Está en la página 1de 91

Procedimientos Concursales

Ley de reorganización y liquidación de empresas y personas (20.720)

Nelson Contador

Capítulo I: Introducción

a. Ámbito de aplicación

“En una economía de mercado abierta, siempre habrán compañías que estarán en insolvencia. Es
completamente normal, inclusive en tiempos de prosperidad económica, que algunos sectores y
algunas empresas tengan dificultades que se deban al entorno, pero también y sobre todo, a la
forma en que han sido manejadas y cómo tienen su estructura financiera con el producto que está
desarrollando. Son muchas las razones. El proceso lo que busca es que se le dé una oportunidad a la
empresa para que pueda refinanciar el pasivo con el visto bueno de los acreedores y se conserve la
fuente de pago, y en consecuencia, el empleo”.

En dicho contexto a las personas afectadas por situaciones de insolvencia la legislación le provee
una determinada orientación que le sitúa en un primer escalón que es el Procedimiento de
Reorganización/Renegociación, esto es un incentivo al ente deudor, para que ponga en
conocimiento de sus acreedores un conjunto de medidas tendientes a mitigar su estado de
incumplimiento financiero generalizado, siempre sobre la base de una valoración de viabilidad
empresarial que en definitiva recae en los mismos acreedores (por medio del voto favorable o
adverso a la propuesta presentada), pero también en el mismo proponente (aceptando o no los
cambios a la oferta original según sus capacidades), el administrador concursal – fuere veedor o
liquidador –, el tribunal (velando por la observancia de disposiciones legales pertinentes) e incluso
terceros absolutos (interesados en adquirir la empresa).

Así mismo, la Liquidación ha de entenderse como una consecuencia residual o ultima ratio: el
sistema tenderá a sugerir por las formulas reestructurales y por ello entrega incentivos directos
como el suministro asegurado o protección financiera concursal, en el entendido que los efectos
negativos de todo procedimiento de insolvencia se puede ver morigerados en escenarios de
continuidad empresarial, que derechamente liquidatorios.

Lo expuesto no obsta, al ingreso de escenarios de ejecución directa o inmediata, básicamente


porque, en primer lugar, la primacía de la voluntad juega un rol preponderante en la primera fase
del procedimiento (Liquidación voluntaria), o bien porque la realidad del deudor demandado de
liquidación forzosa mostró que la presunción del sistema creada a su respecto era verdaderamente
indiciaria de una incapacidad general.

Tratándose de las personas deudoras, el panorama no cambia en los principios basales y sólo lo hace
guardando las necesarias diferencias entre personas jurídicas y personas físicas, por un lado, y
dentro de las personas físicas, diferenciado a aquellas que lo hacen por cuenta propia, y aquellas
que lo hacen bajo un régimen de subordinación o que por sus particularidades no realizan
actividades productivas propiamente tales.

En definitiva, lo que realiza el legislador es incentivar a los individuos a que ofrezcan a sus acreedores
propuestas serias y razonadas para el tratamiento de su insolvencia, con miras a evitar los nocivos
efectos de un sobreendeudamiento, pero también para promover evaluaciones crediticias más
simétricas con las facultades y fuerzas patrimoniales del deudor.

b. Competencia

La fórmula concreta de conocimiento de esta clase de procedimientos será determinada por la Corte
de Apelaciones respectiva mediante la dictación de Auto Acordados donde se señalen los tribunales
que siento asientos de Corte, puedan tener una distribución preferente de causas concursales,
teniendo siempre presente el criterio de la capacitación personal, haciendo recaer el peso de la
preparación en la entidad más reconocida a este respecto, como lo es la Academia Judicial.

Art. 3°: Los Procedimientos Concursales contemplados en esta ley serán de competencia del juzgado
de letras que corresponda al domicilio del Deudor, pudiendo interponer el acreedor el incidente de
incompetencia del tribunal, de acuerdo a las reglas generales.

Si perjuicio de la judicatura ordinaria, el Art. 295 que regula la participación de los denominados
Árbitros Concursales, señala que igualmente los procedimientos concursales de reorganización y
liquidación podrán ser sometidos a arbitraje.

Arbitraje en procedimientos de Reorganización

El deudor debe acompañar al Tribunal competente, junto con los antecedentes del Art. 56, las cartas
de apoyo suscritas por acreedores que representen a lo menos la mayoría absoluta (más del 50%)
del pasivo del deudor, las cuales designen el nombre de los árbitros titular y suplente designados
por los acreedores, y sus honorarios.

Arbitrajes en procedimientos de liquidación

Lo puede acordar la junta constitutiva referida en el Art.193 de esta ley; también se podrá acordar
en cualquier junta posterior; en ambos casos la ley exige un quórum especial (2/3 del pasivo total
con derecho a voto verificado y/o reconocido, según corresponda, en el procedimiento concursal
respectivo).

Normas comunes de arbitraje

1° En todos los casos el nombramiento de los árbitros, titular y suplente, debe recaer en uno vigente
del registro público Nómina de Árbitros Concursales (compuesta por las personas naturales,
abogados y con experiencia no inferior a 10 años, nombradas como tales por la Superintendencia
de Insolvencia y Reemprendimiento).
2° Los árbitros son de derecho y unipersonales, y designarán a un secretario, cargo que deberá
recaer en un abogado.

3° La competencia de aquellos se extenderá a todo cuanto sea necesario para la tramitación de los
procedimientos concursales de reorganización, o en su caso de liquidación, y a los incidentes que se
promuevan en aquellos.

4° La competencia especial de los árbitros se encuentra en las disposiciones del Art. 298.

c. Recursos

Se contempla únicamente los recursos de Reposición y Apelación, quedando descartada la


posibilidad de interponer recursos de Casación en cualquier de sus formas.

Reposición: deberá interponerse dentro del plazo de tres días contado desde la notificación de
aquélla y podrá resolverse de plano o previa tramitación incidental, según determine el tribunal.
Contra la resolución que resuelva la reposición no procederá recurso alguno.

Apelación: deberá interponerse dentro del plazo de cinco días contado desde la notificación de
aquéllas. Será concedida en el solo efecto devolutivo, salvo las excepciones que esta ley señale y,
en ambos, casos gozará de preferencia para su inclusión en la tabla y para su vista y fallo.

En el caso de las resoluciones susceptibles de recurrirse de reposición y de apelación, la segunda


deberá interponerse en subsidio de la primera, de acuerdo a las reglas generales.

d. Incidentes

Sólo podrán promoverse incidentes en aquellas materias en que esta ley lo permita expresamente.
Se tramitarán conforme a las reglas generales previstas en el Código de Procedimiento Civil y no
suspenderán el Procedimiento Concursal, salvo que esta ley establezca lo contrario.

e. Régimen de notificaciones

Se contempla, de forma novedosa, la plataforma electrónica Boletín Concursal, el cual permite un


conocimiento mucho más fácil y expedito respecto de lo obrado por los diferentes partícipes e los
procedimientos de insolvencia, que lo que permitiera su antecesor, el Diario Oficial.

Art. 6°: “Siempre que el tribunal ordene que una resolución se notifique por avisos, deberá realizarse
mediante una publicación en el Boletín Concursal, entendiéndose notificada desde la fecha de su
inserción en aquél. Las notificaciones efectuadas en el Boletín Concursal serán de carácter público y
deberán ser realizadas por el Veedor, el Liquidador o la Superintendencia, según corresponda, dentro
de los dos días siguientes a la dictación de las respectivas resoluciones, salvo que la norma
correspondiente disponga un plazo diferente.

Toda resolución que no tenga señalada una forma distinta de notificación, se entenderá efectuada
mediante una publicación en el Boletín Concursal.”
f. Plazos

Art. 7°: “Los plazos de días establecidos en esta ley son de días hábiles, entendiéndose inhábiles los
días domingos y feriados, salvo que se establezca que un plazo específico es de días corridos. Los
plazos se computarán desde el día siguiente a aquél en que se notifique la resolución o el acto
respectivo.

Cuando esta ley establezca un plazo para actuaciones que deban realizarse antes de determinada
fecha, éste se contará hacia atrás a partir del día inmediatamente anterior al de la respectiva
actuación”.

Capítulo II: Principios formativos

Los principios representan los fundamentos esenciales que deberían englobar la legislación
propuesta, con el propósito de construir disposiciones coherentes con los paradigmas que
sustentan la evolución del derecho moderno.

a. Principio de Bilateralidad de la audiencia


Constituye una de las tantas concreciones de la garantía constitucional del debido
proceso, materializándose a grueso modo, auditur ex altera pars, en la posibilidad de
que las partes tengan igual oportunidad de contravenir el mérito de la exposición
contraria, rendir probanzas y obtener un fallo fundado.

Ningunas de las instituciones previas, a saber la audiencia informativa y el recurso


especial de reposición, cumplían con este principio, al contrario, el sólo objeto de la
publicidad en la primera de ellas, y la circunstancia de que sólo fuera procedente una
vez dictada la sentencia declaratoria de quiebra, en el caso de la segunda, muestran
más bien una oposición a las posibilidades del demandado a objeto de comparecer
razonablemente en defensa de sus derechos, constituyéndose en cambio, como el
corazón de un efecto infamante que no hacía más que degradar permanentemente sus
relaciones para con el mercado. Esto, constituirá lo que se conoce como defensa
diferida.

Por el contrario, a muestra de botón la actual legislación contempla a objeto de


resguardar el debido proceso, el eventual Juicio de oposición, el cual otorga al
demandado de liquidación forzosa la posibilidad de manifestar por escrito su voluntad
de controvertir el mérito del líbelo, invocando a su beneficio una o más de las
excepciones de ejecución (Art. 464 CPC), cuya oportunidad por lo demás es anterior a la
Resolución de liquidación.
b. Principio de inmediación

Pese a las excepciones legales de la inmediación, cual debe entenderse como el “juicio
y la práctica de la prueba, realizada en presencia directa del órgano jurisdiccional
competente”, bajo la actual legislación se entiende que con independencia de la fórmula
de conocimiento, esto es, sobre a qué judicatura le corresponde conocer, la
inmediación del sentenciador se ha entendido, transversalmente, como un
componente esencial del nuevo sistema.

c. Principio de preeminencia de la función jurisdiccional

La cuestión sobre que versa el particular dice relación con la mayor o menor incidencia
estatal que una legislación concursal podría consagrar. Al respecto existieron distintas
visiones a la hora de decidir frente a quien se sustanciarían y resolverían los asuntos
falenciales, lo cual a priori admite que en dicho panorama la permanencia de síndicos
privados, se sugiere como más conducente y apropiada dados ciertos aspectos
favorables como la mayor expedición del concurso, pese a reconocer que, con todo,
dentro de la materia el concepto de orden público económico ha adquirido con el
tiempo, y con , mayor fuerza toda vez que frente a este tipo de conflictos pues los
intereses en juego no son sólo de índole y extensión meramente privada sino que sus
implicancias acceden a la comunidad toda. A mayor abundamiento el aspecto más
significativo de la concursalidad desde la óptica liquidadora, como lo es la igualdad
general de los acreedores, precisamente lleva a evidenciar la concurrencia de un factor
colectivo que prima sobre la pretensión particular, lo cual aconseja una prestancia
estatal. Y es que inclusive, soslayando la concordancia que con nuestra constitución
guarda la entrega de la litigiosidad civil al área del poder judicial, desde una perspectiva
meramente estructural, existe todo un entramado organizacional que garantiza una
pronta y cumplida administración de justicia, que permite a la ciudadanía un acceso
expedito y oportuno a la actividad sentenciadora.

d. Principio de justicia especializada

Al respecto ha prevalecido la visión que busca privilegiar el mantenimiento de las causas


concursales en la justicia ordinaria, de modo que se ha zanjado a su vez el potenciar la
especialización por sobre la especialidad. Esto en la práctica, ha significado el promover
que los jueces que conocen y resuelven causas civiles dentro de la judicatura ordinaria
puedan recibir una completa formación, capacitación y perfeccionamiento en áreas,
materias, y aspectos centrales, no solamente respecto del sentido y alcance la ley
20.720, sino que en relación a la concursalidad propiamente tal; su evolución en el
tiempo, su estado actual y las perspectivas de su porvenir, lo cual sería impartido por la
academia judicial, todo a efecto de otorgar plenas garantías de adecuación y
conocimiento de las contiendas sometidas a la judicatura.

e. Principio de economía procesal y principio de celeridad

Son principios prácticamente unánimes en consideración a cualquier tipo o clase de


procedimiento. En lo referido a la celeridad, el principio se presenta en forma
diseminada a lo largo de todo el proceso, por medio de normas impeditivas y
sancionadoras a la dilación innecesaria, así como a través de mecanismos que permiten
el avance del proceso con prescindencia de la actividad de las partes.
En torno a la economía procesal, se perseguirá en ello conseguir los resultados del
proceso (el establecimiento de la verdad como medio para lograr la realización del
derecho sustancial), con el empleo del mínimo de actividad procesal, naturalmente sin
violar el derecho fundamental del debido proceso, consagrado expresamente en el. Art.
29.

Abrogo de tal forma la legislación por acabar con tramitaciones procesales que tendían
a dilatar sin mayor fundamento la tramitación de las que eran entonces, quiebras, como
determinadas certificaciones y validaciones, así como el fin de determinadas prácticas
sostenidas por la legislación, como la artificial extensión del término ordinario de
verificación de créditos y preferencias, mientras no hubiere sido publicada en el Diario
Oficial la declaración que declare su cierre. Bajo dicha perspectiva, se consideró
insoslayable ratificar e insistir, sobre la trascendencia del principio de fatalidad de los
plazos, de modo que la preclusión de las actuaciones, se ejecutaran de pleno derecho,
y sin necesidad de validación alguna.

Capítulo III: El procedimiento concursal de reorganización

1. Ámbito de aplicación

El procedimiento de reorganización se aplica a las Empresas Deudoras, con el objeto de que


puedan proponer a sus acreedores, distintas formulas de restructuración, tanto de sus
pasivos como de sus activos, para el pago de sus obligaciones.

Tras ello los acreedores analizaran en el mismo procedimiento, si la Empresa Deudora es o


no viable; es decir, si su flujo operacional permite sostener sin problemas el desarrollo
normal de sus negocios; su plan de gastos y eventualmente inversiones; rentabilidad, y
principalmente, aquella sustentabilidad necesaria para el pago de las deudas en los
términos que se acuerde.
Empresa deudora: toda persona jurídica privada, con o sin fines de lucro, y toda persona
natural contribuyente de primera categoría o del número 2) del artículo 42 del decreto ley
N°824, del Ministerio de Hacienda, de 1974, que aprueba la Ley sobre Impuesto a la Renta.

El Procedimiento de Reorganización se aplica por oposición al Procedimiento de


Renegociación, el cual se aplica a la Persona deudora, es decir aquella persona natural, que
no se encuentra en la situación antes descrita, como lo son los empleados, dueñas de casa,
estudiantes, etc.

Propósito del procedimiento de reorganización: hacer prevalecer el régimen de salvataje


por sobre el esquema liquidatorio predominante, cambiando el eje desde la extinción
empresarial a la reorganización eficiente.

2. Inicio del procedimiento (Art. 54)

Se puede iniciar en cualquier momento; inclusive durante la apertura del Procedimiento


Concursal de Liquidación Forzada. No contiene requisitos de admisión.

1° La empresa deudora debe presentar una solicitud al tribunal competente


correspondiente a su domicilio (primera presentación judicial).

2° Entregar una copia de la solicitud y requerir, a la Superintendencia, la nominación del


veedor Titular y Suplente.

Veedor: ente concursal cuya misión principal es propiciar los acuerdos entre el Deudor y sus
acreedores, facilitad la proposición de los mismos, y resguardar los intereses de los
acreedores.

i. Nominación del Veedor (Art. 55); básicamente deben presentarse a la


Superintendencia los siguientes antecedentes:

a) Copia de la solicitud referida con cargo del tribunal competente, o la Corte de


Apelaciones correspondiente, en su caso.

b) Certificado emitido por un auditor independiente del deudor, inscrito en el Registro de


auditores externos de la SVS, que se extenderá conforme a la información disponible y
suministrada por el Deudor y que deberá contener:

b.1. Estado de deudas; con expresión del nombre, domicilio y correo electrónico de los
acreedores o representantes legales.
b.2 Naturaleza de las obligaciones contenidas en los respectivos títulos, y el monto de
sus créditos; indicando el porcentaje que cada uno representa del total del pasivo.
b.3 La nómina de los tres mayores a acreedores; excluidas las personas relacionadas
(cónyuges, ascendientes, sociedades en que participe, etc.)

ii. Notificación a los tres mayores acreedores por la Superintendencia

La superintendencia, habiendo recibido la solicitud junto al certificado, notifica a los tres


mayores acreedores , dentro del día siguiente y por el medio más expedito, la cual será
certificada por el ministro de fe de la misma para todos los efectos legales.

iii. Proposición de veedor por los tres mayores acreedores

Cada acreedor propondrá por escrito o por correo electrónico a un veedor titular y suplente,
ambos vigentes de la Nómina de veedores, dentro del segundo día a la referida notificación.
Cada acreedor es individualmente considerado, sin distinción del monto de sus créditos.

iv. Notificación de los veedores por la Superintendencia

Transcurrido un día de percibida por los acreedores la propuesta de veedores, la


Superintendencia nomina como titular al que hubiese obtenido la primera mayoría de entre
los propuestos por los acreedores. Mismo procedimiento para el caso del veedor suplente.

Sobre el modo de resolver de no obtenerse una mayoría bajo el presupuesto ordinario;

a) Sólo responde un acreedor: se nomina a quien haya propuesto aquél.


b) Responden todos o dos de ellos, y la propuesta recae sobre personas diversas: se
nomina a aquel que fuere propuesto por el acreedor de mayor crédito.
c) No responde ningún acreedor: la nominación tendrá lugar ante la Superintendencia,
mediante sorteo, y respecto a aquellos veedores que integren la terna propuesta por el
veedor en la solicitud señalados en el artículo 54, o en su defecto, todos aquellos
veedores vigentes en la Nómina de Veedores a la fecha.

Caso especial; existencia de acreedor con más del 50% del pasivo del deudor: el
requerimiento de la Superintendencia recaerá únicamente en él, y se atendrá a su
propuesta. Si no la realizare, se aplicaran las reglas generales anteriormente descritas.

v. Nominación del Veedor, aceptación y certificado de nominación

a) Una vez nominados los veedores, la Superintendencia les notifica su asignación por el
medio más expedito.
b) Notificado los veedores, podrán realizar dos acciones:

Aceptar el cargo: deberán manifestarlo al día siguiente, debiendo jurar o prometer ante
ella, desempeñarlo fielmente, como así también declarar sus relaciones con el Deudor o con
los acreedores de éste, si las tuvieren, y que no tienen impedimento o inhabilidad alguna
para desempeñar el cargo.
Tras ello la Superintendencia emitirá el Certificado de Nominación, el cual será remitido
directamente al tribunal competente, dentro del día siguiente a su emisión, para que sea
este finalmente quien designe al veedor ya nominado por medio de una Resolución de
Reorganización.

Excusarse del cargo: deberá expresar fundadamente y por escrito su justificación al día
siguiente de la notificación. La Superintendencia resolverá dentro de los dos días siguientes,
con los antecedentes aportados por el veedor y sin ulterior recurso.

Si la excusa es desestimada, deberá asumir como tal en el procedimiento concursal,


entendiéndose legalmente aceptado el cargo desde que se resolviera la excusa y se emitiera
el correspondiente Certificado de Nominación, remitiéndose el mismo al tribunal
competente para su designación. Si por el contrario, se aceptara la excusa, la
Superintendencia nominará al veedor suplente como titular, nominándose un nuevo
suplente mediante sorteo.

La nominación efectuada por la Superintendencia constituye el resultado de un


procedimiento administrativo, validado por el acto jurisdiccional de la designación por el
tribunal competente, todo lo cual no debe extenderse por más allá de seis días.

3° Entrega de antecedentes por el Deudor al Órgano Jurisdiccional

Extendido el certificado de nominación del Veedor por la Superintendencia, le corresponde


al tribunal dar curso al Procedimiento de Reorganización, para lo cual el deudor deberá a su
vez acompañar los antecedentes que se indican en el Art. 56:

a) Relación de todos sus bienes, con expresión del avalúo comercial, del lugar en que se
encuentren y de los gravámenes que los afecten. Deberá señalar, además, cuáles de
éstos bienes tienen la calidad de esenciales para el giro de la Empresa deudora.

En el caso del Avalúo comercial (Art. 78), a objeto de la votación sobre el acuerdo, es
especialmente relevante para los acreedores cuyos créditos se encuentran garantizados
con prenda o hipoteca, toda vez que en dicho caso votarán conforme al valor de su
garantía, salvo que ésta exceda el valor de su crédito, en cuyo caso el voto se realizará
hasta el monto de éste.

Por otra parte podrá el acreedor garantizado, de presentar disconformidad con la


avaluación, podrá solicitar que se rectifique el monto en el procedimiento de
determinación del pasivo (Art.70).
En el caso de la Calidad de esenciales de los bienes para el giro de la empresa deudora
(Art.94), esto debe considerarse especialmente relevante pues en el plazo de 8 días
desde que fuera presentada la resolución de reorganización, el acreedor garantizado
podrá solicitad fundadamente al tribunal, que declare que el bien sobre el que recae su
garantía, no es esencial para el giro de la empresa. En dicho caso el tribunal podrá
resolver mediante un informe solicitado al Veedor, en única instancia y a más tardar el
segundo día anterior a la fecha de la Junta de Acreedores llamada a pronunciarse sobre
el Acuerdo de Reorganización Judicial.

b) Relación de todos aquellos bienes de terceros constituidos en garantía en favor del


deudor. Deberá señalar, además, cuáles de estos bienes tienen la calidad de
esenciales para el giro de la Empresa Deudora.

c) Relación de todos aquellos bienes que se encuentren en poder del deudor en una
calidad distinta a la de dueño, esto es de aquellos bienes que posea a título de mera
tenencia o administración (Leasing, comodato, arrendamiento, etc.).

d) El certificado a que dice relación el Art. 55 (del auditor independiente), para la


determinación del pasivo afecto a los acuerdos de Reorganización Judicial.

Dicho certificado servirá de base para determinar todos los quórum de acreedores que
se necesiten en la adopción de cualquier acuerdo, hasta que se confeccione la Nómina
de créditos reconocidos.

e) Si el deudor llevare contabilidad completa, presentará el balance correspondiente a


su último ejercicio y un balance provisorio que contenga la información financiera y
contable, con una fecha de cierre no superior a cuarenta y cinco días anteriores a esta
presentación.

Si el deudor fuere una persona jurídica: los antecedentes deberán ser presentados por sus
representantes legales.

4° Primera resolución del tribunal competente con que se abre el Procedimiento de


Reorganización

Efectuada la presentación de la Empresa deudora, con todos los antecedentes que exige el
Art. 56, el tribunal al quinto día dictará la primera resolución con que se abre el
procedimiento concursal. De acuerdo a lo que señala el Art. 57, en esta resolución se
designará a los veedores titular y suplente que fueran nominados por la Superintendencia,
incluyéndose en la misma resolución las siguientes disposiciones:

a) Que durante el plazo de 30 días contado desde la notificación de la resolución,


prorrogable de conformidad a lo dispuesto en el Art. 58, el Deudor gozará de una
Protección financiera Concursal, en virtud de la cual:
i. No podrá declararse ni iniciarse contra el Deudor un Procedimiento Concursal de
Liquidación, ni podrá iniciarse en su contra juicios ejecutivos, ejecuciones de cualquier
clase o restituciones en juicios de arrendamiento.

Con todo, la restricción no se aplicará a los juicios laborales sobre obligaciones que
gocen de preferencia de primera clase, suspendiéndose en este caso sólo la ejecución y
realización de bienes del deudor

ii. Se suspenderá la tramitación de los procedimientos señalados que hubieren sido


iniciados, y los plazos de prescripción extintiva que respecto a ellos sean procedentes,
a fin de no verse los acreedores perjudicados.

iii. Todos los contratos suscritos por el Deudor mantendrán su vigencia y condiciones de
pago. En consecuencia no podrán terminarse anticipadamente y de forma unilateral,
exigirse anticipadamente su cumplimiento o hacerse efectivas las garantías
contratadas, invocando como causal el inicio de un Proceso Concursal de
Reorganización, ni aun cuando de forma previa se hubiere estipulado en el contrato una
clausula en ese sentido, dado que la norma, que es de carácter prohibitivo, contiene
muy por encima de la voluntad de las partes, un contenido público que es privilegiado
y tutelado por el legislador.

El crédito del acreedor que contraviniere tal disposición quedará pospuesto hasta que
se pague a la totalidad de los acreedores afectos al acuerdo, lo cual deberá con todo
solicitarse al tribunal en forma incidental.

iv. Si el deudor formare parte de algún registro público como contratista o prestador de
cualquier servicio, y siempre que se encuentre al día en sus obligaciones contractuales
con el respectivo mandante, no podrá ser eliminado ni se le privará de participar en
procesos de licitación fundado en el inicio de un Procedimiento Concursal de
Liquidación.

b) Que al tiempo de la protección financiera Concursal, también se aplique una


Intervención de la Empresa Deudora, que en lo grueso le importará medidas
cautelares y de protección, como la sujeción a la intervención del Veedor y el
impedimento de enajenar bienes, salvo, por regla general, aquellos cuya enajenación
o venta sean propios de su giro o que resulten estrictamente necesarios para el
normal desenvolvimiento de su giro.

c) La fecha en que expirará la protección financiera.

