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CÓMO REDACTAR UN ENSAYO

Richard B. Ramsay

Introducción

Un alumno de la Universidad FLET tendrá que escribir cientos de ensayos durante su programa de estudios. Sin embargo, algunos no toman el tiempo para aprender a redactar bien un proyecto, para que sea bien organizado, interesante, y claro. Simplemente escriben rápidamente lo que viene a la mente, quizás con mucha pasión, pero con poca reflexión. Conviene al estudiante dedicar un poco de tiempo, idealmente en las primeras etapas de su carrera, para desarrollar este arte.

El ensayo, para los propósitos de la Universidad FLET, es una forma literaria que analiza un tema específico para informar, explicar, persuadir, defender una opinión, o plantear una inquietud. Es un estilo más serio, formal y académico. No es ficción ni cómico. Tampoco es poesía, sino prosa. Debe hacer una contribución de un nuevo concepto o de nueva información para el lector.

Las siguientes pautas ayudarán a redactar un buen ensayo:

1. Primero, haga la investigación

El alumno debe reflexionar acerca del tema que desea estudiar, y empezar a leer y recolectar la información y las citas. Debe anotar la fuente de su cita o su idea, incluyendo el autor, el título, el lugar de publicación, la editorial, y la página. Puede usar tarjetas, o quizás mejor todavía, escribir en una computadora. Después, debe organizar sus notas en grupos, según tema. Debe desechar lo que no esté relacionado con su tema, por interesante que sea. También debe eliminar lo que sea insignificante, y concentrarse en algunas pocas ideas centrales que apoyan el tema principal del ensayo.

2. Exprese una idea única y propia

Un ensayo debe ser la expresión de una idea del autor, y no simplemente una recopilación de ideas de otros. No es un simple informe de investigación, sino una reflexión propia. Por supuesto, el autor toma en cuenta las ideas de otros, pero utiliza estas fuentes para apoyar su propia teoría, o bien para mostrar el contraste con ideas contrarias.

El autor debe tener algo en mente que él o ella quiere comunicar, enfocado en un solo concepto principal. Por ejemplo, el ensayo podría tener el propósito de convencer al lector que Cristo es suficiente para nuestra salvación, o que Agustín era el teólogo más importante de su época, o que Génesis 3 explica todos los problemas de la humanidad. Las distintas partes del ensayo presentan evidencia o argumentos para apoyar la idea central, para mostrar ideas opuestas (contradictorias), o para ilustrar el punto, pero no presentan nuevos puntos principales.

3. Escriba un título apropiado

El título del ensayo debe comunicar claramente cuál es el tema principal. No debe ser demasiado general, sino debe apuntar al tema específico. Por ejemplo, si se trata de hablar de las consecuencias físicas de la caída en Génesis 3, el título no debe ser “El problema del hombre” o “Génesis 3”, sino “Las consecuencias

físicas de la caída según Génesis 3”. Si el ensayo es tan general que no le corresponde un tema específico, entonces habría que reescribirlo, concentrándose en un punto más limitado.

4. Organice bien sus ideas

Un ensayo debe tener por lo menos tres secciones principales: la introducción, el cuerpo, y la conclusión. La introducción despierta el interés en el tema del ensayo, y explica de qué se trata. El cuerpo es el desarrollo principal del tema, y normalmente tiene varias subdivisiones. La conclusión resume el argumento del ensayo y demuestra lo que el autor considera lo más importante del ensayo.

Un buen ensayo está bien organizado, y las ideas siguen algún orden definido, fácil de captar. El escritor debe imaginar que esté dialogando con el lector, anticipando sus preguntas y sus inquietudes, desarrollando la presentación de tal manera que las conteste. El lector debería poder captar el hilo del argumento con una mirada rápida a la introducción, los títulos de las secciones, y la conclusión.

Hay distintas formas de organizar un ensayo. 1) Si el propósito del ensayo es de informar acerca de algo histórico, puede organizarse en orden cronológico. 2) Si el propósito es de analizar un concepto filosófico, puede explicar primero las raíces históricas, después las formas en que se expresa actualmente, y finalmente el enfoque bíblico acerca del concepto. 3) Si el autor desea persuadir al lector de su punto de vista de algo, puede usar la lógica, presentando primero una premisa, después una segunda premisa, y finalmente la conclusión lógica. (a. Todos los hombres morirán. b. Sócrates es un hombre. c. Sócrates morirá.) 4) Para despertar una inquietud, podría presentar las distintas dimensiones de un problema, escalando cada vez hacia algo más preocupante. 5) Se pueden usar ilustraciones para demostrar alguna verdad, organizándolas para apuntar a la idea central en forma de un reloj, en que las manos apuntan siempre hacia el centro. 6) Si el propósito es de explicar una idea nueva, podría primero comparar la idea con otras ideas similares, y después mostrar el contraste con las mismas ideas similares. 7) Se puede analizar un fenómeno, mostrando primero las causas, y después los efectos. 8) Se puede explicar nueva información, dando definiciones y clasificaciones. Hay muchas formas, pero el escritor debe decidir cómo lo va a organizar y ser consecuente con su plan. Debe escribir en forma consciente, y no al azar.

Haga un buen bosquejo para asegurar buena organización. El ensayo debe tener divisiones principales, con subdivisiones que contienen ideas subordinadas al tema de la división mayor. Las divisiones principales deben estar en paralelo, distintas pero iguales en importancia. De igual manera, las subdivisiones deben estar en paralelo, distintas pero iguales en importancia.

El sistema tradicional de enumeración es de usar números romanos para las divisiones principales, letras mayúsculas para las primeras subdivisiones, y números árabes para las segundas subdivisiones. Por ejemplo, un posible bosquejo de la Carta a los Romanos sería así:

La carta a los romanos

I. Doctrina

A. El pecado

1. La ira de Dios contra el pecado

2. Todos los hombres son pecadores

B. La justificación por la fe

C. La santificación por la fe

D. La seguridad eterna

II. Exhortaciones prácticas

A.

El amor

C.

La sumisión a las autoridades

etc.

La introducción al ensayo no tiene número o letra, tampoco la conclusión. Introducción

I.

A.

 

1.

2.

B.

II.

III.

Conclusión

Vea el artículo, “Pautas para un buen bosquejo” para aprender más acerca de este aspecto. Vea también el libro de María Teresa Serafini, Cómo se escribe, para aprender a organizar bien las ideas.

