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Materia: Historia Antigua II (Clásica)


Cátedra: Zurutuza
T: N°2 (14/08/2012)
Tema: Figura del Basileus / Modelos Etnográficos “Big-Man” y Caida
de los Reinos Micénicos
Profesor: Julián Gallego
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Profesor: Bueno, la vez pasada presentamos, muy esquemáticamente, un


modelo para analizar algunos rasgos de la sociedad micénica; previamente
habíamos delineado algunas cuestiones relativas a los orígenes de Grecia
(posibles migraciones y modos en que pudo llegar a desarrollarse una población
identificada étnica y lingüísticamente como “griega” en el ámbito de la Grecia
Continental como de las Islas del Egeo). A partir de esto, señalamos algunas
características sobre el Mundo Micénico, marcando claramente dos sectores:
-El sector palatino y su capacidad de intervenir tanto en la distribución de
los bienes/servicios como también en la producción de ciertos bienes. Empezando
por el hecho de que ciertos grupos, ligados al Palacio y a la figura central del wa-
nax o rey, aparecían en relación con porciones de tierra y que gracias a esta
relación planteábamos la existencia de una producción agropecuaria… de acuerdo
a lo que la información permite ver, lo cual significa que fuera exclusivamente
agropecuaria; pero lo importante de esta tiene que ver con el aprovisionamiento de
ciertas materias primas (textiles) para ser utilizadas en talleres artesanales
directamente ligados al sistema de palacio. No solamente ligados sino
instalados/construidos en el centro de los mismos; cuya producción era
directamente controlada no solo para el uso sino para la comercialización. Por otro

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lado marcábamos que esta comercialización imponía una vinculación hacia afuera
del sistema palatino en su conjunto (que englobaba al palacio como a la tierra y
las comunidades/poblaciones que caían bajo su jurisdicción pero que no estaban
dentro de los terrenos controlados por el palacio a través del wa-nax o de otros
integrantes de la Elite).
-Comunidades: existe un segundo sector relacionado con la explotación
agraria y la comunidad aldeana; lo encontramos en las tablillas de escritura Lineal
B como da-mo, y cuya continuidad en el griego alfabético será a través del término
demos, aunque también mediante un término como el damos (que se utiliza para
denominar al pueblo por ejemplo en el dórico según el caso espartano). Más allá
de esto, las comunidades aldeanas presentaban una relación determinada con la
tierra y esa relación también aparecía reconocida en las tablillas puesto que
señalaban la existencia de dos tipos de tenencia (o al menos dos tipos de
usufructo) que permitía en el caso de la aldea percibir un reconocimiento de la
existencia de esa propiedad en términos legales o jurídicos, a partir de que esa
escritura Lineal B ligada a la organización del palacio y a las aldeas mencionaba
un tipo de propiedad especifica para las mismas.
Todo esto aparece en las tablillas a partir de una denominación especifica
que ustedes van a encontrar en uno de los textos; ahora no es importante que
retengamos esta nomenclatura. Lo importante es que aluden a ciertas categorías
que podemos situar a las jerarquías internas de la clase dominante que se
estructura a partir del Rey y de la existencia del palacio. De modo tal que, en
líneas generales, en este tipo de propiedad ki-ti-me-na / ko-to-na se asocia a
formas no digo privadas sino a figuras individualizadas o a grupos/sectores que
están individualizados en las tablillas y que aparecen asociados a un lote de
tierras, que globalmente se distinguen como ki-ti-me-na / ko-to-na y junto a esta se
distingue otra asociada a una entidad colectiva como el da-mo que son los ke-ke-
me-na / ko-to-na.
Repito, no me interesa tanto la terminología técnica sino entender que en
las propias tablillas encontramos información que nos habla por una parte de
porciones de tierra ligadas a sectores que aparecen individualizados (wa-nax; la-

