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LA MUERTE:

Desde tiempos muy remotos se ha hablado de la muerte definiéndola de distintas


formas como es en el caso de la antigüedad que se tenía en mente que la muerte
consistía en el hecho de que el corazón dejaba de latir y el ser vivo ya no
respiraba. Actualmente, gracias a la tecnología y la ciencia, una persona puede
dejar de respirar por sí mismo, pero puede seguir viviendo con un respirador
artificial.

La tecnología y la ciencia ha permitido analizar más a fondo al suceso de la


muerte y se permite determinar si dicha muerte fue producida por causas
naturales, violentas o si son sospechosas de criminalidad.

ANÁLISIS DE MUERTES SIN MÓVIL APARENTE:


Generalmente asociada a la muerte natural, que, en términos de medicina legal
tiene su origen interno y en cuyo desarrollo no han intervenido factores externos,
por lo que no puede haber responsabilidad de terceras personas. Tampoco hay
participación de fuerzas ajenas al organismo.

El proceso que termina con la muerte es endógeno o, cuando es exógeno, como


ocurre con las infecciones, es espontáneo. El ejemplo característico de muerte
natural es la muerte del anciano, en que el organismo culmina el proceso natural
como ser vivo. Ante una muerte natural, el médico procede a firmar el Certificado
de Defunción, necesario para la inscripción del fallecimiento en el Registro Civil y
la posterior emisión de la licencia de inhumación.

Las muertes acaecidas en situaciones especiales, como, por ejemplo, la muerte


en custodia (comisarías, prisiones) o durante determinados actos quirúrgicos y/o
médico, no deberían ser certificadas, dado que puede plantearse exigencia de
responsabilidad de alguna de las personas que han intervenido en los
mencionados procedimientos.

ANÁLISIS DE MUERTES EQUÍVOCAS O INDETERMINADAS:


Son aquellos tipos de muerte inesperadas o súbitas, que a priori impida descartar
su origen criminal. Por esta razón, la muerte súbita se ha considerado el ejemplo
característico de muerte sospechosa de criminalidad. Porque su presentación
rápida y muy especialmente el carácter inesperado, con desconocimiento de la
causa última de muerte e imposibilidad de deducirla por la lógica debido a la falta
de antecedentes, no permiten descartar su origen violento.

El concepto de muerte súbita debe diferenciarse al de la muerte repentina. Esta


también se produce rápidamente, pero en un sujeto con antecedentes patológicos
que la explican. El médico asistencial, ante tal eventualidad, procederá a la firma
del correspondiente Certificado de Defunción, por tratarse de muerte natural y
poderse deducir, razonablemente, la causa de muerte de los antecedentes
conocidos.
Ante una muerte aparentemente natural la decisión del médico asistencial no debe
estar mediatizada por elementos externos. La decisión debe estar guiada por un
factor fundamental: valorar si se puede conocer con exactitud la causa de la
muerte.

Para ello, habitualmente se precisa tener conocimiento de los antecedentes del


fallecido. Si una vez explorado el cadáver, realizada la entrevista con allegados y
valorada la documentación médica disponible o consultada la historia clínica, se
puede deducir razonablemente la causa de muerte, se firmará el Certificado de
Defunción. Si no es así y hay sospecha de muerte no natural, se emitirá el Parte
Judicial de Defunción. La deficiente aplicación práctica de estos conceptos ha
originado un aumento del número de autopsias por causas naturales en el ámbito
médico legal.

En ocasiones se atribuye a los servicios de patología forense la práctica de


autopsias de cadáveres de sujetos fallecidos por muerte natural. No es así. O no
debería ser así. En realidad, lo que se practican son autopsias de fallecidos por
muerte súbita, aunque es cierto que, una vez finalizado el estudio médico legal de
causa de muerte, se demuestra que la mayoría tiene origen natural. Sólo unas
pocas son muertes violentas, pero que no se detectarían sin la adecuada
derivación al ámbito médico legal.

ANÁLISIS PSICOLÓGICO DE EVIDENCIAS FÍSICAS DE MUERTES


EQUIVOCAS:

AUTOPSIA PSICOLÓGICA:
Es una de las técnicas más importantes y utilizadas en la comprensión de los
comportamientos criminales es la del peritaje psicológico. En el cual el psicólogo
despliega todos sus conocimientos en el ámbito legal y psicológico. Entre estos
peritajes se encuentra la denominada Autopsia Psicológica. Este procedimiento
es considerado como un proceso de recolección de datos del occiso, que permite
reconstruir su perfil psicológico y el estado mental antes del deceso. Para el
desarrollo de dicho procedimiento, es necesario el trabajo interdisciplinario entre
médicos, abogados psiquiatras y psicólogos forenses.

