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Introducción

No es un secreto para nadie que las casas


comerciales fabricantes de medicamentos
realizan cada año incansables experimentos para
alcanzar la excelencia y el desarrollo de
productos para sanar a las personas. Al mismo

tiempo también cabe resaltar que existen


personas quienes defienden arraigadamente el
uso de plantas para usarlos como medicina
natural.

Tomando en cuenta estas dos disyuntivas, te


invito a descubrir la verdad de Abigail Johnson,
La Lucha Entre Ciencia Y Naturaleza, Apenas

Comienza…
Cuando Vanesa Fuentes recibe la noticia de que

tiene el reto de realizar una entrevista a un


personaje de la categoría y relevancia en el
mundo de la medicina natural, como lo es Abigail
Johnson, su mente se ve sumida en diferentes
vacíos, por ejemplo, el hecho de que fuere ella,
alguien prácticamente invisible en la oficina del
periódico en donde trabajaba, también la falta de

confianza en si misma, la mala relación con su


madre, la enfermedad de sus gemelas y sus
atormentados recuerdos del pasado cuando
cometió el terrible error de tener una aventura
con su jefe, un desagradable y aprovechado

hombre de bajos sentimientos, aquellas cosas


estaban dentro de ella, sumados a su divorcio y la

trágica muerte de sus hermanos y amado padre.

Un viaje envuelto en misterios y secretos le


llevaran a una fría región montañosa en donde
tendrá que abrirse a ella misma para poder
adquirir la verdad sobre este personaje tan
enigmático.

Romana, República Dominicana, Isla S aona


Constanza, República Dominicana
Jarabacoa, República Dominicana, Cabaña en la

montaña
De una manera descriptiva recorreremos con
Vanesa algunos lugares hermosos de estas

regiones, una casa en la montaña dará como


entrada la aventura de envolvernos junto a ella y
Abigail Johnson en una historia que nos llevara
a una gran interrogante, La Medicina
convencional, mitos y realidades, desde el punto
de vista de una mujer que ha dedicado su vida a
estudiar, desarrollar y promover el uso de las

plantas para sanar a las personas.

Que lo Disfruten…

Dedicado a Martha Medina, Mi Madre.


Agradecimientos
A Dios, el es el creador de todo lo que esta sobre esta
tierra, entre esas creaciones creo mi persona, le
agradezco sobre manera a el, mi padre infinito,
haberme dado la oportunidad de estar viva y conocer
su bondad, no tiene precio.

A mi fallecido padre, Carlos Rodolfo García, hubiese


yo querido dar las gracias a el frente a frente, porque

en vida amó la lectura y defendió la educación con


uñas y dientes, fue critico incesante de los malos

hábitos al hablar o escribir, observador, lumbrera y


guía para su familia, papi, si estuvieses aquí se que
habrías llorado mucho con estas palabras.

A mi Esposo, Ramón Antonio, gracias querido, por


las noches en vela, los momentos que pasé frente al
computador escribiendo este material para poder

participar en ese concurso, tu fuiste paciente y me


apoyaste.

A Siria Zayas, Ejemplo de amistad pura y sincera,


eres la persona que después de mi conoce cada detalle

de este libro, te lo leíste entero y me lo describiste


paso por paso, aun mas entusiasmada que yo,

asegurándome que era un buen material y que creías


en mi, gracias amiga...
La Mujer Que Se Curaba Sola
M as que un presentimiento confuso acerca de lo

inesperado de su sorpresivo
ascenso, mas que lo extraño que resultaba ser para

ella, una persona tan perturbad y desconfiada, mas


que la verdad ineludible de fantasear acerca del
perfecto Puesto soñado y manosear con
desesperación el suave roce del éxito cuando Pasa por
tus dedos convertido en hermosos billetes azules,
mas que la competencia extrema, desleal, egoísta, loca
e infiel por todos en ese su lugar de trabajo, mas que

las expectativas familiares sobre su trabajo como


periodista, y de como aun trabajando por mas de 7
años en ese periódico local continuaba como
asistente, mas que todo eso y por encima de todo eso,
estaba el hecho de probarse a si misma que la realidad

era otra, que quizás no podría continuar, que el


ascenso no fuere merecido, que su jefe tramaba algo

mas, que su madre e hijas no confiaran ni creyeran en


ella, todo aquello era un hecho absoluto ante los

eventos sucedidos en los últimos días del mes de


mayo de ese caluroso año.

La aceptación de que ella había sido promovida no


resultaba ser confortable, sus pensamientos se
mezclaban entre culpa, rabia y sobre todo un falso
ego que no le sentaba bien, ella sabia muy dentro de si

misma que los eventos provocados por años atrás


para conseguir lo recién adquirido eran parte de un
plan asqueroso que fracasó en sus inicios pero que tal
vez ahora se convertía en el resultado de esa supuesta
brillante idea la cual usase como trampolín para

alcanzar ser reportera de una de las columnas


estelares en el periódico mas leído en nuestra

Republica.

Por otra parte, deseaba que los días transcurrieran y


que pasara todo sin pena ni gloria, el hecho de que
ella escribiría de ese día en adelante la columna estelar
le hacia sentir mucho miedo, quería entonces volver
atrás y deshacer todo para convertirse nuevamente en
la persona desapercibida que era, su autoestima era
tan baja que no se perdonaba el hecho de que pudiese

brillar y resaltar algo que ella hiciera en un momento


determinado. Es por estas cosas que más que feliz
por este logro estaba asustada de no poder cumplir
con las exigencias requeridas por su jefe, los lectores
y sobre todo su madre.
Las cosas empezarían a ir mejor, un mejor salario

para los gastos, por fin podrían mudarse a un lugar


mas cómodo, para empezar deben saber algo mas de
esta protagonista, describirla es todo un reto, yo
misma como escritora siento que Vanesa Fuentes es
una mujer difícil de conocer, enigmática a veces, algo
escurridiza muchos pensamos que tomó la carrera
equivocada ya que la palabrería en abundancia no era

su fuerte, pero aun así se gradúo de comunicación


social, era la moda de las jóvenes de su época.

Creció en una familia de clase media, su padre era un


comerciante emprendedor y su madre una maestra de

primaria en una escuela de su comunidad en Santiago


de los Caballeros, la madre de Vanesa Doña M arcela

de Fuentes, era una mujer muy distinguida, elegante y


respetada por toda la comunidad, su forma de

conducirse la convirtieron en un icono de respeto y


pautas a seguir por las damas que pertenecían al
circulo de amigos de ella y su esposo, no eran
millonarios pero tenían comodidades basadas en el
trabajo, la dedicación y la entrega.

Su padre, el señor Juan Fuentes, le enseñó a trabajar


alfarería, ellos, padre e hija realizaban diversos
adornos, el hombre amaba la arcilla, mas lo tomaban
como un pasa tiempo, Vanesa se convirtió con los
años en la compañera de arte de su padre quien

disfrutaba la idea de que su hija se entusiasmara con


los adornos que realizaba, mas no lo vendían, lo

regalaban a la familia y lo colocaban de muestra para


la casa y para el negocio que poseían, un mini market

pequeño con mercancías varias.

Con el pasar de los años y desde su niñez la alfarería


eran parte de su ser, amaba hacer figuras, disfrutaba la
sonrisa de su padre al ver realizado una obra de
cualquier forma o tamaño hecha por ella.

Sus hermanos pedro y M atías un par de gemelos


mayores que ella, la consentían y protegían en todo,
les encantaba montar a la bicicleta, subirse a los
árboles, y hacer toda clase de travesuras, los
inseparables hermanos daban alegría a la casa.
Eran muy felices hasta que uno de esos inviernos

mientras viajaban en busca de los vegetales para el


negocio tuvieron un fatídico accidente en la carretera,

en la cual perdieron la vida sus dos hermanos, este


doloroso episodio dejó marcas en la vida de estas
mujeres, ya que en ese mismo accidente, su padre se
vio afectado, permaneciendo mas de 3 años en cama
con ambas piernas amputadas.

Su madre y ella cuidaron abnegadamente del

excelente padre y gran marido que fuere don José


Fuentes.

Su niñez fue muy hermosa antes de suceder el


accidente, mas su adolescencia fue toda una pesadilla

ya que verse despojada de los tres hombres de la


familia y tener que dejar todo, amigos, diversión, y

sobre todo dejar hasta los estudios para cuidar de su


padre no era tarea fácil siendo tan joven e inexperta,

esto le causó grandes daños emocionales.

La condición económica cambió ya que el aportador


de los beneficios económicos estaba ahora postrado
sin poder valerse por si mismo ni colaborar para nada
en los gastos de la casa, al acabarse el dinero la madre
tuvo que tomar dos tandas de trabajo como maestra

mientras la hija se quedaba en casa para alimentar y


cuidar del padre.

El día de su muerte no lloró porque sintió en su


corazón el consuelo de que en vida dio a su padre

todo lo que el merecía, respeto, un buen cuido,


entrega total y absoluta de parte de ella y de su

madre, pero mas que todo eso un genuino amor real.

La falta de su padre le hizo abandonar el barro y


arcilla, en la casa del campo quedaron abandonados
todos los troqueles, maquinarias y demás utensilios,
las pinturas se secaron en sus envases mal cuidados,
ella dejó de hacer adornos, con su padre en la tumba
se había ido el amor por el barro, el amor por la
arcilla.

M as adelante se mudo con su madre a Santo


Domingo, en donde continúo sus estudios, más tarde
fue a la Universidad, obtuvo su titulo, a su vez su
madre tuvo suerte pudo conseguir trabajo fácilmente

como maestra en una escuela publica, el salario no era


la gran cosa pero podían sostenerse hasta que las

cosas mejorasen.
Vanesa era una joven muy hermosa, aunque sus

dientes eran algo torcidos su apariencia jovial y


sencilla no dejaba ver este detalle en ella, era algo
callada y tímida también considerada por la mayoría
de sus compañeros de estudios como un ejemplo a
seguir, ya que corría la voz de lo buena que fue con su
padre al este estar en cama, el hecho de que ella
perdiese a sus hermanos y padre le daba algo de pena

a las personas quienes le trataban por este hecho


como un ser humano especial.

El día de su graduación conoció a Esteban el padre de


sus hijas matiz y Penni un par de gemelas hermosas,

les llamó matiz y penni por sus hermanos fallecidos


M atías y pedro.

Al Darse el chance de salir con Esteban se

enamoraron y enseguida engancho con suerte, como


diría su madre fue el eslabón para que su hija cambiara
de vida, no todos los días tu hija se casa con un
adinerado recién graduado arquitecto, hijo de la dueña
de la Editora de la revista de modas mas leída en
Santo Domingo, y a juzgar por muchos aquella boda
fue de ensueño, lo mas hermoso y soñado por

cualquier mujer, un crucero con 45 invitados todos


pagados por el novio, los padres de Esteban amaban a
Vanesa por su sencillez y transparencia, recibía un
trato de reina.

M as algo estaba por suceder, desafortunadamente a


veces las cosas no son como las vemos, la vida nos da

sorpresas y nos enseña a mas que juzgar entender y


aceptar a los seres humanos tal como son, la libertad

emocional de los individuos debe ser incuestionable,


la empatia necesariamente debe cultivarse, aceptar las
diversidades y aprender a vivir con ellas es tarea
difícil para muchos, pero no lo sabemos hasta que nos
toca, es fácil ver la paja en el ojo ajeno, pero difícil
resulta ver la nuestra la nuestra.

Cuando las niñas tenían 1 año descubrió algo que


cambió el curso de su vida para siempre, las cosas se
tornaron de color de rosas al más obscuro negro
fangoso, ya las sonrisas se acabarían, ya era tiempo
de saber.
Desde ese momento y por todo lo vivido no volvió a

ser jamás la misma, Recordaría con anhelo la vida que


vivió junto a Esteban, el cual era un importante

arquitecto, sus hijas nacieron en las mejores


condiciones viajes por diferentes ciudades del
mundo, recibían un trato que jamás soñó, la familia de
Esteban eran personas influyentes y de buena
posición económica, lo cual le permitió desde su
casamiento hasta el termino de su embarazo vivir
momentos que compensaron en ese entonces todo lo

que había sufrido al morir su padre.

Por lo menos la carencia en ese momento dejo de ser


un problema.
Pero a veces cuando algo deja de ser un problema en

nuestras vidas se asoman otras cosas que se


convierten en nuestros nuevos problemas.

Vanesa recordó cuando recibió la inesperada visita de

un hombre muy fino y distinguido el cual con


lagrimas en los ojos le contó de su tormentosa
relación con Esteban, ella no podía creerlo así que con
gritos y llanto echó al hombre de su casa llamó a su
suegra para contarle lo sucedido ya que no Quería
decirle algo así a su madre tan repentinamente, la
suegra llamó a su hijo el cual llegó a la casa en donde

junto a doña Betti su suegra le contó toda la verdad a


Vanesa, de como la habían utilizado para aparentar en
la sociedad que el no era homosexual.

En ese momento corrió hacia el baño y se metió en la

ducha en donde se dejaba caer agua con todo y ropa


puesta, estaba desesperada, su dolor era tan grande

que perdió el conocimiento, Esteban y su madre


rompieron la puerta del baño y ella fue trasladada al

hospital.

Ya en el hospital hablo calmadamente con Esteban


después de confirmar que sus hijas fueron enviadas
con todas sus cosas a casa de su madre el terror se
apodero de ella, tantas cosas pasaban por su mente,
tanto dolor comprimido no por el hecho de cuestionar

la sexualidad de alguien si no por el hecho de haber


sido utilizada, de como pueden planear cosas de esa
magnitud para ocultar algo así, Esteban había llegado
demasiado lejos al seguir el juego de su madre, no solo
casarse, si no fingir amarla, embarazarla y exponerse a

todo lo sucedido con la única finalidad de llevar una


doble vida que de una u otra forma le afectaba

profundamente a ella, ya que lo amaba.

- Desde cuando? (Dijo ella acostada en la cama


mirando hacia el sol de la ventana).

A lo cual el respondió con la garganta trabada y los


ojos rojos.

-Desde niño, la gente no lo nota porque no soy

amanerado, pero desde que recuerdo siempre he sido


así, tuve que hacer muchos esfuerzos para poder estar
contigo.

-Porque no me lo dijiste?, porque ahora, ya que

tenemos dos hijas, ya que mis venas y mis entrañas te


aman tanto que no se que hacer.(respondió ella

llorando desconsoladamente).

-Fue idea de mi madre Vanesa, ella me dijo que debía


casarme que nadie podía saber lo que yo era, también
dijo que no pagaría mis gastos, soy un fracaso como
arquitecto, ella suple todo lo que gasto, además de
todo dijo que sus amigos de la alta sociedad se
burlarían de ella, que debía conocer a alguna mujer
vulnerable con problemas económicos y estima baja,

así podría manipularla mejor, pero yo no Vanesa, yo


sufro, sufro mucho, nunca he querido dañarte y te
juro que aunque no me casé enamorado de ti, cuando
fueron pasando los meses en nuestros viajes y al
llegar las niñas, siento que una gran parte de mi te

ama, pero la otra parte ama profundamente a Peter.


-Se llama Peter? el que fue a mi casa?

-Si, somos pareja desde la universidad, también ha


sufrido mucho.

-Siempre note que tu madre ejercía poder sobre ti,


pero escondieron bien todo esto, ahora estoy muy
dañada. Y tu padre sabe algo de esto?

-No, quisiera desaparecer antes de que el lo sepa,


Vanesa, he tomado una decisión; se que es la mejor
para todos, quiero el divorcio, quiero irme, lejos a
otro país, Peter y yo lo hemos planeado por años,
pero mi madre no me deja ser yo, además no podré

mirar a la cara a mi padre, el no merece nada de esto,


se que cuando lo sepa sufrirá mucho.

-No es posible, esto no me puede estar pasando a mí.

-Es lo mejor, te daré una mensualidad, buscaré un


empleo lo prometo, mi madre se niega a darme un
centavo si se revela que soy homosexual.

Ella hizo un silencio profundo antes de contestar.

-Esta bien, pero hay condiciones, lo primero es que


quiero que sea rápido, no volveré a esa casa, no me
interesan las comodidades ni los lujos, no quiero nada,
les diré a las niñas que estas de viaje y que lo nuestro

no funciono, por otra parte dile a tu madre que esté


tranquila, esto nadie lo sabrá, pero que no intente

buscar a mis hijas porque te juro que lo publicare


hasta en Factbook, vete...

-quiero ver mis hijas antes de irme.

-Los siento, están con mi madre, llévate el recuerdo de


cuando las viste la ultima vez, y no es porque eres
gay, me importa eso, es la mentira a la cual me
sometiste, creo que nunca te lo perdonare.

- te aseguro que cuando pase el tiempo me lo


agradecerás, no te arrepentirás, te enviare los papeles
para firmar mañana mismo, ah y otra cosa, no dejare
de amar a mis hijas por nada de esto, estaré al

pendiente de ellas siempre, lo prometo.


Esteban se fue, ella quedó sobre aquella cama de

hospital hecha un mar de lágrimas.

Luego de unos días Vanesa firmó los papeles del


divorcio que este le envío con su abogado.

La madre de Esteban le realizó una inesperada visita

mas o menos tres meses después, los problemas


empezaban a surgir, viviendo en casa de su madre otra
vez, sin empleo y con dos bebes, acostumbrada a
tener dos personas a su servicio para los quehaceres
domésticos y ayudarle con las niñas, con todo esto ya

lejos de sus manos la piña se empezaba a poner cada


vez mas agria.

-Que hace aquí? le dije a su hijo que no quería saber

nade de Ustedes, (dijo Vanesa intentando cerrar la


puerta mas su madre se lo impidió).

-Que haces Vanesa, estas loca?, déjala pasar.

Una vez dentro de la casa, ubicada en una humilde


comunidad de la ciudad, la mujer miraba con asombro

la forma de vida de estas mujeres.

-Porque mira todo de esa forma?, es mi casa y la de


mi madre, no tiene que venir a burlarse, (dijo Vanesa
tomando una de las gemelas en los brazos mientras la

otra se encontraba en el suelo jugando con unos


bloques).

-No, no para nada, solo estoy mirando, Vanesa quiero

que dejes el orgullo y regreses a la casa, es tu casa,


puedes vivir allí mejor que aquí, y llevar a tu madre si
quieres, yo te prometo que te ayudare, no me meteré
en tus cosas, por favor.

-Que dice?, acaso le esta empezando a remorder la


conciencia de como dañó a tantos para mantener una

mentira.

-Lo se, hice mucho mal, jamás he sabido de Esteban,


solo me dicen que se fue a Canadá, pero no me llama,
y las niñas me hacen mucha falta, además para colmo

de males mi esposo acaba de pedirme el divorcio, le


ha dado muy duro todo esto, me ha retirado todas las

tarjetas de crédito y prácticamente no puedo tomar


ninguna decisión en la revista, me estoy volviendo

loca, (dijo esta llorando), puedo cargarla?

Vanesa miró a su madre la cual le dijo con la mirada


que se la deje cargar.

Durante toda la tarde la mujer jugó y disfruto de las


niñas.

Antes de irse tuvo una conversación mas calmada


con la mujer.

-Sabes Vanesa ya me importa un comino que todos

sepan lo de mi hijo, principalmente mi esposo, su


falsa moralidad me da asco, es por el que me negaba a

que todos supieran esto, cuando lo conocí, yo era una


prostituta de la parte alta de la capital, el me sacó de

esa vida y me hizo toda una dama, me educó y me


introdujo en su circulo de amigos, frívolos y vacíos
ricachones de sociedad, que lo único que valoran es la
apariencia, jamás debí dejarme llevar por todo eso,
pero así es, esta mascara asqueante es algo que llevo
dentro hace mucho tiempo, estoy arrepentida y
quiero ayudarte de alguna forma, ya que no quieres

volver a la casa, conozco al director del periódico, es


el mas leído en RD, hablé con el, me dijo que hay una
vacante le hable de ti.

-No quiero su lastima señora, no la necesito, (dijo esta

con altivez), fue cuando la madre de Vanesa se acercó


desde la cocina y le dijo, - Ella no lo necesita, pero las

niñas y yo si, despreocúpese doña Betty, solo diga


donde es la entrevista, el día y la hora, yo me encargo

de que esta orgullosa mujer asista a la misma.

Así fue como entró a trabajar en ese lugar, mas


pasaron los años, sus hijas tenían ya 8 años, pronto
cumplirían 9, eran inteligentes, despiertas, pero como
sabemos y he dicho anteriormente, siempre hay algo

mas, de una u otra forma como dicen por hay,


siempre hay un pelo en el salcocho.

Esa tarde llego feliz y contenta a casa, pero el rostro


de Vanesa cambiaba al ver la piel de sus hijas, había

agotado todos los recursos médicos en el país,


tratamientos costosos y mucha medicación, las niñas

padecían de una extraña enfermedad en la piel, parecía


un purito común pero estas tenían pus y sanaban mas

a los 2 días estaban igual, las niñas llevaban 1 año y


dos meses en tratamientos inyectados, su jefe se
encargaba desde hacia meses de que las niñas fuesen
examinadas por un especialista en la piel el cual era
familiar de el, esto hacia que los gastos fuesen menos
excesivos.

Ni siquiera podían ir a la escuela, la madre de Vanesa


Doña Isabel se encargaba de darles clases para que
estuvieran al día, y con las tablets y las computadoras
se mantenían todo el día en actividades que no
permitían que se atrasen en sus estudios.
Cuidar de dos niñas con afecciones en la piel es tarea

difícil, lavar y quitar la piel dañada, poner los


medicamentos, mantener las ropas y sabanas en

perfecto estado de higiene y sobre todo el costo de


todo aquello, era una gran carga, por suerte doña
Betty la abuela paterna de las niñas les dejó antes de
irse a vivir a Canadá con su hijo algo de tecnología
para comunicarse con ellas, al tiempo que le enviaba
dinero de vez en cuando lo cual alivianaba la carga, al
principio Vanesa no aceptaba ayudas de dinero por lo

cual su economía era cada vez mas estrecha, aquello


hizo que su madre interviniera haciéndole entender
que necesitaba las ayudas suministradas por su
antiguo esposo y su nuera quienes se encontraban
arrepentidos de todo el daño hecho. M antenían una

buena comunicación por Internet con las niñas y


aunque ellos ya no tenían la fortuna que poseían

antes, se notaban felices, por otra parte el padre de


Esteban se casó con una joven de 25 años, a pesar que

doña Betty tuvo mucho dolor luego entendió que de


todos modos su matrimonio era un fracaso y que su
antiguo esposo aprovechó lo sucedido con su hijo
para pedirle el divorcio.

Vanesa quiso es día darle una sorpresa a su familia,


por lo cual con alegría dijo.

-M amá, tengo el ascenso, (comentó esta muy


contenta).

-M e alegro hija, (dijo la madre con una sonrisa a

medias), no llevaban una buena relación de madre a


hija desde hacia mucho tiempo.

-Hola mamá, dijeron las gemelas a una sola voz,

Vanesa las abrazo con cierta dejadez, dejando notar


todo el cansancio que tenia esa noche.