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wa-ge-tas; etc.) y luego otro tipo de tenencia que se asocia a formas colectivas
como ya mencionamos. Esto guarda relación con algo que también introducíamos
la clase pasada en cuanto a formas de organización económica-social especificas
de cada sector de este sistema palatina, y que engloba al conjunto de lo que hace
la tenencia colectiva como también a las producciones que se realizan en cada
tipo de tierra.
En ese sentido destacábamos que, en el caso de las grandes extensiones
ligadas al palacio y la Elite, muchas de esas tenencias se destinaban a la
producción ganadera y el producto de esa producción podía tener como destino
ser usada como materia prima para los talleres. Mientras que, en el caso de la
aldea, la relación de la comunidad como conjunto con esa propiedad/tenencia es
la relación que nosotros no podemos precisar porque en general, desde el punto
de vista de la administración del palacio se menciona al da-mo con estas tierras
pero desde el punto de vista arqueológico por una parte, y en comparación con
otros modelos de sociedades agrarias, había autores que planteaban que el
funcionamiento de estas comunidades había que pensarlas a partir de la
existencia de unidades domésticas basadas en la unidad familiar; y la producción
debiera estar organizada, según estas interpretaciones, a partir de lo que se
denomina “granja mixta”. Es decir una organización sobre la de la agricultura
cerealera e incorporando otros cultivos como la vid o el olivo, y la crianza de
ganado menor como algo complementario de la producción agrícola.
Digamos ese rol central de la economía doméstica, y esta articulación entre
la producción agrícola y la ganadera (en menor escala) supone, no solo la mixtura
en la economía, también la búsqueda de una mayor productividad a partir de una
posible intensificación de la producción agrícola. Esto es a grandes rasgos es lo
que estuvimos planteando la clase pasada respecto al mundo micénico; la idea es
retomar esta cuestión y avanzar sobre algunos puntos que habían quedado
planteados al final de la clase del último miércoles, para luego introducirnos en las
posibles interpretaciones sobre la caída de este Mundo Micénico hacia el siglo XII
a.C., y avanzar en lo que podamos hoy sumado a la clase de mañana sobre la
Edad Oscura griega.

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Antes de avanzar, una aclaración respecto de la bibliografía de estas
primeras clases centrada en la Edad del Bronce griega; fundamentalmente son 2
textos puesto que uno hemos decidido quitarlo por el uso constante de
terminología en griego que requeriría estar transcribiendo los términos o adosando
un glosario por cada uno de los términos que usa el autor (y que muchas veces
aparece sin traducción), se trata del texto de González García1 llamado “Qa-si-re-u
micénico y Basileús homérico”. Igualmente tomaremos algunos problemas de ese
texto en función de las clases que desarrollaremos pero es un texto que entonces
dejamos de lado; por lo tanto, la bibliografía referida a Micenas nos restringe a el
texto de Gschnitzer2 del que seleccionamos el capitulo 1 (que ya he dejado en la
fotocopiadora); y por otra parte, un texto muy completo que da no solo un
panorama sobre el Mundo Micénico sino también incluyendo los comienzos de la
época neolítica, me refiero al capitulo 1 del libro de Pomeroy3 que también refiere
un poco hacia el final sobre la caída de este mundo… por eso da un panorama
general y adecuado a los fines de la Unidad 1 del programa de la materia.
Decía entonces que habíamos dejado planteado como problema una
cuestión terminológica que presenta continuidades respecto de la época homérica
pero que, más allá de esto, nos interesaba señalar en que contexto aparece y
como puede interpretarse para así poder avanzar en alguna idea respecto a esa
misma terminología aunque ya utilizada en el griego alfabético y ligada al mundo
homérico en la medida que los poemas son los que nos brindan esa información.
Nos referimos al término da-mo como aldea o comunidad en virtud de lo
conforme a las tablillas de escritura Lineal B, y a un término que aparece como pa-
si-reu como transcripción, aunque en el texto que sacamos ese mismo termino
transcripto aparece como qa-si-reu y probablemente luego haya comenzado a ser
más “labial”. Lo cierto es que para comodidad seguiremos utilizando la
transcripción directa de las tablillas y que aparece como una doble función o

1 GONZÁLEZ GARCÍA, F.J., “Qa-si-re-u micénico y Basileús homérico. Continuidad y


discontinuidad en la concepción griega de la realeza”, Minius,10, 2002.
2 GSNITCHZER, F.: Historia social de Grecia. Desde el periodo micénico hasta el final de la época

clásica. Madrid, Akal, 1987. Cap. 1: “La época micénica”.


3
POMEROY, S.B., BURSTEIN, S.M., DONLAN, W. y ROBERTS, J.T.: La antigua Grecia. Historia
política, social y cultural. Barcelona, Crítica, 2001