5. Ocupe buenas transiciones

El lector necesita ver las relaciones entre los distintos puntos. Puede ser claro para el escritor por qué deja de hablar de una cosa y empieza a hablar de otra, pero el lector necesita ser guiado en el proceso. Por ejemplo, si el ensayo presenta argumentos en contra de la teoría de la evolución, posiblemente quisiera explicar pasajes bíblicos primero, y después mostrar argumentos científicos. El autor debe preparar al lector para este cambio con algún comentario como, “Ahora que hemos visto la evidencia bíblica, seguiremos con la evidencia científica.” Podría parecer obvio, pero nunca debemos suponer que el lector esté siguiendo con toda la atención necesaria. A veces, el lector está distraído, y tenemos que poner algunos “letreros” en el camino.

Las transiciones se usan de acuerdo con la organización del ensayo. Si está organizado en forma lógica, las transiciones incluirán frases como “por lo tanto…” o “en conclusión…” Si está organizado en forma de comparación y contraste, las transiciones incluirán frases como “al contrario” o “de la misma manera”. Si el ensayo es cronológico, se usarán frases como “primero”, “segundo”, “a continuación” y “finalmente”.

Un ejercicio muy útil para probar la fluidez de un ensayo es leerlo en voz alta. Si se encuentra vacilando antes de seguir con una frase o una palabra, debe modificar el texto para que sea más fácil de captar la idea. Si resulta fácil anticipar la próxima frase, está bien escrito.

6.

Escriba buenos párrafos

El párrafo es la unidad clave de un ensayo. Revise cada párrafo para asegurarse de que:

1) Todas las oraciones del párrafo tratan el mismo tema. 2) La idea central del párrafo está en la primera o en la última oración. 3) Las demás oraciones contribuyen al tema central del párrafo, o apoyan, o muestran contraste, o dan ilustraciones.

No tenga cuidado en eliminar oraciones que no estén relacionadas con el tema del párrafo. Posiblemente estén mejor en otro párrafo, o quizás deba empezar un nuevo párrafo.

Vea el artículo “Pautas para escribir un buen párrafo” para aprender más acerca de este aspecto.

7. No use demasiado las citas bíblicas

Un buen ensayo no debe citar pasajes bíblicos largos, simplemente para llenar las páginas requeridas. Una cita bíblica más de 10 versículos es demasiado larga. En el caso de referirse a un texto tan largo, es mejor solamente poner la referencia bíblica. Además, el ensayo no más de un 25% del ensayo debe tener citas bíblicas. Por supuesto, el argumento debe estar basado en la Biblia, pero si hay muchas citas, el autor debe simplemente poner las referencias para algunas, para reducir estas a un 25% del contenido del ensayo.

8. Indique sus fuentes

Cuando el autor utiliza ideas de otras fuentes, es absolutamente necesario indicar cuáles son esas fuentes. Si el autor no lo hace, da la impresión de que las ideas citadas sean de él, lo cual no es honesto, y se le llama “plagio”. Cuando el autor ha leído libros o artículos, y está expresando en su ensayo las ideas que encontró en ellos, aunque no sea una cita directa, debe poner un número de referencia 1 , y una nota al pie de la página, con la información del texto, usando el siguiente formato:

1 Autor [nombre primero, después apellido], Título del libro [en letra cursiva] (lugar de publicación: editorial, año) [entre paréntesis, usando los dos puntos y coma, tal como aparece aquí], la página, o páginas citadas.

Ofrecemos el siguiente ejemplo:

1 Federico García Lorca, Bodas de Sangre (Barcelona: Ayma, S.A., 1971), p. 95.

Vea Mario Llerena, Un manual de estilo, para otros posibles tipos de nota, por ejemplo cuando hay varios autores, o cuando la cita es de un artículo de una revista.

Cuando cita es textual, debe estar entre comillas, y también debe poner una nota al pie de la página con la información de la fuente.

9. Incluya una bibliografía

Al final del ensayo, se debe incluir una bibliografía, una lista de todos los libros y artículos utilizados por el autor en su investigación. El formato para la bibliografía es un poco distinto del formato de la nota al pie de página. Un ejemplo:

García Lorca, Federico. Bodas de Sangre. Barcelona: Ayma, S.A., 1971.

Note que el apellido va delante del nombre, no se indican las páginas, y la puntuación es distinta.

10. Use buena ortografía y gramática

El ensayo debe ser bien escrito, con buena ortografía, puntuación y sintaxis. Si tiene muchos problemas, debe estudiar un curso de gramática y ortografía. FLET es una UNIVERSIDAD, y por lo tanto, exigimos un nivel alto de ortografía, sintaxis y puntuación. Errores comunes son:

Falta de tildes (Si escribe en una computadora, ¡aproveche el chequeo automático!) Oraciones muy largas que deben ser divididas en dos o más oraciones. (Si empieza una idea nueva, debe hacer una nueva oración.) Párrafos con una sola oración. (Si hay una sola oración, debe ponerla en otro párrafo, o simplemente eliminarla, si no hay suficiente que decir con respecto al tema.)

Vea Manual de estilo por Mario Llerena, y los libros de Larousse, Ortografía, y Gramática, para aprender más acerca de estos aspectos.

Conclusión

No hay una sola manera de escribir un ensayo, y no hay reglas fijas. Sin embargo, hay pautas que ayudan a comunicarse mejor. Si el autor realmente desea comunicar algo importante, estará dispuesto a redactar su ensayo con mucho esfuerzo. Probablemente el desafío más grande es el de escribir claramente. Leer el ensayo no debe ser una tarea difícil, sino cómodo y agradable. Cuánto más trabajo invierte el escritor, menos trabajo le cuesta al lector.

Nota:

Recuerde que para la tarea del ensayo de este curso, hay algunas exigencias especiales:

a. El tema debe ser bíblico o teológico.

b. Debe contener entre 10 y 15 páginas de largo, incluyendo la bibliografía y el título.

c. Debe ser un trabajo original del estudiante, y se debe indicar con citas, notas de referencia y bibliografía

las fuentes del contenido utilizado.

d. El alumno debe seguir las pautas de formato y estilo aprendidas en los materiales estudiados en este

curso.

e. En general, debe reflejar los conocimientos adquiridos en las tareas del curso. 1

1 Richard B. Ramsay, Cómo se escribe (Guía de estudio) (Miami, FL: Laurel University, 2004).

PAUTAS PARA ESCRIBIR UN BUEN PÁRRAFO

Richard B. Ramsay

Contenido:

Ortografía Estructura de oraciones Características de un buen párrafo Organización de párrafos

Para escribir bien, es imprescindible desarrollar el hábito de organizar buenos párrafos. Según María Teresa Serafini, «Los párrafos desempeñan en el texto la misma función de las pilastras en una casa:

constituyen la estructura de la construcción» (Cómo se escribe, México: Paidós, p. 131). 2 El párrafo ayuda al lector a seguir con mayor facilidad el hilo de pensamiento. Cuando él ve un nuevo párrafo, sabe que hay un nuevo tema. Si el párrafo está bien organizado, el lector captará la idea rápidamente.

