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Construyendo la Solidaridad: Temas de Justicia Medioambiental en Literatura Indígena

Norteamericana y China
Jing Hu, Universidad de Alcalá
Email: jhu@ucm

En el tema del problema medioambiental a nivel internacional, la actitud y la colaboración entre China y los
Estados Unidos son muy importantes. No solamente porque los dos países ´contribuyen´ la mayor cantidad de
emisión CO2 a la atmosfera, sino que también, hoy en día, las relaciones internacionales han entrado en una
época en la que las relaciones bilaterales entre China y los Estados Unidos juegan un papel muy importante.
Dada la relevancia de la construcción de solidaridad para el movimiento de Justicia Medioambiental y el papel
que juega China y los Estados Unidos en las relaciones internacionales, y, sobre todo, la resolución de la crisis
ecológica global, una coalición entre los pueblos indígenas de China y los Estados Unidos va a promover el
movimiento internacional de pueblos indígenas y de Justicia Medioambiental. Dicha coalición o sea
solidaridad puede ser lejos de realizarse, pero la imaginación es el primer paso-en el caso del presente trabajo,
en el ámbito de la literatura-. El trabajo, toma la Literatura Indígena Norteamericana como referencia, pretende
comprobar que la novela china escrita por el autor Guo Xuebo, Bandera Verde: Cada Meilin releva temas de
Justicia Medioambiental, lo que posibilita una posible solidaridad entre los pueblos indígenas norteamericanos
y chinos.

Palabras Clave: Justicia Medioambiental, alianza, literatura indígena, nativo, China, los Estados Unidos, Guo
Xuebo

INTRODUCCIÓN

En los años noventa del siglo pasado, muy influida por el auge de los movimientos de justicia medioambiental,
en los que los pueblos indígenas participaron activamente y en muchos casos desempeñaron el papel de
liderazgo, la ecocrítica, que había venido enfocándose sobre el estudio de la ´naturaleza pura´ o sea
´wilderness´, dio el importante rumbo para iniciar la segunda oleada que tenía el tema de Justicia
Medioambiental como enfoque. Los autores indígenas norteamericanos como Linda Hogan, Leslie Marmon
Silko, Winona LaDuke y Louise Erdrich con sus respetivas novelas como Solar Storms, Almanac of the Dead,
Last Standing Women, Tracks etc., en las que el tema de Justicia Medioambiental aparece muy frecuentemente,
llamaron la atención de los ecocríticos de la nueva generación, lo que dio una fiebre por el estudio sobre estas
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novelas desde el punto de vista de Justicia Medioambiental.

Esta fiebre por el tema de Justicia Medioambiental y las novelas indígenas norteamericanas ha traspasado el
límite continental y el inmenso océano Pacífico para llegar a China, dónde el desarrollo de la ecocrítica
siempre se encuentre en constantes disputas entre lo de ´aprender del occidente´ o lo de ´localizarla para que
se adapte al contexto chino´. En el caso de la ecocrítica de Justicia Medioambiental, parece que la ecocrítica
china se queda contenta con la primera opción. Dicho de otra forma, los ecocríticos chinos se interesan más
por, por una parte, el análisis de la teoría literaria de Justicia Medioambiental en sí misma, y por la otra parte,
analizar las novelas norteamericanas, sobre todo indígenas, con la teoría de Justicia Medioambiental, mientras
que muestran una inercia o desinterés de aplicarla a las novelas chinas. En el primer caso cabe mencionar La

Historia del Ecocriticismo Occidental (2015) (con el título en chino 《西方生态批评史》) de Hu Zhihong,

y Ecocrítica Occidental (2012) (con el título en chino 《生态文学》) de Liu Qinghan. Ambos introducen el

concepto de la Justicia Medioambiental al recorrer la historia de la ecocrítica occidental. En el segundo caso


