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RELATORA:

EVELYN ARAYA SALGADO


 Responde al deber y derecho de ambos padres, padre y madre de
consuno, de criar y educar a sus hijos y acompañarlos en su
desarrollo hasta la madurez, derecho y deber que se encuentra
garantizado por el Derecho chileno a todo nivel (artículos 1º y 19
número 10º de la Constitución Política; artículos 222, inciso 2º y 224).
Obedece también a la constatación de la doble función, paternidad y
maternidad, que ejercitan los progenitores conjuntamente en la
crianza y educación de sus hijos. Función que es un deber de los
padres y un derecho de los hijos y que se encuentra garantizada con
la vida en común de los padres con los hijos y, más aún, con la
estabilidad que garantiza a todos los miembros de la familia el
matrimonio de los padres. No en vano, reproduciendo el mandato
constitucional (artículo 1º de la Constitución Política), la Ley 19.947,
de 2004, sobre matrimonio civil (en adelante, LMC), declara como
punto de partida que la familia es el núcleo fundamental de la
sociedad y que el matrimonio es la base principal de la familia
(artículo 1º, LMC).
 En el contexto de una familia funcional, las reglas de
atribución que ofrece el Derecho pueden resumirse en lo
que se explica a continuación.

 El cuidado personal de los hijos está atribuido por ley a


ambos padres de consuno (Artículo 224, inciso 1º del
Código Civil 2).

 Si el matrimonio de los padres ha terminado por muerte, al


padre o madre sobreviviente se atribuye legalmente el
cuidado personal de sus hijos (Artículo 224, inciso 1º).
Modificando la legislación anterior, la Ley 19.585, de 1998,
extiende esta regla legal de atribución al padre o madre
que hubiere reconocido al hijo no concebido ni nacido en
el matrimonio de sus padres (Artículo 224, inciso 2º). Es
decir, el cuidado personal de hijos no matrimoniales lo
tiene el padre o la madre que lo ha reconocido y ambos de
consuno, si viven juntos 3.
 Cuando los padres ya no viven junto a sus hijos (por
separación, divorcio o nulidad), la indisolubilidad de
la paternidad y de la maternidad exige medidas
cuidadosas que garanticen, en la medida de lo
posible, el derecho de los hijos a contar con los
cuidados de ambos progenitores.
 El Derecho debe, entonces, arbitrar técnicas que, en
la medida de lo posible, garanticen a los niños, niñas
y adolescentes involucrados involuntariamente en
estas crisis la continuidad de su crianza y educación y
la estabilidad de vida que requieren para el
desarrollo armónico de su personalidad hasta la
madurez. A esto deberían apuntar y este es
verdaderamente el objetivo de las reglas de
atribución del cuidado personal de los hijos en el
supuesto de familias separadas.
 El derecho chileno favorece los pactos o
convenciones entre los padres. Antes se le
otorgaba a la madre como forma preferente de
atribución del cuidado personal de sus hijos
durante su vida separada.

 Con la dictación de la ley 20.680 ya no existe


esta atribución legal a la madre, ya que la Ley
actualmente señala que si los padres viven
separados podrán determinar de común acuerdo
que el cuidado personal de los hijos
corresponderá al padre, a la madre o a ambos en
forma compartida.
 DEFINICIÓN:

 Actualmente, la ley en el inciso segundo del Artículo 225 del


Código Civil define qué se entiende por cuidado personal
compartido: régimen de vida que procura estimular la
corresponsabilidad de ambos padres que viven separados, en la
crianza y educación de los hijos comunes, mediante un sistema
de residencia que asegure su adecuada estabilidad y continuidad.
 Anteriormente, frente a la falta de acuerdo, la ley chilena
optaba por hacer una atribución automática y supletoria
del cuidado personal a la madre. La subsistencia de esta
regla de atribución legal automática y supletoria, es decir,
que opera a falta de una convención entre progenitores, se
justifica en el propósito de favorecer la solución
extrajudicial de los conflictos mediante incentivos
adecuados para que operen los acuerdos.
 Los conflictos judiciales entre el padre y la
madre sobre el cuidado personal de niños y
adolescentes, por tanto, sólo llegarían a
materializarse si fallan los acuerdos o, con
posterioridad, éstos no resultan
satisfactorios.
En el ámbito judicial, cuando se producen litigios entre
progenitores:

La regla de autonomía de la voluntad (que favorece los


acuerdos entre los padres).

 El actual Artículo 225 inciso 1º, que permite a “ambos


padres, actuando de común acuerdo”, atribuir el
cuidado personal de uno o más hijos al padre, a la
madre o a ambos en forma compartida.

