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CONQUISTA Y COLONIZACION DE AMERICA

CONQUISTA
Como conquista se conoce la acción y efecto de conquistar, es decir, ganar mediante una
operación bélica determinado territorio o posición.

DESCUBRIMIENTO DE AMERICA.
Se denomina descubrimiento de América al acontecimiento histórico que comenzó con la
llegada a América el 12 de octubre de 1492 de una expedición capitaneada por Cristóbal
Colón por mandato de los reyes Isabel y Fernando de Castilla que había partido del Puerto
de Palos dos meses y nueve días antes y, tras cruzar el océano Atlántico, llegó a una isla del
continente americano, Guanahaní, a lo que él creía era la India. Varios años después los
europeos fueron dándose cuenta de que las tierras a las que había llegado Colón no estaban
conectadas por tierra sino que formaban un continente distinto, y a partir de 1507 se le
empezaría a llamar América.
Constituye uno de los momentos fundamentales de la historia universal y representa el
encuentro de dos mundos que habían evolucionado independientemente desde el origen de
la humanidad,1 lo cual cambió el rumbo de la historia.
En los siglos posteriores España, Portugal y en menor medida Inglaterra, Francia, Holanda y
otras potencias europeas compitieron por la exploración, conquista y colonización del
continente americano, resultando en el nacimiento de nuevos pueblos, culturas y estados.

La llegada a América
El viaje de Cristóbal Colón no resultó fácil para nadie, de hecho hubo conatos de
amotinamiento, pero gracias a la presencia y las dotes de mando de Martín Alonso Pinzón se
consiguieron resolver estas situaciones. Cuando ya se habían agotado todos los cálculos y
previsiones realizadas por Colón, se oyó desde La Pinta el famoso grito de Rodrigo de
Triana «¡Tierra a la vista!», dos horas después de la medianoche del 12 de octubre.
La isla estaba habitada por el pueblo lucayo o taíno. El texto arriba citado, señala la primera
oportunidad en la que los europeos utilizaron el término «indios» para denominar
generalizadamente a los pobladores de América, palabra que deriva del error que cometieron
al pensar que la isla Guanahaní se encontraba en la zona oriental del continente asiático, que
los europeos de entonces confundían con India. El 15 de enero de 1493 Colón tomó la
decisión de partir, y el 16 las carabelas Pinta y Niña abandonaron La Española con rumbo a
España

CONQUISTA DE AMERICA
La llegada de Cristóbal Colón permitió el comienzo de la conquista de América, cuya primera
campaña fue la que los españoles emprendieron en Cuba, por Velázquez. A ella siguieron las
dos más importantes: la del Imperio azteca, por Hernán Cortés y la del Imperio
inca(por Francisco Pizarro) así como otras hasta su finalización definitiva tras los decretos
del rey Felipe II de abolición de la conquista. A partir de ellos comenzó la «colonización de
América», en la que intervinieron también portugueses, ingleses, holandeses y franceses.
TIPOS DE CONQUISTA
La conquista militar se refiere a la conquista en la que los españoles demuestran su
superioridad militar. Ellos eran muy avanzados en tecnología militar, por lo que se les hizo
muy fácil derrotan a los nativos.

La conquista económica se refiere a la explotación de los indios a trabajo forzado y al


mismo tiempo se refiere a la explotación de la tierra y todas sus riquezas.

La conquista ideológica se refiere a la expansión de las creencias de los españoles hacia los
indios. Esto incluye su religión y sus demas ideologías.

PUEBLOS CONQUISTADOS
Existían 3 pueblos: aztecas, mayas e Incas
Los aztecas
• Los aztecas tras recorrer diferentes lugares, se establecieron en el valle de México en XIV
d.C. Allí fundaron su ciudad Tenochtitlán, pero en ese lugar había otros pueblos con los que
se tuvieron que enfrentar para obtener mejores tierras.
• El estado azteca era teocrático porque el emperador era considerado de origen divino y
porque los dioses tenían a su cargo muchas funciones de gobierno.

Incas
• Los incas eran un imperio muy poderoso y establecieron su capital en la ciudad de
Cuzco.
• En las laderas de las sierras, el cultivo en terrazas permitió un mejor aprovechamiento de
la tierra fértil y facilitó el riego.
• La economía vertical recibió este nombre por las distintas zonas con diferentes climas y
producción, en que se dividía el imperio incaico.
• Las tierras se dividían en:
○ Las tierras de los ayllus, la producción de allí mantenía a los campesinos.
○ Las tierras del Inca, que mantenían al Inca, nobles y al ejército.
○ Las tierras del Sol, con las que se mantenía el culto de uno de los dioses principales de
los incas.
• Los mitos eran trabajos individuales, periódicos, con este sistema se construían caminos y
puentes

ARMAS Y TÁCTICAS DE LOS INDÍGENAS


Para los mayas, el objetivo de la guerra no era dirigida a la completa destrucción del enemigo,
sino más bien a la toma de cautivos y la obtención de botín. Según las descripciones de los
españoles, las armas de guerra de los mayas del Petén incluyeron arcos y flechas, estacas
afiladas, lanzas con cabezas de pedernal y espadas a dos manos hechos de madera fuerte con
hojas cortantes de obsidiana, semejantes al macuahuitl azteca. Pedro de Alvarado describió
que los xincas de la costa del Pacífico atacaron a los españoles con lanzas, estacas y flechas
envenenadas. Los guerreros mayas usaban armadura corporal en forma de algodón acolchado
que había sido empapado en agua salgada para endurecerlas; la armadura resultante se
comparó favorablemente con la armadura de acero usada por los españoles. Históricamente,
la táctica de guerra preferida de los mayas incluía emboscadas e incursiones y su aplicación
contra los españoles resultó problemática para los europeos. En respuesta al uso de la
caballería, los mayas del altiplano cavaron hoyos en las carreteras, revistiéndolos con estacas
afiladas y endurecidas al fuego, ocultadas con hierba y malezas, una táctica que mató a
muchos caballos según relatos de los cakchiqueles.

ARMAS Y TÁCTICAS DE LOS ESPAÑOLES


El armamento y las tácticas españolas eran muy diferentes del de los pueblos indígenas de
Guatemala. Incluía el uso de ballestas, armas de fuego (fusiles y cañones), perros de
ataque y caballos de guerra. Para los pueblos mesoamericanos la captura de prisioneros era
un importante objetivo de guerra, mientras que para los española la toma de prisioneros era
un obstáculo para la victoria final. A pesar del nivel de sofisticación de su cultura, los
habitantes de Guatemala carecían de elementos claves de la tecnología del Viejo Mundo,
tales como el uso de hierro y acero y ruedas funcionales. El uso de espadas de acero fue tal
vez la mayor ventaja tecnológica de los españoles, aunque en ocasiones el despliegue de la
caballería también contribuyó al triunfo sobre las tropas indígenas. Los españoles fueron tan
impresionados por la armadura de algodón acolchado de sus enemigos mayas, que lo
preferían en lugar de su propia armadura de acero.
En Guatemala, los españoles desplegaron rutinariamente aliados indígenas durante las
batallas. Al principio se trataba de aliados nahuas traídos desde México, más tarde estos
aliados también incluían mayas. Se estima que para cada soldado español en el campo de
batalla, había por lo menos 10 auxiliares nativos. A veces había hasta 30 guerreros indígenas
para cada español, y fue la participación de estos aliados mesoamericanos que fue
especialmente decisiva durante la conquista.
Los españoles buscaron concentrar la población indígena en nuevos asentamientos
coloniales, o reducciones. Muchos indígenas resistieron vivir en estos nuevos asentamientos
prefiriendo huir hacia regiones inaccesibles, tales como montañas y bosques.
IMPACTO DE LAS ENFERMEDADES DEL BIEJO MUNDO
El intercambio biológico entre el Viejo y el Nuevo Mundo empezó con el primer viaje de
Colón en 1492. El intercambio fue complejo, y los resultados no necesariamente beneficiosos
para los dos pueblos. En las Américas murieron millones de indígenas, algunos grupos
sobrevivieron hasta el presente, pero otras etnias desaparecieron completamente. La 'Leyenda
Negra' culpa a los españoles de los desastres, con sus armas y técnicas de guerra, y con la
explotación de los pueblos americanos en trabajos forzosos como en las minas, plantaciones
y haciendas. Las nuevas investigaciones sobre el impacto de las enfermedades (como las
viruelas, el sarampión, el tifus, la peste bubónica, la influenza, la malaria y la fiebre amarilla),
en poblaciones no expuestas a éstas durante generaciones, nos impulsan a revisar el
paradigma de la Leyenda Negra. La conquista de las Américas fue en gran parte posible por
el intercambio biológico, más que por las armas de los conquistadores. La población fue
debilitada por las oleadas de epidemias, con altas tasas de mortalidad, lo que permitió la
dominación de los europeos. Los españoles, sin ser conscientes, llevaban en sí mismos los
gérmenes de la destrucción de las civilizaciones americanas.

