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288 Entre Ideas 1

Capítulo 13 Lucha de clases e ideología en Marx ........... 221


§ 67-. EL MATERIALISMO: CRÍTICA Y SUPERACIÓN DEL IDEALISMO. 221
§ 68-. EL NUDO DEL CONFLICTO. ---------------------------------- 225
§ 69-. LA DINÁMICA DEL MERCADO. ------------------------------- 228
§ 70-. LA TRIPLE ALIENACIÓN. ------------------------------------- 231 Mariano Gaudio
§ 71-. EL PAPEL DE LA IDEOLOGÍA. -------------------------------- 233
§ 72-. LA REVOLUCIÓN Y EL COMUNISMO. ------------------------ 237
Capítulo 14 Civilización y barbarie: el caso argentino .. 239
§ 73-. LA PIRÁMIDE SOCIAL. --------------------------------------- 239
§ 74-. LOS CONCEPTOS ÎCIVILIZACIÓNÏ Y ÎBARBARIEÏ. ---------- 243
§ 75-. EL MITO FUNDACIONAL ARGENTINO. ----------------------- 246
§ 76-. EDUCAR AL SOBERANO. ------------------------------------- 250
§ 77-. UN MOLDE QUE BUSCA CONTENIDO. ----------------------- 255
Capítulo 15 Postmodernidad, ¿y más allá? ....................
§ 78-. EL MUNDO CONTEMPORÁNEO. ------------------------------
259
259
Entre ideas:
§ 79-. HUELLAS DE LA POSTMODERNIDAD. ------------------------ 263
§ 80-. DICTADURA Y NEOLIBERALISMO. --------------------------- 268 Una mirada
§ 81-. EL DESPUÉS DEL DESPUÉS. ---------------------------------- 272
Bibliografía ......................................................................... 275 filosófico-pedagógica

JARMAT
E. Zeballos 1538
Bernal Oeste - Argentina
editorial@jarmat.com.ar
Se terminó de imprimir en
Abril de 2012
2 Entre Ideas Índice 287

Capítulo 9 La euforia de la Modernidad:


el Siglo de las Luces ............................................................ 149
§ 47-. PROGRESO Y OPTIMISMO. ----------------------------------- 149
§ 48-. EL DESPOTISMO ILUSTRADO. -------------------------------- 154
§ 49-. EL PROYECTO PEDAGÓGICO-CIVILIZATORIO. ---------------- 156
§ 50-. LA CULTURA Y EL ESPACIO PÚBLICO. ----------------------- 160
§ 51-. LA CIENCIA Y LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL. --------------- 162
§ 52-. LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD. ---------------------- 164
Diseño de Tapa:
Capítulo 10 La Îmayoría de edadÏ.
María Laura Smoglie El conocimiento y la concepción sociopolítica de Kant . 169
§ 53-. LA SUPERACIÓN DEL RACIONALISMO Y DEL EMPIRISMO. --- 169
§ 54-. EXPERIENCIAS Y CONCEPTOS. ------------------------------- 172
§ 55-. LA INSOCIABLE SOCIABILIDAD. ----------------------------- 174
§ 56-. ATRÉVETE A PENSAR. ILUSTRACIÓN Y ESPACIO PÚBLICO. -- 178
§ 57-. EL PROBLEMA DE LA IGUALDAD. --------------------------- 182
Capítulo 11 El Romanticismo:
una mirada crítica de la Modernidad .............................. 187
§ 58-. OTRO SUJETO, OTRA RAZÓN, OTRO PROGRESO. ------------ 187
§ 59-. EL SIGLO DE LAS CONTRADICCIONES. ---------------------- 192
§ 60-. SCHILLER Y LA FORMACIÓN CULTURAL. -------------------- 196
§ 61-. NUEVAS IDEAS PEDAGÓGICAS: PESTALOZZI. --------------- 200
Capítulo 12 Hegel y la dialéctica de la conciliación ....... 203
Gaudio, Mariano Lucas § 62-. EL IDEALISMO ABSOLUTO. ---------------------------------- 203
Entre ideas: una mirada filosófico-pedagógica. § 63-. LA DIALÉCTICA HEGELIANA. -------------------------------- 206
2a ed. - Bernal : Jarmat, 2012. 288 p. ; 20x15 cm. § 64-. LA LUCHA ENTRE EL AMO Y EL ESCLAVO. ------------------ 210
ISBN 978-987-1705-18-4 § 65-. LO REAL Y LO RACIONAL. ----------------------------------- 213
1. Enseñanza de la Filosofía. I. Título. CDD 107 § 66-. EL ESTADO COMO CONCILIACIÓN SOCIAL. ----------------- 216

Fecha de catalogación: 28/02/2012


286 Entre Ideas Presentación 3

Capítulo 5 Aristóteles: Presentación


sustancia, virtud y comunidad política ............................ 81
§ 23-. EL DISCÍPULO IRREVERENTE. ------------------------------- 81 En las últimas décadas del siglo XX, algunos representantes de la filosofía
§ 24-. LAS MANERAS DE HABLAR DEL SER. LA SUSTANCIA. ------ 83 europea enaltecen el concepto de postmodernidad, con el cual decretan el fin de
la historia y la muerte de las utopías como rasgos del contexto contemporáneo.
§ 25-. EL CONOCIMIENTO COMO CAPTACIÓN DE LA FORMA. ------ 87 Así, las ideas se coagulan, se aceptan, se incorporan y se naturalizan pasiva-
§ 26-. LOS TRES TIPOS DE CIENCIAS O SABERES. ------------------ 90 mente. Al despojarlas de su dinámica, de su capacidad transformadora, quedan
§ 27-. LA BÚSQUEDA DE LA FELICIDAD Y LA VIRTUD. ------------- 91 ahí, como adornos inofensivos frente a la imposición del pensamiento único y
§ 28-. EL ÁMBITO DE LA SOCIABILIDAD NATURAL. ---------------- 94 del dogma neoliberal. Mientras tanto, el individuo flota en el aislamiento y la
§ 29-. LA EDUCACIÓN DE LOS HOMBRES LIBRES. ------------------ 97 indiferencia, en la imagen y el consumo, sin historia y sin horizonte. En la prác-
tica, la postmodernidad nos lleva a bajar la cabeza, a describir lo que hay y
Capítulo 6 Las revoluciones de la Modernidad .............. 101 nada más, a resignar los sueños y las posibilidades. Fragmentados, dispersos y
atrofiados, no parece que podamos imaginar algo diferente o discutir la ideolo-
§ 30-. LA ÉPOCA DE LO NUEVO. ----------------------------------- 101 gía dominante.
§ 31-. DEL TEOCENTRISMO AL ANTROPOCENTRISMO. ------------- 103 Sin pérdida de tiempo, el capitalismo concentra inescrupulosamente los
§ 32-. LOS CAMBIOS POLÍTICOS, ECONÓMICOS Y SOCIALES. ------ 106 polos de riqueza y pobreza. El triunfo se sella de antemano cuando el sistema
nos logra convencer que la realidad está congelada, que la injusticia, la opre-
§ 33-. LA REFORMA PROTESTANTE. ------------------------------- 109 sión, la desigualdad y la miseria existieron y existirán siempre. A la coloniza-
§ 34-. LA REVOLUCIÓN CIENTÍFICA. ------------------------------- 112 ción material y política le sigue la colonización cultural y mental. Si la resigna-
§ 35-. INFANCIA, ESCUELA Y TRABAJO. ---------------------------- 116 ción termina conquistando nuestros pensamientos, entonces caemos en esa cáp-
sula artificial, y los principales beneficiarios se aseguran la reproducción del
Capítulo 7 La duda, orden de cosas existente. Borrar el pasado y ahogar el futuro, anular la apertu-
el yo y el mundo en el racionalismo de Descartes .......... 121 ra de un abanico de concepciones sobre la sociedad y el ser humano, forman
parte de las estrategias del sector dominante para consagrar su posición.
§ 36-. LIBERTAD E IGUALDAD. ------------------------------------- 121 Cuando comenzamos a reconstruir los caminos laberínticos que nos traen
§ 37-. LAS REGLAS DEL MÉTODO. --------------------------------- 123 al escenario postmoderno, quebramos la anestesia y encontramos que lo apa-
§ 38-. LOS MOMENTOS DE LA DUDA. ------------------------------ 125 rentemente absoluto en verdad es el resultado de luchas históricas. Al rastrear
§ 39-. LA PRIMERA CERTEZA INDUBITABLE. ----------------------- 127 sus huellas, las ideas muestran todo un recorrido, una cantidad de significados
y alteraciones –con grietas, surcos y cauces que van y vienen–, y lo que pensá-
§ 40-. DEL YO AL MUNDO. ----------------------------------------- 129 bamos enquistado en el eterno presente echa raíces difusas y desnuda el proyec-
§ 41-. EL FILÓSOFO EN SOLEDAD. --------------------------------- 132 to domesticador, civilizador, que busca deslindar y asignar los roles sociales
superiores e inferiores. Este mismo esquema piramidal y jerárquico, válido para
Capítulo 8 Hume y el tamiz del empirismo..................... 135 el conocimiento, la ética, la organización política o la estética, se repite en los
§ 42-. EL RESCATE DE LA EXPERIENCIA. --------------------------- 135 griegos, en los modernos y en la visión elitista de la Argentina.
Entre ideas: una mirada filosófico-pedagógica constituye un intento por
§ 43-. IMPRESIONES E IDEAS. -------------------------------------- 137 desandar esos caminos, por internarse en los recovecos para repensar el tiempo
§ 44-. LOS FANTASMAS DE LA REALIDAD. ------------------------- 139 contemporáneo emancipándonos de los parámetros de la ideología dominante y
§ 45-. LA FUERZA DE LA COSTUMBRE. ----------------------------- 143 de los mandatos de los países centrales. En general, los textos sobre filosofía y
§ 46-. LA CONCEPCIÓN PEDAGÓGICA DEL EMPIRISMO. ------------ 145 sobre pedagogía adolecen de algunos excesos: o presentan los problemas sin
referencia alguna al contexto histórico, o prosiguen una secuencia enciclope-
dista y meramente compilatoria; también sucede que, o profundizan en un sin-
4 Entre Ideas Índice 285

número de aspectos y abundan en tecnicismos, o se tornan una versión demasia-


do libre, liviana e intrascendente, que impide lecturas ulteriores. Aquí tratare-
Índice
mos de superar los dos pares de limitaciones; por ende, como cualquier ensayo
de equilibrio, será susceptible de críticas de un lado y de otro.
Lo que motiva la combinación entre desarrollos abstractos y complejos y Capítulo 1 Filosofía y pedagogía: qué y para qué .......... 5
un lenguaje accesible con giros coloquiales es el deseo de despertar en los lec-
§ 1-. EL SIGNIFICADO DE LOS TÉRMINOS. -------------------------- 5
tores la curiosidad por continuar con otros textos, por recrear en sí mismo la
inquietud de pensar. Si este libro, cuyo origen se remonta a los borradores que § 2-. LA FILOSOFÍA Y EL SENTIDO HISTÓRICO. --------------------- 9
circularon entre los estudiantes, abre puertas hacia otros, habrá cumplido en § 3-. LA PEDAGOGÍA Y LA TEORÍA CRÍTICA. ----------------------- 16
alguna medida un cometido fundamental, el de recuperar el carácter vivificador § 4-. UNA INSTANTÁNEA DEL PRESENTE. -------------------------- 21
de las ideas y su fuerza transformadora. Quiero agradecer la grata recepción de
estudiantes y amigos que impulsaron este destino, esos estímulos indispensables Capítulo 2 Los primeros maestros ................................... 23
y el abnegado esfuerzo de los editores: Vero, Lala, Crisius, Lina y Rodo, junto
con la paciente dedicación de Juan Alberto. § 5-. LOS FILÓSOFOS DE LA NATURALEZA. ------------------------- 23
§ 6-. EL CONTEXTO DE LA POLIS. ---------------------------------- 25
§ 7-. EL ARTE DE LOS SOFISTAS. ----------------------------------- 29
§ 8-. EL RELATIVISMO DE PROTÁGORAS. -------------------------- 32
M. G.
§ 9-. GORGIAS Y LA IMPORTANCIA DE LA PALABRA. --------------- 35
§ 10-. LA CONCEPCIÓN PEDAGÓGICA DE LOS SOFISTAS. ----------- 37
Capítulo 3 Sócrates, el tábano preguntón ....................... 41
§ 11-. EL LEGADO DE LOS SOFISTAS. ------------------------------ 41
§ 12-. SÓCRATES Y EL INTENTO DE SUPERAR EL RELATIVISMO. --- 42
§ 13-. LA TAREA DEL FILÓSOFO. ----------------------------------- 45
§ 14-. EL MÉTODO SOCRÁTICO. ------------------------------------ 48
§ 15-. LA ÉTICA INTELECTUALISTA. -------------------------------- 52
Capítulo 4 Lo real es la Idea.
Conocimiento, sociedad y educación en Platón .............. 59
§ 16-. LA CRISIS DE LA POLIS. ------------------------------------- 59
§ 17-. LA TEORÍA DE LAS IDEAS. ---------------------------------- 62
§ 18-. EL MITO DE LA CAVERNA. ----------------------------------- 65
§ 19-. LA CONCEPCIÓN DE LAS ALMAS.---------------------------- 68
§ 20-. LA TEORÍA DE LA REMINISCENCIA. ------------------------- 69
§ 21-. LA COMUNIDAD SOCIAL Y POLÍTICA. ----------------------- 71
§ 22-. LA EDUCACIÓN Y EL PODER DE LOS GOBERNANTES. ------- 76
284 Entre Ideas Filosofía y pedagogía: qué y para qué 5

Capítulo 1

Filosofía y pedagogía:
qué y para qué

§ 1-. EL SIGNIFICADO DE LOS TÉRMINOS.

Antes de introducirnos en el desarrollo histórico-problemático de la cultura


occidental, de los principales filósofos y de los planteos acerca del conocimiento,
la sociedad, la ética, la educación, etc., conviene precisar el origen y el significado
de los términos que orientan nuestra tarea: ¿qué es la filosofía?, ¿qué es la peda-
gogía?, ¿por qué una mirada o perspectiva?
Alrededor del siglo VI a.C. (antes de Cristo), en un muy variado conjunto de
ciudades ubicadas en el centro del Mar Mediterráneo nace la filosofía (occiden-
tal) como un modo distinto de entender y explicar la realidad. La palabra Îfiloso-
fíaÏ significa, literalmente, Îamor a la sabiduríaÏ; ÎamorÏ o ÎamistadÏ, o ÎdeseoÏ
(filo), por conocer, por la sabiduría (sofía). En principio, esta palabra deriva del
verbo ÎfilosofarÏ con el cual se indicaba la actividad de ciertas personas, Îlos
filósofosÏ. Antes de que se invente la palabra filosofía se identificó un hacer, un
modo de actuar, y con ello a la persona que lo llevaba a cabo. Primero se habló de
filosofar y de filósofos, y después de filosofía.1 Esta actividad particular consistía
en observar y comprender la realidad desde una óptica distinta: en vez de apelar a
mitos, relatos o motivos religiosos, los filósofos buscaron explicar la realidad
partiendo de argumentos racionales. Desde luego, el cambio de mirada no se dio
de un día para otro, sino que fue un proceso lento y gradual.
En el origen mismo de la filosofía se nos revela un dato importante: no
surge como un saber acabado y completo, sino como una actividad, o una actitud,
una manera de ver el mundo (lo que Gramsci llamará Îconcepción del mundoÏ).
Este detalle muestra que la filosofía no equivale a poseer el conocimiento, sino a
buscarlo; filósofo no es el que sabe (éste es el sabio), sino el que quiere saber. El
amor hacia la sabiduría denota una carencia, algo que falta. Y filosofar consiste en
tratar de llenar o darle contenido a esa carencia. El amor a la sabiduría significa,
1
Ferrater Mora, J., Diccionario de filosofía, pp. 1270-1271. La referencia completa de los
textos citados o aludidos se encuentran en el apartado ÎBibliografíaÏ.
6 Entre Ideas Bibliografía 283

entonces, buscar el conocimiento. Este conocimiento se diferencia de la tradición da marginalidade na América Latina).
mítico-religiosa y de las opiniones. El filósofo busca un saber argumentado, cu- -Sciacca, M., Qué es el idealismo, Bs. As., Columba, 1971.
yos motivos o fundamentos sean racionales, y no un saber que apele a fuerzas -Schiller, F., La educación estética del hombre, Bs. As., Espasa-Calpe, 1945.
extraordinarias, a dioses que intervienen, etc., o que directamente no ofrezca más -Sepúlveda, G., Demócrates segundo o De las justas causas de la guerra contra
sostén que el propio modo de ver el asunto. No importa la creencia o la opinión de los indios, en www.cervantesvirtual.com.
cada uno, sino la argumentación que pueda defender una determinada postura. -Severino, E., La filosofía antigua, Barcelona, Ariel, 1986.
Creer y opinar son dos maneras de evitar una fundamentación, mientras que la -Shapin, S., La revolución científica, Barcelona, Paidós, 2000.
actividad filosófica se inicia cuando se cuestiona o defiende una afirmación ape- -Smith T. V. – Grene M., De Descartes a Kant, Bs. As., Peuser, 1950. (Este libro
lando a motivos racionales, susceptibles de discusión y fundamentación. contiene pasajes de Erasmo, Galileo, Bacon, Descartes, Hobbes, Spinoza,
Además, el filósofo posee un amor desinteresado, no busca un saber para Leibniz, Newton, Locke, Berkeley, Hume y Kant).
otra cosa, no tiene una finalidad más allá. La sabiduría resulta valiosa por sí mis- -Smith, A., An Inquiry into the nature and causes of the wealth of nations [Inves-
ma, porque transforma el modo de ver la realidad y la manera de vivirla, porque tigación sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones],
para los griegos el saber y la práctica siempre van de la mano. Pero no hay otra vol. 1, Oxford University Press, 1976.
utilidad que ésa. El filósofo no busca conocer para hacerse famoso o adinerado, -Solana Dueso, J., Sofistas, en García Gual C. (comp.), Historia de la filosofía
no busca utilizar y sacarle provecho al conocimiento, sino que considera que lo antigua, Enciclopedia Iberoamericana de Filosofía, vol. 14, Madrid, Trotta,
valioso es el conocimiento en sí mismo. Su finalidad última se orienta simple- 1997, pp. 89-112.
mente al saber. -Solana Dueso, J., Protágoras de Abdera. Dissoi Logoi. Textos relativistas, Ma-
Un par de anécdotas sobre Tales de Mileto (634-546 a.C., aproximadamen- drid, Akal, 1995.
te), el primero que fue identificado como filósofo, ilustran este aspecto. Se dice -Solé, J., El sueño de la Ilustración, en Rearte J. – Solé M. J. (editores), De la
que solía caminar distraído, observando el cielo, y que por eso tropezó y cayó en Ilustración al Romanticismo. Tensión, ruptura, continuidad, Bs. As.,
una zanja, lo que provocó burlas y la caricatura del pensador que se ocupa de UNGS-Prometeo, 2010, pp. 15-30.
temas abstractos y generales y descuida lo cotidiano de su vida. Pero, en base a -Soler, R., El positivismo argentino, Bs. As., Paidós, 1967.
sus conocimientos astronómicos, Tales anticipó un clima favorable para el cultivo -Stroud, B., Hume, México, Unam, 1995.
de aceitunas, y entonces alquiló terrenos, los sembró, y ganó mucho dinero con la -Tacca, M., El siglo de las luces. El dieciocho, en Lischetti, M., Antropología,
cosecha. Independientemente de si son ciertas o no estas anécdotas, Tales se hizo Bs. As., Eudeba, 1994.
famoso por predecir un eclipse de sol;2 lo demás quedó en un segundo plano, -Terán, O., José Ingenieros: pensar la nación, Bs. As., Alianza, 1986.
porque el valor del filósofo reside en la búsqueda del conocimiento, y no en los -Terán, O., Vida intelectual en el Buenos Aires fin-de-siglo (1880-1910). Derivas
resultados o consecuencias. de la cultura científica, Bs. As., Fondo de Cultura Económica, 2000.
La actitud filosófica no apunta a generar certezas contundentes, respuestas -Thompson, E. P., La formación de la clase obrera en Inglaterra, Barcelona, Crí-
acabadas, etc., sino más bien a plantear preguntas.3 Las respuestas se desgastan tica, 1989.
con el tiempo, pero los problemas renacen de las cenizas. Más que ofrecer un -Tonelli, G., La filosofía alemana desde Leibniz hasta Kant, en AAVV, La filo-
resultado concreto, el filósofo se cuestiona, indaga, critica, duda, investiga. Más sofía alemana de Leibniz a Hegel, México, Siglo XXI, reed. 1992, pp. 99-
que dar con la verdad y quedarse contento, problematiza, plantea nuevos desafíos. 164.
En una palabra, el filósofo mantiene una actitud de apertura hacia la realidad, de -Valverde, C., El materialismo dialéctico. El pensamiento de Marx y Engels,
curiosidad por saber y preguntar incansablemente. En este sentido, no se puede Madrid, Espasa Calpe, 1979.
dar una definición última respecto de la pregunta básica: ¿qué es la filosofía? -Vernant, J.-P., Los orígenes del pensamiento griego, Barcelona, Paidós, 1992.
Cada filósofo la responde a su manera, con sus problemas, con sus resoluciones, -Voltaire, Cándido o el optimismo, Bogotá, Nuevo Siglo, 1994.
y con los nuevos problemas que surgen de sus respuestas. Cada época y cada -Vovelle, M., Introducción a la historia de la Revolución Francesa, Barcelona,
Crítica, 2000.
2
Cordero, N., La invención de la filosofía, pp. 33-36, 41. -Zanotti, L., Los objetivos de la escuela media, Bs. As., Kapeluz, reimp. 1992.
3
Jaspers, K., La filosofía, p. 12: ÎLa filosofía significa: ir en camino. Sus preguntas son -Zubiria, M., Aristóteles y el cosmos, Bs. As., Quadrata, 2005.
más esenciales que sus respuestas, y toda respuesta se convierte en una nueva preguntaÏ.
282 Entre Ideas Filosofía y pedagogía: qué y para qué 7

-Platón, Gorgias, Bs. As., Planeta-De Agostini, 1988. filosofar van desnudando y atando distintos cabos, mientras se abren otros. No se
-Platón, Hipias Mayor, en Diálogos I, Madrid, Gredos, 1990. puede determinar quién tiene razón; ¿cómo saberlo?, ¿con qué criterio podemos
-Platón, Protágoras, Bs. As., Planeta-De Agostini, 1988. decir que uno u otro poseen la verdad?
-Platón, República, Bs. As., Eudeba, reed. 2008. La búsqueda y elaboración de un conocimiento argumentado, la apertura, la
-Platón, Teeteto, Bs. As., Planeta-De Agostini, 1996. capacidad de preguntarse y problematizar, son rasgos cruciales para quienes nos
-Poratti, A., Teoría política y práctica política en Platón, en Boron, A. (comp.), dedicamos a la educación. No casualmente la filosofía y la pedagogía nacen es-
La filosofía política clásica. De la Antigüedad al Renacimiento, Bs. As., trechamente relacionadas. Analicemos esta segunda palabra. Nuevamente encon-
Clacso, 1999, en: http://sala.clacso.org.ar/gsdl/cgi-bin/library. tramos la referencia a una práctica: en principio, se llamaba ÎpedagogoÏ al escla-
-Ramos, L. (coord.), El fracaso del Consenso de Washington. La caída de su vo que llevaba a los niños con el maestro. Más tarde la palabra se asoció al arte de
mejor alumno: Argentina, Barcelona, Icaria, 2003. conducir o guiar (ágo) al niño (pais),4 y el pedagogo pasó a ser el educador. Aun-
-Robespierre, M., Libertad, igualdad, fraternidad, Bs. As. Errepar, 2000. que la palabra ÎpedagogíaÏ aparecerá mucho después (recién a fines del siglo
-Robespierre, M., Por la felicidad y la libertad. Discursos, Barcelona, El Viejo XVI) y en un contexto diferente, al igual que ÎpedagogoÏ guarda una fuerte fami-
Topo, 2005. liaridad con paideia, que abarca muchos significados, entre los cuales se desta-
-Romero, F. E., Culturicido. Historia de la educación argentina (1966-2004), can: educación, cultura, tradición, civilización.5 En la paideia los griegos ponen
Resistencia, Librería de la Paz, 2007. de manifiesto un modo de ver el mundo y un modo de ver su propia cultura. En la
-Romero, F., Historia de la filosofía moderna, México, Fondo de Cultura Econó- educación se muestran aquellos valores, creencias, costumbres, conocimientos,
mica, reimp. 1994. técnicas, etc., que una comunidad considera importantes, y desea que se manten-
-Romero, J. L., Breve historia de la Argentina, Bs. As., Fondo de Cultura Econó- gan en las próximas generaciones. De ahí que los pedagogos guíen a los niños
mica, reimp. 1999. hacia la cultura, hacia lo que hay que conservar (la tradición) y hacia aquello que
-Romero, J. L., Estudio de la mentalidad burguesa, Bs. As., Alianza, reimp. 1996. los convierte en ciudadanos, en seres de la ciudad (seres políticos) y, en este sen-
-Romero, J. L., Las ideas políticas en Argentina, Bs. As., Fondo de Cultura Eco- tido, los civiliza.
nómica, reimp. 1999. La palabra educación viene del latín educare, que significa ÎconducirÏ, Îgui-
-Rousseau, J.-J., El contrato social, Barcelona, Altaya, 1993. arÏ, y que se vincula directamente con otra palabra, educere, Îhacer salirÏ, Îex-
-Rousseau, J.-J., Emilio o de la educación, Madrid, Edaf, 1985. traerÏ, Îllevar afueraÏ, Îdar a luzÏ.6 Los términos revelan que la educación consis-
-Rousseau, J.-J., Primer discurso sobre las ciencias y las artes, en Discursos te en explicitar lo implícito, extraer lo que ya está; es decir, al igual que la semilla
sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres y respecto de la tierra, el niño ya se encuentra inmerso en una cultura, en un conjun-
otros escritos, Madrid, Tecnos, reed. 1995. to de prácticas y valores que asimila naturalmente, y el educador tiene que guiarlo
-Rousseau, J.-J., Segundo discurso, o discurso sobre el origen de la desigualdad e inducirlo, ayudarlo a expresar esa cultura implícita. Entonces, educar significa
entre los hombres, Bs. As., Orbis-Hyspamérica, 1984. colaborar en el proceso interno de asimilación natural o espontánea de una cultu-
-Sabato, E., Hombres y engranajes, Bs. As., Seix Barral, reed. 2007. ra.
-Sabato, E., La resistencia, Bs. As., Planeta, reed. 2005. ¿Qué se entiende por ÎculturaÏ? No se acota al gusto de unos pocos, sino
-Sánchez-Cerezo de la Fuente, J., El debate ético-político en Sócrates y los que se extiende a todas las prácticas de una comunidad, desde las más importan-
sofistas, en www.filosofos.net, 2006. tes hasta las que parecerían insignificantes. A partir de los estudios antropológi-
-Sarmiento, D., De la educación popular, Santiago de Chile, Julio Belín, 1849, en cos, la cultura se asocia al modo de vida de cualquier comunidad, sus valores,
www.proyectosarmiento.com.ar. creencias, hábitos, técnicas, conocimientos, etc., que se reflejan en la práctica
-Sarmiento, D., Facundo o civilización y barbarie, Bs. As., Centro Editor, 1992. misma. La cultura comprende lo que una comunidad considera bueno o malo, sus
-Sauerwald, G., Reconocimiento y liberación. El Hegel revolucionario: la filoso- ritos y ceremonias religiosas, las acciones cotidianas que los individuos realizan
fía del derecho de 1819/20, en Cecchetto S. – Catoggio L. (comp.), Es- casi sin darse cuenta, la organización social, las habilidades técnicas para trans-
plendor y miseria de la filosofía hegeliana, Mar del Plata, Suárez, 2007,
pp. 377-385. 4
AAVV, Diccionario de las ciencias de la educación, p. 1078.
-Saviani, D., Escola e democracia. Comemorativa, San Pablo, Autores Associados, 5
Jaeger, W., Paideia: los ideales de la cultura griega, p. 2, p. 20.
2008. (Este libro recoge en el cap. 1: As teorias da educação e o problema 6
AAVV, Diccionario de ciencias de la educación, p. 475.
8 Entre Ideas Bibliografía 281

formar la naturaleza según las necesidades. De alguna manera, este modo de vivir Tendências pedagógicas na prática escolar).
se traslada naturalmente hacia los niños. Pero en un determinado momento una -Lipovestky, G., La era del vacío. Ensayos sobre el individualismo contemporá-
comunidad decide que esos aspectos culturales que la identifican se tienen que neo, Barcelona, Anagrama, 1986.
conservar y transferir con especial dedicación a las nuevas generaciones.7 La edu- -Locke, J., Ensayo sobre el entendimiento humano, México, Fondo de Cultura
cación se define como el proceso por el cual una comunidad transmite su patrimo- Económica, reed. 1999.
nio cultural de una generación a otra. -López Gil, M., Filosofía, modernidad y postmodernidad, Bs. As., Biblos, 1996.
Desde luego, el proceso de transmisión varía según cada comunidad y cada -Lyotard, J.-F., La condición postmoderna. Informe sobre el saber, Madrid, Cáte-
generación, pues la cultura no es un paquete que permanezca inalterado a lo largo dra, 1987.
del tiempo, sino que se va modificando y resignificando. Las culturas de larga -Maeso, S., La física de Aristóteles y la cosmovisión clásica, en Díaz E. (comp.),
duración están abiertas, se dinamizan e incorporan nuevas técnicas, conocimien- La producción de los conceptos científicos, Bs. As., Biblos, 1995, pp. 127-
tos, valores, etc. La durabilidad de la cultura se juega en su capacidad para, al 133.
mismo tiempo, conservarse y renovarse. En este punto interviene la pedagogía en -Mantoux, P., The redestribution of the land, en The industrial revolution in the
sentido amplio, concebida como filosofía de la educación, como reflexión sobre eighteenth century, Londres/Nueva York, Taylor & Francis, reed. 2006,
los fines de la educación. La pedagogía se pregunta para qué educar, qué motiva pp. 136-185.
la formación de las nuevas generaciones, cuáles son los fines o metas de la educa- -Marafioti, R. (comp.), Temas de argumentación, Bs. As., Biblos, 1995.
ción. Se pregunta por el tipo de ser humano, por el conocimiento necesario, por -Marx K. – Engels F., La ideología alemana, Bs. As., Pueblos Unidos, reed. 1973.
los valores esenciales, por las creencias que han de mantenerse, etc. Dado que -Marx K. – Engels F., La sagrada familia, México, Grijalbo, 1958.
estos aspectos cambian con el tiempo, requieren de discusión y de definiciones, y -Marx K. – Engels F., Manifiesto comunista, Bs. As., Cuadernos socialistas, 1998.
la pedagogía se encarga precisamente de esa difícil combinación entre lo tradicio- -Marx, K., Crítica de la filosofía del derecho de Hegel, Bs. As., Ediciones Nue-
nal y lo nuevo. Se trata de una reflexión filosófica que intenta definir los funda- vas, 1965.
mentos de la tarea de educar. -Marx, K., Crítica de la filosofía del Estado de Hegel, Bs. As., Claridad, 1946.
En este sentido, la pedagogía se distingue de la didáctica. Aunque parezcan -Marx, K., La cuestión judía, Bs. As., Need, reed. 1998.
significar lo mismo, la didáctica refiere a la enseñanza, se ocupa de los medios,8 y -Marx, K., Manuscritos de 1844, Bs. As., Cartago, 1984.
responde a la pregunta cómo enseñar, cuáles son los métodos por los cuales con- -Marx, K., Salario, precio y ganancia, Biblioteca de Autores Socialistas,
viene transmitir un contenido. Ciertamente, los medios y los fines se determinan www.ucm.es.
entre sí: para saber cómo enseñar se necesita saber qué y para qué –la didáctica -Mochón F. – Beker V., Economía. Principios y aplicaciones, Madrid, McGraw-
necesita de la pedagogía–, pero al mismo tiempo para alcanzar los fines debemos Hill, 1995.
transitar los medios –la pedagogía necesita de la didáctica–. Por lo tanto, son -Moreau, J., Aristóteles y su escuela, Bs. As., Eudeba, 1993.
saberes complementarios, y sin embargo apuntan a horizontes distintos. -Obiols G. – Di Segni S., Adolescencia, postmodernidad y escuela: la crisis de la
Por último, ¿por qué una perspectiva? Porque en el tiempo en el que vivi- enseñanza media, Bs. As., Novedades Educativas, 2006.
mos ya no podemos hablar de una mirada total o punto de vista único. Que adop- -Orgaz, R., Sarmiento y el naturalismo histórico, Córdoba, Imprenta Rossi, 1940.
temos una perspectiva significa que hay otras miradas posibles sobre los mismos -Padín, L., Estética y verdad en la Edad Moderna, Lanús, Universidad Nacional
temas, y que cada una se posiciona en un determinado lugar y destaca aspectos de Lanús, 2008.
diferentes. El espacio educativo es un espacio dinámico, cambiante y complejo. -Pascal, B., Pensamientos, Bs. As., Orbis-Hyspamérica, 1984.
Si queremos reflexionar sobre esta actividad, sobre sus consecuencias y sus fun- -Pico della Mirandola, G., Discurso sobre la dignidad del hombre, Bs. As.,
damentos o supuestos, y si queremos que esta reflexión sea crítica y transforma- Goncourt, 1978.
dora, entonces tendremos que postergar el hallazgo de una verdad cerrada y termi- -Platón, Apología de Sócrates, Bs. As., Eudeba, reed. 1973.
7
Abbagnano N. – Visalberghi, Historia de la pedagogía, p. 11: ÎLa educación es pues un -Platón, Banquete. Fedón. Fedro, Barcelona, Labor, 1994.
fenómeno que puede asumir las formas y las modalidades más diversas, según sean los -Platón, Cratilo, México, Unam, 1988.
diversos grupos humanos y su correspondiente grado de desarrollo; pero en esencia es -Platón, en Diálogos(incluye: Critón o sobre el deber, Laques o sobre la valen-
siempre la misma cosa, esto es, la transmisión de la cultura de una generación a la otraÏ. tía), Madrid, Sarpe, 1983.
8
Abbagnano N. – Visalberghi A., Historia de la pedagogía, pp. 14-16. -Platón, Diálogos II (incluye: Eutidemo, Menón), Madrid, Gredos, 1992.
280 Entre Ideas Filosofía y pedagogía: qué y para qué 9

de Cultura Económica, reed. 2000. nada, y bucear sobre los problemas para pensarlos y volverlos a pensar. Lo prime-
-Jauretche, A., Manual de zonceras argentinas, Bs. As., Corregidor, reimp 2011. ro que contribuye a la apertura son los aspectos históricos, sociales y culturales,
-Jonkers, P., Leben bei Hegel und Jacobi. Ein Vergleich [La vida según Hegel y que influyen significativamente sobre las ideas y prácticas humanas. Así, por ejem-
Jacobi. Una comparación], en AAVV, Hegel Jahrbuch 2007. Das Leben plo, en otro tiempo la educación fue considerada una herramienta imprescindible
denken. Zweiter Teil, Berlín, Akademie Verlag, 2007, pp. 111-115. para el progreso social, económico y cultural; y hoy ya no goza de la misma con-
-Kant, I., Fundamentación de la metafísica de las costumbres. Crítica de la razón fianza. El contexto nos permite una comprensión más profunda y menos aislada
práctica, México, Porrúa, reed. 1996. de los fenómenos, y por eso nuestra perspectiva sobre el pasado tiene siempre un
-Kant, I., Crítica de la razón pura, 2 tomos, Bs. As., Losada, reed. 1992. pie en el presente, al cual volvemos, para plantearnos dónde estamos.
-Kant, I., El conflicto de las facultades, Bs. As., Losada, 2004.
-Kant, I., Filosofía de la historia, La Plata, Terramar, 2004; incluye: Idea de una § 2-. LA FILOSOFÍA Y EL SENTIDO HISTÓRICO.
historia universal desde el punto de vista cosmopolita (pp. 17-32); Res-
El mito del filósofo que está en las nubes, o encerrado en una biblioteca, o
puesta a la pregunta ¿qué es la Ilustración? (pp. 33-39); Acerca del re- que usa un lenguaje inaccesible, sólo cumple una función que en las últimas déca-
frán: «Lo que es cierto en teoría para nada sirve en la práctica» (pp. 97- das se ha reforzado: alejarnos del pensamiento. Desde muchos lugares hoy se nos
149).
dice –o se nos sugiere– que pensar, preguntarse, dudar, criticar, son cosas que no
-Kant, I., Los progresos en la metafísica, Bs. As., Eudeba, 1989. valen la pena, son aburridas e inútiles. Para desbaratar estos prejuicios/mitos echa-
-Kant, I., Prolegómenos a toda metafísica futura que haya de poder presentarse remos mano a algunas ideas del filósofo italiano Antonio Gramsci (1891-1937):9
como ciencia, Madrid, Istmo, 1999.
el pensamiento crítico, la praxis, el sentido histórico, la hegemonía y el papel del
-Kirk C. – Raven J. – Schofield M., Los filósofos presocráticos. Historia crítica intelectual.
con selección de textos, Madrid, Gredos, reed. 1987. (1º) En cuanto al pensamiento crítico, Gramsci parte de que todos somos
-Kitto, H., Los griegos, Bs. As., Eudeba, reimp. 2008.
filósofos. La filosofía no concierne exclusivamente a algunas personas especiali-
-Klein, A., Hegel y la razón dialéctica, en Cuadernos de filosofía, segunda épo- zadas, sino que se encuentra inserta en el lenguaje (por ejemplo, en los términos,
ca: nº X, Bs. As., Facultad de Filosofía y Letras, 1969, pp. 269-287. que implican un grado de abstracción o generalidad), en el sentido común y en las
-Kojève, A., La dialéctica del amo y del esclavo en Hegel, Bs. As., Fausto, reed.
creencias populares. Dado que el pensamiento es lo propio del hombre, lo que lo
1999. define, nunca puede estar ausente, y se muestra en su modo de entender, expresar
-Kolakowski, La filosofía positivista, Madrid, Cátedra, 1979. y elaborar la realidad, que se resume en frases, dichos populares, enfoques, su-
-Kriedte, P., La época de la revolución de los precios, en Feudalismo tardío y
persticiones, etc. La filosofía está en la vida misma, porque el modo de vivir
capital mercantil, Barcelona, Crítica, reed. 1994, pp. 29-83. refleja una manera de ver y entender el mundo. Dice Gramsci:
-Kusch, R., América profunda, Bs. As., Biblos, 1999.
-Labica, G., Robespierre: una política de la filosofía, Barcelona, El Viejo Topo, οQué idea se hace el pueblo de la filosofía? Se la puede reconstruir a
2005. través de los modos de decir del lenguaje común. Uno de los más difundi-
-Lamanna, P., Historia de la filosofía III. De Descartes a Kant, Bs. As., Hachette, dos es aquel de «tomar las cosas con filosofía» […]. Es cierto que contie-
1964. ne una implícita invitación a la resignación y a la paciencia; pero lo que
-Lamanna, P., Historia de la filosofía IV. La filosofía del siglo XIX, Bs. As., parece el punto más importante es su invitación a la reflexiónÏ.10
Hachette, 1969.
-Lefebvre, G., La Revolución Francesa y el Imperio (1787-1815), México, Fondo La filosofía invita a la reflexión, a pensar sobre el propio pensar. Así nos
de Cultura Económica, reimp. 1993. 9
Como pocos filósofos contemporáneos, Gramsci mantuvo una fuerte coherencia y sínte-
-Leibniz, G., Monadología. Discurso de metafísica, Bs. As., Ediciones Orbis- sis entre sus ideas y su vida. Es un referente del marxismo y una fuente de inspiración de la
Hyspamérica, 1984. teoría crítica, imprescindible hoy para comprender la educación. Después de la Primera
-Levinas, M., Las imágenes del universo. Una historia de las ideas del cosmos, Guerra Mundial, participó de los levantamientos obreros y en 1921 fue miembro fundador
Bs. As., Fondo de Cultura Económica, 1996. del Partido Comunista Italiano. Electo diputado y encarcelado en 1926, en pleno auge del
-Libaneo, J., Democratização da escola pública. A pedagogia crítico-social dos fascismo, escribió en cuadernos gran parte de su obra, y muere en la cárcel en 1937.
10
conteúdos, San Pablo, Loyola, 2005. (Este libro es una reedición de: Gramsci, A., El materialismo histórico, p. 11. Véase pp. 7 y 30.
10 Entre Ideas Bibliografía 279

damos cuenta de que pensamos, y este pensamiento se da en tres niveles. El sen- -Hamelin, O., El sistema de Descartes, Bs. As., Losada, 1949.
tido común constituye el nivel más elemental y el criterio con el que se suele guiar -Hampson, N., Historia social de la Revolución Francesa, Madrid, Alianza, reed.
la masa de seres humanos. Pero el sentido común resulta ser subjetivo (cada uno 1984.
tiene el propio), contradictorio (Îal que madruga Dios lo ayudaÏ y Îno por madru- -Hauser, A., Historia social de la literatura y el arte, 2 volúmenes, Madrid, Deba-
gar se amanece más tempranoÏ; Îhaz el bien sin mirar a quiénÏ y Îen todos lados te, 1998.
se cuecen habasÏ; ¿cómo se compatibilizan estos refranes?), superficial, conser- -Hegel, G. W., Ciencia de la lógica, 2 tomos, Bs. As, Hachette-Solar, reed. 1993.
vador y conformista (otros ejemplos: Îa mal tiempo, buena caraÏ, Îzapatero a sus -Hegel, G. W., Diferencia entre los sistemas de filosofía de Fichte y Schelling,
zapatosÏ, Îel ojo del amo engorda el ganadoÏ, etc.). El segundo nivel del pensa- Madrid, Tecnos, 1990.
miento lo ocupa la religión, que trata de organizar de manera coherente distintas -Hegel, G. W., Enciclopedia de las ciencias filosóficas en compendio, Madrid,
ideas y que para ello dispone de un grupo de ideólogos, de sacerdotes. La religión Alianza, reed. 1999.
se vuelve más compleja que el sentido común, se propaga a partir de la fe y la -Hegel, G. W., Fe y saber, Madrid, Biblioteca Nueva, 2000.
superstición, y mantiene un dogma celosamente protegido de la crítica. Sentido -Hegel, G. W., Fenomenología del espíritu, México, Fondo de Cultura Económi-
común y religión configuran dos maneras de pensar que se desconfían mutuamen- ca, reimp. 1993.
te, pero no se excluyen y comparten los mismos rasgos (contradicción, conserva- -Hegel, G. W., Principios de la filosofía del derecho, o derecho natural y ciencia
durismo, etc.). Para llegar al tercer nivel de pensamiento (la filosofía) hay que política, Barcelona, Edhasa, reed. 1999.
romper con los dos anteriores, hay que reflexionar sobre las ideas que sostienen -Hegel, G. W., Vorlesungen über die Geschichte der Philosophie [Lecciones sobre
nuestra concepción del mundo y nuestra manera de vivir. historia de la filosofía], Vorlesungen über die Philosophie des Geschichte
Por lo general, no somos conscientes o no reflexionamos sobre nuestra ma- [Lecciones sobre filosofía de la historia], en G. W. F. Hegel Werke in 20
nera de ver el mundo. Para descubrir el contenido filosófico, no alcanza con de- Bänden [Obras de Hegel en 20 tomos] CD-ROM, edición de Suhrkamp
clararnos filósofos y opinar; para descubrir las ideas tenemos que activar la críti- Verlag, 1970.
ca. Al observar nuestro modo de vivir y de entender la realidad, se nos presenta -Hegel, G., W., Escritos de juventud, México, Fondo de Cultura Económica, reed.
una pregunta esencial: ¿elegimos nosotros ese modo de vivir, o se nos impone 2003.
mecánicamente desde afuera? ¿Somos y hacemos lo que queremos, o lo que los -Hernández Vega, R., Análisis de dos discursos de Kant sobre la sociedad civil,
demás quieren que seamos y hagamos? No faltará quien diga que se trata de una México, Unam, 1991.
mezcla, y que nunca decidimos totalmente sobre nuestra vida. De acuerdo. Pero -Hobbes, T., Leviatán, o la materia, forma y poder de una república eclesiástica
la pregunta apunta a lo más alto, al fondo de la cuestión, a si asumimos una actitud y civil, Bs. As., Fondo de Cultura Económica, reimp. 1994.
activa o pasiva frente al pensamiento y la acción. En el primer caso, construimos -Hobsbawm, E., En torno a los orígenes de la revolución industrial, México,
nuestra visión del mundo o participamos consciente y críticamente en una deter- Siglo XXI, reed. 1996.
minada concepción; en el segundo caso, reproducimos sin discusión ideas que -Hobsbawm, E., Industria e imperio. Una historia económica de Gran Bretaña
provienen de otros, del ambiente, del sector social al que creemos pertenecer. La desde 1750, Barcelona, Ariel, 1977.
perspectiva crítica plantea la fundamentación de las ideas y de la práctica que uno -Hobsbawm, E., Las revoluciones burguesas, Madrid, Guadarrama, 1971.
adopta, mientras que la perspectiva acrítica nos instala ideas y hábitos que son de -Hume, D., Del criterio del gusto, en De la tragedia y otros ensayos sobre el
otros, que reproducimos de modo mecánico e inconsciente. gusto, Bs. As., Biblos, 2003, pp. 47-70.
No alcanza con decirnos filósofos, sino que a partir de allí tenemos que -Hume, D., Autobiografía, en Tratado de la naturaleza humana, Bs. As., Edicio-
hurgar sobre nuestros conceptos y creencias, para asumir una perspectiva crítica nes Orbis-Hyspamérica, 1984, tomo I, pp. 47-72.
sobre la concepción del mundo adoptada. Así, descubriremos que nuestra concep- -Hume, D., Investigación sobre el conocimiento humano, Barcelona, Altaya, 1998.
ción pertenece a una determinada época y a una determinada clase social. Dice -Hume, D., Tratado de la naturaleza humana, 3 tomos, Bs. As., Ediciones Orbis-
Gramsci: Hyspamérica, 1984.
-Ingenieros, J., Los tiempos nuevos, Bs. As., Losada, reed. 2000.
ÎPor la propia concepción del mundo se pertenece siempre a un determi- -Jaeger, W., Paideia: los ideales de la cultura griega, México, Fondo de Cultura
nado agrupamiento [social...]. El problema es éste: ¿a qué tipo histórico Económica, reimp. 1993.
pertenece el conformismo, el hombre-masa del cual se participa? Cuando
-Jaspers, K., La filosofía desde el punto de vista de la existencia, México, Fondo
278 Entre Ideas Filosofía y pedagogía: qué y para qué 11

2005. la concepción del mundo no es crítica ni coherente, sino ocasional y dis-


-García Borrón, J. C., Historia de la filosofía III. Siglos XVIII, XIX y XX, Barcelo- gregada, […] la propia personalidad se forma de manera caprichosaÏ.
na, del Serbal, 1998.
-García Morente, M., Lecciones preliminares de filosofía, Bs. As., Losada, reed. El hombre masa equivale a la oveja que sigue al rebaño, copia su vida y
1993. modo de pensar de los demás; quien asume la crítica, se encuentra con un proble-
-Giardina, M., La concepción aristotélica de la naturaleza, en Díaz E. (comp.), ma:
La producción de los conceptos científicos, Bs. As., Biblos, 1995, pp. 134- ÎCriticar la propia concepción del mundo es tornarla, entonces, conscien-
138. te [...]. Significa también, por consiguiente, criticar toda la filosofía exis-
-Ginzburg, C., El queso y los gusanos. El cosmos, según un molinero del siglo tente hasta ahora, en la medida en que ha dejado estratificaciones conso-
XVI, Barcelona, Muchnik Editores, reed. 1997. lidadas en la filosofía popular. El comienzo de la elaboración crítica es la
-Ginzo Fernández, A., Protestantismo y filosofía. La recepción de la Reforma en conciencia de lo que realmente se es, es decir, un «conócete a ti mismo»
la filosofía alemana, Publicaciones de la Universidad de Alcalá, 2000. como producto del proceso histórico desarrollado hasta ahora...Ï.11
-Girbal-Blacha N. – Zarrilli A. – Balsa J. J., Estado, sociedad y economía en la
Argentina (1930-1997), Quilmes, Universidad Nacional de Quilmes, reimp. Para conocernos, tenemos que examinar nuestras ideas, la manera en que
2004. vemos el mundo y actuamos en él, conectándolas con el río del pensamiento que
-Gómez Lobo, A., La ética de Sócrates, Santiago de Chile, A. Bello, 1999. nos trae hasta el contexto actual. Ni seremos los primeros en pensar, ni los únicos,
-Gómez Robledo, A., Platón. Los seis grandes temas de su filosofía, México, ni los dueños de las ideas. Hacernos conscientes de que formamos parte de un
Fondo de Cultura Económica, reimp. 1993. aquí y ahora que abraza la propia concepción del mundo, o de que no estamos
-Gorgias, Encomio de Helena, en Sofistas. Testimonios y fragmentos, edición solos sino siempre atravesados por los otros, significa también reconstruir los
de Piqué Angordans, Barcelona, Bruguera, 1985. procesos históricos que nos conducen al presente. Nuestra cabeza tiene un pasado
-Goubert, P., El «clima» institucional de la Francia del Antiguo Régimen, El y excede la dimensión individual.
Estado contra las sociedades, en El Antiguo Régimen 2. Los poderes, (2º) La condición de filósofos pone de manifiesto la unidad inseparable en-
Madrid, Siglo XXI, 1979. tre pensamiento y acción, y en esa unidad consiste el concepto de praxis, con el
-Gramsci, A., El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce, Bs. As., cual se identifica la filosofía de Gramsci. La praxis implica una continua retroali-
Nueva Visión, 1971. mentación entre la teoría y la práctica, las ideas y el hacer. En toda práctica se
-Graves, R., Los mitos griegos, 2 tomos, Bs. As., Alianza, 1993. hallan implícitas determinadas ideas, más allá de si somos conscientes de ellas o
-Grüner, E., Un bicentenario reprimido. La revolución haitiana, o la modernidad no. El modo de entender el mundo se refleja en el modo de actuar, y a su vez este
maldita, en El Aromo nº 54: El pueblo quiere mandar; en modo de actuar plantea nuevos desafíos para la concepción del mundo. Los dos
www.razonyrevolucion.org. ámbitos se influyen y modifican, y a los ojos de los demás resulta demasiado
-Gruppi, L., El concepto de hegemonía en Gramsci, México, Ediciones de Cultu- visible cuando alguien dice una cosa y hace otra, cuando no es coherente la rela-
ra Popular, 1978. ción entre teoría y práctica. Según este concepto de praxis que elabora Gramsci,
-Habermas, Historia y crítica de la opinión pública. La transformación estructu- toda acción humana tiene una idea que la sustenta, y a su vez las ideas se aplican
ral de la vida pública, Barcelona, Editorial GG, reed. 1981. a la vida cotidiana.
-Habermas, J., El discurso filosófico de la modernidad, Madrid, Taurus, reimp. La unidad entre teoría y práctica suele sufrir deformaciones. Por ejemplo,
1993. algunos consideran a la teoría un complemento, un ÎaccesorioÏ ocasional al servi-
-Habermas, J., Entre naturalismo y religión, Barcelona, Paidós, 2006. cio de la práctica; mientras que otros desprecian a la última y se encierran en la
-Habermas, J., Teoría de la acción comunicativa, 2 volúmenes, Madrid, Taurus, primera. Para Gramsci, teoría y práctica se potencian mutuamente, no se puede
1987. pensar una sin la otra. La teoría permite comprender y organizar los elementos
-Halperín Donghi, T., El espejo de la historia. Problemas argentinos y perspecti- que presenta la práctica, y la práctica permite llevar a cabo las ideas que se plan-
vas latinoamericanas, Bs. As., Sudamericana, reed. 1998. tean en la teoría; por ende, teoría y práctica van de la mano. Dado que el individuo
-Halperín Donghi, T., Una nación para el desierto argentino, Bs. As., Centro
11
Editor, 1992. Gramsci, A., El materialismo histórico, p. 8.
12 Entre Ideas Bibliografía 277

nunca está solo, sino siempre en relación con otros y con la naturaleza, la transfor- -Descartes, R., Reglas para la dirección del espíritu, México, Porrúa, reed. 1997.
mación de sí mismo involucra a su vez la transformación del entorno. Lo que -Di Segni, S., Adultos en crisis. Jóvenes a la deriva, Bs. As., Novedades Educati-
piensa, lo que dice, lo que hace, lo que quiere, repercute en los demás, y al revés. vas, 2006.
Las relaciones sociales, de las cuales el individuo forma parte, son como una red, -Di Trocchio, F., Las mentiras en la ciencia, Madrid, Alianza, 1998.
un entramado que atraviesa la personalidad. Si queremos modificar las concep- -Díaz E., La disolución del sujeto en la Argentina contemporánea, en Díaz E.
ciones de mundo, las creencias y costumbres arraigadas en el sentido común y la (comp.), La producción de los conceptos científicos, Bs. As., Biblos, 1995,
religión, las ideas que una época considera válidas, tenemos que trabajar en el pp. 35-42.
plano de la praxis, de la teoría y la práctica juntas.12 -Dotti, J., Dialéctica y derecho. El proyecto ético-político hegeliano, Bs. As.,
En otras palabras, el ser humano no sólo piensa, sino que también actúa, y al Hachette, 1983.
revés. Al comienzo admitimos que todos somos filósofos, porque poseemos pen- -Dri, R., El individualismo en la Fenomenología del espíritu, en Cecchetto S. –
samiento; ahora tenemos que admitir que todos somos políticos, porque actuamos Catoggio L. (comp.), Esplendor y miseria de la filosofía hegeliana, Mar
para transformar la realidad –según el pensamiento que nos impulsa, y que a su del Plata, Suárez, 2007, pp. 145-156.
vez se nutre y modifica desde la realidad–. Dice Gramsci: -Dri, R., Filosofía política aristotélica, en Boron, A. (comp.), La filosofía polí-
tica clásica. De la Antigüedad al Renacimiento, Bs. As., Clacso, 1999:
ÎTransformar el mundo externo, las relaciones generales, significa forta- http://sala.clacso.org.ar/gsdl/cgi-bin/library.
lecerse a sí mismo, desarrollarse a sí mismo […]. Por ello se puede decir -Dri, R., La filosofía del Estado ético. La concepción hegeliana del Estado, en
que el hombre es esencialmente «político», porque la actividad para trans-
Boron, A. (comp.), La filosofía política moderna. De Hobbes a Marx, Bs.
formar y dirigir conscientemente a los demás hombres realiza su
As., Clacso, 2000, pp. 213-245.
«humanidad»Ï.13
-Dussel, E., El encubrimiento del otro. Hacia el origen del mito de la moderni-
Uno se hace con y hace a los demás, y los demás hacen con y a uno. Nadie dad, Quito, Abya Yala, 1994.
está cerrado. Nadie está despolitizado, porque politizarse significa relacionarse -Eggers Lan, C., Estudio preliminar a Platón, Apología de Sócrates, Bs. As.,
socialmente, integrarse con el otro en la transformación de la realidad. Esta inte- Eudeba, reed. 1973, pp. 5-113.
gración se orienta a un determinado fin, a un proyecto colectivo, y ÎdirigirÏ signi- -Engels, F., Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana, Bs. As.,
fica organizarse en la realización de ese proyecto. Ahí está el desarrollo indivi- Anteo, 1975.
dual, en la actividad política, social, de unidad con el otro. Y en esa acción se -Estiú, E., La filosofía kantiana de la historia, en Kant, I., Filosofía de la histo-
expresa el pensamiento: ria, Bs. As., Nova, 1964, pp. 7-38.
-Febvre, L., Una cuestión mal planteada: los orígenes de la Reforma francesa y
Îla mayor parte de los hombres son filósofos en cuanto obran práctica- el problema de las causas de la Reforma, en Erasmo, la Contrarreforma
mente y en cuanto su obrar práctico […] contiene implícitamente una y el espíritu moderno, Barcelona, Orbis, 1985.
concepción del mundo, una filosofía. La historia de la filosofía [...] es la -Fernández Buey, F., Marx (sin ismos), Barcelona, El Viejo Topo, 1998.
historia de las iniciativas de una determinada clase para cambiar, corregir, -Fernández Retamar, J., Algunos usos de civilización y barbarie y otros ensayos,
perfeccionar, las concepciones de mundo existentes en cada época deter- Bs. As., Contrapunto, 1988.
minada y para cambiar […] la actividad práctica en su conjuntoÏ.14
-Ferrater Mora, J., Diccionario de filosofía, 4 tomos, Barcelona, Ariel, 1994.
Cambiar una manera de pensar equivale a cambiar una manera de vivir, -Fontana, B., La democracia y la revolución francesa, en Dunn, J. (comp.),
Democracia. El viaje inacabado (508 a.C.-1993 d.C.), Barcelona, Tusquets,
12 1995, pp. 120-137.
Gramsci, A., El materialismo histórico, pp. 17, 34, 45-46, 49.
13
Gramsci, A., El materialismo histórico, p. 42. -Freire, P., Pedagogía de la autonomía. Saberes necesarios para la práctica edu-
14
Gramsci, A., El materialismo histórico, pp. 26-27. En la cita completa aclara que co- cativa, Bs. As., Siglo XXI, 2005.
múnmente se concibe a la historia de la filosofía como historia de los filósofos; sin embar- -Fukuyama, F., ¿El fin de la historia?, en www.cepchile.cl.
go, agrega Gramsci, una filosofía se torna representativa de una época cuando atraviesa al -Galeano, E., Las venas abiertas de América Latina, Bs. As., Catálogos, reed.
filósofo, al grupo social al que éste pertenece y a las masas populares, combinando aspec- 2003.
tos de los distintos sectores. -Galeano, E., Patas arriba: la escuela del mundo al revés, Bs. As., Catálogos,
276 Entre Ideas Filosofía y pedagogía: qué y para qué 13

– Catoggio L. (comp.), Esplendor y miseria de la filosofía hegeliana, Mar sentir, actuar, relacionarse socialmente. Teoría y práctica, o filosofía y política,
del Plata, Suárez, 2007, pp. 79-84. resultan inseparables. Los filósofos o grupos de intelectuales intentan, desde dis-
-Brecht, B., Vida de Galileo, Madrid, Alianza, reimp. 2000. tintos lugares, llevar adelante un cambio en la mentalidad y en la práctica de su
-Brun, J., Platón y la academia, México, Publicaciones Cruz, reimp. 2001. época, pero su manera de pensar no está separada de la práctica y de las concep-
-Caimi, M., La metafísica de Kant, Bs. As., Eudeba, 1989. ciones de mundo de los sectores populares. En esa tensa unidad entre pensadores
-Calvo Martínez, T., Sócrates, en García Gual C. (comp.), Historia de la filoso- y pueblo se define el devenir histórico.
fía antigua, Enciclopedia Iberoamericana de Filosofía, vol. 14, Madrid, (3º) Para conocer por qué actuamos como actuamos, o por qué pensamos
Trotta, 1997, pp. 113-129. como pensamos, por qué determinadas concepciones están vigentes y otras no, o
-Cané, M., Prosa ligera, Bs. As., Vaccaro, 1919. por qué algunas tienen más aceptación que otras, etc., debemos reconstruir el
-Carpio, A., Principios de filosofía. Una introducción a su problemática, Bs. As., devenir histórico que nos trae del pasado al presente. No podemos comprender la
Glauco, reed. 1995. filosofía actual sin la filosofía del pasado, ni la cultura contemporánea sin la his-
-Castoriadis, C., El mundo fragmentado, La Plata, Terramar, 2008. toria de la cultura.15 Aunque nuestro modo de pensar y actuar sea libre, se halla
-Casullo, N. – Forster, R. – Kaufman, A., Itinerarios de la modernidad, Bs. As., directamente vinculado con el devenir histórico, con el contexto social que se
Eudeba, 2004. forma y desarrolla a través del tiempo, con un proceso que lo abraza en el presente
-Cohen, D., Tres lecciones sobre la sociedad postindustrial, Bs. As., Katz, 2007. y echa raíces en distintas tradiciones. Uno se sorprende al constatar que muchas
-Coletti, L., La superación de la ideología, Madrid, Cátedra, 1982. ideas que parecen propias y originales ya las expresaron otros. Al volvernos sobre
-Collingwood, R., Idea de la historia, México, Fondo de Cultura Económica, el proceso histórico descubrimos que nuestro pensar y actuar no es tan nuestro, y
1987. que muchas ideas y acciones que creíamos espontáneas o naturales tienen un lar-
-Comenio, J. A., Didáctica magna, edición electrónica disponible en go curso que las sustenta, o forman parte de un ÎclimaÏ cultural que va más allá de
www.universidadabierta.edu.mx. nuestra personalidad. El devenir histórico nos permite entender cómo se ha gesta-
-Comte, A., Curso de filosofía positiva. (Lecciones I y II), Bs. As., Orbis- do el presente, qué ideas lo motivaron y lo sostienen. Una actitud crítica no puede
Hyspamérica, 1984. desconocer este proceso, porque sería como desconocer la génesis de la realidad.
-Copi, I., Introducción a la lógica, Bs. As., Eudeba, 1995. La perspectiva contraria, aquella que desecha el devenir histórico como fac-
-Cordero, N., La invención de la filosofía. Una introducción a la filosofía anti- tor importante para la comprensión de la realidad, suele escaparse en el encubri-
gua, Bs. As., Biblos, 2008. miento y en la naturalización. La pérdida del pasado, de la memoria colectiva, de
-Cordúa C. – Torretti, R., Variedad en la razón: ensayos sobre Kant, Puerto Rico, los procesos que desembocan en el presente, tiene como finalidad (explícita o
Universidad de Puerto Rico, 1992. implícita) congelar y mantener las relaciones existentes, de modo que se instale y
-Cottingham, J., Descartes, México, Unam, 1995. propague con fuerza la idea de que siempre hubo y habrá lo que hay en el presen-
-Cuervo, O., Alrededor de Galileo, en E. Díaz (comp.), La producción de los te, y que está bien que así sea. Lo mismo ocurre cuando la historia responde a los
conceptos científicos, Bs. As., Biblos, 1995. intereses de los triunfadores; en última instancia, todo resulta lineal, armónico,
-Chmiel, S., El milagro de la eterna juventud, en Margulis, M. (ed.), La juven- bien ordenado para llegar hasta donde estamos. Luego, debe aceptarse natural-
tud es más que una palabra. Ensayos sobre cultura y juventud, Bs. As., mente lo que hay. ¿Qué se encubre en esta visión determinista? Básicamente se
Biblos, reed. 2000, pp. 85-101. encubre la contradicción, la lucha de tendencias sociales, la voz de los derrotados,
-D’Hondt, J., Ideología de la ruptura, México, Premiá, 1983. las injusticias del sistema. Por si fuera poco, de este modo se ahogan los intentos
-De las Casas, B., Brevísima relación de la destrucción de las Indias, Bogotá, por transformar la realidad, abrir caminos diferentes, creer y luchar por lo posible;
Nuevo Siglo, 1995. 15
Gramsci, A., El materialismo histórico, p. 8. ÎEs preciso, por consiguiente, explicar por
-De Quincey, T., Los últimos días de Kant, México, Coyoacán, 1994. qué sucede que en cada época coexistan muchos sistemas y corrientes filosóficas; cómo
-Descartes, R., Discurso del método. Meditaciones metafísicas, La Plata, Terramar, nacen, cómo se difunden, por qué la difusión sigue ciertas líneas de ruptura y ciertas direc-
2004. ciones, etc. […] Pero esta elaboración sólo puede y debe ser hecha en el cuadro de la
-Descartes, R., Los principios de la filosofía, Bs. As., Losada, 1951. historia de la filosofía, que muestra qué elaboración ha sufrido el pensamiento en el curso
-Descartes, R., Meditaciones metafísicas con Objeciones y respuestas, Madrid, de los siglos y qué esfuerzo colectivo ha costado nuestro actual modo de pensar, que resu-
Alfaguara, 1977. me y compendia toda la historia pasadaÏ, p. 11.
14 Entre Ideas Bibliografía 275

en una palabra, se ahoga la libertad. El sentido común y la religión son proclives


a justificar y conservar el orden existente. Pero la perspectiva crítica quiere cam-
Bibliografía
biar la realidad, y para ello tiene que conocerla, y para ello tiene que conocer
cómo y por qué se ha llegado hasta esa realidad. -AAVV, Diccionario de las ciencias de la educación, Madrid, Santillana, reimp.
(4º) Otro rasgo con el que se identifica la filosofía de Gramsci es el concepto 1995.
de hegemonía. Esta palabra proviene del vocabulario militar griego y, en su signi- -AAVV, Historia universal, Bs. As., Departamento de Historia del Colegio Na-
ficado original, refería al jefe del ejército, el conductor, el que guía y está al frente cional Buenos Aires; Página/12, 2001.
de los demás.16 Se trata de la cabeza que direcciona al cuerpo y que mantiene la -AAVV, Las contradicciones culturales de la modernidad, Barcelona, Anthropos,
unidad y cohesión del todo, la conducción suprema y sin disputa. En el sistema 2007.
capitalista contemporáneo el poder está en manos de un sector social, la burgue- -Abbagnano N. – Visalberghi A., Historia de la pedagogía, México, Fondo de
sía, que pese a ser minoritaria en proporción se enriquece gracias al trabajo de la Cultura Económica, reimp. 1995.
gran mayoría, la masa o el pueblo. Para que las capas más altas de la sociedad –la -Adorno, T., Escritos sociológicos I, Madrid, Akal, 2004.
clase dominante– logren conservar su poder sobre la masa del pueblo, las ideas de -Agulhon, M., 1848 o el aprendizaje de la República, Bs. As., Oficina de Publica-
los sectores dominantes se tienen que trasladar y arraigar en los sectores domina- ciones de Filosofía y Letras, s/f.
dos; es decir, se necesita difundir, promover y sostener una ideología o concep- -Althusser, L., Ideología y aparatos ideológicos del Estado, Bs. As., Nueva Vi-
ción del mundo que mantenga la unidad de la sociedad (lo que Gramsci llama sión, 1974.
ÎbloqueÏ). En una determinada época histórica, el sector dominante se afianza y -Anderson, P., Consideraciones sobre el marxismo occidental, México, Siglo XXI,
consolida en el poder cuando su ideología se instala y se reproduce en el sector reed. 1998.
dominado, porque si las ideas logran prender en la gente simple –a través del -Aristóteles, Acerca del alma, Madrid, Gredos, 1978.
sentido común o de la religión–, esas mismas ideas se traducen en determinadas -Aristóteles, Ética Nicomaquea, México, Porrúa, reed. 1994.
prácticas acordes a la clase dominante. El esquema de poder funciona bien en -Aristóteles, Metafísica, Bs. As., Sudamericana, reed. 2000.
tanto no despierte el sentido crítico, en tanto esas ideas se copien y reproduzcan -Aristóteles, Política, Bs. As., Losada, 2005.
automáticamente y sin elaboración. Esta situación genera contradicciones, ten- -Aristóteles, Sobre las ideas, en Fragmentos, Madrid, Gredos, 2005.
siones, porque el pensamiento de quien expresa ideas ajenas no se condice con su -Avineri, S., Hegel’s theory of the modern state, Nueva York, Cambridge University
modo de vivir.17 Así, por ejemplo, un pobre podrá pensar que su situación obedece Press, 1972.
al plan divino, o a su propia incapacidad, aunque también sepa que todos los días -Belvedersi, R., La filosofía de la historia kantiana: entre la intención de la natu-
se esfuerza por vivir mejor. Esa idea se contradice con su realidad, y nada mejor raleza y la moralidad, en López D. (comp.), Kant Kolloquium (1804-2004),
para el sector dominante, que se beneficia de esta situación, que el mismo domi- Santa Fe, Universidad Nacional del Litoral, 2009, pp. 93-101.
nado crea que tiene la culpa. Por eso, el sentido común proporciona ideas conser- -Bernabé, A., De Tales a Demócrito. Fragmentos presocráticos, Madrid, Alianza,
vadoras como la resignación, la paciencia, el conformismo. 1988.
Para Gramsci la hegemonía no se reduce al poder de la clase dominante, -Bobbio, N., El modelo iusnaturalista, en Estudios de historia de la filosofía.
sino que abarca también la construcción y organización de un contra-poder en los De Hobbes a Gramsci, Madrid, Debate, 1985, pp. 73-149.
sectores populares dominados. El gran problema de la hegemonía tradicional – -Bobbio, N., Hegel e il giusnaturalismo, en Rivista de filosofia, nº LVII, 1966,
eclesiástica, nobiliaria, o burguesa, según la época que se analice– consiste en que pp. 379-407.
se articula verticalmente, de arriba para abajo; en vez de observar qué piensan y -Botana N. – Gallo E., De la República posible a la República verdadera (1880-
sienten los sectores populares, los ideólogos del sector dominante simplemente – 1910), Bs. As., Ariel, 1997.
para usar una expresión actual– bajan línea. Además, no quieren que los de abajo -Botana, N., El orden conservador. La política argentina entre 1880 y 1916, Bs.
se organicen y mejoren su situación, sino precisamente lo contrario, que se man- As., Sudamericana, reed. 1998.
tengan en esa misma condición. Los sectores conservadores no quieren cambiar -Botana, N., La tradición republicana. Alberdi, Sarmiento y las ideas políticas de
su tiempo, Bs. As., Sudamericana, 1984.
16
Gruppi, L., El concepto de hegemonía en Gramsci, cap. I. -Bourgeois, B., El pensamiento político de Hegel, Bs. As., Amorrortu, 1969.
17
Gramsci, A., El materialismo histórico, pp. 10-11, 12, 55-56. -Brauer, D., La concepción hegeliana del Estado como utopía, en Cecchetto S.
274 Entre Ideas Filosofía y pedagogía: qué y para qué 15

de cosas o similares, no hace más que expandir la estrategia de la ideología domi- nada, sino mantener las cosas tal cual están.
nante. ¿Recuerda la sociedad esclavista, los explotados por el capitalismo o la (5º) Un último concepto completa el panorama: los intelectuales. Gramsci
barbarie autóctona? ¿Recuerda el individualismo postmoderno, el accionar de la distingue varios tipos de intelectuales, entre los cuales caben destacar: los Îpu-
dictadura o las políticas neoliberales? Volvemos al punto de inicio, a la cúpula de rosÏ (o que se creen independientes del contexto), los que trabajan abiertamente a
la pirámide que se empeña por mantener lo establecido. Volvemos a las mismas favor de la ideología dominante, y los ÎorgánicosÏ o ÎcomprometidosÏ con los
preguntas (§§ 3-4): ¿trabajaremos para conservar la desigualdad o para transfor- sectores dominados. Los Îintelectuales purosÏ desarrollan sus conceptos y teorías
mar la realidad en un sistema más justo y equitativo? al margen de la masa, para un grupo selecto de entendidos, e incluso jactándose de
que la mayoría no los comprenda; se consideran separados e independientes del
pueblo. Los pensadores de la clase dominante, que a veces se confunden con los
ÎpurosÏ, abundan en cantidad y tal vez no en calidad, porque no se necesita mu-
cha creatividad, sino persistencia, para mantener el estado de cosas; tienen a su
disposición los medios y el poder, de modo que se les facilita la tarea. A diferencia
de los dos primeros, el intelectual orgánico tiene que pensar cómo se organiza el
pueblo para superar la injusticia del sistema capitalista, tiene que ser creativo; no
se separa, sino que se compromete en la organización, en darle o encontrarle for-
ma al sentir y pensar de la masa, en ordenar las palabras y la construcción que se
genera desde abajo. El intelectual orgánico no se dirige al pueblo a revelarle la
verdad, a decirle lo que tiene que sentir y pensar; sino que se vincula orgánica-
mente con el sector popular, atiende a sus problemas e intenta dar con una organi-
zación superadora, articulando la práctica y la teoría. No se dirige al pueblo para
que éste lo escuche a él, sino que él va a escuchar al pueblo, y busca la forma de
expresarlo. Lo deseable es que los intelectuales surjan de la masa misma, del
trabajo de concientización y de crítica, y que se mantengan en contacto con ese
origen. Desde luego, confiesa Gramsci, esta relación entre intelectuales y masa no
resulta sencilla, sino que está cargada de dificultades y contradicciones.18
Ahora bien, el grupo de los intelectuales no incluye únicamente a filósofos
y pensadores, sino también a curas, maestros, escritores, periodistas, etc. La igle-
sia y la escuela son los dos centros masivos más importantes en la difusión de la
cultura, mientras que los diarios y revistas, las organizaciones privadas, las uni-
versidades, contribuyen en un grado menor. Gramsci se sorprende de que:

Îen todos los países, aunque en distinta medida, existe una gran fractura
entre las masas populares y los grupos intelectuales, inclusive en los [sec-
tores de intelectuales] más numerosos y próximos a la periferia nacional,
como los maestros y los curasÏ.19
18
Gramsci, A., El materialismo histórico, pp. 13-14, 16-17, 22-23, 88. ÎEl elemento popu-
lar ÎsienteÏ, pero no siempre comprende o sabe. El elemento intelectual ÎsabeÏ, pero no
comprende o, particularmente, [no] ÎsienteÏ. […] El error del intelectual consiste en creer
que se pueda saber sin comprender y, especialmente, sin sentir ni ser apasionado […], esto
es, que un intelectual pueda ser tal (y no un puro pedante) si se halla separado del pueblo-
nación, o sea, sin sentir las pasiones elementales del pueblo, comprendiéndolas y, por lo
tanto, explicándolas y justificándolas por la situación histórica determinadaÏ, pp. 123-124.
19
Gramsci, A., El materialismo histórico, pp. 24-25. Lo siguiente: p. 91.
16 Entre Ideas Postmodernidad, ¿y más allá? 273

