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Tabla de contenido

1. ORIGEN DE LA SISTEMATIZACIÓN .......................................................... 2


2. CONCEPCIÓN DE LA SISTEMATIZACIÓN ................................................ 3
SISTEMATIZACIÓN DE EXPERIENCIAS ...................................................... 3
OBJETIVOS DE LA SISTEMATIZACIÓN ....................................................... 4
CARACTERÍSTICAS DE LA SISTEMATIZACIÓN ......................................... 4
¿POR QUÉ SISTEMATIZAR? ........................................................................ 5
CLASIFICACIÓN DE LA SISTEMATIZACIÓN DE EXPERIENCIAS .............. 5
3. MODALIDADES DE LA SISTEMATIZACIÓN .............................................. 7
4. CONDICIONES DE LA SISTEMATIZACIÓN ............................................... 7
DELIMITACIÓN CLARA DE OBJETIVOS, OBJETO Y EJES ......................... 8
5. MÉTODOS DE SISTEMATIZACIÓN ........................................................... 9
LA PROPUESTA METODOLÓGICA ............................................................ 12
1. Diseño del proyecto............................................................................. 12
2. Recuperación del proceso................................................................... 13
3. Análisis del proceso ............................................................................ 14
4. Interpretación del proceso y conclusiones .......................................... 15
5. Comunicación ..................................................................................... 16
6. GESTIÓN ADMINISTRATIVA .................................................................... 16
Importancia de la Gestión Administrativa...................................................... 17
Gestión en la Administración Pública ........................................................... 17
Indicadores de Gestión en la Administración Pública ................................... 17
1. ORIGEN DE LA SISTEMATIZACIÓN

Según Francke y Morgan el origen de la Sistematización tuvo lugar en 1980,


surge por la preocupación de profesionales que trabajaban con grupos
populares en implementación de proyectos, educación popular, labor educativa
diseñada para fomentar el sentido crítico de sus participantes y para permitir
que tomen conciencia de cómo las experiencias personales de un individuo
están conectadas con problemas sociales de índole más generalizada. Se
intenta dotar de herramientas intelectuales a los participantes para actuar y
cambiar la sociedad.
Francke y Morgan (1995, p. 4-5) menciona que << se siente la necesidad de
recuperar y comunicar las experiencias de educación popular, promoción,
trabajo social, que ya tenían una trayectoria de varios años de duración. Se
intuye que esas experiencias valiosas, preñadas de aprendizajes potenciales,
no se estaban ni intercambiando ni acumulando y, por tanto, tampoco se
aprovechaban como se podría. Las formas tradicionales de evaluación no
daban cuenta de la riqueza de los procesos, y muchas veces resultaban
haciendo apreciaciones injustas y parciales. A ello se suma, en los últimos
años, la llamada ‘crisis de los paradigmas’. Se cuestionan muchos de los
supuestos teóricos e ideológicos en que se habían sustentado las
intervenciones de promoción. La necesidad de reafirmar su sentido y encontrar
nuevas orientaciones se torna urgente. Se comienza a buscar maneras de
recuperar y aprender de las experiencias acumuladas. La evaluación, que
enfatizan la participación de los propios interesados: el personal de los
proyectos y la población con quien se ejecutan las acciones. En el transcurso
de pocos años, desde diversos de nuestro continente y a partir de experiencias
muy variadas, se generan cantidad de propuestas: guías y métodos para el
diagnóstico y la planificación participativos, la evaluación iluminativa, la
sistematización de experiencias.>>
Refiriéndose más precisamente a esta ‘crisis de los paradigmas’, otro
reconocido especialista latinoamericano (Costa Rica) en el campo de la
sistematización, O. Jara (1994), subraya que dicha crisis plantea precisamente
un reto importante para la sistematización: el nuevo escenario de este fin de
siglo ha puesto en cuestión las prácticas y las concepciones teóricas de los
movimientos sociales y las ciencias sociales latinoamericanas. Nos
enfrentamos a nuevas preguntas y a desafíos inéditos. Es un momento
histórico privilegiado para la creación, pero las respuestas a las nuevas
preguntas no van a surgir de ningún otro lugar sino de la propia experiencia
histórica acumulada. Lamentablemente no hemos acumulado aún los
aprendizajes necesarios contenidos en esas experiencias.
La sistematización, como ejercicio riguroso de aprendizaje e interpretación
crítica de los procesos, sigue siendo una tarea pendiente y hoy –más que
nunca- puede contribuir de forma decisiva a recrear las prácticas de los
movimientos sociales y a renovar la producción teórica de las ciencias sociales,
desde la experiencia cotidiana de los pueblos de A. Latina, en particular de
aquellas comprometidas con procesos de educación y organización popular.

