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André Van Lyscbeth


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EDICIONES URANO
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Título original: TANTRA. Le cuite de k F¿m¡nit¿

Editor original: Flanunarioh

Traducción: Graziella Baravalle

© 1988 ^Edivox (Fribourg, Lausanne)

© 1990 R ED IC IO N ES URANO, 5. A,
Aribau, 142, pral.'08036 Barcelona
info@edicionesurano.com

ISBN; 84-86344-77'8

Depósito legal: B-15.729-2001

Fotocomposición; ApG
Enteriza, 218-234
08029 Barcelona

Impreso por 1. G. Puiesa, S. A,


Girona, 206
03203 Sabadeü (Barcelona)

Impreso en España -Printed in Spain


A mi madre..,
y a todas aquellas, innumerables,
que la han precedido,
que han perpetuado la Vida
desde los orígenes
y han velado por ella con amor.
No lineal...

...Así es este libro, que cada uno aborda a su gusto,


por medio, por el final, jincluso por... el principio!
Puede leerse, pues, como ha sido escrito,
es decir, según la inspiración del momento;
cada capítulo se basta a sí mismo.
De ahí algunas repeticiones, no siempre premeditadas,
que sin embargo no he querido expurgar.
Es cierto que el índice
pone aquí orden y una lógica. También es cierto
que un glosario compasivo ayuda a no tropezar
con uno u otro término técnico o sànscrito.
Por otra parte, a riesgo de disgustar a Pascal,
que consideraba que el yo es aborrecible,
en tanto individuo, incluso individualista,
me dirijo a cada lector en persona,
de ahí el empleo deliberado del «yo» y del «mí»,
en lugar del impersonal «nosotros» de modestia.
Por último, cuando veo a un «amo» pascando a su perro,
¡me pregunto a veces quién pasea a quién!
Y ahora que este libro existe me interrogo:
¿soy yo quien lo ha hecho, o es él quien me ha formado
estimulando mi investigación, mi reflexión, pero sobre todo
mi práctica durante estos años de maduración?
¿Y por qué no ambas cosas?
Escritura
y pronunciación

Para transcribir las palabras sánscritas he renunciado


al sistema internacional, concebido en 1894, que sólo
es válido si se pronuncia en inglés.
En este libro, las vocales a, i, o, u, de las palabras
sánscritas se pronuncian como en castellano.
Ejemplos: Ayurveda y Kundalini (ortografía usual) se
pronuncian tal como se lee. Lo mismo pasa en la
palabra guru.
Se pronuncian todas las letras, aun cuando formen
diptongos. A propósito de la s de! plural, inútil en
sánscrito, su uso consiste en añadirla (ejemplo ásanas)
sin pronunciarla.
Las consonantes son como en castellano, salvo que
la / se convierte en dj, y la cS da tc6 (ejemplo:
chakra =lchakra)\ sh se pronuncia como en inglés.
La complejidad fonética del sánscrito hace ilusoria
una equivalencia exacta en castellano. Sin embargo,
pronunciando de este modo, la aproximación es tan
buena como con el sistema internacional.
1
De la India a Europa
la cmüzación del Indo, en su contexto geográfico, abarca desde el ÍAediterráneo hasta el Asia Menor y la India.
Esta zona ha visto nacer las grandes civilizaciones prearias quefueron destruidas por los nómadas bárbaros.
Invito ai lector a un viaje imaginario por la India dcl nada, unos búfalos giran en redondo guiados por un
año 2000... antes de nuestra era, a bordo de uno de muchachito. Pisan el trigo maduro que ha sido reco­
esos carros de bueyes que traquetean por la ruta de gido por las mujeres, vestidas con un ligero taparrabo
Harappa, la primera de las grandes ciudades del im­ de algodón. Son drávidas:* pequeñas, de piel muy
perio del Indo que surgió del olvido gracias a la pala oscura y cabellos lacios. Muy cerca, en el estanque,
prudente de los arqueólogos del siglo XX. un campesino desnudo, con el agua hasta la cintura,
El confort es relativo porque no tiene suspensión. limpia a uno de sus búfalos mientras los otros se aco­
¡Ensamblaje asombroso, por otra parte, el de este ca­ modan en el agua cenagosa: sólo sobresalen el hocico
rro, construido sin una pieza de metal y cuya ruedas y los cuernos. ¡Estas escenas familiares todavía las ve­
—de madera, macizas y sin radios— están fijas al eje rán los turistas del siglo XX!
por correas de cuero! El tiro es pesado, lento, pero Y aquí están los elefantes, plácidos, potentes,
hay tiempo. Es el vehículo general y, en las tuinas de siempre impresionantes. En su gran cabeza brillan
Harappa, los arqueólogos han exhumado centenares unos pequeños ojos maliciosos mientras el cornac,
de reproducciones, en forma de juguetes de barro co­ acunado por los movimientos lentos de su animal,
cido. Los carros de bueyes de la India moderna son medio se adormece. ¡Qué gracioso! Un elefantito si­
una copia exacta, y hasta la distancia entre las ruedas gue a su mamá sosteniéndole la cola con su trompa.
se ha conservado Igual, como lo prueban las huellas Esclavos de la ruta, los borricos de grandes orejas
descubiertas en Harappa y en Mohenjo-Daro. móviles penan, resignados, bajo cargas enormes. Son
Vamos, pues, traqueteando en nuestro carro por la más simpáticos que los camellos de ojo semicerrado
ruta que bordea el Indo. El paso pesado de los bue­ y belfo colgante que, desde lo alto de su largo cuello,
yes levanta una nube de fino polvo que no hace el miran con aire ausente, despectivo. ¿Con qué suenan
viaje más placentero. Felizmente un techo de junco mientras balancean su carga?
trenzado nos protege del sol, que pega fuerte. La Aquí, la estación de servicio para carros de bueyes:
ruta no está desierta, jal contrario! Nos cruzamos con el taller del carretero, personaje importante. Repara
convoyes de carros bamboleándose en fila india, car­ una lanza rota. Bajo un cobertizo se seca la madera
gados de gavillas de trigo: vuelven de la cosecha. En destinada a construir los carros, algunos de los cuales
los campos circundantes, la otra variedad de trigo ya están siendo montados.
cultivada por los habitantes de Harappa, más alta y Nos acercamos a Mohenjo-Daro. La nata se ensan­
más tardía, ondula al viento y termina de madurar. cha y sigue siempre el curso del río, domesticado por
La llanura aluvional, muy fértil, bordea las dos orillas los diques. Ahora está tranquilo, pero en el pasado
del río casi durante ciento cincuenta kilómetros y sus crecidas destructoras han dejado huellas que los
produce cosechas excelentes. arqueólogos encontrarán. Los ingenieros del imperio
Desde una colina dominamos el paisaje. construyeron represas en ios afluentes del Indo para
Después de un alto para que nuestros bueyes des­
cansen a la sombra de una higuera, partimos otra
* Pueblo de la India que penenece il tronco meditetrínco, Agncolas
vez. La ruta sinuosa nos vuelve a llevar a la llanura, y seden tirios, se enfrentaron a los invasores arios, esencialmente nóma­
A la entrada de un poblado, en la era de tierra apiso­ das. (N. de) E.)
dominar sus cambios de humor, conservar el agua de principal, de 1,20 metros de ancho, que es una me­
la época de los monzones y regar ios campos. Las pri­ dida considerable.
meras presas, demasiado débiles, cedieron a las creci­ La casa típica de Mohenjo-Daro, como las de otras
das excepcionales: la actual aguanta bien, pero es ciudades del imperio, está separada de la calle por una
tamo una bendición como una amenaza. En efecto, pared que preserva su intimidad. El pasillo de entra­
los guerreros arios desencadenarán la potencia devas­ da lleva a un corralillo, o bien al patio en torno al cual
tadora de las aguas dejándolas entrar en el valle. se articulan las habitaciones de la casa. Hace un fres­
Pero no nos anticipemos. Todavía hay paz. Una co agradable, también allí están los pozos. Cada casa
paz secular gracias a un poder central fuerte, pero no tiene una sala de aguas donde cada uno hace sus ablu­
despótico, que asegura la unidad y organiza el impe­ ciones varias veces por día; ¡cuántas casas hay en el Oc­
rio. Un último viraje y luego la visita esperada: cidente moderno todavía sin cuarto de baño!
Mohenjo-Daro se perfila en el horizonte. Una ciudad En un nicho, un busto de barro cocido que no des­
impresionante: ¡cuarenta mil habitantes cuatro mil preciarían los escultores de la época clásica. En una es­
años antes de la era atómica! quina, sobre un cojín, un instrumento musical de cuer­
Desde aquí, a algunos kilómetros de la ciudad, se da: ¿el antepasado de la cítara moderna? Los habitantes
ve bien su acrópolis, construida sobre un altozano de las ciudades del Indo viven bien y gustan de las
que se recorta por encima del horizonte y tiene aspec­ artes: la danza (numerosas estatuillas de bailarinas),
to de fortaleza. Por eso el Rig-Veda sitúa las fortale­ la música, el teatro, la escultura. El decorado bicolor
zas enemigas por encima de la Tierra, mitológica­ de las cerámicas en todo el imperio es de un gusto muy
mente en el Cielo. firme. Este pueblo industrioso, organizado, que ha des­
Entramos en los arrabales de la ciudad. Las casas se cubierto la estandarización, merece ser llamado mo­
apiñan. Atravesamos el barrio de los artesanos. Los derno. Hay orden y paz. Su ejército, que luchó feroz­
tornos y los hornos de los alfareros se suceden, relega­ mente contra los invasores arios, protege al imperio
dos a las afueras de Ja ciudad a causa de ia contami­ de las incursiones de las tribus no integradas que vi­
nación. ¡Ya entonces! ven en las montañas, descendientes de los verdaderos
La calle principal, de diez metros de ancho, no está aborígenes, pero no hay largas guerras mortíferas. Al­
pavimentada. Los carros de bueyes, los transeúntes y gunas tribus harán alianzas con los nómadas arios y
los animales levantan un polvo impalpable que flota contribuirán a su victoria. Gracias a ello sus miembros
por todas partes: por eso todas las casas, excepto los serán llamados «monos», y su rey, Hannuman, con­
comercios, dan la espalda a la calle. vertido en el rey de los monos, será divinizado...
Demos un paseo a pie por esta calle lateral, mucho A juzgar por la diferencia de las moradas, existen
más estrecha. Cada ciudad del Indo dispone de un desigualdades sociales, pero no son desproporciona­
sistema de desagüe perfeccionado, mientras que Ox­ das. El racismo es desconocido: en las tumbas encon­
ford recién tendrá el suyo ¡en 1888! Un obrero limpia tramos, unos junto a otros, esqueletos de razas dife­
una gran cuba de barro cocido, sin fondo, enterrada rentes, señal de que había matrimonios mixtos.
en el suelo, donde se decantan las materias densas La prosperidad de! imperio se ve asegurada tam­
que él carga en dos tinajas adosadas a los flancos de bién por un comercio activo con las grandes civiliza­
su mulo. Las aguas residuales corren libremente, pues ciones-de la época, sobre todo por mar. Todas las ca­
la pendiente, bien calculada, evita su retorno. No sas rienen un piso con balcón, y su techo plano sirve
hay estancamiento ni olor; una higiene perfecta. ¡Y de terraza donde, por la tarde, es agradable tomar el
estamos en ia prehistoria! De colector en colector los fresco. Los habitantes de Harappa están mejor aloja­
conductos se ensanchan hasta unirse con el colector dos que la mayoría de los hindúes del siglo XX...
Vayamos ahora a la ciudad alta, que habíamos per­ Por la ruta, en lugar de los habituales campos de
cibido desde lejos cuando llegábamos a Mohenjo- trigo vemos por primera vez arrozales donde hombres
Daro, De camino se pasa delante de una enorme y mujeres repican el arroz, que se cultiva aquí desde
construcción (80 metros de largo) con muros de dos la protohistofia y de cuyas huellas dará testimonio
metros de espesor, sin duda el palacio de algún dig­ hasta el siglo XX toda la red de riego. Luego, siem­
natario del imperio. La acrópolis que domina la ciu­ pre en carro de bueyes, atravesamos una región muy
dad, de unos 12 metros, está construida sobre una te­ boscosa, donde predominan la acacia, el tamarindo y
rraza de dimensiones impresionantes: 370 m (más de sobre todo la teca, cuya madera dura, densa e impu­
lo que mide de altura la torre Eiffel) por 180 m, sos­ trescible es muy apreciada, especialmente para la
tenida por gruesos muros de ladrillos cocidos, y coro­ construcción naval, pues Lothal dispone de astilleros.
nada por torres rectangulares de 10 x 7 m. A medida que nos acercamos a la costa bordeamos
Cerca de la acrópolis hay un enorme silo para tri­ marismas llenas de altas hierbas tiernas on las que se
go, subdividido en veintisiete bloque, donde son al­ regalan los rinocerontes, mientras los rebaños de ele­
macenadas millares de toneladas de cereales al abrigo fantes salvajes se mantienen en las colinas. Por fin te­
de las inundaciones. Sobre la terraza, pavimentada nemos antes los ojos el puerto, uno de los más gran­
con ladrillos cocidos, está el gran estanque. des de la época, es decir, 2.500 años antes de Cristo.
Para sostener esta hipótesis podría preguntarse por Desde aquí vemos ya los altos muros de ladrillos coci­
qué este estanque-piscina está totaimenre rodeado de dos al horno que rodean la ciudad, no para defender­
construcciones de ladrillo, semejantes a cabinas, in­ la contra un improbable ataque enemigo, pues ia re­
justificadas si se tratara de un simple depósito. gión es pacífica, sino para protegerla de las crecidas
Con un poco de imaginación, se adivina que estas del río y de las grandes mareas. El río y el mar serán
cabinas pueden servir de abrigo contra el sol o el a la vez su fortuna y su perdición...
viento, para desvestirse, o incluso para hacer masajes Pero, antes de visitar la ciudad, evoquemos el pa­
u otras de las terapias que suelen realizarse en bal­ sado. La región ha estado habitada desde la más leja­
nearios, En efecto, el ritual del baño ocupaba un lu­ na prehistoria. A ia llegada de los indosianos, Lothal
gar importante en la vida de los habitantes del Indo: ya es un poblado próspero, favorablemente situado
testimonio de ello es el cuarto de baño individuai, en la orilla izquierda del río, sobre un cerro bajo,
presente en todas las casas, ¿Sería sorprendente en­ protegido por un dique de tierra y cerca del brazo de
tonces que gustaran de encontrarse en sociedad en mar que se adentra bastante en el país. Sus habitan­
torno al gran baño, bien situado en la acrópolis que tes autóctonos, cuyas afinidades raciales no se han de­
domina la ciudad.^^ ¡Más bien debería asombrarnos lo terminado, ya eran culturalmente muy adeJantados.
contrario! Pero esto no impediría que, en caso de se­ Dominaban la metalurgia del cobre, y sus alfareros
quía prolongada, el agua del gran estanque se utili­ torneaban vasijas y cuencos de cerámica delgada, de
zara como última reserva. gran calidad, con el decorado en mica característico,
cuyos motivos decorativos inspirarán más farde el es­
tilo del resto del imperio. Vivían de ia pesca, de la
Lothal, fíuefto internadonaí cría de ganado y de la agricultura y, además, tenían
una especialidad: la confección de brazaletes de con-
Dejemos Mohenjo-Daro y vayamos a hacer un poco chiilas, y sobre todo la fabricación de cuentas con
de turismo a Lothal, el gran puerto fluvial y maríti­ piedras semipreciosas que constituirán un motivo de
mo donde se realiza gran parte del comercio interna­ atracción para los habitantes de Harappa.
cional, esencial para la prosperidad del imperio. Los navios mercantes del imperio que, de camino ha­
cia el sur, hacían escala en lothal, instalaron allí una
pequeña colonia. Los recién llegados trajeron nuevas for­
mas de alfarería, como las sartenes con mango, utensi­
lios más perfeccionados y ornamentos que los habitan­
tes locales adoptaron con entusiasmo. Así, sin violencia,
sin guerra de conquista, sin esclavizar a las poblaciones
residentes, los indosianos poco apoco se mezclaron con
ellos, y con la unión de sus fuerzas y de sus inteligen­
cias, Lothal se desarrolló rápidamente. Pronto sus in­
genieros, artistas y artesanos accedieron al nivel más alto
de la época. En poco tiempo también asimilaron las téc­
nicas del comercio internacional.
Desde antes de la llegada de los indosianos, como
vimos antes, la especialidad local era la confección de
objetos de adorno. Ante la demanda de los habitan­
tes de Harappa, fabricaron cuentas de todos los tama­
Estafoto muesha un pozo de Mohenjo-Daro
ños, de todas las formas, de todos los colores, de muy
tal comofue exhumado en 1923,
variados materiales, como esteatita, porcelana, pie­ y [a de abajo en su estado actual.
dras semipreciosas, cobre e incluso oro. Pero, en la Hay que salvar a Mohenjo-Daro de una segunda muerte,
medida en que Lothal desarrollaba su industria y se esta vez definitiva
convertía en un centro de intercambio comercial cada
vez más activo, el número de los navios de comercio
anclados a lo largo de las orillas del río, convertidas
en muelles, aumentaba en proporción.
Primer drama: en el año 2350 antes de Cristo una
crecida catastrófica de! río barrió la instalación y
arrastró todos los barcos amarrados al muelle. Sin
embargo, en materia de inundaciones los habitantes
de Lothal tenían experiencia y sabían cómo defender­
se. Su valor y su habilidad técnica transformaron la
desgracia en bendición: construyeron una nueva ciu­
dad con un gran estanque artificial, capaz de acoger
simultáneamente 30 barcos de 20 toneladas. Para la
época era gigantesco, único.
Ahora, demos un paseo de incógnito, vestidos a la
moda de Lothal, por sus calles y avenidas, muy lim­
pias y tan aríchas como en Mohenjo-Daro, con la mis­ .fe t·
ma red de desagües enterrados. Los hombren usan
una sencilla túnica de algodón, en canto que las mu­
jeres no desentonarían en una de nuestras playas ac­ Las fotos y los dibujos de este capítulo y del siguiente
tuales: su minifalda les llega a la mitad del muslo y pertenecen al hermoso catálogo de la exposición
llevan los pechos al descubierto. Coquetas, usan toda tSalvar a Mohenjo-Daro*.
cíase de joyas: collares, colgantes, brazaletes en las na; vale la pena detenerse en ella pues los ingenieros
muñecas y en los tobillos, anillos, pendientes, hor­ y ios maestros de obras de Lothal han creado, por pri­
quillas en los cabellos, un cinturón ancho con incrus­ mera vez en la historia de la humanidad, una dársena
taciones de piedras y no sé cuántas cosas más. Su pei­ tan amplia y han resulto problemas hidráulicos tan
nado es elaborado (tienen espejos de cobre, como en complejos. Cavar un estanque arríficiai de 230 x 36 m
Mohenjo-Daro), utilizan carmín para los labios, y so­ con una profundidad de más de 3 m no es cosa fácil
bre su piel morena los collares de marfil o de oro son e implica extraer y desplazar decenas de millares de
una publicidad viviente para los artesanos de ia ciu­ toneladas de tierra. Luego, hubo que levantar ios
dad... Más tarde ios arqueólogos encontrarán, en un muros de ladrillo, de casi 2 m de base y 5 m de altu­
escondite, un tesoro de joyas de oro que haría palide­ ra, rigurosamente verticales para permitir que los na­
cer de envidia a una occidental rica de nuestra época. vios lanzaran el ancla contra los muelles.
En las calles también nos cruzamos con comercian­ Pero los problemas técnicos más graves provenían
tes extranjeros, pues Lothal comercia con Mesopota- de la acción combinada de las crecidas del río y el
mia, Siria, Chipre, Sumer y Egipto para no citar más juego de las mareas. Por primera vez también un es­
que los principales países. Vienen a elegir mercancías tanque artificial fue dotado de un sistema de esclusas
en los grandes almacenes de ladrillo.. perfeccionado. Cuando hay marea alta el nivel del
Nos falta tiempo para verlo todo, pero observemos agua sube a 3 m y, por una puerta de esclusa de 10
el urbanismo meticuloso de la ciudad, dividida en m de ancho, los navios que vienen de alta mar entran
barrios. La acrópolis domina Lothal; después vemos sin dificultad al estanque. Cuando el mar baja se cie­
la ciudad baja, con sus comercios, su bazar animado rra la esclusa y los barcos quedan a flote. Un canal de
y sus viviendas, al menos tan beüas y amplias como desagüe impide que el nivel del agua suba excesiva­
las de Harappa y las de Mohenjo-Daro. No hay segre­ mente en el estanque.
gación social, no hay castas rígidas: las casas pobres Sin embargo, el problema crucial para todos ios
están cerca de las casas de los comerciantes ticos. puertos del mundo es la acumulación de arena. Aho­
Además está el barrio industrial, con un verdadero ra bien, en la época moderna se dispone de medios
taller para fabricar cuentas donde trabajan decenas de técnicos para luchar contra este fenómeno. Medios de
artesanos, instalados en torno a un amplio patio. Allí los que Lothal evidentemente carecía, es decir, dragas
fabrican también pesos cúbicos según las medidas del potentes. Los ingenieros, pues, debieron tener en
Imperio, así como pesos esféricos, conforme aí siste­ cuenta ias corrientes respecrivas de las aguas dulces y
ma babilónico. Las industrias contaminantes son rele­ las saladas, la conjunción de las crecidas y las mareas
gadas a las afueras de la ciudad y orientadas de tal muy altas, para impedir el exceso de arena, y lo lo­
modo que los vientos dominantes no envíen los hu­ graron.
mos de los hornos hacia la ciudad. y así podemos observar el incesante ir y venir de
A propósito de la industria, recordemos que los cargadores que embarcan sacos de algodón, con la
habitantes de Lothal inventaron la sierra circular de marca de uno de los célebres seilos del valle del Indo.
bronce, las brocas helicoidales, semejantes a las que A propósito, cuando los arqueólogos descubrieron esos
se utilizan en los taladros modernos, y las muelas ro­ sellos, al principio supusieron que se trataba de amu­
tativas para el cereal, que exigen mucho menos traba­ letos, pero en realidad son simplemente... sellos,
jo para moler el grano, y que, además, ya udlizaban desuñados a sellar sacos, ánforas, etc., para proteger­
ia técnica del vaciado en cera, etc. Para la época eran los, pero también como marca de fábrica, y sin duda
técnicas de vanguardia. también como prueba del pago de los derechos de
Caminemos ahora por los muelles de la gran dárse­ aduana...
Tablilla de la Isla de Pascua,
no descifrada.

Simitj antiguo Pictogrimas Í^ctogramjs


Sellos del Indo Núm s. 16 d n de Hsrjppi de Hmppj
con pictogramas a. C. normdis tardío:
caractensticos.
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La escn'tura del Indo sigue siendo un misterio, Lo cierto es que a) existía mucho antes de la invasión aria
■jb) no tiene ninguna relación con el brahmi, del que derivará luego el devanagari de los textos sánscritos.
Los estudios más serios la vinculan al dravídico.
Si bien los sellos pierden así cierta aureola de miste­ y no eran susceptibles de contener recipientes de coci­
rio, por el contrario ganan otra. Por ejemplo, los drá- na de las dimensiones conocidas. Entonces, ¿para que
vidas, navegantes intrépidos, ¿coionizaron realmente podían utilizarse sino para un culto cuyo ritual igno­
la misteriosa y lejana isla de Pascua? En todo caso es raremos siempre? Por otra parte, los ritos funerarios
inquietante comprobar, además de la semejanza en el elaborados, atestiguados por la manera de enterrar a
estilo, la identidad perfecta de 50 signos de la isla de los muertos, constituyen un testimonio de su vida es­
Pascua con los del Indo. ¿El azar? ¡Difícil de tragar! piritual. Practicaban también sacrificios cruentos de
¿No es demasiado sencillo? La misma relación existe en­ animales.
tre los caracteres semíticos arcaicos y los signos encon­ S. R. Rao, autor del excelente libro titulado Lothal
trados en Harappa, pero el Mediterráneo y el Cercano and the Indus Civilization, del cual he extraído bue­
Oriente no son lo mismo que la isla de Pascua... na parte de los datos contenidos en esta parte dedica­
da a Lothal, escribe: «En conclusión, se puede afir­
mar que los habitantes del valle del Indo observaban
La religión en Lothal y en el Imperio prácticas religiosas muy divergentes, que iban desde
conceptos filosóficos y éticos muy elevados, hasta
La ausencia señalable —¡y señalada— de grande edi­ conceptos rayanos con un animismo grosero». En
ficios religiosos y de palacios suntuosos como en efecto, ¿es absurdo pensar que pueblos tan inteligen­
Egipto, por ejemplo, hace suponer que la sociedad tes en el plano técnico hayan podido desarrollar una
del valle del Indo no estaba gobernada por un rey- filosofía elaborada?
dios como el faraón, ni por un sumo sacerdote, sino El mismo S. R. Rao añade: «Numerosas figuritas
más bien por un poder secular centralizado, capaz de provenientes del imperio del Indo evocan posturas de
insuflar una disciplina cívica en una extensión tan yoga. Aparentemente practicaban el yoga y habían
considerable tanto en el tiempo como en el espacio. desarrollado la ciencia de la disciplina mental y física
¿Debemos concluir entonces que no eran religiosos? hasta un grado muy elevado. Incluso sus dioses están
Seguramente no, y es en esta civilización, nacida del representados en actitud meditativa. Una de las ma­
genio autóctono y de los inmigrantes alpino-medite- yores contribuciones de la civilización del Indo es la
rráneos, donde se encuentra el origen del cuito tán- de la ciencia del yoga*. Y yo preciso: de! tantra, del
trico. En efecto, existe acuerdo en admitir que el cul­ cual el yoga es una rama.
to de la diosa madre, del lingam, de las serpientes y Pero las civilizaciones van y vienen. Durante siglos
de Shiva es anterior a la invasión aria. Esto implica y gracias a sus imponentes diques, Lothal vivió al abrigo
que proviene de aquellos que habitaban la India de las inundaciones, y con e! correr de los siglos se re­
cuando los arios llegaron, es decir, de la civilización lajó la vigilancia. Entonces un diluvio de una ampli­
dravídica de! Indo. tud increíble se abatió sobre la región y arrasó todo
El culto estaba difundido por toda la ciudad y no a su paso; al bajar ias aguas, la ciudad y su puerto que­
centralizado en los grandes templos. La mayoría de daron enterrados bajo metros de restos aluvionales.
las casas tenían su altar especialmente reservado para Para Lothal fue la muerte. Los pocos habitantes
un ritual del fuego, seguramente muy diferente ai sa­ que no huyeron, no tuvieron ya el coraje de sus ante­
crificio védico. Encontramos en estas casas (como en pasados, que cada vez volvían a reconstruir ia ciudad.
^atal Hüyük por lo demás) pequeños altares: una Los otros emigraron a regiones menos amenazadas,
plataforma baja de adobes en la que se encuentran Pero ias causas que acarrearon ia desaparición de
cenizas. Manifiestamente no eran hornos, pues care­ ia civilización del Indo actuaron igualmente sobre
cen de una abertura para introducir el combustible. Lothal, y hablo de ello en el capítulo siguiente.
En la extraordinaria civilización del Indo todo es un pósitos de sedimentos. Se supone así que los ingenie­
misterio: su origen, su lengua, su escritura y hasta su ros del valle del Indo no pudieron dominar totalmen­
fin. Ciertamente, como todo lo que vive, una cultura te al río y una o varias presas cedieron: pensemos en
nace, evoluciona, alcanza su apogeo, luego declina y el Rig-Veda y en el combate mítico entre el «demo­
finalmente muere. Sin embargo, ¿no es pasmoso que nio» Vittra, el que retiene las aguas, y el «dioss ario
un imperio de más de un millón de kilómetros cua­ Indra, el que suelta las aguas. Destruyendo una presa
drados, o sea Francia, Gran Bretaña y Alemania Fe­ (hablo de ello en otra parte), quemando las cosechas,
deral juntas, con centenares de ciudades, algunas po­ los invasores incrementaron decisivamente una deser-
bladas por decenas de miles de habitantes, haya tlzación muy avanzada a su llegada, e hicieron huir
podido desvanecerse bajo tierra hasta el punto de que a los pobladores del valle del Indo.
se perdiera su huella y su recuerdo durante más de Los geólogos piensan que movimientos tectónicos
tres milenios? podrían haber desviado el Indo, incluso obstruido su
Ante este enigma los arqueólogos se quedan per­ curso, anegando toda la llanura: el continente indio
plejos y ninguna explicación encuentra consenso. se mueve, es verdad, y el Himalaya se encontraba, en
¿Hay que acusar a la guerra de conquista aria? Esta las épocas geológicas, en el fondo del océano.
explicación sólo puede ser parcial, pues ni Mohenjo- ¿Y si emitimos otra hipótesis y la civilización del
Daro, ni Harappa, ni ninguna otra ciudad parecen Indo hubiera sucumbido a su propio éxito? La bíoar-
haber sido tomadas por asalto, incendiadas, y sus ha­ queología nos enseña que hace 8.000 anos, cuando
bitantes masacrados. Algunos esqueletos que se en­ los primeros esbozos de una civilización autóctona, la
contraron amontonados podrían provenir de un cri­ región estaba cubierta de espesos bosques, con abun­
men cometido por ladrones. Los combates sin duda dante caza. Pero en nuestros días es una región desér­
se libraron en campo abierto, terreno ideal de manio­ tica. ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Capricho de la naturaleza o
bra para los carros ligeros y rápidos de los invasores hecho humano? En mi opinión la desertización fue
arios, bien equipados para esa clase de guerra. precedida por la deforestación.
Sin duda los arios aceleraron una decadencia en En esta deforestación intervinieron dos factores. En
curso, desorganizaron el poder y empujaron hacia el primer lugar el desarrollo urbano. Ciertamente las
sur a una gran parte de los drávidas antes de asestar ciudades prosperaban gracias al comercio, especial­
el golpe de gracia y esclavizar a los que no habían mente con todo el Oriente Próximo y Medio, pero la
huido. agricultura local era la que debía alimentárlas y res­
Entre las hipótesis planteadas está la del cambio ponder, además, a la expansión demográfica del im­
progresivo del clima, que se volvió ciertamente de­ perio. De allí una necesidad creciente de tierras vírge­
masiado seco, demasiado cálido, por tanto menos fa­ nes, conquistadas al bosque.
vorable para los cultivos. Otras, por el contrario, ha­ El segundo factor es más específicamente urbano.
blan de inundaciones catastróficas: en efecto, las Lo que asombra, en todas las ciudades del valle del
excavaciones muestran que ciudades como Mohenjo- Indo exhumadas, es la profusión de obras de albañi-
Daro fueron constantemente reconstruidas al correr lería: ladrillos, ladrillos y más ladrillos. Ladrillos de
de los siglos, a causa de Jas crecidas del indo y los de­ formato estándar, lo cual era único en la época; ¡y de
una calidad tal que están intactos después de más de Para imponer primero y para justificar después su
treinta y cinco siglos! Pensemos en los lóO km de ba estatuto de Hemnvolk o autoproclamación como
lasto de la vía férrea que iba de Multan a Labore, he­ raza de señores, era necesario que los invasores, des­
chos con millones de ladrillos de Mohen/o-Daro, pués de haber esclavizado a ios vencidos, borraran
cuyo nombre significa «colina de los muertos*. Ade­ toda huella de la deslumbrante civilización de sus an­
más está la cerámica; se han extraído decenas de' mi­ cestros, para poder rebajarlos a la categoría de escla­
les de cántaros, de ánforas, de platos, etc. de barro vos privados de todos sus derechos, excepto el de ser­
cocido, el plástico de la época... vir humildemente a sus amos.
Esos millares de iadrillos habrán tenido que cocer­ Así, durante siglos, fiie el «agujero negro», el de­
los con leña, acabando así con los bosques. Además, sierto cultural en la India, hasta que el brahmanismo
en la decadencia dcl imperio, ios ladrillos sólo están vencedor, utilizando la mano de obra barata de los
medio cocidos, índice elocuente de una grave escasez sudras, hiciera construir los palacios de los maharajás.
de leña, que servía también para otros usos, como la Semejante aniquilamiento sistemático, programa­
cocina, por ejemplo. Pero deforestación y desertiza­ do y logrado de una civilización y de un imperio tan
ción van juntas: lo demuestran los ejemplos actuales. vasto es, sin duda, único en la historia. Se busca en
Las montañas de Etiopía, todavía boscosas hace cien vano la Atlántida bajo las aguas: ¿no es al menos el
años, ahora están peladas y el desierto avanza. Hace imperio del Indo una Atlántida sumergida bajo un
treinta anos ias laderas del Himalaya estaban cubier­ manto de tierra.?
tas de bosques, pero, al paso que los van cortando Para quienes piensen que exagero tachando a los
salvajemente, pronto estarán desnudas... indoarios de Herrenvolk, cito a un *connaisseun en
A la desertización y a la escasez de alimentos que la materia: Adolf Hitler. Los arios, hitlerianos antes
de ella se sigue añadamos la guerra y el resultado será de tiempo, aplicaron al pie de la letra sus consejos cí­
el éxodo hacia el sur, el debilitamiento del poder nicos: «Si se dividiera la humanidad en tres clases: los
central y el desmembramiento del imperio. En la fase fundadores, loS conservadores y los destructores de
decadente aparece una especie de tugurios en pleno culturas, en la primera categoría sólo entrarían los
centro de lo que, en su época de esplendor, eran las arios» {Mein Kampf[}>ü luchaj, p. 318). «Todo lo
bellas y anchas avenidas de Aíohenjo-Daro. que nuestros ojos ven hoy como cultura humana, to­
das las realizaciones del ane, de la ciencia y de la téc­
nica se deben casi exclusivamente a la creatividad de
El cadáver en el armario los arios. Esta comprobación obliga, a concluir que
sólo el ario es el fundador de una humanidad supe­
No hagamos racismo aí revés: no imputemos exclusi­ rior y, al mismo riempo, es el prototipo (Uríyp) de
vamente a los arios toda la culpa en la muerte de la lo que llamamos "el hombre” » (p. 321).
cultura del Indo. Por el contrario, su erradicación, su «Así, para el desenvolvimiento de una cultura su­
hundimiento bajo bajo el suelo Indio y su olvido to­ perior, la presencia de hombres inferiores constituye
tal durante treinta y cinco siglos son, sin discusión, un dato previo, pues sólo ellos pueden compensar k
el resultado de una voluntad deliberada. Sin la ocu­ ausencia de medios técnicos, sin los cuales un desa­
pación inglesa, sin la invención del ferrocarril y sin el rrollo superior es impensable.
azar, el cadáver estaría todavía en el armario y la ver­ »Sólo después de haber reducido las razas inferiores
sión oficial según la cual los ários védicos, habrían a la esclavitud (yersklavund) le tocó la misma suerte
conquistado y luego «civilizado» un país habitado por al animaJ. Pues lo primero que se unce al arado es el
salvajes incultos seguiría en pie. vencido, y sólo más tardíamente el caballo...
»Imponiendo así a los vencidos una labor dura pero esta ciudad de casi cien hectáreas, los pictogramas, las
útil, el ario les perdonó la vida y hasta mejoró su suer­ joyas, los tejidos y otros testimonios arqueológicos
te, comparada con su supuesta “ libertad” . Y en tan* demostraban la vitalidad de esta civilización protohis-
to mantenga despiadadamente {rücksichtslos) su ran­ tórica. Sir John Marshall, su descubridor, escribía en­
go de señor, sigue siendo el amo, el guardián de la tonces en el lllustrated hondon News: «Es rarísimo
cultura y el artesano del progreso» (pp. 323-324). que un arqueólogo descubra una civilización desapa­
«Siempre y en todas partes se ha repetido el proce­ recida hace muchísimo dempo, como lo hicieron
so siguiente: tribus arias —con mucha frecuencia en Schliemann en el Egeo y Stein en el desierto de Tur-
número ridiculamente reducido— someten a pueblos kestán, Pero creo que estamos en la víspera de seme­
extranjeros. Luego, estimulados por las condiciones jante descubrimiento».
de vida de los nuevos territorios conquistados (fertili­ Y tenía razón: decenas, centenas de emplazamien­
dad, clima, etc.) y gracias a la abundante mano de tos arqueológicos fueron exhumados y explorados.
obra suministrada por los hombres inferiores, los Esta Atlántida olvidada, ¿perecerá de nuevo, defini-
arios han podido desarrollar su talento organizador y tivaitiente esta vez? Mohenjo-Daro, momificada
su genio creador latentes» (p. 319)· durante más de treinta y cinco siglos bajo su manto
Para «justificar» lo que precede, o sea para poder de tierra, está agonizando. Las sales minerales, pro­
considerarse «civilizadores», hay que borrar toda hue­ ducto de la ascensión de ias napas subterráneas, co­
lla y hasta el recuerdo de la civilización existente. rroen sus ladrillos milenarios, mientras que las creci­
«Las mezclas sanguíneas conducen al rebajamiento das del Indo y las lluvias torrenciales socavan sus
del nivel racial y constituyen la única causa de la de­ cimientos.
cadencia de todas las culturas. Los hombres no desa­ Sólo una ayuda urgente e internacional puede to­
parecen por culpa de las guerras perdidas, sino más davía salvar este sitio, uno de ios más importantes del
bien por el debilitamiento de su capacidad de resis­ patrimonio humano. Su salvación está en curso, gra­
tencia, que sólo viene de la sangre pura» (p. 324). cias a la Unesco y a la Misión Alemana en Mehrgahr,
con el doctor Michael Jansén y el profesor Urban,
peto también gracias a la Misión Francesa, con el doc­
La segunda agonía de una Atlántida tor J, F. Jarrige. Bajo el patrocinio de París y de la
Universidad de Aix-Ia-Chapelle (Aquisgrán), se ha
Los arqueólogos, los historiadores y el público son organizado una exposición dedicada a Mohenjo-Daro.
injustos con la civilización del Indo, sin duda a causa Yo la he visitado. Es notable; allí uno se pasea literal­
de la ausencia de realizaciones espectaculares como las mente por la Mohenjo-Daro de hace treinta y cinco
pirámides y los templos colosales del antiguo Egipto. siglos. Durante tres años esta exposición se desplazará
Ahora bien, precisamente en 1922, en el Valle de por las grandes ciudades de Europa. Si el lector pue­
los Reyes, Howard Cárter y su mecenas, el conde de de hacerlo, no debe dejar de visitarla: no lo lamenta­
Carnarvon, penetraron codo con codo en la tumba rá y ayudará a salvar Mohenjo-Daro, a beneficio de
intacta de Tutankamón, llena de tesoros fabulosos. la cual está organizada la exposición.
Fue la sensación del año y dejó en la sombra otro des­ Y esto corrige una injusticia. Que esta civilización
cubrimiento capital. En efecto, por una extraña coin­ no tenga arquitectura monumental no justifica que
cidencia, en otro valle, el del Indo, a 400 km al norte se la descuide. Nada de palacios suntuosos, nada de
de Karachi, se exhumaba una de las más antiguas construcciones administrativas importantes. Todo in­
metrópolis del mundo, Mohenjo-Daro. dica la ausencia de un despotismo central; el poder
La organización urbana, geométrica y racional de debía pertenecer a la ciudad misma. Por ello no hay
ninguna huella de grandes templos que denotarían tes, todo estaba hecho para una vida feliz, apacible
un régimen teocrático poderoso. y confortable, en una sociedad, tal vez no igualitaria,
Como monumento casi no hay más que el célebre pero al menos sin diferencias desproporcionadas entre
«gran baño de Mohenjo-Daro, cuyas dimensiones las clases: nada de suntuosas villas de un lado y cha­
honrarían a un hotel moderno de clase internacional. bolas del otro. También se protegía el medio am­
En una tórrida jornada de verano, los ciudadanos po­ biente:, ias industrias contaminantes (fábricas de ia­
dían gozar allí de la sombra y de la brisa, pues está drillos, talleres de alfarería, etc.) quedaban relegadas
implantado en la cima de la acrópolis que domina ia fuera de la ciudad, y por otra parte fue uno de los
ciudad. Desde allí, los habitantes de Mohenjo-Daro primeros síntomas de decadencia encontrarlas dentro
podían contemplar el panorama de su bella ciudad, de ella.
del río y de los campos de trigo maduro de la campi­ ¿Era la civilización del Indo una verdadera demo­
ña circundante, cuyo producto era almacenado en el cracia? Sea como fuere, era el centro cultural más im­
enorme silo construido también sobre la acrópolis, al portante de la época y, brillando en todo el Medio
abrigo de ias crecidas del Indo. Oriente y la cuenca mediterránea, influyó sobre nues­
Así, más que construir monumentos impresionan­ tra propia cultura arcaica.

í/ igran bañor> de Mohenjo-Daro


Antes del descubrimiento absolutamente fortuito de pertenecido a los arios en lugar de ser el dios de los
la cultura de! Indo, !a versión oficial, que nadie po­ habitantes autóctonos pretendidamente tan pobres
nía en duda, era que a su entrada en la India los arios de espíritu» (p. 209).
habían encontrado allí un país poblado por aboríge­ Y un poco más adelante encontré esta grave conde­
nes salvajes e incultos que ellos habrían civilizado. El na: «Ai invadir la India, los arios, conquistadores po­
hecho de que todavía subsistan, en algunos bosques derosos, violaron la cultura que allí había y privaron
o regiones montañosas poco accesibles de la india ac­ a una parte de la humanidad de su propia evolu­
tual, algunas tribus aborígenes primitivas, acreditaba ción».
esta versión de los hechos, halagadora para los invaso­ Los impetuosos guerreros arios, fuertemente arma­
res. ¡Sin embargo, lo contrario es lo verdadero! Los dos, luchadores aguerridos, habituados a enfrentarse
arios, nómadas bárbaros y ladrones, encontraron en a los ocupantes de los territorios que atravesaban, dis­
la India una civilización urbana refinada que destru­ ponían de un arma decisiva: ¡el carro de asalto, en eí
yeron {¿o acabaron de destruir?) Si hay, en este senti­ sentido literal! La invención de la rueda con radíos,
do, un testimonio por definición poco sospechoso de ligera y a la vez sóüda, les permitió construir esos ca­
parcialidad en favor de los drávidas es el de Hcrmann rros de guerra para dos guerreros, carros rápidos que
Lommel, autor alemán de 1a época nazi, que escribe aterrorizaban al adversario sobre el que se lanzaban.
en una de sus obras, de la que encontré en el merca­ Imaginemos el martilleo de los cascos de los caballos
do de libros viejos un ejemplar en francés. Les An- al galope, eí polvo que levantaban las ruedas, los gri­
ciens Afyens, editado por Gallimard en 1943: tos de guerra, los golpes de espada y la nube de fle­
«Antaño se creía que los arios, portadores de la ci­ chas abatiéndose sobre eí enemigo, que podía iguaí-
vilización, habían llegado a un país habitado por po­ mente ser otra tribu aria cuyo ganado quería robar,
bres salvajes sin cultura, donde entonces habrían deporte favorito de ios arios véiicos, tanto en sas mi­
creado una elevada civilización gracias a la superiori­ tos como en la realidad. Para ellos, «poseedores de
dad intelectual y moral. Sin embargo no fue cierra- vacas», el ganaao era la verdadera riqueza, y el cdeseo
mente así. Los arios actuaron como vencedores, como de poseer bueyes? solía ser el motivo tanto de la npi-
conc|uistadores. que no llegan a un país para llevar la ña como de la guerra. El toro simbolizaba la viriliiad
civilización, sino sobre todo para apoderarse de él y original; l.i vaa y su ternera. l:i maternidar] y la soli­
de sus riquezas y para reducir a sus habitantes a k es­ citud íiurricia.
clavitud; aportan ciertamente su mentalidad, que Goct^cs Tíiorri-5on, citado p'or Battaciviq-a (.iw-
está vinculad-a a-la potencia militar, pero no necesa­ cienl Iniiiim R/Vo/t, p. 27), escribe:
riamente a una alta cultura. Su espíritu evoluciona «La caza es pere;:ederi y fugitiva, la tierra es ina­
gracias al contacto con la civilización hallada, pues ai movible; el ganado es una riqueza duradera, fácil de
apoderarse df sus riquezas materiales, no pueden evi­ robar o de intercambiar. Nómadas por necesidad, las
tar adoptar también sus riquezas espirituales. Sería, tribus de pastores se van enriqueciendo rápidamente
pues, un prejuicio creer que Rudra-Shiva, porque es por medio de incursiones y de guerras coa el fin de
un gran dios y lleva en sí un alma profunda, a pesar robar animales. (...] Desplazáíiiose sin ¡.csat, las hor­
del terror que i'wpir.i, debe necesariamente haber das turbuíentas saquean un distrito tras otro. Matan
a los varones apresados, y a las mujeres se las llevan anasa, sin nariz, y descritos como gente de tez oscura
como esclavas». que farfullaba un lenguaje ininteligible. Indra es el
Estas mujeres, consideradas botín de guerra, con­ patán en estado puro, pero para los arios se trata de
vertidas en esclavas, no por ello eran menos mujeres, un patán simpático, siempre presto a ayudar en el
con ellas los arios engendraban hijos. Esto agrandaba peligro.
la tribu, pero también le aportaba sangre extranjera. A medida que se suceden los himnos, Indra es di­
No importa que esto suceda en ia Iridia o en cual­ vinizado y se transforma en dios solar, sin perder
quier otra parte; el mito de una traza aria pura» es nada de su tendencia inmoderada por el soma. A
una estafa, y proclamarla ^superion es una impostura Breughel le hubiera gustado pintar este personaje tan
pura y simple, cuyas consecuencias todavía L·y está colorido, turbulento, truculento y temible.
pagando el mundo... En el Rig-Veda los enemigos de Indra son ios dasa,
Pero volvamos a nuestros corderos, o mejor a nues­ del sánscrito dás, herir, hacer daño. Dasa es al mismo
tros ganados y a sus propietarios, los arios nómadas. tiempo enemigo, demonio, salvaje, bárbaro, esclavo,
La guerra^-mplica un mando único: la tribu se orga­ siervo, pecador. En el plano mitológico, los dása se
niza en jerarquía militar con un jefe a la cabeza, que convierten en demonios atmosféricos. En 11,20,7, se
prefigura al rey. Cuando hay que repartirse el botín alaba a Indra porque destruye una «fortaleza de hom­
los guerreros se disputan la parte del león, es decir, bres de piel negra» {krishnayont). Malati Shedge ob­
ias mujeres más bellas y Jas mejores cabezas de gana­ serva que si, en el Rig-Veda, los dása son humanos,
do; de aquí las desigualdades de la tribu, comenzan­ ¿por qué Indra tenía que ser un dios?: «El velo de
do por la cima. Nuestras sociedades patriarcales mo­ una supuesta mitología cubre los hechos reales. Los
dernas están siempre construidas sobre esta misma himnos del Rig-Veda conciernen a los humanos y sus
estructura piramidal, y el jefe del Estado, ya sea el actos, especialmente la guerra entre arios y no arios.
rey o el presidente, es siempre jefe de las fuerzas ar­ Más tarde, cuando los arios los convierten en objeto
madas. de culto, en tanto conquistadores se arrogarán el
Si bien los clanes luchaban entre sí con frecuencia, Bien, serán los dioses, y los no arios serán el Mal,
cuando se trataba de la conquista de nuevos territo­ fuerzas demoníacas del universo».
rios —la «operación Indo», por ejemplo— la solidari­ Sobre el terreno, a pesar del valor de Indra, los
dad étnica dominaba. Entre los jefes famosos por su dása les dan mucho ttabajo. Desde su carro de asalto
valentía y su habilidad estratégica encontramos a In- fuertemente armado, chaca contra una áspera resis­
dra y Vishnu, Stuart Piggot, en Prehistoric India to tencia que no podrá quebrar sólo con las armas. No
1ÙQÙ B.C., escribe: «En el RÍg-Veda, Indra es la apo­ hay cuartel: ¡hay que inundar, quemar, hacer pade­
teosis del jefe tribal ario: armado hasta los dientes, cer hambre al enemigo! Su agricultura estaba muy
colosal, barbudo, panzudo a fuerza de beber, maneja desacrolíada; sin ello las ciudades no hubieran podi­
el relámpago en sus momentos más divinos; desde su do crecer ni subsisrir. Habían levantado ptesas para
carro de combate lanza flechas mortales... Glotón, domesticar las cataratas del monzón y alimentar la
engulle increíbles raciones de carne de buey, papilla amplia red de riego: el Rig-Veda cita estas «barreras
de cereales (porridge) y pasteles que deglute con artificiales» (11,í 5,8c).
enormes tragos de soma embriagador...» (véase tam­ Pero estas presas estaban protegidas por guerreros
bién el capítulo consagrado a los dioses hindúes). dravídicos, bajo las órdenes de Vritra, que el Rig-Veda
El Rig-Veda (1,53) alaba a Indra porque «ha derro­ transforma en serpiente, el monstruo. Indra lo ataca,
tado dos veces diez reyes de hombres», y «destruido lo mata y luego rompe li presa, soltando así un dilu­
fortalezas» de los no arios, calificados de paso como vio en el valle, ahogando y arruinando todo su paso.
Indra se convierte en El-que-suelta-ias-aguas. Mi­ ble, a fin de garantizar su supervivencia étnica y su
tológicamente, el duelo Indra-Vritra, convertido dominación absoluta y definitiva sobre los pueblos
oficialmente en la lucha eterna entre el Bien y el conquistados.
Mal, es el elemento central del rito védico dcl sacri­ Para afrontar el primer peligro era necesario:
ficio. 1? Borrar toda huella de organización militar y so­
Pero además de! agua, Indra llama al fiiego en su cial de los vencidos, arrasar sus ciudades, hacerlas
ayuda para cortar la retirada a los guerreros, extermi* desaparecer bajo tierra, desmembrar su imperio, ex­
narlos, quemar sus cosechas, incendiar los poblados, tirpar hasta el recuerdo de su civilización y su resis­
sembrar el pánico. El papel decisivo del fuego {Agni) tencia, deshumanizar a los vencidos. Estos objetivos
le vale ser glorificado por más de doscientos himnos fueron alcanzados, pero de manera totalmente fortui­
del Rig-Veda: «Oh Agni, quema a todos estos hom­ ta, gracias a los ingleses, los vestigios de su civiliza­
bres de piel negra, sé tú el guardián del sacrificio», ción fueron exhumados y explorados por los arqueó*
y remito nuevamente al lector al capítulo consagrado logos, sin lo cual hubiéramos ignorado siempre la
a los dioses hindúes para conocer más detalles. existencia de esta cultura.
2? Reducir a los vencidos a la esclavitud, privarlos

Los asesinos se convierten en señores


de todo derecho y posesión, permitirles sólo sobrevi­
vir como siervos, a cambio de una sumisión total. '
3? Mantener entre los vencedores el recuerdo de la
Comparado con el racismo furioso de ios arios en la lucha y el odio transformando esta guerra en un cul­
India, el apartheid de Africa de! Sur es una broma, to, la religión védica.
y mido mis palabras. Sin embargo, no hagamos racis­ Para evitar la asimilación y luego la extinción por
mo al revés en contra de los arios e intentemos com­ mestizaje, era necesario:
prender su situación en ia India después de su victo­ 1? Autoproclamarse raza de señores {Herrenvolk)
ria sobre los drávidas. y luego, como corolario, rebajar a los vencidos al ran­
En efecto, numéricamente minoritarios frente a ias go de siervos, y rechazar a ios insumisos y convertirlos
poblaciones vencidas, pero siempre hostiles, su po­ en intocables.
sición podía eventualmente ser precaria. Las hosti­ 2? Proscribir con rigor todo casamiento mixto; por
lidades no cesaron de un día para otro tras una capi­ tanto, dividir la sociedad en ciases (impropiamente
tulación o rendición de los vencidos. El fin de los llamadas «castas»), y prever sanciones disuasivas para
combates se pareció más a la extinción de un fuego los contraventores,
de monte; el siniestro es dominado, peto el incendio 3? Por último, secuestrar a la mujer aria (la «con­
se incuba aún bajo las cenizas, listo para surgir a la taminación» racial pasa por la madre...), someterla al
menor falta de vigilancia. macho ario, reprimir su sexualidad.
Como vencedores, los arios debían enfrentarse a Esta lógica silogística será aplicada al pie de la le­
dos peligros; tra, con un rigor implacable. Lo que precede aclara
• el más inmediato, el de una revuelta de los ven­ la estructura, aparentemente tan compleja, de la so­
cidos; ciedad aria.
• el segundo, más insidioso, su absorción progresiva Si el primer peligro, el más evidente, fue percibido
y finalmente su extinción en cuanto etnia por el de inmediato, el segundo lo fue sólo más tarde. Sea­
mestizaje con ios autóctonos. mos objetivos; sólo progresivamente los vencedores se
Estos dos peligros acarrearon la instalación de su convertirán en racistas furiosos. Durante los primeros
sistema de clases y de castas, de una lógica implaca­ siglos príncipes no arios de piel oscura, que tai vez se
habían aliado a ios invasores, fijeron arianizados. procreación para evitar un mestizaje ilimitado que lo
Igualmente los ricos comerciantes dravídicos, por me­ haga desaparecer, Al límite, sería una «legítima de­
dio de una retribución «correcta» a algún brahmán fensa* étnica, incluso aunque los invasores arios nó­
comprensivo y alguna purificación, fueron, ellos tam­ madas tampoco fiíesen una raza pura, como ya he in­
bién, debidamente arianizados. dicado, La endogamia fue el medio para salvaguardar
Pero cuando vieron el peligro de absorción como su idenridad étnica; pero lo que es inaceptable, es
etnia, ¡entonces no hicieron las cosas a medias! Sin instaurar una discriminación racial envilecedora
duda es aceptable que un pueblo quiera preservar su acompañada de la explotación desvergonzada de los
identidad étnica por medio de cierta disciplina en la vencidos durante tres milenos.
Las imposturas tienen una larga vida, sobre todo la mún, evocó en primer lugar la gran familia aria y
que amalgama lo «indoeuropeo» y lo «ario». Este he­ luego la raza aria. Con todo el encanto de su estilo
cho —que no es único— parece tan poco discutido y el peso de su erudición describió románticamente el
que el diccionario postula todavía la existencia de tiempo en que «los primeros ancestros de los indios,
una raza o de un conjunto racial ario-indoeuropeo. los persas, los griegos, los romanos, los eslavos, los
(Entre paréntesis, más allá dcl Rin se escribe natural­ celtas y los germanos vivían juntos en la misma tierra,
mente Indo Germanen, término que sugiere más de incluso bajo el mismo techo*.
un matiz...) Pero los verdaderos indoeuropeos son Isaac P, Taylor no se equivocaba cuando, en The
nuestros ancestros alpino-mediterráneos y no los nó­ Origin of the Aryans, en 1889, escribía: «Pocas veces
madas nórdicos de la estepa euroasiática, usurpadores un erudito habrá acumulado tantas palabras pernicio­
de ese título. sas en tan pocas líneas*. En realidad Max Müller ha­
Ahora bien, en el fondo, ¿qué interés tiene saber bría debido reservar el adjetivo «ario» para los idio­
si los indoeuropeos son los indogermanos o los alpi­ mas índo-itaníes, pues, según A. L, Bashan^, de la
no-mediterráneos? Habiéndome planteado la cues­ Universidad Nacional de Australia, arya viene del an­
tión, he tomado conciencia de que si encontramos tiguo persa Airiya, que se encuentra en el moderno
nuestras verdaderas raíces culturales, la visión tántrica irán y que designaba un poderoso grupo indo-iraní.
deja de ser exótica, ya que subsiste en nuestro incons­ Etimológicamente no significa, pues, como se ha pre­
ciente colectivo, donde ha sido reprimida por un sis­ tendido, «noble» o «de buena cepa*. Sin embargo,
tema patriarcal extranjero, venido del frío. como la palabra es corta y suena bien, todo el mundo
Vayamos a los hechos. Si existe una ciencia que pa­ ha seguido la corriente a Max Müller y la ha adopta­
rezca anodina y que concierna sólo a los eruditos, es do: los ingleses, los franceses y ios alemanes.
la filología comparada. Esta ciencia nació en 178ó Fue, pues, un error fatal concluir apresuradamen­
cuando Sir William Jones, después de haber compro­ te, y sin ninguna prueba, que existió una raza primi­
bado la semejanza entre el sánscrito, el griego, el la­ tiva única, proclamada pura sin dilación. Un pasito
tín, el alemán y el celta, les atribuyó un origen co­ más y ya la tenemos «superior»: Herrenvolk. Ese paso
mún. Luego se han ido añadiendo todas las lenguas Hitler lo dio sin titubear. Pero es absurdo basar la an­
europeas, excepto el vascuence, el finlandés y el hún­ tropología en la lingüística, pues ia lengua es una
garo. cosa y la raza es otra: en los Estados Unidos, blancos,
Todo esto no adquiere el aspecto de una mezcla negros, amarillos y rojos hablan todos ..una lengua
explosiva sino hasta que en 186í Max Müller, el céle­ aria, el inglés.
bre sanscritista, profesor de la Universidad de Ox­ Entonces, ¿quiénes son los verdaderos indoeuro­
ford, «inventa* la raza aria. No se imaginaba el uso peos, sino los alpino-mediterráneos? Es lo que pro­
que se haría de ello durante el siglo siguiente en su pongo considerar juntos y, como no escribo un trata­
tierra natal... do de antropología comparada, en aras de la claridad
Max Müller utilizó esc giro fatal en su conferencia me autorizo a ser ultraesquemático, por tanto impre­
Lectures on the Science oflanguage. En lugar de re­ ciso.
ferirse prudentemente a una lengua rnadre aria co­ Sin remontarnos hasta los orígenes lejanos, y pro-
babiemente africanos, de la humanidad, partamos de 5.000 antes de nuestra era por una primera ola de in­
nuestra Europa y pensemos en esos hombres del pa­ vasores kurganos, llegados desde las estepas heladas
leolítico que durante veinte mil años (¡desde el año del Norte.
30.000 al 10.000 antes de nuestra eraí) la han pobla­
do, desde España hasta Ucrania. A su cultura arcaica
debemos Lascaux, Altamira y otros santuarios de ini­ Cráneos redondos contra cráneos
ciación religiosa. Los animales pintados en esas grutas
—A. Leroi-Gourhan lo ha demostrado— están dis­
alargados
puestos simétricamente y simbólicamente en dos mi­ Para determinar la raza, más que la estatura y el es­
tades, una «femenina» con el uro y el bisonte, y una queleto, lo importante es la forma del cráneo, y por
«masculina» con el reno y el caballo, más los órganos eso la craneología es la herramienta favorita del an­
genitales de los dos sexos esquematizados. tropólogo. Primera comprobación: cuanto más se
En esa época los hielos cubrían aún Escandinavia y baja hacia el sur, más se alargan los cráneos y se oscu­
Escocia. Las manadas de renos y de bisontes se ali* rece la piel, mientras que a medida que se va hacia
mentaban con la magra vegetación de la tundra. El el norte y hacia Asia, los cráneos se redondean y las
hombre subsistía por la recolección y la caza, e inclu­ pieles son cada vez más claras.
so se enfrentaba con el mamut. Vivía en simbiosis Se comprueba —he prevenido al lector que sería
casi mística con su entorno, como lo atestiguan sus ultraesquemático— que los agricultores europeos del
pinturas rupestres. Sin embargo, hacia el año 10.000 neolítico tenían el cráneo alargado y los miembros
antes de nuestra era, el clima se suavizó, ias manadas delgados, eran achaparrados y morenos, tenían el
de renos emigraron hacia el norte y estos hombres no pelo oscuro y los ojos negros. Africano-mediterrá­
supieron adaptarse, con lo cual desapareció la civili­ neos, fueron subiendo hacia el norte tanto por tierra
zación magdaleniense. como por mar.
Hacia esta misma época y favorecido por este cam­ Rendían culto a ios antepasados y enterraban a sus
bio de clima, un acontecimiento tan capital como la muertos, primero en las cavernas y luego en esas gru­
conquista del fuego transformaría la vida humana. tas arrificiales que son los túmulos, alargados como
Fue la revolución neolítica, que vio al hombre libe­ sus cráneos, con cámaras funerarias unidas por largos
rarse poco a poco de los caprichos del medio al empe­ corredores. Algunos de estos túmulos superan los
zar a producir sus alimentos. El cazador y recolector cien metros de largo por quince de ancho, y la mayo­
se convierte en agricultor y criador de ganado y por ría de los cráneos descubiertos provienen de ellos, tos
tanto en sedentario. (De hecho, fue la mujer la que hombres del neolírico construyeron esas «catedrales a
inventó la agricultura.) cielo abierto» que son los grandes conjuntos megalíti-
Así, la agricultura se inicia hacia el año 8.000 antes cos como Stonehenge y Carnac.
de nuestra era, en la zona egea y en la célebre «Media Se encuentran estos mismos cráneos alargados y los
Luna fértil», para propagarse hacia Palestina, Anato­ mismos túmulos alargados en Argelia, España, Fran­
lia y el Kurdistan, hasta el oeste de la cadena del Za- cia, Bélgica y Gran Bretaña que, en su origen, debía
gros y hasta las puertas del Irán, y en dirección a la estar poblada por una sola raza de hombres hasta Ir­
India. En suma, originada en el Oriente Próximo, la landa. Este mismo tipo mediterráneo habita y cultiva
«agriculturización» ganó simétricamente el Oriente evidentemente todo el contorno del Mediterráneo,
Medio y la Europa del sudeste donde, hace nueve mil así como el espacio alpino, agrandado hacia el norte,
años, se expandía la «0/¿/ European Civilisatiom de incluyendo grandes partes de Alemania. Por comodi­
Marija Gimbutas, que será destruida hacia el año dad los llamaré «alpino-mediterráneos».
Desde la India hasta Europa, el mismo guión,
el mismo dxama se ha repetido en todas partes.,

partir del año 3000 a. de Cristo, abandonando sus estepas heladas¡


clanes de saqueadores nómada¡ comienzan a fluir en tropel hacia
las civilizaciones indo-alpino-mediterráneas prearias, esclavizando
a los vencidos, Estos bárbaros {persas, medas, armenios, baltos, celtas,
germanos del norte, eslavos, hititas. Invitas, frigios, escitas, kurdos,
albaneses, tracios, griegos, ilirios, vénetos, italiotas) no eran ni de raza
pura ni superiores, salvo en fuerza bruta.
En todas partes destruyeron civilizaciones

___ indica la zona de


extensión continua, desde Europa
hasta la India, de las florecientes
civilizaciones matriarcales antes de
la irrupción de las hordas bárbaras
de las estepas y los desiertos.

Gracias al clima mediterráneo y del Oriente Próximo, la


agricultura, y por tanto la sedentarización y la civilización,
1 pudieron desarrollarse. Este es el verdadero
civilizador. El mapa muestra también que los verdaderos
indoeuropeos son mucho más los indo-alpino-mediterráneos
que los presuntos arios. Son ellos los que constituyen la
masa estable de las poblaciones alpino-mediterráneas y
dravtdicas.
Un hecho capital: apegados al sucio, los agriculto­ movilidad por medio de la rueda y el carro, y con­
res son extraordinariamente estables, hasta el punto quistaron nuevos territorios.
de que nuestros campesinos actuales pueden ser con­ Así su ganado se convirtió en su única riqueza, lo
siderados como los descendientes directos de los agri­ cual se refleja en los himnos del Rig-Veda. Como la
cultores del neolítico. ¡Incluso su existencia ha cam­ cría de animales era menos aleatoria que la caza, dis­
biado mucho menos de lo que se cree! Hace menos ponían de abundante alimento, lo cual favoreció su
de un siglo, en nuestras regiones, muchos de ellos vi­ expansión demográfica, lo mismo que en los agricul­
vían todavía en chozas con paredes de arcilla y suelo tores sedentarios. Pero para alimentar esos grandes
de tierra apisonada y, aunque las guadañas de piedra rebaños se necesitaba mucho espacio; su modo de
han sido reemplazadas por las de metal, eso cambia vida se parecía al de los tártaros actuales: una sola
poca cosa en su manera de vivir. familia-tribu tiene necesidad de trescientas vacas para
vivir, y un territorio de estepa tan grande como Fran­
¿Qué pasaba mientras tanto en el norte, en esa cia sólo alcanzaría para alimentar a 50.000 pastores
estepa desmesurada que abarca desde Rusia hasta nómadas.
Manchuria? A medida que los hielos retrocedían, las Un rasgo característico de esas razas nómadas era su
tribus de cazadores de cráneo redondo habían perse­ actitud ante las mujeres de la tribu —por lo demás,
guido la caza —sobre todo el reno y el caballo salva­ compartidas—. Evoco aquí otro elemento, que pro­
je- hacia el norte. A pesar del recalentamiento rela­ viene del nomadismo pastoril y que a primera vista
tivo, el clima era tan rudo como ios hombres. parece sin relación con la mujer y su papel social.
De alta estatura, estos cazadores eran robustos, va­ Durante su trashumancia, entraban en conflicto con
lerosos y aguerridos. Nómadas por necesidad, habita­ otras tribus cuyos territorios atravesaban. Como por
ban en chozas de ramas, redondas como sus cráneos, definición el cazador mata, se convierte fácilmente en
y enterraban a sus muertos en túmulos, también re­ guerrero: las mismas armas matan tanto un reno
dondos, antes de incinerarlos. Durante los largos in­ como a un hombre y, con un poco de costumbre, se
viernos nórdicos sus chozas redondas estaban semien- olvida la diferencia... Todavía en nuestros días los
terradas. Musculosos, enérgicos, dotados de una gran soldados de élite son con frecuencia «cazadores*: ca­
vitalidad, vestidos con píeles de animales, velludos y zadores alpinos, de las Ardenas, a caballo, etc., o in­
barbudos, inspiraban temor, si no terror, con su solo cluso los temibles Fallschirmjäger o Gebirgsjäger de
aspecto. la antigua Wehrmacht..,
Perfeccionaron las armas (la jabalina, el arco) y me­ Con frecuencia el botín de la batalla era el ganado
joraron su táctica de caza, que exigía una acción con­ del enemigo. En el combate se «liquidaba» a los
certada y disciplinada para cercar la presa, abatirla o hombres pero se perdonaba la vida a las mujeres y a
tenderle una emboscada. De ahí la necesidad de un veces a los niños: una mujer es menos peligrosa y
jefe de clan que se convertiría en jefe de la guerra. siempre puede servir. Convertidas en esclavas, no
Para sobrevivir, se convirtieron en depredadores temi­ permanecían «desempleadas» y la tribu se enriquecía
bles, en cazadores. con «bastardos» que se integraban en el clan, o sea
Pero ellos también hicieron su revolución neolítica, que ni hablar de raza pura, ¡suponiendo que hubiera
paralela a la de los agricultores, al producir también existido al principio! A fin de cuentas, los nómadas
sus alimentos. Como la caza escaseaba, comenzaron se mestizan casi más rápido que los sedentarios.
a domesticar los grandes mamíferos, entre ellos el ca­ Sin embargo, estos nómadas «arios» que habían
ballo. Se convirtieron así en pastores y criadores nó­ ido hacia el norte para seguir la caza, volvieron hacia
madas, pero sin abandonar la caza. Adquirieron gran el sur para buscar pastos para sus grandes rebaños. Y
CIVlllZACIONES NEOLITICAS PASTORES NÓMADAS DE LAS ESTEPAS

Tipo racial: Cráneo alargado, rostro oval, talla pe­ Tipo racial: Cráneo redondo, rostro cuadrado, man­
queña, miembros delgados, piel morena, ojos ne- díbula potente, estatura elevada, tez clara, cabellos
gíos. rubios o rojos, ojos claros.