En la medida en que la escuela y la iglesia no guardan un vínculo orgánico pués del después, cobra sentido, porque ya no está depositada en los intereses
con lo popular, se abre una gran distancia entre las instituciones y quienes concu- ajenos, sino anclada en esta tierra. El neoliberalismo enseñó que los países centra-
rren a ellas, que las ven y las viven como cosas extrañas, ajenas. Por ende, los les definen sus políticas y las nuestras con la misma receta: siguiendo sus propios
intelectuales comprometidos con el pueblo tendrán un doble objetivo: combatir intereses. ¿Los de sus pueblos? Tal vez, aunque principalmente los de sus empre-
las ideologías de la clase dominante y educar a las masas, superando las fracturas sas. El neoliberalismo fue el gran negocio de las multinacionales y de los bancos,
y divisiones. El destino del pueblo se define a través de la educación, y los intelec- que incluso con la crisis 2008-2009 lograron un salvataje de privilegio, confir-
tuales deberán abrir ese camino. mando la tendencia conservadora de Europa y Norteamérica.
Los conceptos analizados (pensamiento crítico, praxis, sentido histórico, Quizás parezca en exceso optimista o apresurado este diagnóstico sobre el
hegemonía) confluyen en la articulación entre intelectuales y pueblo, la praxis contexto latinoamericano y argentino del siglo XXI. Por otra parte, los agoreros
pedagógica donde la relación entre el educador y el estudiante: del apocalipsis suelen acertar y ganar más adeptos. Los anuncios catastróficos
sobre el fin del mundo prenden rápidamente. Pero hemos sobrevivido a las actas
Î...es una relación activa, de vínculos recíprocos, y por lo tanto cada maes- de defunción, y podemos observar y comprender la postmodernidad como un
tro es siempre un alumno y cada alumno, maestro. Pero la relación peda- objeto, como algo ya recortado y analizado. Esta distancia habilita a la ruptura
gógica no puede ser reducida a relaciones específicamente «escolares»
con el pensamiento único o no-pensamiento, a la revitalización de la política y de
por las cuales las nuevas generaciones entren en contacto con las viejas y
la discusión sobre ideas e ideologías. No son pocos los cambios en el siglo XXI.
absorban sus experiencias […]. Esta relación existe en toda la sociedad
Lejos de finalizar, la historia se intensifica, se abre en distintos cursos posibles.
en su conjunto y para cada individuo respecto de los otros individuosÏ.20
Lejos de entregarse a los técnicos y burócratas, la política se tensa, y la sociedad
La praxis pedagógica implica diálogo, vínculo, empatía e inversión de ro- polariza entre intereses opuestos. Lejos de silenciar los temas, se exploran y dis-
les; implica, más allá del ámbito escolar, una relación social y política con el otro, cuten. Lejos de olvidar el pasado, se lo investiga y relaciona con el presente. Lejos
un estar abierto a las experiencias del pasado y del presente, del ambiente y de la de consagrar la impunidad, se exige justicia. Lejos de resignarse, se levantan las
práctica que lleva a replantearse la teoría y las ideas. En una palabra, implica banderas por una verdadera igualdad.
compromiso con lo popular en la organización y elaboración de un contrapoder Sin embargo, no debemos obviar que los intentos de modificación de las
del sector dominante. atrocidades del sistema capitalista generan resistencia. Los sectores del poder eco-
nómico concentrado están allí, en las sombras, aceitando sus mecanismos de do-
§ 3-. LA PEDAGOGÍA Y LA TEORÍA CRÍTICA. minación. Al fin y al cabo, aspiran a preservar su posición dominante, y para ello
requieren colaboradores: el sentido común, la opinión pública, los prejuicios
Las ideas de Gramsci constituyen una de las fuentes de inspiración y de
y las mentes gobernables que escuchan y repiten los mensajes. La fórmula a re-
referencia para las principales teorías que adoptan una perspectiva crítica sobre la
producir es muy simple: hay que odiar a los de abajo y admirar a los de arriba.
educación. En las últimas décadas, las tendencias pedagógicas que se oponen a la
La clase media asimila este concepto y opera como filtro que tiende a proteger las
tradición se denominan a sí mismas ÎcríticasÏ, y se suele dar por sabido qué signi-
posiciones sociales en la estructura vertical. Entonces, piensa que el eterno mal de
fica que una teoría sea crítica. ¿Qué es lo que critican estas teorías? ¿Cualquier
la sociedad son los pobres (y en este concepto quedan incluidos todos aquellos
tipo de crítica hace crítica a una teoría? Antes de responder estas preguntas anali-
que están en estratos inferiores al propio). Que además de malos, son ignorantes y
cemos los elementos involucrados en el proceso educativo. Como dijimos, la pe-
feos. Que todo lo que hagan merece desprecio y desconfianza, porque no lo hacen
dagogía se ocupa de determinar los motivos hacia los cuales se orienta la educa-
por convicción o autenticidad, sino por interés y tratando de sacar ventaja. Que no
ción. Trazando un esquema simplista, podemos observar que toda acción educati-
son víctimas, sino culpables de su condición. Que debemos civilizarlos y domes-
va está vinculada con, al menos, tres componentes: la enseñanza, cuyo actor prin-
ticarlos. Que el pobre no quiere trabajar y por eso vive como vive. Que amenaza
cipal es el docente; el aprendizaje, protagonizado por los estudiantes; el conoci-
y delinque en cualquier lugar. Que roba más que los ladrones de guantes blancos.
miento, que aparece gracias a la relación entre los dos primeros. A este conjunto
Que se divierte porque no le importa nada. Que no estudia porque no le gusta el
de elementos se lo conoce como Îtríada didácticaÏ, y el peso específico de cada
esfuerzo. Que pasa hambre y frío porque está cómodo. Que pobres hubo y habrá
uno varía según la tendencia pedagógica y filosófica que se adopte. A grandes
siempre. Que las diferencias sociales son naturales. Que los del interior y los
inmigrantes latinoamericanos resultan desagradables. Que la superioridad de los
20
Gramsci, A., El materialismo histórico, pp. 31-32. países se mide por la riqueza y la blancura de su piel. Sí, si usted piensa este tipo
272 Entre Ideas Filosofía y pedagogía: qué y para qué 17

con la crítica y la mirada profunda sobre la realidad […]. Si perdemos de rasgos, las teorías pedagógicas se pueden dividir en Îno-críticasÏ o conservado-
vista que en otro tiempo las cosas fueron diferentes, perderemos de vista ras, y ÎcríticasÏ o progresistas.
que en el futuro las cosas también podrán ser diferentes. Es decir, si sola- (1º) Entre las pedagogías no-críticas se destacan la escuela tradicional y la
mente quedamos atrapados en la presencia absoluta del presente […], escuela nueva. En el modelo tradicional todo el acento recae en la actividad del
perderemos el pasado y, al mismo tiempo, el futuroÏ.24 docente, en el método para enseñar con eficacia un contenido enciclopédico (en
grandes cantidades y repetido memorísticamente). Según este modelo, el docente
Estas postales reúnen la dictadura y el neoliberalismo de los noventa en un
es el dueño exclusivo del saber y el alumno, como su nombre lo indica, un igno-
mismo proyecto, el del quiebre del vínculo colectivo, del pensamiento, del pasa-
rante, un ser Îsin luzÏ que requiere de esclarecimiento. La luz le llega en el mo-
do y del futuro; el de la resignación y la fantasía de los grandes medios comunica-
mento en que recibe el conocimiento y lo reproduce tal cual. La escuela nueva,
cionales, que no son más que empresas al servicio del poder concentrado. Ambas
surgida a fines del siglo XIX, propone otro modelo, más centrado en el aprendiza-
estrategias tienden a someter al individuo, a encerrarlo, encapsularlo y esterilizar-
je y en la espontaneidad de los individuos. Así, la enseñanza se adecua a las nece-
lo, despojándolo de la posibilidad de hacer historia y construir un destino diferen-
sidades de cada sujeto, buscando alimentar su interés por aprender y flexibilizan-
te. Cabe preguntarse, entonces, ¿es el mismo el significado de la postmodernidad
do el régimen de materias. En este caso, el docente pasa a un segundo plano,
en el Primer Mundo y en Latinoamérica? ¿Han perdido vigencia las luchas socia-
como ÎfacilitadorÏ o ÎguíaÏ, y el conocimiento deja de ser algo rígido e inmutable
les en este costado del planeta?
para amoldarse a los intereses concretos.21
§ 81-. EL DESPUÉS DEL DESPUÉS. El modelo de escuela tradicional deja bien en claro que entre docente y
alumnos hay una jerarquía, un superior y otros inferiores, uno que sabe y el resto
La crisis del 2001 y la caída del decepcionante gobierno de la Alianza, la que ignora, el primero civilizado y los segundos bárbaros (en el sentido de Îsalva-
devaluación y los alarmantes índices de pobreza y marginalidad, colocaron a la jesÏ), de modo que el conocimiento o la cultura se transfiere de un lado a otro. En
Argentina en una situación decisiva: la de elegir entre el modelo neoliberal y sus cambio, en el modelo de la escuela nueva se intenta rescatar la actividad del apren-
consecuencias devastadoras para la mayoría de la población, o ensayar un camino diz, lo cual genera toda una serie de problemas, porque, o bien se alcanzan los
diferente, producto de un tipo de cambio competitivo. En el 2001 la sensación resultados académicamente deseables y esperados (y entonces esa libertad resulta
compartida es de saturación, hartazgo, rechazo total a las políticas de exclusión y un simulacro), o bien cada uno llega a su propio resultado (y entonces no se puede
miseria. Más allá de las motivaciones particulares de cada sector social (piquete- garantizar una educación medianamente igualitaria). En otras palabras, ¿qué su-
ros, clase media con ahorros confiscados, etc.), sucede un fenómeno novedoso, cede si un niño no llega a la conclusión de que dos más dos son cuatro? ¿Se le
que en parte revierte la disolución implantada sistemáticamente por la dictadura: respeta su libertad de pensar así, o se lo reconduce hasta llegar al resultado Îco-
revive el cara-a-cara, el enojo común, las ganas de cambiar todo, un aire de noso- rrectoÏ?
tros... Sucede un encuentro entre mágico y calculador, pero encuentro al fin, un Más allá de las fortalezas y debilidades de los dos modelos, se desprende
momento donde se redescubre que fuera de la cápsula atómica de encierro y anes- que foguean valores muy disímiles. En el primer caso, un ÎbuenÏ alumno obedece
tesia existe una dimensión comunitaria que está ahí, y que siempre estuvo ahí, y cumple con lo que se le ordena, mientras que en el segundo un ÎbuenÏ alumno
desaprovechada. El fragmento redescubre el lazo social, muy efímero, pero que es creativo y propone nuevas actividades. Se trata de dos perfiles totalmente dis-
se daba por disuelto. También redescubre que la historia se hace y la realidad se tintos. Ahora bien, una pregunta demasiado sencilla, aunque también muy signifi-
transforma, frente a la prédica de la pasividad y resignación. Redescubre la polí- cativa, sería la siguiente: imaginemos dos escuelas, una para los sectores ricos de
tica, el trabajo, la salida en el proyectar hacia el futuro y construirlo, aunque sin la sociedad y otra para los sectores pobres, ¿qué modelo adoptará cada una de
perder la memoria ni la justicia. ellas? ¿Por qué?
El siglo XXI significa para el conjunto de Latinoamérica una vuelta de pági- La respuesta parece obvia; sin embargo, ninguna de las tendencias la expli-
na, tal vez la más importante de toda su historia, no sólo por los índices económi- cita. Las tendencias pedagógicas no-críticas o conservadoras realizan un análisis
cos y sociales, sino fundamentalmente porque ha madurado y se ha impregnado de las relaciones enseñanza-aprendizaje sin considerar el contexto social e histó-
en la dirigencia política y en amplios sectores de la sociedad, la idea de que el rico en el que se aplican. En cierto sentido, son como recetas o fórmulas válidas
destino de los países subdesarrollados no se define en las oficinas técnicas del para cualquier tiempo y lugar, e incluso para cualquier docente y cualquier grupo
Primer Mundo, sino en el mapa regional y en cada país. La identidad, en el des-
21
24
Forster, R., en Casullo, N., Itinerarios de la Modernidad, pp. 262-271. AAVV, Tendencias pedagógicas en la realidad actual, cap. I y cap. II.
18 Entre Ideas Postmodernidad, ¿y más allá? 271

de alumnos, porque el enfoque se encuentra encapsulado, desligado de lo social- La escuela queda como desacoplada a los vientos neoliberales. La perspec-
cultural. Y un enfoque así presupone que el contexto no modifica lo que sucede en tiva del estudio y del trabajo en cuanto destino medianamente seguro se fisura
la escuela. hasta borronearse por completo. ¿De qué esfuerzo podrá hablar un padre que du-
(2º) Observemos cómo ayudan la historia y el contexto social en la com- rante meses no consigue empleo, o un maestro que apenas cubre las necesidades
prensión del proceso educativo. En distintas épocas la preocupación por educar a básicas? ¿Para qué sirve la escuela si no enseña lo que se necesita en la vida?
niños y jóvenes se concentra en las capas más altas de la sociedad, porque de allí ¿Cuánto valor tendrán las experiencias de los mayores que hoy viven en la mise-
–se supone– han de provenir aquellos que en el futuro gobiernen o tengan el poder ria? ¿Por qué solidarizarse con los demás, si al fin y al cabo triunfa el individua-
sobre el resto y decidan el destino de la comunidad entera. Así lo consideran, por lista? ¿Para qué trabajar si los medios transmiten la fama fácil y sin talento? ¿Qué
ejemplo, Platón o Aristóteles en la Antigüedad. Se trata de un enfoque estratifica- utilidad tiene armar un proyecto de vida cuando no hay un horizonte? Todas estas
do, con un sector dominante y un sector dominado, una cabeza y un cuerpo, unos dudas legítimas nacen y se contagian en medio de un clima que condensa el triun-
que mandan y otros que obedecen. Contra esta división se pronuncian las socieda- falismo de los poderosos y la derrota de los débiles. Mientras tanto, en las zonas
des modernas con los principios de ÎlibertadÏ e ÎigualdadÏ, básicamente comba- vulnerables la escuela asume otras funciones: asistir, dar de comer, animar, conte-
tiendo el orden feudal-medieval. Pero las sociedades modernas continúan repro- ner, habilitar un refugio y, tal vez, dejar una puerta abierta a la oportunidad.
duciendo desigualdades, aunque en otro sentido; es decir, la estratificación sigue En los medios masivos de comunicación la escena retrata a la farándula, de
existiendo de un modo más invisible. La división entre un orden superior y otro la que Menem participa y aprovecha. El mundo de los ricos exhibido a los pobres,
inferior –o civilizados y bárbaros–, desde los griegos se aplica a lo intelectual y lo los acuerdos con el Fondo Monetario y los electrodomésticos en cuotas, la despo-
manual; esto significa: algunos nacen para pensar y otros para trabajar. Para lo litización y el ideal juvenil, los hipermercados y el shopping, se configuran como
primero se necesita formación, para lo segundo basta con mirar y copiar. distracciones que anestesian a los sujetos cada vez más fragmentados y vacíos, y
En líneas generales, son raras las excepciones donde la educación se difun- cada vez más resignados y despojados de un horizonte, de algo distinto, de un
de más allá del sector dominante. Tomemos tres ejemplos. En el siglo V a.C., en motivo por el cual luchar.
Grecia, con la implementación de la democracia grandes porciones de la ciudada- Así justifica Romero el título de su libro, Culturicidio:
nía acceden a lugares públicos donde se enseña gimnasia, música, primeras letras
y algo de matemática. En un texto de Platón, el sofista Protágoras señala: Î[el culturicidio consiste en] la aniquilación intencional de las creacio-
nes, objetos y valores culturales, patrimonio de un pueblo, indispensa-
ÎY esto [= mandar los hijos con un maestro] lo hacen los que tienen más bles para la constitución de sus subjetividades, de su identidad nacional,
posibilidades, como son los más ricos. Sus hijos empiezan a frecuentar con el propósito de transformar a los sujetos sociales en seres diametral-
las escuelas en la edad más temprana y la dejan bien tardeÏ.22 mente diferentes, individuos despolitizados, temerosos, aislados en lo
colectivo, disciplinados según los intereses del sector dominanteÏ.23
Los pobres tienen una educación más breve y básica. Por otra parte, la ma-
yoría de la población (esclavos, extranjeros, etc.) no tiene acceso a la educación, Este sujeto dócil, fragmentado, descomprometido, sin historia y sin futuro,
porque no son ciudadanos, y se dedican precisamente al trabajo manual-físico, adviene con la postmodernidad, como bien apunta R. Forster:
que los griegos despreciaban y lo consideraban vulgar.
Îla postmodernidad elimina el diálogo con el pasado […] y lo visita como
Otro momento histórico donde la educación se plantea llegar a los pobres:
quien va al museo, para observar cosas congeladas, puras maquetas de
al comienzo de la Modernidad (siglo XVII), distintas congregaciones religiosas
épocas definitivamente abandonadas. […] No cabe duda de que vivimos
inventan las escuelas de oficios, en las cuales se encierra a jóvenes y niños de la en un tiempo post-utópico, donde el proyecto se ha desdibujado, donde la
calle, y se les enseña a trabajar, bajo la idea de que el trabajo genera orden y palabra […] que cree que está abriendo la historia […] se ha retirado
obediencia.23 Un tercer caso: a fines del siglo XIX y en pleno desarrollo de la hacia la insustancialidad de la palabra comunicacional […]. El individua-
Revolución Industrial y del capitalismo,24 se implementa el Îsistema educativoÏ a lismo egocéntrico, narcisista, autista y vacío […] tiene muy poco que ver
nivel mundial, es decir, un programa de educación básica (primaria), obligatoria,
Los equipos «técnicos» de orientación neoliberal ocupan las partes claves del Estado e incluso
22 avanzan sobre espacios no directamente ligados a la economía. Es más, algunas instituciones inter-
Platón, Protágoras, 326c, p. 54. medias pasan a estar dirigidas por este tipo de intelectuales orgánicos o, a veces, incluso por los
23
AAVV, Historia universal, pp. 515 y ss. propios miembros de la clase dominante, p. 237.
24
Zanotti, L., Los objetivos de la escuela media, pp. 22 y ss. 23
Romero, F., Culturicidio, p. 81.
270 Entre Ideas Filosofía y pedagogía: qué y para qué 19

estatales, exenciones impositivas a empresas privadas, endeudamiento y absor- organizado y graduado según las edades, con premios y castigos, etc., y con fuer-
ción de la deuda de los privados por parte del Estado, sistema de impuestos regre- tes resonancias que asemejan la escuela a una fábrica; por ejemplo, la distribución
sivos (se eximen las ganancias y las transacciones financieras, y se extiende el y el respeto por el espacio, los horarios (el timbre), las autoridades, la constancia,
IVA a los productos de consumo popular), se eliminan los aportes patronales, se y toda una gama de órdenes que se deben acatar. El sistema educativo se presenta
arancelan las prestaciones de salud, se reducen las construcciones de vivienda, como una forma de organizar la vida, y en la práctica llevó adelante lo que descri-
cae el poder adquisitivo, se impulsan privatizaciones, se transfieren escuelas y bimos bajo el nombre de escuela tradicional. En esa misma época, a fines del
hospitales a las provincias sin los fondos respectivos.20 siglo XIX, nace la escuela nueva, cuya práctica creativa e individualista queda
En el plano educativo, la dictadura echa casi 13 mil docentes, interviene las asociada a los sectores ricos. Todo esto no sucede casualmente.
universidades con la intención de desmantelarlas, se cambian todos los planes de (3º) Los tres ejemplos históricos sirven para mostrar la divisoria de aguas
estudio, se quitan recursos a la investigación, se difunde la idea de que la univer- entre las tendencias conservadoras y las críticas. A diferencia de las primeras, las
sidad no es para todos y que a la universidad hay que ir a estudiar y nada más. Los teorías críticas atienden a los factores económicos y sociales que modifican o
salarios de los docentes se desploman, a la vez que desde el Estado se incentiva la influyen en el proceso enseñanza-aprendizaje. Según esta perspectiva, una educa-
creación de universidades privadas y el subsidio a colegios religiosos o privados. ción extendida a grandes sectores de la población contiene una doble cara: por un
La educación se elitiza, debe ser para unos pocos. Coherentemente, la dictadura lado, incluye a los más postergados, a los que de lo contrario no tendrían nada;
emprende un sistema de persecución y control, e incluso instala en las escuelas pero, por otro lado, los domestica, los adiestra y les inculca los valores que la
palabras como guerra, enemigo, subversión e infiltración. El modelo, en sociedad, vista desde arriba, desea que todos tengan. En otras palabras, los incor-
última instancia, asimila el buen criterio empresarial: quebrar lo público para en- pora y los moldea según la mirada del sector dominante. Esta contradicción que
gordar el negocio privado.21 refleja la escuela es producto de la contradicción social. Las tendencias críticas no
En su estructura misma, la última dictadura militar inaugura –con el apoyo sólo incorporan al análisis de la educación el contexto social, histórico y cultural,
de las familias más poderosas, la cúpula de la Iglesia Católica y de los medios de sino también la distinción entre dominantes y dominados, ricos y pobres, sectores
comunicación– los lineamientos básicos del programa neoliberal de la década del altos y sectores bajos. Entre estas clases sociales existe una tensión, una contra-
’90, bajo la presidencia de Menem. En 1989 un nuevo fantasma gana la escena: el dicción de intereses que incide en la escuela. ¿Y quiénes serán los que determinen
caos de la hiperinflación, de los saqueos y del bloqueo de los organismos interna- los contenidos y las estrategias, los hábitos y los valores a enseñar en la escuela?
cionales de crédito. Ante semejante imagen, urge el orden, el disciplinamiento, el En este sentido, D. Saviani distingue las teorías pedagógicas según la rela-
deseo de estabilizar y acomodar las cosas. El gabinete menemista se compone de ción que éstas establezcan entre sociedad y educación. Saviani define a las teorías
un ala política y un ala técnica, con la idea de respetar la economía como ámbito no-críticas como aquellas Îque entienden que la educación es un instrumento de
sagrado, con leyes propias e inviolables. La ventaja de los técnicos reside en la igualación socialÏ y a las teorías críticas como las Îque entienden que la educa-
supuesta especialidad (son expertos) y desideologización. No hacen política, ción es un instrumento de discriminación social y, por ende, de marginaciónÏ. Las
sino que ejecutan las recetas que el mercado requiere. Y ¿qué pide el mercado? En visiones conservadoras suelen subrayar que la escuela brinda oportunidades para
fin, lo de siempre: apertura de las importaciones, privatizaciones de las empresas todos, una suerte de punto de partida común; al excluir el contexto social y la
de servicios públicos, nula intervención del Estado y poco control sobre la activi- diferencia de clases, explican el éxito o el fracaso escolar por las capacidades o
dad privada, ajuste en el gasto social (trabajo, educación y salud), impuestos re- por el esfuerzo del alumno. No importa si está alimentado o no, si duerme bien o
gresivos, eliminación de incentivos a la industria, paridad precio-dólar (Ley de no, si recibe estímulos o no. No importa el origen y la realidad social de ese
Convertibilidad), flexibilización laboral (menos trabas a los despidos, contratos alumno. En cambio, la teoría crítica plantea que la escuela puede convertirse en
basura, o sea, temporarios, precarios, terciarizados), arreglo y debilitamiento de una institución que reproduzca y mantenga la división de clases, preparando al
los sindicatos (muchos sindicalistas se convirtieron en empresarios). Las conse- hijo del rico para mandar y tomar decisiones, y al hijo del pobre para obedecer
cuencias del modelo neoliberal: desigualdad, desocupación, indigencia, pobreza, sumisamente y aceptar su condición. Saviani especifica:
excluidos marginales, protestas, represión...22
Îpara el primer grupo, la sociedad es concebida como esencialmente ar-
20
Girbal-Blacha, Zarrilli, Balsa, Estado, sociedad y economía en la Argentina, pp. 184-195. moniosa, que tiende a la integración de sus miembros. La marginalidad
21
Romero, F., Culturicidio, pp. 75-78. es, pues, un fenómeno accidental […], una distorsión que no sólo puede
22
Girbal-Blacha, Zarrilli, Balsa, Estado, sociedad y economía en la Argentina, pp. 214-249. Por sino que debe ser corregida. La educación surge allí como un instrumento
primera vez, en Argentina la clase dominante logra su aceptación democrática como clase dirigente.
20 Entre Ideas Postmodernidad, ¿y más allá? 269

de corrección de esas distorsiones. Constituye, entonces, una fuerza ho- za, y sí estuvieron dispuestas a entablar alianzas locales e internacionales para
mogeneizadora que tiene por función reforzar los lazos sociales, promo- conservar o retomar las riendas. Así, los golpes de Estado se sellan con el aval de
ver la cohesión y garantizar la integración de todos los individuos...Ï. la embajada norteamericana.
Una página aparte merece la dictadura de 1976-1983 encabezada, en princi-
Para las teorías conservadoras la sociedad está en armonía y la marginación
pio, por Videla y bautizada como Proceso de reorganización nacional. Dejando
ocurre por casualidad, e incluso la escuela aparece como un instrumento para
de lado los cauces que desembocan en esta nefasta masacre, algunos datos esta-
solucionar el problema. Pero estas teorías ignoran o encubren las causas de la
dísticos nos sirven para entender que la actualidad resulta absolutamente incom-
marginación, y no les preocupa el lugar asignado a los sectores bajos, ni observan
prensible si, como quieren algunos, dejamos esa etapa en el olvido y miramos
que la integración presupone que los excluidos acepten y asimilen las ideas de la
para adelante. En cuanto a los datos: 30 mil detenidos desaparecidos (más de la
clase dominante. Se los integra en la medida en que respeten el orden social. Por
mitad, trabajadores, y más del 20 % estudiantes), un millón de exiliados entre
otra parte, la teoría crítica:
1974 y 1979, disminución abrupta de la lectura (de 3,4 libros por año por habitan-
Îconcibe a la sociedad como esencialmente marcada por la división entre te, a 0,8) y de la impresión de libros (de 50 a 17 millones; en un solo día se
grupos o clases antagónicas […]. En ese cuadro, la marginalidad es en- queman un millón y medio de libros), reducción del vocabulario promedio (de 4
tendida como un fenómeno inherente a la estructura propia de la sociedad mil o 5 mil palabras por hablante a menos de la mitad), caída del porcentaje de
[capitalista]. Porque el grupo o clase que detenta mayor fuerza se con- participación de los trabajadores en la renta (del 47 % al 25 %), depreciación del
vierte en dominante, se apropia de los resultados de la producción social salario en un 54 %.18 Ciertamente, estos datos mezclan distintas aristas de un
y tiende, en consecuencia, a relegar a los demás a la condición de margi- mismo objetivo: la aniquilación del pensamiento.
nadosÏ.25 La categoría de desaparecido constituye una aberración asimilable a la de
los campos nazis, con agregados horrorosos: la tortura, y el secuestro y tráfico de
Para las teorías críticas la sociedad está marcada por la lucha de clases: la bebés nacidos en cautiverio, cuya identidad en general fue ocultada por las fami-
clase dominante quiere mantener y expandir su poder, y los dominados quieren lias adoptivas. Además de la persecución, la falta de garantías jurídicas, el aplas-
vivir mejor. Este trasfondo social repercute en la escuela, porque ésta puede con- tamiento de la dignidad personal, las confesiones bajo picana, los –por llamarlos
vertirse en un instrumento formidable para reproducir ideas y conocimientos que de alguna manera– premios a los delatores, los fraudes y apropiaciones, la dicta-
colaboren en la dominación. En la misma línea de Saviani, J. Libaneo clasifica las dura se caracteriza por sembrar el miedo, el terror de ser detenido, espiado en las
tendencias en ÎliberalesÏ (conservadoras) y ÎprogresistasÏ (críticas). Libaneo co- bibliotecas o en las universidades, de figurar en una agenda o de tener ciertos
incide con Saviani en ubicar en el grupo de las conservadoras a la escuela tradi- libros. Se trata, entonces, no sólo de un proceso de exterminio (completado inclu-
cional y la escuela nueva. La semejanza se evidencia en el siguiente pasaje: so con la destrucción de todas las fichas detalladas de los desaparecidos) de célu-
ÎLa pedagogía liberal sostiene la idea de que la escuela tiene por función las enfermas del bando enemigo –como solían decir: esto fue una guerra–;
preparar a los individuos para el desempeño de roles sociales, de acuerdo sino también un proceso de disolución de los lazos sociales y culturales, de los
con sus aptitudes individuales. Para ello, los individuos precisan apren- elementos compartidos y de las ideas y sueños de una generación que quería trans-
der a adaptarse a los valores y normas vigentes en la sociedad de clases, a formar la realidad. La propagación del terror, de la censura y la amenaza constan-
través del desarrollo de la cultura individual. En realidad, ese énfasis en el te, tiene como resultado el quiebre del vínculo social. Como dice F. Romero:
aspecto cultural encubre las diferencias de clases; porque, aunque difun-
da la idea de igualdad de oportunidades, no tiene en cuenta la desigualdad ÎLa dictadura desterró de nuestro lenguaje y de nuestra cultura la palabra
de condicionesÏ.26 y la práctica social del nosotros como sujetos sociales y políticos protago-
nistas transformadores de la historia. El nosotros fue prohibido, persegui-
Mientras las tendencias liberales justifican la desigualdad del sistema capi- do y desaparecido de la ArgentinaÏ.19
talista, las progresistas parten de los aspectos sociopolíticos y buscan cambiar
En el plano económico, la dictadura aplica las medidas anheladas por el
esas condiciones.27 Tanto Libaneo como Saviani coinciden en que el compromiso
poder concentrado: liberalización y apertura de los mercados favoreciendo la im-
25
Saviani, D., Escola e democracia, p. 4. portación, flexibilidad para el sistema bancario, debilitamiento de los servicios
26
Libaneo, J., Democratização da escola pública, p. 9. 18
Romero, F., Culturicidio, pp. 72, 78-81.
27
Libaneo, J., Democratização, p. 37. Saviani, D., Escola e democracia, pp. 24-26. 19
Romero, F., Culturicidio, p. 82.
268 Entre Ideas Filosofía y pedagogía: qué y para qué 21

demás lujos de los ricos y famosos, como si el mérito consistiera simplemente en docente está con los sectores más perjudicados. Esto repercute en la visión sobre
poseer. La publicidad rebalsa en todas partes, incentivando los deseos más ínti- los componentes de la tríada didáctica. Las teorías críticas centran su mirada en
mos. Se multiplican los compradores compulsivos y los que se alivian cuando los alumnos y su extracción social, modificando el rol tradicional del docente,
salen del shopping abarrotados de bolsas. Los niños reciben, a cambio del afecto porque lo sitúan a la par de los estudiantes y en un intento por establecer relacio-
o de la ausencia, juguetes por doquier. Los jóvenes de distintas clases sociales nes democráticas y asumir la tarea de conducción colectiva al estilo gramsciano.
exhiben sus prendas como símbolo de estatus. La publicidad incentiva a comprar Además, estas tendencias consideran al conocimiento atravesado por el contexto
y comprar, todo forma parte de la necesidad y del bienestar. En este contexto, no social, los intereses de clase, y en vez de apuntar a una transmisión cerrada, gene-
cabe la pregunta ¿por qué hay estrés? Conviene medicarse y seguir, porque la ran condiciones para la apertura, discusión y planteo de distintos enfoques.
rueda no se detiene. Tener, consumir, ser feliz son puntos del contorno de una En suma, para instalarnos en una teoría crítica tenemos que tener presente el
misma moneda. contexto social, la división de clases y, finalmente, en qué lugar nos situaremos o
No debería extrañarnos, entonces, que la cultura de la imagen y del consu- con cuál sector nos comprometeremos; ¿o acaso se puede permanecer neutral en
mo nos conduzca al vacío, la desolación, la indiferencia,17 cada uno como un este punto?
bálsamo tratando de sobrevivir al desierto, al cruce de seres anónimos y descono-
cidos. No debería extrañarnos, entonces, porque estamos en la época del sinsenti- § 4-. UNA INSTANTÁNEA DEL PRESENTE.
do, sin horizonte ni brújula. Sin embargo, este conjunto de ideas que florecen en La actualidad social y pedagógica es realmente muy compleja como para
Europa y se reproducen como la moda, olvida un aspecto fundamental: mientras saber con certeza dónde estamos parados. Tal vez los capítulos siguientes ayuden
allá debaten sobre los resquicios del Estado de Bienestar, gozan de seguro de
a rastrear algunas cuestiones al respecto. A modo de anticipo, intentemos pintar
desempleo, plan de salud, educación pública, derechos humanos, y un Estado en una imagen la escena presente. En el desafío de comprometerse con los secto-
que, en cierta medida, responde a sus demandas, todo lo cual brilla por su ausen- res más postergados sobresale la figura del pedagogo brasileño Paulo Freire, de
cia en Latinoamérica, y no causalmente. En la periferia del planeta, la postmoder-
gran influencia en las teorías críticas contemporáneas. En medio de la euforia
nidad es anacrónica, porque nunca se llegó consolidar el Estado benefactor. Como neoliberal, del pensamiento único y la globalización de la década del ’90, Freire
se desprende de la perspectiva de Galeano (§ 73, nota 2), el desmantelamiento afirma que la presencia del profesor en el aula constituye una Î...presencia políti-
neoliberal se aplica sobre el desmantelamiento histórico que sufrieron los países
ca en sí mismaÏ. Lo afirma en un momento en que la política equivale a mala
de la periferia. palabra. Los jóvenes de los ’70 estaban completamente atravesados por la políti-
§ 80-. DICTADURA Y NEOLIBERALISMO. ca. Los jóvenes de los ’90 se declaran orgullosamente apolíticos. Esta ingenuidad
se traslada a los educadores bajo la idea de ÎneutralidadÏ (en Argentina, asociada
Mientras los países centrales debaten sobre los síntomas de algo que parece
a la teoría de los dos demonios), como si se pudiera permanecer indiferente ante
escindirse del proyecto moderno, Latinoamérica se convierte en un escenario ex-
la pobreza, el hambre, la explotación, que se producen no por una maldad del
perimental. Tal como advertimos, los golpes de Estado no se explican de otro
destino, sino por la injusticia de un sistema donde la riqueza se concentra cada
modo que bajo la paranoia del comunismo, o mejor aún, la consolidación hege-
vez más en pocas manos. Continúa Freire:
mónica del único orden mundial permitido, el capitalismo. En la Guerra Fría, el
planeta entero se convierte en un mapa donde cada potencia deposita sus fichas y ÎCreo que el profesor progresista nunca necesitó estar tan alerta como
donde sólo se puede jugar para uno de los dos bandos. Algunos ecos de las demo- hoy frente a la astucia con que la ideología dominante insinúa la neutrali-
nizaciones de aquella época todavía se escuchan bajo el falsificador rótulo de dad de la educación. Desde ese punto de vista, que es reaccionario, el
populismo, con el que se busca estigmatizar (cualquier diario de la derecha hoy espacio pedagógico, neutro por excelencia, es aquel en el que se adies-
lo atestigua) a aquellos presidentes latinoamericanos que no respondan sumisa- tran los alumnos para prácticas apolíticasÏ.28
mente a los mandatos de Norteamérica y Europa, es decir, a sus intereses. En las
décadas del ’60 y ’70, el desacuerdo se resolvía con un golpe de Estado, y Argen- La clase dominante impulsa la idea de que la práctica pedagógica es Îneu-
tina bien conoce el tema, y lo conoce tempranamente (desde 1930), y con repeti- traÏ, sin ideologías. Dado que todo intento de transformación de la realidad impli-
ciones sucesivas. Porque la elite dominante, las familias de la oligarquía terrate- ca una intervención política, ¿qué mejor que ensuciar la palabra ÎpolíticaÏ y fo-
niente o industrial, nunca estuvieron dispuestas a compartir el poder, ni la rique- mentar la resignación? Bajo el manto de la neutralidad, la clase dominante busca
28
17
Lipovestky, G., La era del vacío, pp. 17 y ss. Freire, P., Pedagogía de la autonomía, p. 94.
22 Entre Ideas Postmodernidad, ¿y más allá? 267

encubrir la desigualdad y la injusticia social, e inmovilizar a los sectores más dispositivos; ese fundamento de toda la realidad se ha derretido, ya no sostiene
perjudicados. Se trata de uno de sus tantos mecanismos para mantenerse en el nada, y ese vínculo colectivo del siglo XIX –con el pueblo, con el Estado o con la
poder. El punto de vista de la neutralidad no quiere cambiar nada, y esto sería clase social– también se ha disuelto. El sujeto postmoderno ya no es un sujeto, es
aceptable si todos tuviéramos medianamente una buena calidad de vida. Pero apenas un fragmento, algo que está ahí, que flota, que se deja llevar de un lado a
cuando unos pocos tienen mucho y unos muchos tienen poco, ¿podemos perma- otro, que se entrega a la moda, a las opiniones de los demás, al día a día, a lo
necer neutrales? ¿Cómo se soporta que el 90 % de la riqueza mundial esté en el 10 superficial. Tras caracterizar al mundo fragmentado, concluye Castoriadis: El
% de la población? período presente se puede definir, entonces, como la retirada general al confor-
Además, Freire advierte que el avance técnico-científico, o material, no se mismo.13
condice con un mejoramiento de las condiciones de vida. ¿Cómo lo disfrazan los Junto con la pasividad y el conformismo, se difunde la cultura de la ima-
empresarios? Apelando al ÎfatalismoÏ, a las Îfuerzas ciegasÏ; es decir, a una con- gen,14 desde los aparatos técnicos hasta las campañas políticas, los medios gráfi-
cepción que sostiene que sucede lo que necesariamente tiene que suceder, que el cos y la exaltación de la juventud como la mejor edad de la vida. Las cirugías
curso de la realidad no se puede modificar en absoluto. De este modo, el sagrado estéticas, las dietas, los gimnasios, el Facebook, concentran una única mirada.
interés del mercado importa más que sus consecuencias: Los diarios se recargan de infografías y sus redacciones son cada vez más huecas
y redundantes. Los políticos miden su imagen, la televisión se personifica en
ÎNo puedo volverme cómplice de un orden perverso y exculparlo de su los rituales de la casa, y se multiplican los formatos de aparatos con pantalla. El
maldad al atribuir a «fuerzas ciegas» e imponderables los daños que cau- bombardeo mediático nos dicta –como el tutor de Kant– qué pensar. El video-
sa a los seres humanos. El hambre y el desempleo frente a la abundancia
clip, el zapping y las películas también expresan lo fragmentario y las directrices
en el mundo son inmoralidades, y no fatalidadesÏ.
del pensamiento hegemónico. Los niños juegan y se relacionan a través de com-
El sistema capitalista encubre la injusticia, a veces convirtiendo a la víctima putadoras que los individualizan, separan y dispersan. Las conversaciones
en culpable, a veces apelando a fuerzas ciegas o fatalidades, y en ambos casos son imposibles, por el ruido o por la música; el encuentro con el otro sólo requiere
excluyendo la responsabilidad de la clase dominante. Intenta que se naturalice la de buena figura y pocas palabras. La cultura de la imagen se traduce en un estilo,
miseria al lado de la abundancia, que se la vea como algo necesario o que siempre en una manera de diferenciarse (las tribus urbanas) e integrarse, en vestir a la
ocurre, para que bajemos los brazos y pensemos que no se puede cambiar nada. moda, en el carpe diem que ordena disfrutar el momento y nada más. El modelo
Hay pobreza no porque el destino lo quiso, sino porque la riqueza se concentra en típico es el del joven pragmático, políticamente desideologizado y socialmente
pocas manos. Freire agrega: descomprometido, capaz de asimilar las nuevas tecnologías, ganarse a sus supe-
riores y ascender rápidamente en la empresa (el yuppie). Lo viejo ya fue –dicen
ÎSoy profesor contra el orden capitalista vigente que inventó esta aberra- estos jóvenes–, lo pasado pisado (o pesado), ¿para qué volver atrás?15 Todo este
ción: la miseria en la abundancia. Soy profesor en favor de la esperanza libro intenta responder a esa pregunta.
que me anima a pesar de todoÏ.29 La cultura de la imagen se complementa con la cultura del consumo.16 Vivir
significa consumir, de lo contrario, para el sistema uno pierde existencia. La rea-
La esperanza surge del reconocimiento de la desigualdad y de la posibilidad
lización de la persona pasa por cuántas cosas se puede comprar. La ostentación se
de cambiar esa injusticia. Porque, si perdemos la esperanza, el sistema ya nos
difunde en revistas y programas de televisión que muestran las casas, autos y
habrá vencido, y nos entregaríamos a la resignación. Si educar no sirve para trans- 13
Castoriadis, C., El mundo fragmentado, p. 25. La fragmentación alcanza a los niños: Galeano, E.,
formar la realidad, entonces sirve para consolidar el orden de cosas; y si no cree- Patas arriba, pp. 11-21.
mos en las posibilidades de la educación, quedamos encerrados en ese orden des- 14
Sobre este tema: Díaz E., La disolución del sujeto en la Argentina contemporánea, pp. 35-42.
igual e injusto. En tal caso la clase dominante logró dominar nuestra cabeza, y Obiols-Di Segni, Adolescencia, postmodernidad y escuela, pp. 54 y ss.; Chmiel, S., El milagro de
la eterna juventud, pp. 85-101. Di Segni, S., Adultos en crisis. Jóvenes a la deriva, cap. 2. Sabato,
repetiremos mecánicamente ideas que no nos pertenecen.
E., La resistencia, pp. 13 y ss.
15
La despreocupación por el pasado se entronca con la ausencia del futuro: El posmodernismo es
la etapa superior al capitalismo y, como escribió John Berger con toda razón, «el papel histórico del
capitalismo es destruir la historia, cortar todo vínculo con el pasado y orientar todos los esfuerzos y
toda la imaginación hacia lo que está a punto de ocurrir». Así ha sido. Y así es. Fernández Buey, F.,
Marx (sin ismos), p. 21.
16
29 López Gil, M., Filosofía, modernidad y postmodernidad, pp. 22-25, 140 y ss. Galeano, E., Patas
Freire, P., Pedagogía de la autonomía, pp. 97 y 99, respectivamente.
arriba, pp. 255-277.
266 Entre Ideas Los primeros maestros 23

signación. Capítulo 2
La postmodernidad viene de la mano con la llamada sociedad postindus-
trial,11 donde la producción de bienes cede su protagonismo a los servicios, la
especulación financiera y el uso de la información. A diferencia de la sociedad
industrial, cuyos modelos taylorista y fordista se orientan a la producción de obje-
tos en serie, masivos, duraderos y estandarizados, en las últimas décadas del siglo
Los primeros maestros
XX la tendencia postindustrial se dirige a producir bienes en menor cantidad, para
un público selecto, de poca duración y más particularizados. La rueda produc-
ción-consumo ya no se motoriza ofertando productos baratos, sino a través de la
sustitución o el descarte. Los objetos duran menos y en seguida hay un nuevo
modelo para reemplazarlos. Además, con el avance de la tecnología las fábricas § 5-. LOS FILÓSOFOS DE LA NATURALEZA.
son cada vez más pequeñas, con pocos obreros; y las piezas de un objeto se produ- Si queremos comprender nuestro presente social, cultural, histórico, filosó-
cen en un lugar, se ensamblan en otro y se venden en un tercero. Todo contribuye fico y pedagógico, debemos reconocer que en cierta medida –para bien o para
a la reducción de costos. También el dinero se vuelve virtual, circula como un mal– está relacionado con la cultura occidental. Y cuando se pregunta por los
flujo invisible por todas partes, comprando y vendiendo acciones sin papel algu- fundamentos de la cultura occidental, el primer eslabón de referencia son los grie-
no, sin trabas. Todo circula, todo se mueve en el infinito espacio vacío; y circula gos, y particularmente en los siglos VI a IV a.C., donde florecieron las artes, la
sin raíces, sin compromisos, dejando millones de desocupados de un lado y millo- filosofía, las ciencias, la democracia, etc. En ese momento surge, se consolida y
nes de estafados del otro. luego decae la polis, la ciudad-Estado que analizamos a continuación. De modo
En la era de la informática, el conocimiento sustituye a los objetos reales, y simplista podríamos decir que con el surgimiento y el esplendor de las ciudades
la producción de saber ocupa un lugar preponderante. Quienes no se pongan a aparecen los primeros filósofos (los presocráticos), con la consolidación y el ini-
tono con las nuevas tecnologías se quedan sin trabajo, y los jóvenes los reempla- cio de la crisis aparecen los sofistas y Sócrates, y con la decadencia y agonía de la
zan. Según Lyotard, la relación con el conocimiento está marcada por la utilidad; polis la filosofía alcanza su mayor elaboración en Platón y Aristóteles. Antes de
ya no se busca el saber por el saber mismo, sino por su uso, porque sirve para algo, instalarnos en la fisonomía de la polis griega, en el contexto de discusión de Só-
porque se vuelve un objeto de consumo. Los saberes se producen para ser vendi- crates y de los sofistas, conviene reseñar brevemente algunos aspectos.
dos y comprados. De ahí que Lyotard considere que la brecha informativa entre A los primeros que se animaron a filosofar se los llama y clasifica como
los países del Primer Mundo y los del Tercer Mundo se irá acentuando, y que presocráticos, en el sentido de que son anteriores a Sócrates, una figura tan
incluso será motivo de discordias. En la era de las comunicaciones, aunque se importante que marca un antes y un después. Estos primeros filósofos –de los
necesite al Estado para invertir en la producción de conocimiento, a la larga resul- cuales quedaron unos pocos textos y testimonios– ofrecen distintas teorías acerca
ta un estorbo;12 las empresas multinacionales necesitan que las cosas y los saberes de la naturaleza, universo o cosmos, que para ellos son lo mismo, y refieren a toda
fluyan comercialmente en el espacio mundial, para que lo puedan consumir los la realidad. Los presocráticos se preguntan de qué está hecho todo lo que existe,
que lo puedan pagar. Si el Estado ayuda a las condiciones del negocio o compra la cuál es su principio constitutivo o elemento del cual todo proviene y que estructu-
información de las corporaciones privadas, bienvenido sea; pero, en última ins- ra u organiza toda la realidad.1 Así, por ejemplo, Tales de Mileto sostuvo que
tancia, la visión planetaria lo rechaza, porque lo considera una interposición que todas las cosas estaban constituidas por agua, y otros filósofos propusieron diver-
busca regular sus negocios. sos elementos (el aire, el fuego) o conceptos (lo indeterminado, el número, el ser)
La caída de los grandes relatos, el fin de la historia y la lógica de la sociedad como principio organizador de la naturaleza. Cada uno da una respuesta diferente
postindustrial repercuten en el modo como se piensa a sí mismo el sujeto postmo- a la pregunta sobre el origen y la estructura de la realidad. Pero coinciden en el
derno. Desde la psicología, la sociología, la lingüística y demás disciplinas, el
sujeto aparece cada vez más atravesado por distintos códigos, determinaciones y 1
[Las] primeras preguntas [de los presocráticos] serían: ¿Podemos reducir la aparente confusión
del mundo a algún principio simple y unitario del que proceden las demás cosas? Y si es así, ¿de qué
11
Sobre el tema: Obiols-Di Segni, Adolescencia, postmodernidad y escuela, pp. 47 y ss.; AAVV, está hecho, en último término, el mundo? Y por último, ¿cómo cambió esa unidad originaria para
Las contradicciones culturales de la modernidad; Cohen, D., Tres lecciones sobre la sociedad dar lugar a la multiplicidad actual, y cómo está organizada ésta? En general, pues, consideran que
postindustrial. Cf. Adorno, Escritos sociológicos I, pp. 536 y ss. efectivamente hubo esta unidad original –cada uno responderá, sin embargo, de modo diverso a la
12
Lyotard, La condición postmoderna, cap. 1. pregunta de cuál era. Bernabé, A., De Tales a Demócrito, p. 20.
24 Entre Ideas Postmodernidad, ¿y más allá? 265

siguiente punto: la naturaleza es una totalidad en la cual todas las partes están analfabetismo político– desborda por completo: no se sabe a quién votar (da lo
conectadas entre sí, están orgánicamente vinculadas (como si fuera un cuerpo), y mismo), o quiénes son senadores y diputados, o qué significa una política de
contienen un orden, una racionalidad, una armonía que hay que descubrir. Esa derecha-conservadora o de izquierda-progresista, cuáles son las propuestas en
unidad y regularidad de la naturaleza afecta tanto a las cosas del cielo como a las educación, salud, trabajo; temas tan importantes y de influencia directa sobre nues-
de la tierra y, entre éstas, también a los seres humanos. tro día a día se pierden bajo el velo del encubrimiento. La tesitura de la anti-
Por ejemplo, para Anaximandro (610-547 a.C.), discípulo de Tales, la natu- política significa resignación, entrega sumisa a los tejes y manejes de los más
raleza entera se divide en pares de contrarios (frío-calor, seco-húmedo, etc.) que poderosos. De ahí que el querido Paulo Freire (§ 4) lo haya manifestado con tanta
luchan entre sí, dominando transitoriamente uno sobre otro, con un sentido de claridad. Bajar los brazos frente al sistema implica dar por perdida una batalla
justicia o equilibrio.2 Para los seguidores de Pitágoras (580-500 a.C.), todos los antes de que comience. Y lo más paradójico del asunto reside en que la muerte de
seres vivos son familiares entre sí, el alma migra de un ser a otro, y el universo se las ideologías se vuelca en la victoria del pensamiento único, la ideología hege-
presenta, más allá de lo material, como una perfecta melodía donde cada cosa mónica.
ocupa su lugar.3 Para Heráclito (535-470 a.C.), todo cambia continuamente (se le En consonancia con el descrédito hacia los grandes relatos, en 1989 F. Fuku-
atribuye, en ese sentido, la frase no te bañarás dos veces en el mismo río), y sin yama pronuncia una conferencia titulada ¿El fin de la historia?, donde desliza
embargo hay que descubrir la perfecta armonía de la realidad, que se mantiene a la tesis según la cual no se buscarán más ideologías y el capitalismo se encuentra
pesar del cambio. Dice Heráclito, con su estilo breve y conciso, que le valió la consagrado como único sistema posible. En el diagnóstico de Fukuyama:
rúbrica de el oscuro:
ÎLo que podríamos estar presenciando no sólo es el fin de la guerra fría,
La auténtica naturaleza de las cosas suele estar oculta (fragmento 208); […] sino también el fin de la historia como tal: esto es, el punto final de la
Una armonía invisible es más intensa que otra visible (207); Una sola evolución ideológica de la humanidad, y la universalización de la demo-
cosa es la sabiduría: conocer con juicio verdadero cómo todas las cosas cracia liberal occidental como la forma final del gobierno humanoÏ.9
son gobernadas a través de todas las cosas (227); Tras haber oído a la
razón y no a mí, es sabio reconocer que todas las cosas son una (196).4 Por lo tanto, todas las aspiraciones que no se encuadren dentro de la demo-
cracia burguesa-liberal, son desechables y anacrónicas. Basta de utopías, basta de
Para Heráclito, entonces, la naturaleza guarda un orden y unidad por debajo sueños, de reformas progresistas, lo único que manda en el mundo es el capital,
de su constante cambio. Parménides (540-470 a.C.), otro gran filósofo presocráti- que además dio sobradas muestras de sus fortalezas, porque superó las crisis sis-
co, sostiene que la realidad no cambia, que todo es (o existe) y que la nada (o no- temáticas y se impuso sobre el fascismo y el comunismo. Cabe hacerse la siguien-
ser), por definición, no existe, no es. De modo concordante con la mayoría de los te pregunta en relación con esta tesis –tan difundida y tan discutida– de Fukuya-
griegos, para Parménides no hay vacío en la naturaleza, sino que todo está lleno, ma: ¿se trata de un acta de defunción o de un golpe mortífero? ¿Se trata de un
pleno de ser.5 Por último, para Anaxágoras (499-428 a.C.) la realidad es una mez- diagnóstico de la situación o de una propaganda?
cla de todo con todo, y en cada cosa se encuentran partecitas o semillas de las Se responda como se responda, el fin de la historia profetiza el fin del com-
demás; porque, dice Anaxágoras: Juntas estaban todas las cosas...6, en supuesta bate de las ideologías y la sacralización de una de ellas, ¡tal como afirmaba Marx:
alusión al principio de la naturaleza. presentar el interés de la clase dominante como el único interés de la sociedad (§
En esta brevísima síntesis de los presocráticos se vislumbra, por un lado, 71)! Los defensores del capitalismo financiero son tan triunfalistas que no se dan
que cada uno fue proponiendo una teoría sobre la naturaleza y su principio cons- cuenta que las ideas no se matan,10 y que su aplastamiento la revitaliza. Están
titutivo; por otro lado, que en líneas generales conciben a la realidad como un ansiosos por ahogar los debates, las dudas, las críticas, las fisuras de la única
todo donde los componentes están conectados. Y ¿quién tiene razón? No lo sabe- manera en que debe ser entendida la realidad. En la práctica, el fin de la historia se
encarnó hasta el ridículo de invalidar cualquier concepto que no se atenga al libe-
2
Bernabé, A., De Tales a Demócrito, pp. 48 y ss. Los años de nacimiento y muerte de los presocrá- ralismo político-económico, y mucho más se encarnó en el escepticismo y la re-
ticos (al igual que los de los sofistas) siempre son aproximados.
3
Bernabé, A., De Tales a Demócrito, pp. 69 y ss. 9
Fukuyama, F., ¿El fin de la historia?, pp. 6-7. Por suerte, para Fukuyama el Tercer Mundo
4
La numeración de fragmentos de Heráclito, según Kirk-Raven-Schofield, Los filósofos presocrá- todavía sigue en la historia y perdurará allí por mucho tiempo más, p. 26. Tal vez algún día el Primer
ticos, pp. 280, 295 y 273. El subrayado del último es nuestro. Mundo se tome la molestia de observarnos seriamente.
5
Kirk-Raven-Schofield, Los filósofos presocráticos, pp. 356 y ss. 10
Recordemos el emblemático epígrafe que Sarmiento coloca al comienzo de Facundo: A los
6
Bernabé, A., De Tales a Demócrito, p. 261. hombres se degüella; a las ideas, no, p. 6.
264 Entre Ideas Los primeros maestros 25

una perspectiva de comprensión no sólo sobre el presente, sino también sobre el mos, y no importa. Lo que importa es el fermento de una discusión, de teorías y
porvenir, son grandes relatos. Por ejemplo, la Ilustración, el Romanticismo, el argumentaciones que se van gestando. De esta fertilidad se nutre el movimiento
idealismo de Hegel, el materialismo de Marx, el positivismo. Lyotard afirma que filosófico posterior.7
tales relatos gozan de incredulidad, o sea, ya nadie cree en ellos, ni en el progre-
so capitalista ni en la revolución comunista. Este tipo de relatos quedan como § 6-. EL CONTEXTO DE LA POLIS.
utopías inalcanzables, expresiones de deseos, construcciones metafísicas o reli- El desarrollo y consolidación de la polis griega está impregnado del sentido
giosas. El mundo contemporáneo, atravesado por la tecnología, exige operativi- de unidad, de totalidad, de pertenencia a un cuerpo social donde cada componente
dad, eficacia, pragmatismo, adaptación rápida a los cambios que no paran de sus-
suma lo suyo. La misma organicidad que los presocráticos captaban en el plano de
citarse. la naturaleza –donde todo está relacionado con todo– se traduce en el plano so-
Llevada a las vivencias de todos los días, la postmodernidad significa la cial. La polis implica cohesión, vínculo recíproco. Pero, a diferencia de lo que
pérdida de un horizonte nítido, un destino a conquistar a través del esfuerzo y la
sucede en la época de los primeros filósofos, que se hallan diseminados en distin-
perseverancia. Así, por ejemplo, quienes tenían cuarenta o cincuenta años en la tas ciudades, hacia el siglo V a.C. la actividad cultural y filosófica se concentra en
década del ’90, jamás imaginaron la velocidad con la que perderían sus trabajos, Atenas, y el esplendor de ésta opaca a las demás. Además de Atenas, en el siglo V
ni la revolución tecnológica, de instrumentos y de comunicación, que les exigía
también se destaca otra ciudad, Esparta, aunque por otros motivos.
amoldarse o quedar afuera del sistema. De pronto se desayunaron con lo impensa- Si se intenta trazar un perfil o radiografía de la polis, su característica esen-
ble: eran prescindibles. Esta mentalidad fue educada bajo el culto al esfuerzo y cial consiste en que conforma una unidad territorial autónoma, es decir, una por-
con la certeza de que en ese camino se concretaría el sueño de la casa propia y un
ción de tierra y de población que establece su propia legislación, su propio siste-
nivel de vida aceptable. De ahí que durante mucho tiempo la educación fuese ma de leyes y de gobierno. La palabra autonomía significa, precisamente, dar-
valorada como una herramienta fundamental para construir el futuro. Pero los se a sí mismo (auto) la ley (nómos). Por eso, cada polis establece sus leyes, se
jóvenes de los ’90, en cambio, transitan otra mirada: soportan la incerteza laboral,
legisla a sí misma y define su sistema jurídico-político. Cada polis se mantiene
los contratos temporarios, la precarización, y ante sus ojos está el fracaso de los independiente de las demás en la organización política, en el régimen de dere-
padres, desocupados y desmoralizados por no ser más el sostén de la familia. El chos, en las instituciones, etc. Además de contener una unidad de territorio y de
esfuerzo de muchos años se desvanece en un par de días. La falta de trabajo se
población y además de ser autónoma, cada polis se autoabastece de los bienes que
propaga, y la escuela pierde su condición de vehículo para un futuro mejor. Al consume, se independiza desde el punto de vista económico. Y si algunas cosas
mismo tiempo, la muerte de los grandes relatos significa una desconfianza letal no las puede producir, las intercambia con otras ciudades.
sobre la política como instancia transformadora de la realidad. Todo lo decide la
Tanto en lo espacial como en la cantidad de integrantes, una ciudad no debe
economía, los técnicos preparados específicamente para un determinado rol, ser ni demasiado pequeña como para desintegrarse, ni demasiado grande como
para ejecutar recetas y mandamientos del Fondo Monetario; porque el sistema para desorganizarse. Ahora bien, ¿cuál es el número determinado para cada as-
está armado y aceitado de modo tal que funciona automáticamente. Ya no se nece-
pecto? El tamaño y la densidad de la polis son temas discutidos, pero se calcula
sita pensar, no se necesita hacer política, no sirven las ideologías, ni las utopías; el que diez mil individuos sería una cantidad proporcionada (aunque, en realidad,
mundo es como es, y sólo queda adaptarse. Ya no se puede soñar ni luchar por un hubo ciudades mucho más grandes), y que la tierra tiene que ser lo suficientemen-
mundo diferente, más justo, más equitativo, menos cruel; hay que resignarse a las
te amplia como para que los individuos trabajen las parcelas sin superponerse
reglas del mercado, a la represión en la calle, a los dictámenes de los poderosos, a unos con otros. Otras formas de medir la ciudad: que se pueda transitar el territo-
los discursos conformistas y actualizados que, paradójicamente, se dicen a-ideo- rio en un par de días y que los miembros se reconozcan unos con otros, de modo
lógicos o a-políticos.
que la ciudad sea un todo que cada uno llega a aprehender y conocer. En efecto, se
En consecuencia, la crisis de los grandes relatos significa, en los hechos, la concibe a la polis como una gran familia donde cada miembro siente algún paren-
sujeción a las normas del sistema capitalista triunfante, el escepticismo o la incre- tesco con los demás, siente que pertenece a esa comunidad o unidad común que lo
dulidad en que algo se pueda modificar, la desconfianza total hacia la política y
abraza, que le otorga protección, justicia e igualdad. El griego corriente o prome-
los políticos, asociados con la corrupción y confundidos todos ellos en un fango dio se dedica, ante todo, a la granja o al campo, pero no vive en el lugar de trabajo,
indiscernible. En la década del ’90 se escuchaba a la gente decir, con notable sino en la aldea, donde le gusta pasar la mayor parte del tiempo. Para el griego
jactancia: yo soy a-político, no tengo ideología, o eso de la izquierda y la dere-
7
cha es un discurso atrasado, y cosas por el estilo. La ignorancia –o mejor el Severino, E., La filosofía antigua, pp. 69 y ss. También pp. 17 y ss.
26 Entre Ideas Postmodernidad, ¿y más allá? 263

común la vida pública tiene mucho más relevancia que la vida privada.8 do.
En este sentido, podemos distinguir una zona rural en las afueras de la ciu- En este marco histórico y conceptual se difunden un abanico de ideas no
dad, donde se producen los bienes necesarios para la subsistencia, y una zona sistematizables, representativas de la época, y con múltiples ramificaciones; su
urbana, donde se desarrolla la vida social. En el centro de la zona urbana se en- nombre: la postmodernidad.
cuentra el ágora o plaza pública. El ágora es el lugar compartido más importante
para los griegos. Allí se reúnen los miembros de la comunidad (los ciudadanos § 79-. HUELLAS DE LA POSTMODERNIDAD.
libres, que definiremos más abajo) y desarrollan dos actividades fundamentales: Cuando una etapa se define a sí misma como lo que viene después de, no
el comercio de bienes (mercado) y, sobre todo, el ejercicio de la ciudadanía. En la
resulta muy claro hacia dónde apunta, ni en qué se caracteriza. Dese luego, los
plaza pública se reúne la Asamblea y se realiza la actividad más relevante de la postmodernos rechazarían este tipo de preguntas, porque solicitan una esencia o
vida en esta cultura: la política. Y no casualmente el ágora se sitúa en el centro de dirección que esta corriente no pretende darse. Tenemos aquí uno de los primeros
la ciudad,9 porque representa la perfección del círculo, cuyo eje o centro (el poder,
rasgos problemáticos de la postmodernidad: se escapa a la definición que permita
la decisión última de la Asamblea) no está en manos de nadie en particular (un rey, identificarla. Gráficamente, podríamos decir que es una suerte de híbrido, de
un tirano, o una aristocracia), sino de todos los ciudadanos que participan de la mutante cuyo desenlace aún permanece desconocido. Incluso su legitimidad está
política, y que son una especie de punto de la circunferencia. Cada punto, cada
cuestionada, pues algunos pensadores prefieren seguir hablando de modernidad
ciudadano, se halla en condiciones de igualdad respecto de todos los demás, y inconclusa.6 Más allá del debate, analicemos algunas de sus principales ideas.
participa en igual medida del poder y de la decisión soberana. En una síntesis admirable, el filósofo argentino N. Casullo explicita algunos
En otras palabras, la época de plenitud de la polis –y, en especial, de Atenas,
aspectos de la concepción postmoderna: crisis del sistema capitalista, crisis del
pues no todas las ciudades adoptaron este sistema político– coincide con el adve- Estado de Bienestar, crisis de los proyectos ideológicos alternativos al capitalis-
nimiento o invención de la democracia. La palabra significa, literalmente, go- mo, crisis de los sujetos sociales (colectivos) históricos, crisis del sistema político
bierno del pueblo, y aunque –como veremos– no incluye absolutamente a todos,
representativo-burgués, globalización que favorece a las corporaciones económi-
entre los ciudadanos se establece la condición de igualdad, tanto en la aplicación cas, revolución tecnológica, e instrumentación de la cultura (de la imagen, del
de leyes como en la participación política. En suma, se acaban los privilegios de consumo). Todas estas mutaciones profundas llevan a preguntarse si aún perma-
unos pocos. La decisión última (el centro del círculo) sobre los asuntos de la
necemos en el marco de la Modernidad, o si estamos en otra etapa.7 De todas estas
ciudad ya no queda en manos de uno solo, o de un grupo, sino de la Asamblea huellas, que abren laberínticos caminos, seguiremos algunas.
constituida por los ciudadanos. En 1979, el francés J.-F. Lyotard publica La condición postmoderna, que
¿Cómo llega Atenas a implementar la democracia? Uno de los antecedentes
comienza así:
destacados, Solón (640-558 a.C.), introdujo una serie de reformas orientadas a la
participación social pero manteniendo la restricción económica. Un siglo después ÎEste estudio tiene por objeto la condición del saber en las sociedades
Pericles (499-429 a.C.), excelente orador y estratega, condujo a la ciudad (445- más desarrolladas. Se ha decidido llamar a esta condición «postmoder-
429) durante su apogeo cultural, que coincide con la instalación y consolidación na». El término […] designa el estado de la cultura después de las trans-
de la democracia. Sin embargo, este esplendor también tiene su base económica. formaciones de las reglas de juego de la ciencia, la literatura y las artes, a
Tras la victoria frente a los persas a comienzos del siglo V, varias ciudades aliadas partir del siglo XIX. Aquí se situarán esas transformaciones con relación
quedan sometidas al dominio de Atenas (la metrópolis o ciudad madre), a la cual a la crisis de los relatosÏ.8
tienen que tributar.10 La prosperidad de esa polis donde concurrían los filósofos,
El estudio de Lyotard está dirigido al Primer Mundo, y este dato no es
los poetas, los oradores, los artistas, etc., se debe a su hegemonía sobre el resto y,
menor, porque nuestra incursión en el debate contiene aspectos particulares que
además, a la gran cantidad de esclavos acumulados. Aunque la cara visible de
señalaremos más abajo. Además, la postmodernidad (término inventado en la ar-
Atenas sea la democracia y su amplia gama de actividades culturales (a esta época
quitectura, a fines del siglo XIX) encarna la crisis definitiva de los grandes rela-
se la conoce como el siglo de Pericles o la edad de oro), la prosperidad y el
tos. Aquellas filosofías generales, que lo abarcan y explican todo, y que ofrecen
bienestar se basan en la guerra y en la organización económica. A su vez, al reque-
6
8
H. Kitto, Los griegos, pp. 76-77, 79, 82-84, 90, 148. Habermas, J., El discurso filosófico de la modernidad, pp. 8 y ss.
7
9
Vernant, J.-P., Los orígenes del pensamiento griego, p. 59. Casullo, N., Itinerarios de la modernidad, pp. 195-213.
10
Cordero, N., La invención de la filosofía, pp. 113-114.
8
Lyotard, J.-F., La condición postmoderna, Introducción. Los subrayados son nuestros.
262 Entre Ideas Los primeros maestros 27

ton (1989) y el diseño del plan neoliberal que tantos padecimientos causó en rir mayor aporte (impuestos, servicios militares, etc.) de los miembros de la polis,
América Latina durante la década del ’90.4 los gobernantes se vieron obligados a conceder y extender los derechos, de modo
Los ríos confluyen en un mismo cauce: para fines de la década del ’80 se que la igualdad ante la ley se profundiza con una mayor distribución en la partici-
desploma el bloque comunista soviético, y la caída del Muro de Berlín (1989)5 se pación política, y hasta con cargas tributarias especiales para los más ricos.11 Di-
interpreta como emblema del triunfo definitivo del capitalismo, el único sistema cho rápidamente, se vieron presionados por la masa del pueblo a abandonar la
vigente y pensable en todo el universo. La caída de la URSS, la apertura de los aristocracia y adoptar la democracia.
mercados mundiales, el gran avance en las comunicaciones, aceitan un nuevo Pero la democracia ateniense involucra un todos bastante reducido. Para
clima de época: la globalización, la fluidez de capitales que se trasladan de un ser ciudadano y participar de la actividad política había que reunir varias condi-
lugar a otro, las multinacionales, la interconexión digital... Todo esto sucede bajo ciones. Ante todo, ser varón, adulto, nacido en la ciudad, hijo de padre y madre
la supremacía planetaria de Estados Unidos y en una atmósfera triunfalista. No atenienses; estar libres de deudas, cumplir con el servicio militar y no haber co-
casualmente se impone el pensamiento único, que excluye propuestas, ideas, metido ningún delito grave. Por lo tanto, quedan fuera de la participación política
conceptos, intenciones o prácticas que no se adecuen a este nuevo orden de cosas, las mujeres, los niños, y los extranjeros, entre los cuales se incluyen los que no
es decir, que no respondan a los parámetros del capitalismo financiero. Así, por son hijos de atenienses y los esclavos. Por ende, los ciudadanos son realmente
ejemplo, los reclamos sociales por la desocupación, la miseria, las precarias con- pocos en comparación con el total de la población, mientras que la mayoría, inte-
diciones laborales, el hambre, la contaminación, o un más justo reparto de la ri- grada por esclavos y extranjeros, se encarga del trabajo rural, del comercio, de los
queza, son considerados anacrónicos, viejos resquicios de una izquierda en deca- servicios domésticos y de las distintas profesiones.
dencia. En efecto, la izquierda moderna y adaptada acepta las reglas del mercado Lo novedoso de este período reside en que a todos los ciudadanos (los que
y se cuida de no perturbar o hacer enojar a los capitales. No hay otra alternativa, cumplen los requisitos mencionados) se los considera por igual, sin discrimina-
según la prédica de los neoliberales. Si Marx viviera, se haría un festín con este ción respecto de las propiedades; es decir, los ricos y los pobres son iguales ante la
tipo de personificaciones ridículas, con las que se encubre en el anonimato a los ley y su voz en la Asamblea vale lo mismo. Además, se les paga por asistir a las
sujetos que detentan el poder ultraconcentrado y ultraconservador. funciones políticas, dado que éstas insumen buena parte de su atención y tiempo,
Hacia el final del siglo XX, el mundo contemporáneo reconoce una sola aunque la Asamblea se reunía una vez por semana o por mes, y en casos extraor-
cara, la del capitalismo financiero, y mientras la riqueza se acumula y multiplica dinarios. Un ateniense común solía pasar por distintos cargos públicos a lo largo
en pocas manos, los índices de desigualdad se disparan en el globo, en especial en de su vida, y sólo en los puestos militares la condición económica podía conver-
los países desagradablemente llamados en vías de desarrollo o subdesarrolla- tirse en un impedimento y los más pobres ocupaban los puestos más bajos. De
dos, periféricos o del Tercer Mundo, palabras que marcan no sólo un nivel todos modos, esta organización no hubiera sido posible sin el trabajo esclavo. Un
técnico-material, sino también una carga valorativa (de desprecio, claro está) y un signo de prosperidad económica en la época consiste en poder comprar una pareja
rol bien definido: el de la subordinación y sometimiento. Por eso, insistimos, la de esclavos, generalmente destinados a tareas domésticas, y no tanto al trabajo
colonización primero territorial, luego comercial, continúa hoy con la fase ideoló- rural o artesanal. Pese a que se los considera como de la familia (hay que alimen-
gica, donde el consumo de bienes culturales y el imperio de los medios masivos tarlos y darles buen trato) y en el aspecto exterior se asemejan a los ciudadanos, en
de comunicación se propagan como colaboradores directos del capital concentra- ciertas profesiones –por ejemplo, en las minas– se les exige trabajar hasta la muerte.
Evaluar el aporte de esclavos y extranjeros en el sostenimiento de la economía
4
El decálogo del Consenso de Washington como plan político-económico para América Latina
(el tubo de ensayo) ofrece las siguientes novedades: reducción al mínimo del Estado, apertura ateniense resulta difícil,12 y lo mismo puede decirse sobre el grado de incorpora-
absoluta a las inversiones y empresas privadas y extranjeras (privatización y desregulación), con- ción de los más pobres.
fianza en que el mercado derramará la riqueza en los sectores postergados, drástica reducción del Entonces, la democracia no discrimina a los ciudadanos por su condición
gasto público, disciplina fiscal (o sea, que los países no se endeuden; pese a lo cual, las institucio- económica; sin embargo, se sostiene por el trabajo y la producción de los sectores
nes de crédito se complacieron de aumentar préstamos, intereses y deudas), carga impositiva regre-
siva (impuestos básicos para todos, sin discriminar el nivel de riqueza o pobreza), mucho crédito, postergados o excluidos. Además, las mujeres y los extranjeros poseen derechos
poco arancel a las importaciones, fomento de competitividad (en la práctica, sólo sobreviven las civiles (aunque no políticos, claro está), se los reconoce como personas, lo cual no
grandes empresas), entre otras medidas. En suma, el Consenso significa el diseño de políticas – sucede con los esclavos, definidos como instrumentos u objetos con vida –según
bien llamadas recetas– en las oficinas técnicas de los organismos financieros (Fondo Moneta-
11
rio Internacional y Banco Mundial), políticas que deben ser aplicadas a rajatabla en los países Kitto, H., Los griegos, p. 132.
12
periféricos. Ramos, L. (coord.), El fracaso del consenso de Washington, pp. 11-15, 113-114. Kitto, H., Los griegos, pp. 77, 132, 143 y ss., 149 y ss. Cf. p. 152 donde Kitto limita el aporte de
5
AAVV, Historia universal, pp. 819 y ss. los esclavos a la economía ateniense.
28 Entre Ideas Postmodernidad, ¿y más allá? 261

Aristóteles– a disposición de sus amos. En consecuencia, sólo los varones libres ción Rusa, con Lenin a la cabeza, dando un salto abrupto del zarismo casi feudal
conforman el pueblo o conjunto de ciudadanos que se reúnen en el ágora y a la primera experiencia real del comunismo de Marx y Engels. La temprana muerte
realizan la democracia. Por cierto, los varones libres son unos cuantos miles, lo de Lenin, la sucesión de Stalin y el exilio y asesinato de Trotski, ponen en tela de
cual supone un buen funcionamiento de las instituciones, en especial, de la admi- juicio en qué medida el comunismo ruso es fiel o traiciona a las ideas de Marx.
nistración burocrática que propone y organiza el debate sobre diferentes cuestio- Sea como fuere, el nuevo panorama de postguerra presenta a estos dos gigantes –
nes, que luego se discuten y, finalmente, se votan. Estados Unidos y Rusia– compitiendo entre sí, en una escalada de armamento,
La filosofía surge precisamente en esa actividad pública y política del ágora, conocimientos científicos, bases militares estratégicas, poder marítimo o aéreo,
porque allí los ciudadanos ponen en práctica la tarea de argumentar en favor de la etc. Se conoce a esta etapa como Guerra Fría, y en el plano de las ideas significa
posición que quieren defender y/o en contra de la que quieren derrotar. Cuando la lucha por instalar dos maneras diferentes de entender la realidad y organizarse
hablamos de política nos referimos a esta vida en la polis donde los seres huma- socialmente: el capitalismo y el comunismo.
nos se encuentran y discuten sobre diversas cuestiones, para luego tomar una Todo el globo se divide según la configuración bipolar; así, por ejemplo, los
decisión sobre el futuro de la comunidad y, de esta manera, llevar a cabo la auto- golpes de Estado en Latinoamérica son incomprensibles sin este marco de análi-
nomía. Se trata de un intercambio, de un diálogo, de un juego donde cada uno sis. Los golpes se dieron siempre en contra de gobiernos de clara tendencia popu-
defiende lo que opina, a la vez que se abre a las opiniones o argumentos de los lar, auspiciados o motivados siempre por la embajada norteamericana, y con el
demás. En las Asambleas se despliegan argumentos en favor y en contra de las objetivo de imponer por la fuerza las políticas que benefician a los sectores con-
distintas propuestas. Así, por ejemplo, se puede polemizar si se va a la guerra o centrados del poder económico. El fantasma del comunismo, que en 1848 –dice
no, o en qué se emplearán los fondos públicos. Algunos mostrarán las ventajas de Marx– recorre Europa, ahora tiene un referente concreto, Rusia, y recorre el mun-
ir a la guerra y los inconvenientes de lo contrario. Después vendrán los que están do. Por ende, cualquier intento revolucionario –después de Cuba, 1959–, o mejor
en contra y procederán al revés: darán argumentos en favor de no hacer la guerra dicho, cualquier intento por implantar políticas socialistas o de redistribución de
y en contra de hacer la guerra. En el debate se discuten diferentes propuestas y la riqueza, se enfrenta a la oposición absoluta del capitalismo y a las maniobras
opiniones, luego se vota, y el resultado de la votación es una decisión soberana. explícitas o encubiertas de Estados Unidos por impedirlo, incluso derrocando
Un procedimiento análogo al de la Asamblea se lleva a cabo en los tribuna- gobiernos elegidos democráticamente.
les. Si se cita a un ciudadano para declarar por una falta o una denuncia ante un En sintonía, la mirada económica sufre importantes alteraciones. Tras la
tribunal de justicia, no puede mandar a un representante, sino que se tiene que destrucción de la Segunda Guerra, Europa implementa el Estado de Bienestar,
defender (o sostener la acusación contra otro) él mismo; por ende, tiene que con- un modelo basado en el economista británico J. Keynes (1883-1946), que acentúa
vencer a los miembros del tribunal, cuya cantidad oscilaría entre los 101 y 1001 el rol del Estado como agente que debe intervenir en la economía para impulsar la
integrantes.13 Así, la capacidad de hablar en público, de argumentar y persuadir, producción y el consumo en el mercado interno. La teoría de Keynes estudia el
de demostrar o de soslayar las pruebas o testimonios, de posicionarse en una u problema del aumento crónico del desempleo, problema que no sorprende, si se
otra dirección, alcanza un gran apogeo y se torna crucial para resolver la suerte de recuerda la advertencia de Hegel (§ 66), y la solución consiste en planes de traba-
uno mismo. jo, inversión, cobertura social, salud y obras que reactiven la economía, todos
En este contexto, entonces, de dinamismo político y jurídico surge la filoso- ellos con el rol protagónico del Estado. Aunque este modelo le permite a Europa
fía como la actividad racional de dar motivos o fundamentos a determinadas po- una pronta recuperación, la reacción conservadora y anti-keynesiana no tarda en
siciones y criticar la posición contraria. En una argumentación pública, apelar a llegar: en la Universidad de Chicago (con F. Hayek y M. Friedman) surge la co-
mitos o intervenciones de los dioses y cosas por el estilo, no es inválido, pero rriente monetarista, que rechaza totalmente la injerencia del Estado en el merca-
tampoco resulta muy creíble. Para lograr convencer a la asamblea conviene esgri- do, pone el acento en el equilibrio fiscal y afirma que el desempleo sólo se podrá
mir motivos racionales. Y su importancia no reside sólo en determinar cuestiones resolver a largo plazo.3 En esta perspectiva, la inversión estatal, los servicios pú-
abstractas, sino cuestiones muy concretas, porque lo que está en juego en la ac- blicos y sociales, el asistencialismo, el aparato burocrático, son todos gastos
tividad política, racional y argumentativa, son las decisiones de la comunidad y, que trastornan el libre juego de las fuerzas económicas y que, por lo tanto, deben
por consiguiente, también la vida del individuo mismo. recortarse al mínimo. Son rasgos que no se condicen con la desregulación propia
Las dos ciudades más importantes del período son Esparta y Atenas. Esparta del capitalismo. La vertiente monetarista desemboca en el Consenso de Washing-
13
Kitto, H., Los griegos, p. 146; Vernant, J.-P., Los orígenes..., pp. 92-93. 3
Mochón-Beker, Economía, pp. 756-760.
260 Entre Ideas Los primeros maestros 29

Consumida por su fuerza destructiva, Europa deja de ser un modelo a se- representa la fuerza y el militarismo, la potencia terrestre que mantiene el sistema
guir. Apenas unos años antes, estos calificativos de bárbara y feudal resultan aristocrático: gobiernan unas pocas familias que obtienen sus cargos por descen-
impensables, más aún si tenemos en cuenta el sello sarmientino que nos obliga a dencia, y las asambleas se limitan a votar sí o no una determinada propuesta
admirar lo extranjero y despreciar lo local. La Primera Guerra causa una gran del consejo de ancianos, prácticamente sin debate.14 Esparta se destaca por sus
impresión en todo el mundo, y surgen filósofos y corrientes que cuestionan el valores guerreros, la perseverancia y la decisión, la capacidad de actuar y de hacer
progreso, la ciencia, la técnica, la racionalidad, el modo de construir la verdad, la guerra, la fortaleza física, etc. El ideal de hombre espartano es el buen guerrero,
etc. Las teorías de Benjamin, Adorno, Horkheimer, Sartre, Heidegger, se cocinan valiente, incapaz de retroceder o huir en un combate, entregado a su patria, siem-
al calor de este profundo impacto, que se agudizará cuando quede al descubierto pre obediente y con las armas cerca de la mano. Es, sobre todo, un soldado, dis-
la Segunda Guerra. En este último caso, la ciencia trabaja directamente para pro- puesto y preparado para ir a la guerra en cualquier momento. En tiempos de paz,
veer instrumentos técnicos, e incluso aprovecha los cuerpos vivos para realizar el espartano se dedica a la caza o al deporte. Poco le interesa la política, la riqueza,
experimentos inhumanos y avanzar fuertemente. Los campos de concentración los bellos discursos en la plaza o los cantos de los poetas. Naturalmente, interesa
nazi (millones de personas detenidas, despojadas de sus bienes, esclavizadas, ase- (y mucho) preparar a los futuros soldados. Por ende, los niños son educados desde
sinadas en masa) representan el cruce de lo más irracional con lo más racional. muy temprana edad, con dureza y rigidez, en ejercicios, valores y costumbres
Lo más irracional, porque el grado de crueldad no admite otra palabra, y lo más militares. Esparta ejemplifica claramente la influencia de la visión social y políti-
racional porque fue planificado, calculado, sistematizado, medido con precisión. ca sobre la educación: la tarea de la ciudad consiste en moldear a sus futuros
La razón se vuelve fría, una herramienta que se usa sin importar para qué; con ella ciudadanos con las cualidades que se consideran valiosas y relevantes.
se calcula fríamente, y entonces los detenidos no son personas, sino objetos de La otra polis, Atenas, más asociada a la razón y las artes, aunque también se
experimentación. Otro capítulo se abre también con la invención de la bomba destaca por su capacidad guerrera como potencia marítima, tiene otra mirada so-
atómica y su primer ejercicio, la masacre de Hiroshima y Nagasaki, llevado a bre el ciudadano. Con el avance de la democracia, la educación de las clases
cabo por Estados Unidos. Los resultados de la Segunda Guerra Mundial se pue- superiores se fue extendiendo al resto de los hombres libres. Para los atenienses el
den titular de la siguiente manera: la mayor matanza de la historia (superada oficio militar sólo dura un tiempo. Por eso, a la formación del cuerpo (la gimna-
solamente por el genocidio europeo en América, que duró varios siglos). Contan- sia, que se desarrolla en lugares públicos, de socialización), le suman la forma-
do civiles y militares de un lado y de otro, se calcula el número de muertos en 55 ción del alma a través de la música, que incluye poesía y literatura. Es decir,
millones, de los cuales más de 30 millones fueron civiles.2 consideran al ser humano como un todo, una armonía entre el alma y el cuerpo: la
A mediados del siglo XX la comprensión de las Guerras Mundiales se co- gimnasia endurece el carácter y la música lo ablanda. Más tarde y gradualmente,
necta estrechamente con el proceso iniciado por la Modernidad. El sujeto que se a la tradición oral se le añade la escritura, y entonces los educadores enseñan a
afirma a sí mismo, que somete a la naturaleza, que se vale de la razón y de los leer y a escribir, quizás también a hacer cuentas. La formación de niños y jóvenes
instrumentos técnicos para dominarla, que confía en la ciencia y en el progreso, se realiza en lugares públicos, y la paga de los maestros corre por cuenta de cada
ese sujeto entra en crisis; y los filósofos se encuentran con la necesidad de refor- familia.
mular, deshacer o desandar, el camino que trajo consigo consecuencias tan nefas- Más allá de las diferencias, espartanos y atenienses comparten una profunda
tas. Hay que buscar otros conceptos, o romper los existentes, o configurarlos y valoración de la vida social y pública, siempre más importante que la vida fami-
definirlos de otro modo; hay que transformar el pensamiento, torcerlo, replantear- liar y privada. En ambos casos, el individuo se debe a su comunidad. También
lo, innovarlo. coinciden en el fervor por las competencias deportivas.15 En cuanto a la educa-
Mientras tanto, el mundo empieza otra guerra, no declarada, no explícita, ción, la organizan según el tipo de ciudadano que desean moldear, y tanto Platón
sino invisible e indirecta. Entre las múltiples consecuencias de la Segunda Guerra como Aristóteles adoptarán aspectos de los dos modelos.
Mundial, destacamos dos: la aparición de una nueva superpotencia, Estados Uni-
dos, cuya intervención define la victoria de los aliados; y la reconstrucción del § 7-. EL ARTE DE LOS SOFISTAS.
desastre europeo a partir de lo que se llama Estado de Bienestar, y que retoma-
En medio del clima cultural, democrático, de intensos discursos y de fuertes
remos luego. En el este del mundo, emerge otra superpotencia: Rusia, o URSS
(Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas). En 1917 se produce la Revolu- 14
Jaeger, W., Paideia, pp. 86 y ss.; Vernant, J.-P., Los orígenes..., pp. 76-79; Kitto, H., Los griegos,
pp. 134-135.
2 15
AAVV, Historia universal, p. 760. Abbagnano N. – Visalberghi A., Historia de la pedagogía, pp. 41 y ss.
30 Entre Ideas Postmodernidad, ¿y más allá? 259

debates, en Atenas aparece un grupo de personas que rápidamente alcanzan la Capítulo 15


fama. Son los sofistas. La palabra sofista viene de sophós, que significa sabio
o conocedor de muchos temas, y alude también al ejercicio de la sabiduría y a la
posesión de una extraordinaria habilidad. Lamentablemente, por culpa de Platón
–que casi siempre les imprime una muy mala imagen– la palabra sofista contie- Postmodernidad,
ne una carga despectiva, y de hecho pasó a ser sinónimo de charlatán, alguien
que dice cualquier cosa para convencer a los demás. Este significado se sigue ¿y más allá?
usando actualmente, por ejemplo en palabras como sofistería, que alude a la
mentira, al engaño, etc. En términos históricos, los sofistas representan una vuelta
de página en los temas a tratar; en vez de preocuparse por la naturaleza y el origen
de todas las cosas, instalan las preguntas y los debates sobre el ser humano, lo
bueno y lo malo, la política, la educación. Dicho de otra manera, se desplazan
§ 78-. EL MUNDO CONTEMPORÁNEO.
hacia la parte práctica de la filosofía, esto es, hacia la antropología, la ética, la
política, la pedagogía. Al igual que Sócrates, viven el auge y el comienzo de la Los historiadores y los filósofos debaten sobre cuándo finaliza la Moderni-
decadencia de la polis, donde la prosperidad merma y comienzan a aflorar otros dad y cómo denominar lo que viene después. En ambas cuestiones no se ponen de
problemas.16 acuerdo. En nuestro esquema dividimos el desarrollo de la Época Moderna en tres
Hay algunos rasgos que suelen tener la mayoría de los sofistas. Por lo gene- momentos (§ 30): su formación (siglos XVI y XVII), su plenitud (XVIII) y su
ral, son extranjeros. Van a Atenas porque es la principal ciudad de la época; a retrospectiva (XIX). Ahora bien, en el siglo XIX emergen corrientes que replan-
veces buscan expandir su fama, a veces cumplen funciones políticas como emba- tean la Modernidad desde un lugar crítico (idealismo, materialismo) y corrientes
jadores. Muchos de ellos viajan de ciudad en ciudad y en cada lugar dejan una que mantienen los lineamientos básicos de la Ilustración (positivismo). En el si-
huella de su popularidad. Esta condición de viajantes los hace diferentes a los glo XX sucede algo parecido. Cuando nos acercamos al presente, la trama de
atenienses, en el sentido de que éstos creen que Atenas representa la civilización, ideas se complejiza y multiplica. Para no caer en clasificaciones arbitrarias y nom-
una cultura superior a las otras, mientras que el resto de los pueblos extranjeros bres por aquí y por allá, en este capítulo queremos recrear lo que podría conside-
son bárbaros y, por ende, inferiores o menos desarrollados desde el punto de vista rarse el último clima compartido: la postmodernidad, que se va tallando en la
cultural. Los sofistas, en cambio, no creen que Atenas fuera mejor que otras ciu- segunda parte del siglo XX, hasta que gana definitivamente el centro de la escena
dades. en la última década.
Además, por su condición de extranjeros nunca pudieron ejercer la activi- En cuanto a los acontecimientos sobresalientes, el mundo occidental inicia
dad política. Pero lograron tener una gran influencia sobre la vida pública, y algu- una vuelta de página en la historia con la Primera Guerra Mundial (1914-1918),
nos se enriquecieron mucho. ¿Cómo? Educando a los futuros ciudadanos. Los que pareciera pequeña frente a lo que vino después, la Segunda Guerra Mundial
sofistas se presentan como maestros en todo sentido y, en especial, en el arte de (1939-1945). Entre una y otra guerra se gesta la sensación de que el progreso de la
hablar, y cobran por ello. En cierto momento, se ponen de moda, y resulta presti- ciencia y de la técnica, del capitalismo y de la razón, del sujeto que se afirma a sí
gioso en la sociedad ateniense mandar a los jóvenes a estudiar con un sofista y mismo sobre los otros, desemboca en matanzas catastróficas. Las armas del pro-
pagar mucho. greso se vuelven contra el hombre, se utilizan para la destrucción y el asesinato
¿Por qué fueron tan exitosos y requeridos los sofistas? Convengamos que, masivo. Muy tempranamente, un destacado miembro de la elite porteña, José
antes de instaurarse la democracia, los atenienses no eran (o no tenían por qué ser) Ingenieros (1877-1925), declara con contundencia:
hábiles oradores; más bien, fueron buenos guerreros, y consiguieron que Atenas
alcance la gloria gracias a ello. Entonces, los sofistas vienen a enseñar el arte de ÎLa civilización feudal, imperante en las naciones bárbaras de Europa, ha
hablar bien en público, la oratoria. Un buen orador sabe qué debe decir, cómo y resuelto suicidarse, arrojándose al abismo de la guerraÏ.1
en qué momento; su finalidad consiste en conmover a los que lo escuchan. La 1
Ingenieros, J., Los tiempos nuevos, p. 11. La cita corresponde a un texto redactado en 1914 con el
oratoria se completa con otra técnica muy difundida en la época: la retórica. La título: El suicidio de los bárbaros. Recordemos que Ingenieros, un verdadero ecléctico, viene de
abrazar las ideas del positivismo, cientificismo, darwinismo y racismo: Terán, O., José Ingenieros:
16
Solana Dueso, J., Sofistas, pp. 89 y ss. pensar la nación, pp. 27 y ss.
258 Entre Ideas Los primeros maestros 31

sistema educativo se hace más urgente. retórica es el arte de convencer a los demás, de lograr que los argumentos de uno
Por último, el caso argentino, con su antinomia civilización-barbarie, se sean aceptados (y, por consiguiente, votados) por las otras personas. En muchos
posa sobre un grupo minoritario que busca legitimarse en la conducción del poder casos, oratoria y retórica significan lo mismo, porque conmover y convencer son
político, económico, cultural, pedagógico, etc. Cuando este sector dirigente en- piezas de una misma tarea: quien logra hablar bien, logra convencer, diga lo que
cuentre rivales en las urnas, principalmente el radicalismo y el peronismo, apelará diga. Los sofistas se ofrecían para enseñar a cualquiera a hablar bien en público y
a la fuerza, los militares, la iglesia, las potencias internacionales, etc. Porque en el convencer al auditorio.17
fondo sobrevive un mismo dogma, el de la ignorancia del pueblo, incluyendo en El auge de los sofistas coincide con el comienzo del ocaso de la polis, en
algunos casos a la clase media. Este panorama recorre los grandes tramos del particular de Atenas, y con la degradación de la práctica democrática. Dado que
siglo XX. Pero volvamos sobre la década del ’80: lamentablemente o –mejor– por sólo importa convencer a través de bellos discursos, el contenido de los mismos
suerte, el paradigma positivista los llevó a creer que la máquina educativa funcio- pasa a un segundo plano; es decir, ya no interesa qué se dice, sino cómo se dice.
naría, como los experimentos en las ciencias duras, cumpliendo los resultados Un buen orador no se ocupa de la verdad, sino de lo verosímil, de lo creíble; no se
esperados. Por suerte, insistimos, los seres humanos no responden siempre de la ocupa de la realidad, sino de la palabra. El debate público pasa a ser un juego, un
misma manera, y aunque el sistema educativo los diseñe de tal o cual forma, el entretenimiento, un escenario de combate, donde la meta primordial es triunfar
resultado nunca será lo previsto. La fábrica de sujetos jamás será perfecta, porque sobre el adversario. En un texto sumamente llamativo y bastante exagerado, Pla-
el hombre es libertad. Y la libertad lo trastoca todo, arruina hasta los planes mejor tón describe a dos sofistas, Eutidemo y Dionisodoro, como luchadores en el plano
calibrados. En este sentido, el proyecto civilizatorio puede convertirse en un pro- del discurso, que trabajan en tándem y se ganan las carcajadas de la muchedum-
yecto emancipador; lo que el sistema espera de nosotros se puede revertir. Nuestra bre. Según el texto de Platón, Sócrates –generalmente el personaje principal– le
tarea no consiste en renunciar a la civilización, al progreso, al conocimiento, al cuenta a un amigo cómo esos dos sofistas maltrataban al joven y bello Clinias.
sistema educativo, sino en transformarlo. En otras palabras, que en estas páginas Cuenta Sócrates:
hayamos quitado el velo de la maquinaria educativa no significa que deseemos
desecharla; al contrario, queremos revertir la ignorancia política, queremos com- Comenzó, pues, Eutidemo, según recuerdo, más o menos así:
batir el encubrimiento de los fines ideológicos de la educación. Recién ahí, cons- –Dime Clinias, ¿quiénes son las personas que aprenden: las que saben o
las que ignoran? […]
cientes de los intereses de las clases dominantes y de sus mecanismos y estrate-
[Clinias] Contestó que los que aprenden son los que saben.
gias para perpetuarse en el poder, recién ahí iniciamos el auténtico camino de
Dijo entonces Eutidemo: […]
aprendizaje.
–¿Y no era cierto que cuando aprendías todavía no conocías lo que esta-
bas aprendiendo?
[Clinias] Reconoció que no.18