2. CONCEPCIÓN DE LA SISTEMATIZACIÓN

Oscar Jara H., CEP Centro de Estudios y Publicaciones Alforja, Costa Rica
El primero, tiene que ver con cómo concebimos la Sistematización: tenemos
dos opciones, si entendemos la noción de sistematización como:

A) sistematización de datos, sistematización de información


B) sistematización de experiencias

El significado más usado comúnmente es el primero: hace referencia al


ordenamiento y clasificación de datos e informaciones, estructurando de
manera precisa categorías, relaciones, posibilitando la constitución de bases de
datos organizados, etc.
La segunda opción es menos común y más compleja: se trata de ir más allá, se
trata de mirar las experiencias como procesos históricos, procesos complejos
en los que intervienen diferentes actores, que se realizan en un contexto
económico-social determinado y en un momento institucional del cual
formamos parte.
Sistematizar experiencias significa entonces entender por qué ese proceso se
está desarrollando de esa manera, entender e interpretar lo que está
aconteciendo, a partir de un ordenamiento y reconstrucción de lo que ha
sucedido en dicho proceso.
Por lo tanto, en la sistematización de experiencias, partimos de hacer una
reconstrucción de lo sucedido y un ordenamiento de los distintos
elementos objetivos y subjetivos que han intervenido en el proceso, para
comprenderlo, interpretarlo y así aprender de nuestra propia práctica.

SISTEMATIZACIÓN DE EXPERIENCIAS

Proceso permanente y acumulativo de creación de conocimientos a partir de


las experiencias de intervención en una realidad social. Registrar, de manera
ordenada, una experiencia que deseamos compartir con los demás,
combinando el quehacer con su sustento teórico, y con énfasis en la
identificación de los aprendizajes alcanzados en dicha experiencia. (ECURED,
27)
Sistematizar: Es una reconstrucción de la experiencia para comprender lo
ocurrido, para identificar sus componentes, explicar logros y dificultades, que
puedan servir para replicarla o generalizarla.

Sistematizar no es describir procesos, es reflexionar sobre estos, para


identificar las causas de logros y dificultades para compartirlos con los demás.
La sistematización se puede realizar al final de una etapa, cuando se haya
acumulado evidencias de la práctica, de la cual se pueda extraer la suficiente
información que nos permita comprender el proceso. (Docentes Innovadores,
2018)

OBJETIVOS DE LA SISTEMATIZACIÓN

(Rodríguez del Castillo)


 Continuidad
 Replicabilidad
 No dejar perder las experiencias
 Cambio
 Comunicar la experiencia.
 Apropiación analítica de la propia experiencia por los participantes.
 Visión sistémica.

CARACTERÍSTICAS DE LA SISTEMATIZACIÓN

 Ordena y reconstruye una o varias experiencias para explicitar o


descubrir la lógica del proceso vivido y factores que han intervenido.
 Produce un primer nivel de conceptualización desde la práctica concreta
que posibilita su comprensión y apunta a trascenderla.
 Permite tomar distancia de lo que se ha vivido (lo objetiva)
 Es un factor que posibilita y contribuye a la autoformación permanente
 Interpreta de forma crítica una o varias experiencias y las hace
comunicables
 Comprender y mejorar la práctica (develamiento de cómo se desarrolla
la experiencia, por qué se desarrolla así, qué cambios es necesario
introducir y el porqué de ellos).
 Estructurar un producto (confrontación entre experiencias diferentes,
intercambio)
 Teorizar y generalizar (ejecución teórica que formula categorías, clasifica
y ordena elementos empíricos, hace análisis y síntesis, inducción-
deducción, obtiene conclusiones y las formula).

¿POR QUÉ SISTEMATIZAR?

Se sistematiza fundamentalmente porque se quiere aprender de las prácticas y,


además porque se busca:
 Reconocer lo realizado.
 Recuperar la memoria de lo puesto en marcha.
 Analizar y reconocer no sólo los fracasos sino los avances realizados y
también los puntos críticos encontrados.
 Analizar los procesos concretos en el marco de un contexto más amplio.
 Aprender de la práctica.
 Generalizar los conocimientos nuevos desde la propia práctica.
 Mejorar nuestras prácticas.
 Avanzar en el trabajo en el campo de la transformación.

