Está en la página 1de 59

ICONOGRAFÍA CRISTIANA

Tema 10

La iconografía mariana

El Apocalipsis
Bendita entre todas la mujeres

 431. Concilio de Éfeso: Madre


de Dios
 Contrarreforma: Inmaculada
 1854. Dogma de la Inmaculada
Concepción
 1950. Dogma de la Ascensión a
los Cielos en cuerpo y alma
La Asunción que Tiziano pintó para la iglesia de
Santa María dei Frari en Venecia entre 1516-1518
es una de sus obras más espectaculares. Sus fuentes
de inspiración debemos buscarlas en Mantegna y
Giovanni Bellini,
Antes de Jesús

 Concepción milagrosa de María


 Abrazo en la Puerta Dorada de
Jerusalén de San Joaquín y Santa
Ana
 Nacimiento de María
 Presentación en el Templo
 Desposorios
 Anunciación: “Fiat”
 Visitación a su prima Isabel
 Tres generaciones
Giotto, Encuentro en la Puerta Dorada
(Abrazo de San Joaquín y Santa Ana en la Puerta Dorada),
1404-06, Padua, Capilla Scrovegni.
El anuncio a Santa Ana y San Joaquín. Bernhard Strigel,
siglo XVI. Iglesia de Mestre da Adorãçao de Machico (Madeira,
Portugal).

Bernhard Strigel (Memmingen, Alemania, 1460 - 1528) fue un


pintor alemán que trabajó al servicio del emperador Maximiliano
I. Su obra compuesta por motivos religiosos y retratos, se sitúa
a caballo entre el arte gótico y la pintura del Renacimiento.
Giotto, La Anunciación
Pietro Lorenzetti, Nacimiento de María.
Témpera sobre tabla, 188 x 183 cm., 1342.
Museo dell'Opera del Duomo, Siena.
Alejo Fernández, 1508, Catedral de Sevilla. Óleo sobre
tabla. Renacimiento Español.
Esta tabla, que representa el Nacimiento de la Virgen,
formaba conjunto con el Abrazo de san Joaquín y santa
Ana y la Adoración de los Reyes. Parece que nunca se
colocaron en el lugar para el que fueron realizadas,
pudiendo contemplarse en la Sacristía de los Cálices.
En esta composición, Fernández dispone a los personajes
en dos planos sucesivos que ocupan la altura de la tabla,
otorgando a los personajes una galería de gestos que
refuerzan la profunda intimidad del nacimiento.
Francisco de Zurbarán, Nacimiento de la Virgen, 1625-30, Museo Norton
Simon Foundation, 141 x 109 cm., óleo sobre lienzo, Barroco Español.
El retrato de los clientes que encargaban los cuadros dentro de las escenas de los
mismos tenía honda raigambre en Europa desde la época medieval. Los donantes
evolucionaron en su representación y en este óleo del taller de Zurbarán encontramos
una de sus más sofisticadas soluciones: la noble dama que encargó la obra se nos
muestra como una de las asistentes al parto de Santa Ana, mirando de frente a los
espectadores como elemento introductor en la escena, y con unas ofrendas o regalos
para la parturienta (una cesta de huevos, como los pastorcillos que suelen asistir a las
Adoraciones de Jesús, prefigurando el nacimiento del Mesías en el nacimiento de su
madre María). La escena se distribuye en una composición que deja libre el espacio
central, el lecho, que destaca con un brillante color rojo a cuyo alrededor se
distribuyen las mujeres con sus tocas blancas. Sobre el lecho, Santa Ana parece
absorta y ajena a las criadas que solícitamente le ofrecen alimentos; la más vieja
sostiene en sus brazos a la pequeña María. La firma de Zurbarán o de su taller la
encontramos en el pequeño cesto de mimbre del primer plano, con los paños blancos
dispuestos para envolver al bebé. Este objeto constituye un elemento representativo
en la pintura de Zurbarán, que se mostró como un excelente retratista de la realidad y
los utensilios cotidianos.
Giotto,
Presentación de la Virgen en el Templo
Los desposorios de María,
Giotto di Bondone, (1267-1337)
Perugino (1446-1523). Desposorios de María.
Tabla. 170 x 118 cm. Pinacoteca de Brera. Milán.
Rafael. Los Desposorios de la Virgen,
1504. Pinacoteca de Brera, Milán.
La anunciación, de Fra Angelico,
Museo del Prado.
La Anunciación de Leonardo da Vinci, es uno de los cuadros más célebres del pintor
renacentista italiano. Esta obra maestra esta pintada mediante la técnica del óleo sobre tabla. La
madera de álamo sobre la que está ejecutada la obra, posee unas dimensiones de 100
centímetros de alto por 221 centímetros de ancho. Se estima que fue realizada entre 1472 y
1475 aunque se desconocen muchos detalles de la misma y hay muy pocas informaciones
acertadas de todas las que circulan respecto a La Anunciación de Leonardo da Vinci. Los
expertos señalan que esta obra la llevó a cabo Leonardo en colaboración con Domenico
Ghirlandaio. Para hacer esta afirmación se basan en una serie de hechos: la cabeza del ángel
aparece pintada con los cabellos de forma compacta y no esfumados, característica típica de
Leonardo. También existen características florentinas como que la Virgen esté a la derecha y el
ángel se sitúe a la izquierda. Algo que si que se intuye, es que posiblemente La Anunciación de
Leonardo sea se uno de los primeros encargos que el artista consiguió mientras estaba en el
taller de Verrocchio.