cabe mencionar a Huang Sinya con su (De)Colonizing the Body: Disease, Empire, and (Alter)Native Medicine
in Contemporary Native American Women's Writings (2004), Liu Yu con Resistance Between Culture: Three
Contemporary Native American Woman Writers in the Postcolonial Aura (2008) y Qin Suyu con su El
Pensamiento Ecológico en la Novela Indígena Norteamericana Contemporánea (2013). La ecocrítica china
actual muestra más interés por la estética y ética ecológica. Entre los pocos ecocríticos chinos que se dedican
especialmente al tema indígena se destaca Li Changzhong con sus dos monografías: Ecocrítica y Estudios
sobre Literatura Indígena (2012)(con el título en chino 《生态批评与民族文学研究》) y la Estética en
Literatura Contemporánea Indígena China de pocas poblaciones (2015)(con el título en Chino 《当代人口
较少民族文学的审美关照》). Ambas monografías, igual que muchos otros estudios ecocríticos, se enfocan
en el análisis de las figuras indígenas ecológicas, el lamento por la desintegración de las culturas indígenas
milenarias y la erosión moral de los indígenas en plena modernización nacional. Todo lo cual pone de
manifiesto que la ecocrítica china todavía se queda en la primera fase apasionándose por la ´pura naturaleza´
sin preocuparse por los problemas sociales relacionados con la experiencia de los pueblos indígenas frente al
deterioro medioambiental. Dicha posición de ecocríticos chinos lleva riesgos. Primero, trabajar sobre la
´estética ecológica´ basada en el análisis sobre la literatura tradicional china o contemporánea indígena no va
a producir sino una ecocrítica que se queda en el ´torre del mármol´. Se limita a ser un juego de los académicos
y no va servir mucho al público para concienciarse de la problemática medioambiental que tiene su origen en

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el mundo secular. Además, la cultura antigua china, prestigiada por ser ´´ecológica´, también es problemática
a pesar de su aparente reivindicación de ´estar en harmonía con la naturaleza´1. Lo mismo pasará con un
enfoque en la ´naturaleza pura´. Segundo, el hecho de destacar las figuras indígenas ecológicas, la definitiva
desaparición de su cultura tradicional y su erosión moral como resultado de su enfrentamiento con un mundo
modernizado no solamente diluye la realidad de que la cuestión medioambiental indígena, en vez de ser
solamente una de carácter cultural, tiene más que ver con el injusto sistema económico, político y social tanto
nacional como internacional que están marginando y empobreciendo a los pueblos indígenas, como un grupo
minoritario dentro de los países modernos, sino que también está indicando que estas culturas, consideradas
atrasadas, tienen que desaparecerse al encontrarse con la modernidad. Excepto quejarse, los autores indígenas
y los mismos indígenas no pueden hacer nada ni se ve ninguna posibilidad ni el significado de hacer un
esfuerzo de resistir. Sea una cultura indígena ´ecológica´ o la otra ´erosionada moralmente´ presenta un
dualismo simplificado del encuentro indígena con la modernización. La lamentable verdad es que, si hay
novelas contemporáneas indígenas chinas que mencionan el tema de Justicia Medioambiental, pero, se observa
una inercia por parte de la ecocrítica china. En este caso cabe mencionar “Red China, Green Amnesia”, artículo
escrito en inglés por dos críticos chinos Li Cheng y Liu Yanjun 2, que puede considerarse como un pionero
intento de iniciar la segunda oleada de la ecocrítica china, como dicen los propios autores.

Claro, no quiero decir que seguir el paso de la ecocrítica occidental es todo lo bueno. Tanto Ronald Niezen
(2003) como David Schlosberg (1999) destaca la importancia de establecer comunicaciones y alianzas a nivel
nacional e internacional para el desarrollo del movimiento internacional de los pueblos indígenas y el
movimiento de Justicia Medioambiental. Sin embargo, los ecocríticos norteamericanos de la segunda oleada
suelen enfocarse en problemáticas ecosociales nacionales. Rob Nixon (2010) revela la ausencia de análisis
hechos por la ecocrítica norteamericana sobre las políticas externas de los Estados Unidos y sus implicaciones
en el globo sur. En el fórum especial sobre un posible Estudio ´Transaccional´ de Indígenas Norteamericanos,
académicos procedentes de Área de Taiwán y los Estados Unidos, Hsinya Huang, Philip Deloria, Laura Furlan
y John Gamber discutieron la necesidad y posibilidad de un enfoque transnacional en la disciplina. Siendo
precursora en estudiar sobre la Literatura Norteamericana Indígena, Joni Adamson (2001) se preocupa mucho

1 En Ecoambiguity: Environmental Crises and East Asian Literatures Karen Thornber propone el concepto de ´eco-ambigüedad´, que es una
constante incoherencia y contradicción entre las interacciones de seres humanos en el mundo natural (2014), basándose en su estudio de literatura
de Asia Oriental. Según ella la literatura tradicional china también presenta dicha ambigüedad. Para conocer más ver Ecoambiguity, Community,
and Development: Toward a Politicized Ecocriticism.
2 Recopilado en Ecoambiguity, Community, and Development: Toward a Politicized Ecocriticism

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por las cuestiones prácticas a las que se enfrentan los pueblos indígenas e intenta dedicar sus investigaciones
para establecer posibles comunicaciones entre los pueblos indígenas americanos.

