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El tiempo me dio la razón 1

El tiempo me dio la razón

Una mañana más en la vida de Esther empezaba cuando su despertador sonaba para
decirle que tenía que prepararse para ir a trabajar, era su monotonía, pero no se podía
quejar de su vida

Con 24 años trabajaba de enfermera en el Hospital Central, allí tenía bastantes amigos
que habían empezado a ser solamente compañeros de trabajo, pero que con el tiempo se
habían convertido en algo impórtate en su vida

Pero dentro de ese grupo de grandes amigos había dos personas que ya formaban parte de
su familia, Laura, amiga de la infancia y compañera de piso, y Maca, alguien que conoció
en un viaje de fin de carrera y que por casualidades de la vida trabajaba ahora en el
mismo hospital, cosa que les encantaba a las chicas, pues se había forjado una gran
amistad entre ellas

Esther tenía una vida sentimental un poco estancada desde que dejara a su novio de toda
la vida, Juan, por ideas distintas de cómo tenía que seguir esa relación después de tantos
años...

Laura salía con Javier, otro doctor del hospital, después de mucho tiempo habían
conseguido consolidar su relación, y Maca tenía muy asumida su condición sexual, y
había tenido una relación seria con una compañera de la faculta, Sandra, y tras una
ruptura un tanto dolorosa, tenía bastantes relaciones, pero nada importante, pues no le
gustaba atarse a una persona, y tenía miedo de volver a enamorarse...

Cuando Maca rompió con Sandra, Esther se dio cuenta de que algo había cambiado en
ella

Salto en el tiempo:

Maca llegaba al piso de sus amigas llorando y temblando, mientras Esther hablaba con
Laura de como pensaban pintar el piso...

E: Laura cariño el rosa no es un color con el que puedas pintar un piso jajajaj vale que te
guste pero jaajjaja
L: ¡Pero Esther! ¡No digo un rosa chillón! Digo un raso palo algo así... (enseñándole un
muestrario que habían cogido de la tienda...)
E: Ya pero... (¡¡DING!! ¡¡¡DING!!! El timbre sonaba interrumpiendo las risas de las
chicas)... ¿tú esperabas a alguien Laura??... (mientras iba hacia la puerta)
L: No, yo quedé con Javier en su casa dentro de una hora
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E: Pues yo tampoco... (en ese momento abría la puerta encontrándose a una Maca
destrozada)... ¡MACA! ¿Cariño que te pasa?... (mientras corría a abrazarla pues parecía
que en cualquier momento se iba a derrumbar)
M: Esther... snif... aaahhhhh... (abrazaba a la enfermera para desahogarse)
E: ¡Pero Maca por dios! ¡Que te pasa! Entra y tranquilízate. ¡Laura ven! Es Maca

Mientras iban hacia el salón a intentar que se tranquilizara

L: ... (mientras salía de la cocina)... ¿pero que pasa?... (viendo a la pediatra en brazos de
Esther llorando...) ¿pero Maca? ¿Que te pasa?... (mirando a Esther)... ¿qué le pasa?
E: No lo sé ha venido y todavía no me ha dicho nada. Maca cariño mírame... (cogiéndola
para que rompiera el abrazo y la mirase)... ¿qué te pasa? ¿H ocurrido algo? ... (mientras
le quitaba las lágrimas en intentaba transmitirle tranquilidad para que les contase lo
ocurrido)
M: Sandra... Sandra... snif... aaahhhh... (llorando de nuevo)
E: ¿Has discutido con ella? ¿Es eso?... (abrazándola de nuevo)... ya verás como todo se
soluciona, tranquila... llora... desahógate... pero tranquilízate ¿mmmhhh?... (volviendo a
secarle las lágrimas y dándole un beso en la mejilla)...
M:... (hundiendo la cara en sus manos y negando con la cabeza)... Me ha engañado... me
ha engañado... se ha reído de mí...
E: ¿Cómo que te ha engañado? ¿Que ha pasado?
L:... (arrodillándose delante de Maca)... ¿Quieres que te haga una tila y te relajas un poco
y si quieres ahora nos lo cuentas?... (Maca asiente sin pronunciar una palabra)

Esther pasa su mano por la espalda de su amiga para que sepa que está ahí, y que no hay
prisa...

Se siente impotente por no saber como ayudarla, o que decirle en ese momento, pues
todavía no sabe lo que le pasa, pero no quiere agobiarla, con Maca no se puede, necesita
su tiempo, y ella misma hablará cuando se vea con fuerzas, y Esther lo sabe, sabe que
hay que tener paciencia

En ese instante se le pasan un millón de cosas por la cabeza (¿Sandra engañando a


Maca?) no le caía maravillosa mente bien, pero se había acostumbrado a ella, lo había
hecho por Maca, pero no entendía como podía haberla engañado... Maca la quería con
locura, la trataba como a una reina, ella misma se había puesto más de una vez celosa por
que apenas le prestaba atención cuando estaba Sandra con ellas...

E: (“mírala, está destrozada... que coño le habrá hecho la jilipollas de Sandra... Maca
es fuerte... ha tenido que ser algo gordo... y yo no puedo hacer nada ¡joder!”)... Maca...
cariño... (mientras miraba a la puerta, Laura aparecía con la tila)
L: Toma Maca... te sentara bien
M: Gracias... (cogía la taza y se recostaba hacia atrás en el sillón dejando que sus amigas
vieran sus ojos hinchados de sabe dios las horas que estaría llorando)
E: Nos cuentas que ha pasado, a lo mejor te podemos ayudar... (“¡yo la mato! ¡¡A esta
tía la mato!! ¡¡Que habrá hecho para que Maca esté así!!”)
M: Uuufff ha sido todo muy rápido... he salido corriendo de casa y he venido
directamente aquí
E: ¿Habéis discutido?
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M: He llegado de trabajar pronto por que Dávila estaba de buen humor hoy y como
apenas iba nadie me ha dicho que me fuera... así que he comprado una botella de vino
para darle una sorpresa a Sandra y comer con ella... he llegado al piso y estaba vacío...
pensé que había salido a comprar o algo, así que pensé en darme una ducha y relajarme
para cuando volviera... y cuando he entrado en nuestra habitación... la he visto... la he
visto... aaahhhhh... (volviendo a llorar)
L: Ssshhhh tranquila Maca, tranquila... Ssshhhh... (mientras se sentaba al lado y la
abrazada)... tomate tu tiempo...
E: Maca tranquilízate que así no solucionas nada... (cogiéndole la taza de las manos y
dejándola en la mesa)
M: Snif... snif... estaba en la cama con su ex marido...
E: ¡¡Será hija de puta!! (Levantándose del sillón)
L: ¡¡Esther!! ¡¡Por dios!! ¡Tranquilízate tu eh!
M: No Laura déjala, tiene razón... snif...
L: Ya sé que la tiene... pero poniéndose así solo consigue ponerte a ti más nerviosa
E: Lo siento pero... será cabrona... (andaba de un lado al otro del salón)
M: Solo he podido salir corriendo de la casa... me he quedado en blanco... no sabía que
hacer...
E: ¡Yo a esa la mato! ¡Te juro que la mato!

El móvil de Laura sonaba, indicándole que tenía un sms

L: Maca... me tengo que ir que le prometí a Javier que lo acompañaría a hacer una cosa
con el abogado, pero vamos a hacer una cosa ¿vale? Te quedas a aquí a dormir y así
tendrás tiempo para pensar y ya veremos que hacemos mañana ¿vale? Además Esther
hoy no trabaja y se puede quedar contigo todo el día... ¿verdad? (mirando a Esther para
que contestará)
E: ¡Claro! ¡Claro! Vamos a ver si hacemos algo de comer y luego te echas un ratito y
descansas ¿vale? (Maca solo asentía)
L: Bueno pues yo me voy... (dándole un abrazo a Maca)... esta noche cuando acabe el
turno vengo... hasta luego
E: Hasta luego
M: Adiós
E: Maca... yo sé que estarás destrozada pero no sé merece ni una lágrima tuya después de
lo que ha hecho
M: Lo sé... pero es que... ¿Por qué a mí? ¿Qué he hecho mal? Yo la quería... yo la ayude
cuando todo el mundo le dio la espalda... no me merezco esto, ¿Por qué? ¿Por qué
Esther?
E: Maca ¡claro que no te lo mereces! ¡Te ha tratado mal, por eso te digo que ella si que
no se merece que llores por ella! ¡Ella se lo pierde! Todavía no sabe la pedazo de mujer
que a perdido, pero ¿sabes que?... (Maca la miraba con agradecimiento)... ¡qué cuando se
de cuenta será demasiado tarde!¡ Por que en cuanto se corra la voz de que estás solterita
van a venir como moscas! ¡Me vas a tener que pedir ayuda para quitártelas de encima!...
(en el rostro de Maca aparecía una sonrisa de la cual Esther se dio cuenta.)... ¡ves! ¡Así sí
que estás guapa! No cuando lloras, ¡qué te pones muy fea!
M: Gracias Esther, no sé que haría sin ti... (abrazándola y dándole un beso en la mejilla)
E:... (“¿por qué me palpita así el corazón? ¡Por dios Esther! ¡Que es Maca!... ya pero
cuando me ha sonreído no sé que me ha pasado... ¿y este abrazo?...¡si la he abrazado un
millón de veces!”)... Bueno... ¡así me gusta! Ahora vamos ha hacer la comida... ¡¡por que
tienes que comer!! Además si yo cocino no te puedes resistir jajajaja
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M: Está bien pero un poquito ¿vale? Que no me apetece mucho


E: Vale, ¿te quieres echar un rato mientras yo cocino?
M: La verdad es que sí, pero aquí mismo en el sofá...
E: Bien, pues ahora cuando esté te aviso y comemos... (levantándose y dándole un beso
en la cabeza)

Esther estaba en la cocina preparando la ensalada mientras no paraba de darle vueltas a lo


sucedido en el salón

E: “¿Por que tengo esta sensación de querer protegerla? Vale que es mi amiga y la
quiero muchísimo... pero lo de antes no me había pasado nunca, primero, mira como me
he puesto cuando a contado lo de Sandra, me ha faltado salir a buscarla para pegarle
una paliza, pero es que ¡¡verla así, me ha puesto!!”
Conciencia: “¿No será que estás empezando a sentir algo por ella?”
E: “¿Pero que dices? ¿A mí? ¿Gustarme Maca? ¡¡Pero que yo soy hetero!!”
Conciencia: “¡¡Ya!! Pero entonces ese nerviosismo que te ha dado ¿por qué? ¡eh! Tú
verás lo que haces pero tiempo al tiempo, me tendrás que dar la razón...”

Había terminado de hacer la comida cuando salió a buscar a Maca, cuando llegó estaba
dormida acurrucada con la manta, se quedó mirándola aprovechando que la pediatra no
se daba cuenta

E: “Mírala... que guapa está, ahora parece tan tranquila...”


Conciencia: “Esther... has dicho guapa...”
E: “¿Y eso que tiene que ver? ¡¡si no es fea no lo puedo decir!!”
Conciencia: “Sí pero ese “guapa” no ha sido normal... mírate ¡¡si se te va a caer la
baba!!”
E: “¡¡Calla!! ¡¡Que solo quieres liarme!!” Maca... Maca... que la comida ya está...

E: ¡¡Aaagggg!! ¡¡¡Maldito despertador!!!... (dándole un manotazo para que parara)...


¡¡joder!! “¡¡Venga Esther levanta... que si no llegaras tarde otra vez!!...” (mientras se
duchaba escuchó la puerta, no sabía si Laura se iba o entraba, cuando salió se vistió y fue
a averiguarlo)
E: ¿Hola? ¿Laura?
Voz: ¡¡No puede ser!! ¡¡Si se ha levantado!! ¡¡Dios mío!! ¿Tienes fiebre? ¡Ven que te
mire!
E: Ja ja ja, ¡muy graciosa maquita! ¿Tú es que tienes que saquear siempre esta casa?...
(poniendo los ojos en blanco)
M: Sabes que prefiero esta... (sacándole la lengua)... además venía a prepararte el
desayuno...
E: Ui ui ui... ¿ y eso? ¿Que quieres Macarena?... (poniendo los brazos en jarra)
M: ¿Yoo? ¿Por que piensas que tengo que querer algo? Es que no puedo venir a darle los
buenos días a la mejor de mis amigas, una persona maravillosa que me quiere un montón
y que me aguanta como nadie... (poniendo cara de buena mientras echaba dos tazas de
café)
E: Suéltalo antes de que me arrepienta
M: ¿Pensáis salir esta noche?
E: Pues no lo sé todavía, Laura creo que tenía intención pero no sé si me apetece... ¿por
qué?
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M: Es que... (“a ver como le digo esto sin que me tire la taza del café”)
E: (“Seguro que es por una tía... ¡pues esta vez no! Que luego llego echa polvo de verla
con otra y siempre soy la misma tonta, ¡Esther no cedas! ¡Esther no cedas!”) ¿Cómo se
llama y donde trabaja?
M: (“Cómo me conoce ¡la jodia!”) Silvia, en “la mona lisa”
E: (“Lo sabía... lo sabía... // Conciencia: Esther no seas masoca y dile que no, que luego
te tengo que soportar yo y ¡no veas como te pones! ¡Y todo por no acabar con esto y
decirle que la quieres! //¡¡pero como piensas que se lo voy a decir!! Tú estás loca!! //
Conciencia: tú verás... pero luego no me busques”) Maca no sé si puedo, hoy tengo que
cubrir a una enfermera y voy a salir más tarde, y seguro que no me apetece...
M: Esther... por fa... Que sabes que yo sola... no me sale, me da vergüenza... (poniéndose
detrás y abrazándola)... por fa... pídeme lo que tú quieras... (Esther no decía nada,
poniendo la barbilla en su hombro)... por fa... di que sí, la última vez que te lo pido, lo
juro...
E: (“Es que no puedo... como siga así me caigo aquí mismo... Encima le diré que sí, y
luego verás tú, vendré súper mal, y luego Laura me echará la bronca, como si lo
estuviera viendo, pero en el fondo luego yo no veo nada, por que se va con la Silvia esa y
yo me quedo con Laura, pero me lo imagino y me pongo negra...”) Está bien, pero ¡la
ultima vez Maca! ¡Te lo advierto!
M: ¡Gracias!... (beso)... ¡Gracias!... (beso)... ¡Gracias!... (beso)... ¡Gracias! Bueno...
¿vamos? Que llegaremos tarde como siempre...
E: Sí vamos... (“¡al final me ha liado! ¡Si es que no puede ser esthercita! ¡Esta noche
llorarás!”)

Llegaron al hospital y allí estaba Teresita como siempre para darles los buenos días con
algún que otro cotilleo

E: ¡Buenos días Teresita!


M: ¡Buenos días Teresa! ¿Cómo van los chismes hoy?... (mientras cogía la hoja de
registro para firmar)
T: ¡¡Buenos días!! Uuii ¿qué contenta viene esta hoy no?
E: Sí hija sí... cuando una consigue lo que quiere es lo que tiene... (mirando de reojo a la
pediatra)
M: ¡Teresa! ¿Has visto que guapa viene hoy Esther? Aaiisss si es que mi niña vale
¡¡¡millones!!!... (cogiéndole la cara y dándole besos en la frente)
E: ¡¡Quita zalamera!! Teresa no le hagas caso... es que hoy a puesto la quinta desde muy
temprano jajajajaj... (mientras se iba a cambiarse para empezar su turno)
T: ¿Que os pasa hoy si se puede saber?
M: Nada Teresa... nada... ¡qué te quieres enterar de todo!... (marchándose)
T: ¡¡Aaaisss esta juventud!! ¡¡Ya no tienen respeto a nada!!

La mañana pasaba rápida, parecía que la gente se había puesto de acuerdo para ponerse
mala después de las vacaciones de fin de año para no volver al trabajo... Esther no paraba
quieta, tuvo un rato libre y se fue a la cafetería para ver quien sería la maravillosa
persona que la acompañaría para tomarse el café

E: (“¡Dios! Estoy molida, a ver quien hay por aquí... necesito un descanso... anda mira
ahí esta Laura...” Se pone un café y va hacia su mesa) ¡Hola guapa! ¿A que me haces un
hueco contigo?
L: ¡Claro mujer!
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E: ¡¡Estoy muerta!! No he parado ni un segundo... y ahora tengo una operación con


Vilches
L: Yo estoy igual... encima Aime tiene un humor de perros hoy y no me deja ni respirar,
creo que hoy no salgo, estoy deseando llegar a casa y acostarme...
E: Pues me parece a mí que eso no va a poder ser... (bajando la cabeza)
L: ¿Cómo que no va a poder ser? ¿Y eso por que?
E:...
L: Esther... ¡no me digas que ya has hecho planes sin decirme nada!
E: Es que Maca... (sabiendo que ahora venía el sermón)
L: ¡No me jodas Esther! ¡ya te ha vuelto a liar!! ¿Tú es que eres masoca o que? (“¡Esta
es tonta! ¡Encima de sujeta velas! ¡Esta noche la va a consolar su madre!”)
E: Si le iba a decir que no... pero ya sabes como se pone y yo... pues no puedo... ¡Es que
no puedo Laura! ¡Sabe como convencerme!
L: Mira Esther... esto ya lo hemos hablado... luego la que llora eres tú, y ella se va con la
que SIEMPRE consigue, por que sabes que siempre lo consigue, y tú ahí mirando y sin
atreverte a decirle nunca nada...
E: Ya lo sé... no paro de pensar en eso pero ya no puedo decirle que no Laura... hazlo por
mí, que si no me tengo que comer el marrón yo sola y eso sí que no podría...
L: ¡Joder Esther! ¡Si es que siempre estamos igual!... (Maca aparece en la cafetería)
M: ¿Siempre estamos igual con que Laurita?... (sentándose con su café en la mesa con
ellas)
L: Nada... aquí Esther que nunca aprende...
M: ¿Que has hecho ya Esther? mira que no te puedo dejar sola ¡eh!
E: Eh... No nada... que... Begoña que siempre está igual, pero por no pelearme con
Dávila... (“¡yo a Laura la mato! ¡En buena situación me ha puesto! ¡Menos mal... Uuff”)
M: ¡Bua! Pero eso no es nuevo Laura... creo que un día alguien le parará los pies y
entonces se hará muuuuucho daño jajajajaja
L: Sí... algún día... (“el día que esta reviente verás tú...”)
E: Bueno Laura entonces ¿esta noche salimos con Maca no?... (mirándola con ojos de
niña buena)... (“¡di que sí! ¡Di que sí!”)
M: ¡Claro! ¡Las tres! ¡¡Que sé que Javier tiene guardia pillina!! Jajaja
L: Vaaaale Pero yo no me vuelvo muy tarde ¡eh! Que mañana tengo que madrugar y
entre que a esta... (señalando a Esther)... ¡hay que levantarla con un taladrador y que
tengo que hacerlo yo! ¡Si encima no tengo fuerzas, mañana hay dos personas más en la
lista del paro!
M: Jajajaja tú tranquila que a esta mañana ¡la levanto yo! ¿A que sí?
E: ¿Siempre tengo que ser yo la apaleada o que?
M y L: Jajajajajaja

El día pasó y llegó la hora de salir... Esther y Laura se arreglaban mientras esperaban a
que Maca llegara para coger el metro, ya que las tres querían beber esa noche...

L: ¿Esther estás ya hija? Que parece que no hayas salido en tu vida... (mientras entraba
en la habitación)... ¡¡por el amor hermoso!! ¿Te has probado todo el armario?
E: Es que quiero ir guapa... quien sabe a lo mejor esta noche cuando me vea se olvida de
Silvias, Vanesas y Nurias... (“¡eso no me lo creo ni yo!! Pero bueno... de ilusión también
se vive ¿no?”)
L: Esther cariño... no puedes estar siempre así... ¿por qué no se lo dices? Si el “no” ya lo
tienes ¿y si te dice que sí? Estarías perdiendo todo este tiempo tontamente...
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E: Laura esto ya lo hemos hablado, como tú dices el “no” ya lo tengo, pero ¿y lo que
puede venir con el “no”? ¿y si me da la espalda y me quedo sin su amistad encima? No...
prefiero callarme y si algún día veo claro... clarísimo que puedo hacer algo, lo haré, no lo
dudes... Ya está... así estoy bien... ¿Qué te parece?... (iba sencilla pero arreglada, una
falda por la rodilla de gasa negra que realza sus caderas, y una camiseta de tirante de
hombro con un escote mas que insinuado)
L: Preciosa... estás preciosa... solo falta que ella lo vea (“¡si es que tiene ojos en la
cara!”)... (¡¡DING!! ¡¡DING!!)... ¡Esther! Maca ya está aquí ¿vienes?
E: Siiii... ¡¡voy, voy!! ¡¡Dios que prisas!!
L: ¡Es que eres más lenta que el caballo del malo Esther! jajaja
E: ¡Venga! ¡Venga! ¡Menos criticar y más andar!

Cuando estaban apunto de llegar al portal Esther se quedó parada, Maca iba
impresionante, se quedó observándola hasta que Laura le llamó la atención

L: ¡¡Esther!! ¡¡venga!! ¿Qué haces ahí parada ahora? ¿Qué te has olvidado?
E: (“¡Joder! ¡Y encima por que se viste así! ¡Normal que siempre consiga lo que quiere!
Y yo... mírame... ¿donde voy queriendo a alguien así?”)
L: ¡¡Esther!! ¡¡eeeoooo!!... (Pasándole la mano delante de la cara9
E: ¿Eh?... aahh ya voy ya voy...
M: ¡¡Hombre!! ¡¡Ya está bien!! ¿Queréis que me quede periquito o que? ¡¡Que hace frió
coño!!
L: ¡Ya! ¡Ya!... ¡esta! ¡¡Que se ha probado medio armario!!... (Esther aparecía tras Laura
con la cabeza agachada)
M: Esth... (se quedó mirándola descaradamente)... (“joder como se ha puesta la niña
hoy... seguro que se le pone algún baboso al lao...”) ¡Esther por dios! ¿Es que desfilas
hoy y no me has dicho nada? Jajaja que guapa
E: (dando una vuelta)... ¿De verdad que estoy guapa?
M: ¡Guapísima!
L: Bueno... bueno... menos peloteos y vamos que mira que hora que es y yo no me quiero
recoger tarde...
M: ¡¡Laura que todavía no hemos salido y ya piensas en volver!!
L: Es que yo soy una persona responsable no como vosotras

Fueron hasta el metro para ir al Púb. donde estaba la “presa” de Maca, después de coger
durante un tiempo el metro y otro rato dando un paseo, llegaron a su destino

L: ¿Cómo esta esto de lleno no?... (mirando a Maca)


M: Sí, es que últimamente se ha puesto de moda
L: ¡Maca! ¡Esto es un Pub de ambiente!
M: Jajaajjaja ¿y que pasa? ¡Si tú no quieres no tiene por que pasar nada mujer! Jajaja a
menos que quieras probar cosas nuevas jajaja
E: Tú tranquila Laura... yo pego a ti como una lapa y ya está, no te dirán nada... jajajajja
M: ¡Eso! ¡Tú al lao! ¡No vaya a ser que te violen ajajaja por que tal y como vas tu hoy!
Jajaja
E: Que graciosa... (“¿Y eso por que lo ha dicho? ¿Es que no quiere que se me acerque
nadie o que? // Conciencia: Eso quisieras tú ¡guapa! //¡tú a callar! Que hoy no te he
llamado”)
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Se fueron a una mesa que había en un rincón, desde allí podían ver la barra, que era lo
que Maca quería, para así poder ver a Silvia

M: Bueno que queréis que voy a la barra y os pido las copas


L: Si eso que ya lo estás deseando, que no paras de mirar a la camarera desde que
llegamos jajajaja
E: Es que hemos venido por eso... (bajando la cabeza, pero Maca no se había dado
cuenta)
M: Venga, ¿os pido lo de siempre?
L: A mi sí
E: No, yo quiero cambiar hoy
M: ¿Y que quiere la señorita hoy?
E: Ron con cola
M: ¡¡Ale!! ¡Pisando fuerte sí señor! ¡Marchando malibu con piña y ron con cola! ¡¡Que
la noche es joven!!

Mientras Maca iba hacia la barra Laura que sí se había percatado del cambio de humor de
Esther por el comentario de la camarera quiso saber como estaba la enfermera

L: Esther... ¿porque no me dijiste lo de la camarera?, no hubiera dicho eso...


E: Tranquila... ya estoy acostumbrada, además, soy yo la que te hizo venir, y la que ha
venido sabiendo lo que había así que tengo que apechugar...

Mientras en la barra...

M: ¡Silvia!
Silvia: ¡Maca! ¿Cómo tu por aquí?... (dándole dos besos)
M: Pues nada que he venido con unas amigas (“¡aaaiisss como esta hoy! ¡A esta la pillo
por banda hoy! ¡Cómo que me llamo Macarena!”)
Silvia: ¡A bien! ¿Dónde estáis? Que me tengo que tomar un descanso y así os llevo las
bebidas de excusa para escaparme de aquí
M: Jajajaj pues allí en la mesa del fondo, ¿nos llevas ahora las cosas entonces?
Silvia: ¡Claro! Dime que os pongo y os lo llevo
M: Pues ponte...

Mientras Maca volvía hacia la mesa Laura y Esther seguían hablando de lo mismo, pero
fueron interrumpidas...

M: ¡Ya estoy aquí! ¿Os han acosado mucho? Jajajaja


L: Que va, no ves que estamos aquí las dos pegaditas jajaja
E: ¿Tú no ibas a por las copas? O ¿es que de ver a la camarera guapa se te han
olvidado?... (un poco borde)
M: No Esther, no se me han olvidado... es que me ha dicho Silvia que nos las trae ella,
así se sienta un rato con nosotras
E: A es verdad... Que se llama Silvia, perdona... pues a ver si no tarda por que yo tengo
sed
L: Esther por favor... (susurrándole para que Maca no se diera cuenta)
E: ¡Anda mira! ¡Si ya está aquí!
M: Mira Silvia te presento, Esther y Laura... compañeras del trabajo y amigas
Silvia: Encantada... (dándole dos besos a cada una)
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L: Hola
E: Hola
L: Esta muy bien este sitio ¡eh!¡ Hay mucha gente!
Silvia: Sí, antes no venía mucha no te creas, pero desde que se corrió la voz viene
mucha, hay noches que no damos abasto jajaja
E: Pues dile a Maca que te ayude, seguro que está encantada... (mirando a la pediatra
directamente)
L: ¡¡Lo que le faltaba a ella! Jajajaj ¡¡salir de curar a niños y ponerse a servir copas!!
Ajajajaj... (suavizando el comentario de su amiga, mientras le daba un codazo en forma
de riña)... (“¡esta niña es tonta! ¿Ahora te arrepientes? ¡pues te aguantas! Tú sola te has
metido en la boca del lobo guapa”)
E: (“¡Será barbie la camarerucha esta! No si encima será simpática y todo... aaaggg no
sé por que he aceptado a venir, si esto me pasa por tonta, y la otra mira como se le cae
la baba, así te resbales con ella!”)
M: (“Y a esta que le pasa ahora, que borde se ha puesto oye... ¡si yo no he hecho nada!
Bueno, ahora en cuanto beba algo se le pasa seguro”)
Silvia: Bueno... Esther, ¿tú eres enfermera no?
E: (“no si ahora querrá caerme simpática y todo”)... Sí me gustaba más que la medicina,
no a todo el mundo le gusta eso de ser médico, además creo que las enfermeras son
indispensables hoy en día, sin nosotras los médicos estarían perdidos ajjajajaj
M: Además Esther es la mejor enfermera que tenemos en el central, nos la rifamos para
que este con nosotros jajaja
E: No seas pelota anda... que ya estoy aquí, no hace falta que aludes más... ¿Laura vamos
a baliar?... (bebiéndose lo que le quedaba de copa de un trago)
L: Claro... vamos... (mirando a Maca como diciendo “no se que coño le pasa”)

Se marcharon dejando a la pareja sola en la mesa, ante la mirada expectante de Maca que
no entendía el porque de la reacción de Esther

Silvia: ¿Tu amiga está un poco tensa no?


M: Sí, no sé lo que le pasa, ella no es así... (“¿qué le pasara? Ahora mírala, parece que
está bien ahí bailando... joer ¡cómo se le acercan! Normal... si mira como esta... ¡Maca!
¡Que es Esther! ¡tu Esther! ¡no la mires así por dios!”)
Silvia: ¿No está mal tu amiga eh?... (sacándola de sus pensamientos)
M: ¿Eh?...
Silvia: Esther, que está muy bien... ¿están juntas?
M: ¿Quién? ¿Laura y Esther? jajajaj ¡qué va! Laura tiene novio, y Esther... jajaja que va
Esther no entiende
Silvia: Aahhh ¿se lo has preguntado? Por que no sería la primera hetero que se cambia de
bando ajajaja
M: No... Esther no... Esther es muy hetero jajajaja pero vamos si te gusta, pregúntaselo tú
Silvia: No, no, si tú dices que no pues ya esta, además... yo ya tenía puesta la bala en otro
sitio... (acercándose a ella)
M: Ah ¿sí? Y en quien si se puede saber... (siguiéndole el juego y acercándose también)
Silvia: Pues en una pediatra que tiene un lunar que me vuelve loca (mirándole el
canalillo con descaro)
M: Mmmmm pues díselo a ver que opina
Silvia: Eso haré... (en ese momento llegaba hasta los labios de Maca)
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Maca reaccionó tarde así que tuvo que intentar coger el mismo ritmo que su camarera,
por que iba bastante lanzada, la pediatra cogía la cara de Silvia entre sus manos para
intensificar el beso ya que le gustaba llevar ella el control

Desde la pista de baile Esther estaba paralizada ante lo que estaba viendo y decidió ir a la
barra sin avisar a Laura, necesitaba otra copa

E: Oye guapa ¿me pones un whisky por favor?


Camarera: Claro cielo... Aquí lo tienes... (guiñándole un ojo)
E: (“Lo que me faltaba, ahora ¡¡la camarera tirándome los trastos!! ¡Venga Esther de
un trago!”)

En el mismo momento que se bebía el chupito aparecía Laura un poco enfadada...

L: ¡Esther! ¿qué coño haces dejándome sola entre tanta loba?


E: Buaaajjjjsjs buaaaajjjsjs (tosiendo) joder ¡Laura! Buaaajjjsjs ¡qué por poco me
ahogas!
L: ¡Te lo tienes merecido!! ¿Qué haces bebiendo whisky? ¡Y solo!
E: ¿No dicen que el alcohol ahoga las penas? Pues yo las estoy inundando
L: Esther ¡no digas chorradas!... (en ese momento Esther veía como Maca y Silvia
habían salido a bailar y estaban “restregándose” como la propia palabra indica)
E: Me voy
L: ¡Cómo que te vas! ¿Y eso a que viene? (“Esta está zumba esta noche, ¡con lo a gusto
que estaría yo en mi cama durmiendo y soñando con mi Javi!”)
E: A eso viene... (señalando hacia la donde estaba la pareja)
L: ¡Joder! Esther venga... que ya sabías lo que iba a pasar
E: Laura yo me voy, ¿vienes o te quedas?
L: Me voy, me voy...

El camino al piso lo hicieron en silencio, cada una repasando la noche y sacando sus
conclusiones

E: (“Esto me pasa por tonta, no tenía que haber venido, esto me lo busco yo... pero ¡se
acabo! ¡Voy a hacer todo lo que esté en mi mano para que esto cambie! ¡No pienso
llorar más! ¡No señor! ¡Me buscare un novio! ¡Sí, eso haré! ¡Me dejaré de tonterías!
¿Pero que digo?... Maca no es ninguna tontería, Maca es mi vida, su sonrisa es mi vida,
no puedo olvidarme de ella, no puedo... // Conciencia: Perdón si molesto // ¿y tú que
quieres ahora??!! // Conciencia: Por que no se lo dices de una vez y que sea lo que
tenga que ser, no ves que así la que sufres eres tú // no puedo... sé que me dirá que me
quiere como a una hermana, su hermana pequeña... y yo no podré volver a mirarla a la
cara, sabiendo que ella sabe que la quiero, esto es mi escudo, o es que no lo ves! Así
puedo ser fuerte frente a ella, pero sin esto, no podré... no podré... // Conciencia: Tú
verás lo que haces”)
L: ¿Esther? Esther, ¿estas bien?
E: ¿Eh? Dime Laura...
L: Que abras, que llevas tú las llaves...
E: Ah... Perdona, ya abro... (entrando al piso)... oye Laura que...
L: No pasa nada Esther... tranquila, no tienes que decirme nada
E: Gracias... (dándole un beso)... voy a acostarme... buenas noches
L: Buena noches
El tiempo me dio la razón 11

Esa noche Esther la pasó llorando, maldiciéndose por querer a Maca, por no poder
quitársela de la cabeza, y lo más importante, sacarla de su corazón, sabía que no podía, y
estaba cansada, cansada, de tener que fingir, cansada de no ser valiente, de no poder
decirle todo lo que sentía, gritarle que la quería, y decirle que la haría la mujer más feliz
de la tierra si la dejaba, pero ella sabía que eso no pasaría, por que para eso hacía falta
valor, y ella no lo tenía, solo tenía miedo, solo conocía el miedo, la tristeza de cada noche
al acostarse, abrazando a la almohada, dejando salir toda esa frustración acumulada en el
día... y una vez más entre lágrimas y suspiros se dejó llevar por el mundo de los sueños...

Eran las 7:30, entraba a las 9:00, pero ya llevaba como una hora dando vueltas a la cama
decidiéndose por levantarse o no... mientras lo decidía escucho la puerta... tembló... no
podía ser otra que Maca

E: (“Que hará aquí tan temprano... espero que no venga ahora de estar con Silvia, solo
me faltaba tener que escuchar su fantástica noche ahora, por dios que no entre, que se
haga el café y se quede en la cocina... ¡por favor señor! Si me escuchas... QUE NO
ENTRE!”)

Pero no, Maca entraba en la habitación sigilosa, sabiendo que Esther dormía, entró, se
quito los zapatos y se metió en la cama...

M: Esther... Esther...
E: ¡Maca por dios! ¿Llegas ahora? (“Empieza la batallíta·)
M: Uuuu que frió ¡dame manta! No, no llego ahora... es que me apetecían churros, y os
he traído para desayunar, y si no vas temprano te dan los peores... jajaj
E: Ssshhh que Laura está durmiendo...
M: Ssshh es verdad... ven que hace frió. (Abrazándose a ella) (“mmmm que calentita se
está así... que bien huele... me quedaría aquí siempre...”)
E: (“Esta me quiere matar, me quiere matar...”) Maca... Que aun es temprano, todavía
puedo dormir un rato
M: Pero si ya estabas despierta, apropósito, ¿por que estabas despierta marmota?
E: No me encontraba bien anoche
M: ¿Por eso os fuisteis sin avisarme?
E: No es que estuvieras muy aburrida cuando nos fuimos
M: Perdona, ¿al final no es tanto sabes?
E: ¿El que no es tanto?
M: Silvia, está bien y todo eso, pero... no sé...
E: (“Una noticia buena... pero bueno que a mí me da igual, se acabo...”)
M: ¿Sabes que le gustaste?
E: ¿Yo? Jajaja anda corre y ríete de Laura, que yo tengo sueño... (dándole la espalda y
tapándose más)
M: (abrazándola por detrás)... Te lo digo enserio... pero le dije que tú no entendías...
(“¡así! ¡Sí señor! Con sutileza... a ver que contesta...”)
E: ¿Y que te dijo?
M: Que era una pena
E: Aaahhhh... (levantándose de la cama)... bueno, visto que no me vas a dejar dormir,
voy a ducharme...
M: (levantándose y yendo tras ella)... ¿Me vas a decir que te pasa conmigo? Y no me
digas que no te pasa nada
El tiempo me dio la razón 12

E: No me pasa nada
M: ¡No seas cría Esther!
E: Maca te he dicho que no me pasa nada “contigo”, que pasa, ¿qué te crees el ombligo
del mundo?
M: No, perdona... no quería agobiarte... (bajando la cara y sentándose en la cama)... lo
siento
E: (sentándose con ella)... No, perdóname a mí... es que ya sabes como son mis
despertares ajajaja,... (cociéndole la barbilla para que la mirase)... de verdad Maca, que
no me pasa nada, es que e pasado mala noche, y ya está, ¡pero vamos! Que me ducho y
acorralo yo a esos churros y se me pasa todo ¡eh! ¡Así que arriba!
M: Vale, te creo, pero... ¿si te pasase algo me lo dirías verdad?
E: ¡Que sí tonta! ¡Venga haz algo de provecho y prepara chocolate mientras me ducho!!
M: ¡¡MARCHANDO CHOCOLATE CALIENTE!!
E: ¡¡Maca!! ¡¡Laura está durmiendo!!
M: Sssshhh ¡Laura está durmiendo! Jajajaj... (y antes de irse le planta un pico a Esther, la
cual se queda que no sabe si levantarse o quedarse ahí por si se derrite y no llega a la
ducha)

Mientas en la ducha Esther no para de darle vueltas al beso de Maca

E: (“Te ha besado, Esther, te ha besado, vale que ha sido un beso, corto, muy corto...
pero ¡¡¡me ha besado!!! Jajajaja ¡soooo toro! ¡¡Que te embalas!! No te emociones, ha
sido, un impulso, ya está, no le des importancia...”)

Maca estaba igual en la cocina, preguntándose, el por que de ese beso, nunca le había
dado un beso así a Esther, con algunas amigas lo hacía, pero no con Esther, su Esther...

M: (“A ver... maquita... ese beso, ¿a qué se debe? ¡Tú nunca besas así a Esther, vale que
lo hagas con Ana pero, Esther, la habrás dejado patidifusa! ¿Y si se lo toma a mal?
Bueno... solo ha sido un beso pequeñito... y corto, por que mira que ha sido corto... //
Conciencia: ¿y para que querías que fuese más largo? A ver, si a ti no te gusta Esther, o¿
sí?// pero ¡¡que dices!! ¡¡Calla!! Y déjame ¡¡que se me quema el chocolate!!”)
E: UuUuUu que frió... (aparece en albornoz)... no he podido ni quitarme esto ajajaja...
(acercándose hasta la pediatra para ver como iba el chocolate)... mmmm que bien huele
¿no?
M: (“Tú si que hueles bien... ¿pero que me pasa? Céntrate en el canali... ¡digo! ¡en el
chocolate!”) Eh... sí, sí, huele que alimenta... oye ¿no vas a coger frió así? ¿Podrías
ponerte un poco más ropa no? Quiero decir... podrías vestirte...
E: Sí, si ya voy, pero es que el olor me ha traído hacia ti jajaja, voy a despertar a Laura
por si quiere, ahora vuelvo...

Entre risas y chocolate paso el desayuno, ese día entraban con una super-puntualidad que
descontroló a Teresita

T: ¡Dios! ¿Que os pasa?


M: ¡¡Buenos días a ti también Teresa!!
E: Eso Teresa, que tanto salsa rosa te está oxidando los modales o ¿que?
T: Eso, o que lleguéis con tanta puntualidad asusta... (Bajándose las gafas de manera que
las miraba por encima de ellas)... venga... quien es la enferma que avise a Cruz...
El tiempo me dio la razón 13

M: Jajajajajajaja pues la verdad ahora que lo pienso... Cuando he ido a por esta, ya estaba
despierta... así que no sé yo ¡eh!... jajajja ¡¡¡AAAUUUUU!!!... (Esther le daba una
colleja)
E: ¡¡Te lo mereces por atacarme!! ¡Pero si eres tú la que se a metido en mi cama! ¡Y ha
roto mi placentero sueño!
M: Pero te he llevado el desayuno joooo... (poniendo morritos de niña buena)
E: Bueno da igual... vamos a...
T: (cortando a la enfermera)... ¡Espera... espera! Dices que ella... (a Maca)... ¿se a metido
en tu cama?
M: ¡Teresa por dios! No me seas ahora peliculera...
E:... Teresa no tiene importancia, somos amigas, hemos dormido muchas veces juntas
T: Una cosa es eso, y otra muy distinta que aquí esta vaya como Perico por tu casa y se
meta en tu cama para despertarte ¡Ni que fuera tu novia!
E:... (“lo que me faltaba ahora, Teresita con su gran imaginación... y ¡activando la
mía!”)
M:... (abrazando a Esther)... ¿Qué pasa Teresa, que no hacemos buena pareja, o que?
Jajajaja
E: ¡Maca quita! No seas cría... me voy a trabajar ¡que parece que la única que ha venido
a eso sea yo!... (se iba rápido de allí dejando una vez más a Maca descolocada)

Y así pasaban los días, Maca sin darse cuenta de que Esther poco a poco se consumía en
una tristeza que la hacía cada día más vulnerable, se levantaba sin ganas de nada, pero a
la vez una parte de ella deseaba encontrarse con ella... tenía miedo, miedo de todo y de
nada, muchas veces ese mismo miedo le daba fuerzas para enfrentarse a todo, pero otras
muchas la hundía en una oscuridad que solo ella conocía, se refugiaba en Laura, su gran
amiga, solo ella sabía su secreto, pero no siempre recurría a ella, por no querer abusar de
la situación, de vez en cuando salía con Laura y Javier para distraerse, y otras muchas se
quedaba en casa viendo una peli hasta que llegaba Maca, y descolocaba todo su mundo
con solo una sonrisa, llegaba la fiesta de cumpleaños de Javi, estaban preparando una
fiesta por todo lo alto en la discoteca de un amigo, iba a ser la celebración del año...

Laura y Javier estaban en la cafetería del hospital ultimando la hora a la que le deberían
decir a sus compañeros para ir a cenar y luego a la discoteca

J: A ver Laura... ¿estaría bien a las nueve no? Por que así a los que acaban en turno de
tarde les da tiempo de sobra para ir a cambiarse y llegar bien de tiempo, ¿que te parece?
L: Por mi perfecto, y se nos hará buena hora para ir a la discoteca y los que no puedan
venir a la cena vengan para las copas
J: Pues entonces listo, ¿se lo dices tú a las chicas y yo me encargo de decírselo a ellos?
L: Vale cariño, nos vemos en un rato y te digo algo... (dándole un beso antes de irse)
J: Vale guapa

Esther estaba en farmacia terminado de hacer el pedido, estaba totalmente concentra en


lo que estaba haciendo, con lo cual no se había percatado de que Laura entraba y se
dirigía hasta ella

L: Oye Esther que digo...


E: ¡¡Joder!!... (tirando todo lo que llevaba en las manos)... ¡¡Laura!! Podías avisar...
¡¡mira lo que he hecho!!
El tiempo me dio la razón 14

L: Perdona Esther, no pretendía asustarte... (observaba como recogía todo bastante


nerviosa)... ¿Esther? ¿te encuentras bien?
E: No, Laura ¡no estoy bien! ¡Déjame que recoja esto que me espera Cruz también para
entrar en quirófano en 15 minutos!... (saliendo de la habitación sin dar oportunidad a
Laura para hablar)

Maca acababa de dar el alta a un niño que había llegado con el brazo roto y estaba con
unos informes en su despacho, tenía la mesa llena de ellos, los había ido acumulando y
había decidido que tenía que darle solución a esa montaña de papel, así que pensaba estar
ahí bastante rato

Pasadas unas horas cuando ya su cuello se quejaba dolorido y su cuerpo pedía acto de
presencia de su amiga la cafeína decidió ir a la cafetería a tomarse un café bien cargado
para poder terminar y de paso hablar con Teresa ya que no la avisaban de la presencia de
ningún niño

M: ¡Teresa! ¿Es que hay huelga de niños que no me mandas ningún aviso? Jajaja
T: Sí hija, ¡no viene ni uno solo! ¡Así que aprovecha!
M: Eso voy a hacer, que llevo ya no sé cuantas horas con los informes de pediatría y
necesito café... si viniese alguno me tienes allí ¿vale?
T: De acuerdo, creo que allí tienes a Laura que acaba de entrar
M: Bien, pues voy con ella, hasta luego

Maca entraba en la cafetería y veía a Laura ensimismada dándole vueltas a su café...

M: Vas a marear al pobre café...


L: ¿Eh?... ¡ah! Hola Maca
M: ¿Que te pasa? Te veo preocupada
L: No, no es nada... (“como le digo yo a esta que lo que me pasa es ¿Esther...? no
puedo...”) oye, que mañana es la fiesta de Javier, ¿tú vienes verdad?
M: ¡Claro que sí! ¿A que hora hay que estar y en donde?
L: A eso iba, hemos decidido que a las nueve en el restaurante que te comento Javier y ya
luego nos vamos todos juntos a la discoteca
M: ¡A bien! ¿Tú sales ahora no?
L: Sí, en una hora ¿y tu?
M: También... si no has quedado con Javier he pensado que podíamos cenar con Esther,
que últimamente apenas hablamos y la veo rara, no sé que le pasa, pero tampoco la
quiero agobiar, ¿Qué dices?
L: Eh... ¿Esther?... pues no sé, no me había fijado, pero sí, cenamos en casa entonces...
voy a decírselo... (levantándose de la mesa)... nos vemos a la salida

Laura fue en busca de Esther que salía de operar con Cruz después de unas cuantas horas,
le costó convencerla, no quería tener que ver a la pediatra y menos cenar en casa, pues
sabía que si se alargaba la cosa se quedaría a dormir, y lo haría en su cama, y era lo que
menos podía soporta en esos momentos, al final Laura la hizo entrar en razón, diciéndole
que si no aceptaba Maca se iba a preguntar porque y tendría que darle alguna
explicación, en ese momento Esther se dio cuenta que si tenía poca gana de cenar, menos
tenía de tener que poner todo su esfuerzo en no sucumbir ante la pediatra para no cenar
esa noche...
El tiempo me dio la razón 15

Llegó la hora de salir y Maca las esperaba en recepción hablando con Teresita, Laura y
Esther hacían su aparición

M: ¿Estáis ya?
L: Sí, es que nos hemos entretenido un poco
E: Sí, es que he tenido que operar con Cruz y ha sido un poco complicado
M: ¿Pero a salido todo bien? No tienes buena cara
E: Sí, sí, es que estoy un poco cansada, ¿nos vamos?
L: Sí vámonos, hasta luego Teresa
T: Hasta luego chicas, pasáoslo bien
M: ¡Eso ni se duda Teresa!
E: Hasta mañana

El viaje a casa Esther estuvo callada todo el tiempo, iba en la parte trasera del coche,
Maca iba delante con Laura, hablando de la fiesta de Javier, y riéndose mientras
imaginaban a Teresa en la discoteca quejándose por todo

Llegaron al piso entre risas, pero con una Esther, visiblemente seria

E:... (abriendo la puerta)... Mientras hacéis la cena yo me voy a duchar... (yéndose directa
a su habitación sin dar opción a que ninguna de sus compañeras dijera nada)
M: (a Laura)... ¿Y dices que no te has fijado? Por favor Laura... si va arrastrando los pies,
a Esther le pasa algo, seguro... (“solo hay que ver como ha dejado de sonreír...”)

Cenaron intentando animar a Esther que parecía que hacía un esfuerzo sobre humano
para no hacer sentir mal a sus compañeras, intentaba hablar y de vez en cuando reír. Para
bien de Esther, la cena se alargó poco, así que Maca se fue a su casa y la enfermera no
tuvo que pasar por el mal rato que ella temía

Al día siguiente era la fiesta de Javi, el día en el hospital pasaba rápido para todos pues
habían tenido varios avisos y no habían parado ni un solo segundo, se acercaba la hora de
salir y Esther fue a buscar a Laura a la cafetería para comentarle que no se encontraba
bien y que no le apetecía ir a la fiesta de Javi

E: (acercándose hasta donde estaba Laura)... Laura ¿te puedo comentar una cosa?
L: Claro Esther, dime
E: Que no me encuentro muy bien, y no creo que deba ir al cumpleaños de Javier, sería
un estorbo, y solo necesito llegar y acostarme...
L: ¡Ni hablar Esther! ¡esto no lo puedes hacer! ¡Sabes que no! ¡De verdad crees que me
voy a creer todo eso! ¡Tú te vienes, ya venga Maca! ¡O Rita la cantaora! ¡Me oyes! ¡Yo
te espabilo a ti como que me llamo Laura!
E: Laura de verdad... que no...
L: Esther no hay nada más que decir, y me voy que Aime me está esperando, a la salida
me esperas que vayamos juntas a casa...

Efectivamente Laura no hizo caso a Esther y a las nueve menos diez Javier las recogía en
el piso para ir los tres en el coche hacia el restaurante, Esther felicitó a Javi ya que este
había librado ese día y no se habían visto aun, iban el coche hablando y Esther de vez en
cuando discutiendo con Laura por haberla obligado a ir a la fiesta, cosa a la que Laura no
El tiempo me dio la razón 16

le daba pie y más enfadaba a la enfermera. Llegaron al restaurante y allí estaban los
compañeros a los que su turno les permitía ir. Allí estaban, Teresa, Aime, Vilches, Cruz y
Maca.. Eva, Rober, Rusti y Héctor se unirían mas tarde

V: ¡¡Hombre!! ¡¡Ya se deja ver el cumpleañero!! ¡¡Ya está bien no!! ¡Que encima que hoy
no has trabajado nos haces esperar aquí muertos de frío!!
C: ¡Vilches por favor! ¡No empecemos!
V: ¡Si es que tengo razón!
J: ¡Perdón! ¡Perdón! Pero es que no encontrábamos aparcamiento

Los hombres entraban charlando entre alguna que otra broma pasada de rosca de Vilches,
Esther hablaba con Teresa de cómo les había ido el día y Maca entraba con Laura
hablando de cómo se encontraba Esther

M: ¿Cómo que no quería venir?


L: Pues eso, me viene esta tarde y me dice que no se encuentra bien y que no viene, pero
vamos ¡que no la he dejado acabar!
M: Tengo que hablar seriamente con ella, esto ya me está empezando a preocuparme
seriamente
L: (“Sí, habla, habla, que entonces veremos a ver que pasa”)

La cena trascurría alegre, Maca no paraba de observar a Esther que parecía que eso que le
ocurriese no le estaba chafando la cena, y está sonriente hablando con Vilches y viendo
como este hacía enfurecer a Teresita con sus comentarios, decidió que la dejaría tranquila
por esa noche, no quería que la enfermera cambiase el humor, la veía feliz en ese
momento y era lo que importaba, terminada la cena se dirigieron a la discoteca, en la cual
ya esperaban los que faltaban, se dirigían a la zona que estaba reservada para ellos,
gracias a los contactos de Javier

Eva: ¡¡¡FIESTAAAA!!!¡¡ Cuánto hombre!! ¡¡Esther saca la caña de pescar que esta
noche vamos a ver como están las truchas!!
E: Jajajaja Eva ¡¡estás como una cabra!! Tienes aterrorizada a la pobre Teresa jajaja
T: ¡Oye! Que tampoco soy tan antigua ¡eh! ¡Ya verás tú!
V: Oioioioi ¡qué Teresita se nos desmelena esta noche!
H: ¡Che Teresa! Vos bailará conmigo esta noche ¡eh!
T: ¡Claro que sí! ¡Vamos Héctor! Que van a ver estos lo que es bueno
L: Jajajaja ¡pobre Héctor! No sabe dónde se ha metido jajajaj
E: Déjalo jajaja así aprende a tener ese piquito argentino cerrado jajaja
Eva: Esther vamos a ver como esta la cosa por ahí!
E: ¡Venga vamos! Ajajaja
L:... (cogiendo a su amiga del brazo)... Esther piensa lo que haces ¡eh! No vayas a hacer
ninguna tontería...
E: Ya soy mayorcita para saber que hacer o no, ¿no crees Laura?
L: Ya, pero sabes que lo digo por ti...
E: Lo sé Laura, estaré bien de verdad

Así pasaba la noche, Maca bailando con Laura cuando se lo permitía Javi, Cruz riñendo a
Vilches por que no paraba de mirar a todas las tías que había por allí, iban todos ya un
poco finos así que decidieron sentarse un poco aprovechando que tenían ese reservado y
así descansar un rato
El tiempo me dio la razón 17

J: ¿Lo estáis pasando bien?


Eva: Jajaja ¡no veas! Mira cuantos amigos he hecho hoy... (enseñándole el brazo donde
tenía todos los números de teléfonos que había ido recopilando por la pista de baile)...
jajaja
E: ¡Y mira yo! Jajajajaja
H: Nos sois las únicas que ligáis ¡eh! Por que mirar a esa rubia que esta en la barra
V: ¡Y ahora me dirás que has ligado con ella! ¡Héctor por favor! ¡Que ese tipo de mujer
no se fijan en un hombre como tú!
H: Pues aunque me encanaría decir lo contrario... no, a la que no para de mirar es a Maca
M: Buuaaajjjsjsssj (tosiendo después de tragar su bebida) ¿a mí? ¡Que dices Héctor por
dios!
H: Que sí que sí... no para de mirar toda la noche, date cuenta...
V: Pues va a tener razón el argentino, ahí que ver maquita que no te das cuenta de que las
tienes locas ¡eh!
M: Pues no me he dado cuenta, no me fijo yo en esas cosas mira por donde
E: No Vilches, es que Maca no se da cuenta de esas cosas... (levantándose y cogiendo a
Eva para irse a la pista)... vamos Eva, ¡que estos son todos muy aburridos!!
Eva: ¡Vamos! ¡Vamos! Jajajaja
M: ¿Y que coño he hecho yo ahora, si se puede saber?... (mirando a Laura)
L: Pues no sé...

Ya entrada la madrugada se iban de la discoteca con una Teresita, más que bebida
tirándole los trastos a Héctor con lo cual Vilches se divertía mucho, Eva y Esther
recordando todos los chicos con los que habían hablado y descartando los que no les
gustaban, Rober hablando con Javier y con Aime de que tenista estaba mejor, Maca y
Laura riéndose de cómo eran los hombres...

E: Uuuff que frío hace ¿no? ... (frotándose las manos)


M: Ten mi bufanda si quieres, yo no tengo apenas frío
E: No gracias enseguida se me pasa...
M: Esther te pasa algo conmigo, hace tiempo que no hablamos y apenas me quieres
dirigir una palabra, ni mirarme, y parece que lo que digo todo te molesta...
E: No Maca, lo siento, es que estoy pasando por una mala racha... solo eso
M: ¿De verdad?
E: (asentía con la cabeza mientras se acercaba las manos a la boca para intentar
calentárselas)
M: Bueno pues si te puedo ayudar sabes que no hace falta que te lo diga, me tienes para
lo que sea, sea la hora que sea, de verdad Esther, para lo que sea
E: Lo sé Maca, gracias (le da un beso en la mejilla y se va hacia Rober cogiéndole un
brazo para resguardarse un poco del frío)

Maca iba pensando en su conversación con Esther, era más de lo que había conseguido
en mucho tiempo, estaba preocupada por su amiga, no sabía que bebía hacer, no
encontraba las palabras adecuadas ni el momento...

L: Tranquila Maca, seguro que pronto se le pasa y volvemos a tener a la misma Esther de
siempre
M: Eso espero... por que yo no sé como estoy sobreviviendo sin ella... (“¿he dicho yo
eso? La verdad es que sonará egoísta, pero necesito a mi Esther... la necesito más de lo
El tiempo me dio la razón 18

que me imaginaba, echo mucho de menos ir a despertarla y ver como se hacer de rogar,
y como se despierta regalándome esa sonrisa que hace que pueda empezar el día”)
L: (“¿Ha dicho lo que creo que a dicho? ¡Dios! A ver si ahora va a ser que a esta
también... no... no puede ser...”)

Los días pasaban y Esther no entraba en razón, no había ningún cambio, Laura ya había
tenido más de una conversación con ella, diciéndole que como no pusiera de su parte
hablaría con Carlos para que él intentara algo, cuando lo hacía parecía que Esther
intentaba solucionarlo pero no duraba mucho tiempo, volvía a caer en su mundo de
miedos y tristeza

Maca no sabía que hacer, estaba furiosa por que no sabía como ayudarla, se había tirado
días y días tras Esther intentando hablar con ella, yendo a su casa, pero ella siempre le
daba largas o se refugiaba en la casa de su madre

Maca estaba en recepción hablando con Teresita cuando escucho reír a Esther como hacia
tiempo que no lo hacia se volvió y la vio entrar con una chica a la que no conocía
E: ¡Maca! ¡Mira te presento! Maca ella es Mónica, una amiga de la infancia a la que le
había perdido el rastro, ella es Maca una amiga y compañera de aquí del hospital
Mónica: Encantada Maca
M: Igualmente... (dándole dos besos)
E: Oye ¿has visto a Laura?, que le vamos a dar una sorpresa
M: Ah ¿pero es que también se conocen?
E: Sí... es amiga de las dos... ¿verdad? Aaaiiii ¡¡mi Mónica!! Cuanto la echaba de
menos... (abrazándola como una niña pequeña)
Mónica: Jajajaja ¡¡siempre igual!!... (a Maca)
M: Sí... siempre igual... (sus ojos lo decían con tristeza pues hacía tiempo que Esther no
era así con ella, y eso le dolía en el corazón)
E: Eh... (dándose cuenta de la reacción de Maca) bueno... Mónica ¿vamos a buscar a
Laura?
Mónica: Sí vamos, que quiero ver a esa medicucha, lo dicho, un placer Maca, ya nos
veremos
M: Igualmente, hasta luego

Maca se fue a su despacho nuevamente con la idea de lo que le pasaba a Esther era con
ella, pues al verla así con su amiga la hizo entristecer bastante, no sabía como solucionar
aquello, estaba empezando a enfadarse pues la enfermera no le daba pie a arreglarlo. Lo
que aun no sabía es que Mónica iba a vivir con Esther y le pondría las cosas más difíciles
con la enfermera

Esther hablaba con Laura en la cafetería de lo que le había propuesto Mónica para el fin
de semana, estaba aparentemente contenta con el plan, cuando apareció Maca por allí y
fue a sentarse con sus compañeras como hacia días que no hacía...
M: ¡¡Hola guapas!! ¿Ha quien criticáis?
L: Hola, pues nada aquí, Esther que se va a hacer puenting el sábado
M: ¡¡¿¿Tú??!! ¡¡Puenting!!
E: Sí, ¿qué pasa? ¿Que yo no puedo tirar de un puente? Jajajaja
M: Claro que sí, pero como antes te daban miedo esas cosas
E: Ya ves... la gente cambia
El tiempo me dio la razón 19

M: Sí, aquí cambian mucho las cosas sin que yo me de cuenta...


L: (viendo como la conversación cogía un tono un poco malo)... ¡Oye! ¿Y por que no te
vas con ellas? ¡Que a ti todas esas locuras te gustan!
E: Eh... no creo que ella pueda Laura.. además creo que Mónica ya ha hecho las reservas
de los equipos y no creo que ahora pueda cambiarlo a ultima hora
M: Sí, Esther tiene razón, además, ya tengo planes...
L: A ¿sí? ¿Y con quien? si se puede saber pillina... (sin darse cuenta aquel comentario
traería problemas)
M: Con Silvia... (mirando a Esther)
L: ¿Con... sil... Silvia?... (temiendo por la reacción de la enfermera)... ¿con Silvia, la
camarera?
M: Sí me está llamando últimamente y siempre le estoy dando largas, y la verdad es que
me apetece verla
E: Ves Laura, Maca siempre tiene un ligue al que recurrir en estos casos
M: ¿¿Pero que dices Esther?? si eres tú la que no quieres que vaya, ¡si se te nota!
E: ¡Tú alucinas! ¡Si seguro que Laura te estaba poniendo en un compromiso!
M: ¿¿Perdona?? Pero de echo eres tú la que me está sacando de tu vida poco a poco ¿o es
que no te das cuenta?
L: Chicas, calmaos, esto se puede hablar tranquilamente
E: No Laura, ahora no me callo, no estáis diciendo siempre que no hablo, ¡¡pues ahora
hablare!!
M: Eso Laura, déjala que de una puñetera vez diga algo y deje de hacerse la victima
E: Lo primero es que ¡tu solita eres la que está consiguiendo todo esto por no darte
cuenta de las cosas! y tampoco por eso ¡Mira! ¡Que no tengo por que darte explicaciones!
Que no eres nadie para meterte en mi vida y decir que yo me hago la victima, aunque si
querer que la gente no se meta en mi vida y querer que me dejen en paz es hacer eso, ¡sí!
¡Me hago la victima!
M: ¡Muy bien! Pues como no soy nadie, esto se acaba aquí, no tengo por que estar
sufriendo por una persona que me tiene como “nadie”
E: ¡Pues perfecto!
M: ¡Muy bien! (marchándose)
E:... (“¿qué he hecho? Esther, ¿qué has hecho? ¡He sido una idiota! Si ella no tiene
culpa de nada... ¡dios! ¡todo lo que le he dicho! La he perdido, la he perdido...”)
L: Esther... (viendo que su amiga empezaba a temblar)... ¿Esther? ¿estás bien? ¿Esther?...
(la enfermera se desmayaba)... ¡¡¡Teresaaaa!!! ¡¡Teresaaaa!!
T: (corriendo al oír gritar a Laura)... ¿Qué pasa? ¿Por que gritas?
L: ¡¡¡Llama a Cruz y que traigan una camilla es Esther!!!
T: ¡¡¡Ahora mismo!!!
L: ¡Esther cariño!... ¿Esther me oyes??

Había pasado un rato, Cruz y Laura estaban con la enfermera esperando que se
recuperase...

C: Esther... tienes bastante anemia, ¿comes bien?


E: Sí Cruz, pero es que estoy ya mala algunos días y h discutido antes con Maca y me h
puesto nerviosa, solo h sido eso
L: Esther... te has desmayado no es ninguna tontería, y sabes por que te lo digo
C: ¿Pasa algo de lo que me deba enterar?
E: No, no, tranquila, no pasa nada, es que Laura se preocupa demasiado... (mirándola
directamente)
El tiempo me dio la razón 20

C: Bueno... pues visto como está el panorama creo que deberías irte a casa y ya que
libras el fin de semana, meterte en la cama a descansar, y no hacer esfuerzos, te ha dado
una gran bajada de tensión y eso no es bueno
E: ¿¿Todo el fin de semana??
C: Sí Esther, ¡¡y no me seas irresponsable!! Laura acompáñala a casa y oblígala a que
coma y a que descanse
L: Dicho y echo
E: Pero Cruz...
C: ¡Ni Cruz ni leches Esther! ¡vete a casa! ¿O quieres que te despida?
E: (poniendo los ojos en blanco)... Vaaaaaale, ¡brujas! ¡¡Que sois una brujas!! Y por
favor de esto... ni una palabra Maca ¿me oís?
C: Por mí de acuerdo
L: Lo discutiremos por el camino, anda vamos...

Se dirigían hacia la salida, Esther se paro en recepción a despedirse de Teresa, ya que esta
se había dado un gran susto

E: Teresa, que me voy a casa


T: ¿Pero estas bien? ¿te encuentras mejor?
E: Sí... ha sido solo un susto
T: Y vaya que a sido un susto
E: Oye Teresa una cosa...
T: Dime
E: Se lo has dicho a alguien... lo que me ha ocurrido digo...
T: Pues ahora que lo dices no, no a pasado nadie
E: Pues ni una palabra Teresa, no quiero que nadie se preocupe
T: Está bien

Laura aparecía en recepción pues se había olvidado las llaves del coche y había tenido
que salir corriendo

L: ¿Vamos?
T: ¿Ah, pero tú también te vas?
L: La voy a llevar Teresa, enseguida vuelvo, por si alguien pregunta por mí, Cruz ya lo
sabe
T: Está bien, y Esther cuídate anda
E: Gracias Teresa.. hasta el lunes
T: Hasta luego

Como Cruz le había dicho a Laura, llevó a Esther a casa y la obligó a acostarse, pero eso
fue peor, pues no paraba de darle vueltas a la discusión con Maca, había pensado en
llamarla pero cuando estaba decidida a hacerlo algo se lo impedía, se quería disculpar,
pero estaba aterrada, se había comportado muy mal con la pediatra

E: (“Me he pasado... ya no querrá ni verme (empezaba a llorar) ¡¡es que todo me sale
mal!! ¿Que voy a hacer sin ella? Es que me lo merezco... ha estado intentando
ayudarme, pero siempre le he dado largas... pero como me va a ayudar, si es ella, la que
me hace estar así, la quiero... la quiero tanto... pero ella no tiene la culpa, no tiene por
que darse cuenta... yo he echo que no se de cuenta... por ser una cobarde, por eso no me
la merezco, la he perdido... (cogiendo una foto de ellas dos en la nieve que tenía puesta
El tiempo me dio la razón 21

en la mesilla) te he perdido (pasando un dedo por la foto) te quiero (dándole un beso)


que cobarde soy, así no me cuesta nada decírtelo... ¿y ahora que voy a hacer...?”)

En ese momento llegaba Mónica, Esther no quería asustarla así que salió a decirle que ya
estaba allí y por que

E: Mónica...
Mónica: Ah ¡Esther! ¿estás aquí ya?
E: Sí, es que me ha dado una bajada de tensión y Cruz me ha mandado a casa
Mónica: ¿Pero estás bien? ¿Quieres que te prepare algo?
E: No, no, si ya estoy mejor... ha sido el momento
Mónica: ¿Pero que a pasado?
E: Que he discutido con Maca... (bajando la mirada)
Mónica: (cogiéndole la barbilla para que la mirara)... Con que Maca ¿mmmhhhh??... (la
enfermera ya había puesto al día a su amiga en lo referente a la pediatra)... Esther... ya te
lo he dicho y no quiero parecer pesada, pero es que... tienes que darle una solución a
esto... no puedes estar así cariño...
E: Tu lo has dicho, no seas pesada...
Mónica:...
E: Perdona... es que... la he cagado Mónica... (echándose a llorar)
Mónica: Sssshhh no llores Esther... ven y cuéntame que ha pasado a ver si lo podemos
arreglar
E: No se puede... le he dicho cosas horribles

Esther y Mónica se sentaban en el sofá y la enfermera le contaba a su amiga lo sucedido


en la cafetería, no paraba de llorar, pues cada vez que lo pensaba se sentía peor

Mónica: Pues... no sé que decirte, yo no conozco a Maca, pero dale tiempo, pídele
disculpas...
E: Si lo sé... pero es que... (sin dejar de llorar)
Mónica: Mira tranquilízate, acuéstate... y mañana pensamos mejor ¡eh! Por que visto lo
visto vamos a hacer sofing en vez de puenting jajajaja
E: Jjajaajja
Mónica: Así me gusta... que sonrías... (limpiándole las lágrimas)
E: Gracias...
Mónica: No hay nada que agradecer... ¿somos amigas no?... (la enfermera asentía)...
¡pues eso! ¡Ahora a la cama enferma! ¡Que mañana tenemos que arreglar cierto asunto!

Así, un poco más relajada Esther se iba a la cama, pero no paraba de darle vueltas al
asunto, no podía dormir, y cuando lo hacía no paraba de tener pesadillas con Maca, que
en parte la hacían no querer dormirse...

Cuando se levantó salió a la cocina y no había rastro de sus compañeras, se fue hasta la
cocina y tampoco había nadie, se fijo que en el frigorífico había una nota:

“Cariño me vas a matar pero me llamó mi madre anoche después de acostarte y me dijo
que mi abuelo había caído enfermo, así que esta mañana a primera hora me he tenido
que ir... me daba pena despertarte lo siento... Laura no volvió anoche así que supongo
que estará con Javier. Estaré de vuelta el domingo, arreglaremos lo tuyo entonces
Un beso wapa, Mónica
El tiempo me dio la razón 22

E: (“Pues sí que estamos bien... Laura no trabaja hoy así que volverá tarde... y encima
está lloviendo... pues nada Esther, como dijo Mónica, ¡a hacer sofing! No pienso hacer
nada hoy”)

Pasaban las horas y Esther no hacía nada más que ver la tv, no echaban nada que le
gustase y se puso a ver que tenía por allí para distraerse... vio un dvd que habían grabado
en un viaje a la playa el verano pasado, se dispuso a verlo, pero lo apagó, sabía que
saldría Maca, y no se creía capaz... al cabo de un rato se decidió a ponerlo.. allí aparecía
ella, le decía hola a la cámara cuando de repente aparecía Maca detrás abrazándola y
poniéndole unos cuernos en la cabeza sin que ella se enterase, hasta que un comentario
de Laura la hizo darse cuanta... “uuuuu aquí huele a toro ¡eh! ¡Esther!” en ese momento
se giraba y encontraba a la pediatra escondiendo la mano y esta salía corriendo tras ella
hasta que la pediatra alcanzaba el agua... lo volvió a apagar, estaba llorando y solo había
visto dos minutos... se sentó junto a la ventana, recordaba cada momento con Maca, y
lloraba más y más... así pasaron las horas hasta que empezó a anochecer y llegó Laura, se
la encontró sentada mirando como llovía... encendió la luz y la enfermera salió de su
mundo para ver quien había interrumpido sus recuerdos...

L: ¡¡Esther!! ¿¿que te pasa??... (corriendo hacia ella, al verla llorar y con los ojos
extremadamente hinchados)... ¿pero cuantas horas llevas así? ¿Y Mónica? ¿Por que no
me has llamado?
E:...

Esther no decía nada, solo lloraba y lloraba, se abrazaba a su amiga, con fuerza, como si
al hacerlo dejara escapar toda esa rabia que sentía, se había dado cuenta de todo lo que
había perdido por su cobardía

E: La he perdido Laura... Ahora la he perdido para siempre... (su llanto no cesaba cada
vez era mas intenso)... he sido una cobarde... tenía que haber tenido el valor de hablar
con ella...
L: Todavía puedes arreglarlo Esther... estoy seguro que si hablas con Maca, querrá
escucharte... ella te quiere con locura, y no sabes si lo hace como tú esperas...
E: No querrá verme...
L: ¡¡No digas tonterías!! ¿Sabes lo que tienes que hacer? La vas a llamar y vas a intentar
hablar con ella
E: No...
L: ¿Cómo que no?
E: Por teléfono no, voy a ir a su casa...
L: Esther estás muy nerviosa, no deberías conducir
E: No, de verdad, ahora estoy bien, esto tengo que decírselo a la cara
L: ¿Se lo vas a decir?
E: Sí, la he perdido por una estupidez y no quiero tener que arrepentirme toda mi vida
por no haberlo intentando

Salió de casa aun con el miedo de Laura, estaba demasiado nerviosa, pero sabía que tenía
que hacerlo, quería hacerlo, estaba lloviendo... empezó a llorar otra vez, tenía miedo,
pero tenía que hacerlo, llegó al edificio de Maca, en ese momento alguien salía del portal
así que se ahorró tener que llamar al telefonillo, llegó al piso con paso lento... llamo al
timbre
El tiempo me dio la razón 23

E: (“No querrá ni verme... me va a cerrar la puerta en las narices”)


M: ¡¡¡Voooyyyy!!! (“¿Quién será? No esperaba a nadie...”) est... ¿Esther...?
E:... (solo lloraba)
M: ¿Esther? ¿Estás bien?... (cogiéndola de los brazos)... Esther... estás temblando...
E: Maca... yo... yo quería...
Voz: Maca... ¿Ocurre algo?

Esther reconoció esa voz, en ese momento se paralizó y recordó lo que Maca dijo en la
cafetería

M: Sí, Esther tiene razón además, ya tengo planes...


M: Con Silvia...

Se sentía morir... deseaba salir corriendo de allí, pero no podía, el miedo la dejó
paralizada, no sabía que hacer, Maca la miraba con miedo, ella había dejado de llorar,
pero lloraba por dentro... su corazón se volvía a romper como tantas otras veces

Silvia: ¿Maca? ¿Quién es pasa algo?... (Silvia salía de la cocina secándose las manos con
un trapo)... Esther... hola...
E:... Eh... yo... hasta luego... (corrió hacia las escaleras)
M: ¡Esther! ¡¡Espera!!... (salió corriendo tras ella y la alcanzó justo cuando la enfermera
abría la puerta del portal)... ¡¡Esther!!... (cogiéndola del brazo)
E: ¡¡No!! ¡¡Déjame!!... (lloraba y lloraba... le costaba respirar)
M: ¡Esther! ¿Qué ocurre? Me estás asustando... (abrazándola)
E: ... (se aferraba a la pediatra con fuerza, con odio, pero no podía soltarse, si lo hacia se
caería)
M: Esther cariño...
E:... (antes esas palabras Esther reaccionó, recordó a Silvia, Silvia estaba en su casa,
Silvia y Maca... Maca y Silvia...) ¡No! ¡Te odio! ¡Te odio!... (dándole con los puños, pero
sin fuerzas)... ¡Silvia! ¡Corre con Silvia! ¡Siempre eres la misma Maca! ¡Nunca
cambiarás!
M: ¿Pero Esther? ¡¡No te entiendo!! ¿Que tiene que ver todo esto con Silvia?
¡¡¡Estheeeeer!!!

Pero Esther ya corría bajo la lluvia, corría y corría, liberando toda esa rabia acumulada,
llegó hasta el coche no paraba de llorar, no se podía quitar la imagen de Silvia en la casa
de Maca, Maca... Maca... Maca... arrancó el coche... no podía dejar de llorar, empezaba a
llover más fuerte... apenas veía la carretera

E: (“Cómo he podido ser tan tonta... Maca nunca se fijaría en mí... ¿por qué Esther?
¿Quién te manda enamorarte de Maca?...” en ese momento su llanto hace que empiece a
marearse, se le nubla la vista, todo le da vueltas, cierra los ojos y allí está, Maca
sonriendo, Maca entrando por la puerta, Maca atendiendo a un niño, Maca, Maca, Maca,
Maca... sintió un gran dolor en sus piernas, no podía moverse... oía voces, cristales
rompiéndose, pero no podía moverse... incluso con aquel dolor su único pensamiento era
Maca, Maca, Maca, siempre Maca...)
El tiempo me dio la razón 24

Eva: ¡¡Cruz!! ¡¡Es Esther!! ¡ha tenido un accidente! ¡¡Tiene las dos piernas rotas!! Y
traumatismo, ¡¡no ha recobrado el conocimiento!!
C: ¡¡Teresa!! Llama a Vilches ¡¡¡rápido!!!
T: ¡¡¡Esther!!!
C: ¡¡¡Teresa!!! ¡¡¡Ahora!!! ¡¡Vamos al box!! Eva llama a Laura, ¡está en cortinas!
Eva: Voy... ¡Cruz!!
C: ¿Sí?
Eva: Sálvala...

Laura estaba desconsolada, no podía dejar de llorar, estaba con Eva en la sala de médicos
esperando alguna noticia, su móvil la sacó de sus pensamientos, pero un miedo le entró al
ver quien la llamaba

L: ¿Sí? Maca... Maca... no te asustes... sí... lo sé... sí... sí sé donde está... está aquí Maca...
(en ese momento rompía a llorar)... ha tenido un accidente... sí... estamos todos aquí...
vale... te espero...

En quince minutos la pediatra llegaba al hospital, corría hasta la sala de médicos, Laura
le había dicho que estaban allí

M: (entraba llorando)... ¿Cómo esta? ¿Dónde esta? ¿Que ha pasado?


L: (sin dejar de llorar)... Ha tenido un accidente con el coche y la peor parte se la ha
llevado en las piernas, pero parece ser que a llegado con un traumatismo...
M: Yo tengo la culpa... (cayendo a suelo hasta sentarse)... vino a verme... se puso
histérica... salió corriendo... debí impedir... debí... tenía que haberla protegido... Esther...
(su llanto era cada vez mas fuerte)

Las horas pasaban y ni Cruz ni Vilches aparecían, la cosa se estaba alargando, todos
estaban de un lado para otro, Teresa no para de llorar y repetir “mi niña... ” Laura en los
brazos de Javier estaba dormida después de haber estado llorando tantas horas, Maca
estaba en la puerta de quirófano meciéndose en si misma, sin dejar de llorar, sus lágrimas
no habían cesado de caer sin ningún tipo de esfuerzo... estaba con los ojos cerrados, su
única visión era Esther, quería que solo fuese Esther, no se imaginaba su mundo sin ella,
la quería, la quería con locura, y ahora en este desgraciado momento se daba cuenta de
que daría su vida por la de ella, y eso solo quería decir una cosa ¿se había enamorado de
Esther? no entendía como ahora, en el peor momento se estaba dando cuenta, cuando
podía perderla

M: (“¿Cómo he podido estar tan ciega?... ahora no... Esther... (se tapaba la cara para que
su llanto no llamase demasiado la atención)... no me dejes Esther... ahora no... nunca... te
quiero... lo siento... te he fallado... ¡¡dios!! ¿Por que tú? ¿Por qué no yo? Se fuerte
Esther, se fuerte mi niña... por favor...”)

En ese momento Cruz salía de quirófano con Vilches, tenían el gesto cansado... Maca
corría hasta ella sin dejar de llorar, esperando en su amiga una mirada de seguridad, un
gesto que le dijese que todo había ido bien, pero algo le decía que no, que no iba bien

M: ¡Cruz! ¿Cómo está?


C: Nos ha costado Maca... pero la hemos hecho quedarse con nosotros
V: Ha sido fuerte, pero...
El tiempo me dio la razón 25

M: ¿Pero?
C: Está inconsciente Maca... tiene un gran traumatismo en la cabeza... y tiene que
despertar por ella misma... incluso puede estar en coma y aparte está lo de sus piernas...
M: ¿Que les pasa?
C: ...
M: ¡Vilches! ¿Que le pasa?
V: Pues que ahora si va a necesitar toda vuestra ayuda, se las ha hecho añicos Maca...
Javier tendrá que volver a operarla para que se plantee el volver a andar...

En ese momento Maca negaba con la cabeza, no se podía creer todo lo que sus
compañeros le decían, le venían a la mente todos los recuerdos, todos los momentos
junto a Esther, su sonrisa, su vitalidad, no podía pensar en otra cosa, su vida se iba
desmoronando como un castillo de naipes, no concebía su vida sin Esther, su Esther, no
podía, de pronto le venían a la cabeza los últimos meses, la tristeza de sus ojos, su
discusión, y por último, cuando la vio ese mismo día, fue a hablar con ella, después de
todo lo que se habían dicho, como Silvia le dijo... “Maca, no te preocupes, ya verás
como todo se arregla, os queréis mucho, por todo lo que me has contado, verás como lo
solucionáis...”

Solo habían quedado como amigas, y Maca encontró en Silvia su paño de lágrimas en ese
momento, estaba contándole la situación actual con Esther mientras estaban haciendo la
cena, Silvia no quería dejar sola a Maca en esa situación, además le gustaba estar con la
pediatra, una cosa no quitaba la otra, en ese momento fue cuando llegó Esther y todo lo
demás ocurrió demasiado rápido

Todo se agolpaba en la mente de Maca queriendo encontrar un motivo, pero por mas que
se esforzaba no encontraba nada

Pasaron a Esther a una habitación, Cruz le había explicado a sus compañeros la situación
de la enfermera, y también se disponía a llamar a la madre de esta, que le había dicho que
se iban para allá, ella y su hija menor

Maca estaba en la habitación, no quería dejarla sola ni un minuto, estaba sentada en el


borde de la cama, cogiendo su mano en una suave caricia, intentando así transmitirle su
cariño y por que no, con la esperanza de que Esther sintiese ese contacto y reaccionara...

M: Siento mucho todo esto... en realidad no sé que pasa por esa cabecita tuya, me siento
impotente... no puedo ayudarte... pero sé que tú eres fuerte... lo eres... y vas a salir de
esta... yo estaré contigo, nunca te dejare sola... además... que sería de mí sin que tu
ordenes mi vida... y te tienes que despertar... por que te tengo que decir algo, y tienes que
estar despierta para decirme que te parece... tengo miedo... miedo a que te asustes... pero
es así... te quiero Esther... ha hecho falta que pase esto para darme cuenta de que me he
enamorado de ti... (en ese momento empezaba a llorar y cogía esa mano tan fría en ese
momento para dejar un dulce beso en ella, un beso que transmitía toda su esperanza,
Laura entraba en la habitación, presenciando la escena tan emotiva de la pediatra)
L: ¿Cómo estás?
M: Eso es lo que menos importa ahora...
L: ¿Sigue igual no?... (acariciando la frente de la enfermera y limpiándose unas lágrimas
que empezaban a hacer acto de presencia)
M: Sí, parece que esta dormidita...
El tiempo me dio la razón 26

L: Cómo cambian las cosas en un momento... salió de casa... (su llanto cada vez era mas
fuerte)... ¡no tenía que haberla dejado ir! ¡Estaba muy nerviosa!
M: ¿Alguien piensa decirme de una puñetera vez que le pasa?... (empezando a enfadarse)
L: Yo... Maca... yo no puedo, es algo que tienes que hablar con ella... yo... (dándose
cuenta que no tenía que haber dicho todo aquello)
M: ¡¡¡Pero no ves que ella no puede!!! ¡¡Y a lo mejor nunca podrá!!... (de sus ojos caían
lágrimas con una facilidad pasmosa, estaba temblando, aquello que acaba de decir la hizo
estremecerse se sentó en la silla que había junto a la cama y empezó a llorar como una
niña, le faltaba el aire, sentía que el mundo estaba en su contra, nadie le decía que le
pasaba a Esther, nadie comprendía nada, no sabían las noches en vela que había pasado
pensando en ella, en que la podía esta pasando)... Laura por favor... necesito saberlo... por
favor...
L: Maca...
M: (sentándose de nuevo en la cama, y cogiendo la mano de la enfermera)... Por favor...
L: Está bien, no debería... pero... Maca...
M:...
L: Esther está enamorada de ti

Por la mente de Maca pasaban millones de preguntas, millones de dudas, miles de


cuchillos se clavaban en su corazón, de repente como si de un video se tratase miles de
imágenes pasaban por su cabeza, frases de Esther, sus gestos, sus enfados...

E: ¿Cómo se llama y donde trabaja?


E: Maca no sé si puedo, hoy tengo que cubrir a una enfermera y voy a salir más tarde, y
seguro que no me apetece...
*
M: Pero si ya estabas despierta, a propósito, ¿por que estabas despierta marmota?
E: No me encontraba bien anoche
M: ¿Por eso os fuisteis sin avisarme?
E: No es que estuvieras muy aburrida cuando nos fuimos
*
T: ¡Una cosa es eso, y otra muy distinta que aquí esta vaya como Perico por tu casa y se
meta en tu cama para despertarte! ¡Ni que fuera tu novia!
E:... “Lo que me faltaba ahora, Teresita con su gran imaginación... y activando la mía!”
M: )abrazando a Esther)... ¿Qué pasa Teresa, que no hacemos buena pareja, o que?
Jajajaja
E: Maca ¡quita! ¡No seas cría!... me voy a trabajar ¡qué parece que la única que ha
venido a eso sea yo!... (se iba rápido de allí dejando una vez mas a Maca descolocada)
*
M: Pues no me he dado cuenta, no me fijo yo en esas cosas mira por donde
E: No, es que Maca no se da cuenta de esas cosas... (levantándose y cogiendo a Eva
para irse a la pista)... vamos Eva, ¡¡que estos son todos muy aburridos!!
*
M: Sí, me está llamando últimamente y siempre le estoy dando largas, y la verdad es que
me apetece verla
E: Ves Laura, Maca siempre tiene un ligue al que recurrir en estos casos
*
M: Eso Laura, déjala que de una puñetera vez diga algo y deje de hacerse la victima
E: Lo primero es que ¡tú solita eres la que está consiguiendo todo esto por no darte
cuenta de las cosas! ¡y tampoco por eso! ¡Mira! ¡Que no tengo por que darte
El tiempo me dio la razón 27

explicaciones! Que no eres nadie para meterte en mi vida y decir que yo me hago la
victima, aunque si querer que la gente no se meta en mi vida y querer que me dejen en
paz es hacer eso ¡si! ¡Me hago la victima!

De repente le vino a la mente la visita de la enfermera esa misma noche a su casa, como
la vio cuando abrió la puerta

M: ¿Esther? ¿Estás bien?... (cogiéndola de los brazos)... Esther... estás temblando...


E: Maca... yo... yo quería...

Todo le aparecía de golpe, se daba cuenta de tantas cosas que no podía reaccionar, tenía
puestos los ojos en Esther mientras su cabeza recopilaba tanta información... tantos
recuerdos...

Se vio corriendo por las escaleras para alcanzar a Esther...

M: ¡Esther! ¡¡Espera!!... (salió corriendo tras ella y la alcanzó justo cuando la


enfermera abría la puerta del portal)... ¡¡Esther!!... (cogiéndola del brazo)
E: ¡¡No!! ¡¡Déjame!!... (lloraba y lloraba... le costaba respirar)
M: ¡Esther! ¿Que ocurre? Me estás asustando... (abrazándola)
E: ... (se aferraba a la pediatra con fuerza, con odio, pero no podía soltarse, si lo hacía
se caería)
M: Esther cariño...
E: (ante esas palabras Esther reaccionó, recordó a Silvia, Silvia estaba en su casa,
Silvia y Maca... Maca y Silvia)... ¡No! ¡Te odio! ¡Te odio!... (dándole con los puños, pero
sin fuerzas)... ¡Silvia! ¡Corre con Silvia! ¡Siempre eres la misma Maca! ¡Nunca
cambiarás!

Ahí lo entendió todo, todo su mundo se desmoronaba, ahora entendía cada reacción de
Esther... ahora se culpaba aun más de todo lo ocurrido, Esther estaba enamorada de ella...

M: (la miraba, todos los recuerdos habían pasado su cabeza en menos de un minuto,
estaba colapsada, no podía dejar de mirar a Esther, su pecho le oprimía, estaba
empezando a sentir vértigo)... ¿Pero?... ¿pero?... ¿desde cuando? ¿Cómo no...?
L: Eso es lo de menos Maca... ella estaba aterrada, yo le decía que hablase contigo, que
tú... no sé, la podías ayudar, que si el sentimiento no era mutuo... no le darías la espalda,
pero no entendía a razones, estaba cegada por el miedo
M: (con temblor en sus manos rozaba la mejilla de la enfermera, con dulzura, como si
tuviese el miedo de romperla).. Es mutuo...
L: Yo le decía que... ¿qué has dicho?... (no se creía lo que acababa de escuchar de la boca
de la pediatra)
M: Que es mutuo... ha tenido que pasar todo esto para que me diese cuenta, hacía tiempo
que había cosas que me hacían pensar, pero... ahora sé... sé que la quiero... como nunca
había querido a nadie... ella es... mi mejor amiga... es... la primera persona que quiero ver
cuando me despierto... es en lo último que pienso cuando me duermo y es la única
persona que hace que quiera luchar por cualquier cosa, que quiera ser mejor persona...
(no pudo evitar echarse a llorar, había dicho todo aquello sin pensar, todo había salido de
su corazón)... y ahora... yo... es culpa mía... todo es culpa mía... ¡he estado ciega!
El tiempo me dio la razón 28

L: ¡No Maca! ¡No! ¡Tú no tienes culpa de nada! ¿me oyes? ¡De nada! ¡Tú no tenías
porque darte cuenta! Esther hacía todo lo posible por que tú nunca te dieras cuenta... por
eso estaba así las últimas semanas... se estaba consumiendo...
M: Yo...
L: Ssshhh tranquila... (abrazaba a la pediatra quien sentía desplomarse por momentos)...
pero... ¿pero sabes que?... (haciendo que la mirase)... que por fin esta tarde tuvo ese
valor, estaba llorando cuando llegué a casa y hablando decidió ir a contártelo todo, pero...
M: Pero Silvia estaba en mi casa y pensó que...
L: ¿Silvia?
M: Sí, pero no de la forma en la que piensas, necesitaba desahogarme, y Silvia se
ofreció, estuve contándole lo sucedido y llegó Esther, estaba llorando, ahora sé lo que iba
a decirme, en ese momento no sabía el por qué de ese miedo en sus ojos, pero entonces
salió corriendo, la alcancé pero no paraba de llorar, me gritaba y me pegaba, decía que
me odiaba... yo... (llorando)... no me merezco otra cosa...
L: No... ssshhhh, Maca te repito que tú no tienes culpa, y en ese momento Esther no
pensaba lo que te decía...
M: Yo... no puedo... no... ha sufrido mucho por mi culpa... yo no... no me merezco estar
aquí... (levantándose y acercándose a la puerta)
L: ¡Maca por dios! ¡No digas tonterías! ¡Nadie se merece más que tú estar aquí!
¡Macaaaa!!... (pero la pediatra salía corriendo sin hacer caso a Laura)

Corría y corría, quería salir de allí, no podía, todo estaba sobrepasando la línea de lo
racional, no encontraba la solución, todo le daba vueltas, llegó corriendo a la puerta,
seguía lloviendo, las miles de gotas se llevaban sus lágrimas, esas lágrimas que le sabían
a culpa, sintió odio hacía si misma, estaba parada, no se movía, deseaba que toda esa
lluvia se llevase todo su dolor, toda su rabia, seguía allí parada la gente la miraba, pero
ella no quería ver a nadie, no escuchaba nada, ante ella solo veía a Esther, solo escuchaba
a Esther

Un taxi se paró justo delante suya, eran Encarna y Natalia, la madre y hermana de Esther

En: ¡Maca! ¡Hija!... (abrazándose a ella)... ¿y mi hija? ¿y mi Esther?... (había comenzado


a llorar también)
M: (abrazando a esa mujer que tanta calma le devolvía con ese abrazo)... Está en la 212,
Laura está con ella...

Encarna rompió ese abrazo con mucho cariño y salió rápida hacía la habitación de su
hija, Teresa que había visto toda la escena se encaminó a acompañar a la mujer hasta la
habitación de la enfermera, Natalia se había quedado parada al ver a Maca de aquella
manera

Natalia: ¿Tan mal esta?... (ella también lloraba, la que estaba en aquella habitación de
hospital era su hermana mayor, a la que ella adoraba, era su ejemplo a seguir, siempre la
había ayudado, animado, sorprendido, como nadie lo hacía, era su hermana, a la que
tanto quería)
M: Yo... será mejor que os lo explique Cruz, Natalia... yo no... yo no puedo... (ahora
estaban resguardadas de la lluvia, la pediatra se dejaba caer al suelo apoyada en la
pared)... yo no puedo... (negaba con la cabeza mientras se tapaba la cara con las manos,
pues otra vez, empezaba a llorar de manera nerviosa)
El tiempo me dio la razón 29

Natalia: (se arrodillaba a la altura de la pediatra y posaba sus manos en las rodillas de
esta)... Maca... estás empapada, tendrías que entrar y cambiarte, no querrás ponerte mala
¿verdad? Mi hermana te necesita... te necesita fuerte... (ayudaba a Maca a levantarse)...
ven... (Cruz pasaba por allí y se dirigía hacía ellas)
C: ¿Maca? Estas empapada...
Natalia: Hola Cruz
C: Hola Natalia... ¿has venido sola?
Natalia: No, mi madre ya ha subido a la habitación, yo voy ahora, pensaba dejar a Maca
en algún sitio para que se cambiase...
M: Yo estoy bien... dejarme ir a casa... (decía con un hilo de voz)
C: ¡De eso nada! Como te vas a ir así a casa...
Natalia: ¿Y Esther?... (aquella niña de doce años había hecho la gran pregunta, que
pasaba con Esther... pensaba dejarla ahora, cuando más la necesitaba)
M:...
C: (algo se le escapaba a la cirujana pero tenía que hacer por que su compañera saliese lo
menos dolorida posible de esa pregunta)... Natalia ve con tu madre, yo me encargo de
Maca...
Natalia: No. Maca contéstame... ¿Y Esther?¿Ahora que te necesita también la vas a dejar
sola?
M: (Maca se dio cuenta de que aquella niña sabía lo que su hermana callaba con tanto
dolor, sabía que Esther tenía muchísima confianza con su hermana pequeña, y que
aquella niña era muy adulta para la edad que tenía)... Natalia... (la miraba a los ojos, las
dos estaban llorando, en ese momento la niña salía corriendo en dirección a la habitación
de su hermana)
C: Vamos Maca... tienes que quitarte esa ropa mojada y tomar algo caliente... (la pediatra
no ponía resistencia, tampoco tenía fuerzas para eso)

Cruz hizo que Maca se duchase y se pusiera ropa limpia mientras la suya se secaba, la
dejó en la sala de enfermeras, pues allí nadie la molestaría, le llevó un vaso de leche
caliente y la dejó acostada en el sofá, el tranquilizante que le había dado no tardaría en
hacer efecto. Así fue, al cabo de un rato Maca estaba dormida, pero inquieta, ni
durmiendo su cabeza le daba tregua, soñaba con Esther, en todos los momentos junto a la
enfermera, estaba feliz, pero de pronto la veía llorando, gritándole que la odiaba, y salía
corriendo, ella intentaba alcanzarla pero cada vez estaba más y más lejos, cuando la
alcanzaba estaba en la cama del hospital, se acercaba a ella pero en el momento que
intentaba hablarle, pedirle perdón, decirle que la quería... no podía, su voz no aparecía,
no podía... en ese instante despertó asustada, su corazón le latía con tanta fuerza que
parecía que fuese a salirse de su pecho, se incorporó, recordaba el sueño como si hubiese
sido real, de pronto calló en la cuenta que gran parte era real, Esther estaba inconsciente,
y quien sabe si volvería a andar

En la habitación de Esther Cruz iba a ver como se encontraba la enfermera y si la familia


necesitaba algo

C: (llamando a la puerta)... ¿Se puede?


En: Claro Cruz pasa...
C: ¿Cómo se encuentra Encarna?
En: ¿Mi hija despertara verdad?
El tiempo me dio la razón 30

C: Hay que pensar que sí, Encarna, Esther es una chica fuerte, ya vera como sí ...
(posando su mano en el hombro de la mujer en señal de apoyo)... y tu Natalia ¿tienes
hambre quieres que te traiga algo?
Natalia: No gracias
L: (que no había querido salir aun de la habitación)... Cruz, he estado mirando las
constantes de Esther y parece que está remontando por si sola
C: Vamos a verlo...

Hizo las pruebas pertinentes, cuando acabó, fue a la habitación a decirle a la familia y a
Laura que estaba en lo cierto

C: Ya estoy aquí...
En: ¿Y?
C: Laura tiene razón, está remontando poco a poco, yo estaría dispuesta a decir que
puede despertar de un momento a otro
Natalia: ¿Sí?!! ¿Estas segura? ¿No nos mientes?... (en su cara se iba formando una
sonrisa que la llenaba de esperanza)
C: No, no te miento Natalia... (regalándole otra sonrisa a la niña para que esta sintiera
que no le estaba mintiendo)
L: Uuufff, ¡ve Encarna! ¡Esther es fuerte!
C: ¿Podemos hablar un momento Laura?
L: Sí claro, Encarna salgo un momento, vuelvo enseguida
En: Vale hija... ¿me podrías hacer un favor?
L: Claro dígame
En: Podrías ir a casa de Esther y traerle ropa y sus cosas de aseo, y algo para que se
distraiga cuando despierte
L: Sí, voy ahora entonces, vuelvo enseguida
En: Gracias

Cruz iba con Laura hacía la cafetería, quería comentarle el estado de la pediatra, no
estaba muy segura pero sabía que algo pasaba, y quería hacérselo saber

C: ... (dejando las dos tazas de café en la mesa)... Laura, a Maca esto le ha afectado
demasiado
L: Lo sé... ¿te ha dicho algo?
C: No, pero al entrar me la encontré en la calle con Natalia, iba empapada, está como ida,
le he dado un tranquilizante y esta durmiendo en la sala de enfermeras
L: Antes de irme iré a verla
C: No sé si debería preguntar, pero he estado presente en una conversación que ha tenido
con Natalia, ¿entre ella y Esther?...
L: No te puedo decir que no, pero es algo complicado, y yo no debería...
C: No, si no pretendo que me lo cuentes, tranquila... Maca está muy afectada
L: Voy a verla y a por las cosas de Esther, luego nos vemos, si ocurriese algo me llamas
C: De acuerdo, estate tranquila

Laura se encaminaba hasta la sala de enfermeras, quería saber como se encontraba la


pediatra, y de paso ver si necesitaba algo ya que iba a salir a por las cosas de Esther,
llamó a la puerta pero no obtuvo respuesta así que entró, se encontró a la pediatra sentada
en el sofá, abrazándose a ella misma y protegiéndose con sus piernas, como si necesitase
resguardase y no encontrara otra forma mejor de hacerlo
El tiempo me dio la razón 31

L: Maca... tengo que ir a casa a recoger unas cosas de Esther que su madre me ha pedido,
¿necesitas algo?
M:...
L: Maca, ¿me escuchas?
M: Yo iré
L: No Maca, no hace falta, quédate con ellas, la niña está bastante afectada y sabes que a
ti te quiere mucho, deberías estar con ellas
M: Esa niña ahora mismo me odia, además... necesito salir de aquí no puedo estar en esa
habitación, no puedo... no me merezco nada, no merezco estar con ella dime que tengo
que traer yo iré
L: Está bien, pero lleva cuidado... (no quiso llevarle la contraria, estaría bien que le diese
un poco el aire, sabía que estando en esa habitación ahora mismo haría que la pediatra no
pudiese recuperase para cuando se despertase Esther)

Cogió su moto y se dirigía a casa de la enfermera, conforme iba llegando se arrepentía


más y más de haber ido ella, pues todo lo de esa casa le traería demasiados recuerdos, y
demasiado dolor, pero no podía echarse atrás ahora. Llegó al piso, y fue directa a la
habitación, la cama estaba sin hacer, toda esa casa olía a ella, cerró los ojos, parecía que
Esther entraría cantando por esa habitación en cualquier momento, parecía que la oyese
gritarle desde la cocina por no haber apagado el horno como tantas veces pasaba, miró la
cama, ¿Cuántas noches habían dormido juntas en esa cama? ¿Cuántas horas de
conversación tenían esas paredes en la memoria? Allí mismo se volvía a derrumbar,
cogió rápida todas las cosas de aseo de Esther y ropa limpia como le había dicho Laura,
antes de irse echó un vistazo al salón, en el sofá había un álbum de fotos, el álbum de
Esther, ese en el que ya no podían meter más fotos, había tantas sueltas como en sus
fundas, eran todas esas fotos que plasmaban cada momentos juntas... viajes, cumpleaños,
bodas, fiestas... dudó en ir a verlo, pero algo le decía que no, que sería peor, cuando
pensaba salir por la puerta algo la detuvo y fue directa al salón, se sentó en ese sofá que
parecía estar aun caliente por el cuerpo de la enfermera...

Abrió ese baúl de recuerdos, allí estaban las dos, en el cumpleaños de Eva hace un año,
Esther llevaba el típico gorrito y Maca también, estaban abrazadas, se las veía felices,
eran felices... lo vio entero, lloraba con cada foto, se paraba en cada una, recordando ese
momento... llevaba más de dos horas fuera del hospital, pensó que Laura estaría
preocupada, cuando se disponía a irse el teléfono empezó a sonar dudo en cogerlo o no,
decidió que no, por que si preguntaban por alguna de sus compañeras tendría que
inventarse algo para no dar explicaciones, con lo cual salto en contestador

Voz: ¿Maca? Soy Laura, Esther ha despertado... como tardabas tanto pensaba que
estarías en casa... si estás cogelo... parece que no...

Se quedó paralizada... no podía reaccionar, había despertado, estaba feliz, pero algo le
aterrorizaba, que haría Esther cuando la viese, le había dicho que la odiaba, no era para
menos... salió corriendo a su casa, su miedo la había llevado a pensar en algo que sería
doloroso, pero que veía correcto...

Llegó al hospital, iba despacio, tenía miedo, tendría que ver a Esther, pero no quería, era
cobarde, nunca lo había sido, pero ahora sabía toda la verdad y su mirada la delataría, con
Esther lo haría. Estaba aun es el pasillo, Laura estaba sentada sola, se acercó hasta ella
El tiempo me dio la razón 32

M: Toma, lo he metido todo en esta mochila...


