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El arte de la escritura

Primer artículo de David Brierley, nuestro experto invitado este mes

Escribir a mano es un proceso complejo que se basa en intrincadas actividades perceptivas y


sensomotrices. El proceso y las habilidades para escribir a mano han sido objeto hace poco de
diferentes tipos de investigaciones, principalmente en el campo de la neurofísica, pero también de
la estética de la escritura y la alfabetización. Como era de esperar, se ha comparado con los
procesos relacionados con el creciente uso del ratón, el teclado y la pantalla del ordenador.

Los estudios anteriores se limitaban, en gran medida, a investigar las implicaciones de la


percepción visual y la actividad sensomotriz. Sin embargo, en los últimos años, se ha enfocado
este tema desde puntos de vista psicológicos, fenomenográficos y filosóficos. Es ahora cuando se
ha detectado que estas competencias están estrechamente relacionadas.

Hoy en día, la mayor parte de la escritura se realiza mediante dispositivos tales como el teléfono
móvil o el ordenador. El cambio de papel y lápiz por ratón, teclado y pantalla es una de las
principales transiciones de nuestra época. Anne Mangen, investigadora de la Universidad de
Stavanger, en Noruega, y su colega de la Universidad de Marsella, Jean-Luc Velay, definen la
escritura a mano como una actividad unimanual, mientras que la escritura a máquina constituye
una actividad bimanual.

La escritura a mano supone un proceso más lento que mediante el uso de un teclado. También es
diferente la atención visual del escritor. Al escribir a mano, el centro de atención es la punta del
lápiz y el nivel de concentración es alto. Por el contrario, al escribir a máquina la atención se divide
entre el elemento motriz que supone el proceso de teclear y el elemento visual de contemplar la
pantalla. Por supuesto, la producción de cada una de estas letras también es diferente. La letra
escrita toma forma, una forma reconocible por los demás y cuyo resultado pueden calificar de
personal. La letra mecanografiada, en cambio, ya está predefinida y estandarizada.

Como bien se sabe, el uso de las manos y su manipulación desempeña un importante papel en el
desarrollo cognitivo y en el dominio de la lengua. Muchos científicos sostienen que la notable
disminución en las habilidades de lectura durante los últimos años está relacionada con el hecho
de que cada vez más niños aprenden a escribir tecleando, en lugar de formando las palabras a
mano. Así ha salido a la luz la importancia de las habilidades hápticas en los procesos de
aprendizaje. La percepción háptica es una combinación del sentido del tacto que se genera
mediante órdenes motrices. De este modo, la mente y la mano se conectan para realizar una
acción. La escritura a mano está estrechamente relacionada con la propiocepción, es decir, la
manera en la que percibimos las demás partes de nuestro cuerpo en oposición a cómo percibimos
el mundo exterior. Por eso el hecho de sentarse recto es importante mientras se aprende a
dominar el arte de la escritura .

Innegablemente, escribir a mano es una habilidad fundamental para el desarrollo de la capacidad


cognitiva del niño. Aún así, últimamente se está prestando más atención a los avances
tecnológicos. Resulta paradójico que la escritura se haya desarrollado en consonancia con el
progreso tecnológico: desde el papiro, pasando por el estilete, el bolígrafo y la imprenta. La
escritura siempre ha dependido de las habilidades manuales, la aptitud intelectual y la
comprensión estética: la relación entre estos tres factores es la esencia del valor de escribir a
mano. En nuestros días, sin embargo, prima la cuestión del impacto de las tecnologías digitales en
la escritura, la lectura y la comprensión. Günther Kress, experto en este campo , aboga por una
nueva teoría del significado, es decir, de cómo el acto físico y material de la escritura se relaciona
con la recepción corporal del significado. Este aspecto debe reflejarse en las pedagogías de
alfabetización. La cognición corpórea, el papel del cuerpo en el aprendizaje, parece ser el camino a
seguir en un mundo cada vez más tecnológico. El hecho de escribir a mano se ejecuta mediante
una integración de componentes táctiles y háptico-kinestésicos: el primero visual, al ver las letras;
el otro, formándolas. Esto significa que el uso de un teclado modifica la función tanto de la mano
como de la mente. Al escribir, usamos una mano; al teclear, dos (¡aunque no en mi caso!). La
mano con la que no escribimos desempeña una función complementaria, recolocándose
constantemente sobre el papel y contrarrestando el movimiento de la mano que escribe. De este
modo, suele anticipar las acciones de la mano ejecutora. En las personas diestras, el hemisferio

izquierdo es el responsable de los procesos lingüísticos.