Esta indicación es relevante porque se establece con claridad las siguientes actuaciones
jurídicas:
- El plazo a partir del cual los acreedores recobran su derecho para deducir acciones
en contra del deudor, o bien, continuar los procedimientos que fueron suspendidos.

- La fecha de la Junta de Acreedores llamada a pronunciarse sobre las proposiciones


de reorganización.

- El plazo que tiene el deudor para requerir la ampliación del período de protección
concursal que regula el Art. 58 y Art. 59, y

- La determinación de un nuevo período de protección financiera, cuando el deudor


formule una nueva propuesta de reorganización, en los términos que regula el Art.
88.

d) La orden al Deudor para que a través del veedor publique en el Boletín Concursal, y
acompañe al tribunal con al menos 10 días de anticipación a la fecha fijada para la
Junta de Acreedores, su propuesta de Acuerdo de Reorganización Judicial.

Este trámite de informe es esencial, por cuanto una vez entregada la protección
financiera, con todos sus efectos jurídicos, el deudor no podrá dilatar el procedimiento
por medio del expediente de no presentar la propuesta de reorganización; si lo hiciere
se presumirá el haberlo realizado a objeto de percibir ventajas indebidas, de modo que
consecuencialmente, el veedor deberá certificar la circunstancia, y el tribunal
competente dictar sin más trámite, la Resolución de Liquidación.

e) La fecha, hora y lugar en que deberá efectuarse la Junta de Acreedores llamada a


conocer y pronunciarse sobre la propuesta de Acuerdo presentada por el Deudor. En
cualquier caso, dicha fecha será aquella en que por un lado, expire la Protección
Financiera Concursal, y por otro se dé inicio al ejercicio de los derechos acreedores en
Junta.

En caso de que en dicha Junta los acreedores no llegasen a acuerdo, se producirá la


liquidación del deudor, debiendo el tribunal dictar de oficio y sin más trámite la
resolución respectiva, salvo que la referida junta disponga lo contrario por quórum
especial.

Art. 96 del rechazo del acuerdo: “Si la propuesta de Acuerdo es rechazada por los
acreedores por no haberse obtenido el quórum de aprobación necesario o porque el
Deudor no otorga su consentimiento, el tribunal dictará la Resolución de Liquidación, de
oficio y sin más trámite, en la misma Junta de Acreedores llamada a conocer y
pronunciarse sobre el Acuerdo, salvo que la referida Junta disponga lo contrario por
Quórum Especial. En este caso, el Deudor deberá, a través del Veedor, publicar una
nueva propuesta de Acuerdo en el Boletín Concursal y acompañarla al tribunal diez días
antes de la Junta de Acreedores que tiene por objeto pronunciarse sobre ésta. El Deudor
conservará la Protección Financiera Concursal hasta la celebración de dicha Junta, que
deberá llevarse a cabo dentro de los veinte días siguientes a la que rechazó el Acuerdo.

Si el Deudor no presenta la nueva propuesta de Acuerdo dentro del plazo antes


establecido, el tribunal dictará la Resolución de Liquidación, de oficio y sin más trámite.

La Junta de Acreedores que rechace la primera o segunda propuesta de Acuerdo, en su


caso, deberá nominar a los Liquidadores titular y suplente, a los que el tribunal
competente deberá designar con el carácter de definitivos.”

Finalmente, si el deudor no comparece a la Junta de Acreedores llamada a conocer y


pronunciarse sobre la Propuesta de acuerdo, el tribunal competente deberá dictar la
Resolución de Liquidación en la misma Junta (Art 82).

f) Que dentro de los 15 días contados desde la notificación de ésta resolución, todos los
acreedores deberán acreditar ante el tribunal competente su personería para actuar
en el procedimiento, con indicación expresa de la facultad que le confieren los
apoderados para conocer, modificar y adoptar el acuerdo.

La legislación no ha señalado una formalidad especial para la constitución del poder, sin
embargo, lo determinante es que quien le confiera tenga la capacidad suficiente o,
representación legal en su caso, para obligarse u obligar a su representada en lo que se
acuerde en el Procedimiento de Reorganización; de lo contrario, podría impugnarse por
la causal N°3 del Art. 85 de Las Causales para impugnar el Acuerdo, siempre y cuando
que de excluirse dicho acreedor, no se lograra el quórum del acuerdo.

Por otra parte esta personería y el poder conferido deberán ser analizadas por el
veedor, para emitir su Informe de Calificación Poderes para comparecer en las Juntas
de Acreedores.

Debe considerarse esto, estrechamente relacionado con el Art. 78, el cual nos señala
quienes tienen derecho a concurrir y a votar en dichas Juntas de Acreedores:
Art. 78 Inc. 1° “Sólo tienen derecho a concurrir y votar los acreedores cuyos créditos se
encuentren en la nómina de créditos reconocidos a que se refiere el artículo 70 y
aquellos que figuren en la ampliación de esta nómina, de acuerdo a lo previsto en el
artículo 71. En ambos casos deberá darse cumplimiento a lo ordenado en el número 6)
del artículo 57, relativo a la acreditación de personerías.

Finalmente, debe tenerse presente que si acaso el acreedor no cumpliere con esta
obligación dentro del plazo señalado, su derecho a votar simplemente precluye, aunque
su crédito figure en el certificado contable emitido por el auditor, y se deduce el monto
de sus créditos del pasivo al momento de calcular el quórum requerido para aprobar la
propuesta de de reorganización. Esto, sin embargo, no importará en ningún caso al
acreedor excluido de la votación, la perdida de sus derechos y los efectos del acuerdo
de reorganización.

g) La orden al veedor para que inscriba copia de esta resolución en los conservadores de
bienes raíces correspondientes, al margen de la inscripción de propiedad de cada uno
de los inmuebles que pertenecen al deudor.

Esta instrucción se enmarca dentro de los propósitos del principio de Par Conditio
Creditorum, esto es el resguardo de la igualdad de los acreedores frente al deudor, y
consigue de otro lado cautelar la integridad del patrimonio de la Empresa Deudora por
vía de publicidad e inoponibilidad; los terceros mediante la inscripción conocen la
situación del deudor, siéndoles oponible este procedimiento frente a cualquier
iniciativa de adquisición de bienes raíces del deudor, sin perjuicio de la excepción del
Art. 74, por la cual el veedor podrá solicitar durante la tramitación del procedimiento,
el alzamiento parcial de la inscripción cuando se produzca la venta de algún bien
inmueble que se contemple dentro del 20% por ciento del activo fijo contable, y su
producto verificado por el veedor, ingrese a la Caja de la Empresa Deudora a único
objeto de financiar su giro.

h) La orden al veedor para que acompañe al tribunal y publique en el Boletín concursal


su informe sobre la Propuesta de Acuerdo de Reorganización Judicial, a lo menos con
3 días de anticipación a la fecha en que se realice la Junta de Acreedores llamada a
votar el acuerdo.

Dicho informe deberá contener:

- Si la propuesta es susceptible de ser cumplida, habida consideración de las


condiciones del deudor;

Analizar por ejemplo si los flujos son consistentes con el giro operacional que tendrá
la Empresa reestructurada en los términos contenidos en el modelo que se ofrece.

- El monto probable de la recuperación que le correspondería a cada acreedor en


sus respectivas categorías, en caso de un Procedimiento Concursal de Liquidación,

En esta parte el veedor deberá hacer un análisis exhaustivo los activos de la


empresa, con sus respectivas garantías si existieren, y el monto probable de
liquidación de estos bienes, para confrontarlo este monto con el pasivo del deudor
y determinara cuanto será la probable recuperación de los créditos, si los
acreedores optan por rechazar la propuesta de reorganización, prefiriendo con ello
la apertura de un procedimiento concursal de liquidación.

- Si la propuesta de determinación de los créditos y su preferencia indicada por el


deudor se ajustan a la Ley.

En esta última parte del informe se deberá hacer un análisis de estado de deudas
presentado por el deudor, cuando se sometió al procedimiento; su correcto asiento
contable, y un análisis de las preferencias o privilegios de los créditos de la empresa,
para concluir acerca de la existencia de estos y sus preferencias.

Esta orden impartida al veedor dice relación con la necesaria y completa información que
deben tener los acreedores para conocer y pronunciarse sobre la propuesta de
reorganización que formule el deudor. Se trata de un informe que debe emitir sobre la base
de la totalidad de los antecedentes que por ley le debe proporcionar el deudor, y el análisis
que hubiere realizado de la Empresa Deudora durante su intervención.

Si el veedor no presenta dicho informe, o lo entregare fuera de plazo: quedará a sujeto a


sanciones, en tanto por el deudor o cualquiera de los acreedores, se lo informe a la
Superintendencia, votándose el Acuerdo con prescindencia de aquél.

i) Que dentro del quinto día de efectuada la notificación de ésta resolución deberá
asistir a una audiencia el deudor y los tres mayores acreedores indicados en la
certificación del auditor independiente (Art. 55), a objeto de tratar la proposición de
honorarios que formule el veedor y le corresponda percibir, lo cual deberá considerar
para su computo el grado de responsabilidad que asume, y la complejidad que le
pueda significar la gestión de sus funciones.

De darse a lugar la audiencia, se analizará la propuesta que formule el veedor, quien no


sólo debe tener presente la potencialidad de pago de la empresa deudora, sino también
su magnitud y capacidad de generación de caja, a fin de ofrecer una propuesta de cobro
racional y prudente. Serán los tres mayores acreedores quienes serán llamados a
realizar dicho análisis, y se realizará con quienes concurran, aprobándose con quórum
simple, tomado sobre la base de los créditos que efectivamente concurran a dicha
audiencia.

Si no tuviere lugar la diligencia, será el tribunal competente, quien sin ulterior recurso,
determine los honorarios correspondientes al veedor.

j) La orden al deudor para que proporcione al veedor copia de todos los antecedentes
acompañados al tribunal, conforme al Art. 56. Dichos antecedentes, y la copia de la
resolución de que se ha referido, serán puestos a disposición de todos los acreedores
una vez sean publicados por el veedor en el Boletín Concursal dentro del plazo de 3 días
contado desde su dictación.

Por dichos antecedentes, debe entenderse básicamente la composición de los bienes


del deudor, y relación de las deudas que tiene al momento de solicitar la apertura del
procedimiento.

Normativa de protección en la primera resolución del tribunal competente

a. La Protección Financiera Concursal y su ampliación

Objetivo

Que la Empresa Deudora pueda iniciar el proceso de renegociación con sus acreedores
sin que se vea expuesta a cobros ejecutivos o procedimientos compulsivos que puedan
significar la pérdida de la unidad productiva.

Par Conditio Creditorum

La idea de es que desde iniciado el procedimiento ningún acreedor pueda beneficiarse


en perjuicio de los demás, de modo tal que se conserve una posición de igualdad entre
ellos, respecto al deudor.

Plazo

El Art. 57 N°1 señala que el plazo de protección serán de 30 días hábiles, contados desde
la notificación de la resolución que consagra la protección, el cual podrá ampliarse en
conformidad al Art.58 hasta:

- Por 30 días más, si el deudor obtiene el apoyo de dos o más acreedores que
representen el 30% o más del total del pasivo, excluidos los créditos de las personas
relacionadas con el deudor.
- Por otros 30 días, si obtiene el apoyo de dos o más acreedores que representen el
50% del total del pasivo, excluidos los mismos acreedores señalados.
- Por 60 días de forma inmediata y en un solo acto, si obtiene el apoyo del 50% del
total del pasivo, excluidos dichos acreedores.

Oportunidad para solicitar la ampliación del plazo de protección: hasta el décimo día
anterior al vencimiento del plazo respectivo.
Situación de los acreedores garantizados frente a la prórroga: no pierden su
preferencia, por el hecho de haber prestado apoyo a la prórroga, y podrán impetrar las
medidas conservativas que procedan.

Situación de los acreedores de créditos adquiridos dentro de los 30 días anteriores al


inicio del procedimiento: pese a gozar de la calidad de acreedores, no pueden concurrir
a otorgar su apoyo respecto a la prórroga, dada la prevención del legislador a que por
medio de la cesión de créditos se manejen los quórum.

b. Intervención de la Empresa Deudora

Objetivo

Constituye la normativa de protección para los acreedores, sin la cual el proceso de


reorganización no podría llevarse en términos normales, y que en lo sustancial
importará tanto medidas cautelares, como restrictivas.

Medidas Cautelares

En el plano cautelar, la Empresa Deudora estará sujeta a intervención por parte del
Veedor, quien asume una verdadera posición de garante frente a los acreedores, y
cuyas funciones especiales se encuentran en el Art. 25;

1) Imponerse de los libros, documentos y operaciones del Deudor.

2) Incorporar y publicar en el Boletín Concursal copia de todos los antecedentes y


resoluciones que esta ley le ordene.

3) Realizar las inscripciones y notificaciones que disponga la Resolución de


Reorganización (Como ocurre con la ya mencionada orden al veedor para que inscriba
copia de la resolución de apertura del Procedimiento Concursal de Reorganización, en
los conservadores de bienes raíces correspondientes, al margen de la inscripción de
propiedad de cada uno de los inmuebles que pertenecen al deudor).

4) Realizar las labores de fiscalización y valorización que se le imponen en los artículos


72 y siguientes, referidas a la continuidad del suministro, a la venta necesaria de activos
y a la obtención de nuevos recursos.

5) Arbitrar las medidas necesarias en el procedimiento de determinación del pasivo


establecido en los artículos 70 y 71.
6) Realizar la calificación de los poderes para comparecer en las Juntas de Acreedores e
informar al tribunal competente sobre la legalidad de éstos, cuando corresponda.

7) Impetrar las medidas precautorias y de conservación de los activos del Deudor que
sean necesarias para resguardar los intereses de los acreedores, sin perjuicio de los
acuerdos que éstos puedan adoptar.

8) Dar cuenta al tribunal competente y a la Superintendencia de cualquier acto o


conducta del Deudor que signifique una administración negligente o dolosa de sus
negocios y, con la autorización de dicho tribunal, adoptar las medidas necesarias para
mantener la integridad de los activos, cuando corresponda.

9) Rendir mensualmente cuenta de su actuación y de los negocios del Deudor a la


Superintendencia, y presentar las observaciones que le merezca la administración de
aquél. Esta cuenta será enviada, además, por correo electrónico a cada uno de los
acreedores.

10) Ejecutar todos los actos que le encomiende esta ley.

Medidas Restrictivas

En segundo lugar, ya en el plano de las restricciones tenemos que efectivamente a la


Empresa Deudora le estará prohibido el grabar y enajenar sus bienes, salvo de aquellos
cuya enajenación o venta sean propias de su giro o que resulten estrictamente
necesarios para el normal desenvolvimiento de su actividad.

Sin embargo, el Art. 74 excepcionalmente faculta a la Empresa Deudora para que en


efecto enajene o venda activos, siempre y cuando su valor no supere el 20% de su activo
fijo contable, conforme a la valoración realizada por el veedor, quien además deberá
verificar el cumplimiento de una segunda condición; que el producto de la venta ingrese
efectivamente a la caja de la Empresa Deudora y se destine única y exclusivamente a
financiar su propio giro.

Finalmente a las personas jurídicas, y a objeto de impedir que por medio de cualquier
reforma se disminuya su patrimonio, se les tendrá prohibido modificar sus pactos,
estatutos sociales o regímenes de poderes.

Art. 57 N°2 Letra c): “La inscripción de cualquier transferencia de acciones de la Empresa
Deudora en los registros sociales pertinentes, requerirá la autorización del Veedor, que
la extenderá en la medida que ella no altere o afecte los derechos de los acreedores. Lo
anterior no regirá respecto de las sociedades anónimas abiertas que hagan oferta
pública de sus valores.”
3. Objeto de la Propuesta de Acuerdo de Reorganización Judicial

El objeto de la propuesta dice relación con las distintas formas de reorganización tanto de
los pasivos como de los activos que puede presentar la Empresa Deudora, con el objeto de
obtener de sus acreedores el consentimiento necesario para modificar su actual situación
de endeudamiento, que afecta el normal desarrollo de sus operaciones.

Así el Art. 60 señala que la propuesta podrá versar sobre cualquier objeto tendiente a
reestructurar los pasivos y activos de una Empresa Deudora; Así por ejemplo se podrá
proponer una continuación total o parcial del giro de las actividades económicas de la
Empresa para el pago del pasivo, sobre la base del establecimiento o no de un período de
gracia para el servicio del capital, que pueda comprender o no el pago de intereses durante
este plazo; un calendario de amortización periódica para el pago del capital y los intereses,
por el plazo que sea necesario para mantener la viabilidad de la empresa y con ello asegurar
que las obligaciones de pago se cumplan íntegramente; con deducción o no de una parte
del capital vía remisión o condonación aceptada por los acreedores.

En el ámbito de la restructuración de activos, el acuerdo de pago podrá comprender


además formas de ventas de activos prescindibles; o bien, la venta ordenada de éstos para
que el producto de la liquidación se destine al pago de los créditos.

Las formas de reorganización tampoco se agotará en las modalidades de restructuración de


pasivos y activos; en efecto, quedará abierta la posibilidad para la Compañía formular
propuestas que no sean contrarias a la ley, y que persigan la extinción total o parcial de sus
obligaciones en tal modo que pueda proponer cambios en la misma propiedad o control de
ella, a objeto de que capitales externos ingresen con una nueva estructura de pago de
deudas, lo cual es muy útil para quien quiera comprar una unidad productiva, ya sea en
forma total o bien incorporándose a parte de la propiedad de ésta, por cuanto la sola
circunstancia de haber mediado un procedimiento de reorganización válidamente
acordado, elimina la contingencia de la acción revocatoria que se pueda entablar en
contra de quien adquiere un bien durante un estado de cesación de pagos. Además, el
comprador tendrá una clara exposición del estado de las deudas de la Compañía, porque
éstas quedan sometidas a la revisión por la totalidad de los acreedores en el procedimiento
de determinación del pasivo que sanciona en definitiva el tribunal durante el
procedimiento.

Acuerdos de Reorganización Judicial por clases de acreedores

Artículo 61.- Acuerdos de Reorganización Judicial por clases o categorías de acreedores.


La propuesta de Acuerdo podrá separarse en clases o categorías de acreedores y se podrá
formular una propuesta para los acreedores valistas y otra para los acreedores hipotecarios
y prendarios cuyos créditos se encuentren garantizados con bienes de propiedad del Deudor
o de terceros.

Los acreedores hipotecarios y prendarios que voten la propuesta del Acuerdo conservarán
sus preferencias.

Artículo 79, inc. Final.- el acuerdo sobre la propuesta de una clase o categoría se adoptará
bajo la condición suspensiva de que se acuerde la propuesta de la otra clase en la misma
Junta de Acreedores; de esta manera la propuesta de reorganización que se formule a los
acreedores, sólo se podrá acordar si esta logra el acuerdo de ambas clases, no siento
exigencia como señala el Art. 61, el que las propuestas que se formulen a los acreedores
valistas y a los garantizados, sean similares porque la composición de sus créditos
generalmente son distintos.

Sí deberán ser igualitarias las propuestas para todos los acreedores de una misma clase o
categoría, salvo que medie acuerdo en contrario.

Los acreedores garantizados con bienes de propiedad del deudor o terceros, podrán votar
la propuesta de acuerdo que se formule para los acreedores valistas, si renuncian a la
preferencia de sus créditos. Si optan por dicha modalidad para formular su voto, no podrán
votar en la propuesta de acuerdo que se formule para los acreedores garantizados, salvo
que dicha renuncia sea parcial y así se hubiere manifestado expresamente, deduciéndose
dichos créditos del pasivo de su clase o categoría e incluyéndose en el de la clase valista,
para efectos de computar el quórum de aprobación, y hasta la suma que hubiere alcanzado
su renuncia.

Propuestas alternativas de Acuerdo de Reorganización Judicial

El acuerdo de reorganización que se proponga, podrá contener distintas alternativas para


cada clase o categoría de acreedores.

Art 62: cuando se formulen propuestas alternativas, el acreedor deberá optar por regirse
por alguna de ellas, dentro de los diez días siguientes a la fecha de la junta de acreedores
llamada a conocer y pronunciarse sobre la propuesta de acuerdo.

No existe al respecto norma específica, sin embargo se entiende que la voluntad del
acreedor debe pronunciarse de forma clara y expresa ante el mismo tribunal que conoció
la propuesta de reorganización, mediante una presentación que se debe agregar al
expediente respectivo y, al término del plazo señalado para ejercer la opción, el veedor
deberá publicar en el boletín concursal el ejercicio de las opciones formuladas por los
acreedores.
Si el acreedor no manifestara voluntad alguna dentro del plazo estipulado, se entenderá
aprobar la propuesta principal.

Posposición del pago a acreedores Personas Relacionadas (Art. 63)

Este tipo de créditos quedarán pospuestos en su pago, es decir, se pagarán al término del
calendario establecido en el acuerdo de reorganización, salvo que se encuentren
debidamente documentados, a lo menos, con 90 días de anticipación a la fecha de inicio del
procedimiento de reorganización.

Deberá constar en algún título válido donde se exprese inequívocamente el monto y


característica del crédito. Si constara en una cuenta corriente mercantil, ésta deberá
liquidarse antes de los 90 días contados desde el inicio del referido procedimiento en los
términos que establecen los artículos 611 y siguientes del código de comercio.

Podrá no obstante lo anterior, posponerse el pago de dichos créditos, previo informe del
veedor, quien debe analizar su naturaleza; su debida existencia y aplicación a los gastos o
inversiones de la Compañía, antes de emitir su informe fundado.

De igual modo, no podrán posponerse aquellos pagos relacionados, cuando provengan del
abastecimiento asegurado que regulan los artículos 72 y 73, ni aquellos créditos que se
otorgan durante la protección financiera concursal y que regula el art. 74.

Diferencias entre acreedores de igual clase o categoría

Cuando resulte necesario establecer propuestas diferentes para algunos acreedores que
tienen características especiales, es posible acordar condiciones más favorables para alguno
de ellos. El Art. 64, señala que podrán tomarse respecto de acreedores de una misma clase,
siempre que los demás acreedores de la misma clase lo acuerden con quórum especial, el
cual se calculará únicamente sobre el monto de los créditos de éstos últimos, es decir
excluyendo de la votación al acreedor beneficiado.

Constitución de garantías en los acuerdos de reorganización Judicial (Art. 65)

Pueden establecerse en el mismo acuerdo o en instrumento separado. Lo normal es que se


estipulen en el mismo acuerdo la forma y plazos para constituirlas, pudiéndose designar al
efecto uno o más acreedores para que en representaciones de los demás concurran a la
celebración del acto jurídico, conjuntamente con el o los garantes.

Dejan de tener valor toda garantía por el sólo mérito de la declaración de nulidad del
acuerdo, porque todas las estipulaciones de éste quedan a su vez sin efecto cuando se acoge
esta acción especial, que únicamente debe estar fundada en la ocultación o exageración del
activo o del pasivo que se tomó conocimiento, después de haber vencido el plazo
establecido en el Art. 86 para impugnar el acuerdo, y que a mayor abundamiento produce
la liquidación de la Empresa Deudora. Lo anterior, tiene explicación en la sola circunstancia
de no exponerse a los terceros que de buena fe concurrieron como garantes por la acción
del deudor que deliberadamente ocultó o exageró su activo o pasivo a objeto de lograr el
acuerdo con sus acreedores.

Otros contenidos u objetos del Acuerdo de Reorganización Judicial

a) Prohibición de repartos

Durante la ejecución del Acuerdo de Reorganización, todos los recursos deben


orientarse a mantener el giro de la Empresa, de moto tal que se pueda desarrollar
operacionalmente para cumplir con las obligaciones de pago establecidas en el acuerdo.
Por dicha razón se prohíbe a la Empresa repartir dividendos o cualquier suma a sus
accionistas o socios, bajo ningún concepto, ni directa ni indirectamente, sea por la vía
de reducción de capital, condonación de préstamos otorgados y/o repartos de
dividendos antes de haber pagado el 100% de las obligaciones emanadas del Acuerdo
de Reorganización Judicial, salvo que los acreedores expresamente lo autoricen en la
forma que determine el acuerdo.

Si el ejercicio hipotéticamente arrojara un resultado positivo, las utilidades de éste no


pueden ser repartidas. Tampoco se podrán desarrollar modificaciones estatutarias, ni
actos en el ejercicio que importen una reducción de capital, para provocar alguna
modalidad de reparto a los socios o accionistas; del mismo modo, no será lícito
condonar bajo ningún respecto los préstamos otorgados porque afecta el estado de
resultado.

