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Capítulo XIII: Barranca Yaco

Para el análisis de este capítulo tuvimos en cuenta las principales tesis generales del libro.
La primera tiene como objetivo denunciar el federalismo rosista a través de la vida de
Facundo Quiroga. La siguiente es que conviven en la República la civilización (representada
en los unitarios) y la barbarie (representada en los federales). Finalmente, que la
civilización debe imponerse en la barbarie para que el país progrese.
Cada capítulo justifica esta tesis principal y particularmente este representa un
momento bisagra en el libro ya que es el último capítulo de la segunda parte que habla de
la vida de Facundo Quiroga y precede a la tercera parte del libro en la que Sarmiento
desarrolla su pensamiento político.
Las tres principales tesis del capítulo son:
-Que el federalismo no es barbarie, pero este se identifica con el federalismo.
-Rosas es más peligroso que Facundo.
-Facundo refleja la sociedad argentina del momento por lo que en él conviven la
civilización y la barbarie que, dependiendo del lugar físico (campo o ciudad) en
el que esté, tiende más a un grupo o a otro.

Decimos que la barbarie se refleja en el federalismo para desarrollarse, pero no lo


sigue por su interés en este tipo de organización.
Nuestro primer argumento para sostener esta tesis es que, cuando Quiroga gana la
batalla de la Ciudadela contra los unitarios, Sarmiento dice lo siguiente: “Las conquistas de
Quiroga habían terminado por destruir todo sentimiento de independencia en las
provincias, toda regularidad en la administración”. Acá vemos que, a pesar de que Facundo
luchaba en nombre del federalismo, no lo lleva a la práctica (“destruye el sentimiento de
independencia”). Y, al mismo tiempo, sostiene una organización bárbara “destruye toda
regularidad en la administración”, contraria a la organización unitaria. Podemos ver una
fusión entre unitarismo y federalismo. Además, se remarca la organización bárbara que
impone Facundo: “El nombre de Facundo llenaba el vacío de las leyes (…)”, esto se va a
contrastar más adelante con su llegada a la ciudad.
Nuestro segundo argumento del primer punto de nuestra tesis es que Sarmiento lo dice
explícitamente: “Facundo habla en Tucumán con desprecio de la soñada federación”. Esto
nos muestra una vez más que en realidad el único interés de Facundo es usar el
federalismo como una excusa para tomar el poder a partir de su barbarie.
Nuestro tercer argumento es que cuando llega a la ciudad y se junta con unitarios, justifica
sus actos de barbarie, o sea sus actos como federal, diciendo que había sido “por la
necesidad de vencer, por la de su propia conservación”. Vemos que se deja llevar por sus
pasiones, pero en la vida de Facundo no se discuten ideas políticas, simplemente vive de
acuerdo con lo que le conviene.
Entonces nosotros encontramos una diferenciación entre la ideología federal
propiamente dicha (la cual Sarmiento aplaude en los primeros capítulos al referirse a
Estados Unidos), y el federalismo en Argentina que representa la parte bárbara del país. La
verdadera disputa es entre civilizados y bárbaros.
Nuestro argumento es que Sarmiento distingue a los federales de la ciudad, que,
por pertenecer a ella, se oponen a la barbarie rosista. Cuando Rosas pide tener Facultades
Extraordinarias, Sarmiento aclara que “no es posible detallar las resistencias que sus
partidarios de la ciudad le oponían”. La cita más contundente de esto es la siguiente: La
Ciudad de Buenos Aires no concebía por entonces, cualesquiera que fuesen las ideas de
partido que dividieran a sus políticos, cómo podía existir un gobierno absoluto”. Hay
criterios que comparten por el simple hecho de ser de ciudad.
Y en otro momento también se oponen a Rosas: “el partido federal de la ciudad
burla todavía sus esfuerzos y quiere hacer frente”. Con el avance del rosismo, no solo
desaparecen de la política los unitarios también “los federales de la ciudad, los lomos
negros, han perdido toda influencia en el gobierno.”
Ahora vamos a hablar sobre la segunda tesis que es que Rosas es más peligroso que
Facundo. La vida de este último es simplemente el medio a través del cual Sarmiento,
compara implícitamente con Rosas.