Este cuadro presenta pues la influencia de la pintura detallada de manera realista y del estilo
acabado, unas disciplinas adquiridas en el taller de Verrocchio. El cuadro simboliza de forma
clara el tema de la Anunciación, de la venida de Cristo a María por el ángel Gabriel, conforme a
la Biblia cristiana. Acontecimiento que se recoge en el Evangelio de Lucas, 1:26-38.

La escena representada en La Anunciación se desarrolla dentro de un jardín de una villa


florentina. Aquí encontramos un rasgo muy moderno y nuevo para la época, ya que en la
tradición medieval la ambientación era siempre realizada en un interior. Pero Leonardo no se
desligará del todo de esta tradición y mantendrá la prudencia del encuentro dejando entrever el
lecho y delimitando el jardín a través de un pequeño muro. Leonardo da Vinci emplea en este
cuadro la técnica de la perspectiva aérea que si bien no está del todo lograda debido a la
juventud del pintor, si que se aprecia la importancia que se le otorga a este tipo de perspectiva
en la que se observa como los detalles más alejados están envueltos en una niebla. Los
cipreses del fondo están representados de manera sistemática a través de columnas, algo que
parece dividir matemáticamente la escena pintada por Leonardo da Vinci. La figura de la Virgen
aparece con un dedo de su mano derecha sobre la Biblia para marcar el lugar donde interrumpe
su lectura y con su mano izquierda, saluda al inesperado mensajero. La Virgen se encuentra en
una mesa de mármol que pone de manifiesto las enseñanzas del maestro Verrocchio. Por su
parte, otra de las figuras más importantes, el ángel, aparece batiendo sus alas y porta una
azucena blanca en una de sus manos, símbolo de la virginidad de María y de la ciudad de
Florencia, mientras que con la otra mano bendice. A diferencia de los ángeles que se
representaban tradicionalmente, no tiene alas de pavo real sino las alas de un pájaro. Se estima
que Leonardo copió originalmente las alas de un pájaro en pleno vuelo. Respecto a las alas
también hay que decir que las originales eran más cortas, pero fueron alargadas por un artista
posterior. Esta modificación acaba con la investigación de Leonardo sobre la anatomía de las
aves y con la representación realista del ala.
La Anunciación, Bartolomé Esteban Murillo
La Anunciación, Alonso Cano, Iglesia Catedral de Almería.
El lienzo de La Anunciación data del año 1687. Su pasaje
evangélico es cuando el Arcángel anuncia a María la gestación de
su Hijo por medio de Espíritu Santo. En el cuadro aparece la
Virgen, idéntica a las talladas en madera por Alonso, con una
túnica roja y un manto azul, colores más utilizados para
representarla. La virgen tiene un gesto joven en su cara ideal de la
escuela andaluza y las manos entrecruzadas sobre su pecho,
como dando dulzura y recogimiento a la Noticia. Delante de la
Virgen hay un atril con un libro, al pie del atril un ramillete de
azucenas, símbolo de la Catedral de Almería. Ante el atril, el
Arcángel , en acto de conversación con la Virgen, arrodillado con
las manos unidas en señal de sumisión al Señor. El Arcángel viste
una túnica blanca con un cíngulo en su cintura. En la parte superior
del cuadro, la paloma, que representa al Espíritu Santo, que desde
el cielo ve la conversación e interviene en la Virgen. A la paloma la
rodea una nube oscura, que a su vez es rodeada por un aro
místico, una aureola dorada. La luz del lienzo es frontal y pretende
dar protagonismo a las tres imágenes, adelantadas a un fondo
neutro salvo por la luz procedente del Espíritu Santo. El cuadro se
encuentra en buen estado y expuesto junto a los otros dos
restantes de la colección en la capilla de la Virgen de la Piedad.
La Visitación de Tintoretto
La Virgen con el Niño y Santa Ana.
Leonardo da Vinci (1510).
Vicente Requena el Joven.
Santa Ana, la Virgen y el Niño, 1594
María después de Pentecostés