CLASIFICACIÓN DE LA SISTEMATIZACIÓN DE EXPERIENCIAS

Desde el punto de vista metodológico, en la práctica de la promoción y el


desarrollo social, prevalecen los siguientes tipos de sistematización de
experiencias:
La sistematización como fotografía de la experiencia. Se busca tener una
descripción del proceso o experiencia, respondiendo a preguntas tales como:
¿cuándo?, ¿dónde?, ¿cómo?, y ¿por qué?

La sistematización como recuperación de saberes de la


experiencia vivida. Dentro de esta orientación se encuentran los sectores que
hacen énfasis en la evaluación de proyectos. Desde esta perspectiva, a la
descripción de la práctica le subyace una teoría que debe ser explicitada para
aprehender los nuevos conocimientos que surgen de la experiencia.

Sistematización como obtención de conocimiento a partir de la práctica.


Se busca encontrar las distancias entre los resultados esperados (teoría) y la
experiencia vivida (práctica). Se contrasta la teoría propuesta y el dato
empírico, elaborando hipótesis que permiten obtener conocimiento a partir de la
experiencia y que sirven para obtener algunos elementos replicables en otras.

La sistematización dialéctica.
El conocimiento elaborado es un proceso que parte de la práctica y debe
regresar a ella (praxis) para mejorarla y transformarla, logrando
comunicabilidad y replicabilidad con experiencias afines. Las preguntas previas
tienen por objetivo hacer visibles los cambios logrados en el proceso de
intervención, que se hacen evidentes en la reconstrucción histórica de la
experiencia. Luego se formulan preguntas críticas acerca de por qué y cómo
ocurrieron los cambios, buscando elaborar a partir de las explicaciones
formuladas una nueva teoría que produzca una transformación de las prácticas.

La sistematización como praxis recontextualizada.


Se aplica a toda acción humana, intentando esclarecer sus sentidos y
significados acumulados en la memoria de la experiencia (archivo, personas,
documentos, etc.) y en los actores con una perspectiva de futuro. En este caso
el punto de partida son las preguntas que cada una(o) se hace sobre un
proceso. A partir de esos interrogantes y desafíos, ubicamos el contexto social,
cultural, político, así como otros aspectos relevantes en la experiencia. El
conocimiento surge en la confrontación entre las prácticas y las interrogantes
planteadas.
La sistematización como investigación de la práctica.
Se considera que la práctica es una acción ligada al contexto social por una
serie de relaciones de sentido que el sistematizador debe explicitar. Se parte
del relato o reconstrucción de la experiencia, que luego es analizado en función
de observar la unidad del proceso y su relación con el contexto social en el que
se ubica. De esta manera se establece las líneas fuerza que dan sentido a la
experiencia, configurándose nuevo conocimiento.

Como una mirada de saberes propios sobre la práctica


En este caso el enfoque es colectivo. La práctica es leída desde múltiples
miradas y expresada desde múltiples voces. La sistematización es un esfuerzo
por captar esta heterogeneidad de perspectivas sobre la experiencia en sus
aspectos esenciales para generar empoderamiento en los actores
involucrados.

Organizar en una tabla de contenidos de la práctica. Esta es una propuesta


reciente y de carácter más aplicativo. Consiste en la elaboración de tablas de
contenido que contienen una serie de ítems referentes a los aspectos centrales
de la experiencia. Estas tablas recogen la información que luego servirá para el
análisis y la producción de nuevo conocimiento sobre la experiencia.

3. MODALIDADES DE LA SISTEMATIZACIÓN
(Velde, 2008)
El primer caso corresponde a lo que llamaremos ‘sistematización de
contenidos’. Este tipo de sistematización ha de aplicarse a una situación de
interacción que se considera concluida o, por extensión, a un proyecto de
desarrollo acabado pues sólo así se puede tener una idea completa del mismo.
Se trata de mirar la experiencia como un proceso histórico complejo,
analizando sus resultados finales como productos de las interacciones vividas
entre diferentes actores condicionados por un contexto económico, social,
político, cultural e institucional determinado. Se pretende contestar a la
pregunta:
¿Qué hicimos?

Planteándose generalmente al final de un proyecto. La sistematización de


contenidos ha de articularse estrechamente con la evaluación, por lo menos en
el sentido de ‘Evaluación de Productos’. Sin embargo, esta modalidad de
sistematización trasciende mucho de la simple evaluación pues hace intervenir
mucho más insumo, utiliza una metodología específica y pretende alcanzar un
nivel de generalización teórica.