CONQUISTA Y COLONIZACION DE AMERICA


Carácter del Descubrimiento de América
El descubrimiento de américa fue empresa llevada a cabo por comerciantes y navegantes del
mar Mediterráneo. Realizado en la época de los grandes descubrimientos geográficos, tuvo
por móvil halla una nueva ruta al oriente Asiático, rico en especias.
Al caer Constantinopla en poder de Mahomet ll en 1453 completose al cerco terrestre. El
amplio horizonte geográfico y económico que las cruzadas habían abierto a Europa.
Antes de encontrar la ruta marítima al oriente asiático y, al intentarlo descubrir unos
continentes insospechados, los europeos acuciados por la necesidad madre del ingenio,
inventaron o asimilaron una serie de medios técnicos que fueron el comienzo de su notable
superioridad y el arma con que su civilización se impuso al orbe entero. La imprenta de
caracteres móviles, gravados y fundidos en plomo, remplazo en la antigua escritura en roma
sobre papiro pergamino.
La pólvora introducida por los Árabes o inventada por el monje ingles Roger Bacon o el
benedictino Alemán Bertorlo Schwarz, revoluciono el arte militar y al permitir el ataque a
distancia, puso uno de los cimientos de los grandes ejércitos nacionales de la burguesía.
La brújula conocida por los chinos desde la más remota antigüedad transmitida por los árabes
y perfeccionada por el italiano Flavio Gioia y el astrolabio del inventor desconocido dieron
a los navegantes los instrumentos para orientarse y confeccionara cartas geográficas veraces.
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Portugal, estaba destinado a ser destinado a ser el precursor del descubrimiento de américa.
Su peculiar situación geográfica lo indicaba, en 1486, cuatro años antes del primer viaje de
Colon, a ser arrojado Bartolomé Díaz por una violenta tempestad a la costa oriental de áfrica,
doblando el cabo de Buena Esperanza. Si bien hasta 1498 no llego a Calcuta, aquel
descubrimiento inicial demostró la posibilidad de enlazar Europa con la india, navegando
hacia occidente pero tropezando antes con un continente poblado e inmensamente rico, cuya
existencia modificaría el curso dela historia. A Cristóbal Colon hijo de aquellas, cupo la
gloria de organizarla y dirigirla.
Asociados a los reyes, Católicos. Los indios “dan grandes cosas a cambio de otras pequeñas
y se contentan con poco o nada”. La sociedad formada entre los reyes católicos y colon
reconocía a este el derechos a percibir el décimo de las rentas y derechos que produjeran las
tierras descubiertas, y procuraba asegurase el monopolio del trafico prohibiendo el comercio
a particulares, según los establecieron las instrucciones del 20 de mayo de 1493. Para
defender esos privilegios, fundase el 20 de enero de 1503 la casa de contratación de Sevilla,
destinada a almacenar los artículos que se mandaban a América.
La presencia del nuevo mundo dio formidable impulso en las sociedades Europeas a las
tendencias en germen o desarrollo, al paso del feudalismo al capitalismo, y contribuyo al
maravilloso florecer de las ciencias y de las artes. América obligaba a volver los ojos a la
naturaleza, a creer en la materialidad del mundo, al volcar la fe en el poder de la ciencia, las
reflexiones de filósofos y sociólogos que avalaron la trascendencia de América ya fuera para
idealizar la sociedades indígenas o para despreciar su estado de salvajismo.
Europa no dio a América su organización social, su pensamiento y su técnica, sin recibir de
ella un poderoso influjo, que conduce a la unidad del mundo como fundamento de la
fraternización de la humanidad.
Inmediatamente después del regreso de Colon, en 1493, los reyes católicos adaptaron las
medidas necesarias para asegurarse de todos los derechos sobre los territorios descubiertos,
y por descubrir, cien lenguas al oeste de las Azores de las islas de cabo verde, obteniendo
con ello una magnifica victoria diplomática.
América debe a España su incorporación al proceso general de desarrollo de la humanidad a
través de feudalismo organizante de la época del nacimiento del capitalismo.