Escribir a mano es una experiencia más lenta y laboriosa. Hace veinte años, Haas explicó cómo
afectaba esto a la mediación de los aspectos mentales y materiales de la alfabetización .

El uso del pulgar y dos dedos es lo que hace especial a la escritura manual. Implica la interacción,
flexible y prodigiosa, del pulgar y el índice, además del uso del dedo corazón como apoyo. Al
remover el azúcar del café con una cucharilla, esta se puede sujetar con dos o tres dedos, pero
escribir a mano supone una combinación de estabilidad y fluidez que necesita los tres. De esta
manera, se posibilita un potencial rotatorio adicional, permitiendo asimismo un movimiento más
preciso del lápiz. La escritura a mano requiere tanto delicadeza como estabilidad. Los tres dedos
se comunican entre sí, en lo que se conoce como la «regla del dedo y el pulgar». El acto de
escribir es fundamental para el genoma humano. Aturde pensar cómo la escritura ha dado forma
al mundo en revistas, peticiones, poemas, listas, tratados, cartas, facturas, libros de contabilidad,
informes, novelas, notas, contratos, recetas, artículos científicos, etc. que han transformado
nuestra conciencia colectiva y nuestra progresiva sabiduría.

Trazar palabras es importante desde el punto de vista neurológico, y la escritura a mano requiere
la cooperación de dos dedos y el pulgar. Las yemas del pulgar y del índice ciñen perfectamente la
caña del bolígrafo, cerca de la punta, dejándola reposar en el lateral del dedo corazón. El
movimiento de los dedos se transmite hasta la mano en la muñeca, garantizando un movimiento
suave y rítmico sobre la página, ya sea firmando una sentencia de muerte o un autógrafo. Cuando
Christopher Latham Scholes inventó la máquina de escribir y los armeros Remington & Co.
consiguieron producirla, se perdió gran parte de este encanto, como señala Mark Twain, el
primero en entregar un manuscrito mecanografiado. La noción de que el conocimiento pueda
disponerse más allá de nuestros cuerpos a través de un complicado sistema neurológico es
importante para comprender lo que estamos escribiendo. La inteligencia de la mano se esconde
tras el lenguaje. Cuando escribimos a máquina, la palabra ya no pasa a través de la mano al
escribirla. La mano se suprime del reino de las palabras. La vida interior se degrada y la escritura
mecanizada oculta el carácter del escritor, haciendo de la escritura algo impersonal e incorpóreo.
Esta es la razón por la que muchos de nuestros autores destacados aún prefieren utilizar pluma
estilográfica, algunos incluso encargando transcribir el manuscrito a un secretario. La pluma ayuda
a mantener un flujo de pensamiento. La escritura a mano tiene aspectos tanto temporales como
espaciales.

Martin Heidegger contempla este hecho desde una perspectiva fenomenológica refiriéndose a «la
corporeidad del proceso de escritura». Con esto, se refiere a la forma en que las manos y los
dedos desempeñan un papel crucial en todo el sistema sensorial. Heidegger dice que, al escribir a
máquina:

«La palabra ya no pasa a través de la mano mientras escribe y actúa de forma auténtica, sino a
través de la presión mecanizada de la mano. La máquina de escribir arrebata la escritura del
ámbito esencial de la mano, y esto significa que la mano se suprime del reino esencial de las
palabras. La palabra pasa a ser algo «mecanografiado». La escritura mecanizada despoja a la mano
de la dignidad en el ámbito de la palabra escrita y degrada la palabra a un mero medio para el
tráfico comunicativo. Por otro lado, la escritura mecanizada ofrece la ventaja de esconder la
propia caligrafía y, con ella, el carácter del escritor .

Alexander R. Lurija (1902-77), famoso neurólogo y experto en Psicología Evolutiva ruso, habla en
cambio de «melodía cinética» y pone de relieve lo siguiente:

«En las etapas iniciales, la escritura depende de la memorización de las formas gráficas de cada
letra. Tiene lugar a través de una cadena de impulsos motrices aislados, cada uno de los cuales es
responsable de ejecutar un solo elemento de la estructura gráfica. Con la práctica, la estructura de
este proceso se altera radicalmente y la escritura se convierte en una sencilla «melodía cinética»
que ya no requiere memorizar la forma visual de cada letra aislada ni impulsos motrices
individuales para realizar cada trazo. Lo mismo ocurre en el proceso en que el cambio para escribir
un engrama muy automatizado (como una firma) deja de depender del análisis del complejo
acústico de la palabra o la forma visual de sus letras individuales y empieza a formarse como una
simple «melodía cinética» .