Ya en la mesa cuando estaban por empezar a cenar.

-M axi, penni, por favor a la mesa, dejen la


computadora para mañana, a cenar, dijo la abuela en
tono sonriente.

Ambas se sentaron y la abuela también mientras

Vanesa servia la pasta en los platos de las niñas.


-M ama, conoces a Abigail Johnson?, también le dicen
la curand...., esta no dejo seguir hablando a penni.

-la mujer que se cura sola?, si todos hablan de ella, es


una mujer la cual dice curar todas las enfermedades,
dicen que va de país en país, sanando a la gente, pero
creo que es un engaño mas, es otra farsante que
pretende enriquecerse.

-No mamá, no es un engaño, entramos a su portal de


Internet, es verdad, cura a las personas, (dijo maxi
mientras miraba a la abuela).

La abuela se quedo sin palabras mientras Vanesa le

miraba con la típica mirada acusadora de porque le


permites a las niñas ver esto en Internet?.

- A ver niñas dejen de hablar tanto y a terminar la

pasta, mañana tenemos tantas cosas que hacer,


debemos ir a ver al doctor.

-No quiero ir mama, no quiero ir, siempre vamos y


nunca nos sanamos, siempre lo mismo, inyectarnos
otra vez, no, (dijo penni con mucho desagrado algo
enfadada).

-Yo tampoco mami, no me gusta lo que me inyectan


siempre duele tanto y siempre estoy igual de fea
cuando me miro al espejo.

La madre miraba con lastima y dolor la piel de sus


hijas y sus cabecitas rapadas, para poder curar todos

los accesos que salían de sus pieles, mas aun así no


habían perdido todo el encanto y la belleza que

heredan de su padre, un elegante hombre de figura


atlética, cabello obscuro, ojos marrones y sonrisa
perfecta, a veces se perdía mirándolas y se le salía el
enamoramiento que ni el tiempo había borrado, por
ello sonreía con los ojos llenos de lagrimas, besaba a
sus hijas con todo el amor del mundo hasta en las
afecciones de la piel de ambas para demostrarle lo

mucho que las amaba. M ás cuando recordaba que su


madre estaba al lado de ella sacaba la dura figura de la
otra ella, la que había crecido dentro de si para poder
tapar con una dura coraza la verdadera Vanesa
sensible, entonces actuaba con fuerza , con carácter y

explotaba para desahogar la impotencia de sus


fracasos.

- Lo siento niñas deben ir al doctor mañana como cada

mes, ahora terminen la cena, y a lavarse los dientes.

- Vamos niñas obedezcan, vallan al baño, lávense los


dientes y las veré en un rato para ponerles las
pomadas.

Al escuchar esto de parte de su madre y abuela ambas

corrieron rumbo a la habitación dejando en la estrecha


mesa a madre e hija a solas.

- M e alegra que te hayan dado el ascenso, es lo que


querías, espero que estés contenta ahora, (dijo la

madre parándose de la mesa para acercarse a la cocina


con los platos en la mano, la hija se paro al mismo

tiempo y fue detrás de ella).

- No parece que te alegre, no luces nada contenta


mama, (dijo esta ya en la cocina abriendo el
refrigerador para tomar algo de agua).

-Debería estar feliz?, (contestó la madre entrando la


losa en el fregadero y abriendo la llave para lavar los
platos).

- Un logro M io mama debería ser tuyo también.

- Un logro dices?, un logro M io?, dijo la madre


dejando caer un plato enjabonado dentro del

lavaplatos, -Vanesa te desconozco, has dejado de ser


tu, te estas convirtiendo en un frívolo robot, mírate,

has perdido ese brillo, ese encanto que tenias, eres


una mujer hermosa, te escondes bajo ese uniforme de

chaqueta y pantalón comprados por talla, te veo y no


me lo creo, cada día mas callada, mas reservada,
distante, frívola, a veces creo que no es mi hija la que
vive conmigo ahora, tu distancia me molesta, por eso
me quede inerte cuando me dijiste lo del ascenso.

- M ama, yo...

- Déjame terminar de hablar, te has olvidado de ti, ya


ni te arreglas el cabello, te lavas la cabeza y te lo secas
con el sol, que diablos te pasa?, acaso no hay otro
hombre sobre la tierra que pueda ayudarte a borrar

todo tu dolor?.
-Dímelo tu mama, dime si hubo otro hombre cuando
papa murió, dime si pudiste olvidar y empezar de

nuevo, porque te juro que ese día que lo escuche


empezare a olvidar. (Dijo esta en tono fuerte y
agresivo saliendo de la cocina y tirando el vaso en el
fregadero, asustando mucho a su madre).

Vanesa se encerró en su habitación y ni siquiera salio a


ver a sus hijas, una vez en la cama empezó a recordar

todo lo que su madre le había dicho, tocaba su piel


bajo la sabana y sentía como el exceso de peso había
hecho cambiar su textura, la dureza de sus talones
rozando su tobillo izquierdo le recordó el tiempo que
hacia no se hacia pedicure, el exceso de pelos en sus

axilas era algo sorprendente, y sus cejas crecidas en


abundancia dejaban notar a la típica mujer descuidada,

abandonada y rustica en que se había convertido.

Recordó con agrado la primera cita que tuvo dos años


después de su divorcio, cuando la calentura de la
soledad estaba en apogeo y sus hormonas le tiraban
flechazos a todos los hombres que la mirasen, cuando
afloro el deseo de la carne de mas que amar olvidar y
vengarse de su verdugo y antiguo marido, cuando el
amor paso a otro plano y ella en su verdor aprovecho

las salidas tardes de la oficina, se acostó con el jefe


queriendo caer en gracia, y cuando vio su desgracia en
aquella fatal entrega su vergüenza le hizo fuerza a
volver a reaccionar, mas era tarde, y solo lamentos
quedaban, siguió sus andanzas nocturnas después de

los happy hours de aquellos bares sórdidos, cabañas,


alcohol, risas, bailes y diversión que se convertían en

silencio al llegar a casa, ante la pregunta de la madre


esperándole , porque has llegado a esta hora?, y la

triste respuesta a tres brazos de distancia y con una


menta en la boca para que no llegase el olor a alcohol,
es solo que he trabajado hasta tarde mamá, mucho
trabajo, mucho trabajo.

Hoy día daba gracias a Dios por los condones ya que


por ellos se encontraba viva, la promiscuidad que se

apodero de ella hacia ya un gran tiempo por poco le


arrebata la vida, el descontrol del deseo inapropiado
en momentos de soledad y angustia, la forma de
descargar su impotencia, la rabia, el dolor, todo esto le
llevó a estas cosas.
M as ahora ya habían pasado los años y el maltrato a

que se había sometido por el poco cuidado que tenia


con ella misma la habían convertido en un ser humano

frívolo capaz de no auto valorarse, y aunque ya no


hacia esas cosas su corazón estaba lleno de estos
recuerdos y en ocasiones se culpada de todo y a su
madre también, el tiempo le estaba pasando factura, a
pesar de no tener todavía 40 años parecía como de 50
esto era algo que le deprimía mucho.

Se quedo dormida sumida en los pensamientos y a


eso de las tres de la mañana se despertó a tomar agua
como cada madrugada, era una costumbre que le
quedo de las andanzas en la calle ya que las resacas
dan un deseo incontrolable por tomar mucha agua, al

parecer su organismo se acostumbró a esto.


Al levantarse entró a la otra habitación, las niñas
estaban en su cama pero su madre que compartía

habitación con ellas no se encontraba acostada en la


de ella, lo cual no le sorprendió, siguió caminando
hasta la sala y empezó a ver la luz de la computadora,
esto había que verlo para creerlo, su madre frente al
computador con los deditos rápidos chateando de una
manera incontrolable.

- M ama, pareces una adolescente, ( dijo esta


asustando a su madre quien apago el monitor
rápidamente aprovechando que Vanesa se movió a la
pared para encender la luz).

- y tu pareces una anciana, mírate, te levantaste


desnuda otra vez, eso te pone la piel mas flácida.

(Contesto la madre al tiempo que apagaba la Comput.


desde el teclado).

- M ama no se porque te empeñas en contarle toda mi


vida a Esteban y doña Betty. ( Dijo la hija sentándose
en uno de los muebles).

- Porque dices eso, ( respondió la madre parándose


para dirigirse a la habitación).

- Todos los días te encuentro chateando, y zas cuando


llego apagas todo, porque lo haces mamá , ellos no
son tu familia, tu hija soy yo mamá,( dijo esta
parándose y siguiéndola mientras esta caminaba por

el pasillo y se paraba junto a la puerta .


- Puedes hablar mas bajo?, tus hijas están dormidas,
recuerda que saldremos temprano para el doctor.

(Respondió esta en tono bajo pero con autoridad).

- Buenas noches mama.

La madre cerro la puerta, Vanesa fue a su habitación


se recostó y a las seis de la mañana se encontraba en
la cocina preparando café, pan tostado y chocolate

caliente para las niñas la madre mientras bañaba a


maxi y penny y las preparaba para irse al doctor a las
7 30 de la mañana.

Al terminar de arreglarlas las niñas se sentaron con su

madre a la mesa a desayunar., en ese entonces la


abuela planteó una situación a Vanesa.

- Hija, me comunique ayer con mi hermana Gladys en

salcedo, ella no se siente muy bien quiere que vaya a


pasarme tres semanas con las niñas.

- He, si, (decían las niñas muy contentas).

La alegría de sus hijas no le dejo decir que no


definitivo pero puso algunos pretextos.

- Sabes lo que significa trasladarse a una casa ajena


con dos niñas enfermas de la piel?, los gastos, la
comida, el transporte, el cuidado, además la tía
Gladys esta enferma no creo que......
La madre no la dejo terminar de hablar.

-Todo eso esta cubierto, doña Betty y Esteban

pusieron un envío ayer con algo de dinero, no es


mucho pero cubriré lo del doctor hoy, también
arreglare lo del viaje, además mi hermana Gladys esta
ansiosa por vernos.

No tuvo opción más que decir que si.

-Esta bien, (dijo mirando con enfado a su madre).

- Gracias hija, pasaré por la compañía de envíos antes


de irme al doctor, luego las llevo a sus inyecciones y
regresaré a casa para prepararnos, no vamos esta

misma tarde.
-Bien, bien, no hay problema. (Dijo esta con el
corazón explotado, quería gritarle traidora, mantienes

conversación con mi ex y su madre a escondidas mías,


vendes todas mis informaciones a cambio de unos
cuantos dólares, traidora), pero no tuvo mas que
contenerse, la risa de sus hijas bloqueo todo ese
resentimiento escondido.

Terminaron el desayuno, Vanesa partió como cada

mañana a su trabajo, el camino hacia la oficina era un


trayecto de 25 minutos y no es que estuviese tan
lejos de casa, es que los tapones metropolitanos de
esta ciudad son cada vez peor.

Se puso su mejor chaqueta, hizo un moño diferente,


empolvo su cara, era todo un logro para ella hacer

esos tres retoques, sonriente penetró al edificio,


caminó hasta las escaleras y con cierta satisfacción

escondida subió lentamente, fue entonces cuando se


encontró bajando las mismas a su mejor amiga y
compañera de trabajo, aquella que estaba con ella
desde sus inicios allí, su confidente y cómplice en
andanzas nocturnas, una mujer de 47 años, estatura
pequeña, cuerpo en forma de embudo y cabello
despeinado acompañado de unos anteojos que habían

pasado de moda hace años al igual que sus zapatos


rojos y feos de muy mal gusto por cierto, (ahora
entiendo como escritora porque las fachas de Vanesa;
su asesora no deja nada bueno a la impresión).

- Que bueno que llegaste, vamos baja, baja, (le decía la


mujer con insistencia, haciéndole bajar y entrándola

casi a fuerzas hasta el baño de hombres).

-Estas loca Arnulfa, este es el baño de hombres,


(exclamó Vanesa algo angustiada).

- Lo se, es que este baño es menos concurrido que los


de mujer, y tengo que decirte algo ahora, a solas, ( dijo
la mujer sacando un cigarrillo de sus senos y
encendiéndolo rápidamente),

- además necesitaba fumar un poco.

- Arnulfa, me asustas, además ayer dijiste que dejaste


el cigarrillo, que paso?
- los eventos sucedidos desde ayer a las 6 cuando te

fuiste me han hecho retomar el cigarrillo, (dijo la


alocada mujer fumando y tirando al aire el humo

desde su boca mal pintada de rosado fucsia).

- A que te refieres, ( dijo Vanesa mientras miraba


como Arnulfa revisaba los tres lugares de inodoros
para verificar que no había nadie).

- estas de amarrar Arnulfa, quien viene al baño a las 7

30 de la mañana?.

Arnulfa movió los ojos de un lado a otro y se acercó a


Vanesa con cierto misterio.

- Agarrate para que no te caigas, cuando te fuiste ayer,


sabes que me quedo mas tarde y no precisamente

para trabajar, hay cosas que pasan en las oficinas que


solo te enteras cuando todos se van, y me olía a algo

feo cuando te hablaron de ascenso, no porque no lo


merezcas, sabes como te aprecio, si no que es extraño,
don José no anda promoviendo a nadie, y si mal no
recuerdo no puede ser un efecto retardado de cuando
te acostaste con el, porque....

- Arnulfa?

- perdón, prosigo, estaba yo en mi escritorio


esperando que don José me pasara los informes del
día de hoy cuando una escultural rubia, mas bien rubia
de farmacia, pero era rubia, llegó, se metió en la

oficina con el y tu sabes tengo mis trucos para


escuchar las conversaciones por el alta voz, le bajo

bajito el volumen a las 5 y 45 y ahí lo tengo escucho


todo.

- Que tiene esto que ver conmigo, (respondió Vanesa


empezando a preocuparse).

- La contrató, para la columna que te prometió ayer a


ti, (dijo Arnulfa tomando otro copazo del cigarrillo).

- No puede ser, debe ser una confusión, (dijo Vanesa


mirándose al espejo junto a Arnulfa parecían sacadas
de una película de zombies.

- A si es, dijo que para conformarte un poco te

enviaría a cubrir la noticia del loco que quiere recorrer


el país vestido de Santa Claus.

- Que?, es un idiota, no quiero esa noticia, no soy

ninguna entupida, ese maldito..(Dijo esta con mucha


rabia).

- Porque no, yo la tomaría, sabes que es mi sueño,


hacer de reportera en la calle).

Vanesa miró nuevamente al espejo y la realidad la hizo

bajar la guardia.

- Arnulfa, aceptémoslo no somos reporteras de la


calle, nacimos para estar tras un escritorio anotando
todo lo que otros hacen, tomando llamadas, limpiando

sacos, almorzando del micro ondas mientras todos


cruzan al comedor del frente a reír y a compartir,

nunca nos tomaran en cuenta.

- Pues te equivocas, soy sensual, soy bella, soy


atrevida y soy una verdadera profesional, y sabes
que, (dijo esta parándose frente a Vanesa). - Tu
también lo eres, mírate, eres alta, y bella, yo con tu
tamaño me hubiese llevado el mundo por delante.

Vanesa no tuvo más opción que reírse.

- A ver y que quieres que haga?

- Que subas, y le digas que no aceptas esto, que te de


lo que te prometió y que eche de aquí a esa peliteñida,

apodérate de lo que te pertenece.


-Hay Arnulfa, como si fuera fácil, lo único que siento
es que le dije a mi madre e hijas que ya el puesto era

M io, ( dijo esta desconcertada recostándose de la


pared al lado de el secador de manos).

- Bueno he cumplido con mi parte, esta de ti el resto


amiga, sabes que eres como una hermana para mí, y el
que se las agarra contigo también conmigo, que se
cuide la rubia esa, le despego las extensiones de un

solo alón si me se mete contigo.

Ambas rieron y subieron a sus labores, al llegar a su


escritorio se percato que la oficina del frente la cual
estaba vacía hacia 2 semanas, estaba habitada por

alguien, en ese momento supo que Arnulfa tenia


razón. Luego de unos minutos don José le mando a

decir con Arnulfa que se presentase en su oficina.

Al llegar entró muy callada, no quería delatar a


Arnulfa así que actuaría con sorpresa.

- Vanesa, ayer te dije que trabajarías en la columna


principal, pero se presentó algo, un amigo a quien le
debo un favor me envío a su hija, es una chica muy
lista y preparada, ella escribirá la columna principal

por un tiempo, pero esto no significa que en un


futuro tu seas la persona que lo haga, compréndeme
Vanesa, debía hacerlo.

- No importa, (contesto esta con cierto desconcierto).


- Y las niñas, (dijo este para cambiar el tema).

Ella entendió su juego, quería saltar encima de el y

arañar su cara, desprender su peluquín y gritarle al


odio lo mal amante que fue, tirarle a la cara la forma
fea de su horrenda barriga desnuda sobre ella y de
como sintió asco cuando se acostaba con el, recordarle
que ni el alcohol hizo agradable aquellas
desvergonzadas salidas y el sexo en la oficina
después de las 7 de la noche, quería explotar, mas

debía calmarse para no cometer una locura.

- Están bien, hoy precisamente van a ver al doctor


que me recomendó.

- Y mejoran?, (dijo este parándose frente a la ventana


que dejaba ver el transito dos pisos abajo).

- Algo, mejoran y vuelven a empeorar.

- No te preocupes por esto, pronto todo esto


terminara, el tratamiento funcionara, te lo aseguro. A
y se me olvidaba, trata de cooperar con Ivett, todo lo
que necesite se lo das, sabes como es Arnulfa, no es
que sea mala persona, pero a veces se pone, tu sabes,
es muy...(dijo este en medio de tartamudeos, y quejas

no dichas del todo temiendo Vanesa tomase a mal lo


que el dijese ya que sabia lo buenas amigas que eran).

-Pierda cuidado Don José, yo me encargare de ayudar


a la joven.
- Bien, por otra parte, hay una noticia que quisiera

que cubrieras, es algo muy bueno, se trata del hombre


que quiere recorrer el país vestido de Santa Claus, es

una oportunidad que no debes desaprovechar, quiero


que cubras la noticia conjuntamente con un canal de
televisión, es algo que definitivamente catapultara tu
carrera, de no ser por todos los compromisos que
tengo, yo mismo cubriría la historia.

Y allí estaba de nuevo, engañándole como si fuese una

niña, daba gracias a Dios que ya le conocía bien, la


falsa sonrisa y eso de catapultar su carrera, que
descaro, por ello sintió asco y repugnancia, mas su
estima baja no dejaba otra cosa que ser sumisa y
obediente a tiempo que recordaba sus limitaciones

económicas y proyectos de tener una vida mejor.


- Si, despreocúpese, lo Hare. (Contesto con la vista

abajo).

- Te siento triste, Vanesa, créeme, eres importante


para esta Empresa, y para mi, (dijo el infame
mentiroso acercándose a la silla donde ella estaba
sentada y tocando su hombro), ella mientras tanto
mantuvo la vista abajo procurando no llorar al sentir

como jugaba con ella.

Salió de la oficina sintiendo como un látigo en su


espalda cada palabra dicha, la noticia del hombre que
quería recorrer el país vestido de Santa Claus era más

que algo insignificante algo totalmente fuera de la ética


profesional con la cual quería proyectarse.

La mañana transcurrió lentamente, la joven Ivett salía

de su oficina, entraba a la de don José, llamaba a


Vanesa para todo, esto mantuvo a Arnulfa muy
estresada, le molestaba como don José utilizaba a
Vanesa.

Al llegar el medio día Vanesa llamó a la casa para


verificar que su madre había llegado del doctor, al

tiempo que aprovecho para contarle lo sucedido, esta


se sintió tan mal que casi ni se le entendía hablar, le
dolía profundamente lo mucho que su hija se había
esforzado por tanto tiempo en ese lugar de trabajo.

La madre le dijo que esa misma tarde se Irian a


salcedo, entonces Vanesa prometió llegar temprano

para despedirlas.

Arnulfa y Vanesa Almorzaron comida calentada en


micro ondas, mientras que Ivett fue invitada a
almorzar por don José.

Una vez en la cocina a solas sentadas en dos sillas


plásticas y una mesa igual, Arnulfa no paraba de
hablar.

- Es una zorra, desde que la vi. ayer me di cuenta, se


va acostar con el, la pobre me da pena, pero se lo
merece, espero que...

- Arnulfa, por favor, tienes razón en todo, pero ahora


no tengo cabeza para esto, me parto el coco pensando

que rayos voy a comer ahora que mi madre se va a


salcedo por casi un mes.

- No te preocupes, yo traeré para las dos, tú solo me


das algo de dinero para la carne, tú sabes lo cara que
esta amiga, yo me encargo de lo demás.

- Esta bien, y hablando de carne, en que quedo tu


tormentosa relación con el carnicero?, tu marido se

entero siempre? ( dijo Vanesa riendo y llevando una


cucharada de arroz mojado de habichuelas a su boca).

- Para nada, si se entera me mata, y si me mata mis


hijos se quedan solos, nada que ver lo arregle todo,

hable con el dueño de la carnicería y me queje sobre el


muchacho, lo echaron, este volvió a su natal Ocoa,

haaa, que pena, ojala hubieras visto como se puso de


triste.

- eres terrible Arnulfa.

En medio de risas y anécdotas de tiempos atrás


llegaron las 2 de la tarde, regresaron a sus labores y se
percataron de que don José e Ivett aun no llegaban del
almuerzo.

- Te lo dije, han de estar en esa famosa cabaña, la que


le dicen la oficina.

- Arnulfa; por favor, no me hagas reír tanto, estoy

muy llena, comí demasiado.


Al pasar las 3 y 45 de la tarde, Don José llego, Ivett
entro a su oficina y el a la suya, el alta voz sonó en la

estación de Arnulfa.

- Arnulfa, que vengan todos, rápido.

Al parecer había una noticia especial o estelar, cuando


manda a llamar a todos es porque algo nuevo y bueno

esta pasando o esta por pasar.

En segundos todos desocuparon sus cubículos y se


encontraban junto a don José que tenía a su lado
sentada a la escultural Ivett.
Atención, silencio, quiero silencio. Tengo un

contacto, una fuente asegura que Abigail Johnson se


encuentra en nuestro país, para nadie es un secreto
que la mujer es escurridiza y que nadie ha podido
entrevistarla en su recorrido por America latina,
sabemos que es una mujer que dice curar a las
personas con tratamientos naturales hechos por ella,
también es bien sabido que hay mucha gente que

afirma es un perfecto fraude, el punto es que mito o


realidad quiero que mi periódico como siempre tenga
la primicia o estelar para entrevistar a la mujer, ya me
adelante por Ustedes y le envíe un mensaje con mi
fuente, Ivett se encargara de entrevistarla, solo

estamos esperando que ella nos contacte sea hoy o


mañana, con la oferta de dinero que le ofrecí no creo

se niegue, estén todos preparados, de esto ser


positivo, todos tendrán un regalo especial de mi

parte.

Al salir de la oficina Arnulfa empezó nueva vez con


sus comentarios deprimentes.