Territorio: Rama «oeste»=espacio mediterráneo y Territorio: Siguen primero la caza hacia el norte
norteafrícano. España, Francia, Bélgica, Inglaterra, —las grandes estepas eurasiáricas— hasta el final de
Irlanda y hasta Dinamarca. la última glaciación. Primero cazadores depredado­
Rama «este» =contorno del Mediterráneo (y sus res nómadas; ál escasear la caza domestican Jos bovi­
grandes islas), Italia, Suiza, sur y oeste de Alemania, nos, el perro y el caballo, y se convierten en pastores
Rumania, grandes llanuras fértiles de! este europeo, y criadores. Descienden hacia el sur, hacia nuevos
el Oriente Medio más la «Media Luna Fértil», etc. pastos, por oleadas sucesivas. Conquista de Europa
hasta el sur de ia India. (este y sur), incluidas Italia, Grecia y las islas medi­
terráneas, de! Medio Oriente, el Irán y !a India. Son
destructores de civilizaciones.
Economía: Agricultura, pequeña cría (cerdo, corde­
ro, cabra, aves). No hay caballos. Gracias al sedenta-
Economía: Pequeñas aldeas temporales consrituidas
rismo los poblados se convierten en pueblos, en ciu­
por chozas redondas, semienterradas durante e! in­
dades, etc. Gran estabilidad étnica y geográfica de
vierno. No hay ciudades ni civilización urbana. Uni­
ias poblaciones. Creación de civilizariones brillantes
ca riqueza; el ganado. Cultura sobre todo verbal: re­
y felices.
latos, epopeyas, mitos...
Estructura sedal: Igualitaria, matrilinea!, no pirami­ Estructura social: Patriarcado con estructura jerárqui­
dal. La mujer no esclaviza al hombre, tiene un sta­ ca piramidal (en la cima el jefe del clan, luego sus
tus social elevado (la tribu aumenta gracias a su fe­ guerreros, los bardos, etc.); organización militar,
cundidad y a la agricultura que ella lia inventado). disciplina. La mujer está sometida al hombre; su sta­
tus es inferior, aunque no sea una esclava.
Ideología y religión: Culto de la diosa-madre, la
Gran antepasada, y de los valores femeninos: paz, Ideología y religión: Dios masculino, culto del héroe
amor, arte, pioteción de la naturaleza. La mujer es y de la guerra de conquista, afirmación de la supe­
sacerdotisa, sexualmente abierta y libre. No hay an­ rioridad rarial del más fuerte. Los asesinos se con­
tinomia entre la espiritualidad y la sexualidad. No vierten en señores; explotación de los siervos, mano
Iiay guerras de conquista: el progreso se liace lenta­ de obra gratuita. Cuando ya no hay más territorio
mente, por la emigración y la ocupación de nuevos que conquistar, hay que colonizar la Luna y el es­
territorios desbrozados. pacio.
a5Í estos cazadores guerreros de cráneo redondo y nen la misma leyenda, según la cual, a su llegada, los
mandíbula poderosa hicieron irrupción en ios territo­ países conquistados eran pueblos bárbaros e incultos
rios de ios sedentarios de cráneo alargado, a quienes que eiios habrían civilizado. Pero, siempre y en todas
esclavizaron. Invadieron Inglaterra, Escocia e Irlanda, partes, se ha producido exactamente lo contrario.
pero sobre todo Europa central y oriental, cerca de Además, la antropometría demuestra que todas
Ucrania. La primera ola se desencadenó hacia el año esas culturas prearias, arcaidas pero refinadas, han
5.000 antes de nuestra era, y liacia el este no sobrepa­ sido ia obra, si no de una raza única, ai menos de et-
só ei Volga. niaí de origen alpino-mediterráneo que se extendie­
Una observación a propósito de irlanda, donde ron. progresiva y pacíficamente, hasta el sur de la
McFirbis, en su Books of Genealogies, distingue dos India.
capas: una, ios Fir-Boig, de pelo oscuro y ojos negros, Para resumir y aclarar todo esto he redactado ei
de taiia pequeña, que constituían ia ciase servil, des­ cuadro comparativo de ia página de enfrente, sobre
preciada por ia otra, de cabellera roja o rubia, piel el que vale la pena reflexionar.
blanca y ojos grises o de un azul grisáceo. ¿Tendrá re­
lación con ia situación actuai del país? En Escocia, ei
mismo McFirbis opone los Fraser de ias Islas Occiden­ ¿Son los drávidas alpino-mediterraneos
tales, pequeños y oscuros, a ios MacGregor y los Ca-
meron. de altura imponente, fuertes, con frecuencia Aunque la India cuenta con numerosas etnias, es po­
pelirrojos, cuya tez resplandeciente se pigmenta na­ sible dividir su población, esquemáticamente, en tres
turalmente con manchas de rubor. grupos principales, ninguno de ios cuales es, por cier­
Volvamos a consideraciones más generales. Cuando to. de raza pura. En primer lugar, citamos el grueso
se observa y se reflexiona, se advierte un hecho nota­ de ia masa popular india, que es de origen dravídico;
ble por su constancia, es decir que en todas partes, luego, muy inferior en número, ios supuestos «arios»
todo el tiempo, se ha desarrollado el mismo guión de las tres clases superiores; por último, una mino­
desastroso: provenientes de las estepas, ios nómadas ría de indios de ias tribus que forman la casi tota­
agreden a ios pueblos de agricultores sedentarios, pa­ lidad de los Intocables.
cíficos, destruyen su civilización y esclavizan a los su­ Peto, si se e.xceptúan los arios, venidos más tarde,
pervivientes. Esto comenzó con los kurganos —cita­ se vuelve a encontrar esta proporción racial desde ia
dos anteriormente— y la destrucción de ia «O/í/ civilización del Indo: en Mohenjo-Daro, sobre 18 es­
European Civilisadom, que continúa hasta ia época queletos exhumados, por otra parte mezclados entre
moderna. sí en la misma sepultura, 10 cráneos son de tipo me­
Después del neolírico, estos pueblos sedentarios diterráneo puro. 4 son alpino-mediterráneos, ¡o sea
crearon todo un rosario de civilizaciones, mucho an­ casi 8 sobre 10! SÍ bien es demasiado poco para tener
tes de ia irrupción de ios nómadas nórdicos. Pense­ valor estadístico, sin embargo es significativo. De los
mos en las Cicladas, con esas maravillas de la civiliza­ 4 cráneos restantes, 3 son de tipo austraioide, como
ción egea que son Chipre y Rodas; pensemos en el los de no pocas tribus de la jungla consideradas como
Cercano Oriente, en Anatolia, en Mesopotamia y, pre-dravidicas. El úlrimo cráneo es mongoloide.
más lejos, en ia civilización del Indo. En este mismo contexto, cito a B. Narasimhaiah en
También por todas partes los invasores imponen su su Neolithic and Megalithic Cultures in Tamil Nadu
estructura social, su ideología patriarcal, y cuando, (el Tamil Nadu era la parte más dravídica del sur de
después de un «agujero negro» cultural de varios si­ la India); «Ei elemento racial predominante, identifi­
glos. emerge una nueva civilización, ios arios impo­ cado gracias a los esqueletos humanos provenientes
de diversas excavaciones arqueológicas, es mediterrá* Resumiendo, se sabe así que los drávidas del sur de
neo; el otro comprende los protoaustraloides autócto­ ia India, como ios de la civilización del Indo, eran en
nos, y los dos se encuentran mezclados. Así, queda su mayoría inmigrantes alpino-mediterráneos que ha-
claro que en el neolítico la población se componía de . bían coexistido y habían sido asimilados por una mi­
protoaustraloides autóctonos y de mediterráneos, am­ noría de pre-dravídicos autóctonos, muy negros de
pliamente mayoritarios. piel y más pequeños que ellos.
»Este mismo elemento racial mediterráneo, muy' Dicho esto, cuidémonos de hacer racismo al revés
cercano a la población moderna, se encuentra entre lanzando una mirada sospechosa y acusadora sobre
los restos de esqueletos calcolíticos de Nevasa, Lothal, todos los «grandes de cráneo redondo», entre nosotros
Harappa y Mohenjo-Daro, por una parte, y de los es­ o en otras partes: no es (o ya no es más) una cuestión
queletos megaJíticos (sur de la India) de Adichchan- de raza, ni de personas, sino de vaiores.
nulallur, Brahmagiri y Yelleswaram, por otra. Por el contrario, hay que denunciar con vigor la
»Alchin prefiere llamar dravídica a la raza medi­ impostura de las pretendidas pureza y superioridad
terránea, con todas sus connotaciones lingüísticas* raciales de los arios, así como la fábula de los buenos
arios, que sólo habrían esclavizado a los bárbaros in­
A propósito de los megalitos, estos testigos impre­ cultos para civilizarlos...
sionantes de la cultura neolítica, con frecuencia se lo
considera específicos de nuestra vieja Europa, aunque
una importante cultura megalítica, en todos sus as­ La continuidad
pectos semejante, con menhires, dólmenes y alinea­ de los alpino-mediterráneos
mientos de piedra levantadas, existía (y aún existe)
en el sur de la India. Independientemente de las pruebas antropológicas
Ahora bien, nuestros megalitos europeos son obra —que son las más convincentes—, muchos otros ele­
de alpino-mediterráneos gráciles, de cráneos alarga­ mentos apoyan mi tesis según la cual los alpino-me­
dos, y son otros alpino-mediterráneos los que han le­ diterráneos son los verdaderos indoeuropeos, y no los
vantado los de la India meridional. Según Banerjee, invasores nómadas, muy minoritarios.
citado por el mismo B. Narasimhaiah: «Los drávidas Evoco ahora pruebas «agronómicas*. Es notable
que introdujeron el “ megalitismo” no eran autócto­ que, partiendo de un centro —el espacio egeo, la
nos del sur de la India... Por otra parte, no eran «Media Luna fértil* y Anatolia—, el cultivo del trigo
arios, pues el cuito megalítico no tiene lugar en su re­ y del sorgo se haya difundido simétricamente, por un
ligión. Todo indica que los constructores dravídicos lado hacia Europa, por el otro hacia el Oriente Medio
de los megalitos vinieron dcl noroeste de la India, hasta la India. El trigo y el sorgo han constituido así
antes o en la época del Rig-Veda, y que fueron recha­ el alimento de base de nuestros granjeros europeos,
zados hacia el sur, donde hallaron refugio» (p. 195). como lo fue de los ciudadanos dei imperio del Indo.
Yo añado «provisionalmente», pues con el correr de La mayor parte de las plantas alimenticias de la In­
los siglos la ola aria terminó por llegar al sur de la In­ dia dravídica, incluso actuales, no son propias del
dia, aunque considerablemente debilitada. país, provienen del Oriente Próximo, empezando por
En la misma obra se dice*. «Estas pruebas muestran otros dos cereales, el sésamo (se lo ha encontrado en
que no había ningún conflicto entre los dos pueblos Chanhu Daro, en el Indo) y el mijo.
(pre-dravídico y alpino-mediterráneo). Al contrario, Las semillas oleaginosas utilizadas eran, y son toda­
todo muestra una coexistencia y una asimilación pro­ vía, la de lino y la de mostaza. En cuanto al algodón
gresivas* (p. 192). (proveniente de Etiopía) era cultivado por su semilla
antes de que los pobladores del valle del Indo lo te­ volver a despertar el culto de la feminidad, que es el
jieran y de que constituyera, en el siglo XIX, la fortu­ único culto que permite el pleno desarrollo tanto del
na de las hilanderías inglesas, ¡contra las cuales lu­ hombre como de la mujer.
chaba Gandhi con su rueca! En la antigüedad ese Cuando Hitler afirmaba que los invasores arios
algodón indio era famoso en Babilonia, donde lo lla­ eran «con frecuencia de número ridiculamente redu­
maban shindu, como en todo el Oriente Próximo: los cido* sabía lo que decía: Pizarro demostró que sólo
griegos lo llamaban úndon, los árabes satin y los he­ con ciento sesenta conquistadores se podía desestabi­
breos sadin. La otra planta oleaginosa, el ricino, tam­ lizar un imperio y arruinar una civilización.
bién les había llegado desde África, a través del
Oriente Medio.
Las féculas (guisantes, dhal y otras), que tienen un ¡Pizarro! ¿Ha dicho usted «Pízarro»?
papel importante en la cocina india, también vienen
del oeste. Típicas plantas dcl Mediterráneo, el ajo y El drama empezó el 15 de noviembre de 1532, a
la cebolla hacen las delicias de la cocina dravídica, y 3.000 metros de altitud, en el corazón del imperio
en cambio los arios ortodoxos los aborrecen, pues di­ inca, desgarrado por la rivalidad de dos hermanos
cen «que quien come ajo o cebolla debe ser expulsa­ que se disputaban el poder. El escenario es Cajamar-
doIfuera de los muros de la ciudad*. ca, una triste llanura. De un lado está Pizarro y del
Todo esto demuestra la existencia de un movi­ otro el Inca. jEl Inca, hijo del Sol, sin armas y sin te­
miento continuo de oeste a este, del Mediterráneo mor, fuerte en medio de las decenas de miles de sus
hasta Ja India, movimiento confirmado por la lin­ guerreros que rodean a los conquistadores, a razón de
güística, Sé que contradigo mi observación inicial se­ doscientos contra uno!
gún la cual la lengua es una cosa y la raza otra; sin Una señal, un grito: «¡Santiago y a ellos!» Y es la
embargo, este parentesco se añade a los argumentos carnicería. Después de haber capturado al Inca, los
anteriores. Cito a MacAlpin, que comprueba que el hombres de Pizarro, presos de una locura asesina,
parentesco lingüístico entre las antiguas lenguas del matan a los indígenas por millares. Por este acto de
Oriente Medio y el dravídico demuestra que los drá­ audacia inaudita, Pizarro se convierte en el amo del
vidas no son autóctonos de la India y que llegaron impresionante imperio inca, comparable en extensión
del oeste como inmigrantes. y en población al de los faraones. Otra locura se apo­
Por último citaré al doctor Boulnois, de quien hablo dera de estos aventureros ávidos: el oro. El oro del
detalladamente en el capítulo siguiente: «En definiti­ Perú existe y hay más en ia realidad que en sus sue­
va, el dravídico se nos presenta como un compromiso ños más desenfrenados. Saquean el campamento del
entre un elemento blanco, preponderantemente me­ Inca, su prisionero, arramblan con el tesoro imperial,
diterráneo, mestizado con un elemento negro pre­ se apoderan de todos los tesoros incas: las máscaras de
ponderantemente melanesio, australiano y negroide». las divinidades, las joyas, los ornamentos reales, obras
Así, tomar conciencia de que los ancestros de la in­ maestras de una belleza incomparable, nada se les es­
mensa mayoría de los europeos actuales son alpino- capa. Además, saquean los palacios y los templos de
mediterráneos y no los nómadas de la estepa, es re­ muros cubiertos de placas de oro, que también arran­
descubrir nuestros valores, reencontrar nuestras can, Uno de los capitanes de Pizarro escribe a Car­
raíces. los V: «No es posible creer que manos humanas ha­
Nuestra civilización, basada en esos falsos valores yan podido crear estos objetos de sueño», o según sus
del patriarcado, está en plena crisis, incluso en el pla­ propias palabras: «Son cosas de sueño».
no material. Para evitar la autodestrucción, hay que Estos tesoros inapreciables, herencia de siglos de ci­
vilización, fruto del trabajo de decenas de miles de fundidas también y unirse a la parte de botín que co­
artistai anónimos, patrimonio de toda la humani­ rrespondía al emperador: el 20%.
dad... ¿qué será de ellos? ¿Irán a España? Sí, pero Sin embargo, el pueblo inca se guardó bien de in­
después de pasar por la fundición. La razón es que formar a Pizarro de que otros tesoros —las ofrendas
los lingotes facilitan el reparto del botín y su trans- funerarias— dormían en el fondo de sepulturas secre­
¡jorte. El pretexto: hay que destruir esos falsos dioses, tas ancestrales. Estas escaparon así al saqueo. En el si­
esos objetos de cultos idólatras. glo XX, excavadores clandestinos de tumbas exhuma­
Así, desde todas partes, largas caravanas de llamas, rán estos tesoros y los venderán a aficionados ricos.
cargadas de lingotes de oro, descienden por la5 la­ Algunos objetos incas llegarán sin embargo al museo
deras de ios Andes hacia el mar, donde esperan los de Lima. ¿Representan una millonésima parte de lo
galeones antes de zarpar hacia España llevando en sus que existía antes de Pizarro? Quién sabe.
flancos toneladas de un botín fantástico. De este modo, bastó un «número ridiculamente
En cuanto al Inca, siempre prisionero de los con­ pequeño» de aventureros ávidos para aniquilar para
quistadores, lastimosamente ingenuo, les propuso, a siempre una civilización secular. ¿Y con qué fue
cambio de su libertad, llenar de oro, hasta la altura reemplazada? ¿Qué le sucedió al pueblo inca?
de su mano levantada, su prisión de cuarenta metros Por último, ¿puede creerse que esos otros conquis­
cuadrados. Ingenuo porque, una vez reunido el fabu­ tadores, llegados del norte antes de nuestra era, ha­
loso tesoro, el equivalente de cincuenta años de pro­ yan tenido el corazón más compasivo que aquellos,
ducción europea, después de haber extremado su cristianizados, del siglo XVI? En otras épocas, en
amabilidad hasta bautizado, los españoles literal­ otros lugares, en todo el espacio mediterráneo y hasta
mente estrangularon al Hijo del Sol: ¡Un cristiano en la India, en todas partes y siempre, los bárbaros
más en el Paraíso! Era el 29 de agosto de 1533, me­ de las estepas han saqueado y destruido. Otro ejem­
nos de un año después de su captura. plo histórico: los mongoles de Gengis Khan, que des­
Un pequeño número de piezas notables llegaron truyeron el imperio chino, las obras de arte de sus
sin embargo intactas hasta la corte de Carlos V, don­ ciudades y una civilización refinada. El nómada des­
de fueron expuestas durante un tiempo antes de ser precia a! sedentario, al civilizado.
Habiendo partido del espacio alpino-mediterráneo En esta semejanza veía más que una coincidencia.
para llegar al sur de la India, recorramos ahora el ca­ Es verdad que la serpiente siempre ha fascinado al
mino en sentido inverso. Pero antes quiero aclarar hombre por su poder mortal y su vida misteriosa.
que no soy un sanscritista y que me alegro de ello. Imagen arquetípica y símbolo fálico, sobre todo
Ño es que tenga animosidad alguna respecto de mis cuando está erguido, ei reptil forma parte de las imá­
amigos sanscritistas; a! contrario, y tampoco desesti­ genes simbólicas de muchos pueblos. ¡Pensemos en
mo e! sánscrito, lengua fuerte y sonora que permite la Biblia y en la serpiente tentadora!
expresar ias sutilezas de la filosofía y de la ciencia Sin embargo, lo que asombra, tanto en el nàgakkàl
tanto como la emoción del poeta. Si no he estudiado como en el caduceo es que muestran dos serpientes
el sánscrito es porque su acceso es arduo: su dominio enlazadas y, sobre todo, erguidas sobre la cola, lo
significa el trabajo de toda una vida, sobre todo si se que es antinatural: una cobra erguida conserva al me­
quiere estudiar y traducir las Escrituras. nos un tercio de su cuerpo enroscado y apoyado en
Y si me alegro de no ser sanscritista es porque si el suelo. Para resolver la dificultad, ei indio las escul­
lo fuera estaría sin duda enredado en el sistema pe en piedra, mientras en el Mediterráneo enrollan la
sánscrito-brahmánico, en el cual por lo demás he «gi­ serpiente en torno al bastón de Hermes, dios que
rado» durante unos veinte años: en la India, en tanto adoptaron los griegos pero que era extranjero: venía
occidental, sólo tenía contacto con hindúes que ha­ de Tracia o de Lidia.
blaban inglés, por tanto educados, por tanto de bue­ Los brahmanes nos dicen que las dos serpientes
na «casta*, por tanto en el sistema. simbolizan los conductos de energía que corren a lo
Yo me libré del sistema gracias a un personaje fue­ largo de la columna vertebral, mientras que el
ra de lo común, Nataraja Guru, a quien evoco al fi­ nàgakkàl es un símbolo sexual tántrico, con el mismo
nal del libro y que me hizo conocer, comprender y derecho que el lingam. En la India todos saben que
amar la otra India, la India dravídica del sur, donde se trata de cobras copulando, pues las serpientes co­
me siento tan bien, donde me siento como en mi pulan erguidas y enlazadas. Ahora bien, la cobra-es
casa. Fue Nataraja Guru quien me reveló el antago­ el reptil indio por excelencia y es el más común y el
nismo profundo entre las dos Indias, que casi no apa­ más temido, sobre todo en celo: ni al señor ni a la
rece en la superficie, y me reveló aspectos esenciales señora cobra les gusta ser molestados, y sin embargo
del tantra. De ese modo, sin renegar de mis adquisi­ su acoplamiento es el único coito animal descrito en
ciones pasadas, me abrí a toda la riqueza de la India la India. Cuando, a propósito de! caduceo mediterrá­
meridional, que nos toca tan de cerca sin que lo se­ neo, nos cuentan que, al ver dos serpientes luchando,
pamos. Hermcs las separó con su vara, se trata de una expli­
Recorriendo el país dravídico, al sur de Madrás y cación amable para quien se la quiera tragar...
hasta el extremo de la India, quedé sorprendido al Entre paréntesis, y a propósito de «copia», en e! sur
ver hasta qué punto los nàgakkàls, esos caduceos dra­ de la India quedé también asombrado por las norias,
vídicos esculpidos en piedra y colocados bajo grandes que son la copia exacta de ias egipcias expuestas, en
árboles, son la copia exacta del caduceo medite­ miniatura, en el Museo Británico. Las mismas gran­
rraneo. des ruedas de madera, los mismos cangilones de ba-
rro cocido bajando perpetuamente a un pozo, el mis­ ción escribiendo; «Aproximadmente hasta 1925 todos
mo mecanismo para ponerla en movimiento, los los libros de historia de la India comenzaban de ia
mismos bueyes que giran en redondo para moverla. misma forma, con un cuadro de ia civilización de los
¿Quién copió a quién? Poco importa, lo que es asom­ arios. Era cansador volver a leer, en cada nuevo libro,
broso es su igualdad total a tal distancia. 10 que había sido dicho en los anteriores. Desafortu­
Sabiendo esto, el lector comprenderá que ya no me nadamente, estudiando mejor esos textos, uno se
haya separado desde que lo encontré en una librería daba cuenta de que todo era incierto y que, cuanto
de viejo, dcl libro del doctor Boulnois, editado en más se quería conocer de cerca la época del Rig-Veda,
1939, cuyo título es todo un programa: Ul caduceo y más esta civilización aria desaparecía como por mila­
el simbolismo dravídico indo-mediterráneo del árbol, gro. (Mi comentario: ¡y con razón, pues sobre todo
la piedra, la serpiente y la diosa madre. (¿Ha podido han sido los enterradores de una civilización!)
leerlo de una sola tirada, sin retomar aliento?) »Y luego, de pronto, hacia 1925, las excavaciones
Dejo al doctor Boulnois que se presente, a^í como en Mohenjo-Daro y en Harappa revelaron la existen­
a su libro; «Este estudio sobre la India está al margen cia de una civilización brillante que había precedido
de “ la Escuela” (es decir del "sistema” ). No es cul­ en más de mil años la llegada de Is arios.
pa mía; mi catrera de médico colonial no me ha per­ »Una sorpresa todavía más grande nos estaba reser-
mitido seguir los cursos (de sánscrito) de la Sorb'óña. V?da: 1%(íiyil/rlción prcaria existe todavía en el sur de
[...] Me llevó por las instituciones francesas de la In­ 11 India, dófl'dé la oía extranjera, después de haber
dia, de Pondichery a Karikal, durante tres años. hundido el resto de la India, había llegado con una
>Me asombró comprobar hasta qué punto la India energía disminuida. La inflyepcia aria cubrió como
que yo había observado con toda independencia —a un simple bafñíz las viejas cíeencias y las viejas cos­
decir verdad con toda la ignorancia inicial— era dife­ tumbres. Basta con raspar el sedimento para encon­
rente de Ja que nos mostraban los libros. Me asombró trar la tierra and^üa.i.
sobre todo el escamoteo, pues ésa es la palabra, del >E1 doctor Boulnois ha descrito a estos prearios to­
estudio de toda una parte de la India llamada draví­ mados del natural... pero el estudio de su cultura re­
dica. velaba tales semejanzas con otras civilizaciones pre­
»Estudié sobre el terreno, desde 1932 a 1935, a históricas (Mesopotamia, Judei, Egipto, la cuenca
esos drávidas, que luego volví a encontrar por todas mediterránea, China, Indochina) que de la compara­
partes en la India prehistórica y en el amplio dominio ción surgió una idea de importancia mundial; la In­
indo-egeo, desde el·neolítico hasta alrededor del ter­ dia prearia era un centro de cultura que se había ex-
cer milenio antes de Cristo. tendido sobre una gran Parte del universo.^
»Debo mucho al señor Autran, que ha demostrado Por sí solo este último párrafo jusrifica los capítulos
que la civilización egea era la de los íramilas, es de­ en los que describo, muy brevemente según mi crite­
cir, los drávidas que existen todavía hoy en el sur de rio, esta civilización dravídica y su difusión por todo
ia India.» el espacio alpino-mediterráneo.
Si el doctor Boulnois hubiera estudiado el sánscri­ En cuanto al libro del doctor Boulnois, molesto
to, sin duda también él hubiera sufrido el hipnotis­ para los partidarios del «sistema», no ha tenido casi
mo del «arianismo». Porque era virgen de todo pre- · eco, hasta el punto de que, antes de descubrirlo por
juicio «ario», pudo «con total ignorancia» descubrir la casualidad, nunca había oído hablar de él, ni por
India dravídica, la India profunda. otea parte tampoco después. ¿Y el lector? ¿Tal vez el
En este sentido, G. Jouveau-Dubreuil, en su intro­ libro apareció antes de tiempo?
ducción al libro del doctor Boulnois, apoya mi posi­ Volvamos a los nàgakkàls y a su simbolismo sexual
Este dibujo reproduce un nágakkáls con los
principales símbolos iántricos: arriba el lingam, luego
Nandin, la montura de Shiva, y debajo el loto,
símbolo de agua pero también del yoni. Algunas
Se encuentran con frecuencia varios nágakkáis bajo el estelas son más elaboradas, hasta con siete anillos,
^tho¡ sagrado. pero todas son claramente caduceos meditenáneos.
tàntrico. E1 doctor Boulnois señala que siempre están también en el Pschent de los faraones y en el Cala-
colocados al pie de lo que el viajero no iniciado toma thos de la diosa de Cnossos.
por un solo árbol. En realidad se trata de dos árboles La asociación entre la serpiente, la piedra y el árbol
encastrados, simbólicamente «casados». Uno es ma­ es típica en el espacio alpino-mediterráneo, que in­
cho, Atuíu, la higuera de los templos o Ficus religio­ cluye la mayor parte de Europa. ¡La serpiente tienta
sa, el pippal de los sellos del Indo, el árbol sagrado a Eva a partir del árbol sagrado! He evocado la época
de Shiva. El otro es Vepu, el árbol hembra, el de la megalítica india y la europea. En las excavaciones
Shakti, la Azadirachia indica, oriunda de la India, arqueológicas en la India se han encontrado, especial­
cuyo nombre ingles es neem tree. No conozco el mente en Salem, escondidas bajo los dólmenes draví­
equivalente en francés. dicos, hachas de piedra y otras herramientas prehistó­
El conjunto (el nàgakkàl más los dos árboles casa­ ricas, recuerdo de los ancestros. Y, sobre esto,
dos) está tan cargado de sexualidad que las mujeres citemos a Le Rouzic, quien informa, en el Corpus de
estériles le hacen ofrendas y se frotan contra la piedra hionuments Mégalithiques du Morbthan que los bre­
para tener niños. En cuanto a la higuera, ¿es macho tones, en determinadas épocas lunares, alrededor del
porque secreta un látex que se parece al esperma? En menhir de Manion, hacen exactamente los mismos
todo caso es el único árbol que jamás se mutila en la gestos con la esperanza de la posteridad. Cerca de ese
India. Sus semillas son, al parecer, afrodisíacas: ¡sin menhir, Le Rouzic descubrió una escultura que repre­
garantía, no lo he probado! sentaba cinco serpientes erguidas sobre su colas,
El nàgakkàl revela también su origen tántrico por ...junto a cinco hachas neolíticas de piedra! Extraño
el hecho de que, visto de espaldas, tiene la forma de —y revelador— a más de 8.000 km de distancia...
un lingam y también por los motivos que con fre­ Confirmando el simbolismo sexual del caduceo
cuencia se esculpen en los anillos formados por las co­ alpino-mediterráneo, según una leyenda griega, Rea
bras copulando. En el de arriba, se esculpen el Un- se había convertido en dragona y Zeus se convirtió en
gam-yoni tradicional, en el anillo central Nandin, el dragón para unirse a ella, y 1a vara de Kermes es el
toro sagrado, el vehículo de Shiva cuyo culto se en­ símbolo de esta unión. En el Scolium, al margen del'
cuentra en toda el área mediterránea (hablaré de ello Parisinus 2, el cristiano Atenágoras escribe, escandali­
más adelante), por último en el inferior la flor de zado; «El caduceo, en el cual las serpientes estaban
loto, símbolo del yoni. La parte de abajo está siempre representadas frente a frente, con sus rostros encon­
vacía. Se ha encontrado un caduceo de seis anillos en trados, constituye el memorial de ese acoplamiento
Sumer, de comienzos del tercer milenio, sobre un cu­ vergonzoso».
bilete de Gudea. Todos estos símbolos son extraños para los falsos
Cuando hay representada una sola cobra, se enros­ indoeuropeos, es decir, para los arios. En el Rig-
ca de abajo arriba en torno a una varilla. A veces po­ Veda, el lingam, el árbol, la divinidad del árbol y el
licéfala, sus cabezas son siempre de número impar; 3, toro de Shiva son despreciados y rechazados como
5,7 0 9. todos números sagrados. En la India la co­ parte del culto de los Dauys, los enemigos dravídicos
bra está siempre asociada a Shiva, pero pensemos del dios ario Indra.
El lector puede pronunciar «Hüyük» como quiera, Y aquí lo tenemos a ias puertas de la ciudad.
pues de todas formas nunca se sabrá cómo se llamaba «Puertas» y «ciudad» es una manera de hablar. Mejor
entonces la primera ciudad del mundo alpino-medi- habría que decir «al pie de la colmena horizontal»,
íerranea y tántrica. pues las casas son otros tantos alvéolos rectangulares
Pues era una verdadera ciudad de 10.000 habitan­ pegados unos a otros, sin puertas ni ventanas: el úni­
tes, de 9.000 mil años de antigüedad, la que en 1958 co orificio en la terraza sirve de entrada, de ventana
exhumó en Anatolia el arqueólogo inglés James y de chimenea, y se baja a la casa por una escalera.
Mellaart. Dos años antes, su descubrimiento de Haci- No hay calles: se circuía de terraza en terraza, y siem­
iar, en k región de Burdur, había causado sensación, pre con ayuda de escaleras se pasa de un nivel a otro
pero ^atal Hüyük era una bomba: antes de esto se de la ciudad. Rodeada de una muralla de casas ciegas
creía que Anatolia, rica en historia, carecía de prehis­ que la hacen inexpugnable, siempre se «sube» a la
toria. Lo que era sensacional —-y lo es todavía— es ciudad por una escalera.
que ^atal Hüyük estaba casi intacta, como si la hu­ Inexpugnable, pues si los eventuales agresores tu­
bieran abandonado ayer. Fantástico: por primera vez vieran un acceso fácil a los techos en forma de terra­
se veía cómo vivía en el año de gracia 7.500 a. de C, za, bastaría a los agredidos con retirar las escaleras
el ciudadano prehistórico, se visitaban sus casas con para impedir el acceso a sus casas, Y pobre del ata­
sus frescos, sus esculturas, se conocían sus armas, sus cante imprudente que hubiera saltado dentro de la
utensilios, sus esqueletos, sus vestimentas... casa por el orificio, pues sólo podía hacerse de a uno
Entonces, con un poco de imaginación, podemos por vez. A! caer desde una altura de 2,50 a 3 metros,
meternos en la piel del habitante de ^atal Hüyük, antes de poder ponerse de pie, el atacante sería ya
reconstruir su modo de vida e incluso su espirituali­ atravesado por las lanzas o los puñales de ios defenso­
dad, gracias a las claves que suministra el tantra. res, intrépidos cazadores que no temían ni al oso, ni
Sigámoslo hasta su casa. Sus antepasados habían al león, ni al lobo, ni al jabalí ni al leopardo. Y para
elegido bien el sitio: al bajar de la montaña, habían tomar la ciudad, hubiera sido necesario conquistar
avistado esta llanura férril, regada por el río Carsam- uno a uno cada alveolo de la laberíntica colmena. De
ba, como se lo llama hoy. Podían allí cultivar mejor modo que, según parece, ^atal Hüyük nunca fue to­
que en las alturas los cereales ya domesticados. Es pri­ mada.
mavera; nuestro hombre camina a buen paso entre Las casas eran, además, antisísmicas: construidas de
los campos de sorgo y de trigo, del que se cultivaban adobe, de una sola planta, el techo-terraza tenía una
tres especies. Su mirada sarisfecha acaricia ei tapiz de ligera armazón de madera y el cielo raso estaba hecho
retoños verde claro prometedores de una buena cose­ con cañas y barro. Y esto era muy necesario: en una
cha. Se dirige hacia la ciudad, su hermosa ciudad, pared se ve un fresco de la ciudad y, en el horizonte,
con sus casas de ladrillos crudos y techo plano, que el volcán Hasan Dag en erupción. Pero el emplaza­
se extienden sobre la colina y se confunden c^i con miento de ^atal Hüyük había sido bien elegido: la
el paisaje. Sin duda los primeros huertos de almen­ ausencia de cenizas volcánicas prueba que la ciudad
dros, de manzanos y de pistachos ya florecían; se han jamás fue destruida por una erupción, aunque hubie­
encontrado sus frutos. ra experimentado fuertes temblores más de una vez.
Echemos ahora una mirada a la ilustración, repro­ Disponían de vajilla, compuesta de fuentes, vasos,
ducida según los dibujos y fotos de James Mellaart, platos, cucharas de madera.,, ¡e incluso tenedores!
que nos permite imaginar la vida cotidiana de nues­ Los vasos eran de piedra y usaban cajas de madera
tro hombre. La habitación principal, la «saJa de es­ con tapas decoradas. Todos estos objetos sorprenden
tar», mide 4x6 m, con una altura de casi 3 metros, por la calidad de su acabado. La mujer era reverencia­
todo lo cual le da un buen volumen. A lo largo de da, y según parece muy coqueta: cajas de afeites, es­
las paredes unas banquetas sirven de asientos y de ca­ pejos de obsidiana pulida, collares y anillos nos lo de­
mas para el hombre y los niños. El lecho, reservado muestran. Si se considera todo lo que precede —y
a la mujer, mucho más grande, levantado en un ex­ sólo he considerado lo esencial— nos encontramos
tremo, ocupa el lugar de honor al pie de ia escalera con un modo de vida bastanre aceptable, en mi opi­
y cerca del hogar. nión.
Se sabe que la cama grande estaba reservada para
la dueña de la casa gracias a la costumbre de la «in­
humación diferida*: los muertos eran llevados a las ¿Un culto tántrico?
montañas y abandonados a los buitres. Una vez des­
carnados, los esqueletos eran llevados a ias casas y, ¿Era tántrica ^tal Hüyük? Reemplazo el signo de in­
vestidos con sus ropas (las mujeres llevaban vestidos terrogación por uno de admiración sin dudarlo, pues
de lana con franjas), eran enterrados... bajo sus ca­ los grandes temas del tantra, como el Culto de la Fe­
mas, con ios objetos de su propiedad. Estos esquele­ mineidad, están presentes en ella. Incidentalmente,
tos nos enseñan también que en ^atal Hüyük coexis­ veo en la ciudad de ^atal Hüyük la prefiguración de
tían varios tipos raciales: mediterráneos primitivos, Mohenjo-Daro y de Harappa. En primer lugar, las ca­
mediterráneos modernos y alpinos anatolios, idénti­ sas están construidas con adobes de dimensiones es­
cos a los actuales. Esto justifica el título de <^atal tándar, pero su estado de conservación muestra que
Hüyük, ciudad alpino-meditérránea*. Queda por jus­ cocerlos hubiera sido inútil al no haber riesgo de
tificar el adjetivo «tántrica>... inundación como en el valle del Indo.
El suelo de tierra apisonada estaba cubierto de es­ Como las ciudades del Indo, ^atal Hüyük muestra
teras y tapices, pero además, al igual que las paredes, una urbanización, rudimentaria tal vez, pero planifi­
cada año era enjalbegado con yeso coloreado. Con cada y pensada. Como en el Indo también, hay una
frecuencia ias paredes estaban decoradas con frescos, notable ausencia de construcciones monumentales.
como el del toro rojo, ¡de 5 m por 1,80 m! Además Nada de grandes palacios, lo que sugiere que el po­
del horno para pan, había un mortero para hacer ha­ der pertenecía a la ciudad misma. Igual que en
rina de trigo o de sorgo. El régimen alimenticio del Mohenjo-Daro y Harappa, tampoco hay templos mo­
habitante de ^atal Hüyük era muy correcto. Además numentales; nada parecido a los templos dominados
de pan, también se preparaba una papilla de avena. por gigantescos zigurats como en CaldeaBabilonia.
La carne provenía en primer lugar de la caza (jabalí, Por el contrario, el elevado número de santuarios des­
ciervo, gamo, corzo, cabra montesa, gacela...) y des­ cubiertos testimonia una intensa vida espiritual, ¡De
pués de la cría (cordero, cabra, cerdo y animales do­ 140 casas exhumadas, más de 40 son santuarios! jY
mésticos). Añádanse los guisantes, ias lentejas, las qué santuarios!
frutas y, sin duda, algunas verduras frescas. Alegres El Culto de la Femineidad está presente en todas
y jaraneros, los hombres cultivaban el enebro y los partes en ^atal Hüyük, que era indudablemente ma­
frutos del Celih Australis para fabricar vino y cer­ triarcal; la mujer ocupaba allí un lugar de honor tan­
veza. to en la vida profana como en la religión, centrada
en torno a la Diosa-madre. La figura femenina domi­ muestran que esta potencia estaba subordinada a
na los santuarios. Con los brazos abiertos, las piernas ella,
separadas, se ofrece a la adoración y todo se arucula ¿De qué ritos misteriosos estos santuarios, impre­
a su alrededor, especialmente ias cabezas de los toros. sionantes a pesar {o a causa) de sus dimensiones redu­
En otros santuarios innumerables manos se rienden cidas, fueron testigos en el curso de esos milenios.^
hacia muros tapizados con pechos de mujer. Diosa- Nunca lo sabremos.
madre, símbolo imponente de la fecundidad, ella Esos hombres y esas mujeres, ¿compartieron ritual­
reina, sola, en un trono con brazos en forma de leo­ mente el pan, la carne y el vino como en el rito tán­
pardo o, siempre sola, lleva dos pequeños leopardos. trico? ¿Practicaban ia magia sexual? Nada lo prueba,
La mujer es omnipresente en las estatuas: matronas pero nada nos impide pensarlo, pues en todas las ci­
gruesa5, mujeres delgadas y juveniles, una madre y su vilizaciones agrarias los ritos de la fertilidad compor­
hija en un solo cuerpo, o incluso una vieja escoltada taban prácticas sexuales: véase el capítulo «La ascesis
por amenazantes aves rapaces. de dieciséis», la Chakra Püja. Sea como fuere, todo
En cuanto ai dios masculino, aparentemente su es­ guru tántrico aceptaría sin reservas esos santuarios
poso, desempeña un papel subalterno. Barbudo y ca­ para celebrar en ellos los ritos del tantra.
balgando en un toro, veo en él a un precursor de Shi­ Sé que nuestra educación puritana nos lleva a re­
va; en la India, ei toro Nandi es su vehículo. Los chazar esta idea, pero sería muy sorprendente que en
hombres, raramente representados, tienen sin embar­ esos santuarios no se hayan practicado ritos sexuales.
go el aspecto de alegres barbianes, astutos y bar­ Estoy tanto más persuadido de ello cuanto que en
budos. ^atal Hüyük se practicaba el cuito de la Muerte. Las
aves de rapiña que planeaban en torno a una pobre
vieja y las que aparecen pintadas en los frescos simbo­
Un cuito simbólico lizan claramente la muerte, puesto que a estas aves
se abandonaban los cadáveres antes de inhumarlos en
^atal Hüyük ignoraba 1a escritura, pero la ausencia su casa, bajo sus camas, donde el esqueleto mante-,
de escritos se ve ampliamente compensada por el uso nía, junto con el recuerdo del difunto, el recuerdo de
generalizado del lenguaje más rico, más universal: el 1a mortalidad humana. Por úlrimo, ¿creían en una
símbolo inmortal. Todos los santuarios vibran con vida después de la muerte? Misterio.
una intensidad simbólica extraordinaria. Para perci­ Como la Muerte y el Sexo son inseparables, y el se­
birlo, «entremos» en los dibujos e imaginemos una gundo exorciza a la primera, esta es una razón de
ceremonia de culto, en el templo, por la noche. En más para creer en ios ritos sexuales en sus santuarios.
el santuario, débilmente alumbrado por la luz vaci­ Sin embargo, incluso en ausencia de ritos sexuales,
lante de las lámparas de aceite o de grasa, los adora­ todo en ^atal Hüyük es puro tantra.
dores contemplan los símbolos. En primer lugar la Si yo pudiera, reconstruiría, en tierra apisonada,
Diosa, que les abre sus brazos, mientras que sus uno de ios santuarios de ^atal Hüyük para hacer allí
piernas separadas sugieren la puerta de la Vida; ella meditaciones tántricas, pero sin duda sería poca cosa
simboliza así todos los misterios y todas las potencias comparado con los santuarios auténticos... ¡No so­
de la Vida encarnadas en la Mujer, origen de toda fe­ ñemos!
cundidad, de toda fertilidad, tanto de los seres hu­ Otro punto común entre ^atal Hüyük y el tantra
manos como de los animales y las plantas. Las enor­ es el uso generalizado de dibujos geométricos y de
mes cabezas de toros simbolizan sin duda la potencia colores, dicho de otra forma, de Yantras; véase ese
sexual masculina; pero, colocadas debajo de la Diosa, capítulo.
El fin de fatal Hüyük de ^atal Hüyük se encuentren hasta en el exuemo
sur de la India. Y si no emigraron, su civilización, la
Es todavía más misterioso que el de la civilización del más brillante de su época, ¿no influyó sobre la del
indo. ¿Fue aniquilada, o, habiendo degenerado, pe­ Indo? No lo sabremos nunca y tai vez sea mejor así.
reció? ¿Tuvo un final súbito o una lenta agonía? No Sin embargo, sería muy sorprendente que esta bri­
hay ninguna huella de fin violento, por ejemplo de llante civilización haya permanecido estrictamente lo­
matanzas. De lo único que las excavaciones y la data- calizada en ese pequeño rincón de Anatolia, sobre
ción con carbono 14 nos informan con ceaeza es de todo cuando, cada vez más, se comprueba que desde
que después del año 3500 antes de nuestra era las ca­ la prehistoria los intercambios comerciales y cultura­
sas estaban mal construidas y mal conservadas, y la les estaban mucho más desarrollados de lo que nos
corriente espiritual había cesado: ya no se construían imaginábamos hasta hace algunos decenios. Un he­
santuarios. La industria de la obsidiana y la caza de­ cho cierto: los campesinos del pequeño poblado turco
clinaban, ¡igual que en Harappa! de Kü^ük Koy no son los descendientes de los alpino-
¿Qué sucedió entonces con sus habitantes? ¿Es im­ mediterráneos de <Jatal Hüyük. La Diosa-madre ha
pensable que, bajo la presión de las circunstancias, muerto, reemplazada por Alá; la mujer queda some­
emigraran hada oíros territorios, hacia Oriente, des­ tida al hombre, y el impetuoso Dios-Toro se ha con­
de donde viene la luz, hacia esa India todavía virgen? vertido en el buey doméstico plácido y resignado que
No creo que sea coincidencia que algunos siglos más los chiquillos aguijonean para que apresure un poco
tarde cráneos alpino-mediterráneos semejantes a los el paso. Así va la vida, así gira la rueda.

La imagen de la diota es comparable


a esta placa de cobre
encontrada en Harapa.

El santuario del bucráneo {reconstruido por Mellaart),


dominado por una diosa de brazos y piernas abiertos.
¿Qué impide pensar que allí se llevaran a cabo ritos sexuales?
Las castas, una mezcla explosiva

Desde siempre los tánrricos han rechazado las castas. el papel que tendrá más tarde en la vida. Por último,
Por lo demás, los hindúes evitan hablar de este tema argumento supremo, dirá que el sistema funciona
inquietante con los extranjeros y, cada vez que yo lo desde hace miles de años, por tanto que ha pasado
evocaba, eludían hábilmente la verdadera cuestión. sus pruebas, por tanto que es bueno. Omitirá tam­
Así, para esa joven india, muy guapa con su sari bién precisar que sólo se mantiene poi coerción.
de colores y que estudia en Occidente, las castas son A propósito de esta división social según la profe­
«sencillamente una cuestión de pureza*. No le pre­ sión, dirá que se parece a nuestros gremios, que pro­
gunte el lector de qué tipo de pureza podría tratarse, tegían los intereses de sus miembros y les aseguraban
pues para ella es evidenre; rodos esos intocables de una formacion sólida, garantía de un trabajo de cali­
piel oscura que se arrastran harapientos por el polvo dad. Añadirá que para transmitir los secretos y las ha­
de la India, son «impuros» comparados con ella, tan bilidades manuales de un oficio no hay nada mejor
graciosa, educada y cuidada. No se da cuenta de que, que la transmisión de padres a hijos, justificando así
desde hace miles de años, la decadencia de esos into­ el carácter hereditario de las castas.
cables es querida, programada por el sistema del que Una tercera excusa será decir que en 1954 el Códi­
ella se beneficia. go Civil de la India las suprimió. Es verdad, pero en
Si he citado en primer lugar su respuesta es porque 1a práctica muy poco ha cambiado. De modo que un
me lleva a la palabra «casta». En efecto, los rudos ma­ occidental no habituado a la situación de la India ad­
rinos portugueses que llegaron a la India en el siglo mitirá estas tres respuestas. ¡Abracadabra!
XVI habían observado que la división social india de­ ¿Y por qué traer a colación un problema sobre el
pendía de la casta, es decir, en portugués, de la pure­ que, de todos modos, no tenemos ninguna influen-
za. Pero al contrario de la joven india, no se equivo­ cia.!* Por cierto que, especialmente gracias a Gandhi,
caron viendo en ello la pureza de la sangre o de la sabemos que el problema de los intocables, a quienes
raza. Por lo demás, el término sánscrito jati, que de­ él llamaba harijans, hijos de Dios, existe y supone­
signa lo que nosotros llamamos casta, significa, ni mos, erróneamente, que Gandhi quería eliminar las
más ni menos, «raza». Más claro, imposible. castas. De hecho, sólo apuntaba a rehabilitar a esos
Sin embargo, si hago la misma pregunta a ese condenados en la Tierra, lo cual es muy laudable.
buen swami hindú que va de gira por Occidente, con Entre las razones que tenemos para asomarnos a
suavidad esquivará el problema y jamás denunciará la esta cuestión, aparte de su aspecto humanitario, es
iniquidad del sistema que, según él, descansa sobre que, a causa del sistema de castas y de sus abusos, se
el dhama, el deber de estado, la profesión. Por su­ desarrolla poco a poco, sordaniente, una situación ex­
puesto, evitará con cuidado añadir el menor asomo plosiva en la India cuya desestabilización tendría con­
de racismo. Amante de las comparaciones, añadirá secuencias imprevisibles a escala mundial.
que un coche tiene ruedas, motor, volante, frenos, Por último, conociendo los excesos del racismo
etc. y que igualmente en la sociedad cada uno debe brahmánico y su corolario, el patriarcado rabioso, el
cumplir su dharma, su papel, para que todo funcione lector sabrá por qué el tantra ha sido rechazado en la
bien. Precisará, con razón por lo demás, que gracias India y también por qué este libro no gustará nada
a ello desde la infancia cada uno está preparado para a los partidarios del sistema y fundamentalmente a
los buenos mamís indios, que no dejarán de impug­ intangibles, cada una se divide en otros tantos com­
narlo. partimientos de oficios, profesiones. Por eso son in­
números y siempre se crean nuevos, mientras que las

Una confusión mantenida játis han sido y seguirán siendo siempre cuatro, ni
una sola más. Si no se distinguen estos dos modos de
cuidadosamente división, se mezcla todo.
En cuanto al origen del sistema es muy probable
En realidad, el sistema llaiñado «de castas» es el resul­ que justamente lo hayan inventado sus víctimas, los
tado de dos modos de división, de naturaleza tan di­ no arios, aun antes de la irrupción de los invasores.
ferente que valdría más renunciar a la palabra casta, Después de la conquista, los arios sin duda encontra­
pues metiendo a los dos en el mismo saco se mezcla ron una sociedad dravídica organizada en corporacio­
todo, lo cual no es para disgustar a quienes prefieren nes profesionales, tal vez ya entonces hereditarias, es­
continuar con la confusión... tructura que adoptaron y luego adaptaron en su
Eí primer criterio de discriminación, puramente ra­ provecho añadiéndole el criterio varna, color de la
cial, es yar»a, palabra sánscrita que significa color piel, raza.
(evidentemente de la piel). En el futuro utilizaré Cuando comenzaba a escribir este capítulo, donde
pues t'ama,/atí o clase para distinguir las cuatro divi­ me propongo desmenuzar el sistema, iba a comenzar
siones basadas en la raza y que son intangibles. Por «lógicamente» por los brahmanes, enlazar luego con
un lado están los arios, los «íostros pálidos», divididos los kshatríyas y así sucesivamente, cuando me di
en primer lugar en dos clases principales, dominantes cuenta de que así yo mismo entraba en su sistema
por la influencia aunque ampliamente minoritarias dando la prioridad a los brahmanes, como lo hace
por su número: los brahmanes (sacerdotes) y los Manú, el codificador mítico de la sociedad brahmáni-
kshatríyas (guerreros y príncipes). Luego vienen los ca. Habiendo, pues, reflexionado, comenzaré por los
vaishyas, los cultivadores, los artesanos, los comer­ últimos entre los últimos, los intocables.
ciantes, los usureros, etc., que forman eí grueso de la
tercera clase de los «nacidos dos veces» del sistema vé­
dico, admitidos en ia puerta del «cordón sagrado» y iAy de íos vencidos!
en la región védica, de la cual todos los demás están
excluidos. Perder una guerra es siempre un error: desde hace
Luego vienen los no arios, los sudras, los siervos más de 3.500 años los drávidas y otros pueblos no
descendientes de los vencidos, incorporados por la arios de la India pagan muy cara su derrota en una
fuerza al sistema ario en tanto que cuarta clase, y que guerra de invasión que evidentemente no desearon y
forman una masa de mano de obra servil, maleable que aún no ha terminado. Pero, de todos ellos, los
y dominable a gusto de los amos. Por último, últi­ intocables son los que pagan el tributo más pesado.
mos entre los últimos, los ñiera-de-casta, excluidos Intocable, qué palabra horrorosa: ¿cómo puede
del sistema, indignos incluso hasta de ser esclavos, los concebirse que Dios, o aun simplemente la naturale­
intocables, los descendientes de las tribus aborígenes za, haya creado a setes humanos abyectos e impuros
insumisas. hasta el punto de que su sombra «contamine» todo
Esta es la quintuple división del sistema, basada en lo que toca? Y lo más horroroso es que a fuerza de
la raza, donde sólo se entra por el nacimiento. haberlo leído y escuchado, ya no nos estremece,
El segundo «común denominador* es el profesio­ ¡cuando su suerte es mucho peor que la palabra! Esta
nal, como se vio antes. Mientras que las játis son clase de seres humanos agrupa todo lo que íos arios
han expulsado de su sistema, todos los insumisos, to­ lación con ellos; sólo deben tratarse entre ellos y ca­
dos aquellos que habitaban selvas demasiado impe­ sarse solamente con sus semejantes.
netrables, sobre todo íos autóctonos predravidicos. >Que el alimento que reciben de otros les sea dado
De todos los parias es a los l)astardos de los arios a sólo en pedazos de vasija por intermedio de un sier­
quienes más hay que compadecer, a los nacidos de vo, y que no circulen por las noches en los poblados
una unión «impura», de una madre aria y de un pa­ y en las ciudades.
dre sudra, por ejemplo. Estos bastardos son excomul­ »Que vengan a la ciudad durante el día para hacer
gados, desterrados para siempre de la sociedad arla, su tarea, diferenciados por medio de los signos pres­
lo mismo que su descendencia: una repulsa can dra­ critos por el rey, y que estén encargados de transpor­
coniana resulta disuasiva para tales uniones. tar los cadáveres de los que mueren sin tener padres
¿Cuántos son hoy en la India los intocables? vivos: tal es el reglamento.
¿Cien, ciento cincuenta millones? Quién sabe. Pero »Que ejecuten, según la orden del rey, a los crimi­
son igualmente intocables todai las demás personas nales condenados a muerte por una sentencia legal,
del mundo. Nosotros, ios occidentales, somo «descas­ y que tomen para sí ias ropas, lechos y adornos de
tados» y lo seguirerhos siendo, hagamos lo que haga­ aquellos a quienes dan muerte» (Manú, V.51 a 54).
mos. Si no nos tratan de la misma forma que a los ¿No es vergonzoso promulgar y aplicar semejantes
intocables autóctonos, es gracias al color de nuestra «leyes»? ¿No es escandaloso que, desde hace treinta
piel, más blanca que la dcl brahmán más claro, y gra­ y cinco siglos, seres humanos soporten una represión
cias a nuestro poder económico o militar. tan sistemática coiño feroz, destinada a rebajarlos a
Entre los intocables, para los arios, los chandálas un rango inferior a ios animales? Y las leyes moder­
son los más abominables, los más inabordables. ¿Su nas no han cambiado casi su suerte, excepto tal vez
crimen? Descender de una tribu tan feroz en su lucha en las ciudades y en muy débil medida.
contra los invasores que, después del combate, los Retomo textualmente el testimonio de C. Thomas;
arios arrancaban los dientes a los chandálas extermi­ «Los panchámas (la quinta clase, todos los intocables
nados para hacerse collares... {Agni Purana, II, pues) rienen prohibido alojarse en los poblados de las
1217). Más rarde, por extensión, este nombre desig­ orras castas. No pueden acercarse a los pozos ni a los
nó a todos los fuera-de-casra. templos, ni tampoco a determinadas turas que toman
Mientras que con el correr de los siglos ciertas leyes los brahmanes. Les está prohibido construir casas de
de Manú respecto de los sudras se han vuelto más to­ madera o de piedra. La entrada de sus casas debe ser
lerantes, las referentes a los chandálas siempre se han tan baja que se vean obligados a agacharse para en­
aplicado con rigor. Así, el libro X,50 promulga: trar... Les está prohibido usar vestimentas propias o
«Que estos hombres instalen sus moradas al pie de los poseer el menor trozo de tierra, a fin de que depen­
grandes árboles consagrados, cerca de los lugares de dan totalmente de las otras castas.
cremación, en la montaña y en los bosques, que sean »La aplicación despiadada de estas leyes ha trans­
conocidos por todos y vivan de su trabajo, formado, eficaz y efectivamente, en el curso de mile­
»La vivienda de los chandálas y de los swapákas nios, a estos hombres y mujeres en un pueblo degra­
debe estar fuera del pueblo; no pueden tener vasos dado, desprovisto del menor respeto por sí mismo y
enteros, m poseer otra propiedad que perros y asnos; sin ninguna posibilidad de mejorar su posición. Deli­
íQue por toda vestimenta lleven los ropajes de los beradamente desuñados a la miseria, privados incluso
muertos; por fuentes, ollas rotas; por adornos, hierro; del derecho a protestar y de los medios para hacerlo,
que vayan sin cesar de un lugar a otro. su decadencia es total. Se alimentan de carroña y de
»Que ningún hombre, fíe! a sus deberes, tenga re­ los alimentos más repugnantes, beben de las aguas
más contaminadas. Si enferman, ningún médico millonario. Por ejemplo, una amiga me contó que en
aceptará curarlos. Los brahmanes han creado hospita­ una recepción en la Embajada de la india, en una
les para animales y para pájaros, pero ningún médico capital que no nombraré, ella había observado, sen­
cuidará de sus hermanos humanos fuera-de-casta. tados y apartados en un sillón, a dos hombres correc­
Para ellos, la muerre de un pancháma no tiene im­ tamente vestidos pero desdeñados por los otros invi­
portancia, menos que la de un perro o un gato. Se da tados. Sorprendida, preguntó discretamente por qué
el caso de panchámas que han recibido la muerte por nadie les hablaba. \a respuesta: «Son intocables...»
haber cometido el crimen de entrar en las calles que Algunos podrán decir que todo esto pertenece al
les estaban prohibidas, o por haberse acercado inad­ pasado y que yo cargo las cintas por haber tomado
vertidamente a los pozos públicos. La menor infrac­ partido. Enconces, mejor que informar de casos que
ción es castigada con la flagelación o la mutilación» he visto personalmente en la India, prefiero citar
(En Hirií/u Religión, Customs and Uannen, p. 20), L’Express del 15 de abril de 1988: «En medio de un
En Poona, una ley prohibía el acceso de los parias campo de trigo en ciernes, un círculo de unos diez
a la ciudad después de las tres de la tarde. ¿La razón? metros de diámetro, sin cultivar. Allí ocho intocables
Muy sencilla: ¡más tarde, el sol poniente alargaría sus y otros tres miembros de las castas bajas fueron mata­
sombras y estas lo contaminarían todo a su paso! dos a sangre fría el 27 de mayo de 1977 por los kur-
Si no fuera tan escandaloso daría risa. Otro ejem­ mis, una comunidad de pequeños propietarios agrí­
plo: enrre los innumerables ritos y ceremonias que colas. ¿Por qué esta matanza? Once años después
marcan cada instante de la vida de un ario, está la todavía no lo sabemos». Y yo agrego: ni se sabrá sin
shraddha, el rito funerario celebrado por un familiar duda jamás y el crimen quedará impune. Ahora
difunto, destinado a mantener el vínculo entre los vi­ bien, esto sucedió en Belchi, un pueblo de 400 habi­
vos y el muerto, lo cual, en sí mismo, es digno de tantes donde, a pesar de estar a sólo sesenta kilóme­
alabanza. En esta ocasión se ofrece un pastel funera­ tros de Pama, la capital del estado de Bihar, todavía
rio, el pinda, a las tres generaciones descendientes se vive como hace dos mil años.
del difunto y la partición tiene lugar en secreto, al ¿Y la policía? Ante todo, está corrompida y forma
abrigo de todas las miradas, para evitar que sea vista parte del «sistema». Además, es impotente; 20 poli­
por un eunuco, un fuera-de-casta, un hereje o... una cías, sin coche ni teléfono, ¿cómo pueden abarcar un
mujer encinta, aunque sea aria, ¡en cuyo caso la radio de 20 kilómetros? Se podría minimizar el hecho
ofrenda así mancillada sería rechazada por el difunto! y decir que esa matanza es algo excepcional. En reali­
Víctimas de las leyes de Manú, los panchámas vi­ dad lo que es excepcional es que se haya sabido: la
ven, o mejor dicho sobreviven, en el linde del bos­ violencia es permanente y, en relación a los doscien­
que, alimentándose de lagartos y de raíces que desen­ tos muertos «oficiales», ¿cuantos hay no registrados?
tierran arañando el suelo. Semejante ausencia de A decir verdad los kurmis son una clase desfavore­
piedad parece increíble y sin embargo es verdadera, cida de pequeños propietarios. El kurmi posee como
y no crea el lector que en la época actual se haya mo­ máximo dos hectáreas y cosecha, según el año, una
dificado la cuestión. tonelada de cereales, trigo y maíz, algunas legumbres
Sin embargo, los indios cultos dirán que, actual­ y un poco de forraje para su búfalo. El mismo depen­
mente, tienen plazas reservadas para intocables en las de de los grandes propietarios, contra los que debe
universidades indias y que incluso pueden llegar a ser defenderse. Sin embargo, podrá alimentar a su mujer
ricos. Es verdad, pero una golondrina no hace verano y a sus seis hijos, economizar algunas tupias para en­
y, en todo caso, incluso un brahmán poco afortunado viar a su hijo mayor a 1a escuela, comprar una bicicle­
despreciará siempre a un intocable, aunque éste sea ta y dar una dote a su hija.
El pulgar que esclaviza sena. Pues bien, los kurmis deben defenderse contra
los abusos de los grandes propietarios, omnipotentes
El kurmi explota a los intocables sin piedad ni ver­ desde hace mucho tiempo, pero también contra los
güenza. Sigo citando L ’Express: «Los intocables se al­ naxalitas. Y esto es lo que resulta explosivo. Durante
quilan a los kurmis por un kilo (!) de cereal por día, milenios, los intocables han padecido su suerre poco
arrancado a la tierra que trabajan. Nunca dinero en envidiable sin poder reaccionar ni defenderse. Pero,
efectivo: el billete de 2 rupias (20 pesetas) que repre­ en la Bengala vecina, hacia los años setenta, los acti­
senta con frecuencia el magro salario cotidiano del vistas marxistas han hecho causa común con estos
trabajador agrícola, no tiene curso aquí. Cuando, a «condenados de la tierra*. Una vez más cito L ’Ex­
pesar de todo, se tiene necesidad de un préstamo press: «Practicando acciones sorpresivas del tipo Ro­
—de 100 rupias, por ejemplo— para el médico y las bín Hood, con lo cual se ganan el reconocimiento de
medicinas, la huella dcl pulgar en un trozo de papel los desposeídos, el movimiento naxalita profesa el
como firma, y como no se puede devolver, el deudor marxismo-leninismo. Su poderío es tai que, en nu­
se convierte en esclavo. De por vida.» merosos poblados, aprovechando la pasividad del po­
La revista hubiera podido precisar que el salario der político y la corrupción de la aclministración y la
mínimo legal es de 12 rupias, es decir alrededor dcl policía, los naxalitas han instalado una verdadera ad­
precio de un litro de gasolina en la India. Estos into­ ministración paralela, con su policía y su justicia, fre­
cables reciben así la sexta parte’ del salario mínimo cuentemente brutales y expeditivas*.
indio... No hay naxalitas en toda la India; pero, ¿qué pasa­
Otra historia de «pulgar». La India, se dice, es la ría si el movimiento se propagara? Seguro que la po­
mayor democracia del mundo. Es verdad, si nos ate­ licía haría todo lo posible para reprimirlos, pero...
nemos a la Constitución y a las elecciones que se or­ Existe, pues, una situación conflictiva permanente
ganizan regularmente. En este caso «regularmente* entre todos esos grupos; de ahí el título de este capí­
quiere decir «a intervalos regulares*. Si por «regular­ tulo: «Las castas, una mezcla explosiva*.
mente» se entendiera que las elecciones se realizan se­

La suerte de los sudras


gún las reglas, entonces sería un poco diferente... Se­
gún VExpress: «En algunos poblados, los habitantes
no han visto ningún funcionario desde hace años. Y
cuando van a la oficina electoral los días de eleccio­ Después de los intocables, veamos lo que Manú tiene
nes, los persuaden de que ya han votado. Incluso reservado para los siervos, los sudras: «El Amó sobera­
cuando la ausencia de tinta en su pulgar derecho no no asigna al sudra más que un solo oficio, el de
—prueba del voto, grabada por el sello dcl escruta­ servir a las clases anteriores, sin despreciar sus méri­
dor— demuestra lo contrario. Si se rebelan y quieren tos» (1,91)·
hacer valer sus derechos de ciudadano, la policía, con «El nombre de un brahmán, por la primera de las
un golpe de latht (bastón largo) bien dado, pronto palabras de que está compuesto, expresa el favor pro­
impone silencio a los revoltosos*. Pero asegurémonos picio; el de un kshatríya, la potencia; el de un vaish-
de que esos votos no se hayan perdido para todo el ya, la riqueza; el de un sudra, la abyeccióm (11,31).
mundo... «Abyecto*, ciara, nítida, cínicamente, y el vedismo
A falta de administración y sobre todo de una poli­ es sin duda ia única religión del mundo que haya ins­
cía eficaz, ¿cómo proteger los bienes? Agrupándose. titucionalizado, como código moral, un racismo tan
Entonces cada clase, cada comunidad religiosa, cada ultrajante. Y el sistema no es blando con los siervos;
organización crea su propia milicia privada, llamada lo demuestra la severidad de los castigos previstos
para ellos, ante los cuales el famoso «ojo por ojo, a roda la familia del yerno, sin hablar del coste de la
diente por diente» palidece; boda, que dura varios días, durante los cuales cente­
<E1 miembro utilizado por un hombre de bajo na­ nares de invitados, más o menos de la familia, están
cimiento para golpear a un superior, debe ser mutila­ de juerga.
do; tal es la orden de Manú» (VII!,279). Es raro que la familia, incluso limpiando los fon­
«Si sólo ha levantado la mano o un palo ante un dos de los cajones, tenga dinero suficiente para hacer
superior, la mano debe ser cortada; si en un movi­ frente a estos gastos. No importa, el usurero se los
miento de cólera le ha dado un golpe con el pie, que prestará, pero a tasas tan altas (20, 30 ó 40%) que
el pie sea cortado* (VIII,280). serán necesarios muchos años para pagar la deuda.
«Si un hombre de clase baja decide colocarse junto Más de un indio paga todavía lioy, penosamente, las
a un hombre perteneciente a una clase más elevada, deudas contraídas por el casamiento de su... ¡abuela!
que sea marcado por debajo de la cadera y desterra­
do, o que el rey ordene que le hagan un tajo en las
nalgas» (VIII,281). Nayar y nambudíri
«El sudra no está autorizado a leer ios Vedas, el
más sagrado de los libros religiosos. Si transgrede esta Las relaciones entre los sudras, que son en general de
ley, que su lengua sea cortada, que le viertan plomo origen dravídico, y los miembros de las otras játis son
fundido en las orejas. SÍ ataca a un brahmán, que sea complejas y varían de una región a otra. A título de
colgado. Por el contrario, sí un brahmán mata a un ejemplo, propongo interesarnos por las relaciones en­
sudra, este crimen es equivalente al de matar un tre los nambudíri y los nayar, descendientes de las
gato, el pájaro chasha, una rana, un perro, un lagar­ poblaciones dravídicas que huyeron hacia el sur ante
to. una lechuza o un cuervo.» el avance ario y que se refugiaron en Malabar, en la
Observe el lector que los animales citados son to­ costa entre Goa y el Cabo Comorin, donde siguen vi­
dos de mal augurio, incuso los gatos, que los hindúes vas sus antiguas tradiciones.
aborrecen porque «se alimentan con carne sanguino­ Después de consolidarse en el noroeste de la India,
lenta» (Manú XII,59). la arianización ganó poco a poco ei sur, donde toda­
Sin embargo, ritualmente, los sudras están someti­ vía prosigue en nuestros días encontrando siempre re­
dos a muchos menos tabúes que los arios, los dwtjas, sistencia. La prueba: una ley reciente ha prohibido
los dos veces nacidos. Pueden comer lo que quieren, oficialmente el matriarcado en toda la India, pero
desplazarse como les parezca (dentro de ciertos lími­ una bailarina india originaria del Kerala me dijo que
tes, sin embargo), siempre que no molesten a los allí esa ley se ignoraba, que las costumbres milenarias
miembros de las otras varnas. eran demasiado fuertes.
Es verdad que, con ayuda del tiempo, en algunas Los nayar fueron esclavizados por los nambudíri,
regiones más tolerantes, los sudras fueron tratados que dicen ser de raza aria pura. P, Thomas' que vivió
algo menos duramente, y tuvieron incluso acceso a la mucho tiempo en la región, describe la situación lo­
propiedad, aunque esto, por lo demás, fue «corregi­ cal, que resume todo el problema de las relaciones
do» por la institución altamente respetable de! oficio entre los sudras y las otras clases.
de usurero, uno de los privilegios de los vaishyas, la La vida, dice, se organiza allí de uña manera asom­
tercera vama aria. Estos usureros se aprovechan de brosa, pero lógica desde el punto de vista racista ario,
que ei casamiento, incluso en la Iridia de hoy, es una para el cual el colmo del escándalo es la Rassenschan-
ceremonia ruinosa para los padres de la novia. Ade­ de, la «contaminación» racial. Como esta contamina­
más de la pesada dote, el padre debe ofrecer regalos ción sólo puede entrar por el vientre de la mujer, hay
que prevenir todo contacto entre una aria y un no ellas, pueden acostarse con tantas muchachas nayar
ario. El método es eficaz: «Las mujeres nambudíri como íes venga en gana. Y así tienen todas las venta­
son guardadas muy celosamente. Les está prohibido jas de su sexo sin los inconvenientes, es decir, la carga
salir solas o hablar con ningún hombre excepto su y la preocupación de criar una numerosa familia.
marido. En la puberrad una jovencita no tiene ni si­ Después de haber pasado la noche con una nayar,
quiera el derecho de hablar con su padre o sus her­ vuelven alegres a casa de sus padres. Como purifica­
manos. Dentro de lo posible, la mujer nambudiri ción basta un baño. ¿Y los hijos? No hay problema:
permanece encerrada en casa*. mamá nayar cuidará de ellos. No heredarán ni el
Como no es posible secuestrarlas en vida, cuando nombre, ni los bienes, ni la clase del padre; serán su­
salen debe ser en grupo y precedidas por una escolta dras, como mamá, ¡y su padre nambudiri los tratará
de mujeres nayar. Cada mujer nambudiri lleva una como siervos!
enorme sombrilla de hojas de palma que, girada ha­ Las relaciones entre los varones de ambas clases son
cia un lado, la oculta desde las rodillas hasta la cabe­ muy diferentes y características de la situación de los
za. Las mujeres nayar van adelante y apartan a todos sudras en general. Así, un nayar, cuando se dirige a
los hombres que avanzan en sentido inverso, increpan­ un nambudiri, se queda a una distancia respetuosa,
do incluso a los indecisos. J. Thomas ha observado, se quita la parte superior de la vestimenta y la sostie­
a respetuosa distancia, «esas procesiones de jóvenes ne bajo el brazo. Hablando de su propia choza, dirá
nambudiri, desnudas hasta la cintura, balanceando su «mi casucha», mientras que la del nambudiri será
sombrilla con destreza de un lado a otro y girando su siempre «el palacio». El nayar debe taparse 1a boca
cuello elástico cargado de joyas de oro, para echar de cuando habla con un brahmán nambudiri, pues si lo
paso una rápida mirada al maravilloso mundo exte­ tocara con una partícula de saliva, ei brahmán debe­
rior y a los hombres, más maravillosos todavía, que ría purificarse mediante el ayuno. Trata al brahmán
las observan desde lejos». como a un dios viviente y él mismo se califica de es­
Se toman todas las precauciones para que quede clavo. Esta costumbre es respetada aun hoy por los
excluida una relación sexual con cualquier otro hom­ nayar que están al servicio de un brahmán. Sin em­
bre que no sea el marido. bargo, bajo la influencia de la modernidad, especial­
¡Pero la situación inversa no se produce! La cos­ mente fuerte en esta región, otros se muestran, por
tumbre quiere que sólo el hijo mayor tenga derecho el contrario, muy arrogantes con los brahmanes.
a casarse y-por tanto a tener hijos de una mujer ’nam­ jPero esto no es todo! En este mismo territorio vi­
budiri. Está claro que ellas deben compartir estos hi­ ven también fuera-de-casta, los ulladahs, a quienes
jos mayores, por lo que hay un verdadero tráfico de los nayar desprecian porque son intocables...
matrimonios. El hijo mayor reúne mucho dinero: se «Un ulladah no es “ mirable” para un nambudiri,
casa con un respetable número de muchachas de su es “ inabordable” para todos los demás, tampoco
raza, recibiendo cada vez una confortable dote. ¿Des­ puede entrar en los poblados... Todo arlo nambudiri
dichados los menores? De ningún modo. SÍ bien les que se desplaza va siempre precedido de un servidor
está prohibido casarse, o incluso acostarse con una nayar que grita desaforadamente “ ha-ha” para apar­
mujer de su raza, tienen agradables compensaciones. tar a los intocables. Cuando éstos levantan cercados
En efecto, mientras que las nambudiri enclaustradas o trabajan fen el poblado, deben señalar obligatoria­
son apagadas y aburridas, las nayar, como todas las mente su presencia “ contaminante” colocando, de
dravídicas, son libres, están llenas de encanto y de vi­ uno y otro lado, a sesenta pasos, una señal construida
vacidad, y por tanto son atractivas. Si bien los hijos. por lo general con unas ramas verdes sotenidas por
menores nambudiri no tienen derecho a casarse con una piedra.»
Los defensores inesperados del sistema La explotación total
La lógica hubiera sido que los oprimidos saludaran Respecto de los vaishyas, Manú es muy claro:
con entusiasmo la abolición oficial del sistema de las «Cuando el Señor de todas las criaturas creó los
varnas, pero no fue así, y la causa es ia doctrina de animales, los confió al vaishya» (IX,324).
la reencarnación y de! karma, que todos los indios «El vaishya cría el ganado, ofrece dones y sacrifi­
admiten. Poco importa saber si los drávidas y los cios, estudia los Vedas, comercia, presta dinero y cul­
autóctonos creían en la reencarnación antes de la in* tiva la tierra» (1,92).
vasión aria; lo esencial es la explotación genial que «Debe saber cómo sembrar el grano, evaluar las
los arios hicieron de esa doctrina para que las propias buenas o malas cualidades de ias tierras y conocer
víctimas aceptaran e incluso defendieran su sistema. perfectamente todas las medidas y los pesos»
El sistema funciona en dos tiempos. Primero, se (IX.330).
hace que íos sudras acepten que si son siervos en esta «Sabrá evaluar correctamente los valores respectivos
vida es a causa de un mal katma, es decir que expían de las piedras preciosas, las perlas, el coral, los meta­
en esta vida faltas cometidas en una vida anterior. les, los tejidos, íos perfumes y las especias» (IX,329).
Luego —y aquí está el toque de genio— se les pro­ Cuando algunos autores pretenden que los vaish­
mete que si cumplen bien su dharma servil actual, en yas cultivan la tierra se trata como máximo de una fi­
su vida futura renacerán en una clase superior. En­ gura estilística. De hecho, poseen la tierra y hacen
tonces la supresión de las varnas los frustra: ¡después que sus siervos la cultiven; estaría por debajo de su
de haber expiado la mitad o más de sus culpas, ahora dignidad ensuciarse las manos en la gleba. Pero, si la
se les impide renacer como kshatríyas o brahmanes! India explota un día, ellos serán la causa más directa
En resumen, es como si íos afrikaatters hubieran y, sin duda, las primeras víctimas.
hecho que los negros aceptaran que están expiando Cuando escribo «grandes» propietarios terratenien­
faltas pasadas y que en su próxima vida renacerán tes, es en los dos sentidos: ricos y panzones. Explotan
como blancos. Entre paréntesis, hay otro error que el sin ningún escrúpulo la mano de obra servil haciendo
sistema ario no ha cometido. En efecto, los blancos trabajar duramente tanto a las mujeres como a los
del Africa del Sur han reunido a los negros en in­ hombres, bajo un sol de plomo, pagándoles sólo la
mensas ciudades-campamento que favorecen la emer­ cuarta o la quinta parte del salario mínimo legal. Sa­
gencia de un fuerte psiquismo colectivo y que esca­ ben que ningún siervo protestará, en primer lugar
pan fácilmente al control, permitiendo que los porque son analfabetos e ignoran sus derechos, y lue­
negros se organicen. El brahmanismo, por el contra­ go porque quien se atreviera a hacerlo sería despedi­
rio, ha fraccionado a las poblaciones serviles en mul­ do inmediatamente, sin ninguna esperanza de en­
titud de subcastas que se desprecian mutuamente y, contrar trabajo en otra parte, pues todos los
precaución suplementaria, en pequeñas comunidades propietarios están en connivencia. No trabajar es mo­
que es mucho más fácil controlar y dominar, median­ rirse de hambre. No hay seguridad social, no hay
te lo cual el sistema se mantiene desde hace 3.500 subsidio de paro ni primas por los hijos; casi lo con­
años. trario, pues se quiere limitar los nacimientos. Enton­
Mucho menos numerosos que los sudras, que Junto ces, ¿hay que quejarse a la policía? Ni soñarlo. El
con los intocables forman la masa del pueblo indio, siervo sabe que se encontraría ante otro ario, y que,
los vaishyas son, sin embargo, la parte numéricamen­ por ese solo hecho, su queja no tendría ninguna posi­
te más fuerte de las tres varnas «superiores», es decir, bilidad de ser escuchada. La única alternativa es
arias. aguantar para sobrevivir.
Todo inicio de revuelta sería inmediatamente Otros vaishyas se convierten en riquísimos indus­
aplastado. Cada propietario tiene sus guardaespaldas triales y son ellos los que mueven la industria pesada
privados y armados; si un dirigente se pusiera en evi­ india. Generosos (sólo con los brahmanes, se entien­
dencia, al día siguiente recibiría una paliza. Si reco­ de), también son ellos, en su mayor parte banias, los
menzara, sería golpeado hasta la muerte. que hacen construir y mantener los templos, con lo
Increíble: aún hay en la India millones de esclavos, cual tendrán la bendición de ios brahmanes y un lu­
los halvas, atados de por vida a sus amos, que les dan gar asegurado en ei paraíso indio, o una reencarna­
lo justo para que no mueran de hambre. Aquí, lite­ ción máí favorable todavía.
ralmente, el hombre explota al hombre y más que si Por supuesto que todo esto es muy esquemático,
se tratara de un animal. A propósito de atrocidades, casi caricaturesco, pero a veces una buena caricatura
tengo copias en vídeo de entrevistas a grandes propie­ es más fiel que un buen retrato... Ni siquiera un
tarios indios, hechas por la BBC, que lo dicen implí­ gran volumen podría explicar verdaderamente la rea­
citamente. Así, a la pregunta del periodista: «¿Hay lidad de ias castas en el conjunto del inmenso sub-
atrocidades?», el propietario interrogado respondió continente indio. No, no todos los vaishyas son sin
cándidamente: «No, no aquU. A la pregunta: «Cuan­ excepción grandes propietarios terratenientes. Incluso
do sale usted a inspeccionar los campos, ¿va arma­ hay regiones de 1a India donde íos vaishyas tienen un
do?, contestó: «No, yo no tengo necesidad»... status social cercano al de los siervos y viceversa, y los
Pero las cosas cambian y se estropean. Además de brahmanes locales les discuten con frecuencia el dere­
los naxalitias citados anteriormente, los oprimidos to­ cho a llevar el cordón sagrado de los «dos veces naci­
man conciencia de su fuerza y comienzan a servirse dos». Sin embargo, la situación descrita anteriormen­
de ella. Un hecho nuevo: la prensa relata expedicio­ te es real, actual y casi general.
nes punitivas contra propietarios o contra un poblado Se dirá también que los grandes propietarios terra­
de brahmanes, junto con matanzas que antes sólo se tenientes de los países de América del Sur hacen lo
producían en el sentido inverso. Así la tensión mismo, aunque sin sistema de castas. Pero, ¿quiénes
aumenta peligrosamente. son esos explotadores, sino los descendientes de los
Pero el vaishya practica también la usura, actividad conquistadores que, al igual que en la India, aniqui­
reconocida y honorable, cuyo papel social es impor­ laron las civilizaciones existentes para esclavizar a la
tante como medio de servidumbre comprobado. Los población local? Allí también se cometieron iniqui­
intereses aumentan a medida que se desciende en la dades y atrocidades que provienen de la misma filo­
escala social: allí donde el brahmán paga el 15%, el sofía del robo que caracteriza el sistema patriarcal.
siervo pagará el 40% o más. Allí también la tensión crece y los riesgos de explo­
En cuanto a los comerciantes, que se llaman banias sión son bien reales.
o chettiares, son todos vaishyas. El bania llega a su

He aquí el botín
negocio a las 8 de la mañana y no lo abandona hasta
las 9 de la noche. ¿Horario de forzado? Juzgue el lec­
tor: el bania pasa todo ese tiempo recostado en coji­
nes que sólo deja para hacer sus necesidades. El resto La India de los mahatajas, la clase de los guerreros,
del tiempo conversa, secándose de cuando en cuando se basa en el robo institucionalizado. Los guerreros vé­
la frente cuando hace demasiado calor, y bebe mu­ dicos oraban así a los dioses: «Que con nuestro arco
chas tazas de chai (té muy azucarado). Por ello se podamos conquistar el ganado del enemigo, que po­
vuelve obeso, lo que es muy respetable, hasta el pun­ damos salir victoriosos de la batalla» (Rig-Veda VI,75).
to de ser incapaz de andar a pie. En esto seguían la lógica de los pastores nómadas.
para quienes en ganado era la única riqueza, hasta ei no debe desistir cuando golpea a su enemigo en la
punto de set su unidad monetaria. Entonces, para batalla.
enriquecerse rápido, la receta es sencilla: robat los »Con su ejército, que él (eí rey) se esfuerce por
animales de otro. Seguramente los agredidos se de* conquistar lo que todavía no ha ganado; lo que ha
fienden, y hay que librar la «batalla del ganado», ganado, que lo conserve cuidadosamente; que se ocu­
después de lo cual los vencedores añaden el ganado pe luego de acrecentar lo que ha conservado, y lo que
de los vencidos a su propio ganado y aumentan así su así ha acrecentado que lo utilice para gratificar a los
capital. Por otra parte, aquí la etimología nos da apo­ que son dignos de ello» (VII,98,99). Los más dignos
yo: cheptel (ganado) y capital derivan los dos del la­ eran, sin duda, los brahmanes...
tín caput, cabeza. ¡Literalmente, su ganado {chepieí) Con esta clave se comprenden todas las guerras de
era su capital ambulante! conquista en todo'el mundo, incluso los conflictos
Ernest Borneman, en su excelente obra Le Patriar­ feudales en la India, cuyo objetivo, confesado o no,
cal, p. 181, escribe: «A partir del robo de los anima­ es el saqueo y el acaparamiento ilimitado de bienes
les, estos pueblos se acostumbraron a la idea del robo materiales, sobre todo del prójimo. Manú proclama
de otras riquezas. El patriarcado no es, pues, sola­ también un código de caballería muy estricto. El
mente un sistema de descendencia... es también una combate debe ser fair play y se perdona a un enemi­
ideología del robo, una legitimación del saqueo dis­ go que suplica, no se remata a un herido y el guerre­
frazado de moral, una glorificación del ataque arma­ ro no retrocede jamás: «Los reyes que, para matarse
do y del acaparamiento de los bienes del prójimo. Si mutuamente, se baten con un esfuerzo extremo y no
se quiere comprender el patriarcado, no hay que olvi­ retroceden, irán al cielo» (VII,89).
dar jamás que tiene sus raíces en el robo». En la evolución hacia el sistema de castas en 1a In­
En eí Rig-Veda, Manú codifica ese pillaje disfraza­ dia, los rajas y íos brahmanes tienen en común la
do de moral: «Los carros y sus caballos, los elefantes, pretensión de ser de sangre azul, por tanto los únicos
la plata, el trigo, el ganado, las mujeres y todas las verdaderos y puros arios de raza, lo cual es falso. En
demás mercancías comerciables, así como los metales primer lugar (véase el capítulo «La impostura aria») la
comunes, pertenecen a quien se los ha quitado a su supuesta raza aria pura es un mito y, en todo caso,
propietario» (VII,97). nada permite proclamarla superior. No eran pues
«Eí Veda dice que íos guerreros darán una parte se­ «raza pura» cuando entraron en la India y luego, des­
lecta deí botín aí rey; lo que no ha sido conquistado pués de las guerras de conquista, íos reyezuelos loca­
(individualmente) debe ser distribuido por eí rey y les no arios, que se habían aliado a los conquistado­
repartido entre todos los guerreros» (VII,98). res, fueron debidamente arianizados por medio de
Observemos, de paso, que las mujeres formaban una ofrenda conveniente a cualquier brahmán com­
parte del botín al mismo nivel que las mercancías co­ placiente y una «purificación» para cumplir.
merciables, y que Manú lleva su «galantería» hasta el Siempre a propósito de raza, los guerreros rajputas,
punto de ponedas después de los carros, de los caba­ que se cuentan entre íos más salvajes y temibles de
llos ¡e incluso del ganado! Esta misma ideología es la la India, se proclaman de la más pura sangre azul y
que ha guiado y continúa guiando a todos íos regí­ afirman descender en línea directa de los más anti­
menes patriarcales conquistadores: el colonialismo ha guos clanes reales. Esta pretensión es una impostura
sido su expresión moderna, y el saqueo sin escrúpulos suplementaria. De hecho, descienden de los hunos,
de la naturaleza es otra de sus facetas. de los Gurjara y de otras tribus deí Asia central, que
Manú confirma: «Así queda proclamada la ley pri­ penetraron en la India por su frontera noroeste, hacia
mordial e irreprochable de ios giierreros: un kshatríya los siglos V y VI de nuestra era. Después de haberse
apoderado con sus armas de ios reinos de la India esta India fabulosa de los maharajás ha existido y has­
central, y de haberse instalado en ellos, se casaron ta muy recientemente, es decir, todavía después de 1a
con mujeres hindúes, y, por medio del poder, no tu­ Independencia. Estos rajas, inmensamente ricos, eran
vieron ninguna dificultad para «convencer» a los los descendientes de aquellos que he llamado «sa­
brahmanes obsequiosos para que los arianizaran. Es­ queadores convertidos en señores», los descendientes
tos brahmanes «les fabricaron a su medida genealo­ de ios rudos conquistadores de la India.
gías que se remontaban a los tiempos heroicos, así Una de las raras ventajas del sistema de clases y cas­
como Virgilio relacionó el linaje de ios fundadores tas es fijar desde el nacimiento el provenir del recién
del imperio romano con los héroes de la guerra de nacido. Desde la cuna el futuro príncipe o guerrero
Troya... Otros clanes rajputas, como los chandeles, era preparado física y psíquicamente para su oficio de
descienden de tribus indígenas gondas. Cuando se kshatríya, de dominador. Sólo ellos tenían el derecho
hicieron poderosos, fueron ennotablecidos e integra­ de poseer y manejar las armas; al igual que los nobles
dos en el hinduísmo» (P. Thomas). de nuestros países, también descendientes de saquea­
Los rajas no sólo explotaron desvergonzadamente dores convertidos en señores, prohibían la caza a los
el trabajo forzado de las clases inferiores, que les siervos y a los villanos.
construyeron los palacios suntuosos donde reunían Viajando por 1a India, impresionantes fuertes dan
sus fastuosas cortes, sino que además las desprecia­ todavía testimonio de las incesantes guerras que man­
ban. Y esto sucedió en todas partes donde afluyeron tenían el alto nivel combativo de los kshatríyas. Bajo
las hordas de bárbaros de las estepas: «Los pueblos de la ocupación inglesa, como no podían guerrear, se
pastores nómadas, convertidos en saqueadores de ciu­ dedicaba a la caza mayor. Así, en Udaipur, me alojé
dades, siempre y en todas panes han experimentado en un pabellón de caza del ex maharajá local, trans­
el más profundo desprecio por el trabajo manual... formado en hotel. El comedor, por lo demás sinies­
El griego de la clase dominante concebía que su mi­ tro, estaba tapizado con las píeles de seis enormes ti­
sión sobre la tierra era la dominación de los seres in­ gres y, en una foto amarillenta, se veía al último
feriores, que naturalmente eran privados de libertad, maharajá posando para el fotógrafo, con el fusil en
en otras palabras: las mujeres, los esclavos y los no la mano y la bota sobre 1a cabeza de una de esas
griegos» (Borneman, p. 225). magníficas bestias.
Pero las guerras feudales incesantes que libraron Entre paréntesis, yo acompañaba a la princesa
entre ellos los desangraron y debilitaron, y los invaso­ Ana-Luisa de Arenberg, gran dama y excelente ami­
res mongoles los vencieron sin demasiadas dificulta­ ga, de camino hacia el ashram del swami Sivananda
des. Después, los brahmanes afirmaron que la raza de Rishikesh, al pie del Himalaya, a donde íbamos
de los kshatríyas había desaparecido y que ellos eran juntos. Sus confidencias me enseñaron que la vida de
ahora los únicos «verdaderos» arios, frente a los into­ príncipe o de princesa no es el cuento de hadas que
cables y los sudras (rebajaron a los vaishyas también el pueblo se imagina: desde la infancia,·· los jóvenes
al rango de sudras). nobles occidentales son, ellos también, sometidos a
una crianza estricta. Hasta los niños deben reprimir
sus emociones: prohibido temblar ante el relámpago
Los tesoros de Golconda inesperado o el trueno, llorar cuando se hacen daño,
recoger una manzana caída, etc.
Mucho miente quien viene de lejos, se podría pensar Para ver, casi ante nuestra vista, cómo un aventure­
leyendo los relatos de los viajeros europeos que des­ ro brutal y sin escrúpulos se convierte en «noble» y
criben los fastos de los maharajás. Pero es verdad. funda una dinastía real, volvamos hacia ei siglo XVI.
En esta época, los invasores mogoles bajaron arro- ramente debe echar de menos su fantástico brillante
liadoramente desde las estepas de Asía, después de de 162 quilates que después de sus funerales se buscó
haber vencido a los reyes hindúes, y fundaron el im­ en vano. Adivine el lector dónde, años más tarde, su
perio mogol musulmán, que se mantendría hasta el hijo lo encontró fortuitamente: envuelto en un trozo
siglo XIX. A la muerte de Aurangzeb, el último gran de tela manchado de tinta. ¡Metido en el extremo...
rey mogol, el imperio se dividió y AsafJah, aventure­ de una pantufla de su padre! engastado en un pie de
ro turcomano cruel y astuto se convirtió, a punta de oro, macizo evidentemente, fue dedicado al uso al
espada, en el primer m'zam de Hyderabad, en An- que estaba verdaderamente destinado: servir de pisa­
dhra Pradesh, provincia agrícola, hindú en un 80%. papeles. Convertido en dinero, ese pisapapeles hu­
Ahora bien, en ia proximidad se levanta el fuerte de biera podido alimentar decenas de aldeas indias du­
Golconda, con las célebres minas de diamante de rante decenas de años.
donde fue extraído el legendario Koh-I-Noor, cuyo Después de la Independencia, los últimas raahara-
nombre significa lAontaña de Luz. Con sus 765 qui­ jás vieron consumirse sus fortunas bajo el efecto com­
lates iniciaies, sufrió, con el correr de los anos, «curas binado de dos fuerzas adversas, incapturables pero con­
de adelgazamiento» sucesivas que lo redujeron a cretas, contra las que eran impotentes: los impuestos
»sóio» 106 quilates cuando fue ofrecido a la reina Vic­ y ia burocracia. Sin duda lamentaron que las leyes de
toria. Manú (VII, 129,130) no Ies fueran aplicadas: «Así como
Para enriquecerse sin medida, ios nizams explota­ ia sanguijuela (sic), el ternero y la abeja toman poco
ron, como siempre sin piedad y sin escrúpulos, la a poco su alimento, así el rey recaudará impuestos mo­
mano de obra servil local. En el siglo XVII, Jean-Bap- derados en su dominio. Tomará una quincuagésima
tiste Tavernier, un aventurero francés a la par que jo­ parte del ganado y del oro, así como la octava, la sex­
yero, informaba de que 60.000 mineros, hombres y ta y la doceava parte de las cosechas» (nota: por su­
mujeres, desnutridos, trabajaban en las peores condi­ puesto esto sólo se refería a los súbditos arios). Enton­
ciones en las minas de Golconda, que habían produ­ ces, en lugar de que el Estado les tome del 2 al 15%,
cido doce millones (!) de quilates de diamante de ca­ es lo que les deja: la India aprende rápido...
lidad superior en el mercado mundial. Mientras su Sin embargo, el empobrecimiento (relativo por lo
pueblo se arrastraba en la miseria, el nizam llenaba demás) de los señores no ha enriquecido a las masas
sus cajas fuertes con diamantes de la mejor agua, y desfavorecidas... Los maharajás se dedican ahora, por
se convertía en el hombre más rico del mundo. Se ejemplo, a la industria o a los negocios, y más de un
comportaba exactamente igual que sus predecesores, palacio se ha convertido en un hotel de lujo para tu­
los maharajás, cuyo puño de hierro caía con fuerza ristas occidentales, o en un museo.
sobre los sudras y los intocables. A este respecto, y anecdóticamente, en uno de los
Aunque explotaba despiadadamente a sus súbdi­ palacios del maharajá de Jaipur, convertido en mu­
tos, que veían en él a un semidiós, el nizam era sin sco, el guía nos había prometido que nos mostraría
embargo un perfecto gentieman, educado a la ingle­ el dormitorio del maharajá. Asociando mentalmente
sa, que recibía suntuosamente a los grandes de este la India fabulosa con los maharajás y el Kamasutra,
mundo en su palacio de Falaknuma en Hyderabad, me imaginaba un lugar de todas las delicias, con to­
cuyo lujo desafiaba toda imaginación. dos los lujos, con una profusión de cojines de seda,
¿Quién se sorprendería de que el sexto nizam fuera como en las novelas o en las películas.
apasionado de los diamantes? Sin embargo, incluso Llegados al extremo de un corredor sombrío, el
un nizam tiene que dejar un día esta vida y abando­ guía nos abrió la puerta, bastanre estrecha, del dor­
nar sus queridos diamantes. En el otro mundo, segu­ mitorio real. Éramos tres los visitantes a quienes el
guía hizo pasar a la habitación oscura. Cerró la puer­ »El brahmán, al venir ai mundo, es colocado en el
ta y henos allí, en el negro absoluto, en medio del primer rango de la Tierra; soberano, señor de todos
dormitorio. Entonces el guía encendió una vela y, ios seres, debe velar por la conservación del tesoro de
sorpresa toral, nos encontramos bajo el cielo titilante las leyes civiles y religiosas.
de miles de estrellas. Cuando, dos minutos más tar­ >Todo lo que este mundo encierra es de algún
de, conectó la única bombilla eléctrica suspendida en modo propiedad dcl brahmán; por su primogenirura
la bóveda, vimos que la habitación, muy pequeña, y por su nacimiento eminente, tiene derecho a todo
era una cúpula de 3 m de diámetro, «tapizada» en lo que existe».
toda su superficie por centenares de espejos convexos ¡Ya estamos informados! Y los brahmanes toman
de la forma y el tamaño de un cuenco y tocándose. todo esto en serio, al pie de la letra.
Entonces la débil luz temblorosa de la vela, al refle­ Manú, basando así su sistema en el nacimiento, fi­
jarse y multiplicarse hasta el infinito, de espejo en es­ jaba no sólo racialmenre, sino también jerárquica­
pejo, ¡convertía la habitación en una bóveda celeste! mente la sociedad aria, prohibiendo los casamientos
Allí, pues, se retiraba el poderoso maharajá de Jai­ exogámicos, para lograr un estricto cierre del sistema.
pur, la ciudad rosa de los siere palacios, a esta habita­ Colocando a los brahmanes a la cabeza, Manú
ción sin aire, donde, una vez cerrada la pesada puer­ —¿brahmán él mismo?— quería evitar que los prín­
ta, podía dormir seguro, sin temer que lo apuñalaran cipes y los guerreros se hicieran con eí poder, A fin
durante su sueño; no reinaba la confianza... de que el brahmán pudiera consagrarse por entero a
su misión, Manú lo liberó de todo otro trabajo que
no fuera el estudio y el culto, asegurando su autono­
Los brahmanes mía económica; de ahí el horror de los brahmanes
por todo trabajo manual, que consideran deshonroso.
La India arianizada se encuentra bajo la férula de ios ¿Había previsto Manú todos los abusos que se deriva­
brahmanes racistas, autosuficienres, imbuidos de su rían de esto?
superioridad sobre todos los otros seres humanos, in­ En la práctica ei brahmán vive a costa de la socie­
cluso sobre toda la creación. Son un puro producto dad; pero, ¿hay que envidiarlo acaso?
de la India védica. Cuando los arios eran todavía pas­ En absoluto, pues en contrapartida, cada instante
tores nómadas, en los altos, por la noche, se reunían de su vida está sometido a innumerables tabúes y a
en torno a! fuego del campamento y, para obtener la estrictas prescripciones, de las cuales algunas son más
protección de los dioses, les ofrecían sacrificios, lo bien pintorescas. Juzgue el lector: Manú (IV, 37 y ss)
que explica el papel central del fuego en el culto vé­ le prohíbe mirar el Sol, pasar por encima de una
dico. Con el tiempo estos ritos se fueron complican­ cuerda a la que este atado un ternero, correr cuando
do, y fue necesaria una «especialización», cuyo pro­ llueve, mirar su imagen en el agua, acercarse a su
ducto son los brahmanes, los sacerdotes. mujer durante las reglas, mirarla cuando ella coma,
Manú decreta: «Para la conservación de roda la estornude, bostece o esté sentada indolentemente.
creación, el Ser soberanamente glorioso asignó ocupa­ Manú lo ha previsto todo, lo ha reglamentado
ciones diferentes a aquellos que el había producido todo: cuándo está autorizado el brahmán a viajar o
en su boca, su brazo, su cadera y su pie, no, lo que debe comer o no (se le permite la carne
í-Dio en el reparto a los brahmanes el estudio y la si la ha bendecido). Le está prohibido bailar, cantar,
enseñanza de las vedas, la realización del sacrificio, la tocar instrumentos musicales, excepto cuando está
dirección de los sacrificios ofrecidos por otros, el dere­ prescrito por las Escrituras, hacer rechinar los dientes,
cho de dar y el de recibir; alborotar cuando está enfadado. No debe jugar a los
dados, ni llevac los zaparos en la mano, ni comer mano izquierda, incluso por descuido, un objeto
acosrado, ere. cualquiera perteneciente a un bralimán, se considera
Manú ha ritualizado un montón de supersticiones causa de desgracia. Un brahmán ortodoxo jamás invi­
que nos hacen sonreír pero que se toman muy en se­ ta a un occidental a su mesa: su sombra contaminaría
rio. Si el lector desea una receta para la longevidad, su comida, y tendría que tirarla. Respecto de las cos­
Manú se ia da: «Que quien quiera vivir hasta viejo no tumbres en la mesa, si acaso un hindú que no sea
camine encima de cabellos, ni de ceniza, ni de hue­ brahmán invita al lector a comer, felicitar a la dueña
sos ni de pedazos de vasija, ni sobre semillas de algo­ de casa por la comida sería una afrenta. Por el contra­
dón, ni sobre briznas de paja» (IV,78). rio, la buena educación requiere eructar ostensible y
¡Manú también está obsesionado por las necesida­ ruidosamente, signo de que uno ya está lleno. [En­
des naturales del brahmán! tonces, en la duda, lo mejor es hablar y moverse lo
Tanto peor si me repiro: no me ensaño con ningún menos posible!
brahmán personalmente, pero el racismo a ultranza En verdad, somos más bien afortunados de no ser
de los brahmanes me escandaliza. Para defender su ni «castados» ni castrados, y de no haber «merecido*
sistema han dicho «esto funciona desde hace miles de nacer brahmanes.
años, por tanto es bueno»; ese ■»por tanto-i está de A propósito, es verdad que denunciar los perjuicios
más. La invasión aria ha sido un desastre para la In­ dcl patriarcado ario en la India y la iniquidad de las
dia, como por lo demás para rodos los pueblos castas me ganarán el odio de los brahmanes y de los
alpino-mediterráneos invadidos por los nómadas de partidarios dcl sistema, pero ésa no es una razón para
las estepas. Imaginemos que los hunos nos hubieran callarse. Repito que mi crítica apunta a un sistema,
vencido, que hubieran destruido nuestra civilización no a personas: tengo muchos amigos brahmanes,
y que hoy todavía fuéramos sus esclavos, lo mismo para los cuales conservo toda mi amistad. Pero toda­
que nuestros descendientes, durante miles de años vía es necesario deshacer otra superchería, por la cual
por venir, y comprenderemos el drama de la civiliza­ el brahmanismo se atribuye todos los méritos y los lo­
ción del Indo vencida. gros de la maravillosa civilización india, lo cual es fal­
Uno de los elementos del drama, el sistema de cas­ so, Es verdad que los arios han legado al mundo ese
tas, conduce por lo demás a una paradoja. Efectiva­ monumento que es el sánscrito y toda su literatura;
mente, si la suerre de los sudras, y peor aún, la de por el contrario, los que crearon la civilización india
los fuera-de-casra es lamentable, la de los brahmanes fueron los indo-alpíno-medirerráneos. De todas esas
no es tampoco muy envidiable. ¡A fuerza de prohibi­ maravillas que uno admira en la India, ya sean los
ciones y de tabúes ellos mismos se han vuelto casi in­ templos de Ajanta, cavados y esculpidos en la misma
tocables! Serían casi las víctimas de su propio sistema, roca del acantilado, los palacios de Jaipur, el Taj-
obsesinados como están por la «pureza», que además Mahal, los templos de Mahabalipuram, los de Dilwa-
no es sinónimo de nuestra higiene. Basada en primer ta, el Monte Abu (mis preferidos), y todos los gran­
lugar en el color de la piel (recuerde el lector que en des templos del sur de la India, nada ha salido de
sánscrito varna, color, designa también las clases), la manos arias, pues para el ario, sea brahmán o
«impureza» racial de los demás se ha convertido en kshatríya, todo trabajo manual es deshonroso, y por
impureza física a secas, y para preservar su pureza se tanto está reservado a los siervos y a los fuera-de-
han enredado en un lío de ritos que obtaculizan toda casta. En consecuencia, son estos últimos los que han
su vida cotidiana. creado esas obras de arte.
En la India, por ignorancia, un occidental puede Cito una vez más a Ernest Borneman: «Los pueblos
cometer muchos errores. Por ejemplo, tocar con la de pastores nómadas, “ saqueadores de ciudades” ,
Este templo dt Monte Abu es ma maravilla: un encaje de piedra. Se podrían pasar semanas enteras contemplándolo.
siempre y en todas partes han experimentado ci más ¿Quiere esto decir que el brahmanismo y las castas
profundo desprecio por el trabajo manual El es­ seguirán vivos durante mucho tiempo todavía?
fuerzo físico estaba reservado a los esclavos, librarse a ¿Quién puede afirmarlo? Sin embargo, se está pro­
él voluntariamente era la decadencia. duciendo una toma de conciencia en las grandes ma­
»El hombre libre se ganaba la libertad con la punta sas oprimidas, incluidas las mujeres, incluso las de
de la espada; el manejo de las armas era el único tra­ raza aria, y aumentan las tensiones. La India, pensa­
bajo que debía realizar» (p. 225). mos nosotros, está lejos, pero en realidad, está muy
Y prosigue; «Una de las razones por las cuales los cerca, pues en nuestro mundo moderno todo es inter-
griegos tenían al principio tan poco respeto por sus dependiente. La India pesa ya y pesará cada vez más
artistas, es que el arte griego era esencialmente pro­ en ei futuro del planeta. Esta India, con la red ferro­
ducto de los esclavos asiáticos. Todos los que pinta­ viaria más extensa del mundo, pero donde los carros
ban los vasos eran esclavos o libertos. Incluso los pri­ de bueyes, idénticos a los de la civilización del Indo,
meros escultores de cepa griega no hubieran tenido transportan todavía más mercancías que todos los tre­
derecho ni a la décima parte de consideración que el nes juntos. Esta India, que ya es la cuarta potencia
patriarcado atribuía a sus dramaturgos o escritores de militar del mundo, después de la Unión Soviética,
epopeyas, pues estos últimos no “ trabajaban", eran ios Estados Unidos y la China. Esta India, qué lanza
“ pensadores” , mientras que los escultores que traba­ satélites, domina la física nuclear y la bomba atómi­
jaban con eí sudor de su frente, con el cincel y el ca, y cuyos matemáticos e informáticos igualan a los
martillo, y manipulaban enormes bloques de piedra, mejores del mundo. Esta India, por último, cuya po
eran considerados por íos patriarcas como desdicha­ blación superará en el siglo XXI, según los demógra
dos locos que habían escogido voluntariamente la fos, a la de la China, El porvenir pertenece a Asia
suerte de los esclavos» (p. 238). Lo mismo en la In­ Al final de este texto consagrado a los brahmanes
dia, excepto que allí jamás hubo ningún escultor y a propósito de nuestra impureza, en tanto que occi
brahmán o kshatríya... denáles, es divertido leer a Alexandra David-Neel
Los brahmanes se la tomarán conmigo, pero la tn- En Trichinopoly, a la entrada de un templo, y sa
telligentsia moderna india me comprenderá. Cierta­ hiendo que le sería prohibido entrar, sólo dio un
mente que por patriotismo no llegarán a darme su paso y adelantó la cabeza para mirar en el interior
bendición, pero saben muy bien qué remora repre­ «El brahmán, guardián del lugar, levantó los dos bra­
senta el brahmán para el desarrollo de la India. Eran zos para impedirme que avanzara más. Su gesto no
bien conscientes de ello el pandit Jawáharlál Nehru me sorprendió, rae lo esperaba, pero el guardián no
y sus colaboradores, cuando, después de la Indepen­ se detuvo allí. Cuando me disponía a irme, se levan­
dencia, establecieron y proclamaron la nueva Consti­ tó rápidamente, rodeó su mesa y se puso delante de
tución india que, entre otras cosas, suprimía las cas­ mí, con la mano tendida.
tas, las costumbres de la dote, emancipaba a la mujer i>Bakhchicb\ —dijo, utilizando la expresión común
india, autorizaba el divorcio y el nuevo casamiento a todo el Oriente para pedir una propina,
de las viudas... Pero, en la práctica, todo ha quedado »jCómol —le replico—. Me impides entrar y quie­
en letra muerta a causa de la inercia de las tradiciones res que por eso te dé dinero.
seculares. Para comprenderlo, pensemos que hace ya í—Los extmnjeios no deben entrar, pero pueden
más de treinta años que el general De Gaulle supri­ dar un bakchich —respondió cándidamente el buen
mió ios antiguos francos, ¡y sólo se trataba de mover hombre.
una coma! En cuanto a cambiar comportamientos sLa sencillez de la idea que guiaba semejante res­
milenarios, como en la India... puesta era desarmante y todavía habría más.
»—Toma —le dije al guardián, y sacando de mi La sexta casta: la mujer aria
bolso algunos bombones, se los ofrecí, Sólo quería
divertirme, sabiendo que los rechazaría. Manú, al someter a la mujer aria ai hombre, la rebajó
»—No —dijo retrocediendo—, no puedo comer al rango de sudra. De hecho, ella forma una sexta
eso. casta poco envidiable, y una de las causas de la oposi­
»—¿Por qué? ción brahmánica al tantra viene de que éste reprueba
»—Es impuro. la esclavización de la mujer, incluso la aria, mientras
»—¡Ah! —me comí un bombón, puse ios otros en que el machismo ario exige su sumisión total. Querer
rrii bolso y saqué dos rupias. El rostro del guardián liberarla minaría el sistema, lo cual es intolerable.
se ilumino al vedas y se acercó otra vez con la mano Todo lo demás son pretextos.
tendida. De modo que desde hace milenios, Manú hace
»—¿Las tomarías? —le pregunté—, Pero si el cho­ marcar el paso a ia mujer aria, \manu... milkarñ
colate es impuro, y yo no puedo, a causa de mi im­ Ahora bien, Manú, quien en su Mánava Dharma-
pureza, entrar en el templo, seguramente el dinero Shatra promulga, por «derecho divino», esa suprema­
que yo he tocado es igualmente impuro y no debes cía absoluta del varón sobre la mujer aria, pretende
aceptarlo. haber recibido su código ¡del mismo Creador! El Rig-
»—El dinero jamás^es impuro —declaró mi brah­ Veda (IX,92,5) lo convierte en una especie de Adán
mán con el tono de una seria y profunda con­ desprovisto de esposa, y saca su progenie de una de
vicción. sus costillas {parshu), y coloca oficialmente a la mujer
»Me recordó la frase atribuida ai emperador Vespa­ aria en el rango de los siervos: «Durante su infancia,
siano: “ El dinero no tiene olor” . Me quedé petrifica­ la mujer debe depender de su padre; durante su ju­
da de admiración; tal ingenuidad cínica lindaba con ventud, de su marido; si su marido muere, de sus hi­
lo sublime. jos; si no tiene hijos, de los parientes de su marido...
»Luego, en Benarés, en Calcuta y en todas partes, Una mujer jamás debe gobernarse a su guisa»
escuché más de una vez variaciones de esta concep­ (V,148).
ción: ‘‘Nos esrá prohibido aceptar alimentos de un En el Bhagavad Gita, la biblia hindú, el dios
extranjero, pero nuestra religión no nos prohíbe en Krishna dice: «Los que se refugian en mí, aunque
absoluto aceptar su dinero. El dinero no conta sean nacidos de un vientre pecador, incluso mujer, o
mina” ». vaishyas, o sudras, ellos también llegarán al fin su­
Venalidad, hipocresía y pereza son los rasgos carac premo» (Canto 9,32). Nota; sabemos que si una aria
terísticos de los arios, empezando por los brahmanes ha «pecado» con un hombre inferior por su clase, su
Demasiado holgazanes para cultivar ellos mismos sus «vientre pecador» alumbra parias, intocables, deste­
campos, hacen trabajar a los sudras y a los intocables rrados del sistema.
Teóricamente, estos alimentos tocados por la sombra Es inútil educar a la mujer, puesto que, desde su
y peor aún, por las manos de gente impura deberían casamiento, su función será parir hijos y cuidarlos.
ser también impuros. Entonces, para conciliar la pe Ningún brahmán, aunque se considere «progresista»,
reza con la pureza, existe el truco siguiente: prepara hace estudiar a sus hijas más allá del nivel elemental.
do por un brahmán, todo alimento se purifica. Pero En las grandes ciudades, menos de una hija de brah­
si después de la preparación, lo tocara la sombra de mán por cada cien mujeres estudia en la universidad.
un intocable, ¡inmediatamente volvería a ser impuro Estos hindúes, muy occidentalizados y educados, que
y no se podría consumir! Por eso los cocineros en los hablan un inglés sin acento y manejan importantes
restaurantes para indios son brahmanes... negocios, se sienten a gusto con una mujer casi anal­
fabeta, siempre que produzca hijos y le sea totalmen­ lia... El extranjero no sospecha lo que ocultan las lá­
te sumisa. grimas de 1a mujer india cuando deja su hogar: sabe
Que íos occidentales, que con frecuencia tienen muy bien lo que le espera porque lo ha visto en su
una visión idílica de la India, sepan que esto se aplica propia casa. Sabe que la vieja la azuzará, sin darle si­
al pie de la letra. Pocos extranjeros saben cómo se or­ quiera tiempo para su arreglo personal, y que la me­
ganiza verdaderamente la vida de una familia ortodo­ nor coquetería hará que la traten de puta. Es signifi­
xa, pues todo pasa entre cuatro paredes. Para noso­ cativo que en la India, para marcar el colmo de la
tros la familia es el hogar, con papá, mamá y íos hipocresía, no se habla de «lágrimas de cocodrilo»,
niños. En la India, es la yoint family^, la familia sino de «lágrimas de nuera llorando por la suegra». La
conjunta, una tribu que cuenta con casi cíen perso­ mujer casada no espera ninguna indulgencia, ningún
nas. Es cierto que en las grandes ciudades esta familia apoyo por parte del marido, que sólo se reúne con
evoluciona lentamente hacia el tipo occidental, pero ella por la noche y que nunca la protegerá.
sin cambiar gran cosa en la relación hombre-mujer. La arpía, por el contrario, es toda miel y hojuelas
Y de todos modos, eso sólo concierne a una parte in­ para con sus propias hijas cuando, algunos días al
finitesimal de la población india, que vive en su ma­ año, vuelven «con permiso» a casa. Las mima, cuida
yoría, no lo olvidemos, en las 560,000 aldeas que tie­ de que no Ies falte nada y sobre todo de que no tra­
ne la India. bajen; al sencidas, las nueras piensan suspirando en
En la cima reina un jefe absoluto: el viejo, el pa­ sus propias vacaciones, único oasis en esa vida aus­
triarca. Es un ogro casi inabordable, temido por to­ tera.
dos, incluso por los niños, que no lo ven ni se le acer­ El matrimonio hindú no está basado en el amor
can sino raras veces. Lujo supremo en la casa como se lo concibe en Occidente. Siempre es concer­
superpoblada, es el único que tiene su propia habita­ tado y constituye un asunto de mucho dinero. Si el
ción. En ella sólo recibe a los varones y únicamente lector abre cualquier periódico indio verá que está
para hablar de asuntos prácticos. El cemento de la lleno de anuncios marimoniales donde los padres po­
joint famil-j es el miedo, la estricta disciplina más nen literalmente a su hija en venta, alaban su elevada
que el afecto. El patriarca, en general un viejo taca­ casta, su piel blanca, etc. Después deí anuncio y del
ño, no tolera ninguna familiaridad. intercambio de fotos, las familias entablan sórdidas
¿La suerte de las mujeres? Para asegurar la discipli­ transacciones, de las que quedan excluidos los princi­
na en el zenana, la parte de la casa desuñada a las pales interesados, ios futuros esposos. Ellos no se ve­
mujeres, donde el viejo ni se digna entrar, reina un rán antes del matrimonio, excepto en medios muy li­
caporal, su mujer; la suegra india es uránica, mez­ berales, donde se les permitirá entreverse unos
quina, malvada. Ajada, agria, se venga en sus nueras instantes bajo una estricta vigilancia, y no se les con­
de las vejaciones que ella misma ha padecido. Duer­ sultará en absoluto acerca de la elección que se ha he­
me poco, y desde que se levanta, mucho antes del cho para ellos. Los criterios esenciales son la compati­
canto deí gallo, su voz de chicharra, a guisa de qui­ bilidad de casta, por tanto el nivel racial, y el dinero.
quiriquí, despertador, atruena con plegarias. Desde A propósito de la dote —¡que sin embargo la
que se levanta hasta que se acuesta, hace trabajar a Constitución ha abolido lo mismo que las castas!—
todo el mundo: va y viene por la casa sin cesar, re­ VExpress nos informa de que, en febrero de 1988, en
funfuñando, echando la bronca a todo el mundo, so­ la primera plana de todos los diarios indios salió la
bre todo a sus nueras, sus ceniciencias, que son ma- foto de tres hermanas, Aiaka, de 18 años, Mamta, de
yoritarias, pues sus propias hijas, casadas desde muy 20 años, y Poonam, de 23 años, colgadas de las pale­
jóvenes, sufren la misma suerte en su nueva fami­ tas de un ventilador, por ia única ra2Ón de que su pa­
dre, pequeño funcionario, no tenía los medios para quc éste se entregue a otros amores y esté desprovisto
darles una dote suficiente para encontrar un buen de buenas cualidades, la mujer virtuosa debe cons­
marido. tantemente reverenciarlo como a un dios». Lo cual no
Otra cuestión: la costumbre de la dote, ¿tendrá le impide reñir con su dios, no sólo a propósito de
algo que ver con el hecho de que los bebés nacidos sus calaveradas, sino por sórdidas cuestiones mate­
muertos son en su gran mayoría de sexo femenino? riales.
¿O el azar será misógino? La ciencia moderna facilita Encinta, y aunque su función sea sobre todo parir
por lo demás ciertas cosas... En efecto, para limitar hijos, no sólo la mujer aria no goza de un trato espe­
el exceso de población, el aborto no sólo es permiti­ cial, sino que, además, está sometida a una gran can­
do, sino alentado. Gracias a la ecografía puede saber­ tidad de prescripciones y tabúes. Dará a luz en la ha­
se por adelantado el sexo del bebé, con lo que no bitación más pequeña, la más sórdida, donde residirá
hace falta esperar que nazca mueno si es de sexo fe­ con frecuencia, pues casada muy joven, a los treinta
menino. años ya habrá dado a luz siete u ocho crios, lo que
El objetivo del matrimonio hindú no es el amor, no favorece ni su salud, ni su línea.
ni la armonía, sino engendrar hijos. En la India se El varón hindú es el macho absoluto, condicionado
usa corrientemente la expresión «bendecido con hi- desde la infancia a someter totalmente a la mujer, a
jos*fla bendición de tener hijos y el nacimiento del convertirla literalmente en una esclava. Según el dic­
primer retoño varón da lugar a grandes regocijos, cionario, es esclava «toda persona que está bajo la fé­
pues si el hindú muere sin tener hijos... ¿quién here­ rula absoluta de un amo que la ha capturado o com­
dará su autoridad y sus bienes? ¿quién encenderá la prado; privada de personalidad jurídica, de
hoguera funeraria después de haberle partido el crá­ posesiones, de derechos, no puede ni liberarse ni des­
neo para liberar su alma? Una hindú es considerada plazarse a su voluntad, ni actuar según sus deseos».
estéril, aunque haya tenido hijas, en tanto no haya Y éste es exactamente el estatuto de la esposa aria, a
«dado» al menos un hijo varón a su marido, y para quien el marido, déspota absoluto, ¡m siquiera ha
borrar esa tara está dispuesta a todos los sacrificios. comprado!
La obsesión dcl hijo condiciona hasta su comporta­ Cuando ios ingleses prohibieron las prostitutas sa­
miento sexual. El Kama Sufra haría suponer que la gradas, las devadásis, en los templos hindúes, donde
alcoba conyugal india es el lugar de todas las volup­ los hombres podían apaciguar sus impulsos se-xuales,
tuosidades. ¡Error! El ario cree que si su mujer lo do­ los brahmanes protestaron con vigor so pretexto de
mina sexualmente engendrará hijas. Entonces, la mu­ que entonces habría burdeles por todas partes. Por
jer hindú sufre pasivamente el coito marital y se supuesto que protestaban por las ganancias que deja­
cuida bien de participar en él activamente, y menos rían de percibir a causa de esa prohibición, pero no
aún de gozar. Su marido, si quiere tener hijos varo­ estaban totalmente equivocados. En efecto, el varón
nes, ¡debe guardarse bien de hacerla gozar! El sexo hindú es un obseso sexual hasta el puntò de que una
conyugal es el deber y el aburrimiento. Los placeres de las razones para casar a una muchacha no bien lle­
dcl sexo él los busca en otra parte. Totalmente sumi­ ga a la pubertad es que corre el riesgo de ser forzada
sa, la esposa aria no tiene derecho a ser celosa. Si se al incesto por su padre o sus hermanos. No soy yo
entera de que su marido la engaña —lo cual es la quien lo dice, sino Akhileshwarjha: como indio sabe
regla— no protestará, pues es un privilegio del va­ de lo que habla. Para evitado, la madre inculca a sus
rón: no es cuestión de importunar a su señor y amo hijas, desde que entran en la adolescencia, que su pa­
por un asunto tan trivial. Manú {V.154) escribe: dre ya no puede verlas desnudas, ni apoyadas contra
ífCualquiera que sea la conducta de su esposo, aun- una pared, ni tendidas en una cama: ¡sería demasía-
do provocativo, demasiado arriesgado! Siempre es madres y sus tías. Sin embargo, no son malcriados
preferible que eviten su presencia, pero s í es imposi­ por el padre. Manú ha promulgado (IV,64): «Él (el
ble, deben permanecer a distancia, bajar la cabeza, ario) no levanta jamás su bastón sobre otro por cóle­
no reír ni bostezar y no hablar demasiado rápido ni ra, ni golpea a nadie...» Hermoso precepto, en ver­
demasiado alto. dad, pero enseguida sigue: «A excepción de su hijo
En cuanto a los hermanos, la situación no es me­ o de su alumno, al que puede castigar para su ins­
jor. Incluso si ella es la mayor, la niña no tiene nin­ trucción». ¡Y no se priva de hacerlo!
guna autoridad sobre ellos. Pasados los diez años, ya Los ingleses dicen: tSpare the rod and spoil the
no juega con ellos y mantiene las distancias. Al acer­ child*. Literalmente: Si no se usa el palo, se malcría
carse a la pubertad ya no se sentará cerca de ellos, ni al niño. Que corresponde a nuestro «Quien bien te
siquiera en público, y sería impensable dejarla sola quiere te hará llorar». Esto en la India se sigue al pie
en una habitación con uno de sus hermanos. de la letra. En la escuela reina la pahneta (como tam­
Delante de un varón sentado, aunque sea su mari­ bién en Inglaterra, donde siempre se usa el látigo),
do, la mujer india permanece de pie y en silencio. La aunque los maestros actuales son menos feroces que
Sati-Gita de Muktananda dice de la esposa modelo los de antaño, y los padres siempre alientan el casti­
(10,3): «Ella come con gran placer los alimentos que go. Pegado en la casa, golpeado en la escuela, más de
su esposo ha dejado; reverencia sin cesar las comidas, un chaval se escapa: cuando yo estaba en Rishikesh,
las frutas y todo lo que ofrece a su marido». Ve poco el ashram de swami Sivananda había adoptado a un
a los hombres de la familia, porque no están por lo muchacho de unos diez años que había huido de su
general en casa. Mientras que algunos (pocos) animo­ familia...
sos trabajan, los demás pascan o juegan a los dados Pero volvamos a la mujer aria. Aparte de no tener
con sus amigos en la plaza del pueblo, bajo la som­ hijos varones, la peor calamidad que puede sucederle
bra del gran banian, propalando los chismes del día. es la muerte de su esposo, es decir, del hijo de su
Según Manú, ei trabajo es para los siervos y las muje­ suegra, lo cual esta última no le perdonará jamás. La
res, y por lo tanto no dar golpe no es deshonroso, al viuda no tiene ningún lugar en la sociedad aria, salvo
contrario. Si la joint family garantiza la seguridad de junto a su marido en la pira funeraria. La Gita
todos sus miembros, por otra parte engendra la pere­ prescribe (Libro IV,5,6): «La sañ se quemará en la
za y la irresponsabilidad: ¿por qué fatigarse si todos pira de su esposo: si retrocede, se la considerará veni­
los ingresos van a la caja común? da a menos, y, como el héroe que huye del campo
Para la mujer, la gran salida es ir de compras con de batalla, traerá la vergüenza a su familia».
el marido. ¿Con? No, detrás. Deferente, sigue a su Esta costumbre, de una abominable barbarie, no
dios a algunos metros de distancia. Al volver del ba­ fue prohibida hasta 1829 y se mantuvo en secreto
zar, el Señor, digno y despreocupado, camina delan­ mucho tiempo después. Entonces ¿por qué seguir ha­
te con las manos libres, excepto la sombrilla que lo blando de ella? Porque el sistema que la ha institui­
protege del sol. Su mujer lo sigue con los brazos car­ do subsiste todavía,
gados de paquetes y además lleva un crío en la cade­ ¿La prueba? En 1923 —y era ayer—-un hindú, por
ra. En el autobús, el Señor se sienta, la Señora va de otra parte muy occidentalizado, Ananda Coomaras-
pie. wami, en su libro L· danza de Shiva, que a pesar de
En las familias ortodoxas, los varones adultos alien­ su título no tiene nada de tántrico, escribía: «Esa de­
tan a los muchachos jóvenes a desobedecer a las mu­ voción más allá de la tumba, más de un crítico occi­
jeres, incluso a su madre, para afirmar su «virili­ dental nos la ha reprochado. Nosotros no tenemos
dad»... De ahí su actitud de desprecio hacia sus esa opinión. No nos quejamos de nuestras sañs, las
comprendemos, las veneramos, las admiramos> contraiga un nuevo matrimonio y encienda por se­
(p. 169). «Vemos claramente que el sacrificio ciego e gunda vez un fuego nupcial» (V,168).
inútil de la satl y del patriota tiene un alto alcance Esta práctica fue prohibida en 1829 y, sin embar­
espiritual. [...] Toda crítica de la posición de la mu/er go, en 1987, en un pueblo pequeño de Rajasthan,
india basada en las reivindicaciones feministas nos Roop Kanwar, de 18 años, se inmoló voluntariamen­
deja indiferentes. (...) Se han imaginado que la insti­ te en 1a pira de su marido, delante de su familia y
tución de la satí es un invento masculino impuesto a de miles de personas que habían venido a presenciar
las mujeres por los hombres, por sus intereses, que el «espectáculo» y que no levantaron ni un dedo para
pertenece a la servidumbre femenina y que es propia impedirlo. Hoy en día el lugar ennegrecido de su in­
de la India. Veremos que estas afirmaciones son his­ molación es un lugar de peregrinaje y su foto está
tóricamente falsas. Es verdad que en los círculos aris­ colgada en las casas...
tocráticos el sacrificio de la satí se había convertido, Todavía en nuestros días, ni siquiera se espera la
hasta cierto punto, en una convención social y que muerte del marido: cada año millares de mujeres
allí se podía obligar a las recalcitrantes, así como ac­ hindúes (9.000 casos conocidos al menos) cuya fami-
tualmente nuestros conscriptos son obligados a sufrir h’a no puede o no quiere pagar la ampliación de la
o a morir por las ideas del prójimo» (p. 170). dote exigida, son quemadas vivas no sobre la pira
iQué conmovedor es todo esto! Pero, de hecho, sino en sus cocinas. Hay que saber que, cuando el
sólo se trata de ias viudas; ¿por qué los viudos no se prometido es de casta alta, la dote —iba a escribir el
queman también en la pira de su esposa bienamada? rescate- puede alcanzar sumas enormes, el equiva­
Sólo queremos admirarlos a ellos también... Sin em­ lente a varios años de trabajo. Entonces, si el dinero
bargo, sobre los fuegos, Manú ha previsto lo siguien­ no viene, con esos hornos de kerosene tan inestables,
te para ios viudos: «Después de haber llevado a cabo y con esos saris de nailon tan inflamables, más un
así, con los fuegos consagrados, la ceremonia de los poco de gasolina, no es difícil que tarde o temprano
funerales de una mujer muerta antes que él, que ocurra un accidente...