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registro porque por una parte ese pa-si-reu cumpliría funciones de control ligadas
a la organización de las comunidades aldeanas en relación con el palacio; es
decir, el pa-si-reu podía aparecer como un funcionario, que en función de los
intereses del palacio podía estar también por ende ligado a las jerarquías del
mismo. Hay quienes piensan que el pa-si-reu, dentro de esa pirámide de
status/funciones o de clases ligada a la estructura de palacio (y en cuyo vértice
esta el wa-nax) tal vez pueda ser el último escalón de esos funcionarios y por lo
tanto sería también el ultimo nivel de esa Elite.
Hago una aclaración porque dentro de este modelo, en las interpretaciones
del marxismo planteadas a través del concepto de modo de producción asiático,
había autores como Godelier donde el problema que presentarían estas
sociedades conceptualizables a partir de este modo de producción sería su
transitoriedad de un comunismo primitivo sin clase hacia una sociedad con clases
instaladas y aspectos como la propiedad privada, jerarquías ya establecidos.
Desde esta perspectiva, Godelier también señalaba que el problema de este
modelo aparece con la clase dominante que coincidiría con el Estado, y se
organizaría a partir de ocupar escalones como funcionarios estatales. El problema
de esta interpretación es su perspectiva evolucionista que contempla esta
situación denominada Modo de Producción Asiático como un estado de transición
entre sociedades sin clase y aquellas con clase… que le hacen perder a esta
sociedad o a este sistema una especificidad. Más allá de esto, lo que me
interesaba retomar de Godelier era esta cuestión de como al interior de este
sistema de palacio coexiste una organización jerárquica con vértice en el Rey, que
se puede pensar al mismo tiempo como la historia de la clase dominante con sus
jerarquías dominantes, y como la existencia de una estructura piramidal de
funcionarios ligados a este sistema administrativo, político, etc., que identificamos
con la existencia material del palacio.
En función de este doble registro, que podía complejizarse y según lo que
decíamos algún momento atrás respecto de la figura del pa-si-reu en el mundo
micénico, este podría ser tanto el último nivel de la clase dominante pero también
(en el otro registro) sería el último de los funcionarios que permitirían articular el

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sistema de palacio con lo que económicamente funciona más allá del palacio que
es la economía domestica y el sistema comunitario aldeano. Así pues, el pa-si-reu
sería alguien ligado al palacio…
Cuando tenemos otra información en el marco del mundo homérico y
vemos al basileus actuando en ese contexto (tanto en singular como en plural:
basileis) vemos que están integrados en el demos; y que es este quien designa a
la comunidad (del mismo modo que el da-mo designa a la aldea o comunidad del
mundo micénico), y que el basileus se distingue pero se integra al mismo tiempo
con esa comunidad. Al decir esto y ver la información de los poemas (ustedes lo
van a pensar, discutir esta semana en los prácticos) lo que podemos señalar es
que los basileis son parte de la comunidad pero se distinguen e incluso se
estructuran como una clase (van a decir algunos) dentro de la comunidad, que
sigue teniendo una estructura de aldea. En todo caso vamos a seguir viendo que
ocurre con esta figura…
Lo que ahora me interesa pensar es que ocurrió entre el mundo micénico y
la época homérica con el pa-si-reu y el da-mo, la relación entre uno y otro, la
relación del pa-si-reu con el palacio. Si nosotros tomamos la interpretación que
recién mencionábamos y que decía que eran el último escalón de la clase
dominante, y si le damos algún crédito a la continuidad lingüística entre una época
y otra ¿Si? Y creemos que siguen designando algún tipo de realidad histórica, que
pudieron haber cambiado pero que guarda alguna relación, encontraríamos a esta
figura de pa-si-reu relacionada con el palacio incluso cuando el palacio
desaparece puesto que se ven instalados como Elite dentro de las aldeas. Si
nosotros pensamos en este proceso que nos lleva desde el siglo XII a.C. hacia el
siglo VIII a.C., y antes de la caída de los palacios vemos una integración entre el
pa-si-reu y el da-mo, uno puede pensar que al desaparecer el palacio tambien lo
hacen las jerarquías ligadas al mismo como desaparece la figura del wa-nax como
rey o monarca conforme a los sistemas del Mediterraneo Oriental que vemos en
esa época, sus jerarquías internas y funcionarios… si el pa-si-reu tambien lo era,
debería desaparecer o al menos si su poder dependía de la existencia del palacio
¿Sobre que base se justificaría su poder si ya tras la caída del palacio no existe

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aquello que le daba sentido al pa-si-reu?
La cuestión es que cuando encontramos estas terminologías, los vemos
actuando a estos basileis en el contexto de un demos determinado (aldea o
comunidad) y cumpliendo el rol de una Elite comunal, más allá de como se
interprete la existencia de esta jerarquía social. La cuestión es que, si yo parto de
la época micénica y por algún proceso histórico difícil de entender con la
información que tenemos, estos basileus se las ingenian para establecerse sin el
palacio como una jerarquía o sector destacado dentro de las aldeas. O bien que
desaparecido el palacio, desaparecen los pa-si-reu y el término luego es retomado
por la época homérica o de la edad oscura, porque se destaca y empieza a
diferenciarse del resto de la comunidad adoptando esa terminología… Es un
término este que no solo denotaría nivel social sino también identidad entre un
basileus y otro, y también respecto de quienes no lo son. Esto es algo que van a
discutir en referencia a lo que dice la bibliografía.
Yo creo que debería plantearse alguna otra alternativa, y que en este
sentido las comparaciones dentro de cierto margén ante esquemas que tienen
algunos rasgos comparables, esas comparaciones pueden traer elementos que
permitan pensar esta cuestión de otra manera. Evidentemente, la mención de los
pa-si-reu en las tablillas de escritura Lineal B otorgan a estas figuras un rol
determinado y ese rol, con toda probabilidad esta ligado a la administración del
palacio. Hay una delegación de una función determinada que al palacio le interesa
y que según la situación del da-mo debe ser cumplida por el o los pa-si-reu.
Ahora que se delegue sobre estas figuras estos roles, no quiere decir que,
en su origen al menos, estas provinieran del palacio: podría ocurrir que sean
integrantes de las aldeas, una jerarquía o consejo de aldea, de ancianos. Es decir,
los modelos son muchos en este tipo de sociedades, que ofrecen algún elemento
respecto de una figura que cumple funciones ligadas a la administración de la
aldea, sus decisiones y que, en función de ese rol, recibiera tanto como
prerrogativa (que lo favorece) como así tambien una carga (que le da una
responsabilidad que quizás no quiera) desde el palacio para responder a este por
lo que la aldea debía cumplir (fuera esto tributo en especie, en trabajo, etc.) por