- Zorrita suertuda, no bien llega y ya tiene hasta

exclusivas, esto me pone tannn

- Arnulfa, eres mi amiga, y mas que eso como una


hermana, no quiero seguir hablando de todo esto,
además sabes que, no regresare a trabajar mas, me

voy, mañana mismo le doy mi carta de renuncia, no lo


hago hoy mismo porque no quiero que entienda que

estoy celosa por el puesto. (Dijo esta casi llorando


sentándose en su escritorio mirando hacia la oficina de

don José en donde Ivett se quedo riendo y haciendo


chistes con el jefe).

- De veras presentía que eras una perdedora, pero


esto me hace confirmarlo mas, si hubiese sido a mí
que me hubiese prometido el puesto, ya hubiese

sacado a la niñita bonita esa de la oficina, hubiese


tomado el sartén por el mango y ya estaría yo
ocupando mi puesto.

En ese instante Vanesa se fijó en el escritorio del


frente, su fijación en la figura de Ivett no le hizo

percatarse de que otro empleado nuevo ocupaba el


escritorio que era de Lenin, un señor de 66 años que

había fallecido ya hacia tres meses, era un brillante


reportero de la vieja escuela, pero se enfermó de los
pulmones, empeoró y después de 7 días recluidos en
el hospital, un edema pulmonar acabó con su vida,
Arnulfa lo extrañaba mucho, siempre le acompañaba a
fumar al baño de hombres, hacían chistes y se
divertían mucho, Vanesa lo respetaba y admiraba, era

el quien hacia la sección de deportes.

Sus ojos se quedaron fritos ante el hermoso


espectáculo que veía, hacia mucho tiempo no

reclutaban a un hombre, y que clase de hombre.


Arnulfa se dio cuenta de que ya Vanesa lo había visto.

- No es lindo? (le dijo esta bajando la cabeza hasta la


de Vanesa que se encontraba sentada).

- Si, pero no lo vi. En la mañana.

- Si, trabajara solo en la tarde, estudia en la mañana de


término, esta haciendo una pasantilla por unos meses.

- wao viene hacia acá, (dijo Vanesa en voz baja,


Arnulfa se paró recta y con una sonrisa esperó al
hombre el cual se acercó con mucho
desenvolvimiento.
-Voy a bajar a buscar un café para don José, alguna

quiere algo? (Dijo este dejando notar su escultural


figura, la cual no podía ser escondida por esa

chaqueta, el cabello rizado bien emparejado era el


juego perfecto de sus características definidamente
afro, sus dientes blancos como la leche dejaron boca
abierta a estos dos especimenes llamados Vanesa y
Arnulfa).

- No extraño, no quiero café, (Contestó Vanesa en

tono burlón).

- Perdón, es que ayer no te vi., me presentaron a los


que se quedaron hasta tarde, lo siento, soy Emilio,
estaré por aquí un tiempesito, (dijo este sonriendo

mas ampliamente extendiendo la mano hacia Vanesa


para presentarse).

- Vanesa, soy Vanesa, a tus ordenes por aquí, en lo

que podamos ayudarte, (contestó tomando la mano


entre la suya, sintiendo el calido roce de una mano
fuerte, hermosa, y sobre todo masculina.

- Yo si quiero café, sin crema por favor, y poca


azúcar, (respondió Arnulfa mirando como este se
quedó con la mano de Vanesa entre la suya).

Esta fingió toser, fue cuando Emilio soltó la mano de


Vanesa, retirándose camino hacia las escaleras, mas no
dejó de ver a Vanesa, al momento desapareció bajando
las escaleras.
- Viste como me veía?, le gusté, me acarició la mano,

le gusté...... (Decía ella mientras veía la cara de


desagrado de Arnulfa).

-No es cierto, solo fue amable contigo....

- Amable?. Solo respóndeme algo, amiga infame, ayer


cuando lo conociste, se quedó con tu mano agarrada?.

- Bueno, no, pero eso no significa que....

- Lo ves, lo ves, estas celosa, (dijo Vanesa con un


amplia sonrisa `parándose del escritorio).

La tarde transcurrió y el conocer a Emilio quitó de su


mente la descabellada idea de renunciar al trabajo,

miraba en su escritorio una figurita en forma de flor


del sol hecha de barro, su padre la hizo para ella

cuando era niña, aun la conservaba, se perdió en el


amarillo intenso de aquel pequeño objeto, pensaba en
su padre, sus hermanos, su ex-esposo, había perdido
a 4 hombres importantes en su vida, se había quedado
tan sola, tan aislada, eso le hacia sentir algo triste.

ya pasada las 5 recordó que debía irse temprano,

prometió a su madre las despediría antes de irse,


apresuro a llamar al celular de su madre quien le dijo
que ya era tarde, habían salido para la parada de
autobús ya hacia media hora, hablo con las gemelas, y
les hecho la bendición. Al colgar el teléfono lamento

mucho lo sucedido.
A las 6 en punto Vanesa Empezó a recoger sus cosas
para irse, quería llegar temprano a casa, entonces don

José abrió la puerta de su oficina gritándole a Arnulfa


con desesperación que entrara a la oficina, la mujer
corrió desesperadamente hacia la oficina con cara de
susto.

Los ojos de todos los empleados en los diferentes


cubículos de trabajo se posaron nueva vez en las

puertas de la oficina, Vanesa por su parte termino de


recoger sus cosas, se paro y bajo las escaleras
rápidamente, quería correr no estaba entusiasmada
con la idea de quedarse hasta tarde a trabajar y menos
de documentarse acerca de la noticia que le habían

asignado, estaba muy perturbada así que mejor se fue.


Camino con prisa por la calle principal para llegar a la
parada de autobús, pensaba en llegar a casa, cenar algo

pesado, comerse un helado, ver una película, luego las


noticias y después tirarse en la cama a dormir.

Cuando se disponía a abordar el autobús que llevaba


como 6 minutos esperando, sintió una mano en su
hombro, esto le hizo asustarse y voltearse
rápidamente, dándole un golpe con la cartera a la

persona que toco su hombro, mas se trataba nada mas


y nada menos que de el empleado nuevo.

- Este toco sus rodillas con sus manos y hacia gestos


de cansancio, al tiempo que lamentaba el carterazo

que le diese ella por la cabeza.


-Lo siento, no sabia que eras tu, como están los
asaltos en estos días pensé que era un atracador, me

asusta la idea de que me roben y menos cuando no


tengo dinero, supe de un podré hombre que le dieron
una golpiza tan solo por andar sin un centavo.

El joven sonrío, se paro derecho y respiro mas


calmado, parecía que había corrido para alcanzarle,
cosa que lleno de enigma a Vanesa.

- Despreocúpate, es que, Don José, me envío a


buscarte, urgente.

-que quiere, ese viejo pelón, quiere que le pase los

faxes de Ivett?, estoy cansada, me voy, (Dijo esta


intentado subirse al autobús el cual esperaba entraran

todos los pasajeros que estaban en la parada).

- Si yo fuera tú, iría, te conviene. (Contestó dejando


ver su bella sonrisa).

- De veras?, me conviene?, ( respondió Vanesa


sonriendo también, dejando ver sus dientes torcidos,
su maquillaje de mal gusto y poco combinado).

- Si, te conviene, y mucho, vamos.......

Caminaron con prisa, llegaron al edificio, Arnulfa


estaba al pie de la escalera esperándola.

- Porque no contestas el celular?, estoy tratando de


llamarte desde que saliste de aquí. (Dijo Arnulfa

mientras los tres subían las escaleras).

-Tengo el Celular apagado, sabes que desde que salgo


lo apago y lo enciendo en la casa).

Arnulfa le hizo detenerse antes de terminar de subir


las escaleras, tomándola por los hombros.

- Vanesa, amiga, hermana, este es tu momento, es

tiempo de patearles el trasero, si no te veo usando tu


poder, el poder que llegó ahora para que arrolles a ese
imbecil de Don José, yo lo Haré por ti.

Vanesa no entendía porque Arnulfa le decía esto.


- Estas asustándome, tengo miedo, que sucede?

- Vamos, rápido nos esperan ,vamos (dijo el joven

haciéndolas terminar de subir).

Al entrar en la oficina había un silencio absoluto,


todos estaban esperando que Vanesa llegara, Don José
miraba por la ventana, mientras con asombro todos
miraban a Vanesa como si fuese un fantasma.

Don José quiso ser frío, mas no pudo, se le notaba el


nerviosismo, ella conocía esa actitud, así se ponía
cuando algo se le quería ir de las manos.

- Haga la llamada Ivett, (dijo este algo sobrio y con

cierta molestia escondida).


Ivett marcó el número de teléfono, Vanesa no entendía
lo que sucedía. El número empezó a sonar y al

timbrar 3 veces una voz femenina tomo la llamada.

- Si buenas tardes, soy yo de nuevo, del periódico La


Exclusiva, hablamos hace un rato y me dijo que quería
a todas las personas que trabajaban conmigo presente.

- A si, lo recuerdo, la Señora Abigail hablara con

Usted en un momento, espere por favor.

El silencio de todos los empleados, las miradas entre


si, Vanesa lamento no haberse quedado antes, Los 12
minutos pasados fueron intensos, algo grande había

pasado, entonces empezaba a entender que era parte


de lo que próximamente ocurriría.

Pasaron 2 minutos y 23 segundos para que la calida

voz de otra mujer hablara del otro lado del teléfono.

- Señor José.

- Si, como esta señora Abigail, ya estamos todos aquí,


le pido excusas por el tiempo que le hice perder, (dijo
este con su falsa felicidad).

- No importa, por favor terminemos con esto, le decía


que voy a concederle la exclusiva a su periódico, hace
mucho no doy entrevistas y me pareció atractiva la
idea de ser entrevistada. (Contestó ella con su

particular acento).
- M e alegra, de hecho tengo a mi lado a la persona que
la entrevistará, es una joven capaz y muy preparada,

le aseguro...

- Espere un momento Don José, yo pongo mis


condiciones, si le dije que quería a todo su personal es
porque tengo mis métodos, tiene una mujer que
trabaja con usted, su nombre es Vanesa Fuentes?, la
conoce?.

Todos se quedaron fríos, perplejos ante aquella


posibilidad tan remota de que eso sucediera.

- Claro, es una asistente, claro, como olvidarla, es

empleada de aquí, (Dijo este en todo nervioso).


- Pues ella, ella es la persona que quiero que me
entreviste. ( Afirmó ella al tiempo que se le escuchaba

hablar con alguien más).

- Señora Abigail, por favor es Usted una mujer muy


importante, le aseguro que una figura como usted
merece ser entrevistada por alguien de mas
experiencia yo le recome...

La mujer no le dejo terminar de hablar.

- Bueno, por lo mismo, dígame Don José, cuanto


tiempo tiene Vanesa Fuentes trabajando para Usted?

- Bueno, tiene, un tiempo ya, más o menos, son......


Ella no le dejo terminar, - El tiempo suficiente, ah y
otra cosa, veo en el

e-mail que me ofrece dinero para ser entrevistada,


guárdeselo, no tiene que pagarme, le pasaremos un e-
mail con mis exigencias, ahora estoy en Santo
Domingo pero mañana estaré fuera de la ciudad,
coordinaremos donde me reuniré con ella y de que
manera se realizará, alguna otra duda Don José?

- No señora Abigail, esta todo claro, lo haremos como


usted dice, gracias..

- Hasta luego, Buena suerte Vanesa, (Dijo la mujer


haciendo saber que reconoció estar en el teléfono a

alta voz).
Cuando la llamada terminó un silencio amenazante y
miradas enigmáticas rodeaban a Vanesa, solo el rostro

de Arnulfa sonreía lo cual le hizo gritar de alegría y


abrazar a su amiga y hermana.
- Felicidades Vanesa, (dijeron sus compañeros).

-Buena Suerte, eso dijo la Bruja Abigail Johnson, y


creo que la necesitaras, ella tiene fama de ser
arrogante, además nunca cede entrevistas, siento pena

por ti, ( dijo Ivett en tono molesto acercándose a


abrazar a Vanesa).

- No será que estas celosa porque esta


entrevista ya no será tuya? (Contestó Arnulfa

entre los dientes acercándose a ella con una falsa


sonrisa abrazando a Vanesa al mismo tiempo).

Ivett intento salir de la oficina.

- Hacia donde va Ivett?, dijo don José extrañándole


que esta intentase abandonar el lugar.

- Al baño, regreso enseguida, (dijo esta sin voltear).

- cuando regrese quiero que le entregue a Vanesa todo

el material que le di y el que recolecto de Internet


acerca de Abigail Johnson, así puede empezar a
familiarizarse con lo que va a hacer.

- Si señor, Contestó Ivett saliendo con prisa.


- Felicidades Vanesa, siempre supe que eras buena

periodista, (exclamó Don José acercándose a Vanesa y


abrazándola, ella podía sentir la falsedad de su abrazo

por lo cual no lo retuvo y retiro rápidamente).

- Gracias, le aseguro Hare un excelente trabajo. (dijo


esta sonriendo como hacia mucho no hacia, con la
satisfacción que le había dado el triunfo de tener algo
tan bueno en sus manos y saber que nadie ni nada
podía arrebatarle esto, que definitivamente iba a hacer

algo sobresaliente, desde que nacieron sus hijas nada


había sido tan grande para ella.

Al salir todos Arnulfa le relato como recibió la

llamada y que cara puso Don José cuando esta mujer


desconocida para todos empezó a pedir los nombres

de todos los empleados, la emoción no les dejo hasta


ese momento hacerse la pregunta mas esperada, así

que en el baño de mujeres esta vez escogido porque


según Arnulfa las féminas no van al baño al salir de la
oficina ya que llevan prisa de llegar a casa y prefieren
no tardarse, en ese lugar el enigma hizo su aparición.

- Porque yo Arnulfa?, somos demasiados empleados,


muchos departamentos, hay todo tipo de personas

aquí, (exclamo Vanesa al tiempo que lavaba su cara).

- Hasta yo me lo pregunto, mas no me interesa, iras y


ya, realizaras lo que te corresponda, debes olvidar los
porque y salir a flote, es una oportunidad que todos,

y escúchame bien, todos incluyéndome a mi,


ansiaríamos llegase, no sabes lo grande que es esto, no

es algo repetido, no es un hecho de violencia


domestica, no es un asalto, no es una muerte, no es

una entrevista a un artista famoso, es una reunión tu a


solas con la mujer mas admirada en estos momentos
en nuestro continente, descubrirás los mitos y las
realidades de un personaje que solo posee en la
Internet una fotografía suya con la cabeza hacia la
tierra sembrando un árbol junto a un anciano, nadie le
ha tomado una fotografía decente, es lo mas grande

que podría pasar.

En ese momento sintieron que la cadena de uno de los


baños fue bajada, el pavor se apodero de ambas, no
habían hablado nada malo pero les aterraba saber que

alguien más se encontrase allí. Se miraron, sus ojos


quedaron fijos en las puertas de los baños. - No

revisaste?, (dijo Vanesa en tono muy bajo, casi ni


podía escucharse). - No, pensé que no había nadie,

(respondió Arnulfa en tono bajo también).

Quien podía ser?, quizás era Ivett o una de las


chismosas de redacción. La puerta de uno de los
baños empezó a abrirse lentamente, se trataba del
empleado nuevo, salio muy campante y sonante se
acerco a ellas, Vanesa se hizo a un lado para que este

se acercara al lava manos, este mirándose al espejo y


abriendo la válvula de agua sonreía al ver la cara de
ambas.

- Que haces aquí, este es el baño de las mujeres?.


- Prefiero este baño por lo mismo que tu prefieres el

de hombres en las mañanas:(contesto este y prosiguió


hablando al tiempo que secaba sus manos en el

secador eléctrico pegado a la pared).

-Buen punto (dijo Arnulfa con cara de asombro).

- No se preocupen, estoy de su lado, y la verdad, me


alegra y asombra que la entrevista sea tuya, es todo
un logro que verdaderamente no podría dejar de

reconocer es un hecho muy trascendental, por ello,


felicidades mi querida Vanesa, (dijo este terminando
de secar sus manos y tomando esta vez la mano de
Vanesa mientras la besaba con mucha delicadeza.

- Esto es como una película de terror, (dijo Arnulfa


quitándole la mano de la de ella esta vez con algo de

rabia).

- Arnulfa que te pasa?, solo trata de felicitarme y ser


agradable conmigo, (dijo Vanesa perdida en la sonrisa
del apuesto hombre).

- Vanesa me asombra tu inapropiada entrega, y como


de tener solo horas conociendo a este, este… hombre,
te atreves a defenderlo y a creer en el, solo trata de…

- Ayudar (dijo este sin dejar terminar de hablar a


ninguna de las mujeres).

- Ayudar?, y como?
- Querida Vanesa, porque no nos vamos a un lugar

más intimo tú y yo y discutimos todo esto?

- Claro, podría Arnulfa acompañarnos?, (contestó


esta observando la mirada amenazante de su querida
confidente).

Este titubeo, mas accedió. Los tres cruzaron al otro


lado de la calle, el pequeño comedor se convertía en
las noches en un novedoso bar con música y bebidas,

una picacera especial fue ordenanza por el atractivo


joven quien con mucha entrega empezaba a caer bien a
las dos, se veía cierta disposición y sinceridad,
parecía que realmente estaba de parte de ambas.

- Como te decía los papeles que te entregó Ivett no


tienen ninguna importancia, la vi. Cuando rompió

todo lo que le dieron, lo que te facilitó tu misma lo


puedes conseguir en la Web.

- Es una zorra, la tengo tragada en la garganta, creo


que…(dijo Arnulfa muy molesta).

- Lo se, pero es hay en donde quiero que entiendan


que haga lo que haga ya la entrevista es de nuestra
amada Vanesa, no podemos negar que es un hecho

totalmente extraño, pero bueno o malo ella es la


persona que entrevistara a la mujer que se cura sola.

- Tengo miedo, no se nada acerca de ella, nunca le he


hecho una entrevista a nadie, es todo lo que ansíe

pero ahora que lo tengo admito que no se si realmente


este preparada para hacerlo.

- Entiendo tu punto, mas no hay nada que temer, (dijo

Arnulfa llevando un trozo de queso a su boca).

- Arnulfa, es algo tan repentino, he escuchado mucho


sobre Abigail Johnson, pero mis hijas saben mas de
ella que yo, en estos momentos no se que pasara.

- Por lo menos no es la entrevista al hombre que

quiere recorrer el país vestido de Santa Claus si me


tocase, me doy un tiro.

- Pues difiero de Usted mi señor intelectual, es una


interesante historia, moriría por hacerla, presiento que

será mejor que la entrevista a Abigail Johnson.


- Respeto su opinión mi antigua graduada, pero
recuerde que Abigail Johnson jamás ha sido

entrevistada, este hombre que quiere vestirse de Santa


Claus lo único que conseguirá es llegar todo quemado
y sudado a su destino, es un don nadie, no tiene
historia, ni siquiera sabemos su nombre.

- Antigua graduada?, (dijo Vanesa en tono de burla).

- Pues si es tan gracioso, yo me voy, los dejo a solas


para que prosigan con sus importantes
conversaciones. (Dijo Arnulfa saliendo del lugar hacia
la calle la cual ya estaba obscura eran casi las ocho de
la noche).
- Arnulfa, espérame.. No te,,,(el joven no la dejo

terminar de hablar)- Déjala, esta celosa, te quiero


mucho, es una buena amiga, creo que me sobre pasé.

- Si, pero era necesario, quiero que me digas todo lo


que sabes de la mujer que se cura sola, quiero aceptar
tu ayuda.

- M e alegra, debes empezar a recolectar datos, el


tiempo apremia, te diré que lo mas cercano que tengo

acerca de la enigmática Abigail Johnson es la


sorprendente curación de un pariente muy cercano,
mi tío Luis, fue diagnosticado con una enfermedad
terminal le dieron 1 año de vida, cuando le faltaban 7
meses para su supuesta muerte hizo un viaje a costa

rica, tomo sus ahorros y con el apoyo de sus hijos y


demás parientes se hizo acompañar por su esposa, al

llegar allí alguien le puso en contacto con Abigail


Johnson quien se encontraba recolectando plantas

para su vivero, la mujer lo tuvo con ella durante 47


días en donde solo con hierbas, raíces y plantas le
devolvió la salud, y no es mito, yo mismo lo vi.
cuando regresó, sabes cuanto tiempo hace de eso?,
nada mas y nada menos 7 años, mi tío esta mas sano
que nunca, trabaja y hace su vida normal, ella le indicó
algunas cosas que debía tomar de por vida, pero esto

no es todo, lo que mas le impactó a nuestra familia


que después de recorrer todos los centros
especialistas de este país y gastar mucho dinero en el
extranjero, esta mujer no cobró nada por sus
servicios, solo un boleto de avión, tren, bus, metro,

con origen al lugar que ellos quisieran, y del país que


quisieran.

- Así nada mas?, un boleto?, (dijo Vanesa llevando un

trozo de jamón a su boca).

- Si, es algo extraño, también se tomó una foto con el,


mas no permitió que se la llevase, la conservo para
ella.

-Y como te dijo que era ella?, (dijo Vanesa esta vez

tomando algo de cerveza).

- Educada, hermosa, y muy inteligente, es todo lo que


dice de ella, aun son amigos, mantienen una relación
de amistad mediante cartas por la Web.
- OK, ella tiene un portal de Internet, mis hijas están

todo el tiempo leyendo acerca de todo lo que ella


hace, no se porque, creo que es un fraude.

- Aun acabando de decirte lo que hizo por mi tío?

- No lo se, soy algo escéptica ante esto, tu tío pudo


sanarse porque si, recuerda que la ciencia no es exacta,
eso de hierbas y tallos para sanar a la gente, eso no
me convence.

- Pues gracias a Dios tendrás la oportunidad de darte


cuenta por ti misma, la enfrentaras y descubrirás sus
mentiras, y sus verdades. (Dijo el joven llevando la
cerveza a su boca).
- Sabes, debo irme, mis hijas y madre están fuera de

casa y de verdad, tengo mucho por hacer, te agradezco


los datos, entraré a la Web a buscar informaciones

sobre ella, gracias por todo, (dijo Vanesa parándose y


tomando su cartera).

- Si quieres te acompaño, no tengo carro pero soy un


excelente compañero de autobús.

- Esto hizo reír a Vanesa, - Gracias , pero no, te lo

agradezco, nos vemos mañana.

- No podía creer lo que había hecho, al salir se


arrepintió de no haberse ido con el joven por lo que
intento devolverse, mas la mano de Arnulfa la detuvo

halándola, la perturbada mujer se encontraba en la


calle fumando.

- Creí te habías ido? (dijo Vanesa algo mareada por la

cerveza que tomó).


Irme?, y dejarte en manos de ese hermoso depravado,
jamás, jamás, (dijo esta riendo, ambas rieron y
caminaron por la calle, cada cual tomó su trasporte y
prometieron verse en la mañana.