COLONIZACION DE AMERICA
La colonización europea del continente americano fue un proceso histórico de apropiación y
ocupación de los territorios ultramarinos recién “descubiertos” por Colón en el año 1492, por
parte de las grandes potencias europeas.
Los principales interesados en el reparto del llamado Nuevo Continente fueron el Imperio
Español y el Imperio Portugués, y posteriormente el Imperio Británico, Reino de Francia y
los Países Bajos. También existieron iniciativas muchos menores de parte de Alemania,
Dinamarca, Suecia, Rusia, Italia y Escocia.
Este proceso se inició a finales del siglo XV y culminó con las numerosas Guerras de
Independencia americanas del siglo XVIII que dieron origen a un conjunto de jóvenes
repúblicas autónomas, cuyo destino era convertirse en los actuales países americanos.
En líneas generales se entiende por colonización del continente americano el conjunto de dos
etapas distintas:
La Conquista de América, período de violentos enfrentamientos entre los invasores europeos
y los distintos y numerosos pueblos aborígenes americanos, como el Imperio Azteca o el
Imperio Incaico, entre muchísimos otros.
La Colonización propiamente dicha, durante la cual se fundó una sociedad colonial
dependiente de Europa y estructurada en base a clases raciales bien delimitadas: negros,
indios y blancos.
El genocidio más sangriento
La llegada de los colonos europeos a América no fue precisamente en son de paz. Venían en
pos de territorios nuevos que anexar a sus distintos imperios, sedientos de nuevas riquezas y
en franca competencia por la supremacía mundial.
Los distintos reyes administraban jurídicamente los permisos para la conquista, que
financiaba la burguesía insurgente de la época y que consistían básicamente en ocupaciones
militares y la fundación forzada de los primeros poblados europeos en el continente.
Ello implicaba, claro está, subyugar a las distintas naciones aborígenes que se resistían al
saqueo, cuando no simplemente erradicarlas o reducirlas a reservas, como en el caso de la
conquista británica. A eso debe sumarse la debilidad de los pueblos nativos frente a la viruela
y las distintas enfermedades que llevaron consigo los europeos, cuyas consecuencias se
sintieron más allá del fin de la guerra, así como su aniquilación sistemática en labores
forzadas impuestas por sus conquistadores.
Las víctimas totales de la invasión del continente americano se estiman en unos 70 millones
de muertos, la matanza más grande en la historia de la humanidad.
La incorporación de la esclavitud
Dado que las diezmadas poblaciones aborígenes no eran suficientes en número y en destrezas
para el trabajo de fundación y sostén económico de las nacientes colonias europeas, se inició
el traslado forzoso de esclavos africanos hacia América.
Estos individuos eran arrancados de sus tierras y vendidos a colonos y latifundistas europeos
para iniciar la explotación de los diversos bienes económicos que abundaban en el Nuevo
Continente, ya sea agrícolas, minerales y pesqueros.
Los negros esclavos carecían de todo tipo de derechos y estaban sujetos a la voluntad de sus
amos blancos, mientras que los indios ocupaban un estado de semi-esclavitud denominado
servidumbre, encargados de tareas domésticas y exploratorias. Ninguno, sin embargo, era
tenido por individuo libre ni tenía derecho a bienes o a propiedades.
La repartición del continente
A grandes rasgos, la repartición del territorio americano entre las principales potencias
europeas se dio de la siguiente manera:
La colonia española, la primera y más extensa de todas, ocupó en su mayoría el territorio de
la actual Hispanoamérica, desde el Río de la Plata hasta los territorios mexicanos, incluyendo
parte del Caribe y de las Antillas. Este territorio se dividió en cuatro grandes virreinatos: el
Virreinato de la Nueva España, el Virreinato del Perú, el Virreinato de Nueva Granada y el
Virreinato del Río de la Plata.
La colonia portuguesa abarcó en su totalidad lo que hoy es Brasil, dividida en quince
capitanías de casi doscientos cincuenta kilómetros de ancho cada una, otorgadas vitalicia y
hereditariamente a nobles portugueses encargados de su explotación comercial. En 1549, sin
embargo, el Rey designó a un Gobernador General para toda la colonia.
La colonia británica, mucho más dispersa en el origen de sus colonos, se afianzó en
Norteamérica en franca competencia con los franceses a través de trece primeras colonias,
constituidas mediante sucesivas oleadas de inmigrantes y sus esclavos negros entre los siglos
XVII y XVIII. Luego de vencer a Francia en la Guerra de los Siete Años (1756-1763), los
ingleses asumieron el control total del territorio del continente norteamericano. También
tuvieron influencia en las Antillas y en el Caribe.
La colonia francesa también se instaló en la América del Norte, más específicamente en
Quebec y otros territorios de la actual Canadá, aunque también en importantes franjas
costeras de lo que hoy es Estados Unidos, amén de algunas islas de las Antillas. Muchas de
estas colonias antillanas eran mayoritariamente negras, a raíz del colosal movimiento de
mano de obra esclava.
La colonia holandesa fue bastante menor en comparación con las anteriores, pero tuvo
importantes asentamientos en Norte América (la actual Nueva York fue inicialmente una
Nueva Ámsterdam holandesa), Brasil y las Antillas menores (Curazao). Sin embargo, la vida
de sus colonias fue más bien efímera.
La expansión de la Iglesia Católica
Una de las improntas más fuertes del colono español era su rabioso catolicismo anti
reformista, producto de la exclusión de España de las filosofías renacentistas durante la
Reconquista (722-1492) contra el Islam.
Esto determinó que la Iglesia Católica jugara un rol importante en la conquista, como brazo
moral y cultural de la imposición española sobre los pueblos americanos. El principio de
“Tierras para la cristiandad” o de ganar almas para la Iglesia, justificaba el principio de la
violencia como un mecanismo de conversión forzosa.
En honor a la verdad, habría que señalar también la bula papal Sublimis deus, promulgada
por Paulo III en 1537, en donde afirmaba el derecho de los indígenas a la libertad y a recibir
una educación cristiana. Ello amparó a la diezmada población indígena de las brutalidades
de la esclavitud, pero no de la imposición cultural que prohibió sus costumbres y sentenció
la mayoría de sus lenguas a la extinción.
Asediada por la reforma protestante del norte de Europa, la Iglesia Católica halló en la
conquista de América y en el rol predominante que junto a su Santa Inquisición jugó en el
orden de la naciente sociedad colonial, el oxígeno suficiente para sobrevivir hasta nuestros
días.
El mito de El Dorado
La desmedida ambición de los conquistadores españoles, quienes solían ser ciudadanos de a
pie buscando su fortuna en las Américas para volver a una posición mejorada en Europa, los
llevaba a menudo a creer en leyendas de origen incierto, respecto a ciudades hechas todas de
oro y plata y otras riquezas.
A esas ciudades imaginarias las denominaban los indígenas El Dorado, y muchas
expediciones se perdieron siguiendo su rastro supuesto en las selvas de la Amazonía.
El inicio de la mundialización
La conquista del territorio americano, rico en recursos y en territorio explotable, y más aún
la constitución posterior de una sociedad colonial, dependiente en lo jurídico de Europa pero
mucho más vital en lo económico, sembró los cimientos del comercio intercontinental y de
las muchas empresas de explotación de productos que sobrevinieron.
Esto se hizo particularmente notable después de la Independencia Americana, cuando las
jóvenes naciones se convirtieron en los más grandes y cercanos vendedores de materia prima
de Occidente, un rol que ocupan todavía, desplazando incluso el comercio con India y las
colonias orientales.
El mestizaje
La sociedad colonial sostuvo sus normativas raciales hasta el final de sus días, pero eso nunca
implicó que no hubiera contacto y sincretismo entre las razas. Era frecuente en el Brasil
colonial que los colonos portugueses tomaran esposas indígenas y engendraran una
descendencia difícil de catalogar, lo mismo que hacían los amos españoles con sus esclavas
negras, dando origen a familias paralelas a la de su matrimonio europeo. Los colonos
ingleses, en cambio, puritanos en su mayoría, fueron siempre renuentes a la mezcla.
Hizo falta, entonces, nuevas designaciones para las mezclas resultantes, cuyo término más
arbitrario sería el de “pardo”, categoría en la que entraba todo aquello que resultara
inclasificable y sospechosamente mixto.
Tal y como las distinciones raciales, las culturales tampoco no fueron tan tajantes como
pareciera, y la prolongada convivencia entre las razas propició un sincretismo creciente, cuyo
resultado es el crisol cultural que hoy caracteriza a la América Latina.
La sociedad colonial de clases
Si bien la distinción racial era clave en el reparto de los derechos durante la colonia, con un
margen de movilidad social prácticamente nulo, era la participación en el trabajo manual,
algo muy mal visto según las doctrinas católicas imperantes, la que separaba a la élite de las
clases inferiores.