Dormición

Asunción

Coronación
Joan Reixach, Dormición de María, S. XV
Asunción, Santa María la Redonda, Logroño
xxxxx
Poussin
Vicente Castelló (1586-1636), Coronación de María
Los nombres de María:
advocaciones

 Madre de Dios, Theotokos


 Trono de Dios
 Virgen en Majestad, Maestá
 Inmaculada Concepción
 La luna a los pies
 Las letanías y sus símbolos
 Virgen de la O, de la Esperanza,
de la Expectación
 Virgen de la Leche
 Virgen Dolorosa
 Piedad
 Soledad
 Virgen de la Misericordia,
de los Desamparados
 Virgen del Rosario
 Virgen del Perpetuo Socorro
 La Virgen Niña
 Divina Pastora
"La Maestá” de Duccio (Museo de la Opera del Duomo, Siena, 1308-1311 y algunos paneles del banco en
otros museos extranjeros). Aparece decorado en anverso y reverso, ya que debía colocarse en la zona de la
girola de la Catedral y por lo tanto sería visto por ambos lados. Está considerada como la pintura sobre tabla
más importante de Italia, y ejercerá una gran influencia sobre Simone Martini que repite el tema y en los
hermanos Lorenzetti. El retablo se situó en el altar de la Catedral de Siena desde 1505, pero en el siglo XVIII
fue desmembrado, separando el banco del resto del políptico con lo que también se perdió el diseño original. El
frontal muestra la imagen central de la Madonna y el niño con santos y ángeles, rodeada de escenas de
la vida de la Virgen y la infancia de Cristo junto con imágenes de santos; el reverso está dedicado a la Pasión y
Resurrección de Cristo en veintiséis escenas. las imágenes frontales secundarias son de menor tamaño, ya que
se pretende que los ojos del espectador se dirijan principalmente a la imagen de la Virgen con el Niño. La parte
posterior con representaciones un poco más grandes estaría pensada con finalidad adoctrinadora, siendo vista
por la gente que pasara por detrás de la girola. es por ello que en el frontal hay una mayor dedicación a la
figura, su volumen y su expresividad, mientras que el reverso tiene un carácter más narrativo y con mucha
herencia bizantina.

La imagen de María aparece en gran tamaño, jerarquizando el conjunto como es propio en el


Arte Gótico, el niño aparece mirando al espectador, no tiene como en otros casos gesto de bendecir. Aparece
como la Reina del Cielo y de Siena junto con los santos patronos de la ciudad. En la base del trono aparece el
nombre de Duccio como autor del retablo. Las figuras aparecen distribuidas alrededor de la imagen central y
principal de María y el Niño de forma ordenada y simétrica.

Destaca en la realización una mayor preocupación por el volumen por parte del Duccio, el
colorido es variado y llamativo. Los fondos y los cielos suele dejarlos en pan de oro para no distraer la atención
del espectador respecto a las escenas centrales con lo que anula la sensación de espacio. Los nimbos de
santidad son grandes y realizados en pan de oro, muchas veces los elimina para no tapar las imágenes de
segundo plano.