Dada la falta de interés de los ecocríticos chinos por aplicar la teoría de la Justicia Medioambiental a las
novelas indígenas chinas y los norteamericanos por un enfoque transnacional-no solamente hemisférico sino
transcontinental-, así como la necesidad práctica de establecer alianzas y comunicaciones internacionales tanto
por el movimiento internacional de los pueblos indígenas y de Justicia Medioambiental, el presente trabajo,
teniendo las novelas indígenas norteamericanas como referencia-sobre todo, Last Standing Women, Solar
Storms y Ceremony -y la novela indígena china Bandera Verde: Gada Meilin, pretende sacar los temas de
Justicia Medioambiental de la novela china. Al poner la literatura indígena norteamericana y china en
parámetros comparativos el trabajo también intenta ponerlas en comunicación para construir una posible
solidaridad sugerida por David Schlosberg.

MOVIMIENTO DE JUSTICIA MEDIOAMBIENTAL, ECOCRÍTICA Y LITERATURA INDÍGENA


NORTEAMERICANA

El movimiento de Justicia Medioambiental, liderado por los grupos étnicos minoritarios, dirige su mirada en
espacios contaminados donde viven los grupos más indefensos, denuncia la desproporcionada contaminación
medioambiental a la que someten las comunidades marginadas (pobres, mujeres y grupos étnicos minoritario),
reprocha la injusticia y desigualdad causada por el racismo, colonialismo y neocolonialismo que condenan a
los marginados a la constante miseria y revindica la igualdad de disfrutar de entornos saludables, y sobre todo,
la igual participación pública en el proceso toma-de-decisiones. A pesar del hecho de que el movimiento de
Justicia Medioambiental como un movimiento ecológico no se trata de una novedad del 20th, no ha podido
llamar la atención pública hasta 1980s cuando the United Church of Christ publicó ¨Toxic Waste and Race in
the United States of America¨, informe que investiga sobre las relaciones entre la raza y el depósito de residuos
contaminantes. La investigación concluye que la raza ha sido el principal factor que causa la presencia de
residuos tóxicos en comunidades habitadas por minorías étnicas (afroamericanos, hispanoamericanos,
asiático-americanos y nativo-americanos). El reporte despertó una serie de movimientos ecológicos grassroots
liderados por personas de color en contra del depósito de residuos tóxicos en sus comunidades. Benjamin
Chavis define el concepto del racismo medioambiental como:

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Racial discrimination in environmental policy-making and the enforcement of regulations and laws, the
deliberate targeting of people of color communities for toxic waste facilities, the official sanctioning of the
life-threatening presence of poisons and pollutants in our communities, and history of excluding people of
color from leadership in the environmental movement.3

El movimiento de Justicia Medioambiental siempre ha existido a lo largo de la historia humana- ya que la


abusiva explotación de recursos naturales siempre está basada en la imposición de un grupo más poderoso
sobre otros, los que según los opresores son ´atrasados, salvajes y primitivos´-, lo que pasa es que este
movimiento liderado por la gente común o sea grassroots- en muchos casos marginados e empobrecido por
factores de raza, clase social y género- en defensa de un entorno del que depende siempre ha sido ignorado
por los académicos, políticos y organizaciones ecologistas convencionales. En un principio, incluso los
mismos activistas grassroots se negaron a declararse ´ecologistas´. Ya que los movimientos ecologistas-sean
los preservationist o conservationist - siempre se han enfocado en la ´naturaleza pura ´ sin interesarse por los
lugares donde la gente vive e interacciona con mundo natural. Hay que preservar el ´wilderness´ al estilo de
Edward Ebbey-un lugar de refugio ideal y distante de las ciudades -por el gusto de la élite urbana, o conservar
los recursos naturales para el uso humano. Bajo estos paradigmas lo que plantean los activistas grassroots no
puede ser de ninguna manera ´ecologistas´ ni considerarse como ´cuestión medioambiental´. Se preocupan
por el mundo ´profano´ donde viven y trabajan y por las cuestiones sobre las condiciones de vivienda, de
trabajo, de educación, y sobre todo de un entorno saludable- beber agua limpia y alimentarse de comida sin
ser contaminada-. No se quedan contentos con la construcción de unos Parques Nacionales ya que ven una
injusticia sistemática garantizada por la desigualdad de poderes entre el estado y las cooperativas, y ellos
mismos como la causa profunda de la elevada exposición a la contaminación que sufren. Entonces, como
afirma David Scholsberg (1999), demandan el fácil y gratuito acceso a las informaciones básicas, igualitaria
y efectiva participación en el proceso toma-de-decisión, y control y supervisión permanente sobre los
proyectos tanto en vías de desarrollo como futuros en sus comunidades. Esta necesidad de una inclusiva
participación pública en el proceso de toma-de-decisión y su aplicación dentro de las mismas organizaciones
grassroos es lo que diferencia el movimiento de Justicia Medioambiental del movimiento ecologista
convencional, caracterizado por la exclusión del público en las negociaciones con el gobierno y las
cooperativas, en el mismo proceso toma-de-decisión dentro de las organizaciones y la exclusión de líderes
grassroots de la capa del liderazgo.