La pregunta es: ¿qué son esas «melodías»? Escribir implica dos melodías: la visual y la auditiva. El
ojo y el oído se armonizan al escribir .
The neurologist Frank Wilson is regarded ad being a pioneer in this work. He writes: "Any theory of
human intelligence which ignores the interdependence of the hand and brain function, the
historical origins of that relationship, or the impact of that history on developmental dynamics in
modern humans, is grossly misleading and sterile." [8]

Even so it must be said that the significance of the intelligence of the hand and its consequences
has been largely ignored by education policy makers with the result that there is widespread
neglect in the nurturing of these essential human attributes. Knowledge is found in the hands.

So we arrive at the question of movement and memory. All evidence suggests that movements of
the hand, in this case the shaping of letters, aids memorization. Young children often write in the
air or move their fingers on the desk before writing on paper. Tracing movements in this way helps
memorization.

Wilson destaca que nunca seremos capaces de entender lo que es la inteligencia sin estudiar el
bipedismo, el fenómeno de ser ambidiestro o la articulación en la base del quinto metacarpiano,
con el objetivo de descubrir cómo están interconectados. El resultado cambiará nuestra forma de
ver la educación. La mano es tan importante en el aprendizaje humano como el cerebro. Es un
llamamiento al aprendizaje corpóreo.

Hoy en día, la mayoría de la gente no está contenta con su caligrafía, sienten que les falta
elegancia, estilo y, a menudo, legibilidad. La escritura moderna suele estar llena de cambios y
errores. No se percibe el flujo. En los países orientales, donde se aprecia enormemente la
caligrafía, la escritura manual se basa en la idea de que el camino hacia la libertad es el camino de
la disciplina. El aprendizaje de los complejos caracteres chinos, formados a veces por hasta treinta
trazos, se realiza dibujándolos con palos en la arena, y posteriormente, utilizando pinceles y tinta.
Esto a nosotros nos parece una pérdida de tiempo, preferimos el caótico uso del bolígrafo, un
instrumento diseñado para hacer las cosas rápido. En la tradición china, la escritura manual y la
caligrafía gozan de una mayor consideración que la pintura o la escultura, debido a la necesidad de
un flujo continuo y, al mismo tiempo, de gran concentración. Por otra parte, todos sabemos que la
caligrafía de un médico es la más ilegible del mundo.

En el momento de redactar este artículo se están desarrollando varios proyectos de investigación


para determinar el valor de la escritura manual a la luz de la tecnología moderna. Hay autores que
consideran beneficioso aprender mecanografía a una edad temprana, antes de escribir a mano,
como defiende el noruego Arne Trageton. La European Research Network on Learning to Write
Effectively (Red de Investigación Europea sobre un Aprendizaje Eficaz de la Escritura) con sede en
Poitiers, Francia, es un organismo que explora todos los aspectos de este asunto. Es
particularmente interesante el trabajo del grupo 4 sobre avances tecnológicos en herramientas de
escritura. Esta investigación incluye la detección de los movimientos del ojo al escribir. En ella,
jóvenes escritores en ciernes de todos los cursos de centros escolares se comparan con escritores
expertos (autores consagrados). Para ello se recopilan datos en cuanto al Ojo y el Bolígrafo
(escritura a mano) y el Ojo y la Escritura (mecanografía). La Universidad de Helsinki espera poder
llevar a cabo un trabajo similar en un proyecto patrocinado por la UE en ocho países diferentes.

En muchos países europeos, las escuelas de primaria se enfrentan a una nueva aula tecnológica
con imágenes virtuales que reemplazan dibujos, diagramas y libros al mismo tiempo que la
pantalla sustituye al papel. Existe una fuerte oposición, cada vez más enérgica, a estos cambios,
principalmente sobre la base de la consiguiente eliminación de la interacción humana en el aula
entre profesor y alumno, profesor y grupo y entre los propios alumnos. Otra cosa es, por supuesto,
el uso de esta tecnología cuando el alumno trabaja en la composición de documentos más grandes
en los que la edición y la corrección se hacen necesarias.

El arte de escribir

Desde el momento en que el hombre escribe y expresa sus pensamientos en forma comprensible
a los demás, se cumple el fin del lenguaje «transmitir lo pensado a lo escrito».1 El uso del lenguaje
es un fenómeno complejo en el cual si fácil no es hablar, tampoco lo es escribir con corrección.

