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Llega a tiempo. La puntualidad es importante, nadie quiere trabajar con un


empleado que siempre llega tarde. Asegúrate de llegar a tiempo al trabajo, a las
juntas y a tus demás obligaciones.[1]
 "Llegar temprano es llegar puntual" debería ser el lema por el que vivas. Trata de
llegar al trabajo entre 5 y 10 minutos antes todos los días. Llega a las juntas un
poco antes de su inicio programado. Esto le demostrará a tu jefe que tomas tus
obligaciones con seriedad y quedará impresionado al ver que siempre te anticipas
un poco al horario programado.
 En la mañana, calcula un poco más de tiempo del que piensas que necesitarás
para prepararte. Si normalmente te tomas 20 minutos para bañarte, calcula media
hora. Si piensas que desayunar te llevará 15 minutos, calcula 20 minutos para
comer.
 Calcula siempre más tiempo del necesario para viajar al trabajo. Considera que
cosas tales como el tráfico y la demora de los trenes no deberían ser motivos para
llegar tarde a la empresa.

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Termina las labores solo. Tu jefe quiere a un empleado que pueda desempeñar
sus labores sin apoyo o atención excesivos. Esfuérzate por ser autónomo en tu
trabajo. Termina las tareas solo, sin pedirle ayuda a tus superiores.[2]
 Presta atención durante la capacitación. De ser necesario, toma notas y estúdialas
después en casa, como si te estuvieras preparando para un examen importante.
Querrás conocer toda la información básica sobre cómo desempeñar tu trabajo
para no acabar confundiéndote más adelante.
 Si no estás seguro sobre algo, primero intenta resolverlo solo. Antes de acudir a
un superior con una pregunta, comprueba si no hay alguna manera en la que
puedas resolver el problema tú solo. ¿Hay un manual del empleado en el que tal
vez puedas encontrar la respuesta? ¿Puedes buscar soluciones potenciales en
Internet? Si puedes identificar y resolver un problema sin pedir ayuda, tu jefe
quedará impresionado.[3]
 Sin embargo, es aconsejable que hagas las preguntas necesarias si después de
buscar una solución por tu cuenta sigues teniendo dudas. Si bien tu jefe quiere
empleados que puedan trabajar solos, no querrás arriesgarte a cometer un error.
Esto se reflejaría peor en tu imagen que simplemente pedir ayuda cuando la
necesites. Solo intenta minimizar la frecuencia con la que acudas a tu jefe o a
otros empleados con un problema.

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Adáptate rápidamente a los cambios. Los cambios son parte de la dinámica de
cualquier empresa. Los empleados que se pueden adaptar a ellos con rapidez son
muy deseables. En el caso de un cambio en una política o procedimiento, trata de
ajustarte a la nueva rutina lo más rápido que te resulte posible.[4]
 Cuando te expliquen algo nuevo, formula preguntas y toma notas. Intenta
comprender la información nueva de inmediato, así podrás regresar
tranquilamente a tu trabajo con los cambios en mente.
 Mantente dispuesto a aprender. Digamos que muchos empleados se quejarán de,
por ejemplo, una computadora nueva en la oficina. Trata de ser el empleado con
una actitud positiva y excitada respecto a los cambios. Ve un cambio en la
dinámica laboral como una oportunidad para aprender algo nuevo y ampliar tu
currículum.[5]

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Trabaja duro. Parece obvio, pero el trabajo duro, a la antigua, está entre las
cualidades más deseables que podría tener el candidato a un empleo. Cuando
estés en la oficina, presta atención a tu trabajo. Concentra toda tu energía en
terminar la tarea que estés desempeñando de una manera eficiente. Ten presente
que los empleadores quieren empleados que trabajen duro y que produzcan
resultados.[6]
 Esfuérzate en tu trabajo para ver resultados concretos todos los días. Cuando
estés en tu escritorio ocupándote de una tarea o proyecto intenta ignorar todas las
distracciones. Evita tomarte descansos excesivamente largos o conversar con
otros empleados cuando debas estar trabajando.
 Muchos empleados piensan que charlar y acercarse a los jefes es el camino hacia
la cima. Si bien ser amigable con tu jefe podría ayudar, los empleadores quieren
empleados que se esfuercen más en sus labores que en cualquier otra cosa.
Concéntrate en tu trabajo más que en las políticas de la oficina.
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Mantente organizado. La organización es la base del trabajo eficiente. Tu jefe
quedará impresionado si eres una persona bien organizada, ya que estas
habilidades beneficiarán tu lugar de trabajo.[7]
 Ten una agenda o calendario en tu escritorio para llevar un registro de los plazos
de entrega, juntas y otros aspectos de tu programa de trabajo.
 Establece metas personales para ti mismo. Si tu jefe te asigna un proyecto,
divídelo en porciones. Establece miniplazos manejables para ti mismo durante las
semanas previas al plazo de entrega final del proyecto.
 Permanece al día con los correos electrónicos y contéstalos durante las 24 horas
posteriores a haberlos recibido. Hacer una lista de los correos electrónicos que
debes contestar en una libreta te podría resultar de gran ayuda. Cuando tengas 15
minutos libres, procura responderlos.