3 Chavis, Benjamin. "The Historical Significance and Challenges of the First National People of Color Environmental Leadership
Summit." Proceedings of the First National People of Color Environmental Leadership Summit (1991).
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El movimiento de Justicia Medioambiental está re-definiendo qué es la ´naturaleza´, cuáles son las cuestiones
ecológicas y quiénes practican el movimiento ecologista, lo cual ha promovido el cambio de rumbo de la
ecocrítica. Edward Ebbey inició con su Solidario de Desierto el ´nature writing´, caracterizado por un estilo
ensayístico escrito por autores blancos y masculinos de clase élite urbana que prefiere escapar del mundo
urbano ruidoso y laico para refugiarse en una naturaleza primordial, parasítica e intacta. Puede decirse que la
ecocrítica de la primera oleada es la crítica específica del ´nature writing´ padeciendo con él las mismas
limitaciones: enfoques en las obras ensayísticas de autores blancos masculinos, unos de mayores beneficiarios
de la industrialización y modernización, y en la ´naturaleza pura´. La segunda oleada de ecocrítica corrige
estas limitaciones incorporando temas de sexo, raza y clases sociales y también obras escritas por autores
femeninos y de grupos étnicos minoritarios. Y se enfoca en el contexto social donde se originan los problemas
medioambientales, y en los lugares donde la gente vive y concurren los conflictos ecológicos. Por eso, la
segunda oleada de la ecocrítica se caracteriza por la interdisciplinaridad, el pluralismo cultural y el ´narrative
sholarship´ denominado por Patrick Murphy, un estilo académico que permite la incorporación de
experiencias propias de los críticos y que procura evitar un profesionalismo excesivo para hacer los trabajos
ecocríticos más accesibles al público.

En 2001, Joni Adamson publicó American Indian Literature, Environmental Literautre, Environmental Justice
and Ecocriticism, una de las obras más representativas de Justicia Medioambiental y la primera monografía
dedicada a la Literatura Indígena Norteamericana con un punto de vista de Justicia Medioambiental. Joni
Adamson destaca la diversidad cultural a la hora de tratar de cuestiones indígenas en relación con las
problemáticas ecosociales, ya que los pueblos indígenas norteamericanos poseen una cultura totalmente
diferente a la dominante norteamericana. Por ejemplo, la justicia para los grupos indígenas es diferente a la
para los obreros blancos y otros grupos étnicos minoritarios. Para los últimos la justicia supone una igual
redistribución de riesgos ambientales a pesar de la raza y clase social, y de beneficios obtenidos con el uso de
las tierras y recursos naturales en sus comunidades-como mejorar la infraestructura, la educación y los
servicios médicos, etc.-. Sin embargo, para los grupos indígenas las reivindicaciones mencionadas no son
suficientes. Requieren un uso respetuoso de sus tierras y aguas sagradas y el derecho a seguir viviendo como
indígenas, lo que implicará un modelo económico diferente-por lo menos no está basado en un daño
irreparable de su Madre Tierra, un servicio médico diferente-a veces la medicina occidental no les sirve y
necesitan un centro médico indígena donde les permite practicar el ´healing´- y también un sistema educativo
diferente-quieren que sus hijos y nietos sigan hablando sus lenguas indígenas y mantengan su identidad