Este grabado^ que representa a la satí, muestra


que una cortina le ocultaba la hoguera antes de
su isalto heroico». Pero ¿ha saltado
verdaderamente? Los dos hombres que están de
pie detrás de ella, ¿no la habrán empujado?
Su actitud es bastante sospechosa.
La India brahmánica,
obsesionada por el sexo

Esta India brahmánica que acusa, y acusará siempre, comprobar la sinceridad de los devotos. Si permane­
al tantra de las peores torpezas sexuales, ¿es tan vir­ cen imperturbables e imperturbados, entrarán en el
tuosa? Nosotros la creíamos no violenta, vegetariana templo y<adquirirán un control total de los sentidos.
y gazmoña. ¡Pamplinas! Los débiles {feebie-minded en el texto) se sentirán
Es verdad que sin usar la violencia Gandhi expulsó turbados, no entrarán en el templo y duplicarán sus
a los ingleses del país, pero la India ha pasado sin esfuerzos para dominarse».
transición de los fuegos de artificio de la Indepen­ Ahora bien, los célebres templos de Khajuráho, de
dencia a las masacres generalizadas con millones de Konarak y de Bhubaneshwar, son supervivencias, casi
muertos. Hindúes y musulmanes han exterminado reliquias. En efecto, cuando las hordas musulmanas
recíprocamente trenes enteros repletos de refugiados. invadieron la India, centenares de templos de
Todo el mundo caía; desde el maquinista al lampare­ Khajuráho, diseminados por todo el país, fueron sa­
ro, de los viejos a los recién nacidos. queados en nombre del puritanismo fanático del Is­
Es verdad que en la India la vaca es sagrada y los lam. Los 80 templos del vasto complejo de khajuráho
hindúes no la comen. Tampoco cerdo, que es un ani­ sólo deben su salvación a la exuberancia de la jungla
mal impuro. Pero la mayoría de los indios comen tropical; literalmente desaparecieron bajo una vegeta-
aves (su pollo tandurí es famoso), pescado de mar o ciófi impenetrable. Después de varios siglos de un ol­
de río, cordero o cabrito, y si comen poco de estos úl­ vido total, fueron fortuitamente redescubiertos y des­
timos es porque la carne es cara. pejados por esos mismos ingleses que estuvieron a
Es verdad que la mujer india se baña con el sari punto de causar su ruina importando la gazmoñería
puesto y que en el cine índío el beso en la boca está víctoriana a la India.
prohibido (aunque ya comienza a hacerse). Y enton­ En efecto, cuando la independencia efa inminente,
ces. ¿qué hacen en este cuadro de virtudes los famo­ los políticos nacionalistas, juzgando que esas estatuas
sos templos sobrecargados de esculturas escabrosas perjudicaban el buen nombre de la joven república,
que contradicen el puritanismo oficial? Que no que­ propusieron un remedio radical; ¡taparlas con hormi­
de por eso, el brahmanismo siempre cae de píe y gón! Y fue Occidente el que las salvó. El proyecto
nunca carece de imaginación: parece que esas escul­ abortó, primero a causa del clamor que esta «opera­
turas obscenas son —¡adivinen qué!— ¡pararrayos! Y ción hormigón» hubiera levantado en el mundo, y en
no bromeo: citando la Brihat-Samhita, Urmüa Agar- segundo lugar por la perspectiva de las cohortes de
wal concluye así su libro sobre Khajuráho: «Estas es­ turistas desembarcando en charters completos. Turis­
culturas protegen los t&mplos del rayo, del huracán y mo = mone'^ = argumento decisivo: el hormigón
de otras calamidades naturales regidas por los dioses destinado a las esculturas sirvió para construir aparca­
Indra y Varuna. Mientras que, por una parte, el tem­ mientos para los turistas...
plo en sí mismo atrae a esos dioses, por otra, esas es­ Sin embargo —una vez no es costumbre— soy de
culturas obscenas las rechazan». ¡Ufi ¡Y qué oportu­ la misma opinión que los puritanos indios; estas esta­
nidad para los templos! Sin duda moderadamente tuas son pornográficas y no son tántricas. Si una u
convencida ella misma, Urmila Agarwaí propone otra otra pareja extática expresa un «erotismo divinizado»,
«explicación»; «Estas esculturas sirven también para ¿qué decir de las demás? Efectivamente, esos grupos
humanos desenfrenados, en cunniUngus, en fellatio, pasar a la bhoga-mandúpa, el área del goce. Claro,
sodomizándose, ctQ., son pornografía pesada. Sin ¿no? Este comercio funcionó hasta muy recientemen­
lanzar gritos de doncella amedrentada, confesemos te: convenía a todo el mundo, al menos a los varo­
que eso cambia la perspectiva. nes. Efectivamente, en ia India brahmáqica medie­
A. Menen, en su admirable libro Inde, ha visto val, tres instituciones complementarias vivían en
bien el problema; *A primera vista esas estatuas pare* perfecta simbiosis: el matrimonio hindú, el harén y
cen desprovistas de objetivos comerciales. Sin embar­ el templo-burdel.
go de eso se trata, como voy a demostrar». Volvamos La falta de intimidad de las casas indias era poco
a plantear la pregunta; ¿por qué? La explicación es propicia para íos encuentros amorosos, y gracias aí
sencilla, indiscutible. El templo indio no era ni una templo y a las sabías devadasis el hombre podía satis­
iglesia ni una catedral. ¿Un lugar de cuito? Tal vez. facer sus sexual urges^... ¡por medio dcl grisbtl Los
Hace menos de un siglo era un lugar de encuentros brahmanes se embolsaban la pasta, sirviéndose al
sociales, sin duda, ¡pero especialmente un burdei! mismo tiempo de las devadasis para sus pequeños
Fue el puritanismo inglés el que prohibió que hu­ placeres. El maharajá, por su parte, también salía be­
biera bailarinas en los templos, las devadásis. {Deva neficiado gracias a los impuestos; ¡el templo-burdel
= dios, dasí = ■servidoras) ¿Servidoras del dios? De también estaba sujeto a impuestos! Un día, tal vez,
hecho estas seductoras bayaderas, en su mayor parte un partido político propondrá esta forma indolora de
cultas, que sabían bailar, cantar, mimar, eran sobre recaudación; ¡hay ideas más tontas que ésta!
todo expertas en las artes amatorias. Cito a Devanga- ¿Y cómo encaja eí harén en esta trilogía? El stand-
na Desai en su Erotic Sculpture of India: «La institu­ ing del maharajá era proporcional al número de mu­
ción de ias devadásis, cuyo origen se remonta a los jeres y de eunucos que poseía, y por cierto tenían
cultos de la fertilidad, se convirtió en un medio de centenares. ¿Hay que envidiarles? Si hubiera estado
goce bajo la cubierta de una forma de culto. En la obligado a «honrarlas» a todas, tal vez habría que
época medieval, el número de devadasis aumentó en compadecerlo. Pero se «contentaba» por lo general
los templos, porque las escrituras sagradas recomen­ con una docena de favoritas, lo que no está tan mal.
daban ofrecer las hijas al templo. La Bhavisya Purana Además y sobre todo, el harén sustraía todas estas
(1,98,67) prescribe comprar muchachas hermosas y mujeres a la procreación, y aseguraba una forma ori­
después ofrecerlas al templo para alcanzar el Súrya- ginal y sutil de anticoncepción; en buena parte gra­
loka. Los príncipes, al igual que los sacerdotes medie­ cias a los harenes la población india ha permanecido
vales, exigían que se mantuviera a las devadasis en los bastante estable con el correr de los siglos. La super­
templos». Cito una de sus frases sin traducirla población galopante es un fenómeno reciente, en el
(p. 168): «//became a place for men to gratify their que también la medicina tiene su papel. Por último,
sexual urges^. Es claro: los hombres venían al templo rasgo genial, el harén hacía escasear la «mercancía*
para satisfacer sus imperiosas necesidades sexuales, disponible en el mercado, y los hombres eran prácti­
por medio de un pago a ia caja, por supuesto. El camente canalizados hacia el templo, gracias a lo cual
templo era un gran burdei constituido frecuentemen­ sus «ofrendas» alimentaban el tesoro real y permitían
te de centenares de prostitutas —el de Tanjore tenía ai maharajá mantener su harén, su palacio y su ejérci­
cuatrocientas—, por lo demás honradas del mismo to. Además de los impuestos, el templo y sus excitan­
modo que en Grecia lo eran las hetairas... tes bailarinas procuraban otras satisfacciones al maha­
Desde el recinto del templo, se entraba en la rajá; invitaba a las más hermosas a su corte para dar
natya-mandapa, donde las danzas eróticas de las recitales de danza lasciva que lo alegraban. Bailad
devadasis «condicionaban* al cliente antes de hacerlo primero, a la cama después...
Tampoco los ingleses desdeñaban a las nautch· brahmánica fue simple: acaparar, organizar y luego
girls, es decir, ias devadasis o bayaderas. Para ganarse explotar la prostitución con un cinismo y una eficacia
los favores de un digno funcionario de su Muy Puri­ dignas de la Cosa Nostra. Se explicaba a los creyentes
tana Majestad la Reina Victoria, se le destinaba una que una relación sexual en el templo con una
nautch para excitarlo en privado. Así, la señora Kin- devadási era un acto piadoso, siempre y cuando, por
dersley, esposa de un funcionario inglés, escribía, en supuesto, se hiciera un pago conveniente a amada­
una carta fechada en 1754: «Cuando un negro {black me», es decir al sacerdote...
man, ¡sic!) quiere agradar a un europeo, le envía una sEn los templos consagrados a este culto, el estilo era
nautch·». La señora añade, y es todo un programa: de rigor. Nada de habitaciones sórdidas, como podría
«Son sus miradas lánguidas, sus sonrisas provocativas, pensarse. Las muchachas tenían su apartamento per­
sus movimientos y actitudes tan poco compatibles sonal, sabían bailar, cantar y divertir como las geishas*.
con la decencia lo que suscita tanta admiracións. Y he aquí, por fm desvelada, la verdadera razón
jQué manera elegante de describirlas! de esas esculturas pornográficas: «Esas esculturas, en
Sabemos que serán los mismos ingleses los que el exterior del templo, eran una especie de anuncio
prohibirán las devadasis. Aunque dictada por el puri­ mostrando todo lo que se hacía en el interior. [...]
tanismo, esa prohibición tuvo consecuencias sanita­ Todo, salvo el brahmán embolsándose el dinero».
rias felices. En efecto, los marinos y los soldados in­ Ventaja: mientras que los anuncios de nuestros cines
gleses habían distribuido entre ias nautck-girís sus pomo tienen que renovarse cada semana, las escultu­
gonococos y treponemas pálidos, y los templos se ha­ ras vencen el paso dcl tiempo... Un detalle: en la
bían convertido en centros de difusión de la sífilis y época de su máximo esplendor esos «anuncios* de los
la blenorragia entre los hindúes, que luego las com­ templos-burdeles eran en tecnicolor: las esculturas y
partían con sus castas esposas encerradas en el hogar. estatuas estaban pintadas, para hacerlas más realistas.
Entre paréntesis, las devadasis, expulsadas de los ¿Y qué tiene que ver el tantra con todo esto? Es
templos, fueron reemplazadas por prostitutas de clase simple: no tiene nada en común con esas esculturas
baja, esas mujeres enjauladas en las calles de burdeles obscenas y es significarivo que, en las regiones en las
de Bombay, por ejemplo. La prohibición de esta ve­ que el tantrismo está más vivo —Otissa, Assam, Ben­
nerable institución tan bien asentada levantó una ola gala, el noroeste de la India— los templos carecen de
de protestas. Sólo los ingenuos se asombraron de que ellas. La chakra pUja tántrica, la ascesis de dieciseis
los más vehementes fueran los brahmanes, que son el (véase el capítulo correspondiente) tan aborrecida por
ave de rapiña india más corriente. Cito a Aubrey Me­ los brahmanes, no es un desenfreno, sino una super­
nen: «Los brahmanes han establecido leyes para cada vivencia ritual de los antiguos cultos de la fertilidad.
acto de ia vida, por medio de una “ ofrenda” al La chakra puja no tiene ninguna relación, ni siquiera
brahmán oficiante. Éste hacía su agosto con los sacri­ lejana, con las escenas escabrosas representadas en
ficios cotidianos (por nacimientos, fiestas, muertes, esos templos. Incluso las posiciones coitaies de esos
casamientos, viajes lejanos, construcción, compra o templos, algunas más bien acrobáticas, no son —sal­
venta de una casa, etc.), a falta de los cuales toda cla­ vo excepción— asanas de matthuna convenientes a
se de catástrofes se abatirían sobre el hogar. Sólo una los ritos mágicos sexuales del tantra.
cosa escapaba a sus garras: el sexo. Después de haber Sin embargo, el tantrismo se encuentra indirecta­
pagado su casamiento, el hombre podía acostarse con mente en el origen de los tempios-burdeles. Pues, en
su mujer gratis...» ¡Qué laguna y qué inaceptable fal­ realidad, ¿por qué había sexo en los templos? Noso­
ta de ganancias! tros, los occidentales, para quienes lo espiritual exclu­
Pero no hay que ser presa del pánico: «La solución ye lo sexual, no comprendemos que para el tantra el
sexo sea sagrado. De modo que los primeros templos »Los místicos hindúes hablan de samadhi, el éxta­
eran el lugar privilegiado de ias pujas tántricas. Esto sis, en el cual el espíritu ya no es consciente más que
suscita una pregunta: ¿no era ya una forma de prosri- de un único objeto, todas las demás cosas no existen
tución? No, pues es totalmente diferente la actitud para él. Estos hombres, hipnotizados en torno a esc
ante ia mujer, ante la feminidad. Para el tantra, la estrado, habían alcanzado una especie de éxtasis per­
mujer y los valores que ella encarna son sagrados, y fecto: el samadhi del celo.
por tanto respetados, Un culto centrado en la Diosa, »Las devadasis descendieron del estrado y se metie­
la Shakti, excluye ipso jacto la explotación comercial ron apresuradamente en los corredores sombríos que
de la sexualidad femenina por parte del hombre. El conducían al santuario de la diosa. Fue una debacle.
proxeneta es un subproducto del sistema patriarcal, La horda de hombres enloquecidos las seguía, vaga­
dentro del cual la mujer, sometida al hombre, es ex­ mente retenidos por los gestos de una vieja, la guar­
plotable y explotada. Como en el origen el templo y diana de las bailarinas, sin duda una bayadera rerira-
sus recursos pertenecían a las sacerdotisas, éstas no da. El terror que se leía en el rostro de las muchachas
eran explotadas. Todavía se celebraban pujas tánrri- —que sin embargo eran prostitutas— apretujadas en
cas en el siglo V, como lo demuestra una inscripción el tropel, empujándose para llegar más rápido al san­
en Gangdhar, en la India central. Esta inscripción tuario protector, era tan turbador como la avidez in­
cita explícitamente el tantra en relación con los ritos munda de sus perseguidores.
sexuales asociados a los Dakiríts (compañeros del rito >Me oculté entre las patas de un caballo de piedra
tántrico) y realizados en el templo de la Madre Divi­ gigante que sobresalía de la muralla, para dejar pasar
na, y sería asombroso que ese templo, virgen de toda la ola infernal, y luego llegué a la salida. Acababa de
escultura erótica, haya sido el único... descubrir un nuevo aspecto íntimo de la morada de
Si el brahmanismo se ha nutrido ampliamente del los dioses.» iJJlnde oü ja l vécu, p. 54.)
tantrismo, del cual ha tomado en préstamo muchas Esta escena es la antípoda del tantra, pues el adep­
prácticas mágicas y procedimientos sexuales, sin em­ to tántrico respeta a toda mujer en tanto encarnación
bargo son los brahmanes y no los tántricos los que de la Shakti cósmica, y no la trata como una presa de
han comercializado el sexo en el templo. caza. Advierto por lo demás a toda mujer occidental
Calificar al macho ario de conejo caliente sería un que viaje sola por la India: la menor imprudencia
eufemismo. Para él toda mujer es una presa ofrecida puede colocarla en una situación delicada, para no
a sus impulsos sexuales, cuya intensidad raya con la decir más. En grupo —felizmente— es diferente.
besrialidad, como se ve en el relato de una escena vi­ Cuando la dominación aria se extendió a estas re­
vida en Madurai por Alexandra David-Neel: «Esa no­ giones, los brahmanes que se habían apoderado de
che unas cuarenta devadasis bailaban sobre un gran los templos comprendieron pronto el provecho que
estrado antes de ir a adorar a la diosa Meenakshi. podían sacar. El proceso está ilustrado por un caso si­
Qué representaba esta danza, no lo sé. Siempre eran milar, sin relación con el sexo, que existe todavía en
las mismas contorsiones de los brazos, de los dedos Calcuta. En efecto, en el célebre templo de Káll (Cal­
de las manos y de los pies, los mismos movimientos cuta viene de Kálí-Ghat), para apaciguar a la diosa
de las caderas, el vientre y los pechos proyectados ha­ que reclama un río de sangre, cada día se sacrifican
cia adelante, ofreciéndose... Las muchachas no me ritualmente centenares de cabras. Los brahmanes,
parecían ni demasiado bellas ni demasiado graciosas. que han echado mano sobre este templo, explotan
Lo que llamaba la atención era el círculo de hombres, este culto, que se remonta a la época prearia y que
un buen centenar, amontonados en torno al estrado, se han cuidado muy bien de suprimir, y así se han
con ios ojos dilatados y un rostro ferozmente bestial. hecho inmensamente ricos.
2
La vision tántrica
Definir el tantra 12

Los pensadores indios tienen ía excelente costumbre En este libro, tantra designará un cuerpo de doctri­
de comenzar por definir las palabras que utilizan. nas, pero sobre todo de prácticas mulrimilenarias,· al­
Hacer esto con la palabra íantra es tan indispensable gunos refutan este último término diciendo que la
como difícil, vista la variedad de sentidos posibles, palabra no apareció hasta el siglo VI, lo cual no es
cada uno de los cuales aporta una precisión. Según el falso. Sin embargo, hacer coincidir el origen del tan­
contexto, tantra significa lanzadera, trama {del teji­ trismo con la aparición del nombre es más bien enga­
do), continuidad, sucesión, descendencia o también ñoso: la palabra «sexo» (del latín sexus, raíz sectm =
proceso continuo, desarrollo de una ceremonia, siste­ separación, distinción) no apareció hasta el siglo Xil,
ma, teoría, doctrina, obra científica, sección de una pero todo hace pensar que la »cosa» existía antes...
obra. Por último, tantra designa una doctrina mística Tantra significa también «oficio de tejer, tejido», y
y mágica o una obra que se inspire en ella. esto parece no tener relación alguna con una doctri­
Para S. N. Desgupta, tan proviene de tantri, expli­ na. Pero el tantra percibe el universo como un tejido
car, exponer, y tantra designa también entonces un donde todo se imbrica, todo se sostiene, todo actúa
tratado que abarca un tema determinado; por eso sobre todo.
con frecuencia tantra figura en el rítulo de un libro Uniendo el radical tan (estirar, extender) y el sufijo
que no tiene relación con el tantrismo, o viceversa. tra (que Índica ia instrumentalidad), tenemos tan-
Para la masa india actual, tantra significa toda doc­ tra, literalniente, instrumento de expansión del cam­
trina no védica, lo que demuestra la antinomia, in­ po de ia conciencia ordinaria, a fin de acceder a lo su-
cluso el antagonismo fundamental entre el sistema praconsciente, raíz del ser y receptáculo de poderes
ariano-védico-brahmánico y el tantra. desconocidos que el tantra quiere despertar y utilizar.
Toà) lo mie està aquí, està en otra parte;
lo que no està aquí no està en ninguna parte

Aunque no lo parezca, las palabras del título, extraí­ piensan que entre los millares de galaxias, cada una
das del Vishvasàra Tantra, encierran la esencia dcl con miliares de estrellas —hay más soles en el univer­
tantra. Sin advertirlo, sus implicaciones vertiginosas so conocido que granos de arena en todas las playas
disuelven las fronteras del mundo sensorial tranquili­ de 1a Tierra—, deben existir otros sistemas planeta­
zador y nos conducen al corazón mismo de lo Real rios, otros mundos habitados. ¿No se han descubierto
más real. materias orgánicas en algunos meteoritos? Interesan­
Comencemos por lo más fácil, la materia, cuya ho­ te, cierto, pero esta posibilidad nos deja más bien fríos,
mogeneidad proclama esta frase, entendiendo «mate- pues no tenemos ninguna esperanza de contactar con
ria» en el sentido moderno de energía condcnsada. esos seres, seguramente muy extraños, que pueblan
Para el tantra, todas las formas de energía del univer­ planetas a millares de años luz de la Tierra...
so, cualesquiera que sean —gravedad, cohesión nu­ Según los astrónomos , norteamericanos del Kit
clear, electromagnetismo—, están presentes en todas Peak National Observatory, nuestra galaxia podría te­
partes del cosmos, por tanto aquí mismo donde estoy ner muchos más planetas habitables de los que se
sentado. Los humanos que pertenecemos a la era cree. Se han estudiado 123 estrellas de una clase tér­
post-einsteiniana, aceptamos esto sin dificultad, aun­ mica semejante a la de nuestro Sol, y las variaciones
que en general esta identidad entre materia y energía orbitales comprobadas implican la existencia de pla­
pensamos que sólo se refiere a la física nuclear. netas. Como hay cientos de miles de millones en
No advertimos tampoco que en el paso se ha «per­ nuestra galaxia, aun cuando sólo una estrella de diez
dido» la materia compacta, reducida a energía cósmi­ tuviera planetas, sería una cantidad enorme. Sin ha­
ca pura, única a pesar de la multitud de objetos per­ blar de los millones de galaxias observables.
cibidos. Científicamente el universo es un gigantesco Fuera de esos eventuales, rarísimos y minúsculos is­
continuum que se extiende desde lo Ínfra-atómico a lotes poblados, nosotros, occidentales, concebimos el
lo astronómico. Los tántricos perciben esta unidad universo como una enorme máquina helada, muerta.
desde hace por lo menos treinta y cinco siglos: no Para el tantra, al contrario, el universo vive, cada
está mal para seres que sólo utilizan sus sentidos, su estrella tiene vida, en el sentido total del término,
inteligencia y sobre todo su intuición... Sin embargo, por tanto está habitada por una forma de conciencia,
en la vida cotidiana ese saber no cambia para nada lo mismo que cada partícula infinitesimal nuclear,
nuestra relación con los objetos; para nuestros senti­ Estrellas, átomos conscientes: es duro de tragar; ¡es
dos, un grano de arena sigue siendo un grano de are­ vértigo! Y esta vida universal, única, se subdivide
na, y una galaxia, una cantidad de estrellas. en innumerables planos de existencia y de conciencia!
Cuando se aborda la vida, la frase todo lo que está Para el rantra, llena hasta la vida interestelar... ¿Im­
aquí está en otra parte trastorna nuestros conceptos pensable? Tal vez... ¡pero la inmensidad del universo
usuales al afirmar, ni más ni menos, que la vida está es impensable! Incluso para el astrónomo que hace
presente en todo el cosmos, mejor aún (¿o peor?) que malabarismos con los cientos de millares de años luz,
el universo mismo es algo vivo. Fantástico... ¡Basta estas distancias enormes son inimaginables, ¡y sin
de vivir como si sólo nuestro planeta tuviera el mono­ embargo son bien reales! En sánscrito, este gigantesco
polio de la vidaí Por supuesto, muchos astrónomos Ser cósmico es Mahat, el grande. {Mahat es un con­
cepto tántttco adaptado y luego adoptado por una fi­ otros psiquismos —humanos y animales—; segundo,
losofía india clásica, no tántrica, el samkhya). de que está localizada en el cerebro, y tercero, de que
Para el tantra, ia vida es un proceso continuo en el es independiente del resto del cuerpo, supuestamen­
espacio y el tiempo, sin hiatos ni tabiques entte todas te inconsciente. Ahora bien, el tantra considera que
ias formas de vida, desde los virus a Mahat. cada célula es un ser viviente, consciente por sí mis­
De ese modo, como paite del Todo, yo participo mo, dotado de un psiquismo, de emociones, de me­
en el Todo. Al continuum de la energía cósmica co­ moria, es decir, no de una vaga percepción crepuscu­
rresponde el de la vida, siendo los dos, además, indi- lar, sino de una conciencia tan lúcida como la
sociables. cortical. Desprovista de sistema nervioso, de cerebro,
Para el tantra el universo es Conciencia y Energía la célula (o el microbio) se fabrica una visión del
asociadas. En ia práctica, esto lleva al respeto total de mundo sin ninguna relación con la que produce el
toda vida, sea animal, vegetal o bacteriana. Cuando córtex; pero, con su nivel y sus medios, es cien por
alguien perjudica cualquier forma de vida perjudica ciento consciente de su entorno y también de sí mis­
su propia vida: la ecología se vuelve cósmica. ma y de sus emociones. De modo que puede ser sere­
Pero esto lleva también a contradicciones, al menos na o ansiosa, etc.
en apariencia. Por un lado, cada brizna de hierba es
tan imporr?nte como un ser humano, pero si un cata­
clismo riuclear aniquilara toda vida sobte el planeta, Todo mi cuetpo es consciente
o lo hiciera estallar, la explosión apenas arañaría el
universo, pero lo contrario también es cierto y en este El cerebro pierde la exclusividad de la conciencia,
sentido cito al astrónomo y físico inglés Eddington: que se convierte en una propiedad de todo el cuerpo.
«el electrón que vibra sacude el universo*. Si la conciencia y/o el espíritu existen en mi cerebro
Demos un paso más: «Vida* implica «conciencia*. —todo lo que esta aquí está en todas partes—, ellos
Entre nuestras pocas certezas está la de la conciencia impregnan también todo el organismo. El cuerpo ya
individual: cogito, ergo sum. En ese célebre »pienso, no es la carcasa, el harapo, el obstáculo a la vida espi­
luego existo*, la palabra «pienso* me incomoda. En ritual o —en el mejor de los casos— el «buen servi­
efecto, es posible negar a los microbios el pensamien­ dor»: 1a espiritualidad existe en todos los niveles cor­
to, es decir, la reflexión estructurada, y reservarlo al porales.
ser humano, mientras que no se les puede negar la Vertiginoso pensamiento saberse hecho de millares
percepción de su propia existencia y de su medio, lo de miles de millones de individuos celulares, todos
que nos daría otras tantas entidades conscientes. La vivientes y conscientes, todos en comunicación. No
prueba está en que es posible condicionar a los orga­ existe un tabique impermeable entre mi conciencia
nismos unicelulares, por ejemplo a las amebas. En­ cerebral y la de mis células, sino más bien una suce­
tonces, partamos del único hecho realmente innega­ sión jerarquizada de planos de conciencia que reac­
ble, la conciencia, aun cuando su origen y su cionan unos sobte los otros. Si, en el nivel cerebral,
naturaleza sean para nosotros un misterio, y veamos soy optimista, distendido, sereno, ese clima impreg­
adónde nos lleva eso... nará todo mi cuerpo, ¡hasta la última célula del dedo
Supongamos por un instante que en ninguna parte pequeño del piel Y viceversa, asegurar unas buenas
del universo, en ningún nivel, nada ni nadie sea condiciones de vida a las células las hace felices, opti­
consciente: ¿dejaría el universo de existir? mistas, serenas; en el nivel cerebral, experimentaré
Pero, como individuo, tengo la impresión, prime­ un bienestar, un dinamismo, cuya fuente profunda
ro, de que mi conciencia personal está aislada de los ignoro. Si, por el contrario, la acumulación de errores
en la vida me ha enfermado, me será necesario sanar de mi vida una fuerza misteriosa crea mi propio cuer­
cada célula para poder curarme verdaderamente. Sin po y es la misma que crea ei universo: es también la
embargo, para recuperar la salud, puedo contar con Kundalini.
ja Sabiduría superior del cuerpo, inherente a cada cé­ Un paréntesis; por fortuna, el tantra no es una reli­
lula, como con la devoción sin fisuras de cada indivi­ gión; por lo tanto, su visión dcl mundo no se opone
duo de la república celular, siempre que cree las con­ a las diversas religiones; ¡se puede ser monoteísta y
diciones materiales que le permitan manifestarse. El tántrico a la vez! (véase el capítulo consagrado a los
hecho de poder «hablar» con mis células me permiti­ dioses hindúes). Sin embargo, mi religión, si la ten­
rá, en caso de enfermedad y por medio de las imáge­ go, adquiere otra dimensión gracias a la visión tántri­
nes mentales adecuadas, aumentar la combatividad ca. Si Dios existe, está presente aquí. Lo que no está
de ios comandos celulares, ios glóbulos blancos, y así aquí, no está en ninguna parte, y si Él no está aquí,
estimular las defensas inmunitarias. no está en ninguna parte, ¿Puede un creyente conce­
Para el tántrico, el cuerpo es un templo viviente: bir que haya en el universo un agujero del que Dios
lea o relea el capítulo «Mi cuerpo, un universo desco­ esté ausente? Así, el creyente tántrico no relega a
nocido», Durante siglos, el drama de Occidente ha Dios a parte alguna del cielo, vive «en» Dios, percibe
sido oponer ia carne al espíritu, pero eí tantra no ve su presencia aquí y ahora. El tántrico no creyente,
frontera alguna entre ios dos, ni siquiera una diferen­ por su parte, adquiere una visión extraordinariamen­
cia de naturaleza intrínseca. La salud, lejos de ser un te rica del mundo.
lujo o el fruto del azar, se convierte en un deber. El Para Pascal, ei hombre, caña pensante, es una
primero de nuestros deberes. Un jefe de Estado que mota de polvo íntima, suspendida entre dos abismos
no se ocupe de la felicidad y la salud de su pueblo angustiosos, lo infinitamente grande y lo infmita-
deja incumplido su primer deber. Y para «mí», po­ mente pequeño. ¡Es parecido para el tánuico, salvo
tentado que reina sobre miles de millones de indivi­ que éste se siente vinculado a los dos infinitos, y esto
duos celulares, el primer deber es asegurar la integri­ constituye la diferencia!
dad, la salud y la felicidad de la república celular en La visión tántrica hace estallar las fronteras, o me­
general, de cada célula en particular. Es lógico que el jor dicho las disuelve, pues sólo existen en ía mente.
hathayoga, que nos da los medios para ellos, proven­ Desde el estricto punto de vista material, salvo para
ga del tantra. mis sentidos, no hay frontera abrupta entre los obje­
¡Todavía un paso más! Todo lo que está aquí está tos que me rodean. Para el físico, la materia es sobre
en otra parte, lo que no está aquí no está en ningu­ todo vacío, en el que, de cuando en cuando, se arre­
na parte·, una fuerza desconocida, incognoscible para molinan nubes de electrones en torno de un núcleo
mi pequeño yo, suscita y engendra el universo per­ atómico. ¡Un vacío que, si se comprimiera la Tierra
manentemente. Para ei tantra, ía creación no es un hasta que se tocaran todos los átomos, cabría, al pare­
acto único que se produjo de golpe en el comienzo cer, en un dedal! Inconcebible, pero sin embargo
de los tiempos, sino un proceso permanente (igual real: a cada segundo soy bombardeado por partículas
que para ei cabalista). La creación actúa aquíy ahora. de alta energía venidas de Jas profundidades abisales
La energía creadora que suscita el universo está real­ del cosmos, que me atraviesan de lado a lado, sin to­
mente presente en todo el cosmos, por tanto en mi car el menor núcleo atómico, ¡Soy peor que un cola­
cuerpo, en mi cerebro, en mis células. Las fuerzas dor! Si un hipotético astronauta cabalgara en una de
cósmicas que hacen evolucionar la vida según las cir­ esas partículas, no observaría ninguna frontera entte
cunstancias locales cambiantes están presentes aquí yo y mi silla; sólo atravesaría dos nubes de energía,
mismo y yo no soy distinto de ellas, A cada instante dos campos de fuerza en contacto uno con el otro.
Pretender que la conciencia es una dimensión deí último golpe de garlopa borraría, al mismo tiempo
cosmos, presente en todas partes, ¿significa que el ra­ que la altura, el largo y el ancho! ¡La viga también
diador, por ejemplo, es consciente en tanto radiador? habría desaparecido! A las cuatro dimensiones del
¿Piensa que se aburre, en la liabitación solo? ¿Está o espacio-tiempo, el tantra añade una quinta, la con­
no contento? ¡Sería como mínimo sorprendente! ¿En ciencia, cuya supresión total haría desaparecer el uni­
qué se convierte entonces la visión tántrica? Veamos. verso. En este contexto, en lugar de la palabra «dimen­
Cuando la física dice que el universo es energía, eso sión» hubiera podido uülizar el término «componente»,
ya es la mitad del concepto del tantra, para quien sin cambiar nada en el pensamiento tántrico profun­
cosmos es lo mismo que conciencia y energía asocia­ do. Pero «componente» evoca una pieza sí no separa­
das. Desde esta óptica, toda unidad organizada com­ da, al menos separable, mientras que «dimensión» es
porta un nivel de conciencia, incluidos el átomo o ei algo abstracto y concreto ai mismo tiempo.
electrón. Algunos científicos, como Jean Charton, Observemos que esto no es un dogma ni un presu­
flirtean con esta noción sin aceptarla del todo. Pata puesto para la práctica del tantra. Por el contrario,
el tantra, cada átomo del radiador va aparejado a un esta visión sobreviene como subproducto de esta mis­
campo de conciencia, pero el radiador-objeto, simple ma práctica cuando ella me hace descubrir que «yo»
agregado molecular sin unidad orgánica, no tiene soy conciencia y energía estructuradas, organizadas.
conciencia unitaria integradora del todo.
La física moderna frisa con esta unidad conciencia-
energía, aun cuando sus leyes, como la de Boyle- No es un dogma
Mariotte, que predice con precisión el comporta­
miento de un gas, liace pensar que la materia es una El tantra no aporta ningún dogma —felizmente—,
mecánica ciega. En realidad estas leyes no tienen más pero eso no implica que un adepto tántrico deba re­
que una precisión estadística, y sólo son válidas en chazar los suyos, si los tiene, SÍ su religión se los pro­
presencia de un gran número de átomos: un modesto pone, perfecto, pero el tantra en sí no se los propor­
centímetro cúbico de aire, por ejemplo, riene miles cionará. Eí tantra, que entre otras cosas es una
de millones. Por el contrario, el componamiento de búsqueda de lo Real, no está, pues, en conflicto ni
una partícula subatómica aislada es indeterminado, con la ciencia, ni con la religión; nada nos obliga a
«como si» estuviera guiada por una inteligencia. Su­ aceptar la idea de una conciencia que impregna todo
primimos el «como si>y llegamos al concepto cosmos- el universo material. Observe el lector, sin embargo,
conciencia-energía, simbolizado por la pareja Sliiva- que para el tantra la conciencia no es un principio
Sliaicri... metafisico, sobrenatural, sino una propiedadfunda­
Cuando escribo que la conciencia es una dimen­ mental del universo material, en el senrido más am­
sión del universo, ¿qué quiero decir? Una dimensión, plio del término.
en este contexto, debe comprenderse como un com­ El tántrico no se concibe separado del ‘resto de los
ponente de! universo cuya desaparición acarrearía, al vivientes, perdido en un minúsculo planeta, ínfima
mismo riempo, la del cosmos. ¡Precisemos! Al medir nota de polvo cósmico impulsada en el infinito del
una viga, puedo «olvidar» la altura y decir que la par­ espacio helado interestelar. Se sabe parte integrante
te superior es un plano de, pongamos, 170 x 4 cm. de la vida desde sus orígenes, bajo todas sus formas,
Esca abstracción es posible sólo en mi intelecto. En la y sabe que esta vida es un proceso continuo y cons­
realidad es imposible: eliminar una dimensión supri­ ciente que engloba todo eí universo. Preciso también
miría inmediatamente las otras dos. ¡Si para suprimir que esto no es el equivalente de la noción de «Dios»,
la altura quisiera reducirla a un espesor cero, con el mucho más amplia.
La idea de que la vida es cierta forma de conciencia nivel está ocupado? ¡En efecto, los electrones no son
existente en el nivel subatómico emerge esporádica­ bolas de billar que chocan entre sí o caen en i'n agu­
mente en Occidente, incluso entre los científicos pu­ jero! ¡Su nivel de energía no tiene un pestillo para
ros: ha sido expresada en la muy seria revista científi­ bloquear la puerta y hacer aparecer el rótulo «ocupa­
ca inglesa Nature. En abril de 1964 el profesor D. F. do», como en ei lavabo! Ningún modelo mecánico,
Lawden sugería en esta publicación que, para un ob­ ningún esquema mecanicista lo explica y todo sucede
servador exterior, las características eléctricas y gravi- como si los electrones estuvieran informados de ello^
tacionales de una partícula son el reflejo de sus cuali­ --tomen nota— sin pasar por el tiempo y el espacio.
dades mentales, Lawden demuestra que la vida y la Para Pauli, que colaboró con otro suizo, C. G. Jung,
muerte son relativas: ¿cómo saber si un virus o un ca­ los fenómenos de la magia, la alquimia y la parapsi­
dáver están muertos o vivos? Considera, pero sin cología no son menos extraños que el comportamien­
aceptar la idea de una fuerza vital trascendente, que to de las partículas elementales de ia «materia», por
el científico «materialista» debe sin embargo admitir tanto de la energía.
ia continuidad de ia vida y de la conciencia, en cierta Confirmo que la visión tántrica no invoca la inter­
forma, hasta el nivel de las partículas elementales. En vención de ningún principio trascendente. La vida, la
esa época la idea escandalizó a los medios científicos, conciencia y la mente son, según el tantra, diversos
pero sin embargo no ha sido refutada... aspectos de la energía cósmica, más o menos sutiles,
En cuanto a Prigogine, premio Nobel, dice: «Este pero tan concretos y materiales como la gravitación o
es el corazón mismo de mi mensaje... La materia no el electromagnetismo.
es inerte. Es viviente y activa. La vida cambia perpe* En Der Kreuzeischreiber, el autor vienes Ludwig
tuamente para adaptarse a las condiciones de no Anzengruber, ya citado, escribía hacia finales del si­
equilibrio. Con la desaparición de la idea de un uni­ glo XIX en alemán popular: «£; kann dir nichts ge­
verso destinado al determinismo, podemos sentirnos schehen. Du gehörst zu dem allem und dös alles
amos de nuestro destino tanto para lo mejor como gehörst zu dir! Es kann dir nichts geschehend, que
para lo peor». se traduce: Nada puede sucedertc. Tú perteneces al
Esto implica, para Prigogine, primero, que la ma­ todo y todo te pertenece. Nada puede sucederte.
teria no se limita a nuestro minúsculo planeta y que Esta certeza, que proporciona una serenidad total,
es el universo total lo que es «viviente y activo», y se­ se adquiere por medio de la meditación. El adepto
gundo, que la vida, en perpetua evolución, es incon­ percibe también que él mismo encierra potencialida­
cebible sin conciencia. Todo esto coincide con el des infinitas, de las de las fuerzas cósmicas creadoras
tantra... que actúan en todo el universo.
Cito también al físico suizo Wolfgang Pauli, quien En el fondo, el pensamiento tántrico es muy natu­
tampoco tiene nada de dulce soñador. Descubrió par­ ral, hasta evidente. Son nuestros prejuicios, nuestros
ticularmente que los electrones gravitan en torno del clichés, nuestros sentidos (¡el velo de Maya, la ilu­
núcleo atómico, se colocan cada uno a cierto nivel de sión!) los que lo ocultan. Un poeta visionario occi­
energía y ninguno puede dejar de instalarse en él; de dental inesperado, pues sólo se le conoce como ci­
ahí el «principio de exclusión» de Pauli, que en 1945 neasta, tántrico sin saberlo, es Abel Gance.
le valió el premio Nobel. Aplicado a los cristales, su En 1955 escribió esta carta a su hermana:
principio explica el funcionamiento de los transisto­ «En el preciso instante en que los hombres toma­
res. Hasta aquí nada de especial, al menos en lo que ron las huellas digitales del átomo, las estrellas se
se refiere a nuestro tema. Para Pauli, el misterio sur­ fundieron en lágrimas.
ge con la pregunta: ¿cómo sabe el electrón que ese »El Hombre acababa de descubrir sus secretos. No
hay arriba. No hay abajo. No hay nada grande. No
hay nada pequeño. Los ojos se han engañado desde
que se entreabrieron subiendo desde ias profundida­
des marinas. Las orejas se engañaron. Hay que reco­
menzar todo de manera diferente. Me lo enseñan las
lágrimas de ia5 estreilaí. ¿Cómo lo sé? Es una historia
Abel Gance: muy inesperada que trataré de narrar un día si ias pa­
traductor de lo invisible labras claves de las traducciones de lo invisible quie­
ren obedecerme.
^ i t ( r*< >A mi querida Neiiy, la única que puede compren­
derme*.
Este texto es cósmico y tántrico. ¿Lágrimas de es-
rrelias? Ridículo para el basto senrido común cotidia­
¿L¿. a/<t>Cví ^ é^rx'Ce^ ¿^e¿*^e^4/-
no que se aiza de hombros; en el mejor de los casos
una fantaíía literaria. Pero sí eí universo está habita­
do por la conciencia hasta el corazón mismo de las es­
/í'/^r>»t«-wd. J-t, fi¿ettruO)lx_ trellas, esto se convierte en una realidad. Abe! Gance
*Cct^l,,f <ÍÍí·IC-Clí t, ¿1/ >) ^ ^ ^ fi/ tenía sin duda razón al escribir que solo su hermana
Nelly podía comprenderie, si consideraba aí occiden­

.
·t'( f\ Y * of . ¡U ^ y <■
tal corriente. Pero el tantra nos da la clave secreta que
^ . 2< y \ U/ permite descifrar su texto, más denso y profundo que
•í^ió '¿í'^v.yíií muchos pomposos tratados filosóficos. Lo he releído
y he meditado sobre él con frecuencia. Emocionado,
“?< ^<Vf < - ' 2^»>T»vt A i< * V
pues cada palabra pesa. Sobre todo cuando escribe
t Fít-<’C^^ *-c^ que es necesario que recomencemos de manera dife­
rente.
O-t^ ^Ct ¿t/ éet,>,~-^f o f trVín.^ Estas ideas, tolerables en un artista o un poeta, pa­
recen situarse en las antípodas de la visión realista y
t *ft ítr\t. #jÍi— objetiva del científico. Provisionalmente, Pues hay
corrientes de pensamiento que surgen del seno mis­
^ eiotk^t**Lt Áf ^'*-**^- mo del bastión de la ciencia que anuncian un
/< cí^c^'’ .í¿¿, 4 'd íC P v í- f __ cambio.
Por ejemplo, el astrofísico, matemático y biólogo
inglés Fred Hoyle ha escrito un libro "sólidamente
fundamentado, cuyo título The Jntelligent Universe,
asombra a la visión occidental corriente, que conside­
ra al universo como materia, y por tanto cree que no
puede ser inteligente ni consciente...
/V / Afirmar que la conciencia podría existir en ei nivel
/^ /»^4 ^ic- , / 9^*·^ interestelar choca frontalmente con mi buen sentido
4M común, lo mismo que con el espíritu racionalista ob­
tuso...
Occidente considera que para que haya conciencia separado del árbol ni del bosque. El occidenral «nor­
es necesario un sistema nervioso y un cerebro, es de­ mal» admite que el árbol vive —lo que es difícilmen­
cir, un sistema cerrado. Muy bien. Pero mi cerebro, te discutible—, pero no ve en el pino un ser cons­
¿qué es? Respuesta evidente: un conjunto de miles ciente, al contrario de algunas tribus africanas en las
de millones de células nerviosas, ellas mismas hechas que los hombres se dirigen al espíritu del árbol antes
de moléculas materiales, compuestas de miles de mi­ de derribarlo. Danzan alrededor del árbol diciéndole
llones de átomos. Intentaré representarme la materia­ que tienen absoluta necesidad de él para hacer una
lidad de mi cerebro en e! nivel atómico y ver lo que piragua y le prometen hacer buen uso de su tronco.
eso da. Entre paréntesis, opto por la visión de Niels Es seguro que, con una sonrisa condescendiente, al­
Bohr, donde lo infinitamente pequeño reproduce lo gunos dirán que se trata de una práctica animista
infinitamente grande, donde cada átomo es un siste­ como mucho digna de «salvajes» incultos. Por supues­
ma solar en miniatura y ios electrones gravitan en tor­ to que nadie pretende ni supone que el árbol razona;
no al núcleo como otros tantos planetas. Se que la pero, sin embargo, para el tantra está habitado por
física moderna hace mucho tiempo que ha abando­ una forma de conciencia, aunque ésta no sea concebi­
nado ese modelo de átomo, pero como el que nos da ble para nuestro intelecto. Los vegetales parecen te­
hoy no es »visua!izabie>, para mi razonamiento la ner una rica vida emotiva, como lo prueban diversas
imagen del átomo como un minúsculo sistema solar experiencias; los miembros de la comunidad de Find-
que nos propone NreJs Bohr es útil. horn hablan directamente con ias plantas, les dan
Si, con la imaginación, aumento mi cerebro hasta amor ¡y éstas crecen infinitamente mejor! Esto no su­
las dimensiones de nuestra galaxia, habría tanta dis­ cede ni en la India ni en un pasado lejano y legenda­
tancia, o sea tanto vacío, entre íos diversos átomos rio, sino en la Escocia actual.
como entre los cientos de miles de millones de estre­ No se trata de un acto de fe previo a la práctica del
llas de nuestra Vía Láctea, Imaginemos un hipotético tantra que (véase más arriba) ignora los dogmas. Sin
viajero cósmico liliputiense que atravesara este embargo, si evoco estas cosas es para mostrar hasta
cuerpo-firmamento a caballo de un neutrino: no dónde nos lleva la pequeña frase anodina de! prin­
creería que esta galaxia pudiera pensar con todos sus cipio...
átomos-estrellas... Sin embargo es lo que sucede, tTodo lo que está aquí está en todas partes, lo que
aquí y ahora, en mi cabeza: pienso con la ayuda de no está aquí no está en ninguna parte*: esta frase tie­
mis innumerables miles de millones de constelaciones ne implicaciones bien directas. En efecto, todos los
moleculares. Y esta galaxia atómica, no es estática, secretos de la vida y de la muerte, de la creación y la
pues las constelaciones subatómicas cambian y se in­ disolución de los universos, están presentes, aquí
tercambian todo el tiempo... Entonces, puesto que mismo, en mi cuerpo. (Observe el lector que no es­
yo soy capaz de pensar con mis galaxias cósmicas, cribo: «limitados a mi cuerpo...») Entonces, ¿para
¿por qué Mahat, el grande, no puede pensar con qué recorrer el amplío mundo, viajar al Himalaya o
ayuda de las estrellas? Una cosa no es menos absurda a otra parte para alcanzar y descubrir la verdad, lo
que la otra... real, si puedo encontrarlo aquí mismo? No hay nin­
guna necesidad de microscopio ni de telescopio para
descubrir la esencia oculta del mundo. En alguna
¿Es consciente el árbol? parte, en las profundidades de mis células, «yo» ma­
nipulo energías y partículas subatómicas, como lo
Para ei tántrico el árbol es mucho más que un pro­ han hecho nuestros antepasados, millones de años
ductor de madera, es un ser viviente. No se siente antes de que el hombre moderno tomara las huellas
digitales de las estrellas, para retomar las palabras de • Giordano Bruno proclamaba el valor permanente
Abel Gance. de las leyes naturales, entregando ei universo a una
investigación científica despojada de todo dogma,
pero también proclamaba la insuficiencia de los sen­
Giordano Bruno tidos para captar lo real,
• Concebía las estrellas como otros tantos soles que
Esto sucede en Roma, el 17 de febrero de 1600, en podían ser el centro de sistemas planetarios semejan­
el Campo dei Fiori, la Plaza de las Flores... tes al nuestro y habitados. Para él, la Tierra no es el
Una humareda indolente, gris como el cielo antes centro del universo y se mueve, ideís opuestas a la
de la primavera, sube desde las brasas que acaban de cosmogonía de Aristóteles, vigente en su época.
consumir a Giordano Bruno, monje dominico que • Veía en el átomo una réplica del sistema solar,
había abandonado la orden, asombroso visionario, como Niels Bohr 350 años más tarde...
Tántrico sin saberlo, le hubiera bastado confesar sus • Creía en la pluralidad de los mundos.
«errores» para escapar a la hoguera: prefirió ser que­ Pero, sobre todo, proclamaba la existencia de un
mado vivo antes que retractarse. En su prisión roma­ psiquismo difuso hasta en los elementos más humil­
na, a la que había sido llevado siete años antes, con des, coincidiendo así con ese otro visionario, Teilhard
grilletes en los pies, por exigencia del papa Clemente de Chardin, que escribió: «De la bíoesfera a ia es­
VIII, estrellas y átomos giraban en su cabeza. Aun­ pecie, todo no es otra cosa que una inmensa ramifi­
que no descubrió ni inventó nada, su genial intuición cación de psiquismos buscándose a través de las
se adelantó cinco siglos a su tiempo, lo cual era el formas».
más imperdonable de los errores...
Los textos que transcribo a continuación resumen
su concepción y son puro tantra: Una meditación tántrica:
«Todo el mundo vive... La mesa, en tanto mesa, contemplemos a nuestra madre, la mar
no está animada, ni el vestido, pero en tanto cosas
naturales y compuestas, comportan la materia y la Meditación, sí, pero ¿por qué tántrica? Es sencillo. Si
forma. Una cosa, por pequeña, mínima que sea, in­ bien la actividad de meditar es bastante semejante en
cluye la sustancia espiritual [...] pues el espíritu está apariencia, los fines y los temas de la meditación en
en todas las cosas y no hay corpúsculo, por ínfimo general y de la tántrica expresan visiones del mundo
que sea, que no contenga su parte y que no esté ani­ a veces opuestas.
mado por ese espíritu, Veamos los puntos comunes. Primero, la elección
»Es manifiesto que cada espíritu tiene una deter­ de una postura inmóvil, estable y cómoda, que per­
minada continuidad con el espíritu del universo,.. mita aislarse del mundo exterior, es decir, interiori­
»El nacimiento es la expansión del centro, la vida zarse. Segundo, la contemplación, á la‘inversa del
es la plenitud, la muerte es la contracción hacia el proceso discursivo, racional, es un proceso destinado
centro. a trascender el intelecto y la conciencia en vela, para
»Todo lo que existe es Uno. Conocer esta unidad acceder a los resortes secretos del ser y, eventualmen­
es el objetivo y el fin de toda filosofía y de la contem­ te, del universo. Por eso contemplar es preferible a
plación de la naturaleza. Quien haya encontrado al meditar, cuya connotación es netamente reflexiva.
Uno, quiero decir la razón de esta unidad, ha encon­ Pero todo diverge en el nivel de los objetivos, es
trado la clave sin la cual no se puede entrar en la ver­ decir, los temas. En la India, variarán según que el
dadera contemplación de la naturaleza.» adepto esté en la «órbita» —como se dice hoy— del
vedanca, el budismo o el cantra, que son las tres prin- y en su cuerpo-universo el tántrico se unirá concreta­
cipaics cocrientes. mente a esos principios cósmicos para sentir la divini­
Para el vcdanta, el universo concreto, manifiesto, dad de la carne conscience e inteligente.
es irreal, ilusorio (Maya). La única realidad es Brah-

Una contemplación neutra


ma, la Causa absoluta, no causada. En la meditación
según el vedanta, el adepto es incitado a despegar su
conciencia del cuerpo y del mundo manifiesto para
advertir su carácter ilusorio, y luego, indiferente a los La contemplación propuesta es neutra porque es uni­
nombres {ñama) y a las formas {rupa) se perderá en versal: el creyente, cualquiera que sea su religión,
el Absoluto como la espuma en el océano. El cuerpo puede practicarla, lo mismo que el ateo.
es un obstáculo. Debe ser olvidado, casi negado. La asana de meditación usual es una posición sen­
Puesto que forma parce del mundo de los fenóme­ tada, pero esta vez se requiere la acritud fetal: el di­
nos, también él es irreal. Los temas de meditación co­ bujo que vemos aí pie no necesita comentarios, ex­
rresponden evidentemente a esta visión del mundo. cepto para precisar que ía columna vertebral en
Esto explica el desdén ostentoso de los adeptos al ve- media luna repite aquí la forma que tenía en el útero
danta por su cuerpo, y su salud con frecuencia dete­ materno. Es esencial, pues en alguna parte la memo­
riorada. También con frecuencia mueren jóvenes, ria corporal asocia esta forma de la columna con el es­
como Ramana Maharshi (cáncer), y Ramakrishna tado fetal y con su riqueza, que se trata de recuperar.
(cáncer) y Vívekananda (diabetes). No hay que con­ El tema·, un paisaje nocturno. Imagino una playa
fundirlos con los yoguis, especialmente los tántricos, desierta hace algunos miles de años. Ante mí se ex­
para quienes el cuerpo es sagrado, divino. tiende la inmensidad deí océano de los orígenes.
En el budismo —que casi ha desaparecido en la In­ Además de «esa sombría claridad que cae de las estre­
dia, su tierra natal, por haberse atrevido a rechazar el llas», añado al firmamente una delgada luna en cuar­
panteón y oponerse a la casta de los brahmanes— ía to creciente. Todo se refleja en el agua. Contemplo
contemplación constituye casi lo esencial deí culto. El este espectáculo eterno y dejo lentamente que el
meditador quiere obtener el estado de vacuidad (nir­ cuarto creciente se convierta en luna llena, lo que me
vana) que paradójicamente es una plenitud que lo li­ extrae del tiempo lineal y me inserta en el tiempo cí­
bera a la ve2,de su karma y de la ronda inferna! de clico.
las reencarnaciones.
Para el tantra, al contrario del vedanta, el universo
con sus miles de millones de galaxias es bien real.
Emerge permanentemente de la unión de los dos
principios cósmicos últimos y polares, simbolÍ2ados
por Shiva y Shakti. tTodo ¡o que está aquí está en to­
das partes, lo que no está aquí no está en ninguna
parte.^
Lejos de negar el universo concreto, o huir de él,
el tántrico se Íntegra en él para percibir su realidad
profunda, ya sea espiritualizando la sexualidad, con­
cebida como pulsión creadora úlrima, ya sea por otras
vías, como la contemplación de la Madre cósmica o
del mar de los orígenes descrito a continuación. Con
El aire es suave, la noche tan tibia como el agua. se conserve el primer guión. Por último, esta contem­
E! océano respira: una ola suave se deshace sobre la plación puede hacerse perfectamente en la cama an­
playa, se estira, deja su espuma un instante y luego tes de dormirse. En ese caso, la haré de costado sobre
refluye hacia el mar. La siguiente vuelve a subir a la un flanco {el izquierdo preferentemente) bajo las
■arena, deja su espuma y refluye, y así sucesivamente. mantas: se está todavía más cerca de la posición fetal
El lector lo ha adivinado: la respiración acompaña que en el asana del dibujo. Sería, pues, siempre pre­
cada ola. La ola sube y yo inspiro, ia ola deja la espu­ ferible si no fuera muy incómoda fuera de la cama.
ma y yo retengo el aliento, la ola refluye y yo vacío Observe el lector que además es muy probable que
mis pulmones, espero uno o dos segundos y luego me quede dormido antes del fin de la contempla­
reinspiro con la ola siguiente... El OM imaginado ción, lo cual, dicho sea de paso, no representa nin­
acompaña la inspiración y la espiración. Así, acunado gún inconveniente.
por las olas, me integro a ia vida mama hasta perci­ Aunque ia contemplación no tenga ninguna rela­
bir que el océano es un gigantesco organismo vivien­ ción con la especulación cerebral, es interesante evo­
te, cuna de toda vida y símbolo de lo Indiferenciado. car su riqueza simbólica.
¿Tiempo que dura esta contemplación? Ei que

Una gran riqueza evocadora


quiera mientras me siénta bien...
Luego, en el horizonte, poco a poco el cielo palide­
ce, después enrojece. Por último, con la majestuosa
lentitud que tiene en la realidad, el Sol emerge y se Como el elemento central es la inmensidad oceánica,
eleva, glorioso, en ei cielo sereno, limpio de nubes. en alguna parte, algo en mí, distinto de mi inteligen­
Contemplo su disco anaranjado encima del hori­ cia, sabe que la vida ha nacido en ei océano, que la
zonte, y se vuelve esférico. Su dulce calor penetra ei mar es mi madre, ¡la Madre de todos! Si trazara la
aire, ei agua, 1a arena, envuelve mi cuerpo. ¡Qué fe­ genealogía de las madres, remontaría toda la evolu­
licidad este sol matutino! Sin embargo no olvido las ción humana y prehumana hasta llegar a fin de cuen­
olas, que marcan siempre el ritmo de mi respiración tas a los primeros organismos unicelulares en el océa­
y el OM. Me impregno a la vez de vitalidad y de sere­ no original... Entre las escasas certezas indiscutibles
nidad. Cuando mi mente se aparte por sí misma del existe el hecho de que, sin ninguna interrupción, la
sol y del mar, detendrá mi contemplación interior, vida que palpita aquí y ahora en mis células es trans­
abriré los ojos y volveré a vestirme, sin prisas, por su­ mitida sin hiato desde su primera manifestación te­
puesto. rrestre. Llevo en mí esta vida eterna y ella me lleva.
Si esta conteplación se hace al atardecer, el guión En el límite, ¿no soy yo mismo esta vida universal y
es al revés: el Sol se hunde en el océano, el cielo cre­ eterna?
puscular se oscurece, la noche calmada y serena apaci­ Además, mamífero 'terrestre, tengo la ilusión de
gua mi mente. La Luna llena decrece, se vuelve cuar­ que el aire es mi elemento vital porque inmerso en
to menguante y luego desaparece. En el firmamento el agua, privado de aire, me ahogaría. Cuando el co­
las estrellas y los planetas brillan con toda su luz y mandante Cousteau dice que €Somos agua de mar or­
animan el agua con sus reflejos. En el océano mater­ ganizada», es literalmente verdad: mí medio vital,
nal y protector la vida se duerme. ¡Esta contempla­ donde viven mis centenas de miles de millones de cé­
ción es insuperable para preparar un sueño feliz! lulas —ellas mismas formadas por un 95% de
Sin embargo esta inversión no es obligatoria. Sí agua—, es el agua de mar con la concentración salina
este «descenso en la noche» no resulta conveniente, de los mares tropicales donde nació la vida. Soy un
incluso por la tarde no hay ninguna objeción en que acuario ambulante y ¡mis células lo saben! (señale­
mos nuevamente que el tántrico medita o contempla miles de millones de años, la Luna rige y marca el rit­
tanto con todo su cuerpo como con su cerebro). mo, los flujos y reflujos, de las enormes masas de
Y to que es más, he vivido mis nueve primeros me­ agua del océano, esculpiendo poco a poco las orilla«
ses sumergido en ei líquido amniotico, en la cálida marinas, pero sobre todo acunando la vida, lo cual
noche uterina. En el útero, mamá respiraba por mí no ha dejado de influir sobre todos nuestros ritmos
y el ritmo de su respiración reemplazaba el de las olas vitales. Seguramente que el Sol también actúa, pero
del mar que contemplo. La armonia*con la Madre se se pasea a 8 minutos de luz, ^mientras que la Luna
establece, en la contemplación propuesta, uniendo sólo está a un segundo de luz, es decir, 480 veces me­
en una misma imagen tres elementos esenciales: el nos lejos. Así, a pesar de la enormidad de la masa so­
agua tibia de! océano, la respiración que acompaña lar, su acción gravitacionaLllega apenas a la tercera
las olas y la posición fetal. Incluso si mi yo consciente parte de la de la minúscula Luna.
lo ignora, mi inconsciente no se engaña y, poco a Pues bien, la materia viva, impregnada de agua, es
poco, el ambiente de esa época crucial de mi vida se muy sensible a los ritmos cósmicos: ¡hay diminutas
recrea, allí, en el útero materno donde yo existía sin mareas en mi sangre e incluso en mis células! Por
ego, sin nombre, sin nacionalidad, sin posesiones, ejemplo, ias ostras abren sus valvas en momentos
pero rico con todas mis virtualidades y plenamente bien precisos, en correspondencia con la acción de la
consciente. Ciudadano de! mundo, sin pertenecer to­ Luna, por tanto de las mareas. En los Estados Uni­
davía al siglo XX, no tenía edad, y mi madre era to­ dos, el horario de «apertura» de las ostras de la costa
davía la Madre... Atlántica difiere dcl de sus hermanas del Pacífico. A
título experimental, biólogos norteamericanos coloca­