De esa manera, la sociedad colonial estaba integrada, en primer lugar, por una clase superior
blanca y europea, minoritaria, que acaparaba los cargos de funcionariado estatal o se
dedicaban al comercio a través de grandes plantas de producción con mano esclava. En
segundo lugar, por una servidumbre indígena y un variado sector mestizo que ocupaba una
posición comercial intermedia, y finalmente los esclavos negros, mulatos o zambos,
encargados de las labores mineras, agrícolas y de mano de obra.
Este sistema de desigualdades fue clave para sembrar la semilla de la rebelión libertadora
que, en muchos casos, ofrecía la posibilidad de una sociedad heterogénea de ciudadanos
libres e iguales.
Regiones no controladas por los conquistadores
Algunas zonas de más difícil acceso o más cuestionable supervivencia, como la selva
amazónica, la Patagonia austral, el Gran Chaco y los desiertos del norte de Centroamérica,
no pudieron ser jamás reducidos a control de los europeos.
Gracias a ello se mantuvieron, y algunos lo hacen aún hoy en día, como los últimos bastiones
de sociedades precolombinas en un continente que les fue arrebatado.
Discrepancias en torno al término
Aunque parezca mentira, existen aún posturas encontradas en torno al modo en que se debe
nombrar y recordar la conquista y colonización americanas. Movimientos indigenistas y de
memoria aborigen han luchado a favor de la visibilización y reconocimiento de la masacre
de los pueblos nativos, en contra de eufemismos como “el encuentro de dos mundos” o “el
día de la raza”.
Incluso se ha cuestionado el término “descubrimiento” para nombrar la llegada de Colón a
las Américas en 1492, dado que ya existían sociedades ocupando ese territorio y que, por
otro lado, los pueblos vikingos ya habían visitado el este canadiense en épocas anteriores.
Lo cierto es que el debate en torno al término continúa, evaluando los aportes culturales y la
rápida modernización que la conquista imprimió al continente, pero también el descomunal
costo humano que ello supuso.
LA COLONIZACIÓN ESPAÑOLA DE AMÉRICA
fue el proceso por el que se implantó en el Nuevo Mundo una administración que pretendía
ser imitación o duplicado de la administración peninsular contemporánea.1 Este periodo se
extendió desde el 12 de octubre de 1492, día del descubrimiento de América, hasta el 13 de
agosto de 1898, cuando la bandera española fue arriada en San Juan de Puerto Rico.
La colonización de América fue efectuada sustancialmente por la Corona de Castilla (ligada
a los reinos indianos dinásticamente) y es la continuación de una primera expansión y
experiencia colonizadora del Reino de Castilla en las Islas Canarias, en las cuales ensayó por
primera vez a cierta escala la experiencia de conquistar, repoblar y administrar un territorio
nuevo, habitado por pueblos desconocidos, asimilándolos y cristianizándolos en el proceso.
Así, las tres últimas grandes islas de Canarias fueron completamente sometidas en los años
1478-1483 (Gran Canaria), 1492-1493 (La Palma) y 1494-1496 (Tenerife) aunque el impulso
colonizador arranca mucho antes, en las otras islas del archipiélago. Esta experiencia y la
existencia de fórmulas desarrolladas para solucionar los problemas de fundación de nuevas
ciudades, pactos y enfrentamientos con los naturales del país, designación y atribuciones de
los Adelantados militares, engranaje de los aparatos administrativos: religioso, civil y militar,
fueron luego ampliamente usadas en América, tienen sus antecedentes lejanos en la
experiencia de la Reconquista y repoblación de la Península Ibérica y explican en parte el
extraordinario éxito de la colonización.
A partir del siglo XV, los territorios y naciones indígenas fueron incorporados por la
monarquía española a través de la Conquista de América, formando parte de un proceso
histórico más amplio denominado mercantilismo, dando lugar al Imperio español en
América. A lo largo del siglo XIX, con la caída del absolutismo y la transformación de
España en un Estado liberal, tiene lugar la independencia hispanoamericana.
Gracias a la célebre bula del papa Paulo III Sublimis Deus de 1537 que declara a los indígenas
hombres con todos los efectos y capacidades de cristianos, hubo un gran contraste entre la
colonización española, la anglosajona y francesa en América. 2 En el Imperio Español la
unidad social se concebía a través de la unidad de la Fe de la Iglesia Católica.
Una de las importantes consecuencias de esta colonización fue el mestizaje en América. Los
Reyes establecieron una política exterior común marcada por los enlaces matrimoniales con
varias familias reales europeas que resultaron en la hegemonía de los Habsburgo en Europa
durante los siglos XVI y XVII. Por otra parte el descubrimiento de América a partir de 1492
modificó profundamente la historia.
Bases Legales De La Conquista Y Colonización De América.
A. EL DERECHO CASTELLANO, LAS PRIMITIVAS COSTUMBRES JURIDICAS
DE LOS INDIOS ABORIGENES Y EL DERECHO PROPIAMENTE INDIANO.
Es sabido que al tiempo de producirse los descubrimientos colombinos existía en España,
desde el punto de vista político, una unidad dinástica, pero no una unidad nacional.
A pesar del matrimonio contraído por Isabel de Castilla con Fernando de Aragón, seguían
estos dos viejos reinos peninsulares manteniendo cada uno de ellos su propia personalidad
política y administrativa. En tierras de castilla, continuaban rigiéndose según las normas
jurídicas peculiares del derecho castellano. En los viejos estados que integraban la Corona
de Aragón, se mantenía igualmente la vigencia de sus derechos particulares: aragonés
catalán, valenciano y mallorquín. Navarra, incorporada pronto al reino aragonés, conservaba
en aquellos años dentro de la península su condición de Estado soberano e independiente.
Estas circunstancias unidas al hecho de que fuera Isabel la que patrocinase los proyectos
descubiertos de Colón, explican históricamente que los territorios de las que se llamaron
Indias Occidentales quedaran incorporadas políticamente a la Corona de Castilla, y que fuera
el derecho castellano- y no los otros derechos españoles peninsulares- el que se proyectase
desde España sobres estas comarcas del Nuevo Mundo, modelando originariamente la vida
y sus instituciones.
Pero este Nuevo Mundo, de contenido tan vasto y tan complejo, presentaba características
geográficas, raciales, sociales y económicas muy diversas. Tan pronto como se superó la
primera etapa insular de la colonización y los españoles se adentraron en tierra continental-
tierra firme- tuvieron que enfrentarse con los aborígenes de estas comarcas, muchos de los
cuales vivían dentro de fuertes organizaciones políticas-recordemos, como ejemplos más
destacados, los viejos imperios de los aztecas en México, de los Incas en Perú- cuyas
organizaciones, pasado el fragor de la conquista, convenía a los hombres del gobierno de
España utilizar, en la medida de lo posible, al servicio de su política colonizadora.
Se decretó, por las monarcas españoles, que se respetase la vigencia de las primitivas
costumbres jurídicas de los aborígenes sometidos, en tanto estas costumbres no estuvieran en
contradicción con los intereses supremos del Estado colonizador, y por este camino, un nuevo
elemento, el representado por las costumbres de los indios sometidos, vino a influir la vida
del derecho y de las instituciones económicas y sociales, de los nuevos territorios de
Ultramar incorporados al dominio de España.
Un tercer elemento, que al cabo hubo de prevalecer sobre los dos anteriormente indicados,
se hace presente en la vida jurídica, social y económica de los territorios coloniales
hispanoamericanos. Las exigencias ineludibles del nuevo ambiente geográfico, económico y
social, hicieron prácticamente inaplicable, en muchos aspectos, el viejo derecho castellano
para regir la vida de las nuevas ciudades coloniales. Hubo necesidad de dictar desde la
Metrópoli, y aun por las propias autoridades coloniales, con aprobación de los monarcas,
normas jurídicas especiales que regulasen los problemas surgidos a impulsos de una realidad
siempre apremiante y cada vez más alejada de los viejos módulos peninsulares. El conjunto
de estas normas constituyo lo que se llamó específicamente derecho indiano.
Este nuevo derecho, o sea el derecho propiamente indiano, presentó pronto como rasgos más
característicos los siguientes:
1. Un casuismo acentuado y, en consecuencia, una gran profusión. No se intentaron,
salvo en contadas ocasiones, amplias construcciones jurídicas que comprendiesen las
distintas esferas del derecho. Se legislo, por el contrario, sobre cada caso concreto y se trató
de generalizar, en la medida de los posible, la solución sobre cada caso adoptada.
2. Una tendencia asimiladora y uniformista. Se pretendió desde la Metrópoli, primero
por los monarcas de la casa de Austria, y más todavía por los de la casa de Borbón, estructurar
la vida jurídica de estos territorios con visión uniformadora y tratando de asimilarlos a las
viejas concepciones peninsulares.
No hay que exagerar sin embargo, los resultados, ni aun los propósitos de esta política. La
realidad impuso y unas mismas instituciones adquirieron modalidades diferentes en las