Como el párrafo está compuesto de oraciones, y las oraciones están compuestas de palabras; por lo tanto, usted debe asegurarse de no tener problemas con la ortografía y con la estructura de las oraciones. Si necesita mejorar la ortografía, gramática, y puntuación, busque en los sitios mencionados abajo (ver «Enlaces») los ejercicios que corresponden a su área de dificultad, y practique hasta que adquiera destreza.

Algunos de los problemas más frecuentes con la ortografía y la estructura de oraciones son los siguientes:

Ortografía:

1. El uso incorrecto de tildes. La tilde se coloca solamente cuando hay una excepción a la acentuación normal con el tono de voz. De otra forma, no se necesita la tilde, porque el lector sabe instintivamente cómo se pronuncia la palabra.

a. Las palabras que terminan en una consonante (excepto «n» o «s») normalmente se pronuncian con el acento en la última sílaba:

Cuando la palabra se pronuncia así, no debe tener tilde.

bondad, sutil, hablar, reloj, capital

Cuando se rompe esta regla, la palabra debe tener tilde para mostrar al lector que se pronuncia de una manera inesperada

árbol, álbum

b. Las palabras que terminan en vocal, en «n» o en «s» normalmente se pronuncian con el acento en la penúltima sílaba.

Cuando la palabra se pronuncia así, no debe tener tilde.

Termina en vocal: toma, come, madre, padre, libro Termina en «n»: toman, comen

Terminan en «s»: tomas, comes, ojos, lunes

Cuando la palabra rompe esta regla normal de pronunciación, debe tener tilde para mostrar al lector que se pronuncia de una manera inesperada.

Termina en vocal, pero no se acentúa en la penúltima sílaba:

tomé, comí, libró, periódico, artículo Termina en «n», pero no se acentúa en la penúltima sílaba:

religión, huracán Termina en «s», pero no se acentúa en la penúltima sílaba:

cortés, danés

c. Las palabras de una sola sílaba normalmente no tienen tilde, porque ya se sabe que el acento tiene que pronunciarse sobre la única sílaba. Observe algunas palabras que a menudo se escriben incorrectamente con tilde, pero que no deben tener tilde:

fue, vio, dio

Sin embargo, hay excepciones; algunas palabras de una sílaba se escriben con tilde para distinguirlas de su contraparte que tiene un significado diferente.

él (versus el), sé (versus se), sí (versus si), más (versus mas)

OJO: ¡Las mismas reglas se aplican a palabras escritas en mayúsculas!

(Reglas

http://www.lclark.edu/~benenati/silabacento/acentosreglas.html)

y

algunos

ejemplos

2. El uso de «a» cuando debe ser «ha».

sacados

de:

«A» es una preposición: «Fui a París.» «Ha» es un verbo, usado normalmente con otro verbo en tiempo perfecto: «Él ha salido.»

3. El uso incorrecto de «haber».

Cuando se usa en forma impersonal, es siempre singular.

Había muchas personas presentes. Hubo mil estudiantes.

Cuando se usa con otro verbo, es singular o plural, dependiendo del sujeto.

El hombre ha comprado un vehículo nuevo. Las señoras han venido a la reunión para expresar su gratitud. Los magos habían buscado la estrella.

4. El uso incorrecto de mayúsculas.

Las mayúsculas se usan para:

1)

2) nombre propios o de instituciones («Su nombre es Miguel. Trabaja en el Museo de

la primera palabra de una oración («Este es un ejemplo»).

Bellas Artes.»)

3)

títulos de respeto y cortesía (Dios, Sumo Pontífice).

Las mayúsculas NO se usan para días, meses, estaciones:

lunes, febrero, otoño

Estructura de oraciones:

1. Oraciones muy largas que deben ser divididas en dos oraciones o más. El lector fácilmente se confunde y tiene que leer y releer una oración así.

Por ejemplo, podríamos reescribir un párrafo del libro de Donald Demaray, Introducción a la Biblia, como si fuera una sola oración:

Las conquistas de Alejandro Magno a partir de 334 A.C., año que desembarcó en Troas, hasta su muerte en Babilonia en 323, resumen la época de la introducción del pensamiento griego en las tierras bíblicas, sus conquistas trastrocaron la vida en el Cercano Oriente, y la cultura helenística se difundió rápidamente por todos esos países, el griego koiné (véase «Antiguos manuscritos y versiones») llegó a ser el idioma aun de los judíos, pues Alejandro fue un conquistador de lengua griega, el comercio internacional progresó vigorosamente bajo el nuevo clima cultural y político.

Es mucho más fácil de leer cuando está dividido en varias oraciones, tal como aparece en el siguiente texto:

Las conquistas de Alejandro Magno a partir de 334 A.C., año que desembarcó en Troas, hasta su muerte en Babilonia en 323, resumen la época de la introducción del pensamiento griego en las tierras bíblicas. Sus conquistas trastrocaron la vida en el Cercano Oriente, y la cultura helenística se difundió rápidamente por todos esos países. El griego koiné (véase «Antiguos manuscritos y versiones») llegó a ser el idioma aun de los judíos, pues Alejandro fue un conquistador de lengua griega. El comercio internacional progresó vigorosamente bajo el nuevo clima cultural y político.

2. Oraciones incompletas, sin verbo, o como cláusulas dependientes.

Sin verbo: «Tema importante». Esta frase necesita un verbo para que sea una oración: «El tema es importante».

Cláusula dependiente: «Tema que exige mucho estudio». Esta cláusula tiene que ser conectada con otra cláusula independiente: «La doctrina de la trinidad es un tema que exige mucho estudio».

Las características de un buen párrafo

Un párrafo es un grupo de oraciones acerca del mismo tema, organizadas de una manera coherente.

Un buen párrafo:

2.

Contiene una oración principal que resume el tema del párrafo. Por lo general, es la primera oración, pero también puede ser la última.

3. Está integrado coherentemente. Todas las oraciones tratan el mismo tema. La oración principal resume el tema, y las demás apoyan el tema con ejemplos, explicaciones, argumentos, ilustraciones, o puntos de contraste.

4. Es ordenado. El lector debe seguir fácilmente el hilo de pensamiento del autor.

5. Contiene palabras o frases de transición que guían al lector.

Organización del párrafo

Normalmente la primera oración introduce el tema del párrafo, pero también puede hacerlo la última oración. Esto permite que el lector repase velozmente el contenido de un capítulo. Las demás oraciones deben apoyar el tema, dando ejemplos, argumentos, o de alguna manera explicando el tema en mayor detalle.

