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LA PEQUEÑA VENDEDORA DE FOSFOROS

ESCENA I – EN LA CASA DE LA PEQUEÑA VENDEDORA DE FÓSFOROS

La pequeña vendedora de fósforos se encuentra en su hogar, muy


atareada, con hambre y mucho frío. En ese instante llega su padre…

PAPÁ: Vete a vender fósforos.


VENDEDORA: Si papa, te entendí. (triste)
PAPÁ: No regreses a casa hasta venderlos todos. ¿Entendiste?
VENDEDORA: Papá ¡Tengo tanta hambre!
PAPÁ: Anda rápido, y no vuelvas.
VENDEDORA: Papá, puedo darle un beso antes de irme.
PAPA: (la mira, mueve la cabeza, enojado) apúrate. Vete ya

El padre se va muy molesto, la pequeña rápidamente se pone sus


zapatos rotos… Ella sabe que debe darse prisa, porque no puede
regresar hasta vender todos los fósforos.

ESCENA II – EN LA CALLE

VENDEDORA: Tengo tanto frío y estos zapatos me quedan tan grandes


que no me protegen del frío.

Cruza la calle corriendo, y en su prisa pierde sus zapatos.

VENDEDORA: ¡Oh no! ¿Qué hare? (comienza a llorar)


NIÑO: ¿Que buscas?
VENDEDORA: ¡Perdí mis zapatos, por favor ayúdame a encontrarlos!
NIÑO: Claro, no te preocupes, déjame ver. ¡Mira, encontré uno!
VENDEDORA: ¡Oh gracias!
NIÑO: Lo quieres ahora alcánzame. (sale corriendo)
VENDEDORA: ¡Por favor, no!

El niño se aleja corriendo, la pobre niña desconsolada se queda sin


zapatos. Aún tiene sus fósforos y sabe que debe continuar, porque
recuerda las palabras de su padre. Hay muchas personas de
compras, apresurados, caminan sin prestar atención a la pequeña
que ofrece sus fósforos.
MUJER CON NIÑA: Cariño, ¿Te gusto lo que te compre en la
juguetería?
NIÑA: Sí mamá, la muñeca está muy bonita, gracias.
NIÑA: Y el vestido esta hermoso. ¡Me encanto!
VENDEDORA: Señoraaa, ¿le gustaría comprar unos fósforos? Por favor
¡Son las mejores!
MUJER CON NIÑA: No, no necesito fósforos niñita, y aléjate de mi hija.
NIÑA: ¡Mamáaa! esta niña está muy sucia.
NIÑA: sí, y su ropa es fea y demasiado sucia.
MUJER CON NIÑA: Lo se cariño, caminemos rápido. No sé cómo dejan
que esta gente esté aquí, molestandoooooo…
NIÑA: Mira su vestido, mamá. ¡Esta tan viejo!
VENDEDORA: Lo siento, pero esta es la única ropa que tengo. Y perdí
mis zapatos.
MUJER CON NIÑA: Ese no es mi problema. No te compraremos
nada. Así, que aléjate de nosotras.
VENDEDORA: Pero solo cuestan 100 pesos.
MUJER CON NIÑA: No, niñita, ya te lo dije.

Pobre pequeña, se queda muy triste y temblando de frío. A pesar de


la mala suerte, continúa ofreciendo sus fósforos a la gente que pasa.

VENDEDORA: Señor, señor por favor. ¿Le gustaría comprar


fósfors? Son mágicas. Cuando enciende uno, todos sus deseos se
hacer realidad.
HOMBRE: ¡Esas son tonterías! Son cuentos de hadas. ¡Aléjate de mí!
VENDEDORA: Pero, señor, por favor cómpreme un fósforo.
HOMBRE: Ya te dije que no. ¡No los necesito! ¿Por qué no te vas a tu
casa? Hace mucho frío.
VENDEDORA: No puedo irme señor, mi papá me dijo que no regresara
a casa hasta que los vendiera todos.
HOMBRE: Bueno, lo siento por ti, tal vez alguien más quiera comprar
tus fósforos.
VENDEDORA: Tal vez. Tal vez.
HOMBRE: Adiós pequeña niña.
La pequeña niña, aun no logra vender sus fósforos. La preocupación
la embarga, sabe que no puede regresar a su hogar sin vender los
fósforos.