Nuestro primer argumento es que lo primero que Sarmiento nos dice en este
capítulo sobre Rosas es que “Solicitó desde los principios ser investido de facultades
extraordinarias”. Esto pone al lector automáticamente en contra de Rosas porque lo
asocia con un gobierno autoritario. Al decir “desde los principios”, sin explicar con claridad
la razón por la que los pide, nos hace desconfíar de él y nos hace pensar que este es su
único fin y no un medio para lograr algo. A pesar de la resistencia, su capacidad para
convencer al resto le permitieron obtenerlas.
Otra de las características de Rosas que preocupan a Sarmiento es el carácter
paternalista que esta muestra con respecto a los ciudadanos de la Nación. Esto lo
podemos ver con la siguiente cita: “el Exgobernador no descendía, empero, a confundirse
con los ciudadanos; la obra de tantos años de paciencia y acción estaba a punto de
terminarse (…)”. Además, Sarmiento marca su claro apoyo a la Revolución de Mayo y al
desarrollo de proceso de consolidación de la Nación. Y considera que todo el progreso que
había habido a partir de ella termina con el gobierno del momento de Rosas.
Vamos a citar dos casos en los cuales Rosas logra esconder, frente a los ojos de la
población, sus reales intereses egoístas. Cuando Rosas organiza una expedición al Sur para
ensanchar y proteger los límites, Sarmiento reflexiona: “Lo colosal y lo útil de la empresa
ocultaba a los ojos del vulgo el pensamiento puramente político que bajo el velo tan
especioso se disimulaba. (…) Rosas estaba muy distante de ocuparse de empresas que
sólo al bienestar de la República propendiesen.” Y a pesar de que esta expedición falla y
agrava el problema, “se hizo dar el título de héroe del Desierto.” Y lo mismo pasa con su
título de Restaurador de las Leyes que “se proponía abrogar por su base” (que no cumple).
Esto muestra su clara manipulación de la opinión pública.
Sarmiento nos da a entender que Rosas estaba detrás del asesinato de Facundo ya
que nos dicen que los Reinafé intentan matar a los asesinos de Facundo con veneno. Es
decir, sabían quién era porque eran ellos mismos eran quienes lo habían mandado para
asesinar a Quiroga y ahora querían eliminar las pruebas. Los Reinafé estaban vinculados
políticamente con Rosas y López. Y al final del capítulo Sarmiento dice irónicamente: “La
historia imparcial espera todavía datos y revelaciones para señalar con su dedo al
instigador de los asesinos”.
Teniendo en cuenta las atrocidades que hizo Facundo a lo largo de todo el texto,
siendo él la figura más representativa de la barbarie y el federalismo argentino, la única
forma que alguien le pueda vencerlo es siendo incluso más peligroso que él. Lo peligroso
de la barbarie de Rosas es que es más astuta y fría.
Por último, vamos a pasar a la tesis que dice que Facundo refleja la sociedad
argentina del momento por lo que en él conviven la civilización y la barbarie que,
dependiendo del lugar físico (campo o ciudad) en el que esté, tiende más a un grupo o a
otro.
Sarmiento nos deja claro en los primeros capítulos que la civilización convive con la
barbarie en argentina y que en muchos casos se complementa. Sarmiento, como unitario,
claramente considera que tiene que haber una mayoría civilizada. Esto también se puede
ver en Facundo y él funciona como una representación particular de esta dicotomía a nivel
país. Por eso el título del libro no es “Argentina, civilización y barbarie” sino “Facundo”.
En este capítulo, vemos un Facundo que comienza a inclinarse por los valores
civilizados unitarios (aunque sigue siendo por interés propio) desde el momento que llega
a la ciudad. Allí, “habla con desprecio de Rosas; declarase unitario entre los unitarios, y la
palabra constitución no abandona sus labios”. Pero, sin embargo, también tiene un lado
bárbaro asociado con el federalismo que son sus apariencias “Su conducta es mesurada, su
aire noble e impotente, no obstante que lleva chaqueta, el poncho terciado y la barba y el
pelo enormemente abultados”
Sarmiento nos da a entender que una persona con un historial tan bárbaro como el
de Facundo se puede sentir atraída por la civilización al responder afirmativamente al
siguiente planteo: “¿El espectáculo de la civilización a dominado, al fin, su rudeza selvática,
y quiere vivir en el seno del lujo y de las comodidades?”.
