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Judith Baro Guerrero

Máster en Traducción Audiovisual


TAREA 34 – Audiodescripción en museos ES

Le Déjeneur sur l’Herbe (1833)

Está usted ante la obra de Édouard Manet Le Déjeneur sur l’Herbe, título que podríamos
traducir en español como “Desayuno sobre la hierba”. Es una de las obras más visitadas en el
presente Musée d’Orsay.

Esta obra de Manet fue rechazada en primer lugar por el Salón, un espacio formado por la
Academia de Bellas Artes de París en la que se exponía el patrimonio artístico francés. A causa
de los numerosos rechazos a obras menos convencionales, este Salón se convirtió en símbolo
de la inmovilidad artística y muchos otros salones de exposiciones independientes surgieron en
la segunda mitad del siglo XIX. Uno de ellos sería el lugar de exposición de esta obra: el llamado
Salón de Rechazados, creado por el emperador Napoleón III en el año 1983, mismo año en el
que Manet expone su desayuno bajo el nombre de Le Bain (El Baño). Este rechazo provenía por
la inclusión de un desnudo femenino de una forma moderna y cotidiana, apartada de las
representaciones alegóricas del desnudo clásico. Nunca se había pintado una escena de
almuerzo de estas dimensiones, pero aún menos incluyendo un desnudo femenino tan a la
vista. Esta innovación es propia de la obra de Manet, ya que convivió con las ideas progresivas
relativas a la Revolución del 48, a la transformación de la sociedad francesa durante la Tercera
República y la llegada de la Segunda Revolución Industrial.

Se trata de un óleo sobre lienzo de 208 centímetros de alto y 264,5 centímetros de alto, por lo
que las figuras que se encuentran en la escena pueden equipararse a las de una persona de
estatura media. La composición de la obra crea una gran uve abierta creada por los tres
personajes principales de la escena, dejando más visible la parte más clara del cuadro. La
atención del espectador se centra en este lugar, ya que la oscuridad de los árboles que están
alrededor de los personajes realza esa parte de la escena.

El estudio de Manet sobre la luz parece fotográfico, dando la sensación de que no se trata de
una obra que demuestra un lugar al aire libre, sino una fiel representación de una escena de
estudio. Las figuras están representadas de una manera realista, mientras que el uso del color y
el simplificado de las líneas del dibujo insinúan justamente lo contrario. Los ropajes de los dos
hombres son muy oscuros, junto al escenario natural del bosque, sin casi definición en las
líneas; por otro lado, las dos mujeres aportan los colores más luminosos de la escena. Sus
pieles son tan claras que dan la impresión de ser luces en medio del óleo. El chispazo de color
lo aporta unos ropajes de mujer de color azul, con una cesta de fruta, un gorro y un mendrugo.
Estos elementos que podemos encontrar en la parte inferior izquierda del lienzo.

En el centro del lienzo están sentados sobre la hierba, en un bosque cerca de Argenteuil, lugar
próximo al río Sena. De izquierda a derecha, describiremos a continuación las figuras
representadas en el lienzo: primero encontramos a una mujer que nos mira directamente,
desnuda y con cabello pelirrojo y recogido. Luego, muy cerca de esta y también mirándonos
con gesto sereno, un hombre con barba, pelo oscuro y un pequeño gorro en la coronilla. En un
plano más alejado, la siguiente figura que encontramos es una mujer con finos ropajes blancos,
que lava la ropa en el río agachada. En el mismo plano que las otras dos figuras que
mencionamos al principio, está el segundo hombre de la reunión: está tumbado sobre un brazo
que agarra un bastón, mientras que con el otro brazo señala a las dos personas que tiene
delante. Tan solo podemos percibir su perfil, pero tiene una larga barba oscura y una especie
de turbante de color negro. Estira sus piernas hacia la mujer, por lo que nos demuestra que
están muy cerca unos de otros. Aunque ellos están envueltos en la espesura del bosque,
vislumbramos un río con una canoa encallada, pero en otro plano más alejado vemos dónde
acaba dicha espesura. Los tres personajes más cercanos al espectador fueron pintados usando
como modelos a Victorine Meurent (modelo asidua de Manet), Gustave Manet (su hermano) y
Ferdinand Leenhoff (cuñado de Manet y escultor holandés). Anteriormente ya hemos hablado
de los ropajes y el almuerzo dispuestos en la parte inferior izquierda del lienzo, pero debemos
añadir el profuso detalle de estos elementos: el ropaje azul está estampado con pequeños
puntos más oscuros; la pamela descansa sobre este ropaje y tiene un gran lazo del mismo
color; la cesta cae sobre un lado, así que intuimos que las bayas, las hojas y la hogaza de pan
han debido caer con ella. Un detalle en el que pocos reparan es en la figura de una rana,
retratada entre los ropajes que hemos descrito.

La obra es considerada como un intento de Manet por unir el arte clásico con el arte moderno,
ya que la representación del desnudo femenino que se nos presenta responde a su
conocimiento del arte clásico, pero su personalidad artística pretende desprejuiciar el desnudo
usando una escena costumbrista y más actual. Se ha sugerido en muchas ocasiones la
reivindicación del desnudo y de la libertad individual frente a la sociedad burguesa que Manet
tanto criticaba. Podría tratarse, por tanto, de un duro golpe a la hipocresía de su época, que se
escandalizaba tanto de este tipo de representaciones artísticas de la naturalidad cuando era
tan usual acudir a prostíbulos. Este mismo tema puede verse en el dibujo de la rana, que
usualmente se denominaba de esta manera a las prostitutas.

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