Hay distintas maneras de organizar un buen párrafo. María Teresa Serafini, en Cómo se escribe nombra seis posibles clases de organización:

1)

Enumeración

Por ejemplo:

La Biblia contiene una gran variedad de estilos literarios. La mayoría de los libros relatan historia. Además, los Salmos y Proverbios exhiben poesía. Cantares es una canción de amor. Los libros proféticos contienen exhortaciones. Los Proverbios son dichos breves de sabiduría. Pablo escribió muchas epístolas a las iglesias. Finalmente, hay literatura apocalíptica llena de simbolismo como Daniel y Apocalipsis.

2)

Secuencia

Por ejemplo:

El Antiguo Testamento relata la historia del pueblo de Israel. Primero, Abram fue llamado a ser el padre de la nación cuando Dios hizo un pacto con él. Después, los hijos de Jacob formaron las doce tribus, que fueron esclavos en Egipto 400 años, y luego salieron a conquistar la Tierra Prometida, Canaán. Finalmente, el pueblo se dividió y fue humillado, siendo llevado a cautiverio. Diez tribus fueron conquistadas por Asiria, y las demás por Babilonia.

3)

Comparación / contraste

Hay diferencias importantes entre el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. Los dos apuntan al mismo mensaje de salvación en Cristo. Sin embargo, el pueblo de Dios en el Antiguo Testamento veía la ley en primer plano, y la profecía del Mesías era una profecía lejana. Ahora el pueblo de Dios en el Nuevo Testamento ha visto a Jesús y lo ve en primer plano, mientras la ley ahora está en segundo plano.

4)

Desarrollo de un concepto

El panteísmo es una creencia en la unidad de todo ser. Plantea que todo es dios y dios es todo. El término viene de dos palabras griegas: pan y teos. Pan significa todo, y teos significa dios. Según esta escuela de pensamiento, aun las cosas materiales y los animales son divinos. En

otras palabras, ellos consideran que no existe un dios personal y trascendente aparte de la naturaleza.

5)

Enunciado y solución de un problema

El hombre merece la condenación eterna, porque se ha rebelado contra Dios santísimo, quien castigará con justicia todo pecado. Jesucristo es la única solución del problema. Él vino a cumplir perfectamente la voluntad del Padre, y a sufrir el castigo por nuestro pecado. Además, tomó nuestro lugar cuando fue a la cruz, y así compró nuestra salvación y la liberación del castigo eterno. Finalmente, en Su resurrección ganó la victoria sobre la muerte, el pecado y Satanás.

6)

Causa / efecto

El hombre postmoderno es inseguro. En primer lugar, los grandes pensadores han perdido la confianza en la ciencia y en la razón. Además, la situación política mundial es inestable, y el hombre teme que pueda haber una guerra catastrófica en cualquier momento. Para el colmo, los filósofos le dicen que Dios no existe. Todos estos factores obviamente producen miedo.

Podríamos agregar por lo menos una categoría más:

7)

Lógica

Dios encaminará mi enfermedad para el bien. La Biblia dice que, «Sabemos que a los que aman

a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, a los que conforme a su propósito son llamados»

(Romanos 8:28). Yo amo a Dios, y sé que Él me ha llamado a ser Su hijo. Por lo tanto, reclamo Su promesa que mi enfermedad resultará en alguna bendición, aunque yo no entienda exactamente cómo. José es un buen ejemplo: cuando sus hermanos lo vendieron como esclavo

a Egipto, Dios lo «encaminó a bien» (Génesis 50:20), permitiendo que él salvara a su familia de hambre.

EJERCICIOS

1 Marque cada una de las palabras que están escritas CORRECTAMENTE.

a. arbol

b. bondad

c. sutil

d. relój

e. fue

f. vio

g. album

h. religion

i. cortés

Answer

2 Indique las oraciones que están correctamente escritas:

a. El hombre a caído en una trampa.

b. Yo fui ha Chile para enseñar una clase.

c. La profesora ha leído un buen libro.

d. Habían veinte alumnos presentes.

e. Habían comprado dulces para la profesora.

f. María viajó a Colombia para visitar a su familia.

g. Hubo muchas inquietudes acerca del tema.

Answer

3. Marque las oraciones donde las mayúsculas están escritas correctamente.

a. Jorge vive en Caracas, Venezuela.

b. Susana cree en Dios.

c. Él estudia teología en la universidad.

d. Su hermano estudia pedagogía en la universidad de Concepción.

e. En Marzo, cumpliremos siete años de estar casados.

f. Conocí a la Mamá de Angélica.

Answer

4. Indique cuál tiene la mejor estructura:

a. Jorge fue a México para visitar a su familia, su mamá estaba tan contenta de verlo que le preparó una gran fiesta.

b. Jorge fue a México para visitar a su familia. Su mamá estaba tan contenta de verlo que le preparó una

gran fiesta.

Answer

5. Indique el mayor problema que tiene este párrafo:

El Antiguo Testamento relata la historia del pueblo de Israel.

a. Tiene el número incorrecto de oraciones.

b. No tiene oración principal.

c. No hay unidad en el tema de las oraciones.

d. No está organizado en forma coherente.

e. No contiene palabras o frases de transición que guían al lector.

Answer

6. Indique el mayor problema que tiene este párrafo:

El pueblo se dividió y fue humillado, al ser llevado a cautiverio. El Antiguo Testamento relata la historia del pueblo de Israel. Diez tribus fueron conquistadas por Asiria, y las demás por Babilonia. Los hijos de Jacob formaron las doce tribus, que fueron esclavizadas en Egipto 400 años, y luego salieron a conquistar la Tierra Prometida, Canaán. Abram fue llamado a ser el padre de la nación cuando Dios hizo un pacto con él.

a. No tiene el número correcto de oraciones.

b. No tiene oración principal.

c.

No hay unidad en el tema de las oraciones.

d. No está organizado en forma coherente.

e. No contiene palabras o frases de transición que guían al lector.

Answer

7. Indique el mayor problema que tiene este párrafo:

El panteísmo es una creencia en la unidad de todo ser. Plantea que todo es dios y dios es todo. Falta unirse más entre los evangélicos hoy en día. El aborto es uno de los problemas éticos más serios en este siglo.

a. No tiene el número correcto de oraciones.

b. No tiene oración principal.

c. No hay unidad en el tema de las oraciones.

d. No está organizado en forma coherente.

e. No contiene palabras o frases de transición que guían al lector.