Si el objeto o contenido del acuerdo de reorganización es de liquidación ordenada, la


prohibición anterior se mantiene porque la norma no distingue, sin perjuicio de que
este tipo de acuerdo establezca que el producto de la venta de los activos se destine
únicamente al pago de los acreedores y sólo para el caso que exista un remanente, los
socios o accionistas podrán acceder a él.

Todo lo anterior, salvo que los acreedores expresamente lo autoricen en la forma que
determine el acuerdo, lo cual será posible si se incorpora a la propiedad total o parcial
de la Compañía un nuevo operador que inyecte capital fresco para potenciar el giro, o
bien si los propios socios o accionistas acuerdan y enteran un nuevo aumento de capital
con igual propósito; la modalidad final de reparto, en dicho caso, será fijada por el
propio acuerdo.
b) Alcance tributario de las estipulaciones del Acuerdo de Reorganización Judicial

i. Relativo al Impuesto a las ventas y servicios – IVA

Artículo 393.- Incorporase el siguiente artículo 27 ter al decreto ley Nº 825, de 1974,
sobre impuesto a las ventas y servicios:

"Artículo 27 ter.- Los contribuyentes gravados con los impuestos de los Títulos II y III
de esta ley, que tengan la calidad de acreedores en un Procedimiento Concursal de
Reorganización regido por la Ley de Reorganización y Liquidación de Activos de
Empresas y Personas, que hayan sido recargados en facturas pendientes de pago
emitidas a deudores de un Acuerdo de Reorganización, podrán imputar el monto de
dichos tributos a cualquier clase de impuestos fiscales, incluso de retención, y a los
derechos, tasas y demás gravámenes que se perciban por intermedio de las Aduanas u
optar porque éstos les sean reembolsados por la Tesorería General de la República. En
el caso de que se hayan efectuado abonos a dichas deudas, la imputación o devolución,
en su caso, sólo podrán hacerse valer sobre la parte no cubierta por los abonos, si la
hubiera.

Los contribuyentes señalados en este artículo restituirán los impuestos


correspondientes a contar del mes siguiente del período en que venza el plazo para que
el deudor efectúe el pago de las sumas acordadas en el respectivo Acuerdo de
Reorganización. De igual forma, deberán devolverse dichos tributos cuando se haya
efectuado una imputación u obtenido una devolución superior a la que corresponda y
en el caso de término de giro de la empresa. No procederá, sin embargo, dicha
restitución en caso que se declare el término o incumplimiento del Acuerdo de
Reorganización, mediante resolución firme y ejecutoriada, dándose inicio a un
Procedimiento Concursal de Liquidación, siempre que el respectivo contribuyente
comunique dicha circunstancia al Servicio de Impuestos Internos, en la forma y plazo
que éste determine, mediante resolución.

Para hacer efectiva la imputación a que se refieren los incisos anteriores, los
contribuyentes deberán solicitar al Servicio de Tesorerías que se les emita un Certificado
de Pago por una suma de hasta el monto de los créditos acumulados, expresados en
unidades tributarias mensuales. Dicho certificado, que se extenderá en la forma y
condiciones que fije el Servicio de Tesorerías, mediante resolución, será nominativo,
intransferible a terceros y a la vista, y podrá fraccionarse en su valor para los efectos de
realizar las diversas imputaciones que autoriza la presente disposición.

Para obtener la devolución de los impuestos recargados en las facturas pendientes


de pago, los contribuyentes que opten por este procedimiento deberán presentar una
solicitud ante el Servicio de Impuestos Internos a fin de que éste verifique y certifique,
en forma previa a la devolución por la Tesorería General de la República, que los
respectivos tributos hayan sido declarados y enterados en arcas fiscales oportunamente,
y que éstos se encuentran al día en el pago de sus obligaciones tributarias. El Servicio de
Impuestos Internos deberá pronunciarse dentro del plazo de 60 días contado desde la
fecha en que reciba los antecedentes correspondientes. Si no lo hiciere al término de
dicho plazo, la solicitud del contribuyente se entenderá aprobada y el Servicio de
Tesorerías deberá proceder a la devolución del remanente de crédito fiscal que
corresponda, dentro del plazo de cinco días hábiles contado desde la fecha en que se le
presente la copia de la referida solicitud debidamente timbrada por el Servicio de
Impuestos Internos.

Para hacer uso del beneficio establecido en el presente artículo, el Acuerdo de


Reorganización debe haber sido aprobado mediante resolución firme y ejecutoriada. La
Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento remitirá al Servicio de Impuestos
Internos copia de los Acuerdos de Reorganización que se hallen en dicho estado, en la
forma y plazo que dicha Superintendencia fije, mediante resolución.

Los contribuyentes que sean Personas Relacionadas con el deudor de un Acuerdo de


Reorganización no podrán impetrar el derecho que establece el presente artículo.

La infracción consistente en utilizar cualquier procedimiento doloso encaminado a


efectuar imputaciones y obtener devoluciones improcedentes o superiores a las que
realmente corresponda, se sancionará en conformidad con lo dispuesto en los párrafos
segundo y tercero del número 4 del artículo 97 del Código Tributario, según se trate de
imputaciones o devoluciones.

La no devolución a arcas fiscales de las sumas imputadas o devueltas en exceso según


lo previsto en el inciso segundo de este artículo, y que no constituya fraude, se
sancionará como no pago oportuno de impuestos sujetos a retención o recargo,
aplicándose los intereses, reajustes y sanciones desde la fecha en que se emitió el
Certificado de Pago que dio origen al derecho a la imputación, o desde la fecha de la
devolución, en su caso."

ii. Relativo a la Ley sobre impuesto a la renta

Con el propósito de incentivar la participación de los acreedores en los acuerdos de


reorganización donde sea necesario establecer condonaciones o remisiones de parte
del crédito, que muchas veces son necesarios para mantener la continuidad operacional
de la Empresa Deudora, el art. 99 estableció que el acreedor, contribuyente del
impuesto de primera categoría de la Ley sobre Impuesto a la Renta, contenida en el Art.
1° del Decreto Ley N° 824, de 1974, podrá deducir como gasto necesario conforme a lo
dispuesto en el número 4° del artículo 31 de dicha ley, las cantidades que
correspondan a la condonación o remisión de las deudas, intereses, reajustes u otras
cantidades que se hayan devengado en su favor, siempre y cuando cumpla con las
siguientes condiciones copulativas:

1) Que se trate de créditos otorgados o adquiridos con anterioridad al plazo de 1 año


contado desde la celebración del acuerdo de reorganización judicial; con esta
exigencia se pretende evitar la preconstitución del beneficio tributario respecto de
algún acreedor.

2) Que dicha condonación o remisión conste detalladamente en el referido acuerdo


o sus modificaciones; para el SII es fundamental tener a la vista un texto oficial,
pasado por autoridad de cosa juzgada, para constatar los montos que se condonan
y luego aplicar el beneficio de reconocimiento de esos montos como gastos
necesarios para producir la renta.

Si un acreedor no concurrió a la Junta, o votó en contra del acuerdo y en definitiva


éste fue aprobado, puede acceder al beneficio porque el acuerdo le es oponible
íntegramente

3) Que no concurran a créditos de personas relacionadas con el deudor ni a créditos


de acreedores personas relacionadas entre sí, cuando éstos, en su conjunto,
representen el 50% o más del pasivo reconocido con derecho a voto; esto
corresponde una medida más de cautela y prevención en el tratamiento de los
créditos con personas relacionadas.

Clausula arbitral en acuerdos de Reorganización Judicial

Los acuerdos de reorganización pueden establecer una clausula compromisoria con el


objeto que frente al caso que se produzcan diferencias entre el deudor y uno o más
acreedores o entre éstos, con motivo de la aplicación, interpretación, cumplimiento,
terminación o declaración de incumplimiento del acuerdo , se someterán a arbitraje.
En razón del Principio de unidad, dicha judicatura arbitral, de operar, tendrá que abarcar
la totalidad del acuerdo, respecto a todas las clases.

De dicho modo, ésta clausula será obligatoria para todos los acreedores a los que afecte el
referido acuerdo y si el árbitro declara la terminación o el incumplimiento del Acuerdo,
remitirá de inmediato el expediente al tribunal competente para que éste dicte la
Resolución de Liquidación en conformidad a la Ley.

De la intervención del Acuerdo y la participación de la Comisión de Acreedores


La participación del veedor no se agota en propiciar acuerdos entre el deudor y sus
acreedores, facilitando la aprobación de los acuerdos de Reorganización Judicial, ni el
resguardo de los intereses de los acreedores durante el período en que este acuerdo se
tramita. El Art. 69, establece que en estos acuerdos se deberá estipular el nombramiento
de un interventor por al menos un añor contado desde el acuerdo, el que recaerá en un
veedor de la Nomina de Veedores. Nada se dice respecto a la posibilidad de mantener al
mismo que ya fuera nominado para intervenir en el procedimiento de reorganización, por
lo que en consecuencia puede recaer en él o en otro cualquiera de dicha nómina.

En cualquier caso, interventor tendrá las atribuciones, deberes y remuneraciones que el


mismo acuerdo señale. Si ellas no se especifican, se entenderá que tendrá las señaladas en
el Art. 294 del CPC, es decir, podrá llevar cuenta de las entradas y gastos de los bienes
sujetos a intervención, pudiendo para el desempeño de este cargo interponerse de los
libros, papeles y operaciones del demandado. Estará igualmente obligado a dar al
interesado o al tribunal noticia de toda malversación o abuso que note en la
administración de dichos bienes.

En el ejercicio de sus funciones, el veedor actuará representando los intereses de los


acreedores durante la ejecución del Acuerdo de Reorganización, debiendo poner en
conocimiento de éstos y de la Superintendencia, el eventual incumplimiento del Acuerdo.

Sin perjuicio de lo anterior, en el acuerdo podrá designarse a una Comisión de Acreedores


para supervigilar el cumplimiento de sus estipulaciones, con las atribuciones, deberes y
remuneraciones que, en su caso, señale el acuerdo. Normalmente, a falta de regulación, la
composición de dicha comisión se reserva para aquellos que tienen los mayores créditos
reconocidos, pese a que en razón de los acuerdos diferenciados del concurso, parece más
adecuada la composición paritaria, es decir integrarse por dos o más representantes de
cada clase deudora, más un representante de la persona deudora. Sus atribuciones,
deberes y remuneración serán las que señale el acuerdo.

Composición y Designación de la Comisión

a) La comisión estará integrada por cinco miembros: tres (3) representantes de los
acreedores financieros; un (1) representante de los proveedores, que serán elegidos
por la Junta de Acreedores al momento de pronunciarse sobre estas proposiciones de
Convenio, y un (1) representante de la proponente; ordinariamente la Junta deberá
tener en consideración los montos de los créditos de los respectivos acreedores
individuales en la masa, de modo que se prefiera a los mayores créditos individuales en
tal designación.
b) El quórum para que la Comisión sesione válidamente y adopte sus acuerdos será de tres
(3) de sus miembros.

c) Salvo en caso de actuaciones originadas a consecuencia del dolo o culpa grave, la


Comisión y sus miembros estarán exentos de la responsabilidad prevista en el inc. Final
del Art. 206 del libro IV del Código de Comercio y de la que se consigna en el inc. Quinto
del Art. 44 del Código Civil.

d) La comisión designará a un presidente en carácter de titular y un vicepresidente que lo


reemplazará o suplirá, en los casos y en la forma que la propia comisión determine
soberanamente.

e) La comisión se reunirá con la periocidad que sus miembros establezcan en el seno de la


misma, en el domicilio de la Compañía o en otro lugar que ésta determine.

Facultades de la Comisión de Acreedores del Convenio

a) Negociar y acordar con la Compañía las modificaciones que sea necesario introducir
a las estipulaciones del presente convenio.

b) Requerir a la administración de la sociedad, los informes que estime necesarios para


el correcto ejercicio de sus funciones, procurando que ello no afecte el normal
desarrollo de los negocios o entorpezca el interés social.

c) Establecer los mecanismos de reemplazo frente a impedimentos absolutos que


puedan afectar a alguno de los miembros de la comisión.

d) Posponer el plazo de suspensión de la exigibilidad o prórroga para el pago de los


créditos (quórum de 4 miembros).

e) Autorizar en casos calificados la ejecución de actos o contratos que se encuentren


comprendidos dentro de las obligaciones de hacer o no hacer establecidas en el
convenio y otorgar a la compañía plazos adicionales para el remedio de la infracción
a tales obligaciones.

f) Ejercer las demás facultades que el convenio expresamente le confiera.

Forma de funcionamiento y honorarios de la comisión

Sin perjuicio de lo anterior, en la primera reunión que se celebre, la Comisión


determinará todas las normas internas de funcionamiento y reemplazo de
miembros representantes de los acreedores, la forma de convocar a reuniones
extraordinarias, y todas las materias que estime necesario para su normal
funcionamiento.

Los miembros de la comisión no tendrán derecho a percibir de la proponente,


remuneración u honorario alguno por el desempeño de sus funciones.

4. De la continuidad del suministro, venta de activos y nuevos recursos durante la protección


financiera concursal

Continuidad del suministro

Una empresa sin abastecimiento es poco lo que puede ofrecer; aunque logre el mejor
acuerdo de pago con sus acreedores; si no tiene flujos, el convenio está destinado al fracaso.
Peor aún si tienen que adquirir productos con mucha anticipación.

Por tal motivo el Art. 72, señala que “los proveedores de bienes y servicios que sean
necesarios para el funcionamiento de la Empresa Deudora, cuyas facturas tengan como
fecha de emisión no menos de ocho días anteriores a la fecha de la Resolución de
Reorganización y en la medida que en su conjunto no superen el 20% del pasivo señalado
en la certificación contable referida en el artículo 55, se pagarán preferentemente en las
fechas originalmente convenidas, siempre que el respectivo proveedor mantenga el
suministro a la Empresa Deudora, circunstancia que deberá acreditar el Veedor.

En caso de no suscribirse el Acuerdo y, en consecuencia, se dictare la Resolución de


Liquidación de la Empresa Deudora, los créditos provenientes de este suministro se pagarán
con la preferencia establecida en el número 4 del artículo 2472 del Código Civil.”

Al respecto es significativo recalcar, pese a la multitud de elementos a da lugar el


abastecimiento asegurado, al menos dos elementos:

1° El pago se podrá efectuar, de forma preferente y como obligación de giro y en las fechas
originalmente convenidas, solamente si el proveedor sigue prestando el mismo servicio o
abastece a la compañía con la regularidad y cantidad de productos que despachaba antes
de iniciarse el procedimiento; de lo contrario, el importe del crédito formará parte del
pasivo y el proveedor que voluntariamente no cumplió con las exigencias establecidas en la
norma citada, le afectará el acuerdo de reorganización.

2° En el caso de que no se acuerde la reorganización y, consecuencialmente, se dicte la


resolución de liquidación de la Empresa Deudora, se pagarán con la preferencia establecida
en el número 4 del Art. 2472 del CC, únicamente las facturas correspondientes a los servicios
prestados o productos suministrados a contar de la fecha de la resolución que abre el
Procedimiento de Reorganización; si por alguna circunstancia quedan impagas las facturas
emitidas antes de esa fecha, estos créditos formarán parte del pasivo, afectándole a sus
acreedores el acuerdo de reorganización, hasta la concurrencia de los montos impagos.

Operaciones de Comercio Exterior

Si a una compañía se le priva el financiamiento de sus operaciones de comercio exterior, o


bien, no se le endosan las cartas de crédito para proceder a desaduanar las mercaderías
importadas, se produce el mismo problema de falta de abastecimiento que es letal, por
cuanto afecta el flujo operacional que es necesario para afrontar las obligaciones acordadas
con los acreedores en el convenio.

Con el propósito de palear dicha situación, la Ley en su Art. 73 establece que “quienes
financien operaciones de comercio exterior de la Empresa Deudora se pagarán
preferentemente en las fechas originalmente convenidas, siempre que esos acreedores
mantengan las líneas de financiamiento u otorguen nuevos créditos para este tipo de
operaciones, circunstancia que deberá acreditar el Veedor.

En caso que no se suscribiere el Acuerdo de Reorganización Judicial y, en consecuencia, se


dictare la Resolución de Liquidación de la Empresa Deudora, los créditos provenientes de
estas operaciones de comercio exterior se pagarán con la preferencia establecida en el
número 4 del artículo 2472 del Código Civil.”

Así tal como acontece con el abastecimiento asegurado, en el caso de que no se acuerde la
reorganización y, consecuencialmente, se dicte la resolución de liquidación, se pagarán con
la preferencia establecida en el número 4 del artículo 2472 del Código Civil, únicamente, los
créditos provenientes del financiamiento otorgado a contar de la fecha de la resolución que
abre el Procedimiento de Reorganización. Si por alguna circunstancia quedaran impagas
cartas de créditos emitidas antes de esa fecha, estos créditos formarán parte del pasivo,
afectándoles a estos acreedores financieros el acuerdo de reorganización hasta la
concurrencia de los saldos insolutos.

Venta de activos (Art. 74)

Como en muchas ocasiones es necesario realizar ventas de activos inmovilizados para hacer
frente a gastos operacionales de la compañía, en especial si son de aquellos que en concreto
no participan en la fase de producción o comercialización de ella, el Art. 74 autoriza este
tipo de ventas durante la Protección financiera Concursal, siempre que el valor de los
bienes a liquidar no superen el 20% de su activo fijo contable. Por su parte el Art. 76
establece que el producto de la venta debe ingresar a la caja de la Empresa Deudora y
destinarse única y exclusivamente a financiar su giro operacional.
Esta operación debe ser visada por el veedor, quien valorizará los bienes destinados a la
venta o enajenación y, por cierto, deberá acreditar el ingreso y destino operacional de los
fondos señalados.

La venta o enajenación de bienes que excedan los montos señalados, y la venta que se haga
de estos activos a Personas Relacionadas con la Empresa Deudora, requerirá de autorización
de los acreedores que representen más del 50% del pasivo del deudor.

Las ventas de activos realizadas en la forma antes señalada, no quedarán sujetas a


revocación de actos y contratos, cuya acción se regula en el Capitulo V de la ley.

Créditos operacionales

Por otro lado, también durante la Protección financiera concursal, la Empresa Deudora
podrá adquirir prestamos con el objeto de disponer de recursos frescos con los que financiar
el giro operacional, siempre y cuando estos no superen el 20% de su pasivo, señalado en la
certificación contable referida en el Art. 55; es decir, del estado del pasivo que la Empresa
Deudora presenta al momento de solicitar la apertura del Procedimiento de Reorganización.

Si los préstamos exceden del monto señalado, o bien, estos recursos provienen de Personas
Relacionadas con la Empresa deudora, se requerirá de la autorización de los acreedores que
representen más del 50% del pasivo del deudor.

Los préstamos contratados en virtud del artículo, no se considerarán en las nóminas de


créditos y se pagarán preferentemente en las fechas convenidas, siempre que se utilicen
para el financiamiento de sus operaciones, circunstancia que deberá acreditar el veedor.

Finalmente, de no suscribirse el acuerdo y, en consecuencia, se dictare la Resolución de


Liquidación de la Empresa Deudora, estos préstamos se pagarán con la preferencia
establecida en el número 4 del artículo 2472 del CC.

La actuación del veedor en estas operaciones

El veedor cumple un rol fundamental en la fiscalización y control de las operaciones de


abastecimiento asegurado; financiamiento del comercio exterior; venta de activos y
otorgamiento de créditos operacionales. Por ello, es veedor deberá:

a) Constatar que el proveedor despache nuevos productos a la Empresa Deudora o preste


sus servicios a partir del inicio del Procedimiento, para que operes los pagos preferentes
de las facturas y visar estos, cuando corresponda.
b) Verificar que estos productos efectivamente ingresen a la Compañía y que los servicios
se presten.
c) Visar los pagos que se efectúen a los proveedores y constatar que estos se realicen en
el tiempo normalmente convenido con éstos.
d) Velar para que el conjunto de la facturación propia del suministro asegurado no supere
el 20% del pasivo señalado en la certificación contable referida en el Art. 55; es decir,
del estado del pasivo que la Compañía presenta al momento de solicitar la apertura del
procedimiento.
e) Constatar la mantención del financiamiento de las operaciones de comercio exterior
para que operen los pagos preferentes de las cartas de crédito y visar estos, cuando
corresponda.
f) Velar para que la venta de activos no supere el 20% del activo fijo y valorizar los activos
que son materia de esta venta.
g) Constatar que el producto de la venta de activos y de créditos operacionales que
durante el periodo se obtengan, ingresen efectivamente a la caja y se destinen a los
fatos propios del giro.

5. Acreedores comprendidos en los acuerdos de reorganización judicial

La determinación de los acreedores a quienes afectarán las proposiciones del acuerdo es


fundamental, porque son aquellos los llamados a aprobar esta propuesta y a ejercer todos
los derechos que la ley franquea para la protección de sus intereses.

Art. 66: estos acuerdos afectarán sólo a aquellos acreedores cuyos créditos se originen con
anterioridad a la Resolución de Reorganización regulada en el Art. 57.

A estos acreedores se les dominará como “En la masa”. Por el contrario, aquellos cuyos
créditos se originen con posterioridad a la dictación de la referida resolución, se
considerarán como “De la masa”, y sus créditos deberán pagarse en los términos que
normalmente se pacten, no siendo incluidos en el acuerdo de reorganización judicial.

Con todo, para ejercer los derechos como acreedor dentro del procedimiento, es necesario
que se determine el pasivo y los créditos se encuentren reconocidos, conforme a la
normativa contenida en el párrafo 2 sobre la determinación del pasivo.

Procedimiento de determinación del pasivo, verificación y objeción de créditos

La nómina de acreedores que figuran en la certificación contable que la Empresa Deudora


acompaña cuando solicita la apertura del procedimiento, constituye la información base
para la determinación del pasivo.

Como esta información se acompaña al expediente, y adicionalmente se publica en el


Boletín Concursal, los acreedores podrán constatar si efectivamente se ajusta a la realidad
y corresponde a los valores que se les adeuda; en el caso de los créditos garantizados con
bienes de la empresa o de terceros, como se señala en el avalúo comercial de éstos y la
indicación si en concepto de la proponente del acuerdo, tienen la calidad de ser esenciales
para el giro de la empresa, también los acreedores podrán determinar si están o no de
acuerdo con este avalúo y la calidad e esencial del bien.

Si existe conformidad respecto a todo, el acreedor no necesita verificar su crédito y, si


nadie se lo objeta, quedará comprendido en la Nómina de Créditos reconocidos y podrá
ejercer todos sus derechos en el procedimiento; de lo contrario, deberá proceder a la
verificación de sus créditos.

La verificación de créditos (Art. 70)

Los acreedores tendrán un plazo de 8 días contados desde la notificación de la Resolución


de Reorganización a que se refiere el Art. 57 para verificar sus créditos ante el tribunal que
conocer del procedimiento.

Al verificar sus créditos, los acreedores deberán acompañar los títulos justificativos de éstos,
señalando, en su caso, si se encuentran garantizados con prenda o hipoteca y el avalúo
comercial de los bienes sobre los que recaen las garantías.

Expirado el plazo señalado, dentro de los 2 días siguientes, el veedor publicará en el Boletín
Concursal todas las verificaciones presentadas, indicando los créditos que se encuentren
garantizados, y el avalúo comercial de los bienes sobre los que recaen dichas garantías.

La objeción de créditos

Para instar por un proceso más rápido en la determinación de quienes tienen derecho a
concurrir y votar las proposiciones de los acuerdos de reorganización y ejercer los demás
derechos que la ley les otorga, el inc. 3° del Art. 70 establece la figura de la Objeción de
Créditos como figura previa a la actuación jurisdiccional que deben resolver las
impugnaciones.

Dicha norma establece que en el plazo de los 8 días siguientes a la publicación de las
verificaciones efectuadas, el veedor, el deudor y los acreedores podrán deducir objeción
fundada sobre:

1° La falta de títulos justificativos de los créditos, sus montos y preferencias

2° El avalúo comercial de los bienes sobre los que recaen las garantías otorgadas por el
deudor o terceros
Indistintamente, la objeción se puede deducir respecto de los créditos y avalúos comerciales
que se indican en el estado de deudas que presenta el deudor, o bien en las verificaciones
presentadas por los acreedores.

Las objeciones deberán presentarse ante el tribunal que conoce el procedimiento de


reorganización, y vencido el plazo antes señalado, el veedor publicará en el boletín
concursal todas las objeciones presentadas dentro de los 2 días siguientes a la expiración
de dicho plazo; si no se presentan objeciones dentro del plazo, los créditos y el avalúo
comercial de los bienes sobre los que recaen las garantías, quedarán reconocidos.

Para efecto de lo anterior, el veedor confeccionará la nómina de los créditos reconocidos,


la que deberá indicar los montos de los créditos, si estos se encuentran garantizados, y el
avalúo comercial de los bienes sobre los que recaen las garantías. Esta nómina la
acompañará al expediente dentro de quinto día de expirado el plazo para objetar, y la
publicará en el Boletín Concursal. Esta será la única nomina cuyos titulares puedan votar
las proposiciones del acuerdo, sin perjuicio de que pueda ampliarse o modificarse de
acuerdo a lo que se resuelta en el Procedimiento de impugnación.

