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Universidad Adolfo Ibáñez

Facultad de Post-Grado

Magíster en Derecho Laboral

María Celeste Riquelme Aguayo.

“El principio de protección opera como un principio de última


ratio en la interpretación del Derecho Laboral.”

ENSAYO Nº 1.
Al estudiar el Derecho y su interpretación, al igual que en las cada una de las
áreas del Derecho, se encuentran determinadas máximas que inspiran todo el orden
normativo. La determinación del contenido de cada máxima o principio se debe en primer
lugar al espìritu normativo y a las ideas transversales que se encuentran detrás de cada
sociedad. Además, de un conjunto de doctrinas seguidas por la opinión jurídica mayoritaria, a
la aplicación e interpretación de la normativa internacional y a la jurisprudencia nacional entre
otros.
Es necesario entender en primer lugar qué se entiende a grandes rasgos como
un principio, en y la definición de este que resulta adecuada para la materia en comento.
Guastini los define como “los valores ético o co-polìticos que informan el ordenamiento y le
dan fundamento o justificación, como por ejemplo el principio de soberanía popular o el de
igualdad.”1
De igual forma, los principios pueden ser descritos como “las directrices que
orientan en general la disciplina y son el producto de una valorac ión social con vocación de
permanencia y universalidad.”2 Esta definición aparece como la más adecuada, debido a su
simplicidad y a la valoración de la influencia social en los lineamientos basales del
ordenamiento jurídico.
Los principios cumplen un rol decisivo en la discusión sobre el quehacer jurídico, en
palabras de Lizama y Ugarte “constituyen en lo que interesa a este trabajo, un argumento
para la justificación de la decisión interpretativa y para colmar vacíos normativos. Esto es, los
principios cumplen una función de carácter interpretativa e integradora.” 3
Respecto al área de estudio de este trabajo en particular, el Derecho del Trabajo, más
que agrupar los principios en base a sus carácterísticas teóricas, la categorización de los
mismos está dada por las dos grandes ramas del Derecho del Trabajo, individual y colectivo,
sin resultar cada categoría exclusiva de una u otra área.
“Por un lado, estimamos que el gran principio del derecho individual del trabajo es el
de protección, y que la irrenunciabilidad, la continuidad y la primacía de la realidad son
manifestaciones y caracteres de este principio más que un principio en sí, ya que su
operativa se acerca a las reglas más que a máximas de optimización. Esta óptica no resta
1
Guastini, Riccardo citado por Gamonal Contreras, Sergio, Fundamentos de Derecho Laboral, Santiago,
LexisNexis, 2008, p. 99.
2
Ackerman, Mario E. y Tosca, Diego M, Tratado de Derecho del Trabajo, Tomo I: Teoría General del Derecho
del Trabajo, Buenos Aires, Rubinzal-Culzone Editores, 2005, p. 314.
3
Lizama Portal, Luis y Ugarte Cataldo, José Luis, Interpretación y Derechos Fundamentales en la Empresa,
Santiago, Editorial Jurídica Conosur Ltda., 1998, p. 103.
fuerza a estas nociones sino que las integra con el principio de protección.
Además, hemos agregado el principio de libertad sindical, gran eje de base del
derecho colectivo del trabajo.”4
Lo que interesa de esta clasificación no es el estudio en particular de cada uno de los
principios del Derecho del Trabajo, sino del establecimiento de un criterio rector en la
interpretación y aplicación de las normas laborales: el principio de protección. Y cómo de este
y de la particular desigualdad de las partes en las relaciones laborales, se desprende el
principio pro operario que adquiere el mismo nivel que el primero y se constituye aunque
indirectamente, en la última ratio de la interpretación de la normativa laboral.
El rol preponderante del principio protector se debe en mayor medida a la desigualdad
de las partes en el contrato del trabajo, donde el empleador tiene todo el poder frente al
trabajador. Es la normativa laboral, entre otros mecanismos, la encargada de brindar
protección a este a fin de impulsar un cierto equilibrio, aunque aparente, por la afectación de
la persona entera del trabajador y su falta de libertad y capacidad negociadora -