Answer

8. Indique la clase de organización que tiene este párrafo:

Hay diferencias importantes entre el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. Los dos apuntan al mismo mensaje de salvación en Cristo. Sin embargo, el pueblo de Dios en el Antiguo Testamento veía la ley en primer plano, y la profecía del Mesías era una profecía lejana. Ahora el pueblo de Dios en el Nuevo Testamento ha visto a Jesús y lo ve en primer plano, mientras la ley ahora está en segundo plano.

a. enumeración o secuencia

b. comparación / contraste

c. desarrollo de un concepto

d. enunciado y solución de un problema

e. causa / efecto

f. lógica

Answer

9. Indique la clase de organización que tiene este párrafo:

Dios encaminará mi enfermedad para el bien. La Biblia dice que, “Sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.” (Romanos 8:28). Yo amo a Dios, y sé que Él me ha llamado a ser Su hijo. Por lo tanto, estoy seguro que mi enfermedad resultará en alguna bendición, aunque yo no entienda exactamente cómo.

a. enumeración o secuencia

b. comparación / contraste

c. desarrollo de un concepto

d. enunciado y solución de un problema

e. causa / efecto

f. lógica

Answer

10.

Indique la clase de organización que tiene este párrafo:

El Antiguo Testamento relata la historia del pueblo de Israel. Primero, Abram fue llamado a ser el padre de la nación cuando Dios hizo un pacto con él. Después, los hijos de Jacob formaron las doce tribus, que fueron esclavizadas en Egipto 400 años, y luego salieron a conquistar la Tierra Prometida, Canaán. Finalmente, el pueblo se dividió y fue humillado, al ser llevado a cautiverio. Diez tribus fueron conquistadas por Asiria, y las demás por Babilonia.

a. enumeración o secuencia

b. comparación / contraste

c. desarrollo de un concepto

d. enunciado y solución de un problema

e. causa / efecto

f. lógica

Answer

Respuestas para los ejercicios:

1. b, c, e, f

2. c, e, f, g

3. a, b, c

4. b

5. a

6. d

7. c

8. b

9. f

10. a

RECURSOS

Textos

Por Gerald Nyenhuis

En este curso algunos recursos de biblioteca son indispensables. Especificaremos algunos:

Cada alumno debe tener a su disposición un buen diccionario (que aun es necesario para leer con provecho la Biblia).

El Diccionario de la Real Academia Española es recomendable, pero suele ser caro, aunque hay algunas ediciones rústicas que tienen precios más razonables. Se publica ahora en dos tomos.

El diccionario de módico precio, de un solo tomo, pero de gran utilidad y de confianza es el Pequeño Larousse. Se especifica el «pequeño» porque hay una edición grande, de muchos tomos, que es excelente, pero representa una inversión que normalmente está más allá de los recursos de los estudiantes de teología.

En casi todas las partes de América Latina hay diccionarios publicados localmente y que se usan en las escuelas, y muchos de ellos son muy buenos diccionarios. Sin embargo, es importante tener un diccionario hecho para el uso en la educación superior. Los diccionarios para la educación primaria, aunque muy buenos en su nivel, no son suficientes para este curso.

También es muy recomendable tener un buen diccionario de sinónimos. Algunos que se venden en las librerías especializadas son excelentes y muy deseables, pero hay muchos más que son útiles. La importancia de estos diccionarios es que, muchas veces, cuando se trata de la precisión del pensamiento es necesario tener la palabra precisa, ya que cada palabra tiene sus propios matices, que pueden ser importantes en la comprensión y la comunicación de una idea. Por ejemplo, «inteligente» y «astuto» son sinónimos, pero las connotaciones son diferentes y no se emplearían con el mismo sentido.

También es un requisito que el alumno tenga una buena gramática de la lengua española. Y aquí también, tenemos que ir por encima de las escuelas primarias y buscar una gramática que no se use como libro de texto de las escuelas. Estos suelen ser «preceptistas», es decir, dan muchas reglas sobre cómo escribir correctamente. Necesitamos más que reglas: necesitamos gramática explicativa, que nos ayude a entender lo que pasa con la lengua y por qué.

Una gramática de muchos años de uso, pero sigue siendo buena es Curso superior de sintaxis española de Samuel Gili y Gayo, publicado por Biliograf S.A. (VOX). Es un libro excelente para aprender lo que es la gramática, tanto como la lengua Española.

Otra, quizás más completa que la que los alumnos quieran, pero indispensable como libro de referencia, es la Nueva gramática de la lengua española; publicada por la Real Académica Española.

Un libro, bastante más reducido que los otros, pero puede servir bien, y a un precio razonable, es Nueva sintaxis de la lengua española, por César Hernández Alonso, y publicado por la colección «Biblioteca Filológica» de Ediciones Colegio de España.

Otro libro, que es muy práctico, aunque no puede sustituir una buena gramática es La fuerza de las palabras, publicado por Selecciones de Reader’s Digest.

Recursos en el Internet:

Compilado por Richard Ramsay

Cada día se aumenta la cantidad de recursos lingüísticos en el Internet, y no pretendemos que esta lista esté completamente al día. Sin embargo, ofrecemos las siguientes direcciones:

Real Academia

http://www.rae.es Un sitio increíblemente útil. Usted se puede conectar con la autoridad máxima de la lengua española. Se puede buscar palabras en el diccionario y hacer consultas de gramática.

Desocupado Lector

Riquísimo sitio con cientos de textos de literatura famosa, desde Homero hasta la época actual. Puede buscar, por ejemplo, los diálogos de Platón, o la historia de Carlos V. Tiene esquemas cronológicos, excelentes ilustraciones, y análisis histórico y literario. También tiene una gramática virtual, bibliografías, índices, y mucho más. http://www.josemsegura.com/

Mediosmedios

¡Excelente sitio con muchos diccionarios, enciclopedias, y manuales de estilo, incluyendo jerga de diferentes países! http://www.mediosmedios.com.ar/Diccionarios.htm

Aula Diez

Ejercicios y cursos interactivos de español. http://www.auladiez.com/ejercicios/index.html

Página de la lengua española.

Artículos acerca de gramática española. También diccionarios. http://www.dat.etsit.upm.es/~mmonjas/manual.html

El Castellano

Artículos con reglas de ortografía, acentuación, puntuación y gramática. http://www.elcastellano.org/gramatic.html

Fuentetaja

Curso de redacción y estilo. (Cuesta 30 Euros matrículo y 60 Euros al mes durante 6 meses.) http://www.fuentetajaliteraria.com/internet/redaccion.htm-presentacion

“Guía para la escritura del ensayo”

Yolanda Gamboa Pautas para escribir un ensayo. http://www.spanish.fau.edu/gamboa/ensayo.pdf

EL BUEN USO DE LAS PALABRAS

Por Les Thompson

Arthur Brisbane, un famoso editor y columnista de periódicos, dijo en cierta ocasión: «Un buen escrito es algo que es más fácil leer que saltar».

La buena escritura es sencilla. Ideas interesantes, expresadas clara y concisamente. El buen autor sabe lo que quiere decir, y con palabras precisas se lanza para llegar directamente a su meta.