A la luz de la Luna
ron ostras de la costa este en una cuba llena de agua
d^ mar, a medio camino entre los dos océanos. Para
eliminar la influencia de la luz, la cuba estaba en una
Por lo que conozco, pocas personas y especialmente cueva y en /a oscuridad más absoluta. Imperturba­
pocos científicos se han hecho la pregunta: «¿Qué bles, todos los moluscos adaptaron su horario en fun­
hubiera pasado con la Tierra y la vida terrestre sin la ción de la marea si la costa hubiera estado en ese si­
Luna?», y esto sin duda porque tienen mejores cosas tio: prueba de que la materia viviente percibe la
que hacer que responder a una pregunta tan fútil acción de la Luna, que actúa sobre nuestros ritmos vi­
como inútil. Y también porque, para nosotros, la tales, En alguna paite, en las profundidades secretas
Luna «es evidente». Ahora bien, es un puro capricho de nuestros tejidos, «algo» percibe esta acción y, al
astronómico que tengamos un satélite semejante. correr de los milenios, estos ritmos lunares han mo­
Hubiéramos podido también tener varios,., o no te­ delado seguramente nuestros ritmos biológicos...
ner ninguno, lo que hubiera sido una pena para Por ejemplo, se conoce ia influencia de las fases de
nuestras canciones románticas a la luz de la Luna y la Luna en los oxiuros y en el sueño. La Luna rige
para el amigo Pierrot.' también !a vida vegeta!, por su acción sobre la subida
Pero, hagamos de todos modos esta pregunta y re­ de la savia y por su luz, que es polarizada, y por tan­
cordemos en primer lugar que, para el tantra, el ele­ to, organizada. Los campesinos de antaño, que lo sa­
mento «agua», que engloba todos los líquidos, capta bían bien, tenían en cuenta las fases de la Luna para
también todos los ritmos cósmicos. Así, desde hace sembrar, cosechar, etc. Incluso en nuestros días, los
arboricultores saben que hay que injertar los árboles
* Rcfe:cncia a la canción popular francesa que empieza; >Au chir de
en cuarto creciente porque entonces la luz es cicatri­
la ¡une, mon m i Pierrol...¡ (N. de la T.) zante y estimulante.
El Sol se cita con la Luna Meditación sobre la vida
Peto la Vida obtiene su energía del Sol. En nuestro Ésta es una segunda meditación, más corta, que reto­
planeta, la unión del océano y el Sol hizo que se ma­ ma parte de la anterior pero que sin embargo consti­
nifestara la vida, pero sin engendrarla. Pues, según el tuye un todo completo.
tantra. Vida y Conciencia —entidades indisocia- La vida y la conciencia —inseparables— están pre­
bles— son propiedades universales, dimensiones del sentes, con pleno derecho, incluso en los seres más
cosmos, es decir, preexistentes... Con la Vida sucede primitivos que pueblan nuestro planeta. En este con­
lo mismo que con la electricidad: no fue creada con texto, una meditación entre las más simples y más fe­
la primera pita del conde Voita; esta última sólo la cundas del tantra tiene como tema la Vida misma. La
manifestó. La Vida se manifestó gracias al Sol, y de propongo ahora al lector.
su luz y su energía extrae su fuerza vital. Para vivir Sentado en mi posición de meditación ordinaria
debemos «degradar» la energía sotar. También esto —una ásana yóguica— o en una silla, siempre que
«algo» en mí lo sabe... mi columna esté bien vertical y equilibrada (¡no rec­
Así, reunir el océano, el Sol y la Luna en una sota tilínea), relajo primero la mayor cantidad posible de
imagen concentra un simbolismo muy potente al que músculos, sin olvidar tos det rostro. Detrás de mis
se añade el de la posición fetal, de la que «algo» en párpados, cerrados o ligeramente entreabiertos, fijo
mí se acuerda muy bien. Más allá del intelecto, en las los ojos hacia la punta de la nariz, sin bizquear de­
profundidades abisales del inconsciente, esta contem­ masiado porque eso crearía tensiones. Luego observo
plación puede verdaderamente reunimos con nuestra mi respiración durante algunos instantes, y percibo
Madre cósmica. entonces la corriente de aíre fresco que me entra por
Los ingredientes de esta contemplación son fasci­ los orificios de la nariz, el aire caliente que sale. Lue­
nantes, hasta el punto de que, en verano, contra toda go me pongo a escuchar el cuerpo: dicho de otra ma­
lógica, millones de personas en vacaciones, aglutina­ nera, mi pensamiento interiorizado capta todas las
das a la orilla del mar, se asan estoicamente sobre la sensaciones corporales que puede. Comienzo por la
arena ardiente de ias playas. Y esto parece tan natu- planta de los pies, subo por las piernas, el tronco,
ralque no se advierte hasta qué grado es absurdo. En la nuca, la cabeza, luego mi pensamiento parte de las
efecto, racionalmente, ¿qué puede haber menos inte­ palmas, recorre los brazos, atraviesa los hombres, lle­
resante que la arena, una masa de-agua y el Sol? En ga por segunda vez a la nuca y al interior de la ca­
buena lógica, la diversidad del campo —o de ía beza.
montaña— es en cambio interesante y atractivo. Para Estos preliminares tienen como objetivo calmar mi
que la trilogía mar-arena-sol fascine hasta tal punto, mente, y ya mis pensamientos se apaciguan. Siempre
¿no se tratará más bien de una peregrinación hasta consciente de la respiración que va y viene, me mara­
las fuentes mismas de la vida? Y uno no se cansa de villo de encontrarme con vida, aquí y ahora, en un
mirar, al atardecer, el Sol hundiéndose en el mar, ni, cuerpo humano. Que formidable es simplemente es­
ai caer la noche, sentados sobre la arena, de contem­ tar con vida. Luego, tomo conciencia de que esta vida
plar en silencio la Luna que se eleva y hace brillar las me ha llegado a través de mi madre, que la recibió
crestas de las olas. de la suya, mi abuela, y así sucesivamente. Trato de
Me detengo aquí, aunque habría tanto que decir recuperar el recuerdo feliz más antiguo de mi madre
acerca de esta contemplación.., Pero, cuando el lector y, si hay conflicto —es más frecuente de lo que se
la haga —lo cual espero— olvide todo este camelo, cree—, sin tardar paso a la generación precedente.
cuyo único fm era «vendérsela»... Trato también de volver a ver a mi abuela, si la cono­
cía, para que todo sea bien concreto. Luego, tomo padre, o si, entre los quinientos millones de esperma­
conciencia del linaje ininterrumpido y anónimo de tozoides del esperma paterno, otro hubiera sido ab­
la5 madres y, con amor, les agradezco haber transmi­ sorbido por el óvulo materno, hubiera existido tal vez
tido 35Í la llama de la vida hasta mí. No un agradeci­ otro niño del mismo sexo, nacido en la misma fecha,
miento de boquilla, sino una ola de amor: la medita­ quizá con el mismo nombre, pero no hubiera sido
ción no excluye el sentimiento, muy al contrarío, éste «yo». Hubiera podido ser muy diferente a mí, como
es el motor mismo de la meditación. los falsos gemelos, que pueden ser muy distintos
¿Adónde seré llevado al remontar el linaje de las aunque provienen de la misma eyaculación. En lo
madres? ¿A la primera mujer? Mucho más allá, pues que me concierne personalmente, debo la vida... a la
ella misma se inscribe en la corriente de toda la evo­ guerra del 14-18, por lo tanto, al kaiser Guillermo II.
lución de la vida terrestre. Si éste no hubiera desencadenado la guerra, mi ma­
Si pudiera recorrer a¿í mi genealogía desconocida e dre no hubiera abandonado sus Ardenas natales para
incognoscible pero real, llegaría al origen de la vida ir a Bruselas, y no hubiera conocido a mi padre, des­
sobre nuestra Tierra. Y esta vida de los orígenes se ha movilizado después del armisticio. ¡Por tanto, nada
transmitido, a través de todas las formas de ia evolu­ de -lyo»! Esto lo digo para que se pueda ver la can­
ción, desde los organismos unicelulares primitivos de tidad de hechos fortuitos que íueron necesarios para
los océanos originales, hasta mí, sin una milésima de que tanto usted como yo viniéramos al mundo. Y
segundo de interrupción. En otros términos, la vida este «azar», esta posibilidad, se repite con mi abuela
que palpita en mí es tan antigua y tan nueva como y mi abuelo, que hubieran podido no conocersc,
en el primer día de la creación. Yo soy esta vida que etc., etc.
ha atravesado los miles de millones de años. Cuando Por supuesto no se trata de hacerse a sí mismo
llego a advertir verdaderamente este hecho irrecusa­ grandes discursos filosóficos, sino de tomar conciencia
ble, mi pequeño yo se borra y me convierto en la de esa cosa maravillosa que es la Vida, y de sentirse
Vida. Inserto en ese proceso extraordinario y miste­ llevado por ella, sentirse parte índisociable de toda
rioso, me siento unido a todo el pasado de la vida del vida sobre el planeta. El árbol es mi hermano, pero
mismo modo que a todas ias formas actuales del pla­ también lo es el mosquito... Desde esta perspectiva
neta. Remontando la corriente de la evolución, en un nuestras preocupaciones, grandes o pequeñas, se des­
momento dado pasaré por el estado de pez, de larva, dibujan. Conectado a esta fuerza invisible, nada pue­
me convertiré en el infusorio de los orígenes, que en­ de sucederme, y el dinamismo y la inteligencia in­
cerraba en sí todo el dinamismo de donde emergie­ creíble de la vida están ahí, presentes en mí.
ron todas las formas subsiguientes. ¿Durante cuánto tiempo hay que sumergirse así en
Por otra parte, ¿no revivo de manera abreviada, en la Vida? No se fija ningún límite inferior ni superior.
el vientre de mi madre, como embrión y luego feto, Un minuto, cinco, treinta, el tiempo durante el cua!
toda esta evolución? Toda la potencia, toda la inteli­ uno se sienta bien.
gencia de la vida están presentes en mí, aquí y ahora. Esta meditación nos conecta realmente con fuerzas
Todas las experiencias de la vida están incluidas en extraordinarias, sin contradecir a ninguna religión, e
mis genes, en mi vida. MÍ vida individual se vuelve incluso el ateo puede no ver en ella objeción alguna.
extraordmaria y, aí mismo tiempo, desdeñable. Qué Puede hacerse también en la cama por la noche, y
cantidad increíble de azares fue necesaria para que yo gracias a ella, dormirse en el seno de la Madre cósmi­
esté presente aquí y ahora. Si el azar hubiera hecho ca de los orígenes: ¡es el mejor de los somníferos!
que mí madre encontrara otro hombre en vez de mí ¡Sueño proíiindo y sereno garantizado!
¿Era sádico o cínico ese médico bávaro que ponía en a) una abstracción,
la sala de espera, a la visra de sus pacientes, un cartel b) reciente,
que decía: «£; más tade de lo que usted cree'»} En c) insidiosamente venenosa.
todo caso, resumía el drama del tiempo «ordinario» Newton, el otro aficionado a las manzanas después
lineal. de Adán, renía todavía una visión cíclica del riempo,
Decir, en Occidente, que hay que liberarse del como el hombre natural, pero para nosotros, el tiem­
tiempo lineal, el de los relojes y los calendarios, es po corre uniformemente, como los granos del reloj de
encontrar las objeciones siguientes: «Pero el tiempo arena: el vaso superior es el porvenir, en ei inferior
es objetivo, único, evidente. Mi reloj lo mide, por el pasado se acumula y el cuello entre los dos, donde
tanto existe, ¡qué diablos! ¿Y qué se ganaría am­ se desliza la arena coloreada, es el presente evanes­
pliándolo? ¿Cuáles son sus inconvenientes? ¿Es posi­ cente. El reloj de arena representa la vida: en el mo­
ble modificar su naturaleza?». mento del nacimiento el vaso superior está lleno y
luego, inexorablemente, se vacía hasta el final...
¿Cuánta arena me queda?
El tiempo lineal El riempo cayó en lo lineal en el siglo XVII, cuan­
do en la noche del 10 de noviembre de 1619 el joven
Sin abordar de entrada y de frente estas preguntas, Descartes vio el universo como una inmensa máqui­
desmenucemos primero el concepto usual de tiempo, na, donde todo se explicaba y se engranaba a la per­
que se estima evidente y aurosuficiente. fección. ¡En resumen, un reloj cósmico! Desarrolló la
Este concepto de tiempo es //»^¿7/ porque se perci­ idea mecanicista hasra el punto de trasladada al pla­
be como una línea recta, infinita o casi, sobre la que no humano y escribir, en su Tratado del hombre:
uno se sitúa, o más bien sobre ia cual todo se despla­ «Todas estas funciones se producen naturalmente en
za: «Estamos en el 15 de mayo de I 9.., a las II h 33 esta máquina por la sola disposición de sus órganos,
m de la mañana, hora de Greenwich». Eso nos basta, no menos que los movimientos de un reloj». Y, tam­
pero los científicos querrían precisar: «El 15 de mayo bién en el siglo XVII, cuando el astrónomo holandés
del año 15.223.967.492 a partir del big bang, y la Christian Huyghens inventó el péndulo, exacto y de
entropía extinguirá el universo en el año movimiento continuo, con sus engranajes, materiali­
48.793.538.193.» zó el concepto cartesiano del universo-máquina y
Sobre esta recta infinita, el «presente», punto infi­ «midió objetivamente» el tiempo que pasa. Así, los
nitesimal, progresa en sentido único —¡no es cues­ relojes, tan baratos hoy que cualquiera puede tener
tión de retroceder!— a velocidad constante, soberbia­ uno, mientras que en el siglo pasado todavía eran un
mente indiferente a los acontecimientos. Es tan objeto raro, reservado a los ciudadanos ricos, son lo
evidente para el sentido común que ni siquiera se que crea esta ilusión del tiempo lineal.
considera que el hombre arcaico haya podido tener Hay otro accesorio doméstico que contribuye a «li-
otra concepción del tiempo. nealizar» el tiempo: el calendario. Por una parte, or­
El dictado del cronómetro hace olvidar que este dena y materializa el pasado —»Era el 15 de marzo
tiempo lineal es: pasado...»—; por otra parte, anticipa el porvenir.
que adquiere así apariencia de exisrencia; ¡Impresa nuevo es necesariamente mejor. Todo cambia, todo
en la agenda, la Navidad parece tan «real» como si se mueve, por lo tanto todo progresa y mejora. Esta
uno se preparara ya para las fiestasi noción de progreso, en tanto valor absoluto, es tan
El quid de la historia es que el reloj, de pulsera o perniciosa y abstracta como eí tiempo lineal. Y un
de arena, nos come la vida: ¿de que se muere si no factor suplementario de estrés.
de tiempo? «Contamos los minutos que nos quedan Consideramos retrógrados todos los modos de vida
de vida, y sacudimos nuestro reloj de arena para ade­ fijos, como una aldea india, por ejemplo. Sin embar­
lantarlo», escribía De Vigny, y pensamos orra vez en go, este inmovilismo —que nos produce horror— bo­
el galeno bávaro con su cínico *Es más tarde de lo rra el tiempo lineal y casi el tiempo a secas. El viejo
que usted cree*. El cronómetro implacable materiali­ que se pasca por su poblado revive allí su infancia.
za el tiempo que, como una rata, roe mi vida sin El pozo no ha cambiado desde que era pequeño y es
cesar. el mismo que conocieron su padre y su abuelo. Las
Reacción «lógica»: huir hacia adelante. ¿Es limita­ mujeres llevan los mismos saris, los mismos cántaros
do el tiempo? Llenémoslo al máximo. Para ello, hay de cobre sobre la cabeza; los niños juegan a los mis­
que producir más, gozar más, adquirirlo todo, inme­ mos juegos. Las casas son idénticas, igual que los
diatamente, y apresurarse más y más. campos. Hoy es como ayer y semejante a mañana.
Reloj y calendario se convierten en importantes (Obsérvese que la India ya está contaminada por
factores de estrés: este mhi]0 debe estar terminado nuestro tiempo de los relojes y nuestra ilusión del
antes de... Para vivir más, se vive más rápido, se corre progreso lineal.)
más rápido, se rueda más rápido, se vuela más rápi­ Sin embargo, cuando nosotros, occidentales, volve­
do. Sufrimos de «recorditis» aguda. Resultado: se mos al pueblo de nuestra infancia, encontramos allí
muere también más rápido, porque la prisa nos pre­ sin duda la iglesia sin modificar, pero todo el resto
siona, nos enloquece y desarregla nuestros ritmos bio­ está trastocado, derribado, «modernizado». Nos que­
lógicos en relación con los del universo. da la nostalgia. Las únicas huellas de nuestra juven­
El tiempo lineal, con la impresión de que ia vida tud las encontramos en algún objeto familiar olvida­
se nos desliza entre los dedos, nos vuelve ^time-sicL·, do en un cajón, en un álbum de fotos envejecidas...
enfermos del tiempo, según los doctores Friedman y (Paréntesis: no estoy furiosamente en contra del «pro­
Roseman. Las personas ansiosas sufren del síndrome greso», sólo mido su relatividad.)
del tiempo: fabrican adrenalina, insulina e hidrocor- ¿Existe el «progreso» en la naturaleza y en la vida?
tisona en exceso, su estómago segrega demasiado áci­ ¿Progresa físicamente la humanidad porque cada año
do, respiran demasiado rápido, tienen contracturas se batan récords deportivos que parecían imbatibíes?
musculares y una alta tasa de colesterol. La prisa hace La vida evoluciona, ciertamente, ¿pero está en pro­
morir más pronto, de infarto, por ejemplo. greso perpetuo? ¿Es lineal la evolución? ¿La encina
El corolario del tiempo lineal es el mito del progre­ de hoy, ha progresado en relación con la de hace un
so lineal continuo, irresistible. Ciertamente que eí or­ millón de años? ¿Las especies de hoy han progresado
denador es un «progreso* en relación con la calcula­ en relación con las de 1^ épocas geológicas? Se han
dora mecánica. De acuerdo, íos productos nuevos son adaptado al medio cambiante, eso es todo. ¿Es un
un «progreso* en relación con los antiguos: hoy se progreso el conejo en relación con el dinosaurio, ía
lava más blanco que ayer (pero menos blanco que hormiga en relación con el elefante?
mañana,.,). Los coches del año son un «progreso» en El hombre moderno no es necesariamente, ni en
relación con los modelos del año pasado, etc. La cien­ todos los sentidos, superior al hombre arcaico. Frente
cia no deja de «progresar». Para nosotros, todo lo a los pigmeos, condenados por lo demás a desapare­
cer con el bosque ecuatorial superexplotado, el ciuda­ en un eterno presente que incluye todo aquello que
dano moderno no ha progresado ni desde el punto llamamos «pasado». Aunque le demos un reloj conti­
de vista de la fuerza y de la salud, ni desde el pun­ núa viviendo en el tiempo cíclico. Sin embargo, sin
to de vista de la alegría de vivir, a pesar de su modo referencia explícita al pasado, al presente ni al futu­
de vida «primitivo». En todo caso, para el pigmeo, la ro, la vida de los hopis se organiza muy eficazmente,
noción «siglo XX» no existe, como tampoco para el para nuestra sorpresa.
resto de la naturaleza —pero tal vez debería utilizar Es verdad que el hombre inventó hace mucho
el imperfecto... tiempo el cuadrante solar, que no se llama, por otra
parte, reloj solar. La sombra permite seguir y delimi­
tar el ciclo solar. Los relojes modernos tienen también
El tiempo cíclico un ritmo, el de las vibraciones del cristal de cuarzo,
pero para nosotros está oculto: sólo las cifras y las
Objeción: ¿qué cambiaría viendo el tiempo de otra agujas se mueven.
forma? De todos modos, debemos morir, nuestro Dicho sea de paso, el tiempo lineal, en tanto enti­
tiempo está contado y cada día pasado reduce nuestro dad absoluta, no goza del favor de los físicos. Mejor
crédito en tiempo... aún —o peor—, nadie puede definir exactamente
Antes de ver «lo» que cambiaría, tomemos con­ esas nociones «evidentes» que son ei tiempo, el pre­
ciencia de que el tiempo lineal de los humanos es sente, el pasado y el porvenir. Tema de reflexión: si
una pura abstracción utilitaria. ¿Sabe el perro que mañana por la mañana todo el universo marchara dos
vive en el siglo XX y que hoy es 15 de mayo? Una fe­ veces más rápido —o más lento-, ¿quién lo adverti­
cha no significa estrictamente nada para él, le es to­ ría? De hecho, nada cambiaría. Lo mismo para el es­
talmente incomprensible, incomunicable. ¿Y el gato, pacio: si mañana por la mañana todo en el universo
o los pájaros, sin hablar de los árboles? Se dirá: los se hubiera reducido a la mitad, nadie se daría cuenta.
animales tal vez, pero los humanos, es otra cosa. No, Es posible, pues, en un sistema cerrado (nuestro uni­
el hombre arcaico no vivía en el tiempo lineal. No in­ verso) comparar el desarrollo de un fenómeno con
tentaba saber si vivía en el año 12.322, por ejemplo, otro (evaluar su tiempo) o las dimensiones de un ob­
porque su concepto del tiempo era cíclico, sin princi­ jeto en relación con otro (la Tierra comparada con el
pio, pero también sin final. Sol, y éste con la galaxia, etc.), pero no determinar
Un ciclo se cierra perpetuamente sobre sí mismo. si nuestro universo es fundamentalmente grande o
La rueda gira. Incluso hoy, en el ancho mundo, mu­ pequeño. Para ello habría que compararlo con otro
chos humanos viven todavía en el tiempo cíclico. Ven universo, lo que daría un nuevo sistema, del cual no
cómo el Sol sale, recorre el cielo, se pone y vuelve a sabríamos si es grande o pequeño, etc. ¡La relatividad
salir el día siguiente. La Luna crece, se hace llena, es eso también!
luego desaparece, pero siempre vuelve. Después del
invierno viene la primavera, luego el verano, seguida­
mente el otoño, y después un nuevo invierno reco- El tiempo sagrado
mienza el ciclo. Esto lo saben también los animales.
Para el hombre arcaico, la naturaleza es un perpe­ Por fin ya podemos dejar de lado estas sutilezas y
tuo recomenzar cuyos ciclos rigen su vida. El lenguaje abordar el tiempo sagrado. Una precisión: sagrado no
de los indios hopi no tiene ninguna palabra para ex­ es sinónimo de religioso, a pesar de que tengan algu­
presar el tiempo lineal y sus verbos no se conjugan. nos puntos en común. Además, estas nociones de
El hopi no se refiere ni al pasado ni al futuro. Vive tiempo lineal, cíclico o sagrado no están explicitadas,
ni siquiera citadas, en el tantra, en la India. Es senci­ el espacio-tiempo desaparecerá y será la «noche de
llo: el tiempo lineal es una abstracción occidental, Brahma», a la que seguirá un nuevo día, es decir, un
moderna, y la ignoran. Por otro lado, gracias ai rito nuevo universo, y así sucesivamente en una ronda
tántrico, ios adeptos indios entran sin ninguna difi­ infinita de universos sucediendose íos unos a los
cultad en el templo sagrado: es incluso uno de los otros...
objetivos del tantra. Pero por ser —y seguir siendo— Desembocamos así en un concepto esencial, el de
un occidental confrontado al tiempo lineal, del que «proceso». Para los sentidos y la razón, un roble es un
he debido liberarme, he creído conveniente hablar conjunto autónomo, distinto de los demás, situado
de él. en el espacio-tiempo. Se sabe cuándo fue planteado,
En cuanto al tiempo sagrado, esto es lo que dice se lo podría sacar del bosque y replantarlo, solo, en
de él MIrcea Eliade en E l mito del ^emo retomo·. medio de un prado. Pero tal cual, aquí y ahora, con­
«Todos los sacrificios son efectuados en el mismo mo­ tiene todo su «pasado». Cada primavera, cada agua­
mento mítico que en el origen: por la paradoja del cero, están inscritos en ella. Su presente es pasado
rito, el tiempo profano y la duración quedan suspen­ condensado, su presente condiciona ci futuro, pero
didos. sólo el presente existe. El tántrico percibe el roble
í[...] Cuando un acto (o un objeto) adquiere cierta globalmente, en tanto proceso, desde la bellota hasta
realidad por la repetición de determinados gestos pa­ el huracán que la abatirá e iricluso más allá. Pues este
radigmáticos —realidad que sólo obtiene de este roble no comenzó con la bellota, simple eslabón en
modo—, hay abolición implícita del tiempo profano, el proceso global «Roble» que, mientras tanto, pro­
de la duración, de la historia...» De paso, subrayo la duce otras bellotas, etc. El roble real es el proceso
palabra clave: repetición, gestos y de este modo. «Roble» integral, desde eí primero al último de ía es­
Pata el tantra, sólo el tiempo sagrado es «real» y es pecie, y es inseparable —salvo artificial o intelectual-
este tiempo el que —paradoja— suprime las otras mente— cí bosque, él mismo un proceso complejo,
formas del tiempo. En efecto, el pasado, porque es continuo, englobado en el proceso total de la vida en
ei pasado, no existe más. El prvenir, porque es por el planeta. Incluso derribado, el roble forma parte
venir, no existe todavía. En cuanto aí presente, ¿es siempre del proceso «robíe-bosque-vida», que por lo
un año, un día, un segundo, una millonésima de se­ demás lo recupera inmediatamente.
gundo? Imposible definirlo en el tiempo lineal o in- ■ Pasemos del roble al ser humano, a esa seductora
cluso cíclico. (¡Ay, mi cabeza!) jovencita. El tántrico siente la incidencia de su belle­
Vayamos más lejos. Para el tantra, la creación no za, pata él ella encarna la Feminidad cósmica, pero,
es un acontecimiento único que se produjo hace x simuháneamente, la percibe en tanto proceso. El tán­
miles de millones de años, sino un proceso continuo. trico visualiza, como en sobreimpresión, el bebé que
¡La creación actúa aquíy ahora\ Eí universo manifies­ ella fue y la viejecita arrugada que será. La ve tam­
to emerge permanentemente de lo no manifiesto, bién acoplada a un hombre, apoderándose de su
fuera del tiempo, que es una categoría mental. Sólo esperma y perpetuando así el proceso. Infecunda,
subsiste un eterno ahora. (He preferido decir ahora eso no cambiaría gran cosa, pues, pase lo que pase,
más que presente, que se sitúa inconscientemente en­ ella forma parte del proceso llamado «humanidad»,
tre el pasado y el porvenir.) él mismo incluido en el proceso eterno de la vida
La expresión «al fin del tiempo» debe tomarse al planetaria y cósmica. Lo mismo pasa ante esa mu­
pie de la letra. Cuando se produzca la reabsorción de! jer vieja e impotente que el tántrico visualiza joven
universo en el seno de la Causa primera, cuando se y bella, pero que también se representa como em­
produzca lo que llamamos fin del mundo, también brión, incluso óvulo fecundado en el útero mater­
no. En tanto proceso, su vida no ha comenzado seguirá indefinidamente: la caima de una ola no alte­
en la concepción y se sobrevivirá a sí misma en el ra el océano, pues la ola ei océano.
proceso. Así, el ritual tántrico traslada la conciencia del
Cada ser viviente es así un proceso, englobado en adepto a otro plano de existencia donde capta y vive
otro, más amplio, y así sucesivamente hasta el cos­ concretamente estas verdades últimas. Accede enton­
mos. ¿No nos encontramos con ei universo-reloj de ces a lo divino, al tiempo sagrado que suprime a ia
Descartes? Ni del todo ni en absoluto. Cada vez el tiempo cíclico y eí tiempo lineal.
individuo-proceso encierra su propio dinamismo evo­ Es verdaderamente una experiencia liberadora,
lutivo, no es un engranaje en un mecanismo y eso lo aunque no traducible en palabras, acceder al tiempo
cambia todo. ;EI universo es algo viviente y cons­ sagrado que suprime el tiempo profano, el que roe
ciente! nuestra vida. Entonces ya nada nos presiona verdade­
Esta visión de! tiempo-fuera-del-tiempo se aplica ramente en la vida, e incluso si es preciso apresurarse,
también al maithum tántrico, la unión sexual ritual, será sin angustia, sin estrés. Que algo se haga hoy, o
que deja de ser profana por la toma de conciencia de dentro de diez años, o no se haga, ¿es verdaderamen­
que la creación se perpetúa aquí y ahora. El maithu- te importante? Como parte del proceso, no, nada
na reproduce en tiempo rea! el primer acopiamiento puede sucederme.
humano, él mismo réplica del acto creador último El acceso al proceso, aí tiempo sagrado, más alia
donde el principio femenino cósmico (Shakti), unido de! tiempo cíclico, no implica tirar el reloj a la basu­
a su homólogo masculino (Shiva), suscita el universo ra: yo conservo el mío. Me dice además que es tarde
y lo engendra permanentemente. Así, e! maithum y que es hora de ir a dormir. Mañana, el Sol saldrá
reproduce concretamente, en tiempo sagrado, por de nuevo, aunque esté oculto por las nubes. No he
tanto real, el acto creador original situado no en un tirado mi agenda: mañana también tengo citas. Pero
pasado inexistente, sino en lo inmediato, que es lo lo relativizo. Ya no me dejo atrapar por ei juego.
único que existe. Tiempo lineal, tiempo cíclico, tiempo sagrado. Re­
Desde que realizo, en el sentido más amplio del pito, tomar conciencia de que soy un proceso conti­
término,* que estoy englobado en y llevado por el nuo, que no ha comenzado con la concepción y que
proceso «humanidad», inmediatamente estoy libre no terminará con la muerte del yo, estructura utilità*
del tiempo de los relojes en primer lugar, y dei tiem­ ria, me permite superar mi ego. SÍ, en un relámpago
po a secas a continuación. Esta experiencia liberadora psíquico, percibo el universo mismo en tanto proceso
disuelve toda tensión interior, aporta seguridad y se­ continuo —y del que formo parte— en estado de
renidad. Percibo también que la desaparición de mi emergencia perpetua, el tiempo se borra, sea cíclico
ego no altera el proceso del que soy parte y que pro­ o lineal. Entro así en lo intemporal. Por esta expe­
riencia exultante, todo se vuelve simple, luminoso, y
* En francés «w/f/ír» es «datsí cuenii d o v también «hacer» (N. de
yo me siento liberado. El reloj no corroe ya mi vida
la T.) a cada segundo que pasa...
En cl tantra, la noción de ovemind es esencial y, concuerdan en oponer irreductiblemente la materia
aunque soy alérgico a los superlativos, me gustaría al espíritu.
encontrar uno para calificar eí overmind: ni «vertigi­ El tantra completa el «pienso, luego existo» con un
nosa» ni «fantàstica» me convencen, A propósito, corolario: «existo, luego pienso», dando por supuesto
¿por qué una palabra inglesa? ¿Es tan pobre el fran­ que «pensar» significa ante todo ser consciente y no
cés? Lamentablemente, en el opulento vocabulario necesariamente reflexionar. Psiquismo y conciencia,
francés no encuentro ningún término que exprese la bases empíricas de la existencia, son indisociables.
idea incluida en lovermind», ni siquiera «supramen- Retengamos esto para más adelante y sigamos.
tcí, que sin embargo se le acerca. «Supramente» im­ El tantra reconcilia al espiritualista y al racionalista
plica, es verdad, la idea de una mente más allá de la diciendo que el psiquismo, por tanto la conciencia,
mente ordinaria, pero es un significado insuficiente, es una dimensión, una propiedad fundamental del
iOven, además de superación, implica la idea, esen­ cosmos: este axioma tántrico es de un alcance incalcu­
cial aquí, de recubrir, de englobar el mind, la mente, lable. (Sobre este tema, véase el capítulo «Todo 1o
mientras que el prefijo supra indica solamente un que está aquí».)
«por encima»: Overmind designará, pues, un nivel Para medir su alcance, partamos del concepto
mental autónomo, más vasto, que recubre, supera y usual referente al pensamiento. En este contexto,
engloba varias tsubmentes^i individuales. Se trata de evocar una entidad psíquica inmaterial o sobrenatu­
una perspectiva más que vertiginosa. ral, un alma en una palabra, repugna al racionalista,
En este estadio, no espere el lector una definición para quien el pensamiento, igual que el cálculo del
más precisa de la palabra tovermindv. se irá dedu­ ordenador, es el resultado de la actividad del cerebro
ciendo del texto.,, y no existe fuera de él. Además, hasta para el espiri­
Desmenucemos en primer lugar el término tualista convencido, pensar, ser consciente, implica
imind*, del que sería equivalente nuestra palabra un espacio cerrado —la caja craneana— y una estruc­
«mente*, con escasas diferencias, siempre que se res­ tura material unificada, en este caso el cerebro. De
pete la raíz latina mens, mentis, espíritu, que no es este cerebro un humorista norteamericano dice que es
sólo cl intelecto como en la expresión «cálculo men­ el ordenador más eficaz, más sofisticado y más minia-
tal», por ejemplo. turizado, fabricado en gran escala, con pocos gastos,
A propósito del pensamiento, el famoso cogito por personas sin formación especial y con el mayor
ergo sum de Descartes suscita más preguntas que res­ entusiasmo... Efectivamente, comparar el cerebro con
puestas aporta. «Pienso, luego existo» es tan evidente un ordenador es bastante acertado. Sus miles de mi­
como insuficiente, «Yo pienso», muy bien; pero, llones de neuronas serían otros tantos chips, otros
¿quién es este «yo»? ¿Y qué es el «pensamiento»? tantos microprocesadores vivientes, unidos entre ellos
Estas preguntas plantean otro problema, tan espi­ por los hilos de las dendritas, y la corriente sería la
noso como fundmental, el del psiquismo, no resuel­ energía nerviosa.
to en Occidente. Partir del griego psykhé «alma», La originalidad del tantra reside en su visión de
disgusta a mi amigo el ra'cionalista y alimenta su que cada psiquismo (incluido el de la célula que se
disputa con mi otro amigo, el espiritualista, que sólo considera dotada de una conciencia autónoma con
pleno derecho) es un campo de fuerzas, un sistema energía en perpetua relación de intercambio con su
energético sutil, por lo tanto material, en el sentido medio, ¡pero sobre todo de vacío que piensa!
más amplio del término, que no está limitado por Una pregunta molesta. Imaginemos que me con­
moléculas definidas o partículas atómicas. Mi campo vierto en un microscópico liliputiense hasta el punto
de fuerzas psíquico tiene bajo su jurisdicción y en­ de poder instalarme en el centro mismo de semejante
vuelve todas mis neuronas, se sirve de ellas, reacciona «cerebro -campo de fuerzas», y que observo el inte­
con cada una de ellas y viceversa. Yo pienso con mi rior de esa nube de energía pensante; en ninguna
cerebro, gracias a mi cerebro, sin que por ello mi psi­ parre vería las imágenes que aparecen en la mente de
quismo esté limitado a él ni se identifique totalmen­ su propietario. Estas imágenes, que constituyen el
te con él. Más aún: mi cerebro está en mi psiquismo único contenido de la conciencia de vigilia o del sue­
y no mi psiquismo en mi cerebro. Mi psiquismo indi­ ño, nadie sabe ni dónde ni cómo nacen. Para el tan­
vidual es así el overmind del conjunto de mis neuro­ tra es simple, eso sucede en la mente, en el campo
nas, en realidad de todas las células del cuetpo. de fuerzas sutil que engloba el conjunto del cerebro
Para precisar este concepto hagamos una compara­ desbordando sus límites, igual que el campo magné­
ción: mi psiquismo es a mi cerebro lo que el campo tico desborda al imán.
magnético es al imán. Los átomos de hierro son «ma­ Más allá del individuo, el tantra traslada ese pensa­
teriales», puedo pesarlos y observar su estructura en miento al conjunto del universo, que con sus miles
el microscopio electrónico. Cada átomo de hierro es de millones de galaxias forma, él también, un campo
él mismo un imán en miniatura englobado en el de fuerzas sobre todo formado por vacío (la inmensi­
campo magnético total del imán. Ahora bien, este dad inimaginable de los espacios interestelares). Para
campo magnético invisible, sutil, imponderable, es el tantra, «algo» piensa con ayuda de las estrellas, así
tan «material» como el hierro del imán, del cual es como yo pienso con ayuda de mis átomos. Volvemos
Índisociable. Además, el campo magnético se extien­ a encontrar así al universo viviente y consciente.
de más allá de los límites del imán mismo. Para Pascal, sólo el hombre es una «cana pensan­
En lo que concierne al cerebro, para el físico, las te», la más débil de la naturaleza. Para el tantra, por
neuronas están formadas por moléculas materiales, el contrario, el universo mismo es consciente con el
ellas mismas constituidas por átomos, a su vez hechos mismo derecho que cada individuo y que cada una
de partículas subatómicas. ¡Hasta aquí no hay angus­ de sus células. De lo cósmico a lo Ínfra-atómico, el
tia metafísica! Muy bien, pero mí cerebro, como toda psiquismo universal se estratifica en una infinidad de
materia, es sobre todo vacío. Retomo una idea ya ex­ subniveles de conciencia o de planos de conciencia,
presada en este libro; según nuestra física, si yo pren­ autónomos, distintos y sin embargo ínterdepen-
sara la materia hasta suprimir los vacíos que hay entre dientes.
los átomos, por tanto si los núcleos y los electrones se La estructura psíquica corresponde así a la estructu­
tocaran, la Tierra tendría el tamaño de un dedal. ra de la materia-energía, de la que es inseparable. La
Qué decir entonces del cerebro: compactado, no ten­ materia-energía de Einstein es una desde el grano de
dría ni el tamaño de una mota de polvo. Dicho de arena (o desde la más ínfima partícula) hasta la gala­
otra forma, mí cerebro es sobre todo vacío dinámico, xia, ei conjunto de galaxias y el universo en su con­
un campo de fuerzas, parsimoniosamente constelado junto. Y cada individuo en sí mismo está compuesto
de granos de energía infinitesimales, las partículas por una infinidad de planos de conciencia, que van
atómicas. Científicamente, mí «cerebro - campo de de lo celular a lo global, y más allá.
fuerzas», al contrario de la estructura cerrada y com­ Contemplar un cerebro pensante en actividad es
pacta que mis sentidos me presentan, es una nube de tan extraordinario como contemplar el cielo estrella­
do pensando que «algo* —¿alguien?— piensa con parte— todo ya estaba presente, todo lo que he lle­
esas miríadas de esrreíías: entre lo individual y ío uni­ gado a ser y todo ío que hubiera podido ser, así como
versal sólo existe una cuestión de escala. todo el pasado de la especie humana, más el de la
Todo eso se deriva de ese concepto fundamental vida desde su origen sobre ía Tierra.
del esoterismo tántrico, incansablemente hallado y Y además, con una conciencia. Pues la primera cé­
repetido, según el cual eí universo es viviente y pen­ lula comporta ya una conciencia unida al formidable
sante en todos los niveles, y el psiquismo es una de dinamismo organizador que se pone en marcha desde
sus dimensiones, cuya supresión lo aniquilaría, lo eí primer segundo. Para el tantra, esc dinamismo
mismo que borrar la altura de un objeto lo suprimi­ evolutivo no es ciego, robotizado, sino más bien un
ría. Esta ¡dea de un universo inteligente y consciente poder organizador consciente, aunque estrictamente
se ha abierto camino hasta en Occidente: léase la planificado según un proceso experimentado porque
obra del astrónomo, físico y genetista inglés Fred ha sido repetido millones de veces en el transcurso de
Hoyle, cuyo título por sí solo ya es todo un progra­ millones de años. Si yo hubiera sido un bebé-
ma: The Intelligent Universe. probeta, bajo el objetivo de un microscopio, el obser­
Fred Hoyle se separa en esta obra del concepto vador sólo hubiera visto una minúscula esfera gelati­
clásico occidental según el cual la conciencia y cl pen­ nosa con algunos pequeños filamentos flotando, los
samiento sólo pueden nacer en una estructura {evi­ cromosomas con los genes. La biología postula que
dentemente ei cerebro) que ha alcanzado un deter­ esta única célula, sin sistema nervioso y sin cerebro,
minado estadio de complejidad, concepto que hace no tiene conciencia. El tantra está persuadido de lo
que en Occidente se recfiacc la idea, sin embargo contrario y esta misma biología aporta agua a su mo­
fundamental, de que cada célula es viviente y por lo lino. En efecto, en tanto unicelular, yo sería semejan­
tanto consciente. El razonamiento clásico corriente te a una ameba, unicelular también. Ahora bien, la
es: una célula no tiene cerebro, no tiene sistema ner­ ameba manifiesta sus deseos, sus preferencias, una
vioso, por lo tanto no tiene conciencia organizada. voluntad, una memoria: incluso es posible condicio­
¡Ese por lo tanto está de más! narla, en ei sentido pavloviano dcl término. Aunque
desprovista de sistema nervioso y de cerebro, sabe sin
embargo que esos otros organismos unicelulares, las
De lo uno a lo múltiple acinetas, una vez adultas, tienen tentáculos veneno­
sos, pero que no los tienen al nacer. Astuta, la ameba
Volvamos a pensar en la e.xtraordínaria maratón de acecha con solapada paciencia a las jóvenes acinetas
esos quinientos millones de espermatozoides —¡en saliendo deí ovario materno y se da un banquete. En­
una sola eyaculación!—, todos destinados a perecer, tonces, ¿es consciente o inconsciente la ameba? Y
salvo uno, que nadan con todas sus fuerzas hacia el esto me recuerda otra pregunta molesta: o
objetivo, cl óvulo y la supervivencia. <MÍ» suene esta­ quién le ha enseñado todo eso? Seguramente se pue­
ba echada cuando, en la tibia oscuridad del útero de evitar el problema diciendo que es el instinto, lo
materno, eí óvuío se cerró sobre ese único vencedor: cual en verdad no explica nada.
en ese momento «yo» ya existía, aunque sin ego. Y ¡Pero casi no gozaré de mi espléndida unidad de
era UNO, por primera y también única vez en mi organismo unicelular! Pronto me dividiré en dos,
vida, bajo ía forma de esa minúscula gota gelatinosa luego en cuatro células idénticas y así sucesivamente.
de un décimo de milímetro apenas que es el óvulo Aquí se plantea una cuestión verdaderamente crucial:
fecundado. Para el tantra —lo que está aquí está en dividiéndome, ¿me he vuelto sucesivamente doble,
otra parte, lo que no está aquí no está en ninguna cuádruple, óctuple, o sigo siendo uno? La respuesta:
yo era a ia vez uno y mùltiple y lo seguire siendo has­ inventó el termómetro y le debemos incluso la pala­
ta ei fin. De esas cuatro, ocho, dieciséis células, todas bra «gas».
conscientes, cada una con su psiquismo individual,
emerge inmediatamente un psiquismo colectivo uni-
ficador, un ovemind autónomo, distinto de sus psi- El espíritu de la colmena
quismos individuales y que se les superpone.
Luego, a medida que evoluciono, que mis células Encontramos algo parecido a esos arjés o psiquismos
se especializan y se agrupan en tejidos, en órganos, se orgánicos entre íos esquimales. Cuando un órgano
constituyen, en cada nivel, sub-oveminds autóno­ está enfermo, ¡ellos dicen que «su espíritu ha parti­
mos, conscientes, además del psiquismo global, for­ do»! Entonces llaman al chamán, que hará un viaje
mando así una doble estructura piramidal y estricta­ al más allá para tratar de devolver el «espíritu» al ór­
mente jerarquizada, orgánica y psíquica. Este gano, lo que restablecería su funcionamiento normal.
concepto tántrico de overminds orgánicos es menos Esto nos parece ingenuo, incluso absurdo, pero tal
ajeno a Occidente de lo que se cree. Así, Jan-Baptist vez tenga más sabiduría de la que creemos...
Van Helmonr, médico y químico célebre, nacido en Volvamos al tántrico. Aceptemos la idea
Bruselas en el año 1577, las llamaba arjés* Distin­ de que mis células son otras tantas entidades cons­
guía el arjeus faher, el principio principal que deter­ cientes, con un psiquismo individual, una memoria
mina, fabrica y conserva la forma general del cuerpo, y emociones, y que mí psiquismo individual es el
)reserva su armonía y ordena y dirige la actividad de overmind, el supraconsciente colectivo de mi repúbli­
os diversos órganos. El director de orquesta, en resu­ ca celular. Por el contrario, la idea de un overmind
men. Todo eso se corresponde bastante bien con la que engloba muchos individuos aislados —y es uno
visión tántrica, que, al arjeusfaber y a los arjés de los de los pivotes del esoterismo tántrico— es más bien
órganos, agrega arjés (u overminds) más vastos, uno indigesta. Antes de aplicar este principio al ser hu­
para el sistema digestivo, otro para el sistema nervio­ mano, demos una ojeada a los insectos que viven en
so, uno suplementario para el sistema muscular, etc. sociedad, por ejemplo, las abejas.
Pata el esoterismo tántrico, cada arjé o psiquismo Admitir que una colmena constituye una entidad
colectivo está en un nivel de conciencia distinto con precisa no plantea ningún problema. En cuanto a
su memoria y su emotividad propias, y sobte ellos pue­ atribuirle un psiquismo, un overmind independien­
de actuar el overmind central, con ayuda de imáge­ te, que supera e integra a todos los individuos, a to­
nes mentales apropiadas, pata darles órdenes, animar­ das las abejas, ya es menos fácil. Sin embargo, ese
los, etc. ¡Y funciona! Así, por medio de esos arjés, paso lo franqueo tanto más alegremente cuanto que
las emociones negativas {ansiedad, cólera, envidia, etc.) ninguna otra hipótesis explica los hechos bien esta­
3ueden perturbar las funciones orgánicas y provocar blecidos planteados más adelante. Maurice Maeter-
as enfermedades llamadas psicosomáticas. SÍ yo estoy linck, en su famoso libro La vida de las abejas, llama
deprimido, terminaré por desmoralizar a todas mis cé­ a este overmind «el espíritu de la colmena» y lo cito
lulas; recíprocamente, células mal alimentadas, mal (los subrayados son míos): «La abeja es ante todo, y
oxigenadas, pueden híceme depresivo. más aúri que la hormiga, un ser de masas... En la
A propósito de Van Helmont, no era un soñador: colmena el individuo no es nada, sólo tiene una exis­
antes de que su propio arjeusfaber se desintegrara en tencia condicional, sólo es un momento indiferente,
1644, descubrió el gas carbónico y cl jugo gástrico, un órgano alado de la especie. Toda su vida es un sa­
crificio total al ser innúmero y perpetuo del que for­
* «Piintipio» en gtiego. (N. de la T.) ma parte» p. 27). Y lo mismo puede decirse de cada
una de estas células. En los párrafos siguientes, que más tarde y se cierran más temprano, decreta su ma­
ya me gustaría haber escrito, hablando de la abeja tanza general y simultánea» (p, 34).
reina, en primavera, añade: «No es la reina en cl sen­ «Por último, es el espíritu de la colmena el que fija
tido en que nosotros lo entenderíamos entre los hom­ la hora del gran sacrificio anual al genio de la especie
bres. No da órdenes, sino que está sometida, como —quiero decir el enjambre—, cuando un pueblo en­
el último de sus súbditos, a esapotencia enmascarada tero, llegado a su prosperidad y su potencia, abando­
y soberanamente sabia que llamaremos, esperando na súbitamente a la generación futura todas sus ri­
descubrir dónde reside, el espíritu de la colmena» quezas, sus palacios, sus moradas y el fruto de sus
(P- 32). trabajos, para irse a buscar lejos la incertidumbre y la
«Entonces, ¿dónde está el espíritu de la colmena}, indigencia de una patria nueva» (p. 35).
¿en quién se encarna? No es semejante ai instinto «Ahora bien, en el día prescrito por el espíritu de
particular del ave que sabe construir su nido con ha­ la colmena, una parte del pueblo, estrictamente de­
bilidad y buscar otros cielos cuando llega el día de terminada según leyes inmutables y seguras, cede el
emigrar. No es tampoco una especie de hábito ma­ lugar a sus esperanzas, todavía informes. Se deja en
quinal de la especie, que ciegamente sólo exige vivir la ciudad dormida a los machos entre los cuales será
y topa con todos los ángulos del azar en cuanto una elegido el amante real, abejas muy jóvenes que cui­
circunstancia imprevista desordena ia serie de fenó­ dan los huevos y algunos millares de obreras, que
menos acostumbrados... Dispone implacablemente, continuarán libando, guardarán el tesoro acumulado
pero con discreción, y como sometido a un gran de­ y mantendrán las tradiciones morales de la colmena.
ber, de las riquezas, la felicidad, la libertad y ía vida Pues cada colmena tiene su moral. Las hay muy vir­
de todo un pueblo alado. Rige día a día el número tuosas y las hay muy pervertidas, y el apicultor im­
de nacimientos y lo pone estrictamente en relación prudente puede corromper un pueblo, hacerle perder
con el número de flores que iluminan el campo. el respeto a la propiedad ajena, incitarlo al pillaje,
Anuncia a la reina su decadencia o la necesidad de su darle hábitos de conquista o de ociosidad que lo tor­
partida, la obliga a dar a luz a sus rivales, cría a éstas narán temible para las pequeñas repúblicas del entor­
regiamente, las protege contra el odio político de su no» (p. 39).
madre, permite o prohíbe, según ía generosidad de El lector me perdonará esta larga cita, pero el texto
los cálices multicolores, la edad de la primavera y los es bello y el tema fundamental. Siempre a propósito
peligros probables dcl vuelo nupcial, que la primera del overmind de la cohnena, un amigo apicultor me
en nacer de las princesas vírgenes mate en la cuna a decía, hablando de este enigma y del «espíritu de la
sus jóvenes hermanas que cantan ei canto de 1a pri­ colmena», que cuando un apicultor muere, su sucesor
mavera...» {p. 33). debe presentarse ante cada colmena y, midiendo mu­
«Este espíritu es prudente y ahorrativo, pero no cho las palabras, decir en voz alta: «Soy yo, el nuevo
avaro. Conoce aparentemente las leyes fastuosas y un amo de la colmena», sin lo cual no será aceptado. ¿Es
poco locas de la naturaleza en todo lo que respecta el espíritu de la colmena el que oye y percibe lo que
al amor. Así, durante los días abundantes del verano, el hombre piensa? La pregunta queda abierta; los he­
tolera —pues entre ellos la reina elegirá a su chos están ahí. También me contó que en el entierro
amante— la presencia molesta de trescientos o cua­ de un apicultor que amaba y cuidaba particularmen­
trocientos machos aturdidos, inhábiles, inútilmente te a sus abejas, un enjambre sobrevoló su tumba en
atareados, total y escandalosamente ociosos, ruidosos, el cementerio. Sin asombrarse, los campesinos dije­
glotones, groseros, desaseados, insaciables, enormes. ron: «Aquí están las abejas de don Tomás que vienen
Pero fecundada la reina, cuando las flores se abren a decirle adiós». Salvo que supongamos que mi ami-
go iiaya mentido (pero, ¿por qué?), seguimos so­ también su overmind, el «genio de la especie», para
ñando. retomar los términos de Maeterlinck, que guía y si­
No dejemos las abejas sin evocar la sexualidad de gue su evolución desde hace millones de años, que es
la reina, verdadero órgano genital de la colmena. ei depositario de todo un pasado y ia garantía de su
¿Debemos compadecer a esta cautiva de por vida en futuro. ¿Por qué no habría de suceder lo mismo con
su apartamento real, que tal vez no verá jamás el día, la humanidad?
a la que un vientre enorme y fecundo condena a una Antes de dejar los insectos, veamos lo que ha ob­
casi inmovilidad, que está obligada a poner unos tres servado el profesor James S. Coleman, de 1a John
mil huevos diarios, o sea, a otras tantas fecundacio­ Hopkins University: «Un día, sentado al borde de un
nes? Ahora bien, su único acto sexual tiene lugar du­ acantilado, observaba el vuelo de unos mosquitos
rante el vuelo nupcial, boda trágica en la que ella que daban vueltas frente a mí. Espectáculo asombro­
arranca en un instante a su desdichado amante —que so: cada mosquito volaba a toda velocidad y sin em­
muere inmediatamente, con el vientre desgarrado— bargo el enjambre permanecía inmóvil. Cada insecto
casi veinticinco millones de espermatozoides. Éstos recorría con rapidez una elipse del diámetro del en­
nadarán hasta el fm de su vida en el líquido seminal jambre que, por su vuelo frenético, permanecía in­
encerrado en una glándula —un verdadero banco de móvil. De súbito, como una flecha, todo el enjambre
esperma— situada justo bajo sus ovarios. Disponien­ se marchó rápidamente para inmovilizarse de nuevo
do en su interior de un macho inagotable, gracias a un poco más lejos. Después se infló y su límites se hi­
los numerosos músculos, poderosos y complicados, cieron difusos, para contraerse luego en un nudo ce­
que rigen la entrada a su vagina, la reina «se inyacu- rrado, siempre compuesto de los mismos insectos vo­
ía>, a medida que lo necesita, los gametos convenien­ lando en elipse. Luego volvió a partir y desapareció...
tes. Una vez más Maeterlinck: »Semejante fenómeno plantea enormes problemas
«Es probable que esta madre esclava que tenemos intelectuales. ¿Quién o qué guía el vuelo de cada
tendencia a compadecer, pero que tal vez sea una mosquito cuando ía dirección de su vuelo no tiene
gran amorosa, una gran voluptuosa, experimente en prácticamente ninguna relación con la dirección del
la unión de los principios macho y hembra que se enjambre? ¿Cómo mantiene indefmidamente ese
opera en su seno cierto goce, y una especie de gusto vuelo elíptico? ¿Y cómo cambia cuando de repente
aposteriori de la ebriedad del único vuelo nupcial de todo el enjambre se desplaza? ¿Cuál es la estructura
su vida» (p. I4l). y cuáles son las señales por las cuales se transmite el
Unión de los principios macho y hembra, Shiva y control del vuelo?»
Shakti, esto haría saltar a un tántrico... Y —¿quién Esta cita está tomada de The Great Evolution
sabe?— tal vez también tiene tres mil orgasmos por Mystery (p. 228). El autor de este libro, Gordon Rat-
día. ¿Por qué no? tray Taylor, la comenta: «He observado un comporta­
El «espíritu de la colmena» emana de las abejas in­ miento prácticamente idéntico en las bandadas de
dividuales, sin las cuales nada sería, y sin embargo las pájaros y me inclino a pensar que existen procesos de
supera en ei riempo, pues jas obreras viven menos de comunicación subyacentes a estos comportamientos
dos meses. Este espíritu exige y obtiene de cada una de los cuales hasta ahora no tenemos la menor idea.
de ellas una devoción total a la comunidad. En la En lo que respecta a los pájaros [...] tienen un cere­
emigración, se desdobla, acompaña a la reina emi­ bro muy eficiente, que pesa varios gramos, mientras
grante y constituye un nuevo «espíritu de la colmena» que el cerebro microscópico de un mosquito sólo rie­
entre las abejas que quedan en ia ciudad abandona­ ne algunos cientos de neuronas. El profesor Coleman
da. Finalmente, ei conjunto de las colmenas tiene no propone ninguna.respuesta, y yo tampoco.»
E! tantra respondería que se trata del overmind dcl rebato, para utilizar la expresión consagrada, el páni­
enjambre de mosquitos, de la bandada de pájaros, co se apoderará de toda la república celular. Sin duda
del rebaño de renos o del banco de peces, pues se ob­ por eso el injerto de piel prende tan fácilmente,
servan en todos los casos comportamientos semejan­ mientras que el de corazón plantea tantos proble­
tes. Entonces, ¿simple hipótesis? Tal vez: pero cientí­ mas... Esta extrapolación a los trasplantes de órganos
ficamente, uno siempre tiene dcrecho a emitir una. es una hipótesis personal que sólo me compromete a
¡Que propongan otra mejor! mí y no al tantra, pero ya que explicaría muchas co­
Dejemos los insectos para ver lo que pasa con otros sas, ¿por qué no hablar de ello?
animales. El psiquismo colectivo se manifiesta nota­ En el caso del ser humano, hay menos diferencia
blemente entre los grandes rebaños de renos, donde de la que se podría pensar entre un individuo aisla­
todos los animales cambian rigurosamente de direc­ do, compacto, yo por ejemplo, y una colmena, un
ción en el mismo instante. Un cardumen de peces se hormiguero, un termitero, un rebaño de renos, un
comporta como un solo individuo, mientras que las banco de peces, etc. La colmena es fija, son sus partes
gallinas de un gallinero forman una sociedad jerar­ (las abejas) lo que se desplaza. Para «mí» lo que se
quizada con un sólido psiquismo. de grupo. mueve es toda la república celular: ¡yo soy una col­
Por ejemplo, tenemos dos gallinas hermanas que mena ambulante!
no forman parte de un determinado gallinero. Intro­ Todo esto introduce un concepto tántrico muy in­
duzcamos en él una de estas dos gallinas: la extranje­ quietante: en tanto individuo, ¡soy una célula englo­
ra inmediatamente es atacada a picotazos por todas bada en diversos overminds que me superan!
las otras. Con el tiempo, poco a poco, se integra al Esto me lleva a hablar de la psicología de las
grupo y a su psiquismo colectivo. Cuando, más tar­ masas.
de, hagamos entrar a la otra, ésta sufrirá un destino
idéntico a la primera e incluso será agredida por su
propia hermana gemela: es el fenómeno del rechazo. La psicología de las masas
Después de algún tiempo, ella también se integrará.
Reflexionando, esto podría hacernos encarar el pro­ Cuando en 1895 Gustave Le Bon publicó su libro La
blema del rechazo de órganos trasplantados desde psicología de las masas, sus ideas fueron ignoradas.
una nueva óptica. Cada órgano tiene su propio psi­ Luego se volvieron clásicas y cl libro fue traducido al
quismo de grupo —su arjé, para retomar la expresión menos a quince lenguas. Desde cl prefacio entra en
de Van Helmont—, él mismo integrado en el over­ el núcleo del tema: «Cuando un determinado núme­
mind de todo el organismo. Todos esos overminds ro de hombres se reúnen, la observación demuestra
forman de algún modo un clan. Injertar un órgano que su conjunto constituye un alma colectiva potente
es introducir un psiquismo extraño que se hace atacar pero momentánea.
como una gallina nueva, o como una abeja extranjera »Las masas siempre han tenido en 1a historia un
en una colmena, rechazo tanto más radical cuanto papel importante, pero nunca tan importante como
más alejados estén uno de otro el donante y el recep­ hoy. La acción inconsciente de las masas, que sustitu­
tor. En el caso de los gemelos, habrá pocos proble­ ye a la actividad consciente de los individuos, repre­
mas, pues sus psiquismos están muy próximos y en senta una de las características de la época actual».
armonía. El riesgo del rechazo será mayor cuando se Ahora bien, en la tradición india, la era de Kálí,
trate de un órgano que toca muy de cerca la afectivi­ la edad de Hierro en la que vivimos, se caracteriza es­
dad y la emotividad. El corazón reacciona a toda pecialmente por el desencadenamiento de masas hu­
emoción y la comunica al resto del cuerpo. Si toca a manas; de ahí la importancia creciente de la psicolo­
gía de las masas. Pero, en realidad, ¿qué es una rácter o su inteligencia, el solo hecho de haberse
«masa>? ¿Una gran cantidad de personas reunidas? transformado en una masa los dota de una especie de
No necesariamente. Para Le Bon, algunos individuos alma colectiva. Esta alma les hace sentir, pensar y ac­
reunidos forman una multitud, igual como si fueran tuar de un modo totalmente diferente al modo de
cientos o miles. Escuchémosle: «Los amos del mundo, sentir, pensar y actuar de cada uno de ellos por sepa­
los fundadores de religiones o de imperios, los após* rado... En el agregado que constituye una masa, no
toles de todas las creencias, los eminentes hombres de hay en absoluto una suma ni un promedio de los ele­
Estado, y, en una esfera más modesta, los simples je­ mentos, sino combinación y creación de nuevos ele­
fes de pequeñas comunidades humanas, siempre han mentos» (p. 21).
sido psicólogos inconscientes, con un conocimiento El individuo pierde allí, de algún modo, su perso­
instintivo del alma de las masas, con frecuencia muy nalidad y parece sumergido, en el seno de la masa ac­
certero. Por conocerlas, se hicieron sus amos con faci­ tuante, en un estado particular, muy cercano a la
lidad.» hipnosis. Este es un caso real: En 1937 una joven al-
Le Bon cita entonces —¿quién se asombraría?— a saciana va a visitar a unas primas lejanas del otro lado
Napoleón: «Nunca, tal vez, desde Alejandro y César de Rin, a las que no ha visto desde hace años. Sor­
un gran hombre comprendió mejor cómo se ha de prendida y conmovida al verlas alistadas en las juven­
impresionar el alma de la masa. Su preocupación tudes hitlerianas y convertidas en fervientes nacional­
constante era impresionarla. Pensaba en ello en sus socialistas, les dice lo que piensa de Hitler y de los
victorias, en sus arengas, en sus discursos, en todos nazis en Francia. Ellas le responden: «Tú no sabes lo
sus actos. Todavía lo pensaba en su lecho de muerte» que dices. Ven con nosotras a Nuremberg, a las Jor­
(p. 47). nadas del Partido. Allí comprenderásí. Curiosa,
Si Le Bon viviera todavía citaría al menos otro acepta. Le prestan un uniforme y las acompaña, llena
nombre, dramáticamente célebre, que es superfluo de prejuicios en contra. Ahora está en Nuremberg.
precisar... Todo el mundo ha visto esos reportajes cinematográ­
Pero, ¿cómo nace en realidad una masa? «En de­ ficos donde se muestra un inmenso estadio, con cien­
terminadas circunstancias dadas, y sólo en esas cir­ tos de miles de hombres y mujeres de uniforme, dis­
cunstancias, una aglomeración de hombres posee ca­ ciplinados, organizados. Multitud de banderas con la
racteres nuevos muy diferentes de cada individuo que cruz gamada flotan al viento. Música militar. Desfile
la compone. La personalidad consciente se desvanece, de las tropas. Suelo martillado bajo cl paso cadencio­
los sentimientos y las ideas de todas las unidades se so de las pesadas botas. Brazos extendidos. Sieg Heil
orientan en una misma dirección. Se forma un alma estallando en centenares de miles de pechos. Luego
colectiva, transitoria sin duda, pero con caracteres el momento esperado; sobre el podio aparece una si­
muy definidos.» lueta con uniforme kaki en el que se adivina el braza­
El alma colectiva, el ovemind, «[...] forma un solo lete con la cruz gamada, silueta que la distancia torna
ser y se encuentra sometida a la ley de la unidad minúscula. ¡El Führer! Silencio. Luego, la voz ronca,
mental de las masas* (p. 19). Sin embargo: «Mil indi­ desmesuradamente amplificada por los altavoces,
viduos reunidos al azar en una plaza pública, sin nin­ ahoga a la ferviente multitud en su arenga. Así lo re­
gún objetivo determinado, no constituyen en absolu­ lata la alsaciana: «Después de algunos minutos yo es­
to una masa psicológica» {p. 20). taba segura de encontrarme ante el salvador del mun­
¿Cuáles son las características de una masa psicoló­ do. Como todo el mundo, aplaudí y extendí el
gica? «A los individuos que la componen, sean o no brazo, grité Sieg Heil. Después mis primas, encanta­
semejantes su género de vida, sus ocupaciones, su ca­ das de haberme convencido, me dijeron: «¿Has vis­
to?» En efecto, había visto. De regreso en Abacia, es sobre todo una xenofobia exacerbada por las dife­
desembriagada, deshipnotizada, no comprendía nada rencias étnicas, religiosas y otras. Esto explica cómo
de lo que me había sucedido allí, ni cómo yo, la un hombre inteligente, sensible, sin una pizca de ra­
francesa, me había vuelto, por un momento, nazi cismo, puede volverse racista.
convencida». En el overmind se sitúa el verdadero problema de
Se comprende mejor a Le Bon: «Aislado, este hom­ los inmigrantes. El proceso es de una temible fatali­
bre era tal vez un individuo culto; en una masa es un dad. Es muy normal que los magrebíes que desem­
instintivo, en consecuencia un bárbaro. Tiene ía es­ barcan en un país extranjero se aglutinen, por ejem­
pontaneidad, la violencia, la ferocidad y también el plo en Marsella, en los barrios donde ya viven
entusiasmo y el heroísmo de los seres primitivos. Se compatriotas suyos. Es normal también que allí re­
les acerca todavía más por su facilidad para dejarse construyan el propio modo de vida. Así agrupados,
impresionar por las palabras y las imágenes y para de­ pronto forman un overmind distinto del de los fran­
jarse llevar a actos que lesionan sus intereses más evi­ ceses, y como un órgano extraño injertado, suscita
dentes» (p. 24). una reacción de rechazo. Esta reacción será tanto más
Entonces, después de todo esto, ¿en qué se distin­ violenta cuanto mayor sea cl desnivel étnico y de
gue la arenga de un tribuno del discurso de un aca­ modo de vida en relación con el medio. Por el con­
démico? Este último dice cosas inteligentes, bien es­ trario, si estos mismos inmigrantes se hubieran dis­
tructuradas: se dirige al intelecto, a la razón de ios persado por todo el país, a razón de una o dos fami­
oyentes, no a sus pasiones. El público aplaude educa­ lias por aldea, no se volvería a crear un overmind
damente pero permanece frío. El tribuno, por su dis­ capaz de suscitar su rechazo. Después de algún tiem­
curso apasionado y su carisma, interpela al overmind, po, esos inmigrantes aislados aprenderían la lengua,
que no es lógico ni intelectual, aunque cí auditorio adoptarían ei modo de vida local y serían primero
está formado por personas Instruidas y sensibles. La aceptados y luego integrados en el overmind circun­
masa sólo reacciona ante sentimientos primitivos, ar­ dante, dicho de otra forma, asimilados. Por el contra­
caicos, tribales. ¡Por eso cí rema nacionalista, entte rio, en comunidades numerosas y cerradas, en los
otros, siempre sirve! SÍ leo fríamente el texto de la guetos de todo el mundo, la reacción de rechazo es
arenga del tribuno, me rascaré la cabeza y me asom­ y será siempre el verdadero problema. Tarde o tem­
braré de que personas inteligentes hayan podido es­ prano un tribuno, un líder, se levantará y sus discur­
cuchar aquello y «marchari. Y sin embargo es lo que sos apasionados cristalizarán cl antagonismo latente:
sucede. Si hubiera dicho cosas inteligentes, lógicas, el eso sucede siempre. SÍ por casualidad el hombre sin
tribuno no hubiera conmovido el alma de la multi­ una pizca de racismo del que he hablado antes asiste
tud, no hubiera cristalizado el overmind. a un mitin donde había ese tribuno —que no es más
En cl plano nacional se llega al overmind que Le que un instrumento—, preso en el overmind de la
Bon bautiza —en forma abusiva, dicho sea de paso- multitud, gritará con los lobos. Los motivos raciona­
como «el espíritu de la razas. Mejor sería «cl espíritu les invocadgs, como la criminalidad o la vagancia de
de la nación», porque una verdadera nación se forma los inmigrados, servirán como causa de las demás
incluso con etnias muy diferentes, a condición de que quejas, justificadas o no, puesto que son sólo pretex­
la geografía y la historia las hayan mantenido unidas tos, racionalizaciones, como dirían los psicólogos. El
durante un riempo suficientemente largo. Las diver­ problema se sitúa en otra parte, en lo irracional,
sas naciones de Europa son cada una un agregado de ¿El remedio? Lamentablemente no lo hay. Sería
etnias diferentes. necesario, de entrada, para evitar la formación de
Este «espíritu de la nación» explica el racismo, que overminds potentes, impedir que los recién llegados
se aglutinen. Pero eso supondría —y no es el caso— to), luego se sientan y lloran a coro una en brazos de
que las autoridades locales conocen el fenómeno y la otra... Sólo la hipótesis de un psiquismo único que
tienen en cuenta los gérmenes conflictivos que encie­ engloba dos cerebros y utiliza dos cuerpos puede ex­
rra. Lo mismo sucede con la minoría blanca en Africa plicar todo esto.
del Sur, que terminará también, fatalmente, por ser A propósito de gemelos, David Lykken de la Uni­
rechazada: la fuerza armada apenas puede retardarlo. versidad de Minnesota, ha realizado estudios sistemá­
El hecho del apartheid, incluso sin discriminación ticos en trescientos casos de verdaderos gemelos, con
económica, crea overminds muy estructurados, por registros encefalográfícos que muestran ondas cere­
tanto conflictivos. A menos que oponiendo hábil­ brales perfectamente idénticas como respuesta a estí­
mente los overminds de ias diversas etnias negras, los mulos semejantes. Esto corrobora la hipótesis fre­
afrikaanders las hagan matarse entre sí... cuentemente emitida de que los gemelos se
Un psiquismo colectivo puede darse entre dos indi­ encuentran en comunicación telepática, inconsciente
viduos, como por ejemplo en las parejas y los herma­ tal vez, pero permanente.
nos gemelos. Objeción: «De acuerdo con lo de la psicología de
Entre los verdaderos gemelos se crea un psiquismo las masas, de acuerdo con lo de una especie de hip­
colectivo tal que se puede hablar de una mente única nosis colectiva que coloca a los individuos presentes
que abarca los dos cuerpos. Un caso extremo, instruc­ bajo el poder de una personalidad magnética. Pero
tivo sin ser envidiable, es el de las hermanas Greta y aceptar la idea de una entidad consciente autónoma
Preda Chaplin, de York (Reino Unido). suprapersonal, con todas las características de un psi­
A los 37 años, jamás se han separado, se visten de quismo (conciencia, memoria, sentimientos), como
manera rigurosamente idéntica, caminan al mismo lo afirma el tantra, es algo completamente dis­
paso, comen los mismos platos al mismo ritmo, le­ tinto...».
vantan simultáneamente su tenedor o su cuchara, ter­

jUna familia extraña!


minan su comida al mismo tiempo.
Este sincronismo total, muy raro incluso entre ge­
melos, adquiere en ellas un relieve particular. Estas
gemelas no soportan estar separadas, nt siquiera por Muy bien, pero entonces, en lugar de escuchar a un
unos instantes, y cuando eso sucede, gimen y lloran tántrico, escuchemos a un occidental, a uno de los
conjuntamente. Son muy emotivas e impresionables. grandes del psicoanálisis, el suizo Carl-Gustav Jung
Los niños del pueblo —¡esa edad es despiadada!— lo (1875-1961).
saben bien y se divierten asustándolas: ¡entonces se ¡Familia rara los Jung! El joven Carl-Gustav pasó
les mojan las bragas al mismo tiempo! su infancia y su juventud en un presbiterio de cam­
Pero lo más impresionante es cuando hablan (¡y a po, pues su padre, Paul-Achille, era pastor protestan­
veces dicen palabrotas!) al mismo tiempo. Sus frases te. Su madre era fea, obesa, autoritaria y altanera, al
son idénticas casi palabra por palabra, y sincronizadas contrario de 1a madre de Freud, que era joven y be­
como si hablaran en estéreo. Este perfecto sincronis­ lla. Sin duda por esoJung encontraba absurda la afir­
mo es inimitable, aun cuando dos personas decidie­ mación de Freud según la cual cada niño está enamo­
ran recitar juntas un texto aprendido de memoria, lo rado de su madre. Sin embargo esto no impedirá que
que está excluido en el caso de las hermanas Chaplin, Jung escriba: «Todo lo que hay de original en el niño
en las que eso sucede cuando están enfadadas o muy está por así decirlo indisolublemente confundido en
excitadas. A veces riñen: entonces se golpean ligera­ la imagen de la madre... Es el acontecimiento abso­
mente entre sí con sus bolsos (idénticos, por supues­ luto de la serie de los ancestros, una verdad orgánica
como la relación de los sexos entre sí* Qung, p. 37). poniendo además de una masa indeterminable de
Su abuelo materno, Samuel Preiswerk, teólogo he­ percepciones subliminales, estratificaciones deposita­
braísta, se casó en segundas nupcias con Augusta Fa­ das en el curso de la vida de los ancestros que, por
ber, a la que hizo trece (!) hijos. Este abuelo estaba, su sola existencia, ha contribuido a la diferenciación
o creía estar, en relación con los espíritus de los di­ de la especie* (Jung, p, 6).
funtos: así, en su gabinete de trabajo, un aliento va­ «Si el inconsciente pudiera ser personificado, toma­
cío estaba exclusivamente reservado al espíritu de su ría los rasgos de un ser humano colectivo viviente al
primera mujer que, según él, lo visitaba cada sema­ margen de la especificación de los sexos, de la juven­
na, lo que apenaba mucho a su segunda esposa, que tud y de la vejez, del nacimiento y de la muerte,
le había dado trece hijos, mientras que la primera compuesto por la experiencia humana casi inmortal
sólo le había dado uno. En cuanto a su abuelo pater­ de uno o dos millones de años. Este ser planearía sin
no, que se llamaba también Carl-Gustav, era una fi­ duda por encima de las vicisitudes de los tiempos. El
gura legendaria en Basilea: fue uno de los médicos de presente tendría tanto significado para él como un
moda, rector de la universidad y Gran Maestro de la año cualquiera del centésimo milenio antes de Cristo;
Masonería suiza. Aunque nunca lo conoció, con él se sería un soñador de sueños seculares y, gracias a su
identificó el joven Carl-Gustav, que se hizo médico experiencia desmesurada, un oráculo de pronósticos
y no pastor como su padre. En esta extraña familia, incomparables. Porque habría vivido la vida del indi­
su prima Héiene Preiswerk era médium espiritista. viduo, de la familia, de las tribus, de los pueblos un
Jung hizo experiencias con ella hasta el punto de con­ número considerable de veces y conocería —como un
vertirla en el tema de su tesis de medicina. Confese­ sentimiento viviente— el ritmo del devenir, de la ex­
mos que el conjunto forma un cóctel bastante sor­ pansión y de la decadencia.
prendente.,. »[...] Este ser colectivo no parece una persona, sino
Esta digresión biográfica es instructiva antes de más bien una especie de onda infinita, un océano de
abordar uno de los conceptos junguianos más conoci­ imágenes y de formas que emergen a la conciencia
dos, pero tal vez el menos comprendido, el del in­ en ocasión de Is sueños o de estados mentales anor­
consciente colectivo. Entre nosotros, habría hecho males.
mejor en llamarlo «supraconsciente colectivo*, como »Sería equivocado querer tratar de ilusorio este sis­
lo veremos, reflexionando acerca de los siguientes e.x- tema inmenso de experiencias de la psique incons­
tractos de sus obras. Subrayo aquí —es importante— ciente; nuestro cuerpo visible y tangible es también
que Jung era racionalista, pragmático, lo cual, sobre un sistema de experiencias totalmente comparable
todo en este terreno, es una cualidad preciosa... De­ que oculta todavía las huellas de los desarrollos data­
cía: «No puedo creer en lo que no conozco, y no ten­ dos en las primeras edades...» (J’^ng, p. 6).
go necesidad de creer en lo que conozco*. O bien: El tantra personifica este ser bajo la forma de
«Sabéis que no soy un filósofo, sino un empírico. De Shiva-Shakti y se corresponde, en general, con el
modo que mi noción del inconsciente colectivo no es Animus-Anima de Jung.
un concepto filosófico, sino empírico* (Jung, p. 32). Y sigamos con un texto admirable: «No puedo
Ahora bien, su inconsciente colectivo y el over­ sino llenarme del más profundo asombro y de la ma­
mind del tantra ¡se parecen como dos gotas de agua! yor veneración cuando me mantengo en silencio ante
«El inconsciente colectivo se me presenta como un los abismos y las alturas de la naturaleza psíquica,
continuum omnipresente, una presencia universal sin mundo sin espacio y que oculta una abundancia in­
extensión, [...j Encierra uno al lado del otro, de ma­ conmensurable de imágenes amontonadas y conden-
nera paradójica, los elementos más heteróclitos, dis­ sadas orgánicamente durante los millones de años
que hace que dura ia evolución viviente, Y estas tas nociones, poco comprensibles de otra forma. La
imágenes no son sombras laxas, son condiciones psí­ Iglesia católica no lo ignora. En el catecismo, cuando
quicas cuya acción es poderosa, que desconocemos, el vicario de la parroquia, cuya sotana olía a tabaco,
pero a los que no podemos privar de su potencia por nos hablaba al pasar del «cuerpo místico de Cristo»,
mucho que las neguemos» (Jung, p, 10). nos decía que cada católico, cada miembro de 1a Igle­
O todavía; sia, es una célula viviente en este cuerpo místico.
«El inconsciente supranatural que está repartido en Luego no lo mencionaba más. ¿Tal vez suponía con
toda la estructura del encéfalo es una especie de espí­ alguna razón, sin duda, que los niños no podríamos
ritu omnisciente y omnipresente que se expande por captar de qué se trataba realmente?
todas partes. Conoce al hombre tal como ha sido ¿Pero había comprendido él mismo esta noción
siempre y no como es actualmente. Lo conoce como esencial? En efecto, todos los católicos, desde el ori­
un mito. Por esta razón, la conexión con el incons­ gen de la Iglesia hasta nuestros días y por todo el
ciente suprapersonal o colectivo significa una exten­ tiempo que haya creyentes, están englobados en ese
sión del hombre más allá de sí mismo; esto significa supraconsciente colectivo extraordinario, donde se
la muerte de su ser personal y su renacimiento en una zambullen y se fortifican cada vez que asisten a un
nueva dimensión, como era exactamente representa­ oficio religioso; de ahí la importancia otorgada —jus­
do por algunos misterios antiguos» (Jung, p. 59). tamente— a la presencia fìsica de los fieles en la misa
Para el tantra, lo importante no es saber que el su­ dominical. Ese cuerpo místico se habría constituido
praconsciente colectivo existe, sino abrevar directa­ incluso si Jesús no hubiera existido, incluso sí hubiera
mente en esa fuente de creatividad, de verdadero sa­ sido «inventados totalmente. Por otra patte, ¿sabe­
ber, de potencia. Por otra parte, Jung conocía el mos quién era realmente? ¿Y acaso tiene impor­
tantra, que le hizo comprender toda la riqueza iniciá- tancia?
tica de los símbolos tántricos y le hizo descubrir el Otra vez Jung:
mandala y los arquetipos, otro concepto central de la «Muy pronto, el verdadero Jesús, el hombre, desa­
psicología junguiana. pareció detrás de las emociones y proyecciones que se
arremolinaban en torno a él, venidas de todas partes;

El impacto de Oriente
de inmediato y prácticamente sin dejar huellas, fue
absorbido por los sistemas religiosos circundantes y
modelado como su intérprete arquetípico. Se convir­
Jung presintió también el impacto del Oriente en tió en la figura colectiv que el inconsciente de sus
nuestro mundo moderno: «La intrusión del Oriente contemporáneos quería ver aparecer y, por esa razón,
es más bien un hecho psicológico preparado histórica­ no nos interesa saber quién fue realmenten (Jung,
mente desde hace mucho tiempo, pero no se trata en p. 57).
absoluto del Oriente real, sino del hecho del incons­ Con cl correr de los siglos, ese cuerpo rñístico, ese
ciente colectivo, que es omnipresente. overmind, se impregnó con el ritual de los oficios, pues
»[...] Las verdades del inconsciente nunca se inven­ tiene una memoria que encabalga los siglos. Enton­
tan, sino que se alcanzan siguiendo un recorrido que ces, ¿ha tenido razón la Iglesia al renunciar abrupta­
todas ias culturas anteriores, remontándose hasta las mente al canto gregoriano que ha resonado durante
más primitivas, han descrito como el camino de la tantos siglos bajo las bóvedas de las catedrales y en las
iniciación» (Jung, p. 7). almas de los fieles y que impregna todavía la memo­
Así el overmind no es exclusivo del tantra, aunque ria de ese gigantesco overmindi Eso explica también
sea uno de sus ejes. El overmind nos da acceso a cier­ la inercia, debida a los ^iglos, de la Iglesia frente a
ciertos problemas modernos. No se cambia fácilmen- la Hembra cósmica de los orígenes. El tantra dice que
te, ni impunemente, un ovemind tan formidable... durante esos instantes en que el ego se disuelve, justo
¿Qué relación hay entre todo lo que precede y el antes del orgasmo, los mirtds, las mentes de la pareja
tantra que no sea en teoría? Dejo que se exprese la entran en contacto fugaz con ese ovemind. Enton­
pareja tántrica formada por Arvind y Shanta Kale; ces, todo hombre se convierte en el Macho no inhibi­
«De esa fuente oscura el poeta saca su inspiración, do de los orígenes, y la mujer en la Hembra de ios
el jugador su instinto, y la telepatía su extraño con­ orígenes. Los dos se funden en un éxtasis que se
tacto con otros minds, otras mentes». Parece que to­ autoperpetúa y, en ese momento, su ego se pierde en
dos los humanos están telepáticamente conectados y, el gran Todo, lo cual es el objetivo de todas las gran­
en este nivel, la relación es tan cercana como la que des religiones.
existe entre las células que forman el cuerpo. *Por eso el tantra se sirve dcl encantamiento sexual
»Según el esoterismo tántrico, ese ovemind es el para atravesar la cáscara protectora del ego, disolver
depositario y el receptáculo de toda la memoria de la las inhibiciones y beber en la fuente de jos poderes
humanidad, y quien llegue a contactar con ese over­ oscuros de ese Overmind omnipresente.»
mind conocerá la totalidad de ia experiencia y dcl sa­ Más allá de la experiencia de la pareja, la chaira
ber humanos, así como de los sentidos, ios pensa­ puja, la adoración en círculo, crea un potente over­
mientos y las capacidades de todo hombre y toda mind en los dieciséis participantes que disuelve más
mujer que vive hoy y que ha vivido en el pasado. certeramente la cubierta impenetrable dcl ego des­
»Porque este ovemind es racial, no es individual. pertando al mismo tiempo las potencias extraordina­
Forma un único Nosotros que incluye al Macho y a rias de la Kundalini.
ÌAi cuerpo, un universo desconocido m

El cuerpo es la piedra angular de la catedral tántrica. Razonemos. Me quito mi reloj de pulsera y lo pon­
Para el tantra, no es el humilde servidor, ni la «tem­ go sobre la mesa. Sin dudarlo, estoy en presencia de
blorosa carcasa· a ia que Turenne se dirigía durante dos relojes: el reloj-objeto (exterior) y el reloj-imagen
la batalla, ni la antítesis de lo espiritual, sede de ape­ (interior) que observo en mi mente. El reloj-objeto,
titos groseros, miseria a la que habría que someter y el de los físicos, el verdadero, se compone de átomos
mortificar para salvar el alma. que se resuelven en ínfimos granos de energía. Desde
Para el tantra, el cuerpo es mucho más que un ma­ Einstein se sabe que la materia, que nos parece tan
ravilloso instrumento de manifestación, o un admira­ tangible y concreta, es energía, pero sobre todo vacío,
ble mecanismo biológico, es divino. ¿Divino mi cuer­ pues, como escribí anteriormente, suprimiendo el es­
po? Como mucho, de acuerdo con «divinizar· el pacio que hay entre las partículas atómicas, nuestro
cerebro, sede de la conciencia, pero las tripas; ¡no planeta cabría, parece ser, en un dedal, manteniendo
exageremos! Y sin embargo... la misma masa. Mí reloj-objeto reai, por lo tanto es
Para captar la clave del tantra, hay que compren­ vacío, un campo de fuerzas turbulentas que mi inte­
der que: lecto renuncia a representarse. Aun sabiendo todo
eso experimentalmente, el físico nuclear no es un pri­
• mí cuerpo real es, de hecho, un universo de una
vilegiado: sólo «ve>, igual que yo, su reloj-imagen in­
complejidad extraordinaria, cuya vida secreta desco­
terior, tranquilizador, compacto, que sólo existe en
nozco;
su cerebro, o mejor dicho en su mente, según el pen­
• mí cuerpo vivido es una simple imagen, un esque­
samiento indio. El reloj-imagen oculta tras un velo el
ma, una construcción mental, y es el único aspecto
reloj-objeto, y ese velo es la maya del vedanta.
que conozco;
Y llego a un punto crucial concerniente a mi cuer­
• mi cuerpo es producido y animado por una Inteli­
po, ¡pues yo también tengo dos cuerpos! Un cuerpo-
gencia creadora, la misma que suscita y preserva el
objeto (desconocido) y un cuerpo-imagen (vivido) y
universo, desde la más ínfima partícula subatómica a
los confundo a los dos. O más bien, ignoro completa­
la más gigantesca de las innumerables galaxias;
mente el primero. Es menos difícil captar esta sutile­
• mi cuerpo guarda, en sus profundidades ocuhas,
za —perdón, esta verdad fundamental— observando
potencialidades insospechadas, energías extraordina­
a otra persona. Entonces, lector, obsérveme a mí con­
rias, que en su mayoría quedan sin cultivar en el
templando mí reloj de pulsera, que he dejado sobre
hombre común, pero que la práctica tántrica despier­
la mesa. ¿Cómo se opera la percepción? B simple, al
ta y desarrolla.
menos en apariencia: la luz rebota sobre el objeto y
Objeción: ¿Desconocido, ese cuerpo que siento vi­ golpea en mí retina, que envía el mensaje, bajo la
vir y palpitar, del que sé sí tiene hambre o sed, si su­ forma de impulsos eléctricos, a través del nervio ópti­
fre o goza? ¿Cómo puede pretender el tantra que no co, hasta la corteza cerebral. Así surge el reloj-imagen
lo conozco? que yo miro, en alguna parte de mí cabeza, desde mi
Respuesta: el cuerpo vivido, percibido, es una sim­ mente. Pasmosa comprobación: toda mí vída con­
ple representación mental que no tiene mucho que templo las imágenes del mundo exterior en mi mente
ver con la grandiosidad del cuerpo real. creyendo que veo el mundo exterior; es sorprendente
y sin embargo cierto. Se objetará que esto no consti­ zando los ladrillos. Es una evidencia mal conocida:
tuye diferencia alguna porque creemos que uno es el mi cuerpo forma parte del mundo material, del que
reflejo exacto del otro, así como ía imagen del paisaje es índisociable, es un engranaje en la inmensidad
reflejado en eí espejo es idéntica al paisaje real. Y se cósmica. Por supuesto, mi relación con la materia de
supone que lo mismo sucede con las imágenes del mí cuerpo es particular. Mi cuerpo, aunque material,
mundo exterior que surgen en mi mente. Es un tre­ es ese lugar privilegiado del espacio donde eí *yo» es­
mendo error. En efecto, estas imágenes se correspon­ tructura la materia, donde el «yo» construye ese cuer­
den tan poco —o tanto— con la realidad exterior po humano. «Vb» entre comillas, pues, hay que de­
como el plano de una ciudad con ia ciudad misma y cirlo, no se trata de mi pequeño propio yo, sino más
sus habitantes: es un simple esquema utilitario. bien de ia Inteligencia superior del cuerpo que lo sus­
¡Ahora hay que prestar atención! Doy un paso más cita y lo mantiene. Sin embargo, soy «yo mismo» y
y me coloco el reloj en la muñeca. ¿Qué sucede? no algún agente externo o metafisico quien ío hace.
Nada ha cambiado: sigue siendo una imagen en mi Independientemente de toda religión o filosofía, es
mente. Pero, ¿y la muñeca? Aquí también he de ha­ innegable que mis píanos de existencia, cualesquiera
cer una distinción entre mí muñeca-objeto, material, que sean, se integran en mi cuerpo, aunque mí fe me
compuesta de energía y de vacío, y mi muñeca- lo haga considerar como algo más que simple carne
imagen, la que está en mi mente. En este estadio del mortal. Ese cuerpo real, lo repito, es un universo des­
razonamiento, muchas personas se inquietan, y las conocido, gigantesco a escala celular, que sobre todo
comprendo, pues yo he necesitado meses para poder no hay que confundir con el cuerpo-imagen de la
distinguir verdaderamente los objetos exteriores de su mente. Seguramente, al principio, es difícil digerir
imagen interior, para comprender que se trata de dos esto, pues parece contradecir la experiencia de todos
fenómenos totalmente distintos aunque imbricados. los días. El plano de ía ciudad, simple esquema, tie­
¡Y aquí reside la dificultad! De acuerdo, pensa­ ne cierta relación con la ciudad —el plano de París
mos, el reloj-objeto real, exterior, es una cosa, el no es eí de Londres—, ¡pero nadie confunde una ciu­
reloj-imagen interior es otra, y en realidad, ía única dad con su plano! Sin embargo es lo que se hace en
que «conozco». Para la vida practica me basta: no hay el nivel de la imagen del cuerpo en la mente. Mi
nefesídad de sutiles dísrinciones entre reloj-objeto y cuerpo vivido es un plano, un esquema, muy perti­
reloj-imagen, puesto que eso no me impide mirar la nentemente llamado «esquema corporal», distinto del
hora. En cuanto a mi cuerpo, es diferente: lo siento, cuerpo-objeto reai.
pof canro soy «yos, ¿no? Eso es lo que se piensa habí- (Demos un paso más! Torpe: en lugar de dar en la
tualmente, pues es normal y natural extraer, en cierto cabeza del clavo, me doy con el martillo en el dedo.
modo, el cuerpo del mundo exterior; por una parte, ¡Ay! No me díga ahora que este dolor sólo es una
están mi mente y mi «yo» asociados al cuerpo, y por imagen en mi mente y que un martillo hecho de va­
otra, «afuera», todo el resto, la multitud de seres y de cío me ha golpeado eí dedo, también vacío. ¡Sin em­
cosas. En el pensamiento, artificialmente, aíslo así mí bargo es así! En realidad, siento dolor en la imagen
cuerpo del resto del mundo, cuando no es más que de mi dedo dentro de la imagen de mi cuerpo, ¡en
un agregado de átomos tan materiales y comunes alguna parte de mí mente! Pues, fisiológicamente,
como los de todos los objetos del mundo exterior con mi dedo «real» no experimenta ningún dolor. Los
los que estoy en continua relación de intercambio: nervios tocados envían el mensaje hacia el cerebro,
día y noche, absorbo moléculas de aire y de alimento que lo traduce en dolor. Así, en alguna parte de mí
y expulso otras tantas. Mí cuerpo es un edificio que mente —y sólo allí— nace la imagen del dolor den­
conserva su forma a la par que, sin cesar, va reempla­ tro de la imagen deí dedo, en la imagen de mi cuer­
po. Nuevo objeción: ¡pero a mí me duele! Cierto. cuerpo real diferente deí cuerpo vividol ¿Y si dejára­
¡Sin embargo, algunas sectas ~ y conozco adeptos- mos todo esto a los filósofos? Sería una pena, pues
enseñan técnicas que permiten transformar el mensa­ ese cuerpo real desconocido es un mosaico extraordi­
je «dolor» en goce! Se clavan ganchos en el cuerpo nario de poderes inexplorados, ¡y esto desemboca di­
con deleite... (Preste atención, eso no es el tantra.) rectamente en la práctica tántrica!
Bajo hipnosis, es elemental invertir las percepciones