En el caso de la ‘sistematización de procesos’, se trata de marcar un alto en


el camino, entre dos etapas de una experiencia desarrollándose, para analizar
los factores metodológicos que nos están ayudando u obstaculizando a
conseguir las metas planteadas. Aunque no podamos desligar totalmente este
análisis de los contenidos abordados durante el proceso, lo que interesa aquí
es, más que todo, la dinámica del grupo, buscando contestar a la pregunta:

¿Cómo lo hacemos?

Desde luego, viene siendo una modalidad de seguimiento de un proyecto,


generalmente centrada en aspectos metodológicos.
Aun cuando estas dos modalidades de sistematización se diferencian por sus
objetos, por sus alcances, por su periodicidad y por su ubicación temporal en el
ciclo de vida de un proyecto, proceden a grandes rasgos de una lógica
epistemológica similar, de tal manera que, salvo que se especifique lo
contrario, todos los planteamientos que siguen conciernen las dos
modalidades.

La combinación de ambas modalidades en la práctica resulta en lo que


llamaríamos ‘sistematización de experiencias’ (más integral).

4. CONDICIONES DE LA SISTEMATIZACIÓN

Hay que crear condiciones para llevar a cabo la sistematización de


experiencias. Y condiciones en dos terrenos:
A) Personales: como por ejemplo disposición a aprender de la propia práctica,
sensibilidad para dejarla hablar por sí misma y no hacerle decir sólo lo que nos
interesa o nos conviene, tener capacidad de análisis y síntesis, etc.
B) Institucionales: como por ejemplo el interés por impulsar una dinámica de
equipo y no sólo preocuparse por la estructura organizativa, tener un sistema
de funcionamiento institucional, impulsar un proceso acumulativo de la práctica
institucional, etc. Es decir, sin ellas, la institución no priorizaría la
sistematización y la hace inviable. Es necesario que la institución esté
dispuesta a destinar recursos y tiempo para ello, así como lo hace para la
planificación y la evaluación.

DELIMITACIÓN CLARA DE OBJETIVOS, OBJETO Y EJES

Al querer compartir una experiencia vivida, una de las dificultades más frecuentes
es no saber por dónde empezar.
Desde luego, una condición importante para iniciar un trabajo de
sistematización consiste en seleccionar claramente esta guía de lectura
mediante la definición explícita de:
1. El objetivo del proceso de sistematización.
2. La temática (objeto) a sistematizar.
3. Los ejes de la sistematización.
Rodríguez (1999, 28-31) explica el significado de cada uno de estos tres
elementos:
1. Formulación del objetivo de la sistematización para definir de manera
clara lo que queremos lograr de la sistematización.
El objetivo responde a la pregunta ¿para qué queremos sistematizar? La
respuesta se refiere
normalmente a los intereses estratégicos de la organización.
En la formulación del objetivo, ayuda mucho hacernos las siguientes preguntas:
 ¿Está formulado el objetivo con lenguaje claro y preciso?
 ¿Constituye un objetivo viable para el proyecto y para las personas que
van a sistematizar?
 ¿Su cumplimiento garantizará insumos útiles para nuestro trabajo o
para una política institucional en el futuro?
 ¿Define con precisión el resultado que esperamos de la sistematización?
Además, en la perspectiva que adoptamos en este trabajo de considerar la
sistematización como oportunidad de aprendizaje, es preciso formular
resultados esperados en términos de fortalecimiento de capacidades.
2. Formulación del objeto de la sistematización.
Se trata de escoger la o las experiencias concretas que se van a sistematizar,
delimitándolas claramente en tiempo y espacio. Algunas características de la
formulación del objeto de sistematización son:
Delimita el o los aspectos específicos de la experiencia que se quiere
sistematizar.
Determina el espacio geográfico en que se desarrolló.
Determina el período exacto que se quiere sistematizar, que no tiene
necesariamente que abarcar toda la vida del proyecto. Puede ser sólo una(s)
fase(s) del mismo.
El objeto de la sistematización debe responder a las preguntas:
 ¿Qué experiencias vamos a sistematizar?
 ¿Qué período de esa experiencia?
La delimitación del objeto puede ser muy variable. Lo importante es que quede
claramente
especificado cuál o cuáles experiencias serán sistematizadas, en qué lugar y
qué período abarcan.
3. Formulación del eje de la sistematización.
El eje es el elemento que nos permite precisar el enfoque de la sistematización,
nos indica desde qué aspecto vamos a realizar la reconstrucción y la
interpretación crítica de la experiencia. Algunas características del eje de
sistematización son:
 Precisa el enfoque de la sistematización para evitar la dispersión.
 Es un hilo conductor que cruza la experiencia y está referido a sus aspectos
centrales.
 Es un punto común de referencia, alrededor del cual giran las pautas de la
reconstrucción histórica, del ordenamiento de la información, del análisis
crítico y de la elaboración de conclusiones.
 Articula los diversos elementos que intervienen en un proceso de
sistematización y ayuda a operativizar dicho proceso.
 Es un énfasis o enfoque central en el que se juega una apuesta política.
 El eje integra componentes metodológicos y políticos y está relacionado con
las apuestas y los objetivos estratégicos de la organización.