Impugnación de créditos

Para simplificar el procedimiento, el Art. 71 facultad al veedor para que arbitre las medidas
necesarias de modo que se puedan subsanar las objeciones deducidas. En el fondo se trata
de que éste pueda servir de amigable componedor entre los acreedores que objetaron los
créditos y/o montos de avalúo comerciales de los bienes objeto de garantías y los
acreedores respecto de los cuales se dedujeron estas objeciones. El veedor, quien tiene la
información completa de la Empresa Deudora, por supuesto es el más indicado para
propones distintas soluciones, ya sea para modificar o limitar las verificaciones, o bien, para
clarificar al objetante que existen antecedentes suficientes que avalan la existencia del
crédito. Podrá también instar a la subsanación de defectos de forma en la verificación de
los créditos objetados, como acompañar títulos justificativos conforme a derecho y otro
elemento formal que sirvió de base de objeción.

Si no se subsanan las objeciones; los créditos y el avalúo comercial de los bienes sobre los
que recaen las garantías en su caso, se considerarán impugnados. El veedor de dicha
forma, consecuencialmente acompañará al tribunal competente la nómina de créditos
impugnados conjuntamente con un informe donde deberá indicar si existen o no
fundamentos plausibles que avalen la objeción, y se pronunciará fundadamente sobre la
avalúo comercial del bien sobre el que recae la garantía objetada.

Esta nómina y el informe serán publicados en el boletín concursal; luego, cuando se


agreguen al expediente la nómina de créditos impugnados y el informe, el tribunal citará a
una audiencia única y verbal para el fallo de las impugnaciones, la cual ser realizará dentro
del tercero día contado desde la notificación de la resolución que tiene por acompañada
la nómina de créditos reconocidos e impugnados.

A la audiencia podrán concurrir el veedor, el deudor, los impugnantes y los impugnados. En


ésta deberán resolverse las incidencias que promuevan las partes en relación a las
impugnaciones; de igual modo, el tribunal podrá si fuere necesario, suspender y continuar
la referida audiencia con posterioridad.

La resolución en comento, deberá dictarse a más tardar el segundo día anterior a la fecha
de celebración de la Junta de Acreedores llamada a conocer y pronunciarse sobre la
propuesta de acuerdo; esta resolución ordenará la incorporación del crédito impugnado a
la nómina de créditos reconocidos si así lo resolviere o la modificación del avalúo comercial
de los bienes sobre los que recaen las garantías, cuando corresponda, y será apelable en el
sólo efecto devolutivo.

El veedor deberá publicar la nómina de créditos reconocidos según la resolución anterior


en el Boletín concursal, a más tardar el día anterior a la fecha de celebración de la Junta
de Acreedores llamada a conocer y pronunciarse sobre la propuesta de Acuerdo.

Nómina de acreedores con derecho a voto

Determinado el pasivo en los términos expuestos, surge la nómina de acreedores con


derecho a voto en las Juntas de Acreedores llamada pronunciarse sobre las proposiciones
del Acuerdo. Sobre el particular el Art. 70 reitera que sólo tienen derecho a concurrir y
votar los acreedores cuyos créditos se encuentran en la nómina de créditos reconocidos y
su ampliación, si existiere.

Como segundo requisito, eso sí, si plantea por el numero 6) del Art. 57, que adicionalmente
los acreedores para votar necesitan haber acreditado su personería, esto es dar fe ante el
tribunal de tener la capacidad suficiente, o representación legal en su caso, para obligarse
u obligar a su representada en lo que se acuerde en el procedimiento; de lo contrario, este
acuerdo podría impugnarse por la causal que señala el N°3 del Art. 85; además debe conferir
un poder especial a un apoderado judicial con la expresa indicación que se le confieren las
facultades de conocer, modificar y adoptar el Acuerdo.

Dicha personería, y el poder, deberán ser analizados por el veedor a objeto de emitir el
informe ordenado por el Art. 25 numero 6): “realizar la calificación de poderes para
comparecer en las Juntas de Acreedores, e informar al tribunal sobre la legalidad de éstos,
cuando corresponda”.

Si el acreedor no da cumplimiento a esta carga procesal, su derecho a votar precluye,


aunque su crédito figure en el certificado contable emitido por el auditor.
Consecuencialmente, la nómina de créditos reconocidos y su ampliación, no podrá
comprender a estos acreedores por disposición señalada del citado Art. 71.

Al no formar parte estos acreedores de la nómina con derecho a voto, necesariamente el


monto de sus créditos se deducirá del pasivo al momento de calcular el quórum para
acordar la propuesta de reorganización. Sin perjuicio de ello, no perderán nunca sus
créditos, ni dejaran de estar afectos a lo que se acuerde.

Para determinar el quórum de aprobación, cada titular de un crédito se considerará en


términos individuales como acreedor presente en la Junta y vota por el monto de su
crédito.

Tratándose de los acreedores cuyos créditos se encuentren garantizados, votarán de


acuerdo al avalúo comercial de los bienes sobre los que recaen sus garantías, conforme
conste en la nómina de créditos reconocidos y en su ampliación o modificación, en su
caso.

Finalmente, cuando el avalúo comercial de los bienes sobre los que recaen las garantías
exceda el valor del crédito que garantizan, el acreedor correspondiente votará de acuerdo
al monto de su crédito, según conste en la nómina de créditos reconocidos y en su
ampliación o modificación, en su caso; esta norma se justifica porque pueden existir en la
práctica créditos sobre garantizados.

6. Procedimiento de aprobación del Acuerdo de Reorganización Judicial

Presentación de la propuesta y su retiro

N°4 del Art. 57; impone la obligación a la Empresa Deudora para que a través del veedor
publique en el Boletín Concursal y acompañe al Tribunal Competente, a lo menos con 10
días de anticipación a la fecha fijada para la Junta de Acreedores, su propuesta de Acuerdo
de Reorganización Judicial.

Si el deudor no da cumplimiento a esta orden, el veedor certificará esta circunstancia al


tribunal, quien dictará la Resolución de Liquidación, sin más trámite.
El veedor deberá acompañar al tribunal competente y publicar en el Boletín Concursal su
informe sobre la propuesta de acuerdo, a lo menos con 3 días de anticipación a la fecha
fijada para la celebración de la Junta llamada a votar la propuesta de acuerdo.

Presentada la propuesta de acuerdo por la Empresa Deudora, no podrá retirarla, salvo que
cuente con el apoyo de acreedores que representen al menos el 75% del pasivo y, si ésta se
retira sin contar con dicho apoyo, el tribunal dictará la Resolución de Liquidación.

Acuerdo de la Junta de acreedores llamada a conocer y pronunciarse sobre la propuesta

Los acreedores llamados a pronunciarse sobre la propuesta de reorganización que presente


la Empresa Deudora, lo harán separadamente por clase o categorías.

Art. 79: “Cada una de las clases o categorías de propuestas de acuerdo que establece el
Art. 61 será analizada, deliberada y acordada en forma separada en la misma junta,
pudiendo proponerse modificaciones”

Conocida la propuesta por la junta de acreedores, ésta se entenderá acordada cuando


cuente con el consentimiento del Deudor y el voto conforme de dos tercios o más de los
acreedores presentes, que representen al menos dos tercios del total del pasivo con
derecho a voto correspondiente a su respectiva clase o categoría, prohibiéndose la
concurrencia con su voto, a los acreedores que son personas relacionadas con el deudor y
sus créditos no se considerarán en el pasivo.

Por otra parte, el acuerdo sobre la propuesta de una clase o categoría se adoptara bajo la
condición suspensiva de que se acuerde la propuesta de la otra clase o categoría en la
misma Junta de Acreedores, o en la que se realice de conformidad a lo previsto en el Art.
82; es decir, aunque se acepte la propuesta de un clase o categoría de acreedores, no habrá
acuerdo si la otra clase o categoría rechaza esta propuesta.

Finalmente con el objeto de impedir la conformación de mayorías artificiales que incidan en


el quórum de aprobación de los acuerdos, el Art. 79 señala que quienes hayan adquirido
créditos dentro de los 30 días anteriores a la fecha de inicio del procedimiento, no podrán
concurrir la junta para deliberar y votar el acuerdo, y tampoco podrán impugnarlo. En este
caso, obviamente el cedente tampoco tiene derecho a voto porque dejó de ser acreedor
con motivo de la cesión y, el importe del crédito cedido debe restarse del pasivo para los
efectos de realizar el calculo de quórum de aprobación exigido por la ley.

Procedimiento de registro de firmas

A objeto de facilitar la participación de los acreedores, el veedor estará facultado para


recabar la votación de cualquier acreedor, mediante la suscripción de uno o más
documentos ante un ministro de fe o mediante firma electrónica avanzada, en que conste
la aceptación de los acreedores, todo lo cual debe realizarse de una forma en que
indubitativamente conste dicha aceptación, de modo que si lo que desea expresar es su
rechazo o instar a realizar modificaciones sobre la propuesta, deberá concurrir
necesariamente a la Junta.

Los votos que se obtengan por este sistema se considerarán como votos de acreedores
presentes en la Junta de Acreedores llamada a votar, para efectos del cómputo de quórum.

Finalmente el procedimiento de registro de firmas debe llevarse a cabo mediante la


suscripción de estos documentos desde la publicación de la propuesta de acuerdo en el
Boletín Concursal, y hasta 3 días antes de la realización de la Junta de Acreedores.

Ausencia del deudor en la Junta de Acreedores (Art. 81)

Si el deudor no comparece a la Junta de Acreedores llamada a conocer y votar la propuesta


de acuerdo, el tribunal dictará la Resolución de Liquidación en la misma Junta, bajo
consideración de que dicha comparecencia no tiene por qué ser personal, pudiendo
perfectamente presentarse su apoderado judicial, con las debidas facultades para prestar
por él, su consentimiento en el acuerdo que en definitiva se adopte con los acreedores.

Suspensión de la Junta de Acreedores (Art. 82)

La junta de acreedores llamada a conocer y pronunciarse sobre la propuesta de acuerdo,


podrá acordar, con quórum calificado, su suspensión por no más de 10 días, fijando para
dicho efecto nuevo día y hora para su reanudación.

En dicho periodo, el Deudor conservará la Protección Financiera Concursal.

Modificación y notificación del Acuerdo (Art. 83)

De la misma forma en que se acuerdan las propuestas de reorganización que formula la


Empresa deudora, es posible hacer modificaciones a ellas durante la ejecución de lo
acordado.

De tal forma, dichas modificaciones deben realizarse con los mismos acreedores que
suscribieron el acuerdo, agrupados en sus respectivas clases o categorías, conforme al
mismo procedimiento y mayorías exigidas, privándose también la participación de los
acreedores que tengan la calidad de personas relacionadas con el deudor.

Si el acuerdo original, establece la participación de una Comisión de Acreedores a objeto


de supervigilar el cumplimiento del aquel, los acreedores podrán facultarla para modificar
las estipulaciones de los acuerdos de reorganización, con el quórum de aprobación que el
mismo acuerdo determine, el que en ningún caso podrá ser inferior al quórum simple.

Con todo, estas modificaciones no podrán recaer sobre aspectos relativos a la calidad del
acreedor, su clase o categoría, diferencia entre acreedores de igual clase o categoría,
monto de sus créditos, preferencias, y respecto de todas aquellas materias que el acuerdo
determine como no modificables por la Comisión de Acreedores, sin perjuicio de que
adicionalmente no podrá realizarse sino por el consentimiento unánime de los miembros
la dicha comisión a fin de resguardar el interés de todas las clases de acreedores.

Finalmente, y para el debido conocimiento de las partes y terceros, el texto integro del
Acuerdo con sus modificaciones, en su caso, será notificado por el veedor en el Boletín
Concursal.

7. Impugnación y aprobación del Acuerdo de Reorganización Judicial

La impugnación es la facultad que se les otorga a los acreedores a quienes afecta este
acuerdo para que fundándose en las causales que establece la ley, puedan solicitar al
tribunal que deje sin efecto este acuerdo y, en algunos casos, proceda a dictar la resolución
de liquidación de la Empresa Deudora.

Procedimiento de impugnación

a) Causales para impugnar el acuerdo (art. 85)

1) Defectos en las formas establecidas para la convocatoria y celebración de la junta


de acreedores, que hubieren impedido el ejercicio de los derechos de los
acreedores o del deudor; Lo determinante es que dichos vicios de forma se causen
un perjuicio al acreedor en términos tales que con motivo de éstos, no haya podido
concurrir a la Junta, y consecuencialmente, ejercer sus derechos.

Si el acreedor concurre a la Junta, habiendo participado o no en sus deliberaciones;


propuesto o no modificaciones, no puede alegar esta causal de impugnación,
aunque efectivamente se hayan producido defectos de forma.

Ahora, sin perjuicio de lo anterior, si el monto del crédito que el acreedor


impugnante no es significativo para incidir en el quórum de aprobación del acuerdo,
esto es si en su presencia igual se hubiere acordado, no existirá legitimación activa
para obrar.

2) El error en el cómputo de las mayorías requeridas en este Capítulo, siempre que


incida sustancialmente en el quórum del Acuerdo de Reorganización Judicial.

Esta causal apunta al correcto cómputo de las mayorías de aprobación de los


acuerdos requeridas en los artículos 79 y 109, en su caso. Este error puede estar en
cualquier componente del quórum compuesto que se señalan en estas
disposiciones; a saber, el número de acreedores presentes en la junta, concurrentes
a la suscripción del acuerdo y/o sobre el monto de los créditos que determinan el
universo del pasivo.

Con todo, sólo se dejará sin efecto el acuerdo cuyo error de cómputo, sea incidente
en la determinación de los quórum de aprobación.

3) Falsedad o exageración del crédito o incapacidad o falta de personería para votar


de alguno de los acreedores que hayan concurrido con su voto a formar el quórum
necesario para el Acuerdo, si excluido este acreedor o la parte falsa o exagerada
del crédito, no se logra el quórum del Acuerdo.

A diferencia de las causales anteriores, esta causal no apunta a errores formales,


sino a como acontece en la primera hipótesis, a una acción deliberada y hecha con
el ánimo de obtener la aprobación del acuerdo, lo cual atenta contra la buena fe de
los acreedores y eventualmente podría ser constitutivo de delito concursal previsto
y sancionado en el artículo 463 ter N°1 del Código Penal.

Distinta es la segunda hipótesis. En dicho caso el acreedor no acredita personería,


y si lo hizo no tiene capacidad para obligarse u obligar a su representada, lo cual en
buena parte importaría que el Veedor no fuera acucioso al momento de elaborar
su Informe sobre calificación de poderes para comparecer en procedimiento.

4) Acuerdo entre uno o más acreedores y el Deudor para votar a favor, abstenerse
de votar o rechazar el Acuerdo, para obtener una ventaja indebida respecto de los
demás acreedores.

Las primeras hipótesis parecen poco realistas, y en la práctica son inocuas. Distinta
es la segunda conducta que se consigna en la última parte de ésta causal; esto es la
colusión a objeto de obtener una ventaja indebida respecto de los demás
acreedores. En este caso sí se constituye un claro caso a impugnar toda vez que se
rompe la Par Conditio Creditorum, principio básico de toda la ley concursal.
5) Ocultación o exageración del activo o pasivo

Estas conductas objetivamente atentan en contra de los intereses de los


acreedores, quienes han llegado a prestar su consentimiento para que se acuerde
una propuesta de reorganización, en el entendido que la hacienda del deudor es la
informada en los antecedentes que conforme se establece en el art. 56, debe
acompañar la Empresa Deudora al tribunal, cuando requiere la apertura del
procedimiento de reorganización.

La ocultación consistirá en una acción deliberada de no incorporar determinados


bienes en su relación que debe hacer conforme se indica en el N°1 del Art. 56 antes
citado. La exageración del pasivo, en tanto, consiste en abultar el estado de deudas
referido en el Art. 55, ya sea incorporando créditos inexistentes o aumentando el
monto de los reales.

Si se constata que efectivamente el deudor incurrió en las conductas señaladas por


la causal, obviamente debe acogerse la impugnación, dejándose sin efecto el
acuerdo, sin perjuicio de la responsabilidad penal atribuible al deudor, por la
eventual comisión de los delitos concursales que se describen y sancionan en los
artículos 463 N°1 y 463 ter N° 1 del Código Penal.

6) Por contener una o más estipulaciones contrarias a lo dispuesto en esta ley.

Esta causal hace referencia al objeto o contenido de las propuestas del acuerdo de
reorganización y a las modalidades que se estipulen para el cumplimiento del
mismo. Y es que pese a poder ser amplio el objeto o contenido del acuerdo, existen
distintas normas que regulan su implementación que deben cumplirse, tanto en la
determinación de la propuesta como en las clausulas de ejecución como así se
desprende del Art. 61, 62, 64, etc. Calificándose todas ellas como de orden
normativo, en la comprensión de existir en el proceso concursal normas de
contenido público como lo son las correspondientes a la prelación de créditos,
competencia para conocer de los procesos, y las penales que establezcan los delitos
concursales.

b) Plazo para impugnar el acuerdo (Art. 86)

El acuerdo de reorganización podrá impugnarse dentro del plazo de 5 días desde su


publicación en el boletín concursal, y serán rechazadas de plano las impugnaciones
presentadas fuera de plazo.
c) Audiencia única de resolución de impugnación

El tribunal conocerá y fallará en una audiencia única las impugnaciones deducidas a los
acuerdos de reorganización; si son varias, se tramitan en un solo incidente. El art. 87
señala que el tribunal citará a esta audiencia, dentro de los 10 días de vencido el plazo
para impugnar; esta audiencia será verbal y se llevará a cabo con los que asistan y en
ella deberán resolverse las incidencias que promuevan las partes.

El tribunal quedará facultado para suspender y continuar la referida audiencia con


posterioridad.

Finalmente la resolución que se pronuncie sobre las impugnaciones al acuerdo deberá


dictarse a más tardar dentro de los 30 días siguientes a la fecha de celebración de la
referida audiencia, y se publicará en el Boletín Concursal.

d) Nueva propuesta de acuerdo (Art. 88)

En caso de haberse acogido la impugnación de la propuesta de acuerdo por sentencia


ejecutoriada, en el caso de las causales números 1), 2), 3) y 6) del artículo 85, el Deudor
podrá presentar una nueva propuesta de Acuerdo, dentro de los diez días siguientes
contados desde que se notifique la resolución que tuvo por acogida la impugnación
referida.

En dicho caso, la propuesta deberá presentarse con el apoyo de dos o más acreedores
que representen, a los menos un 66% del pasivo total con derecho a voto, gozando de
un plazo adicional de Protección financiera, hasta la celebración de la nueva Junta
llamada a conocer y pronunciarse sobre la nueva propuesta, distinto a los plazos de de
ampliación de este beneficio que establece el Art. 58.

En la resolución que tenga por presentada la nueva propuesta de acuerdo, se fijará la


fecha de la junta de acreedores llamada a conocer y pronunciarse, la que se deberá
celebrar dentro de los diez días siguientes contados desde que el deudor la presente.

Finalmente si se acoge la impugnación por las causales 4) y 5) del art. 85, el tribunal
de oficio y sin más trámite, ordenará el inicio del Procedimiento Concursal de
liquidación en la misma resolución que acoge la impugnación, y el deudor no podrá
presentar nuevamente una propuesta de acuerdo.
Se desprende de esto que la apertura del procedimiento de liquidación se funda en la
gravedad de las causales por las que se acoge la impugnación del acuerdo de
reorganización.

Aprobación y vigencia del Acuerdo de Reorganización Judicial


a) Modalidad de aprobación

i.- Expirando el plazo de impugnación del Art.86, sin que fuere impugnado; el tribunal
declarará la aprobación del acuerdo, de oficio o a petición de cualquier interesado o del
veedor.

ii.- Si fuere impugnado el acuerdo, pero fueran dichas impugnaciones desechadas ; el


tribunal declarará aprobado el acuerdo en las resolución que declare deseche la o las
impugnaciones , y aquel comenzara a regir desde que dicha resolución cause ejecutoria.

En cualquiera de sus modalidades, las resoluciones se notificarán en el Boletín Concursal.

b) Vigencia del acuerdo y formalización

Para evitar impugnaciones instrumentales que tengan por único objeto paralizar el
procedimiento, la ley ha establecido una modalidad especial de aprobación y vigencia
que impide que se utilice la impugnación como herramienta para exigir el pago de los
créditos;

Art. 89: el acuerdo regirá no obstante las impugnaciones que se hubieren interpuesto
en su contra, salvo que éstas se presenten por acreedores de una determinada clase
o categoría, que representen en su conjunto a lo menos el 30% del pasivo con derecho
a voto de su respectiva clase o categoría. En este caso, el acuerdo no empezará a regir
sino hasta que dichas impugnaciones fueren desestimadas por sentencia firme y
ejecutoriada.

Los actos y contratos suscritos o celebrados por la Empresa Deudora en el tiempo que
medie entre el Acuerdo y la fecha en que quede ejecutoriada la resolución que acoja las
impugnaciones, no podrán dejarse sin efecto.

Luego, si se acoge por sentencia ejecutoriada la impugnación al acuerdo de


reorganización, todas las obligaciones y derechos existentes entre el deudor y sus
acreedores con anterioridad a éste, se regirán por sus respectivas convenciones.

Finalmente para efectos de forma, el Art. 90 establece que una copia del acta de la Junta
de Acreedores en la que conste el voto favorable del Acuerdo y su texto íntegro, junto
a la copia de la resolución judicial que lo aprueba y su certificado de ejecutoria, podrá
ser autorizada por un ministro de fe o protocolizarse ante un notario público. Una vez
autorizada o protocolizada, tendrá merito ejecutivo para todos los efectos legales.
No impedirá lo anterior que la Empresa deudora pueda suscribir hojas de prolongación
de los distintos títulos de créditos aceptados o suscritos en favor de los acreedores,
indicando los nuevos vencimientos y condiciones de tasas, si así procediere.

8. Efectos del Acuerdo de Reorganización Judicial

Efectos sobre los créditos

1° obliga al deudor y a todos los acreedores de cada clase o categoría de éste, hayan o no
concurrido a la junta que lo acuerde.

2° Se cancela las inscripciones previstas en el número 7) del artículo 57; es decir aquellas
que ordenan la resolución judicial que se dicta cuando se abre el procedimiento de
reorganización y que practica el veedor al inscribir la resolución, en los conservadores de
bienes raíces correspondientes, al margen de la inscripción de propiedad de cada uno de
los inmuebles que pertenecen al deudor.

3° Cesa la intervención del veedor que impone el N° 2 letra a) del artículo 57, sin perjuicio
que por disposición del art. 69, se mantiene la presencia del veedor en la Empresa Deudora
por lo menos un año, con el objeto que supervigile el cumplimiento del acuerdo, con las
facultades y deberes que al efecto determinen los acreedores.

Procedimiento para la determinación de los bienes no esenciales para la continuidad del


giro de la Empresa Deudora, y participación de los acreedores garantizados por estos
bienes en el Procedimiento de Reorganización

Cuando la Empresa Deudora solicita la apertura del Procedimiento de Reorganización y hace


manifestación de su activo conforme al art. 56, debe señalar los bienes que son objeto de
garantía real y que tienen la calidad de esenciales para el giro de la empresa deudora,
para los efectos que el tribunal así lo declare, y se puede mantener la unidad productiva
necesaria para dar cumplimiento al acuerdo de reorganización.

El Art. 94 señala en tanto que en el plazo de 8 días siguientes a la publicación de la resolución


de reorganización referida en el art.57, el acreedor cuyo crédito se encuentre garantizado
con prensa o hipoteca podrá solicitar fundadamente al tribunal competente que declare
que el bien sobre el que recae su garantía no es esencial para el giro de la Empresa
Deudora.

Si se resolviera que el bien es en efecto esencial para el giro de la Empresa Deudora, no


podrá ser objeto de ejecución hipotecaria o prendaria y quedará en posesión de la
Compañía para los fines que el giro lo requiera; esto guardará especial importancia pues de
no ser así, cualquier acuerdo de reorganización se traduciría en letra muerta dado que al
ejecutarse el bien, la empresa puede quedar sin el activo que es indispensable para su
giro, y consecuencialmente, para cumplir los compromisos de pago que se fijen en el
acuerdo de reorganización, o bien para mantener la unidad productiva en el eventual
Proceso de Venta Ordenada de Activos que señalen los acreedores.

Cómo se resuelve

1° Art. 94; el tribunal podrá solicitar al veedor un informe que contendrá la calificación de
si el bien es o no esencial para el giro de la Empresa Deudora y el avalúo comercial del bien
sobre el que recaen las referidas garantías.

2° El tribunal deberá resolver dicha calificaciones en única instancia, a más tardar el segundo
día anterior a la fecha de celebración de la Junta de Acreedores llamada a conocer y
pronunciarse sobre las proposiciones de Acuerdo de Reorganización Judicial.

3° Si acaso el tribunal decidiera que el bien objeto de esta determinación no es esencial para
el giro de la Empresa Deudora, el acreedor garantizado puede ejecutar su garantía fuera del
concurso y concurrirá y votará en la clase o categoría de acreedores valistas, únicamente
por el saldo del crédito no cubierto por la garantía. El saldo cubierto por la garantía no se
considerará en el pasivo de la clase o categoría de acreedores garantizados.