Individualmente considerado – frente a su empleador. “El fundamento del principio de
protección, antes que la desigualdad de las partes, se basa en la falta de libertad inicial y
consecuente del trabajador. Esta carencia de libertad – por la necesidad de trabajar – es la
causa inmediata de la desigualdad del laborador y explica la protección del derecho del
trabajo.”5
El principio de protección se puede definir como “una directriz política o una
preferencia axiológica que reclama que en las relaciones laborales se otorgue una tutela o
amparo preferente a las personas que trabajan” 6. La idea de este trabajo es poner el centro
en la extensión del principio de protección, y en la interpretación que de todo el Derecho del
Trabajo debe hacerse a la luz de este; y que en caso de conflicto, debe siempre considerar
que la inspiración de todo el sistema normativo se deprende de esta concepción, del derecho
laboral como un área que tiene vocación protectora del trabajador en sí misma.
No siendo la idea principal, es sin embargo necesario entender como se desarrolla
este principio en la práctica, en relación a su operatividad. En palabras de PLA RODRIGUEZ,
y a modo de breve referencia, “el principio protector, el cual se concreta en tres ideas: uno, in
dubio pro operario, según la cual el intérprete debe elegir, entre vaios sentidos posibles de
una norma, aquel que sea más favorable al trabajador; dos, la regla de la aplicación de la
4
Gamonal, op. cit. en nota 1, p. 104.
5
Ackerman, Mario E. citado por Gamonal, op. cit. en nota 1, p. 105.
6
Ackerman y Tosca, op cit. en nota 2, p. 319.
norma más favorable, según la cual, en el caso de haber más de una norma aplicable, debe
optarse por aquella que sea más favorable al dependiente, y tres, la regla de la condición
más beneficiosa, según la cual la aplicación de una nueva norma laboral nunca debe servir
para disminuir las condiciones más favorables en que pudiere encontrarse un trabajador.” 7
Las manifestaciones de este principio en nuestra normativa son diversas, en primer
lugar, se lo puede encontrar en la Declaración Universal de Derechos Humanos, que
especìficamente protege el trabajo en lo preceptuado en su artículo 23. De igual forma, en la
Carta Americana de Garantías Sociales el principio de protección encuentra extensa
consagración, la cual dedica todo su articulado a detallar las garantías sociales del
trabajador.
Asimismo, la Constitución chilena protege el trabajo mismo, como se desprende al
realizar una lectura omnicomprensiva de lo dispuesto en el artículo 19 número 16 de este
texto legal, referido a la garantía de la libertad de trabajo y su protección. El inciso segundo
de este mismo artículo, establece la justa retribución como requisito del derecho a la libre
contratación y la elección del trabajo, en atención a la equidad necesaria por la especial
naturaleza el contrato de trabajo, cuyo objeto trasciende lo patrimonial.
En el código del ramo existen numerosas disposiciones que son expresión de este
principio, por ejemplo en el artículo 184 referido a la “obligación de protección” del
empleador; o en el artículo cuarto respecto a la identidad del empleador. De igual forma en el
Libro I, se brinda protección a las remuneraciones del trabajador, estableciendo la
inembargabilidad de las mismas y las condiciones en que debe el trabajador recibirlas.
Un primer argumento a favor de esta postura es que la función última del principio
protector es fundamentar las valoraciones del derecho laboral. Emitir un juicio de valor en
esta materia se entiende como una afirmación realizada en favor de una u otra postura en
torno a un conflicto emanado de una relación laboral (en términos simples). En estos, ya sea
judicializados o no, la discusión no se agota en el texto de cada norma; cuya interpretación
no es carente de valoraciones subjetivas e incluso previas, debido a la importancia del
principio protector como gestor de esta rama del Derecho. “En consecuencia, la orientación,
la idea central o línea directriz y matriz del derecho del trabajo es la protección del trabajador.
De esta forma el derecho laboral humaniza las relaciones de trabajo”. 8 No puede
desconocerse que vocación protectora del derecho laboral es determinante, por cuanto el

