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LEV MANOVICH

El lenguaje de los nuevos medios de comunicación1

1. Sobre el autor y el contexto de producción de la obra

Lev Manovich es profesor del programa Ciencia de la Computación, del Centro de Graduados de
la Universidad de la ciudad de Nueva York (CUNY) y director de Software Studies Initiative desde
su creación, en 2007.
Nacido en Moscú, estudió arquitectura, pintura, ciencia de la computación y semiótica. Por
años se desempeñó en el campo de las bellas artes hasta que en 1981, con su llegada a Nueva
York, sus intereses se orientaron hacia las imágenes en movimiento y el espacio virtual. Como
artista, comenzó a trabajar con soportes informáticos, animación, diseño y programación. También
obtuvo un master en Psicología Experimental y un doctorado en Estudios Visuales y Culturales.
Entre sus obras se encuentran El lenguaje de los nuevos medios de comunicación (The MIT
Press, 2001), Soft cinema: navigating the database (The MIT Press, 2005) y Software takes
coommand (Bloomsbury Academic, 2013). El libro publicado en 2001 fue terminado en 1999 y
traducido a distintos idiomas. A pesar de que su autor considera algunos de sus aspectos ya
obsoletos, aún es utilizado como libro de texto en universidades alrededor del mundo. Según la
revista alemana Telepolis, la obra “sitúa a los nuevos medios dentro de la más amplia y sugestiva
historia de los medios desde Marshall McLuhan”2.
En una entrevista que dio en 2003 para la revista Mania de la Facultad de Filosofía de la
Universidad de Barcelona3, Manovich definió a El lenguaje de los nuevos medios de comunicación
como “una antología del lenguaje de los nuevos media tal y como lo encontramos en los noventa”
y como “un intento de comprensión teorética”. El autor explicó así que su objetivo había sido
esbozar trayectorias históricas que han funcionado por muchos siglos y que, según su parece, van
a continuar. Si bien consideraba que su obra podría haber reflejado aspectos que ya no eran
vigentes para 2003, en cuanto al contexto de su producción señaló que “mucho de lo que hemos
podido ver en los noventa no ha sido más que una especie de recreación de las viejas formas,
sólo que bajo un formato digital. Es difícil establecer estas analogías, pero se podría decir que
estamos donde estaba el cine en 1905: ya había cierto lenguaje, pero unos años después
apareció algo distinto (…). Sitúo los nuevos media dentro de un marco histórico, porque éste es el
único modo de saber lo que tienen de viejo y de nuevo. En el libro hago dos cosas: por un lado,
hablo de cómo fueron desarrollados CD-Roms, páginas web y entornos virtuales en los ochenta y

1 Manovich, Lev, 2006. El lenguaje de los nuevos medios de comunicación: la imagen en la era digital. Buenos
Aires, Paidós.
2 Página web de Lev Manovich http://www.manovich.net/about.php
3 García Quiñones, Marta y Ranz, Daniel, 2003. “ Definitivamente, creo que estamos en el principio”,
Revista Mania. Facultad de Filosofía, Universidad de Barcelona.
http://www.academia.edu/2800579/Definitivamente_creo_que_estamos_en_el_principio
noventa, y de los elementos que podemos encontrar en ellos que pertenecen al cine, al teatro o al
libro. Pero, por otro lado, también hablo de los elementos que genuinamente pertenecen a los
ordenadores, como la variabilidad. Generalmente, uno no puede ver estos últimos en los
productos acabados. Es lo que defiendo en mi artículo "La vanguardia como software", en el cual
sugiero que tal vez la verdadera vanguardia artística sea el propio software. Porque, de hecho, es
allí (en los navegadores, en los lenguajes) donde se pueden ver nuevos principios trabajando. Los
productos finales culturales son demasiado conservadores”.