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indígena-. También requieren una recompensación por una colonización de quinientos años y una quansi
colonización interna de cien años. Sin todo eso, no habrá justicia para los indígenas. Por eso, Ronald Niezen
distingue el movimiento de pueblos indígenas del Movimiento por los Derechos Civiles de los Estados Unidos
y otros grupos del movimiento de Justicia Medioambiental, aunque existen estrechas colaboraciones entre las
diversas organizaciones. Los afroamericanos, latinos y los pobres requieren una verdadera incorporación a la
sociedad norteamericanas que les garantiza la justa redistribución de riesgos medioambientales y beneficios
sociales aceptando el homogéneo valor cultural e identidad norteamericana. Los indígenas, a su vez, requieren
una autodeterminación, un derecho inherente garantizado por los ¨Treaties¨ que, hace cientos de años, sus
pueblos, como nación independiente, firmaron con los colonizadores europeos y el gobierno federal de los
Estados Unidos: la Soberanía Tribal. Los indígenas nunca renuncian sus tierras. Las depositaron en tutela del
gobierno federal norteamericano en cambio de servicios educativos, médicos y desarrollo económico y social.
Ahora, con la reivindicación del derecho a la autodeterminación, los pueblos indígenas declaran al modelo
norteamericano: que no, que quieren hacerlo en su forma. Por eso, tanto en la realidad como en las novelas
escritas por autores indígenas, los pueblos están aprovechando el sistema jurídico norteamericano para
defender su derecho a la autodeterminación. Los indígenas en Last Standing Women y Solar Storms llevan
años litigando. El fracaso en muchos casos es previsto, porque intentan aprovechar las leyes que sirven al
interés de los mismos colonizadores que les han robado las tierras y que han llevado a fuerza a sus hijos al
´Boarding Shool¨ donde les prohíben hablar su lengua materna y llevar ropa tradicional. Sin embargo, se
adoptan a las formas de los opresores para liberarse de ellas. En Solar Storms, aunque se siente incómodo con
el traje, el pelo corto y las risas de menosprecio, Tulik insiste en presentar en la corte y se esfuerza por entender
las preguntas del juez impaciente: ´ ¿Cuántos pescas anualmente? ´, ´ ¿Cuántos ganas cada año? ´, todas
basadas en una mentalidad que todo lo reduce en abstractos números. Claro, esta estrategia lleva costes, ya
que el hecho de adaptarse siempre se compaña de la asimilación. Además, hay que tener en cuenta lo injusto
del sistema judicial. Sin embargo, tanto en la realidad como en las novelas, estos indígenas ´ricos en derecho
y pobres en poder´ según Naomi Klein, van ganándose más Soberanía Tribal ´de facto´´ con la Soberanía
Tribal ´de jure´ para conseguir su Soberanía Tribal inherente.

Tanto los grupos indígenas como no indígenas revindican la protección medioambiental. Pero las motivaciones
e implicaciones varían. En Solar Storms, los indígenas destruyen las carreteras para dejar el paso a los peces
migrantes. Destruyen la represa para dejar las aguas libres. Luchan contra la construcción de la represa no
solamente para defender los recursos naturales de que dependen y su derecho a una vida sana, sino para

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defender a su Madre Tierra, sus hermanos-seres no humanos- y las aguas sagradas. En la cosmovisión indígena,
los seres-sea humanos o no-están compuestos por átomos, por lo cual son iguales. Al morirse, el cuerpo de
uno vuelve a la tierra para nutrir a las otras vidas que les han alimentado. No son dueños de la naturaleza sino
guardias de otros seres vivos y tienen un contrato con ellos: ellos los alimentan y los seres humanos los
protegen. Para los indígenas cualquier vida es preciosa y valiosa capaz de pensar y sentir. La tierra y las aguas
tienen voluntad y no deben ser abusadas, cautivadas en una represa o reducidas en un mapa de dos dimensiones.
Entonces, al defender el derecho humano a vivir en un medio ambiente sano y libre de contaminación, lleva
consigo necesariamente una defensa del derecho de la naturaleza. Un ejemplo magistral de este cosmopolitics
indígena es la incorporación del derecho de la Madre Tierra en la constitución de Venezuela y Ecuador. La
cosmovisión indígena motiva y justifica la defensa indígena de la naturaleza.