7
Plá, Rodríguez citado por Lizama y Ugarte, op. cit. en nota 3, p.106.
8
Gamonal, op. cit. en nota 1, p. 105.
trabajador al vender su trabajo a su empleador, compromete su persona entera y somete su
voluntad a la de otro a cambio de dinero.
Un segundo argumento en favor de esta postura dice relación con que el Derecho del
Trabajo constituye la última ratio en la interpretación del derecho laboral debido a que no se
trata de una fundamentación legalista exclusivamente. Transciende a la norma misma de que
se trate cada caso concreto, debido a que pretende –y debe– reestablecer la igualdad fáctica
perdida entre los contratantes. Esta no se encuentra presente en el contrato de trabajo, que
incluso podría por algunos considerarse como uno de adhesión, donde la función del
principio protector obedece a una de justicia social. “En lo profundo, la razón de ser del
Derecho del Trabajo – y, con él, del propósito de proteger a las personas que trabajan –
podría encontrarse no ya – o no sólo – en la posición desigual de los contratantes, sino,
antes aún, en la resignación de libertad – o de libertades – que supone el trabajo
dependiente.”9
Otro argumento en favor de esta postura, es la supremacía del principio de protección
en el Derecho Laboral por la expresa consagración que de él se hace en nuestra
Constitución. Esta idea emana primeramente de la dignidad del ser humano, base de todos
los derechos, y de la consagración hecha en el artículo 19 número 16 de nuestra Carta
Magnea. Como se ha descrito en la parte introductoria de este trabajo respecto a esta norma,
que no solo debe comprender al trabajo mismo, sino que dicha protección debe entenderse
como la idea rectora de todo nuestro sistema jurídico y de las relaciones derivadas de este.
“Lo que está en juego es de la mayor relevancia, ya que se trata de la coherencia de nuestro
sistema jurídico, donde las leyes deben respetar la Constitución y las sentencias judiciales
debe tener como marco de actuación los principios constitucionales.” 10
Sin perjuicio de lo planteado precedentemente, es necesario considerar las posibles
refutaciones a esta postura. Por un lado podría afirmarse que la función interpretativa de este
principio solo es orientadora de la decisión judicial, mas no resulta decisiva. (…)”se le asigna
una función interpretativa que hace posible optar entre dos significados de la norma jurídica,
por aquella más favorable al trabajador. Sin embargo, en nuestra opinión, en estos
dictámenes los principios no juegan una función interpretativa sino que integradora del
derecho”(...)11

