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Trabajo de TERESA BEATRIZ IBARRA DE BERGEN

Ensayo: Los niños no se divorcian

El divorcio es un tema cada vez más frecuente en nuestro entorno. Se puede

idealizar la estructura familiar y juzgar cada situación desde la óptica de referencia. La

experiencia de la autora al acompañar a las familias que han pasado por esta situación lo

lleva a analizar los efectos de la desprotección parental a consecuencias de las

reestructuraciones familiares patológicas post-divorcio. En este material se analiza las

relaciones padres/hijos antes, durante y después del divorcio.

El divorcio es un hecho decidido por personas ya adultas. La parte legal no debe

ser un factor para que el hecho sea un trauma para toda la familia. Es el divorcio

emocional la que lleva a muchas parejas a un sinfín de pleitos innecesarios y dañinos para

los adultos y los niños.

La autora plantea que la unión matrimonial construye los lazos conyugales y

parentales. Los exesposos deben entender que solo el primer lazo se termina con el

divorcio y que la preservación de los hijos depende de la continuidad de los lazos

parentales. Cuando más rápido entiendan este punto los exesposos más protegidos están

los hijos.

Los niños no se casan ni se divorcian de los padres. La separación y divorcio de

los padres despierta en los hijos sentimientos o fantasías de abandono, inseguridad e

inestabilidad. La capacidad de los progenitores de diferenciar y tener en cuenta el

sufrimiento de los hijos es diferente del propio, ayuda a que el post-divorcio no sea tan

duro para el niño. Los padres que no comprenden esta realidad y no se apropian de ella,

llevan al niño a vivir en confusiones y suelen ser personas frágiles e inseguras. El mejor

antídoto contra el dolor y el sufrimiento infantil se encuentra en estos puntos: encaminar


Trabajo de TERESA BEATRIZ IBARRA DE BERGEN

acuerdos amigables entre los padres, luego mantener a los hijos al margen de las disputas

y lograr que no se entorpezcan las relaciones entre padres e hijos.

En conclusión debo decir que la propuesta de la autora es muy importante.

Partiendo de la idea de proteger a los niños desde el inicio de los procesos legales debo

concluir que los abogados, jueces y psicólogos deben tener en cuenta siempre en

encaminar un proceso pacifico. En ocasiones son estas autoridades en complicidad con

los padres sedientos de ganar en esta situación de derrota, que descuidan la protección del

niño en este contexto.

Es sumamente importante tener a un mediador interesado en el bienestar de todos

para que se logre que el lazo parental sea continuo y pacífico.

Toda nuestra conducta está motivada por una necesidad, nos vemos motivados a

satisfacer nuestras necesidades, esto puede ser un motivo primordial del porque surgen

los divorcios. La mente genera ideas o crea situaciones que deben suceder o hacerse para

alcanzar la satisfacción de esa necesidad. Su fracaso desencadena un desequilibrio

emocional cuando se busca satisfacer las necesidades desde un estado egoísta. Los adultos

desde el día que nos enteramos que seremos padres debemos tener la conciencia de que

los hijos son una responsabilidad impuesta por Dios. Nuestra actitud, nuestro estilo de

vida no debe entorpecer la labor que tenemos con los hijos.

Un punto importante que los divorciados deben concientizar es no tenerse sí

mismo como más santo que el otro. El respeto entre ex cónyuges es primordial para que

todo el proceso no sea un factor de trauma para ninguna de las partes. El admitir la ruptura

conyugal no deben los adultos romper la parentalidad, el divorcio es de los esposos, los

no deben ser obligados a “divorciarse” perdiendo al padre y/o a la madre.

Bibliografía: Salzberg, B. (1993). Los niños no se divorcian. Editorial Logos.