MUJER DESAMPARADA: Oyeee, niñaaaa. ¿Qué vendes?


VENDEDORA: Vendo fósforossss. ¿Quiere comprarme unos?
MUJER DESAMPARADA: ¿Estas bromeando? ¿No ves que soy tan
pobre como tú?
VENDEDORA: Oh, lo siento. Tengo que venderlos todos y llevarle el
dinero a mi papá o me pegara.
MUJER DESAMPARADA: ¡Lo siento! Tengo que buscar refugio para
pasar la noche.
VENDEDORA: ¡Adiós pequeña! Espero tengas suerte.

La niña continúa intentando vender sus fósforos a la gente que pasa,


ellos transitan sin poner atención en que una niña venda fósforos…
Repentinamente empieza a sentir demasiado frío, no logra estar de
pie, buscar un lugar donde refugiarse…

VENDEDORA: ¡Mis manos y mis pies están fríos! Encenderé un fósforo


para calentarme las manos un poco… Ah, ya me siento calientita.

Con el fósforo encendido en sus manos, disfruta del calor.


De repente imagina una luz hermosa a lo lejos.

VENDEDORA: ¡Qué luz tan maravillosa! ¿Qué es eso que esta allá? Ah,
es una estufa. Mis pies y mis manos se sienten calientes.

El fósforo lentamente se apaga.

VENDEDORA: Oh, me sentí tan bien… encenderé otra cerilla.


No, no puedo, necesito el dinero para mis hermanos.
Sin embargo, no logra resistirse y prende nuevamente otro fósforo.

VENDEDORA: Oh, veo una mesa llena de comida deliciosa. Hay pavo,
cordero, pescado, manzanas, y pastel. ¡Quiero comerme todo! Me
siento tan cómoda en este lugar.

El fósforo se apaga, ya no ve la mesa llena de comida.


No se puede resistir, ni siquiera recuerda a su padre… enciende otro
fósforo

VENDEDORA: ¡Esas luces son como estrellas brillantes! Oh, es una


estrella.

La luz se va acercando a ella… su rostro irradia felicidad… ve a su


abuela frente a ella. Ya no puede controlarse enciende un fósforo tras
otro, no quiere despertar de ese tan bello sueño.

ABUELA: Mi pequeña, estas tan sola.


VENDEDORA: Abuela, te extraño demasiado. Llévame contigo. No me
dejes
ABUELA: Ven, mi niña, ven conmigo y abrázame. Ya no volverás a
estar solita, no te dejaré vivirás por siempre conmigo.

Los fósforos han sido consumidos por el fuego, las luces se apagan.
La pequeña ya no sueña, pobre niña tendida en el suelo y a su
alrededor tirados todos los fósforos quemados.

HOMBRE EN LA CALLE: Pobre niña, que está congelada. (le toca la


cabeza) Ohh, no puede ser, (con voz triste) murió de frío.
MUJER EN LA CALLE: Que tristeza. Mirá (toma algunos de los fósforos
tirados en el suelo). Trato de calentarse con ellos, pobrecita, no pudo
resistir el frío.
En aquel rincón de la calle, sentada y recostada contra la pared, con
las mejillas rojas y con una sonrisa, la niña fue encontrada muerta
de frío…

Lo que todos ellos ignoraban era que la pequeña vendedora de


fósforos había encontrado la felicidad. Ahora estaba en el Cielo con
su abuela. Y nunca más, nunca más, volvería a pasar frío.

FIN
Esta linda historia nos deja una hermosa enseñanza:

“No perder la esperanza.


Ayudar a los necesitados y menos afortunados”