Esto nos muestra que todavía hay esperanzas de que la civilización se imponga en la
República cuando dice que “el poder educa, Y Quiroga tenía todas las altas dotes de
espíritu que permiten a un hombre corresponder siempre a su nueva posición, por
encumbrada que sea.” Es decir que el pueblo, para Sarmiento, tiene la capacidad para ir en
la dirección correcta para él, la unitaria, la civilizada. Rosas destruye todas esas esperanzas
con el asesinato de Facundo.
La llegada de Facundo a la ciudad nos hace contrastarla con la campaña. Mientras
que la primera representa la civilización y el unitarismo, la otra representa el federalismo y
la barbarie. Tenemos dos citas que contrastan estos dos espacios desde el punto de vista
de Facundo. Para la campaña: “El nombre de Facundo llenaba de vacío de las leyes (…)”.
Mientras que en la ciudad: “Siente que hay allí otro poder que el suyo, y que pueden
meterlo en la cárcel si se hace justicia a sí mismo”. De esta manera entendemos el poder
del orden en la ciudad antes de que Rosas tomara el poder total.
Y para contrastar todavía más con el futuro “desbordamiento de la campaña sobre
la ciudad”, muestra la ingenuidad de los habitantes de Buenos Aires que no pueden ni
siquiera imaginarse cómo van a ser tratados por el rosismo. Lo vemos con la siguiente
frase: “¡Pobre Buenos Aires, tan candorosa, tan engreída con sus instituciones! ¡Un año más
y seréis tratada con más brutalidad que fue tratado el interior por Quiroga!”. Con esta
frase no solo defiende, burlándose del pensamiento bárbaro, la organización civilizada de
Buenos Aires. Al mismo tiempo sirve para justificar una de las tesis: que Rosas es más
peligroso que Quiroga y va a ser todavía más “brutal”.
Otro argumento con el cual sostenemos nuestra tesis es que de acuerdo con el
espacio físico en el que Facundo se encuentre, se fortaleces sus actitudes bárbaras o
civilizadas. Esto lo podemos ver por todos los ejemplos de actitudes civilizadas y unitarias
que muestra desde que llega a la ciudad. Pero cuando emprende su viaje al Norte y se
adentra en la campaña, Sarmiento dice que “la brutalidad y el terror vuelven a aparecer
desde que se haya en el campo en medio de aquella naturaleza y de aquella sociedad
bárbara”.
La barbarie también se caracteriza por dejarse llevar por las pasiones, que lo llevan
a su propia muerte a pesar de que la razón lo podría haber salvado. Esto lo podemos ver
con esta frase: “El orgullo y el terrorismo, los dos grandes móviles de su elevación, lo llevan
maniatado a la sangrienta catástrofe que debe terminar su vida”.
El hecho de que Facundo se ponga en contra de Rosas también es una muestra de
que del bando federal pasa al unitario. Y también, la rivalidad que hay entre estos dos
personajes se puede comparar con la que hay entre unitarios y federales. Como lo indica
esta frase que dice: “Ambos se detestan, se desprecian, no se pierden de vista un
momento, porque cada uno de ellos siente que su vida y su porvenir dependen del
resultado de este juego terrible”.
A medida que Rosas se instala en el poder, comienza el conflicto con Facundo.
Cuando Sarmiento nos va construyendo este nuevo Facundo unitario, Rosas lo asesina.
Podemos concluir que, a través de lo puntual, que es la vida de Facundo Quiroga,
Sarmiento logra explicar la realidad social de un país. Sarmiento nos va construyendo este
nuevo Facundo unitario que se opone a Rosas. La rivalidad entre estos dos culmina en el
asesinato de Facundo que simboliza el triunfo del federalismo de la Argentina. Queda claro
que la definición de federalismo=barbarie y unitarios =civilización solo se puede aplicar en
la República, pero no es una cuestión ideológica la que Sarmiento quiere poner en la mesa.
A partir de estas reflexiones termina la segunda parte de este libro, y con ella la vida de
Facundo, que justifica la tercera parte del libro en la cual Sarmiento habla del ascenso de
Rosas al gobierno y su programa político.