Martín Vivaldi,2 al tratar el tema, se refiere a las expresiones de Fidelino de Figueiredo, el cual
afirma: “La vida, la palabra y el pensamiento son inseparables; pensar y saber es querer decir y
poder decir, porque lo que el hombre siente y piensa lo incorpora al mundo de las palabras. El
juicio, pieza nuclear del pensamiento lógico, sólo existe en el cerebro del hombre por su
traducción en frase”.

Todos se han encontrado alguna vez con el problema de descifrar algo escrito por quien ignora lo
más elemental del arte de escribir, y se puede decir que no es por lo que escribe sino por el cómo
lo escribe. El pensamiento más sencillo resulta ininteligible en ciertas ocasiones. El estilo de la
escritura añade precisión, elegancia, claridad y armonía al texto que se expone.

Toda persona necesita expresar sus pensamientos de forma escrita con corrección y elegancia. Es
preciso emborronar muchas cuartillas, tachar y corregir constantemente, la habilidad se adquiere
a fuerza de tropezar con las dificultades. Algunos dicen2 que escribir es un don del cielo, aunque
es verdad que algo de este arte no se aprende; mucho depende del empeño y el trabajo.
Pensemos, por un momento, en las palabras del estilista francés L Veuillot2 «A fuerza de trabajo
se puede llegar a ser un escritor puro, claro, correcto e incluso elegante». El arte de escribir es el
producto de un arduo esfuerzo.

El estudio de los manuscritos y de cada una de sus ediciones revela las numerosas correcciones
que experimentan las obras antes de ir, definitivamente, a la imprenta. Escribir es luchar con las
palabras y las frases, corrigiéndolas una y otra vez. Este arte lleva consigo la virtud de la paciencia.
Cada uno podrá crear un estilo propio para expresar sus ideas y pensamientos.

A la luz de estas reflexiones, pensemos en Fialho de Almeida,3 quien expresó: «Sólo para criar la
lengua son necesarios veinte años de trabajo»; en Tito Livio,3 que aún teniendo a su disposición
los archivos del imperio, trabajó durante veinte años en la elaboración de la historia romana; en el
poeta alemán Johann Wolfgang,3 conocido por Goethe, una de las figuras cumbres de la literatura
de su país y de las altas letras universales, el cual dedicó largos años en escribir la obra Götz von
Berlichingen, que cambió constantemente su forma; en el poeta latino Virgilio Maron que demoró
doce años en componer la Eneida, gran epopeya nacional y religiosa,3,4 y qué decir de Gustavo
Flaubert,3 novelista francés, maestro del género realista y prosista, considerado como el gran
artífice de la forma, que se levantaba de la cama para transformar una expresión y pasaba noches
enteras en reelaborar cinco o seis veces una simple página.

Aprender a utilizar nuestra lengua nos obliga a estudiar sus infinitos recursos para huir de la
monotonía y pobreza de vocabulario. La gramática -como dice Salvá- si bien es el primer libro que
toma en las manos quien se propone estudiar la lengua, llegará sin dudas a convertirse en un
compañero inseparable de aquel que nunca pierde de vista el ánimo de perfeccionarse en ella.3

Todo escritor debe procurar ver en sí mismo la revelación a perpetuidad de su persona y obra.
Rodríguez Marín -erudito español- afirma que quien escribe sólo con palabras es como el que
construye exclusivamente con ladrillos; si se desea decorar y embellecer el edificio se han de
utilizar también las esculturas y las tallas.3

En los escritos deberán no sólo estar presentes frases hechas, sino pensamientos e ideas que
contribuyan a engrandecer nuestras aseveraciones y nuestra autoridad en la escritura. Un
académico no está excepto de estas exigencias porque el arte de escribir también está presente en
los trabajos científicos. La ciencia precisa de conocimientos rigurosos, objetivos y receptivos a la
crítica.5

Los aportes científicos requieren de precisión al presentar los resultados, ellos deben de estar
distantes de lo fugaz y lo impreciso.

Sin libros y revistas, sin artículos, ponencias o informes de investigación, la ciencia moderna
resultaría inconcebible. Es, por lo tanto, imprescindible para cualquier científico, investigador,
profesional o estudiante, el dominio del lenguaje escrito y de sus diferentes formas en el ámbito
de la comunicación científica.