5. MÉTODOS DE SISTEMATIZACIÓN

Se presenta una propuesta metodológica general para llevar a cabo procesos


de sistematización, sugerencias que deberán adecuarse a las condiciones
particulares de cada experiencia a sistematizar, a los intereses estratégicos de
cada institución y las capacidades y disponibilidades de cada equipo de trabajo.
Como señalan Francke y Morgan (1995, 12): Un método es, por definición, un
instrumento, una herramienta que nos ayuda a hacer mejor las cosas o a llegar
más fácilmente adonde nos proponemos. Por ello, no existen métodos
universales ni únicos. Debemos optar entre las diversas propuestas con que
contamos, a partir de una definición clara de lo que pretendemos lograr. Es
decir, antes de empezar a ‘aplicar' determinado método, debemos asegurarnos
que es el más adecuado a nuestros objetivos: no pensemos en el método
antes de estar seguros que el producto que queremos es una
sistematización.
Puesto que el método es una herramienta, también debe adecuarse a la
materia sobre la cual va a operar y al estilo de quien lo va a usar. No existe un
método de sistematización, válido para todas las experiencias, sino
orientaciones y lineamientos generales que deben ser re-creados según el tipo
de práctica y las condiciones de quien va a sistematizar.
La propuesta que a continuación presentamos no es una receta de
aplicación múltiple. La tarea de quien desea sistematizar no está en
seguir acuciosamente determinados pasos, sino en reflexionar sobre su
práctica y, de paso, pensar y modificar el método para que le sirva para
obtener el producto que se propuso alcanzar.
Un método con estas características requiere de una combinación de diferentes
habilidades, capacidades y actitudes que Oscar Jara (1994) enumera así:
práctica y teoría, sensibilidad e imaginación, pragmatismo y utopía, rigurosidad
y flexibilidad, sentido común y ética, lucidez y pasión...
LA PROPUESTA METODOLÓGICA

(Planells)
La sistematización de experiencias permite transformar la experiencia en
conocimiento ordenado, fundamentado y transmisible. No existe un proceso de
sistematización estipulado como único o más válido, más bien existe cierto
consenso en las fases que lo podrían componer, pero que pueden variar en
función del contexto en el que se aplique o del eje de la sistematización

1. Diseño del proyecto

OBJETIVOS: Debatir sobre el proceso de sistematización. Hacer público, de


cara a los miembros del colectivo o del movimiento, lo que se quiere hacer.
Abrir la participación de un grupo amplio de personas que no han podido
participar en el diseño del proyecto, pero que querrían enmendar, ampliar o
modificar algunos de sus contenidos. Del diseño del proyecto se encarga un
grupo núcleo en el que participarán los promotores, pero que será tan amplio y
plural como se desee o sea posible. Se supone que en el grupo núcleo
participarán aquellas personas más comprometidas con el movimiento o más
interesadas en participar en la sistematización. Antes de redactar el proyecto
hace falta que se planteen las siguientes cuestiones:
- ¿Para qué se quiere sistematizar la experiencia?
Esta pregunta nos ayudará a definir el eje del proceso y, por lo tanto, a
delimitar la experiencia a sistematizar, a evitar la dispersión. El eje es una
especie de hilo conductor, equivale al interés de conocimiento que orienta la
sistematización, y en él se encuentra la clave del proceso de producción de
conocimiento.
Algunos ejes que se han tomado desde diferentes experiencias sistematizadas
son: las potencialidades y limitaciones de la educación en el exilio, las
relaciones de género en los movimientos sociales, el tratamiento mediático de
la acción política de los movimientos sociales, etc.
- ¿Qué se quiere sistematizar? una experiencia en su conjunto, determinadas
acciones, una actividad durante un periodo determinado,
- ¿Cómo realizaremos la sistematización? Debatir sobre cuestiones
metodológicas y operativas (con quienes, plazos, recursos
Una vez se ha reflexionado y llegado a conclusiones respecto a estas
cuestiones, podemos pasar a diseñar y redactar el proyecto. Para la redacción
del documento de proyecto es recomendable seguir un esquema clásico,
dividido en los siguientes apartados:

a) fundamentación;
b) objetivos de la sistematización;
c) metodología;
d) recursos;
e) cronograma.
No hace falta concretar, en este momento, cuestiones como las hipótesis
puesto que ello se hará con el grupo amplio. El proyecto, una vez esté
redactado y editado, se podrá hacer público y así ser consultado o revisado por
el resto de miembros del movimiento.