Reglas de crédito con garantías

a) El acreedor garantizado queda en libertad de acción para ejecutar su garantía fuera del
concurso.

b) El monto del crédito del acreedor hipotecario o prendario y el avalúo comercial del bien
sujeto a garantía, se conoce porque quedó fijado en la fase de la determinación del
pasivo que regula los artículos 70 y siguientes.

c) Este acreedor garantizado concurrirá y votará en la clase o categoría de acreedores


valistas, únicamente por el saldo del crédito no cubierto por la garantía; es decir, su
voto corresponderá al monto de su crédito, menos el valor comercial del bien sujeto a
garantía.

d) Si el valor de la garantía supera el monto del crédito, no puede concurrir ni votar en la


clase o categoría de acreedores valistas.

e) Si al ejecutar su garantía su crédito no fue enteramente cubierto por el valor de la


liquidación de ésta, el acreedor podrá solicitar, mediante un procedimiento incidental
ante el mismo tribunal que conoció y se pronunció sobre el acuerdo, que dicho acuerdo
se cumpla a su favor, mientras no se encuentren prescritas las acciones que del mismo
emanen.

f) Si al ejecutar la garantía queda un excedente a favor de la Empresa Deudora, éste se


destinará al cumplimiento del acuerdo, por la cual el veedor cuidará que efectivamente
ingresen estos fondos a la caja de la compañía.

g) Habida consideración que el acreedor que el acreedor garantizado se margina


inicialmente del concurso, el crédito que se encuentra cubierto por la garantía no se
considerará en el pasivo de la clase o categoría de acreedores garantizados, para los
efectos del cómputo de las mayorías.

Art 95 N°3: si el respectivo acreedor cuya garantía recae sobre bienes de terceros,
declarados no esenciales para el giro de la empresa, vota a favor o en contra del
acuerdo, se sujetará los términos y modalidades establecidos en éste y no podrá
perseguir su crédito en términos distintos a los estipulados por los acreedores.

Finalmente, de acuerdo a lo señalado, si el acreedor manifiesta su intención de no votar


o no asiste a la junta de acreedores llamada a conocer y pronunciarse sobre la propuesta
de acuerdo, su crédito no se considerará en el pasivo con derecho a voto
correspondiente a su clase o categoría, y podrá cobrar su crédito respecto de las
prendas o hipotecas otorgadas por terceros.

Efectos sobre las obligaciones garantizadas del Deudor

a) Obligaciones garantizados con bienes de propiedad de la empresa deudora o de


terceros, declarados como esenciales para el giro de la Empresa Deudora

Respecto de esta clase de acreedores se aplicarán los términos y modalidades


establecidos en el Acuerdo de Reorganización de Reorganización Judicial, es decir,
les afectarán todas las estipulaciones de éste, no pudiendo en consecuencia,
ejecutar en forma separada los bienes hipotecados o pignorados, haya o no asistido
a la Junta que tomare el acuerdo.

Con todo, mantendrá su garantía hipotecaria, la cual podrá hacer efectiva conforme
a las reglas generales del concurso, si como consecuencia de una declaración de
incumplimiento del acuerdo, se produce la liquidación de la Empresa Deudora.

b) Obligaciones garantizadas con cauciones personales (Art. 95 N°4)


i.- Si el respectivo acreedor vota en su clase o categoría de valista a favor del
Acuerdo, se sujetará a los términos y modalidades establecidos en el referido
acuerdo y no podrá cobrar su crédito en términos distintos a los estipulados.

Esto significa que el garante (avalista, fiador o codeudor solidario) se beneficia de


los términos del acuerdo y no se le puede exigir el cumplimiento de la obligación de
una manera diferente. Sin perjuicio de éste beneficio, para mantener la caución, se
debe exigir que el garante concurra a la suscripción del acuerdo de reorganización,
porque si no lo hace se extingue su responsabilidad conforme lo establecen los
artículos 1519 y 1645 del Código Civil.

ii.- Si el respectivo acreedor manifiesta su intención de no votar o no asiste a la


Junta de Acreedores llamada a conocer y pronunciarse sobre la propuesta de
Acuerdo, su crédito no se considerará en el pasivo con derecho a voto
correspondiente a su clase o categoría, y podrá cobrar su crédito respecto de los
fiadores o codeudores, solidarios o subsidiarios, o avalista en los términos
originalmente pactados.

Finalmente, en esta disposición agrega que el fiador, codeudor, solidario o


subsidiario, avalista, tercero poseedor de la finca hipotecada o propietario del bien
prendado que hubiese pagado, podrá ejercer, según corresponda, su derecho de
subrogación o reembolso, mediante un procedimiento incidental ante el mismo
tribunal que conoció u se pronunció sobre el acuerdo, solicitando que este cumpla
a su favor, mientras no se encuentren prescritas las acciones que de él resulten

9. Rechazo del Acuerdo de Reorganización Judicial

Si los acreedores llamados a aprobar el acuerdo de reorganización rechazan la propuesta de


la Empresa Deudora, el artículo 96 señala que el tribunal dictará la Resolución de
Liquidación, de oficio y sin más trámite, en la misma junta de acreedores llamada a conocer
y pronunciarse sobre el Acuerdo (declaración refleja de liquidación), salvo que la referida
Junta disponga lo contrario por Quórum Especial (2/3 del pasivo total con derecho a voto
verificado y/o reconocido, según corresponda)

Si los acreedores acuerdan autorizar a la Empresa Deudora para que reformule su propuesta
de reorganización que fue rechazada, se fijará una nueva fecha para la Junta de Acreedores
que deberá llevarse a cabo dentro de los 20 días siguientes a la fecha de la junta que rechazó
el acuerdo

En dicho caso, el deudor deberá acompañar al tribunal su nueva propuesta de


reorganización, 10 días antes de la fecha fijada para la junta que tendrá por objeto
pronunciarse sobre ésta. Además, deberá a través del Veedor publicar la nueva propuesta
en el Boletín Concursal.

Conservará el deudor durante este periodo, la Protección Concursal Financiera.

Finalmente, el inc. Final del artículo 96 previene que la junta de acreedores que rechace la
primera o segunda propuesta de Acuerdo, en su caso, deberá nominar a los liquidadores
titular y suplente, a los que el tribunal competente deberá designar con el carácter de
definitivos.

10. La Nulidad y declaración de incumplimiento del acuerdo de Reorganización Judicial

a) Nulidad del acuerdo

Podrán deducir acción de nulidad los acreedores y cualquier interesado si con


posterioridad a la aprobación del acuerdo de reorganización y después de vencido el
plazo para impugnar éste, se descubre que la Empresa Deudora procedió a la:

Ocultación de activo: la empresa deudora deliberadamente no incorpora determinados


bienes en su relación que debe hacer conforme se indica en el N° 1 del Art. 56. Al realizar
esta conducta, los bienes cuya existencia no se declaran, quedan fuera del patrimonio
de la Compañía y consecuencialmente de su posibilidad de disposición para el giro
operacional, con el consiguiente perjuicio para los acreedores.

Exageración del activo: la empresa pone un monto distinto de un crédito en el estado


de deudas al que figura en los estados contables, ya sea modificando su monto o
aumentando éste.

No se admitirán otras acciones en contra del Acuerdo que las fundadas en la ocultación
o exageración del activo o del pasivo. Es decir, en la especie, estamos hablando de las
llamadas nulidades de derecho estricto.

Prescripción: las acciones de nulidad prescriben en el plazo de 1 año contado desde la


fecha en que el acuerdo de reorganización comienza a regir.

Efectos:

1° Extingue de pleno derecho las cauciones que garantizaban el acuerdo, en tanto los
terceros hayan actuado de buena fe.

2° Encontrándose firme y ejecutoriada la resolución de nulidad, el tribunal dictará de


oficio y sin más trámite, la Resolución de Liquidación de la Empresa Deudora.
Los acreedores y cualquier interesado podrán deducir acción de nulidad del acuerdo.

b) Acción de incumplimiento

La acción de incumplimiento apunta a requerir que se deje sin efecto el acuerdo de


reorganización por no haberse dado cumplimiento a las estipulaciones contenidas en
éste, y podrá ser deducida por cualquiera de los acreedores a los que les afecte la
inobservancia de las estipulaciones.

El Art. 98 agrega que podrá considerarse de igual forma una estipulación incumplida, en
caso de agravarse el mal estado de los negocios del deudor de forma que haga temer
que se produzca un perjuicio para alguno de los acreedores.

Enervar la acción de incumplimiento

El deudor podrá enervar la acción de incumplimiento cumpliendo las estipulaciones


dentro del plazo de 60 días contado desde la notificación de la acción. Siempre y
cuando la inobservancia de alguna de las estipulaciones sea de una clase o categoría
del acuerdo.

Expirado el plazo sin que se verifique el pago o prestación debida, el tribunal dictará la
resolución de incumplimiento y se procederá a la apertura del Procedimiento de
Liquidación.

El deudor podrá enervar la acción de incumplimiento por una sola vez, para cada
categoría o clase de acuerdo.

Prescripción: las acciones de incumplimiento del acuerdo prescribirán en el plazo de un


año contado desde que se produce el incumplimiento.

Efectos de la resolución que acoge la acción de incumplimiento

1° Deja sin efecto el acuerdo; sin embargo a diferenciad de la nulidad, no se extinguen


las cauciones que hubieran garantizado su ejecución total o parcial, porque
precisamente éstas se constituyen para asegurar el cumplimiento del mismo.

2° Nace a partir de la declaración de incumplimiento, el ejercicio de las acciones en


contra de los garantes y de las personas obligadas por las cauciones personales que
no se extinguen, y los terceros poseedores de los bienes gravados con las mismas,
quienes según sea el caso, serán oídos en el juicio de declaración de incumplimiento y
podrán impedir la continuación de éste enervando la acción mediante el cumplimiento
el acuerdo dentro de los 3 días siguientes.

3° Las cantidades pagadas por el deudor antes de la declaración de incumplimiento


del acuerdo y el producto obtenido durante el procedimiento concursal de liquidación
servirán de abono a la deuda en caso que la caución se extienda a toda la suma
estipulada; pero si comprende únicamente una parte de ella, sólo le servirá para
imputarla a la parte que reste de la cuota no caucionada.

4° De no existir cauciones, ni enervarse la acción de incumplimiento se inicia el


Procedimiento Concursal de Liquidación

Procedimiento de declaración de nulidad e incumplimiento del Acuerdo

La declaración de nulidad o incumplimiento se conocerá en Juicio Sumario y será


competente para conocer de estas acciones el tribunal ante el cual se tramitó el
acuerdo.

Si el tribunal acoge las acciones de nulidad o incumplimiento del acuerdo, esta


resolución será apelable y la apelación se otorgará en ambos efectos, pero el deudor
quedará de inmediato sujeto a la intervención de un veedor que tendrá las facultades
de interventor contenidas en los números 1), 7),8), y 9) del artículo 25.

Finalmente la declaración de nulidad o incumplimiento no tendrá efecto retroactivo y


no afectará la validez de los actos o contratos debidamente celebrados en el tiempo
que media entre la resolución que aprueba el acuerdo y la que declare la nulidad o
incumplimiento (efectos relativos, que dan cuenta de la diversidad que representa
frente al nulidad del derecho civil).

Inicio del Procedimiento Concursal de liquidación

El principal efecto que trae consigo la declaración de nulidad o incumplimiento es la


liquidación refleja de la Empresa Deudora; en efecto, una vez firme y ejecutoriada la
resolución que declare la nulidad o incumplimiento del acuerdo, el mismo tribunal
dictará de oficio y sin más trámite la resolución de liquidación de la empresa deudora.

Designación de los liquidadores: en la demanda de nulidad o de incumplimiento del


acuerdo, el demandante propondrá a un liquidador titular y suplente de la Nómina de
Liquidadores Vigente, debiendo el tribunal designarlos en la Resolución de Liquidación,
y si se interpusiere más de una demanda de nulidad o incumplimiento del acuerdo, el
tribunal competente designará a los liquidadores titular y suplente nominados en la
primera demanda que se acoja.

11. Acuerdo de Reorganización Extrajudicial o simplificado

El acuerdo simplificado nace para regular aquellos casos en que no existe una multiplicidad
de acreedores, y el pasivo se encuentra concentrado mayoritariamente sólo en algunos.

Se inicia en el ámbito extrajudicial, donde se recaban las mayorías necesarias para el


Acuerdo de Reorganización, y se lleva a la sede jurisdiccional para ser refrendado y
legitimado por todos los acreedores.

Legitimación y competencia

Artículo 102.- Legitimación. Toda Empresa Deudora podrá celebrar un Acuerdo de


Reorganización Extrajudicial o Simplificado con sus acreedores y someterlo a aprobación
judicial, siempre que se dé cumplimiento a las normas de la modalidad especial del acuerdo.

Artículo 103.- Competencia. Será competente para aprobar el Acuerdo Simplificado el


tribunal que hubiere sido competente para conocer de un Procedimiento Concursal de
Reorganización del Deudor de acuerdo a esta ley.

Formalidades

1° La Empresa Deudora debe entregar el Acuerdo ante un ministro de fe o ante un ministro


de fe de la Superintendencia.
2° El ministro de fe debe certificar la personería de los representantes que hubieren
concurrido al otorgamiento del Acuerdo.
3° Las copias autorizadas de poderes de los suscribientes deberán agregarse al Acuerdo.

Objeto del acuerdo

Al igual que el Acuerdo de Reorganización Judicial, este acuerdo simplificado podrá versar
sobre cualquier objeto tendiente a reestructurar los activos y pasivos del Deudor.

Normas aplicables

El Art. 106 señala que las normas aplicables a este procedimiento serán las que le
correspondan conforme a su naturaleza de especial procedimiento y aquellas que están
contenidas en los Títulos 1 y 2 del Capítulo III, en lo relativo:
1° Acuerdos por clase o categoría de acreedores
2° Determinación del pasivo
3° Propuestas alternativas
4° Diferencias entre acreedores de igual clase o categoría
5° Condonación o remisión de créditos
6° Constitución de garantías
7° Clausulas de arbitraje
8° Nombramiento del interventor y designación de la Comisión de Acreedores

Requisitos para la aprobación de apertura de este procedimiento

Para aprobarse judicialmente el acuerdo simplificado, deberá presentarse ante el tribunal


competente:

1° El Acuerdo Simplificado junto con los antecedentes singularizados en el artículo 56.

2° El listado de todos los juicios y procesos administrativos seguidos contra el Deudor que
tengan efectos patrimoniales, con indicación del tribunal, órgano de la Administración del
Estado, rol o número de identificación y materias sobre las que tratan estos procesos.

3° El informe de un Veedor de la Nómina de Veedores, elegido por el Deudor y sus dos


principales acreedores, que deberá contener la calificación fundada acerca de los mismos
puntos exigidos para el caso de la propuesta de Acuerdo Judicial.

Actuación del órgano Jurisdiccional

a) Protección financiera concursal

Presentado el acuerdo simplificado para su aprobación judicial, el tribunal dictará una


resolución judicial similar a la establecida en el Art. 54, donde se otorga una protección
financiera concursal a la Empresa Deudora, hasta que culmine el procedimiento de
aprobación judicial de este acuerdo en la forma que regula el Art. 112.

En efecto, el Art. 108 señala:

1) La prohibición de solicitar la Liquidación Forzosa del Deudor y de iniciarse en su


contra juicios ejecutivos, ejecuciones de cualquier clase o restitución en los
juicios de arrendamiento. Lo anterior no se aplicará a los juicios laborales sobre
obligaciones que gocen de preferencia de primera clase, suspendiéndose en ese
caso sólo la ejecución y realización de bienes del Deudor, excepto los que el
Deudor tuviere, en tal carácter, a favor de su cónyuge o de sus parientes o de
los gerentes, administradores, apoderados con poder general de
administración u otras personas que hayan tenido o tengan injerencia en la
administración de sus negocios. Para estos efectos, se entenderá por parientes
los ascendientes y descendientes y los colaterales por consanguinidad y
afinidad hasta el cuarto grado, inclusive.

2) La suspensión de la tramitación de los procedimientos señalados


precedentemente y la suspensión de los plazos de prescripción extintiva.

b) Restricciones para la Empresa Deudora

Respecto a las restricciones otorgadas por la resolución de apertura del procedimiento


simplificado, es posible señalar al menos dos diferencias con aquella deducida del
procedimiento judicial, a saber en este caso la Empresa Deudora:

1) No queda sujeta a la intervención de un veedor

2) No se le restringe la facultad de modificar sus pactos, estatutos sociales, o


regímenes de poderes como lo ordena el Art. 57 N° 2 Letra C.

No obstante esto, la ley sí prohíbe al Deudor gravar o enajenar sus bienes, salvo los
que resulten estrictamente necesarios para la continuación de su giro.

Sobre la venta de activos nada se dice, sin embargo debe entenderse que al igual que
ocurre con la Empresa Deudora en el Procedimiento Judicial, podrá vender o enajenar
sus activos, siempre y cuando no exceda del 20% de su activo fijo contable, debiendo
contara necesariamente con la aprobación de los acreedores, si acaso quisiera superar
dicha limitación.

Quórum de aprobación

Para que se entienda debidamente aprobado el acuerdo simplificado, el Art. 109 señala que
el Deudor deberá presentar el Acuerdo Simplificado suscrito por dos o más acreedores que
representen al menos tres cuartas partes del total de su pasivo, correspondiente a su
respectiva clase o categoría, de modo que se puede sustraer que en el caso de los acuerdos
simplificados, el quórum requerido para su aprobación, es mayor que para el caso de los
acuerdos judiciales en que se requiere sólo de dos tercios del total del pasivo.

Las Personas Relacionadas con el Deudor, tal como de igual forma acontece en los acuerdos
judiciales, no podrán suscribir un Acuerdo Simplificado, ni sus créditos se considerarán en
el monto del pasivo para los efectos de la determinación del quórum de aprobación del
referido Acuerdo.
Los cesionarios de créditos adquiridos dentro de los treinta días anteriores a la fecha de la
presentación a aprobación judicial del Acuerdo Simplificado tampoco se considerarán para
el quórum señalado en el inciso anterior.

Publicidad

Para los efectos de dar a conocer a los acreedores el acuerdo extrajudicial de modo que
puedan hacer valer sus derechos, el artículo 110 establece que junto con presentar al
tribunal el acuerdo con los antecedentes señalados en el artículo 107, el deudor deberá
acompañar al veedor copia de estos antecedentes, para que los publique en el Boletín
Concursal y los acompañe a los acreedores por medio de correos electrónicos, si lo
tuvieren.

Impugnación

Los acreedores disidentes y aquellos que demuestren haber sido omitidos de los
antecedentes previstos en el artículo 107, podrán impugnar el acuerdo dentro de los diez
días siguientes a la publicación del acuerdo en el boletín concursal.

A su vez el artículo 111 señala que la impugnación debe fundarse en alguna de las causales
establecidas en el artículo 85, respecto de los de reorganización judicial, o bien en la
existencia, montos y preferencias de sus créditos.

Ahora bien, sin perjuicio de lo anterior debe destacarse que no se aplicará respecto al
Acuerdo Simplificado la causal 1), en tanto en estos no hay Junta de Acreedores llamada a
tomar conocimiento y votar la propuesta de acuerdo, salvo que en términos muy
excepcionales el tribunal haga uso de la facultad que le confiere el Art. 112, esto es que
dentro de los diez días siguientes a la publicación del Acuerdo Simplificado, el tribunal cite
a todos los acreedores a quienes les afecte el Acuerdo, para su aceptación ante el tribunal,
la cual deberá contar con el quórum señalado en el artículo 109.

Aprobación judicial y Efectos del acuerdo

El Art. 112 indica que una vez aceptado el acuerdo simplificado, o vencido el plazo antes
señalado sin que el tribunal hubiere citado, y vencido el plazo para presentar impugnaciones
sin que se hayan interpuesto o si, deducidas, se hubieran rechazado por resolución que se
encuentre firme y ejecutoriada, el tribunal competente, previa verificación del
cumplimiento de los requisitos legales, dictará la correspondiente resolución aprobando el
Acuerdo Simplificado, debiendo el Veedor publicarla en el Boletín Concursal.
Finalmente, una vez que se encuentra aprobado judicialmente el Acuerdo Simplificado, se
producirán todos los efectos previstos en los artículos 91 y siguientes, en cuanto les fueren
aplicables.

Nulidad e Incumplimiento del acuerdo simplificado

Como el acuerdo extrajudicial o simplificado, participa de la misma naturaleza jurídica que


el acuerdo de reorganización judicial; es decir, contiene un objeto similar y sus
estipulaciones deben cumplirse conforme a lo convenido con los acreedores, le son
aplicables a este procedimiento todas las normas que regulan la nulidad y declaración de
incumplimiento del mismo, que están establecidas en los artículos 97 y siguientes.

Capítulo IV: El procedimiento concursal de liquidación

1. Causales de la Liquidación Voluntaria

La liquidación voluntaria depende exclusivamente de la voluntad del deudor, y su


causal, referencial, no sería sino la íntima convicción del deudor en orden a
encontrarse en una situación de cesación de pagos que, además, considera insalvable,
y por ende, estima conducente someterse a un régimen universal de liquidación de
sus bienes para el pago ordenado de sus deudas.

Al respecto el tribunal no está habilitado para desestimar la solicitud que presentare la


Empresa Deudora, en virtud de argumentos de orden sustantivo, económicos o de
viabilidad empresarial. Es decir el régimen se ha construido bajo la premisa del pleno
respeto a la voluntad expresada por la Empresa Deudora, de modo que la única
actitud que puede asumir el tribunal es la de constatar los elementos formales que la
misma ley contemple, en el entendido, nuevamente, que la decisión de someterse al
procedimiento concursal de liquidación responde a la esfera personal de
autodeterminación de la Empresa Deudora.

Argumentos a favor de lo expuesto son:

a) El sometimiento al Procedimiento Concursal de Liquidación integra el ámbito de


decisiones propias de la libertad humana.
b) El conocimiento del mar estado de los negocios propios, descansa por cierto, en el
mismo sujeto que opera en el mercado.

Antecedentes que se deben acompañar para solicitar la liquidación voluntaria


a) Bienes de la Empresa Deudora

La nueva legislación simplemente prescribe “una lista de bienes” a titulo


referencial o sujeta a modificaciones y complementos. Esto pues a juicio del
legislador es posible, al menos, iniciar el procedimiento de liquidación con el
solo conocimiento aproximado de los bienes que integran el patrimonio del
deudor, en el entendido de que los derechos y prerrogativas de acreedores y
terceros se verán amparados en la labor incautadora que en su momento
ejecutara el Liquidador designado.

b) Valor estimado de los bienes

Caben varias nociones de lo que puede entenderse como valor estimativo o


estimado. Una de ellas dice relación con el Valor de tasación que es el precio
que se la da a los bienes del activo fijo, por personas o entidades ajenas al
negocio, que actúan oficialmente o en forma independiente. Otra de ellas es
conocida como el Valor Neto Realizable, el cual importa el precio proyectado
de la venta de un activo, en el curso normal de las operaciones menos los costes
en que tendría que incurrirse para ponerlo en condiciones de ser vendido y para
venderlo. Ahora bien debe considerarse esta estimación como prescindible y en
todo distinta a lo que ocurre en el caso del Procedimiento de Reorganización
donde el Art. 56 N°1 exige que la Empresa Deudora presente – entre otros
antecedentes – una relación de todos sus bienes, con expresión de su avalúo
comercial; en este caso el avalúo es indispensable porque sirve para determinar
el monto sobre el cual debe votar el acreedor que tiene una garantía hipotecada
o prendaria respecto de estos bienes; por su parte, este avalúo puede ser
perfectamente discutido por estos acreedores garantizados, conforme lo
autoriza el inc. 3° del Art. 70.

c) Memoria del mal estado de los negocios

Se estima la exigencia de acompañar una narración circunstanciada acerca de


los motivos directos e indirectos acerca del mal estado de los negocios, junto a
la cuenta de inversión del producto de las deudas contraídas y de los demás
bienes adquiridos en el último año, es innecesario, no obstante con
posterioridad el registro operacional deba ser conocido por el liquidador.
Complementariamente, en lo que acciones revocatorias concursales se refiere,
la carga de acreditar la incidencia de las operaciones cuestionadas al giro de la
Empresa Deudora recae en ella misma, por lo que al inicio del procedimiento
de insolvencia la mención no era insoslayable

d) Estado de deudas
En relación al Libro IV del Código de Comercio, desde “títulos” a “créditos” se
justifica sus permanencia en razón a que el deudor podía no conocer a ciencia
cierta si el título existente en su contra tenía o no naturaleza ejecutiva, por lo
que pareció más conducente señalar la naturaleza de este pasivo propiamente
tal.

e) Nomina de trabajadores

La legislación ha tenido a bien exigir de la Empresa Deudora que identifique a


las personas naturales con las que detenta una relación laboral en los términos
del Art 7° del Código del Trabajo, a modo de concreción del ideario tendiente a
dar protección a la parte más débil dentro del vínculo contractual del trabajo,
con pleno respeto a sus garantías y derechos.
Desde la perspectiva concursal, es notorio que son los trabajadores del deudor
afectado quienes resienten de inmediato las consecuencias no solo económicas
sino también familiares y sociales, los efectos de una insolvencia judicialmente
declarada. La inclusión de esta nomina, en tanto publica para acreedores y el
liquidador, fortalece la posición de los ex trabajadores de la Empresa Deudora,
sin contar con la circunstancia de que dicha nomina deberá venir
complementada con las deudas de naturaleza previsional que pudieran existir,
a riesgo de la aplicación de la Ley Bustos. En definitiva con el hecho de
incorporar como obligación de la Empresa Deudora que pretende someterse a
las disposiciones sobre Liquidación Voluntaria la referencia expresa a sus
trabajadores, unido a la inclusión de la insolvencia declarada como causal de
término de la relación laboral, constituyen un amparo efectivo de los
trabajadores a quienes afecta el proceso concursal, quienes quedan libres para
instar por un nuevo empleo, pueden alcanzar una razonable certeza en orden a
las cantidades que les corresponderá percibir y proyectar con mayor precisión
los tiempos vinculados al pago de prestaciones.