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aquello que mencionábamos sobre un sistema de reciprocidad, explotación y
redistribución de la economía palatina.
En este sentido, un elemento a tomar en cuenta dentro de otros modelos
pero que tambien ha sido analizado por el concepto de modo de producción
asiático bajo la figura de los kuracas en el ayllu y dentro del Imperio Inca ¿Por
qué? Porque funcionando, más allá de su sistema tributario complejo…
encontramos que los kurakas tienen un rol bisagra entre el funcionamiento de la
aldea y lo que son las demandas del Imperio incaico. Pero el kuraka es una
persona ligada a su propia aldea, a su propio origen… que queda ligado a este
sistema de explotación investida bajo una responsabilidad y autoridad que,
conforme a como desempeña su papel, puede hacerle reforzar su poder o hacerle
perder su influencia y legitimidad como integrante destacado del ayllu.
Por ende, la figura del kuraka puede pensarse tanto internamente con la
comunidad aldeana y externamente respecto del sistema incaico en su conjunto;
pero que eventualmente desaparecido el Imperio, este no pierde su relación con
su ayllu excepto que sea deslegitimado por la comunidad tras haber ejercido de
mala manera su función. Si nosotros tomamos este ejemplo, en un sistema que
insisto tiene sus especificidades y también algunas comparaciones con el palacio
micénico, podríamos pensar que la figura de los pa-si-reu podrían tener un origen
interno al da-mo, y que del mismo que los kuracas pudieron terminar cumpliendo
un rol ligado al palacio pero por una imposición del mismo sobre estas figuras
destacadas, en la medida que podía garantizar en las aldeas ese juego entre
dominación política y legitimidad de esa dominación.
Si esto es plausible, uno puede llegar a pensar a posteriori, cuando en el
siglo VIII a.C., encontramos a los basileis ligados a un demos… precisamente
continuaron siendo integrantes de esa comunidad y en un momento determinado,
al menos desde que la información nos llega, aparecieron como figura
destacada/una Elite dentro de las aldeas. En este caso, su continuidad no
supondría que sería una jerarquía impuesta por el palacio y una vez caído este se
autonomizo sino que sería una jerarquía o una Elite destacada que además
cumpliera un rol impuesto desde afuera cuando el palacio se lo exigiera; y caído el

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palacio volvieran a funcionar como una suerte de Elite interna ligadas a ciertos
roles que muchas veces podemos encontrar en trabajos antropológicos sobre
comunidades aldeanas, y que podemos llamar no tanto “poderes de clase” sino
“poderes de función”.
Por lo tanto, centrándonos en el caso micénico (ya volveremos al mundo
homérico) nosotros podemos ver allí que el funcionamiento especifico de las
aldeas dentro del sistema palatino y su mecanismo de control había sido llevado a
cabo mediante la utilización de elementos propios de la aldea como podrían ser
los pa-si-reu, que debían responder ante el requerimiento del palacio por la aldea
que representaban en esa circunstancias; probablemente dentro de la aldea debía
de hacer algún tipo de equilibrio, de alguna manera, para tratar de acomodar o
adecuar esas demandas tanto del palacio como de la aldea. Por eso decía que
hay una suerte de bisagra entre un plano y el otro.
En este plano, la figura de los pa-si-reu, definir si pertenecen a la Elite
palatina o no… por supuesto que no deja de ser complicado, porque uno no puede
tener información en cuanto a que niveles de cooptación termino teniendo el
sistema palatino sobre estos, cuanto de represión podría existir como para que
tuvieran que responder a la demanda del palacio; o cuanto de aspiraciones de
ascenso social/enriquecimiento podría estar ofreciendo el palacio para que este
grupo de los pa-si-reu pudiera, desde la aldea, intentar articularse con el sistema
palatino. La imagen que nosotros tenemos del mundo micénico es un tanto
fotográfica, no podemos hacer más que planteos generales, con lo cual tenemos
que conformarnos con muchas de estas interpretaciones que, como ustedes
pueden entender, se siguen moviendo en el terreno de lo hipotético.
En este contexto hemos hablado, al menos en la pasada varias veces,
sobre la caída de los palacios micénicos, entre otras cosas; vamos a tratar de
pensar si esa caída interrumpió la relación del pa-si-reu con el da-mo, si la reforzó,
etc., etc., y este es un problema incluso más complejo y más hipotético que aquel
que da cuenta del funcionamiento del sistema palatino. Yo me voy a mover en ese
terreno de lo hipotético y además retomar las ideas tradicionales; en todo caso, a
partir de estas, vamos a plantear algunas hipótesis que puedan tener cierto grado