Después de mas de 30 minutos regresó a casa, sabia

que la risa de las pequeñas no las encontraría, la cara


dura de su madre le hacia falta también, sintió de cerca
la soledad absoluta, se aferró esta vez a lo que había
en la mesa, en vez de guardarla para el día siguiente se
comió la comida, arroz, habichuela guisada y carne

frita, suficiente calorías para subir 2 libras mas, luego


un helado bien cremoso de vainilla y chocolate y en

vez de ver TV, se sentó en la computadora. Al


escribir el nombre mágico Abigail Johnson no se

hicieron esperar los resultados, muchas palabras pero


poca información concreta.

Entró al portal de Internet, creó un usuario en donde


empezó a investigar acerca de consejos medicinales
que daban en el lugar Web, cuando llevaba unos
minutos navegando recibió un e-mail decía, de Abigail

Johnson, esto le sorprendió mucho, como esta mujer


tenia sus datos?, esto le preocupó, mas tenia que leer
que decía.

Empezó a leer con mucho interés y cuidado.


En el mail hablaba con claridad de todo lo relacionado

con el encuentro de ambas.

- Estimada Vanesa muy buenas noches, a continuación


detalles importantes a tener en cuenta para nuestro
encuentro.
Este mensaje es absolutamente privado y no debe
reenviarse ni copiar a nadie.
Se reunirá en el lugar indicado en unos días a solas, sin

acompañante,
Equipaje fácil de usar, ropa para frío, abrigos, una
frisa de tenerla, no cámaras ni videograbadoras, no
tablets, no smarthphones, no grabadoras de voz ni
micrófonos, de tener laptop puede llevarla con la

cámara deshabilitada, nada de comestibles ni bebidas.


Lo demás será establecido el día del encuentro, envíe a

esta misma dirección sus números de teléfonos de


contactos personales, de ahora en adelante solo

estableceremos comunicación con usted, tenga todo


listo en cualquier momento la estaremos contactando.

Gracias…

Era todo lo que decía pero en esas líneas había mucho


que entender y descifrar. En ese mismo instante su

teléfono empezó a sonar, eran llamadas de nada mas y


nada menos que Don José, su manipulador jefe, deseo
por primera vez no tomar la llamada mas sentía
curiosidad y la tomó.

- Buenas noches, (contesto con cierto enfado).


- Disculpa que te llame Vanesa, es que me llamó la

asistente de Abigail Johnson para pedirme tu e-mail,


dijo te enviarían algunas instrucciones, le dije que si

podría enviarme copia del mismo y me dijo que no,


que fue lo que te envío?, (Dijo este haciéndose el
gracioso).
- Así es Don José, acabo de recibir el e-mail.
(Contestó Vanesa con dejadez).
- Entonces envíame una copia por favor, quiero estar
al tanto de todo para ver en que puedo ayudarte.

El momento que sucedería en los próximos 19


segundos fue históricamente majestuoso, algo
totalmente increíble, el comienzo de la negación de
Vanesa a todas las exigencias del depravado hombre.
- Lo siento Don José, hay instrucciones muy claras

de que no debo dar a nadie informaciones, a partir de


ahora solo se comunicaran conmigo, debo cumplir con

el cometido de no ser así se arruinaría la entrevista, y


no queremos eso verdad que no don José?
- Claro, lo se y te apoyo, estoy totalmente de a
cuerdo aunque si me das las informaciones te prometo
que no le haré saber a nadie que lo hiciste.
- Lo se, mas no debo, no quiero perder esta
oportunidad por romper con las exigencias de esta

mujer, de todos modos la entrevistaré y tendré todo la


información que necesite.

Un silencio agradable para ella era disfrutado en su


totalidad por su oído, saber que le había hecho

molestar era un logro, y vaya que logro.


Este se despidió y con sequedad en la voz colgó la
llamada.

Continuo su búsqueda, no fue mucho lo que encontró,


le llamo la atención la noticia de una demanda hecha a
Abigail Johnson en su visita a Colombia, en donde
una mujer aseguro tomo las hierbas que le dijo la
mujer para sanar una llaga de una pierna y en vez de
sanar empeoro haciendo que le cortaran la misma,

también el caso de un joven que decía que después de


los remedios suministrados por Abigail Johnson para
curar una infección de 3 Er. Grado en los pulmones
por causa del cigarrillo, este aseguraba se esterilizo, y
en fin muchas historias, algunas a favor, otras en

contra pero era mas que menos.


Se quedó dormida sobre la computadora, cuando sonó
la alarma de su celular eran las 6 de la mañana, se

apresuro a arreglarse para desayunar mas el tiempo


apremiaba por lo cual compro unas empanadas de
queso en la esquina de la casa y un refresco de soda,
lo tomo en el autobús en donde todos la miraba comer
como una cerda dejando caer pedazos de harina frita
sobre su blusa, mas esto no le molestaba, continuaba
con sus malos hábitos, luego termino y empezó a

maquillarse y como cada mañana el movimiento del


transporte y las personas paradas le hacían fallar en
los tonos y retoques que se daba en el rostro.

Después de unos minutos al terminar su desayuno y

maquillaje en movimiento volvió a su mente la suerte


que tuvo al ser elegida, pero le extrañaba sobre manera

esto, algo muy difícil de entender acababa de suceder


y la curiosidad la tenia totalmente perturbada.

Al llegar al edificio se metió de cabeza en el baño de


hombres y como era de esperarse Arnulfa se
encontraba allí fumando pero esta vez con una sonrisa
amplia en los labios.

- Sabes amiga, hace tiempo no me sentía tan

satisfecha, tengo hormigas caminando por todo mi


cuerpo, estoy muy pero muy feliz, es como si fuera
yo, es orgásmico realmente.
- Arnulfa de mi corazón, te agradezco tanto tu efusiva
alegría, debo resaltar que nada de lo que esta pasando

me entusiasma, pero estoy teniendo una extraña


mezcla entre la curiosidad y el miedo.

- Lo entiendo, pero si te pones a buscarle la quinta

pata al gato quizás jamás entiendas nada.

- Gracias amiga, por otra parte recibí un mail,


de la Abigail Johnson, es emocionante, te cuento
que….

Entre risas y sorpresas le contó a Arnulfa todo lo

sucedido después del e-mail, esta se alegraba


infinitamente de la forma en que Vanesa le negó
información a su verdugo jefe.

Pasado 9 minutos procedieron a subir las escaleras,

Vanesa sentía la mirada de todos, veía los rostros


sobre ella y al ver sus caras sus sonrisas se

encontraban con las de ella haciendo todo más


apasionante y egocéntrico para la ex-invisible Vanesa

Fuentes.

Ahora ya no era ignorada su popularidad ascendía, el


clímax del protagonismo, el salir a flote, el ver como
todos decían su nombre con agrado le hizo tomar
fuerzas desde lo mas profundo de su ser, mas se
prometió a ella misma que la humildad permanecería

en su interior y que nada le cambiaria la vida.

- Arnulfa, dígale a Vanesa que venga a la


oficina, debo hablarle, (dijo Don José desde la
alta voz a eso de las 8 45 A.m.).
- Ya escuchaste Vanesa, (dijo Arnulfa en tono

molesto al ver el intercambio de miradas entre


Vanesa y el chico nuevo).

- Porque tan molesta amiga?, (contesto


Vanesa parándose con una amplia sonrisa y una
seguridad nunca vista).

- Pareces una niña de bachillerato, te has pasado


desde que llegamos mirando al pelito bueno ese.

- Arnulfa por favor déjame divertirme, cuando me


veas viéndole solo acuérdate de tu carnicerito, por
favor.

Las dos rieron, Vanesa entró a la oficina mientras


Arnulfa le hacia muecas al chico nuevo para

molestarlo.

- Siéntate Vanesa, siéntate, no te quedes parada, que


quieres, desayunaste?, quieres un café o te, o lo que
quieras, no me tengas vergüenza.

- La sorprendente camaradería del jefe le hizo sentir


nauseas, había olvidado todos estos detalles hacia
tiempo, ya las cosas no eran como antes, y aunque

tarde las heridas volvían a aflorar, esto le lleno de


rabia ya que sus actuaciones eran cada vez mas
parecidas al tiempo en que entro a trabajar allí,
cuando fingía ser decente, amable y bueno para poder
lograr acostarse con ella.
- No gracias Don José, he desayunado ya.

(Contestó en un tono sobrio y con un toque de


firmeza).

- Waooo, quiero felicitarte, de verdad estoy


sorprendido ante esto fue tan sorpresivo, justo yo iba
a darte un mejor puesto y pasa todo esto, de verdad,
en hora buena Vanesa, creo que debemos celebrar,
quiero invitarte a almorzar, (dijo al momento que se
paró de su escritorio y se puso detrás de sus asiento

tocando sus hombros, ella mirando a la ventana) -


Vanesa, realmente hemos perdido un tiempo precioso,
nunca podré olvidar lo bien que la pasábamos
después del trabajo aquí en la oficina, tu y yo, solos,
vino, música y como olvidar esas escapadas a las

cabañas, ansío y he ansiado siempre esos momentos


tan inolvidables.

Y allí estaba de nuevo, el rey del engaño en plena

acción, removiendo las mas profundas heridas de su


corazón, haciendo estragos, mas debía tomar fuerzas,
tenia que continuar y acabar con su verdugo, era el
tiempo de seguir adelante, ya no mas, era su momento
y no lo dejaría ir, quizás jamás volvería.

- Lo siento Don José, me quedaré a trabajar al medio

día, en otra ocasión será (dijo esta parándose del


asiento y poniéndose frente a el mirándole fijamente a
los ojos con fuerza, determinación y decisión
desmedida.
- OK, como gustes, si cambias de opinión, aquí

estaré.

- Si, ah y se me olvidaba, recuerda la noticia que me


ofreció, la del hombre que pretende recorrer el país
vestido de Santa Claus?

- Si, lo recuerdo perfectamente, que pasa con eso?,


(dijo este regresando hasta su asiento quedando de
espaldas a ella).

- Quiero que Arnulfa cubra esa noticia, (dijo esta


volteándose de frente a el, disfrutando el placer del
sabor del poder en sus manos).

- Claro, no se hable mas, estupendo, me parece buena


idea, es buena noticia.

Salio de la oficina con el rostro del triunfo, el rechazo

que le había hecho a Don José era históricamente


majestuoso.

Pasado el medio día tuvo una llamada de su madre, le


alegro saber de sus hijas mas no quiso contarles lo
sucedido a veces ella misma dudaba esto estaba

pasando, quería tener todo concreto para comunicarle


a su familia del cambio que había dado todo y de
cómo podrían cambiar de vida con este nuevo
proyecto. Por otra parte Arnulfa continuaba
inquietando a Vanesa, esta vez con algo que para ella

resultaba absurdo e insignificante.


- No vas a salir a comer entonces?

- No Arnulfa, te dije hace media hora que me quedaré,


estoy armando el muñeco de mis investigaciones,
quiero hacer las cosas bien.
Hermana, hay algo que me preocupa, (dijo Arnulfa
esta vez en todo serio y calmado).

- Que sucede?, (contesto Vanesa acercándose

al escritorio de Arnulfa quien hablaba en tono


muy bajo).

- Desde esta mañana Ivett ha recibido 3 llamadas muy


extrañas, una de ellas en otro idioma, no entendí bien

pero creo que ella planea algo.


- Que dices?, no juegues, eso es imposible, ella no
puede hacer nada, tenemos todo cubierto, Abigail

Johnson solo conversara conmigo, ella no es un


peligro, además tiene derecho a recibir llamadas.

- No te preocupa entonces? Dijo Arnulfa.


- No, en absoluto, ella dejó de ser una amenaza, no
vez ya ni a la oficina de Don José se arrima, perdió su
brillo, pasó su momento, no representa ningún

peligro, te lo aseguro.
- Si tu lo dices!!!, dijo Arnulfa encogiendo los
hombros).

En ese mismo momento el chico nuevo, Emilio se

acerco a ambas.
- La flor mas bella de este jardín no tiene hambre?,
(dijo el joven dejando notar sus encantadores dientes

relucientes y esa sonrisa envolvente).


- No, aun no tengo hambre, debo adelantar, tú sabes,
hay mucho por hacer).
- Entonces podríamos comer algo al salir, en la tarde,
yo invito, lo que quieras.
- Esta bien, respondió con una sonrisa.
Arnulfa miraba sorprendida a su amiga. El joven se

fue y Vanesa no paraba de reír.

- Ufff......., que romance tan divino.


- Aun con celos querida amiga, admítelo aun conservo
mis encantos, lo traigo loco.

- Permíteme reírme amiga querida, ese joven busca


algo mas, te lo aseguro, y cuando te des cuenta espero

no sea demasiado tarde.


- Las palabras de Arnulfa iban a penetrar en su

cerebro hasta el momento en que una llamada de un


número desconocido entró a su celular.

Con rapidez tomó la llamada, Tapando el auricular


con la mano le decía a Arnulfa en voz baja que se
trataba de la asistente de Abigail Johnson.

- Si, como no, estoy tomando nota, si, ya lo tengo,


hay estaré, gracias.

Al colgar el teléfono su sonrisa hizo sonreír a Arnulfa


quien la miraba espantada, hablaban en mímicas y

muy bajo tono para no ser escuchadas por nadie.


- Arnulfa, debo ir a casa a empacar me voy a
Romana, allí nos reuniremos.

- Porque allá?
- Lo mismo me pregunto, pero no estoy en condición
de preguntar mucho, debo estar antes de las 4 en
Romana, debo darme prisa.
- A Romana? (dijo Ivett quien se acercó sin que ambas
se dieran cuenta).
- Si, así es, allí me reuniré con Abigail Johnson, así lo

exige ella. (respondió Vanesa parándose de su


escritorio y exhibiendo una seguridad absoluta.)
- Y a ti que te importa?, que haces escuchando
nuestras conversaciones? (dijo Arnulfa en tono
molesto).

- Cálmate Arnulfa, ella solo hace su trabajo, a ver que


quieres saber Ivett?

Nada, solamente quiero entregarte este aparato, es un


teléfono inteligente, parece un simple celular pero es

capaz de grabar todo lo que hables sin que otros se


enteren, Creí que lo necesitarías. (Respondió Ivett
pasándole el aparato a Vanesa en sus manos).
- Y porque debo aceptar esto?, debo confiar en ti?
- No lo se, tu eres quien sabe, solo trato de ayudar.
La joven se retiró con su característico movimiento
coqueto y acariciando su cabello en honor a lo bien

que se veía, esto ponía a Arnulfa con los pelos de


punta.
- Hay como la odio, es una per…….
- Arnulfa por favor, nada de insultos, no es tan mala,
solo trata de ayudarme, de todos modos sabes que no

puedo llevar nada para la entrevista, solo papel y


lápiz y si puedo contar con esta moderna

herramienta, es una gran ayuda.

-No lo se, no lo se, esto me parece extraño, no confío


en ella y lo sabes.
- Claro, yo tampoco confío en ella pero que daño
puede hacerme este aparato?
- OK Vanesa, lo siento me estoy extralimitando, vete,
vete tranquila, vete yo me encargare de todo.
- Gracias amiga, gracias, (le dijo abrazándola), pero

cuidado si también te encargas de mi pretendiente,


estoy al borde de los celos, dejarte a solas con el,
tengo miedo.
Las dos rieron nueva vez, Vanesa se fue, la aventura
acaba de comenzar.
Ya en el autobús no dejaba de pensar en sus hijas,

como la estarían pasando, mas se alegró de que todo


esto sucediera cuando ellas no estaban quería darles la

noticia del triunfo cuando este fuese concreto,


necesitaba llevarlas a un especialista aunque fuese
fuera del país, era su prioridad sanar a sus gemelas,
pero mas que nada sanar sus heridas. Al tiempo que
la vista del mar en la autopista las Américas
refrescaba su mirada, en ese mismo instante vino a su
mente el tiempo en que era inocente, casada, y feliz,

por un momento se dijo a si misma – si no me hubiese


dicho la verdad quizás aun estuviéramos juntos. Su
estupida negación a lo que en verdad era lo mas sano,
por un momento le hizo desear estar con el padre de
sus hijas aun siendo engañada, anhelaba la falsa

felicidad que vivió brevemente con el hombre que le


abandonó a ella y sus gemelas a fin de ser el mismo y

ser feliz de la forma que el quería sin importar


terceros.

El viaje era agotador aun el autobús teniendo


acondicionador de aire el calor se sentía, los demás
pasajeros estaban centrados en sus cosas, cuando iban
por San Pedro De M acorís recordó como su esposo le
compraba pasteles en hoja durante su embarazo,
sonreía y a la vez se ponía seria, sus cambios

sorpresivos con ella misma no le permitían ser como


debía ser, no era conforme, no era feliz, no era capaz.

La idea de tener una relación amorosa con ese joven


que acababa de conocer no le parecía atractiva, tantos

habían pasado ya por su vida que el amor paso a un


plano inalcanzable, su poca auto-valoración era

producto de sus mas escondidos recuerdos del


pasado, se juzgaba a si misma por el hecho de no

tener la capacidad de dejar de involucrarse


sexualmente con individuos inescrupulosos que
aprovechaban las ocasiones precisas en donde ella en
su desperada búsqueda de la inexistente felicidad que
tenia, se refugiaba en el alcohol y pasaba una noche
locamente romántica esperando apagar en instantes
orgásmicos su sed vacía de tener a alguien que

realmente la ame.

El camino resulto menos largo porque ella pasó


mucho tiempo pensando, su cabeza daba vueltas y
volvía la extrema pregunta- Porque yo? Porque

Abigail Johnson me Eligio a mi?.


Al llegar a Romana tomó su equipaje del maletero del
autobús, cruzó al parque de la hermosa ciudad, tomo

un taxi que la llevaría en donde embarcan y


desembarcan los catamaranes y las lanchas que van y
vienen de la isla Saona, allí a las 4 y 45 seria el
encuentro.

Su mirada se maravillaba con el hermoso paisaje, el


aire era puro, libre y fresco, su cabello empezó a

moverse así que lo amarró, se quitó los zapatos y


acaricio el suelo con los pies, esperó allí por mas de
20 minutos y nada pasaba, la asistente de Abigail
Johnson le dijo que ese era el lugar y esa era la hora,
ya empezaba a desesperarse cuando una voz

femenina le habló, se volteó al sur en donde el sol no


le dejaba ver bien hasta que con la mano en la frente y

los ojos arrugados se aproximó a la mujer y comenzó


a ver claramente una mujer de unos 29 años de tez

amarilla parecía oriental, su vestimenta era ejecutiva,


sus ojos no podía ver ya que llevaba gafas de sol,
delgada y estilizada, demasiado elegante para la
ocasión, fue cuando comprendió que debía tratarse de
la asistente de Abigail Johnson.

- Vanesa Fuentes?, un placer soy Jami liu, asistente de

la señora Johnson.(dijo la mujer extendiendo su mano


al tiempo que se quitó los lentes).
Un placer, (dijo Vanesa parándose nuevamente de
frente a esta para no sentir el sol en los ojos).
- Perdone el retraso, ah, mire hay viene, ya el grupo

esta regresando, aguarde un momento.


Entonces entendió Abigail Johnson se encontraba
dando un paseo por la Isla Saona, se veían las lanchas

llegando a la orilla repletas de turistas con chalecos


salvavidas de color naranja, sus ojos divisaban
tratando de identificar quien era la mujer enigmática
que esperaba con ansias.

Y allí la vio siendo ayudada a salir de la lancha por


Jami, enseguida le quitaron el chaleco, esta salio con

prisa, la mujer caminó con pasos fuertes hasta Vanesa.

- Desalineada, mal vestida, y sin una fragancia. (dijo


en tono de burla la mujer elegantemente vestida de
blanco, sus cabellera rubia cortada hasta las orejas le

daban una distinción única a la figura de la dama quien


lucia mas estilizada que la misma Jami que era 30

años mas joven que ella.


- Se dirige a mi? (exclamó Vanesa en tono sereno pero

muy molesta por dentro).


- Y también sorda, Jami por favor tome el equipaje de
la señorita Fuentes, llévelo al vehiculo, salimos
enseguida para Constanza).
- Constanza?, me hizo venir aquí y de todos modos
pasaría por Santo Domingo?, que pretende?
- También contestona, no se si podré con esto, (dijo la

mujer con un casi desapercibido acento extranjero).

La mujer caminó junto Jami y cuando llevaban casi 15


pasos se pararon y vieron parada a lo lejos a Vanesa
quien molesta y con los brazos cruzados amenazaba

con quedarse allí.


- Va a quedarse allí?, Vamos no tenemos todo el día,

debo llegar a tiempo para sembrar unas orquídeas,


hoy es un excelente día.

Las palabras de la mujer le hicieron caminar no sin el


deseo de tomar su maleta e irse, pero las caritas de
sus hijas en su cabeza le devolvieron la calma nueva
vez.

Ya en el vehiculo en marcha estuvo callada, Jami no


dejaba de escribir en un aparato portátil debía ser una

mini laptop o algo así, la señora Johnson miraba por


la ventana, allí pudo detallar los rasgos físicos de esta
enigmática mujer que definitivamente tenia apariencia
de una mezcla indígena e inglesa., sus ojos marrones,
su nariz grande con perfil pero algo grande en la

punta, sus orejas grandes y sus labios igual eran la


innegable prueba de una mezcla de dos o mas razas.

Su belleza era claramente autentica si la veías y no


sabias su edad podías decir que tenia 43 años hasta el

momento en que sus manos y cuello la delatasen lo


cual era raro ya que cuando Vanesa miró estos detalles
se encontró con la sorpresa de la tersura de una piel
joven, algo sorprendente, por un momento dudó que
se tratase de ella.

Estaba agotada y en medio de sus pensamientos y el

silencio que no había sido roto por nadie cabeceo


cansada por el agotador viaje que había hecho desde la
tarde, peleo con el sueño solo recordaba que tomo
agua que le diese Jami de una botella, se durmió
profundamente, cayó rendida en sus pensamientos,

en sus miedos y en su cansancio.


Comenzó a luchar con el sueño y una pesadilla se
apoderó de ella en donde corría desesperadamente

para alcanzar a sus gemelas quienes se lanzarían desde


una cascada gigantesca, corría y ellas corrían mas,
corría, corría, mas no las alcanzaba, en el momento en
que las gemelas caían al agua ella despertó asustada.
Se encontraba en una cómoda cama con colchas de
color rojo vino , sacó los pies de la cama y el frío le
hizo regresar a subirlos, haló su maleta que estaba en

un mueble muy hermoso decorado con colores ocres


y cojines amarillos para tomar una indumentaria que
fuese acorde con la temperatura, cuando se vistió
masajeo sus manos y admiró la hermosa decoración,
madera, el olor a caoba envolvía sus narices y

disfrutaba con emoción el estar allí, una alfombra


marrón era el centro de la habitación y luego la cama

en medio de ella, al acercarse a una de las dos


ventanas que quedaban al frente de la cama se percato

de que estaba en un segundo piso, al mirar hacia abajo


se perdió su vista con el verdor que evidentemente era
parte de la parte trasera de la casa, árboles
majestuosos, bellos y emocionantes paisajes de
naturaleza fresca y húmeda, era como estar en un
paraíso. Al fondo del gigantesco patio se veía una
cabaña pequeña, miró una sombra que camino de un

lado a otro dentro de ese lugar, esto le extrañó mas


que no pudo ver con claridad de quien se trataba.