La contradicción resulta evidente: Clinias primero dijo que los que apren-
den son los que saben, y luego dijo lo contrario, que los que aprenden son los que
ignoran. ¿Cómo reacciona el auditorio?:

Apenas había terminado de hablar cuando, tal como lo hubiese hecho un


coro a la señal de su director, los seguidores de Eutidemo y Dionisodoro
prorrumpieron en aplausos y carcajadas; y, antes de que el joven pudiera
reponerse debidamente, tomó al vuelo la palabra Dionisodoro y le dijo:
–Cuando les dictaba sus lecciones el maestro de gramática, ¿quiénes eran
los niños que aprendían: los que sabían o los ignorantes?
–Los que sabían –respondió Clinias.
–Entonces aprenden quienes saben, no los ignorantes; y no le acabas de
17
Marafioti, R., Temas de argumentación, pp. 13 y ss.
18
Platón, Eutidemo, 275d-276a, pp. 211-212.
32 Entre Ideas Civilización y barbarie: el caso argentino 257

responder bien a Eutidemo.19 signado por la llegada de Roca a la presidencia, tras la campaña al desierto
(1879). Bajo el lema Paz y administración, el país ingresa en una etapa de con-
Una nueva contradicción: el joven recién había dicho que los que aprenden centración centralizada del poder, donde el Estado nacional gana fuerza y jerar-
son los que ignoran, y ahora admite que los que aprenden son los que saben; y se quía, e impone un orden que prevalece sobre las libertades individuales. En los
desata otro estallido de carcajadas del público. El esquema funciona así: conteste hechos, la polémica entre Sarmiento y Alberdi tiene un vencedor: la República
lo que conteste, Clinias va a ser refutado. En lo sucesivo, Eutidemo retoma la posible alberdiana se concreta con la afluencia de grandes oleadas inmigratorias.
posta y le pregunta: Las puertas del aluvión se abrieron de par en par, ofreciendo amplias posibili-
–Los que aprenden, ¿aprenden lo que conocen o lo que no conocen? dades de enriquecimiento, de oportunidades y de sensación de movilidad social.
[…] En las dos últimas décadas del siglo XIX desembarcaron casi dos millones de
Clinias contestó a Eutidemo que los que aprenden, aprenden lo que no inmigrantes. El desierto se empieza a poblar... Pero la elite dirigente los observa
conocen. Éste le preguntó, entonces, de la misma manera que lo había con cierto horror y escándalo. La masa de advenedizos no resulta ser tan idónea
hecho antes: como se esperaba, porque se resisten a nacionalizarse, o hablan en dialectos in-
–Y bien, ¿no conoces las letras del alfabeto? comprensibles, o vienen con aspiraciones igualitarias (socialismo, comunismo,
–Sí –dijo él. […] anarquismo, etc.), o sólo les interesa hacer plata. La base de la pirámide social
–Y siempre que alguien dicta algo, ¿no dicta letras? parece arena movediza, de un color poco blanco, y la inquietud de la casta diri-
Asintió. […] gente no tarda en llegar.30
–Y bien –agregó– tú aprendes las cosas que alguien dicta, ¿o aprende, en Lejos de la unificación y amalgama, la sociedad argentina de la década del
cambio, quien no conoce las letras? ’80 se encuentra fuertemente dividida en elite y masas. Contra los recién llega-
–No –dijo–, aprendo yo.20 dos, los representantes de la civilización dirigente buscan distintas maneras de
diferenciarse, de marcar rangos sociales y de contener los sacudones de una socie-
El joven vuelve a caer en contradicción: primero dijo que aprenden los que
dad en transformación. El orden conservador instalado en 1880 y sostenido hasta
no conocen, luego que aprenden los que conocen. Por si fuera poco, Dionisodoro
1912 bajo la farsa democrática (todas las elecciones del período son fraudulentas,
intervino otra vez y le hizo admitir lo contrario, o sea, que aprender consiste en
por el voto cantado y bajo amenaza) se basa en que una minoría selecta, la oligar-
adquirir un conocimiento que antes no se tenía, de modo que se aprende lo que no
quía, controla el poder político, define los cargos más altos del gobierno.31
se conoce. Por supuesto, fácilmente nos damos cuenta de que la trampa funciona
En suma, en el marco de la Generación del ’80 y del positivismo, el triunfo
con cualquier respuesta, porque aprender y conocer combina algo sabido con algo
del proyecto de Alberdi resulta insuficiente; se tiene que complementar con un
aún no sabido. Ahora bien, los sofistas no sólo trabajan en pareja, sino que ade-
sistema que nacionalice, que unifique al todo piramidal, pero sin que se diluya la
más cambian de posición según convenga: en el primer caso, Eutidemo defiende
separación entre la elite dirigente y el pueblo. Se necesita consolidar la base, de-
la tesis según la cual uno aprende lo que no conoce, y en su segunda intervención
terminar una lengua uniforme, valores comunes, hábitos y costumbres delineados
refuta esa misma tesis y defiende la contraria. Lo mismo hace Dionisodoro, en
según el modelo de pueblo deseable. En este contexto, el proyecto alberdiano se
inverso orden: primero convence a Clinias de que aprenden los que son ignoran-
completa con la instrucción pública que Sarmiento había diseñado casi cuarenta
tes y luego que para aprender hay que ser ignorante. En eso consiste el juego y la
años antes. La maquinaria estatal se prepara para fabricar sujetos dóciles, funcio-
lucha discursiva: en el arte de atacar o defender cualquier afirmación.
nales y sumisos al sistema vigente. Al estigma de la barbarie nativa se le suma
§ 8-. EL RELATIVISMO DE PROTÁGORAS. ahora el impuro oleaje de los recién llegados, por lo cual la implementación del
Retamar, R., Algunos usos, pp. 193 y ss.; Orgaz, R., Sarmiento y el naturalismo histórico, pp. 119-
En cuanto a las ideas filosóficas, los sofistas en general comparten el relati- 141. Sobre el origen y la especificidad del positivismo: Soler, R., El positivismo argentino, pp. 42 y
vismo, postura según la cual no hay una única Verdad, sino muchas, relativas a la ss.
mirada que cada uno tenga sobre las cosas. Cada sujeto ve las cosas desde su 30
Quien será autor de la Ley de Residencia (1902), Miguel Cané, afirma por entonces: Cerremos
propia perspectiva, y para él ésa es la verdad, lo que le parece. Otro tendrá otra el círculo y velemos por él, en Prosa ligera, p. 124. Sobre lo anterior: Botana, N., El orden conser-
vador, cap. I-III, pp. 25-81; Botana-Gallo, De la República posible, pp. 20-21, 28-31, 139-145.
perspectiva y, por ende, otra verdad. Para el relativismo no hay una Verdad últi- Romero, J. L., Breve historia de la Argentina, pp. 109-113.
31
19 Romero, J. L., Las ideas políticas en Argentina, pp. 171 y ss. Botana, N., El orden conservador,
Platón, Eutidemo, 276b-c, pp. 212-213.
20 pp. 65-81.
Platón, Eutidemo, 276d-277a, pp. 213-214.
256 Entre Ideas Los primeros maestros 33

laica. El Estado asume un rol activo en la civilización del ciudadano –sobra recor- ma, que agrupe todas las opiniones y las unifique, sino que solamente hay múlti-
dar la infame campaña al desierto–, y el contexto histórico resulta imprescindi- ples perspectivas, pluralidad de opiniones. Y las perspectivas no son unas mejores
ble para comprender el modelo de educación y de sociedad configurado en este que otras, sino que todas tienen igual valor, se pueden defender o criticar en igual
ambiente positivista. Analicemos los dos aspectos, el positivismo y el contexto medida. Sin dudas, el relativismo se torna perfectamente coherente con la activi-
histórico. dad democrática y con la capacidad de hablar y discutir, porque en el ágora se
En cuanto a lo primero, el pensador francés A. Comte (1798-1857) sostiene, presentan muchas perspectivas sobre un mismo tema y se debaten entre sí, de
a contramarcha del Romanticismo, que la humanidad se encuentra en una cons- modo que una pluralidad de opiniones y argumentos entran en la polémica. En
tante evolución hacia lo mejor. Precisamente, tras atravesar el estadio teológico y principio, así como todos los ciudadanos son iguales, todas las opiniones son
el metafísico (o filosófico), la humanidad progresa hasta llegar al estadio positi- igualmente válidas, hasta que la discusión haga triunfar a algunas y perder a otras.
vo, que Comte identifica con su época. Los dos primeros estadios son negativos y Entonces, relativismo y pluralismo son dos fenómenos muy cercanos, promueven
abstractos, porque se ocupan de temas que no se pueden comprobar empíricamen- la argumentación y suponen que hay muchas opiniones que no tienen por qué
te. El estadio positivo anuncia la llegada de la ciencia, la verdad que supera a la coincidir, como si cada una tuviera una parte de razón, o como si la verdad fuera
religión y a la filosofía. Al igual que el prisma ilustrado (§ 47), el positivismo repartida.
fundado por Comte sostiene que el progreso de un momento a otro se da lineal- Ahora bien, el relativismo aparece de muchas maneras, y la diferencia resi-
mente. Como la ciencia positiva se atiene a explicar los hechos concretos –y, de de en el tema sobre el que se aplica. En este punto, nos interesa distinguir tres
este modo, el positivismo coincide con el empirismo (§§ 42-43) –, se acerca cada tipos de relativismo: (1) sobre las cosas, o sobre el modo en que conocemos las
vez más a la verdad. Aunque Comte pareciera preocuparse por el conocimiento, cosas (ontológico-gnoseológico); (2) sobre lo que está bien y lo que está mal
en realidad su teoría se orienta hacia lo social, hacia el comportamiento humano y (relativismo moral); (3) sobre las leyes, costumbres y creencias, forma de gobier-
el progreso. Así, en el estadio teológico el poder está en manos de los sacerdotes no, etc., de una ciudad (relativismo cultural o político). En el primer tipo, la exis-
y los reyes, que garantizan el orden social. Pero este orden comienza a desinte- tencia y el conocimiento de las cosas depende de cada uno; en el segundo tipo, el
grarse con la filosofía, mediante la crítica y la construcción de sistemas. El estadio bien y el mal son relativos a cada uno; y en el tercer tipo las leyes y la cultura
positivo viene a restituir el orden perdido, que ahora queda en manos de los sabios corresponden a la perspectiva de la ciudad. En los tres casos, ninguna opinión es
y de los industriales. Por lo tanto, en el momento más avanzado de la civilización mejor que otra. Ahora nos planteamos esta pregunta: ¿a cuál de estos tipos de
el poder y la conducción caen en manos de la elite, porque posee el conocimiento relativismo adhiere el más conocido de los sofistas, Protágoras?
científico adecuado para conducir el destino de la sociedad.28 Protágoras (480-410 a.C.) –gran orador, extranjero, famoso, adinerado– par-
El positivismo se presenta como nota distintiva de la década del ’80, en la ticipa en el apogeo de la ciudad (la época de Pericles), y causa una profunda
cual se genera un nuevo clima de ideas, ideas tomadas de Europa, adaptadas y impresión en el público; en una palabra, resume ejemplarmente las características
reproducidas en el ámbito local. Sin embargo, resulta difícil hablar de un posi- de un sofista. Sus escritos se perdieron, pero quedaron algunos testimonios, uno
tivismo argentino, porque la diversidad de producciones corre por caminos muy de los cuales explica que el proceso y la condena de Atenas hacia él se debieron a
diferentes. Incluso se mezcla con el evolucionismo y el racismo (Darwin, Spen- que comenzaba una de sus obras dudando sobre la existencia y el conocimiento
cer, etc.), como en los últimos escritos de Sarmiento. De todos modos, algunos de los dioses.21 La frase más importante y fundamental atribuida a Protágoras, el
aspectos de la propuesta de Comte (por ejemplo, la confianza en el progreso, la hombre es la medida de todas las cosas, muestra su alcance en el siguiente pasaje
conducción elitista y el aval de la ciencia) le sirven a la Generación del ’80, que de un texto de Platón:
bajo la inspiración de Alberdi y Sarmiento deciden construir la nación, siguiendo
en parte uno y otro modelo.29 como decía Protágoras, al afirmar que «el hombre es la medida de todas
El contexto histórico en el que nace el sistema educativo argentino se halla las cosas», en el sentido de que, tal como me parecen a mí las cosas, así
son para mí, y tal como te parece que son a ti, así son para ti.22
28
Comte, Curso de filosofía positiva, pp. 26-38. Sobre las características del positivismo: Kolakowski,
La filosofía positivista, pp. 15-22. 21
Según varios testimonios, Protágoras habría escrito una obra titulada Sobre los dioses, comenzan-
29
Halperín Donghi, T., El espejo de la historia, pp. 239-252. Terán, O., Vida intelectual en el do así: Sobre los dioses no puedo saber ni que existen ni que no existen, ni cómo son respecto a su
Buenos Aires fin-de-siglo, p. 9. Todo el libro de Terán está dedicado a examinar las diferentes forma externa. Pues muchas cosas son las que me impiden saberlo: tanto la oscuridad [del asunto],
derivas de la perspectiva científica del positivismo. Así, por ejemplo, hay un gran contraste entre como la breve vida humana. En Solana Dueso, J., Protágoras de Abdera, p. 123.
las posturas de M. Cané, J. M. Ramos Mejía y C. O. Bunge. Sobre el último Sarmiento: Fernández 22
Platón, Cratilo, 385e, p. 5.
34 Entre Ideas Civilización y barbarie: el caso argentino 255

En este sentido, Protágoras aparentemente quiso decir que cada uno tiene su § 77-. UN MOLDE QUE BUSCA CONTENIDO.
propia experiencia de la realidad, la mide y la califica según su propia perspectiva
o medida. El ser o existencia de los objetos se reduce al parecer, al modo como Mientras el pueblo-soberano permanece en la ignorancia, debe ser tutelado
cada uno, según su propio criterio, lo evalúa y conoce. Claramente, si el sentido por la elite dirigente, hasta que el sistema educativo lo normalice y discipline.
aludido por Platón es cierto, cumple con el primer tipo de relativismo. Además, no sólo hay que moldear al pueblo, sino también rellenarlo. La defini-
Además, el pensamiento de Protágoras también se presenta a través de an- ción sarmientina inmenso desierto exige poblar, porque en la llanura campestre
tilogías, que son pequeñas oraciones formuladas como paradojas. Una paradoja florece y se conserva la barbarie. Y poblar significa traer inmigrantes. A partir de
expresa dos opiniones contrarias. Por ejemplo: que se rompan las cerámicas es 1852, las dos figuras intelectuales de la generación del ’37, Sarmiento y Alberdi,
malo para algunos, pero bueno para el ceramista; o que se gasten los zapatos es entablan un debate sobre cuál tiene que ser el contenido inmigratorio y el perfil
malo para algunos, pero bueno para el zapatero.23 Sobre un mismo hecho se puede del molde a llenar. Cómo se construye una nación ante la inmensa nada, y qué tipo
resaltar lo bueno o lo malo: hay cosas malas para los hombres (por ejemplo, cier- de nación se quiere construir, son los interrogantes del momento. Todo esto, por
tos alimentos) y buenas para los animales; hay cosas buenas para las raíces de un supuesto, se llevará a cabo desde la elite dirigente que comanda el Estado.
árbol, pero malas para los brotes; hay cosas que son buenas en cierta medida y Según la postura de Alberdi, hay que trasplantar porciones enteras de ci-
malas en otra medida, etc. Dice Protágoras: vilización europea que, una vez injertadas en el terreno local, irán contagiando de
nuevos hábitos y costumbres a los nativos. Gracias al poder de la mano invisi-
Así, el bien es algo tan variado y tan multiforme, que aun aquí lo que es ble (§ 47) la realidad social se irá acomodando de modo tal que la vagancia
bueno para las partes externas del hombre, eso mismo es dañino para las espontánea se transforme en capacidad laboral y productiva. El modelo de Alber-
internas. Y, por eso, los médicos prohíben a los enfermos el uso del acei- di corresponde al liberalismo en su faceta más económica, y antepone la necesi-
te, a no ser una pequeñísima cantidad en lo que vayan a comer....24 dad de gestar sujetos productivos. Ésta es la República posible, la de trabajado-
res que se esfuerzan por progresar; con el tiempo, se irá convirtiendo en la Repú-
Lo bueno y lo malo dependen de aquello con lo cual tengan relación, depen-
blica verdadera, donde se extenderán los derechos políticos y las instituciones al
den de cómo se lo use, para qué y en qué medida. Lo bueno y lo malo son relati-
estilo europeo.25
vos. Una cantidad de alimento puede resultar buena, pero una cantidad excesiva
El modelo de Sarmiento, en cambio, invierte el orden de prioridad: antes de
hace mal. ¿Cómo se determina esa cantidad? En relación con la persona, su esta-
fabricar sujetos económicos, la República debe nutrirse de ciudadanos aptos, con
do de salud, etc. Por lo tanto, no se puede establecer una única medida para todas
vocación política, que participen en la cosa común, y la palanca para fabricar este
las cosas, sino que cada uno mide las cosas según su propio entender. ¿Esto signi-
tipo de sujetos virtuosos está en la educación, que a su vez se complementa con el
fica que Protágoras suscribe también al relativismo moral?
proyecto de democracia agraria y la reconstrucción de ciudades. Para Sarmiento,
Aunque cada uno sea la medida de todas las cosas, en su manera de enten-
entonces, primero hay que reforzar la unidad pública, hay que fabricar sujetos
derlas puede estar equivocado. Así, por ejemplo, al enfermo le parecen amargos
políticos, comprometidos con la República.26 Notamos aquí un viraje respecto de
algunos alimentos, y a los demás no; de cierta forma, dice la verdad, porque su
Educación popular, pero también un núcleo de coincidencias básicas, incluso con
paladar le hace sentir eso. Pero está enfermo. Entonces, el médico intentará con-
Alberdi: se necesita instaurar un orden, desde la conducción superior, que unifi-
vencerlo de que le conviene curarse; es decir, intentará cambiar su estado. Del
que y llene el molde vacío, y que al mismo tiempo amalgame a los sectores bajos.
mismo modo, el sofista educa a sus discípulos y a toda la ciudad con discursos
Este debate entre Sarmiento y Alberdi en el plano de la ideas desemboca en
para el alma, intentando que sean mejores personas. En ambos casos, se busca lo
el proyecto político de la Generación del ‘80, en medio del auge del positivismo
mejor:
y con Julio A. Roca como presidente. En 1884 ve la luz la famosa Ley 1420, junto
[Los] oradores sabios y honestos logran que las ciudades crean que es con otras medidas de corte civil no-religioso (el matrimonio, el registro de perso-
justo lo beneficioso […para ellas]. Pues lo que a cada ciudad le parezca nas).27 La Ley 1420 establece la educación básica universal, gratuita, obligatoria y
justo y recto, lo es, en efecto, para ella, en tanto lo juzgue así. Pero la 25
Botana, N., La tradición republicana, pp. 263-266, 293-317, 338-362; El orden conservador,
tarea del sabio [o sofista] es hacer que lo beneficioso, y no lo perjudicial, cap. II, pp. 40-64. Halperín Donghi, T., Una nación para el desierto argentino, pp. 37-44.
26
Botana, N., La tradición republicana, pp. 266-293, 317-349, 363-384. Halperín Donghi, T., Una
nación para el desierto argentino, pp. 7-29, 45-55.
23
Sánchez-Cerezo de la Fuente, J., El debate ético-político en Sócrates y los sofistas, punto 6.1. 27
Botana-Gallo, De la República posible a la República verdadera, pp. 28-35, 202-212. Botana,
24
Platón, Protágoras, 334b-c, p. 67. N., La tradición republicana, pp. 453-471.
254 Entre Ideas Los primeros maestros 35

su estudio es la renta, los modos de financiamiento de la escuela. ¿Cómo se con- sea y parezca lo justo para las ciudades.25
vence a los ricos de que paguen impuestos para sostener la educación de los po-
bres? Sarmiento explora distintos modos de financiar el sistema educativo, dife- El sofista logra torcer las opiniones erradas, las conduce hacia el bien, de
renciando entre los que lo pueden pagar y los que no, y subraya los beneficios que modo que en cada ciudad se genere un consenso moral. Lo bueno y lo malo se
obtendrán los empresarios al contratar trabajadores educados. Como ejemplo, cita definen según cada ciudad, y no hay leyes o ciudades que sean mejores que otras;
el caso de los comerciantes e industriales de Nueva York que solicitaron a la por lo tanto, Protágoras suscribe al relativismo cultural o político.
legislatura aumentar sus impuestos para financiar la educación popular, porque de En cuanto al relativismo moral, Protágoras se mantiene ambiguo: reconoce
esa manera se produciría un mejor y más barato sistema de policía para conte- que cada uno es la medida de las cosas, pero apuesta a la oratoria y la retórica para
ner las organizaciones obreras y un clima de tranquilidad idóneo para aumentar modificar las opiniones particulares erradas. Para resolver esta ambigüedad, con-
las ganancias.22 El moldeamiento del carácter del niño representa la piedra angu- viene trazar una distinción: por un lado están aquellas cosas buenas o malas para
lar del sistema educativo que propone Sarmiento. Las salas de asilo (lo que hoy uno mismo, que no afectan a los demás (en este conjunto entrarían todos los ejem-
llamaríamos jardín de infantes), para niños de entre 2 y 7 años, asumen los si- plos de las antilogías anteriores); por otro lado, las cosas buenas o malas que sí
guientes objetivos: afectan a los demás. Las que importan moralmente son estas últimas, porque la
no-coincidencia en lo que está bien o mal con perjuicio hacia los otros podría traer
Îmodificar los vicios del carácter, disciplinar la inteligencia para prepa- consecuencias graves: ¿qué pasaría si alguien pensara que está bien secuestrar,
rarla para la instrucción, y empezar a formar hábitos de trabajo, de aten- torturar o matar? Se necesita un acuerdo mínimo en estas cuestiones. Analicemos
ción, de orden, y de sumisión voluntariaÏ.23 cuál es la postura de Protágoras al respecto. En efecto, dice Protágoras –siempre
según Platón–, no se castiga a los hombres por ser feos, bajos o débiles, sino por
Según Sarmiento, no conviene confiar la educación temprana a las madres. ser viciosos o malas personas, por cometer un mal. Y agrega más abajo:
Las clases elevadas suelen delegar la tarea en una sirvienta que, por no contrade-
cir al niño, le da todos los gustos, volviéndolo caprichoso, manipulador, egocén- Al que intenta avanzar al margen de ellas [= las leyes de la ciudad] se lo
trico, etc. En las clases pobres, las condiciones de miseria, suciedad, hacinamien- castiga, y el nombre de este castigo […] es el de «rectificaciones», como
to, abandono, violencia, se asimilan en el niño, que tempranamente conoce la si la justicia enderezara.26
calle y acentúa sus vicios. Las salas de asilo previenen estos dos extremos perni-
ciosos, y reúnen igualitariamente –lo que será otro mito del sistema educativo– a Por ende, si los hombres no cumplen con lo que está bien o mal según las
los hijos de los ricos y los hijos de los pobres. De este modo, los preparan intelec- leyes de la ciudad, entonces se los castigará con justicia, y de ese modo se los
tual y moralmente para la escuela pública elemental. Así la define Sarmiento: corrige, se les enseña y se los mejora. En consecuencia, Protágoras no aceptaría
un relativismo moral. Por otra parte, que cada uno decida qué comida le hace bien
ÎLa instrucción de las escuelas obra sobre cierta masa de niños reunidos; es un asunto personal y no afecta, en principio, al bien de la ciudad. Pero si esa
y un sistema de enseñanza no es otra cosa que el medio de distribuir en un decisión perjudica a otro o causa daño, o si está en contra de las leyes, entonces sí
tiempo dado, la mayor instrucción posible al mayor número de alumnos. deberá ser castigado.
Para conseguirlo la escuela se convierte en una fábrica, en una usina de
instrucción, dotada para ello del material suficiente, de los maestros ne- § 9-. GORGIAS Y LA IMPORTANCIA DE LA PALABRA.
cesarios, local adecuado […] y un método de proceder en la enseñanza
que distribuya los estudios con economía de tiempo y dé mayores resulta- Los sofistas no defienden la verdad, sino el discurso, la palabra, lo verosí-
dosÏ.24 mil. Para conmover y convencer no hay que decir la verdad, sino ser creíble, decir
lo aparentemente verdadero. Para eso, apenas se requiere seguir un conjunto de
En suma, resulta evidente que entre los diversos motivos para fundar un técnicas o habilidades oratorias; por ejemplo, conocer al público, apelar a sus
sistema educativo, hay uno que prevalece: la productividad, el deseo de fabricar sentimientos, a frases hechas o de sentido común, abundar en sus gustos, insistir
sujetos dóciles, adaptables al mundo del trabajo, y civilizados, capaces de convi- y exagerar los argumentos propios, descalificar o minimizar los argumentos con-
vir aceptando su condición social en base a la ilusión de progreso.
22
Sarmiento, Educación popular, pp. 37-38.
23 25
Sarmiento, Educación popular, p. 155. Platón, Teeteto, 167c, p. 101. El subrayado es nuestro.
24 26
Sarmiento, Educación popular, p. 186; subrayado nuestro. Platón, Protágoras, 326d-e, p. 55. El tema abarca 323-327.
36 Entre Ideas Civilización y barbarie: el caso argentino 253

trarios, etc. Todas estas técnicas permiten triunfar sobre el discurso del otro y logre convencer con mayor facilidad a los gobernantes, aunque en verdad conflu-
hacer pasar la verdad de uno como la verdad de todos. Entonces, no importa la yen en su argumentación motivos racistas, prejuicios, y todo el desprecio hacia lo
verdad o realidad, sino el discurso, lo que se diga que es la realidad, la imagen que autóctono y la sobrevaloración de lo europeo. Más allá de sus repugnantes con-
se construya y la efectividad de ésta para convencer. ceptos, el padre de la educación argentina pone de manifiesto que el sistema
Precisamente, del poder de la palabra se ocupa otro de los sofistas más fa- educativo debe definirse verticalmente, es decir, desde la elite cultivada y hacia la
mosos: Gorgias (483-375 a.C.); un orador espectacular, fascinante, del que nos masa ignorante, y como un modo de domesticar y adiestrar la inconducta de los de
han llegado algunas obras, como Elogio de Helena. En este discurso, Gorgias abajo.20
muestra su inmensa capacidad de argumentador, aunque advierte que se trata de El sistema educativo se gesta no sólo para formar ciudadanos (primer ni-
un juego y, por ende, que no hay que tomarlo muy en serio. ¿Quién es Helena? vel), sino también y sobre todo para formar trabajadores (segundo nivel), seres
Es la mujer más bella de la ciudad de Troya que deja a su marido para irse de humanos acordes a la imagen mental que la elite se figura del pueblo. En esta
aventuras amorosas con el joven Paris, hecho que desencadena la conocida guerra línea argumentativa se agrega un tercer nivel: la cualidad moral. Según datos es-
de Troya. Como si fuera su abogado, Gorgias sostiene que en realidad Helena no tadísticos –dice Sarmiento–, quienes recibieron una educación primaria se reve-
tiene la culpa de haberse entregado a su nuevo amor, porque el amor viene de los lan moralmente mejores que los demás. En los ejércitos y en las fábricas se nota a
dioses, y Helena no hizo más que seguir ese impulso divino; por ende, no cabe primera vista, porque visten bien, están aseados, son más ordenados y metódicos,
responsabilizarla por sus actos. A lo sumo, agrega, pudo haber sido engañada por y tienen deseos de progresar. La educación los convierte en mejores personas, en
medio de la palabra. Para Gorgias la palabra tiene un poder mágico, porque hechi- sujetos adaptables, capaces de aprender y desarrollarse. Por otra parte, los analfa-
za, cambia los sentimientos de las personas: betos pierden el tren del progreso, les cuesta adaptarse a los cambios y se vuelven
cada vez más inútiles. Entonces, ¿en qué sentido Sarmiento alude a esta cuestión
la palabra es un gran poder que, con un cuerpo pequeñísimo y totalmen- de la moralidad? Dicho de otra manera, ¿cuáles son los valores que la educación
te invisible, realiza acciones divinas. Puede, en efecto, quitar el miedo, ha de impartir?:
eliminar el dolor, provocar alegría, o aumentar la compasión […]. Los
hechizos inspirados por medio de las palabras se convierten en placer, y ÎLa concurrencia de los niños a la escuela trae el efecto moralizador de
eliminan la tristeza. Al mezclarse con la opinión, la palabra genera en el absorber una parte de tiempo, que sin ella sería disipado en ociosidad y
alma una fuerza seductora que la hechiza, la convence y la transporta.27 abandono; habituar el espíritu a la idea de un deber regular, continuo, le
da hábitos de regularidad en sus operaciones; añadir una autoridad más a
Por lo tanto, las palabras modifican la manera de ver, de percibir y de sentir la paterna […]. Por último, la reunión de masas de individuos, la necesi-
la realidad. Las palabras producen una realidad –valga la redundancia– más inten- dad de contener entre ellos sus pasiones, y la ocasión de estrechar relacio-
sa, más real, más creíble, que la realidad misma. Eso le pasó a Helena: fue trans- nes de simpatía, echa sin sentirlo los primeros rudimentos de moralidad y
portada por el poder del discurso. Entonces, la apariencia sustituye a la realidad; de sociabilidad tan necesarios, para prepararlos a las obligaciones y debe-
el parecer es más importante que el ser. En este sentido, otro sofista posterior, res de la vida de adultosÏ.21
Trasímaco, dirá que en la vida conviene, más que ser buena persona, parecer
buena persona. El discurso genera un poder muy concreto: el poder de cambiar las La estrategia de la escuela apunta a preparar al niño para el mundo, para el
opiniones y los sentimientos de los demás, el poder de hacer que los demás pien- mundo del trabajo: basta de ocio, hábitos continuos, autoridad extra-familiar (el
sen como el orador quiere que piensen. Lo mismo sucede con la imagen o fama. jefe), pudor, simpatía... Son todos rasgos de un ser humano moralizado o civiliza-
Ese poder termina siendo decisivo, porque una vez convencida de algo, la persona do, o sea, adaptable a las necesidades mercantiles, a las obligaciones y deberes,
analiza, percibe, siente, etc., siempre de acuerdo con esa creencia. ¿Qué sucede y no a los derechos. Tras presentar los argumentos sobre por qué conviene adoptar
hoy, por ejemplo, con la publicidad, de los medios de comunicación, las modas, o un sistema educativo público, el primer problema del que se ocupa Sarmiento en
de las ideas del sentido común? ¿No somos como Helena, ingenuos creyentes 20
Esta verticalidad no sólo se vuelca a nivel social, sino también al interior del sistema. La forma-
en la cultura de la imagen? ¿Cómo hacemos para salir de los hechizos mediáti- ción de maestros que Sarmiento tanto admira, al describir la Escuela Normal de Versalles, se basa
cos? fundamentalmente en la disciplina, el control, el silencio, el respeto a las normas, el aislamiento, el
dictado y la reproducción. En este convento se forman los apóstoles de la civilización, que luego
irán a las provincias, a esparcir el conocimiento –seguramente, de análogo modo a cómo lo recibie-
ron. Sarmiento, Educación popular, pp. 109 y ss.
27
Gorgias, Encomio de Helena, § 8, 10. 21
Sarmiento, Educación popular, p. 24.
252 Entre Ideas Los primeros maestros 37

En una primera mirada, la finalidad del sistema educativo popular pareciera § 10-. LA CONCEPCIÓN PEDAGÓGICA DE LOS SOFISTAS.
relacionarse directamente con la cuestión política, con la formación de ciudada-
nos. Pero, en una segunda mirada, surge un motivo económico, productivo, que A pesar de que algunos sofistas dejaban a criterio del aprendiz el monto de
en el relato de Sarmiento va cobrando cada vez más relevancia: sus honorarios, el hecho de que cobraran por enseñar motiva las feroces críticas
de Platón, y en buena medida la mala fama viene desde entonces.28 Al respecto,
Îténgase presente, además, que los Estados Sud Americanos pertenecen a conviene apuntalar algunas aclaraciones: no se sabe cómo era el intercambio eco-
una raza que figura en la última línea entre los pueblos civilizados […]. Si nómico de Sócrates y de Platón con sus discípulos; probablemente los seguidores
la educación no prepara a las venideras generaciones para esta necesaria de Sócrates no le pagaran nada, pues lo veían dialogar en lugares públicos; en la
adaptación a los medios de trabajo, el resultado será la pobreza y la oscu- Academia de Platón no se cobraba una cuota fija, pero se aceptaban donaciones,
ridad nacionalÏ.17 que por lo general eran más que cuantiosas. Lo que sí se sabe es que los discípulos
eran cuidadosamente seleccionados de las familias ricas, y que ninguno de los dos
Según Sarmiento, España ocupa el último escalón del mundo civilizado; si
filósofos tuvo inconvenientes económicos. Entonces, el problema no está en la
a esta influencia se le suma lo señalado en Facundo, las tierras de la barbarie
paga por enseñar, sino en pensar que por pagar mucho se obtiene un buen apren-
quedan seriamente expuestas a perder el camino del progreso. Y en la puerta del
dizaje, como si el conocimiento fuese una mercancía. Platón pone esta crítica en
camino del progreso está la revolución industrial. ¿Por qué las otras colonias han
boca de Sócrates-personaje:
avanzado más rápidamente en este aspecto económico? Porque se quitaron el
inconveniente de encima; o sea, no se mezclaron con los nativos. Los ingleses, –¿No es cierto, Hipócrates, que el sofista es una especie de comerciante
los franceses y los holandeses directamente aniquilaron a la población salvaje del o traficante de mercancías de las que se alimenta el alma? Al menos, a mí
Norte de América, y constituyeron razas europeas puras, manteniendo intacta la eso me parece.
tradición de la civilización cristiana, bien capacitada para el progreso. La colo- –¿Pero de qué se alimenta el alma, Sócrates?
nización española, en cambio: –De las enseñanzas, indudablemente –dije yo–. De modo que, amigo,
cuidemos que no nos engañe el sofista, alabando lo que vende […]. Por-
ÎSin ser más humana que la del Norte, por aprovechar el trabajo de las que éstos [= los comerciantes] negocian con mercancías, de las que ni
razas indígenas esclavizadas […], incorporó en su seno a los salvajes; ellos mismos saben cuál es provechosa o perjudicial para el cuerpo (pues,
dejando para los tiempos futuros una progenie bastarda, rebelde a la cul- al venderlas, las alaban todas), ni lo saben los que se las compran […].
tura y sin aquellas tradiciones de ciencia, arte e industriaÏ.18 Así también, los que llevan las enseñanzas por las ciudades, vendiéndolas
y traficando con ellas, ante quien siempre está dispuesto a comprar, ala-
Así explica Sarmiento por qué algunos países avanzan más rápido en la
ban todo lo que venden.29
senda del progreso. De esta mala cepa se sigue que, si no se instala un sistema
educativo, se multiplicarán y profundizarán los vicios y perversiones que provie- Según Platón, el sofista se iguala al comerciante o traficante de mercancías
nen de la mezcla entre la barbarie nativa y la baja calidad de los colonizadores. envasadas (conocimientos). Pero tales productos son incluso más peligrosos que
Todos sabemos –continúa Sarmiento– que nuestras masas son ineptas para el los alimentos, porque a éstos se los puede analizar o pedirle a alguien que los
trabajo, que no tienen hábitos ni conocimientos adecuados y, por ende, que blo- revise, mientras que las enseñanzas quedan como estampadas en el alma y son
quean el progreso industrial.19 Como decíamos arriba, en este informe de Sar- difíciles de remover.30 En última instancia, los conocimientos envasados evitan
miento el aspecto económico va cobrando cada vez más relevancia. Tal vez así que el aprendiz haga algún proceso de elaboración, los deja totalmente pasivos.
17
Sarmiento, Educación popular, p. 15. En rigor, no todos los sofistas se ajustan a esta descripción. El cuadro más
18
Sarmiento, Educación popular, p. 16. bien se asemeja a la educación tradicional, donde el maestro, portador del conoci-
19
Todos estamos de acuerdo sobre la ineptitud industrial de nuestras masas, producida por la falta miento, lo deposita en el aprendiz, y éste simplemente lo reproduce tal cual. El
de tradiciones de trabajo, y de la adquisición de prácticas, implementos y útiles de industria que
provienen de la aplicación de las verdades matemáticas o principios de la mecánica […]. Sólo la
niño o el joven recibe el saber desde afuera, ya terminado y acabado, y su virtud
instrucción derramada con tenacidad, con profusión, con generalidad entre la clase trabajadora, consiste en copiarlo de la manera más fiel posible. Se trata de una educación
puede superar […] la incapacidad natural de nuestras gentes. Todos sabemos de […] la imposibili-
dad de establecer las más simples fabricaciones por la ineptitud de los trabajadores del país, para 28
Solana Dueso, J., Sofistas, pp. 91 y ss.
29
poner en movimiento y mantener en buena conservación los más simples aparatos. Sarmiento, Platón, Protágoras, 313c-d, pp. 33-34.
30
Educación popular, p. 18. Platón, Protágoras, 314a-b, p. 34.
38 Entre Ideas Civilización y barbarie: el caso argentino 251

pensada como técnica. Una técnica o arte es una receta, una fórmula en la que, si der en el alma de la gente vulgar si el Estado no prepara un sistema educativo con
se siguen determinados pasos o reglas, se obtienen determinados resultados. El tal función. Por lo tanto, desde la perspectiva de Sarmiento educar al soberano
aprendizaje se da por imitación: el niño ve cómo se hace y lo hace; a partir de allí significa, en realidad, educar al pueblo hasta que esté en condiciones de hacerse
lo repite una y otra vez, lo ejercita mientras corrige los errores. La técnica se basa, soberano. Mientras el pueblo no esté civilizado, no podrá gobernarse a sí mismo,
precisamente, en la reproducción, en la cual el alumno jamás se pregunta por qué ni podrá elegir a sus representantes; mientras el pueblo no esté educado, tendrá
aprende lo que aprende, sino que lo hace hasta incorporarlo y sin saber muy bien que haber una elite dirigente e ilustrada que –al igual que el tutor de Kant (§ 56) –
qué está haciendo. Ese conocimiento no lo vive como propio (como algo que conduzca y guíe los destinos del país. De todos modos, hay que educarlo, preparar
logró construir), sino como ajeno (como algo que hizo otro). Por ende, no lo el terreno para que en algún momento se instaure la libertad y la igualdad políti-
conoce bien por dentro, no conoce su esencia, sino que conoce su apariencia o cas.
superficie. Sabrá usarlo, pero sin convicción, como quien repite algo que dijo Poco después de la publicación de Facundo, y por encargo de un diputado
otro. De este modo, el aprendiz permanece totalmente pasivo y su máxima efi- chileno, Sarmiento emprende una serie de viajes por Europa (Francia, España,
ciencia está en obedecer y adiestrarse hasta lograr el producto buscado. Italia, Alemania, Holanda, Inglaterra) y Estados Unidos, con el objetivo de obser-
La técnica se utiliza en todos los oficios, y es un saber aplicado, en el senti- var minuciosamente la organización educativa de cada lugar y los métodos de
do de que se orienta a obtener un determinado resultado. Así, por ejemplo, el enseñanza. En 1849 vuelca sus investigaciones en un informe, titulado De la edu-
carpintero utiliza una técnica para producir muebles, el agricultor para sacarle cación popular. Allí analiza y examina con detalle cada una de las instituciones
provecho a la tierra, el navegante para orientarse en el mar, el médico para curar visitadas, los planes de estudios, la distribución de los espacios, los reglamentos,
enfermedades, etc. Y el aprendiz sigue sus reglas y consejos. Cada uno tiene su el material didáctico, etc. Lo que más nos interesa del informe se encuentra en la
propia receta o modo de proceder, y lo que sirve para un oficio no sirve para otro. argumentación que proporciona Sarmiento en favor de la implementación de un
La incidencia de la técnica en la educación tradicional ateniense se observa en el sistema educativo.
dictado, donde el alumno escucha, copia y aprende de memoria larguísimos frag- Ante todo, afirma que la escuela es un invento moderno, del siglo XIX, una
mentos de los textos de los poetas. También en la educación espartana la obedien- nueva institución acorde a los vientos democráticos. Durante los siglos XVII y
cia a los superiores o a los mayores significa buena conducta. XVIII –prosigue– la educación era patrimonio exclusivo de gobernantes, sacerdo-
Aunque algunos sofistas mantenían esta educación técnica, reproductiva y tes y aristócratas, y extenderla al pueblo resultaba impensado e impensable, por-
especializada, aplicándola a diferentes conocimientos (cálculos, astronomía, mú- que la plebe no formaba parte de la sociedad activa o participativa. El problema
sica, etc.) o a la retórica y la oratoria, otros intentaron diferenciarse. Por eso Pro- –según su diagnóstico– reside en que los hechos políticos (la Revolución France-
tágoras se presenta como maestro en la administración de la casa y en los asuntos sa) han acelerado la llegada del sistema democrático sin que el terreno esté lo
públicos.31 Se trata de un saber más orientado a la cultura general y a lo humanís- suficientemente preparado. La participación política se anticipó a la formación.
tico, a una visión integral que supere el conocimiento sesgado o especializado. En Frente a este desacople, los gobiernos tienen que armar un sistema educativo que
efecto, en la polis se necesita una visión de conjunto. Sócrates cuenta que en la permita producir ciudadanos, apostando a las nuevas generaciones, en las cuales
Asamblea exponen los técnicos cuando la situación lo requiere, es decir, cuando la nación se juega su futuro:
hay que construir un puente se llama a los especialistas en el tema; sin embargo,
en los asuntos generales cualquiera opina de cualquier cosa. Luego, ¿cómo se ÎUn hombre pobre no puede ser responsable de la educación de sus hijos;
hacen buenos ciudadanos? ¿Cómo se logra un conocimiento en los asuntos gene- pero la sociedad en masa tiene interés vital en asegurarse que todos los
individuos que con el tiempo han de venir a formar la nación, se hayan
rales? ¿Se puede enseñar y, por ende, aprender, esta capacidad de buen ciudada-
preparado, por la educación recibida en su infancia, lo suficiente para
no y de buena persona? ¿Se puede ser un maestro en la virtud? Este tipo de
desempeñar las funciones sociales a las que serán llamados. El poder, la
preguntas se formula Sócrates ante Protágoras.
riqueza y la fuerza de una nación dependen de la capacidad industrial,
Y Protágoras responde que sí, que se puede enseñar y aprender un conoci- moral e intelectual de los individuos que la componen; y la educación
miento intelectual más allá del conocimiento técnico, que se puede lograr que pública no debe tener otro fin que el de aumentar estas fuerzas de produc-
alguien sea una mejor persona y un mejor ciudadano, lo cual significa que se haga ción, de acción y de dirección, aumentando cada vez más el número de
virtuoso y bueno. Como todo gran educador, Protágoras es un optimista, y argu- individuos que las poseanÏ.16
31 16
Platón, Protágoras, 318e-319a, pp. 42-43. Sarmiento, Educación popular, pp. 14-15. Lo anterior: pp. 13-14.
250 Entre Ideas Los primeros maestros 39

rior, a la cual debemos acatar e imitar. Este mito fundacional conlleva el desprecio menta de la siguiente manera: si uno resulta ser malo en el arte que profesa (flau-
por lo propio, el desconocimiento absoluto de los pobladores locales, de las cos- tista, carpintero, médico, etc.), sus conocidos se lo reprocharán, pero no constitu-
tumbres y del modo de vida americano. Pero Sarmiento no duda en tensar la ye un peligro para la ciudad; en cambio, si uno es mala persona, se vuelve un
oposición con Rosas para implementar el modelo deseado por la clase dominante. problema. Por consiguiente, hay que hacerlo buena persona; de lo contrario, no se
La siguiente frase, con la que busca caracterizar al salvaje tirano, habla más de lo podrá responsabilizar y castigar. De hecho, la educación en la virtud comienza
sí mismo y del modo como los grupos dominantes observan el poder: El que no en la casa:
está conmigo es mi enemigo.13 Esto significa, o el pueblo se domestica tal como
lo establece la clase dominante, o se le declara la guerra. Empezando desde la infancia, a lo largo de toda la vida le enseñan y
Pese a su origen humilde, Sarmiento muestra un inmenso desprecio por lo aconsejan. Tan pronto como comprende lo que se dice, la nodriza, la ma-
dre, el pedagogo y el propio padre batallan por eso, para que el niño sea lo
popular, lo bajo, lo autóctono; y pese a sus descripciones románticas de la pampa
mejor posible; le enseñan, en concreto, la manera de obrar y decir, y le
y del gaucho, el entusiasmo pertenece más a la literatura que a la práctica. Ese
muestran que esto es justo, y aquello injusto, que eso es hermoso y eso
horror por lo popular se manifiesta también en la condena hacia los negros,14
otro es feo […]. Y a veces él obedece de buen grado, pero si no, lo ende-
visión que poco tiempo después desembocará claramente en el racismo. El negro rezan con amenazas y golpes, como a un tallo torcido o curvado.32
es el otro, la amenaza, lo mismo que antes era el indígena, o en ese momento el
gaucho, y más tarde el inmigrante (que en nada se asemeja a lo esperado por Cuando van con los maestros –continúa Protágoras–, lo último y más im-
Sarmiento y Alberdi), y más tarde el cabecita, ¿y hoy? portante que aprenden los jóvenes son las leyes de la ciudad. Y a pesar de que no
todos resulten virtuosos (en eso consiste la educación: en que no se puede garan-
§ 76-. EDUCAR AL SOBERANO. tizar un resultado; además, por eso mismo se diferencia de la técnica), siempre
En la línea de los pensadores ilustrados, Sarmiento afirma que en una Repú- conviene empeñarse con generosidad en la tarea conjunta de enseñarse unos a
blica moderna y democrática hay que educar al soberano. La palabra sobera- otros, y así mejorar la situación de la comunidad. En suma, el arte de la virtud –de
no significa supremo y refiere a quien posee la decisión última sobre la legiti- hacerse buena persona y buen ciudadano– es el más importante de todos, y requie-
midad de un gobierno o de las leyes. En el Estado absolutista, el soberano era el re de mucho cuidado y dedicación. La tarea empieza por los padres, prosigue en
monarca; pero en la República moderna –inspirada en J.-J. Rousseau–15 el sobera- los maestros y termina en los ciudadanos, que se educan mutuamente en la virtud,
no es el pueblo, y esta segunda concepción se expande en la Revolución de Mayo en el ágora, en la vida pública.
por obra de M. Moreno, J. J. Castelli y otros. En un país con sólidas instituciones Pero Sócrates no le cree a Protágoras. El diálogo entre ellos –según la pluma
el pueblo participa de la elección de sus representantes, participa de la res publi- de Platón– se desvía hacia la pregunta esencial: ¿qué es la virtud?, dejando de
ca, la cosa compartida; el simple individuo se vuelve ciudadano, y contribuye con lado la cuestión de si se puede enseñar y cómo, básicamente porque no se ponen
su voto a la conformación de un sistema de leyes que rigen para todos. En este de acuerdo en la respuesta a esa pregunta esencial. De todos modos, podemos
esquema, se re-crea la autonomía de la polis griega (§ 6), pero no de manera imaginarnos por qué Sócrates mantiene su desconfianza hacia la postura de Protá-
directa, sino a través de los representantes. goras. Si bien la propuesta de éste parece superadora respecto de la educación
Ahora bien, ¿cómo se compatibiliza esta apuesta a la soberanía del pueblo tradicional reproductiva, adolece de un defecto medular: no se logra ser buena
con la manera como lo caracteriza Sarmiento, a saber, como el principal portador persona imitando los ejemplos u obedeciendo los consejos y amenazas, porque de
de la barbarie? Para que el pueblo esté preparado para recibir y ejercer sus dere- ese modo se asimila la virtud desde afuera y, por consiguiente, el aprendizaje
chos políticos, primero se debe educarlo. Para que el pueblo pueda elegir a sus resulta semejante al de la educación técnica. Para ser buena persona hay que rea-
representantes, primero tiene que ser civilizado. Las instituciones no van a pren- lizarse desde adentro, sacar la virtud desde uno mismo; para ello se requiere un
aprendiz mucho más activo y comprometido con el proceso, y un maestro que en
13
Sarmiento, Facundo, p. 209. vez de dar conocimiento, ayude o guíe a su discípulo para que éste lo produzca
14
Sarmiento, Facundo, p. 224-225: Existe en Buenos Aires una multitud de negros, de los millares por sí mismo.
quitados por corsarios durante la guerra del Brasil […]. Rosas se formó una opinión pública, un
pueblo adicto en la población negra de Buenos Aires […]. Los negros, ganados así para el gobierno,
ponían en manos de Rosas un celoso espionaje, por los sirvientes y esclavos, proporcionándole
además excelentes e incorruptibles soldados de otro idioma y de una raza salvaje.
32
15
Rousseau, J.-J., El contrato social, I, cap. VI-VII, pp. 14-19. Platón, Protágoras, 325c-d, p. 53.
40 Entre Ideas Civilización y barbarie: el caso argentino 249

desde entonces en la República ArgentinaÏ.10

La defensa de los intereses nacionales frente a las potencias imperiales para


Sarmiento constituye una aberración. Si Inglaterra pide consumidores, Argentina
se los tiene que dar, porque Europa representa la fuente de inmigración que ven-
drá a reconstruir el país, el lugar donde los argentinos estudian para luego volver
y encender las luces. Cuando caiga Rosas –dice Sarmiento–, el mal cometido
servirá para que el Nuevo Gobierno haga todo lo contrario, y entre las medidas
destacamos dos: la asociación con Europa para poblar el gran desierto, la instau-
ración de la educación pública en toda la Argentina. En todo este planteo, insisti-
mos, se presupone la sobrevaloración de lo extranjero y subvaluación de lo pro-
pio. Así lo expresa Sarmiento:

οHemos de cerrar voluntariamente la puerta a la inmigración europea


que llama con golpes repetidos para poblar nuestros desiertos […]? Des-
pués de la Europa, ¿hay otro mundo cristiano civilizable y desierto que la
América? ¿Hay en la América muchos pueblos que estén, como el argen-
tino, llamados a recibir la población europea, que desborda como el líqui-
do en un vaso? ¿No queréis, en fin, que vayamos a invocar la ciencia y la
industria en nuestro auxilio? […] ¡Oh! A este porvenir no se renuncia así
no másÏ.11

La confianza en el progreso resulta evidente. La implantación de grandes


porciones de inmigrantes implicará una transformación radical en el modo de ser
argentino. La sola luz va a convertir a los gauchos sanguinarios en ciudadanos
civilizados.
En consecuencia, bajo el prisma civilización-barbarie, Sarmiento teje un
proyecto de país donde la inmigración y la alianza con los intereses extranjeros
cumplen un papel crucial. El mito se instala, nos corroe hasta los huesos: lo pro-
pio es malo, bárbaro, ignorante y feo;12 la luz viene de afuera, de la cultura supe-
10
Sarmiento, Facundo, p. 228. Lo anterior y lo siguiente, pp. 240 y ss. En Manual de zonceras
argentinas, A. Jauretche se hace un festín con las ideas sarmientinas que aquí comentamos, y parte
de la zoncera (o pensamiento corto) madre de todas las zonceras, civilización y barbarie, para
desprender otras como la maldad de la extensión, la necesidad de poblar o la sistemática autodeni-
gración. Las zonceras son preconceptos arraigados y reforzados por la educación tradicional. Por
eso nos resultan tan familiares y anidan en el sentido común local.
11
Sarmiento, Facundo, p. 12. En otro pasaje elogia la obra de Rivadavia: Traía sabios europeos
para la prensa y las cátedras, colonias para los desiertos, naves para los ríos, interés y libertad para
todas las creencias, crédito y Banco Nacional para impulsar la industria […], traía, en fin, la Europa
para vaciarla de golpe en América, p. 110. En p. 254 afirma: el elemento principal de orden y
moralización con que la República Argentina cuenta hoy es la inmigración europea.
12
La suciedad, lo nauseabundo, el hedor, no sólo constituyen un prejuicio de los europeos sobre los
nativos, sino también un aspecto de lo americano (Kusch, R., América profunda, pp. 23 y ss.) que
se convierte en motivo de discriminación racista. Por lo demás, Kusch establece una línea de con-
tinuidad entre indígena, mestizo, gaucho y el –así llamado– cabecita negra; todos ellos confor-
man lo feo, lo popular.
248 Entre Ideas Sócrates, el tábano preguntón 41

fuerza y también a la vagancia, a la improductividad. Además, el progreso está en Capítulo 3


las ciudades, mientras que el campo atrasa; y, si nos asociamos a las principales
potencias mundiales, cumplirá el destino de grandeza, que sólo nosotros, los ar-
gentinos, solemos arruinar por nuestros propios vicios. La barbarie y la ignoran-
cia ahogan el progreso y la civilización. El nativo rechaza la educación, rechaza el
conocimiento, y se empeña por conservar la vida natural, salvaje, pobre, etc.8
Sócrates,
De estas primeras definiciones se sigue claramente cuál será el proyecto el tábano preguntón
político: poblar el desierto argentino, llenarlo de inmigrantes trabajadores o cul-
tos, iluminar lo oscuro, civilizar la barbarie. En este proyecto Sarmiento encuen-
tra el futuro, el progreso, el destino del país, que por su propia configuración no
puede ser otro que un destino de grandeza, lamentablemente arruinado por las
malas costumbres locales. Esta ficción de un destino de grandeza –tan difundida
§ 11-. EL LEGADO DE LOS SOFISTAS.
hasta nuestros días– encubre un mecanismo ideológico de dominación: el mal
somos nosotros, llevamos la barbarie en nuestra sangre y en el ambiente, y a pesar El auge y decadencia de la democracia ateniense, de los discursos en el
de la ayuda extranjera, nos arruinamos. ¡Qué idea tan falsa y tan encubridora! ágora y de la prolífica discusión política, atraviesan tanto a Sócrates como a los
¡Qué manera de rebajarse y de presuponer que todo lo que viene de afuera es sofistas, que además comparten esa vuelta de página en la temática de los pensa-
bueno y todo lo que viene de adentro es malo! Observemos el siguiente pasaje: dores, pues a partir de todos ellos dejan de interesar los temas relacionados con la
naturaleza o cosmos, para enfocarse sobre cuestiones relacionadas con el ser hu-
ÎHabía, antes de 1810, en la República Argentina, dos sociedades distin-
mano: el conocimiento, la ética, la organización de la ciudad, la educación, etc. La
tas, rivales e incompatibles, dos civilizaciones diversas: la una española,
imagen que la historia hereda de los sofistas resulta distorsionada por la caricatura
europea, culta, y la otra bárbara, americana, casi indígena; y la revolución
[…] sólo iba a servir de causa para que estas dos maneras distintas de ser de Platón, que ironiza y se ensaña con el cobro de las enseñanzas. Sin embargo,
de un pueblo se pusiesen una en presencia de otra, y después de largos tratamos de valorarlos más allá de esa mala prensa. Los puntos de confrontación
años de lucha, la una absorbiese a la otraÏ.9 entre Sócrates y Platón, por un lado, y los sofistas, por otro, se resumen en tres: (1)
el relativismo, (2) la preponderancia de la palabra, y (3) la concepción pedagógi-
En otras palabras, el drama argentino consiste en que la barbarie predomina ca.
sobre la civilización, y el mejor ejemplo lo da Rosas. Por lo tanto, la solución se En cuanto al relativismo, observamos que Protágoras suscribe esa posición
encuentra rápidamente, invirtiendo el orden, y para ello Sarmiento no tiene mejor respecto del conocimiento y la existencia de las cosas, y respecto de las costum-
idea que agitar a favor de la intervención de las potencias europeas (Inglaterra y bres o leyes de una ciudad, pero que no llega a aceptar un subjetivismo total en el
Francia) para que derroquen al salvaje tirano. En última instancia, para Sar- plano ético o moral. En este sentido, el relativismo no es tan extremo como para
miento somos una extensión de Europa, que debe seguir la línea del progreso, sin decir que alguien puede establecer que está bien matar, mentir, dañar a otro, etc.
ningún sentimiento o valoración por lo propio: En cuanto a la preponderancia de la palabra, el sofista Gorgias acepta que propone
ÎEl bloqueo francés fue la vía pública por la cual llegó a manifestarse, sin
un juego argumentativo, de modo que no pareciera plantearlo muy en serio. En
embozo, el sentimiento llamado propiamente americanismo. Todo lo que cuanto a la concepción pedagógica, algunos sofistas como Protágoras comparten
de bárbaro tenemos, todo lo que nos separa de la Europa culta, se mostró con Sócrates y con Platón el cuestionamiento a la educación tradicional, basada
en la repetición memorística y en el aprendizaje al modo de una técnica. Pero,
8
Sarmiento, Facundo, pp. 22-38. El hombre de la ciudad viste el traje europeo, vive de la vida
civilizada […]: allí están las leyes, las ideas de progreso, los medios de instrucción […]. Saliendo
más allá del intento de Protágoras por generar una pedagogía de la virtud y de los
del recinto de la ciudad, todo cambia de aspecto: el hombre de campo lleva otro traje, que llamaré asuntos globales de la polis, se diferencia con los filósofos en que enfoca el apren-
americano […]. Parecen dos sociedades distintas, dos pueblos extraños, p. 31. Unas páginas des- dizaje como la recepción pasiva de algo que proviene de afuera. Para Sócrates y
pués se queja de la falta de República, de unidad: El progreso moral, la cultura de la inteligencia Platón, en cambio, la virtud y el conocimiento son cosas que se producen desde
[…] es aquí imposible. ¿Dónde colocar la escuela para que asistan a recibir lecciones los niños
diseminados a diez leguas de distancia, en todas direcciones? Así, pues, la civilización es del todo
adentro y con un discípulo activo, como veremos. Las diferencias no son tan acen-
irrealizable, la barbarie es normal, p. 34. tuadas como las presenta la exagerada versión de Platón.
9
Sarmiento, Facundo, p. 59. ¿Por qué, entonces, tienen tan mala fama los sofistas? Quizás porque coin-
42 Entre Ideas Civilización y barbarie: el caso argentino 247

ciden con la crisis de la ciudad, de la democracia, y su degeneración en demago- En las primeras páginas se advierte la estrategia política de Sarmiento: de-
gia, el arte de decir precisamente lo que el otro quiere escuchar. El relativismo y la trás del personaje principal (Facundo) emerge el verdadero rival a vencer: Juan
preponderancia de la imagen prenden mucho en la polis, lo mismo que el aprendi- Manuel de Rosas. Así escribe tras evocar la sombra de Facundo, que vive en la
zaje mágico de la oratoria y la retórica como armas para convencer a cualquiera tradición popular:
de cualquier cosa. Pero hay motivos más profundos: los sofistas representan una
interpelación contundente a los ideales atenienses, y además rescatan el despre- ÎLa naturaleza campestre, colonial y bárbara, cambióse […] en arte, en
ciado conocimiento técnico. Analicemos estos motivos con detenimiento. sistema y en política regular capaz de presentarse a la faz del mundo,
como el modo de ser de un pueblo encarnado en un hombre, que ha aspi-
En el apogeo de la polis, ese conglomerado de ciudades liderado por Atenas
rado a tomar los aires de un genio que domina los acontecimientos, los
se identifica a sí mismo como civilización, mientras que adjudican el rótulo de
hombres y las cosas. Facundo, provinciano, bárbaro, valiente, audaz, fue
barbarie a otras culturas que expresan la diferencia, principalmente los extran-
reemplazado por Rosas, hijo de la culta Buenos Aires, sin serlo él; por
jeros del oriente, los persas. Esta división entre civilización y barbarie perdura Rosas, falso, corazón helado, espíritu calculador, que hace el mal sin pa-
durante siglos en la mentalidad occidental. Y aunque se la quiera minimizar, im- sión...Ï.7
plica una jerarquía, un orden donde uno es superior y otro inferior. Todo lo no-
griego forma parte de lo inferior, y por eso está bien subordinarlo a la condición Quiroga es el producto original de la pampa argentina, la barbarie en estado
de esclavo. Todo lo griego es superior, y por eso está bien que tengan reservado el puro, mientras que Rosas significa una evolución, una síntesis dialéctica entre
acceso al poder. Esta división entre civilización y barbarie incluye no sólo al pla- civilización y barbarie, pero donde predomina lo segundo, donde el conocimiento
no cultural, sino también al conocimiento, a la ética y a la belleza. Sólo los grie- y la cultura están al servicio de la barbarie. Rosas utiliza la frialdad de la razón
gos acceden a la verdad, el bien y la belleza; los otros, en cambio, son ignorantes, para cometer los crímenes más sanguinarios.
malos y feos. En consonancia con tal jerarquía, el trabajo manual y técnico resulta Para desatar el nudo que explica la influencia de Facundo, de Rosas y de los
inferior y degradante, en comparación con el trabajo intelectual y de pensamiento, caudillos provinciales, Sarmiento entiende que debe realizar un análisis social, al
que es superior y digno. Por eso, de las tareas manuales se ocupan los esclavos y estilo de los pensadores europeos de la época, considerando los factores natura-
los extranjeros, o los pobres de la ciudad, mientras que de las tareas superiores se les: el terreno y las costumbres determinan el modo de ser de un pueblo, en este
ocupan los que no tienen preocupaciones de índole económica. caso esencialmente bárbaro. ¿Y cómo define Sarmiento a la Argentina? Como
Los sofistas vienen a cuestionar esos dos flancos. El relativismo cultural una inmensidad desierta, una llanura despoblada, que con el acecho de los salva-
significa que cada ciudad tiene sus propias leyes y, por lo tanto, que no hay una jes o de los animales se vuelve insegura, y a los pocos pobladores no les queda
mejor que otra, es decir, que no tiene sentido diferenciar entre civilizados y bárba- más que la resignación. Los ríos navegables no son aprovechados, y los únicos
ros. Lo mismo sucede en el plano del conocimiento: no hay un saber superior y focos de luminosidad y de progreso están en las ciudades, cuyo mejor ejemplo, la
otro inferior, y de ahí que los sofistas no tengan empacho en vender sus habilida- civilizada Buenos Aires, rápidamente se contacta con las ideas europeas. Ahora el
des como una receta para hablar bien y hechizar a los demás, pues no desprecian obstáculo para esa relación se concentra en la figura de Rosas, que ha sustituido la
la técnica. En este plano donde todo se puede discutir se soslayan las jerarquías civilización y la libertad por la barbarie y la esclavitud. Según la interpretación de
sociales, y lo mismo vale el punto de vista del pobre o del rico, del que sabe y del Sarmiento, Buenos Aires no compartió su prosperidad comercial con las provin-
que no sabe, del ciudadano y del extranjero. Pero, claramente, esta apertura en cias y éstas enviaron a Rosas, el tirano opresor.
última instancia resquebraja el sentido de totalidad y organicidad que caracteriza- Encontramos aquí toda una declaración de principios: Sarmiento describe a
ba a la polis. la pampa argentina como llanura sin límites, una inmensa nada donde la barba-
En suma, el legado de los sofistas consiste en haber contribuido al fermento rie brota y crece espontáneamente, instaurando la brutalidad, el dominio por la
de la discusión, el debate y la argumentación racional, aspectos intrínsecamente fuerza, la ausencia de ley, etc. Y ese gran regalo de la naturaleza, los recursos
relacionados con la filosofía y con el inicio de sus grandes temas. naturales, el gaucho lo desprecia, porque no lo explota, no le saca beneficio, no se
convierte en un pequeño productor. Todos los prejuicios ilustrados se resumen en
§ 12-. SÓCRATES Y EL INTENTO DE SUPERAR EL RELATIVISMO. la pluma de Sarmiento: en primer lugar, los nativos son adornos del gigantesco
En ese contexto aparece en escena un filósofo de enorme talla y que buscará desierto, no son personas; en segundo lugar, allí germina lo malo, asociado a la
reconducir la fragmentación y el relativismo: Sócrates (470-399 a.C.). Sócrates 7
Sarmiento, Facundo, p. 7.
246 Entre Ideas Sócrates, el tábano preguntón 43

ÎOccidente encontró pueblos diversos en las cuatro esquinas del mundo, marca un antes y un después, y un cambio de agenda, como lo muestra el siguiente
y les negó sus derechos a ser lo que eran; desenraizó a los hombres, piso- pasaje:
teó sus creaciones culturales, echó por tierra tradiciones milenarias: bajo
el común denominador de la «barbarie», sujetó a todos los demás pueblos FEDRO: –Te revelas, hombre admirable, como un ser extrañísimo. Pues
a su carro, y los obligó a tirar de él […]. Los voceros de Occidente […] pareces ni más ni menos un forastero que se deja llevar, como tú dices, y
vienen a decir: «¡Proletarios y explotados y humillados de todos los paí- no uno del lugar […].
ses, desuníos!»Ï.6 SÓCRATES: –Perdóname, buen amigo. Soy amante de aprender. Los cam-
pos y los árboles no quieren enseñarme nada, y sí los hombres de la ciu-
Para Fernández Retamar, entonces, la superación dialéctica de la opresión dad.1
de Occidente consiste en contradecirla y restituir lo propio, las civilizaciones apla-
cadas y reprimidas, lo americano, hasta madurar una nueva época en que no haya A Sócrates no le interesan ni la naturaleza ni las cosas materiales, sino las
divisiones sociales y racistas. personas con las que puede dialogar y aprender. Es toda una declaración de prin-
cipios sobre su personalidad.
§ 75-. EL MITO FUNDACIONAL ARGENTINO. Este primer filósofo ateniense produce una influencia notable, no sólo en su
gran discípulo Platón, sino también en varias escuelas que siguieron parte de sus
En el plano de las ideas, y consiguientemente en el plano de las prácticas, ideas; y no sólo en su tiempo, sino también hoy, porque seguimos pensando (este-
Argentina nace con un mito de origen, un relato fantástico incluso anterior a la mos de acuerdo o no) en problemas planteados por Sócrates.
compleja gestación de la unidad nacional. Vamos a invocar a la sombra, al fantas- Hijo de un escultor y de una partera, fue un personaje reconocido en su
ma del autor de semejante ficción: Domingo F. Sarmiento (1811-1888). Así como ciudad. Formó familia con una mujer de muy malos modales y tuvo tres hijos. En
Sarmiento evoca el espíritu de Facundo Quiroga para explicar el drama argentino su juventud, vivió la mejor época de Atenas, el esplendor de la polis y de la demo-
–el desgarramiento en las entrañas de la república–, nosotros lo evocamos a él cracia. Digamos dos palabras acerca de lo que se llama el problema socrático2:
para comprender su relato constitutivo del sentido común y de la mirada social, aunque fue un personaje famoso, Sócrates no escribió absolutamente nada, y las
desde su época hasta nuestros días. versiones sobre su vida son muy diferentes entre sí. El comediógrafo Aristófanes,
Quizás como ningún otro personaje, Sarmiento ejerce sobre sus lectores una por ejemplo, lo presenta como un pedante demasiado preocupado por los asuntos
combinación inexplicable de fascinación y repugnancia. De familia humilde, toda del cielo, es decir, por cosas abstractas. Del lado opuesto tenemos la versión que
la vida reivindica su capacidad de autodidacta; hijo de la revolución y de sus Platón ha construido a través de sus diálogos, donde Sócrates casi siempre ocupa
impulsos, entra en contacto con el círculo literario conocido como Generación el personaje principal que gana las conversaciones. Pero este Sócrates coincide en
del ‘37, al que admira y envidia. En este grupo se reúnen las principales figuras gran medida con la filosofía de Platón. Tenemos así dos versiones muy diferentes,
intelectuales del momento: E. Echeverría, J. B. Alberdi (la cabeza más impor- y la pregunta (o problema socrático) es cómo fue realmente. Por lo general, se
tante, con el cual Sarmiento entablará un debate decisivo), J. M. Gutiérrez, Vicen- admite que los primeros diálogos de Platón reflejan más o menos lealmente la
te F. López, B. Mitre, entre otros. Hacia fines de la década del ’30, estos jóvenes vida de Sócrates. En ellos encontramos a una persona siempre dispuesta a dialo-
opositores y propagandistas en contra de Rosas, se refugian en Montevideo por la gar, a plantearse preguntas extremas, a criticar a la sociedad de su tiempo, a con-
persecución política, y desde allí alientan a las tropas francesas e inglesas en con- frontar distintas opiniones y, sobre todo, siempre dispuesta a buscar la verdad,
tra del tirano rojo. En 1840 Sarmiento emprende su segundo exilio a Chile, aunque muchas veces el intento quede frustrado y no se alcance lo que se estaba
donde escribe por fascículos Facundo, o civilización y barbarie (1845). Esta gran buscando. Esto significa que la búsqueda de la verdad vale más que su hallazgo, o
obra marca para la posteridad una manera de entender el país, una mirada sobre la que las preguntas son más importantes que las respuestas.
sociedad, la política, la cultura y la educación, que se extiende hasta nuestros días. Aunque para sus contemporáneos Sócrates fue un sofista más, en los diálo-
El título original fue Civilización y barbarie, pero la figura de Facundo Quiroga gos de Platón se muestra como el filósofo que combate los engaños y trampas,
atrae tanto a Sarmiento que prácticamente condensa en este personaje todos los que se enfrenta a los sofistas e intenta superar los planteos de éstos. En efecto,
rasgos del carácter natural autóctono, la esencia del argentino bárbaro. tanto Sócrates como Platón se oponen a los rasgos señalados más arriba: el relati-
6
Fernández Retamar, R., Algunos usos, pp. 212-213. La última frase es una paráfrasis invertida de
la última línea del Manifiesto comunista de Marx y Engels: ¡Proletarios de todos los países, uníos!, 1
Platón, Fedro, 230d, p. 285.
p. 42. 2
Eggers Lan, C., Estudio preliminar, pp. 6 y ss.
44 Entre Ideas Civilización y barbarie: el caso argentino 245

vismo, la preponderancia de la imagen o palabra y la concepción técnico-pedagó- no; y una de ellas es el someter con las armas, si por otro camino no es
gica. Ambos consideran que hay una Verdad y que se puede conocer, que hay posible, a aquellos que por condición natural deben obedecer a otros y
valores morales universales, que hay un modelo de buen gobierno, etc. Ambos rehúsan su imperioÏ.4
consideran que la Verdad importa más que el discurso, que la realidad es priorita-
El orden natural-divino convalida el justo sometimiento, de modo que a
ria respecto de la palabra, que lo fundamental está en la en la esencia (y no en la
partir de esta argumentación –prosigue Sepúlveda– los reyes europeos, por dere-
apariencia). Ambos consideran que el conocimiento no viene desde afuera, otor-
cho divino o por derecho natural, están legitimados para conquistar y apoderarse
gado por un maestro, sino desde adentro, producido por el discípulo. Por eso
del Nuevo Mundo. En las antípodas de este planteo se ubica Bartolomé de las
Platón, con su pluma, se opone –junto con Sócrates, su personaje– rotundamente
Casas, para quien los nativos americanos son simples, ingenuos, obedientes, hu-
a los sofistas, los desprecia y busca dejar una mala imagen de ellos para la poste-
mildes y pacíficos. De las Casas ofrece una visión idealizada de los indígenas,
ridad.
pero que le sirve para subrayar cómo actuaron los españoles en la conquista: los
El desafío socrático-platónico consiste en encontrar la unidad que funda-
despedazaron, mataron, angustiaron, afligieron, atormentaron y destruyeron, a tal
mente y agrupe las distintas perspectivas u opiniones particulares sobre algo. Si
punto que, por ejemplo, en cuarenta años la isla de Cuba quedó despoblada. Los
se pueden consensuar las posiciones, entonces es posible encontrar una Verdad
métodos de exterminio –cuenta De las Casas– fueron principalmente dos:
común a todas ellas, una unidad que las contenga y explique. Por ejemplo, si
alguien opina que lo bueno consiste en ser justo, y otro opina que lo bueno en ser Î...las injustas, crueles, sangrientas y tiránicas guerras. La otra manera,
prudente, el desafío del filósofo reside en encontrar lo común a esos puntos de después que han muerto todos los que podían anhelar la libertad […], los
vista, lo bueno en sí mismo, lo verdadero en sí, lo bello en sí, etc. Lo en sí hombres varones (porque comúnmente no dejan con vida más que niños
se manifiesta independiente de la opinión de cada uno. En este sentido, Sócrates y mujeres), los oprimen con la más dura, horrible y áspera servidumbre
preguntaría: acciones tales como torturar, violar, matar, mentir, ¿no son malas en en que jamás hombres ni bestias pudieron ser puestasÏ.5
sí mismas, es decir, más allá de los motivos que intenten justificarlas? E igual-
mente, las acciones que muestran justicia, valentía, amor, honestidad, ¿no son Movidos por la codicia y ambición de oro, los conquistadores se aprovecha-
buenas en sí mismas? ¿Acaso no hay cosas que son verdaderas, o bellas, indepen- ron de los nativos, tratándolos peor que al estiércol de las plazas. Para De las
dientemente de nuestra opinión? En caso de responder que no, se permanece en el Casas, los indígenas –tan dóciles, tan fieles servidores al Cristianismo– deben ser
relativismo; en caso de responder que sí, se abre el camino para abandonar el considerados como humanos y tratados humanamente. Ahora bien, De las Casas
relativismo. no niega que Europa tenga el derecho de conquistar y subordinar a estos pueblos
Además, al reconocer la existencia de una Verdad en sí, –siempre la misma sencillos; lo que rechaza es la crueldad, mucho más bestial que los salvajes mis-
y válida para todos– ya no se la puede disfrazar con apariencias. Si alguien encu- mos. En este sentido, la civilización actúa con mayor barbarie que la barbarie que
bre con palabras esa Verdad reconocida, entonces miente descaradamente. Desde dice venir a civilizar.
esta posición ya no se puede sustituir la Verdad con un gran discurso; ahora el En el debate entre Sepúlveda y De las Casas no se pone en cuestión la supre-
discurso tiene que descubrir, reflejar, describir o mostrar la Verdad/realidad. Esa macía de unos sobre otros, sino cómo debe ser la relación e integración entre
pretensión de los sofistas de convencer a cualquier precio pierde su fuerza cuando civilizados y bárbaros. La verticalidad se mantiene en ambos casos. Como res-
se acepta que la realidad no cambia en nada por más que se la llene de palabras, puesta, Fernández Retamar propone que se considere a toda forma de organiza-
cuando uno toma conciencia de que muchas veces lo que se dice no es lo que se ción social como un tipo de cultura, ni mejor ni peor que otras, sino con su espe-
hace, o que el discurso no se condice con lo real. Frente a la evidencia de la cificidad. Por lo tanto, para Fernández Retamar no hay que hablar de civilización,
verdad, si las palabras no la reflejan pierden su eficacia y credibilidad. sino de civilizaciones, y descarta totalmente el concepto de barbarie y su connota-
Sócrates se propone buscar y descubrir esa Verdad que trasciende el plano ción despectiva. Cada comunidad tiene su valor, sus rasgos y costumbres caracte-
subjetivo y resulta común a las distintas perspectivas. Por ende, el filósofo busca, rísticos, y no cabe apelar a un parámetro universal, como hace Occidente, consi-
pregunta e investiga lo universal que contiene las opiniones particulares; y no lo derando desarrollados a los pueblos que se le asemejan y atrasados a los que son
hace en soledad, sino dialogando, en colaboración con sus interlocutores. En efecto, diferentes. Al instalar un criterio universal, Occidente se impone como Verdad,
dialogar significa entresacar la razón común (o sea, lo que unifica) a las partes que forjando una historia conforme a sus intereses:
intervienen aportando algo. El método socrático –que especificaremos más aba- 4
Sepúlveda, G., De las justas causas de la guerra contra los indios, p. 289.
5
jo– pone de manifiesto esta voluntad por encontrar una Verdad consensuada, que De las Casas, B., Brevísima relación de la destrucción de las Indias, p. 20.
244 Entre Ideas Sócrates, el tábano preguntón 45

recuperan la fuerza de la palabra civilización, subrayando que la ciudad predomi- todos los participantes tengan que admitir como La Verdad, y que recibe varios
na sobre el campo, porque en la ciudad se acelera el progreso. Por contraste, lo nombres: definición universal, esencia o concepto. Se trata de lo en sí que agru-
bárbaro se relaciona con lo salvaje, lo natural, lo inculto, el hombre en un esta- pa a todas las perspectivas, las contiene en unidad y, al mismo tiempo, revela y
dio primitivo, aún no evolucionado. Equivale al niño, o al menor de edad de Kant, des-cubre ese fondo universal. En última instancia Sócrates está convencido de
que requiere de un tutor, alguien que lo conduzca y domine. Por lo tanto, las que detrás de todos los puntos de vista o definiciones aparentes se encuentra una
variaciones no son sustanciales, sino que se siguen sosteniendo sobre la distin- definición verdadera, un concepto que expresa la Verdad esencial y común.
ción superior-inferior.
Pero lo novedoso del siglo XVIII –continúa Fernández Retamar– reside en § 13-. LA TAREA DEL FILÓSOFO.
que la fórmula civilización-barbarie alcanza una extensión mundial, mucho más En la Apología de Sócrates, obra escrita por Platón entre su juventud y su
amplia que en los griegos y romanos. Esta proyección tiene como motivo la aper- madurez, sucede lo siguiente: el gobierno de Atenas acusa a Sócrates de introdu-
tura de mercados funcionales a la expansión del sistema capitalista. Pensemos,
cir falsos dioses (o creencias) en la ciudad, de hacer pasar por fuertes argumentos
por ejemplo, en la provisión de materias primas, de trabajo esclavo, de mercados que son débiles (es decir, de actuar como un sofista), y de corromper a los jóve-
cautivos para vender los productos, o simplemente de zonas para exportar la po- nes. Por estos cargos, se lo declara culpable y se lo condena a beber la cicuta, un
blación excedente. La segunda novedad de la Época Moderna consiste en el ava-
veneno que finalmente provoca su muerte. Pero, antes de votarse esta pena, el
sallamiento total de los pueblos, sometidos a la servidumbre mientras en Europa tribunal (se calcula que pudo haber sido integrado por 500 ciudadanos) autoriza a
se difunden las ideas de libertad e igualdad. Se instaura la explotación de los Sócrates a realizar un discurso en su defensa, y esto motiva el texto, pues apolo-
recursos naturales y humanos sin atender a las culturas locales, arrasando con
gía significa defensa. Pese al descargo, resulta condenado, aunque por apenas
todo aquello que obstaculice el progreso del capitalismo. El otro, el nativo de 30 votos de diferencia.3 Unos amigos le ofrecen organizar la fuga, sobornando a
América, no es sujeto, sino objeto. Una tercera característica de la visión civiliza- un guardia. Sin embargo, Sócrates se niega y acepta su condena, porque considera
toria moderna consiste en la diferenciación social basada en el color de piel (racis-
que las leyes están hechas para obedecerlas.
mo). Los blancos se auto-adjudican la superioridad sobre los negros y mulatos, El texto comienza directamente con el descargo del personaje principal,
como si el color de piel fuera un indicador de la bondad moral e intelectual. Suce- como si ya se hubiera formulado la acusación por parte de los fiscales, Anito y
de que el racismo apela a un criterio de clasificación inmodificable; por ende,
Meleto. La estrategia de Sócrates consiste en refutar una por una las acusaciones
haga lo que haga, el negro jamás dejará de ser esclavo. La condena por el color de que se le imputan. Por ende, en primer lugar busca diferenciarse de los sofistas, y
piel permite asegurar las jerarquías y, por supuesto, la hegemonía eurocéntrica. sostiene que no quiere construir bellos y seductores discursos, sino simplemente
En suma, estos tres factores (mundialización, imposición del capitalismo y sem-
decir la verdad, para lo cual no se necesita ninguna habilidad técnica, sino tan solo
blante racista) caracterizan la moderna fórmula civilización-barbarie.3 ser honesto. Por más que le hayan hecho fama de gran orador y lo hayan confun-
Cuando España se convierte en potencia imperial y se apropia del Nuevo dido con los sofistas de la época, él se considera un sirviente de la verdad. Pero
Mundo, surge una interesante polémica entre Juan Ginés de Sepúlveda (1490-
sucede que está descolocado, porque tiene que hacer un discurso en su defensa, y
1573) y Fray Bartolomé de las Casas (1484-1566), el primero defensor y legitima- dice que se siente incómodo produciendo un monólogo. Sócrates quiere dialogar,
dor de la conquista, el segundo un crítico de los métodos y aberraciones cometi- quiere tener interlocutores que respondan a sus preguntas. Entonces, se queja,
das en nombre del cristianismo. Basado en la justificación de la esclavitud de
porque en el diálogo se siente más fuerte; en el fondo, se queja de tener que hablar
Aristóteles, Sepúlveda sostiene que la conquista humaniza, porque saca a los bár- solo y estar casi obligado a actuar como si fuera un sofista.4
baros de su condición bestial, los eleva a un plano superior; por consiguiente, el Con estos elementos podemos obtener un primer perfil de la tarea del filó-
sometimiento representa un beneficio, un progreso para esos pueblos que viven
sofo. Más que dar un bello discurso, el filósofo busca la verdad. Que busque la
en un estadio salvaje, inhumano. En un diálogo, tras examinar las causas y aspec- verdad significa que no la posee, que no es un sabio, sino alguien que desea saber.
tos de la guerra justa (por ejemplo, la ofensa, la agresión, etc.) y amparándose El diálogo conlleva consenso y contrapuntos, coincidencias y divergencias. Al
en los filósofos griegos y en autores cristianos, Sepúlveda llega a afirmar:
confrontar opiniones, al formularse preguntas radicales o de fondo, muchas veces
ÎHay otras causas de justa guerra menos claras y menos frecuentes, pero Sócrates choca con las creencias y costumbres de la sociedad, con lo que la mayo-
no por eso menos justas ni menos fundadas en el derecho natural y divi- 3
Platón, Apología de Sócrates, 36a, p. 165.
3
Fernández Retamar, J., Algunos usos de civilización y barbarie, pp. 175-184. 4
Platón, Apología de Sócrates, 17a-19a, pp. 117-121.
46 Entre Ideas Civilización y barbarie: el caso argentino 243