distintas comarcas, según el ambiente geográfico, social y económico en que hubieron de
desenvolverse. No faltan por otra parte, en la propia legislación, preceptos dictados con una
clara visión realista que admiten la vigencia de las prácticas consuetudinarias aceptadas en
cada lugar.
3. Una gran minuciosidad reglamentista. Los monarcas españoles quisieron tener en sus
manos todos los hilos del gobierno de un mundo tan vasto, tan complejo y tan lejano. Lo
mismo quisieron conocer de los grandes problemas políticos y económicos que afectaban a
todas las Indias o a toda la demarcación territorial de una Audiencia o un Virreinato, que de
cuestiones pequeñas que interesaban solo a una ciudad o a un reducido distrito rural.
Comprendían las dificultades que esto ofrecía, y movidos por la desconfianza en sus
autoridades coloniales. Multiplicaron las instrucciones de gobierno y complicaron
extraordinariamente los trámites burocráticos y administrativos.
4. Un hondo sentido religioso y espiritual. La conversión de los indios a la fe de Cristo
y la defensa de la religión católica en estos territorios fue una de las preocupaciones
primordiales en la política colonizadora de los monarcas españoles. Esta actitud se reflejó
ampliamente en las llamadas Leyes de Indias. En buena parte fueron dictadas estas leyes más
que por juristas y hombres de gobierno, por moralistas y teólogos. Se acusa en ellas, sobre
todo el abordar el difícil problemas del indio, un tono de plausible elevación moral: pero se
desconocen al propio tiempo, o se tratan de soslayar, ineludibles imperativos económicos y
sociales.
Esta es la causa de que se observe, a lo largo de toda la vida jurídica colonial, un positivo
divorcio entre el derecho y el hecho. Una fue la doctrina declarada en la ley y otra la realidad
de la vida social. Se quiso ir demasiado lejos en el noble afán de defender para el indio un
tono de vida elevado en el orden social y en el orden espiritual y al dictar, para protegerle,
normas de cumplimiento difícil o imposible, se dio pie, sin desearlo, para que de hecho
prevaleciera en buena parte de la arbitrariedad, quedando el indio merced de los españoles
encomenderos y de las autoridades de la colonia.
Este desconocimiento de la realidad, unido a la minuciosidad reglamentista de los monarcas,
señalada anteriormente, explica también una práctica política y administrativa que es
necesario tener en cuenta para comprender, en su justa verdad histórica, la vida jurídica de
los territorios indianos. Con frecuencia apelaron las autoridades coloniales, frente a cedulas
reales de cumplimiento difícil, o en su concepto peligroso, a la socorrida formula de declarar
que se acata pero no se cumple, recibida la real cedula cuya ejecución no se consideraba
pertinente, el virrey, presidente o gobernador la colocaba solemnemente sobre su cabeza, en
señal de acatamiento y reverencia, al propio tiempo que declaraba que su cumplimiento
quedaba en suspenso.
No implicaba esta medida acto alguno de desobediencia, porque en definitiva se daba cuenta
al rey de lo acordado para que este, en última instancia y a la vista de la nueva información
recibida, resolviese. Y si bien es cierto que el amparo de esta costumbre pudieron cometerse
abusos arbitrariedades por parte de algunas autoridades, no lo es menos que, gracias a ella,
que pudo dotarse al derecho colonial de una cierta flexibilidad que le era muy necesaria, y
que de otro modo no hubiera podido conseguirse dada la tendencia centralizadora de los
monarcas y de sus hombre de gobierno.
Cerremos estas observaciones haciendo notar que, frente al derecho propiamente indiano, el
derecho de Castilla solo tuvo en estos territorios un carácter supletorio; únicamente a falta de
precepto aplicable en la llamada legislación de Indias, podía acudirse a las viejas fuentes del
derecho castellano peninsular. Advirtamos, sin embargo, que aun siendo esto así, jugo este
derecho castellano un papel preponderante en lo que se refiere a la organización jurídica de
la familia y al derecho de sucesión: en cuanto a la influencia positiva que lograron ejercer en
la vida de las instituciones jurídicas coloniales las primitivas costumbres de los indios
aborígenes que no estuvieron en la clara contradicción con los principios básicos del Estado
español, en cuestión que no ha sido todavía suficientemente estudiada. Sabemos, no obstante,
que dejaron huella considerable estudiada, en orden a la regulación del trabajo, clases
sociales, régimen de la tierra etc. instituciones tan representativas como los cacicazgos, la
mita y otras que examinaremos en el momento oportuno.
B. CARÁCTER DE LAS EXPEDICIONES DESCUBRIDORAS: EL ESFUERZO
PRIVADO INDIVIDUAL Y LA ACCION OFICIAL DEL ESTADO. LAS
CAPITULACIONES. POLITICA DE POBLACION: LAS ORDENANZAS DE 1573
Se ha dicho y es una verdad histórica absolutamente comprobada, que el descubrimiento,
conquista y colonización de América española fue eminentemente popular.
Significa esto que en las expediciones descubridoras predominó el esfuerzo privado,
individual, sobre la acción oficial del Estado.
El titulo jurídico que sirvió de base a toda la expedición de descubrimiento o nueva población
fue a la capitulación contrato otorgado entre la corona o sus representantes y el jefe de la
expedición proyectada. En estas capitulaciones, que recuerdan por su carácter y contenido
las viejas cartas de población de la Edad Media castellana, se fijaban los derechos que se
reservaba la corona en los nuevos territorios a descubrir y las mercedes concedidas a los
distintos participantes en la empresa descubridora. El estudio de sus cláusulas de relieve que
solo es muy contadas ocasiones- los viajes colombinos, las expediciones que Pedrarias Dávila
y la Magallanes- participo el Estado directamente en el costeamiento de los gastos que la
expedición originaba. Lo corriente es que todos los gastos fueran de cargo al individuo que
organizaba la expedición, el cual podía ser al propio tiempo caudillo militar de la misma
simplemente su empresario o financiador.
Esto explica que, en ocasiones la capitulación se convirtiera en un verdadero título negociable
y fuera objeto de diversas operaciones jurídicas: ventas, traspasos, permutas, contratos de
sociedad. En algunos historiadores de la Conquista – Bernal Díaz del Castillo: historia de la
conquista de nueva España – se contienen a este respecto noticias del mayor interés.
No faltaron voces que denunciaron los vicios graves que se derivaban de este sistema privado
aceptado por los monarcas españoles. Recordemos entre otros al licenciado
Alfonso Suazo y al P. las casas. A pesar de ello, el sistema prevaleció y fue sancionado
expresamente en las ordenanzas de Felipe II de 1573 y en la recopilación de leyes de las
indias, de 1680. Pesó más en el ánimo de los reyes de España la economía de gastos para el
tesoro que este sistema implicaba, que las dificultades de carácter política y social que al
propio tiempo producía.
BASES LEGALES
ENCOMIENDA:
Indios trabajo o tributo
Encomendero: protección y evangelización
Explotación sin límites.
Las relaciones españoles indios se enmarcaron en un principio bajo el signo de la encomienda
Esta institución consiste en la entrega de un número de indios por parte de la corona española
que se convierten en su encomendero. Este les exige un trabajo y un tributo y a cambio se
hace cargo de su instrucción religiosa y de su protección.
Existió una explotación sin límites y una comisión de teólogos y funcionarios promulgo las
leyes de Burgos 1512 que constituyen el primer código de legislación indica en el cual
prohíben los malos tratos y castigos.
El proceso culmina con las leyes nuevas 1542 donde busca la aplicación de la justicia de
forma implacable pretendía el fin de la encomienda.
BASES LEGALES DE LA COLONIZACION
En la primera fase los soberanos concedieron muchas prerrogativas a los descubridores y
conquistadores.
Segunda fase la corona decide retomar el control sobre los territorios conquistados
Se crean instituciones
a) Real consejo de indias
b) Casa de contratación
c) Virreinato
d) Real audiencia
e) Gobernaciones
f) Capitanías generales
g) Corregimientos
h) Cabildos
BASES LEGALES DERECHO INTERNACIONAL
Los reyes católicos entran en contacto con el Papa para ofrecerle la primicia de la misión
evangelizadora y para que su autoridad sancionase a la propiedad hispanica de los territorios
descubiertos
El Papa Alejandro VI promulgo la Bula Inter Caotera en 1493
Se establece la línea de demarcación entre España y Portugal
Consecuencias se firma el Tratado de Tordesillas 1494
Que sitúa 370 leguas más al oeste la línea de demarcación
Esto facilitara la conquista de Brasil por parte de Portugal
Las indias se incorporaron a la Corona de Castilla
LA DIVISION DE LOS NUEVOS TERRITORIOS
El 7 de Junio 1494 los reyes de España y Portugal firmaron un acuerdo para dividirse los
territorios descubiertos. El tratado de Tordesillas trazo una línea imaginaria de norte a sur en
el meridiano 46 grados de latitud oeste a 370 leguas de las islas de Cabo verde. Al oeste de
este límite conquistarían los españoles y al este, los portugueses. Esto dejo a Brasil a mano
de los portugueses.
Juan Ginés de Sepúlveda y la guerra justa
En la Conquista de América