2. La Liquidación Forzosa

Causales

a) Artículo 43 N°1 del Libro IV del Código de Comercio

“Cuando el deudor que ejerza una actividad comercial, industrial, minera o agrícola,
cese en el pago de una obligación mercantil con el solicitante, cuyo título sea
ejecutivo”
El proyecto original de la Ley 18.175, en lugar de referirse al que ejerciera una
actividad de las referidas, aludía en cambio, a la empresa, con lo que el propósito
del legislador era el de avanzar desde el concepto de Comerciante al de Empresario,
como lo consagra la legislación italiana, todo lo cual es recogido por la Ley 20.720.
En síntesis, el elemento central respecto del deudor eventualmente sometido a un
Procedimiento Concursal de Liquidación ya no será su carácter de comerciante sino
su adecuación y concordancia con el concepto de Empresa Deudora, el cual para
mayor facilidad del intérprete, viene expresamente definido por el legislador en el
Art. 2° N° 13 de la Ley 20.720.

En orden a la segunda exigencia, esto es la cesación de pago de una obligación


mercantil con el demandante, la actual legislación prefiere sostener un
pensamiento que hiciera prevalecer el carácter de Empresa Deudora, sin atender a
si la obligación que impulsa el Procedimiento liquidatorio es civil o mercantil para
el demandado.
Finalmente la obligación deberá constar en un Título ejecutivo, los cuales son
señalados por la ley y dan cuenta en definitiva de “la existencia de una obligación
de manera legal e indiscutible, y que por lo tanto, ha de ser cumplida sin oposiciones
ni demora, en tanto clara, determinada, líquida, pura y de plazo vencido, siempre
que lo hubiera. En definitiva, un régimen concursal que permitiese la interposición
de demandas de quiebra por la sola existencia de deudas sin importar su título,
facilitaría la utilización abusiva de esta herramienta judicial, pudiendo incluso ser
ella misma la impulsora de un escenario concursal derivado de la pérdida de
confianza por parte del mercado en el deudor.

b) Artículo 117 N°1 de la Ley 20.720

“Si cesa en el pago de una obligación que conste en título ejecutivo con el acreedor
solicitante”

Como se ha señalado, en comparación a lo existente previamente a la Ley 20.720,


existe una menor complejidad en el inicio de la acción de Liquidación forzosa. Así al
acreedor interesado en solicitar la bancarrota de su deudor sólo debería certificar
la concurrencia genérica de dos aspectos: que ese deudor se encuentre dentro de
la definición de Empresa Deudora y que la obligación que sustenta la acción conste
en título ejecutivo. En síntesis la mercantilidad del deudor ha sido superada por el
concepto de Empresa Deudora, mientras que el carácter de comercial de la
obligación ha sido eliminado in raice, quedando la descripción legal sin ninguna
adición técnica en relación a la deuda, la que entonces podrá ser civil o comercial,
con la sola exigencia de constar en título ejecutivo.
Finalmente debe mencionarse que la nueva legislación mantiene el criterio
contenido en el Libro IV del Código de Comercio en lo relativo a que esta primera
causal sólo puede ser invocada o hecha valer por el acreedor de la obligación que
sirve de sustrato a la interposición de la demanda de liquidación forzosa.

c) Tratamiento de garantías personales

El inciso segundo del artículo 117 N°1 de la Ley 20.720, señala que:

“Esta causal no podrá invocarse para solicitar el inicio del procedimiento concursal
de liquidación respecto de los fiadores, codeudores solidarios o subsidiarios, o
avalistas de la Empresa Deudora que ha cesado en el pago de las obligaciones
garantizadas por estos”

El hecho de que no pueda iniciarse el Procedimiento Concursal de Liquidación


respecto de estos garantistas personales, sólo es invocable y procedente respecto
de la exclusiva y excluyente causal ya descrita.

d) Artículo 43 N° 2 del Libro IV del Código de Comercio

“Cuando el deudor contra el cual existieren tres o más títulos ejecutivos y vencidos,
provenientes de obligaciones diversas, y estuvieren iniciadas, a lo menos, dos
ejecuciones, no hubiere presentado en todas éstas, dentro de los cuatro días
siguientes a los respectivos requerimientos, bienes bastantes para responder a la
prestación que adeude y las costas”

Nos encontramos con una causal de quiebra común a toda clase de deudor, es decir,
de aquellas que pueden ser invocadas tanto respecto de deudores civiles o
comerciales.

e) Artículo 117 N°2 de la Ley N° 20.720

“2) Si existieren en su contra dos o más títulos ejecutivos vencidos, provenientes de


obligaciones diversas, encontrándose iniciadas a lo menos dos ejecuciones, y no
hubiere presentado bienes suficientes para responder a la prestación que adeude y
a sus costas, dentro de los cuatro días siguientes a los respectivos requerimientos.”

A este respecto deberá entenderse que para la configuración de la ejecución, el


título debe encontrarse libre de cuestionamientos, es decir, que definitivamente de
cuenta de una obligación líquida, actualmente exigible y que la acción que le sirve
de fundamento no se encuentre extinta desde su ámbito ejecutivo.
f) Artículo 43 N°3 del Libro IV del Código de Comercio y articulo 117 N°3 de la Ley N°
20.720

“3) Cuando la Empresa Deudora o sus administradores no sean habidos, y hayan


dejado cerradas sus oficinas o establecimientos sin haber nombrado mandatario
con facultades suficientes para dar cumplimiento a sus obligaciones y contestar
nuevas demandas. En este caso, el demandante podrá invocar como crédito incluso
aquel que se encuentre sujeto a un plazo o a una condición suspensiva.”

Por medio de la disposición contenida en la Ley, se permite válidamente invocar la


causal se ausencia y cierre en caso que, certificándose esta última circunstancia,
también se constate la falta no solamente del representante legal sino también de
los administradores de la Empresa Deudora. En otras palabras, si efectivamente las
dependencias del deudor se encuentran cerradas, el representante no ha sido
habido pero sí se tiene conocimiento certero de la presencia de administradores de
la Empresa Deudora, la causal en análisis no habilitaría al tribunal para declarar la
Liquidación, en base a la causal invocada, en el entendido que no se ha producido
el abandono, huida o alejamiento de la Empresa Deudora de la esfera de sus
acreedores.

Opciones de defensa de la Empresa Deudora en la Audiencia Inicial

a) Consignar fondos

Aunque no siempre la viable, resulta la respuesta más lógica habida consideración


de que la única materia que ha sido objeto de pretensión judicial es la
materialización que el demandante cree ver en alguna de las causales de liquidación
forzosa del Art. 117 de la Ley 20.720.

Al respecto vale apuntar que la cesación de pagos siempre constituye un concepto


presuntivo. Entonces si la finalidad del actor por un lado es dar cuenta de la
potencial insolvencia del deudor, a su criterio in malis, el método lógicamente más
pertinente y al alcance del deudor para desvirtuar esa presunción es pagando, ya
que la mejor vía para probar solvencia y/o destruir la insolvencia construida, es
solucionando lo reclamado, purgando la mora, en fin, exhibiendo que en verdad es
un deudor in bonis.

b) Allanamiento
En este caso el ordenamiento concursal no hace otra cosa que ratificar un
comportamiento procesal general, conforme al cual el demandado se somete a las
pretensiones del acreedor, ratificando la presunción construida en su contra y
dando pie al pronunciamiento de la Resolución de Liquidación.

c) Acogerse expresamente al Procedimiento Concursal de Reorganización

En este caso el deudor reconoce que la causal de Liquidación forzosa hecha valer
de contrario se configura efectivamente pero que, aún así es capaz o se considera
capaz de entregar una solución global a sus acreedores. El que la legislación lo
admita, responde a la necesidad de instar por concreciones legislativas del principio
de conservación de la empresa.

Para su ejecución ha tenido 5 días hábiles desde el emplazamiento de la demanda


de Liquidación forzosa y deberá exhibir la copia de dicha solicitud ante la Audiencia
inicial.

d) Asumir una conducta pasiva

Sea mediante la rebeldía o cualquier otra forma en que asistiendo a la audiencia


inicial, no manifieste su voluntad en sentido alguno. En ambos casos deberá
procederse a dictar la Resolución de Liquidación.

e) Oponerse

Esta forma de responder surge toda vez que el deudor concluya que existen
causales para cuestionar la validez o legitimidad del proceso concursal que se ha
incoado.

Teóricamente la oposición a alguna de las dos primeras causales del artículo 117 de
la Ley 20.720, resulta una tarea compleja toda vez que tratándose de un título
ejecutivo, éste presenta una naturaleza análoga a la de una prueba privilegiada, en
términos tales que el acreedor dotado de él goza de la garantía jurisdiccional de
solicitar el embargo de bienes suficientes de deudor y todo el peso de la prueba
recae sobre este último, de modo que el ejecutado debe desvanecer la presunción
de autenticidad y veracidad que el título supone.

Tramitación de la oposición como defensa

Tanto la Audiencia Inicial, como la de Prueba y la de Fallo responden en su creación


a los principios propios del Derecho del Trabajo en su esfera jurisdiccional; así la
primera audiencia concursal es asimilable a la Audiencia Preparatoria, mientras que
la de Prueba lo es a la de Juicio y la de Fallo a la denominada de Lectura de Fallo.

Así mismo constituye un acierto, la incorporación de un régimen decisorio basado


en la sana crítica en lo que a examen de excepciones se refiere.

En cuanto a las defensas en sí mismas, si bien el desenvolvimiento de la Audiencia


Inicial es ciertamente verbal u oral, la oposición propiamente tal, en los términos
del Art. 121, se realiza mediante presentación escrita.

Finalmente la sentencia acerca de las excepciones, o más bien la época de


celebración de la Audiencia de Fallo queda determinada de pleno derecho y en
forma indisponible para las partes desde el término de la Audiencia de Prueba,
quedando al arbitrio del tribunal únicamente la fijación de la hora.

3. La determinación del pasivo

Desde el prisma de la determinación del pasivo, se considera que el escrito de


verificación de créditos y alegación de preferencias constituye un instrumento idóneo.
De allí que la Ley 20.720 contenga a partir del Art.17 un tratamiento bastante similar al
existente en su antecesor, el Libro IV del Código de Comercio.

En efecto, la única modificación que se constata, en una primera lectura, es de orden


formal, y dice relación con la necesidad que le asiste al verificante, de indicar una
dirección válida de correo electrónico para recibir las notificaciones que fueren
pertinentes.

Subsisten sin embargo, cambios de sustratos eminentemente prácticos;

Así por ejemplo, una vez notificada en el Boletín Concursal la Resolución de Liquidación
comienza a correr el plazo de 30 días hábiles para verificar créditos y alegar
preferencias. Periodo el cual está liderado por la idea de preclusión procesal, toda vez
que transcurrido el plazo legal señalado, el período ordinario de verificación se entiende
cerrado de pleno derecho, sin necesidad de resolución ni notificación alguna, lo cual
permite agilizar un aspecto que otrora se convertía en un relevante atasco procesal
concursal.

A continuación el Art. 174 incluye una importante novedad en el tratamiento de reparos


que pudiera tener el liquidador, la Empresa Deudora o los restantes acreedores en
relación a un determinado crédito o preferencia, y que solían ser sustanciadas en las
impugnaciones previstas en el Art. 137 del Libro IV del Código de Comercio, cayendo en
varias inadecuaciones en dicho marco;

i. Materialidad: sólo un número muy reducido de las impugnaciones que se


interponían eran sustancialmente controversiales: inexistencia de crédito o
preferencia, nulidad de la hipoteca, crédito no exigible, etc.

ii. Notificación: Las demandas de impugnación debían notificarse personalmente


al demandado (acreedor impugnado), lo cual constituiría un verdadero
régimen de notificación personal que favorecía la construcción de escenarios
de enorme dificultad o lentitud en el emplazamiento, los que a la poste indician
en todo el procedimiento.

iii. Impulso procesal: Tratándose de impugnaciones deducidas por el síndico, era


de su propio resorte instar por una pronta sustanciación. Pero si la impugnación
provenía de acreedores se entrampaba su tratamiento.

iv. Dificultades para alegar el abandono del procedimiento:

Uno de los obstáculos más significativos en esta materia era lograr que la demanda se
notificare en la forma que establecía la ley. Mientras ello no ocurriera era imposible si quiera
comenzar a vislumbrar la procedencia del abandono del procedimiento, simplemente
porque al no estar notificada la demanda impugnativa no se está estrictamente en un juicio.

La primera fase dentro del concepto de impugnación es la Objeción, la cual puede


singularizarse como aquel acto jurídico procesal interpuesto por el liquidador, uno o más
acreedores o la propia Empresa Deudora y en virtud del cual controvierten, ataca o ponen
en tela de juicio la idoneidad, verosimilitud del crédito verificado y/o la preferencia alegada
por un determinado acreedor.

Luego de su interposición, que cuenta con el plazo de 10 días hábiles contados desde el
término del periodo de verificación ordinario, nace un deber propio del liquidador que
consiste en propender a alcanzar acuerdos que permitan superar los defectos que
justificaron deducir la objeción.

Entonces vemos que en esta primera etapa, el liquidador asume una labor proactiva a
objeto de obtener la certidumbre necesaria para que el crédito pueda realmente estimarse
reconocido o como bien alegada la preferencia, todo lo cual además será útil para alivianar
la carga de nuestros tribunales en situaciones en que en que el fundamento de la
impugnación, hoy objeción, descansan en aspectos más formales o de corrección accesible.
Con todo, el éxito o no de la diligencia dependerá de la voluntad del acreedor objetado.
Y es que el acreedor tan sólo recibe la visión del liquidador como una mera recomendación,
pudiendo perseverar en su propia, personal y autónoma percepción del crédito y/o
preferencia, dejando que sea el tribunal del concurso quien resuelva los pareceres en
oposición; en esta situación, la objeción se transformará inmediatamente en
impugnación, lo cual no es otra cosa que la consecuencia jurídica prevista por el legislador
en caso que el acreedor objetado manifieste su rechazo o disconformidad a la sugerencia
planteada por el Liquidador en el plazo legal, y en orden a la corrección de los defectos
que este último estima concurrentes en el crédito verificado y/o preferencia alegada.

Este periodo de perfeccionamiento es corto; dentro de los 10 días hábiles siguientes al


término del plazo para objeta el Liquidador debe entregar los resultados de sus gestiones,
compuestas por:

a) Nómina de los Créditos Impugnados

Está integrada por aquellos acreedores que no aceptaron, por cualquier causa, la vía
correctiva o de subsanación sugerida por el Liquidador, pasando a integrar una lista con
fines de orden y publicidad.

b) Informe sobre Créditos Impugnados

El liquidador adicionalmente debe entregar al tribunal que conoce del concurso un Informe
acerca de los créditos impugnados, el cual no será sino el antecedente más directo con que
contará el juez para resolver las distintas controversias suscitadas.

De cualquier forma la tarea del liquidador debe ser complementada con asesorías externas
que contribuyan a cubrir con propiedad y profundidad todas y cada una de las materias que
integran el mar de opciones para objetar un crédito o preferencia.

Bajo esta perspectiva será un esencial deber del liquidador aportar la mayor información de
que disponga y pueda disponer, a efectos de ilustrar al tribunal acerca de las materias a
resolver, no sólo para justificar la responsabilidad que el legislador y la junta de acreedores
le ha confiado sino también para dar seguridad al acreedor objetado en cuanto sus
descargos o razones para mantener su postura, han sido debidamente reflejadas.

Como buen complemento, el Liquidador podrá adjuntar a su Informe, copias simples tanto
de los escritos de verificación como de objeción, junto con las presentaciones que los
interesados le hubieren hecho llegar en apoyo de sus particulares puntos de vista.

Para concluir, las impugnaciones deberán ser resueltas por el tribunal que conoce del
concurso en una Audiencia Verbal, la que deberá tener lugar dentro del décimo día
contado desde la notificación por aviso en el Boletín Concursal de la resolución que tuvo
por acompañada la Nómina de Créditos Impugnados, a la que podrán asistir tanto
impugnantes como impugnados.

Conforme a lo previsto en el Art. 177, la resolución que se pronuncie acerca de las


impugnaciones será apelable en el sólo efecto devolutivo, gozando tal recurso de
preferencia para su inclusión en la Tabla, su vista y fallo.

4. Arrendamiento con opción de compra (Leasing v AOC)

Es una forma de una operación financiera de financiamiento empresarial, integrado


generalmente por el Contrato de Compraventa de un bien capital productivo, que se
celebra entre la empresa de Leasing y el fabricante/proveedor del mismo, y el Contrato
de Leasing propiamente tal, que une a la empresa leasing con el usuario.

El fundamento de la operación de Leasing nace del comprobar que el interés de las


empresas no es tanto “incorporar” a su patrimonio bienes de equipo, sino “utilizarlos” en
sus actividades productivas, comerciales o de servicios, con independencia de que la
propiedad pertenezca o no a quien los está empleando. No es pues del interés del
empresario adquirir el dominio sobre aquellos bienes, sino únicamente detentar su
materialidad, tener, en suma sobre ellos, las facultades de uso y goce. Si al final del período
estipulado en el contrato, el empresario concluye que es conveniente celebrar un contrato
de compraventa respecto del bien, lo manifestará así o, en caso contrario, lo restituirá al
arrendador.

Regulación expresa

La ley 20.720 se hace cargo de entregar una regulación del Leasing en materia falencial, lo
cual por sí solo entrega beneficios al AOC como vía de contratación en tanto permite a las
partes interesadas en celebrar esta clase de acuerdos, saber de antemano las opciones en
caso de concursabilidad, y por ende, prevenir sus alcances y actuar en consecuencia.

a) Necesidad de incautar

El legislador ha impuesto al liquidador el deber jurídico de amparar los bienes que son
objeto de un AOC, maniéndolos dentro de su esfera de cuidado. En otra palabras, aun
sabiendo que no se trata de bienes que la Empresa Deudora tenga en dominio, que no
son bienes del deudor, igualmente forman parte del inventario y el administrador del
concurso se ve obligado a darles la misma protección que a los bienes estrictamente
propios del concursado.
Esta innovación normativa busca entregar mayor tranquilidad y certeza al arrendador:
con prescindencia del futuro del contrato, los bienes objeto de él estarán cuidados y
resguardados, igual como los activos del deudor.

Pero además los gatos de conservación, custodia y/o bodegaje de los bienes en
leasing serán de cargo de la masa y en caso de desacuerdo en su monto resolverá el
tribunal que conocer de la liquidación.

Este deber de protección o cuidado, con todo, tiene una duración limitada: hasta la
fecha de celebración de la Junta Constitutiva de Acreedores, sin perjuicio que en
ciertas hipótesis esa obligación podría extenderse.

b) Efecto de la Resolución de Liquidación

En la nueva ley la resolución de liquidación no constituye causal de término del leasing,


y su único efecto palpable será el deber del liquidador de incautar los bienes sobre los
cuales recae ese arrendamiento, darles el cuidad debido y esperar.

Esperar que tenga lugar la Junta Constitutiva, ya que en ella deberá discutirse acerca
del futuro del AOC.

c) Opciones de la Junta de Acreedores (Art. 225)

Durante el tiempo que media entre la Resolución de Liquidación, su asunción al cargo y


la Junta Constitutiva, el liquidador ha tenido tiempo suficiente para conocer los
contratos de leasing suscritos por la Empresa Deudora, y también, ha podido esclarecer
si la perseverancia en ellos reportaría beneficios a la masa. En otros términos, puede
dar cuenta circunstanciada a los acreedores acerca de la conveniencia o no de seguir
adelante en el AOC.

Son posibilidades para el órgano decisorio del concurso:

i. Continuar con el Leasing en los términos originalmente pactados

El propósito del legislador fue permitir que la junta concluyera acerca de su interés en
perseverar en el contrato. Ese interés se presume concurrente en casos donde el bien
leasing tenga gran importancia en la actividad del deudor o simplemente se trate de
un contrato que ha venido cumpliéndose durante bastante tiempo, bastando poco
tiempo relativo para alcanzar la opción de compra.
En cuanto a los términos originalmente pactados, se hace referencia a que las cuotas
que se devenguen con posterioridad al Acuerdo de la Junta, se deberán pagarse
oportunamente, omitiéndose, en todo caso, cualquier adición o incremento que tenga
por base la mora previa a la Resolución de Liquidación.

ii. Ejercer anticipadamente la opción de compra, en los términos establecidos


en el
Contrato

Esta posibilidad requiere que la Empresa Deudora deba pagar todas la cuotas
necesarias para ejercer la opción de compra, de moto tal que en realidad existe una
suerte de aceleración a la inversa, donde la Junta opta por el pago directo y total a
cambio de incorporar el bien Leasing al patrimonio del deudor.

iii. Terminar anticipadamente el contrato, restituyendo el bien

Finalmente es perfectamente posible que la Junta determine que el bien leasing es


prescindible, o sea, que el deudor puede desprenderse de é sin gran detrimento al
giro o a las posibilidades reales de recuperación del crédito.

En este caso, no quedará más que proceder a la restitución del bien al acreedor, sin
perjuicio de, eventualmente, invocar de común acuerdo algunas de las formas
negociadoras que implícitamente prevé el Art. 227 de la Ley 20.720.

Si la Junta no se celebra o no se pronuncia respecto del AOC

El legislador consagra el que se tiene por afirmada la opción por continuar con el AOC
en los términos originalmente pactados, lo cual es en todo diverso a la anterior
normativa dado que bajo estos supuestos, simplemente se daba por terminado el
contrato, debiéndose proceder a la restitución del bien.

Finalmente se tendrá por no escrita cualquier clausula pactada en el AOC que contraríe
lo regulado por las disposiciones del Art. 225.

d) Verificación

Nuestra legislación busca someter al acreedor leasing a un tratamiento similar al de los


demás acreedores. Por ello conforme al Art. 226, puede verificar las cuotas devengadas
e impagas hasta la fecha de la Resolución de Liquidación.
Estas serán sumas que se someterán íntegramente al concurso y se pagarán conforme
a las resultas del mismo.

Con todo, las cuotas o rentas que se devengan entre dicha resolución y la propia Junta
Constitutiva – período de tregua en que el bien leasing ha sido incautado a efecto de
permitir una decisión informada de la Junta a su respecto -, serán asumidas por la masa,
no obstante pueda que nos encontremos con que esas cuotas serán una sola , que ya
es dable presumir que la época de devengamiento coincidirá con la fecha de celebración
de la Junta (1 mes aproximadamente).

De otra parte, el mismo artículo se encarga de aclarar que la forma en que se pagarán
las sumas posteriores a la Resolución de Liquidación. En cuanto a las multas, el
legislador ha consagrado un desincentivo concursal: es perfectamente posible y válido
verificarse pero no en virtud del leasing como título, sino de una sentencia firme o
ejecutoriada que las conceda y por el monto en ella señalada, en procedimiento
sumario.

Finalmente, el Art. 227 permite que la Junta Constitutiva, con quórum calificado,
pueda acordar una forma de realización de los bienes de la Empresa Deudora que
incluya el bien Leasing, cosa que por lo demás responde a una constatación práctica de
lo que suele ocurrir.

5. Realización de los activos

Nuestra actual legislación ha entregado a la Junta de acreedores la determinación de la


forma de realización de los bienes del deudor, sus plazos, condiciones y demás
características (principio general de la realización ordinaria).

Acto seguido en su Art. 208, la legislación también prevé las distintas formulas de
realización ordinaria por intermedio de las cuales se realizarán los bienes del deudor:

i. La venta al Martillo de bienes muebles e inmuebles


ii. La venta por medio de remate en bolsa de valores si se trata de valores mobiliarios
con presencia bursátil
iii. Otras forma distintas de realización de bienes, incluyendo entre ellas la Venta como
Unidad Económica, establecida en el art. 217, y las Ofertas de Compra Directa
previstas en el párrafo 4 de éste título.