 Por su parte, el Artículo 21 de la Ley 19.947 de 2004


sobre matrimonio civil, establece que los acuerdos
relativos al cuidado de los hijos están entre los
parámetros básicos de los acuerdos reguladores para
el caso de separación, nulidad o divorcio.
En cuanto a su forma, los pactos sólo son admisibles:
 Por consentimiento del padre y de la madre dado en
forma legal, por escritura pública o acuerdo escrito
otorgado ante un oficial del Registro Civil, y deberá ser
subinscrito al margen de la inscripción de nacimiento del
hijo dentro de los treinta días subsiguientes a su
otorgamiento

 Este acuerdo establecerá la frecuencia y libertad con que


el padre o madre que no tiene el cuidado personal
mantendrá una relación directa y regular con los hijos y
podrá revocarse o modificarse cumpliendo las mismas
solemnidades.

 o por escrito aprobado por el juez que conoce de un


proceso de separación, nulidad o divorcio.
A falta del acuerdo del inciso primero, los
hijos continuarán bajo el cuidado personal
del padre o madre con quien estén
conviviendo.
 En cualesquier de los casos establecidos en el artículos 225
del código Civil, el juez podrá atribuir el cuidado personal
del hijo al otro de los padres o radicarlo en uno solo de
ellos (cuando ambos lo ejercen en forma compartida). En
los siguientes casos: Cuando las circunstancias lo requieran
(¿?) y el interés superior del hijo lo haga conveniente.

 En ningún caso el juez podrá fundar exclusivamente su


decisión en la capacidad económica de los padres.
 Como primer criterio, el interés superior del
niño, niña o adolescente: Observamos que la
inhabilidad de la madre o del padre ha dejado
de ser criterio preponderante de adjudicación
del cuidado personal de los hijos entre
progenitores. El principio del interés superior del
niño, como criterio, tiende a ofrecer mayor
espacio de discreción al juzgador para atribuir la
tuición al otro de los padres. Pero la
intervención judicial exige que las partes
produzcan prueba tendiente a integrar un
supuesto de hecho.
 Otro criterio de atribución es la inhabilidad
física o moral de uno o de ambos
progenitores que subsiste como criterio de
adjudicación del cuidado personal a terceros,
parientes o extraños (Artículo 226 en
relación al artículo 42 de la Ley de Menores).
Criterio que al momento de decidir un litigio
entre padres y terceros, parientes o
extraños, el juez de familia deberá hacer
concordar con el principio del interés
superior del niño, conforme a los criterios
del Artículo 225-2 del CC.-
 Art. 225-2. En el establecimiento del régimen y ejercicio del cuidado
personal, se considerarán y ponderarán conjuntamente los siguientes
criterios y circunstancias:
 a) La vinculación afectiva entre el hijo y sus padres, y demás
personas de su entorno familiar.
 b) La aptitud de los padres para garantizar el bienestar del hijo y la
posibilidad de procurarle un entorno adecuado, según su edad.
 c) La contribución a la mantención del hijo mientras estuvo bajo el
cuidado personal del otro padre, pudiendo hacerlo.
 d) La actitud de cada uno de los padres para cooperar con el otro, a
fin de asegurar la máxima estabilidad al hijo y garantizar la relación
directa y regular, para lo cual considerará especialmente lo dispuesto en
el inciso quinto del artículo 229.
 e) La dedicación efectiva que cada uno de los padres procuraba al
hijo antes de la separación y, especialmente, la que pueda seguir
desarrollando de acuerdo con sus posibilidades.
 f) La opinión expresada por el hijo.
 g) El resultado de los informes periciales que se haya ordenado
practicar.
 h) Los acuerdos de los padres antes y durante el respectivo juicio.
 i) El domicilio de los padres.
 j) Cualquier otro antecedente que sea relevante atendido el interés
superior del hijo.".
 El supuesto es que un tercero, pariente o extraño
(como legitimado activo), pida al tribunal la
adjudicación del cuidado personal de un niño, niña o
adolescente contra el padre o madre que la tiene
(legitimado pasivo).

 Para que obtenga su pretensión en este supuesto, la


ley exige la prueba de inhabilidad física o moral de
ambos padres. Se requiere la prueba de inhabilidad
no sólo del padre o madre que tiene la tuición, sino
de ambos padres, aunque no vivan juntos.

 De ser hábil, el otro de los padres prefiere frente a


parientes de grado más lejano o terceros. Parece
evidente que esto es así cuando la ley pide la
inhabilidad física o moral de “ambos padres”.
 Acreditada la inhabilidad física o moral de
ambos padres, la regla exige que el juez
prefiera a los parientes consanguíneos. En la
elección de estas personas se preferirá a los
consanguíneos más próximos y, en especial, a
los ascendientes (abuelos).

 Entrevarias personas igualmente hábiles y


llamadas en el mismo grado, el juez debe
preferir a la más idónea, según el interés del
niño.