Hay una razón —y sólo una— que puede justificar el uso de palabras extrañas y poco familiares: cuando no hay una palabra más sencilla que exprese el significado exacto de lo que se quiere comunicar. Pero de cada diez veces, en nueve de ellas hay una palabra más simple. Si el lector tiene que esforzarse para leer, es que el escritor no ha sabido presentar su mensaje en un estilo claro y fácil.

Debe estar consciente del uso de ritmo en sus oraciones. Una oración corta da expresión de prisa. Una oración larga se parece a uno caminando lentamente. Varíe el largo de las oraciones. Mézclelas lo más que pueda, usando ahora oraciones largas, luego seguidas por cortas y de tamaño intermedio. Esto le da vida a sus conceptos.

No comience cada oración por el sujeto. Rompa el estilo de vez en cuando, poniendo ocasionalmente el sujeto a la mitad de la oración. También, de vez en cuando, deje que el predicado aparezca primero. Pruébese la variedad, úsese el cambio de ritmo. Recuerde que hay muchas formas distintas de expresar el mismo pensamiento. Por eso no se contente siempre con la primera versión que le venga a la mente.

Aquí aparece una línea tomada de un libro. Las otras cuatro las he añadido para mostrar cómo las mismas palabras pueden ser puestas en otro orden. Léalas, ¿puede sentir distintas emociones con cada variación? ¿Cuál prefiere?

El labrador rumbo al hogar recorre su cansado camino. El labrador recorre su cansado camino rumbo al hogar. El labrador recorre rumbo al hogar su cansado camino. Su cansado camino rumbo al hogar el labrador recorre. Rumbo al hogar el labrador recorre su cansado camino.

Evite a todo costo palabras trilladas. Por ejemplo, nosotros los predicadores abusamos de la palabra «bendición». ¿Qué queremos decir con exactitud al usarla? Por ejemplo: «El testimonio fue de mucha bendición.» ¿Qué queremos decir con eso? ¿Que trajo lágrimas a los ojos? ¿Que fue tan impactante que la audiencia se quedó como muda? En otras palabras, en lugar de usar «bendición» como una sombrilla, digamos con exactitud lo que ocurrió.

Yo uso las siguientes herramientas para asegurarme de un buen uso de las palabras: El diccionario de la lengua española de Real Academia Española, Madrid, decimonovena edición; Diccionario ideológico de la lengua española por Julio Casares, Editorial Gustavo Gili, Barcelona; Diccionario Español de sinónimos y antónimos de Federico Carlos Sainz de Robles, cuarta edición, Aguilar, Madrid; y Un manual de estilo por Mario Llerena, LOGOI, Miami. Estos auxiliares están siempre a mi alcance en mi escritorio. Aparte, para consultas más a fondo, tengo la Gran enciclopedia Larousse, Editorial Planeta, S. A., Barcelona (20 volúmenes). Consulto con mucha frecuencia a todas estas fuentes.

HAGA UN ESQUEMA ANTES DE ESCRIBIR

Uno de los obstáculos mentales mayores que confronta un nuevo escritor es dónde comenzar y dónde terminar. La mayoría necesitamos una guía, una especie de mapa de carreteras que nos ayude a alcanzar nuestro destino. Es muy fácil divagar y apartarse del sendero central sin mapa.

Preparar un esquema simplemente nos ayuda a saber por adelantado qué es exactamente lo que se va a decir. Antes de escribir, anote todos los elementos que tengan que ver con el tema. Planifíquelo todo paso por paso. Defina de ante mano las citas de personalidades que desea usar para respaldar sus argumentos.

Si simplemente organiza el material —y sabe de antemano lo que quiere decir— le va a ser mucho más fácil escribir.

Si quiere escribir y continuar haciéndolo, debe estudiar los escritos de los autores cuyas narraciones y artículos le gusta leer. Estúdielos críticamente para aprender qué es lo que hacen. Además, si hay una revista a la cual quisiera contribuir, estudie el tipo de artículos publicados, vea los temas, el estilo periodístico de sus autores. Si los imita, es muy probable que le publiquen sus artículos también. A su vez, hay un dicho muy gastado pero tan cierto que simplemente no se puede ignorar: «La práctica hace la perfección».

BUSQUE UN TÍTULO ADECUADO

Ponerle título a su narración o artículo es algo de extrema importancia. Un título atrayente puede ser el éxito de su trabajo literario, mientras que un título pobre puede condenarlo al fracaso.

¿Qué es exactamente lo que se espera que haga un título? En esencia, su intención es atraer la atención, suscitar interés, crear el deseo de saber más y, por consiguiente, impulsar al que lo mira por casualidad a convertirse en un lector de principio a final de su artículo. Si su título no atrae a los lectores, el tiempo y el esfuerzo que ponga en la escritura habrán sido en vano.

Aquí están las condiciones básicas para un título efectivo:

1.

Asegúrese de que sea un título que esté relacionado con su narración o tema. Vea que haga referencia

a

aquello sobre lo que está escribiendo.

2.

Ocho palabras o menos… nunca más. Hay dos razones. Rara vez un título largo logra resplandecer.

Además, los titulares largos son difíciles de desplegar con efectividad en las páginas de tamaño promedio de las revistas.

3. Haga que su título suene interesante, intrigante, asombroso, retador, provocador de pensamientos, o

«pegajoso» por su aliteración o fraseología.

COMO HACER UNA INTRODUCCIÓN INTERESANTE

Lo que usted diga al principio de la narración, y la forma en que lo diga, será lo que mantendrá interesado al lector o lo espantará. He visto escritores que dedican mucho más tiempo a los tres primeros párrafos que a los treinta o más que venían a continuación.

Comience con una cita, con un relato, con una idea intrigante, con una declaración que llame la atención,

o con una acción emocionante. Comuníquese con su lector en forma rápida y segura por medio de un diálogo que vaya directamente al grano.

Los siguientes ejemplos ilustrarán con exactitud lo que quiero decir. Estudie estos párrafos iniciales con cuidado. ¿Verdad que despiertan su curiosidad? Después de estas introducciones, ¿no se siente con deseos de leer más?

1. Cuando mi esposo colgó el teléfono dijo: «Marcos se nos fue». Yo no me di cuenta del peso de sus

palabras. «Pero si no salen de viaje hasta el viernes —dije—. Su esposa me lo dijo en la iglesia esta mañana.» «Quiero decir que Marcos ha muerto» —dijo mi esposo.

2.

Cuando llevaba sólo seis meses de casada anticipaba con temor el Día de las Madres. Los hijos de mi

esposo recordarían a su hermosa mamá… y su muerte, justamente tres años antes de que yo me uniera a la familia. El segundo domingo de mayo tenía la seguridad de que me sentiría como una usurpadora.

3. Decir que el Superabuelo, como se ha llegado a conocer a Guillermo Vázquez, de 66 años, ganó una

carrera de bicicletas, la más larga que jamás se haya sostenido en Colombia, sería simplificar demasiado las cosas. Porque fueron las extrañas circunstancias bajo las cuales ganó las que lo convirtieron en el ídolo de una nación.