Fórmulas de realización ordinaria

i. Ventas al Martillo
En el proceso de evaluación y revisión de la actual legislación, se ha constado la
necesidad de perfeccionar la norma, en el sentido de incentivar un mayor
profesionalismo en la actividad del martillo y aumentar las potestades administrativas
fiscalizadoras.

En ese orden de ideas, la consagración legal radicó en dos factores:

a) Creación de la figura de martillos concursales: corresponden a aquellos martilleros


públicos que voluntariamente deciden incorporarse a la Nomina respectiva a cargo
de la SIR, quedando dentro de los fiscalizados de dicho órgano o bajo su esfera de
control.

Sólo ellos podrán participar como subastadores en los procedimientos concursales


que tengan lugar, debiendo hacerse presente que, a pesar que su tratamiento
orgánico se encuentra en el Art. 213 de la Ley 20.720, o sea, dentro del ámbito del
Procedimiento Concursal de Liquidación, su intervención como subastadores
también pude tener lugar, en los mismos términos expuestos, en el Procedimiento
Concursal de Reorganización.

b) Imposición de rendir un examen de conocimientos en la forma prevista por el Art.


14 de la ley.

Procedimiento de las ventas al Martillo (Art. 213 y siguientes)

Del Martillero Concursal (Art. 213)

Sin perjuicio de las disposiciones contenidas en la ley Nº 18.118, sobre ejercicio de


la actividad de martillero público, se entenderán como martilleros habilitados para
rematar bienes de un Procedimiento Concursal sólo aquellos incluidos en una
nómina que al efecto confeccionará y llevará la Superintendencia. Cualquier
martillero que cumpla con los requisitos establecidos en el artículo 14, en lo que les
sean aplicables, y que se someta voluntariamente a las disposiciones de esta ley y a
la fiscalización de la Superintendencia exclusivamente respecto de los
Procedimientos Concursales en los que participe, podrá solicitar su inclusión en la
Nómina de Martilleros Concursales.

Adopción del acuerdo y formalidades básicas (Art. 214)

El acuerdo de venta al martillo podrá versar tanto sobre bienes muebles como
inmuebles del Deudor. El acuerdo deberá designar al Martillero Concursal, elegido
de una terna propuesta por el Liquidador y confeccionada sólo con aquellos
Martilleros Concursales incluidos en la nómina llevada por la Superintendencia. Las
demás condiciones de la venta deberán constar en las bases que proponga el
Liquidador en la misma Junta, para la aprobación de los acreedores.

Con a lo menos cinco días de anticipación a la fecha del remate, el Liquidador deberá
publicar en el Boletín Concursal las bases aprobadas por la Junta de Acreedores,
sin perjuicio de otros medios adicionales de publicidad que las mismas bases
puedan consignar.

Comisión del Martillero Concursal (Art. 215)

El Martillero Concursal percibirá una comisión única por el ejercicio de sus


funciones, equivalente a un porcentaje sobre el monto total de realización de los
bienes encargados rematar. Esta comisión será de cargo del adjudicatario. La
comisión señalada no podrá exceder de un 2% sobre el monto total de realización
de bienes inmuebles y de un 7% sobre el monto total de realización de bienes
muebles. La Junta de Acreedores, con Quórum Calificado, podrá acordar aumentar
la comisión correspondiente a un Martillero Concursal, en cuyo caso el aumento
será de cargo del acreedor o acreedores que expresamente lo consientan. El
señalado aumento de comisión deberá consignarse en el acuerdo de venta al
martillo.

Cualquier contravención a este artículo será sancionada conforme al artículo 27 de


esta ley. A los Martilleros Concursales no les serán aplicables las comisiones
reguladas en la ley Nº 18.118.

Rendición de cuenta (Art. 216)

Dentro del quinto día siguiente a la fecha del remate, el Martillero Concursal deberá
rendir ante la Superintendencia una cuenta detallada y desglosada de los bienes
rematados, así como de los ingresos, gastos y resultado final del remate o subasta,
y publicarla en el Boletín Concursal. La Superintendencia podrá objetar u observar
su contenido, conforme a lo previsto en el número 5) del artículo 337.

Asimismo, el Liquidador, el Deudor y los acreedores podrán objetar la cuenta


presentada por los Martilleros Concursales, siendo aplicable lo dispuesto en los
artículos 49 y siguientes de esta ley en cuanto sea procedente.

ii. Remate en Bolsa de Valores de valores mobiliarios con presencia bursátil

La nueva legislación se tiene al pie de la letra a cuanto dicho en el Art. 122 del Libro IV
del Código de Comercio, por lo que no pareciera ser necesario efectuar mayores
tratamientos.
iii. Otras formas de realización de los bienes

a) Oferta de compra directa

Se trata de aquellas de aquellas vías que exigen además de una alta aprobación, el
consentimiento del fallido. Es una técnica o método de venta bastante simple y
comienza su ejecución mediante una propuesta u oferta que para la actual
legislación debe ser presentada por el interesado al Liquidador, lo cual es un
requisito general bastante simple y que se explica por sí mismo: es necesario contar
con un constancia expresa acerca de la existencia de la oferta y de las demás
características que le rodean.

Frente a ella el liquidador la comunica o pone en conocimiento de los acreedores


en la Junta más próxima, o bien, haciendo uso de la facultad prevista en el Art. 199
b), esto es instar por la celebración de una Junta Extraordinaria.

Uno de los defectos más problemáticos que aparecen en ésta instancia es la


dificultad a la hora de determinar el valor de mercado de los bienes objeto de
interés a fin de tener mediana certeza en torno a si acaso la oferta se adecua o no
al valor comercial de la cosa, respecto de lo cual el liquidador no siempre puede
servir de referencia, sobre todo tratándose de procedimientos en que convergen
bienes de difícil valoración o con mercados muy cerrados.

Frente a ello la legislación ha respondido en su Art. 123 Ley 20.720, de la siguiente


forma:

1° Si la Junta de acreedores, con quórum especial, vota favorablemente la oferta


del caso, no es necesario agregar nada más. En efecto se trata de una decisión con
alta aprobación y, por ene, el legislador entiende esa elevada votación representa
una opción representativa de conocimiento y conformidad con lo propuesto. Sólo
corresponderá, entonces, perfeccionar la venta según sus condiciones particulares.

2° Pudiera configurarse en que no se alcance el quórum especial. En este caso,


simplemente la oferta se entenderá rechazada, sin mayores consecuencias.

Pero existe una alternativa: votar con quórum calificado, o sea, con una menor
exigencia al primer caso, que los bienes sobre los cuales versa la propuesta sean
ofertados al Martillo, estableciendo que el mínimo para efectuar posturas por
cualquier interesado deberá corresponder al monto contenido en la oferta inicial.
Esta modificación legal tiene un claro sentido: a los acreedores conocer el precio de
mercado del bien; de tal forma, si el precio mínimo de remate (idéntico al ofertado)
estaba por debajo de lo habitual, tal circunstancia atraerá postores dispuestos a
pagarlo, ya que lo verán como una oportunidad.

El oferente originario en tanto, podrá participar libremente de la subasta,


adjudicando, como siempre, el que oferte más.

Si el precio propuesto hubiere sido razonable acorde con las características de la


cosa, puede darse eventualmente que no haya postores, lo cual materializará la
oferta de compra directa, en los términos pactados.

Procedimiento en articulado

Deber de información del Liquidador (Art. 222)

Todas las ofertas de compra directa que se formulen deberán dirigirse por escrito
al Liquidador, quien las expondrá a los acreedores en la Junta de Acreedores
inmediatamente siguiente.

Quórum y acuerdos (Art. 223)

La aceptación por parte de la Junta de Acreedores de una oferta de compra directa


requerirá de Quórum Especial. Tratándose de ofertas cuya venta no se pudo
perfeccionar por no haberse logrado acuerdo con el quórum exigido, la Junta podrá
acordar, por Quórum Calificado y con el conocimiento del oferente, que los bienes
incluidos en la oferta de compra directa sean previamente ofrecidos en remate al
martillo a cualquier interesado.

Las condiciones del remate deberán ser incluidas en las bases que se confeccionen
y, en ellas, el precio mínimo de los bienes a rematar deberá ser igual al monto
ofrecido por el oferente. Si no se presentaren postores en esa oportunidad, se
llevará a cabo la venta propuesta por el oferente, en sus términos originales.

b) Venta como Unidad Económica

Esta fórmula integral presenta grandes ventajas para todos los intervinientes,
incluso para el resto de la comunidad. Tales escenarios se construyen a través de la
fundada proyección de una mayor recuperación de crédito, un mantenimiento de
las relaciones contractuales del concursado (entre las que destacan los contratos
de trabajo), y en síntesis, es una de las vías más idóneas para la consecución
empírica de principios de índole económica-jurídica, tales como el “salvataje
empresarial”, “funcionamiento continuo en otras manos”, etc.

Procedimiento en articulado

Acuerdo (Art. 217)

La Junta de Acreedores podrá acordar vender un conjunto de bienes bajo la


modalidad de venta como unidad económica. Esta modalidad se regirá por las
siguientes reglas:

1) El acuerdo deberá incluir los bienes sujetos a la venta, cualquiera sea su


naturaleza. En el evento de que se enajenare un conjunto de bienes ubicados en un
bien raíz que no sea de propiedad del Deudor, se incluirán en la venta los derechos
que en dicho inmueble le correspondan, cualquiera sea el tenor de la convención o
la naturaleza de los hechos en que se funda la posesión, uso o mera tenencia del
inmueble.

2) Asimismo, el acuerdo deberá señalar el precio mínimo de la venta del conjunto


de bienes, forma de pago y garantías, sin perjuicio de las demás modalidades y
condiciones de la enajenación que se puedan acordar.

Efectos del acuerdo de venta como unidad económica (Art. 218)

Acordada la enajenación como unidad económica, se suspende el derecho de los


acreedores hipotecarios, prendarios y retencionarios para iniciar o proseguir en
forma separada las acciones dirigidas a obtener la realización de los bienes que
garantizan sus respectivos créditos y que se encuentren comprendidos dentro de la
unidad económica. La aprobación de las bases se entenderá como suficiente
autorización para los efectos contemplados en los números 3 y 4 del artículo 1464
del Código Civil.

Determinación del monto de realización de los bienes hipotecados, prendados o


retenidos (Art. 219)

Cuando en el conjunto de bienes hubiere activos afectos a hipoteca, prenda o


retención, la Junta de Acreedores podrá acordar que se indique específicamente en
las bases la parte del precio de venta de la unidad económica que corresponderá a
cada activo en garantía, tanto respecto del precio mínimo como de un eventual
sobreprecio en caso de remate, para el sólo efecto de que dichos acreedores
puedan hacer valer los derechos que procedan de acuerdo a esta ley.
La parte del precio asignada al bien gravado con hipoteca, prenda o retenido no
podrá ser inferior al Avalúo Fiscal o a la valorización que efectúe el Liquidador del
bien gravado con prenda, salvo aceptación expresa del acreedor hipotecario,
prendario o retencionario.

Los acreedores hipotecarios, prendarios o retencionarios que hubieren votado en


contra de la valoración asignada por la Junta de Acreedores podrán solicitar al
tribunal su rectificación, dentro de tercero día desde la adopción del respectivo
acuerdo. En tal caso, el acreedor hipotecario, prendario o retencionario podrá
acompañar siempre un informe pericial de tasación del respectivo bien, el cual
tendrá presente el tribunal para la determinación final del valor. En virtud de lo
anterior, el tribunal citará a una audiencia verbal, que se celebrará a más tardar al
quinto día con las partes que asistan. La citación a audiencia se notificará por el
Estado Diario. El tribunal resolverá las objeciones deducidas en la audiencia y contra
esa resolución sólo podrá deducirse reposición verbal, la que deberá ser resuelta en
la misma oportunidad. La tramitación de la rectificación solicitada no suspenderá la
ejecución del acuerdo adoptado por la Junta de Acreedores.

Calificación de la venta de los bienes como unidad económica (Art. 220)

La venta de los bienes como unidad económica no calificará como venta de


establecimiento comercial.

Trámites posteriores (Art. 221)

La venta como unidad económica deberá constar en escritura pública en la que se


indicarán los hechos y/o requisitos que acrediten el cumplimiento de las
disposiciones anteriores. Dicha escritura será aprobada por el tribunal, el cual
ordenará el alzamiento y cancelación de todos los gravámenes y prohibiciones que
pesen sobre los bienes que integran la unidad económica. Los bienes que integran
la unidad económica se
entenderán constituidos en hipoteca o prenda sin desplazamiento, según su
naturaleza, por el sólo ministerio de la ley, para caucionar los saldos insolutos de
precio y cualquiera otra obligación que el adquirente haya asumido como
consecuencia de la adquisición, salvo que la Junta de Acreedores, al pronunciarse
sobre las bases respectivas, hubiese excluido expresamente determinados bienes
de tales gravámenes.
6. Termino del procedimiento

El Art. 254 y siguientes de la Ley 20.720 consagra la Resolución de Término, la cual


importa un hito concreto para situar la finalización del procedimiento, sea de oficio por
el tribunal, a petición de uno o más acreedores, o de la Superintendencia de Insolvencia
y Reemprendimiento.

“Una vez publicada la resolución que tuvo por aprobada la Cuenta Final de Administración en los
términos descritos en los artículos 49 y siguientes, el tribunal, de oficio, a petición de parte o de
la Superintendencia, dictará una resolución declarando terminado el Procedimiento Concursal de
Liquidación.

Con la resolución de término del Procedimiento Concursal de Liquidación, el Deudor recuperará


la libre administración de sus bienes.”

Un importante efecto de esta Resolución de Término, una vez ejecutoriada, será que
por el sólo ministerio de la ley se entenderán extinguidos los saldos insolutos de las
obligaciones contraídas por la Empresa Deudora antes del inicio del Procedimiento
Concursal de Liquidación.
Extinguidas las obligaciones conforme lo anterior, el deudor se entenderá rehabilitado
para todos los efectos legales, salvo que la resolución señalada en el artículo
precedente establezca algo diferente.

Modalidad especial de Término del Procedimiento Concursal de Liquidación; por


Acuerdo de Reorganización Judicial (Art. 257)

Una vez publicada la resolución que tuvo por aprobada la Cuenta Final de
Administración en los términos descritos en los artículos 49 y siguientes, el tribunal, de
oficio, a petición de parte o de la Superintendencia, dictará una resolución declarando
terminado el Procedimiento Concursal de Liquidación. Con la resolución de término del
Procedimiento Concursal de Liquidación, el Deudor recuperará la libre administración
de sus bienes.

Capitulo V: Procedimientos concursales aplicables a la Persona Deudora

En Chile al tiempo en que se han incrementado las vías de financiamiento se han


incrementado los niveles de morosidad. En dicho entramado surgen los créditos. Poco a
poco las familias y las personas que le integran y forman parte de la fuerza de trabajo,
comienzan a sentir muestras de agobio por la incapacidad real de pagar sus deudas, cayendo
en invasivos procedimientos de cobranza extra judicial e incluso persecuciones judiciales en
que el embargo y posterior retiro y realización de bienes, puede dejar en la calle al grupo
completo.

Nace el concepto de sobreendeudamiento por la que una persona encuentra dificultades


para cumplir, o no está cumpliendo, con el pago de sus obligaciones. Frente a ello Chile ha
decidido dar protección a sus habitantes por medio del tratamiento sistemático de la
insolvencia de la persona natural, la que normativamente, al tenor de lo dispuesto en el Art.
2° N° 25, se define por exclusión, vale decir, será Persona Deudora aquella que no ingrese
dentro de la conceptualización de Empresa Deudora; serán entonces las personas
naturales contribuyentes de segunda categoría (asalariados), también personas naturales
que reciben ingresos de fuentes no agravabas (montepíos, jubilaciones, etc. ) y otros sujetos
de crédito como estudiantes y personas que han optado por trabajar al interior de sus
propios hogares, en beneficio del diario vivir del grupo.

Al respecto las disposiciones del Libro IV del Código de Comercio, eran perfectamente
aplicables a la persona natural, tanto aquellas que podían ser catalogadas como deudores
calificados como las que por defecto fueran deudores civiles. El punto radicaba en que la
necesaria intervención de los tribunales, los costos asociados, la perdida en la
administración de los bienes presentes, junto con toda la carga de descrédito y escarnio
público de la legislación concursal, hacían que muy pocas personas naturales se sometieran
voluntariamente al concurso. De igual forma, las nociones de prelación de créditos y de
llamamiento general de los acreedores, incentivaban a éstos a preferir ejecuciones
individuales. Con todo existen casos de quiebras de personas naturales, pero claramente no
reflejan el real alcance de la insolvencia en nuestro país.

1. El procedimiento de Renegociación de la Persona Deudora

El sustrato rector, es sobre todo, la voluntariedad. Por parte de la persona deudora debe
existir el convencimiento de encontrarse en una situación económica crítica que le perjudica
y también daña su entorno, y por parte de los acreedores, la disposición a participar en los
procesos de renegociación dotados de flexibilidad, y que permitan alcanzar soluciones
satisfactorias para todos los partícipes.

Art. 261: regula la apertura del procedimiento señalando que éste se inicia ante la
Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento (SIR) a través de la presentación de
una solicitud, la cual deberá presentarse adjuntando los siguientes antecedentes:

a) Declaración jurada con una lista de las obligaciones del Deudor, vencidas o
no, sean o no actualmente exigibles, y de todos sus acreedores con indicación
del monto adeudado a cada uno, o su saldo, según corresponda, expresando el
nombre, domicilio, teléfono, correo electrónico del acreedor y su representante
legal, en su caso y si lo conociere, y cualquier otro dato de contacto de cada uno
de ellos;

b) Declaración jurada con la singularización de todos los ingresos que percibe,


por cualquier causa, sean éstos fijos o esporádicos, acompañando al efecto los
antecedentes que los acrediten;

c) Declaración jurada con el listado completo de sus bienes, con indicación de


aquellos que las leyes declaren inembargables, y de los gravámenes y
prohibiciones que les afecten;

d) Una propuesta de renegociación de todas sus obligaciones vigentes;

e) Una declaración jurada en que conste que es Persona Deudora o que,


habiendo iniciado actividades comerciales, no haya prestado servicios por
dichas actividades durante los veinticuatro meses anteriores a la presentación
de la referida solicitud, y

f) Una declaración jurada en que conste que no se le ha notificado de la


demanda de Liquidación o de cualquier otro juicio ejecutivo iniciado en su contra
que no sea de origen laboral.

Rol de la Superintendencia

Servicio Público que se relaciona con el Poder Ejecutivo a través del Ministerio de Economía,
Fomento y Turismo, reemplazante de la Superintendencia de Quiebras.

Asume la función de “facilitadora de acuerdos en los procedimientos de renegociación de


la persona natural, el que ahora será un procedimiento administrativo y gratuito que
permitirá resolver la situación de sobreendeudamiento o insolvencia de una persona
natural, en base a acuerdo con sus acreedores”.

Será en definitiva ante esta repartición ante quien se sustanciará el Procedimiento


Concursal de Renegociación de la Persona Deudora, analogable en sus fines y objetivos, al
Procedimiento Concursal de Reorganización de la Empresa Deudora.

Requisitos para dar curso al Procedimiento de Renegociación

Las exigencias legales para ampararse en el sistema son especialmente bajas, lo cual es
bastante lógico si se tiene en cuenta que su finalidad fue crear una herramienta real para
todos aquellos ciudadanos que alguna vez tengan que enfrentar la experiencia de vivir una
crisis financiera, ofreciéndoles un sistema justo y eficiente para poder sobrellevarla con
éxito;

1° Que el sujeto interesado sea precisamente una Persona deudora, conforme a


los elementos de identificación mencionados precedentemente.

2° Que la persona deudora tenga 2 o más obligaciones vencidas por más de 90


días corridos, actualmente exigibles, provenientes de obligaciones diversas,
cuyo monto sea superior a 80 UF.

3° Que la Persona Deudora no haya sido notificada de cualquier demanda


ejecutiva (salvo de origen laboral), incluyendo la demanda de un Procedimiento
Concursal de Liquidación.
Sujeto activo

El sujeto activo será la Persona Deudora, en tanto será la única que podrá dar inicio al
procedimiento administrativo ante la SIR. Es la única habilitada para determinar si se
encuentra o no en la situación prevista por el legislador y si debe o no acudir a las vías de
auxilio institucional. En caso que decida hacerlo, bastará que llene la Solicitud o Formulario
disponible en las dependencias de la SIR o en su sitio web y acompañe los documentos que
se indican en el Art. 261 de la Ley 20.720.

Tramitación del Procedimiento de Renegociación

a) Examen de Admisibilidad (Art. 262)

1° La SIR, una vez recibida la solicitud y los antecedentes complementarios, tiene 5 días
hábiles para examinar lo aportado y resolver acerca de su pertinencia.

2° En caso de estimarlo concurrente, dictará la Resolución de Admisibilidad; de no


considerarlo así fijará un plazo razonable para que el interesado pueda corregir, adicionar,
o subsanar las inadecuaciones o falencias que el servicio hubiere advertido, a riesgo de
declararse inadmisible.

3° Podrá con todo, no examinar nada y declarar derechamente la inadmisibilidad de una


solicitud, cuando hubiere sido entregada fuera de plazo o bien no cumpliera con los
requisitos legales.
b) Resolución de Admisibilidad (Art. 263)

La resolución de la Superintendencia que declare admisible la solicitud de inicio del


Procedimiento Concursal de Renegociación contendrá las siguientes menciones:

1) El nombre y el número de cédula de identidad de la Persona Deudora.

2) El listado inicial de los acreedores informados por la Persona Deudora con indicación de
los montos adeudados por concepto de capital e intereses y sus preferencias.

3) El listado de bienes de la Persona Deudora informados por ella, con expresa mención
de aquellos que son inembargables, y los gravámenes y prohibiciones que los afecten, si
los hubieren, individualizando a los beneficiarios de estos últimos.

4) La comunicación a los acreedores y a terceros del inicio del Procedimiento Concursal de


Renegociación y de la fecha de celebración de la audiencia de determinación del pasivo.
Esta audiencia se celebrará no antes de quince ni después de treinta días contados desde la
publicación de esta resolución en el Boletín Concursal.

Esta resolución y los antecedentes a que se refiere el artículo 261 se publicarán en el


Boletín Concursal. Los acreedores individualizados en el listado del número 2) anterior se
entenderán legalmente notificados en virtud de dicha publicación, sin perjuicio de que se
le envíe copia de la referida resolución por correo electrónico, si éste hubiere sido
mencionado en los antecedentes que debe presentar el Deudor conforme al artículo 261.

c) Audiencia de Determinación del pasivo

Los efectos del procedimiento sólo serán vinculantes para los acreedores que efectivamente
hubieren sido singularizados por la Persona Deudora en su solicitud y documentos
complementarios.

La audiencia comenzará con la propuesta del pasivo efectuadas por la SIR, es decir, un
esclarecimiento tendiente a especificar quienes son los acreedores de la persona deudora,
el monto de los débitos y cualquier otra circunstancia atingente.

Para efectos de elaborar dicha propuesta, la SIR debe tomar consideración de 3 elementos:

i. La lista de acreedores y montos de las deudas mencionadas por la persona deudora


al inicio del procedimiento.

ii. Las observaciones u objeciones hechas valer por los acreedores incluidos en la
mencionada lista y,
iii. Los criterios que el ente estatal pudiere estimar aplicables en la especie.

Acto seguido la SIR debe instar o propender a un acuerdo en cuanto el monto a fijar, para
l cual incluso puede suspender la Audiencia por una sola vez y por 5 días; en caso de
desacuerdo, se procede a otra la propuesta de la SIR sobre la base de los participaciones
estructuras por el servicio público.
En caso de desacuerdo o si la votación no alcanza a la mayoría del pasivo, excluyendo a las
personas relacionadas de la persona deudora, el paso siguiente es fijar la fecha de
Audiencia de Ejecución; en este caso el legislador entiende que si los intervinientes, incluida
la persona deudora no han podido llegar a un acuerdo respecto del monto del pasivo
adeudado o bien, tampoco se avienen al sugerido por la SIR, es derechamente imposible
seguir propendiendo por acuerdos o vías amistosas, ya que las voluntades partícipes
claramente van por caminos diferentes.

Es conducente señalar que en este momento nunca los intervinientes han discutido acerca
de la Propuesta concreta del deudor, o sea, cual es la vía que ofrecerá a sus acreedores para
solucionar su estado de insolvencia.

En efecto, actualmente sólo estamos determinando el pasivo del deudor, las deudas de la
Persona Deudora.

En caso que este pasivo si quedare afinado o acordado, la SIR emitirá una Nómina de
Créditos Reconocidos, la que incluye tanto a los acreedores insertos en el procedimiento
como los montos de sus respectivas acreencias; estos mismos acreedores deberán concurrir
a la segunda reunión que tiene lugar en la SIR, a saber: la Audiencia de Renegociación,
prevista en el Art. 266 de la Ley 20.720.

d) Audiencia de Renegociación

Esta es la oportunidad legal para discutir y votar la Propuesta del deudor. Al respecto no
existen materias obligatorias o insalvables que todo interesado deba necesariamente
incorporar en su oferta. Sin embargo, la sola lógica de las actuaciones tanto en sede judicial
como administrativa nos debe llevar a la conclusión que las pretensiones
desproporcionadas serán votadas desfavorablemente.