Se acercó a la puerta hecha con una finísima


terminación, la abrió con cuidado, salió al pasillo en

donde sus ojos quedaron maravillados con las finas


telas de seda de las cortinas de la espectacular casa

campestre, sus paredes pintadas al natural en madera


de caoba centenaria eran el juego perfecto de aquel

espectáculo sin igual que era esa casa tan hermosa,


continuo caminando y empezó a recordar cuando la
llevaban casi cargada para acostarle la noche anterior,
jamás había estado tan cansada, jamás había tenido
tanto sueño. Al seguir caminando con medias en los
pies por el frío, vio una escalera de madera que
parecía subir otro nivel, fue cuando escuchó voces y

pasos que provenían del primer piso, se dio la vuelta


con destreza regresó a su cuarto, dejó la puerta entre
abierta y continuo escuchando las voces cada vez
fuertes, se trataba de pasos de quizás dos personas,
miró con cuidado por la hendija de la puerta y el

marco y pudo ver a Jami hablando con una mujer de


tez morena.

- Todavía no se levanta?

- No, a eso vengo a despertarle, espero el desayuno


este servido como se lo indique, además quiero que
organice el cuarto de la señorita Fuentes cuando esta
salga, recuerde que la señora Johnson le pidió ir al
pueblo a comprar algo para la alacena.
- Si, si toda esta listo, yo le diré a mi esposo que me
acompañe en la camioneta, regresaremos a tiempo

para preparar el almuerzo.


- Gracias Hipolita, te lo agradezco.
- De nada, ahora sube, organiza lo que puedas y has
todo como te dije.
Cuando termino la conversación Vanesa cerró la

puerta con cautela y regreso a la cama.


- Señorita Fuentes?, esta despierta?, la señora
Johnson le espera para desayunar en la terraza

delantera de la casa, me escucha?,


- Si, si ya casi bajo, me estoy levantando, ya voy.

Vanesa se metió al baño y el agua estaba helada, no


pasó desapercibido el hermoso juego de baño color
chocolate y vainilla, el espejo, la bañera estilo
campestre y el olor a jengibre y canela de un

aromático potpurrí que estaba en una canasta en una


esquina al lado izquierdo de la alfombra del inodoro.
Lavó sus dientes, cepilló su cabello y lo recogió, se
puso unos zapatos y bufanda no soportaba el intenso
frío. Bajó las escaleras con asombro y todo lo que

había visto en el segundo piso dejo de ser hermoso


compitiendo con la excelente combinación de

muebles, cortinas y accesorios de decoración de alta


calidad estilo árabe, las telas colgantes, los colores

vivos entre amarillos intensos, naranjas chillones,


marrones fuertes y negro azabache en la alfombra de
aquella gran sala que tenia como decoración principal
una hermosa chimenea, al pie de ella una pequeña
alfombra color mostaza y a cada lado de ella dos
mesitas estilo colonial con un jarrón antiguo con
figuras orientales sobre cada una de las mesitas.

- Por aquí señorita, bienvenida, (expreso la misma


mujer que estuvo hablando con Jami en el pasillo
hacia menos de 20 minutos).
Caminó detrás de la evidentemente criolla de unos 34

años, contextura gruesa pero con forma, cabellera


crespo y sonrisa calida, eso le hizo saber que se

trataba de una empleada domestica oriunda de este


país, al seguirla veía la gran puerta hecha de madera y

cristal allí pudo notar que en el sol se veía relucir


sobre una mesa con manteles blancos y vajilla color
azul intenso, continuó caminando hasta llegar al final
de la puerta y ya en sus ojos estaba la mesa que desde
el otro extremo vio, frutas, cereal, leche, jugo, pan
integral, queso en lonjas, jamón en lonjas y
mermeladas de varios sabores.

- Siéntese, hace rato queremos desayunar y usted no


llegaba, son las 10 de la mañana. (Dijo la señora
Abigail Johnson sentada en una de las seis sillas del
comedor en aquella acogedora terraza).

- Lo siento, no se que pasó, estuve dormida y tuve


pesadillas, solo recuerdo cuando tome algo de agua

después de eso el pasillo, y nada mas, (contestó esta


mientras se sentaba en una de las sillas).

- Estaba usted muy pesadita, mi esposo me dijo que


le dio mucha lucha cargar con usted, (dijo Hipólita en
el tiempo que Abigail la miró con autoridad, Hipolita
se puso algo seria y se dispuso a retirarse)- M e voy a
mis quehaceres, de necesitarme me llaman.
A unos metros en la parte izquierda de la terraza se
encontraba Jami practicando ejercicios que parecían

combinados con artes marciales.

- Veo que está usted muy bien cuidada, (dijo Vanesa


mirando a la mujer con mucha sorpresa, su elegancia

le hacia ver claramente que no se trataba de una


persona vulgar, sus gustos exquisitos y la delicadeza

que radiaba eran la prueba ineludible del


comportamiento genuino de una mujer intelectual.)

- Que me ve?, sorprendida? Estoy segura que


esperaba encontrarse con una mujer cubierta de
trapos y con dos pencas de sábila en la mano, (dijo la
mujer con una leve sonrisa tomando una taza con
extraño líquido verde).
- No, para nada, se de muy buena fuente que es usted
una mujer muy educada, es una mujer de ciencia. (dijo

Vanesa tomando un vaso para servirse jugo).


- Algo, (respondió Abigail mirando con detalle a
Vanesa.
- No se porque, pero no tengo apetito, quiero
empezar la entrevista lo mas temprano posible, no

quiero regresar tarde a Santo Domingo.


- Que dice?, irse?, lo siento querida Vanesa, las reglas

las pongo yo, de manera tal que debió preguntar cual


es la agenda a seguir.

- A que se refiere con eso?


- Que lamentablemente no se ira hoy, ni mañana, hoy
es viernes, esta tarde le concederé 30 minutos,
mañana en la mañana me acompañará al huerto en
donde continuaremos nuestra conversación por otros
30 minutos, luego de esto descansaremos para
continuar lunes y martes podría partir el miércoles.

- Que?, que dice?, no pienso permanecer aquí por


todo ese tiempo es necesario que regrese hoy mismo,
empecemos la entrevista ahora es aun temprano,
terminemos en la tarde y yo salgo a Santo Domingo a
eso de las seis, no es un mejor plan? (dijo Vanesa

soltando el vaso de jugo y parándose dejando ver el


desagradable atuendo que llevaba puesto).

- Bueno es mi decisión, lo toma o lo deja?. (dijo la


mujer en tanto Jami se acercaba a la terraza algo

sudada por los ejercicios).


Vanesa dio vueltas a su cabeza, pensaba una y otra
vez, por lo que nueva vez por sus hijas tuvo que
ceder.

- Esta bien, dijo esta sentándose y tomando el jugo de


nuevo.

Jami se sentó y tomo del líquido verde lo cual llamo la


atención de Vanesa.
- Que ese eso?, luce totalmente desagradable.
- Es un jugo, y difiero de Usted mi ignorante invitada,
es una mezcla de raíces y plantas, es un excelente

desayuno, activa las energías perdidas, limpia el


estomago y el colon, y reactiva las células. (Dijo la

señora Johnson mirando con mucha curiosidad a


Vanesa lo cual empezaba a molestarle).

- A si?, puede ser lo mas reactivador que sea, pero eso


no lo pongo yo en mi boca ni muerta.
- Entiendo, ya veo, (dijo Abigail mirando con altivez).
Jami terminó su jugo y subió a las habitaciones a
darse un baño, en tanto Abigail le mostraba el lugar a
Vanesa, tuvo la oportunidad de ver el comedor, la
cocina, las demás habitaciones y el resto de la

espectacular casa.

- Tiene gustos excelentes, de verdad es una casa


asombrosa.
- Se me olvidaba, ve la pequeña cabaña de la parte

trasera?, por favor es muy importante, por nada debe


ir allí, se que es periodista y curiosa pero no quiero

que valla a ese lugar, por favor.


- Como guste, esta bien. (dijo Vanesa recorriendo el

pasillo en el segundo nivel, su curiosidad desmedida


fijaba sus ojos en las se escaleras que daban al tercer
nivel).
Después de eso Vanesa entró a la habitación en donde
se recostó un rato, dentro de unas horas seria el
almuerzo, al cabo de un momento trato de buscar sus
maleta para ver de lo que disponía de ropa, pasaría

muchos días allí, fue cuando se dio cuenta de que


estaba poco preparada para la ocasión, no llevó
suficiente equipaje ya que creyó estaría allí solo por
un día. Después de unos 20 minutos Jami empezó a
tocar la puerta, Vanesa abrió la misma.

- Le traje esto, se lo envía la señora Johnson, son


algunas ropas de su talla, y un par de zapatillas,

además este tenis y un jeans, hay algunos abrigos en


ese armario.

- Que? M e caen como anillo al dedo, solo traje ropa


para un día y de verdad gra…(la mujer no dejó que
continuara hablando y salio de la habitación cerrando
la puerta).
- Genial, vestidos, que horror,(se dijo a si misma
admirando los diferentes vestidos casuales en tonos
de flores y colores pasteles los cuales odiaba, mas no

tenia opción. Al abrir el armario encontró algunos


abrigos y unas botas muy elegantes se las midió
conjuntamente con un vestido cegado en la parte de
arriba mas con caída libre, su fondo azul marino
combinaba perfecto con el amarillo de unas flores de

sol, se miro en el espejo que le permitía verse entera y


colocando un abrigo de cuero por encima no dejo de

sorprenderse al ver lo bien que se veía con esta ropa.

Ya pasado mucho tiempo se paró nueva vez en la


ventana mientras observaba la cabaña en la cual se
veía a lo lejos movimientos en la parte interior, esto le
causó curiosidad, ¿Qué escondía allí Abigail Johnson
?, era un misterio.

En ese momento recordó el aparato que le diese Ivett

lo buscó pudo ver que se parecía mucho a un sencillo


celular, lo encendió y noto que era como un camuflaje
porque las teclas no podían marcarse, era
evidentemente una herramienta necesaria, notó en los
lados dos botones e hizo las pruebas, era una

grabadora excelente. Coloco la grabadora en el bolsillo


de su abrigo programando su encendido y apagado de

forma calculada en el momento que lo quisiera, hizo


un moño en su cabello y experimentó como esa

temperatura le asentaba a su piel, se dispuso a bajar


dirigiéndose al comedor, al llegar se sentó junto a
Jami, a su frente M arcos el esposo de Hipolita, luego
de unos 4 minutos Abigail Johnson llegó al comedor
vestida con un hermoso vestido rosado claro en forma
de mariposa, unos ganchos pequeños pisaban su
cabello y un collar de piedras ámbar rodeaba su

cuello, cuando la mujer llegó sonrío un poco, se sentó


e Hipolita empezó a traer el almuerzo en aquella mesa
decorada con vajilla de cristal y cubiertos de plata.
Una exquisita sopa de verduras fue la entrada, luego
unas zanahorias y papas en salsa de hongos y como

plato fuerte una carne de res a la braza, algo de arroz


frito acompañado de cilantro y verduras. M ás Vanesa

pudo ver que a Abigail le servían algo diferente, un


consomé de color rojo vino intenso, unas espinacas

picadas con repollo, pasas, nueces y un aderezo


precioso, además de un jugo que evidentemente eran
de cramberry,

A Vanesa le extrañaba que aun no tenia esa gran


hambre lo atribuyó al cambio de ambiente, mas se
sirvió algo de carne, vegetales y verduras, comió tan

poco que ni ella lo creía, luego sirvieron un postre de


frutas caliente con helado de vainilla, después el café
y entre chistes de parte de M arcos e Hipolita pasaron
un almuerzo agradable.

Al transcurrir la tarde Jami se dispuso a despedirse,


debía ir a la ciudad a realizar algunas compras, fue

cuando Vanesa notó bajo la chaqueta de la mujer una


pistola, este suceso impacto de gran manera a Vanesa

haciéndole sentir muy incomoda. Hipolita y M arcos


recogieron la mesa y se fueron a la cocina a ordenar
todo, ya sentadas en la sala y con un lápiz y libreta
para disimular ya que con audacia encendió la
grabadora, se disponían a empezar la esperada
entrevista.

- Debo admitir que le sienta muy bien esa ropa, se ve


muy femenina y libre, (dijo Abigail mientras cruzaba
sus piernas y ponía sus manos sobre sus rodillas
dejando ver el hermoso anillo de diamantes que
llevaba).

- Es cierto, yo misma no me creo esto, nunca pensé


que esta ropa podría sentarme tan bien, hasta me veo

mas delgada, como supo mi talla).


- Esa ropa estaba aquí, le pertenecía a alguien de esta

casa.

La mirada de Abigail de pies a cabeza sobre Vanesa


era naturalmente incomoda, por ello debía comenzar
lo antes posible con la entrevista.

- Para empezar, quiero saber su nombre completo, y

lugar de nacimiento.(dijo Vanesa con la libreta


dispuesta a escribir).
- Si, estoy dispuesta pero tengo una petición más
que hacerle.
Y allí estaba de nuevo, poniendo trabas al tiempo

asignado, su rostro se puso rojo al igual que sus ojos,


mas nueva vez al pensar en su familia respiro

profundo.
-Si dígame, que necesita?

- Solo responderé a las preguntas que me haga si


accede a que por cada pregunta que me realice y yo
responda, yo le Hare una similar a Usted la cual debe
contestarme.

Esto era el colmo, ahora si las cosas se ponían feas,


era el momento de estallar y decir, porque yo?, hay

miles de periodistas famosos que pudo elegir y no lo


hizo, y me arrastra a cientos de kilómetros de mi nido
para manipularme y hacerme sentir tan confundida,
que pretendía esta mujer, la desesperación hizo que
respirara esta vez mas profundo, no encontraba que

decir, pero tuvo que desahogarse de no hacerlo le daría


un infarto.

- Es este un episodio del silencio de los inocentes o

que?
- M e compara con un caníbal manipulador y
enfermo?
- M e compara con una reprimida y solitaria mujer
soltera después de los 30?
Un silencio heló el ambiente, sus miradas se cruzaban
y Vanesa jamás bajo la cabeza, permanecía con fuerza

para no mostrar debilidad.

- Vio la película entonces? Porque no tiene cara de


gustarle la lectura.
- Si, la vi., y en respuesta a su petición, acepto, no

crea que dejare de se agresiva por ello, preguntare lo


que quiera y deberá responderme.(contesto Vanesa

decidida a todo).
- Contestare lo que me pida, pero recuerde, cada

respuesta que yo le de será recompensada con una


pregunta, esta lista?
- Si, muy lista, dígame entonces, hábleme primero de
sus raíces, donde nació? - Hábleme un poco del
comienzo de su vida

- Nací en Brasil, mi madre y abuela eran oriundas del

amazona, mi padre era norteamericano, fue como


misionero de las naciones unidas al Brasil y tuvo un
romance con mi madre, me cuentan que era una
hermosa indígena de una tribu, se enamoró como loca
del extranjero quien la embarazo, mas se fue del

amazona antes de saber que yo estaba en el vientre de


mi madre. Nací y en el parto mi madre falleció, me

crié con mi abuela quien nunca me habló de mi padre,


aprendí todos los secretos de las hierbas y plantas ya

que mi abuela era una excelente curandera, hasta que


tuve 13 años en su lecho de muerte, en medio de tanta
pobreza e ignorancia me dijo que mi padre estaba
vivo, me dio una fotografía de el, aunque la juzgué en
ese momento luego la entendí y lloré tanto el día de su
muerte, lloré hasta secar mi corazón, después de eso
unos amigos de mi abuela me llevaron a la embajada

norteamericana y por medio a la fotografía


encontraron a mi padre, me realizaron una prueba de
ADN, y efectivamente, yo era su hija, me llevaron a
los Estados Unidos, allí me enseñaron muchas cosas
luego fui a la escuela, tuve que adaptarme a la

diferencia entre la vida en la selva y la vida en una


ciudad tan moderna como Boston, mi padre tenia una

familia muy hermosa, una esposa con la cual llevaba


19 años de casado con dos hijos, una de 17 años

llamada Sarha y Victor de 12, estuve muchos años


preparándome, me hice especialista en bioanálisis
porque amo profundamente la ciencia, mas tuve que
independizarme a los 21, mi padre tenia muchos
problemas con su esposa e hijos por mi, eso no
impidió que tenga una excelente relación con mi padre
quien me apoyó y costeó todos mis estudios, me hice

especialista en hierbas, nutrición, farmacología, entre


otros cursos y seminarios que realmente si empiezo a
nombrar no terminaría ahora, nací en Brasil pero soy
ciudadana Norteamericana, esa es mi respuesta.

- Wao, increíble, me apena lo de su madre, y su


abuela, lo siento.

- No se preocupe, no conocí a mi madre, y por lo de


mi abuela, realmente fue maravillosa. ahora es el turno

de mi pregunta.
- Adelante.(dijo Vanesa con Seguridad mas dentro de
ella había cierto temor).
- Que opinión le merece la medicina natural?, que
opina de la curación mediante plantas y hierbas?
Hizo algo de silencio, era una pregunta que no tenía
que ver con su vida personal lo cual le dio cierto

alivio.
- Es una buena pregunta, me parece muy especial el
trato y tiempo que utilizan los defensores de la
naturaleza, pero ciencia es ciencia y afortunadamente,
las medicinas hechas de forma inorgánica para mi es

la elección preferida.
- Quiere decir que no cree en la medicina natural?

- Si, eso quise decir, no creo en ella, no me convence,


he tomado docenas de productos naturales para

adelgazar, y míreme.
- Ah, ya veo, se refiere usted a la medicina natural
comercial? No es así?(dijo Abigail descruzando sus
piernas y acomodándose en el sofá).
- No entiendo, (dijo Vanesa algo confundida).
- M i querida e ignorante invitada, hay dos clases de
medicina natural, 1er. Grupo; la que usted conoce, es

aquella que te venden en los establecimientos diciendo


contener la sustancia descrita en el producto, existen
casas comerciales de excelente calidad, pero hay otras
que al igual de la medicina tradicional son un fiasco,
yo pertenezco al 2do grupo, son medicinas extraídas a

conciencia del mismo árbol, raíz, o fruto, es la forma


real de adquirir un buen tratamiento natural, efectivo

y definitivamente curativo.
- Bueno, con todo el respeto, no creo que teces,

zumos y tizanas de hierbas y especias puedan curar a


nadie, es para mi algo imposible.
- Entonces como puede explicarme el hecho de estar
totalmente sin hambre desde ayer, solo tomo jugo en
la mañana y el almuerzo casi ni lo probó.
- Debe ser la presión, el viaje, conocerla, no se. De
verdad yo…..

- Recuerda una botella con agua que le diese anoche


Jami?
- Si lo recuerdo, que paso?
- Contenía una pequeña porción de una sustancia que
suprime el apetito.

- Que?, me ha tomado como conejillo de


experimento?, como puede hacer eso?

- No, no es experimental, es usado en los grandes


desiertos por los nómadas, quita la sed y el hambre,

es perfectamente seguro, solo en excesos puede


causar algunos inconvenientes, hay casas
farmacéuticas que desarrollan esta sustancia, incluso
existe disponible en farmacias.
- De verdad, (contestó Vanesa algo más tranquila).
- Si, le sorprendería saber que la mayoría de las
importantes casas comerciales están invirtiendo en los

productos naturales, mire el caso de la hiedra, o


hedera helix, la glucosamina, entre muchos otros, la
gente quiere volver a las raíces, la medicina tradicional
lamentablemente promete curarte, a veces lo hace
pero siempre con la contraindicación de que puede

dañarte otras cosas en el organismo, a diferencia de la


verdadera medicina natural la cual desarrollo, asegura

curarte y lo logra, miles de personas son el testimonio


de ello.

- OK, pero debió decirme lo de esa bebida. (dijo


Vanesa esta vez en tono calmado).
- Si, lo siento, Debí hacerlo, ahora dígame cual es su
próxima pregunta.?
- Que opina de las personas que hablan mal de Usted,
hay muchas cosas en la Web, que opina de esto?

- Aunque no lo crea soy una persona muy


importante, soy la presidenta de la AM M N
Asociación M undial de M edicina Natural, estoy
envuelta en un proyecto desde hace 2 años, hay gente
que no quiere que este proyecto se desarrolle, es una

ambiciosa propuesta que pretende resolver en un


45% el problema de la medicina a nivel mundial,

desarrollaremos centros de capacitación en todo el


mundo a fin de enseñar a las personas en cada región

o país los beneficios de las plantas con que cuentan,


les daremos las formulas y crearemos la manera de
que cada quien aprenda a curar sus enfermedades por
si solos, esto devolvería a los pacientes el dinero
gastado anualmente ya que los precios de la medicina
tradicional son muy altos, por el contrario, las plantas
están hay, solo necesitan ser sembradas y

aprovechadas, es todo.
- Quienes están con Usted en este proyecto?
-M ucha gente, ambientalistas, químicos,
farmacéuticos, bioanalistas, médicos, y un sin fin de
personas que han sido salvadas de la muerte mediante

estas técnicas milenarias que toda la vida fueron


usadas y daban excelente resultado.

Vanesa tomaba nota de todo mientras en su bolsillo la


grabadora continuaba haciendo su trabajo.

- Cual es su pregunta?
- Si, es simple, hábleme de su familia, esta casada?,
tiene hijos?

Vanesa no tuvo opción de contarle todo sobre su vida


12 minutos después Abigail secaba las lagrimas de
Vanesa con sus manos.

- Ya, ya basta, esta bien, me va a hacer llorar, por


favor cálmese, creo que no debemos seguir con esta
entrevista, continuaremos mañana, valla, valla y
recuéstese, le enviare algo ligero de cenar y nos

reuniremos mañana a las 9 AM en mi vivero, estaré


trabajando pero puede entrevistarme mientras lo

hago, valla, no se preocupe. (dijo la mujer parándose


mientras Vanesa se paro y camino cabizbaja luego

subió las escaleras entrando a la habitación.

El llanto fue mayor junto a su cama, mas sentía que


un peso se le quito de encima, haber hablado de todo
el dolor sufrido desde la muerte de su padre hasta su
divorcio, eso fue un doloroso recuerdo que marco su
existencia. Se quedo dormida, esta vez soñaba con su

madre, ambas tomadas de la mano caminando en el


parque, luego una mano gigante de color negro se
llevaba a su madre de su lado, gritaba, gritaba, mas su
madre desaparecía en una oscuridad inmensa. El
toque de la puerta le hizo abrir los ojos y darse cuenta

de que era de noche ya. Al abrir Hipolita le entrego


una bandeja con unas galletas de soda, una taza de

avena y una manzana.