La Autopsia Psicológica como técnica pericial surge en los EE.UU. como una
necesidad administrativa de definir la etiología médico legal en los casos de
muertes dudosas donde no se contaba con los elementos suficientes para afirmar
si se trataba de un suicidio o un accidente. Sin embargo, a pesar que esta técnica
es bastante conocida y utilizada, no se ha establecido un procedimiento
estandarizado para llevarlo a cabo.

Aunque la autopsia psicológica de uso clínico se orienta a verificar las


dimensiones psicopatológicas a la base de un suicidio y la identificación de perfiles
de riesgo y factores asociados, comparte un interés común con la autopsia
psicológica de uso forense por la valoración del estado mental del sujeto
explorado; sin embargo, esta última tiene como objetivo valorar–en los casos de
muerte equívoca o indeterminada–si la condición psicológica o psicopatológica de
la víctima era compatible con un suicidio y, en alternativa, con una muerte
accidental o con un homicidio.

En este contexto forense surge la autopsia psicológica, a partir de la necesidad de


resolver casos cuya etiología de muerte–natural, accidente, suicidio u homicidio–
resulta dudosa, transformándose con los años en un instrumento de investigación
de primer orden en áreas como la psicología clínica y la criminología. Sin
embargo, esta técnica de evaluación no ha estado exenta de polémica, puesto que
históricamente ha sido cuestionada por su flexibilidad metodológica y el hecho que
como evaluación psicológica se realice en ausencia del sujeto y, por lo mismo,
esté basada principalmente en la entrevista de familiares y personas cercanas a la
víctima.

Pese al debate existente en torno a la eficacia de la autopsia psicológica como


técnica de evaluación mental indirecta, algunos modelos han demostrado ser de
gran utilidad en el campo de la investigación criminal, como por ejemplo la
entrevista directa. Este instrumento tiene la ventaja de disponer de un guion
flexible con el cual conducir las entrevistas, evitando omitir información relevante
en la reconstrucción del caso, además de contar con un algoritmo de toma de
decisiones que permite establecer una serie de conclusiones sobre la muerte de
forma estandarizada.

Otra metodología de gran uso en Latinoamérica resulta el Modelo de Autopsia


Psicológica Integrado (MAPI), el cual se compone de una pauta de entrevista
estructurada y con respuestas cerradas, lo que permite disminuir al mínimo el
sesgo subjetivo de cualquier argumentación adicional y las propias
interpretaciones del explorador. Este instrumento incluye una batería de preguntas
especialmente creada para la investigación de muertes por homicidio.

Los principales objetivos de la Autopsia Psicológica se dividen en cuatro:

Primer Objetivo: Determinar la manera de la muerte en casos de equívocos que


necesitan ser distinguidos. Las maneras de muerte son: a) natural, b) accidental,
c) suicidio y d) homicidio; este tipo de sistema es conocido por la sigla NASH.
Generalmente, en algunos casos, la manera de muerte es bastante clara, lo que
no ocurre con el modo como sucedieron los hechos.

Segundo Objetivo: Averiguar el momento y el tiempo en el cual se produjo la


muerte; para esto, el investigador debe indagar acerca de diferentes situaciones
de la vida del occiso y tratar de relacionarlas con el hecho.
Tercer Objetivo: Obtener la información suficiente para evaluar los datos
obtenidos de diversos intentos de suicidio, con el fin de prevenir dichos intentos y
la letalidad de los mismos.

Cuarto Objetivo: Según el mismo autor, es terapéutico para la familia y los


amigos del occiso. La entrevista y la investigación en general son mecanismos
terapéuticos para estas personas, ya que permite comunicar pensamientos y
sentimientos sobre la persona fallecida, de igual forma, la percepción que cada
uno tiene sobre la muerte de aquella persona cercana, que por lo general es de
culpa, dolor, vergüenza, resentimiento, entre otras.

De igual manera, la Autopsia Psicológica tiene como función ayudar a esclarecer


los caso de muerte dudosa: suicidio, homicidio y accidente, donde ni el médico
legista, ni el investigador policial tienen suficientes elementos para decidir, lo
anterior se puede determinar:

1. Valorando los factores de riesgo suicida, de riesgo heteroagresivo o de riesgo


de accidentalidad.

2. Valorando el estilo de vida del occiso.

3. Evaluando el estado mental en el momento de la muerte.

4. Estableciendo las áreas de conflicto y motivacionales.

5. Diseñando el perfil de personalidad del occiso.

6. Esclareciendo si existían señales de aviso presuicida.

7. Esclareciendo si existía un estado presuicida.