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Competitividad

Para otros usos de este término, véase competencia.

Índice de Competitividad Global (2008–2009), algunos estudios sugieren que la competitividad es


necesaria para mantener un estado del bienestar en una situación de competencia internacional en
el comercio.

La competitividad se define como la capacidad de generar la mayor satisfacción de los


consumidores fijando un precio o la capacidad de poder ofrecer un menor precio fijada una
cierta calidad. Concebida de esta manera se asume que las empresas más competitivas
podrán asumir mayor cuota de mercado a expensas de empresas menos competitivas, si
no existen deficiencias de mercado que lo impidan.1
Frecuentemente se usa la expresión pérdida de competitividad para describir una
situación de aumento de los costes de producción, ya que eso afectará negativamente al
precio o al margen de beneficio, sin aportar mejoras a la calidad del producto.
La competitividad puede definirse de manera clara, cuando se aplica a una empresa o
grupo de empresas concreta que vende sus productos en un mercado bien definido. En
ese caso una pérdida de competitividad amenaza a largo plazo la supervivencia de una
empresa o grupo de empresas. Aplicado a un país el concepto de "competitividad" es más
dudoso, ya que un país no es una empresa y el principio de la ventaja
comparativa establece que dados dos países con fronteras de posibilidades de
producción adecuadas encontrarán especializaciones mutuamente beneficiosas que
garanticen la continuidad del comercio, sin que la viabilidad económica de uno de los dos
países esté comprometida.

Índice
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 1Factores que influyen en la competitividad


o 1.1Salario
o 1.2Calidad del servicio
o 1.3Productividad
 2Bases conceptuales de la competitividad económica
 3Competitividad y crecimiento económico
 4Las TIC y la competitividad
 5Véase también
 6Referencias
o 6.1Bibliografía
o 6.2Enlaces externos

Factores que influyen en la competitividad[editar]


La competitividad depende de la relación calidad-coste del producto, del nivel
de precios de algunos insumos y del nivel de salarios en el país productor. Estos dos
factores en principio estarán relacionados con la productividad, la innovación y la inflación
diferencial entre países.2 Existen otros factores que se supone tienen un efecto indirecto
sobre la competitividad como la cualidad innovativa del mismo, la calidad del servicio o
la imagen corporativa del productor.
Salario[editar]
El nivel salarial medio es uno de los principales costes en muchas industrias, en particular
la manufactura basada en tecnologías convencionales y el sector servicios. Así por
ejemplo, en muchas tecnologías relativamente poco nuevas, China, Taiwán y parte
del sureste asiático ha basado su competitividad en salarios relativamente más bajos que
los países occidentales o Japón. Durante la crisis económica de 2008-2014 trataron de
imponerse en el sur de Europa legislaciones laborales que disminuyeran la capacidad de
negociación de los trabajadores, con el fin de bajar los salarios y ganar así una
competitividad en esos países que les permitiera aumentar sus exportaciones y aliviar la
deuda privada y pública de dichos países.
Calidad del servicio[editar]
Calidad de producto es la capacidad de producir satisfactores (sean bien económico o
bienes y servicios) que satisfagan las expectativas y necesidades de los usuarios. Por otro
lado, también significa realizar correctamente cada paso del proceso de producción para
satisfacer a los clientes internos de la organización y evitar satisfactores defectuosos. Su
importancia se basa en que la satisfacción del cliente aumenta su fidelidad al producto (en
organizaciones mercantiles).
La calidad del servicio está relacionada con la capacidad de satisfacer a clientes, usuarios
o ciudadanos, en forma honesta, justa, solidaria y transparente, amable, puntual, etc,
logrando altos grados de satisfacción en sus relaciones con la organización o institución
proveedora del servicio.
Productividad[editar]
La productividad es la razón entre la cantidad de producto producido, fijada una cierta
calidad, por hora trabajada. La productividad depende en alto grado de
la tecnología (capital físico) usada y la calidad de la formación de los trabajadores (capital
humano), así en países industrializados los empleados puede producir en promedio mucha
mayor cantidad de bienes gracias a la existencia de maquinaria que mecaniza o
automatizan parte de los procesos. En cuanto a los servicios, especialmente los que
requieren atención personal directa, la productividad frecuentemente es mucho más difícil
de mejorar mediante capital físico o humano. En cambio, históricamente la producción de
bienes manufacturados ha sufrido grandes aumentos de productividad gracias a la
introducción de bienes de equipo y nuevas tecnologías. Las comparaciones empíricas a
nivel internacional, sin embargo, muestran que la calidad del capital humano o la
intensidad del capital físico (grado de mecanización), sólo son capaces de explicar un
fracción modesta de la competitividad general o la renta de los países ricos.34 Esa
constatación implica que las teorías para explicar la productividad y el crecimiento sólo
explican muy parcialmente la productividad observada.
Una mayor productividad redunda en una mayor capacidad de producción a igualdad de
costes, o en un menor coste a igualdad de producto producida. Un coste menor permite
precios más bajos (importante para las organizaciones mercantiles) o presupuestos
menores (importante para organizaciones de Gobierno o de Servicio Social)