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de plausibilidad.
La primera interpretación, que cabe traer ahora mismo, es una de las más
tradicionales y que señala la existencia de una 2da oleada de pueblos
indoeuropeos a finales del 2do milenio con la llegada de los dorios. Esta
interpretación planteaba una invasión masiva que habría terminado con el
conjunto de los sistemas palatinos que se habían organizado en la Grecia
continental y la Isla de Creta; algunos elementos de orden legendario podrían
relacionarse con estas migraciones, con la llegada de pueblos nuevos y con el
desarrollo posterior de nuevas formas de organización, de nuevas entidades como
podría ser el mito de los heraclidas ligado a los orígenes, por ejemplo, de lo que se
toma como los orígenes de la comunidad doria por antonomasia que es Esparta y
sus orígenes. Pero rápidamente, los elementos de estas leyendas no aportan
cuestiones que permitan identificar rupturas, batallas o invasiones que tendrían
que ser los factores o las formas de desarrollo de esta invasión violenta como la
que se planteaba muchas veces para señalar la caída de los palacios micénicos.
Esto cabe tanto a la 1ra oleada como para la 2da oleada indoeuropea, que
la idea de “indoeuropeo” es una construcción en si misma porque no hay en la
antigüedad ningún núcleo identificatorio que se pueda pensar per se como
“indoeuropeo” pues en si mismo contiene dos elementos geográficos/regionales
que tienen que ver con el desarrollo de ciertas sociedades europeas y en torno a
la India y sectores aledaños ¿Por qué? Porque la construcción de esta idea remite
a estudios lingüísticos, entre otros, de un autor como Benveniste que desarrollan
un análisis lingüístico comparativo entre el griego y el latín por el lado europeo, y
el sanscrito por el lado oriental; y a partir de ese estudio encuentra raíces
semejantes en los términos griegos, del sanscrito y del latín… por eso, que se
plantea un origen común de esta lengua como resultado e hipótesis de un pueblo
común. No es el caso de Benveniste sino de otros autores que dieron por hecho la
idea de que núcleos poblacionales en la zona de los Urales (estepas rusas)
habrían tanto a finales del 3er Milenio como a finales del 2do Milenio a.C.,
migraron masivamente y luego dispersándose en distintas corrientes que terminan
en la India, en Grecia, otra en la península itálica y luego en la evolución de esas

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sociedades aparece la evolución de cada una de sus lenguas especificas. El
problema de esto es que no hay elementos históricos o arqueológicos que
permitan aseverar la existencia de estas migraciones pensadas como
migraciones; si hay movimientos poblaciones, esto por supuesto que es plausible.
Que hay raíces lingüísticas en común, parecen demostrarlo los estudios de caso;
que hay un núcleo poblacional común, bueno eso ya parece ser mucho más
dudoso de demostrar. Y en este punto, incluso hay quienes plantean que étnica y
lingüísticamente el pueblo griego seria producto de una evolución interna desde el
Neolítico, por lo tanto, evidentemente desde el punto de vista lingüística no hay
nada que permita afirmar que el griego es algo que se impone a partir de la
llegada de pueblos provenientes de otros lugares.
En el momento nos interesa ahora, en torno a finales del siglo XII a.C., si
hay movimientos poblacionales, si hay una suerte de efecto domino de estos
movimientos en la medida en que hay traslados de población de unas ciudades de
la Grecia Micénica a otros lugares del mismo territorio; hay también migraciones
fuera del ámbito helénico en el Asia Menor, en el corredor Sirio-Palestino; hay
registro de movimientos poblacionales gracias a cierta documentación egipcia y su
ubicación en el Mediterráneo Oriental, que hablan de la llegada de los pueblos del
Norte y del mar, dando cuenta de su posición y por el hecho de que esos
movimientos se efectúan al Norte de la ubicación de Egipto.
Pero insisto estos movimientos son múltiples y no de un solo conjunto que
se va desplazando por todos estos territorios; eventualmente, este movimiento
genera un efecto domino de otros pueblos por invasiones, por limitaciones del
territorio que se ocupa y en función de buscar otras alternativas. Esto no destaca
la idea de invasiones y de guerras pero si descarta la idea de una gran invasión de
un pueblo sobre otro porque en todo caso, lo que permite hipotetizar es la idea de
que en algunas ciertas invasiones generan sus olas locales, guerras locales y en
esas circunstancias pueden generar el asentamiento de nuevas comunidades
junto a otras prexistentes sin que esto genere una contienda militar. Por lo tanto el
problema de pensar la caída de los palacios micénicos como producto de una
invasión masiva, organizada y destinada a la conquista de los territorios invadidos