L: ¿Vas a entrar a verla? Esta dormida... su madre y su hermana están en la cafetería con
Cruz
M: Eh... yo... Laura me voy a ir
L: ¿Cómo que te vas? Si acabas de venir
M: No, no me entiendes Laura... que me voy a Jerez...
L:...
M: Di algo Laura, por favor
L: Tú sabrás lo que haces Maca, pero huir es de cobardes, y más en la situación que está
Esther... que pretendes que le diga ¡eh!
M: Lo siento Laura, pero necesito pensar, y ella merece tranquilidad, y que la cuiden
L: Tú verás lo que haces, Esther te necesita y tendríamos que estar con ella, no dejarla,
yo no te puedo decir como actuar Maca, pero por lo menos entra a verla... está dormida,
no se va a enterar

Le temblaban las manos, tenía una mano puesta en el pomo esperando esa fuerza para
abrir, y la otra la cerraba con tanta rabia que empezaba a no poderle circular la sangre,
miró a Laura, esta la miró asintiendo, supo que era el momento de entrar, no podía perder
tiempo o toda la seguridad que tenía en la decisión que había tomado se esfumaría tal y
como había venido. Abrió la puerta y entró despacio, la vio allí tal y como la había
dejado antes de irse, pero con la diferencia de que ahora si dormía, tenía la cara más
relajada, parecía un ángel, se acercó hasta ella y cogió su mano con cuidado de no
despertarla

M: Yo... (tan flojo que ni ella misma se escuchaba apenas)... soy una cobarde Esther... sé
que a Laura le caerá una buena por habérmelo contado, pero no puedo hacer otra cosa
que irme, soy un estorbo en tu vida, mira lo que te he causado... volveré... eso sí te lo
prometo, pero... necesito pensar... y que tú te recuperes, sin que yo pueda interrumpir tu
tranquilidad... te... te quiero Esther... más que a nadie... y me he dado cuenta tarde, me he
enamorado de ti sin darme cuenta, y yo como una tonta jugando contigo sin saberlo, lo
siento, lo siento tanto... (besaba su mano, y seguidamente se acercaba despacio hasta ella
para dejar otro en sus labios, para después susúrrale)... te quiero...

Iba hacía la puerta cuando de los ojos de la enfermera caían unas lágrimas que hacían
saber que no estaba dormida, pero la pediatra ya estaba de espaldas y no podía verlo,
cuando abrió la puerta, antes de salir una voz la hizo parar

E: Maca...
M:... (se quedó parada en la puerta, no podía reaccionar, su cuerpo temblaba, temblaba
tanto que no sabía si podría resistir de pie mucho tiempo, la voz no le salía, no podía
articular ninguna palabra)
E: Te quiero...
M: ... (su cuerpo se erizó con aquellas dos palabras, pero no podía desmoronarse ahora,
lo que hacía era por ella, por su felicidad, pero también sabía que haciendo eso podría
perderla para siempre)... yo también te quiero... (y así desapareció de esa habitación
dejando a una Esther desecha, empezó a llorar pero no tenía fuerzas para nada, lo hacía
en completo silencio, un silencio en el que todavía estaba el eco de esas dos palabras con
las que Maca la hacía la mujer más feliz del mundo pero que a la vez se despedían de ella
con tanto dolor)
El tiempo me dio la razón 33

Maca iba por el pasillo ante la atenta mirada de Laura, la que no podía hacer nada por
evitarlo, le pesaban los pies, su corazón le decía que no siguiera, que estuviera con
Esther, pero su cabeza le decía que la dejara ser feliz, que se recuperase y que entonces
volvería con lo que el destino tuviese preparado para ella

Se fue a Jerez, pero no a la casa de sus padres, sino a la que su abuela le había dejado en
herencia, justo enfrente de la playa, esa playa que la ayudaba tanto a no sentirse sola,
pasaban los meses y casi cada día llamaba a Cruz o a la Laura para interesarse por la
recuperación de Esther, estas le decían como iba mejorando, que estaba haciendo
rehabilitación, que era bastante duro, porque tenía las piernas bastante mal, pero que con
el tiempo tendría mejoría, solo le preguntaba a ambas por su estado salud, Laura intento
sacarle mas de una vez la conversación de su vuelta pero ella le daba largas, ni ella
misma lo sabía...

En otro lugar estaba Esther, su madre se había empeñado en que mientras no pudiese
valerse del todo por ella misma viviera con ella, cosa a la que accedió, pues Laura no se
podía ocupar de ella

No dejaba de pensar en Maca, Laura le había contado la conversación que tuvo con ella,
la enfermera le recriminó que lo hiciera, pues decía que ella no era quien para meterse,
pero después de un rato se dio cuenta de que Laura no tenía la culpa, la situación había
hecho que se lo tuviese que contar... no podía dejar de pensar en ella, la quería, le había
dicho que la quería, pero no fue como ella tantas veces se lo había imaginado, Laura le
decía que estaba bien, era lo único que le importaba, en el fondo seguía recordando cada
día esas palabras de Maca “volveré” y día tras día soñaba en que fuese ese, pasaban los
meses, Esther ya andaba con muletas, iba cada día a rehabilitación, tenía que ir si quería
recuperarse lo antes posible

Así llegó el verano, Esther estaba ya viviendo otra vez en su piso con Laura, y estaban
decidiendo que hacer con la habitación que se había quedado libre con la marcha de
Mónica, la cual estuvo con ella ayudándola hasta que estuvo mejor, entonces volvió con
sus padres, e intentar seguir con su carrera, la cual había dejado estancada todo ese
tiempo

L: ¡¡Esther!! ¿por que no llevamos el ordenador y nos montamos allí un despacho?


E: (se acercaba despacio con las muletas)... mmm podría ser... nos traemos los libros y la
música también y ya de paso cambiamos el mueble del salón, que está que se cae
L: Pues sí...
E: Entonces decidido, ¿Javi viene a comer no?
L: Sí, me ha dicho que a las dos estaría aquí
E: Pues ya puedes estar haciéndole la pelota para que te ayude con todo jajajajaaj
L: Pero ¡¡serás!! ¡¡Suerte que estas convaleciente!! ¡Ya verás cuando sueltes esas
muletas! ¡Ya verás ya!

Llegó la hora de comer y Javi ya estaba con ellas, estaban los tres hablando del hospital y
Esther de lo mucho que echaba de menos trabajar

J: Eso lo dices por que te has olvidado de Vilches y su mal humor ¿verdad?
El tiempo me dio la razón 34

E y L: Ajajajajaja
E: No me he olvidado pero es que me aburro mucho, ahora me puedo mover más, pero
solo salgo para ir a rehabilitación
L: Pero anda que no esta bueno José ¡eh!
J: ¿Quién es José? Si se puede saber
L: Jajajaja el fisioterapeuta de Esther, está loquito por ella, pero aquí la tonta nada de
nada
E: Laura no empecemos ¡eh!
J: ¡No me habías dicho nada Esther!... pillina
E: Javi ¡por favor!
J: ¡Está bien! ¡Está bien! ¡Perdona mujer!

En ese momento sonaba el móvil de Laura, que al ver quien la llamaba se fue
disimuladamente a hablar a otro sitio, cuando volvió se encontró a Esther besando a Javi
en la mejilla como a una niña pequeña y no para de repetir

E:¡ Gracias! (beso) gracias (beso) gracias (beso)


L: ¡Oye! ¡Oye! ¡Oye! ¡¡Que desaparezco diez minutos y me encuentro con esto!!
J: Ya ves Laurita... irresistible que es uno jajaja
E: ¡¡Javier me ha dicho que este fin de semana nos vamos a ir a la playa!! Que puedo ir a
la playa
L: ¡¡Que bien no!! ¡¡Vamos a empezar a ponernos morenitas!! Ajaajja
J: Sí, a Esther le vendrá bien, pero tendrás que ir con cuidado ¡eh!
E: ¡Sí! ¡Sí! Llevaré todo el cuidado del mundo ¡te lo juro!!

Por fin llego el fin de semana iban rumbo a la playa en el coche de Javi, Esther se había
llevado a su hermana por que sabía la ilusión que le hacía, fueron a Almería, a una casita
que tenían los padres de Javier allí, llegaron justo a la hora de comer, después de poner
todo en orden, y de hacer la comida estaban los cuatro comiendo en el jardín de la casa

E: Esta casa es preciosa Javi, me encanta


J: Me alegro que te guste
L: Sí, yo me enamore de ella nada mas verla
Natalia: ¡¡Está chulisima!! Después de comer bajaremos a la playa ¿verdad Javi?
E: (como voz de niña pequeña) ¿Verdad Javiiii?
J: Jajajaja verdad
Todas: Biieeeennn

Como Javier les había dicho después de comer bajaron a la playa, estuvieron tomando el
sol y con la ayuda de Javi Esther se metió al agua, Laura estaba tomando el sol, recibió
una llamada y tuvo que decirles a los chicos que se iba un momento a la casa

L: ¡¡¡Javiiiiii!!!
J: (saliendo del agua) Dime
L: Yo me subo ya, no tardéis en subir que Natalia se está poniendo como un cangrejo
J: Vale, subimos enseguida

Laura subía a la casa, Javier iba de nuevo al agua a indicarle que Laura se iba y que ellos
tenían que ir también recogiendo
El tiempo me dio la razón 35

J: Me adelanto yo con las cosas, subir vosotras sin prisas ¿vale?


Natalia y E: Vale
Natalia: Que guay la playa ¿verdad?
E: Sí, cuando fuimos con papa tu eras muy pequeña para recordarlo, pero te encantaba
Natalia: Y me encanta jajajaj

Entre risas, pero despacio pues Esther iba con las muletas llegaron a la casa, iban aun
mojadas así que llamaron a Laura para que les acercase unas toallas

E: ¡¡¡Lauraaaaa!!! Baja toallas no pongamos perdida la casa


L: Voooyyyyy

Laura bajaba hasta el jardín con las toallas y con una sonrisa en la cara que no paso
desapercibida para Esther

E: Oye ¿y esa risita? Encontráis cualquier momento ‘’eh!! Jajajaja ¿tanto hemos tardado?
L: ¿Pero que dices mal pensada? (dándole con la toalla en la cabeza) es que tenemos
visita...
E: Toma Natalia (dándole una toalla) ¿Cómo que visita? ‘Laura por dios! Pero mira que
pintas tenemos, ¿es algún familiar de Javi?
L: No
E: ¿Alguien del hospital?
L: Sí pero no
E: ¿Entonces quien es?

Alguien aparecía tras la enfermera sigilosamente, sin que ella ni Natalia que también
estaba de espaldas se diera cuenta

Voz: Hola Esther


Natalia: ¡Macaaaaaaaa! (iba hacía la pediatra a abrazarla) ¡¡Macaaaa!! ¡¡Cuánto te he
echado de menos!!

La pediatra abrazaba a la niña sin dejar de mirar a Esther que estaba parada en el mismo
sitio, no pestañeaba, su cara no gesticulaba. Estaba paralizada, se hubiese esperado a
cualquiera menos e ella... Maca... había vuelto como le había prometido, pero ahora al
tenerla frente a ella, todo ese dolor por haberla dejado sola salía, salía en forma de
lágrima, respiro hondo antes de hablar

E: Voy a la playa, ahora vuelvo... (se había quedado sin palabras, no podía reaccionar,
necesitaba asimilar que Maca había vuelto, y con ella cerca no podía)
Natalia: ¡Espera que te acompaño!
E: No cariño... quédate aquí con ma... con Maca, yo vuelvo enseguida
L: Pero Esther con las muletas no puedes andar por la arena, te vas a hacer daño
E: Me las apañare, tranquila

Y así, desapareció del jardín, dejando a las tres chichas preocupadas y a la pediatra
dudando de si había sido buena idea, al principio cuando Laura se lo dijo le pareció bien,
pero ahora lo ponía en duda
El tiempo me dio la razón 36

Esther andaba por el pequeño camino que llevaba a la playa, sabía que no podía caminar
por la arena, miro a ambos lados y vio un banco, fue a sentarse en él, el olor del mar la
relajaba, ahora entendía a Maca cuando le decía “no hay nada mejor que sentarse en la
playa, el olor del mar te libera de todo”... Maca, había vuelto, con solo dos palabras había
vuelto su mundo al revés, no sabía que pasaría ahora, pero ya no le asustaba, de eso
estaba segura, había tenido mucho tiempo para pensar, pero lo que sí sabía es que no le
iba a poner las cosas fáciles a la pediatra, la quería, sí, pero necesitaba hacerlo de esa
manera para poder sentirse fuerte

En la casa Laura había ido a avisar a Javier de que Maca se quedaba con ellos el fin de
semana, así que tenía que arreglar una habitación más, Maca estaba con Natalia en el
jardín

Natalia: Todavía te quiere


M: ¿Te lo a dicho ella?
Natalia: No, pero lo sé, por las noches siempre ve el mismo álbum de fotos, ese en el que
salen muchas fotos vuestras
M: Sé cual es (recordando la ultima vez que lo vio)
Natalia: Ve con ella, querrá escucharte
M: ¿Seguro? Tengo miedo
Natalia: No tengas miedo Maca, ella te quiere pero... ¿tú la quieres a ella?
M: Más que a mi vida (sin dudarlo un segundo)
Natalia: Pues con eso tienes que poder vencer ese miedo
M: Hay que ver que con lo pequeña que eres...
Natalia: Pequeña, pero no tonta
M: Jajaja tienes razón, voy a hablar con ella, deséame suerte
Natalia: No la necesitas... (y dándole un beso en la mejilla se va hacía la casa dejando a
una Maca deseando arreglar aquel error que cometió yéndose)

Iba despacio pero decidida, cuando llegó a la playa, que estaba justo detrás de la casa se
dispuso a buscar a Esther y no tardó mucho, la vio justo enfrente, de espaldas a ella,
sentada en un banco, se imaginó que como dijo Laura, no podría andar por la arena...

M: (poniéndose al lado de la enfermera)... ¿Puedo sentarme?


E: Tú misma
M: “Me lo va a poner difícil, pero me da igual, aunque tenga que estar toda mi vida
pidiéndole disculpas ¡lo haré!” ¿Cómo estás?
E: ¿Ahora te importa como esté Maca? ¿De verdad?
M: Siempre me ha importado Esther, no ha pasado un día en que no llamase para saberlo
E: Pues a mi no
M: Lo siento... he sido una cobarde Esther, no te pido que me perdones ahora mismo, no
te pido nada, sé que no lo merezco, solo quiero que me dejes enmendar mi error,
demostrarte muchas cosas, pero con hechos Esther... si tú me dejas claro...
E: ¿Qué quieres demostrarme Maca?
M: ...
E: ¡Dímelo! ¡Dime por que me dejaste sola!... (empezaba a llorar por todas esas
preguntas que salían sin pedir permiso)... dime por que Maca... ¡cuando más necesitaba
tu apoyo! ¡He estado meses en una silla de ruedas! ¡Sabes lo que es eso! ¡Te necesite
Maca! Te necesite siempre... (se hundía la cara en las manos para hacer cesar el llanto
El tiempo me dio la razón 37

que intentaba no dejarla seguir)... aun te necesito... (pero lo dijo tan flojo que la pediatra
no se percato)
M: (abrazándola)... Yo te he necesitado siempre Esther... y aun te necesito, déjame estar a
tu lado, déjame volver a ganarme tu confianza, déjame quererte Esther...
E: ¿Qué has dicho?
M: Déjame quererte Esther, te quiero, y quiero demostrártelo, déjame hacerlo...
E: Yo... (bajando la mirada, no quería decir aquello, pero no quería ponérselo tan fácil a
la pediatra)... yo necesito tiempo Maca
M:... (la miraba con dudas pues la enfermera no la miraba y quería que sus ojos también
le hablase)... Mírame Esther... (acariciándole suavemente la barbilla, haciendo que esta la
mirase)... te daré todo el tiempo del mundo si me lo pides... pero
E: ¿Pero?
M: ¿Me dejarás estar a tu lado?
E: Va a ser difícil Maca... han pasado demasiadas cosas...

Las dos estaban sentadas, parecía que la conversación tenía que seguir pero ninguna
encontraba la manera de retomarla sin que fuera duro para ninguna, Maca sentía el miedo
del posible rechazo de la enfermera, quería que Esther supiera cuanto la quería, pero
tenía que dejar que estuviera junto a ella, Esther por su parte pensaba en lo mucho que
había deseado la situación en la que se encontraba, quería decirle cuanto la quería, pero
tenía que ir despacio, había sufrido mucho y no quería ilusionarse falsamente y que su
corazón volviera a romperse

Aquella situación era nueva para las dos, se conocían perfectamente, pero estaban ante
algo por descubrir, algo que ansiaban pero que les daba cierto temor por que no saliese
como ellas esperaban

De pronto Natalia como respuesta a algo que las dos necesitaban apareció llamando a
Esther

Natalia: ¡¡Estheeer!!.
E: ¿Eh?... dime Natalia
Natalia: Javier dice que volváis, que te tiene que enseñar una cosa que te va a gustar...
(intentaba no reírse pues sabía lo que Javier le quería enseñar a la enfermera y sabía que
le gustaría)
E: ¿A mí?
Natalia: Bueno... a todas, pero...
E: ¿Pero?
Natalia: ¡Venga no preguntes maás y vamos!

Se levantaban despacio para ser comprensivas por el estado de Esther iban despacio,
Esther miraba al suelo para no tropezar las muletas, pero cuando levantó la vista vio algo
que le encogió el corazón, su hermana se abrazaba a la pediatra mientras caminaba y
escuchó algo que la entristeció...

Natalia: (abrazando a la pediatra como si tuviera miedo de que volviese a desaparecer)...


Te he echado mucho de menos...
M: Y yo a ti pequeñaza... (envolviéndola con su brazo para que la niña notase que lo
decía enserio)... Luego tenemos que jugar al UNO ¡¡eh!! ¡¡Que he estado practicando y
creo que ahora te puedo ganar!! Ajajaja
El tiempo me dio la razón 38

Natalia: Eso no te lo crees ni tú... (mirando a Esther)... ¡Esther dile que no puede ganar!
¿Por qué he mejorado mucho verdad?
E: (la enfermera miraba a Maca con cariño en los ojos, esas escenas las había vivido pero
en ese momento le hacían querer aun más que todo aquello funcionase)... Tiene razón
Maca, está hecha toda una campeona te lo va a poner muy pero que muy difícil... (Esther
sonreía feliz, y la pediatra sintió ganas de abrazarla y protegerla, eso era señal de que la
enfermera iba a poner de su parte y eso la alegraba más que ninguna otra cosa)
M: (contagiada por la sonrisa de Esther ella también lucía una que no pasó desapercibida
para la enfermera)... Pues... ¡¡eso lo veremos canija!! (dirigiéndose a la niña) ¡¡ya verás
que paliza te voy a dar!!

Y así entre risas y bromas llegaron al piso, Laura canturreaba en el jardín mientras
colgaba las toallas húmedas y colgaba su bikini y el bañador de Javier, escuchó las risas
que se adentraban en la casa se volvió y vio algo que dudaba que volviera a ver otra vez,
Maca llevaba a coscaletas a la niña, se estaban riendo de la enfermera y esta ante aquello
se paró en seco y le dio un cachete en el culo a la pediatra con la muleta quien salió
corriendo con la niña

L: Me alegro que esa sonrisa vuelva, hacía tiempo que no la veía... (dirigiéndose a la
enfermera pues Maca y la niña iba coarriendo por el jardín)
E: Y yo...

Laura abrazó a su amiga quien en ese momento agradecía tal gesto, la pediatra vio la
escena y se alegró de que Laura apoyara tanto a Esther, pues ella también había
necesitado ayuda en los momentos en los que estaban separadas y su amiga Ana había
hecho que la pediatra recuperara las fuerzas para poder luchar

E: ¡Bueno! ¿Qué es eso que tu novio nos quiere enseñar? ¡¡Que ya estoy muy intrigada!!
L: Vamos a dentro y os lo enseñamos... Macaaaaaaaa, Nataliaaaaaaa! ¡Vamos a dentro a
ver lo que Javier quiere enseñaros!
M y Natalia: ¡Vamooos!

Las cuatro pusieron rumbo a la casa, Laura las llevaba a una casita que había en otra
parte del jardín, todavía no la habían visto, la niña que sabía de que se trataba iba
emocionada, pues a ella también le hacía ilusión, iban hablando cuando ante ellas
apareció Javi, con otro bañador puesto y tapándose con una toalla...

J: Bueno chicas...
E: ¿De donde sales así?
J: Eh... bueno ante todo aunque sea un lugar para divertirse también, es para que tú (a
Esther) hagas tus ejercicios, es un lugar donde puedes hacerlos sin cansarte demasiado, y
de paso relajarte un poco
E: No te entiendo Javi...
L: ¡¡Déjate de rodeos y enséñaselo ya!!

Todas iban detrás de Javier que habría la puerta y aparecía una piscina climatizada, era
bastante grande, había una red de boley la cual estaba recogida, unas cuantas hamacas y
una canasta con ruedas en una esquina, si no tuvieran suficiente con estar cerca de la
playa, Javier les enseñaba ese magnifico sitio, Natalia empezó a decir como una loca que
se quería meter
El tiempo me dio la razón 39

Natalia: ¡¡¡Yo me quiero bañar!!! ¿Javi me puedo bañar? ¿me puedo bañar Javi?
E: Javier... esto es precioso... de verdad
J: Me alegro que te guste
L: Pero también es para trabajar en tus piernas ¡eh!
E: Sí, sí claro
M: ¡¡Pues a mí me están dando ganas de airarme hasta vestida!! Jajajaja
J: ¡¡Meteros venga!! Que el agua está buenísima, la estaba probando antes jajajaja
Natalia: Al aguaaaaaaa (corriendo mientras se dirigía hasta la piscina)
M: ¡Voy a por mi bikini! ¡Vengo ahora mismo! (la pediatra salía corriendo ante la mirada
de sus compañeros los cuales estallaban en una carcajada)
Todos: Jajajajajajajaja

Esther se había metido al agua con la ayuda de Javier, Natalia jugaba con Laura, y una
Maca sonriente entraba con un mini bikini que no daba oportunidad a la imaginación,
Esther la miraba y no podía quitarle ojo a la pediatra, realmente ese bikini estaba hecho
para ella

J: ¡¡Dios Maca!! ¡¡Para eso no haberte puesto nada!! ¡Cómo está la tía!
L: ¡¡Javiiiiii!!
J: ¿Quee? ¡Uno no es de piedra!
M: Jajajaja perdón pero es que no encuentro el otro (un poco sonrojada por la situación,
su mirada se cruzó con la de la enfermera que no dejaba de mirarla, ante la atenta mirada
de Esther, Maca se iba acercando a la piscina para meterse en el agua)
Natalia: ¡¡Macaaa!! ¡¡Vamos que Javi me a dado una pelota!!
E: (reaccionando ante los gritos de su hermana) ¡¡Natalia!! ¡Deja en paz a Maca, no tiene
por que jugar contigo siempre!
Natalia: Jo... lo siento...
M: Esther da igual, yo quiero jugar con ella... (se lo dijo con dulzura para que no le
riñera a la niña, quien se comportaba como tal y estaba jugando feliz en la piscina)
¡vamos Natalia! ¡Pásamela!

Estuvieron jugando bastante rato, mientras Esther y Javi hacían algún que otro ejercicio
cuando las chicas les dejaban y no les hacían participes de ellos, Laura pensó en ir
preparando la cena, pues llevaban todo el día moviéndose y empezaban a tener hambre,
Javier le propuso ayudarla así que dejó a las hermanas y la pediatra en la piscina, Esther
estaba sentada en la escalera de la piscina, en la parte baja así que el agua le cubría hasta
el pecho, miraba divertida a su hermana jugando con Maca, empezó a sentir frío así que
decidió nadar un poco, pero sin esforzarse mucho, la pediatra al oír zambullirse a Esther
se giró a observarla, Natalia se dio cuenta, y excusándose de que empezaba a tener
hambre salió escopeteada hasta la cocina, dejando solas a las dos chicas, Esther no se
había dado cuenta de la ausencia de su hermana y seguía nadando tranquila, Maca
apoyada en la pared de la piscina observaba como quien mira su tesoro más preciado,
como el cuerpo de Esther iba de un lado al otro de la piscina. Esther sintió que se
cansaba, volvió nadando al mismo ritmo hasta llegar al mismo escalón, se sentó y buscó
con la mirada a las chicas, solo vio a Maca, quien la observaba tranquila al otro lado de la
piscina...

E: ¿Y Natalia?
M: Se ha ido... tenía frío
El tiempo me dio la razón 40

E:... La verdad es que yo también tenía, por eso me he puesto a nadar, creo que
deberíamos volver
M: (se acercaba lentamente hasta la enfermera quien empezó a darse la vuelta para salir
de la piscina)... Espera que te ayudo... (poso una mano en la cintura de la enfermera y con
la que le quedaba libre agarró la de la enfermera)

Un escalofrió recorrió sus cuerpos, se rozaban, la mano de la pediatra acercaba más a la


enfermera hasta ella para proporcionarle equilibrio para que no cayese, las dos
temblaban, Esther no podía decir nada, no quería decir nada, solo disfrutar de ese
momento en que tenía tan cerca de a la pediatra con la sola intención de que no cayera,
llegaron hasta una de las tumbonas Esther se sentó y Maca fue a buscar unas toallas,
llegó hasta Esther quien se había levantado para coger sus sandalias, estaba de espaldas a
ella, solo sintió como la rodeaba con la toalla y se fundía en un momentáneo abrazo, fue
apenas unos segundos, pero el mundo pareció dejar de moverse a su alrededor, no se
dijeron nada, la pediatra se tapaba con otra toalla y se quedaba frente a Esther quien aun
sonreirá ante el gesto de su amiga

M: ¿Vamos? Estas temblando... (frotaba los brazos de la enfermera para que entrase en
calor)
E: No es por el frío... (y con esas palabra se daba la vuelta dejando helada a la pediatra,
no sabía si esas palabras habían salido de su boca o había sido parte de su imaginación, la
enfermera llegaba hasta la puerta y vio que Maca no la seguía, se giró y la vio
observándola, no decía nada, solo sonreía)... ¿Me ayudas o...?
M: Sí, sí... perdona... (fue hasta la enfermera, sin decir una palabra mas se dirigieron
hasta la casa)

Esther, Laura y Javier estaban en la cocina ultimando la cena mientras disfrutaban de una
botella de vino que Javier tenía por allí... reían ante las ocurrencias de Javier, hasta que
Laura hizo la gran pregunta...

L: ¿Habéis hablado?
E: Sí, bueno... algo...
L: ¿Algo como que?

Esther le contaba la conversación que habían tenido en la playa a la llegada de Maca, y


también le contó su versión de lo que ocurrió en la piscina, Laura sonreía al ver a su
amiga así, no parecía la misma Esther con miedo, con terror que antes era, ahora hablaba
de ello con ilusión, Javier escuchaba pero no decía nada, no le parecía correcto, pues lo
que el sabía era por lo que Laura le contaba, Esther lo sabía, pero ellos nunca habían
hablado de ello...

E: ¿Javi?
J: Dime... (mientras termina de preparar la ensalada)
E: ¿Tú que opinas?
J: ¿Qué opino de que?
E: Maca y yo...
J: ¿Tú la quieres?
E: No te quepa duda
J: Pues ya está...
El tiempo me dio la razón 41

Esther le dio un beso en la mejilla a Javier ante la atenta mirada de Laura, que por cosas
así, esos gestos de Javier que no espera, lo quería cada día más...

Estaban terminando de preparar todo y Esther fue al salón a busca las dos niñas que
habían en el salón, pues se escuchaban sus risas por toda la casa, llegó hasta la puerta, y
allí estaban dos de las tres personas que más quería en esta vida, veía como Maca se
hacía la enfadada por que la niña la ganaba, Natalia reía con gana mientras Maca se
cruzaba de brazos y decía que no jugaba más

Natalia: ¡¡Pero Maca!! ¡¡No te piques!! ¡¡Te advertí que había practicado mucho!!
M: ¡¡Pero es que tú me has ganado cinco veces y yo sola una!! (volvía a cruzar sus
brazos en señal de protesta) es que te has apuntado en alguna academia especializada en
UNO ¿o que? Jajajaja
Natalia: ¡¡Que va!! Jajaja es que todo el tiempo que estuvo Esther en el hospital como la
pobre se aburría por que no podía levantarse apenas me dedicaba a darle palizas jugando
jajaja
M: (cambio su cara ante aquel comentario, sabía que tenía que haber estado con ella ese
tiempo y no lo hizo, y aquella niña con ese comentario inocente había hecho remover los
demonios de Maca) Ya...

Esther que había presenciado la escena no dudó en salir en la ayuda de la pediatra que no
sabía que decir en ese momento

E: ¿Cómo se lo pasan las niñas más guapas de la casa? (solo hizo falta esa pregunta para
que Maca volviera a sonreír, Esther conseguía que con solo una frase, una palabra, su
mundo se llenase de ilusión, ilusión por recuperarla, por hacerla feliz)
Natalia: Pues yo bien jajajaja pero aquí la niña grande se enfada por que no consigue
ganarme jajaja
M: ¡Eso no es verdad! ¡¡Es que no me da tregua Esther!! ¡dile algo! ¡Que es tu hermana!
E: Venga Natalia déjala ganar alguna vez mujer... no ves que es una niña pequeña jajajaja
M: (sacándole la lengua) Gracias por defenderme (irónicamente)
L: ¡Chicaaaas! ¡La cena!
E: ¡Ya vamooos!, ya la habéis oído, luego más, si queréis me apunto y os meto una paliza
a las dos jajaja
Natalia: Siiiii
M: ¿Cómo que sí?
Natalia: ¿Que sí quiero que juegue digo
M: ¡¡Aahhh!!

Cenaron entre risas, y Javier comentando la evolución de Esther, la verdad es que la


enfermera se recuperaba rápidamente, pero por meritos propios, no se saltaba ni un día la
rehabilitación, seguía los consejos de su compañera a rajatabla y las medicaciones las
llevaba reglamentariamente, Maca no perdía detalle, quería ayudar a Esther, y necesitaba
saber como se encontraba y como se desenvolvía para poder implicarse más

M: ¿Entonces vas diariamente a rehabilitación Esther?


E: La verdad es que sí, todavía tengo que ir acompañada por que cuando salgo lo hago
agotada y no puedo ni con mi alma, pero gracias a eso ya puedo andar aunque sea con
muletas
El tiempo me dio la razón 42

Natalia: Yo la he acompañado alguna vez... parece divertido, bueno... José hace que sea
muy divertido
M: ¿José?
Natalia: Sí, el fisioterapeuta... ¡es guapísimo! Se parece a brad pitt
E: ¡¡Anda!! ¿por eso me acompañas no?
Natalia: Jajajaja ¡no! Bueno... por eso también jajaja
M: Osea... ¿Qué es guapo? (mirando fijamente a Esther con una medio sonrisa en los
labios pues sabía que intimidaba a la enfermera)
E: Eh... no sé... no me he fijado...
L: ¡Pues él bien que se ha fijado en ti!! ¡¡No es descarao ni na!!
E: Buuaaajjjsjsj (tosiendo, Laura había dicho eso adrede, así que le dio una patada por de
bajo de la mesa)
L: ¡¡Aaauuuu!!
J: ¿Qué te pasa cariño?
L:... No nada... que me ha dado un calambre (mirando a Esther mientras lo decía)
M: Y ¿qué decías Laura? Antes de que te diera el “calambrazo” (acentuando la palabra)
L: ¿Eh? No, no, nada...
M: Algo decías mujer
L: No... que... (miraba Esther, quien la estaba desafiando con la mirada, no le gustaba el
rumbo que estaba tomando la conversación)... a José... le gusta Esther...
M: Aaahhh
Natalia: ¡Eso no me lo habías dicho!
E: Natalia, come y calla
Natalia: ¿Pero a ti te gusta?
E: ¡Natalia! Esto es una conversación de mayores, cena y deja hablar

Un silencio se adueñó de la casa, Laura se arrepentía de haber dicho aquello, Javier


escuchaba la conversación sin entrometerse, pues entre tanta mujer seguro que salía mal
parado, Natalia estaba enfadada por la contestación de su hermana, Esther no sabía donde
meterse por aquella situación, Maca hacía demasiadas preguntas para ponerla nerviosa,
evidentemente, y la pediatra se divertía, pero quería que Esther dijese algo en claro, y lo
tenía que conseguir

M: La niña se ha callado, ¿no piensas hablar?, te había preguntado algo... (de sus labios
asomaba una sonrisa de la cual Esther se percató, sabía a lo que Maca estaba jugando)
E: La niña no sabe lo que pregunta...
M: Bueno... pues te lo pregunto yo ¿te gusta?... (estaba apunto de reírse pero no quería
chafar aquello, estaba aguantando, quería que la enfermera respondiese)
E: ¿De verdad te interesa?
J: Tocada... (en un susurro, pero que todas escucharon, se llevó un manotazo de Laura
bajo la mesa
M: (con la misma sonrisa, disfrutaba con aquello)... me interesa mucho
Natalia: Hundida... (Maca miró a Natalia quien al ver la cara de la pediatra no pudo
evitar reírse contagiando a toda la mesa, menos a una Esther, que veía que Maca sabía
llevar mejor la situación)
E: Voy a tomar el aire, podéis seguir riéndoos de mí
L: Esther nadie se ríe de ti...
Natalia: Perdona Esther
E:... Ahora vuelvo... (se iba al jardín, a ella también le había hecho gracia el comentario
de su hermana, pero no quería reírse delante de ellos, salió riéndose por la conversación,
El tiempo me dio la razón 43

Natalia tenía razón, hundida, Maca había ganado aquella batalla de preguntas, a Esther
no le gustaba José, nada en absoluto, era mono y tal, pero le gustaba suponer que a la
pediatra esa situación le pudieran producir celos, con una sonrisa en los labios se sentó en
un pequeño columpio que había en el jardín, hacía fresco, pero se estaba a gusto allí, de
echo le encantaba estar allí, vio a Maca aparecer por la puerta que daba al jardín, la
pediatra se acercó a paso lento con la manos en los bolillos y mirando a Esther en todo
momento, se sentó en el columpio de al lado)
M: Esther... siento lo de ahí dentro, no pretendíamos reírnos de ti
E:...
M: Esther por favor

Pero Esther no decía nada, se contenía por no reírse, pero ahora le iba a devolver la
jugada a la pediatra

M: ¿No me vas a decir nada?


E: (en ese momento se giró para quedar frente a Maca, la miraba seria, pero su labios
fueron formando una sonrisa que termino en una carcajada que Maca no entendía)...
jajajajajajaja jajajajajajaja
M: ¿De que te ríes?
E: Hundidaaaa jajajajajajajajajajaja
M: Jajajajaaja ¡ah! ¿pero que te ha hecho gracia? y te vas dejándonos preocupados ¡¡eh!!
¡¡Ahora verás!!!... (se levantó y empezó a hacerle cosquillas, la cogió en brazos y la
tumbó en el césped para que no hiciese fuerzas con las piernas y no se hiciera daño)
E: ¡¡Macaaaa!!... ¡¡para!! ¡¡no!! No!!¡¡ Cosquillas no!! Jajajajajajja
M: Pide perdón y paro
E: No... jajajajajajajaja (la pediatra no paraba)
M: ¡Pide perdón!
E: ¡Perdón! ¡Perdón! Jajajaja pero para por favor!! Jajajjaa
M: Vale... (dejó respirar a la enfermera y se tumbó a su lado, quedando las dos mirando
al cielo, que esa noche parecía que había cogido cada una de las estrellas y las había
puesto hay para ellas)... ¿vas a contestar a mi pregunta?
E: ¿Cual?
M: ¿Te gusta?
E: No
M: Me alegro...
E: ¿Sí?
M: ¡Ya me dirás! Tener de rival a Brad Pitt... Como que no ¿no?
E: Jajajajajaja payasa... (la enfermera cogió la mano de la pediatra y se la llevó hasta los
labios para darle un beso, Maca no dijo nada, necesitaba disfrutar de esos momentos con
Esther)... gracias...
M: ¿Por?
E: Por volver...

Ante aquella respuesta unas lágrimas se escapaban por los ojos de la pediatra, esta no
pudo hacer otra cosa que abrazar a Esther, quedando su cabeza sobre el pecho de esta, no
significaba nada, pero las dos necesitaban ese acercamiento, Esther acariciaba el pelo de
la pediatra y tras unos segundos Maca rompió ese silencio

M: Nunca bebí irme, lo siento


El tiempo me dio la razón 44

Esther no dijo nada, solo acariciaba a la pediatra, no necesitaban decir nada, ese silencio,
acompañado de las caricias de ambas era más valioso que cualquier conversación.
Después de un rato decidieron volver a la casa, vieron una peli, Natalia se había quedado
dormida, así que Javi la llevó hasta el cuarto para que descansara, los cuatro se quedaron
un rato mas hablando en el salón

J: ¿Oye Maca?
M: Sí, dime
J: ¿Al final con tu piso que? ¿has llamado al fontanero?
M: Sí, lo llame nada más llegar ayer, estuvo mirando lo que pasaba...
E: ¿Qué le pasa a tu piso?
M: Pues que cuando lleguú había algún problema en las tuberías y cuando abrí la llave
de paso, y una tubería estallo, y se me inundó la casa...
E: ¡¡Joder!!
L: Pero... ¿mucho?
M: Lo justo como para no poder estar allí, tuve que irme de allí y alojarme en un hotel
mientras me arreglan el problema y me limpian la casa
L: ¿Cuando tiempo puede ser?
M: Una semana
E: ¡¿Y vas a pasar una semana en un hotel?!
M: ¡Tú me dirás! Eso, o me compro una colchoneta para dormir
E: ¡De eso nada! ¡Te vienes a casa!

Maca y Laura se miraron, Javier no le dio mucha importancia, pero estas se volvieron
mirando a Esther, quien ahora se avergonzaba por el ímpetu que había puesto en
proponerle eso a la pediatra

E: Bueno... quiero decir... si tú quieres claro...


M: Pero Esther... yo no quiero molestar, de verdad que no me importa estar en un hotel...
E: A mi no me molestas Maca... ¿y a ti Laura?
L: ¡Que va! Si yo casi que solo voy a dormir
E: No tienes excusa como ves...
M: Esther...
E: Haz lo que quieras... pero veo una jilipollez que duermas en un hotel teniendo mi piso,
¡¡como si fuera la primera vez que lo hicieras...!!
M: No, si... yo te lo agradezco de verdad, pero no sé si...
E: Piénsatelo, y mañana me lo dices, pero ya te digo que por “mi” no hay ningún
problema, es más... me harías un favor, ¡me aburro como una ostra desde que cierta
persona acapara a mi compañera de piso!... (mirando a Javier quien ya miraba hacía otro
sitio disimulando no haber oído ese comentario)
J: ¿Yooo?
L: Jajajajaj sí cariño, tú... jajajaja

Después de un rato hablando decidieron ir a dormir pues querían ir temprano a la playa,


Esther dormía con su hermana, y justo al lado, Laura había dispuesto otra habitación para
Maca. Esther no podía dormir, ese día habían pasado muchas cosas, Maca había vuelto y
con ella, sus sentimientos tenían una lucha por salir, estaba nerviosa, quería que la
pediatra aceptase su invitación, pero por otra parte tenía la duda de que eso empeorase su
plan de aguantar hasta estar segura de los sentimientos de Maca, teniéndola cerca dudaba
en poder centrarse y no caer ante ella
El tiempo me dio la razón 45

El sol salía bien temprano, y con él una Esther ansiosa por empezar ese día se levantaba
con cuidado de no despertar a nadie, se fue directa a la cocina, preparó café, desayunó en
el jardín escuchando la llamada de las gaviotas a un día que ella sabía que traería
sorpresas, quería darse una baño, se planteo ir a la playa pero sabía que era muy
arriesgado, ella sola no podría, así que decidió ir a la piscina, fue despacio, llegó y
comprobó la temperatura del agua, estaba realmente perfecta, se introdujo en ella
despacio y fue andando hasta llegar donde aquel escalón la protegía de caerse, tras un
rato acomodando su cuerpo al agua, se zambulló en ella y empezó a nadar, nadó bastante
rato, cuando comprobó que sus piernas empezaban a quejarse se dirigió a las escaleras,
allí una Maca sonriente la esperaba con una toalla

M: Buenos días
E: Buenos días, es temprano todavía ¿no puedes dormir?
M: Esa pregunta debería hacerla yo “marmota” ¿desde cuando te levantas tú la primera?
E: Me apetecía ver salir el sol, y tomarme un café en el jardín
M: Y después se te ocurrió nadar
E: Exacto
M: Anda ven, que te vas a helar...

Esther salía bajo la mirada de Maca que no perdía detalle, cuando la pediatra podía
ayudarla sin tener que mojarse le cogió la mano hasta llevarla hasta ella, y esta vez si la
abrazó al rodearla con la toalla, estaba detrás de Esther, apoyaba su barbilla en el hombro
de esta, en realidad ese era el primer abrazo que se daban desde que la pediatra llegase...

M: ¿Tienes frío? (sin romper aquel abrazo)


E: No
M: (notaba que la enfermera temblaba) ¿Estás bien?
E: (se daba la vuelta quedando frente a Maca, abrazándola de nuevo) Mejor que nunca...

Estuvieron unos minutos abrazadas, Esther intentaba recuperar todos los abrazos
perdidos, la pediatra agradecía tanto ese abrazo que solo podía estrecharla más entre tus
brazos. Solo una cosa salía del corazón y la voz de la pediatra

M: Te quiero mucho Esther

La enfermera comprobó que los latidos de la pediatra cada vez eran más rápidos, supo
que esas palabras eran sinceras

E: Y yo a ti... (le dio un beso en el hombro y con mucha dulzura deshizo el abrazo
quedando en frente a frente)... vamos a despertar a Natalia y bajamos a la playa ¿vale?
M: Vale

Se dirigieron en silencio hasta la casa, Maca fue a despertar a Natalia sin poder dejar de
pensar en lo sucedido en la piscina, Esther la quería, su miedo iba siendo tapado por el
amor de esa mujer, el miedo desaparecía con cada sonrisa que la enfermera le regalaba

Esther estaba cogiendo las toallas cuando su hermana apareció por la puerta con el bikini
puesto
El tiempo me dio la razón 46

Natalia: Buenos días (dándole un beso a su hermana)


E: Buenos días cariño, ¿has dormido bien?
Natalia: Mejor que tú
E: ¿Cómo?
Natalia: Que anoche no parabas de dar vueltas en la cama y esta mañana te has ido muy
temprano
E: Perdona cielo, (dándole un beso en la cabeza) no quería despertarte
Natalia: No importa... ¿es por Maca verdad?
E: Pues...
Natalia: ¿La sigues queriendo?
E: Sí
Natalia: Y ¿Por qué no estáis juntas? Ella también te quiere
E: ¿Y tú como lo sabes?
Natalia: Aparte de que se le nota (subiendo una ceja en señal de “es muy evidente”) ella
me lo ha dicho
E: ¿Te lo ha dicho? (con cara de sorpresa, la niña asentía) es que...
Natalia: Las cosas de los mayores son complicadas... (sabiendo que su hermana diría
eso)
E: Exacto
Natalia: ¡Pues los mayores sois unos idiotas!
M: (haciendo su aparición ante las hermanas) ¿Por qué somos idiotas los mayores? ¿Si se
puede saber? (poniendo los brazos en jarra)
Natalia: Con lo sencillo que es quererse y lo difícil que lo hacéis todo (cogía la toalla y
se iba hacía la playa)
E: ¡Natalia espera! ¡Que yo no puedo ir rápida!

Natalia frenó su paso hasta que Esther y Maca llegaron a su altura, ninguna decía nada,
llegaron a la zona de arena, Maca ayudó a Esther a ir hasta donde se pensaban poner.
Maca estiraba las toallas, Esther se recostaba en la suya para tomar un ratito el sol, ya que
todavía no hacía mucho calor, la niña se sentaba en la suya y empezaba a jugar con el
móvil de su hermana, Maca iba despacio hasta el agua a comprobar como estaba de
temperatura, metió un pie y vio que no estaba muy fría para ser la hora que era, se metió
sin pensarlo y empezó a nadar, necesitaba relajarse, Esther la miraba, sabía que para la
pediatra nada de aquello era fácil igual que para ella, miró a su hermana y recordó lo que
esta le dijo, cuando razón tenía esa personita...

E: ¿No te vas a bañar?


Natalia: Ahora...
E:...
Natalia: Siento lo de antes Esther
E: Tranquila... Si... tienes razón...
Natalia: (se levantaba y le daba un beso a su hermana) Tranquila todo se arreglara... (se
dirigía hasta el agua) ¡¡¡Macaaaa!!!

Paso un rato en el que Esther tomaba el sol, de vez en cuanto alzaba la vista para buscar a
su hermana y la pediatra quien jugaba alegremente con la niña, de vez en cuando las veía
hablar, se preguntaba de que, pero estaba tranquila. De pronto escucho que Javi y Laura
se acercaban

L: ¡¡Buenos días!!
El tiempo me dio la razón 47

J: ¡Muy buenos!
E: ¡Diréis buenas tardes! Jajaja ¡es más de la una!
L: Jajaja sí bueno... es que nos dormimos tarde... (poniendo una cara bastante graciosa
mientras miraba a Javi)
J: Si es que no podíamos dormir
E: Ya... ¿el calor no? Jajajaja
L: El calor sí jajajaja

Estuvieron hasta las tres allí, los estómagos empezaron a quejarse por hambre, se fueron
a casa a preparar la comida, esta vez fue Maca la que quiso ayudar haciendo que Esther
se sentase en el jardín hasta que estuviera la comida lista, Natalia también fue con Maca,
dejando sola a la enfermera. En la cocina estaban los cuatro, la niña ayudaba a Maca con
la carne, la pareja preparaba el picoteo y la ensalada. Maca y Natalia cuchicheaban algo
que ni Laura ni Javi acertaban a entender...

L: ¿Se puede saber de que habláis tan bajito? ¡¡No sé si me molesta más el ruidito del
cuchicheo o que no me lo queráis contar!!
M y Natalia: Jajajajaj ¿nosotras?... (mirándose como no entendiendo a la doctora)
L: ¡Sí! ¡¡Vosotras!!
M: Nada... que cierta personita me va a ayudar a conquistar a una enfermera que hay
muy guapa rondando por esta casa ¿verdad canija? (mirando a la niña)
Natalia: (con los ojos en blanco) Y después dicen que los adultos son los que cuidan a
los niños...
L: Jajajajaj ¿estáis hablando enserio?
Natalia: ¡Muy enserio!
L: ¡Me apunto!
J: Bueno... yo me voy de aquí que tanta arpía me da miedo
Chicas: Jajajajajajajajaajja

Mientras Esther estaba en el jardín, se paró a mirar el columpio, recordó la noche anterior
y una sonrisa se dibujó en sus labios, estaba claro que no iba a aguantar mucho tiempo
esquivando la verdadera situación y menos si Maca aceptaba la invitación de estar en su
casa hasta que acondicionasen la suya, recordó que todavía no había llamado a su madre,
cogió el móvil y marcó el número de casa

E: Hola mama... sí perdona es que no hemos parado un segundo... sí todo bien... sí


mama, le hecho la crema que me distes... pues aquí está comiendo bien, no le pone pegas
a nada... hum... sí mama... esta tarde después de comer sí... espera que la llamo...
¡¡Nataliaaaaaaa!!... no mama es que está en la cocina ayudando a hacer la comida...
espera que ya viene
Natalia: Dime Esther...
E: Toma, es mama, quiere hablar contigo
Natalia: ¡Mami!... Sí superbien... ¡me he bañado en la playa!... sí me he puesto crema
mama... (miraba a su hermana y esta se reía por lo repetitiva que podía llegar a ser su
madre)... sí mama... ¡estoy morena! Jajajaja... ¿sabes quien ha venido?... ¡Maca!... jajaj
sí... está guapísima... otro beso para ti... espera que la llamo... ¡Maca!... (tapando el
auricular y dirigiéndose a su hermana)... quiere hablar con ella...
E: Muy bien...
M: ¿Qué pasa?
Natalia: Mi madre que quiere hablar contigo
El tiempo me dio la razón 48

M: ¿Conmigo?
Natalia: Sí le he dicho que habías venido y me lo ha dicho...
M: (miraba a Esther quien asentía con la cabeza para que no pensase nada raro)
¡Encarna!... (la enfermera no podía evitar reírse)... sí... antes de ayer... no, no a Madrid...
sí hable con Laura... sí... sí quería darle una sorpresa... (mirando a Esther)... sí... vuelvo
con ellos esta tarde... bien, yo bien... y ¿usted? ¿Cómo está? Perdona... ¿Cómo estás?
Jajaja... me alegro... si yo iré a verla... ¡a verte!... jajaja muy bien Encarna... sí... yo se lo
daré... sí... hasta luego Encarna... un beso...
Natalia: Se ha puesto muy contenta jajaja
M: Sí eso parece... (se acerca hasta Esther y le da un beso en la mejilla)
E: ¿Y esto?
M: Nada... ordenes de tu madre... que me ha dicho que te dé un beso jajaja
Natalia: Ya... jajajajaja
E: Aahhh vale jajajaja
M: ¡Bueno me voy que he dejado a dos buenos en la cocina!
E: Os echo una mano...
M: ¡De eso nada!, Tú a descansar que hoy me encargo yo
E: Pero Maca, que a mi no me importa de verdad
Natalia: ¡No seas cabezona hermana! Deja que lo haga, si quiere hacerlo...
E: Aaiiss vale... me hacéis sentir inútil
M: Para nada eres una inútil Esther...
E: Pero si no puedo hacer nada...
M: A mí se me ocurren algunas cosas que seguro que puedes... (subiendo las cejas y
yendo hacía la cocina)
E: Jajajajaja anda Natalia ¡corre y échales una mano! Jajajaja
Natalia: ¿Por qué te ríes? Yo no lo he pillado
E: Ni falta que hace jajajajajaa
Natalia: Pues se lo pregunto a ella
E: ¡Sí corre! Jajajajaja

Natalia se iba a la cocina, pero Esther también quería ver aquello así que sin hacer ruido
se dirigió también hacía allí, al llegar se plantó en el marco de la puerta y se dispuso a
presenciar una escena la cual sabía que no iba a tener desperdicio

Natalia: Maca
M: Dime cielo
Natalia: Nada... que mi hermana se ha quedado riéndose con cara de tonta por lo último
que has dicho y...
M: ¿Con cara de tonta?
Natalia: Sí... bueno la cosa es... que yo no lo he pillado y ella no me lo ha querido decir...
¿me explicas la gracia?
M: Jajajaj y que te ha dicho exactamente cuando le has preguntado
Natalia: Que no me hacía falta saberlo y le he dicho que te lo preguntaría a ti, y me ha
dicho que lo hiciera...
M: Ya... pues a ver Natalia... son cosas que hacen los mayores... (Maca sabía que Esther
estaba en la puerta y quería devolverle la jugarreta)
E: (“¡No si le dará una clase de sexualidad! Espero que no se le ocurra”)
Natalia: ¿Qué cosas?
M: Pues mira...
E: ¡Maca! A ver que le dices ¡eh!... (haciendo su aparición)
El tiempo me dio la razón 49

M: Pues la verdad jajajaja ¿que malo tiene ir al cine o a cenar...?


E:...
Natalia: ¿Y que tiene de gracioso eso Esther?
M: Eso Esther... (se giraba con una gran sonrisa en los labios, pues sabía lo que la
enfermera había pensado con aquel comentario, en realidad esa era su intención, pero
quería ponerla nerviosa, quería ver hasta donde era capaz de llegar)
E: ¿Yo? No nada...

Maca iba hacía el frigorífico que era justo donde estaba la enfermera, iba mirándola para
tantear el nerviosismo que tenía, Esther cada vez temblaba más, veía como Maca se
acercaba directamente a ella

M: (intentando abrir el frigorífico) ¿Me dejas un momento Esther?


E: ¡Sí claro! Perdona... (y se hacía a un lado)
M: (se daba la vuelta para volver donde estaba pero antes decidió susurrarle algo a la
enfermera) Lo que se te había pasado por la cabeza también se me había ocurrido... (acto
seguido le guiñaba un ojo para seguir con su tarea)

Laura aparecía con Javier en la cocina, habían ido a poner la mesa, la comida estaba
preparada, se fueron hasta el porche, hacía un día fabuloso para comer fuera, en un lado
de la mesa estaban Laura y Javi, y al otro Esther, Maca y Natalia sucesivamente

J: Bueno, son las dos y media, como mucho a las cinco nos vamos que si no llegamos
muy tarde ¿no?
L: A mí me parece bien, es Maca la que tiene que hablar con Dávila mañana
M: Sí pero tengo todo el día para ir, me dijo que no hacía falta que fuera temprano
E: ¿Te puso alguna pega para volver a incorporarte?
M: Que va... parece ser que mi sustituto no estaba muy a gusto con el ritmo de urgencias,
que se agobiaba ¡vamos! Jajaja y que no había ningún problema
E: Me alegro

Estuvieron un rato más hablando de las cosas que se había perdido Maca en su ausencia,
de los futuros planes de boda de Javi y Laura, de los estudios de Natalia, y finalmente
Laura hizo la pregunta que Esther no se atrevía volver a repetir, no quería sonar insistente

L: Oye Maca, ¿al final te vienes a casa?... (conforme terminaba la pregunta miro a Esther
quien le agradeció con la mirada que fuese ella quien lo preguntase)
M: Mmm pues si te digo la verdad, lo prefiero antes que irme a un hotel pero es que...
solo tenéis dos camas y...
L: Ya no... en la habitación de Esther hay otra cama supletoria
Natalia: ¡Sí! La que uso para cuando me quedo con ella jajajaja ¡puedes dormir en mi
cama!
M: Es que...
L: Venga pues listo, ni es que, ni nada, vas a estar pagando hotel teniéndonos a
nosotras...
E: Es lo que digo yo... (todos la miraron pues había estado callada en todo el momento,
pero pareció que si eso no lo decía iba a explotar)... ¿qué?
Todos: Jajajajajajaja
El tiempo me dio la razón 50

Terminaron de comer y se dispusieron a recoger las cosas y dejarlo todo listo para solo
tener que montar en el coche, descansaron un rato mientras veían la tele y tal y como
había dicho Javi a las cinco se ponían en camino, Esther iba delante con Javi para poder
estirar bien las piernas, Laura, Maca y Natalia detrás, iban hablando hasta que el
cansancio se empezaba a notar ya que nadie decía nada

Natalia: Javi pon el disco que pusiste viniendo anda...


J: Ahora mismo princesa...

Javier ponía el cd, eran canciones variadas, todos estaban en silencio, empezó a sonar una
canción lenta, Esther creyó reconocerla, y por un momento miró por el retrovisor, Maca
también la miraba a ella...

Ahora ya sé que lo que sentí fue cierto


ahora que ha pasado el tiempo
te echo tanto de menos

Esther miraba por la ventanilla, una lágrima empezaba a asomar por sus ojos, recordaba
cuanto había echado de menos a la pediatra, cuantas noches la había llamado en el
silencio

Perdí las llaves de mis locos sentimientos


justo en el peor momento
las flechas nos hirieron

Maca iba en medio de las tres por lo tanto estaba obligada a mirar al frente, su mirada se
iba hacía el retrovisor sin pensarlo, buscaba los ojos de Esther, aquella dichosa canción
también estaba haciendo sentir a la pediatra la culpa y la tristeza que en esos días
intentaba disimular

Y hoy sin ti, he llegado a descubrir


que hasta la soledad se ríe de mí
deshojando silencios
Que decir (que decir) si te he visto resistir
si me has visto desnudar la pasión
y aprender a sufrir,
por amor

Ahora te siento lejos


y sueño con sembrar de besos
las llanuras de tu cuerpo
tu ausencia es un infierno

Nunca es tarde, para amar no es tarde


sobran los reproches
solo deja que mi corazón te ame

Sus miradas se cruzaban en el espejo, ninguna era capaz de apartar sus ojos de la otra, en
la cara de Esther empezaba a aparecer una sonrisa, esos ojos que la miraban eran los que
quería ver el resto de su vida, y su corazón lo sabía, no cabía ningún tipo de duda...
El tiempo me dio la razón 51

Y hoy sin ti, he llegado a descubrir


que hasta la soledad se ríe de mí
deshojando silencios
Que decir (que decir) si te he visto resistir
si me has visto desnudar la pasión
y aprender a sufrir,
por amor

Aprendiendo a sufrir (por tu amor),


aprender a sufrir,
aprendiendo a sufrir
por ti por mí, por los dos

Y hoy sin ti, he llegado a descubrir


que hasta la soledad se ríe de mí
deshojando silencios
Que decir (que decir) si te he visto resistir
si me has visto desnudar la pasión
y aprender a sufrir,
por amor

Por tu amor

La canción acababa, gracias a dios lo que restaba de disco era más alegre, incluso se
atrevieron a cantar más de una, Javier llevó a las chicas al piso, Natalia dormiría con ellas
esa noche ya que estaba de vacaciones y no tenía clase, Javier se despidió de ellas y
subieron

L: Uuuuffff mi caasaa (imitando a E.T.)


Chicas: Jajajajajaj
E: Maca... deja tus cosas en mi habitación y mañana ya las apañamos ¿vale?
M: Bien...

Llegaron no muy tarde pero estaban cansadas, estuvieron viendo la televisión un rato, la
niña cayó dormida en poco tiempo, cuando Laura empezó también a dormirse propuso
que ya había sido todo por ese día, ninguna puso objeción. Natalia dormía con su
hermana que tenía una cama bastante grande, y Maca en la pequeña que quedaba al lado,
Esther se puso en el lado que daba paralelamente a la de Maca

M: Buenas noches Esther


E: Buenas noches

Ninguna dijo nada más, pero tampoco dormían, intentaban no hacer ruido, al final el
sueño las venció a las dos entre los recuerdos de ese fin de semana que parecía el
principio de algo especial

La primera en despertarse fue Esther, que se dio la vuelta para ver si Maca seguía
durmiendo, así era, estaba justo frente a ella, se quedó observando tan maravillosa
imagen, recordaba lo que era despertarse a su lado, y se sintió feliz de tenerla
El tiempo me dio la razón 52

nuevamente allí, pasó un rato allí, en silencio, pensando en que hacer. Maca se
despertaba, abrió los ojos y vio lo que tanto echaba de menos, Esther tenía los ojos
puestos en ella, y al ver que la pediatra también despertaba no pudo evitar sonreír

E: Buenos días... (sin quitar esa sonrisa)


M: Muy buenos... (no podía hacer otra cosa que sonreír también, pues lo primero que vio
ese día era lo que más quería)
E: ¿Has dormido bien?
M: Sí... eso de que te despiertes la primera te empieza a gustar ¿eh?
E: Bueno... tenía cosas en que pensar...
M: Espero que sean buenas
E: Eso intento...

Se miraban, estuvieron unos segundos sin decir nada, cuando Maca quiso romper ese
silencio algo la interrumpió...

M: Yo también estuve pensando anoche


E: ¿En?
M: Pues...

Esther notaba que su hermana se estaba despertando, efectivamente Natalia se


incorporaba y estiraba los brazos para después mirar a las chicas...

Natalia: Mmmmmm ¡buenos días!


E: (poniéndose boca arriba para ver a su hermana)... Buenos días canija... ¿quieres
desayunar ya?
Natalia: Sí... tengo hambre
M: Eso es algo normal en vuestra familia jajajajaja
E: ¡Oye!... (le tiraba un cojín dándole justamente en la cabeza)... jajajaja
Natalia: Jajajajaja ¡Esther vaya puntería!
E: ¡Una que entiende! Jajajaja... (en ese momento se dio cuenta de lo que dijo y miró a
Maca quien empezaba a reírse)
M: Que entiendes ¿no?
E: Jajajajajajajaja pues sí... (y cogía otro cojín y le daba nuevamente en la cabeza)...
¿ves? jajajaja
Natalia: ¡Maca! Jajaja ¿vas a dejar que te pegue esa paliza? Jajajaja
M: ¡Ayúdame Natalia que esta se va a enterar!

Las dos se lanzaban hacía Esther pero siempre con el cuidado de no hacerle daño, le
hacían cosquillas, Natalia la intentaba agarrar para que no se moviera mucho

E: Jajajajaja ¡Maca por favor! Jajajaja ¡para! Ajajaja


M: ¿Natalia tú que crees? ¿debo parar?
E: ¡Natalia que soy tu hermana¡ jajajajaja
Natalia: Mmmmmmmmm ¡no! Jajajaja
M: Lo siento Esther...
E: ¡Por favor! Jajajaj ya... jajajajajaja
M: Vale... pero que no se vuelva a repetir ¡eh!
E: ¿El qué? ¿Esto? ... (y le daba con la almohada)
Natalia: ¡Guerra!
El tiempo me dio la razón 53

Así empezaron una guerra de almohadas, cuando ya estaban más que cansadas, con los
pelos de alguna manera bastante extraña y bastante más que despejadas se fueron hacía la
cocina a preparar el desayuno

M: ¿Y Laura?
E: Vino esta mañana a la habitación a decirme que Dávila la había llamado que la
necesitaban allí, se fue temprano
Natalia: Maca... ¿vas a hacer creepes?
M: Mmmm ¿creepes?
Natalia: Sí... mi madre no sabe hacerlos... y de ella... (a Esther)... no me fío
E: ¡Pues bien que te los comes bonita!
M: Jajjaaj vale está bien, pero... Esther dime donde están las cosas porque por lo que veo
me lo habéis cambiado todo de sitio jajaja

Maca estaba preparando la mezcla para hacer los creepes cuando sonó el teléfono de
casa...

Natalia: ¡Voy yo!


E: Coge el inalámbrico por si fuera para mí...
Natalia: Vale...

Se iba hacía el salón a cogerlo volvía para dárselo a su hermana, era su madre...

E: Hola mama... si es que llegamos tarde y no sabía si estarías durmiendo... sí... ¿no
puedes?... ah... ¿tienes que ir al médico con Natalia?... pues no... Laura no puede... no
mama, tiene doble turno... voy sola no pasa nada... no mama, me vuelvo en taxi y ya
está... ¿a Maca?... no mama que ella tendrá cosas que hacer...
M: ¿Qué yo no, qué?
Natalia: Por que mi madre y yo tenemos que ir al médico a que me hagan las pruebas de
la alergia y no puede acompañar a Esther a rehabilitación, le estará diciendo que la
acompañes tú por lo que oigo
M: Esther trae... (le quitaba el teléfono)
E: ¡Maca!...
M: Buenos días Encarna... (le sacaba la lengua a Esther)... nada aquí preparando el
desayuno para sus dos princesas... jajaja... sí... eso es lo que estaba oyendo... sí... claro
que la puedo acompañar... venga pues luego la acercamos nosotras y ya la veo... bien...
hasta luego Encarna... otro para usted... (colgaba el teléfono y seguía con los creepes)
E: Maca no hacía falta que te molestases, además, tienes que ir a hablar con Dávila
M: No es molestia Esther, yo puedo ir ahora a hablar con Dávila y cuando vuelva
comemos, acercamos a tu hermana y te acompaño, no me cuesta nada
E: Bueno... no voy a discutir contigo... (en el fondo se alegraba que Maca la
acompañase)
M: Es que no es discutible

Desayunaron y Maca se fue al hospital, Esther y Natalia se quedaron ordenando toda la


ropa de ese fin de semana

Maca llegaba al hospital, nada había cambiado, levantó la vista y allí vio a Teresa quien
se peleaba con alguien...
El tiempo me dio la razón 54

T: Caballero ya le he dicho que ahora vendrá el médico y le informará, aquí no puede


estar
Hombre: Pues vaya mierda de hospital
T: Lo que usted diga, ahora si me deja, tengo que seguir trabajando...
M: ¿Es que tú haces eso Teresa?

Teresa miro para ver quien le había dicho semejante barbaridad, sus ojos se encontraron
con los de la pediatra quien sonreía

T: ¡Maaaca!... (salía corriendo de su mostrador para abrazar al a pediatra)... ven que te


vea... (dándole un repaso)
M: Teresa por dios... que no hace tanto que no me ves jajajaja
T: Pues... ¡tú estás más guapa!... algo te pasa jajajajaja
M: Jajaja no Teresa... bueno que voy a ver a Dávila que tengo que irme pronto
T: Mmmm ¿una cita?
M: Jajajaj nunca cambiarás Teresa jajaja
T: ¿Pero es una cita o no?
M: Mmmm no creo que no jajaja voy a llevar a Esther a rehabilitación
T: A... ¿a Esther?
M: Sí Teresa a Esther
T: ¡Que alegría que me das Maca! ¿Cuándo empiezas a trabajar?
M: Pues si me dejas que vaya a hablar con Dávila...
T: Sí, sí, claro ve... yo le aviso de que subes
M: Gracias Teresa

Maca iba saludando a todos sus compañeros, habló con Dávila sobre su reincorporación,
quedaron en que el lunes de la semana próxima ya podría hacerlo, se despidió de Teresa
con gran dificultad pues no paraba de hablar, fue otra vez para el piso de Esther, visto la
hora que era las llamó para decirles que iba a comprar comida china para no llegar tarde a
casa de Encarna

M: Ya estoy aquí... (dejando las llaves de Esther en la mesita del recibidor)... ¡he
comprado mucha comida!
Natalia: ¡Estamos en la habitación!
M: (asomando la cabeza por la puerta) ¿Qué hacéis?
E: Haciéndote un hueco en el armario, ya puedes colocar tus cosas cuando quieras
M: Gracias chicas... (se acercaba a Natalia y le daba un beso en la mejilla)... ¿vamos a
comer?
Natalia: Sí... tengo hambre
E: Pues vamos entonces

Natalia salía primera de la habitación cuando fue a salir Esther se quedó en la puerta, la
pediatra se giró a mirarla

M: ¿Pasa algo?
E: A mi no me has dado beso y yo también e ayudado...
M: ¿Quieres un beso?... (la pediatra se tenía que reír, en momentos así la enfermera la
sorprendía mucho)
E: ¡Pues claro!
El tiempo me dio la razón 55

Maca no le dio tiempo a terminar, ya se acercaba hasta ella, iba despacio, para que Esther
pudiera dar ese permiso, Esther no decía nada, así que siguió su camino, lentamente unió
sus labios a los de la enfermera, fue un beso pequeño pero cálido, lleno de dulzura, la
pediatra volvió a mirarla, esta seguía con los ojos cerrados, no tardó en abrirlos cuando
dejó de sentir el tacto de la pediatra

M: ¿Contenta?
E: ... (no esperaba un beso así, pero era mejor del que pedía, así que no pudo hacer otra
cosa que sonreír) Mucho

Salieron de la habitación, se pusieron a comer la comida que Maca había traído, durante
la comida se miraban de reojo, Esther no se podía quitar esa imagen, incluso
recordándola su corazón se aceleraba. Terminaron de comer y se fueron rumbo a casa de
Encarna a dejar a la niña, y de paso Maca saludar a la madre de Esther

M:... (antes de llamar al timbre)... Te vas a reír... pero estoy nerviosa


E: Jajaja Maca, es mi madre que ya te tiene muy vista... (llamando a la puerta)
M: Ya Esther... pero ahora no es lo mismo... (subiendo la ceja)
E: Es igual que siempre Maca... mi madre te adora ya lo sabes

Encarna abría la puerta y se iba directa a la pediatra

En: ¡Maca hija!... (se abrazaba con la pediatra)


M: Hola Encarna
En: Que guapa estás, pasad, pasad, hola hija... (le daba un beso a Esther y un cachete a
Natalia)... pasa anda, ¡qué vaya color que traes!
Natalia: ¡Pues yo me puse la crema que lo sepas!
En: He hecho café, entrar en el salón que os lo llevo
M: Yo te ayudo
En: Bien vamos, Esther ve con tu hermana al salón que salimos ahora mismo

Las dos se dirigían a la cocina, cuando llegaron la cafetera anunciaba que el café estaba
listo, Encarna la apagó mientras Maca sacaba los vasos

En: ¿Cómo estás hija? Hace tiempo que no sabemos de ti


M: Bien, ahora bien Encarna...
En: Mi hija te ha echado mucho de menos, bueno... en realidad las dos, pero Esther...
bueno ya lo sabes tú
M: Y yo a ella... a ellas (la entendía, pero no sabía hasta que punto esa mujer podía saber
o imaginar)
En: A ella sobre todo, que yo seré vieja pero no tonta...
M: Ya...
En: Mira yo no sé porque te fuiste, y si lo pienso tampoco quiero saberlo, estas cosas no
las entiendo, estoy educada a la antigua usanza, pero eso no quita para que quiera apoyar
e intentar comprender a mi hija, estuvo mal sí, pero lo peor lo llevaba por dentro, antes
de aquello me di cuenta de que sentía algo por ti, venía sin avisar, solo queriendo que la
abrazara, no me daba explicaciones, yo tampoco se las pedía, pero suponía por que era y
con quien, cuando te fuiste terminé de comprenderlo
M: Ese fue mi mayor error, nunca bebí irme
El tiempo me dio la razón 56

En: Quizás ese tiempo os ha venido bien a las dos


M: Pero tenía que haber estado con ella
En: Lo hecho, hecho está Maca, pero ahora puedes hacer que eso quede en el olvido
M: Eso intento
En: Solo te pediré una cosa
M: Dime
En: Que no juegues con ella, no sé si podría soportar otra decepción
M: No pienso hacerlo, en eso puede estar tranquila
En: Bueno... vamos, que pensaran que nos hemos escapado jajaja
M: Vamos...

Llegaron hasta el salón, estuvieron contándole a Encarna el fin de semana en la playa, y


de la vuelta de Maca al central, se hacía la hora de la rehabilitación así que tuvieron que
despedirse

E: Mama, nosotras nos vamos que se nos hará tarde...


En: Claro hija... me llamas cuando salgas ¿vale?
E: Vale mama
En: Maca, me alegro mucho de tu vuelta, a ver si nos vemos pronto
M: Claro que sí Encarna

Se despidieron y pusieron rumbo a la clínica, llegaron puntuales, en recepción la chica


les informó de que ya podían pasar, que el fisioterapeuta no tenía a nadie

E: Puedes venir conmigo si quieres, así no te aburres aquí


M: ¿Puedo?
E: Claro tonta... (sonriéndole)
M: Vale... así conozco a Brad
E: Jajajaja no es para tanto
M: Eso ya lo veremos

Entraron y efectivamente José estaba colocando las cosas de la anterior visita, las
escucho entrar y se dirigió a saludarlas

José: ¡Esther! ¡Hola!


E: Hola José
José: Hoy vienes con nueva acompañante
E: Sí, te presento, ella es Maca una amiga
M: Encantada... (dándole dos besos)
José: Igualmente... bueno ¿empezamos?
E: Vamos... oye Maca que te puedes sentar ahí si quieres
M: No, no hace falta, si eso... después
E: De acuerdo

Esther y José empezaron con la sesión, unos ejercicios de estabilidad y equilibrio a los
que Esther ya estaba acostumbrada y los llevaba bien

José: ¿También trabajáis juntas?


M: Sí bueno... he estado un tiempo fuera, pero me reincorporo otra vez
José: ¿Y es muy trasto aquí la señorita o es tan responsable como aparenta?
El tiempo me dio la razón 57

E: ¡Oye! ¡Que estoy presente!


M: Jajaja de todo un poco... (se quedaron mirando uno segundos, pues aquella
conversación les hacía gracia)
José: Ahora que estás aquí te pregunto algo a ti, ya que ella siempre me da largas
E: A ver que le preguntas ¡eh!
M: Jajajaja prueba
José: ¿Esther tiene algún pretendiente?
M: ¿Pretendiente?
José: Eso mismo
M: Pues que yo sepa no... (miraba a Esther) al menos que lo halla tenido en mi ausencia
E: No me hace ninguna gracia que hables de mí que lo sepáis...
José: Hombre mujer si cada vez que quiero salir contigo me das largas como para que
piense que tienes a alguien
E: Aaiiss José de verdad...
José: ¿Lo ves?... (a Maca)... eso es que tiene a alguien y le da vergüenza decírmelo,
aunque no entiendo por que...

Esther levantó la vista para encontrase con una Maca sonriente, la pediatra se lo pasaba
bien con aquello

M: Será que no eres su tipo ¿no?


José: Será eso... (agarrando a Esther de los brazos para que se soltase del agarrador)... a
ver Esther... ¿te atreves a hacer algo nuevo?
E: Según lo que sea
José: Mmm Maca ponte donde esta aquella mesa
M: ¿Esa?... (señalando la del fondo)
José: Si esa, Esther, te voy a soltar vale, y vas a intentar llegar hasta Maca sin llevar las
muleta, yo estaré a tu lado por si acaso ¿vale?
E: ¿Sin... sin las muletas?
José: Sí Esther... sin las muletas
E: ¿Y si me caigo?
José: No te caerás, yo estoy al lado ¿vale?
E: Bueno... lo intentaré

José soltaba a Esther, esta tardaba algunos segundos en empezar a andar, nunca había
intentado andar tanto sin sus muletas, iba como una niña pequeña con los brazos a la
altura de su cintura controlando el equilibrio, Maca la miraba emocionada, estaba
presenciando algo importante para Esther, pero para ella también. La enfermera llevaba
la mitad del camino, iba mirando al suelo en todo momento

José: Esther mira a Maca, no mires al suelo


E: Está bien...

Y así, Esther se encontraba con Maca enfrente suya, le transmitía seguridad, estaba casi
llegando cuando vio que la pediatra parecía que empezaba a llorar, le quedaba un paso
cuando la pediatra empezaba a incorporarse y a ofrecerle sus manos para cuando llegase.
Esther finalmente la alcanzó, cogió sus manos y seguidamente se abrazó a ella, estaba un
poco cansada, se miraron por un momento diciéndose miles de cosas que no podían
expresar con palabras
El tiempo me dio la razón 58

José: ¡Bien Esther! ¿ves como puedes?


E: Sí... (estaba muy feliz, todavía no se planteaba hacer aquello, pero vio que podía
hacerlo) estoy un poco cansada
M: Ven siéntate
José: Pues tienes que ir haciéndolo, con la ayuda de alguien claro
E: Bueno eso ya lo veremos...
M: Pero Esther... si ha sido fantástico
E: Ya Maca, pero... ¡me da miedo! ¿y si me caigo?
José: Pero... tienes que hacerlo con ayuda Esther, no te pido que andes por la casa tu
sola, ni que lo hagas todos los días, dos o tres veces a la semana, para ir cogiendo
equilibrio
E: Está bien...
José: Maca te puede ayudar, ya ha visto de lo que se trata y no es muy complicado
E: ... (si volvía para mirar a la pediatra)... ¿Me ayudarás?
M: Por supuesto Esther... (se estaba emocionando demasiado, necesitaba llorar, pero allí
no podía)... ¿Me decís por donde esta el servicio?
José: Por aquel pasillo a la derecha
M: Gracias... (la pediatra se dirigía al servicio, dudaba que aguantase mucho tiempo
más)...
E: ¡Maca!
M:... (se daba la vuelta) Dime
E: ¿Estás bien?
M:... (la pediatra solo asentía con una sonrisa)

Llegó hasta el servicio, miró si había alguien dentro, comprobó que no, entró en uno de
los baños, cerró la puerta y se sentó, ya había empezado a llorar, no sabía porque lloraba,
solo se sentía feliz por Esther, y se culpaba de no haber estado con ella en cada momento
como aquel, cuando vio a Esther andando hacía ella, con ese miedo sintío querer
protegerla, pero también vio seguridad en sus ojos, seguridad por que ella estaba
esperándola...

Reflejaba en ese gran paso para Esther, todo ese tiempo que ella no había estado, la dejó
caminar sola y al final allí estaba ella, pero sintió que quería estar a su lado, para que no
cayese...

Cuando vio que se estaba demorando demasiado salió del baño, se mojó la cara y respiró
tranquilamente, no quería que la enfermera notase la rojez en sus ojos...

Cuando salió la escucho reír, estaba con José en recepción

M: Ya estoy aquí, ¿habéis acabado ya?


José: Sí, la voy a dejar descansar, hoy ha hecho un gran trabajo
E: Gracias... (se fijó en la cara de la pediatra, aunque había querido disimular, Esther se
había dado cuenta de que había llorado)... ¿nos vamos Maca?
M: Sí, vámonos...
José: Un placer Maca, y me alegro de que hayas asistido al gran progreso de aquí “mis
muletas” jajaja
E: Odio que me llames así
M: Igualmente José... (dándole dos besos)
José: Espero volver a verte por aquí, aunque no por mucho tiempo jajaja
El tiempo me dio la razón 59

M: Yo también lo espero
E: ¡Bueno! Pues no vamos, hasta mañana
José: ¡Otra cosa!
E: Dime
José: Que ya no hace falta que vengas diariamente, dejémoslo en... martes y jueves, así
que ya te espero el jueves ya que hoy has venido ¿vale?
E: ¿Estás seguro?
José: Completamente
E: Pues hasta el jueves
M: Hasta luego

Se fueron hasta donde Maca tenía aparcado el coche, la pediatra no hablaba y Esther no
quería agobiarla, Maca la ayudó a entrar, seguidamente entró ella, se sentó pero no
arrancaba, no decía nada...

E: Maca... ¿qué ocurre?


M:...
E: Maca... (posando su mano en la pierna de la pediatra)...
M: Siento que te he fallado tanto... (ponía su mano junto a la de Esther)... lo siento
E: Maca de verdad, eso ya pasó... no le des más vueltas
M: No lo puedo evitar Esther, antes cuando estabas ahí, andando, haciendo ese gran
esfuerzo, me imagino cuantos más, y más duros que ese has tenido que hacer, y yo... no
estaba, no estaba para ayudarte como antes, no... (comenzaba a llorar tapándose la cara
con las manos)
E: ¡Eeeiii! No... no llores Maca... por favor... (se inclinaba hasta poder abrazarla)... Maca
por favor no... no puedo verte llorar, de verdad... mírame... Maca, mírame... (le quitaba
las manos de la cara)... mírame... (finalmente Maca tuvo que mirarla)... ¿crees que yo te
puedo reprochar algo?
M: Demasiado Esther... demasiado
E: Pues yo creo que no... aquí hemos sufrido las dos... (ahora era ella quien le cogía la
cara para que la mirase a los ojos)... solo te puedo agradecer que estés aquí Maca, ahora,
conmigo, el pasado no se puede cambiar... pero el destino sí, y tú ya has cambiado el
mío...
M:... (se abrazaba a la enfermera como una niña pequeña) Te quiero tanto...
E: Ssshhh ya está... vamos a casa y hablamos ¿te parece?
M:... (asentía)
E: ¡Pues venga! ¡Arranca! Que hay una vieja en el banco ese que nos mira raro jajajaj
M: Gracias...
E: ¡No te me pongas ñoña y venga! Jajaja

Pusieron rumbo a casa de Esther, la enfermera parecía que le dada una oportunidad con
esa conversación que le ofrecía, no quería hacerse ilusiones, llegaron al piso pensando
que no había nadie, pero Laura y Javier estaban allí, veían una película, entraron al salón
y encendieron la luz

E: ¿Ínterrumpimos?
L: ¡Hola!
M: Buenas...
J: Hola chicas
L: ¿De donde venís? ¿Tú no tenías que estar en rehabilitación?
El tiempo me dio la razón 60

E: Venimos de allí, mi madre no podía venir y Maca me ha acompañado


J: ¿Y que tal? Como lo llevas
E: ... (mirando a Maca)... ¿Les hacemos una demostración?
M: Esther... estás cansada... no debes forzarte... además y si... ¿y si te caes?
E: Me siento con fuerzas... y contigo estoy segura, además esto es mucho más pequeño
L: Siento interrumpir vuestra conversación, pero ¿nos podéis decir que pasa?
E: Venga Maca ponte allí
M: Está bien... (la pediatra se iba hasta el final del salón)...
E: Allá vamos... (tiraba las muletas al suelo)
L: ¡¿Pero Esther que haces?! ¡Te vas a caer!
J: Ssshh déjala
L: Pero...
E: Tranquila Laura... (levantaba la cabeza y miraba fijamente a Maca)... quieta que voy
¡eh!
M: Tú tranquila... no tengas prisa

Esther empezaba a caminar, al igual que en la clínica, necesitaba los brazos para coger
equilibrio, pero esta vez miraba todo el tiempo a Maca, ninguna desviaba la mirada, iba
despacio, ya que en esa ocasión no tenía nadie al lado no quería dar un traspiés y caer al
suelo, con paciencia llegó hasta Maca, esta le ofrecía ya los brazos para que se agarrase,
Esther cogía sus manos, se pegaba a ella, no dejaba de mirarla...

E:... ¿Ves?... (susurrando)... siempre que tú estés al final estoy segura de que llegaré... (y
dicho eso se acercaba hasta los labios de la pediatra, esta esperaba, no quería forzar nada,
Esther unió sus labios, no llegaron a intimarlo más, pero disfrutaron más de él, Esther se
separaba lentamente ante la mirada de una Laura más que sorprendida...)
L: ¿Pero... pero Esther? ¿Desde cuando puedes hacer eso?
E:... (se daba la vuelta sonriente para contestarle a Laura)... ¿Esto? o... (señalando a
Maca, refiriéndose al beso)...
L: ¡Esther! ¡por dios! ¡Lo de andar!
E: Jajajaja... (volviendo a mirar a la pediatra)... Cariño ¿me puedes llevar al sofá?
M:... (se quedó muda ante aquel “cariño” pronunciado por Esther)... eEh... si, vamos,
cógete a mi...

Despacio llegaron hasta el sofá que había libre, Maca ayudó a Esther a sentarse y luego
lo hizo ella

E: Pues... desde esta tarde, José me propuso hacerlo, con la ayuda de Maca claro...
(mirándola y cogiéndole la mano)... y lo hice jajaja nos sorprendimos todos ¡eh! Yo la
primera
M: Yo incluso lloré... (enseñando una medio sonrisa)
E: Sí bueno... es que esta, esta sensiblera hoy jajajaja
L: Ya veo ya... bueno, pero eso es fantástico ¿no?... (mirando a Javi)...
J: Realmente cada día me sorprendes más Esther, cualquiera en tu situación tarda
muchos más meses en hacer eso que acabas de hacer... (se levanta para acercarse hasta
ella, se arrodilla y le coge una pierna)... ¿me permites?
E: Claro
El tiempo me dio la razón 61

Javier le flexiona las rodillas colocando sus manos de forma de que con su tacto pueda
captar los movimientos del hueso, lo hace varias veces ante la atenta mirada de las tres
chicas

Cuando ya a acabado vuelve hasta el sofá con Laura

E: ¿No dices nada?


J: Estoy completamente alucinado...
L: Javi... sé más explicito por favor
J: A ver... esto es solo algo por encima, pero me gustaría que fueses al hospital a hacerte
unas placas, me creo que a la soldura, le queda muchísimo menos de lo que todos nos
imaginábamos
E: ¿Enserio?
J: Y tan enserio
E:... (Esther miraba a Maca, esta estaba de nuevo emocionada, le pasó una mano por una
de las lágrimas que empezaban a caer)...
L: Eh... Javi nos tenemos que ir a... a hacer eso que me dijiste antes
J: ¿El que?
L: Javi... (dándole con el pie para que la mirase, con la cabeza le señalaba que se tenían
que ir)
J: ¡Aaaahhh eso! ¡Vamos! ¡Vamos!

Así dejaron a la pareja sola, Esther se recostaba en el sofá, se daba unos golpecitos en las
piernas para que la pediatra se recostase en ella

M: No te quiero hacer daño Esther...


E: Eso es imposible... ven...

Como le había dicho, la pediatra se recostaba haciendo que su cabeza quedara en las
piernas de esta, Esther le acariciaba el pelo, ante aquel gesto Maca no puedo hacer otra
cosa que cerrar los ojos para concentrarse en aquella caricia...

E: ¿Cuántas veces habremos estado así Maca?


M: ¿Así como?... (sin abrir los ojos)
E: Así... como estamos ahora
M: Mmmm pues la verdad que bastantes, pero no las suficientes... (en ese momento se
volvía a mirar a la enfermera)
E: ¿Es extraño verdad? Hace menos de un año... todo era tan distinto... y ahora...
M: ¿Ahora?...
E: Pues... que... siento que quiero tenerte así siempre, antes también, pero... pero no sé si
será porque te echaba mucho de menos y al tenerte otra vez aquí tengo miedo de que algo
vuelva a cambiar... lo único que sé es que te quisiera tener siempre aquí Maca... (la
enfermera empezaba a llorar)... fui muy cobarde en el pasado Maca y...
M: Esther no hace falta... (cortándola)
E: Sí, sí hace falta, te lo tengo que decir o si no, es como si no pasase pagina
M: Está bien
E: Pues eso que... que fui cobarde Maca, sufrí muchísimo, aquel miedo me consumía, el
deseo de contártelo no me dejaba vivir, el querer estar contigo y no poder me mataba
Maca... el día que... bueno... el día del accidente... aquella tarde no sé que me paso,
estaba aquí sola y no paraba de plantearme la vida sin ti, porque... el tenerte cerca
El tiempo me dio la razón 62

también me hacía daño Maca... y... estuve toda la tarde aquí, en esa ventana viendo llover
y me di cuenta que hasta eso quería hacerlo contigo, entonces llegó Laura, y decidí ir a
hablar contigo y bueno... el resto ya lo conoces... vi a Silvia y...
M: Silvia no estaba allí de la forma que imaginas Esther... (incorporándose para hablar
ella también)
E: Lo sé... me lo dijo Laura... y ahora me arrepiento mucho de aquello, por que si hubiera
dejado que hablases... pues...
M: Sssshhh... (se aproximó hasta ella para abrazarla, después siguió hablando)... en el
fondo es normal que pensases aquello Esther
E: Ya, pero una vez más el miedo hizo que todo se fuese a la mierda
M: El miedo es algo normal Esther, yo también lo tuve
E: Pero tú eres más valiente Maca
M: ¿Si lo fuera me hubiese ido?
E: ...
M: Cuando... cuando llamé a Laura para preguntarle por ti, cuando te fuiste de aquí, me
dijo lo que había ocurrido, en ese momento no pensé en nada y salí corriendo, solo podía
pensar en estar junto a ti Esther... mientras te operaban... yo estaba en el pasillo dándome
cuenta de que... de que no podía pensar en vivir sin tenerte cerca... me di cuenta de que
estaba enamorada de ti Esther... hizo falta aquel dolor en mi para darme cuenta... (sus
ojos se humedecían recordando aquello)... pero decidí ser fuerte por las dos en ese
momento, estando contigo en la habitación Laura... Laura me lo contó todo, y ahí tuve
miedo, miedo de que por todo el daño que te había causado no quisieses saber de mi...
E: Pero tú no sabías nada, no tenías por que sentirte culpable
M: Deja que termine... tuve miedo, me fui de allí, pensaba que no merecía tenerte cerca...
convencí a la Laura para que me dejase ir a mí a por tus cosas, estuve aquí, me di cuenta
de muchas cosas en ese momento y... me sentí más culpable aun, un mensaje en el
contestador me dijo que habías despertado y finalmente me aterroricé Esther... decidí
irme para no obstaculizarte, para dejarte espacio, fui cobarde... me arrepentiré de eso el
resto de mi vida
E: Pero yo tampoco te lo impedí... mientras me hablabas en la habitación te escuchaba,
pero en ese momento no pude enfrentarme a tus ojos...
M: Lo siento Esther

La pediatra lloraba como una niña abrazada al cuerpo de Esther, ella también lloraba,
estaban dejando salir todos esos demonios que no les permitía estar juntas, pasado unos
minutos cuando Esther notó que Maca se tranquilizaba rompió ese abrazo

E: ¿Sabes una cosa?


M:... (esta la miraba)
E: Que ya no tengo ningún miedo... tengo ilusión... en solo dos días has conseguido que
tenga esa ilusión... y sé que quiero estar contigo Maca... quiero que estés presente en cada
recuerdo como el de esta tarde, que estés ahí conmigo...
M: Y si me dejas estaré presente en cada uno de ellos...

Esther decidió que no había más que decir, quiso sellar aquellas palabras con un beso, se
aproximó hasta la pediatra hasta estar unidas por aquellos labios que tanto habían dicho
para empezar a hablar en el lenguaje de los sentimiento, empezó siendo un beso cálido
para dejar paso a una pasión que creció en esos días, las lenguas se buscaban queriendo
demostrar que querían ser participes de aquel momento. Aunque con pasión, todo aquel
beso era dulzura y amor, un amor que las hacía sentirse felices
El tiempo me dio la razón 63

Despacio fueron separándose para quedar unidas sus frentes, se miraban, con sinceridad,
Maca volvió a recostarse en Esther pero esta vez se abrazaba a su cintura, Esther cogía la
mano de la pediatra con una en una suave caricia

E: Cuantas veces he soñado esto...


M: Pues se acabo soñar... ahora toca vivir...

Estuvieron un buen rato en silencio, estaban con los ojos cerrados dedicándose caricias,
el estómago de Esther rompió aquel silencio haciendo que la pediatra sonriera...

M: Parece que tu estómago también pide atención...


E: Jajaja sí
M: ¿Cenamos?... (la enfermera asentía, Maca se levantó y tendió una mano a Esther para
que se levantase también)... vamos

Fueron hasta la cocina, Maca miró el reloj, eran casi las once

E: No hay ganas de cocinar... (poniendo un gesto de negación)...


M: Pues la verdad es que no...
M y E: ¡Pizza!... jajajajaja

Pidieron la pizza y cenaron viendo una peli, cuando acabaron, se echaron en el sofá,
primero Maca y luego Esther, estaban abrazadas, la pediatra besaba de cuando en cuando
el hombro de su niña, y Esther se volvía hacía ella para besarla, cosa que a Maca le
enternecía, se sintió feliz, tenía entre sus brazos a la persona más importante de su vida, y
esta le pagaba amor con amor...

Maca notó que la respiración de Esther se relaja bastante, dedujo que se había dormido,
vio que era tarde y Laura no volvía, supuso que esa noche no iría a dormir así que
empezó a despertar a Esther...

M: Esther... (en un susurro)... Esther... (pero Esther no despertaba)... tan dormilona como
siempre... (empezó a recorrer el cuello de la enfermera dejando un beso a cada paso)...
Esther cariño... (beso)... despierta... (beso)
E: Mmmmm... (empezó a balbucear palabras incoherentes)...
M: Venga Esther... vamos a la cama
E: Mmmm... (se giraba para tener a la pediatra enfrente)... con una condición
M: Jajaja a ver... ¿cuál?
E: Que duermas conmigo... (y dicho esto escondió su cara en el cuello de la pediatra
abrazándola)...
M: Aaiiiss... (estrechandola contra su cuerpo)... claro tonta... venga vamos que si no
luego te va a doler todo el cuerpo

Se dirigieron hasta la habitación, Maca decidió llevar a Esther en brazos, pues estaba
demasiado adormilada y no se fiaba mucho, llegaron a la habitación, la pediatra ayudó a
Esther a ponerse el pijama y la acostó

M: Voy a la cocina vengo enseguida


E: No tardes... (tapándose con la sabana y acomodándose en la cama)
El tiempo me dio la razón 64

Antes de salir de allí se paró en la puerta mirando a Esther, hoy sería un día importante es
sus vidas, apagó la luz y fue hasta la cocina, se sentó con un vaso de leche entre las
manos, recordó el momento de la clínica, recordó la conversación de horas antes, todo
parecía un sueño, dejó el vaso en el fregadero y volvió a la habitación sin hacer ruido, se
cambió y se metió en la cama, parecía que Esther dormía, se quedó mirando al techo, la
volvió a mirar, aquello no era un sueño, su niña estaba con ella, la había dejado estar con
ella

De repente notó como la enfermera iba hasta ella y la abrazaba poniendo la cabeza en su
pecho

E: Has tardado...
M:... (le dio un beso en la frente)... Ya estoy aquí, ahora duerme... (dejando otro beso en
su cabeza)
E: Te quiero...
M:... (dos lágrimas empezaron a caer ante aquellas dos palabras que la llenaban de vida,
no pudo hacer otra cosa que abrazar más Esther)... Y yo a ti mi vida... (se acomodó de
nuevo)... te quiero

Un rato después, con aquella paz que le proporcionaba Esther, la pediatra se quedó
dormida también, estuvieron toda la noche abrazadas, estaban como tanto habían deseado

Por la mañana la primera en despertar fue Maca, quien comprobó que la enfermera estaba
aun aferreda a su cuerpo, sonrió ante aquella imagen, tenía la más bonita que podía tener
nada más despertar, se quedó un rato observándola hasta que esta también empezaba a
despertar)

M:... (la enfermera se revolvía sin dejar de abrazar a Maca)... Bueno días cariño...
E: Mmmm cariño... que bien suena... (alzo la vista para mirar a la pediatra)... hola...
(dándole un beso en los labios)
M: Hola...
E:... (volviendo al pecho de Maca)... Me quedaría aquí el resto de la vida
M: Y yo... pero tu estómago dudo que aguante mucho jajajaja... (los ruidos del estómago
de Esther empezaban su cántico personal)...
E: Jo déjame que estoy creciendo jajaja
M: Mmmm creciendo ¿no?
E: Sí... (escondiéndose en el cuello de la pediatra como una niña pequeña)
M: Vamos a hacer una cosa ¿vale?
E: Mientras no me tenga que separar de ti, lo que tú quieras
M: Jajaja mira... nos vamos a duchar... nos vamos a vestir y te voy a invitar a desayunar
¿qué te parece?
E: Me parece bien...
M: Pues venga, empieza a ducharte tú mientras yo hago la cama
E: Es una lastima
M: ¿El que?
E: Que ya no me haga falta ayuda para ducharme
El tiempo me dio la razón 65

Esther se levantó y fue despacio hacía la puerta ante la mirada de Maca, que no había
podido reaccionar ante el comentario de la enfermera, esta se paró y se giró para mirarla

E: Jajajajaj anda que vaya cara se te ha quedado jajaja


M:... (amenazándola con la mirada)... Como me vuelvas a hacer esto no valdrá de nada
que estés convaleciente que lo sepas... (dicho esto le tiró un cojín, que no le dio claro)...
¡anda y dúchate!
E: Jajaja salgo enseguida

Esther se duchaba sonriente, le hacía gracia como conseguía poner nerviosa a la pediatra.
No habían hablado de nada serio respecto a estar juntas en el sentido sexo, pero Esther
deseaba estar con ella tanto como Maca, tenían el problema de la movilidad de Esther, no
se veía capaz de tal esfuerzo aun

Maca ordenaba la habitación no paraba de darle vueltas al comentario, parecía raro, pero
todavía no se había planteado llevar a cabo esa situación. Entre pensamiento y
pensamiento Esther salió de la ducha canturreando y llegó hasta la pediatra

E: Ya estoy
M: Estas contentilla tú hoy ¿no?
E:... (abrazándola por detrás)... ¿Y por que no iba a estarlo?
M: Tienes razón... (volviéndose y dándole un beso)... vístete que yo acabo enseguida...
(dándole otro beso)

Maca salió se arregló y cogieron el coche, la enfermera no sabía donde la llevaba, pero
no quiso preguntar

M: ¿No me vas a preguntar dónde vamos?


E: ¿Por qué?, donde tú me lleves está bien... (regalándole una amplia sonrisa)

En un rato parecía que salían de Madrid, Maca cogía un desvió para dirigirse a la
montaña, Esther reconocía todo aquello. Llegó hasta un parking y paró el coche

M: ¿Te acuerdas de este lugar?


E: Claro... (echando una vista a través del cristal)... es el parador donde vinimos después
de noche vieja hace dos años...
M: Sí... tú todavía ibas algo contentilla y te dormiste en mi hombro a los cinco minutos
E: Sí jajajaja

Salieron del coche y se dirigieron hasta la cafetería. Había una terraza que daba justo al
mirador, desde ahí se podía ver toda la ciudad. Desayunaban entre risas y recuerdos

M: Me acuerdo jajajaja y cuando Eva saltó la barra y acorraló al camarero jajajaja


pobre...
E: Sí jajajajaja
M: Que bien nos lo pasamos ese año
E: Sí pero este año no quiero ninguna fiesta ¡eh! Os lo advierto y a ti la primera
M: Pero Esther, ¿cómo no vamos a celebrar tu cumpleaños?
E: Pues porque prefiero una cena tranquilita contigo... sin nadie más
El tiempo me dio la razón 66

M:... (se acercaba hasta ella hasta que su nariz rozaba la de la enfermera)... Cariño eso lo
podemos hacer todos los días del año... (dándole un tierno beso)... ¿uhm?
E: Uuufff ya veremos

Terminaron de desayunar y se dirigieron al hospital para que Esther viera a sus


compañeros, pues hacía unas semanas que no los veía

M: Ya verás cuando te vea Teresa, te voy a tener que coger para que no te tire al suelo de
la efusividad jajajaj
E: Jajaja ¡déjala! ¡Que es un encanto de mujer!
M: Si yo no digo lo contrario jajaja

Entraban por la puerta, Esther todavía iba a paso lento, pero se las arreglaba bastante
mejor. Llegó hasta recepción y vio una cabeza bajo el mostrador

E: ¿Se puede saber donde está el personal de este hospital?... (fingiendo enfado)
T: ¿Cómo dice?... (subiendo y respondiendo con brusquedad)... pero... ¡¡Esther!!
E: Jajajajaja

Teresa salía veloz para abrazar a aquella personita que tanto quería

T: ¡Ay Esther! ¡Cuánto tiempo sin venir hija!


E: Ya... lo siento Teresa
T: Pero que bien te veo ¡sí señor! Estás mucho mejor ¡eh!
E: Pues sí, la verdad que parece que va rápido la cosa
T: ¡Hola Maca! Perdona... (dándole dos besos a la pediatra)... es que de ver a Esther..
jajaja
M: Tranquila Teresa no pasa nada jajajaja
T: ¿Bueno y que se os a perdido por aquí?
E: Pues nada que Maca me ha llevado a desayunar y he pensado en venir a veros
T: Que ilusión me has dado... (volviéndola a abrazar)
E: Bueno Teresa, ahora vuelvo voy a ver a esta gentucilla
T: Ale, ale, que estarán todos contentos de verte

Estuvieron por el hospital saludando a sus compañeros, se cruzaron con Cruz que salía de
una operación y se fueron con ella a cafetería

C: Bueno... ya me ha dicho Javier que estás mucho mejor, lo tienes sorprendido


E: Pues sí... el otro día en rehabilitación caminé sin muletas y luego en casa lo intenté
otra vez... parece mentira... (en ese momento la enfermera se emocionó)
M: Eeii... (posando su mano en la mejilla de la enfermera)... ¿qué te ocurre?
E: Que... todavía me acuerdo cuando salí de aquí en una silla de ruedas
C: Pero Esther... ahora estás mejor y sabíamos que este día iba a llegar, pensábamos que
te iba a costar más, ¡y mira ahora!
E: Ya... si no sabes lo feliz que me siento
C: Pues ya está mujer, ya verás como dentro de poco podrás tirar esas dichosas muletas y
podrás hacer todo lo que quieras
E: Gracias Cruz... todo... todo lo que has hecho por mí... no sé como agradecértelo...
C: No hay nada que agradecer y lo sabes, aparte de que es mi trabajo eres una gran
amiga, y todo lo que hubiera estado en mis manos hubiera sido poco
El tiempo me dio la razón 67

En ese momento Javier llegaba hasta ellas

J: Me parece estupendo que vengas y no me saludes que lo sepa señorita


E: Jajaja pero si te vi anoche ¡Javi!
J: ¿Y?
E: Nada jajaja perdona es que nos hemos encontrado con Cruz y nos hemos entretenido
C: Hablando de eso... me tengo que marchar, ya me iré informando de cómo evolucionas
¡eh!
E: Bien... (dándole dos besos)...
M: Enseguida nos veremos
C: ¡Es cierto! Que tú te incorporas el lunes ¿no?
M: Sí
C: Pues hasta luego chicas
M y E: Hasta luego
J: Oye Esther... que ya que estas aquí... te podríamos hacer las pruebas no, yo tengo un
hueco ahora
E: ¿Ahora?
M: ¿Y por que no? Estamos aquí
J: Claro... (los dos miraban a la enfermera esperando una respuesta)
E: ¿Y si las noticias no son como tú dices?
J: A ver... cabe la posibilidad de que la mejora no sea tanta, pero una mejora hay Esther...
M: Esther por favor, no tienes nada que temer
E: Está bien...

Los tres se fueron hasta urgencias para realizar las pruebas a Esther, Maca estuvo con ella
en cada momento, cosa que la enfermera le agradecía, Javier les dijo que fueran a la sala
de médicos a esperarle unos momentos

E: Uuuffff estoy nerviosa


M: Pues tranquila que ya verás como trae buenas noticias... (dándole un beso en la
mejilla)... además, yo estoy contigo ¿vale?
E: Vale...