2. Recuperación del proceso

OBJETIVOS: Reconstruir la experiencia que vamos a sistematizar. Realizar


una mirada ordenada a la práctica y al contexto en que ésta se desarrolla.
Llegados a esta fase, al grupo núcleo se le sumarán todos los participantes que
se considere necesario, conformándose así el grupo sistematizador. Cabe
tener en cuenta que cuantas más personas formen parte de este grupo más
costoso será el proceso, pero a la vez más enriquecedor e integral.
En todo caso, y si se considera necesario, el grupo núcleo no tiene por qué
disolverse. Éste se puede continuar reuniendo paralelamente al grupo amplio
con el fin de acompañar, aconsejar y asesorar a los promotores durante el
desarrollo del proceso. En un primer momento, se pondrá en común todo lo
sucedido durante y en el contexto de la experiencia, se compartirán textos
orales y escritos (carteles, actos, recoges de prensa, memorias, manifiestos),
teniendo siempre en mente el eje de la investigación. Se pretende relacionar
así la totalidad con el aspecto o eje seleccionado.
De la información obtenida se pueden derivar diferentes productos: desde una
introducción descriptiva del proceso hasta una exhaustiva reconstrucción de la
experiencia por fases. En este último caso, sería recomendable que cada una
de las fases se desarrollara distinguiendo entre, por una parte, aquella
información que es interna al movimiento (periodo en el que se realiza la
experiencia, lugar, actividad, participantes, objetivos, resultados, grado de
motivación y de ánimo, ritmos) y, por la otra, información externa al movimiento
(contexto institucional, contexto local, contexto nacional-global). El criterio de
ordenación de la información suele ser cronológico, pero en función de la
experiencia podemos considerar otros, u ordenar una experiencia de varias
formas. Se aconseja desarrollar esta fase ayudados de instrumentos gráficos
que faciliten la recomposición colectiva de la experiencia.

3. Análisis del proceso

OBJETIVO: descomponer el proceso en los elementos que lo constituyen para


descubrir su lógica interna y comprender las relaciones que se han establecido
entre estos diversos elementos. Si en la fase anterior hemos reconstruido
históricamente la experiencia vivida, de lo que se trata en este momento es de
interrogar la experiencia para entender el curso de los acontecimientos. Esta
fase se puede subdividir en tres momentos: la conceptualización, las preguntas
y las hipótesis.
a. Conceptualización. Llegados a este punto se hace indispensable
conceptualizar y debatir en torno a conceptos con el objetivo de promover la
sintonía entre los miembros del grupo alrededor de determinados términos,
además de promover aprendizaje grupal al tenerse que explicitar el contenido
de éstos. La conceptualización es una tarea a tener en cuenta a la hora de
formular las hipótesis o de operacionalizar las preguntas, dos operaciones que
nos facilitarán el análisis del proceso y de las que a continuación hablamos. A
la hora de conceptualizar tomaremos como punto de referencia el conocimiento
acumulado sobre el tema y, por lo tanto, la teoría existente. Algunas
herramientas que nos pueden ayudar en este momento serían materiales
didácticos y lecturas, la organización de charlas y seminarios, acceder a otros
documentos de experiencias sistematizadas, etc.
b. Operacionalización de las preguntas de sistematización. Las preguntas que
el grupo se formule tendrán que ver con los objetivos y el eje de la
sistematización por el que se ha optado. La respuesta a estas preguntas, a
partir de la información ordenada de la reconstrucción de la experiencia y de su
contexto, y en relación con la teoría, constituirá la interpretación de la
experiencia. La reflexión alrededor de las preguntas facilitará a los participantes
la comprensión de lo sucedido, así como la ordenación, fundamento y
transmisión del conocimiento. Las preguntas podrían seguir el siguiente
esquema: ¿por qué ha pasado lo que ha pasado? ¿cómo podemos explicar lo
que ha sucedido teniendo en cuenta las relaciones de poder existentes? Como
en los procesos de alfabetización popular, que se constituyen a partir de
palabras generadoras, las preguntas acontecen elementos generadores de
enseñanza-aprendizaje, facilitan una “lectura del mundo”, así como de la acción
desarrollada por los diferentes agentes, con el fin de replantearla y reorientarla.
c. Formulación de las hipótesis de acción. Toda intervención o acción
intencionada se sustenta en una serie de hipótesis, aunque no siempre se
hayan explicitado. De lo que trata esta sub-fase, que proponen autores como
Martinic y Walker, es de poner sobre la mesa el conocimiento que sustenta la
intervención-acción inicial. Las hipótesis de acción, según Martinic (1998)
imbrican tres variables: el problema sobre el que se quiere incidir, los objetivos
que se espera lograr y la manera como se espera que esto suceda. La
formulación de las hipótesis tiene que ver con las sub-fases anteriores. De una
parte, algunas hipótesis tendrían que dar respuesta a las preguntas de
sistematización. Por la otra, para operacionalizar las hipótesis de acción se
tendría que conceptualizar cada uno de los tres elementos que las conforman.
En esta fase se empieza a poner de manifiesto la dialéctica del proceso
interpretativo con la realidad, a la vez que se enfatiza la relación de la práctica
con la teoría. Los sistematizadores deben explicitar el conocimiento previo a
partir del cual se diseñó la intervención-acción (reflejado en las hipótesis) y
distinguirlo del conocimiento producido durante la práctica. Igualmente, tienen
que relacionar este nuevo conocimiento con el saber acumulado sobre el tema,
con el fin de generar un diálogo entre conocimiento teórico y conocimiento
práctico.