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es algo que no se sostiene por estos argumentos que señalamos.
La segunda idea o hipótesis, que se ha planteado en función de pensar la
caída de los palacios micénicos, fue la da de pensar en problemas endógenos.
Distintas causas u orígenes pero que podrían articularse a conflictos internos
(entre los sectores del palacio y las comunidades aldeanas); a veces como
hipótesis se proponía una mayor explotación o bien una demanda que podría
resultar excesiva en una situación de crisis agraria. Hay quienes pensaban que
ciertos periodos en el siglo XII a.C., son periodos de sequia o malas cosechas…
ciertos niveles de exigencia de tributo que se mantienen estables ante esas
situaciones de precariedad puede que se genere una crisis agraria y podría alentar
rebeliones o conflictos sociales, etc., etcétera. Otros plantearon hipótesis que
pensaban en realidad, que si bien podrían haber existido este tipo de conflictos
internos, también hubo conflictos intra-elites dirigencia; y en el marco de esos, la
posibilidad de que haya conflictos militares entre distintos reinos/palacios.
Uno podría tomar varios de los elementos que, esquemáticamente,
podríamos considerar como factores exógenos y endógenos para pensar si
pueden conjugarse. Si la idea de migraciones y de movimientos poblacionales que
afectan no solo al mundo micénico sino también Mediterráneo Oriental incluyendo
al Imperio Hitita, poblaciones del corredor Sirio-Palestino, con repercusiones sobre
el Egipto faraónico… uno puede pensar que hay un contexto de desarticulación
que esta dificultando cierto tipo de relaciones.
En segundo lugar uno tendría que recordar un elemento que apenas casi
enunciamos la clase pasada, que es la relación comercial de los reinos micénicos
como forma de articulación con otras sociedades y como forma de abastecimiento
de aquello que no puede producirse en el mundo micénico o de aquellos
materiales que no pueden conseguirse. El cobre, que no se conoce en la Grecia
continental, solo abastecido por la Isla de Chipre… pero también las redes de
comercio de bienes de lujo que están ligados al consumo de la Elite, ligados al rol
que pueden cumplir como elementos simbólicos de poder y dominación.
Si hay estos movimientos, que pueden transformarse en invasiones,
guerras o migraciones (al menos que exigen reacomodamientos de grupos

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importantes) es probable que, si esto fue así, también se afectasen las rutas
comerciales. Teniendo en cuenta que, la organización interna de los reinos, son
rutas destinadas a un aprovisionamiento a partir de la relación del palacio con el
exterior; articularían que sociedades internamente no funcionaban a partir del
comercio ni de puertos de intercambio que analizaban Polanyi para analizar como
podrían ser los intercambios en sociedades internamente ordenadas sobre la base
la reciprocidad y la redistribución. Por lo tanto, si hubo estas migraciones y
pudieron crear efectos, puede que las rutas comerciales se vieran afectadas y
puede que, esta afectación repercutieran en ciertas cuestiones sensibles para el
funcionamiento de los reinos micénicos como el abastecimiento de cobre para la
producción de bronce (fundamental para el armamento de los ejércitos) pero
también el abastecimiento de bienes de lujo (ligados al consumo suntuario y lo
simbólico en función de expresar las jerarquías y el poder). Por lo tanto, esas
dificultades externas pudo generar algún problema interno, afectando la capacidad
militar y simbólica que las jerarquías de estos reinos tenían y sustentaban con
dichos aprovisionamientos.
En ese sentido, siempre a titulo hipotético, esa afectación de las
capacidades micénicas pueden haber dado lugar a una disminución de su poderío,
conflictos que socavaron la legitimidad de las Elites; y a partir de ello, el desarrollo
de conflictos… lo cual, a su vez, no va en contra de otras causas que hubieran
generado malas cosechas y que al encontrarse quebrado ese poder de las Elites,
estos no fueran capaces de responder a esas crisis de subsistencia de la misma
manera que lo podrían haber hecho en otras circunstancias. Entonces en el
modelo que planteábamos respecto de la relación entre el sistema palatino y las
aldeas; si bien las aldeas debían entregar un tributo en especie o en trabajo,
tambien es cierto que funcionaba algún tipo de reciprocidad y redistribución desde
el centro del palacio, en la medida que este podía cumplir un rol “amortiguador” de
las crisis mediante la donación de bienes/productos para evitar esa crisis. Por lo
tanto, un debilitamiento del palacio también sumado a una posible crisis agraria
pudo haber afectado su capacidad de respuesta; y esa falta de respuesta también
es un motivo de deslegitimación y de posible conflicto entre el sector palatino y el