En el lenguaje científico las frases deberán ser exactas y claras, porque las largas fatigan el espíritu,
distraen la atención y terminan por apartar la visión del objetivo principal. El dominio de la
expresión escrita y la formación académica sólida es difícil; aunque muchas personas poseen una
considerable experiencia acumulada, al respecto Charles Darwin, confesaba al final de su vida
«todavía tengo la misma dificultad que antes para expresarme clara y concisamente.»6

Si el genio -según expresión conocida- es hijo en gran parte de la paciencia, si los grandes del
mundo literario deben, asimismo, su grandeza a la capacidad de trabajo; fácil será comprender
que el reto para el académico y el profesional radica en la creación de su estilo propio de escritura,
sobre todo si se considera que en el arte de escribir está la perpetuidad de su trabajo a las futuras
generaciones.

Referencias bibliográficas
1. Alfonso Sánchez I. Un mensaje para quienes escribir es algo insignificante [Editorial]. Acimed
1999; 3(2):77-9.
2. Martín Vivaldi G. Del pensamiento a la palabra. Curso de redacción: teoría y práctica de la
composición y del estilo. La Habana: Editorial Pueblo y Educación, 1970:16-7.
3. Lasso de la Vega J. Técnicas de investigación y documentación: normas y ejercicios. 2 ed.
Madrid: Paraninfo, 1980:288-31.
4. Toro Gilbert M de. Pequeño Larousse Ilustrado. París: Laurousse, 1964:1646.
5. Sabino CA. Cómo hacer una tesis y elaborar toda clase de trabajos escritos. Santa Fe de Bogotá:
Panamericana, 1996:8.
6. Darwin CH. Recuerdos del desarrollo de mis ideas y carácter. Barcelona: El Laberinto, 1983:125.

Recibido: 8 de mayo del 2001. Aprobado: 25 de mayo del 2001.


Lic. Ileana R. Alfonso Sánchez. Especialista en Información Científico Técnica y Bibliotecología. Red
Telemática de Salud en Cuba (INFOMED). Correo electrónico: ileana@infomed.sld.cu

El escribir es un arte difícil de realizar. Antes hay que tener la voluntad y el deseo de leer.
El que no se dedica a la lectura, al estudio, a la investigación, difícilmente puede dedicarse
a escribir. La clave de todo escritor es la buena lectura y tener vocación para escribir.

La palabra es la forma expresiva del escritor, desde el lenguaje y con el lenguaje es como se
realiza la obra literaria.

El bello arte de escribir

Lo primero que leí sobre los escritores fue un trabajo de Baldomero Fernández Moreno,
argentino, quien expresó que escribir es hilvanar palabras. Como mi madre era costurera
comprendí que hilvanar es realizar una obra, que deber existir una coherencia en toda la
obra.

La escritura debe tener arte, que es imprimir una idea en una materia, es una cualidad de
orden intelectual, es una virtud del entendimiento práctico, que debe conducir al
verdadero bien, con cierta perfección de espíritu. El arte es ordenación de la razón,
buscando los medios adecuados.

Para ser escritor es necesario tener algo importante que decir, que sea de interés para
otros. Cuando un escritor expresa sus pensamientos en forma comprensible a los demás, es
para cumplir el fin del lenguaje que es « transmitir lo pensado a lo escrito.

El tiempo que transcurre entre la obra del escritor y el lector puede ser breve o casi
siempre muy distante, pero debe tener el interés de ser siempre nuevo para el lector, debe
tener vigencia y actualidad.

La literatura social, el realismo critico, no necesita los floreos de la literatura poética, sino
la verdad de los hechos, los ejemplos y las orientaciones para la acción, organización y
formación de los lectores, asumir la condición humana.
Existen escritores que tienen la capacidad de captar ideas, tomar notas de la lectura de
libros, documentos, folletos, pero también de comunicaciones, conversaciones, diálogos de
la radio, prensa y televisión, que luego pueden darle su estilo personal y expresarlas por
escrito, naturalmente tienen que estar muy informado de todos los acontecimientos
sindicales, políticos y económicos.

En el arte de escribir la idea creadora es una de sus características, es una emoción de la


conciencia, con inteligencia, que se desarrolla con la voluntad de dar existencia a una obra.

El escritor pone en su obra parte de lo que él siente en su existencia, no sólo el ambiente


que lo rodea, sino la esencia de lo que siente.El estilo en el arte de escribir aporta una
personalización: precisión, elegancia, claridad y armonía al texto que se expone.

El impulso que lleva al escritor a una obra, forma parte de su arte, que es comunicar, por
esos los comunicadores y periodistas tienen mayor posibilidad de convertirse es escritores.
Comunicar ideas, proyectos, modelos y utopías, son parte de la inspiración en el arte de
escribir.