Tanto en el movimiento indígena como en las novelas se puede observar una fuerte reivindicación cultural.
Por una parte, una lucha dentro del sistema jurídico requiere que los representantes indígenas sean capaces de
representar a su pueblo, como una sociedad humana distinta con su propia cultura. También necesitan
documentos que les verifican la Soberanía Tribal y la violación de dicha soberanía. Poe ejemplo, en Last
Standing Women, los ojibwes intentan recuperar sus ceremonias e tradiciones orales olvidadas para rescatar
sus tierras robadas. Por otra parte, la cosmovisión indígena motiva, justifica y guía sus luchas contra la
injusticia medioambiental. Entonces, la reivindicación cultural es una necesidad tanto externa-para las luchas
en las cortes federales-como interna. Frente a una modernización y homogenización cultural expansionista,
revindicar su propia cultura y seguir resistiendo es la única forma de existir como un indígena.

Los pueblos indígenas revindican una autodeterminación y una cultura tan diferente y competente que el
gobierno federal estadounidense y muchos norteamericanos ven como una amenaza a la integridad nacional
y al derecho individual en el que está basado el valor cultural norteamericano. Sin embargo, tanto Joni
Adamson como Ronald Niezen están de acuerdo que, son precisamente los indígenas con una cultura y una
reivindicación de autodeterminación totalmente diferente, al retar el pensamiento dominante norteamericano,
crean nuevas posibilidades de valores, políticas, economías y movimientos ´ecológicos´ como alternativas a
las ya existentes-bonitas a la vista, pero inútiles en la práctica-por haberse basado en una mentalidad
antropocéntrica.

¿UNA POSIBLE SOLIDARIDAD CON LOS PUEBLOS NATIVOS CHINOS?

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Los indígenas en Solar Storms por fin logra frenar la construcción de la represa en sus tierras. Sin embargo,
el proceso en el que los indígenas cree lucha contra la construcción de James Bay Hydroelectric Project en
Quebec de Canadá- conflicto real en el que está basada la novela-es mucho más complicado. La verdad es que,
a pesar de la amplia alianza que los cree construye con grupos tanto indígenas como no indígenas, no pudieron
frenar la construcción del proyecto hasta llevar su caso al International Water Tribunal en 1992. El juez llegó
a la conclusión de que el proyecto había sido impuesto sobre los crees y violado su derecho humano. Por la
presión ejecutada por las reuniones internacionales sobre cuestión indígena en las que participaban
activamente los representantes indígenas de todo el mundo y por la media de comunicación, el gobierno
Quebec y la empresa por fin tuvo que cancelar el proyecto. Entonces, en muchos casos, la lucha basada en la
Soberanía Tribal en el sistema jurídica no es lo suficiente. La atención y simpatía de la comunidad
internacional es imprescindible en muchos casos. Ronald Niezen afirma que las reuniones internacionales
mediante las cuales los representantes indígenas se comunican y comparten experiencias, como el Foro
Permanente para las Cuestiones Indígenas de la ONU, promueve el desarrollo del derecho indígena y el
movimiento internacional de pueblos indígenas. Estas reuniones internacionales con sus valores éticos-respeto,
simpatía, inclusión, igualdad-son ejemplos de la ´comunicación intersubjetiva´ sugerida por David Schlosberg.
En la conclusión de Environmental Justice and the New Pluralism, investigación con enfoque sobre el
movimiento de Justicia Medioambiental en los Estados Unidos, David Schlosberg plantea la necesidad de un
estudio futuro con visión internacional teniendo en cuenta las enormes implicaciones de la globalización, lo
que revela la importancia de una construcción de alianzas a nivel internacional.

Según David Schlosberg una de las características que diferencian el movimiento de Justicia Medioambiental
de los movimientos ecologistas convencionales es la ´construcción de alianza´. La ¨alianza¨ no quiere decir
unificar a los diversos grupos en una organización amplia con estructura jerarquizada, sino un ´movil
arrangement´ según propouesto por David Schlosberg. Los diversos grupos conservan su relativa
independencia, pero cuentan con el apoyo de otros grupos. En casos de necesidad, los grupos con intereses
comunes implicados en una cuestión a nivel local se unen mientras que otros grupos les ofrecen ayudas en
recursos sociales, profesionales, técnicos, económicos etc. u organizan ´lobbying´ con el gobierno o las
empresas a nivel regional o nacional. Ronald Niezen opina que las parecidas experiencias-promovido por la
globalización-de ver sus tierras privadas y recursos naturales explotados, y de ser expuestos a una
contaminación desproporcionada consisten en la base de la coalición de los diferentes grupos. Sin embargo,

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David Schlosberg sugiere que las parecidas experiencias de injusticia no es lo suficiente para que dicha alianza
sea efectiva y durable. Porque la combinación de diferentes factores-históricos, sociales, políticos, económicos,
etc.-puede conducir a unas parecidas experiencias. Una rotunda homogeneización de experiencias lleva el
riesgo de excluir a unos grupos. Entonces, hay que poner las experiencias en un contexto específico para que
dicha diversidad contextual sea reconocida y justificada por otros grupos. De ahí dará lugar a una simpatía y
solidaridad que une, en vez de unificar, a los diversos grupos.