4. Interpretación del proceso y conclusiones

OBJETIVOS: Explicar el proceso vivido, sacando a la luz los nuevos


conocimientos obtenidos durante la experiencia. Comprender las causas y las
consecuencias de lo que ha sucedido. Se trata de la fase más compleja y
significativa del proceso. En ella se pretende dar respuesta a las preguntas
planteadas, considerando y relacionando toda la información con la que se
cuenta, tanto aquella de corte más teórico como aquella que se obtiene de la
experiencia. Es un momento de abstracción en el que el grupo sistematizador
se tendría que fijar en los cambios que se han dado en las hipótesis, en los
problemas que se pretendían afrontar y en su resolución, en la adecuación de
los objetivos a la realidad, en los efectos de nuestra acción a diferentes niveles,
etc. En este momento emergerá, más claramente que en fases anteriores, el
pluralismo del movimiento, caracterizado por diferencias de sentido y
identitarias, en las predisposiciones y en los intereses de sus participantes.
Esta pluralidad generará más diversidad, pero también permitirá que el
movimiento reencuentre la unidad perdida en algunos campos. Esta fase se da
por culminada cuándo los participantes logran un alto nivel de comprensión de
la lógica interna del proceso y obtienen un aprendizaje valioso en relación a la
experiencia, que se tendría que traducir en un conocimiento que oriente al
grupo de cara a próximas acciones. Las conclusiones de la sistematización se
deberían expresar en forma de aprendizajes. Dentro de lo posible, también se
tendrían que recoger propuestas para optimizar los resultados deseados de la
acción (incidir en políticas o en la opinión pública, autogestionar procesos,
aglutinar recursos, etc.) o el funcionamiento interno (mayores cuotas de
democracia interna, ampliar la presa de decisiones, igualdad sexual).

5. Comunicación

OBJETIVO: Comunicar lo que se ha aprendido al resto de miembros del


movimiento o a miembros de otros movimientos. La exposición y divulgación de
la sistematización se puede llevar a cabo a través del clásico informe por
escrito, pero también teniendo en cuenta otros canales como el cómic, el
teatro, el vídeo, etc. A la hora de diseñar la estrategia comunicativa de la
sistematización y optar por un canal u otro, hace falta considerar quien es el
público destinatario de la devolución. De hecho, de una misma sistematización
se pueden derivar diferentes productos en función de los objetivos que se
persigan o de quienes son los destinatarios.

