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La injusticia de las horas

Te he visto regresar

Poco a poco

Y de espaldas

Has venido desde adentro

Lentamente y te has sentado a la mesa sin hablar

Tú me aguardas todas las mañanas

Al borde de la cama

Con un beso entre las palmas de las manos

Has ido tramontando suavemente

En reversa

Hacia el nido de las aves

Cuando pasa el otoño

Siempre

Desde que el origen de los tiempos

Y te he ido perdiendo poco a poco de espaldas

Como se pierde la esperanza

Ciertamente la justicia no es divina ni acertada

Porque a pesar de los años

Los cariños

Los amores

Y las trasnochadas

Al final todos los hijos somos culpables

De no poder evitar que sufran cuando se marchan

Esta noche

Esta infinita noche que te aguarda


Déjame encenderla desde aquí

Sin ti

Con mis palabras.

II

Esa canción no es para mí

Surge de las ondulaciones del agua

De los colores del violín cuando va viajando

Hacia las cascadas

Esta canción de muerte se pierde en el infinito

Entre las dimensiones de la música y el agua

Bajo los árboles que alguna vez te sirvieron de refugio

Al reposar sobre el asfalto

En tu ir y venir

De los primeros años

Déjame cantarla como si fuera luz

Déjame ser el pedazo de sol que se filtra entre las hojas

Déjame subir contigo al firmamento

Déjame aquí contigo en tus recuerdos

III

A veces,

Al pensar en la muerte

Te digo

Que es otro camino

Dame tu bendición.