- Gracias Hipolita, (dijo Vanesa cerrando la

puerta, puso la bandeja encima de la cómoda y


se paro en la ventana, se escondió al ver a
Abigail caminar hacia el interior de la cabaña,
que escondía allí esta mujer?, se dio cuenta que
debía investigar que ocurría, Abigail llevaba una
jarra en la mano parecía algo caliente y en la otra
una bandeja al parecer con alimentos cocidos, de

que se trataba? Quien estaba dentro de esa


cabaña?, se retiro con suspicacia de la ventana,
no debía dar señales de que ella estaba espiando
el patio de la casa estaba perfectamente
iluminado y aunque la luz del cuarto estaba

apagada si se podía ver la silueta por la cortina


fina que tenia la ventana de la habitación que

ocupaba Vanesa, por ello se cuido de ser vista.

- Se sentó junto a la cama y comió de lo que Hipólita


le llevo, relacionaba lo que Abigail Johnson dijo acerca
de lo que supuestamente le dio para suprimir su
apetito con su escéptica forma de pensar en torno a la
medicina natural. Luego de esto tomo la grabadora y
escucho detenidamente todo lo que hablo con esa
mujer, sentía cierta sinceridad en sus palabras pero

también recordaba todo lo que esta señora tenia en


contra, mas no `podía negarse que por primera vez en
mucho tiempo se desahogo al abrir sus mas
profundos sentimientos a esta perfecta desconocida.

La noche seguía su curso, ansiaba llegase el día


siguiente para continuar su entrevista con Abigail

Johnson, por ello ya a eso de las 12 con la ventana


abierta y las estrellas en el cielo, el sonido de los

grillos rompían el silencio, la oscuridad era intensa


luego de que apagasen todas las luces de la casa, sus
hijas llegaron a su mente, quiso llamarles, extrañaba a
sus madre aunque sea para tener una pelea de esas
que ellas solían tener, sus gemelas sonriendo fue el
motivo de una sonrisa que al cerrar sus ojos acostada
en la alfombra al pie de la ventana, allí el sueño llego

inminente, allí se durmió silente.

El frío la despertó, fue torpe al no bajar la colcha al


suelo, ya casi amanecía, se preparo con rapidez y el
dolor de espalda producto de dormir en el suelo fue lo

primero que sintió mientras se ponía el jeans.


Al bajar las escaleras eran mas o menos las 7 A.m.,
pregunto a Hipolita por Abigail quien le informo se

había ido a caminar con Jami y M arcos, lo hacían


todos los días así que lamento no haberse levantado
antes para ir con ellos, entonces rápidamente recordó
que era el momento ideal para ir a la cabaña trasera,
decidió ser suspicaz e intrépida diciéndole a Hipolita
que quería limpiase su cuarto.

- Como no señora, enseguida, (respondió la


misma dejando el camino libre a la curiosa
mujer).
- Gracias Hipolita, es que deje mucho
desorden en el baño.

- Ni que lo diga, no se preocupe estoy para


eso, ya voy(respondió subiendo las escaleras

con el mapo en la mano).


Una vez libre para irse a saciar sus mas profundas

curiosidades una mujer desconocida con rostro


pálido acompañada de un joven de unos 21 años le
sorprendieron a la mujer cuando pretendía salir
afuera para darle la vuelta a la casa.
- Ufff....., que susto, perdón que se les
ofrece? (pregunto Vanesa con cara de espanto).
- Buscamos a la señora Abigail, esta es mi

madre, esta muy enferma, vivimos cerca de aquí,


no quiero que se muera mi madre, todos dicen
en el pueblo que ella puede curar a las personas,
por favor, por favor.
Evidentemente se trataba de gente muy humilde, la

mujer casi ni los ojos podía mantener abiertos, su


delgadez y ropa en harapos era prueba de que eran

personas muy humildes. Vanesa tuvo que sostener


a la mujer para que no cayera ya que su hijo era

muy delgado y de poca fuerza y tamaño, en ese


momento la sentó en una de las mecedoras de la
terraza.

- Que tiene tu madre?


- Esta enferma del estomago hace mucho
tiempo, tiene un tumor, no podemos pagar los

tratamientos son muy caros, me la entregaron en


la capital hace 5 meses, dicen que no hay cura
para ella, me la traje a vivir conmigo, mi esposa
esta embarazada y tenemos otro niño de 3 años,
necesito ayuda.

- La mirada llorosa del joven fue como una


puñalada en su corazón, en ese momento

Abigail y Jami llegaban con ropa deportiva y


algo sudorosa.

- Que sucede aquí? (exclamó Abigail en tono


alarmante).
- Esta señora llegó hace poco. (contesto
Vanesa explicándole junto al joven todo lo
sucedido).
- Que se vallan, (dijo Abigail en forma
molesta entrando al interior de la casa).

- Que?, va a dejar ir a esta mujer?, necesita


ayuda, que clase de mujer es Usted?(contestó
Vanesa caminando tras Abigail a un paso mas
rápido que ella).
- Por favor váyanse, (decía Jami mientras

ayudaba a la mujer a pararse para irse, en ese


momento el hijo comenzó a llorar con lagrimas

que partían el corazón).


- M e pregunta que clase de mujer soy?,

dígamelo usted?, cree que pueda ayudar a esta


mujer?, en verdad quiere que la sane? (contesto
Abigail dándose la vuelta y quedando de frente a
Vanesa).
Esto no se lo esperaba, un silencio aterrador
envolvió el lugar, Jami, la mujer y el joven
esperaban en la terraza una respuesta, dependía de

Vanesa, mas esta vez no, ella no tenia palabras que


decir, por lo cual se dio la vuelta y salio corriendo
de la casa.

Era el momento de irse, dejar sus pertenencias,

huir, desaparecer, porque esta mujer aprovechaba


cada momento para desafiar su fe?, quien era ella?,

porque lo hacia.
Camino deprisa y el aire fresco de la mañana

acariciaba su piel, tuvo que pasar sus manos por


sus mejillas para sentir que estaba llorando, se
sentó sobre un tronco seco que estaba a la salida de
la casa, admiro el verdor, respiro profundo no era
tiempo de darse por vencida, había llegado muy
lejos, lo único que le hacia sentir alivio era la
esperanza de ver sus hijas y felices, pero esta vez

con rabia ya que necesitaba desenmascarar a


Abigail Johnson.

Al pasar una hora ya estaba lista para la siguiente


entrevista, debía ser mas agresiva necesitaba

ponerla entre la espada y la pared, debía continuar


para descubrir que escondía en esa cabaña, era hora

de actuar.

- Hipolita, donde esta el vivero de la señora


Johnson?, debo estar hay para entrevistarle,
(pregunto Vanesa a Hipolita quien se encontraba
aseando el pasillo al Vanesa salir de la
habitación).
- Waoo, que lindo le queda ese vestido, de
verdad, luce espectacular.(dijo Hipolita

sorprendida al tiempo que dejaba de mapear el


suelo).
- Gracias, pero quiero ir rápido, faltan pocos
minutos para las 9
- Ah si, perdón, es arriba,(dijo Hipolita

señalando a las escaleras del final del pasillo).


- Arriba?,

- Si, por esas escaleras, cuidado al subir,


acabo de aceitar la madera, esta resbaloso.

Caminó y subió con cautela, al subir unos 8


escalones veía el sol aunque tímido por la
temperatura de la fría región, algo radiante,
iluminando el lugar a través de las telas de vivero
que cubrían en un cuadro el 3er nivel, en ese
instante respiro un aire suave. Un espectáculo
radiante de plantas de diversos tipos, tantas y

tantas que le era difícil discernir fue cuando se


percato de que cada tarro o funda que contenía una
planta tenía su nombre y estaban colocadas todas
en orden alfabético. Quedo sorprendida con la
organización de ese espacio, en ese momento

Abigail se acerco a ella con una bata blanca puesta


y su cabello cubierto con un gorro, sus manos

estaba llenas de tierra negra.


- Por fin aquí, venga puede preguntar lo que

quiera mientras transplanto algunas plantas.


- Veo que tiene aquí un lugar muy bien
preparado, que es todo esto?
- No es evidente?, es un vivero.
- Pero como es que este vivero esta tan bien
organizado?, solo tiene unos días en el país.
- Así es, es que mi asistente y personal

calificado se adelanta unos meses y organizan


todo, cuando llego aquí la mayor parte de las
plantas y raíces han sido colectadas. (contestó
esta en una mesa de trabajo al extremo izquierdo
de la gran plataforma.)

- Ya veo, es increíble, pero los gastos para


mover todo esto son absolutamente

exorbitantes, como paga todo esto?


- Es sencillo, le hago saber que no es el

dinero el centro de todo esto, si eso es lo que


quiere saber.
- Le hice una pregunta, espero una respuesta,
(dijo Vanesa para presionar un poco).
- Veo que no se da por vencida, esta bien, le
voy decir, mas recuerde que me toca una
pregunta luego, seré tan agresiva como lo ha

sido conmigo.
- No importa, estoy preparada, y puedo
intensificar mi agresividad a medida que
continúe usted.
Abigail se lavó las manos en una pequeña llave de

agua que estaba en cada una de las mesas las cuales


eran 9 en total, todas de un tamaño grande y

material fuerte, con plantas arriba en fundas y


abajo en macetero, cada mesa tenia un espacio en

donde evidentemente se realizaban los trabajos de


siembra, transplante y cosecha.
Al terminar de lavar sus manos camino suavemente
siendo seguida por Vanesa quien con lápiz y papel
tomaba nota, esta vez llevaba la grabadora en los
senos.
- Dinero, dinero, quien no querría tenerlo,

amontonarlo y gastarlo a su antojo, cuando la gente


me ve se asombra, exhibo una riqueza que no
tengo, mis atuendos, mis accesorios, mis zapatos
son el legado de miles de personas que en su
agradecimiento son retributivos e intentan hacerme

sentir bien ya que no les cobro por la obra que


realizo de manera desinteresada.

- Y los viajes?, esta casa?, los salarios?, debe haber


algo.

- lamento no satisfacer sus mas profundas dudas e


incredulidades, pero lo que digo es así, con relación
a esta casa, es prestada pertenece a un importante
político a quien ayude con un cáncer hace ya 3
años, estuvo conmigo durante 3 meses, hoy esta
prácticamente sano y al no recibir pago como el
quería me ofreció esta casa para cuando tuviera que

venir aquí, los viajes son otra maravilla, hay


personas que pagan de cualquier forma, boletos
aéreos, en metro, en tren, en autobús, ropa,
enlatados, muebles, y en fin todo aquello se ha
convertido en un engranaje de intercambios los

cuales son realizados por un personal asignado


para esto, a veces tenemos que dar las cosas hasta

por la mitad de su precio pero como recibimos


tanto no importa, el fin es no detenerse.

- Que me dice de los servicios?, Hipolita


y M arcos no están aquí por amor al arte.
- Así es, ellos cuidan esta casa y están incluidos
con la prestancia y recibirán un salario por parte
del dueño de esta propiedad, pero eso no

Significa que me quede atrás, traje alimentos para


ellos que podrían usar por unos tres meses.

- Veo que tiene todo cubierto.


- Correcto, ahora me toca mi pregunta(dijo

dejando de caminar por los pasillos).


- Adelante, estoy esperando,(contesto

Vanesa sintiendo la amenazante mirada de la


mujer).

- Quiero saber como es la relación con su


madre?
- Ufff....., creí que seria algo más peligroso,
(dijo Vanesa en tono chistoso).
- Espero una respuesta.
- M e sorprende la forma tan natural de su
español, es casi desapercibido su acento. (dijo

esta para no contestar la pregunta).


- Continúo esperando. (esta vez Abigail alzo
un poco la voz).
- Ya , esta bien no trato de evadirla es que mi
madre y yo no llevamos una buena relación,

sabe, a veces creo que mi madre en una enemiga,


me siento acechada, además me molesta como le

cuenta todo sobre mi vida por Internet a mi


suegra y ex marido.

- Su opinión de su madre es un poco extraña,


no le parece que debe cambiar de forma de
pensar?
- Si, quisiera mas cuando ella se confabula
con mis hijas me saca de mis casillas.

- Hay mucho que cambiar en usted, no solo


por dentro, le han dicho lo hermosa que es? solo
hay que hacer unos retoques, bajar unas 15
libras, no mas, es Usted muy alta, también su
cabello darle otro color y corte, seria interesante

enderezar sus dientes, esto haría de Usted una


mujer mas interesante.

- Sabe que Abigail? , no siempre fui así, le


sorprendería saber que cuando me case con

Esteban era una de las mujeres mas elegantes de


la universidad, aunque con pocos recursos
siempre procuraba estar bien arreglada.
- Que sucedió entonces? Se canso de ser
hermosa y de llamar la atención? (pregunto
Abigail volviendo a caminar seguida de Vanesa
quien camino detrás de ella).

- No, es más que eso, mucho mas(dijo Vanesa


en tono desconcertante).
- Señorita Fuentes, no permita que sus
sentimientos y frustraciones pasadas arruinen
su vida actual, haga algo por Usted, empiece a

vivir, pero no la clase de vida que muchos


quieren llevar intentando ser quien no es

realmente, sea usted misma, acaso no ha estado


en una fiesta y se da cuenta que todas las

mujeres que le rodean usan sin darse cuenta


ropas y accesorios iguales y ni hablar de sus
peinados, es como que nos pautan a seguir
algunas normas de estilo, eso no me gusta.

- Se a lo que se refiere y aunque lo he


intentado, no lo logro, me siento atrapada por el

pasado, tengo claro quien soy por suerte, pero


me cuesta despegarme de lo que viví hace ya
tanto tiempo.
- Lo entiendo, y le aseguro que se de que
habla, estoy viviendo la misma situación que

Usted, mis recuerdos del amazona cuando era


niña me mantienen cautiva, la muerte de mi

abuela y el hecho de que jamás he podido pisar


ese lugar, todo eso me causa muy malos

recuerdos.
- Lo lamento.
A Vanesa le sorprendía sobre manera la forma tan
natural en que esta mujer hablaba, no creerle era algo
casi imposible, pero como podía creer en ella, Abigail
Johnson tenía demasiado en contra.
- Basta de lastima, necesito que por favor me haga la

siguiente pregunta, tengo cosas que hacer (dijo Abigail


al momento de tomar una canasta de encima de una de
las mesas y empezando a echar algunas plantas).

- Hábleme de su vida personal, esta casada?

Tiene hijos?
Un silencio envolvió el lugar, el fresco verde y olor
de las plantas envolvió la nariz de Vanesa quien

impaciente espera una respuesta, ese mismo


momento empezó a sentir el sonido de la madera
de la escalera, alguien se aproximaba, en 1 minuto
Jami se encontraba al lado de ambas.

- Señora, todo esta preparado, ordene a


Hipolita lo que me dijo respecto al almuerzo,

también preparamos la habitación y todo lo que


pidió para su invitado.
- Perfecto, gracias, debemos arreglarnos
señorita Fuentes, tengo un invitado, es alguien
muy especial, le agradara conocerlo.

- Es bueno saberlo(contesto Vanesa en el


momento que la grabadora se cayo de su

bolsillo, Jami y Abigail se miraron fue cuando


Vanesa se agacho a recogerla, Abigail ordeno con

la cabeza a Jami que le quitase el aparato, esta lo


tomo en sus manos, lo analizo y miro por todas
partes, Vanesa rogaba a Dios no intentase hacer
una llamada o ponérselo al odio la grabadora
estaba camuflada como un teléfono celular
corriente, era evidente ya había sido descubierta.

El temor estaba tostando sus huesos, que estupidez


de su parte dejar caer el aparato en el justo momento
en que Jami llego, entonces sucedió lo inesperado.
- Es un simple teléfono celular, no representa
peligro(alego Jami pasándole el aparato a

Vanesa).
Vanesa respiro profundo, le volvió el tono a su rostro,

los ojos almendrados de Jami le infundían cierto


temor y desconfianza, tomo el aparato y lo entro

nueva vez a su bolsillo.


- No me importa en absoluto el aparato celular, lo que
me parece curioso es el hecho de que no sabíamos
nada acerca de este teléfono, porque no nos dijo trajo
teléfono señorita Fuentes?.
-Simplemente porque no es necesario que alguien diga
si lleva su aparato celular a un lugar, además no tengo

nada que esconder, ya vieron que es solo un teléfono


simple sin nada de tecnología.
- Es verdad, creo que me he exasperado un poco, sin
razón por supuesto, ha demostrado ser una persona
muy honesta, transparente y sincera, no creo que

Usted tenga las intenciones de usar mis informaciones


para uso delicado.

- Tenga la certeza de ello, ahora si me disculpan me


retirare, debo prepararme para el almuerzo.

Una vez en la habitación su corazón sentía un respiro,


saco la grabadora, la apago, y en medio de tantas
dudas pensaba en todo lo que había en torno a Abigail
Johnson, ahora recibirían un importante invitado, de
quien se trataba? Era todo un misterio. Se paro nueva
vez en la ventana y esta vez era Hipolita quien
entraba a la cabaña con una cubeta de metal del la cual

salía humo era evidente que se trataba de agua o algo


caliente, Hipolita se dio cuenta de que Vanesa le vio
aunque quiso esconderse con la cortina se veía desde
afuera.

Que había allí?, cuando llegara la noche y Abigail


estuviese entretenida con su invitado, era el momento

correcto de averiguar que sucedía.

Ya en el comedor, vestida con uno de los vestidos,


este color mostaza con destellos de color café y esas
zapatillas amarillas, su pelo peinado suelto y Lazio,
un maquillaje tan sencillo en su rostro se veía que algo
de peso había perdido, lucia natural y hermosa.

Abigail deslumbraba a todos con sus atuendo

elegantes, aunque Vanesa no podía negar que al


conocerla se maravillo ante la hermosura de la dama,
esta vez traía un traje tipo sastre color púrpura, unos
zapatos color crema y un turbante amarrado
elegantemente en la cabeza, su maquillaje era

elaborado pero muy bien logrado, un perfume acorde


con la hora y ocasión daban un matiz de delicadeza a

esta mujer tan extrovertida.


Jami por otro lado vestía el traje de oficina tipo sastre

que siempre traía puesto, por lo que podía definirse


como su uniforme o algo así, nada de maquillaje, el
pelo amarrado en la parte de atrás y su rostro tan
serio que infundía algo de temor.
- Ya, esta llegando, hay llego el taxi.
- dijo Hipólita quien estaba parada en la terraza
esperando la llegada de este invitado.

La puerta del taxi se sintió cerrarse, marcos se


apresuro a recoger las maletas, el invitado se escuchó
saludar en la sala, Abigail sonreía, Jami se apresuro a
ir a la entrada para conducir al invitado al comedor
quien había llamado por teléfono diciendo que traía

mucha hambre.
Y allí estaba, un hombre de porte varonil de unos 59

años quizás 62 tal vez, figura muy bien cuidada,


pantalón blanco y chaqueta igual, un t shirt en la

parte de abajo color azul cielo al igual que el pañuelo


de su bolsillo, canas tan blancas y hermosas que te
hacían perder la mirada, sonrisa perfecta y dentadura
pareja, ojos verdes combinación perfecta de esa piel
tostada por el sol.
- En hora buena (dijo Abigail parándose del comedor
para saludar con mucho cariño al hombre).

Cuando este abrió la boca su acento español delato


enseguida su nacionalidad, su sonrisa era motivo
suficiente para reír , en ese momento todos miraron a
Hipolita quien estaba parada al lado del invitado con
los ojos abiertos y una sonrisa extraña y acosante

ante el buen parecido del hombre quien le miraba


sorprendido.

- Ya puede irse Hipolita, empiece a traer el


almuerzo, estamos muertos de hambre(dijo Jami

con autoridad).
- Si, si , ya voy si, (contesto esta haciendo
notar su nerviosismo).
- Perdónala Thomas, no todos los días se ve
un hombre tan elegante como tu por estos
predios.
Esto los hizo reír más, fue cuando Abigail presento

a Thomas con Vanesa.


- Todo un placer conocerle señor Thomas.
- En hora buena es mas M io el placer de
conocerte Vanesa (dijo este tomando la mano de
ella con calidez y mucho respeto).

El almuerzo estuvo repleto de anécdotas y risas de


parte de ambos, era evidente que se conocían de

mucho antes.

Al terminar el almuerzo se sentaron el la terraza en


donde degustaron un café y un postre de frutas, luego
de eso el misterioso invitado se fue a su habitación a
descansar había tenido un largo viaje desde punta cana
hacia allá, llevaba 5 días en un Resort del país y había
acordado quedarse unos días antes de regresar a
Estados Unidos.

- Que le pareció Thomas señorita fuentes?, cual es su


opinión acerca de el?
- Importa?, es importante mi opinión acerca de el?
- Si, lo es, la considero una persona ecuánime y sagaz,

puede ver cosas que quizás yo no este viendo, que


opina? , dígamelo sin tapujos.

Que se traía esta mujer, no lo entendía, estaba deseosa

por terminar la entrevista e irse.


- Es un hombre muy atractivo, (dijo esta con una
sonrisa), -además es muy respetuoso, se ve que es
alguien importante, parece buena persona.
- Excelente, me gusto su apreciación y déjeme decirle
que no se equivoco en nada, la felicito, gracias
señorita Fuentes, gracias.

Al quedarse sola en la terraza la tarde hermosa


invitaba a caminar, salio de la casa y se quito las
zapatillas quedando descalza, el verdor de los árboles
que rodeaban el camino y la soledad de la carretera

poco transitada al salir de la propiedad a unos 125


pasos aproximadamente, le recordó los rostros

sonrientes de sus hijas, camino y cruzo la carretera,


continuo caminando entrándose con profundidad

entre los árboles, camino y camino empezó a escuchar


el sonido del agua y el frío que caracterizaba la región,
llego a las orillas de un inmenso río pedregoso,
escuchaba el sonido del agua cada vez mas fuerte, la
espuma se vía blanca y peligrosa, cuando solo le
faltaban unos pasos para ver la procedencia de tanta
fuerza fue sujetada por unos brazos era M arcos el

esposo de Hipolita.
- M e asusto.
- Que hace aquí? Están preguntando por usted en la
casa, estábamos preocupados, porque no aviso?
- Lo siento, me perdí caminado y llegue aquí, lo

lamento.
Vanesa camino junto al hombre y miraba hacia atrás,

la espuma del agua y ese sonido, quedo curiosa, debía


volver allá.

Al regresar a la casa Jami le dijo a Vanesa que la


señora Abigail la espera en sus habitaciones.

Subió las escaleras y llego a la puerta tocando con


timidez.
- Adelante
Entro al lugar la decoración era sencilla pero muy

exquisita, tonos blancos y crema, una cama bien


arreglada, una mesa con algunos álbumes, dos
cuadros con pinturas de arte contemporáneo, una
alfombra con un diseño colonial y un baúl al pie de
la cama, Abigail se encontraba sentada en una silla

cerca de la ventana.
- Acérquese, vamos, venga, vea, no es

hermoso(dijo ella mostrándole el paisaje que


tenia la casa al otro extremo).

- Si, estoy enamorada de este lugar.