Entonces, ¿cabe preguntar una solidaridad entre los pueblos indígenas chinos y norteamericanos es posible?

Los indígenas norteamericanos y chinos tienen experiencias contextualizadas en historias, sistemas políticos,
culturas totalmente diferentes. A diferencia de los primeros, los indígenas chinos no sufrieron una colonización
tan alargada ni una quansi colonización de cien años ejercida por el gobierno federal norteamericano. Pero
igual que los indígenas del ´four corners´ que sufren la contaminación nuclear en Ceremony, los mongoles
chinos en Bandera Verde: Gada Meilin sufren una sistemática injusticia medioambiental. Sea en la época de
la Dinastía Qing o en la República de China, los mongoles están excluidos de la capa de gobernanza para no
hablar del derecho a participar en el proceso toma-de-decisión en relación con el uso de sus prados. Los
emperadores de la Dinastía Qing y el gobierno de la República de China despojan forzadamente a los
mongoles de sus prados para convertirlos en tierras de cultivo. Además de la hambruna masiva causada por el
despojo de prados, tienen que enfrentarse a una progresiva desertificación. Los mongoles también sufren una
asimilación cultural, aunque en diferente forma de ´boarding school´, se ven obligados a practicar el budismo
y abandonar su religión original, el chamanismo mongol. Tanto Bandera Verde y las novelas norteamericanas
revelan una injusticia medioambiental garantizada por la exclusión de indígenas del proceso de decisión, a
pesar de que el sistema político y contexto histórico son totalmente diferentes.

Los indígenas en Solar Storms y Last Standing Women aprovechan la Soberanía Tribal para luchar dentro del
sistema jurídico norteamericano. Los mongoles chinos también aprovechan las leyes de la autoridad ´enemiga´
en defensa de sus derechos, pero revindicando un derecho general que a cada ciudadano chino le asiste. La
Constitución de la República de China confirma la igualdad de todos los chinos a pesar de su etnia. Alegando
este derecho los mongoles organizan la resistencia civil vía la instancia, manifestación y protesta no violenta
como la sentada. En la época de la República de China, cuyo gobierno estaba en manos de los Caudillos
Militares, había un incumplimiento de la ¨igualdad prometida por la constitución¨ no se limitó a los mongoles,

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sino a todos los chinos. Ya que, en la China de aquel entonces, el sistema social seguía siendo semi-feudal, a
pesar de las reformas políticas ´superficiales´. Bajo estas condiciones no sólo el fracaso sino el
encarcelamiento de los manifestantes mongoles es previsto.

Una de las demandas del movimiento de Justicia Medioambiental es la inclusiva participación pública en el
proceso toma-de-decisión. David Schlosberg propone que la reivindicación de participación no solamente es
la demanda externa del movimiento sino también la estructura organizativa de los grupos. Entonces, se puede
ver que en Solar Storms y Last Standing Women, todos los miembros de la tribu participan activamente en la
elección de sus representantes y el proceso toma-de-decisión. La opinión de cada miembro cuenta. Al darse
cuenta de la corrupción y la violación de mujeres practicadas por el jefe de comisión tribal, las mujeres
indígenas lo capturan y lo arrojan ante la puerta de la comisaría local. La capa de liderazgo está compuesta
por tanto mujeres como hombres de diversos grupos indígenas. En Almanac of the Dead, Last Standing Women
y Solar Storms los grupos indígenas reciben apoyo de los non indígenas- campesinos, cazadores, trabajadores
y ciudades blancos, afroamericanos, latinos etc.-. Los mongoles en Bandera Verde también aplican un sistema
que permite la participación de cada mongol en el proceso toma-de-decisión. Acuden a un organismo
tradicional: Du Long Gui (en lengua mongol significa CÍRCULO). Los pastores mongoles se sientan sobre el
suelo en forma de círculo. Cada asiento representa su derecho a expresar y participar en la toma-de-decisión.
Después de la discusión, cada uno firma su nombre en forma de círculo sobre un papel, en la que no se
encuentra la primera ni la última firma. El círculo de firmas representa la igualdad de cada participante. La
capa de liderazgo está formada por ambos sexos. Los rebeldes mongoles cuentan con una alianza popular muy
amplia en la que hay de todas las clases sociales, de ambos sexos y múltiples etnias.