De izquierda a derecha aparecen junto con el coro de ángeles: santa Catalina de Alejandría, San
Pablo, San Juan Evangelista en el lado izquierdo, San Juan Bautista, San Pedro y Santa Inés en el lado derecho
portando todos los símbolos de su martirio. En primer término y de rodillas aparecen los santos patronos de la
ciudad de izquierda a derecha: San Ansano, San Sabino en el lado izquierdo, San Crescencio y San Víctor en el
lado derecho. Los nombres de todos ellos, excepto los de San Pedro y San Pablo aparecen a los pies de la
representación. Sobre la imagen aparecen pequeñas hornacinas que contienen los retratos de los apóstoles con
sus nombres, de izquierda a derecha: San Judas Tadeo, San Simón, San Felipe, Santiago el Mayor y San
Andrés en el lado izquierdo de la Maestà, San Mateo, Santiago el Menor, San Bartolomé, Santo Tomás y San
Matías en el lado derecho.
Virgen de la Inmaculada
María Santísima de la O
Paolo de San Leocadio (1445-1520).
Virgen de la Leche
En La Piedad de Fernando Gallego de hacia 1470
podemos ver como dibujó con trazos seguros a
Cristo y la Virgen y puso una anotación en su manto,
“azul”, que se refiere al color que iba a aplicar en esta zona.
Corazón de María
Virgen Dolorosa o Soledad
Virgen de la Misericordia (1452) de Enguerand Charonton
Virgen entregando el rosario a Santo Domingo,
Bartolomé Esteban Murillo.
Virgen del Rosario de Murillo (1650-55).
La devota sociedad española del Barroco solicitará a los pintores un importante número de imágenes
de la Virgen María debido a que los protestantes estaban cuestionando muchos dogmas relacionados
con ella, como la virginidad o haber sido concebida sin pecado original. Esto provocó una inmensa
devoción mariana en nuestro país, paladín del catolicismo, frente a la impiedad de los protestantes,
según los contemporáneos de Murillo. Por lo tanto, el pintor aprovechó la enorme demanda de obras
marianas para crear iconografías personales. Una de ellas es la Virgen del Rosario, donde aparece
María sentada con el niño en brazos, sosteniendo el rosario con la mano derecha. Ambas figuras están
recortadas sobre un fondo neutro para dar un mayor efecto volumétrico, acentuado al llevar las
piernas a un lateral del cuadro. A pesar de estar juntos apenas se relacionan entre sí, ya que miran
hacia el espectador; sólo sus mutuos abrazos les ponen en contacto, omitiendo los juegos de miradas
entre madre e hijo tan característicos de Rafael. Los tonos que emplea son bastante oscuros aunque
intenta alegrar la gama cromática con el rojo y el azul, símbolos de martirio y eternidad
respectivamente. Bien es cierto que María no fue martirizada, pero sufrió el martirio de su hijo
siendo considerada, pues, mártir psicológica. La pincelada empleada por el artista es algo más suelta
que en la Sagrada Familia del Pajarito y anticipa el efecto vaporoso que pronto le convertirá en el
primer pincel de Sevilla.
Virgen del Perpétuo Socorro
La Divina Pastora
El Apocalipsis

 Libro profético del NT


 Género religioso judío
 Atribuido a San Juan Evangelista
 Destierro en Patmos (95 d.C.)
 Destinado a la siete iglesias de Asia
Menor que sufren persecución
 Revelación divina: mensaje
de esperanza
 Triunfo de la Iglesia sobre el Imperio
 Triunfo de Cristo sobre el Diablo
 Lenguaje: alegórico, críptico,
“apocalíptico”
Los mensajes proféticos

 Dios: alfa y omega


 El coro de los 24 ancianos
 Los cuatro “vivientes” (Tetramorfos)
 El Cordero y el Libro de los Siete Sellos
que contiene el futuro
 Los cuatro jinetes
 Las siete plagas para los infieles
 La Mujer y el Dragón: la Iglesia y el
Demonio
 Derrota del Mal
 La Gran Meretriz y la Bestia
 Ruina de Babilonia
 Juicio Final
 La Nueva Jerusalén
Comentario al Apocalipsis del Beato de Liébana,
Los cuatro jinetes. Miniaturista: Oveco, 970
Durero, Los cuatro jinetes
Evangeliario del obispo Gundisalvo,
Oviedo, ca. 1150
El Apocalipsis en el Arte

 Comentario al Apocalipsis
 Beato de Liébana, 789
 Un libro reconfortante para una época
de confusión
 Miniatura mozárabe
 Grabados xilográficos
 Durero
 El tema del Juicio Final
 Románico
 Renacimiento
Beato de Liébana,
Adoración de la Bestia y el Dragón,
Escorial, ca. 950
Beato de Liébana,
Teofanía final, Escorial, ca. 950
Tímpano del Juicio Final, Conques, ca. 1120
El Juicio Final, de Miguel Ángel