Bases conceptuales de la competitividad económica[editar]


Michael Porter encuentra que existe una amplia variedad de significados que se asignan a
este concepto. Suele catalogarse a las naciones como competitivas, dependiendo de
algunos factores macroeconómicos, lo que considera como competitividad efímera y no
sustentable, por ejemplo:

 El grado de sobrevaloración o subvaloración del tipo de cambio,


 La cuantía de sus tasas de interés,
 Existencia abundante de recursos naturales,
 Mano de obra barata,
 Política gubernamental en general y/o en ciertas actividades específicas,
 Cercanía con los mercados,
 Leyes proteccionistas,
 Que los socios comerciales estén en crecimiento.
Ninguna nación es competitiva de manera generalizada, es decir, nunca es competitiva en
todo. Las naciones, según Porter, registran condiciones competitivas, sólo en algunos
sectores, en los cuales tienen éxito exportador y muestran condiciones dinámicas de
productividad y eficiencia. La pregunta, entonces, se orienta hacia el análisis de por qué
algunos sectores de los países compiten internacionalmente, es decir, porqué poseen lo
que ahora se conoce como ventaja competitiva.
Visión clásica
Adam Smith acuñó el concepto de ventaja absoluta, queriendo indicar con ello que una
nación exporta los productos en los cuales es el productor de menor precio en el
mundo. David Ricardo, por su parte, sostenía el principio de la ventaja comparativa,
queriendo señalar que el país exportará los productos en los cuales registra los mayores
niveles de productividad relativa, e importará los productos en los que alcanza menores
niveles comparativos de productividad.
Visión actual
Los enfoques teóricos no explican de manera adecuada las estructuras mundiales del
comercio, y especialmente fallan en la explicación de las corrientes comerciales en
sectores que utilizan tecnología avanzada y empleos altamente calificados en ramas de
alta productividad.
El análisis de la competitividad debe tener presente los diversos niveles de agregación
sectorial en que puede ser aplicado, toda vez que los factores que la determinan difieren,
dependiendo del grado de agregación en el análisis, lo que debe ser explícitamente
considerado al establecer una metodología apropiada para la evaluación de la
competitividad de las ramas industriales y de sus empresas.

Competitividad y crecimiento económico[editar]


El aumento de la competitividad internacional constituye un tema central en el diseño de
las políticas nacionales de desarrollo socioeconómico. La competitividad de las empresas
es un concepto que hace referencia a la capacidad de las mismas para producir bienes y
servicios de forma eficiente (precios decrecientes y calidad creciente), de tal manera que
puedan competir y lograr mayor cuotas de mercado, tanto dentro como fuera del país.
Para ello, es necesario lograr niveles elevados de productividad que permitan aumentar la
rentabilidad y generar ingresos crecientes.
Se acepta que la existencia, en cada país, de un ambiente institucional y macroeconómico
estable, que transmita confianza, atraiga capitales y tecnología favorece ampliamente
la competitividad. Así mismo se considera que un ambiente nacional (productivo y
humano) que permita a las empresas absorber, transformar y reproducir tecnología,
adaptarse a los cambios en el contexto internacional y exportar productos con mayor
agregado tecnológico es igualmente favorable. Si bien las teorías convencionales no son
capaces de explicar directamente más que una fracción de la productividad, siendo en
muchos casos el efecto de la tecnología y otros factores difíciles de precisar responsables
de gran parte del aumento de productividad.
En este sentido, y con el objetivo de identificar los niveles y determinantes de la
competitividad de los países, el World Economic Forum (WEF) presenta en forma anual, a
través de su publicación The Global Competitiveness Report (GCR), indicadores de
competitividad a nivel mundial, generando un escalafón por países. En su versión 2004-
2005, los componentes utilizados para calcular el Índice de Competitividad para el
Crecimiento (ICC) fueron: el ambiente macroeconómico, la calidad de las instituciones
públicas y la situación tecnológica.