Pasados unos minutos entraba Javier

J: Bueno... ya estoy aquí... (llevaba las pruebas de Esther en las manos)... aquí tengo los
resultados
M: ¿Y?
J: Míralos tu misma... (le entregaba las placas y algunos informes a la pediatra)
M:...
E: ¡Maca por dios! ¡Di algo!
M: Esther, esto es...
E: ¡Joder Maca! ¿Qué es?
M: ¡Genial Esther! Es ¡genial! Si visto esto, solo necesitas empezar a hacer ejercicios
para la musculatura y que los huesos cojan fuerza
E: ¿Me hablas enserio?... (mirando a Javier)
J: Esther... (arrodillándose junto a ella)... están totalmente soldados... tu rehabilitación a
sido perfecta e inmejorable
El tiempo me dio la razón 68

E:... (miraba a Maca, la pediatra sonreía, miraba a Javier y el también sonreía, no se creía
lo que estaba oyendo... )... Estoy... estoy recuperada
M: Sí cariño... (se abrazaba a la enfermera)... ¿lo ves? Ves que son buenas noticias...
J: Bueno... yo os dejo a solas... nos vemos luego en tu casa ¡eh! Que esto hay que
celebrarlo

Javier se marchaba dejando a las chicas solas

E: Todavía no me lo puedo creer


M:... (volviéndose a abrazar a la enfermera)... Pues créetelo cariño
E: Te quiero Maca... (la pediatra no se esperaba aquello, Esther acababa de recibir una de
las noticias más importantes de su vida, y aun así, le dijo aquello, se separó de ella y la
miró fijamente cogiendo la cara de Esther entre sus manos)
M: Y yo a ti mi amor, y yo a ti... (sin soltar su cara empezó a prodigarle pequeños besos
en los labios)...
E: ¡Esto hay que celebrarlo Maca! ¡Tengo que llamar a mi madre! ¡Tengo que hablar con
Laura! ¡Tengo que llamar a Mónica!... (la enfermera parecía que acababa de reaccionar
ante aquello y Maca al verla no pudo evitar reír)
M: Jajajajajajajajajaja
E: ... (se levantaba del sofá dirigiéndose a la puerta, al comprobar que la pediatra no la
seguía se volvió a mirarla)... ¡Tú deja de reírte y vamos!

Fueron a darle la noticia a Laura, la que lloró de alegría, seguidamente se lo contaban a


cada compañero que se encontraban a la salida, fueron a casa de Encarna quien no pudo
hacer otra cosa que abrazar y besar a su hija

Decidieron hacer una cena esa noche con Laura y Javier para celebrarlo, la cena
transcurría con una felicidad que parecía que esa casa no vivía hace meses, Maca se fue
hasta la cocina mientras iba recogiendo todo, Laura fue a ayudarla

M: Laura, la fiesta de Esther la haremos aquí ¿no?


L: Sí, ya sé lo he dicho a la gente
M: Esta mañana me ha amenazado con que no quiere fiesta
L: Pues se va a aguantar
M: Jajajaja ya la he medio convencido con mis dotes
L: Sí... ¡con tus dotes!
L y M: Jajajajajaja

La fiesta del cumpleaños de Esther sería el sábado, era una sorpresa para ella, Maca le
había dicho que al final cenarían solas y que solo harían una comida con su madre, su
hermana, Javier y Laura

El viernes Maca llegaba de hablar con el fontanero de cómo iba su casa, Esther estaba en
la cocina preparando café

M:... (entrando en la cocina)... Mmmm café... (abrazó por detrás a la enfermera)...


E: Me alegra saber que echas tanto de menos al café... (irónicamente)
M: Te he echado más de menos a ti... (dándole un beso en la mejilla)... por cierto... te he
comprado una cosa por tu cumpleaños... (se metía la mano en el bolsillo y sacaba una
pequeña cajita y se la daba a Esther)... toma
El tiempo me dio la razón 69

E: Pero Maca... si es mañana


M:... (apoyando la barbilla en su hombro)... Ya... pero quería dártelo ahora

Esther abría la caja, en ella había un anillo de oro blanco, tenía los bordes con pequeños
dibujos y el centro era completamente liso, y por dentro llevaba una inscripción “eres la
luz de mi camino” M&E

La enfermera se dio la vuelta abrazando a la pediatra, escondía la cara en su cuello y


comenzó a llorar

M: ¡Oye! Si llego a saber esto te lo doy mañana... (dándole pequeños besos en la


cabeza)... si no te gusta lo devuelvo... (separándose un poco para que la enfermera la
mirase)...
E: Me encanta Maca...
M: ¿Y por eso lloras?
E: ... No lo sé... de felicidad... ¿tú eres feliz Maca?
M: ¿De verdad me lo preguntas?... (la enfermera asentía)... no podría ser más feliz nunca,
no más de lo que soy ahora
E: Te quiero... (beso)... te quiero... (beso)... te quiero... (beso)... te quiero... ¡no me lo voy
a quitar nunca!
M: Eso espero... (beso)

El sábado llegó y después de comer como Maca le había dicho, decidieron ir al cine,
después pararon a tomar un helado y un pequeño parque que había antes de llegar a casa
y cuando empezó a oscurecer decidieron volver

E:... (en el ascensor)... Y... ¿qué me tienes preparado?


M: ¿Yo?... (haciéndose la despistada)... nada...
E: ¿Cómo que nada?... (llegaban al piso y Maca sacaba las llaves)
M: Pues nada cariño
E: ¿No dijiste que íbamos a cenar?
M: Ya pero con la comida... el cine... pues no sé... pensé que estarías cansada...
E: ¡Me parece muy bonito!... (haciéndose la ofendida)...

Maca encendía la luz del salón

Todos: ¡SORPRESAAAAAA!
E: ¡Joder!... (cogiendo a Maca de un brazo pues se había asustado considerablemente)
M: Jajajajajajajaj
E: Pero...
V: Un gracias chicos hubiera estado mejor que un “joder” ¿no crees?
E: Jajajaja es que me habéis asustado ¡coño!

Uno a uno iban a felicitar a homenajeada, estaban casi todos sus compañeros del central,
alguno faltaba por tener trabajo pero los más importantes para ella estaban allí, su madre
y su hermana también, habían comido con ella pero no querían perderse aquella fiesta
para la enfermera
El tiempo me dio la razón 70

Esther hablaba con su madre y con la Laura, Vilches hacía enojar a Héctor para no perder
la costumbre y los demás bebían y reían contando anécdotas. Maca hablaba con Natalia,
las dos reían, Esther en uno de los momentos en los que pudo escabullirse fue hacía ellas

E: ¿Se puede saber porque os lo pasáis tan bien sin mí?... (sentándose en las piernas de la
pediatra)...
M:... (susurrándole al odio)... Cariño... están todos aquí...
E: ¿Y? ¿Te importa?
M: ¿A mí? Para nada
E: Pues ya está... (dándole un beso en los labios, el cual no pasó desapercibido para su
hermana que comenzó a reírse)...
M: ¿Y tú de que te ríes si se puede saber canija?... (dándole con su pie)
Natalia: Jajajaja que estáis muy graciosas
E: ¿Ah sí?... (mirando a la pediatra)... ¿estoy graciosa?
M: ¿Y yo?
E: Tú estás igual de guapa que siempre... (dándole otro beso)
Natalia: Buah... yo me voy de aquí que empezáis a ser empalagosas
M y E: Jajajajajaj

La noche pasaba entre risas para todos, la gente empezaba a irse, solo quedaban Teresa,
Laura, Javier, Cruz, Vilches, Encarna y Natalia...

Teresa hablaba con Encarna de sus cosas y Esther hablaba con Laura y Cruz, estas fueron
a ayudar a Teresita quien se ofreció a empezar a recoger, Encarna se acercó hasta su hija
quien miraba a Maca jugando a las cartas con su hermana

En: ¿Siempre ha sido ella verdad?


E: ... (saliendo de sus pensamientos)... ¿Cómo dices mama?
En: ¿Qué... siempre ha sido ella?... por la que llorabas, y por la que ahora te brillan tanto
los ojos...
E: Sí mama...
En: ¿Eres feliz?... (posando una mano en la pierna de su hija)
E: Mucho... más de lo que hubiese soñado
En: Me alegro mucho hija... (se abrazo a su hija, transmitiéndole su cariño)...
E: Siento no habértelo contado como se supone que tenía que hacerlo pero...
En: No importa, en el fondo, yo siempre lo imaginé...
E: Gracias mama... (devolviéndole el abrazo)...
En:... (empezaba a llorar)... ¡Bueno! vamos a empezar a irnos que mira que hora es...
(secándose las lágrimas disimuladamente)... ¡Natalia!
Natalia: Dime mami
En: Despídete de Maca y de tu hermana que nos vamos
Natalia: ¿Ya?...
En: ¡Sí que mira que hora es!
M: Encarna yo las llevo
En: No hija no hace falta... el marido de Teresa viene a por ella y nos acerca, ¿verdad
Teresa?... (quien entraba con el bolso en la mano)
T: ¡Claro! ¡Que a mi manolo no le cuesta nada!
En: ¡Pues ale! ¡Vámonos!... (se acercaba hasta su hija)... felicidades otra vez hija...
E: Gracias mama
El tiempo me dio la razón 71

En: Maca... nos veremos pronto por lo que veo... (dándole un abrazo y sonriéndole con
cariño)
M: Sí... nos veremos pronto... (se acerca hasta la niña)... y tú... quiero la revancha que lo
sepas jajaja
Natalia: ¡Claro que sí! Cuando quieras y donde quieras
M: Trato hecho... (dándole un abrazo)
Natalia: Felicidades hermanita...
E: Hasta luego enana

Al rato Javier también decidió irse y Laura con él, para dar un poco de intimidad a la
pareja, quedaron en que volvería para el café al día siguiente

Maca terminaba de recoger y Esther a la que no la había dejado ayudarla estaba en el sofá
haciendo zapping hasta que la pediatra llegó

E: ¿Ya?
M: Ya... ¡dios! ¡Cómo se pueden untar tantas cosas!
E: Es que si me hubiese dejado ayudarte...
M: No... hoy mi reina no tiene que mover un músculo
E:... (se acercaba hasta su cuello, empezó a darle besos y subio hasta el oído de la
pediatra)... ¿No me vas a dejar mover un músculo?
M: Esther...

Pero la enfermera no se detuvo, como pudo se sentó encima de la pediatra, quien


tampoco hacía por detenerla, empezó a introducir sus manos por debajo de la camisa, la
pediatra se erizo ante aquel gesto

Estaba dejando un reguero de besos por todo su cuello dejando claras sus intenciones

M: ¿Estás segura?...
E: No lo he estado tanto en mi vida

Dicho esto Maca cogió a Esther en brazos, esta no cesó en sus caricias aun estando en los
brazos de la pediatra, llegaron hasta la habitación, Maca la recostó con cuidado en la
cama quedando ahora ella dueña de la situación

La enfermera se sentía como en el cielo, los movimientos de Maca eran todo dulzura,
cariño, amor... un amor que las hizo llegar al más placentero de los sentimientos

Esther estaba abrazada a la pediatra, todavía sintiendo el eco de aquellas sensaciones que
nunca se podría imaginar junto a otra persona

Maca dibujaba caricias en la espalda de esta, no decían nada, aquel silencio era el regalo
de algo esperado, de algo soñado, y de algo que hizo envolver a dos personas en un
mismo sentimiento. Esther levantó la vista hasta encontrarse con una Maca pensativa

E: ¿En que piensas?... (pasando su mano por la cintura de la pediatra)


M: Mmmm en que me dado cuenta de una cosa...
E: ¿De que?... (incorporándose hasta quedar a su altura)...
El tiempo me dio la razón 72

M:... De que estoy segura de que esto es lo que quiero... quiero disfrutar contigo todo lo
que venga... superar contigo todo lo que pase... y tenerte aquí conmigo siempre...
(después de eso, se dirigió a besar esos labios que se le antojaban la esencia de su vida)...

No hicieron falta palabras, la enfermera le contestaba con sentimientos, se amaron una


vez más, haciendo de sus cuerpos uno solo

A la mañana siguiente Maca se despertaba, notó la falta de Esther, abrió los ojos y
comprobó que no estaba, se puso una bata, y salió en busca de la enfermera, la encontró
en la terraza envuelta en una sabana, con un café entre sus manos...
M:... (la rodeaba con sus brazos dejando un beso en su nuca)... Buenos días princesa...
E: Mmmmmm... (se daba la vuelta dejando la taza en una silla y abrazando a Maca)...
buenos días... (habló en un suspiro, pero un suspiro que nada desagrado a la pediatra)
M: ¿Cómo estás?
E: Me dio miedo dormirme por si despertaba y todo había sido un sueño
M: Pues creo recordar que en mis sueños no hacías esas cosas ¡eh!... (levantando una
ceja)
E: Jajajaja ¡tonta!
M: Sí, sí, seré tonta, pero ya me explicaras tú si eso era tu instinto o que...
E: Mmmmm... (se escondía en su cuello)...
M: Ahora me dirás que te da vergüenza...
E: Pues sí Maca ¡me da vergüenza! Jajajaja
M: Poco a poco te quitaré yo esa vergüenza, ¡ya verás tú! Jajajaj

Ese día comieron juntas en casa de Esther, parecían que no podían tener más
complicidad, se sentían felices, más de lo que hubiesen imaginado

Laura y Javier llegaron para el café, estuvieron charlando tranquilamente hasta que Javier
se tuvo que ir al hospital

Maca fue a comprar unos dulces que se le antojaron a Esther, dejando solas a las
compañeras de piso.

L: ¿No me piensas contar nada?


E: No sé que quieres que te cuente... (haciéndose la despistada)
L: Esther... que nos conocemos... esa cara tuya dice mucho
E: Pues espero que no lo diga todo jajajajaja
L: ¿Eso quiere decir que...?
E: Quiere decir que anoche comprobé que los esfuerzos los llevo estupendamente
ajajjajaja
L: ¡Pero serás!... (tirándole un cojín)... ¿entonces bien? ¿estáis bien?
E: Mejor que bien...
L: ¿Y sabes cuando vuelve a su piso?
E: Pues mañana hablaba otra vez con el fontanero, así que si no mañana, pasado volverá
L: Y...
E: Estamos bien... así que vamos a ir con la velocidad normal... además si antes se
pasaba la mitad de la vida aquí...
L: Lo veo bien
E: Más adelante
El tiempo me dio la razón 73

Pasaron la tarde viendo películas y comiendo, cosas que a Esther le encantaba

Se acostaron pronto pues Maca trabaja de nuevo al día siguiente y entraba temprano

El despertador sonaba a las ocho en punto, Esther sacó su brazo para apagarlo y despertar
a la pediatra quien seguía durmiendo

E: Maca... (dándole besos en el cuello)... Maca cariño... son las ocho...


M: Un poquito más... (abrazándose a la enfermera como una niña pequeña)
E: Venga Maca, que parece mentira... ¿no querrás llegar tarde?
M: En Madrid hay mucho trafico... (poniendo voz de niña)
E: Venga... que mientras tú te duchas me levanto y te preparo café...
M: Mmm ¡está bien!... (se incorporaba para quedar frente a Esther)... hola... (dándole un
suave beso)...
E: Hola...

Mientras Maca se duchaba Esther le preparaba el café y unas tostadas. Se sirvió una taza
y se sentó en la cocina a esperarla

Con ese oro liquido entre las manos pensaba en todo lo que había pasado, lo hacía cada
mañana al despertarse, para asegurarse de que no era cosa de su imaginación, se sentía
más feliz de lo que en un principio hubiese imaginado

Le daba vueltas a su café con la mirada perdida en él cuando la pediatra apareció por la
puerta

M:... (le daba un beso en la cabeza a la enfermera y se servia el café para sentarse con
ella)... ¿En que piensas?
E:... (levantó la mirada mostrando una amplia sonrisa)... En ti... ¿en qué sino?
M:... (le dio un beso tras esa respuesta)... Guapa
E: Sales a las tres ¿no?
M: Sí, ¿por?
E: Por que podría coger un taxi e ir a recogerte, así vamos a hacer la compra y si
aguantas un poquito comemos juntas
M: Trato hecho... (levantándose y dejando la taza en la mesa)... me voy que llegaré tarde
y eso no es propio de mí
E: Eso lo dices ahora... (poniéndole ojos recriminando su actuación estando en la cama)
M: Eso lo digo ahora que no te tengo pegadita a mi...
E: Anda vete que todavía será peor
M: Está bien... (se acerca hasta estar al lado de la enfermera)... un beso
E: Y todos los que tu quieras... (dándole ese beso)
M: Otro
E:... (beso)
M: Otro
E:... (beso)
M: Otro
E: ¿No vas a parar? jajajaaj
M: ¿Tú no me has dicho que los que yo quiera?
E: Sí Maca pero entre una cosa y otra llegarás tarde
M: Venga el último... (poniendo morritos)
El tiempo me dio la razón 74

E: Aaaiiiisss... (beso)... ¿ya?


M: No, pero me iré... (se acercaba hasta la puerta, pero se volvía hasta la enfermera para
darle otro beso)... guapa... (beso)... luego nos vemos
E:... (dándole un cachete en el culo)... Hasta luego gamberra

Esther ordenaba un poco la casa, a su ritmo, no quería que por confiarse fuera a tener
algún percance, y mientras Maca termina su turno en el central. Esther dejó la comida
prepara solo para meterla en el horno, y viendo que eran las dos y media llamó al taxi y
fue para el hospital

E: Hola Teresa
T: ¡Hola hija!! ¡Cada día te veo mejor y más guapa!
E: Eso es por que me cuidan bien
T: No... si tendremos que darle gracias a la pija...

En ese momento aparecía Maca guardando algunas cosas en el bolso y mirando a su


chica con una sonrisa que solo ella podía sacar a relucir

M: ¿Qué pija?
T: Eh... no... no nada...
E: Teresa que dice que te tendrá que dar las gracias al final
M: ¿A mí? ¿Por qué? Jajajaa
E: Por que me cuidas muy bien... (dándole un beso en los labios, acto que hizo que
Teresa se pusiera nerviosa)... guapa
M: Mmm... (mirando a Teresa que no perdía detalle)... ¿también quiere uno Teresa?
T: Pero... ¡qué cosas dices mujer! ¡Anda! ¡Anda! ¡No me líes que al final siempre te ríes
de mi!
E: Jajajaja ¡Maca! ¡Es que tienes unas cosas! Jajaja
M: Hasta mañana Teresa
E: Hasta luego
T: Adiós... anda que...

Se fueron hasta el supermercado que tenían al lado de casa, la enfermera ya llevaba días
protestando que se quedaban sin comida y ya no podían dejarlo por más tiempo

Maca llevaba el carrito mientras Esther iba mirando y remirando las estanterías

M: El fontanero me ha llamado esta mañana


E: ¿Y que te ha dicho?... (cogiendo algunas verduras para dárselas a la muchacha y que
las pesara)... nada más gracias
M: Pues que pasado mañana puedo volver
E: Bien ¿no?... (cogía dos tipos de pasta rápida)... este o este
M: El de la izquierda... (metiéndolo en el carro)... sí bien
E: Pues como lo dices no parece que te haga mucha ilusión
M: Hombre...
E:... (parándose y acercándose a la pediatra)... ¿Qué pasa a ver?
M: Que no va a ser lo mismo... (bajando la mirada y adelantando unos pasos con el
carro)
E:... (aquel comentario estaba muy lejos de parecerle normal, sintió muchísimo cariño y
una gran ternura hacia la pediatra, la siguió tras los pasos que las separaban y la abrazó
El tiempo me dio la razón 75

por detrás)... cuando haces esas cosas me dejas sin palabras que lo sepas... (dándole un
beso en la espalda)
M:... (se daba la vuelta para quedar frente a la enfermera)... A lo mejor tú no lo has
pensado pero yo sí...
E: Claro que lo he pensado cariño... (dándole un beso en los labios)... incluso Laura me
preguntó... ¿y sabes que le dije?
M: ¿Qué?
E: Que aunque yo lo deseara tanto teníamos que ir a una velocidad normal, además... si
antes te pasabas media vida allí... ahora...
M: Bueno... pero tú también te puedes venir a la mía
E: ¿Ah puedo?... (disimulando con cara de ilusionada)
M: Puedes... y ¡debes!
E: ¡Entonces no hay problema mujer!!... (dándole un golpe en el brazo)... vamos a la caja
que tenemos que comer todavía

Estaban pagando y charlando con la cajera que ya era conocida para Esther, la enfermera
estaba delante metiendo las cosas en las respectivas bolsas

M: Cariño... no las llenes tanto... ¡qué las bolsas no te las cobran, sabes!
E: Sí yo es por ahorrar espacio
Cajera: Ya Esther pero cuando las cojas...
M: Ves... (dándole un beso, gesto que no pasó desapercibido para la señora mayor que
había detrás de la pediatra, y la cual puso cara de circunstancia)
E: ... (dándose cuenta de que la señora no les quitaba el ojo)... Señora como siga mirando
así a mi novia me pondré celosa
Señora: Habrá poca vergüenza... (dirigiéndose a la otra mujer que tenía detrás)
M: Esther... (riñendo a la enfermera)
E: ¡No si poca vergüenza habrá pero usted sigue mirándole el culo!

La pediatra no sabía dónde meterse, la cajera hacía lo imposible por no reírse, Maca sabía
que la enfermera estaba de broma pero no quería que fuese a más

E: Anda cariño déjame a mí ahí que si no todavía tenemos un disgusto... (agarrando a


Maca y quedándose ella al lado de la señora)... que es solo mía... (mirando de reojo a las
mujeres de la cola y poniendo una mano en el culo de la pediatra)
M: ¿Que malo habré hecho para merecer esto?... (le decía a la cajera)

Al final conseguían terminar de pagar y salir ante la atenta mirada de toda la fila de
mujeres que habían dejado atrás

M: Mira que eres ¡eh! No te puedo sacar a la calle


E: ¡Ya verás como así aprende a no ser tan descarada la tía!
M: Jajajajaj... (pasaba un brazo alrededor de la enfermera y le daba un beso en la
cabeza)... no si en el fondo me lo he pasado bien
E: Osea... (poniendo los brazos en jarra y parándose)... que después de casi pelearme con
ella por ti... ¡me das ese beso!
M: Mmmm ven aquí... (dejaba las bolsas en el suelo y la abrazaba por la cintura
pegándola a ella hasta impedir que el aire pasase entre las dos, y acto seguido darle un
beso a la enfermera hasta dejarla sin respiración y fuera ella la que cortase aquel beso)
E: Joer... ¡este sí! Jajajaja me voy a tener que ir peleando con toda mujer viviente jajajaja
El tiempo me dio la razón 76

M: ¡Anda! ¡Anda! ¡Y anda! Tira para el coche que todavía nos echan por escándalo
publico en un parking

Llegaron al piso de Esther y tras ordenar la compra, comieron lo que Esther había
preparado

Tras la comida se echaron en el sofá a ver un rato la tele, cosa que no evitó que las dos se
quedaran durmiendo, la pediatra recostada y la enfermera apoyada en ella escondiendo la
cara en su cuello

Al rato entraban por la casa Laura y Natalia que venía a ver a su hermana, entraban
hablando en el salón, pero las palabras cesaron al ver aquella estampa tan dulce

L: Míralas... si es que... (poniendo una cara de enamorada)... aaaiiisss


Natalia: Anda que ¡vaya dos!
L: Ssshhh que las vas a despertar
Natalia: Y es lo que pretendo, que yo he venido a ver a mi hermana no esto... (echándose
a reír)

La niña se iba hacía el sofá después de haber conseguido zafarse de los brazos de Laura
que se lo estaban impidiendo, llegó hasta la pareja y se sentó con cuidado al lado

Natalia:... (le pasaba un dedo por la nariz a su hermana)


E: Mmmm
Natalia:... (ahora se lo pasaba por el cuello)
E: Mmmm cariño...

La pediatra que tenía el sueño más ligero que ella de aquí a lima, despertó al oírla
quejarse, abrió un ojo y vio lo que Natalia pretendía, solo pudo sonreír pues aquello era
algo que también le hacía ella

Natalia: Jajajaj sssshhh... (se reía flojo para seguir con su broma pasándole otro ahora
por la frente)
E:... (lo que no sabían es que la enfermera ya sabía quien le estaba haciendo aquello y
estaba siguiendo la broma)... José... para... (escondiendo más su cara en el cuello de la
pediatra para que no la viese reírse)...
M: ¡¿Cómo que José?!... (moviéndose para que la enfermera se despertase y haciendo
que sacara la cabeza de donde la tenía viendo que esta se lo estaba pasando en grande
mientras se reía)
E: Jajajajajaaja
Natalia: Jajajajajajaja
M: ¡Pues a mi no me hace gracia!... (levantándose del sofá y fingiendo enfado)

Laura aparecía en el salón

L: ¿Qué pasa aquí?


E:... (se levantaba y se acercaba para abrazar a la pediatra)... Nada que se me ha
enfadado la niña
Natalia: Tenías que haberte visto la cara Maca jajajaja
L: ¿Pero que le habéis hecho para que esté así? Ajajajaja
El tiempo me dio la razón 77

E: Pues nada... (abrazándola con cariño)... que querían quedarse conmigo y ha sido al
revés jajajaja cariño era broma... (dándole un beso en la mejilla)...
M: Pero si eso ya lo sé yo tonta... (riéndose al fin)... si yo estoy de lo más tranquila...
(haciéndose la importante)
E: ¿Ah sí?... (subiendo una ceja) ¿ y eso por que?
M: Por que... (susurrándole algo a la enfermera para que las demás no lo oyeran)... y
luego me cuentas... (separándose de ella y alejándose hasta la cocina, dejando a Esther
paralizada y con una sonrisa de tonta)
Natalia: ¿A que sí, que?
E: ¿Umh?... (mirando a su hermana sin haber escuchado nada de lo que esta le decía)
L: Que.. ¿a que sí, que?... (queriendo ser cotilla)
E: Aahh... cosas nuestras... (se dirigía hasta donde estaba la pediatra que volvía)...
¡¡Macaaaaa!! ¿pero eso se puede hacer?
M: Jajajajajaja claro tonta, luego te lo demuestro... (sin quitar una sonrisa que empezaba
a poner nerviosa a la enfermera)
E:... (con una amplia sonrisa)...
M:... (se acercaba hasta su oído)... ¿Impaciente?
E: Uuuuuffff¡¡¡mucho!!! Voy a ducharme ahora vuelvo
M: Jajajajaja
L: Que le habrás dicho...
M: Aaaahhh... (poniendo las manos en alto en señal de que no iba a decir nada)
L: ... (iba tras la enfermera)... ¡¡Estheeeeer!! ¡¡Ven aquí ahora mismo!!
M: Jajajaja Natalia ¿nos echamos unas cartas? Jajaja

Las semanas iban pasando iban de un lado a otro mareando la perdiz, se pasaban la vida
con la maleta a cuestas del piso de una al de la otra, estaban bien pero la pediatra se
cansaba de tener que estar así, y ahora más que Esther prácticamente estaba recuperada y
había dejado la rehabilitación

Una noche cuando las dos aun estaban regalándose caricias después de haber tenido su
momento de pasión, Maca le daba vueltas a la cabeza respecto a la manera de vivir de un
lado a otro que tenían...

M: Cariño... (pasando su mano por la espalda de la enfermera)


E:... (levantando la cabeza del pecho de la pediatra)... Dime
M: Quédate aquí
E: ¿Cómo?
M: Quédate aquí conmigo, vivamos juntas...
E: Mmmm ¿enserio?
M: No he hablado más enserio en mi vida... (la pediatra decía aquello sin dejar de mirarla
a los ojos, y con una seriedad a la que no tenía acostumbrada a la enfermera)... ¿o es que
todavía no quieres?
E: Mmm a ver... dormir contigo, levantarme contigo, comer contigo, ducharme contigo,
¿vivir contigo?... (esto último lo decía con una sonrisa en los labios que no dejaba duda a
la pediatra)... no, no quiero, ¡te lo ordeno! Ajajajajaj... (se lanzaba al cuello de la pediatra
para dejar un reguero de besos)... ¿te vale?
M: Me lo tomare como un sí, jajajaja... (se giraba haciendo fuerza para quedar encima de
la enfermera)... te quiero
E: Lo sé jajajajaj
El tiempo me dio la razón 78

M: ¡Pero bueno!... (comenzaba a hacerle cosquillas)... y ese egocentrismo ¿desde


cuando?
E: Jajajajaja... ¡¡para!!... ¡¡Maca!!... ¡¡¡por favor!!!
M:... (cesó en su tortura y se quedó mirando fijamente los ojos de esa mujer que le
hacían perder la razón y conseguir que todo pareciese perfecto) Te quiero
E: Yo también te quiero, te quiero mucho... (cogió la cara de la pediatra y profundizó un
beso que hizo sellar esa conversación para dar paso a la celebración de lo que habían
decidido)

Estaban en una cafetería esperando a la madre de Esther que había ido con la niña a
comprar ropa para Natalia

E: Mi madre dice que a ver cuando la invitamos a cenar, que desde que vivimos juntas no
le hacemos caso jajaja
M: ¿Mi suegra dice eso?... (la enfermera asentía)... pues en cuando venga verás tu que
alegría le doy

Al rato aparecían madre e hija, la niña un tanto enfadada por la elección de su madre en
la ropa y la otra renegando de lo que le gustaba a su hija

E: ¿Y a ti que te pasa que traes esa cara?... (a su hermana)


Natalia: Mama... que a comprado cosas horribles... ¡y no me las pienso poner!
En: Pues saldrás desnuda a la calle
Natalia: ¡Pues bien!
M: Anda Natalia... que tampoco será para tanto
Natalia: Miralo tu misma... (le daba la bolsa para que la pediatra viera lo que Encarna
había elegido)...
E: ¡Mama! ¡Cómo le compras eso a la pobre!
Natalia: ¡Ves!
En: Es que os gusta mucho ir enseñando carnes! ¡Tú eres igual!
M: Mmm Encarna no es por llevarla la contraria pero... es que...
Natalia: Mama, si es que no tienes razón...
En: ¡Pues muy bien, esto se devuelve y te vas con ellas, pero yo no quiero saber nada
más con lo que respecta a ropa!
E: Mama por favor...
M: Venga... que hemos venido a pasar un buen rato
En: Tienes razón hija, perdona
M: Una cosa Encarna... este fin de semana vienen mis padres para cenar con nosotras ya
que desde que saben que Esther y yo estamos juntas no han podido venir
En: Mmm me parece bien, así los conozco
E: Cariño no me habías dicho nada
M: Te lo pensaba decir hoy, dice mi madre que tiene ganas de verte, me dejó alucinada,
creo que es la primera vez desde que le dije... bueno... eso... que se alegra por mí
E: Claro... no ves que yo me gané a tu madre con temeridad y alevosía jajajaja
En: Esther ¡¡por dios!!
M: Jajajajaja
E: ¡Mama! que es una broma mujer

Pasaron un rato hablando tranquilamente y se dirigían hacía el hospital


El tiempo me dio la razón 79

M: ... (entraba con Esther a urgencias, Maca a trabajar y Esther para hablar con Dávila
para poder incorporarse cuanto antes)... Buenos días Teresa
E: Hola
T: Hola guapas, pero tú no entras hasta dentro de una hora... (a la pediatra)
M: Ya, pero hemos venido a hablar con Dávila para la incorporación de Esther y estar un
rato más juntas
T: Eso... vosotras no perder el tiempo
E: ¿Y para que Teresa? Si nos encanta estar juntas... (mirando dulcemente a la pediatra)...
T: Aaaiiisss a propósito Maca, Cruz te buscaba
M: ¿Sabes para que?
T: Para unos cursos de Barcelona o algo así
M: No me j...
E: ¿Qué cursos cariño?
M: Luego te lo explico, Teresa estamos en la cafetería
T: Está bien

La pareja iba rumbo a la cafetería, Maca no le había explicado nada a Esther sobre
aquellas jornadas pues creía que había convencido a Cruz para que fuese Salinas en vez
de ella

E: ¿Pero te dijo que iría él no?


M: Sí... por eso no sé a que viene esto ahora
E: Bueno pues tú tranquila

Cruz entraba a la cafetería buscando a la pediatra y a tomarse un café con la pareja

C: Hola
M y E: Hola
C: ¿Puedo?... (retirando una silla para sentarse con ellas)
E: Claro...
M: Me ha dicho Teresa que me andabas buscando
C:... (suspirando)... Sí
M: Cruz no me digas no que creo que me vas a decir
C: Salinas no puede Maca, operan a su hijo de urgencia y tiene post-operatorio
M: ¡Joder!
E: Pero vamos a ver... ¿Cuándo son esas jornadas?
C: Este fin de semana, bueno... de viernes a domingo
M: Pues yo no pienso ir
C: Yo te lo digo de buenas Maca, pero alguien tiene que ir, y Dávila te lo dirá peor... lo
sabes...
E: Maca... no es malo que vayas
M:... (miraba a la pediatra queriendo indicarle que no siguiera por ahí)... Esther por favor
además tenemos la cena con tu madre y con mis padre
E: Se puede posponer ¿pero por que no quieres ir?
M: Pues por que me tendría que ir jueves y volvería domingo de madrugada si no lunes
por la mañana
C:... (empezaba a notar que sobraba en la conversación)... Bueno yo me voy... piénsatelo
o aguanta el sermón de Dávila... Esther, hazla entrar en razón...
E: Lo intentaré... (Cruz se marchaba y Esther intentaba saber más de aquella negación de
la pediatra)... dime que te pasa, ¿Por qué no quieres ir?
El tiempo me dio la razón 80

M: Esther, son mas de tres días...


E: ¿Y?
M: Tres días sola
E: Pero allí conocerás a gente Maca esa excusa no me vale
M: Tres días en dónde tú no estarás
E: ... (la enfermera no podía más que sonreír ante aquel comentario, la pediatra lo hacía
otra vez, conseguía dejarla sin palabras)... Cariño... (pasando una mano por su mejilla)...
no me digas que todo eso es por esto
M: Me parece perfecto... (se levantaba y dejaba en la cafetería a una Esther que no
entendía aquel enfado)

Esther buscaba a la pediatra, pero no la encontraba, por último pensó en la sala de


enfermeras

Entró y la vio sentada en el sofá con los brazos cruzados y moviendo una pierna
nerviosamente

E:... (se sentaba al lado y con la mano le retiraba un mechón de pelo para colocárselo
detrás de la oreja)... ¿Y esto a que viene?
M: Parece que a ti te dé igual que me tenga que ir tres días... (parecía una niña enfadada,
una niña preciosamente enfadada)
E: Jajaja cariño... ¡cómo me va a dar igual estar tres días sin verte! No me da igual, pero
son cosas del trabajo y no puedes poner esa excusa ante Dávila... sabes que no servirá de
nada, además hablaremos por teléfono siempre que puedas
M: ... (le cogía una mano a la enfermera y la miraba)... Vente conmigo
E: No puedo cielo...
M: ...
E: Habla con Dávila... inténtalo pero no te emperres mucho que te conozco... (subiendo
un dedo en señal de advertencia)... y si tienes que ir vas... aprendes... y de paso te
diviertes... que en esos sitios siempre conoces gente interesante...
M: Está bien... (abrazaba a la enfermera)... perdona por lo de antes
E: No pasa nada mi amor... (dándole un beso en el cuello)

Tocaban a la puerta

T: ¿Se puede?
E: Sí, pasa Teresa...
T: Esther... alguien te busca en urgencias... le dije que estabas con la baja y que no
estabas pero dice que te vio entrar y que no te importaría verle
E:... (miraba a la pediatra sin saber que decir)... ¿Pero te ha dicho quien es? ¿o algo?
T: Es un chico... (la pareja se miraba aun más desconcertada)... ¿Cómo me dijo que se
llamaba?... a ¡sí!... ¡Juan!
M y E: ¿Juan?
T: Sí... ¿sabes quien es?... la cosa es que su cara me suena
M: Es el ex-novio de Esther
E: ¿Y te ha dicho que quiere verme?
T: Sí... eso me ha dicho... que le digo
E:... (en ese momento la enfermera miraba a la pediatra buscando alguna respuesta)...
M: Ve... así sales de dudas
E: Pero tú vienes conmigo
El tiempo me dio la razón 81

M: ¿Yo?... y que pinto yo


E: ¡Hombre que si pintas!... (levantándose y cogiendo a su novia de la mano para que la
siguiera)... ¡ya verás lo que pintas!... vamos Teresa

Las tres iban hacía recepción

Juan: ¡Esther!... (se acercaba para darle dos besos)... ¿tú eres Maca verdad?
E: Hola Juan...
M: Sí... hola... (dándole dos besos también)
E: ¿Y que te trae por aquí?
Juan: Pues que iba andando por la calle y me a parecido verte entrar... y he dudado en
hacerlo o no, no te creas, pero quería saludarte
E: Aaahhh ¿y que tal te va?... (mirando a la pediatra para que esta no se sintiese
desplazada)
Juan: Pues bien... no me puedo quejar, al final me metí en la empresa de mi padre y me
estoy pagando un piso... ¿y tú... te veo genial?
E: Yo tampoco me puedo quejar la verdad, me va todo maravillosamente
Juan: ¿Puede ser que me dijera Ana que tuviste un accidente?
E: Sí por desgracia sí... a principios de año, pero nada, ya estoy bien... no del todo... pero
vamos que se hace lo que se puede
Juan: Me alegro... ¿y de amores que tal?
E: Mejor que en nada... (en ese momento se le dibujo una sonrisa y miró hacía donde se
encontraba la pediatra que estaba apoyada en el mostrador para no estar muy en medio)...
vivimos juntas ya y todo...
Juan: ¡Que bien!... ¿perdona? ¿has dicho...
E: Juntas... (cortándolo)... sí, has oído bien... (en ese momento ambas se miraban y Juan
se daba cuenta)
Juan: ¿Con ella?
E:... (se acercaba un poco y le decía flojito)... ¿A qué es guapa?
Juan:... (miraba a la pediatra quien estaba pendiente de la situación y volvía a mirar a la
enfermera quien se estaba riendo)... Eh...
E: Jajajaja ¡es broma hijo! No hace falta que me lo digas... ya lo sé yo
Juan: Jajajaja te veo bien... me alegro mucho de verdad... se te ve feliz
E: Lo soy
Juan: Bueno... pues yo me tengo que ir... pero podíamos quedar un fin de semana para
tomar café o algo... y hablamos tranquilamente ¿no?
E: Claro...
Juan: Pues bien... yo me voy ya... (le daba dos besos y se acercaba hasta la pediatra para
despedirse también)... me alegro de volver a verte
M: Igualmente... (sin mucho entusiasmo)...
Juan: ¡Nos vemos eh!
E: Sí... sí... hasta luego... (se iba y la enfermera se acercaba hasta su chica que empezaba
a aburrirse) uuufff
M: ¿Qué te ha dicho?
E: Nada que pasaba por aquí y que me ha visto entrar... y que nos tomemos un café un
día de estos
M: Aaahhh ¿bien no?
E: Uhm... a mí me da igual... ¿no te molestaría no?
M: Claro que no... confío en ti plenamente
El tiempo me dio la razón 82

E: Gracias... (le daba un beso en los labios)... oye que voy a subir a ver a Dávila que tu
tienes que entrar ya
M:... (mirando la hora)... Sí... ¿me buscas antes de irte?
E: Claro... (le daba un beso en los labios)

Maca empezaba su jornada esperando a que Esther fuese a despedirse y a contarle que tal
con Dávila

Casi a la hora cuando ella estaba rellenando un alta en recepción apareció Esther riendo
con Dávila

M: Uuuyyy de que buen humor estamos... ¿te ha subido el sueldo?


D: Menos cachondeo
E: Jajajaja no... es que no sabe contar chistes el pobre
M: Eso no es nuevo... (mirando a su jefe de reojo)... bueno... ¿y cuando empiezas?
E: En un mes...
M: ¿Tan pronto?
E: Uuufff pues yo estoy deseando... después me quejaré seguro... pero ya no aguanto más
sin hacer nada
M: Ya...
D: Bueno pues yo me voy... ¿cuando tengas un rato subes un momento Maca?
M: Faltaría más... (sin ningún animo)
D: Hasta luego chicas
M y E: Hasta luego
E: Pues yo me voy ya cariño... voy a ver a mi madre y me voy a casa
M: Vale... ¿me esperas para cenar?
E: Eso ni se pregunta
M: Vale... pues dale un beso a tu madre y lleva cuidado
E: ¿Y a mi no me das un beso?... (cogiéndole del bolsillo de la bata)
M: Claro que si princesa... (se acercaba hasta darle un beso)... venga vete antes de que te
secuestre...
E: Mmmm hasta luego guapa

Los días pasaban y llegaba el jueves, habían hablado de aplazar la cena y así se haría,
ninguno de los padre pusieron objeción. Dávila le había dado el día libre a Maca para que
pudiera organizarse antes de irse, al final había conseguido convérsele para poder irse
viernes a primera hora, estaban las dos acostadas, la pediatra empezaba a despertarse y su
mano buscaba el cuerpo de Esther, ya que no la tenía pegada a ella como era normal

M:... (levantándose e intentado localizar a la enfermera por algún sonido, de repente la


escuchó en la cocina y se acercó hasta allí poniéndose antes su bata. Llegaba hasta la
enfermera que estaba de espaldas)... Buenos días
E: ¿Pero que haces despierta?
M: Eso debería preguntártelo yo
E: Quería darte una sorpresa y prepárate el desayuno...
M: Lo siento jajajaj... (la abrazaba por detrás y apoyaba la cara en su hombro)... gracias
E: Pero ya no tiene gracia...
El tiempo me dio la razón 83

M: ¿Cómo que no? Ahora mismo me vuelvo a la cama y olvido todo esto ya verás... (le
daba un beso en la mejilla y desaparecía de la cocina para volver a la misma posición que
tenía en la cama)

La enfermera terminaba el desayuno sin poder borrar esa cara de felicidad que le
dibujaba la pediatra con cada actuación como aquella, iba con la bandeja en las manos,
llevaba un desayuno bien completo, como a la pediatra le gustaban, y un vasito con una
rosa

E:... (se acercaba hasta la pediatra dejando la bandeja en la mesita)... Buenos días mi
amor... (le daba un beso en la mejilla)
M:... (la pediatra hacía como que se desperezaba)... Mmm buenos días preciosa... (le
devolvía en beso pero en los labios)... ¿y esto?
E: Pues que una persona que anda por aquí se merece un buen desayuno conmigo, y
pasar todo el día en la cama descansado
M: ¿Descansando?
E: Sí
M: Pues esa persona se va a aburrir mucho...
E: ¿Sí?
M: Pues tú me dirás... tú vas a estar todo el día aquí conmigo... y no descansando
precisamente... (cogía a la enfermera y la recostaba con ella)... esta batita te queda de
muerte... (la enfermera solo sonreía)... pero...
E: ¿Pero?
M: Yo soy partidaria de la belleza natural... así que... (empezaba a abrirle el escote de la
prenda bajando su dedo hasta la cintura para desanudarla, acto seguido la abría y
contemplaba a la enfermera que estaba sin poder moverse desnuda bajo ella)... así estás
mejor...

Fue marcando con besos aquel cuerpo que le gritaba que era suyo, baja desde el cuello
por el pecho, ante aquel contacto la enfermera no pudo más que arquear su espalda
haciéndole la llegada más fácil a una pediatra que devoraba cada pecho con el ansia de
alguien que los necesita para vivir

Bajo por su abdomen dejando un cálido rastro que no le hiciera olvidar el camino de
vuelta, se entretuvo en su ombligo haciendo que la enfermera aplacase la excitación que
sentía pero poco le duró cuando vio como aquella sensación bajaba hasta llegar a una
zona que le dejaba paso para recibir el mismo cariño que el resto del cuerpo

La enfermera se retorcía entre las sabanas ante una pediatra que de vez en cuando miraba
cuanto disfrutaba su princesa, cuando dio por cumplida su tortura subió por aquel camino
que la llevaba hasta los labios de su amada

Se colocó haciendo que sus cuerpos solo fueran uno, encajaban cual piezas de puzzle,
yacían abrazabas en un baile que solo ellas podían ser protagonistas, un baile que llegaba
a su fin con dos corazones gritando cuanto se querían, y que no podrían vivir el uno sin el
otro...

Abrazadas volvieron a quedarse dormidas, abrazadas, sintiendo la respiración de la otra,


notando la necesidad de tocarse, de escucharse...
El tiempo me dio la razón 84

Despertaban al unísono, recibiendo cada una esa mirada que les hacía ver que
maravillosa era la vida, cuantas cosas tenían por las que luchar...

E: Hola...
M: Hola...
E:... (se abrazaba aun más si se podía)... El desayuno se ha enfriado
M: No importa... yo he desayunado de la mejor manera
E: Jajaja la verdad es que sí... pero ¡esta manera no veas el hambre que da!
M: Jajaja cariño... tú siempre tienes hambre
E:... Sí hambre de muchas cosas... (se escondía en su cuello y empezaba a besarlo
provocando a la pediatra)...
M: ¿Más?
E:... Hay que aprovechar que vamos a estar tres días en castidad obligatoria cariño
M: Jajajajaja pero ¡¡¡en que te he convertido!!!
E: Jajajaj ¡¡calla!! que tengo hambre

Pasaron ese día haciendo lo mismo auque con un alto en el camino para comer ya que
necesitaban recuperar fuerzas. Cenaron y se acostaron para esta vez dormir para que la
pediatra estuviera en plenas facultades para las jornadas

Se levantaron temprano y se despedían en la puerta

E: Me llamas en cuanto llegues... (apoyada en el marco de la puerta)


M: Sí mi amor... (se acercaba a darle un beso)
E: Otro
M:... (beso)
E: Otro
M:... (beso)
E: Otro
M:... (beso)
E: Otro
M: Jajaja cariño voy a perder el avión
E: Esta bien... el último... (esta vez la enfermera la agarraba de la cintura para hacer más
profundo ese beso)... mmm te voy a echar de menos
M: Y yo a ti... te llamo en cuanto pise el aeropuerto...
E: Estaré pegada al teléfono

Se despedían y la pediatra se iba a coger su avión, la enfermera se volvía a la cama ya


que era muy temprano para pensar en hacer nada

Aun sin sueño ya en su cuerpo, seguía en la cama esperando la llamada de Maca

E: ¿Ya has llegado?


M: Sí... estoy esperando las maletas
E: ¿Qué tal el viaje?
M: Durmiendo todo el tiempo
E: Mmmm yo me levantare ahora que he quedado con Laura para ir a desayunar
M: Haces bien, así no te me aburres
E: Me aburriré seguro... sin ti no es tan divertido
M: ¿El que?
El tiempo me dio la razón 85

E: Desayunar
M: ¡Solo faltaría eso! ¡Cómo desayunas conmigo con nadie más! ¡Me oyes! ¡Con nadie!
Ajajajaja
E: Ni se me ocurriría jajajaja
M: Bueno cariño que voy a coger el taxi y me voy al hotel que no voy a poder ni
sentarme, llegaré con el tiempo justo
E: Vale... cuando puedas me llamas otra vez
M: Eso está hecho
E: Hasta luego cariño
M: Hasta luego preciosa

Mientras Maca estaba en las jornadas Esther se iba con Laura para distraerse un poco,
estaban almorzando en una terracita hablando cuando el móvil de la enfermera sonaba

E: ¿Sí?... ah ¡hola!... no... no te preocupes... mmm ¿esta tarde?... pues no sé... ya pero...
sí... sí... luego te mando un sms... ¿a este?... sí... venga vale... chao...
L: ¿Quién era?
E: No te lo vas a creer
L: ¿Quién?
E: El otro día me vio entrar en el hospital y entró a saludarme
L: Coño Esther... ¿Quién?
E: Juan
L: ¿Juan?... (poniendo cara de sorprendida)... ¿y que quiere el señor “sin ataduras”?
E: Tomar café
L: ¿Vas a ir?
E: Pues la verdad no lo sé... en realidad acabamos bien... no sé... no tendría nada de malo
¿no?
L: No... no tiene por que... ¿lo sabe Maca?
E: Sí... estaba conmigo cuando nos vimos
L: ¿Y que dice?
E: Nada... ¿Qué va a decir?... solo vamos a tomar café
L: Ya cielo... pero no sé... es un ex... puede no sentarle bien
E: Ya... pero vamos que luego cuando hablé con ella se lo digo y si no quiere no voy... (le
volvía a sonar el móvil)... hablando de la reina de Roma... ¡hola cariño!
M: Mmm que gusto que te reciban así jajaja
E: ¿Qué haces? Es pronto todavía ¿no?
M: Sí... nos han dado un descansillo... pero corto... y como no he hablado con nadie
aun... pues con quien mejor que con mi reina
E: No entiendo como eres así te antisociable cuando quieres jajaja
M: Estoy aquí contra mi voluntad así que...
E: Aaaiiiss... oye cariño una cosa
M: Dime
E: Me ha llamado Juan
M: Aahhh ¿y?
E: Que si tomábamos café hoy
M: Que oportuno el chico... parece que ha olido que no estaba
E: Si no quieres no voy eh...
M: No, no, claro que vas... si ya te dije que no tenía ningún problema, de ti me fío... de
ti... pero de él... además... que es solo un café... a lo mejor otra cosa... pues si me
importaría
El tiempo me dio la razón 86

E: Mmm bueno... si lo mismo ni me apetece


M: Bueno cariño... lo que tú quieras yo entro que me llaman, ¿me cuentas con lo que
vayas a hacer?
E: ¡Claro!
M: Bueno... te llamo de aquí a un rato... dale recuerdos a Laura
E: Yo se los doy... un beso guapa
M: Otro para ti... te quiero
E: Y yo... (colgando el teléfono)
L: ¿Qué se cuenta?
E: Nada... que les han dado un descanso pero que sigue la cosa
L: ¿Y de lo otro?
E: No sé... parece que no le ha sentado del todo bien... bueno... no voy y punto
L: Pero vamos a ver... ¿tú no has quedado a tomar café?... (la enfermera asentía)... ¿y que
malo tiene eso? ¡Ninguno! ¡A ver si ahora no puede una tomarse un café con un amigo!
E: Tienes razón...
L: Claro que la tengo jajajajaja

Esther mandó un mensaje a Juan para decirle que si podría quedar esa tarde,
seguidamente le mandó otro a Maca para hacérselo saber y pidiéndole que cuando
acabase la llamara fuera la hora que fuera

Quedó con él en una cafetería a la que solían ir cuando salían juntos, fue hasta allí en
metro y llegaba un poco tarde

Cuando atravesó la puerta buscó con la mirada para ver donde se encontraba, lo divisó
sentado en una mesa del fondo

E: Perdona... (se acercaba para darle dos besos)... me ha sido imposible llegar antes
Juan: Tranquila... ¿qué te pido?
E: Un café con leche gracias
Juan: Vengo ahora mismo... (se dirigió hasta la barra y volvió con los cafés)... aquí
tienes
E: Gracias
Juan: Bueno... y ¿cuándo empiezas a trabajar?
E: Uuufff pues en menos de un mes... estaba deseando
Juan: Jajajaja poca gente diría algo así
E: Es que llevo ya muchos meses sin trabajar y lo voy necesitando
Juan: Te debe encantar tu trabajo
E: Así es... me encanta donde trabajo y lo que hago
Juan: Me alegro mucho por ti
E: Bueno... pero di tú algo que solo hablamos de mí
Juan: Buaa mi vida sigue siendo la misma... con la diferencia de que ahora trabajo más
E: Pero eso es bueno
Juan: Sí... no me quejo
E: ¿Y de amores como andamos?
Juan: Mejor solo que mal acompañado jajaja
E: Hombre... tampoco es eso... (en ese momento le sonaba el móvil)... perdona...
(descolgaba)... ¡¡hola cariño!!... sí... con Juan tomando café... ¿tú que tal?... bueno...
paciencia cielo... ya... sí cenaré con Laura... me llamas ¿vale?... Sí... y yo a ti... hasta
luego...
El tiempo me dio la razón 87

Juan: ¿La quieres mucho verdad?


E: Muchísimo
Juan: ¿Y como es que... bueno... tú antes? Da igual no me contestes
E: Tranquilo... la verdad es que surgió así, un día me di cuenta de que sentía algo por ella
que no podía calificar de simple amistad y bueno... tampoco fue fácil no te lo voy a
negar... pero ahora pienso que mereció la pena
Juan: Me alegro mucho por ti... de verdad

Estuvieron hablando durante un buen rato, poniéndose al día de sus respectivas vidas, a
Esther le parecía que aquello estaba bien, en su momento quiso mucho a aquella persona
que tenía enfrente, y ahora lo podía considerar como un amigo...

E: Yo me tengo que ir ya...


Juan: Sí... ya se ha hecho tarde, ¿quieres que te acerque?
E: No gracias, no me importa ir en metro
Juan: De verdad que no me importa
E: Que no tranquilo... (se levantaba para darle dos besos)... ya nos veremos
Juan: ¡Claro! dale recuerdos a Maca
E: Yo sé los daré... hasta luego
Juan: Hasta otra

Se fue para el hospital a recoger a Laura para ir a cenar, ya que Javi tenía guardia esa
noche y hacía tiempo que no hacían una de esas cenas principalmente acompañadas de
una gran charla

E:... (entraba por la puerta de urgencia y veía a Laura hablando con Teresa)... Ya estoy
aquí
L: ¡Ya está bien! Que llevo aquí quince minutos
T: ¡Ni que te aburrieras conmigo hija!
L: No Teresa, si yo lo digo por ti, que seguro que tienes mil cosas que hacer... (mirando a
Esther quien intentaba no reírse)...
T: Claro, claro
E: Bueno niña vámonos que se nos pega el tiempo
L: Hasta mañana Teresa
E: Hasta luego
T: ¡Adiós chicas!

Se fueron hasta el restaurante en el coche de Laura y mientras que el camarero les llevaba
las cartas empezaron a hablar

L: Bueno... ¿y que tal con Juan?


E: Bien... la verdad es que me ha sorprendido, no te negaré que llegué con miedo, pero
bien...
L: Que fuera celoso no quita que quiera ser tu amigo
E: Ya... (miraba continuamente el móvil)...
L: ¿No te ha llamado aun?
E: Sí, me llamó estando en la cafetería pero pensaba que tardaría menos en salir
L: Bueno... a veces se alargan un poco, te lo digo por experiencia
E: Ya...
El tiempo me dio la razón 88

Cenaron tranquilamente hablando cada una de sus cosas y recordando otras tantas,
llegado el momento del café, el móvil de Esther sonó haciendo que una sonrisa se
plasmara en su cara

E: ¡Cariño!
M: Hola preciosa... ¿qué haces?
E: Aquí con Laura, acabamos de terminar de cenar, estamos en el café
M: Lo que me gustaría estar ahí y no aquí... (con tono triste)
E: ¡Eh! Pero que ya ha pasado la mitad solo te queda mañana... ¿al final vienes lunes o
mañana?
M: ¡Mañana! Jajajajaj
E: ¿Pero llegaras tarde no?
M: De madrugada
E: Bueno pues piensa que cuando llegues estaré esperándote... (empezaba a reírse por las
caras que ponía Laura)
M: Me encanta la idea... ¿oye, de que te ríes?
E: Jajaja de las caras de Laura
M: Jajajaj bueno pues os dejo terminar... cuando llegues a casa me avisas ¿vale?
E: Claro mi amor, intenta dormir ¡eh! ¡Que nos conocemos!
M: Sí mama...
E: Venga cariño descansa... hasta mañana
M: Hasta mañana... te quiero
E: Y yo a ti...
L: Hay que ver que pegajosa te pones por dios jajaja
E: Pues calla ¡que tuú con Javi eras igual!

Cuado acabaron se fueron para el piso y el domingo amaneció, Maca llamaba a Esther
cada vez que podía, se le hizo más aburrido de lo que ella pensaba, aquello estaba lleno
de pediatras viejos contando historias de cómo eran los otros tiempos y como se tuvieron
que sacar las castañas del fuego sin tanta maquina moderna de hoy en día

En cuanto acabo se fue en el primer avión que hubo, llegó entrada la madrugada, solo
pensaba en llegar a su casa, llegar hasta esa cama en la que la esperaba Esther

Introdujo las llaves sin hacer ruido, no quería despertar a la enfermera, era bastante tarde

Dejó la maleta en el salón y se dirigió hasta la habitación, se asomó por la puerta y vio
como Esther estaba en su lado de la cama abrazando la almohada, se fue hasta su lado, se
despojó de la ropa y se metió en la cama, la enfermera notó el peso de la pediatra y se
giro para abrazarla...

E: Mmmm hola cariño... (besando su cuello)...


M: Hola princesa...
E:... (levantado la sabana y viendo que la pediatra no llevaba pijama)... Mmmm... (se
puso en pie y empezaba a quitarse su pijama)...
M: Cariño... ¿qué haces? Jajajaja
E: Pues lo que ves... (cuando se lo hubo quitado se volvió a meter en la cama y pegó su
cuerpo al de la pediatra)... ahora sí
M: Que calentita estás...
E: ¿Estás cansada?... (levantado la mirada)
El tiempo me dio la razón 89

M: Un poquito...
E: Bueno pues a dormir... (dándole un beso en el hombro)...
M: Sí... buenas noches preciosa
E: Buenas noches

Por la mañana mientras desayunaban hablaban de cómo había pasado cada una su fin de
semana

M: Pues a mi no me gustan... y menos ir por algo que yo ya me sé


E: Ya pero era ir... o... ir Maca, ya viste como se puso Dávila
M: Ya... ¿bueno y tú que?
E: Pues nada, a parte del cenar con Laura y tomarme el café con Juan, todo el tiempo
aquí, ayer no salí
M: Ya... y ¿con Juan?
E: Nada... estuvimos charlando de cómo le iba su vida, me pregunto por la mía... te
manda recuerdos
M: Que ilusión... (mientras ponía una mueca y bebía de su café)...
E: Y nada más
M: ¿No te ha dicho de volver a quedar?
E: Sí... me dijo que ya me llamaría un día de estos
M: Osea... que no se corta un pelo
E: A ver Maca... si no quieres no voy, ponerle alguna excusa no es muy difícil porque si
te vas a poner así... (levantándose de la mesa para llevar las cosas a la cocina)...
M:... (la seguía para llegar hasta ella y rodearla por la cintura)... Perdona
E: No pasa nada...
M: Sí, sí pasa, te dije que no me importaba, así que no tengo porque ponerme así...
E: ¿Pero te importa?
M: Te dije que no
E: Pero te pregunto ahora... ¿te importa?
M: No
E: Además... ni que fuera a verle todas las semanas, ¡si lo mismo la próxima ni me
apetece!... bueno... cambiemos de tema
M: Está bien...
E: Mi hermana viene después, que dice que alquiló una peli que nos iba a gustar
M: ¿Cuál?
E: Pues no sé

Dieron por zanjado el tema, no querían que aquel dichoso asunto les trastornara el día
después de haber estado dos días sin verse

Comieron entre caricias y sonrisas, prodigándose besos y piropos. Después de la comida,


tal y como había dicho Esther, Natalia llegaba con una película para pasar la tarde con
ellas

El timbre sonaba para que una Esther se levantase ya que era ella la que estaba recostada
encima de la pediatra

E: Hola capuyina
Natalia: Yo también te quiero... (dándole un beso a su hermana)... hola cuñada
M: ¿Y desde cuando me llamas tú así?
El tiempo me dio la razón 90

Natalia: A no sé... pero lo eres ¿no?... pues ya está


E: Uuu ¡¡con que aires de grandeza viene hoy la niña!!
Natalia: Mama... ¡qué es tonta!... ¡pues no dice que no me deja llegar después de las
once!
M: Natalia... tienes trece años
Natalia: Ya... pero a Vanesa la dejan hasta las doce
M: Ya, pero sabes como es tu madre, así que yo de ti me conformaba
E: Y yo también
Natalia: Bueno... toma la peli... (se la daba a su hermana para que la pusiera)...
E: ¿Rosas rojas?
Natalia: Sí... la alquiló Vanesa un día y la vimos sin saber de que era, y me gustó
E: ¿Pero no va de una pareja de chicas?
Natalia: Sí... pero la historia es bonita
E: Bueno... vamos a verla... (metía el dvd y se volvía hasta el sofá)... hazme un hueco
cariño... (la pediatra estaba en el sitio más ancho del sofá, abría sus piernas para que se
sentara Esther y así quedar abrazadas, a la enfermera le encantaba estar así con ella)
M: ¿Estás bien?
E: Sí

Terminaba de ver la película y mientras recogían todo lo que habían llevado al salón para
picotear mientras, comentaban la película

E: Pues la verdad es que el novio se lo toma bien


M: Pues sí... porque que tu novia se enamore de la florista de tu boda tiene guasa jajajaj
E: Pues sí... es paradójico...
M: Yo por si acaso la contrataré fea
E: ¡Idiota!... (dándole un golpe en el brazo)
Natalia: ¡Los padres de ella son la monda!
M y E: Jajajajaja
E: ¡Pues sí!
M: Venga Natalia que te llevo a casa, esta anocheciendo
Natalia: Vale... (se acercaba a su hermana para darle un beso)... hasta luego hermanita
E: Hasta luego cielo
M: Vengo enseguida cariño... (dándole un beso)...
E: Ten cuidado

Llegó el primer día de trabajo para Esther, estaba nerviosa, iba de un lado a otro
poniendo más nerviosa a Maca, que estaba preparando el desayuno...

M: Cariño... me estás poniendo nerviosa


E: Perdona... es que... ¿y si se me ha olvidado algo?
M: No se te ha olvidado nada... tú tranquila
E: ¿Pero y si es así y me doy cuenta cuando esté en alguna urgencia?
M: Esther... comprendo que estés nerviosa... emocionada... pero no pienses eso, por que
no es así, ya verás como todo sale bien...
E: Sí... tienes razón
M: Venga pues vamos a desayunar y nos vamos al hospital
El tiempo me dio la razón 91

Llegaron puntuales y saludaron a una Teresa más que contenta por la vuelta de la
enfermera

T: ¡¡Que alegría Esther!!


E: Uuufff pues yo estoy nerviosa
M:... (firmando en el registro)... Cariño ya lo hemos hablado... así que tranquila ¿uhm?
E: Aaaahhh... (suspirando)... sí... me voy para dentro
M: ¿Me buscas cuando tengas un rato y me vas contando?
E: Claro... (le daba un beso a la pediatra)... luego nos vemos, hasta luego Teresa
T: Hasta luego hija... pues sí que está nerviosa...
M: No lo sabes bien Teresa, en casa me estaba poniendo histérica
T: En cuanto pille otra vez en ritmo se le pasa
M: Ya... bueno... que me voy a pediatría, luego nos vemos
T: Venga sí...

La mañana pasaba rápida, y Maca no tenía noticias de Esther, llevaba un rato esperando,
así que decidió ir a tomarse ella un café, empezaba a necesitarlo

M: Teresa... ¿has visto a Esther?


T: Pues la verdad es que no, hace un rato que pasó con Cruz, pero ya no sé por donde
para... (se abrían las puertas y aparecía una Esther bastante sonriente hablando con
Vilches)... ahí la tienes
E: Hola cariño
M: ¿Y esa sonrisa?
E: La que tú te mereces
V: ¿Se puede saber que le das para que este todo el día así?
M: ¿Yo?... (cogiendo a Esther por la cintura)... pues nada raro la verdad
E: Jajajaja
V: ¿Ves?
E: ¡Que pasa! ¿Que una no puede estar feliz por tener a una persona tan maravillosa?
V: ¡Buah! Yo me voy que esto se pega
M y E: Jajajaja
E: ¿Nos tomamos ese café?
M: Claro... vamos

Tras ese día, todo iba sobre ruedas, ni ellas mismas se imaginaban hasta que punto

Llevaban más de dos años juntas y apenas habían tenido alguna discusión, pero no les
duraba ni unas horas. La Navidad había llegado y decidieron ir de compras para comprar
los adornos y los regalos familiares

No podían ir más cargadas, estaban a pocos metros del coche cuando pasaron por una
tienda de artículos de bebe, Maca seguía hasta el coche pero Esther se quedaba embobada
ante aquel escaparate

M: ¡¡Esther!! Venga vamos que quieren usar el sitio... (metiendo las bolsas en el
maletero)... ¡¡Esther!!
E: ¿Eh?... ¡¡sí!!... ya voy
El tiempo me dio la razón 92

Estaban en casa adornando el árbol, la insistencia de hacerlo las dos juntas había hecho
que lo hubieran aplazado varias veces, así que cuando pudieron la pediatra no tuvo
escapatoria

Estaban junto al árbol y Esther sacaba las guirnaldas de la bolsa

E: Maca ven... (la pediatra se acercaba y ella le ponía una alrededor del cuello)... que
guapa estas... (dándole un beso)...
M: ¿Y sin esto no lo estoy o que?...
E: Mmmm... (acercándose para quedar su cara a pocos centímetros)... tú estás guapa con
todo y sin nada...
M: Jajajajaja hay que ver que bien te sienta la navidad ¡eh!
E: Simplemente me gusta, como a la gran parte de la gente
M: A mí lo único que me gusta de la Navidad eres tú... (dándole un beso en la nariz)...
E: Venga Maca pon la estrella que yo no llego ni con la silla
M: Ajajajaja ahiii mi niña pequeña
E:... (dándole en el brazo)... ¡Oye! menos guasa y ponla
M: ¡Voy! ¡Voy!... (se subía a un pequeño taburete y colocaba la estrella con las
indicaciones de Esther)... ¿aquí?
E: Sí
M: ¿Segura?... mira que la dejo como está ¡eh!
E: ¡Que sí Maca!
M: Vale... (se baja y abraza a Esther por la espalda para poder mirar las dos aquel árbol
que hacía que la enfermera viviera con tanta ilusión la Navidad)... ¿te gusta?
E: Me encanta

Era el viernes antes de noche buena, estaban en el sofá viendo la televisión, como en
otras tantas ocasiones, la pediatra estaba recostada sobre las piernas de la enfermera, se
prodigaban caricias lentamente, y algún que otro beso

E: Maca...
M: Hum...
E: ¿Te has planteado tener hijos?
M:... (se incorporaba para quedar frente a la enfermera)... ¿Cómo?
E: Bueno... que... yo lo he estado pensando... la verdad que no sé porque
M: ¿Me estás hablando enserio?
E: ... (empezando a enfadarse un poco)... ¿Tengo cara de guasa?... (levantándose del
sofá)... simplemente dime que no y se acaba la conversación no hace falta que ponga esa
cara...
M: Vamos a ver Esther... (se frotaba la cara con las manos)... yo no estoy poniendo
ninguna cara... no... no esperaba eso, simplemente me ha venido de improviso...

Un silencio inundó la casa, la pediatra con las manos en la frente miraba al suelo y la
enfermera que aun estaba de pie la miraba sin decir una palabra

Maca escuchó como unos pasos de Esther se dirigían hacía la puerta y la cerraba tras de
si

Tras escuchar aquello se recostó sobre el sofá en el que minutos antes estaban tan bien,
no sabía porque le había sentado tan mal aquello a la enfermera, no había podido
El tiempo me dio la razón 93

reaccionar de otra forma, le había sorprendido mucho esa pregunta, mentiría si dijera que
nunca había pensado en ello, pero era simplemente eso, un pensamiento

Pasaban las horas y la enfermera no aparecía, Maca estaba histérica, había llamado a todo
el mundo preguntando por ella, ya no sabía que hacer, deambulaba por la casa

Se preparo una tila y se sentó en la cocina con la idea de salir a buscarla, pero no sabía ni
por donde empezar

Dentro de aquel pensamiento escuchó las llaves en la puerta y se dirigió corriendo hasta
allí...

M: ¡¡¡Esther!!!... ¿pero dónde has estado?... (se abrazaba a la enfermera)... me has tenido
preocupada...
E: Lo siento... estaba paseando... (se iba hacía el salón y se sentaba en el sofá como si no
hubiese pasado nada)...
M: Esther...
E: No Maca, da igual... dejémoslo
M: No lo vamos a dejar
E: Ya me ha quedado claro, así que no hay nada que hablar
M: ¡Quieres dejar de hablar así! ¡Lo vamos a hablar y punto!
E: ¡¡¿Quieres hablar?!! ¡¡Hablemos!! ¡¡Como quieres que me sienta si te pregunto algo
de lo que yo nunca, me oyes NUNCA, hablaría en algún termino que no fuese serio, por
que es muy serio, tener un hijo con la persona que quiero pasar el resto de mi vida!!
¡¡¿Cómo me tengo que sentir si esa persona parece que no quiere lo mismo?!!... (en ese
momento se derrumbó ante unas lágrimas que se peleaban por salir de sus ojos)...
M: ... (la estrechó entre sus brazos mientras la mecía para no llorar ella también)... Esther
mírame...
E: No Maca...
M: Por favor... (la enfermera levantaba su cara del pecho de la pediatra)... yo no he dicho
que no quiera lo mismo que tú... simplemente me ha sorprendido que hablases de eso
así... de repente... y tampoco sabía que...
E: No es que lleve pensando esto cada día Maca... pero el otro día... no se me dio por
pensar y me creció una sensación de querer tener un hijo... un hijo contigo... que una
personita crezca con nuestro cariño
M: La verdad que tiene que ser maravilloso
E: ¿De verdad lo crees?
M: Mmmm ¿una personita como tú corriendo por la casa?...
E: ... (solo pudo sonreír ante aquel comentario)... ¿Entonces?
M: Que te quiero mucho mi vida... y no hay nada que me hiciera más feliz que tener un
hijo contigo
E: ... (se echaba encima de Maca abrazándola y besándola)... Gracias

La noche vieja la pasaron con la familia de Maca en Jerez, Esther ya había ido en más de
una ocasión, pero aquello era distinto, iban oficialmente como pareja y los nervios
afloraban en la enfermera

Llegaban hasta la gran puerta de la casa tocando el timbre para que abrieran la gran verja

M: Cariño... tranquila ¿sí?


El tiempo me dio la razón 94

E: No, si... es que... no entiendo por que estoy así


M: Ya los conoces, no van a cambiar su opinión de ti
E: Ya Maca... pero antes he venido como amiga, no como novia
M: Mi madre te adora... y sabes que mi padre también
E: ... (suspiraba)... Se me pasará enseguida... (llegaban hasta la puerta de la casa donde
las esperaba una Carmen más que contenta)...
Carmen: ¡¡Srta. Maca!!... (se abalanzaba a abrazar a la pediatra que salía del coche)...
M: Hola carmen... ¿cómo estás?
Carmen: Ahora no podría estar más feliz señorita
M: Carmen... le tengo dicho que me tutees cuando no este la familia...
Carmen: Sí... sí... ¡¡Esther!!... (rodeaba el coche para abrazar a la enfermera)... cuanto
tiempo
E: Pues sí que hace sí
Carmen: ¿Cómo se encuentra? Ya nos contó Maca por teléfono su accidente
E: Pues mejor carmen... ¡¡donde va a parar!!
Carmen: Bueno... no las entretengo más que su madre las espera en el salón
M: ¿Los demás han salido?
Carmen: El señor a salido con su hermano pequeño a comprar y Jero está por una de
esas comidas suyas
M: Claro... para que va a estar aquí para recibir a su hermana, a la que no ve desde hace
un año...
E: Venga cariño...
M: Sí... vamos dentro

Entraban con la maleta en una casa que aun en las fechas que se encontraban estaba en
silencio, lo normal de aquellas fiestas era tener a la familia a todas horas riendo y
comiendo aprovechando las vacaciones, pero lo normal no tenía cavidad en aquella casa,
pocas cosas eran normales allí

Maca no recordaba unas Navidades como las que pensaba pasar ese año, siempre tenían
algún viaje por el que estar separados y tenerse que felicitar el año con ese amigo tan frió
que era el teléfono, y algún año ni eso

Rosario: ¡¡Hija!!... (se acercaba hasta ella para darle un abrazo al que Maca no supo muy
bien como responder)...
M: Hola mama...
Rosario: ¿Y Esther?
M: Entra enseguida, terminaba de hablar con Carmen... (en ese mismo instante tocaba la
puerta pidiendo paso para entrar)
E: ¿Interrumpo?
Rosario: Pasa hija pasa... (se acercaba unos pasos hacía una Esther que aun con los
nervios entraba sonriente)... dame un abrazo
E: ¿Cómo está? Hace tiempo que no nos vemos
Rosario: Pues con los achaques de la edad, pero bien
E: Yo la veo igual de guapa que siempre... (Maca miraba a la enfermera sonriendo, desde
el primer día que entró en esa casa, intentaba ser condescendiente con su madre para
hacerle las cosas fáciles a la pediatra, y realmente lo conseguía)...
Rosario: ¡Tú! Que me miras con buenos ojos... vamos al porche y tomamos un aperitivo
antes de que Carmen sirva la comida...
El tiempo me dio la razón 95

M: Sí... será lo mejor... (se acercaba hasta su novia y le ofrecía su mano para ir juntas
hasta aquel aperitivo que sabían tendrían la conversación de su noviazgo)...

Llegaron hasta un trozo de jardín techado en el que hacía una gran mesa acondicionada
para el almuerzo, Rosario se sentó en uno de los lados presidiendo ese almuerzo y la
pareja se sentó a su derecha aun Agarrándose de la mano...

M: ¿Cuándo vendrán papá y Francisco?


Rosario: No creo que tarden, han ido a comprar unas cosas para esta noche... bueno...
¿cómo estás Esther? Ya veo que mejor que como estuviste
E: Uuufff pues gracias a dios, todavía no puedo correr en una maratón pero vamos... que
estoy recuperada
Rosario: Me alegro muchísimo... cuando mi hija me lo contó si hubiera podido ir a verte
lo hubiera hecho... pero no pude...
E: No importa Rosario... me cuidaron bien
Rosario: Me alegro... ¿y vosotras... como estáis?
M: Mama...
Rosario: ¿Qué pasa? ¿No me puedo preocupar por la vida de mi hija?
M: Pero es que no comprendo por que si nunca has sido así... por que montas este pariré
ahora
E: Maca...
M: ¡No! Es que no lo entiendo
Rosario: Déjala Esther... si en el fondo tiene razón...

Se hizo un silencio incomodo, Maca no entendía aquellas reacciones de su madre,


primero aquella efusividad con Esther y luego el que no intentara recriminar a la pediatra
su postura, en otras ocasiones hubiera tenido lo suficiente para tener una mas que
monumental pelea

Esther estaba en una situación parecida pero intentaba comprender a Rosario, Maca no
daba la oportunidad a su madre para que excusase su reacción, miraba a la pediatra quien
jugaba con un dedo de la enfermera y miraba a Rosario quien jugaba con la puntilla de
los bajos del mantel

E: Espero que la cena de esta noche sea mas alegre...


M: ¿Cómo?
E: Cariño... estamos aquí para ver a tu familia, llevamos ¿cuánto? ¿Media hora? Y mira
como estamos
M: Tienes razón... perdona...
E: Si me disculpáis... voy a hablar con Carmen un rato, a ver si estando solas se os pasa
algo este berrinche... (la enfermera se marchaba ante la mirada atónita de madre e hija,
cuanta razón tenía... se miraron un momento y volvieron a agachar la cabeza en signo de
vergüenza)...
Rosario: Hija...
M: Perdona mama
Rosario: Quisiera explicarte por que mi cambio de actitud
M: Te escucho
Rosario: Tampoco pienses que lo he madurado del todo... simplemente... cuando me
decías que... bueno que tenías...
M: Novia, mama, novia
El tiempo me dio la razón 96

Rosario: Bueno... cuando me decías que estabas con alguien... siempre me podía la idea
de que aquellas personas estaban contigo por interés... tú siempre has sido muy ingenua
Maca
M:... Ppuufff...
Rosario: Déjame continuar... cuando me contaste que tú y Esther... bueno... a Esther ya
la conocía, y desde un primer momento supe que era una bellísima persona, y tengo la
seguridad de que si está contigo, es por que te quiere... así que me ha ayudado a querer
comprender... que ya es un gran paso... ¿no crees hija?
M:... (empezaba a emocionarse pero no quería desbancar su imagen delante de su
madre)... Sí mama... gracias
Rosario: No las merezco... te he causado sufrimiento mucho tiempo... y una madre no
hace eso con sus hijos...
M:... (se levanto de su asiento para acerarse hasta su madre y darle un beso en la
mejilla)... Yo te lo agradezco, de verdad
Rosario:... Bueno... vamos a ver que hacen estas dos ¿Vale?
M: Sí vamos...

Pasaron un rato alegre en la cocina mientras Carmen preparaba la comida, a Rosario no


le gustaba mucho aquella situación pero quería pasar tiempo con su hija así que puso
todo de su parte intentando no incomodar a la pareja con sus ideales...

Justo un rato antes de comer entraban por la puerta de aquella casa el Sr. Wilson con su
hijo pequeño, este entro gritando llamando a su hermana cosa que su padre le recriminó,
pero era un niño de diecisiete años así que tampoco podía recriminarle tanto

Fran: ¡¡¡Macaaaaaaa!!!

Su hermana salía acompañada de Esther y su madre alertadas por los gritos de su


hermano y las regañinas de su padre

M: ¿Qué pasa que no puedes buscarme mengajo?... (se paraba seria ante su hermano
quien se quedó paralizado al verla, esta no pudo más que quitar esa expresión y regalarle
una sonrisa a su hermano pequeño, ese que la tenía en un pedestal y siempre la trataba de
una manera que a ella le encogía en corazón)... ¡ven aquí anda!
Fran: ... (corría hasta su hermana y la abrazaba)... ¡¡Te echaba de menos!!
M: ¡¡Y yo a ti fiera!!...
Fran: Hola Esther... (le daba un beso en la mejilla)... hola mama
E: Hola Fran... (removiéndole el pelo en señal de saludo)...
Rosario: ¿Y para mi no hay beso?
Fran: Aaiisss mama si a ti te vi esta mañana
Pedro: ¡Dale un beso tu madre Francisco!
Fran: Uuufff... (se lo dio con cara de pocos amigos)...
M: Hola papá... (le daba un abrazo a su padre)
Pedro: Hola hija... ¿cómo estás?
M: Bien... no me puedo quejar... (miró a la enfermera quien estaba a un lado comentando
algo con su hermano)...
Pedro: Hola Esther
E: Hola Sr. Wilson... (dándole dos besos)...
Pedro: Hija llámame Pedro... que ya tengo bastante con sentirme yo mismo viejo
E: Perdone, Pedro
El tiempo me dio la razón 97

Pedro: Así me gusta... bueno... ¿es que aquí no se come o que?

Pasaron un el día bastante bien, a media tarde llego Jerónimo acompañado por una chica,
y luego comenzó llegando el resto de la gran familia Wilson. Cenaron con más de un
niño remoloneando por el gran salón, tomaron las uvas entre risas y bromas, aquel año
indiscutiblemente Maca se sentía en familia, con su familia, estaba realmente feliz

El primer día de aquel año tan especial para ella amanecía tras unos cristales
descubriendo a dos personas abrazadas, durmiendo, viviendo un sueño del que no
pensaban nunca salir...

M: Buenos días cariño


E: Mmmm... (cobijándose en su cuello)... y tan bueno... ¿a qué hora quieres que nos
vayamos?
M: Pues podríamos llegar para comer con tu madre... ¿no te parece?
E:... (saliendo de su escondite)... Sí... (besaba a la pediatra en los labios)... parece que
todo salió bien ¿no?
M: Sí... incluso me da miedo de que todo sea tan perfecto
E: Cariño... te mereces todo lo bueno de este mundo
M: Será que por eso te tengo a ti... (besándola con dulzura)...
E: Mmm no empecemos que si no...
M: ¿Qué si no qué?... (se acercaba peligrosamente a la enfermera)...
E: Maca... que mira que hora es... venga... me ducho yo primera y luego tú...
M: Aaaiiisss que poco romántica te levantas ¡por dios!
E: ¡Y tú demasiado!! Jajajaja

Tardaron poco y arreglarse y recoger las cosas, no querían llegar tarde para poder comer
con Encarna y con Natalia, se despidieron de su familia quien prometió hacerles una
visita en corto tiempo

El camino fue tranquilo, Esther se quedó dormida y Maca escuchaba música sin perder
de vista la carretera

La Navidad pasó pero no dijeron nada sobre aquella decisión que habían tomado días
antes, quedaron en que cuando acabase la Navidad irían a la clínica para prepararlo todo
y cuando finalmente estuvieran embarazadas comunicarían la buena nueva

La mañana en que decidieron ir, Esther estaba en la cocina mirando a través de la


ventana, sonrió al notar como unos brazos la estrechaban con tanto amor

E: Buenos días...
M: Hola... ¿nerviosa?
E: Mmmm un poco
M: Bueno... pero tú tranquila por que saldrá todo bien y seguro que pronto lo
conseguimos
E: ¿Y si no soy buena madre?
M: Mmm lo dudo... eres la mejor persona que he conocido en la vida, serás igual o
incluso mejor siendo madre...
E: Seremos... buenas madres...
M: Sí...
El tiempo me dio la razón 98

Llegaron a la clínica y tras hablar con la doctora fueron hasta la habitación para que
Esther se pusiera la bata

M: ¿Sigues estando nerviosa?


E: Ya no... (sonriendo y dándole un beso)...
M: Me alegro...

La enfermera entraba llamando a Esther, quien se despedía de Maca con otro beso y
dejaba allí a la pediatra nerviosa, aunque hiciera lo posible por que ella no lo estuviera

Hacía dos semanas que le habían hecho la segunda intervención, Esther estaba cada día
más nerviosa, había comprado tantas pruebas de embarazo que habían perdido la cuenta,
Maca estaba preocupada por Esther ya que en la primera no tuvieron suerte y esta no
hacía otra cosa que evitar a la pediatra

Maca estaba en pediatría cuando Teresa la llamó al busca, y bajó a recepción para ver si
la necesitaban

M: Teresa... ¿alguna urgencia?


T: ¡Ahí hija! ¡Ve a la sala de enfermeras que Esther se ha encerrado en el cuarto de baño
y Laura esta allí con ella intentando que salga pero no lo consigue!
M: ¿Pero que le pasa?
T: No lo sé...

Salió corriendo como alma que lleva el diablo, cuando entró y se dirigió hasta el servicio
vio a Laura sentada en el suelo intentando convencer a la enfermera de que abriese la
puerta

L: Esther cariño abre... ¡joder! ¡Esther!


M: ¿Qué pasa?
L: No lo sé... la vi entrar llorando y se encerró aquí
M: Mi amor... (tocando la puerta)... Esther soy yo... ábreme cielo
E: ¡No!
M: ¿Esther que te pasa? Me estás asustando... ábreme por favor... por favor preciosa...
venga... lo solucionaremos juntas... (en ese momento se escuchaba como Esther quitaba
el pestillo y la pediatra abría la puerta lentamente)... Laura déjanos solas
L: Está bien
M:... (entraba despacio encontrándose a una Esther sentada en el suelo abrazándose a sus
piernas mientras se balanceaba)... Mi amor... (se agachaba y la estrechaba entre sus
brazos)... ¿qué te ocurre?
E: Me ha venido el periodo Maca... ¡otra vez!... (se abrazaba a la pediatra como una niña
asustada y escondía la cara en su cuello mientras lloraba, haciendo que a Maca se le
partiera el corazón)
M:... Ssshhhh... tranquila cariño... lo intentaremos otra vez y ya está...
E: ¡Maca! ¡¡Es la segunda vez!! Y si... y si... ¿no puedo tener hijos Maca?
M: Pero si te hicieron las pruebas cariño... y te dijeron que no había ningún problema,
seguramente tendremos que esperar un poco hasta volver a hacerlo pero tú tranquila eh...
que yo estoy contigo
El tiempo me dio la razón 99

Los días pasaban y parecía que la enfermera estaba peor, Maca intentaba animarla pero
era en vano...

Estaban distantes, solo hablaban por cosas del trabajo y la pediatra no sabía que hacer
para que Esther recuperase el ánimo

M: Esther... tu madre ha llamado... que esta tarde te pases por allí


E: No puedo, si llama se lo dices
M: Llama tu entonces
E:... (la miró con rabia, pero cuando sostuvo esa mirada unos segundos no pudo
aguantarla mas tiempo)... Lo siento
M: Tranquila... ¿y donde vas esta tarde? Pensaba que íbamos a quedarnos en casa
E: Pues me llamó Juan hace unas semanas y le daba largas, pero ya me da pena, me
tomaré un café con él y luego me pasaré por la clínica
M: ¿Tú sola?
E: Sí...
M: De eso nada... que luego sabes como sales y no puedes venir sola
E: Maca... voy a ir sola no hay nada mas que decir
M: ¿Te das cuenta de lo que haces Esther?
E: Dímelo tú
M: Me estás apartando de tu vida... (tiró la servilleta contra la mesa y se fue del salón,
dejando sola a Esther, eso era la gota que colmaba el vaso)

Estaban como uno de tantos días atrás, no se dirigían una palabra si no era necesario por
causa del trabajo, Esther entraba en la cafetería algo cansada, estaba doblando turno por
no estar en casa y eso Maca lo sabía

Entró con mala cara, Laura estaba sentada sola en una mesa del fondo y la avisó para que
fuese con ella

E: Hola
L: Vaya cara traes...
E: Pues la que tengo... (con tono borde)...
L: Conmigo no la pagues
E: Perdona... es que ya no sé ni cuantas horas estoy aquí y encima... bueno da igual
L: ¿Has ido a ver a Maca?
E: Pues no... ¿Tengo por que hacerlo?
L: ¡Esther! ¿¡¡Es que no te has enterado!!?
E: Enterarme de que Laura
L: El familiar de un paciente estando en una discusión por llevarse al chaval o no, le ha
dado un golpe en la cara Maca
E: ¿Pero cuando? ¿Dónde está?
L: Fue hace un rato... está con Cruz en cortinas

Se fue corriendo hasta allí, no se había enterado de nada, pero tampoco entendía porque
la pediatra no hizo por que la avisaran...

Se acercaba corriendo hasta ellas


El tiempo me dio la razón 100

E:... Pero... ¿qué ha pasado?... ¿estás bien?... (Cruz estaba mirando el golpe de Maca)...
C: Tranquila Esther... ha sido un golpe doloroso, pero sin importancia... un poco de hielo
y arreglado
E: ¿Por qué no me has avisado?
M: ¿Ahora te preocupas por mí?
E: Maca por favor... no me seas cría
M: Actuó tal y como lo haces tú
E: No entiendes nada...
M: O eso es lo que a ti te parece
C: Bueno esto ya está... me voy para que habléis tranquilas
E: No hace falta Cruz, me voy yo... parece que no soy bien recibida... (se fue corriendo y
con lágrimas en los ojos)
M: ¡Esther!... ¡mierda!
C: Solo se ha preocupado por ti Maca...
M: Lo sé... ¡joder!... es que parece que todo lo hago mal... no sé ni cuanto tiempo hace
que no comemos juntas, y encima dobla turnos para no dormir en casa cuando lo hago
yo...
C: Pasáis por una mala racha eso es todo...

A la semana siguiente todo seguía igual, finalmente Esther había ido sola a la clínica, y
tan siquiera le había comentado nada de cómo había salido, la esquivaba a toda costa,
estaba incluso peor...

Andaba por los pasillos pensando en todo aquello cuando escucho la voz de la enfermera
en el despacho de Cruz, parecía que lloraba, no entendía mucho pero se paró en seco para
poder escuchar algo

E: Yo no puedo darle lo que pretende Cruz... y no se da cuenta... ya no sé que hacer


C: ¿Has hablado de ello con Maca?
E: No... No quiero que sufra
C: Pues Esther eso no es bueno para ti... es mucho estrés el que llevas creo que deberíais
hablarlo
E: No... No estamos bien últimamente
C: Tu verás Esther

No quiso escuchar más, salió corriendo de allí y se encerró en su despacho, lloraba como
nunca lo había hecho, solo recordaba las frases que le había escuchado a la enfermera

Yo no puedo darle lo que pretende Cruz... y no se da cuenta... ya no sé que hacer


No quiero que sufra
No estamos bien últimamente

¿Había dejado de quererla? La verdad es que eso aclararía muchas cosas, decidió que
tendría que ser la enfermera quien sacase el tema, y si no lo hacía, sería ella quien
terminase con esa situación
El tiempo me dio la razón 101

Los días pasaban y no se dirigían la palabra, ella ya tampoco lo intentaba y cuando la


enfermera le decía una palabra le venían aquellas frases escuchadas en el hospital,
haciéndola que le contestase de muy mala manera

E: ¿Vas a cenar o..?


M: No
E: ¿Vas a estar sin comer?
M: No tengo hambre
E: ¡Muy bien!... (llevándose los platos hacía la cocina y estrellándolos contra el
fregadero)... ¡perfecto!... ¡sigue en tu silencio!

Cada día era una pelea, pero iban a mayor, hasta un punto en que Maca no se acostaba en
el que era su dormitorio, se tiraba la noche en vela sin hacer nada, solo mirando a un
punto muerto, intentado dejar su mente en blanco pero sin poder conseguirlo

E: Maca...
M:...
E: Me voy al piso con Laura
M:...
E: ¿No me piensas decir nada?
M:...
E: No sé porque estamos así... pero... bueno si quieres hablar ya sabes donde estoy...
necesitamos pensar y a ti parece que te resulta más fácil estando lejos de mí... (cerró la
puerta tras de si muy despacio, con la esperanza de que la pediatra la llamase, pero no fue
así)...
M: Adiós Esther... (fue un susurro que hizo salir toda su angustia, toda esa rabia)...

Al día siguiente Esther llegaba al hospital con unos ojos que gritaban a los cuatro vientos
que no había sido cerrados en mucho tiempo

E: Buenos días Teresa


T: ¡Hija! ¡Vaya cara traes!
E: Sí, no he dormido muy bien... ¿sabes si ha llegado ya Maca?
T: Uuu vino supertemprano para hablar con Dávila y se fue sin decirme ni adiós, habéis
tenido que tener una buena para que estuviera así
E: ¿Hace mucho que se ha ido?
T: Un rato...
E: Me voy para dentro...

Pasaban las horas y Maca no aparecía por allí, quería hablar con ella, intentar hacerlo...

Cuando terminaba su turno se dirigió hasta el despacho de Cruz para hablar con ella

E:... (toc, toc)... ¿Se puede?... (asomando la cabeza por la puerta)


C: Sí Esther... pasa
E: Hola Cruz
C: Pensaba ir a buscarte, pero no he tenido tiempo...
E: Ya... no te he visto en toda la mañana, tienes que estar muy liada
El tiempo me dio la razón 102

C:... (suspiraba)... Pues sí... pero bueno...


E: ¿Y me ibas a buscar por algo en concreto?
C: Sí... (agachaba la mirada y jugaba con un bolígrafo entre sus dedos)... Maca a hablado
con Dávila... y después conmigo...
E: ¿Y que quería esa cabezota ahora?
C: Ha pedido una excedencia Esther
E: ¿Una... una excedencia? ¿Pero de cuanto tiempo? ¿Por qué?
C: No lo sé Esther, solo sé que cuando vino a hablar conmigo estaba destrozada... no
para de llorar y repetir que se tenía que alejar de ti
E: ¿De... mí?... (la doctora asentía dejando a una Esther mas que abatida)
C: Me dio esto para ti... (le entregaba un sobre con su nombre escrito)...
E: ¿Cuánto tiempo ha pedido?
C: Dávila le ha dado dos años
E: Dos años... (susurraba y miraba la carta dándole alguna que otra vuelta como si así le
fuera a costar menos hacer aquello)...
C: Te dejo a solas... ahora vuelvo

Estuvo un rato observando aquel sobre que llevaba su nombre y que sin ninguna duda le
partiría el corazón

Respiró hondo y lo abrió, era una carta escrita por Maca, cerró los ojos un segundo y se
dispuso a leerla

Hola mi amor...
La verdad que no sé por que de todo esto... no sé que nos ha llevado a estar como
estamos... y lo que más me duele es pensar que no he hecho suficiente para que me
quisieras... para que no dejases de quererme...
Tengo la sensación de que te estorbo y no sabes como decírmelo, esto me duele tanto que
no sé ni que decir...
Como te habrá dicho Cruz... me voy... no hay nada que me ate aquí que no seas tú, y...
verte me dolería aun más
Estos años han sido los más felices de mi vida, espero que no lo dudes, y intento creer
que para ti también...
Te quiero muchísimo Esther, más de lo que quise nunca a nadie, y estoy segura que este
amor por ti no morirá nunca, por que tú haces que esté viva
Te deseo lo mejor para que seas feliz con la persona que elijas y te merezca. Me voy por
que necesito pensar y amoldar mi vida sin ti... y trabajar contigo sería cavar mi propia
tumba... como te habrán dicho he pedido una excedencia, a lo mejor parece mucho
tiempo, pero en cambio para mí, eso no es suficiente para aprender a vivir sin ti. Un día
alguien hizo que te cruzaras en mi vida, primero como amiga y luego... luego te
convertiste en la persona más importante de mi vida. Sé feliz Esther... sé todo lo feliz que
no has podido ser conmigo
Te quiere... Maca

Terminó de leer aquellas letras con la sensación de que todo aquello era una pesadilla,
como podía decir aquello, ¡la quería!, ¿cómo podía dudarlo?

Su corazón empezaba a dispararse, una sensación de angustia se apoderaba de ella, no


podía respirar
El tiempo me dio la razón 103

Intentaba recordar algo que pudiese hacer que la pediatra pensara aquello

Entre aquellos pensamientos notó que sus fuerzas se iban alejando de ella, la carta cayó
de sus manos, la observó caer, y sintió como su vida caía de la misma manera en un vacío
que la pediatra provocaba con su marcha

Sus ojos se cerraron haciendo ver que su cuerpo no soportaba todo aquello. Pasaban ante
ella cada una de las imágenes junto a Maca, recordó como la conoció, como llegaron a
ser amigas, como se adentró poco a poco en su corazón sin ni siquiera darse cuenta. De
sus ojos caían lágrimas, lágrimas amargas, era todo el dolor de su corazón, y este
tampoco lo soportaba, en un intento lo convirtió en llanto y quemaban los ojos de Esther,
todo su cuerpo era una esencia de dolor y amargura...

Cuando despertó se sintió triste sin saber la razón, fue recordando y mirando donde se
encontraba, los recuerdos volvían a ella, la conversación con Cruz, las letras de aquella
carta...

E: ¿Dónde estoy?
En: ¡Hija! ¿Cómo te encuentras?
E: Cansada
En: Voy a llamar a Cruz

Al rato aparecía en la habitación su madre acompañada por Cruz

C: Esther... ¿cómo estás?


E: ¿Qué me ha pasado Cruz?
C: Te has desmayado
E: Maca...
C: Ssshhh necesitas descansar Esther... (girándose para hablar con Encarna)... ¿nos puede
dejar a solas Encarna?
En: Claro... estoy fuera
E: Maca se ha ido...
C: Esther... te tengo que decir algo... intenta no ponerte nerviosa ¿vale?... (le estrechaba
la mano a la enfermera)... ¿hace cuanto fuiste a la clínica de fertilización?
E: Unas dos semanas ¿por qué?
C: Estás embarazada Esther...
E: ¿Em... embarazada?...
C: Sí cariño...
E:... (unas lágrimas caían por su rostro sin control)... No... ¡ahora no!... ¿por qué?
C: ¡Esther tranquilízate!
E: ¡No!... (su llanto se hacía cada vez más fuerte)... ¡ahora no!
C: Ssshhh... Esther... tienes que estar tranquila... por ti... y por el bebe
E: No lo quiero tener Cruz...

Dos años más tarde

Maca estaba en aquella casa que la había resguardado en estos años en Jerez, preparando
la maleta mientras Ana le contaba las ideas que había tenido para la clínica que quería
montar en Madrid
El tiempo me dio la razón 104

Ana: ¿Al final has pensado que hacer?


M: Aun no Ana, tengo que hablar con Dávila...
Ana: ¿Pero tu plaza aun la tienes no?
M: Sí, me dijo que hasta que volviera de Jerez me la guardaba
Ana: ¿Has pensado en que hacer cuando la veas?
M: No
Ana: Bueno... vamos a terminar esto y descansamos un ratito antes de salir ¿vale?
M: Sí

En Madrid Esther llegaba al hospital corriendo pues llegaba tarde para no variar

E: ¡Perdón! ¡Perdón!
T: Vilches lleva preguntando por ti un buen rato
E: Uuuufff voy para dentro

A media tarde pasaba por el despacho de Cruz para ver si se tomaba un café con ella,
desde que Maca se fuese, habían estrechado su amistad, hasta el punto en el que Cruz era
la confidente de todo lo que había pasado la enfermera en todo este tiempo

E: ¿Tiene la directora un momento para tomar un café? Jajajaja


C: Mmmm ¡sí! Como me alegro de que estés aquí jajaja no sabía que excusa poner para
salir
E: ¡Pues ale!

Ya en la cafetería Esther se sentaba en una mesa mientras Cruz iba a por los cafés

C: ¿Se le ha pasado a Vilches el cabreo?


E: Sí... en el fondo tu marido en un trozo de pan jajaja
C: La verdad es que sí, pero no lo digas mucho no le desmontes el mito jajaja
E: Ya... es que me entretuve con Irene y bueno...
C: Ya, lo normal jajaja ¿y que tal os va en la casa nueva?
E: Bien... la verdad es que me encanta esa casa, a mí me cuesta más trabajo
acostumbrarme... pero ella está bastante bien
C: Me alegro por vosotras... os lo merecéis
E: La verdad es que sí...
C: Bueno... yo me tengo que ir ya que los informes no se rellenan solos
E: Yo también, tu marido me acapara todo el tiempo y de un momento a otro vendrá
gritando jajaja
T: ¡Cruz!
C: Dime Teresa
T: Que le he hecho esta rebequita a María, te la iba a dar después pero ya que estas aquí
C: ¡Gracias Teresa! Es preciosa
E: Si que es bonita sí
C: No querrás algo Teresa ¿verdad?
T: ¡Pero bueno!
E: Jajajajaja Teresa que habla en broma mujer
C y E: Jajajajajaja
T:... ¡¡Maca!!
El tiempo me dio la razón 105

Aquel nombre hizo que ambas dejaran de reír al unísono y se giraran para ver a la dueña
de aquel nombre

M: Hola...
T: ¡¡Hija!! ¡Cuánto tiempo!
M: Sí Teresa mucho tiempo... (sus ojos se cruzaron con los de la enfermera desde el
momento en el que se giró, y aun seguían ahí, estaba realmente preciosa, más que en sus
recuerdos)... hola Cruz... hola... Esther
C: ¡¡Hola Maca!! ¡Pero dame dos besos mujer!... (dándole dos besos)... hola ¿tú eres?
Ana: Hola... soy Ana, una amiga de Maca
C: Encantada
M: ¿No me dices nada?... (por mucha gente que hubiera allí, las voces se apagaban
cuando aquellas dos miradas se fundían en una)...
E: Hola Maca, se te ve bien
M: A ti también
E: Hola, yo soy Esther... (dándole dos besos a Ana)... mucho gusto
Ana: Igualmente
E: Bueno... pues yo me tengo que ir, que Vilches me espera... me alegro de que estés bien
Maca...
M: Sí... hasta luego
E: Hasta luego
C: ¿Vienes a hablar con Dávila?
M: Sí, ¿está en su despacho?
T: Sí, ahora mismo te lo llamo
M: Gracias Teresa

Después de hablar con Dávila y dejarlo todo arreglado se fue con Ana hasta la que fue su
casa

Ana: ¿Me vas a decir que has hablado con Dávila?... (hablaban mientras preparaban la
cena)
M: Lo siento Ana pero no le puedo hacer eso al hospital, dice que no ha contratado a
nadie para que no me quedase sin trabajo y no me puedo ir ahora
Ana: Está bien... si no pasa nada... (se hizo un silencio y Ana supuso que la pediatra
recordaba el encuentro en el hospital)... es guapa
M: ¿Quién?
Ana: Esther
M: Está diferente
Ana: ¿Diferente en que sentido?
M: No sé... mira de una forma distinta, está realmente preciosa
Ana: Yo creo que aun te quiere
M: Y eso lo has deducido de 3 minutos estando con ella
Ana: No Maca, lo he deducido al observar como en esos tres minutos no habéis dejado
de miraros ni un segundo
M: Si no me quería cuando me fui dudo mucho que me quiera ahora
Ana: Pero eso es lo que dijiste tú, no le diste oportunidad a defenderse
M: Vamos a dejarlo estar ¿vale?
Ana: Está bien... perdona... ¿cuándo empiezas?
El tiempo me dio la razón 106

M: Pasado mañana
Ana: ¿Tan pronto?
M: Y para que esperar más

En el hospital, Esther acababa su turno y se sentaba en el banco del vestuario

E: “Que guapa está... ¿y quien será esa Ana?... seguramente estén juntas... pero mira
que está guapa... está más delgada... pero se la veía bien”
C: ¿Se puede?
E: Sí pasa
C: ¿Cómo estás?
E: Bien gracias
C: ¿Segura?
E: Sí... me ha chocado verla, por un momento parecía que no hubiese pasado el tiempo...
pero bueno...
C: Si necesitas hablar
E: Lo sé... pero estoy bien, tranquila, debo estarlo por Irene y por mí...
C: ¿Le vas a decir que ahora estáis las dos?
E: Sí... cuando tenga oportunidad
C: Bueno... ¿te acerco a casa y ya me la enseñas en condiciones?
E: Claro...