No hay nada excepcional ni brillante en ninguno de estos párrafos iniciales, pero los tres párrafos cumplen los requisitos ya mencionados. Llaman la atención y prometen información interesante en el material que sigue. Y es por lo que usted debería esforzarse también.

EL CUERPO DE SU NARRACIÓN

Habrá momentos, mientras escribe un artículo, en los que se encontrará carente de ideas. Cuando esto suceda, no prolongue demasiado su búsqueda y su agonía. Siga adelante escribiendo cualquier cosa relativa a su tema y verá como de pronto las ideas comienzan a fluir. Luego regrese y saque aquello que no viene al caso.

El que es novato como escritor frecuentemente tiene tendencia a complicar su artículo a base de inyectarle una gran cantidad de materia extraña: ideas, datos, comentarios, acciones, incidentes, y asuntos secundarios que no tienen nada que ver con el tema. Son palabras que contribuyen poco o nada al propósito del artículo. Retardan la acción de la narración, llevan al aburrimiento, cansan y confunden al lector.

Cada oración, cada párrafo que escriba, deberá ser sometido a un análisis minucioso. No escriba una línea para después aceptarla sin volverla a tener en cuenta. Hágase unas cuantas preguntas. ¿Contribuye en algo que valga la pena al artículo? ¿Es lo suficientemente importante como para conservarla? ¿Ayuda a explicar, a describir, o a ilustrar? ¿Quedaría mejor el escrito con ella o sin ella? No divague, no se vaya del tema, no tome por otro camino.

Si lo que usted escribe pasa la prueba de la esencialidad, usted sabe que se halla en la dirección correcta. Porque la buena redacción exige en primer lugar un montaje lógico, ordenado e interesante de ideas pertinentes. Si hace la introducción en una forma que excite la curiosidad, y sigue desarrollando su tesis clara y concisamente para dirigirse sin divagar hacia una conclusión posible y estimulante, habrá construido un artículo que será leído por muchos.

COMO CONCLUIR SU ARTÍCULO En su artículo diga sólo lo que es indispensable para que su tesis sea comprendida… y diríjase en línea directa al final. Cuando llegue a ese punto, ¡TERMINE! No diga nada más. Si siente la necesidad de seguir adelante, de añadir palabras explicativas, entonces podría echar a perder todo el artículo. Tome por sentado que el lector también es inteligente y tendrá la capacidad para captar lo que ha querido decir, especialmente si lo que usted escribió tiene sustancia.

Para ver cómo ha de hacerse, examinemos unos ejemplos de conclusiones por buenos autores:

1. Había una ternura divertida en su cara mientras la observaba. «En realidad, no entiendes muy bien el

francés, querida. Pero —extendió la mano, acercando la cara de ella a la suya— ya aprenderás.»

2.

A la mañana siguiente le dije al grupo de nuestra asociación que la crisis había pasado, y les pedí que

se unieran conmigo en una oración de acción de gracias. Recuerdo aquel momento cada mañana cuando

oramos… cada cual en sus propias palabras… cada cual en su propia forma… y centenares de miembros

diciendo «Amén».

3. Caminaron tomados de la mano entre los árboles y por entre el campo de algodón. Josefa sentía una

confianza perfecta. Estaba segura de que él vería que la escasez en la casa de adobe era solamente una falta de cosas que simplemente pueden ser compradas con dinero.

UN EJEMPLO DE UN BUEN ENSAYO

¿Es realmente suficiente Cristo para nuestra salvación? por David Suazo J. (Adaptado de la Guía Pastoral, LOGOI, primer año, #12.)

Introducción

A simple vista esta pregunta es sencilla de responder para un evangélico, pero no es así. Encierra una

grande y profunda discusión teológica que viene desde hace muchos siglos.

El gran debate del cristianismo es el siguiente:

1. ¿Es el hombre pecador porque peca?, o

2. ¿Peca el hombre porque es pecador?

Nada ha causado tanto furor en la iglesia como las respuestas a estas dos preguntas. La manera en que respondamos a esas preguntas determinará si en verdad necesitamos un SALVADOR. Antes de seguir, escoja cuál de las dos respuestas es la correcta de acuerdo a la Biblia.

I. Agustín y Pelagio

En el siglo V de nuestra era, Agustín y Pelagio se enfrentaron en una controversia monumental que incluía los temas de la naturaleza del hombre (¿pecador o no?) y de la salvación (¿por gracia y fe o por obras?). Según Pelagio el hombre es pecador porque peca, es decir, no hay nada malo dentro del hombre mismo; simplemente comete actos pecaminosos. Son esos actos los que lo convierten en pecador, pero ellos pueden ser perdonados y expiados con las buenas acciones que anulan las malas. En resumen, Pelagio afirmaba que no hay tal cosa como pecado original o naturaleza pecaminosa. En fin, según él, el hombre

es intrínsecamente bueno.

Por su parte, Agustín afirmaba la enseñanza bíblica de que el hombre peca porque es pecador. Es decir,

su naturaleza pecaminosa lo impulsa a pecar. El hombre está inclinado al mal por naturaleza (Ro 3:9–18, 23). De manera que la única forma de perdonar los pecados es por medio del sacrificio expiatorio de Jesucristo (Ro 3:24–25). Además, la única forma de eliminar el poder del pecado en el hombre es por medio de un cambio en su naturaleza (Is 1:2–6, 18–20).

II.

Punto intermedio

Después de la controversia pelagiana, la Iglesia Medieval (que luego llegó a constituirse en la Iglesia Católica Romana) adoptó una enseñanza, tocante a estos temas, que intentaba mediar entre Agustín y Pelagio. Se creó una especie de «punto intermedio», aunque un poco más inclinado a Pelagio que a Agustín. De ahí que esta doctrina católica se conozca como «semipelagianismo». Lo que se afirma en esta doctrina es que el hombre sí nace pecador, pero solo es parcialmente afectado por el pecado. Es decir, según esta perspectiva el hombre no es «totalmente» depravado, sino solo parcialmente. Por lo tanto, el hombre es capaz (tiene las facultades) de buscar y acercarse a Dios por sus propios medios y los medios que la Iglesia ofrece (los sacramentos). Ni el pelagianismo ni el semipelagianismo representa la enseñanza bíblica tocante a la naturaleza pecaminosa del hombre y la naturaleza de la salvación. No consideran la absoluta suficiencia de la obra de Cristo en la cruz, ni la verdadera naturaleza pecaminosa del hombre. Cabe mencionar que la doctrina semipelagiana de la Iglesia Católica Romana es, actualmente, la enseñanza oficial de esa iglesia y el ambiente religioso en el cual vive la mayoría de los cristianos evangélicos en América Latina.