La sabiduría del cuetpo


del sujeto, por ejemplo insensibilizarle totalmente un
brazo y clavarle agujas sin que el hipnotizado experi­
mente ningún dolor. Que el dolor nos parezca un he­
cho de experiencia ineluctable no impide que sea un ¿Qué es, pues, esta Inteligencia superior, esta Sabi­
hecho mentalpuro, lo que no es sinónimo de irreal duría suprema que habita mi cuerpo real, que ES mi
en absoluto. cuerpo real? No es una abstracción intelectual, no es
En la Biblia-(G^;;., III, 16) Dios maldijo a la mu­ una fría especulación filosófica, sino más bien una
jer: «Multiplicaré tus sufrimientos, sobre todo los del realidad viviente. Para acercarnos a ella concretamen­
embarazo, y parirás con dolor». Los dolores del parto te, propongo ai lector dos experiencias impresio­
tienen la reputación de estar en el límite de lo sopor­ nantes.
table. Y sin embargo, un obstetra inglés, el doctor La primera es enfocar un telescopio, incluso de afi­
Caroid Reed, llega a reducirlos y hasta a suprimirlos cionado, en una noche tibia de verano, en cl cielo
pidiendo a la mujer —paradójicamente— que se sembrado de miríadas de estrellas, y tomar conciencia
concentre en las contracciones uterinas. Durante todo de que cada punto luminoso es un Sol, un Sol cuya
el tiempo que la mujer hace abstracción de las ideas luz ha viajado durante miles o millones de años luz
socialmente implantadas de sufrimiento asociado al antes de llegar a nosotros.
parto, no experimenta un dolor verdadero. Si, por el En resumen, esta imagen del cielo es más antigua
contrario, pensara en el dolor, para resistir se contrae­ que la raza humana sobre nuestro planeta, ínfimo
ría y sufriría. Capaz, gracias a los ejercicios prenata­ polvo cósmico que gravita alrededor del Sol, estrella
les, de sentir las contracciones del útero como con­ más bien modesta. Tal vez centenares, incluso miles
tracciones musculares normales, las acepta, se de planetas desconocidos gravitan alrededor de otros
abandona a ellas y no sufre realmente. La Shakti tán­ soles. Tal vez están poblados por especies vivientes
trica va aún más lejos. Vive intensamente su embara­ que siempre nos serán desconocidas, y viceversa. Si
zo, participa conscientemente en el desarrollo de la nuestro Sol ahora explosionara —cataclismo ridículo
nueva vida dentro de su vientre, sabiendo que en el a escala cósmica— pasarían milenios antes de que la
momento del parto, confiando y dejando actuar a la información alcanzara a algún otro planeta descono­
Inteligencia superior del cuerpo, escapará a la maldi­ cido que está girando alrededor de una estrella leja­
ción bíblica. na. Por lo demás, algunas estrellas que íemos hoy
Esto nos lleva a esa Sabiduría suprema del cuerpo. han dejado de existir hace mucho tiempo y lo ignora­
Hombre o mujer, debo tomar conciencia de que mi mos. Así, nuestro «presente» está hecho de innume­
cuerpo es un agregado de miles de millones de célu­ rables «pasados»...
las, todas vivas, todas conscientes, todas inteligentes, La segunda experiencia, aunque más cercana a no­
cuya vida profunda, secreta, siempre ignoraré... sotros, no es menos fantástica: observar una gotita de
Vuelve, pues, la pregunta: ¿por qué preocuparse esperma —el propio, preferentemente— con el mi­
entonces puesto que la cosa funciona.^ (¿Es que siem­ croscopio. Pídale prestado a su hijo ese pequeño mi­
pre marcha tan bien?) ¿Por qué preocuparme de ese croscopio que usted le ha regalado, ponga ia gotita
sobre una lámina de vidrio, ilumine, pegue el ojo al de esos microscópicos renacuajos con un óvulo de una
ocular y... sorpréndase. Sorpréndase ante el espec­ décima de milímetro de diámetro, en el útero mater­
táculo de millares de renacuajos genéticos que se agi­ no... Ahora bien, los testículos no son robots, son ór­
tan frenéticamente a la búsqueda de un óvulo inha­ ganos vivientes cuyo trabajo inteligente supera tanro
llable, El esperma, tan simple de aspecto, es en ver­ el entendimiento como la imaginación. Es ella, la In­
dad un fluido mágico: piense que cada «renacuajo» teligencia suprema del cuerpo, del cuerpo desconoci­
lleva en sí toda la herencia del lector, toda su historia do, quien trabaja en silencio, sin jactarse, sin labora­
y la de todos sus antepasados, sin duda incluso la de torio, a la temperatura del cuetpo, a presión
ía vída desde sus orígenes. Piense también el lector atmosférica normal. Tan discreta que hasta muy re­
que cada espermatozoide podría fecundar un óvulo y cientemente el hombre, el macho, ha ignorado su
engendrar un bebé. Por último, piense que, además función exacta en la procreación mientras que ei
de ese pasado immemorial, cada minúsculo renacuajo cuerpo la conocía desde siempre, pues si no no esta­
lleva en potencia el porvenir de la humanidad, la ríamos aquí. ¡Y todo eso sucede tanto en los testícu­
suerte de las generaciones futuras. Y ahora, ¿encuen­ los del idiota del pueblo como en los de Einstein,
tra el lector palabras para calificar esta grandiosa rea­ tanto en los del criminal como en los de! santo!
lidad? Si algún día, un superhombre emerge del Ahora habría que evocar el trabajo sumamente com­
hombre actual, tan diferente de nosotros como noso­ plejo de cada órgano. Me limitaré a los increíbles lo­
tros lo somos respecto de nuestro antepasado de Cro- gros bioquímicos de cada célula hepática, que realiza
Magnon, evolucionará forzosamente a partir del po­ simultáneamente centenares de operaciones de química
tencial genético actual, incluido en cada espermato­ orgánica ultracomplejas, sin que nos demos cuenta en
zoide. el nivel consciente. He evocado la espermatogénesis
Insisto: el «cada» es esencial. Ahora, tomemos uno porque en ella la Inteligencia cósmica actúa en el ni­
de esos gametos, luego convoquemos a todos los pre­ vel más creador, puesto que se trata de la procreación.
mios Nobel del planeta, démosles crédito ilimitado, Esta energía colosal, con sede en el polo de la espe­
construyamos para ellos un laboratorio complejísimo cie, es sexual: es la Kundalini, o al menos una parte
y desafiémosles a fabricar un solo espermatozoide de ese concepto central común al tantrismo y al yoga.
idéntico al que hemos extraído. ¿Podrían hacerlo? En ¡Podemos ver así la magnitud del abismo que se­
el estado actual de la ciencia y de la telnología la res­ para la conciencia cerebral discursiva, empírica, la
puesta es no, y dudo que suceda otra cosa en el futu­ misma que realiza todos estos hermosos razonamien­
ro. Pero, durante decenas de años, dos modestos ór­ tos, de la Sabiduría última del cuerpo, infalible, cuya
ganos, de mal aspecto, los testículos, producen noche ciencia infusa ignora sin embargo la menor fórmula
y día a razón de treinta mil o máspor segundo', ¡una química!
eyaculación libera hasta quinientos millones! ¡Sí, Tomemos a un biólogo, especializado en el pán­
quinientas veces un millón! ¡Como para inseminar creas. A pesar de sus largas y pacientes investigacio­
artificialmente a millones de mujeres! Fantástica ca­ nes, a pesar de sus estudios, en su espíritu muchas
rrera de la vida, increíble maratón donde el único preguntas quedan sin respuesta. Ahora bien, durante
vencedor, absorbido por el óvulo, inmortaliza a su ese tiempo, la Inteligencia de su propio páncreas
vez a todos los demás y a la república celular de don­ cumple todas las funciones, infaliblemente, como
de ha salido... quien juega.
Pero aquí están, ante su vista, estos espermatozoi­ Uno de los objetivos del tantra consiste en poner
des. Advierta el lector que su, perdón, nuestra histo­ al yo empírico en contacto consciente y confiado con
ria personal ha comenzado por el encuentro de uno la Inteligencia superior del cuetpo. Es una clave se­
creta del hatha yoga.
El cuerpo-universo es sagrado del cuerpo y el yo consciente desarrolla mí confianza
en ella, y adquiero así poco a poco una intuición cer­
Nueva paradoja; para acercarme más a esta Sabiduría tera que me guía en ia vida. Esto se admite sin dema­
última del cuerpo real, debo desarrollar mi cuerpo vi­ siadas reticencias.
vido, enriquecer mi esquema corporal. Aí comparar Por el contrario, ¿cuál es ía utilidad de comprender
a este último con el plano de una ciudad, hubiera que cl cuerpo-objeto real forma parte del mundo ex­
debido precisar que, mientras que eí plano es estáti­ terior, que es un vasto conglomerado de energía, un
co, existe una relación dinámica recíproca entre el es­ universo desconocido distinto del cuerpo-imagen?
quema corporal y el cuerpo real. Yo manipulo mí Retrocedamos un poco: admito, en rigor, que no «co­
cuerpo-objeto a partir deí cuerpo-imagen, y vicever­ nozco» de mí cuerpo más que su imagen en mí men­
sa. ¿Cómo desarrollar esta reladón.^ Es muy simple: te; pero, ¿no hay una última correspondencia entre
durante las mnas, por ejemplo, basta con interiori­ el cuerpo-imagen y el cuerpo-objeto? Cuando levanto
zarse, estar a la escucha del cuerpo, recoger un máxi­ mi brazo «mental», ¿mi brazo «real» no hace lo mis­
mo de sensaciones para volverse cada vez más cons­ mo? ¿Qué interés tiene distinguirlos?
ciente de ellas. Así armonizo mi yo consciente con el Este interés es enorme. Evidentemente el movi­
trabajo genial de la Inteligencia superior del cuerpo, miento imaginado, vivido, y eí movimiento real deí
que es cósmica y divina. Para el tántrico, cl cuerpo cuerpo concuerdan. Sé también que un acto tan sim­
está habitado por Shakti, ia Energía personificada, la ple como levantar un objeto implica una coordina­
Inteligencia cósmica suprema. Incluso en sus más hu­ ción neuromuscular muy compleja, pero puesto que
mildes necesidades fisiológicas el tántrico percibe su «la cosa funciona», ¿para qué romperse ia cabeza con
obra; no goza por sí mismo, por su ego; siente y sabe cl tema?
que Shakti goza a través de él, se encarna en él, aun­ Para comprender mejor esta utilidad, retomo mí
que él sea un hombre. Al proponer el esperma a la razonamiento y vuelvo a partir del mundo exterior
observáción del lector, parece que favoreciera a los mirando a mi alrededor. En la habitación donde es­
gametos masculinos... He sugerido el esperma en pri­ cribo este texto, los diversos objetos —escritorio, si­
mer lugar porque es mucho más fácil que tomar un lla, teléfono, libros, carpetas, etc.— son para mí
óvulo, y en segundo lugar porque ver hormiguear un otras tantas entidades distintas, estáticas, pero sobre
charco de renacuajos es mucho más espectacular que todo las sitúo «fuera» de mí. En realidad, «yo» veo en
observar un solo óvulo... alguna parte de mi cerebro, o más bien en mí mente,
En el ritual tántrico, la primera etapa consiste en la imagen de esta habitación y de su contenido y pro­
meditar sobre la «divinidad» corporal de mi pareja y yecto ahí, además, la imagen de mí cuerpo.
de mí mismo. En el maithuna, cuando los sexos se Pero afuera, verdaderamente «afuera», ¿qué hay?
unen, esa relación es vivida como un acontecimiento Veamos en primer lugar ío que no hay. Afuera, no
prodigioso, sagrado, que implica al conjunto de las hay ni luz, ní colores, ni sonidos, ni oloreS, ní calor,
dos repúblicas celulares con sus innumerables millo­ ni frío. No es fácil de admitir, de acuerdo, y en este
nes de sujetos. Cuando más se prolonga y se intensi­ punto del razonamiento se objeta con frecuencia que
fica la unión, más profunda es la participación de «puesto que todo el mundo ve lo mismo, por tanro
cada célula en el acontecimiento. El maithuna tántri­ se trata del mundo exterior concreto». ¿Seguro? Cier­
co integra los dos conjuntos celulares en uno solo, re­ tamente es muy probable que todos ios seres huma­
constituyendo así el andrógino primitivo, el Adán bí­ nos creen en su mente, a partir de los mismos objetos
blico, macho y hembra a la vez. exteriores, imágenes bastante semejantes. Pero, ¿en
Mejorar la relación entre la Inteligencia superior qué se convierte ese mismo universo exterior, visto «a
través» de un organismo dotado de órganos de los energía atómica incluida en un grano de arena equi­
sentidos diferentes, por ejemplo a travé^ de un perro, valdría a la explosión de una carga de plástico), de
un gato o una abeja? ¿En qué se convierte esta taza golpe ia visión del mundo y la relación con él se tam­
en la mente de una abeja, cuyos ojos, de cientos de balean, lasfronteras entre los seres y los objetos se di­
facetas, perciben ei ultravioleta? Nadie lo sabrá ja­ suelven, se convierten en nubes de energía, campos
más, a menos que se convierta en abeja. Por supues­ de fuerza. Advierto entonces que este libro, lejos de
to, fuera, hay muchos fotones, granos de luz guiados ser un objeto inerte, es en realidad un proceso diná­
por ondas, pero la claridad, los colores, son fenóme­ mico en relación permanente con el entorno, con cl
nos interiores, mentales. Afuera, el aire vibra, pero cosmos. Esta visión es crucial. Todo objeto material
los sonidos sólo nacen y existen en la mente. Afuera es dinámico, todo evoluciona, todo está relacionado
hay sustancias odoríferas, pero el perfume es mental. con todo, todo influye en todo.
A esto suele replicarse: «Sin embargo, cada uno huele jQué decir entonces de íos seres vivos! Mi cuerpo
el mismo aroma de la sopa que bulle en la marmita también, detrás de una aparente inmutabilidad rela­
y a cada uno se le hace la boca agua. ¿Cómo creer en­ tiva, encierra un proceso, un acontecimiento impor­
tonces que sólo existe en la mente?» tante. Parcela del cosmos en movimiento, cambia a
Lo he comprendido particularmente observando, cada instante. Su esencia es un dinamismo inteligen­
en la India, los buitres de cuello descarnado desme­ te vinculado con el todo. El·mundo de los objetos y
nuzando una carroña con su pico ganchudo. Para no­ de ios seres no está hecho de unidades aisladas, sino
sotros eso es un asco. ¿Pero pasa lo mismo en la men­ más bien de procesos dinámicos en perpetuo cambio
te del buitre? Ciertamente no. Para él, la carroña unitario. El árbol es un campo de fuerzas que entra
emite un aroma delicioso y debe asombrarse de esos inmediatamente en relación de intercambio conmi­
extraños bípedos que se apartan de ella con horror en go, otro cambio de fuerzas. Un paseó por el bosque
lugar de deleitarse. Por tanto, las mismas moléculas se convierte en una experiencia nueva, pues siento
exteriores, bien reales, se convierten en mal olor en que mi cuerpo forma parte del bosque.
la mente humana, y en delicioso aroma en las aves Dentro de esta perspectiva, el acto sexual tántrico
carroñeras. ¡Lo mismo pasa con el gusto! Al tragarse es vivido de manera muy diferente al ordinario, el
un bocado de carroña, sin duda el buitre considera, profano. En ei tantra, no es eí hombre el que «hace»
como nosotros de un queso, que está en su punto. el amor —más o menos bien— con la mujer, sino
El mismo razonamiento vale para todos los otros que dos repúblicas celulares, dos universos, se unen.
sentidos. El hombre y la mujer están conectados entre sí, los
intercambios se hacen en todos los planos. Gozar es
entonces un subproducto no esencial. En lugar de es­
Un extraño universo viviente tar centrado en su placer egoísta, cada uno se abre al
universo corporal del otro como al suyo propio. El or­
La idea de que el mundo exterior, aunque bien real, gasmo no se rechaza, pero no tiene importancia real,
está desprovisto de colores, es silencioso y no tiene ni para Shakti, ni para Shiva. El maithuna tántrico,
aromas al principio desconcierta, es verdad. Resulta ritualizado, sacralizado, crea así una relación muy di­
extraño pensar que, afuera, no reina ni siquiera la os­ ferente al contacto profano, gracias a esta actitud
curidad sino la ausencia de luz, eso es todo. Además, contemplativa del otro y del acontecimiento que
desde que se comprende realmente que el menor ob­ constituye la unión.
jeto real exterior es de una formidable complejidad, Entre los occidentales, Alan Watts ha captado bien
que es un potente campo de fuerzas (liberada, la esta actitud alternativa. Traduzco ios extractos si-
guiente de su Nature, Man and Woman (p. 165) en nutos en el 91 % de los casos. ¡Más bien pobre para
lugar de citar la edición francesa, Amour et connais- una fusión cósmica! ¿Es mejor en Europa? Me permi­
sance, que no corresponde al originai: to dudarlo.
«Vivido en total apertura de espíritu y de sentidos, Durante ese contacto prolongado, la relación se­
el amor sexual se convierte en una revelación. Mucho xual evoluciona en tres planos:
tiempo antes de que se produzca cl orgasmo masculi­ • el mental empírico, que participa en el juego y ex­
no, la pulsión sexual se convierte en lo que podría perimenta placer;
describirse, psicológicamente, como una cálida fusión • el habitualmente inconsciente, de I¿ profundida­
de la pareja: el y ella parecen fundirse verdaderamen­ des del cuerpo, que toda experiencia lograda marca
te uno dentro del otro, [...] Nada se hace para que con un sello indeleble;
las cosas se produzcan. Sólo hay un hombre y una • el plano psíquico, donde la contemplación estable­
mujer que exploran sus sensaciones espontáneas, sin
ce una fusión íntima en las profundidades del incons­
idea preconcebida en cuanto a lo que debería pasar, ciente {manomaya kosha).
pues la contemplación no concierne a lo que debería
suceder sino a lo que es. En nuestro universo de relo­ ¿La diferencia? Para juzgarla, hay que comparar la
jes y de horarios, el único elemento técnico verdade­ unión tántrica con la unión profana, ese galope hacia
ramente importante es tener tiempo. No se trata tan­ el orgasmo obligatorio, hada la eyaculación, espasmo
to de “ tiempo de relojes” como de “ duración reflejo sin interés tántrico. Qué poco interesante re­
psicológica", es decir, una actitud donde se deja que sulta ese breve «estornudo de los riñones», compara­
las cosas se produzcan a su tiempo. Se trata de esta­ do con la extática contemplación sacralízada, palabras
blecer una corriente de intercambios entre los senti­ que utilizo con reticencia porque hoy están teñidas de
dos y su objeto, sin prisa, sin ningún deseo de pose­ resabios místicos. Ahora bien, todo éxtasis místico es
sión. En nuestra cultura, donde falta esta actitud, el sexual, incluso los de santa Teresa·de Avila. Es signifi­
contacto es breve, el orgasmo femenimo raro, el del cativo que, con mucha frecuencia, el místico describa
hombre demasiado precoz, “ forzado“ por movi­ su éxtasis en términos eróticos, !o que es incongruen­
mientos prematuros. te dentro de nuestro contexto cultural, obsesionado
»La relación contemplativa inmóvil prolonga los in­ por la antinomia (ficticia) entre cl sexo y el espíritu.
tercambios casi indefinidamente, frena el orgasmo Molestos, nos explican que ese lenguaje es simbólico.
masculino sin molestias, no obliga al hombre a apar­ Sonrisa de entendimiento de los tántricos...
tar forzadamente su atención del acto. Además, una Sin embargo, algunas visiones místicas son verda­
vez habituado a este enfoque, se podrá ser muy acti­ deramente simbólicas. Cuando santa Teresa dice:
vo, durante mucho tiempo, gratificando así a la mu­ «Un ángel de gran belleza, con su lanza de punta in­
jer con un máximo de estimulación.» flamada, me ha atravesado hasta el corazón», ¡es in­
Aunque esto no sea el tantra, donde este intercam­ necesario llamar a Freud en nuestra ayuda‘para desci­
bio contemplativo es un simple preliminar, su mérito frarlo!
esencial es otorgar tiempo a la experiencia, lo que re­ Reflexionando, es injusto dar por sentado que
sulta indispensable para la participación total de cada Alan Watts no es verdaderamente tántrico. Es relati­
célula. ¡Implicar a cada fibra del cuerpo de cada uno vamente cierto, porque excluye todo ritual tántrico,
de los miembros de la pareja lleva más de cinco o pero, tal cual, su enfoque es cósmico. Leamos este
diez minutos! Según cl sexólogo Kinsey, el coito de otro extracto de su misma obra: «Sin pretender dar
la pareja norteamericana media dura menos de 10 reglas para el más libre de todos los contactos huma­
minutos en el 74 % de los casos, y menos de 20 mi­ nos, vale más abordarlos en un espíritu de no actuar.
Cuando la pareja se ha acercado lo suficiente como ciencia, sino procesos arraigados en el infinito cuyas
para que ios sexos se toquen, basta con permanecer dimensiones superan su individualidad. El ser no está
tranquilo, excluir toda prisa, a fin de que en ei mo­ limitado al presente; se inserta en un proceso eterno.
mento deseado la mujer absorba al hombre en ella El tántrico es muy consciente de esta noción de pro­
sin ser activamente penetrada. ceso. En presencia de un ser humano, cualquiera que
sEn este estadio, la simple espera aporta su más sea, el tántrico percibe todas las dimensiones, espe­
bella recompensa. Cuando no se trata de provocar el cialmente su pasado vertiginoso. Así como cada pri­
orgasmo por medio de los movimientos del cuetpo, mavera está inscrita y presente en el árbol, «yo» soy
los centros sexuales imbricados se convierten en un todo mi pasado desde mi nacimiento, desde la con­
canal de intercambios psíquicos muy ricos. Ni el cepción e incluso desde antes. El espermatozoide
hombre ni la mujer hacen nada para producir las co­ —¡otra vez!— que me ha engendrado es 1a culmina­
sas, se abandonan a todo lo que el proceso trae por ción de un proceso inconmensurable, lo hemos visto
sí mismo. La identificación con el otro se hace más (aquí habría que leer o releer el capítulo dedicado al
intensa, pero todo sucede como si una nueva entidad tiempo sagrado).
emanara de la pareja, dotada de una vida propia. La vida que me sostiene es frágil, móvil y sin em­
Esta vida —que uno podría llamar Tao— los eleva bargo permanente, indestructible. No me canso de
por encima de sí mismos y los lleva unidos en un flu­ repetir que la Vida, de la que «yo* soy una expresión
jo de vitalidad cósmica donde ya no fijncionan el limitada pero integral, la Vida que me sostiene y me
"tú” y el “ yo". El hombre, que no hace nada para impregna, me ha sido transmitida por mi madre, que
retener su clímax, puede conseguir este intercambio la recibió evidentemente de la suya, y así sucesiva­
durante una hora o más. Mientras tanto, el orgasmo mente. Remontando el linaje ininterrumpido de las
femenimo puede producirse varias veces en respuesta generaciones, llego hasta la Eva de los orígenes, y,
a una estimulación activa mínima, lo cual depende más allá de ella, sin ninguna interrupción ni siquiera
de la receptividad de la mujer a la experiencia en tan­ breve, atravieso toda la evolución hasta las primeras
to proceso que se apodera de ella. [...] Cuando la ex­ células vivientes en cl océano tibio en que nació la
periencia estalla en toda su amplitud, explota en un vida. Mi vida es tan antigua y tan nueva como en el
haz de chispas que llega hasta las estrellas». instante de su creación. La Vida es un gigantesco pro­
Aquí verdaderamente Alan Watts alcanza lo cós­ ceso continuo que evoluciona desde hace miles de
mico, y esta última frase no es una simple elevación millones de años y proseguirá durante otros tantos
lírica, una figura estilística. El tantra la toma en el miles de millones. Es verdad para todos los seres: vi­
sentido literal, pues no percibe ninguna frontera en­ rus, plantas, insectos, animales... Los nombres y las
tre el psiquismo humano y el psiquismo cósmico que formas {ñama y rupa) difieren y cambian, la esencia
engloba las estrellas. Alan Watts evoca también el única está fuera del tiempo. La Vida terrestre es un
hecho de que la pareja se convierte en una entidad proceso unitario que se autodevora y se autonutre per­
nueva, distinta de cada uno de sus miembros (veáse manentemente, en el que todo actúa sobre todo. El tan­
el capítulo dedicado al overmind). tra percibe la Tierra con su biosfera como un organis­
Esta percepción de los demás como otros tantos mo viviente único, dotado de un psiquismo colectivo
campos de fuerzas prodigiosos no está limitada a la autónomo, inseparable del cosmos toral. ¡Volvemos a
relación sexual evocada en tanto relación privilegiada, encontrar así el mito griego de Gaia, que algunos cien­
sino que se extiende a todo contacto, por trivial que tíficos están redescubriendo! ¡Los cambios de humor del
pueda parecer. Los otros seres vivos, humanos o ani­ Sol no se contentan con perturbar las radiocomunica­
males, no son fantasmas, robots con una vaga con­ ciones, influyen también en toda la vida terrestre!
La noción de proceso, cuando se la aplica a todo sar en un ciclo eterno. Ganga existe a la vez aquí y
nuestro entorno, es muy fecunda: cada objeco- ahora, ayer y mañana: sus riberas han visto nacer y
acontecimiento adquiere entonces una dimensión morir muchas generaciones. En sus orillas ha visto
cósmica. Me permito retomar aquí, para completarlo, fundarse los primeros pueblos; ha dado de beber sin
cl ejemplo del Ganges en Benarés, con sus enormes discriminación a loscaballos de todos los invasores: bár­
escaleras, ks^ha/f, que descienden hacia el río, ¿hafs baros, arios, crueles mongoles, ingleses y otros. Los con­
atestadas de hindúes que hacen sus abluciones ritua­ quistadores vienen y se van, pero ella está y estará siem­
les en el agua sagrada de la Madre Ganga —porque pre ahí, Madre Ganga, la eterna, siempre semejante
«eU Ganges en la India es femenino...—. pero nunca idéntica: no nos bañamos dos veces en el
mismo río, los griegos ya lo decían. Majestuosa y sere­
na, nada ni nadie podrá deterner su curso indolente.
El río sagrado Ganga es así, y lo mismo sucede con todo objeto,
con todo ser. Cada hombre es en sí mismo un río
De pie en el río, rodeado de esa multitud abigarrada desde su concepción hasta su muerte, y sin embargo
y recogida, en mis palmas que forman una copa no es más que una gota, un instante fugaz, en el in­
ofrezco ai Sol naciente el agua que he cogido y que menso río humano de hoy, de ayer y de mañana.
corre entre mis dedos. Ella regresa así a Ganga, que Pero lleva en él todo cl cosmos, pues «no existe nada
yo percibo en su totalidad, en tanto proceso. Ganga, en este universo que no esté en el cuerpo humano
más allá de aquí y ahora, más allá de las ghats y de (...]; “ lo que está aquí está en todas partes y lo que
la multitud, se funde en la inmensidad del tiempo no está aquí no está en ninguna parte" dice cí
y del espacio. Ganga es una unidad cambiante: río Vishvasàra Tantra. Y también: "En el cuerpo residen
arriba hasta sus fuentes, a dos mil kilómetros de Shiva y Shakti, que penetran y animan todas las co­
aquí, en ei Himalaya helado, río abajo hasta su de­ sas. En el cuerpo está PrakrÍtÍ-ShaktÍ y todos sus pro­
sembocadura, en Calcuta, donde Ganga se une al ductos. El cuerpo es un inmenso depósito de poderes
océano. Océano del cual proviene, donde el agua se (Shakti). El objetivo del rito tántrico es llevarlos a su
evapora, se hace nube, nieve o lluvia de monzón, plena expresión” » (Woodroffe, The Serpent Power,
para alimentar algún otro río antes de retornar sin ce­ p. 49).
La muerte es la vida 113

Todo es viviente; sobre su superficie multitud de puntos negros sin


¡o que llamamos muerte» ninguna clase de miramientos...
es una abstracción, También desde esa época, y sin relación con el tan­
David Bohm. tra, cuya existencia evidentemente ignoraba, el mis­
terio de la muerte ha alimentado mis reflexiones,
Apenas cumplidos los diez años ya conocía la idea de pues la guerra me puso, como a otros tantos millones
la muerte a causa de un amigo de la familia, profesor de hombres, más de una vez y bien concretamente en
de tcicncias naturales», como se decía entonces. Para su presencia.
el chico que yo era, este hombre tenía la apariencia Para cambiar de registro, introducir y justificar el
y el prestigio del sabio. Entomólogo por pasión, geó­ título, voy a explicar ia historia de dos amigos que se
logo a veces, paleontólogo y prehistoriador por encuentran. El primero dice: «¿Sabes que Fulano ha
hohby, no dejaba de explorar la región. Entre otras muerto?» E1 otro responde, alzándose de hombros;
cosas, así había descubierto en un valle boscoso, cerca «Qué quieres, amigo, es la vida...» |Y sí! Para el tan­
de un arroyo, un «taller neolítico» de donde exhuma­ tra la muerte es un tema,., viral que subyace en toda
ba decenas de útiles de piedra tallada. nuestra visión del mundo. El adepto tántrico vive, no
Como éramos vecinos, yo iba con frecuencia a su obsesionado por la muerte, sino en una intimidad
casa y mi curiosidad lo divertía. Coa el tiempo se ha­ constante con ella. En Occidente, la muerte significa
bía construido un pequeño museo privado que me el fm o la ausencia de vida, mientras que para el tan­
fascinaba, sobre todo su colección de mariposas de tra morir es lo contrario de nacer.
todos los tamaños y colores, pinchadas y bien ordena­ Estas pocas palabras concretan el abismo que sepa­
das en marcos. Favor supremo, a veces me abría su vi­ ra el pensamiento oriental y el occidental ante la
trina de tesoros, la de los úriles de piedra tallada, y muerte, que hasta una época reciente era un tema
además rres cráneos humanos no demasiado anti­ casi tan tabú como el sexo. Además, en la India, la
guos, de color marrón oscuro, como si hubieran sido muerte está vinculada con la reencarnación, tema
encerados. Un día sacó uno de esos cráneos anónimos complejo que no abordaré aquí. Me limitaré a ilumi­
y, dándole golpecitos en la frente, me dijo: «Mira, al­ nar el misterio de la muerte desde la óptica del tan­
guien ha vivido y pensado aquí dentro..,». De repen­ tra, para captar su sentido profundo.
te, ese vulgar pedazo de hueso adquirió una dimen­ Ahora bien, paradójicamente, el tantra es ante
sión humana extraña; me quedé pensarivo, todo el culto de la vida bajo sus formas; acepta todas
imaginaba que un día un desconocido podría soste­ sus implicaciones, sus servidumbres, sus alegrías, sus
ner mi propio cráneo y decir: «Alguien ha vivido y penas. La vida es una experiencia, todos sus aspectos
pensado ahí dentro...». Eso no me asustó, sino que deben ser asumidos, desde los más humildes hasta los
me hizo reflexionar y sin duda me hizo comprar un más sublimes. El tantra sabe que no se puede ni
pisapapeles en forma de cráneo que siempre descan­ comprender ni incluso gozar verdaderamente de la
saba sobre mi escritorio de estudiante. Es uno de los vida, a menos que se haya vencido a la muerte. Ven­
raros objetos que todavía poseo; con el tiempo, se ha cer a la muerte no es negar su existencia, ni evitar mi­
ido manchando y generaciones de moscas han dejado raria cara a cara, ni querer escapar de ella, lo cual es
evidentemente imposible, sino quitarle su «aguijón». ¡huérfanas de nacimiento! La «verdadera» muerte
En efecto, en la raíz de todo sufrimiento, de todo apareció con los organismos complejos, los pluricelu­
temor, se encuentra la muene, sea la propia, sea la lares, que permitieron el nacimiento y la evolución
de los seres queridos. Cuando era niño fue muy per­ de una infinidad de especies. Pero la Vida otorga una
turbador para mí comprender por primera vez que prioridad absoluta a las especies que son (relativa-
mi madre no era inmortal, y la idea de que algún día merite) inmortales en relación con los individuos,
no estaría más conmigo me trastocaba. Su primer ca­ ante los cuales por una parte cada especie actúa de
bello gris me entristeció porque significaba que la ve­ una manera particular. En efecto, por otra parte, im­
jez se había apoderado de ella también, y me negaba planta un instinto feroz de supervivencia; por otra
a que envejeciera o muriera. Para consolarme, de un parte, programa su desaparición. Y es lógico: com­
tirón se arrancó su primer cabello gris, con una breve puesta de individuos inmortales, la especie no podría
risa que sonaba un poco falsa... evolucionar. Gracias a la muerte, cada especie pro­
A veces pensamos que sin la enfermedad y la porciona a cada una de sus generaciones su posibili­
muene la vida sería muy bella. Pero, ¿es cierto? dad de evolucionar. Supnmase ia muerte y de súbito
En primer lugar, morir siempre les sucede a los de­ todas las especies quedarían fijadas. Lo mismo pasa
más: cuando me llegue mi turno, ya no podré hablar con las especies que con ios automóviles. Si ios pri­
de ello. Luego, la muerte sólo es temida por cl indi­ meros Ford hubieran sido inmortales, indestructibles,
viduo, cuya desaparición significa, mientras que para llenarían siempre nuestras carreteras. Los fabricantes
ia especie es una bendición indispensable. de automóviles programan, ellos también, la «muer­
Las religiones nos consuelan, nos tranquilizan, nos te» de ios coches: ia duración está deliberadamente li­
hablan de la vida inmortal después de la muerte, o mitada, al igual.que su kilometraje máximo, lo cual
incluso de reencarnación. ¿Están equivocadas? ¿Tie­ permite fabricar nuevos coches, más perfeccionados
nen razón? ¿Quién sabe? Cada cual tiene su opinión (¡o al menos se supone que lo son!). Ia vida hace lo
sobre este tema y por eso este capítulo se limitará a mismo. Reemplazar a los individuos asegura a cada
lo estrictamente biológico. especie ia capacidad indispensable para sobrevivir
ante ia competencia de las otras formas de vida y el
desafio de un medio en perpetuo cambio. Así, para
La muerte, motor de la vida la especie, reemplazar a los individuos es una necesi­
dad ineluctable.
En pocas palabras, para el tantra la muerte es el mo­ Razonemos por el método del absurdo y suponga­
tor mismo de ia vida, que sin ella perdería todo en­ mos que ia vida haya decretado inmortalidad para
canto, todo sentido. todos: ¿cuál sería la situación? Es simple: la vida
Veamos esto más de cerca. SÍ yo (*yo> es cada uno quedaría bloqueada irremediablemente. Sin la muer­
de nosotros) sigo con vida, es... porque «otros» están te, no habría niños, ni viejos, sino exclusivamente
muertos, si no los dinosaurios todavía poblarían el adultos, inmutablemente iguales a sí mismos. En
planeta. ¿Qué digo? Ni siquiera habría dinosaurios, efecto, la muerte es un proceso permanente. Cada
pues los mares dcl globo estarían superpoblados por día, miles de millones de células mueren —empe­
los organismos unicelulares deí comienzo de la vida, zando por ias de la piel, que se renuevan constan­
prácticamente inmortales: como se multiplican por temente a lo largo de toda mi existencia— excepto,
división, esto da dos células rigurosamente idénticas, se dice, ias células nerviosas. ¡Mi inmortalidad en
de las que no puede decirse que una sea la madre y tanto individuo implicaría también 1a de mis células
otra la hija, sino que son hermanas gemelas y... y yo permanecería idéntico a mí mismo!
Otro corolario de ¡a inmorralidad: sin bebés, no sobre ias piedras, sin lastimarse. Seguir con este razo­
tiene por qué haber sexos. Sin muerte {la ruina de las namiento nos llevaría a una catarata de absurdos.
pompas fúnebres) imaginemos este mundo de adul­ Admitir que la muerte es el motor de la vída, que
tos inamovibles, incambiables y asexuados... ¡Ni si­ sin ella la Vida sería impensable y absurda, y estaría
quiera unisex, porque no habría ni órganos genitales desprovista de sus principales encantos, que la inmor­
femeninos ni masculinos! Siendo las flores el sexo de talidad física sería insoportable, esrá muy bien, pero,
las plantas, en un universo donde todo fuera inmor­ en cuanto a nuestra propia muerte, ¿por qué preocu­
tal, las plantas no necesitarían semillas, y por lo tanto parnos por ella antes del momento de la gran despe­
las flores no tendrían corolas ni pistilos. dida? ¿No es mejor olvidarlo, preocuparnos sólo de
vivir? ¿Por qué dejar que la nube negra de la muerte

El aburrimiento nació un día de ensombrezca el cielo de nuestra vida?

inmortalidad
Aparte de toda consideración religiosa, ¿por qué el
culto de la vida tiene que ser incompatible con el
pensamiento de nuestra muerte? Tratemos de com­
Si fuéramos inmortales, después de haber pasado al­ prender por qué los tánrricos combinan el culto de la
gunos millones de años en un mundo inmutable, es­ vida y la intimidad constante con la muerte. La anéc­
taríamos verdaderamente aburridos, ¡Una idea! Para dota siguiente aclara mi afirmación.
llenar nuestros ocios, hagamos el amor. ¡Lástima, no Un día, una llamada telefónica nos avisó de que
hay sexo! No importa, preparemos unos buenos pla­ una pareja de amigos acababa de tener un accidente
tos. ¡Tampoco! I¿s inmortales no tienen ninguna ne­ de coche; ella tenía la pelvis fracturada, él una con­
cesidad de comer, y además las ensaladas serían, ellas moción cerebral, Al día siguiente, al llegar al hospital
también. Inmortales, como los conejos, los polios, los para visitarlos, pensábamos encontrarlos en un estado
bueyes, los peces, etc. Nada de bistecs ni de nada. NÍ de ihock, pero —¡sorpresa!— los encontramos con
siquiera habría con qué hacerse una tortilla. Tampo­ una moral de acero y una sonrisa increíble. Mientras
co queso: para obtenerlo hay que disponer de leche, nuestra amiga, sentada en 1a cama, se comía una
pero las vacas inmortales no tendrían terneros para manzana, el marido nos contó el accidente y nos dijo
amamantar. Y puesto que no se comería, nada de cómo, justo antes del choque, se había dado perfecta
tubo digestivo. Ni sexo, ní estómago, ni intestino. cuenta de lo que le podía pasar. Luego el «agujero
Ventajas: tampoco indigestiones ní estreñimiento... negro» antes de despertar en el hospital. Ella nos
Estaríamos todos juntos, inamovibles e inmuta­ dijo: «¡La vida es formidable! No lo sabía. Comer
bles, durante innumerables millones de años: ¡inso­ una manzana, qué maravilla», Y él: «En el fondo,
portable! ¡Y sólo sería el comienzo! morir es fácil. Pero además, ayer tenía muchas preo­
La hipótesis absurda de un mundo poblado por in­ cupaciones y el accidente las ha borrado todas. Hoy
mortales obliga también como corolario a otorgarles rodo es nuevo y sé lo que importa verdaderamente*.
la invulnerabilidad. Si fuéramos inmortales pero vul­ Este caso no es único y sin duda el lector habrá co­
nerables, con el correr de los siglos, inevitablemente, nocido otros. La lección es clara: después de un cara
coleccionaríamos heridas y cicatrices, incluso amputa­ a cara con la muerte, la vida toma un relieve cautiva­
ciones. ¿En qué estado nos encontraríamos después dor. Otro ejemplo. Entre los innumerables dramas de
de algunos miles de años «solamente»? la última guerra, estaban los arrestos, los juicios arbi­
Si fuéramos invulnerables, nos sería posible permi­ trarios, las condenas a muerte. Miles de hombres han
tirnos todas ias fantasías; por ejemplo, precipitarnos, vivido así en la inminencia de la muerte. De manera
para pasar ei tiempo, desde lo alto de un acantilado. casi general, en sus celdas, estos condenados tenían
una visión lucida y valerosa y demostraron un coraje desquite; «sobrevivirá* y crecerá todavía durante va­
formidable. Veían la vida de otra forma. Muchos de rios días, así como las uñas y el pelo. Por tanto, es
los que se libraron —¡y posteriori, por supuesro!— imposible precisar la hora exacta de la muerte. En las
proclaman esta experiencia enriquecedora. plantas el proceso es aún más lento e impreciso. Un
Pues bien, los tántricos no esperan verse enfrenta­ jardinero plantó en nuestro jardín árboles sostenidos
dos al azar, accidentalmente, con la muerte, para com­ por tutores. Dos de esos árboles no prendieron pero,
prender el verdadero senrido de la vida: veremos cómo. en cambio, lo hicieron los tutores. Dieron retoños,
Como la muerte existe, hay que adecuarse a ella. echaron ramas y raíces y ahora son árboles vigorosos.
Es/ar muerío no es temible: el drama es que antes Plantarlos en la tierra invirtió el proceso; si no, hu­
hay que... ¡morir! La idea de no haber vivido en el bieran sido leña para el fuego, ¿A partir de qué mo­
tiempo de Napoleón me reuslta indiferente y — mento hubieran estado verdaderamente «muertos»?
humor negro— me deja frío saber que dentro de cien Pregunta sin respuesta...
años estaré muerto. Paralelamente al cuerpo denso, el cuerpo sutil, psí­
Entonces miremos el problema de frente. Compro­ quico —materia también en la concepción tántri­
bamos que en cada individuo la especie ha implanta­ ca—, se desintegra lentamente, sin duda durante se­
do el instinto de supervivencia, que hace que cada manas. Por eso los tántricos indios son enterrados,
uno se esfuerce, por todos los medios, por escapar a para dejar que el proceso se desarrolle normalmente,
la muerre y vivir el mayor tiempo posible. En el caso y no incinerados, según ía costumbre aria. Otra pre­
del suicidio, observamos que lo que impide a mucha gunta: ¿la muerte es un fin? De todos modos, el ser
gente poner fin a sus días es precisamente ese «pasa­ humano sobrevive en sus hijos, sus nietos y, más allá
je*. Nos agarramos a la vida como la manzana al ár­ de ellos, en sus genes eternos. Y si no tiene hijos, so­
bol, incluso durante la tempestad. Sin embargo, brevive en el proceso que es la humanidad.
cuando sopla el viento de octubre y las hojas amari­
llean, la manzana madura se separa sola de la rama,
sin pena, sin resistencia: esa «muerte» simple y fácil La dulce muerte natural
podría ser lo que la vida ha previsto normalmente en
nuestros genes. La Inteligencia superior del cuerpo Mi segundo encuentro con el hecho de la muerte,
lucha hasta el fin para sobrevivir, pero si el desfalleci­ siempre hacia la edad de diez años, me reveló que la
miento ineluctable de un órgano hace el fin ineludi­ verdadera muerte, la muerte natural, la que debería
ble, esta misma Inteligencia del cuerpo pone en mar­ ser la norma, no es temible ni penosa. En mí infan­
cha el «proceso de muerte», previsto y programado. cia, el jardín contiguo al de mis padres (vivíamos en
Pues este proceso es más bien complejo y lento. En el límite entre la ciudad y el campo) pertenecía a un
efecto, no se muere de golpe, ni siquiera bajo la gui­ albañil retirado, que tenía la pasión de la jardinería.
llotina, se empieza a morir. La cuchilla, al seccionar Sus canteros eran impecables, bien alineados, sin ma­
la cabeza del condenado, no hace más que poner en las hierbas. Cuando le parecía que todo estaba en or­
marcha el proceso de la muerte. En primer lugar den, se sentaba en un banco de madera que él mis­
muere el cerebro. Primero simplemente aturdido por mo había construido para contemplar su modesto
el golpe, pronto sufre lesiones irreversibles: privadas dominio y admirar sus lechugas y sus rábanos. Un día
de oxígeno, las células cerebrales mueren en pocos que se había instalado en su banco, con las manos ca­
minutos. Por el contrario, la barba —que merecería llosas apoyadas en las piernas, calentándose al sol de
el premio a la obstinación porque las innumerables mayo, a través del cercado yo le hacía un montón de
afeitadas no han logrado desalentarla— se toma su preguntas sobre «los buenos tiempos de antes*, cuan-
do él era joven. Cada tanto, manteníamos ese tipo de Mi tercer encuentro con la muerte, esta vez hecho
conversación. Aquel día lo escuchaba ávidamente evo* accidental, se produjo también en la misma época,
car a su padre y la vida de entonces, acontecimientos cuando yo tenía diez o doce años aproximadamente.
de hacía más de medio siglo, !o cual, para un niño Mi padre, veterano de ia primera guerra mundial, a
como yo, equivalía ai diluvio... Ese viejo taciturno pesar de mis preguntas, no hablaba nunca de su vida
me contó detalladamente cómo su padre, que se le­ en las trincheras, pero uno de sus amigos, por el con­
vantaba con la aurora, iba a pie, en zuecos, con su trario, lo hacía con todo detalle.
almuerzo y su cantimplora de café en el morral, a tra­
bajar a la cantera, a ocho idlómetros de allí. Durante
diez a doce horas diarias, según la estación, cortaba La muerte accidental
la piedra con un martillo de 12 kg (sí, doce), hiciera
el tiempo que hiciera, bajo un delgado techo de ca­ Este amigo de mi padre me contó que estaba refugia­
ñas. Por la noche, ya en casa, cuidaba sus animales do en una trinchera durante una salva de artillería,
o cultivaba el jardín. Nunca tenía vacaciones; sólo cuando un obús explosionó cerca de él y lo dejó ente­
descansaba los domingos y las fiestas religiosas, y evi­ rrado. Me describió cómo, cada vez que vaciaba sus
dentemente desconocía hasta la palabra week-end. puhnones, la tierra blanda se hundía, le comprimía,
Una noche, el padre, que tenía entonces más de 90 le hacía imposible la inspiración. Sin poder respirar
años, dijo: «Estoy faugado». Y subió a acostarse. Al m' moverse, iba a morir arfíxiado y a convertirse en un
día siguiente, lo encontraron muerto en la cama. bello cadáver intacto, pues no estaba herido. A la an­
¿Había percibido eí «pasaje»? Por ío demás ésa fiie siedad loca del comienzo sucedió una caüna extraña
ia única ver que mí vecino oyó a su padre —al que y —hecho clásico pero que yo entonces ignoraba—
nunca había visto enfermo— pronunciar esas palabras. revivió trozos enteros de su vida y, entre otras cosas,
¿No es ésta la muerte natural, la que viene a su volvió a ver a su madre, muerta desde hacía tiempo,
hora, cuando el organismo ha cumplido su ciclo, sin volviendo de la fuente con dos cántaros de agua.
sufrimiento, como el sueño, su hermano? Pero rara­ Durante ese tiempo, sus compañeros de armas se
mente es así, incluso en ía naturaleza, donde la dieron prisa para liberarlo y lo salvaron in extremis de
muerte violenta con frecuencia es la regla, y sin em­ una muerte que parecía horrorosa. Esta experiencia lo
bargo, incluso en ese caso, parece que morir, lejos de marcó intensamente y su relato me conmovió hasta ei
ser una experiencia aterrorizadora, sea, por el contra­ punto que todavía hoy lo recuerdo muy bien. Tengo
rio, casi exultante, interesante, luminosa. ¿Cómo sa­ así la convicción de que la vida es caritativa con los
berlo, puesto que nadie regresa del más allá para que mueren...
contárnoslo? Sin embargo, ahora, gracias a las técni^ Comparo éste con otro relato, esta vez en el marco
cas de reanimación, personas clínicamente muertas de la segunda guerra mundial. Es el de un «fusilado»
«resucitan» y disponemos hoy de miles de relatos de que me contó la historia auténtica de su ejecución,
moribundos «devueltos* a la vida, que describen la pero para no herir susceptibilidades, como hechos se­
experiencia de la premuerte como extática. También mejantes se producen en todas las guerras, callaré el
con frecuencia estos recuperados están furiosos por lugar y las circunstancias. Lo habían tomado como re­
haber sido devueltos a la vida y muy decepcionados hén y lo habían encerrado con otros en un granero.
de encontrarse en una cama de hospital, con tubos Durante toda la noche, los soldados que los vigilaban
por todas partes. Por tanto, hay buenas razones para Ies repetían, golpeando la culata de sus metralletas:
pensar que el instante de la muerte, tan temido, es «Mañana por la mañana, pum... pum...». Al alba los
en realidad el punto final luminoso de la vida. llevaron a un prado donde los obligaron a cavar una
trinchera. Luego, los alinearon detrás de su futura ta a continuación: hablo de ella para mostrar que el
fosa común, apuntándolos con sus armas. Chasqui­ tantra llega hasta el final.
dos, señal del comandante, ráfaga de metralletas e Cuando ía tradición dice que el adepto debe vivir
inmediatamente, para nuestro «fusilado», fue el agu­ cerca de los crematorios, es tal vez simbólico, pero
jero negro; son sus propias palabras. Perdió el conoci­ con frecuencia concreto: no nos inquietemos, ni nos
miento y, cuando volvió en sí, algunos instantes más turbemos, veamos más bien qué significa. Recorde­
carde, estaba acostado en la tierra, bajo otros «muer­ mos: después de la derrota de la India, los vencidos
tos» que también se despertaban: los soldados habían que se sometieron fueron convertidos en siervos {su­
tirado justo por encima de sus cabezas y se reían de dras), mientras que los insumisos, desterrados del sis­
la «broma». Después, liberaron a los rehenes, esti­ tema, se convirtieron en los «intocables». Los tántri­
mando sin duda que esa «lección» bastaría... Conclu­ cos, opuestos al racismo brahmánico y a su sistema
sión: si hubieran sido realmente abatidos, la vida les ultrapatriarcal, entregados al culto de la feminidad,
hubiera hecho la caridad de ahorrarles las angustias forman parte de la resistencia milenaria a! invasor
de esa muerte absurda. que está latente todavía hoy. Por ello cierto tántricos
Volvamos a los tántricos, para quienes la muerte es forman paite de esas tribus de Chandalas de quienes
el guru supremo. Para ellos, el flirteo regular con el dicen las leyes de Manú:
hecho de la muerte y su significado apunta a varios «Que esos hombres construyan sus moradas aí pie
objetivos: de los grandes árboles, cerca de los lugares donde se
queman los muertos, cerca de las montañas y de los
• revelar el verdadero sentido de la vida, lo cual con­
bosques, que todo el mundo los conozca (como “ in­
diciona entonces la actitud correcta ante uno mismo,
tocables” ) y que vivan de su trabajo» (libro X, 50).
los otros y los valores humanos;
Cuando se conoce el horror brahmánico al trabajo,
• descubrir el secreto último del ser;
considerado vergonzoso, y a los cadáveres, se mide el
• prepararse, eventualmente, a vivir conscientemente
grado de abyección al que deliberadamente se somete
la propia muerte;
a estos hombres. Muchos tántricos han vivido así cer­
• superar todo temor, por tanto vencer el miedo a la
ca de los lugares de cremación. Confrontados desde
muerte, sustrato de todos los demás miedos.
hace milenios a la muerte y a los cadáveres, han he­
No se trata de una actitud obsesiva, mórbida, sino cho de ello una experiencia espiritual, la shava sadha­
de una toma de conciencia permanente del carácter na descrita en Tantra, iís Mystic and Scientific Basis,
transitorio, precario, de la vida. Aceptar esto permite de Lalan Prasad Singh, p. 148:
escapar a toda angustia, pero lo esencial es sacar ense- «Esta sadhana se practica para unir kündalim y Pa-
ñanazas prácticas para conducirse correctamente en la ram Shiva. Se realiza con un cadáver humano a me­
vida, y también preparar la muerte propia. dianoche, con luna nueva. Esta práctica espiritual se
La mejor manera de prepararse para morir —y no cuenta entre las más difíciles. Está prescrito un ritual
es una fanfarronada— es hacer todo para... vivir el detallado para esta sadhana, cuyos principios esotéri­
mayor tiempo posible. ¿No es el único medio de cos debe respectar muy estrictamente el sadhaka.
acercarse a esa muerte natural? Violar las reglas rituales produce resultados desas­
trosos.
»Este es uno de los aspectos más secretos de la mis-
La sbava sadhana rica tántrica, muy mal comprendido a causa de su ca­
rácter no ario. El cadáver debe ser fresco, intacto, sin
No se trata de proponer la experiencia temible descri­ mutilaciones ni deformidades. Ningún miembro
puede estar torcido. Incluso si le falta un dedo, o es La muerte es una abstracción
tuerto, no conviene para la sadhana. Sería contrario
a los principios tántricos». Pronto surge la percepción tántrica de que la muerte
Luego el adepto es abandonado, solo en la noche es una abstracción y sólo la vida existe. Ciertamente
oscura, sentado frente al cadáver o incluso encima de hay cadáveres, por lo demás inmediatamente recupe­
él. Medita entonces sobre lo que lo diferencia, a él, rados por la vida, pero sin embargo —repitámoslo—
ser vivo, de este otro humano que ayer todavía estaba sólo la vida tiene una existencia, y separarse de ella
con vida. En su imaginación, se identifica con este es fácil cuando se está «maduro* para la gran partida;
cadáver, vive la descomposición del cuetpo para des­ pensemos nuevamente en la manzana. Mientras tan­
cubrir en él mismo el «principio viviente*. Es una to, ¿por qué no medir nuestros valores con el patrón
prueba temible que no conviene practicar sin guía, ni muerte en lugar de con ei patrón oro? Si este occi­
siquiera con la imaginación. dental hiperambicioso, desbordante de actividad, se
En otro ritual, la kápalika sadhana, un cráneo hu­ preguntara cada mañana si quiere verdaderamente
mano reemplaza al cadáver. En el ritual de las <5 M* convertirse en el hombre más rico dcl cementerio, tal
se bebe vino, ya sea en un verdadero cráneo (¡prefe­ vez cambiaría su óptica. Conocí un hombre de nego­
rentemente eí de un brahmán!), ya sea en una copa cios —y no es un ejemplar único— que trabajaba
que lo simboliza. Algunos tántricos viven y meditan como un galeote, montando negocio tras negocio,
en chozas literalmente tapizadas de cráneos huma­ por lo demás con éxito. Era muy rico; tenía un sober­
nos. A veces se practican ritos sexuales en los cemen­ bio castillo al que iba raramente, y cuando lo hacía,
terios, entre los cadáveres, para percibir la comple- pasaba su tiempo con la nariz metida en sus legajos.
mentariedad entre la muerte y su antídoto, el sexo. El único que aprovechaba verdaderamente el parque
Ya que es imposible practicar esos ritos y medita­ era el jardinero. Murió (el hombre de negocios, no eí
ciones, a fin de comprenderios hay que saber que el jardinero) hace dos años y seguramente es el cadáver
tantra no tiene sólo aspectos amables y tratar de en­ más rico del cementerio. En el más allá, ¿goza real­
tender el origen de esta inrimidad con la muerte. mente con sus posesiones?
Entonces, ¿qué se puede practicar de todo esto en Sin embargo, la verdadera respuesta al enigma de
Occidente? Poca cosa, salvo reflexionar con frecuencia la muerte se encuentra en la definición tántrica: ia
sobre el senrido de la vida desde la óptica de la muer­ muerte es la vida, y es también lo contrario de nacer.
te, ver la presencia de la muerte en el propio entorno Pero debo ir más lejos, sentir que mi vida no comien­
y comprender que, para la Vida, eso no es un drama. za el día en que nací, ni siquiera en cl momento en
De este modo, siguiendo, por ejemplo, el vuelo ful­ que el espermatozoide paterno penetró en cl óvulo
gurante de una golondrina, pensar que cada «picado* materno, sino que la vida es un proceso continuo y
marca la muerte de un insecto, ¿Estamos turbados que yo soy ese proceso.
por ello? ¿O tristes? Sin embargo, si nos ponemos en El capítulo «Tiempo profano, tiempo sagrado»
el lugar del mosquito es diferente... Para el insecto- aclara esta noción de proceso que me libera inmedia­
individuo es el fin del mundo, pero para la especie tamente de la muerte.
«mosquitos carece de importancia, porque está pre­ La inminencia de la muerte puede a veces desem­
visto y su respuesta a la muerte es un formidable bocar en una experiencia espiritual de alto nivel. Así,
potencial reproductor. Se regaña al gato que se come una mañana un amigo me telefoneó, trastornado,
a un petirrojo; pero, ¿quién piensa en las angus- para decirme que tenía leucemia y que le daban seis
rias del gusano que el mirlo se traga como si fuera un meses más de vida, como mucho. ¿Qué esperaba de
fideo? mí? ¿Un consejo? ¿Un consuelo? No lo sé. Confieso
mi embarazo. ¿Qué decir en semejante situación? Para los yoguis, la senilidad y la enfermedad son
Luego, pasaron ios meses sin tener noticias de él Un caída evitables: durante toda su vida, los «civilizados»
año más tarde, me liamó por teléfono. Evidentemen­ firman cheques sin fondos para el futuro. Viven mal,
te no le dije: <iVaya todavía estás ahí». Esperé, pues, se alimentan mal, respiran mal, no se mueven, dejan
su explicación, que resumo: «Al principio, estaba que su organismo se atasque y en consecuencia se po­
muy trastornado. Luego, después de algún tiempo, nen enfermos y se vuelven seniles. Muchas veces he
me puse a vivir intensamente cada minuto, a aprove­ evocado la asombrosa jovialidad de los maestros y
char cada rayo de sol... Todo adquiría un realce cau­ adeptos del tantra. Es bien real, pero entonces hay
tivante. Una sencilla flor, que antes apenas me dig­ que vivir correctamente, practicar d yoga, y aquí le
naba mirar, se convertía en una maravilla. Jugar con recomiendo mis libros: ¿se asombra?
mi nieto era extraordinario, me sentía vivir en él, Así es cómo, para el tantra, la muerte es el guru
como en mis hijos. Así hice prolongadas meditacio­ supremo...
nes, y una buena mañana acepté sin reservas la salida
fatal anunciada. Desde entoncen, he percibido que
formaba parre y que siempre formaría parte del uni­ El comportamiento del tránsito
verso que me rodea. Mi vida ha cambiado. Soy feliz.
Ahora sé lo que importa y lo que es fútil. ¿Mi leuce­ Seguramente cl tema de la muerte y de! tránsito me­
mia? Era un error de diagnóstico: debería agradecér­ recería todo un libro. Sin embargo, para ía conducta
selo al doctor... ¡Sin ironía! concreta en ía vida, de lo que antecede podemos, us­
¡Bueno! Pero, en realidad, todos padecemos una ted y yo, retener desde ya: que «yo» soy una emana­
«enfermedad» fatal 100%: ¡la vida! ¿Hay que esperar ción del proceso «Vida» y que mi vida no ha comen­
una amenaza tan directa y un diagnóstico médico zado ni con mi nacimiento ni en mí concepción.
para vivir plenamente, a pesar de (o gracias a) la som­ Independientemente de mi fe religiosa, si la tengo,
bra de la muerte? eí tantra me enseña que la muerte no es un fin por­
Hay un aspecto del problema de la muerte que pa* que el proceso de la vida prosigue más allá de la diso­
reciera que eludo: los sufrimientos que frecuente­ lución de mi ego.
mente la preceden, es decir, los males de la senili­ Así, como proceso continuo, yo evoluciono en el
dad, las angustias de la enfermedad. Esas pruebas interior de otros procesos, infinitamente más vastos,
son, lamentablemente, bien reales, y nadie piensa los de la vida, los deí cosmos. Átomo ínfimo y sin
negarlas; pero, ¿son realmente inevitables, exigidas embargo gigantesco, encarno el dinamismo organiza­
por la naturaleza? Por supuesto, el único medio de dor de ía especie, así como la potencia creadora y
vivir mucho tiempo es envejecer, pero la senilidad no consciente de la Vida universal.
es fatal ni premeditada por la naturaleza. Ninguna En resumen, la Vida terrestre en su totalidad es un
enfermedad, ni siquiera cl cáncer, es ineluctable, A vasto organismo único que se autodevora permanen­
primera vista, la vida es un banquete que comienza temente y, gracias a eso, prolifera más y más, diversi­
por el postre, la infancia feliz, y termina con un casti­ ficándose al extremo.
go, la enfermedad, el sufrimiento, la decrepitud se­ ¿Grandes palabras? Tal vez... Grandes realidades
nil... En realidad nada de eso es querido por la natu­ sobre todo.
raleza. La vida ha previsto la muerte natural, como Pero, dirá el lector con razón, todo eso es filosofía,
la de ese hombre que se deslizó al más allá durante teoría, y no resuelve el problema de mi muerte, que
el sueño, sin saberlo, sin haber estado enfermo vendrá fatalmente: ¿qué me propone el tantra y
jamás. cómo puedo prepararme para ello conscientemente?
La respuesta tántrica frente a la muerte es de una que me será revelado a medida que el proceso de la
serenidad total. En páginas anteriores, de pasada, muerte se desarrolle. No debo, pues, pensar en ello
cite las angustias de la decrepitud senil y de los males por adelantado. Me dirán que es la actitud de la ma­
que, en nuestro espíritu, acompañan «fatalmente» la yoría de las personas: saben que morirán, pero se es­
noche de la vida, pues en nuestros días morir de en­ fuerzan por olvidarlo, y si la idea se presenta, la re­
fermedad se considera cl fin «normal» de la vida hu­ chazan. El tántrico no huye de la muerte, sino que
mana. Ahora bien, nosotros sabemos por el tantra ia prepara tratando de vivir lo más cerca posible del
que esos sufrimientos, ausentes deí proyecto de la na­ término natural y previsto de su vida. Deja que la
turaleza, son evitables. Por ello cl tántrico, consciente muerte ilumine su existencia y no que la ensombrez­
de sus deberes hacia su república celular, especial­ ca, sin anticipar su proceso, que deja librado a la Sa­
mente de su deber de asegurarle la integridad, lleva biduría suprema del cuerpo, que es la de la Vida.
una vida sana, yóguica¡ por tanto larga y feliz que
prepara una muerte natural y dulce.
En cuanto a la muerre misma, el tántrico, cultivan­ Prohibido morir
do la conciencia de su mortalidad, paradójicamente
no se preocupa por ella. ¿Por qué? Porque el «com­ A la entrada de los hospitales modernos habría que
portamiento de muerte», programado en mis genes, poner un cartel que dijera: «Prohibido morir». En
se desencadenará en el momento apropiado sin que efecto, para la medicina, «perder» un paciente es sen­
yo tenga necesidad de preocuparme. MÍ cuetpo sabe tido como un fracaso, casi como una afrenta hecha a
desde siempre cómo hay que morir, aunque «yo mis­ la Facultad. De ahí la voluntad de conservar, cueste
mo» lo ignore. lo que cueste, al enfermo con vida el mayor tiempo
Es lo que hemos hecho, sin saberlo evidentemente, posible: no se «deja» morir a nadie. Es verdad que la
en el títero materno. Cuáles no serían las ansias de un dulce muerte natural se ha convertido en una anoma­
bebé que se inquierata por su nacimiento, que se lía incongruente en una sociedad que considera que
preguntara cómo podrá salir de su confortable «pri­ «hay que morirse de algo», es decir que no se concibe
sión» uterina. ¡La abertura vaginal le parecería un que se pueda morir con buena salud... simplemente
pasaje sumamente impracticable! ¡Pero, felizmente, porque ha llegado el momento.
él no se tortura sus meninges nuevecitas con ese Además, el médico se esforzará, si no por supri­
tema! Siempre sin saberlo, confía en la Inteligencia mir, al menos por atenuar al máximo los sufrimientos
del cuerpo, que ya sabe. Y en el momento oportuno, del enfermo, lo cual nadie le reprochará. Pero con un
el «programa» se desencadena y el niño es iniformado corolario particular: cuando la batalla esté verdadera­
de lo que debe hacer. Un nacimiento se hace entre mente perdida, hará todo lo posible para que, con la
dos: la inteligencia superior del cuerpo de mamá le ayuda de las potentes drogas de la farmacopea mo­
dicta su «comportamiento de parto», al que corres­ derna, ei enfermo se deslice hacia 1a muerte sin estar
ponde el «comportamiento de nacimiento» deí bebé, consciente. Esto —última caridad, según el médico-
programado y ejecutado en el curso de millones de priva al enfermo sin embargo de su derecho «a entrar
años. en la muerte con los ojos bien abiertos», para citar a
Del mismo modo, el «comportamiento de muerte» Marguerite Yourcenar.
preexiste en mí como en todos y mi intelecto no tiene Así, en nuestros días es normal, incluso convenien­
que preocuparse por él ni anticiparse: se hará todo te, morir en el hospital de un muerte anónima y casi
naturalmente, sin que yo deba reflexionar. Me basta­ clandestina. Sin embargo, la literatura moderna rela­
rá con abandonarme al comportamiento instintivo tiva a lo que se experimenta justo antes de morir con­
firma que cl pasaje, ia muerte, es una experiencia muerte es vivir el mayor tiempo posible y con buena
exultante, luminosa, confirmando así las afirmacio­ salud!
nes de los orientales, especialmente de los yoguis. Por último cierro este capítulo recordando lo que
Lo que escribo aquí —lo reconozco— comienza a dije aí princio: que sólo la lógica «biológica» de la
ser admitido en los medios médicos. Un amigo médi­ muerte sería evocada. Sí no trato la cuestión de des­
co me confiaba que en el momento dcl gran viaje pe­ pués de la muerte es porque pertenece al campo de
dirá que lo lleven a su casa, para morir rodeado de la religión y concierne a cada uno decidirse según sus
ios suyos, como antaño. ¡Es lo que el tántrico desea creencias. Además, tratar este tema a fondo exigiría,
también, sabiendo que la mejor preparación para la como mínimo, otro libro...
La mujer, m culto y m misterio 123

*Lí mujeT crea el universo, de lejos!— todo lo que los movimientos de liberación
es el cuerpo mismo de este universo. femenina reclaman. Esto no es una crítica a esos mo­
La Mujer es el soporte de los tres mundos, vimientos, necesarios en nuestra sociedad patriarcal y
es la esencia de nuestro cuerpo. que al menos quieren reconocer a la mujer como
No existe otra felicidad igual al hombre —«igual» no es sinónimo de «idénti­
que la que procura la Mujer. ca·—. Para el tantra, es esencial ante todo que la
No existe otra vía
Mujer emerja de la mujer, que ésta comprenda lo
que la que la Mujer puede abrimos.
Jamás ha habido ni habrájamás, que ella es verdaderamente, que lo transmita en su
ni ayer, ni ahora, ni mañana, visión de sí misma y del mundo, que lo integre en
otra fortuna que la Mujer, ni otro reino, su vida.
ni peregrinación, ni yoga, ni oración, El tántrico, para quien toda mujer encarna a Shak­
ni fórmula mágina (manirá), ni ascesis, ti, tendrá hada ella una actitud muy diferente a la
tii otra plenitud, del varón común. Para él, ella no es un objeto sexual
que los prodigados por la Mujer.» que hay que cortejar para obtener sus favores, ni una
Shaktísangama-Tantfa 11.52 presa de caza. El tántrico no es ni ligón ni Don Juan.
Sola con él, la mujer no tiene nada que temer: estará

Toda mujer es Shakti


segura, será libre de comportarse como quiera. Res­
petada, en ningún momento será importunada.
El mensaje del tantra conciecne tanto a la mujer
Diosa-madre, iniciadora, origen de toda vída, fuente como al hombre. La Shakti tántrica es o trata de con­
de gozo, vía hacia la trascendencia: la mujer y su mis­ vertirse en una verdadera mujer que se atreve a ex­
terio están en ei corazón de! tantra, son ia esencia de plorar las profundidades de su ser para descubrir allí
su mensaje milenario. sus fundamentos últimos.
Sin duda esta enumeración enfática no parece te­ Ella es la diosa, es decir, la encarnación de una
ner relación con nuestras madres, hermanas, esposas energía cósmica última, viviente y presente, aunque
o amantes eventuales, es decir, con todas las mujeres no lo sepa. No es, pues, sólo el hombre quien debe
de carne y hueso que hemos conocido en la vida. cambiar de actitud, sino también la mujer ante su
¿Dónde se oculta en ellas el misterio de la Mujer? propio misterio, que en general no percibe: «Yo no
Todo el tantrismo consiste de hecho en acceder a soy ni misteriosa, ni divina», piensa la mujer. Para el
ios aspectos abisales de la Mujer ocultos en la mujer hombre, eí misterio de la mujer es su naturaleza fan­
real, del común. El Kaulávati-Tantra dice: «Hay que tástica, irracional, imprevisible, que la hace incaptu­
prosternarse ante toda mujer, sea joven en su esplen­ rable. Ahora bien, su verdadero misterio es el de la
dor juvenil o sea vieja, sea hermosa o fea, buena o Vida, pues, hombre o mujer, nuestra vida persona!
mala, jamás hay que abusar de ella, maldecirla ni ha­ empezó en el vientre de la madre. Pero hoy, gracias
cerle daño, jamás hay que golpearla. Tales actos ha­ a la genética y a la biología, ¿qué queda todavía de
cen imposible todo siddhi (realización)». ese pretendido misterio de la vida? Si para los primi­
El culto que el tantra dedica a la mujer supera —¡y tivos la concepción y el nacimiento estaban rodeados
de misterio, ya no cs a5Ì, y lo mismo pasa con los ni­ genético? ¿No actúan en él las mismas fuerzas que
ños: ya se ha terminado lo de la cigüeña o la col. en la mujer? ¿No fabrica cada día millones de esos
Dcsdc que van a la escuela, se les explica cómo el es­ torpedos de la herencia que son los espermatozoi­
permatozoide fecunda al óvulo, luego cómo crece el des? Sí, pero el plano de base de toda especie, in­
embrión en el útero. La genética, pues, ha desmitifí- cluida la humana, es, biológicamente hablando, fe­
cado —¿o desacralizado?— los secretos de la heren­ menino. El hombre es fundamentalmente femenino,
cia, sobre todo desde que manipulamos los genes sin y el macho sólo ha sido «inventado* para diseminar
miramientos. Filmamos la vida del feto dentro del los genes.
útero y, si se quiere, una simple inyección adelanta La Mujer ha sido la primera religión del hombre,
o retrasa cl nacimiento: los bebés nacen cada vez me­ y la primera divinidad fije la diosa-madre. ¿Fue o es?
nos por la noche, lo que resulta muy práctico para los No decidamos: comprobemos solamente que ella se
ginecólogos. encuentra en todo el mundo prehistórico. Ya evocan
Pero, a pesar de todo eso, el misterio de la vida, las primeras esculturas desmañadas que representan a
encarnado por y en la mujer, sigue siendo abisal. La un ser humano, Diosa-madre, encarna también cl
madre es infinitamente más que una incubadora am­ principio del eros, la fuerza primordial engendrado-
bulante, aunque su pequeño yo consciente no piense ra. Es Shakti, la energía primordial, de donde emer­
en ello. Su misterio es la fuena creadora que reside ge el universo manifiesto.
en ella. El tántrico (sea hombre o mujer) percibe Quien dice religión de la Mujer díce también sa­
que, en el vientre de la mujer «lo» que produce el cerdotisa y maga, es decir, intermediaria cósmica. El
óvulo es el poder creador último. Es allí, en la oscuri­ misterio de la mujer no está limitado a su sexo: im­
dad cálida de su vientre, donde surgen las fuerzas pregna todo su ser, incluido (y tal vez sobre todo) su
cósmicas primordiales, sea o no fecundado el óvulo. psiquismo. La mujer es intuitiva porque es sensitiva
Captar lo que actúa verdaderamente en el útero es y sigue los ritmos cósmicos que capta. Conoce los se­
comprender el misterio del universo. Ese fantástico cretos de la vida y de la salud, de las plantas y de las
dinamismo creador que suscita los átomos y las gala­ flores. En los pueblos arcaicos es en general la mujer
xias, que hace germinar el trigo y proliferar las bacte­ quien se ocupa de la agricultura, especialmente por­
rias, está presente y activo en todo momento, no sólo que se cree que su poder fecundante actúa sobre la
durante el embarazo, en toda mujer, en toda hem­ fertilidad del suelo. Ella comprende las honduras del
bra. ¿Es lirismo evocar esta grandiosa realidad y ado­ alma humana: mediante su inconsciente está en rela­
rarla? La mujer hace al niño: no se contenta con de­ ción directa con las grandes corrientes psíquicas que
jarlo crecer dentro de ella. nos llevan y nos traen. Ella seduce y aterroriza a la
Por supuesto, el dinamismo inherente al óvulo fe­ vez. Cada hombre lleva en sí un retrato-robot de la
cundado y su código genético rigen ía evolución del mujer absoluta, y sí la encontrara en la realidad, ya
feto, que prosigue evidentemente después del naci­ no podría separarse de ella, sería el flechazo definiti­
miento. Pero el óvulo es producido por ía mujer, no vo. Por lo demás, durante toda su vida, los hombres
por un mecanismo. En alguna parte, en ella, duer­ la buscan por doquier. Son poquísimos los que la en­
me, oculta, toda la experiencia de todas las genera­ cuentran, ¡y casi puede decirse: felizmente! Es ese
ciones pasadas, a través de toda la evolución de la hu­ sueño, ideal inaccesible, lo que el hombre proyecta,
manidad, incluso de la vida prehumana. Bajo la por ejemplo, en las estrellan de cinc; Greta Garbo era
forma de un poder genésico, la mujer lleva la espe­ la «divina» porque para millones de hombres era la
cie, la naturaleza creadora, anclada en ella. ¿Pero mujer ideal, de la que todos tienen nostalgia. Ese
acaso el varón no aporta también la mitad del capital culto oculto de la mujer está muy vivo: sus iconos
son, por ejemplo, los pósters de estrellas —caricaturas amasa con convicción y deleite, ¿qué hace sino repe­
modernas de la verdadera mujer—, creados por varo­ tir sus gestos de garito acurrucado contra el vientre ti­
nes para uso de otros varones. bio de su madre, aún presente en él? En cuanto a su
Las feministas rechazan el empleo de la mujer- genitor...
objeto en la.publicidad y en los póstets; sin embargo Saber quién es la madre es fácil e indiscutible; en
es un homenaje a la mujer, aunque sea torpe. Un día cuanto al padre, ¡es otra cosa! En el régimen patriar­
que tenía que enviar un paquete, en la oficina de co­ cal, el linaje va de padre a hijo, los bienes van al hijo
rreos sucia y llena de humos de una pequeña estación mayor, como en nuestros países hasta la Reforma.
de provincias, entré en contacto con el encargado, Esto no sucede en el régimen matriarcal, y cito a
que no era precisamente un Adonis. Sobre su mesa, Alain Daniélou: «El sistema matriarcal, donde toda
papelotes. En el techo, una bombilla huérfana de la propiedad familiar pertenece a 1a mujer y donde
pantalla iluminaba a duras penas las estaterías tem­ la hija hereda de la madre, sigue siendo todavía hoy
blequeantes. En resumen, un decorado horrible. En el sistema practicado en Kerala, al sur de ia India. In­
la pared, que antaño había sido blanca, sujeto con cluso en las familias reales, el trono pasa de madre a
chinchetas herrumbradas, un póster amarillento, de­ hija, y el rey sólo cs un consorte. Esta práctica es con­
teriorado, con una muchacha regordeta y bastanre siderada la única manera eficaz de asegurar la trans­
desvestida: ¡la Shakti, en cuatticromía, estaba en la misión de la sangre real. Según el antiguo refrán in­
estación, aunque la modelo no era el parangón de la dio: “ Cuando un padre dice ‘ésre es mi hijo’, se
verdadera mujer! trata de fe; cuando una madre dice ‘éste es mi hijo’,
Pero entonces, ¿qué y quién es la verdadera mujer.^ se trata de conocimiento” ; ahora bien, las institucio­
¡Gran pregunta! Aunque cada una encarna el princi­ nes sociales deben basarse en certezas y no en creen­
pio femenino último y el eros, la verdadera Shakti se cias».
vuelve cada vez más rara. ¿A quién culpar? ¿A la En el régimen patriarcal, donde el linaje va de pa­
mujer o al patriarcado que la ahoga? Hoy en día dre a hijo y los bienes al hijo mayor, para que ei tal-
nuestras mujeres son zombis. En el régimen matriar­ vez-padre sea una padre-seguro, h a y que hacer?
cal, la mujer puede expandirse... y el hombre tam­ Es lógico: el hombre debe apropiarse de la mujer y
bién, pues no puede sino evolucionar en contacto con de su sexo, encerrarla físicamente, por ejemplo en un
la verdadera mujer; ahogándola, se asfixia a sí mis­ harén, y socialmente en una red de reglas y de obs­
mo. Durante toda la prehistoria, la civilización ma­ táculos, unidos a castigos disuasorios en caso de adul­
triarcal reinó en toda la cuenca mediterránea y en la terio, e imponer la virginidad hasta el matrimonio. Y
India dravídica, donde todavía subsiste en algunas re­ cuando el hombre lleva esta lógica hasta sus últimas
giones, como Kerala. consecuencias, se llega a las mujeres cosidas (son mi­
Fuera de la India, los trobríandeses, que han sido llones en el Africa musulmana): se les corta el clítoris
bien estudiados, son uno de los pueblos más felices y los labios menores —sin anestesia ni asepsia—, se
del mundo: a pesar —¿o a causa?— de su estructura Ies cose la entrada de la vagina, dejando sólo un mi­
matriarcal, los hombres no están agobiados de traba­ núsculo orificio para evacuar las reglas, lo que garan­
jo ni son explotados, y las mujeres son libres y desen­ tiza mejor su virginidad que un ciñturón de castidad.
vueltas. La noche de bodas el marido se abre paso gloriosa­
En la naturaleza la madre es el hogar; a los garitos mente con un puñal hacia la paternidad. A la maña­
que maman de su madre ronroneando les importa na siguiente, exhibe con orgullo el arma y la sábana
poco el gato que los ha engendrado. Y el gato viejo manchadas de sangre. El colmo del refinamiento
que mete el hocico en una manta o una piel que masculino: son las mujeres (de edad) las que cosen a
ias jóvenes. ¡Aparte de la desfloración con el puñal La mujer es rara
el hombre no se ensucia las manos!
La misma lógica patriarcal conduce a rebajar a la «El problema es que casi ya no hay mujeres. Sostengo
mujer, a relegarla a la cocina, a darle como único ob­ que las mujeres han desaparecido, que ha habido
jetivo en su vida servir a su marido y perpetuar la una catástrofe, que ia raza de las mujeres ha quedado
raza. En la India brahmánica, las leyes de Manú y de dispersada, aniquilada, ante nuestros propios ojos
Satí describen los deberes de la esposa: su marido es que no veían. Señores, la mujer, la descendiente del
su Señor, un Dios viviente a quien ella debe servir y paleolítico y de! neolítico, nuestra madre, nuestra
adorar, incluso si es feo como un demonio, fiero y la hembra y nuestra diosa, el ser que yo llamaría ía mu­
maltrata. Siempre en la India brahmánica, quedar jer del hombre y de la que ya no tenemos idea, ha
viuda es una desgracia: ella lleva la mala suerte, y sido perseguida, alcanzada en su cuerpo físico y en su
la muerte de su marido es la prueba. Hace muy poco cuetpo mental y enviada a la nada,
la viuda se inmolaba aún en las llamas de la hoguera »Las entrañas de la Tierra están llenas de bosques
que quemaba a su difunto marido, tal vez porque se hundidos, de restos de especies de animales desapare­
le había inculcado esta actitud, pero también porque cidas, de cenizas de razas humanas y sobrehumanas
ella sabía lo que le esperaba. En la sociedad aria la cuya historia, si nos fuera revelada, desafiaría a la
viuda está privada de todo goce, debe vivir recluida, más loca imaginación. Nuestra verdadera hembra
no llevar sino vestidos usados, comer restos. Fantasma también está mezclada en el humus de los abismos
viviente, toda coquetería le está prohibida. Pájaro de subterráneos. ¿Por qué? ¡Ah, señores, reflexionen’ Es
mal agüero, no asiste a m'nguna fiesta. Le está prohi­ ella la que ha pagado los gastos de la inmensa, la im­
bido mirar a un hombre, incluso a un animal macho. placable lucha contra las religiones primitivas de Oc­
Es impensable que vuelva a casarse, aunque su mari­ cidente. Esa lucha es toda la historia del mundo lla­
do haya muerto joven y en combate, por ejemplo. Su mado civilizado. ¿Creen ustedes que allí donde las
existencia se termina, pues, de todos modos con la de legiones romanas no aclimataron jamás su religión,
su esposo, de modo que su auto de fe le ahorra toda en la Galia, por ejemplo, o en Gran Bretaña, los sol­
una vida de vejaciones y sufrimientos. dados de Cristo encontraron una tierra virgen de pen­
Se dirá que todo esto es cosa del pasado y que sólo samiento y de dioses? En mil lugares de nuestra
concierne a ia India. Es verdad, la sali está prohibida Europa, en las landas, en ias llanuras con menhires,
y las viudas ya no se inmolan en la hoguera de sus en el fondo de los matorrales y en las riberas donde
maridos, pero cada año miles de indias arden en sus cantaba Pan, subsistía la religión indígena provenien­
cocinas porque los padres no pueden pagar el suple­ te de la noche de las edades, la verdadera religión del
mento de dote exigido por los suegros: con esos infer­ hombre occidental. Señores, considero seguro que
nillos de gas butano, un «accidente* se produce en Europa vivió durante milenios un elevado pensa­
cualquier momento, ¿no es verdad?... miento místico, él mismo proveniente de Otras épo­
Entre nosotros, por el contrario, las cosas están cas, consagrado al Dios Cornudo y a la exaltación del
cambiando: las mujeres toman conciencia de su pro­ principio femenino. Considero evidente que esa espi­
pio valor. Es verdad, pero no basta que ia mujer sea ritualidad original fue barrida con violencia, a sangre
la igual del hombre: debe convertirse en la verdadera y fuego, por una religión extranjera venida de Orien­
mujer. Ahora bien, ésta ha desaparecido. ¿Cómo y te: el cristianismo. El Dios Cornudo, protector de la
por qué? Louis Pauweis —nos guste este autor o no— antigua humanidad del Oeste, fue llamado Diablo y
lo dice en su «conferencia imaginaria» titulada La maldecido.
MujeT es rara. »Los ídolos inmemoriables fueron derribados y con
ellos hubo que destruir también su sostén: la mujer amplio, más misterioso y sin embargo concomitante,
madre, la mujer diosa, ia mujer hembra, la verdadera mutación descendente de la especie. De modo que,
mujer. poco a poco, un ser diferente ha sustituido al ser fe­
»Las almas virtuosas de hoy denuncian los excesos menino auténtico.
del colonialismo reciente: los indios eliminados, los »Señores, el ser que nosotros llamamos mujer no es
magos de Africa extinguidos, las civilizaciones negras la mujer. Es una degeneración, una copia. La esencia
martirizadas. ¿Y quien habla de nuestros antiguos ya no está, el principio ya no está, nuestro gozo y
totems que fueron derribados, de nuestro Dios que nuestra salvación ya no están.
fue envilecido y perseguido, de nuestras sacerdotisas >[...] Llamamos mujeres a seres que sólo tienen la
que fueron exterminadas, de nuestra mujer que nos apariencia de mujeres, comamos en nuestros brazos
fue sustraída? La vieja Europa también ha sido colo­ imitaciones de una especie total o casi totalmence
nizada y desfigurada. Sí, señores, me atrevo a decir­ destruida.
lo. Desde el punto de vista puramente antropológico »La mujer cs rara, dice Giraudoux, La mayoría de
en cl que me sitúo, la historia de la Iglesia cristiana los hombres se casan con una mediocre falsificación
es la historia de una guerra hecha por cl extranjero de hombre, un poco más marrullera, un poco más
contra un culto indígena muy antiguo, muy podero­ flexible, se casan consigo mismos. Se ven a sí mismos
so, muy profundamente arraigado, y de un crimen pasar por la calle, con un poco más de pecho, un
contra la raza humana femenina en su totalidad. No­ poco más de caderas, todo envuelto en un jersey de
sotros hemos perdido nuestra mitad, señores. Nos la seda, enconces se persiguen a sí mismos, se abrazan,-
han matado. Lo demostraré. se casan. Es menos frío, después de todo, que casarse
»No acuso. Ese crimen fabuloso era tal vez necesa­ con un espejo. La mujer es rara, franquea las corrien­
rio. Y tal vez era fatal. La civilización no sería lo que tes, derriba los tronos, detiene el paso de los años. Su
es si la verdadera mujer existiera todavía. Seguiríamos piel es el mármol. Cuando hay una, es cl atolladero
creyendo en el Paraíso sobre la tierra. El espíritu hu­ deí mundo... ¿A dónde van íos ríos, las nubes, los
mano no hubiera tomado nuevos caminos. No esta­ pájaros aislados? Se arrojan a la Mujer... Pero ella cs
ríamos hoy a punto de alcanzar las galaxias lejanas, rara... Hay que huir cuando la vemos, pues cuando
no hubiéramos abierto anchas puertas en el universo, ella ama, cuando detesta, es implacable. Su compa­
por las cuales penetra ya la llamada del Dios último sión cs implacable... Pero ella es rara.
en el que se fundirán todos nuestros dioses, en quien »La verdadera mujer, la que nos viene del fondo de
el espíritu del mundo se reabsorberá un día, habien­ los tiempos, la mujer que nos fue dada, pertenece to­
do cumplido su misión, Pero veamos ese crimen. Ex­ talmente a un universo extraño al del hombre. Ella
terminación física en las hogueras: evocaré los cente­ brilla en él otro extremo de la Creación, conoce los
nares de miles de verdaderas mujeres, llamadas secretos de las aguas, las piedras, las plantas y los ani­
hechiceras y quemadas como tales, y los millones de males. Ella mira directamente a! Sol y ve claro en la
otras mujeres vencidas y cambiadas por el temor. Los noche, posee las claves de la salud, del reposo, de las
remito a Míchelet visionario de La Sorciére, libro ad­ armonías de la materia. Es ia hechicera blanca incui-
mirable e incomprendido. Exterminio por ia propa­ da por Michelet, el hada de anchos flancos húmedos,
ganda, arma más segura que todas las demás, lo sa­ de ojos trasparentes, que espera al hombre para reco­
bemos ahora, y más eficaz entonces que el potro, los menzar ei paraíso terrestre. Si ella se encrega a él, es
cepos y la camisa azufrada. Guerra revolucionaria de en un movimiento de pánico sagrado, abriéndole, en
la Caballería contra la mujer verdadera en provecho la cálida oscuridad de su vientre, la puerta de otro
de un nuevo ídolo. Y por último, en un plano más mundo. Es ía fuente de la virtud: eí deseo que inspi­
ra consume ia excitación. Hundirse en ella devuelve la mayoría de los adeptos del tantra en Occidente
la castidad. Es estéril, pues detiene la meda del tiem­ sean mujeres demuestra su intuición. Ellas saben que
po. O más bien, es ella quien insemina al hombre; esta vía de evolución es fecunda y que ias conduce a
io vuelve a parir, teintroduce en él ía infancia del la Verdadera Mujer que se oculta en ellas, para volver
mundo. Lo restituye a su trabajo de hombre, que es a ser la Anugua, la Shakti eterna que no hubieran
subir lo más alto posible en sí mismo. Se dice «super­ debido cesar de ser.
hombre», no se dice «super-mujer», pues la mujer, la En cuanto al hombre, si quiere merecer a la verda­
verdadera, es la que hace al hombre más de lo que dera Mujer, debe, en primer lugar, aceptar 1a idea,
es. A ella le basta existir para ser con plenitud. El y luego reestructurar su vida en torno a los valores de
hombre debe pasar por ella para pasar al ser, a menos la feminidad. Nuestra civilización patriarcal ha crea­
que elija orras ascesis, donde también la encontrará, do una civilización tecnocrática, sin alma, sin ideal,
bajo formas simbólicas... sin amor verdadero. Basada en falsos valores, lleva aí
»Señores, descubrir a la verdadera mujer es una cataclismo, a la guerra. Por ío demás, está en plena
gracia; no asustarse de ella es otra. Unirse a ella exige crisis en todos los planos, incluso el social y ei econó­
la benevolencia de Dios... ¡Qué extraño encuentro! mico. Para salvarse, eí hombre deberá aceptar redes­
Ella aparece bruscamente entre ci rebaño de falsas cubrir su femineidad oculta, reprimida. ¿Es utópico?
hembras, y el hombre favorecido que la ve se pone No, pues eí antiguo culto está en pleno renacimiento
a temblar de deseo y de temor. y el capítulo dedicado al «retorno de las hechiceras»
Todo cambiará, basta ya de jugar consigo mismo: muestra su amplitud...
Veo tus pechos hincharse
y a veces tu vientre temblar
como un suelo tibio que se levanta.
la diosa-madre
Tú me apaciguas y no me asombro
La Diosa-Madre, la Gran Antepasada, fue la primera
de esos poderes que encierras...»
religión del hombre y objeto de un culto generaliza­
Confieso que dudé antes de citar un trozo tan ex­ do. Dan testimonio de ello las innumerables imáge­
tenso, pero hubiera lamentado privar al lector de este nes de la mujer paleolítica y neolítica descubiertas
texto admirable, uno de los mejores que conozco. En por todas partes, ya sea en el imperio del Indo o en
esos párrafos, profundamente tántricos, hay pasajes Francia, en España, en todo eí espacio mediterráneo,
que pueden chocar a los cn'srianos, a quienes respeto; en Yugoslavia y hasta en Siberia.
pero, ¿hay que censurar a Louis Pauweis? Y es lógico. En efecto, cuando el hombre se pre­
Ante todo esto se imponen dos conclusiones. Pri­ gunta de dónde viene, la respuesta evidente es «del
mero: el hombre debe pasar por ella para llegar al vientre de su madre», ella misma salida del vientre de
ser. La mujer, toda mujer, es la verdadera iniciadora ía suya, y así sucesivamente. Remontando ia cadena
del hombre, su vía hacia el Ser. Segundo: el sistema ininterrumpida de las madres, se llega a la primera,
patriarcal ha privado al hombre de las verdaderas a la Antepasada común, madre de todos los huma­
mujeres, peligrosas para su supremacía. En respuesta nos. Es normal pues convertiria en una diosa, ¡la
a eso, la mujer debe hacerse consciente de la Mujer Diosa!
que duerme en ella: ¡ya cs hora de que Ella salga dcl Pero, ¿por qué el escultor prehistórico le dio un as­
capullo! pecto caticatutesco, casi repugnante? Esas Venus de­
Esta tarea esencial, el tantra puede realizarla y sal­ formes, embutidas, infladas, lejos de despertar nues-
var a nuestro mundo moderno de la perdición. Que to sentido estético más bien ío contrarían. Ahora
bien, una exrrana fascinación emana de esas matro­ cuentan con los dedos de la mano las imágenes de la
nas cuya obesidad raya en io grotesco. Evidentemen­ pareja madre-hijo.
te, fue más cl simbolismo que la estética o el realis­
mo io que guió la mano curtida del artista anómimo.
Incluso admitiendo que la técnica de los escultores
del magdaleniense era bastante primitiva, a todas lu­ Los valores de la Femineidad
ces la deformidad de la Venus de Lespugne, por
ejemplo, es deliberada. En efecto, ¿cómo simbolizar L·s dioses que yo he adorado exigían la Danza de la
Muerte...
la inagotable fecundidad de la diosa-madre, madre
Tal vez debería confiarse a las mujeres
de los hombres, de los animales y de ias plantas, sino la responsabilidad del mundo,
con un vientre enorme, capaz de acoger a todos sus porque ellas están guiadas por la emoción
hijos? Igualmente, ¿cómo expresar que ella alimenta, y no por el intelecto.
en todas partes y siempre, a su innumerable proge­
nie, sino con senos tan desproporcionados como su ¿De quién son estas palabras? ¿De algún tántrico,
vientre? La grada totalmente femenina del resto del nostálgico de la sociedad matriarcal de la civilización
cuerpo (la cabeza, ei busto, los brazos, las piernas por del Indo, antes de que los arios, bárbaros e incultos,
debajo de las rodillas y los pies), que contrasta con la se arrojaran sobre su territorio, arrasando el país a
casi monstruosidad del vientre y de los senos, es sangre y fuego y reduciendo a los supervivientes a la
igualmente deliberada: esculpir una simple obesa no esclavitud? Pues bien, no. Son de un «ario», repre­
hubiera simbolizado a la Madre Cósmica, la Gran sentante de un régimen patriarcal y totalitario dedi­
Antepasada. Por el contrario, cuando el artista de la cado al culto de esos dioses de la guerra que exigen
prehistoria ha querido esculpir a la mujer en cuanto la Danza de la Muerte. Y que están bien vivos; están
tal, lo ha hecho con una sorprendente habilidad, presentes en los silos para misiles, preparados para
como muestra esta ilustración. soltar sus misiles a domicilio en todo el mundo, y en
ias hordas de carros blindados, listos para hundirnos
en una nueva Danza de la Muerte. Entonces, ¿cómo
evitar la caída total y la autodestrucción tanto de la
dvilización como de la humanidad? El autor lo indi­
ca: |confíaf a las mujeres la responsabilidad del mun­
do! ¡Utópico! Tal vez...
Vayamos a los hechos: ¿de quién son estas pala­
bras? Preste atención el lector: de Adolf Eichmann en
persona, en su confesión escrita en la prisión, en Is­
rael, cuando, condenado a muerte, esperaba la horca.
Brassempuy, ¡Y sí! Ante la muerte se reflexiona, sobre todo frente
la iCabeza con capucha», a la propia muerte, aun cuando uno se llame Adolf
siempre joven después EichíTiann... Su acusador, Gideon Hausner, prohibió
de 20.000 años su publicación, y David Ben Gurion, entonces primer
ministro, ordenó que fuera conservada durante quince
Señalemos de paso que en el tantrismo, como en años en los archivos secretos de Israel. Es posible, por
el hinduísmo, el aspecto maternal de la mujer está supuesto, poner en duda la sinceridad de esta confe­
notablemente ausente: no hay diosas en cinta y se sión, donde dice que no fiie nunca antisemita, lo cual
cs más bien humor negro: jamás manifesto el menor olímpicos el test hematológico prueba sin discusión el
remordimiento, ni durante su proceso m'después de él. sexo de los atletas. Desde antes del nacimiento, el ce­
Sin embargo, viniendo de semejante personaje, re­ rebro está programado para que nos comportemos de
dactadas en tales circunstancias, esas palabras adquie­ acuerdo con nuestro sexo y, salvo error de orienta­
ren un relieve impresionante, tanto por esa compro­ ción, se riene un cerebro masculino o femenino y una
bación de fracaso como por e! carácter aparentemente mente correspondiente. De modo que «mi» sexo in­
insólito de la solución propuesta: confiar a ias muje­ cluye todos los aspectos distinrivos masculinos (o fe­
res la responsabilidad del mundo. meninos) tanto físicos como psíquicos.
De hecho es irreaJizabíe y aunque el culto de ía mu­ El leguaje familiar distingue entre el sexo b^//o y
jer, o mejor cjicho de la femineidad, sea una de las ba­ el sexo /»er/e, *por tanto» dominante. En el sistema
ses dcl tantra, sería estúpido querer destituir a todos patriarcal, gracias a sus bíceps, el varón se impone
los jefes de Estado y a sus ministros y reemplazarlos hasta el punto que designa a toda la especie: «ef
por mujeres. Nadie lo piensa, porlo demás. Que algu­ hombre», ihomo sapiens*, los «Derechos dcl hom­
nas mujeres ocupen con éxito puestos eminentes no bre», etc. jPero biológicamente, científicamente, ci
anuncia, sin embargo, el aura de una era neomatriar- sexo dominante «o es el varón sino la mujer!
cal: ellas están «dentro» del sistema hasta el punto de Investigaciones recientes llevadas a cabo en los Es­
que se las llama señora Presidenta o señora Ministro. tados Unidos desde 1950, especialmente en la Kansas
En realidad, se trata más bien de vaiorei que de University por Charies Phoenix, Robert Goy y Wil­
personas, y nuestra civilización no se salvará sino liam Young, demuestran que ía estructura funda­
otorgando un lugar eminente a los valores de ía femi­ mental orgánica y cerebral de los mamíferos era en
neidad. Sin embargo, es deseable que la mujer como primer lugar femenina, y solamente después masculi­
tal intervenga más directamente en la gestión concre­ na. Tom Alexander concluye a partir de ahí que ha­
ta de la sociedad. bría que invertir el mito adámico: científicamente
Pero para poder reestructurar la vida y ia sociedad Adán cs una Eva modificada. Desde los primeros es­
en torno a valores femeninos, el hombre, el macho, tadios de desarrollo del feto, el cerebro dispone del
deberá descubrir —o redescubrir— las dimensiones «plano» y de los circuitos neurológicos latentes que
femeninas, ocultas, de iu ser. Tarea difícil en nuestra harán que el comportamiento sea masculino o feme­
sociedad, en la que la educación cultiva sistemárica- nino. Sin embargo, abandonado a sí mismo, es decir,
mente los valores masculinos no sólo en ei hombre sin ningún impulso hormonal especial, ¡el feto evolu­
sino también en la mujer. Tomar conciencia de los cionará siempre hacía la forma femenina! En el inicio
valores femeninos, aceptarlos, desarrollarlos, y luego del desarrollo embrionario, las gónadas masculinas y
centrar su vida en torno a ellos, eso es el culto de la femeninas son muy semejantes. Es la inyección de
femineidad. una canridad mínima de hormona andrógena -to­
De ahí la pregunta; ¿cuál es, biológicamente, ei davía se ignota qué la produce-.lo que‘desencadena
sexo dominante, dando por supuesto que «dominan­ una reacción en cadena que lleva a la formación de
te» no es sinónimo de «superior»? Otra pregunta, ésta un varón. Esto incluye la activación, en el cerebro del
descabellada: ¿qué es exactamente el sexo? embrión, de los circuitos neurológicos que rigen cl
Ingenuamente se lo identifica con los órganos ge­ comportamiento masculino. Sólo más tarde, cuando
nitales, se lo limita a ellos; ía palabra tcache-sexe» estén bien diferenciadas, las gónadas producirán las
(taparrabo) es sintomática. Pero lejos de limitarse al hormonas específicamente masculinas.
contenido del calzoncillo, cl sexo marca cada célula y Sin embargo —punto capital para cl tantra— ios
cada órgano e incluso nuestra sangre: en los juegos circuitos femeninos no están totalmente desconecta­
dos. Durante toda la vida del varón normal, influirán no se expresan mediante la exploración y la conquista
sobre su comportamiento, lo que «pega» bien con la del mundo, mediante las ciencia, ia tecnología, la or­
tesis dcl tantta según la cual la mujer cs el ser huma­ ganización, la industria, etc., en resumen actividades
no primordial, y el hombre debe ser consciente de de tipo diurno, solar. Eichmann opone los valores fe­
sus propios aspectos femeninos. meninos a los masculinos diciendo que «ía mujer está
El tamaño y la fuerza bruta no demuestran una su­ guiada por ía emoción, no por el intelecto», pero
perioridad sino que permiten, en ias civilizaciones como no es filósofo, hay que interpretar su noción de
patriarcales, imponer, con frecuencia duramente, la emoción, así como también lá de intelecto.
ley dcl varón. En la naturaleza, la hembra es sobre El intelecto es el entendimiento, el razonamiento
todo madre, y el hombre debe defenderla físicamen­ discursivo, la lógica fría. No se debe confundir con ia
te, así como a los pequeños, contra ios animales sal­ inteligencia, más intuitiva que discursiva, que com­
vajes y íos eventuales enemigos humanos. Si la mujer porta elementos irracionales, afectivos, de tipo feme­
fuera muscularmente más fuerte, tendría, además de nino. Todo intelectual no es de [acto inteligente, y
cuidar a su progenie, que cuidar,., ¡a los varonesl viceversa. «Emoción» debe entenderse entonces en el
Incluso la potencia genética del hombre indica que sentido amplio de afectividad más que de emoción
puede ser sacrificado. Teóricamente, a menos que no razonada, incontrolada.
alumbre repetidamente gemelos, una mujer puede
engendrar como máximo unos veinte hijos, lo cual no'
está tan mal, mientras que cí hombre podría teórica­ Cambiar nuestros valores
mente fecundar doscientas o trescientas mujeres al
año. Si se exterminaran todos los varones, salvo algu­ Estos valores femeninos son: el amor, el afecto, las re­
nos supervivientes, en pocos años la tribu podría re­ laciones humanas verdaderas, el contacto con la natu­
constituirse... raleza y la vida. La mujer, por supuesto, es también
Desarrollar los aspectosfemeninos en el hombre no la madre, por tanto ios hijos. Si no cito de entrada
implica desvirilizarlo, sino que, muy al contrario, de­ ese aspecto fundamental de su ser es para evitar que
semboca en una visión nueva —a menos que sea el la mujer, leyendo este texto, sospeche en él la inten­
retorno a una visión arcaica fundamental— tanto en ción camuflada de encerrarlas en las tres famosas «K»
la mujer como en el hombre. de los nazis, es decir, Kinder, Küche, Kirche (niños,
En la sociedad patriarcal la mujer debe estar some­ cocina, iglesia).
tida al hombre y su sexualidad reprimida, pues si ella Son femeninas la música, ia danza, la poesía, la li­
pudiera afirmarse, cuestionaría el orden masculino. teratura. Femenina es también la dulzura del hogar,
El tantrismo de la Vía de la izquierda, otorgando la embellecido por el arce, vitalizado por las flores, los
prioridad a los aspectos femeninos del ser humano, se animales y los niños. Sin embargo, los valores feme­
opone al orden patriarcal ario en la India, y eso expli­ ninos más verdaderos, los más profundos, son aque­
ca por qué siempre fue perseguido. llos que trascienden lo racional, que se hunden en lo
El sistema patriarcal fue traído por los nómadas irracional, palabra que asusta ai cerebral, al cientista
que, en su trashumancia, se convierten en invasores, y al sistema patriarcal/en general.
enemigos para los ocupantes de los territorios atrave­ Lo irracional son las capas profundas del psiquis­
sados. El guerrero y los valores masculinos que repre­ mo, las que se denominan habitualmente «incons­
senta son entonces un elemento esencial para la su­ ciente», eí mundo de instintos y de las pulsiones. La
pervivencia de ia tribu, pero esos valores masculinos mujer es intuitiva, y hago mío lo que escribe J.
son también dcl intelecto En nuestro mundo moder­ Guenther, en Yuganaddha, The Tantrie View of
Ufe: «La conciencia de la mujer es diferente; ella ya profundamente arraigada en cí campo de la realidad
ha percibido las cosas mientras que el hombre va a que las fuerzas masculinas, aunque ambas operan en
rientas por la oscuridad. La mujer percibe las circuns­ conjunto. Cuando las fuerzas masculinas combaten a
tancias del entorno y las posibilidades que incluyen, y ias femeninas, se corre el riesgo de perder el contacto
de eso el hombre por lo general es incapaz. Por eso le con las capas profundas del ser» (p. 71).
parece que el mundo de ia mujer pertenece al infinito

El tantra en lo cotidiano
cósmico y a las edades sin límite. Pero, en realidad, esta
expansión hacia yen cl infinito, hacia lo sin tiempo y
lo trascendente, puede darie las indicaciones y los im­
pulsos más acertados. Esta trascendencia es la sabidu­ En cl tantra la mujer —por lo tanto también la
ría que supera el saber intelectual. [...] La mujer y todo mía— es la iniciadora, sin que eso implique una su­
lo que le está asociado le parecen muy extraños al va­ bordinación del hombre. ¿Cómo funciona esto en la
rón, y sin embargo eso forma parte de su universo más vida concreta de todos los días.^ Es muy bonito ali­
íntimo, que espera ser realizado por él» (p. 172). near frases «cósmicas», pero hay que poder traducirlas
Sí, esos valores existen en el hombre, pero como la en la realidad. Permítame el lector que urilice un
educación patriarcal los ha reprimido, redescubrirlos ejemplo vivido. Después de haber tenido nuestra casa
es una dura tarea. El camino inicial comienza por durante largos, largos años, en la ciudad, por fin ha­
comprender que no hay que comprender nada; hay bíamos podido realizar un sueño: construir nuestra
que percibirlo, sentirio todo. Por esta razón en la Vía casa en el campo. Construir, qué aventura; si el lector
de la Izquierda, que pasa por la mujer, ella es la Ini­ la ha emprendido, me comprenderá. Fue sobre todo
ciadora. Abre al hombre las puertas secretas hacia los durante la concepción y la construcción de la casa
abismos del ser, hacia lo último, hacia lo cósmico. Si cuando comprendí mejor hasta qué punto la mujer
el tantra fuera una religión, las mujeres serían las sa­ ve todo a través de sus «gafas» mentales femeninas,
cerdotisas, y sus sacerdotes serían hombres que ha­ y el hombre a través de sus gafas masculinas. ¡Dos vi­
brían desarrollado, gracias a la mujer, sus cualidades siones del mundo bien diferentes, efectivamente!
femeninas de intuición y trascendencia. Discutiendo los planos, el arquitecto y yo hablába­
El tántrico accede a este universo femenino pene­ mos de volúmenes, de materiales, de tipo de calefac­
trando en el mundo secreto de la mujer concreta, vi­ ción, Shakti, en cambio, se interesaba sobre todo por
viente, su compañera en la vida, siempre que sea ca­ los espacios habitables, imaginaba ya su arreglo, pen­
paz de abrirse a ella. La mujer, por su parte, debe saba en la decoración... y en el jardín.
percibir sus propios aspectos masculinos. Siempre se­ Después del bulldozer entraron los albañiles, le­
gún Guenther; «Cada vez que cl hombre entra en vantaron los andamios y se alzaron los muros. El vo­
contacto con su contrapartida femenina, que repre­ lumen de la casa quedó diseñado, simple, bien inte­
senta un aspecto de la vida no vivido ni percibido por grada en ia naturaleza, con muchos ventanales y
él, excluido de su acrividad consciente, se abre a su ventanas para captar cada rayo del parsimonioso sol
femineidad latente y la mujer a su masculinidad la­ nórdico.
tente. El carácter unilateral de su vida queda abando­ Ibamos con frecuencia a visitar la obra... Ese día el
nado, su ser total enriquecido, lo cual es sumamente arquitecto y yo admirábamos la hermosa pared de la­
importante para la vida futura de ambos. drillos, que daba un buen acabado al volumen de la
»La femineidad que el hombre experimenta a tra­ casa. Shakti dijo: «Esta pared cs horrible. Todas estas
vés de (y gracias a) una mujer objetiva y a través de paredes son feas...» El arquitecto y yo nos miramos,
las formas inconscientes de su psiquismo, está más desconcertados. Vistas a través de nuestras gafas men­
tales masculinas, encontrábamos que las patedts eran podrán volar. Comprende cl lenguaje de los pájaros
bellas, y lo eran. Pero mi mujer no cejaba: «Estas pa­ que alborotan todos los matorrales cuando el gato
redes desnudas son feas. Cuando vivamos en ía casa muestra sus bigotes. Si me limito a comprobar que
la cubriré con plantas...* ¡Y las plantó! Los años han hay viento o no, ella sabe si viene del este o deí nor­
pasado, las plantas han crecido. Ahora las paredes le te, si ha cambiado de dirección, si cs húmedo o seco.
gustan porque han desaparecido, o casi, bajo un jar­ El jardín es también el huerto. Ella sabe si los rába­
dín vertical. En mayo, cuando las clemátides flore­ nos tienen sed y los riega, no sólo utilitariamente
cen, mi mujer está radiante, y confieso que eso no para que crezcan, sino simplemente porque tienen
me desagrada. Desde mi escritorio, donde escribo sed, ¡ío cual no le impide cosecharlos! Las plantas no
este texto, veo la cascada inmóvil de flores pegada a son objetos, cosas que se comen, sino seres vivos con
la fachada. Los pájaros, que la obra había ahuyenta­ los cuales ella está en relación constante, en el senti­
do, han vuelto y hacen su nido en las clemárides. Los do más amplio deí término.
poíluelos pían, y sus padres hacen un puente aéreo Primer gesto de la mañana: apartar las cortinas
entre el ciruelo y el nido para alimentarlos. La pared para ver cómo está el tiempo. ¿Cómo se presenta el
está viva con abejas, mariquitas y muchos otros insec­ deh? ¿Está nublado, va a llover o tendremos sol,^
tos: un microuniverso. Por la noche, en nuestra habi­ Todo eso no determina verdaderamente su humor,
tación, es bueno saber que. allí, muy cerca, en sus ni­ sino su ambiente físico y psíquico, su clima de vida.
dos, los pajatiilos duermen bien abrigados bajo su Poco a poco entro en ese universo femenino y ella se
madre. Ahora miro las paredes con los ojos de mi convierte así en la iniciadora.
mujer y me gustan. Ella tenía razón: desnudas, esas Por supuesto, eso no se limita a las paredes y cl jar­
paredes estaban muertas, por'tanto etan feas... dín, pero si he escogido esos ejemplos tan «terrestres»
Descubro también el jardín a través de sus ojos. El es para concretar la idea de que cl culto de la femi­
hombre ve el jardín globalmente, sintéticamente. La neidad no está limitado a los aspectos úhimos de ía
mujer io ve analíticamente, macizo por macizo, flor vida, que esta visión puede y debería impregnar por
por flor, pero sobre todo vive al ritmo del jardín, lo completo la vida cotidiana. A través de Shakti, des­
siente. cubro mi propio universo femenino secreto. Poco a
Para ella, eí acontecimiento, al terminar el invier­ poco los valores femeninos reprimidos emergen de las
no, es el primer croco, que anuncia la primavera aun­ profundidades, lo que sucede en todos los terrenos,
que el termómetro coquetee todavía con el cero. Para incluso en la vivencia femenina de la sexualidad.
mí, si escucho mi mente masculina, es ía cita de las También he comprendido (y admitido) que ella
10.25. Después la de las 11.05. Pero sí miro ei croco sea «cerrada» en eí terreno que denomina, con des­
con los ojos de Shakri, resulta importante... dén, «la mecánica», de la que no entiende ni jota, no
Vivir con el jardín es compartir la vida. Frente a las porque le falte inteligencia, sino por desinterés total
plantas, sea la modesta nomeolvides o eí poderoso ce­ ante la técnica, ía mecánica fría, por tanto muerta.
dro, Shakti se comporta como madre: ¡las conoce ¡Sin embargo aprecia el lavavajillas, aunque me deja
«personalmente»! Ella sabe, siente, si tal flor está a a mí la tarea de cargario!
gusto en esc lugar, y si no lo está la trasplantará tan­

La Inmaculada Concepción
tas veces como haga falta hasta que Je encuentre el
lugar favorable donde la flor será feliz y crecerá. En­
tonces Shakti estará contenta.
En la primavera ella descubre todos los nidos, me Bernard kart (Re/igious Ceremonies and Customs,
íos muestra, observa a los pequeños y calcula cuándo 1933, vol. IV p. 472) escribe:
«En China, una de las principales diosas cs la de la
naturaleza, Shing-Moo, la Santa Madre, la madre de
la Inteligencia Perfecta.
»Es homologa de la Isis egipcia, la Ganga india y
la Deméter griega. Para los primeros misioneros cris­
tianos fue una sorpresa llegar a China y descubrir
semejanzas increíbles entre esta diosa y la Virgen Ma­
ría; todavía quedaron más asombrados y desconcerta­
dos al enterarse de que Shing-Moo también había
concebido y dado a luz a un salvador permaneciendo
virgen.»
En el célebre e insoluble dilema de la prioridad del
huevo o la gallina, ¡nadie piensa en comenzar por el
gallo! La misma lógica impide hacer nacer a la huma­
nidad de un varón originario. Al principio está la
gran Antepasada, la diosa-madre, pero como no hay
ningún hombre para fecundarla, es necesariamente
ella la que, virgen y misteriosamente encinta, dará a
luz al primer hombre. Por supuesto que no siempre
ia biología y la mitología se llevan bien, pero el mito
de la inmaculada concepción tiene, al menos, una ló­
gica. Por tanto no es asombroso encontrarlo en más
de una religión. Entonces, proclamando ci dogma de
la Inmaculada Concepción, ¿no ha retomado por su
cuenta y asimilado la Iglesia un mito fundamental de
la humanidad?