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Presta atención a los detalles. Si alguna vez has navegado por un portal de
empleos, sabrás que muchos empleadores dicen que buscan a alguien "orientado
a los detalles" para ocupar un puesto. Esto significa que los empleadores quieren
empleados que se puedan centrar en sus labores. Trata de ser un empleado
orientado a los detalles en tu propio lugar de trabajo.[8]
 Hacer una tarea a la vez es una buena manera de aumentar la atención que le
prestas a los detalles. Cuando tengas una lista de 10 cosas pendientes que hacer
en un día, no pienses por adelantado cuando estés ocupado en el primer punto de
la lista.
 Si tienes que llamar a un cliente para concertar una comida de trabajo, toda tu
energía debería estar concentrada en hablar con él. Asegúrate de estar al tanto de
todos los detalles. ¿Qué días le resultan más cómodos al cliente? ¿Qué tipo de
comida prefiere? ¿Quiere el cliente que le lleves algún material a la comida?
Mantente en el momento presente, si comienzas a pensar en el comunicado de
prensa que tienes que escribir cuando termines la llamada, podrías olvidar detalles
importantes.
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Preséntate a trabajar con pasión. Es difícil ser un empleado excelente si careces
de pasión. Si solo estás sufriendo en el trabajo durante 8 horas al día, esto se
reflejará en tu actitud y desempeño de maneras sutiles. Trata de presentarte a
trabajar todos los días con un sentimiento de pasión y entusiasmo.[9]
 Concéntrate en los aspectos positivos de tu empleo. Digamos que eres redactor
en una organización sin fines de lucro. Tal vez sientas que parte del material que
tienes que escribir es un poco tonto o cursi. Sin embargo, piensa en el panorama
más amplio. Mientras que el texto de un comunicado de prensa reciente te podría
parecer muy meloso, considera que podría resultar en más donaciones y que esto
le permitirá a tu organización hacer más obras benéficas en el mundo.
 La pasión auténtica es difícil de fingir. Si tienes un empleo que no te genera
ningún entusiasmo, considera la posibilidad de buscar otro diferente. Es muy difícil
permanecer enfocado y comprometido si sientes que estás en la carrera
equivocada.

2
Piensa creativamente. A los empleadores les gustan los empleados que pueden
resolver un problema creativamente. En cualquier situación dada, busca
soluciones nuevas e innovadoras. Un empleado creativo es un bien invaluable
para cualquier empresa. [10]
 La creatividad puede ser difícil de cultivar. Sin embargo, existen maneras de
incrementar tu lado creativo. Mientras realizas tus tareas diarias, haz una pausa
de vez en cuando y piensa "¿Hay una manera más eficiente en la que podría estar
haciendo esto?". Es recomendable que estés siempre atento a las soluciones
creativas para resolver los problemas de oficina y para encontrar maneras de
hacer que las cosas funcionen con más fluidez.
 No seas tímido. Si tienes una idea sobre cómo mejorar las cosas, acércate a tu
jefe respetuosamente. Aun en el caso de que no implemente tu idea, los
empleadores aprecian a los empleados que tienen iniciativa.[11]
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Esfuérzate por mostrarte optimista. Una actitud positiva es contagiosa. Los
buenos empleados se presentan a trabajar todos los días con una perspectiva
nueva, ansiosos por dar lo mejor de sí. Trata de llegar a la oficina todos los días
sintiéndote positivo. Esto se reflejará bien en ti y te convertirá en un empleado
valorado.
 Trata de tener una mentalidad de "vaso medio lleno". Preséntate a trabajar viendo
cada día como una nueva oportunidad para crecer, cambiar y aprender. Ten
presente que si estás de mal humor esto se reflejará en tu desempeño. [12]
 Cuidarte a ti mismo fuera de la empresa puede afectar tu personalidad
positivamente. Esfuérzate por comer bien, hacer ejercicio con regularidad y dormir
lo suficiente. Ten presente que cuidarte a ti mismo físicamente mejorará tu actitud
emocional.