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de la comunidad.
Ustedes van a ver que el planteo sobre la crisis es profundamente
hipotético, y las explicaciones que tienen, por ejemplo, en el libro de Pomeroy
también se mueven en este terreno. Lo que si es cierto es que, salvo que una
sociedad desaparezca en su conjunto y por ende desaparezca mediante alguna
catástrofe, la caída de los palacios micénicos no supone una interrupción abrupta
de todos los elementos de índole social, cultural o económica que funcionaban
previo a la caída. De hecho, lo que manifiesta el registro arqueológico a partir de la
cerámica muestra, por ejemplo, la continuidad de estilos pero con un paulatino
empobrecimiento material de esos registros. Esto da lugar a otra tanda de
interpretaciones en cuanto a que significan estas continuidades.
Nosotros la clase pasada decíamos, a grandes rasgos, que había un
desarrollo artesanal ligado al palacio y otro ligado a la comunidad aldeana; es
probable que desaparecido los palacios, hubiera sectores ligados a los talleres
artesanales que continuaran con sus actividades pero en otro contexto de
relaciones sociales y económicas. Lo que dirían esos registros es que hay
continuidad en términos culturales pero no necesariamente del sistema político
unificado. De hecho la conclusión, que plantean prácticamente el conjunto de los
autores, es que lo que desaparece o tiende a abandonarse es el palacio como
sistema político unificado de administración económica-social. Deja de ser el lugar
no solo de residencia de Elite sino que deja de ser el lugar que podría pensarse
como el lugar de protección del espacio y que constituía el reino; cuando se tienen
noticias de periodos posteriores hacia el siglo XI a.C., se percibe la continuidad de
ciertos asentamientos y la disminución de los sitios dentro de un mismo territorio
(lo cual da lugar a pensar en un despoblamiento relativo) pero además se percibe
que lentamente, el centro de gravedad ha pasado del palacio a esos sitios que son
pequeñas comunidades.
Esta situación es la que marca el comienzo de la Edad Oscura, y que
coincide a grandes rasgos con el comienzo de la llamada Edad de Hierro; estas
comunidades posteriores se presentan pequeñas, y que a duras penas llegan a
las 3 cifras de habitantes o que en muy pocos casos cabe pensar en comunidades

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de algunos miles. Evolucionan estas mismas en territorios, relativamente
despoblados, que están disponibles pero que no son fácilmente ocupables en la
medida que su ocupación demandaría un esfuerzo por trabajarlo y también el de
ciertas condiciones de seguridad material que estos pequeños núcleos
poblacionales no están en condiciones de brindar; para aquellos que quisieran
lograr consolidarse en una dominación hacia territorios cercanos. Por eso es que
la tendencia es a nuclearse en torno a ciertos centros y no a expandir su control
sobre otros territorios mucho más allá del núcleo donde se asentaban.
Estos asentamientos, que llamaremos comúnmente, comunidades aldeanas
podían tener estructuras diversas tanto en la tenencia de la tierra o estructuras
sociales. Cabria interpretar el desarrollar de estas a partir de ciertos modelos
etnográficos, de hecho, esta interpretación ha ganado relieve en las ultimas tres
décadas; ciertos elementos que pueden tomarse de la información arqueológica
junto con la información que brindan los poemas homéricos han llevado a utilizar
los modelos antropológicos para interpretar relaciones internas entre ciertas
figuras de poder y los aldeanos. En ese contexto, es que hay que retomar la
cuestión que antes señalábamos entre los basileis y el demos a lo largo de la
Edad Oscura. Es cierto que la información de los poemas, en el mejor de los
casos, es una información que se referiría a la etapa final de la Edad Oscura; en
ese sentido, ustedes van a ver que el texto de Murray habla del final de la Edad
Oscura y toma elementos de la poesía para pensar la organización social y
económica, la existencia de los basileis como una elite en ese marco que habría
que situar en torno del siglo VIII a.C. pero interpretaciones más recientes plantean
la posibilidad de que la relación entre los basileis y el demos fuera una relación
que estuviera evolucionando a lo largo de la Edad Oscura, y que podría llegar a
pensarse a partir de modelos como el big-man teorizado por Marshall Sahlins
(1963) y retomado por otros antropólogos como así también por fuera de la
disciplina por otros autores.
La figura del big-man si puede aplicarse al contexto de la Edad Oscura
aludiría a la figura de un individuo capaz de acumular, en términos personales y
dicho muy esquemáticamente, riqueza y poder. Ahora esto no significa que se