2. Síntesis del contenido del texto

Según Manovich, la comprensión popular de los nuevos medios está relacionada con la
distribución y exhibición con que se identifica al uso de las computadoras. Sin embargo, para el
autor no hay motivo para privilegiar estos usos por encima de su uso como herramienta de
producción o dispositivo de almacenamiento.
Así como sucedió con la imprenta y la fotografía -aunque estos dos con un impacto de
menor profundidad-, Manovich afirma que nos encontramos en una nueva revolución mediática,
“que supone el desplazamiento de toda la cultura hacia formas de producción, distribución y
comunicación mediatizadas por el ordenador”(Manovich, 2006: 4). Esta revolución no sólo afecta
todas las fases de la comunicación, sino también a los distintos medios, como las imágenes fijas y
móviles, lo textos, el sonido o las construcciones espaciales.
El autor sitúa a los nuevos medios como producto de la convergencia histórica de dos
tecnologías con recorridos distintos, la informática y la mediática. Ambas con origen en la década
de 1830, la primera se identifica con la máquina analítica de Baddage, diseñada para realizar
operaciones matemáticas, y la segunda con el daguerrotipo de Daguerre. La síntesis de estos dos
recorridos es “la traducción de todos los medios actuales en datos numéricos a los que se accede
por medio de los ordenadores, es decir, que componen pura y llanamente otro conjunto de datos
informáticos” (2006: 4). Así, Manovich explica que los medios se convierten en nuevos medios.
Este encuentro modifica la identidad tanto de los medios como de la propia computadora, que deja
de ser sólo una calculadora para convertirse en un procesador de medios, en lo que el autor
denomina “un bucle histórico”.
Inmersos en una cultura que experimenta una informatización, Manovich define cinco
principios de los nuevos medios que a su entender no funcionarían como leyes absolutas, sino
más bien como tendencias que anticipa serán cada vez más manifiestas:

1. Representación numérica
“Todos los objetos de los nuevos medios, ya se creen partiendo de cero en el ordenador o sufran
una conversión a partir de fuentes analógicas, se componen de código digital”. Estas
representaciones numéricas tienen dos consecuencias. La primera, dichos objetos pueden ser
descritos en términos formales, es decir, matemáticos. La segunda, están sometidos a una
manipulación alogarítmica. Así, los medios se vuelven programables. (2006: 8).

2. Modularidad
También denominado por el autor como “la estructura fractal4 de los nuevos medios”, este principio
señala que el objeto de los nuevos medios presenta siempre la misma estructura modular a
diferentes escalas. Las imágenes, sonidos, formas, comportamientos o cualquier tipo de elemento
mediático son representados como “colecciones de muestras discretas” -píxeles, polígonos,
scripts, etc-, que se agrupan en objetos de mayor escala, pero que siguen manteniendo sus
identidades por separado. Esos mismos objetovos pueden también agruparse para conformar
otros aún más grandes, pero sin perder cada uno su independecia. Como ejemplo cita la inserción
de una imagen en un docuemento de Word (2006: 9).

3. Automatización
Este principio depende de los dos descriptos con anterioridad, ya que permiten automatizar
muchas de las operaciones implicadas en la creación, manipulación y acceso. Para ejemplificar,
Manovich aporta tres tipos de automatización, la de bajo nivel de la creación mediática -el usuario
del ordenador modifica o crea desde cero un objeto mediático por medio de plantillas o de
alogaritmos simples-; la automatizción de alto nivel de la creación mediática -requiere que el
ordenador entienda hasta cierto punto la semántica de los objetos que genera y se relaciona con
proyectos de investigación de inteligencia artificial-; por último, la creciente automatización del
acceso, como respuesta a la necesidad de almacenar y acceder a enormes cantidades de
material mediático5. (2006: 10-12).

4. Variabilidad
Como consecuencia de la codificación numérica de los nuevos medios y de la estructura modular
de los objetos mediáticos, un objeto de los nuevos medios no es algo fijado, sino que puede existir
en distintas versiones, que potencialmente son infinitas. Un ejemplo citado es el de las páginas
web generadas automáticamente a partir de base de datos, con plantillas creadas por diseñadores
web. Aquí el autor arroja una de sus primeras conclusiones y explica que “la lógica de los nuevos
medios corresponde a la lógica de la distribución portindustrial: a la 'producción por petición del
usuario' y al 'justo a tiempo'”, esta última a su vez posible gracias a las redes de ordenadores en la
fabricación y distribución propias de la industria actual (2006: 13).
Entre los distintos casos de variabilidad que el autor describe, hay dos estructuras que