Este artículo es un extracto de la tesina titulada: “La teoría de la guerra justa de Juan Ginés
de Sepúlveda y la conquista de América", presentada en la Universidad Carlos III de Madrid
para optar al título de Suficiencia Investigadora y al Diploma de Estudios Avanzados. Se
presenta la aplicación de la doctrina de la guerra justa que el autor mencionado hace a la
justificación de la conquista de América, con la intención de mostrar ciertos elementos que
puedan servir para analizar las guerras actuales.
En conclusión, los indios: hombres son, incivilizados y bárbaros, apartados de la recta razón
por sus costumbres y hábitos inhumanos, que deben someterse a los españoles, los cuales
deberán cumplir con el deber de humanidad y, por caridad, apartar a los indios del camino a
la perdición, insertándolos en su sociedad bajo un protectorado que paulatinamente aumente
la libertad y participación de los indios en la comunidad. Esta es la aspiración de Sepúlveda,
no esclavizar a los indios, sino someterlos, educarlos y civilizarlos.En cuanto a las causas de
la guerra contra los indios, Sepúlveda no plantea la licitud de la guerra contra éstos para
esclavizarlos y despojarlos de sus bienes, lo mueve a justificar dicha guerra, no tanto su
inferioridad cultural, sino el sentimiento y la obligación cristiana de “salvar” a los indios de
la condenación eterna, erradicar sus hábitos antinaturales y preparar el camino para la
predicación evangélica. En este sentido, sus conocimientos filosóficos están al servicio de
su carácter teológico. Sepúlveda no niega que es un hombre de su tiempo, que mantiene el
teocentrismo medieval y que pone la razón al servicio de la fe.
Sepúlveda, más que un buen español que estaba a favor de su rey, era un “soldado de Cristo”
que se preocupó por defender la cristiandad y por propagar su fe.
La teoría de la guerra justa fue utilizada por Sepúlveda como el marco en el que encontraban
sitio lógico las justificaciones de la Conquista de América y la dominación de los indios. Las
donaciones pontificias, el deber de predicar y el deber de evitar que los indios siguieran
cometiendo el mal, encuentran su unión perfecta como “causas de guerra justa”,
legitimándose entre sí.
La violencia y la guerra durante la conquista
Durante el período de la conquista de América, la España católica encontró un motivo de
justificación para el uso de la violencia contra la población indígena basándose en los
principios teológicos y teocráticos de la llamada guerra justa, a la cual recurrieron de forma
recurrente para resolver los conflictos y dilemas morales que los españoles enfrentaron
durante el siglo XVI.
La violencia y la guerra durante la conquista
En la primera fase de la conquista, la violencia y la crueldad infringida a los indígenas fue
fundamentada por las Leyes de Burgos y en el requerimiento de Palacios Rubios, que
esgrimía tres principios fundamentales:
1.- La «inferioridad natural» de los indígenas, lo que daba derecho a una sociedad superior
sobre una inferior, según la tesis aristotélica.
2.- Partiendo de la basa de la primera tesis, se argumentaba que los indígenas eran incapaces
de organizar la vida social según los modelos europeos y, por lo tanto el Estado español tenía
la obligación de ayudarlos a construir nuevas instituciones siguiendo el modelo del Estado
español.
3.- Los indígenas cometían pecados contra la religión católica ya que practicaban la idolatría,
la sodomía y la barbarie.
Aún y éstos argumentos, el principal problema fue teológico, y tuvieron que discutir si los
indígenas nativos eran parte de la especie humana, y por lo tanto tenían que ser tratados cómo
súbditos del rey de España o si, por contra, eran una “subespecie”, y por consiguiente nunca,
ni en tiempos de paz ni en tiempos de guerra, tenían que ser tratados como iguales.
Éste debate se conoce en la historiografía como la disputa de Valladolid, entre Bartolomé de
las Casas y Juan Finés de Sepúlveda. La sustentación de ambas tesis se reflejó en el libro
Historia General y Natural de las Indias del cronista Gonzalo Fernando de Oviedo.
Según Sepúlveda, la guerra contra los indígenas se mantenía y era permitida porque éstos
carecían de inteligencia, educación y porque simplemente eran unos bárbaros. Para él
cometían pecados contra la naturaleza ya que según el viejo Testamento, dios ordenó la
expulsión de los bárbaros de la tierra prometida. La ley Divina y natural, fundamentada en el
pensamiento teológico –filosófico de santo Tomás de Aquino, consistía en llevar a los
bárbaros a la fe sin excluir los medios no-pacíficos. Por eso, si los indios no obedecían a los
españoles en aceptar la fe y su dominio, había que obligarlos por la fuerza.
En el otro lado teníamos a Bartolomé de las Casas, que era contrario a las tesis de Sepúlveda,
y que daba otra interpretación al evangelio y a la teoría de San Agustín. Bartolomé de las
Casas, llegó a la conclusión que solamente después de la conversión voluntaria de los
indígenas al cristianismo se podía legitimar la conquista y la subordinación.
En la obra de Bartolomé de las Casas, Apologética Historia Sumaria, expone sus argumentos
diciendo:
1.- El hombre moderno es el resultado de un proceso de desarrollo histórico y cada pueblo,
en lo orígenes de su existencia, se encontraba en el estado primitivo, igual como los pueblo
indios de América.
2.- Las Casas concluye que los indios ni son inferiores, ni bárbaros, sino que poseen las
mismas condiciones para superar su estado como los pueblos antiguos de Europa.
3.- subraya que los indios tienen una cantidad de virtudes que surgen de su ambiente natural
y sobrenatural respecto a los europeos y algunos pueblos antiguos.
4.- Las Casas utiliza la visión ideologizada del indio para enfrentar la denuncia de la sociedad
europea, la que describe como injusta, cruel y codiciosa.
5.- Apoya la existencia de un sistema de valores específicos y propios de las culturas
indígenas.
6.- En referencia al sacrificio humano, trata de demostrar que los pueblos que dan a Dios lo
más valioso, como es la vida humana, son más religiosos; y que el sacrificio humano es
muestra de una muy desarrollada religiosidad y muestra de madurez social. Este es el punto
cúspide de radicalidad en la discusión sobre este rito de los indios que solamente admiten
como medida la relación entre los hombres y el Creador; reconoce los valores propios y las
formas y caminos de acercarse a su Dios. Sobre esta base, Las Casas llega a una nueva
definición de las relaciones entre las tres grandes religiones del mundo: cristianismo,
judaísmo e Islam. Le niega a la Iglesia Católica el derecho de perseguir y castigar a los así
llamados infieles.
Las Casas propone la abolición de la encomienda y de los repartimientos para acabar así con
la crueldad de los conquistadores. Esto debería ser sustituido por la subordinación directa
bajo el rey, como condición para la libertad de los pueblos indígenas.
El debate entre Bartolomé de las Casas y Sepúlveda contribuyó al cambio radical de los
conceptos vigentes hasta aquel entonces sobre el universo, la dignidad de los seres humanos
y la historia de la humanidad. Este cambio puso en duda la visión del mundo como una unidad
cultural con respecto al sistema político-especial, también supuso un cambio respeto a la
visión de la conquista y revisó radicalmente los fundamentos jurídico-políticos de la sociedad
europea de aquella época. A pesar de todo, los pueblos indígenas quedaron en una situación
de inferioridad tanto a nivel económico, social e intelectual, durante los tres siglos de
coloniaje. En lo económico los indígenas fueron obligados a tributar despiadadamente,
fueron despojados de sus tierras y sometidos a la servidumbre. Se les obligó a trabajar en
situaciones económicas difíciles en provecho de sus amos y se vieron privados a toda
posibilidad de superación.
La estructuración social de la época colonial se basó en la «pigmentocracia»; que «hallaban
su fundamento no en una teoría biológica o histórica sino en un estado de hecho: un grupo
étnico dominaba a otro.
Como consecuencia de los constantes abusos que sufrieron las comunidades indígenas por
parte de los colonizadores españoles, esto acabó protagonizando diferentes levantamientos.
La contradicción entre los intereses de los colonizadores y la corona fue también motivo de
tensiones durante el período colonial. Los abundantes conflictos entre Audiencias y
ayuntamientos fueron una manifestación evidente de aquella pugna, que culminó con la
Independencia.
Bulas papales
Bula: Es un documento sellado con plomo sobre asuntos políticos o religiosos. La palabra
proviene del latín bulla, termino que hace referencia a cualquier objeto redondo artificial, y
en un principio se utilizaba para referirse a la medalla que portaban en el cuello, en la antigua
roma, los hijos de las familias nobles hasta el momento que vestían la toga.
Bulas papales: Generalmente se llama bulas a los documentos pontificios que son expedidos
por la cancillería apostólica papal sobre determinados asuntos de importancia dentro de la
administración clerical e incluso civil, constituyéndose en uno de los instrumentos más
extendidos en los que se fundamenta y expande la autoridad del pontífice.
Bulas alejandrinas: es el nombre colectivo que se da al conjunto de documentos pontificios
o papales que otorgaron a la Corona de Castilla el derecho de conquistar América y la
obligación de evangelizarla emitida por la Santa Sede en 1493 por petición de los Reyes
Católicos concedidos por el papa Alejandro VI (Rodrigo de Bogia 1402-1503) a los reyes
católicos españoles entre Abril y septiembre de 1943, después del hallazgo del nuevo mundo.
Bulas papales: estos eran documentos que el Papa otorgaba a solicitud del reyo por su propia
iniciativa a un Reino, reconociéndole derechos exclusivos sobre las islas y tierras que
descubrieran los navegantes de ese reino. La bula no solo era un documento para habilitar
los viajes de descubrimientos y para asignar territorios a descubiertos. También implicaba un
régimen de gobierno para los territorios a ser encontrados. Para el año 1492 los portugueses
habían obtenido que les permitían tener derechos exclusivos sobre todas las islas y territorios
que encontraren en sus viajes. Sin embargo no incluyeron en las bulas las tierras o islas que
pudieran encontrarse hacia el oeste, solo incluyeron lo que quedara hacia el suroriente de las
islas canaria. Por ello, cuando en 1493 Cristóbal Colón informa a la Corona de Castilla que
ha llegado a unas tierras desconocidas hacia el Oeste, los Reyes acuden al Papa para obtener
Bulas semejantes a las que habían obtenido los portugueses.
En consecuencia, los Reyes de Castilla iniciaron su negociación indicando una división de
los territorios no en función de un criterio Norte-Sur (horizontal), sino entre Oriente y
Occidente, una vez que Colón regresa de su primer viaje.
Lograron entonces que se le otorgaran los derechos de exclusividad sobre las tierras e islas
que se descubriesen navegando hacia Occidente. También se les otorgó el derecho a
evangelizar a los habitantes de esas tierras.
Así, Castilla obtiene las Bulas Inter Coetera de 3 y 4 de mayo de 1493.
La Bula Inter Coetera de 4 de mayo implicaría una división territorial entre el territorio cuyo
descubrimiento correspondería a Castilla y el territorio cuyo descubrimiento correspondería
a Portugal.