Partes de las obras escritas

Las obras escritas, en su mayoría, tienen tres partes mínimas, que son:

 Introducción

Es fundamental para poder cautivar o entusiasmar al lector. Esta se hace a partir de una
opinión, una pregunta, una hipótesis o de una idea central,

 Desarrollo

Es el proceso argumentativo de las ideas principales, secundarias y periféricas, las cuales


acompañadas de citas, ejemplos, pruebas y registros lograrán sustentar la tesis principal de
la obra.

 Conclusión

Si en el comienzo de la obra se presenta una tesis o una hipótesis, es preciso desarrollarla


para comprobarla o contradecir a través de un proceso de argumentos.

El arte de escribir es muy solitario, se requiere mucha concentración, imaginación,


creatividad y disponibilidad, pero es importancia para la elevación cultural de los
trabajadores.

Para escribir es necesario un borrador, luego corregirlo hasta que exprese lo que uno
realmente piensa. El arte de escribir para el público requiere que los datos e informaciones
que el escritor ofrece tengan veracidad, soporte, confirmación, luego funciona la
imaginación y la creatividad.
Una cosa es hablar y otra escribir. Algunos consideran que se debe escribir como se habla,
pero son dos expresiones diferentes. Los que escriben como hablan, aunque hablen bien
escriben mal.

El lenguaje es la base en el arte de escribir. Algunos buscan complicar la situación con


palabras incomprensibles para los trabajadores, pero es necesario recordar que las
palabras sencillas y cortas son las que dicen las cosas más grandes. Dios, Amor, sol, tierra,
madre, vida, etc. Otros pretenden confundir con definiciones complicadas, alguien, en vez
de decir «leche de vaca», decía: el jugo lácteo de la consorte del toro.

Es importante encontrar la palabra precisa con la textura, el color y el sabor que, en su


contexto sea familiar a la comprensión del lector.

Un arte difícil

El arte de escribir no es fácil. Algunos creen que un libro se puede escribir en algunas
semanas, pero la situación es más complicada, escribir un libro se puede llevar años,

Escribir no es una tarea fácil, en absoluto. Primero hay que encontrar una idea que sea
interesante, luego desarrollarla y después saber plasmarla, además debe tener un interés
especial para que la obra sea receptiva para futuros lectores.

La disciplina se inicia anotando ideas, hechos, acontecimientos, y todo lo que se considera


que puede ser de utilidad para la obra y el conocimiento de otros.

La capacidad de observación es otra de las cualidades que conforman el ARTE de escritor,


se complementa con los detalles y los criterios propios.

El arte de escritor es permanente, se está pensando todas las horas en la posibilidad de que
algo que suceda en la vida real puede ser motivo para ser escrito.

En el arte de escribir existen dos grupos determinados: los que piensan y pueden hacer una
obra de su pensamiento, y los que hacen pensar a los lectores. Creo que son más
importantes los que hacen pensar a los lectores.

Existen escritores que permanecen en el anonimato, como aquellos que escriben


editoriales, documentos, manifiestos, publicistas y otras escrituras que pertenecen a las
instituciones donde laboran, y no aparecen sus nombres.

Es buen motivo para la escritura en la vida política del hombre cristiano, es tratar temas
espirituales, aspirar al Bien Común, no como la suma de los bienes individuales, sino para
mejorar las condiciones y las vidas de la mayoría del pueblo, especialmente los más
desposeídos; que todos podamos vivir como hombres libres, disfrutar de los bienes de la
naturaleza, la cultura, la economía y el espíritu.
1. Simone de Beauvoir
"Escribir es un oficio que se aprende escribiendo"

2. Ernesto Sábato
"Un buen escritor expresa grandes cosas con pequeñas palabras; a la inversa del mal escritor, que
dice cosas insignificantes con palabras grandiosas"

3. Virginia Woolf
“La verdad que escribir constituye el placer más profundo, que te lean es sólo un placer
superficial"

4. Gabriel García Márquez


"El escritor escribe su libro para explicarse a sí mismo lo que no se puede explicar"

5. José Saramago
"Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor".

6. Ernest Hemingway
"Para un auténtico escritor, cada libro debería ser un nuevo comienzo en el que él intenta algo que
está más allá de su alcance".

7. Carlos Fuentes
"Tienes que amar la lectura para poder ser un buen escritor, porque escribir no empieza contigo"

8. Paul Auster
"Los escritores somos seres heridos. Por eso creamos otra realidad"

9. John Steinbeck
"La profesión de escritor hace que las carreras de caballos parezcan un negocio estable"

10. Jean Paul Sartre


"No se es escritor por haber elegido decir ciertas cosas, sino por la forma en que se digan."