4 Según la Real Academia Española, un fractal es una “figura plana o espacial, compuesta de infinitos elementos, que
tiene la propiedad de que su aspecto y distribución estadística no cambian cualquiera que sea la escala con que se
observe”. http://lema.rae.es/drae/?val=fractal
5 La sobreabundancia de datos de todo tipo es denominada en el libro como “condición básica de la nueva sociedad de
la información”, que se cristalizó mediante Internet. Así , el problema de fines del siglo XX se convirtió en cómo
encontrar un objeto, por ejemplo una imagen, que ya existe en alguna parte (Manovich, 2006: 12).
retoma: la interactividad arbórea -o menú- y la hipermedia. En el caso de la primera, el
usuario desempeña un papel activo al determinar el orden en que se accede a elementos
que ya han sido creados, mientras que en el segunda se brinda al usuario la posibilidad de
crear, manipular y examinar una red de nudos que contienen información y que están
conectados entre sí por enlaces relacionales, convirtiendo a la hipervinculación en una
manera en particular de establecer esa conexión (2006: 15)6.
Para el autor, este principio de variabilidad ilustra cómo los cambios en las tecnologías
mediáticas están relacionados con el cambio social y afirma que “si la lógica de los viejos medios
se correspondía con la de la sociedad industrial de masas, la lógica de los nuevos medios encaja
con la lógica de la sociedad postindustrial, que valora la individualidad por encima del
conformismo”. Así, explica que mientras en la sociedad industrial de masas se suponía que todos
debían consumir los mismos bienes y creencias, en la postindustrial “cada ciudadano puede
construir un estilo de vida a medida y 'seleccionar' su ideología entre un gran (aunque no finito)
número de opciones. Como ejemplo de cómo el marketing actual responde a esa lógica, describe
cómo, a diferencia de las revistas y a partir de bases de datos, los anuncios en páginas web
responden a los movimientos anteriores de cada usuario (2006: 16).
Así como sucede con las instalaciones interactivas, en que cada usuario recibe una versión de
la obra, gracias al hipertexto cada lector puede obtener su propia versión de un texto completo. Es
en ese sentido en que Manovich afirma que “la tecnología de los nuevos medios actúa como la
más perfecta realización de la utopía de una sociedad ideal compuesta por individuos únicos. Los
objetos de los nuevos medios garantizan a los usuarios que sus opciones -y, por tanto, los
pensamientos y deseos que subyacen en ellas- son únicos y no programados de antemano ni
compartidos con los demás. Como si trataran de compensarnos por su anterior cometido de
hacernos a todos iguales” (2006: 16).

5. Transcodificación
En la jerga de los nuevos medios, transcodificar significa traducir algo a otro formato. El principio
de transcodificación es lo que el autor denomina como la consecuencia más significativa de la
informatización de los medios. La informatización convierte a los medios en datos de computadora
que siguen presentando una organización estructural con sentido para los usuarios -las imágenes
muestran objetos reconocibles, los textos están formados por frases gamaticales, etc-, pero,
desde otro punto de vista, la estructura obedece también a las convenciones establecidas de la
organización de los datos propios de una computadora. De este modo, Manovich explica que se
puede pensar a los nuevos medios como si estuviesen conformados por dos capas: una cultural
-la enciclopedia y el cuento, la historia y la trama, entre otros ejemplos- y otra informática -el
proceso y el paquete, la clasificación y la concordancia, el lenguaje informático y la estructura de
los datos, etc-.
6 Para una descripción de todos los casos particulares de variabilidad mencioados por el autor véase Manovich, 2006:
13.
Así, “las maneras en que el ordenador modela el mundo representa los datos y nos permite
trabajar, las operaciones fundamentales que hay tras todo programa informático y las
convenciones de su interfaz influyen en la capa cultural de los nuevos medios, en su organización,
en sus géneros emergentes y en sus contenidos” (2006: 18). Pero no sólo la capa informática
influye a la cultural, sino que se influyen mutuamente. El nuevo uso la computadora en cuanto
aparato mediático afecta al software y al hardware, que se ven modificados constantemente. En
esta mutua influencia los nuevos medios parecen estar integrándose en una composición cuyo
resultado el autor denomina nueva cultura del ordenador: “una mezcla de significados humanos e
informáticos, de los modos tradicionales en que la cultura humana modeló el mundo y de los
propios medios que tiene el ordenador para representarla”. (2006: 19).
Desde una perspectiva más amplia, Manovich señala que la informatización de la cultura implica
de forma gradual una transcodificación en relación con todas las categorías y conceptos
culturales, que son sustituidos, en el plano del lenguaje o del significado, por otros nuevos que
proceden de la ontología, epistemología y la pragmática del ordenador. En otras palabras, los
nuevos medios serían precursores de una reconceptualización cultural. Es aquí donde se
pregunta qué marco conceptual es válido para entender a estos nuevos medios. La respuesta es
que, parcialmente, la comparación con viejos medios puede ser productiva, pero que resulta
insuficiente, ya que además de compartir características con otros medios, en última instancia, se
trata de datos informáticos, que responden a la lógica del ordenador y que representan píxeles
más allá de la capacidad de un dispositivo determinado de volcarlos en una pantalla. (2006: 19).
En definitiva, según el autor es necesario una nueva etapa en la teoría de los medios orientada a
la informática, a lo que podría ser denominado “estudios del software”.