Tanto en las novelas norteamericanas como en el movimiento indígenas se puede observar una fuerte
reivindicación cultural. Lo mismo pasa en Bandera Verde. Por una parte, el autor está revindicando la
particularidad cultural mogol con la cita de canciones tradicionales y palabras de Genggis Han, críticas de
Tótem Lobo por la apropiación cultural y la explicación de la lengua mongolm sobre todo cuando se trata de
nombres de ritos ceremoniales y de lugares. El autor insiste en el derecho mongol a interpretar su propia
cultura negando cualquier forma de apropiación cultural-sean mongoles ´primitivos´ o
´romantizados/ecologistas´-. Por otra parte, los rebeldes mongoles están acudiendo a sus tradiciones a la hora
de organizar sus actividades. Igual que los indígenas en Solar Storms, la defensa mongol de su derecho a vivir

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lleva consigo necesariamente la defensa de la naturaleza por su creencia chamanista: el cielo es su padre, y el
prado su madre. Están decididos a dedicar sus vidas a la defensa del prado.

CONCLUSIÓN

Igual que Last Standing Women y Solar Storms, Bandera Verde: Gada Meilin está basada en el levantamiento
mongol-uno de los cientos rebeliones mongoles contra los proyectos de cultivación a finales del 19th y
principios del 20th-que tuvieron lugar en China de 1929 a 1931. La autoridad de la República de China lo
calificó de una rebelión separatista y lo reprimieron con tropas nacionales. Hasta hoy en día, tanto la autoridad
de la China actual como los historiadores lo ven como una lucha comunista. Sin embargo, el autor mongol
Guo Xuebo lo interpreta como el primer movimiento ecológico en la historia china contemporánea y revela
las injusticias medioambientales a las que están sometidos sistemáticamente los mongoles durante cientos de
años. Los rebeldes mongoles en el siglo 19th y 20th ya practicaron lo que hoy en día se denomina como el
movimiento de Justicia Medioambiental requiriendo el control de sus recursos naturales y defendiendo tanto
el derecho humano como de la naturaleza de ser libre de contaminaciones. La reinterpretación del
levantamiento mongol hecha por el autor tiene valor práctico para la China actual, que está luchando con el
intenso ´toxic smog, y también para los mongoles contemporáneos, que aún siguen sufriendo la desertificación
prolongada por los proyectos de cultivación de hace dos cientos años. Lo que da pena es que la novela no haya
recibido mucha atención pública ni académica. En China Knowledge Resource Integrated Database, base de
dato académico de mayor autoridad en China, no se encuentra ningún crítico literario-para no hablar de la
ecocrítica de Justicia Medioambiental-sobre dicha novela.

A pesar del contexto histórico, político, económico y social diferente en las que originen las experiencias de
injusticia medioambiental padecidas por los indígenas norteamericanos y chinos, el autor mongol ya está
imaginando una posible solidaridad entre los dos grupos indígenas transatlánticos con Bandera Verde. En la
novela el autor relaciona a los mongoles con los indígenas norteamericanos. Equipara el desplazamiento de
los mongoles con el Trail of Tears y sugiere que los mongoles ha de aprender de los indígenas norteamericanos
con sus luchas armadas en defensa de sus tierras. ´El budismo impuesto por la Corte Qing ha convencido a
los mongoles a abandonar las espadas, pero al dejar las espadas los mongoles se quedan sin hogares. Es la
hora de coger las espadas de nuevo. ´, Guo (2014) comenta sobre el levantamiento mongol. Los mongoles que
vuelven a coger las espadas fracasaron tanto en la novela. Muy contrariamente, los indígenas en la novela

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norteamericana llegan a triunfar. Los autores indígenas norteamericanos suelen sostener una actitud positiva
mientras que los autores indígenas chinos presentan un pesimismo. Eso puede ser por el hecho de que tanto
los grupos indígenas como los autores indígenas norteamericanos llevan una larga historia de lucha y tradición
de escritura en tema medioambiental. Las formas de ´coger las espadas´ para resistir varían según grupos, es
precisamente de aquí yace la posibilidad de una comunicación, un espacio donde se construye la solidaridad.
Se ve la necesidad de abarcar más novelas indígenas chinas en un estudio comparativo con las teorías de
Justicia Medioambiental, como Holy Mountain y Red Poppy del autor tibetano A Lai.

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