ría de la gente piensa. Por ejemplo, al discutir lo que ofrecían los sofistas (una más que nunca, el capital fluye –parafraseando a Marx– siempre de acuerdo con-
buena educación para los hijos de los atenienses), o al demostrar públicamente sigo mismo. Sin nombres, sin raíces, sin banderas. Ahora bien, con el negocio
que aquellos que la gente pensaba que eran sabios en realidad no lo eran (sino que solo no alcanza; el capitalismo necesita también de la reproducción ideológica (§
eran unos charlatanes, como los sofistas), Sócrates pasa a ser un crítico de la 71), mental, cultural, necesita sujetos dominados, que se consideren inferiores,
sociedad y de las costumbres de su tiempo, un tábano que molesta, porque re- que se atomicen, que se dispersen, que acepten su condición. Todos estos elemen-
mueve las ideas que la mayoría da por válidas y muestra que no tienen fundamen- tos nos servirán para comprender, desde un marco general, el caso argentino y la
to.5 Muchas veces la mentira, o el simple hecho de acomodarse a lo que piensa la fundación del sistema educativo.
mayoría, llevan a que no se quiera tener noticia de la verdad. Pero el filósofo tiene
como misión descubrir la verdad, aunque ello implique molestar a las personas y § 74-. LOS CONCEPTOS CIVILIZACIÓN Y BARBARIE.
hacer naufragar sus creencias y costumbres. La visión piramidal de la sociedad nos permite agrupar, de un lado, la civi-
Por lo tanto, la sabiduría del filósofo se diferencia de la sabiduría de los
lización, el sector dominante, la verdad, las buenas costumbres (ética), la belleza,
dioses. La sabiduría divina (o sobrehumana) es infalible y completa, mientras la luz, el poder, la iniciativa, la autoridad; y, del otro, la barbarie, el sector domi-
que la sabiduría humana y racional del filósofo puede fallar y nunca es completa. nado, la falsedad, los malos hábitos, lo feo, la oscuridad, los desposeídos, la pasi-
Los dioses lo saben todo, los hombres sólo sabemos una parte, tenemos un saber
vidad, la obediencia. Se trata, indudablemente, de una metáfora simplista, pero
finito, y fácilmente podemos caer en el error.6 Por eso Sócrates desprecia tanto a que refleja un orden, un posicionamiento que se justifica de distintas maneras, y
los sofistas; porque éstos se creen absolutamente sabios, capaces de hablar sobre que justifica distintas maneras de actuar. Este binomio civilización-barbarie se
cualquier cosa, como si su saber fuera absoluto, divino e infalible, como si tuvie-
encuentra en el acta fundacional del pensamiento y de la educación en Argentina;
ran acceso al saber de los dioses. El filósofo, en cambio, reconoce sus limitacio- constituye un mito, una concepción del mundo que abarca la teoría y la práctica.
nes y acepta que ignora más de lo que sabe. El filósofo se dice amante o ami- Antes de escriturar esa acta, conviene que analicemos el origen y desarrollo de los
go del saber, pero no se define como aquel que tiene el saber, que es sabio; más
términos.
bien, es un buscador, un incansable investigador de la sabiduría. En un magnífico estudio, el poeta y ensayista cubano R. Fernández Retamar
Para comprender más a fondo la tarea del filósofo, Sócrates cuenta una his- indaga y rastrea los múltiples significados de civilización y barbarie. En princi-
toria según la cual el oráculo revela algo que lo deja confundido, y a partir de esa
pio, los términos permiten distinguir entre un nosotros y un ellos, un modo de
situación decide emprender una investigación que lo llevará a un par de conclu- reconocer la propia comunidad y desconocer a las extrañas. La distinción se insta-
siones.7 Sócrates cuenta que un amigo, Querefonte, fue al oráculo de Delfos y la en tribus y aldeas primitivas, que generalmente están muy arraigadas a un lugar
recibió una importante revelación. Los oráculos son lugares sagrados donde ha-
y que se consideran a sí mismas como organizadas humanamente, mientras que
blan o dan señales los dioses, y lo hacen por medio de una persona (en este caso, los enemigos bárbaros –según esta perspectiva– llevan una existencia insuficien-
una mujer: la pitonisa). En la ciudad de Delfos estaba el oráculo del dios Apolo, temente humana, bestial. Así, la comunidad primitiva exalta lo propio y rebaja lo
dios de la luz, del conocimiento, de la armonía. En ese oráculo se exponía un
extraño, convirtiendo al extranjero en un fantasma, un otro amenazante.
cartel que con la inscripción: conócete a ti mismo.8 Sucede que los oráculos En este esquema de distinción se mueven los griegos, que inventan la pala-
muchas veces dicen cosas enigmáticas, con un sentido oculto, que hay que desen- bra bárbaro, supuestamente, como onomatopeya de un balbuceo incomprensi-
trañar. Este oráculo revela a Querefonte que Sócrates es el más sabio de todos los
ble, y con ella aluden sobre todo a los pueblos no-griegos y, en segundo lugar, a
atenienses. Al enterarse, Sócrates se sintió confundido, porque, por un lado, él no los pueblos griegos más atrasados. La superioridad y la inferioridad se miden por
se consideraba el más sabio y, por otro lado, el dios no podía mentir. el grado de desarrollo de la cultura, que a su vez se vuelca en el predominio o
Para poner a prueba lo revelado por el oráculo, se propone investigar. Aquí
sumisión en los hechos. Quien corona y concluye esta concepción es Aristóteles y
5
En efecto: si me condenan a muerte, no hallarán con facilidad otro como yo, […] una especie de su justificación de la esclavitud. Históricamente, la división se traslada al Imperio
tábano. Así me parece que el dios me ha aplicado a la ciudad de un modo análogo, [como un tábano] Romano y perdura durante la Edad Media, hasta que en el siglo XVI Europa se
para que los despierte, persuada y reproche a cada uno en particular, sin cesar el día entero, declara centro del mundo y deposita el concepto de barbarie en las comunidades
siguiéndolos por todas partes. Platón, Apología de Sócrates, 30e-31a, p. 151.
6
Platón, Apología de Sócrates, 20d-e, p. 126. no europeas. En el siglo XVIII, en plena euforia de la Modernidad, los ilustrados
7
Platón, Apología de Sócrates, 20e y ss., pp. 127 y ss.
8
Platón, Protágoras, 343b, p. 82. En el templo de Apolo se encontraban dos inscripciones: Conócete das desde fuera– es la maldición de nuestras multitudes condenadas a una vida de bestias de
a ti mismo y nada demasiado. carga, p. 17.
242 Entre Ideas Sócrates, el tábano preguntón 47

por explotación. Cabría preguntarse si un obrero del siglo XIX vive mejor que un ejercita sus cualidades de filósofo. Entonces va y busca a alguien que tenga la
esclavo del siglo V a.C. Las comparaciones son arbitrarias y caprichosas, pero fama de sabio. Primero se encuentra con un político. Comienza a indagarlo, y se
sirven para deshacer el tan instalado prejuicio del progreso lineal. da cuenta de que no sabe. ¿Cómo se dio cuenta? En la Apología Platón no muestra
En el corazón del esplendor moderno nos topamos con la misma dualidad el modo en que Sócrates procede a preguntar, pero en otros textos sí. Cuando
del mundo griego: la civilización la conforma una elite (§§ 47-49) destinada a Sócrates está con alguien que se cree sabio en algo, le pregunta sobre aquello que
conducir desde lo alto al conjunto de la sociedad, al pueblo (la mayoría) sumergi- presume saber. Y pregunta siempre de la misma manera. Al político, por ejemplo,
do en la ignorancia y la barbarie. Los nuevos definidores de la verdad, del bien y le podría haber preguntado: ¿qué es la política?, o mejor: ¿qué es la justicia?
de la belleza, invocan la posesión del conocimiento como certificado para ocupar Después veremos los pasos del método socrático. Por el momento, observemos
los puestos de poder. En este mismo esquema Occidente descubre el mundo, se que empieza a desengañarse, una y otra vez.
adjudica para sí la supremacía que le permite conquistar y apoderarse de todo lo Tras quedar defraudado por los políticos, Sócrates se dirige a los poetas y
exterior al recinto europeo. Por ende, América –o África, o Asia, o cualquier lugar les pregunta acerca de sus propios versos. Pero los poetas no pueden explicar sus
donde Europa pueda ejercer su predominio– se convierte en el ámbito de la barba- composiciones. Al igual que los profetas y adivinos, los poetas tienen una suerte
rie, de lo inferior, lo que se debe civilizar y domesticar. En el Nuevo Mundo se de inspiración que los conecta con una revelación sobrehumana. De este modo,
entiende perfectamente qué significa que el sujeto domine a la naturaleza, la haga exponen un saber superior, el saber de los dioses, pero no tienen ni idea del con-
su objeto y le arranque lo que le sirve (§ 31, § 34). Más aún cuando ese objeto tenido de ese saber. Hablan sin saber lo que dicen. Con esto Sócrates marca una
colonizado, apropiado, sometido, despojado de sus bienes, en realidad también es clara diferencia: el saber filosófico es un saber argumentado, esto significa que
un sujeto, un otro que en ningún momento llega a manifestarse como tal. Cuando ofrece razones para probar lo que se quiere sostener, mientras que el saber divino
Europa se ve forzada a reconocer la independencia de las colonias americanas, el se agota en la simple revelación. Y los poetas, inspirados por las musas, hablan de
viento cambia de rumbo, y el negocio ya no pasa –bien lo observa Hegel (§ 66) – cosas que en realidad no conocen.
por la conquista y anexión de territorios,1 sino por la dominación política, econó- Después de verse con los poetas, acude a los artesanos. Si bien reconoce que
mica e ideológica. son sabios en sus respectivos oficios (el zapatero sabe hacer zapatos, el carpintero
En suma, el esquema civilización-barbarie guarda un doble tándem, hacia el sabe hacer mesas, etc.), los trabajadores manuales comparten un defecto: son tan
interior y hacia el exterior. Los griegos lo trazaron en la medida de sus posibilida- orgullosos que creen saber absolutamente de todos los temas. En otras palabras,
des históricas: con una sociedad esclavista y con la hegemonía de Atenas sobre las los artesanos tienen un saber práctico y concreto, pero ese saber no se extiende a
restantes ciudades aliadas. La Modernidad adopta el doble tándem y lo univer- las cuestiones abstractas (por ejemplo, las definiciones, las esencias, los concep-
saliza, consagrando el eurocentrismo. La visión piramidal se extiende a todo el tos). Al igual que los políticos y los poetas, los artesanos afirman mucho más de lo
planeta. Europa se coloca a la cabeza y mira al resto del mundo como un espacio que saben. Consideran que, conociendo lo particular, pueden opinar sobre cual-
vacío a delimitar, conquistar y explotar, como la naturaleza-objeto puesta al servi- quier tema, pues extienden ese saber hacia las cuestiones generales.
cio del sujeto. En la mentalidad del capitalismo América no tiene sujetos, sino Con este panorama, Sócrates extrae dos conclusiones: en primer lugar, sos-
objetos: esclavos, café, azúcar, oro, plata, todo tipo de recursos naturales; y no tiene que se ha dado cuenta de que, cuanto más fama de sabio tiene una persona,
para ser aprovechados en el lugar, sino para proveer a la civilización. Los bienes más se lo cree y menos sabio es en realidad. Establece una suerte de proporción: a
circulan, el comercio crece, la riqueza se acumula... Ciertamente, no nos debería mayor fama, menor sabiduría. En segundo lugar, concluye que el oráculo tenía
sorprender que en esa doble cara interna-externa el sector dominante de una so- razón al decir que él era el más sabio, porque sólo él se puede jactar de saber algo
ciedad se ponga de acuerdo con el sector dominante de otra sociedad, y celebren más que todos los demás, y ese plus consiste en saber que no sabe. De ahí la
un pacto conveniente para ambas.2 De este modo se completa el panorama y, hoy famosa frase con la cual se resume el pensamiento de Sócrates: sólo sé que no sé
1
Debemos aclarar que esta apreciación no vale para todos los casos.
nada. Esta frase da a entender que conviene tener pocos conocimientos, pero
2
La división internacional del trabajo consiste en que unos países se especialicen en ganar y otros seguros (por ejemplo, la certeza de no saber), a tener muchos conocimientos, pero
en perder. Nuestra comarca del mundo, que hoy llamamos América Latina fue precoz: se especiali- falsos. La ignorancia resulta más sabia que la presunción de sabiduría.
zó en perder desde los remotos tiempos en que los europeos del Renacimiento se abalanzaron a En consecuencia, la sabiduría humana es pobre, dice Sócrates, y muy pe-
través del mar y le hundieron los dientes en la garganta, así comienza el gran libro de Eduardo
Galeano, Las venas abiertas de América Latina, p. 15. Y poco más abajo agrega: La lluvia que
queña en comparación con la divina. Sólo en la medida en que nos curemos de las
irriga a los centros del poder imperialista ahoga los vastos suburbios del sistema. Del mismo modo, falsas imágenes, de los falsos conocimientos que nos llevan a creernos más sabios
y simétricamente, el bienestar de nuestras clases dominantes –dominantes hacia dentro, domina- que los demás; sólo cuando reconozcamos nuestra propia ignorancia, daremos un
48 Entre Ideas Civilización y barbarie: el caso argentino 241

paso hacia la sabiduría. Así, el filósofo empuña otro motivo contra los sofistas: junto con su expansión; lo natural se vuelve deforme, y los filósofos creyeron que
hay que despojarse de apariencias (la catarsis) y reconocer la ignorancia; de este enderezando el arriba se solucionaba todo el problema. Por eso Platón diseña una
modo estamos bien preparados para iniciar la búsqueda de la verdad. educación muy rigurosa para sus guardianes (§ 22) y Aristóteles se preocupa de
no mezclar a los jóvenes libres con los esclavos (§ 29). Ambos comparten el
§ 14-. EL MÉTODO SOCRÁTICO. presupuesto de salvación mediante la pureza y el desprecio por los de abajo, en
En la Apología, Sócrates interroga a los políticos, a los poetas y a los artesa- una suerte de gesto agónico por preservar un orden precipitado hacia el derrumbe.
nos, y concluye que ninguno de ellos resulta ser sabio. Pero no muestra cómo Ahora bien, más allá del orden natural, los argumentos de los que se valen
para defender el organicismo jerárquico rozan la grosería. En Platón la diferencia
procede, no muestra su método. En otros textos de Platón el personaje Sócrates sí
procede siguiendo un método, que consta de tres momentos.9 Antes de analizar social se justifica por la sangre y la cuna; los hijos de guardianes serán guardianes.
cada una de esos momentos, apuntemos un par de rasgos generales. Aristóteles apela a un recurso meramente geográfico: si los griegos esclavizan a
un pueblo bárbaro, la naturaleza lo convalida y asiente; pero si los griegos son
El método socrático no consiste en una exposición o monólogo, sino en un
diálogo que incluye a dos o más personas. La palabra diálogo significa razón esclavizados por un pueblo bárbaro, la naturaleza lo reprueba, y lo correcto será
compartida, discurso conjunto, entre palabras. En griego lógos significa ra- liberarlo. Por lo tanto, en ambos filósofos la superioridad (de lo griego sobre lo
no-griego, y de Atenas sobre las ciudades aliadas) se justifica por la superioridad
zón, palabra, discurso, lógica, etc.; y el prefijo dia- significa lo que está entre
(o con). El diálogo vincula a dos o más personas. De este modo, el trabajo del misma; ambos caen en un círculo argumentativo.
filósofo –buscar la verdad a través del diálogo– implica buscar la verdad entre y Dejando de lado el asunto, tanto en Platón como en Aristóteles encontramos
un tema importantísimo para nuestro tiempo: la preocupación por el vínculo so-
con los demás participantes, buscar la verdad compartida. Por ende, la verdad
hallada no es la verdad de Sócrates, sino de todos los que intervienen en el diálo- cial. El organicismo clásico adolece del defecto de establecer jerarquías inmuta-
go; es una verdad común, universal. Además, el método se caracteriza por la iro- bles; sin embargo, no debemos perder de vista que plantea un sentido de comuni-
dad muy fuerte, un cuerpo donde cada parte está relacionada con cada parte, don-
nía. En este caso, la palabra ironía refiere a un simulacro, a un hacer como si, un
fingir… Sócrates simula no saber, simula ignorancia; se pone en el lugar del que de el individuo resulta inseparable del conjunto. Contra esta concepción organi-
no sabe. Es una simulación porque en realidad sí sabe, por lo menos sabe pregun- cista se posiciona la Época Moderna, con el sujeto-átomo, que se constituye y
fundamenta a sí mismo de manera independiente y bajo los principios de libertad
tar y sabe definir los términos; sin embargo, prefiere pasar por ignorante para
ceder la palabra a los otros, a los que creen que saben, y luego trabajar sobre sus e igualdad. A los modernos los impulsa el deseo de quebrar el orden jerárquico, e
errores o contradicciones. Por lo tanto, la verdad no aparece en el comienzo, sino implantar un sujeto incapaz de someterse naturalmente. Este sujeto rechaza el
dogma religioso, se propone –por distintos caminos, la razón y/o la experiencia–
que se conquista de a poco, a medida que avanza el diálogo y se logra pulir la
definición; se trata, entonces, de un proceso, y en muchos casos sin un final feliz, construir el conocimiento, y genera una nueva visión de la sociedad. Pero este
porque varios de los textos platónicos terminan sin dar con una definición última. sujeto, ansioso por quitarse de encima las jerarquías y los privilegios de unos
pocos (sacerdotes, nobles, reyes, etc.), se reivindica como un ente individual, aso-
El diálogo y la ironía suelen estar presentes a lo largo de toda la aplicación
del método, que se divide en tres momentos: la refutación, la catarsis y la mayéu- ciable o disociable, según su conveniencia. Así, enfoca la comunidad con los otros
tica. como algo extraño, y que tal vez acepte, si le proporciona algún beneficio. La
fortaleza de la mirada social griega se convierte en debilidad de la mirada moder-
El primer momento del método socrático, la refutación, resulta oscuro y
negativo. Por lo general, Sócrates elige alguien para dialogar y plantea el tema na: la gran pregunta –del siglo XIX en adelante– reside en cómo reconstruir el
que esa persona considere que conoce bien. Así, con un político dialoga sobre la vínculo, cómo tejer al sujeto-átomo con otros sujetos que no necesariamente le
signifiquen la posibilidad de sacar alguna ventaja.
política o la justicia, con un poeta sobre la belleza, con un general o un soldado
sobre la valentía, etc. Es decir, elige un interlocutor que crea saber sobre el tema a Las nuevas ideas de la Modernidad representan, sin dudas, un gran avance
tratar; si no, conversa con un sofista, que obviamente se considera sabio en todos respecto de la sociedad feudal; pero, al mismo tiempo, resulta cada vez más evi-
dente que el todos del cual se predica libertad e igualdad no es tan amplio como
los temas. Y comienza preguntando de la siguiente manera: ¿qué es…?; ¿qué es
la política?, ¿qué es la justicia?, ¿qué es la belleza?, etc. parecía. Ese todos se termina reduciendo a la burguesía (§ 52). La libertad se
A veces sus interlocutores responden con ejemplos; pero a Sócrates no lo comprimió en libertad de comercio o de expresión, y la igualdad en su aspecto
jurídico y formal (§ 59). El resultado ya lo conocemos: una masa de trabajadores
9
Carpio, A., Principios de filosofía, pp. 66 y ss. pobres, libres en la miseria, iguales en el hambre. La esclavitud se sustituye
240 Entre Ideas Sócrates, el tábano preguntón 49

que habilita a esclavizar o subordinar a los bárbaros y a los menos civilizados. conforman los ejemplos, porque con un ejemplo (algo particular) no se responde
Para los griegos ese orden se encuentra en la naturaleza misma, en la realidad; así a la pregunta que apunta a algo general que incluye a ese ejemplo y a muchos
como la cabeza debe gobernar al cuerpo, quienes se consideran intelectualmente otros. Esto sucede en el diálogo con el sofista Hipias:
superiores deben gobernar a los inferiores. Y, dado que la inversión de ese orden
genera un caos –imaginemos, por ejemplo, qué sucedería si tuviésemos que pen- SÓCRATES: Recientemente, Hipias, alguien me llevó a una situación apu-
sar con los pies y caminar con la cabeza–, hay que conservarlo y respetarlo eterna- rada en una conversación […] haciéndome esta pregunta: «¿De dónde
sabes tú, Sócrates, qué cosas son bellas y qué otras son feas? Vamos,
mente. El organicismo platónico-aristotélico se basa en la estratificación jerárqui-
¿podrías decir qué es lo bello?». Yo, por mi ignorancia, quedé perplejo y
ca: cada grupo social debe cumplir con el rol que le está asignado, porque para eso
no supe responderle […]. Explícame adecuadamente qué es lo bello en sí
está, y su función la fija el orden natural (§ 21, § 28). Entonces, algunos están para
mismo […]. Sin duda, tú lo conoces exactamente y éste es un conoci-
pensar y tomar decisiones, otros para trabajar y obedecer. Esta división abismal miento insignificante entre los muchos que tú tienes.10
entre el aspecto intelectual-pensante y el aspecto físico-actuante se traslada auto-
máticamente a la sociedad, como si el ser humano fuera una sola cosa, o pensante, Con total ironía, Sócrates abre el camino para que Hipias se luzca con la
o trabajador. Además, las funciones están ordenadas conforme a una jerarquía: el respuesta:
trabajo físico es despreciable, bajo, vulgar, penoso; el ejercicio intelectual es su-
perior, valioso, placentero, etc. Desde luego, semejante división no implica que HIPIAS: Ya entiendo, amigo; voy a contestarte qué es lo bello y es seguro
los jóvenes atenienses no deban entrenar el cuerpo, sino todo lo contrario, porque que [aquel que te preguntó] no me refutará. Ciertamente una doncella
el cuerpo también muestra la superioridad. Un soldado hoplita –o sea, de alta bella […] es algo bello
SÓCRATES: ¡Por el perro, Hipias, que has contestado bella y brillantemen-
infantería– seguramente duplicaría en tamaño y masa muscular a cualquier escla-
te! ¿Es cierto que, si responde eso, habré contestado correctamente y no
vo. Pero usar el cuerpo para tareas serviles no corresponde a un joven libre. Este
hay riesgo de que se me refute?.11
orden superior-inferior delimita funciones sociales, el modo como cada uno con-
tribuye al todo, a la unidad que, de respetarse las jerarquías, se mantiene armóni- Como de costumbre, Sócrates se burla de Hipias, porque no responde qué es
camente. Y esta diferenciación al interior de la sociedad se extiende hacia afuera: lo bello en sí, sino cuáles cosas son bellas. Los casos particulares no alcanzan para
las otras ciudades, incluso las griegas, son inferiores a la metrópolis (Atenas), son definir el concepto universal.
periféricas; y más inferiores aún son aquellas que no forman parte del mundo En otras ocasiones el interlocutor se anima a dar una definición. En el curso
griego. del diálogo se analiza esa definición inicial, y con ella pueden ocurrir dos cosas:
La irrupción de los sofistas significa un paréntesis, un momento de quiebre, que sea demasiado amplia e incluya casos que no debería incluir, o que sea dema-
una profunda interpelación al narcisismo ateniense. Porque los sofistas aparecen siado pequeña y excluya casos que sí debería incluir. Por ejemplo, en otro texto de
justo en el apogeo de la democracia de Pericles, en los años donde se reconstruyen Platón, el Laques, unos prestigiosos militares atenienses se reúnen a conversar
los templos sagrados y florecen las artes y la filosofía (§ 6). Y aparecen trayendo sobre la educación de sus hijos, y deciden consultar al renombrado Sócrates. Éste,
lo otro, lo distinto, lo que distorsiona la imagen en el espejo; no tanto por el en cambio, propone interrogarlos a ellos:
relativismo respecto de la verdad (por sí inofensivo), ni por el relativismo moral
(que no profesaban seriamente), sino más bien por el relativismo cultural (§ 11). SÓCRATES: En primer lugar, Laques, nos esforzaremos en definir la va-
Los sofistas expresan –con su sola presencia– otra civilización, otra cara respecto lentía, y en la forma de aconsejar a los jóvenes en cuanto al ejercicio y al
del conocimiento, los valores y la mirada social. Claro que no son los bárbaros en aprendizaje. Intenta, pues, definir qué es la valentía.
sentido estricto, no son lo absolutamente diferente; son algo parecido, mediana- LAQUES: Por Zeus, amigo Sócrates, que no es difícil. Si alguien permane-
mente familiar, pero que desde el espejo susurra una advertencia, a saber: la pues- ce en las filas para rechazar al enemigo, y no huye, ése sería valiente.12
ta en duda de esa arrogante superioridad. Que la civilización se pueda decir de
muchas maneras resulta ingrato en este contexto. 10
Platón, Hipias Mayor, 286c-e, pp. 411-412. Hipias es un conocido sofista, al que Protágoras –en
Los grandes filósofos, Sócrates, Platón y Aristóteles, se dedicaron –cada el diálogo de Platón– señala indirectamente como uno de los que se dedica a la educación técnica,
a la acumulación de muchos saberes, en una palabra: un enciclopedista. Platón, Protágoras, 318e,
uno a su manera– a suturar puntillosamente un tejido en vías de disolución. Se p. 43.
dedicaron a lo permanente (conceptos, Ideas, formas), lo estable, el punto de refe- 11
Platón, Hipias Mayor, 287c-288a, pp. 413-414.
rencia para contener lo que cambia y decae. Pero la crisis de la polis se acentúa 12
Platón, Laques, p. 105.
50 Entre Ideas Civilización y barbarie: el caso argentino 239

Según esta primera definición, ser valiente consiste en permanecer en el Capítulo 14


lugar. Ahora bien, ¿qué sucede con los que luchan retrocediendo, como táctica
para encerrar al enemigo? ¿Qué sucede con los que están en peligro en el medio
del mar, o luchan contra una enfermedad, o contra la pobreza, etc.? Todos estos
casos que señala Sócrates deberían estar incluidos en la definición de valentía;
por ende, la propuesta de Laques resulta demasiado estrecha. Tras las observacio-
Civilización y barbarie:
nes, Laques intenta una nueva definición: el caso argentino
LAQUES: Me parece que [la valentía] consiste en cierta energía del alma,
si conviene expresarlo de un modo que incluya a todas las circunstancias.
SÓCRATES: Eso es lo conveniente, en verdad, si deseamos responder la
pregunta. Pero creo que a ti no toda la energía te parece coraje....13
§ 73-. LA PIRÁMIDE SOCIAL.
Ahora la definición queda demasiado amplia, porque incluye casos que no
debería: quien gasta dinero para obtener mayores ganancias, o el médico que le En los capítulos anteriores hemos atravesado dos grandes modelos históri-
prohíbe al enfermo ingerir algo que le haría mal, o el soldado que se lanza a luchar cos, constitutivos de la mentalidad occidental: la cultura griega (2-6) y la Moder-
solo contra un enemigo numeroso, o aquel que en un combate se sube a un caballo nidad (7-13). En el presente capítulo nos dedicaremos a enlazar algunos cabos
ignorando cómo montarlo, o el que se lanza al fondo del mar sin conocer de sueltos.
buceo, etc.; en todos los casos, actúan enérgicamente, con constancia, pero sin Desde distintos puntos de vista, la Época Antigua y la Moderna construyen
medir las consecuencias o sin saber lo que hacen, y no deberían estar incluidos en una visión sobre lo social, legitimando un orden en el que algunos son superiores
el conjunto de los valientes, sino en el de los insensatos o irracionales. y otros inferiores. Y esta configuración afecta no sólo al pensamiento, sino tam-
Cuando el interlocutor se enreda en la telaraña de preguntas de Sócrates, y bién a la práctica. Ambas épocas proponen distintos mecanismos para diferenciar
una o dos veces cae en contradicción consigo mismo (al incluir un caso que debe- en la sociedad quiénes ocuparán una posición dominante y quiénes una posición
ría excluir, o a la inversa), se pasa al segundo momento: la catarsis. En este se- subordinada. En este sentido, el concepto de hegemonía (§ 2) acuñado por Gra-
gundo momento, el interlocutor queda totalmente sorprendido y no sabe qué de- msci resulta crucial, porque nos permite preguntarnos cómo y desde dónde un
cir. Ha sido refutado y ha entrado en un estado de conmoción. Pensaba que sabía determinado sector social se considera autorizado para tomar decisiones que inci-
y ahora se da cuenta (y los demás también se dan cuenta) que no sabe. La palabra den directamente sobre el resto. La visión del sector dominante se vuelca en una
catarsis significa despojarse, quitarse de encima algo; aquí significa extirpar las filosofía, en un sistema político, en un criterio para determinar lo verdadero y lo
falsas opiniones. Este paso es muy importante, porque para aprehender el verda- falso, lo bueno y lo malo, lo bello y lo feo. Desde la cima del poder se definen los
dero conocimiento primero hay que purgar las falsas opiniones (por ejemplo, los conocimientos, hábitos y virtudes que merecen ser transmitidos y conservados
prejuicios) y, sobre todo, hay que abandonar la soberbia postura de quien cree por las nuevas generaciones; o mejor aún, se determina un tipo de educación
saberlo todo. La refutación y la catarsis posicionan al interlocutor de otra manera, relativa a cada sector social. En líneas generales, lo principal y prioritario fue
generan un estado de apertura que antes no tenía. Por eso, se ve asaltado por un educar a los herederos del poder, no a las masas. Y cuando la cuestión pedagógica
doble sentimiento: por un lado, se siente frustrado, porque creía saber algo y se involucra a los sectores bajos, cumple una función específica, la de reproducir y
acaba de dar cuenta que no sabe; por otro lado, siente deseos de investigar el tema. conservar el orden imperante. Un posicionamiento crítico (§ 3) no puede desco-
Así lo manifiesta Laques, cansado del interrogatorio socrático: nocer este factor, y debe contextualizarlo en tiempo y lugar.
En relación con la Época Antigua observamos que el auge de Atenas tiene
SÓCRATES: ¿Pues qué? ¿Te parece bien nuestra situación? como resorte el predominio sobre el resto de las ciudades y la victoria sobre los
LAQUES: De ningún modo. bárbaros. En este caso, la superioridad la otorga la civilización, que efectiva-
SÓCRATES: ¿Quieres que aceptemos lo que decíamos? mente denota un florecimiento cultural importante, pero que a la vez encubre el
LAQUES: ¿A qué te refieres?
esclavismo. El ocio, el tiempo libre de los atenienses, la dedicación a la política,
a la filosofía, a la educación de los niños, no ocurren –parafraseando a Aristóte-
13
Platón, Laques, pp. 107-108. les– en vano, sino como resultado de un orden natural, prefijado e inviolable,
238 Entre Ideas Sócrates, el tábano preguntón 51

origina por la creciente tensión en la lucha de clases. La revolución viene a que- SÓCRATES: A la palabra que nos ordena resistir. Si lo deseas, insistiremos
brar el sistema capitalista y reemplazarlo por uno que lo contradice y supera: el en la investigación, y resistiremos para que la valentía no se burle de
comunismo. No se trata de un ideal ni de una utopía; se trata de una realidad que nosotros, porque la buscamos con poco coraje; muchas veces la resisten-
necesariamente se va a alcanzar como consecuencia de la lucha de clases y, sobre cia es valentía.
todo, como superación de las desigualdades. LAQUES: Yo, Sócrates, estoy dispuesto a continuar, aunque no esté acos-
En este sentido, para Marx el comunismo significa la negación antitética del tumbrado a estas discusiones. Pero ha despertado en mí el interés por lo
capitalismo, lo que lo niega, contradice y supera. Al comunismo se llega mediante dicho, y me indignaría si no fuera capaz de expresar lo que pienso. Me
la revolución, y el protagonista de la revolución, el sujeto histórico del cambio, es parece entender qué es el coraje, aunque de tal modo que se me escapa, y
no puedo expresarlo con palabras y decir qué es.14
el proletariado. Los obreros, al unificarse –e incluso de manera internacional–
decidirán llevar a cabo un movimiento revolucionario, y lo primero a atacar será El diálogo tiene otro tono: las partes han entrado en condición de igualdad,
aquello que distingue a los burgueses: la propiedad privada. Pero no para apro- han admitido la ignorancia y el deseo de buscar la verdad. A partir de este segundo
piarse de los bienes y convertirse en burgueses (aunque tal vez éste sea un paso o momento, Sócrates deja de confrontar con su/s interlocutor/es y emprende en co-
momento), porque entonces no habría más que un cambio de nombres, y se revi- laboración la búsqueda de la definición adecuada.
viría el sistema capitalista. La superación de este sistema se logra con la anulación Así se inicia el tercer momento del método socrático, el momento positivo:
de aquello que posibilita la distinción de clases: la propiedad, o más precisamen- la mayéutica. La palabra mayéutica refiere al arte de las parteras, que ayudan a
te, de aquello que genera la desigualdad económica y social, la propiedad de los dar a luz. En el método socrático significa dar a luz los conocimientos que cada
medios de producción. Con el comunismo no se anula todo tipo de propiedad, uno lleva adentro. Cada uno ya tiene en sí los conceptos que un buen partero
sino aquella que permite adueñarse de la plusvalía. Al disolver esta propiedad, se como Sócrates, mediante ingeniosas preguntas, sabrá guiar hacia su descubri-
acaba la distinción en clases sociales. La solución comunista consiste en colecti- miento. En otras palabras, las definiciones y conceptos están en nosotros, los sa-
vizar o socializar los medios de producción. De esta manera, la tierra, las herra- bemos si llevamos a cabo un adecuado examen racional, si sabemos formular las
mientas, las máquinas, etc., pasan a manos de todos, de modo que la plusvalía se preguntas y respuestas adecuadas. Con la mayéutica pasamos de la oscuridad de
reparte en forma equitativa, y cada uno disfruta de los bienes que produce por su la ignorancia a la claridad del conocimiento. Se trata de un proceso, un parto
propio trabajo, sin tener que soportar que otro lo explote. doloroso que cuesta trabajo. Y el resultado es como nuestro hijo, un conocimiento
Y, más aún, el comunismo se propone reorganizar el sistema de producción familiar porque nosotros mismos, en una actividad colectiva (no individual), fui-
y recuperar aquella esencia que el ser humano había perdido: la realización a mos construyendo.
través del trabajo, lo cual significa terminar con la alienación. Así, el individuo Un ejemplo que ilustra con fuerza este proceder se encuentra en el Menón
pasa a reintegrarse a la comunidad y a disfrutar en la misma medida de los bene- de Platón. En esta obra, Sócrates y Menón discuten sobre si el alma posee conoci-
ficios comunes, sin que haya un grupo particular que se apodere de la riqueza. mientos previos o no. Para demostrarlo, Sócrates manda llamar a un esclavo o
sirviente que, en principio, no sabe nada de matemática o geometría. Con pregun-
tas y dibujos, lo conduce de modo que el esclavo logre calcular la superficie de un
cuadrado. Luego, extiende proporcionalmente las líneas de ese cuadrado, cons-
truyendo así un nuevo cuadrado, y Sócrates le hace calcular la superficie. El escla-
vo primero se equivoca, diciendo que el segundo cuadrado es dos veces más gran-
de que el anterior; pero, poco después, entiende que en realidad es cuatro veces
mayor.15 Con esfuerzo y gracias a la capacidad del partero, se desenvolvieron
conocimientos que, aparentemente, el esclavo no tenía, o ignoraba que tenía.
Ahora bien, la mayéutica aún no responde lo siguiente: ¿cómo sabe Sócra-
tes que efectivamente tenemos algo para dar a luz? ¿Cómo sabe que el alma está
preñada de conceptos? De este punto se ocupará Platón con su teoría de la remi-
niscencia.
14
Platón, Laques, pp. 110-111.
15
Platón, Menón, 81c-83c, pp. 302-306
52 Entre Ideas Lucha de clases e ideología en Marx 237

Entonces, según el método socrático la búsqueda del filósofo no se orienta ideología se presenta como no-ideológica. Porque los defensores de los intere-
hacia lo particular, sino hacia lo universal. No se busca una definición parcial, que ses de la clase dominantes –sean políticos, maestros o periodistas, da igual– ha-
cubra una pequeña porción de lo que debe cubrir; ni una definición vaga o difusa, blan desde el lugar de la neutralidad, o de lo que está bien o está mal universal-
que cubra de más; se busca una definición precisa, la definición universal, que mente, o del sentido común del común de la gente… En una palabra, dicen no
abarque todos los casos particulares que debe abarcar. Esta definición debe res- tener ideología, no responder a ningún sector; dicen que son imparciales. Todos
ponder exactamente a la pregunta ¿qué es…?, debe mostrar la esencia de la estos discursos no sólo desconocen la desigualdad, sino que indirectamente la
cosa, el concepto que la define como tal. En este contexto, esencia, concepto y niegan, o mejor aún: pasan por alto el hecho de que haya una clase social que se
definición universal son sinónimos. Cuando damos una definición universal, da- beneficia con este sistema. Así, los que se dicen y creen neutrales o imparcia-
mos con la esencia de lo que queremos definir, y la esencia hace que la cosa sea lo les no hacen más que colaborar con la desigualdad existente.
que es y no otra cosa. La esencia define la cosa, determina su ser. Si damos con la
esencia de una cosa, podemos determinar cuáles casos o ejemplos particulares § 72-. LA REVOLUCIÓN Y EL COMUNISMO.
corresponden a ella y cuáles no. En efecto, definir, delimitar y determinar signifi- En este capítulo no podemos tratar la multiplicidad de aspectos del pensa-
can marcar el límite, y el límite permite decidir qué cae adentro y qué afuera. miento de Marx. Por eso nos hemos atenido a la elaboración de su filosofía y a los
Como anticipamos, el descubrimiento de los conceptos, esencias o defini-
principales conceptos. Pero el despliegue quedaría trunco si no tratáramos, aun-
ciones universales, le permite a Sócrates superar las posiciones de los sofistas. El que muy brevemente, la perspectiva que se desprende del materialismo. La con-
concepto o esencia agrupa y contiene todas las perspectivas particulares, y consti- tradicción entre burgueses y proletarios se supera dialécticamente con la revolu-
tuye la verdad que hay que captar más allá de la apariencia. Los conceptos o
ción y el comunismo.30
esencias no varían, sino que siempre son lo que son. No cambian con el tiempo o Según el diagnóstico de Marx, la dinámica del sistema está armada de ma-
el lugar. Por lo tanto, sobre ellos no sirve la opinión. Son universales, valen para nera que los que más tienen más ganen, y los que menos tienen tengan cada vez
todos. El filósofo tiene que descubrir o ayudar a encontrar esos conceptos, y no
menos. Por ende, tarde o temprano esta situación de injusticia tiende a estallar. La
darlos o traerlos desde afuera. Que no logremos descubrirlos significa que todavía lógica de la acumulación genera, sucesivamente, escenas de tensión social que
no nos hemos ejercitado lo suficiente o no hemos buscado lo suficiente. desembocan en una crisis, hasta que se reacomodan las cosas y el ciclo (expan-
Además de afianzar un consenso sobre cuestiones básicas y de restaurar la
sión-crisis) vuelve a comenzar. Sin embargo, a largo plazo las contradicciones
verdad, el proceder de Sócrates implica una innovación pedagógica, dado que el internas al capitalismo llevan a un momento de negación absoluta, a una crisis
conocimiento ya no viene de afuera –ni como una mercancía o producto termina- terminal, una revolución. En la medida en que el sistema capitalista produce una
do, ni como un ejemplo a imitar–, sino que proviene del alma de uno mismo, del
masa de pobres, desposeídos y explotados, en un mundo que se jacta de riquezas
que está dispuesto a aprender. En este caso, no cabe decir que el maestro le da el y progresos materiales, y en la medida en que esta masa de excluidos toman con-
conocimiento a su educando, sino que el discípulo mismo lo construye y alumbra, ciencia de su interés común y de su pertenencia a una misma clase social, enton-
gracias a la mayéutica. El buen maestro no enseña, en el sentido de que no mues-
ces la lucha entre burgueses y proletarios se agudiza. En este punto, los oprimidos
tra, no expone, no define; más bien, guía indirectamente, a través de preguntas, dejan de verse como fragmentos aislados, toman conciencia de que forman parte
para que el aprendiz dé a luz la verdad por sí mismo. En esta concepción pedagó- de un sujeto colectivo, de que la unidad resulta más fuerte e intensa que la diferen-
gica, el discípulo no permanece pasivo y a la espera del saber, sino que tiene que
cia. Dado que son mayoría, los proletarios comprenderán que el único camino
asumir en primera persona una actitud de búsqueda, de deseo por conocer. En una posible para salir de la injusticia capitalista está en la revolución.
palabra, tiene que hacerse filósofo, y producir activamente el conocimiento. De Entonces, la revolución se presenta como una vía que lentamente se percibe
ser así, ese producto no le resultará extraño, sino muy familiar; porque será algo
como necesaria, como única salida posible. La revolución se desprende necesa-
hecho por él mismo. riamente de la estructura del sistema, porque por su propio funcionamiento el
§ 15-. LA ÉTICA INTELECTUALISTA. capitalismo no va a hacer nada para cambiar las cosas. La realidad dialéctica con-
duce de la contradicción a la superación, y el paso necesario para negar el sistema
Volviendo sobre la Apología, el juicio y condena a muerte de Sócrates nos lo da la instancia revolucionaria. Por lo tanto, la transformación de la realidad no
plantea varias preguntas. La primera, la más inmediata: ¿por qué Sócrates no constituye una utopía, o una mera expresión de deseos, o un ideal inalcanzable. Se
acepta que sus discípulos sobornen al guardia y así poder salvar su vida? Exami- 30
Marx-Engels, La ideología alemana, pp. 36-38.
236 Entre Ideas Sócrates, el tábano preguntón 53

nes tienen como finalidad básica conservar el orden establecido. Afirma Althus- nemos algunas de las respuestas:
ser:
No puedo ahora rechazar las normas que siempre acepté, por el hecho de
Por lo que sabemos, ninguna clase puede tener en sus manos el poder que mi suerte haya variado, y las respeto y honro igual que antes, dice
del Estado en forma duradera sin ejercer al mismo tiempo su hegemonía Sócrates. Y continúa más abajo: La patria ha de ser honrada y venerada
sobre y en los aparatos ideológicos del Estado.27 y tenida en la mayor consideración […]. Hay que aceptar y hacer lo que
ordene, y soportarlo tranquilamente, aunque ordene sufrir, o ser azotado,
Queda claro, entonces, que para permanecer en el poder hay que dominar el o encarcelado, o marchar hacia la guerra […]. Tanto en la lucha, como en
plano de las ideas (lo que se piensa, lo que se cree, la verdad establecida). Según la cárcel y en todas partes, debe cumplirse todo cuanto el Estado y la
Althusser, en la etapa precapitalista, la principal institución encargada de contro- patria ordenen.16
lar el conocimiento y el pensamiento fue la Iglesia. Con el ascenso definitivo de la
burguesía al poder (siglo XIX), la nueva institución encargada de reproducir el En este sentido, Sócrates sostiene que las leyes deben obedecerse siempre, y
orden dominante es la escuela. Y nosotros podríamos agregar que hoy ese papel no sólo cuando nos benefician. Porque el ciudadano participa en la elaboración de
hegemónico lo cumplen los medios de comunicación. esas mismas leyes, que se suponen buenas para la ciudad. Además, el bien de la
En este esquema, la escuela que decide y organiza la burguesía tiende a ciudad es lo primordial, lo verdaderamente importante, y un buen ciudadano está
reproducir las desigualdades existentes en la sociedad. En efecto, Marx y Engels dispuesto a dejar la vida por su patria. Aunque se trate de una condena exagerada
lo expresan en el Manifiesto comunista: (los cargos son bastante formales) e injusta, probablemente motivada por las crí-
ticas de Sócrates al sistema democrático vigente o por sus conexiones con la anti-
Las declamaciones burguesas sobre la familia y la educación, sobre los gua aristocracia, o por la amenaza que representa el tábano preguntón al despertar
dulces lazos que unen a los padres con sus hijos, resultan más repugnan- a la juventud y volverla crítica hacia el poder consolidado,17 más vergonzoso aún
tes a medida que la gran industria destruye todo vínculo de familia para el sería huir cobardemente, como el soldado que abandona su puesto y a sus compa-
proletario y transforma a los niños en simples artículos para el comercio, ñeros en medio de la batalla, con el único fin de salvarse.18
en simples instrumentos de trabajo.28 Otra de las posibles respuestas de Sócrates a por qué aceptar una condena
injusta se relaciona con la incoherencia consigo mismo. Cuando el tribunal dicta
Los burgueses y sus ideólogos nunca admitirían estas expresiones; más bien,
dirían que el sistema educativo garantiza la igualdad de oportunidades, porque el su sentencia, de inmediato él podría haber replicado con una contrapropuesta, o
hijo del rico vale lo mismo que el hijo del pobre, etc. Sin embargo, la escuela se sea, con un castigo alternativo; sin embargo, desecha semejante oportunidad.19
Más aún, para Sócrates la pena de muerte no constituye un castigo terrible (tenga-
encarga de hacerle entender a cada uno, según cuál sea su clase social, cuál será su
destino.29 mos en cuenta, como al pasar, su avanzada edad); mucho más terrible sería que lo
En suma, la ideología actúa de manera invisible, encubriendo la injusticia dejen vivo –dice– y le prohíban filosofar. Estaba tan consustanciado con esta mi-
sión de aguijonear a los ciudadanos con sus preguntas, que para Sócrates vivir sin
del sistema capitalista y asegurando que se mantenga esa situación. Incluso la
filosofar equivaldría a estar muerto en vida.20
27
Althusser, L., Ideología y aparatos ideológicos del Estado, p. 32. Además, Althusser (pp. 47 y
16
ss.) sostiene que para Marx la ideología significa únicamente falsa conciencia; aquí realizamos Platón, Critón, pp. 70, 78-79. Pero Sócrates no siempre obedeció a la autoridad y en ocasiones se
un análisis diferente, acorde con D’Hondt, J., Ideología de la ruptura, pp. 14-15. enfrentó con el poder político, de modo que el compromiso con la justicia y la ciudad en ciertos
28
Marx-Engels, Manifiesto comunista, p. 35; subrayado nuestro. casos va más allá de quienes detentan el poder de turno: T. Calvo Martínez, Sócrates, pp. 121-
29
Así presenta Althusser a la escuela: toma a su cargo a los niños de todas las clases sociales desde 122.
17
el jardín de infantes, y desde el jardín de infantes les inculca […] «habilidades» recubiertas por la Tras un estudio minucioso de los aspectos jurídicos de la acusación (pp. 26-41), Eggers Lan llega
ideología dominante (el idioma, el cálculo, la historia natural, las ciencias, la literatura) o, más a la conclusión de que la condena a Sócrates se produce por motivos políticos y por el rasgo desafiante
directamente, la ideología dominante en estado puro (moral, instrucción cívica, filosofía). Hacia el frente al status quo. Estudio preliminar, pp. 42-43.
sexto año, una gran masa de niños cae «en la producción»: son los obreros o los pequeños campesi-
18
En el puesto que alguien se coloca, ya sea porque él mismo haya considerado el mejor o porque
nos. Otra parte de la juventud escolarizable continúa […]. Una última parte llega a la meta, para un jefe se lo haya ordenado, allí, me parece, debe permanecer arriesgándose y sin prevención contra
caer en la semidesocupación intelectual o para proporcionar los agentes de la explotación (capita- la muerte ni ninguna otra cosa más que contra el deshonor. Platón, Apología, 28d, p. 146.
19
listas, empresarios), los agentes de la represión (militares, policías, políticos, administradores, etc.) Platón, Apología, 36b-37d, pp. 166-168.
20
y los profesionales de la ideología (sacerdotes de todo tipo, la mayoría de los cuales son «laicos» Platón, Apología, 29a-e, pp. 148-149. Cordero, N., La invención de la filosofía, p. 133. En Fedón,
convencidos). Cada grupo está prácticamente provisto de la ideología que conviene al rol que debe que también trata sobre los últimos momentos de la vida de Sócrates, Platón entronca este no-temor
cumplir en la sociedad de clases. En Ideología y aparatos ideológicos del Estado, pp. 43-44. hacia la muerte con las demostraciones de la inmortalidad del alma.
54 Entre Ideas Lucha de clases e ideología en Marx 235

De todos modos, en la profundidad de la postura socrática se deja entrever Los idealistas e ideólogos no han visto y no quieren ver que en el fondo de la
una motivación ética, que se resume en la siguiente formulación: es preferible sociedad se desarrolla una lucha de clases, y que el poder político muestra esa
soportar la injusticia a cometerla. En otras palabras, antes que hacer el mal, Só- lucha. El Estado, en el plano ideal, dice ocuparse del bien común; pero en el plano
crates prefiere padecerlo. Este principio ético suena extraño, y hasta antinatural, real sólo se ocupa de los intereses de la burguesía. Ahí está el engaño, el encubri-
dado que nadie elegiría sufrir –salvo que de ese sufrimiento obtenga algún pla- miento: se hace pasar el interés de la burguesía por (o como si fuera) el interés de
cer–, ni tendría como deseo soportar el mal. Más bien, si nos dan a elegir, quere- toda la sociedad.
mos que sufra otro. Pero para entender la afirmación de Sócrates hay que situarla Marx y Engels exponen aquí la clave para comprender la sociedad contem-
en su justo contexto. En la Apología, por ejemplo, significa que, por más injusto poránea: la política no actúa por sí misma, sino que responde a los intereses eco-
que sea el castigo, es preferible soportarlo a devolver una injusticia igual o mayor. nómicos dominantes. La esfera donde se dirimen las luchas de poder, donde se
Sócrates parece razonar de la siguiente manera: si queremos vivir bien (estar bien, libra la verdadera batalla, es la economía. La política (y lo mismo vale para el
ser felices), que en términos sociales implica vivir con justicia, entonces nunca derecho, la religión, etc.) apenas sirve para legitimar la desigualdad material; que-
debemos hacer el mal, ni responder con una injusticia ante el mal ajeno. Pues en da como una cáscara, un manto con el que se cubren los burgueses para llevar
tal caso dejamos de ser buenos y de vivir bien, y nos convertimos en malos e adelante sus negocios.
injustos. La maldad y la injusticia siempre van en contra del bienestar, y lo último Y ¿cómo operan ideológicamente los sectores dominantes? Una vez en el
es lo que solemos elegir.21 poder, la burguesía presenta su propio interés particular como si fuera el interés de
Por supuesto que el tema genera revuelo en los diálogos platónicos, pues todos; con ideas abstractas como las de libertad e igualdad, les hace creer a los
quienes tienen una posición afín a los sofistas no están dispuestos a concederle demás que el capitalismo conviene a todos. La ideología burguesa nunca acepta la
este principio ético a Sócrates. Por otra parte, se asemeja a la idea cristiana de lucha de clases y la contradicción de intereses; más bien habla de armonía y con-
poner la otra mejilla y soportar pasivamente el sufrimiento. Sin embargo, no se ciliación. Y habla en nombre de todos, incluso en nombre de los que peor están.
trata de una ética de la resignación. Que a la injusticia no se le conteste con una Encubre, en el plano de las ideas, lo que sucede en la realidad. Cuando esas ideas
injusticia, que no se apele a la ley del talión (ojo por ojo, diente por diente) no conforman un sistema, se afianza una ideología (que significa, en efecto, sistema
quiere decir que no haya que castigar la injusticia, sino precisamente lo contrario: de ideas), la ideología de la clase dominante. Pero para instalarse en la sociedad
que se debe castigar haciendo justicia.22 Cuando los tribunales o el Estado casti- esta ideología tiene que ocultar la injusticia que engendra el capitalismo.
gan a alguien que cometió un delito realizan un acto de justicia, mientras que Para que las ideas de la burguesía sean más eficaces, se tienen que implantar
alguien que castiga por su cuenta no. Hacer justicia no significa devolverle la en la cabeza de los mismos que resultan perjudicados por el sistema. La ideología
maldad a otro, precisamente porque hacer el mal a otro es malo e injusto. burguesa tiende a naturalizar la desigualdad, a justificarla por todos los medios
La ética socrático-platónica se complementa con un segundo principio, par- posibles. Hace creer que cualquier individuo piensa como piensa un burgués. Hace
cialmente relacionado con el primero. En gran medida la fuerza del argumento de creer que está bien que unos ganen y otros pierdan. Hace creer que en la vida sólo
Sócrates para preferir el padecer al cometer la injusticia apunta a que realizar el importa satisfacer el propio interés egoísta. Que hay que vivir para trabajar, pro-
mal resulta malo para uno mismo (hacer el mal nos hace malos), va en contra del ducir y consumir, y nada más. Que ser feliz equivale a tener dinero. Que todo lo
buen vivir. En efecto, natural y espontáneamente buscamos el bien, lo que hace al hacemos a cambio de algo. La ideología burguesa aburguesa la forma de pensar.
bienestar del alma, y para ello hay que conocer qué nos hace bien. De ahí que el En este sentido, L. Althusser26 sostiene que las relaciones sociales pueden
segundo principio de la ética socrático-platónica, llamado tesis intelectualista23, reproducir esa injusticia gracias a dos tipos de instituciones: los aparatos represi-
se resuma en la siguiente frase: el que conoce el bien, actúa bien. Se la llama vos del Estado (por ejemplo, el gobierno, el ejército, la policía, etc.) y los apa-
tesis intelectualista porque deposita toda la confianza en el intelecto, en la capa- ratos ideológicos del Estado (la religión, la escuela, la familia, los partidos polí-
cidad de conocer o entender el bien. Según este principio, quien conoce el bien lo ticos, los medios de comunicación, etc.). Los primeros funcionan mediante el uso
elige, elige realizar buenas acciones, y al revés, quien realiza buenas acciones lo de la fuerza y de la violencia; los segundos funcionan más sutilmente, mediante la
hace porque conoce el bien y lo elige. Si uno conoce lo que le resulta agradable, implantación de la ideología dominante. Las ideas que transmiten esas institucio-
placentero, útil, saludable, etc., lo adopta como prioridad. Pero, ¿por qué, enton- 26
Louis Althusser (1918-1990) fue miembro del Partido Comunista francés y uno de los principales
21
En Apología, 30d, pp. 150-151; Critón, pp. 73-76; Gorgias, 469b y ss., pp. 163 y ss. exponentes del marxismo y del estructuralismo del siglo XX. Sus ideas tuvieron una gran influencia
22
Platón, Gorgias, 476e-477a, p. 176. en la década del ’60. Cabe aclarar que el marxismo en el siglo XX toma muchos cauces; sobre el
23
Cf. Gómez Lobo, A., La ética de Sócrates, p. 32. tema: Anderson, P., Consideraciones sobre el marxismo occidental.
234 Entre Ideas Sócrates, el tábano preguntón 55

Aunque el Estado diga que responde a los intereses de todos, o que defiende ces, algunos eligen el mal? Analicemos el siguiente pasaje:
el bien común, o que garantiza la igualdad y la libertad de todos los ciudadanos,
etc., en verdad responde a los intereses y los bienes de una sola clase social: la SÓCRATES: […] En fin, trata de cumplir tu promesa diciéndome, en gene-
burguesía. Pero, para que esta verdadera intención no quede al descubierto, el ral, qué es la virtud […].
MENÓN: Me parece que la virtud consiste, como dice el poeta, en «gustar
poder político tiene que encubrirla, disimularla, envolverla, con ideas abstractas.
de lo bello y tener poder». Y así llamo virtud a desear las cosas bellas y ser
En el plano ideal, el Estado defiende el bien común, la libertad y la igualdad de
capaz de procurárselas.
todos; en la práctica, sólo atiende a la burguesía.
SÓCRATES: Entonces, ¿afirmas que quien desea cosas bellas, desea cosas
Por eso, en La ideología alemana (1846) Marx y Engels discuten con todos buenas?
los filósofos que siguen la línea del idealismo absoluto de Hegel, donde las con- MENÓN: Ciertamente.
tradicciones encuentran una solución ficticia y se encubre el conflicto social, SÓCRATES: Y ¿algunos desean las malas?
la explotación y las verdaderas relaciones materiales de producción. Así comien- MENÓN: Sí. […]
za el texto: SÓCRATES: ¿Qué entiendes por «desear»? ¿Querer hacer suyo?
MENÓN: Desde luego.24
Hasta ahora, los hombres se han formado siempre ideas falsas [= ideolo-
gías] acerca de sí mismos, acerca de lo que son o debieran ser. […] Los Al definir desear como querer hacer suyo, se sobreentiende que nadie
frutos de su cabeza han acabado por imponerse a su cabeza […]. Librémos- va a desear el mal (salvo que disfrute dañándose) y, en caso de desearlo, merece
los de los fantasmas cerebrales, de las ideas, de los dogmas, de los seres lástima y se vuelve un desgraciado e infeliz. Pero, ¿por qué igualmente algunos
imaginarios que los someten y degeneran. […] Estas fantasías forman el eligen el mal? Básicamente, porque ignoran el bien. Quien elige el mal lo hace
meollo de la filosofía neohegeliana en boga.24 porque desconoce el bien. Y si conociera el bien, lo desearía. Por lo tanto, la tesis
Hegel y sus seguidores tratan las ideas políticas, morales, jurídicas, etc., intelectualista se completa así: quien conoce el bien, actúa bien; y quien actúa
bajo el manto religioso y abstracto. Esto significa que no analizan las relaciones mal, lo hace por ignorancia.
reales, sino sólo las ideas; no se ocupan de lo que pasa, sino sólo de sus pensa- En líneas generales, la ética de Sócrates traza una división entre dos grandes
mientos. Se auto-engañan, creen que la realidad equivale a lo que inventan sus grupos de conceptos opuestos: de un lado, el saber, la virtud, el bien, la felicidad,
cabezas, y así niegan la verdadera realidad, a saber: la concentración económica y la justicia, la belleza, el placer, lo agradable, la salud, etc.; del otro lado, la igno-
la injusticia social, el lujo y la miseria, la contradicción entre capitalistas y obre- rancia, el vicio, el mal, la desgracia, la injusticia, la fealdad, el dolor, lo desagra-
ros. Por lo tanto, el papel de la ideología consiste en encubrir esas contradicciones dable, la enfermedad. Naturalmente elegimos lo que forma parte del primer grupo
bajo el manto de la armonía, la libertad e igualdad, etc.; la ideología tiene que de conceptos, y caemos en el segundo grupo por falta de conocimiento. Estas
negar lo real, e imponer una ficción, una fábula creíble. En la medida en que las equivalencias conceptuales (saber = virtud, bien = belleza, ignorancia = maldad =
falsas ideas se instalen y gobiernen la mente de las personas, la burguesía se ga- fealdad) desembocan en la médula de la filosofía de Platón: para éste, lo más
rantiza la conservación del poder. importante de todo es el Bien, que equivale a la Verdad y a la Belleza. Platón sitúa
En otras palabras, el Estado –controlado por la burguesía– envuelve las re- en la cumbre de su sistema estos tres conceptos: Bien, Verdad, Belleza. Conocer
laciones sociales reales y busca reproducirlas; como mínimo, quiere mantener las la verdad nos lleva a ser buenos, y conocer y ser buenos es algo bello. Por el
cosas tal como están y, si pudiera, expandir el poder del sector dominante: contrario, la ignorancia nos conduce a actuar mal, y actuar mal es algo feo. De
hecho, en ciertos casos seguimos pensando con estos conceptos: cuando alguien
todas las luchas que se libran dentro del Estado […] son […] las formas realiza una acción mala, decimos ¡qué feo! Incluso nos compadecemos de esa
ilusorias bajo las cuales se ventilan las luchas reales entre las diversas persona, porque sus malas acciones –valga la redundancia– hablan mal de ella.
clases […]. Toda clase que aspire a implantar su dominación […] tiene Ahora se entiende por qué para Platón el relativismo de Protágoras resulta
que empezar conquistando el poder político, para poder presentar su inte- tan problemático: dado que Bien, Verdad y Belleza se identifican y son lo mismo,
rés [= particular] como el interés general.25 si uno acepta el relativismo en un plano, entonces también lo acepta en el otro.
Así, por ejemplo, al sostener que cada uno conoce la verdad según su propia
24
Marx-Engels, La ideología alemana, p. 11.
25 24
Marx-Engels, La ideología alemana, p. 35. Platón, Menón, 77a-d, pp. 294-295.
56 Entre Ideas Lucha de clases e ideología en Marx 233

medida, o que no hay culturas superiores y culturas inferiores, o que la belleza y la sus conexiones con la realidad están teñidas por la rareza, y entonces la alienación
fealdad se establecen según parámetros subjetivos, etc., Protágoras se vuelve re- se extiende universalmente. El extrañamiento habitual lo lleva a ver el mundo
lativista en todos los planos, también en el moral. Para Platón, entonces, no se como algo extraño, la vida como algo extraño, los otros seres como seres extra-
pueden separar el relativismo gnoseológico y el relativismo ético. Al estar conec- ños. Le resulta más cercana la máquina que otra persona. El obrero alienado ve a
tados entre sí, cualquier tipo de relativismo se extiende a todos los demás ámbi- la sociedad como algo desconocido, porque ahora todas las relaciones sociales se
tos. caracterizan por la enajenación. En suma, concluye Marx: el hombre se vuelve
Cabe aquí atender a una de las tantas objeciones que se le podrían formular extraño al hombre. Cuando el hombre se encuentra frente a sí mismo, es otro….22
a la ética socrático-platónica: quien desea el mal, en realidad, no lo desea para sí Si se desconoce a sí mismo, ¿qué pensará, entonces, de los demás?
mismo, sino para otro. Obviamente nadie quiere dañarse, pero puede querer dañar
a otro,25 y tal vez obtener beneficios y bienestar de esa maldad. En otras palabras, § 71-. EL PAPEL DE LA IDEOLOGÍA.
la tesis intelectualista funciona cuando se aplica exclusivamente a uno mismo; sin
Mientras los obreros se desviven trabajando, los burgueses gozan de las
embargo, ¿qué sucede si uno quiere que a otro le vaya mal? ¿Qué sucede si a uno ganancias prácticamente sin trabajar. Mientras a una fábrica asisten miles y miles
le conviene la desgracia o la injusticia cometida contra otro? Pensemos, por ejem- de obreros, las ganancias caen, como mucho, en manos de una familia. ¿Por qué
plo, en la competencia, en el egoísmo, en la deshonestidad, en el odio, en la lucha
esos cientos de miles se someten y son dominados por unos pocos? Para que la
por el poder, etc. En esta perspectiva, uno de los personajes que interviene en la dinámica acumulativa del capitalismo funcione, requiere del asentamiento de cier-
República de Platón, el sofista Trasímaco, define a la justicia como lo que le tas ideas. Para que la mayoría de la población trabaje más o menos mansamente
conviene al más fuerte26; es decir, el más poderoso establece las leyes de la ciu-
para la clase dominante (y, encima, piense y diga todos somos libres e iguales),
dad según su propio interés y beneficio. Por ende, hace el bien para sí y el mal algunas ideas tienen que anclarse en la cabeza de la sociedad. No importa si tales
para los demás. ideas responden a lo real, importa que se impongan y acepten como si reflejasen
Sócrates intenta refutar a Trasímaco con una analogía: así como el médico
lo real. No importa que el sudor del obrero pague el lujo del burgués, importa que
no busca la salud para sí mismo, sino para el enfermo, y así como el capitán de un el obrero esté convencido de que es el único culpable de su propia miseria. De
barco no conduce la nave para sí, sino para los tripulantes, del mismo modo el este modo, la sociedad entera no condena la concentración de riqueza en pocas
gobernante no gobierna en beneficio propio, sino para sus gobernados. Sin em-
manos; la sociedad condena a los pobres por ser pobres, porque quieren ser po-
bargo, Trasímaco rechaza el argumento de Sócrates: en los casos anteriores, o en bres. La mirada sobre la realidad se basa en el encubrimiento, en la justificación
el caso de un pastor que cuida sus ovejas, todos ellos lo hacen porque les convie- implícita, y la crítica que Marx dirigía contra Hegel, ahora se vuelca contra la
ne. El médico, el capitán de barco, el pastorcito, etc., cumplen con su tarea porque
ideología dominante, los mecanismos por los cuales la sociedad burguesa se de-
obtienen un beneficio a cambio. El gobernante piensa en su propio interés, y se dica a implantar determinadas ideas en el conjunto de población, precisamente
aprovecha de los débiles, a quienes somete. Además, en una asociación, en las aquellas ideas que sirven para legitimar, defender o expandir su condición domi-
contribuciones impositivas, o en el ejercicio de los cargos públicos, los injustos
nante. La ideología encubre lo real.
siempre sacan ventaja frente a los justos y honestos.27 En suma, para Trasímaco Históricamente, en la medida en que la burguesía toma el poder económico,
los malos triunfan, y obtienen más bienes para sí perjudicando a los demás. busca que el poder político se amolde a su visión; por lo tanto, se apodera del
En este punto, la postura del sofista Trasímaco deja al borde del naufragio a
Estado y lo usa:
la ética socrática. No obstante, el gran filósofo ateniense no se queda atrás:
Cada etapa de la evolución recorrida por la burguesía ha sido acompaña-
[Sócrates] –Hazme un favor y contéstame lo siguiente: ¿crees que una da del correspondiente éxito político. […] La burguesía, después del esta-
ciudad, o un ejército, o una banda de piratas o de ladrones, o cualquier blecimiento de la gran industria y del mercado universal, conquistó final-
asociación de este género que se proponga un objetivo común mediante mente la hegemonía exclusiva del poder político en el Estado representa-
la injusticia, podría llevarlo a cabo si sus miembros actuasen entre sí con tivo moderno. El gobierno del Estado moderno no es más que una junta
injusticia? que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa.23
25
Éste sería el caso del tirano al que alude el personaje Polo en el Gorgias de Platón: 466b-c y ss.;
22
pp. 158 y ss. Marx, Manuscritos, p. 109.
23
26
Platón, República, 338c, p. 136. Marx-Engels, Manifiesto comunista, p. 28. El subrayado es nuestro. Marx anticipa la idea de que el
27
Platón, República, 342a-344a, pp. 143-146. Estado se pone al servicio de una clase social en Crítica a la filosofía del Estado de Hegel, pp. 140 y ss.
232 Entre Ideas Sócrates, el tábano preguntón 57

Alienarse significa estar fuera de sí, no ser uno mismo, no reconocerse en lo que –No, por cierto –dijo [Trasímaco].
uno hace. Eso le pasa al obrero en su trabajo. Al revés de lo que sucedía con el –¿Tendrían mayor éxito si no actuasen con injusticia?
artesano antes de la revolución industrial, el obrero vive una vida extraña, una –Desde luego que sí.
vida que siente no haber elegido, que no le pertenece. En vez de realizarse en su –¿Y no sucede eso porque la injusticia provocaría, entre ellos, disensos,
trabajo, de llevar su esencia al objeto producido, el obrero moderno se siente odios y luchas, mientras que la justicia genera concordia y amistad?.28
perdido, maquinizado, rebajado a una vida elemental, animal. Parece un autóma-
La injusticia y el mal impiden cualquier acción en común, porque llevan a la
ta, una máquina más, un engranaje que no puede pensar ni actuar por sí mismo,
división, al odio, a la enemistad; incluso la persona injusta se pelea consigo mis-
que no encuentra libertad en ningún lado.
ma, queda absorbida en su malestar. Entonces, ¿cómo podría funcionar una banda
Según Marx, la alienación se presenta de triple manera. En primer lugar, el
de piratas o ladrones?:
obrero está alienado respecto del objeto que produce, porque lo enfrenta como
un ser extraño, como un poder independiente.20 A diferencia del artesano que se es evidente que hay entre ellos cierta justicia que les impide hacerse
realizaba a través del trabajo y hacía que el objeto sea su objeto y lleve su estilo, el daño mutuamente, mientras se lo hacen a todos aquellos contra quienes
obrero tiene que someterse a las reglas de la máquina y no ve el producto final. En se dirigen; y es evidente que esta justicia les ha servido para lograr sus
vez de hacer el trabajo de punta a punta, hace sólo un segmento de la producción, propósitos.29
y repite siempre el mismo mecanismo. La división del trabajo lo ha condenado a
ser un servidor de la máquina: en vez de estar la máquina a su servicio, él está al Desde el punto de vista político, la justicia se revela como aquello que ga-
servicio de la máquina. Pero además, el objeto tampoco es suyo, sino del capita- rantiza la unidad y cohesión de la ciudad, la armonía interna del conjunto. Por lo
lista. tanto, al gobernante no le conviene engendrar el mal en su propio pueblo, porque
En segundo lugar, dado que más de las tres cuartas partes del día está traba- con ese tipo de acciones desembocaría en la desintegración de la comunidad;
jando, el modo en que trabaja el obrero se convierte en su modo de vivir; por lo tarde o temprano el odio sembrado termina volviéndose contra él.30 De esta mane-
tanto, la alienación ahora se traslada a sí mismo. La alienación también se torna ra, en vez de ganarse la amistad, se gana el deseo de derrocar su gobierno, se
subjetiva. Cuanto más autómata, maquinal y extraño se vuelve su trabajo, más se queda solo, lo consume el rencor, etc. Si fuera miembro de la banda de piratas o
empobrece espiritualmente, en su interior. Al poner su vida en el trabajo, el obrero ladrones, éstos se pondrían de acuerdo para excluirlo. En este sentido, querer el
se queda sin vida propia, se convierte en un esclavo del objeto, no ve su trabajo mal para los demás equivale, en última instancia, a querer el mal para sí mismo.
como suyo, y no se ve a sí mismo en el trabajo. Para que la comunidad funcione como tal y mantenga relaciones amistosas, fami-
liares, de concordia, es necesario que entre sus miembros reine la justicia.
En consecuencia, el obrero sólo tiene la sensación de estar consigo mis- Una última observación: la refutación de Sócrates que analizamos se cir-
mo cuando está fuera de su trabajo y, cuando está en su trabajo está fuera cunscribe al mal interno a la comunidad, pero deja sin decidir cuál debería ser la
de sí.21 actitud de la polis frente al extranjero, o sea, si debe comportarse frente a las otras
ciudades con hermandad y concordia, o si debe tratarlas tal como lo haría una
Se trata, concluye Marx, de un trabajo forzado, donde el obrero sacrifica su banda de piratas o ladrones. Se supone, con mucha benevolencia, que la primera
propia vida y se mortifica, se entrega a otro y se pierde a sí mismo; lo único que le opción se ajusta mejor al marco de la ética socrático-platónica, al menos en rela-
queda como propio son sus funciones animales: comer, beber y procrear. Por ción con aquellas ciudades que conforman la cultura griega. Sin embargo, muchas
eso: Lo bestial se convierte en lo humano y lo humano se convierte en lo bestial.
En tercer lugar, la alienación se traslada también a las relaciones sociales. 28
Platón, República, 351c-d, p. 161.
Puesto que el modo de vida del obrero ha quedado reducido a sobrevivir física- 29
Platón, República, 352c, p. 163
mente como un animal, pierde lo que lo caracteriza como ser humano, a saber, el 30
En Fedón, Platón se pregunta si la muerte no sería, al fin y al cabo, una liberación para los malos
hecho de elegir cómo vivir. No sólo trabaja en lo que no quiere (no lo elige, lo e injustos que lograron eludir el castigo en esta vida terrenal. La respuesta es no; porque, cuando
una persona muere, pierde su cuerpo, mientras que su alma migra hacia el Hades, donde se reencuentra
necesita y no tiene otra opción), sino que además trabaja para otro y el beneficio
con amigos y con los dioses. Y, quienes llevaron una vida injusta o cometieron delitos graves, son
de ese trabajo lo percibe otro. Nada de su vida tiene que ver con la libertad. Todas abandonados, se los deja solos, y en general se pierden en el camino intermedio, por carecer de
compañía. Por consiguiente, si no pagaron por la maldad en esta vida, la terminan pagando en el
20
Marx, Manuscritos, p. 101. más allá. Platón, Fedón, 107d-108b, pp. 229-231.
21
Marx, Manuscritos, p. 104; la cita anterior, p. 102. Las siguientes en p. 105.
58 Entre Ideas Lucha de clases e ideología en Marx 231

veces la armonía interna de la comunidad se refuerza por oposición a un enemigo cesariamente pierde cuando el capitalista pierde […]. El capital siempre
externo. Aunque Sócrates diga que el hombre bueno y justo debe serlo tanto con actúa de acuerdo consigo mismo, y es indiferente a la actividad individual
los amigos como con los enemigos,31 también dirá que los guardianes de la ciudad real [= del obrero].17
tienen que asemejarse a los perros, y ser fieles y amables con los ciudadanos, a la
Uno podría decir que la intuición de fondo de Marx consiste en algo muy
vez que feroces e implacables con los enemigos.32
simple: cuando alguien gana, alguien pierde, y cada uno de estos alguien co-
Sea como fuere, en esta perspectiva sobresale la intención de demarcar un
rresponde a sectores sociales bien definidos (burguesía y obreros). Por ende, la
ámbito donde se cumpla la justicia, salvar la polis de su crisis interna. Para Sócra-
concentración y la injusticia social (la riqueza y la pobreza) son fenómenos inse-
tes y para Platón hay que contener y suturar la desintegración de la comunidad.
parables. La dialéctica le permite a Marx estudiar los hechos vinculándolos unos
Pero la huella queda intacta: ese orgullo ateniense que se auto-adjudica la civili-
con otros, a diferencia del liberalismo, que los analiza por separado y aisladamen-
zación, y que deposita y prejuzga la barbarie en lo extranjero y desconocido, a lo
te.
largo de los siglos se convertirá en una raíz de la cultura occidental, en moneda
corriente para justificar el predominio y la superioridad sobre los otros. Ese mo- § 70-. LA TRIPLE ALIENACIÓN.
nopolio para definir lo bueno, lo bello y lo verdadero, y para caratular a todo lo
no-griego como malo, feo y falso, se vio seriamente cuestionado por las ideas de La revolución industrial distorsionó, junto con el ambiente urbano, la forma
los sofistas, que interpelaron la preponderancia y hegemonía de Atenas desde de vida de los obreros (§ 59). Al lado del lujo y de la ostentación de los burgueses,
afuera, y desde un afuera no muy lejano. una masa de trabajadores empobrecidos sobrevive en condiciones miserables. La
raíz de semejante inhumanidad se halla en el liberalismo moderno. La teoría eco-
nómica liberal –dice Marx– sólo conoce al obrero como bestia de carga, como
un animal reducido a sus necesidades vitales.18 De este modo, el liberalismo
justifica la explotación y el hecho de que el hombre trabaje como una máquina.
Para que no quede como si fuera una opinión subjetiva, Marx proporciona datos
muy interesantes: en 1835 en las fábricas de algodón inglesas trabajan más muje-
res que hombres (¿por qué?: porque les pagan menos), y en varios casos son más
del doble. En 1835 en las hilanderías inglesas trabajan más de veinte mil niños
menores de 12 años, casi el doble de 12 a 13 años y más de cien mil de 13 a 18
años. Los teóricos del liberalismo entienden que los niños y las mujeres son una
mano de obra fácil y cómoda, más barata y dócil a las máquinas. No tienen
ningún empacho en decir que el trabajo equivale a una mercancía y que, como tal,
siempre debe bajar de precio. Tampoco tienen empacho en mostrar cómo crece en
cantidad y –valga la paradoja– en calidad la miseria, ni en admitir que el capitalis-
ta es libre para dar empleo pero el trabajador está forzado a venderse. Así son las
cosas, dicen los teóricos del liberalismo con total franqueza:

La industria se ha convertido en una guerra, y el comercio en un juego


[…]: la guerra permanente es […] el único medio para obtener la paz;
esta guerra se llama competencia.19