La mañana de la reincorporación de Maca llegó, entró por urgencias con una sonrisa por
verse de nuevo allí

M: Buenos días Teresa


T: ¡Hola Maca!
M: Voy a tomarme un café y luego me paso ¿vale?
T: ¡Claro!

Entró en la cafetería por que no, con la esperanza de que ella estuviera allí, la buscó con
la mirada pero no la encontró, la que si vio fue a Cruz que estaba sola en una mesa con
algunos papeles, se sirvió un café y se fue hasta ella

M: ¿Puedo?
C: ¡¡Hombre!! ¡Claro siéntate!
M: ¿Tan temprano y ya estás así?
C: Sí hija, ser directora de urgencias es más laborioso
M: Algo me dijo Dávila... enhorabuena
C: Gracias... bueno, ¿y como estás? ¿empiezas hoy no?
M: Sí, la verdad es que estoy un poco nerviosa...
C: Tú tranquila, ¡qué esto es como montar en bici!
M: Jajaja si... si por eso no es
C: Esther
M: Sí... ¿es feliz?
C: Ahora sí... lo paso mal... pero... ahora está mucho mejor
M: Me alegro por ella, al final era lo que tenía que ser
C: ¿El que?
El tiempo me dio la razón 107

M: Que fuese realmente feliz


C: ¿Y quien te dice que no lo era?
M:... Vamos a cambiar de tema
C: Está bien
M: Me han dicho que tuviste una niña
C: Sí... María, ya te la presentare
M: Eso espero
C: Oye... y ¿Ana?
M: ¿Ana?
C: Sí la chica con la que viniste ayer
M: ¿Qué le pasa?
C: ¿Estáis juntas?
M: Jajajaja ¿con Ana? Jajaja que va, es una amiga de toda la vida que va a poner una
clínica de pediatría aquí en Madrid y el venirse conmigo fue el empujoncito que le hacía
falta
C: Aahhh bueno... si yo solo era por curiosear... (alzo la vista y vio a Esther en la puerta
buscando donde sentarse)... ¡¡Esther!! ¡ven aquí!
E:... (llegando hasta la mesa)... Buenos días
M: Hola
C: Cualquiera diría que llegas corriendo
E: Como me conoces jajaja
C: ¿Otra vez Irene?
E: ¿Eh?... (mirando a la pediatra y seguidamente a Cruz)... sí... Irene... (mostrando una
sonrisa al decir aquel nombre delante de la pediatra)... ¿empiezas hoy?
M:... Sí... sí empiezo hoy
E: Bien... oye Cruz que... este fin de semana vamos a hacer una fiesta para inaugurar la
casa ¿venís no?
C: Claro... allí estaremos
E: Ya que estás aquí también estás invitada si quieres venir
M: Todavía no sé si tengo guardia
E: Yo te lo digo, si puedes y quieres...
M: Está bien

Esther estaba en boxes con un niño que llegó con una torcedura de tobillo esperando que
llegase el médico

E: ¿Cómo te llamas?
Niño: Pablo
E: ¡Que nombre más bonito!... ¿y como te has caído pablo?
Pablo: Pues estaba con mi amigo Dani en un árbol intentando coger la pelota y me caí
E: Aaahhh ¿y no es difícil trepar un árbol?
Pablo: Sí, si no sabes hacerlo, yo ya estoy acostumbrado
E: Pues vas a estar un tiempo sin poder hacerlo ¡eh!
M: Ya estoy aquí... (mirando en aquel momento a Esther quien estaba sonriendo ante las
ocurrencias del niño)... hola
E: Hola
M: Bueno... ¿qué tenemos aquí?
E: Se llama Pablo y se ha caído de un árbol intentando coger su pelota ¿verdad?
Pablo: Sí
M: ¡Anda! ¡Que tenemos aquí un Tarzan!
El tiempo me dio la razón 108

Pablo: Ajajaja
M: Bueno pues... le vamos a hacer unas placas Esther... no creo que lo tenga roto, pero
para descartar
E: Está bien, a ver Pablo te vas a sentar en esta silla y te voy a llevar a hacerte una foto
¿vale?
Pablo: ¿una foto?
E: Sí jajaja ya verás que guapo

No coincidieron más ese día, se veían por los pasillos pero no encontraban la forma de
hablar, llegó el viernes, la pediatra se dirigía a la cafetería y vio como Esther también
entraba sola, tuvo la idea de no hacerlo pero pensó que no había que dejar pasar más
tiempo

M: ¿Me puedo sentar?


E: Claro
M: Necesitaba café
E: Yo también... me cuesta amoldarme un poco a la casa nueva
M: Ya... supongo, se te hará extraña
E: Un poco... ¿al final vendrás mañana?
M: No lo sé

Héctor se acercaba hasta la mesa de las chicas y se sentaba con ellas

H: ¡Menos mal que es viernes!


E: Eso lo dirás por que libras este fin de semana jajaja
H: ¡¡¡Sí!!! Ajajaj
E: Entonces cuento contigo mañana
H: ¡Es verdad! Que la parejita tiene casa nueva
E: Sí... parece mentira
H: ¿Y que tal esta Irene? Hace tiempo que no la traes por aquí
E: Cada día más guapa
H: Cómo se le cae la baba con su princesa... ¿tu vendrás Maca?
M: Eso le decía a Esther, que no lo sé aun, tengo que mirar la guardia
H: ¡Ah! Pero yo la acabo de mirar y no tenés... (en ese momento Vilches pegaba un grito
desde la puerta llamando a Héctor)... perdonad chicas, el ogro me llama
E: Tranquilo, nos vemos mañana ¡eh!
H: Eso está hecho
M: Hasta luego
E: ¿Entonces vendrás?
M: Ya veremos
E: Bueno... lo que tú quieras, así te presento a alguien
M: ¿A Irene?
E: Sí, Ana también puede venir
M: ¿Ana?
E: La chica con la que viniste
M: Sé lo diré después, ya te digo algo
E: Yo me voy en una hora, si decides venir habla con Cruz, y te indicará como ir ¿vale?
M: De acuerdo
E: Pues nos vemos
M: Nos vemos...
El tiempo me dio la razón 109

Ana: ¿Te ha invitado?


M: Sí... me a dicho que me tiene que presentar a alguien
Ana: ¿A ti?
M: Sí
Ana: ¿Vas a ir?
M: ¡Vamos! A ir... por que por lo que he oído creo que la persona que me quiere
presentar es su pareja, y creo que piensa que tú eres la mía
Ana: Y quieres que esté para sacarte de allí si te desmoronas
M: Quiero que vengas por que sí, y aparte para que me ayudes
Ana: Ya...

Llegó el sábado y con él la fiesta, Esther estaba terminando de preparar las cosas en el
jardín, la verdad es que la casa era espectacular, le había costado mucho conseguirla pero
quería lo mejor para ella y su princesa

E: Cruz gracias por venir a ayudarme


C: No te pensabas que te iba a dejar sola con todo este marrón...
E: Y ¿Viches vendrá ahora con todos lo niños? Jajajaj
C: En realidad solo viene con María, los demás ha sido imposible hacer que vinieran
E: Me imagino
C: Maca venía también con él... bueno quedaron en que lo seguirían con el coche
E: Me alegro de que venga
C: ¿Cómo crees que se lo tomará?
E: Pues no lo sé... (poniéndose una mano en la frente)... pero tampoco quiero que piense
que la quiero agobiar o algo... y menos si viene con...
C: ¿Con quien?
E: Con la chica que la acompañaba el otro día
C: Son solo amigas
E: ¿Te lo ha dicho ella?... (asentía)... bueno... pero eso da igual, no fui yo quien
desapareció

Poco a poco la gente iba llegando y con ellos las risas y las primeras impresiones acerca
de aquella casa

A: Pues es un chollo chavala


E: Lo sé... a lo mejor parece un poco grande pero a mí me gusta
C: Es perfecta
T: Yo opino lo mismo...

El timbre sonaba

C: Ya voy yo tranquila
E: Gracias... (la cirujana se marchaba)... oye Teresa... ¿y Rusti ha llamado o algo?
T: Sí, hace unos días, dice que le va todo genial y que no puede estar mejor
E: Cuanto me alegro por él
C: ¡¡Pues ya están aquí los extraviados!!
V: ¡Joder Esther! ¡¡Cómo para venir de noche!!
El tiempo me dio la razón 110

E: Jajajaj no me seas exagerado anda... (viendo que llevaba a la niña en los brazos)...
¡pero mira quien esta aquí!... (acercándose hasta ella)... hola preciosa...
C: ¡Las otras rezagadas!
M y Ana: Buenas noches
E: Hola, ¿os ha costado llegar con mister “alonso” delante?
M: No la verdad que no es muy difícil
E: ¿Ves Vilches??... poneros cómodas

Se sentaron a la mesa con sus demás compañeros, Ana había hecho buenas migas con
Héctor y Maca reía las gracias de un Vilches que se estaba cebando con Teresa

H: ¡Che Esther! ¿por donde para Irene?... (en ese momento la pediatra desvió su mirada
hacía la enfermera)...
E: Pues descansando pero enseguida vendrá... (se levantó y se acercó hasta la pediatra)...
Maca
M: Dime
E: ¿Vienes y te enseño la casa?
M: Claro
T: Yo también voy
C: ¡No!... (el grito hizo que todos desviaran su mirada hacía ella)
T: ¿Cómo que no?
C: Eh... ¡qué me tenías que contar eso Teresa! No me puedes dejar con la intriga
T: ¿Contarte el que?
C: Teresa... además luego te la enseño yo
T: Aaahhh
E: ¿Bueno vamos?
M: Vamos

De camino a su cuarto fue enseñándole por encima la casa, cuando llegaron a la puerta
Esther se detuvo

E: ¿Te importa esperar aquí un momento y voy a buscar a Irene?


M:... Claro

La enfermera desapareció dejando a Maca un poco descolocada

M: (“Aguanta el tipo Maca... venga campeona...”)


E: Ya estamos aquí... (llevaba a una niña en los brazos que no cabía la duba de que
acababa de despertarse)... te presento a Irene
M: ¿Pero?... (estuvo unos segundos en silencio contemplando aquella escena)...
E: No te lo esperabas, lo sé... ven... (no podía ocultar una sonrisa nerviosa ante aquello
que iba a contarle a la pediatra)... vamos a mi cuarto... (con la mano que le quedaba
agarró a la pediatra y la llevo hasta su cama)... siéntate...
M: ¿Pero?
E: Ssshh espera que te explique y luego dices lo que creas conveniente... justo... justo
cuando te fuiste... bueno, en realidad para serte sincera cuando terminé de leer... de leer
tu carta me desmayé... Cruz me hizo una analítica y me dijo que... que estaba embarazada
M: ¿Entonces?
E: Es tu hija Maca...
M: Es preciosa
El tiempo me dio la razón 111

E:... (noto que la pediatra no le había prestado atención a eso último, o simplemente
estaba tan ensimismada que ni se enteraba)... ¿La quieres coger?
M: La verdad es que estoy un poco nerviosa... no sé si...
E: Tranquila... mira Irene... (la niña se refugiaba en el cuello de su madre)... en realidad
no es tan tímida, estaba durmiendo... Irene cariño... ¿quieres conocer a Maca?... (la niña
sacaba la cabeza de su escondite particular y miraba a la pediatra)...
M: Está muy grande...
E: Sí... cumple dos años en noviembre... mira cariño que Maca te quiere decir hola
M:... (la niña miraba a la pediatra con curiosidad)... Hola preciosa... (unas lágrimas
empezaban a asomar por sus ojos)... es igual que tú... (mirando a la enfermera con una
sonrisa)...
E: Mi madre dice lo mismo... (volviendo a mirar a la niña)... venga cariño que te va a
tomar Maca... acércate,... así... toma
M: Es increíble... (miraba a la niña y a la enfermera sin creérselo todavía)... que guapa es
E: Sí que lo es... Maca yo... bueno... que lo de antes lo he dicho en serio... esta niña es
tanto tuya como mía
M: Esther, yo... tú lo has pasado todo sola y tú y yo...
E: Esto no lo hago para que volvamos Maca
M: Perdona... no... no quería darte a entender eso
E:... (se frotaba la cara con las manos)... El día que me enteré no quise tenerla Maca...
sí... ya sé que parece una locura... pero no quería... por que decidí tener ese bebe
contigo... y tú... tú ya no estabas
M: Yo... lo siento Esther...
E: Espera... decidí tenerla por que pensé que si en ese momento me echaba atrás no
habría valido de nada todo lo que pasamos, lo que te hice pasar... y esta hija es de las dos
Maca, me quede embarazada estando contigo y he criado a esta niña queriéndote y
hablándole de ti todos los días, está harta de ver fotos tuyas... por eso creo que ahora está
tan tranquila... no creas que todo el mundo la coge así... a la primera
M: No sé que decir... (miraba como la niña jugaba con el cuello de su camisa y la miraba
con una sonrisa que le estaba robando el corazón)... hola Irene... ¿te han dicho lo guapa
que eres?... (la niña se reía con las palabras de la pediatra)... sí... por que eres... ¡no
guapa! ¡Guapísima!
E: Vamos abajo que se estarán preguntado donde estamos... (en ese momento la pediatra
fue a devolverle la niña a Esther)... no... llevaba tú
M: Está bien... ¿vamos al jardín peque?... (Maca adelantaba a la enfermera para salir,
Esther miraba emocionada a las dos personas que más quería)

Llegaban hasta el jardín, Esther iba delante de Maca para abrir la puerta ya que esta
llevaba a la niña en brazos

E: Ya estamos aquí
V: No si enseñársela bien si lo habrás hecho, ¡aaauuu!... (Cruz le daba una colleja)...
¿qué?
C: Que te calles Rodolfo
L:... (iba hasta la pediatra que llevaba a la niña en brazos)... ¿Cómo esta la cosa más
bonita de esta casa?... que guapa está Esther... (miraba a la enfermera que estaba apoyada
al lado de la pediatra)...
M: Es preciosa
L: Tiene a quien parecerse
E: No empecéis
El tiempo me dio la razón 112

H: Pero si es verdad esthercita... que preciosidad de niña

La pediatra volvía hasta el lugar que ocupaba al lado de Ana

M: Mira Ana
Ana: Oooiiisss pero que niña tan guapa
Irene: Apa...
Todos: Jajajajja
M: ¡¡Anda!! ¡pero si este bichito también habla!... (la cogía y la levantaba un poco
haciendo que la niña riera con gana)...
Irene: Apa
Ana: Jajajaj mira si ya te ha pillado el truco Maca
M: Siii... es muy lista mi niña...

Cruz miraba a la enfermera que esta en el mismo sitio para visiblemente emocionada

Irene: Ma... (levantado los brazos para llamar a su madre que estaba detrás de la
pediatra)...
M: ¿Te quieres ir con mama?... (la niña asentía)... pues vamos con ella... (se levantaba y
se acercaba hasta la enfermera)...
E: ¿Qué quieres mi vida? ¿tienes hambre?... sí... mi niña tiene hambre... ¿vienes y le
damos de cenar?
M: Claro... (iba detrás de la enfermera siguiéndola hasta la cocina)...

E: A ver... (metía la papilla unos segundos en el microondas)... vamos a darle de comer a


esta princesita... que tiene que comer mucho para ser muy grande ¿a qué sí?
Irene: Mmmm... (se empezaba a mover inquieta al ver a su madre preparando la papilla)
E: Más de una vez pensé en intentar localizarte para que... bueno para contártelo pero no
dejaste ninguna pista
M: No había motivo para quedarme
E: ¿Eso crees?
Irene: Mmmm
E: Ya voy cariño... a ver si esta calentita... (probando la temperatura de la papilla)...
mmm ¡¡que rica esta!!... ¿y por que piensas eso?
M: Tuve mis motivos
E: Comprendo... ¿y me los puedes contar?
M: Ya no importa
E: Creo que me merezco una explicación... y sino... un motivo al menos...
M: Os escuche hablando a Cruz y a ti
Irene: Maaa
E: Sí cariño... toma... mmm que rica
Irene: Icaaaa
E: Sí... sí que está rica... ¿hablando con Cruz?...
M: Eso ya da igual
E: No Maca... no da igual... quiero saber porque un día te fuiste, te fuiste diciendo que
me querías, pero para ti por lo que veo no era suficiente
Irene: Maaaaa
E: Mira... así no podemos hablar... toma cariño...
Irene: Gaaaa
E: ¿Qué quieres cielo?
El tiempo me dio la razón 113

Irene: Gaaa... (señalando el biberón)...


M: Toma cariño... (le daba el bibe a la niña y se agachaba junto a ella que estaba sentada
en las piernas de la enfermera)...
E: Dime a menos a que conversación te refieres
M: Fue una semana antes en el despacho de Cruz

La enfermera se quedaba pensando intentando recordar a lo que se refería la pediatra, no


conseguía encontrar el razonamiento que la llevó a hacer aquello, mientras estaba en sus
pensamientos entró Cruz en la cocina

C: Se acabó la cerveza Esther


E: ¿Uhm?...
C: Cerveza
E: En la nevera de la despensa... (volviendo a la niña)... ¿no quieres más cariño?
Irene: Mm mm
E: Venga pues vamos un ratito al jardín y luego a dormir ¿vale?... Maca ¿te la quieres
llevar fuera por favor?
M: Claro... ven preciosa... (cogía a la niña en brazos y se iba hacía el jardín)
E: ¡¡Cruz!!... (que aun seguía en la despensa)...
C: Dime... (saliendo con algunas bebidas en los brazos)...
E: Maca me ha dicho algo que...
C:... (dejándolo todo encima de la mesa)... ¿El que?
E: No, que... que escucho algo que hablamos tú y yo en tu despacho y...
C: ¿Escucho?
E: Sí pero no me a dicho que
C: Pregúntaselo
E: Sí... sí, pero estaba dando de cenar a la niña y así no se podía hablar
C: Ya... y respecto a eso que te ha dicho
E: En realidad nada... bueno ya ves como la está tratando... pero no me dice nada
C: Tenéis que hablar Esther
E: Lo sé
C: ¡Venga! Vamos fuera y ya pensaremos ¡eh!
E: Vamos

La tarde pasaba tranquilamente, el resto del tiempo que la niña estuvo con ellos fuera lo
hizo en los brazos de la pediatra, a quien se le caía la baba con las cosas de la niña,
Esther no sabía que podía pasar por la cabeza de Maca, pero las veía juntas y era lo que
siempre había deseado, aquella niña había tenido presente a la pediatra cada día de su
vida...

Cuando la enfermera vio que Irene se había dormido en el regazo de Maca le indicó que
la acompañara hasta la habitación para meterla en la cuna

E: Espera que enciendo la luz


M: Sí
E: Ya está ven... (se iba hasta la cuna y la pediatra con mucho cuidado la recostaba para
que no despertase)... ya está... (la arropaba y le daba un beso en la frente)... buenas
noches cielo... (cuando se giró en busca de la pediatra vio como esta estaba enfrente de
una estantería en donde Esther había puesto fotos de la niña, y de ella con la pediatra)...
ya te dije que estas presente en su vida
El tiempo me dio la razón 114

M: ¿Por qué?
E: ¿Cómo que porque?
M: Si no me querías...
E: ¿Cómo?
M: ¿Por que hiciste que siguiera siendo parte de tu vida si no me querías?
E: ¿Y me puedes decir por que coño estás tan segura de eso?... (empezando a
enfadarse)... ¿por qué me echas a mí la culpa Maca? ¡te recuerdo que no fui yo quien se
fue!... ¡¡otra vez!!... (la pediatra escuchó todo lo que la enfermera le decía en absoluto
silencio, pero aquello último sobrepaso su calma, salió llorando de aquella habitación
ante la mirada de una Esther que se arrepentía de haber dicho aquello)... ¡Maca!...
¡¡joder!!

Bajó corriendo hasta el jardín con la esperanza de alcanzarla pero era tarde, la pediatra
estaba hablando con Ana haciendo el amago de irse

Ana: ¿Pero Maca?


M: ¡No vamos!
Ana: ¿Y eso por que?
M: ¡Por que lo digo yo y punto!
C: Maca... tranquilízate, ven... (le agarró de la mano y se la llevó hasta un lugar tranquilo
del jardín)... ¿se puede saber que te pasa?
M: No tenía que haber venido
C: ¿Y eso?
M: Pues porque he causado mucho daño, y aparte de que me merezca todo lo que me
diga... lo hice por ella
C: Mira yo no tengo porque meterme... ¿pero en enserio la dejaste pensando en ella?
M: Le di un espacio que necesitaba
C: ¿Té lo pidió ella?
M: Eso fue lo que más me dolió, que no lo hiciera
C: ¿Y por que llegaste a aquella conclusión?
M: Parece mentira que me lo preguntes sabiendo que ella misma te lo dijo... (cruzando
los brazos y con cara de enfado)...
C: Te equivocas Maca... a mí nunca me dijo algo semejante a eso
M: Lo escuché todo Cruz... no hace falta que la cubras... (girándose un poco y
observando como Esther salía de nuevo al jardín)...
C: ¡Mira! ¡Yo no cubro a nadie! Pero ya que dices eso refréscame la memoria
M: Un día estaba ella en tu despacho y te decía que... (la pediatra le relataba lo que había
escuchado)... ¿qué querías que hiciera en esa situación?
C: ¿Y todo fue por aquello?
M: La gran parte... Esther estaba muy distante conmigo, más bien... no me dirigía la
palabra y al enterarme de aquello no supe que hacer... irme fue lo más correcto
C:... (no decía nada, recordaba aquella conversación con la enfermera)
M: ¿Ahora no dices nada?
C:... (se frotaba la frente)... Maca... esto tienes que hablarlo con Esther... pero te
aseguro... que lo que pensaste entonces no tiene nada que ver con lo que hablábamos...
ahora vamos con ellos...

Tal y como se habían ido, regresaron junto a sus compañeros, Esther hablaba con Vilches
sin dejar de mirar hacía donde se encontraban Maca y Cruz, cuando estas regresaron, la
El tiempo me dio la razón 115

cirujana le hizo una seña para que se dirigiera con ella a la cocina mientras la pediatra
tomaba asiento junto a Ana

Ana: ¿Estás más tranquila?


M: Perdona por lo de antes
Ana: No pasa nada... tranquila... ¿pero que ha pasado?
M: Luego te lo cuento en casa
Ana: Está bien... (posando una mano en la pierna de la pediatra)...

Mientras en la cocina una Esther se ponía más nerviosa aun al contarle Cruz lo que le
había explicado la pediatra

E: ¡Pero que dices!


C: Es lo que me ha dicho
E: ... (apoyaba las manos encima de la mesa mientras negaba con la cabeza)...
C: Tenéis que hablar Esther... fue un malentendido
E: ¡Un malentendido que no quiso aclarar preguntándome! ¡solo se le ocurrió irse!
C: Ahora estás muy nerviosa... pero piénsalo fríamente... según de la manera que
estabais... ¿cómo se iba a imaginar ella que hablabas de Juan si tú no se lo contastes?
E: Ya... pero pudo preguntarme Cruz...
C: No la estoy exculpando pero... hablarlo
E: Sí...

Salieron de nuevo y cada una tomó posiciones ante la mirada de la pediatra que miraba
como Esther hablaba con Teresa aunque estaba ausente

Se empezó a hacer tarde y uno a uno se iban marchando, quedaron Cruz, Vilches, Ana y
Maca

Los cinco fueron hasta la puerta, Vilches salía con la niña que había estado durmiendo en
la habitación de Esther y Cruz hablaba con Ana sobre la clínica que iba a montar en
Madrid, llegaron hasta los coches que estaban aparcados en la puerta

V: ¡¡Cruz!! ¡Deja de cascar que la niña pesa!


C: ¡¡Aaiiisss!! ¡¡¡Que Cruz!!!
Ana: Bueno Esther... un placer... y que sepas que la casa es preciosa
E: Gracias... ya volveremos a repetir
Ana: ¡¡Claro!!... (dándole dos besos)
C: Nos vemos el lunes
E: Que remedio jajajaj... (se acercó para llamar a la pediatra que estaba abriendo el
coche)... Maca
M: Dime
E: Me gustaría que hablásemos... tranquilamente
M: Creo que nos hace falta, sí
E: ¿Qué te parece si quedamos mañana en casa de mi madre y así ella se va con la niña
un rato al parque?
M: Me parece bien
E: Vale pues a las 12 ¿te viene bien?
M: A las 12... (asomando una sonrisa para demostrarle que no tenía ningún problema)
E: Pues... hasta mañana entonces...
El tiempo me dio la razón 116

M: Hasta mañana

Ya en el piso de Maca, la pediatra le relataba a su amiga toda la historia, lo que había


hablado con Esther, y la conversación con Cruz en el jardín

Ana: Lo de la niña es un gran gesto por su parte


M: La verdad es que sí... ¿has visto que guapa es?
Ana: ¿La niña o la madre?... (sonriendo al ver a la pediatra recordando a la niña)...
M: Las dos están guapas... pero hablaba de la niña... a salido mucho a su madre
Ana: ¿Qué le vas a decir sobre la niña?
M: Merecerlo no lo merezco
Ana: Deja que ella lo decida
M: Te mentiría si te dijera que no me hace ilusión aunque sea planteármelo
Ana: Bueno... tú tranquila, mañana cuando habléis tranquilamente, que ella te explique
lo que pasó y tú intenta no meter la pata ¡eh!
M: Estoy nerviosa
Ana: Vamos a dormir y así descansas para mañana ¡anda!

Ninguna de las dos durmió aquella noche, Esther pensando en que todo lo que había
ocurrido fue por aquella conversación que no tenía nada que ver con la película que Maca
se había montado en la cabeza, se levantó varias veces a ver la niña, se quedaba
mirándola recordando lo que le había costado tener el convencimiento de tenerla, y lo
mucho que se alegraba de haberlo hecho, aquella niña había hecho de ella una mujer feliz

Por otra parte Maca no paraba de darle vueltas a la imagen de Esther con la niña, y
pensando en parte que aquello que la enfermera le ofrecía le hacía ilusión, pero a la vez,
pensando en que aunque la decisión fue tomada por las dos, ella no estuvo cuando la niña
vino al mundo, e imaginó todo lo que tuvo que pasar Esther para tener a aquella preciosa
niña sola. Con todos aquellos pensamientos agolpándose en la cabeza por parte de las
dos, se dejaron llevar por un sueño que les hacía falta para afrontar lo que iba a ser una
dura conversación

Esther llegaba a casa de su madre y le contaba el plan de aquel día, Encarna entendió a su
hija pero le hizo saber del miedo que tenía ante la posibilidad de que la enfermera
sufriera otra decepción

E: Yo te comprendo mama, pero esto es necesario, para ambas, y sobre todo para Irene
En: Te entiendo Esther... pero ten cuidado
E: Claro que sí mama... (se levantó y se agachó junto a la niña que jugaba encima de la
mantita que le había regalado su abuela)... mi niña se va a ir al parque con su abuelita ¿a
qué sí?
Irene: Ita...
E: Sí... con su abuelita... y se va a portar como una señorita por que yo sé que ella es muy
buena... (la niña se recostó en la manta por las cosquillas de su manta)... uuuiii que guapa
que es mi bichito ¡madre!... (en timbre sonaba)... ¿vas tu mama?
En: Claro hija... (la mujer se dirigía hacía la puerta para recibir a la pediatra)... hola
Maca
M: Hola Encarna
El tiempo me dio la razón 117

En: ¡Pero ven que te abrace mujer!... (la pediatra se dejaba abrazar por aquella mujer que
llego a sentir como su propia madre)...
M: La veo bien
En: ¡Ahí andamos hija! Con nuestras cosillas... pero bien... pasa al salón que mi hija está
con la niña
M:... (al entrar por la puerta veía a Esther jugando con la niña)... Hola
E:... (girándose y regalándole una sonrisa)... Pero mira quien esta aquí Irene... Maca...
(cogía en brazos a la niña y se acercaba para darle dos besos a la pediatra)... hola... dile
hola Irene
Irene:... (y con un gesto que hizo con la mano saludo a su manera a la pediatra que no
pudo más que sonreír y con otro gesto indicarle a la enfermera si la podía coger)...
E: Claro... (le daba a la niña)...
M: Hola Irene... ¿me das un besito? ¿Si?... (la pediatra le ofrecía la mejilla haciendo que
la niña le diera un tímido beso)... uuuuiii ¡pero que beso más rico!!
Irene: Iiaaa... (enseñándole un perrito de peluche que llevaba en la mano)...
M: ¡Madre mía! ¡Pero que perrito más bonito! ¿te lo a regalado mama?
Irene: Maaaaa
M: Sí mama
En: Bueno... darme a esta princesita que me la llevo al parque un rato
Irene: Aque...
M: Tome Encarna... (la niña se abrazaba a su abuela)...
E: Espera mama que la monto en el cochecito... (cogió el carricoche y tras quitar unos
juguetes que la niña había dejado allí sentó a la niña)... dame mama... que vamos a poner
a la princesita en su trono... para que no se canse... ¿me das un besito cariño?... (la niña
cogía a su madre del cuello y le daba repetidos besos en la cara)... que cariñosa es mi
niña... (haciendo que le mordía el cuello a la niña, para que esta se riera)...
En: ¡Esther! ¡Siempre haces igual! ¡Ahora cuando vea que no vienes se pondrá a llorar!
E: Perdona mama... venga Irene que te vas con la abuelita al parque... dile adiós a Maca
Irene: Ayos... (cerrando y abriendo el puño)...
M: Adiós cariño... (imitaba a la niña con la mano)...
En: Estaremos aquí para la hora de comer
E: Vale mama... ¡¡llevad cuidado!!...
En: ¡¡Que siii!!... (cerrando la puerta sin terminar de contestar a su hija)
E: Bueno... ¿te apetece algo?
M: No gracias
E: Pues vamos al salón entonces

Se dirigieron en silencio hasta el salón, se sentaron una junto a la otra pero dejando un
espacio para poder hablar tranquilamente. Esther se frotaba las manos mientras la
pediatra miraba al suelo sin saber muy bien por donde empezar:

M: Esther
E: Maca... (sonrieron por lo difícil que se les hacía)... perdona... empieza tú
M: No da igual...
E: Bueno... Cruz me dijo ayer lo que le dijiste en el jardín
M: Contaba con ello
Esther. No sé exactamente que escuchaste Maca... pero no tiene nada que ver con lo que
pensaste
M: ¿Y que se supone que tenía que pensar?
E: Déjame que te cuente lo que pasó y entonces piensa lo que quieras
El tiempo me dio la razón 118

M: Está bien
E: ¿Recuerdas cuando fui la ultima vez a la clínica?
M: Cuando no me dejaste acompañarte
E: Bueno... pues ese día como recordarás... te dije que Juan me había llamado para tomar
café... la verdad que no sé ni por que fui, desde la primera vez que lo vi no había vuelto a
saber de él y... bueno la cosa es que lo vi... y...
M: Si es lo que yo creo no sigas
E:... (mirando desafiante a la pediatra y haciendo como que no había escuchado
aquello)... empezó a decirme que desde que nos vimos se había dado cuenta que aun me
quería y que lo estaba pasando fatal, yo no le dejé casi terminar, le dije que no siguiera
que no quería escuchar aquello... empezó a chillarme diciendo que como podía estar con
una mujer después de haber estado con él... todo el mundo nos miraba... y yo salí
corriendo... (hizo un alto pues recordar aquello, empezaba a afectarle, se puso las manos
en la cara apoyando los codos en sus rodillas)... después me fui a la clínica... cuando salí
tenía un montón de sms de él amenazándome y diciéndome cosas que... uuuffff... (la
pediatra escuchaba en silencio, tenía la sensación de querer abrazarla pero no quería
interrumpirla)... yo no quería contártelo por que no pasábamos por nuestro mejor
momento y lo que menos necesitaba era que estuvieras peor... los mensajes y las llamadas
siguieron unos días... el día que dices que me escuchaste hablando con Cruz...

E: Yo no puedo darle lo que pretende Cruz... y no se da cuenta... ya no sé que hacer


C: ¿Has hablado de ello con Maca?
E: No... no quiero que sufra
C: Pues Esther eso no es bueno para ti... es mucho estrés el que llevas creo que
deberíais hablarlo
E: No... no estamos bien últimamente
C: Tú verás Esther... pero Juan no puede seguir acosándote así
E: Yo ya se lo digo Cruz, que dejé de quererle en su día y que estoy enamorada de
Maca... que lo que él quiere es imposible

E: Esa fue la conversación exacta, si no recuerdo mal, luego tú y yo estábamos cada vez
peor y no veía el momento para hablar contigo de ello, luego... tú te fuiste y me enteré de
que estaba embarazada... conseguí deshacerme de él y bueno... eso es lo que ocurrió
M: No sé si me sentí peor entonces o ahora...
E: Por un lado te puedo llegar a comprender Maca... ¿pero como pudiste pensar que no te
quería y no hablarlo conmigo?
M: Esther... yo... en ese momento no era yo... veía que cada día te distanciabas más de
mí... sentía que... sobraba en todo lo que hacías y luego cuando... cuando escuche aquello
fue como una chispa que encendió la bomba... ¡¡dios!! ¡¡lo siento!!... (se tapaba la cara y
comenzaba a llorar desconsoladamente haciendo que el primer impulso de Esther fuera
abrazarla)... me has tenido que odiar
E:... (sin romper el abrazo)... No digas tonterías... sería incapaz de odiarte... no te niego
que lo intente... pero no pude
M: Lo siento tanto... (rompiendo el abrazo)...
E: Bueno... pero ahora has vuelto y tienes una hija... que te querrá tanto como yo
M: Pero Esther...
E: Te repito lo que te dije ayer... tuve esa niña queriéndote a ti Maca... y estando contigo,
aunque los nueve meses de embarazo no estuvieras
M: Pero la estás criando sola... y yo no merezco que hagas esto
El tiempo me dio la razón 119

E: Una cosa es que tú no quieras... pero siempre será tu hija Maca... si... si no quieres no
le hablaré más de ti... (empezaba a llorar a pensar en la idea de que Maca quisiera
aquello)...
M: No llores... (le pasaba un dedo para quitar aquellas lágrimas que la estaban
martirizando)...
E: Yo te quiero Maca... no he dejado de hacerlo en ningún momento
M:... Mírame por favor... (la enfermera levantaba la vista para mirar a la pediatra)... he
llorado prácticamente cada noche desde que me fui Esther... (le cogía la cara a la
enfermera)... me fui con el dolor de pensar que no me querías, con el dolor de que aunque
yo no podía estar un solo minuto sin tenerte cerca me alejaba más y más de ti... y cada
lágrima que derramé hizo que te quisiera más a cada instante y si me dejas... ya que no
me gané estar en tu futuro... me ganaré estarlo en el de esa niña... si tú quieres...
E: Mi futuro eres tú Maca... aunque sea en mis sueños...
M: Todavía lo llevas... (acariciando el anillo que le regalo por el primer cumpleaños que
estuvieron juntas)...
E: Era lo único que me aferraba a estar contigo
M:... (agarraba la mano de la enfermera y la besaba)... Aun no comprendo como no me
odias
E: Las persona cometemos errores, pero crecemos ante ellos, aprendemos con ellos
M: Es la segunda vez...
E: Puedes hacer que no haya una tercera...
M: Esther...
E: Danos la oportunidad de ser felices... las tres...
M:... (la pediatra no podía mediar palabra, aun habiendo dejado sola a la enfermera otra
vez, allí estaba brindándole otra oportunidad, que ella pensaba no merecer, pero que le
hacía sentirse la persona más afortunada del mundo. Ante aquello solo pudo acurrucarse
en el cuerpo de Esther quien le daba dulces besos en la cabeza)... No te merezco
E: Ssshhhh...

Pasaron un rato en la misma postura, regalándose aquella paz que perdieron un día y que
tanto sufrimiento les había causado

Esther le ofrecía a Maca una vida con ella y con la niña, le abría su corazón nuevamente,
con el mismo amor que ya lo hizo una vez, y con ella a una niña que sabía llegaría a
querer como suya, se imaginaba poder compartir con Esther esa vida, hacer que una
persona creciera con el amor de dos personas que se adoraban y lo harían con ella

Se había abrazado tan fuerte a la enfermera que su cuerpo se movía con la respiración de
la enfermera, eran dos almas acompasadas por un mismo corazón que gritaba a voces
recibir toda esa felicidad que se merecía

M:... (levantaba su cuerpo y miraba fijamente a la enfermera, veía aquellos ojos que le
devolvían la vida que una vez dejó atrás, y su corazón latía con fuerza al ver como la
miraban con aquel amor que solo había conocido con la enfermera)... Te quiero... (y sin
mediar una palabra más se fue acercando a una Esther que la miraba con necesidad,
Esther no puso impedimento al acercamiento de la pediatra así que lo culminó con un
suave beso que les supo a gloria, paz, anhelo, amor...)
El tiempo me dio la razón 120

No pudieron proseguir pues la puerta les avisaba de que Encarna entraba con la niña y
que aun sabiendo que debían continuar aquello les hacía saber que sería de la forma más
deseada por las dos

En: ¡Ya estamos aquí!


E:... (levantándose y acercándose a su madre)... Hola mama... (se agachaba para quedar a
la altura de la niña que iba de la mano de su abuela haciendo equilibrio para llegar hasta
su madre)... y mi princesita
Irene: Maaaaa
E: Hola cielo... (acogiéndola en brazos)... ¿te lo has pasado bien con la abuelita?
Irene: ziii
M:... (acercándose hasta ellas)... Hola preciosa... (cogiéndole la mano a la niña quien
sonreía mirando a la pediatra)
E: ¿Te acercas a mi habitación y me traes el bolso y nos vamos?
M: Claro

Se dirigía hasta la habitación que fue de Esther en sus años adolescentes, iba con el
nerviosismo de encontrarse a Encarna quien había desaparecido nada más entregarle la
niña a Esther, aquella mujer la podía desbancar con solo una mirada, y hacer que Maca
soltase todos sus miedo

Llegó hasta la habitación y cogió el bolso deseando que la vuelta fuera igual, pero nada
más salir de ella se topó con una Encarna que la esperaba de brazos cruzados en el pasillo

M: Esther me ha dicho que viniera a recogerle el bolso


En: Te aprecio mucho Maca, lo sabes, tanto como a una hija... (la pediatra agachó la
cabeza)... pero Esther sufrió mucho... nos costó mucho sacarla de un pozo del que no
quería salir...
M: Lo siento... todo se lió y...
En: No quiero que me lo expliques, no tienes por que... una vez te pedí que no jugases
con ella, ahora te pido que no las hagas sufrir... por que aunque la niña sea pequeña nota
el dolor de su madre...
M:... (la pediatra no articulaba palabra, en cierta parte se merecía todo aquello, aunque su
marcha no hubiese sido con la intención de hacer daño a nadie, unas lágrimas asomaban
y Encarna se dio cuenta)...
En: Me imagino que también habrás sufrido lo tuyo... (le limpiaba aquellas lágrimas que
la hacían entristecerse por ella)... ve con ellas... la niña tendrá ya hambre... ¿uhm?...
(Maca asentía)... pues venga, ¡vamos!

Y así, con aquello que les hizo falta a las dos fueron al encuentro de madre e hija

En: Venga Esther que la niña tendrá hambre


E: Sí, sí ya nos vamos... (metiendo a la niña en la sillita y cogiendo el bolso que le
entregaba Maca)... ¿vamos?
M: Vamos
E: Bueno mama... que mañana te traigo a la niña antes de ir a trabajar, de todos modos
luego te llamo
En: Está bien hija, llevad cuidado con el coche... (dándole un beso a su hija)... ¡y tú
alegra esa cara que te pones mu fea!!... (dándole otro beso a la pediatra)... y mi nietecita
¿le da un beso a su iaia?... (le ponía la mejilla a la niña)
El tiempo me dio la razón 121

Irene:... muaaaaaaa
En: Ahiiii ¡¡qué guapa es madre!!
Irene: ¡Apa!
E: Jajaja ¡venga sí! ¡Que nos vamos!
M: Hasta luego Encarna
En: Hasta luego hijas... y ¡¡llevad cuidado!!
E: ¡¡Que sí mama!!

Salieron a la calle y Esther sentaba a la niña en su silla mientras una Maca la miraba
fijamente detrás

E: ¿En que has venido?


M: En la moto
E: Pues... ¿me sigues o vienes en el coche?
M: Mejor te sigo... así no tienes que llevarme después
E: Está bien... pues sígueme... (mientras se metía en el coche la pediatra ya se dirigía
hasta la moto que la tenía aparcada justamente enfrente)

Durante el trayecto, Esther miraba por el retrovisor como Maca las seguía en su moto,
recordó cuanto le costó familiarizarse con ella, como lo único bueno que veía en ella era
tener que ir abrazada a la pediatra

Recordó el beso en casa de su madre, se sentía feliz, era algo que ella también había
querido, pero lo que no quería era volver a ser vulnerable, ya había aprendido que lo que
la vida te da, también te lo quita sin pedir permiso, y ahora tenía que ser fuerte ante lo
que viniese, por ella y por esa niña que no tenía culpa de nada

Si bien le había dejado claro a la pediatra que quería contar con ella, también tenía claro
que no quería hacer que luego se arrepentirse

Sabía que si la niña crecía también junto a ella, llegaría a ser una persona excepcional, no
tenía ninguna duda, Maca era una de esas personas a las que es imposible llegar a no
querer, daba todo por las personas a las que quería

Llegaron hasta la casa, Esther habría la verja para meter el coche y que la pediatra no
dejase la moto en la calle

E:... (salía y abría la puerta en la que estaba la niña para quitarle en cinturón y sacarla de
su asiento)... mmm que hambre tiene mi princesita...
Irene: Maaaaa
E: Sí... vamos a comer ahora mismo cielo
M: Si quieres la cojo yo y abres la puerta
E: Sí... toma... (le entregaba a la niña)... sígueme

Entraron en la casa y dejaron las cosas en el salón, Maca la seguía mientras jugaba con la
niña en brazos, realmente aquella personita le había cogido cariño... el mismo que ella
hacía la niña

E: Si no te importa, le doy de comer a la niña y luego lo hacemos nosotras


M: Sí, claro
El tiempo me dio la razón 122

E: ¿No tienes que avisar a nadie de que te quedas?


M: Pues la verdad... es que tendría que llamar a Ana
E: Dame a la niña si quieres y hablas con más intimidad
M: No, si no importa... (se sentó en una silla sin soltar a la niña que miraba como su
madre le preparaba la comida, sacó el móvil de su bolsillo y llamó a Ana)... hola guapa...
sí perdona... voy a comer con Esther y con la niña... la verdad es que me lo ha recordado
ella jajaja... lo sé, lo sé... no tengo perdón de dios... esta noche te compenso y te llevo a
cenar... jajaja sí... venga... luego nos vemos... hasta luego... adiós...
E: ¿No se habrá enfadado?
M: Que va... es así, no se lo tomes a mal
E: Parece simpática
M: Lo es... me ha ayudado mucho
E: ¿Le quieres dar de comer mientras yo preparo la nuestra?
M: Me encantaría... (miraba a la niña quien jugaba con el móvil de la pediatra)... ¿quieres
que te de yo de comer bicho?
Irene: Ichoooo ajajajjaja
M: Jajajaja no creo que le importe

Mientras Esther preparaba la comida para ella Maca se la daba a la niña, la enfermera no
podía dejar de mirar aquella situación, la niña sentada en su sillita y Maca haciendo
tonterías para que se comiera la comida, en realidad la niña no ponía impedimento, pero
eso la pediatra no lo sabía, y a ella le hacía gracia ver como se comportaba con la niña

M: Bueno... ¡pues esta princesita se lo ha comido todo!


Irene:... (cogía el plato con sus manitas)... ¡¡¡odo!!!
E: Si es que mi niña es muy buena...
Irene: ¡Ena! ¡Ena!
E: ¡¡Sí!!... termina de mirar esto y mientras yo la acuesto, que no tardara en decir que
tiene sueño... ¿le das un besito a Maca?
Irene: Aca... en...
M:... (se había quedado paralizada al ver como aquella niña la llamaba por primera vez,
parecía algo totalmente normal pero a ella se le había encogido el corazón)...
E: Sí... Maca ven que Irene te quiere dar un besito
Irene: En... ito...
M:... (se acercaba hasta la niña y esta cogía la cara de la pediatra para darle un beso en
los labios)... mmmm ¡qué rico madre!
Irene: icoooo jajajjjaa
E: Mejor acuéstala tú... ya sabes donde esta la habitación... (la enfermera había visto
como se emocionaba la pediatra y podida deducir que se sentía con vergüenza por
demostrar el cariño a la niña)...
M: Gracias... (la enfermera le indicaba con la cabeza que no tenía por que darlas y le
daba un cachete para que se fuera con la niña)...

Fue despacio hasta la habitación de la niña, con un brazo abrió un poco la mantita para
acostar a la niña

Parecía que le apetecía todo menos dormir, pero ella sabía que en el fondo tenía sueño,
así que se quedó un ratito con ella mientras le hablaba
El tiempo me dio la razón 123

M: ¿Sabes que?... (mientras la niña le cogía la mano)... que te estoy cogiendo mucho
cariño... y eso que te conocí ayer... parece que las mujeres García tenéis algo que
conseguís que tenga dependencia a vosotras... quiero mucho a tu mama
Irene: Maaaaa
M: Sí... la quiero mucho... pero le he hecho daño... más de una vez... (empezaba a
emocionarse, y unas lágrimas daban aviso de ello)... no sé ni como no me ha dado una
patada en el culo ya... (la niña empezaba a dormirse)... a ti nunca, ni a ti ni a tu madre...
nunca más... (se secaba las lágrimas y le daba un beso en la cabecita, salió en silencio
para no despertarla)
E: ¿Ya se ha dormido?
M: Sí... es un encanto...
E: Eso es porque está cansada... lo normal es que tarde un poco más... eso, o que tú sabes
como hacerlo
M: Que va... me he puesto a hablarle y se ha quedado dormidita enseguida
E: Bueno pues... esto ya está, ¿quieres comer aquí o fuera?
M: Me da igual... lo que tu prefieras
E: Comemos aquí entonces

Hablaban del trabajo, de cómo iba Esther con las nuevas enfermeras, le contaba a la
pediatra las hazañas de la niña, y como le había costado tenerla en un principio, era un
tema duro, pero con el amor que ahora hablaba la enfermera de la niña, se notaba que era
algo ya pasado y que ahora no podía más que desvivirse por aquella niña

E: Ahora pienso en si hubiera decidido no tenerla...


M: No merece la pena que te tortures con eso
E: Ya... a lo mejor suena egoísta pero... la empecé a necesitar como algo para poder
subsistir... no sé si me entiendes... parecerá una tontería
M: No lo es
E: En realidad esa niña ha sido lo último que hicimos juntas, y parecía que al tenerla, lo
nuestro... no moriría... siempre estarías conmigo
M: Para mí nunca a muerto
E: Pero han pasado tantas cosas
M: Ya...
E: Maca yo... lo del beso...
M: Tranquila... no... fue mi intención incomodarte
E: ¡No! Si... en realidad yo también lo necesitaba
M: ¿Pero?
E: Que... necesito hacer las cosas pensándolas antes... debemos hacer las cosas bien...
ahora no estamos solas... todo lo que hagamos repercutirá en Irene... (suspiraba)... yo ya
te he dejado claro que te quiero... pero... soy muy vulnerable Maca... y necesito recuperar
la normalidad...
M: Te comprendo
E: Que vuelva a surgir... ¿me comprendes?
M: Sí... en el fondo te entiendo... no podemos hacer como si no pasase nada
E: Exacto... (hubo un silencio que las hizo pensar en aquello)... pero aun así... si tú
quieres claro... puedes venir cada vez que quieras y cuando tú libres no tiene por que
estar con mi madre, también debe estar contigo... ya te digo, que si tú quieres
M: Me encantaría, le he cogido cariño en dos días... así que ¡fíjate! Jajaja
E: Me alegro de que hayamos podido hablar Maca
M: Y yo también
El tiempo me dio la razón 124

Tras aquella conversación parecía que todo empezaba a coger una normalidad, cuando
Esther tenía guardia y Maca libraba se llevaba a la niña con ella, incluso cuando Esther
tenía guardia de noche Maca se la llevaba a dormir a su casa o se quedaba en casa de la
enfermera

Tras aquel beso no hubo más acercamiento por parte de ninguna, las dos lo necesitaban,
pero también necesitaban volver a conocerse en cierta parte, tenían que subsanar aquel
error que las llevó a separase, y tenían que aprender a volver a quererse como antes, sin
que pudieran echarse en cara aquellas cosas que a las dos les dolía

E: Teresa me guardas este informe por favor...


T: ¡Claro! Dame... oye... ¿y la niña con quien la dejas esta noche?
E: Está en casa de Maca... la verdad es que ya me daba apuro de mi madre, y a la niña le
encanta estar con Maca así que...
T: Se han acostumbrado bien ¿verdad?
E: Es algo normal... la niña aunque no la hubiera visto la conocía, ya me encargué yo de
que fuese así... y Maca... Maca... bueno... creo que la empieza a querer como su hija... no

T: Me alegro de que lo llevéis tan bien
E: Y yo Teresa... y yo...

En ese momento aparecía Laura buscando a la enfermera, llevaba toda la noche


intentando tomarse un café con ella pero le había sido imposible ya que llegaban más
urgencias de lo normal

L: ¡¡Esther!!... (apoyándose en el mostrador)


E: Dime
L: ¿A que te vas a tomar un café conmigo?... (rogándole con el gesto)
E: Mujer... si me lo pides así jajajaja... venga vamos, Teresa si me necesitas
T: Tranquila, yo te aviso
E: Gracias

Las dos amigas se dirigían hasta la cafetería, mientras Esther ocupaba una mesa a la
espera de Laura, esta servia dos cafés y se sentaba con ella

E: Hace tiempo que no hablamos


L: La verdad es que sí... desde que tienes a tus dos niñas y que yo estoy todo el tiempo
con Javi no nos dedicamos nuestras conversaciones
E:... Sí, como cambian las cosas ¿verdad?
L: Y en tan poco tiempo... ¿cómo lleváis lo vuestro?
E: Bueno... ahí está, ahora mismo solo miramos por la niña, necesitamos que pase un
tiempo tan siquiera para plantearnos nada más
L: Todo saldrá bien ya verás... (le acariciaba la mano en señal de apoyo)... ¿con la niña
estupendamente tengo entendido no?
E: Pues la verdad es que sí... parece que hubieran estado juntas siempre...
L: Me alegro
E: Bueno y ¿tú que?
L: En realidad quería contarte algo
El tiempo me dio la razón 125

E: A ver... cuenta, cuenta jajajaj


L: Pues... que me caso
E: ¿¿Pero que me dices??
L: Eres la primera que lo sabe
E: ¡¡¡Pero ven aquí!!!... (abrazaba efusivamente a su amiga)... ¡cuánto me alegro Laura!
¡de verdad!
L: Jajajaj gracias
E: Ya pensaba que ibais a vivir toda la vida en pecado jajajaja
L: Oye... pero que esto ni una palabra a nadie ¡me oyes!
E: Ni una palabra... (hacía un gesto sellando su boca)...
L: Vamos a hacer una cena para decírselo a la gente
E: De verdad... ¡qué alegría me has dado! Jajaja... (volvían a abrazarse)
L: Bueno... será mejor que hagamos algo antes de que aparezca Vilches y nos mande
dentro de una patada en el culo jajaja
E: Sí, vamos

La noche siguió algo movidita, estaba deseando que acabase el turno e ir a dormir, Maca
le había dicho que iría con la niña a la hora de comer para que le diese tiempo a
descansar

Llegaba la hora de irse, estaba en el vestuario y se paró a mirar una foto que tenía en la
taquilla, la echó Maca con su cámara el fin se semana anterior, estaban en la casa de la
enfermera y Maca puso el temporizador para que pudieran salir las tres, le gustó tanto
que le dijo que se la sacara cuanto antes, era la primera foto que tenía de las tres, la
miraba con adoración, pidiéndole a dios que no se la volviese a quitar de su lado y así
poder retomar algo que necesitaba tanto para poder terminar de ser feliz completamente

E: Bueno Teresa... yo ya me voy


T: ¿Ya?
E: Sí Teresa... ¿qué quieres que me quede aquí a vivir?
T: No... solo que se me ha pasado la noche rápida, no sé... ¿a dónde vas ahora?
E: ¿Dónde crees que puedo ir? ¡¡Pues a dormir!!
T: Hay que ver hija... que humor por dios
E: Es que estoy cansada Teresa, me apetece dormir
T: ¿Y la niña? ¿no tienes que ir a por ella?
E: Hay que ver como estas esta mañana ¡¡eh!! Te dije que estaba con Maca, quedó en que
iría con la niña a la hora de comer
T: ¡¡Es verdad hija!! ¡¡No sé dónde tengo la cabeza!!
E: La verdad es que yo tampoco jajaja... (en ese momento alguien le cubría los ojos)...
¿pero que...?
Voz: ¿Quién soy?
E: ¿Esto es una broma?
Voz: Maaaaaaaaa... (en ese momento volvía a tener la visión de una Teresa que se morirá
de la risa)
E: ¡Pero bueno!... (se giraba y veía a su hija en el carricoche y a una Maca sonriente por
la escena)... me parece muy bonito que os riáis de mí a estas horas

La niña se reía por ver como su madre fingía enfado y Maca se divertía con una Teresa
que empezaba a llorar de la risa por la cara que se le había puesto a la enfermera
El tiempo me dio la razón 126

E: ¿¡¡Se puede saber que hacéis a estas horas aquí!!? ¡¡Gamberras que sois unas
gamberras!!... (cogía a la niña en brazos)... ¡¡y tú!! La peor... (señalando a la pediatra)...
M: ¡Pero bueno! ¡¡Encima que venimos a darle una sorpresa!! ¿Has visto que tonta es
mami?... (dirigiéndose a la niña)
Irene: ¡¡Onta!!
E: ¡¡Eso!! Tú alíate con ella... no si cuando están las dos... (ponía los ojos en blanco en
señal de replica)...
T: ¡¡Mujer!! ¡Que han venido a verte!
E: Encima tú ponte de su parte... ¡¡aaahhh pero que tú estabas compinchada!!
T: Jajajaj
M: Mea culpa, mea culpa, yo la llame para que te entretuviese hasta que llegásemos
E: Ya...
M: La niña sé ha despertado temprano y se me ha ocurrido
E: Bueno... pues... ¿nos vamos?
M: Venga sí... hasta luego Teresa
T: Hasta luego chicas
E: Adiós Teresa

Salían las tres del hospital, Maca llevando el carricoche y Esther a su lado

E: Bueno... ya que habéis venido ¿me invitaras a desayunar por lo menos no?
M: ¿No tienes sueño?
E: No mucho, prefiero desayunar y luego vamos a casa y me echo un rato
M: Venga vale, vamos entonces

Se fueron hasta una cafetería cercana al hospital a la que siempre solían ir

Cuando entraron vieron que estaba relativamente vació para ser las horas que eran,
vieron una mesa en el fondo bastante separada de la barra y se dirigieron hasta ella

M: Hace que no vengo aquí... ¡o más!


E: Jajajaj yo sigo viniendo, no hay un camarero como Paco en km a la redonda
M: ¡Eso sí!

El camarero se acercó después de terminar de servir las mesas que ya tenía a medio

Camarero: ¡¡Pero bueno!! ¡¡A quien tenemos por aquí!!


E: Buenos días Paco
M: Ya veo que sigues con tu buen humor de siempre
Paco: Que gusto me da tener por aquí a mi pediatra favorita otra vez... (dándole dos
besos)... y la reina de la casa...
E: Dile hola a Paco cariño
Irene: la... (moviendo su mano)...
Paco: Hay que ver Esther, yo no sé que le das pero cada día está más guapa jajajaj
E: ¡Que le voy a dar buen hombre!
M: Paco... es cosa de genética hijo... (poniendo un gesto cómico)... no ves la madre que
tiene
Paco: Pues sí que es verdad
Irene: Miaaaa... allo... (le enseñaba un peluche pequeño de un caballo)...
Paco: ¡Anda! Un caballo... ¿te lo a regalado mami?
El tiempo me dio la razón 127

Irene: Iiiii... ami... (señalando a la pediatra, cosa que hizo que los tres se mirasen, Esther
con una sonrisa que no podía disimular, Maca con cara de asombro y la de Paco era todo
un poema)...
Paco: ¡¡¡Que bonito es el caballo!!!
Irene: Alloooooo jajajajajaj
Paco: Bueno, ¿qué quieren tomar las señoritas?
E: Pues yo un café con leche y... un croissant con mantequilla y mermelada
Paco: ¡Pisando fuerte! Y ¿tú Maca?
M: Con un café solo me apaño
Paco: De eso nada, unas tostadas también... (anotándolo en la libreta)...
E: ¡Di que sí Paco! Que se está poniendo muy fea... (mirando de reojo a la pediatra)...
que no me come nada y mira como se está quedando
Paco: ¡¡Marchando dos desayunos!!

Se marchó ante la mirada de Irene al que le hacía gracia aquel hombre mayor

M: Osea... ¿qué me estoy poniendo fea?


E: Era broma... aunque tu misma te lo propusieras no lo conseguirías tranquila ajajajja
M: Me lo tomaré como un cumplido entonces
E: ¿Y que te pensabas que era? ... (subiendo una ceja)... jajajajja
Irene: Maaaaa alloooooo
E: ¡¡Que bonito!! ¿me lo enseñas?... (la niña le enseñaba el caballo pero sin soltarlo
claro)... que chulo... ¿quién te lo ha regalado?... (queriendo ver si la niña repetía también
lo anterior)...
Irene: Amiiiiii... (mirando a la pediatra)...
E: Mami... (disimulando gesto de asombro con la niña)... ¿se lo has comprado tú,
mami?... (volviéndose a la pediatra)...
M: Te juro Esther que yo no tengo nada que ver
E: Eeiii... (no podía borrar la sonrisa de su rostro)... pero que no seas tonta, si es lo que
tiene que ser
M: Pero yo...
E: Maca... te lo dije entonces y te lo repito ahora, todo lo que te dije iba enserio, no es
nada que tú hayas hecho, además la niña te ha bautizado por iniciativa propia... “ami”...
jajajajaj
Irene: Amiiiii... (levantaba los brazos haciéndolas saber que quería que la pediatra la
cogiese)...
Paco: ¡Aquí están los desayunos!
E: Cielo... ahora ami va a desayunar, luego te coge ¿vale?
Paco: Toma reina... (le daba una rosquillita de pan para que la niña se entretuviese
comiéndosela)...
E: Gracias Paco
Paco: No hay por que... todavía recuerdo lo pesados que se ponen estos pitufos cuando
quieren algo jajaja
M: Mmmm ¡no hay café como el tuyo Paco! ¡de verdad te lo digo!
Paco: Todo lo que se hace con cariño está más bueno jajaja

Desayunaron tranquilamente gracias a que la niña estaba concentrada en comerse su


rosquilla
El tiempo me dio la razón 128

Estuvieron hablando de sus turnos aquella semana, las dos coincidían en el mismo, así
que decidieron que mientras ellas trabajasen la niña se quedaría con Encarna como había
hecho Esther hasta ahora, y que siempre que la pediatra quisiera se podía ir a casa con
ella para estar con la niña

Terminaron con su desayuno y se despidieron de Paco con la promesa de volver pronto


con la niña, pero a horas más normales

Llegaron a casa con la niña durmiendo, pero que cambio en cuanto cruzaron la puerta,
parecía que había recargado las pilas y no quería para nada volver a dormir

M: Vete a tú a la cama que yo me quedo con ella


E: Da igual, me he despejado con el desayuno
M: Ya Esther, pero has estado toda la noche de guardia, y necesitas descansar, además... a
ti no te cuesta volver a coger el sueño...
E: ¡Pero bueno!... (dándole en el brazo)...
M: ¡Venga! Tira sin rechistar para la cama que cuando sea la hora de comer te aviso y lo
comemos juntas
E: ¡Esta bien! Aaiiiss... (se agachaba para quedar frente a la niña, que iba de la mano de
la pediatra)... ¿me das un besito de buenas noches?
Irene:... (se soltaba de la pediatra y se agarraba al cuello de su madre)... mua... mua...
mua... mua
E: Aaaiiii ¡qué me la como!... (mordiéndole en brazo)...
Irene: Jajajajjaa
M: Venga Esther me te me haces la remolona
E: ¡Voy! ¡Voy! Que sargenta te has vuelto ¡por dios!
M: Veeeenga

Maca se quedó con la niña viendo los dibujos para que no diera mucho follón y no
despertase a Esther

Después de un rato se aburría de ver la tele y decidió que sería mejor que jugasen en el
jardín

Estuvieron jugando con una pelota que tenía la niña, Maca hacía como que se tropezaba
y se tiraba al suelo, la niña se lo pasaba en grande con la pediatra, y en eso no cabía duda

Esther se despertaba, la luz de un día bastante soleado entraba por su ventana, se quedó
en la misma posición mirando por ella, lo despejado que estaba el cielo, sonrió al saber
quien estaba allí, se quedó en silencio buscando algún rastro que le dijera donde estaban,
escuchó unas risas a través de la ventana, se levantó y se aproximó hasta ella

Una Maca divertida cogía a la niña en brazos y la soltaba en el aire, la niña se lo pasaba
en grande. Abrió la ventana y se apoyó en ella, las miraba en el silencio sin saberse
descubierta

Después de un rato mirándolas, se sintió dichosa, dichosa por tener una familia como la
que tenía. El camino con Maca había sido duro, y aun les quedaba una cuesta, pero en el
fondo de su cargazón tenía la esperaza de tenerla a su lado el resto de su vida. Como
decía su madre “palos con gusto no duelen” y a ella le dolía estar con la pediatra de la
El tiempo me dio la razón 129

forma en la que estaba, pero solo con saber que la tenía cerca, todo ese dolor merecía la
pena pasarlo

Maca la sacó de sus pensamientos al descubrirla en la ventana

M: ¡¡Buenas tardes!!
E: Hola
Irene: Maaaa... (levantaba el brazo con la esperanza de tocar a su madre)
M: ¿Bajas con nosotras?
E: Me ducho y bajo ¿vale?
M: Aquí te esperamos

Se fue hasta el cuarto de baño sin poder borrar esa sonrisa que tenía desde que despertó y
que se clavó en ella al ser descubierta

Se duchaba feliz, pero aun había algo que tenía a medias con la pediatra, una de ellas,
tenía que comentarle algo que aun no había hecho, pero que era algo importante para ella,
y también para la niña

No sabía como exponerle aquello, podía tomárselo de más de una manera, tenía la
sensación de que conociendo a la pediatra, no se lo tomaría de mala manera, pero, aun le
quedaba la duda, ¿debía decírselo más adelante? O por el contrario ¿hablarlo ahora con
ella? Mil preguntas se le cruzaban en la cabeza, todo parecía ir bien, no quería
estropearlo, pero...

Bajó duchada y con ropa cómoda hasta un jardín en el que la estaban esperando dos
personas impacientes

E: Hola
Irene: Maaaa... (la niña cogía la mano a la pediatra para acercarse hasta su madre)...
ameee... (le decía a su madre que quería que la cogiese)...
M: Todavía podías estar más rato, aun es pronto para comer
E: ... (con la niña en brazos)... Me he despertado bien, y me apetecía estar con vosotras...
M: Estábamos jugando con la pelota ¿a qué sí?... (haciéndole cosquillas a la niña)...
Irene: Otaaaaa jajajaja
E: Bueno pues seguir si queréis, yo me siento al solecito un rato... (dejaba a la niña en el
suelo y se iba con la pediatra)...
M: Lo que usted mande señora... (haciendo una reverencia)...
E: Perdona... pero eres tú la que ha cogido el papel para malcriar a nuestra hija... yo no
tengo la culpa... (y dicho esto se va sonriente hasta la mesa para seguir observando a la
pareja)...
M: ¡Cómo me ponga enserio a malcriarla te vas a enterar tu guapa!
E: Gracias... por lo de guapa... digo... Jajajajaj

Estuvieron un rato más en el jardín, la verdad que hacía un día fabuloso para estar en
octubre, así que aprovechando estuvieron allí hasta que la niña empezó a quejarse de que
tenía hambre

Maca le dio de comer como otras tantas veces mientras Esther preparaba la de ellas. Una
vez terminó con la niña la tomó en brazos hasta que empezó a darle sueño y la llevó hasta
El tiempo me dio la razón 130

la cuna. Volvió a la cocina y abrió una botella de vino mientras Esther termina de hacer la
comida, le sirvió una copa a Esther y otra para ella

E: Es incansable...
M: Es pequeña todavía, ¡espera que tenga más soltura y verás!
E: La verdad es que sí, aun puedo dar gracias... siempre he tenido a mi madre para que
me ayudase... ahora comprendo a las madres solteras jajaja se merecen un monumento...
(lo dijo sin ningún tipo de reproche, pero aun así a la pediatra le afecto aquello)... eeii
perdona... no, no quería que te lo tomases así, de verdad
M: Tranquila... (intentado sonreírle para no producir una situación incomoda)... no tiene
importancia
E: De verdad Maca, que lo he dicho sin pensar, perdona
M: Tranquila de verdad... tampoco me hace falta que... ya lo pienso yo todos los días...
E: ¿Nos va a costar más de lo que parece verdad?
M: Eso parece

Comieron en silencio, no era del todo incomodo, cada una estaba inmersa en sus
pensamientos, y la otra lo sabía, se miraban alguna vez para dejar claro que no pasaba
nada

Recogieron la mesa y se dispusieron a tomar el café en el salón, Maca estaba esperando a


que llegase Esther con ellos, tenía un peluche de la niña entre las manos

Esther entraba viendo aquella imagen de la pediatra y pensó que era el mejor momento
para proponerle aquello pero tampoco sabía como empezar

Maca removía su café pensando en mil y una cosas cuando la enfermera empezó a hablar

E: Maca yo... quería comentarte algo hace algunos días... esperaba el momento... y...
M: Suéltalo mujer... que tampoco puede ser tan malo... (intentaba que la enfermera no
estuviese incomoda)...
E: A ver... (suspiraba)... es respecto a la niña
M: ¿Le ocurre algo?... (algo asustada)...
E: No, no, está bien... ¿tú te sientes incomoda con esta situación?
M: ¿Cómo incomoda?
E: Con la niña, ¿piensas que es algo que te impongo?... o ¿de verdad quieres...?
M: Esther... a mi nadie me impone nada... ¡parece mentira que me conozcas!
E: ¡No! A lo mejor me explicado mal... ¿de verdad quieres formar parte de su futuro
Maca? Dejando a un lado lo que pase con nosotras
M:... (se quedó mirando a la enfermera, creía entender por donde iba encaminada )... Si
no fuese así, no pasaría tanto tiempo con la niña Esther...
E: Vale... espera un segundo... (se levantaba y salía del salón, la pediatra ya no entendía
lo que tenía que decir Esther)... ya... (se sentaba llevando con ella unos papeles en la
mano)... esto... son unos papeles de adopción... lo hablé con mi abogado nada más nacer
la niña...
M: Esther...
E: No te pido ni que lo leas ahora, ni que mucho menos lo firmes ahora, llévatelos, habla
con tu abogado, no es nada más que... formalizar algo que yo ya pienso que eres, con esto
si a mi me pasase algo... o por lo que fuese alguien se tuviera que encargar de ella, fueras
tu Maca... (le entregaba los papeles en una carpeta)... y si al final decides firmarlos
El tiempo me dio la razón 131

también están los del registro, para que también lleve tu apellido, eso no me pareció
lógico hacerlo sin contar contigo, así que... ahí lo tienes todo... (bajó la mirada y cruzó
sus manos, estaba bastante nerviosa aunque no se le notase mucho, la pediatra no había
abierto la carpeta, simplemente miraba a la enfermera, quien se recostó para atrás y se
quedó mirando al techo)...
M:... (dejaba la carpeta en la mesita)... ¿Puedo?... (preguntándole si se podía recostar
encima de ella como tantas veces habían hecho en un pasado)
E: Claro... (de nuevo esa sonrisa que solo ella podía sacar a relucir asomaba en su
rostro)... he echado muchas veces de menos esto... (le acariciaba el pelo a la pediatra)...
M: Y yo...
E: Solo falta algo...
M: ¿Qué?... (Esther cogía el mando del equipo de música que estaba en uno de los brazos
del sofá y lo encendía, haciendo que sonase una canción de kenny G , en el que solo tenía
como protagonista el saxofón)... ahora sí...
E: Una que es muy lista...

No hubo más palabras, las dos se sumergieron en la tranquilidad y ese maravilloso sonido
que estaba llevándolas a esa paz que tantas veces habían tenido la una junto a la otra, sin
palabras, sin gestos, tan solo con miradas y silencios que se prodigaban la necesidad de la
otra

Esther se había dormido en aquella situación, abrió los ojos, y no vio a la pediatra, la
carpeta que le había entregado seguía en la mesa, así que supuso que estaría por algún
lugar de la casa. Se levantó a buscarla, entró por cada rincón de la casa, pero no había
rastro de ella

No entendía aquello, no había pasado ni una hora, ¿habría hecho que la pediatra se
agobiase con lo que le dijo? Empezó a ponerse nerviosa, entró de nuevo al salón, y vio
una nota en la mesa

“Me ha llamado Ana, he tenido que irme, te iba a despertar, pero... empezaba a no poder
contenerme, y lo hubiese hecho no de la mejor manera, tenemos que hacerlo bien
Esta noche te llamo, y si quieres mañana por la mañana te recojo y llevamos a la niña a
casa de tu madre, aunque podíamos ir pensando en llevarla a una guardería jajaja
Te quiere... Maca”

En otro lugar de Madrid Maca llegaba a su piso quien la esperaba una Ana para darle una
gran noticia

M:... (abriendo la puerta de la casa)... ¡Hola! ¡Hola! ¡¡Hola!!


Ana:... (salía de la cocina)... ¡¡Dichosos los ojos que te ven!! Ya pensaba que me había
quedado sin amiga
M: Jajajaj no exageres Anita... (le daba un beso en la mejilla mientras se iba
canturreando a la cocina)...
Ana: ¿Y tú felicidad a que se debe?
M: ¿Cómo?... no sé de que me hablas... (haciéndose la despistada)
Ana: Venga Maca, que nos conocemos
M: ¿Tú no tenías algo que contarme que no podía esperar?
El tiempo me dio la razón 132

Ana: Tienes razón, pero luego no te me escapas... (amenazándola con el dedo)... ¡ya
tengo bajo para la clínica!
M: ¡¡¿Qué dices?!! ¡Pero eso es fabuloso!... (abrazaba a su amiga con alegría)
Ana: Esta mañana he firmado con el banco y ya puedo empezar a arreglarlo cuando
quiera
M: ¡Ves! ¡Si al final todo sale bien!
Ana: Y no sabes lo mejor...
M: Si no me lo dices no
Ana: Está justo al lado de tu hospital jajajaj
M: Jajaja eso no será para que te lleve y te traiga ¿verdad?
Ana: Que va... jajajajaja
M: ¡Esto se merece un brindis!... (iba hasta el mueble del salón y servia dos copas de
vino para volver con ella hasta la cocina)... ¡¡por la nueva pediatra madrileña!!... ¡que se
va a forrar!
Ana: ¡Amen!! Jajajaja

Leyó aquel papel como mil veces, se le aceleraba el corazón, con cada cosa que hacía la
pediatra, aunque fuese insignificante para el resto del mundo a ella le causaba una
felicidad imposible de superar

Fue hasta la mesa para mirar la carpeta, encima de los papeles había un post-it pegado

No hace falta que lo revise nadie

Miró los papeles y estaban todos firmados, unas lágrimas empezaron a desbordarse por
los ojos de la enfermera, sin duda nunca olvidaría aquel día, no solo no le había sentado
mal, si no que lo aceptó sin dudarlo

Estaba sentada en el sofá, pensando en todo aquello, sintiéndose la persona más feliz de
la faz de la tierra

No pudo tomarse más tiempo pues la niña empezaba a llamar a su madre

Maca y Ana seguían en la casa riendo y charlando de cómo quería montar Ana la clínica,
la pediatra estaba realmente feliz, ese día estaba siendo realmente importante para ella

Ana: Bueno... ahora te toca contarme el por qué de esa sonrisa tonta que no puedes
borrar de tu cara
M: Esta mañana he ido con la niña a recoger a Esther, hemos desayuno y ya nos hemos
ido a su casa... ella se ha acostado y me he quedado con la niña jugando...
Ana: Osea, que ha sido un día “familia feliz”, que ni tu misma te crees jajaja
M: Ahí no queda la cosa chata jajaja he acostado a la niña para comer nosotras y bueno...
hemos comido en una situación un poco rara... un comentario que Esther ha hecho y yo
me he puesto un poco tonta... bueno que me ha dejado pensando en mis cosas, no lo ha
hecho con esa intención ¡claro! Pero bueno, después de comer me ha dicho que... (la
pediatra se quedaba pensando en como decírselo)...
Ana: ¡¡Pero dilo ya mujer!! ¡Que me tienes en ascuas!
El tiempo me dio la razón 133

M: Me ha dado unos papeles para que los firmase haciéndome tutora legal de la niña, y
madre adoptiva junto a ella... (su amiga no decía una palabra, se quedó mirándola
terminando de analizar lo que la pediatra le había dicho)... y quiere ponerle también mis
apellidos... Irene Wilson García... (Ana seguía sin decir nada)... como no digas algo
pronto Ana me va a dar algo
Ana: Realmente te tiene que querer Maca... ¿tú sabes lo que me has dicho?
M: Claro que lo sé
Ana: ¿Y que piensas hacer?
M: Ya los he firmado, me dijo que me los llevase para que los leyera mi abogado, para
que no pensara nada raro... ya ves... diciéndome que adoptase a la niña y sufriendo por
que piense que lo hace por algo que no sea el bien de Irene...
Ana: Me has dejado flipada Maca
M: Ahora comprendes el por qué estoy así
Ana: Joder... pues sí que te da a ti un día...
M: Fíjate las vueltas que da la vida... me voy pensando que no me quiere, se entera de
que está embarazada el mismo día... decide tenerlo y cuando vuelvo, no solo no me odia,
si no que quiere que críe a esa niña con ella y que sea también mía...
Ana: Lo dicho... tiene que quererte con locura Maca... y está visto que tú a ella también,
eso no me cabe la menor duda
M: Ya...
Ana: ¿Entonces?
M: Entonces ¿Qué?
Ana: ¿Por qué no estáis juntas?
M: Es algo complicado... primeramente no quiero entrar en su vida así por que sí, ella no
se lo merece, dice que tenemos que volver a aprender a vivir la una con la otra, volver a
conocernos, en cierta manera claro... pero yo siento como que tengo que reconquistarla
¿me comprendes?... (Ana asentía)... tengo que ganarme el volver a estar con ella
Ana: Te admiro Maca, mucho... otra persona en tú lugar, no hubiese hecho lo mismo,
tenlo por seguro
M: Pero es que no hago nada que no quiera hacer, eso no es de admirar
Ana: No digo que admire lo que haces, te admiro a ti como persona, a las dos, ella
también podía haber sido egoísta, pero aunque te fueras todo lo ha hecho mirando por la
niña y por ti, es una gran mujer
M: Sí que lo es... gracias Ana, gracias por no darme la espalda nunca... (se fundían en un
abrazo que la pediatra necesitaba mucho)...
Ana: Venga... ¡no saques mi vena sentimental que si no estamos perdidas! Jajaja
M: Hay que ver como destrozas los grandes momentos
Ana: Pppss ¡¡así soy yo!! Jajajaja

Aquella noche Maca llamó a Esther, decidieron que la pediatra las recogería y se irían
juntas

Parecían dos adolescente a las que le daba vergüenza hablar antes que la otra, deseaban
estar juntas pero tenían que hacerlo bien, para que nada fallase de nuevo...

Pasaron la semana con el mismo turno y exceptuando uno, Maca durmió con ellas todos
los días, recogían a la niña de casa de Encarna y se iban como una familia feliz, pero
todavía no lo eran del todo
El tiempo me dio la razón 134

La semana siguiente ya no coincidían así que volvieron a la rutina de que Maca se


quedaba con la niña mientras Esther trabaja y viceversa

El viernes de esa semana Laura y Javier daban una cena en un restaurante con la excusa
de que tenían que dar una noticia, aunque solo lo supiera Esther a ciencia cierta, los
demás compañeros se suponían por lo que era, ya que llevaban demasiado tiempo juntos
y conocían la ilusión de Laura por casarse

Maca y Esther llegaban juntas a un restaurante en el que ya se encontraban el resto de sus


compañeros

E: ¡Ya estamos aquí!


A: Ya estça bien... las mujeres siempre igual
E: Aquí la pediatra, que no quería despedirse de su hija...
M: ¡Bueno! No me ataquéis que era una razón más que razonable... (Esther ya había
terminado los tramites y días antes habían recibido la notificación de que la pediatra se
convertía en madre y tutora legalmente de la niña, así que en parte también era una
celebración para ella)... ¡vamos para dentro que me congelo joder!
V: ¡Encima! ¡Será posible la tía!
C: Venga Vilches cállate y entra
E: Jajaja tú dale caña que si no...

Entraron y tenían un gran salón para ellos, incomunicado del resto del restaurante

En un lado de la mesa estaban, Vilches, Cruz, Esther, Maca, Eva y Rober y en el otro,
Javier presidiendo un lado, Laura a su izquierda, y seguidamente, Héctor, Gabriela,
Teresa y Aime. Hablaban animadamente, cuando sirvieron la cena

V: ¡Esto si es una cena y lo demás son tonterías!!


M: Yo de ti no haría esos comentarios no vaya a ser que te mande aquí a cenar todas las
noches jajajaj
C: Déjalo Maca, mañana que llame a su madre y que le haga la cena ella
E: ¡Toma ahí! Jajajaja
V: Tú te callas ¡eh! ¡Encima no metas baza!
M: ¡Y tú no amenaces!
C: Eeii eeii ¡haya paz! ¡Haya paz!
V: ¡Pero si es aquí la leona, que mira como defiende lo suyo!
C: Vilches ¡o te callas o me voy! ¡Te lo advierto! ¡Y me llevo el coche!
V: Joder... entre tanta mujer no puedo ¡eh! Ayudarme alguno ¿no?... (ninguno de los
“hombres” allí presentes decía una palabra)... ¡cobardes!
J: ¡Bueno! A ver... ¡¡un segundo de silencio por favor!!
A: ¡Callarse que va a hablar el anfitrión!
J: Gracias... levántate cariño... os preguntareis por que os hemos invitado aquí esta noche
V: Yo sin ir mas lejos, por que tiene que ser algo gordo para que te dejes aquí la pasta
machote
C: Vilches no me gusta repetirme... (todos miraban a un Vilches que se callaba después
de ver la expresión de su mujer)
J: Como iba diciendo... queríamos deciros que...
L:... (al ver que Javi no arrancaba)... Que no vamos a casar
El tiempo me dio la razón 135

Todos se levantaron efusivos a felicitar a la pareja, Esther que ya lo sabía esperó a ser la
última para darle de nuevo la enhorabuena

E: Javi... enhorabuena
J: Gracias... aunque ya me dijeron que lo sabías... gracias por guardar el secreto
E: ¡Hombre! No te iba a chafar la sorpresa
L: Gracias Esther... de verdad... siempre has estado a mi lado y... no seé como
agradecértelo
E: ¡Ven aquí anda!... (abrazaba a su gran amiga, la verdad que cuando Laura llegó,
Esther fue un gran apoyo para ella, la acogió en su casa y la trato como una gran
amiga)...
L: Bueno... ¿y que tal va la cosa?
E: Te tenía que contar algo, ahora que me preguntas, pero apenas nos vemos y...
L: Dime
E: Maca ya es legalmente madre de Irene, y la niña se llama oficialmente, Irene Wilson
García
L: ¡¡Pero Esther!! jajajaja... (abrazaba a su amiga nuevamente por aquella noticia)...
¡madre mía! ¡Que notición!
E: Pero no digas nada todavía ¿vale?
L: Tranquila
E: Es que todavía habrá gente a la que le resulte extraño que sea así, cuando no estamos
juntas
L: ¿Y sobre eso nada nuevo?
E:... (suspiraba ante la gran pregunta)... A mí cada día me cuesta más... pero fui yo la que
le dije que fuésemos despacio y...
L: Bueno... pues paciencia ¿uhm? Que lo más difícil ya lo habéis pasado o por lo menos
gran parte
E: Tienes razón
L: Y ahora vete con ella que no para de mirar aquí
E:... (miraba a la pediatra y esta le sonreía)... Bueno pues si te aburres aquí, allí nos
tienes jajaja
L: En un ratillo me iré para allá, después del postre jajaja que Javi se pondrá a discutir
con Vilches y ya se me los diálogos jajaja

Esther se iba hacía su lado de la mesa y miraba como Teresita le cambiaba el sitio a Eva
con la excusa de que su lado era muy aburrido y a Eva como que no le importaba tanto

Ya habían acabado de cenar, estaban esperando a que sirviesen los cafés, Maca estaba
con los brazos cruzados apoyando los codos en la mesa, la mano derecha colgaba en el
lado de Esther, esta en un momento de debilidad la agarró en una suave caricia, Maca que
hablaba con Teresa se giró con una gran sonrisa que terminó por desbancar a la
enfermera que no pudo más que apoyar su cabeza en el hombro de la pediatra haciendo
que esta le diera un beso en la frente, y así, en esa posición estuvieron hasta que sirvieron
los cafés

Laura y Cruz las miraban con felicidad en los ojos

C: Os falta hacer manitas por debajo del mantel


E: ¿Cómo?
C: Jajaja nada... que estáis muy tiernas
El tiempo me dio la razón 136

E: ¡Idiota!
M: ¿Por qué es idiota?... (metiéndose en la conversación)...
E: No, nada...
C: ¿Cómo que nada?
M: A ver... ¿qué pasa aquí? jajajaja
E: Nada...
V: Pues que dice Cruz que estáis muy tiernas ¡joder! ¡Que sois peor que las crías coño!
M, C y E: Jajajajajajajajaja
M: ¿Y qué si estamos tiernas?
C: ¡Pues eso digo yo!
M: ¡Y más que nos iremos poniendo!! Jajajaja... (la enfermera miraba al suelo
avergonzaba, y Maca se acercaba a su oído para susurrarle algo)... era broma Esther...
E:... (la enfermera le dio un beso en la mejilla)... No pasa

La noche transcurría dicharachera y divertida, habían pasado ya a las copas, el


restaurante ya estaba prácticamente vacío

Ya cada uno pululaba por un sitio que no era el suyo, más de uno contaba chistes según
su grado de alcoholemia, Esther reía con ganas ante las ocurrencias de una Teresa que
intentaba sacarle los colores a Vilches cambiándose las tornas como era de costumbre

Maca la observaba desde la otra punta de la mesa, la veía feliz, y tenía la esperanza de
que algún resquicio de aquello fuese por ella

Cruz se acercó al verla sola

C: Que sola te veo


M: Me toca conducir así que... nada de alcohol jajaja
C: ¿Cómo estás?
M: Bien, muy bien gracias
C: Ya me ha contado Esther lo de Irene
M: Todavía no me lo creo... a veces parece algo que solo tengo en mis sueños... pero
entonces me despierto y tengo a la niña conmigo o lo hago pensando en que voy a verlas
y... uufff es algo que no sé explicarte
C: Tranquila... lo comprendo
M: Son mi familia, y eso ya nadie lo puede cambiar
C: Esa niña es muy afortunada de teneros como madres
M: Aquí la única afortunada soy yo... no creo que me merezca nada de lo que tengo, me
porte fatal con Esther y en cambio ella mira como se ha portado conmigo
C: Eso ya se aclaró Maca... no puedes llevar ese peso contigo siempre... y Esther... Esther
es una persona que me ha dado una lección hasta a mi... no te creas...
M: Es increíble
C: Sí que lo es
M: Cada día me levanto con la certeza de que ella... de que, es la persona a la que le
quiero dedicar mi vida, a la que cuidar y proteger, junto con la niña...
C: Eso que dices es precioso Maca
M: Es lo que siento... (subiendo los hombros)...

Esther que había visto hablar a sus amigas desde el otro lado de la mesa se dirigía con
una sonrisa hasta ellas
El tiempo me dio la razón 137

E: ¿Criticándome?... (mientras se sentaba al lado de la pediatra y metía su brazo entre los


de esta para volver a apoyar su cabeza en la pediatra)...
C: Lo justo tranquila jajajja
M: ¿Te encuentras bien?
E: Un poco mareada, solo eso, se me había olvidado lo que era beber así jajajaj
C: Jaaaa jaaaa ¡¡es lo que conlleva tener hijos chavala!!
M y E: Jajajaja
C: ¡¡Hagamos un brindis!!... (se levantaban y la pareja la imitaba copa en mano)... ¡por
nosotras! ¡¡por lo buenas madres que somos!!
Todas: ¡¡¡Por nosotras!!!... jajajajajajaja

Cuando ya no hubo más que seguir las indicaciones del dueño del restaurante tuvieron
que despedirse y empezar a recogerse, más de uno y una trabajaban al día siguiente, una
de ellas la pediatra por ello acercó a Esther a su casa, por el camino esta se quedó
durmiendo y tuvo que despertarla al llegar

M: Esther... Esther ya estamos aquí


E: Uuummmm
M: Venga que vas a coger frío
E:... (abriendo los ojos con gran esfuerzo)... Quédate
M: Esther mañana trabajo por la mañana
E: Tienes ropa aquí...
M: Esther...
E: Solo a dormir... por favor...

Maca no pudo negarse, ya que ella también echaba de menos dormir junto a la enfermera,
tanto como ella le demostraba pidiéndoselo de aquella manera, así que no tuvo más que
decir

Salió del coche y ayudó a salir a Esther, cogió su bolso y sacó las llaves para abrir la
puerta

La llevó hasta el dormitorio y le echó una mano para que se pusiera el pijama, la metió en
la cama y la arropó

M: Voy un segundo al baño


E: No tardes...

Maca sonreía ante aquel comentario de Esther, ¿cuantas veces le había dicho aquello?...
le encantaba como se lo decía de aquella manera, como una niña que tiene miedo a
quedarse sola...

M: No tardo... (y se fue de allí dándole un beso en la frente a la enfermera)...

Se refrescó la cara haciendo que apaciguaran sus nervios, no lo estaba por el echo de
pensar que fuese a pasar nada, la enfermera no podía ni con su alma, así que ni se le
había pasado por la cabeza, de lo que no estaba muy segura era de poder retrasar más esa
situación que las dos querían, y teniéndola siempre tan cerca se le hacía más cuesta arriba
ese camino
El tiempo me dio la razón 138

Salió de allí más relajada, se quitó la ropa y se puso uno de los pijamas que había de ella
de las ocasiones en las que se había quedado, pero en ellas siempre habían acordado en
que ella dormiría en la habitación de invitados

Respiró hondo y se metió en la cama, se quedó mirando al techo, y la enfermera no tardó


en cambiar su postura y acoplarse al cuerpo de la pediatra, esta la rodeó con sus brazos
besándola después en la cabeza

E: Mmm te echo tanto de menos Maca... (dijo aquello sin levantar la cabeza de aquel
lugar pues lo decía con lágrimas en los ojos y la luz seguía aun encendida)...
M:... (la estrechó más entre sus brazos y terminó de acomodarse para poder dormir, sacó
un brazo y apago la luz de la mesilla)... duérmete cariño... (tenía un nudo en la garganta y
no podía decir más, su voz se resquebrajaba por momentos, definitivamente le costaba
muchísimo aquello, le dio un último beso e intentó aunque no dormir por que sabía que
no lo conseguiría, si descansar ya que le quedaban pocas horas para irse al hospital

Esther se despertó sola, solo recordaba haberse dormido en los brazos de la pediatra, y
tuvo la sensación de haber dormido como no lo hacía en mucho tiempo

Salió de su habitación y fue a llamar a su madre para preguntar por la niña

Se duchó sin ninguna prisa, pensando en todo momento en Maca, conforme pasaban los
días y estaban más apegadas la necesidad y la dependencia por sentir cada una de las
emociones con la pediatra se engrandecían con tal velocidad que tenía que llegar a hacer
un sobre esfuerzo para no tirar por la borda la sensatez

Desayuno algo rápido y se fue a casa de su madre, deseaba ver a la niña, y a su hermana
que en todo ese tiempo había estado en un intercambio en Londres y había llegado la
noche anterior

E:... (entrando a casa de su madre)... ¡¡Buenos días!!


Natalia: ¡¡Estheeer!!... (salía corriendo del salón para abrazar a su hermana)...
E: ¡¡¡Hola viajanta!!! Jajaja ¿Cómo te lo has pasado?
Natalia: ¡¡Bien!! Pero aquí se come mejor que en ningún sitio ¡eh!
E: Jajajaja ya decía yo que te veía mejor tipo
Natalia: He pasado hambre...
E: Jajaja y ¿mama e Irene?
Natalia: Pues tienen que estar al llegar, han ido a comprar, me ha dejado una nota
E: Pues vamos al salón y me vas contando

Estuvo hablando con su hermana de cómo había pasado los días por Londres, su hermana
le contaba emocionada todo lo que había visitado y que guapos eran los ingleses

Tenía que contarle a Natalia que Maca había vuelto y no sabía como decírselo, pues la
niña desde que la pediatra se marchó no quiso hablar de ella ni con Esther

E: Oye Natalia que te tenía que contar una cosa pero no quería hacerlo por teléfono
Natalia: ¿Ocurre algo?
E: No, a ver... Maca a vuelto
El tiempo me dio la razón 139

Natalia: Pues muy bien que lo veo


E: Sabes que te dije que Irene también era hija de ella
Natalia: Y que yo te dije que eso era una gilipollez
E: A mí no me hables así
Natalia: ¿Pero es que tú eres masoca?
E: Natalia ¡por favor!... (Natalia ya tenía quince años y empezaba a querer poner sus
ideas por encima de las que hiciese falta en el caso de pensar que era ella quien tenía la
razón)
Natalia: Yo no pienso tratar con ella Esther
E: Pues por educación lo harás... ya está todo arreglado y Irene es hija suya legalmente...
sé que te dolió mucho que se fuese Nat, lo sé...
Natalia: Se fue... sin importarle nada ni nadie ¿es que no te das cuenta?
E: No es tan sencillo
Natalia: ¿Vas a volver con ella?
E: No lo sé...
Natalia: ¿No lo sabes o no me lo quieres decir?
E:...

En ese momento Encarna entraba con la niña y con la compra, vio que sus dos hijas
estaban en silencio con cara de haber discutido y supuso el motivo

Irene: Maaaaa... (la niña saltaba del carricoche e intentaba ir hasta su madre)...
E: ¡¡Hola cariño!!... (cogía a su hija y le dejaba un reguero de besos por todo el cuerpo)...
hola mama
En: Hola hija... ¿te quedas a comer?
E: No... pensaba... ir a recoger a Maca con la niña
Natalia: ¡¡Me parece perfecto!!... (se levantaba para salir del salón)...
Irene: Itaaaa... (llamaba a su tía)...
E: No la pagues no ella... (Natalia paraba en seco y se volvía despacio para coger a su
sobrina)...
Natalia: ¿Te vienes a jugar conmigo peque?
Irene: ziiiii...
E: Pero diez minutos que nos vamos enseguida
Natalia: Ahora te la traigo tranquila... (se marchaba con la niña a su habitación)...
En: ¿Qué ha pasado hija?
E: Que le he dicho que Maca estaba aquí y te puedes imaginar como se ha puesto
En: Sabes como se lo tomo, así que no se lo tengas en cuenta... la quiere mucho, se le
pasará...
E: ¿Crees que si le digo que se venga conmigo ahora querrá?
En: Inténtalo

Se fue a buscar a su hermana para proponerle que la acompañase, sabía que seguramente
le diría que no, pero no podía permitir que le guardase todavía ese rencor, Maca adoraba
a Natalia, y no sabía la actitud de esta con ella

E: Natalia
Natalia: Venga Irene que te vas con mama
E: Quería preguntarte algo
Natalia: Tú dirás... (cogiendo a la niña y poniéndole la rebeca otra vez)...
E: ¿Te quieres venir a comer?
El tiempo me dio la razón 140

Natalia: Ni de coña ¡vamos!


E: ¿Vas a seguir así mucho tiempo?
Natalia: Todo el que me de la gana
E: Está visto que contigo no se puede hablar... (cogió a la niña en brazos y se dirigía
hasta la puerta parándose antes para dirigirse a su hermana)... deberías saber que me ha
preguntado por ti casi todos los días desde que llegó, y tiene ganas de verte... aunque tú
seas así de cabezona... (giró sobre sus pasos de nuevo y se perdió por el pasillo dejando a
su hermana helada por aquello)...

Natalia seguía queriendo tanto o más a la pediatra como en un tiempo atrás, pero su
marcha la dejó bastante marcada, más de lo que ella incluso demostró

Le dolió que se fuese, pero más lo hizo el que dejase a su hermana como lo hizo, sufrió
cada lágrima y cada escalofrió de la enfermera como suyo propio, la había visto llorar
cuando Irene tan solo era un bebe, lloraba mientras le contaba a la niña que dormía entre
sus brazo como era la pediatra, y que un día no muy lejano se reuniría otra vez con
ellas...

Se dio cuenta que aunque fuese por su sobrina y su hermana tendría que volver a ver a
Maca, y que mejor si lo hacía junto a su hermana, así podría tener algún escudo si se
sentía mal

Salió corriendo después de coger su chaqueta para alcanzar a su hermana, había


escuchado el ruido de la puerta, pero la había oído decir que se irían dando un paseo, así
que dándole una corta explicación a su madre salió a la calle

La vio al final casi a punto de cruzar y corrió tanto como pudo y la alcanzó antes de que
se pusiera el semáforo en rojo

Natalia:... (respiraba fatigada)... Puedo... ¿puedo a... acompañarte aun?


E:... (sonrió al ver a aquella niña que ya se estaba convirtiendo en una mujer)... Claro que
puedes enana... (rodeándola con un brazo
Natalia: No me gusta que me llames así
Irene: Nanaaaa ajajaja
E: Se siente cielo jajajaj

Fueron hasta el hospital más calmadas que en un primer momento, Esther comprendía a
su hermana, cuando Maca se fue a Natalia se le derrumbó de nuevo aquella imagen que
tenía de ella, sabía que su hermana no odiaba a la pediatra, la seguía queriendo igual,
pero aquel dolor era difícil de franquear, y más cuando aun eres tan joven...

Llegaron a urgencias sonriendo por como la pequeña repetía a su manera todo lo que
escuchaba

T: ¡Pero bueno!
E: Hola Teresa
Natalia: Hola
T: Que grande estás Natalia, ya eres toda una mujer ¡eh!
Irene: Andeeee
T: ¡Sí también esta la pitufa!
El tiempo me dio la razón 141

Irene: Ufaaaa
E: Jajaja es que hoy parece un loro Teresa jajaja
Irene: Oroooo... (daba palmas con sus pequeñas manos)...
E: Ves jajaja
T:... (rodeo el mostrador para darle un beso a la pequeña)... ¿Me das un besito Irene?
Irene: Ito... (se acercaba hasta la mujer y le daba un beso)...
T: ¡Que mona es esta niña madre!
Irene: ¡¡Onaa!!
Natalia: Jajajaja que peligro
E: Pues sí, ahora tenemos que llevar cuidado con lo que decimos... Teresa ¿sabes por
donde anda Maca?
T: Pues acaba su turno ya ¿no?
E: Sí
T: Tiene que estar al salir
E: Pues la esperamos aquí

Pasaron cinco minutos cuando Maca salía hablando con Dávila y descubría quien había
ido a buscarla

Con una sonrisa aparecía ante ellas

Irene: Amiiiiii... (Natalia miró a su hermana, pues aun no había visto la relación de la
niña con Maca)...
M: ¡¡Hola cariño!!... (la cogía del mostrador donde su madre la había subido minutos
antes)... aaiii que me la como... (dándole besos por todas partes)
Irene: Jajajajajajaj
M:... (le daba un beso en la mejilla a la enfermera después de regalarle una sonrisa)... ¿Y
tú no me saludas enana?
Irene: ¡¡Nanaaaaa!! Jajajaja
M: ¡¡Pero bueno!!
Natalia: Hola Maca... (sin mirarla directamente y un tanto borde)...

Esther y Maca se miraron, la enfermera le hizo un gesto para que no se preocupase y que
luego se lo explicaría

Dávila apareció de nuevo para decirle algo a Esther

D: Esther
E: Dime
D: Que ya que estás aquí podrías venir un momento para que te comente una cosa, serán
10 minutos
E: Dávila, nos vamos a comer simplemente he venido a recoger a Maca
D: 10 minutos te lo juro
M: Venga ve, te esperamos en la cafetería
E: Está bien... pero ni uno más Dávila
D: ¡Ni uno más!

Esther desapareció de allí junto a Dávila y Maca se dirigió con las niñas a la cafetería,
Natalia seguía sin cruzar una palabra con ella
El tiempo me dio la razón 142

Se sentaron en una de las mesas a esperar a Esther

M: Estás muy callada


Natalia:... (se sentía bastante incomoda, no contaba con que se tuviera que quedar sola
con la pediatra)... No tengo nada que decir
M: Ah... (no se esperaba aquello, había pasado bastante tiempo desde la última vez que la
vio, pero se dio cuenta de aquella niña había crecido y ya no era su niña)... estás muy
guapa
Natalia: No hace falta que me adules Maca, estoy aquí por Esther, por nada más
M: Lo siento... no pretendía...
Natalia: Tú nunca pretendes nada
M: ¿Quieres decirme algo? O ¿vamos a estar así todo el tiempo?
Natalia: No sé que quieres que te diga
M: ¿Entonces espera que lo haga yo?
Natalia: No estaría demás que dijeras algo por una vez en tu vida... por lo menos a mí
M: ¿Qué esperas que te diga?... (creía entender el porqué de aquella actitud, pero quería
que la niña, mostrase sus sentimientos para poder dejarlos claros desde un momento, para
poder así explicarle lo que ella intentaba comprender)
Natalia: ¿Por qué te fuiste sin importarte nada ni nadie Maca?
M: Eso no fue así Natalia
Natalia: Vi la carta Maca
M: ¿Qué carta?
Natalia: La que le escribiste a mi hermana, la encontré un día, no podía estar más
desgastada, no sé ni cuantas veces la habría leído ya Esther, pero claramente le decías
“que nada te retenía a estar aquí”, ¿Cómo crees que se sintió?, o perdona mi egoísmo...
¿Cómo me pude sentir yo?
M:... (definitivamente aquella niña ya no era tan niña, la había desbancado por
completo)... Solo puedo decir que lo siento mucho... y que... no pretendía haceros daño,
no pretendo quedar bien, simplemente estábamos en un mal momento en el que se
malinterpretaron mal las cosas y...
Natalia: Decidiste huir
M:... (no podía decir nada, se merecía todo aquello y no sabía exactamente que contarle,
por que aunque fuese una niña bastante madura para su edad no dejaba de ser una niña)...
Natalia:... (empezaba a llorar)... Te odié mucho Maca... y cada vez que veía a Esther
llorar te odiaba aun más... sentí que no te importaba nada, que todo lo que me decías era
mentira...
M: Yo no me olvide de ti nunca Natalia
Natalia: A mí eso no me vale Maca, me valía que estuvieses aquí, con nosotras
Irene: Amiiii... ibe... (le pedía el biberón a la pediatra)...
Natalia: Ella no es tu madre Irene, ¡¡en cuanto no te lo esperes se ira!!...