Las TIC y la competitividad[editar]


El nivel de competitividad de las empresas puede provenir de diferentes actividades que
realiza una empresa como lo son los beneficios generados por un producto o un servicio,
la optimización en los procesos de producción, una eficiente estructura de la organización,
una efectiva comunicación interna y hacia los clientes actuales y potenciales. En todos
estos aspectos mencionados anteriormente, las empresas que han logrado diferenciarse y
presentar altos niveles de competitividad, en la mayoría de los casos, han mostrado un alto
porcentaje de utilización de las tecnologías de la información.
La utilización de las tecnologías de información y comunicación (TIC) y el comercio
electrónico por parte del sector empresarial, abre nuevas oportunidades de negocios que
redundarían en una serie de beneficios económicos, los cuales van desde el mejoramiento
y la facilitación de la comunicación entre las empresas, hasta el manejo más eficiente de
los recursos de la firma.El Sistema Integral de Operación Empresarial es un ejemplo de
ello. En tal sentido, las tecnologías deberían ser utilizadas por el sector en las diferentes
etapas de la cadena de valor. A continuación podemos ver apreciaciones del Vefinen
Vickery y Vincent (2004), que establecen etapas al respecto:

 Los procesos centrados en la producción: En esta etapa, las TIC pueden ser utilizadas
para diseñar y probar nuevos productos, e-procurement, procesos de pagos, sistemas
de gestión automática de stocks, diferentes tipos de links electrónicos con
proveedores, sistemas de control y procesos más relacionados con la producción,
entre otros.
 Los procesos internos: En lo referente a administración de personal, entrenamiento,
reclutamiento interno, compartir y diseminar información de la compañía vía
electrónica, entre otros.
 Los procesos de compra on-line: Acceso a vendedores y catálogos de productos,
compras y pagos electrónicos, utilización de marketplaces electrónicos, administración
de inventarios, etc.

Estrategias competitivas en la empresa


A pesar de la variedad y alcance de las distintas estrategias de competitividad
en la empresa, existen algunas de ellas que se diferencian del resto por sus
enormes ventajas a la hora de posicionar un negocio frente a la competencia.
Veamos a continuación algunos tipos de estrategias competitivas más
importantes.

Diferenciación frente a la competencia


A la hora de posicionarse como líder en un mercado comercial, resulta
imprescindible implantar ventajas competitivas para diferenciar los bienes o
servicios de la empresa del resto. Esa diferenciación puede ser al final, real o
percibida por el cliente o proveedores. Si tenemos en cuenta la diferenciación
real, partimos de la creación de productos que no están todavía disponibles en el
mercado.

Sin embargo, la diferenciación percibida requiere un poco más de trabajo por


parte de la empresa, ya que requiere de herramientas publicitarias que muestren
el producto con diferencias frente a la competencia.

En este segundo caso, partimos de la diferenciación a nivel de branding o imagen


del producto.

Posicionamiento por precio


El liderazgo por precio y costes es una estrategia que permite a la empresa
convertirse en la compañía principal, capaz de producir con el menor coste y la
mayor ventaja competitiva del sector.

Tradicionalmente, las empresas tienen dos opciones para mejorar su índice de


beneficios: aumentar las ventas o disminuir los costes de la empresa. En el
segundo caso, una opción es apostar por las materias primas de alta calidad
por el precio más bajo que pueda redundar de forma positiva en el cliente.

No hay que olvidar que la capacidad de hundir el precio frente a un competidor a


menudo, conduce a aumentos en la cuota de mercado que permiten a una
empresa despuntar frente al resto de la industria.