Luego de presentar los principios de los nuevos medios, el texto analiza algunas nociones que
popularmente se sostienen como diferencias entre nuevos y viejos medios, pero que concluye que
no lo son:

1. Los nuevos medios son medios analógicos convertidos a una representación digial. A
diferencia de los medios analógicos, que son continuos, los medios codificados
digitalmente son discretos (que se pueden dividir en unidades discretas): dos ejemplos de
medios anteriores que pueden considerarse de la misma forma son el cine, que toma
muestras del tiempo veinticuatro veces por segundo, y la transmisión por fax de imágenes.
2. Todos los medios digitales comparten el mismo código digital, lo cual permite que tipos
diferentes de medios se presenten por medio de una sola máquina: con anterioridad el cine
había combinado imágenes en movimiento, sonido y texto.
3. Los nuevos medios permiten el acceso aleatorio: algunas de las máquinas
cinematográficas del siglo XIX ya contenían esta capacidad.
4. La digitalización comporta inevitablemente una pérdida de información. A diferencia de la
representación analógica, una representación digitalmente codificada contiene una
cantidad fija de información: esta noción la refuta desde la fotografía. Si bien una imagen
digital que ha sido guardada tiene una cantidad finita de píxeles, esa resolución puede
llegar a tener mucho mayor detalle del que es posible con la fotografía tradicional debido a
que cada píxel tiene un valor tonal diferenciado. Incluso hay programas en que esta unidad
ya no es la más pequeña.
5. A diferencia de los viejos medios, en los que cada copia sucesiva sufría una pérdida de
calidad, los medios codificados digitalmente se pueden copiar de manera ilimitada sin
degradación: nuevamente se ejemplifica con las imágenes. Si bien una imagen puede
copiarse digitalmente de manera ilimitada, se da una mayor degradación y pérdida
información de la que ocurre con las fotografías tradicionales. Obtener, guardar, manipular
y transmitir una imagen conlleva, generalmente, una compresión con pérdida de
información. Si no se redujera el tamaño de los archivos, se tardaría demasiado tiempo en
cada proceso.
6. Los nuevos medios son interactivos. A diferencia de los viejos medios, donde el orden de
presentación está fijado, ahora el usuario puede interactuar con un objeto mediático. En
ese proceso de interacción, puede elegir qué elementos se muestran o qué rutas seguir,
generando así una obra única. En este sentido, el usuario se vuelve el coautor de la obra:
para discutir esta noción el autor se refiere a las nuevas formas de arte explícitamente
participativo de los años sesenta, como el happening o la instalación, que algunos teóricos
de los nuevos medios toman como antecedente para las instalaciones interactivas con
computadora que surgieron dos décadas más tarde.
Respecto a la interactividad de los nuevos medios, Manovich señala que se la suele confundir
con una interactividad literal, como si fuera el equivalente a la interacción física a expensas de la
psicológica, y que los procesos psicológicos son erróneamente identificados con una estructura de
enlaces interactivos, de existencia objetiva. Se trata de una tendencia moderna a exteriorizar la
vida mental a través de las tecnologías mediáticas (2006: 25). A este deseo de exteriorzar la
mente, el autor lo relaciona con “la demanda de estandarización de la moderna sociedad de
masas. Los sujetos han de ser estandarizados y los medios por los que lo son han de
estandarizarse a su vez. De ahí la objetivación de los procesos mentales internos y privados, y su
equiparación con las formas visuales externas que se pueden manipular fácilmente, producir en
masa y estandarizar por sí mismas. Lo privado y lo individual se trasladan a lo público y quedan
regulados” (2006: 26).
Los medios informáticos interactivos encajarían en esta tendencia. El principio del hipervínculo
objetiva el proceso de asociación. Así, “los procesos mentales de reflexión, resolución de
problemas, recuerdo y asociación son exteriorizados y equiparados con seguir un enlace, cambiar
de página y escoger una nueva imagen. Antes, podíamos mirar una imagen y seguir mentalmente
nuestras propias asociaciones privadas con otra imágenes. Ahora, en cambio, los medios
informáticos interactivos nos piden que hagamos clic en una frase subrayada para ir a otra frase.
(…) Se nos pide que confundamos la estructura de la mente de otra persona con la nuestra”
(2006: 27).
Así como las tecnologías culturales de la sociedad industrial requerían una identificación con la
imagen corporal de otra persona, en los términos de Manovich “los medios interactivos nos piden
que nos identifiquemos con la estructura mental de otra persona”. En esta caso, la del diseñador
web (2006: 27).