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Sé honesto. Muchos empleados se inclinan por hablar bien de sí mismos para
obtener favores. Si bien ser seguro es bueno, en ocasiones la seguridad se nutre
de la deshonestidad. Sé honesto sobre ti mismo y tus capacidades. La autocrítica
te ofrece la oportunidad de crecer y aprender. Los empleadores quieren
empleados ambiciosos que se esfuercen por triunfar.[13]
 Sin embargo, tampoco te menosprecies, ya que esto podría reflejarse como una
actitud negativa. Si no sabes cómo realizar una tarea, no digas "Soy demasiado
tonto como para resolverlo", en su lugar di algo como "Nunca he usado Google
Analytics, pero me encantaría tener la oportunidad de aprender a manejarlo si
tienes unos minutos para enseñarme".

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Corre riesgos. Los empleadores quieren empleados que continúen ascendiendo.
Nadie quiere a una persona que se contente con permanecer en el mismo puesto
por años. Sé audaz y corre riesgos. Elabora una lista de 10 cosas que harías en el
trabajo si supieras que no hay posibilidades de que fracases. Luego intenta llevar
a cabo cada punto de la lista de todas maneras. No todos tus intentos serán un
éxito rotundo, pero lo más probable es que logres algunos objetivos en tu camino.
Tu jefe quedará impresionado de que hayas tomado la iniciativa de salir de tu zona
de confort habitual.[14]

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Ayuda a motivar a tus compañeros. No solo querrás concentrarte en ti mismo
cuando estés en la empresa. Haz un esfuerzo por motivar a otros empleados. La
mayoría de los empleos involucran mucho trabajo en equipo, así que levantar la
moral de sus compañeros de trabajo es una cualidad vital en un buen empleado.
 Como ya se dijo, una actitud positiva es contagiosa. Si uno de tus compañeros de
trabajo se ve deprimido o desmotivado, intenta darle un giro positivo a las cosas.
Si todos están estresados debido a una fecha de entrega inminente, di algo como
"Esta es una oportunidad real para poner a prueba nuestra dedicación".
 Mantente dispuesto a ayudar a los demás. Si ves a alguien que parece estar
confundido y perdido, pregúntale amablemente si necesita apoyo. Puedes ayudar
a otros a lograr sus metas ofreciéndoles guía en su propio trabajo.[15]

2
Aboga a favor de tus compañeros de trabajo. Recuerda, el trabajo en equipo es
importante, no todo se trata de ti. Tu jefe quedará impresionado si actúas por el
mejor interés de la empresa en lugar de esforzarte por satisfacer tus ambiciones
personales. Si estás entre los posibles candidatos para asistir a una conferencia,
pero sabes que uno de tus compañeros conoce más sobre el tema, menciónale la
situación a tu jefe. Di algo como "Sé que está por decidir si Natalie o yo vamos a la
conferencia en otoño. Aprecio que me esté considerando para aprovechar esa
oportunidad, pero pienso que sería mejor que vaya Natalie porque conoce más
sobre el tema que yo".[16]

3
Practica buenas habilidades de comunicación. Si quieres ser un empleado
excelente, es necesario que puedas comunicarte con efectividad. Cuando hables
con tu jefe y compañeros de trabajo, asegúrate de que te escuchen y comprendan.
 Escucha activamente. Sonríe, asiente con la cabeza y ofrece otras señales no
verbales que le indiquen a quien te esté hablando que estás prestando atención.
Cuando la persona termine de hablar, repítele lo que te acaba de decir para
asegurarte de haber comprendido todo. No pienses en tu respuesta mientras la
otra persona te esté hablando, simplemente escucha e intenta entender.
 Si tienes un conflicto, piensa en otras situaciones en las que te hayas enfrentado a
una situación difícil o incómoda. ¿Cómo manejaste la situación? ¿Ayudaste a
apaciguar el conflicto? Usa las habilidades que aprendiste de problemas
personales o profesionales a los que te que hayas enfrentado en el pasado en tu
lugar de trabajo.[17]

4
Evita los chismes de oficina. Contar chismes dice más de ti que de la otra
persona. Si hablas de tu jefe o de tus compañeros de trabajo, la gente te
considerará poco confiable. Además, siempre existe la posibilidad de que la otra
persona se entere de lo que dijiste de ella en privado. Si escuchas a la gente
contando chismes lo más aconsejable es que no participes. Ofrece respuestas
evasivas tales como "Lamento que pienses eso" y simplemente aléjate.[18]

5
Dales crédito a tus compañeros de trabajo. Nuevamente, demuéstrales a tu jefe
y a tus compañeros de trabajo que estás dispuesto a compartir el éxito. En lugar
de sentir celos por los logros de otra persona, dale crédito. El éxito no es finito, si
alguien logra algo, en lugar de sentir envidia felicítalo con sinceridad. [19]