Se levantó y salió corriendo, pero Esther que entraba en ese mismo instante la pudo parar

E: ¿Qué pasa aquí?... (abrazaba a su hermana)... ¿Por qué lloras?


Natalia: Por nada... (se secaba las lágrimas)... has tardado mucho
E: Lo siento... (miraba hacía la mesa en la que se encontraba una Maca más que desecha
por lo que le hubiese dicho la niña)... lo siento, me han entretenido... ¿vuelves conmigo a
la mesa?
Natalia: Sí... pero no te vayas ¿vale?
E: No me iré...
El tiempo me dio la razón 143

Fueron abrazadas hasta la mesa, Maca estaba con el gesto bastante triste, la niña la
intentaba llamar pero esta ni se inmutaba

Esther se sentó a su lado y le cogió la mano, para darle un beso en la mejilla después, no
soportaba verla así

E: ¿Estás bien?
M: Tranquila... no tiene importancia...
E: ¡Bueno! ¿Qué os parece si compramos unas hamburguesas... nos vamos al retiro... y
nos sentamos en el césped a comer? ¿uhm?... (ninguna decía nada)... ¡¡venga un poco de
ilusión mujeres!! Si os encantaba

Fueron a comprar la comida para luego ir tranquilamente hasta el parque, Esther


intentaba que hubiera algún tipo de conversación, pero aparte de la niña que repetía cada
palabra y se reía por las tonterías de su madre nadie más mediaba palabra alguna

Llegaron y buscaron algún rinconcito donde comer a gusto, Esther llevaba una manta en
el carricoche así que cuando decidieron el lugar la estiró para poder sentarse sin pensar
que habría debajo

Maca intentaba hablar y poner de su parte, ya que ella era la adulta en aquella incomoda
situación con la niña, Irene pedía la atención de las tres, Natalia veía las ocurrencias de la
pediatra con su sobrina, y recordaba como era Maca con ella años atrás, echaba de menos
esa complicidad con la pediatra, pero, aun así, algo le impedía dar su brazo a torcer hasta
que viera algo que le dijese lo contrario

Natalia: Ya que hemos terminado ¿me puedo llevar a Irene a los columpios de ahí
enfrente?
E: ¿Llevaras cuidado?
Natalia: Esther por favor...
E: No Natalia... pero es que después no quiero que vengas con la niña llorando por que
se haya caído...
M: Esther... sabes que con Natalia no le va a pasar nada, por dios
E: ¡Venga tira!

Natalia se llevó a los columpios a su sobrina, necesitaba relajarse un poco y le encantaba


estar con la niña. Cuando Esther la dejaba en casa con su madre ella cambiaba sus planes
para poder pasar tiempo con aquella pequeña

E: ¿Qué os ha pasado?
M: Nada... tranquila... (Maca se había recostado en el césped y miraba al cielo)...
E: Por nada no actuáis como lo hacéis... (la pediatra no decía nada)... mira Maca, no te
quise decir nada por que pensé... pensé que al decirle que estabas aquí se le pasaría el
berrinche
M: Pero no es un berrinche Esther... me ha dejado claro que me odia
E: ¿Cómo te va a odiar? No digas tonterías... está dolida, pero no pensé que tanto
M: No le puedo reprochar nada
El tiempo me dio la razón 144

Esther se recostaba al lado de la pediatra dejando apoyada su cabeza en una de sus manos
para poder mirarla

E: Maca escúchame... se le pasará, créeme... cuando le dije de venir me dijo que no y


pensé que no iba a cambiar de opinión, así que me fui, cuando aun no había cruzado la
calle venía corriendo y preguntándome si aun podía cambiar de opinión... (entrelazó sus
dedos con los de la pediatra)... mírame... (Maca se volvía para quedar frente a ella)...
necesita tiempo... y ver que tú sigues estando ahí para ella... nada más
M: ¿Cómo haces para conseguir que siempre piense que todo tiene solución?
E: Por que todo la tiene cariño... todo menos la muerte
M:... (avanzó un poco hasta la enfermera haciendo que esta se recostase del todo en la
hierba y poder así acoplar su cuerpo con el de ella apoyando su cabeza en el estómago)...
Cada vez que me dices “cariño” te besaría...
E: Mmm pues ya sé que decir cada vez que quiera que lo hagas jajaja
M: Solo tienes que pedírmelo... (Maca no pudo verlo pero hizo que a Esther se le
dibujase una sonrisa en la cara y que su cuerpo se estremeciese con un escalofrió)...

Pasaron un rato así, sin decir nada más, observando como jugaban las niñas, deseando
que todo si tenía que cambiar, cambiase para bien

A poco tiempo Natalia volvía con la niña de la mano quien llamaba a una de sus madres

Irene: Amiiiiii
Natalia: La niña te llama Esther
E: ¡Nop! Su ami como ella dice es Maca, yo soy ma, ¡chavala! Jajajaja
M:... (la pediatra se sentaba de nuevo esperando a su hija)... ¿Qué te pasa princesa?... (la
niña llegaba hasta ella arrastrando a su tía, nada más llegar, cuando vio que Maca le cogía
la soltó de su mano)...
Irene: Allooooo... (señalaba a un columpio con forma de caballo que había más
adelante)... allooooo
M: ¿Te quieres montar en el caballo?
Irene: ... (la niña subía y bajaba la cabeza para que le quedase claro a su madre que sí)...
Natalia: Pensé en montarla, pero se pone muy nerviosa y tenía miedo de que se cayese
M: Tranquila... (le regalaba una sonrisa)... yo la llevo

Maca se fue hasta el columpio con la niña más inquieta aun al ver que se iba a montar en
él

Natalia se sentaba junto a su hermana apoyándose en el árbol

Natalia: Cuando lo ha visto se ha puesto como loca a llamarla


E: Sí, en cuanto ve un caballo la llama, lo asocia con ella, en realidad es ella quien tiene
la culpa de eso jajaja
Natalia: Se llevan bien
E: Sí... la niña la quiere mucho, y ya ves... ella se desvive por ella
Natalia: Me resulta extraño
E: Ya te acostumbrarás, tranquila... (abrazaba a su hermana y esta se cobijaba en ella)...
Natalia: La he echado mucho de menos
E: Yo también
Natalia: Pero tú se lo perdonas todo
El tiempo me dio la razón 145

E: Intento comprenderla, y ver por que hace o dice las cosas

Después de comer volvieron a casa de Encarna a tomar café y dejar a Natalia, estuvieron
hablando las tres mientras Natalia jugaba con la niña en su habitación, Esther le contó a
Encarna la reacción de la niña en el hospital y de paso le hizo saber a Maca lo que habló
con ella en el parque mientras ella estaba con Irene en los columpios

En: Conozco a mi hija y sé lo que digo al decirte que se le pasará enseguida, hazme caso
E: Claro... (le cogía la mano a la pediatra)...

Escucharon unos pasos acercándose hacía el salón, por la puerta aparecían las dos
cogidas de la mano y una Irene llena de pintura

E: ¿Pero? Natalia! ¿Cómo has dejado que se pusiese así?


Natalia: Me di la vuelta un segundo y las cogió sin darme cuenta
E: ¿Pero como que no te diste cuenta? ¡Joder Natalia!
M: Esther... no es para tanto... (se levantaba e iba hacía su hija)... ya veo que te gusta la
pintura bicho jajaja
Irene: ¡Iuraaaa!... (levantaba las manos para que su madre viera todos los colorines que
llevaba en ellas)... jajajaj
M: Sí... anda ven, vamos a quitarte todo eso... Esther... (se giraba hacía la enfermera)...
no pasa nada ¿vale?, no la riñas

Maca se marchaba con la niña, dejando a una Esther un poco disgustada con su hermana

Natalia: Lo siento Esther


E: No es por que se manchase Natalia... ¿imagina que por lo que sea se las bebe?
Natalia: Perdón
E: No pasa nada... venga

Esther no pudo enojarse con su hermana, había sido una de las muchas chiquilladas que
haría la niña según fuese creciendo

Natalia se sentía fatal por aquello, se fue a su cuarto a recoger las pinturas y a limpiar un
poco que había caído en el suelo, al terminar fue al cuarto de baño para ver como iba
Maca con la niña

Natalia: ¿Se le quita?... (entraba y veía como Maca había tenido que meter a la niña a la
bañera y estaba remangada, frotando con la esponja y con cuidado a la niña)
M: Sí tranquila, con paciencia si sale... (le sonreía para que no se sintiese peor de lo que
ya suponía que estaba)...
Natalia: Ha sido un segundo... de verdad
M: No tienes por que disculparte Natalia, es una niña, y como tal hace cosas que no están
bien, aunque sean en un segundo en el que te das la vuelta

Se sentaba en el suelo junto a Maca, la pediatra la miraba y sonreía, la verdad es que


quería mucho a esa niña, y al saber que tenía aquel rencor con ella le hacía mucho daño

M: No le tomes a mal a tu hermana lo de antes


Natalia:... (le negaba con la cabeza y con una media sonrisa)...
El tiempo me dio la razón 146

M: Se preocupa, solo eso...


Irene: Itaaaaa
Natalia: Hola bicho
Irene: Icho jajajaja... (chapoteaba en la bañera)...
M: ¿La secas mientras traigo ropa limpia?
Natalia: Claro... (sonreía ampliamente a la pediatra)...
M: Venga Irene la tita te seca y vengo ahora mismo... (sacaba a la niña con cuidado y se
la daba a Natalia)...
Natalia: Hay que ver como te has puesto ¡eh!... (Maca se había marchado)... vaya trasto
estás echa... (la secaba con cuidado)...
Irene: Atoooo
Natalia: Sí... un trasto
Irene: Ato jajajajaja
M:... (llegaba con la ropa)...
Irene: Amiiii atooooo
M: ¿Qué dice? Ajajaja
Natalia: Pues que le he dicho trasto y le ha hecho gracia
Irene: Atooo jajajajaja
M:... (se agachaba frente a ella)... ¡Pues sí! ¡Un trasto!
Irene: Jajajajaja
M: Vamos al cuarto y la cambiamos allí

Llegaban al cuarto de Encarna y la vestían con más de un problema por que estaba
bastante juguetona y no cesaban sus risas y sus repeticiones en las que su madre y su tía
tenían que reírse a la pura fuerza

Esther al escuchar las risas fue con ellas

M: Irene para por favor que te tengo que vestir


Irene: Jajajajaja
Natalia: Mira Irene lo que tengo... (le enseñaba uno de los peluches que tenía por la
casa)...
Irene: Allooooo... (miraba a su madre)... amiiii alloooo
M: Sí... pero te tengo que vestir o no podrás coger el caballo... (parecía que la niña había
entendido a su madre y aunque se estuviera riendo solo tenía ojos para el peluche)...
E: ¿Qué fiesta tenéis?
M: Aquí tu hija, que está activa hoy... (la enfermera se sentaba junto a ellas en la cama)...
Irene: Maaaa... alloooooo
E: Sí caballo
Natalia: Que tirabuzones se le hacen... (le tocaba el pelo a la niña)...
M: La verdad es que se le queda precioso
E: Pues ya verás en verano que se le seca solo, se le riza aun más
M: Cómo en verano ya será más grande nos la podíamos llevar a la playa ¿no crees?
E: Le encantará
M: Venga ya está... (le echaba un poquito de colonia y se la daba a Natalia)... vete con la
tita otra vez...
Irene: Alloooo
Natalia: Esta vez nos vamos al salón que ya no me fío jajajaj
M: Vale, mientras recojo esto
El tiempo me dio la razón 147

Natalia se marchaba con la niña, dejándolas solas en la habitación, Esther seguía sentada
en el mismo sitio observando a la pediatra que aun estaba guardando algunas cosas

M: ¿Se puede saber que miras?


E: A ti... ¿es que no puedo?
M: Sí... claro que puedes
E: Pues ya está
M: Vale

Maca seguía con aquello aun con la mirada de la enfermera en ella, después de un rato en
el que parecía que iba a ordenar la habitación al completo la enfermera se levantó y se
acercó hasta ella para abrazarla por la cintura

E: Maca ya está... ¿se puede saber que te pasa?


M: Nada
E: Venga... (estrechando más el abrazo para intentar que le contase algo)...
M: No que... parece que... antes me hablaba bien y... tengo la impresión de que cuando
salga dejará de hacerlo...
E: Yo la he visto bien Maca... ¿sabes lo que creo?
M: ¿Qué?
E: Antes en el salón al saltado a defenderla y...
M: Pero yo no lo he hecho para ganármela
E: Ya... pero al hacerlo, ¿te acuerdas cuantas veces hacías eso antes? Yo creo que
siempre... pues ella lo ha visto así... y ya tiene la primera prueba de que tú estás aquí...
con ella
M: Puede ser
E: Por eso... tienes que ser tú, no cohibirte por nada, y saltar cuando tengas que saltar
M:... (asentía mirando a la enfermera y la abrazaba del todo pegándola a su cuerpo)...
Eres la mejor
E: Bueno... se hace lo que se puede... (le daba un beso en el hombro)... vamos fuera que
se empieza a hacer tarde...
M: Vamos... (la enfermera se daba la vuelta y la pediatra le daba un cachete en el culo)...
ups
E:... (se giraba y miraba a la pediatra)... jajajajajaja
M: Acto reflejo... jajajajaj
E: ¡¡Anda vamos!! Que como tenga yo un acto reflejo verás...

Estuvieron un rato más en casa de Encarna porque la niña estaba bastante entretenida,
después se despidieron y quedaron en que al día siguiente ya que ninguna trabaja a lo
mejor se pasaban a tomar el café

Maca iba con Esther para cenar con ellas en la casa. Llegaron con la niña dormida, pero
tenía que cenar así que la despertaron una vez que llegaron

E: Lo siento mi amor... (la niña se dormía en una milésima de segundo después de


haberla cogido su madre)... si es que está reventada
M: Espera... tenla así que yo lo intento por detrás... (empezaba a ponerle caras a la niña,
en un principio se escondía con la intención de no hacerle caso, pero las voces con las
que lo acompañaba la pediatra no hacía otra cosa si no que engrandecer la curiosidad de
la niña que empezaba a reírse)...
El tiempo me dio la razón 148

Irene: Jajaajajajja
E: No sé quien es más niña de las dos... (se daba la vuelta y le daba la niña a Maca)...
M: Aahhh ¿pero está despierta o no?
E: Aaaiiiiisss venga vamos a darle la cena y la volvemos a acostar...

Cuando la niña ya había cenado, estuvo en los brazos de Maca mientras Esther hacía la
cena, no tardo más que unos minutos en dormirse. Maca la llevó hasta la habitación y
después de arroparla se quedó mirándola con aquella dulzura que sentía cada día más,
dulzura de madre, le decía Esther

Realmente aquella niña se había adueñado de ella, con solo llamarla como ella lo hacía,
“ami” la pediatra se sentía la persona más feliz del mundo y sentía miedo, miedo de que
aquello se acabase. Pero entonces llegaba Esther y conseguía que pensase lo contrario,
tenía el don de hacerla ver la cosas de la mejor manera

M: Que bonita está cuando duerme


E: Que quieta dirás jajajaja
M: También, pero no es malo que le guste moverse
E: No si yo no lo digo... jajajaja
M: ¿Te echo una mano?
E: No si ya está... (veía como la pediatra se miraba el reloj)... ¿has quedado?
M: Que va...
E: Mañana no trabajas ¿no?
M: No... (abriendo los brazos en señal de alegría)... jajajaja
E: Entonces te podías quedar a dormir
M: ¿Otra vez?
E: Anoche te lo pedí yo, porque lo necesitaba... (decía en un susurro, que la pediatra
escuchó perfectamente)... hoy lo digo porque así mañana puedes estar más tiempo con la
niña... (se había acelerado hablando y no dejaba a la pediatra contestar)...
M: Esther
E: Y así podíamos ir al parque o algo, le gusta estar contigo
M: Esther...
E: Además siempre te lo tengo que pedir... nunca te quedas porque tú lo pidas, así que si
quieres descansar, pues cenas y te vas lo que tu quieras... por que...
M: ¡¡Esther!!... (levantando un poco la voz)...
E:... (la miraba asustada por el grito)... ¿Por qué gritas?
M: ¡Es que no me dejas hablar!
E: Perdona
M: Que sí, que me quedo... y no porque me lo pidas, si no porque quiero... (la enfermera
sonrió y se dispuso a terminar la cena)...

Después de cenar decidieron salir un ratito al jardín, ya que hacía buena noche y no
llegaba a hacer un frío que lo impidiese

Maca llevaba con ella una manta y Esther sacaba dos tazas de chocolate caliente, cuando
salió vio a la pediatra sentada en el balancín esperándola con la manta

M: Es precioso ¡eh!
E: Sí, en cuanto lo vi no pude evitar comprarlo... (le daba su taza y se sentaba con ella)...
El tiempo me dio la razón 149

M: Se está muy bien aquí... (la enfermera asentía y daba un trago de su taza)... ¿qué
quería Dávila?
E: Mm esa es otra...
M: ¿Por?
E: Dice que varias enfermeras se han ido del hospital y que ha podido contratar solo una,
y aquí la menda tiene que estar un mes echando horas a diestro y siniestro
M: Le habrás dicho que no claro...
E: Le he dicho que lo pensaría... y si lo hago será con la condición de que me pagará las
horas dobles y tendré vacaciones después
M: Y que pasa... ¿qué te va a tener esclavizada un mes?
E: Vienen a hacer una inspección y se ve que realmente lo necesita
M: Pero tú no tienes culpa Esther
E: Ya...
M: Y el cumpleaños de la niña es en tres semanas
E: Eso también se lo he dicho, ese día no trabajaría
M: No me hace gracia pero bueno... no hace falta que te diga que te ayudaré en lo que
haga falta...
E: Lo sé, gracias

Pasaron un rato más hablando, bajo aquella noche estrellada y esa luna que iluminaba a
dos personas que se amaban, que se adoraban con toda su razón, pero que con aquel
miedo de estropear lo que el tiempo estaba arreglando y a la vez con esperanza en él...

Maca durmió en la habitación paralela a la de Esther, cada una pensaba en que


pensamientos volaban a través de esa pared, se tenían tan cerca y tan lejos a la vez, con
tanta esperanza y tantos miedos...

Con aquellas sensaciones dos personas se quedaron durmiendo bajo un mismo amor, un
amor que con el tiempo llegaría a ser algo tan fuerte que pararía el tiempo y el espacio en
dos vidas que nacieron para estar en el mismo camino...

Uno de aquellos días en que Esther trabaja sin tener tiempo ni para comer Maca fue hasta
casa de Encarna a recoger a la niña, con la idea de ir a secuestrar a la enfermera para que
comiera en condiciones

M: Hola Encarna... (dándole dos besos)


En: Hola hija... pasa... (se hacía a un lado para dejar pasar a la pediatra)... la niña está
con Natalia en su cuarto
M: Vale gracias, voy para allá... (se acercó hasta la habitación de Nat y se paró en el
marco de la puerta para mirar a aquellas niñas)...
Irene: ¡¡Itaaa!! ¡¡Etido eca no guta!!... (le cogía el vestido a la muñeca y tiraba de él)...
Natalia: ¿Es feo?
Irene: ¡¡Eo!!
Natalia: Venga vamos a cambiarle el vestido a la muñeca
M: Hola

Las dos se volvían para mirar a la pediatra que seguía mirando desde la puerta, la niña al
verla se intentaba levantar ya que estaba sentada en el suelo

Irene: Amiiiii
El tiempo me dio la razón 150

M:... (llegaba hasta la niña con los brazos abiertos mientras se agachaba)... ¡¡Hola
princesa!!
Irene: Amiii... (se abrazaba a la pediatra)... ¿ito?...
M: ¿Me lo das?... (le ponía la mejilla)...
Irene: Muaaaa... (le cogía la cara con ambas manos y le daba un sonoro beso)... ¿sí?
M: ¡Así! Jajajaja ¡¡guapa madre!!... (la tumbaba en el suelo y le daba besos acompañados
de cosquillas a lo que la niña no podía más que retorcerse de la risa)... hola enana
Natalia: Hola
Irene: ¡¡Nana!! Ajajaja
Natalia: ¡Ya estamos!
M: Jajajaja oye... que he pensado que si te querías venir a comer, que voy a secuestrar a
tu hermana
Natalia: Vale
M: ¡Pues venga vamos!

Llegaron hasta el salón, donde Encarna veía uno de esos programas matinales que solo
hablaban de cotilleos, lo veía mientras pelaba unas patatas con esa maña que solo tienen
las abuelas...

M: Encarna... (mientras le ponía la rebeca a la niña)...


En: Dime... (sin perder ojo de la televisión y sin dejar de pelar las patatas sin ni siquiera
mirarlas)...
M: Jajaja Encarna ¡por dios! ¡Que se va a cortar! Jajaja
En: ¡Bua! Que va hija... después de tantos años lo podría hacer con los ojos cerrados
M: Jajaja bueno que me llevo a Natalia que vamos a intentar comer con Esther
En: Vale, ¡¡¡Natalia!!!!... (llamaba a su hija)...
Natalia:... (aparecía mientras se ponía la chaqueta)... ¿Sí mama?
En: ¡Ah! No que te iba a decir que no se te ocurriera irte sin abrigo
Natalia: ¡Joder mama!
M: ¡Nat! No le hables así a tu madre
Natalia: Perdón... (agachaba la cabeza)...
En: Te voy a tener que lavar esa boca con estropajo ¡eh!
Irene: Amiiii
M: Dime cariño... (se agachaba hasta su hija)...
Irene: Alle... (señalaba a la puerta, estaba sentada toda la conversación en el carricoche y
empezaba a desesperarse)...
M: Sí ya nos vamos
En: Venga sí... (se levantaba y se acercaba hasta su hija para darle un beso)... no le des
follón a Maca ¡eh! Y ayúdala con la niña
Natalia: Sí mama
M: Venga vamos, hasta luego Encarna
En: Adiós hija

Iban por la calle riéndose con la niña, lo señalaba todo, lo miraba todo y como no, lo
repetía todo

Natalia parecía que ya le hablaba más y mejor a la pediatra, esta como reacción no podía
dejar de sonreírle e intentar recuperar aquella complicidad con la niña
El tiempo me dio la razón 151

Natalia se paraba en un escaparate de ropa, miraba con detenimiento una chaqueta que
había colocada en uno de los maniquíes

M:... (retrocedía con el carricoche)... Está chula


Natalia: ¿Eh?
M: La chaqueta... está chula
Natalia: Ppuufff sí, también está chulo el precio
M:... (la pediatra miraba la etiqueta que colgaba de la manga)... ¡¡guau!!
Natalia: Yo hubiera dicho otra cosa, pero sí... ¡guau!
M: Mmmm podemos hacer una cosa
Natalia: ¿Qué?
M: ¡No nada!
Natalia: ¡Dímelo Maca!
M: Jajaja ¡vamos anda!... (seguía en la dirección que llevaba dejando a Natalia parada sin
saber que decir)...
Natalia: Macaaaa... (corría hacía ella)... ¿me la vais a comprar?... (su cara era todo un
poema en donde el título era ilusión)...
M: Mmm no sé... ya veremos, hablaré con tu hermana
Natalia: ¿Sí?... (la pediatra asentía)... ¡¡gracias!!... (se abrazaba a la pediatra quien paró
en seco para recibir aquel abrazo)...
M: No te prometo nada ¡eh! Pero lo intentare
Natalia: ¡Bua! Tú a mi hermana te la camelas enseguida
M: ¡Pero bueno!
Natalia: ¡Es broma! ¡Es broma! Jajaja
M: No, si tienes razón
M y Natalia: Jajajajaja
M: Pero no se lo digas ¡eh! Que si no herimos su orgullo ajajaja
Irene: Amiiii
M: Dime cielo
Irene: Ameeee... (señalaba una tienda de golosina que había junto a ellas)...
M: No cielo... primero las papas y luego golosinas
Irene: Amiiii ameeee... (se giraba en el carricoche)... ami ¡¡apa!! ameeee... (miraba la
tienda con la mano extendida cerrando y abriendo la mano)...
Natalia: Que pelotera te ha salido la niña jajaja
M: ¡Mentira que es! jajajaja venga vamos...

Entraban en la tienda y la pediatra compraba un chupachups a cada una, le daba el suyo a


la niña después de quitarle el envoltorio y se agachaba junto a ella

M: Tu madre me va a matar
Irene: ¿Ito?
M: Si anda que por lo menos me lo merezco... (y le ponía la cara donde la niña de daba
un beso con toda la boca pegajosa por el chupachups)... ¡¡aleee con regalo!!... (mientras
se frotaba la cara)...
Irene: ¡¡Alooo!! jajajajaj
Natalia: Jajajaj eso te pasa por lista jajajaj

De nuevo ponían rumbo hacía el hospital, esta vez con la niña más calmada concentrando
toda su imaginación el lo que llevaba entre manos
El tiempo me dio la razón 152

Finalmente llegaron a su destino, entraban por la puerta riendo y llamando la atención de


una Teresa que estaba bastante aburrida y había encontrado la solución a su problema

T: ¡¡Pero mira a quien tenemos por aquí!!


M: Hola Teresa
Irene: ¡¡Esa!! ¡¡Mía!!!... (le enseñaba el caramelo)...
T: ¡Anda! ¡¡Que rico!!
Natalia: Yo creo que se esta aburriendo de él
M: Yo también lo creo
T: Jaajaja ¿venís a buscar a Esther?
M: Sí, ¿por donde para?
T: Pues estaba por aquí discutiendo con Dávila
M: ¿Discutiendo?... (en ese momento se escuchaba con se dirigían hasta recepción)...
míralos

Esther miraba de refilón hacía la puerta, miró a sus tres chicas y les lanzó una sonrisa
para después terminar de hablar con Dávila y dirigirse hasta ellas

E: ¡¡Hola!!!... (se agachaba hasta la niña)... ¿pero que traes ahí?


Irene: Amiii... (señalaba a la pediatra)
E: ¿Con que ami?... (levantando la vista)...
M: ¡¡Chivata!!... (le decía a la niña de broma)...
Irene: ¡¡¡Ata!!! Jajajaja
E: Ahora si no come lo solucionaras tú ¿no?
M: Sí tranquila jajaja
E:... (se levantaba y se acercaba hasta su hermana)... Hola enana
Natalia: ¡Y dale!
E: Jajaja ¡vale! ¡Vale! Ya no te lo digo más
Natalia: Gracias
E: ¿Y a que debo esta visita?
Natalia: Venimos a comer contigo
E: Jajajaja ¿se lo dirás tú a Dávila no?... (dirigiéndose a la pediatra)...
M: ¿Lo dudas?
E: ¡Pues ale! Allí lo tienes
M: Ahora vuelvo jajajaja

La pediatra se iba con paso decidido hasta él, que hablaba con Teresa de no muy buen
humor

M: Hola
D: Hola Maca
M: Oye que...
D: A ver lo que pides que llevo mal el día ¡eh!
M: Nada fuera de lo normal
D: Suéltalo
M: Que me llevo a Esther a comer, que su hija la echa de menos
D: Pero...
M: No le negarás a un bebe el derecho de estar con su madre ¡por dios! ¡Dávila!
D: Esto se llama coacción
M: Llámalo como quieras
El tiempo me dio la razón 153

D: ¡Dios! Tú sirves para abogado ¡eh! ¿siempre consigues lo que quieres?


M: Si me lo propongo por norma sí... (sonriendo)...
D: ¡Venga! ¡Llévatela! ¡Dos horas eh! Será que no tenéis tiempo
M: Gracias Antonio
D: Venga antes de que me arrepienta

Sonriendo triunfante volvía hasta ellas

E: ¿No me digas que lo has conseguido?


M: Cariño... me subestimas
E: Jajajaja que fuerte
M: ¡Venga! Quítate el pijama que nos ha dado dos horas
E: ¿Dos horas? Jajajaja
M: ¡¡Venga sí!!

Esther se arregló rápido y pusieron rumbo al bar de Paco para comer algo, aparte de que
estaba cerca les apetecía volver a ver a aquel hombre agradable y dicharachero

Entraron y parecía que había bastante gente, así que pusieron rumbo y búsqueda para
encontrar a Paco para preguntarle

Lo encontraron hablando a voces con un hombre mayor que parecía que se pasaba la vida
allí

Paco: ¡¡Pero que alegría!! ¡Cuanta mujer guapa!


E: Hola Paco
M: Buenas tardes
Paco: ¿Qué os trae por aquí?
M: Pues veníamos a que nos dieses de comer pero lo veo difícil ¿no?
Paco: ¿Para vosotras? Dicho y hecho, darme cinco minutos y os preparo una mesa de
revista
E: Gracias Paco
Paco: La que tú tienes... (se perdía entre la gente para hacerles un hueco)...
M: ¿Al final me tendré que pelear con el? Jajaja
E: ¡No seas tonta!
Irene: ¡¡Ami onta!! Jajajaj
E: Sí hija sí ¡ami tonta!
Natalia: ¡¡Maca que te atrincheran!!
M:... (se dirigía a la niña)... Pues ami no compra más chuches
Irene: ¡Amii apa! ¡ami apa!
Todas: Jajajajaja

Como Paco les había dicho tras cinco minutos esperando les indicaba que ya tenían una
mesa lista para ellas. Se sentaron mientras él volvía a la barra para atender a la gente
mientras ellas se acomodaban

M: Ahí que decirle a Paco que nos caliente la papilla... (sacando el tarro del bolso del
carricoche)...
E: Ahora cuando venga... ¿y eso qué te has venido?... (le preguntaba a su hermana)...
Natalia: Por que la mama iba a hacer hervido con patatas jajajaj
El tiempo me dio la razón 154

M: ¡Anda!
Natalia: A ver... a parte de vuestra grata compañía claro jajaja
E: Será posible... (miraba a la pediatra y negaba con la cabeza)...
M: La adolescencia de hoy en día
Natalia: Sí... que os damos mil patadas ya jajajaja
M: Yo de ti no perdería puntos Natalia... (le ponía gesto para recordarle el trato de la
chaqueta)...
Natalia: ¿Eh? ¿Yo? Pero si soy más buena que el pan... (se colocaba en la mesa como si
nunca hubiera roto un plato)...
E: ¿Puntos para que?... (miraba sucesivamente a una y otra)...
M: Nada... cosas nuestras...
E: ¿Ya empezamos con los chismes?
Irene: Maaaaaa
E: ¿Qué quieres cielo?
Irene: ... (señalaba el bote de papillas de había encima de la mesa)...
M: ¿Y me decías que si no comía? ¡Pero si ha salido a ti! No come por los ojos por que si
no se quedaría ciega jajajaj
E: ¿Perdona?... (haciéndose la ofendida)...
Natalia: Que zampas mucho hermana jajajaj
E: No sé de que va, pero así, pocos puntos vas a ganar conmigo
M: Jajajaja

En aquel momento llegaba Paco canturreando y haciéndole carantoñas a la niña quien no


paraba de reírse con aquel hombre, lejos de darle miedo por lo grande que era

Después de pedir cada una lo suyo volvió a desaparecer con la papilla para calentarla y
así darle de comer a la niña

Empezaron a comer, Maca intercalaba su comida dándosela también a la niña

M: Oye Esther...
E: Sí
M:... (miraba de reojo a Natalia)... Que hemos visto una chaqueta cultísima en un
escaparate ¿verdad Natalia?
Natalia: Sí
E: ¿Y?
M: No... que esta muy chula
E: Vale

Maca no sabía como abordar a la enfermera sin no reírse por aquello, estaba segura que
Esther ya suponía a que venía todo y se estaba haciendo la dura

Irene: Amiii...
M: ¿No quieres más?
Irene: No ma... no ma... (ponía una mano para que su madre no le acercase el plato
mientras negaba con la cabeza)...
M: Venga... no más... (le limpiaba con una servilleta la boca)...
E: ¿Lo vais a soltar de una vez?
M: ¿El que cielo?... (intentaba no reírse por nada del mundo)...
E: Venga Maca que no nací ayer
El tiempo me dio la razón 155

Natalia: Es que la vi, y ¡está muy chula Esther!


E: Pues pídesela a mama
Natalia: Sabes que no me la comprará
E: Consíguela por meritos propios
M: Esther... (la miraba con cara de corderito degollado)...
E: ¿Qué?... ¡no me mires así Maca!
M: Pero es que tu madre no se la va a comprar... ¡lo sabes!
E: ¡¡Pues tan cara es coño!!
Irene: ¡¡Oño!! Jajajaja
M: ¡¡Esther!!... no cielo, eso no se dice
Irene: ¡Oño! ¡Oño! ¡Oño! Jajajaja
M: ¡Después soy yo!
E: Perdón, pero es que...
M: Venga Esther... (la enfermera no contestaba, se agachó hasta su hija y le susurró algo
al oído)...
Irene: Maaaaa... (llamaba a su madre)...
E: Dime
Irene: Maaa apaaaa, ma apaaaa
E: ¡¡Maca!!
M: ¿Qué? Jajaja
Irene: Maaaaaa... (la enfermera miraba a la niña)...¿ ito?
E: ¡Será posible!
M: Venga que te quiere dar un beso

La enfermera se agachaba hasta su hija quien le daba repetidos besos en la cara haciendo
que las chicas se rieran viendo la escena

M: ¿Oye que la chaqueta entre las dos no? Jajajaja


E: Por no oíros más ¡¡¡lo que sea!!!

Maca se volvía para mirar a Natalia y guiñarle un ojo a lo que la niña le decía un gracias
en silencio

Los días pasaban y Esther echaba más horas que la misma cafetera de los pasillos, entre
Maca y Encarna se encargaban de la niña, descartando los ratos en los que la enfermera
tenía libre en los que intentaba pasar todo el tiempo posible con la niña

La nueva enfermera, Lucía, había hecho buenas migas con Esther, andaban siempre las
dos enfrascadas en algo, ya que esta tenía que seguir a Esther en todo lo que hacía para
aprender lo más rápido posible y así dejar tiempo a su jefa

Maca estaba con Laura en la cafetería, esta le contaba como iban los preparativos de su
boda y se quejaba de el gran protagonismo que había cogido su suegra en todo aquello

Unas risas procedentes las hizo querer saber de quienes venían, Esther entraba con Lucía,
la enfermera se reía con ganas ante la mirada de su nueva compañera

E: ¡Hola chicas!
M y L: Buenas
El tiempo me dio la razón 156

Lucía: Hola
E: ¿Nos podemos sentar verdad?
L: Claro...
M: ¿A que se debe tanta risa?
E: Jajajajaj aquí mi nueva aprendiz que se toma las cosas con un humor... jajajaj
Lucía: No le hagáis caso, ella que está muy risueña hoy
M: Ya veo ya

Maca llevaba mal tantas horas de trabajo de la enfermera, su relación si ya estaba difícil
se estaba estancando más aun con todo aquello

El sábado de aquella semana la pediatra libraba y se quedó con la niña, Esther salía por la
mañana para entrar de nuevo después de comer, llegó a casa de la pediatra para estar un
rato las tres juntas...

M:... (abría la puerta para recibir a Esther)... Buenos días


E: Hola... (le daba un beso en la mejilla)... ¿estabais durmiendo?
M: Que va... yo estoy despierta hace rato, la niña si duerme aun
E: Pues déjala
M: ¿Quieres desayunar?
E: Ya lo he echo, Lucía me ha invitado antes de venir para acá
M: Uuhhmm
E:... (se sentaba en el sofá y se estiraba)... Dios... me duele todo el cuerpo
M: Ven... (se sentaba a su lado)... te doy un masaje
E: Uuuffff te pagaría con mi vida por eso
M: ¡No seas tonta! Ven aquí... (la pediatra se sentaba dándole la espalda)... quítate esto...
(fue a levantarle el fino jersey que cubría su torso pero noto como la enfermera no estaba
muy conforme)... ¿qué pasa?
E: Bueno... Maca...
M: Esther por favor... (ponía una mueca graciosa)... no me digas que te da vergüenza
E: No es vergüenza Maca
M: ¿Entonces?
E: Que ahora que lo pienso no sé si me voy a quedar mejor... o... peor de lo que estoy...
M:... (la pediatra sonreía triunfante, Esther le dejaba al descubierto cuanto la deseaba y
eso la hacía querer seguir)... Bueno... pues échate, pon las piernas encima y te lo hago
ahí... ¿por qué hay si puedo no? Jajaja
E: ¡Idiota!... (se daba la vuelta y se sentaba en el otro extremo del sofá dejando el peso de
las piernas en el cuerpo de la pediatra)... ¡ya!
M: Bien... (le quitaba en calzado dejándola descalza y le remangaba un poco el pantalón
para seguir con el masaje)... ya verás como te relajas y te duermes enseguida
E: Háblame
M: ¿Qué te hable?
E: Sí, cuéntame algo, haber si aguanto un poquito para ver a la niña
M: Puufff... (miraba al techo pensando)... a ver, a ver... (se le encendió una lucecita con
una idea)... la nueva enfermera que... ¿bien?
E: Sí... ¡uhm!... (la pediatra había empezado con los pies y estaba consiguiendo sus
intenciones)...
M: ¿Te he hecho daño?
E: No, no... no me acordaba de esto...
El tiempo me dio la razón 157

Maca no dijo nada más, Esther realmente se estaba relajando y quería que descansase un
poco antes de volver al hospital

Efectivamente se durmió, Maca salió de aquel sitio con extremo cuidado de no


despertarla, fue a por una manta y la arropó para que no cogiera frío

Fue a la cocina a preparar café y algún que otro sándwich y una ensalada para que
cuando despertase Esther, sabiendo que querría comer rápido, por lo menos lo hiciese en
condiciones

Con su taza de café entre las manos pensaba en todo lo que quería cambiar y como bebía
hacerlo, estaba harta de tener que guardar las apariencias entre las dos, se querían, eso
estaba más que asumido por ambas partes, se deseaban, con cualquier roce sus cuerpos
daban señal de ello, tenía el deseo de estar con ella, de tenerla entre sus brazos sin nada
más que sus cuerpo, nada que intermediase entre ellas, lo deseaba, lo deseaba desde la
primera noche que durmió en la casa de la enfermera, y estaba dispuesta a rebajarse y
exponerse a la negativa de la enfermera, una negativa de la que estaba casi segura, no
tendría...

Unos besos despertaban a una Esther realmente cansada

E: ¡Uhm!... (se daba la vuelta y se tapaba con la manta, pero no fue suficiente, alguien
volvía a descubrirla dejando de nuevo aquellos besos)... ¡un poquito más!...
Irene: Maaaaaa... (le daba con la mano desde el aire, donde la sostenía Maca, quien no
podía dejar de reír)... maaaaa
E:... (se giraba mirando al techo, pero no era eso lo que veía, era su niña colgada de los
brazos de la pediatra quien estaba sentada de lado junto a ella)... ¡¡¡cariño!!!
Irene: ¡Omir! ¡No!... (y se tiraba encima de su madre abrazándola, mientras le daba
besos en la cabeza)... ¡mua! ¡mua!... ¡omir no!
E: No... dormir no, ya no duermo más... (miró a la pediatra quien estaba embobada)... ¿te
divierte verdad?
M: Hombre... que te tenga que decir tu hija, ¡omir no! Jajajaja
E:... (le daba con la pierna que tenía cerca de ella)... Ríete, ríete, ya te despertaremos
nosotras... ¿verdad cariño?
M: ¡Lo dudo mucho marmota!... (levantándose del sofá para ir a la cocina)...
E: ¡¡Huye!! ¡Huye!
Irene: ¡¡Amota!! ¡Amota! Jajaja
E: ¿Tú no le enseñas nada didáctico?... (hablando en voz alta)... o ¿solo pilla cuando te
metes conmigo?
M: La niña es muy lista, sabe lo que puede usar jajajaj... (dejaba la bandeja encima de la
mesa)... ¿a qué hora entras?
E: A las cinco... (se sentaba con la niña en sus piernas)... ¿esto es para mí?
M: Pues sí... ¿algún día tendrás que comer bien no?... (Esther la miraba dándole la
razón)... dame la niña y come algo anda

Maca entraba en urgencias para comenzar su turno, entraba con algo de tiempo para
hablar con Esther un rato ya que desde que estaba echando horas no se veían tanto como
quisiera
El tiempo me dio la razón 158

M: Buenos días
T: Hola guapa
M: ¿Has visto a Esther?
T: Pues estaba en la cafetería con la nueva
M: ¿Sí?
T: Yo no es por mal meter ¡eh! pero es que pasan mucho tiempo juntas, yo a la muchacha
no la conozco mucho no, pero no sé, es que hay algo que no me cuadra
M: Ya me lo contarás Teresa, voy a ver si la pillo
T: Ale, ale... (la pediatra se marchaba dejándola con la palabra en la boca)... luego
cuando quieren saber algo si que viene a mi...

Maca entraba en la cafetería buscando a Esther y la encontró, como Teresa le había


dicho, en una mesa con Lucía, a Maca tampoco le gustaba las confianzas tan rápidas que
había cogido la nueva con su Esther, pero tampoco podía hacer una montaña de un grano
de arena, tampoco le había dado la oportunidad de conocerla

M: Buenos días
Lucía: Hola
E: ¡Hola! ¿tú no entras todavía no?
M: Dentro de un rato, venía para ver si te pillaba para un café, aunque veo que se me han
adelantado... (mirando directamente a Lucía)...
E: Todavía me quedan cinco minutos
M: Pues me quedo un ratito
E: ¿Cómo está la niña?
M: Bien, la dejé con tu madre hace un rato
E: Tengo ganas de estar con ella más de cuatro horas seguidas... (con cara de pena)...
M: Bueno tranquila... (ponía su mano junto a la de la enfermera)... dentro de dos días es
su cumple y lo tienes libre ¿no?
E: ¡Si!
M: Pues ya está, además ya queda poco para que dejes de ser empleada del mes ajjajaja
E: Por cierto, he invitado a Lucía, para que la conozca, que tanto hablarle de ella...
Lucía: Y todavía no conozco a esa personita, pero vamos si es como me dice su madre
tiene que ser preciosa... (lo dijo con un tono un tanto extraño del que la enfermera no se
percato pero que no pasó desapercibido para Maca)...
M: Pues sí, mi niña es preciosa... (ella no iba a ser menos, si quería guerra la iba a
tener)...
E: Bueno... yo me tengo que marchar, que me esperan en quirófano
M: ¿Intenta no hacer más de lo necesario uhm?
E: Tranquila, Lucía tomate un ratito más y luego buscas a Javier y le echas una mano
Lucía: Está bien... (la enfermera se marchaba dejando a solas a la extraña pareja,
ninguna decía nada, pero alguna que otra mirada dejaba claro que no llegarían a un buen
entendimiento)... es una tía genial
M: ¿Cómo?
Lucía: Esther... que es genial, nunca había tenido un jefe así
M: Sí... (no quería darle mucho pie a aquella persona que le daba tanta desconfianza)...
Lucía: ¿Vosotras ya no estáis juntas verdad?
M: ¿Perdona?
Lucía: Aquí todo el mundo habla Maca, y solo hace falta poner un poco de atención
M: No creo que te incumba nada respecto a nosotras
El tiempo me dio la razón 159

Lucía: Sí bueno... me incumbe en algo... (la pediatra la miraba desafiante pero esperando
a que terminase)... me gusta Esther, y como no estáis juntas nada me impide intentarlo
¿no?
M: ¿Sabes que?... que desde un primer momento supe que algo raro te traías, tanto
peloteo, y tanta risa no era algo muy normal... solo te digo una cosa... como te acerques
más de lo normal, o vea que intentas jugar o aprovecharte de ella, te juro, que con toda
mi educación y mis buenos modales te cagarás del susto... (y dicho esto salió con cara de
querer matar a alguien, dejando a Lucía clavada en la silla pero sin tener intención de
cambiar sus planes)

A media mañana Maca buscaba de nuevo a Esther, tenía que entrar a quirófano y aunque
no le gustase nada, Vilches le había pedido que le asistiese, y quería a Esther con ella

M: ¡Esther!...
E: Dime guapa
M: ¿Qué buen humor tienes no?
E: Sí, estoy un poco más relajada, Lucía me ayuda mucho
M: Ya... bueno que tengo que entrar con Vilches a una operación y me gustaría que
estuvieras ahí, ya sabes que no me gusta mucho
E: Claro que sí tontita, dame cinco minutos y voy contigo
M: Aquí te espero

La operación había sido bastante complica, pero gracias a que Esther estaba con ella, no
tuvo ningunos nervios por hacer aquello, la tranquilidad que le daba la enfermera nada
más se lo proporcionaba, Esther sabía del poco agrado de Maca por las operaciones,
siempre le pedía que fuese con ella, sabía que necesitaba apoyo, y le hacía sentirse
realmente feliz que lo buscase en ella como siempre lo había hecho

Terminaron y las dos pasaron a la zona séptica comentando la operación

E: El niño ha sido fuerte


M: Si lo llegamos a coger más tarde...
E: Bueno... (le pasaba un brazo por la cintura)... pero no ha sido así, así que no lo pienses
M: ¿Tienes tiempo para comer?
E: Ya he quedado con Lucía, ¡pero te podías venir!
M: No da igual, si era por pasar un rato contigo
E: Venga tonta vente, si Lucía es muy agradable
M: Sí... muchísimo... (dándole un punto de ironía)...
E: ¿No te cae bien?
M: Ni me cae ni me deja de caer... simplemente no me fío de ella
E: ¿Y eso?
M: Da igual... suposiciones mías
E: Bueno... (con tristeza)...
M: Pero que no pasa nada... ¿esta noche sales pronto no?
E: A las once
M: Pues si quieres te preparo una cenita y descansas, yo te despierto cuando tengas que
volver, ¿quieres?
E: Me encajaría
El tiempo me dio la razón 160

Maca ya se había marchado al acabar su turno, Esther había salido de una urgencia con
Laura y estaba descansando en la sala de enfermera, realmente la gente no llegaba a
imaginarse lo realmente cansada que estaba

Mientras pensaba con los ojos cerrados escuchó como alguien entraba rompiendo aquel
silencio que la estaba reconfortando

Lucía: ¿Interrumpo?
E: Ah... eres tú, no tranquila, me estaba relajando un poquito antes de seguir
Lucía: ¿Te encuentras bien?
E: Un poquito cansada
Lucía:... (se sentaba al lado)... Te doy un masaje
E: Te lo agradecería... (cerrando los ojos y suspirando)...
Lucía: ¿A que hora sales?
E: A las once, todavía me queda un buen rato aquí
Lucía: Bueno pero ahora no hay mucho jaleo, yo me encargo si quieres y si pasa algo te
aviso
E: No hace falta tranquila
Lucía: Venga Esther, estás demasiado tensa, un ratito aquí no te hará mal
E: Mmm pues gracias
Lucía: Para eso estamos jefa

Estuvieron unos minutos en silencio, Esther relajándose lo más posible con aquel masaje
que la estaba devolviendo al mundo de los vivos, aunque fuese Lucía la que estaba allí
presente con ella, la única persona que tenía cavidad en su cabeza, era Maca, pensaba
todo el tiempo en ella y eso era indiscutible. Por otra parte, Lucía disfrutaba con lo que
hacía se estaba recreando más de lo conveniente, pero Esther a causa de su estado no se
daba cuenta. Estaba en un estado de deseo momentáneo, veía como Esther disfrutaba
entre sus manos y deseaba besarla, se imaginaba haciéndolo, y le venía la imagen de la
pediatra, quería estar con Esther, pero eso también le valdría para darle en las narices a
Maca, tenía que hacer algo. Viendo como se relajaba más y más decidió actuar, se
inclinaba despacio hacía Esther, muy despacio, miraba aquel cuello que estaba a su
merced y se humedecía los labios, lo quería besar aquel cuello que la llamaba a gritos,
cuando su aliento rozaba la suave piel de Esther, cuando solo quedaba un último impulso,
algo la sacó de aquel cielo que rozaba con sus manos

L: ¿Se puede?
E: Hola Laura... (se levantaba de aquel sofá donde yacía Lucía reponiéndose)...
L: Te apetece tomar algo, me puedo tomar un descanso ahora
E: Pues la verdad es que sí, con el masaje que me acaba de dar Lucía me he quedado
nueva... (se tocaba el cuello mientras se volvía a mirarla)...
L: ¿Vamos?
Lucía: ¿No ibas a descansar Esther?
E: Me encuentro mucho mejor, gracias... ¿te vienes con nosotras?
Lucía: No, tengo cosas que hacer
E: Bueno... pues ahora nos vemos
Lucía: Hasta luego

Esther se marchaba de allí, y una frustrada Lucía maldecía en voz alta por aquella
intromisión
El tiempo me dio la razón 161

Lucía: ¡¡Joder!!... (pegando un golpe con su puño en la taquilla que tenía más a mano)...

Una Esther ingenua ante todo lo que Lucía tramaba iba alegre hacía la cafetería

L: Parece que siempre digo lo mismo, pero cada vez hablamos menos jodía
E: Uuff ahora mismo no me lo reproches por que no tengo tiempo ni para estar con mi
hija
L: ¿Cuándo acabas de echar horas?
E: En una semana... ¿vendrás el sábado al cumpleaños de la niña?
L: Yo sí... Javier aun no lo sabe, pero conmigo cuenta... (bebiendo de su taza de café)...
oye... ¿y Lucía?
E: ¿Lucía?¿qué pasa con Lucía?
L: Que... no sé... ¿qué te parece a ti? Parece que os lleváis bien
E: Yo no tengo ningún problema con ella, a Maca no le cae bien... bueno dice que no se
fía
L: Yo en realidad no tengo queja, pero creo que entiendo por que piensa así
E: No te entiendo
L: A lo mejor no te has dado cuenta Esther, pero creo que... Lucía tiene otras intenciones
respecto a ti... y no es compañerismo claramente
E: No digas tonterías Laura

En ese momento Lucía entraba con otra enfermera en la cafetería, saludo a las chicas con
la cabeza pero se sentó en la barra junto a su compañera, aunque aun así no perdía detalle
de la conversación que se originaba en aquella mesa

E: Y no me digas que Maca piensa igual


L: Algo... creo, vamos a mi no me ha dicho nada directamente, pero comentarios... que
yo ato, que soy muy lista
E: ¿Y no me lo dice a mí?
L: A ver... no creo que estéis conforme a que aparezca ella con un ataque de celos ¿no?
E: No es eso Laura...
L: Díselo esta noche en la cena
E: Eso dalo por seguro, esa no se escapa esta noche

Lucía había escuchado aquello y por un lado no sabía a que venía aquel complot contra
ella, ¡si no estaban juntas!, cada vez sentía más rabia y por ello quería actuar más rápido,
así que se puso manos al ataque

Lucía:... (se dirigía hasta la mesa)... ¡Esther!


E: Dime
Lucía: ¡Tengo un problema horrible!
E: ¿Qué te pasa mujer?

Laura no perdía detalle de aquella chica, en un principio parecía buena pero había
pequeños detalles en los que no sabía por que, no le cuadraban con aquella imagen

Lucía: Que... que me ha llamado mi hermano... (empezaba a llorar)... mi madre a sufrido


un infarto
El tiempo me dio la razón 162

E:... (la enfermera la abraza al ver a su compañera tan desconsolada)... Ssshhh


tranquila... ¿necesitas irte antes? ¿te ayudo en algo?
Lucía: Aaahh Esther... ¡mi madre! ¡Mi madre!... (Laura no perdía detalle de aquella
situación, en cierta parte sentía pena por la chica, pero no se lo llegaba a creer del todo
E: Si necesitas irte ya, no hace falta que me des ninguna explicación tranquila
Lucía: Tú... ¿me podrías llevar al pueblo?
E: ¿Yo?
Lucía: Déjalo... ha... ha sido una tontería... (mientras se limpiaba las lágrimas)
L: ¿Pero tienes como ir?
Lucía: La verdad que no conozco a nadie aquí y... me tendría que esperar a mañana para
coger el autobús
E: Pues... (no le hacía mucha gracia tener que conducir a esas horas de la noche hacía
ningún sitio pero no podía dejar a aquella chica así)... venga yo te llevo, ¿a cuanto esta de
aquí?
Lucía: ¡No de verdad! Esther... no debería haberte puesto en ese compromiso
E: No me pones en nada, yo quiero llevarte y ya está
L: Esther... llevas trabajando más de 10 horas
E: Bueno pues me tomo los cafés que haga falta y punto
Lucía: ¡No de verdad!
E: ¡Que sí! Venga, vamos a hablar con Dávila y nos vamos, cuanto antes salgamos mejor
L: Esther
E: ¿Te quedas con ella mientras llamo a Maca y hablo con Dávila?
L: Claro

Esther se levantaba para ir a llamar a Maca antes de anda pero Laura la llamaba antes de
salir de allí

L: ¡¡Esther!!... (se acercaba a la enfermera)...


E:... (se daba la vuelta)... Laura de verdad
L: No me fío Esther
E: ¿No te fías de que? No pretendas hacerme creer que se inventa todo esto
L: Hay algo que no me cuadra
E: Vamos a ver Laura... ¿qué gana con todo esto?
L: No lo sé... pero ten cuidado Esther
E: Tanquila

Se fue rápida hasta su taquilla, sacó el móvil de su bolso y llamó al móvil de Maca, no
obtuvo respuesta, así que la llamó a casa, pero tampoco. No sabía que hacer, tenía que
avisarla, ya había quedado con ella y no quería preocuparla, así que decidió dejarle un
mensaje en el contestador explicándole lo ocurrido

Después salió de nuevo hasta el despacho de Dávila para contarle lo que pasaba, este
haciendo un esfuerzo las dejó marcharse y así que se pusieron rumbo al pueblo de Lucía

Maca llegaba a casa con la niña, había estado en casa de Encarna, pasó por su casa y
decidió ir antes a por la niña tomo café con quien seguía considerando su suegra y al ver
que la niña empezaba a tener sueño se fue para preparar la cena que le había prometido a
Esther
El tiempo me dio la razón 163

M: Buenas noches cielo... (arropaba a la niña mientras le daba un beso en la frente para
luego salir de la habitación para dirigirse al salón)

Se había dejado el bolso allí, y sacó el móvil para ver si alguien la había llamado, vio las
llamadas perdidas de Esther, así que le dio al botón de rellamada pero este le indicaba
que estaba apagado o fuera de cobertura, se puso a preparar la cena al ver la hora que era
y pensando que Esther no tardaría en llegar

Lo tenía todo preparado, estaba sentada en el sofá haciendo zapping, nada de lo que veía
le agradaba, así que la apagó, miró el reloj y se extrañó de que la enfermera no hubiera
llegado

En uno de los tantos paseos por el salón que ya llevaba vio como la luz del contestador
parpadeaba avisándola de que tenía un mensaje, le dio al botón y se sentó a escucharlo

E:... Maca... que... bueno que la madre de Lucía ha sufrido un infarto y voy a llevarla a
su pueblo, no conoce a nadie aquí y no se va a presentar allí mañana... lo siento... te he
llamado al móvil pero no me lo has cogido... en cuanto lleguemos te aviso... un beso... y
lo siento, dale las buenas noches a la niña de mi parte

Maca no esperaba aquello, a lo mejor no tenía porque dudar de aquello, no lo hacía de


Esther, pero no sabía porque se sintió algo preocupada por aquello, volvió a llamar a
Esther al móvil, de nuevo aquella voz le decía que no estaba disponible, tiró el móvil
contra el sofá y fue a prepararse un café, no pensaba dormirse hasta hablar con ella

En el coche Esther intentaba estar lo más concentrada posible en la carretera, Lucía le


hablaba para llevarla entretenida

Lucía llevaba su móvil en la mano, lo miraba como queriendo hacer que sonase, en mitad
de la conversación lo hacía cortando a Esther

Lucía: ¡Pedro! Dime... ¿cómo?... pues yo iba de camino... no... ya no podemos ir allí...
déjalo... sí, ¿me llamas mañana? ¿Está bien?... vale, vale... un beso
E:... (miraba a Lucía un segundo para seguir mirando a la carretera)... ¿Qué pasa?
Lucía: Que la han llevado al hospital, y yo ya no sé llegar... tendremos que dar la vuelta
E:... (“¡joder! ¡Llevamos dos horas de camino!”)... Bueno tranquila... paramos en la
próxima gasolinera y damos la vuelta
Lucía: Lo siento Esther
E: Nada...

Así que en la primera gasolinera que vieron Esther paró, había una cafetería así que
decidieron descansar un momento antes de volver a Madrid

E: Vuelvo enseguida voy a hacer una llamada... (se fue hasta otro extremo para llamar a
Maca con más intimidad)...
M: ¡Esther! ¿dónde estas?
E: Tranquila... volvemos para Madrid
M: ¿Pero me puedes decir que coño a pasado para que te vayas así de sopetón?
El tiempo me dio la razón 164

E: Maca... estoy realmente cansada, ¿quieres que vaya para tu casa o me voy
directamente a la mía?... (decía un poco borde por la manera en la que le estaba hablando
la pediatra)...
M: Vente para acá, te espero despierta
E: No hace falta, acuéstate
M: No pretenderás que duerma sabiendo que vas conduciendo después de estas casi doce
horas trabajando
E: Vale lo que quieras

Terminaban de hablar dejando a Esther un poco triste, no comprendía la postura de Maca,


vale que no le cayera bien Lucía, pero por eso no podía pretender que ella no la ayudase
cuando lo necesitase, lo hubiera hecho por cualquier compañero...

Lucía: Siento si te he causado algún problema


E: Tranquila... la verdad es que no sé que le pasa a Maca últimamente
Lucía: ¿Estáis juntas otra vez?... (le preguntaba un poco sorprendida por ella misma
haciendo esa pregunta)
E: Yo ya no sé nada... lo mismo estamos genial y parece que vamos a empezar en
cualquier momento o... le dan las neuras y...
Lucía: Últimamente la he visto un poco borde la verdad, no la conozco mucho pero no es
como tú me hablas de ella, eso seguro
E: Hombre... a veces es un pelin borde, pero borde con encanto
Lucía: Pues... conmigo desde luego que no... (desviaba la mirada a otro sitio)... no me
puede ni ver
E: ¡No digas eso! Es que está un poco nerviosa solo eso... ¿acaso de ha dicho algo?
Lucía: Bueno... algo pero no tiene importancia
E: ¿Que te dijo Lucía?... (empezando a enfadarse)...
Lucía: De verdad Esther que no... (la enfermera la corto)
E: Dímelo si quieres que sigamos siendo amigas...
Lucía: Esther no me quiero meter en nada de verdad... (Esther la miraba bastante seria)...
está bien pero no le dirás nada ¿verdad?... (no obtuvo respuesta alguna pero no le
importó, la verdad es que todo le estaba saliendo mejor de lo que ella pensaba)... me dijo
que... si me acercaba algo más de lo normal a ti... la verdad no sé a que se refería... bueno
que lo hacía que educadamente me las vería con ella, fue muy irónica la verdad... te lo
resumo por que todo lo que me dijo no era muy agradable que digamos

La enfermera no dijo nada más, se quedó en silencio hasta que decidió que era hora de
volver a casa

Tampoco habló durante el viaje de vuelta, solamente para preguntarle donde vivía para
dejarla allí

Lucía:... (antes de abrir la puerta del coche)... Esther siento que... bueno, no debería
haber sacado el tema
E: Tú no tienes la culpa
Lucía: Pues... hasta mañana entonces...
E: Hasta mañana

Se dirigió hasta la casa de la pediatra, encontró aparcamiento justamente enfrente del


portal, apagó el motor pero aun así no bajó del coche
El tiempo me dio la razón 165

Todavía le daba vueltas a lo que Lucía le había contado, ¿cómo era posible que Maca
dijese aquello? ¿Serian celos? ¿Pero celos de qué? Si ella no tenía ningún tipo de
acercamiento con Lucía, era simples compañeras de trabajo

Le daba vueltas y vueltas pero no encontraba lógica a aquello, miró la hora que era y
decidió subir de una vez, estaba muerta del viaje, sumado a las horas que llevaba ya
trabajadas en su cuerpo

E:... (abría la puerta despacio, pues tenía la esperanza de que Maca se hubiera dormido
esperándola, y así no tener que enfrentarse a ella esa misma noche... pero no fue así, en
cuanto dejó las llaves en su bolso la pediatra apareció por la puerta del salón)... ¿Estabas
despierta?
M: Te dije que no me pensaba dormir
E: Bueno... pues ya estoy aquí, yo si me voy a acostar, estoy muy cansada
M: ¿No me vas a explicar que a ocurrido?
E: ¿Para qué? Si no te vas a creer nada
M:... (la pediatra la mirada sorprendida por aquella contestación)...
E: De verdad Maca, que solo me apetece dormir... (se iba hacía el sofá y se quitaba los
zapatos)...
M: Vete a mi cama, yo ya no creo que pueda dormir, y ahí te va a doler el cuerpo
E: Da igual, me dormiría incluso de pie
M: Venga no seas cabezona, vete a mi cama, tienes el pijama encima de la almohada...
(se dio la vuelta y se dispuso a recoger la cena que aunque estuviera fría dedujo que la
enfermera no querría comer nada)...
E: Siento que tengas que tirarla
M: No importa... (se giraba y se iba hacía la puerta)... me duelen más otras cosas
E: ¿Qué has dicho?... no te he escuchado
M:... (desde la cocina)... Nada, no era nada, hablaba sola
E: Bueno pues... (desde el marco de la puerta)... buenas noches
M:... (estaba de espaldas a ella)... Buenas noches

Esther se fue a la habitación de la pediatra, no quería empezar a discutir por una tontería
y así tener la posibilidad de decirle aquello que no la dejaría dormir, sabía que aun tenía
la noticia reciente y seguramente si sacaba el tema dirían cosas de las que luego tendrían
que arrepentirse. Quería darle el derecho a la duda, si lo pensaba fríamente veía
imposible que ella dijese aquello

En otra parte de la casa Maca estaba sentada aun en el sofá, pensando en la posibilidad de
que Esther conociese a alguien, hasta ahora no se había parado a pensar en aquello, pero
y si estando en ese espacio de tiempo en el que se encontraban ellas, ¿Esther conocía a
alguien que le valiese más la pena que ella misma? Pues si así fuese, solo podría luchar
por ella, pero limpiamente, y haciendo que ella eligiese

Maca se despertaba temprano para avisar a Esther para que se fuese a trabajar, ella
libraba ese y el día posterior, que era el cumpleaños de la niña

M: Esther... (acariciaba el hombro de la enfermera mientras se sentaba junto a ella)...


Esther son las siete
E: Mmmm ¿qué hora?
El tiempo me dio la razón 166

M: Las siete
E: Aaarrrgggg... (se cubría la cabeza con la manta)... ¡no voy!
M: Venga marmotilla, que así desayunarás tranquila, además piensa que mañana libras...
venga... (le daba un cachete en el culo)...
E:... (sacaba su cabeza de aquella manta descubriendo su cara de sueño y su pelo más
que peleado con su cabeza)... Tienes suerte de ser tú, que si fuera otra persona se comía la
almohada
M: Jajaja gracias por el cumplido, venga levántate y dúchate mientras te preparo el
desayuno
E:... (se incorporaba para seguir hablando con la pediatra)... Tú libras ¿por qué te has
levantado?
M:... (se ponía en pie y andaba hacía la puerta para parase en ella)... ¿Te parece poca
razón tu misma?... (y se marchaba dejando a Esther con una sonrisa en los labios, que se
borró al recordar la conversación con Lucía la noche anterior)...

Mientras Maca le prepara el desayuno Esther se duchaba dándole vueltas y más vueltas a
lo mismo, se preguntaba si bebía sacarle ahora el tema, si no hubiese tenido que
acompañar a Lucía lo hubiera hecho la noche anterior por lo que Laura le dijo, y ahora
sabiendo aun más al respecto sabía que definitivamente tenían que hablar, pensó en que
no era lo mejor hacerlo ahora, no quería irse de mal humor al trabajo sabiendo que
tendría que estar allí el resto del día, con esa idea salió de la ducha y después de
arreglarse se fue hasta la cocina donde la esperaba una Maca con la primera taza de café
del día

M: ¿Estás de mejor humor?


E: Algo... (bastante seca)...
M: Veo que no... (dando un sorbo a su café)...
E: No he dormido muy bien
M: Yo ni lo he hecho... y no lo tengo como tú
E: ¿Y se puede saber por que?
M: Por que ¿qué?
E: Que ¿por qué no has dormido?
M: Era muy tarde cuando lo intenté y sabes que cuando es así ya no puedo hacer nada...
(no quería decirle que se había pasado todo el resto de la noche pensando en ella)...
E: Lo siento
M: Da igual... (poniendo una sonrisa)
E: Bueno... pues yo me voy, que cuanto antes me vaya antes llegó y antes me voy de allí
M: ¿Tendrás tiempo para comer? Lo digo por acercarme con la niña
E: No creo, ayer me fui antes de hora y tengo bastantes cosas que hacer
M: Ya... bueno pues intenta comer algo
E: Lo haré
M: ¿Te recojo cuando salgas?
E: No hace falta, cuando salga vengo a recoger a la niña

Aquello sentó como una jarra de agua fría a la pediatra, le dejaba claro que no quería que
durmiera esa noche con ella en su casa

M: Esta bien, te la tendré preparada para cuando vengas... (levantándose para dejar la
taza en el fregador)...
El tiempo me dio la razón 167

E:... (se arrepentía de haber dicho aquello así)... ¿Dormirás en casa esta noche?... (la
pediatra continuaba en el mismo sitio dándole la espalda)...
M: ¿Quieres que lo haga?
E: Lo que yo quiera da igual, ¿lo harás?
M:... (se giraba para quedar frente a ella y cruzaba los brazos)... ¿Me puedes decir que he
hecho ahora mal?
E: ¿A que viene eso?
M: A que desde que llegaste anoche tengo que estar a la defensiva contigo sin saber que
he hecho... aparte de preocuparme por ti
E: Vamos a dejarlo, no quiero discutir tan temprano
M: No hay porque discutir, yo no lo pretendo
E: Bueno pues a mí me da igual, me voy a trabajar, esta noche vengo, ya me dirás
entonces que haces... (cogió su bolso y se fue dejando aun más si cabía, descolocada a la
pediatra)...

Como había deducido Esther, llegaba de bastante mal humor al hospital, se fue hasta
recepción rezando en algún idioma que solo ella entendía, Laura que pasaba por allí al
verla se paró junto a Teresa para esperarla

L: Buenos días
E: No son tan buenos... (mientras firmaba en el registro)...
T: Vaya cara chica
E: ¡Pues es la que tengo hoy! Así que no tocarme mucho las narices... (iba a darse la
vuelta para no tener que seguir allí hablando pero Laura la agarró del brazo y hacía oídos
sordos a los reproches de la enfermera hasta sentarla en una silla en la cafetería)...
L: Hasta que no me digas que te pasa no te vas de aquí
E: ¡Joder Laura! ¿Que parte del déjame en paz no entiendes?
L: Conmigo no te vale esa bordería Esther, ¿qué coño te pasa?
E: Uuuuffff... (resoplaba tapándose la cara con las manos)...
L: ¿Has discutido con Maca? ¿Es eso?
E: Estoy así, por que he querido evitar eso
L: Aaammm ¿y sobre que lo querías evitar?
E: Imagínatelo
L: ¿Lucía?... (la enfermera asentía aun con las manos en la cara)... ya... ¿anoche que?
E: ¿Si te lo cuento no montaras películas?
L: Cuando me dices eso es por que sabes que tengo con que montarla
E: ¡Laura!
L: Está bien, lo siento
E: A mitad de camino habló con su hermano y le dijo que la habían llevado al hospital, y
que ella ya no sabía llegar hasta allí, así que nos dimos la vuelta, después de dos horas de
camino
L: Mmmmm
E: ¿Qué?
L: Has dicho que no me monte películas
E:...
L: Aunque... no es muy normal que vayas a tu pueblo y no sepas ir al hospital...
E: ¡Joder! Mira que te lo he dicho
L: Pero Esther... piénsalo
E: La verdad no me apetece
L: Bueno... y el motivo por la NO pelea cual ha sido
El tiempo me dio la razón 168

E: Lucía me contó algo que le dijo Maca y no me hizo ninguna gracia


L: ¿El que?... (la enfermera le relataba lo que su compañera le había dicho y esta se
quedaba pensando)... pues yo no me lo trago
E: ¡¡No me jodas Laura!!... ¿te piensas que yo esto me lo estoy creyendo a la primera?
L: Espero que no, porque mejor que tú nadie conoce a Maca, y ella nunca le dirá algo así
como así

La enfermera se iba ante la mirada patidifusa de Laura, realmente ahora estaba


convencida de que Lucía se traía algo entre manos

Paso la mañana algo intranquila, cada vez que tenía algún pequeño encontronazo con
alguien parecía que fuese a empezar una guerra, por eso intentó no coincidir mucho con
Lucía ya que ella le hacía remover todo aquel asunto en su cabeza, la esquivaba lo mejor
que podía pero en ocasiones le era realmente imposible

E: Bueno Teresa, yo ya me voy...


T: ¿Estás mejor?
E: ¿Mejor de que Teresa?... (un poco seca)...
T: De tu humor hija, de tu humor
E: A ver Teresa... ¿tú nunca tienes un día malo? Por que yo me considero una persona
normal y con el derecho de estar así cuando me dé la gana
T: Seguimos en las mismo entonces... (colocándose las gafas y bajando la mirada para
seguir con lo que estaba haciendo)...
E: Lo siento Teresa... es que llevo un día horrible y no salen mejores palabras de mi
boca, perdona
T: No importa... tranquila
Lucía: Uuuffff... (medio recostándose en el mostrador)... estoy cansadísima... ¿te vas ya
Esther?
E: Eeehh... pues... sí, estaba haciendo tiempo que he llamado a un taxi
T: ¿Uhm?
Lucía: Bueno... pues... yo ya me voy... nos vemos mañana
E: Hasta mañana
T: Adiós... (cuando Lucía ya se había marchado)... ¿pero si tú has venido en tu coche no?
E: Sí, Teresa, sí... pero estoy deseando llegar a casa y por si me decía que la acercase
T: Uuyyy con lo bien que os llevabais y ahora...
E: Todo está igual Teresa.. no te montes películas anda

En ese momento salía Cruz hablando por su móvil, por el tono de voz se deducía que
estaba discutiendo con Vilches al otro lado, se acercó hasta ellas poniendo gestos de
desesperación

C: Sí Vilches sí... mañana mismo hablo con ella... pero es que a ti no te gusta ninguna
¡¡joder!!... tú tienes la culpa de que hable así... ale... luego nos vemos... adiós...
E: No le gusta la niñera
C: ¿Tan transparente soy?
E: Jajajaja un poco... pero he escuchado algo
T: ¿Cuántas lleváis ya?
C: Esta es la quinta... y nada
T: Pues que la deje con su madre
El tiempo me dio la razón 169

C: Eso le digo yo, pero dice que no, que su madre está muy mayor... así que... en fin... ¿te
vas Esther?
E: Sí.. me iba ahora
C: ¿Tienes un rato para hablar conmigo mientras te invito a una cerveza?
E: Pues la verdad tenía que ir a recoger a la niña... pero... venga llamo a Maca y ya está
C: La llamo yo espera... (cogió el teléfono que estaba junto a Teresa)... Maca... si oye que
soy Cruz... no, no... tranquila... ajaja... que te llamo para decirte que te secuestro a Esther
un rato... voy a ver si la despejo un poco... sí... venga guapa... hasta luego
E: ¿Qué te ha dicho?
C: Que la niña llevaba ya rato dormida, que si llegas muy tarde que la llames para dormir
allí o para quedar mañana
E: Me parece bien...
C: Venga Teresa que nos vamos
T: Hasta luego guapas
E: Hasta mañana Teresa

Se fueron hasta un bar cercano y se pidieron unas cervezas para empezar a charlar, Cruz
sabía que algo le pasaba a la enfermera, no había hablado con ella todo el día, pero a sus
oídos habían llegado los comentarios de que se ponía como una furia por cualquier cosa,
y si tal sabía que conocía bien a la enfermera, sabía que aquello era por algo relacionado
con Maca

C: Bueno... cuéntame que te pasa... (pegándole un trago a su cerveza)


E: Nada... que tengo un mal día
C: Esther que nos conocemos... ¡qué soy yo! ¡Cruz!... sabes que puedes hablar
conmigo... así te desahogas
E: Es que cuantas más vueltas le doy... lo veo peor Cruz
C: Es con Maca, eso lo deduzco, pero... ¿la cosa iba bien no?
E: Y lo iba
C: Entonces...
E: ¿Tú que idea tienes de Lucía?
C: ¿Lucía? ¿qué tiene que ver ella en todo esto?
E: Contéstame por favor
C:... (daba otro trago y levantaba la mirada como queriendo recordar cosas para dar una
respuesta sincera)... Pues... no he tenido mucho contacto con ella... pero me parece
maja... y responsable si es... no sé... también hay gente que dice que no se fía mucho de
ella... como si tuviera doble cara... pero vamos que yo... todavía no he tenido mucho trato
con ella
E: Ya...
C: Y dime que tiene que ver ella en esto
E: Lucía me contó que Maca la amenazó
C: ¿Qué la amenazo?
E: Sí-.. para que no se acercara a mi más de lo normal... tú ya me entiendes
C: ¡¿Maca?! ... (poniendo gesto de asombro)... perdona mucho cariño... pero dudo eso
E: ¡Y yo Cruz! Pero... es que Laura me dijo esa misma mañana que había hablado con
Maca sobre eso, y que le había dicho que no se fiaba de ella, que notaba como si quisiera
ir detrás de mí o algo... y yo que soy la persona implicada tendría que haber notado algo
y no ha sido así ¡joder! Y eso me da que pensar...
C: Puuufff, ¿pero se lo has preguntado?
E: Ayer llegué de madrugada a casa y pensé que no era el mejor momento
El tiempo me dio la razón 170

C: ¿Pero te ocurrió algo? ¿te fuiste de aquí antes no?


E: Sí... en realidad, es que llamaron a Lucía diciéndole que su madre había tenido un
infarto y tuve que llevarla a su pueblo... pero a mitad de camino la llamaron para decirle
que estaba en el hospital y nos volvimos
C: ¿Qué pasa que no le gustan los hospitales?... (poniendo cara de que le extrañaba
aquello)
E: Me dijo que no sabía llegar hasta allí
C: Que no sabía llegar hasta allí... ¿al hospital?... ¿un hospital que está en su pueblo?
E: Ahora me dirás que eso es muy raro
C: Pues sí cielo sí
E: Yo ya no sé que pensar... pero... ¿y si en realidad Maca le dijo aquello? ¿cómo crees
que me puede sentar?
C: Yo lo dudo, ya te digo, pero pregúntaselo... no pierdes nada
E: Ya... pero... ¿no crees que la otra sería muy tonta diciéndome algo así cuando yo se lo
puedo preguntar fácilmente?
C: Lo estaba pensando sí
E: Pues imagínate el berenjenal
C: Pues tú tranquila ¿vale? Lo hablas con ella y con una cosa o con otra sabes que
cuentas conmigo ¿uhm?
E:... Sí, gracias Cruz
C: ¡Nada mujer!

Tras aquella conversación se fue algo más tranquila hacía la casa de la pediatra,
efectivamente ya no eran horas para despertar a la niña para llevarla a ningún sitio, pensó
en irse a su casa, pero pensó que eso traería alguna que otra consecuencia que no
favorecería a la relación con Maca, así que respirando hondo entró en la casa, hacía
bastante frío, la casa estaba en completo silencio, se asomó al comedor y la pediatra no
estaba allí como ella esperaba, así que se fue hasta la habitación, allí estaba,
aparentemente dormida, aunque tenía sus dudas, la observó por un momento y se dio
cuenta de como de dulce podía llegar a ser, y hacía que la idea de que lo que Lucía le
contó se esfumara por momentos de su cabeza

Se puso uno de los pijamas que tenía por allí y sin hacer mucho ruido se metió en la
cama, barajó la posibilidad de dormir en el sofá pero el frío que hacía aquella noche no
hizo más que quitarle de la cabeza aquella idea

Buscó la posición más cómoda y se quedó con los ojos abiertos intentando percibir la
respiración de la pediatra, la encontró, pero no más que un segundo en aquel silencio,
pues aquella mujer que tanto quería se daba la vuelta para abrazarla y en esa ocasión
cobijarse ella su cuello, su cuerpo se erizó con el contacto de aquel aliento que la hacía
sentirse tan viva por dentro

M: ¿Qué hora es?... (trayendo hacía ella más a la enfermera)...


E: Tarde... ¿te he despertado?
M: No tranquila... te estaba esperando
E: Bueno... (acariciaba el pelo de la pediatra)... pues ahora a dormir
M:... (metía su mano bajo el pijama de la enfermera para acariciar su abdomen)...
E: Maca... tienes las manos heladas
El tiempo me dio la razón 171

M: ¿Por eso tiemblas?... (sacando su rostro del lugar en el que había permanecido hasta
ahora)... Esther... yo no puedo más... (se lo decía en un susurro que solo lograba
entrecortar más su voz)...
E: Maca... (se estaba excitando por segundos, que la pediatra le hablase así hacía que la
caricia que estaba sintiendo fuese nada más que el ladrón de la poca fuerza que tenía en
ese momento)...
M: Dime que no quieres... dime que no me quieres... dime que todo esto es un error...
pero dímelo... sino, te juro que no podré parar Esther... (se dirigió hasta aquel cuello que
momentos antes había sido su refugio para esta vez regalarle una caricia en forma de
beso)...
E: Maca... (su nombre salía en forma de suspiro, su cuerpo no podía reaccionar de alguna
otra manera que fuera buscando aquella caricia de la pediatra)...
M: Te quiero Esther... (empezaba a besar su cuello con más efusividad)... y tanto como te
quiero es como te deseo ahora... (mordía su barbilla para llegar hasta esos labios que no
le decían que parase haciendo que profundizara tanto que pareciese que les faltase tanto
el aire como ganas tenían de seguir con aquello)...
E: Maca... (se separaba de ella unos centímetros cogiendo la cara de la pediatra que con
aquellos ojos le decía todo el amor que sentía por ella en ese momento)...
M:... (se había colocado encima de la enfermera, realmente las dos tenían una excitación
difícil de aplacar, pero aquel gesto la había hecho sentir un frío en su corazón que pocas
veces conseguía apaciguar)... Esther... por favor... (apoyaba su frente en la barbilla de la
enfermera)... no pienses en lo que es correcto o no... actúa según lo que sientas...
E: Mírame... (levantaba la cara de la pediatra)... ¿qué crees que siento?
M:... (se sentaba a horcajadas encima de la enfermera)... Últimamente no lo sé... (decía
algo triste para luego sentarse dándole la espalda)...
E:... (se incorporaba y se sentaba junto a ella, cogiéndole la mano)... Perdóname
M: ¿Por qué?... (se giraba para mirarla)...
E: Por como te he tratado desde ayer... (le frotaba la mano y se la besaba)
M: ¿Es por algo que haya hecho?
E:... (suspiraba ante aquella pregunta)... ¿Te sirve si te digo que no es nada que me haga
dejar de quererte?
M:... (la miraba dulcemente)... ¿Me quieres?... (se lo decía con una sonrisa que se le
contagiaba a la enfermera)...
E: ¿Lo dudas?
M: Me gusta oírtelo decir
E:... (se acercaba hasta su oído)... Te quiero más que ayer... y te querré más cada día que
pase Maca
M:... (giraba su rostro hasta quedar a milímetros de aquella persona que con solo respirar
a su lado conseguía que su cuerpo temblase)... ¿Me lo prometes?... (se recostaba poco a
poco encima de la enfermera hasta que esta quedaba completamente debajo de ella)...
E: Te lo prometo, te lo juro y aseguro
M:... (terminó de escuchar aquello para sellar aquellas palabras con un tierno y dulce
beso que necesitaba)... mmmm ¿tanto?
E: Tanto
M: Me encantas... (dándole otro beso)...
E: ¿Por qué no paras de hablar de una vez y acabas lo que has empezado uhm?
M:... (se separaba un poco de la enfermera para mirarla a los ojos con una expresión
bastante provocativa)... Y ¿si no lo quiero acabar?
E:... (en un ágil movimiento se colocaba ella encima de la pediatra)... Pues si no pones de
tu parte tendré que hacer que lo reconsideres ¿no?
El tiempo me dio la razón 172

M: Jajajaja y ¿cómo piensas hacerlo?


E: Mmmm poco a poco... (se inclinó hasta llegar al lóbulo de su oreja, al cual prodigaba
suaves besos para después con la punta de la lengua intensificar la humedad de ellos)

Un gemido de la pediatra le hizo saber que no iba mal encaminada por allí, con otro
suave roce de lengua bajó hasta el cuello para volver a subir soplando muy despacio el
mismo recorrido

E: ¿Bien?... (la pediatra asentía con los ojos cerrados)... ¿seguro?... (quería poner
nerviosa a la pediatra)
M: ¡Por dios Esther!
E: Jajajja... (se abalanzaba hasta su cuello de manera más deseosa)...

Despojó a la pediatra de la camiseta de su pijama dejando todo su torso al descubierto, lo


recorrió con la mirada y volvió hasta sus ojos donde vio de nuevo aquella viveza, ese
brillo que la cautivo un día y que la tenía enamorada aun, besó sus labios y bajó en
dirección a ese pecho que la llamaba a gritos desde hace una eternidad para ella, se
entretuvo al igual con cada uno para después recorrer aquel abdomen que se le antojaba
perfecto, la pediatra suspiraba y arqueaba su espalda intentando dejar escapar aquel
nerviosismo que experimentaba por segundos, aquel nerviosismo que aumentó cuando
notó aquel deseo entre sus piernas y que no hizo más que dejar su voz en un aire lleno de
amor entre esas cuatro paredes

Exhausta y fatigada intentaba recuperar el aliento, la enfermera se acoplaba a ella con la


satisfacción de haberla hecho disfrutar tanto como ella quería

Besaba su cuello y su clavícula como si con cada uno hiciera que la pediatra se
recuperase antes, eran besos con amor, con calma, acariciaba su cuerpo con devoción, la
misma devoción que encontró cuando la pediatra más calmada la miraba para besar
aquellos labios que le daban esa fuerza por querer afrontar tanto bueno, como malo en
una vida que esperaba vivir junto a la enfermera

M:... (se refugiaba en el cuello de la enfermera)... ¿Tú sabes como me has dejado?
E: Jajajaj ¿cómo cariño?... (se movía para mirarla a los ojos)...
M: Eso no te lo digo... te lo demuestro ¡leona! Jajaja... (se abalanzaba sobre la enfermera
para ser ella ahora quien hiciese temblar)...

Pasaron una noche como tantas veces habían hecho, pero con la diferencia de que esta
tenía añoranza de años atrás, impulsos contenidos y ahora expuestos, sentimientos que
habían estado frustrados por momentos, siendo ahora el más hermoso regalo que se
podían ofrecer mutuamente, llenos de caricias y te quieros que ansiaban demostrar,
llevados a un baile de dos personas, donde la música eran sus respiraciones y los
instrumentos esos dos cuerpos llenos de deseo y amor...

Amanecía un día aparentemente normal para el mundo, pero indiscutiblemente diferente


para dos personas que dormían abrazadas desde minutos antes, donde habían sucumbido
al cansancio de una noche llena de deseo y confesiones
El tiempo me dio la razón 173

Esther abrió los ojos, y vio aquello que tanto había echado de menos, la pediatra estaba
frente a ella con una mano puesta en su cintura, su rostro lo tenía a pocos centímetros y
se podía decir que respiraba de ella. Se quedó observándola mientras con su dedo
acariciaba aquella mano que le sabía a gloria. Cuando su razón consiguió esfumarse no
tuvo más remedio que besar aquellos labios que la seguían llamando a gritos haciendo así
que aquella reina se despertase con esa sonrisa a la que tanto celo le tenía por estar
pegada a ella a cada momento

M: Hola... (sin dejar de sonreír)...


E: Hola... (le daba otro beso)...
M: Hola... (la enfermera sonreía aun más)... ¿no es un beso por cada “hola"?
E: Jajajaj... (se abrazaba a ella acomodando la cabeza en su pecho)... que bien se está
aquí
M:... (estrechándola más si cabía)... Sí... mejor que en cualquier sitio
E: Mmmmmm
M: ¿Qué hora es?
E: Las siete
M: ¿No es demasiado temprano para ti? Jajajaa
E:... (se incorporaba para mirarla)... Oye que si quieres me duermo ¡eh! Cualquiera diría
que te estorbo... (disimulaba ofendida)...
M: ¡Ven aquí tonta!... (la hacía volver hasta ella, para darle dulces besos en el rostro)... si
por mí... te tendría pegadita a mí las veinticuatro horas todos los días del año
E: Hoy va a ser un día precioso
M: Dos añitos
E: Y tú estas aquí

Pasaron un rato más disfrutando la una de la otra, cuando ya empezaba a ser hora de
desayunar y arreglar a la niña se levantaron y Maca decidió ducharse mientras que Esther
cogía a la niña antes de preparar el desayuno

Con una gran sonrisa en los labios y radiando felicidad entró en la cocina donde una
Esther en bata, pero a sus ojos increíblemente preciosa daba el desayuno a la niña

M: ¿Dónde está mi princesa?... (se acercaba hasta su hija que ya sonreía al verla)...
Irene: ¡¡Ami..!!... (prestaba toda la atención a la pediatra)...
M: Guapa... (le daba besos tras cada palabra que decía)... preciosa... mi chiquitina... mi
princesita...
E: Bueno visto que me vais a ignorar voy a ducharme... (dejaba en plato con la papilla
encima de la mesa para ir hacía el baño, cosa que Maca impidió tirando de su brazo hasta
sentarla en su regazo)...
M: ¡Ven aquí!... (sentándola en sus piernas)... ¿qué le pasa a mi reina?
E: ¿A mí?... nada mujer... que para el caso que me hacéis las dos me ducho
M: Jajajaj tonta... (la estrechaba entre sus brazos para besarla)...
E: Maca, la niña
M: Que pasa... ¿no le puedo dar un beso a su mama o que?
E: Sí pero uno normalito
M: Jajajaaj venga... ve a ducharte y mientras termino yo con este bichejo
Irene: ¡¡Iejo!!
E: Eso, tu no digas palabras normales
M: Mama guapa... (le decía a la niña)...
El tiempo me dio la razón 174

Irene: ¡¡Maaaa apa!!


M: ¿Decías?... (se giraba triunfante y sonriente)...
E: Que voy a ducharme, que con vosotras es imposible
M: Jajajajajjaja

La enfermera se marchaba, sin duda alguna ese día iba a ser maravilloso, era el
cumpleaños de su hija y tenía a Maca con ella, y estaban otra vez como tantas veces
había rezado por estar

Se metió en la ducha pensando en cada uno de los segundos vividos la noche anterior, su
sonrisa crecía conforme pasaban por su cabeza una a una cada una de las imágenes

Salió de la ducha y agarró el albornoz para cubrirse con él, se sentó una vez estaba tapada
con él, en el borde de la bañera, bajó la mirada y al observar el suelo se dio cuenta de que
todo le daba vueltas, se puso una mano en la cabeza intentado para todo aquel
movimiento pero fue inútil, segundos después caía de bruces al suelo dejando tras de si
un gran golpe que llegó a oídos de la pediatra

Maca corría hacía el baño después de haber escuchado el estrepitoso ruido, llamó a la
puerta, al no recibir respuesta entró sin dudarlo un segundo más

M: ¡¡¡Esther!!!... (la enfermera estaba en el suelo bocabajo con un golpe en la cabeza que
había dejado un resto de sangre)... ¡¡Esther!! ¿me oyes?... (le daba golpes en la cara para
intentar despertarla)
E: Mmm... (se intentaba mover con alguna molestia)... ¿Maca?
M: Sí cariño... (la intentaba incorporar para dejarla sentada)... ¿cómo te encuentras?
E: Me duele la cabeza... (se tocaba el golpe y veía la sangre en su mano)... me maree
M: Ssshhh tranquila... (le miraba la herida de la frente)... parece que es una herida
limpia... vamos al hospital
E: No, no Maca, no hace falta, ha sido solo un mareo
M: Me da igual Esther, nos vamos ahora mismo

Maca entraba por la puerta de urgencias con la niña en brazos y una Esther algo aturdida
a su lado

M: Espera que te traigo una silla


E: Maca no hace falta
M: Esther por favor
E: Está bien

Maca iba hasta una de las sillas de ruedas que había en la entrada y la ayudaba a sentarse,
sentaba a la niña en el regazo de la enfermera para poder llevar la silla

M: ¿Teresa quien hay dentro?


T: ¿Pero que te ha pasado Esther?... (salía del mostrador rápidamente)...
E: Me caí y me di en la cabeza
M: ¡Teresa! ¿quién hay dentro?
T: Tienes a Vilches, Cruz está hace rato en una operación
M: Vamos para dentro
El tiempo me dio la razón 175

Mientras Vilches auscultaba a Esther, Maca espera impaciente tras la puerta con la niña
en los brazos, recorría el corto pasillo, una y otra vez, no le preocupaba apenas el golpe
en su frente, si no la razón de aquella caída

V: ¡Maca!... (se asomaba tras la puerta)...


M: ¡Voy!... (con paso ligero iba hasta entrar en el box)... ¿Qué? ¿Cómo estás?... (se
acercaba hasta Esther)...
Irene: Maaa... (alargaba los brazos para ir con la enfermera)...
E: Ven cariño... (tomaba a la niña y se entretenía con ella mientras Vilches se disponía a
explicarle a la pediatra)...
M: ¿Me piensas decir que ha pasado?
V: La herida es bastante limpia, le he puesto unos puntos de aproximación y nada más
M: El mareo Vilches, el mareo...
E: Se llama cansancio Maca
M:... (miraba a Vilches buscando la misma respuesta en él)...
V: Tranquila... (miraba unos informes)... Un simple mareo
M: Vale... (se volvía hasta la enfermera)... ¿te encuentras mejor? Cariño
E: Sí... (asentía con la cabeza)... ¿me das un beso?... (poniendo cara de niña)...
M:... (sonrió ante aquella pregunta)... Eso no se pide... (se acercaba hasta dejar un dulce
beso en los labios de la enfermera)...
Irene: ¡Ena eito!... (la niña que había presenciado la escena pedía su ración de cariño
señalándose la mejilla)
M y E: Jajajaja... (le daban un beso, cada una en una de las mejillas, consiguiendo que la
niña se echara a reír)...
V: Que tierno... (con voz irónica)...
M: Vilches ¡por favor! ¡No me seas gruñon!
Irene: Iches uñon!
V:... (las mujeres se reían ante el comentario oportuno de la niña)... ¡Eso! ¡Tú ponla en
contra mía!
E: Pero si mi hija te quiere con locura...
V: Sí bueno... devoción es lo que tiene ¡no te jode!!
E: ¡Vilches! ¡La niña!
V: ¡Dios!

Maca se acercaba hasta el odio de la niña quien reirá con lo que le decía la pediatra

Irene:... (en los brazos de la enfermera)... ¡¡iche!! ¡¡En!!


V: ¿Qué dice?
E: Que vengas Vilches, que vengas... (la niña lo cogía por el cuello)...
Irene: ¡Iche! ¡Apo! ¡Iche! ¡Apo!... (y le daba tiernos besos a los que el no pudo más que
sonreír a la niña)...
V: Con lo encantadora que es no se ha quien habrá salido jajaja... (se acercaba de nuevo
hasta la niña)... ¡guapa!... (y le daba un beso en la cabeza)
Irene: ¡Apo!
V: De esto... (levantaba un dedo mirando a la pareja)... ¡ni una palabra!... (ellas
sonreían)... ¡lo digo enserio!
Irene: ¡Ni na! ¡palaba!... (decía levantando la mano)
Todos: Jajajajaja
El tiempo me dio la razón 176

V: ¡Me encanta esta niña!

Después de aquella escena la pediatra salía de nuevo con Irene en sus brazos a esperar a
que terminase Esther de cambiarse, estaba tras la cortina mientras Vilches terminaba de
rellenar unas cosas

E: Vilches...
V: No pienso entrar Esther... así que no me lo ruegues
E: Jajajaja no enserio
V: Dime
E: Que gracias
V: No es nada que me tengas que agradecer
E: Sí Vilches
V: Pero recuerda el trato... tenemos que verlo mejor y asegurarnos ¿uhm?
E: Te juro que mañana en cuanto tenga un hueco te busco
V: Está bien... ahora sal no vaya a ser que se le pegue el pijerío de la otra a la niña
E: Ya lo tiene... llegas tarde jajajaj ¿vendréis esta tarde con María?
V: Yo sí
E: ¿Te has peleado con Cruz?
V: ¡Ella! ¡Se ha peleado conmigo! Así que haga lo que le dé la gana
E: ¡Anda gruñon! Si eres un encanto, no lo intentes reprimir... (y le daba un beso en la
mejilla)...
V: ¡Anda! ¡Anda! Tira con la pija que todavía le cuento lo nuestro ¡eh!
E: Jajajaj hasta luego Vilches
V: ¡Adiós!

Una vez de nuevo en casa, Maca mandaba a Esther al sofá con la niña mientras ella
terminaba el desayuno, pues habían salido corriendo con la caída de Esther

M: Ya estoy aquí... (llevaba la bandeja con el desayuno de los dos)...


E: Mmmmm café...
Irene: ¡Afe! ¡Afe! ¡afe!... (su madre la tenía de pie en sus piernas y por ello tenía un
baile particular por la falta de equilibrio)...
E: ¡Cafe! ¡Café! ¡Café!... (canturreaba su madre con ella)...
Irene: ¡Afe! ¡Afe! Afe... (hacía palmas a la vez que hablaba)...
M: ¡Esta niña no se aburre con nada! Jajajaja
E: ¡Déjala! Que si no ibas a estar tú de payasa particular jajaja
M: Como si eso me importara jajaja ven Irene vamos a la mantita mientras mama y
mami desayunan
Irene: ¡Ma ami aunan!... (decía toda convencida)
M: Eso...

Dejó a la niña en el suelo encima de su mantita, esta jugaba en su mundo rodeada de


peluches

M: ¿Cómo estás?... (le retiraba el fliquillo y miraba la herida)...


E: Maca que estoy bien... no te preocupes
M: Mmmm... (se inclinaba y le daba un beso en los labios)... es que me di un buen susto
E: Lo sé... (ponía su mano en la pierna de la pediatra)... perdona
El tiempo me dio la razón 177

M: Si te doliera la cabeza dímelo y te doy algo para el dolor ¡eh! No te calles que te
conozco
E: Vale mami
Irene: ¡Ami!! Jajajaja... (miraba a sus madres mientras jugueteaba con sus peluches)
E: Sí, mami guapa
Irene: ¡¡Ami apa!!
E: Mami preciosa
Irene: ¡Ami iosa!
E: Jajajaja
M: ¡¡Esther!!
E: ¿Queee?
M: ¡Para y desayuna!
E: ¡Vale! ¡Vale!

Pasaron parte de la mañana con la niña en el salón, cuando el sol parecía que calentaba lo
suficiente como para salir decidieron salir con ella

Esther permanecía sentada en el césped con la niña mientras Maca le echaba un vistazo al
periódico con su tercera taza de café

E: No me extraña que tengas el sueño ligero, ¡la cafeína la llevas las veinticuatro horas
en vena!
M: Bueno... un vicio que me puedo permitir
E: Anda que... (movía la cabeza de un lado a otro)...
Irene: Ada que... (se ponía los brazos en la cintura imitando a su madre)...
M: Jajajajaja ¡pero bueno!... (se iba hasta ella y la niña se refugiaba en su madre
riéndose)...
Irene: ¡¡¡Maaa!!!... (se escondía tras la enfermera)...
M: ¡¡Ven aquí bicho!!
Irene: ¡¡Maaaa!! Jajajajajaja
E: ¿Qué pasa cielo?
Irene: ¡¡Amii!!... (señalaba a la pediatra tras ella)...
M:... (metió un brazo por detrás de la enfermera teniendo su rostro pegado al de ella así
que esta se aprovechó para darle un beso en los labios haciendo que soltase a la niña y
pudiera volver a esconderse tras ella)... ¡aaiiss!
E: Jajajaja
M: ¡No te compinches con ella!
E: ¡Pero si lo haces tú todos los días!
M: Pero ese es mi papel ¿no? ¡Quedamos en que tú la educabas y yo la malcriaba!
E: Ven aquí cariño... (le decía a su hija)...
Irene: Jajaja
E: Ve y dale un beso a mami... (acercándose a su oído para que la pediatra no lo
escuchase)... y dile que la quieres... (decía bajito)...
Irene: Amiii... (iba hasta su madre)...
M: ¡Ay! ¡Mi niña!... (abría las piernas y la niña se ponía de pie entre ellas mientras su
madre la agarraba)...
Irene: Ami ¿ito?
M: Ame... (ponía la cara imitando el habla de la niña)...
Irene: ¡¡Mua!!... (le daba un beso en la mejilla)... ¡¡iero ami!!
El tiempo me dio la razón 178

La pediatra abrazó a la niña mientras le daba seguidos besos en el cuello, cosa que la niña
interpretó como otro juego por parte de su mami, pero esta, lo hacía con todo el
sentimiento de escuchar aquellas palabras de su hija

E: Aaiii ¡que se nos emociona la mami!


M: ¡Tú tienes la culpa!... (se tumbaba quedando su cabeza en las piernas de la enfermera
y sentaba a la niña en su abdomen)...
E: Estamos de foto jajaja
M:... (la miraba desde el suelo)... Pues sí jajaja... (la enfermera inclinaba su cabeza para
darle un beso)... mmm que rico
Irene: ¡Ico! ¡Ico! ¡Ico!
M y E: Jajajaja
M: ¡Sí! ¡Ico! ¡Ico! ¡Ico!... (en ese momento sonaba el teléfono)... ¡¡dios!! Que gente más
oportuna
E: Voy yo
M: No, quédate aquí con ella, ya voy yo
E: Vale

La pediatra se iba hacía en interior de la casa con el deseo de que quien fuese se cansase
antes de que entrara, pero no fue así, aquel sonido no cesaba, maldiciendo en voz baja
llegó hasta el salón y descolgó

M: ¿Sí?... (dijo con poca gana)...


Voz: ¿Esther?
M: No, no soy Esther, ¿Quién la llama?
Voz: Soy Lucía
M: ¡Anda! ¿y que se te ha perdido?
Lucía: ¿Me pasas a Esther por favor?
M: Eso será si yo quiero
Lucía: Creo saber que esa no es tu casa, y no creo que le siente muy bien saber que no le
das los recados
M:... (maldijo en voz baja)... Espera un segundo

Fue con el teléfono inalámbrico hasta el jardín donde estaban la enfermera y la niña

M: Cariño... (lo decía en voz alta para que la interlocutora lo escuchase)


E: Dime
M: Es para ti... (le daba el teléfono de poca gana)...
E: ¿Quién es?... (decía flojo, a lo que la pediatra contestaba con un gesto de desagrado)...
¿sí?
Lucía: Hola Esther
E: Ah... ho... hola... (miraba a la pediatra quien estaba jugando con la niña cerca de
ella)... dime
Lucía: No que... no sé llegar a tu casa jajajaja
E: ¿A mi casa?
Lucía: El cumpleaños... (decía para que Esther recordase que la había invitado)...
E: ¡¡Ah!! Te explico... (le daba las indicaciones ante la mirada de Maca quien ponía cara
de pocos amigos respecto a eso)...
Lucía: ¿Era a las cinco verdad?
E: Sí
El tiempo me dio la razón 179

Lucía: Venga pues hasta luego Esther


E: Hasta luego... (la enfermera colgaba y se quedaba pensativa, no recordaba que la
pediatra y Lucía se encontrarían aquella tarde)...
M: ¿Entonces va a venir?
E: Sí Maca, la invité... (decía con tono no muy alegre)...
M: Vale... (se volvía con la niña quien le enseñaba todo lo que hacía el caballo de
peluche que tenía entre las manos)... ¡madre mía que bonito!
Irene: ¡Allo onito!
M: Sí caballo bonito
E: Maca
M: Dime... (miraba a la enfermera para volver a mirar a su hija)...
E: No... nada... (la enfermera no quería por nada del mundo chafar aquel día sacando en
tema de su compañera, cerró los ojos intentando sacar aquello de su cabeza)...
M: ¿Te encuentras bien?... (se acercaba hasta ella)... tienes mala cara
E: Me duele la cabeza
M: Venga vamos dentro y te echas un rato
E: No Maca, hay que preparar las cosas
M: Esther no discutas conmigo ¿vale? Te encuentras mal, así que duermes un poco y se
acabó
E: Está bien... (se levantaba y cogía a la niña)... cariño ¿quieres dormir con mama un
ratito?
Irene: ¡Omir no!
E: ¿No?
Irene: No... ena... ega allo... (levantaba el peluche)...
E: Vale cielo... (entraban en la casa algo más seria, cosa que la pediatra no iba a
consentir)...
M:... (se abrazaba a la enfermera por detrás para hablarle a la niña)... ¿Te quedas con
mami mientras mama duerme?
Irene:... (la niña asentía con la cabeza)
M: Venga cariño, vamos arriba y te acuestas... (le daba un beso en el cuello para
encaminarse ella primero hacía la habitación)...