OPINION: El arte de escribir

El libro digital el libro El arte de escribir es un aporte al conocimiento general de la escritura,


elaborado con la intención de ayudar a las personas que tienen vocación a la escritura, y tiene
ansias de leer, para poder escribir bien.
Los escritores dominicanos en su mayoría son autodidactas, algunos han estudiado en el exterior,
otros han participado en talleres, tertulias literarias, y medios de reuniones. La mayoría aprendió
leyendo, practicando. Carecemos de medios educativos en la formación de escritores.

Si existieran universidades, institutos y otros medios de formación para escritores, como los hay
por ejemplo en la capacitación para las personas que trabajan en los medios de comunicaciones
sociales, periodistas, el nivel de los escritores dominicanos fuera muy superior.

La estética es la ciencia de la belleza, la teoría del arte, es una herramienta que debe estar al
servicio de las mayorías en los pueblos.

La inteligencia humana se divide en lo especulativo y lo práctico. Lo especulativo es el


conocimiento para sí mismo, lo práctico es el obrar y hacer.

El arte de escribir pertenece al hacer, que es crear cosas que sean capaces de emocionar y
complacer el alma humana, es la impresión de una idea en la materia, es de orden intelectual, una
virtud de entendimiento práctico y un orden de razonamiento.

El arte de escribir es para crear obras literarias agradables que percibimos por los sentidos, por
eso los que practican el arte de escribir pueden percibir ideas y emociones que otros no tienen el
privilegio de captar, así los artistas convierten lo ordinario y rutinario en algo especial. Es la
sensibilidad artística que se manifiesta para el deleite humano.

Durante muchos siglos el hombre y la mujer desarrollaron diversas expresiones literarias que no
llegaban a los pueblos, pero los adelantos actuales de la ciencia y la tecnología nos pueden
ofrecer, a través de los medios de comunicación social (prensa, radio, televisión, internet, videos,
etc.), mayores posibilidades para que los pueblos puedan tener acceso masivo al disfrute de las
grandes obras.

Los libros digitales son una herramienta útil, moderna, novedosa, que puede ayudar a nuevos
escritores a participar en la creación de nuevas obras, libros, revistas, periódicos y otros medios
digitales, que son mejor comprendidos por la juventud que se está formando en esta era digital.
Hoy tenemos los mecanismos para hacer un mundo más unido y solidario. La alegría del espíritu y
el goce humano con el arte de escribir, requieren de los escritores una teoría que debe
practicarse con perfección, respetando siempre las reglas y los valores del género que se trate.

El arte de escribir está ligado a la belleza, pues la estética es la ciencia que trata sobre la belleza, la
cual fue definida por Santo Tomás de Aquino por la integridad y la perfección; la proporción, la
concordancia en el orden y la unidad; la claridad en los colores y la inteligencia; el resplandor de la
forma, explicando que la única belleza absoluta es Dios.

En las personas, la naturaleza y las cosas existe una belleza limitada, que puede ser ideal o
fantástica, es lo que inspira a los escritores a hacer una obra de arte.

Cuando el espíritu humano se manifiesta por medio de la palabra escrita, hablada o cantada, con
poesía o prosa, con música o pintura, que tienen arte y belleza, es una elevación al espíritu, una
superación cultural.

El premio Nobel de Literatura entregado en el 2015 a la periodista, Svetlana Alexandrovna


Alexievich,y ahora en 2016 a Bob Dylan, un escritor de letras para canciones, está abriendo las
puertas para que la literatura tenga una nueva dimensión.

Podemos decir ahora que Rafael Molina Morillo, periodista; Marcio Veloz Maggiolo, escritor, y
Juan Luís Guerra, compositor de letras para canciones, pueden ser ganadores, en forma igualitaria,
del Premio Nobel de Literatura, o de cualquier otro premio literario.

En esta libro EL ARTE DE ESCRIBIR, aparecen breves biografías de grandes escritores comoMiguel
de Cervantes Saavedra, William Shakespeare, León Tolstói, Franz Kafka, Jaques Maritain, Gabriela
Mistral, Gabriel García Márquez, Juan Bosch, Joaquín Balaguer y otros.

La poesía tiene un espacio, tratando temas como la métrica castellana, el sentido poético, la
experiencia del poeta y la poseía como lenguaje musical.
El ensayo tiene un capitulo donde se trata sobre el concepto, las características, y sus partes, y
algunos ejemplos. El arte de escribir novelas, se explican pasos para iniciar una novela, la
metáfora, técnicas y métodos para escribir bien.

