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LA ÉTICA Y LA MORAL EN EL QUE HACER DEL PSICÓLOGO PROFESIONAL

Programa: Psicología

Asignatura: Ética profesional

Docente: Adaneys Álvarez.

Semestre: VIII

Estudiantes: Alejandro Fernández Parra

La ética y la moral en el que hacer del psicólogo profesional


“La ética se aprende en la práctica, en la vida, en las relaciones con otros actores en momentos
y hechos compartidos” (Natalio Kisnerman, 2001)

A partir de la frase anterior es entonces determinante tener en cuenta que la ética no es un


constructo universal ni impuesto a todas las culturas que se puedan encontrar, esta es más una
reflexión personal sobre la moral, es decir es una construcción individual que se da a partir de
la discusión y la abstracción sobre la moral. Esta última por su parte es lo establecido a través
de un conjunto de leyes, normas, estatutos etc, que guían el comportar de un sujeto en
sociedad.

Con lo anterior el psicólogo en su quehacer profesional se debe enfrentar como tal no solo a la
problemática en cuestión con otro u otros sino además al contexto en el cual está inmerso y la
moral por la cual puede estar permeado, ya que este está rodeado por ciertas costumbres que
debe tener en cuenta a la hora de aplicar sus conocimientos y su visión ética en relación a que
de lo establecido moralmente puede ir en contra con ciertos parámetros que desde su profesión
deben ser respetados. “Antes de sustanciarse en códigos éticos, el espacio moral conforma el
suelo y la constitución donde sobreviven y florecen”. (Garcia J.)

Es importante mencionar que la psicología en una visión amplia siendo una profesión donde el
ser humano es su centro de estudio y del cual parten todos los conocimientos en pro de mejorar
y tratar ciertos aspectos de vida de este mismo, se ve inmersa en un ámbito social del cual parten
diferentes situaciones, es decir entonces que por esa naturaleza social de la psicología la moral
y la ética deben hacer parte de cualquier dinámica de esta nuestra profesión.

En esta labor psicológica la posibilidad de campos de acción es diversa y hace que cada
profesional especializado en esta disciplina se enfrente a diferentes culturas, formas de pensar,
comportamientos que hacen que se haga la pregunta de cuál debería ser su actuar ante estas
dinámicas ya establecidas en las cuales él es participante activo, mas no participante adaptativo,
el criterio ético que pueda tener es construido desde sus conocimientos y su individualidad.

En la pregunta por la moral y la ética en relación al quehacer psicológico en este escrito es de


mencionar términos tales como la justicia, la dignidad y los derechos humanos.

Así entonces iniciamos hablando de la justicia en relación a lo que puede ser justo y no, que en
muchas ocasiones queda supeditado a los códigos civiles y de justicia de cada país que
intrínsecamente están atados a su cultura, a las costumbres que allí sean practicadas. Pero ¿qué
puede hacer entonces el psicólogo en relación al principio de justicia? Teniendo en cuenta que
a este se le pide a menudo que se ciña bajo lo establecido incluso bajo un código deontológico,
¿cuál es la posición de este frente a las problemáticas suscitadas en una cultura en relación a la
justicia? Preguntas que, aunque son de ardua discusión dejan abierta una incógnita más grande
en relación a contextos donde las leyes y los códigos o no están establecidos o son violados
constantemente, en los que el quehacer del psicólogo en relación a lo ético y lo moral toma una
dimensión de importancia superior. “es una tarea facilitada por las leyes y por los códigos de
deontología, cuando los hay, pero es una tarea que, en último análisis recae siempre sobre la
conciencia personal del profesional mismo”. (Gatti G. pág. 27)

La dignidad del ser humano se fundamenta en todos los valores y se promueve a partir de lo
específicamente humano del hombre, es decir de los derechos que a este atañan. “la auténtica
raíz y el núcleo central de su dignidad, esta ante todo ligada a su libertad responsable, que hace
de todo hombre un ser intrínsecamente moral: y esta cualidad constitutiva esta a su vez
incorporada y especificada, para toda singular persona, en sus convicciones morales y religiosas”
(Gatti G. pág. 28), desde el punto de vista del quehacer psicológico jamás se podrá justificar la
mentira o el disponer del paciente o de la persona como un objeto del cual se puede sacar
provecho, el obrar sobre el sin un previo consentimiento va en contra de cualquier
procedimiento ético.

Hasta el momento se han esbozado conceptos en relación a la moral y la ética en el quehacer


psicológico, empero ahora se hace significativo mencionar la psicología en relación a su objeto
de estudio y el entorno que a este lo rodea, es decir la psicología como una profesión al servicio
social.

“la profesión no es algo que atañe solamente a cada una de las personas tomadas en su
individualismo, también representa uno de los momentos más importantes de su relación con
los demás y de su vida social” (Gatti G. pág. 44) La psicología entonces, en una visión amplia
siendo una profesión donde el ser humano es su centro de estudio y del cual parten todos los
conocimientos en pro de mejorar y tratar ciertos aspectos de vida de este mismo, se ve inmersa
en un ámbito social del cual parten diferentes situaciones donde la moral y la ética hacen parte
de cualquier dinámica de esta profesión.

“la psicología más que una profesión bien definida, es en realidad un conjunto articulado de
profesiones, practicadas en ámbitos muy diversos.” (Gatti G. pág. 107). El hecho de ser hombres
y trabajar desde la psicología nos remite directamente una responsabilidad en la cual cada uno
de los representantes de esta profesión descubre inmediatamente cuanto influyen sus
decisiones sobre los demás; como contribuyen a generar a su alrededor bienestar o desdicha, lo
cual nos pone en una posición donde el compromiso, el respeto y una serie de valores deben ir
de la mano durante cualquier contacto o intervención individual y/o social.

En el quehacer psicológico es importante que cada uno de los representantes de esta profesión
tengan en cuenta sus competencias y limitaciones que son determinantes a la hora de cualquier
trabajo referido al hombre; el hecho de tener un conocimiento sobre algún tema no significa
que se sea especialista y eso debe ser importante ya que en juego está el bienestar del otro o
de los otros. Y aquí algo a resaltar y es el trabajo con animales el cual es regido a través de unos
estatutos que velan porque se trabaje de una manera ética, los animales son usados para fines
humanos como instrumentos al servicio de los intereses del hombre lo cual amplia aún más la
responsabilidad de todo psicólogo a trabajar en cualquier campo. Se habla entonces de una ética
profesional que está presente en todo campo de acción en este caso del psicólogo, y que debe
hacer parte del arsenal teórico que es estructurado desde el pregrado de esta disciplina.

Para cerrar este escrito se mencionarán algunos aspectos en relación a la ética que deben ser
tenidos en cuenta en el quehacer psicológico:

 El secreto profesional
 El consentimiento informado
 Privacidad y confidencialidad
 Autodeterminación

Entonces teniendo en cuenta lo trabajado hasta el momento en este escrito se concluye que
tanto la ética como la moral con sus respectivas diferencias hacen parte de cualquier contexto
en el cual el psicólogo puede trabajar sin importar su especialidad, la moral como el piso donde
puede florecer la ética que a modo de analogía nos refiere unas costumbres determinadas
donde la individualidad del psicólogo debe ser determinante para tomar decisiones que vayan
de la mano con una ética profesional estructurada.
LA INTRODUCCIÓN
EL DESARROLLO
LA CONCLUSIÓN