Esther iba despacio mientras le hacía unas carantoñas a la niña, quien bien recibía aquello
devolviéndoselas a su madre en formar de tiernos besos que le llegaban al corazón

Al entrar en la habitación vio como Maca le colocaba el pijama en la almohada después


de habérsela abierto para que tardase lo menos posible

M: No dirás que no te lo pongo fácil ¡eh!...


E: Así sí que da gusto... (levantando una ceja)... jajajaj
M: Se podría rematar de otra manera pero lo dejaremos así...
E: Jajaja sí mejor sí... (volvía a mirar a su hija)... ¿Te vas con mami?
Irene: Zii
M: Ven conmigo pequeña... (cogía a su hija en brazos)... nos vamos a sentar aquí hasta
que mama se acueste ¿vale?
Irene: Ale... (subía y bajaba la cabeza)...
E: No hace falta Maca
M: Quiero ver que te quedas acostada, entonces nos iremos
Irene: Onses os iemos
M: Hasta la niña lo dice jajaja
El tiempo me dio la razón 180

E: Está bien... (la enfermera empezaba a desvestirse bajo la atenta mirada de Maca)... así
no puedo Maca
M: ¿Así como?... (sonreía)...
E: Mirándome como lo haces
M: Lo siento cariño pero es la única manera de la que sé mirarte jajajaja
E: Uuuffff... (tras algún que otro traspiés por el nerviosismo que le podría la pediatra,
logró ponerse el pijama y meterse en la cama)... ¿ya?
M: Ya jajaja... (se acercó hasta el lado de la cama donde se encontraba la enfermera)...
Irene dale un beso a mama que está malita
Irene: ¿Aita?... (con cara de pena)...
M: Sí... va a dormir un ratito, para luego bajar con nosotras a jugar
Irene: Ale... (se acercaba hasta su madre después de que la pediatra la dejara encima de
la cama)... maaa...
E: Ven cariño
Irene: ¿maaa aita?... (cogiéndole la cara y mirándola seria)...
E: Sí cielo, mama está malita
Irene: ¿ito?... (preguntaba con toda esa dulzura que rebosaba la niña)...
E: ¡Muchos besitos!
Irene: ¿uchos?
E: ¡Muchos!... (tras eso la niña le daba un beso tras otro, haciendo que sus madres se
rieran por el desparpajo que podía a llegar a tener aquella niña con solo dos años)...
Irene: ¿Ya?... (inclinaba su cabeza mientras le preguntaba a su madre)...
E: Mmmmm ¡sí! ¡Me he puesto buena!
Irene: Jajajaja ¡¡maaa ena!!... (daba palmas)
M: ¡¡Mama buena!
Irene: ¡¡Ma ena!! Jajajajajajajaj
M: Venga, dale otro besito que nos vamos a jugar y ella va a dormir
Irene: Muaaaa... (volvía hasta la pediatra para que la cogiese)...
E: ¿Y tú no me das uno?... Irene ami no me da besito... (poniendo morros de niña
pequeña)...
Irene: ¡¡Amiii!! ¡Ito!... (señalaba a la enfermera)... ¡¡ito!!
M: ¿Le doy un besito?
Irene: ziii... en... (tiraba de su madre para acercarla hasta la enfermera)...
E: ¿Me lo das o que?
M: Jajajaja que impaciencia... (la enfermera agarró por la camiseta a Maca hasta pegarla
completamente a ella, para darle más de lo que como la niña decía “ito”
Irene: ¡¡Ito!!... (hacía palmas y reía por la escena)... ¡ito! ¡Ito! Jajajajaja
M: Joer... con el “ito”... (decía mirando también a su hija)... venga vamos bicho... (ahora
si cogía a la niña en brazos y llegaba hasta la puerta) luego te despierto para comer algo
E: Vale...
Irene: Aios maaa
E: Adiós cariño

A la hora de comer Ana se había acercado ya a la casa de Esther, estaban hablando


mientras la pediatra le daba la comida a la pequeña, Maca le contaba lo sucedido con
Lucía

Ana: ¡Pero no te pongas neuras mujer!


M: ¡Ana ponte en mi situación!
Ana: Vamos a ver... calibremos
El tiempo me dio la razón 181

Irene: ¡Alibemos! Ajajaja


Ana: Eso cielo... calibremos jajaja... ¿Esther a quien quiere?
M:... (miraba a su hija dando por más que contestada aquella pregunta)
Ana: ¿Con quien se acostó anoche?... (decía con voz pilla)...
M: ¡Ana por dios! ¡La niña!
Ana: Como si se enterara de algo...
M: Sí entiendo por donde vas...
Ana: ¡Pues ya está! Que haga lo que le dé la gana la lagarta esa, tú estate tranquila
M: Es que como se le insinué en mis morros no sé si me voy a poder contener Ana
Ana: ¡Lo harás! Por que si no, Esther pensará que desconfías de ella ¿y tu no desconfías
de ella verdad?
M: Claro que no
Ana: ¡Pues listo!
M: Menos mal que estarás aquí... así lo verás con tus ojos

Después de haberle dado de comer a la niña la acostaron hasta que fuese la hora para que
empezase a llegar la gente

Ana se quedó en la cocina recogiendo un poco mientras Maca despertaba a Esther

M: Cariño... (la besaba en los labios)... cielo... (beso)... princesa... (Esther parecía no
despertar)... Esther venga... (la acariciaba un poco el brazo)... ¿Esther?... no me hace
gracia ¡venga!... Esther ¡¡¡joder!!!... (levantó un poco más la voz y la enfermera no pudo
aguantar más y rompió a reír)...
E: Jajajajaja
M: Pues a mi no me hace ninguna gracia... (decía levantándose y mirando seriamente a la
enfermera)...
E: Perdona jajajaja
M: ¡Serás idiota!
E: Perdona cariño jajajaja
M: ¡Pero tú no paras de reírte!... (la enfermera le tiró de la mano haciéndola caer encima
de ella)... ¿Cómo eres tan mala?
E: Es que te he oído llegar y no he podido contenerme, lo siento... (le decía mimosa)...
M: Pues vaya gracia
E: No te enfades... (le mordía el labio inferior)... ¿uhm?
M: No me enfado venga... (intentaba levantarse pero Esther la volvía a tirar encima
suya)...
E: ¿Y la niña?
M: Durmiendo
E:... (tras escuchar aquello se abalanzó a los labios de la pediatra para besarlos con
deseo)
M: Esther... (la enfermera no la dejaba hablar)... uuummm... Esther
E: Venga que voy a hacer que me perdones... (intentaba despojar a la pediatra de los
pantalones)...
M: Esther... cariño... nada me gustaría más, te lo juro pero es que... (bajaba la voz y se
acercaba hasta ella)... es que está Ana abajo
E: Uuuuffff... (se dejaba caer a la cama en signo de desesperación)... pues que bien
M:... (se recostaba un poco encima de la enfermera)... Pero... ¡qué sepas que este
calentón me lo pagas esta noche!... (y volvía a besarla pero con menos efusividad)...
El tiempo me dio la razón 182

E: Calentón el mío ¡guapa! Que yo ya tenía la idea hecha hace rato... (se levantaba de la
cama en un salto para ir a la ducha, pero la pediatra la alcanzó para abrazarla por la
cintura)...
M: Osea... ¡qué te ibas a aprovechar de mí con alevosía!
E: Pues sí... ¡pero ya nada!
M: Venga pues una duchita fría y solucionado... (antes de que Esther pudiera reaccionar
deshizo el abrazo y se fue corriendo hasta la puerta)...
E:... (se giraba hacía ella)... ¡¡¡Pero serás!!!... Cabrona!!
M: Jajaja te espero abajo cariño
E: ¿Cariño? ¡¡Cariño es lo que me vas a pedir tú esta noche!!... (decía alzando la voz)...
M: Mi amor... la niña... jajajaja... (la enfermera cogía un cojín y se lo lanzaba con la mala
suerte de no acertar)... ahí que ver que agresividad
E: ¡¡Vete Maca!!
M: ¡Vale! ¡Vale! Me voy... (se marchaba pero volvía a asomar solamente la cabeza)...
pero... ¡ya me buscaras ya!
E: ¡¡Maca!!

Rato más tarde una Esther más relajada hacía acto de presencia ante las dos amigas que
no cesaban de reír mientras terminaban lo que sería su comida

E: ¿Os divertís?... (dijo nada más entrar en la cocina)... hola Ana... (dándole dos besos)...
Ana: Hola guapa
M: ¿Y para mi no hay beso?... (miraba de reojo a la enfermera quien le devolvía la
mirada pero con más seriedad)... um... vale
E: ¿Comes con nosotras Ana?
Ana: Pues sí... no tenía nada que hacer y como tenía que venir después pensé “¡que
coño! ¡Que me inviten a comer!” jajajaja
E: ¡Di que sí! Ajajaj
Ana: ¿Cómo estás? Ya me ha contado Maca tu golpe
E: Mejor... (sonreía)... aunque el chichonazo este duele... (se tocaba el golpe)...
M: Deja que te lo mire... (se acercaba hasta la enfermera que la miraba fijamente)... vaya
golpe... esto se te tardará en quitar... (volvía hasta donde minutos antes terminaba de
preparar la ensalada)... bueno pues esto ya está ¿vamos a la mesa?
Ana: Vamos

Se sentaron las tres a la mesa, Ana en un acto reflejo se puso en uno de los lados para que
Esther se pusiera al lado de la pediatra

Ana: ¿Va a venir mucha gente esta tarde?


E: Amigos del hospital y familia...
Ana: Por cierto Maca, ¿tus padres no han visto todavía a la niña no?
E: Por que no ha querido... por que mira que se lo he dicho
M: Bueno... tenía pensado que cuando Esther acabase el tema de las horas y le den los
días ir a pasar algunos allí... (miraba de reojo a la enfermera)...
Ana: Pues estaría bien
M: Ya

Parecía que la enfermera seguía en sus trece sin hablar abiertamente con la pediatra, a
Ana le hacía mucha gracia esa situación pues había pillado a la Esther reírse por algún
El tiempo me dio la razón 183

comentario dirigido a Maca haciendo ver que lo único que quería ponérselo difícil y
sabía que lo estaba haciendo divinamente

Cuando terminaron de comer Maca fue a ver como estaba la niña mientras Esther y Ana
recogían la mesa

Ana: Me la estás haciendo sufrir ¡eh!


E: Ella se lo ha buscado jajaja
Ana: La tienes que echa chispas por las orejas
E: ¿Crees que debería darle ya un respiro? Jajaja
Ana: Yo creo que sí
Ana y E: Jajajajajaja

La pediatra hacía su aparición en la cocina sentándose a mirar como aquellas dos se reían

M: ¿Me puedo enterar?


E: ¿De que?... (se daba la vuelta dejando lo que tenía las manos para mirar fijamente a la
pediatra)...
M: De lo que os reís... por reírme yo también digo
E: ¿Se lo decimos?... (se volvía para mirar a Ana)...
Ana: Pobrecita ¿no?
Ana y E: Jajajajaja
M: Si os estáis riendo de mí me voy... (se levantaba y se dirigía hasta la puerta)...
E:... (iba hasta ella en dos pasos ligeros para evitar se que fuese)... Ven aquí anda... (la
abrazaba por detrás y le daba un beso en la nuca)...
M: ¿Ya se te ha pasado el mosqueo?... (le preguntaba sin darse la vuelta)
E: Esto te pasa por listilla que lo sepas
M:... (se volvía)... ¿Eso es un sí o un no?... (preguntaba seria)...
E: Pues como no me cambies esa cara será un no... (la miraba fijamente sin deshacer
aquel abrazo)... ¿me sonríes un poquito?
M:... (seguía mirándola sin gesticular)...
E: ¡¡Maca!!!
M:... (no obtuvo respuesta pero si movimiento pues la pediatra la cogía por la cintura y la
inclinaba para atrás como solían hacer en las películas antiguas)...
E: Me vas a tirar Maca jajajaj
M: ¡Dame un beso!
E: ¡Maca por dios! Que me veo otra vez en el suelo
M: ¡He dicho que me des un beso!
E: ¿Si te lo doy paras? Jajaja
M:... (levantaba la mirada para mirar a Ana quien se moría de la risa por la escena)...
Mmmm ya veremos
E: Entonces no jajajaja
Ana: ¡¡¡Esther!!! ¡venga mujer! ajajaja
M: ¡Que me des un beso te digo!... (la enfermera se aferró a su cuello dándole un beso en
proporciones que ella no se esperaba así que no tuvo más remedio que sin soltarla
ponerla en una posición normal, donde Esther seguía agarrada a ella profundizando aun
más si cabía aquel beso)...
Ana: ¡¡¡Chicas!!!... (pero estas no hacían caso)... ¡¡joder!!... (por más que decía no
obtenía respuesta)... que algunas estamos en celibato obligatorio ¡¡¡coño!!!
El tiempo me dio la razón 184

M y E: Jajajajajaja... (se separaban a la vez para reírse por aquel comentario que rompía
la magia de cualquier momento)...

A la hora prevista todo el mundo iba llegando, Irene era el centro de atención de todo el
mundo por ser la protagonista del día, María, la hija de Vilches y Cruz era mayor que ella
y lo de las dos era un juego bastante gracioso, Maca andaba de un lado a otro del jardín
orgullosa de su hija

L: Tiene una gracia fuera de lo normal


M: ¡Y tanto! Jajajaja... ¡Irene!... (la niña estaba en el suelo jugando con Maria, al oír a su
madre se giraba a mirarla)... espera que te vas a reír... (se levantaba a por la niña para
sentarla en su regazo)... ¡Cruz! Mira escucha... Irene mira... (le señalaba a Vilches)...
Vilches...
Irene: ¡Uñon!! Jajajajaj... (daba palmas mientras se reía haciendo que todos y cada uno
de los que lo presenciaban también lo hicieran)...
C: Jajajaja cariño... (miraba a su marido)...
V: ¡Pero será posible!
M: Ven Rodolfo
Irene: ¡¡Olfo!! Jajajaja
V: No, si...
M: ¡¡Ven hombre!!... (se acercaba hasta madre e hija)... ¿Qué se le dice a Vilches Irene?
Irene: ¡¡Iches apo!! ¡¡Iches apo!!!
M: Jajajaja cuando lo tiene cerca cambia la cosa jajajajaja
Todos: Jajajaja

Esther se acercaba hasta el rincón donde todo el grupo de gente se reía

E: ¿Qué pasa aquí?... (la niña escuchaba a su madre y enseguida la llamaba)...


Irene: Maaaaa... (levantaba los brazos)...
M: ¡Ale! ¡¡Ya esta aquí su ma y a la ami que den!!
C: ¿Celosa?
M: Por supuesto
E: ¿De la madre o de la hija?
M: ¡De la hija claro! A mí su madre no me coge tanto jajajaja
E:... (le daba una colleja)...
M: ¡¡¡Aaauu!!!... (se tocaba donde el golpe)...
L: Eso te pasa por listilla
E: ¡¡¡Y van dos cariño!!! Jajajaja... ¡Vilches!
Irene: ¡Uñon! Jajajaja
E: ¡¡Oye!!

Todos en la mesa se reían, pues la niña ya lo decía sin tener que pedírselo, el pobre
Vilches no podía hacer otra cosa que reírse

E: Venga no reírle la gracia


C: Pero es que es gracioso Esther... pobrecito mío... (le pasaba la mano por la calva a su
marido)...
V: Tú encima regocíjate
E: Venga enserio, Vilches ¿puedes venir un momento?
V: Claro... (se levantaba para ir hasta ella)...
El tiempo me dio la razón 185

Irene: ¡Iches apo! ¡Iches apo! Jajajaja


E: Eso sí cielo, Vilches guapo
Irene: ¡Iches apo!!
E: ¡Y yo que me creo que me la tienes enamorá! Jajajaja...
V: Seguro jajajaj
E: Maca
M: Dime preciosa... (la enfermera la miraba subiendo una ceja)... ¿Quee?
E: Jajaja nada... quédate con la niña que voy un segundo a hablar con Vilches
M: Vale dame... (se levantaba para coger)...

La enfermera y Vilches desaparecían del jardín entrando en una cocina para hablar más
tranquilamente

V: ¿Te ocurre algo?


E: Esta mañana cuando me eche a dormir un rato... no podía Vilches
V: ¿Cómo que no podías?
E: Era cerrar los ojos y todo me daba vueltas... me angustié mucho... (parecía que fuese a
empezar a llorar)...
V: ¡Joder!... (se pasaba la mano por la cabeza)... ¿Maca se ha enterado?
E: No, ni tiene que hacerlo Vilches, me lo prometiste
V: ¡Que sí joder! A ver... mañana en cuanto entres me buscas, yo hablaré con Dávila para
que no te mande a hacer nada
E: A ver que le dices...
V: Algo me inventaré... (se sacaba del bolso de su mujer una pequeña linterna)... mira la
luz... (le observó las pupilas con detenimiento)... mmmm
E: Se sincero Vilches... sea lo que sea...
V: Así no pienso decirte nada, cuando te haga las pruebas te lo diré seguro
E: ¿Crees que puede ser grave verdad?
V: ¡Eso es lo último que vamos a pensar!
E: ¿Pero cabe la posibilidad?
V: Me temo que sí... (el timbre sonaba haciendo que la enfermera tuviera que reponerse
para poder ir)... venga tranquilízate ¿Vale?... no voy a dejar que te pase nada Esther... (la
enfermera se abrazaba a él)...
M: ¿¿¿¡¡¡¡Abres tú!!!!???... (gritaba desde el jardín)...
V: Ya vamos ¡¡¡¡coño!!!!... venga Esther...
E:... (respiraba hondo y se iba hasta la puerta)... Hola
Lucía: Me ha costado ¡¡eh!!
E: La primera vez cuesta pero luego está chupado, pasa... (se hacía a un lado para dejarla
paso)...

Pasaron en silencio hasta la cocina donde Lucía paró a la enfermera para hablar con ella

Lucía: Me he enterado de tu desmayo


E: Sí... bueno... el cansancio, fue más el golpe que otra cosa... (se levantaba el flequillo
para mostrarle el golpe)
Lucía: Guaauuu... (se acercaba un poco más hacía su rostro)... te debe doler
M: ¡Ejem! ¡Ejem!... (tosía algo más fuerte de lo normal antes de entrar con una jarra
vacía en las manos)... venía... (alzaba la jarra)...
Lucía: ¡Hola Maca!... (sacaba una simpatía del todo desconocida para la pediatra)...
¡dame dos besos mujer!
El tiempo me dio la razón 186

M:... (no podía ocultar un rostro de sorpresa)... Hola... (le daba dos besos por
compromiso propio en no hacerle pasar un mal rato a Esther)...

Tras aquel momento para ella más que angustioso salió de nuevo al jardín con la idea de
intentar ignorar al máximo a aquella persona, cogió de nuevo a su hija y se dirigieron
hasta una María que reía por las ocurrencias de su padre

La tarde pasaba tranquila, aparentemente, Maca no había dejado de observar como Esther
hablaba con todo el mundo incluyendo también a Lucía, no quería tener que hablar con
ella por si por alguna causa no contuviese el tamaño de sus palabras

Llegó el momento de la tarta y con ella pensaban abrir los regalos

M:... (se dirigía hacía la cocina para coger el pastel)


E: ¡Maca! Espera que voy contigo... (se levantó rápida de la mesa hasta alcanzar a la
pediatra)... no hemos hablado apenas... (le decía de forma cariñosa mientas pasaba su
mano por la espalda con una caricia)...
M: Tenemos mucha gente... (le sonreía para darle después un beso en los labios)...
¿vamos?... (decía con el pastel en las manos)...

Salieron juntas ante la mirada de todos que empezaban a cantar cumpleaños feliz, Esther
cogió a Irene en brazos y ante la sorpresa de todos se sentaron las dos en el regazo de
Maca

Todos: ¡¡Cumpleaños feliz!! ¡Cumpleaños feliz! ¡¡Te deseamos Irene!!¡¡ Cumpleaños


feliz!! ¡¡¡Bieeeen!!!
Irene: ¡¡Iieeenn!!! ... (hacía palmas por ser el centro de atención y reía mientras todo el
que estaba cerca le daba sonoros besos)...

Esther se levantó de la pediatra para sentarse junto a ella

M: Cielo ahora tienes que soplas las velitas


Irene: ¡¡¡Sopar eitas!!!... (se ponía de pie en las piernas de la pediatra)...
M: Las dos juntas ¿vale?
Irene: ¡Chi!!
M: Venga... unaaaaa... dooooosss... y... tres

La niña hizo un amago de soplo junto con su madre que se moría de la risa, todos
hicieron palmas y la niña saltaba de la emoción, mientras Esther cortaba la tarta Maca
ayudaba a la niña a abrir sus nuevos juguetes, estaba bastante emocionaba y no daba
abasto para jugar con ellos

Mientras los adultos comían la tarta las dos niñas jugaban con los nuevos trastos de Irene

C: Ahí que ver lo pequeña que es pero lo que se entera ¡eh!


En: ¡Buah! ¡Tienes más luces la chiquilla!
E: Me ha salido muy lista... (haciéndose la importante)...
Natalia: Me voy con las niñas un rato
M: Vale enana
Natalia: ¡Maca!!
El tiempo me dio la razón 187

M: ¡Perdón! ¡Perdón!
L: No sabe con que jugar jajajaj... (todos miraban como la niña cogía uno y al segundo
miraba el que tenía al lado)...
E: ¡Y todavía la que el de su mami, que cuando lo vea ya verás! Jajaja
V: Haber pija... ¿qué le has comprado?
E: Lo de ahora será algo simbólico lo bueno es lo otro
V: ¿Pero dinos que es coño?
M: Bueno vamos a dárselo y lo veis... ahora vengo

La pediatra se dirigía hacía la casa ante las dudas de los allí presentes, no tardó en llegar,
llevaba una caja bastante grande en sus brazos

V: ¡Venga sorpréndenos!
E: ¡¡Irene!!... (la niña se volvía a mirarla mientras su madre se acercaba a cogerla para
ponerla junto a la pediatra quien abría la caja)... mira ami tiene una cosa
M: ¡A la una! ¡A las dos! Y... ¡¡a las tres!!... (levantaba la caja dejando al descubierto un
caballito pequeño con ruedas)...
Irene: ¡¡¡Allooooo!!!... (miraba sorprendida aquel caballo mientras lo señalaba)
E: ¡¡¡Un caballo!!!!

Montaban a la niña en él quien no paraba de brincar en él mientras se reía todos miraban


la entrañable imagen

E: ¿Le das un beso a ami?... (le decía mientras la pediatra miraba absorta a su hija todo lo
feliz que era encima de aquel caballo)...
Irene: Amiiiiii... (la llama sin soltar los agarradores)...
M: Dime cielo... (se agachaba al lado de la niña)...
Irene: Ito... (cogía a su madre del cuello y le daba tiernos besos para después soltarla y
seguir concentrada en lo que ahora tendría entre manos todas las horas que le estuviera
permitido)...
E: Natalia quédate con ella para que no se caiga
Natalia: Vale
E: Oye Irene... ahora dejas a María que se monte en tu caballito ¿a qué sí?
Irene: Chi... (asentía convencida a su madre)...

Mientras hablaban en la mesa rodeados de risas, Esther comenzó a sentir nauseas y se


dirigió veloz pero sin llamar la atención hacía el cuarto de baño, se arrodilló frente al w.c.
y efectivamente vino lo que ella pensaba

Tras varios minutos con miedo de levantarse de allí por si repetía tal acción, se puso
frente al espejo y vio la palidez en su rostro, le temblaba todo el cuerpo, refrescó su cara
con agua fría y tras unos minutos intentado contener aquel nerviosismo salió de nuevo
teniendo enfrente la imagen de un Vilches con los brazos cruzados esperando su salida

V: ¿Has vomitado?
E:... (asentía pasándose la mano por la frente)...
V: Vámonos a urgencias
E: ¡No!... (ponía las manos en el cuerpo de este para frenarle)... por favor Vilches
aguanta a mañana, te lo pido por favor
V: ¿Pero no ves que puede ser grave Esther? ¡Joder!
El tiempo me dio la razón 188

E: Te comprendo, pero compréndeme tú a mí... no puedo ir ahora, tendría que contárselo


a Maca, y al resto de la gente, y no quiero Vilches, no quiero... (comenzaba a llorar
nerviosamente antes de sentarse en el suelo)...
V: Escúchame Esther... (se agachaba posando sus manos en las rodillas de esta)... sea lo
que sea, tendrás que hablarlo con Maca, se enterará al fin y al cabo, trabaja en el hospital
E: Por favor Vilches... (decían aun con su llanto)...
V: Está bien... pero, prométeme que si esta noche te encontrases peor me llamarás
E: Está bien
V: Prométemelo
E: Te lo prometo

En otro lugar de la casa, Maca guardaba el pastel en la nevera viendo que si tardaba
mucho más se pusiera en malas condiciones

Lucía la observaba apoyada en el marco de la puerta

Lucía: Me ha encantado el numerito del caballo... (haciendo palmas)


M:... (se volvía intrigada)... Ah... eres tú... (se giraba de nuevo intentando ignorarla)...
Lucía: Eres la súper mami... (decía con voz irónica)... ¿es así como camelas a Esther?
M: No pretendas incomodarme por que no lo haces
Lucía: ¿Incomodarte? ¡Que va mujer! Eso es lo último que tengo en mente, lo que quiero
es tocarte donde más te duele para que saques toda esa furia que tienes... (se acercaba
hasta quedar a su espalda)... ¡fiera! ¡Que eres una fiera!... (decía divertida)...
M: ¿No te has planteado ser actriz?
Lucía: Pues fíjate que no
M: Pues más de uno disfrutaría de tus actuaciones ¡eh!... (se separaba de ella)
Lucía: La que si disfrutaba era Esther el otro día... (cerraba los ojos recordando
aquello)... mmmm le di un masaje que si no llega a ser por que alguien nos pillo...
aaaiiisss
M:... (se acercaba algo irritada)... Te dije un día que no le tocases un pelo, que me digas o
me dejes de decir a mi me la pela, pero te advierto... (levantaba un dedo en señal de
advertencia)... no la toques un pelo
Lucía: ¡Pero si ella se deja tocar cielo! Jajajaja... yo creo que contigo se aburre, tantas
dudas, tantos problemas... no, no, no, además no ves que tiene miedo de que vuelvas a
irte y la abandones... por eso te trata así, por eso asume tal papel de bajeza

Maca no pudo más se acercó en dos pasos a ella para darle una sonora bofetaza

E: ¡¿Qué pasa aquí?!... (aparecía por el pasillo junto a Vilches)...


Lucía: ¡¡¡Pregúntaselo a esta loca!!!... (se alejaba de ella como disimulando miedo
tocándose el labio por donde salía apenas una gota de sangre, pero más que llamativa a
los ojos de Esther)...
E: ¡Maca!
V: Joer con la pija, vaya derechazo tiene
E: ¡¡Vilches esto no tiene ninguna gracia!!
M: ¡Esther! ¡Pero no ves que todo lo que hace o dice es un papel!

Los compañeros empezaban entrar ante los incesantes gritos que procedían de la cocina.
El tiempo me dio la razón 189

En: ¿Esther hija que pasa?


E:... (sin apartar la mirada de Maca)... Por favor dejarnos solas

No hizo falta más, el gesto de la enfermera lo decía todo, era algo indiscutible

Esther miraba a Maca sin pronunciarse, esta estaba sentada apoyando sus brazos en la
mesa y tapando su cara con ambas manos. Negaba con la cabeza recordando como Lucía
había conseguido sacarla de sus casillas en el momento menos oportuno, suponía lo que
se le venía encima, estaba aterrada, no sabía si eso conllevaría a que Esther de nuevo se
alejase de ella

M: Esther... (decía en un susurro)


E: No Maca... (se cruzaba de brazos para sentarse frente a ella)... te voy a preguntar una
cosa... (Maca guardaba silencio)... ¿amenazaste a Lucía?... (Maca descubrió su cara con
gesto de sorpresa)...
M: ¿Qué si la amenace?... (preguntaba incrédula)...
E: ¿No le dijiste que si se acercaba a mi se las vería contigo?
M: Pero no fue una amenaza con ese significado Esther
E: ¿Entonces se lo dijiste?... (se levantaba enfadada)...
M: Pero Esther no... (se levantaba acercándose a ella)...
E: ¡No Maca! ¡No! ¿es que no confías en mí?... (empezaba a alterarse)...
M: ¡Pues claro que confió en ti! ¡es ella!... (señalaba hacía la puerta que daba al jardín)...
¿o es que no lo ves? ¡está jugando con las dos! ¡por dios!
E: ¿Jugando? ¿Jugando? ¡Si confiaras en mi te daría igual lo que hiciese o no! ¡joder
Maca!... (se pasaba las manos por la cabeza)...

Pasaron unos segundos en silencio, segundos que parecieron una eternidad, la tensión se
podía cortar con un cuchillo en ese instante, Maca tenía pudor a hablar sabía que nada en
ese momento haría entrar en razón a la enfermera

E: ¿Y lo de antes? ¡Cruzarle la cara! ¡Por dios!


M: Por eso no tengo excusa Esther... pero por favor... (se volvía a sentar)... no dejes que
salga con la suya, por favor... (su tono sonaba a suplica)...
E: ¿Para que tú te salgas con la tuya?

Después de aquello toda la gente invitada incluyendo a una Encarna más que preocupada
decidieron irse a casa, Maca, después de un intento más por su parte de que todo se
calmase no pudo más y tras avisar a Ana se fueron de allí no sin antes despedirse de su
hija ante una mirada llorosa de Esther. Lucía no se despidió de nadie se fue como cual
ladrón en casa ajena, en silencio

La noche para las dos estaba siendo una auténtica tortura, Esther sentada abrazándose a si
misma se balanceaba en aquella cama que en apenas veinticuatro horas había sido única
y exclusivamente confidente de aquel nuevo intento por parte de las dos

Acariciaba la almohada en la que había descansado la pediatra, la estrechó entre sus


brazos perdiéndose en aquel aroma intentando huir de su dolor

Maca sentada en su terraza había conseguido aquel silencio deseado tras las incesables
regañinas por parte de Ana para que se acostase, miraba las pocas estrellas que
El tiempo me dio la razón 190

iluminaban Madrid, deseaba perderse en ellas, o simplemente cerrar los ojos para abrirlos
de nuevo y creer que todo había sido una pesadilla, no sabía si sus ojos habían dejado de
llorar pero lo que si sabía es que su corazón no dejaba de hacerlo

Llegó con el tiempo justo a casa de su madre, sabía que así no la entretendría mucho, no
quería tener que hablar con su madre respecto a lo de la noche anterior, después de
despedirse de su hija y diciéndole a su madre que no sabía si iría ella o Maca a recogerla
puso rumbo hacía el hospital, con unos más que evidentes nervios por tener que hacer las
pruebas que le había prometido a Vilches

E: Hola Teresa... (mientras firmaba en el registro le pedía a dios que Teresa tuviera
compasión y no le preguntase nada)...
T: Buenos días... Vilches me ha dicho que te espera en su despacho... (la miraba triste, no
quería avasallarla y se contenía por preguntarle su estado aunque era más que evidente)...
E: Gracias Teresa... (le dijo sinceramente)...

Iba rápida por los pasillos para no tener que encontrarse con nadie, principalmente con
Maca, que sabía que tenía el mismo turno que ella aquel día, aunque la pediatra saliese
antes

Entró rápida a cambiarse y una vez lo hizo salió de la sala de enfermeras para poner paso
ligero hacía el despacho de Vilches, pero al levantar la vista la vio, sus ojos sin quererlo
se habían cruzado con los de la pediatra, las dos permanecieron quietas por un par de
segundos, se miraban en silencio, por mucho ruido que hubiese allí, sus almas solo tenían
oídos para esos dos corazones tristes

Cuando de nuevo aquel dolor hizo su aparición, apartó su mirada, la miró otro segundo y
sin hacer ningún tipo de gesto se fue a buscar a Vilches

Maca esperaba que Esther le diese la oportunidad de hablar, había ido decidida a hablar
con ella, pero al verla ahí parada, su cuerpo no quiso seguir sus ordenes, su mirada le
decía que aquel no era el momento, le gritaba en silencio que la abrazase, le gritaba que
la quería, pero parecía como si aquel corazón que creía suyo la hubiese abandonado a la
triste añoranza de algo querido y ahora posiblemente perdido

E: Ya estoy aquí
V: ¡Ya era hora! Que sepas que estoy intentado escabullirme para centrarme en ti
E: Gracias... (decía nerviosa)...
V: Venga, pues manos a la obra

Estuvieron un largo rato haciéndole unas pruebas, lo hicieron en presencia de las menos
personas posibles, llegando al acuerdo con estas de que nada podía salir de esas cuatro
paredes

Tras un rato esperando en el despacho, Vilches llegó con varios informes, su gesto no
delataba nada, Esther lo miraba seria esperando que este dijese algo, parecía que sus
palabras no llegaban

E: ¿Me piensas decir algo?


El tiempo me dio la razón 191

V: Quiero contar con otra opinión Esther


E: ¿Cómo que con otra opinión?
V: Que quiero que alguien más vea esto
E: ¡No!
V: ¡No me jodas Esther! Tengo que pedir más opiniones
E: ¡Más opiniones respecto a que!
V: Esther... si no me equivoco tienes un melanoma cerebral... (el rostro de Esther
palideció en segundos)... tenemos que ver su grado de evolución y no puedo hacerlo solo
E: Dios mío... (se tapaba el rostro con las manos)... ¿me... me estoy muriendo?
V: Todavía tenemos que calcular el grado
E:... (se levantaba y daba un fuerte golpe con las dos manos en la mesa)... ¿Me estoy, o
no muriendo Vilches?
V: Se puede combatir Esther
E: Sé como va esto Vilches... (murmuraba cayendo a la silla en un suspiro)
V: Espérame aquí

Desapareció de allí, la dejó sola, en un mundo en el que todo empezaba a desmoronarse


de nuevo, ¿por qué la vida le hacía sufrir tanto? ¿por qué estaba pagando con tanto dolor?

No podía dejar de pensar en su hija, recordaba cuando ella era una niña y añoraba a su
padre en el silencio de la noche, donde solo su llanto era invitado, no quería que su hija
viviese así, pensó en Maca, sabía que ella la cuidaría, su corazón se encogía según se
hacía más fuerte aquella idea en su cabeza, lloraba sin consuelo, pero en silencio, las
lágrimas caían, su cara no se movía, sus ojos ni parpadeaban, dejando que las imágenes
pasaran con más facilidad

V: Ya... (volvía a sentarse pero esta vez al lado de la enfermera para ofrecerle su abrazo,
cosa que ella recibió por pura inercia)... he hablado con Cruz
E: ¿Le has dicho que soy yo?... (miraba al vació)...
V: No, pero me ha dicho que quiere hablar con el paciente, le he dicho que se pase por
aquí en diez minutos, si no quieres verla te dejo que te vayas, le daré alguna excusa
E: No importa
V: Bien... (limpiaba las lágrimas que seguían cayendo por su rostro)... lo vamos a superar
Esther
E: Gracias
V: No tienes que darlas
E: Lo digo por incluirte
V: Eso ni lo dudes

Pasados unos minutos donde el único propósito de Vilches era tranquilizar a Esther, la
puerta del despacho se abría dejando paso a Cruz, quien entraba con los informes de
Vilches en la mano

C: Ya esto aquí... (cerraba la puerta y miraba la escena)... ¿interrumpo?


V: No tranquila... (se levantaba)...
C: ¿Te encuentras bien Esther?... (preguntaba sin saber aun que era Esther la paciente)...
V: Cruz siéntate
C:... (miraba a Vilches y a la enfermera sucesivamente intentando comprender algo)...
V: Es Esther
C: ¿Cómo que es Esther?... (preguntaba aun confusa)...
El tiempo me dio la razón 192

V: El informe sin nombre que te di, es de Esther...


C: Pero... pero, no puede ser
E: Me temo que sí Cruz... (decía totalmente decaída)...

En aquellos momentos a parte de las palabras lo único que necesitaba la enfermera era el
apoyo de la gente de su entorno, Cruz la abrazaba intentando no llorar ella también, se le
hacía difícil, intentó tranquilizarla, Esther estaba claramente en un estado de shok donde
no había dicho una palabra más, miraba al vació, y eso Cruz lo comprendía pero tenían
que hablar de ello y encontrar la posible solución

Decidieron hablar con Dávila para que propusiera algo, este como sus dos compañeros
no creía la noticia, hizo algunas llamadas mientras Cruz se llevaba a Esther a un lugar
tranquilo donde poder hablar

C: Esther... vamos a encontrar la solución


E: Me muero Cruz
C: ¡No digas eso! Tenemos que hacer más pruebas y yo creo que lo hemos cogido a
tiempo
E: ¿De verdad lo crees?... (la miraba a los ojos)...
C: Te juro que haré todo lo que esté en mi mano Esther... (la volvía a abrazar y suplicaba
a dios estar en lo cierto)...

Maca buscaba a Esther por todo el hospital, no la había vuelto a ver desde que la vio salir
de la sala de enfermeras, tenía que hablar con ella, quería hablar con ella

M: Teresa, ¿has visto a Esther?


T: Pues ahora que lo dices no la veo desde que entró
M: Vale gracias

Se fue de allí con la intención de dar con ella de cualquier manera, preguntaba a toda
enfermera pero ninguna sabía nada de su jefa, se acercó hasta el despacho de Cruz

C: Adelante
M: Hola Cruz... Esther... (la enfermera estaba sentada con Cruz en un sillón visiblemente
triste)... yo... venía buscando a Esther
C:... (se levantaba hasta ella, pues la enfermera ni había mirado hacía la puerta)... Maca...
(decía en voz baja)... será mejor que lo dejes para otro momento
M: ¿Le ocurre algo?
C: Bueno... (no sabía como capear aquella situación)... sigue un poco afectada por lo de
ayer
M: Ya... (bajaba la mirada triste)... pues... (volvía a mirar a la enfermera quien también lo
hacía con los ojos bastante rojos)... me voy

Salió de allí profundamente triste, la mirada de Esther le había roto el corazón, en sus
ojos solo podía ver tristeza y miedo, vio como le temblaban los ojos al mirarla y no supo
cuando sus ojos empezaron a llorar también recordando aquello, fue hasta uno de los
lavabos pues no podía sopórtalo

E: Cruz... ¿cómo le voy a decir esto?, ¿cómo se lo digo a mi madre?... (decía en un llanto
que no cesaba y que la estaba dejando sin fuerzas)...
El tiempo me dio la razón 193

C: Pues... alguna manera habrá, pero necesitas todo el apoyo posible, no puedes con esto
tú sola
E: Yo no puedo decirle esto Maca, no puedo Cruz, no puedo... (se tapaba la cara con las
manos y negaba con la cabeza)...
C: ¿Pero que mejor persona para estar a tu lado?
E: Yo... yo no le puedo hacer esto
C: ¿Pero hacer el que Esther? Tú querrías estar a su lado si fuese al contrario
E: Sí pero... no puedo Cruz, no puedo

Pasaron un par de días donde Esther seguía sin hablar con Maca, se dedicaba a decirle
como estaba la niña y a preguntarse mutuamente como recogerla

Maca cada día traía peor cara, llevaba desde aquel fatídico día sin dormir y no soportaba
ver a Esther así

Dávila le dio unas supuestas “vacaciones” en las que Esther se hacía los reconocimientos
oportunos bajo el secreto de ellos cuatro, no había querido hablar de ello con nadie más

Cuando sufría bajones de fuerza por alguna prueba pasaba las noches en casa de Cruz,
esta no podía permitir que la enfermera pasase por eso sola, todo intento por que lo
hablase con su madre o con Maca habían sido inútiles

Llegaba la semana donde Laura y Javier se casaban, su aspecto iba desmejorándose por
momentos, había perdido bastante peso y su cara daba claras señales de ello

Encarna hablaba con Maca por la actitud de su hija, ninguna de las dos comprendía nada
de aquello, la única mediación por saber algo de Esther la tenía en su madre y cada día
sufría más por ello

Esther estaba en una de las habitaciones del hospital acompañada por Cruz tras recibir
una medicación cuando Dávila y Vilches entraron con noticias

E:... (tosía dejando claro su débil estado)... Hola


D: Hola guapa ¿cómo te encuentras?
E: ¿Te respondo o no hace falta?
V: Por lo menos el mal humor sigue intacto
E: Sí... (logro arrancarle una pequeña sonrisa)...
D: Haber... (cogía la mano de Esther después de sentarse a un lado de la cama)... tengo
noticias una mala y otra buena
E: Empieza por la mala
D: Empezare por la buena entonces
V: ¡Capullo!
E: Jajajja... (volvía a toser)... venga suéltalo
D: Un colega mío me ha mandado un estudio de un fármaco que ha tenido resultados en
casos como el tuyo
C: ¡Pero eso es magnifico!
D: Pues sí
E:... (le caían unas lágrimas)... eso es genial
V: Sí que lo es
El tiempo me dio la razón 194

E: Dime la mala antes de que me haga ilusiones


D: Deberías hablar con tu familia de ello Esther
E: ¿Esa es la mala?
D: No... la mala es que tendrías que salir del país
E: ¿Adónde?... (miraba a cada uno de sus compañeros extrañada)...
D: El tratamiento solo te lo pueden administrar en Boston
E: ¡¡¿Boston?!! ¿¿Y como pretendes que vaya a Boston?? Y lo más fácil ¿cómo coño
quieres que costee un tratamiento que solo por recibirlo en Boston valdrá una barbaridad?
D: Por eso no tienes que preocuparte
C: ¿Y eso?
D: El doctor Morris es uno de mis mejores amigos y la clínica correrá con todos los
gastos
E: ¿Por qué haces todo esto Dávila?
V: Por que es un viejo cojonudamente maravilloso... (le daba un beso en la cabeza)...
D: Jajajaj por que te aprecio muchísimo Esther, y si te puedo ayudar no dudes en que
haré lo que haga falta

Estaba claro, la solución era ir a aquella clínica, Cruz la animó a hablar con su familia, en
una semana sería la boda de Laura, así que decidió no decir nada de lo que tenía pensado
hasta después del enlace, por supuesto estaba claro que no diría el motivo real de su
marcha, exceptuando a su madre

Esther quedó con Maca para ir juntas a la boda ya que iban con la niña, fue un encuentro
breve que no ayudó en nada a la pediatra, pues hablar cara a cara con ella en esa frialdad

Ana: Debe haber algo más Maca


M: ¿Pero por que no lo habla conmigo?
Ana: No lo sé cielo
M: Cada día me siento peor, verla con esa tristeza, y que se comporte como si nada
delante de la niña me rompe el corazón
Ana: Bueno, vamos a pensar en que el día de la boda tengáis oportunidad de hablar
M: Eso espero

En casa de Encarna, Esther y Cruz llegaban con la niña, para hablar tranquilamente con
ella, la enfermera le había pedido apoyo en aquel momento a Cruz, sabía que no podría
afrontar aquello, tenía miedo de derrumbarse y causarle más dolor a su madre
Una vez llegaron pidieron a Natalia que se llevase a la niña a jugar para hablar sin
interrupciones

En: Hija... (le cogía la mano)... cada día traes peor cara
E: Lo siento mama... (agachaba la mirada intentando encontrar las fuerzas para comenzar
a hablar)...
C: Tranquila Esther eh...
E: Sí, verás mama tengo que decirte algo
En: Me estás asustando hija
C: Usted tranquila Encarna
En: ¿Qué ocurre hija?
E:... (respiro hondo y comenzó a hablar)... Estoy enferma mama
El tiempo me dio la razón 195

En: ¿Cómo enferma? ¿Qué te ocurre Esther?... (preguntaba angustiada mientras miraba
también a Cruz)...
E: Hace unos meses empecé a encontrarme mal y me hicieron unas pruebas en el
hospital... no pude decírtelo entonces... lo siento... (la enfermera empezaba a ponerse
nerviosa y sus ojos anunciaban unas lágrimas que no tardarían en llegar)... Cruz no
puedo...
C: Venga tranquila... (se sentaba junto a ella en el sofá para seguir hablando con la
mujer)...
En: ¡Por dios! Que alguien me diga que ocurre
C: Encarna, tenemos que ser fuerte y tener fe... (la mujer la miraba compungida)... Esther
tiene cáncer
En: ¿Cáncer?... (su rostro palidecía por segundos)...

Se fundió en un abrazo con su hija que no hizo más que expulsar el miedo de esos dos
cuerpos, lloraban abrazadas, Encarna acariciaba a su hija rezándole a dios por ella,
lloraba pensando en todo lo que habría pasado ella sola, tras unos minutos de necesidad
Cruz continuo hablando

C: Encarna escúcheme, hemos encontrado un lugar donde tratarla y que ya ha tenido


resultados en ocasiones anteriores
En: ¿Sí?... ¿un hospital?
C: Es una clínica sí, pero...
E: Mama está en Boston
En: ¿Boston?
C: Un compañero de Dávila, el director del hospital ha accedido a tratarla sin ningún
coste, y hay un ochenta por ciento de posibilidades de que se cure
En: ¿Y que pensáis hacer?
C: Yo he hablado con el hospital y estaría dispuesta a acompañarla claro
E: Eso está aun por discutir
C: Sabes que no
En: Y... y, ¿cuándo sería eso?... (tenía a su hija en sus brazos todo el tiempo, acariciaba
su pelo con todo el amor de una madre)...
E: Quiero esperar hasta después de la boda de Laura, no quiero estropearle el día
En: ¿Y Maca?... (la separa unos centímetros de ella para mirarle a los ojos)...
E: No lo sabe... y debe seguir siendo así
En: ¿Pero como vas a ocultarle eso Esther?
E: Mama, está más que decidido
En: Y ¿qué le vas a decir? La niña...
E: Aun no lo sé, la niña no puede venir claro está, se tendrá que quedar con vosotras... (se
ocultaba el rostro con las manos tapando las lágrimas que asomaban de nuevo)...
En: Esther, se lo tienes que decir, ella estará a tu lado
E: ¡¡No insistas mama!!... (levantando la voz y dejando visible su fuerte llanto)... ¡no se
lo pienso decir! ¡Y tú tampoco! ¿me oyes?

La puerta del salón se abría dando paso a Irene cogida de la mano de su tía quien llevaba
aquel peluche adorado por ella

Irene: Mama... (andaba despacio de la mano de Natalia para llegar a su madre)


E: Hola cariño... (cogía en brazos a la niña)...
Irene: Mami... (levantaba el caballo)...
El tiempo me dio la razón 196

E: ¿Quieres ver a mami?


Irene: Zi... (asentía con una sonrisa en sus labios)...
E: Ahora vamos a verla cariño
Irene: Ale
Natalia: ¿Por qué lloras?
E: No es nada
Natalia: ¿He escuchado que te vas a Boston?
E:... (miró a su madre un segundo)
C: Debe saberlo Esther
Natalia: ¿Saber el que?
C: Siéntate ven... (le hizo un hueco junto a ella)... ¿lo haces tú o yo?
E:... (miró hacía la niña quien la miraba intentando comprender el rostro de su madre)...
C: Pues lo haré yo

Cruz le relataba aquello a Natalia, esta miraba en todo momento a Esther, que seguía con
la niña en brazos y la mirada perdida

¿Cáncer? Se preguntaba una y otra vez mientras miraba a su hermana, ella conocía que
pasaba con la gente que tenía aquella enfermedad y comenzó a llorar sin ni siquiera
parpadear, intentaba asimilar aquello sin ninguna suerte, otra vez el destino intentaba
arrebatarle a su hermana

Natalia: ¿Y no pensabas decírmelo?... (su rostro estaba empapado en lágrimas)...


¡¡contéstame Esther!!... (gritaba visiblemente asustada)... ¡¡¡contéstame joder!!!!...

Esther dejó la niña en brazos de su madre y se levantó a abrazar a su hermana, esta se


aferraba con rabia a ella, le daba golpes sin ninguna fuerza en su cuerpo, escondía su cara
en el pelo de su hermana, lloraba sin ningún consuelo posible

La enfermera notaba como su corazón se resquebrajaba de nuevo, todo eso era lo que
pretendía evitar, pero también comprendía que su familia se merecía una explicación

E: Escúchame Natalia... (intentaba coger su cara entre sus manos para que la mirase a los
ojos)... mírame
Natalia: ¡¡Noooo!!... (decía sumida en su llanto)...
E: ¡Lo vamos a superar ya verás! Voy a ir a un sitio donde me curaran y volveré
enseguida... (miraba hacía el sofá donde Cruz se había sumado a esas lágrimas junto a
Encarna)...
Natalia: Quiero ir contigo
E: No cielo... tienes que quedarte aquí a cuidar de la niña, junto con mama
Natalia: ¿Maca ira contigo?
E: No... Maca no lo sabe, y tampoco se lo vamos a contar ¿vale?
Natalia: ¡Pero ella te cuidará! ¡Ira contigo! ¡Estoy segura!
E: Y yo también cariño, pero no es justo hacerla pasar por esto... ¿quieres que sufra?
Natalia: Pero tú sufres más sin ella
E: Pero lo último que quiero es hacerle daño ¿comprendes? Eso si me hace sufrir
Natalia: Te quiero mucho Esther... (volvía a aferrarse a su hermana)...
E: Y yo a ti cariño... y yo a ti...
El tiempo me dio la razón 197

Al día siguiente Esther tenía que ir al hospital, para su última prueba antes de ir a Boston,
fue con su madre y con la niña ya que dormiría con Maca esa noche

E: Hola Teresa
T: ¡Hola guapa! ¿Cómo van esas vacaciones?
E: De maravilla gracias
T: Hola Encarna
En: Buenas tardes
E: Oye ¿sabes por donde anda Cruz?
T: Pues estaba en la sala de médicos hace un momentito
E: Vuelvo enseguida mama

Se fue de allí dejando a las dos mujeres con la niña, entró en la sala de médicos pero no
había nadie, notó como el aroma de café recién hecho llenaba la habitación, alzó la vista
y la vio encima de la mesa

Estaba con la taza entre las manos cuando Héctor entraba con Lucía por la puerta riendo
por algo que contaba el argentino

H: ¡Che! ¡Esther! ¿Cómo tú por aquí?... (le daba dos besos)


E: Buscaba a Cruz y el café me retuvo aquí jajaja
Lucía: Hola Esther
E: Hola... (un tanto seco)...
H: Bueno yo venía a por esto que Vilches me espera, ¿vamos Lucía?
Lucía: Dame un minuto y voy contigo
H: Esta bien, hasta luego Esther
E: Hasta luego

El silencio de adueño de la sala, Esther no quería mirar a Lucía pues sabía que esta tenía
los ojos fijos en ella

Lucía: ¿Cómo estás?


E: De vacaciones, así que imagínate
Lucía: Yo... no hemos hablado desde...
E: Ni falta que hace... (le dio la espalda)...
Lucía: ¿No te creerás lo que dijo?
E: Eso a ti te da igual
Lucía: No Esther, no me da igual, fue ella, que es una histérica
E: ¡Mira!... (se dio la vuelta con una mirada que solo demostraba enfado)... ahora mismo
me da igual que pasó o que dijisteis, pero lo único que sé es que tuviste que hacer algo
para que se comportara así, y eso no me lo quitarás de la cabeza ni tú ni nadie
Lucía: ¿Te ha comido la cabeza verdad?
E: Escúchame, solo lo repetiré una vez... (acercó unos pasos más hasta donde Lucía se
encontraba)... nunca, ¿me oyes?, NUNCA, pretendas que te crea a ti, antes que a ella, y si
tuvieras un poquito de sentido común lo dejarías estar, por que ella puede ser que se
contenga por mí, pero yo por ella no, que te quede claro

Y dicho esto se fue dando un portazo y marchó hasta el despacho de Cruz, estuvieron
hablando, y tras un rato buscaron a Dávila quien le suministró el medicamento para luego
dejarla descansar en su despacho para que nadie la viera
El tiempo me dio la razón 198

Salió de allí algo débil, pero no lo suficiente como para que se le notase, llegó hasta
donde se encontraba Teresa y esta le indicó que su madre estaba en la cafetería con Maca
y con la niña

E: Hola... (poniendo todo su esfuerzo en sonreír)...


En: ¡¡Hola hija!!... (se levantó para ayudarla pero cayó en la cuenta de que Maca se
preocuparía)... ¿quieres un café?
E: Sí, gracias
M: Yo te lo traigo, siéntese Encarna
En: Gracias hija... (puso la mano en su hombro)... ¿te encuentras bien?
E: Un poquito cansada
Irene: Mama... (alzaba los brazos del carricoche para que su madre la cogiera en
brazos)...
En: Cielo ahora no
Irene: Mama... (repetía el gesto)...
E: ¡Anda ven aquí!... (la cogió y la sentó en su regazo)... ¿cómo esta mi bichito?
Irene: ¡Aone!... (señalaba un yogur que había en la mesa de al lado)...
E: ¿Quieres un danone?
Irene: Zii... (asentía con la cabeza)...
E:... (giró su rostro para hablar con la pediatra)... ¡Maca!
M: Dime
E: Trae un yogur para la peque
M: Ahora mismo

Estuvieron un rato charlando en el que las únicas que lo hacían realmente eran Maca y
Encarna, Esther se refugiaba en su hija para no tener que mirar a la pediatra

E: Mama, nos tendríamos que ir


En: Venga sí
M: Bueno pues...
E: Venga Irene dale un abrazo a mami y luego viene a por ti a casa
M:... (la pediatra cogía a la niña en brazos y empezaba a darle besos)... Guapa, muak,
preciosa, muak
Irene: ¡Mami apa! Jajajaja
M: Anda venga, vamos a la sillita que mama se quiere ir
E: ¿Te pasas luego o te la llevo yo?
M: No, yo me paso tranquila

Y así, tras despedirse de su “suegra” se fue cabeza abajo hasta su despacho donde un
torrente de lágrimas, tristeza, y rabia hacían eco en su cuerpo

Esos días antes de la boda de Laura, Esther estuvo bastante decaída, Maca lo notaba
cuando llamaba por teléfono a su casa para preguntar por la niña, la enfermera evitaba la
conversación con menos efusividad que al principio

Cruz era su bálsamo en esos momentos, la acompañaba siempre que le era posible e
incluso alguna noche se quedaba con ella
El tiempo me dio la razón 199

En el hospital Cruz, Vilches y Dávila, esquivaban las preguntas de la pediatra o


contestaban algo pensado con anterioridad

Maca cada día estaba más decaída, veía como su relación con Esther se estaba esfumando
en sus propias narices sin poder remediarlo, había intentado hablar con Encarna para que
la ayudara, pero esta de un día para otro decidió que su lema sería “ojalá el tiempo os de
la razón”, y así una y otra vez, acababa el día, siendo su último cartucho la boda de Laura

La mañana de la boda de Laura, Esther ayudada por Cruz vestía a la niña intentando que
esta se dejara, distraída por una María que saltaba a los pies de la cama, Vilches cerveza
en mano miraba las repeticiones del partido de la noche anterior entre vítores y alguna
que otra maldición para el arbitro, Encarna discutía con Natalia por que esta se quería
quitar alguna que otra pinza que su madre le había colocado en pelo, todo aparentemente
normal

Esther se debatía entre sus fuerzas y las ganas de ver a Maca, pues aun teniendo que darle
la espalda por su propia decisión de ocultarle lo ocurrido, cada segundo la echaba más de
menos, seguía dolida, confusa, no había tenido oportunidad de hablar tampoco con Lucía,
su primordial problema era superar un cáncer desconocido para los demás pero
consumiendo su interior

E: ¡¡Mama!! ¡¡Abre la puerta que será Maca!!


En: ¡¡¡Voy!!!... (se dirigía hasta la puerta para dar paso a una Maca más que radiante)...
hola hija... (le daba dos besos)...
M: Hola Encarna
En: Que guapa estás... (tras abrir la puerta se quedó mirándola con una gran sonrisa)
M: Bueno... haber si así arreglamos algo ¿no?... (en su cara se reflejaba pena)...
En: Venga, vamos para dentro...

Se dirigió hacía el salón, escucho las risas de la niña en la habitación, pero no quería
hacer algo que Esther pensase que la estaba intentando agobiar, se asomó a la puerta y
vio como Vilches expulsaba su personal rugido por algo que estaba viendo en la
televisión, Natalia estaba con una consola pequeña en el sofá

M: Buenos días
Natalia: ¡Maca!... (se levantaba deprisa para saludarla)... ¡que guapa tía!!
M: ¿Sí?
Natalia: ¡¡Pues ya ves!!
M: Jajaj gracias... tú también lo estás (Vilches al escuchar aquello quiso saber si era así,
la miró de reojo)... ¿tú veredicto Vilches?
V: Pues que es una pena que seas de la otra acera... (volvía su vista al televisor)...
M: Me encanta tu sinceridad
V: Te encanto yo, que no es lo mismo
M y Natalia: Jajajaja
Natalia: Esther está con Cruz vistiendo a la peque ¿vamos?
M: No sé si será lo mejor
Natalia: Venga vamos tonta... (le cogió la mano y la arrastró hasta la habitación donde
también se encontraba Encarna)... ¿cómo vais?
El tiempo me dio la razón 200

Esther levantó su mirada de la cabeza de la niña donde intentaba ponerle unas pinzas, su
primera visión fue Maca, que la observaba desde el marco de la puerta con miedo de
entrar allí, cuando supo que no aguantaba más esa mirada volvía con su hija

E: Mira Irene... (señalaba a la puerta)... ¡mami!


Irene:... (nada más escuchar aquello la niña se despojó de los brazos de su madre para ir
hacía la puerta)... ¡¡¡mami!!!... (alzaba los brazos)...
M: Hola cariño... (la cogía y le daba un beso)... ¡qué guapa vas!
Irene: ¡¡No guta inzas!!... (se tocaba la cabeza)...
M: Pero si vas preciosa princesita
Irene: ¿Nena apa?
M: ¡Guapísima!... (decía sin soltarla)...
Irene: Ale... (asentía con la cabeza)...
C: No si ahora con dos palabras la convence ¡no te digo!... (se daba un golpe en la pierna
y miraba a Esther)...
E: Siempre lo consigue así que no te sorprendas... (dijo sin quitar la mirada del espejo
mientras se maquillaba)...
En: ¡Pues como que es su mami! Jajajaja

Cruz miró a Encarna y le hizo una seña con la cabeza para decirle que saliese con ella de
allí mientras cogía a Natalia de la mano para llevársela con ella

Esther no se dio cuenta de aquello pero Maca se sentó tras ella con la niña y tras un rato
se miraron a través del cristal, fueron tan solo unos segundos, pero Esther sintió como
todo su muro se resquebrajaba por segundos así que dejó de mírala para dirigirse hasta su
joyero

M: Estás muy guapa... (la niña jugaba con su anillo)...


E: Gracias... (la miro una milésima de segundo para sonreírle, tampoco quería estar
extremadamente seria con ella)... tú también
Irene: ¡¡Mami guapa!! jajajaja
E: Sí... mami guapa... (se dio la vuelta abriendo el armario para sacar un chal para no
coger frió)...
M: Esther... yo...
E: Maca... delante de la niña no... (la miró con ruego en sus ojos)...
M: Vale... perdona... (se levantaba con la niña en brazos y se iba hacía la puerta)... voy
abajo con los demás... (sin decir nada más se fue de allí con la misma angustia en su
corazón que meses atrás)...

Esther se sentó en la cama su cara se humedecía de nuevo por aquellas lágrimas que no la
abandonaban desde hacía tiempo, se sentía tan sumamente cruel con la pediatra que se
odiaba así misma, pero tenía claro que no le contaría nada, sería algo en lo que ya no
podría luchar por si sola, Maca estaría con ella cada segundo, uniéndose a su sufrimiento
y eso no lo iba a permitir, se levantó de nuevo hacía el espejo para intentar arreglar el
maquillaje

Bajo las escaleras con la intención de que todo pareciese normal por un día, su hija tenía
el derecho de eso y ella no iba a ser quien se lo negara

Natalia: ¡¡Ya está bien!!... (mirando a su hermana atravesar la puerta)...


El tiempo me dio la razón 201

E: ¡Es que una no puede arreglarse a gusto o que!


Natalia: ¡Sí mujer sí! Jajajaj
E: Pues ya está
V: Es que... ¡vaya tela Esther!
C: ¡Vilches!
V: Ya salió el alma cándida
En: Venga menos cháchara y vámonos que llegaremos tarde
C: Venga sí
E: ¿Maca te vienes con nosotras en el coche?... (la pediatra miró a Cruz y a Encarna
quienes sonreían por la pregunta)...
M: Claro... (la miró con una sonrisa que Esther le devolvió escasamente)...

Las cuatro iban en el coche de Esther, Encarna iba delante después de haber tenido que
lidiar con una Maca que prefería ir detrás con la niña junto a Natalia

Maca la miraba a través del retrovisor en más de una ocasión, Esther se había cruzado
con su mirada haciendo que Maca la intensificara produciendo escalofríos en su cuerpo

Mientras miraba hacía la carretera escucha como la pediatra hablaba con la Natalia y con
la niña, solo el timbre de su voz la hacía sumirse en un cielo momentáneo del que gritaba
interiormente no querer salir, pero entonces llegaba su verdad, esa que le robaba la
felicidad con la persona más importante de su vida junto a su hija

Entraban en una iglesia abarrotada de gente, buscaron a los demás compañeros y un


amable joven después de preguntarles sus nombres les indicó su lugar en los bancos

La prima de Laura fue hasta ellos para pedirle a ella y a la pediatra que la siguieran
porque Laura se lo había pedido, andaban por los pasillos hasta llegar a una gran puerta
bastante gruesa donde daba a una habitación donde se encontraba la novia

E: ¡Ey! Hola preciosa... (le daba un emotivo abrazo con cuidado de no estropearle el
tocado)...
L: Hola... (decía en un suspiro)... hola Maca... (quien también la abrazaba)
M: Hola cielo, estás guapísima... (la miraba de arriba a bajo)...
L: Gracias... ¿estáis cerca no? ¿No os han puesto ninguna pega?
E: No, tranquila, estamos justo detrás de tu familia
L: Os necesito cerca... (volvía a abrazar a Esther)...
E: ¿Estás bien Laura?
L: Estoy muy nerviosa
M: ¿No te estarás arrepintiendo verdad?
L: ¡No! Es que... pienso en todo lo que se me viene encima y uufff
E: Mírame... va a salir todo bien ya verás, nosotras estamos contigo, mucha gente está
contigo, y vas a ser la novia más preciosa que allá visto esta iglesia
L: ¿Que haría yo sin ti?
E: Vivir más tranquila jajajaj
L: Ven aquí... (la abrazaba dejando atrás ningún tipo de pensamiento de estropear nada
del vestido)... te quiero mucho Esther
E: Y yo a ti
L: Ven Maca... (sin romper el abrazo y haciendo hueco a la pediatra para abrazarlas a las
dos)... os quiero muchísimo y pase lo que pase, siempre seremos un equipo ¡eh!... (ambas
El tiempo me dio la razón 202

se miraban abrazadas a Laura, Esther con una mirada pidiéndole perdón por todo aquello
y Maca, Maca solo podía seguir demostrándole todo lo que la quería)... ¡¡venga!!... (se
separaba de ellas)...
E: Nosotras nos vamos, la gente te espera
M: Tranquila ¿vale?
L: Sí... venga que salgo enseguida jajaja
E: Hasta ahora

Salían sin mirarse y cruzaban el estrecho pasillo por donde habían entrado hace unos
minutos antes, Maca se puso por delante y Esther paro

Al no escuchar sus pasos se detuvo y se giro a mirarla

M: ¿Estás bien?... (se acercaba hasta ella)...


E: Maca abrázame por favor... (la pediatra lo pensó medio segundo, la miró y la estrechó
entre sus brazos donde Esther sentía un alivio olvidado ya, escondió la cara en su cuello
intentando contener ese llanto que pedía paso y suspirando en aquel aroma tan añorado)...
gracias... (se separaba unos centímetros)...
M: No me las tienes que dar por algo que yo necesito tanto como tú

La prima de Laura volvió a acercarse a ellas para indicarles que la ceremonia iba a
comenzar y tenían que volver a sus sitios, ellas se miraron una vez más y Esther fue la
primera en seguir aquellos pasos que había empezado en un primer momento

Volvieron a sus respectivos lugares, la niña estaba con Encarna pero al ver a Esther y a
Maca aparecer pidió los brazos de la enfermera quien la cogió ante la mirada de Maca
que se sentaba a su lado

M: Hola guapa... (le daba con el dedo a la nariz de la niña)


E: Siéntate con mami... (la sentaba en su regazo)...
M: ¿Te encuentras bien? Tienes mala cara
E: Me duele un poco la cabeza tranquila
M: Vale

La ceremonia fue tan preciosa que Esther y más de uno no pudo reprimir las lágrimas,
Maca la miraba recordando lo sumamente sensible que podía llegar a ser, esbozó una
sonrisa mientras con un pañuelo se las intentaba quitar sin estropear su maquillaje, la
enfermera cerró los ojos ante el tacto y Maca deposito un beso en su frente

De la misma manera se fueron hasta el lugar donde se llevaría a cabo la celebración,


todos los compañeros estaban sentados en la misma mesa al igual que Encarna y Natalia

Esther y Maca volvían a estar juntas como señalaban las etiquetas que había colocadas en
la mesa, Cruz y Vilches estaban al lado de la enfermera y Encarna y Natalia al de Maca

Natalia: A mi no me gusta esto...


M: ¿El que?... (se giraba para hablar con ella)...
Natalia: Esto... (señalaba en el plato)...
M: Pero si está muy bueno tonta, ¿lo has probado?
Natalia: Ni falta que me hace
El tiempo me dio la razón 203

M: ¿Te lo pelo y lo pruebas?


Natalia: ¿Y si no me gusta?
M: Pues pedimos otra cosa
Natalia: Venga vale

Maca hizo lo propio y tras aliñarlo un poco cortó un trozo y lo dejó colgando del tenedor
para que Natalia lo probase

Natalia: Has cogido mucho


M: Jajaja como luego me digas que te gusta ¡te lo quito y me lo como yo!... (hizo el trozo
más pequeño)... a ver que excusa me pones ahora
Natalia:... (se echaba el trozo a la boca poniendo cara de pocos amigos, Esther la miraba
por delante de la pediatra con una sonrisa y su madre hacía lo mismo desde su lado)...
Oye pues esta bueno...
M: ¿No me digas?... (con cara de guasa)...
Natalia: Pues sí
E: Eres peor que la niña ¡eh!
Natalia: ¡Y tú para que espías! ¡Tienes que estar pendiente de tu hija no de mí! Esto es
entre Maca y yo
M: Jajaja miedosa
Natalia: ¿Yo? Ppss
M: Venga, a comer
En: Te voy a tener que llevar a mi casa para ver si lo consigues con todo
Natalia: ¡Otra!
Todas: Jajajaja

Parecía que la comida iba bastante bien, Esther no es que hablase mucho con Maca, pero
esta tampoco se podía quejar, ese día estaba siendo lo suficiente para ella, cuando la niña
quería o lloraba por algo entre las dos la hacían calmarse y parecía que nada había
cambiado, pero no era así, cuando Maca quería intentar hablar con ella de cualquier cosa
esta le contestaba escuetamente para darle ver que no quería seguir hablando

C: ¿Cómo vais por aquí?... (preguntaba en general pero su mirada se centraba en la


enfermera)...
E: Bien
M: Con lo lejos que tengo a Vilches, maravillosamente
V: ¡Te he oído!
M: Lo sé... (le tiraba una miga de pan a la cara)...
V:... (cogía un trozo de servilleta y hacía una bola con ella para tirárselo a Maca, que le
dio justamente en un ojo)...
M: ¡Joder!... (se tapaba la cara)...
E y C: ¡¡Vilches!!
V: Ella se lo ha buscado, además no es para tanto
E: A ver Maca déjame que te lo mire... (dejaba a la niña con Cruz y se centraba en el ojo
de la pediatra)...
M: Esther me duele... (la enfermera intentaba que lo abriese para mirar)...
E: No me seas cría abre el ojo o no podré ver nada... (la pediatra tras unos segundos lo
abría)... mírame... (Maca clavaba su mirada en la de Esther)... se te ha puesto rojo...
(intentaba que no consiguiera ponerla nerviosa)... ¿te voy a soplar vale?
M: Vale... (estaba aprovechando la oportunidad y no dejaba de mirarla)...
El tiempo me dio la razón 204

E: Fuuuuuu... (le pasó un dedo por las lágrimas que caían a causa del golpe)... ya está
M: Pues a mí me sigue doliendo, creo que tengo algo dentro, lo noto Esther, míralo
mejor... (lo abrió de nuevo pero se acerco más a la enfermera, esta se quedó paralizada
sin saber que hacer, tenerla cerca la ponía demasiado nerviosa, Cruz observaba la escena
sonriendo al saber lo que Maca pretendía)...
E: A ver... (cogía su cara con ambas manos y se acercaba para mirar el ojo)... yo no veo
nada Maca
M: Mira bien... (apoyo su mano en el muslo de Esther y se acercó aun más)...
E: Maca... (dijo en un susurro, sabía las intenciones)...
M: ¿Sí?
E: No tienes nada...
M: Lo sé... (se acercaba despacio hasta ella)...
E: Maca... (sin apartase de ella)...
M: Bésame Esther... (se paró en sus labios si llegar a rozarlos)...
E: Maca por favor... (cerraba los ojos en su suplica pero no podía ni quería quitarse)...
M: ¿Te beso yo?... (la enfermera no respondió y esta lo tomó como una afirmación, se
acercó lo poco que le quedaba para darle un lento y tímido beso a la que la enfermera le
respondió)... Esther... (le susurro al separarse)...
E: ¿Uhm.?... (decía con los ojos aun cerrados)...
M: Te espero en el lavabo en cinco minutos... (se levantó dejando a Esther con los ojos
clavados en el techo)...

Cruz había observado la escena y vio como Maca se marchaba, Esther se giró volviendo
a mirar al frente con la mirada perdida

C: ¿Dónde ha ido?
E: Al lavabo
C: Aahhh
E: Dice que me espera allí en cinco minutos... (seguía con la mirada clavaba en ningún
sitio)...
C: ¿Vas a ir?
E: La voy a hacer sufrir... (parecía que no escuchase a su compañera)...
C: Ella es la que tiene que decidir que hacer
E: No se merece pasarlo mal por mi culpa...
C: Mírame... Esther mírame... (la enfermera giraba su rostro lentamente hasta quedar
frente a ella)... necesitas que esté contigo y lo sabes, y ella no soporta como la estás
alejando
E: Prefiero sufrir mil años yo sola, a hacerlo un día si ella sufre también...
C: Deja que ella lo decida

Miró a su hija, y un grito en su cabeza la hizo levantarse de un golpe y dirigirse a los


lavabos, por el camino se decía una y otra vez que no estaba bien, que no quería que su
dolor las hiciera sufrir a las dos, pero en cambio un susurro en su corazón se repetía una y
otra vez, el cáncer podía estar acabando con ella, pero la ausencia de la pediatra estaba
comiendo su alma y su vida, y el sentimiento iba más allá de la razón en ese instante

Entró sin hacer ruido para escuchar algo, pero el silencio raro en una boda inundaba el
lugar, miró alrededor buscándola pero nada, dio una vuelta más y cuando pensaba irse
una puerta se abría haciéndola entrar por una mano que la cogía de la cintura
El tiempo me dio la razón 205

M: Pensé que no vendrías... (la había acorralado contra la pared pegando su cuerpo al
suyo)...
E: No pensaba hacerlo
M: Y ¿Por qué lo has hecho?
E: No lo sé... dímelo tú
M: ¿Qué nos ha pasado Esther?
E:... (evitó sus ojos y miro su cuello)... No es sencillo
M: Lo puede ser
E: No estés tan segura
M: Estando juntas todo es fácil ¿recuerdas?
E:... (unas lágrimas caían por sus ojos)... No quiero hacerte daño Maca
M: Y ¿Por qué debías hacerlo?... (se acercaba a ella peligrosamente)...
E: Maca lo siento... (se aferró al cuerpo de la pediatra escondiendo su rostro y sus
lágrimas en su cuello)...
M: Si no me explicas que ocurre Esther... (su voz tornaba rota)...
E: Olvidemos todo por un momento Maca, por favor... (no quería salir de su escondite)...
soñemos que vivimos el pasado por un momento, regálame un sueño Maca... (salió de
donde había permanecido con su cara inundada en un llanto y miró esos ojos con los que
soñaba cada noche)...
M: Tranquila... (pasó sus dedos por aquellas lágrimas que rompían su corazón)...

Sus labios se acercaban con miedo, pero con un deseo y un amor mutuo, no dejaban de
mirarse, los ojos de ambas temblaban

Esther pegó su cuerpo más al de la pediatra en el momento en que sus labios rozaban los
ajenos, empezó siendo un beso con dulzura con calma, pero tras unos instantes el deseo
de los lenguas pedía paso entreabriendo la boca de ambas profundizando aun más, las
manos volaban con furia

Para Maca era una cura para un dolor que la consumía día tras día, y para Esther la fuerza
para combatir algo que sabía sería duro

Tras unos instantes en los que ya les faltaba el aire se separaron lo justo para poder
respirar

M: Te quiero Esther, te quiero mucho... (se abrazo a ella como una niña con miedo)...
E: Yo no he dejado de hacerlo Maca... (sintió que hubiera vivido así toda la vida)... ¿te
puedo pedir algo?
M:... (deshizo el abrazo y la miró con calma)...
E: Haz que este día no lo pueda olvidar nunca
M: No te entiendo... (la miraba confusa)...
E: Hazme olvidar que hay un mañana... (no la dejó contestar, de nuevo buscaba esos
labios que tenían la esencia para hacer que olvidara todo)...

Pasaron unos minutos en los que olvidaron cualquier momento desagradable, regalándose
besos y susurros

Cuando la gente empezó a hacer acto de presencia salieron de allí como dos niñas
nerviosas cogidas de la mano para volver de nuevo a sus asientos
El tiempo me dio la razón 206

Natalia: ¿Os habéis perdido?... (pregunto con una sonrisa)...


M: Es que este sitio es grandísimo ¡eh!
Irene: ¡Mami!
M: Ven cariño
E: Y ¿mi plato?
C: Se lo han llevado jajajaj
E: ¡Anda! ¡Y eso por que!
C: Pues porque van a servir los postres
E: Pues yo tengo hambre
M: Y cuando no... (dijo en voz alta pero sin dejar de mirar a la niña)...
E: Lo he oído
M: ¿Y?... (de giro sonriente)...
E: Nada... (se acercó y le dio un beso en los labios)
M: Vale... (le devolvía el beso)...
C: ¿No se lo has dicho verdad?... (le pregunto al oído)...
E: No
C: De verdad Esther que no te entiendo
E: Tengo que pensar como hacerlo

Llegó el momento de las copas y el baile, Esther estaba con la niña en la mesa hablando
con su madre y Maca baila con Héctor

Cruz llevaba rato también bailando y decidió descansar y dirigirse hasta la mesa

C: Este hombre me quiere matar... (se tocaba los pies después de quitarse los zapatos)
E: Jajaja es que de donde no hay no se puede sacar
C: Jajaja eso se lo dices tú ahora
E: Ah ¡no! Que si no me tengo que pelear con él
M: ¿Con quien te vas a pelear?... (se sentaba a su lado)...
E: Con nadie jajaja sabes tú que yo soy un angelito
M: Sí bueno...
E: Ah ¿no?... (se acercaba a ella)...
M: Es que... eso es relativo cariño
E: ¿En que?... (seguía acortando distancias)...
M: Luego te lo demuestro... (le decía insinuante guiñándole un ojo)...
E: Esperare impaciente... (termino de acercarse para besarla de nuevo)...
Irene: ¡¡Mama!!
E: ¿Qué?
Irene: Yo ailar... (señalaba a la gente que había en la pista bailando)...
E: ¿Quieres tú bailar?
Irene: Ziiiii
E: ¡¡Vamos a bailar!! Ahora volvemos
M: Os vigilo desde aquí
E: No lo dudo

Se fue con su hija hasta donde Natalia bailaba con Javier, la tenía en los brazos y ambas
daban vueltas al son de la música, Esther cantaba en voz alta haciendo que la niña se
riera, la pediatra miraba la imagen desde la mesa con los brazos cruzados, haciéndose mil
y una preguntas
El tiempo me dio la razón 207

M: Se la ve feliz
C: Sí... (decía volviendo su vista a la enfermera)...
M: ¿Por qué hoy?
C: ¿Cómo?
M: ¿Por qué actúa así hoy?
C: Eso no te lo puedo responder yo
M: Tú sabes que le pasa, estoy segura que algo ocurre y no me lo quiere decir
C: Pregúntaselo
M: Hoy no... si lo hago, se cerrará en banda otra vez, y puede ser que no me dé otra
oportunidad
C: Disfruta hoy sin preguntarte nada, haz que intente olvidar lo que la asusta
M:... (la miró con una sonrisa)... Es lo que ella me ha pedido

Siguió en la misma postura observando, se preguntaba que podía ser que hiciera a la
enfermera actuar así, que tenía en esa cabeza que no quería mostrarle

Se sentía impotente ante eso, estaba segura de que algo hacía sufrir Esther y no podía
hacer nada por evitarlo

Todo ese dolor se esfumó cuando la enfermera volvía sonriente hasta la mesa con la niña
aun riendo

E: Uufff jajaja no cansa


M: Claro cariño, la llevas en brazos
E: Toma mama... (Encarna seguía hablando con Teresa)...
En: ¡Eso! Que no me dejáis disfrutar de mi nieta
T: Hola guapa
Irene: ¡Ola esa!
E: Jajajaja... (fue de nuevo hasta Maca)... ven... (la cogió de la mano)...
M: ¿Dónde vamos?
E: Tú confía en mí... (fueron hasta la pista de baile y Esther fue un momento hasta donde
estaba el chico que se encargaba de la música para decirle algo al oído)... Vamos

Siguieron andando cruzando todo aquel inmenso salón lleno de gente, llegaron hasta una
puerta de cristal que Esther abrió dando paso a una preciosa terraza

Nada más entrar llevó a Maca hasta el borde para que mirase las estrellas

E: Cada noche subo a la terraza de casa e imagino que tú haces lo mismo... (la pediatra
no decía nada solo estrechaba más a la enfermera que la abrazaba por detrás)...
prométeme una cosa... (Maca iba a darse la vuelta pero esta no la dejó)... no... quédate
así, prométemelo mientras miramos las estrellas, así cada vez que las mire soñaré que
estás así conmigo...
M: ¿Por qué hablas así?... (el tono de su voz dejaba claro que había empezado a llorar)
E: Prométeme que... pase lo que pase... me llevarás en tu corazón... que nunca te
olvidaras de mí...
M: Esther... ¿Por qué me haces esto?
E: Prométemelo Maca
El tiempo me dio la razón 208

M:... (se dio la vuelta rápido de manera que Esther no pudo evitarlo)... Primero dime por
que hablas como si te despidieras de mí... (sus ojos eran puro dolor acompañados por un
sin fin de lágrimas que caían sin permiso dejando escapar su miedo)...
E: Necesito que lo hagas

En ese momento comenzaba a sonar una canción lenta que escuchaban a través de la
puerta, Esther cogió las manos de Maca y las pasó por su cintura para posar las suyas
alrededor de su cuello

Sin decir una palabra la enfermera la invitó a que bailara con ella, apoyó su cabeza en el
pecho de la pediatra mientras la abrazaba completamente a ella, Maca apoyó su barbilla
en Esther después de dejar un beso en su frente

El movimiento apenas existía, pero para ellas era suficiente, las dos tenían miedo a que
acabase el día y era latente en ellas

M: Te lo prometo... (paró su cuerpo y abrazó todo lo que pudo a Esther)...

Intentaron no hablar sobre aquello el resto de tiempo que estuvieron allí. Esther ponía
todo su empeño en hacer todo lo más feliz posible para ellas dos ese día, tenía que
hacerlo si quería que todo saliese bien

Maca por su parte aunque no se notase no paraba de darle vueltas a lo que le había
prometido a la enfermera, se preguntaba una y otra vez ¿Por qué?, un miedo inundó su
corazón sin saber por que, la miraba sonreír y recordaba lo que les costo conseguir estar
juntas, pensó en como era todo antes de llegar a ni siquiera imaginárselo, como Esther
había estado siempre con ella, cada vez que lo había necesitado, y ahora, la situación
cambiaba sin poder hacer ella nada

Cuando sus cuerpos ya notaban el cansancio acumulado comenzaron a despedirse de


todo el mundo para poner rumbo a casa de Encarna

De nuevo en el coche, la situación era totalmente contraria que la primera vez

E: Ya hemos llegado mama


En: Gracias a dios... estoy cansadísima
Natalia: Mama, a mí me ha llamado Silvia, me cambio y me voy un rato con ella
En: Ahora lo hablamos en casa
Natalia: ¡Joder!
E: ¡Natalia la boca!

Bajaron del coche para ayudar a Encarna que le costaba horrores andar

M: Venga Encarna que la ayudo a subir


E: Te espero aquí con la niña, mañana te llamo mama... (su madre la abrazó para sorpresa
de ella)...
En: Escucha a tu corazón para saber que hacer... (le susurro al oído)
E: Gracias mama
En: Venga vamos Maca, cuanto antes subamos antes bajas
M: Jajaja no hay ninguna prisa Encarna
El tiempo me dio la razón 209

Mientras Maca acompañaba a su madre Esther pensaba que iba a hacer, si alguna vez
había tenido algo en duda, era esa, daba pequeños golpes en el volante mostrando
claramente sus nervios, puso la radio para intentar distraerse y lo consiguió

Tarareaba una canción cuando Maca volvía y entraba en el coche

M: Ya está
E: Maca
M: Dime
E: ¿Quieres dormir en casa esta noche?... (le preguntaba sin mirarla, tenía la mirada
perdida mirando al frente)...
M: ¿Tú quieres que lo haga?
E: Por favor
M: No hace falta que lo pidas por favor, solo tienes que mirarme y decírmelo... (Esther
tardó en reaccionar pero lentamente giró su cara y se quedó en silencio observándola)...

Estuvieron así unos segundos, Esther no podía apartar su mirada de ella, pensaba tantas
cosas en ese momento, pero ninguna clara, todo eran recuerdos fugaces, palabras
escuchadas, susurros en la noche, besos robados, caricias regaladas

E: Pasa la noche conmigo


M:... (se inclinó para besarla pero paró justo antes de hacerlo)... La noche y la vida entera
si tú me lo pides... (cogió su cara y le dio un dulce beso que hizo que Esther comenzara a
llorar)... pero tienes que no llorar más por hoy
E: Vale
M: Prométemelo tú a mí
E: Te lo prometo
M: Pues vamos

Llegaron a casa e Esther y la pediatra se ofreció en acostar a la niña, mientras ella lo


hacía Esther sacó de su bolso unos cigarros de la boda se encendió uno y salió al porche

Miraba las estrellas como había hecho anteriormente con Maca, y deseaba poder tener las
respuestas en ellas, pero estas no le decían nada, solo observaban el miedo en su mirada

Su cuerpo empezó a temblar a causa del frió, dio una gran calada intentando apaciguar
los nervios y expulso el humo en un suspiro

M: El tabaco mata... (cogió el cigarro de entre sus dedos para tirarlo al suelo y después
pisarlo)...
E: ¡Jum!... (rió para ella misma por aquel comentario)... ven... (tiró de ella para abrazarla
una vez más)...
M: Estós helada
E: Estoy bien
M: Vamos para dentro, no vayas a ponerte mala... (la cogió de la mano y la llevo hasta la
habitación)...
E: ¿No vas un poco rápido?... (decía sonriendo)...
M: Y ¿tú no eres un poco mal pensada?
E: Ahora me dirás que me has traído aquí para dormir
El tiempo me dio la razón 210

M: Es lo que yo pienso hacer... (se fue hasta el armario y sacó dos pijamas le tendió uno
a Esther y empezó a desvestirse para colocarse el suyo)... voy al servicio ahora vuelvo
E: ¡Maca!
M: Dime
E: No tardes... (decía sonriente)... es que me meo jajajaja
M: Que idiota... (salió diciendo de la habitación)...

Tras ir al servicio y desmaquillarse salió de nuevo donde una Esther esperaba plantada de
brazos cruzados esperaba su turno, le sacó la lengua y entro tras ella

Se metió en la cama y apagó la luz de la mesilla que tenía al lado, se acomodó y cerró los
ojos antes de que saliera Esther

Esther salió y vio como la luz estaba apagada

E: Y se habrá dormido de verdad... (se sentó en la cama para intentar despertarla)... que
fuerte... (se metió ella también y tiró de la manta que pudo para taparse)... ¡pues ale!
Buenas noches...

En realidad no estaba enfadada, solo tenerla junto a ella durmiendo, hacía que su cuerpo
se relajase para conciliar el sueño, la luz de la luna entraba a través de la venta e
iluminaba el escritorio de la habitación, podía diferenciar fácilmente la foto que reposaba
en ella, ellas dos abrazadas en la playa, se quedó mirándola en silencio cuando notó como
unos brazos la rodeaban

M: ¿No me pensabas dar las buenas noches?


E: Pensé que estabas dormida
M: Ya... ¿en qué piensas?
E: En nada... (se dio la vuelta quedando boca arriba)... ¿tienes sueño?
M: No ¿y tú?
E: Tampoco
M: ¿Y que me propones?... (introdujo su mano en la camiseta de la enfermera haciendo
que esta sonriera por ello)...
E: Uuff estoy demasiado cansada para pensar
M: ¿Estás cansada?
E: Para pensar sí
M: Ya... (siguió subiendo su mano hasta toparse con el pecho de Esther)... que calentitas
estás
E: Y más que lo voy a estar como sigas así
M: Ajajaja
E: Bésame... (su voz era tan seria que excitó a una Maca que ya deseaba besarla desde
hace rato)...

Comenzaron a besarse lentamente, disfrutando de aquel tacto que echaban tanto de


menos, para dejar pasó a una pasión enfurecida por haberla olvidado tanto tiempo

Rodaban por la cama peleándose por llevar el control, en un ágil movimiento, Maca se
puso a horcajadas de la enfermera y agarró sus manos por encima de su cabeza
inmovilizándola, sus miradas se cruzaron en la oscuridad y se demostraron cuando
deseaban aquello
El tiempo me dio la razón 211

Con una mano la pediatra comenzó a subir la prenda superior de su pijama para ir
dejando un reguero de besos que no hacían otra cosa que poner aun más nerviosa a
Esther por estar maniatada y no poder formar parte de su juego

Mientras se entretenía en besar el pecho de Esther con su mano relajaba caricias en su


abdomen

M: Te has quedado muy delgada ¿no?


E: Maca por favor, ¿Qué importa eso ahora?

Y para los ojos de la pediatra que no sabía el motivo de aquello, era cierto, ahora eso no
importaba

Siguieron con su lucha hasta que ante las súplicas de Esther Maca la dejó formar parte,
aun sentada sobre ella, se deshizo de la parte de arriba de su pijama ante la mirada de una
Esther que creía estar soñando, su instinto la hizo querer acariciarla y así lo hizo, Maca se
inclinó lo justo para besarla y Esther lo hacía para el lado contrario quedando las dos
sentadas, aprovechando la postura Esther hizo lo mismo con el suyo, quedando ahora las
dos semidesnudas

Se besaban con fervor, intentando abarcar más de la otra, ganar esa batalla de deseo

Llegado el momento decidieron que lo demás también sobraba en un segundo yacían las
dos desnudas

Esta vez era Esther la que estaba encima de Maca, las dos estaban más que excitadas de
tanto juego, sabía que con un ligero roce en un corto instante pasaría, así que se colocó
juntando sus centros y antes de empezar a hacer nada tras un leve gemido por parte de
ambas miró fijamente a la pediatra

E: ¿Sabes que te quiero verdad?


M: ¿Por qué me preguntas eso ahora?... (decía con la voz entrecortada, al ver que la
enfermera no decía nada se dispuso a contestar)... claro que lo sé, lo mismo que sabes
que yo te quiero a ti... (besó sus labios intentado no perder el deseo del momento)...

No hubo más palabras las caderas de ambas se movían con lujuria buscando el contacto
de la otra

Maca intentaba aplacar su voz en el cuello de Esther, estuvo tentada incluso a morderla
de la forma en la que se sentía, volvió de nuevo a sus labios soltando todo ese calor que
sentían en ese momento

Esther no podía esperar más y cogiendo a Maca por detrás pasó las piernas de esta
rodeando su cintura apretándola más contra si haciendo que el contacto fuera aun más
intenso que antes, aceleró su movimiento haciendo perder la razón de una Maca que la
empezó a perder rato antes

Esther parecía moverse con rabia, una rabia para nada brusca pero que extrañaba a la
pediatra
El tiempo me dio la razón 212

Las dos unidas llegaron a un sentimiento que traspasó el tiempo y el espacio olvidando
dolores y reproches

Esther se dejó caer encima de un cuerpo jadeoso que le ofrecía su regazo, se acopló en su
pecho intentado recuperar una respiración que le costaba más de lo normal

M:... (con la respiración aun cansada)... ¿Se puede saber que ha sido eso?
E: Lo siento... (seguía refugiada entre los brazos de la pediatra)...
M: No es que tengas que sentirlo Esther... pero nunca antes...
E: Ssshhh... (puso un dedo en sus labios)... recuerda... solo existe ahora, tú y yo, nada
más, nadie más...

Volvió a unir sus labios dejando paso a una noche llena de pasión guardada

Tras horas y horas de amor bajo una luna que parecía observarlas y protegerlas cayeron
en el mundo de los sueños abrazas haciendo así imposible que ni el mismo aire les robara
el momento con su presencia

Maca despertaba bajo las sabanas recordando la noche anterior, se dio la vuelta para darle
los buenos días a su reina pero lo que encontró fue una rosa y una nota en la almohada

“He ido a dejar a la niña con mi madre, este día te lo regalaré yo a ti. Te quiero. Esther”

Aspiró el aroma de aquella rosa tocada minutos antes por Esther, se dio la vuelta
quedando mirando hacía el techo, abrió los brazos ocupando toda la cama y sonrió, se
sentía de nuevo feliz, por tenerla a su lado, de un brinco salió de la cama para darse una
ducha

Mientras se ponía ropa cómoda canturreaba alguna canción que seguramente había
escuchado en la boda

Llegó hasta la cocina y se sirvió un café que había dejado preparado Esther, cogió la taza
y anduvo por la casa, entró en el despacho y observó la cantidad de fotos que había
colocado Esther allí, más bien parecía un santuario, se sentó en la silla y se puso a mirar
algunos cd’s que habían por encima de la mesa, vio una carpeta y bajo ella asomaba algo
que le llamó la atención

Al ver lo que era sus ojos no se creían lo que estaba viendo, empezaba a pensar a que
podía venir aquello, ahora empezaba a comprender algunas preguntas de Esther, la
manera en la que parecía despedirse de ella. Lo cogió entre sus manos y fue hacía el
salón

Se sentó mientras lo observaba encima de la mesa, creía estar en una pesadilla más, una
de tantas que la hacían despertar de golpe de ese maravilloso mundo llamado Esther

La enfermera llegaba feliz hasta su casa, sabiendo quien la esperaba allí. Quería pasar
esos días antes de irse con toda la calma del mundo, para poder soportar la tempestad que
la esperaba a la vuelta de la esquina
El tiempo me dio la razón 213

Entraba con una bolsa de croissant en la mano, quería prepararle un buen desayuno,
como a ella le gustaban

Entró sin hacer ruido pensando en que aun dormiría, entró directamente a la cocina, y vio
la cafetera dedujo que ya estaría levantada, subió hasta su habitación saltando los
escalones pero al llegar no estaba, dio vuelta atrás en sus pasos y justo antes de salir para
ir hacía el jardín la vio sentada en el sofá mirando la mesa

E: Hola preciosa... (se acercó para besarla pero no obtuvo respuesta alguna)... ¿Qué
ocurre?
M: ¿Era eso lo que no me querías contar?
E: ¿De que me hablas?... (empezó a temblar ante la posibilidad de que se hubiese
enterado)...
M: No te hagas la tonta
E: De verdad Maca, que no sé de que me hablas
M: ¡De esto Esther!... (sostenía en su mano dos billetes de avión)... ¿Qué pasa? ¿Qué te
vas y por eso todo esto? ¿Para que te deje irte sin pedir ninguna explicación?
E: Maca yo... (no sabía que hacer, si dejarla pensar aquello, o decirle la verdad)...
M: ¿El segundo billete no será para la niña verdad? ... (decía entre lágrimas)... dime que
no os marcháis Esther
E: No, la niña no viene conmigo...
M: Entonces... ¿te vas?... ¿a Boston?... ¡¡me quieres explicar que coño se te ha perdido a
ti en Boston!!
E: Maca, tranquilízate por favor
M: ¿Qué me tranquilice?... ahora entiendo por que quisiste que te prometiera eso, el por
que de cada frase...
E: Maca no...
M: ¿Me lo pensabas decir? O simplemente cuando me levantase no estarías ya aquí...
dímelo Esther
E: Todo esto no tenía que pasar así... (hundía el rostro entre sus manos)...
M: ¿Me vas a decir por que te vas? ¿O tampoco me lo merezco?
E: Tengo que solucionar algo allí
M: ¿No me voy a enterar verdad?... (la miraba dolida)...

Se levantó del sofá y fue directa a la habitación, se vistió con alguna ropa suya que había
por allí, se sentó unos segundos en la cama intentando contener toda esa rabia que sentía
por momentos

Bajó las escaleras despacio pero directa a su destino, se plantó en el marco de la puerta

M: ¿Sabes lo que más me duele?... que toda esa desconfianza hace replantearme el que
me quieras Esther
E:... (se levantó en un segundo ante aquello que había dicho Maca y fue hasta ella)... No
digas eso por favor... (la abrazó pero el cuerpo de la pediatra no hacía esfuerzo alguno
por imitarla)... eres lo que más quiero en esta vida Maca... (decía entre llantos)... no digas
eso
M: ¿Y que quieres que diga cuando me entero y no por ti, de que te vas sin darme un
motivo, y sin querer confiar en mi para estar contigo?
E: No es fácil Maca
El tiempo me dio la razón 214

M: Tú... no lo haces fácil

Despegó su cuerpo del de la enfermera y tras mirarla un instante más salió de aquella
casa dejando a una Esther destrozada por aquello

La pediatra libraba aquel día, pero no podía estar en su casa dándole vueltas a algo que la
estaba destrozando, fue hasta el hospital para hacer algo útil

Llevaba horas en su despacho adelantando trabajo, pero por mucho que intentase
concentrarse no podía, llevaba el mismo historial entre las manos más de una hora

Estaba mirando por la ventana cuando llamaron a la puerta

C: ¿Se puede?
M: Pasa... (aun le daba la espalda)...
C: ¿Qué haces aquí?
M: Necesitaba no pensar
C: ¿No pensar en que?
M: ... (se giro con rabia en los ojos)... ¿Tú sabías que se marcha verdad?
C: ¿Te lo ha dicho ella?
M: Eso es lo mejor... que me he tenido que enterar por que he visto dos billetes de
avión... (se sentó de nuevo rompiendo en un llanto que había evitado a toda costa)...
C: Sshhh... (fue hasta ella para intentar consolarla)... ¿habéis discutido?
M: No confía en mí Cruz, y eso...
C: ¿Entonces que te ha contado exactamente?
M: ¡Nada Cruz!... (decía levantándose enfadada)... ¡no me ha dicho una jodida palabra!
C: Pero vamos a ver... ¿Dónde está ella ahora?
M: En su casa
C: ¿Sola?
M: Sí

Cruz se dispuso a salir corriendo del despacho pero Maca se lo impidió

M: Dime que está pasando Cruz... (decía ahora preocupada)...


C: Maca... esto... solo os concierne a vosotras dos... (intentaba zafarse de las manos de la
pediatra)... Maca ¡déjame!
M: Voy contigo
C: No, ¡tú te quedas aquí!

Cruz salió del hospital corriendo, montó en su coche y corrió todo lo que pudo, llegó
hasta la casa y salió de él sin pararse a cerrarlo, entró directamente, las puertas estaban
abiertas y eso no le gustaba nada

C: ¿¿¿¡¡¡Esther!!!???... (anduvo unos pasos entrando al salón pero no vio nada, luego a la
cocina, pero tampoco)... ¿¿¿Esther dónde estás???!!!... (subió las escaleras de dos en dos
y entró directamente a su habitación y vio la luz del cuarto e baño)...
E: Cruz... (estaba sentada en el suelo con un puñado de pastillas en la mano y con un
llanto más que fuerte)... Cruz... (repetía en su agonía)...
C: Ssshhh, suelta eso mi vida... (cogió todo lo que llevaba en la mano y lo tiró a la taza
del water para sentarse con ella abrazándola)... sssshhhh ya está
El tiempo me dio la razón 215

E: Cruz... no quiero seguir con esto... no quiero...


C: ¿Pero a que viene esto ahora?
E: ¡Piensa que no la quiero Cruz!... (lloraba más y más sin consuelo alguno)... y todo lo
hago por que ella no pase el dolor que estoy pasando yo... (se mecía en los brazos de su
amiga)...
C: Tenías que habérselo contado Esther
E: Te juro que pensaba hacerlo, pero cuando llegué había visto los billetes y ya se había
hecho una idea propia y no tuve fuerzas Cruz, tuve miedo...
C: Venga... ya está
E: Y ¿si no sale bien Cruz?
C: Todo saldrá bien ya verás... tienes que ser fuerte por tu hija Esther
E: Irene... (decía en un susurro mientras se aferraba a Cruz)...

Aquella tarde Cruz no pudo despegarse de ella, cada vez que parecía que su calma
regresaba algo en su interior daba de nuevo la viveza al sufrimiento, Cruz intentaba
distraerla pero mayormente eso era imposible

El día posterior amaneció igual, Maca insistía llamando a Cruz para que le diese un
motivo por lo que corrió así, dudó en llamar a Esther, pero sabía que estando aun
enfadada por aquello, no era lo mejor, pues, seguramente no entraría en razones

Dos días antes de partir fueron al hospital para determinar con Dávila algunos asuntos,
Esther propuso la idea de no ir para no encontrarse con Maca pero Cruz la hizo desistir
de aquello

C: Tú tranquila ¿vale? No te voy a dejar sola un segundo... (estaban aun en la puerta y


Esther tenía la vista fijada en la moto de Maca aparcada en la puerta)...
E: No sé si podré aguantar sus reproches Cruz
C: No te dirá nada fuera de lugar tranquila
E: Quizás... sea lo mejor... que me odie... y siga con su vida
C: Esther escúchame... no quiero que pienses así ¡me oyes!... ella ni te odia y su vida está
contigo, solo tenemos que tener paciencia

Entraron con una Cruz decidía y una Esther más que abatida, se pararon para saludar a
Teresa y pusieron rumbo fijo hacía el despacho de Dávila

Esther iba mirando al suelo, para no tener que encontrarse con la mirada que la hacía
perder toda la razón, pero que en ese momento solo le transmitía dolor

D: ¡Buenas días!
C: Hola Antonio
D: ¿Cómo te encuentras Esther?
E: No es mi mejor día... (decía cabizbaja mientras se sentaba en la silla)...
C: Bueno... ¿has hablado con Morris?
D: Sí, y lo tiene todo listo, os ha acondicionado una habitación que más bien parece una
casa según me ha dicho, así que podréis estar las dos más que cómodas
C: Perfecto ¿quien nos esperara allí?
D: El mismo, quiere llevar esto de primera mano
El tiempo me dio la razón 216

E: ¿Te ha dicho cuanto tiempo?... (aunque parecía ausente consiguió hablar)...