Sobre el cuento se explican las partes de este género, con una explicación de Juan Bosch, sobre
apuntes sobre el arte de escribir cuentos.

El periodismo ocupa un importante lugar destacando los géneros periodísticos, la noticia, la


entrevista, la columna, la entrevista, la crónica, la crítica, el editorial, carta al director y el
periodismo de investigación.

Sobre el guión radial se explican lo que es el guión radiofónico, el vocabulario básico, la estructura,
el formato y la programación convencional.

El cine tiene un lugar importante, con un vocabulario, como escribir un guión para el cine, algunos
consejos de expertos, además datos sobre algunos de los más importantes guionistas
cinematográficos como; Robert Bol, Billy Wilder, I.A.L. Diamond, Ben Hecht, Leigh Brackett, Paul
Schrader, Charlie Kaufman, Tonino Guerra, Frank S. Nugent y Jean-Claude Carrière.

Los dramaturgos tienen su espacio cuando tratamos sobre el guión teatral, la obra dramática, y
presentamos algunos de los mejores dramaturgos como; ALEJANDRO DUMAS, FRIEDRICH VON
SCHILLER, (el autor de las letras del Himno de la Alegría, con música de
Beethoven, en la 9na. Sinfonía), VÍCTOR HUGO. y dramaturgos dominicanos.

Al final se presentan las nuevas tecnologías, los libros digitales y las redes sociales.

Este libro El arte de escribir puede ser útil para muchos sectores interesados en escribir, publicar,
conocer personajes importantes, y algunas técnicas para escribir mejor.

Esta fiesta de navidad es ocasión propicia para leer un libro como El arte de escribir.
jpm

Es curioso que al que fuera director de Biblioteca Nacional se le acusara de plagio y que dijera que
era “intertextualidad”, un concepto teórico que se refiere a los procesos y las relaciones de unos
textos con otros o de textos con otros géneros. Por ejemplo, el Don Juan de Zorrilla y el de Byron
o El corazón de las tinieblas y Apocalypse Now. El plagio, como sabemos, es otra cosa.
En fin, de esto me suena este ingeniero que se doctoró en Urbanismo en Berkeley, que fuera
profesor de Microeconomía en la Facultad de Ciencias Económicas y de Urbanismo en la Escuela
de Arquitectura de Barcelona, en la Facultad de Económicas y by-fellow en el Churchill College de
Cambridge. Pero hoy os quería hablar de un libro de los entresijos de la literatura en el que nos
habla de lo que es la escritura, la creación, el estilo, los críticos, las escuelas críticas y donde se
permite presentarse a sí mismo a través de su escritura, cuestión que no me ha interesado en
absoluto. El ensayo se titula: El arte de escribir. Emoción y placer del acto creador. Muy
interesantes son sus aportaciones sobre el estilo aunque no dejen de ser un refrito de las poéticas
clásicas, pero actualizadas. Así pues, el estilo es la manera de expresarse, es lo que somos, en
realidad, una visión personal de lo que cada uno lleva dentro. Y en ese estilo que buscamos lo
esencial es aparcar la ambigüedad por la mala selección de las palabras o por la mala colocación
de las mismas. Para Racionero, hay que estudiar el diccionario y no utilizar sinónimos. Abandonar
las palabras redundantes y sobre todo, ordenar adecuadamente los pensamientos en palabras, las
palabras en frases, las frases en párrafos. Vamos, que aprendamos RETÓRICA. Punto. Nunca está
de más que nos lo recuerden…algún día os hablaré un poquito de Retórica, si os parece bien.
En resumen, un libro de un escritor que habla del proceso creador (uno más), pero es
recomendable, hay ciertos aspectos que nunca debemos perder de vista, como producir esa
emoción en el lector como autores, eso sólo lo consigue el estilo y los críticos o reseñistas,
booktubers o bookstagramers, que de todo hay en esta vida, debemos (me incluyo) facilitar el
acceso a distintas obras, sentir esa fascinación del autor, interpretarla y comunicarla. No sé si me
dará por leer alguna de sus obras de ficción pero me sumo a sus palabras. ¿Y vosotros? ¿Qué

opináis? bertadelgadomelgosa@gmail.com
El crítico está para ayudar a los aficionados a leer, a entender y disfrutar; la crítica es anhelo y
deseo de encontrar, conocer, amar, recomendar todo lo bueno que se ha descubierto, pensado y
escrito en el mundo (p.151)

Luis Racionero El arte de escribir. Emoción y placer del acto creador. Madrid, Taurus, Temas de
hoy, 1995.

Emoción y placer del acto creador