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La muerte como experiencia colectiva en “Talpa” y “La agonía

de Rasu-Ñiti”

Apellidos y nombre: Leonardo Valdeiglesias, Alessandro Código: 13030118

Si bien el carácter que adquiere la muerte en los relatos “Talpa”, de Juan Rulfo, y
“La agonía de Rasu-Ñiti”, de José María Arguedas, es completamente distinto, ella se
encuentra asociada a elementos similares, constantes en la producción literaria de ambos
autores. En estos cuentos, la muerte se vive como una experiencia colectiva, lo cual es un
reflejo del común enfoque en comunidades, a pesar de las diversas circunstancias
particulares. Por otro lado, existe un importante vínculo entre la muerte y las creencias
religiosas, el catolicismo en “Talpa” y la cosmovisión andina en “La agonía de Rasu-Ñiti”,
el cual define el momento final para los dos personajes que mueren en los cuentos y
justifica las acciones que conducen a ese final. Por último, hay una interesante relación
entre la muerte y la danza en los relatos. Esto es más evidente en el cuento de Arguedas,
ya que toda la acción narrativa se enfoca en una danza tradicional, la que trae consigo la
muerte del protagonista. En el caso del cuento de Rulfo, la danza aparece solo en un
momento específico, pero tiene una gran carga significativa en la trama.

Al tratar el tema de la muerte, la principal diferencia entre ambos cuentos es su


aura positiva o negativa, y cómo esta afecta a los personajes que acompañan a aquel que
muere. La experiencia comunitaria de la muerte está ligada a elementos culturales en “La
agonía de Rasu-Ñiti”, con el dansak entregándose a la divinidad en cuerpo y alma,
estableciendo a un sucesor en el proceso, y por ello su muerte se recibe con alegría, pues
no se percibe como una pérdida, sino como el cumplimiento de una función que
trasciende lo terrenal. La muerte, en este caso, llega en un instante de alta intensidad,
cuando el dansak decide entregarse. En cambio, la muerte en “Talpa” ocurre tras el largo
proceso de sufrimiento de Tanilo, debilitado por la enfermedad. Quienes acompañan a
Tanilo en la muerte son su hermano y su esposa, que en un principio desean que muera,
pero luego se ven profundamente afectados al sentirse cómplices de su fallecimiento. La
muerte se presentaba en matices positivos para ellos, pero al producirse motiva un
sentimiento de tristeza y culpabilidad. Al margen de las diferencias, en los relatos puede
verse cómo la muerte es un acontecimiento que involucra también a las personas que
rodean al fallecido.

La forma de la narración en los relatos también aporta a la diferencia señalada en


la experiencia colectiva de la muerte. El narrador en el cuento de Arguedas es
heterodiegético, no pertenece al mundo representado, y da cuenta de lo que sucede a
partir de una visión objetiva. Hay un momento de digresión, cuando el narrador recuerda
haber visto una danza y habla al respecto, pero más allá de ese párrafo, su voz es
impersonal y distante, dedicándose a narrar en presente y dar información sobre las
costumbres relacionadas con la danza. Luego de haber establecido todo lo que este
momento implica, se llega a la muerte, y con lo planteado previamente el lector puede
comprender cómo los demás personajes reciben el fallecimiento del dansak. En cambio,
el narrador de “Talpa” es un personaje, el hermano de Tanilo, y en su narración incluye
impresiones propias, presentando los hechos a partir de una visión subjetiva. Utilizar un
narrador homodiegético permite que se explore de mayor manera las consecuencias
emotivas de la muerte, ya que se trata de una experiencia traumática. Además, la
narración empieza hablando del hermano fallecido, y luego se regresa al pasado para
construir el contexto, así que la muerte no llega como parte de un crescendo narrativo,
sino que es el punto de partida que estructura lo demás.

Toda la trama en “La agonía de Rasu-Ñiti” está compuesta a partir de las creencias
religiosas de los personajes, es decir, según la cosmovisión andina. El Wamani es quien
motiva la danza, y la muerte de la persona no trae tristeza porque el Wamani se
manifiesta a través de otro dansak. Es interesante analizar la presencia de la religiosidad
en “Talpa”, donde funciona con elementos contradictorios. El viaje a Talpa se realiza
debido a que Tanilo se siente morir, y cree que la Virgen de Talpa es la única capaz de
curarlo. El hermano y la esposa, quienes tienen una relación adúltera, apoyan la idea
porque saben que el viaje será difícil, garantizando la muerte del enfermo. De este modo,
mientras que la religión trae esperanza para Tanilo, los otros personajes la utilizan como
excusa para alcanzar un objetivo subyacente. A pesar de que los objetivos específicos
son distintos, la religión es lo que motiva el avance hacia el objeto de deseo, así que se
encuentra en la base de la acción, al igual que en el caso del dansak en el cuento de
Arguedas.
La danza en ambos cuentos se encuentra estrechamente ligada a la creencia
religiosa. Como se ha dicho, el dansak se entrega en su arte, sintiendo al Wamani que se
manifiesta en él, con una intensidad que conduce a la muerte. Puede percibirse una
intensidad similar en el momento en el que Tanilo participa en unas danzas al llegar a
Talpa. Se dice que el enfermo baila casi enfurecido, dándolo todo de sí, porque al
encontrarse tan cerca de la muerte, se entrega por completo a su fe, deseando verse
favorecido por la virgen. Mientras que la caída de Rasu-Ñiti termina por elevar su figura,
Tanilo cae y se ve sometido a la indiferencia de otros danzantes, que lo pisan sin darse
cuenta de su presencia. Si bien Tanilo no muere en la danza, comparte con Rasu-Ñiti el
haber muerto en contacto con su creencia religiosa, pues no abandona la fe hasta el final,
rezando a gritos. La diferencia es que Rasu-Ñiti es el protagonista de su destino, y
aunque actúa según lo que le pide el Wamani, es él quien lleva a cabo las acciones.
Tanilo, en cambio, obedece a la voluntad de su hermano y su esposa, siendo la danza el
único momento en el que abandona su pasividad. Esta responsabilidad sobre el destino y
la muerte es también otro de los factores que condiciona la reacción de quienes se
encuentran junto a él, con el aporte de la cosmovisión en el cuento de Arguedas, y el
sentimiento de culpa en el de Rulfo.