D: Eso dependerá de como lo asimile tu cuerpo
E: ¿Se me caerá el pelo?... (alzó la vista por primera vez en toda aquella conversación
demostrando una preocupación en sus ojos)...
D: Los nuevo fármacos de hoy en día no tienen ese contraefecto, pero cada persona es un
mundo Esther
E: Ya...

Hablaron largo y tendido dejando los asuntos claros para que Esther intentase estar lo
más tranquila posible y nada le causara una sorpresa desagradable

Mientras ellos hablaban lo más tranquilamente posible, alguien al otro lado de la puerta
escuchaba toda esa noticia recibiéndola más que estupefacta

C: Bueno pues nos vamos ¿no?


E: Sí...
D: Bueno pues... yo os llamaré todo lo posible al igual que a Morris para que me ponga
al día
E: Dávila... no sé como agradecerte todo esto
D: Con que tú te pongas bien, hará que todo el sufrimiento merezca la pena

Se fundieron en un abrazo que Esther recibió como calma plena. Fueron para hablar con
Vilches antes de irse, pues Cruz decidió que Esther estuviera con ellos en casa hasta que
tuvieran que marcharse

C: Bueno Teresa que nos vamos


T: Ya me he enterado de que os vais... (decía ofendida por no recibir la noticia por parte
de sus compañeras)...
E: Lo siento Teresa
T: ¿Y como es que os manda ha hacer el curso tan lejos?... (Esther mira a Cruz esperando
a que ella responda)...
C: Por que solo lo hacen allí, y ya que tenemos la especialidad aquí no podíamos
negarnos a hacerlo
T: Bueno... nos llamareis no, por que según tengo oído no sabéis ni el tiempo que durara
C: Tranquila

Maca llegaba con algunos informes en la mano, vio a Cruz acompañada de Esther y dudó
unos instantes en seguir o darse media vuelta, pero por la cara de la enfermera no pudo
hacerlo y continuo con su camino

M: Guarda esto Teresa


C: Hola Maca
M: Hola... (tras saludar a Cruz miró fijamente a Esther quien tenía la mirada en el suelo
desde que había llegado)... ¿qué vienes a despedirte?
C: Maca
T: Es que entiéndelo Cruz, que os marcháis así de golpe...
M: ¿Os?
C: Sí...
M: ¿Cómo que las dos?
El tiempo me dio la razón 217

T: ¿Es que no lo sabes?... (tras la cara de la pediatra esta seguía relatando su


descubrimiento)... se van sabe dios los meses a Boston a hacer un curso
M: ¿Un curso?
E: ¿Nos vamos Cruz?
C: Sí... hasta luego chicas

Se giraron para comenzar a salir de allí, Cruz sabía que Esther estaba en una situación de
tensión que no quería que siguiera sintiendo, cuando aun no habían salido de allí, Esther
paró sus pasos, mirando al suelo, sin ninguna muestra de avanzar o retroceder...

C: ¿Estás bien?
E:... (se dio la vuelta mirando a Maca a los ojos, los suyos eran un torrente de lágrimas)...
Maca... (la pediatra la miraba con duda a Esther, no salía de su asombro por ver aquel
rostro con aquella tristeza)... ¿podrías venir a casa de mi madre para hablar de como lo
haremos con la niña?
M:... (se esperaba cualquier cosa menos eso, ¿por qué lloraba entonces?)... Está bien...
(dijo en tono frío)...
E: Llámala antes de ir para que me lo diga
M: Está bien

¿Cómo destrozar la vida a alguien a quien quieres de tal modo que su dolor es tu dolor?
¿Cómo romper algo que tanto trabajo a costado fraguar? Esther tenía la necesidad de
hablar con Maca, contarle el porqué de todo aquello, sentía la necesidad de ser egoísta y
tenerla con ella en todo momento, pero no podía, su corazón le decía que ella no merecía
pasar por aquello

Ser egoísta, o protegerla de algo que seguramente la mataría, una batalla de sentimientos
que no podía calmar

Miraba tras la ventaba como la gente paseaba por la calle, parejas enamoradas, personas
andando seguramente pensando en sus problemas, problemas que solo ellos conocían y
sabían su gravedad, problemas, quien sabe, a lo mejor como el suyo

Miraba a su hija quien jugaba con María, no sabía cuantos meses estaría fuera, no sabía si
aquello saldría bien, y lo que más temía era el momento de la despedida, no sabía si
podría aguantarlo, esa niña había sido su salvación en momentos realmente duros, pero
en ese instante se sentía sumamente sola, nadie podía sacarla de su dolor y su miedo,
solamente Maca, pero a costa de su sufrimiento, cosa que no quería...

C: Esther... (entraba en el salón teléfono en mano)... tu madre


E: Gracias... dime mama... vale... sí se lo dije yo... sí, sí, vale... ahora vamos... si me
acompañara Cruz... sí... hasta ahora
C: ¿Quieres que te acompañe?
E: Por favor
Irene: Mama...
E:... (se levantaba para ir hacía donde se encontraba la niña)... Venga cariño que nos
vamos a ver a mami y a la abuela
Irene: ¡¡Mami!!
E: Sí... a mami... (la cogía en sus brazos)... ¿vamos?
C: Voy a por el bolso
El tiempo me dio la razón 218

En el coche Cruz intentaba darle una conversación cordial a la enfermera se la veía


bastante nerviosa y sabía que cuando la viera sería aun peor

Mientras en casa de Encarna esta hablaba con Maca respecto a la situación de su hija,
intentaba darle alguna excusa sin tener ninguna suerte

M: De verdad que no lo entiendo Encarna, un día sin venir a cuento parece que todo va
bien y... después me entero que dos días después se va dios sabe cuantos meses y hoy...
(realzando la palabra)... me entero que es para irse con Cruz a un curso que yo no se si
creerme
En: ¿Y por que ha de mentirte?
M: Pues porque hay algo que no me cuadra... algo en ella me dice que todo esto es... no
sé lo que es... (hundía el rostro en sus manos)...
En: Mira Maca... ella es mi hija y como bien comprenderás, intentaré ponerme en su
lugar siempre, pero... sé como lo estás pasando... y solo te pido paciencia, sé que no
tengo porque pedirte nada... pero por el bien de vosotras y de mi nieta
M: Sí quizás tengas razón... ¡pero es que no confía en mi Encarna! Y eso... es algo que
ella nunca ha hecho...
En: Paciencia hija... paciencia

El timbre de la casa sonaba dando paso a las dos con la niña que le había dado por
canturrear algo que había oído en el coche

Encarna miró a su hija quien llegaba como hacía desde que Maca se fue de su casa, los
ojos no daban más de sí y mostraban los restos de un llanto de minutos antes, la abrazó
haciéndola sentir protegida mientras Cruz entraba al salón donde se encontraba Maca
esperando a su hija con una sonrisa en los labios

M: ¡¡Hola cariño!!... (fue hasta la silleta y tras desatarla la cogió entre sus brazos)...
Irene: ¡¡Mami!!
M: ¡Hola!! ¿Cómo esta mi princesita?
Irene: Mama... (señalaba hacía la puerta del salón)...
M: Sí... mama está con la abuela ahora viene... hola Cruz
C: Hola Maca
M: ¿No es capaz de verme a solas?
C: Intenta tranquilizarte Maca
M: Ja
C: Mira, te comprendo sabes... pero...
M: Paciencia... todo el mundo me pide lo mismo, ¿cómo quieres que tenga paciencia en
algo que desconozco?
En: ¿Y mi nieta?
Irene: Yayaaa
En: ¡¡Hay que me la como!!... (le daba besos mientras seguía en los brazos de la
pediatra)... ¡¡hay que me la como!!
Irene: Jajajajaja
M: ¿Y Esther?
En: Ha ido al servicio
M: Tenla un momento Encarna... (le daba a la niña)... ahora vuelvo
En: Hija... por favor...
El tiempo me dio la razón 219

M: Tranquila...

Fue con paso decidido a encontrarse con ella, intentar una última posibilidad, aunque
temía que fuera inútil

Iba nerviosa, por que no lo había estado más en su vida, le dolía tener que cruzarse de
nuevo con esos ojos que intentaban hablarle en el silencio, pero que ella no llegaba a
comprender

M:... (llamaba a la puerta)... Esther... Esther soy yo ábreme


E: Espera un segundo ya termino
M: Ábreme por favor... (por el tono de su voz sabía que lloraba)... por favor... (dijo en
último suspiro lleno de suplica)...

Escuchó como el pestillo se deslizaba dando paso para que entrase, respiró unos
segundos antes de hacerlo, de esa situación saldría algo bueno que era lo que esperaba, o
a su contrario algo realmente malo

M: ¿Que haces ahí?... (la enfermera estaba sentada en el suelo abrazándose a si misma)...
E: ¿Y que más da?
M:... (se puso de cuclillas junto a ella poniendo las manos en sus rodillas)... Esther...
dime que ocurre, ¿que te pasa?
E: Nada Maca... (escondía la cabeza entre sus piernas para que no la viese llorar)...
M: Me destrozas estando así Esther... (pasaba su mano intentando levantar su rostro)...
¿por qué no confías en mi Esther?
E: No tiene que ver con la confianza Maca
M: ¿Entonces con que?
E: En este camino no puedes estar conmigo
M: Tú eres la luz del mío Esther...
E: No me lo hagas más difícil
M: ¿Que no te lo haga difícil?... Esther... lucho contra algo que no sé que es... algo que
como tú dices, no me deja estar a tu lado
E: Será mejor que lo entiendas sino... allá tú... no voy a cambiar de idea

Se levantó de allí haciéndose paso en una Maca que aquello escuchado momentos antes
se le había clavado en su corazón de una manera que la destrozaba por dentro

Una conversación basada en la niña por parte de Cruz y de Encarna era lo único que se
escuchaba en aquella casa

Dos personas unidas un día por un amor, se encontraban entre el miedo y el dolor, dos
corazones que latían buscando al otro. Dos miradas se cruzaban siendo el centro de un
universo, dos almas rotas esperando a ser salvadas, y dos miedos que ninguna tenía que
ver con el otro

¿Cuál es mi camino? ¿Cuál el motivo para esquivarlo? Odioso el miedo que hace cegar a
las personas, maldita la situación que la hacía vivir aquello

La pediatra maldecía una y otra vez todo lo que causaba aquel sentimiento en Esther, y
que a la vez repercutía en ella, pero, su dolor no era comparable al que sentía por ella.
El tiempo me dio la razón 220

Echando una vista atrás, ¿Cuántos obstáculos habían tenido? ¿Por qué si dicen que el
amor todo lo puede, hay algo en este caso que parece más fuerte?

La tenía enfrente, la miraba a escasos metros, pero la sentía lejos, por su culpa la sentía
lejos, quizás su cuerpo pudiera tocarla, pero su corazón no llegaba hasta ella. Recordaba
aquel primer sentimiento que surgió por ella, como intentaba al principio olvidarlo, como
después por un miedo estúpido desperdicio meses de su vida, y como la hacía sentir entre
sus brazos al principio, la trataba con una dulzura que nunca sintió y a la que fue fácil
acostumbrase

Con ella había conocido el verdadero amor, un amor que se le antojaba enterno en su
corazón

Natalia: Ya estoy aquí mama... (entraba a la casa avisando de su llegada)...


En: ¡¡¡Estamos en el salón hija!!!
Natalia: Hola... (entraba jugando con las llaves entre sus dedos)...
Irene: ¡¡¡Itaaa!!!
Natalia:... (se acercaba hasta su madre que tenía la niña en brazos para cogerla)... ¿Cómo
esta mi pitufa?
Irene: Ena quiere intaaaarr
Natalia: Ahora pintamos tú y yo... ¿Por qué estáis tan calladas?
En: ¡Estábamos hablando Natalia, pero has llegado tu hija!... (la miraba para que
entendiese que cambiase la conversación)... ya claro, claro...
M: Hay que ver como cuidas la cazadora ¡eh!
Natalia: Como para no cuidarla jajaja si no aquella me mata... (señalaba a su hermana
con la cabeza)...
M: Ya será menos
Natalia: ¿Cuándo os vais Esther?... (la pediatra miró fijamente a Esther esperando la
respuesta)...
C: Mañana a primera hora
Natalia: ¿Tan pronto?... (miro a su hermana con sorpresa y tristeza al mismo tiempo)...
E: Sí Natalia... y me tienes que prometer que ayudarás a mama y a Maca con la niña
siempre que te lo pidan
Natalia: Eso ya lo hago sin que te tenga que prometer nada... (no quería ser dura con
Esther, pero el miedo por perderla la hacía perder los papeles)... ¿se lo has dicho a Maca
ya?... (su pregunta iba con segundas y ella lo sabía)...
E: Sí ya le he dicho que tenía que hacer el curso sí... (una mirada fue suficiente para que
Natalia entendiese que estaba metiendo la pata)...
M: Sí un curso... (se levantaba con rabia y se dirigía rápida hasta la cocina)...
Natalia: ¿Le has dicho que vas a hacer un curso?
E: ¡¡No quedamos en que no dirías nada Nat!!
Natalia: Y no lo he dicho
E: Te ha faltado preguntárselo a ella directamente ¡joder!

Antes de irse se despidió de su madre y su hermana a solas, quería dejarles claro como
iba a ser aquello, y que no tenía porque ir bien, las tres se abrazaron tan fuerte que les
daba miedo separarse

Salieron intentando mantener una cordura frente a Maca, llegó hasta el salón y vio como
esta hablaba con Cruz
El tiempo me dio la razón 221

E: Bueno pues...
C: ¿Encarna me acompaña al coche?
En: ¡Claro! Vamos Natalia
Natalia: Te ha dicho a ti mama
En: Repito, vamos Natalia
Natalia: ¡Dios! Está bien

Se marchaban dejándolas solas, pues sabían que les hacía falta, Maca estaba sentada en el
sofá con la niña entre sus piernas, la niña jugaba con algo mientras la miraba para que no
se perdiese detalle de ello, esta sonreía y seguidamente miraba a Esther con una cara
totalmente distinta

E: Irene... (la niña se giraba para prestarle intención)... ¿vienes con mama un momento?

La niña haciendo un esfuerzo bajó del regazo de Maca y cogiéndola de la mano llegó
hasta ella

E: Hay mi princesa cuanto la voy a echar de menos... (la cogía entre sus brazos y le daba
sonoros besos)...
M: Y ella a ti... (decía con voz triste)...
E: Te tienes que porta bien con mami con la iaia ¡eh!, niña buena
Irene: Iña ena
E: Sí por que mi niña es muy buena... (la abrazaba empezando a emocionarse)... venga...
(se limpiaba una lágrimas que apenas comenzaban a aparecer)...
M: ¿Me llamaras al menos?
E: Claro...
M: Bueno pues... (se levantaba sin saber que hacer)...
E: Sé que no me lo merezco pero... ¿te puedo abrazar?... (decía sin mirarla)...

Maca anduvo los apenas dos pasos que la separaban de ella para rodearla con sus brazos
en lo que al principio fue un simple abrazo se convirtió en la liberación de toda la marea
de sentimientos mutuos, Maca besaba la cabeza de la enfermera repetidas veces

M: Por favor Esther...


E: Maca... yo... (no podía despegar su cuerpo de donde lo tenía, toda su fuerza se basaba
en eso)... de verdad que... cuando vuelva... (comenzaba a llorar y la pediatra no quería
despedirse así de ella)...
M: Está bien... (dio un último beso en su frente)... recuerda lo que me hiciste prometer
¿uhm?
E: Será... será mejor que me vaya... Cruz... me está esperando... (Maca cogió por última
vez su mano y la beso tranquilamente)...
M: Llámame...

La enfermera se movía tan lentamente que era imperceptible para el ojo humano, pero
para aquellas dos almas estaba siendo el comienzo de un sufrimiento aun mayor, seguían
con las manos unidas hasta que aquel contacto formó a ser exprimido alargando sus
dedos para hacerlo más largo

Finalmente se separaron y Esther se arrodilló junto a su hija y la abrazó por última vez
El tiempo me dio la razón 222

E: Te quiero muchísimo pequeña... (le susurraba al oído)... eres lo mejor que me ha


pasado en la vida junto con mami... pase, lo que pase, te querré siempre cariño... (un sin
fin de lágrima caían por sus ojos sin poder evitarlo)...

Llegó hasta la puerta del salón, caminaba despacio con la cabeza agachada,
replanteándose una y otra vez lo que estaba haciendo, Maca la observaba en silencio

Esther paró sus pasos antes de cruzarla y volvió a darse la vuelta

E: Te quiero Maca... (aquel llanto ya era irremediable)...


M: Yo también te quiero... Irene dile adiós a mama
Irene: Ayos mama... (cerraba y abría su mano mirando a su madre)...
E: Adiós cariño

Aquella noche, el mundo tenía dos personas ajenas a todo lo que no fuera su sufrimiento,
todo lo que no fuera la angustia sentida en su interior

Maca había metido en la cama a la niña para estar con ella, en cierto modo era como
tener a Esther, estaba de lado mientras con una mano apoyaba su cabeza observando a su
hija con la otra le acariciaba la mano.

Llevaba horas despierta de la misma manera, pero no podía hacer otra cosa, solo con
cerrar los ojos la veía, la veía atravesar aquella puerta llorando y diciéndole que la quería,
sin llegar a entender entonces el porque de todo

Esther estaba sentada en una esquina de la habitación, intentando pensar en todo lo que
cambiaría nada más amanecer, si hubiera tenido que pedir un deseo sería que se detuviese
el tiempo, que el sol no saliese y no tuviese que irse, que pudiese amanecer como tantas
otras veces junto a Maca, que todo el dolor que la estaba haciéndola sentir evitando uno
aun mayor se esfumase como humo en el viento

Pensó en la niña, en lo mucho que las había unido aun más, en todas las ilusiones que
tuvo al tenerla, y en cuanta suerte tenía de ser madre de aquella niña tan risueña y lo que
tenía mucho que ver la pediatra

Recordó como se presentaron, la cara de Maca al verla en sus brazos, en como le pidió
que formase parte en aquello, y lejos de negarse, había llegado a quererla en escaso
tiempo

C: Esther... (sentada en un lado de la cama acariciaba a su compañera para despertarla)...


Esther es la hora
E: Sí... la hora de mandarlo todo a la mierda
C: ¿Has conseguido dormir?
E: No me merezco ni eso
C: ¡¡Mira!! para de decir jilipolleces ¡eh!
E: Perdona
C: Venga vamos a desayunar, que Vilches nos lleva al aeropuerto
El tiempo me dio la razón 223

Desayunaron en completo silencio, ni el mismo Vilches se atrevía a pronunciar una


palabra, el ambiente, estaba realmente tenso, la enfermera lo mismo no contestaba que lo
hacía de la peor de las maneras, sus compañeros intentaban comprender su situación y no
dijeron una palabra a menos que ella hablara

Durante el trayecto un tanto más de lo mismo, mientras ellos conversaban, Esther miraba
por la ventanilla, y pensaba todo lo que dejaba atrás, y de nuevo aquellas lágrimas, pero
esta vez más amargas que ninguna otra vez

A otro lado de Madrid, Maca con una taza de café entre las manos miraba el amanecer
pensando en Esther, se levantó a media noche dejando a la niña en la cama, rodeada de
cojines por si se despertaba, salió al balcón envuelta en una manta y allí seguía,
rogándole al viento que la trajese de nuevo junto a ella

C: Ya está el equipaje facturado


E: Bien
V: Bueno... yo me tengo que ir, que Dávila me espera temprano
C: Cualquier cosa me llamas Rodolfo
V: ¿Cuántas jodidas veces me lo vas a preguntar?
C: Las que me haga falta para creerte
V: Joder con la tía... Esther... tú imponte que enseguida se te sube a la chepa ¡eh!
E: Tranquilo... (intentaba mostrar una sonrisa)...
C: Venga dame un beso que vas a estar a pan y agua no sabemos el tiempo
V: Al igual que tú
C: Pues eso... (se fundieron en un tierno beso sin llegar a incomodar a Esther)...
V: Dame un abrazo Esther... (se acercó a ella)... te espero aquí eh... que eres la que mejor
me da el coñazo
E: Lo que pasa es que a ti no te gusta operar con nadie más
V: ¿Tanto se me nota?
E: Sí
V: Bueno pues vale me has pillado, tienes que volver pronto... (la abrazó de nuevo y la
besó repetidas veces en la mejilla)...
E: Si te vieran los del hospital
V: Ni se te ocurra decir nada que pierdo mi fama y el respeto
E: Tranquilo, me llevaré tu secreto a la tumba
V: Me encanta tu cojonuda mala leche
E: Y a mí la tuya
V: Estamos hechos el uno para el otro
C: Pero...
V: ¡¡¡Ccchhhhss!!! Tu calladita
C: ¡¡Coño!!
V: ¡¡Que te calles!! ¡¡que esto es entre Esther y yo joder!!
C: ¡Mira que eres cabezón!
V: Encantadoramente cabezón cariño
E: Jajaja... (consiguieron que se riera, pero nada más hacerlo paró en seco cambiando su
gesto)...
V: ¡Ey! Que no pasa nada por que te rías Esther
E: Sí, sí que pasa
C: Venga Vilches que vas a llegar tarde...
El tiempo me dio la razón 224

V: Sí... llamarme cuando lleguéis


C: Aquí será bien entrada la madrugada eh
V: No pasa nada

Ya en el avión, Esther comenzó a llorar de nuevo, hasta ese momento no conocía la


capacidad de una persona para hacerlo, y en ella supo que parecía ser eterna, miraba tras
la ventanilla como las nubes tocaban las alas de avión, estaba en ese cielo que ya tenía
más que conocido, nada de lo que pudiera ver le daba envidia o le podría dar libertad,
todo lo había conocido con Maca, todo lo que su mundo quería y soñaba era lo que Maca
le ofrecía, y siendo egoísta tal vez, ahí estaba, yendo hacía un continente desconocido
para ella, pero eso apenas le importaba, en su mente solo estaba la ilusión de volver,
volver para encontrar un perdón y un amor dejado atrás

Un mes había pasado, un mes en el que pensaba que aquello no tenía fin, el tratamiento
no estaba saliendo como en un principio esperaban, pero tampoco se podía quejar,
sencillamente estaba yendo mucho más lento, y por esa razón su cuerpo lo administraba
peor haciendo que su cuerpo se fuera debilitándose

Se pasaba todo el día sedada a causa del dolor, sí aquello la estaba curando, aunque a su
ritmo, también había hecho que el dolor despertarse, se sentía angustiada todo el día, no
podía apenas mover, y únicamente disfrutaba de algo cuando llamaba para hablar con la
niña, evitando siempre, hacerlo con Maca, pues ella sí podría notar en su voz el estado
también anímico que tenía

C: Ya estoy aquí... (entraba en la habitación donde se encontraba hospitalizada la


enfermera)...
E: Hola... ¿Cómo ha ido?
C: Es súper emocionante esto... cada día tienen un caso que o supera al anterior, o es
totalmente nuevo... si Vilches estuviera aquí
E: Sí, disfruta mucho cuando algo parece que lo supera
C: Sí... bueno... vengo de pediatría y no veas los trastos que tiene por allí, solo con una
de esas maquinas en el hospital haríamos maravillas
E: Sí... (se pasaba los días acostada, exceptuando alguno en el que se sentía con fuerzas
para caminar aunque apenas fuesen unos minutos)... me apetece dar un paseo
C: ¿Te encuentras con fuerzas?
E: La verdad es que no... ¿pero me podrías sacar por el jardín en la silla?
C: ¡Eso está hecho! Espera que llame a Tom y que te siente él ¿Vale?
E: Vale

Tom era uno de los enfermeros del hospital, desde que Esther llegó estuvo con ella en
todo lo que había necesitado, el Dr. Morris así lo había querido ya que el también hablaba
español y no habría complicaciones

Él pasaba más de un descanso junto a ella, ya que Cruz había aprovechado la oportunidad
al estar allí de ayudar en algún caso y de paso aprender algo, por norma hablaban de
cosas comunes, pero de vez en cuando al ver la tristeza que reflejaba la enfermera
intentaba sacarle algo más personal, pero apenas lo conseguía
El tiempo me dio la razón 225

Tom: ¿Y la mujer más guapa de este hospital?... (entraba alegre por la puerta llevando
una silla de ruedas)...
E: Aquí solo estoy yo... (apenas sonreía)...
Tom: Pues... me conformare contigo jajaja
E: Gracias... (decía con sarcasmo)...
Tom: Me han dicho que querías dar un paseo
E: Sí... Cruz tiene que estar al venir
Tom: La verdad es que no, Morris la ha llamado y están en no sé que caso
E: Bueno... pues no pasa nada
Tom: ¿Te da igual que te pasee yo?... (ladeaba la cabeza y le preguntaba con cariño)...
E: Da igual Tom, de verdad
Tom: ¿Me vas a hacer ese feo? ¡Con lo guapo que soy yo!
E: Que payaso eres... (sonreía finalmente)...
Tom: Si consigo que me enseñes esa preciosa sonrisa lo seré toda la vida
E: ¡Anda venga! Ayúdame

Tras cogerla en brazos y acomodarla en la silla, puso una manta en sus piernas para que
no cogiese frió, mientras salían del hospital todo el mundo saludaba a la enfermera, todo
aquel que allí trabajaba le había cogido cariño y la trataban más que a una enferma, como
a una amiga

Salieron a la calle, llevaba días sin hacerlo, un sol intención se postró ante ella, una
calidez recorrió su cuerpo y sintió por apenas unos segundos, la paz que necesitaba,
fueron en silencio hasta un conjunto de bancos donde algunas personas allí también
ingresadas hablaban con sus familiares y amigos intentado que aquel, fuese un día
normal en sus vidas

E: Que buen día hace... (cerraba los ojos alzando su rostro queriendo impregnarse
totalmente de aquel sol)...
Tom: Sí... da gusto estar aquí... (se había sentado en uno de los bancos poniendo la silla
que llevaba a Esther enfrente suyo)... nos podríamos haber traído cartas o algo
E: Para la próxima
Tom: ¡Venga! Haber si pillo algún juego de casa y te lo traigo
E: Estaría bien
Tom: ¿Cómo te encuentras hoy?
E: No sé... últimamente lo todo lo hago por inercia
Tom: Pues tienes que alegrarte Esther
E: No tengo motivo alguno para eso
Tom: ¿Cómo que no? Tienes una niña preciosa esperándote en España para abrazarte
E: Mi niña... (de nuevo cerraba los ojos, pero esta vez con una sonrisa en los labios al
recordar a su hija)... como la echo de menos
Tom: Hablaste esta mañana con ella
E: Llamé a primera hora a mi madre, pero se ve que esta noche se quedaba con Maca y
no quería llamar por si ya estaban dormidas
Tom: Esa excusa no me vale Esther
E: No es ninguna excusa
Tom: ¿Cuánto hace que no hablas con Maca?
E: No quiero preocuparla
Tom: Esther mira... sé que lo mismo te resbala todo lo que yo te diga
E: Eso no es así
El tiempo me dio la razón 226

Tom: ¡Pues hazme caso mujer! Mira... yo si estuviera en tú lugar no sé lo que haría por
que cada persona ve las cosas de distinta manera, pero si mi mujer me ocultase algo así,
de verdad que me dolería muchísimo... por que da igual que estés casado o no, pero
cuando quieres a alguien, también es un compromiso Esther
E: A costa de su dolor no
Tom: ¿Y del tuyo?... Esther... querer a alguien conlleva el compromiso de la confianza, el
que la persona que te ama, esté contigo, en cualquier momento, este sea feliz o duro
E: Yo no te quito razón Tom, pero... no quiero que esté a mi lado mientras me consumo
por dentro, y por que no, quizás me muera...
Tom: De verdad... que quiero conocer a esa Esther de la que Cruz me habla, la que
siempre tenía una sonrisa para todo el mundo, la que te regalaba una palabra en un
momento triste y sobre todo la que luchaba por todo aquello que quería

Hubo un silencio en el que la enfermera grababa en su mente todo lo que Tom le estaba
diciendo, ella pensaba al igual que él, lo sabía, pero había un contrasentimiento dentro de
ella que la hacía sentir pánico, en todo el sentido de la palabra, no quería que Maca
estuviese a su lado sufriendo para que posiblemente el final no mereciese la pena, y
sufriera aun más

E: Llévame a mi habitación por favor


Tom: No pretendía que te ofendieras Esther
E: Y no lo has hecho... llévame por favor
Tom: Está bien...

De nuevo emprendían el camino de vuelta para aquellas cuatro paredes que ocupada
Esther casi todo el tiempo.

Tom realmente le había cogido un cariño bastante grande, veía a Esther como la hermana
que nunca tuvo e intentaba hacerla razonar sin llegar a que se sintiese desprotegida

No había un día en que no pasase un rato con ella, contándole sus cosas o simplemente
viendo la televisión

Cada día que pasaba tenía la necesidad mayor de ayudarla, de querer hacer desaparecer
de aquellos ojos castaños la tristeza que los inundaba

Tom: ¿Necesitas algo? ¿Te traigo algo?


E: ¿Me acercas el teléfono?
Tom: Claro... (se acercó hasta la mesa para cogerlo)... toma
E: Gracias... (Tom se quedaba mirándola unos instantes esperando a que hiciese algo con
él)... ¿me disculpas?... (preguntaba con sorna)...
Tom: Ah sí ¡perdona! Jajaja que tonto que soy
E: Jejej sí ¡anda tira!
Tom:... (desde la puerta)... Oye que... antes de irme me paso un ratito aquí contigo ¿vale?
E: ¿Y Michel?
Tom: Se va con su hermana no sé dónde... ¡qué me deja solo vamos!
E: Venga vale, pues hasta luego entonces
Tom: Sí... hasta luego... (se quedaba mirándola)...
E: ¡Vete!
Tom: ¡Sí! ¡Sí! ¡Ya voy! ¡Por dios que mujer!
El tiempo me dio la razón 227

Esther se quedaba sola con aquel móvil entre las manos, negando con la cabeza por lo
loco que estaba Tom, nunca se lo había dicho, pero, su compañía hacía que no se
derrumbase totalmente, siempre encontraba la forma de hacerla reír, o simplemente
distraerla

Miró el reloj y pensó que en Madrid estarían en bien entrada la madrugada, llevaba tres
semanas sin hablar con Maca, y sabía que esta, estaría enfadada

Jugaba con él entre sus manos intentando tomar una decisión, si la llamaba ahora
seguramente la asustaría, o dejaría ver que necesitaba hablar con ella por no poder
esperarse a que fuese una hora más prudente

Decidió mandarle un mensaje.

“Hola Maca, espero no despertarte por que allí será muy tarde ya, aquí apenas es la
hora de comer, pensaba llamarte pero ya lo haré en otra ocasión, siento no haberte
llamado pero he estado bastante liada y... bueno, no intento excusarme.
Esta tarde te llamaré a casa si no te importa ya que mi madre me dijo que tienes a la
niña contigo, estoy deseando hablar con ella...
Buenas noches cielo, un beso”

Nerviosa dejaba el teléfono en la pequeña mesilla que tenía junto a ella, ahora empezaba
a arrepentirse, “¿y si está despierta y llama? No, no creo, ¿pero y si lo hace?... pues se lo
coges... claro que se lo cojo... no tenía que habérselo mandado...” se tapaba el rostro con
un almohadón

Al otro lado del mundo una mujer veía un programa en la televisión nada interesante,
pero dada la hora no le extrañaba, ¿Qué personas estarían haciendo lo mismo? Más bien,
poca

Esther llevaba semanas sin llamarla y ella no quería ser la que siempre estuviera yendo
detrás de ella, era algo que no le importaba hacer con la enfermera, pero estaba claro que
no quería hablar con ella

Apagó la televisión y fue a ver a la niña, al ver lo placidamente que dormía fue de nuevo
al salón y se recostó en el sofá, tapando sus ojos con ambos brazos intentó dejarse llevar
por la sensación de sueño que ya tenía olvidada

Pasadas casi dos horas parecía que lo conseguiría pero un estridente pitido por el silencio
que reinaba en la casa la hizo levantarse maldiciendo a quien no se le ocurría otra cosa
que mandar un mensaje a las cuatro de la mañana

Llegó hasta su bolso y sacó su teléfono móvil, después de la impresión del ruido se paró
a pensar que a lo mejor era uno de esos miles de mensajes que mandan con promociones
e iba más enfadada aun

M: ¡¡Es que si los cojo los estrello!!... (cogía el móvil y lo abría)... a ver...
El tiempo me dio la razón 228

Su cuerpo se estremeció, su vello se erizó, sus ojos comenzaron a temblar al ver lo que
leía

1 mensaje nuevo de Mi princesa

No podía reaccionar, su cuerpo estaba totalmente paralizado, tras unos segundos la


curiosidad pudo más que nada

“Hola Maca, espero no despertarte por que allí será muy tarde ya, aquí apenas es la
hora de comer, pensaba llamarte pero ya lo haré en otra ocasión, siento no haberte
llamado pero he estado bastante liada y... bueno, no intento excusarme
Esta tarde te llamaré a casa si no te importa ya que mi madre me dijo que tienes a la
niña contigo, estoy deseando hablar con ella...
Buenas noches cielo, un beso”

Enviado por Mi princesa hora, 02:17h

Miró su reloj, marcaban las cuatro y tres minutos, supuso que por algún problema tardó
tanto en llegar, se sentó de nuevo en el sofá y releía una y otra vez aquel mensaje

La llamaba por que quería hablar con la niña y estaba con ella, parecía ser que seguía en
sus trece de no hablar con ella, pero esta vez era imposible evitarlo ya que era ella la que
cogía el teléfono

Desde que leyó el mensaje de Esther terminó por no conciliar el sueño, estaba deseando
que la niña se despertase para llamar a la enfermera, no quería dar pie a su
arrepentimiento y que no la llamase

Daba vueltas por la casa recogiendo cosas que incluso estaban bien ordenadas, hasta que
escuchó como la niña comenzaba a llamarla

M: Hola cariño
Irene: Mami...
M: Ven... (la cogía en sus brazos)... ¿vamos a desayunar?
Irene: ¡Iujos!
M: Venga, desayunando viendo los dibujos

Le preparó un vaso de leche con colacao a la niña y algunas galletas, y ella volvió a
echarse un café para luego volver al salón para poner la tele y sentar a la niña con ella
para darle el desayuno

M: Bicho, quieres hablar con mama


Irene:... (giró su cabeza todo lo rápido que su pequeño cuerpo le permitía)... ¡¡Mama!!
¡¡Mama!!
M: Venga, vamos a llamarla
Irene: ¡Mama! ¡¡Mama!!
M: A ver... (cogía el móvil y marcaba el numero de la enfermera poniéndole el manos
libres después)...
Voz: ¿Sí?
Irene: ¡¡¡Mamaaaaa!!!... (gritaba contenta)...
El tiempo me dio la razón 229

E: ¡¡¡Hola!!! ¡¡¡Cariño!!!... (nada más escucharla se emocionó tanto que


irremediablemente comenzó a llorar)... ¿cómo estás, preciosa?
Irene: Iendo los iujos
E: ¿Has desayunado cielo?
M: Dile... si mama un vaso de leche con galletas... (se lo decía a su hija en voz baja pero
lo justo para que la enfermera lo escuchase también)...
Irene: Zi mama, aso exe y alletas
E: Mmm que rico ¿Qué dibus ves?
M: Tom y jerry
Irene: Om y erry
E: ¡Que bonito por dios! Te quiero mucho cariño
Irene: Iero ucho mama
E: ¿Me echas de menos?
M: Mucho mama
Irene: ¡Ucho mama!
E: ¿Mucho?
Irene: ¡¡¡¡Ucho!!!!... (levantaba los brazos para decirle cuanto sin que la enfermera lo
pudiese ver, haciendo que Maca también se comenzara a emocionar)...
E: Mándame un beso cielo

La niña cogía el teléfono entre sus manos y daba repetidos besos en la pantalla del
teléfono móvil

Irene: Mua mua mua mua mua mua... ¿ya?


E: Sí ya cariño
Irene: Ale... ¡mami tanien esito!
M: Sí cariño ahora se lo doy déjame que hable con ella... (cogió el móvil que le ofrecía
su hija para darle aquel “esito” a Esther para hablar con ella)... hola
E: Hola Maca
M: ¿Cómo estás?
E: Bien... acabamos de venir del curso, nos vamos a acostar ya
M: Ya...
E: ¿Cómo está la niña?
M: Imagínatelo... el otro día entró con tu madre en el hospital y gritaba mama, mama
todo el tiempo, al final se puso a llorar

Esther guardaba silencio pues su voz no salía a causa del llanto que lleva consigo

M: Esther... ¿estás ahí?


E: Sí
M: ¿Estás llorando?
E: ...
M: De verdad que cada día comprendo menos todo esto
E: Maca te tengo que dejar... (comenzaba a encontrarse realmente mal)...
M: ¿Me vas a colgar?
E: Me estoy despidiendo de ti
M: Está bien
E: Hasta luego Maca...

Tom entraba en la habitación segundos antes de que Esther colgase


El tiempo me dio la razón 230

Tom: Cariño ¿Qué te ocurre?... (preguntaba preocupado)...

Y de nuevo aquel silencio dando a entender que había colgado, ¿Quién era ese hombre?
¿Cariño? Aun tenía el teléfono en la oreja recordando esa voz

Su cerebro intentaba imaginar una situación en la que aquello no le preocupase como lo


estaba haciendo

Esther le había dicho que acababan de llegar, que iban a acostarse, y tras oír como una
puerta de cerraba, aquella voz, hablando con ese cariño a su princesa, ¿por eso lloraba?
¿Por el remordimiento?

Sentó a la niña en su tacata y fue a la cocina para no estar muy lejos de ella, pero no
quería que la viese llorar

Se dejó caer en el suelo con el corazón roto

Le quería colgar, eso estaba claro, segundos antes, ¿sabía que aquella persona entraría?
¿Por qué le pasaba todo eso a ella? ¿Por qué no conseguía terminar de ser feliz nunca?

Se levantó furiosa del suelo y se vistió para después hacerlo con la niña para poner
rumbo a casa de Encarna, quería explicaciones y las quería ya

En la otra parte del mundo, una Esther desconsolada lloraba en los brazos de Tom, sin
remedio alguno. Este aguantaba lo mejor que sabía, pero no podía verla en aquel estado y
llamó a Cruz para que con su ayuda pudieran hacer algo

Tom: Tranquila cielo... ssshhh... ya está... (la envolvía en sus brazos dándole el cobijo
necesario)... ¿Qué ha pasado?
E: Maca... necesito a Maca...
Tom: Claro que sí... ssshhh
C: ¿Qué ocurre?... (entraba directa a la cama con cara de preocupación)... ¿Qué te pasa
Esther?... (la enfermera nada más oír como su compañera entraba se abrazo a ella)...
E: Quédate conmigo
C: Sí, sí, no me muevo de aquí más tranquila... Tom ¿me haces un favor?
Tom: Sí claro
C: Ve y dile a Morris que lo siento pero que me quedo aquí
Tom: Está bien, enseguida vuelvo

Salió de allí rápido queriendo volver lo antes posible, mientras tanto Cruz consolaba a su
amiga lo mejor que podía, por que, el verdadero consuelo estaba bastante lejos de ellas

C: Cuéntame que ocurre


E: Me... me ha llamado Maca para hablar con la niña
C: Y te has puesto triste
E: Sí
C: Vale... ahora te relajas, veré que puedo hacer para que te den algo, y duermes un
poquito ¿vale?
El tiempo me dio la razón 231

E: Me encuentro mal Cruz


C: ¿Cómo mal?
E: Me mareo
C: A ver Esther, mírame... (cogió la cara de la enfermera entre sus manos para mirarle las
pupilas pero esta apenas podía hacer un esfuerzo)... ¡Esther! ¡mírame! ¡No te duermas!...
(tocó el timbre que tenía junto a la cama para que Morris acudiera hacía allí)...
E: No puedo Cruz... (su cabeza se inclinaba sin fuerzas para mantenerse erguida)...
C: Tranquila Esther... (cogía la jeringuilla para ponerle una dosis de la medicación
indicada por Morris para casos así)... ¡¡¡¡es que aquí no viene nadie joder!!!... (volvía a
darle al timbre)...
Morris: ¿Qué pasa?... (entraba rápido colocándose el fonendo)...
C: No lo sé, dice que se marea
Morris: Esther mírame
E: No puedo...

Maca llegaba hasta el portal del Encarna y llamaba al timbre, después de que le abriese
entró directa con el carricoche, iba completamente enfadada, pero sabía que Encarna no
tenía la culpa de aquello, y si quería conseguir averiguar algo debería estar más tranquila

En: ¿Qué pasa hija?


M: Nada Encarna, solo quería hablar contigo un segundo
Irene: ¡¡Elaaaa!!
En: Hola cariño
M: Venga vamos a poner los dibus mientras hablo con la abuelita vale
Irene: Ale
En:... (se sentaba junto a la pediatra quien había tomado asiento en el sofá tras ponerle a
la niña la tele para que no se aburriese)... Dime hija, ¿Qué pasa?
M: ¿Dónde está Esther?
En: ¿Cómo que donde está?
M: Sí, ¿Qué donde está?, y no me metas el rollo del curso por que no me lo creo
En: De verdad que no sé a que viene esto
M: Viene que esta mañana la hemos llamado para que hablase con la niña y aparte de que
sigue sin querer hablar conmigo, a causa de no sé que co... motivo, he escuchado
perfectamente como un hombre entraba donde estaba ella, y calculando la hora no era la
normal para recibir visitas
En: ¿Un hombre?
M: Sí Encarna, un hombre, y le hablaba con mucha confianza
En: ¿No pensaras que...?
M: No tengo muchas opciones ya que nadie tiene el valor suficiente para decirme que
pasa

Con aquella conversación no logró sacar nada en claro, pues su suegra le daba excusas ya
oídas, pero no creídas, estaba terminando de comer, después de haber acostado a la niña
para que durmiera la siesta, no tenía hambre pero llevaba demasiadas horas sin comer

Sentaba en el sofá con una copa de vino miraba la televisión apagada cuando el timbre de
casa sonó

M: Hola...
El tiempo me dio la razón 232

Voz: Hola... ¿puedo pasar?


M: Claro pasa... (se hizo a un lado dejando paso)...
Voz: Y ¿la niña?
M: Durmiendo... (se sentaba de nuevo en el sofá)... ¿quieres algo?
Voz: No gracias, venía a ver como estabas
M: Alguien se preocupa por mí...
Voz: Maca... sabes que yo me preocupo por ti tanto como por mi hermana
M: Lo sé Natalia... perdona... (se inclinaba para coger un cigarro de una caja que había
en la mesa)...
Natalia: ¿Y eso?
M: Uno al año no hace daño
Natalia: Eso dicen... ¿cómo estás?
M: Lo mejor que se puede
Natalia: ¿Has hablado con Esther?
M: Esta mañana

La pediatra le relataba a su cuñada que aunque era pequeña, sabía que podía hablar con
ella como si fuera cualquier persona, incluso a veces, mejor que con nadie

Natalia: ¿No pensaras que Esther está allí con alguien?


M: ¿Y tú que quieres que piense?
Natalia: Cualquier cosa menos esa, ¡Maca por dios!... (decía alzando la voz a la vez que
se levantaba del sofá)...
M: Ya no se nada Natalia
Natalia: Mira... comprendo que Esther no está haciendo las cosas bien, pero ella lo ha
querido así, pero ni mucho menos pienses que está allí liándose con alguien
M: En realidad si lo hiciera a mi no me concierne, para ella dejó de hacerlo hace tiempo
Natalia: O dejas de decir tanta gilipollez junta o me voy
M: Perdona

En el hospital Dávila recibía una llamada de Morris que lejos de ser alentadora era
bastante grave

D: ¿Pero la habéis estabilizado?... ¿y a causa de que?... comprendo... Morris... ya, ya...


pero... está bien... ponme con Cruz... hola... ya me ha dicho... está bien... sí... sí... haré lo
que pueda... hasta luego... dale un beso a Esther Cruz... vale...

Parecía que estaba predestinada a escuchar siempre que algo ocurrió, sonrió triunfante y
se marchó de aquel pasillo tramando algo que deseaba desde hace tiempo

D: Hola Maca... (decía al otro lado del teléfono)...


M: Dime
D: ¿Puedes venir mañana?
M: ¡Dávila! Libraba hoy y mañana, además estoy con la niña
D: No es para que trabajes, tengo que hablar contigo
M: ¿De?
D: Tenemos que hablarlo aquí
El tiempo me dio la razón 233

M: Está bien, ¿a qué hora?


D: Sobre las once
M: Allí estaré
D: Hasta mañana entonces
M: Hasta mañana... (colgaba el teléfono)...
Natalia: ¿Trabajas mañana?
M: No... me ha dicho que quiere hablar conmigo
Natalia: ¿Te ha dicho de que?... (empezaba a pensar en que pudiera haberle pasado algo
a Esther)...
M: No
Natalia: Ya... oye que yo me tengo que ir ya, que he quedado...
M: Tranquila... (se levantaba para acompañarla hasta la puerta)... lleva cuidado y dile a tu
madre que le tendré que dejar a la niña mientras voy a ver a Dávila
Natalia: Tranquila, yo se lo digo, hasta luego
M: Hasta luego

Una noche más, otra de tantas en el que solo sabía pensar, sus ojos llevaban demasiadas
horas abiertos y el color de sus ojeras no daba lugar a la duda

Otra vez en aquel balcón con aquel café, mirando aquel cielo en que una vez le prometió
algo a Esther sin saber el motivo y odiándose por no poder encontrar el motivo

Las miraba recordando aquella noche

E: Cada noche subo a la terraza de casa e imagino que tú haces lo mismo... (la pediatra
no decía nada solo estrechaba más a la enfermera que la abrazaba por detrás)...
prométeme una cosa... (Maca iba a darse la vuelta pero esta no la dejó)... no... quédate
así, prométemelo mientras miramos las estrellas, así cada vez que las mire soñaré que
estás así conmigo...
M: ¿Por qué hablas así?... (el tono de su voz dejaba claro que había empezado a llorar)
E: Prométeme que... pase lo que pase... me llevarás en tu corazón... que nunca te
olvidaras de mí...
M: Esther... ¿Por qué me haces esto?
E: Prométemelo Maca
M:... (se dio la vuelta rápido de manera que Esther no pudo evitarlo)... Primero dime
por que hablas como si te despidieras de mí... (sus ojos eran puro dolor acompañados
por un sin fin de lágrimas que caían sin permiso dejando escapar su miedo)...
E: Necesito que lo hagas

En ese momento comenzaba a sonar una canción lenta que escuchaban a través de la
puerta, Esther cogió las manos de Maca y las pasó por su cintura para posar las suyas
alrededor de su cuello

Sin decir una palabra la enfermera la invitó a que bailara con ella, apoyó su cabeza en
el pecho de la pediatra mientras la abrazaba completamente a ella, Maca apoyó su
barbilla en Esther después de dejar un beso en su frente

El movimiento apenas existía, pero para ellas era suficiente, las dos tenían miedo a que
acabase el día y era latente en ellas
El tiempo me dio la razón 234

M: Te lo prometo... (paró su cuerpo y abrazó todo lo que pudo a Esther)...

Entonces no entendió el porqué, pero ahora tampoco lo hacía, le dolía tanto estar así que
su corazón se oprimía cada segundo que pasaba observando aquel cielo

Por la mañana a primera hora abrigó a la niña y fueron de nuevo hasta la casa de Encarna
pero esta vez tardó en irse de allí menos que el día anterior, tenía mucha curiosidad por
saber aquello que Dávila quería contarle haciéndola ir exclusivamente a ello

M: Buenos días Teresa


T: ¡Buenos días! ¿tú no libras también hoy?
M: Sí pero Dávila quiere hablar conmigo
T: ¿De que?... (preguntaba curiosa)...
M: No lo sé Teresa
T: Pues no puede ser nada bueno, porque esta insoportable ¡eh!
M: ¿Mucho?
T: Ni te lo imaginas
M: Bueno... pues voy a ver que pasa

Iba por el pasillo pensando en lo que le había dicho Teresa e incrementando su


curiosidad, estaba pensando cuando el ascensor llegó, al abrirse las puertas vio que se
encontraba dentro la persona que menos deseaba ver en esos instantes

Voz: Buenos días a ti también... (dijo mientras se cerraban las puertas después de que la
pediatra entrara)... ya veo que el dinero no tiene que ver con la adulación
M: No creo que eso sea algo que tú tengas Lucía
Lucía: Anda si la Srta. habla
M: Con personas como tú no
Lucía: Pues que lastima, podría resolverte alguna que otra duda
M: ¿Tú a mí? Lo dudo
Lucía: Te sorprenderías... (llegaron al piso en el que la enfermera tenía que bajarse)...
espero que Dávila quiera contarte que le pasa realmente a Esther... no vaya a ser que no
te dé tiempo
M: Pero que... (las puertas se cerraron de nuevo)...

Aquello era lo que le faltaba para empezar a enfadarse considerablemente, todo el mundo
se había puesto de acuerdo en ocultarle algo sobre Esther

M: Aquí me tienes
D:... (se acercaba a darle un beso en señal de saludo)... Gracias por venir
M: Tampoco me dejaste mucha opción ¿no?
D: Lo siento
M: Venga, dispara ya
D: Si no te importa vamos a esperar a que venga alguien
M: Como gustes... (decía con mal humor)... bueno, y ya que tenemos tiempo, ¿me
puedes dejar la información sobre el curso que están haciendo Cruz y Esther?
D: ¿Cómo?
El tiempo me dio la razón 235

M: El dossier que te mandarían... esa carpetita tan mona para darte toda la información,
esa que tienes que tener tú... (sabía lo que estaba haciendo, y lo estaba logrando pues la
cara de Dávila era un poema)...
D: ¿Para que la quieres?
M: ¿No hay ningún curso verdad?... (el teléfono de Dávila sonaba cortando la espuerta a
esa ansiada pregunta por parte de la pediatra)...
D: Dime... nosotros estamos aquí... vale... (colgaba el teléfono)... ya viene

Se hizo un silencio por parte de los dos, Dávila sufriendo por la continuación a aquella
conversación y por como se lo tomaría y Maca por su parte teniendo más claro cada vez
que tenía que averiguar que pasaba

D:... (alguien llamaba a la puerta)... Adelante...


Voz: Hola
D: Hola... (se levantaba para darle un abrazo)... bienvenida
M: Pero... (miraba a ambos sucesivamente)... ¿Qué haces tú aquí?
Voz: Tenemos que hablar contigo
D: Siéntate Cruz
M: ¿Y Esther?
C: Escúchame Maca
M: ¿Que coño está pasando aquí? ¿Dónde está Esther?
D: Si no te calmas no podremos contarte nada
M: ¡Pues empezáis a hablar ya!
C:... (cogió las manos de su compañera)... Sé que no te crees lo del curso Maca
M: Cruz por favor...
C: Vale... lo de Boston es cierto, hemos estado allí, Esther aun está allí
M: ¿Sola?
C: Mira esto que te voy a decir sé que me lo vas a reprochar, sé que seguramente me
odiarás, pero comprende que hemos hecho las cosas conforme a la voluntad de Esther y
no podíamos actuar de otro modo
M: Me estás asustando
C: Esther tiene cáncer Maca...

Todo... todo se podría haber esperado, imaginó mil y una cosas, pensó en cientos de
motivos, comenzó a pensar que había dejado de quererla, que salía con otra persona,
pensó en que huía por algo desconocido para ella, pero nunca, nunca pensó en eso, ni
siquiera podía percibir esa palabra en su cerebro

M: Can... (trago saliva)... ¿cáncer?


C: Sí cielo...
D: Está en una de las mejores clínicas del mundo y la está llevando un colega mío
C: Todo iba bien hasta...
M: ¿Está mal?... (sus ojos ya eran un llanto más que consumado)...
C: Después de hablar contigo entró en un estado de vegetación por así decirlo, su cerebro
ha bloqueado cualquier sentimiento o reacción
M: Pero...
C: Te necesita Maca... ha estado llorando por ti cada día desde que lo sabe
M: ¿Desde cuando?
C: Se enteró el día después del cumpleaños de Irene
El tiempo me dio la razón 236

M: Dios... (hundió su rostro en sus manos rompiendo en un llanto que estaba


destrozando a todos en aquel despacho)...
D: Hemos pensado que lo mejor sería que fueras con la niña
C: Sí... no reacciona a nada, y lo único que pronuncia a malas penas es tu nombre...
M: Tuve que haberlo sabido
C: Ella no quería
M: ¡¡¡Pero vosotros lo sabíais!!! ¡¡¡Y no me lo dijisteis!!!
D: ¡Maca! ¡Ella lo quiso así!
M: ¡¡Poneros en mi situación por una puta vez!!
C: Te comprendo Maca... pero...
M: ¡¡¡No digas pero, Cruz!! ¡¡Me lo tenías que haber dicho!!
C: Tienes razón... pero entonces, habría traicionado a Esther

Se sentó en el suelo balanceándose mientras asimilaba todo aquello, estaba furiosa,


dolida, confusa, pero el dolor por Esther hacía apaciguar toda esa ira contenida en aquel
momento

Ahora entendía cada palabra de Esther a la perfección, ahora lo comprendía todo. Como
pudo...

M: ¿Está sola allí?


C: Alguien la está cuidando
M: ¿Quién?... (pregunto enfadada)...
C: Tom... uno de los enfermeros que ha estado con ella todo este tiempo, ha pedido estos
días hasta que vayamos
M: ¿Cuál es el próximo avión?
C: Esta tarde
M: Voy a casa y a por la niña
C: Yo me encargo de los billetes, os paso a recoger a las dos

Salió de allí como alma que llevaba el diablo, puso la música del coche todo lo fuerte que
este le permitía, no quería oírse llorar a ella misma, la gente que la veía cuando paraba el
coche en algún semáforo se giraba para ver de donde venía aquel estruendo, pero a ella le
daba igual, solo pensaba en la situación que estaba viviendo Esther, y deseaba estar con
ella, cuanto dolor a debido estar pasando todo este tiempo sola

Llegó hasta el piso de Encarna y entró sin tan siquiera saludar, dirigiéndose directamente
hacía donde se encontraba su hija que estaba jugando con Natalia

En: Maca ¿Qué pasa?


M: Que no sé como ni tan si quiera tú has tenido la bondad de decirme que Esther está
enferma
En: ¿Has hablado con Cruz?... (la mujer empezaba a abatirse frente a Maca)... ¿Cómo
está?
M: No lo sabré hasta que no vaya
Natalia: ¿Os vais?
M: Sí, la niña y yo
Natalia: Quiero ir contigo
M: No puede ser
Natalia: ¡Es mi hermana!
El tiempo me dio la razón 237

M: Cuando sepa como está os llamo y ya veremos que hacemos


Natalia: ¡Joder Maca!
En: Hija Maca tiene razón, más adelante vamos nosotras
M:... (se giró con la niña en brazos después de haberle puesto el abrigo)... ¿Por qué
Encarna? ¿Por qué no me dijo nada?
En: Mi hija...
M: Ya... gracias...

Salió de allí dejando a la mujer destrozada, pero no podía evitarlo, sabía que le había
hecho daño, pero no comprendía como todo el mundo e incluso ella, pudo ponerse de
acuerdo para hacerla ignorante ante aquella situación

Llegó a casa y preparó una maleta con ropa para ella y para la niña, metió lo
indispensable y le dio de comer a la niña, quería que pasase todo el camino el mayor
tiempo posible dormida, ya que sería un viaje largo

Intentaba distraerla hasta que no estuvieran ya en el avión. Jugaba con ella a malas penas
intentando concentrarse hasta que Cruz llegó

De camino al aeropuerto no se dirigieron la palabra, Maca iba detrás con la niña, y Cruz
prefirió que se le pasase un poco el enfado y estuviera con la mente más calmada para
hablar de ello con ella, por que indiscutiblemente tenían que hacerlo

Facturaron el equipaje y una voz por la megafonía les anunciaba la puerta de embarque

Ya montadas Maca pidió un wisky ante la sorpresa de Cruz que pensó que ella también
necesitaba uno

M: Empieza ha hablar... (se llenaba el vaso con la botellita que momentos antes le había
entregado una azafata)...
C: Primeramente quiero pedirte disculpas
M: Eso ya da igual
C: No, no da igual, pero comprende por que lo he hecho
M: No Cruz, no lo puedo comprender, ahora no, recuerda cuando Vilches te lo oculto
C: Por eso te pido disculpas, pero Esther me pidió que no te lo dijera, no quería que
sufrieras
M: ¿Te crees que lo habéis conseguido?
C: No, sé que no... tenía miedo de que sufrieras todo este tiempo con el miedo de que al
final...
M: Ni lo digas
C: Ha llorado más de lo que te imaginas, cada noche se dormía nombrándote Maca, y
creyéndose la peor persona por hacerte lo que te estaba haciendo... (la pediatra no decía
nada, tenía la mirada puesta en aquel vaso)... el doctor Morris le estaba poniendo una
medicación que ha tenido buenos resultados en un noventa por ciento de los casos... en
un principio parecía que el tumor remitía, pero el cerebro no terminaba de asimilar el
fármaco, así que iba todo más lento de lo normal...
M: Espera un segundo... (todo aquello la estaba trastornando, necesitaba respirar o se
desmayaría completamente)... continua
C: No ha estado sola en ningún momento, el chico que te comenté, le ha cogido mucho
cariño, y está con ella siempre que puede aunque no trabaje incluso, y yo duermo y vivo
El tiempo me dio la razón 238

allí con ella. El día que hablasteis, no sé que fue lo que le pasó pero... Tom me llamó por
que al entrar en la habitación la vio totalmente abatida, cuando yo llegué intenté
tranquilizarla pero no había manera y comenzó a marearse, se desmayó y hasta ahora.
Ella misma ha hecho que su cerebro dejase de mandar ordenes a su cuerpo e incluso...
está rechazando la medicación... es increíble lo que las personas somos capaces de hacer
inconscientemente

Esther seguía en su mundo, un mundo en el que ella mandaba, ella ponía las reglas,
haciendo así que el dolor y el sufrimiento se quedaran fuera, de tal manera lo hizo, que se
había quedado en ese estado

Soñaba con Maca, la veía al final de un camino en el que llevaba rato caminado, allí
estaba ella, tan preciosa como siempre, esperándola, su pelo se agitaba al compás de un
viento nada desagradable.

Anduvo unos pasos más y parecía que cada vez la tenía más cerca, ya podía distinguirla
completamente, sonrió al verla tan claramente y terminó de llegar hasta ella

E: Hola cariño
M: Hola princesa

La abrazaba con cariño, con necesidad, respirando ese aroma que le era tan fácil recordar

E: Como te he echado de menos


M: Esto no es real Esther, es un sueño en el que te escondes
E: ¿Por qué?
M: Por que estás sufriendo mucho por no tenerme a tu lado, y por ello has hecho que no
pueda entrar en ti, nada malo, pero a la vez haces que tampoco nada bueno

La llevó de la mano hasta la sombra de un árbol cercano en el que la fina hierba invitaba
a sentarse a escuchar el cantar de unos pájaros acompañados por el fino ruido del roce de
las hojas de los árboles

M: Siéntate conmigo

Volvieron abrazarse ante la atenta mirada de un cielo único para ellas, en un lugar donde
nadie más podía llegar

E: No quiero despertarme de aquí


M: Tienes que hacerlo cariño... la niña y yo te necesitamos con nosotras... esto es tan
solo un sueño en el que tú te refugias
E: Tengo miedo Maca
M: Y yo también cariño, pero recuerda... tú eres la luz de mi camino... y si tú no estás...
yo no podré seguir...
E: Y tú el del mío... (se estrechaba más a ese cuerpo)... pero... ¿y si sale mal?
M: En esta vida todo es posible Esther... pero si no pones de tu parte... si no luchas por lo
que quieres y deseas... nada será posible en tus manos...
E: Pero tú no estás
M: Haz que este
El tiempo me dio la razón 239

E: Sufrirás
M: Estar lejos de ti ya es un sufrimiento... ¿sabes que?
E: ¿Qué?
M: Alguien me dijo una vez... en esta vida... lo importante no es que te quieran... es
querer... por que en el querer está la vida... no es importante recibir... por que dar es
mucho más gratificante... por que si amas y das... es que estás viva... y tienes la vida en
tus manos para compartirla con la persona que solamente quiere amarte y ofrecerte...
E: Eso es precioso
M: Pues tú aun tienes esa oportunidad Esther... solamente tienes que tener fe, en que
estaré a tu lado siempre... y nunca estarás sola... déjame ayudarte Esther...

***************************************************************

En el avión Cruz dormía mientras Maca repasaba en su mente todo lo que su compañera
le había relatado, miraba a su hija quien dormía placidamente y pensaba en que haría al
verla, estaría dormida, sedada, pero estaría, que era lo importante, tenía claro que no
pensaba moverse de allí en ningún momento

Debía ayudarla a salir de aquella situación en la que se encontraba, la vida había puesto
demasiadas trabas en aquella relación, demasiadas, seguramente cualquier otra persona
hubiese desistido en el intento, pero ella no estaba dispuesta, si algo tenía claro, es que
solo la muerte podía separarla de su lado, y eso tampoco se lo iba a poner fácil

Aterrizaban a una hora parecida a la que despedían en España, aunque allí fuese la hora
de comer, Maca parecía que llevase días en ese avión, su cuerpo pedía estirarse y caminar

C: Cojamos un taxi
M: ¿Está muy lejos de aquí?
C: Unos minutos... (se metían dentro del primer taxi que vieron a la salida el
aeropuerto)... a la clínica SyncMaster por favor
Taxista: OK

Como Cruz había dicho tras unos minutos donde cruzaban el centro de la ciudad llegaban
a un paraje que parecía artificial habiendo cruzado tantos edificios anteriormente

Parecido a la ubicación del central park, una explanada casi en el mismo centro de
Boston, daba posición a la clínica, rodeada de árboles y vegetación variada

Maca veía como algunos hospitalizados allí, paseaban tranquilamente acompañados


siempre por algún familiar o empleado de la clínica

Recorrieron un pequeño camino de adoquines que llevaba hasta la entrada principal, la


niña llamaba la atención de su mami, cada vez que veía alguna fuente de las muchas que
adornaban aquella estancia

C: Lucy, puedes avisar a Morris de que estamos aquí y vamos a ver a Esther
Lucy: Claro... Tom está allí con ella
C: Gracias... vamos Maca
El tiempo me dio la razón 240

La pediatra había permanecido en silencio todo el tiempo, cada paso que daba la acercaba
más hasta su princesa, cada paso la llevaba hasta ella, y era en lo único que podía pensar

Atravesaron algunos pasillos en donde dejaba claro que la incomodidad no tenía cavidad
en aquella clínica, todo parecía recién estrenado, haciendo que la gente dado en la
situación que se encontraban, estuvieran lo más cómodos posible

C: Ya hemos llegado... ¿estás lista?


M: Nadie se prepara para cosas así
C: Tienes razón... (llamó a la puerta hasta que una voz en su interior les dio paso)... hola
Tom: Hola Cruz
C: Te presento a Maca

La pediatra había fijado la vista en la cama donde yacía la enfermera aparentemente


dormida

Irene: ¡¡Mama!!... (alzaba el brazo hasta la cama donde se encontraba su madre)...


M: Cariño... mama está dormidita... (decía entre lágrimas)... no podemos despertarla pero
le puedes dar un besito... (se acercaba hasta la cama con ella en los brazos y la inclinaba
para que la niña le diera un beso)...
C: Nosotros será mejor que nos vayamos
Tom: Sí...
C: Maca, ¿quieres que nos llevemos a la niña un momento?
M: Por favor...
C: Ven Irene, vamos a ver los pajaritos
Irene: ¡Ajaritos!
C: Sí ven... (la cogía en sus brazos)... en un rato volvemos...
M: Está bien... (la pediatra se sentó a un lado de la cama mientras cogía la mano de la
enfermera)...

Como era posible tenerla tan cerca y a la vez tan lejos, había desmejorado bastante,
incluso con los ojos cerrados distinguía claramente el color de sus ojeras, sus lágrimas
seguían cayendo desde que entró por la puerta y vio su cuerpo

Besaba su mano intentando llevarle ese calor que tanto le faltaba. Se recostó a su lado
mientras la abrazaba con un brazo con la otra mano acariciaba su brazo lentamente, se
cobijo en ese cuello que tanta paz le daba incluso en aquella ocasión, dejó un dulce beso
en él para después comenzar a hablarle

M: Al final me he enterado por que viniste... (acariciaba cada uno de sus dedos)... tú
como siempre tan cabezota... incluso para esto... (le dejaba un beso en el hombro)... pero
yo te gano... porque por mucho que quieras no me pienso mover de aquí ni un segundo...
te quiero Esther... y no puedes hacerme esto... tienes que abrir esos ojitos tan preciosos
para echarme la bronca por venir... tienes que despertar Esther... (se volvía a abrazar a
ella como si en eso llevase su vida)... te necesito... y nuestra hija también... tienes que
estar aquí luchando... yo estaré contigo... te quiero...

***************************************************************

Pero Esther seguía en su mundo de paz junto a ese recuerdo que tan vivo estaba en ella
El tiempo me dio la razón 241

Estaban paseando de la mano por un precioso estanque donde infinidad de animales lo


hacían a la par de ellas, Esther reía viéndolos mientras Maca le contaba historias de esas
que solo ella sabía

Estaba como ella quería, y por ahora no parecía querer abandonar ese lugar, por mucho
que le dijese esa Maca, que vivía con ella en su mente

M: ¿Te lo has pensado mejor?


E: No Maca... (se abrazaba a su brazo)... quiero estar aquí contigo... en mis recuerdos...

De repente el escenario cambio completamente, estaban en la habitación de la que era su


casa, dos personas dormían bajo las mantas de su cama, sabía perfectamente de quien se
trataba

Cogidas de la mano fueron hasta uno de los lados donde se podía ver mejor la
perspectiva

E: ¿Qué hacemos aquí?


M: Quiero que recuerdes todo aquello que te perderás
E: ¿Por qué me haces esto?
M: ¿Te duele saberlo?
E:...

De repente los cuerpos bajo las mantas comenzaban a moverse haciendo que Esther se
empezara a poner nerviosa. Vio como Maca se incorporaba y comenzaba a besar su
cuello

M: Cariño... muak... muak... venga... marmotilla, que tengo que llevar a Irene al instituto
y tú tienes que ir a trabajar
E: Un poquito más... (se daba la vuelta abrazando a la pediatra)... mmmm aquí se está
mejor
M: Y yo también estoy mejor cielo... pero se va a hacer tarde... (buscó el rostro de la
enfermera para darle un beso en los labios)...
E: Mmmm... (se incorporaba renegando)... ¡no sé porque me case contigo! ¡Con lo a
gusto que estaba yo de soltera!
M:... (se acercaba hasta esos labios que la volvían tan loca)... Por que me deseas a todas
horas y estás loca por mí... (terminaba de unir sus labios para darle un beso más profundo
a su mujer)...

El escenario volvió a cambiar, esta vez estaban en la casa de su madre, parecía una fiesta,
todos sus amigos y familiares estaban allí, junto a un grupo de chavales adolescentes

E: Maca quiero parar de ver esto por favor


M: Es el futuro que podrías tener si decides irte de aquí
E: Me estás haciendo daño
M: No Esther... yo solo te muestro como serían las cosas

De repente las luces se apagaron, todo el mundo guardó silencio y la puerta que daba a la
calle se abría dando paso a ella misma con una adolescente más, que supuso, sería Irene
El tiempo me dio la razón 242

E: ¡¡Mama!! Ya estamos aquí


Irene: Mama, que yo he quedado ¿sabes?
E: Haz el favor Irene, que porque tomemos algo con la abuela no te vas a morir
Irene: ¿Y mama donde está entonces?
E: Ahora viene... ha ido a recoger a Claudia a la guardería

Mientras entraban en el salón un murmullo hizo que la pareja se parase en el marco de la


puerta, seguidamente las luces se encendieron dando paso a unos gritos de felicitación y
un sin fin de gente se acercaba a darle dos besos

Irene: ¡Joder!¡¡ Que fuerte!!


En: Hola cariño... (abrazaba a su nieta)...
Irene: Hola abuela... ¡tía!
Natalia: ¡Hola enana!... ¿Cómo está la más rebelde de mis sobrinas?
Irene: Jajajaja ¡qué guapa estás! ¿Has venido solamente por esto?
Natalia: ¡Te parece poco que mi sobrina cumpla 18 años! Por ti vengo yo del fin del
mundo si hace falta
Rosario: Hola preciosa
Irene: ¡¡Abuela!!... (iba hasta la mujer para darle un sentido abrazo)...
Pedro: Guarda algo para mí ¿no?
Irene: ¡¡¡Abuelo!!! ¡Habéis venido!... (se iba hasta el hombre que la esperaba con los
brazos abiertos)...
Pedro: ¡Cómo no voy a venir a ver a mi nieta!
Irene: Como me dijisteis que no podíais
Pedro: Te queríamos dar una sorpresa

Después de que todo el mundo la felicitase llegó hasta el otro lado del salón donde su
madre la esperaba sentada junto a Esther esperando que acabase

M: ¡Por fin! Mi hija tiene la decencia de dejarme un hueco


Irene: Hola mami... (se sentaba en las piernas de su madre para abrazarla, por muy
grande que se sintiese ya, cuando estaba con alguna de ellas seguía siendo esa niña
pequeña que buscaba el calor en un abrazo)...
M: Feliz cumpleaños bicho
Irene: Gracias... ¿y mi regalo?
M: Jajajajajaja
E: La culpa la tienes tú, tanto ponerla nerviosa con que se lo darías aquí, ahora no te
quejes
M: ¡Está bien!... (sacó una pequeña cajita de su bolso y se la tendió)... toma
Irene: No será un collar de esos tan pijos que tú te pones ¡eh!
E: ¡¡A que me lo quedo yo!!
Irene: ¡Ah! ¡Nooo!
M: Ábrelo anda
Irene:... (al abrir la tapa se quedó de piedra)... ¿No jodas?
M: Irene esa boca
Irene: Perdona... ¿no jodas?... (gritaba aun más)... Jajajaj ¡¡mama!! ¡¡¡Es una moto!!!
¿Dónde esta? ¿Dónde?
El tiempo me dio la razón 243

En un segundo de nuevo aquel estanque, de nuevo aquella paz en la que Esther esta vez
lloraba abrazándose a Maca buscando consuelo

Sin decir una palabra Maca la llevó hasta un banco que apareció de la nada, y allí
sentadas Esther intentaba calmarse de unas lágrimas que no caían pero que sí sentía

E:... (se tocaba los ojos buscando restos húmedos pero no los encontraba)... Si estoy
llorando... ¿Cómo puede ser?
M: Este es tu mundo Esther... no te puedo contestar a eso... seguramente de tanto que has
llorado aquí no puedes hacerlo
E: Lo que me has mostrado... ¿de verdad que es mi futuro?
M: ¿Te gustaría que lo fuese?
E: Es lo que llevo soñando desde años... (agachaba su cabeza mientras cruzaba sus
manos)...
M: Y ¿Por qué no sales de aquí?
E: No puedo
M: No quieres
E: Tengo miedo a morir
M: Esther... no pensaba tener que decirte esto... pero aquí no puedes estar eternamente...
esto es... como un juego... un juego en el que tú eres la protagonista y tú marcas las
reglas... pero al final tendrás que elegir que hacer... si vivir e intentar realizar tu sueño... o
tirar la toalla

***************************************************************

Maca se había quedado dormida en la cama junto a Esther después de haber pasado casi
una hora llorando, el cuerpo de la enfermera era de nuevo ese bálsamo que su alma
necesitaba

Hacia algo que creía olvidado para ella, soñar...

Estaba en la playa, el lugar estaba desierto, y ella sentada en la fina arena hundía sus pies
en ella mientras observaba como las olas del mar morían a metros de ella

Una suave brisa acariciaba su pelo y le regalaba el dulce aroma a sal y tranquilidad que
tanto le gustaba

Miraba como las nubes hacían su hermoso recorrido, despacio, con calma, sin ninguna
prisa, cuando repente unas manos cubrieron sus ojos haciéndola dar un brinco

M: Esther... sé que eres tú... (decía desde su oscuridad)...


E: ¿Y como lo has sabido?... (se sentaba a su lado pasando un brazo entre los de la
pediatra para acomodarse en su hombro)...
M: Por que siempre que estás cerca te siento... (sonreía al ver como se acurrucaba en
ella)...
E: ¿Me sientes?... (elevaba su mirada encontrándose con esos ojos tan sumamente
profundos que creía poder ahogarse en ellos)...
M: Siempre... (se acercó hasta ella depositando el más cálido de los besos)... ¿qué haces
aquí?
El tiempo me dio la razón 244

E: Estar contigo... (volvía a su posición inicial)...


M: Pero fuera de aquí no quisiste
E: Sí quería Maca... pero... no quiero que sufras por mí

En un segundo el cuerpo de Esther se evaporó en un fino humo, Maca observó extrañada


como el lugar antes ocupado por la enfermera ahora estaba vació, se levantó asustada,
miraba a su alrededor, pero no veía a nadie, unas huellas en la arena le marcaban un
camino hacía una pequeña casita de madera que creía no estar antes allí

Seguía aquel camino a un paso ligero, pero dándose cuenta de que cuanto más intentaba
correr más largo se hacía, disminuyó el ritmo y efectivamente dejaba de hacerlo, le
parecía más lejano que en un primer momento, pero aunque estaba nerviosa por llegar
sabía que tenía que ir a un ritmo, que se le antojaba demasiado lento

Tras unos largos minutos llegó hasta la puerta de aquella casa, llamó con su puño
esperando una respuesta

Repitió la acción al ver que nadie acudía a su llamada, al ver que seguían sin hacerlo
acercó su oído hasta la fina madre para poder escuchar algo

Le costó hacerlo, pero de repente escuchó un llanto que sin saber porque la entristecía
completamente, empujaba la puerta con todas sus fuerzas intentando abrirla sin ninguna
suerte, se asomó por una pequeña ventana que daba al interior y vio algo que hizo que su
corazón se rompiese

Esther estaba en el suelo llorando por el dolor, Cruz a su lado intentaba consolarla

M: ¡¡¡Dejadme entrar!!!... (repetía una y otra vez mientras golpeaba el cristal)... ¡Cruz!!
¡¡Por favor!! ¡¡No me hagas esto!!... (volvía a mirar a través del cristal y veía como el
cuerpo de la enfermera había dejado de moverse y Cruz arrodillada a su lado lloraba)...

Miraba la escena mientras un sin fin de lágrimas recorrían su rostro sin control, comenzó
a chillar con todas sus fuerzas pero ni apenas un hilo de voz salía de su garganta

De repente la puerta se abrió si ningún tipo de ayuda humana, corrió hasta el interior pero
Cruz ya no estaba, solamente Esther, yacía en aquel salón

Corriendo se arrodillo a su lado la cogió en entre sus brazos y la mecía al compás de su


propio cuerpo

M: ¿Por qué Esther?... (preguntaba en su angustia)... ¿Por qué no me has dejado


ayudarte... me has dejado Esther... (besaba su frente)... yo no sé vivir sin ti

Un terrible dolor inimaginable antes, recorría su cuerpo haciéndola dejar sin fuerza
alguna

Una sensación como si millones de cristales atravesaban su cuerpo la hacían


estremecerse mientras aun tenía el cuerpo de Esther sin vida entre sus brazos
El tiempo me dio la razón 245

De nuevo aquella sensación, se encontraba en la misma posición, pero ni tenía a Esther


con ella, ni se encontraba en aquella casa. Se levantó aturdida recordando y sintiendo
aquel dolor, giró su cuerpo sin quitar los pies de donde los tenía, reconociendo de nuevo
la playa

M: ¡¡Si esto es una broma!!


E: ¿Por qué fuiste?... (aparecía de nuevo tras ella)...
M: ¡¡Esther!!... (iba hasta ella para abrazarla)... ¡¡estás bien!!
E: Dime... ¿Por qué fuiste?
M: ¿Dónde Esther?
E: Hasta donde yo estaba
M: Estabas sufriendo Esther... ¿cómo no iba a ir?
E: ¿Y te ha merecido la pena y el sufrimiento de verme morir por estar a mi lado?
M: Esther... (de nuevo unas lágrimas caían por sus ojos)... estaría a tu lado aunque me
estuvieran clavando puñales en el cuerpo por hacerlo
E: Me tengo que ir Maca... (comenzaba a andar para atrás sin darse la vuelta, mirando
cada momento a la pediatra)...
M: Esther ¡no te vayas! ¡¡No me dejes!!

***************************************************************

M: ¡¡¡Esther no!!!... (se levantaba de repente de la cama notablemente asustada)...


C: Ssshhh Maca... (se acercaba hasta ella)... ha sido una pesadilla...
M: Ha sido tan real Cruz... (abrazaba a su amiga para de nuevo volver a mirar a la
enfermera)... la perdía Cruz... (acariciaba su rostro dulcemente)...
C: No pienses en eso
M: ¿Y mi hija?
C: Está con Tom, enseguida viene
M: ¿Cuánto llevo durmiendo?
C: Un par de horas, ¿quieres que vayamos a tomar un café?
M: No, no hace falta, me quedo aquí
C: Pues entonces los traigo... (se levantaba y se iba hasta la puerta)... en cinco minutos
estoy aquí
M: Vale

De nuevo se quedaba a solas con la enfermera, no se había movido para nada en todo ese
tiempo, pero podía distinguir como sus papados de vez en cuando se movían nerviosos

M: Tienes que ser fuerte cariño... yo te ayudaré... haré lo que haga falta... (pasaba una
mano por su pelo colocándoselo bien)... y te daré la vida que te mereces... te juro que
nada ni nadie hará que me vuelva a separar de ti... te lo juro Esther...
Tom: Hola, hola, hola... (entraba con la niña en brazos con una pirueta entre las mano)...
M: Hola
Irene: ¡Mami!... (iba hasta los brazos de la pediatra)...
M: Hola cariño... ¿Qué es eso?... (le preguntaba a su hija)...
Irene: ¡¡Iueta!!... (la alzaba para que Maca la viera)...
M: Mmm que rica... ¿Quién te la ha comprado?
Irene: ¡On!... (señalaba al enfermero)...
M: Mira... ya se sabe tu nombre
Tom: Es muy corto... (sonreía tímido)...
El tiempo me dio la razón 246

M: Perdona... (le ofrecía la mano)... no nos hemos presentado como se debe... soy Maca
Tom:... (se la estrechaba)... Tommy pero llámame Tom
M: Encantada
Tom: Igualmente, me han hablado mucho de ti
M: Espero que bien... (esbozaba una sonrisa)...
Tom: Mejor que eso, Esther te quiere muchísimo
M:... (al escuchar aquello la pediatra se giró para mirarla unos instantes, y su gesto se
volvía triste)... Y yo a ella... (cogía una mano de la enfermera con la que le quedaba
libre)... me ha dicho Cruz que os lleváis muy bien
Tom: Sí... al principio de venir, era como decirlo... estaba muy cerrada, siempre estaba
triste... y yo... solo intentaba animarla, al final conseguí que me aguantara
M: Sí... sé lo cabezota que es
Tom: Tenía mucho miedo
M: ¿De?
Tom: Jjmm de todo... (agachaba la cabeza negando)... de que te enterases... de volver
sabiendo que seguía enfermera... de... de...
M: Ya... comprendo... (no quería escuchar aquella palabra)... gracias por cuidar de ella
Tom: Lo hago encantado... le he cogido mucho cariño... mi mujer incluso vino a
conocerla, de tanto que le hablaba de ella... es muy buena gente
M: La mejor... ¿a qué sí cariño?... (le preguntaba a su hija)... ¡mama la mejor!
Irene: ¡Mama la ejo! Jajajaja
M: Sí cariño... (daba un beso en su cabeza)...
Irene: Mama ¡¡ormir no!!
M: Sí cariño... mama está malita y tiene que dormir
Irene: ¿¿Aita??... (torcía su cabecita mientras preguntaba a su madre)...
M: Sí cariño, malita y tiene que dormir todo lo que pueda para despertarse fuerte y poder
jugar contigo
Irene: Mama ¡ugar con iene!
M: Claro que sí

Cruz llegaba con aquellos cafés y Tom se despedía de ellas hasta el día siguiente, la tarde
comenzaba a caer, el doctor Morris pasó para hablar con Maca y contarle el estado oficial
de la enfermera, le doy las posibilidades oportunas y las medidas que se efectuarían en
cada caso o crisis de la enfermera

Habilitaron una habitación para Cruz ya que la pediatra se quedaría en la de Esther y con
la niña tendrían que turnarse

Maca apenas cenó pues la situación en la que se encontraba solo le producía un malestar
tan profundo que no se percataba de nada más que no fuese su hija o Esther

M: Te vas a poner bien... ya verás... ¿quieres que te cuente una historia?... yo sé que sí...
por que cantarte no pienso hacerlo... que luego seguro que te levantas con dolor de
cabeza... (sonreía recordando momentos junto a ella)...

***************************************************************

En el refugio de Esther, siempre brillaba un sol radiante, algunas nubes formaban


originales formas mientras ellas tendidas en el suelo intentaban diferenciarlas haciendo
que en más de una ocasión se echaran a reír por la ocurrencia de la otra
El tiempo me dio la razón 247

E: Maca ¡por dios! Jajajaj ¿Cómo va a parecer un tractor?


M: ¡Cómo que no! Mira... (se acercaba más a ella mientras que con su dedo le dibujaba
aquello para que lo diferenciara)... ves... estas son las ruedas... (se giró y vio como la
enfermera la miraba fijamente por la corta distancia que las separaba)... ¿ocurre algo?
E: No me has besado ni una sola vez desde que estamos aquí
M: No me lo has pedido
E: ¿Hace falta que lo haga?
M: Aquí sí... o por lo menos desearlo para ti y yo lo haré...
E: Bésame... (se acercó a ella sin dar opción a la respuesta)...

Se besaban con suma calma, sin ningún tipo de excitación, con una ternura desmesurada,
Esther lo quería así, era su irrealidad, se había colocado encima de Maca y notaba como
aun besándose tanto tiempo su respiración era tranquila y pausada

Un millón de sentimientos recorrían su cuerpo, ¿cómo podía un ser humano llegar a


querer tanto a una persona?, no lo sabía, pero lo que tenía claro, es que el centro de todo
su universo era ella, su equilibrio en la vida, la razón de estar, la alegría en cada sonrisa,
y la calma de cada lágrima

Ningún poro de su cuerpo rehuía el contacto con la pediatra, cada milímetro que la
formaba amaba a aquella persona que tenía entre los brazos, no concebía la vida sin ella,
al igual que la muerte

Si realmente hubiera un cielo, y ella lo creía, ¿Qué haría allí sin estar junto a ella?

Un flash sacudió su mente, un segundo en el que su cuerpo sintió horror, horror


imaginando que no volvería a verla, pensó en su hija, en cuanto se perdería, en todo lo
que no podría ayudarla cuando se lo pidiese

M: ¿Qué te pasa?... (acariciaba su mejilla)...


E: ¿Estarás siempre conmigo?
M: Te dije que no cariño... si decides luchar tendrás esa posibilidad pero si no... no te
puedo acompañar... (se levantaba y le ofrecía su mano)... ven...
E: ¿Dónde vamos?
M: ¿Confías en mí?
E: Siempre
M: Bien... pues haz una cosa... piensa con todas tus fuerzas donde querrías estar que no
fuese aquí... el lugar donde más desees... por encima de todo...
E: Eso es fácil... (sonrió por la respuesta)... donde tú estés
M: Bien... pues cierra los ojos... y nota todo el deseo que tienes por ello
E: No me dejarás sola ¿verdad?
M: No te soltaré... (le guiñó un ojo mientras le regala esa sonrisa que de tanta paz la
llenaba)...

Acto seguido, Esther como Maca le había dicho cerraba los ojos y pensaba en ella,
pensaba en lo mucho que la quería, y en todo lo que desearía estar junto a ella como antes

Hubo un viento furioso, el tiempo cambio de repente, unas nubes negras cubrieron aquel
cielo que tan precioso era momentos antes
El tiempo me dio la razón 248

Un silencio cubría todo lo antes escuchado y sobre todo, un frió, un frió helador llenaba
invadía el lugar. Esther se agarró fuerte a Maca

E: ¿Qué pasa?... (alzaba la voz por que apenas ella se escuchaba)...


M: Este es tu interior realmente Esther... así es como tú te sientes... desea estar conmigo
¡Esther!... (chillaba aun más intentado sortear el estrepitoso ruido)... ¡¡¡deséalo con todas
tus fuerzas!!!
E: ¡¡¡Tengo miedoooo!!!
M: ¡¡¡Tranquila!!! ¡¡Yo estoy contigo!!

De repente todo acabó, nada se escucha, el viento había cesado, y un ambiente cálido
volvía a sus cuerpos, Esther se giraba y creía reconocer el lugar, de su mano aun estaba
Maca, la miraba queriendo transmitirle confianza

M: Tranquila
E: ¿Qué... que hace aquí?...

Estaba en la habitación de la clínica, observaba como Maca estaba junto a ella en la


cama, medio recostada a su lado mientras le hablaba, vio una maleta que sabía que era de
ella bajo la ventana, y de repente un sollozo

***************************************************************

M: No me quiero ni imaginar por lo que has pasado... ¡qué cabezona eres!... (parecía
recriminarle con cariño)... y nadie me decía nada... me encontré a Lucía... y no se como...
pero sé que ella lo sabía... creo que si Dávila no me lo hubiera dicho o Cruz no hubiera
ido...

************************************************************

Un sentimiento cambio en su interior, tenía dos visiones, la de Maca a su lado como


había tenido hasta ahora, y otra con ella en la cama donde su reina miraba como jugaba
con sus dedos entre sus manos

************************************************************

E: ¿Tengo que decidir ya?


M: Sí Esther...
E: Gracias
M: No lo hagas... todo esto lo has hecho tú... simplemente he tomado la forma de lo que
te transmite la mayor fuerza
E:... ( se abrazo a ella)... ¿Recordaré esto?
M: No lo sé... lo siento
E: Adiós
M: Yo diría hasta luego... (le guiño un ojo y su imagen se esfumó)...

************************************************************
El tiempo me dio la razón 249

Tendida en la cama volvía a cerrar los ojos, escuchaba como Maca le hablaba pero
apenas tenía fuerzas ni para respirar, se dejo llevar por aquella voz y de nuevo se durmió

************************************************************

Se acercó hasta la cama y observaba a Maca, su Maca, con devoción, se preguntaba


asustada el por qué de que estuviera allí, se sentó junto a ella

************************************************************

M: He pensado que cuando te recuperes me mudaré a tu casa... por que la tontería tan
grande de estar para allá y para acá... y me da igual lo que digas... bastante tiempo hemos
perdido ya... ¿sabes que?... te vas a reír... la noche que te llamé escuche la voz de Tom... y
pensé que es que estabas con alguien y no me lo querías decir...

************************************************************

E: Yo solo te quiero a ti Maca... (se acerco hasta su odio)... te quiero...

************************************************************

Un escalofrió recorrió su cuerpo, la ventana se entreabrió dando paso a un baile de las


cortinas, miró a Esther quien seguía dormida, se levantó con cuidado para no despertarla
pero al hacerlo se dio cuenta de lo que había hecho y unas tímidas lágrimas salieron de
sus ojos mientras cerraba la ventana, miró al exterior y observó como ahora en la
oscuridad de la noche distinguía a la perfección las miles y miles de luces de los edificios
que se hallaban en el centro

------------------------------------- SANTOS INOCENTES -------------------------------------

De repente un pitido que salía del aparato junto a la cama, sonaba estrepitosamente
sacándola de sus pensamientos

M: ¡¡Estheeer!!... (corrió hasta ella con su corazón en un puño)... ¡¡no por favor!!... (tocó
el timbre junto a la cama)... por favor ¡¡¡no!!! ¡¡Dios mío!!

En apenas dos segundos Cruz llegaba hasta la habitación con Morris

Morris: ¿Que ocurre?


M: No... no lo sé... (decía llorando)... ¡Cruz!
C: Tranquila...

************************************************************
[El piano.mp3] PLAY
El tiempo me dio la razón 250

Dos horas interminables en las que Maca no podía entrar, dos horas en el que se estaba
replanteando una posible vida sin Esther, abrazaba a su hija, llorando sin consuelo, la
niña la abrazaba asustada sin saber que ocurría

En la mente de Maca un torrente de imágenes y sentimientos se agolpaban dando paso a


una irremediable tristeza que inundaba su corazón y estremecía su cuerpo, no se creía
capaz de vivir sin ella, por mucho que intentase imaginarlo ni eso podía, no concebía una
mañana sin su sonrisa, un día sin su voz, una vida sin ella...

El destino es a veces cruel, pero el tiempo sabio, había aprendido mucho tras unos años
en los que tan duras situaciones se había encontrado, situaciones en ese momento
insuperables, pero sabía que si algo iba mal, todavía podía ser peor, y le asustaba

Un día se creyó fuerte, tan solo era una mentira, ella no lo era, lo que le daba fuerza en
algún momento era Esther, ella era la causante de todo resquicio de felicidad, todo lo era
ella, y aunque tuviese a su hija, el vacío que podía causar la enfermera sería demasiado
grande para soportarlo

C: Maca...

Se levantó asustada, su mirada había perdido todo su brillo y un temblor en su cuerpo


impedía poder seguir de pie mucho tiempo

M: Cruz
C: Lo siento... (unas lágrimas caían por su rostro)... no sabes cuanto lo siento
M: No...

Se arrodilló aun con su hija en brazos, su mirada se fijaba en un punto muy lejano a
donde se encontraba, sus ojos solo veían a Esther, sonriendo, mirándola, despertándola,
duchándose, durmiendo, besándola...

C: Ven Irene... (se agachaba para intentar coger a la niña ya que la pediatra seguía sin
reaccionar y aferraba a la niña contra su pecho)...
M: No... (la abrazó aun más evitando que la cogiera)...
C: Maca... sé que es un momento que ni yo misma puedo imaginar... pero...
M: No...

Repetía una y otra vez, sus párpados no se movían, sus ojos se habían congelado en la
misma posición, las lágrimas ni tan siquiera caían

Un segundo más, y su mundo se hizo añicos, comenzó a llorar de una manera de la que
nunca lo había hecho, Cruz tuvo que esta vez sí, coger a la niña pues la pediatra la
abrazaba demasiado fuerte

Como vivir... como vivir... en el momento en que vio a Cruz algo en su corazón se lo
anunciaba, y segundos antes, su alma volaba triste, y su corazón helado aunque siguiera
en su cuerpo, dejó de estar con ella
El tiempo me dio la razón 251

Ahora sabía lo que era el dolor, la angustia, el sufrimiento, la duda, el miedo, el horror,
ahora sabía cuando decían que el mundo temblaba en tus pies, el cielo caía al suelo, y
todo tornaba a infierno. Solo entonces lo supo

Un día la encontró y ese dios que dicen observa a cada uno de nosotros se reía de ella
arrebatándosela como lo hacía, arrancándola de su lado, haciendo de la suya, una vida sin
razón alguna

Andaba por el pasillo totalmente abatida

M: Perdona... (se dirigía hacía una de las enfermeras que se cruzo por el camino)...
¿hablas español?
Enfermera: Un poco
M: ¿Tenéis una terraza aquí?
Enfermera: Sí... tener que ir hasta el ascensor... piso 7
M: Gracias...

Se dirigía despacio hasta él y marcaba el piso indicado momento antes por aquella chica

Miraba la oscuridad de la noche sintiendo que su mundo permanecería así para siempre,
no podía, no quería seguir su vida sin ella

Subió hasta donde tan solo un paso la separaba del dolor, y la llevaría hasta el lado de su
princesa, respiró cerrando los ojos e inundando los pulmones del aquel aire frío, pero no
tanto como su corazón

Un paso... un paso... y todo acabó de doler, inundando de una dura paz aquel mundo de
dos personas en el que el tiempo... no... les dio la razón

-------------------------------------------------- FIN -------------------------------------------------

De repente un pitido que salía del aparato junto a la cama, sonaba estrepitosamente
sacándola de sus pensamientos

M: ¡¡Estheeer!!... (corrió hasta ella con su corazón en un puño)... ¡¡no por favor!!... (tocó
el timbre junto a la cama)... ¡¡¡por favor no!!! ¡¡Dios mío!!

En apenas dos segundos Cruz llegaba hasta la habitación con Morris

Morris: ¿Que ocurre?


M: No lo sé... (decía llorando)... ¡Cruz!
C: Tranquila...

Dos horas interminables en las que Maca no podía entrar, dos horas en el que se estaba
replanteando una posible vida sin Esther, abrazaba a su hija, llorando sin consuelo, la
niña la abrazaba asustada sin saber que ocurría
El tiempo me dio la razón 252

En la mente de Maca un torrente de imágenes y sentimientos se agolpaban dando paso a


una irremediable tristeza que inundaba su corazón y estremecía su cuerpo, no se creía
capaz de vivir sin ella, por mucho que intentase imaginarlo ni eso podía, no concebía una
mañana sin su sonrisa, un día sin su voz, una vida sin ella...

El destino es a veces cruel, pero el tiempo sabio, había aprendido mucho tras unos años
en los que tan duras situaciones se había encontrado, situaciones en ese momento
insuperables, pero sabía que si algo iba mal, todavía podía ser peor, y le asustaba

Un día se creyó fuerte, tan solo era una mentira, ella no lo era, lo que le daba fuerza en
algún momento era Esther, ella era la causante de todo resquicio de felicidad, todo lo era
ella, y aunque tuviese a su hija, el vació que podía causar la enfermera seria demasiado
grande para soportarlo

C: Maca... (salía de la habitación de la enfermera)...


M: ¿Cómo está?... (se levantaba visiblemente nerviosa)...
C: Pregunta por ti... (sonrió al decir aquello pues sabía el sufrimiento en el que Maca se
encontraba)... dame... (cogía a la niña)...
Morris:... (salía en aquel mismo instante)... Bueno... pues todo se ha quedado en un
susto... aunque está un poco aturdida, está estable
M: Gracias
Morris: Es fuerte...
C: Venga... (le indicaba con la cabeza)... no la hagas esperar
M: Sí... (respiraba hondo y se acercaba hasta la puerta)...

Entró despacio, queriendo tranquilizarse y estar con todos los sentidos disponibles para
disfrutar de lo que tanto tiempo llevaba añorando

Llegó hasta la cama y vio como Esther estaba con los ojos cerrados, paso su mano
retirándole el flequillo que caía haciendo que esta abriera los ojos en aquel contacto

M: Hola princesa... (no podía evitar sonreír)...


E: Maca... (un suspiro salió de su alma al pronunciar aquel nombre)...
M: Mi niña... (se acerco y beso su frente)... ¿Cómo te encuentras?
E: Cansada
M:... (se sentaba con cuidado en la cama para estar más cerca de ella)... Bueno... pues
ahora tranquila y descansando que yo estoy aquí contigo... ¿Uhm?
E: Quería... quería pedirte perdón
M: Ssshhh... (puso un dedo en sus labios que más bien pareció una caricia)... no digas
nada... eso ahora no importa... lo único que nos tiene que preocupar es que te pongas
bien...
E: Te quiero...
M: Y yo a ti mi vida... muchísimo... (cogía su mano y la besaba)...
E: ¿Me quieres dar un beso?
M: No hay otra casa que desee más...

Inclinó su cuerpo para acercarse a ella, lo hacía despacio, pues quería apreciar cada
movimiento, cada sentimiento
El tiempo me dio la razón 253

Se besaban despacio, Maca en un principio intentó que fuese corto pero la enfermera le
dejó claro que necesitaba aquel gesto tanto como ella y profundizo en él con la más
absolutas de las calmas, haciendo salir todo aquel sufrimiento y miedo por parte de las
dos

Maca se recostó a su lado nuevamente reposando entre los brazos de Esther, no hubo más
palabras, no hubo más gestos, solo cabían los sentimientos y el pensamiento de que esta
vez sí... todo era posible estando juntas

Dos días habían pasado en el que se distinguía claramente el estado de animo de Esther,
el tener con ella a la pediatra y su hija hacían que una fuerza sobre humana naciese de
ella

Maca había llamado a Encarna comunicándole los cambios, esta había decidido ir a pasar
el fin de semana, y habiendo hablado Cruz con Vilches anteriormente tanto ella como
Natalia irían con él

Maca aun con la preocupación por la situación física de Esther, se encontraba


tremendamente feliz por poder estar a su lado, la niña era el centro de atención de la
clínica, y visto que se quedarían unos cuantos días allí Maca decidió mejor que cogieran
un hotel cercano más que nada por Cruz y por que no quería excederse en la generosidad
del doctor Morris

E: Mira este lo pintamos de color azul... (tenía a la niña sobre ella en la cama mientras
coloreaban en un cuaderno que había comprado Maca)...
Irene: Zi... achi... (pasaba el lápiz pintando un pequeño pez que había en el libro)...
E: Así, muy bien...
Irene: Aballo aillo...
E: Mira le ponemos este y así es como el de mami... (cogía un color amarillo tirando a
beig que era como el color de caballo que tenía Maca en Jerez)...
Irene: ¡¡Ziii!!! omo alia
E: Sí... como Dalia

Maca había ido hasta un restaurante cercano para llevar a Esther una comida que no fuese
de hospital, aunque allí la comida estaba bastante buena, no terminaba de ser normal

Iba canturreando por los pasillos saludando a todo aquel que ya la tenía más que vista,
pues desde que llegó no había salido de allí, y tampoco tenía intención de hacerlo

Tom: ¡Hola!... (salía de una de las habitaciones)...


M: Hola Tom
Tom: ¿Para que la niña coma?... (señalaba las bolsas con el logo del restaurante)...
M: Sí jajaja vamos a darle un pequeño capricho
Tom: Seguro que le gusta
M: Todo lo que sea comida sí jajaja
Tom: Venga no te entretengo más, ahora me paso a verla
M: Vale
El tiempo me dio la razón 254

De nuevo ponía rumbo hacía la habitación con la misma sonrisa que no la había
abandonado desde que Esther despertó

M: Ya estoy aquí... (se acercaba hasta la cama después de haber dejado las bolas bien
colocadas encima de la mesa)...
E: Hola guapa... (le ponía morritos para que le diese un beso)... mmm que rico
M: Preciosa... (le daba otro dulce beso)... y niña ¿Qué esta haciendo?
E: Estamos pintando ¿a qué sí pequeña?
Irene: Zii... ira mami... ¡aila!
M: Anda... ¡si es Dalia!
Irene: Zii jajajaja
M: Que bonito
E: Claro... si tenemos una artista en la familia jajajaja a propósito
M: Dime... (se sentaba junto a ella)...
E: Cruz me ha llamado que se duchaba y venía para acá
M: Bien... así podrá comer con nosotras
E:... (hacía un gesto con la nariz intentado reconocer aquel olor)...
M: Jajajaja cariño ¿Qué haces?
E: ¿Eso que huelo no será...?
M: ¡Ahí que ver que vaya olfato tienes!
E: ¡¡Paella!!
Irene: Aellaaaaaaa
M: Un restaurante de aquí al lado prepara comida española
E: Mmm que hambre
M: Eso no te lo cambian con nada por lo que veo
E:... (se acercaba lentamente hasta ella)... Muchas cosas no me las cambian con nada
M: ¿Estás juguetona?
E: Contigo siempre... no veo el día que salga de aquí
M: Jajaja anda que...

En cambio, no todos los días eran como ese, había algunos en que por la medicación,
Esther se encontraba realmente mal y su mal humor crecía haciendo y diciendo cosas que
ni pensaba ni sentía, Morris puso sobre aviso a Maca en eso y ella ya contaba con que
sucediese

Tal era como se ponía la enfermera que cada vez que así era, Cruz se llevaba a Irene
fuera de la clínica y Maca se quedaba sola con ella, aguantando el chaparrón como
meramente podía

M: ¿Quieres algo cariño?