9
Ackerman y Tosca, op cit. en nota 2, p. 320.
10
Gamonal Contreras, Sergio, El Principio de Protección del Trabajador en la Constitución Chilena, Estudios
Constitucionales, vol. 11, núm. 1, Santiago, Centro de Estudios Constitucionales de Chile, 2013, p. 449.
11
Lizama y Ugarte, op cit. en nota 3, p.118.
En contra de esta idea se puede argüir que todo principio tiene, entre sus funciones, el
orientar la práctica jurídica, pero que esta función no resulta excluyente entre otras posibles.
(…)“aunque en la doctrina no se las considera como tales, otras dos funciones pueden
atribuirse al principio de protección junto a -en rigor, antes que– las tres tradicionales: la
provisión de identidad y autonomía al Derecho del Trabajo, y la legitimación y limitación de
los medios técnicos.”12
Como segundo contraargumento a la tesis del presente ensayo, puede
afirmarse que en relación a las variantes operativas del mismo (principio y/o regla indubio pro
operario) y cuya distinción no se profundizará, se ha limitado la aplicación del principio
protector solo a los casos en que hay duda sobre la interpretación de las normas. (...)“de lo
que se sigue que es un principio que sólo juega en la interpretación de las normas y
únicamente cuando hay duda sobre ésta.” 13 A la manifestación judicial del principio protector
se le denomina indubio pro operario, cuyo uso no se plantea de forma limitada como pudiera
pensarse, toda aplicación del derecho implica interpretar. “Sin embargo, pareciera que lo que
se hace por regla general al aplicar el derecho es interpretarlo, incluso las normas más
simples requieren de un interpretación de su tenor literal”. 14
Un tercer contraargumento dice relación con la llamada protección flexible del
Derecho del Trabajo, que también debe considerar la posición del empleador en la relación
laboral. “Esta protección flexible está muy presente en nuestra legislación nacional, donde
encontramos diversas normas que directamente benefician al empleador, y que, incluso, en
algunos casos, no podrían fundamentarse desde una óptica contractual.” 15 Sin embargo, esta
afirmación es propia de la naturaleza bilateral del contrato de trabajo, donde la flexibilidad
debe entenderse como una que se relaciona con la naturaleza eminentemente fáctica del
contrato de trabajo y su contexto social, no es flexible por torcerse en ciertos casos en los
que la normativa pareciera formulada en favor del empleador. “Con todo, esta protección es
producto de una transacción política y, por ello, no es absoluta”. 16
A modo de conclusión, me es posible sostener que el principio protector si bien no
configura la única razón que permite fundamentar las decisiones judiciales o interpretar la
normativa jurídica, es la más importante debido a la naturaleza tuitiva del Derecho del
12
Ackerman y Tosca, op cit. en nota 2, p. 322.
13
De la Villa Gil, Luis y López Cumbre, Lourdes, Los Principios del Derecho del Trabajo, Madrid, Centro de
Estudios Financieros, 2003, p. 76.
14
Gamonal, op. cit. en nota 1, p.106.
15
Ibídem, p. 105.
16
Ibídem.
Trabajo. Este surge como un área del derecho que regula un contrato en particular, diferente
de todos sus símiles: el contrato de trabajo, en el que la gran desigualdad de los contratantes
hace necesaria que la esencia misma de la regulación se oriente a la protección del
contratante débil, por lo que, y en mi opinión, puede considerarse a este un derecho que es
por y para el trabajador. (...)”de lo que se trata es solamente de una técnica de interpretación
adicional, que, como última ratio,se suma a las comunes a todo el ordenamiento jurídico para
proveer al juez de un instrumento más – en rigor, un último instrumento – cuando aquellas
17
resulten insuficientes para resolver el caso.”·

17
Ackerman y Tosca, op cit. en nota 2, p. 342.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS.

1.- Ackerman, Mario E. y Tosca, Diego M, Tratado de Derecho del Trabajo, Tomo I: Teoría
General del Derecho del Trabajo, Buenos Aires, Rubinzal.Culzone Editores, 2005.
2.- De la Villa Gil, Luis y López Cumbre, Lourdes, Los Principios del Derecho del Trabajo,
Madrid, Centro de Estudios Financieros, 2003.
3.- Gamonal Contreras, Sergio, El Principio de Protección del Trabajador en la Constitución
Chilena, Estudios Constitucionales, vol. 11, núm. 1, Santiago, Centro de Estudios
Constitucionales de Chile, 2013. (Disponible en:
http://www.redalyc.org/pdf/820/82027460010.pdf, fecha de consulta: 11 de junio de 2018).
4.- Gamonal Contreras, Sergio, Fundamentos de Derecho Laboral, Santiago, LexisNexis,
2008.
5.- Lizama Portal, Luis y Ugarte Cataldo, José Luis, Interpretación y Derechos
Fundamentales en la Empresa, Santiago, Editorial Jurídica Conosur Ltda., 1998.

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