La audiencia podrá suspenderse y reanudarse por una sola vez.

La propuesta se entenderá acordada si cuenta con la venia de la persona deudora, y dos


o más acreedores que representen más del 50% del pasivo reconocido.
Con dicho acuerdo el mano, a la SIR sólo le quedara ratificarlo mediante una resolución
administrativa denominada Acuerdo de Renegociación, el que debe ser publicado en el
Boletín Concursal dentro de los 2 días siguientes a su dictación.

e) Audiencia de Ejecución

En caso que no se logre determinar el pasivo del deudor o bien no se vote favorablemente
la renegociación, el Art. 267 nos conduce a la necesida de realizar el activo de la Persona
Deudora , en la forma que lo proponga la SIR.

Aun en estos casos, la SIR debe instar por alcanzar acuerdos que incluyan la voluntad. En
caso de que dicho acuerdo finalmente no se consiga, el deber del órgano público es remitir
todo lo obrado, es decir, “el expediente”, al tribunal con competencia en lo civil que
corresponda según las disposiciones sobre distribución preferente de causas concursales, a
efectos que pronuncie la respectiva Resolución de liquidación.

Ahora, pese a lo naturalmente indeseable de este estamento ejecutivo, la Audiencia


Ejecutiva debe entenderse como un incentivo para que la Persona Deudora evite valorar el
régimen de renegociación como una suerte de liberación generalizada de pasivos sin ningún
control, o derechamente como una oportunidad de burlar a sus acreedores.

f) Aspectos finales del Procedimiento de renegociación

En el caso de estos procedimientos la participación de los tribunales de justicia está


reservada sólo a determinados casos:

i. Imposibilidad de alcanzar o arribar a un Acuerdo de Ejecución.


ii. Impugnación jurisdiccional del Acuerdo de Renegociación o de Ejecución en la
forma descrita en el Art. 272.

g) Impugnación del Acuerdo de Renegociación o del Acuerdo de Ejecución

El Acuerdo de Renegociación o el Acuerdo de Ejecución podrán ser impugnados por los


acreedores a quienes les afecte, siempre que se funden en alguna de las siguientes
causales:

1) Error en el cómputo de las mayorías requeridas en este Capítulo, siempre que incida en
el quórum necesario para el acuerdo.

2) Falsedad o exageración del crédito de alguno de los acreedores que haya concurrido
con su voto a formar el quórum necesario para el respectivo acuerdo y si, excluida la parte
falsa o exagerada del crédito, no se lograre el quórum necesario para el acuerdo.
3) Concierto entre uno o más acreedores y el deudor para votar a favor, abstenerse de
votar o rechazar el Acuerdo de Renegociación o el Acuerdo de Ejecución, falseando,
omitiendo o adulterando información para obtener una ventaja indebida respecto de los
demás acreedores.

4) Si con posterioridad a la celebración de un Acuerdo de Renegociación o de un Acuerdo


de Ejecución aparecieran bienes.

La impugnación deberá deducirse ante el tribunal al que le corresponderá conocer del


Procedimiento Concursal de Liquidación de los Bienes de la Persona Deudora, dentro del
plazo de diez días contado desde la publicación del Acuerdo de Renegociación o del
Acuerdo de Ejecución en el Boletín Concursal.

Las impugnaciones al Acuerdo de Renegociación o al Acuerdo de Ejecución se tramitarán


conforme a las normas del juicio sumario y contra la resolución que se pronuncie no
procederá recurso alguno.

Si se acoge la impugnación al Acuerdo de Renegociación o al Acuerdo de Ejecución el


tribunal, de oficio y sin más trámite, dictará la Resolución de Liquidación de los bienes la
Persona Deudora en la misma resolución que acoge la impugnación.

Si el Acuerdo de Renegociación o el Acuerdo de Ejecución han sido impugnados y las


impugnaciones han sido desechadas, la Superintendencia declarará finalizado el
Procedimiento Concursal de Renegociación de la Persona Deudora, conforme a lo
establecido en el artículo 268 de esta ley.

El Acuerdo de Renegociación o el Acuerdo de Ejecución, regirá no obstante las


impugnaciones que se hubieren interpuesto en su contra. Sin embargo, si ellas fueren
interpuestas por acreedores que representen en su conjunto a lo menos el 30% del pasivo,
el acuerdo impugnado no producirá efectos hasta que la impugnación sea desestimada por
sentencia firme y ejecutoriada.

En el caso anterior, los actos y contratos ejecutados o celebrados por el Deudor en el


tiempo que medie entre el Acuerdo de Renegociación o el Acuerdo de Ejecución y la fecha
en que queda ejecutoriada la resolución que acoja las impugnaciones, no podrán dejarse sin
efecto.

2. El Procedimiento de Liquidación de la Persona Deudora

a) Liquidación voluntaria de la Persona Deudora


La Ley 20.720 consagra un régimen residual que deja de lado la vía administrativa ante la
SIR y donde la Persona Deudora opta por someterse a un camino concursal similar al
regulado para la Empresa Deudora, es decir el impulso de la insolvencia lo asume el propio
deudor.

En principio es difícil concebir que una Persona Deudora prefiera una Liquidación Voluntaria
a un Procedimiento de Renegociación, pero el ordenamiento debe igualmente permitir esa
decisión.

Art. 273: Contempla requisitos – menores a los previstos para el caso de la Empresa
Deudora, y por tanto menos gravosa – a efectos de abordar la liquidación voluntaria:

“Toda Persona Deudora podrá solicitar al tribunal competente la liquidación voluntaria


de sus bienes acompañando los siguientes antecedentes:

1° Lista de sus bienes, lugar en que se encuentren y los gravámenes que les afecten;

2° Lista de los bienes legalmente excluidos de la Liquidación de los Bienes de la Persona


Deudora;

3° Relación de los juicios pendientes con efectos patrimoniales, y

4° Estado de deudas, con nombre, domicilio y datos del contacto de los acreedores, así
como la naturaleza de sus créditos”.

La condición menos gravosas de dicha solicitud queda expuesta por la circunstancia de no


encontrarse en la obligación de señalar la nómina de sus trabajadores, en el entendido
que, por su naturaleza, existiría una evidente dificultad conciliadora entre los atributos
que engloban a la Persona Deudora y la esencia de la relación laboral bajo subordinación
y dependencia. Algo similar se sustenta en la liberación de los antecedentes contables y la
necesidad de concurrencia de representantes legales.

Formula de realización de los bienes: es similar a la establecida para la liquidación de la


Empresa Deudora, razón por la cual el legislador se remite a las regulaciones que en lo que
proceda, sea aplicable a este tipo de deudores.

Algo similar acontece en materia de Junta de Acreedores, determinación del pasivo, entre
otras.

b) La liquidación forzosa d la Persona Deudora


Tratándose de la liquidación forzosa, la mayor diferencia entre ambos procedimientos recae
en las causales: respecto a la Persona Deudora existe una sola causal, idéntica en su
redacción a lo prevenido en la causal N° 2 del artículo 117 de la ley, es decir, una
presunción de insolvencia basada en la existencia de títulos y sus correspondientes
ejecuciones.

“2) Si existieren en su contra dos o más títulos ejecutivos vencidos, provenientes de


obligaciones diversas, encontrándose iniciadas a lo menos dos ejecuciones, y no hubiere
presentado bienes suficientes para responder a la prestación que adeude y a sus costas,
dentro de los cuatro días siguientes a los respectivos requerimientos.”

De cualquier modo, la procedencia de esta única causal dependerá de que no se haya


declarado la admisibilidad del Procedimiento Concursal de Renegociación al cual pudo
haberse acogido.

De esta forma, nuestro ordenamiento concursal privilegia o favorece, la instancia


administrativa voluntaria, haciendo más difícil arrastrar forzadamente al deudor a la sede
jurisdiccional, debiendo cumplirse un requisito más exigente que el aplicable para la
Empresa Deudora. Con todo, esta única opción era necesaria: no parece razonable excluir
del todo a la Persona Deudora del alcance de la judicatura, menos aún cuando la causal que
se ha consagrado es ilustrativa de una situación crítica que, si bien puede ser solucionada
en el tiempo, permite configurar una hipótesis falencial innegable.

En los demás aspectos, hay remisión expresa a las disposiciones atingentes a la Empresa
Deudora, por lo que nos centramos en ellas.

Capítulo VII: Insolvencia Transfronteriza* (Los capítulos VI y VIII, correspondientes a Acciones Revocatorias y
Delitos Concursales, no fueron incluidos por no haber sido evaluados como materia departamental)

1. Regulación vigente hasta la fecha de dictación de la Ley 20.720

Dado que el comercio y las inversiones internacionales constituye, hoy por hoy, la regla
en materia económica, poco a poco las legislaciones concursales más modernas han ido
adoptando normativas sobre insolvencia tendientes a regular dichas situaciones, es
decir, aquellos casos en que la quiebra o concurso de un deudor trasciende las fronteras
o límites territoriales del país en que se declaró la apertura del procedimiento, con el
objeto de involucrar a sus acreedores y sus bienes situados en el extranjero.
El Libro IV del Código de Comercio no contempla al respecto, reglas relativas a
supuestos de insolvencia transfronteriza, salvo las normas sobre notificación al
acreedor extranjero, contenidas en su Art. 52 numeral 7;

“Sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 169 del Código de Procedimiento Civil, la


sentencia definitiva que declare la quiebra contendrá, además: (…)

7° La orden de notificar, por carta aérea certificada, la quiebra a los acreedores que se
hallen fuera de la República, y mandarles que dentro de plazo establecido en el número
anterior, aumentado con el emplazamiento correspondiente que se expresará en cada
carta, comparezcan en juicio con los documentos justificativos de sus créditos, bajo
apercibimiento indicado en el número precedente; (…).”

Ahora, sin perjuicio de lo anterior la materia ya se encontraba parcialmente recogía


en el Libro IV, Título IX de la Convención de Derecho Internacional Privado (Código
Bustamante), que ha sido ratificada por Chile en 1933.

Al respecto la Convención la regulación temática en 8 artículos diseminados en 3


capítulos:

- La unidad de la quiebra o concurso


- La universalidad de la quiebra o concurso y sus efectos
- El Convenio y la rehabilitación

Sin embargo la misma normativa reconoce a su vez los siguientes problemas:

a. Nuestro país ratificó la Convención con reserva general, lo que hace siempre
necesario, coordinar y verificar sus normas con el derecho interno, de modo que frente
a un conflicto o desacuerdo entre una normativa y otra, siempre prevalecerán las
disposiciones de la legislación nacional.

Así por ejemplo parece discutible la aplicación del Art. 415, que consagra la pluralidad
o territorialidad de la quiebra disponiendo que si una persona o sociedad tiene
establecimientos mercantiles en más de un Estado puede haber respecto de ella tantos
juicios de procedimiento preventivos y de quiebra como establecimientos mercantiles.
Esto, entre otras cosas significaría una contraposición a la universalidad del concurso –
traducida en la indivisibilidad que se crea con la respectiva declaratoria entre el deudor
y sus acreedores, en todos los bienes y obligaciones del primero – contenida en el
artículo 2° del Código de Comercio.
b. El Código Bustamante, atendida su normativa de tratado internacional, sólo produce
efectos en relación a otros estados signatarios de la propia Convención, lo cual implica
una serie de deficiencias prácticas en la aplicación de sus reglas, traduciéndose lo
anterior especialmente en una triple carga para nuestro poder judicial por cuanto
además de revisar si la norma a aplicar para el caso transfronterizo es procedente
conforme a la reserva general, deberá también distinguir si el país de donde proviene
la solicitud de procedimiento concursal materia de requerimiento - vía exequátur –
adoptó la Convención de Derecho Internacional Privado; y si lo hizo, además deberá
distinguir si fue con o sin reservas, las cuales a su vez deberán verificarse, para dar curso
progresivo a la solicitud, en su contenido y extensión.

c. La necesidad de que las resoluciones dictadas por tribunales extranjeros deban


someterse necesariamente al trámite de exequátur para efectos de aplicarse en Chile,
implica una evidente y consecuente dilatación en sus efectos, restando eficiencia a los
procedimientos concursales, y en definitiva tasas de recuperación para todos los
involucrados.

d. Respecto a las acciones y derechos reales, su Art. 420 dispone que “Continuarán
sujetos no obstante la declaración de quiebra o concurso, a la ley de la situación de
las cosas a que afecten y a la competencia de los jueces del lugar en que estas se
encuentren”. Esto sin entrar en detalle podría impedir el cumplimiento de sentencias
extranjeras sobre bienes situados en Chile, en cuanto podría entenderse que tales
bienes queda sometidos exclusivamente a la ley chilena y, por tanto, a la jurisdicción
nacional sin posibilidad de exequátur.

e. Finalmente tampoco quedan claros ciertos aspectos básicos acerca de la protección


de los acreedores nacionales frente a los deudores y procedimientos extranjeros,
como son las notificaciones, la realización de los bienes, la forma en que deben pagarse
y hacer efectivo su crédito, entre otros.

2. Necesidad de contar con una normativa que regule los supuestos de insolvencia
transfronteriza y propuesta a partir de la Ley Modelo de UNCITRAL

La Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional creo en


1997 mediante resolución 52/158 una Ley Modelo sobre insolvencia transfronteriza
con el objeto de ayudar a los países a dotar a su régimen de la insolvencia de una
normativa moderna, equitativa y armonizada para abordar con más eficiencia los casos
de procedimientos transfronterizos relativos a deudores que se encuentres en graves
apuros financieros o que sean insolventes.
Desde aquella fecha ha sido puesta a disposición de los Estados para su adopción,
siempre con la finalidad de simplificar y facilitar, mediante la unificación y armonización
de marcos normativos jurídicos mercantiles, la actividad comercial y las inversiones
internacionales. A la fecha un total de 20 países, incluyendo a Chile, han adoptado la
referida Ley Modelo.

Con la incorporación de un texto uniforme, se pretende asegurar la celeridad y


transparencia procesal, así como la certeza jurídica y una claridad respecto de las
acciones y medias aplicables y los efectos resultantes de los distintos procedimientos
donde se aplique la citada normativa; Dicha uniformidad resulta indispensable a la
hora de aplicar en los distintos regímenes jurídicos normas tendientes a una
coordinación judicial y administrativa.

3. Aspectos generales y principales de instituciones de actúan

a) Objeto

El objetivo de esta normativa internacional es permitir una coordinación y


cooperación tanto judicial como administrativa entre los tribunales y órganos que
intervienen en un procedimiento de insolvencia, que adquiera la calidad de
transfronterizo.

Esto permitirá mayor seguridad jurídica en el comercio y las inversiones


internacionales, protegiendo los intereses de la totalidad de los acreedores y de los
demás interesados, inclusive el deudor.

b) Ámbito de aplicación

La ley transfronteriza que ahora está contenida en el Capítulo VIII de la Ley 20.720,
entra en aplicación en las siguientes situaciones:

1) Cuando un tribunal o representante extranjero solicita asistencia a los


tribunales u otros organismos chilenos involucrados en los
procedimientos concursales (Superintendencia de Insolvencia y
Reemprendimiento o administradoras concursales).

2) Cuando se solicite asistencia en un Estado extranjero, en relación a n


procedimiento concursal que se esté tramitando con arreglo a la Ley de
Reorganización y Liquidación de Activos de Empresas y Personas u otras
formas especiales relativas a la insolvencia.
3) Cuando se estén tramitando simultáneamente y respecto de un mismo
deudor procedimientos concursales en Chile y el extranjero y,

4) Cuando el acreedor u otros interesados extranjeros soliciten la apertura


de un Procedimiento Concursal en Chile con arreglo a las reglas
generales de la ley.

Sobre el respecto es preciso señalar en primer lugar, que la piedra angular, que sustenta el
ámbito de aplicación de esta Ley Modelo, es la noción de “Procedimiento extranjero” por
la sencilla razón de que gracias a ella se describen las situaciones a las cuales se aplican las
reglas uniformes.

“a) Por "procedimiento extranjero", el procedimiento colectivo, ya sea judicial o


administrativo, incluido el de índole provisional, que se tramite en un Estado extranjero con
arreglo a una ley relativa a la insolvencia y en virtud del cual los bienes y negocios del deudor
queden sujetos al control o a la supervisión del tribunal o representante extranjero, a los
efectos de su reorganización o liquidación;”

En segundo lugar, cabe destacar que el legislador también innovó respecto de la


competencia del órgano llamado a conocer del Procedimiento. Como regla general
mantiene como tribunal natural al del domicilio del deudor, en línea con las disposiciones
procesales generales de la Ley 20.720.

Sin embargo, puede darse el caso de que el deudor en Chile no tenga su domicilio, sino que
únicamente mantenga bienes dentro del país, encontrando entonces en tal hipótesis una
laguna jurídica que fue superada legislativamente, al establecerse una competencia
múltiple respecto de aquellos tribunales en cuyos territorios jurisdiccionales estuvieren
situados los bienes del deudor en Chile.

Finalmente se reconoce competencia para conocer de las solicitudes de reconocimiento a


los tribunales arbitrales que se encontraren conociendo del procedimiento en Chile, así
como a la SIR, para el caso en que un procedimiento concursal de renegociación del deudor
se encontrare abierto. Sobre este último punto, conviene señalar que de todas formas estas
instituciones carecen de facultad de imperio, con lo cual todo reconocimiento resulta inútil,
por lo que a ambas instituciones les será solícito una vez tenidas las solicitudes, acompañar
los antecedentes al tribunal ordinario competente, para sea este quien decrete finalmente
el reconocimiento del procedimiento.

c) Igualdad de Acreedores
Hasta antes de la entrada en vigencia de la Ley 20.720 podía darse el injusto jurídico
de que un mismo acreedor pudiera verificar, y cobrar su crédito más de una vez, al
tratarse de procedimientos de insolvencia llevados respecto a un mismo deudor en
Chile y en el exterior.

La nueva ley establece una igualdad de derechos tanto para los acreedores chilenos
como para los extranjeros, quienes se sujetarán al orden de prelación de créditos
contenidos en el Código Civil. Respecto a los pagos en procedimientos paralelos, se
establece que el acreedor que haya recibido un pago parcial en un procedimiento
llevado en un Estado extranjero, no podrá percibir un nuevo pago por ese mismo
crédito en un procedimiento concursal chileno, tratándose del mismo deudor,
mientras los demás acreedores de su misma clase o categoría reciban su pago.

d) Representación de Procedimientos nacionales en el extranjero

Con el objeto de mantener una fiscalización y supervigilancia permanente en todos


los procedimientos concursales, la ley establece que la SIR será el órgano legitimado
para actuar con un Estado extranjero, en representación de un procedimiento
abierto en Chile, sin perjuicio de la facultad de poder delegar esta legitimación en
el administrador concursal que esté conociendo del procedimiento en particular,
correspondiéndole a este último la responsabilidad consecuente en que pudiere
incurrir en el ejercicio de sus funciones.

e) Reconocimiento de un Procedimiento extranjero en Chile

El representante extranjero que haya sido nombrado como tan en un


procedimiento extranjero, podrá solicitar – acreditando su calidad de tal – el
reconocimiento de dicho procedimiento frente a los tribunales chilenos
competentes. A partir del reconocimiento de un procedimiento extranjero, o
incluso a partir de su sola solicitud (dependiendo de la calidad del procedimiento),
en tribunal competente puede adoptar medidas tendientes a suspender toda
ejecución de bienes del deudor, o encomendar al mismo representante u a otra
persona designada por el tribunal, la administración de todos o parte de los bienes,
entre otras medidas.

Además, a partir del mismo reconocimiento, el representante extranjero estará


legitimado para entablar las acciones revocatorias concursales reguladas en el
Capítulo VI de la Ley 20.720.

Finalmente es preciso recalcar que la figura del representante extranjero se


presenta como una institución fundamental para la tramitación del procedimiento
regulado por el capítulo VIII de la Ley 20.720, toda vez que dicha figura no es más
ni menos que el gatillante del procedimiento transfronterizo, cobrando especial
relevancia al momento de la dictación de las medidas provisionales, una vez
reconocido el procedimiento, por cuanto será – por regla general – quien designe
el juez para administrar los bienes del deudor, pudiendo superponerse así, la figura
del liquidador o del veedor, los individuos naturales para llevar a cabo esas labores.

f) Cooperación y comunicación entre tribunales y representantes extranjeros

La cooperación, que puede ser judicial como administrativa, se hará ya


directamente o por conducto de los administradores concursales.

Además el tribunal chileno competente estará facultado para ponerse en


comunicación directa con los tribunales o representantes extranjeros para recabar
información o asistencia directa de los mismos. Regla similar se aplica respecto de
los administradores concursales.

Para el caso judicial la comunicación se hará por cualquier medio que el tribunal
competente considere oportuno, y la cooperación se materializará mediante el
nombramiento de una persona u órgano que actúe bajo dirección o supervisión del
tribunal competente, además de coordinar la administración y supervisión de los
bienes y negocios del deudor.

Si se tramita más de un procedimiento extranjero respecto de un mismo deudor, el


tribunal competente igualmente procurará cooperación y coordinación entre los
procedimientos y los órganos involucrados.

Sin perjuicio de lo anterior, cabe hacer presente que la normativa contenida en el


Capítulo VIII de la Ley 20.720, contiene resguardos necesarios para hacer prevalecer
nuestra normativa nacional y compromisos internacionales; a saber:

- El artículo 302 dispone que en caso de conflicto entre este capítulo y una obligación
del Estado de Chile nacida de un tratado u otra forma de acuerdo en el que Chile sea
parte como uno o más Estados donde se estén tramitando los procedimientos
extranjeros, prevalecerán las disposiciones de ese tratado o acuerdo; y

- El artículo 307 dispone que lo dispuesto en el referido título no impedirá que el


tribunal competente y la SIR se nieguen a adoptar una medida específica, dictada
por un tribunal extranjero manifiestamente contraria al orden público nacional.

4. Ámbito de aplicación y resumen de procedimiento


Retomando lo anterior tenemos que un procedimiento de insolvencia transfronterizo es
aquel en que:

i. El deudor tiene bienes en más de un Estado, o


ii. Alguno de los acreedores del deudor se encuentra en el Estado donde se está
tramitando el procedimiento de insolvencia.

Estas dos hipótesis nos ponen en cuatro supuestos de acción distintos:

 Que se solicite asistencia o reconocimiento respecto de un procedimiento extranjero


desde el extranjero hacia Chile; como se ha señalado todo se inicia con la sola
presentación de solicitud de reconocimiento extranjero por parte del representante
extranjero – quien debe actuar mediante abogado habilitado para el ejercicio de la
profesión -, conforme lo dispone el Art. 314.

Paralelamente está facultado para eventualmente también solicitar la dictación de una


serie de medidas precautorias para el mejor resultado de los intereses de los
involucrados en el procedimiento, hasta que se resuelva la solicitud de reconocimiento
presentada ante el tribunal o autoridad competente.

Una vez resuelta la solicitud, se procederá a decretar una serie de medidas que pueden
ser “automáticas” o “facultativas” para el tribunal, dependiendo si la calificación del
procedimiento en el extranjero se considera como principal o no principal, todo lo
anterior conforme a la ubicación del centro de sus principales intereses que tenga el
deudor.

Reconocido el procedimiento, el representante extranjero puede comunicarse


directamente con su par chileno, con el objeto de recabar información adicional
respecto de un procedimiento relativo a la insolvencia que se esté llevando en su país,
o también para coordinar varios procedimientos que se estén tramitando respecto de
un mismo deudor.

Finalmente, los acreedores extranjeros siempre podrán participar o solicitar la apertura


de los procedimientos concursales regulados por la Ley 20.720, conforme a las reglas
generales.

 Que se solicite asistencia o reconocimiento de un procedimiento concursal desde


Chile hacia el extranjero.
Respecto a esta hipótesis se prevé la posibilidad de que la SIR – que tiene la facultad
legal de delegar su legitimación activa en el administrador concursal del procedimiento
mismo – actúe en el extranjero en representación de un procedimiento abierto en Chile,
cuando este adquiera el carácter de transfronterizo. También podrían los tribunales
chilenos comunicarse con sus pares extranjeros, con el objeto de recabar mayor
información respecto de un procedimiento abierto en Chile o, bien, para coordinar
varios procedimientos respecto del mismo deudor.

Cabe señalar que todo lo anterior solo será procedente en la medida que la normativa
extranjera lo permita, por cuanto el Capítulo VIII de la Ley 20.720, no establece normas
de reciprocidad, por lo que eventualmente, y en el caso de que los órganos extranjeros
no permitan estos medios de comunicación, deberá hacerse por medio de los
procedimientos procesales regulares, esto es, mediante exhortos y exequátur
internacionales.

 Que existan procedimientos paralelos respecto de un mismo deudor, y es necesario


coordinar las medidas pertinentes para llevar dichos procedimientos de forma fluida.

 Que existan acreedores en el extranjero, y requieren participar en un procedimiento


abierto en Chile, o en su defecto, abrir un procedimiento concursal conforme a las
causales objetivas de la Ley 20.720.