Para explicar más profundamente la situación del obrero en su nueva forma


de trabajo y relación con la máquina, Marx acuña el concepto de alienación, que
significa extrañamiento, enajenación, en el sentido de hacerse extraño o ajeno.
17
Marx, Manuscritos, p. 47.
31
Platón, República, 335b-e, pp. 129-131. Cf. 332d, p. 123; 334b, p. 127. 18
Marx, Manuscritos, p. 55.
32
Platón, República, 375a-c, pp. 201-202. 19
Citado por Marx, Manuscritos, pp. 59-60.
230 Entre Ideas Lo real es la Idea. Conocimiento, sociedad y educación en Platón 59

la riqueza es un hecho posible, pero no necesario. Es posible porque, al aumentar Capítulo 4


la demanda de mano de obra, cae la desocupación; por consiguiente, los obreros
pueden exigir mejores salarios. Pero no es necesario, por diversos factores. Ante
todo, si la economía crece, tiene que crecer el volumen de producción; para ello,
o los obreros deberán trabajar más, o se implementarán nuevas máquinas. En el
primer caso, no perciben un mejor salario; en el segundo, empeoran sus condicio-
Lo real es la Idea. Conocimiento,
nes de trabajo, porque con las nuevas máquinas las tareas son cada vez más sim- sociedad y educación en Platón
ples y mecánicas:

el obrero depende cada vez más, lisa y llanamente, del trabajo, pero de
un trabajo determinado, unilateral, mecánico. Por lo tanto, así como es
intelectual y físicamente rebajado a la condición de máquina, y como hom-
bre se lo transforma en una actividad abstracta y en un vientre, del mismo § 16-. LA CRISIS DE LA POLIS.
modo depende cada vez más de todas las fluctuaciones del precio del
mercado, de la utilización de capitales y del humor de los ricos.16 Si se lo compara con los presocráticos, con los sofistas, con Aristóteles o
incluso con su maestro (Sócrates), Platón queda como el filósofo más abstracto de
El obrero se vuelve un autómata, un apéndice de la máquina, un ser mecáni- la época. Su mundo de las Ideas se mantiene tan alejado y separado del mundo
co, sin vida propia. Si el mercado crece, se lo incorpora al mundo del trabajo, no concreto que parece inalcanzable, al modo de un sueño o modelo utópico. A pesar
porque el capitalista sea una buena persona y desee ayudarlo, sino porque lo nece- de la rareza de su teoría filosófica, Platón absorbe en carne propia la crisis de la
sita. Cuando no lo necesite más, lo descarta. En un período largo de tiempo, cuan- polis, y la absorbe como ningún otro, desde la infancia y la juventud. En este
tos más obreros se incorporen a este tipo de trabajo, más competencia habrá entre sentido, el contexto histórico resulta acentuadamente imprescindible para com-
ellos; por ende, disminuye su precio, o sea, el salario. Los obreros se convierten prender el significado de su filosofía, porque ésta se presenta como respuesta a los
en mercancías que compiten por venderse, por vender su fuerza de trabajo. Están interrogantes de la situación. Un breve panorama nos pondrá al tanto.
dispuestos a soportar las peores condiciones, porque no les queda otra alternativa. El prólogo del apogeo ateniense se escribe con las Guerras Médicas (500-
Por otra parte, cuando la economía crece también aumenta la competencia 450 a.C.), en las cuales las distintas ciudades griegas se unen contra los persas,
entre los capitalistas, y los grandes prevalecen sobre los pequeños. Quien posee que eran muy numerosos, y obtienen victorias heroicas. El período de paz y esta-
mayor capital siempre tiene muchas más posibilidades de ganancia que quien no bilidad que le sigue, conocido como siglo de Pericles, dura apenas treinta años,
posee tanto. Así, los pequeños empresarios son devorados por los grandes y pasan y se sostiene gracias a la carga impositiva de Atenas sobre las demás ciudades
a ser obreros. Luego, la ecuación sigue su curso: más obreros, más competencia, confederadas. En este mapa de poder, la flota marítima resulta decisiva, porque
peores salarios, etc. representa la protección para las otras ciudades y una capacidad de movimiento
Por último, el aumento de la producción en algún momento trae consigo una superior a la de los ejércitos terrestres. Pero a su vez implica una visión ampliada,
consecuencia indeseable: la sobreproducción, que marca el límite del crecimiento una extensión mental de las fronteras de la ciudad. El político ateniense ya no se
de la economía y el comienzo de las penurias para el obrero. En este punto volve- ocupa sólo de lo interno, sino también de lo externo, y el código no es el mismo:
mos al primer caso. poco a poco la preponderancia de Atenas se convierte en un imperio. La fama de
En consecuencia, por diversos factores (los obreros tienen que trabajar más, Pericles se multiplica por el grado de centralismo de sus políticas; es decir, por-
o adaptarse a nuevas máquinas, o venderse como mercancías, o competir con los que destina la recaudación de impuestos a la reconstrucción y embellecimiento de
pequeños capitalistas fundidos que se convierten en obreros, o la sobreproduc- la metrópoli. Además, a los sectores pobres de la ciudad se los envía a distintos
ción que contrae la economía), en la época donde crece la riqueza el nivel de vida lugares, fundando colonias, muy útiles desde el punto de vista estratégico. Todas
del obrero no necesariamente mejora. Tampoco en los dos casos anteriores. A las medidas tienden a fortificar a Atenas, en contraste con la política exterior: las
modo de síntesis, Marx lo expresa con contundencia: ciudades aliadas que quisieron abandonar la confederación fueron implacable-
mente reprimidas; en algún caso, por decisión de la Asamblea exterminaron a
El obrero no necesariamente gana cuando el capitalista gana, pero ne- toda la población adulta y esclavizaron al resto. Bajo la idea de que si Atenas
16
Marx, Manuscritos, p. 48. Un planteo similar en Salario, precio y ganancia, cap. 13. toleraba la disidencia de algunas ciudades perdería su lugar hegemónico, se co-
60 Entre Ideas Lucha de clases e ideología en Marx 229

metieron todo tipo de aberraciones. Hacia adentro, los atenienses practicaron la según la oferta y la demanda del mercado. Si la demanda sube y la oferta baja, los
democracia; hacia fuera la postura era muy distinta.1 precios suben; si la demanda cae y la oferta es alta, los precios bajan. Llevado a
Tenemos aquí el germen del conflicto: una clara demarcación entre lo alto y términos globales, una economía crece o se expande cuando la tendencia de su
lo bajo, el centro y la periferia, civilizados y bárbaros, imperio y colonias, amigos producción está en alza, por el aumento de demanda o la falta de oferta. Por el
y enemigos, nosotros y ellos, etc.; y una doble política hacia el interior y hacia el contrario, una economía se contrae cuando tiende a producir menos. Sea como
exterior. El mismo factor que le otorga a Atenas la victoria sobre los persas (la fuere, todas las situaciones por las que atraviesa la sociedad arrojan siempre un
flota naval) sirve de instrumento de expansión y dominación. Pero este salirse de mismo resultado, dice Marx: son favorables para el capitalista y perjudiciales
los límites naturales de la polis conlleva una desintegración, o una deformación para el obrero. En resumidas cuentas, las posibilidades son tres: (1) que la produc-
de la misma. Junto al fortalecimiento de Atenas crece la rivalidad con Esparta, y ción disminuya, (2) que aumente, (3) que esté estancada. En el primer caso el
en el tablero se reparten las ciudades aliadas de un lado y de otro. Un conflicto mercado se achica, en el segundo se expande y en el tercero se mantiene igual.
menor desata esta tensión hacia el 431 a.C., y la guerra del Peloponeso se extiende Cuando la riqueza cae y el mercado se contrae, el obrero lo padece directa-
por 27 años: Esparta primero hace su juego por donde más le conviene (por tierra) mente, por motivos bastante obvios: recorte de salarios, despidos, masa de des-
y rodea a Atenas, que no llega a rendirse pero sufre una peste catastrófica. Con un ocupados dispuestos a trabajar en las peores condiciones y más barato, empobre-
intervalo (421-415 a.C.) de paz, los atenienses recobran el orgullo y la iniciativa, cimiento general, etc. Como indica el refrán, el hilo siempre se corta en la parte
y llevados por un orador extraordinario (Alcibíades) se lanzan ciegamente contra más delgada. La primera variable que conoce el capitalista a la hora de ajustar
Esparta y pretenden derrotarla en una situación de adversidad. En este momento tiene un solo nombre: reducir costos; y para él los trabajadores no son más que
la democracia muta en demagogia, se multiplican las luchas internas por el poder, eso, costos de producción. Cuando la economía atraviesa una etapa decreciente,
y la mayoría reunida en Asamblea puede conducir a cualquier resultado, hoy vo- el burgués la puede afrontar gracias a sus ganancias acumuladas; pero el obrero,
tando a favor de una medida y mañana en contra. En este momento además se definido por el sistema como la primera variable de ajuste, no posee la misma
desencadena una lucha interna entre los partidarios de la aristocracia y los de la capacidad, porque hasta entonces sólo ha recibido lo mínimo e indispensable para
democracia. En cuanto a la guerra, el operativo desgaste surte su efecto sobre el sobrevivir.
final del siglo, en el 404, cuando Atenas se rinde y Esparta pasa a ser la ciudad En el tercer caso, cuando la situación se estanca –digamos, porque hay un
hegemónica.2 equilibrio o proporción adecuada entre lo que la sociedad produce y lo que consu-
Como corolario de la humillante derrota, se instaura en Atenas –que se pare- me–, ¿por qué también pierde el obrero? Dado que el capitalista se apodera de la
cía más a una fortaleza militar que a una ciudad– un régimen oligárquico, llamado plusvalía, en un período extendido de tiempo la brecha entre ambos va creciendo,
de los Treinta Tiranos (uno de los más importantes e influyentes fue Critias, el de modo que el primero siempre tiene cada vez más y el segundo nunca llega a
tío de Platón), que ejecuta una sangrienta dictadura, persiguiendo a opositores y tener nada. Además, el estancamiento contradice la expectativa de ganancia del
destruyendo las libertades logradas hasta entonces. A Sócrates primero le prohi- capitalista, que igualmente quiere ganar más; por ende, intentará reducir costos o
bieron conversar con los jóvenes, y luego lo mandaron en una expedición a matar buscar fuerza de trabajo más barata. Y en este aspecto el sistema revela su verdad:
a una persona de otra ciudad; a ambas determinaciones se resistió, y no fue conde- incluso en una situación de equilibrio, donde el mercado ni se expande ni se con-
nado porque el régimen duró poco. Pero el breve lapso de esta nefasta dictadura trae, hay un ejército de desocupados, disponible a cualquier cosa. Por lo tanto, los
de los Treinta Tiranos (unos ocho meses) fue suficiente para asesinar más atenien- obreros siempre están sujetos a la competencia por conseguir –o por mantener su–
ses que los últimos diez años de guerra con Esparta. Con la restauración de la trabajo, de modo que debe ofertarse con un salario cada vez más bajo. Queda
democracia (en el 403), las cosas no mejoraron, y uno de los síntomas de la feroz clara la perversión del capitalismo: por un lado, para que esto funcione así, se
división interna de Atenas fue el juicio y condena a Sócrates, en el 399. Por ende, necesita que haya desocupados, excluidos; por otro lado, los incluidos ven cómo
a los ojos de Platón las formas políticas son superficiales; al fin y al cabo, la el salario se reduce cada vez más. En un estancamiento prolongado de la econo-
democracia reprodujo las injusticias de la tiranía.3 La crisis de la polis llega a sus mía las condiciones de vida del obrero también empeoran.
fundamentos, pues la corrupción, la rivalidad, el deseo de poder, etc., son factores Lo interesante surge con el segundo caso, cuando la sociedad prospera y
que corroen y desintegran la unidad política. La salvación de la ciudad tendría que crece la riqueza. Según la teoría del derrame (§ 49), si aumentan los beneficios del
sector social más alto, algo de ese excedente debería llegar a los sectores bajos;
1
Gómez Robledo, A., Platón, pp. 470-475. Poratti, A., Teoría y práctica política en Platón.
2
AAVV, Historia universal, pp. 188-190. así, la prosperidad de los burgueses se extendería también hacia los trabajadores.
3
Gómez Robledo, A., Platón, pp. 16-21. Marx aclara: que la situación de los obreros mejore en una sociedad donde crece
228 Entre Ideas Lo real es la Idea. Conocimiento, sociedad y educación en Platón 61

capital no se reproduce a sí mismo. Los billetes o las monedas no engendran hijos. ir hasta el fondo de la cuestión, no hacia una reforma de las instituciones, sino
El capital surge del trabajo que el obrero realiza y no percibe. La riqueza del hacia la re-fundación.4
burgués y la pobreza del trabajador son hermanas, y cuando crece una, la otra Ahora bien, si se pretende establecer la causa de la decadencia de Atenas,
también: surgen una multiplicidad de motivos: a la caída en la guerra del Peloponeso se
suman el aumento del individualismo y de los asuntos privados, el imperialismo y
Si del valor de una mercancía descontamos la parte destinada a reponer el cosmopolitismo (o pérdida del orgullo por la pertenencia a la ciudad), la dismi-
materias primas y otros medios de producción empleados […], el valor nución de la autarquía económica, la sencillez o falta de especialización en la cosa
restante equivaldrá a la cantidad de trabajo añadida por el obrero […].
pública combinadas con la demagogia, una lentitud relativa en la flota marítima,
Como el capitalista y el obrero sólo pueden repartirse este valor –es decir,
la contradicción de intereses entre comerciantes y agrícolas, las diferentes con-
el valor medido por el trabajo total del obrero–, que es limitado, cuanto
cepciones sobre la virtud, etc.5 A todas estas causas Platón las envuelve y encubre
más perciba uno, menos obtendrá el otro, y viceversa. Partiendo de una
cantidad dada, una de sus partes aumentará siempre en la misma propor- bajo el manto de la corrupción ética de la sociedad, fruto del actuar de los sofistas,
ción en que la otra disminuye. Si los salarios cambian, cambiarán en sen- los importadores del relativismo. Supuestamente, la discordia viene de afuera,
tido opuestos las ganancias. Si los salarios bajan, subirán las ganancias, y cuando en realidad la tendencia imperial se alimentó desde las entrañas de Ate-
si los salarios suben bajarán las ganancias.15 nas.
En cuanto a lo biográfico, Platón (428-347 a.C.) recibió una educación dig-
El valor de una cosa debería determinarse según el trabajo que cuesta pro- na de un joven proveniente de una familia aristocrática, tuvo tres hermanos (dos
ducirla. Pero, como los capitalistas son los dueños de los medios de producción, de ellos, Glaucón y Adimanto, aparecen como personajes en su texto más famoso:
tienen el poder de fijar el valor según las condiciones de mercado. Marx demues- República, curiosamente haciéndose eco de ideas afines a los sofistas), y su ver-
tra que el margen de ganancia resulta extraordinariamente a favor del capitalista, dadero nombre fue Aristocles. Se dice que le pusieron Platón de sobrenombre
que siempre se apropia de la plusvalía, y lo puede hacer porque posee los medios por sus anchos hombros. De figura esbelta y de gran belleza, sólo desentonaba por
de producción. tener una voz aguda y por su timidez en público. Escribió una gran cantidad de
En consecuencia, el nudo del conflicto se encuentra aquí, en la lucha de diálogos donde el protagonista es Sócrates, y que llevan por título los nombres de
clases, porque la lucha de clases expresa la absoluta contradicción entre el interés algunos personajes que intervienen. Salvo por algunos viajes, pasó casi toda su
del capitalista y el interés del obrero. La plusvalía o plustrabajo que realiza uno, vida en Atenas y fundó la Academia, un centro de estudios para los jóvenes de la
se lo apropia el otro, de modo que la ganancia se explica por la explotación del ciudad, en cuya entrada decía no ingrese sin saber matemática.
obrero. La riqueza proviene del trabajo no remunerado. Entre el obrero y el capi- En su juventud, Platón absorbe la crisis de la polis. Se supone que prestó
talista hay contradicción, y no armonía (ni mano invisible, ni insociable sociabili- servicios como soldado y fue testigo directo de las aberraciones de los tiranos y de
dad, ni síntesis místico-hegeliana). Porque lo que le conviene a uno, perjudica al la democracia, es decir, de la desintegración y decadencia de Atenas. Precisamen-
otro, y en la sociedad moderna manda el dinero, la sed egoísta de ganancias. Por te, la Teoría de las Ideas constituye su propuesta filosófica para reconstruir los
ende, el burgués está dispuesto a todo para acumular más y más riqueza. No ca- fundamentos que permitan moldear una nueva unidad política. Ante el escenario
sualmente el padre del liberalismo, Adam Smith (§ 47), describe la relación co- de la fragmentación y del individualismo, Platón quiere remontar lo que se disper-
mercial como un engaño, un hacerle creer al otro algo que no es real. Ese mismo sa a un ámbito de estabilidad, que mantenga el tejido social, de modo que lo
engaño se instaura en la relación entre capitalista y obreros, argumentando que la cambiante y variable (las opiniones subjetivas) sean reducidas a núcleos de Ver-
ganancia resulta mágicamente del capital invertido y, al mismo tiempo, encu- dad, a lo común. Así como su personaje, Sócrates, busca definiciones universales,
briendo la explotación, el trabajo no remunerado del obrero. conceptos, esencias, etc., Platón se embarca en la tarea de unificar las distintas
perspectivas en algo único, verdadero, que contenga y explique lo diverso, la
§ 69-. LA DINÁMICA DEL MERCADO. Idea. Pero para ello se necesita, entre otras cosas, un cambio absoluto en la mane-
De acuerdo con las leyes de la economía, el precio de los productos oscila ra de entender lo real, el conocimiento, la sociedad y la educación.
Desde luego, la suerte de Atenas estaba echada, y en el largo plazo también
15
Marx, Salario, precio y ganancia, cap. 12. Lo anterior en capítulos 8-11. En el Manifiesto, p. 34:
Lo que queremos suprimir [con el comunismo] es el carácter miserable de esa apropiación, que 4
Dri, R., señala que a Platón no le interesa reformar la polis (como sí sucede con Aristóteles), sino
hace que el obrero viva para acrecentar el capital [del burgués] y sólo en la medida en que el interés refundarla. En Filosofía política aristotélica.
5
de la clase dominante determina que viva. En Manuscritos, pp. 89 y ss. Kitto, H., Los griegos, pp. 182-190.
62 Entre Ideas Lucha de clases e ideología en Marx 227

la de Grecia en su conjunto; por ende, la tentativa de Platón de refundar la polis dicción, lucha; porque el interés de los capitalistas resulta diametralmente opues-
fracasa. Lo cual, por cierto, no disminuye su grandeza, sino que revela un aspecto to al interés de los trabajadores. Al capitalista sólo le interesa ganar plata, obtener
de la realidad histórica: ese aglomerado cultural que se llamó a sí mismo civili- el máximo beneficio posible al menor costo. Para ello, explota todos los recursos
zación, por oposición a la barbarie extranjera, fue perdiendo su unidad en la disponibles, y en tal explotación están incluidos los salarios, o sea, la actividad de
medida en que se expandía. Al imperio de Atenas le sigue Esparta, Tebas, Mace- las personas se reduce a una cantidad de valor, de dinero, y los obreros se miden
donia, y la caída frente a los romanos. La historia continúa, y sin embargo deja su de acuerdo con esa cantidad. Las personas son números, son mercancías, que se
huella en esa pretendida superioridad sobre lo otro. Para comprender la crisis, hay adquieren a cambio de una paga, y que se descartan ni bien dejen de servir. Por
que bucear en este punto, porque como buen hijo de su tiempo Platón justifica otra parte, los trabajadores sólo quieren sobrevivir, hacer que la explotación y la
la preponderancia de los griegos sobre los demás pueblos, colocando al enemigo miseria no consuman su vida. El interés de uno contradice el interés de los otros:
afuera.6 Y, en vez de reconocer en esa mirada hegemónica el síntoma de decaden- para que el capitalista gane más, los obreros tienen que perder; y al revés: para que
cia, les echa la culpa a los sofistas. De todos modos, el intento reconstructivo de éstos ganen, el primero debe perder. Se acabó el misterio. Ahora todo se rige por
Platón, a pesar del fracaso, no deja de ser una enorme pieza del pensamiento el número y el dinero:
filosófico.
La burguesía ha desempeñado en la historia un papel altamente revolu-
§ 17-. LA TEORÍA DE LAS IDEAS. cionario […], ha destruido las relaciones feudales, patriarcales, idílicas
[…] para no dejar que subsista otro vínculo entre los hombres que el frío
En el corazón de la filosofía de Platón se encuentra una teoría que, a grandes interés, el cruel «pago al contado» […] en las heladas aguas del cálculo
rasgos, explica el mundo que percibimos a través de los sentidos a partir de otro egoísta. Ha hecho de la dignidad personal un simple valor de cambio. Ha
ámbito, el de las Ideas, al cual accedemos mediante la razón. Estos dos mundos sustituido las numerosas libertades por la única y desalmada libertad de
poseen características opuestas, y sin embargo son como dos caras de una misma comercio. En una palabra, en lugar de la explotación velada por ilusiones
moneda. Dos caras de las cuales sólo vemos una, mientras que para aceptar la otra religiosas y políticas, ha establecido una explotación abierta, descarada,
hay que dejar de lado los sentidos y usar el pensamiento. Cuesta mucho admitir directa y brutal.14
esa contracara porque, precisamente, la costumbre nos lleva a creer que lo real es
Entonces, los obreros también pasan a ser un objeto de beneficio para el
lo que captan los sentidos. Pero, una vez liberados de tales ataduras, esa contraca-
capitalista, algo de lo que puede sacar ventaja. La relación entre el dueño de los
ra descubierta se revela como la verdadera realidad, que está por encima y consti-
medios de producción y los trabajadores es una relación de explotación. Al obrero
tuye el fundamento de nuestras percepciones. El camino a transitar consiste en
se le paga lo mínimo e indispensable para que no muera de hambre, y se le exige
descorrer el velo, des-cubrir; y, como veremos, coincide con el esfuerzo del pri-
el máximo de rendimiento. De la ganancia que resulte de su trabajo sólo va a
sionero cuando sale de la caverna.
percibir, en concepto de salario, una pequeñísima partecita.
Para Platón, entonces, toda la realidad se divide en dos partes:7 el mundo
Dicho de otra manera, la explotación se basa en el concepto de plusvalía, en
inteligible (o mundo de las Ideas) y el mundo sensible (o mundo de los sentidos).
la apropiación del excedente del trabajo del obrero. La palabra significa literal-
Al primero accedemos a través de la razón, intelecto (inteligencia) o entendimien-
mente valor agregado y, como dice Marx, no proviene de la magia del capital o
to. Mediante los cinco sentidos (vista, olfato, oído, gusto, tacto) accedemos al
de la máquina. El excedente de ganancia del capitalista proviene del trabajo del
sensible. En el mundo inteligible hay Ideas o Formas. En el sensible hay cosas
obrero. Si para satisfacer las necesidades mínimas un obrero tiene que trabajar
particulares. El primero no cambia nunca (es eterno), es uno solo, y las Ideas son
seis horas diarias, ¿por qué trabaja doce o más? ¿Dónde va a parar ese exceso de
universales e independientes. El segundo, por el contrario, cambia todo el tiempo,
trabajo y producción? Al capitalista, que compra la fuerza de trabajo y que, al
es múltiple (porque en él hay muchos objetos), y las cosas sensibles son particula-
igual que a la máquina, quiere exprimirla al máximo. Por lo tanto, la plusvalía o
res y dependientes.
plustrabajo corresponde al trabajo no retribuido al obrero. Así se explica la ga-
Algunos de estos rasgos los señala Platón en el siguiente pasaje del Fedón:
nancia, la acumulación del capital. Por extensión, quien presta dinero a otro, lo
[Sócrates]: –La realidad en sí […], ¿se presenta siempre del mismo modo hace poniendo una tasa de interés, es decir, fijando un margen de ganancia sobre
y en idéntico estado, o cada vez de manera distinta? Lo igual en sí, lo la ganancia que va a generar el dinero prestado. Nuevamente cabe decir que el
6
Platón, República, 469b-471b, pp. 368-372. 14
7 Marx-Engels, Manifiesto comunista, p. 28.
Carpio, A., Principios de filosofía, pp. 81 y ss.
226 Entre Ideas Lo real es la Idea. Conocimiento, sociedad y educación en Platón 63

encuentra aislado, fragmentado en sí y en relación con los demás (§ 60). La rique- bello en sí, cada una de las realidades en sí, ¿admiten un cambio cualquie-
za se multiplica por todas partes, y sin embargo el obrero vive cada vez más ra? ¿O cada una de esas realidades que tienen en sí y con respecto a sí
pobre. ¿Cómo se explica que en las sociedades modernas se acentúen tanto las misma una única forma [= Idea] siempre se presenta en idéntico modo y
contradicciones? Para comprender el panorama debemos ir al nudo del conflicto, en idéntico estado […]?
la lucha de clases. En 1848, Marx y Engels escriben el Manifiesto comunista, que –Es necesario, Sócrates –respondió Cebes– que se presente en idéntico
comienza con el siguiente pasaje: modo y en idéntico estado.
–¿Y qué ocurre con la multiplicidad de las cosas bellas, como por ejem-
La historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestros días plo, hombres, caballos, mantos o demás cosas que tienen esa cualidad, o
es la historia de las luchas de clases […]: opresores y oprimidos se en- que son iguales […]? ¿Acaso se presentan en idéntico estado […]?
frentaron siempre, mantuvieron una lucha constante, a veces oculta y a –Así ocurre con estas cosas –respondió Cebes–: jamás se presentan del
veces franca y abierta.11 mismo modo.
–Y a estas últimas cosas, ¿se las puede tocar y ver y percibir con los
En toda sociedad hay conflicto, hay un sector que se consolida en el poder y demás sentidos, mientras que a las que siempre se encuentran en el mis-
excluye a otro/s sector/es, que poco a poco se le oponen (segundo momento de la mo estado sólo es posible aprehenderlas mediante la inteligencia, puesto
dialéctica). En la época moderna el sector social que tomó el poder –económico, que son invisibles […]?
político, ideológico, etc. – es la burguesía. Primero con el comercio, después con –Completamente cierto es lo que dices.8
los talleres, más tarde con las fábricas y finalmente con el rendimiento del capital
financiero, la burguesía se ha instalado en la cima del poder, subrayando las con- Además, el mundo inteligible presenta la verdadera realidad, que contiene
tradicciones sociales, de modo tal que en la sociedad se distinguen dos sectores las esencias de las cosas (lo en sí), mientras que el mundo sensible presenta sólo
bien definidos: capitalistas y obreros. Engels los define así: una realidad aparente, y en él están las apariencias, las cáscaras o imágenes de las
cosas. Las personas que sólo confían en los sentidos viven en este mundo de
Por burguesía se comprende a la clase de los capitalistas modernos pro- apariencias y están, como ciegos, aferrados a la envoltura, a las sombras; sin em-
pietarios de los medios de producción social, que emplean el trabajo asa-
bargo, el pensamiento (el ojo del alma) permite ver más allá:
lariado. Por proletarios se comprende a la clase de los trabajadores asala-
riados modernos que, privados de medios de producción propios, se ven [Sócrates] –Creí que debía prevenirme de que no me ocurriera lo que les
obligados a vender su fuerza de trabajo para poder existir.12 pasa a los que contemplan y examinan el sol durante un eclipse. En efec-
to, hay algunos que pierden la vista […], y se apoderó de mí el temor de
Con medios de producción se refiere a todo lo que sirve para producir
quedarme completamente ciego de alma si miraba las cosas con los ojos y
objetos; por ejemplo, tierra, herramientas, máquinas, inmuebles, y el nuevo dios
pretendía alcanzarlas con cada uno de los sentidos. Así, pues, me pareció
de la modernidad: el capital. Con fuerza de trabajo se refiere a la capacidad que era necesario refugiarme en los conceptos [= Ideas] y contemplar en
física de los obreros para trabajar: sus brazos, su cuerpo, lo que comúnmente se éstos la verdad de las cosas.9
llama mano de obra. Tenemos aquí la gran diferencia entre burgueses y obreros:
los primeros gozan de muchas propiedades, los segundos no tienen nada más que En cuanto al conocimiento, del mundo de las Ideas tenemos un saber segu-
brazos y una prole de hijos para alimentar. La propiedad privada divide aguas en ro, invariable, siempre verdadero, al que Platón llama ciencia (episteme). En
la sociedad.13 Ambas clases mantienen entre sí una relación de oposición, contra- cambio, del mundo sensible tenemos muchos conocimientos, variables, diferen-
11
Marx-Engels, Manifiesto comunista, p. 27. En realidad, el texto comienza con una afirmación asom- tes según cada persona y ocasión, relativos al punto de vista; conocimientos que
brosa y genial: Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo. Todas las fuerzas de la se aproximan a la verdad, pero no son la verdad; y a este tipo de saber lo llama
vieja Europa se han unido en santa cruzada para acosar a ese fantasma. ¿Por qué un fantasma? opinión (doxa).
Cuando los sectores conservadores ven amenazado su ejercicio del poder (§ 59), están dispuestos a
pensar y decir cualquier cosa. Por eso el comunismo se presenta por entonces (¡y cuántas veces en el
¿Cómo se relacionan los dos mundos? Platón propone varios términos para
siglo XX!) como una gran amenaza. Sobre el tema del fantasma como lo otro, lo oculto: Casullo, caracterizar la relación. Por un lado, el mundo inteligible es la causa o fundamen-
N., Itinerarios de la modernidad, pp. 299 y ss. to del mundo sensible, lo que lo produce, lo que lo hace existir. Por eso, las Ideas
12
Marx-Engels, Manifiesto comunista, p. 27, nota de Engels a la edición inglesa de 1888.
13
Marx-Engels, La sagrada familia, p. 100: Proletariado y riqueza […] forman un todo, son modali-
8
dades del mundo de la propiedad privada […]. La propiedad privada en cuanto tal, en cuanto riqueza, Platón, Fedón, 78c-79a, pp. 177-178.
9
se halla obligada a mantener su propia existencia, y con ella la de su antítesis, el proletariado. Platón, Fedón, 99e-100a, p. 215.
64 Entre Ideas Lucha de clases e ideología en Marx 225

son independientes, y los objetos sensibles dependen de las Ideas. Las cosas par- vende, todo tiene su valor de mercado (los bienes, las personas, el trabajo), y
ticulares existen gracias a que existe la Idea.10 Por otro lado, el mundo sensible es todos aceptan como válido únicamente la moneda. El dinero transforma a las
una copia (o reflejo) del inteligible, el original. También dice que el mundo sensi- personas, las vuelve egoístas, avaras, codiciosas, miserables; en una palabra, las
ble participa (en el sentido de: toma parte) del inteligible. Las cosas sensibles deshumaniza. Al convertirse en un dios, el dinero pasa a ser algo más valioso que
existen como copias que se asemejan a las Ideas, así como un retrato se asemeja a la vida misma.
–y, al mismo tiempo, se diferencia de– la persona retratada.11 Entonces, para superar el idealismo místico de Hegel se debe des-invertir el
Conviene aquí aclarar algunos aspectos. Habitualmente asociamos la idea mundo al revés, poner de nuevo los pies sobre la tierra, salir de la cabeza de Hegel
con algo que se nos ocurre o que está en nuestra cabeza. Ninguno de estos dos para entrar en lo concreto. Todas aquellas instituciones humanas –la soberanía, el
significados concuerda con el de Platón. La Idea (la ponemos con mayúscula para Estado, la religión, el dinero, etc. – tienen que perder la presunta independencia
marcar la distinción) existe, es una cosa real, que está en el mundo inteligible, en sí y regresar bajo el poder del hombre, pues son sus productos. La organiza-
aunque yo nunca la descubra o reconozca. Ciertamente accedo a ese mundo cuan- ción política, la constitución, la comunidad o Espíritu, no son entidades inde-
do lo pienso, y en este sentido tengo noticia de las Ideas en mi mente; pero esto no pendientes, sino productos creados por el individuo de carne y hueso. Por lo tanto,
significa que la Idea sea sólo algo que está en mi mente. Es algo real; más aún, el hombre concreto no tiene que estar al servicio del dinero, o de la religión, o del
constituye la verdadera realidad, el fundamento de lo que percibo. Entonces, no Estado, o del soberano; sino al revés, todo eso tiene que estar al servicio del hom-
invento las Ideas, ni se reducen a lo que está en mi mente. Si no las descubro, no bre. Sólo así volvemos a lo real, a lo material, a lo concreto.
dejan de existir, sino que eso muestra mi ignorancia o mi escaso conocimiento. En este retorno a lo concreto, el materialismo de Marx sostiene que el ver-
Además, las Ideas no son mías, sino que accedo a ellas y son universales, valen dadero ser del hombre, su auténtica esencia, consiste en –valga la redundancia–
para todos. Por ende, la misma Idea que descubro ahora la va a descubrir otro ser un ser social. El individuo concreto se encuentra insertado en un entramado de
dentro de mil años, o a miles de kilómetros, etc. relaciones sociales que definen su esencia, su modo de vivir, de sentir, de trabajar,
¿De qué hay Ideas? Absolutamente de todo. Cada cosa que existe refleja o de relacionarse con la naturaleza. Esta organización social lo atraviesa. La gran
copia una Idea. Esto incluye a los objetos que percibimos (una mesa, un árbol, mentira de la mentalidad burguesa ahora queda al descubierto: el individuo no es
etc.) y a los objetos que pensamos (el número, la belleza, la justicia, la valentía, un átomo, porque no es autosuficiente, no se basta a sí mismo, sino que necesita
etc.); por lo tanto, hay Ideas de objetos concretos y de objetos abstractos. de los demás.10 Que el capitalismo quiera disolver ese vínculo social para que sólo
Pero, ¿cómo explica Platón que las Ideas son fundamento y causa de lo que gobierne el egoísmo, o que se adore al dios dinero o se confíe ingenuamente en
percibimos en el mundo sensible? El siguiente pasaje resulta significativo al res- una igualdad celestial, o que los hombres vivan cada vez más aislados y extraños
pecto: unos de otros, no hace más que confirmar lo irracional del mundo moderno. Esa
situación de injusticia, de contradicción, de pérdida de la cualidad social humana,
[Sócrates] –Tomemos, pues, una de las tantas multitudes de cosas. Hay, son los aspectos que el materialismo viene a poner al descubierto.
por ejemplo, una multitud de camas y otra de mesas. ¿Estamos?
–De acuerdo. § 68-. EL NUDO DEL CONFLICTO.
–Pero las Ideas correspondientes a esos muebles son dos: una Idea de
cama y otra de mesa. Pese a ser libre, el hombre se encuentra esclavizado por la máquina, el tra-
–Sí. bajo, el dinero, y por el hombre mismo. Pese a que necesita lo social, el hombre se
–Ahora bien, ¿decimos que los artesanos que fabrican las camas y las
mesas de las que nos servimos, e igualmente las demás cosas, las constru- dinero, en realidad es su esclava. […] El egoísmo es el fundamento de la sociedad burguesa. […] El
dinero es el dios celoso de Israel [= del burgués…]. El dinero es el valor general establecido de
todas las cosas. Es por esto que se ha quitado el valor intrínseco al mundo entero, tanto a los hom-
10
Dice Sócrates: si existe otra cosa bella aparte de lo bello en sí, no es bella por ninguna otra causa bres como a la naturaleza. El dinero es la esencia deshumanizada del trabajo y de la existencia del
sino por el hecho de que participa de eso que llamamos bello en sí. Y lo mismo digo de todo [lo en hombre. Esta esencia ajena lo domina, y él se somete a ella. En Manuscritos, p. 155, Marx afirma:
sí]. ¿Estás de acuerdo con dicha causa? […] Es por la [Idea de] belleza [el motivo] por el que todas El goce está, pues, subordinado al capital; el individuo que goza está subordinado al que capitali-
las cosas bellas son bellas. Platón, Fedón, 100c-d, pp. 216-217. ...La belleza en sí […] siempre es za, y continúa en pp. 164 y ss.
consigo misma específicamente única, en tanto que todas las cosas bellas participan de ella en 10
Marx, Crítica de la filosofía del Estado de Hegel, p. 71; La cuestión judía, p. 43; Manuscritos,
modo tal que, aunque nazcan y mueran, [la Idea de belleza] no aumenta ni disminuye. Platón, pp. 134-136; La sagrada familia, p. 187. En la Tesis VI sobre Feuerbach, Marx afirma: la esen-
Banquete, 211a-b, p. 93. cia humana no es algo abstracto y propio de cada individuo; es, en realidad, el conjunto de las
11
Platón, Fedón, 73d-74a, p. 168. relaciones sociales, en La ideología alemana, p. 667.
224 Entre Ideas Lo real es la Idea. Conocimiento, sociedad y educación en Platón 65

Si el misticismo hegeliano fuera tan solo literatura fantástica, no representa- yen de acuerdo con la Idea que tienen de ellas? Porque ningún artesano,
ría un desafío, una instancia a superar. Sucede que la filosofía idealista y especu- desde luego, construye la Idea en sí. ¿Cómo habría de hacerlo?
lativa opera de modo similar a la religión: el problema no está en lo que dice, sino –De ninguna manera. […]
en lo que encubre; no está en lo que muestra, sino en lo que justifica por debajo. –¿Y qué hace el fabricante de camas? ¿No acabas de decir que no hace la
Por eso Marx afirma sin rodeos: la crítica de la religión es la condición prelimi- Idea, que afirmamos que es la esencia de la cama, sino una cama determi-
nar de toda crítica.6 Porque desde esta lectura, la religión se presenta como el nada?
orden supremo que viene a justificar la situación terrenal-política: –En efecto, lo acabo de decir.
–Pues bien, si no hace la esencia, no hace lo que es real, sino algo que se
Soberanía del monarca o soberanía del pueblo –he aquí el dilema. […] parece a ello, pero que no es real.12
La cuestión también se plantea así: ¿es Dios el soberano, o el soberano es
el hombre? […] De igual modo que la religión no crea al hombre, sino Entonces, el carpintero no inventa la mesa, sino que simplemente hace
que el hombre crea la religión, la constitución no crea al pueblo, sino que una copia de la Idea de mesa. El carpintero lleva a materia (o sea, materializa,
el pueblo crea la constitución.7 concreta) la Idea de mesa al construir una mesa particular. Los aspectos caracte-
rísticos de esa mesa particular (el material, el tamaño, el color, etc.) están com-
La discusión se plantea aquí entre dos órdenes, uno vertical y el otro hori- prendidos dentro de la Idea de mesa; es decir, el fundamento sigue siendo la Idea.
zontal. En el primer caso, al hombre no le queda más opción que obedecer; en el Como la Idea platónica equivale al concepto en Sócrates, si ante una mesa cual-
segundo, tiene que dialogar con sus pares y definir la organización política. Histó- quiera preguntamos ¿qué es esto?, tenemos que responder esto es una mesa,
ricamente, la religión impone un orden vertical, sometiendo al ser humano; postu- y sus aspectos particulares se subsumen en el concepto de mesa. Queda claro que
la la igualdad en el cielo, junto con la desigualdad terrenal. Lo mismo hace el entre las Ideas y las cosas sensibles hay semejanza y diferencia, o sea, se parecen
Estado: somete al individuo a un orden determinado, postula la igualdad ante la y son distintas.
ley junto con la desigualdad económica, pretende conciliar lo que se deshace, lo Lo mismo sucede con cosas abstractas como las buenas acciones, la belleza
contradictorio. Para eso, necesita engañar, necesita hacerle creer a los individuos o la valentía. Las buenas acciones existen porque existe la Idea de Bien. Hay
que el orden social viene del cielo, como algo irrevocable. Coherentemente Marx cosas bellas en el mundo porque existe la Idea de Belleza. Algunas personas son
afirma: La religión es el opio del pueblo.8 Es la ilusión, la anestesia que permite valientes gracias a que existe la Idea de valentía. En suma, los casos particulares
amalgamar lo contradictorio, unificar un orden injusto. Hay que convencer a los son copias o imitaciones de lo universal: el Bien en-sí, la Belleza en-sí, etc.
estafados por el sistema capitalista que, pese a su situación concreta, el Estado los Dado el contexto de crisis, a Platón le preocupan las Ideas las relacionadas
protege, y que no podrían estar mejor. con la ética, con los valores morales y sociales: justicia, prudencia, sabiduría,
Mientras se extiende este manto encubridor, ¿qué ocurre en la realidad? En valentía, templanza, etc. Por eso, en la cima del mundo de las Ideas ubica a la Idea
el mundo real, en el mundo moderno capitalista, los burgueses (los principales de Bien, que se identifica con la Verdad y con la Belleza. Según Platón, el conoci-
beneficiados por este orden de cosas) adoran a un nuevo dios, el dios dinero.9 miento de la Verdad (el mundo inteligible) nos hace bien y nos hace buenos, y
Se diga lo que se diga, en la realidad manda el dinero. Todo se compra, todo se hacernos buenos es algo bello. Esta trilogía de Ideas supremas (Bien-Verdad-Be-
pone un espíritu abstracto o absoluto, el cual se desarrolla de modo que la humanidad sólo es una lleza) genera atracción; las almas, como veremos, buscan alcanzar este sol o cielo
masa que, inconsciente o conscientemente, le sirve de soporte. […] La Historia de la humanidad se más alto, según la metáfora de la que se trate. Las almas quieren alcanzar esta
convierte en la Historia del espíritu abstracto de la humanidad, que queda, por tanto, más allá del trilogía Bien-Verdad-Belleza, porque le da sentido a toda la realidad.
hombre real.
6
Marx, Crítica de la filosofía del derecho de Hegel, (conocida como crítica del ‘43), p. 7.
7
Marx, Crítica de la filosofía del Estado de Hegel, pp. 81-82. El desarrollo siguiente en pp. 85, 98, § 18-. EL MITO DE LA CAVERNA.
151-152, 169-170. En La cuestión judía, pp. 25-28.
8
Marx, Crítica de la filosofía del derecho de Hegel, p. 10. La famosa cita se halla en este contexto: Para ilustrar el contraste entre los dos mundos, Platón presenta un relato,
el hombre hace la religión, no la religión al hombre […]. Pero el hombre no es un ser abstracto, mito o metáfora, conocida como alegoría de la caverna.13 Advertimos que se
agazapado fuera del mundo real; el hombre es el mundo del hombre: el Estado, la sociedad. Este trata de una historia forjada para señalar un significado a reconstruir. La alegoría
Estado y esta sociedad producen la religión, que es una conciencia invertida del mundo […]. La
historia tiene esta misión: una vez que la verdad del más allá ha caído, tiene que establecer la se resume así. En una caverna subterránea unos prisioneros están atados, con la
verdad del más acá. […] La crítica del cielo se transforma así en crítica de la tierra, la crítica de la
12
religión en crítica del derecho, la crítica de la teología en crítica de la política, pp. 8-11. Platón, República, 596b-c, 597a; p. 581 y 582.
13
9
Marx, La cuestión judía, pp. 56-57: Aunque la política se encuentre en un nivel superior al Platón, República, 514a-517a, pp. 439-443.
66 Entre Ideas Lucha de clases e ideología en Marx 223

cabeza fija y mirando hacia una pared. Solamente pueden ver la pared. A sus en el terreno de las ideas de Hegel, porque allí encuentra la dialéctica, pero al
espaldas hay una tapia o biombo y, detrás de ella, un fuego que proyecta luz. Entre servicio de los intereses dominantes. Muy tempranamente Marx entiende que,
el fuego y el biombo caminan unas personas que sostienen objetos. Por efecto de para superar el rasgo conservador de la dialéctica hegeliana, hay que torcerla e
la luz del fuego, esos objetos proyectan su sombra (sin que se vea a quienes los invertirla. Para superar a Hegel hay que usar la dialéctica en contra del mismo
llevan) sobre la pared que observan los prisioneros. Además, también se oyen Hegel. Y de este ajuste de cuentas se desprende la posición materialista.
ruidos, que los prisioneros asocian con las sombras. El punto de partida de la estrategia de Marx reside en equiparar el idealismo
En un determinado momento, alguien desata a uno de los prisioneros y lo abstracto de Hegel con el misticismo, la especulación, la metafísica o di-
obliga a salir de la caverna. Como vivió toda su vida allí, en las penumbras, lo que rectamente la teología o religión; más tarde aludirá a lo mismo con el término
empieza a ver le resulta totalmente raro. De hecho, sigue creyendo por un tiempo ideología. Todas estas palabras refieren al carácter fantasioso y arbitrario de
que los verdaderos objetos son las sombras. Es decir, el prisionero se resiste a ver una filosofía –la de Hegel– en la que el mundo está patas para arriba, está inverti-
lo nuevo, se resiste a aceptar que lo anterior (las sombras) era falso y no reconoce do, en la cabeza de ese gran filósofo. Para comprender la realidad hay que dejar de
que esas sombras provenían de objetos que ahora empieza a ver realmente. Aun- caminar con las manos, o sea, dar vuelta al idealismo abstracto:
que se resista a la verdad, el prisionero es arrastrado hacia la parte superior, hacia
el mundo de la luz y de la ciencia, hacia el afuera de la caverna. La realidad [en el misticismo de Hegel] no es expresada tal como es ella
Una vez afuera, tiene serias dificultades para soportar la luz, porque estaba misma, sino como algo distinto. Para Hegel lo racional no consiste en
que la razón de la persona real llegue a la realidad, sino en que lo haga el
acostumbrado al mundo de la oscuridad. Tiempo después logra que sus ojos se
concepto abstracto. Que lo racional sea real está precisamente en con-
adapten a la nueva realidad. Absolutamente conmovido, va descubriendo que esa
tradicción con la realidad irracional, que en todas partes es lo contrario
nueva realidad está toda iluminada por un objeto fundamental: el sol. Sin embar-
de lo que expresa [Hegel], y [Hegel] expresa lo contrario de lo que es la
go, al principio no puede ver el sol, sino sólo algunos destellos; por ejemplo, la realidad.4
luminosidad de los astros o de la luna, el reflejo en el agua, etc. Recién después de
cierto tiempo logra ver el sol, y se da cuenta de que todo puede ser iluminado Según Marx, Hegel se planta en un terreno abstracto, irreal, ilusorio, que se
gracias al sol que, en este contexto, representa la Idea primera y fundamental, la contradice con el mundo real. La racionalidad que postula Hegel choca con la
Idea que ilumina y da sentido a todas las demás Ideas, la Idea de Bien (que equi- realidad irracional de un mundo plagado de injusticias, donde la mayoría traba-
vale a Verdad y Belleza): ja sumido en la miseria para que una minoría viva ociosamente de sus ganancias.
La superación hegeliana sólo se alcanza en el concepto abstracto, en la cabeza del
–En los últimos límites del mundo inteligible está la Idea de Bien, que se filósofo, mientras en la realidad florecen y se multiplican las contradicciones. En
percibe con dificultad, pero que no podemos percibir sin llegar a la con-
este sentido, para mostrar un mundo unificado Hegel agrupa a los hombres reales,
clusión de que es la causa universal de cuanto existe de recto y de bueno
de carne y hueso, en un concepto abstracto (el Espíritu), le otorga personalidad
[= bello]; que en el mundo visible crea la luz y el astro que la dispensa;
que en el mundo inteligible engendra y produce la verdad y la inteligen-
y vida a ese concepto, y lo desarrolla según su esquema de pensamiento. Así, los
cia, y que, por lo tanto, debemos tener fijos los ojos en ella para conducir- individuos concretos pasan a ser un agregado, un desprendimiento o apéndice del
nos sabiamente, tanto en la vida privada como en la pública.14 concepto abstracto. Al dotar de realidad al Espíritu (concepto abstracto), Hegel
ignora y disuelve la verdadera realidad, la de los hombres concretos.5
En consecuencia, ¿qué quiere decir Platón con este relato? Sin dudas, que 4
Marx, Crítica de la filosofía del Estado de Hegel, pp. 52, 71, 130, respectivamente. Esta primera
hay dos mundos muy distintos: el subterráneo, donde viven los prisioneros ata- gran obra del joven Marx es conocida como crítica del ‘41. La lectura que presentamos aquí se
dos, y el superior, donde aparece la luz y la verdad. ¿Cuál es el mundo sensible y basa en Dotti, J., Dialéctica y derecho, pp. 231-258. En un texto posterior, Marx escribe junto con
Engels: Hegel hace del hombre el hombre de la autoconciencia [que es una categoría pura, un
cuál el inteligible? A esta altura resulta fácil: la caverna, (el mundo de las imáge-
mero pensamiento], en vez de hacer de la autoconciencia la autoconciencia del hombre, del hombre
nes, las copias, las sombras) representa el mundo sensible. ¿Qué significa que real, que vive en un mundo real, objetivo, y se halla condicionado por él. Pone el mundo de cabeza,
están prisioneros? Significa que están atados a la percepción sensible, y sólo aceptan lo que le permite también disolver en su cabeza todos los límites. Marx-Engels, La sagrada fami-
lo que captan sus sentidos, la opinión o apariencia. ¿Cuándo empieza a ser libre el lia, p. 257. También en pp. 207, 225-226, 250; en p. 233: En la filosofía de la historia de Hegel, lo
mismo que en su filosofía de la naturaleza, el hijo engendra a la madre, el espíritu alumbra a la
prisionero? Cuando sale del mundo de la oscuridad y contempla los verdaderos
naturaleza, la religión cristiana da lugar al paganismo, el resultado produce el comienzo.
5
Marx, Crítica de la filosofía del Estado de Hegel, pp. 53-54 y ss., 73-74, 98. Marx-Engels, La
14
Platón, República, 517b-c, p. 444. sagrada familia, pp. 145-146, 151, donde escriben: La concepción hegeliana de la Historia presu-
222 Entre Ideas Lo real es la Idea. Conocimiento, sociedad y educación en Platón 67

entre los dos nombres, separando el materialismo (histórico) de Marx del mate- objetos, los originales; cuando empieza a usar la razón, la inteligencia, y accede a
rialismo (dialéctico) de Engels, el primero más relacionado con lo social y el la realidad verdadera. Así descubre y se eleva al mundo de la verdad, de la luz, del
segundo con lo natural. Otros, en cambio, sostienen que hay una unidad de fondo conocimiento seguro (la episteme), y comprende que todo se puede ver gracias al
entre ambas posturas.1 Sea como fuere, Marx adopta y adapta la dialéctica de sol. Pero cuesta salir de la cueva. Resulta difícil romper con las opiniones, con lo
Hegel, la idea de que la contradicción atraviesa la realidad, aunque no con un que todo el mundo piensa.
sentido conciliatorio, sino para mostrar que la síntesis aún no se ha logrado. Se Curiosamente, una vez adaptado al mundo inteligible, lo difícil pasa a ser el
trata de una dialéctica abierta, y no cerrada como la de Hegel. Marx analiza los camino inverso: si el prisionero liberado volviese a la caverna –dice Platón–,
procesos históricos como fases de un desarrollo que se activa a partir de la lucha también le costaría esfuerzo reacomodar su visión a la oscuridad, y sus antiguos
entre los grupos sociales con intereses contradictorios. El contexto histórico, el compañeros se reirían y burlarían de él, del mismo modo que la gente común
modo en que el hombre se relaciona con el medio en que vive y con los otros seres ridiculiza a los filósofos por andar demasiado preocupados en las cosas de arri-
humanos, cumple un papel fundamental en este enfoque. No se puede entender al ba. Además, quien descubre lo bueno en sí, lo bello en sí, lo verdadero en sí,
individuo fuera del contexto social. No se puede entender la sociedad si se desco- queda como prendido a estas Ideas y ya no quiere regresar al mundo de las copias.
noce su evolución histórica, sus contradicciones internas, la división del trabajo y Así como hubo que arrastrarlo para que salga de la caverna, habrá que obligarlo o
el régimen de propiedad. forzarlo para que vuelva a ella.15 El filósofo no puede mantenerse encerrado en
Ahora bien, ¿por qué se lo llama materialismo? Ante todo, no debemos sus conocimientos, sino que tiene que aplicarlos a la realidad, para mejorar la
confundirlo con el sentido habitual de la palabra, es decir, la excesiva valoración situación de los que aún están atrapados.
de las cosas o apego a lo material. Por otra parte, tal como sucede con su antece- En este aspecto se trasluce la profundidad del mito de Platón. El interior de
sor, el idealismo, cada filósofo se dice materialista en un sentido diferente. Lo la caverna representa el mundo de lo particular-privado, la morada de los idiotas.
importante, entonces, está en definir qué se entiende por materia. Según el planteo En efecto, idiota es aquel que vive en su mundo propio16 y, como el avestruz,
de Engels, la realidad se puede explicar desde dos fundamentos: desde el pensa- esconde la cabeza debajo de la tierra; esto significa que se ocupa únicamente de lo
miento (la Idea, lo abstracto) o desde la naturaleza (lo concreto, lo existente). La suyo. La tarea del filósofo consiste en ayudar a romper ese aislamiento, ayudar a
filosofía alemana se ha lanzado por el primer camino, por la parte más alejada de que el prisionero levante la cabeza, salga de su mundo privado y reconozca un
la realidad (la metafísica), y Hegel fue su mayor exponente, porque justifica todo ámbito público, común, compartido, donde cada cosa está enlazada con la luz, el
lo real como racional. Pero Hegel también fue hijo de su tiempo (§ 65), y el Bien. Por lo tanto, se trata de una tarea política y pedagógica, de un guiar –al
tiempo histórico de la Restauración conservadora termina con las revoluciones de estilo de la mayéutica de Sócrates– el ojo del alma, de un reformar la manera de
1830 y 1848. Así, el búho de Minerva se enfrenta a un nuevo día, que se opone al ver la realidad, que en parte depende de la capacidad del educador, pero que en el
anterior y que despliega su germen interno. Este huevo de la serpiente que Hegel fondo depende de una decisión personal. Con estas palabras Platón insiste en su
dejó sin desarrollar o ahogado por su deseo unificador es la contradicción. A pesar crítica a la concepción pedagógica de los sofistas:
de Hegel, la realidad está plagada de luchas sociales. Entonces, el materialismo
aparece como la corriente que niega, contradice y supera el idealismo abstracto de [Sócrates] –Debemos considerar que la educación no es lo que ciertos
Hegel, arrancándole su propio corazón: la dialéctica.2 hombres pretenden. Afirman, en efecto, que si falta ciencia en un alma
ellos la proporcionan, como si infundieran visión a unos ojos ciegos.
La propuesta de Marx y de Engels consiste en volver a lo concreto, a la
–Por cierto que lo afirman.
naturaleza, a la realidad material, a los individuos relacionados socialmente, a la
–Pero lo que estamos diciendo nos hace ver que cada cual tiene en su
comprensión histórica, a las contradicciones del mundo capitalista. Esto no signi-
alma la facultad de aprender y el instrumento destinado a ese uso […]. La
fica que el materialismo no ofrezca ideas, o que descarte el pensamiento o no educación es el arte de dirigir ese instrumento y encontrar para ello el
constituya una teoría.3 Más bien al contrario: la lectura del joven Marx se instaura método más fácil y eficaz. No se trata de infundirle la visión, porque ya la
1
Ferrater Mora, J., Diccionario de filosofía, pp. 2300-2307; Valverde, C., El materialismo dialéc- tiene; pero está desviado y no mira hacia donde debiera. Esto es lo que
tico, pp. 89-165. importa corregir.17
2
Engels, F., Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana, pp. 13-16, 25, 31 y ss.
3
Como bien dice Fernández Buey respecto de Marx: Su filosofía era idealista. Su ideal: la libertad
15
como autoconciencia. Su principal modelo filosófico era Hegel […]. El apasionamiento lo llevaba Platón, República, 517c-e, 519c-d; pp. 444-445, 447.
16
a la expresión romántica, aunque aclara (pp. 12 y 40) que a Marx le disgusta el sentimentalismo Jaeger, W., Paideia, p. 792.
17
romántico y su viraje conservador. Fernández Buey, F., Marx (sin ismos), p. 50. Platón, República, 518c-d, pp. 445-446.
68 Entre Ideas Lucha de clases e ideología en Marx 221

Si el aprendiz no usa el ojo por sí mismo, no ve nada. Para aprender de Capítulo 13


verdad hay que hacer que el conocimiento nazca en el discípulo, para lo cual se
necesita despertar sus facultades. Entonces, enseñar no implica dar conocimiento,
o dar vista, sino guiar al ojo, para que éste alcance a delimitar los objetos. Y ciego
está quien no quiere aprender, quien se niega a ver la realidad. El conocimiento no
viene de afuera (del maestro al discípulo), sino de adentro: consiste en empezar a
Lucha de clases
usar la razón y dejar de creer que lo real es lo percibido por los sentidos. e ideología en Marx
Veremos más abajo que el planteo pedagógico de Platón se completa con la
teoría de la reminiscencia y se vincula directamente con su proyecto social y polí-
tico.

§ 19-. LA CONCEPCIÓN DE LAS ALMAS.


§ 67-. EL MATERIALISMO: CRÍTICA Y SUPERACIÓN DEL IDEALISMO.
Así como el mundo sensible copia o refleja al inteligible, el cuerpo humano
copia o refleja al alma. Según Platón, el alma posee atributos equivalentes a los de Hacia mediados del siglo XIX los efectos de la revolución industrial se tor-
la Idea: es invisible, eterna, independiente, única y en esencia siempre la misma. nan visibles: cientos de miles de obreros (mujeres, chicos, jóvenes y adultos)
Quizás el rasgo más complicado de sostener sea la universalidad. Por su parte, el trabajan hasta veinte horas diarias por un salario que apenas les alcanza para co-
cuerpo es lo perceptible, cambiante, y depende del alma para existir. En efecto – mer, encerrados y disciplinados en la fábrica, reproduciendo movimientos mecá-
sostiene Platón en Fedro– el alma da vida al cuerpo, lo anima, le imprime movi- nicos, mientras la riqueza se multiplica en la vida de los burgueses. Además, los
miento; y cuando ya no se encuentra alojada en él, se dice que ese cuerpo ya no obreros reciben el desprecio y la condena social por su aspecto y situación econó-
tiene vida. El lenguaje mismo nos condiciona al decir que alguien vino a este mica. En este contexto resulta prácticamente imposible pensar la sociedad como
mundo o que se fue y, obviamente con estas expresiones no hacemos referencia un cuerpo homogéneo, donde todos son libres e iguales. ¿De qué libertad se habla
al cuerpo. para quien no consigue trabajo y, cuando lo consigue, cobra lo justo para no mo-
En este sentido, en el ser humano se unifican transitoriamente un alma (lo rirse de hambre? ¿De qué sirve la igualdad civil si el aparato jurídico responde a
inteligible) y un cuerpo (lo sensible). Por ende, que el alma sea eterna, ingénita e intereses de la burguesía? Esta atmósfera respira y atraviesa la vida de Karl Marx
imperecedera,18 significa que tiene una vida anterior y una vida posterior a la (1818-1884), quien sufrió la miseria en carne propia y tuvo un contacto directo
actual. Para describir al alma y dar cuenta de su vida anterior a la unión con un con la clase obrera.
cuerpo determinado, Platón apela a otra metáfora: la alegoría de los caballos. Marx nace en una ciudad alemana (Tréveris), siendo el primer hijo en una
Señalando que se trata de una metáfora, advierte explícitamente que busca sim- familia de origen judío y de clase media acomodada. Pudo ir a la escuela y a la
plificar y hacer comprensible algo complejo y difícil. Entonces, si se toma al pie universidad. Su padre, un abogado entusiasmado con las ideas del siglo XVIII,
de la letra la siguiente descripción, se desatiende a su contenido. Según Platón, se quería que estudie derecho, pero Marx se inclinó por la filosofía. De muy joven
puede graficar el alma como un carro con tres partes: un caballo blanco, un caba- participa de movimientos estudiantiles y se instala en la discusión entre los hege-
llo negro –ambos alados– y un auriga o cochero que los conduce. El caballo blan- lianos de derecha y los hegelianos de izquierda. Trabajó como periodista y editor
co representa lo bueno y liviano: las virtudes, la moderación, la armonía, la obe- de publicaciones obreras, lo cual generó la censura y el exilio en París y en Lon-
diencia, la sabiduría. El caballo negro representa lo malo y pesado: los vicios o dres. Al conocer a Friedrich Engels no sólo encuentra un amigo y compañero de
tentaciones, el desenfreno, la pasión, la discordia. El primero se comporta correc- ruta, sino también la suerte de no caer en la miseria total. En 1864 funda la Aso-
tamente, el segundo resulta difícil de controlar. ciación Internacional de Trabajadores (la Internacional), que en pocos años lle-
Con esta composición, las almas recorren el cielo, o sea, el mundo de las gó a tener casi un millón de afiliados. Entre las principales obras de Marx se
Ideas. Las almas más puras vuelan por lo más alto, mientras que las impuras van destacan: Manuscritos filosóficos-económicos (1844), La ideología alemana (1846,
por sectores más bajos, hasta que en un determinado momento caen y llegan a la en colaboración con Engels), Manifiesto comunista (1848), El capital (3 volúme-
tierra. El momento de la caída significa que el alma se encarna en un cuerpo. ¿Por nes, el primero publicado en 1867 y los dos restantes póstumamente).
A la posición filosófica de Marx se la denomina genéricamente materialis-
18
Platón, Fedro, 245c-d, p. 313. mo histórico o materialismo dialéctico. Algunos intérpretes prefieren distinguir
220 Entre Ideas Lo real es la Idea. Conocimiento, sociedad y educación en Platón 69

fundamental, porque una sociedad sin Estado tiende, por sus contradicciones in- qué algunas almas caen y se encarnan? Por un lado, tenemos las almas divinas
ternas, a la desintegración. Además, queda claro que la defensa del interés común (los dioses: Zeus y su séquito), que viajan por las alturas sin problemas, porque no
está por encima y prevalece sobre los intereses particulares. El Estado y la política tienen caballo negro, sino que ambos caballos son blancos. Allí en el cielo, con-
determinan el destino de la economía, precisamente al revés de lo que predicaba y templan el mundo inteligible, la verdadera realidad y el verdadero conocimiento
predica el liberalismo. al que se accede con la inteligencia; captan la Justicia en sí, la Belleza en sí, la
Por último, volvemos al incómodo tema del colonialismo.40 Hegel capta y Valentía en sí, etc. En cambio, el resto de las almas tiene que agitar sus alas para
expresa la dinámica propia de un sistema capitalista que no puede dejar de crecer, volar bien alto y tratar de ver la Verdad, que está en lo más alto del cielo, digamos:
y que respeta la ley en los países civilizados, mientras dicta la ley en los pueblos en el cielo del cielo. ¿Por qué las almas desean ver las Ideas? Porque las Ideas
atrasados. El empresario no repara en las consecuencias de su accionar, no le supremas (Bien, Verdad, Belleza) generan atracción; el mundo de las Ideas es el
importa si para abaratar la materia prima utiliza mano esclava, o si bloquea o lugar más maravilloso al que toda alma aspira alcanzar.
arrasa las industrias de los países periféricos. Se mueve por la ganancia; por ende, Las almas intentan hacer un recorrido parecido a las almas divinas, que
cualquier medio le parece válido. Entonces, el Estado limita esa visión, contiene están más cerca de las Ideas. Pero se les complica:
y retiene el germen destructivo del egoísmo; pero sólo al interior del Estado mis-
mo. Dentro del Estado, la política se impone a la economía. ¿Y afuera? ¿Debe ser como es perturbada por sus corceles, apenas puede contemplar las reali-
el Estado una agencia –por ejemplo, Inglaterra– al servicio de los intereses mer- dades [= Ideas]. A veces se alza, a veces se hunde, y por culpa de la
fogosidad de los caballos ve unas cosas y otras no.19
cantiles? En este punto Hegel es digno hijo de su tiempo. Preso de un eurocentris-
mo letal y de un filogermanismo arbitrario, Hegel combina la genialidad de des- Los caballos, y en especial los negros, desobedecen al cochero y, al rozar sus
entrañar la clave económica de la guerra, con el lamentable aval filosófico de la alas con otros carros, se enojan y emprenden una pelea que desorienta la marcha.
imposición del mundo civilizado sobre el subdesarrollado y bárbaro bajo la figura De este modo, en la discordia con otros las alas se van frotando y desgastando,
de la dialéctica del amo y del esclavo.41 hasta que finalmente se marchitan del todo y se consumen. Por eso, las almas caen
En suma, para Hegel el Estado se presenta como la unidad última que con- a la tierra y encarnan en un cuerpo, según una escala que se basa en los méritos:
cilia todas las diferencias, resuelve las contradicciones del mercado y las injusti- las mejores encarnan en un cuerpo varón y amante de la sabiduría, las peores en el
cias de la mala distribución de la riqueza. Poco después Marx critica esta concep- de un sofista o un tirano. Dice Platón: En todas estas encarnaciones, el que haya
ción sosteniendo que el Estado, en realidad, se pone al servicio de un sector: la llevado una vida justa, alcanza un destino mejor, el que haya vivido en la injusti-
burguesía. cia uno peor.20
Sucede que, cada vez que el alma va a encarnarse en un cuerpo, debe pasar
por un río, el Río del Olvido, en el cual se borra lo que sabía antes. Y ¿qué sabía
antes? Todo lo que llegó a ver del mundo de las Ideas. De esta concepción se
desprende la teoría del conocimiento.

§ 20-. LA TEORÍA DE LA REMINISCENCIA.

Al encarnar en un cuerpo, el alma olvida las Ideas que había visto en el


cielo; por ende, cuando comienza a vivir y a conocer las cosas del mundo sensi-
40
Dussel, E., El encubrimiento del otro, pp. 17-30. En p. 28 Dussel comenta este aspecto de Hegel: ble, poco a poco empieza a recordar esas Ideas. A medida que conoce o aprende,
La «periferia» de Europa sirve así de «espacio libre» para que los pobres, fruto del capitalismo, por ejemplo, las mesas y las camas sensibles, recuerda las Ideas de mesa y de
puedan devenir propietarios y capitalistas en las colonias.
41
Hegel, Filosofía del derecho, §§ 341-360, pp. 489-500, donde hace gala de su eurocentrismo y de
cama, que son el fundamento de tales cosas sensibles. Esto sostiene Platón con su
la superioridad germánica. En rigor, para Hegel toda guerra se explica bajo la lógica del reconoci- teoría de la reminiscencia –palabra que significa recuerdo– y que se resume en
miento (§ 324, pp. 475-479), pero de la defensa a la conquista hay apenas un paso (§ 326, p. 479). la frase aprender (o conocer) es recordar. A medida que el alma recuerda las
Además, entre la civilización y la barbarie no se reconoce al otro como un igual (o sea, un Estado Ideas-fundamento, recorre de nuevo el camino del prisionero: vuelve al mundo de
soberano e independiente): De esta misma consideración [= la falta de instituciones] surge que
naciones civilizadas consideren y traten como bárbaras a otras que no han alcanzado el mismo 19
Platón, Fedro, 248b, p. 317.
momento sustancial del Estado, § 351, pp. 454-455. 20
Platón, Fedro, 248e-249a, p. 318.
70 Entre Ideas Hegel y la dialéctica de la conciliación 219

la luz, a ese mundo olvidado. un cierto nivel mínimo de subsistencia […] y la consiguiente pérdida del
La teoría de la reminiscencia de Platón completa un interrogante no resuelto sentimiento de derecho, de lo jurídico y del honor de existir por su propia
por la mayéutica: ¿cómo sabe Sócrates que el aprendiz trae consigo el conoci- actividad y trabajo, lleva al surgimiento de una plebe, que por su parte
miento (los conceptos o esencias)? A través de la reminiscencia o recuerdo –una proporciona la mayor facilidad para que se concentren en pocas manos
suerte de rememoración que extrae del fondo de la memoria las Ideas-fundamen- riquezas desproporcionadasÏ.38
to–, se recuperan las realidades verdaderas que el alma llegó a captar en su viaje
La clave dialéctica permite comprender que la riqueza y la pobreza no son
por ese mundo, y que ha olvidado. Entonces, al (re-)conocer las Ideas fundamento
dos fenómenos disociados, sino que están directamente ligados entre sí. La con-
de las cosas sensibles se remonta a aquella realidad originaria perdida por el olvi-
tradicción progreso-miseria se encuentra en el corazón de la sociedad civil y de la
do. Salir de la caverna significa, en última instancia, reencontrarse con la familia
economía de mercado. Y una sociedad donde crece la masa de excluidos, que
de Ideas, volver al origen. Por ende, cuando el alma empieza a revivir y repensar
luego pasan a odiar al gobierno, a las leyes, a los ricos, etc., es una sociedad que se
las Ideas, no conoce o aprende nada nuevo, sino que vuelve a descubrir lo que ya
desintegra.
sabía, lo que traía guardado y no había podido alumbrar, quizás por la falta de un
¿Cómo se resuelve la desigualdad? Hegel se enfrenta al siguiente dilema: si
buen trabajo de parto.
los pobres son mantenidos sin trabajar, no recuperan la dignidad de ganarse el pan
Analicemos esta teoría de la reminiscencia con un ejemplo de Platón. En
por sí mismos; pero si todos tienen trabajo, entonces aumenta en demasía la pro-
Fedón, Sócrates-personaje explica lo siguiente: recordar algo significa, por defi-
ducción y los excedentes hacen caer los precios. Los dos caminos resultan perju-
nición, que a ese algo ya se lo conocía antes. Así, al ver un objeto que suele
diciales. Ante el problema de la sobreproducción, lo primero que se le ocurre a
pertenecer a una persona, ese objeto nos recuerda a esa persona; al ver un retrato
Hegel no resulta novedoso: el colonialismo, sobre todo en sentido comercial, como
también recordamos a la persona retratada, o al ver a un muchacho que suele
colocación de productos en el exterior. El destino del progreso de la sociedad está
andar junto con otro, se recuerda a su habitual pareja. En todos estos casos el
en la conquista de mercados. El mar abre el mundo como un gran espacio vacío
recuerdo activa un conocimiento perdido o desatendido, hay algo que nos hace
donde el capitalismo se expande.39 La segunda solución, más grata e institucional,
recordar otra cosa. Luego, Platón presenta el siguiente caso:
apunta a agrupar a los trabajadores en asociaciones u organizaciones sociales que
–Considera ahora –prosiguió Sócrates– si lo que ocurre es esto. Afirma- defiendan sus intereses. La corporación o gremio se organiza en torno de una
mos que de algún modo existe lo igual, pero no me refiero a un leño que rama productiva, algo similar a lo que hoy llamamos sindicato, y protege a sus
sea igual a otro leño, ni a una piedra que sea igual a otra […], sino a algo miembros de los avatares y contingencias del mercado. Todas las asociaciones
que es otra cosa: lo igual en sí. […] ¿Sabemos acaso lo que es en sí mis- tienen que llevar y defender sus intereses sectoriales en la arena política, o sea, en
mo? el marco de las instituciones del Estado. Allí se liman las diferencias entre los
–Sí –respondió. distintos sectores; la política se encarga de conciliar, sintetizar y unificar esas
–¿De dónde hemos adquirido el conocimiento de ello? […] ¿Acaso al ver diferencias bajo la forma del bien común.
leños, piedras u otras cosas iguales pensamos en lo igual en el sentido Dejamos de lado la compleja descripción hegeliana del Estado (se trata de
mencionado […]? Considéralo así: ¿no es cierto que piedras y leños que una monarquía parlamentaria), para subrayar lo sustancial de su análisis: hay pro-
son iguales, aun siendo los mismos, en ocasiones parecen iguales y en blemas que el mercado no puede resolver solo y que deben hallar una solución
ocasiones no? política. En esta perspectiva, el Estado se revela como absolutamente necesario y
–En efecto […].
38
–Luego, no son lo mismo las cosas iguales que lo igual en sí.21 Hegel, Filosofía del derecho, §§ 243-244, p. 359.
39
Hegel, Filosofía del derecho, §§ 246-248, pp. 361-363. Hegel distingue dos tipos de coloniza-
Al percibir dos objetos muy parecidos (dos leños o dos piedras) decimos ción: esporádica (las personas se van y pierden toda conexión con su patria, a la que no le dejan
por lo tanto ningún beneficio) y sistemática, dispuesta por el Estado, que mantiene una regula-
que son iguales. Pero ¿de dónde sacamos que son iguales? ¿De la percepción ción consciente sobre los modos convenientes de ejecución; como ejemplo Hegel alude a los grie-
sensible? ¿Cómo se toca, huele, degusta, etc., una igualdad? A lo sumo, se dirá gos. Y concluye: En épocas más modernas no se han concedido los mismos derechos que a los
que la igualdad se deduce –se razona, se piensa– a partir de las percepciones de habitantes de la metrópoli, situación que ha dado lugar a guerras y finalmente a la independencia de
los leños. Sin embargo, para establecer una igualdad no necesito percepciones: las colonias, tal como lo muestra la historia de las colonias inglesas y españolas. La liberación de
las colonias se muestra como el mayor beneficio para el Estado colonizador, lo mismo que la
puedo decir que un leño es igual a otro (del mismo tamaño, o del mismo árbol, emancipación de los esclavos es lo más ventajoso para el amo, § 248 agregado, p. 363, subraya-
21
Platón, Fedón, 74a-c, pp. 168-169. do nuestro. Sobre las corporaciones: §§ 250-256, pp. 364-369.
218 Entre Ideas Lo real es la Idea. Conocimiento, sociedad y educación en Platón 71

dad. Por un lado, los diversos talentos y habilidades (la rapidez, el ingenio, el etc.), o que cinco mil millones es igual a cinco mil millones, sin haber percibido
sentido de oportunidad, etc.) generan que unos estén mejor que otros. Hasta aquí ni lo uno ni lo otro. Esto significa que puedo afirmar la igualdad más allá de la
el argumento liberal: todos partimos de una misma línea de largada y, según el percepción. Por lo tanto, si el conocimiento de la igualdad no proviene de los
talento y la suerte de cada uno, llegamos cerca o lejos. Por otro lado, la desigual- sentidos, proviene de la razón, de la inteligencia. Este conocimiento nos resulta
dad se traslada al patrimonio, y esto condiciona el desarrollo siguiente; o sea, familiar, y cuando lo aprendemos o recordamos nos parece bastante obvio. Por-
quienes más tienen, más posibilidades tendrán de aumentar su patrimonio o habi- que la igualdad que establecemos entre los dos leños nos hace recordar la Idea de
lidades.36 Por lo tanto, es perfectamente posible que en una sociedad que progresa igual que vimos y olvidamos, y que ahora aplicamos para dos cosas muy semejan-
algunos pasen a tener mucho y otros terminen teniendo poco o nada. tes. La Idea de igual (o la igualdad en sí) fundamenta la igualdad entre los leños:
La pobreza surge al lado de la riqueza y la prosperidad. Sucede que la situa-
ción de pobreza paulatinamente va cerrando las oportunidades, porque con ella se –Luego, es necesario que nosotros hayamos conocido previamente lo
pierde la posibilidad de adquirir habilidades, conocimientos, cultura en general, igual, con anterioridad al momento en que, al ver por primera vez dos
cosas iguales, pensamos que esa igualdad tiende a ser como es lo igual en
etc. Además, con la pobreza emerge el resentimiento, el abandono, la sensación
sí, pero le falta algo para serlo.22
de injusticia, la exclusión. Por ende, la sociedad tiene que hacerse cargo de los
pobres. En este punto Hegel apela a la presencia del Estado, que debe actuar como En el final de este último pasaje y en el final del anterior, Platón distingue
una segunda familia: conteniendo las carencias de los pobres mediante la asisten- entre la igualdad establecida entre dos cosas sensibles y lo igual en sí o Idea de
cia social, restituyendo el vínculo que se quiebra a medida que crece la miseria. El igual. Como entre el mundo sensible y el mundo inteligible hay semejanza y dife-
Estado viene a componer lo que se desintegra, y su función social consiste en rencia, la igualdad de dos leños es una copia o reflejo de la Idea de igual; esto
remediar las consecuencias no deseadas del progreso económico. Esta función no significa que se asemeja y que difiere de la Idea de igual, porque ésta es absoluta-
la puede delegar, ni a la suerte del mercado, ni a las instituciones de beneficencia. mente perfecta, mientras que la primera es imperfecta. Aunque los leños sean
No hay que recostarse sobre la caridad, porque –dice Hegel– esta ayuda subjetiva, muy, muy parecidos, jamás serán perfecta o exactamente iguales; siempre habrá
arbitraria y esporádica, no restituye la dignidad del trabajo, el valerse por los pro- entre ellos alguna diferencia. En suma, nosotros teníamos guardada y olvidada la
pios medios, y mantiene –como dice el escritor uruguayo Eduardo Galeano, en Idea de igual que, al ver dos leños, se activa de la siguiente manera: vimos dos
alusión a un proverbio africano– la superioridad de la mano que da sobre la mano leños, pensamos que son iguales, y nos dimos cuenta de que esa igualdad estable-
que recibe, que siempre está abajo. La caridad sólo existe conservando esa des- cida no es perfecta, sino que copia o refleja la Idea de igual.
igualdad entre el dar y el recibir. Podrá servir –continúa Hegel– como una solu-
ción a corto plazo y ante una necesidad urgente, pero no más que eso.37 § 21-. LA COMUNIDAD SOCIAL Y POLÍTICA.
Más aún, la caridad, como el árbol que nos distrae de ver el bosque, termina
por encubrir el problema de fondo. El problema de fondo consiste en que el mis- Claramente, en los griegos la educación se plantea como un tema político,
mo progreso que hace aumentar la población, la industria y la acumulación de inseparable del modo de verse y valorarse culturalmente. Las preguntas del tipo
riquezas, genera la miseria y la pobreza; y al revés: el hecho de que haya pobres qué, cómo, para qué educar, etc., se estructuran en base a un proyecto de ser
facilita la concentración de riqueza. Se cae así en un círculo vicioso donde los humano y de sociedad. Los espartanos se consideran fundamentalmente guerre-
pobres se multiplican y se empobrecen cada vez más, y los ricos son cada vez ros, y preparan a los niños y jóvenes en esa dirección; los atenienses, en parte
menos en cantidad y más ricos en patrimonio: soldados y en parte ciudadanos, incorporan una formación equilibrada en lo uno y
lo otro. En todos los casos, la educación de las nuevas generaciones constituye un
ÎCuando la sociedad civil funciona sin trabas, se produce dentro de ella el asunto político, de la polis, de interés público, en el que se juega el destino de la
progreso de la población y de la industria. Con la universalización de la cultura y de la sociedad.
conexión entre los hombres […] se acrecienta la acumulación de rique- Platón aborda el tema en su libro más importante, República, en medio del
zas […]. Pero, por otro lado, se acrecienta también la singularización y diseño de la ciudad ideal o acorde al mundo de las Ideas; y produce un dispositivo
limitación del trabajo particular, y con ello la dependencia y miseria de la pedagógico muy estricto, como si hubiera pensado que la solución de fondo de la
clase ligada a ese trabajo. […] La caída de una gran masa por debajo de crisis política de su época se hallase en una profunda reforma ética y educativa de
36
Hegel, Filosofía del derecho, §§ 199-200, pp. 319-320.
los estamentos o grupos superiores de la comunidad. Primero analicemos esos
37
Hegel, Filosofía del derecho, §§ 238-242, pp. 355-358. 22
Platón, Fedón, 75a, p. 170.
72 Entre Ideas Hegel y la dialéctica de la conciliación 217

sectores que conforman la pirámide social y luego el diseño pedagógico. de una familia, la unidad inmediata que reúne por lazos naturales y sanguíneos a
El diálogo de Sócrates-personaje en República se inicia con otra de las típi- un grupo de personas. Se trata de una unidad cerrada al exterior, con intimidad, y
cas preguntas: ¿qué es la justicia? Sus interlocutores presentan distintas defini- eso se manifiesta en la institución del matrimonio y en la propiedad. La familia
ciones, hasta que interviene el sofista Trasímaco y causa un gran revuelo, porque contiene al individuo, hasta que éste se afirma y alcanza la mayoría de edad. En-
sostiene lisa y llanamente que la justicia es el derecho del más fuerte. Esta tesis la tonces niega su vida anterior e ingresa en el mundo externo a la familia, el mundo
retoman otros dos personajes, Glaucón y Adimanto, bajo la línea de que el mal de la diferencia: la sociedad civil. En este segundo momento los hijos se van de la
triunfa ante el bien. En ese contexto argumentativo Sócrates se propone describir casa, salen a competir al mercado del trabajo, buscando satisfacer sus necesidades
o construir la ciudad racional y acorde con el mundo de las Ideas, es decir, la de manera independiente y autónoma. Naturalmente, Hegel sostiene que están
ciudad bien organizada, bien estructurada, armónica, donde cada componente destinados a formar una nueva familia, y así continuar el ciclo. En la sociedad
cumple su función. Y parte de la siguiente premisa básica: el bien de la ciudad es civil cada uno persigue su propio interés egoísta, y la acentuación del progreso
más importante que el bien individual, porque el último está contenido dentro del lleva a que la riqueza quede en unas pocas manos, mientras al mismo tiempo
primero. Así, Sócrates propone examinar cada uno de los componentes de la ciu- aumenta la cantidad de pobres y hambrientos. Por eso Hegel considera que este
dad por separado: disecciona artificialmente las partes para analizarlas, pero en la segundo momento lleva a una situación dialéctica que requiere de una concilia-
realidad están todas juntas. Una vez comprendido el cuerpo social, no habrá pro- ción última. La institución encargada de resolver las contradicciones de la socie-
blema en ver cómo esa misma armonía se cumple en cada uno de los miembros. dad civil es el Estado, donde las múltiples diferencias y atrocidades del mercado
En este sentido, un individuo es una ciudad en miniatura, y una ciudad es un alma se solucionan en favor de la unidad.33
ampliada.23 Cuando el individuo ingresa en la sociedad civil, necesita trabajar para ga-
En el punto de partida de la descripción de la comunidad racional Platón – narse el sustento y satisfacer las necesidades básicas. Pero, a diferencia de los
en boca de Sócrates– encuentra un motivo concluyente para sostener la prioridad animales, el hombre busca determinados productos elaborados; es decir, no se
del todo sobre las partes: el individuo no se basta a sí mismo, es por naturaleza conforma con cualquier cosa, sino que pretende determinados bienes y servicios.
insuficiente y requiere de la relación con los demás.24 Dado que se define por ser Esta pretensión va de la mano con el aumento de la división del trabajo. En las
incompleto, el individuo se tiene que unir con otros para sobrevivir. Pareciera, sociedades modernas y avanzadas las necesidades se refinan, se complejizan; por
entonces, que la comunidad se justifica por la conveniencia: los otros me dan lo ende, la producción de bienes también resulta ser más compleja. Lo que se nece-
que yo necesito y les doy lo que ellos necesitan; a todos nos conviene –o nos viene sita ya no se encuentra dado por la naturaleza, sino que requiere en gran medida
bien– que cada uno haga lo suyo. Esa necesidad de relacionarse con otros muestra de la elaboración humana. Pero con la revolución industrial los trabajos se vuel-
una carencia: el individuo no puede autoabastecerse solo, sino que siempre nece- ven cada vez más simples, más cortos, más abstractos, más automáticos, hasta
sita de los demás. Tal necesidad está escrita en la naturaleza del individuo, en la que finalmente una máquina reemplaza la mano de obra. Hegel detecta, gracias a
realidad, y lleva a que siempre haya que pensar al ser humano dentro de un todo o su ojo dialéctico,34 que junto con el progreso aumenta la dependencia recíproca
cuerpo social, porque si se lo piensa por separado, estará incompleto, le faltará entre los hombres. Con la división del trabajo dependemos cada vez más de los
algo. otros para obtener los productos que necesitamos.35
Ahora bien, ¿qué necesitan los individuos para vivir? Alimentos, casa, ropa. Según el esquema social liberal, para satisfacer sus necesidades el individuo
Por lo tanto, en la comunidad algunos tendrán que encargarse de producir alimen- sólo persigue su propio interés egoísta y, supuestamente, esa búsqueda se vuelca
tos y otros tendrán que encargarse de producir objetos útiles (zapatos, ladrillos, en un progreso de toda la sociedad, tal como aceptarían Smith (§ 47) y Kant (§
tejidos, etc.). A los primeros se los llama productores y a los segundos artesanos. 55). Ahora bien, Hegel da un paso más, y subraya que el progreso trae consigo
De esta manera, Platón introduce una incipiente división del trabajo: si cada uno otro fenómeno: la desigualdad. Junto con el progreso se acrecienta la desigual-
se dedica a realizar una tarea (en vez de muchas), se simplifica y se multiplica la 33
Hegel, Enciclopedia, §§ 517 ss., pp. 540 y ss.
34
En realidad, también debería agradecer la agudeza de J.-J. Rousseau, que en el Segundo discurso
23
Platón, República, 368d-369a, pp. 188-189. (por ejemplo, pp. 108-109) detecta precisamente que lo mismo: desde el momento en que un
24
Dice Sócrates: la ciudad tiene su origen en que cada uno de nosotros no se basta a sí mismo y hombre tuvo necesidad de otro […] desapareció la igualdad, se introdujo la propiedad […] y los
necesita de muchas otras cosas; Veamos, pues, siguiendo este razonamiento, cuáles son los fun- campos se regaron con el sudor del hombre, viendo germinar y crecer, junto con las semillas, la
damentos de la ciudad. En realidad, se basa en nuestras necesidades. Platón, República, 369b-c, esclavitud y la miseria.
pp. 189-190. Poratti, A., en Teoría política y práctica política en Platón, pone el acento sólo en el 35
Hegel, Filosofía del derecho, §§ 190-198, pp. 313-318. Sobre estos temas: Dotti, J., Dialéctica y
aspecto económico-utilitario. derecho, cap. VII-VIII.
216 Entre Ideas Lo real es la Idea. Conocimiento, sociedad y educación en Platón 73