Como se verá al hacer referencia al Tratado de Tordesillas, ello provocó la reacción negativa
de Portugal, que consideraba que la división le perjudicaba.
En la medida en la que la Corona de Portugal reclamó la división realizada por las Bulas Inter
Coetera, el Papa emitió otra Bula, titulada Eximiae Devotionis, de 3 de mayo de 1493, que
tuvo como objeto precisar los límites territoriales que correspondían a cada reinado. Esa
división ya no sería entre el Norte y el Sur, sino entre Oriente y Occidente. Finalmente, el
Papa Alejandro VI dictaría la última de las llamadas “Bulas Alejandrinas”, la Dudum
siquidem, (“ampliación de la donación”), que ampliaba el alcance de la concesión otorgada
por la primera Bula Inter Caetera.
El tratado de Tordesillas
El Tratado de Tordesillas fue el compromiso suscrito en la localidad de Tordesillas —situada
en la actual provincia de Valladolid, en España—, el 7 de junio de 1494, entre los
representantes de Isabel y Fernando, reyes de Castilla y de Aragón, por una parte, y los del
rey Juan II de Portugal, por la otra, en virtud del cual se estableció un reparto de las zonas de
navegación y conquista del océano Atlántico y del Nuevo Mundo mediante una línea situada
370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde, a fin de evitar conflictos de intereses entre la
Monarquía Hispánica y el Reino de Portugal. En la práctica este tratado garantizaba al reino
portugués que los españoles no interferirían en su ruta del cabo de Buena Esperanza, y
viceversa los primeros no lo harían en las recientemente descubiertas Antillas.
Aunque por Tratado de Tordesillas se conoce al convenio de límites en el océano Atlántico,
ese día se firmó también en Tordesillas otro tratado por el cual se delimitaron las pesquerías
del mar entre el cabo Bojador y el Río de Oro, y los límites del Reino de Fez en el norte de
África.
Los protagonistas del Tratado de Tordesillas fueron Isabel la Católica (reina de Castilla que
dos años atrás se había unido a Fernando de Aragón para unificar sus reinos y crear España)
y Juan ll, el rey de Portugal.
Causas del tratado de Tordesillas
Los viajes de Colón, ampliaron para siempre el mapa del mundo. El conocimiento de tierras
desconocidas donde podían establecerse nuevas colonias, en las que había riquezas enormes,
fue una gran novedad. Los nuevos territorios despertaron el interés de diversos reinos, y uno
de los más interesados fue Portugal. Los españoles, apoyados por el Papa Alejandro VI,
establecieron una línea de demarcación que no le permitía a Portugal llegar a territorio
americano. Esto ocasionó la disconformidad del Rey Juan II.
Desarrollo de los acontecimientos
Portugal promovió la negociación de un tratado con España; para ampliar sus prerrogativas
sobre los territorios descubiertos. En ese sentido, durante varios meses se reunieron los seis
representantes reales en la ciudad de Tordesillas, en lo que es hoy Valladolid.
Tras complejas negociaciones, el 7 de junio de 1494 se llegó a un acuerdo que establecía que
Portugal tendría jurisdicción para exploración y conquista de todos los territorios hasta un
meridiano situado a 370 leguas de las islas de Cabo Verde, esto son 1786 km. En la práctica
significaba que Portugal tenía derechos sobre territorios que llegaban tierra adentro de
América del Sur, hasta la ubicación de la actual ciudad de Sao Paulo.
En la práctica fue complicado cumplir con el tratado, para empezar, en la época era
complicado medir las 370 leguas que establecía el texto. Había dificultades logísticas para
vigilar que se cumpliera en territorios tan remotos e inexplorados. Inclusive, durante el lapso
de 1580 a 1640 el tratado perdió sentido legal, ya que España y Portugal compartieron los
mismos monarcas: Felipe II, Felipe III y Felipe IV. Además, Portugal colonizó mucho
territorio de lo que hoy es Brasil, el cual estaba bastante más allá de lo que le permitía el
tratado.
Contenido del tratado
El acuerdo consistió en trazar una raya en el océano Atlántico que fuera la división de los
dominios de las dos naciones. Al oeste de la división trazada se extendería el poder de España
y al este el de Portugal. Era la primera vez en la historia que se llegaba a un acuerdo de estas
características y basado en los recientes conocimientos cartográficos. Hay que tener en cuenta
que esta separación resultaba compleja desde el punto de vista técnico, pues los
conocimientos de la época del mapa terrestre no eran lo suficientemente precisos. En
cualquier caso, el establecimiento de esta frontera suponía que las dos naciones renunciaban
a cualquier disputa militar para controlar los territorios de América que habían sido
descubiertos en 1492. Por otra parte, la delimitación establecida permitía a las dos naciones
continuar con la conquista de nuevos territorios dentro de los límites establecidos.
El acuerdo entre portugueses y españoles no fue fácil de lograr, porque con anterioridad el
papa Alejandro Vl había impuesto una división que favorecía a España mediante las
denominadas bulas alejandrinas, pero la habilidad diplomática de los portugueses hizo que
las pretensiones del papa no se aplicaran finalmente. Españoles y portugueses decidieron
negociar entre ellos sin la mediación papal. Durante varios meses la diplomacia de los dos
países estuvo negociando cuáles debían ser las condiciones del pacto.
Portugal y España fueron los dos países que protagonizaron la exploración de las nuevas
rutas marítimas, tanto en África como en el Nuevo Mundo. A finales del siglo XV las
tradicionales alianzas dinásticas de Portugal y España habían entrado en crisis y era necesario
llegar a un pacto de no agresión para que ambas naciones defendieran sus intereses. Mientras
Portugal tenía aspiraciones de tipo comercial, España pretendía evangelizar las tierras
conquistadas.
El Tratado de Tordesillas no fue respetado totalmente, ya que ambos países incumplieron lo
pactado en el transcurso de los años. A pesar de ello, el rumbo de los países de América
Latina quedó trazado en la firma de este acuerdo.
REQUERIMIENTO
El Requerimiento, o Requerimiento de Palacios Rubios, fue un texto español creado en el
contexto de las Leyes de Burgos y usado durante la conquista de conquista de América, que
de REQUERIMIENTO
El Requerimiento, o Requerimiento de Palacios Rubios, fue un texto español creado en el
contexto de las Leyes de Burgos y usado durante la conquista de conquista de América, que
debía ser leído a viva voz por los conquistadores a grupos, asambleas o autoridades de los
pueblos indígenas, como procedimiento formal para exigirles su sometimiento a los reyes
españoles y a sus enviados (los conquistadores). Esta exigencia a los indígenas era
argumentada en el texto apelando al derecho divino, que, de acuerdo a las creencias católicas,
se había oficializado con la entrega de las tierras americanas a la monarquía española por
parte del papado.
Por medio de este pregón estandarizado en idioma español el conquistador debía informar a
los indígenas de que Dios, creador de los primeros hombres, había elegido a San Pedro y a
sus sucesores de Roma como monarcas del mundo, superiores en autoridad a todos los
príncipes de la Tierra. Un Papa posterior, Alejandro VI, había conferido la posesión de los
indios al rey de Castilla. Por consiguiente, los indios recibían la orden de reconocer su
autoridad y quedar como sus súbditos libres, cristianos. Toda negativa o toda tardanza en
aceptar estas demandas entrañarían la guerra inmediata (Guerra justa), haciéndoles reos de
muerte o de esclavización como rebeldes. La lectura terminaba con la amenaza de tomar los
bienes de los oyentes, y de esclavizar a sus mujeres e hijos, y hacerles "todos los males y
daños que pudiere" si no cumplían con este mandato o requerimiento.
Con el mensaje del Requerimiento surge la discusión entre Castilla y Portugal sobre la