A pesíír de tai apanemias,


la tVenus de Lespugne»
m es esteatopigis.
En efecto, k cabeza, el busto,
los brazos y las piernas son normales.
La cabeza es tanónima*.
El ardsia quiso representar así
(a fecundidad de la Mujer,
de la Gran Antepasada,
que nos engendra y nos alimenta a todos,
y no a una mujer obesa.
En cuestión de hechiceras, es más bien de witchcraft quea permanentemente ia puerta de la muerte para
de lo que se trata, expresión ésta que no corresponde que ía vida se renueve.
realmente a «brujería*, que entre nosotros implica Los chamanes varones se vestían con pieles de ani­
prácticas mágicas maléficas de otra época. Mientras males y cuernos para identificarse con el dios de los
que en la Edad Media era un crimen punible con la rebaños; las sacerdotisas encarnaban a la Diosa y pre­
hoguera, hoy confesarse «bruja» hace reír, o puede ser sidían, desnudas, ios ritos de la ferrilidad. La vida y
que moleste: se piensa en la imagen popular de la la muerte eran percibidas como un flujo continuo.
bruja, fea, vieja, mala, vestida de negro, que cabalga Como los esqueletos hallados en el imperio del Indo,
en el mango de una escoba, que se entrega a ritos en nuestras regiones también los muertos eran ente­
obscenos con Satán, que echa la mala suertc'clavando rrados en posición fetal con sus útiles y sus ornamen­
alfileres en imágenes de cera. tos, para que pudieran regresar a una nueva vida.
Por ello he optado por utilizar eí término inglés En Siberia y en Ucrania, la Diosa era la dama de
witch, que no goza de me’jor imagen entre los anglo­ los mamuts, la esculpían en piedra, y sus curvas opu­
sajones, pero que implica algo muy distinto que la lentas simbolizaban sus dones de abundancia. En
palabra «bruja», lo que se deducirá de este capítulo. Europa, en las grandes cavernas-templos dcl sur de
Por eso me ahorro una definición previa. Francia y de España, sus ritos eran celebrados en eí
Para Star Hawk, pseudónimo de una witch moder­ secreto de las entrañas de la Tierra. En las cavernas se
na norteamericana, la witchcraft, el arte de la hechi­ pintaban las grandes fuerzas polares, como el bisonte
cera, sin duda es la más antigua religión occidental. y ei caballo, que, a la luz vacilante de las antorchas,
Sus orígenes se remontan a mucho antes del cristia­ emergían de las paredes como en un sueño.
nismo, el judaismo, el islamismo, el budismo y el Luego, cuando se fundió el hielo, ciertos clanes si­
hinduísmo. Muy diferente de todas estas creencias, la guieron al bisonte y al reno muy lejos hacia eí Norte,
Anrigua Religión, como ella la llama, está muy cerca, otros pasaron el puente de rierta que, a través de
por su espíritu, de las tradiciones de los Indios de Alaska, llevaba a las Américas. Los que se quedaron
América o de los chamanes del Ártico, Como el tan­ en Europa cazaban, pescaban, recolectaban plantas
tra, no impone ningún dogma, ni credo codificado, salvajes y moluscos. Los perros vigilaban sus cam­
ni libro sagrado. Su instrucción está en la naturaleza: pamentos, se fabricaban nuevas herramientas. Los
el Sol, la Luna, las estrellas, el vuelo de los pájaros, campamentos aislados se convirtíeron en poblados, y
el lento crecimiento de los árboles y el ciclo de las es­ los chamanes y las sacerdotisas unieron sus fuerzas
taciones. y comparueron su saber. Entonces, dice Star Hawk,
Según nuestras leyendas, dice Star Hawk, ese culto se formaron las primeras «asambleas*. Profundamen­
nació hace más de 35,000 años, cuando el clima de te ligados a la vida animal y vegetal, los humanos
Europa se enfrió y poco a poco la capa de hielo avan­ domesricaron lo que habían cazado, criaron corderos,
zó hacia el Sur. Entonces nacieron los chamanes y el cabras, bueyes y cerdos a partir de sus parientes salva­
culto arcaico de la diosa-madre, que se expresaba a jes. Los granos ya no se cosechaban simplemente, se
través de imágenes: la diosa-madre que engendra sembraban. El dios de la caza se convirtió en ei dios
todo, y el dios cornudo, cazador y cazado, que fran­ del trigo; le hacían sacrificios en otoño, durante la
cosecha, para enterrarlo en el útero de la diosa a fin <dc afuera» que estrechaban demasiado a «sus» chi­
de que renaciera en primavera. La dama de las cosas cas. Esto limitaba los encuentros, por tanto los corte­
salvajes se convirtió en la madre de ias cosechas; el ci­ jos, por tanto los matrimonios con los «extranjeros»...
clo lunar y el solar marcaron el tiempo de las siem­ jdcl pueblo vecino! Con ayuda de la cerveza, era con
bras y ias siegas. En ias regiones que antaño habían ficcuencia el pretexto para las peleas... ¿Está tan lejos
estado bajo cl hielo, fue descubierto un nuevo poder, de esto el hombre de Cro-Magnon?
una fuerza que corre como una fuente a través de la Evocando entonces los fuegos que ardían en cada
tierra misma. altozano o en la llanura, como ío mandaba la cos­
Entonces los hombres de talla pequeña, en apa­ tumbre desde tiempos inmemoriales, el mismo autor
riencia frágiles, de piel curtida, levantaron en círculo añade: «En los milenios futuros, los fuegos de San
enormes bloques de piedra en cuyo interior las sacer­ Juan conmemorarán todavía ese punto culminante de
dotisas podían atravesar el secreto del tiempo y la es­ la actividad solar. Entonces, como en el pasado, los
tructura oculta dcl cosmos. La matemática, la astro­ jóvenes y las muchachas danzarán toda la noche, sal­
nomía, la poesía, la música, la medicina y el tando alrededor del fuego, corriendo y franqueando
conocimiento de los poderes de la mente humana se las llaftias. Por la noche la mulritud se desata: brincos
desarrollaron junto ai misterio abisal de la vida. Y así y saltos, danzas, cantos, encuentros fugitivos y apa­
se levantaron Stonehenge y los otros templos megalí- sionados en la sombra. Todo da lugar a la bacanal y
ticos. a la licencia. Pero al mismo tiempo, todo sigue sien­
¡Los megalitos están muy lejos! No, están muy cer­ do tradicional y sagrado.
ca. Según Robert Wernick {Les Hommes des Mégali- >Las antiguas autoridades eclesiásticas no dejaron
thes, p. 44), al contrario de lo que se cree respecto antaño de promulgar decretos prohibiendo los jura­
de los hombres prehistóricos, «éstos no eran salvajes. mentos por el Sol y la Luna, las ofrendas a las piedras
Desde la Edad de Piedra, durante la cual sus ances­ y a los árboles, los saltos y las danzas en torno al fue­
tros escogieron ese sitio y construyeron el primer san­ go. Es evidente que la Iglesia luchaba para desarrai­
tuario de los que allí se sucedieron, la población se gar creencias milenarias y tenaces que se perpetuaron
volvió rica y poderosa. mucho tiempo después del reemplazo de una reli­
>[...] La población campesina de Europa, a pesar gión por otra*.
de la mezcla producida por las olas de inmigración y ¿Han desaparecido por completo? ¿No corre la
de conquistas sucesivas, conserva todavía un poco de Iglesia el riesgo de un retorno, al pasado?
sangre neolítica y sigue venerando las antiguas prácti­ Cierro el paréntesis y prosigo. En la Edad del Bron­
cas y supersticiones; tal vez incluso ha conservado al­ ce, en las estepas nórdicas, los hombres rudos, resis­
gunas expresiones de lenguaje que datan de en­ tentes y valerosos que habían seguido a los rebaños,
tonces». se habían convertido en cazadores y guerreros, y des­
¿Un poco de sangre neolítica? Yo creo que esa mez­ pués en criadores. Para conquistar nuestros pastos
cla es más bien superficial. Los campesinos —nuestros descendieron, en oleadas sucesivas, hacia Europa, el
abuelos o bisabuelos casi todos— se han mantenido Medio Oriente y la India, apoderándose de las rie-
estables hasta muy recientemente. Poco antes de la rras, destruyendo ias civilizaciones sedentarias que
segunda guerra mundial todavía, es decir ayer, se na­ ellos, por ser nómadas, despreciaban, esclavizando a
cía, se vivía y se moría en la granja: no se abandona­ los pueblos que adoraban a la diosa de las llanuras
ba el terruño. Era raro casarse con un chica de otro férriles e imponiendo sus valores patriarcales. Y ese
pueblo. En los bailes de las fiestas populares, los mu­ sistema ha sobrevivido hasta hoy.
chachos del lugar veían con malos ojos a los jóvenes Sin embargo, las ifairiesj* (hadas), las descendien­
tes de las antiguas sacerdotisas, que criaban el ganado holocausto anticipado— el número de «herejes* que
en las colinas rocosas y vivían en chozas redondas, fueron ejecutados, de los cuales el 80% eran mujeres,
preservaron la Antigua Religión. El pueblo celebraba incluso niños o jovencitas de los que se decía que ha­
ias grandes festividades con procesiones, cantos y en- bían heredado el «mal* de sus madres. El ascetismo
canumientos, y encendían los fuegos rituales. Con de la cristiandad primitiva, que había dado la espal­
frecuencia los invasores se les unían, y hubo casa­ da al mundo de la carne, había degenerado en un
mientos mb(tos. odio hacia aquella que trae la carne al mundo. La mi­
Luego vino el cristianismo, y al comienzo no cam­ soginia se convirtió en un elemento capital del cristia­
bió gran cosa. Los campesinos veían en la historia de nismo medieval. La mujer y su sexualidad eran el Mal
Cristo una vanante de ia antigua leyenda de la diosa- encarnado.
madre y su hijo divino. En los festivales de los pue­ Según el Maieus Maleficarum, «toda brujería viene
blos, los mismos sacerdotes dirigían a veces la danza de las pasiones carnales que, en las mujeres, son insa­
del Sabbar. Según Star Hawk, las «asambleas», que ciables». Terror indescriptible: denunciada por un ve­
preservaban el conocimiento de las fuerzas sutiles, cino envidioso, por ejemplo, la mujer acusada de
fueron llamadas wicca o wicce (raíz anglosajona que brujería era brutalmente arrestada sin aviso previo y
significa «plegado», «modelado»), de donde provie­ declarada culpable, salvo que «demostrara» su ino­
nen wíích. Esas asambleas sabían cómo «plegar* las cencia. Se practicaron las peores atrocidades, se apli­
fuerzas invisibles a su voluntad. Curadoras, maestras, caron todas las torturas: eso formaba parte de los ho-
poetisas, parteras, las mujeres que las formaban eran rrorres de la Inquisición.
las figuras centrales de cada comunidad. La acusada era torturada hasta que firmaba una
Con cl tiempo vinieron las persecuciones. Los si­ confesión prefabricada por el Inquisidor, donde ella
glos XII y Xlli conocieron un renacimiento de la An­ confesaba su trato con Satán y sus prácticas obscenas,
tigua Religión. Los poemas de los trovadores, supues­ que siempre fueron ajemas a la verdadera witchcraft.
tamente dedicados a las nobles damas, eran en La «recompensa» por esta confesión era la muerte por
realidad himnos de amor a la Diosa. Se construyeron simple estrangulación. La recalcitrante, la que persis­
catedrales en honor de María, que había retomado tía en afirmar su inocencia, era quemada viva. La
muchos aspectos de la antigua diosa.. witchcraft, como el tantra en la India, se convirtió
De ese modo la Antigua Religión se convirtió en entonces en la más clandestina y la más secreta de las
una competencia temible para la nueva. La witch- religiones. La tradición sólo se transmitió a ias perso­
craft, la hechicería, fue declarada herética. En el siglo nas en quienes se podía tener una confianza absolu­
siguiente las guerras, las cruzadas, las epidemias y las ta, en general los miembros de una misma familia.
revueltas campesinas arrasaron toda Europa. La esta­ Se cortaron todos los lazos entre las asambleas. Se eli­
bilidad de la Iglesia se tambaleaba mientras se des­ minaron los encuentros, como el gran Festival, que se
moronaba el sistema feudal. La Iglesia ya no podía celebraban para compartir cl saber e intercambiar los
permitirse el lujo de rolerar los cultos rivales sin reac­ resultados de los rituales. Trozos enteros de la tradi­
cionar. En 1484 el papa Inocencio VIH lanzó la In­ ción fueron irremediablemente perdidos y olvidados.
quisición contra la Antigua Religión. La publicación Sin embargo, en secieto, en silencio, detrás de los
en 148ó del Maieus Maleficarum, el «Martillo de las postigos cerrados, disfrazada en los cuentos de hadas
Brujas», por los dominicanos Kramer y Sprenger, y en los cantos populares, hundida en ia memoria co­
puso las bases de un reino del terror, sobre todo diri­ lectiva inconsciente, la semilla sobrevivió.
gido contra las mujeres, ¡que duraría hasta mediados En el siglo XViil, a las persecuciones siguió ia épo­
del siglo XVlll! Se estima en nueve millones —un ca de la incredulidad. El recuerdo de la auténtica
witchcraft se desdibujó, los estereotipos odiosos que correspondientes a sus necesidades y a su experiencia.
subsistían resultaban ridículos o trágicos. Para Star El dios masculino caracteriza a las religiones occiden­
Hawk, sólo en nuestro siglo las witches pueden salir tales y orientales. Avatares, predicadores, profetas, gu-
a plena luz. La palabra ^witchj^, dice ella, lleva tantas tus y budas son casi todos varones. La mujer no es alen­
connotaciones peyorativas que muchas personas se tada a explorar su propia fuerza y su realización. So­
preguntan por qué la utilizamos todavía. Para noso­ metida a la autoridad del varón, debe identificarse con
tros, dice, proclamarse witch es reivindicar el derecho las percepciones masculinas y sus ideales espirituales,
de la mujer a ser poderosa, y el derecho del hombre renegar de su cuerpo, ahogar su sexualidad, vaciar
a teconocer la divinidad en la feminidad. ¡Puro su concepción del mundo en ei molde masculino.»
tantra! A propósito de los cultos orienrales, Star Hawk hu­
«Ser witch —sigue diciendo Star Hawk— es identi­ biera debido precisar oportunamente «salvo el tan­
ficarse con los nueve millones de víctimas de la moji­ tra», pues lo que sigue se adapta cien por cien a los
gatería y del odio, es querer construir un mundo conceptos tántricos.
donde los prejuicios no creen más víctimas. La witch «El símbolo de la Diosa no es una estructura para­
es alguien que forma, es decir, una creadora que da lela a la del dios-padre. La diosa no rige el mundo,
forma a lo invisible. Su vida está impregnada de ma­ ella es el mundo. Manifestada en cada uno de noso­
gia y de sabiduría. La witchcraft siempre ha sido una tros, cada cual puede conocerla interiormente en su
religión poética y no teológica. Los mitos, las leyen­ magnífica diversidad. No exige la dominación de un
das y las enseñanzas son reconocidos como alegorías sexo por el otro y no otorga ninguna autoridad a los
de lo indecible, de lo Absoluto, que nuestra mente jefes jerárquicos temporales. En la witchcraft cada
limitada no conocerá nunca en su totalidad. Los sím­ cual debe revelar su propia verdad. La divinidad es
bolos y los rituales sirven para crear estados de con­ vivida bajo el aspecto de nuestra propia forma, feme­
ciencia modificados donde la visión va más allá de las nina o masculina, pues tiene también un aspecto
palabras, donde lo último es revelado. [...] El símbo­ masculino. El sexo se convierte en un sacramento y la
lo primario de lo indecible es la Diosa. Bajo una infi­ religión consiste en unir el ser con el cosmos. [...] En
nidad de aspectos y de nombres, dettás de tantas me­ tanto mujer, la Diosa nos incita a percibir nuestra di­
táforas, ella es realidad, divinidad manifiesta, vinidad, a sentir que nuestro cuerpo es sagrado...
omnipresente en toda vida, en cada uno de nosotros. »Pero la Diosa es también importante para el hom­
La Diosa no está separada del mundo, ella es el mun­ bre. Aunque sea menos evidente, la opresión de los
do y lo incluye todo: la Luna, cl Sol, la Tierra, las es­ hombres en el sistema patriarcal, dominado por un
trellas, la piedra, la simiente, el río, el viento, la ola, dios paternalista, no es menos trágica que la de las
la hoja y la rama, el capullo y la flor, la garra y el mujeres... El hombre está Interiormente dividido:
colmillo, la mujer y el hombre. En la wirchcraft la por un lado está su parte espiritual, que debe domi­
carne y el espíritu son una sola cosa. La Religión de nar su emotividad, y por otro sus instintos animales.
la Diosa es inimaginablemente antigua, pero 1a Debe luchar contra sí mismo, en Occidente para ven­
witchcraft de hoy podría también llamarse la Nueva cer el pecado, en Oriente para matar el deseo o extin­
religión. Más que un renacimiento, la witchcraft se guir el ego, (...] Gracias al símbolo de la Diosa, los
recrea y la mujer es el motor de esta renovación des­ hombres pueden experimentar e integrar su propia
pertando activamente a la Diosa, imagen de la «legi­ femineidad, que es con frecuencia el aspecto más
timidad» y de los beneficios del poder femenino. profundo y más sensible de su ser. La Diosa no exclu­
>La decadencia del cuito de la Diosa ha privado a ye el varón: lo contiene como la mujer encinta con­
la mujer del modelo religioso y del sistema espiritual tiene al niño®
Ningún támtico rechazaría una sola palabra de lo san en el mundo, es ei despertar de los niveles pro­
que dice Star Hawk: fundos de la conciencia más allá de lo racional.
«Nuestra relación con la Tierra y las especies que la Todos lo ritos de la witchcraft son mágicos y, como
habitan está también condicionada por nuestros mo­ en el tantra, «todo ritual comienza con la formación
delos religiosos. Concebir a Dios como ajeno a la na­ de un espacio sagrado circular que crea un templo en
turaleza autoriza a la utilización y el saqueo de los re­ el corazón del bosque o en el centro de la morada
cursos del planeta... Resultado: la contaminación y la donde se realiza. Entonces la Diosa y los dioses son
destrucción ecológica masiva que amenazan incluso a evocados y despenados en cada participante. Los can­
la humanidad... La witchcTaft es una religión ecológi­ tos y las danzas despiertan la fuerza sutil que modela
ca, pues su objetivo es la armonía con la naturaleza la realidad y que puede ser dirigida po' un símbolo
a fin de que la vida pueda no sólo sobrevivir sino o por una visualización. El despertar de este cono de
prosperar...» potencia produce un éxtasis e induce a un estado de
Salvo las wttches modernas, son pocos los que sos­ trance con visiones y percepción directa de la realidad
pechan la importancia capital de esa corriente subte­ última. Se comparten el alimento y la bebida.» (El
rránea y de io que prepara, es decir, una revolución cono de potencia explica la forma cónica del sombre­
pacífica de los valores sobre los cuales está construida ro de la bruja de caricatura.)
nuesta civilización en crisis. La salvación vendrá de Es tántrica también la visión —que el físico acepta­
los valores femeninos, de ese movimiento invisible ría sin vacilar— según la cual «todos los objetos son
superficialmente que se extiende tanto en los Estados torbellinos de energía, remolinos de fuerza, corrien­
Unidos como en la Gran Bretaña, Los adeptos de la tes en un mar que cambia sin cesar. Bajo el aspecto
Antigua Religión forman «asambleas^, pequeñas uni­ y la apariencia de la separación, o de objetos aislados
dades autónomas de veinte a treinta personas sola­ en un sistema de espacio y tiempo lineal, la Realidad
mente, en su mayoría mujeres, y que tienen entre sí es un campo de energía que se congela temporalmen­
una gran cohesión. Ningún poder central fija su li­ te en formas. Cuando llega su momento, todas las
turgia o sus ritos. A la inversa del modelo masculino, cosas llamadas «fijas» se disuelven para reagrupatse en
esta corriente no se estructura como un pirámide je­ nuevas formas y en nuevos vehículos».
rarquizada. Esta aparente «debilidad» tranquilizadora Y esto también: «Cada mes, preferentemente en
para el estabishment convierte a este movimiento en luna llena, reunios en lugar secreto y adoradme a mí
un fuerza invencible, pues no puede ser decapitado que soy la reina de la sabiduría. Seréis entonces libe­
ni disuelto. rados de toda esclavitud y, como símbolo de esa li­
Algunas asambleas afirman perpetuar prácticas bertad, estaréis desnudos durante los ritos. Cantad,
transmitidas sin interrupción desde los orígenes. festejad, danzad, heced música y haced el amor, todo
Para la witchcraft, así como para el tantra, «todo en Mi presencia, pues yo soy a la vez el éxtasis espiri­
acto de amor y de placer es un ritual». La sexualidad, tual y el goce terrenal. Mi ley cs la del amor entre to­
expresión directa de la fuerza vital, es sagrada. Puede dos los seres».
expresarse libremente, en tanto esté guiada por el Una precisión: con todo lo que he dicho no pre­
amor. El matrimonio es un compromiso profundo, tendo hacer una «recuperación» de la witchcraft en
un lazo mágico espiritual y psíquico, pero sólo es una provecho del tantra, que tampoco es una organiza­
posibilidad entre otras para expresar el amor y la ción estructurada, jerárquica, ni una Iglesia. Witch-
sexualidad. craft y tantra no «compiten» disputándose una-supre­
El sexo es magia, es decir, el arte de sentir y luego macía. Sin embargo, al hacer este paralelo, alegra
modelar las fuerzas invisibles y sutiles que se expre­ comprobar la concordancia casi total entre estas dos
visiones del mundo que, sin duda, tienen el mismo guiente: «Su culto puede tomar cualquier forma, en
origen. Todo tántrico se alegraría de leer: «E! simbo­ cualquier lugar, no requiere ni liturgia, ni catedral,
lismo de la Diosa electrifica a la mujer moderna. El ni confesión. [·.·] El deseo es el cemento del univer­
redescubrimicnto de ias antiguas civilizaciones ma­ so, une el electrón con el núcleo, el planeta con el
triarcales nos da un profundo sencido de orgullo, en Sol, crea las formas, crea cl mundo. Seguid el deseo
tanto mujeres, de nuestra capacidad como creadoras hasta su término, unios con cl objeto deseado hasta
y portadoras de cultura. Denunciar los errores del pa­ converriros en ese objeto, hasta convertiros en la
triarcado nos da un modelo de fuerza y de autoridad Diosa.
femeninas. La Diosa arcaica, la divinidad primordial, »Para la mujer, la Diosa simboliza su ser más pro­
la patrona de los cazadores de la Edad de Piedra y de fundo, el poder liberador, nutritivo y benéfico. El
las primeras sembradoras de semillas, bajo cuya inspi­ cosmos está modelado como el cuerpo de la mujer,
ración los animales fueron domesticados, a cuya ima­ que es sagrado. Todas las fases de la vida son sagra­
gen se crearon las primeras obras de arte, aquella das. La edad es una bendición, no una maldición. La
para quien fueron erigidos los megalitos, la que ha Diosa no restringe a 1a mujer a ser un cuerpo, sino
inspirado la música y la poesía, cs reconocida otra vez que despierta en ella el espíritu, la mente, las emo­
en el mundo de hoy». ciones. A través de la Diosa, la mujer puede conocer
Y lo que sigue coincide punto por punto con el la potencia de su cólera y de su agresividad, tanto
culto shakta del tantra: «En la witchcraft, no creemos como la fuerza de su amor*.
en la Diosa, nos vinculamos con ella por medio de la Del hombre «viril», la witchcraft traza una imagen
luna, las estrellas, el océano, la tierra, los árboles, los parecida a la de! tantra: «En la witchcraft, ia imagen
animales, los otros seres humanos, a través de noso­ del dios cornudo es radicalmente diferente a la de la
tros mismos. Ella está aquí, en el centro de todos y virilidad en nuestra cultura [patriarca!]».
de todo. Ella es el círculo completo: tierra, aire, fue­ Difícil de captar: el dios cornudo, encarnación del
go, agua y esencia; cuerpo, mente, espíritu, emo­ hombre viril, no es el estereotipo del macho, ni su
ción, cambio. (Obseryemos: los mismo cinco elemen­ opuesto, el afeminado. Es tierno y gentil, pero tam­
tos del tantra...) La Diosa existía antes que toda la bién cazador. SÍ muere, siempre cs al servicio de la
Tierra, es la oscura, la madre nutricia que produce vida. Él es la sexualidad desatada tanto como la sen­
toda la vida. {¡Llamémosla Kálí y estaremos en pleno sualidad profunda, santa, que es un poder de rela­
tañera!) Ella es el poder fecundador de ia vida, cl úte­ ción. Encarna lo que serían los hombres sin cl patriar­
ro, pero también la tumba que nos recibe y el poder cado. La imagen del dios cornudo ha sido
de la muerte. Todo proviene de ella, todo regresa a deliberadamente pervertida por la Iglesia medieval,
ella... Ella es cl cuerpo y el cuerpo es sagrado. Útero, que la convirtió en el diablo. La witch no adora a Sa­
seno, vientre, boca, vagina, pene, huesos, sangre, tán, que es un concepto propio de la cristiandad. El
ninguna parte dcl cuerpo es impura, ningún aspecto dios de las witches es sensual, sí, pero su sexualidad
del proceso de la vida está manchado por el pecado. cs sagrada y no obscena o blasfema. Los cuernos de
El nacimiento, la muerte y la disolución son las tres nuestro dios son la media luna de la diosa Luna, sím­
palabras sagradas del ciclo. Ya comamos, durmamos, bolo de la vhalidad animal. Bajo algunos aspectos, cs
hagamos el amor o eliminemos los desechos de nues­ negro, no porque sea terrible o temible, sino porque
tro cuerpo, siempre estamos manifestando a la la noche cs la hora de los poderes y forma parte del
Diosa.» ciclo de los tiempos.
Reemplace el lector Diosa por Shakri y estas líneas «El dios cornudo encarna las virtudes masculinas
podrían provenir de un texto tántrico, como cl si-‘ positivas, potentes, provenientes de fuentes profun­
das, y no el esterotipo violento y emocionalmente «asamblea» y, en los dos casos, el acento cae sobre 1a
mutilante del hombre en nuestra sociedad. El hom­ desnudez ritual. Ei objetivo del círculo (él mismo
bre que correspondería a la imagen del dios cornudo símbolo femenino y uterino) es encerrar y captar las
sería salvaje sin ser cruel, colérico sin ser violento, energías psíquicas {prana) emitidas por la carne vi­
sexual sin ser coercitivo, espiritual sin ser asexuado y viente de los participantes. A medida que la excita­
capaz de amar verdaderamente. Entonces las sirenas, ción sexual y emocional aumenta, se desprende más
que son las diosas, cantarían para él. irradiación, más «vapor», disponible para los usos
»Nuestra cultura actual inculca ai hombre que la ocultos. Esta energía forma un cono de potencia por
virilidad exige una ausencia de emoción. Se le enseña encima del gmpo, similar al remolino vertiginoso de
a funcionar al modo militar, a reprimir toda emo­ fuerza psíquica liberada en la cópula.
ción, a ignorar los mensajes dei cuerpo. Se supone »A riesgo de parecer simplista, hay que mencionar
que debe soportar la incomodidad, el dolor y el te­ la semejanza entre cl Shiva-Lingam, símbolo central
mor para combatir y conquistar mejor, ya sea en el del tantra, y el mango de escoba o la forma cónica
campo de batalla, en cl dormitorio o en su trabajo. del sombrero de bruja.»
Debe ser agresivo y dominante, y la mujer pasiva y Más adelante John Mumford resume los principios
sumisa. En cl patriarcado, hombres y mujeres funcio­ esenciales de la witchcraft moderna, publicados el
nan en cl seno de una jerarquía en la que los de arri­ mes de agosto de 1973 en la revista norteamericana
ba dominan y someten a sus subordinados.» Gnosis:
Un tántrico occidental, mi amigo John Mumford,
• reconocer que toda manifestación está polarizada,
de Melbourne, ha captado muy bien la importancia
incluso la de a Divinidad en tanto Macho y Hembra.
deí fenómeno <Wicca». Escribe en su Sexual Occul­
• que la Divinidad se manifiesta en toda vida, por lo
tismi
tanto en el hombre y 1a mujer;
«La emergencia de la witchcraft moderna en Ingla­
• que la Femineidad es la flor de la Especie: la mujer
terra y en Estados Unidos es un resurgimiento atávico
encarna la belleza y la fecundidad, gracias a las cuales
de considerable importancia. Todo sistema que tiene
nos realizamos.
éxito presupone una necesidad, y sugiero que la
witchcraft moderna es un tantrismo occidental que Gnosis añade los puntos siguientes (resumidos):
emerge en el siglo XX para saciar la sed que tiene el a) la mujer, en tanto flor, produce como frutos el
hombre moderno de una vida interior vigorosa y lle­ amor, la magia y el esfuerzo humanos;
na de vitalidad. b) la mujer es el criterio de nuestra obra que tien­
»Las impresionantes semejanzas entre el tantra y la de a la belleza, la fecundidad y la realización.
witchcraft moderna indican que las capas primarias c) nuestra actitud ante ella debe ser la misma que
del inconsciente, tanto en Occidente como en Orien­ hacia la Especie y la Vida.
te, buscan satisfacción en un culto de la Tierra, ma­ d) la Divinidad es Femineidad, es nuestra Diosa,
triarcal y feminista... nuestra Reina; está por encima de nosotros, no como
sEl tantra está centrado en torno a Shakti, polo fe­ dominadora sino como adorada;
menino positivo, responsable de la manifestación di­ e) según nuestra regla, es privilegio de una mujer
námica. Es el equivalente directo de ía Gran Diosa ser la Gran Sacerdotisa de nuestras asambleas y debe
Madre que constituye el punto central del culto manifestar la feminidad en toda su plenitud.
Wicca. f) lo que expresa la esencia de la femineidad, su ci­
*La chakra puja, el círculo de los adoradores, don­ clo menstrual, permite comprender simbólicamente
de alternan hombres y mujeres, es el equivalente a la la Potencia Femenina encarnada en la naturaleza; su
símbolo es la Luna; la Tierra, nuestra Madre, es nues­ recen ser releídas y retenidas. Erich Neumann, psi­
tra Diosa; su hija (que de hecho es ella misma) es la coanalista junguiano, las escribió en Tei Aviv— que
Diosa de la luna y, tras ella, está la Gran Madre, la es considerado un bastión del patriarcado—, donde
Vida misma. murió en I960.
¿Qué puedo hacer, sino repetir que esta visión co­ ¿Bastión del patriarcado? Hoy sin duda. Pero, ¿y
rresponde, punto por punto, a la esencia del-tantra? ayer? ¿Y mañana? En el capítulo 44 de las Lamenta­
Y repetir también que sería tan fácil como lamenta­ ciones de jeremías leo que el profeta mismo narra
ble subestimar la importancia de la Wicca moderna cómo, llegado a Patros, en Egipto, después de la des­
porque es subterránea, pues aporta la esperanza de trucción de Jerusalén por Nabucodonosor, los refu­
evitar, por el resurgimiento de los valores de la Femi­ giados israelitas, encolerizados, le reprochaban su
nidad, cl derrumbamiento catastrófico de nuestra ci­ lealtad a Yahvé, al que consideraban como un dios
vilización. No importa la etiqueta bajo la cual estas masculino usurpador del cielo, y la causa, según
ideas fundamentales se difunden —wichícraft, tantra ellos, de todos sus males. Desafiando al santo varón,
o cualquier otra—; lo esencial es que eso suceda. le anunciaron que regresarían a las costumbres de an­
Esta corriente es irresistible e irreversible porque es taño y quemarían incienso ante la reina del cielo, le
universal y eterna. Abuso de las citas, pero es difícil dirigirían ofrendas y libaciones «como io hemos he­
resistirse a ésta, proveniente de un horizonte tan di­ cho, nosotros y nuestros padres, nuestros reyes y
ferente: nuestros príncipes, en las ciudades deJudá y las calles
«En la mujer se revela la naturaleza del Eterno Fe­ de Jerusalén; pues entonces teníamos alimentos en
menino que trasciende todas sus encarnaciones terres­ abundancia y no conocíamos la desdicha...»
tres —cada mujer y cada símbolo individual—. La Subrayo en este texto:
emergencia del arquetipo de la Femineidad en todas a) «nosotros y nuestros padres» y «costumbres de
las culturas, en todas las épocas y entre todos los antaño», lo cual implica continuidad en el tiempo;
hombres desde ia prehistoria, constituye también la b) además de «nuestros padres», también «nuestros
realidad viviente de la mujer moderna, sus sueños y reyes y nuestros príncipes», lo cual Índica una difu­
sus visiones, sus fantasmas y sus impulsos, sus proyec­ sión ranto en el pueblo como en la aristocracia;
ciones y sus relaciones, sus fijaciones y sus muta­ c) en cuanto a las «ciudades de Judá y las calles de
ciones. Jerusalén», quiere decir que el culto de la «reina del
»La Gran Diosa encarna el Sí-mismo Femenino, cielo» no era un incidente fugaz y de alcance local
que se despliega en la historia del género humano así sino que abarcaba todo el reino de Israel.
como en cada mujer individual; su realidad determi­ Se dirá que esto es el pasado. ¿Y si fuera también
na la vida individual y colectiva. Este universo psíqui­ el futuro? Pienso en mis amigos judíos de la diàspo­
co arquetípico está inmerso en el poder subyacente ra, con los que suelo encontrarme. Puede creerme el
que, incluso hoy —en parte con los mismos símbolos lector si digo que sus mujeres, lejos de ser incondicio­
y en el mismo orden de desarrollo, en parte con mo­ nales del patriarcado, son feministas decididas. Victor
dalidades y variaciones dinámicas—, determina la Hugo, en lugar de «Sire, el futuro es dé Dios», debe­
historia psíquica del hombre y la mujer modernos.» ría haber escrito «de la Diosa», jincluso en Israel!
Estas líneas, llenas de sentido y de esperanza, me­ ¿Por qué no?
Todos los días, los judíos varones agradecen a Dios «Todo lo que está aquí está en otra parte» del tantra.
no haber nacido mujeres. ¿Hay, pues, una incompa­ Pero para avanzar un poco más hay que referirse al
tibilidad total entre el tantrismo y el judaismo? La menos a un übro, cl Zohar, o Libro del Esplendor
respuesta a esta pregunta es menos evidente de lo Radiante, de Moshé (Moisés) de León (1250-1.305),
que parece, aunque sea cierto que los judíos integris- que seguía las enseñanzas de Simeón ben Yohai, eí
tas no se pondrán mañana a practicar ritos sexuales gran maestro del siglo II. Aunque esto ha sido discu­
del tipo tántrico, tido, sin embargo es cierto que Moshé de León se ba­
Y sin embargo... Un día, después de una charia saba en la antigua transmisión oral judía. En la época
consagrada al tantra, un amigo judío ortodoxo, direc­ de su publicación, el Zohar no fue apreciado en su
tor de un colegio hebreo, me dijo: «Un cabalista no justo valor, aunque esta obra marcaría los quinientos
hablaría de orro modo». Fue el comienzo de inter­ años siguientes. El cabalismo ha influido también en
cambios de perspecrivas respecto de la Càbala, prime­ los hasidistas («piadosos* en hebreo) hasta nuestra
ro con él, luego con otros judíos «cabalizantes». A época. Entre las grandes figuras modernas del hasi-
propósito de la palabra Càbala, que por lo demás de­ dismo, citemos a Marrin Buber, Mare Chagall, Elie
bería escribirse Kabbalajé, significa «lo que es recibi­ Wiesel y los filósofos Heschel y Levinas. Sin olvidar
do», dicho de otra forma, la Tradición recibida del a Gershwin y su Porgy and Bess.
Uno y de los Maestros, como en eí tantra. En Israel, Para cl hasidista como para el tántrico, «todo obje­
kabbda es (también) la propina que se da al chófer to creado, por humilde que sea, como una piedra o
del taxi... cosas más insignificantes todavía, da testimonio de
Ahora bien, penetrando un poco en esta tradición, Dios y tiene un alma*. Esta idea de que eí universo
se descubren en ella mucho más que algunos puntos entero, hasta el núcleo del átomo, está impregnada
comunes con la tradición tántrica: de hecho, los te­ de conciencia —no se concibe un alma inconscien­
mas esenciales deí tantra están presentes en ella, in­ te— es esencial en cl tantra.
cluso su visión de la sexualidad. Más sorprendente aún por parte de la mística ju­
Primer punto común. La Càbala, lo mismo que el día, y por tanto inserta en la dependencia de una re­
tantra, no es un libro sagrado como la Biblia, los ligión patriarcal, cs la importancia otorgada, tanto en
Evangelios, el Corán o los Vedas, sino más bien un la Càbala como en el Zohar, á la Shekiná, el aspecto
tesoro de enseñanzas secretas del anriguo Israel, femenino de la divinidad. Dios es a ía vez varón y
transmirido oralmente de maestro a discípulo. Otro hembra, unidos indisolublemente: ¿Shiva y Shakti?
punto común: ai igual que eí tantra, cuyo nombre y La Shekiná es la «presencia divina», el «velo de ío des­
cuyos conceptos emergieron hacia el siglo VI, mien­ conocido», la «Madre de ios orígenes», el «espacio
tras que su cuito es milenario, el pensamiento de ía materno». Para la Càbala, cada mujer representa ía
Càbala se expresó en el siglo XII, pero su mística se Shekiná y está directamente protegida por eila, tal
remonta a las más anriguas corrientes judías. como pasa con la Shakti deí tantra.
En cuanto a lo esencial, eí principio básico de ía Y cuando la Càbala dice que el hombre no está
Càbala es: «Lo que está aquí abajo es como lo que completo sino unido a su She^ná, no se uata de una
está en el Cielo>, lo cual equivale, grosso modo, aí simple metáfora. Eí Zohar (I, 55b) dice: «El Santo
—su nombre sea bendito— no elige domicilio allí Pauly, p. 55, está escrito: «Por eso la Escritura dice:
donde el varón y ia hembra no están unidos». Y en “ Él los bendijo y les dio el nombre de Adán” . De
III, 81a: «Cuando el hombre en perfecta santidad modo que la Escritura no dice: "Él lo bendijo y le
realiza este Uno, está en ese Uno. ¿Y cuándo el hom­ dio el nombre de Adán” , porque Dios solo bendice
bre es Uno? Cuando el hombre y la mujer están uni­ cuando el macho y la hembra están unidos. El macho
dos sexualmente {iiwurga).... ¡Ven y ve! Desde el solo no merece ni siquiera el nombre de hombre en
instante en que cl ser humano, en tanro varón y tanto no esté unido a la hembra». El empleo mismo
hembra, está unido, cuidando que los pensamientos de las palabras «macho» y «hembra» indica bien que
sean santos, es perfecto y sin mancha, y es llamado se trata de una relación basada en el sexo.
Uno. El hombre debe hacer de tal suerte que la mu­ Julius Evola, en su Métaphyisique du sexe, p. 3U,
jer goce en el momento en que ella forma con él una después de haber chado el Zohar, evoca la existencia
voluntad única, y los dos deben conservar sus espíri­ de una magia sexual secreta en el cabalismo. Habla
tus bajo esta unión». Se trata de una unión sexual de la secta de los sabatinos, en relación con las doctri­
concreta donde se encuentra lo esencial del maithuna nas de Jacob Franck, que va mucho más lejos y afir­
tántrico: la sacralización del sexo en tanto medio de ma que la fuerza mística deí Mesías, que él considera
acceso a las realidades últimas del universo. como un símbolo, ha sido colocada en la mujer,
Louis Rebcke escribe: «Desde el momento en que Franck, citado por Evola, enseñaba así: «Os digo que
se realiza la unión del creyente y de su amante, se todos los hebreos se encuentran en un gran infortu­
restablece también la unidad del alma a parrir de las nio porque esperan la venida del Salvador y no la de
dos mitades perdidas, es decir, el hombre y la mujer. la Mujer». Y otro tanto se podría decir de la humani­
Según la tradición judía, esta reunificación debe te­ dad del siglo XX...
ner lugar para restablecer el orden divino original en Mírcea Elíade, en su Historia de las Religiones,
la creación. Para el amante de la Shekiná, y para el (ed. orig, p. 354), observa que «varios comentarios
que busca en general, esta plenitud es el consuelo en rabínicos dan a entender que el mismo Adán fiie
este mundo triste y violento..., El cabalista encuentra concebido como andrógino. El “ nacimiento de Eva”
así la clave para un nuevo comienzo, y aprende que sólo habría sido, en definitiva, ia escisión del andró­
el que busca siguiendo fielmente el camino de Dios gino primordial en dos seres, macho y hembra.
encontrará al fin la morada de su amante adorada» "Adán y Eva estaban de espaldas, unidos por los
(en Pmna, 1982/83, p. 89). hombros; entonces Díos los separó con un golpe de
Siempre según Louis Rebcke, el verdadero cabalista hacha o cortándolos en dos.” Otros son de la opinión
es un amante que no abandona jamás a la Shekiná, de que el primer hombre (Adán) era hombre del
tal como está representada en la creación por la mu­ lado derecho y mujer del lado izquierdo, pero que
jer. «Sin dudar, se acerca a ella, escucha las palabras Dios lo dividió en dos mitades.» {Bereshit rabba, I,
de amor y de sabiduría que ella le dirige detrás del 1, fol. 6, col, 2, etc.)
velo. Estas palabras le confieren la visión interna y el Todo esto es evidentemente simbólico y se lo en­
saber interior, llamado derash en ía Càbala.» ¿No es cuentra, además de en el viejo mito del andrógino
el velo la Shakti concreta que oculta a la Shakri cós­ —Ardhanañ en el tantra—, en la etimología launa
mica? ¿No interpreta ella aquí, ante el varón, el pa­ de la palabra sexo, derivado de sectus, seccionar. Así
pel de iniciadora, como en el rito tántrico? Esto signi­ el lado izquierdo es femenino y el lado derecho mas­
fica también que el cabalista, como el tántrico, siempre culino.
está en relación con la mujer, exterior e interior. Habría que establecer también un paralelo entre
En una traducción del Zohar hecha por Jean de los sefirots del Zohar y las energías sutiles del tantra.
pero eso nos llevaría mucho más allá del marco, for­ mente tema de moda en los Estados Unidos. Cito
zosamente limitado, de este libro. otra vez a Jean de Pauly; «Pues Judá, como las otras
No es necesario decir —pero es mejor decirlo— tribus, conoció ese misterio: sabía que, cuando cl
que no se trata, al citar lo anrerior, de «recuperar» la alma no ha cumplido su misión en la Tierra, es desa­
Cabala para incluirla en el tantra, sino más bien de rraigada y trasplantada de nuevo a la tierra, así como
demostrar que el judtómo, aunque patriarcal en apa­ está escrito: “ Y cl hombre vuelve a la tierra” {Job,
riencia, lo es mucho menos cuando se echa una ojea­ XXXIV, 15). Pero ias almas que han cumplido su
da a su tradición esotérica oral, transmitida probable­ misión durante su morada en la Tierra tienen una
mente desde hace miles de años. mejor suene, pues permanecen cerca del Santo, ben­
El esoterismo judío converge así con cl tantra y la dito sea. Tal cs el sentido de las palabras de ía Escri­
filosofía india del samkhya en la constitución del ser tura: ‘‘Prefiero la suerte de los muertos a la de los
humano, hecho de un alma y varias «envolturas» (que hombres que viven todavía” {Ecc. IV, 2). ¡Feliz es el
es la traducción exacta del sánscrito koshas), y de cua­ alma que no está obligada a regresar a este mundo
tro «vientos* que íe dan su forma. En el tantra, como para pagar las faltas cometidas por el hombre al que
en el esoterismo judío, esos «vientos» son las fuerzas animaba!» (I. 187b, 188a).
sutiles {vayu en sánscrito) que reúnen y animan el No cs esencial para el adepto occidental del tantra
cuerpo denso, formado por los mismos cuatro ele­ definirse ante la reencarnación, es decir, aceptada o
mentos que en el tantra: la tierra, ei agua, ci aire y rechazarla. Para el tántrico, 1o esencial es el instante
el fuego. Es verdad que el tantra y el samkhya aña­ presente, saberse parte integrante del proceso que es
den akasha (el «vacío dinámico*), pero esto no es des­ la emergencia permanente del mundo manifiesto, in­
conocido para el esoterismo judío, que dice: «Así, cluido él mismo. Reencarnación o no, 1o que cuenta,
por un misterio de los más secretos, el Infinito gol­ para mí, es hacer lo que conviene, aquí y ahora, vivir
peó, con el sonido del Verbo, el vacío...», donde ío más plenamente posible mi condición de ser hu-
también se encuentra el Sonido de los orígenes. -, mano y cumplir mi tarea. En lo que a rtií concierne,
Otro elemento no ario en la India y que se encuen­ por el momento es escribir este libro. ¡Luego ve­
tra en el esoterismo judío cs la reencarnación, actual­ remos!.
Baño de Sol cosmico 146

Hs verdad que muchos aspectos dcl tantrismo indio transformar esas cifras áridas en realidades concretas.
son inexportables. Sin embargo cada uno puede acce­ Pienso en ía inmensidad del vacío helado (—273° C)
der a su esencia, que no es sinónimo de ritos sexuales que me separa del Sol y percibo su luz como una ca­
extraños o perversos. Sí bien el tantra incluye delibe­ tarata de fotones, de pequeños proyectiles que me
radamente la energía sexual, muchas prácticas no tie­ golpean y me penetran.
nen relación alguna con el eros. De hecho, el tantris­ Mejor todavía: la luz es realmente la sustancia solar
mo es sobre todo la expansión del campo de la que, hace ocho minutos apenas, estaba todavía en el
conciencia, la toma de conciencia de los aspectos cós­ astro. Es, pues, un flujo continuo de materia que me
micos de la vida. Así, toda experiencia, por trivial une a él: literalmente me baño en el Sol, absorbo su
que sea, puede llegar a ser tántrica. Ejemplo: el materia en mí. Trato también —en vano por lo de­
fbaño de sol tántrÍco>. más, ran enorme es— de visualizar la masa en erup*
¿Cómo? Es muy sencillo. Mientras que mi vecino ción, vomitando chorros de materia incandescente a
no tántrico estirado como yo al sol en ía playa, se centenares de miles de kilómetros de su superficie.
broncea, yo en cambio recibo un máximo de sensa­ Visto de cerca sería terrorífico, imposibilidad física
ciones corporales: el calor, eí contacto de la piel con aparte. Un volcán en erupción ya cs impresionante,
la toalla, los dedos de los pies en la arena, el viento pero imaginemos todos nuestro planeta transformado
en el pelo, el aire marino, etc. Es 1a primera etapa. en un volcán: espectáculo alucinante, a mukípÜcar
A continuación, se trata de «cosmizar» la experiencia )or... ¡33.000 en el caso del Sol! Ningún psiquismo
tomando realmente conciencia del acontecimiento lumano lo resistiría. Ya cuando un astronauta regre­
Sol. sa de la Luna, después de su miserable salto de pulga
Para mi experiencia ordinaria, el Sol es lo que era de un segundo de luz, ese breve frente a frente con
para los antiguos: una gran bola, allá arriba en el cíe­ el cosmos transtorna su visión del mundo. Cada as­
lo. Cuando un pensador griego afirmó que el Sol po­ tronauta que ha hollado el polvo lunar lo sabe, y no
dría ser tan grande como la Acrópolis, chocó con la son ni alfeñiques ni soñadores.
incredulidad e incluso con ia hostilidad de sus con­ Tántrica o no, la más loca imaginación siempre se
ciudadanos. Hoy todos sabemos que el Sol es un mi­ retiraría ante esta realidad.
llón de veces más voluminoso que lá Tierra; pero, ¿lo Sobre la arena caliente, me impregno así lo mejor
comprendemos verdaderamente? Lo dudo. Igual­ posible de la enormidad del «acontecimiento-SoU.
mente, saber que la energía solar todavía estaba en Para tomar conciencia de las trombas de energía, de
el Sol hace ocho minutos no me asombra, ni siquiera materia solar, que caen en todo momento sobre ía
sabiendo que la luz recorre más de 300.000 km por superficie total de nuestra Tierra, pienso que la su­
segundo, casi ocho veces eí diámetro del globo. En­ perficie de mi piel tiene menos de dos metros cuadra­
tonces, para concretar la enormidad de la distancia, dos, de los que sólo expongo, evidentemente, la mi­
imagino una autovía Tierra-Sol. Corrriendo a cien tad al Sol. Ahora bien, en verano, en pleno
por hora, las veinticuatro horas del día, sin detener­ mediodía, ese metro cuadrado capta tanto calor que
me nunca, necesitaría más de 16 (!) años para cubrir hay que refugiarse en la sombra. Para la Tierra ente­
esos 150.000.000 kilómetros. En la playa, intento ra, hay que multiplicar por ios millones de kilóme-
tíos cuadrados que ofrece al Sol. Ahora bien, nuestro visión del mundo y de mí mismo, especialmente de
planeta, ínfima mota de polvo cósmico, sólo capta mi cuerpo, ese otro universo.
una parcela infinitesimal de la energía total vomitada Otro ejemplo de «cosmización». Sumergirse en el
en el vacío intersideral por el Soi que «adelgaza» así mar o en un río puede no tener otro objetivo que la
urios cientos de toneladas por segundo desde hace higiene y/o el deporte. Imaginemos que hago mis
miles de millones de años, y no está tan mal... abluciones en el Ganges, en Benarés, a io largo de las
Más aún, ¡literalmente yo soy una parte del Sol en­ célebres entre la multitud hormigueante de los
friado! Cada átomo de mi cuerpo, de cada grano de hindúes piadosos, secuencia clásica de los documen­
arena, de cada objeto que me rodea, es Sol solidifica­ tales sobre la India. El baño podría no superar el
do, pues la Tierra también ha sido plasma sideral in­ aqu^y-ahora, pero todo cambia si tomo conciencia de
candescente: es un jirón de estrella enfriado. Yo que, justamente, el río no está limitado al «aquí», y
SOY, pues, tanto en mi carne como en mis huesos, si percibo en bloque todo el Ganges, vínculo de
Soi condensado. Es la vida, es mi vida. Para mover unión de tres mil kilómetros de longitud entre el Hi­
el dedo meñique, pensar o dormir, degrado energía malaya y el océano, todo cambia. Todo cambia tam­
solar. Para vívír y actuar, extraigo mi energía ya sea bién si percibo que está unido a todos los mares del
de los vegetales, que son Sol en conserva, ya sea de globo, y que el Ganges de hoy es semejante al de
la carne, que es hierba, ¡por tanto Sol convertido en ayer aunque nunca sea dos veces el mismo, pues el
buey! El combustible de mi coche es energía solar fó­ agua que corre entre sus orillas nunca es la misma,
sil. como el carbón: siga el lector su propia enumera­ como dijo un filósofo griego. Exteriormente, nada di­
ción. En resumen, yo escribo este texto y el lector lo ferencia mis abluciones de las de mis vecinos no tán­
lee gracias al Sol. tricos, pero mí experiencia interior gana en amph'tud
Muy bien: saber intelectualmente que uno es Sol y en riqueza.
condensado es interesante, sin más. Vivirlo, aunque Así, el tantra cs en primer lugar una manera dife­
sea fugazmente, es fantástico, ¡es tántrico! Ingenuos, rente de ser y de sentir, antes de concretatse en deter­
mis sentidos me ocultan el verdadero Sol que sólo mi minadas técnicas o acciones rituales.
intuición puede revelarme. Así, siempre tendido en ¡Pero cuidado con la trampa cerebral! El intelecto
la playa, sintiendo la inmensidad de la energía solar aporta ~ y es precioso— los elementos objetivos,
y de la distancia que ha recorrido, conectado directa­ científicos, de esta toma de conciencia, pero lo que
mente con la energía cósmica, la frontera entre el as­ importa es la percepción intuitiva global del aconteci­
tro y yo se borra, se disuelve, y siento entonces a miento. Pasar de lo sensorial al concepto intelectual
Shakti, la energía creadora última cuya manifestación del acontecimiento —sol, río o cualquier otro- y
es ei universo. Eso es el tantra... después a la vivencia directa de sus aspectos últimos
Durante todo este tiempo, mi vecino sin duda es arduo. Sin embargo, de este modo un acto perfec­
piensa en los amigos (¿o más bien en las amigas?) tamente anodino se convierte en un acontecimiento
que admirarán su bronceado de pan de especias, a que trasciende al ego, y así se «destrivializa» la vida
menos que simplemente esté durmiendo aí sol más sombría.
Mientras que mi baño de sol profano se hace cósmi­ Conscientes de esta dificultad, el tantra responde a
co, los rayos ultravioletas me queman la piel igual ella especialmente por medio del arte, el rito y el
que a él, pero mi baño de sol será... ¡tántrico! De la símbolo. Por otra parte, de todas las filosofías de la
misma manera, toda mi vida puede ser transmutada, India, el tantra es la que utiliza más deliberadamente
ícosmizada», y eso no excluye el goce, al contrario. Y el arte como vía de acceso a lo cósmico, oculto en lo
la consecuencia es una formidable expansión de mi trivial.
3
La otra mirada sobre el sexo
Reprimida desde liace uno o dos milenios, con perío­ secha se termine a tiempo, que los animales estén sa­
dos de relajación, la sexualidad se ha desenfrenado, nos y bien alimentados. Las tareas, concretas y varia­
vuelve a convertirse en una obsesión y, por la ley del das, impiden que el sexo invada la mente.
péndulo, despenará tal vez un puritanismo tanto Ahora vayamos a la ciudad, a uno de esos hormi­
más estricto cuanto más profundo haya sido el liberti­ gueros que son los edificios de oficinas, para ver en
naje. Pero, cualquiera que sea la evolución futura, qué se convierte el sexo. Mientras el campesino vive
comprobamos el hecho de que nuestra sociedad se hi- en un entorno relativamente natural, c! habitante de
persexualiza. Es revelador que para vender café, ja­ la ciudad sobrevive en un medio artificial: las edifica­
bón, jugos de frura, lana para tejer, un coche, etc,, ciones, los vidrios, los revestimientos murales, las al­
la publicidad apele al sexo. No es un azar, es una fombras, los muebles, las máquinas, el papel e inclu­
consecuencia casi inevitable de la civilización indus­ so la luz, todo es fabricado, artificial. Su oficina, en
trial que amontona a los seres humanos en metrópo­ el trigésimo piso, domina un mar de techos «adorna­
lis desmesuradas. dos» con antenas de televisión, y las calles son otros
Mientras hace todavía pocas generaciones el 80 % tantos desfiladeros estrechos por los que se deslizan,
de la población vivía en el pueblo o en la granja, como minúsculos insectos mecánicos, los coches. La
ahora es al revés; en íos Estados Unidos un 6 ó 7 % naturaleza ha desaparecido, aunque se pueda entre­
de agricultores alimentan al resto de la población y ver la fronda de algún parque.
hay enormes excedentes para la exportación. Ahora En la granja cl hombre vive cerca de los animales:
bien, para el campesino, ei sexo existe pero no consti­ el canto del gallo lo despierta, los poíluelos pían bajo
tuye un problema. Antes de la mecanización, los se­ mamá gallina, el gato se despereza, los cerdos gru­
gadores de gestos lentos y rítmicos segaban el trigo ñen. En cl prado las vacas rumian, los terneros reto­
maduro, las mujeres y los niños io ataban en gavillas zan. A su alrededor viven cabras, corderos, a veces ca­
apretadas que, apiladas en almiares, prometían ballos de tiro, pájaros, insectos. Ei campesino
abundancia. Breughel ha pintado esta vida sencilla comparte la vida de sus animales aunque los explote.
en un cuadro célebre; su reproducción adorna la pa­ Pero en las ciudades, ¿dónde están los animales?
red que tengo delante. Aparte de ía «pausa para el En su oficina climatizada, el hombre de ciudad ha
almuerzo», trabajaban hasta el crepúsculo antes de perdido el contacto con cl aire puro, la lluvia, el
regresar, rendidos, a la granja. En 1940, después de viento, los árboles, los arroyos, los pájaros, los anima­
la capitulación, compartí esa vida ruda. Fugitivo, me les del bosque e incluso los animales domésticos. El
escondí en una granja y allí coseché, entrojé y ttülé hombre vive secuestrado en su oficina-prisión, que él
el trigo con el mayal. Trabajo duro, sobre todo para mismo ha construido, donde no rigen los valores
alguien de ciudad, pero así sé que después de la sopa campestres. Allí el trabajo es raramente alegre y toda­
vespertina y las patatas con tocino no se tiene más vía más raramente elegido. Deliberadamente, la so­
que un deseo: ¡Domir! ¿El sexo? Ni se piensa en ello. ciedad industrializada, para maximizar el rendimien­
En eí campo, sirve para procrear y nada más. to del productor-consumidor, vela para que nada lo
Allí ía escala de valores es otra: ío importante no distraiga de su tarea en ese decorado que hace apenas
es eí sexo, sino el tiempo que hace o hará, que ía co­ un siglo hubiera sido de ciencia ficción. Entonces,
para el hombre así enclaustrado, ¿qué hay de intere­ la mojigatería como el pseudoerotismo pornográfico,
sante sino el otro sexo? Y, después del trabajo, se en­ a quienes quieran superar también la «sexualidad
cuentra en el metro o en un embotellamiento, sumido sana». La Vía de la Izquierda resuelve el problea se­
en la masa, con la que tiene contactos agresivos o se­ xual por medio de una liberación en el sentido noble
xuales, raramente amistosos. En los espectáculos (cine, del término y por un acceso a lo sagrado. E1 tantra
televisión, etc.) cl sexo es omnipresente. La industria afirma que en nuestra época decadente y destructiva
del ocio le propone la evasión, también en masa; en­ (el K¿// Yuga) sólo la Vía de la Izquierda puede con­
tonces encuentra el sexo como medio de escaparse del ducir a una verdadera espiritualidad.
aburrimiento —y de las penas— del trabajo cotidiano... Cito a Julius Evola: «La unión sexual comprendida
Hipertrofiado, el sexo se convierte en un problema. de este modo suspende la ley de la dualidad, provoca
Esta presión derriba las barreras de un puritanismo una apertura extática. Suspendida la ley de 1a dua­
hipócrita pero cae en el exceso contrario. Hecho nota­ lidad en la simultaneidad de la embriaguez, del or­
ble y raramente evocado: el puritanismo acompaña gasmo y del encanto que une a dos seres, se puede
siempre y en todas partes a toda dictadura, sea mili­ provocar ei estado de identidad que prefigura la ilu­
tar, política o espiritual. Mientras Franco y Salazar vi­ minación absoluta, lo incondicíonado. El Kitlámava
vían, por citar sólo dos ejemplos, el puritanismo rei­ Tantra llega a decir que ia unión suprema sólo puede
naba. Incluso para los turistas, nada de bikini en las obtenerse por medio de la unión sexual» {Le Yoga
playas, |y ni hablar del top-less! La dictadura religio­ Tantríque, pp. 191-192).
sa, por ejemplo en Irán, no es una excepción, al con­ Sin un retorno al respeto por la naturaleza y por la
trario. Y es lógico; acumulada tras la barrera del pu­ práctica de los ritos erótÍco-mágicos que permiten la
ritanismo, la energía sexual así reprimida alimenta un expansión dél set humano y su armonización con las
fanatismo del que la ideología del momento tiene una otras formas del ser, la destrucción del conjunto de
necesidad absoluta para mantenerse y conquistar. la especie humana no se hará esperar.
Aunque enemigo del puritanismo, el tantra de la Dejo terminar a René Guénon: «Sólo se trataría de
Vía de la Izquierda considera que si bien la pudibun­ una reconstitución de lo que existió antes de la des­
dez no resuelve nada, la burdclización generalizada viación moderna, con las adaptaciones necesarias a las
tampoco. condiciones de otra época... Oriente puede venir en
¿Las alternativas? La «sexualidad sana», desculpabi- ayuda de Occidente, siempre que éste lo desee, no
lizada, es una alternativa aceptable y preferible al pu­ para imponerle concepciones que le son ajenas, como
ritanismo o a la vulgaridad pornográfica. Por otra algunos parecen temer, sino más bien para ayudarlo
parte, la visita a un sex-shop, aunque de una deses­ a recuperar su propia tradición, cuyo sentido ha per­
perante monotonía, es instructiva: allí se despliega ■ dido» {La Crise du monde moderne, pp. 46 y 129).
toda la miseria sexual. Las películas X destilan aburri­ Y yo añado: sobre todo en lo que respecta a la sexua­
miento y son más bien antieróticas. La «sexualidad lidad.
sana» debería ser la norma, pero no lo es porque falta

El sexo, ¿enemigo de lo espiritual?


educación sexual. Lo que se propone bajo ese nombre
merecería en el mejor de los casos llamarse «informa­
ción genética».
La otra alternativa y verdadera solución del proble­ Adivine el lector quién ha escrito: «Desde que las re­
ma es la espiritualización del sexo propuesta por la ligiones (judeO'Crisrianas) existen, siempre han tendi­
Vía de la Izquierda, perfectamente adaptada a nues­ do a expresarse, en sus manifestaciones más elevadas,
tro tiempo. Se dirige a aquellos que rechazan tanto bajo la forma de la castidad. El budismo y el cristia­
nismo coinciden, pues, en este punto. Para el “ per­ mantenerse lo más alejados posible del precipicio; huir.
fecto” , vencer la atracción sexual aparece siempre, a Para no ceder a las tentaciones del goce, hay que su­
fin de cuentas, como la expresión suprema del triun­ primir los comienzos mismos del placer e infligirse la
fo del espíritu. pena: privaciones y penitencia... Esta curiosa inversión
íUn elemento precioso, significativo y operativo, se de valores, a primera vista consagra eí valor de la cas-
oculta, estoy seguro, en ei fondo de la idea de virgi­ ridad como un eunuquismo moral, y ha abierto cí ca­
nidad. Pero esta idea, no estoy menos seguro de ello, mino a todos los virtuosismos de ía gran penitencia...
todavía no ha encontrado su fórmula apropiada ni en íLa consigna del cristiano será tomar más bien me­
la práctica ni en la teoría. Duda nacida de mi expe­ nos que más. Salvará su cuerpo perdiéndolo, lo subli­
riencia personal y acrecentada por un número creciente mará extenuándolo. En torno de su alma espiritual,
de espíritus elevados y sinceros que no ven ya nada la carne forma no una atmósfera o una nebulosa, sino
moralmente bello en las -restricciones de la ascesis. un doble. Por razones oscuras, ese satélite, misterio­
aLa castidad sólo se proyecta ya débilmente sobre samente asociado por el Creador al espíritu, es incons­
nuestro universo físico y moral. Continúa, ya sea tra­ tante y peligroso. Por encima de todo, es lascivo. Hay
duciéndose en palabras y sistemas envejecidos, ya sea que tenerlo esclavizado, y separado. Lógicamente el
justificándose por un complejo de razones dispares, santo llegará al máximo de perfección mediante un uso
la mayoría de las cuales ya no nos conmueve.... mímino de la Materia (eí cuerpo) y muy especialmen­
:>En el cristianismo, esta doctrina (o más bien, te de la Materia bajo su forma más virulenta: la Mujer.
como diremos más adelante, esta práctica) se expresa »El crisrianismo ha llevado más lejos que ninguna
muy claramente mediante las dos ideas rectoras si­ otra religión ia práctica de ia castidad. Eí valor moral
guientes: a) la unión de los sexos es buena, e incluso (o al menos la significación y la disciplina tradicional)
santa, pero exclusivamente en vistas a la reproduc­ de la castidad está a punto de perder su evidencia
ción; b) fuera de ese caso el acercamiento de los sexos para muchos de nosotros. Este fenómeno no debe
debe reducirse al mínimo... considerarse simplemente un producto de la perversi­
»Ahora bien, ¿cuáles son los elementos, sentimen­ dad humana, y en consecuencia desdeñarse. Hay que
tales o racionales, reconocibles en la base del culto mirarlo lealmente y de' frente.»
rendido por el cristianismo a la castidad? En el fon­ El interés de ía conrinencia (virginidad) o integri­
do, en primer lugar, se descubre un presupuesto fi­ dad material dei cuerpo se nos ha vuelto tan ininteli­
siológico que impregna, más de lo que se creería, gible como ia veneración de un tabú. Para nosotros
todo el desarrollo del pensamiento cristiano concer­ el valor moral de los actos se mide de ahora en ade­
niente a la Caída, la santificación y la Gracia. Me re­ lante por el impulso espiritual que imprimen.
fiero a la idea (sería más exacto decir «la impresión») «Hasta el siglo XVIIl, más o menos, los conflictos
de que las relaciones sexuales están manchadas por de tema moral oponían dos clanes muy sencillamente
cierta decadencia y cierta suciedad... Lo sexual es pe­ delimitados: los espirituales y los materiales, pero
cado. La concepción crisriana de la sexualidad se ex­ tanto unos como otros admitían implícitamente que
presa en el ‘‘H Í sunt qui cum muHeribus non sunt el Mundo nunca se había movido, o al menos que es­
coinquinatt' (“ Son aquellos que no se han ensucia­ taba definitivamente detenido. Entonces, por todas
do con mujeres” )...» las hendiduras del pensainiento y de k experiencia,
El gran asunto que se propone al alma es salvarse entró en nosotros la conciencia de que «el universo
ella misma, y hacerio por una ausencia de pecado. que nos rodea» funcionaba todavía como un enorme
«De ahí toda una ascesis restrictiva, en materia de depósito de posibilidades vitales. Se creía que la Ma­
sexualidad. Para no exponerse al vértigo, hay que teria (el cuerpo).estaba fijaba o agotada. En cambio
es manifiestamente inagotable, rica en energías psico­ jo de las energías creadas, sin exceptuar la primera y
lógicas nuevas... más ardiente de ellas (la energía sexual).,.
»La Mujer es, para el Hombre, el símbolo y la per­ »En la práctica, lo Femenino está alineado entre los
sonificación de todas las complementariedades espe­ productos naturales prohibidos, porque son demasia­
radas del Universo: al término de la potencia espiri­ do peligrosos. Es un perfume que perturba, un licor
tual de la Materia, ia potencia espiritual de la carne que marea. Desde siempre (en las religiones judeo-
y de lo femenino. cristianas) los hombres han mirado con sorpresa la
*Én este punto, si no me equivoco, llegamos al ori­ potencia incontrolable de este elemento... Porque las
gen de la divergencia que parece alejar nuestras sim­ llamas devoran y la electricidad fulmina, ¿dejaremos
patías modernas del cuito tradicional de la castidad. de utilizarlas? Lo Femenino es la más temible de las
En el fondo del código cristiano de la virtud parece fuerzas de la Materia. Es verdad. “ Por tanto hay que
existir el presupuesto de que, para ei hombre, la mu­ evitarlo” , dicen los moralistas. “ Por tanto hay que
jer es esencialmente un instrumento de generación. La apropiárselo” , respondería yo. En rodos los terrenos
mujer para procrear o nada de mujer: ese es el dilema de lo real (físico, afectivo, intelectual) el peligro es
que plantean los moralistas. Pero contra esta simplifi­ un síntoma de potencia [...] Sí, es verdad, el amor
cación se levantan nuestras más queridas y seguras ex­ es el umbral de otro Universo.
periencias. Por furídamental que sea, la maternidad »Este uso espiritual de la carne, en el fondo, ¿no
de la mujer no es casi nada en comparación con su es lo que, sin pedir permiso a los moralistas, han des­
fecundidad espiritual. La Mujer expande, sensibiliza, cubierto y adoptado instintivamente muchos de los
y revela a aquel que la haya amado quién es él mismo. genios verdaderamente creadores? ¿No es de esas
»De hecho, teniendo en cuenta la parte correspon­ fuentes llamadas impuras y que dan vida de donde
diente a jos fenómenos de regresión moral y de licen­ se nutren en este mismo momento lo más conserva­
cia, parece que la “ libertad” actuai de las costum­ dores de nosotros?...
bres tiene su verdadera causa en ia búsqueda de una »[...] El hombre irá en primer lugar a la Mujer. La
forma de unión más. rica y espiritual que la que se li­ tomará entera. Contacto de los dos elementos en el
mita a los horizontes de una cuna... En realidad, en amor humano, luego ascensión de dos hacia el mayor
el estado actual del mundo, el Hombre todavía no ha centro divino. Por el amor físico, las potencias del
sido revelado completamente a sí mismo por la Mu­ hombre son magníficamente liberadas. Lo que siem­
jer, y viceversa... pre habría dormido en nuestras almas se despierta y
»Después de todo, el Hombre, por “ sublimado” avanza... El instante del don total coincidirá entonces
que se lo imagine, fío es un eunuco. La espiritualidad con el encuentro divino. Tarde o temprano, a través
se posa no sobre una mónada, sino sobre la diada hu­ de nuestra incredulidad, el mundo dará ese paso.
mana. Hay una cuestión general de lo Femenino que Pues todo lo que es más verdadero se encuentra; y
no ha quedado resuelta ni explicitada en ia teoría todo lo mejor termina por llegar.»
cristiana de ia santidad. De ahí nuestra insatisfacción En este texto el lector habrá reconocido el aliento
y nuestro malestar ante ia disciplina antigua de la vir­ y el estilo de Teilhard de Chardin, porque él es su
tud... Hasta aquí la ascesis tendía a rechazarlo todo: autor. Aunque parte sobre todo de un punto de vista
para ser santo, era necesario sobre todo privarse, De masculino, se acerca mucho al tantra al reconocer a
ahora en adelante, en virtud del nuevo aspecto moral la Mujer su calidad de iniciadora y al borrar la oposi­
adquirido a nuestros ojos por la Materia, el despegue ción «sexo contra espíritu». Aunque no exprese nece­
espiritual adquirirá la forma de una conquista. Su­ sariamente la visión de la Iglesia, no se le puede acu­
mergirse para ser levantado y para levantar, en el flu­ sar de ignorar el problema...
La educación sexual necesaria Í55

Bajo el régimen patriarcal, en el acto sexual el papel mía olvidaba ese «detalle»! Si hubieran podido, creo
activo corresponde al hombre: el pene es el órgano que nos hubieran ocultado hasta la existencia de
esencial, y la vagina apenas un agradable receptáculo. nuestros propios órganos genitales.
El pene penetra, va y viene, Impone su ritmo, goza, El desnudo era tabú, hasta el punto de que canti­
es decir eyacula, y el varón queda saciado, o al menos dad de mujeres, hoy abuelas, vivieron una época en
se satisface con ello. Siglos de dominación masculina la que, en los monjas, las muchachas bien educadas
hacen que, con mucha frecuencia, la mujer acepte el se duchaban en camisa. Se podría objetar que las in­
papel pasivo como obvio y se acomode a él. Incluso dias se bañan todavía en el Ganges sin quitarse su
la etimología es elocuente: vagina viene del latín y sari. Es verdad, pero eso proviene de un proceso
quiere decir «vaina, forro», y el neerlandés schede o idéntico, pues el puritanismo Victoriano contaminó a
el alemán Scheide designan indistintamente la vaina la India.
de una espada y la vagina. Con toda evidencia la es­ Se dirá, con una sonrisa burlona, que mientras
pada es el objeto principal, y el forro sólo tiene una tanto esas ex-penslonistas han llegado a ser madres y
simple función protectora. nada les ha impedido tener hijos. De acuerdo. ¿Pero
Incluso la posición amatoria más utilizada en Occi- en qué condiciones? Se trataba, oficialmente, de no
denre, la llamada del misionero, expresa la domina­ tener relaciones sexuales antes del casamiento, y con
ción masculina y reduce el margen de participación esc fin se separaba a las chicas de los chicos. Por su­
activa de la mujer. Un horrible proverbio alemán puesto. a pesar de rodas las precauciones que toma­
dice: ^Nach dem Essen sollst du rauchen, oder eine ban los adultos para evitar que se encontraran, ellos
Frau gebrauchem. Literalmente: «Después de la co­ se burlaban de las vigilancias, se daban citas secretas
mida. debes fumar, o utilizar una mujer», Sic\ ¡La y se «arreglaban» como podían en ía naturaleza, en
galantería llega hasta poner rauchen (fumar) antes condiciones precarias. Así, a falta de iniciación se­
que gebrauchen\ xual, los muchachos eran necesariamente torpes, pot
Además, en materia de sexo, se supone que todo tanto decepcionantes, y las muchachas tampoco eran
hombre tiene la ciencia infusa, hasta el punto de que más despiertas ni hábiles. Y todo con frecuencia sa­
con frecuencia la mujer no se atreve a señalarle su ig­ zonado con un sentimiento de pecado y de culpabili­
norancia, su torpeza o ambas cosas... dad más la amenaza de un embarazo inoportuno. En
Lo peor es que no se le puede reprochar: en mi esas condiciones, ¿cómo esperar que una vez casados
adolescencia se encerraba todavía a los jóvenes de uno tendrían una vida sexual rica, feliz y podrían formar
y otro sexo en verdaderos guetos. El sexo era tabú, de una pareja unida, sexualmente desarrollada?
ahí la ignorancia crasa de los jóvenes, e incluso de los Es verdad que hoy la educación sexual figura en eí
adultos. programa oficial, pero es un abuso de lenguaje: se
La represión sistemática de toda sexuaHdad hacía trata en el mejor de tos casos de instrucción genética
que muchos muchachos, especialmene los educados y no de educación sexual. Está bien dar cursos de
en colegios religiosos, ignoraran todavía a los 18 o a anatomía y de fisiología de los órganos sexuales e in­
los 20 años, y algunos incluso hasta el casamiento, formar sobre íos procesos genitales, pero eso no tiene
cómo era el cuerpo de una mujer; ¡e! curso de anato­ nada que ver con ía educación del comportamiento
sexual. Reconocemos que eso seria inconcebible en tanto por cl ejemplo como por 1a experiencia perso­
nuestras escuelas, salvo que se transformaran las cla­ nal. En otras tribus, como los santhals, que no tienen
ses en dormitorios colectivos o más bien en «picade­ esas instituciones, los jóvenes disponen de numerosas
ros»... En este terreno, algunas tribus «salvajes» de la ocaciones de encontrarse, en los festivales, en las bo­
India podrían enseñarnos, especialmente aquellas das, en ias noches de baile, en ocasión de visitas entre
donde se organiza una verdadera educación sexual so­ pueblos c incluso en cl trabajo en el campo. Todo eso
cialmente en el gothul, es decir, en el dormitorio de les da amplias facilidades para trabar conocimiento,
los jóvenes. Incluso aunque el gothul no sea exporta­ lo que desemboca en relaciones sexuales concretas.
ble a nuestros países, al menos es instructivo saber Estas relaciones prematrimoniales llevan con frecuen­
que existe para descubrir su sabiduría. cia a matrimonios felices.
Erwin Verrier, que vivió durante mucho tiempo »[...] En lo que se refiere a la sexualidad, incluso
con las tribus indias e incluso se casó con una de sus después del casamiento, algunos tienen relaciones ex-
muchachas, escribe: «Para el individuo que vive en el tramatrimoniales, reliquias de su vida sexual libre an­
seno de la tribu, la sexualidad es más natural. El jo* terior y de una acritud psicológica muy abierta for­
ven se inicia en la sexualidad desde la pubertad ob­ mada durante su adolescencia.
servando a los adultos y de oídas. Cuando crece, imi­ »[...] En las tribus, algunos festivales son ocasión
ta el juego sexual para abordar progresivamente las normal de relaciones sexuales extramatrimonlales.
relaciones prematrimoniales. Los adolescentes consi­ Aquí pueden citarse íos festivales de íos santhaís, de
deran a las chicas en su conjunto, se forman una opi­ los hos, de los mundas, etc., durante los cuales cada
nión, y viceversa. uno es libre de elegir a la pareja deseada para el acto
»[...] Las relaciones prematrimoniales no están so­ sexual. La otra faceta de ía vida sexual en las tribus
metidas a objeciones en el marco de la vida tribal, es la multiplicidad de los casamientos. Cuando un
siempre que sean respetadas las reglas de elección de Individuo no está satisfecho sexualmente de su mujer
pareja... y si sus deseos sexuales no están totalmente apacigua­
{...] El gothul, que tiende a desaparecer en nues­ dos, puede tener relaciones amorosas con otras muje­
tros días, aporta un marco socialmente seguro para res, tanto fuera dcl matrimonio como casándose con
las relaciones sexuales prematrimoniales. El encuen­ ellas».
tro de las parejas se hace allí. E^ las tribus prevalece De acuerdo, no se trata de trasladar entre nosotros
una actitud simple, inocente y natural ante la sexua­ esas costumbres tribales, pero es bueno conocer su
lidad. En el goíhu( esta actitud se ve reforzada por la existencia y sus ventajas, aunque sólo fuera para eva­
ausencia total de todo sentimiento de culpa y por la luar nuestros condicionamientos sociales en este terre­
libertad resultante de la ausencia de Interferencias e no. En esas tribus la posesividad, los celos, los dramas
influencias externas. Están persuadidos de que la ac­ pasionales debidos a la «Infidelidad», los divorcios
tividad sexual es buena, sana y estética cuando se rea­ penosos tanto para los cónyuges como para los hijos,
liza en cl momento querido con la pareja adecuada, son evitados, sin hablar de la ausencia de frustracio­
en el lugar propicio. Los más jóvenes de los mucha­ nes sexuales, lo que asegura un equilibrio psicológico
chos y las chicas se inician imitando el amor y el com­ cierto. Aunque no podamos trasladar este modo de
portamiento sexual. Hacer el amor comienza con ri­ vida, aí menos deberíamos ser capaces de juzgarlo
sas, sonrisas, bailando en el dormitorio, lo que no Ies imparciaímente.
impide darse citas en los bosques más profundos o en Es verdad que en nuestros días las cosas cambian:
lugares aislados. Es así como, desde su juventud, mu­ cada vez más se advierte una- necesidad de informa­
chachos y chicas son iniciados en las técnicas sexuales. ción sexual para el hombre que desea adquirir las téc­
nicas para llevar a la mujer al orgasmo, obra de arte sólo es posible entre personas capaces de tener entre
del varón. Por ello éste compra libros sobre el arte de sí relaciones sexuales «corrientes» desenvueltas.
amar, con la esperanza de colmar a su mujer después En el índice de los'tratados sexuales figura el inevi­
de haber colmado sus lagunas... table capítulo que trata del «preludio» con sus técni­
Buen alumno, no ignora nada del preludio, de las cas más o menos refinadas. En el tantra., el verdadero
zonas erógenas, de los besos; ^cunnilingus^, y φΙΙα- preludio no consiste en caricias o besos en deterrnina-
íio9 forman parte de su vocabulario, conoce las 101 dos lugares. El verdadero preludio al maithuna con­
posiciones y sus variantes... En resumen, se convierte siste en crear una relación íntima, psíquica y física,
en el amante perfecto. en establecer una armonía profunda. Para ello, cada
El problema es que esos libros están escritos por uno se Impregna de la personalidad del otro, de su
hombres, para otros hombres, ¡y por tanto reflejan ei presencia, en el sentido más amplio del término, en
punto de vista del «macho»! El lector me dirá que tanto ser total, y se impregna de su sexo (que no es
este libro también lo firma un hombre: lo siento, no sinónimo de órganos genitales). Esta apertura aí otro
soy un ttansexual. Pero diablos, ¿qué esperan las se­ basta, con frecuencia sin el menor gesto erótico, para
ñoras para escribir para nosotros? Incluso el Informe crear ese contacto sutil, para hacer pasar la corriente.
Hite, por lo demás poco halagador hacia nosotros los Si la mujer toma conciencia del varón oculto en el
hombres, no es el libro esperado, aquel en que una hombre, su rati (pasión) se hará activa y, recípro­
mujer nos diría finalmente: «Señores, he aquí cómo camente.' en él se despertará la virya (virilidad). Las
somos nosotras, lo que experimentamos y qué hay caricias y toda la panoplia erótica dei clásico prelu­
que hacer para amarnos». Los tratados actuales ol­ dio no deben ser rechazados en bloque, pero no tiene
vidan tal vez lo esencial, es decir, cambiar radical- realmente sentido si no se establece ese contacto y,
memte la actitud del varón hacia la mujer y hacia el a partir de entonces, se suelven pacíficamente su­
sexo: es lo que aporta —entre tantas otras cosas— el perfluas.
tantra. Cuando rati y virya despiertan, el yoni se abre, su
El hombre debe aceptar que la mujer pueda con­ corola húmeda y cálida invita al hombre a entrar. El
ducir el juego sexual y abordarla en el respeto total ¡ingam no debe penetrar, debe ser atraído y luego
de su femineidad abriéndose a la sexualidad de ella. absorbido con lentitud por el palpitante. ¡Ei lin­
No se trata de una comprensión condescendiente, gam no es un bulldozer!
sino más bien de la percepción aguda del formidable Alan Watts lo ha comprendido bien. En Man,
potencial sexual femenino. Para ello es necesario un Woman and Nature, p. 170. escribe: «Cuando la pa­
diálogo entre el hombre y la mujer, y es una pena reja está cerca del punto en que ios sexos se tocan,
que ella sea tan reticente a hablar con él de «sexo». basta con permanecer calmado y sin prisa para que en
¿Por qué no puede decirle, con toda sencillez, lo que su momento la mujer pueda absorber ei miembro sin
espera de él? ¿Por qué no Informarle de sus pulsiones ser activamente penetrada».
y sus deseos profundos? ¿Por qué no es su iniciadora? El control vaginal es entonces más que precioso.
La ignorancia de algunos hombres, considerados «ex- Las contracciones controladas del yoni absorben ei
penos» por haber conocido a muchas mujeres, es con lingam y Shakti siente entonces que el hombre desde
fiecuencia algo sorprendente. ahora forma parte de ella misma, que forman una
De acuerdo, el tantra no es sexo trivial, pero sin sola carne, un solo ser, que reconstituye al andrógino
embargo el adepto tántrico, Shiva o Shakti, debe po­ primitivo. ¿Cuánto tiempo es necesario para «reali­
der satisfacer plenamente al otro, incluso en un en­ zar» esto? En realidad, no hay nada que realizar, bas­
cuentro «normal». Por otra parte, la unión tántrica ta con esperar para que se produzcan ias cosas.
Nuestra doble sexualidad 158