En conclusión, las estrategias de competitividad empresarial son necesarias


para cualquier negocio que desee mantenerse durante largo tiempo en el
mercado, ofreciendo una serie de productos y servicios únicos que identifiquen
su talento y actividad. Si quieres convertir tu empresa en una marca memorable,
apuesta por la competitividad.
Tipos de competitividad empresarial.
Para poder definir los tipos de competitividad existentes en la actualidad, se
realiza un repaso por diferentes enfoques, a continuación, ¿qué tipos de
competitividad podemos encontrar en el ámbito empresarial?
Competitividad Sistémica.
En este artículo podemos leer lo siguiente: “El concepto de competitividad
sistémica enfatiza la importancia de aquellos factores que determinan la
evolución de los sistemas económicos y que no son sistemáticamente tratados
por los enfoques convencionales de la macro y microeconomía”. Este tipo de
competitividad se convirtió en teoría gracias a la aportación de un grupo de
investigadores del Instituto Alemán del Desarrollo (Esser, Hillebrand, Messner,
…).
Esta competitividad implica una relación entre “actores” del mercado, que
pueden generar beneficios a nivel nacional o internacional; y no solo
centrarse en la eficacia de las empresas. Uno de los requisitos para poder
desarrollar la competitividad sistémica es que entidades y personas que
forman parte, sean capaces de coordinar acciones y mantener un diálogo
activo. Dentro del propio enfoque, se reconocen varios niveles de
coordinación: micro, meso, macro y meta.
Competitividad Estática / Dinámica.
Podemos entender esta oposición de la siguiente forma: la competitividad
estática se basa en la competencia de precios, y la dinámica persigue la
innovación. Vamos a verlo más detalladamente:
Competitividad estática.
Es un tipo de competitividad que hoy en día no es útil para esta época en la
que (según sectores) la oferta iguala a la demanda, y a veces hasta la supera.
Al invertir en activos fijos, estos se convierten en obsoletos; en un entorno
variable este tipo de competitividad no hace prosperar a la empresa.
Competitividad dinámica.
En la actualidad el elemento “marketing” de las empresas es determinante; y
los esfuerzos deben enfocarse en mejorar el servicio al cliente, recursos
humanos y management. Eso es el tipo de competitividad dinámica.
Competitividad Espuria y competitividad auténtica.
En palabras del economista Fernando Fajnzylber, la competitividad espuria (o
falsa) usa recursos naturales y el costo se realiza sobre las remuneraciones
laborales, así que su recorrido en el tiempo es muy limitado, por lo que
también es efímera.También definió Fajnzylber un tipo de competitividad
llamada “auténtica”, de carácter estructural y que se apoya en el progreso
de la tecnología, pero que también encuentra apoyo a nivel institucional.
Las ganancias de competitividad “espurias”, se aprecian con cierta facilidad y
rapidez, pero no se mantienen en el tiempo.

Estrategias de competitividad.
Según el diccionario de la Real Academia Española, “estrategia” es ‘un
proceso regulable, conjunto de las reglas que aseguran una decisión óptima
en cada momento’; y de tomar decisiones saben las empresas, qué duda cabe.
Los principales tipos de estrategias utilizadas para conseguir tener un buen
nivel de competitividad, son:
 Enfoque: la utilizan las organizaciones que solo se centran en un segmento del mercado,
en busca de la diferenciación en costes.
 Diferenciación: un producto o servicio significativamente diferente al de los competidores
(incluso único) situará muy bien a la empresa, aunque el precio se incrementará para el
consumidor.
 Líder en costes: el objetivo es situarse en precios por debajo de los competidores; según la
demanda existente en un momento y lugar determinado, dicho coste podrá mantenerse o
no.

Tras detallar algunos de los tipos de competitividad existentes en el mercado,


no está de más apuntar a la necesidad de que las empresas cuenten
con equipos de trabajocomprometidos y líderes resolutivos y bien formados, que
puedan adaptarse a diferentes requerimientos, y en consecuencia que sitúen
a la organización en un nivel competitivo adecuado con las propias
expectativas. Se trata en definitiva de generar y mantener una cultura
empresarial que responda adecuadamente a las exigencias del
mercado interior e interior.
Esto es porque la competitividad, no se consigue si no es mediante el
esfuerzo de todos los actores implicados: los empleados deben estar
formados, las políticas de apoyo a la empresa serán sólidas y flexibles, las
empresas tendrán como objetivo mejorar la infraestructura y sistemas de
distribución. Ser una organización competitiva es, en sí mismo, un valor
necesario para subsistir en el mundo empresarial.