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¿Qué es la quiebra?

Es una situación jurídica donde una persona física o moral se muestra incapaz de
cumplir con sus obligaciones financieras por carecer de los recursos económicos
necesarios para hacerlo. Cuando la entidad física o moral no puede cumplir con
sus acreedores, puede apelar al recurso jurídico de la quiebra.

Aquel que se declara en estado de bancarrota se le denomina fallido. El fallido


emprende un juicio en el que se examina cuidadosamente su situación y se
determina si realmente es incapaz de cubrir sus deudas y cumplir con sus
obligaciones económicas. Se evalúan y analizan los activos del deudor y, después
de un proceso legal, se establece el estado de quiebra.

Declararse en bancarrota no es un proceso sencillo puesto que no significa


simplemente dejar de pagar las deudas sino encontrarse en un estado general de
insolvencia financiera. Generalmente es el último recurso que se utiliza después
de haber intentado solventar los pagos por todos los medios disponibles.

¿Cómo sucede?

1. Cuando una persona física o moral no cubre sus deudas en los periodos
establecidos, los acreedores tienen la facultad de demandar judicialmente
su pago.
2. Si la demanda judicial no es suficiente, puesto que el deudor cesa
sistemáticamente en el pago de sus deudas por carecer de todo medio
económico para solventarlas, sus acreedores tienen la facultad de solicitar
al juez que sea declarado en quiebra, aunque es más frecuente que sea el
propio deudor quien solicite este proceso legal.
3. El juez estudia cuidadosamente el caso y determina si realmente el deudor
es incapaz de cumplir con sus compromisos financieros.
4. De ser así, la persona es declarada en quiebra o bancarrota.

¿Qué sucede una vez que se ha declarado la quiebra? El deudor, que, como
hemos mencionado, se denomina fallido, pierde la facultad de administrar su
negocio o sus bienes, los cuales son manejados por una entidad denominada
síndico.

Los acreedores tienen que aceptar la incapacidad del fallido para pagarles con
dinero.

Así pues, la reposesión de los bienes del deudor tiene como objetivo cubrir la
deuda en su totalidad o hasta la parcialidad que alcance.

¿Es conveniente buscar el estado de quiebra cuando no podemos pagar


nuestras deudas? La quiebra no es un estado ideal, ni mucho menos. Es un
recurso legal aplicable sólo como última instancia, cuando se demuestra que en
verdad no hay manera de solventar las deudas. Uno de los mayores
inconvenientes de declararse en quiebra es que se asientan registros tanto legales
como de historial crediticio.

Las personas físicas o morales que se declaran en bancarrota adquieren, de


manera inmediata, un registro negativo sobre su capacidad de pago. Se genera
una suerte de “mancha negra” en su expediente, lo que les dificulta conseguir
préstamos futuros en tarjetas de crédito, hipotecas o créditos automotrices.

Así pues, antes de considerar buscar un proceso legal que nos declare en quiebra
debemos:

1. Hacer todo lo posible por cumplir con nuestras obligaciones financieras.


2. Planear nuestra adquisición de compromisos financieros de antemano para
no encontrarnos en una situación donde no podamos pagar.
3. Para no aumentar nuestras deudas, o los intereses que estas generan,
debemos ser cuidadosos también de pagar las cuotas mínimas que se
estipulan en los contratos

Características

Una de las características principales de la quiebra, que la diferencia de otras


situaciones como la suspensión de pagos, es el carácter permanente de la
bancarrota.

Las dificultades de pago serán duraderas por lo que es necesario tomar medidas,
hablamos de una insolvencia definitiva.

Proceso de quiebra

El Código de Comercio regula esta situación en la que, en primer lugar, el


empresario se declara en quiebra y se produce automáticamente el cese de los
pagos a los acreedores.

Durante ese tiempo estos acreedores no pueden desarrollar acciones legales


individualmente para el cobro de las deudas y durante ese plazo, el quebrado
procede a la venta de su patrimonio para hacer frente a las ventas.

Al final, los bienes son repartidos entre el conjunto de los acreedores hasta que la
deuda quede satisfecha. La quiebra puede ser fortuita, culpable o fraudulenta.
La quiebra es una situación jurídica en que la empresa o institución no puede
afrontar los pagos que tiene que realizar porque son superiores a sus activos o
recursos disponibles. Cuando el deudor se encuentra en estado de quiebra se da
lugar a un juicio de quiebras o proceso de concurso en que se examina si se
puede atender a las obligaciones de pago pendientes.

La quiebra es una situación de insolvencia generalizada que permanece en el


tiempo y es susceptible de ser apreciada objetivamente por hechos de indicios de
quiebra, es una situación que se convierte en insalvable y por tanto es la última
opción que debe considerar la empresa.

La declaratoria de quiebra tiene efectos como:

 El deudor queda inhabilitado para administrar sus bienes, pasando a un


interventor judicial o síndico
 Las acreencias a plazo pendiente son inmediatamente exigibles o vencidas
 Se fijan los derechos de los acreedores
 Los acreedores no pueden ejecutar individualmente
 Se acumulan los juicios contra el deudor para el juez que conoce de la
situación

La ley concursal permite negociar con los acreedores a personas físicas para
detener la ejecución de sus bienes por deudas impagadas. La quiebra puede ser
voluntaria, cuando la empresa decide declararse en situación de quiebra,
o involuntaria, cuando la inicia una persona de fuera como puede ser un acreedor.

En caso de quiebra, los trabajadores pueden reclamar los salarios pendientes de


cobrar ante el juzgado para que se acceda al derecho a cobrar por medio de
Fogasa, aunque esto supone un inconveniente porque puede llevar mucho tiempo
así que es mejor negociar con la empresa antes de llegar a esta situación.

Para la empresa esta tampoco es una buena situación, de hecho debería ser su
última opción, por lo que es mejor buscar posibles soluciones y renegociar
condiciones para conseguir mantener la empresa en su actividad normal.