- Yo también estuve enamorada una vez, hace
ya mucho tiempo(dijo Abigail parándose de la
silla esta vez vestida con una larga bata dorada
caminando hacia el baúl agachándose a abrirlo).
Vanesa recordó su conversación, era la parte en
donde se habían quedado en la mañana en la

entrevista en el vivero.
Abigail saco un álbum con fotografías, se sentó en
la cama y Vanesa también lo hizo al ver el rostro
entristecido y sin maquillaje de aquella mujer.
Empezó a ver las fotografías, fotos hermosas del

amazona eran el comienzo, fotos de ella cuando se


reencontró con su padre, fotos de sus días de

escuela, universidad, cientos de fotos en diferentes


países del mundo todas en contacto con la

naturaleza, al llegar a una fotografía en donde


aparecía Abigail vestida de novia de unos 31 años,
su padre y un hombre muy apuesto a su lado,
Abigail puso la mano sobre la foto para no verla.
- Estuvo casada, que pasó?
Abigail se paro de la cama y se puso nueva vez en la
ventana.

- Fue hace mucho tiempo, me gradúe y


meses después conocí a Peter, un doctor recién
graduado toda una eminencia, con los años se
convirtió en un gran científico, lo amaba
demasiado, y el ami, mas el choque entre mi

convicción acerca de la naturaleza hizo que todo


se fuera abajo, fue nombrado como uno de los

especialistas estudiosos mas importantes de


todo el siglo, ayudo a muchos avances de la

ciencia, me pidió dejara a un lado mis


investigaciones estaba preocupado de que su
esposa a la que llamaban ambientalista echara su
carrera a perder, pero mi compromiso con la
humanidad y con la verdadera ciencia natural me
hizo elegir el camino correcto, nos divorciamos
hace ya mas 10 años, se caso con una joven

doctora con quien tiene 3 hijos, dicen que es


muy feliz.
Vanesa supo en ese instante que nuestros
problemas son grandes hasta que alguien nos
cuenta el suyo, allí empezamos a experimentar un

alivio.
- Jamás volvió a casarse?

- No, no lo hice, mas he tenido romances, he


hecho el intento pero cuando se dan cuenta de

mi prioridad, recolectar plantas, hacer estudios,


curar a las personas, dejar de vivir para ayudar a
otros, eso, eso es difícil señorita fuentes, casi
nadie quiere ayudar y dar sin recibir algo a
cambio, es una tarea muy difícil.
- Lo entiendo, y lo lamento, de verdad.
- Gracias, pero su lamento no sana mis

heridas, me llaman la mujer que se cura sola,


será por algo verdad? (dijo esta sonriendo).
- Axial es, pero eso no significa que no va a
los doctores?
- No, no de ninguna manera, eso no es

verdad, claro que voy a los doctores, cada año


me hago un chequeo general, hace 4 años me

hice una herida en Colombia con una tijera


oxidada, me pusieron mi anti-tétanos, si tengo

un fuerte dolor voy a las emergencias.


- Entonces no entiendo.
- Abra su mente señorita Fuentes, se que los
médicos son necesarios, ellos detectan las
enfermedades, la ciencia medica es muy
importante imagínese que seria de nosotros sin
las anestesias, los anti-convulsivos, entre otros,

lo M io es otra cosa, tengo la certeza de que


mediante las plantas una vez se ha
diagnosticado una enfermedad por uno o mas
especialistas, podemos obtener la cura de la
misma, sin elevados costos y preparado por

usted mismo de ser necesario, no creo que sea


nada malo, miles de personas lo han

experimentado.
- Esta en contra de las grandes casas

comerciales de medicina?, que opina de las casas


farmacéuticas?
- Para mi son chupa sangre, no es justo
investigar, desarrollar, y experimentar una
sustancia química, luego tirarla al mercado a
elevados costos supuestamente pongamos por
ejemplo para sanar el estomago y luego de unos

años sea descontinuada porque daña otro órgano


del cuerpo, cree usted que no lo sabían cuando
la crearon?, nos usan señorita Fuentes, nos
hacen mas tontos de lo que somos, y no es
justo pagar el dinero que gana con tanto

esfuerzo para que le dañen sus órganos, no es


correcto.

Todo lo que Abigail decía le parecía tan familiar y


correcto poniendo como caso el de sus hijas y su

problema de la piel.
- M e he que quedado sin palabras, no se que
decir.
- Lo único que quisiera es que creyera en mi,
no le estoy mintiendo existe la forma de sanar a
las personas con las plantas, cada una tiene una
función, y eso señorita fuentes es lo que

hacemos, nuestra organización se prepara para


el futuro, quizás yo no lo vea, ni usted, pero sus
hijas podrán experimentar este sueño de la
libertad de ser sanos por lo que fue creado para
estos fines, quiero que sepa que sanando a las

personas como lo hago y lo hacen mis demás


colegas corremos mucho peligro, somos

perseguidos muchos hemos sido amenazados de


muerte, por ello mi anonimato, mas nada de esto

me intimida, seguiré haciendo lo que tengo que


hacer hasta que pueda, Luego de eso les toca a
otras generaciones cumplir este sueño.

Lo que acababa de oír era muy convincente, pero


había algo mas, la cabaña, la visita de ese señor tan
inesperada, si Abigail Johnson ocultaba algo era el

momento de descubrirlo, le quedaba poco tiempo,


dentro de dos días partiría a santo domingo.
La puerta de Abigail fue tocada en tanto se veía
oscurecer por la ventana.
- Se me olvidaba Thomas me ha invitado a

cenar al pueblo, lamento tener que dejarla sola,


voy a prepararme nos veremos en la mañana.

- Gracias, esta bien,(dijo saliendo y dejando


entrar a Hipolita quien llevaba un balde con agua

caliente al interior de la habitación).


Bajo al primer nivel y en la cocina decorada en toques
campestres se abasteció de pan integral, algo de queso
del refrigerador una naranja y un poco de mermelada
de guayaba hecha por Hipolita, subió las escaleras
encontrándose con Jami quien bajaba las mismas.
- Voy a mi habitación , me acostare temprano, tengo

mucho sueño, (dijo Vanesa bostezando de forma


ficticia).
La mujer no dijo nada, al llegar al cuarto se quedo con
la puerta entre cerrada observo cuando Thomas salio
de su habitación y Abigail también, este tomo de la

mano a la mujer que se vistió de color rojo y le dio la


vuelta mientras sonreía, Vanesa sonrío al ver la sonrisa

de Abigail quien lucia contenta, en ese momento


Vanesa quiso sea Thomas un pretendiente de Abigail,

no sabia porque pero quería verla feliz.


Los sintió bajar las escaleras, era evidente que marcos
era quien conduciría el vehiculo por lo cual Jami era
probable se encontraba en la casa, esto debía
manejarlo con cuidado.
Luego de comer algo apago las luces y de rodillas
desde una esquina de la ventana observaba el patio

minuciosamente, las luces estaban aun encendidas


porque era temprano, mas detrás de la cabaña se veían
muchos árboles y luego ya nada se podía ver estaba
muy oscuro allá atrás, al continuar mirando vio un
fósforo encenderse en un árbol a la izquierda de la

casa, se trataba de Jami quien encendió un cigarrillo y


se encontraba recostada de un roble con sus espalda y

pie izquierdo, la pistola se le veía dentro del pantalón


ya que no tenia la chaqueta puesta, dentro de la

cabaña nada podía verse, sus cortinas oscuras no


dejaban ver nada, Hipolita debió decirles que estuvo
espiando era evidente que por ello pusieron esta vez
cortinas mas gruesas.
Duro mucho rato esperando, Jami se fuera a acostar,
en eso se quedo dormida, al cabo de muchas horas
despertó y moviendo su cabeza se paso la mano por

la cara, ya Jami no estaba junto al árbol, se había ido a


dormir, el camino estaba libre, era el momento, ahora
o nunca. Se puso un par de medias, un jeans y abrigo,
salio en cuclillas de la habitación para no ser
escuchada, cerro la puerta despacio, continuo

caminando muy lento, bajo las escaleras las luces del


interior estaban apagadas, continuaba caminando,

cada vez mas lento, cada vez mas lento, pudo salir y
todo estaba despejado, le dio la vuelta a la casa, y

pudo ver que en la parte trasera debajo de la misma


casa habían unas puertas de madera cerradas con
candado y cadenas, camino con cuidado y se acerco a
la puerta, casi lo había logrado, sus dudas ya por fin
serian saciadas, que había allí? Estaba por
descubrirse, toco suavemente, nada paso, volvió a
tocar esta vez más fuerte, una luz se encendió en el

interior, y una voz susurrante le pregunto quien es?


- Soy Vanesa Fuentes, soy periodista, que
hace hay dentro?, dígame si necesita ayuda,
déjeme entrar.
- Váyase, es peligroso, (dijo aquella voz

susurrando aun mas bajo).


- No, no me iré, déjeme entrar, déjeme entrar,

(decía Vanesa intentando forzar la puerta, en ese


momento recibió un fuerte golpe en la cabeza).

En medio de su inconciencia soñaba con sus hijas las


veía como dos angelitos con batitas blancas, miraba en
sus sueños el rostro de su madre y sus manos tocar
su cabeza, también veía el rostro de Abigail, estuvo
inconciente hasta que sus ojos se abrieron, el
resplandor de la ventana le hizo intentar sentarse pero

el dolor de cabeza era tan fuerte que no pudo. Al pie


de la cama estaba Abigail con mirada altiva, al otro
lado Thomas con la mano de ella agarrada.
- Que paso?, estoy confundida, me duele
tanto la cabeza.

- Por fin despierta,(dijo Abigail retirando


unas hojas mareadas con algún ungüento que

había puesto en la nuca de Vanesa).


- Gracias a Dios despertaste, estábamos muy

asustados, íbamos a llevarte al hospital del


pueblo.(dijo Thomas muy preocupado).
- Si, nos dio tremendo susto, parece que un
ladrón intentaba entrar a la casa, la encontramos
en el patio tirada, por poco se desangra, demos
las gracias a nuestro invitado Thomas es un
excelente medico, aunque ya no ejerce pero nos

ayudo a cocer esa herida que tiene hay detrás,


expulso usted mucha sangre.
- Herida?, por eso me duele tanto, (dijo
Vanesa sintiendo la mano de Thomas sostener la
de ella, pero era una mano calida no una mano

que invitaba al amor, era mas bien al cariño, era


una sensación extraña, hacia tanto tiempo no

experimentaba esto.
- Si, es algo profunda parece que te dieron un

golpe con un objeto de metal, pero ya paso el


peligro, Abigail te ha dado algunas medicinas
muy buenas para sanarte, solo necesitas
reposar.
- Que tiempo ha pasado? Desde cuando
estoy en cama?
- Dos días, dos días en los cuales nos

volvimos locos buscando sus informaciones, su


teléfono parece no funcionar Thomas ha
intentado marcar las teclas desde ayer y nada,
queríamos hablar con algún familiar pero fue
imposible, no me atreví a llamar al periódico

donde trabaja, esto podía hacerle daño en su


trabajo, el hecho de salir en medio de la noche a

espiar.(contesto Abigail con cierto sarcasmo).


- No estaba espiando, ya dejémonos de

rodeos, algo oculto hay en esa cabaña y usted


no quiere que yo lo sepa, que oculta?, sus
enigmas son intrigantes, que ocurre? (contesto
Vanesa sentándose recostada de la cama
sintiendo el dolor fuerte y soltando la mano de
Thomas, no quería Abigail se Sienta celosa, ella
no sabia que ocurría entre ellos).

- No es su asunto, entiende; no lo es, y


tenga, esto debe ser suyo, (dijo Abigail en tono
molesto tirandole sobre las piernas la figurita de
flor del sol que guardaba como recuerdo de su
padre mientras salía de la habitación).

- Te sientes mejor?, yo debo irme, tengo que


ir al pueblo a comprar algunas cosas, quieres

que te traiga algo? (dijo el hombre parándose


para disponerse a salir).

- No gracias, siento lo que acaba de pasar,


quiero recuperarme para irme a casa, extraño mi
familia, no debí venir aquí.
- Tranquila, este no es el momento de irte,
debes sanar, unos días y ya, todo saldrá bien, en
cuanto a Abigail, paciencia, ella no es tan mala,
solo pretende serlo mas no lo es, hasta luego,

(dijo Thomas saliendo de la habitación).


Ahora estaba sola en la habitación, al intentar
pararse sintió un ligero mareo, luego busco la
grabadora por todos lados mas no la encontró,
todo lo que había grabado estaba perdido, ahora

que pasaría, ni ella misma lo sabia.


El día transcurrió lentamente, y al anochecer sus
alimentos permanecían en la mesita porque no tenia

hambre, solo quería que pasaran los días para irse y


regresar con su vida, extrañaba a sus hijas mucho,
tanto que sus lagrimas mojaron sus sabanas, la figurita
de barro era abrazada por ella con fuerzas, que hacia
allí?, se paro con determinación, arreglo su maleta,
volvió a acostarse, en la mañana definitivamente se
iría, era decisivo, no tenia nada que buscar allí, la

entrevista se hecho a perder, todo se fue abajo.

Amaneció ya un poco mejor se puso ropa bien


abrigada y bajo al primer piso.

- Que bueno que esta despierta, venga,


venga conmigo debo mostrarle algo más. (dijo

Abigail a Vanesa).
Esta la siguió a la parte trasera de la casa, la cabaña

permanecía aun cerrada, Abigail tomo un llavero


grande y la puerta que había visto la noche en que le
dieron el golpe empezó a abrir, habían unas escaleras
de cemento, por la cual bajaron a un lugar parecía un
sótano, empezó a ver muchas cajas en las cuales
habían muchos frascos de cristal con plantas, y raíces
ya secas en su interior, era una cantidad inmensa, al

seguir caminando había un espacio como un


laboratorio con micros píos, tubos de ensayo,
pipetas, y todas las indumentarias relacionadas con
un centro de investigación, en ese momento confirmo
que Abigail Johnson no era una persona improvisada,

sabia lo que hacia.


- A este lugar es donde debió pretender
entrar, aquí es donde se termina todo el proceso

que hago, ya estoy por terminar mi trabajo aquí,


ve todas esas cajas?, contienen todas las
especies de plantas medicinales de esta isla,
todas las que pude conseguir, hace casi un año
estamos trabajando con esta región, ahora esto
ira a nuestro laboratorio matriz, ubicado en un
lugar x de nuestro planeta, allí el personal

calificado estudia y desarrolla el uso de estas


plantas, estamos detrás de algo realmente
grande, debo verificar la pureza de la planta
antes de envasarla, todo debe ser hecho
correctamente.

- Lamento haber intentando violar su


privacidad, he sido muy indelicada, me ha dado

hospedaje, abrigo, y un trato muy especial,


perdóneme, mas tengo una curiosidad, quien me

pego en la cabeza?, acaso fue usted?


- Descuide, su profesión le obliga a actuar
así, yo hubiese hecho lo mismo, y respecto al
golpe le aseguro que no fui yo, y menos tengo
idea de quien fue, lo siento.
- Debo informarle que me voy, esta tarde
quiero que me lleven a la ciudad tomare un

autobús a Santo Domingo.


- Entiendo, ya termino su trabajo aquí; lo
comprendo, pero complázcame en algo, vi, la
figura que tiene es de barro o arcilla no?, veo que
le gusta.

- Si de hecho me encanta, mas hace tanto


tiempo no hago nada de eso.

- Pero le gusta?, seria capaz de hacer algo por


mi?

- Que cosa? Decirle que no a usted es algo


imposible
- Jajajja, déjeme reírme un poco, es que tengo
algo de barro y arcilla y quisiera que me
enseñara a hacer algo, es todo, por favor se
podrá ir mañana, se lo prometo.
Vanesa lo pensó y la esperanza de tocar con sus

manos aquellas el lodo le hicieron decir que si


sonriendo.
Si, esta bien, si.
- Esta bien, después del almuerzo, nos
veremos en el patio, tendré todo listo, le

advierto que no tengo troqueles.


- No importa.

- haremos lo que se pueda, ah, invite a


Thomas le pareció una idea genial.

Se fue a su habitación notando como los


pantalones le quedaban algo grande, al mismo
tiempo estaba confundida su fracaso como
periodista al no llegar a la oficina con todo como lo
había planeado, esto ya no le hacia sentir mal, solo
lamentaba todo lo sucedido porque ansiaba con

todo el corazón ayudar a sus hijas.


Durante el almuerzo el lugar estuvo en silencio por
parte de todos, nadie hizo chistes, todos degustaron
de una sopa de mariscos, arroz salteado y plátanos
verdes fritos.
Tampoco tomaron el café en la terraza, menos

comieron el postre como de costumbre, cada cual se


dirigió a sus quehaceres, Abigail continuaba junto a

M arcos e Hipólita con los preparativos de empaque


de las plantas. Ya pasada las tres de la tarde Vanesa
se presento en el patio como lo habían acordado
encontrando allí a Thomas y Abigail quienes la
esperaban impacientemente.
- Pensé que no vendría, tenemos casi media
hora esperando, mire hemos preparado todo lo

que podía usar.(dijo Abigail por primera vez


vestida de jeans, abrigo y tenis).
Sobre una mesa de madera estaba el material,
Thomas saludo con agrado a Vanesa, ella sonrío a
medias y se acerco al material.

- A trabajar, no queremos que nos coja la


noche.

Y así comenzó todo, mezclaba sus manos con el


lodo, sus recuerdos mas hermosos estando con su

padre aun en vida llegaron a su memoria, Thomas


y Abigail hacían lo mismo que ella, se empezaban a
divertir realmente, Vanesa improviso un poco
haciendo una estrella pequeña entre otras figuras
que resultaron muy atractivas, pasaron un
momento agradable, ya no importaba que había en
la cabaña, menos importaba que ella hacia allí, su

mente estaba sumida en lo que verdaderamente


amaba, el arte de hacer algo hermoso con tus
propias manos.
Obscurecía rápidamente, en ese momento empezó
a llover por lo cual tomaron las figuras hechas y

entraron a la casa con prisa.


Una vez en la terraza se podía sentir el olor a la

lluvia al tiempo que casi no se podía ver nada por


el fuerte aguacero.

- Entramos justo a tiempo, tiene cara de que


Llovera por largo rato (comento Thomas
mientras secaba las gotas de agua sobre sus
brazos con sus manos).

M arcos e Hipolita estaban allí esperándolos con

toallas para que se secaran.

- Así es, pero las figuras están a salvo,


quedaron preciosas, gracias Vanesa, de verdad
no sabia que esto del barro era tan hermoso,

aprendí algo hoy, de verdad, gracias.


- Si, se que pudo sentir la sensación del lodo

entre sus dedos, no tiene comparación.


- Si, es igual cuando mis dedos amasan la

tierra, es fascinante, puedo entenderte.


- Que es eso? (dijo Vanesa asombrada
mirando hacia fuera, casi nada podía apreciarse,
era extraño, al parecer por el golpe podía estar
viendo visiones).
- No veo nada, que fue lo que vio (dijo
Thomas de forma curiosa observando en la

misma dirección que ella).


- Una luz que se movía, parecía como un
foco o algo así.
- Imposible, nadie anda por aquí a estas
horas, Jami esta arriba descansando, Hipolita y

M arcos están aquí dentro de la casa también,


quien andaría por hay, esta alucinando, me

preocupa señorita Fuentes, necesita un doctor?.


- No es broma Abigail de verdad vi. a alguien,

lo vi.

En ese momento desde el interior de la casa Jami se


aproximaba a ellos con el arma en la mano
apuntándoles con una mirada extraña.
- Que estas haciendo jami, baja esa arma,
ahora. (dijo Abigail algo asustada mientras

Thomas le decía que se quedara quieta y


obedeciera a jami, el conoció las intenciones de
la mujer quien caminaba con cautela acercándose
cada vez mas.
- Tu, ve hacia allá al otro extremo, y tu ve

con el, (le dijo amenazante a Thomas y


M arcos).

La mujer dio un paso rápido tomando a Abigail y

rodeando su cuello con una mano con la otra


amenazaba con el arma en la cabeza de la mujer.
- Que te sucede Jami,? que pasa?, porque
haces esto? (pregunto desesperada mientras
sentía el frío de la pistola en su cuello).
- Por dinero, por eso, estoy harta de cambiar
cosas por otras, y cambiar y cambiar, me harte.

En ese momento se veía venir a alguien caminando


desde afuera con una capa, al este entrar se vio el
arma que llevaba en la mano derecha y el foco en la
izquierda, fue cuando se dieron cuenta que Vanesa
lo había visto, cuando este se quito la capa de la

cabeza Vanesa no podía creerlo.


- Tu?, no puede ser, Arnulfa me lo dijo, algo

raro había en ti (que sorpresa nada mas y nada


menos que Emilio, el chico nuevo de la oficina).

- Tarde te diste cuenta, como creíste que


alguien como yo podía fijarse en alguien como
tu, eres un monstruo, y la tal Arnulfa, es mucho
mas siniestra que tu, lamento todo esto, Jami y
yo estaremos muy lejos mañana, para cuando
los encuentren en este lugar tan remoto ya nos
habremos tomado 6 litros de whiskey en un

hotel de lujo.
- Suéltenla, no le hagan daño, (dijo Thomas
tratando de caminar).
- Ni lo intentes, si te mueves te relleno de
plomo por todos lados.

- Pero dijiste me ayudarías, entonces todo


fue falso?, lo de tu tío enfermo?, el monstruo

eres tu.
- Si, todo fue falso, lo invente para poder

tener información, no soy un pasante, me


importa un bledo el periodismo, lo que amo de
verdad es el dinero, y es lo que obtendré por
llevarme a Abigail.

La lluvia empezaba a pararse, ataron a M arcos,


Hipolita y Thomas en tres de las mecedoras de la

terraza, Jami saco caminando a Abigail sin dejar de


apuntar fue cuando el chico malvado tomo a
Vanesa por el brazo y con la pistola le apuntaba en
el costado sacándole también.
- Nos llevaremos este segurito como plan b,

por si algo sale mal.


- No la necesitamos, déjala, el helicóptero

vendrá dentro de poco, (dijo Jami caminando


con Abigail).

- Uno nunca sabe, vamos, apresúrate,


debemos llegar pronto, y si alguien se mueve los
mato a todos, entendido, entendido, (dijo el
joven dejando ver una personalidad y un mal
genio que asusto a Hipolita, M arcos y
Thomas).
Se quedaron tranquilos observándolos perderse

entre los árboles, inertes e impotentes veían como


se llevaban a las dos mujeres las cuales indefensas
se entregaban a la fuerza a sus verdugos.
La lluvia dejo de ser espesa, y aunque estaba
obscuro Vanesa reconocía el lugar donde estaba,

había caminado por allí hacia unos días,


continuaban su caminata esta vez una al lado de la

otra seguidas por ellos quienes le apresuraban


amenazantes con sus armas.

- Es el fin, esta preparada?


- Para que Abigail, de que habla?
- Dejen de hablar y caminen mas a prisa,
(dijo Jami en tono autoritario).
Esta vez sus tonos de voces eran más bajos ya que
sus verdugos estaban a más o menos 6 pasos y
medio de ellas.

- Digo que ya todo acabo para mi, lamento


no sea el final de la historia que vino a buscar.
- Que dice? M e desconcierta, no es la
persona fuerte que pensaba, es una cobarde,
mientras hay vida reina la esperanza, pretende

dejar tantos sueños e ilusiones, tanta gente que


cree en Usted?, la desconozco.