como creer que un individuo pueda saltar por encima de su tiempoÏ.30 producción. Y esto sucede así por diversos motivos: porque cada uno conoce y
desarrolla mejor su oficio, porque no se superponen los trabajos (y hay trabajos
La filosofía tiene que ocuparse de lo que es, porque ahí está la razón lleva- que sólo se pueden realizar en un determinado momento; por ejemplo, las cose-
da a la realidad. Por ende, tiene que explicar y captar el contexto, pues nadie chas), porque cada uno aprecia su ocupación (no la considera inútil o accesoria) y
puede salir de su tiempo. En consecuencia, la filosofía está obligada a volver aporta al todo. Aunque los trabajos estén divididos y repartidos según el talento
sobre lo ya sucedido: natural de cada uno, todos necesitan de todos: el campesino necesita herramien-
ÎPara agregar algo más […], señalemos que la filosofía llega siempre tas, y los artesanos (herreros, carpinteros, etc.) necesitan de los agricultores para
demasiado tarde. En cuanto pensamiento del mundo, aparece en el tiem- comer.
po sólo después que la realidad ha consumado su proceso de formación y Además, como la ciudad no va a poder producir absolutamente todo, es
se halla ya lista y terminada […]. Cuando la filosofía pinta con sus tonos necesario que algunos traigan de otras ciudades aquello que falta. Se abre, enton-
grises, ya ha envejecido una figura de la vida que sus penumbras no pue- ces, una nueva tarea: la de los comerciantes. Y para facilitar el intercambio inter-
den rejuvenecer, sino sólo conocer; el búho de Minerva sólo alza su vuelo no aparecen los mercaderes, que también son comerciantes, y se los llama así
en el ocasoÏ.31 porque están en el mercado. Comerciantes y mercaderes se encargan de la circula-
ción de bienes, los primeros con el exterior y los segundos al interior de la comu-
La madurez, la visión completa, recién llega al final, cuando las cosas ya nidad. Con la introducción de una moneda que sirva de valor de cambio universal,
ocurrieron. El búho de Minerva simboliza la sabiduría, que logra captar el todo la circulación de bienes se facilita y agiliza. Un último componente de esta des-
con su vuelo, cuando concluye el día. cripción son los asalariados, los que trabajan para otro y reciben una paga a cam-
Con estos pasajes Hegel queda asociado a una fuerte defensa de las institu- bio.25
ciones vigentes, especialmente del Estado de la época.32 Contra los que postula- Según Sócrates, aquí tenemos una ciudad perfecta, compuesta de produc-
ron teorías sobre cómo debe ser el Estado (un Estado ideal, que sólo está en la tores, artesanos, comerciantes, mercaderes y asalariados; donde los individuos
cabeza del filósofo), supuestamente Hegel se dedica a explicar cómo es el Estado vivirían de manera sencilla y tranquila. En este punto del diálogo interviene Glau-
real, aunque su explicación no coincide exactamente con el Estado prusiano-ale- cón y cuestiona que en semejante ciudad no se ofrezcan variedad de comidas ni
mán existente por entonces. Más allá del problema, lo interesante reside en cómo comodidades deseables. Sócrates le responde: entonces no estamos investigando
Hegel enfoca la sociedad civil burguesa y sus contradicciones. el origen de la sociedad, sino el origen de una sociedad de lujo.26 El avance hacia
la producción de mayor cantidad y variedad de bienes y comodidades implica, al
§ 66-. EL ESTADO COMO CONCILIACIÓN SOCIAL.
mismo tiempo, el surgimiento de nuevas necesidades. Para que haya objetos más
Hegel también analiza dialécticamente la composición social en tres mo- refinados, la ciudad tendrá que crecer en número de habitantes y ampliarse en las
mentos: familia, sociedad civil, Estado. El individuo no nace solo, sino en el seno tareas productivas y en el intercambio. Pero, en la medida en que la ciudad se
30
Hegel, Filosofía del derecho, p. 61. En Vorlesungen über die Geschichte der Philosophie [Lec- agrande, se agranda también la sombra del vecino, porque se extienden los territo-
ciones sobre historia de la filosofía], T. 20, p. 455, Hegel afirma: Ninguna filosofía va más allá de rios, o porque se extiende la fama de riquezas y de prosperidad, etc. Por lo tanto,
su tiempo. Por otra parte, lo que es se contrapone a lo que debe ser. Los filósofos del derecho comienza a necesitarse un ejército capaz de defender a la ciudad del exterior.
natural se han dedicado a lo segundo, y no a lo primero. Cf. Bobbio, N., Hegel e il giusnaturalis-
Dado que el arte militar configura un oficio, conviene que los miembros del ejér-
mo y El modelo iusnaturalista; en el primer texto acentúa la continuidad entre Hegel y los teóri-
cos del derecho natural; en el segundo texto acentúa el contrapunto. cito aprendan y se especialicen en las cuestiones de la guerra. Del mismo modo
31
Hegel, Filosofía del derecho, pp. 62-63. ¿Qué significa este ocaso? Algunos dan a entender que como se eligió al zapatero por su talento para hacer zapatos, ahora se eligen a los
se trata del fin de una época y del comienzo de otra: Weil, E., Hegel y el Estado, pp. 134-136. guerreros por sus aptitudes naturales para esta tarea específica.
Avineri, en el libro citado (pp. 129-130), acepta el fin de una época, pero no el comienzo de algo
En este sentido, surge un segundo grupo en la composición social de la
nuevo. Bourgeois en algunos pasajes se inclina por una dialéctica abierta y en otros por una dialéc-
tica cerrada: Bourgeois, B., El pensamiento político de Hegel, pp. 108 y ss., 116 y ss., respectiva- ciudad: el de los guardianes o guerreros, comparativamente más pequeño en can-
mente. tidad de miembros en relación con el primero (el grupo de productores, artesanos,
32
Los argumentos para desligar a Hegel de la apología del Estado prusiano apuntalan que en esa
25
época se instaura la censura, por lo cual Hegel no podía decir lo que quería (Avineri, Hegel’s theory Platón, República, 369b-372c, pp.189-196.
of the modern state, pp. 115-117; Sauerwald, Reconocimiento y liberación, p. 379). Además, su
26
Platón, República, 372e, p. 197. Y advierte Sócrates: De cualquier modo, yo creo que la verda-
caracterización del Estado no coincide con el Estado-real de la época, al cual Hegel critica (Weil, dera ciudad, o sea aquella que goza de una sana constitución, es la que acabamos de describir. Pero
Hegel y el Estado, pp. 40-41). si tú quieres que echemos un vistazo a una ciudad malsana, nada nos lo impide.
74 Entre Ideas Hegel y la dialéctica de la conciliación 215

comerciantes, etc.), aunque evidentemente más poderoso. El grupo de los guar- Hegel su época marca el cierre de las revoluciones modernas, como si dijera: ha
dianes se va a encargar no sólo de la protección de la comunidad, sino también del llegado la hora de reunir al individuo y la comunidad, de alcanzar la síntesis defi-
gobierno;27 y, en principio, se los selecciona según ciertas cualidades: tienen que nitiva. Para ello se necesita comprender la racionalidad del presente. En su Filo-
ser lúcidos, veloces, fuertes, valientes, fogosos –o sea: apasionados para luchar– sofía del derecho (1821), Hegel afirma:
y, como los perros, amables con sus conciudadanos, pero feroces con los enemi-
gos.28 Algunos se destacarán y serán mejores que otros, y cada uno ocupará el Îla filosofía, por ser la investigación de lo racional, consiste en la capta-
puesto que le corresponda según el mérito demostrado; es decir, los mejores y ción de lo presente y de lo real, y no en la posición de un más allá que
sabe Dios dónde tendría que estar…Ï.28
más destacados guardianes ocuparán los cargos más altos, relacionados con la
actividad público-política, mientras que los restantes ocuparán cargos subordina- La filosofía tiene que ocuparse de lo que pasa, de lo que hay, y no postular
dos, relativos al ejército. ideales o utopías que renieguen del mundo; tiene que explicar el presente tal como
Este régimen meritocrático requiere bastante tiempo, cuidado y dedicación. es, y no hacer predicciones. En cuanto la filosofía se dirige hacia un más allá, se
Hay que prepararlos desde la más temprana infancia para que, recién en su madu- vuelve abstracta y vacía, porque se queda sin un contenido concreto esencial: el
rez ocupen y ejerzan los cargos públicos. Por eso Platón pone todo su empeño y presente, lo que es, lo que sucede. En cuanto pretende imponerle a la realidad un
esperanza en la educación del grupo, confiando en que por esta vía se logrará una modelo, no sólo la desvirtúa o adultera, sino también la violenta, le exige ser lo
buena casta gobernante. Los guardianes –continúa–29 deben ser los más experi- que no es, de modo que la realidad deviene forzada. Para Hegel esa manía de
mentados, los más capaces y, especialmente, los que se preocupen con mayor celo torcer la realidad hasta que coincida con el pensamiento prediseñado tiene un solo
por el bien común. El bien común es el tema fundamental, y para defender y destino: el Terror (§ 52), o sea, la eliminación de todo aquello que no mantenga la
promover el bien común los guardianes se preparan desde niños y hasta los cua- coherencia con el ideal.
renta o cincuenta años. En el lapso de su formación y según el grado de conoci- Pocas líneas después, Hegel lanza probablemente su frase más conocida:
miento y de virtud alcanzado, este grupo de guardianes se subdivide en dos: los Lo que es racional es real, y lo que es real es racional.29 Pese a lo breve, esta
auxiliares y los perfectos. Los guardianes auxiliares son los que ocupan los pues- frase ha generado lecturas muy diferentes. Según la interpretación que venimos
tos subordinados y, por ende, reciben órdenes; mientras que los perfectos guardia- siguiendo, el pasaje indica que la realidad tiene su lógica, su razón de ser, su
nes ocupan los puestos superiores de mando. Los primeros se atienen más a las racionalidad; porque lo racional (la Idea o el pensamiento) se concretiza, se
funciones guerreras, y los segundos a las funciones políticas o públicas. Del últi- vuelve real. Entonces, la frase señala que debemos analizar lo real para desenfun-
mo subgrupo de guardianes proviene el mejor de los suyos, el más sabio y el más dar y comprender lo racional implícito. Todo el conjunto de las acciones humanas
virtuoso, quien mejor capta el bien común de la polis tanto por sus conocimientos está relacionado con una Idea devenida realidad. Por eso Hegel sostiene que no
como por sus bondades, el rey-filósofo. debemos buscar las Ideas en un más allá, sino en el más acá, relacionadas con lo
En consecuencia, si sintetizamos el recorrido y lo describimos gráficamen- que ocurre. Bajo esta perspectiva se delimita la tarea de la filosofía:
te, Platón construye una suerte de pirámide social, cuya base (el sector más nume-
roso; digamos: el pueblo) está compuesta de productores, artesanos, comercian- ÎLa tarea de la filosofía es concebir lo que es, pues lo que es es la razón.
tes, mercaderes y asalariados; este sector es el conjunto de los gobernados. Luego, En lo que respecta al individuo, cada uno es […] hijo de su tiempo; de la
en la parte superior de la pirámide están los guardianes, el conjunto de los gober- misma manera, la filosofía es su tiempo aprehendido en pensamientos.
nantes, que a su vez se dividen en auxiliares y perfectos. Y en la cima del poder se Creer que una filosofía pueda ir más allá de su tiempo es tan insensato
28
Hegel, Principios de la filosofía del derecho, Prefacio, p. 58. A pesar de este pasaje y de los
27
En una primera instancia, Platón presenta estas dos funciones (gobierno y ejército) de modo siguientes, algunos hablan de utopía en Hegel (Brauer, D., La concepción hegeliana del Estado
mezclado o confuso; luego, con el desarrollo irá deslindando funciones. Poratti, A., Teoría política como utopía, pp. 79-84), o de un Hegel revolucionario (Sauerwald, G., Reconocimiento y libe-
y práctica política en Platón. ración, pp. 377-385). En ambos casos, los argumentos son atendibles, pero se distancian fuerte-
28
Platón, República, 373e-375e, pp. 198-203. mente del texto publicado en vida de Hegel.
29
Platón, República, 412c, p. 269. Para seleccionar a los guardianes (413c y ss.; pp. 271 y ss.) hay 29
Hegel, Filosofía del derecho, p. 59. Algunos sostienen que esta frase de Hegel no es conservado-
que vigilarlos de chicos y ver cómo se comportan, haciéndolos pasar por distintos tipos de pruebas, ra, no apunta a justificar lo existente, y apelan a manuscritos o textos donde el filósofo habría dicho:
y elegir los más memoriosos, los más difíciles de manipular, los que mejor enfrenten los dolores y Lo que es racional se hace real, y lo que es real se hace racional, en el sentido de que lo racional
los que mejor se controlen ante las tentaciones del cuerpo. En última instancia, con estas pruebas se todavía está por realizarse. Véase el citado artículo de Sauerwald, pp. 378-379; Avineri, S., Hegel’s
intenta determinar la capacidad racional, la capacidad física y la capacidad para priorizar el bien theory of the modern state, pp. 123 y ss. (argumenta que la frase de Hegel no significa conformis-
común. mo); Dri, R., La filosofía del Estado ético, nota 2, p. 244, resume algunas posiciones al respecto.
214 Entre Ideas Lo real es la Idea. Conocimiento, sociedad y educación en Platón 75

camente la gradualidad del proceso puramente acumulativo en un salto encuentra el rey-filósofo. Si se traza un paralelo con la teoría de las Ideas, la parte
cualitativo, y nace, así también el Espíritu que se forma va madurando inferior equivale al mundo sensible, la parte superior al inteligible, y la Idea de
lenta y silenciosamente hacia la nueva figuraÏ.26 Bien representa al rey-filósofo. Las jerarquías sociales tienen su fundamento en lo
superior: el Bien, la Verdad, la Belleza, se extienden desde arriba y hacia abajo.
Para desarrollarse, cada etapa niega silenciosamente a la anterior, desplie-
Una comunidad bien organizada conforma un cuerpo orgánico donde cada
ga internamente sus fuerzas y la contradice. Cuando el cambio se produce, parece
sector cumple su función y colabora en la armonía del todo. Además, esta división
abrupto (por ejemplo, el nacimiento); sin embargo, es el resultado de todo un
de tareas en favor de la comunidad se cumple también en el individuo mismo; es
proceso. Por ende, la verdad aparece recién al final; la verdad de la semilla es la
decir, el individuo y la comunidad son dos unidades de distinta dimensión pero
planta, y la verdad de la planta el fruto. Cada momento se muestra como un frag-
con idéntico funcionamiento. Por eso Platón se permite mostrar la corresponden-
mento, una instancia del proceso cuyo resultado completo se evidencia al final:
cia entre las partes de la ciudad y las partes del alma o del cuerpo. El alma se
ÎLo verdadero es el todo. Pero el todo es solamente la esencia que se compone de lo racional, lo irracional, y un tercer elemento que está entre uno y
completa mediante su desarrollo. De lo absoluto hay que decir que es otro.30 La parte racional es el intelecto o inteligencia, y en el cuerpo se sitúa en la
esencialmente resultado, que sólo al final es lo que es en verdadÏ.27 cabeza; mientras que la irracional es el deseo en su sentido más bajo, por ejemplo:
comer, beber, tener relaciones sexuales, etc. En el cuerpo, la parte irracional se
Según esto, la verdad se completa al concluir el desarrollo, lo cual significa encuentra del estómago para abajo, incluyendo naturalmente al sexo. El tercer
que se desenvuelve históricamente, que la razón se muestra de cierta manera en elemento, que no es ni racional ni irracional, sino pasional –situado en el cora-
cada momento, en cada época histórica. A su vez, cada época resulta de la ante- zón–, puede a veces seguir al primero y a veces seguir al segundo. Cuando la
rior, de modo que el presente se entiende como producto de las fuerzas que lucha- pasión sigue a la razón, está bien encaminada; pero cuando sigue al deseo, condu-
ron en el pasado. Al filósofo le corresponde la tarea de comprender su propio ce a la perdición.31
presente en relación con el pasado, dando cuenta de las contradicciones y de la Por lo tanto, dado que un alma bien gobernada dirige sus acciones según la
unidad conciliadora. Sin ese desarrollo previo, el presente se vuelve incomprensi- razón y no según el deseo sensible, una ciudad bien gobernada se dirige por los
ble; por ende, tenemos que captar las contradicciones históricas para reconstruir más preparados, lo cual significa: por los perfectos guardianes –y, en última ins-
la racionalidad que nos conduce hasta un punto cualquiera. (Sobre ello venimos tancia, por el rey-filósofo–, y no por el pueblo. Del mismo modo, si los auxiliares
insistiendo desde el § 2). De lo contrario, caemos en el vacío, fuera del tiempo, se revelan contra los perfectos guardianes o se alían con el pueblo, la ciudad se
fuera de la historia y de la realidad. Si queremos entender por qué sucede lo que vuelve indomable y desordenada. Para Platón, entonces, la armonía del todo im-
sucede, nuestra tarea consiste en buscar la racionalidad que nos conduzca hacia plica un funcionamiento de cada parte en lo suyo y un respeto por la jerarquía: la
lo que sucede. cabeza debe mandar al cuerpo entero, los perfectos guardianes o el rey-filósofo
En este sentido, Hegel interpreta que a su época le corresponde reunir dos deben mandar sobre el conjunto de la comunidad. En suma, lo bueno para el
momentos contradictorios: por un lado, la unidad de los griegos –tan fuerte, tan cuerpo, para el alma, o para la ciudad, implica que cada una de sus partes respec-
compacta, que no dejaba lugar para el individuo–; por otro lado, la diferencia y tivas funcione orgánicamente, colaborando al todo y respetando la jerarquía natu-
subjetividad de los modernos –tan caótica y errante que rechaza cualquier unifica- ral entre lo superior y lo inferior.
ción–. En la polis griega la comunidad encierra tan estrechamente al individuo De acuerdo con este desarrollo, el tema planteado al comienzo de República
que éste no tiene espacio para expresar su subjetividad. De ahí que los sofistas, (¿qué es la justicia?) alcanza la siguiente definición: la justicia consiste en reali-
que introducen la diferencia y el individualismo, fueran rechazados; precisamente zar el bien de la polis, el bien de todos los miembros, el bien común y universal.32
porque sus ideas vienen a resquebrajar la unidad compacta y armónica. Pero los
30
modernos retoman la centralidad del sujeto, y lo consideran un fragmento atómi- En la alegoría de los caballos del Fedro, la parte racional la representa el caballo blanco, la
co que en el fondo se resiste a unificarse con los demás y, si lo hace, lo hace por irracional el caballo negro, y la mediadora el cochero.
31
En este esquema, los guardianes perfectos se guían por la razón o intelecto, se orientan al conoci-
conveniencia. Si la polis era demasiado pegajosa como para no dejarle lugar al miento (la filosofía) y a la toma de decisiones, y sus virtudes propias son la sabiduría y la prudencia.
individuo, la Modernidad expresa el tiempo de lo disperso, del egoísmo en el que Los auxiliares, que representan el corazón, tienden a los puestos militares, a la victoria y a los
cada uno tira para sí. Cada época histórica tiene su sentido, su razón de ser, y para honores. La virtud propia de los auxiliares guerreros es el valor o valentía. Por último, el individuo
de la base de la pirámide se orienta hacia la ganancia y la conservación de los bienes; por ende, su
26
Hegel, Fenomenología del espíritu, p. 12. virtud propia es la templanza o moderación. Platón, República, 435b-436b, pp. 309-311; 580d-
27
Hegel, Fenomenología del espíritu, p. 16. 581c, pp. 556-558. Brun, J., Platón y la Academia, pp. 87-88, 107.
76 Entre Ideas Hegel y la dialéctica de la conciliación 213

La justicia es una virtud que atraviesa todos los estamentos de la ciudad y mantie- funciona sin problemas en la medida en que el esclavo piense que su única fun-
ne la salud y armonía social. En efecto, el bien comunitario se produce cuando ción en la vida consiste en ser esclavo, que no sirve para otra cosa, y que debe
cada uno de sus miembros cumple la función que le corresponde y se dedica agradecer que el amo lo acepte como su servidor. Pero, si descubre que lo que
únicamente a esa función. Así como el ojo sirve para ver y el oído para oír, y así hace sirve y tiene valor, entonces junta fuerzas y autoestima para romper con ese
como el ojo no sirve para oír y el oído no sirve para ver, en la polis cada uno de los lugar fijo, para rebelarse. No casualmente se trata de un descubrimiento, porque
grupos y cada uno de los individuos tiene que cumplir la función para la cual está el hecho de que el amo lo necesite siempre se halla implícito, encubierto. (3) En la
preparado mejor que nadie y no invertir los roles. Por eso, los que pertenecen a un lucha entre el amo y el esclavo sólo a uno de los dos le va a interesar cambiar la
grupo se mantienen en él de por vida, salvo excepciones que demuestren cualida- relación. El amo está cómodo en su posición de poder. Más aún: el amo hará todo
des de otro sector. lo posible para conservar su dominio, y entre los mecanismos de dominación está
El problema abierto por el organicismo platónico consiste en que depende el encubrir que necesita del otro, rebajar su autoestima, requerir agradecimiento,
en demasía de la calidad y del desempeño de los gobernantes/guerreros; ¿cómo se etc. Sólo el dominado quiere revertir la relación. Por ende, en el esclavo reside la
asegura, entonces, que los guardianes sean los mejores y se ocupen realmente del superación. Por último (4), ese camino hacia la libertad se encuentra a través del
bien común? trabajo, de la transformación de la realidad: el esclavo, al producir los objetos,
comprende lo que significa darle forma y, al mismo tiempo, se forma y se produce
§ 22-. LA EDUCACIÓN Y EL PODER DE LOS GOBERNANTES. a sí mismo. Precisamente, formarse significa educarse, cultivarse, progresar en el
Si la casta de guardianes (perfectos y auxiliares, más el rey) se mantiene plano del conocimiento. La cultura y la educación constituyen el sendero de la
liberación.
separada de la base de la pirámide, cabe preguntarse: ¿por qué van a gobernar
para el bien común, y no en beneficio propio? ¿Qué garantías ofrece Platón para En suma, más allá de las referencias históricas,25 Hegel nos muestra que la
que los guardianes no se vuelvan tiranos, opresores arbitrarios e injustos? Tenga- dialéctica entre amo y esclavo tiende a invertirse y superarse a través de la contra-
dicción. Al igual que el menor de edad en Kant (§ 56) en algún momento se
mos en cuenta que concentran todo el poder. La clave para resolver este problema
reside, en principio, en la educación. Se trata de un dispositivo pedagógico muy libera del tutor, el esclavo progresa al rebelarse contra su amo. El verdadero reco-
estricto, que se inicia en la infancia con una serie de pruebas y que se extiende por nocimiento se alcanza cuando las partes se igualan. Lamentablemente, todavía
hoy muchos siguen justificando o creyendo que unos nacen para mandar y otros
varias décadas. No debería llamar la atención que la rigurosa educación de los
guardianes sea muy similar a la espartana, pues el grupo social que le preocupa para obedecer, o que poseer el conocimiento convalida una posición de superiori-
son los gobernantes y guerreros, en cuyas decisiones se define el futuro de la dad.
ciudad. La educación de los gobernantes se lleva gran parte de las páginas de § 65-. LO REAL Y LO RACIONAL.
República, y nos preguntamos –sin hallar respuesta– qué tipo de formación le
cabría a la base de la pirámide social, la parte más numerosa; y, en consecuencia, El idealismo hegeliano se ocupa de lo absoluto, la totalidad de lo real, que se
si se lograría una buena ciudad educando sólo a los estamentos superiores. manifiesta en la razón de lo que existe, pero no de golpe, sino gradualmente. Lo
Todos los guardianes, auxiliares y perfectos, hasta los veinte años reciben la verdadero es el todo, y el todo se desarrolla en etapas, contradiciéndose y superán-
misma formación, que se inicia desde niños con juegos, cantos y fábulas. A pri- dose. Cada momento despliega las posibilidades del momento anterior y, de algu-
mera vista, sobresale la obsesión por vigilar cada detalle, o la rigidez misma de na manera, lo niega, lo contradice y supera:
ciertas normas (prohibir los lamentos, la risa inmoderada, los temores hacia el
más allá, la mentira, los malos ejemplos, los exagerados besos y caricias en públi- ÎNo es difícil darse cuenta, por lo demás, de que vivimos en tiempos de
co, etc.), o la censura de ciertos pasajes indecentes de las narraciones de los poe- gestación y transición hacia una nueva época. El Espíritu ha roto con el
mundo anterior […] y se dispone a hundirlo en el pasado, entregándose a
tas; Platón justifica esta policía educativa desde una premisa que se mantiene
la tarea de su propia transformación. El Espíritu, ciertamente, no perma-
32
Platón, República, 351c y ss.; pp. 160 y ss. El bien común se produce cuando cada uno realiza su nece nunca quieto, sino que se halla siempre en movimiento incesante-
propia función: cada cual debe tener una sola ocupación en la ciudad, ocupación para la que su mente progresivo. Pero, así como el niño, tras un largo período de silen-
naturaleza lo haya dotado más convenientemente. Luego, Platón define la justicia como hacer ciosa nutrición [en el vientre materno], con el primer aliento rompe brus-
cada uno lo suyo y no ocuparse en muchas actividades. No se trata de un individualismo o indife-
rencia, sino de la armonía que se produce cuando cada uno se dedica a aquello que mejor sabe 25
Rápidamente uno tiende a identificar esta dialéctica con la Edad Media. Kojève señala a Roma y
hacer. República, 433a-b, p. 305. los bárbaros, la Nobleza y el Tercer Estado, etc.. La dialéctica del amo y el esclavo en Hegel, p. 54.
212 Entre Ideas Lo real es la Idea. Conocimiento, sociedad y educación en Platón 77

a sí mismo como amo y señor, pero no de otro ser humano, sino de las cosas. Por hasta nuestros tiempos:
consiguiente, no alcanza el reconocimiento del otro, lo que le permitiría saberse
autoconsciente, porque las cosas no pueden reconocer su trabajo. El esclavo al- ¿Y no sabes… –pregunta Sócrates– que lo más importante en todas
canzará el reconocimiento del amo cuando éste lo vea como un ser libre, un igual, las obras es su principio, sobre todo cuando se trata de seres jóvenes y
delicados? Porque entonces se modela fácilmente el carácter que se quie-
y para ello debe negar su condición de amo, lo que contradice su interés. A su vez
re imprimir a cada persona.33
el esclavo también descubre que su superior, en cierto sentido, depende de él. De
este modo, empieza a modificarse la relación de poder. El esclavo toma concien- Según este principio pedagógico, lo primero marca profundamente al alma
cia de que el amo lo necesita. Sin embargo, la contradicción aún no está plena- por el resto de la vida. De ahí la relevancia de los tempranos aprendizajes, aspecto
mente resuelta. Sólo cuando el esclavo se rebela ante la situación y somete al del cual se sirve Platón para establecer un régimen muy estricto. Todas las narra-
amo, la desigualdad termina de invertirse: ciones para niños (ficticias o verídicas) deben orientarse siempre a los buenos
valores; por ende, hay que recortar o censurar ciertos pasajes de las obras de los
ÎPero, para [que se dé] el reconocimiento en sentido estricto, falta otro
momento: el momento en el cual lo que el señor hace contra el otro lo
poetas. Así, por ejemplo, los pasajes donde Homero y Hesíodo presentan a los
haga también contra sí mismo, y lo que el siervo hace contra sí lo haga dioses con rasgos crueles34 conviene eliminarlos. Las fábulas tienen que contener
también contra el otroÏ.23 una moraleja.
Entre las fábulas que se cuentan a los niños, Platón propone un mito acerca
Falta el momento donde el señor se haga cargo de sí mismo (volviéndose él, del origen, según el cual la tierra es madre y nodriza de todos los que la habitan y,
y no otro, esclavo de sí) y donde el esclavo se haga cargo de su libertad (volvién- por lo tanto, deben cuidarla, defenderla de invasores y enemigos, y tratar a los que
dose amo de sí, y dejando de ser esclavo de otro). Falta el momento donde se conviven en ella como a sus hermanos.35 Por más infantil que parezca el mito,
invierten los roles. Así, los dos alcanzan la verdadera libertad y se deshacen de los cumple una importantísima función religiosa: subraya la pertenencia de todos los
rótulos. El esclavo comienza a experimentarse independiente a través del trabajo miembros a un mismo lugar, a una misma familia, a lo común. El bien común
en sentido amplio, es decir, como transformación de las cosas. El trabajo no sólo constituye el eje, el punto rector, tanto de la educación como del desempeño polí-
implica hacer la realidad, sino también hacerse a sí mismo, formarse, aprender y tico. En cuanto los gobernantes pierden esa luz, pierden su condición y, en efecto,
cultivarse, entrar en el ámbito de la cultura. Esta capacidad, en cuanto se va desa- el proceso educativo selecciona a aquellos que mejor entienden este aspecto.
rrollando, permite negar y superar el miedo al amo y el miedo a la realidad en Tras la etapa preparatoria de fábulas y juegos, el plan educativo prosigue
general.24 Mediante el trabajo y la cultura el esclavo inicia el camino de sentirse con música y gimnasia. Todo lo que concierne al cultivo del alma, a la inspiración
libre, lo cual posibilita que se rebele contra el amo o busque su emancipación, y de las Musas, a las letras, a los bellos discursos, al ritmo y la armonía, al canto y
que se reconozca libre y exija del otro ese mismo reconocimiento. la danza etc., Platón lo incluye dentro de la música. Por su parte, define a la
La lucha entre el amo y el esclavo nos deja varios puntos para reflexionar. gimnasia como cuidado y equilibrio del cuerpo: ejercicios, higiene, alimentación,
(1) Si el Espíritu se desarrolla negando sus situaciones o momentos, queda claro salud, etc.; no se trata de una exigencia física demoledora, como la de los atletas,
que la relación amo-esclavo está destinada a negarse, invertirse y destruirse. Para sino más suave y moderada. La música y la gimnasia hacen a la educación integral
que el yo del amo y el yo del esclavo se reconozcan en un Nosotros compartido, con un sentido de equilibrio, porque un exceso en la primera genera un carácter
hay que aniquilar y superar la desigualdad que los caracteriza. Tiene que darse un demasiado blando, y un exceso en la segunda un carácter demasiado feroz.36 Lo
reconocimiento en condiciones de paridad, y esto se alcanza cuando el esclavo se importante, entonces, está en cómo influyen en el alma estas dos tendencias: la
reconoce y logra que los otros lo reconozcan como un ser libre. (2) El planteo de música permite interesarse por temas intelectuales (por ejemplo, la matemática,
Hegel pone en evidencia que las relaciones de poder, aunque por lo general se las la filosofía, que llegarán a su debido tiempo) y mantiene viva la sensibilidad, el
observe de un solo lado, tienen otra cara. ¿Cuál es esa otra cara? El descubrimien- 33
Platón, República, 377a-b, p. 206.
to de que el amo necesita al esclavo. En este caso, el inferior encuentra algo que 34
El ejemplo que brinda Platón (República, 377e-378a, pp. 207-208) es muy explícito: se trata de
hasta el momento desconocía: su propio valor. En efecto, la relación de poder Cronos, el dios del tiempo que, incitado por su madre, castra a su padre y, ante la profecía según la
23
cual sería destronado por un hijo suyo, decide comérselos sistemáticamente. Graves, R., Los mitos
Hegel, Fenomenología del espíritu, p. 118. Kojève, A., La dialéctica del amo y del esclavo en griegos, T. 1, pp. 42 y ss.
Hegel, pp. 28 y ss. 35
Platón, República, 414d-e, p. 273. Cf. la crítica de Poratti, Teoría política y práctica política en
24
Hegel, Fenomenología del espíritu, pp. 120-121. Sobre este tema y sobre cómo sigue el desarrollo
Platón.
del individuo: Dri, R., El individualismo en la Fenomenología del espíritu, pp. 145-156. 36
Platón, República, 410d y ss.; pp. 265 y ss.
78 Entre Ideas Hegel y la dialéctica de la conciliación 211

contacto con los demás; la gimnasia incentiva cualidades guerreras como el cora- un nacimiento, un cambio cualitativo; significa la apertura al otro, el darse cuenta
je, la decisión, la resistencia, la sensación de poder, la disciplina, etc. que uno no podría ser lo que es sin el otro. Por eso, la autoconciencia se satisface,
Ya desde niños se los lleva a presenciar conflictos militares no riesgosos y a se completa, en la relación con los otros; si estuviera sola, no sería lo que es. Dice
partir de los dieciséis años se inician en la vida militar. A los veinte se selecciona Hegel: el individuo se busca y se encuentra en otro.20 Dado que nadie puede
a los mejores para continuar con los estudios. En este punto, se evidencian los reconocerse como un yo si no está relacionado con otros, en el yo mismo está
filtros del plan pedagógico: quienes no integren el grupo de los mejores, pasarán contenido el nosotros. Nuestro propio yo refleja en miniatura ese universal (la
a ocupar los puestos militares o cívicos correspondientes; dicho de otra manera y comunidad) al que pertenecemos. Entonces, para reconocerme a mí mismo como
siguiendo la metáfora de la pirámide, se quedan en un determinado escalón. Los sujeto o autoconciencia, tengo que ser reconocido por los otros como tal; para
que continúan sus estudios empiezan por la aritmética: se les enseña a contar, saberme sujeto, tengo que ser tratado como sujeto. El reconocimiento se establece
calcular y razonar, en grados de complejidad creciente. Luego aprenden geome- recíprocamente, va de un punto a otro. De este modo, se forma un tejido de rela-
tría aplicada (tan importante para el arte de la guerra) y pura. En tercer lugar, ciones, como si fuera una red, donde los seres humanos se reconocen y se hacen
estudian astronomía, y no sólo como ciencia que describe y calcula los fenóme- humanos entre sí.
nos celestes, sino como un saber más profundo que se ocupa de descifrar las leyes Ahora bien, uno de los pasajes más analizados, interpretados y discutidos de
del universo. Por último, estudian música, aunque no ya como un arte o práctica, la Fenomenología del espíritu, la dialéctica del amo y del esclavo, se presenta
sino en sus fundamentos matemáticos. Estas cuatro disciplinas científicas (arit- como una figura de la conciencia, como un momento del desarrollo del sujeto.
mética, geometría, astronomía y música) insumen diez años. A los treinta se pro- Más allá de sus posibles referencias históricas, la debemos considerar como una
duce una nueva selección y los mejores continúan cinco años más con la dialécti- metáfora cargada de significado. La dialéctica del amo y del esclavo implica una
ca y, finalmente, con la filosofía. En su acepción originaria, la dialéctica se define lucha por el reconocimiento, pero con una particularidad: en este caso, la lucha no
como arte del diálogo, y con Sócrates se transforma en un método, en el sentido se entabla entre iguales, sino entre uno independiente y libre (el amo) y otro de-
de que la verdad nunca se presenta al comienzo, sino como resultado de un traba- pendiente (el esclavo). En este caso el reconocimiento no se produce horizontal-
jo de búsqueda e intentos donde las opiniones se confrontan, oponen y refutan, mente, entre pares, sino verticalmente: el amo se considera superior (para sí) y
hasta que se llega a un concepto o definición. La dialéctica prepara para la filoso- el esclavo se considera inferior (para otro).21 Mientras que el amo sólo vive para
fía, entendida ésta como acceso al mundo de las Ideas y captación de la Idea de sí, el esclavo está encadenado a él, está a su servicio; no vive para sí, sino para
Bien.37 otro.
El estudio de las ciencias culmina a los treinta y cinco años, y equivale, en la Pero sucede que, como decía Aristóteles (§ 28), el esclavo se especializa en
alegoría de la caverna, a la salida del prisionero y el conocimiento del mundo las tareas domésticas, en el trabajo manual, que el señor desconoce, de modo que
inteligible. Pero toda esta formación teórica no serviría de nada si el prisionero éste no tiene trato con las cosas, pues sólo se dedica a gozarlas. El amo –agrega
liberado no volviese al mundo de las sombras, en el que se anidan la mayor parte Hegel– destruye las cosas, porque las consume. El esclavo, en cambio, sí se re-
de los pobladores. Durante quince años más el educando platónico se desempeña- laciona con las cosas, las transforma, las produce gracias a su propio trabajo arte-
rá en cargos públicos de diversa índole: como colaborador en el ejército, o en la sanal. Por lo tanto, la independencia del amo empieza a tener otro color:
administración, o en la educación de los jóvenes. Esta etapa de práctica política
equivale, en el mito, al descenso a la caverna y el trabajo de iluminación de los Îel señor, que ha intercalado al siervo entre la cosa y él, no hace con ello
que aún están prisioneros. Luego: más que unirse a la dependencia de la cosa y gozarlaÏ.22

Y una vez llegado a los cincuenta [años], los que hayan salido de las Por un lado, el señor, que primero se presenta libre e independiente, ahora
pruebas sanos y salvos y descollado absolutamente en todo, tanto en la aparece dependiendo del esclavo para consumir o sobrevivir. Por otro lado, el
acción como en las ciencias, […] después de contemplar el Bien en sí lo esclavo, que supuestamente depende del señor, ahora resulta que se siente amo de
tomarán como modelo para encargarse, durante el resto de su vida, de la cosa, porque la produce, la somete a su transformación. El esclavo se descubre
organizar la ciudad y gobernar.38 20
Hegel, Diferencia, p. 132.
21
Como dice Kojève: no es solamente el Amo quien ve en el Otro su Esclavo; ese otro se considera
a sí mismo como tal. En la dialéctica del amo y del esclavo en Hegel, p. 26. Que el esclavo se vea
37
Platón, República, 521c-539d, pp. 450-482. Gómez Robledo, A., Platón, pp. 516-534. a sí mismo como esclavo resulta fundamental para que el amo conserve su posición de poder.
22
38
Platón, República, 540a-b, p. 484. Hegel, Fenomenología del espíritu, p. 118.
210 Entre Ideas Lo real es la Idea. Conocimiento, sociedad y educación en Platón 79

§ 64-. LA LUCHA ENTRE EL AMO Y EL ESCLAVO. Poco más abajo, aclara Platón que también podrán dedicarse a la filosofía, y
que mujeres y hombres deberán recibir el mismo trato.
En su primera gran obra, la Fenomenología del espíritu (1807), Hegel expo- En suma, el dispositivo pedagógico construido por Platón para los guardia-
ne los distintos momentos o figuras del desarrollo de la conciencia, que al co- nes resulta sumamente puntilloso, extenso, cargado de controles, con exigentes
mienzo se reconoce sólo individualmente y con relación a un objeto, y que con el pruebas y selecciones, etc. En una palabra, responde al criterio de elegir a los
devenir se muestra como formando parte de un colectivo. Según este desarrollo, mejores. Además, deja bien en claro que política y educación se implican mutua-
la conciencia o individuo sólo se podrá reconocer como tal en la medida en que se mente. Sin embargo, por más estricta que sea la formación, el problema planteado
encuentre en una comunidad de relaciones. El individuo llega a saberse individuo (a saber: ¿qué seguridad tenemos de que los gobernantes no se corrompan y abu-
en cuanto se reconoce como parte de la comunidad.16 Más arriba (§ 58) lo decía- sen del poder?) no queda totalmente resuelto. En consecuencia, Platón diseña
mos de la siguiente manera: uno mismo se espeja en los otros, se refleja, se iden- también un régimen de vida para todos los grupos superiores de la pirámide
tifica o se opone; construye su ser en-sí a partir de cómo se relaciona con los otros. (auxiliares, superiores y rey-filósofo). En primer lugar, los guardianes no tendrán
Porque uno mismo es un otro para los otros.17 Entonces, en el en-sí de cada uno casa propia, sino que han de vivir en un lugar público, donde pueda entrar cual-
(en el ethos, cuestión que se planteaba Aristóteles: §§ 27-28) ya están los otros; en quiera. En segundo lugar, todos los bienes necesarios se los proveerán los gober-
el lenguaje, en la cultura, en las creencias, en la educación, se observa cómo ese nados (productores, artesanos, etc.), pero sin que les sobre nada; o sea: sin lujos ni
tejido de relaciones comunitarias atraviesan al individuo. Porque el sujeto, que en pretensiones. En tercer lugar, vivirán como si estuviesen en una campaña militar,
este desarrollo se descubre autoconsciente18 (frente a los objetos, que no se pue- compartiendo absolutamente todo (las comidas, las habitaciones, etc.). En cuarto
den jactar de tener conciencia; únicamente el sujeto tiene conciencia de sí mismo) lugar, jamás se les permitirá tocar el oro o la plata, porque no lo van a necesitar.
sólo se reconoce como tal frente a otra autoconciencia, o sea, frente a otro ser Entonces, así como los productores y artesanos no se tienen que encargar del
como él: gobierno, sino de producir alimentos u objetos útiles, de la misma manera los
ÎLa autoconciencia sólo alcanza su satisfacción en otra autoconciencia guardianes no se tienen que encargar de las funciones manuales. En una buena
[…]. En cuanto una autoconciencia es el objeto, éste es tanto yo [= suje- ciudad no se intercambian las funciones. ¿Esto significa que los guardianes viven
to] como objeto. Aquí ya está presente para nosotros el concepto de espí- a costa de los que trabajan? En cierto sentido, sí. Pero también es cierto que no
ritu. […] El yo es el nosotros y el nosotros el yo. La conciencia sólo tiene pueden tener riquezas, ni acumular, ni comerciar. Por eso, en este régimen los
en la autoconciencia, como el concepto de espíritu, el punto de viraje a guardianes no tienen contacto con ningún tipo de propiedad (tierras, bienes, mo-
partir del cual se aparta de la apariencia coloreada del más acá sensible y nedas).
de la noche vacía suprasensible, para marchar al día espiritual del presen- Por lo tanto, están obligados a compartir todo: no tienen –por así decir– vida
te […]. La autoconciencia es en y para sí, en cuanto que es en sí y para sí privada. Incluso comparten las mujeres y los hijos. Entre los guardianes todos
para otra autoconciencia; es decir, sólo es [autoconciencia] en cuanto se pertenecen a todos, ninguno es el hombre de o la hija de; no hay diferencias.
la reconoceÏ.19 Este régimen de vida excluye todo tipo de propiedad y todo tipo de relaciones de
parentesco. Así, Platón se asegura dos cosas: que los guardianes no se puedan
En su estilo árido y complejo, Hegel muestra la insuficiencia del yo aislado. desviar en intereses menores (no puedan ser ganados por el deseo de ganancia, de
En la medida en que el propio en sí se revela atravesado por los otros, la autocon- acumulación, etc.) y que no se tienten en favorecer a algunos (los familiares:
ciencia avanza hacia una nueva figura del espíritu. Este paso significa un viraje, mujeres, hijos, etc.). Dicho positivamente, se asegura que se ocupen sólo de go-
16
Hegel, Fenomenología del espíritu: El puro conocerse a sí mismo en el absoluto ser otro […] es bernar mirando el bien común –como el pastor mira el bien de sus ovejas–, y se
el fundamento y la base de la ciencia [= filosofía] o el saber en general, p. 19. Uno se conoce a sí
mismo cuando reconoce al otro. La tarea de conducir al individuo desde su punto de vista informe
asegura que entre ellos gobierne la más perfecta igualdad.39
hasta el saber hay que tomarla en su sentido general, considerando en su formación cultural al A modo de cierre abierto, podemos plantear un último problema: si los go-
individuo universal [= Espíritu] y prosigue luego: El individuo singular es el Espíritu inacaba- bernantes no tienen relación con ningún tipo de propiedades, ¿tampoco se debe-
do..., o sea, sin desarrollar, p. 21. rán preocupar por el reparto o distribución de bienes entre los gobernados? De
17
Hegel, Fenomenología del espíritu, p. 107: vemos que es lo mismo el ser en sí y el ser para otro.
En Ciencia de la Lógica, T. I, pp. 151-155.
ninguna manera. En la medida en que su función consiste en cuidar el bien co-
18
Hegel, Fenomenología del espíritu, pp. 107-111. Kojève, A., La dialéctica del amo y del esclavo mún, deben atender a dos extremos indeseables: la riqueza y la indigencia. Una
en Hegel, pp. 11 y ss.
19
Hegel, Fenomenología del espíritu, pp. 112-113. 39
Platón, República, 414c-417b, pp. 272-277.
80 Entre Ideas Hegel y la dialéctica de la conciliación 209

buena ciudad no debería caer en ninguno de estos dos extremos. ¿Cómo lo justi- individuo se individualiza significa que se diferencia, se separa y opone a los
fica Platón? Si un alfarero se enriquece, se vuelve un haragán y busca más la demás. Se puede partir y separar de los demás sólo porque antes existe la totalidad
ganancia que la perfección de sus obras, es decir, deja de trabajar o hace produc- infinita que atraviesa y sobrepasa a los individuos; el individuo se puede separar
tos de menor calidad. Y si cualquier trabajador vive en la indigencia, jamás puede gracias a que en él subsiste la unidad. Por lo tanto, aunque se individualice, jamás
hacer bien su trabajo. Ambos extremos (tener demasiado y no tener nada) llevan a deja de estar vinculado con sus semejantes y con el todo-vital. Más abajo profun-
la ruina de los individuos y, por extensión, de la ciudad. Para mantener la armonía dizaremos sobre el reconocimiento y la necesidad del otro para saberse sujeto.
y la justicia nadie deberá estar en una situación de gran riqueza ni en una situación Este ejemplo permite observar cómo la unidad inicial, la Vida que se afirma
de indigencia. Del logro de semejante equilibrio se tendrán que encargar los guar- a sí misma, a su vez se niega y contradice en múltiples individuos. Al diferenciar-
dianes.40 Pero Platón no dice cómo. se, el individuo se contrapone al todo (la comunidad) y a cada uno de los otros; se
afirma a sí mismo negando a los demás. Pero esta contradicción recién se resuelve
cuando ese individuo se reintegra y reconcilia con los otros, cuando se reunifica
en el concepto de comunidad o unidad superior que abarca y abraza a todos los
individuos.
Analicemos otro ejemplo (5) de la dialéctica. Según Hegel, las edades de la
vida también se resumen en tres momentos generales: niño, adulto y anciano. (a)
La niñez, que va desde el nacimiento hasta la adultez, constituye una etapa de
preparación para la vida, en la cual se impregnan gran cantidad de aprendizajes en
una suerte de mundo propio, que se mantiene en la adolescencia y en la juventud.
Esta suerte de mundo propio donde prevalece la contención familiar se empieza a
abrir con la escuela. Al iniciar una sociabilidad distinta de la familia, la escuela
coloca al niño frente a nuevas situaciones y relaciones. En la adolescencia y la
juventud, ese mundo propio se abre un poco más, aunque siempre tratando de
recrear en amistades una especie de segunda familia. La característica distintiva
del adolescente y luego del joven reside en que no soporta que el mundo real sea
tan diferente a como él quiere que sea. Así, la juventud se caracteriza por la turbu-
lencia, las pasiones inflamadas, del deseo de cambiar todo instantáneamente, las
contradicciones profundas, la distancia entre las ideas y la realidad. Cuando el
joven deviene adulto (b), niega y contradice su propia oposición al mundo, bus-
cando la manera de insertarse en lo que hay. El hombre adulto ya no desea cam-
biar todo, sino que se amolda al trabajo, se adapta a las reglas sociales; se recon-
cilia con el mundo existente. Pues el adulto ya no tiene una familia que lo sosten-
ga, sino que él mismo produce su familia y la sostiene; por tanto, considera otras
variables a la hora de actuar, considera por ejemplo cómo ganarse el pan, cómo
progresar y vivir bien. Por último, este hombre maduro, cuando llega a la tercera
edad (c), no mira más hacia el futuro, sino hacia su pasado. El anciano concluye
unificando, de alguna manera, sus contradicciones, o atando los cabos de su vida.
Y la vida sigue su curso natural, porque cuando se apaga esta persona, el ciclo
vuelve a comenzar en su descendencia.15

15
Hegel, Enciclopedia, § 396, p. 446. Hemos completado la exposición con una traducción inédita
de los añadidos a este parágrafo en la edición de 1830 (Hegel Werke, T. 10, pp. 75-86), gentileza del
40
Platón, República, 421d-e, pp. 282-283. Prof. M. Zubiría de la cátedra de Metafísica de la Universidad Nacional de Cuyo.
208 Entre Ideas Aristóteles: sustancia, virtud y comunidad política 81

etapa está contenida la anterior, afirmada y negada. Para que la flor sea flor, pri-
mero tuvo que ser capullo, luego negarse, para después superarse y devenir fruto.
Capítulo 5
Este ejemplo permite observar la fuerza de la negación o contradicción y cómo
cada etapa contiene y supera a la anterior.
Otro ejemplo (3) de Hegel: el amor. Se trata de un sentimiento en el que las
partes se unifican y fusionan, de modo que cada uno vive enteramente para el
Aristóteles: sustancia,
otro. El verdadero amor se da entre los seres que sienten y gratifican la vida, que
son dos y, al mismo tiempo, son uno. Quienes se aman conforman una unidad tan
virtud y comunidad política
fuerte e intensa que supera a la simple sumatoria de partes. Ciertamente –admite
Hegel–, no dejan de ser dos, no pueden evitar la finitud, la muerte; sin embargo,
tienden a suprimir las diferenciaciones, tienden a ser uno y a extender el amor
hasta la inmortalidad. Por ende, todo lo que los divida –por ejemplo, la propie-
dad– se convierte en un estorbo, porque el amor consiste en dar y recibir, y la § 23-. EL DISCÍPULO IRREVERENTE.
grandeza del alma se muestra en el entregarse sin cálculo, sin esperar nada a cam- Con Aristóteles (384-322 a. C.) se completa la excepcional trilogía de los
bio: cuanto más doy, más tengo –transcribe Hegel de Romeo y Julieta, de Shakes- más grandes filósofos de la Época Antigua. Nunca se volvió a dar en la historia
peare. Esta unidad alcanza su plenitud en el fruto: esta secuencia de extraordinarios pensadores vinculados entre sí por un trato di-
Îlo más íntimo y propio se unifica en el contacto, en el palparse hasta la recto: Sócrates maestro de Platón, y éste de Aristóteles. Nacido en la ciudad de
inconsciencia, hasta la cancelación de toda distinción. […] Se ha forma- Estagira e hijo de un importante médico, a los dieciséis años llega a Atenas para
do un germen de la inmortalidad, un germen de lo que eternamente se incorporarse a la Academia, donde se destaca como brillante discípulo y profesor
desarrolla y se procrea, algo viviente. Lo unificado [de esta manera] ya no durante un par de décadas, en las cuales formula críticas muy duras a la teoría de
se separa más: la divinidad ha actuado, ha creado. Pero esta unidad [= el las Ideas. Se presume que estos cuestionamientos desembocarían en que el propio
niño] es solamente un punto, un germen. […] Es así como tenemos ahora Platón se vea obligado a revisar su filosofía, en especial la relación entre el mun-
lo unido, los elementos separados y lo reunificadoÏ.13 do inteligible y el mundo sensible. Este dato sirve como botón de muestra de la
apertura y la profundidad de discusiones en el centro de estudios ateniense. Tras
Este caso subraya el momento de la superación, de la síntesis donde dos se
la muerte de Platón asume como director de la Academia un sobrino de él, Es-
hacen uno, y donde surge lo nuevo (el niño). Y se conecta con la siguiente dialé-
peusipo. No se sabe si fue nombrado directamente o si fue electo por los profeso-
ctica entre individuo y Vida (Ejemplo 4). Según el pasaje citado, lo divino aparece
res colegas. Lo cierto es que Aristóteles no queda conforme y abandona Atenas.
en la gestación de una nueva vida, pero no se termina ahí. Ese germen continúa su
Emprende una serie de viajes por distintas ciudades y vuelve trece años después,
desarrollo como individuo. Y el concepto de individuo supone vínculo y separa-
en el 335, cuando Alejandro Magno toma el poder. En ese año funda el Liceo, un
ción con sus similares:
centro de enseñanza rival a la Academia. En cuanto a las obras, Aristóteles escri-
ÎEl concepto de la individualidad comprende en sí tanto la oposición contra bió sobre todo los temas (metafísica, ética, política, economía, psicología, botáni-
una multiplicidad infinita, como la unión con la misma. Un hombre es ca, física, etc.). En general, sus escritos suelen clasificar distintas opiniones sobre
una vida individual en cuanto es algo distinto […] de la infinidad de vidas algo; suelen compilar lo que se dijo, para luego aportar su visión sobre el asun-
individuales que hay fuera de él; es una vida individual sólo en la medida to. Además, se dividen en dos grandes grupos: los textos para los que recién se
en que es uno […] con toda la infinitud de vidas individuales fuera de él inician y los textos para los que ya conocen del tema. Los escritos que se han
[…], siendo él una parte y todo el resto la otra parteÏ.14 podido conservar son los últimos, y por eso la lectura resulta tan compleja.
Ahora bien, prosigue Hegel, la Vida es un todo. Cada individuo constituye El gran paso de Aristóteles consiste en realizar una serie de críticas fulmi-
una muestra, una manifestación o exteriorización de ese todo. En efecto, que el nantes al corazón de la filosofía de su maestro: la teoría de las Ideas. Tal vez
exagerando un poco, se podría decir que, a diferencia de la continuidad entre
13
Hegel, Escritos de juventud, pp. 264-265 (subrayado nuestro); lo anterior en pp. 262-263. En p. Sócrates y Platón, Aristóteles arma casi toda su concepción contra el dualismo
265 (nota) Hegel agrega, forzando el lenguaje: El niño es sus mismos padres. entre lo inteligible y lo sensible. En este sentido, conviene detenerse en las críticas
14
Hegel, Escritos de juventud, Fragmento de sistema, pp. 399-400.
82 Entre Ideas Hegel y la dialéctica de la conciliación 207

a Platón. Ante todo, digamos que estos dos grandes filósofos tienen una actitud conduce del primer momento al segundo y del segundo al tercero. La dialéctica
muy diferente frente a la realidad. Así como Platón parece estar demasiado pre- está en el movimiento de la realidad misma.
ocupado por las cosas del cielo (el mundo de las Ideas), Aristóteles parece preocu- Analicemos los tres momentos o pasos: (1) la afirmación, la instancia don-
parse más por las cosas de la tierra (el mundo sensible en Platón). El primero mira de aparece o comienza algo, su unidad primera, abstracta e inmediata, unilateral,
el otro mundo, que está más allá; el segundo mira este mundo, que está acá. Platón etc. A este primer momento le sigue –no en sentido temporal, sino en el plano de
se orienta a lo abstracto, Aristóteles a lo concreto. Por eso, para Aristóteles no hay la fundamentación– un segundo momento, (2) la negación, que lo contradice to-
un mundo de las Ideas separado de este mundo sensible. El gran desafío consiste talmente, se le opone,10 lo desarma y desgarra. Si lo primero era una suerte de
en explicar el mundo en el que vivimos, el único mundo que hay. unidad compacta, este segundo momento hace estallar esa unidad en múltiples
Las críticas, consideradas en particular, son muchísimas. En este caso, pre- fragmentos; por eso, en este momento surge la diferencia, lo concreto, lo mediato;
sentamos sólo tres, buscando mostrar la oposición entre estos dos grandes filóso- aparece la contradicción. Pero este proceso revela que los dos momentos anterio-
fos. Las resumimos así: (1) el mundo inteligible trae más problemas que solucio- res son partes de una misma unidad; por ende, gracias a la contradicción se pasa al
nes; (2) entre los dos mundos se da una contradicción tan fuerte que resulta muy tercer momento: (3) la síntesis o conciliación, donde la afirmación y la negación
difícil relacionarlos; (3) la búsqueda de un intermediario entre los dos mundos se unifican. Recién aquí se alcanza una visión completa, una visión que compren-
conduce a una regresión al infinito (a esta crítica se la conoce como el argumento de a los elementos –cada uno con sus rasgos propios– como partes de un mismo
del tercer hombre). todo. El tercer momento contiene y supera a los anteriores. En la síntesis, la con-
Analicemos la primera. Aristóteles toma como base el mundo sensible, que tradicción se resuelve y disuelve, se produce una superación, porque los elemen-
es el único mundo a explicar. ¿Cómo lo explica Platón? Apelando a un mundo tos ahora se reúnen;11 o sea, primero estaban compactados, luego dispersos, y
inteligible como fundamento. Cada cosa de la realidad tiene su fundamento en la finalmente están reconciliados.
Idea, que está en el otro mundo. Dado que una Idea es un concepto universal que Todo el sistema de Hegel –o mejor, toda la realidad– se mueve con este
cubre una infinidad de casos particulares, cada cosa puede ser referida a su Idea- ritmo, con esta secuencia dialéctica de tres momentos. Rápidamente observamos
fundamento. Así, tendremos tantas Ideas como grupos de cosas: Idea de hombre, que la contradicción entre Idea y Naturaleza se resuelve en el Espíritu (Ejemplo 1)
de mesa, de piedra, etc. Para empezar, las Ideas son muchas. El problema se acen- y que sobre esa tríada descansa el sistema hegeliano. Ahora tomemos otros ejem-
túa cuando una misma cosa se podría remitir a varias Ideas. Un hombre cualquie- plos.
ra, por ejemplo Sócrates, puede ser referido a la Idea de hombre, o también a la Ejemplo 2: cualquier ser vivo atraviesa tres etapas: nacimiento y crecimien-
Idea de animal y a la Idea de ser racional (porque para Aristóteles el hombre se to, desarrollo y plenitud, decadencia y muerte. Los ciclos se repiten una y otra vez
define como animal racional) o a la Idea de bípedo, porque tiene dos patas. Y (no casualmente los presocráticos quedaron fascinados por la regularidad de la
podría remitirse a muchas Ideas más. Por ende, la relación entre una cosa y la Idea naturaleza: § 5), y cada elemento particular está sometido al devenir. Dice Hegel:
se vuelve compleja y, sobre todo, confusa. Por este camino, no sólo se propone
una enorme cantidad de Ideas, sino también un intrincado tejido de relaciones que ÎEl capullo desaparece cuando se abre la flor, y podría decirse que la flor
termina haciendo más enredado al mundo inteligible que al sensible.1 En vez de contradice al capullo; del mismo modo, cuando aparece el fruto se expli-
ca la flor como una falsa existencia para la plantaÏ.12
simplificar la explicación, en vez de llegar a una unidad que agrupe lo múltiple,
Platón la complica innecesariamente: introduce una maraña de Ideas de la que La flor contradice y supera al capullo, el fruto contradice y supera a la flor.
resulta imposible salir, y el objetivo planteado (explicar el mundo sensible) se Una etapa sustituye a la otra, la sintetiza y engloba en una fase superior. En cada
posterga. En vez de explicar este mundo, Platón nos transporta a otro, embrollan-
do la fundamentación y multiplicando los problemas. escepticismo (empirismo) y criticismo (la propuesta de Kant).
10
Aquí tomamos contradicción y oposición como sinónimos. Cf. Colletti, L., La superación de
Una segunda crítica apunta a la contradicción y separación entre los dos la ideología, pp. 89 y ss.
mundos. Según Platón, el mundo inteligible es universal, inmutable, invisible, 11
Hegel, Ciencia de la lógica, T. I, pp. 138-139. En este punto se dividen las aguas entre quienes
verdadero, independiente, etc.; mientras que el sensible es particular, cambiante, interpretan la dialéctica hegeliana como un proceso abierto, según el cual la síntesis conciliadora
visible, aparente, dependiente, etc. Los dos mundos son tan diferentes que no vuelve a comenzar el ciclo (o sea, se inicia una nueva afirmación, etc.), y quienes la interpretan
como un proceso cerrado, según el cual la dialéctica profundiza un desarrollo interno al todo. Esta
1
Aristóteles, Metafísica, I, 990b, p. 142; 991a, p. 144. En esta perspectiva –continúa Aristóteles– divisoria de aguas tiene importantes consecuencias en el plano histórico-político. Aquí seguimos la
debería haber Ideas de cosas que no se encuentran en la realidad; por ejemplo, Ideas de negación, segunda interpretación, que es la de Dotti, J., Dialéctica y derecho.
12
de corrupción o cambio, de relación, etc. Hegel, Fenomenología del espíritu, p. 8.
206 Entre Ideas Aristóteles: sustancia, virtud y comunidad política 83

ocupa la razón;6 por eso, Hegel dirá que lo real es racional y lo racional es real. La pueden tener ninguna relación. Dice Aristóteles:
tarea de la filosofía consiste en comprender y explicar todo lo que es, lo que hay,
lo existente; captar la multiplicidad en su unidad constitutiva.7 Esta tarea no se ÎPor encima de todo se alza una suprema dificultad: ¿cuál es la utilidad
puede llevar a cabo de golpe, de un vistazo o con una revelación. Para hablar de de las Ideas […]? Pues no son causas ni del movimiento ni de ningún
cambio. Y en nada contribuyen al conocimiento de las demás cosas […].
toda la realidad se deben recorrer sus partes, sus relaciones, considerando siempre
Tampoco contribuyen a la existencia de las demás cosas, pues en ese caso
que están insertas en un todo. Tampoco se puede llevar a cabo esta tarea en un
serían inherentes a las cosasÏ.2
instante, sino que se tiene que desarrollar históricamente. Cada filósofo –dice
Hegel– se dedica a comprender la totalidad de lo real (lo absoluto, la razón) según Las Ideas no sirven para explicar este mundo, porque no dan (ni pueden dar)
el tiempo que le toca vivir; cada filósofo se dedica a explicar su presente. Porque una explicación del cambio, del movimiento de las cosas. Es contradictorio expli-
lo absoluto se desarrolla históricamente, y en cada época se muestra de una deter- car lo que cambia (mundo sensible) a partir de lo que no cambia (mundo inteligi-
minada manera, se deja ver desde un determinado punto de vista. Hegel se impo- ble). Por eso, Aristóteles desconfía fuertemente del mundo de las Ideas y, en espe-
ne a sí mismo la tarea de absorber en su sistema todo el desarrollo histórico de lo cial, de la separación. A lo sumo, si se admitiera que las Ideas son fundamento de
absoluto y, de este modo, explicar la totalidad de lo real. la existencia de las cosas sensibles, tendrían que estar en las cosas mismas, y no
En consecuencia, el idealismo absoluto se presenta como el sistema capaz en un mundo separado. Tenemos aquí la clave para iniciarnos en la filosofía de
de comprender y exponer todo lo real desde sus fundamentos. Aristóteles: la misma palabra que Platón usa para Idea (eidos), aquí se la tradu-
ce como forma, pero no contienen el mismo significado, dado que para Aristó-
§ 63-. LA DIALÉCTICA HEGELIANA.
teles la forma no está separada de la cosa, sino que está en la cosa.
Muchas veces se afirma que Hegel tiene un método con el cual presenta su Una tercera crítica, muy emparentada con las anteriores, también alude al
filosofía, la dialéctica, y que tal método consiste en tres pasos: tesis, antítesis y problema de la relación entre los dos mundos: con la teoría de las Ideas se produ-
síntesis. Sucede que hablar de método resulta algo equívoco, porque da a enten- ce una regresión al infinito, es decir, una cadena de eslabones (en este caso, de
der que se trata de una herramienta que el filósofo toma para agrupar y ordenar la explicaciones) que se extiende sin terminar nunca. Si los dos mundos son tan
realidad. Sin embargo, Hegel critica precisamente a los filósofos8 que le imponen diferentes, separados y contradictorios, se necesita un tercer elemento que los
a la realidad un método que ya poseen de antemano, e intenta hacer otra cosa, unifique; pero ese tercero también se diferencia de los dos primeros. Entonces,
intenta mostrar cómo funciona la realidad. En este sentido, la dialéctica no expo- habrá que introducir un cuarto eslabón que relacione al tercero con el mundo
ne un método, sino el modo como efectivamente funciona la realidad. La dialéc- inteligible y un quinto que relacione al tercero con el mundo sensible. Este meca-
tica refleja la dinámica o actividad de las cosas mismas. Entonces, la realidad es nismo se reproduce al infinito. Por ejemplo, un hombre concreto tiene como fun-
dialéctica, lo cual significa que es contradictoria y se desarrolla y avanza a través damento la Idea de hombre; para relacionar al hombre concreto con la Idea se
de la contradicción. Ciertamente, Hegel siempre despliega la dialéctica en tres necesita un intermediario, al que llamamos A. (Se supone que el mediador com-
momentos9, aunque no los llama tesis, antítesis y síntesis. La contradicción nos bina aspectos de una y otra parte). Luego, entre A y la Idea de hombre necesita-
mos otro intermediario (llamémoslo B), y entre A y el hombre concreto otro
6
Hegel, Diferencia, p. 14: si lo absoluto y su manifestación, la razón, son eternamente una y la más (C). Así se abre una cadena sin fin de intermediarios. Este argumento po-
misma cosa, como así es, toda razón que se ha centrado en sí misma y se ha conocido, ha producido
una verdadera filosofía y ha solucionado su tarea. Esta tarea consiste en comprender cómo se
dría resumirse de la siguiente manera: si la distancia (entre el mundo inteligible y
muestra la razón en el propio momento histórico en que ha surgido una filosofía determinada: el mundo sensible) a cubrir por los mediadores es infinita, y si cada eslabón es
Diferencia, pp. 16-18. Sobre este punto volvemos más abajo (§ 65). diferente del otro, entonces se requieren infinitos intermediarios.3
7
Hegel, Diferencia, pp. 49-50: La necesidad de la filosofía puede verse satisfecha cuando ha En consecuencia, Aristóteles sostiene que hay un solo mundo (el sensible) y
penetrado hasta el principio de la aniquilación de toda oposición fija y hasta la referencia de lo
limitado a lo absoluto; […en] el verdadero filosofar, […los] opuestos desaparecen, no sólo porque
constituye el tema a explicar por la filosofía.
los pone en conexión con otros elementos limitados, sino también porque los pone en referencia a lo
absoluto, y de este modo los supera. Encontramos aquí una incipiente formulación de la dialéctica. § 24-. LAS MANERAS DE HABLAR DEL SER. LA SUSTANCIA.
8
Hegel, Ciencia de la lógica, T. I, pp. 69 y ss. En p. 71 afirma: este método es el único verdadero.
Esto ya es evidente por sí mismo, porque este método no es nada distinto de su objeto y contenido, Despejada la postulación de las Ideas-fundamento, Aristóteles enfoca la rea-
pues es el contenido en sí, la dialéctica que el contenido encierra en sí mismo, lo que impulsa hacia
adelante. Sobre la dialéctica: Klein, A., Hegel y la razón dialéctica, pp. 269-287. 2
Aristóteles, Metafísica, I, 991a; pp. 143-144.
3
9
Un anticipo de los tres momentos lo encontramos en Kant (§ 53), con dogmatismo (racionalismo), Aristóteles, Sobre las ideas, pp. 420-422. Carpio, A., Principios de filosofía, pp. 113-115.
84 Entre Ideas Hegel y la dialéctica de la conciliación 205

lidad como un solo mundo, un mundo pleno de sustancias, de cosas particulares, lo existente. Con una metáfora: la Idea es un esqueleto, un sistema, una manera de
de entes o cosas que son o existen. En una de sus frases más famosas afirma: el ordenar y darle forma al mundo. La Idea es la realidad vista desde su lado más
ser se dice de muchas maneras (o el ser tiene muchos significados). La palabra abstracto, como un conjunto de relaciones y conceptos generales. Lo opuesto a la
ser refiere, ante todo y principalmente, a la sustancia y, en segundo lugar, a los Idea, lo que viene a completar ese esqueleto, es la materia, lo concreto, lo que
accidentes, al acto y la potencia, etc. La ciencia que se ocupa del ser de lo que es Hegel llama Naturaleza.4 La Idea y la Naturaleza son opuestos, se contradicen
(o del ente en tanto ente) es la filosofía: totalmente: lo que es uno, no es el otro, y al revés. La Idea es invisible o impercep-
tible, no ocupa lugar, no es nada concreto; la Naturaleza es lo perceptible, lo que
ÎEs evidente que incumbe a una sola ciencia [primera] el estudio de los ocupa lugar, etc. Por eso, Idea y Naturaleza son dos mitades de algo que es uno, el
entes en cuanto entes. En todo caso, la ciencia debe tratar principalmente Espíritu.
de algo que es primero, es decir, de aquello de lo que todo lo demás de-
En este punto hay que reunir los cabos sueltos. Ya anticipamos que el Espí-
pende […]. Entonces, si a eso se lo llama «sustancia», el filósofo tendrá
ritu refiere al ser humano, pero no como individuo aislado, sino como colectivo
que poseer los principios y las causas de las sustanciasÏ.4
social. El Espíritu es el nosotros, la comunidad, que se expone históricamente a
La filosofía se ocupa de todo lo que existe, pero no como un saber específi- través de la cultura. El individuo refleja la cultura a la que pertenece, en su modo
co que estudia un determinado aspecto de las cosas, sino como un saber general de actuar y de conocer el mundo expresa la cultura. Nunca está solo, y lo que él
que se remonta a los fundamentos de todo lo que existe. La filosofía (o ciencia considera como propio y suyo, en verdad resulta un producto de la comunidad de
verdadera) trata centralmente la noción de sustancia. pertenencia. En este sentido, en lo particular (individuo) se muestra lo universal
Entonces, según Aristóteles tenemos un solo mundo, un mundo de sustan- (comunidad). El individuo se configura como una síntesis particular entre Idea y
cias, el primer y principal sentido en que se habla del ser. La palabra sustancia Naturaleza, o pensamiento y materia, o sujeto y objeto, o mente y cuerpo, etc. Esa
(ousía) significa lo que está ahí, esto, una cosa individual, donde el ser está misma contradicción y unidad manifiesta una contradicción más amplia, univer-
presente. Además, la palabra refiere a una permanencia, a un mantenerse, a algo sal, entre Idea y Naturaleza. En otras palabras, en el individuo se muestra la con-
que no cambia; por eso los latinos promulgan este sentido: sub-stancia significa tradicción y unidad entre, por ejemplo, mente y cuerpo; pero esa contradicción y
estar por debajo, subsistir, y lo mismo vale para cosa (res). Sustancia y cosa signi- unidad expresa el Espíritu. Para Hegel, entonces, el Espíritu sintetiza Idea y Natu-
fican lo que permanece siendo lo que es, a pesar de ciertos cambios.5 Y, ¿qué son raleza.
sustancias para Aristóteles? Son todas aquellas cosas que tienen individualidad, Hasta aquí, analizamos el significado del idealismo: la realidad se funda-
que se pueden ver como una cosa; por ejemplo, esta piedra, esta planta, aquel menta en la Idea (el pensamiento puro), que se unifica con su contrario (la Natu-
perro, aquella persona, etc. Son sustancias todas aquellas cosas que se pueden raleza) en el Espíritu. Ahora debemos considerar el otro aspecto con el cual Hegel
individualizar y captar por separado de las demás. Además, las sustancias duran caracteriza su sistema y que le permite separarse de la familia idealista:5 lo abso-
un cierto tiempo; no son eternas, sino que tienen un momento en el que empiezan luto. Dado que este planteo no se ocupa tan solo de una parte de la realidad, sino
a existir y un momento en el que dejan de existir. El mundo está poblado de de toda la realidad, se trata de un idealismo absoluto. El sistema de Hegel no deja
sustancias o cosas individuales que tienen principio y fin en el tiempo. nada afuera, nada sin comprender o explicar; su tema –el tema de la filosofía– es
La noción de sustancia se complementa con la de accidente o propiedad. la totalidad de lo real. La Idea abarca todo el pensamiento, la Naturaleza todo lo
Las cosas tienen características o propiedades que también duran un cierto tiem- material, y el Espíritu vendría a ser el todo del todo. De esta totalidad de lo real se
po. Los accidentes –esta segunda manera de hablar del ser– existen gracias a que
4
existe la sustancia; son propiedades de la sustancia. Los accidentes cambian y, sin Hegel, Enciclopedia, § 14, p. 117 (Idea); §§ 245-250, pp. 303-309 (Naturaleza).
5
Hegel, Diferencia entre los sistemas de filosofía de Fichte y Schelling, pp. 3-30, 111-139. Según
embargo, la cosa sigue siendo la misma. Por ejemplo, una mesa (mejor sería de- Hegel, sus contemporáneos idealistas, Fichte (1762-1814) y Schelling (1775-1854), poseen el mé-
cir: esta mesa particular) es una cosa individual, existe durante cierto tiempo y rito de haber elevado la filosofía al tratamiento de lo absoluto, pero a su vez el defecto de haberlo
considerado desde una perspectiva: Fichte, desde el lado subjetivo (el Yo, el saber), y Schelling
4
Aristóteles, Metafísica, IV, 1003a-b, pp. 218-219. La palabra ente remite a todo lo que es o desde el lado objetivo (la Naturaleza, el ser). Hegel mismo se sitúa como el filósofo que unifica
existe. La palabra ciencia debemos tomarla en un sentido general, como saber, no como disci- estas dos posiciones. Habitualmente se reproduce esta clasificación con la tríada: idealismo subje-
plina opuesta o diferente de la filosofía. En esta época no se hace tal diferenciación. tivo (Fichte), idealismo objetivo (Schelling) e idealismo absoluto (Hegel). Pero Hegel no usa esos
5
Ferrater Mora, J., Diccionario de filosofía, pp. 2673-2674, 3397 y ss. Sobre este tema y los si- términos: Vorlesungen über die Geschichte der Philosophie [Lecciones sobre historia de la filoso-
guientes: Carpio, A., Principios de filosofía, pp. 116-121; Moreau, J., Aristóteles y su escuela, pp. fía], Hegel Werke, T. 20, pp. 390-391, 403-406 (Fichte); 419-420, 436-439 (Schelling), 453-460
67-76, 83-89, 92-97, 141 y ss. (Hegel).
204 Entre Ideas Aristóteles: sustancia, virtud y comunidad política 85

absorbe en su sistema a todos los demás; y, para diferenciarlo de los demás, llama tiene un determinado color, textura, tamaño, etc. Si se me ocurre pintar la mesa, o
a su sistema idealismo absoluto. pulirla, o dejarla al sol, o cortarla, etc., sus accidentes van a cambiar, pero la mesa
Ante todo, se nos presenta una cuestión importante: ¿qué es el idealismo? va a seguir siendo la misma. Entonces, los accidentes son características de la
Resulta difícil dar una definición, porque cada filósofo entiende por la palabra sustancia, pueden variar, y en esas variaciones la sustancia sigue siendo la misma.
idea algo muy diferente; por ejemplo, esa misma palabra no significa lo mismo La relación entre sustancia y accidente se refleja en el lenguaje. En una
en Platón (§ 17) que en Descartes (§ 40) o Kant. Primero tenemos que despejar el oración, por ejemplo: la casa es verde, algo se predica (verde) en relación con
uso común del adjetivo idealista como soñador, utópico, ingenuo, etc., y la un sujeto (la casa); lo que se predica equivale al accidente, y el sujeto a la
consecuente creencia en que el idealismo se dedica a postular ideas o modelos sustancia. Desde luego, puede suceder que el accidente cambie y que la sustancia
independientes de la realidad. Todo esto no tiene ninguna relación con el idealis- siga siendo la misma (en el ejemplo: se pinta la casa de otro color); pero si la
mo.2 Desde una óptica muy general, una filosofía idealista sostiene que la realidad sustancia deja de existir (se destruye la casa), los accidentes también dejan de
entera se explica a partir de las ideas; o sea, que los objetos y las acciones se existir. El accidente depende de la sustancia para existir, pero no a la inversa.
fundamentan a partir del sujeto. La realidad no está ahí, como algo acabado y Toda sustancia posee necesariamente dos componentes: materia (aquello
terminado que el sujeto viene a describir y reflejar; por el contrario, para el idea- que responde a la pregunta: ¿de qué está hecha esa cosa?) y forma (el modo como
lismo la realidad resulta del hacer o actuar del sujeto. Entonces, el sujeto funda- está organizada la materia y responde a la pregunta ¿qué es esa cosa?). Toda sus-
menta la realidad, la hace y actúa sobre ella, la transforma a partir de sus propias tancia tiene un determinado material (materia) organizado de una determinada
ideas. Pero, a diferencia de Descartes o Kant, para Hegel ese sujeto que funda- manera (forma). La mesa, por ejemplo, es de madera o de mármol, o de piedra; y
menta la realidad no es un individuo, sino un colectivo, un nosotros, un todo- tiene la forma de mesa (y no la forma de silla o ropero). La materia y la forma
cultural. El individuo sólo existe como tal en la interrelación y en el reconoci- están en toda sustancia, y son inseparables, en el sentido de que sólo las podemos
miento de y con los otros; por ende, su hacer particular forma parte de una activi- pensar por separado, pero en la realidad siempre están juntas. En otras palabras,
dad más amplia, la dinámica de la comunidad. A su vez, la comunidad tampoco se puede pensar la forma mesa sin materia, pero toda mesa real y concreta tiene
está aislada ni descontextualizada, pues se va desarrollando históricamente. A que tener materia. Se puede pensar el material de la mesa sin una forma, pero en
este sujeto colectivo que contiene a los individuos, que interpreta y transforma la la realidad ese material tiene que tener una forma. Además, la materia y la forma
realidad y, que va cambiando a través del tiempo, Hegel lo llama Espíritu.3 se unen cuando la cosa empieza a existir, y se separan cuando la cosa deja de
Sobre esta noción volveremos más abajo. existir; o sea, materia y forma se mantienen inseparablemente unidas mientras
En otras palabras, el idealismo no va directamente a las cosas, sino que existe la sustancia.
presenta una instancia anterior para fundamentar las cosas. Así, por ejemplo, Pla- Por supuesto, el material madera puede corresponder a la forma mesa y
tón explica la existencia de la mesa a partir de la Idea de mesa, o Descartes explica a la forma silla, o a la forma ropero, etc. Entonces, hay distintas sustancias
su perspectiva matemático-cuantitativa a partir de las ideas innatas, o Kant expli- hechas del mismo material. El material madera resulta ser común a diferentes
ca que el conocimiento se da a partir de la construcción del objeto que hace el cosas. Por lo tanto, aquello que hace que la sustancia mesa sea una mesa no es la
sujeto. Del mismo modo, Hegel explica la realidad desde una instancia anterior a materia, sino la forma, porque si nos guiamos por la materia no sabremos qué
las cosas: la Idea. Todos estos idealismos comparten el supuesto de que la sola cosa es. Por lo tanto, aquello que hace a la esencia de la cosa es la forma, y no la
experiencia sensible no alcanza para fundamentar la realidad. Desde luego, Hegel materia. La materia no me permite definir qué es algo; en cambio, la forma sí. Por
no dice lo mismo que Platón, ni que Descartes o Kant; de todos modos, se define ejemplo, si digo que una cosa es de madera, con eso no termino de decir qué es,
como idealista, y esto significa que las cosas se fundamentan en la Idea. porque puede ser una silla, una mesa, un ropero, un lápiz, etc. Lo que me permite
¿Qué es la Idea? Para Hegel, es el pensamiento, la metafísica o lógica pura saber de qué cosa hablo es la forma, que organiza la materia. La forma mesa
de la realidad; es la estructura básica a partir de la cual se organiza y entiende todo hace que la mesa sea mesa. La forma nos permite identificar o individualizar a esa
cosa, nos habla acerca de la esencia de esa sustancia.
2
Sciacca, M., Qué es el idealismo, p. 7. Sobre Hegel: pp. 32 y ss. Cuando una cosa deja de ser lo que es y pasa a ser otra, se produce un
3
Hegel, Enciclopedia de las ciencias filosóficas, § 377, pp. 433-434: El conocimiento del espíritu cambio fuerte: se desprende la forma de la cosa, y esa materia pasa a estar asocia-
es el más concreto y, por tanto, el más elevado y difícil. Conócete a ti mismo; este precepto […] no
tiene el significado de un mero autoconocimiento según las aptitudes particulares del individuo da con otra forma. Por ejemplo, un árbol constituye un conjunto de materia y
[…], sino que su significado es el conocimiento de lo verdadero del ser humano, […], o sea de la forma. Si viene alguien y lo corta, y de su madera hace una mesa, decimos que la
esencia [= universal] misma como espíritu. materia del árbol se transformó en una mesa. Decimos que la forma árbol dejó
86 Entre Ideas Hegel y la dialéctica de la conciliación 203

de existir y que la materia pasó a estar asociada con la forma mesa. Por eso, la Capítulo 12
materia se transforma, esto significa: cambia de forma. Si quemamos la mesa que
hicimos con el árbol, la forma mesa (y, por ende, la cosa llamada mesa) deja de
existir, y esa misma materia ahora tiene la forma ceniza. La sustancia que deja
de existir, que ha perdido su forma, también ha perdido su esencia, aquello que la
caracterizaba. De este modo Aristóteles explica el cambio en la naturaleza, cues-
Hegel y la dialéctica
tión que ni los presocráticos ni Platón habían podido explicar tan claramente. El de la conciliación
cambio de forma es, sin dudas, el más fuerte de todos los cambios.
Pero entonces, ¿cualquier cosa se puede transformar en cualquier cosa? ¿Pue-
de suceder, por ejemplo, que una mesa se transforme en árbol, o una piedra en ser
humano? No. Para comprender mejor el cambio necesitamos otro par de concep-
tos referidos a la sustancia: acto y potencia. Acto y potencia configuran otros de
§ 62-. EL IDEALISMO ABSOLUTO.
los modos secundarios de hablar del ser. El acto señala lo que la sustancia es
ahora, en este momento, en la actualidad; la potencia señala lo que la sustancia La revolución cultural, filosófica y artística, que se inicia en Alemania a
puede llegar a ser (en un futuro), lo que todavía no es, una posibilidad. Estos dos fines del siglo XVIII y comienzos del XIX en el marco del Romanticismo, nos
conceptos, acto y potencia, están ligados entre sí: una mesa es, en acto, una mesa presenta una serie de filósofos que se definen como idealistas y que adoptan como
y, en potencia, podrá ser una tabla, o cenizas, etc.; pero una mesa no puede ser en punto de referencia a Kant. Pese al estilo seco y frío y pese a que nunca enseñó sus
potencia un orangután, porque no está dentro de sus posibilidades. Además, ac- textos, la filosofía de Kant se propaga entre los jóvenes y genera un abanico de
to y potencia son relativos al momento que corresponda. Si la sustancia en desarrollos que tienden a superarla. Es decir, los idealistas quieren, a partir de los
acto es un árbol, en potencia es una mesa, una silla, etc.; si ahora esa misma planteos de Kant, ir más allá de Kant. Valoran su autoridad, pero se instalan en los
sustancia se transformó en mesa, es en acto una mesa y, en potencia, una tabla o huecos de su concepción, para reformularla. A grandes rasgos, el punto de con-
cenizas, etc. Si ahora esa mesa es en acto una tabla, en potencia es ceniza o made- flicto con la filosofía de Kant reside en su fuerte empirismo,1 en la limitación de la
ra podrida, etc. En otras palabras, acto y potencia son relativos al momento en que razón y del sujeto a la experiencia. Para los idealistas, en cambio, el sujeto no se
se analiza. limita a reflejar lo dado, sino que, al estar dotado de libertad y de creatividad,
Este par de términos nos permite una nueva definición sobre el cambio: una tiene la fuerza suficiente para componer y transformar los objetos. Desde esta
cosa cambia cuando pasa del acto a la potencia. Que una cosa cambia significa perspectiva, el sujeto ya no está encerrado en la experiencia, pues posee la capaci-
que deja de ser lo que es en acto y pasa a ser lo que era en potencia. Por ende, una dad para hacerla y rehacerla; más bien, lo único que puede circunscribir al sujeto
vez que la potencia se realiza, se concreta, deja de ser una potencia y pasa a ser en es su propia libertad. Los objetos, entonces, pasan a ser productos de su libertad.
acto. Cuando una sustancia alcanza su potencia, la actualiza, la convierte en acto, Entre los filósofos idealistas, en la primera mitad del siglo XIX se destaca G.
y adquiere una nueva potencia o posibilidad. W. F. Hegel (1770-1831), uno de los más importantes de toda la historia e impres-
Todos estos conceptos (sustancia y accidente, materia y forma, acto y poten- cindible para comprender nuestro tiempo. A diferencia de Kant, que nunca salió
cia), todas estas maneras de hablar del ser, revelan que para Aristóteles el mundo de su pueblo natal, Hegel se traslada de una ciudad a otra (con serios problemas
está organizado armoniosamente y cada cosa ocupa el lugar que la naturaleza le económicos) y alcanza sustento y fama con la publicación de sus obras más im-
tiene previsto.6 Se trata de un mundo dinámico y cambiante (nótese la diferencia portantes: Fenomenología del espíritu (1807), Ciencia de la Lógica (1811-ss.),
con Platón) y, sin embargo, no por eso caótico. Al contrario: cuando la sustancia Enciclopedia de las ciencias filosóficas (1818). Hacia 1820, ya instalado en la
deja de existir, la materia pasa a otra cosa; cuando se realiza la potencia de algo, se Universidad de Berlín, obtiene reconocimiento e influencia en los círculos inte-
realiza ordenadamente. Para Aristóteles todo tiene un sentido, una finalidad, sirve lectuales de la época. Hegel hereda la efervescencia del idealismo postkantiano y
para algo; la Naturaleza está en sí misma ordenada y organiza la realidad, y la logra darle una expresión casi definitiva, en el sentido de que todas las versiones
tarea del filósofo consiste en descubrir ese orden. Esta concepción armoniosa, del idealismo (anteriores y posteriores) parecieran conducir, en última instancia, a
6
Moreau, J., Aristóteles y su escuela, pp. 117 y ss.; Maeso, S., La física de Aristóteles y la cosmo-
su propuesta filosófica. Con una extraordinaria habilidad argumentativa, Hegel
visión clásica, pp. 127-133; Giardina, M., La concepción aristotélica de la naturaleza, pp. 134-
1
138. Hegel, Fe y saber, pp. 59-63.
202 Entre Ideas Aristóteles: sustancia, virtud y comunidad política 87

que los niños son espontáneamente buenos. Aunque en su primera etapa se guíe también llamada finalismo (o teleología), no remite a un mundo trascendente
de manera egoísta, no lo hace consciente o deliberadamente, sino sin saberlo. El que esté más allá y separado, sino que el orden está en este mundo, en las cosas
amor de los padres y la fe religiosa contribuyen a despertar esa bondad innata. El mismas. Y tal organización de la realidad se expresa en una frase que Aristóteles
segundo principio apunta a ejercitar la mente a través del conocimiento de los repite una y otra vez: la naturaleza no hace nada en vano; es decir, lo planifica
objetos, tanto mediante el contacto sensible como mediante la conceptualización. todo, y todo tiene un para qué, una finalidad.
Un tercer principio que completa a los anteriores se relaciona con el hacer, la
actividad práctica, el arte de producir y crear objetos. Los niños desean manipular § 25-. EL CONOCIMIENTO COMO CAPTACIÓN DE LA FORMA.
los objetos, usarlos o fabricarlos, y así despliegan habilidades técnicas, capacida-
Al rechazar la existencia del mundo inteligible, Aristóteles también rechaza
des que son tan importantes como comprender y sentir. La producción de objetos la explicación platónica del conocimiento, según la cual conocer significa recor-
podrá orientarse hacia las manifestaciones artísticas o hacia las construcciones dar las Ideas que el alma vio antes de encarnarse y caer en este mundo. Para
artesanales.21
Aristóteles, en cambio, conocer significa captar la forma que está junto a la cosa.
En suma, el romanticismo de Pestalozzi se trasluce claramente en su con- Señalamos que la misma palabra (eidos) que Platón usa para Idea en Aristóteles
cepción del ser humano activo, en la apuesta al corazón y al amor, en la relevancia se la traduce forma, e importa subrayar que la forma no existe por separado de
de la dimensión social, en el progreso dialéctico del niño, en la unidad de las
la cosa, en otro mundo. También señalamos que la forma hace que la cosa sea lo
distintas facetas de la personalidad. que es. Analicemos ahora cómo se produce el conocimiento.
La obra más importante de Aristóteles, la Metafísica (texto que él no pro-
yectó, sino que fue compilado y titulado por uno de sus seguidores, a partir de
apuntes y textos sueltos que venían después de la física, y de ahí su título, que
significa más allá de la física), comienza así:

ÎTodos los hombres desean, por naturaleza, conocer. Prueba de ello es la


estima que tienen hacia los sentidos […] y, por encima de todos [los sen-
tidos], la vista. En efecto, […] preferimos la vista a todo lo demás. La
causa de esto reside en que, entre todos los sentidos, ella nos proporciona
más conocimientosÏ.7

El conocimiento empieza con los cinco sentidos y, entre éstos, el más apre-
ciado por el común de la gente es la vista, porque nos da mayor detalle e informa-
ción en las percepciones. Con los sentidos se inicia un proceso gradual; para Aris-
tóteles el conocimiento no se logra instantáneamente, sino a través de una serie de
pasos, cada uno de los cuales supone el anterior.
Entonces, el contacto directo con las cosas configura el primer paso en el
conocer. Los órganos sensibles (o sea, los cinco sentidos: vista, tacto, olfato, gus-
to, oído) entran en relación con algo exterior. Aristóteles describe esta relación
como un sello duro (por ejemplo, oro o bronce) que se imprime sobre un trozo de
algo maleable (por ejemplo, cera o arcilla húmeda). Esto significa que los senti-
dos reciben pasivamente los aspectos sensibles de las cosas, que se presentan
como algo que es así, y que es siempre verdadero.8 Por ejemplo, cuando percibo
una manzana, ciertas cualidades accidentales se me presentan de una determinada
manera (roja, lisa, dulce, etc.), y esos datos los recibo así y no los puedo modifi-
21
Abbagnano-Visalberghi, Historia de la pedagogía, pp. 466-475. Lamanna, P., Historia de la filo- 7
Aristóteles, Metafísica, I, 980a, p. 119.
sofía IV, pp. 91-108. 8
Aristóteles, Acerca del alma, 427b, p. 140.
88 Entre Ideas El Romanticismo: una mirada crítica de la Modernidad 201

car. En este primer contacto los órganos de los sentidos permanecen pasivos, reci- En este contexto aparece un pedagogo suizo-alemán, típicamente románti-
ben la información de las cosas. Aquí surge la famosa noción de tabla rasa: el co en sus ideas y acciones: Giovanni Pestalozzi (1746-1827). En distintos mo-
ser humano es como una tabla lisa o virgen en la cual se va grabando la experien- mentos de su vida, Pestalozzi fundó o dirigió escuelas en zonas rurales y para
cia, sin que él haga nada; como si los objetos fueran marcando, sellando, al hom- niños pobres, coherentemente con el regreso a la naturaleza y el amor a lo popu-
bre a través de los sentidos.9 lar que se difunden en el ambiente romántico. En general, terminó muy mal, en
Pero los distintos sentidos proporcionan información variada: el olfato olo- bancarrota o peleado con sus colegas. En su primera experiencia educativa trata
res, el gusto sabores, el oído sonidos, etc.10 Esa información está diseminada, sin de rescatar al niño activo, y decide que la enseñanza teórica (leer y escribir, hacer
coordinación o unidad. Una facultad se encarga de reunir los datos dispersos que cuentas) se complemente con oficios prácticos, relacionados con la industria o
provienen de cada uno de los sentidos: la sensibilidad general o común.11 Esta con la agricultura. Pese a los fracasos concretos, Pestalozzi nunca abandona sus
facultad hace que los distintos aspectos sean referidos a un mismo objeto o cosa. ideales, y se salva de la penuria económica gracias a la publicación de novelas
Lo rojo que viene de la vista, lo dulce que viene del gusto, lo liso que viene del didácticas, pensadas para que las madres eduquen a sus hijos.
tacto, son unificados y sintetizados por la sensibilidad general en torno de una En cuanto a su concepción pedagógica, Pestalozzi presenta el clima en el
misma cosa (la manzana). que debe desarrollarse la educación:
El segundo paso en el avance del conocimiento consiste en almacenar y
ordenar la información, y esta función la cumple la imaginación (phantasía) con ÎNo hay aprendizaje que valga nada si desanima o roba la alegría. Mien-
ayuda de la memoria. La imaginación retiene imágenes de las cosas con las que tras el contento le encienda las mejillas, mientras el niño anime su activi-
dad entera de júbilo, de valor y de fervor vital, nada hay que temer. Bre-
entramos en contacto sensible, las va guardando con el correr del tiempo. El obje-
ves momentos de esfuerzo condimentados con alegría y vivacidad no de-
to ya no se encuentra presente ante los sentidos, sino tan solo la imagen, que es
primen el ánimoÏ.20
una versión deformada o simplificada del original.12 Esas imágenes se reiteran, se
acumulan y se archivan en el gran registro de la memoria. De este modo, las La cordialidad, el buen estado de ánimo, en una palabra: la alegría, impul-
experiencias que tuvimos con distintas cosas se van clasificando y ordenando; por san el aprendizaje, y al combinarlos con el esfuerzo, el orden, la obediencia, etc.,
ejemplo, las muchas veces que vimos y tocamos una mesa se van juntando, como se llega a un resultado sumamente positivo.
si formaran un legajo o archivo que recoge esos registros. Con el tiempo y con el Además, Pestalozzi sostiene que el niño evoluciona en tres momentos: en
aumento de nuestra experiencia, podremos trazar un perfil de cada cosa, resu- una primera instancia (el estado de naturaleza), el niño se ama a sí mismo, de
miendo sus características generales y dejando de lado sus características especí- modo que sólo se preocupa por su propio placer y bienestar, se piensa como el
ficas (por ejemplo, los accidentes). Así, con el correr de la experiencia vamos centro de todo, e inocentemente cae en el egoísmo y la despreocupación frente a
formando una imagen universal que reúne las distintas percepciones de un mismo los demás. En un segundo momento (el estado social), el niño choca con otros
objeto. niños tan egoístas como él, y entonces se da cuenta que le conviene limitar sus
En el tercer paso en el plano del conocimiento captamos la forma de las pretensiones para llevarse bien, para no tener problemas. Pero este segundo mo-
cosas.13 Este paso únicamente puede darse si se han dado los anteriores. Sólo mento todavía es negativo, en el sentido de que no alberga una valoración positiva
después de haber tenido muchas percepciones y de haberlas agrupado y ordenado hacia sus semejantes, sino que aprende a controlar sus impulsos porque le convie-
en imágenes universales o conjuntos coherentes, estamos en condiciones de po- ne; por ende, la motivación sigue siendo egoísta. En este punto el conflicto se
ner en marcha una nueva facultad: el entendimiento o intelecto. El intelecto o disimula, se encubre y se mantiene latente. En un tercer momento (el estado
inteligencia tiene la capacidad de captar la forma que las cosas traen consigo y, ético), cuando el niño comprende la bondad moral de aceptar a los otros tal como
por ende, de captar la esencia de las cosas. Esto diferencia al hombre de los ani- son, de integrarse y vincularse en una unidad superior, o cuando siente la perte-
9
Sin embargo, con la tabla rasa Aristóteles se va a referir a la actividad del entendimiento en la
nencia a una comunidad, se armoniza con los demás a través del amor, el compa-
captación de las formas: Acerca del alma, 429b-430a, p. 149. ñerismo, la fraternidad. Hasta aquí, el desarrollo del niño.
10
Aristóteles, Acerca del alma, 424b-425a; si nos falta alguna sensación, es que nos falta, a su vez, La educación primaria –según Pestalozzi– se basa en tres principios a culti-
algún órgano sensorial, p. 129; cada sensación percibe una sola cualidad, p. 131. var desde la más temprana infancia: el corazón, la mente y la mano. Ante todo,
11
Aristóteles, Acerca del alma, 425b y ss.; pp. 132-133 y ss.
12
Dice Aristóteles: las sensaciones son siempre verdaderas, mientras que las imágenes son en su
hay que despertar el corazón del niño, su interior, sus buenos sentimientos; por-
mayoría falsas. Acerca del alma, 428a, p. 142.
20
13
Aristóteles, Acerca del alma, 429a, p. 146. Citado en Abbagnano-Visalberghi, Historia de la pedagogía, p. 469.
200 Entre Ideas Aristóteles: sustancia, virtud y comunidad política 89

Allí experimentamos la libertad de re-crear las cosas, de comenzar a producir una males.14 El hombre puede entender los objetos, y entender significa que puede
segunda realidad desde nosotros mismos. Con el juego se reaviva la facultad de aprehender o capturar la esencia o forma que caracteriza a cada cosa. Esa forma
las ideas, indispensable para captar la belleza, la armonía, la unidad que permite hace que cada cosa sea inteligible o entendible.
volver a vincular este mundo fragmentado.18 Aunque este tercer paso suponga los dos anteriores, la captación intelectual
se distingue de la captación sensible; se trata de una operación del intelecto. No
§ 61-. NUEVAS IDEAS PEDAGÓGICAS: PESTALOZZI. captamos la forma a través de los sentidos, sino a través del pensamiento. Lo que
Con el Romanticismo y la valoración de lo local, de las costumbres, de lo confunde es que la forma está en la cosa y organiza la materia y responde a la
pregunta ¿qué es esto? Pero tal respuesta no viene de los sentidos, sino del acto de
particular de cada comunidad, se reflotan iniciativas que apuntan a la educación
popular, a ocuparse de la gran cantidad de analfabetos, y sobre todo en lugares pensar, y de preguntarse, y sólo el ser humano se formula preguntas. Además,
campesinos, tranquilos, alejados del murmullo constante de la ciudad. También gracias al intelecto tenemos la posibilidad de explicar la realidad. La imaginación
y la memoria no son facultades para razonar, pues se limitan a ordenar la informa-
se multiplican los buenos intentos por crear jardines de infantes, donde la noción
de juego ocupa un lugar primordial, porque –como muestra Schiller– permite ción; no pueden dar una explicación o un por qué. La capacidad de explicar perte-
desarrollar la imaginación creativa y la libertad. Sin embargo, los emprendimien- nece al intelecto, y esto diferencia al hombre del resto de otros seres como los
animales.
tos son aislados, dependen de la buena fe de quienes los encabezan, y por lo
general duran muy poco tiempo, porque los problemas económicos o de organiza- El entendimiento aristotélico tiene dos caras: una pasiva, porque trabaja
ción los tornan inviables. En las primeras décadas del siglo XIX la educación sobre la experiencia ya recibida y ordenada; y otra activa, porque organiza esa
experiencia en base a una forma. Al captar y exponer la forma de la cosa, al poder-
sigue siendo un privilegio, y a ella sólo acceden los de mejor posición social. El
ideal pansófico de Comenio (§ 35) duerme en el cajón de las promesas incumpli- la explicar, el intelecto actualiza la forma, la trae al presente. Potencialmente, el
das. entendimiento posee todas las formas; en acto, sólo algunas, las que trae al pre-
sente. En este punto, Aristóteles se vale de otra metáfora: define al intelecto como
En Francia, por ejemplo, con el régimen de Napoleón (1799-1815) nueva-
mente se descuida la educación primaria, que la Revolución había instaurado con una tablilla en la que nada está actualmente escrito15 y, podemos completar,
principios de avanzada para la época: gratuita, obligatoria y laica (§ 49). En para- todo está por escribirse. De nuevo, se trata de la tabla rasa u hoja en blanco,
similar al sello sobre la cera, que manifiesta pasividad. Sin embargo, en este caso
lelo, se refuerza la educación secundaria, que se subdivide en la orientación hu-
manística y en la orientación técnico-profesional. Pero el deterioro de la educa- se pone en juego una actividad, el hecho de escribir, de interpretar los datos sen-
ción primaria, el simple hecho de que no sea sostenida y financiada por el Estado, sibles, de darles una forma coherente. Por ejemplo, por las percepciones e imáge-
nes se puede detectar una antorcha de fuego a lo lejos, pero sólo gracias al intelec-
opera como filtro de selección social: sólo ingresan al secundario quienes pudie-
ron pagar una educación básica privada. De este modo, se garantiza una educa- to se reconoce que esos datos indican que el enemigo viene hacia nosotros.16 En
ción completa únicamente para aquellos que poseen una buen pasar económico. suma, el entendimiento aporta lo suyo.
Queda claro que Aristóteles se aleja mucho de Platón. Conocer no significa
Por otra parte, en Inglaterra se inventa el método Lancaster, que consiste en
aplicar técnicas de enseñanza mutua. Bajo el lema de un maestro para mil discí- recordar, sino atrapar la forma de la sustancia, y esa forma está indisolublemente
pulos, las clases se dividen en grupos numerosos para lengua o matemática, y el atada a la cosa. Además, en Platón la Idea es eterna, en Aristóteles la forma surge
y desaparece con la cosa, etc. De todos modos, ambos filósofos coinciden en que
maestro instruye a un niño monitor, el más destacado del grupo, que reproduce
las instrucciones frente a sus compañeros. El método Lancaster apela a la división 14
En efecto, para Aristóteles el hombre es un animal racional. Por un lado, significa que comparte
del trabajo, a la delegación de tareas y, sobre todo, a un disciplinamiento implaca- determinadas funciones con los animales; por ejemplo, el deseo y la percepción a través de los
ble. En Inglaterra también se implementan jardines de infantes como guarderías sentidos. A su vez, los animales (y también el hombre) comparten con las plantas las funciones de
para los hijos de los trabajadores obreros, y escuelas de oficios (mecánica, tintore- nutrición y reproducción. Por otro lado, la definición de hombre refiere a algo específico que lo
distingue de los animales (y, obviamente, de las plantas): su capacidad racional o de pensamiento.
ría, tornería, etc.) relacionadas con las necesidades de la revolución industrial.
En el plano del conocimiento, la capacidad racional implica captar y manejar las formas de las
Todo esto, insistimos, sin una organización institucional, sin convertirse en una cosas.
política de Estado; los emprendimientos educativos son intentos aislados, esporá- 15
Aristóteles, Acerca del alma, 429b-430a, p. 149. J. Moreau llama la atención sobre la diferencia
dicos, llevados adelante por personas particulares.19 entre el sello y la hoja en blanco: en Aristóteles y su escuela, pp. 177-178. Sobre el conocimiento:
18
Schiller, Cartas, pp. 102-105, 139-140, 146-147. pp. 153-181.
16
19
Abbagnano-Visalberghi, Historia de la pedagogía, pp. 448-451. Aristóteles, Acerca del alma, 431b, p. 156.
90 Entre Ideas El Romanticismo: una mirada crítica de la Modernidad 199

la Idea y la forma son independientes de nosotros, están en la realidad y las tene- da, refinada, civilizada. El gusto grosero, en cambio, pertenece a la barbarie, y se
mos que descubrir o captar, y si no logramos aprehenderlas, ello ocurre por una lanza sobre lo nuevo, lo sorprendente, lo grotesco, los colores chillones, lo exube-
deficiencia nuestra. rante y todo aquello que lo excita; en una palabra, no comprende la sencillez. En
el contexto del siglo XVIII, el gusto grosero no está asociado con lo popular, sino
§ 26-. LOS TRES TIPOS DE CIENCIAS O SABERES. con los nuevos ricos (la burguesía), que se arrojan sobre las obras de arte en busca
En una de sus clasificaciones, Aristóteles sostiene que hay tres tipos de cien- de reconocimiento social. No los mueve la necesidad espiritual, sino el materia-
cias: teóricas, prácticas y productivas, que se distinguen por la actitud que asume lismo, la acumulación y el deseo de consumir, el beneficio y el mercado del arte.
Esta actitud agitada de los burgueses trae insensibilidad, falta de gusto, apego a
el hombre en cada una de ellas, y que a su vez se subdividen en disciplinas espe-
cíficas.17 las cosas. Pero la belleza se relaciona con lo calmo, lo tranquilo, lo equilibrado, la
En las ciencias teóricas, el hombre sólo mira y describe los objetos que armonía de la Naturaleza, el desprendimiento de lo material; por ende, el buen
gusto consiste en abrirse a la obra de arte, en conjugar el tiempo presente con el
contempla, y no los modifica en absoluto; es decir, asume una actitud pasiva.
Entre las ciencias teóricas hay tres: la filosofía primera (o metafísica), que –como sentido intemporal, en captar en lo pequeño toda la grandeza del universo huma-
observamos– se ocupa del ente en cuanto ente, de las cosas que existen y del no y natural. La belleza cruza el mundo sensible con el mundo inteligible, induce
a levantar la mirada sobre los objetos particulares y contemplar el todo.17
fundamento de esas cosas que existen (las sustancias). En segundo lugar, la mate-
mática, que se ocupa de cosas abstractas y sin movimiento. En tercer lugar, la La educación estética, entonces, se orienta a la formación cultural global,
física (o filosofía de la naturaleza), que se ocupa de los cuerpos que se mueven y apunta a elevar el alma más allá de su mundo conocido para comprender el senti-
do del conjunto, esa unidad completa y armónica que se refleja en el ideal de
son materiales.
En las ciencias prácticas, el hombre asume una posición activa, realiza ac- hombre griego. Se trata, sin dudas, de una respuesta a la visión iluminista del
ciones (praxis), que modifican la realidad. Las dos ramas principales de la prácti- saber reducido a la utilidad (§ 49). Schiller pareciera decir: si sólo aprendemos lo
que nos conviene, y si seguimos parcializando y dividiendo el saber, jamás podre-
ca son la ética y la política, y a ellas se agregan la economía y la educación. En
particular nos interesa la relación entre ética, política y educación. La ética se mos salir de la mirada corta e inmediata; hay que recuperar una formación que
ocupa de lo bueno y lo malo, los valores, que se definen a través de la costumbre, atienda a todas las posibilidades humanas, que cultive el espíritu desplegando sus
distintas capacidades. Además, el educador (y lo mismo vale para el político) no
la cual modifica o moldea culturalmente el carácter de las personas; como vere-
mos, para Aristóteles la bondad de las acciones se logra a partir de un ejercicio tiene que actuar como el artista o el artesano, que obligan a la materia a ser lo que
reiterado de la virtud. La política se ocupa no sólo del sistema de gobierno de la ellos quieren que sea, porque los materiales a formar por el educador son los seres
humanos. La relación pedagógica se establece sobre la base del respeto, de la
ciudad, sino también de la sociabilidad humana. En un sentido amplio, la política
abarca la vida entera del hombre en la polis, y esta vida pública está impregnada consideración del otro (el educando) como un fin en sí mismo, y no como algo
de vínculos sociales. La ética y la política se diferencian por una cuestión de manipulable y maleable. Lamentablemente, a estas buenas ideas Schiller le añade
el típico preconcepto iluminista según el cual los encargados de propagar la cultu-
grados: la primera se ocupa del bien del individuo, la segunda del bien común.
Además de la economía, cuyo tema es la administración de los bienes de la casa, ra y definir el camino hacia la civilización son unos pocos hombres, los grupos
entre las ciencias prácticas tenemos la educación. La educación está fuertemente selectos, aunque no por su posición social, sino por el buen gusto y la sencillez
natural.
ligada a la ética y a la política, porque intenta transmitir los valores que los indivi-
duos y la comunidad consideran positivos para las futuras generaciones. Por último, aquello que despierta las posibilidades humanas, la imaginación
Por último, en las ciencias productivas el hombre se dedica a producir ma- y la creatividad –tan atrofiadas en el mundo moderno–, es el libre juego. Gracias
al juego entramos en el campo del gusto estético, porque se activa la fantasía y el
nualmente un objeto, algo que existe fuera de él. Para la producción se emplea
una técnica, un saber que se aprende viendo e imitando cómo se aplica. Como alma se desprende del mandato de reproducir fielmente la realidad. El juego cum-
vimos, la técnica consiste en aplicar y respetar una serie de pasos y reglas que ple la función de romper con el sentido propio e inmediato de las cosas. Nos abre
los ojos para ver más allá de lo que vemos, para crear algo diferente. Por eso, en el
garantizan la producción efectiva de un objeto. Básicamente hay dos tipos de
artes productivas: aquellas que están dedicadas a la producción de cosas bellas (y juego las cosas no son lo que son, sino lo que la libre imaginación quiere que sean.
por eso se las llama bellas artes; por ejemplo, la poesía, la escultura, la danza, la ilustración también tiene que provenir del carácter, porque el camino que conduce al intelecto lo
abre el corazón.
17
Aristóteles, Metafísica, VI, 1025b y ss., pp. 300 y ss. 17
Schiller, Cartas, pp. 16, 44-50, 55, 79, 124, 140.
198 Entre Ideas Aristóteles: sustancia, virtud y comunidad política 91

Con notable lucidez, Schiller capta y explicita el drama moderno: la divi- música, etc.) y aquellas que están dedicadas a la producción de cosas útiles, que
sión del trabajo y la alienación, ambos temas que después tratará Marx. Al dedi- sirven para algo (por ejemplo, la carpintería, la zapatería, etc.). A quienes hacen
carse a un aspecto específico o una actividad mecánica, el hombre pierde el senti- objetos placenteros e inútiles los llamamos artistas, y a quienes hacen objetos
do de totalidad. En vez de estar la máquina al servicio del hombre, el hombre pasa de uso cotidiano, artesanos.
a estar al servicio de la máquina. Además, la máquina lo mecaniza, porque auto- Cabe subrayar que Aristóteles no ubica a la educación entre las ciencias
matiza su movimiento corporal y, paralelamente, lo reprime en el desarrollo de productivas, sino entre las prácticas. La educación no es una receta que pueda
otras facultades, físicas o mentales. Así, se vuelve extraño, y con esa misma extra- usarse infaliblemente y en cualquier caso, ni tiene un éxito garantizado. Esto lo
ñeza observa a los demás. El hombre queda fragmentado, aislado, perdido, alienado; creen y pregonan algunas pedagogías y corrientes psicológicas actuales; por caso
en sí y en relación con los otros. emblemático tenemos al conductismo. En las últimas décadas del siglo XX se ha
A pesar del diagnóstico negativo, Schiller sostiene –en la misma línea de instalado –en docentes, en la opinión pública, en el sentido común, etc.– la idea
Kant (§ 55) – que la especialización de las ciencias y de los oficios contribuye al de que todos los problemas educativos se resolverían con una buena técnica de
progreso de la especie humana. Sin embargo, no le parece conveniente sacrificar enseñanza. El error de situar a la educación en el campo de la técnica no se resume
al individuo por el bien universal. Schiller no celebra el progreso. Valiéndose de solamente en la imposibilidad de garantizar un resultado, sino (y sobre todo) en la
la metáfora organicista, expresa que especializarse en una única capacidad sería reducción del ser humano (en este caso, del alumno) a la condición de objeto
como ejercitar un solo músculo, cuando la belleza del atleta se refleja en todo el producido (por el docente).
cuerpo.15 Aquello que Smith elogiaba como causa del progreso (§ 47), la división Con estas consideraciones, y tras haber analizado algunos aspectos de la
del trabajo, para Schiller se convierte en deformidad. Ahora bien, ¿cómo se puede filosofía de Aristóteles, en lo sucesivo nos adentraremos en la trilogía práctica
transformar espiritualmente semejante estado de cosas? Aunque la Ilustración sig- (ética, política y educación) y en el fuerte vínculo que estas disciplinas guardan
nifique un avance respecto del oscurantismo medieval, el conocimiento solo –el entre sí.
atrévete a saber (§ 56) – no alcanza para modificar la realidad. Hay que sumarle
decisión, deseo, voluntad. Para superar la situación, se necesita un sentimiento § 27-. LA BÚSQUEDA DE LA FELICIDAD Y LA VIRTUD.
interno, un cambio en el carácter de la persona. El siglo de las luces dejó en el En la visión de los griegos en general, el ser humano es un componente más
camino dos cosas que –según Schiller– merecen ser rescatadas: la Naturaleza (el
de la naturaleza o realidad. En el caso de Aristóteles, con su frase la naturaleza
seno materno, la fuente de vida que unifica lo fragmentado) y el corazón (aquello no hace nada en vano quiere decir que todo está ordenado, que todo se orienta a
que nos empuja a actuar, la llama interna, el complemento perfecto para el razo- una finalidad o para qué. Por ejemplo, al definir al hombre como animal racio-
namiento frío).16
nal, su para-qué consiste, precisamente, en el uso de la razón. En el plano de la
La solución al drama moderno se halla en la educación estética. El arte práctica, entonces, el ser humano ya viene con una naturaleza, con un ethos (pala-
presenta el camino para unificar lo disperso. ¿Por qué? Básicamente porque el bra que significa tanto carácter como costumbre, y de la cual proviene éti-
sentimiento de la belleza nos aleja de dos errores muy comunes: la grosería y la
ca), una predisposición a ser de tal o cual manera. La naturaleza lo prepara con
indolencia. El buen gusto por las obras de arte va de la mano con el alma cultiva- un determinado carácter. Sin embargo, ese ethos no lo condiciona totalmente,
sitúa en la especialización de las ciencias, se emparenta y entronca con el diagnóstico que trazó J.- sino que apenas lo dispone para algo y lo deja abierto a modificaciones. El carác-
J. Rousseau en medio de la euforia iluminista: nuestras almas se han corrompido a medida que ter del ser humano resulta maleable. En el curso de las acciones de su vida, el
nuestras ciencias y artes han avanzado hacia la perfección, sentencia Rousseau en el Primer dis-
individuo va moldeando y rearmando ese ethos o modo de ser; va construyendo
curso sobre las ciencias y las artes, p. 11.
15
Schiller, Cartas, VI, p. 38. No puedo negar que la raza humana actual, considerada en su unidad una segunda naturaleza según los hábitos y costumbres. Por ende, la naturaleza
y desde el punto de vista del intelecto, es muy superior a cualquiera de las anteriores épocas. Pero, podrá depositar en nosotros ciertos talentos o ciertos defectos, cierta tendencia a
para iniciar el certamen y comparar los conjuntos, hay que empezar emparejando los individuos. ser de este modo o de otro; pero esas disposiciones no son inmodificables, no nos
¿Quién de los modernos se atreve a salir a disputar el premio de la humanidad, hombre frente a
condenan a ser siempre así, sino que están abiertas a la transformación y al cam-
hombre, con un ateniense?, p. 31.
16
Schiller, Cartas, VIII, pp. 42-44: Nuestra época es ilustrada […]. La libre investigación ha bio, en las acciones de todos los días. El hacer humano, que se inicia desde la
disuelto la variedad de conceptos fantásticos que durante largo tiempo obstruían el camino de la infancia, se orienta y define según lo que está bien y lo que está mal. En parte, lo
verdad […]. La filosofía misma, que empezó por persuadirnos de abandonar la Naturaleza, nos bueno y lo malo ya se observan en las acciones de otros, en las costumbres; en
incita, en tono fuerte y apremiante, a volver a su regazo […] Así, pues, la ilustración del entendi-
parte, se transmiten a través de la educación. El hecho de que el carácter se pueda
miento no merece respeto si no se refleja en el carácter. Pero esto no basta; en cierto modo, la
92 Entre Ideas El Romanticismo: una mirada crítica de la Modernidad 197

modificar en las acciones cotidianas le otorga sentido a la educación. En este punto, Schiller distingue entre la actitud de las clases bajas y la
A diferencia de Platón, que propone una Idea de Bien como cumbre del actitud de las clases altas. En general el pueblo es generoso, pero no razona, sino
mundo inteligible, Aristóteles toma como punto de partida un hecho bastante con- que responde al instinto. El instinto lo empuja ciegamente a rechazar las institu-
creto: en general, los seres humanos aspiran al bien. Si uno observara la conducta ciones tradicionales y la injusticia, lo empuja al reclamo por sus derechos. Sin
de las personas, vería que las acciones natural o espontáneamente se orientan al embargo, no llega a saber qué construir, o cómo organizarse. Por ende, hay que
bienestar. La finalidad es estar bien. En este sentido, se podría trazar una paráfra- disculpar al pueblo. Quienes sí exponen un espectáculo repugnante son los miem-
sis: así como dijo todos los hombres desean, por naturaleza, conocer, ahora bros de la clase alta. Entregados al materialismo, a lo superficial y a las perversio-
Aristóteles podría haber dicho: todos los hombres desean, por naturaleza, estar nes, en ellos –continúa Schiller– la cultura se pudre. Las luces de la razón no los
bien. El ser humano tiende, por su propia constitución natural, por su carácter o han mejorado moralmente. Los miembros de la clase alta han instalado en la so-
ethos, hacia el bien. Tenemos una predisposición natural al bien. A ese bienestar ciedad el sistema del egoísmo, en el cual gobierna el capricho subjetivo. La
buscado todos lo llaman felicidad (eudaimonía). Entonces, los hombres tienen descripción no ahorra calificativos:
como fin alcanzar la felicidad.18
Pero sucede que hay muchas opiniones respecto de la felicidad o bienestar. ÎEn el seno de la más refinada civilidad ha impuesto su sistema el egoís-
Sucede –para usar otra paráfrasis– que el bien o la felicidad se dicen de muchas mo y, sin haber alcanzado un corazón sociable, padecemos todos los ma-
les y sufrimientos […]. Sólo mantenemos y nos aferramos a nuestro ca-
maneras. Por ejemplo, para algunos la felicidad está en los placeres del cuerpo
pricho […]. Como en una ciudad en llamas, todos corren y se apresuran
(comer, beber, etc.); para otros, en los honores o en el reconocimiento de los
por salvar del incendio sus miserables posesionesÏ.13
demás; mientras que otros buscan la felicidad en las ganancias o acumulación de
cosas. Sin embargo, ninguno de estos ejemplos echa buenas raíces en el carácter La cultura, en vez de conducirnos a la libertad, nos apega a las cosas, nos
de la persona; ninguno dura demasiado ni depende del mérito propio. Los place- hace materialistas y miserables. Cada uno se interesa sólo por conservar lo pro-
res del cuerpo, los honores y las riquezas son muestras de una felicidad efímera y pio, por salvarse a sí mismo, y cuanto más tiene, más quiere tener. El progreso, en
que depende de factores externos. La verdadera felicidad reside en lo profundo, se vez de conducir a la libertad, trae nuevas necesidades. Así, las clases altas se
instala en el modo de ser (el ethos) de la persona. Dice Aristóteles: el verdadero vuelven conservadoras y pasivas.
bien debe ser algo propio y difícil de arrancar.19 Ese bien propio, duradero, que Frente al triste espectáculo de la degradación social de su tiempo, Schiller
no depende de los demás, se llama virtud. ofrece una visión idealizada de los griegos, una suerte de modelo de vida, de
La verdadera felicidad consiste, entonces, en el ejercicio de la virtud. Se saber, de belleza y de educación. La época de los griegos se caracteriza por la
trata de un rasgo que se instala en la persona después de cierto tiempo y que sencillez, la armonía entre el alma y el cuerpo, el equilibrio o prudencia en el
refiere a la capacidad de actuar bien. A modo de metáfora, un músico virtuoso es carácter, la formación completa del hombre, la bella unidad social. Cada parte
aquel que, poseyendo un talento natural, con el tiempo se ejercita, y cada vez que siente su pertenencia al todo, y al mismo tiempo siente que es un todo en sí mis-
le toca mostrar sus cualidades, lo hace magistralmente. Esta manera de actuar nos mo, que refleja en su individualidad el todo al que pertenece. El hombre moderno,
permite decir que será un buen músico. En el plano de la ética, una buena persona en cambio, se halla dividido, fragmentado, no sólo socialmente, sino también en
es aquella que, teniendo una disposición natural hacia el bien, se ejercita reitera- sí mismo. En el mundo moderno la unidad social está rota en pedazos:
das veces y genera –en su carácter– el hábito o costumbre de actuar bien. Por
ende, la virtud consiste en realizar (o sea, actualizar, llevar al acto) esa potencia o ÎEntre nosotros […] vemos, no sólo sujetos aislados, sino también clases
disposición natural a actuar bien, a hacer el bien.20 Se instala y se arraiga en noso- enteras de hombres que desenvuelven tan sólo una parte de sus capacida-
tros cuando gana nuestra forma de ser, y ya no se nos puede quitar o borrar; por des, mientras que las restantes, como órganos atrofiados, apenas se mani-
eso, dice Aristóteles: fiestan por señales borrosas. […] Eternamente unido a una partícula del
conjunto, el hombre se educa como mera partícula; al llenarse sus oídos
18
Aristóteles, Ética Nicomaquea, I, I, p. 3. Las diferencias con los platónicos: I, VI, pp. 6-8. del monótono sonido de la rueda que empuja, nunca desenvuelve la ar-
19
Aristóteles, Ética Nicomaquea, I, IV-V. La cita en p. 6.
20
Todo lo que nos da la naturaleza lo recibimos primero como potencialidades, que luego nosotros
monía de su esencia y, lejos de imprimir a su trabajo el sello de lo huma-
traducimos en actos, Aristóteles, Ética Nicomaquea, II, I, p. 18. Con razón se dice, por tanto, que no, se torna él mismo un reflejo de su laborÏ.14
el hombre se hace justo por la práctica de actos de justicia, y templado por la práctica de actos de 13
templanza, y que sin este ejercicio nadie en absoluto estaría ni siquiera en camino de hacerse bue- Schiller, F., Cartas sobre la educación estética del hombre, V, p. 28.
14
no. II, IV, p. 21. Schiller, Cartas, VI, pp. 31-33. Esta visión pesimista sobre el progreso, cuyo origen Schiller lo
196 Entre Ideas Aristóteles: sustancia, virtud y comunidad política 93

der cualquier proceso social, cultural, político, incluso en nuestro presente. Îla virtud del hombre será entonces aquel hábito por el cual el hombre se
hace bueno, y gracias al cual realizará bien la acción que le es propiaÏ.21
§ 60-. SCHILLER Y LA FORMACIÓN CULTURAL.
Los que no actúan (por pereza, por vagancia) y los que hacen una buena
Uno de los máximos exponentes de la cultura alemana, F. Schiller (1759- acción una sola vez, no son virtuosos, porque no adquirieron el hábito de ejercitar
1805), se sitúa a medio camino entre los ideales de la Ilustración y el inicio del la virtud. Y los que, teniendo la disposición natural hacia el bien, sin embargo
Romanticismo. En el pensamiento de Schiller –poeta, dramaturgo, filósofo e his- eligen el mal, y lo eligen muchas veces, se convierten en viciosos.
toriador– conviven los dos siglos, el cierre del XVIII y el comienzo del XIX. Aquí Para determinar cuáles acciones corresponden a la virtud y cuáles no, Aris-
nos centramos en una de sus obras más importantes, La educación estética del tóteles propone el criterio del término medio, que se aplica a los casos dudosos
hombre (1796), donde Schiller intenta superar la contradicción entre naturaleza y o inciertos. Dejando aparte aquellas acciones que son en sí mismas buenas (por
libertad, contradicción que se desprende de la filosofía de Kant. Por un lado, la ejemplo, la valentía, la templanza, etc.) o malas (por ejemplo, la alegría ante el
naturaleza es un todo mecánico, una secuencia necesaria de causas y efectos, y el mal ajeno, la envidia, el adulterio, el robo, el homicidio, etc.), la virtud se puede
hombre está sometido a ese mecanismo. Así, por ejemplo, la respiración o la calcular poniendo de un lado el exceso y del otro el defecto, de modo que el
circulación de la sangre suceden automáticamente. Por otro lado, la libertad defi- término medio orienta cuál debe ser el camino a seguir. El exceso indica que hay
ne y caracteriza al ser humano, el hecho de elegir y decidir su propio destino. Si algo de más, y el defecto que hay algo de menos. Tenemos que buscar el equilibrio
no fuese libre, no sería responsable, y no se podría decir que actuó moralmente o prudencia. Por ejemplo, no tenerle miedo a nada constituye un exceso de valen-
bien o mal. Por ejemplo, alguien que golpea a otro se excusaría afirmando que no tía22 o imprudencia, mientras que tenerle miedo a cualquier cosa constituye una
controla el movimiento de su brazo. En el hombre confluyen los dos ámbitos, la falta de valentía, y es un defecto, algo de lo cual el individuo carece. Por ende, la
naturaleza y la libertad. Ahora bien, ¿cómo se compatibilizan? ¿Cómo se pueden valentía mesurada o prudente está en el justo medio. En el mismo sentido, la
conciliar esos dos mundos contradictorios? Según Schiller, la unificación del templanza consiste en gozar de los placeres de la vida, pero sin desenfreno y sin
mundo mecánico y del mundo moral se logra por medio del arte y de la estética.11 privaciones inútiles. En los negocios, el exceso consiste en dar más de lo que uno
En el arte se abre un espacio de comunicación, donde se exploran las relaciones tiene y el defecto en ser avaro. En los honores y reconocimientos, de un lado están
intersubjetivas entre los hombres y donde se puede dialogar en vista a un acuer- los orgullosos y ambiciosos, y del otro los timoratos e indiferentes.23 En conse-
do.12 Sería una suerte de nuevo espacio público (§ 56) de interacción y consenso. cuencia, cuando se intenta determinar cuál debe ser la actitud propia del hombre
Antes de analizar el significado de la educación estética conviene tener en virtuoso y prudente –dice Aristóteles– se puede calcular estableciendo esos dos
cuenta el diagnóstico que Schiller traza sobre la escena contemporánea. Con la casos extremos y deduciendo el término medio.
Revolución Francesa, el hombre reacciona frente a los abusos del Estado autorita- Con este brevísimo panorama de la ética de Aristóteles ya podemos proyec-
rio y frente a los privilegios, y reclama legítimamente sus derechos. Sin embargo, tar la relevancia de la educación. El ser humano tiene un ethos, una suerte de
la toma del poder político no implica que la sociedad esté lo suficientemente naturaleza virgen potencialmente buena; dependerá, entonces, de una buena edu-
madura desde el punto de vista moral como para organizarse de otra manera. cación, que esa naturaleza se ejercite en la virtud y no caiga en el vicio. La educa-
Schiller detecta con gran agudeza que el rechazo a la monarquía no se traduce en ción apunta a un fin absolutamente natural: alcanzar la felicidad, y para eso tendrá
un reemplazo claro, precisamente porque el individuo moderno se encuentra ato- que trabajar en el desarrollo de buenos hábitos y costumbres.
mizado, separado del otro. El quiebre del Estado –o sea, el Antiguo Régimen– Dado que la ética se ocupa del bienestar del alma del individuo, se comple-
desemboca en una gran dispersión, donde cada uno defiende su interés particular. menta con una disciplina que se ocupa del bienestar común: la política.24 Para
La carencia del individuo se revela como la fortaleza en los griegos, esto es, la Aristóteles, el bien (o la felicidad) del individuo está contenido dentro de un bien
organicidad, el vínculo social. La sociedad no se pudo reponer de la caída del
Estado absoluto porque ha perdido el sentimiento de unidad, de pertenencia, de 21
Aristóteles, Ética Nicomaquea, II, VI, p. 22.
organización, de enlace con el otro. 22
Recordemos que en el diálogo entre Laques y Sócrates, éste le pregunta al primero si ser valiente
es lanzarse a luchar solo contra un enemigo numeroso, o hacer cosas imprudentes como montar un
11
La estética surge en el siglo XVIII (§ 49) como buen gusto o afición hacia las obras de arte, y
caballo o echarse al fondo del mar sin saber de buceo, etc. En otras palabras, le pregunta si la
cuyo tema consiste en la reflexión sobre la belleza. Se trata de una disciplina filosófica que alcanza
definición de valentía incluye acciones osadas, es decir, desmedidas o inconscientes. Obviamente
su autonomía y que refiere a un saber específico, del lado de la producción (artista) o del lado de la
Laques responde que no. Véase arriba § 13.
recepción (crítico). Padín, L., Estética y verdad en la Edad Moderna, pp. 19-21. 23
12
Aristóteles, Ética Nicomaquea, II, VI-VII, pp. 22-25.
Habermas, J., El discurso filosófico de la modernidad, pp. 62 y ss. 24
Aristóteles, Ética Nicomaquea, I, II-V, pp. 3-6.
94 Entre Ideas El Romanticismo: una mirada crítica de la Modernidad 195

superior y supremo: el bien común, el bien de la polis. Éste es el tema de la En el período de la Restauración (1815-1830), los opositores al régimen en
política. Francia se hallan divididos en: moderados (clase media alta, liberales, con una
visión aristocrática), radicales (clase media baja, intelectuales, aspiran a una Re-
§ 28-. EL ÁMBITO DE LA SOCIABILIDAD NATURAL. pública democrática y distributiva) y socialistas (trabajadores pobres, obreros,
identificados con el igualitarismo y el movimiento de los sans-culottes). Con la
La naturaleza resulta ser tan sabia y previsora que espontáneamente tam-
bién produce lo que el ser humano necesita para sobrevivir: la polis. La polis Revolución de 1830, los dos últimos sectores entran en tensión con los modera-
ocurre por naturaleza; o sea, de la misma manera que nacen los hongos cuando dos, de modo que hacia 1848 la polarización alcanza su momento cumbre: por un
lado, el Partido del Orden; por otro, los defensores de la democracia social, los
hay humedad, nace la comunidad cuando hay hombres. El fin de la comunidad es
alcanzar el bien, la felicidad, pero no ya de un individuo solo, sino de todos, Rojos.
porque el bien común comprende dentro de sí al bien particular. El bien común El movimiento rojo se organiza a través de la prensa, la circulación de pu-
blicaciones partidarias, la militancia, las sociedades secretas, las fiestas popula-
constituye el fin más importante, prioritario y fundamental, de la polis.25
Así como el cuerpo humano está compuesto de muchas partes, Aristóteles res, las canciones políticas, las cooperativas obreras, etc. La ayuda y el colectivis-
describe a la comunidad como un cuerpo social. Si se lo analiza por separado, la mo se conjugan con una intensa actividad propagandística y con un fuerte apego
a las leyes bajo la idea de República democrática, donde la igualdad no quede
célula básica que compone al cuerpo social es la unidad macho-hembra, que se
extiende (entre hijos, parientes y esclavos, junto con la familia de éstos) a toda la sesgada al formalismo, sino que incluya la dimensión económica. La estructura
casa, a «los que comparten la mesa».26 La asociación hombre-mujer es la más básica de los rojos es la asociación, la unidad horizontal.
En la vereda opuesta, el Partido del Orden se forma como modelo de men-
elemental y se localiza en una casa. El conjunto de casas da lugar a una aldea, que
podemos comparar con un órgano. Y el conjunto de aldeas da lugar a la polis o talidad conservadora, verticalista, que fomenta la obediencia y pasividad de los
cuerpo social, la comunidad perfecta, autosuficiente, que genera lo que necesita subordinados. Según esta visión, un buen sistema político se define por el orden y
por la defensa de tres principios: familia, religión y propiedad. Los partidarios del
para sostenerse. Toda sociedad humana tiene como fin natural desarrollarse hasta
llegar a ser una polis. Entonces, por ejemplo, una tribu que se compone sólo de orden utilizan todos los medios disponibles para mantener en sus manos el poder,
algunas familias equivale a una planta en crecimiento que todavía no ha alcanza- instalando la desconfianza hacia cualquier alternativa, cambio o tendencia popu-
lar. La mayor parte de la prensa comulga con las ideas conservadoras, no ahorra
do su plenitud. En este contexto, sociedad y política son lo mismo.
Además de racional –según la anterior definición–, para Aristóteles el calumnias hacia los rojos, asusta a los burgueses con la posibilidad de levanta-
hombre es, por naturaleza, un animal político27, un ser necesariamente social, mientos sociales y esparce una ola de rumores sobre matanzas sanguinarias. No
tienen empacho en fabricar noticias falsas; los motiva un prejuicio de clase –
cívico, relacionado con otros semejantes a él. La naturaleza humana trae consigo
la necesidad de relacionarse y hacerse humano en comunidad. El ethos del hom- latente o inventado, no importa– según el cual los trabajadores son peligrosos.
bre lo predispone a vincularse espontáneamente con sus semejantes. Ahora bien, Esa mirada sobre el otro se construye sobre la base de la ignorancia: los burgue-
ses, que se dicen cultos y civilizados, desconocen absolutamente la realidad de los
también hay animales que mantienen relaciones colectivas, incluso más armonio-
sas que las de los humanos; por ejemplo, las abejas y las hormigas. ¿Cuál sería la obreros. Pero eso no les impide demonizarlos o considerar anormales las preten-
diferencia de fondo? Mientras que las abejas y las hormigas sólo siguen la voz de siones socialistas. Les generan terror las asociaciones cooperativas, las moviliza-
ciones, los reclamos sociales o laborales, la simple idea de redistribuir propieda-
la naturaleza (el instinto), los hombres transforman esa voz e inventan el lengua-
je, lo cual permite establecer parámetros de justicia (es decir, leyes) y, sobre todo, des. Detestan cualquier organización o iniciativa que provenga de abajo, precisa-
parámetros morales (lo bueno y lo malo). Mediante la palabra, el hombre define mente del lugar donde depositan lo malo, vicioso, falso y feo. El Partido del Or-
den se vuelve el partido del odio, del autoritarismo y de la represión. La sangre
25
Dice Aristóteles: todas las comunidades tienden hacia algún bien, pero la que está por encima de derramada por las fuerzas de seguridad no escandaliza, más bien genera compla-
todas las demás y a todas las incluye tenderá al bien que está por encima de todos los bienes. Y a
esta comunidad, que es la comunidad política, se la llama polis (Política, I, 1, p. 51); La comuni-
cencia, y a lo sumo se preguntarán por qué no llegó antes.10
dad […] perfecta es la ciudad [o comunidad política], que […] existe con el fin del vivir bien [= ser Más allá de los matices, esta división entre quienes defienden a ultranza lo
feliz]. Por lo tanto, toda ciudad es [= existe] por naturaleza, (Política I, 2, p. 56). Lo que caracte- establecido y quienes buscan transformarlo en algo mejor –conservadores y pro-
riza a la polis es el lazo comunitario de filiación y amistad, y la perfección se emparenta con la gresistas– atraviesa las distintas esferas de la vida y resulta crucial para compren-
finalidad: Dri, R., Filosofía política aristotélica.
10
26
Aristóteles, Política, I, 2, pp. 52 y ss. La cita en p. 54. Hobsbawm, E., Las revoluciones burguesas, cap. VI, pp. 201-238. Agulhon, M., 1848 o el apren-
27
Aristóteles, Política, I, 2, p. 57. dizaje de la República, cap. I y IV.
194 Entre Ideas Aristóteles: sustancia, virtud y comunidad política 95

liar. Ahora cientos de miles de personas se encuentran encerradas en inmensos valores respecto de lo que está bien y lo que está mal hacer, y esos valores se
galpones, adaptándose a las máquinas. En la primera mitad del siglo XIX los asientan con la costumbre en el carácter de las personas. Como vimos, la ética
sectores obreros se empiezan a organizar, se gesta lo que Marx llamará concien- conforma una segunda naturaleza, una construcción que distingue a los seres
cia de clase: se identifican como perteneciendo a un mismo sector, compartiendo humanos del resto de los seres.
intereses básicos. Surgen así las instituciones obreras: sindicatos, cooperativas, La definición de hombre como animal político o ser-social resulta comple-
sociedades de ayuda, clubes sociales, etc., que contribuyen a la unidad y cohesión tamente coherente con la afirmación de la polis como lo primero-prioritario:
del movimiento obrero, unidad que asimismo se traduce en una percepción sobre
los otros actores sociales. Esto escribe un obrero de la industria del algodón en ÎAsí, la ciudad es anterior por naturaleza a la casa y a cada uno de noso-
1818: tros como individuos. En efecto, el todo es necesariamente anterior a las
partesÏ.28
ÎEs inútil ofender nuestro sentido común con la observación de que los
trabajadores son libres, de que la ley protege por igual a ricos y pobres, y Así como el cuerpo es anterior a sus órganos y células, la polis es anterior
que un trabajador puede abandonar a su amo si no le gusta el salario que a las aldeas, las casas, y los individuos que la componen. Este anterior no impli-
paga. Es cierto, puede; pero ¿dónde debe ir? A otro amo. […] Existe un ca indefectiblemente una sucesión temporal, sino que señala la importancia. La
abominable pacto vigente entre los amos […]. Cuando se estableció el comunidad siempre está por encima en relevancia y fundamentación respecto del
pacto, uno de sus primeros artículos fue que ningún amo debía emplear a individuo. Porque el ser humano, sin relación con otros, deja de ser humano. Sólo
un hombre hasta que hubiese averiguado si su último patrono lo había los seres superiores (por ejemplo, los dioses) y los inferiores (bestias, animales)
despedido […]. En general, los obreros son un grupo inofensivo de hom- no necesitan de una comunidad. Si un hombre se cría con animales, se desarrolla
bres instruidos y sin pretensiones […], que están acostumbrados a traba- como un animal más. Si un hombre se aísla de la sociedad, pierde su condición
jar, a partir de los 6 años, desde las cinco de la mañana hasta las ocho y las humana. Aristóteles pone una comparación muy cruda: un hombre aislado equi-
nueve de la noche. […] Si el obrero no se sometía [a las injusticias de sus vale a una mano cortada, que llamamos mano porque no tenemos otra palabra,
superiores], debía denunciar a su patrón ante el magistrado […]; el con- pero que ha perdido su vitalidad, porque ha perdido su conexión con el todo. La
junto de magistrados era del mismo origen que los patronosÏ.9 vida del individuo está en la comunidad. El individuo, por separado, queda in-
completo, y el tejido de relaciones sociales funciona como la horma que le calza
Como contrapartida, los sectores dominantes impulsan un sistema de disci-
justo para completarse. El individuo se realiza socialmente.
plinamiento, del cual se desprende la sirena y el reloj, los mecanismos de control
Aquí nos topamos con otra lúcida observación que Aristóteles toma de Pla-
y encierro, la regulación del tiempo libre. Las medidas represivas incluyen desde
tón: la polis permite asentar leyes, armar un sistema de justicia, fomentar la virtud
la prohibición de bailes y espacios de juego –condenados moral o penalmente
y la racionalidad. Todo esto forma parte de la potencia del ser humano. Pero dada
como malos hábitos–, hasta el sectario metodismo religioso, la prédica del purita-
la amplia plasticidad de su carácter, el hombre puede desarrollar todas esas bue-
nismo social (o sea, no relacionarse con los otros, salvo que acepten que se les lea
nas cosas o puede seguir el camino contrario:
la Biblia) y sexual. En una palabra, se impone la idea de ordenar la vida de los
obreros dentro y fuera de la fábrica, y una de las motivaciones principales apunta Îasí como el hombre, llegado a su pleno desarrollo, es el mejor de los
a robarles la posibilidad de diversión. animales, así también, apartado de la ley y de la justicia, es el peor de
Entre la forma de vida burguesa y lo que los sectores dominantes prescriben todosÏ.29
para la masa de trabajadores se huele un gran abismo, una profunda contradicción
social. En el plano político esa misma contradicción emerge en dos perspectivas Ante semejante docilidad, la educación se torna fundamental para que los
que exceden la discusión sobre el sistema político o la desigualdad económica, futuros miembros de la polis se ejerciten en la virtud. Sin embargo, ¿quiénes
porque significan una concepción global de la realidad, con valores, preocupacio- serán esos futuros miembros? ¿Todos? ¿Quiénes integran este todos?
nes, costumbres y enfoques totalmente contrapuestos. Esta dualidad no sólo se Al igual que Platón, Aristóteles propone una comunidad donde se distin-
perfila desde entonces, sino que también atraviesa el mundo contemporáneo – guen, al menos, dos categorías de personas o sectores sociales: los ciudadanos
desde luego, con infinidad de matices y particularidades– bajo las denominacio- libres y los esclavos. Por ende, en la polis no son todos libres, ni son todos iguales.
nes derecha e izquierda. 28
Aristóteles, Política, I, 2, p. 58.
29
9
Citado por Thompson, E., La formación de la clase obrera en Inglaterra, T. I, pp. 209-211. Aristóteles, Política, I, 2, p. 59.
96 Entre Ideas El Romanticismo: una mirada crítica de la Modernidad 193

Algunos nacen para gobernar, mandar y pensar (los amos), y otros para ser gober- co anterior, una perspectiva de ampliación democrática casi universal termina
nados, obedecer y hacer (los esclavos). En efecto, según Aristóteles los esclavos volviendo al voto censatario (o sea, sólo pueden votar los que gozan de una buena
son una posesión animada o instrumento para la acción, es decir, son una parte posición económica), las exigencias de igualdad finalmente se deciden por la suerte
de la casa, una propiedad del amo, como los objetos útiles o los animales para la de cada uno. A esta etapa que se abre en 1815 se la conoce, no casualmente, con el
labranza. Aunque los esclavos tengan vida propia, dependen de su amo para exis- nombre de Restauración conservadora. El regreso al orden, a lo estable, a las
tir: divisiones sociales, denota una fractura: la burguesía se adapta confortablemente
a la prosperidad y al acceso a cargos públicos, y el pueblo se convierte en una
ÎPor lo tanto, el amo es sólo amo del esclavo, pero no le pertenece, mien- masa de trabajadores subordinados. ¿Qué queda, entonces, de la efervescencia de
tras que el esclavo, en cambio, no sólo es esclavo del amo, sino que tam- 1789, tan decepcionada por el curso de acontecimientos? Los intentos revolucio-
bién le pertenece por enteroÏ.30
narios de 1830 y 1848, un movimiento obrero cada vez más numeroso y organiza-
El esclavo no es libre y autónomo, no puede decidir por su vida, no se perte- do en tendencias políticas y sociales que rescatan sus consignas, son herederos de
nece a sí mismo. El esclavo no manda, sino que obedece y, en este sentido, puede la efervescencia revolucionaria.
percibir la racionalidad –o sea, puede comprender las órdenes–, pero no la posee. Por su parte, la revolución industrial inicia su segunda etapa, la más com-
Su saber se reduce al saber-hacer, al servir, a los trabajos manuales y domésticos. pleja desde el punto de vista tecno-científico, con la manipulación de metales y la
El esclavo no necesita saber más, no necesita pensar, ni deliberar, ni decidir; en producción de barcos a vapor y, sobre todo, del ferrocarril. En el siglo XIX el
suma, requiere de poca virtud, la suficiente para no descuidar su tarea.31 Por el mundo se hace capitalista, y el modo de vida burgués se promociona como una
contrario, el amo sí se pertenece a sí mismo, manda, es racional, posee el saber de carrera abierta al talento. La sociedad entera se contagia de los valores de la
ordenar, deliberar y decidir, etc. Ahora bien, todo esto no significa que la relación burguesía: el hacerse a sí mismo (uno es lo que es gracias a su propio talento y a la
entre amo y esclavo tenga que ser mala, pues en tal caso el amo se estaría hacien- suerte), la confianza en el enriquecimiento y en el liberalismo, y el rechazo de las
do un mal a sí mismo, se estaría perjudicando. Un esclavo malo denota un mal actividades que no den rédito económico. Se adora al dinero, porque significa
amo. Por eso Aristóteles considera que la relación tiene que ser cordial, amisto- poder, capacidad para dominar al mundo. El burgués emprendedor del siglo XIX
sa.32 ve negocios en todos lados, y entiende que el progreso económico se traduce
Por su parte, las mujeres conforman una tercera categoría de personas, supe- inmediatamente en progreso social; la riqueza da estatus. A su vez, se reviste de
rior a los esclavos e inferior al amo. El hombre libre o padre de familia (el déspo- bienes, decora la casa, impresiona en las reuniones, exhibe lo material, porque se
ta) gobierna la casa: el varón, en efecto, es por naturaleza más apto que la mujer lo considera sinónimo de felicidad. Cada uno llega al nivel de vida según el méri-
para dirigir33; y gobierna como un político respecto de su mujer y como un rey to propio, su esfuerzo, su habilidad, y algo de suerte. El mundo de la clase media
respecto de sus hijos. En este sentido, Aristóteles considera a la mujer como un está abierto, con oportunidades para todos; por ende, quienes no logren avanzar
ser libre y capaz de tomar decisiones, que alterna en el poder y se convierte en en la dimensión económica merecen desprecio. Desde esta perspectiva burguesa,
autoridad máxima cuando el marido no está, mientras que la relación con los hijos el pobre es pobre porque quiere, o porque no tiene aptitud, o porque no se esfuer-
se da de manera vertical, afectuosa y basada en la experiencia. Salvo raras excep- za, o simplemente porque es inferior. La división entre civilizados y bárbaros
ciones, la dirección de la casa recae en el varón y, de haber varios, en el más se instala al interior de la sociedad bajo los signos de riqueza y pobreza. El rico es
maduro; pero si los asuntos públicos lo requieren –y así debía ser durante la ma- más inteligente, mejor persona y más voluntarioso; su posición social se justifica
yor parte del día– la autoridad recae en la mujer, que posee cierto grado de racio- a partir de las cualidades personales. Claramente, el concepto de igualdad se redu-
ce aquí a un formalismo jurídico (la igualdad ante la ley: todos tenemos los mis-
30
Aristóteles, Política, I, 4, p. 64; posesión animada en p. 63. Sobre la situación y las diferentes mos derechos y obligaciones, y la justicia se impartirá a todos de la misma mane-
clases de esclavos: Dri, R., Filosofía política aristotélica. ra, sin privilegios y sin animosidad); en el plano social, económico y político,
31
Aristóteles, Política, I, 5, p. 67; I, 7, pp. 72-73; I, 13, p. 92, p. 94.
32
Aristóteles, Política, I, 6, p. 71: a uno le conviene ser esclavo, y al otro, ser amo, y uno debe brilla la desigualdad, la marca que permite distinguir y jerarquizar, situar lo supe-
recibir órdenes y el otro mandar […]. Y si la relación se ejerce mal, ello es nocivo para ambos, rior y lo inferior.8
porque lo que es ventajoso para la parte lo es también para el todo […], y el esclavo es una parte del Con las grandes fábricas no sólo se modifica el paisaje urbano, teñido de
amo […]. Por eso hay un interés común y amistad recíproca. En I, 13, p. 94: el amo debe ser la gris y de autómatas que van y vienen de trabajar. También se modifica el estilo de
causa de la virtud del esclavo […]. Por eso no hablan con acierto quienes dicen que a los esclavos
no hay que darles razones, sino sólo órdenes,. vida. En los siglos anteriores, la industria se reducía al taller y al ambiente fami-
33
Aristóteles, Política, I, 12, p. 89. 8
Hobsbawm, E., Las revoluciones burguesas, cap. X, pp. 325-355.
192 Entre Ideas Aristóteles: sustancia, virtud y comunidad política 97

que uno desea, por el solo hecho de desearlo, se haga realidad; más bien significa nalidad para pensar y decidir, pero que ante la presencia del marido se subordina
que entre deseo y realidad hay una tensión, una lucha, una contradicción a supe- a él.
rar. Lo que todavía no es (lo deseado) quiere llegar a ser, quiere devenir real; por A modo de reflexión, cabe decir que, si en esta categorización de Aristóteles
lo tanto, tiene que luchar con lo real para concretarse. La voluntad tiene que en- se combinan lo descriptivo (lo que es) con lo prescriptivo (lo que debe ser)34, nos
frentarse y superar los límites que se le presentan. Se abre, entonces, una dialécti- interesa lo segundo. La justificación de la esclavitud, la degradación de la mujer,
ca, una contradicción entre lo querido y lo real. Para varios filósofos del siglo el desprecio por el trabajo manual, etc., son todos signos de época y, desde este
XIX la dialéctica es el resorte de la realidad, lo que permite explicar el curso de la punto de vista, comprensibles. Pero analizarlos históricamente no implica estar
historia. Así, por ejemplo, el mundo moderno avanza en oposición al antiguo o al de acuerdo. En efecto, no estamos de acuerdo. Ahora bien, si queremos llegar al
medieval, la burguesía progresa contra el poder monárquico-aristocrático, los tra- fondo de la cuestión –al andamiaje que sostiene las jerarquías sociales–, tenemos
bajadores luchan contra la explotación capitalista. que descubrir el núcleo principal: la distinción entre civilización y barbarie. Los
En suma, las tres categorías básicas de la Época Moderna reciben con el bárbaros, en tanto no pertenecen al conglomerado de ciudades griegas, son escla-
Romanticismo un nuevo significado: ante la razón surge el sentimiento, el yo vos por naturaleza, y es justo que lo sean –dice Aristóteles– como producto de las
deviene nosotros, el progreso (con sus momentos negativos) se logra gracias a la conquistas mediante la guerra. En cambio, los griegos-civilizados no son escla-
voluntad y la contradicción. vos por naturaleza, y aunque lo fueran en la práctica (por haber sido conquista-
dos), no lo merecen y no es justo,35 así como no es justo que el inferior mande al
§ 59-. EL SIGLO DE LAS CONTRADICCIONES. superior. La distinción entre superiores e inferiores por naturaleza sustenta la
jerarquización social y, en perspectiva histórica, el modo de verse y justificarse de
El Romanticismo no se caracteriza por la homogeneidad, ni por la coheren-
cia. Entre los poetas, escritores y filósofos (por citar algunos en Alemania: Ha- Occidente.
mann, Herder y Jacobi como antecesores, Goethe, Schiller, Fichte, August y Frie- En este sentido, llama la atención que desde sistemas filosóficos muy dis-
tintos y hasta contrapuestos, Aristóteles y Platón coincidan en enfocarse sobre un
drich Schlegel, Novalis, Schelling, Fries, Schleiermacher, Hegel, entre otros) hay
muchas diferencias. Y si nos atenemos al plano filosófico exclusivamente, el de- sector minoritario de la sociedad, encargado del gobierno y, por su función en el
sarrollo a comienzos del siglo XIX tiene como principal corriente al idealismo todo, superior a los demás. Ese mismo trazado de una cabeza que manda al cuerpo
social se extiende hacia el exterior de la cultura griega. De ahí que ambos filóso-
(Fichte, Schelling y Hegel), pero luego se abren muchas otras: el materialismo
(Feuerbach, Marx, Engels), el pesimismo (Schopenhauer) y el existencialismo fos coincidan también en que la suerte de la ciudad se juega en la educación de
(Kierkegaard), y hacia fin de siglo el nihilismo (Nietzsche) y el vitalismo (Berg- quienes serán los futuros gobernantes.
son). Además, mientras florecen todas estas corrientes, que en líneas generales § 29-. LA EDUCACIÓN DE LOS HOMBRES LIBRES.
poseen una perspectiva crítica sobre la Modernidad, surge el positivismo (A.
Comte) y el evolucionismo biológico o racista (Darwin, Spencer), que mantienen En cuanto a la organización política, Aristóteles difiere de Platón al consi-
las ideas de progreso lineal y ascendente del siglo XVIII. Este breve muestreo derar que el sector gobernante tiene que ir renovando sus cargos, por elección o
sirve para poner de relieve la gran heterogeneidad de las ideas del siglo XIX. Por por sorteo, de modo que los hombres libres participen sucesivamente de distintas
eso, el nombre Romanticismo resulta muy genérico. funciones públicas. Platón, en cambio, proponía una suerte de casta separada de
En cuanto al contexto histórico y sociopolítico, las dos grandes revolucio- los gobernados. En cierto sentido, para Aristóteles los gobernantes están más
nes del siglo anterior ofrecen intensas contradicciones. La Revolución Francesa amalgamados con el resto de la comunidad. Entonces, quienes participan de la
culmina la primera serie de sucesivos ensayos por encontrar un sistema republica- política son los hombres libres, entre los cuales hay igualdad. Por ende, la educa-
no con el ascenso de Napoleón al poder en 1799. Aquel grito de libertad, igual- ción está centrada en ese sector, en los niños y jóvenes que en un futuro se ocupa-
dad y fraternidad de 1789, se recuesta sobre un engendro bastardo, que centraliza rán de los asuntos de la ciudad.
y monopoliza la administración, y que degenera y se extiende como imperio. Una En esta perspectiva, la mejor organización política para la polis será aquella
vez agotada la capacidad expansiva, cae Napoleón, en 1815. En este momento se donde se logra la felicidad de sus miembros, el bienestar del cuerpo social. En una
reinstaura la monarquía. Según por dónde se la mire (en comparación con el An- 34
En el siguiente pasaje Aristóteles mezcla los dos planos: Así, pues, es evidente que por natura-
tiguo Régimen o con la República), representa un avance o un retroceso: una leza unos son libres y otros esclavos, y a estos últimos no sólo les conviene ser esclavos, sino que es
Revolución que pretendía cambiar absolutamente todo recae en el sistema políti- justo que lo sean. Política, I, 5, p. 68.
35
Aristóteles, Política, I, 6, pp. 69-71.
98 Entre Ideas El Romanticismo: una mirada crítica de la Modernidad 191

ciudad bien gobernada todos y cada uno de sus miembros son felices. Según la de progreso. Los ilustrados caracterizan al progreso como continuo, lineal, ascen-
Ética, la felicidad consiste en el ejercicio reiterado de la virtud, que a su vez se dente, lento pero irrefrenable. Los pensadores del siglo XIX, en cambio, no son
compone de disposición y hábito. La disposición la otorga la naturaleza, mientras tan optimistas. Por un lado, hemos visto que se apartan de la visión individualista
que el hábito proviene del esfuerzo y de la educación. Por lo tanto, lo que no del sujeto, aspecto típicamente burgués y poco comprometido con el entorno. Por
regala la naturaleza, lo que se agrega al carácter a través de la costumbre, se puede otro lado, el rescate de lo interior (el sentimiento) contrasta con el materialismo
enseñar y aprender, de modo que el hábito sea reconducido hacia las buenas ac- de los burgueses, que están más preocupados por la prosperidad y el progreso
ciones, hacia la virtud.36 Además, el carácter del ser humano resulta tan maleable económico que por el progreso espiritual y moral. Los burgueses son materialistas
que puede convertirse en el mejor o en el peor de los seres, según se le enseñe en el peor significado de la palabra: son mezquinos, avaros, calculadores, egoís-
buenas o malas costumbres. Y conviene iniciar a la persona en los buenos hábitos tas, etc., y sólo les preocupa acumular bienes. (Este materialismo no tiene nada
tempranamente. En el ciclo de la vida, la infancia y la juventud son los momentos que ver con lo que después Marx llamará materialismo). Los burgueses son
donde aún se forma la personalidad, donde el carácter está más abierto y permea- superficiales, enfrían su corazón para engordar sus ganancias. Eso no significa
ble a las enseñanzas; con el correr de los años, el ethos se consolida y se endurece. mejorar. Llenarse de riqueza olvidando los sentimientos espirituales no significa
Coherentemente, Aristóteles concentra su interés en los primeros aprendi- mejorar; no, al menos, como persona. Por ende, para los románticos el progreso
zajes, y divide la educación en etapas que van desde el nacimiento hasta la mayo- material no implica en absoluto un progreso moral. Tampoco el bienestar indivi-
ría de edad, que es cuando se supone que el individuo ha alcanzado su desarrollo dual se vuelca automáticamente en bienestar del conjunto. Porque el individuo no
y el pleno uso de facultades. está aislado, y no se puede ser feliz en medio de un pueblo triste.
En la primera etapa (hasta un año) hay que cuidar la alimentación del niño En otras palabras, el siglo XIX quiebra el optimismo ciego y pone de relieve
(mejor la leche que el vino), ejercitar el cuerpo (en algunos pueblos usan andado- los momentos negativos del progreso, la cara oscura de la razón. Las cosas pueden
res, para mantener erecta la columna) e incluso –como hacían los espartanos– ir mejor, pero también pueden empeorar. Hay momentos de retroceso, de profun-
exponerlo al frío, porque se tiene que ir acostumbrando cuanto antes a lo que va a da contradicción, porque aparecen los excluidos, los pobres, los que viven en la
recibir después, aunque siempre gradualmente.37 miseria, es decir, aparecen los otros. El sistema capitalista, basado en la división
En la segunda etapa (entre los 2 y los 5 o 7 años) se despliegan juegos y del trabajo y en el aumento de la productividad y de la ganancia, dice que la
actividades recreativas para incentivar el movimiento del cuerpo, con un sentido riqueza se derrama de arriba hacia abajo (§ 49). Pero en el siglo XIX queda claro
de equilibrio –o sea, ni muy exigentes, ni muy flojas–, y que estén orientadas a sus que no, que las grandes masas de obreros trabajan y viven en situaciones inhuma-
futuras ocupaciones. Dado que también forma parte del ejercicio corporal, Aristó- nas, y que el progreso de unos pocos genera beneficios sólo para esos pocos y, a la
teles sostiene que se debe permitir el llanto. A su vez, en esta etapa se les narra vez, empobrece a la mayoría. El beneficio de los ricos se nutre del sacrificio de los
historias y relatos verídicos o míticos, que un organismo del gobierno (los ins- pobres. El verdadero progreso se va a dar cuando tales contradicciones sean supe-
pectores de niños) se encarga de seleccionar y adecuar. Hasta aquí la educación radas y las relaciones se definan de otra manera.
se realiza en la casa. Precisamente, los inspectores de niños han de vigilar que el Más aún: puesto que el progreso no está garantizado de antemano, la reali-
proceso se lleve a cabo correctamente. dad se transforma gracias al querer y hacer humanos. Al decaer la confianza ciega
En este punto, Aristóteles muestra un principio pedagógico muy similar al en la marcha de la razón, los románticos explican lo que sucede (y, por supuesto,
de Platón, según el cual lo importante es que la virtud llegue antes que el vicio, de la historia)6 a partir de la voluntad. Lo que pasa no pasa porque sí, sino porque el
36
Aristóteles, Política, VII, 13, pp. 425-429. En p. 428 dice: Ahora bien, [los hombres] se vuelven sujeto –no el individuo, sino el conjunto social– quiere que pase. La realidad se
buenos y virtuosos por tres medios: la naturaleza, el hábito y la razón. En efecto, primero es preciso produce por el deseo y la acción humana, y el curso de los hechos (la dinámica de
ser hombre por naturaleza y no alguno de los otros seres vivos […]. Pero, respecto de algunas la realidad, el devenir) no sigue un mecanismo ciego y predeterminado, sino que
cualidades, tenerlas desde el nacimiento no es de ayuda, porque los hábitos las hacen cambiar. se articula con el querer y el hacer del sujeto-colectivo. La historia no es una
Efectivamente, algunas cualidades son, por su naturaleza, ambivalentes, y se inclinan, mediante los
hábitos, hacia lo peor o hacia lo mejor […]. El hombre también [vive] por la razón […]. En conse- colección de acontecimientos por sí concatenados, sino el resultado de las aspira-
cuencia, es preciso que estas cosas [naturaleza, hábito y razón] armonicen entre sí. En otro pasaje: ciones y limitaciones de los grupos sociales que la realizan. En las filosofías del
Así pues, que la ocupación principal del legislador [= gobernante] debe ser la educación de los siglo XIX la voluntad ocupa el primer plano.7 Ahora bien, esto no significa que lo
jóvenes, nadie lo discutiría. En efecto, en las ciudades en que esto no ocurre se daña el régimen
6
político, ya que la educación debe adaptarse a él. Política, VIII, 1, p. 449. Collingwood, R., Idea de la historia, pp. 92-93, 118-119.
7
37
Aristóteles, Política, VII, 17, p. 444: Pues a todo lo que es posible acostumbrarlos, es mejor Hegel, G., Vorlesungen über die Philosophie des Geschichte [Lecciones sobre filosofía de la his-
hacerlo apenas comenzada su vida, pero acostumbrarlos gradualmente. toria universal], en Hegel Werke, T. 12, pp. 523 y ss.
190 Entre Ideas Aristóteles: sustancia, virtud y comunidad política 99

panteísmo, que literalmente significa Dios (= la Naturaleza) está en todas par- modo que el niño o joven se acostumbre primero a lo bueno. Porque lo primero
tes. que se impregna en el carácter dócil o virgen resulta decisivo. Por eso, continúa
Aquí tenemos otra diferencia importante. Para la Época Moderna y para el Aristóteles, quizás el actor trágico Teodoro estaba en lo cierto al no dejar que
siglo XVIII, el sujeto es un átomo, una unidad independiente, que se puede juntar ningún otro actor salga a escena antes que él, porque el público queda impactado
o separar de los otros. Entonces, se lo define como un individuo aparte, como si por la primera impresión. Lo primero que se conoce gusta y se apega al carácter
fuera autosuficiente en su aislamiento. En cambio, los románticos espesan la rela- convirtiéndose en hábito. Entonces, la buena formación tiene que llevar al niño
ción: el individuo es lo que es según cómo se vincula con los demás. Su ser res- hacia el ejercicio de la virtud, tratando de impedir que en él se instale el vicio.38
ponde a cómo se relaciona con los otros. El individuo no existe aislado –como En la tercera y la cuarta etapa, la educación pasa a ser un tema público, de la
quieren creer los burgueses–, sino que siempre está en comunidad. Por ende, la comunidad, que merece el mayor de los cuidados. Por consiguiente, a los niños ya
noción de sujeto a partir del siglo XIX va a adquirir una dimensión colectiva; el no se les puede enseñar en la casa y lo que a cada familia le parece, sino que tienen
sujeto no es un yo, sino un nosotros, porque el yo se construye en interrelación que asistir a las lecciones públicas y los contenidos los determina cada ciudad. La
con los otros, a los que también les pasa lo mismo. Uno mismo es otro para los tercera etapa se inicia entre los 5 y 7 años y se extiende hasta la pubertad (los 12 o
otros. Uno mismo ve en los otros un espejo de sí mismo. Según el filósofo que 14), cuando comienza la cuarta, que dura hasta los 21. El programa de lecciones
analicemos, esta dimensión colectiva se extiende a la comunidad entera, o sólo a parece ser el mismo en estas dos etapas y, aunque no haya consenso –razona
un grupo o clase social. De todos modos, el sujeto deja de ser una cápsula flotante Aristóteles– en el para qué y el cómo de la educación, deben enseñarse los cono-
y pasa a estar vinculado con el conjunto al cual pertenece. Recibe sus influencias cimientos útiles e indispensables39 que corresponden a los hombres libres. Al
a través del lenguaje, las costumbres, las ideas, etc., y al mismo tiempo influye respecto, las disciplinas básicas son cuatro: las primeras letras, la gimnasia, la
sobre los demás. En otras palabras, el sujeto aparece sujetado a núcleos de identi- música y el dibujo.
dad, a cosas que lo definen, que le señalan su ser. Su esencia no le pertenece La utilidad de las primeras letras resulta bastante obvia. En el caso del dibu-
exclusivamente, porque la comparte. jo, si bien puede servir para las transacciones comerciales, contiene una finalidad
Así, los románticos invierten la concepción liberal de la sociedad (§ 47, § más profunda: la contemplación de la belleza de los cuerpos, que a su vez contri-
55). Los sujetos no se hallan permanentemente compitiendo por imponer su inte- buye al bienestar del alma. Además, no todas las enseñanzas tienen que estar
rés egoísta, ni son pedacitos de realidad flotando en el espacio vacío. Más bien regidas por la utilidad, y ciertamente quienes sólo se guían por este criterio se
son puntos de intersección de una gran red, de un nosotros compartido. El vínculo quedan en lo bajo y superficial. La gimnasia –prosigue Aristóteles– fomenta la
social contiene a los individuos, los unifica; y esto en el doble sentido: contener valentía; pero si se la aplica en exceso, como los que entrenan a los atletas o
significa respaldar, albergar, sostener; y también significa reprimir, frenar, dete- soldados, arruina el cuerpo, lo vuelve torpe, bruto y servil. Por ende, hasta la
ner. La dimensión colectiva abraza al individuo, lo lleva a tener en cuenta su adolescencia la gimnasia debe ser moderada; luego, tras dedicarle tres años a las
interés –no por encima, sino– dentro del todo al que pertenece. En este esquema otras disciplinas, sí se puede someter a los jóvenes a duros ejercicios y dietas
el egoísmo carece de fuerza, pues sería –valiéndonos de la clásica metáfora orga- estrictas. La idea es que lo corporal no obstruya la formación intelectual. Por
nicista (§ 5, § 21, § 28) – como sacrificar todo el cuerpo para salvar una mano. último, a Aristóteles le llama la atención la música, algo innecesario e inútil. ¿Por
En concordancia con la dimensión colectiva del sujeto, los románticos no qué, entonces, educar a los niños y jóvenes en la música? En principio, por disfru-
adhieren, como los ilustrados, al cosmopolitismo, sino que resaltan las costum- te o diversión, es decir, para gozar en el tiempo libre. Pero la música también trae
bres, valores y creencias locales, relacionadas con la pertenencia comunitaria del consigo un motivo más profundo: transforma el carácter y el alma, la llena de
sujeto; resaltan la particularidad de cada nación, y en esta perspectiva se los po- entusiasmo, la anima.40
dría considerar nacionalistas. El paisaje, las costumbres, el lenguaje, son rasgos A modo de cierre, un detalle sobre la preocupación de Aristóteles por las
específicos de un lugar; son rasgos que constituyen y envuelven al individuo, que malas palabras, y las obras de teatro, pinturas y relatos con contenidos indecentes.
lo identifican y lo arraigan a la naturaleza y a la comunidad. La tierra de origen se
hace sentir en el individuo, porque la lleva en su interior –tal vez idealizado– 38
Aristóteles, Política, VII, 17, p. 446.
como signo de lo propio, lo suyo, lo que lo diferencia de otras comunidades. Las 39
Aristóteles, Política, VII, 17, p. 447; VIII, 1, pp. 449-450. La cita en p. 451.
40
comidas y las vestimentas, las palabras y los hábitos, los colores y sonidos, se Aun así, se cuestiona Aristóteles, ¿por qué tienen que aprender música, y no limitarse simplemen-
te a escuchar lo que hacen otros? Porque es importante participar del placer, y porque muy difícil
presentan como huellas del sentido de pertenencia. o imposible es llegar a ser buenos jueces sin haber participado de la ejecución. Política, VIII, 6, p.
Por último, el Romanticismo también da una vuelta de tuerca sobre la idea 464. Las referencias anteriores: VIII, 3-5, pp. 452-464.
100 Entre Ideas El Romanticismo: una mirada crítica de la Modernidad 189