III. Confusión entre evangélicos

¿Ha escuchado alguna vez a un hermano evangélico decir: «Pastor, aunque tengo algunos pecados, soy fiel, porque asisto a todos los cultos de la Iglesia»? La idea es que sus buenas obras anulan las malas. Nuestras iglesias evangélicas están llenas de hermanos que todavía no han entendido cabalmente el concepto bíblico del pecado y de la salvación. Muchos no ven problema en violar las leyes de tránsito, o

de impuestos, o en dar una «mordida» (soborno) a un oficial para acelerar algún trámite o evitar algún castigo. Por un lado, la influencia de la doctrina católica del hombre, del pecado y de la salvación, a la que nos hemos referido antes y, por el otro, la influencia del mundo contemporáneo con el relativismo ético que lo caracteriza, han hecho que nuestro concepto del pecado esté lleno de confusiones entre los evangélicos.

A

menudo la gente cree que algo es malo solamente si se descubre. Mientras eso no suceda, puede tolerarse

el

mal. Eso ocurre con hermanos, e incluso pastores, que han caído en pecado. Cuando la evidencia es tan

obvia y pública, entonces no queda más remedio que admitir el pecado a regañadientes y con autojustificaciones. Hace unos meses un líder de una iglesia iba guiando, en su vehículo, a un grupo de hermanos a una

actividad evangelística. En el camino tuvieron un accidente y varios de los hermanos resultaron golpeados

y heridos. Cuando las autoridades de policía intervinieron, descubrieron que el nombre del conductor

había sido sustituido por otro, porque quien guiaba el vehículo no tenía licencia de conducir. La explicación que se dio a la iglesia era que es válido hacer eso, ya que iban a una actividad evangelística. En otras palabras, mientras estemos haciendo algo bueno en beneficio de la obra de Dios, no importa si se violan algunas leyes «menores». Toda esta confusión ha afectado el entendimiento de la naturaleza del hombre, del pecado y de la

salvación. También ha afectado la conducta de los mismos creyentes. Ahora hay ciertos pecados que se

toleran y que conducen a una falta de disciplina correcta en nuestras iglesias. El resultado es que el pecado

se acepta tranquilamente en el seno mismo de nuestras congregaciones. Los pastores no se atreven a hablar de algunos temas por temor a ofender a los hermanos, porque incluso hay líderes, cuya conducta no está de acuerdo con las demandas bíblicas y cuya comprensión de estos temas es limitada o tergiversada.

¿Qué se puede hacer para remediar esta situación? La solución es sencilla. Tenemos que regresar a la clara y simple enseñanza bíblica tocante a los temas del hombre, el pecado y la salvación. Cuando los reformadores del siglo XVI iniciaron el movimiento, algunos de los puntos más fuertes en su controversia con la Iglesia Católica Romana fueron precisamente estos temas. Nuestra herencia protestante es el regreso a la enseñanza bíblica. La pregunta que encabeza este artículo es clave. ¿Es realmente Cristo suficiente para nuestra salvación y nuestra santificación? La Biblia claramente enseña que así es. La obra de Cristo en la cruz es plenamente suficiente para nuestra salvación y nuestra santificación. Hebreos 10:10–18 es un pasaje bien claro en este sentido. El versículo 14 dice: Porque por una ofrenda Él ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados (Biblia de Las Américas) y el versículo 18 concluye diciendo que donde hay perdón, ya no hay necesidad de más ofrenda por el pecado. De manera que las buenas obras de los incrédulos no sirven para el perdón de pecados. Tampoco las buenas obras de los creyentes sirven para perdonar pecados. Las buenas obras de los creyentes son un resultado lógico y consecuente del perdón, no una causa del mismo (Ef 2:10). Solo la obra de Cristo es suficiente para el perdón de pecados, debido a que el hombre es incapaz de acercarse a Dios por su naturaleza pecaminosa. La Biblia enseña la paradoja del hombre. Por un lado, es la corona de la creación, hecho a la imagen misma de Dios; es la más digna de las criaturas. John R. W. Stott explica esta dignidad humana en los siguientes términos: El hombre tiene 1) racionalidad autoconsciente; 2) la habilidad de tomar decisiones morales; 3) poderes de creatividad artística; 4) capacidad para establecer relaciones amorosas; 5) una sed insaciable de Dios. Por otro lado, es depravado. 1 Las mismas palabras del Señor Jesús son claras en Mateo 7:14–15; 22–23 cuando dice que es del interior del hombre que salen las cosas malas. Es decir, es su naturaleza la que está corrompida. De estas palabras se pueden extraer los siguientes elementos de la depravación humana: 1) la extensión universal del mal humano; 2) la naturaleza egocéntrica del hombre; 3) el origen interno del mal humano; 4) el efecto corruptor y contaminante del mal humano. 2 El hombre tiene, entonces, suficiente gloria para erguir la cabeza del más pobre mendigo y suficiente vergüenza para inclinar los hombros del más grande emperador de la tierra. 3 Aunque el hombre está hecho a la imagen de Dios, y aunque es la corona de la creación, no hay manera que pueda alcanzar el perdón de Dios por sus propios medios. Es por eso que la obra de Cristo es excelsa, grandiosa y suficiente.

Conclusión

¿Es realmente suficiente Cristo para nuestra salvación y santificación? ¡Claro que sí! ¿Cómo lo sabemos? ¡Porque la Biblia lo dice! Los incrédulos no pueden «ayudar» a su salvación por muchas «buenas obras» que hagan, aunque esa sea la opinión popular en nuestro contexto. Los creyentes tampoco podemos «ayudar» al perdón de nuestros pecados «compensándolos» con buenas acciones, aunque esa sea la opinión popular en nuestras iglesias. Tanto nuestra salvación, como nuestra santificación son obra de Cristo. Las buenas obras en la vida de los creyentes son la evidencia de que hemos sido perdonados, no el requisito para ser perdonados.

1 John R. W. Stott, The Contemporary Christian [El cristiano contemporáneo] (Leicester, U.K.: Inter-Varsity Press, 1992), pp. 37–39.

2 Ibid., pp. 40–42.

3 C. S. Lewis, Prince Caspian [El príncipe Caspián] (Londres: Geoffrey Bles, 1951) p. 185.

Bibliografía

Lewis, C.S. Prince Caspian [Príncipe Caspian]. Londres: Geoffrey Bles, 1951.

Stott, John R. W. The Contemporary Christian [El cristiano contemporáneo]. Leicester, U.K.: Inter- Varsity Press, 1992. 2

2 Les Thompson, «EL BUEN USO DE LAS PALABRAS», en Cómo se escribe (Guía de estudio) (Miami, FL: Laurel University, 2004).