- Y Usted señorita Fuentes?, cree en mi?


,cree que realmente puedo sanar a las personas?,

dígamelo, si me lo dice le aseguro que valdría la


pena seguir con todo esto.
Al seguir caminando Vanesa escucho el sonido
imponente del agua, la espuma se veía clara por la
luz de la luna, llegaron al borde de un gran
precipicio, y al mirar hacia abajo una gran cascada
hacia el transporte de millones de litros de agua

salvaje con una gran velocidad, Vanesa se maravillo,


el salto era hermoso, pero a la vez peligroso.
En ese momento sintieron las luces de un
helicóptero en sus cabezas, sus opresores le
intimidaban con las armas mientras hacían señas a

las luces de arriba para ser vistos, era evidente, el


helicóptero era para secuestrar a Abigail Johnson

por lo que seguramente matarían a Vanesa ya que


no la necesitaban.

- Si, vale la pena, lo vale, y creo en Usted, le


creo, (respondió Vanesa en el momento que las
luces del helicóptero rodeaban el lugar, en ese
momento Abigail saco de su bolsillo la
grabadora de Vanesa dándosela).
- Tenga, haga una buena historia, huya con
esta grabación, corra no importa lo que me pase,

enseñe a todos a creer en las plantas, por favor


hágalo, (dijo Abigail con el rostro entristecido
esta vez con lagrimas por sus mejillas).
Sus secuestradores no podían escuchar lo que
ambas hablaban el sonido del agua y del

helicóptero que bajaba hacia donde estaban era


muy fuerte.

- No, no voy a huir ni Usted tampoco,


estaremos juntas, pase lo que pase, déme su

mano, no tema, estaremos bien.


Vanesa sintió la mano fría no solo de la
temperatura si no del miedo que había entre ambas.
En ese momento cuando faltaban unos metros para
que helicóptero aterrizara el lugar fue inundado por
vehículos policiales, de uno de ellos la escultural
Ivett salía con toda su elegancia con un arma en la

mano apuntando junto a unos 4 detectives 6


policías, un franco tirador a los secuestradores.
- Que?, no dejo de sorprenderme, Ivett?
- La conoce?, a eso le llamo estilo propio y
buen atuendo, debería dejarse asesorar por ella.

- Que? (dijo Vanesa mientras maravillada vio


como desarmaban a los criminales, el

helicóptero se dio a la fuga, Jami lloraba


mirando alejar su sueño de tener mucho dinero y

su cómplice con el rostro agrio y la mirada


amenazante miraba con rencor a Vanesa mientras
le ponían las esposas.
Ya en la casa la policía se aseguraba de que todo
estuviese despejado, en ese momento cuando
creían todo estaba en calma, Abigail callo al suelo,
un fuerte dolor en el pecho le derrumbo, Thomas

fue a su habitación y busco unas pastillas


poniéndoselas debajo de la lengua, todos estaban
muy asustados.
- Va a mejorarse, tranquila, tranquila (decía
Vanesa llorando viéndola en el suelo sin poder

hacer nada).
- Es usted tan tonta, (dijo entre dolor y risas

Abigail a Vanesa).
- Porque me llama tonta?, es usted muy

extraña, aun enferma no deja sus sarcasmos,


mejórese, no nos puede hacer esto ahora, no
debe terminar así, si mi madre estuviera aquí,
sabría que hacer, sabe, ella es maravillosa,
lamento saberlo hasta este momento, (dijo
tomando la mano de Abigail). En ese instante
volvió a ver el rostro de Ivett quien conversaba

con Thomas, estaba confundida, Ivett era


periodista y a la vez detective?, que rayos que
estaba pasando.
- Si su madre estuviera aquí dice?, jajaja,
jajaja, me duele mucho mas no puedo dejar de

reírme, su madre ha estado aquí todo el tiempo,


y sus hijas, en la cabaña, no han ido donde su tía

como le dijese su madre, están aquí, están


aaaa(fueron las ultimas palabras de Abigail

quien se quedo inconciente unos minutos


después llego la ambulancia llevándose al
hospital del pueblo a la mujer.
Que es lo que había escuchado, que su madre e
hijas estaban allí?, era todo aun mas confuso, se
fue corriendo a la cabaña pero esta vez la puerta
estaba abierta, la policía había revisado allí

también, al entrar se quedo maravillada parecía una


pequeña sala medica, pintada de blanco, con tres
camas dos mas pequeñas, sus hijas acostadas con
sus batitas blancas y su cabello ya un poco mas
largo, se dio cuenta de que cuando estuvo

inconciente no había soñado, realmente sucedió su


madre e hijas estuvieron con ella, las nenas estaban

dormidas había poca luz y desde una esquina su


madre salio sonriente, cuando quiso darse cuenta

Thomas estaba detrás de ella junto a Ivett, hicieron


señas a Vanesa para que no despertara a las
criaturas, se acerco y vio sus pieles en proceso de
sanidad, pocas llagas quedaban, sanarían muy
pronto, lloro, lloro porque ahora entendía gran
parte de lo que ocurría.
Salieron de la cabaña, la madre abrazaba a la hija y

en la terraza le explicaron todo a Vanesa.


No podía creerlo cada vez que su madre chateaba
lo hacia con Abigail Johnson quien se intereso en el
caso de las niñas, por vía de un buen amigo
pudieron contactarse, le contaron que el famoso

medico que le buscase don José no era mas que un


simple estudiante de medicina, también de cómo

recibió dinero para entrevistar a Abigail Johnson


por parte de una importante compañía

farmacéutica que pretendían saber los pasos de la


mujer y en que estaba trabajando, era todo una
trama, Ivett estaba de incubierto ya que la policía
conocía las conversaciones entre la madre de
Vanesa y Abigail Johnson por ello entro a trabajar
allí haciéndose pasar por una seductora profesional
del periodismo ya que conocía las debilidades de

don José, es por esto que le dio la grabadora a


Vanesa la cual era también un GPS, por ello la
encontraron, la sorpresa fue mayor al saber que no
se trataba de Constanza, estaban en una cabaña en
Jarabacoa, Vanesa estaba pasmada, y mas pasmada

estaba al ver como Thomas agarraba la mano de su


madre.

Ahora muchas cosas tenían sentido, la inesperada


y sorpresiva visita de su madre a su tía en salcedo,

el chat en las madrugadas y a todas horas del día, el


misterio en la cabaña, el falso enamoramiento del
chico nuevo, era todo tan claro ahora.
- Solo debemos esperar a que la señora
Johnson se mejore, Hipolita se ha ido al
hospital con ella, nos queda esperar aquí,
tranquilos,(dijo la madre de Vanesa con el rostro

resplandeciente).
- Yo debo irme, necesito que den algunas
declaraciones mañana si es posible, ha
terminado mi trabajo aquí (dijo Ivett quien se
hacia acompañar de dos detectives mas).

- Gracias, detective, le agradecemos mucho lo


que hizo, de no haber venido a tiempo quien

sabe que habría pasado.(dijo Thomas parándose


para despedir a los tres detectives).

- Así es, estuve siguiendo los pasos de esos


dos un gran tiempo, cuando ese joven entro a
trabajar al periódico supe que algo andaba mal,
se suponía que yo seria quien venga a la
entrevista, esto nos tomo por sorpresa, además
los que intentaron secuestras a la señora
Johnson ya estaban al tanto de todo, aun esto

no acaba, va a ver mucha gente tras las rejas por


esto, la policía internacional le da seguimiento a
este caso hace meses, por ello nos contrataron.
- Fue idea mía , le dije a la señora Johnson lo
que mi hija me había dicho por teléfono acerca

de cómo le arrebataron su ascenso, eso me dolió,


en cuestión de minutos Abigail tuvo la brillante

idea de decir que solo ella podía entrevistarla,


estaba junto a ella cuando hablaban por

teléfono, creo que si no le hubiese pedido esto


quizás nada de esto habría pasado, estoy muy
preocupada por Abigail, la impresión de lo
sucedido le hizo mucho daño.
- Ya basta, dejen de culparse todos, Abigail
Johnson no es mujer de rendirse, mañana estará
mejor, que pasen buenas noches(dijo Ivett

saliendo afuera para abordar el vehiculo en el


cual se Irian a santo domingo).
- Espero tengan cuidado en la carretera, es
tan tarde, lo menos que queremos es otra mala
noticia. (dijo la madre de Vanesa en ese entonces

Thomas se ofreció a preparar café por lo cual


M arcos se fue con el, estaba claro querían dejar

a solas a madre e hija.


- Siento haberte mentido, a veces quiero

controlar las cosas, me tome la libertad de


contactar a Abigail porque descubrí el farsante
medico al cual llevabas a las niñas, estaba
desesperada y una persona me hablo de ella por
chat, me dijo que eran grandes amigos
poniéndome en contacto con ella, no me
arrepiento, las niñas están muy mejor.

- Lo se, parece que esta vez si sanaran (dijo


Vanesa parándose, su madre se paro junto a ella
tocando su hombro).
- Sabia que no creías en esta clase de
medicina y creí una buena idea lo vieras por ti

misma, todos los días Abigail lava sus pieles


con medicinas hechas por ella, las seca y pone

otras cosas sobre las llagas, además les da a


tomar unos tez y zumos acompañados de una

comida hecha solo para ellas, es un tratamiento


excelente, también el clima ayuda mucho a sanar
estas llagas.
Vanesa escuchaba y la mirada perdida de ella
asustaba a su madre.
- Porque agarraba tu mano?, porque Thomas
sostenía tu mano y tu le bajabas?

El silencio irrumpió, la madre dejo de tocar el


hombro de la hija, salio hasta el pasto mojado a
unos pasos de la terraza, Vanesa la siguió y le
escucho hablar.
- Te acuerdas hace unos días cuando

discutimos en la casa, me dijiste que el día que


te dijera que había olvidado a tu padre, ese día

empezarías a olvidar a Esteban?


- Si lo recuerdo, que tiene esto que ver con lo

que te pregunté?
- M ucho, solo escúchame con atención,
cuando te divorciaste ya hacia mucho tiempo tu
padre había muerto, yo empecé a conocer a un
hombre por Internet, te suplico no me juzgues y
me entiendas, me enamoré, ese hombre y yo nos
conocimos y desde ese día nos amamos con

locura, justo el día en que iba a hablarte de el


llegaste a mi casa destrozada con las niñas en
brazos, no era el momento para mi, era tu
momento, así que renuncie a ese amor para
protegerte y ayudarte, renuncie a mi felicidad

para ayudarte a conseguir la tuya.


- Por eso me enamore de tu madre, una mujer

que renuncia al amor por amor es un tesoro,


(dijo Thomas acercándose a ambas con dos

tazas que contenían café entregándoselas a cada


una).
- Esa es la verdad, Thomas me presentó por
Internet a Abigail Johnson, el tramitó todo esto
para que las niñas estuviesen bien, ha sido un
caballero conmigo.
- Como es que nunca supe de el? Como se

veían?
- Siempre supiste de el, no siempre chateaba
con Abigail, además cuando Thomas viene a
Santo Domingo me las arreglo para verme con
el.

- No puede ser, mi madre con un romance,


esto es una pesadilla. (dijo Vanesa tomando un

sorbo de café caliente, el frío empezaba a


sentirse con fuerzas).

- Debo decirte que mi viaje en esta ocasión


fue para conocerte, me dedico a los negocios de
la tela en los Ángeles, además soy colaborador
para transporte de la señora Johnson de todas
sus cosas, te aseguro que tu madre esta en las
mejores manos y me la pienso llevar.(dijo el
hombre abrazando a la madre de Vanesa).

- Que?, llevársela? A donde?


- A los Ángeles, quiero que se convierta en
mi asistente, quiero aprovechar todo el tiempo
perdido, esto de estar enamorándose por Chat
es como para gente joven, (dijo este haciendo

reír a las dos mujeres).


- M e alegro tanto por ti mama, estoy feliz.

Se abrazaron, Thomas disfrutaba ver a madre e hija


sonreír felices, la lluvia nuevamente comenzó a

caer, entraron corriendo, Vanesa durmió en la


cabaña con las niñas, Thomas y su madre se
quedaron en la terraza disfrutando de la vista al
cielo, M arcos les busco dos frisas.
Al pasar dos días Abigail regresaba a la casa, las
niñas la esperaban impaciente, le habían tomado
mucho cariño, estaba muy recuperada, Hipolita

estuvo todo el tiempo con ella, su rostro estaba


sereno se sentía algo mareada por los
medicamentos suministrados, había recibido
excelentes atenciones medicas, estaba muy
agradecida.

Vanesa y su madre se encargaron de todo en la


casa, cuando Abigail llego ya todo estaba

terminado, Vanesa cuido del vivero, su madre hizo


los quehaceres, Thomas le hizo un columpio en un

árbol con una soga y una llanta, estaban contentas


irradiaba la felicidad en sus dos caritas angelicales.
Una vez en la habitación Abigail se encontraba en
reposo, Vanesa entro a ver como seguía.
- Que bueno que esta aquí, quería darle las
gracias, me dio mucha fuerza ese día, de no ser
por usted juro que no se que hubiese pasado,

además creo que ahora entenderá porque no


auxilie a esa señora con su enfermedad, se que
me juzgó por ello pero las cosas se hacen bien o
no se hacen, el lugar que habilite para sus hijas
era para ellas, de recibir a esa señora debía

ocupar tiempo y espacio en ella, y no tenia


ninguna de las dos, de todos modos le dije a

Hipolita que buscase a la mujer, antes de partir


para darle algunos consejos.

- Si, en verdad, estuvo feo, pero ya todo


paso, debemos empezar de nuevo, y con
relación a lo de la señora no la juzgué solo me
extraño el que no la ayudase pero supe que
había un motivo, (dijo Vanesa sonriendo
ampliamente como jamás la había visto sonreír).
- M e sorprende, su sonrisa, es hermosa, me

alegra este feliz, su madre y Thomas serán muy


felices, se lo aseguro.
- Así es, anoche me pidió la mano de mi
madre, le dio un anillo preciosísimo, tengo
envidia de la buena, (dijo Vanesa con los ojos

brillosos).
- Parece que la historia de su madre tendrá un

final feliz.
- Claro, era de esperarse, ella merece todo lo

mejor.
- Y su historia, tendrá un final feliz? (dijo
Abigail parándose de la cama y tomando en su
mano un gran álbum de fotografías que estaba en
mesita de noche).
- No lo se, tengo tantas dudas.
- Cree que aun ama al padre de sus hijas?,

cree que vale la pena seguir amando a alguien


que ama a otra persona?
- Creo que después de ver como mi madre ha
encontrado la felicidad es el momento de
aprender a olvidar, es tiempo de que yo sea

capaz de hacer las cosas que realmente me


gustan, quiero vivir, quiero ser yo, quiero

empezar de nuevo.
- Pues venga, es tiempo que vea esto, son los

rostros felices de cientos de personas que han


pasado por momentos difíciles, han tomado la
elección de luchar por el cambio, han pactado
con ellos mismos, han creído, han olvidado, han
sanado, (dijo esta abriendo el álbum, mucha
fotos de personas junto a Abigail, cuando
lograba sanar a alguien le tomaba una foto y la

conservaba en ese álbum.


Ya lo había entendido, debía curarse por dentro,
cultivar la salud espiritual y ser capaz de entrar en
un ritmo de vida plenamente satisfactorio en donde
ella y sus hijas fueran felices, Abigail Johnson

había sembrado la semilla estaba en ella hacerla


germinar.

Tres meses después

La nueva vida que llevaba con sus hijas en


jarabacoa era diferente, se ofreció a cuidar la cabaña
en sustitución de M arcos e Hipolita quienes se
fueron a trabajar para Abigail Johnson en la
recolección de Plantas en Panamá, el trabajo hecho
por esta pareja fue algo sorprendente y fueron

reconocidos y contratados por esto, Vanesa por su


parte era feliz llevaba viviendo allí tres meses, sus
hijas necesitaban este clima para su recuperación y
gracias a las buena relación existente entre el dueño
de esta casa y Abigail Johnson pudo quedarse por

tiempo indefinido, instaló un taller de arte en


donde hacían figuras de barro y arcilla, luego eran

vendidas en el pueblo lo cual le rento dinero para


vivir cómodamente, ahora lucia mas hermosa, con

los consejos de Abigail había perdido las 15 libras


que se propuso, cortó su pelo luciendo 10 años
mas joven, ya no vestía la fea ropa tipo sastre, esta
vez los vestidos en colores pasteles y abrigos
combinados eran el juego de su guardarropa.

Su mente recordaba todo lo sucedido, la

recuperación de Abigail, su partida unos días


después, la despedida, y haber enfrentado a la
prensa por defender con fuerza y orgullo el trabajo
que hacia Abigail Johnson, esto le costo su empleo
ya que don José la despidió por esta no querer

entregarle las grabaciones de la entrevista, el día en


que fue a un famoso programa de televisión y trató

de hablar a favor de esta científica natural, ese día


quitaron la programación dejando la planta

televisora sin energía, hombres armados llegaron y


amenazaron a Vanesa de no volver a hablar de esto,
así lo hizo aunque unos días después sus hijas
publicaron en la Web las grabaciones de la tan
esperada entrevista las cuales fueron bloqueadas
pero ya muy tarde mas de 10 millones de personas
en todo el mundo la habían escuchado.

Con el dinero de su liquidación se compró una


camioneta con la cual trasportaría a las niñas al
pueblo a partir de septiembre cuando las clases se
abrieran en la escuela publica de la comunidad,
aprendió a manejar, y a nadar.
Esa tarde preparaban todo para una ocasión especial,

algunas amistades vendrían a la casa, la decoración en


colores verde limón y blanco de aquellas sillas bien

colocadas era el juego perfecto de aquel pastel de tres


pisos con dos novios en la parte de arriba, la boda de
su madre era un regalo para ella, Thomas resulto ser
todo lo que decía y mas que eso, cuando colocaba
unas guirnaldas en un árbol la voz de su entrañable
amiga Arnulfa le hizo brincar de felicidad, se
abrazaron y empezaron a reír.

- M e lo contaban mas no lo creía, este es un


paraíso, (decía Arnulfa maravillada con un
nuevo estilo de peinado y ropa que le sentaba
muy bien, ahora era una reportera seria de un
importante canal de TV.)

- Luces muy bien, esta bellísima, (dijo Vanesa


a su entrañable amiga).

- Gracias, tu luces mejor, estas muy delgada,


y bella, me alegra.

- Estoy feliz por ti, la noticia del hombre que


cruzaría el país vestido de santa claus es toda
una bomba, estas en todos los canales
nacionales e internacionales con la cobertura).
- Si, nadie esperaba que fuera así, el pobre
hombre salio de la cárcel y para reivindicarse
con su familia prometió esto, ha sido todo

lagrimas en estos días, justamente pasara por


aquí hoy, por ello vine, y por la boda también.
- De veras? M e alegra.
- No vas a preguntar por la oficina? No la
extrañas?, sabes que aun voy tengo una columna

ahora, don José esta cada día mas insoportable.


- No, no me interesa, tengo una nueva vida y

aunque no hay un hombre aun ya llegara, mi


madre rechazó la proposición de Thomas para

vivir en los Ángeles, se ofreció a recolectar


plantas para Abigail, es una buena causa y por
suerte Thomas acepto, dijo que dejaría todos
sus negocios y vendría aquí a vivir con mi
madre, estoy tan feliz, mi vida es otra he
aprendido el valor de la naturaleza, la vida, no
puede haber amor si no te amas a ti mismo.

- Waoo, estos tres meses te han cambiado la


vida te felicito, yo también estoy muy bien le
conté a mi esposo muchas cosas del pasado y
aunque duro unos días algo molesto, me
perdonó, siento que nací ese día, soy feliz

ahora, además, taratataaaaa, deje de fumar, ayer


hizo 2 meses y 13 días, es un record.

- Que, felicidades, que bueno, me alegra


mucho y debo pedirte perdón por no hacerte

caso sobre el chico nuevo de la oficina.


- No te molestes, lo entiendo, estabas sola y
desorientada, es normal.(contestó Arnulfa
agachándose con los brazos abiertos para recibir
el abrazo de las niñas que se lanzaron sobre ella
al verla).
- Ves que bellas están?, ya están sanas, es

una maravilla, Abigail vendrá también a la boda


y les tomara la foto, estoy tan contenta. Ah se
me olvidaba me trajiste lo que te pedí?
- Si, aquí está, Don José no quería darme el
dinero, tuve que valerme de Ivett quien le dijo

que lo acusaría de cómplice con los que


intentaron secuestrar a Abigail, solo así pude

obtenerlo, espero sea lo que querías (dijo


Arnulfa sacando un sobre de su cartera).

- M e alegra que Ivett y tu sean ya buenas


amigas
- Si, estaba equivocada, es una buena
persona.
- Y tu ex, Esteban que has sabido de el?
- Esta muy bien, su madre Viene a la boda
también, debe estar por llegar.

- Esto será un gran acontecimiento, tienes


suficiente alcohol, (dijo Arnulfa riendo).
- Por favor, no permitiré que te tomes ni un
traguito.
- El hecho de que haya dejado el cigarrillo no

quiere dejar dicho que deje de beber.


Sus risas inundaron el lugar, Arnulfa ayudo a

Vanesa con la decoración.

Y así terminaba todo, Después de la boda Vanesa le


entregó un boleto con destino al brasil a Abigail,
las lagrimas que esta derramo fueron producto de
emociones y alegrías, la impresión que me queda
de este final y lo que mas me ha gustado es la
fotografía, no solo las gemelas estaban en ella, La
abuela, la hija y las nietas todos abrazados de

Abigail, todas habían sanado, aquella foto


encabezaría el álbum en la portada a partir de ese
día.

Cuando el hombre que recorría el país vestido de

santa claus pasó por el frente de la cabaña seguido


de una ambulancia y muchas personas, Arnulfa

salio corriendo para seguirlo, los camarógrafos


igual, Vanesa también y así lo hicieron el resto de

los invitados, las niñas, los novios, todos


corrieron, ecepto Abigail quien sonreía mientras
miraba a todos salir corriendo.

- Corre Vanesa Fuentes, ve y busca tu felicidad,


quedan caminos por recorrer, batallas que pelear,
gente a quien sanar, esto apenas empieza, es solo el

comienzo, (decía Abigail con el boleto en la mano


y una sonrisa de satisfacción, - la Lucha Entre
Ciencia Y Naturaleza, Apenas Empieza….., fue su
frase final antes de sentarse en la grama de la
entrada a observar a todos corriendo.
M as quedaban algunas cosas por descubrir, por
ejemplo, quien estaba detrás del intento de

secuestro de Abigail Johnson?, quien dio el golpe


en la cabeza de Vanesa Fuentes?, Sufrió Abigail
Johnson ese fuerte dolor en el pecho realmente por
el impacto del intento de secuestro?, o quizás le
fue sorpresivo la presencia de alguien inesperado
en ese momento? Bueno eso ya es otra historia, y
otro libro………

Continuara,