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Los chicos comparan

Una ciudad grande y diversa.


Juan tiene 9 años y vive en el centro de La Plata, cerca de la plaza Moreno. A él le encanta ir a la plaza y ver
la gran catedral y a las personas que pasan constantemente por allí; alguna de ellas trabajan o hacen trámites en el
Palacio Municipal.
Su prima Milena se asombra cada vez que él le cuenta cosas de su barrio. Ella vive en las afueras de la
ciudad, en una zona de quintas y chacras, y sus vecinos pasan los días cuidando las huertas o trabajando en otras
tareas rurales.
Pablo es amigo de ambos primos y, aunque vive cerca de La Plata, su casa se ubica en el partido de
Ensenada. A los tres chicos les gusta visitarse y compartir juegos y paseos.
-¡Qué grande es La Plata! –comentó Milena una tarde en que, junto con el papá de Juan, volvían de andar en
bicicleta por el parque Pereyra Iraola-. Esa parte de la ciudad, con tantos parques, es parecida a mi casa.
-Tenés razón. La plaza Moreno es grande, pero el parque Pereyra Iraola es todavía más grande –contestó
Juan.
-En Ensenada hay muchas fábricas y es difícil ver árboles y jardines como los que hay en esta ciudad –
comentó Pablo.
-Es raro, ¿no? Vivimos tan cerca, casi en la misma ciudad, ¡y los lugares son tan distintos! –reflexionó Juan.
-¿Todas las ciudades grandes serán así? –se preguntó Milena, mientras regresaban de su paseo.
Además de compartir sus experiencias, cada vez que se encuentran, los chicos descubren las muchas
diferencias que hay entre los lugares donde viven, es decir, descubren el Gran La plata.
Los chicos comparan
Una ciudad grande y diversa.
Juan tiene 9 años y vive en el centro de La Plata, cerca de la plaza Moreno. A él le encanta ir a la plaza y ver
la gran catedral y a las personas que pasan constantemente por allí; alguna de ellas trabajan o hacen trámites en el
Palacio Municipal.
Su prima Milena se asombra cada vez que él le cuenta cosas de su barrio. Ella vive en las afueras de la
ciudad, en una zona de quintas y chacras, y sus vecinos pasan los días cuidando las huertas o trabajando en otras
tareas rurales.
Pablo es amigo de ambos primos y, aunque vive cerca de La Plata, su casa se ubica en el partido de
Ensenada. A los tres chicos les gusta visitarse y compartir juegos y paseos.
-¡Qué grande es La Plata! –comentó Milena una tarde en que, junto con el papá de Juan, volvían de andar en
bicicleta por el parque Pereyra Iraola-. Esa parte de la ciudad, con tantos parques, es parecida a mi casa.
-Tenés razón. La plaza Moreno es grande, pero el parque Pereyra Iraola es todavía más grande –contestó
Juan.
-En Ensenada hay muchas fábricas y es difícil ver árboles y jardines como los que hay en esta ciudad –
comentó Pablo.
-Es raro, ¿no? Vivimos tan cerca, casi en la misma ciudad, ¡y los lugares son tan distintos! –reflexionó Juan.
-¿Todas las ciudades grandes serán así? –se preguntó Milena, mientras regresaban de su paseo.
Además de compartir sus experiencias, cada vez que se encuentran, los chicos descubren las muchas
diferencias que hay entre los lugares donde viven, es decir, descubren el Gran La plata.
Los chicos comparan
Una ciudad grande y diversa.
Juan tiene 9 años y vive en el centro de La Plata, cerca de la plaza Moreno. A él le encanta ir a la plaza y ver
la gran catedral y a las personas que pasan constantemente por allí; alguna de ellas trabajan o hacen trámites en el
Palacio Municipal.
Su prima Milena se asombra cada vez que él le cuenta cosas de su barrio. Ella vive en las afueras de la
ciudad, en una zona de quintas y chacras, y sus vecinos pasan los días cuidando las huertas o trabajando en otras
tareas rurales.
Pablo es amigo de ambos primos y, aunque vive cerca de La Plata, su casa se ubica en el partido de
Ensenada. A los tres chicos les gusta visitarse y compartir juegos y paseos.
-¡Qué grande es La Plata! –comentó Milena una tarde en que, junto con el papá de Juan, volvían de andar en
bicicleta por el parque Pereyra Iraola-. Esa parte de la ciudad, con tantos parques, es parecida a mi casa.
-Tenés razón. La plaza Moreno es grande, pero el parque Pereyra Iraola es todavía más grande –contestó
Juan.
-En Ensenada hay muchas fábricas y es difícil ver árboles y jardines como los que hay en esta ciudad –
comentó Pablo.
-Es raro, ¿no? Vivimos tan cerca, casi en la misma ciudad, ¡y los lugares son tan distintos! –reflexionó Juan.
-¿Todas las ciudades grandes serán así? –se preguntó Milena, mientras regresaban de su paseo.
Además de compartir sus experiencias, cada vez que se encuentran, los chicos descubren las muchas
diferencias que hay entre los lugares donde viven, es decir, descubren el Gran La plata.

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