Nuestra sexualidad es bipolar: una se sitúa en el polo mojigatas, como los Haré Krisna^ prohíben el sexo,
de la especie, la otra en el polo del individuo. El pri­ salvo entre esposos una vez por mes. Hasta Gandhi
mer polo está localizado en la parte baja del cuerpo, tenía esta visión antitántrica...
en los órganos genitales {muladhara y svadisthana El tantra utiliza la5 dos forman de sexualidad, con
chakras), que son literalmente el enclave inmortal de una neta preferencia por la que no es puramente ani­
la especie en nosotros, cuya única finalidad es la pro­ mal, reproductora. La localización y ei carácter refle­
creación, la perennidad de la raza. El polo del indivi­ jo, casi mecánico, de la sexualidad de la especie está
duo está en el otro extremo de la espina dorsal, en bien ilustrados por la mantis religiosa. Se dice que,
el cerebro, el Loto de los Mil Pétalos, el sahasrara durante el acoplamiento, secciona a veces la cabeza
chakra, ia sede de la individualidad, del <yo>. del macho que ella estima demasiado poco -tactivos:
La sexualidad de la especie, cuyo soporte son los ella elimina así el polo del individuo mientras que el
órganos genitales, es la irreprimible pulsión vital que polo de la especie continúa el coito con un vigor acre­
hace proliferar toda la vida sobre el planeta, es la centado y fecunda a 1a hembra... ¡que a continuación
Kundalini del tantra. Esta sexualidad profunda, ani- lo devora! Es verdad que ciertos entomólogos dicen
.mal —no cs peyorativo—, suscita en la mujer un in­ que se trata de una leyenda. Sin embargo —y esto es
tenso deseo los «días-de-bebés*, los días fecundos del un hecho experimental-, si en ciertas mariposas se
ciclo. Innata, programada, es esta sexualidad la que corta la cabeza del macho, el resto del cuerpo prosi­
guía el comportamiento sexual instintivo de la mujer gue impertubablemente el acoplamiento, demostran­
unida al hombre, la que desencadena casi mecáni­ do así la autonomía del polo de la especie respecto
camente los movimientos rítmicos de la pelvis y las del polo cerebral. En el ser humano es un hecho que
ondas contráctiles de la vagina para hacer saltar el los parapléjicos pueden tener erecciones y fecundar a
esperma fecundante y cumplir el mandato de la Es­ su mujer: al estar la médula seccionada, sólo actúa el
pecie. polo de la especie, y no llega ai cerebro ninguna sen­
Esta pulsión compulsiva es evidente y bien conoci­ sación.
da, La otra, más específicamente humana, la del polo El polo del individuo tiene, pues, su sexualidad
del individuo, es con frecuencia insospechada o con­ propia, bien distinta de la pulsión animal del polo de
fundida con la primera, pero, para el maithuna tán­ la especie. Indirectamente genital, se basa también
trico es esencial distinguirlas. Por supuesto que el en la polaridad de los sexos. El erotismo, que es a la
tantta no desconoce ni la potencia ni el carácter vital sexualidad genital pura lo que la gastronomía al
del polo de la especie, pero el objetivo del maithuna hambre animal, es la expresión de la sexualidad de!
ritual no es la procreación. En efecto, la perennidad polo «individuo>.
de la vida podría quedar asegurada con bien pocos

El paraíso y el infierno
coitos en el espacio de una vida. En teoría, veinte
eyaculaciones repartidas en veinte años en el buen
momento bastarían para dotarnos de una respetable
tribu de veinte retoños, y más si hay gemelos. Es a ¿Qué dice de esto la fisiología? Y bien, confirma la
partir de esta lógica procreativa que las sectas ultra- tesis tántrica: ¡el centro de la sexualidad cerebral, el
3olo sexual «individuo», existe, es localizable y está nan y se autoestimulan cientos de veces seguidas,
ocalizado! Es también cl de la felicidad, cl deí éx­ produciéndose rosarios de orgasmos hasta el agota­
tasis. miento. Otra comprobación capital: estos orgasmos
Olds, un investigador norteamericano, implantó eléctricos dependen de las hormonas sexuales. Los
un electrodo en el cerebro de un ratón, para estudiar castrados dejan de estimularse, pero si se les inyecta
el efecto en su comportamiento de la estimulación hormonas masculinas, vuelven a autoexcitarse con en­
eléctrica en ciertas zonas. Eléctricamente, sabía ya tusiasmo.
provocar, a elección, ei furor, el temor, la torpeza, la En el maithuna tántrico, la excitación potente y
apatía, etc. Pero un día cl ratón se comportó de una prolongada del polo de la especie estimula las góna­
manera rara, inhabitual. Lejos de huir del hombre, das e intensifica la producción de hormonas masculi­
volvía con obstinación al lugar donde Olds había de­ nas, indispensables para la activación máxima del pa­
sencadenado la estimulación; aparentemente, goza­ raíso, que está allá arriba en el cerebro.
ba, estaba en ei «paraíso», para retomar la palabra del El doctor Lévy, comentando las experiencias de
doctor Lévy de Leningrado. Olds localizó así otros Olds, reconocía: «Hagamos justicia a los ratones.
puntos de «paraíso», que formaban una cruz en el hi- Mientras les fue posible, permanecieron razonables,
potálamo, cerca de la base del cerebro, pero descu­ tratando tanto de comer como de deleitarse por
brió también, lamentablemente, un «infierno» cere­ autoexcitación eléctrica, salvo si el electrodo se encon­
bral, donde la excitación eléctrica aterrorizaba al traba en puntos dcl cerebro en los que la excitación
animal, cuya mímica expresaba: «¡Esto jamás, a nin­ les hacía olvidar todos los demás placeres de la vida^».
gún precio!» Además, Olds comprobó que los ratones que co­
Sin embargo la naturaleza ha sido caritativa: en el mían poco pero se autoexcitaban estaban más fuertes
cerebro del ratón el paraíso es siete veces más extenso y dispuestos: la «electromanías —yo diría la estimula­
que el infierno. Se localiza este paraíso y este infierno ción del polo «individuo»— íos volvía más atentos,
cerebrales en los peces, los pájaros, los gatos, los pe­ más enérgicos, como si esc nuevo placer les infundie­
rros, los delfines, los conejos, etc. ra nuevas fuerzas: compare el lector esto con el hecho
Para el tantra estos descubrimientos son instructi­ de que los tántricos de edad avanzada, de ambos se­
vos. Así, Olds ha comprobado que los animales har­ xos siguen siendo permanentemente juveniles, listos
tos experimentan mucha menos felicidad cuando se y dinámicos.
estimula su «paraíso». Cuando tienen hambre, por el Se plantea una pregunta: ¿es posible extrapolar lo
contrario, gozan más intensamente, lo que corrobora que antecede al ser humano? Nuestros «primos» tal
la afirmación tántrica de que la «gran comilona» aho­ vez puedan enseñarnos algo. El doctor Lévey, que ha
ga las formas sutiles del eros. Esto no prohíbe gozar estudiado a los primates, escribe: «Esc mono, sentado
de un alimento sano e incluso refinado, siempre que en su sillón especial, no sufre en absoluto y no trata
sea frugal. La caricatura del monje gordito y rubicun­ de desatarse, Al contrario, a juzgar por su mímica,
do confirma que los placeres ordinarios de la mesa está viviendo ios más bellos momentos de su vida.
compensan el sexo y facilitan la continencia. Exulta, Lleva un casco de donde salen electrodos im­
Después de Olds, muchos otros investigadores en­ plantados en su cerebro. No nos inquietamos sabien­
señaron a los animales a autoexcitarse presionando do que el experimentador esJohn Lilly, conocido por
ellos mismo el pedal que desencadenaba la excitación su humanidad hacia los animales, gran conocedor del
eléctrica del cerebro. Este aprendizaje, los animales lo lenguaje de los delfines. El animal está en el colmo
realizan rápidamente; basta con que se apoyen dos o del placer porque la corriente atraviesa el electrodo
tres veces en el pedal. Desde entonces, no lo abando­ hundido en su “ paraíso” . Durante veinte horas, con
breves intervalos para comer de prisa o inciuso mien­ bro y a la vida psíquica como objetos de estudio, no
tras come, envía la corrienre eléctrica ai cerebro, lue­ hace más que abordar fenómenos a ios cuales uno se
go se duerme agotado. Cuando se despierta, vuelve enfrenta constantemente en 1a vida, y que podría
a apretar sin descanso. Está desconocido. Antes pere­ comprender fácilmente uno mismo por medio de la
zoso e irascible, ahora se ha vueho dócil, alegre, aca­ introspección y la observación más elemental. Parece,
ricia la mano del experimentador en lugar de ara­ en efecto, que hace tiempo se podría haber descu­
ñarla. bierto la exisrencia de sistemas cerebrales sin necesi­
»(...] Si bien la autoe.'ccitación cerebral de un ani­ dad de hincar electrodos en el cerebro».
mal corresponde a lo que nosotros consideramos El tantra, por supuesto, comparte esta opinión:
como un goce grosero, es posible que, en otros casos, hace miles de años que explota ese universo extraño
su estado interior sea comparable a las indecibles sen­ , y fascinante que es el psiquismo del ser humano pero
saciones de felicidad, entusiasmo o éxtasis que noso­ sin implatar electrodos en el cerebro; de todos mo­
tros experimentamos por causas diferentes, más com­ dos, ya que se han hecho las experiencias, tomémos­
plejas. las en cuenta y señalemos que confirman la tesis tán­
Otra pregunta que podría plantearse: ¿Lo que pre­ trica.
cede prueba que ese paraíso cs erótico, constituye Antes de examinar las implicaciones tántricas de
nuestro segundo polo sexual y se aplica al ser huma­ nuestra doble sexualidad, pensemos en el consejo deí
no.^ la respuesta es sí. Aquí tenemos al menos una doctor Lévy, que se aplica a ese aprendiz de brujo
prueba, siempre según el doctor lévy: «El primer que es el doctor Delgado, de la Universidad de Yaíe,
caso (fonuito) de electromanía humana fue observa­ Estados Unidos. Ha llevado la experiencia un (¡enor­
do por la ñeurocirujana Natalia Bekhtereva, de Le­ me!) paso más adelante, implantando de manera es­
ningrado. Una enferma, a la que se habían excitado table electrodos en el cerebro de monos a ios que es­
varias veces los puntos del paraíso, se puso a hacer de timula mediante una señal de radio: el animal se
todo para experimentar de nuevo esa sensación. Tra­ convierte así en un zombi teleguiado que obedece
taba de ir con la mayor frecuencia posible al laborato­ ciegamente al experimentador. Ahora bien, existe un
rio, iniciaba conversaciones con los médicos que la teleestimulador, no mayor que un guisante, perfec­
trataban, los acechaba. Recurría a maniobras diversas, cionado por el Centro de Investigaciones de la Uni­
manifestaba descontento e impaciencia, se conducía versidad de Atlanta (Estado de Georgia, Estados Uni­
de manera provocativa. Más aún, la paciente se ena­ dos), que se implanta bajo el cuero cabelludo. Por el
moró locamente del experimentador, y lo perseguía momento, estas experiencias se limitan a los monos,
con sus asiduidades de manera particularmente ino- pero ya la NASA considera que la teleestimulación
porruna, testimoniándole un agradecimiento exage­ sería el medio ideal para controlar el comportamiento
rado por sus cuidados... ¡Es una advertencia!». Creo de los astronautas, directamente a partir de la Tierra.
que el lector estará de acuerdo en admitir que, aun­ Se los'podría hacer dormir, comer, volverlos indife­
que se trate de una enferma, esto confirma la natura­ rentes a la soledad, multiplicar su atención en los
leza erótica y orgàsmica del paraíso cerebral, por tan­ momentos peligrosos. Felizmente estos aparatos no
to del polo del individuo. están al alcance del común de los mortales, pero con
Entre paréntesis, si cito de buena gana al doctor ellos se podrían «fabricar» en cadena y por encargo
Lévy, es porque la ciencia soviética no se carga con intrépidos guerreros, superkamikazes o, al contrario,
posiciones espiritualistas, lo que da pie a su observa­ ciudadanos sumamente dóciles, y así sucesivamente.
ción: «A veces se tiene la impresión de que, en nu­ Por último, ia electroestimulación cerebral podría
merosos casos, la ciencia moderna, que tiene al cere­ convertirse en la droga absoluta del porvenir.
Este paréntesis se jusrifica como mínimo para pre­ jPara estimular el polo del individuo y, a través de
cisar que cl tantra, al contrario, liberaraher él, ei polo de la especie, no se necesitan electrodos!
humano dándole un acceso directo y un autocontrol Así, el espectador que va a ver una película porno en
de ias inmensas energías psíquicas y de otras ciases general está tranquilo cuando entra al cine, pero
que guarda en sí mismo: el tántrico es la antípoda de pronto ias imágenes eróticas excitan el polo cerebral,
un robot teleguiado. con reacciones en el polo genital que cs superfluo
precisar... ¿Situación tántrica? No. Los tántricos no

El éxtasis integral
son mojigatos, ni mucho menos, pero la pornografía
grosera no íes arañe. Si lo menciono, es para demos­
trar cuán fácil es despertar la energía dcl polo de la
Hay otro hecho que permite diferenciar ias dos sexua­ especie con las imágenes mentales apropiadas. Ahora
lidades: los sueños eróticos. Sucede que en sueños vi­ bien, el tantra se sirve con frecuencia de la imagina­
vimos éxtasis sexuales, orgasmos psíquicos mucho ción erótica, en primer lugar para estimular el polo
más intensos que los que se experimentan con una de la especie, luego para guiar ia corriente sexual en­
pareja real. Ahora bien, cl éxtasis onírico es típico del gendrada, vía espina dorsal, hacia cl polo cerebral,
polo del individuo: no pone en juego más que las especialmente gracias a ios kriyas, que son procesos
imágenes mentales, por tanto es de naturaleza psí­ mentales destinados a canalizar las energías en el
quica, aunque eí orgasmo onírico desborda ío cere­ cuerpo, ya sean sexuales o no.
bral por sus ecos en el polo de ía especie, en los órga­ ¿Con qué objetivo? ¿Para gozar? En cierto sentido
nos genitales... En los hombres jóvenes separados de sí, pues, según el tantra, ia felicidad acerca al ser hu­
ias mujeres (soldados, prisioneros, marinos, etc.) esos mano a lo último. Nuevamente, el doctor Lévy nos
sueños llegan con frecuencia a lo que se llama, en jer­ da una clave: «Dostoiewsky, justo antes de sus crisis
ga confesional, una «polución nocturna». de epilepsia, sentía un éxtasis inefable, un goce su­
De ese modo, las dos sexualidades, aunque bien' premo, una sinceridad divina; durante un breve ins­
distintas, están sin embargo vinculadas, pues la in­ tante, le parecía descubrir el sentido de todo lo que
versa también se produce: provocando una erección, existe. En ciertos individuos, ese estado puede inclu­
una vejiga llena puede desencadenar un sueño eró­ so ser engendrado por ía música, hasta y sobre todo
tico. si es muy rítmica*.
En resumen, el iantra quiere hacer acceder a sus Vale la pena releer esta frase y meditar en lo que
adeptos al éxtasis total, el que fusiona la experiencia dice; justifica por sí sola los ritos sexuales del tantra
orgasmica del polo de la especie, nuestra gran central como cl medio más directo para acceder al éxtasis que
energética, con el éxtasis cerebral del polo del indivi­ ilumina y desvela, en un relámpago, los fundamen­
duo, que se alimentan y se estimulan el uno al otro. tos del ser y del cosmos, ¡sin electrodos ni crisis de
Por eso el tantra excita la zona genital de manera epilepsia! Retengamos también que la música puede,
consciente y controlada. Lina vez despierta la Kunda­ provocar ía emergencia de ese estado; de ahí su fun­
lini en el polo de la especie, es guiada por el pensa­ ción en el rito tántrico, tanto más cuanto que la mú­
miento, a través del raquis, hasta el polo cerebral {sa­ sica india es muy erótica. Observemos además que en
hasrara chakra), donde su encuentro con los centros Dostoiewsky esa visión extática y lúcida de ía realidad
«paradisíacos» desencadena el éxtasis último. En el última se producía justo antes de una crisis de epilep­
lenguaje de imágenes del tantra, se trata de las nup­ sia, que es una tormenta cerebral, por tanto un fenó­
cias secretas de Shakti, la energía, y Shiva, la concien­ meno dependiente del polo del individuo.
cia, en el Loto de los Mil Pétalos. Así como la crisis de epilepsia oculta la conciencia
empírica ordinaria, la emergencia de una visión cós­ Igualmente, Shiva debe superar la eyaculación, lo
mica tiene lugar en otro plano de conciencia que el que implica en primer lugar su control. En ios dos ca­
ordinario. La felicidad y el paso a otro estado de con­ sos se trata de este orgasmo psíquico, el acmé.
ciencia figuran así entre las condicions de acceso a las Así, nuestras dos sexualidades, la genital con su or-
realidades últimas. gasmo, la cerebral con su acmé, se unen en la expe­
La expresión «otro plano de conciencia» puede pa­ riencia tántrica, pero la prioridad es deí «paraíso»,
recer misteriosa, incluso suscitar una aprensión, como único capaz de abrir las puertas de lo cósmico.
hundirse en lo desconocido, especialmente cuando se Es posible que, incluso sin iniciación tántrica, la
trata de epilepsia. Pero pasar de un plano de concien­ mujer tenga una experiencia que se le acerca mucho.
cia a otro es un hecho trivial, cotidiano, que se pro­ Una mujer describe lo siguiente: »Mis primeras sensa­
duce cuando uno se duerme y sueña, por ejemplo. ciones están concentradas en la región genital, luego
¿Y quién —hablo de casos normales— tiene miedo se extienden en grandes olas a todo mi cuerpo. Soy
de dormirse.^ roda sensación. Toda sensibilidad. A veces tengo la
sensación de que me gustaría cantar, como si las sen­
saciones alcanzaran las cuerdas vocales y las hicieran
La experiencia cósmica unificadora vibrar con una tonalidad aún no descubierta...
»Experimento una maravillosa sensación de pleni­
El tantra sabe desde siempre que el acmé de la expe­ tud. Es difícil de describir... tengo electricidad en
riencia sexual aporta una felicidad sin comparación todo el cuerpo y vivo intensamente la unión carnal y
con el simple goce y que produce una interrupción espiritual con el otro. A veces rezo a Dios, formo una
de la conciencia ordinaria donde se sitúa el «yo», el unidad con él; y es la alegría del éxtasis!
ego. Cambiar deplano de conciencia es así un medio »Esta especie de orgasmo es para mí una inmersión
probado de trascender el ego y de acceder a la expe­ metafísica en otro mundo, un mundo religioso...
riencia cósmica unitaria. Superar el ego se hace así sin Tengo la impresión de escalar una montaña. Todo
mortificaciones, sin ascesis restrictiva, que con fre­ sucede esencialmente en mi cabeza, que desborda de
cuencia crea más problemas de los que resuelve. sensaciones y me obliga a mantenerme emocional­
El lector puede observar que, para designar esta ex­ mente muy cerca del hombre con el que me en­
periencia límite, he evitado la palabra orgasmo, de­ cuentro.
masiado precisa y demasiado vaga a la vez, para utili­ »El orgasmo es una sensación compulsiva de luz.
zar acmé. He renunciado también a hablar de Esta luz viene de su cabeza y pasa a la mía, y a mi
paroxismo, que supone una tensión extrema, ajena a vez yo también emito luz... quedo cegada por una
la experiencia tántrica. El tantra, sín rechazar el or­ luz brillante que surge detrás de mis ojos. Todo es
gasmo ordinario, considera que éste depende dema­ luz en mi cuerpo y no veo otra cosa que esa ilumina­
siado de los mecanismos reflejos genitales, lo que lo ción, no oigo nada más, no siento nada preciso..,
sustrae al control consciente. En resumen, en la mu­ pero cada parcela de mi sangre se pone a bailar, cada
jer, ei orgasmo es una especie de espasmo tan irrepri­ unos de mis poros irradia,,, y hasta las arañas en los
mible como la eyaculación. En la misteriosa alquimia armarios, las hormigas en el suelo, deben sentirse ale­
tántrica, Shakti no renuncia al orgasmo genital, siem­ gres de recibir tal desborde de amor» [Informe Hite,
pre que no haga perder el control a Shiva; ella debe, p. 178).
poco a poco, trascendcer el orgasmo ordinario a fin Este texto se descifra fácilmente sabiendo que exis­
de que la energía así despertada active la zona «para­ ten dos sexualidades y dos tipos de experiencia. Ma­
disíaca* cerebral. nifiestamente, sin saberlo, esta Shakti ha despertado
su kundaiiní; su orgasmo genital era el primer esta­ tricos que crean las condiciones corporales y mentales
dio deí cohete que ia ha enviado hacia otro estado de necesarias. Es verdad que este tipo de experiencia no
set, hacia la experiencia «paradisíaca» que ella sitúa está de entrada al alcance de toda mujer, incluso
explícitamente en su cerebro —en ia cita, las cursivas adepta del tantra, pero también es verdad que toda
son mías— más que su yoni. Además, su vivencia es mujer es potencialmente capaz de experimentarla.
espiritual, cósmica, incluso mística, pero es poco pro­ Respecto de esto, dos observaciones. Primera, el acmé
bable que acceda a ella en cada encuentro, y los mis­ no es el billete de entrada obligatorio para acceder al
mo sucede en el tantra. Shiva debe saber que si su estado de fusión cósmica (véase el capítulo «La vía del
Shakti liega a ello —y su rostro extático se io indica- Valle».) Segunda, ejercitar los músculos antifrigidez y
queda desconectada del polo de la especie, a! que ha el maithuna con un Shiva capaz de controlarse, libera
abandonado: en ese caso, la única conducta inteli­ poco a poco la doble sexualidad de Shakti, que llega­
gente para Shiva es no moverse y participar psíquica­ rá progresivamente a esta experiencia y la compartirá
mente de la vivencia de Shakti. con su compañero, tántrico o no.
El tantra «democratiza» de algún modo la expe­ ¡Sólo me queda, a propósito de este último punto,
riencia gracias a los procedimientos y los rituales tán­ remitir al lector a los capítulos de la parte «Práctica»!
La mujer, campeona eròtica l64

Extraño: ¿por qué las hijas de Eva, nuestras compa­ Siempre entre los primates hembras, y a pesar de
ñeras, quieren considerarse mujeres en lugar de hem­ ciertos puntos comunes con la mujer, como cl clítoris y
bras, mientras que el hombre está más bien orgulloso un ciclo menstrual muy similar, la ovulación las pone
de ser macho? en celo durante una decena de días. En ese momento
Sin duda, porque sexualmente la mujer es una ex­ «la» babuina o «la» chimpancé sólo piensan en el sexo,
cepción y, en este sentido, no es asimilable a las se aparean promiscuamente con muchos machos, ex­
hembras animales, mientras que el hombre actúa, presando en múltiples formas un intenso placer. Con­
salvo algunos detalles, como todos los otros machos secuencia ineluctable de su maratón coital, cuya única
del planeta. finalidad es la procreación, quedará encinta. A partir
¿Por qué es única la mujer? En primer lugar, todas de entonces nada de sexo, ni durante ní después deí
las hembras, sin excepción, tienen períodos de celo embarazo, hasta que el retoño no haya sido destetado.
bien marcados. ¡Cuando una perra está en celo se Por lo tanto, ni pretendientes rií amor antes de dos o
nota! Aunque se la encierre, todos los machos del ba­ tres años, lo que reduce su vída sexual a unos cuantos
rrio están informados de ello y asedian la casa. Si la interludios de una semana en toda su vida de simio.
perra escapa, orgía en la acera... Es una suerte para En cuanto a los primates machos, privilegiados en­
la vida en sociedad que las mujeres ignoren el celo, tre todos los demás mamíferos que sólo disponen de
si no,¡qué espectáculo en el metro! Llamar «perra» a un período de copulación al año, se aparean cada
lina mujer es un insulto grave. En los Estados Unidos mes como promedio. Un paréntesis: comparado con
ííl peor insulto es «jo« of a bitch», hijo de perra, lo los primates, el hombre ostenta, y con mucho, el ma­
que ultraja a la madre, persona sagrada por excelen­ yor miembro viril. El pipí de un gorila de 250 kg es
cia. Ahora bien, la biología justifica esta reacción: la ridículo comparado con el pene de Tarzán: jtalla in­
mujer se distingue decididamente de toí/as las hem­ fantil, a lo más!
bras, incluso de sus primas lejanas, las monas. Lo re­ ¿Entonces la mujer cs campeona del sexo en la ca­
pico; el hecho de que la mujer ignore el frenesí del tegoría superior? jPor supuesto! Por cierto que ya no
celo es único en Ja naturale2a. En ella, el estro, que estamos en los tiempos —no tan alejados— en que
marca la ovulación, casi ha desaparecido. Los escasos se suponía que carecía de deseos, donde era incon­
índices residuales son tan discretos que por lo general gruo que una mujer «honesta» tuviese un orgasmo:
pasan inadvertidos: durante los «días-de-bebés», la eso estaba reservado a las prostitutas. Después se ha
vagina secreta un poco más de lubrificante incoloro, pasado a la obsesión del orgasmo-a- cualquier-precio-
la temperatura sube un grado, los senos son más sen­ a-cada-momento. Y sin embargo, incluso en nuestra
sibles, pero eso es todo. Es verdaderamente necesario época autodenominada liberada, se sigue creyendo
que ia mujer se observe, que siga día a día la curva que la frigidez está reservada ajas mujeres: ¿decimos
de su temperatura, para que se dé cuenta, mientras de un impotente que cs frígido? Ahora bien; la mu­
que la mona en celo despide un fuerte olor sexual jer frígida es una atleta sexual que lo ignora, a menu­
que atrae y excita a los machos, sus órganos genitales do aplastada por la moral patriarcal, tan represiva
están inflamados y ella incita agresivamente al coito: como hipócrita. Salvo rarísimos accidentes fisiológi­
nada de todo esto sucede en la mujer. cos, la frigidez femenina siempre es adquirida.
En otro lugar de este libro digo que no hay muje­ ios órganos genitales y a toda la pelvis. Entonces los
res frígidas sino hombres «enfriadores®, especialmen­ haces nerviosos se abren, y los músculos que rodean
te los torpes y los eyaculadorcs precoces. Este «chiste» el clítoris, la entrada de la vagina y el ano se hinchan
supera —felizmente— la verdad. En teoría, ninguna por el aflujo de sangre caliente.
mujer es verdaderamente frígida y todas podrían ser íLos tejidos esponjosos que rodean la entrada de la
sexualmente activas y acceder al orgasmo sin proble* vagina aumentan tres veces su tamaño ordinario, ios
mas. Sin embargo, existen mujeres inhibidas sin que labios de la vulva duplican su volumen, todos los
su compañero sea realmente responsable de ello. Las músculos de la región genital se llenan de sangre.»
causas, numerosas, van desde ía educación puritana (Un paréntesis: lo que Helen E. Fisher describe así,
hasta la falta de educación sexual (véase el capítulo ¿no es el equivalente femenino de la erección mascu­
dedicado a este tema), lina?... A menos que, por el contrario, la erección
¿Entonces, la naturaleza ha creado a la mujer para masculina copie la turgencia vaginal.)
el amor y el erotismo? Helen E. Fischer, en The Sex Luego compara los orgasmos masculino y femeni­
Contracta responde: «Nuestra especie está dedicada al no: «Súbitamente, los tejidos distendidos protestan.
sexo. Se habla del sexo, se ríe por el sexo, se lo canta, Sumergidos en fluidos y sangre, la presión se vuelve
se hace el amor regularmente... ¿Por qué? Porque la demasiado fuerte y se contraen para expulsaría.
mujer puede estar excitada permanentemente. Física­ »En primer lugar, la pared del útero palpita, segui­
mente, puede hacer ei amor todos los días durante da inmediatamente por los músculos del primer ter­
toda su vida adulta, incluso cuando está encinta. Po­ cio de la vagina, del esfínter anal, del orificio vaginal
cos días después del parto su vida sexual recomienza. y del clítoris. Cada medio segundo una nueva con­
Puede hacer el amor tan frecuentemente como quie­ tracción impulsa la sangre de la región pelviana hacia
ra. Es extraordinaria. Ninguna hembra de ninguna el resto del cuerpo. Esto es el orgasmo.
especie sexual copula a este rirmo...» (p.3). »El mismo esquema para el hombre. La excitación
«Notable astucia de la evolución: la ausencia de es­ sexual comienza con pensamientos o caricias eróticas,
tro hace que la mujer ignore cuándo es fecundable. y a continuación se produce la erección del pene.
Entonces una pareja que desea un hijo debe hacer el Cuando la presión sanguínea en los tejidos esponjo­
amor regularmente. Todo sucede como si la naturale­ sos de la verga se hace demasiado intensa, los múscu­
za quisiera que la mujer haga el amor todos los días, los se contraen. Sin embargo, aquí el hombre y la
pues es particularmente apta para ello. mujer se separan desde el punto de vista del orgas­
»Recién hacia 1950 los investigadores descubrieron mo, lo que significa un extraordinario viraje evoluti­
un segundo privilegio femenino. Además de que la vo, Durante cl orgasmo, el hombre siente como mu­
mujer puede hacer ei amor con una impresionante cho tres o cuatro contracciones mayores, seguidas de
regularidad (y está obligada a hacerlo s¡ quiere un algunas otras, menos intensas, todas localizadas en la
bebé), el sexo le procura una intensa voluptuosidad región genital. Inmediatamente después se desintere­
—mucho más que al hombre—, pues 1a naturaleza la sa de! sexo. La sangre abandona el pene, que queda
ha provisto del clítoris, haz nervioso ultrasensible blando, y todo se ha de recomenzar.
únicamente destinado aí eros. Además, cuatro o cin­ íPara la mujer el proceso es totalmente distinto.
co redes venosas muy densas convergen hacia sus Normalmente, ella siente de cinco a ocho contraccio­
músculos genitales y, en el amor, esos agregados sen­ nes principales, luego de nueve a quince secundarias
sibles llevan su realización erótica más lejos que la del que irradian por toda la pelvis. Lejos de haber termi­
hombre. nado, para ella cl sexo apenas comienza. Al contrario
»Cuando la mujer está excitada, la sangre afluye a del hombre, no hay desentumecimiento de los órga­
nos genitales; si sabe cómo hacerio, casi inmediata­ Pero entonces, si ese control sexual masculino debe
mente puede vivir un nuevo apogeo de placer, luego aprenderse, ¿no es artificial, antinatural? Responder
otro y todavía otro si quiere. En realidad cuanto más que sí eliminaría todo lo que nos separa del animal,
orgasmos tiene ia mujer, más puede tener, más se in­ empezando por la palabra. El niño debe aprender a
tensifican...» (pp. 10-11). hablar desde la cuna; si se esperara hasta la adoles­
Helen E. Fisher pretende que este no es el caso de cencia no hablaría nunca realmente, como por ejem­
las mujeres norteamericanas, que en su mayor parte plo los «niños-lobo». Igualmente, el perro que cae al
ignoran su potencial sexual, pero sin embargo toda agua sabe nadar mientras que ei hombre que no ha
mujer es fisicamente capaz de experimentar orgasmos aprendido se ahoga. Pero, con el aprendizaje, el
múltiples. Simple cuestión de práctica, dice Fisher. hombre se convierte en un nadador incomparable
Los orgasmos en ráfaga pueden sucederse a tanta ve­ respecto del perro.
locidad que se funden en un orgasmo único, conti­ Hecho capital, raramente evocado en este contex­
nuo. Ella observa que, desde el punto de vista de la to, es que ser bípedos nos obliga a tener que, pero
procreación, el orgasmo femenino es inútil, incluso también apoder aprender casi todo. En este sentido,
desfavorable, porque las pulsaciones del orgasmo es­ ¿quién sabe por qué nuestros lejanos ancestros se le­
tán dirigidas hacia abajo. vantaron sobre sus patas traseras, haciendo de noso­
En función de lo que precede, el título de este capí­ tros los únicos verdaderos bípedos? El hecho es que,
tulo debería ser: «La mujer, genéticamente programa- liberadas de ia locomoción, nuestras patas delanteras
dar campeona erótica de todas las categorías»... Más se convirtieron en manos.
justo, pero demasiado largo. Esto permitió inventar la herramienta, luego el tra­
Que el sexo obsesione a nuestra especie no es, bajo, y después... jlas vacaciones! Por un lado el cere­
pues, ni depravación ni lujuria, sino la marca del des­ bro y la mano, su prolongación, se perfeccionan mu­
tino humano. Nuestra especie está destinada al ero­ tuamente. Por otro lado, la verticalidad favorece el
tismo, juego sutil donde el sexo, disociado y liberado incremento del volumen craneal, por tanto también
de la pulsión procreadora animal, abre a la pareja hu­ el del cerebro.
mana el acceso espiritual total a través de dos seres en Pero ia posición erguida tiene consecuencias más
el éxtasis amoroso. En el animal, la hembra se apode­ cruciales todavía. Verticalizar el raquis exige reestruc­
ra del esperma para ser fecundada, nada más. Más turar la pelvis y eso se paga: el pasaje se estrecha y
allá del goce inmediato no busca ninguna fusión en ia cabeza del bebé, demasiado grande, justifica el
otro plano, como, por ejemplo, el de la meditación «darás a luz con dolor».
entre dos que, en el ser humano, abre la vía a lo cós­ Mientras que los animales nacen «maduros» —la
mico. Una vez que el macho ha eyaculado, la hembra pequeña cebra, por ejemplo, trota apenas nace—, el
animal rechaza al macho como un vulgar hueso de ci­ pasaje estrecho nos hace venir al mundo como pre­
ruela. maturos. ¿Handicap? Aparentemente, y al comienzo,
Si Helen E. Fisher describe bien lo que distingue por cierto que sí. Durante sus primeros meses, el
el orgasmo masculino del femenino, por el contrario chimpancé recién nacido es mucho más vivaz, precoz
escamotea el problema nacido del hecho de que el y astuto que un bebé humano, tan torpe incluso al
primer orgasmo femenino es sóJo un comienzo, año, a los dos. El niño aprende con dificultad a cami­
mientras que la eyaculación termina con la erección nar; necesita varios anos antes de poder desplazarse
masculina e interrumpe la experiencia: sólo el control con seguridad. Recién nacido, el instinto suministra
eyacuíatorio restablece el equilibrio, por lo demás be­ casi todo al animal, y el aprendizaje, cuando existe,
néfico para ambos. tiene un papel limitado. Pero el niño, justamente
porque nace prematuro, tiene un cuerpo y un cerebro Por último, la posición de la pelvis favorece el
de una plasticidad fantástica. Maleable, modelable a amor frente a frente, prerrogativa humana y, parece
voluntad, o casi, debe —¡y puede!— aprenderlo ser, en ocasiones también del gorila y del orangután.
todo, adquirirlo todo. Iguala bien pronto en inteli­ El frente a frente, que permite intercambios mucho
gencia al pequeño mono. Adulto, el mono es la co­ más personales e intensos que el coito posterior de los
pia idéntica de sus ancestros de hace veinte mil años cuadrúpedos, está inscrito en el cuerpo femenino: la
o más, pero un abismo separa al hombre moderno vagina tiene exactamente el ángulo requerido. El tan­
del de Neanderthal, al menos en cuanto al saber y ias tra Jo evita ai comienzo porque el reflejo eyacuíatorio
aptitudes. Es la plasticidad del prematuro lo que per­ está demasiado asociado con la posición habitual. El
mite ia educación, la cultura y todas las civilizaciones descondicionamiento se facilita adoptando otra posi­
que el ser humano ha conocido, conoce y conocerá. ción. Pero no hay reticencia hacía ella. Por otra parte,
Sin ella, el hombre no habtfa inventado el arte, no las posiciones a horcajadas, así como las de Shakti ca­
habría construido pirámides y catedrales. Así el hom­ balgando sobre Shiva, son también posiciones frente
bre debe adquirir casi todo a partir de cero, ¡salvo la a frente.
sonrisa, salvo la risa! El bebé normal ríe a carcajadas: A propósito de intercambio, es el momento de
el gato, el ternero, incluso el orangután,., ¿hacen lo preguntarse porqué somos un mono desnudo, según
mismo? Desmond Morris. ¿Dónde, cuándo, cómo, pero sobre
De modo que. como todo el resto, es completa- todo por qué hemos perdido nuestra piel? ¿Y qué
mente normal educar nuestra sexualidad específica, ventajas tiene para nuestra supervivencia? En un pri­
tan distinta de ¡a pulsión animal bruta. La intensidad mer momento no vemos ninguna. Sólo comproba­
sexual máxima permitida por la fisiología es querida, mos que eso no nos impide pulular por todo el pla­
puesto que esta inscrita en nuestros genes, y legítima neta. ¿Pudo ser el clima tropical del Africa de los
siempre que sea sin drogas y artificios contra natura. orígenes lo que incitó a nuestros ancestros al strip-
Diría incluso que no alcanzarla es una frustración in­ tease piloso? Suposición plausible si no fuéramos los
consciente pero real;¡una «no realizacións de sí mis­ únicos en haberlo hecho. Nuestros parientes simios
mo en un terreno capital! que viven todavía en los trópicos han conservado su
pelaje. Si se tratara verdaderamente de una adapta­
ción al clima, ¿por qué los esquimales no son peludos
Somos concebidos por el etos como los osos polares? ¿Son más peludos que noso­
tros? No. Por úlrimo, ¿por qué la evolución ha pre­
El hecho de ser bípedos influye además de otra forma servado islotes pilosos: los pelos púbicos, los cabellos,
en nuestra sexualidad. En el cuadrúpedo el sexo está la barba, las cejas, las axilas,..? ¿Por qué? ¿Dónde
casi escondido: hay que mirar de cerca para distinguir está la ventaja para nuestra supervivencia y nuestra
un gato de una gata. Por el contrario, de pie, el evolución? Comprobamos aquí que nuestro apego a
hombre desnudo exhibe casi agresivamente su pene. esos residuos pilosos es inversamente proporcional a
La Venus de Milo muestra su sexo a pesar del pru­ su superficie; ¡Eí ser humano gasta miles de millones
dente drapeado que le oculta la parte baja del cuer­ para lavar, teñir, ondular, cortar, conservar —o al
po. En este sentido, la mujer tiene pechos cuya voca­ menos intentar conservar— sus pelos reacios!
ción erótica eclipsa su uso «nutritivo». ¿Una buena Entonces, a falta de una explicación convincente,
ubre de vaca excita al toro? En la mona, las.tetas no citemos al menos una consecuencia. En el animal el
tienen, en proporción, ní el volumen ni Ja curva de contacto sexual está limitado a los órganos genitales:
los pechos. por otra parte, el pelaje aislante impide un contacto
íntimo directo. En nosotros, toda la piel, antena cós­ por el contrario, la inyección de la hormona femeni­
mica de millones de receptores sensibles, se ofrece a na no influye para nada en sus deseos sexuales.
las caricias y permite intercambios táctiles en la ma­ En la naturaleza, la mujer es, pues, el único caso
yor parte del cuerpo. Imaginemos lo que sería el de disociación hormonal casi total entre el eros y la
amor si hombres y mujeres tuviéramos piel de go­ procreación·, mientras que la reproducción correspon­
rila... de a los ovarios, que secretan las hormonas femeni­
Todas estas diferencias exclusivas confirman que nas, las glándulas suprarrenales son las que destilan
nuestra especie, y sobre todo la mujer, está concebida la poca cantidad de hormona masculina necesaria
para el sexo y el erotismo como ninguna otra sobre para excitar el centro del deseo, en alguna parte del
el planeta. El ser humano es fundamentalmente un cerebro femenino.
ser sexual, el único capaz de dar al acto sexual otras Así, en la mujer, la naturaleza ha disociado genéti­
dimensiones que la procreación pura y simple, De­ camente el deseo sexual y las funciones ováricas —por
mos cifras. Al ritmo razonable de dos contactos por tanto la reproducción— y por eso, gracias a ias hor­
semana, en cuarenta años de vida conyugal media, monas masculinas producidas por sus glándulas su­
obtenemos grosso modo 4.000 coitos. De modo que prarrenales, su potencia erótica queda intacta incluso
uria madre de cuatro hijos, lo que no está mal en mucho después de la menopausia, de hecho hasta el
nuestra época, ha tenido 999 contactos «inútiles», fin de su vida.
procreativamente hablando, por cada contacto «útil», Pero si la testosterona es 1a hormona unisex del de­
fecundo. Esto demuestra hasta qué punto nuestra se­ seo, ¿en qué se diferencia el hombre de la mujer?
xualidad está disociada de su fin procreativo, única Sólo en la cantidad.
finalidad de la sexualidad animal. Y eso está progra­ Hace falta diez veces menos hormona masculina
mado en nuestros genes... para estimular el deseo en una mujer que en un
El tantra lo ha comprendido desde hace miles de hombre, en cl cual ios testículos son los principales
años. proveedores. Por eso también la ducha escrotal mati­
nal que aconsejo en mi libro Perfecciono mi yoga*
p. 58, mantiene la juventud de las glándulas genita­
la hormona unisex del deseo les masculinas, y más de una vez ha despertado una
sexualidad debilitada, para gran placer de la pareja.
Sonreíd, machos, pues en el ser humano la hormona El caso siguiente, relatado por el doctor J. Silber,
erótica es a) unisex, b) masculina: ¡es la testosterona! ilustra bien la función de la hormona masculina en
Es verdad, el hombre y la mujer fabrican ambos a la la sensualidad femenina y la disociación hormonal
vez hormonas masculinas y femeninas, aunque «él» del eros y la procreación. Se trata de una pareja que
produzca diez veces más testosterona que «ella» y quería a todo precio un segundo hijo, deseo por lo
diez veces menos estrógenos. Para ella es a la inversa, demás digno de alabanza. Durante la consulta, la
pero recordemos, sólo la hormona masculina erotlza mujer le dijo que había consultado ya a otro médico
a la mujer. para que le levantara el tono, pues se sentía fatigada,
Es significativo que la humanidad esté hormonal­ y que él le había prescrito una dosis enorme de tes­
mente programada para el eros. En todas las hembras tosterona. Su semifrigidez se convirtió de golpe en
animales es la hormona femenina —y sólo ella— la insaciabilidad, y la fatiga cambió de campo: el mari­
que desencadena el celo y su irreprimible pulsión coi- do, que seguramente no practicaba el tantra, estaba
tal. La prueba: inyéctese hormona femenina a una
gata, e inmediatamente entrará en celo. En la mujer. ♦Obta publicada pot Edidoncs Urano.
agotado. Pero de bebés nada. La testosterona había mucha edad, salvo rarísimas excepciones, la tasa de
exacerbado el eros de la mujer, pero al mismo tiempo testosterona es normal. Las causas de su impotencia
había inhibido la producción hormonal ováríca. están pues, en otra parte.
Siempre a propósito de la hormona unisex del de­ Esto no impide que grandes embaucadores, con
seo, si la inyección de hormona masculina sobreexcita hábiles publicidades dirigidas a los médicos, propon­
la sexualidad femenina, lo contrario no es verdad: en gan preparados a base de testosterona. Ofrecen la
el hombre la hormona femenina produce el efecto hormona en forma de píldoras que dejan pingües be­
opuesto. Su inyección en un maníaco sexual inhibe la neficios y se cuidan bien de sugerir la testosterona in­
producción de testosterona, lo cual hace que pierda yectable, que deja pocas ganancias. Ahora bien, to­
todo interés por el sexo, que en su mente haya una mar ía hormona por vía bucal es una herejía, pues es
ausencia total de imágenes eróticas. destruida por los jugos gástricos.
Para cerrar este capítulo, evoco una esperanza (de­ Además, como la testosterona es muy tóxica para
cepcionada) y una pregunta: ¿es posible, como se ha eí hígado, estos «fabricantes de píldoras» toman la
esperado, si no curar, al menos ayudar a los impoten­ precaución de incluir una dosis tan pequeña de hor­
tes prescribiéndoles hormona masculina para reani­ mona que el medicamento es tan ineficaz como ino­
mar sus deseos desaparecidos? Es una falsa esperanza fensivo. ¡Y cuando funciona, es por el efecto place­
porque, incluso en el impotente, o en un hombre de bo, imagen mental!

El (la) homosexual frente al tantra


Durante los casi treinta años de gestación de este li­ muchos oyentes: ¿Qué piensa el tantra de ia homose­
bro, no he permanecido en silencio y he tenido la oca­ xualidad? ¿Es la epidemia gay lo que despierta este
sión de hablar deí tantra ante públicos muy variados. interrogante? He pensado, pues, que los lectores
Y cada vez me han sorprendido diversas reacciones. también se la plantearían. Ahora bien, la respuesta,
En primer lugar, aí denunciar los males de una ci­ no sólo no presenta ninguna dificultad, sino que se
vilización macbista y aíabar valores femeninos, espe­ aplica también a muchos otros campos.
raba ser tachado de tránsfuga por los hombres. En En primer lugar hay que invertir la pregunta: en
absoluto: cuando hay resistencia, proviene más bien lugar de pensar en la posición del tantta ante los ho­
de determinadas mujeres que tienen miedo de cam­ mosexuales, hay que preguntarse más bien si los ho­
biar. Con frecuencia están a gusto en su confortable mosexuales pueden aceptar el tantra. Aquí hay que
papel de mujer objeto o de esposa sometida... recordar que el tantra es amoral, arreligioso, ateo,
Por otra parte, esperaba una reprobación de la apolítico, etc. Esc prefijo «a» que indica privación o
Iglesia, sobre todo respecto de las prácticas sexuales negación, confirma que el tantra no aporta ni impo­
tántricas. También en esto me equivocaba, y más de ne ninguna moral particular, que no es una religión
un sacerdote, después de haberme escuchado, vino a ni una teología, etc. Uno no se «convierte» al tantris­
manifestarme su aprobación, aunque teñida de algu­ mo, ni se compromete a nada. El tantra no juzga
na reticencia. nada ni a nadie.
¡La tercera sorpresa fueron las preguntas! En efec­ Así, por no rechazar nada, corresponde a cada
to, contra todo lo esperado, una cuestión preocupa a adepto definir él mismo su moral en función de su
religión, etc. Además, no siendo felizmente el tantra ternidades se separaba a los bebés de sus madres para
una estructura organizada, y dada ia ausencia de hacerlos unirse, en otra habitación, al coro de otros
autoridad dogmática o centralizada, nadie está habi­ recién nacidos que lloraban. Los bebés debían sentir­
litado para hablar en su nombre, ni siquiera un guru, se casi abandonados por su madre, y esa situación,
que sólo puede representar alguna comente tántrica incomprensible para ellos, debía traumatizarlos, es­
y no el tantra. toy seguro, con consecuencias imprevisibles e insospe*
Pero, antes de responder a esta pregunta, me gus­ chadas hasta la edad adulta. En el caso de un varonci-
taría precisar que es importante que el heterosexual, to, eso puede llevarlo más tarde a una relación difícil
comprenda al homosexual. Para ello hay que evocar con las mujeres y hacerio dirigirse hacia su propio
los factores que hacen que alguien sea homosexual y sexo.
distinguir la homosexualidad femenina de la masculi­ Independientemente de eso, existe, como causa de
na, pues la primera cs con frecuencia más aceptada la homosexualidad no fundamental, la segregación
(o menos reprobada) que la segunda. sexual. Es bien sabido que en ios pensionados, en ios
Primera comprobación: el bebé tiene una relación cuarteles, en los barcos, en las prisiones, la ausencia
sexual con su madre, por tanto «homosensual» si se de pareja heterosexual provoca una homosexualidad
trata de una niñá, mientras que para el bebé varón «de circunstancia», que desaparece con frecuencia una
evidentemente no es así. Esta relación sensual (no vez que son accesibles las parejas heterosexuales, pero
digo «sexual») es muy importante, y muchas cosas se que, a veces, es dcíiníriva.
deciden inmediatamente después del nacimiento. Otra causa de homosexualidad no fundamental es
El recién nacido es un pequeño animal — esto no la inadecuación de las parejas heterosexuales. Un
es peyorativo— fuera del tiempo; todavía no cs de ejemplo. Conocí el caso de una viuda joven y bonita
nuestro siglo. Salido del vientre de su madre, forma que se había vuelto homosexual. Un día le pregunté
todavía parte de ella y, bruscamente proyectado a un por qué ella, que era madre de dos niños, se había
mundo desconocido, por tanto potencialmente hos­ pasado «al otro lado de la barrera». Simplemente me
til, tiene necesidad del calor dcl contacto directo piel dijo: «Ya no tengo ganas de tener en la casa un hom­
a piel con el cuerpo desnudo de mamá: lo necesita bre que fume, que tosa, que ronque y se masturbe
como un bebé de la prehistoria. en mi vagina de prisa los domingos a las ocho y cuar­
¡Cuando escribo «necesidad» pienso en «necesidad»! to de la mañana». Le hice notar que, si bien cual­
Es decir, una necesidad tan vital como el alimento. quier hombre puede roncar un poco, no todos fu­
Además de tocarlo, debe descubrir el cuerpo de su ma­ man, ni tosen todo el tiempo. «Además —añadí—,
dre: por tanto se trata de una relación sensorial y sen­ siempre se puede tener un amigo en vez de un mari­
sual. Con frecuencia, por no decir siempre, en nues­ do». Su respuesta: «Cuando mi amiga me visita, es
tro mundo moderno «empaquetan» al bebé en telas menos notoria que un hombre, hay menos comenta­
llamadas vestimentas, y a quien toca el bebé es a una rlos en el barrio y no corro el peligro de' quedar en­
mamá igualmente «empaquetada»: primera fustración. cinta».
A continuación, en lugar de pasar mucho tiempo Es bien sabido que, en las cartas de mujeres, lo im­
desnudo contra otro cuerpo desnudo, pasa muchas portante se encuentra con frecuencia en la posdata.
horas separado de su madre. Para él es un desgarro. De modo que al final me dio sin duda la verdadera
En su cuna, oye su voz, que reconoce por haberla es­ razón: «¡Además, vosostros los hombres no sabéis ha­
cuchado cuando todavía se encontraba en su seno; cerlo! Termináis antes de empezar y no os preocupáis
eso lo tranquiliza, pero no reemplaza ese contacto más que de vuestro goce, no sabéis acariciar. Y un
carnal. No está tan lejos el tiempo en que en las ma­ bonito cuerpo de mujer es indudablemente algo más
hermoso que un hombre barrigudo, peludo, mal afei­ ruinosos, hasta que su alma de mujer habite en un
tado y a veces mal lavado...» jQué podía yo respon­ cuerpo correspondiente.
der a eso, sino con el tantra, que todavía no conocía! Otro caso, más específico del varón. En todo hom­
Con frecuencia esas amistades femeninas colocadas bre duerme oculta una nostalgia latente inconfesada
bajo el signo de Lesbos desembocan en un afecto respecto de su estado de mujer, y por eso varones he­
muy profundo y duradero. Me han citado el caso de terosexuales aceptan ocasionalmente «ser penetra­
dos mujeres que viven en pareja desde hace treinta dos», lo cual puede desembocar en una bisexuaíidad.
años y que se prodigan un afecto y una felicidad que ¿Y dónde está eí tantra en todo esto? Una pareja
muchas parejas heterosexuales envidiarían. homosexual masculina es de hecho una pareja hetero­
No trato de hacer el panegírico de la homosexuali­ sexual que se ignota. Mientras que uno penetra, el
dad, masculinia o femenina, sino que quiero mostrar otro interpreta el papel de la mujer. ¡Shiva. Shakti!
que puede provenir del hecho de haber tenido pare­ Si experimentan el carácter sagrado de la pulsión se­
jas heterosexuales «inadecuadas». Una mujer puede xual y la divinidad del compañero, esa relación pue­
encontrar en su propio sexo lo que buscó en vano en de ser tántrica. No juzgo; el tantra, lo hemos dicho,
eí sexo opuesto. Esta inadecuación es debido a la ig­ no aporta ninguna moral. Para las mujeres es un
norancia, producto de la ausencia de educación se­ poco diferente, aunque con frecuencia una de ellas
xual que caracteriza a ias sociedades machistas en ge­ tiene un comportamiento más varonil, pero la mujer
neral, al contrario de las matriarcales. puede percibir muy bien a la «Diosa* en otra mujer,
En el varón es un poco diferente, pues en él la ho­ especialmente en su amiga.
mosexualidad es más «fundamental» con mayor fre­ En cuanto aí tantra, en las escriruras y en lospujas
cuencia que en la mujer; hablaré de esto más adelan­ sólo se habla de relaciones Shiva-Shkati, por tanto
te. Además de la homosexualidad masculina de heterosexuales, lo que no quiere decir que la homo­
origen circunstancial {prisioneros, marinos, etc.), la sexualidad sea desconocida en la India, sino que, por
inadecuación existe también, pero es diferente. lo que conozco, sólo atañe a los no tántricos.
Es así como Italia conoce una ola de homosexuali­ Por último, siendo el tantra otra mirada sobre el
dad masculina debida también a la civilización ma- mundo, no está limitado al sexo. No siendo una reli­
chista, que ha inculcado a íos jóvenes, por tanto a los gión, ignora el «todo o nada». Uno no puede conver­
hombres, la imagen de la mujer objeto, mujer presa tirse a una religión y no aceptar sino los dogmas que
de caza, mujer sometida. Ahora bien, la italiana mo­ sirvan a sus conveniencias personales. ¡En el tantra
derna corresponde cada vez menos a ese cliché, lo cada uno se define en función de lo que es, aquí y
cual desorienta al hombre, que no comprende, que ahora, sea homosexual o heterosexual!
no sabe cómo comportarse, mientras que con otro ^ Antes de concluir, hay que citar a los gays de los
hombre no hay misterio y sabe exactamente qué hacer. Angeles y de San Francisco, que han sido los prime­
Por último hay que hablar de la homosexualidad ros blancos del sida, con frecuencia a causa de una se­
fundamental. Sabemos que el sexo de base es fe­ xualidad desenfrenada: algunos sodomizaban o se
menino y que el varón es una adaptación necesaria dejaban sodomizar anualmente por cientos de com­
para la difusión horizontal de los genes. Pero sucede pañeros diferentes en establecimientos «especializa­
—infinitivamente más a menudo en eí hombre que dos». Incluso con mucha comprensión, es difícil ver ahí
en ía mujer— que un alma femenina se equivoca de algo sagrado. Sin embargo, los testimonios de solidari­
cuerpo. Si algunos se limitan a vestirse como muje­ dad y de calor humano que esa plaga ha despertado
res, a veces a tomarse por ellas, los transexuales van en la comunidad gay, son ejemplares y raramente al­
hasta el fin y aceptan tratamientos largos, penosos, canzados por los no gays. También hay que decirlo.
Tanto peor para nuestro orgullo masculino: debemos Por el contrario, en la ausencia de partenogénosis, cl
admitir, señores, que el varón es un accesorio, creado óvulo debe esperar a los gametos masculinos; de ahí
por razones prácticas, accesorio que la naturaleza, en el problema de su traslado, problema aJ que la natura­
muchos casos, deja de lado alegremente: sólo la hem­ leza ha hallado una solución de innegables encantos...
bra es verdaderamente indispensable para la supervi­ ¡En realidad actualmente se podría realizar una
vencia de los organismos pluricelulares. partenogénesis artificial! Si no me equivoco, Jean
En realidad el problema de la reproducción se Rostand, estimulando huevos de rana con una gotita
planteó cuando, hace miles de millones de años, la de ácido, obtuvo jóvenes ranitas sin padre perfecta­
vida «inventó» los organismos pluricelulares, lo que mente constituidas. Técnicamente se podría extraer
permitió la eclosión de una infinidad de especies. La un óvulo humano del útero, estimularlo, fecundarlo
partenogénesis hubiera sido la solución más simple, sin espermatozoide y luego reimplantarlo en el útero:
lógica y efica2. Para el Crecedy multiplicaos bíblico, mamá daría a luz a un bebé probeta sin padre... La
una especie «partenogenética» tiene un potencial re­ naturaleza, pródiga en invenciones, hubiera podido
productor doble, pues cada hembra procrea ella sola ahorrarse la invención del macho.
tanto como una pareja. Ahora bien, hubiera sido fá­ Entonces, ¿por qué lo hizo? Para saberlo veamos lo
cil para la vida reproducirse sin el varón (el moHy, pez que pasaría en la hipótesis unisex partenogenética.
de América Centra!, no más grueso que un dedo, de­ Cada mujer engendraría verticalmente descendientes
bería llamarse la molly, pues la especie sólo tiene hem­ rigurosamente idénticos a su madre, que evoluciona­
bras, y cada hija es la copia idéntica de su madre). rían cada uno por su lado, separadamente, paralela­
V. DrÓscher escribe: «En la historia de la evolución mente, sin ninguna posibilidad de intercambios ge­
el macho es una invención bastante tardía. El ser que néticos entre sí. SÍ una de esas descendientes se
alumbra es, y será siempre, la hembra. Sin hembra beneficiara, en un momento dado, de una mutación
no hay descendiencia. Se puede perfectamente re­ favorable, le sería imposible transmitir la información
nunciar al macho... Con el macho se han aportado benéfica a las otras.
algunos perfeccionamientos al proceso de reproduc­ Por el contrario, inventamos el macho y todo cam­
ción, al precio sin embargo de numerosos proble­ bia. Pór ejemplo, en los monos polígamos, cuando
mas... No es Adán el que precedió a Eva, y ésta de un macho fecunda a varías hembras, el resultado es
ningún modo fue creada de una de sus costillas, una mezcla y una rápida difusión horizontal de los
como dice la representación alegórica de la Biblia; lo genes. La monogamia haría más lento el proceso,
que pasó fue lo contrarios. pero el resultado sería el mismo Pero si los machos
Biológicamente, la partenogénesis sería concebible sólo fecundaran a sus madres o a sus hermanas, el li­
incluso en el ser humano: bastaría con que el óvulo con­ naje se cerraría sobre sí mismo; por eso las reglas del
tuviera todo el capital genético en lugar de la mitad. juego sexual previenen contra las relaciones demasia­
do cercanas; el tabú del incesto impide el tabica-
miento de la especie en linajes verticales aislados, lo
♦Juego de palabras imposible de traducir;<Yom soil qui miíe j pen- que tendría los mismos inconvenientes que la parte­
tHonni loit
jí», juega con la famosa divisa de la Orden de la Jatreieta:
qui mui j penn> (<mil haya quien mal piense»), (N. de la T.) nogénesis.
Si se produce en un macho una mutación favora­ se negaba la reciprocidad a la dama del señor a fin
ble, la inyectará en varias hembras y pronto se bene­ d&dexitar que el esperma «infetior» de un labrador, de
ficiará de ello toda la especie. Si la mutación favora­ un villano, «contaminara» el linaje del señor.
ble se produce en una hembra, tampoco hay Así la mujer cs la forma de vida originaria, y el
problema: los descendientes machos se encargarán de hombre arcaico, adorando a ía diosa-madre, haciendo
diseminarla, sin hacerse rogar. del culto de la Mujer su primera religión, respetaba
Para garantizar la difusión «horizontal» de los ge­ las leyes biológicas.
nes, la naturaleza ha provisto al varón de un poten­
cial genético miles de veces superior al de la mujer,
que en el caso más favorable sólo puede engendrar ¿Es usted seXY o seXX?
un hijo por año, mientras que el hombre podría fe­
cundar ¡cien, doscientas, trescientas mujeres por año! La genética moderna confirma la intuición tántrica: cl
Y más todavía con la inseminación artificial: en teo­ macho es, en realidad, una hembra modificada para per­
ría, dado que en una eyaculación hay hasta quinien­ mitir diseminar los genes, y por eso el hombre tiene,
tos millones de espermatozoides, un solo varón podría profiindamente en su interior, una femineidad latente.
inseminar, por medio de un banco de esperma, a to­ Así, la mujer, desde el punto de vista de los cro­
das las indias fecundables durante al menos un año. mosomas, es seXX, y el hombre es seXY. En efecto,
Por lo demás la naturaleza ha perfeccionado la además de los 44 cromosomas portadores de su capi­
transferencia de genes benéficos: en los elefantes de tal genético completo, el hombre tiene un cromoso­
mar, el macho más fuerte fecunda él solo todas las ma X y un cromosoma Y, mientras que la mujer tie­
hembras de su harén. SÍ se acerca un rival, se produce ne dos A', Ahora bien, son los cromosomas X o Y los
el combate por el territorio y por las hembras. De que deciden cl sexo.
modo que pocos machos procrean. ¿Cruel? Sí, si se Todo esto parece confirmar ía tesis bíblica de la fa­
lo traslada al plano humano, donde es impensable bricación de Eva a partir de Adán, lo que da la pree­
excluir a un hombre de la paternidad por el mero de­ minencia al varón: aparentemente, los espermatozoi­
recho de la fuerza, pero para los elefantes marinos des son lo que determina el sexo del embrión. En
como especie es favorable, pues en cada generación efecto, mientras que cl óvulo es siempre X, cl esper­
cada hembra es fecundada por el macho más fuerte. matozoide es X o y. El cromosoma X de papá más
Esto me hace pensar: ¿el derecho de pernada, que el X de mamá da una niña. Pero si el cromosoma Y
autorizaba al señor a pasar la noche de bodas con de papá se añade al X de mamá eso da XY, un niño.
cada recién casada de su feudo, no sería una aplica­ De ahí aparentemente la dominación del espermato­
ción limitada de este principio? El señor, considerado zoide: desde que es absorbido por cl óvulo el sexo del
biológicamente superior, «enriquecía» así el capital bebé está fijado, aunque durante las seis primeras se­
genético del futuro niño por la gracia del esperma se­ manas permanece latente.
ñorial. Tal vez ésta es la explicación de los privilegios Pasadas esas seis semanas, la gónada indiferenciada
del hijo mayor, que era el único que podía ser un se convierte en testículos o en ovarios y da cl aparato
bastardo del señor, cuyos «genes señoriales» se trasmi­ genital femenino (útero, vagina, etc,). Por tanto,
tirían así poco a poco a los «inferiores», los siervos. En prioridad para el padre.
la hipótesis de una verdadera superioridad biológica, ¿Pero es así? ¡No es seguro! Al contrario incluso,
poco a poco eí nivel dei pueblo se hubiera efectiva­ pues esta versión la contradicen los descubrimientos
mente elevado, ¡Visto desde este ángulo el derecho del profesor Alfred Jost, del Colegio de Francia, y del
de pernada raya con la filantropía! Por el contrario. doctor Stephen S. Wachtel, biólogo de Nuevo York.
Han observado que si a una coneja grávida se le saca
la gónada del embrión antes de que se haya manifes­ Con la partenogéneñi...

A B C
tado cl sexo potencial, todos los embriones, sean X X
o XY, serán siempre hembras. Por el contrario, si se
sacan los testículos de un embrión Jamás pro­
ducirá un macho. Ésta es la prueba de que el sexo O O o
primordial, animal o humano, es femenino, y que el
macho también está construido sobre este «plano de
base>. Estos descubrimientos recientes han sido con­
firmados en otras especies de animales. Castrar, antes Ô ó ó
de la diferenciación, a un embrión X X (hembra po­
tencial) no le impide convertirse en hembra, mientras
que un embrión X Y (macho potencial) castrado antes
de la diferenciación siempre virará hacia la forma ó ó ó
hembra. Resumen: privado de gónada embrionaria,
un embrión hembra potencial siempre será hembra,
mientras que un macho potencial se convertirá en
hembra. Todavía más breve: un embrión castrado se
Ô ó ó
convierte siempre en hembra. ...wo es posible ninguna relación genética
entre las líneas A, E y C.

¿Y si no hubiera machos? Inventemos el espermatozoide...


Estos esquemas muestran la situación de una especie
antes de la «invención» del macho. Consecuencias:
1. Sólo está compuesta por hembras.
2. Las hijas son todas rigurosamente idénticas a su
madre, la descendencia es estereotipada
3. La especie está formada por líneas de descendencia
aisladas, sin intercambio genético posible.
4. En consecuencia, una mutación favorable acaecida
en una hembra sólo se trasmite a sus hijas, y no a las
otras líneas de descendencia.

I«Inventemos» al macho!
¡La vida inventa al macho! En lugar de poner huevos
completos (u óvulos, si se prefiere) se divide el capital
genético en dos. Para inyectar los genes del semihue-
vo macho, cs decir, el espermatozoide, la vida inven­ .inmediatamente circula la información genética.
ta el pene. Examinemos esta nueva situación:
1. La especie inyecta en las hembras y ios machos el 5. La mezcla genética produce individuos muy dife­
deseo de unirse, de ahí la sexualidad. renciados y ya no estereotipados.
2. Los genes se intercambian entre las líneas de des­ 6. Si una mutación resulta desfavorable, la selección
cendencia, que desde ahora estarán genéticamente natural eliminará a sus portadores, con frecuencia in­
relacionadas. cluso antes de su madurez sexual.
3. Una mutación favorable para la supervivencia de
la especie se difunde pronto a toda la especie, pues Conclusión; el macho es un invento utilitario muy
cada macho puede fecundar a varias hembras. benéfico, pero ei plano de base de las especies es y
4. Cerrojo para evitar el retorno de Ia5 líneas de des­ sigue siendo «hembra*. El macho es una hembra mo­
cendencia sobre sí mismas, el tabú del incesto; los dificada. Algunos hombres, los transexuales, tienen
machos difunden sus genes a distancia, o al menos la nostalgia del estado «hembra», pero la situación in­
no demasiado cerca de su cepa de origen. versa es rarísima.

Espermatozoide Y

Espermátida X, más
grande y con
cabeza ovalada

¿Queda algo de espermatozoide en el macho adulto?


En 1703, Van Leeuwenhek fue el primer hombre del Es lo que me pregunto cuando veo, en la tele, esos
mundo que observó espermátidas con el microscopio miles de corredores de maratón que se agitan en
de su invención. Creyó ver homúnculos completos París o en Nueva York.
con cabeza, brazos y piernas {este dibujo es suyo), A la ¡legada, sólo el vencedor abraza a ¡a hermosa
apoyando así la tesis de la pequeña-semilla-de-papá muchacha que lo espera en la meta: ¡todo un símbolol
en el vientre de mamá-tiesto-de-flores, que tjusttfica» Adivine el lector en qué pienso también cuando
la supremacía del padre y de sus hijos, así como la después de la carrera el vencedor sacude
dominación patriarcal con su corolario, la sumisión enérgicamente una botella de champán y hace saltar
de la mujer. la espuma blanca sobre los espectadores...
Mantra, la magia de encantación 176

Aunque su nombre no io indica, Envin Verrier es in­ una francesa, cuyo nombre he olvidado, y desde el
glés de pura sangre. Partió a la conquista de la Ìndia primer encuentro, los perros más feroces, que destro­
corno pastor anglicano; pero fue conquistado por zarían al primer intruso, se vuelven inofensivos perri­
ella! No por la India brahmánica, sino por la de las tos que se tienden a sus pies y le lamen la mano. Su
tribus aborígenes, dravídicas y otras, olvidadas en la secreto: ella sabe hablarles, sabe qué sonidos los vuel­
jungla. Conquistado hasta el punto de vivir treinta ven agresivos y cuáles los calman: es decir que conoce
años entre esos «aborígenes primitivos», colgar ios há­ los mantras caninos. Los mantras son sonidos absolu­
bitos y casarse con Lila, ia hermosa drávida «dulce tos, desprovistos por lo tanto de significación conven­
como un rayo de luna» que le dio ia felicidad y dos cional, que actúan por su cualidad vibratoria sobre el
hijos. Este hombre, que conocía sin duda esas tribus cuerpo y la mente. I,os tántricos han impulsado esta
mejor que ningún indio y ningún inglés, cuenta en ciencia de los sonidos, pues es una ciencia, hasta un
su libro fascinante Une vie tribale que un día, viajan­ nivel que no nos imaginamos.
do en un coche descubierto con su viejo amigo Baiga,· Escribir un libro sobre el tantra sin hablar de los
en un camino en medio del bosque, de golpe se to­ mantras sería como describir nuestra civilización sin
paron con un tigre colosal. Erwin Verrier confiesa que mencionar la electricidad. Sin embargo, confieso cier­
tuvo mucho miedo, como es comprensible. «Sin em­ to embarazo. Por una parte, no sólo debo hablar al
bargo —escribe—, el viejo Baiga, sentado a mi lado, lector de esto sino también indicarle cómo practicar­
permaneció imperturbable; murmuraba fórmulas lo. Un simple bla-bla-bla no tendría ningún valor.
mágicas, y dos minutos más tarde el tigre regresó Ahora bien, la tradición tántrica unánimente insiste
tranquilamente a ia jungla». en el hecho de que el mantra debe ser viviente, es
Este relato de un «testigo digno de fe» ilustra al decir, trasmitido de boca en boca, pues su pronuncia­
menos la fe total de los indios en la potencia de las ción debe ser rigurosamente correcta, so pena de ine­
«fórmulas mágicas» o mantras, para llamarlas por su ficacia, o peor aún, de peligros. Es imposible, por lo
nombre. Seguramente que se podría explicar este re­ tanto, transmitir esta ciencia en su totalidad —una
sultado diciendo que no actuaron los mantras, sino biblioteca no bastaría—, pero sé que es posible dar
que la confianza absoluta en su eficacia permitió al al lector las indicaciones fonéticas precisas que le per­
viejo Baiga permanecer tan sereno y libre de miedo mitan, después de algunos tanteos, emitir correcta­
que el tigre lo sintió: no se engaña ni a los bebés ni mente un número suficiente de mantras eficaces y
a los animales, sobre todo a los salvajes. De este benéficios.
modo, sería la ausencia de temor y de agresividad lo Antes de entrar en el universo mágico del mantra,
gue habría inhibido el reflejo de ataque del tigre. leamos al célebre indianista Max Muller, en Six
Esta es una explicación racional que podría ser verda­ Systems of Indian Philosophy. «Hay que guardarse
dera en parte, pues, de hecho, los animales «sienten» bien de rechazar por insensato algo que uno no com­
si uno tiene miedo o no (¡el canguelo tiene, parece, prende de entrada. Más de una práctica que me pare­
olor!) y esto influye en su comportamiento. cía carente de sentido, incluso absurda, demostró
Sin embargo, el otro hecho es que los animales son luego encerrar una sabiduría mucho más profunda de
muy receptivos a los sonidos. Así, en presencia de lo que yo jamás hubiera supuesto».
Por su parte, Sir John Woodroffe, alias Arthur el techo balbuceando íah..Jah...lah... Le pedí a la
Avalon, escribe en La puissance du serpent: «Ningún sirvienta que lo desvistiera y lo pusiera en mi lecho,
orro tema de ias Shastras (escrituras indias) es menos cerca de mí, y ella lo hizo. Levantándome con difi­
comprendido que Ía ciencia del mantra. Fundada o cultad, mis ojos hambrientos contemplaron con avi­
no, no es de ningún modo ei absurdo que algunos dez el hermoso cuerpecito, como una criatura divina
piensan que es [...]. El hecho de que el pensamiento perfecta, y lo comparaba con el mío, feo, enfermo,
sea una energía creadora es cada vez más ampliamen­ que me causaba tanto desagrado.
te admitido en Occidentel. En la India, esta doctrina »El bebé, después de haberme mirado un instante,
es muy antigua y es la base de las práticas del tantra, retomó su muy seria ocupación y continuó cantando
algunas de las cuales se mantienen en secreto para sus lah...lah..Jah... Era delicioso; yo retenía mi
evitar su empleo abusivo. Lo que es incomprendido aliento para escucharlo mejor. Observé entonces que
en Occidente es el aspecto particular que adquiere la cada lah hacía vibrar mis tres costillas superiores. In­
ciencia del pensamiento-fuerza en el Mantravidya... trigado, hice la prueba yo mismo con el mismo resul­
»Nada es necesariamente santo o sagrado en un tado. ¡Era apasionante* Hice lo mismo con cl
mantra, cuya potencia {manirashakti) se presta indi­ poh...poh,..poh... y cada vez sentía la vibración más
ferentemente a cualquier uso>. abajo en el abdomen.»
Así, desde hace milenios, el tantra conoce y utiliza Para Leser-Lasario varias cosas eran evidentes. Pri­
los poderes curativos y reviralizantes para el cuerpo y mero, cada sonido revelaba una disposición de áni­
el espíritu del pránavá (el om) y de las seis sílabas- mo, cierta actitud mental, y cl niño era visiblemente
gérmenes {hija mantras) hram, hrim, hrum, hraim, feliz. Segundo, el efecto vibratorio era muy acentua­
hraum, hrah, cada una de las cuales actúa sobre una do. Tercero, el bebé repetía lah..Jah...lah... sin re­
parte del cuerpo o sobre un órgano preciso. tomar aliento, hasta que sus pulmones estaban total­
Pero como al occidenral le gusta saber el «porqué» mente vacíos. Y cuarto, después de una gran
y el «cómo» de todo, ia historia de Leser-Lasario, que inspiración, retenía su respiración con los pulmones
estudió durante treinta años la acción de ios sonidos llenos contrayendo de manera regular y prolongada
sobre la mente y el cuerpo, merece ser narrada. Naci­ sus músculos abdominales, con una breve retirada del
do en Viena, su salud fue muy delicada desde su más diafragma hacia arriba, antes de retomar sus ¡ah...
tierna edad. Era estudioso en exceso, y sus padres, El joven Leser-Lasario imitó al niño: acostado de
para quienes eso era una virtud, pusieron a su dispo­ espaldas como el bebé, confiando en la naturaleza, se
sición una gran cantidad de libros, lo que terminó de puso a vocalizar durante horas sonidos monótonos.
arruinar su salud. «Al comienzo, no aguantaba mucho tiempo, tenía
A los dieciocho años sus males empeoraron. Sufría, vértigos, pero poco a poco lo logré. Intentaba siem­
entre orras cosas, de reumatismo articular agudo y los pre hacer corresponder la actitud mental con cl soni­
médicos consideraban que su caso era desesperado. do emitido. El iti era luminoso y alegre, el ooo más
Pensó que ya no tenía nada que hacer, hasta que des­ grave y oscuro, sin ser triste.» Después de algunas se­
cubrió las virtudes del sonido regenerador y del soplo manas, todas sus funciones se armonizaron poco a
vital. poco y su reumatismo cedió. Los sonidos producían
Nos cuenta: «Un día, nuestro vecino trajo a su invariablemente efectos bien definidos, netos y loca­
bebé a nuestra casa para que mis padres lo cuidaran lizados. Los iii liberaban mucho moco de la garganta
por unas horas. La presencia de un niño con buena y de los bronquios.
salud me hizo olvidar por algún tiempo mis propios Leser-Lasario se preguntaba si era la respiración,
sufrimientos. Acostado de espaldas, el bebé miraba combinada con la vibración, o la modificación del di-
ma emocional interior lo que regularizaba la situa­ Ese masaje vibratorio pone en circulación toxinas
ción. Si al principio se interrogaba, treinta años más acumuladas en los tejidos que a continuación son eli­
tarde, después de haberse curado completamente él minadas, mientras que el aflujo de sangre bien oxige­
mismo, así como à miles de otros, estaba convencido nada alimenta y vitaliza las células.
de que combinando la respiración y los sonidos se po­ En cuanto al libro de Leser-Lasario, no lo busque
día enviar a voluntad la sangre —íos tántricos añadi­ el lector en las librerías: a pesar de mis búsquedas, no
rían la energía vital— a cualquier parte del cuerpo. he podido conseguirlo y no dispongo más que de lo
Sabía también que las vibraciones sonoras actúan so­ que precede. Parece que sus herederos se oponen a
bre el sistema simpático y sobre las glándulas endo­ toda reedición de ese libro: ¡Vaya uno a saber por
crinas. Leser-Lasario, coincidiendo sin saberlo con el qué! Sin embargo Leser-Lasario sólo descubrió el as­
tantra, decía: «Sería audaz quien osara fijar límites al pecto exterior del mantra, es decir, la emisión en voz
poder de los sonidos y a su utilización*. alta, considerada por los tántricos importante, cierta­
También su método de emisión coincide con el mente, pero sólo como una primera etapa.
tantra: «Primero hay que imaginar la vocal, imaginar­
la emocionalmente, luego cantarla. Cada una tiene
En el comienzo era...
el sonido primordial
su propio campo de ación:
>la I vibra hacia lo alto, hacia la laringe, la nariz y la
cabeza, y disipa las migrañas;
>la E actúa sobre la garganta, las cuerdas vocales, la fiAntes* había «iodon y tnada» a la vez... Y ese
laringe, la tiroides (Leser-Lasario pretende haber cu­ iTodo* era la energía cósmica en reposo, en equili­
rado así numerosos bocios); brio.
>la A actúa sobre el esófago, las tres costillas superio­ «Mxí/í* tampoco era el vacío, era el estado no ma­
res y los lóbulos pulmonares superiores (combate la nifestado, sin espacio ni tiempo.
tuberculosis); Luego, sin que nadie, salvo el Eterno, sepa por
»la O actúa sobre el centro deí tórax y el diafragma qué, en el akasha, en el «eter dinámico», explotó la
(nutre y tonifica el corazón); vibración de los orígenes. «En el principio era...»: el
»la U actúa sobre todas las visceras abdominales, el Verbo (la Palabra), para San Juan, el big-bang para
estómago, el hígado, el intestino y las gónadas*. el físico, el damarti, el tambor de Shiva, para el tán­
Leser-Lasario utilizó así sonidos y combinaciones de trico. Y, al mismo tiempo que producía el espacio-
sonidos, que adaptó a las necesidades de cada uno. tiempo caro a Einstein, el sonido original —cuyo eco
Su método, muy simple, se corresponde punto por vibrará en el universo hasta la disolución final, el
punto con el tantra: «Tened una actitud ferviente y mahaprataya— se diversificó en una cascada infinita
recogida. Concentraos en la emoción que despierta la de seres y de formas.
vocal elegida. Luego, sin cambiar ese estado de áni­ Pues, como la materia es energía y viceversa, todas
mo, inspirad por ia nariz y retened sin esforzaros las cosas, sea una galaxia o un grano de arena, son un
vuestra respiración concentrándoos en la vocal a emi­ campo de fuerzas en perpetuo estado vibratorio.
tir. El tiempo de retención importa poco, aunque se Para el tantra, «en el principio...» era la energía in­
alarga con la práctica». diferenciada, Shakri, el Óm que representa la energía
Luego se emite el sonido cantándolo y concentrán­ cósmica en el estado puro, el sonido primordial que
dose en el lugar donde se sitúa la vibración, vaciando suscita las galaxias. Om es la sílaba mística, gracias a
los pulmones tan lentamente y tan a fondo como sea la cual el hombre puede entrar en contacto intuitivo
posible, pero sin esfuerzo exagerado. con la realidad última, con la raíz misma del Univer-
so. Om es la sflaba-germen del Universo, la él/a, de tantra no es tampoco una verdadera /tí! En realidad
la que derivan todos los otros sonidos. En la India se escribe «w» pero se pronuncia como el ng nasal de
hay una unanimidad respecto del dm; para el Vaish- ¡ong. Ese ng hace vibrar las alas de la nariz, el pala­
navita, óm es Vishnu; para ei Vedanta es el Atman, dar, la caja craneana y el tórax. Por lo demás hay que
y el brahmán lo incluye en todo ritual o sacrificio vé­ buscar al máximo la riqueza vibratoria.
dico. Para el tántrico, Shakta es el principio femeni­ Ahora sigo —siempre con la boca abierta— dejan­
no que, unido dinámicamente al principio masculi­ do vibrar el ^ng* solo: el sonido es puramente nasali-
no, engendra el universo. Om vibra en todos los zado, «craneizado». Luego, con un ligero movimiento
ashrams, en todos los templos, en todos ios hogares de la lengua hacia adelante, el àò vuelve a formarse
indios de todas las clases, de todas las castas,
Pero detrás de esta universalidad se oculta una pro­
funda diferencia en ia emisión misma del sonido.
Pues hay om y óm,.. El 5m del sistema brahmánico,
propagado por los swamis y los gurus no tántricos,
tanto en la India como en Occidente, es el «o^n-pez-
rojo». En efecto, si pronuncio óm-óm-òm-òm sucesi­
vamente en una sola expiración, abro ia boca en cada
do y la cierro en cada mmm, ¡como el pez rojo en su
pecera!
Nada semejante ocurre con el om tántrico oculto:
ya sea emitido solo, j)ara él mismo, ya para introducir
otro mantra, como Om namah Shm p, o el célebre
~0m manipadme Hiim de los budistas, o repetido en
cascada, la boca permanece abierta durante toda la
emisión. En algunos casos ni siquiera se cierra en la
inspiración...
Pero, ¿cómo encontrar ese Óm del tantra sin ser un
iniciado? Así: abro la boca bien abierta, bostezo y
luego ataco un como si el doctor quisiera exami­
narme el fondo de la garganta, o como si hiciera gár­
garas. Dejo que la lengua se aplaste en el fondo de
la boca, que se cierra ligeramente para dibujar una
O. El sonido se convierte entonces en una áaá grave
teñida de ó, por tanto ni una verdadera «¿7» ní una
verdadera so>. Nace en alguna parte entre las orejas
y hace vibrar el paladar, el cráneo y el tórax: si pongo
la mano plana sobre el esternón lo percibo muy bien.
Este dibujo muestra la manera errada de abrir la boca,
Cuanto más grave, más vibra el tórax. Luego, siem­ es decir, llevando el mentón hacia adelante y hacia
pre con la boca abierta, llevo la lengua hacia atrás y abajo. La línea de puntos indica el lugar del maxilar
hacia abajo para inmovilizar la glotis: la o cesa y el inferior al comienzo, y la línea continua la posición en
sonido se convierte en un nmmmt sordo. ¡De modo el momento de emitir el sonido: se ha desplazado hacia
que la ó del tantra no es una verdadera O y la M del adelante.
y llena el espacio que me rodea, ¿Dónde está la dife­ ¡Sin embargo, eso no es todo! Probando un poco,
rencia? Si presto atención, escucharé el vibrar encontraré el %ngáóng,..y correcto, el que me guste
permanentemente. Es el njido de fondo sobre el más. Cuando lo haya encontrado, ai mismo tiempo
cual el «¿ó» se inscribe y se borra alternativamente: me llena interiormente y se escapa de todas partes.
el tng» cs continuo, el «ao» alternativo. No es por Sale del rostro y del tórax, de la parte posterior del
tanto un «áó» seguido de un sino los dos su­ cráneo, de la espalda, de las caderas. ¡Tengo la im­
perpuestos. presión de que lo invade todo a mí alrededor, de que
¿Complicado? Al leerlo, sí.,. A propósito, de ahora toda la habitación vibra!
en adelante y para facilitar la escritura, convengamos De acuerdo, hay que buscar un poco el verdadero
que escribiremos «óot», como todo el mundo, pero lo bm, pero lo merece, pues es ei mantra tántrico de
leeremos iong·». base, ia raíz de todos ios sonidos, cl que acompaña
a todos ios otros mantras. El om es tan importante
que se lo denomina Franava el que lleva y modula
el prana, la energía, b también bmkar. Para el tantra,
cada sentimiento, cada ser, cada objeto, tiene su vi­
bración de base: esa copa de cristal o esa simple cace­
rola. Y viceversa, cada sonido tiene su imagen: el om
es trazado (y no escrito),
A propósito de este grafismo, que ejerce una fasci­
nación particular, cl occidental cree *—fue mi caso
durante mucho tiempo— que se trata de sánscrito y
nadie lo saca del error. Para nosotros es sencillo: se
dibuja nÍ’ í y se pronuncia om, ¡eso es todo!
Sin embargo, para captar el sentido secreto del
recordemos que om es la vibración que engen­
dra los mundos, que el universo es suscitado por el
maithuna cósmico de Shakti y Shiva y, por último,
que el maithuna humano es su expresión concreta en
el plano terrestre.
El om permite al tántrico concentrar todas su po­
tencia mental en esta Realidad última y acceder a
ella. En su mente, la vibración del om se superpone
con el que es suforma visible. Sea que se lo ima­
gine o se lo contemple dibujado, poco importa, lo
esencial es captar su sentido oculto.
Como un jeroglífico, el ^ es tanto un yantra, dia­
grama místico y mágico, como un mandala, trazado
En este esquema, por el coniraño, ía línea de puntos
simbólico inscrito en un círculo y que representa el
indica que la extremidad maxilar, aí comienzo como al
final, no se ha movido. Así, la boca se abre al máximo despliegue del dinamismo creador universal: el
y permite emitir un sonido rico y pleno. La lengua es sin duda el mandala más lleno, más denso y po­
permite modular el sonido a voluntad, incluso dejando tente del tantra.
inmóvil el maxilar inferior. Antes del sánscrito, antes incluso de la escritura
devanagari, el bmkar st dibujaba en la arcilla malea­ Es divertido comparar ese ^ con ei ^ que los
ble, o sobre hojas de palma. enamorados graban en la corteza de los árboles en el
Todavía se lo traza así en nuestros días y no sólo bosque de Chavilie, en recuerdo de sus encuentros
en el esoterismo tántrico. Si alguien lo duda, que silvestres, así como esas imágenes ingenuas donde el

habitual representado en el esquema anterior


es una estilización del grafismo original y

y y

auténtico tal como se trazaba y se traza todavía en


las hojas de palma (reproducid sin retocar).