3. Interrogantes personales sobre la temática tratada formulados a partir de la lectura

En la página 16, el autor señala que las consecuencias del desarrollo de la valorización de lo
individual en el marco de la sociedad postindustrial ha dado la posibilidad al ciudadano de
construir un estilo de vida a medida. Gracias a ese mismo desarrollo el marketing se ha orientado
ahora ya no a un público masivo, sino individualizado, mediante la utilización de base de datos en
las que se registran los movimientos previos de los usuarios en la red. Por otro lado, hacia el final
del texto y en función del hipervínculo, Manovich desnuda el mito que relaciona de forma errónea
asociaciones propias del usuario con asociaciones programadas previamente por un diseñador. La
pregunta es cómo se relacionarían estos dos conceptos y si es posible conectarlos a ambos
dentro de una lógica de mercado propia de la sociedad postindustrial, teniendo en cuenta que el
autor describe al segundo caso como un nuevo tipo de identificación en el marco de las
tecnologías culturales y que el primer caso no termina de especificar sobre las lógicas de
mercado.

4 y 5. Aspectos que no se encuentran claramente desarrollados en el texto y que


merecerían mayor atención y descripción. Ideas que se compartan y que no se compartan
con el autor

En relación a la pregunta en el apartado 3, entiendo y comparto la idea del autor de hacerse a un


lado del mito de la interactividad, que identifica la asociación mental del usuario con el
razonamiento previamente hecho y materializado en un hipervículo por otra persona. No echar luz
sobre esa posición errónea sería naturalizar las decisiones de los creadores o propietarios de
cualquier programa o página web, ya sea comercial o no, como propias de quien las consume. Es
por este mismo motivo, la naturalización de los procesos, que resulta difícil compartir la idea de
que “cada ciudadano puede contruir un estilo de vida a medida y 'seleccionar' su ideología entre
un gran (aunque no infinito) número de opciones”, como si todo estilo de vida posible estuviese
plasmado en los nuevos medios, como si todo asociación o tipo de razonamiento en el marco de
todos los estilos de vida posibles ya hubiesen sido plasmados con anterioridad mediante la
utilización de las nuevas teconologías en los nuevos medios.
Quizás esta crítica o falta de acuerdo tenga que ver con una búsqueda de profundidad en
este sentido que el texto no aporta. Resultaría útil una descripción más específica sobre cómo el
principio de variabilidad ilustra la relación entre los cambios de las tecnologías mediáticas y los
cambios sociales. Si bien se puede apreciar de qué se trata, quizás hay motivos, como el
económico, que podrían plasmar de forma más cristalina cómo se da esa relación.
Otro aspecto que el autor podría señalar es la consecuencia del nuevo tipo de identificación
de la información.