Según el principio pedagógico establecido, lo que impacta es la primera imagen, mos.


y si el niño y el joven observan malos ejemplos, tenderán a copiarlos. Ahora bien, La Ilustración y el Romanticismo también se oponen en su visión sobre la
¿de dónde provienen esas malas costumbres? No casualmente, de los escla- ciencia. Los ilustrados consideran que la ciencia (en especial, la física y la mate-
vos.41 Lo feo y lo malo viene de abajo, de lo otro, de lo in-civilizado. Este rechazo, mática) ofrece el saber por excelencia, el lugar natural de la verdad; mientras que
desprecio y condena por lo otro, lo raro, lo diferente, lo que hay que someter, se los románticos consideran que ese lugar lo debe ocupar el arte. En efecto, los
extiende más allá de Aristóteles, de la Época Antigua, de la Edad Media, de la filósofos se lanzan sobre temas que el siglo XVIII desprecia: la metafísica (la
Modernidad; atraviesa todo el pensamiento eurocéntrico y occidental, y continúa parte más especulativa de la filosofía) y la religión. En otras palabras, en el siglo
vigente en algunos discursos actuales. Desandar este camino forma parte de nues- XIX comienza a dejarse de lado el paradigma matemático-cuantitativo como sede
tra tarea por comprendernos, desde lo propio y desde lo ajeno, desde lo aceptable de la verdad, y comienza a buscarse la verdad en otro lado: en el arte, en la meta-
y desde lo condenable. Y hasta aquí recorrimos una gran pieza, la filosofía griega física, o en la religión.
que se encumbra con Platón y con Aristóteles, dos nombres de peso y autoridad En consonancia con este cambio, la mirada sobre la naturaleza resulta total-
durante siglos, dos filósofos que cierran y consuman una concepción cultural, mente diferente. La Modernidad reduce la naturaleza a objeto, la recorta y somete
política, pedagógica, etc., y cuyo mérito compartido reside en haber respondido a al poder del sujeto, a sus reglas y leyes (el giro copernicano de Kant: § 53).
la crisis de su tiempo con un esquema organicista y vinculante, pero atado a las Según la física, la naturaleza es un gran mecanismo donde cada pieza opera inde-
jerarquías sociales y desentendido del movimiento y de lo bajo. pendientemente de las demás (§ 47). Contra la visión mecanicista, los románticos
En suma y volviendo sobre el tema específico, queda claro que también para reflotan una visión organicista de la naturaleza, similar a la de los griegos. Ahora
Aristóteles la educación configura un asunto ético-político, focalizado sobre la se considera a la naturaleza inconmensurable e indomable, una fuente inagotable
natural disposición humana hacia el bien y la felicidad; que el camino hacia la de vida. Los seres humanos no somos algo distinto y separado, sino que pertene-
virtud no es individual, sino social y comunitario, donde las partes están orgánica- cemos a ella. Cada parte de la naturaleza está vinculada y relacionada orgánica-
mente conectadas entre sí; y que esa visión de unidad sólo alcanza a los hombres mente con todas las demás. Es una totalidad indivisible. Por ende, somos un ele-
libres. En este sentido, aunque el proyecto aristotélico muestre más movilidad mento más del flujo de la vida. Por lo tanto, a la naturaleza hay que respetarla y
que el platónico, comparte con éste su centramiento exclusivo en la cima de la valorarla. De ella venimos, ella nos regala la vida, y a ella volvemos; forma parte
pirámide social, en la cocina del poder y del gobierno. Este planteo reducido y de nosotros y nos atraviesa. Ya no debemos considerarnos por encima, sino como
vertical será uno de los blancos de ataque preferidos en la Modernidad, nuestra productos de la naturaleza. El Romanticismo busca la reconciliación, el reen-
segunda gran pieza a comprender. cuentro del ser humano con su instancia originaria, con la tierra, la vida, lo natu-
ral.
En este sentido, se vuelve a valorar la vida campesina como la vida auténti-
ca, simple y armónica, en contraste con la vida urbana que fomentan los iluminis-
tas, donde las personas no se muestran tal como son, sino que sólo muestran una
máscara.4 Coherentemente, los artistas y pensadores del siglo XIX reivindican
imágenes de la Edad Media, como época campesina, o comparten con el Renaci-
miento la necesidad espiritual de volver a los griegos, porque éstos tenían una
concepción orgánica del universo, en la que lo social y lo natural se reúnen fuerte-
mente. En efecto, para los románticos cada individuo refleja, en miniatura, el
macrocosmos; en cada parte está el todo y en el todo está cada parte. Porque todo
está orgánicamente vinculado con todo. Aquella sentencia de Heráclito, todas las
cosas son una (§ 5), reaparece en este ambiente como Uno y Todo5, el lema del
4
El hombre-máscara (un tópico de la novela del siglo XIX y de Nietzsche) aparece magistralmente
en el siguiente pasaje de J.-J. Rousseau: El hombre de mundo está todo entero en su máscara. No
41 estando casi nunca en sí, está siempre extraño y a disgusto cuando se ve forzado a entrar en sí
Aristóteles, Política, VII, 17, p. 445. Esta observación constituye, en realidad, un simple botón de
mismo. Aquello que nada es [= la imagen], pasa a ser todo para él. Rousseau, Emilio, p. 263.
muestra, que se teje, por ejemplo, con la justificación de la esclavitud, el desprecio al trabajo ma- 5
Jonkers, P., Leben bei Hegel und Jacobi. Ein Vergleich [La vida según Hegel y Jacobi. Una
nual, el contexto histórico-social, etc.
comparación], pp. 111-113.
188 Entre Ideas Las revoluciones de la Modernidad 101

la razón y del progreso. Capítulo 6


La palabra romántico refiere a lo sentimental, lo novelesco y fantasioso,
lo mágico, lo que está más allá de la realidad inmediata, el pasado, lo heroico, etc.
Todos estos rasgos contrastan con el racionalismo ilustrado y su valoración de la
ciencia, porque no forman parte del paradigma cuantitativo, del saber exacto. En
general, los pensadores del siglo XIX dirigen su mirada precisamente hacia aque-
Las revoluciones de la Modernidad
llo que el Iluminismo –valga la paradoja– dejó sin luz. Los románticos ponen de
relieve lo negativo, lo oculto, lo otro, lo invisibilizado, lo no-presente, lo no-
calculable. Así, muestran los límites de la razón, del sujeto, del progreso, y se
embarcan en lo que está más allá de ese límite. A continuación resumiremos algu-
nos aspectos centrales del Romanticismo en un esquema simplista, oponiéndolos § 30-. LA ÉPOCA DE LO NUEVO.
a las ideas del siglo XVIII.2 La filosofía griega, después de sus grandes exponentes (Sócrates, Platón y
Contra la razón –la facultad más importante según los ilustrados–, los ro- Aristóteles), se dispersó en distintas corrientes que fueron dando cuenta, a su
mánticos reivindican el sentimiento, lo interior, la emoción, porque la razón no manera, de la crisis y ocaso de aquella cultura. Con el surgimiento del imperio
puede explicar lo que se siente. En una metáfora, la razón sería la cabeza, el romano y con la irrupción del cristianismo se produce otra vuelta de página im-
pensar frío y calculador, que sólo extrae números de la realidad y no tiene en portante, dando comienzo a lo que se llama Edad Media. Esta etapa, centrada
cuenta a su contrario, la pasión. ¿Cómo se mide un sentimiento? ¿Cómo se cuan- en la teología y en la iglesia como institución preponderante sobre la filosofía, la
tifica una emoción? El corazón no admite explicaciones. Como diría Pascal: hay ciencia, la educación y la cultura en general, duró al menos desde el siglo V hasta
razones del corazón que la razón no entiende.3 Cuando uno racionaliza lo que el siglo XIV. En el plano del pensamiento, el orden y armonía que los griegos
siente, lo enfría, lo objetiva, lo desvirtúa. Entre la emoción original y lo raciona- atribuían a la naturaleza y a la realidad, la Edad Media lo reinterpreta como un
lizado hay un abismo. Los románticos quieren recuperar esa dimensión interior sistema fijo e inalterable que procede de Dios (teocentrismo). El orden divino de
que ofrece una experiencia distinta, que ya no se ajusta a la percepción sensible, la realidad afecta a los conocimientos y a las relaciones humanas. Así, por ejem-
sino que se abre a la creatividad de la imaginación. El sufrimiento, la melancolía, plo, cualquier descubrimiento científico, o cualquier afirmación filosófica, tiene
el arriesgarse, el vivir más allá de la realidad, son valores exaltados en novelas, que estar de acuerdo con la palabra de Dios –es decir, con las Sagradas Escritu-
obras de teatro, poesías, pinturas, música. Además, esta experiencia interior no ras–, o con lo que la iglesia dice que dice la Biblia. Lo mismo sucede en las
tiene nada que ver con la noción de experiencia de los empiristas, porque no se relaciones sociales: la Edad Media se caracteriza por la división señor-siervo (o
orienta a la descripción de objetos externos. El sentimiento romántico apunta a la amo-esclavo), donde el primero es el dueño de la tierra (el feudo), y el segundo le
profundidad del alma, a develar los secretos más recónditos. Por eso, algunos pertenece. Por sobre los feudos están los reyes, que en esta época no poseen gran
románticos –en especial, los poetas– se deslizan hacia el irracionalismo o hacia el poder. Quien sí posee gran poder, el Papa, el representante de Dios en la tierra,
misticismo. Los filósofos, por su parte, van a delinear otro concepto de razón, legitima a los reyes por derecho divino, y hasta tal punto dispone de fieles, propie-
mostrando sus contradicciones, sus limitaciones temporales, sus claroscuros. A dades, ejércitos, recaudaciones, etc., que se presenta como la cabeza de una po-
partir del siglo XIX la razón ya no avanza linealmente, ni asegura un destino tencia sobresaliente en la época. En general, el señor feudal recibe la porción de
mejor. Para los filósofos del siglo XIX la razón necesita de algo que la empuje: la tierra a administrar por sus antecedentes de nobleza, se mantiene como servidor
voluntad. Para progresar se necesita querer progresar. Sobre este aspecto volvere- del rey o del Papa, y parte de lo que produce en ella lo entrega a sus superiores. En
2
Sobre Romanticismo: Lamanna, P., Historia de la filosofía IV, pp. 9-18. Abbagnano-Visalberghi, el feudo también hay campesinos libres, artesanos, comerciantes; junto con los
Historia de la pedagogía, pp. 433-446. Casullo, N., Itinerarios de la modernidad, pp. 273-297.
Hauser, A., Historia social de la literatura y el arte, vol. 2, pp. 178-244. esclavos, todos ellos forman la base de la pirámide, los que trabajan. Desde el
3
Blas Pascal (1623-1662), filósofo y matemático racionalista, realiza una contundente crítica a la punto de vista económico, en la Edad Media el principal bien y fuente de recursos
razón, mostrando su debilidad, su corto alcance, y la miseria humana frente al universo infinito: El es la tierra. Entonces, esta división fundamental entre señores con títulos de no-
silencio eternal de estos espacios infinitos me aterra (Pensamientos, 91, p. 54). Bien se lo conside- bleza y miembros de la jerarquía eclesiástica por un lado, y esclavos y trabajado-
ra a Pascal como un antecedente del existencialismo de los siglos XIX y XX. Afirma: Los [hom-
bres] que están acostumbrados a juzgar por el sentimiento, no comprenden nada en las cosas del res por otro, configura el orden incuestionable que sostiene el sistema feudal
razonamiento […]. Los que tienen la costumbre de razonar, no comprenden nada de las cosas del medieval. Esta división se mantiene inalterable y divina: un señor no puede dejar
sentimiento (Pensamientos, 23, p. 32).
102 Entre Ideas El Romanticismo: una mirada crítica de la Modernidad 187

de ser señor, un esclavo no puede dejar de ser esclavo. Pero cuando la base de la Capítulo 11
pirámide entra en crisis, en el siglo XIV, conocido como siglo de las catástrofes
–por las hambrunas y epidemias, con una gran cantidad de muertes y escasez de
alimentos–, el orden divino-feudal empieza a resquebrajarse. Los profundos gol-
pes que, paulatinamente (y no de un día para otro), van hundiendo a la Edad
Media, son los mismos que fundamentan una nueva organización social y cultu-
El Romanticismo:
ral. una mirada crítica
En el sentido mismo de la palabra moderno encontramos una definición
por oposición: refiere lo nuevo en contra de lo viejo, lo que nace o comienza de la Modernidad
frente a lo que muere o decae por completo. Tenemos aquí la sensación que reco-
rre los primeros siglos de la Modernidad: algo se termina y, al mismo tiempo, algo
comienza. Lo que se termina es el mundo medieval; lo que comienza, la Moderni-
dad. Ambas nociones tienen una valoración negativa y positiva, respectivamente.
Los primeros modernos tienen la sensación de un final y de un inicio de época. § 58-. OTRO SUJETO, OTRA RAZÓN, OTRO PROGRESO.
Los cambios desatados irán hasta las raíces de la cultura occidental; por eso, ha-
blamos de revoluciones que afectan al plano social, político, económico, reli- El siglo XVIII representa la mayoría de edad o madurez de la Época Mo-
gioso, científico, filosófico, etc. En general, las revoluciones modernas modifican derna, y lo atraviesa el triunfalismo, la plena confianza en la razón, el progreso, la
–dando una vuelta de ciento ochenta grados, aunque no de un día para otro, ni de ciencia... Sin embargo, deja como última imagen el Gran Terror. En nombre de la
un siglo a otro– los conceptos de hombre y de mundo. Incluso la palabra libertad, la igualdad y la fraternidad, la civilización se empapa en ríos de sangre.
revolución, que provenía de la astronomía y significaba movimiento circular El Romanticismo, que se inicia a fines del siglo XVIII y recorre buena parte del
(o volver sobre sí mismo), pasa a representar un cambio abrupto, profundo, que siglo XIX, se expone como un movimiento crítico, dispuesto a atacar los pilares
corta totalmente con lo anterior y que da inicio a lo nuevo. fundamentales de la Modernidad: el sujeto, la razón y el progreso. Desde otra
Suele considerarse convencionalmente como fecha de nacimiento de la perspectiva, se puede considerar al Romanticismo como continuación de las gran-
Modernidad el año 1492, el descubrimiento de América. Ciertamente, la crisis des transformaciones acaecidas por entonces: tras la revolución industrial-econó-
del sistema feudal se inicia un siglo antes, en el XIV. También es cierto que los mica (en Inglaterra) y la revolución social-política (en Francia), el Romanticismo
grandes cambios que llevan a pensar que se está viviendo una nueva época se completaría el panorama como revolución cultural, filosófica y artística (en Ale-
dieron especialmente en el siglo XVI. Por lo tanto, resulta muy difícil ajustar los mania). Estas dos interpretaciones del clima de ideas del siglo XIX –como ruptu-
procesos a determinadas fechas. La misma dificultad surge en los intentos por ra o como continuidad con lo anterior– exponen un problema básico: en realidad,
establecer cuándo termina la Modernidad. Los problemas de periodización nunca resulta muy difícil dar una definición coherente del Romanticismo.1 Se trata de un
se resuelven del todo y siempre son discutibles; igualmente, se pueden elegir y movimiento contradictorio, imposible de etiquetar. Además, alberga corrientes de
consensuar determinadas fechas como representativas. En este sentido, propone- pensamiento totalmente diferentes e incluso opuestas.
mos dividir la Época Moderna en tres etapas: (1) formación y consolidación (en- Sea como fuere, aquí nos interesa el aspecto crítico. El Romanticismo esbo-
tre los siglos XVI y XVII), (2) plenitud, madurez o desarrollo (siglo XVIII, cono- za una suerte de primer balance de la Modernidad, dado que detecta las fallas del
cido como siglo de las luces o Iluminismo), y (3) crisis y visión crítica de la proyecto ilustrado, se apropia de sus conceptos principales y les otorga un nuevo
Modernidad (a partir del siglo XIX). Esta tercera etapa se empalma con el siglo significado. En buena medida el Romanticismo se teje como contrapropuesta al
XX, momento en el que se acentúan las críticas a la Modernidad. Pero recién en la Iluminismo, y observa todo aquello que sus antecesores dejaron fuera del foco de
segunda mitad del siglo XX (con las dos guerras mundiales: 1914-1918; 1939- la razón. Desde luego, el siglo XVIII tuvo sus críticos y detractores, por ejemplo:
1945), y más aún hacia el final, algunos pensadores plantean que la Modernidad J.-J. Rousseau; pero son voces aisladas, mientras que el Romanticismo –con sus
ha terminado y que estamos en una etapa posterior, la post-modernidad. Por lo variantes y particularidades– constituye un movimiento que viene a dar una vuel-
tanto, ante la gran diferencia entre las prácticas e ideas que circulan en la actuali- ta de página, mostrando un calado profundo sobre las limitaciones del sujeto, de
dad y aquellas que se dieron en los siglos XVI, XVII o XVIII, aunque se discuta
1
dónde situar la línea divisoria o el acta de defunción de la Modernidad, hay bas- Ferrater Mora, J., Diccionario de filosofía, pp. 3113-3115.
186 Entre Ideas Las revoluciones de la Modernidad 103

pobres, tengan lugar? ¿Por qué pensar la opinión pública como un ámbito trans- tante aceptación en que estamos más allá o en que hoy las cosas han cambiado
parente y democrático, donde todo se puede decir? Y no nos referimos a hablar de muchísimo.
la desobediencia civil, o de la violación de las normas, o cuestiones por el estilo En el presente capítulo trataremos las revoluciones que dieron inicio y con-
que sin dudas escandalizarían a Kant; nos referimos a, por ejemplo, criticar a los solidación a la Época Moderna, en los siglos XVI y XVII. En capítulos siguientes
ricos. Por cierto, la época de Kant, donde el periodismo se halla en gestación, nos ocuparemos de las otras dos etapas (siglos XVIII y XIX).
difiere profundamente a la nuestra, donde los medios están concentrados y domi-
nados por los sectores más poderosos. La pregunta de fondo es, entonces, quiénes § 31-. DEL TEOCENTRISMO AL ANTROPOCENTRISMO.
son los dueños de los medios de comunicación, y a quiénes se le otorga la palabra
Al comienzo de la Modernidad también se lo llama Renacimiento o Hu-
en el espacio público y a quiénes no. El simple hecho de que el Estado no inter- manismo, en el sentido de volver a nacer, volver a los orígenes, volver a lo
ponga censuras a la libertad de expresión no garantiza la libertad de expresión. humano. La fuente de inspiración de Occidente es la cultura griega, bandera con
Con las reservas y perdones que merece la diferencia entre el siglo XVIII y la
la cual los renacentistas buscan rechazar el agonizante orden feudal medieval. Las
actualidad, de todos modos el espacio público kantiano se presenta como un ideal artes (pintura, literatura, escultura, arquitectura, etc.), las ciencias, la filosofía,
inalcanzable en la realidad concreta, dado que presupone que los intereses de la etc., florecen en medio de un clima turbulento, de sensación de profundos cam-
prensa no servirán de filtro para mostrar ciertas cosas y encubrir otras.
bios. Además, con el Renacimiento el hombre se pone a sí mismo como centro de
En suma, Kant piensa como un ilustrado-liberal; piensa que, dejando el es- la creación, y por eso la figura de Sócrates resulta central: así como este gran
pacio público abierto a la sociedad, por sí solo se va a repartir bien. Pero esta filósofo dejó de lado la naturaleza para ocuparse de los asuntos humanos, los
configuración ideal no encaja con la desigualdad económica. ¿Qué nos garantiza
renacentistas quieren dejar de lado la divinidad por el mismo motivo. Ya no inte-
que el poder y la riqueza no se hagan sentir en el uso de la palabra? ¿Por qué resa tanto el orden celestial-trascendente, sino el ámbito terrenal-inmanente. En
pensar que en tal uso de la palabra defenderán los intereses de la comunidad ente- otras palabras, se busca pasar del teocentrismo al antropocentrismo. Se produce,
ra, y no los de ellos mismos? ¿Para quién/es será, por ende, el progreso? En este
entonces, un desplazamiento de los temas principales. Pero no se trata de una
esquema, el Estado no tiene que intervenir, porque si interviene ahoga la crítica. sustitución, sino de un cambio de foco: lo que antes estaba en un segundo plano
Semejante agujero negro –o, lo que es lo mismo, la ciega confianza en que las (el hombre), ahora pasa al centro de la escena y, aunque Dios sigue jugando algún
fuerzas se equilibran por sí mismas– opaca el ágora periodístico diseñado por
papel en el pensamiento moderno, ese papel queda en segundo plano.
Kant. Lamentablemente, algunos pensadores del siglo XX (Habermas,28 por caso) Un extraordinario pensador renacentista nos ubica en estos giros radicales
lo siguieron con la misma ingenuidad acrítica. que se extenderán a los diversos planos de la realidad. Se trata de Giovanni Pico
della Mirandola (1463-1494), que en su corta vida primero incursionó sobre posi-
ciones filosóficas no muy afines a la Iglesia y luego se serenó. Preocupado por la
definición y la especificidad de lo humano, Pico della Mirandola escribe un Dis-
curso sobre la dignidad del hombre, donde dice lo siguiente:

Îel sumo Padre, Dios arquitecto, había construido con leyes de antigua
28
J. Habermas ha dedicado buena parte de su obra a la cuestión del espacio público. En Historia y sabiduría esta mansión mundana que vemos […]. Pero, ya terminada la
crítica de la opinión pública (1962) se plantea el tema junto con su génesis. En Teoría de la acción obra, deseaba que hubiese alguien que comprendiera la razón de algo tan
comunicativa (1981) amplía esta perspectiva en relación con los actos de habla y la argumentación. grande, amara su belleza y admirara su inmensidad. Por ello […] pensó,
Su optimismo se mantiene en El discurso filosófico de la modernidad (1985), pp. 353 y ss. En Entre por último, en producir al hombreÏ.
el naturalismo y la religión (2005), declara: la esfera pública como el espacio del trato comunica-
tivo racional de unos con otros es el tema del que me he ocupado a lo largo de toda una vida (p. 20), Claramente, Dios no desaparece de escena, sino que pasa a ocupar el rol de
y lo distingue de los medios masivos de comunicación (p. 19). El problema del planteo de Haber-
mas esta en que prescinde o minimiza las relaciones de poder. Los argumentos, el diálogo, el deba-
diseñador de la creación. Sin embargo, la creación tiene sentido cuando alguien
te, etc., presuponen igualdad de condiciones; incluso cumpliéndolas, es decir, dando lugar a la (el hombre) puede dar cuenta de ella. De hecho, lo creado (el mundo) es como una
diferencia, ¿quién/es decide/n la agenda mediática, política, literaria o académica? La supuesta gran casa… ¿para quién? Una de las citas bíblicas más recurrentes de la época
apertura del espacio público, aunque se cumpla, genera suspicacias. Que se invite a participar a renacentista es aquella que dice que el hombre ha sido hecho a imagen y seme-
distintas voces, no significa que el espacio público no se concentre o hegemonice en una sola mira-
da.
janza de Dios: la centralidad divina se traslada a la centralidad humana en la
104 Entre Ideas El conocimiento y la concepción sociopolítica de Kant 185

creación. Sucede que Dios ha distribuido todos sus recursos por todas partes y, de también son propietarios los comerciantes y artesanos; luego, ¿quiénes quedan
modo similar al relato del Protágoras de Platón, se queda sin nada específico para afuera? Los asalariados, todos aquellos que intercambian su fuerza de trabajo por
otorgarle al ser humano. Como redoblando la apuesta, le da la posibilidad de ser un sueldo, pero que en este intercambio no dan un objeto suyo, sino sólo sus
o tener cualquier cosa, o de estar en cualquier lado. Continúa Pico della Mirando- brazos. Por ejemplo, el personal doméstico, el ayudante de tienda, el jornalero, el
la: peluquero… ¿Acaso el trabajo no se puede medir como un objeto de intercam-
bio?26 ¿Acaso estos últimos no buscan también mantenerse de alguna manera? En
ÎPor consiguiente, [Dios] tomó al hombre así construido, obra de la natu- última instancia, Kant amplía el concepto de propiedad lo suficiente como para
raleza indefinida y, habiéndolo puesto en el centro del mundo, le habló de incluir a los burgueses y excluir a los obreros. Se trata de un claro signo de época,
esta manera:
donde el acceso a lo político comienza a abrirse para los sectores más acomoda-
« […] Te he puesto en el centro del universo para que observes más có-
dos, pero no todavía para el pueblo.
modamente cuanto en él existe. No te he hecho ni celeste ni terreno, ni
Inmediatamente, Kant deja de lado la cuestión de la propiedad y pasa a un
mortal ni inmortal, con el fin de que tú, árbitro y soberano de ti mismo, te
hagas y plasmes en la obra que quieras. Podrás degenerar en los seres aspecto más feliz: todos los ciudadanos –o sea, todos los propietarios–, sean ricos
inferiores, que son las bestias; podrás regenerarte, según tu ánimo, en o pobres, tienen un voto. No por ser rico se tiene derecho a más votos. Todos
las realidades superiores, que son divinas»Ï. valen igual. Todos valen uno. Sin embargo, una vez más entra en terreno pantano-
so, al razonar de la siguiente manera: si las propiedades que concentra un rico se
El hombre goza de la libertad y la dignidad de auto-definirse o determinarse dividieran en muchos otros, entonces se podría pensar que el rico indirectamente
libremente, porque carece de naturaleza o esencia fija y en sí mismo es nada. impide que otros puedan votar. Cuanto más acumule un solo ciudadano, menos
Semejante libertad o arbitrio le abre la chance de alzarse a lo divino o rebajarse a votos habrá en el total, precisamente por el problema anterior (sólo son ciudada-
lo animal, es decir, de elegir y determinar su destino. A diferencia de todos los nos los propietarios). Pese a todo, Kant no da marcha atrás: reivindica que, por
otros seres (incluso los divinos) que no pueden torcer su naturaleza, el hombre más rico o menos rico que fuera, sólo tendrá un voto, y sostiene que esa observa-
llega a ser lo que es porque quiere serlo o, dicho de otra manera, se hace a sí ción –sobre la cantidad de ciudadanos que podría haber si se repartieran las pro-
mismo, hace su ser. Es, en potencia, cualquier cosa o todas las cosas; de él depen- piedades– no debe ser tenida en cuenta por la legislación.27
de cuál de sus gérmenes va a desarrollar. Es un ser dinámico, cambiante, adapta- En este punto, tenemos que unir los cabos: por un lado, el espacio público
ble al contexto en el cual se mueve. Por eso Pico della Mirandola remata este supone un diseño ideal en el que todos tienen derecho a opinar y expresarse; por
pasaje con una pregunta retórica: ¿Quién no admirará a este camaleón […]?.1 otro lado, las diferencias socio-económicas se convierten en un impedimento para
Algunos conceptos centrales de la Modernidad aparecen ligados entre sí en que el pueblo acceda al plano político. Una cosa contrasta con la otra. Para que el
el discurso de Pico della Mirandola: hombre (al que luego se lo llamará sujeto), espacio de la opinión pública funcione como lo piensa Kant todos deberían tener
libertad, cultura, educación. Dado que la creación se centra en el hombre, éste la misma posibilidad de hablar y ser escuchados. Desde luego, los que viven de su
ocupa un lugar de privilegio, un lugar especial, de modo que dispone de todo el salario, las mujeres y los niños, quedan por sí excluidos de esta plaza periodística;
resto de la naturaleza para realizarse, para usarla y explotarla libremente. El suje- entonces, ¿quiénes acceden al espacio público? ¿Quiénes pueden hacer oír su
to ya no considera la naturaleza como un orden divino-inalterable, sino una suerte voz, y quiénes quedan en silencio, en la oscuridad, completamente invisibles?
de regalo a su disposición, un objeto que está fuera de él y del cual buscará obte- Claramente, la gran masa del pueblo, por ser ignorante, ya está sumergida en el
ner beneficios. En efecto, ya no la considera madre o fuente de vida, sino algo que silencio y no tiene nada para decir. Claramente, sólo los ciudadanos tienen dere-
lo ha abandonado a medio camino. Esa distancia con la naturaleza le permite cho de argumentar. Pero si se reconoce que entre los ciudadanos mismos algunos
observarla como objeto, quitándole todo rasgo sagrado, y pensándola como infe- tienen más poder que otros, ¿qué nos garantiza que el uso público de la razón esté
rior a su imperio. Se trata del sujeto moderno, que se pone por encima de la natu- bien repartido? ¿Cómo se logra que todas las voces, la de los ricos y la de los
26
En efecto, eso hizo A. Smith en La riqueza de las naciones, L. I, cap. V, p. 47: el valor de
1
Pico della Mirandola, Discurso sobre la dignidad del hombre, pp. 48-49. Poco antes, dice así: cualquier bien para la persona que lo posee, y que no piense usarlo o consumirlo, sino cambiarlo por
Las bestias en el momento mismo en que nacen, sacan consigo del vientre materno, como dice otros bienes, es igual a la cantidad de trabajo que pueda comprar o disponer por medio suyo. Por
Lucilio, todo lo que obtendrán después. Los espíritus superiores, desde un principio o poco des- tanto, el trabajo es la medida real del valor de cambio en todos los bienes. Este valor real queda
pués, fueron lo que serán eternamente. Al hombre, desde su nacimiento, el Padre le confirió gérme- sujeto a las leyes del mercado.
nes de toda especie y gérmenes de toda vida. Y según como cada hombre los haya cultivado, madu- 27
Kant, Acerca del refrán, pp. 117-118. En nota al pie confiesa que es muy difícil resolver el
rarán en él y le darán sus frutos. problema de la propiedad.
184 Entre Ideas Las revoluciones de la Modernidad 105

formal, ante la ley, donde ninguno tiene privilegios sobre otros. Esta igualdad raleza para dominarla, conocerla, transformarla y obtener beneficios.
jurídica deja totalmente de lado la desigualdad económica: La carencia que hereda el hombre, como un ser a medio terminar, se com-
pleta con la cultura, con las relaciones sociales, con la libertad, entendida como
Pero esa igualdad universal de los hombres dentro del Estado […] convive un hacerse a sí mismo. A través de la cultura, el hombre supera los instintos y
perfectamente bien con la mayor desigualdad, en cantidad o en grados, de necesidades naturales, se hace libre y produce un ámbito específico, propio, con
sus propiedades, sea por ventajas corporales o espirituales de un indivi-
valores, creencias, costumbres, etc., que se moldean y determinan comunitaria-
duo sobre los demás, o por bienes externos […] o por derechos […]. De
mente. Por lo tanto, no recibe ningún mandato de la naturaleza, nada que le diga
esta manera, uno tiene que obedecer (como el niño al padre o la mujer al
cómo tiene que ser o actuar. En este punto se entronca la educación como parte
varón) y otro mandar, uno sirve (como jornalero) y otro le paga el salario,
y así el bienestar de uno depende mucho de la voluntad del otro (del del auto-hacerse cultural del género humano. La educación no acontece natural-
pobre con respecto al rico).25 mente, ni se da en todos los seres. Los animales y los santos no necesitan educa-
ción. El hombre sí, porque la naturaleza lo ha dejado vacío; entonces, según cómo
Desde la óptica liberal, lo más importante es la libertad; la igualdad pasa a trabaje ese espacio propio de la cultura, llegará a determinados resultados. La
un segundo plano, y apunta a que todos debemos ser tratados de manera igualita- libertad, la cultura, la educación, son todos aspectos exclusivos del ser humano,
ria ante la ley. Pero la aclaración lo dice todo: Kant se apresura a manifestar que la características que lo distinguen de los demás seres y de la naturaleza entera.
igualdad jurídica resulta perfectamente compatible con la desigualdad económi- Con el giro antropocéntrico, la filosofía deja de amalgamarse con la teolo-
ca, e incluso que ésta atañe no sólo a los bienes, sino también a los derechos. Por gía y se enfrenta a nuevos problemas, que podemos resumir en dos grandes gru-
lo tanto, no todos los miembros de la sociedad han de ser ciudadanos. Aunque pos: por un lado, el problema del conocimiento, que se ocupa de la relación suje-
más abajo Kant se pronuncie en contra de la esclavitud y de los privilegios de to-objeto (o de cómo el hombre logra conocer y someter a la naturaleza a sus
ciertos grupos, su visión de la sociedad se condice con el liberalismo fundado por fines); por otro, la fundamentación de la sociedad, que se ocupa de la relación
Locke y profundizado por Adam Smith. ¿Por qué nos interesa subrayar este pun- entre los sujetos y de la formación de instituciones, hechos que ya no se dan de
to? Porque en el relieve de las desigualdades se observa la división en grupos manera natural, sino que son un artificio, una obra específicamente humana. En
sociales, y porque la condición económica se traduce en condición política. Des- los capítulos siguientes nos ocuparemos del primer grupo de problemas, en parti-
de esta concepción, sólo los burgueses acceden al poder político. El criterio para cular del racionalismo y del empirismo. Luego, iremos cediendo paso a las cues-
votar y ser ciudadano independiente (tercer principio) consiste en no servir a na- tiones sociales y políticas.
die en particular, sino únicamente a la comunidad en general. Para ser ciudadano Otro gran filósofo renacentista, Francis Bacon (1561-1626), anticipa la dis-
hay que reunir ciertos requisitos mínimos: además de adulto y varón, se debe ser cusión –y, hasta cierto punto, el desenlace– del problema del conocimiento en la
señor de sí mismo; esto significa guiarse sólo por el propio pensar y entender, y Modernidad. Dice Bacon:
no por el de otro. Esta independencia se refleja materialmente en la propiedad.
Por consiguiente, para ser ciudadano hay que ser propietario. Pero, ¿de qué? ÎLos que han tratado la ciencia fueron experimentadores o dogmáticos.
¿De tierras? ¿De bienes? ¿De conocimientos? Kant trata de extender el concepto Los experimentadores son como la hormiga; no hacen más que recoger y
usar. Los razonadores se parecen a las arañas, que hacen telas con su
de propiedad al máximo, incluyendo habilidades técnicas y oficios, talento artís-
propia sustancia. Pero la abeja toma un camino intermedio; recoge su
tico y científico, etc.; es decir, considera propietarios a todos aquellos que tengan
material de las flores del jardín y del campo, pero lo transforma y digiere
con qué mantenerse, de qué vivir. Curiosamente, se da cuenta que está en un con poder propioÏ.2
problema sin salida: extiende la definición a los que venden objetos, y entonces
debe buscar esa condición por el camino que se le ocurra, siempre que no perjudique la libertad de
Ante el problema del conocimiento, la filosofía moderna divide aguas entre
los demás. […] El mayor despotismo pensable […] es el de un gobierno constituido sobre el princi- los experimentadores, a los que llamaremos empiristas, y los dogmáticos o ra-
pio de la benevolencia para con el pueblo […]; es decir, un gobierno paternal. Un gobierno pater-
2
nalista determina qué hace feliz a su pueblo y lo lleva a cabo; se opone, según Kant, al gobierno Bacon, F., Novum Organum, I, XCV; en Smith-Grene, De Descartes a Kant, p. 34. El pasaje
patriótico, donde cada uno decide lo que le hace feliz y donde cada uno, dentro del Estado (sin continúa así: la filosofía […] ni se basa única o principalmente en las facultades del espíritu, ni
exceptuar a su jefe), considera a la comunidad como un regazo materno o al país como un suelo toma la materia que recoge de los experimentos […] para registrarla en la memoria tal como la
paterno, desde el cual y por el cual ha nacido. Kant, Acerca del refrán, pp. 112-113. Nótese la encuentra, sino que la deposita en el entendimiento alterada y digerida. Por lo tanto, de una combi-
diferencia de este enfoque respecto de la insociable sociabilidad. nación más íntima y pura entre estas dos facultades, la experimental y la racional (tal como nunca
25
Kant, Acerca del refrán, pp. 113-114. se ha hecho aún) puede esperarse mucho.
106 Entre Ideas El conocimiento y la concepción sociopolítica de Kant 183

cionalistas. Las arañas racionalistas creen que el conocimiento se produce única pensamiento y expresión. Por tanto, queda claro que la ilustración se ha encendi-
o principalmente con el aporte de la razón, sin recolectar ninguna experiencia. Al do en individuos aislados, no en la masa del pueblo. Kant reproduce esa idea tan
revés, las hormigas empiristas creen que el conocimiento proviene de la experien- común en la época según la cual la cultura se extiende a partir del derrame de una
cia, sin ningún aporte del sujeto. En este sentido, los racionalistas suponen un elite cultivada, que proyecta su luz de arriba hacia abajo, con el consentimiento de
sujeto activo y los empiristas un sujeto pasivo. La abeja, que recolecta y transfor- un buen gobernante que no pone obstáculos. Sin embargo, Kant no considera que
ma, supera a las anteriores posiciones; en la historia de la filosofía el representan- ese grupo privilegiado sea compacto y organizado, sino que más bien se lo repre-
te de esta visión superadora es Kant. Para Kant, el conocimiento se logra a través senta como pensadores o escritores aislados. Esta visión de una minoría ilustrada
del aporte del sujeto y el aporte de la experiencia, de modo que el objeto resulta de y de una masa pasiva, a la espera de la conducción y del conocimiento, se repite
una construcción a partir de esos dos componentes. en otros textos. Por ejemplo, en Acerca del refrán: «Lo que es cierto en teoría
¿Por qué la filosofía moderna le otorga tanta importancia al tema del cono- para nada sirve en la práctica» (1793), un opúsculo donde Kant polemiza con
cimiento? Se podrían enumerar muchos motivos; por ejemplo, el auge de la nue- diversos autores, entre ellos Hobbes. La línea general de su argumentación con-
va ciencia físico-matemática, la vuelta a los asuntos terrenales, las configuracio- siste en defender la libertad de expresión, desprendiéndola del control del Estado.
nes sobre el sujeto, la lucha contra el poder y la palabra de la Iglesia, etc. Pero en En este marco, retoma algunas cuestiones ya planteadas en ¿Qué es la
el fondo subyace un cambio de época, la aparición en escena de nuevos actores Ilustración?; por ejemplo, la unidad entre derechos y obligaciones. Dice:
sociales (en especial, la burguesía), una revolución en lo que Gramsci denomina
concepción del mundo. En los parágrafos sucesivos intentaremos reconstruir El derecho consiste en la limitación de la libertad de cada uno, basada en
algunos aspectos de este momento fundacional de la Época Moderna, pues la la condición de que ésta concuerde con la libertad de todos los demás, en
cuanto ello sea posible según una ley universal.23
filosofía no está exenta del contexto histórico-social.
¿Qué sentido tienen las leyes en la sociedad? Sirven para delimitar las liber-
§ 32-. LOS CAMBIOS POLÍTICOS, ECONÓMICOS Y SOCIALES.
tades. Una libertad ilimitada lesionaría la libertad del otro; por ende, para que las
En la Modernidad se producen transformaciones muy profundas en lo polí- libertades de los distintos sujetos puedan coexistir, tienen que limitarse mutua-
tico, lo económico y lo social. A grandes rasgos, la principal novedad en el plano mente según una ley universal. Éste es el por qué de la obediencia a las normas
político se da con la formación de los Estados nacionales en torno de un determi- establecidas. Ahora bien, de acuerdo con el uso público de la razón, respetar las
nado territorio. A partir de la unificación de las diversas parcelas que gobernaban reglas no significa que no se pueda criticarlas y mejorarlas.
los señores feudales, se consagra el Estado monárquico, centralizado y autorita- Si no se limitan las libertades de los individuos, o si no se establece un
rio, que tiene un poder absoluto sobre todas las regiones. En general, los primeros conjunto de normas y leyes, entonces no hay sociedad que resista a semejante
Estados modernos se gestan bajo la forma política de monarquías absolutas. En caos, pues cada uno haría lo que se le antoja. Para que una sociedad exista como
el plano económico, el eje productivo se desplaza hacia el comercio y los talleres tal, tiene que ordenarse y configurar un estado de derecho (sociedad civil), donde
de manufactura en las ciudades, instalando la primera etapa de un nuevo sistema: –de acuerdo con el uso privado de la razón– haya leyes a respetar y obedecer. Tal
el capitalismo. Y en el plano social, emerge un nuevo sujeto protagonista, la bur- estado de derecho debe cumplir con tres principios básicos: libertad, igualdad e
guesía. independencia. Los miembros de la sociedad han de ser libres, iguales e indepen-
Durante la Edad Media el poder residía sobre todo en los señores feudales y dientes. En cuanto a la libertad, cada uno tiene derecho de buscar su felicidad
en la Iglesia. En la Modernidad, ese poder se retrotrae a los reyes. El Estado mo- donde le parece, y no se lo puede obligar en este punto.24 Lo interesante del desa-
derno refleja un equilibrio entre, por un lado, la excesiva fragmentación feudal y, rrollo de Kant reside en el segundo principio: la igualdad. Se trata de la igualdad
por otro, las pretensiones de expansión imperial. Las nuevas grandes potencias 23
Kant, Acerca del refrán: «Lo que es cierto en teoría para nada sirve en la práctica», pp. 111-
(España, Inglaterra, Francia) se consolidan en un determinado territorio, delimi- 112. Esta definición resulta familiar al imperativo categórico: debo obrar sólo de modo que
tan una frontera geográfica sobre la cual ejercen su soberanía, y no buscan apode- pueda querer que mi máxima se convierta en ley universal; el criterio para actuar apunta a que sea
compatible con las acciones de los demás. ¿Qué sucedería si lo que hago también lo hacen los
rarse de Europa; más bien extienden su poder hacia el Nuevo Mundo. Además, otros? De ahí deduzco si mi acción es moral, inmoral o neutra. Kant, Fundamentación de la meta-
empiezan a desplegar un complejo aparato administrativo y burocrático para cen- física de las costumbres (1785), pp. 26-27, 39-40, 44-45, 47. En Crítica de la razón práctica (1788),
tralizar el control y hacer valer la autoridad monárquica, para ir absorbiendo por § 7, p. 112, dice Kant: Obra de modo tal que la máxima de tu voluntad pueda valer siempre, al
distintos medios los pequeños Estados que querían mantener su organización. mismo tiempo, como principio de una legislación universal.
24
Nadie me puede obligar a ser feliz según su propio criterio de felicidad […], sino que cada cual
182 Entre Ideas Las revoluciones de la Modernidad 107

mentan mutuamente: así como está permitido poner en cuestión las reglas que la Este nuevo mapa de relaciones de poder, en el cual se unifica y centraliza el Esta-
sociedad adopta (uso público), mientras estén en vigencia, o una vez que se adop- do en la forma de monarquías absolutas autoritarias, se fue gestando mediante
tan tales reglas, hay que respetarlas (uso privado). Así como tenemos derechos, guerras, herencias, matrimonios arreglados, etc.; es decir, de manera gradual y
tenemos obligaciones. Pero las reglas no se cambian desobedeciéndolas. Las re- con la proliferación de conflictos.3
glas se cambian en el espacio público, exponiendo razones, rebatiendo los argu- Tomemos como muestra Inglaterra. Durante el siglo XV dos familias feuda-
mentos en contra, etc. De ahí proviene el imperativo: razoná y pensá todo el tiem- les (los Lancaster y los York) se disputan la corona. Hacia el final del siglo, Ricar-
po que quieras y sobre lo que quieras, pero mientras tanto obedecé. do III en apenas dos años ejecuta una sangrienta depuración de la nobleza. Quien
La ilustración va a estar asegurada en la medida en que no se pongan obstá- lo derrota y se convierte en su sucesor, Enrique VII, encuentra el camino allanado,
culos al uso público de la razón. Ni la Iglesia en nombre de la fe, ni el poder de modo que fácilmente multiplica su poder territorial y económico. Casándose
político en nombre del Estado, pueden prohibir el progreso del conocimiento. A con la sobrina de Ricardo III, Enrique VII unifica las dos dinastías enfrentadas. En
lo sumo, se podrá retrasar el avance, pero no renunciar a la ilustración, porque es su reinado (1485-1509) logra dominar al Parlamento –donde la nobleza ejerce el
un derecho sagrado. Tarde o temprano esa libertad se va a despertar, porque está poder–, suprimiéndole privilegios y llamándolo a sesión muy de vez en cuando, y
en la naturaleza humana. Poco a poco los hombres se dan cuenta de quiénes son establece alianzas con la burguesía emergente. De este modo va gestando las ba-
los que ajustan o engordan sus cadenas. Por ende, no tiene ningún sentido abortar ses de la monarquía absoluta. En el siglo XVI, con el fermento de la Reforma
este progreso necesario. protestante y la escisión del cristianismo, la monarquía resulta fortalecida. Duran-
Luego, Kant se pregunta: ¿vivimos ahora en una época ilustrada?.21 Y te el reinado de Enrique VIII (1509-1547), famoso por la cantidad de esposas (de
responde: no, no estamos plenamente en una época ilustrada, sí en un proceso de las cuales buscaba un hijo que lo suceda en el trono), se produce la ruptura con la
ilustración. Es decir, el siglo XVIII no ha llegado a la meta, pero ha iniciado el Iglesia de Roma, que no acepta su primer divorcio. Enrique VIII subordina el
camino. Falta mucho, y más todavía en el pueblo; pero el progreso está en mar- poder religioso al poder político: con el Acta de Supremacía (1534), el rey ya no
cha. Kant celebra vivir en la época de Federico II, el príncipe ilustrado, que requiere de la legitimación del Papa para convertirse en rey, sino que alude a la
promueve el libre pensamiento y las artes.22 Este jefe de Estado ha comprendido designación directa de Dios. Ahora el rey es al mismo tiempo la cabeza de la
que el hecho de permitir un uso público de la razón no trae peligros, sino al revés: Iglesia, es el soberano absoluto, sin ningún poder que lo condicione. Esta subordi-
refuerza sus lazos con los súbditos, porque ahora éstos pueden opinar sobre la nación del poder religioso al poder político implicó una larga serie de confisca-
legislación, criticarla y mejorarla. Digamos que en este caso la obediencia queda ciones (bienes y tierras), sometimientos, persecuciones, reprimendas y ejecucio-
mucho más asegurada que en un régimen político donde la libertad de expresión nes. Con la sucesión de Enrique VIII, se reavivan los conflictos civiles/religiosos:
esté restringida. Si no hay nada que esconder, si no hay nada que ocultar, el prín- María Tudor, ferviente católica, quiso dar marcha atrás con las reformas; pero el
cipe y el pueblo ganan en confianza mutua. Parlamento, de mayoría protestante, se lo impidió. El conflicto entre católicos y
protestantes se dirime en ríos de sangre.
§ 57-. EL PROBLEMA DE LA IGUALDAD. En consecuencia, en este proceso se consolida la monarquía centralizada,
El diagnóstico de Kant resulta muy nítido: la Ilustración ha iniciado su mar- que para romper con los privilegios de los nobles otorga cada vez más poder a la
cha, tiene un largo camino por delante, y sólo necesita como condición para reali- burguesía emergente, a tono con las nuevas ideas protestantes. Inglaterra constitu-
ye el primer Estado que permite que los cargos parlamentarios se compren y se
zarse la libertad. ¿Dónde está la luz? En unos pocos hombres cultivados, que irán
contagiando al resto, en la medida en que se garantice un espacio para el libre vendan; así, los nuevos ricos pueden acceder a la arena política. Tras una cantidad
de conflictos, idas y vueltas, el siglo XVII en Inglaterra se cierra con la Revolu-
21
Kant, ¿Qué es la Ilustración?, p. 38. ción Gloriosa (1688) y la Declaración de derechos (1689): la monarquía con-
22
Se trata de Federico II (1740-1786), rey de Prusia y principal exponente del despotismo ilustrado. serva el poder soberano, político y eclesiástico, pero ya no de manera absoluta,
Conocido en su época como el rey filósofo, Federico II no sólo fomentó la cultura francesa en las
cortes nobiliarias alemanas, sino también la Academia de Ciencias de Berlín, donde Kant presenta porque el Parlamento se encarga de la administración y de las medidas concretas,
este escrito (Respuesta a la pregunta ¿qué es la Ilustración?) con el que gana el concurso. Los sobre todo en lo que hace a cuestiones económicas. El Parlamento viene a dar
elogios de Kant se condicen con las políticas de fomento de las artes y de las ciencias, pero no con cuenta de una nueva realidad social, caracterizada por el ascenso de la burguesía
los actos de censura y el marcado paternalismo de Federico II, más coherentes con la minoría que y por la creciente movilidad.
con la mayoría de edad. En líneas generales, el avance de las nuevas ideas del siglo XVIII se
combina con viejas instituciones y prácticas monárquicas centralizadas. Podemos pensar, entonces, 3
que la amabilidad de Kant no lo exime de expresar lo que él considera un justo reclamo. AAVV, Historia universal, pp. 419-421; 435 y ss.
108 Entre Ideas El conocimiento y la concepción sociopolítica de Kant 181

En el plano económico y social cambia el escenario: en la Edad Media el más importante de las libertades es razonar, pensar por sí mismo, y poder expre-
campo era la fuente principal de riqueza y de poder; en la Edad Moderna el prota- sarse. Por lo tanto, el camino que conduce a la Ilustración, que según Kant está en
gonismo lo tienen las ciudades, donde se establecen los talleres familiares de marcha aunque falta mucho para consumar su tarea, tiene una sola consigna: dejar
productos manufacturados. El ejemplo más importante, la industria textil, requie- que las personas piensen y se expresen libremente; en otras palabras, garantizar
re de mano de obra y de máquinas simples. La demanda de mano de obra para la un espacio abierto al gran público, un ámbito donde los sujetos puedan volcar sus
incipiente industria significa un traslado de gente del campo a la ciudad. En la opiniones con absoluta libertad. Este espacio, que hoy lo llamamos opinión pú-
primera mitad del siglo XVII se satura la producción agrícola, lo cual fomenta la blica, se asemeja al ágora de los atenienses, donde todos (¿todos?) tienen (¿tie-
migración a la ciudad. Pero el desplazamiento de gente se da después de un fuerte nen?) la misma posibilidad de expresar sus posiciones y discutirlas racionalmen-
crecimiento y expansión tanto de la agricultura como del comercio; es decir, la te. Con el optimismo de un buen ilustrado, Kant considera que con la libertad del
situación del campo sigue afectando la vida económica. espacio público basta para que la Ilustración empalme con la senda del progreso e
Ahora bien, mientras se desarrolla esta primera etapa del capitalismo, el ilumine a los oscuros e ignorantes.
nuevo sistema económico occidental, una etapa donde la riqueza se acumula en Sin embargo, más que libertades, en todas partes encontramos limitaciones;
manos de la burguesía, Europa cuenta –primero– con metal y –más tarde– con la sociedad parece ordenar: no pienses, hacé esto. Hay reglas, normas, prohibi-
materia prima proveniente de América. De este modo, podemos decir, el capita- ciones, mandatos, que no nos llaman a pensar, sino a obedecer. El oficial no espe-
lismo mercantilista orientado al comercio y a la producción industrial cuenta con ra que razones y argumentes, sino que sigas sus instrucciones. Tampoco el finan-
una fuente extraordinaria de ingresos, que proviene de las conquistas, las sustrac- cista, tampoco el pastor. Entonces, por un lado, la ilustración exige libertad para
ciones y los fraudes que las potencias europeas despliegan en el Nuevo Mundo. extenderse; por otro, hay limitaciones de todo tipo. ¿Cómo se resuelve esta con-
No casualmente los Estados más exitosos de la Modernidad se expandieron colo- tradicción? Según Kant, tenemos que distinguir –y, al mismo tiempo, armonizar–
nial y comercialmente por el resto del mundo. El antropocentrismo implica tam- dos usos de la razón, un uso privado (severamente limitado) y un uso público
bién un eurocentrismo, porque el progreso de Europa no se explica sin el aporte (que siempre debe ser libre):
de las colonias. El capitalismo nace de la mano de piratas, aventureros, clérigos,
agentes de los distintos gobiernos, etc., todos ellos dispuestos a engordar la rique- Entiendo por uso público de la propia razón, el que alguien hace de ella
za de los países centrales. en cuanto docto, y ante la totalidad del público del mundo de lectores.
Llamo uso privado al empleo de la razón que se permite al hombre dentro
El actor social que gana el centro de la escena del capitalismo mercantil es
de un puesto civil o de una función que se le confía.20
la burguesía, grupo que incluye comerciantes, banqueros y artesanos enriqueci-
dos. En esta primera etapa comienzan a acumular capital y se plantean cómo Ante todo, aclaremos los términos: docto significa conocedor de un deter-
obtener buenos rendimientos de ese capital. Para mejorar el rendimiento y la pro- minado tema, una persona cultivada o ilustrada. Es alguien que sabe mucho de
ductividad se implementa la división del trabajo: en vez de que un solo trabajador algo. Esta persona puede dirigirse al gran público, que ya no se encuentra reunido
haga el producto completo, varios –usando instrumentos sencillos que agilizan la en una plaza, sino que se trata de un público lector, la opinión pública. Allí debe
producción; por ejemplo, un telar– hacen, cada uno, distintas partes del producto. tener absoluta libertad de presentar sus posiciones y argumentarlas. Allí no se
La división del trabajo mejora los índices de ganancia: se produce más cantidad, debe avalar ninguna limitación. Allí el docto hace un uso público de la razón. En
a más bajo costo. Este mismo criterio para obtener mayores beneficios se extien- cambio, el uso privado refiere al pensamiento de la persona cuando ocupa un
de a la producción agrícola, porque se abren nuevas tierras, se mejoran las técni- determinado cargo o función dentro de la sociedad. En este caso, según la jerar-
cas de cultivo, se implementa la rotación, etc. Los burgueses invierten sabiendo quía que corresponda, recibe órdenes de sus superiores y tiene que cumplirlas. En
que van a obtener ganancias. Ya en el siglo XVI los granjeros ingleses se convier- este caso, no le está permitido pensar libremente, sino seguir las reglas estableci-
ten en empresarios; el movimiento de cercamiento (enclosures), cuya expresión das. Aquí su libertad está limitada.
final será el alambrado, se basa en la delimitación de las tierras a utilizar, todo un Los ejemplos que el mismo Kant propone (el oficial, el ciudadano que paga
signo del hombre moderno que explota los recursos naturales.4 sus impuestos, el cura) son claros al respecto. Los dos usos de razón se comple-
opresión interesada y dominante; pero jamás se logrará por este camino la verdadera reforma del
4
AAVV, Historia universal, pp. 515 y ss. Hobsbawm, E., En torno a los orígenes de la revolución modo de pensar, sino que surgirán nuevos prejuicios que, como los antiguos, servirán de andaderas
industrial, pp. 7-70. Kriedte, P., La época de la revolución de los precios, pp. 29-83. Mantoux, P., para la mayor parte de la masa, privada de pensamiento. Kant, ¿Qué es la Ilustración?, p. 34.
The redestribution of the land, pp. 136-185. 20
Kant, ¿Qué es la Ilustración?, p. 35.
180 Entre Ideas Las revoluciones de la Modernidad 109

disfrutan de la comodidad de ser pobres, que las personas violadas incitaron el Del mismo modo, las ciudades dejan de tener formas improvisadas y labe-
hecho, que los ignorantes desean ser ignorantes, etc.; en todos estos casos, la rínticas, dando lugar a calles abiertas en un espacio cuadriculado, visible y con-
culpa la tiene la víctima. ¿Qué sucede si se lo enfoca al revés? Surge un juego de trolable, tal como lo conocemos hoy. El espacio del campo o de la ciudad se
fuerzas, una lucha entre una parte más poderosa y otra más débil –o, como vere- convierte en un espacio homogéneo, que se puede medir, objetivar, calcular, atra-
mos con Hegel, una dialéctica entre amo y esclavo–; la percepción de la situación vesar matemáticamente, ordenar, siempre con el fin de extraer de ese espacio
se torna completamente distinta. Más aún, si se extiende la perspectiva, el argu- mayores beneficios. Ya no se respeta las cosas como son, sino que se las hace
mento por la pereza nos conduce a la sensación de que no se puede hacer nada, a como el hombre quiere que sean. Análogamente, el sujeto moderno se apodera
la resignación; en cambio, con el argumento por la cobardía cabe la esperanza de del tiempo. En esta época se inventa el reloj, un mecanismo de engranajes que
que la situación se revierta, de que en algún momento los dominados se rebelen. permite medir el tiempo, cuantificarlo, reducirlo a unidad matemática y utilizar
Cada uno de nosotros podrá elegir por cuál camino andar; pero resulta innegable esta medición como mecanismo de productividad. Los medievales trabajaban de
que el primero sirve a los intereses de la clase dominante, y el segundo al compro- sol a sol; los modernos de tal hora a tal hora. De hecho, el tiempo de producción
miso con los dominados. repercute en el costo; por eso, reducirlo significa reducir el costo del producto.
Volvamos sobre Kant: por el motivo que fuere, los menores permanecen en El burgués moderno resulta ser emprendedor, pragmático y resuelto a la
tal condición; entonces, ¿dónde está el optimismo del progreso? En la línea si- hora de satisfacer su interés. No le importan los títulos de nobleza, ni el lujo, no se
guiente: involucra demasiado en los signos políticos o religiosos; más bien, reacciona ante
los nobles cuando ve afectado su interés y sus posibilidades de ganancia, trata
Pero, en cambio, es posible que el público se ilustre a sí mismo, siempre siempre de ahorrar, quiere que el gobierno no se meta en sus asuntos interfiriendo
que se lo deje en libertad; incluso, es casi inevitable. En efecto, siempre con impuestos, etc. El burgués moderno considera que el éxito en la vida depende
se encontrarán algunos hombres que piensen por sí mismos […], [que]
de su talento en los negocios y de la suerte. Todos nacemos libres e iguales (por
ensancharán el espíritu de una estimación racional y de una vocación que
eso, en el comienzo de la Modernidad la burguesía lucha contra los privilegios
todo hombre tiene: la de pensar por sí mismo.18
feudales), estamos en la misma línea de partida. El talento y el azar hacen las
Siempre habrá luces encendidas, personas de espíritu libre que vean con diferencias sociales y económicas. En este sentido, la burguesía tiene una imagen
buenos ojos la propagación de esa libertad. En última instancia, la minoría de dinámica de la sociedad: unos se enriquecen y ascienden en la escala social, otros
edad implica una restricción transitoria de la libertad. Solamente con que se aflo- se empobrecen y, en última instancia, todo siempre se mueve.5
jen las cadenas y se deje que poco a poco la libertad prenda y se extienda entre las
§ 33-. LA REFORMA PROTESTANTE.
personas, el progreso inicia y acelera su marcha. Pero además resulta inevitable,
porque la libertad es una capacidad humana que, de una u otra manera (tarde o Una nueva época, una nueva religión. La ecuación parece sencilla: si la
temprano, por las buenas o por las malas), tiene que activarse y usarse. Así como Modernidad representa algo radicalmente diferente a lo anterior, tiene que trans-
el niño posee las piernas y no las ejercita hasta que algún día da sus primeros formar las bases de la cultura (creencias, costumbres, valores, etc.) y generar un
pasos, con la ayuda del andador y tropezando y dándose golpes, del mismo modo nuevo cielo u horizonte para la humanidad. Sin dudas, la Reforma protestante
el ser humano dispone de la razón y de la libertad, y necesariamente usará estas calza con el descontento hacia las prácticas habituales de los miembros de la
facultades en determinado momento de su vida, que de lo contrario estaría des- Iglesia y con la necesidad de legitimar nuevas ideas y prácticas acordes al modo
perdiciando. de vida y a la movilidad económico-social de la burguesía. Dicho así parece sen-
Como buen ilustrado, Kant piensa que los iluminados son unos pocos, y que cillo, pero en los hechos generó un siglo y medio de conflictos, levantamientos y
esos pocos sirven para propagar la luz hacia el resto. Ahora bien, el gran público derrames de sangre. La lucha entre reformados y católicos se propaga en gran
–la masa de la sociedad, el pueblo– se va a ir ilustrando lentamente. Se puede parte de Europa. La institución más poderosa de la Edad Media, la Iglesia de
cambiar rápido un sistema político, dice Kant, pero no se cambia de un día para Roma, se quiebra; y a partir de aquí los cristianos se dividen en católicos y protes-
otro la manera de pensar.19 El gran público suele mantenerse en la ignorancia, y la tantes.
reforma de la mentalidad lleva tiempo. Para eso sólo se requiere de libertad. Y la En el esquema institucional de la Edad Media la Iglesia ocupaba un lugar
preponderante: reunía un gran poder económico, militar, político, cultural e ideo-
18
Kant, ¿Qué es la Ilustración?, p. 34.
19
Quizás por una revolución sea posible producir la caída del despotismo personal o de alguna 5
Romero, J. L., Estudio de la mentalidad burguesa, pp. 20 y ss.; 46 y ss.; 53 y ss.
110 Entre Ideas El conocimiento y la concepción sociopolítica de Kant 179

lógico. No sólo tenía llegada a los señores y los nobles, sino también a los sectores dependencia, porque sólo los que tienen un entendimiento defectuoso no pueden
más bajos. Desde el punto de vista ideológico, controlaba el pensamiento y la salir de ella; pero los que tienen la razón en su sano juicio y, por falta de decisión
difusión de ideas. Por un lado, monopolizaba el conocimiento y la educación en o coraje, o por otros motivos, quieren continuar en la minoría de edad, están como
abadías y escuelas catedralicias; por otro, en el siglo XIII creó el Tribunal del desperdiciando las capacidades humanas. El progreso implica un paso riesgoso,
Santo Oficio, más conocido como la Inquisición, para perseguir y reprimir accio- doloroso, atrevido, un paso hacia la libertad y hacia el hacerse cargo de las propias
nes e ideas que sean –o resulten sospechosas de ser– contrarias a la fe. Todo decisiones. El refrán latino ¡Sapere aude! significa ¡atrévete a saber!, como
descubrimiento técnico, toda investigación científica, toda propuesta filosófica, si dijera: hay que arriesgarse a pensar, hay que dar valientemente el paso hacia la
debía pasar por el examen de la Iglesia. Además, era la única institución autoriza- libertad.17
da para interpretar y decidir qué dice la Biblia y, por ende, para validar el conoci- Según Kant, hace tiempo que están dadas las condiciones (suponemos que
miento, o para determinar si una acción es buena o mala. se refiere a la Modernidad en su conjunto como etapa donde la razón ha sustituido
En el Renacimiento surge la necesidad espiritual de volver a leer los textos- a la autoridad tradicional) para que los hombres se conduzcan por sí mismos; sin
fuente: los griegos y la Biblia. El impulso de la imprenta permite que se difundan embargo, muchos permanecen en la minoría de edad. ¿Por qué? Por un lado,
numerosas traducciones de textos religiosos en idiomas locales, de modo que se habla de pereza, de comodidad; por otro lado, de cobardía. Son dos respuestas de
hacen accesibles a gran cantidad de lectores que no conocen el latín.6 Este deseo muy distinto tenor. Si alguien piensa y toma las decisiones por mí, no necesito
de volver a las fuentes, y esta propagación de textos religiosos, atenta directamen- esforzarme, y tampoco me haré responsable. Ser dominado requiere poco trabajo
te contra la función central de la Iglesia, la de ser el único intérprete autorizado de y nada de responsabilidad. También es cierto que los tutores –o sea, todos aque-
la palabra de Dios. En última instancia, se percibe una fuerte e insalvable contra- llos que detentan una posición de poder, de dominio sobre los menores– no quie-
dicción: la Iglesia muestra que está más preocupada por lo exterior (lo material, ren desprenderse de su situación. Entonces, amenazan; advierten sobre los ries-
las apariencias, etc.) que por lo interior (el alma, la ética), por las cosas de la tierra gos y los golpes que nos esperan en la vida. Tratan, por todos los medios, de
que por las cosas del cielo. ¡Pero predica todo lo contrario a lo que realmente impedir que el menor empiece a pensar por sí mismo y caminar solo. Así se re-
hace! Un claro ejemplo de esta contradicción es la venta de indulgencias: los ricos fuerzan los grilletes, se engrosan las cadenas de la dependencia. Así se activa el
pueden pagar para limpiarse de sus pecados y garantizar así un buen destino en la segundo motivo por el cual los hombres no han salido de la minoría de edad: la
otra vida; de esta manera, se alimentan las arcas de una institución que necesita cobardía. Son pocos –dice Kant– los que han logrado deshacerse de las cadenas y
mantener sus costosos ejércitos. andar con paso seguro, soportando el dolor y la adversidad de la emancipación.
Por otra parte, los teólogos se dedican a estudiar y refinar conceptos abstrac- Ahora bien, estos dos motivos poseen un calibre muy distinto. La pereza se
tos e incomprensibles; esto los aleja abismalmente de las creencias populares – remonta a los argumentos del liberalismo clásico para apropiarse de las tierras no
más bien supersticiosas, afines a los milagros y a la santificación de personajes– y trabajadas. Los nativos del Nuevo Mundo fueron los principales receptores de
de la mentalidad burguesa, que busca una religión clara, sencilla, razonable, cer- este prejuicio; aunque, más que de un preconcepto, se trata de una excusa, un
cana a la realidad mundana. Acostumbrados a ganar el pan con sus propias ma- procedimiento de culpabilización. En esta perspectiva, la víctima del dominio de
nos, campesinos y artesanos no ven con buenos ojos que los sacerdotes sean man- otro resulta ser la causa de ese mismo dominio. En cambio, la cobardía, que se
tenidos con sus contribuciones. Acostumbrados al trato cara a cara y a la nego- deduce de la amenaza de quien defiende su posición de poder, refleja el conflicto,
ciación, los burgueses aceptan como algo mucho más natural la propuesta de la la contradicción, y deja bien en claro los roles dominante-dominado. En este se-
Reforma: el diálogo directo con Dios; mientras que la iglesia tradicional, que se gundo caso, el menor no siente la fuerza suficiente como para animarse a pensar;
presenta como el único camino legítimo a Dios, se convierte en un obstáculo no resulta culpable, sino víctima.
burocrático y monetario. Kant no se inclina por ninguno de los dos motivos, sino que simplemente
La cara más visible de la Reforma, Martín Lutero (1483-1546), da a conocer los expone y abandona; ni siquiera repara en que son contradictorios, pues uno
sus tesis en 1517, en 1520 propone una nueva Iglesia y lo excomulgan. Sus posi- defiende a los opresores y otro a los oprimidos. El argumento por la pereza sirve
ciones fundamentales son: la justificación por la fe (o sea, la fe es lo único que nos para justificar la posición dominante, el argumento por la cobardía para responsa-
bilizarla, y a la inversa. Además, si uno empieza a sacar consecuencias, encuentra
6
AAVV, Historia universal, pp. 467 y ss.; Febvre, L., Una cuestión mal planteada: los orígenes de
la Reforma francesa y el problema de las causas de la Reforma. En El queso y los gusanos, C. ideas sorprendentes. Desde la óptica de la pereza, por ejemplo, encontramos que
Ginzburg reconstruye la vida de Menocchio, un molinero del siglo XVI que, ante la Inquisición, se los nativos americanos quisieron ser conquistados y esclavizados, que los pobres
atreve a presentar su particular interpretación de la Biblia. 17
Kant, Respuesta a la pregunta ¿qué es la Ilustración?, p. 33.
178 Entre Ideas Las revoluciones de la Modernidad 111

duales, cada una por su cuenta, talento y suerte. puede salvar), el sacerdocio universal (todos somos sacerdotes) y la autoridad de
A nivel global ese Gran Otro del mundo civilizado europeo, el obstáculo a la Biblia (única autoridad competente en materia religiosa). Con tales afirmacio-
vencer, a su vez constituye la gran fuente de caudales sobre la cual el capitalismo nes la institución-Iglesia se torna innecesaria: ya no tienen validez el perdón com-
asienta su desarrollo: América (y deberíamos agregar aquí la expansión colonial, prado ni la confesión al sacerdote. Pero Lutero no era el único que proponía estos
comercial o imperial por el resto del mundo); América, la gran fuente de oro, de cambios: la Reforma se propaga rápidamente –en apenas diez años– por toda
materia prima, de trabajo esclavo o, acercándonos al presente, de países periféri- Europa, con muchos matices y referentes en cada lugar. La Reforma genera múl-
cos sometidos a los intereses del capital concentrado. Bajo la excusa de la supe- tiples versiones e ideas, y surgen cantidad de iglesias y corrientes distintas. Los
rioridad técnica, científica, organizativa, racional, etc., y también moral, Europa reformados fueron rechazados junto con su propuesta de tolerancia religiosa; por
se arroga el patrimonio exclusivo y justifica el progreso de una civilización que – eso en 1530 firman una Protesta, y de ahí el nombre y las largas guerras civiles.
valga la redundancia– civiliza; es decir, que no conforme con su luz propia, aspira La Reforma protestante cala profundamente en campesinos y artesanos, se
a extender las luces al mundo de las sombras, de la barbarie, de los seres inferio- extiende a casi todo el Norte de Europa, con levantamientos y revueltas contra las
res. Y lo hace, como la Naturaleza que evoca Kant, para el beneficio de toda la autoridades, pese a la condena explícita de Lutero. Sucede que entre las intencio-
humanidad. nes de éste y lo que se desata hay una distancia enorme. Por ejemplo, las ideas
En suma, la insociable sociabilidad permite resignificar el egoísmo y el in- reformadas abren paso a la libre interpretación de la Biblia, promueven una rela-
dividualismo como agentes propulsores del avance cultural de la sociedad. De ción directa con Dios y un desconocimiento y rebelión contra toda autoridad ecle-
este modo, para Kant se comprende cómo se despiertan las capacidades humanas siástica; pero Lutero no quería nada de eso. La Reforma abre el subjetivismo
y el conjunto de la humanidad transita el camino hacia la Ilustración. Al igual que (cada uno tiene fe, cada uno dice qué dice Dios, cada uno decide lo que está bien
la mano invisible de Adam Smith, este liberalismo de Kant explica el progreso o mal), una caja negra que tampoco genera simpatía en la nueva iglesia.
como un destino inevitable, y lo describe como algo bueno y que se activa en la La otra cara de la Reforma, Juan Calvino (1509-1564), avanza en dos pun-
rivalidad con el otro. A continuación analizamos el proyecto ilustrado al interior tos importantes: la subordinación de la Iglesia al Estado y la definición de una
de la sociedad civilizada. ética adecuada al estilo de vida burgués. Calvino, al igual que Lutero, realiza su
propia lectura de la Biblia y la expone en forma de tesis. El calvinismo trae como
§ 56-. ATRÉVETE A PENSAR. ILUSTRACIÓN Y ESPACIO PÚBLICO. novedad la predestinación: todo hecho forma parte de un plan diseñado por Dios
La visión de una sociedad que progresa por la libre competencia de sujetos antes de que suceda; nuestra libertad se somete al destino divino. La nueva reli-
egoístas que, sin saberlo y sin quererlo, contribuyen al bienestar general, se com- gión termina convirtiéndose en un rígido dispositivo para controlar el modo de
vida. En Suiza, por ejemplo, Calvino participa de la fusión entre Estado e Iglesia,
plementa con una mirada sobre el significado del siglo XVIII en su conjunto: el
avance de la Ilustración –en las principales potencias de Europa– consiste en un donde la última queda como un aparato de control –digamos, una policía moral–
pasaje hacia la mayoría de edad. Nos topamos aquí con una gran metáfora que que vigila las costumbres de los ciudadanos, incluso en su privacidad. El otro
punto saliente del calvinismo reside en la adecuación a la moral burguesa: se
atraviesa al individuo, a la sociedad que lo comprende, e incluso a la humanidad
en su conjunto. ¿Qué significa, entonces, ilustrarse, o alcanzar la mayoría de edad? instaura un fuerte culto del trabajo, del esfuerzo, la austeridad, la sencillez en la
En un texto muy cercano al anterior, Respuesta a la pregunta ¿qué es la vida en este mundo. Para Calvino, un sacerdote que no trabaja con sus propias
manos es un bandido, y la Iglesia de Roma conoce bien este caso. Entonces, el
Ilustración? (1784), Kant interpreta y define al siglo XVIII como el momento
histórico donde el hombre sale de la minoría de edad, deja la tutela y empieza a Dios de la Reforma, más que irritado y amenazante con el infierno, parece un
gobernarse a sí mismo. La minoría de edad significa la incapacidad de servirse Dios justo, fraternal y comprensivo de la nueva mentalidad burguesa.
Lutero y Calvino representan dos caras de un movimiento heterogéneo don-
del propio entendimiento, o sea, de pensar por sí mismo, de ser libre, de tomar
decisiones. El menor de edad necesita un tutor o encargado que lo dirija, que de cada teólogo interpreta la Biblia y expone su línea de lectura. Ahí emerge el
piense y decida por él. Kant sostiene que el hombre mismo es culpable de esa problema de fondo: el mismo texto sagrado abre camino a diferentes lineamien-
tos. Según esto, que es consecuencia (y no intención) de la Reforma, cada uno
tras que los que están en libertad y separados de los demás extienden las ramas caprichosamente, estaría en condiciones de leer la palabra de Dios, entenderla y exponerla. Pero ni
creciendo de modo atrofiado, torcido y encorvado, del mismo modo la totalidad de la cultura y del
arte que adornan la humanidad […] son frutos de la insociabilidad. Kant, Idea, Quinto principio,
Lutero ni Calvino admitirían otras lecturas diferentes a las suyas; ahí está la para-
p. 23. Esta metáfora de los árboles que compiten por su espacio y que, en tal competencia, se doja. Más bien querrían, cada uno, que su interpretación fuera la única. Aunque
disciplinan y ordenan, muestra cabalmente cuán consustanciado está Kant con el liberalismo. los reformadores no lo deseaban, en la vida concreta la Reforma abre la caja del
112 Entre Ideas El conocimiento y la concepción sociopolítica de Kant 177

subjetivismo: cada sujeto puede dar su versión de la Biblia. Por eso, Lutero y su manera.14 Además, este aislamiento se vuelve recíproco, dado que cada uno se
Calvino tratan de contener el fermento que generaron. resiste a la dirección de los demás. Precisamente este segundo aspecto, el carácter
Al perder tanto poder con la Reforma, la Iglesia católica se ve obligada a dar insociable del hombre, alimenta el progreso:
una respuesta para reordenar y reagrupar sus filas. La Contrarreforma indica esa
reacción. No sólo pierden adeptos, tierras e ingresos, sino también sus fundamen- Ahora bien, tal resistencia [a los otros] despierta todas las facultades del
tos: la Reforma deja en claro que el aparato militar, económico, político e ideoló- hombre, y lo lleva a superar la inclinación a la pereza. Impulsado por la
ambición, el afán de dominio o la codicia, llega a procurarse cierta posi-
gico de la Iglesia es innecesario, porque ella se tiene que ocupar solamente de los
ción entre sus congéneres a los que, en verdad, no puede soportar, pero
asuntos del cielo, y no de los temas terrenales. Los católicos se dan cuenta del
tampoco evitar. De este modo se dan los primeros pasos verdaderos que
retroceso y del grado de cuestionamiento, de la diáspora de fieles y de la necesi-
llevan de la rudeza a la cultura […]; es decir, mediante una ilustración
dad de reorganizarse para no caer en la ruina total. Durante el Concilio de Trento continua se inicia la fundamentación de una clase de pensamiento que,
(una serie de reuniones desarrolladas entre 1545 y 1563) se restablecen las bases con el tiempo, puede transformar la grosera disposición natural en discer-
de la nueva Iglesia católica. Algunos puntos resueltos por la Contrarreforma nimiento ético […]. ¡Agradezcamos, pues, a la Naturaleza, por la incom-
son los siguientes: la Iglesia se reserva el derecho exclusivo de interpretar la Bi- patibilidad, […] la rivalidad, por el insaciable afán de posesión o poder!
blia; se reafirma el valor y poder de los sacerdotes (por ejemplo, en los sacramen- Sin esto, todas las excelentes capacidades de la humanidad estarían eter-
tos, en la confesión, etc.); se difunde el catecismo; se revitaliza la Inquisición; se namente dormidas.15
reconocen y fundan nuevas órdenes religiosas (por ejemplo, los jesuitas). A gran-
des rasgos, la reestructuración no ofrece novedades.7 Sin embargo, el catecismo y Que el hombre sienta orgullo de sí mismo, que se resista al buen trato con
el sistema de escuelas jesuíticas, famosas por su rigidez en la disciplina, motivan los otros, y que entre todos reine la discordia, son síntomas de progreso, de salida
el interés por la educación de los niños. En este sentido, los católicos y también de la pereza y comodidad originarias. Las pasiones egoístas lo llevan a ponerse
los protestantes entienden que la comunidad de fieles debe sembrarse desde aba- por encima de los demás, a los cuales soporta porque no le queda otra alternativa.
jo, que la fe se captura en la infancia. Así progresa la humanidad, así pasamos de una vida bruta, grosera y sencilla –
En suma, en la historia del pensamiento la Reforma significa la puesta en propia de la barbarie–, a una vida culta, refinada y ética, propia de seres civiliza-
juego y el relieve de la categoría de sujeto. Cada persona ya no requiere del cura dos; así avanza la Ilustración, de lo malo a lo bueno, de lo elemental a la capaci-
para entender qué le pide Dios, cómo salvarse, qué debe hacer o no hacer; porque dad de juzgar éticamente (el discernimiento). El hombre despliega sus capaci-
cada persona tiene la capacidad y, fundamentalmente, la libertad de entender a dades dormidas o implícitas en la medida en que rivaliza, se contrapone, lucha
Dios, escucharlo en su voz interior o voz de la conciencia. Se trata, entonces, de por dominar a los demás, se embarca en el logro de su deseo de poder. Por paradó-
un Dios racional, que aconseja prudentemente. Más allá de las diferencias entre jico que parezca, desde esta visión de Kant el otro es un estorbo, una molestia, un
las intenciones y las consecuencias de la Reforma,8 con ella se inaugura la ruptura obstáculo a vencer; y, en cuanto se lo vence, se lo somete y domina, uno se supera
de las jerarquías sociales (todos estamos en condición de igualdad para interpre- a sí mismo, se realiza y progresa. Semejante visión negativa del otro muestra la
tar) y de la primacía de la Iglesia. huella del liberalismo,16 que apuesta al desenvolvimiento de las fuerzas indivi-
14
Este aspecto recuerda el germen del conflicto en el Leviatán de Hobbes: cada uno se estima a sí
§ 34-. LA REVOLUCIÓN CIENTÍFICA. mismo por sobre los demás, y reclama de éstos ese reconocimiento. Hobbes, Leviatán, cap. 13, pp.
101-102. La siguiente cita de Kant, aludiendo al afán de poder, confirma el parentesco con Hob-
En la Época Moderna la ciencia se separa de la pesada carga de la filosofía bes, que en Leviatán, cap. 8, dice: Las pasiones que más que nada causan las diferencias de talento
y de la teología, recorta su propio objeto de estudio (la parte de la realidad de la son, principalmente, un mayor o menor deseo de poder, de riquezas, de conocimiento, de honores,
todo lo cual puede ser reducido a lo primero, es decir, al afán de poder, p. 59.
cual se va a ocupar) y define su método. Gracias a esta separación y auto-legitima- 15
Kant, Idea, Cuarto principio, pp. 21-22. Sin embargo, el mismo Kant en un texto posterior duda
ción, la ciencia logra un desarrollo formidable en los siglos siguientes. Los prime- de este optimismo en el progreso, que no necesariamente debe conducir de una situación mala a una
ros avances se dan en el terreno de la física y, más específicamente, en la astrono- situación buena, sino que una y otra pueden alternarse. Kant, El conflicto de las facultades, pp. 113-
115. De este modo, aunque se arguya que el progreso para Kant es una mera idea regulativa o ideal
7
AAVV, Historia universal, pp. 472 y ss. inalcanzable, y no una realidad necesaria o instancia constitutiva, la dialéctica entre sociabilidad e
8
Ginzo Fernández señala cinco puntos en los que la Reforma coincide con la Época Moderna: la insociabilidad no tendría por qué desembocar en un estadio mejor. Cf. Hernández Vega, Análisis de
vuelta a las fuentes (y, a la vez, el rechazo a lo medieval); la subjetividad; la secularización o dos discursos de Kant sobre la sociedad civil, pp. 37-42.
racionalización de los contenidos religiosos; la subordinación al Estado; el cuestionamiento de la 16
Así como los árboles de un bosque, precisamente porque cada uno trata de quitarle el aire y el sol
filosofía hacia la religión. Ginzo Fernández, A., Protestantismo y filosofía, pp. 21 y ss. al otro, se esfuerzan por sobrepasarse, alcanzado de ese modo un bello y recto crecimiento, mien-
176 Entre Ideas Las revoluciones de la Modernidad 113

Los hombres, individualmente considerados, e incluso los pueblos ente- mía. Pero el rasgo desafiante hacia el saber existente necesita una nueva garantía
ros, no reparan en que, al seguir cada uno sus propias intenciones y según de verdad. Como la verdad ya no se toma del dogma religioso, ni de la filosofía, la
su particular modo de pensar, y con frecuencia en mutuos conflictos, per- ciencia moderna se vale de dos elementos para sostener sus teorías: la matemática
siguen –sin advertirlo, y como si fuese un hilo conductor– la intención de y la experiencia. La matemática se convierte en el instrumento o método idóneo
la Naturaleza, y que trabajan en su fomento, aunque ellos mismos la des- para defender sus descubrimientos y ordenar las observaciones empíricas.9
conozcan. Por otra parte, si la conocieran, poco les importaría.11 Previo al análisis de los grandes cambios en el plano científico conviene
Curiosamente Kant, plantándose primero en una concepción finalista (muy reseñar brevemente la visión aristotélica del cosmos, que se mantuvo vigente des-