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traduzca en mayor riqueza y poder; en todo caso la acumulación puede estar en
función de la acumulación de poder, y la acumulación de poder solo se sostiene
sobre el gasto. Fundamentalmente la figura del big-man construye una relación
personal (que algunos llaman carismática) con un conjunto de seguidores, en el
marco de la comunidad aldeana. Esa relación se sostiene por la capacidad del big-
man para donar a esos seguidores; es el acto del gasto en función de la
construcción de ese vinculo (que se verifica en relaciones reciprocitaría) y en la
capacidad que tiene un big-man para intervenir cuando algunos de sus seguidores
o que no lo es, pero que pretende envolver, tiene alguna dificultad. Puede ser una
necesidad típica de una economía doméstica; es decir, su capacidad de intervenir
en escala micro, es lo que genera un vinculo de reciprocidad en la medida que ese
vinculo se reproduzca. Y sus mecanismos también lo hagan, que el big-man siga
siendo un centro distribuidor… y se espera de parte del big-man estén disponibles
en aquello que interese a este líder.
Ahora bien, esta relación solo se sostiene por vínculos personales que cada
big-man traza con sus seguidores; y además, en esa construcción entra en
competencia con otros big-man que desarrollan mecanismos semejantes, y que
por ende, en la medida que son capaces de tener esa acumulación económica
juegan su riqueza en esa construcción de poder político y simbolico. De allí que el
big-man incurra en el gasto, que es lo que se conoce como potlatch, esto que en
descripciones etnográficas decimonónicas aparecían como formas de destrucción
de riqueza, gastos superfluos, etc., cuando mirado en forma etnocéntrica podría
haber dado lugar (esa acumulación) a formas mayores de acumulación marcada
por la sociedad capitalista de nuestra época. Lo cierto es que este potlatch
destruye o gasta riqueza, es un gasto que esta jugado en la lógica de acumulación
que no es económica sino simbólica.
Bajo este esquema hay autores que han analizado la Edad Oscura griega y
han contextualizado la relación entre los basileis y el demos, o los basileis y parte
de este demos. El problema es que, en líneas generales, la información
arqueológica es complicada de analizar sin la información literaria que nos bridan
los poemas homéricos; por eso se pueden pensar a partir de articular los datos

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arqueológicos con aquellos literarios. Pero los datos literarios tienen que ver con la
instrumentación de esa literatura homérica con términos históricos y sociales, no la
información obtenida por un etnólogo inserto en una comunidad. En este contexto
nosotros encontramos información literaria contradictoria o que no cuadra con el
modelo de big-man sino con otros modelos como las sociedades de jefatura, o
donde el caudillo/jefe aparece a veces con roles mas estables sin que eso
implique una división de la sociedad en clases; que denotan una posición de los
big-man conforme al modelo de Sahlins en su análisis comparativo de
comunidades de la Polinesia y otras regiones. Por eso es que hay autores que,
apelando a estas conceptualizaciones etnográficas, señalan que los rasgos de los
basileis (en un contexto o en otro) pueden responder al big-man o jefe/cacique con
poderes más estables.
Ahora bien lo interesante no es que los datos se acomoden a un modelo u a
otro sino a si estos elementos sirven para analizar el funcionamiento de estos
grupos y sus relaciones tanto entre si como con respecto a los no basileis, es decir
al resto de la población aldeana o demos; y en líneas generales, esto lo van a
discutir en las comisiones de trabajos prácticos, permite pensar cierto tipo de
relaciones que bajo la forma del don y el contradon articulan tanto relaciones de
reciprocidad simétrica (entre un basileus respecto a otro basileus) que además
puede tener como contracara la competencia o el conflicto; pero también otro tipo
de relaciones con cierta estabilidad como son las de reciprocidad asimétrica entre
integrantes del conjunto de los basileis y aquellos que no son parte. Por lo tanto,
los vínculos de reciprocidad, fundamentales y característicos de estas aldeas,
podrían ser interpretados no solo a partir de modelos que proponen la importancia
de las relaciones de reciprocidad sino también a partir como estas relaciones
quedan ligadas en vínculos entre figuras (lideres) y sus seguidores, pero también
entre unos lideres y otros tanto en asociación como en competencia para
determinar cual de estas figuras puede destacarse por sobre los demás. Porque
también uno de los modelos de la figura del big-man no es solo la figura de
acumulación de poder con respecto a sus seguidores sino también la competencia
de un big-man por encima de los otros.

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Bien, vamos a ir dejando aquí… esto último pretende introducir ciertos
problemas referidos a la Edad Oscura, mañana vamos a continuar con esto pero
también vamos a dar por sentado ya a partir de hoy mismo, el desarrollo que
puedan hacer sobre estos temas en las comisiones de trabajos prácticos, y a partir
de la bibliografía especifica.

(Fin de la clase)

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