posesión de las tierras descubiertas y la titularidad de las zonas de expansión en el Atlántico.
Esto se resuelve en 1494 con el Tratado de Tordesillas. De igual forma, el Requerimiento da
lugar a un debate político y moral, sobre los derechos de los indígenas y su condición de hijos
de Dios. Mientras los españoles someten a los indios y los convierten al cristianismo surge
la preocupación moral sobre la vida y condición de los indios. Es importante resaltar que este
planteamiento surgió de los propios españoles, como por ejemplo Bartolomé de las Casas
iniciándose así una importante corriente pensadora.
En 1511 el dominico fray Antonio de Montesinos también trata esta cuestión. Dirigiendo un
sermón a sus fieles de La Española denuncia el mal trato de los indios, lo que provoca al año
siguiente en Burgos una junta de teólogos y juristas para discutir el problema. Esta junta
reconoce que los indios son hombres libres, pero que deben someterse a la Corona de España
en virtud de las bulas.
Teólogos y juristas piensan que deben ser instruidos en la fe, que tengan casas y haciendas
propias y que trabajen a cambio de un salario. Se cree que estos ignoran la concesión del
papa a los reyes de Castilla por ello, deben de explicarse a través de una declaración que debe
ilustrar la existencia de dios, de cómo Jesucristo concedió el principado al papa y de cómo
unos de los pontífices hizo donación de sus tierras a los españoles y que en consecuencia son
dueños de esas tierras. Esto es lo que contenía esa explicación de perteneciente de la India a
España recogida en el requerimiento.
Fue redactado por el jurista Juan López de Palacios Rubios en 1512, que explicaba que Dios
hizo el cielo y el planeta y una pareja de la que todos provenimos, y que hizo a san Pedro
para que fuese el linaje superior del ser humano el descendiente de este, vivía en Roma y era
el papa, quien hizo donación de todas las indias a los reyes de Castilla en virtud de ciertas
escrituras. Los indios podían tomarse todo el tiempo necesario, pero su colofón dictaba que
si no aceptaban la posesión de las indias por parte de los españoles les amenazaban con la
guerra y la esclavitud. El formalismo duró décadas
El Requerimiento, cuyo nombre completo era Notificación y requerimiento que se ha dado
de hacer a los moradores de las islas en tierra firme del mar océano que aún no están sujetos
a Nuestro Señor, fue un documento realizado por orden de Fernando II de Aragón, como
respuesta al debate surgido acerca de la justicia de la Conquista de América, a partir de los
sermones del dominico fray Antonio de Montesinos.
El Requerimiento fue usado por primera vez por Pedrarias Dávila en Panamá, "Tierra Firme",
en 1513. Incluso se cree que fue expresamente preparado para dicha expedición, pues su
financiamiento, mixto, en parte era inversión de la corona. De hecho, el título del
Requerimiento hace alusión a su futuro uso en "Tierra Firme".
A los indígenas se les requería leyendo un manifiesto o ultimátum, preparado por el famoso
jurista Juan López de Palacios Rubios, en el que se les instaba y rogaba que se convirtiesen
al cristianismo y practicaran la obediencia a la autoridad debía ser leído a viva voz por los
conquistadores a grupos, asambleas o autoridades de los pueblos indígenas, como
procedimiento formal para exigirles su sometimiento a los reyes españoles y a sus enviados
(los conquistadores). Esta exigencia a los indígenas era argumentada en el texto apelando al
derecho divino, que, de acuerdo a las creencias católicas, se había oficializado con la entrega
de las tierras americanas a la monarquía española por parte del papado.
Por medio de este pregón estandarizado en idioma español el conquistador debía informar a
los indígenas de que Dios, creador de los primeros hombres, había elegido a San Pedro y a
sus sucesores de Roma como monarcas del mundo, superiores en autoridad a todos los
príncipes de la Tierra. Un Papa posterior, Alejandro VI, había conferido la posesión de los
indios al rey de Castilla. Por consiguiente, los indios recibían la orden de reconocer su
autoridad y quedar como sus súbditos libres, cristianos. Toda negativa o toda tardanza en
aceptar estas demandas entrañarían la guerra inmediata (Guerra justa), haciéndoles reos de
muerte o de esclavización como rebeldes. La lectura terminaba con la amenaza de tomar los
bienes de los oyentes, y de esclavizar a sus mujeres e hijos, y hacerles "todos los males y
daños que pudiere" si no cumplían con este mandato o requerimiento.
Con el mensaje del Requerimiento surge la discusión entre Castilla y Portugal sobre la
posesión de las tierras descubiertas y la titularidad de las zonas de expansión en el Atlántico.
Esto se resuelve en 1494 con el Tratado de Tordesillas. De igual forma, el Requerimiento da
lugar a un debate político y moral, sobre los derechos de los indígenas y su condición de hijos
de Dios. Mientras los españoles someten a los indios y los convierten al cristianismo surge
la preocupación moral sobre la vida y condición de los indios. Es importante resaltar que este
planteamiento surgió de los propios españoles, como por ejemplo Bartolomé de las Casas
iniciándose así una importante corriente pensadora.
En 1511 el dominico fray Antonio de Montesinos también trata esta cuestión. Dirigiendo un
sermón a sus fieles de La Española denuncia el mal trato de los indios, lo que provoca al año
siguiente en Burgos una junta de teólogos y juristas para discutir el problema. Esta junta
reconoce que los indios son hombres libres, pero que deben someterse a la Corona de España
en virtud de las bulas.
Teólogos y juristas piensan que deben ser instruidos en la fe, que tengan casas y haciendas
propias y que trabajen a cambio de un salario. Se cree que estos ignoran la concesión del
papa a los reyes de Castilla por ello, deben de explicarse a través de una declaración que debe
ilustrar la existencia de dios, de cómo Jesucristo concedió el principado al papa y de cómo
unos de los pontífices hizo donación de sus tierras a los españoles y que en consecuencia son
dueños de esas tierras. Esto es lo que contenía esa explicación de perteneciente de la India a
España recogida en el requerimiento.
Fue redactado por el jurista Juan López de Palacios Rubios en 1512, que explicaba que Dios
hizo el cielo y el planeta y una pareja de la que todos provenimos, y que hizo a san Pedro
para que fuese el linaje superior del ser humano el descendiente de este, vivía en Roma y era
el papa, quien hizo donación de todas las indias a los reyes de Castilla en virtud de ciertas
escrituras. Los indios podían tomarse todo el tiempo necesario, pero su colofón dictaba que
si no aceptaban la posesión de las indias por parte de los españoles les amenazaban con la
guerra y la esclavitud. El formalismo duró décadas
El Requerimiento, cuyo nombre completo era Notificación y requerimiento que se ha dado
de hacer a los moradores de las islas en tierra firme del mar océano que aún no están sujetos
a Nuestro Señor, fue un documento realizado por orden de Fernando II de Aragón, como
respuesta al debate surgido acerca de la justicia de la Conquista de América, a partir de los
sermones del dominico fray Antonio de Montesinos.
El Requerimiento fue usado por primera vez por Pedrarias Dávila en Panamá, "Tierra Firme",
en 1513. Incluso se cree que fue expresamente preparado para dicha expedición, pues su
financiamiento, mixto, en parte era inversión de la corona. De hecho, el título del
Requerimiento hace alusión a su futuro uso en "Tierra Firme".
A los indígenas se les requería leyendo un manifiesto o ultimátum, preparado por el famoso
jurista Juan López de Palacios Rubios, en el que se les instaba y rogaba que se convirtiesen
al cristianismo y practicaran la obediencia a la autoridad real.