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La señal del cristiano es la señal de la cruz.

En ella murió Nuestro Señor Jesucristo para darnos la vida eterna; así, la cruz es signo
de esperanza y de victoria. La victoria de Jesucristo que descubrimos en la
resurrección.

Toda esta riqueza hace


que llevemos con orgullo
y con amor la cruz.
Mostrar la cruz es predicar
que hay que morir para tener vida.

La cruz es signo de Fe auténtica,


de esperanza cierta,
de amor sincero y generoso.

Cuando nos santiguamos haciendo sobre


nosotros la señal de la cruz, nos señalamos
como miembros de Jesucristo y de su Iglesia;
ponemos a Dios en nuestra vida; le ofrecemos lo
que somos, hacemos y tenemos.
Hacer este signo sobre nosotros o portarlo en el
pecho es ofrecer a Dios nuestra vida y
manifestar al mundo nuestro deseo de seguir e
imitar a Jesucristo.

Santiguarse o signarse es la primera oración del cristiano

Con la mano en la frente pedimos a Dios que


nos ayude con nuestros pensamientos.
Con la mano la barriga pedimos a Dios que nos
ayude en nuestras necesidades físicas.
Con la mano en el brazo izquierdo, cerca del
corazón, pedimos a Dios que nos ayude con
nuestros amigos y compañeros.
Con la mano en el brazo derecho pedimos a Dios
que nos ayude a ayudar a quien nos necesita.

Cómo se debe hacer la señal de la cruz

1. Con la mano en la frente decimos: 2. Con la mano el la tripa decimos:


"en el nombre del Padre..." "y del Hijo..."

3. Con la mano en el brazo izquierdo, cerca del 4. Con la mano en el brazo derecho
corazón, decimos: decimos:
"y del Espíritu..." "Santo Amén."

Y finalmente hacerlo todo seguido de manera pausada y ordenada... con cariño y


devoción:

En el nombre del Padre,


y del Hijo,
y del Espíritu Santo,
Amen.

Cuándo debemos hacer la señal de la cruz


Cuando vamos a misa...
Cuando vamos a la Iglesia...

¡Ahora ya sabemos
santiguarnos!
Tenemos que hacerlo
siempre
con cariño,
con devoción...

Cuando rezamos y hablamos con Y ¿por qué no? Cuando


Dios ...
comemos, paseamos,
estudiamos o reímos...

Si es al inicio de la oración: Al tocar la frente dile al Padre: ocupa mis


pensamientos, que más te conozca para que más te ame, muéstrame tu rostro. Al
tocar el pecho mira a Cristo crucificado y dile: Te amo con todo mi corazón,
gracias por estar dentro de mí desde la última vez que comulgué, déjame
recostarme en tu pecho como Juan en la última cena y tú recuéstate en el mío. Al
tocar los hombros dile al Espíritu Santo: cúbreme con tu sombra, imprégname con
tu gracia, abrázame, por la acción transformante de tu gracia quiero identificarme
con Cristo.

- Si es para alabar o agradecer a Dios, puedes considerar especialmente a cada


persona de la Trinidad: Al tocar la frente bendice y agradece a Dios Padre, Dios
Creador, Dios Rico en Misericordia. Al tocar el pecho bendice y agradece a Dios
Hijo Redentor, que murió y resucitó para salvarnos, que hoy nos acompaña y nos
alimenta en la Eucaristía. Y al tocar tus hombros bendice y agradece a Dios
Espíritu Santificador, Consolador, Dulce Huésped del alma.

- Si es para pedir protección a la Santísima Trinidad, pídesela primero al Padre; Él


es el mejor de los Padres que durante toda la historia de la salvación ha mostrado
su fidelidad haciendo todo lo necesario para protegernos bajo su mirada
misericordiosa. Pídesela al Hijo, el Buen Pastor, que con su propia sangre nos
rescató de las manos del enemigo. Y al Espíritu Santo que nos guía por el buen
camino, nos defiende con su gracia de las asechanzas del maligno y nos cura con
su santa unción de todas nuestras heridas y enfermedades.

- Si es antes de leer la Sagrada Escritura o escuchar una predicación puedes darle


este significado: al tocar la frente pedirle a Dios que te conceda acoger y
comprender su Palabra con la mente, al llevar la mano al pecho suplicarle que te
permita conservarla en tu corazón, y al llevar la mano a los hombros hacer el
propósito de ponerla en práctica a lo largo del camino de la vida.

- Si es para dar testimonio de tu fe o para bendecir a otro: traza la cruz sobre el


cuerpo con toda calma, como quien quiere dejar impresa la marca de su
pertenencia a Cristo.
A la luz de todo lo dicho, prueba ahora a hacer la señal de la cruz.
Los prosélitos, al persignarse usando esta fórmula, dibujan imaginariamente tres cruces
pequeñas con una cruz hecha con los dedos pulgar e indice:

 La primera cruz sobre la frente (Por la señal de la Santa Cruz);

 la segunda sobre la boca (de nuestros enemigos);

 la tercera al abdomen (líbranos, Señor, Dios nuestro).


Los movimientos de la mano tratan de seguir el rítmo dactílico de los acentos de estos tres
primeros versos.
Se entiende este acto como una manifestación de buenas intenciones, e invocación de la
acción de la divinidad, con el fin de mantenerse libre de:

 Malos pensamientos (simbólicamente, la frente);

 malas palabras (la boca);

 malos sentimientos (el corazón).


La fórmula larga concluye, al expresarse los últimos 3 versos y el "amén", con la misma
manera y pasos descritos para la fórmula corta.
Normalmente la recitación se efectúa en dos tempos diferentes. Los primeros 3 versos en un
ritmo rápido, los 3 últimos más lento.