6. GESTIÓN ADMINISTRATIVA

 El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua explica que


“la administración es la acción de administrar, acción que se realiza para
la consecución de algo o la tramitación de un asunto, es acción y efecto
de administrar”. Es “la capacidad de la institución para definir, alcanzar y
evaluar sus propósitos con el adecuado uso de los recursos
disponibles”. “Es coordinar todos los recursos disponibles para conseguir
determinados objetivos”. Existen cuatro elementos importantes que
están relacionados con la gestión administrativa, sin ellos es importante
que estén relacionados con la gestión administrativa, sin ellos es
imposible hablar de gestión administrativa, estos son:
 Planeación
 Organización
 Recursos Humanos
 Dirección y control

Importancia de la Gestión Administrativa

La tarea de construir una sociedad económicamente mejor; normas sociales


mejoradas y un gobierno más eficaz, es el reto de la gestión administrativa
moderna. La supervisión de las empresas está en función de una
administración efectiva; en gran medida la determinación y la satisfacción de
muchos objetivos económicos, sociales y políticos descansan en la
competencia del administrador. En situaciones complejas, donde se requiera
un gran acopio de recursos materiales y humanos para llevar a cabo empresas
de gran magnitud la administración ocupa una importancia primordial para la
realización de los objetivos. Este hecho acontece en la administración pública
ya que dado su importante papel en el desarrollo económico y social de un país
y cada vez más acentuada de actividades que anteriormente estaban
relegadas al sector privado, las maquinarias administrativas públicas se han
constituido en la empresa más importante de un país. En la esfera del esfuerzo
colectivo donde la administración adquiere su significación más precisa y
fundamental ya sea social, religiosa, política o económica, toda organización
depende de la administración para llevar a cabo sus fines.
¿Qué nos aporta una administración rigurosa y eficaz?
Los beneficios de realizar una administración rigurosa y eficaz de una forma
metódica y prolongada en el tiempo, produce a nivel empresarial una serie de
beneficios que para la empresa serán muy importantes. Apunto unos cuantos
factores, pero podríamos incluir muchos más.
 Optimizar recursos
 Minimizar riesgos
 Certeza a la hora trabajar datos
 Seguridad en la toma de decisiones

Gestión en la Administración Pública

Indicadores de Gestión en la Administración Pública

Publicado por: Aiteco Consultores


La premisa básica de los indicadores es que la medición es requisito de la
gestión. Parafraseando W. T. Kelvin, podemos afirmar que lo que no se mide
no se puede gestionar y, por lo tanto, no se puede mejorar. Esto es
aplicable a cualquier organización, incluidas las instituciones públicas,
ayuntamientos, organismos… administraciones en general.
Un indicador es una magnitud asociada a una característica (del resultado, del
proceso, de las actividades, de la estructura, etc.) que permite a través de su
medición en periodos sucesivos y por comparación con el estándar establecido,
evaluar periódicamente dicha característica y verificar el cumplimiento de los
objetivos (estándares) establecidos.
Según la naturaleza del objeto a medir, se pueden distinguir los
siguientes tipos:

Indicadores de resultados
Miden directamente el grado de eficacia o el impacto sobre la población. Son
los más relacionados con las finalidades y las misiones de las políticas
públicas.
Otros nombres con que se conocen los indicadores de resultados son:
 Objetivos.
 Impacto.
 Efectividad.
 Satisfacción.
Ejemplos de indicadores de resultados son:
 Número de asistentes a exposiciones en función del número de
habitantes.
 Porcentaje de casos resueltos al mes.
 Grado de cobertura vacunal de los escolares.
 Grado de satisfacción de los resultados de los ciudadanos con un
servicio determinado.
Indicadores de proceso
Valoran aspectos relacionados con las actividades. Están directamente
relacionados con el enfoque denominado Gestión por Procesos. Hacen
referencia a mediciones sobre la eficacia del proceso. Habitualmente
relacionan medidas sobre tiempos de ciclo, porcentaje de errores o índice de
colas.
Ejemplos de indicadores de proceso pueden ser:
 Tiempo de resolución de expediente.
 Tiempo de espera en cola.
 Porcentaje de solicitudes de licencias de apertura sujetas a calificación
ambiental.
 Lista de espera en días.
 Indicador de colas de expedientes.
Indicadores de estructura
Miden aspectos relacionados con el coste y la utilización de recursos.
En general miden la disponibilidad o consumo de recursos. Algunos ejemplos:
 Número de empleados.
 Número de empleados por habitante.
 Horas de atención semanales.
 Gasto mensual.
 Coste de material fungible anual.
 Gasto de inversiones anual.
 Coste medio por empleado.
Los anteriores son ejemplos de indicadores de gestión en la administración
pública. Puede atenderse no obstante a otras clasificaciones de indicadores
donde se contemplan otros relacionados con: eficacia, impacto, economía,
eficiencia o de calidad de los servicios.
En resumen cuando tu realices una Sistematización de
experiencia deberás:
1. Ordenar y reconstruir un proceso vivido
2. Realizar una interpretación crítica de ese proceso y por
último
3. Extraer aprendizajes y compartirlos
Daniel .2015