 Desempaque de las cuestiones.
 Legitimización de los problemas.

La suboptimización se refiere a atender el problema menor y no abarcar la cuestión mayor,


descuidando así que los problemas están interrelacionados (por lo general un problema
forma parte de por lo menos tres o cuatro sistemas de acción más amplios y más impor-
tantes) y que obedecen a la complejidad del mundo. Es decir, existe suboptimización
cuando el analista recorta o delimita demasiado un problema, en cuyo caso siempre es
posible encontrar la mejor solución para el problema menor (óptimo local) y perder de
vista la mejor solución para el problema mayor (óptimo global). También existe subopti-
mización cuando el analista elige límites demasiado grandes para un problema y equivoca
la mejor solución en uno o varios problemas más pequeños contenidos en él. Por otro lado,

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la suboptimización no es necesariamente algo malo, toda vez que ningún análisis que in-
volucre cuestiones del mundo real logra librarse de esta situación y, si lo logra, es muy
probable que su grado de optimización sea de todas formas bajo. Por lo tanto, es necesario
que el analista acote o delimite el problema de forma tal que evite la suboptimización
inadecuada. No obstante, evitar la suboptimización no es fácil, implica tiempo y esfuerzo,
así como tener un conocimiento teórico del tema y una amplia experiencia.

La evaluación de los sentimientos ciudadanos se relaciona con la dificultad técnica de


acotar un problema de tal forma que incluya al mismo tiempo sus mejores soluciones,
situación que en ocasiones hace que el analista crea que el único enfoque válido para
abordar el problema es el planteado de su parte. Sin embargo, el insumo principal de los
problemas públicos se origina en los sentimientos de aflicción, descontento, molestia o
infelicidad de alguna parte de la ciudadanía. En consecuencia, el analista debe tener en
cuenta la estimación de la extensión, intensidad y calidad de los sentimientos de la gente
sobre la condición o situación de vida que les afecta, ya que debe articular la definición
del problema con lo que la ciudadanía define como problema. Si el analista cree que un
tema constituye un problema, lo primero que debe realizar es informarse adecuadamente
sobre el tema, sobre cuánta gente está preocupada por ese tema (en la actualidad y en el
futuro previsible), por qué razones y con qué intensidad. Para ello, el analista debe basarse
no solo en los procedimientos usuales de costo-beneficio (postpolicy) sino que además
debe considerar el principio democrático de definición de problemas (prepolicy). El prin-
cipio democrático de definición de problemas, implica tomar en cuenta las percepciones
y opiniones ciudadanas con respecto a la situación problemática que se debe abordar, así
como las satisfacciones e insatisfacciones previas a la formulación de la política pública,
evitando a su vez caer en dos asuntos: i) la tendencia a restarle importancia a los problemas
que los ciudadanos consideran graves pero no los analistas y ii) la tendencia a exagerar
los problemas que los analistas consideran importantes y pero no así el ciudadano común.
No obstante, debe quedar claro que la democracia tiene límites al momento de definir un
problema de política pública.

Una cuestión o asunto hace referencia a fragmentos de definición de un problema, así


como a diferentes teorizaciones casuales y propuestas para su solución. En general, aun-
que no siempre, una cuestión denota discrepancias de opinión sobre cuáles son las mejores
soluciones para un problema y cuáles los factores causales del problema. En ese sentido,
el analista debe procurar desempaquetar una buena definición del problema del paquete
de cuestiones, evitando utilizar conexiones causales que impliquen simultáneamente las
soluciones al problema en la definición del mismo, e identificar los sentimientos de ma-
lestar, incomodidad, insatisfacción, etc., que afectan a los ciudadanos y que constituyen

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el problema. Es decir, la definición del problema debe ser tan sobria e imparcial como sea
posible, depurando lo más que se puedan las explicaciones o prescripciones que estén de
sobra en la definición del problema.

La legitimación de los problemas se refiere a que por más correcta que sea la definición,
ésta no puede quedar en las mentes de los analistas, hay que tratar de persuadir y conven-
cer a los ciudadanos que tienen distintas visiones del problema de que el curso elegido fue
el mejor o el más viable en función de los recursos disponibles. En definitiva, existe la
necesidad de deslegitimar ciertas definiciones que, aunque basadas en sentimientos ciu-
dadanos genuinos, van en contra de concepciones más razonadas del interés público.

Finalmente debe destacarse que no todas estas dificultades se presentan puntualmente en


cada situación y, cuando lo hacen, no son todas igualmente severas.

Comentario crítico

A lo largo de todo el artículo, el autor trata de resaltar que, no obstante que para muchos
analistas de políticas públicas la definición del problema se reviste de un importante grado
de dificultad, éstas son superables, y que en realidad la situación se complejiza al tratar de
encontrar una solución plausible para la cuestión a atender, pues el mundo de los proble-
mas tiene directa relación con el mundo de las soluciones.