consulte Tantra, the 'Erotte Cult, de F. D. Gjlaabava- angelito (el futuro bebe...) lanza ia «flecha» fatídica.
la, o The Soul of Symboh, de Jaya Raja. Reconozcámoslo: incluso con muy buena voluntad y
Este yantra reúne un máximo de elementos esen­ mucha imaginación, es difícil reconocer el corazón-
ciales, comenzando por el círculo (ver la chakra órgano en ese corazón*símbolo del amor, que nos sir*
puja), que protege aquello que incluye, simboliza la ven con todos los aliños y en todas partes. Si cl yo
manifestación, crea un espacio sagrado y se desarrolla consciente finge inocencia o ignorancia, el incons­
en torno aí punto central. En cuanto al trazado mis­ ciente no se engaña. Por supuesto nadie está obliga­
mo, todo comentario es superfluo, salvo para precisar do a seguirme en este terreno «escabroso» (?), y sin
que representa el maithuna ritual y concreto de Shiva embargo...
y Shakti, tanto como la unión cósmica de los princi­ Evidentemente los no tántricos rechazarán enér­
pios masculino y femenino. El O ,es indudablemen­ gicamente lo que precede. Pero nadie Ies impone
te la media luna, el principio lunar femenino, mien­ esta perspectiva; si el om calmante y castrado Ies sa­
tras que el punto es al mismo tiempo el hindú (el tisface están en su derecho, pero aunque no hacen
germen, el esperma) y el anunasika, el signo de la daño a nadie dejan de lado lo esencial. Por ei con­
nasalización. trario el adepto que se impregna del sentido pro­
fundo dei bm esotérico accede a las raíces de 5U ser época, los rajas y los príncipes estaban en conflicto
y a las del cosmos; yo soy el fruto de de ia cotí ios brahmanes, que multiplicaban a su gusto los
unión del espermatozoide y cl óvulo, así como ei dioses y ias ceremonias propiciatorias. Como todos
cosmos proviene del maithuna sagrado de Shakti y esos sacrificios requerían la intervención, debidamen­
Shiva. te retribuida, de brahmanes cada vez más numerosos,
ei asunto resultaba ruinoso, incluso para los príncipes
opulentos. Añádase la arrogancia de estos mismos
La mejorforma deprobar que el ^ usuai no es
un grafismo tsansciito* es escribirio en caracteres brahmanes que, en tanto «delegados divinos exclusi­
devenagari, como a continuación. vos», pretendían reglamentar la vida pública y priva­
da, y se comprenderá ia irritación de los rajas, que se
negaban cada vez más a entregarles fortunas que hu­
bieran preferido consagrar a su corte lujosa, a su ha­
rén, a su ejército...
El príncipe Siddharta cristalizó este antagonismo.
Comenzó por rechazar en bloque todo ei panteón
hindú, lo que hacía superfluos todos los sacrificios, e
incluso osó decir que no se nace brahmán, sino que
hay que merecerlo, lo cual los volvió furioso. (Ironía:
él, que rechazaba a todos los dioses, fue deificado
por sus discípulos,)
Como en todo texto devanagari, (os signos están Tomó sus distancias frente a las castas, autorizó el
isuspendidosi de un trazo horizontal. nuevo casamiento de las viudas, pero sobre todo se
For último, el OM no ha sido importado por ¡os
opuso a los brahmanes. Más que el fundador de una
arios: es ajeno al cuito védico. EJ Monnicr-Williams,
diccionario sánscrito-inglés de referencia, confirma religión, Siddharta fue un revolucionario, pacífico sin
que es desconocido para los textos arios anteriores a duda, pero un revolucionario. En su trabajo de zapa
los Upanishads, por lo tanto escrito muchos siglos de la autoridad de los brahmanes, fiie apoyado por
después de la conquista de la india. sus pares, los príncipes y los guerreros. Por eso fueron
los emperadores,los que levantaron las decenas de
El ostracismo brahmánico hacia el simbolismo se­ miles de «stupas» budistas en toda la India. Pero los
xual dei om es producto de un puritanismo pasado brahmanes comprendieron la lección y adoptaron
de moda o de la ignorancia, o de ambas cosas... maneras menos prepotentes, y poco a poco fueron re­
El camuflaje deliberado del sentido real de un cuperando su influencia. Terminaron por «cargarse»
mantra se encuentra en el mantra budista archicono- el budismo, que, desterrado de la India, su país de
cido, ~0m mani padme Hüm, que se traduce educa­ origen, terminó conquistando una gran parte de
damente por «la joya en el loto>, io cual no significa Asia.
estrictamente nada. mojigatería budista, que igua­ ¿Y cómo se relaciona esto con el tantra? En primer
la e incluso supera a la del neobrahmanismo, hace lugar, el Buda predicaba en prákrit, la lengua del
contorsiones para encontrarle una explicación alambi­ pueblo, y no en sánscrito, privilegio de los brahma­
cada. nes y de los pandits letrados, lo cual complacía a los
¿Cuál es entonces ese sentido oculto? Para com­ tántricos. Estos, también opuestos a los brahmanes y
prenderlo hay que remontarse, no al diluvio, pero sí a su sistema, encontraron aliados entre algunos bu­
al joven príncipe Siddharta, el futuro Buda. En su distas, los iniciaron aJ tantra; de ahí el Vajráyana,
rama tántrica del budismo, que incluye ritos sexua­ Pránayamá, la dinámica de la respiración, que es el
les, incluso la chakra piija. título de mi libro sobre este tema, donde, sin embar­
|Y bien! Sabiendo esto, descifremos ei Qm mani go, no abordo el tema del mantra.
padme Hiim. Mani, ía joya, cs el equivalente budista
del vajra (diamante), cs el órgano masculino; padme
es la flor de loto, que simboliza cl yoni, el principio Él mantra y la respiración
femenino. De ahí la verdadera traducción: iOm =
lingam en el yoni, Hümi. Es límpido y tantra puro. En efecto, su emisión se acompaña de una ^jpiración
En su Sexual Life in Ancient China (p. 340) R. H. prolongada y profunda, compensada por una ./«jpira-
van Gulik, que vivió mucho tiempo en Oriente, es­ ción más amplia. Su repetición Ínstala espontánea­
pecialmente en China, confirma: «El vajra, cí órgano mente un ritmo regular, otro elemento esencial de la
masculino, llamado mani, ia joya indestructible, pe­ ciencia del mantra y del pranayama.
netra a padma, la flor de loto, que simboliza la vul­ Veamos en primer lugar la espiración. Además de
va. Por tanto no puede haber dudas respecto del sen­ ser prolongada, por tanto profunda, el tantra dice
tido real del Om mani padme Hüm. Siendo el que debe «correr como el aceite»: durante toda ía
misticismo sexual la esencia del Vajrayana, no hay emisión del bm, el sonido debe ser uniforme, lo que
que asombrarse de que la fórmula designe a la vez la supone unos músculos espiradores relajados y contro­
unión sexual mística y Ía carnal y que ocupe un lugar lados con precisión. ¡No se trata de un balido! Se
preponderante en la práctica religiosa tibetana*. emite el bm economizando el aire, que se controla
A título de confirmación suplementaria observe­ con la palma de la mano: incluso durante un bm rico
mos que en terminología tántríca Vajra es el órgano y sonoro se llega a acercar la palma hasta cinco o seis
masculino y Vajra-nádi un conducto de energía sutil centímetros de la boca sin percibir la corriente de aire
que llega hasta el pene. En tibetano, es el rdo-rje, es­ cálido de la espiración, que se siente, por el contra­
pecie de centro ritual cuyo simbolismo sexual es evi­ rio, subir por encima de los labios hasta la nariz.
dente. Otro símbolo scxuaí del tantrismo tibetano: la Hacia el final de la espiración lenta y prolongada,
campana (el yont) con su badajo (el lingam). el vientre se contrae, a veces incluso vibra, y se instala
Una vez claro todo esto, otro mantra del budismo un muía bandha espontáneo (contracción de los es­
tántrico, también ininteligible, se descifra fácilmen­ fínteres y del elevador del ano), que a continuación
te. Se trata del mantra ^Vajra en padma, retener se intensifica deliberadamente.
boddhicittai, cuya versión oficial es «El Diamante (o Pero, después de haber vaciado los pulmones, evi­
rayo) en lotus, controlar la mente iluminada». In­ dentemente hay que volver a inspirar. En el caso del
comprensible. Pero como, en eí Vajrayana, boddhi- bm bien pleno, bren sonoro, cuando los pulmones
citta es el esperma, todo se aclara: diamante-//«^(2OT están vacíos, cierro ía boca e inspiro en silencio, por
en loto-jío«/', retener el esperma... la nariz. Cuando tengo los pulmones llenos de aire
Sin embargo, los budistas no tántricos (entre ellos otra vez, el bm recomienza, ya sea un solo bm en una
Anagarika Govinda) han escrito imponentes volúme­ inspiración, ya sea una cascada de bngbngbng por cada
nes, muy eruditos, para tratar de explicar el Om espiración, ordenando los ng por medio del movimien­
maní padme tìtim sin revelar su verdadero sentido. to de la lengua. En el caso de bngbngbng en cascada,
¿Por qué? ¿Para guardar el secreto para los verdade­ en general lo que da la medida es el ritmo cardíaco.
ros iniciados? ¿Por hipocresía? Muy probable. Pero hay muchos niveles de emisión de los man­
La ciencia del mantra tiene un componente respi­ tras, por tanto también del bm y especialmente del
ratorio, por ranto una relación evidente con el bm cuchicheado. En ese caso, inspirando con la boca
apenas abierta y estrechando un poco ia glotis, se for­ un mantra cualquiera) como Meditación Trascenden·
ma una ti» apenas audible, mientras que en la espi­ tal cs genial, porque si a uno le proponen hacer japa,
ración, siempre con la boca abierta, se oye tham^ contestará: -liUfí*. ¡Y si además es gratuito, doble
(que habría que escribir han¿). Si estas explicaciones Ufi Las personas son así: si se les aconseja que corran
no resultan claras, hay que imaginarse verdaderamen­ para mejorar la salud, se tiene poco éxito; pero si se
te sin aliento y recuperarse respirando con la boca les dice que hagan jogging, ¡todos galopan encanta­
abierta: eso da más o menos tá-hang^. dos! Del mismo modo Meditación Trascendental,
Este a-hang se escribe en general aham y se traduce queda más serio quejapa, sobre todo si es caro. Y to­
abusivamente como *Yo soy Eso>, Por supuesto cada davía mejor si uno dice que es un mantra personal,
uno es libre de darle el sentido que más le guste, top secret, sin pensar que ese famoso «secreto» permi­
pero esto contradice el principio mismo del mantra, tiría distribuir lo mismo a todo el mundo...
que es un lenguaje mágico, no convencional, no ra­ 'Cuando la Meditación Trasceridcntál, cuyo marke­
cional, que produce sus efectos corporales por su fre­ ting es notable, exhibe encefalogramas que «prue­
cuencia vibratoria, y mentales por el ambiente que ban» sus efectos sobre el cerebro, no miente, pero: a)
crea. Un mantra no es una palabra, ni una frase, eso se sabe desde hace miles de años, b) no cs una
aunque los mantras védicos, a diferencia de los tán­ exclusiva de la Meditación Trascendental, y c) se pro­
tricos, sean con frecuencia frases cortas. Cuando yo duce con cualquier mantra repetido durante mucho
no atribuyo ningún sentido preciso a un mantra, me tiempo, en estado de relajación. Pero a los que hacen
impregno de su sonido puro, que actúa en tanto tal: Meditación Trascendental les digo que continúen.
darle una significación desvía la atención del sonido Es verdad que en la India, en la iniciación, el guru
mismo. Sin ser un error absolto, eso se sitúa fuera del da al discípulo su mantra personal y secreto y, aun­
Mantrashastra·. es una elección... que no haya ningún testigo, se lo murmura al oído;
Por último, se puede hacer japa (repetición de un luego el recién iniciado lo repite en voz baja, respe­
mantra) sin abrir la boca del todo, inspirando y espi­ tando la entonación exacta. Se trata entonces verda­
rando por la nariz. Sentado, con los ojos cerrados, deramente de un mantra personal. Y en ese sentido
atento a la respiración, escucho el va y viene del aíre hay que recordar que guru y discípulo, aunque no se
en la nariz y en la garganta. Si estrecho un poco la vean a menudo, tienen una relación muy especial e
glotis, un ligero rumor de aire da un tá-hamt confi­ íntima: son mucho más que amigos, incluso más que
dencial, donde el *ham·» espiratorio dura casi el doble hermanos, y esta relación madura con el correr de los
que el que se hace en la inspiración. Puedo así años. Así el guru conoce muy bien a su discípulo y
imaginar que esto da «jjj» en la inspiración, iham» sabe evaluar sus posibilidades de evolución. Medita en­
en la espiración. El conjunto se escribe entonces con tonces largamente hasta que surja el mantra personal
frecuencia Soham, que se traduce por «Yo soy Él», tra­ que desencadenará los ecos deseados en el psiquismo
ducción sujeta a las mismas reservas que la anterior. del adepto, al que además ha iniciado durante mu­
El iáhami así repetido en silencio produce una cho tiempo en otras técnicas del tantra o del yoga.
profunda interiorización, tranquiliza la mente y pue­ También por definición el guru posee a fondo el man-
de constituir por sí mismo una meditación. Maharishi travidya, que tampoco se adquiere de la noche a la
Mahesh ha explotado el japa después de rebautizarlo mañana. Entonces se puede verdaderamente hablar de
como tMeditación Trascendental», lo cual es una ge­ un mantra personal, incomunicable, que es rarísimo,
nial tautología: en efecto, ¿qué sería exactamente la incluso en la India.
meditación «o-trascendental? Por otra parte, he dicho más arriba que, según la
Haber rebautizado el japa (repetición continua de tradición, el mantra debe ser viviente, por tanto reci­
bido directamente de un iniciado, lo que contradice como una catástrofe eso me indica que he superado
mi posición actual, puesto que pretendo transmitirlo mi límite, que por otra parte varía de un día para
al lector mediante la letra impresa. Es verdad, pero otro. Por eso no hay que hacerlo a ritmo de cronóme­
con los mantras pasa como con los diplomas: el pri­ tro; cs cl cuerpo, y sólo cl cuerpo, el que debe guiar­
mer pergamino fue entregado por un no diplomado, me. ¿Riesgos? Respetando esta regla, no los hay.
e igualmente cl mantra original evidentemente no fue Cuando llega el momento de volver a inspirar,
recibido sino descubieno. Entonces redescubrir los man­ dejo que mis pulmones se llenen con una lentitud
tras clave, que son sencillos, es perfectamente posible confortable, luego retengo ia respiración antes de de­
con mis indicaciones, si se busca un poco, y además no jar salir el Mi plena capacidad de retención es
hay riesgos aunque ia emisión no sea totalmente exacta. correcta si puedo emitir, sin esfuerzo, un Óm prolon­
Aclarado esto, volvamos al mantra asociado a la gado que «corra como el aceite». De hecho debo dosi­
respiración y especialmente a la detención de'la respi­ ficar las espit-stop-in^pir-stop sucesivas para poder se­
ración. ¿De qué se trata? Es esto: se comprueba, ha­ guir indefinidamente sin dificultad.
cía cl fin de un *óm> pleno y sonoro, a medida que Después de todo esto, y para concluir, sepamos
los pulmones se vacian, que la banda abdominal se que el «óot» c s y seguirá siendo cl manrra supremo,
contrae poco a poco. Al final de la espiración palpita cuya repetición puede literalmente hechizar, «encan­
y los esfínteres anales se contraen, produciéndose un tar» la mente. Del latín incantare, «pronunciar fór­
muía bandha espontáneo. Entonces, cuando los pul­ mulas mágicas», sólo hemos retenido el resultado: es­
mones están totalmente vacíos, hay dos opciones: ce­ tar encantado, fascinado. La magia encantadora del
rrar la boca y reinspirar inmediatamente por la nariz, «ÒOT» es producto de las vibraciones absolutas que in­
o retener la respiración {kumbhaka). cluye en cantidad máxima, así como de sonidos no
convencionales. Un sonido absoluto es comprendido

Retención de la respiración
por todos. Por ejemplo, si se anuncia una fiesta ines­
perada en una clase de niños, éstos responderán con
un tahi de alegría. O bien, después de un largo in­
Decido, pues, retener mi respiración y, durante la re­ vierno, al tendernos al sol, diremos taaht (|qué bue­
tención, el *ngi (imaginado) continúa resonando en no!). Y cuando el último fuego de artificio estalla en
mi mente; entonces el poder del mantra se desarrolla la noche, lo que surge de la multitud es ufi *oh* de
plenamente en todos los planos: corporal, mental y admiración y no un fih» o un ^uh». Por último, el
espiritual. gourmet que se relame con su plato favorito, expresa
¿Cuánto dura esta retención? No se puede adelan­ su placer con el famoso tmmmm». De modo que
tar ninguna cifra; una persona aguantará confortable­ «aaah...oooh...mmmm...» despierta una gama de
mente 5 segundos, otra 20 segundos, etc., pero la sentimientos modulables a voluntad según el día y la
duración no tiene importancia. hora. A proposito de sonidos absolutos, si me pisan
Ésta es la regla infalible para saber si uno ha supe­ el dedo gordo del pie, mi tay» lo entenderá todo el
rado o no su propia capacidad de retención: durante mundo, ¡hasta los animalesi
la retención, cs normal y correcto que, espontánea­ Gracias a los mantras, así se puede modular, por
mente, la banda abdominal se contraiga rítmicamen­ tanto despertar a voluntad, el sentimiento deseado y
te (véase más arriba), pero cuando la retención se crear el clima interior que se quiera, así como disolver
vuelve verdaderamente molesta, debo reinspirar. una emoción indeseable. Como el sol al levantarse
Todo cs correcto si puedo reinspirar lentamente, sin disipa la bruma, el «óm» puede exorcizar la melanco­
«correr» detrás de mi respiración. Si debe reinspirar lía creando un ambiente de «sol».
Una dinamo psíquica: el yantra 186

El Yantra, contrapartida visual del mantra, del que ca anónima, como las que han encontrado a millares
es inseparable, deriva de yan o yam, «soporte de los arqueólogos, representa a la mujer en general, y
energia», más tra, sufijo de instrumentalidad. En su si hablo de ello es porque, con frecuencia, el artista
acepción corriente, yantra designa todo aparato utili­ desconocido ha acentuado fuertemente, ha «geome-
tario, aparato en un sentido amplio; un robot, en trizado», el triángulo pubiano, el polo genital.
tanto aparato elaborado, es un yantra. En el tantra, Si yo extraigo este triángulo, si lo aíslo, simbolizará
yantra designa un diagrama mágico-simbólico en dos el enclave de la especie en el cuerpo de la mujer y,
o tres dirhensiones, que va de un simple punto o del más allá del yoni, el polo genital de toda hembra
triángulo hasta el templo hindú, giganresco complejo animal. En última instancia, representa la Feminei­
yántrico con propiedades ocultas. dad, la Madre Cósmica: la abstracción trasciende así
Con el correr de los siglos, el tantrismo ha hecho el nivel representativo individual, «anecdótico», y se
del yantra una ciencia y un arte. Una ciencia, pues abre a lo Universal. No es difícil, pues, adivinar que,
cada yantra es el soporte de un dinamismo, de un en el tantra, un triángulo con la punta hacia abajo
Shakti, y su construcción obedece a leyes precisas. Un simboliza a la Madre Cósmica, a la Femineidad, a
arte, pues la combinación de trazados y de colores Shakti.
simbólicos produce con fiecuencia verdaderas obras Ya se trate de un dibujo lineal o de una superficie,
de arre, lo que vale a los yantras figurar en rodo libro el triángulo determina un espacio, y una de las fun­
de arte tántrico que se respere; pero, desgraciada­ ciones del yantra es precisamente estructurar, organi­
mente, falta en general el código secreto que permita zar el espacio y, en el caso del triángulo, con la me­
interpretarlos y utilizarlos. El tantra es por lo demás nor cantidad de trazos posibles, Pero ese triángulo
la única corriente yóguico-filosófica· que haya dado con la punta hacia abajo se convierte verdaderamente
nacimiento a obras de arte. Y sin que el arte haya en el yantra de la Femineidad cuando es rojo, y tam­
sido su motivación... poco entonces nos cuesta mucho adivinar que es a
Más allá de la estética, sin yantra, sin mantra, nin­ causa de las menstruaciones. En la India, en los anu-
gún ritual tántrico, por simple que sea, sería concebi­ cios de planificación familiar que incitan a las parejas
ble. La India en general y el tantra en particular les a limitarse a dos hijos por familia, figura este trián­
atribuyen poderes extraordinarios, casi milagrosos, lo gulo rojo, con la punta hacia abajo: todo el mundo
cual nos parece increíble, incluso absurdo. Éri efecto, comprende... Cuando pasa un cortejo fúnebre, todos
¿cómo admitir que simples dibujos geométricos iner­ saben que se trata de una mujer si el cadáver está en­
tes puedan engendrar dinámica alguna? vuelto en rojo, de un hombre si está envuelto en
blanco.
¿Hay que ver en esto sólo una abstracción intelec­
La abstracción última tual pura, una elucubración separada de lo real? An­
tes de responder, es inquietante comprobar que a
Una foto o un relato de mujer se sitúa en (por tanto una mujer a quien se administran regularmente dosis
se limita a) el nivel individual: es mi madre, mi mu­ importantes de hormonas masculinas, la voz le cam­
jer o mi hermana. Una estatuilla femenina prehistóri­ bia, pero además, el sistema piloso se desarrolla y
aparece especialmente un triángulo piloso pubiano central, esté marcado o no. Evolutivo, el yantra se de­
con la punta hacia arriba (!), como en eí hombre: en sarrolla a partir y en torno al punto; involutivo, retor­
el tantra, se representa a Shiva con un triángulo con na a él y en él se recondensa, Además, un yantra se
la punta hacia arriba, blanco como el esperma. «lee» a elección, sea a partir de su centro de grave­
La magia del yantra actúa, en gran medida, tam- dad, el punto central, hacia la periferia, sea desde
bien sobre quien no conoce su simbolismo: el incons­ ésta hacia el centro de gravedad, el punto final que
ciente sabe, el inconsciente descifra. Así asistí una io absorbe, ganando sin embargo potencia.
noche en Amberes a un espectáculo inspirado en el En efecto, el punto, el yantra más simple que se
tantra, creado y puesto en escena por Alain Louafi, pueda concebir, es, asombrosamente, el más denso.
formado por Maurice Béjart. Al final del espectáculo Es energía condensada al máximo y tanto más cuanto
un triángulo rojo con la punta hacia abajo sobre fon­ más pequeño sea. Se comprende con ayuda de una
do negro, de tres metros de altura, desciende en el comparación. De niños todos hemos jugado con una
fondo de la escena: la sala estaba fascinada. Ahora lupa y los rayos del sol. Cuando la lupa está muy cer­
bien, una «simple» y trivial figura geométrica no hu­ ca del papel o de la madera, el círculo es grande,
biera justificado semejante efecto. poco luminoso y no muy caliente. Pero, alejando la
Desde eí punto de vista simbólico, el triángulo re­ lupa, disminuye, y a medida que se empequeñece,
presenta evidentemente la tríada. Isósceles, evoca el gana en luminosidad y en calor hasta que la madera
equilibrio y la armonía. Siempre con la punta hacia se ennegrece, se ahúma y por fin se inflama. Infinite­
abajo, simboliza también el agua; con la punta hacia simal, sería infinitamente potente, teóricamente. Y
arriba, el fuego, donde encontramos dos tattwas. Para es así como el tantra ve en el símbolo punto el yantra
las combinaciones de triángulos, véase más adelante. más potente, en especial cl que no está dibujado sino
El triángulo rojo, con la punta hacia abajo es, que se percibe, invisible, en cl centro de gravedad
pues, un yantra muy potente que simboliza, que ma- del dibujo, como el «punto oculto» de la Càbala...
teriaiiza a Shakti en tanto potencia creadora univer­ El punto, como todo símbolo, es polivalente. Pata
sal, en tanto matriz cómica. Para el tántrico, Shakti, el físico, el punto representa toda la energía cósmica
la Gran Diosa, es el eterno principio dinámico de reunida antes del big bang de los orígenes. El tantra
donde surge, siempre y en todas partes, toda la crea­ lo llama bindu, o sea, literalmente, el «espermatozoi­
ción. Por su parte, el triángulo blanco con la punta de» unido al óvulo. Así, por sí solo, el simple punto
hacia arriba, más raramente utilizado, simboliza el es un tema de reflexión y de meditación muy profun­
mirato estàtico del Universo, Shiva, el principio do, pues todos hemos comenzado siendo un punto
masculino, Índisociable de Shakti. minúsculo, tan pequeño que habría que alinear diez,
Interesante: en la pirámide de Keops, la entrada uno al lado del otro, para hacer un milímetro, por
de la cámara de la Reina està indicada con un trián­ tanto mucho más pequeño que el que puntúa el final
gulo invertido... de esta frase.
En este punto, en este óvulo fecundado que era un
«yo», estaban unidos el principio masculino y el fe­
Un punto es Todo... menino, indisolublemente. Para el tantra, el punto
es Shiva y Shakti, y «todo» está allí presente, así como
Aparentemente, ¿qué hay más insignificante que un en el óvulo fecundado está presente todo el patrimo­
simple punto? Sin embargo, en la tantra, un punto nio hereditario de mis antepasados, de la especie hu­
es, literalmente, Todo. En primer lugar, cada yantra mana e incluso de la Vida desde sus orígenes en el
se organiza y se estructura alrededor de un punto planeta (véase «La meditación sobre la vida»), A par­
tir de ese óvulo, de ese punto minúsculo, mi ser físi­ El círculo y el loto
co y psíquico se ha desairoliado según el plan inclui­
do en el bindu y así continuará desarrollándose hasta El loto es 1a flor tántrica por excelencia, y la mayoría
cl fin de mi existencia individual. Paralela y simultá­ de los yantras llevan pétalos de loto alrededor de una
neamente, todo vuelve permanentemente ai punto: circunferencia.
en cl secreto dcl polo de la especie, en las gónadas, La semilla {bindu) y la flor, forrnan el ciclo eterno
en cada espermatozoide o en cada óvulo, «yo» vuelvo que va de la simiente a la flor y de la flor a la simien­
a ser el *bindu> dcl inicio, pero, de pa¿o, misteriosa­ te. La flor es también tiyoni que encarna el principio
mente, la especie y la Vida se han enriquecido con organizador cósmico, ia potencia creadora femenina,
una experiencia suplementaria. fuente de toda forma, y cl loto, flor acuática, se rela­
En cuanto al punto central del yantra, además de ciona con el agua, otro símbolo femenino.
que incluye todo lo dicho, focaliza en primer lugar mi En toda flor ci tántrico percibe un torbellino de
mirada y la mente la sigue. Si concentro mi atención, energía sutil. En efecto, los átomos y las moléculas
centuplica también mi potencia mental y psíquica, con­ que componen una flor concreta son accesorios: plan­
siderada como un campo de fuerzas materiales. Lo que tada en otra aparte, hubiera formado otras molécu­
es la lupa para los rayos del Sol lo es el yantra, y espe­ las, pero siempre sería una flor de loto.
cialmente su punto central, para la energía psíquica. La verdadera *flor» es su dinamismo organizador,
La lupa, instrumento pasivo, inerte, confiere a los ra­ misterioso e invisible, que se apodera de ias partícu­
yos del Sol una potencia acrecentada, sin necesitar más las «materiales* del universo exterior para crear la
energía. Y ése es uno de los secretos del yantra, así rosa, el muguete o el loto que tengo entre mis
como también dcl mantra. Figura geométrica pasiva, manos.
el yantra concentra mi energía psíquica, que gana así El tántrico percibe esta dinámica sutil y sabe que
en potencia. Ahora bien, ¿quién puede poner un lí­ opera en su cuerpo, donde cada célula, cada órgano,
mite a la potencia de la mente concentrada? posee su dinamismo organizador propio, el Arjé de
En resumen, sin la lupa-yantra, el Sol no tendría Van Helmont. Para materializar estas energías, más
el poder de inflamar ia madera seca; pero, recíproca­ particularmente activas en los chakras, los lugares es­
mente, sin Sol la lupa sería impotente. tratégicos del cuerpo donde se arremolinan, el tantra
ias representa medíante yantras, que comportan

El cuadrado de base
siempre cierto número de pétalos, más una «divini­
dad», es decir, una energía particular «antropomorfi-
zada». El hecho de que sean siempre femeninas de­
El cuadrado es la base estática por excelencia. Estable nota el origen tántrico de los métodos para despertar
y firme, representa el substratum, el elemento Tierra, esos centros de fuerza en el Kundadni yoga, lis téc­
las fuerzas de densificación, el plano de la manifesta­ nica sexuales descritas? en la parte «Práctica» de este li­
ción. Incluye los cuatro puntos cardinales y las cuatro bro las activan automáticamente.
dimensiones del espacio-tiempo. Tétrada, su cuadra­ Un paréntesis interesante: la importancia de las
do da dieciséis, número sagrado del tantra. flores en el rito tántrico se refleja en Pùjà, del draví­
En la ciencia del yantra, el cuadro es un recinto sa­ dico pu («flor») y gey («hacer»). En sánscrito la raíz
grado abierto al mundo «exterior» gracias a cuatro por­ /»¿/indica una actitud reverencial. Puja significa «ado­
tales en forma de T, que son otros tantos umbrales ración ritual con flores», que es su sentido habitual.
de iniciación. La mayoría de los yantras se estructuran En cuanto al círculo, símbolo central de la chakra
en el interior de este cuadrado de cuatro puertas. puja, expresa la evolución cíclica de la manifestación,
cs la forma cósmica por excelencia. El hombre arcaico estamos en el centro, en cl lugar de la emergencia,
ve el círculo por todo el cielo: el disco del Sol nacien­ cs decir, allí donde apareció cl hombre. Aquí, gracias
te, el horizonte circular... incluso la Luna es redonda; a las vibraciones, podemos hablar al Gran Espíritu, que
a través de sus diversas fases regresa incansablemente nos da las hierbas mágicas, el consuelo, la fe y cl co­
al círculo perfecto. raje, ¿Por qué habríamos de irnos? ¿Por dinero? ¡No!
Los indios de Norteamérica son muy conscientes de Jamás!» Catherine cierra los ojos y reza.
los símbolos, y el círculo es uno de sus símbolos prin­ Nosotros, los hombres modernos, sabemos que los
cipales. Citemos al respecto lo que dice una vieja in­ cuerpos celestes son esferas y no círculos, pero cl yan­
dia, mujer tranquila de 80 años, que perpetúa las tra se visualiza también en relieve. Trazado en una
más antiguas tradiciones religiosas de los indios. Co­ hoja de papel, por tanto en dos dimensiones, el yan­
noce el secreto de las plantas que curan. Canta en­ tra posee sin embargo una dinámica tridimensional,
cantamientos contra los maleficios. Por último, Ca- flagrante en los pétalos de loto dibujados en torno de
therine conversa con el Gran Espíritu, pues es una una circunferencia. El bindu, en tanto simiente, es
medicine-woman, una chamán. evidentemente de tres dimensiones.
En su moño recogido hacia atrás siempre desliza Una circunferencia con iu punto central es la pro­
plumones de águila. En sus orejas lleva pendientes de yección de un cono que el triángulo genera girando
turquesa. Alrededor del cuello y en cada mano, un en torno a su eje: compárese con el cono de potencia
sol. En su cinturón hay lunas de plata, y su vestido de las «hechiceras». El cuadrado engendra cl cubo.
es de un azul brillante, como el del cielo, que por sus Cuando un yantra está incluido en un círculo y no
vibraciones permite escuchar al Gran Espíritu, en un cuadrado, se llama mandala. El círculo, giran­
«Mira —dice—, mira estos dibujos. Son mi historia do, engendra la esfera.
y la de mi pueblo. Este trazo negro es la montaña sa­
grada: Big Mountain, y aquí, nosotros los hombres,
Al principio fuimos depositados sobre esta montaña. Combinaciones hasta el infinito
El Sol era nuestro padre y la Tierra nuestra madre.
Tuvieron dos gemelos: el nÍño-nacÍdo-del-agua y el Cada trazado elemental —el punto, el triángulo, el
monstruo-asesino. Sobrevivimos gracias al niño- cuadrado, cl círculo y la flor— es una yantra con ple­
nacido-del-agua. El monstruo-asesino trae tornados y no derecho, pero combinando esos «yantras-raíccs»
tempestades... Aquí —prosigue inagotable—, hay elementales, el tantra forma conjuntos frecuentemen­
un arco iris. Y este punto es la Tierra... Toda la natu­ te muy complejos en los que cada figura conserva su
raleza está presente en este zapato. En el interior he simbolismo propio, pero cuya unión multiplica su
puesto ios objetos del ritual: el bastón de plegarias, potencia.
las velas y la arena coloreada. En conjunto forman un He aquí algunos ejemplos sencillos, accesibles para
círculo. Pues las potencias del Universo actúan siem­ el occidental sin iniciación especial. El triángulo rojo
pre en círculo. El ciclo cs redondo, la Tierra es redon­ invertido con el bindu en el centro de gravedad cs cl
da, las estrellas son redondas, los vientos potentes so­ útero grávido tanto como la Matriz cósmica. El trián­
plan en remolino, cl nido dcl pájaro cs redondo, cl gulo rojo, invertido, superpuesto al triángulo blanco
corazón del árbol cs un círculo y nuestros hoogam son con la punta hacia arriba, indica la unión dcl varón
redondos. Es cl poder sagrado del círculo. Por eso, en y la mujer o la unión cósmica de Shiva y Shakti (ob­
nuestras danzas, formamos siempre el círculo. Mira sérvese; estos triángulos superpuestos son distintos a
nuestras seis montañas sagradas: ellas también forman la estrella de David, pues esta última está formada
un redondel. Y nosotros, Navajos de Big Mountain, por triángulos entrelazados).
Dos triángulos unidos por la punta: en dos dimen­ que le agregue el mantra Heií Hitler! En los dos casos
siones, es el comienzo o el fin de la unión de Shiva quedaría informado inmediatamente de la potencia
y Shakti, el comienzo o el fin del universo manifies­ del par yantra-mantra, ¿verdad?
to; en relieve, es el tambor dravídico que tiene el
Shiva danzante en una de sus manos, símbolo de la
vibración de los orígenes, la misma que mantiene El yantra último
permanentemente la loca danza cósmica de las partí­
culas en el seno de la materia. Para cerrar este capítulo, cito a S. R. Dasgupta, Obs-
En la India, un yantra o un mandala tántrico com­ cure Religious Cults, p. 104: «Ningún símbolo exter­
plejo encierra una cosmogonía completa: en cada no, por complejo que sea, reemplaza al yantra-
punto cmcial, en cada ángulo del triángulo o de cada cuerpo. Con sus planos de existencia físicos y psíqui­
triángulo, en cada pétalo, «reside» una »divinidad», cos, el cuerpo humano es considerado en el tantrismo
aunque no esté representada. Meditando, el adepto como uno de ios instrumentos más poderosos de
parte del bindu central y reconstruye, redibuja men­ transformación expiritual; representa el sustrato físico
talmente el yantra completo para penetrar en él y pe­ de lo divino, el lugar donde se produce el despliegue
netrarse de él. Además, a cada punto crucial corres­ evolucionista, el depósito inagotable de poderes que
ponde una vibración de base, un mantra, pueden sef captados en su fuente. Sólo movilizándo­
representado por una letra sánscrita, que el adepto lo y despertándolo de su torpor se puede apreciar su
emite cuando su mirada y su mente se posan en él. gracia divina. Su esencia eterna es interior; entonces,
Los tántricos ultilizan las letras sánscritas porque cu­ ¿por qué buscar afuera los medios de liberación?
bren la totalidad de los sonidos «emitibles» por la voz »El cuerpo es el centro sagrado de todo ritual, de
humana y, en ese sentido, el alfabeto sánscrito es todo mantra, de toda ofrenda, de toda meditación,
universal. de toda liturgia.» A lo cual el Ghartdarva Tantra aña­
Se comprende que, en el caso de los yantras com­ de: «Aquí mismo (en este cuerpo) está el Ganges.
plejos, sea necesaria una iniciación, por tanto un Prayága y Benarés, el Sol y la Luna (sobreentendido,
maestro, por tanto... eso no es para nosotros los occi­ ío masculino y lo femenino) y los lugares sagrados...
dentales. Pero el yantra no es exclusivo de los tántri­ No existe otro lugar de peregrinaje ní morada de feli­
cos, no es un invento de ellos, aunque hayan llevado cidad semejante a mi cuerpo. En verdad, el yantra que
esta ciencia hasta sus límites: consolémonos, pues es el propio cuerpo es el mejor de todos los yantras.»
también los yantras sencillos son instrumentos poten­ Para volver a la cruz, todos los países han adoptado
tes de acción psíquica. la Cruz Roja, excepto los países árabes, que la han
Así, por ejemplo, ese yantra occidental que es la reemplazado por la Media Luna Roja: ¡no podían
cruz latina. Un místico cristiano, al contemplarla, aceptar un yantra cristiano! Ahora bien, pensándolo
puede impregnarse de su sentido, por tanto del Cal­ «fríamente», una cruz no es otra cosa que dos líneas
vario de Cristo, y alcanzar así, gracias a la cruz- que se cruzan.
yantra, un estado de conciencia superior en relación Así cada uno, tántrico o no, vive permanentemen­
con su fe. te en presencia de su o de sus yantras: un cristiano
Si alguien dudara de la terrible potencia del yan­ con la cruz, por ejemplo. La particularidad de los
tra, que vaya a Beirut en pleno día y dibuje una es­ yantras tántricos, en primer lugar, es que son univer­
trella de David en la pared de una mezquita chií- sales, luego que son neutros, es decir que no son sím­
ta..., o bien una cruz gamada en el muro de los bolos religiosos, pues el tantra no es una religión en
Lamentos de Jerusalén, y mejor aún (perdón, peor). el sentido en que nosotros lo entendemos. Propongo,
al final dcl volumen, un ritual tántrico para Occiden­ la cubierta de este libro. G)ntiene los símbolos cós­
te: todos, creyentes o no, pueden practicarlo, y cada micos esenciales; el cielo, el océano, el Sol, la Luna,
individuo puede añadirle o quitarle elementos según más el yantra incluido en el círculo lunar. Ahora le
le convenga. resulta f^ácü al lector descifrar ese conjunto.
Sin embargo, sin que el intelecto sea informado,

Un conjunto bastante completo


su inconsciente sin duda ya lo había descifrado y le
había hecho distinguir esta cubierta de las de otros
libros expuestos en la librería... (Y ahora nada impi­
Los grandes principios del simbolismo tántrico y de la de al lector convertir la cubierta en un tema de medi­
ciencia del yantra han servido para la elaboración de tación!

Cada dibujo geométrico elemental, tomado


aisladamente, es ya portador de un simbolismo muy
projundo. B punto, el círculo, el triángulo con la
punta hacia arriba, ¡a media luna y el cuadrado
simbolizan también los 5 tatcwas o elementos del
tantra.
AIRE L·s dos triángulos opuestos por el vértice representan eí
dainanj, eí tambor de S/iiva, que es también el de los
drávidas y que simboliza a la vei ía vibración de los
orígenes y ia que mantiene permanentemente la
existencia misma de la materia. Evoca también el
comienzo de la manifestación por el encuentro de Shiva
y Shakti.
El loto simboliza el yoni, así como el principio último
de la manifestación. Se inscribe también en el
simbolismo lunar por el círculo central y por los ocho
pétalos. ¡A razón de un pétalo por pareja, esto da ía
ascesis de dieciséis!
AGUA Estos dibujos, combinándose, engendran una infinidad
de yantras y de mandaías, cada uno portador de su
dinamismo psíquico propio. La vida no procede de otra
forma: a partir de algunos tladrillos* elementales, todas
las formas de vida se construyen desde ía eternidad...

TIERU
A partir de estos elementos, este yantra se descifra
fácilmente: se descubre en él el cuadrado con sus cuatro
fpuertast, el círculo, el loto, los triángulos y el bíndu
central en tomo al cual se articula todo el conjunto.
Este yantra se ve en dos dimensiones, pero también en
relieve: los triángulos forman una pirámide cuyo punto
central es a la vez el centro de gravedad, k cima y el
punto de origen.
La pirámide está colocada en el centro del loto, cuyos
pétalos apuntan al cielo. cuadrado forma un zócalo,
una base sólida, una especie de podio, con sus cuatro
puertas que se abren al mundo exterior.
Para los tántricos, cada ángulo del cuadrado, cada
puerta, cada pétalo, cada ángulo deí triángulo encierran
una energía propia simbolizada por Shakti, que el
adepto visualiza en cada uno de sus puntos.
Este tipo de visualización por ¡o general no está
al alcance de! occidental.

El budismo mismo está impregnado de yantras que se


ocultan hasta detrás de las representaciones canónicas
del Buda a las que todo escultor debe obedecer. Por lo
demás, el cuerpo humano está considerado por ios
tántricos como el yantra supremo.
Por otro lado, cada templo indio es un gigantesco
yantra en relieve, al igual que el celebérrimo complejo
budista de Bárábudur (o Borubodur, en la ortografía
corriente), para citar sólo uno.
4
Los mitos y los símbolos
;Hay que creer en los dioses hindúes? 195

A la pregunta: «¿Cree usted verdaderamente en los una cantante célebre, deriva de la misma raíz latina
dioses hindúes?», yo respondería: «Tanto como en que «diosa».
Papá Noel». Los arios de las castas llamadas superiores, los brah­
¿Se entiende la causa? No, porque yo creo en Papá manes y los kshatriyas, se autoproclaman devas^ hijos
Noel y en el Cuco, pero de una forma particular.., de la Luz, en oposición a los demonios, a ias fuerzas
¿Y qué es exactamente un «dios» hindú? Antes de de las Tinieblas, es decir, a los autóctonos vencidos.
precisar, digamos que es una pena que cl francés, tan Así, el Rig-Veda, la más antigua composición in-
rico en marices, limite la elección entre dios(es) y doaria, preservada con una asombrosa fidelidad des­
Dios. Con mayúscula, es el Ser Supremo, el Creador, de hace treinta siglos, base de la religión brahmánica,
forzosamente único en nuestro espíritu, ya seamos mo­ relata y glorifica la lucha épica entre el Bien, los de­
noteístas o mono-ateístas y, en arabos casos, aí diablo vas, y los los demonios del Mal.
con íos dioses, hindúes o de cualquier otro tipo. Pero, ¿se trata verdaderamente de un combate mí­
Si soy creyente, cristiano, judío o musulmán, mi tico? ¿No es más bien el relato «mitologízado», divi­
religión me impone un Dios único que excluye, ipso nizado, de ia implacable guerra de conquista de la
fació, la minúscula tanto como el plural, es decir India por los arios? Una mujer india, Malatí J. Shend-
«los» dioses. «Adorarás a un solo Dios.» A título aca­ ge, profesora en la Nehru University de Nueva Delhi,
démico, seguramente que se admitirá el estudio de la en su notable obra T/)e Civilized Demorts: the Ha-
mitología hindú, pero no se trata de creer en ella, o rappans in Rigveda, restablece la verdad:
peor todavía, de volverse politeísta. Adorar a esos «¿Qué significan las referencias constantes det Rig-
dioses exóticos con múltiples brazos sería una herejía: Veda a los combates que se libran entre los dioses y
¡cuidado con la excomunión! Pero, tranquilícese el los demonios? ¿Se trata verdaderamente del Bien lu­
lector, no se trata de apostasia. chando contra el Mal, como se admite generalmente,
Si soy mono-ateísta (pido perdón al diccionario) es o de una guerra real entre los arios y los antiguos ocu­
todavía más sencillo; siendo ateo —¡gradas a Dios!—, pantes de la India? ¿No glorifica más bien el Rig-
¿para qué he de cargar con una multitud de dioses? Veda la victoria de los arios sobre sus enemigos los
¡Uno solo ya es demasiado para mí! asuras, rakashas, gandharvas, yanshas y pishakas?
De modo que para el occidental, los dioses hin­ [...] Cuando los arios crearon una religión a partir de
dúes son (y seguirán siendo) tan extraños como ex­ esos acontecimientos, después de haber divinizado a
tranjeros. Entonces, ¿por qué preocuparse? Buena sus jefes, se arrogaron el título de Bien Cósmico, y
pregunta, pero digamos enseguida que un «dios» o naturalmente sus adversarios se convirtieron en «de­
una «diosa» hindúes no tienen realmente ninguna re­ monios», encarnaciones del Mal Cósmico.
lación, ni siquiera lejana, con Dios, y lamentemos »[...] El himno 11.20,7 canta las alabanzas de In-
una vez más que sólo se use «dios» para traducir, y dra, que “ desmantela las murallas de las fortalezas
traidonar, el sánciisto deva, que viene de div, «res­ donde se guarecen los dásas, ios pueblos de piel oscu­
plandecer» y, por extensión, «ser luminoso, divino, ra (krishnayom)”
celeste». ¡Sería mejor conservar deva y olvidar «dios Como sólo con las armas no lograban vencer la resis-
(es)»! Señalemos de paso que «diva», que designa a tenda de los harapeanos —que les daban realmente
mucho trabajo—, los arios no dudaron en recurrir al como una cuba, pues sus batallas contra las «Tinie­
agua y al fuego. La civilización de Mohenjo-Daro vivía blas» eran precedidas por enormes borracheras. El
de su agricultura, que a su vez dependía de su notable Rig-Veda describe con admiración a Indra englutien-
sistema de riego, alimentado por las aguas de los mon­ do impresionantes tragos de soma —brebaje embria­
zones, contenidas por diques. Mucho antes que los alia­ gador que se convirtió en «su» bebida— ¡y también
dos, que durante la última guerra hicieron saltar un las escenas conyugales que le hacía su mujer, como a
dique en Alemania para destruir las ciudades enemi­ un borracho cualquiera de aquí abajo, cuando él ha­
gas, Indra, el principal dios ario, mata a Vritra, el jefe bía bebido demasiado! ¡Tampoco los otros devas se
guerrero de Harappa guardián de la presa, y «libera privaban de soma, bien al contrario!
las aguas», matando dos pájaros de un tiro. Por una En ese paraíso, breugheliano por anticipado, uno
parte las aguas arrasaron todo a su paso, ahogando a no se aburría: para distraer y encantar a los dioses vé­
los habitantes en sus pueblos y poblados, sembrando dicos estaban las ninfas y las bailarinas celestes, las
el desastre y la confusión. Por otra parte, después de apsaras, cuyo poético nombre significa «esencia de
la inundación de los campos y la destrucción de las agua», y que son simbolizadas por las nubes del cic­
cosechas, la falta de agua imposibilitó cualquier culti­ lo. Durante ias guerras terrestres —como sus primas
vo, lo cual hizo morir de hambre a los supervivientes. teutónicas, las valquirias— bajan al campo de batalla
Así deificado, transferido al cielo, glorificado en para recuperar a los guerreros (¡arios, por supuesto!)
tanto destructor de fortalezas, Indra, «el que libera que han muerto en el combate, acostarlos en carros
las aguas», es promovido a dios de la lluvia, y su adornados y floridos, y conducirlos directamente al pa­
arma es el relámpago. raíso de Indra. Bromistas, en períodos de «calma» los
Agni, dios del fuego, venerado casi tanto como In- (/evas envían gustosos a las ninfas en misión terrestre
dra, no es ya la deificación de un héroe de la guerra, para seducir y, mejor aún, corromper a los ascetas,
sino más bien la de un elemento, central en el culto rishis y otros precursores de San Antonio: ¡el paraíso
del Rig-Veda. Para los arios nómadas, el fuego del ario no es sombrío y los devas se desternillan de risa!
campamento tenía un papel esencial: en torno a él cl Progresivamente, el panteón ario, ya bien surtido
clan se reunía cuando acampaban, especialmente antes de entrar en la India, se puebla de una multi­
para escuchar a los bardos, que luego serían los brah­ tud de «dioses» nuevos: ¡se van agregando tomos a
manes, los amos del fuego de los sacrificios. Conver­ los registros civiles celestes! La guerra de conquista
tido en arma de guerra, el fuego, divinizado bajo el engendra numerosos héroes arios, que se hacen divi­
nombre de Agni, se convirtió en un elemento central nizar debidamente, como Vishnu, uno de los miem­
del culto. Agnihotra, el sacrificio del fuego, todavía bros de la trinidad hindú. Varuna, que gobierna el
se practica en nuestros tiempos, como en los tiempos paraíso ario junto con Indra, a cuyas hazañas guerreras
védicos: he asistido a él más de una vez. Sin embar­ sin embargo no está asociado, es El-que-todo-lo-sabe,
go, se cuidan muy bien de decirnos que para conme­ el ministro del Interior, el jefe de los servicios secre­
morar la aniquilación de los enemigos, los dasas, se tos, el guardián de la ley y del orden. En el Rig-Veda,
arrojan al fuego diversos ingredientes, entre ellos gra­ Rudra, al que encontramos también en el mito de Shi­
nos que simbolizan la destrucción de las cosechas, las va, es una divinidad muy secundaria: ¿quizás el jefe
ciudades y los fuertes, y trozos de carne qué represen­ de una tribu local tránsfuga? Sea como fuere, arrastra
tan a los enemigos quemados... tras de sí al paraíso a sus hijos y a sus partidarios, la
Otro* elemento mítico del Rig-Veda es el soma. En cohorte de los maruts, temibles peleones celestes.
efecto, incluso divinizado, Indra, guerrero intrépido Respiremos un poco. Este es un primer proceso de
y turbulento, es demasiado humano. Debía beber divinización. Jefes de clan que se distinguen en el
combate son elevados a la categoría de héoes y emi­ infiltraron en el panteón brahmánico y, una vez ariani­
gran ai Walhalla indoario como demi. Entre dos bo­ zados, llegaron a veces a suplantar a los dioses védicos.
rracheras y las danzas de las apsaras, pueblan sus Ario o no, ningún dios indio es identificado con el
ocios celestes ocupándose de íos fenómenos atmosfé­ Ser Supremo, y cada divinidad personifica un aspecto
ricos, como !a tormenta y el viento (Vayu y Vata), limitado del mismo. Hombres y mujeres idealizados,
que se antropomorfizan. elevados al rango de devas, siguen siendo sin embargo
El Sol ario no es un fenómeno unitario. Savitur es muy humanos, con frecuencia celosos, vengativos, mez­
el Soi «que se puede mirar», por tanto saliente o po­ quinos, incluso no dudan en mentir cuando están«mito­
niente; cegador, se convierte en Sutya. Aislada entre lógicamente» arrinconados. Su mito alegórico muestra
esta supremacía masculina, está ia encantadora Usha, que los humanos pueden acceder a una perfección que el
cl alba que tiñe el cielo de tojo; femenina porque arte indio concreta en maravillosas esculturas y bronces.
mañana tras mañana da a luz: incluso en eí paraíso, Para simbolizar sus poderes sobrenaturales, se los
dar a luz es un privilegio que el hombre cede gustoso gratifica, por ejemplo, con varios brazos y diversos
a la mujer... El Rig-Veda no escatima elogios para accesorios. Bajo apariencias amenazantes, oscuras o
Usha y le dedica numerosos himnos muy poéticos, monstruosas, revelan poco a poco su verdadero carácter.
fas orras diosas arias desempeñan la función subalter­ Para íos hindúes se convierten casi en miembros de
na de esposas de los dioses, mientras que en el tantra la familia, dignos de veneradón. Aunque disponen de­
las diosas son el eje del culto. poderes »brenaturales por ser seres «celestes» y viven en
Los Ashvin, adorados casi tanto como Indra, rigen otro plano, sin embargo se los puede tocar según un
la pálida luz que precede al alba, certando así el ciclo culto propio para cada ídolo. Así otorgan sus gracias a
solar: preceden a Usha, que engendra a Savitur, que los devotos, o, como mínimo, no les hacen ningún da­
se convierte en Surya, para volver a ser Savitur en el ño. En conclusión: estos dioses exóticos serán sin duda
crepúsculo. ¡Complicado! siempre para nosotros extranjeros e inaccesibles.
¿Pero no abuso de la paciencia del lector? Indra, ¿Pero no tenemos un equivalente? Nuestros santos
Varuna y consortes, ¿le suscitan un entusiasmo deli­ son bastante parecidos. Como ellos, son seres huma­
rante? Confidencia: tampoco el mío, pero no pode­ nos idealizados, que viven en el cielo, es verdad, pero
mos ignorarlos completamente, para poder diferen­ son sensibles a las plegarias y a los peregrinajes de lo
ciarlos de las divinidades tántricas. devotos. El culto que se les brinda adorando su esta­
La religión brahmánica, lejos de ser misionera y tua, dirigiéndoles oraciones, ofreciéndoles fiores y ve­
proselitista, es deliberadamente racista y cerrada. Re­ las, es muy parecido, en todo caso. Las capillas de
servada sólo para los «dos-veces-nacidos», los arios, nuestros campos se diferencian muy poco, salvo por
excluye a los descendientes de íos vencidos, los su­ su arquitectura, de los pequeños templos de las al­
dras, afortiori a los intocables. Es lógico: ellos debían deas indias. A cambio de ese culto, nuestros santos
ignorarlo todo de una religión que glorificaba la de­ interceden por nosottos ante las instancias celestes o
rrota de sus antepasados, y era necesario borrar hasta se sirven de su propio poder sobrenatural, por ejem­
incluso el recuerdo de su lucha armada. plo para curar. Los devotos católicos viven en la inti­
Con el paso de los siglos se produce una curiosa ós- midad de un santo como los hindúes en la de su
mosis. Si bien los arios impedían a los vencidos el acce­ ishta-devata, su divinidad favorita. Algunos —San
so a ia religión védica con tanto rigor como el acceso Medardo, por ejemplo— gobiernan los fenómenos
a la propiedad, por ei contrario les daban libertad atmosféricos, como la lluvia. Otros son patronos de
para que practicaran sus antiguos cultos y adoraran a ias corporaciones, como San Eloy y Santa Bàrbara, o
sus dioses prearios. Poco a poco los dioses indígenas se protegen a los marinos, y así sucesivamente.
Papá Noel, un mito bien vivo de Año Nuevo coinciden con las fiestas precristianas
deí solsticio de invierno que celebraban eí renacimiento
Sólo los dioses indios que encarnan mitos o arqueti­ del Sol y de la luz. La Iglesia, más realista y hábil que
pos universales podrían ser «injertablesi entre noso­ el arzobispo de Rennes, sabiendo que era incapaz de
tros sin reacción de rechazo. Para encontrar un ejem­ reprimirlas, prefirió cristianizarlas. Así, desde el año
plo de trasplante logrado vayamos a! Japón: después de gracia de 354, «oficialmente» el salvador nació el
de todo, la India está a mirad de camino. En efecto, 25 de diciembre (por orden del Papa Liberio), mien­
los japoneses han importado y adoptado la fiesta de tras que antes se festejaba su nacimiento el 6 de ene­
Navidad, que llaman Karusumasu (vaga onomatope- ro (Iglesia de Oriente), cí 10 de abril o eí 29 de mayo.
ya de Christmas), y con ella nuestro Papá Noel. Así, ¡La solución elegida contentaba a todo eí mundo!
los niños japoneses tienen también deíecho a los ju­ Volvamos a Papá Noel. Cuanto más mítico es un
guetes —rnade in Japan, por supuesto— que el dis­ personaje, y por tanto «no real», más ligado está a su
tribuye. ¿Y por qué no? En realidad Papá Noel es el estereotipo. Todo en Papá Noel y en su vestimenta
arquetipo universal del Padre, del Patriarca tribal, es simbólico, por tanto intangible. De modo que está
grabado en la memoria colectiva de toda la humani­ casi excluido ponerle una chaqueta verde. El rojo es
dad. Pero, ¿podemos imaginarlo vestido de cow-boy'! muy simbólico y el insconsciente del niño no se equi­
Su barba blanca, su túnica roja con capuchón, mar­ voca. Y sería impensable... afeitarlo: imberbe, ya no
can su aspecto bondadoso, lo mismo que su saco lle­ encarnaría aí Padre arcaico. Incluso importa su esta­
no de juguetes destinados a los niños buenos. El go­ tura. Grande y majestuoso sería temible; pequeño y
rro y la hopalanda forradas de piel gruesa indican regordete -por tanto, bon~vivant— tranquiliza y se
que viene del corazón helado de ia larga noche inver­ convierte en el «pequeño Papá Noel».
nal. El sombrío Pére (padre) Fouettard (equivalente El niño ignora nuestros raciocinios de adulto pero,
del Coco) es el aspecto represor complementario del frente a Papá Noel, su inconsciente descifra en él al
Padre arcaico «que está en el cielo», es decir, en eí Padre arcaico. Eí niño entra en el universo mágico del
plano psíquico sutil. Luego, cuando el niño «descu­ amor de los padres por sus hijos. Tengamos pena de
bre ía verdad», ¿qué gana? Nada. A menos que, lle­ íos niños sin Papá Noel, que no es francés ni japonés,
gado a adulto y disfrazado de Papá Noel, acceda nue­ sino universal, aun cuando su papel lo ejerza San Ni­
vamente como padre al mito del Padre, colás, su variante nórdica.
A propósito, yo creía que Papá Noel era muy anti­ Pues sí, Papá Noel es exportable, y así como «creo»
guo, ¡y fue inventado en 1850! Sín embargo, no me en Papá Noel, «creo» en Shiva: su leyenda y su carác­
equivocaba del todo, pues su linaje se remonta a las ter son altamente simbólicos, Eí occidental se pregunta
antiguan leyendas de los pueblos de Europa: Cargan, dónde y cómo podría iniciarse en el tantrismo autén­
hijo del dios celta Bel, ya llevaba un saco y distribuía tico. Esta iniciación depende ampliamente de un des­
regalos, sobre todo a los niños. Divertido: en 1961 el ciframiento inconsciente de ios mitos simbólicos que
cardenal Roques, arzobispo de Rennes, calificó esta propone el tantra. Así como Papá Noel coexiste en paz
costumbre de «increíble estupidez de un trapero im- con nuestras religiones cristianas y con los cultos japo­
ginario llamado Papá Noel». En 1981, en ía explana­ neses, los mitos tántricos son compatibles con toda re­
da frente a la catedral de Dijon —es muy simbóli­ ligión auténtica, pues revelan, incluso activan, fuer­
co—, 250 niños «teledirigidos» lo quemaron en efigie, zas cósmicas latentes en nuestro ser y en el universo.
pero... ¡aí día siguiente resucitaba en eí techo deí Esta larga introducción era, en mi opinión, indis­
Ayuntamiento! ¡Un arquetipo es tenaz! pensable antes de abordar a Shiva y su simbolismo.
Como por azar, las cenas-comilonas de Navidad y Ignorado es ignorar ía esencia del tantra.
L·s símbolos reveían vetando »Pero yo soy un indio. Pienso en cosas tan comunes
y veían revelando. como la marmita. El agua que hierve proviene de
G. Gurvitch una nube de lluvia. El fuego nos viene del Sol que
a todos nos calienta, a los humanos, a los animales,
Mientras que la palabra Informa, ei símbolo revela. a los árboles. La carne es símbolo de las criaturas de
Modo de enfoque tío verbal de ias realidades últimas cuatro patas, nuestros hermanos íos animales, que se
deí ser y del cosmos, ei símbolo es uíio de los pilares sacrifican para que podamos vivir. Ei vapor es el háli­
del tantra, como por lo demás de cualquier Tradi­ to de la vida.
ción, Ciertamente el discurso es un modo de comuni­ *Era agua, ahora gana nuevamente el ciclo, se con-
cación esencial para el íiombre y cuando alcanza la viette en nube. Todo esto es sagrado. Mirando esta
dimensión de ía Palabra, lo cual ocurre ratamente, marmita, llena de buena sopa, me repito que de esta
también encuentra su lugar en toda tradición. Cierta­ forma sencilla Wakan Tanka, el Gran Espíritu, cuida
mente que el lenguaje es un útü privilegiado para el de mí. Nosotros los sioux pasamos mucho tiempo
intelecto, sí no p o r qué diablos escribir — y leer- pensando en las cosas de cada día que, a nuestros
este texto, pero se queda en la superficie de las cosas ojos, están mezcladas con lo espiritual. Vemos en eí
y de los seres... mundo que nos rodea numerosos símbolos que nos
El íiombre moderno, ahogado en un diluvio de pa­ enseñan el sentido de la vida. Tenemos un dicho se­
labras, ha perdido el acceso aí lenguaje simbólico y gún el cual si el hombre blanco ve tan poco es por­
es una pena. En este sentido es significativo que las que debe tener un solo ojo. Nosotros vemos muchas
palabras que mejor traducen el pensamiento tántrico cosas que ustedes no advierten nunca. Las verían si
sobte el símbolo sean las del vidente y curador sioux tuvieran suficientes ganas, pero en general están de­
Tahca Ushte. Dirigiéndose a su amigo blanco Richard masiado apresurados. Nosotros los Indios vivimos en
Erdoes, dice: «¿Qué ve usted aquí, amigo mío? Sim­ un mundo de símbolos y de imágenes donde lo espi­
plemente una vieja marmita, abollada y sucia de ho­ ritual y io cotidiano son una sola cosa.
llín. Esta marmita se coloca sobre una vieja estufa de »Para ustedes, los símbolos no son más que pala­
leña encendida, y eí agua hierve a borbotones. El bras que se dicen o se leen en los libros. Para noso­
vaho del vapor sube hasta el techo y la tapa de la tros, forman parte de la naturaleza, de nosottos mis­
matmita se levanta ligeramente. En la marmita, agua mos: la tierra, el sol, el viento y la lluvia, ía piedra,
hirviendo, trozos de carne con grasa y muchas pa­ los árboles, los animales, incluso los insectos como las
tatas. hormigas y las langostas. Tratamos de comprender­
»Esta marmita no tiene aspecto de traer un mensa­ los, no con la cabeza sino con el corazón, y úna sim­
je y le ruego que no le otorgue el menor interés, sal­ ple indicación basta para revelarnos su sentido.
vo que la sopa huele bien, lo cual le recuerda a usted »Lo que ustedes les parece trivial a nosotros nos pa­
que está hambriento. ¡Tal vez teme que sea un guiso rece maravilloso gradas al simbolismo. Es raro, por­
de perro! No tema. Es sólo buey, no un animal do­ que ni siquiera tenemos una palabra para designar lo
méstico bien gordo pata los días de ceremonia. Se que ustedes llaman “ simbolismo” , y sin embargo cl
trata de una comida ordinaria. simbolismo nos impregna hasta en lo más íntimo de
nuestro ser. Ustedes tienen la palabra, pero eso es quiera, sin importar su religión, su secta o su casta.
todo. En todo rito tántrico tiene un papel central, tanto en­
»(...] Desde el nacimiento hasta la muerte, noso­ tre íos shivaítas como entre los adeptos de Shakti.
tros los indios quedamos presos en los pliegues de los Lo característico deí símbolo es que revela aspectos
símbolos como en una manta. Las tablas de la cuna diferentes según la persona que lo percibe y según fas
del recién nacido están cubiertas de dibujos que de­ circunstancias: de ahí su riqueza, y ei valor simbólico
ben velar por el niño, para que tenga una vida feliz del lingam es extraordinario. Por ser universal es
y sana. Los mocasines de los muertos tienen las suelas aceptable para todos, tanto creyentes como ateos.
adornadas de cierta forma para facilitarles el viaje al ¿Se trata de una imagen faitea o priápica? Es lo
más allá. Por la misma razón, la mayoría de nosotros que creían íos primeros occidentales que viajaron a la
tenemos tatuajes en la muñeca —no tatuajes como India, En 1670, un individuo llamado Stravorinus,
los de sus marinos: puñales, corazones, muchachas capitán de la Compañía Holandesa de las Indias Orien­
desnudas—, sólo un nombre con letras o dibujos. tales, se indignaba por ello: «Aquí y allí, hay repre­
»[..,) Cada día de mi vida veo símbolos en la for­ sentaciones de una divinidad que adoran bajo el
ma de ciertas raíces o de ciertas ramas. Leo mensajes nombre de lingam. Es cl culto más escandaloso entre
en las piedras. Les dedico una atención especial por­ todas las abominaciones que la superstición humana
que soy un vidente, un yuwipi, y las piedras son mi ha multiplicado en ia superficie de la Tierra...*
oficio. Pero no soy el único. Muchos indios hacen Sin comentarios...
otro tanto. El tantra es el modo de acercamiento a las realida­
»Inyan, las piedras, eso es sagrado. Cada hombre des últimas más accesible al conjunto de la humani­
tiene necesidad de una piedra que lo ayude a vivir.> dad, cualesquiera que sean las diferencias, raciales u
Sí, cada uno tiene necesidad de una piedra que lo otras.
ayude a vivir, y nosotros vivimos, mi mujer y yo, en A primera vista, sin embargo, ¿qué hay más extra­
la intimidad de una piedra negra, ovoide, traída de ño que los conceptos, los titos y las técnicas del tan­
1a india, en una palabra, un lingam. tra, especialmente el culto del Ungami En nuestro in­
consciente, sin embargo, despierta ecos profundos
desde que penetramos en su universo misterioso.
El lingam, símbolo absoluto Para el tantra, el lingam es el conjunto formado
por el Órgano masculino engastado en el sexo femeni­
El lingam es el símbolo más común en la India, don­ no, y no sólo el falo, aunque éste sea ya un símbolo
de es aceptado tanto por los hindúes como por el tan­ muy potente, universalmente extendido, incluso en­
tra ya sea de Derecha o de Izquierda. tre nosotros.
Katherine Mayo, en hiother India, escribió en George Ryley Scott escribe: «Era natural que los
1927: «Shiva, una de las divinidades del panteón antiguos bretones adoraran las piedras y los pilares en
hindú, está representado en todas partes, a Ío largo cuanto emblemas del principio masculino, así como
de los caminos, en pequeños altares, en los templos, los antiguos hebreos, los griegos, los romanos, los
en los oratorios de las casas indias o en los amuletos egipcios, los japoneses y tantos otros. Huellas de este
personales. Cada día, a través de la imagen del órga­ culto han sido descubiertas en numerosos lugares de
no de la generación, es adorado por sus devotos». Inglaterra, Escocia y el país de Gales, aunque sean
El //ngam además es el único elemento común a notablemente escasas las estatuas fálicas realistas. Ta­
prácticamente todos los templos hindúes, el único les ejemplares han existido, peto probablemente han
también que puede ser mirado y tocado por cual­ sido demolidos, y la mayor parte de las huellas escri­
tas sobre los mismos han sido borradas con cuidado ¡Estupefacción! ¡Escándalo! ¡Otro viajero vio a un
por el clero y las demás autoridades». asceta desnudo, sentado bajo un árbol, poniendo co­
El mismo autor cita aJ. B, Hannay en Christianity: llares de flores y otras ofrendas rituales a su propio
The Sources of its Teaching and Symbolism: «Los pi­ miembro en erección! Para el asceta, la erección ma­
lares fálleos no eran raros en Bretaña. Tenemos una nifestaba la fuerza creadora que hace surgir una nue­
larga lista establecida según antiguos escritos. Buen va vida o las galaxias de la nada, y cs esc principio
número de ellos fueron destruidos o derribados, mu­ cósmico lo que reverenciaba... Estaba en condiciones
tilados en la punta o erosionados por la intemperie; de disociar su polo-individuo (el yo consciente) de su
sin embargo, en las investigaciones, se descubren co­ polo-especie. Todo esto no puede trasladarse a Occi­
lumnas fálicas tan perfectas que un indio shivaíta se dente, evidentemente: ¡imagínese el lector la cara de
prosternaría ante ellas y las adoraría todavía hoy. los peatones en los Campos Elíseos!
Otros sólo representan cl glande, como las formas En la India, cl origen dcl culto del lingam se re­
adoradas por los asirlos*. monta a la prehistoria, a los antiguos ritos sexuales de
En el emplazamiento prehistórico de FiJitosa, en fecundidad, al culto de la Gran Diosa. Los hombres
Córcega, se ven piedras erguidas, de un realismo tal y las mujeres se unían cerca de íos campos, y ios aco­
que se trata indudablemente de Hngams, aunque los plamientos colectivos se consideraban beneficiosos
arqueólogos los califican púdicamente de «guerreros». para aumentar, por contagio, la fecundidad de la tie­
También en este casopodemos hacer una comparación rra: seguramente era menos tóxico que nuestros pesti­
entre eí hombre viril sexualmente y cl hombre viril cidas, ,. Luego se levantaban piedras para invocar a las
combativamente. fuerzas creadoras, piedras que todavía están allí.,.
No sé qué hubiera pensado, pues, nuestro amigo Este culto es muy anterior a la invasión aria: el Rig-
Burgess sí hubiera asísrido a la escena relatada por el Veda atestigua que el lingam era, si no eí único,
Capitán Hanülton (A New Account ofEast Indies, eí principal símbolo preario, rechazado por los arios.
Edimburgo, 1727, vol. I, p. 152), que vÍo un tsanC' Los epítetos injuriosos dirigidos a los drávidas:
tifiedrascaU (literalmente, un miembro de la chusma akarman, sin ritos, ayajvan, que no hacen sacrificios,
santificado), un truhán de siete pies (más de dos me­ shishna-deváh, literalmente «cuyo dios es el pene*
tros), con los miembros bien proporcionados, de 1a (VII,21.5 y X.99,3), prueban que el simbolismo pro­
secta de losJougies (sic) «sentado a la sombra de un fundo del lingam escapaba a los arios. Su culto, con­
árbol, prácticamente desnudo, con un pudenda (en denado, quedaba desterrado de los rituales védicos.
latín en el texto) como un asno, con un anillo de oro Sin embargo se produciría un viraje. Sólidamente
pasado por el prepucio. Este gañán era muy reveren­ implantados en el país conquistado, su pretendida
ciado por un gran número de mujeres jóvenes casa­ integridad racial protegida por el estricto apartheid
das, que se prosternaban ante ei príapo viviente, lo del sistema de las clases, los arios podían darse el lujo
tomaban devotamente entre las manos, lo besaban, de la tolerancia religiosa. Dejaban que sus siervos, los
mientras que su propietario libertino les acariciaba las sudras, conservarari sus antiguos dioses y cultos.
necias cabezas murmurando plegarias obscenas, que Mientras que habitualmente el vencedor impone
supuestamente les aseguraban una progenitura». su religión a los vencidos, en la India los arios no sólo
¡Se entiende, efectivamente, que este súbdito de no deseaban en absoluto «brahmanizar» a sus siervos,
Su Muy Excelsa Majestad Británica haya sido escanda­ sino que al contrario prohibían estrictamente a los no
lizado por ese espectáculo! No comprendió que esas arios (y a algunos arios) incluso que escucharan los
mujeres no adoraban el miembro viril sino el lingam, Vedas. En caso de transgresión, el Código de Manu
signo de Ja potencia creadora de Shiva. casrigaba ese «sacrilegio» con graves penas.
Sin embargo, poco a poco los «señores» se anexaron al órgano masculino erecto, ai tántrico que detrás de
dioses, creencias, prácticas mágicas de los vencidos y la unión de los órganos masculino y femenino perci­
las integraron, «arianizadas», a su propio culto y pan­ be los principios cósmicos así simbolizados. Si és fácil
teón: el resultado de esta osmosis es el hinduísmo. Y esculpir eí órgano masculino, por el contrario cs téc­
es así como el lingam, al principio tan despreciado, nicamente imposible esculpir el sexo femenino en re­
se convirtió en el símbolo más difundido en toda la lieve. Eso es lo que hace que, en los lingams indios,
India. Siri embargo, si los arios patriarcales lo acepta­ el órgano femenino se limite a rodear la base dcl ór­
ron bastante fácilmente, ¡fue porque veían en él so­ gano masculino, y cl resto debe ser imaginado.
bre todo el miembro viril! Una pregunta: ¿por qué los lingams son siempre
Todavía hoy el culto del lingam ha conservado su de piedra, excepto los modelados en arcilla y que se
fervor original. Cito a Mírcea Eliade [L’épreuve du arrojan enseguida al Ganges, y por qué esta piedra en
Labyrinthe, p. 68): «La segunda enseñanza que me general es negra? La respuesta es simple: ¡es a causa
ha aportado la India es el sentido del símbolo. En del color de la piel de los drávidas, cuyo dios era
Rumania no me atraía la vída religiosa, las iglesias Shiva!
me parecían atestadas de iconos. Y por supuesto que ¿Y como es en realidad una linga-püját una adora­
no consideraba esos iconos como ídolos, pero en ción del lingam, en un medio puritano como, por
fin... Pues bien, en la India, viví en un poblado de ejemplo, el ashram de Rishikesh, al pie del Himala­
Bengala y vi mujeres y muchachas que tocaban y de­ ya? El oficiante, a veces el swami Chidananda, el as­
coraban un lingam, un símbolo fálico, más exacta­ ceta, acaricia en primer lugar largamente, cast amoro­
mente un falo de piedra anatómicamente muy exac­ samente, el lingam de piedra pulida, lo adorna con
to; por supuesto que, al menos las mujeres casadas guirnaldas y traza en él con pasta de sándalo amarülo
no podían ignorar su naturaleza, su función fisiológi­ los signos rituales y simbólicos. Durante toda la cele­
ca. Comprendí, pues, la posibilidad de «ver» el sím­ bración, el oficiante y los participantes cantan en
bolo en el lingam. El lingam era el misterio de la coro, durante horas, «Om Naniah Shivayah», arrojan­
vida, de la creatividad, de la fertilidad que se mani­ do al mismo tiempo flores y pétalos de flores sobre
fiesta en todos los niveles cósmicos. Esta epifanía de el lingam, que queda casi cubierto por ellos.
vída era Shiva, no era el miembro que nosotros cono­ En el momento culminante, el oficiante vierte so­
cemos. Entonces, esa posibilidad de ser religiosamen­ bre eí lingam un líquido blanco viscoso hecho de le­
te conmovido por la imagen y por el símbolo, me re­ che y miel (cuyo simbolismo es evidente), que corre
veló todo un mundo de valores espirituales». lentamente por la piedra y se derrama en el arghya,
A primera vista el lingam parece ser un símbolo fa- para ser luego repartido entre los participantes, que
locrático; sin embargo, cuando el órgano masculino lo beben con evidente devoción. Como en la consa­
se pone erecto, ¡es a causa de la mujer! Según un di­ gración durante una misa católica, para ellos en ese
cho tántrico, «Shiva sin Shakti sólo es un shava, un instante Shiva está presente en el lingam:
cadáver». La erección demuestra el poder femenino. Cuando se les menciona cl carácter sexual evidente
Discúlpeme, señora, si evoco el ejemplo bien conoci­ de esc ritual, se ofuscan y, con buena fe, lo niegan
do de los perro. Normalmente, no^pasa nada, pero absolutamente. He oído a una occidental, también
cuando una perra está en celo, ¡a la arrebatiña todos ella de buena fe, seguir su ejemplo. Creía incluso
los perros! Por tanto es la hembra quien despierta a que aportaba una prueba tan sutil como innegable:
los machos, y no a la inversa. decía que si se tratara verdaderamente de un símbolo
Ei lingam pone así (¡aparentemente!) a todo el de unión sexual, el falo debería estar horizontal y no
mundo de acuerdo: al falócrata que da la prioridad vertical. En la posición occidental corriente, la del
misionero, sería así, pero no en el maithuna tántrico, un lingam. En consecuencia, rodo lleva la marca del
donde Shakti está a horcajadas, o «cabalga» sobre lingam y del yoni. Es la divinidad que, bajo la forma
Shiva y ei órgano masculino está vertical. Los indios de falos individuales, penetra en cada matriz y pro­
—jque ciertamente saben!— no hablan: se contentan crea así a todos los seres* {id., p. Ió3).
con negar... La potencia física y mental se adquiere controlando
Los tántricos sienten que la eyaculación es el mo­ el sexo, rituaíizándolo y no reprimiéndolo. Los órga­
mento procreador por excelencia, cuando ia energía nos que intervienen son la expresión visible del poder
femenina se apodera del esperma para suscitar una creador, cuyo símbolo más concreto son. Cuando los
nueva vida. Para ellos, todo acto creador va acompa­ hindúes veneran el lingam no deifican un órgano físi­
ñado de goce y la creación resulta de una unión cós­ co, reconocen simplemente una forma eterna y divina
mica permanente y orgiástica, que proseguirá hasta cl manifestada en el microcosmos. Porque la potencia
fin de los tiempos: cada galaxia es el fruto de un or­ creadora humana reside en el sexo, este es a la vez la
gasmo cósmico. Toda experiencia cósmica cs necesa­ sede y cl emblema de lo divino, de la forma causal,
riamente extática, como ei éxtasis de los místicos occi­ eternamente presente en rodas las cosas: «Aquellos
dentales, y eso justifica los ritos sexuales de la Vía de que no quieren reconocer la naturaleza divina del
la Izquierda, la vía más directa hacia cl éxtasis. Para falo, los que no comprenden la importancia del rito
el tantra, la libido cósmica (¡que Freud se alegre en sexual, los que consideran el acto de amor como vil
su tumba!) es eí dinamismo fundamental de la crea­ y despreciable o como una simple función física, se­
ción: el universo nace del deseo, como todo ser vi­ guramente fracasarán en sus intentos de realización
viente. Deseo y goce acompañan a todo acto verdade* material o espiritual. Ignorar cí carácter sagrado dcl
ramente creador. falo es peligroso, mientras que venerándolo se obtie­
En los ritos sexuales del tantta, todo se organiza ne el placer (bhukti) y la liberación (mukti)·» (Lingo-
para despertar el deseo, para crear situaciones eróticas papásana rahasya).
intensas, para acceder así a la felicidad, aí éxtasis, por O también: «El que deja pasar la vida sin haber
una unión concreta ritualizada, sacralízada. Además, honrado el falo es en verdad despreciable, culpable y
esta unión sólo llega a ser espiritual si se percibe su condenado. Si se hace un balance, de un lado la ado­
carácter divino, sagrado. Para eí tantra todo goce ración del falo y del otro la caridad, el ayuno, los pe­
puro es de orden espiritual. La unión sexual es el regrinajes, los sacrificios y la virtud, gana la adoración
«signo» más concreto, más simbólico que existe, y va del falo, fuente de placer y de liberación, abrigo con­
acompañado también por la felicidad última que tra la adversidad» {Shtva Purana, 1, 21-23-24-26).
puede experimentar el cuerpo humano. Todo esto «El que venera eí lingam, sabiendo que cs ía causa
supone una visión diferente de la ordinaria, que con­ primera, la fuente, la conciencia, la sustancia del uni­
sidera que el goce y lo espiritual son incompatibles. verso, está más cerca de mí que ningún ser» {id.).
Los siguientes extractos de escrituras sagradas confir­ Estas citas, provenientes de una escritura aria, re­
man el simbolismo deí lingam: «La naturaleza mani­ quieren dos observaciones. En primer lugar, estamos
fiesta, la energía cósmica universal, está simbolizada lejos del Rig-Veda y de sus imprecaciones contra los
por el yoni, el órgano femenino que rodea al lingam. «adoradores del dios-pene». Segundo, un malabaris-
El yoni representa la energía que engendra el mun­ mo «falocrático» hace del lingam un simple falo,
do, matriz de todo lo que se ha manifestado» mientras que, para el tantra, el lingam es el yoni in-
Lingopapásana rahasya, Siddhanta, vol. 2, disociablemente unido al órgano viril: ¡es más que
una cuestión de matiz!
p- . .
«El Universo proviene de la relación de un yom con Para cerrar este capítulo escuchemos todavía a
nuestro amigo sioux Tahca Ushte, tántrico sin saber­ Regresemos a Occidente: ¿es la cruz un lingam
lo: «Para el hombre blanco, los símbolos son sólo una oculto? Esta pregunta corre el riesgo de disgustar
cosa agradable que permite dejarse llevar por las es­ —sin motivo, por supuesto— a los católicos, para
peculaciones, un juego del espíritu. Para nosotros, quienes evoca cl sacrificio supremo del Hijo de Dios
son más que eso, mucho más. Para nosotros se trata para rescatar a la humanidad. Pero, ¿está prohibido
de mirlos*. ver también el símbolo de la unión de los principios
Por eso las especulaciones (¡por tanto mi texto...!) creadores últimos? Y ver en ella un símbolo eventual­
sólo son útiles y justificadas en la medida en que nos mente fálico, ¿es un sacrilegio? Aunque no soy ni pa­
abren a la riqueza de los símbolos, de los que enton­ dre de la Iglesia ni doctor en teología, sin embargo
ces nuestro espíritu acepta servirse. Para que lleguen creo recordar que antes de la cruz cl signo crístico era
a ser «más que eso», hay que olvidar las disertaciones cl pez, símbolo indudablemente fálico. Todavía hoy,
y dejarlas actuar en las profundidades del inconscien­ en el sur de Italia, la misma palabra designa al pez
te, allí donde tenemos nuestras raíces, donde se está y al órgano viril: quien lo dude que vaya a Ñapóles
en contacto con las fuerzas vivas del universo, donde c interrogue a las vendedoras de pescado del
«engendrar» adquiere todo su sentido. puerto...
Lingam - Definición shaivism, Nandimarth Motilal, p. 69).
Radhakrishnan también hace derivar
Unga significa... ¡signo! «El signo dis­ lingam de las raíces li (disolver) y gam
tintivo que permite conocer la natura­ (salir de, producir), con el significa­
leza última de las cosas se llama ¡inga* do: «la realidad última donde todas
[Shiva Purana, 1, 16, 106). Así, ¡inga las criaturas se disuelven y de dónde
designa los órganos masculino y feme­ vuelven a salir...», (De ahí las dos orto­
nino unidos, y su unión cs el «igno» grafías, Unga y lingam.)
visible del dinamismo creador uni­ Por extensión, y porque cl órgano
versal. '■vía,·!
masculino excitado cs el «signo» evi­
Cualquiera que sea nuestra religión dente de que el poder procreador se ha

m
(o su ausencia) y nuestra filosofía, la despertado en ese momento en cl hom­
existencia misma del universo implica bre, lingam designa también el miem­
también la de una energía cósmica —la bro viril en erección.
s to
Shakti del tantra— que engrendra infi­
nita variedad de formas, de la galaxia
al átomo, dei virus al elefante. Ahora
bien, en el origen de todo ser vivo está
la unión de los sexos, ia unión de los
principios masculino y femenino. En el
acto sexual este dinamismo es realmen-
te activo; simboliza el pasaje de lo no
manifestado a lo manifestado. Para
que el nuevo ser, potencialmente pre­
sente en los genes de los padres, sea
real, manifiesto, es preciso necesaria­
mente que se despierte el deseo sexual,
seguido del Tmithyuna que, en el tan­
tra, se concibe como el acto más «signi­
ficativo», más sagrado que hay. Por eso De simple atela de extremos
redondeados, el lingam se convierte a
se ha convertido en el símbolo supremo
veces en un símbolo muy elaborado,
del tantra.
como éste. En los templos shivaítas del
En cuanto a lingam, Guru Níshtura sur de la India, se superpone toda una
Nanjanácharya, de la tendencia figuración alegórico-simbóHca al lingam
Virashaiva, lo identifica con Shiva, el puro y simple. Shiva emerge del lingam
Absoluto, que sólo puede ser percibido de piedra en tanto figura principal. Por
a través de su manifestación, es decir, encima de él otro miembro de la trilogía
la creación. Hace derivar lingam de la hindú, Brahma (no hay que confundirlo
raíz gam, «producir, penetrar profun­ con Brahmán, con <«», que es el
damente, comprender», y de lin, «ab­ Absoluto), y debajo Vishnu, el tercer
sorber, disolver» [Handhook of Vira- miembro.
Una simple piedra ovoide erecta
constituye la forma más elemental
del lingam, engañado en la tierra,
que es el elemento femenino.

Una forma arcaica del tsigno* del


lingam, donde la piedra masculina
está rodeada de un yoni bastante
realista.

Uno de los monolitos que se


Aquí la piedra ovoide está colocada levanta en el sitio prehistórico de
en un soporte bastante particular: Filitosa, en Córcega: todo tántrico
la base es una campana, otro indio reconocería en él un lingam.
símbolo del órgano femenino. ¿Pero no es un puro símbolo
masculino? ¿Dónde está el yoni, el
órgano femenino? Es muy simple:
¡el yoni no es otro que la tierra
misma!
Esta estatuilla del neolítico
descubierta en Italia cerca del
lago Trasimeno es muy
original: sobriamente el
artista ha logrado representar
a la vez los'principios
masculino y femenino. Sin
embargo sólo aparecen para
quienes lo saben ver.

illi»
Deme Van Ljsebeth contempla uno
de los lingams del sitio prehistórico
de Filitosa (Córcega) j al mismo
tiempo da una idea de sus
dimensiones.

■‘
- ■

Por el contrario, si se mira la


cara tposterion se ve un órgano
viril también bien formado. El
conjunto, que agrupa a la vez
Shiva y Shakti, merece ser
llamado üngam, es decir, signo.

La mitad inferior simboliza la fecundidad


femenina: se ve claramente un vientre de
mujer encinta y unas nalgas bien formadas.
Shiva, la carrera de un dios 208

Parecería que la danza haya surgido nombre shivan dado al Sol es similar a la palabra ta­
en el origen de iodo, así como Eros, mil shivappu, rojo; por ello shivan, el Rojo, es una
y que esta danza primordial haya suscitado palabra adecuada para designar al Sol naciente. Shi-
¡a coreografía de las constelaciones, van se parece también a los términos tamiles sche-
de tas estrellas y de los planetas, mam y shemmai, que significan prosperidad, recti­
en su relación armoniosa y en su interdependencia... tud. Con el tiempo, además de «el Rojo», shivan se
enriquece con sentidos como «de buen augurio»,
«próspep», etc.» (V. Parjotí, Saiva Siddhanta, p. 13)·
Desconocido para los arios, incluso despreciado por Se lo llama también Shambhu, Shamkara, el bené­
ellos, Shiva se ha convertido, con el correr de ios mi­ fico, lleno de gracia. SI Alain Daniélou cree que su
lenios, en una divinidad clave hindú y tántrica a la verdadero nombre es An o Ann, otros se Inclinan por
vez. Su ascensión a la jerarquía divina hasta llegar a Han, es decir, Dios en sentido absoluto.
ser, junto con Brahma y Vishnu, miembro de la trini­ Shiva, dios enemigo, fue primero rechazado por
dad hindú, revela su dinámica profunda. los invasores arios. Sin embargo, después de haber
El ejemplo conocido de Papá Noel ha mostrado vencido y sometido a los drávidas, Impresionados por
cómo cl simbolismo sutil de un personaje ficticio per­ ese culto tan universalmente expandido entre sus
mite un acceso intuitivo a estratos psíquicos profun­ siervos, poco a poco lo adoptaron y lo integraron a su
dos, poco accesibles sin él. Paradoja: despertando cultura.
esos estratos arcaicos, ese personaje se vuelve más Es interesante, e incluso divertido, seguir eí proce­
vivo, más verdadero que un personaje real. so de arianización de Shiva, a través de su asimilación
A propósito de Shiva, un amplio consenso entre progresiva a Rudra, un dios védico muy menor.
los indianistas occidentales y los indios hace remontar Es probable que los rudras, como íos maruts, fue­
su culto a la civilización dravídica, más que a los ran aborígenes tránsfugas, aliados a los arios durante
autóctonos: la guerra de conquista, en función de lo cual su jefe,
«Desde el Himalaya al cabo Comorin, se busca en Rudra, fue divinizado, «a disgusto, en tanto dios de
vano entre las tribus salvajes aborígenes la más ínfima las lágrimas, el que causa el dolor. Lejos de ser adora­
huella de una forma cualquiera de culto tántrico de do y respetado como Indra, Varuna, Vayu, etc., Ru­
Shiva o de Kálí, su esposa. Tampoco se ha hallado dra («el que grita») no tiene parte alguna en el sacrifi­
nunca el emblema fálico, símbolo de Shiva» (N. Bose cio del fuego. En su calidad de dios de las lágrimas,
& Halder: Tantras, Their Philosophy and Occults Se­ se aloja fuera del barrio residencial de los dioses, en
creti, p. 72). o cerca de los campos de cremación» (Bhattacharya,
Se ignora Incluso su nombre, tan sagrado y secreto Saivism and (he Phallic World, p. 216),
que se evita pronunciarlo. «Shiva», que lo designa En el Shatarudríya, se envía a Shiva-Rudra a acam­
por todas partes en la India, es un simple adjetivo par en las montañas y en los bosques, donde se lo
que significa «el benévolo», «el favorable». Se vincula asocia a los cazadores, a los habitantes de los bos­
al culto solar: <EI culto de Shiva deriva de un culto ques, ¡pero también a los ladrones y a los bandidos!
solar, muy difundido en la humanidad primitiva; el Una hermosa reputación...
Fueron sin duda los brahmanes quienes, irritados Sus cuernos simbolizan las fuerzas lunares o el
por verlo seducir a los arios, lo presentaron al princi­ toro, su vehículo y parangón de la fuerza sexual: pen­
pio tan poco simpático como les fue posible: incluso semos en los cuernos de ios toros de los santuarios de
lo hicieron el dios de las enfermedades... ^atal Hüyük y en eí dios cornudo de las hechiceras,