E: Dormir
M: Ya has oído a Morris, no puedes hasta que hayan pasado un par de horas
E: Está visto que hoy es el día oficial de tocarme las narices... (se retorcía quejándose
mientras se tocaba la cabeza)...
M: ¿Te duele?
E: ¡No! ¡Hago esto por que me apetece!
M: Podría ser... (se cruzaba de brazos enfrente suya)... digas lo que digas yo puedo ser
más borde que tú
E: Eso no hace falta que lo jures
El tiempo me dio la razón 255

Maca se sentó a su lado en uno de los sillones mientras leía una revista, no le prestaba
mucha atención, pero no quería que Esther se sintiese vigilada y no sabía que otra cosa
hacer

E: No sé para que vienes si te quedas ahí sentada leyendo una revista


M: Y que otra cosa si no... si no me dejas ni acercarme
E: No lo habrás intentado mucho... (se daba la vuelta enfadada mientras se cubría con la
manta)...

Maca sonrió por aquello, aun estando de mal humor, decía cosas como aquellas que la
hacían recordar los fingidos enfados de la enfermera buscando su cariño

Se recostaba a su lado pasando un brazo por su cuerpo para abrazarla, en un primer


momento Esther incluso intento zafarse de aquel contacto, pero sabiendo que era lo que
realmente había buscado con ese comentario no duro apenas unos segundos

E: Gracias... (pegó más a ella aquel brazo)...


M: Tonta... (le susurró haciendo que el cuerpo de Esther se erizase)...

Tras un rato así, Maca se levantó para comprar un botellón de agua, por el camino se
encontró a Tom quien le preguntó por Esther haciendo que esta le contase el mal día que
llevaba

Lejos de tan siquiera pensar lo contrario se fue hasta la habitación con Maca para verla,
entraban riendo sabiendo lo que les esperaría

E: ¡Ya está bien! Que parece que hayas ido a Barcelona a por el agua
M: Pues casi por que la maquina de aquí estaba rota y he tenido que bajar
Tom: Y se ha encontrado conmigo
E: El que faltaba... el payaso de turno
Tom: Gracias... (hacía una pequeña reverencia por el comentario)...
E: No te digo... (cogía una de las revistas de la mesita de al lado para empezar a
ignorarlos)...
Tom: ¿Así es como recibes a las visitas?
E: A ti te tengo muy visto... (pasaba la paginas enfadada)...
M: Venga Esther... pon un poquito de tu parte
E: Si fuese para otra cosa a lo mejor

Maca y Tom se miraron y no pudieron contener una carcajada que resonó por toda la
planta haciendo que Esther los mirase más enfadada si cabía

E: No le veo la gracia
Tom: ¡Pues yo sí! Jajajaja si eso va a ser lo que a ti te falta
E: Pues yo diría lo mismo de ti por que vaya cara tienes de granos machote
M y Tom: Jajajajajajajajaj
Tom: Incluso con mala leche eres encantadora
E: Sí, sí, lo que tú digas
Tom: Vale... me voy, pero que conste que lo hago por que tengo que trabajar
E: ¿Es que tú haces eso?
El tiempo me dio la razón 256

Tom: Por lo menos lo intento


M: Jajaja anda venga, no vayan a llamarte la atención
Tom: Antes de irme me paso
E: ¡Ni se te ocurra!... (le amenazaba levantando un dedo)...
Tom: Ya veré lo que hago... ¡ale! Hasta luego
E: ¡¡Hasta mañana!!
M: Hasta luego...
E: Eso tú alíate con él
M: Yo no me alío con nadie cariño... (se sentaba junto a ella)... ¿quieres que hagamos
algo?
E: Lo que yo quiero no se puede... (volvía a mirar la revista)...
M: ¿Y que es lo que quieres tú si se puede saber?
E:... (la miró por encima de la revista arqueando una ceja)...
M: Jajaja bueno... hoy no pero ya veremos que se puede hacer ¿uhm?... (se acercaba
hasta ella y le daba un beso en los labios)...

El viernes por la noche Esther estaba nerviosa por que sabía que al despertar su madre
seguramente estaría ya con ella, gracias a la medicación dormiría de un tirón, eso la hacía
sentirse menos nerviosa

Maca leía un cuento a la niña mientras hacía tiempo a que Cruz llegase para llevársela
con ella al hotel

Esther las miraba y daba de nuevo, gracias a dios por todo lo que tenía. Había algo de lo
que no habían hablado, y era del tiempo en el que Esther pasó en estado vegetativo, ahora
tenía contestación la pregunta que realizó, efectivamente recordaba todo lo vivido en su
cabeza, lo tenía como un sueño reciente, del que suponía nunca se olvidaría, no se lo
había contado a Maca por que esta no la tomara por loca, pero cada día se levantaba con
más ganas de hacerlo para que Maca supiera todo aquello

Por la mañana temprano, Esther comenzaba a despertarse, apenas escuchaba algo, pero
distinguía claramente varias voces

M: Mira... ya se despierta...
En: ¡Esther hija!... (se acercaba lentamente hasta ella)...
E: Hola mama... (se incorporaba un poco)...
En: No te levantes hija que no hace falta
E: No importa mama, si me encuentro bien... (su madre se acercó hasta ella y se
fundieron en un más que entrañable abrazo)... ¿y Natalia?
M: Ha ido con Vilches a la cafetería a por café... (se acercaba para besarla)... buenos días
E: Hola
M: ¿Te encuentras bien?
E: Sí... hoy sí
M: Voy a ir a decir que te traigan el desayuno
E: Gracias

La pediatra se marchaba de allí guiñándole un ojo y dejaba a madre e hija a solas un rato,
realmente lo había hecho con toda la intención, por que sabía de sobra que lo necesitaban
bastante
El tiempo me dio la razón 257

E: Te he echado de menos mama... (abrazaba a su madre por la cintura como solía hacer
de pequeña)...
En: Y yo a ti cariño
E:... (volvía a su posición)... ¿Estás bien?
En: Perfectamente... aunque me duele todo el cuerpo del trasto ese... que mira que esta
lejos ¡eh!
E: Sí jajaja bueno, pero después de comer te vas al hotel con Cruz, que Maca os ha
cogido otra habitación y te echas una siesta
En: Tienes una mujer que vale millones hija
E: Hablando de eso
En: ¿Ocurre algo?
E: Pensaba que... cuando todo esto acabe... pedirle que se case conmigo
En:... (se abrazo de nuevo a ella)... ¡Cuanto me alegro hija! De corazón te lo digo
E: ¿De verdad?
En: Maca te quiere tanto que ni yo misma alcanzo a saber, lo ha pasado muy mal la
pobre
E: Lo sé... y yo no quiero estar más sin ella...
En: Es lo mejor que podéis hacer
E: Gracias mama... ¡oye! De esto ni una palabra ¡eh! ¡Que quiero que sea una sorpresa!
En: ¡Claro hija! Claro

Pasaron un instante más hablando hasta que Natalia aparecía seguida de Vilches quienes
se fundieron en un abrazo más que cariñoso con la enfermera

M: Ya estoy aquí... (entraba con una bandeja entre las manos)... ¡ale! ¡Ya estamos
todos!... (decía pasando por al lado de Vilches)...
V: ¡Tranquila! El sentimiento es mutuo
M: Lo sé... (se sentaba en la cama al lado de Esther como habitualmente hacía)... pues
aquí tiene mi reina el desayuno

Subía la tapa de la bandeja y dejaba ver un desayuno que para nada era el habitual, tenía
su taza de café, su vaso de zumo, a la vista recién exprimido, unas tostadas y unos
cuantos tarritos de mermelada y de mantequilla

E: ¿Y esto?
M: Hoy es un día especial y se desayunará como tal
Natalia: Ahí que ver como te cuidan ¡¡eh!! ¡Hermanita!
E: ¿Especial por que?
M: Bueno... aparte de que están aquí tu madre y tu hermana
V: ¡Estoy yo claro!
Todas: Ajajajaja
M: No es por eso pero casi... he hablado con Morris y nos vamos a ir a comer fuera
E:... (miraba con felicidad a la pediatra)... ¿De verdad?
M: Y tan verdad... pero te tienes que portar bien y estar tranquilita... (decía mientras
comenzaba a untarle la mantequilla en las tostadas)...

Esther se abrazaba como una loca en el cuello de la pediatra mientras le daba besos y más
besos con la más absoluta de las alegrías
El tiempo me dio la razón 258

E: Te quiero... muak... te quiero... muak... te quiero... muak... te quiero... muak... te


quiero... muak... te quiero...
M: Te lo mereces todo cariño... (daba un último beso)... venga pero ahora a desayunar
que tengas fuerzas
E: ¡Sí! ¡Sí!

Un rato después llegaba Cruz con la niña, y tras saludar a Encarna y a su hija, fue a dar
un paseo con Vilches para hablar de sus cosas y por que no, para tener un poco de
intimidad para la pareja

M: Venga Esther que te ayudo a ducharte y nos vamos


E: ¡Voy!... (dejaba a la niña con su madre y se levantaba a ayudada por la pediatra)...
Natalia: A ver lo que tardáis ¡eh!
M:... (miró a Esther sonriendo y negando con la cabeza)... En el fondo es igual que tú
E: Lo sé jajajaja

Estaban en la ducha intentando distraerse de la mejor de las maneras para no pararse a


pensar en lo que estaban haciendo

Maca no paraba de hablar dejando claro su nerviosismo por la situación y Esther lejos de
estar de otra manera le contestaba y continuaba hablando para también poner de su parte

Después de un rato más que duro para las dos, comenzaban a vestirla sin salir del baño

E: No me acuerdo de la última vez que llevé ropa de calle jajaja


M: Te he cogido el chándal para que estés lo más cómoda posible
E: Sí gracias... (la pediatra le subía la braguita mirando al suelo en todo momento)...
¿Dónde me vas a llevar?
M: Nos vamos de camping
E: ¿De camping?... (decía ilusionada)
M: Sí, así estamos tranquilos
E: Gracias de verdad... (tras ponerle el pantalón la ayudó a colocarse el pantalón)
M: No tienes por que dármelas Esther
E: Sí Maca... (cogía las manos de la pediatra para que cesase en su trabajo y la mirara por
un segundo)... lo hice fatal... y... aquí estás... haciendo todo esto
M: Lo hago por que quiero
E: Lo sé... y por eso te doy las gracias...

Se acercó a ella para besarla tímidamente, pero tras separarse un segundo se miraron a
los ojos y volvieron a unir sus labios de manera más efusiva haciendo que ambas
comenzaran a acariciarse

Maca pasaba las manos por la espalda aun desnuda de la enfermera, mientras esta las
colaba bajo la camiseta de ella

De repente la mano de Esther fue a parar al pantalón de la pediatra esta se dejaba llevar,
Esther en un intento de fuerza la sentó y se subió en ella con cuidado

Cuando parecía que ya no hubiese marcha atrás, Maca respiró hondo y se separó de ella
El tiempo me dio la razón 259

M: Cariño...
E: ¿Qué ocurre?
M: No es que no quiera... que sí que quiero... pero aparte de que estemos en el baño, nos
esperan para ir a comer... (le dio un beso en la nariz)
E: Tienes razón... (apoyó su frente en el pecho de la pediatra)
M: Tenemos todo el tiempo del mundo... y tampoco quiero que hagas muchos esfuerzos
E: Vale... (le dio un último beso y volvieron a su posición anterior sonriendo)

Alquilaron un coche para la ocasión, Maca ya había hecho aquel trayecto para tenerlo ya
en mente y no hubiera ninguna complicación, Esther sentada a su lado miraba el paisaje
que se le antojaba precioso, y perfecto para la ocasión

Cruzaban un valle en el que parecía que nadie antes había puesto el pie allí si no llega a
ser por la carretera asfaltada que llevaba hasta donde Maca quería llegar

Bajaron del coche y comenzaron a coger las cosas esperando a que la pediatra les
indicase donde pensaba que fueran a comer

M: Seguidme
V: ¡Hay que ver como te gusta mandar!
M: ¿Prefieres comer en el coche?... (paro en seco volviéndose para dirigirse a él)
C: ¿Tendremos un día tranquilo?
M: Por mi no hay ningún problema... (siguió andando pero esta vez cogiendo la mano de
la enfermera)
E: Esto es precioso... (miraba a su alrededor)
M: Ya verás donde vamos a comer... (se acercó a su oído)... te va a encantar... lo vi y
pensé en ti
E:... (le dio un beso en la mejilla)

Anduvieron unos pasos más hasta que de repente Esther aminoró su ritmo hasta parar, se
quedó helada al ver lo que sus ojos le mostraban, una confusión reinó en su mente, ante
ella aquel lugar que solo creía real en su mente

El mismo árbol, el mismo estanque...

M: ¿Cariño te encuentras bien?


E: Maca...

No podía dejar de mirar aquello, realmente ni ella misma podía creérselo, unas lágrimas
comenzaron a caer de sus ojos, miraba aquel árbol recordando aquel momento en su
mente

M: ¿Por qué lloras?... (cogió su rostro entre sus manos y con los pulgares limpiaba
aquellas lagrimas)
E: Es precioso Maca
C: ¿Cómo encontraste este sitio?
M: Tom me lo dijo
Natalia: Parece salido de una película de dibujos animados
El tiempo me dio la razón 260

Todos estaban parados mirando aquel lugar, ninguno podía menospreciar aquel paraje,
que como Natalia bien decía, parecía haber sido dibujado

M: Venga vamos... (volvía a coger a Esther de la mano y pusieron rumbo hacía aquel
árbol que conforme Esther se acercaba más recordaba)

La pediatra extendía una gran manta en el suelo y fueron dejando las cosas en ella, la
niña se sentó la primera mientras su abuela la ayudaba a quitarse los zapatos

Cruz y Vilches comenzaban a destapar la comida mientras la pareja observaba el paisaje


abrazadas

Se balanceaban mutuamente mientras Maca apoyaba su barbilla en el hombro de la


enfermera

M: ¿De verdad que te gusta?


E: No había un sitio mejor al que pudieses traerme
M: Me alegra oír eso... (dejó un beso en su cuello)... no sé por que pero en cuanto lo vi...
nos imagine aquí... y supe que te gustaría
E:... (se giró quedando frente a ella)... Te quiero mucho mi amor
M: Y yo a ti princesa... (la besó tiernamente en los labios)... vamos a comer anda... (le
dio un cachete en el culo y la llevó de la mano hasta donde los demás las estaban
esperando)

La enfermera de vez en cuando se paraba a observar aquel momento, su madre hablaba


con Cruz, su hermana reía por los comentarios de Vilches, mientras la pediatra le daba de
comer a la niña haciéndola reír, se sintió la persona más afortunada de la tierra por tener
aquellos amigos, y sobre todo por su familia

Después de haber comido, Maca pidió a Esther que fuera con ella a dar un paseo, a lo que
la enfermera accedió encantada

Paseaban de la mano en silencio, contemplando aquel lugar, dejando volar sus


imaginaciones buscando aquel futuro que esta vez si, tenían a la vuelta de la esquina

E: Me encanta este lugar... (paro sus pasos y cerro los ojos respirando profundamente
aquella naturaleza)
M: Sí... es perfecto
E: Ven... sentémonos allí... (observó como un gran árbol regalaba una maravillosa
sombra donde poder sentarse)

Maca se sentó apoyando su espalda en el grueso árbol, y Esther sentada entre sus piernas
sentía los brazos de Maca rodeándola, uno por su cintura, y el otro por su cuello, donde le
ponía fácil dejarle los numerosos besos que le daba

[Me muero (La quinta estación).mp3] PLAY

E: Siento mucho lo que te he hecho pasar... (dijo rompiendo aquel silencio y


sorprendiendo a la pediatra)
M: No importa Esther
El tiempo me dio la razón 261

E: Sí... sí que importa... (se puso de lado para poder mirarla)... lo hice de la peor de las
maneras... debí... debí hablar contigo
M: Eso no te lo discutiré... (bajó la mirada triste)
E: Se me vino el mundo encima Maca... y lo único que quería era... era hacerte el menos
daño posible... y me equivoqué... (miró hacía el suelo)
M: (puso su mano en la barbilla de la enfermera para que la mirase)... Yo solo quiero
estar contigo pase lo que pase
E: Y yo Maca... y yo... lo pasé fatal... quería que estuvieras aquí... conmigo... pero... no
sé... tenía algo en la cabeza que no me dejaba... me impedía contártelo... la noche que
hablamos...
M: Esther de verdad...
E: Cuando colgué el teléfono... fue como si las últimas fuerzas que tenía se fueran...
lloré... y lloré...
M: Esther... (acariciaba su mejilla haciendo que la enfermera pegase su rostro más a ella)
E: Entonces llegó Tom y lo último que recuerdo de aquello es que te llamaba y me
desmayé
M: Me lo contó Cruz
E: Sí... pero lo que no te contó... te voy a contar algo y no sé si me creerás... (alzó la
mirada observando el horizonte)
M: ¿Y por que no iba a creerte?... (se abrazó a la enfermera que seguía de lado y dejó un
beso en su hombro)
E: Según Cruz... estuve en estado vegetativo... pero yo sé que no... estaba muerta Maca...
y... y no quería remediarlo
M: No te entiendo...
E: Todo ese tiempo... estuve viviendo en un sueño de lo más real Maca... aun lo recuerdo
como si hubiese ocurrido de verdad
M: Cuéntamelo... (se recostó de nuevo llevando con ella a Esther)... cuéntame ese sueño
E: Te parecerá surrealista... pero casi todo ocurría en un lugar idéntico a este...
M: ¿Por eso te emocionaste?
E: Sí... (esbozó una sonrisa)... cuando me desmayé... de repente me encontré en otro
lugar... un camino largo se abría frente a mí... y al final... estabas tú... (la pediatra la
estrechó contra ella)
M: Y lo estoy...
E: Lo que hice aunque fuese inconscientemente en un principio... luego no lo era...
estando contigo en mi cabeza no quería ir a ningún sitio... y tú no me reprochabas nada...
simplemente estabas conmigo... y eso me daba paz... hasta que... era seguir viviendo... o
morir...
M: Ssshhh... (la abrazó más fuerte escondiendo la cara en su cuello)... no digas eso...
E: Fue así Maca... en mi sueño me mostró cosas... que seguramente son lo que yo quiero
en un futuro... pero que me abrió los ojos... y luego... te vi a ti al lado mío
M: ¿Me viste?
E: Sí... pero tú mirabas a otro sitio... abrí los ojos un instante y escuché tu voz... estabas a
mi lado... entonces... fue cuando...
M: A mí también me pasó algo extraño...
E: ¿A ti? ... ¿el que?
M: En el momento que dices... antes de que... bueno... que sentí como si un susurro me
hablase al odio... y segundos después la ventana se abrió y la habitación se helo
E: ¿Y que decía el susurro?...
M: Te quiero
El tiempo me dio la razón 262

E: Era cierto entonces y lo es ahora... (se inclinó para besarla en los labios haciendo que
la pediatra quedara más que sorprendida)
M: ¿No pensaras que...?
E: Yo lo recuerdo... (sonrió por su respuesta)
M: Eso es imposible
E: Si tú lo oíste... y yo recuerdo haberlo dicho...
M: Bueno... dejémoslo que si no ya verás tú esta noche
E: La cosa es que... si estoy aquí ahora... es por ti Maca...
M: Lo estás por que eres fuerte Esther
E: Y por ti... no quiero separarme nunca más de ti Maca
M: Y no lo harás... eso te lo aseguro yo

Se fundieron en un beso que dejaba fuera, toda duda, todo miedo, y todo lo que impidiese
que dos almas como las suyas estuvieran en una armonía y una unión que solo cuando
amas a alguien hasta el punto de remover cielo e infierno por estar unidas era posible

E: Yo quería decirte otra cosa...


M: Dime... (daba otro beso corto y dulce en sus labios)
E: Cuando... cuando todo esto pase... cuando... todo vuelva a la normalidad... (jugaba con
los dedos de la pediatra nerviosa)... bueno... que...
M: Venga suéltalo
E: ¿Querrías casarte conmigo?... (pregunto sin mirarla)
M: ¿Cómo?... (preguntó con una sonrisa en sus labios)
E: Que...
M: Mírame... (levantó su rostro)
E: ¿Quieres casarte conmigo Maca?
M:... (sin quitar la mano de donde permanecía)... Me casaría contigo en este mismo
instante Esther... (de nuevo se acercó hasta ella para de nuevo besarla)

El matrimonio, algo que algunas personas encuentran frió y efímero, algo que no hace
falta para demostrar el amor que sienten dos personas, pero un acto deja claro, la
intención de pasar el resto de la vida con aquella persona que un día robó tu corazón y
que ahora le das la llave para que nunca sea de nadie más

Las semanas pasaban en aquella clínica, la salud de Esther, había remontado más en
ellos, que en el mes que pasó con Cruz las dos solas, Maca estuvo con ella cada segundo
que permanecieron allí

La noticia había corrido como la pólvora, todos sus compañeros pusieron el grito en el
cielo, y no tardaron en llamar a la enfermera, quien recibía con alegría cada llamada

Laura incluso le hizo una visita con Javier, prácticamente al día siguiente de enterarse ya
estaba buscando un vuelo, y así lo hizo

Esther como a Maca, le pidió disculpas y esta no pudo recriminarle nada, solo ofrecerle
su ayuda y amistad como había hecho siempre desde que se conocían
El tiempo me dio la razón 263

No le habían contado a nadie, nada de aquella conversación en el valle, querían que fuese
una sorpresa y cuando estuvieran de vuelta con Esther totalmente recuperada

Tras tres semanas de duros días, largas noches, y horas interminables, llegaba la última
prueba para la enfermera, la que determinaría si debía continuar allí, o por lo contrario,
volver a su hogar

E: Uuuffff... (andaba de un lado a otro de la habitación)


M: Esther por favor... me estás poniendo más histérica de lo que estoy
E: Perdona... (se sentaba junto a ella y la niña en el sofá)... si tardan más me va a dar un
infarto
M: Estate tranquila, si la cosa ya está, por mucho que hagas o digas no cambiará...
E: Tienes razón... (le daba un beso en los labios)
Irene: Mama...
E: Dime cielo
Irene: ¿Hoy ugar en el pàque?
E: Como mama esté buena, te llevo al parque, a la feria y a comer un helado
Irene: ¡¡¡¡Eado!!!!
M: Eso... y nos vamos a montar a los caballitos
Irene: ¡¡¡Aballitos!!!
E:... (se levantaba de nuevo cruzando sus manos)... ¡Por dios Cruz!

Nada más nombrarla entraba por la puerta seguida de Morris y de Tom que no quería
perderse aquello por nada del mundo

E: ¡¡Menos mal!!
M: Los tres mosqueteros
C: Jajajaja
E: Bueno que... ¿Dónde están?
Morris: Aquí... (levantaba un sobre)... no lo he abierto ni yo... conforme me lo han dado
te lo doy... (extendía el brazo para dárselo)... haz tú los honores
E:... (lo cogía entre sus manos)... Me tiembla todo... (miró a la pediatra quien la
observaba desde el sofá)... ¿lo quieres abrir tú?
M: ¿Estás segura?
E:... (se sentaba de nuevo junto a ella)... Necesito que lo hagas tú
Tom: ¡Que sea quien tenga que ser pero hacerlo de una vez!
Todos: Jajajajaja
E: Venga sí... que no sé cuanto más aguantaré
M: Está bien... Cruz coge a la peque
C: Dame... (la sostenía entre sus brazos)
M: Allá vamos... (abría la solapa del sobre)... me siento el centro de atención... (dijo con
guasa)
E: ¡Maca por dios!
M: Está bien... perdona cielo... (le dio un beso)... venga... (sacó aquel papel y comenzó a
leer, su cara no gesticulaba, todos la miraban esperando alguna reacción pero no llegaba)
E: ¿y bien?
C: Venga Maca
M:... (giró su rostro mirando fijamente a la enfermera con una lágrimas en los ojos)...
¿Invitas tú a la feria?
El tiempo me dio la razón 264

E:... (cerró los ojos con fuerza dejando caer todo ese miedo en un llanto)... Gracias a
dios... (se abrazó a la pediatra con fuerza)
Tom: Cuanto me alegro Esther de verdad... (se acercó hasta ella y la enfermera se
levantaba para abrazarlo)
E: Gracias por todo Tom
Tom: No me las des
E: Sí... me ayudaste cuando más lo necesitaba
Tom: Lo hice encantado... (rompió aquel abrazo y dio le dio un beso en la frente)
E: Cruz... (también se abrazaba a su amiga)... nunca te podré agradecer lo que has hecho
por mí
C: Ya lo has hecho... estás bien... y eso es lo que cuenta
E: Te quiero mucho
C: Y yo a ti pequeña
Morris: Bueno pues... parece que ha merecido la pena

La enfermera se abrazó a aquel hombre de imagen seria, y bastante alto, que daba una
impresión de frialdad que en absoluto tenía, el hombre se impresionó en un primer
momento pero no pudo evitar corresponder a aquel cálido gesto por parte de Esther

E: Me has salvado la vida


Morris: No... solamente te he ayudado...
E: Gracias por todo... de verdad
Morris: Ha sido un placer
M:... (le ofrecía la mano)... Muchas gracias... se han portado maravillosamente con ella
Morris: No ahí de que... los amigos de Antonio, son también mis amigos

Como habían quedado, decidieron ir a celebrarlo por todo lo alto, Morris le dio el día
libre a Tom para que disfrutase con sus amigas de tan maravillosa noticia. Esther llamó a
su madre para contarle la buena nueva, y esta de la emoción no hacía otra cosa que llorar,
también llamó a Teresa quien como no, lo comunicó por todo el hospital, y fue
recibiendo llamadas de sus compañeros, aquellos que tenían guardia de noche, durante
casi todo el día

Llegó el día de las despedidas y en la clínica, aunque la felicidad por ella era inmensa, la
tristeza de que se marchase, también estaba

Tom: Te voy a echar mucho de menos... (se abrazaban en la puerta de la clínica)


E: Y yo a ti... aunque ya sabes lo que te dije... cuando vayas a Madrid tienes casa, y me
haría mucha ilusión que vinieseis
Tom: No lo dudes... y lo mismo te digo... Cruz... un placer haberte conocido
C: Lo mismo digo, y... te esperamos allí ¡eh!...
Tom: En cuanto pueda
C: Hasta pronto... (le daba un abrazo)
Tom: ¡Pequeña!... le das un beso a tío Tom
Irene: Ziii... (desde los brazos de la pediatra se abrazaba al cuello del enfermero y le
daba repetidos besos en la mejilla)
Tom: ¡¡¡Ahí que guapa es esta niña!!!
Irene: ¡¡On uapo!!
Tom: ¡Tú si que lo eres!... (le dio un beso en la frente)... Maca
El tiempo me dio la razón 265

M: Gracias por todo de verdad... (con el brazo que le quedaba libre le dio un abrazo)... te
echaremos de menos
Tom: Y yo a vosotras

El taxi llegaba y el conductor comenzaba a introducir las maletas en el coche

Tom: Bueno pues... que tengáis buen viaje... (se abrazó de nuevo a la enfermera)...
¿llamaréis cuando lleguéis?
E: Dalo por hecho
C: ¡Esther!... nos tenemos que ir
E: Te echaré de menos
Tom: Cuídate
E: Hasta pronto
Tom: Hasta pronto

Llegaron al aeropuerto con tiempo de sobra, así que después de facturar sus equipajes
pusieron rumbo hacía uno de los restaurantes para comer antes de subir al avión

La enfermera estaba un poco triste por Tom, pero Maca sabiendo aquello la entretenía
continuamente y no dejaba de hablarle

Ya en el avión, Esther recostaba su cabeza en el hombro de la pediatra, mientras esta


observaba el paisaje a través de la ventana

E: ¿En que piensas?


M: No sé... en todo... (la besó en la cabeza)
E: Me resulta extraño todo esto... volvemos a casa
M: Llamé a Ana y le dije que cuando tuviera algún rato metiera mi ropa en maletas, así
que solo habría que coger lo demás
E: Bueno... tenemos todo el tiempo del mundo
M: Sí... sí que lo tenemos

Llegaron a media tarde hora española, Vilches fue a recoger a Cruz y tras despedirse
hasta la comida de bienvenida que le darían a Esther, se fueron rumbo hacía la casa de la
enfermera que a partir de aquel momento, sería la casa donde formarían de una vez esa
familia tan deseada

E: ¿Estoy molida?
M: Pues tenemos que ir a ver a tu madre
E: La voy a llamar y le diré que mañana, antes de ir con los del hospital pasamos, por
que mi cuerpo pide cama
M: ¿Te pide cama?... (sonreía preguntando aquello)
E: Mmm... (se acercó a ella y la rodeó por la cintura)... mucha cama... (besó esos labios
que le hacían perder la razón)
M: Pues a tu hija a que darle de merendar y hacerla que se duerma
E: Eso se te da mejor a ti... (se cobijó en su cuello haciendo que la pediatra no pudiese
resistirse)
M: Sabes como convencerme y no es justo
E: Luego te recompenso... (le dio un beso en la nariz)... voy a llamarla
El tiempo me dio la razón 266

Se fue hasta el salón y estuvo casi una hora hablando con su madre y con su hermana que
estaba en aquel momento también con ella

Dieron la merienda a la niña y mientras Maca intentaba dormirla, Esther aprovechó para
darse una ducha

Sintió como su cuerpo se relajaba profundamente, el agua caía por su nuca, mientras ella
apoyaba las manos sobre la pared, dejó pasar unos minutos en la misma postura

De pronto escuchó como la mampara de la ducha se abría y sonrió por aquello, no movió
un músculo esperando a que quien entró se acercara a ella

M: Hola...

Abrazaba por detrás el cuerpo desnudo de la enfermera mientras besaba su cuello


haciendo que esta inclinara su cabeza poniéndole más fácil la situación

E: Mmm... hola
M: Tardabas mucho y pensé que necesitarías ayuda... (siguió besando su cuello con suma
delicadeza)
E: Necesitaba relajarme
M: ¿Te puedo ayudar?...

Giró el cuerpo de la enfermera con sus manos dejándola frente a ella, la abrazó
nuevamente pasando las manos por sus caderas y pegándola a ella, haciendo que sus
pechos chocaran irremediablemente haciéndolas sentir el comienzo de una excitación
anunciada

Esther comenzó a besar los labios de la pediatra con calma mientras el agua no dejaba de
caer en aquellos dos cuerpos, las manos volaban por la espalda de la otra, dejándolas caer
donde la misma perdía su nombre

Aquel beso se fue incrementando dejando paso a sus lenguas que pedían paso ansiosas
por ser participes de tanta pasión

Sus bocas se entreabrían furiosas, dejando colar el aliento de su compañera, intentando


abarcar lo más posible aquella esencia

La pediatra volvía a aquel cuello que tanto le gustaba y que hacía perder la cordura a
Esther, se entretuvo en el todo el tiempo que sintió necesario, su mano mientras
acariciaba su abdomen y su espalda consecutivamente

Fue descendiendo hasta su pecho, donde ambos la esperaban excitados, los besaba con
calma, como si de dos tesoros se tratasen

Las manos de Esther buscaban a Maca para hacerla regresar hasta sus labios, después de
complacerla, las cogió para subirlas por encima de su cabeza haciéndola saber que quería
seguir en su empeño

M: Déjame a mí... (las colocó por encima de ella apoyándolas en la pared)


El tiempo me dio la razón 267

De nuevo bajó hasta su pecho para más tarde despedirse de él, empezó a recorrer con la
lengua el corto espacio entre el cuello y el lóbulo de su oreja, mientras con su mano
bajaba lentamente avisando a Esther hacía donde se dirigía

Esta que lo intuyó comenzó a moverse inquita, intentando por todos los medios hacer que
sus manos no se moviera de su sitio

Finalmente los dedos de la pediatra llegaron hasta donde querían, comenzaron a acariciar
los rincones de aquel ansiado lugar, haciendo que Esther comenzara a buscar más
contacto mediante el movimiento de sus caderas

Maca la estaba torturando y lo sabía, bajó de nuevo a su pecho quitar su mano de donde
la tenía, apreciando la humedad de la enfermera incluso con el agua recorriendo su
cuerpo

E: Mmm Maca... aaahhhhh


M: Enseguida vuelvo

Bajó arrodillándose ante ella y mientras con una mano introducía sus dedos en ella una y
otra vez haciendo que los gemidos no pudiesen ser contenidos, comenzó a besarlo, su
lengua se asomaba ansiosa

Esther no contenía el equilibrio y sus gemidos daban aviso de ello, cuando vio que en
breve no aguantaría más trepó por su cuerpo sin sacar sus dedos de donde permanecían
juguetones

E: Uuhhmm Maca... no... no creo... que... pueda aguantar... mmmm... mucho más...
aaahhhh... uuuhhhmmm
M: Mírame... (cesó el movimiento de su mano y Esther la miró)... te quiero

Continuo con su placentera tarea mientras Esther la miraba a los ojos fijamente
conteniendo que sus párpados se cerrasen, la pediatra disfrutaba con aquello tanto como
si fuese ella misma, le encantaba ver esa mirada de Esther cuando tanto disfrutaba entre
sus manos, y así fue, tras unos movimientos más que certeros la enfermera se agarraba al
cuello de Maca evitando caerse

E: Aaahhhh... aaaahhhh... mmmmm... dios... aaaahhhhhh... Maca


M:... (besaba su hombro mientras acariciaba su espalda)
E: Me has dejado sin fuerzas... (no podía soltarse de ella pues sabía que si lo hacía caería
al suelo)... ¡madre mía!
M: Jajaja... (la despegó de ella con cariño para volver a besarla)... no sabes las ganas que
tenía
E: No, si... (respiraba fatigada)... yo estaba... igual... jajajaja...

Cenaron tranquilas en el sofá mientras veían la televisión, recostadas una sobre la otra se
regalaban caricias y besos furtivos entre risas y te quieros
El tiempo me dio la razón 268

La niña se veía feliz de estar en su casa con ambas y estas lo sabían, estuvieron pendiente
de ella hasta que el sueño comenzó a notarse en ella y Esther la llevó en brazos hasta su
cuna

Cuando volvió vio que la televisión ya no estaba encendida y solo una lámpara en el
salón hacía iluminarlo, pero allí no se encontraba Maca, subió las escaleras lentamente y
vio el movimiento de unas luces pasar por la puerta de su habitación, de las que supuso
serían velas, su sonrisa no pudo evitar aparecer, le encantaba esas cosas que Maca hacía,
sorprendiéndola sin motivo o excusa alguna

Abrió la puerta que se encontraba entornada y vio como la ropa de la pediatra estaba
doblada en el baúl que había en los pies de la cama, una botella de champán y dos copas
en la mesilla y una música apenas se apreciaba

Entro sigilosamente y cuando aun no había avanzado unos pasos unos brazos la rodeaban
de nuevo

M: Hola... (balanceaba su cuerpo con el de Esther)


E: Hola... (recostaba su cabeza hacía atrás)... ¿y esto?
M: Tenemos que recuperar mucho tiempo... ¿Por qué no empezar ahora?
E: Sí... además te debo una
M: Además... (asentía con la cabeza)
E: Jajajajaja
M: Yo creo que esto te sobra...

Comenzó a desabrochar la camisa de Esther, desde la misma posición en la que se


encontraba, haciendo que su aliento chocase en el cuello de la enfermera

Esther había notado el tacto desnudo de Maca en su espalda, echó sus manos hacía atrás
y las puso en su culo desnudo, Maca no pudo evitar echar una pequeña risa y esta lo
apretó aun más

M: Espera fiera, que si no, no atino con esto


E: Pero es que tú juegas con ventaja
M: Ssshhh...

Abrió la camisa y la dejó caer por sus hombros mientras besaba su cuello, el cuerpo de la
enfermera se erizada completamente

Las manos de la pediatra fueron hasta los botones de su pantalón, desabrochó uno a uno y
muy despacio todos los botones que la separaban del cuerpo de la enfermera, cuando
hubo terminado introdujo su mano provocando un suspiro de Esther, acarició su sexo por
encima de su prenda intima mientras se agachaba besando lentamente su espalda, desde
el suelo tiró de su pantalón y la despojó de él

Volvió a subir besando de nuevo toda la piel en su camino, desabrochó su sujetador y lo


dejó caer mientras acariciaba los brazos de la enfermera

E: ¿Me vas a dejar mirarte?... (preguntaba con los ojos cerrados)


El tiempo me dio la razón 269

La pediatra dio la vuelta y se puso frente a ella, ahora sí, la enfermera podía contemplar
el cuerpo desnudo de una Maca que la miraba con deseo

Esther se inclinó para besarla, pero esta no la dejó, y mostrando una sonrisa colocó sus
manos en las caderas de esta, para comenzar a bajar la única prenda que llevaba en su
cuerpo, y que para nada debía permanecer más tiempo ahí

Esta vez sí, la pediatra comenzó a besarla tranquilamente mientras acariciaba su cuerpo
intentado marcar con su tacto todo aquello que quería poseer aquella noche

Bajó sus besos hasta ese cuello donde podría perderse de por vida recogiendo toda la
esencia que desprendía de él. La enfermera inclinaba su cabeza hacía atrás mientras con
sus manos seguía acariciando la espalda de la pediatra

E: Me empiezan a fallar las piernas Maca... (decía entre suspiros)


M: Mmm... (alzaba su rostro del cuello de la enfermera)... vamos...

Comenzó a besarla de nuevo mientras la llevaba hacía la cama, la hizo caer lentamente
en ella, posándose ella encima sin dejar de besarla

Aquel beso cálido comenzó a ser uno donde toda la excitación y pasión por la otra
desbocaba en dos bocas peleándose por ser más rápidas que la otra, lo rodaban por la
cama intentado llevar el control de algo que ansiaban ambas

Esther consiguió el lugar requerido, y sentada a horcajadas en la pediatra cogió sus


manos y las colocó por encima de ella

E: Ahora me toca a mí, así que... quietecita...

Mientras con una mano sujetaba las de la pediatra se inclinó hacía la mesilla mientras
Maca teniendo cerca uno de los pechos de Esther se recreaba besándolo

E: ¿Pero te puedes estar quieta un segundo?... (preguntaba riendo)


M: La verdad es que no

Se incorporaba lo poco que podía y atrapaba de nuevo aquellos labios que la rechazaban
en un juego más que provocativo

M: Uuufff... (se dejaba caer de nuevo resignada)... como te gusta


E: Si te estuvieras quieta

Saco un par de pañuelos comenzó atando una de las manos de la pediatra al cabecero de
la cama, haciendo que una de ellas se quedara libre y jugueteara de nuevo por su cuerpo

M: Esther... eso si que no... (miraba como la enfermera anudaba el pañuelo impidiéndole
que la moviese)
E: Es que sino, sé que no te estarás quieta

Tener a la enfermera sentada encima suya, completamente desnuda y haciendo lo que


hacía lejos de molestarla lo que conseguía era excitarla completamente
El tiempo me dio la razón 270

E: Ya está... (terminaba de atar su otra mano)... ahora eres toda mía


M: Esta te la devuelvo que lo sepas
E: Estaré encantada... (beso sus labios un segundo y comenzó el descenso)

Besaba su cuello tan lentamente que la pediatra no podía concentrarse en la única cosa
posible en ese momento, respirar, sus manos se movían nerviosas mientras permanecían
atadas a la cama, realmente, aquello estaba siendo una tortura tremendamente excitante

Esther comenzó a recrearse en los pechos de la pediatra, esta encorvaba su cuerpo lo que
su posición le permitía, los gemidos comenzaban a inundar aquella habitación y Esther
disfrutaba como una niña con una golosina

E: Me ha dado sed... (cogía la botella de champán y dio un trago bebiendo directamente


de ella)... mmm que rico está
M: Como te estas torrando de verdad... (decía fingiendo enfado)
E: ¿Sufres mi amor?... (se acercó a sus labios aun fríos por el champán y comenzó a
besarla desenfrenadamente, haciendo que la legua de Maca quisiera saborear aquel gusto
a champán de la boca de la enfermera)
M:... (se relamía los labios)... Sí está rico sí
E: En ti lo estará más

Maca cerró los ojos sabiendo lo que se avecinaba, la enfermera comenzó a verter aquel
liquido en su pecho haciendo que con su lengua no llegara más lejos de done pretendía

La temperatura fría de champán, combatía con lo caliente de la lengua de Esther, y Maca


se retorcía sobre si misma conteniendo unos gritos que peleaban por salir. Vertió otro
poco en su ombligo para más tarde jugar con él, Maca había abierto los ojos y miraba
como Esther disfrutaba con aquello, de nuevo echó su cabeza atrás gimiendo, al notar
como la mano fría de Esther, después de haber tenido la botella ella, tocaba su sexo más
que húmedo en aquel momento

M: Mmmmmm
E: Estás calentita... (decía mientras su mano la acariciaba)... habrá que remediarlo

Se colocó entre las piernas de la pediatra abriéndolas aun más y avisando de su siguiente
acto

La pediatra miraba nerviosa la escena, la enfermera con la botella inclinada pero sin
verterla aun miró un segundo a la pediatra y sonrió haciendo que esta más nerviosa aun
volviese a dejar de mirar su tortura, ese fue el momento elegido, Esther dejó caer el
liquido y Maca soltó en inevitable gemido, haciendo que la enfermera comenzara a
torturarla de nuevo

Lamía cada rincón, saboreando aquel mar de sensaciones a la vez del frió champán,
Maca gemía sin control, moviendo sus caderas a un ritmo frenético, Esther disfrutaba
escuchándola y no hacía por aminorar o cesar en su empeño

Cuando vio que Maca comenzaba a no poder contenerse con cada roce, dejó la botella en
el suelo en un segundo y volvió hasta sus labios, mientras la besaba desataba sus manos,
El tiempo me dio la razón 271

volvía a posar su mano donde segundos antes había permanecido y los brazos de la
pediatra rápidamente se abrazaron a la enfermera mientras sus gemidos buscaban un
consuelo en su cuello

La enfermera masajeaba el lugar rápidamente para después introducir su dedo corazón en


ella para hacer ambas cosas, tras unos instantes no pudo más, y clavando sus dedos en la
espalda de la enfermera llegó hasta un desgarrador orgasmo que hizo que su cuerpo
temblara sin remedio y su garganta buscara sin control el oxigeno necesario para no
asfixiarse

Las dos abrazabas disfrutaban de un silencio donde la pediatra terminaba de volver a


tener el control de su cuerpo, Esther recostada apoyando su cabeza en el pecho de la
pediatra mientras acariciaba su abdomen, y Maca pasando sus dedos rozando el brazo de
la enfermera

Ambas tenían las respiraciones acompasadas mientras recordaban lo vivido minutos


antes en aquella cama

Esther tenía aun esa sonrisa en sus labios sabiéndose triunfante por la manera en la que le
había hecho el amor a Maca, le encantaba tratarla así, le encantaba verla disfrutar solo
por ella

M: Estoy en el cielo todavía... (susurraba aun)


E: Gracias a ti, yo siempre estoy allí

La pediatra besó su frente y se recostó de nuevo abrazándola más aun, haciendo que ni el
mismo aire se atreviese a pasar entre ellas

M: He estado pensando
E: ¿En que?
M: En que tu coche se va a quedar pequeño
E:... (se incorporaba para mirarla)... ¿No me digas que estás pensando en coches? ¡¡Maca
por dios!!
M: Jajajaja... (se abalanzaba sobre ella y quedaba encima suyo)... no... no estaba
pensando en coches
E: Mejor... (cogía un mechón de pelo que caía por su rostro para colocárselo
cariñosamente detrás de la oreja)... estás preciosa
M: Tú si que eres preciosa

De la misma posición quedaron unos segundos mirándose a los ojos sin decir nada, Maca
acariciaba la mejilla de la enfermera para después bajarla hasta su cuello

E: Mañana voy a tener agujetas


M: Estas son las mejores que puedes tener tonta
E: Tengo hambre Maca
M:... (se separaba de ella riendo)... ¿Cómo que tienes hambre?
E: Pues eso que tengo hambre... (se levantaba y se dirigía hasta la puerta)... ¿quieres tú
algo?
M:... (estaba apoyada de medio lado en la cama observándola desnuda)... Quiero que no
tardes
El tiempo me dio la razón 272

E: Vengo ahora mismo... (salió de allí corriendo sin cubrirse el cuerpo)

Tras unos minutos llegaba a la cocina con un tarro de fresas y un bote de nata. La
pediatra la vio y no pudo evitar sonreír de nuevo

M: ¿Con que tienes hambre?


E: Sí... (se sentaba de un bote en la cama con el tarro de fresas)... ¿quieres?
M: ¿Me la das tú?
E: Claro tonta... (cogió una de ellas y tras untarla en nata se la ofreció a la pediatra quien
la cogió entera entre sus labios cogiendo también los dedos de la enfermera)
M: Mmm riquísima... (decía mientras masticaba)
E: Sí estás buena sí

Tras un rato comiendo fresas y habiendo saciado el hambre de la enfermera esta volvía a
levantarse llevar las cosas de nuevo a la cocina

M: Deja la nata aquí


E: ¿Y para que quieres tu la nata?
M:... (arqueaba una ceja mientras sonreía y ladeaba la cabeza varias veces)
E: Eres insaciable ¡eh!
M: ¿Contigo? Siempre... (se quedaba de rodillas frente a ella y comenzaba a besarla)
E: Mmmm espera... que dejo esto en la cocina
M:... (había comenzado a besarla en el cuello)... No tardes... (su voz ya sonaba ronca)

Tras ir veloz para no hacer esperar a la pediatra llegó y vio como la esperaba descostada

E: Las velas se están apagando


M: Eso ya no importa... a ti no te va a hacer falta para nada ver
E: ¿Ah, no?... (gateaba hasta ella por la cama)... ¿y eso por que?
M: Échate... (la enfermera se acostaba siendo observada por una Maca que ardía en
deseo por hacerla suya de nuevo)... bien ahora cierra los ojos
E: ¿Para que?... (preguntaba juguetona)
M: Tú hazme caso
E: Está bien

Maca cogía uno de los pañuelos usados antes por la enfermera para ella, y se lo ponía en
los ojos para que esta no pudiera ver nada. La enfermera reía por la ocurrencia de la
pediatra

M: Te dije que me la pagarías


E: Rencorosa
M: Ya verás como te gusta... (le habló muy cerca de sus labios y notó el calor que
desprendía de su boca)
E: ¿Dónde estás?
M: Ssshhh de eso se trata cariño... (la pediatra llevaba el bote de nata entre las manos y
lo meneaba haciendo que Esther lo escuchase)

Comenzó echando un poco en su cuello y empezó a lamerlo lentamente limpiando todo


el rastro que en él había dejado, dejó otro reguero desde su clavícula hasta el pecho, a lo
que la enfermera respondió elevándolo por la temperatura de este
El tiempo me dio la razón 273

M: Mmm que buena está


E: Yo quiero
M: ¿Sí?
E: Uhm uhm

Se puso el bote directamente en su boca tomando de él, para luego llegar hasta los labios
de la enfermera y besarla frenéticamente, Esther la rodeaba con sus brazos y comenzaba
a acariciarla, Maca pensaba que aquello estaba yendo demasiado deprisa y quería hacerla
sufrir un poco más

E: Ven aquí... (notó como el cuerpo de la pediatra ya no estaba junto a ella)


M: No seas impaciente

Cogió una de sus piernas y elevándola espacio desde su tobillo hasta su ingle una línea
con la nata

Comenzó a limpiarlo con su lengua mientras la besaba, cuando superó la rodilla, Esther
comenzaba a moverse inquieta, hizo la misma acción por su muslo, pasaba su mano por
detrás de él acariciándolo

Llegó hasta la ingle pero antes de probar aquella nata, al ver como Esther movía sus
caderas quiso torturarla aun más y por un momento sopló en su sexo ya que aun tenía la
pierna elevada y le permitía hacerlo sin que ella notase nada
E: ¡Joder!... (arqueó su espalda emitiendo un gemido por haberla pillado desprevenida)...
tú no avises
M: Ahora vas a sufrir todo lo que me lo has hecho a mi antes
E:... (se mordía el labio aun nerviosa por lo de antes)

De nuevo aquel amor desbordaba las paredes de aquella habitación, dos cuerpos volvían
a amarse, solo siendo testigo la luna, esa luna, que las mecía en su manto oscuro, y que
tantas veces había velado por ellas

Una noche sin fin donde intentaban recuperar cada palabra, cada caricia, cada suspiro,
que el tiempo les había robado

Dos almas, convertidas de nuevo en una, dos almas que se añoraban de nuevo estaban
juntas en el cántico de dos corazones palpitando por amor

El sol se colaba tras la ventana de aquella habitación, un cuerpo bajo la sabana se


despertaba tranquilamente después de una noche en la que la pasión se escribía entre
aquellas cuatro paredes, una sonrisa nacía en sus labios sin ni tan siquiera pensarlo

Esther sentada en el sillón enfrente suya la observaba envuelta en una manta

E: Buenos días
M: Hola... (se incorporaba apoyando su codo en la almohada para sostenerse la cabeza)...
¿Qué haces ahí?
E: Mirándote... ¿te he dicho alguna vez que me encanta hacerlo?
El tiempo me dio la razón 274

M: Y a mí me encanta que te encante... (se levantaba llevándose con ella la sabana para
cubrirse el cuerpo, se sentaba en las piernas de la enfermera y comenzaba a besarla)
mmmm ahora sí son buenos días
E: Tonta... (pasaba sus brazos por la cintura de la pediatra y la abrazaba)
M: ¿Cuánto llevas despierta?
E: No lo sé... pero estaba a gusto aquí
M: Ya... ¿y no tienes hambre?
E: Uhm... uhm... (negaba con la cabeza)
M: Que raro
E: ¡Oye!... (le daba una palmada en el culo)... vamos a ver como está la niña, que no
tardará en despertarse
M: Sí...

Desayunaron tranquilamente con la niña, y se fueron duchando mientras la otra se queda


con Irene

Salieron hasta el jardín la niña y Esther, la pediatra salía después de haber terminado de
vestirse, la enfermera aprovechó para hacer lo mismo

Minutos después, salía con ellas para aprovechar el rato que tenían antes de ir a comer
con sus compañeros para recibir a la enfermera de su viaje

M: Tenemos que ir a ver a tu madre ¿no?


E: Sí... y ya de paso dejamos allí a la niña
M: Vale... (llevaba de las manos a la niña que quería sentarse junto a la enfermera para
jugar con sus muñecas)... ahí... al lado de mama
E: Hola cielo
Irene: Hola mama jajaja
M:... (se sentaba entre las piernas de Esther en el césped, y echaba su cuerpo para atrás)
E: ¿Estás a gusto?... (preguntaba irónica)
M: Agustísimo... (inclinó la cabeza hacía atrás para tener la perspectiva de la enfermera
desde abajo)
E: Como no ibas a estarlo... (agachaba la suya para besarla en los labios)

La niña jugaba alegre alrededor de ellas mientras seguían abrazadas disfrutando de


aquella primera mañana las tres juntas, pues como bien dicen, después de la tempestad
llega la calma

E: He estado pensando... (la estrechaba entre sus brazos acomodando su cara en el


hombro de la pediatra)
M: ¿En coches?... (preguntaba riendo)
E: No... eso lo haces tú
M: Jajajaja... (le daba un beso en la mejilla)... ¿en qué has estado pensando? A ver...
E: Sabes que a mí me gusta hacer las cosas bien ¿verdad?
M: Y las haces de maravilla, ¡ya lo sabes tú! Jajajaja
E:... (le daba un golpe en el brazo)... Estoy en serio Maca
M: Vale perdona
E:... (metió la mano en el bolsillo de su pantalón y saco una cajita)... Cierra los ojos
M: ¿Qué los cierre?... (preguntaba sorprendida)
El tiempo me dio la razón 275

E: Por favor... (acto seguido Maca le hacía caso y los cerraba)... ¿recuerdas lo que te
pregunte en el valle?
M: Claro
E: Vale... (mientras continuaba teniéndola entre sus piernas abrazándola buscó su
mano)... pues ahora te lo preguntaré bien
M: Esther... (comenzaba a emocionarse al ver como la enfermera cogía su mano)
E: ¿Te quieres casar conmigo Maca?... (preguntaba mientras colocaba un anillo en su
dedo)... ya los puedes abrir eh... (le dijo en un susurro)

Maca los abrió y miró su mano, un anillo de oro blanco con un pequeño diamante
engarzado

E: Tiene una inscripción


M:... (la miró un segundo emocionada y buscó lo que en el anillo ponía... lo miró y fue
Esther quien lo dijo en voz alta)
E: La luz de mi vida
M: Esther... (su voz era débil, pues la emoción y las lágrimas no la dejaban)... Yo
E: No me has contestado... (decía sonriendo)

La pediatra se dio la vuelta quedando frente a ella, cogió su rostro entre sus manos y
comenzó a besarla

M: Claro... me quiero casar contigo


E: Menos mal... estaba empezando a pensar que te habías arrepentido jajajaja
M: Te quiero Esther... te quiero tanto que incluso me da miedo
E: Pues se acabaron los miedos Maca... estaré siempre contigo, aquí... (tocaba su pecho)
M: Y yo contigo... (la besaba de nuevo)... bueno... ahora te tendré que comprar tú anillo
¿no?
E: No hace falta Maca
M: ¡Hombre si hace falta! ¡No vaya a pensar alguien que vas de soltera por la vida! ¡No!
¡No! Que de soltera nada
E: Jajajaja
M: ¡Irene!... (iba hasta la niña y se recostaba junto a ella)... mira... (le enseñaba el
anillo)... ¿sabes que?... (la niña la miraba)... ¡¡¡¡¡qué nos vamos de boda cariño!!!!... (se
levantaba y lanzaba a la niña en el aire para cogerla de nuevo haciéndola reír)
Irene: ¡¡¡De odaaaa!!! Jajajaja
M: ¡Sí! ¡¡De boda!! jajajajajaja
E: Maca! Jajajaja

Fue de nuevo y cogió la misma postura pero esta vez con la niña en sus brazos, quedando
las tres en el suelo sentadas mientras se abrazaban

Sus compañeros del central le habían preparado una comida donde todo el mundo quería
asistir, llevaban meses sin ver a la enfermera, y tras la noticia de su enfermedad y
posterior recuperación ninguno quería perder la oportunidad de darle la bienvenida

Habiendo hecho un esfuerzo todos y cada uno de ellos cambiando turnos, todos se
encontraban allí
El tiempo me dio la razón 276

El recibimiento fue dado entre lágrimas de más de un asistente allí, la enfermera feliz y
dichosa, lloraba a la vez que reía viendo como la habían recibido, haciendo que le
quedase claro si no lo estaban antes, lo querida que era entre sus compañeros

El salón del lugar, daba cobijo a todas esas personas que ya hablaban y gritaban por las
alegrías de la ocasión

Esther se encontraba en una mesa con Maca a su lado, donde también estaban, Laura y
Javier, Cruz y Vilches, y como no Teresa que estaba sentada junto a Dávila

T: ¡¡Ahiiii!! ¡Mi Esther! ¡vaya disgusto que cogí niña!


E: Lo sé Teresa
D: Bueno pero... no hablemos de eso ahora, que tenemos que estar contentos
V: ¿Me vas a subir el suelo?
D: No te aproveches de mi buen humor Rodolfo
Todos: Ajajaja
V: No, si... yo era por si colaba
E:... (se levantaba de su silla)... ¡¡¡A ver!! ¡¡Un poquito de silencio!!
V: Si no intentas imponerte más no conseguirás nada
E: ¡¡Un segundo de silencio!!
V: Déjame a mí... ¡¡¡a ver!!!... (alzaba la voz)... un poco de silencio ¡¡coño!! ¡¡¡Que no
dejáis de cascar!!!
A: Por dios Vilches
V: Ni por dios ni nada que está aquí la pobre Esther desgañitándose ¡¡joder!!... (se
sentaba de nuevo)
E: Gracias
M: No si cuando quiere...
V: Y con quien quiero
M: Eso ya lo sé yo
E: Venga a ver... quería decir algo, no soy muy dada, pero vista la situación que menos...
(respiró hondo)... primero... pedir disculpas a todo aquel que no avisé... o simplemente
no... bueno por no decir la verdadera razón de mi marcha... (sostenía una copa entre las
manos)... si lo hice, fue por una razón que supongo que suponéis... (miró a Maca un
instante y esta le regalo una sonrisa)... han sido momentos muy duros de los que creí no
poder salir y gracias a dios y a que tengo a mi lado a una persona que... por la que daría
mi vida si fuese necesario... salí de aquello dándome fuerzas para poder afrontar todo lo
que la vida pone en mi camino y ahora aprovechando el momento quería darle las gracias
también a Cruz... (volvió su vista a ella)... gracias de todo corazón, dejaste tu familia por
no dejarme sola en esto y eso, yo que tengo una, sé lo duro que debió ser
C:... (se levantó para abrazarla)... Lo haría todas las veces que hiciera falta
E: Gracias... y también aprovechando el momento, y así evitar que Vilches disfrute
gorroneando
V: ¡¡¡Pero coño!!
Todos: Jajá jajá
E: Lo dicho, aprovechando la ocasión quería decir algo más... (cogió la mano de la
pediatra invitándola a levantarse con ella)... ¿lo dices tú o lo digo yo?
M: Ya que te has arrancado jajá jajá
E: Vale jajaja
Todos: ¡¡Que lo diga!! ¡¡Que lo diga!!
El tiempo me dio la razón 277

E: ¡Voy! ¡Voy! ¡Impacientes! Bueno que... (mientras miraba a la pediatra a los ojos
sonriendo)... Maca y yo nos vamos a casar

Todos estallaron en gritos de alegría, levantándose para ser los primeros en felicitar a la
pareja, Esther no paraba de sonreír mientras Maca mostraba el anillo que le había
regalado

Tras aquella noticia la comida transcurría entre gritos de “vivan las novias”, y aplausos
que no hacían más que hacer que la pareja se besase arrancando silbidos y más aplausos
de sus compañeros

La vida de la pareja no podía ir mejor, Maca ya instalada con la enfermera y con su hija,
Esther ya incorporada al trabajo, y la felicidad llenando cada segundo de sus vidas

Quedaban dos meses para su boda, los últimos preparativos estaban por terminar

Habían ido a Jerez para dar la noticia a la familia de Maca quien la recibieron con una
alegría que sorprendió a la pediatra pasaron un fin de semana donde la niña disfrutó tanto
que ambas volvían feliz de ver como todo, por una vez parecía ir de maravilla

Rosario insistió en que el fin de semana siguiente irían a Madrid a estar con ella y
terminar algunos de los preparativos, Maca se duchaba mientras Esther terminaba de
vestir a la pequeña

E: ¡Macaaa! ¿te queda mucho cariño?


M: ¡No! ¡Ya salgo!... (le gritaba desde el baño)
E: ¡¡Queda menos de una hora y aun estamos así!!... venga cariño mete la manita que
tenemos que ir a ver a los abuelitos
Irene: ¡Aeitos!
E: Sí... que viene a estar con la niña más guapa del mundo
Irene: ¡Aeito tene aballos!
E: Sí... y el tuyo también está allí

Pedro sintió tal devoción por su nieta que aprovechando el parto de una de las yeguas se
la regalo a ella, entre todas decidieron ponerle el nombre de tete ya que la niña le dio por
esa palabra en el momento en que vio al potrillo, un caballo de pura raza, era un precioso
potro rubio con una melena morena que contrastaba bastante con el tono amarillento de
su piel, al igual que su madre, que era la yegua de Maca

M: Ya estoy
E: Venga que llegaremos tarde
M: Ais que guapa está mi niña... (la cogía en sus brazos a una altura prudente del suelo
mientras la balanceaba riendo)
Irene: Jajá jajá
E: Maca por favor que la acabo de arreglar
M: Venga cariño que mama se enfada
E: Eso tú déjame de mala... (se ponía en jarras frente a ella)
M: Es broma cariño... (llegaba hasta ella después de poner a la niña en el carricoche)
guapa... muak... preciosa... muak... ¡mi reina!...
E: Pelotera
El tiempo me dio la razón 278

M: Pero lo hago bien ¿a qué sí?


E: Por desgracia
M: Jajaja... (la besaba más profundamente)
E: Venga vamos... (le daba un cachete en el culo)

Ya en el coche Esther iba detrás con la niña mientras la pediatra conducía, iban
escuchando una canción que la niña sabia perfectamente y cantaba a su manera

E: ¡Escucha Irene!... (se ponía la mano en el oído para que la niña prestara atención)...
los animales de dos en dos ¡uap! ¡Uap!
Irene: Aniales en do do ¡ap! ¡Ap! Jajaja... (hacía palmas y sonreía a su madre que la
miraba a través del cristal)... ¡¡ami!!
M: Sí cielo
Irene: Aniales en do do ¡ap! ¡Ap! Jajaja
E: Hay que ver como le ha dado a todo el mundo por esta canción
M: Es que se pega, yo cuando veo el anuncio me tiro todo el día dale que te pego con el
¡uap! ¡Uap!
E: Jajaja pues se ve que delante de mi te aguantas las ganas por que nunca te he oído
M: ¡Hombre! Como que me contengo... lo que te faltaba para perderme el respeto
E: Jajajaj... (se acercaba a ella entre ambos asientos y se colocaba cerca de su oído) yo a
ti te perdí el respeto hace mucho... (le dio un beso en cuello)
M: ¡Pues sí que estamos bien!

Llegaron hasta el aeropuerto con tiempo de sobra, sentadas al lado de la puerta de salida
del vuelo donde venían Rosario y Pedro, reían con la niña sentada en las piernas de la
enfermera

De repente una voz por la megafonía anuncia el vuelo procedente de Cádiz, donde la
gente comenzaba a traspasar la puerta, cogieron a la niña en brazos y se fueron hasta allí
esperando ver a la pareja

M: Mira... (alzaba el brazo)... los abuelitos Irene


Irene: ¡¡¡Aeitos!!!... (movía sus brazos al ver como su abuelo se acercaba a ella
sonriendo)
Pedro: ¡Y la cosa más bonita de la tierra!
Irene: Jajaja
Pedro: Ven con el abuelo
E: Toma... (se la daba y la cogía en brazos)
Pedro: Hola hija... (le daba dos besos a la enfermera)
E: Hola Pedro
Rosario: ¡Bueno que a mi nada de nada o que!
M: Hola mama... (la abrazaba y le daba un beso)... mi padre como no me hace caso
Pedro: No digas tonterías... (la abrazaba con un brazo y dejaba un sonoro beso en su
frente)
E: Hola Rosario
Rosario: Hola Esther... (le daba dos besos)
M: ¿Solo dos maletas?... (decía irónica)
Rosario: ¡Nunca sabes que puede ocurrir hija! ¡Parece mentira que seas mi hija!
El tiempo me dio la razón 279

De camino a casa le Irene le enseñaba a sus abuelos esa canción que tanto le gustaba
haciéndolos casi llorar de la risa por la gracia que ponía en ella

Llegaron y acomodaron a la pareja en la que sería su habitación esos días, Esther llamaba
a su madre y esta le decía que fuera a por ella para poder ver a sus consuegros

M: Venga que te acompaño


E: No hace falta Maca, quédate con tus padres
Rosario: Iros si no pasa nada, nos quedamos nosotros con la niña
E: ¿No tendréis problemas?
Pedro: ¡Que va mujer!
M: Venga pues no se hable más vamos cariño
E: No tardamos nada... (decía aun parada y dudando)
M: Esther que no pasara nada
E: No si lo sé
M: ¡Pues ale!

Ya en el coche Maca, esta vez de copiloto, tenía la mano de la enfermera entre las suyas
dado que no había apenas trafico y se podía circular con normalidad

Se miraba sonrientes de vez en cuando y la pediatra aprovechaba y mordía jugando los


dedos de Esther quien se reía con ganas de verla

E: ¡Maca de verdad! Pareces una niña


M: Yo contigo soy lo que quieras
E: Payasa
M: Preciosa
E:... (pararon en un semáforo y Esther aprovechó para inclinarse y darle un sabroso beso
en los labios)... mmmm que pena que estén tus padres en casa
M: ¡Y que pasa! ¿Qué me vas a tener el fin de semana a dos velas por eso?
E: Maca... sería una falta de respeto
M: ¡Pero pijo! Si estamos en nuestra casa, ¡falta de respeto sería no hacer nada!

Entre risas y carantoñas llegaron a casa de Encarna quien esperaba ya en la puerta para
no hacer esperar a las chicas y salir cuanto antes sin tener la necesidad de aparcar

E: Sube mama
M: ¿Quiere ir delante?
En: No hija ¡no! Déjalo... (subía detrás)
E: ¿Y mi hermana?
En: Se fue con Vanesa a hacer cola para no sé que firma de discos
E: ¡Ale! Sí señor
M: ¿Cómo esta Encarna?
En: Pues ahora mejor, por que mira que cogí bien el catarro
M: Bueno pero eso es pasarlo con paciencia
En: Sí... oye lo del restaurante como va
E: Pues tengo que hablar con la prima que me dijo que la familia de su novio nos cedía el
suyo que es bastante grande y aun con el poco tiempo de aviso no habrá problema
En: Mejor
M: De todos modos, yo sigo pensando que es mucha gente
El tiempo me dio la razón 280

E: Pero ya viste que de los que hay no podemos quitar a nadie cariño
M: Ya...

Llegaron de Nuevo con Encarna que se presentaba por segunda vez a sus consuegros
como tal, pues la única vez que los había visto fue en un viaje relámpago que hicieron
hace años pero entonces como los padres de la amiga de su hija

Maca y Esther estaban en la cocina preparando la comida mientras los abuelos hablaban
animadamente con la niña entre ellos en el jardín, aprovechando del buen clima que
comenzaba

Rosario: A mí es que mi hija no me contaba nada para no preocuparme, pero las madres
no somos tontas y sabemos que se cuece algo
En: Son igual de cabezonas las dos
Rosario: Sí pero la pobre Esther... que mal que lo ha pasado la pobre
En: Sí lo ha pasado mal sí, menos mal que cayó del burro con tu hija si no... no sé que
hubiera pasado, ahora me doy cuenta de lo que se necesitan la una a la otra... a mí la
verdad no me disgustó nada el saber que estaban juntas por que yo siempre he querido
mucho a tu hija... pero a día de hoy le doy gracias a dios todos los días por las dos

Mientras las mujeres hablaban Pedro que se había puesto ropa cómoda jugaba con la
niña, ambos tirados en el suelo, e Irene subiéndose en la espalda de su abuelo

Rosario: A ver si por ser más niño que ella te hicieras daño en la espalda
Pedro: Que no mujer, si no pesa nada
Irene: ¡¡Aeito!! ¡¡Miaa!!... (levantaba el brazo señalando un pájaro que estaba al lado de
ambas mujeres)... ¡ajaro!
Pedro: Uuuyy pero ¡que bonito!
En: Hay que ver esta criatura como le gustan los animales
Rosario: Sí que es verdad
En: Pero sobre todo los caballos ¡eh!... desde que Maca está con ella, ¡eso sí!... cuando
era más pequeña veía uno y lo llamaba ami por ella
Rosario: Sí... tiene la misma locura por ellos que Maca cuando tenía su edad

En la cocina Maca reía mientras disfrutaba poniendo nerviosa a Esther, que conociéndola
aprovechaba cualquier resquicio de paciencia

E: Maca por favor e¡h!


M: Pero es que no me dejas hacer nada... (se sentaba de un salto encima de la mesa junto
a ella mirándola)
E: Estate quietecita y ahora te digo que hagas algo
M: ¿Y mientras?
E: Pues miras
M: Mmmm vale... (se cruzaba de brazos mirando fijamente a la enfermera)
E:... (seguía cortando los filetes hasta que soltó el cuchillo y se puso frente a ella) ¿Pero
se puede saber por que estás así hoy?
M: ¿Así como?... (preguntaba divertida)
E: ¡Pesadita!
M: ¡Ah!... ¡con que esas tenemos!... (se bajaba e iba hacía la puerta)... pues si estoy
pesadita me voy
El tiempo me dio la razón 281

E:... (corría hasta ella y la cogía por detrás)... Ven anda... que es broma... pero es que...
(movía la cabeza de un lado a otro)... te has levantado marchosa hoy
M: ¿No puedo estar feliz?
E: Claro que puedes... es más... debes estar feliz
M: Es que... (cogía sus manos y la miraba fijamente)... hay mañanas que me paro a
pensar en lo difícil que ha sido todo... (cerraba los ojos intentado no llorar)... las trabas
que nos ha puesto la vida para llegar a donde estamos y... saber que... nos vamos a casar
Esther... que te tengo cada mañana a mi lado junto con nuestra hija...
E: Ssshhh... (puso un dedo en sus labios)... lo sé... yo también paso por eso... y te
comprendo... pero ahora estamos aquí, sin nada que lo impida
M: Sí... (le daba un dulce beso en los labios)
En: ¡Ejem! ¡Ejem!
E: Mama...
En: Venía a ver si queríais que os echara una mano
M: A mi no me deja que lo haga... (decía sin soltarla de la cintura)
En: Bueno... pues me vuelvo con tus padres
E: Enseguida salimos mama
En: Eso querría verlo yo... (salió riendo haciendo que la pareja también lo hiciese)

Faltaban dos semanas para la boda y Esther se probaba su vestido acompañada por Laura
que se quedaba esa noche a cenar, esperando a que Javier y Maca regresasen del turno en
el hospital

L: Estas preciosa... (tenía a la niña sentada en sus piernas mientras miraba a la


enfermera)... ¿a qué sí pequeña?
Irene: Mama ¡uapa!
E: La verdad... (se miraba a través del espejo)... que en cuanto lo vi...
L: Es perfecto

Mientras hablaban escucharon la puerta cerrarse y la voz de Maca avisándoles de que


habían llegado, Esther se quitaba rápido el vestido mientras Laura con la niña en brazos
salía de allí evitando que la pediatra entrase sorprendiéndola

L: Hola Maca... (decía con una mano puesta en el pomo cerrando la puerta y con la niña
en el otro brazo)
M: Hola Laura... (se iba hasta su hija)... hola bichito
Irene: Hola mami... (le daba un beso en la mejilla)
M: ¿Y Esther?
L: Cambiándose... (no retiraba la mano de aquel lugar)
M: ¿Y que haces tú ahí?
L: Nada
M: Deja que entre a cambiarme
L: No...
M: ¿Cómo que no?

Esther dentro intentaba a malas penas bajarse la cremallera del vestido sin tener ninguna
suerte, miraba por el espejo alcanzándola y tirando para abajo

E: ¡¡Joder!!... (decía irritada)


El tiempo me dio la razón 282

M: ¡Esther!... (decía tras la puerta)... ¿te encuentras bien?


E: ¡Sí! ¡Sí! ¡Maca no entres!
M: ¿Pero por que?
E: Por que no ¡coño!
M: Voy a entrar Esther

Por fin la enfermera conseguía deshacerse del vestido y con cuidado lo ponía en su funda
cerrándolo para que la pediatra no lo viese y lo colgaba en el final de armario para que no
fuese visto por Maca

L: ¡Maca que no!

Pero la pediatra en su cabezonería consiguió entrar en un descuido de Laura y abriendo la


puerta se encontraba a Esther en ropa interior rebuscando en el armario mirándola
sorprendida

E: ¡Es que tu no puedes hacer caso!


M: ¿Pero por que no iba a entrar en mi habitación?
E: Por que no Maca

La pediatra miraba a Esther semidesnuda y a Laura aun en la puerta con la niña e


intentaba comprender lo que sucedía, hasta que lo entendió y una sonrisa en sus labios
salía poniendo más nerviosa a la enfermera

M: Te estabas poniendo el vestido


E: Es que... ¡joder Maca!
M: Ahí mi tontita... (se iba hasta ella para abrazarla)
L: Bueno me llevo a la niña que no quiero que me la pervirtáis
M: Habérmelo dicho mujer... (le daba un beso en el cuello)... ¿está aquí?... (abría el
armario sin llegar a mirar)
E: ¡Maca!
M: Ya... ya... no lo puedo ver
E: Pues ¡no!
M: Vale... vale, oye... (se hacía la remolona con la enfermera)... que digo yo
E: A ver... (se separaba un poco de ella y la miraba sonriendo)
M: Que ya que estás así... (miraba su cuerpo de abajo a arriba)... y yo me tengo que
cambiar y esas cosas
E: Maca, Laura y Javier están fuera con la niña
M: ¿Ni uno pequeñito?... (ponía cara de niña pequeña)
E: No Maca, vamos a cenar y luego veremos
M: Aainns... (ladeaba su cabeza sabiéndose rendida y la enfermera aprovechaba para
besar su cuello y separarse de ella para terminar de vestirse)... eso se llama “ganas de
querer tocar las narices”
E: Venga guapa... (le daba un beso en la nariz)... que luego te doy yo el postre
M: ¡¡Bueno si me lo das!! ¡¡Eso te lo aseguro yo a ti!!

Cenaban animadamente mientras hablaban de los preparativos de la boda, la niña sentada


a lado de la enfermera
El tiempo me dio la razón 283

Pasaron a los cafés y Esther ayudada por Laura retiraban las cosas de la mesa mientras la
cafetera terminaba de preparase

L: ¿La despedida de soltera que?


E: No vamos a hacerla ninguna
L: ¿Cómo que no?
E: Pues como que no Laura
L: Eso ya lo veremos

Laura salía de allí con la bandeja rápidamente mientras Esther aun observaba como la
ebullición de aquel liquido terminada de salir

L: ¡Maca!
M: ¿Dime?... (preguntaba sorprendida interrumpiendo su conversación con Javier)
L: ¿Qué es eso de que no tendréis despedida de soltera?
M: ¿Y que más da eso Laura?
L: Pues sí que da sí
E: Laura no insistas (entraba con el café listo)
L: Pero
M: De verdad Laura
J: Venga cariño, si no quieren tener despedida, que no tengan... (la cogía por la cintura y
la sentaba en sus piernas)

Seis días después de aquella cena Maca y Esther terminaban su turno y cada una se
dirigía ha cambiarse para volver a casa pasando antes por casa de Encarna a recoger a la
pequeña, Maca cuando ya hubo terminado fue a buscar a Esther que seguía en la sala de
enfermeras

M: ¿Todavía no estás?... (la enfermera se terminaba de poner la camiseta)


E: Ya... (cogía el bolso y guardaba sus llaves en el tras cerrar la taquilla)... ¿nos vamos?...
(le daba un beso en los labios tras sentarse en su regazo)
M: Sí... (la abrazaba y apoyaba la cabeza en su pecho)... ahora mismo
E: ¿Estás cansada?
M: Uuuuffff sí...
E: Cuando lleguemos a casa te duchas y cenamos tranquilas
M: Sí... (le daba un último beso y se levantaban para dirigirse hasta donde se encontraba
Teresita)
T: ¿Ya os vais?
E: Sí... tenemos que ir a recoger a la niña y a que esta mujer descanse... (la pediatra
medio recostada en el mostrador apoyaba la cabeza en el hombro de la enfermera)
M: Sí, así que vámonos ya
T: Venga mujeres ¡a descansar! Hasta mañana
E y M: Hasta mañana Teresa

Iban por el parking agarradas por la cintura cuando alguien entre las sombras de los
coches aprovechando la oscuridad de la noche hablaba con alguien por teléfono mientras
no les quitaba ojo de encima, “cuando te avise te cruzas en su camino” fueron las
palabras de aquella persona antes de colgar cuando se subía en su coche y lo arrancaba
esperando a que la pareja hiciese lo mismo
El tiempo me dio la razón 284

La pareja se metía en su coche y ponían rumbo hacía casa de Encarna, comentaban el día
en el hospital intentando que Maca estuviera lo más espabilada posible

E: Venga cielo que enseguida llegamos... (le pasaba la mano por detrás del cuello)
M:... (llegaba hasta un aparcamiento enfrente de la casa de su suegra)... Venga que te
acompaño
E: Da igual
M: No... (decía rotunda mientras salía junto a ella)... venga... (cogía la cintura de Esther
cuando notaba como algo tapaba sus ojos)... ¡¡pero que!!
E: ¡Maca!
Voz: ¡Callarse y no correréis peligro!

Una voz ronca les chillaba mientras junto a otra persona más las maniataban tras
vendarles los ojos e introducirlas de nuevo en lo que supusieron su coche, Esther lloraba
mientras se apoya en el hombro de Maca que intentaba tranquilizarla apaciguando sus
propios nervios

Tras unos minutos en el que no pudieron preguntar nada pues aquellas personas no les
hacían ningún caso, llegaron hasta algún lugar donde fueron bajadas y conducidas a otro
sitio

Las sentaron a la vez una sentada al lado de la otra y notaron como aquello que las
maniataba comenzaba a aflojarse para devolverle de nuevo aquella libertad de
movimiento en el que aprovecharon para descubrirse los ojos

E: ¡Os mato! ¡¡Os juro que os mato!!... (decía levantándose enfadada de su asiento)

Casi todos sus compañeros reían viendo la escena, rodeadas en el salón de la casa de
Cruz, todavía con el susto en el cuerpo recriminaban la acción de sus amigas que habían
organizado todo eso para ellas

L: Te lo dije
M:... (cerraba su mirada amenazadora)... ¡Esta te juro que me la pagas!
L: Jajaja es que por las buenas sabíamos que no hubiera habido manera
E: ¡Y nos tienes que dar este susto! ¡Joder Laura! ¡¡¡Que por poco me desmayo!!!
L: Perdona... (ponía morritos empezando a arrancar una sonrisa de su amiga)
C: No lo paguéis todo con ella, yo soy la segunda secuestradora
M: ¡Mira! ¡Mira! ¿sabéis que os digo?... (miró a Esther un segundo y esta comenzó a
seguirle el juego)... ¡no me dirijáis la palabra en la vida!... (se marchaba hacía la puerta
siendo observada por todos)
E: Venga Maca... ha sido de buena fe... ¡¡os habéis pasado!! Pero con buena fe
M: Es que os mataba ¡eh!
L: Perdona... (ponía morritos)
M: Es que... ¡ais! Bueno... pero por que estoy tan cansada que no me apetece pensar
L: ¡¡Gracias!!... (se lanzaba a su cuello a abrazarla)
E: Venga... venga... (decía separándolas)... que te perdona
M: Jajá jajá
L: Mira si se te pone celosilla jajá jajá
El tiempo me dio la razón 285

Más tranquilamente subían la música y comenzaba a disfrutar del secuestro, de buena fe,
de las chicas

Maca sentada en el sofá hablaba con Cruz y con Héctor mientras observaba de vez en
cuando a Esther que estaba con Laura y Javier riendo, y pensando en lo poco que
quedaba para que fuera su mujer, Cruz le seguía hablando pero disculpándose unos
instantes fue hasta la enfermera cogiéndola de la mano y sin dar explicaciones la sacó
hasta la terraza donde comenzó ha abrazarla

M: Mmmm te echaba de menos


E: Y yo a ti... ¿Cómo estás?
M: Cansada
E: Bueno... aguantamos un poco, y aprovechando que no tenemos a la niña y mañana
libramos... veremos como hacemos pasar ese cansancio tuyo
M: ¿Sí? Mmmm... (la enfermera asentía)... ¡pues venga pa dentro que nos vayamos
pronto! jajajajaja

Faltaban dos días para el ansiado día, era viernes y las dos ya no trabajaban hasta después
de la luna de miel, había guardado días de vacaciones para estar más desahogadas y tener
más tiempo

Maca acoplada al cuerpo de la enfermera dormía placidamente, el sol acababa de salir


pero no tenían ninguna intención de levantarse

De repente la pediatra notó como alguien tiraba de su mano, intentó deshacerse de ella
pero tras hacerlo nuevamente sintió un tirón de uno de sus dedos, comenzó a abrir los
ojos y vio a la única personita que sobrepasaba la altura de la cama en aquella casa

M: Mmm ¿pero que haces tú levantada?... (la cogía en brazos y la metía junto a ella en la
cama)... venga a dormir otro poquito
Irene: Mami... iujos
M: Ahora cielo... que mama y yo tenemos sueño y tú puedes dormir otro poquito...
venga... (se recostaba abrazando a Esther mientras la niña se acomodaba en ella)

Parecía que había tenido suerte y la niña, en el pecho de su madre dormía de nuevo
haciendo de aquella, una imagen de lo más preciosa

Esther dormía placidamente conforme mostraban sus labios que casi formaban una
sonrisa

Comenzó a notar como recibía besos por el cuello y por la cara al mismo tiempo, y
comenzó a sonreír, abrió los ojos a duras penas y vio a su hija y a Maca frente a ella

E: Te dije que no teníamos que haberle puesto ya la cama... así se bajará todos los días
M: No le eches a ella la culpa de que tú seas tan dormilona
E: Mmmm... (se incorporaba apoyando su cuerpo en su brazo)... buenos días... (besaba a
la pediatra en los labios)
M: Hola
Irene: ¡Hola mama!... (decía poniéndose de pie en la cama y abrazándola)
El tiempo me dio la razón 286

E: Hola cariño... (se recostaba de nuevo con la niña en sus brazos)... ¿Qué quieres hacer
hoy?
Irene: Mmm... (se paraba a pensar haciendo que las dos se rieran)... ¡paque!
E: ¿Huieres ir al parque?
Irene: Chi
M: ¡Pues nada! Arriba todo el mundo que hoy nos vamos al parque

Desayunaron tranquilamente tras ducharse, vistieron a la niña y ellas se pusieron ropa


cómoda

Iban paseando cogidas del brazo mientras Maca llevaba el carricoche con la niña, hacía
un día bastante bueno y se veía por la cantidad de gente que andaba por la calle

Primero fueron a ver a Encarna para hablar con ella y quedar para el día siguiente, ya que
Esther y la niña dormirían con ella para que el día de la boda se encontrase ya en el
juzgado

Fueron hasta el parque donde le compraron un helado a la niña y se dirigieron hasta los
columpios donde dejaron a la niña a sus anchas con los demás pequeños que allí se
encontraban, sentándose en un banco cercano para no perderla de vista

E: Como crece
M: De eso se trata cariño jajaja
E: Lo sé... pero parece que fue ayer cuando la tenía tan indefensa entre mis brazos
M: Da gusto verla crecer...
E: Sí... y más si estás tú
M:... (dejó un beso en su frente)
E: En menos de cuarenta y ocho horas nos habremos casado... (se sentó a horcajadas en
ella)
M: Ya... (decía sonriendo y mirando a la niña)
E: ¿Y?
M: Y
E: ¿No estás nerviosa?
M: ¿Por qué iba a estarlo?
E: No sé
M: Yo te quiero y te querré igual casándome o no contigo
E: Y yo a ti... pero... no sé... a mí me hace ilusión
M: Y a mí también... (se acercó a ella y comenzó a besarla tranquilamente)
E: Aunque... también me hace por irnos de viaje
M: Las dos solas
E: Diez días
M: Sin estrés
E: Sin madrugar
M: Haciendo el amor a todas horas
E: Jajajajajaja también, también
M: Vamos ahora mismo a ver al juez... (hacía el amago de levantarse con ella en brazos
para después volverse a sentar)
E: Jajaja payasa
M: Guapa... (le besó la punta de la nariz haciendo que la enfermera se sonrojase)... me
encanta que aun te da vergüenza cuando te digo estas cosas
El tiempo me dio la razón 287

E: Y a mí me encanta que te encante... (le daba otro beso en los labios)

Cuando la niña dijo que ya no quería más parque fueron de nuevo hasta el coche para ir a
comer tranquilas a casa

Esther jugaba con la niña en el salón mientras Maca preparaba la comida, escuchaba
como madre he hija reían a la vez mientras la enfermera ponía voces a los peluches con
los que la hacía reír, le resultaba de lo más dulce esa faceta de Esther, podía ser una
persona de lo más seria y responsable cuando fuese necesario, pero con su hija y con ella,
siempre era todo ternura y cariño

Salió con una bandeja con la comida de las tres y se sentó con ella en el suelo encima de
la manta que momentos antes Esther había colocado

Comían sin prisas mientras veían una película de dibujos para que la niña comiese
entretenida

Tras comer pusieron a la niña en el sofá pequeño, quien no tardó apenas unos segundos
en dormirse

Decidieron poner una película y acomodarse ella también en el otro sofá, recostadas casi
una encima de la otra, estaban en silencio, intentando prestar toda la atención a lo que
veían, pero que se les hacía bastante difícil, pues cuando no era una era la otra, la que
dejaba un beso o una caricia

E: Maca...
M: Sí... (besaba tranquilamente su cuello)
E: La película
M: Ya la he visto... y tú también
E: La niña
M: Está durmiendo
E: ¿Y todo eso quiere decir que...?
M: Que te quiero hacer el amor, aquí y ahora
E: ¿Sí?... (preguntaba sonriendo)
M: Sí... (decía totalmente seria)
E: Pues nada... (se sentaba encima de ella)... a sus órdenes mi capitana, pero... (pasando
su dedo por aquel escote tan deseado)... no me lo harás tú a mí, te lo haré yo a ti...

Comenzaron a besarse con desenfreno, las manos de la pediatra ya andaban sueltas bajo
la camiseta de Esther que había comenzado a besar su cuello

Maca tragaba saliva contenido su respiración para no despertar a la niña, Esther coló su
mano entre la camisa de Maca y comenzó a acariciar su pecho, haciendo que esta, tuviera
que morderse el labio para no gemir, Esther sonreía y besaba aquel labio anteriormente
mordido para ayudar en su respiración

Mientras desabotonaba uno a uno esos botones no dejaba de besarla, para una vez libre,
abrir aquella camisa dejando el torso de la pediatra completamente a su merced
El tiempo me dio la razón 288

Besaba su pecho mientras introducía las manos por detrás desabrochando su sujetador
que cayó instantes más tarde haciéndola besar sus pechos sin dificultad

Maca respiraba difícilmente mientras notaba como acariciaba su abdomen a la vez que
repartía los besos por su pecho

Cuando parecía controlar la situación mientras se mordía y humedecía los labios sintió
como perdía cualquier control al notar la mano de Esther comenzar a introducirse bajo su
pantalón, cosa que tenía bastante fácil por lo suelto que le quedaba

E: ¿Podrás aguantar?... (preguntaba juguetona)


M: Eso ahora me da igual... (decía completamente excitada)... como pares te mato
E: ¿Sí?... (termina de llegar hasta el sexo de la pediatra)
M: Aaaaahhhh mmmm te mato
E: Pues entonces tendré que seguir... (introducía sus dedos en ella)
M: Sigue...

Los metía una y otra vez en ella haciendo que no pudiese estarse quieta, notaba como
bajo ella la pediatra movía sus caderas a la vez que encorvaba la espalda buscando aquel
contacto que consiguió incrementar colando la otra mano, para masajearlo mientras
seguía con sus dedos en ella

M: Aaahhh ¡¡dios Esther!!


E: Sssshhhh
M: No... no creo que pueda... aaahhhh... uuhhmmm... uuuhhmmm... (curvaba su cuerpo a
la vez que gemía)... bésame
E: Te vas a ahogar
M: Be... same... o tendré que... uuuhhhmmm... o chillare... ¡¡ahora!!

Le hizo caso y comenzó a besarla sin sacar las manos de aquel lugar, notando como
comenzaba a convulsionarse a la vez que se aferraba a ella besándola salvajemente
ahogando sus gritos en ella

Esther notó que si no dejaba de hacerlo se desmayaría así que le ofreció su cuello donde
Maca comenzó a casi morder, reteniendo aquel tremendo estallido que estaba sintiendo

Ya había sacado sus manos de allí pero aun notaba como Maca la besaba intentando
tranquilizarse, sentía el calor de su aliento en su piel y le acariciaba la espalda desnuda

E: ¿Ya?
M: Mmmm... (salía de aquel cuello)... no... no me vuelvas... ha hacer esto...
E: Jajaja
M: No a menos que pueda explayarme

En: ¡¡Esther!! ¡Laura ya está aquí!


L: ¿Y la niña?
En: Viendo la televisión con Natalia... (cerraba la puerta tras cejar entrar a Laura)
L: Hola
Natalia: Hola Laura
El tiempo me dio la razón 289

L: ¡¡¡Pero que guapa que estás!!!... (se agachaba frente a la niña que estaba sentada en
una pequeña silla)
Irene: Mia... (señalaba la TV)... ¡¡fante!!... (su madre le había puesto la película de ICE
AGE)
L: ¡Que bonito! ¿Dónde está mama?
Irene: En... (la cogía de la mano y comenzaba a caminar despacito hasta el cuarto de la
enfermera)

Recorrieron la casa de Encarna despacio, Laura sonreía por la niña, tan espabilada para
su edad, pero era igual que la enfermera así que no le pillaba de sorpresa

L: Hola
Irene: ¡Mama! ¡Ajajjaa aura!... (decía mientras subía los brazos frente a ella para que la
cogiera)
L: Ven... (la levantaba y la acomodaba en sus brazos)
E: Hola Laura... (salía del cuarto de baño con un pequeño camisón de seda)
L: ¿Cómo lo llevas?
E: ¡Bien! ¡Bien!... (andaba de un lado a otro de la habitación)... estás muy guapa
L: Gracias

Observaba como no podía estar quieta, sonreía ante los nervios de la enfermera, que la
estaba volviendo claramente loca aquella mañana volvió al salón para dejar a la niña con
su tía que seguía enfrascada como cuando llegó mandando mensajes por el móvil

Retrocedió sus pasos nuevamente hasta llegar a la habitación y tras coger a Esther de la
mano la sentó en la cama

L: Cálmate anda... (se sentaba las dos y Laura seguía con la mano de la enfermera entre
las suyas)... ¿Cómo estás?
E: Nerviosa
L: Pero eso es normal, así... que intenta pensar que mañana estarás en un avión que te
llevara a México
E: Lo sé... pero... no puedo evitar pensar
L: ¿Pensar en que?
E: En todo lo que hemos pasado... en... lo que me costó llegar a tenerla a mi lado
L: Sí... la verdad es que no fue fácil ¡eh!... pensé que me volvías loca jajá jajá
E: Yo también lo estaba consiguiendo
L: ¿Has hablado hoy con Maca?
E: No... me tiene que llamar, sus padres están con ella ya... supongo y Ana también
L: ¿Oye?
E: Dime
L: ¿Has visto como llevas el cuello?
E: Jajajajaja ¿Cómo?
L: ¡Parece que te haya pasado un caníbal por él!
E: Sí... un caníbal que es pediatra
L: ¿Pero que le hiciste ¡chiquilla!?
E: Mejor no te lo cuento
L y E: Jajajajajaja
El tiempo me dio la razón 290

Mientras en la casa de la pareja, Maca desayunaba tranquilamente junto a Ana mientras


sus padres terminaban de vestirse

Estaba bastante tranquila, y de lo más contenta, deseaba ver a Esther, pues desde la tarde
del día anterior que se fuera a casa de Encarna no había hablado tampoco con ella

M: Voy a llamarla
Ana: Impaciente
M: Siempre

La prima de Esther le estaba haciendo el pequeño recogido que conseguía hacerle con su
corta melena

L: Yo lo cojo... (fue hasta el mueble y cogió en teléfono)... ¿sí?


M: ¿Esther?
L: No... aquí no vive ninguna Esther
M: Lo siento... me habré equivocado...
L: Nada, nada... (colgaba)... jajajajaja
E: Pero mira que eres ¡eh!... anda trae... (le quitaba el aparato de las manos y llamaba
ella)... Maca
M: ¡Ey! Te iba a llamar ahora mismo
E: No, si... me has llamado pero Laura es muy graciosa
M: ¡Será!
E: Sí... ¿Cómo estás?
M: Deseando verte
E: Y yo
M: ¿También estás deseando verte?
E: Jajajajaj ¿estás de buen humor no?
M: Y como no iba a estarlo... y dentro de un par de horas estaré casada con la mujer más
encantadora del planeta
E: Te quiero
M: Y yo a ti... ¿qué hace la pequeña?
E: Pues aquí viendo los dibujos... espera... Irene ven... que mami está al teléfono
Irene: ¡Mami!... (se bajaba despacio de la silla)... ¡ame!... (le cogía el teléfono y se lo
pegaba a la cara)
M: Hola preciosa
Irene: Hola mami
M: ¿Qué haces?
Irene: Iendo os iujos
M: Que bien... ¿y que ves?
Irene: Eda ielo
M: ¡Anda! Y la ardilla ha cogido ya la bellota
Irene: Jajajaja no... ¡se a quitan!
M: Pobre ardilla
Irene: Chi... (ponía cara de pena)
M: Bueno cariño dale el teléfono a mama pero mándame un beso
Irene: Muaaaa... (ponía el teléfono en su boca y le daba un beso al aparato)... ¿ya?
M: Sí ya cariño... ponme con mama
Irene: Oma mama... (se lo daba y volvía de nuevo a su silla)
E: ¿Te has arreglado ya?
El tiempo me dio la razón 291

M: Que va... estoy aquí con Ana tomando un café


E: Eso... tú para el último momento
M: Tranquila cariño... si yo es un momento
E: Te veo con los vaqueros y la cazadora
M: ¿Qué pasa? ¿Qué no iría guapa?
E: Tú vas guapa con todo y sin nada
M: Eso ya lo sé yo

Un grito de su madre la llamaba desde el piso de arriba sacando una carcajada a Ana que
escuchaba la conversación al lado de la pediatra

M: Ya está la pesada de mi madre


E: Venga, ve a arreglarte no me vayas a llegar tarde
M: Por nada del mundo
E: Hasta luego cariño
M: Hasta ahora... te quiero
E: Y yo a ti

Javier ya había ido hasta la casa, ya que sería el quien las llevase hasta los juzgados

Ana ya lista terminaba de ayudar a Maca con el pelo, que había preferido ir lo más
natural posible, dejándose algunos tirabuzones y un pequeño pasador

Rosario estaba algo nerviosa y su marido en más de una ocasión tuvo que dar un grito
para calmarla pues parecía ella la que se fuese a casar

Pedro llevaba a las tres mujeres en su lujoso coche hasta donde sus compañeros ya las
esperaban impacientes, Maca salía del coche ante los silbidos de sus compañeros a la vez
que la piropeaban

A: ¿Llegó tarde para tirarte los tejos verdad?


M: Jajaja sí un poco sí... aunque no te hubiera servido de nada
Ana: ¡Deja que te ponga esto que mira que eres!... (le arreglaba un poco la falda)
Eva: Estás preciosa
M: Gracias... ¿Esther aun no ha llegado?
C: No... deben estar al llegar
V: ¡Esa! ¡Seguro que llega tarde!
C: Vilches por dios...
V: Es una broma mujer... estás guapísima Maca
M: Viniendo de ti... lo tomaré como el mayor de los cumplidos
V: Oye que podré ser como sea, pero ojos en la cara tengo ¡eh!
Todos: Jajajajaja

Hacían tiempo mientras hablaban en la puerta esperando a que ella llegase, Maca
comenzaba a impacientarse, pues todos esos nervios que decía no tener los empezó a
sufrir de golpe todos juntos

Ana le acariciaba de vez en cuando el brazo tranquilizándola, y pasado un rato fueron


pasando dentro para acomodarse y que no tuvieran que esperar más de lo oportuno
El tiempo me dio la razón 292

De repente el coche de Javier cruzaba la esquina llegando frente a la puerta, Ana se llevó
a Maca a rastras hasta la puerta esperando a que Esther entrase y cruzar las dos el pasillo
hasta el juez

Esther ya tranquila cogía la mano de su hija y era seguida por los demás que comenzaron
a reír de los nervios al no ver a nadie en la puerta e imaginarlos dentro. Encarna cogió a
la niña una vez subieron las escaleras y entró seguida de Natalia, Laura y Javier

E: Hola... (se acercaba a Maca que la esperaba sonriente en la puerta)


M: Hola...

Se quedaron mirando unos instantes hasta que un muchacho les indicó que comenzaran a
entrar, de la mano y sin dejar de mirarse comenzaron a recorrer el pequeño pasillo que
llevaba hasta el hombre que las casaría, todos las miraban sonrientes, comenzando alguna
a llorar mientras sacaban los pañuelos del bolso

C: Están preciosas
En: Que feliz que soy... (decía mientras con un clinex intentaba no estropearse el
maquillaje)
Natalia: Mama por favor... (decía avergonzada)

Se pararon frente a la mesa donde el juez se levantó haciendo que todo el mundo lo
hiciese a su vez

Abrió un libro algo grande y lo puso frente a él

Juez: Buenos días... nos encontramos aquí para que estas dos personas contraigan
matrimonio en este día... los anillos por favor...
L: Aquí tiene... (se los daba al juez y este los depositaba en una pequeña bandeja frente a
ellas)
Juez: Los testigos pueden hacer entrega de sus carnes de identidad
L: Tome... (se lo daba a la mujer junto al juez)
C: Aquí tiene
Juez: Bien... Macarena Wilson... ¿juras amar y respetar a Esther, en la salud y en la
enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte os separe?
M:... (miraba con los ojos emocionados a la enfermera)... Lo juro
Juez: Esther García... ¿juras amar y respetar a Macarena, en la salud y en la enfermedad,
en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte os separe?
E:... (la miraba sonriente sin ningún tipo de dudas en su respuesta)... Lo juro
Juez: Pues con el poder que me confieren las declaro legalmente casadas... (el hombre
sonrió al verlas mirándose en todo momento)... podéis besaros

Mientras Cruz y Laura comenzaban a firmar como testigos tales, estas comenzaron a
besarse sin pudor arrancando los aplausos de los allí presentes y haciendo que su hija
contenta sin saber por que bajara de los brazos de su abuela para ir con sus madres,
donde Maca la cogió sonriente y daba repetidos besos en su cara

Salieron envueltas en una lluvia de pétalos de flores sonriendo, de la mano y con la niña
en brazos de Maca, montaron en el coche de Pedro y aun prodigándose besos y te quieros
El tiempo me dio la razón 293

llegaron hasta donde se celebraba el banquete y donde todos esperando a que estas
llegasen comenzaban a pedir alguna que otra cerveza en la barra de fuera

La celebración estaba siendo un auténtico festín, todo el mundo tras terminar de comer,
bailaba y reía haciendo pequeños grupos en la pista, unas cuantas niñas cubierta de
helado por la cara corría con los adornos del lugar en las manos, los más jóvenes se reía
de los adultos mientras estos bailaban como en sus tiempos mozos

Maca hablaba con una de sus primas mientras no dejaba de mirar a su ya mujer bailar con
su padre en la pista

M: Ahora vuelo

Se fue despacio de donde se encontraba mientras se dirigía hasta ellos, los miraba
sonriente al ver como Esther reía por algo que su padre le decía, se dio cuenta que ya
nada podía hacerla más feliz, tenía todo en su vida, una familia que la quería, unos
amigos que no cambiaría por nada, una hija maravillosa a la que cada día creía querer
más, y una mujer por la que daría su vida

M: ¿Me la prestas?
Pedro: Mmm no sé, no sé jajajajaj, toma anda...
M: Gracias
E: Hasta luego Pedro
Pedro: Rosarioooo... (gritaba a su mujer que se encontraba hablando con su consuegra al
otro lado del salón)
M: Hola... (le daba un beso en los labios mientras pasaba los brazos por su cintura
pegándola a ella)
E: Hola
M: Me preguntaba si... bueno... en realidad venía ha ligar con usted
E: Mmmm pues creo que no podrá ser
M: ¿No?... (movían sus cuerpos lentamente sin ni siquiera escuchar la música)
E: Pues no... por que verá usted... hoy mismo me he casado
M: ¡No me diga!
E: Sí... (decía con cara de pena)... y... no estaría bien que el primer día... engañase a mi
mujer
M: Pues no... pero... yo no se lo voy a decir
E: Da igual... yo solamente soy de ella... y... (acariciaba su cuello)... ella es solo mía...
M: Comprendo... entonces... ¿me tendré que quedar con las ganas de besarla?
E: Eso tendríamos que preguntárselo a ella
M: Yo creo que ella quiere que me beses
E: Pues si ella quiere... te tendré que besar... (decía sonriendo)

Comenzaron a besar deteniendo sus cuerpos, aquello era todo calma, cariño, ternura, y un
amor, que nadie podía calcular, un delirio de dos almas que necesitaban estar juntas, dos
corazón que necesitaban el ritmo del otro para poder seguir latiendo, dejando que dos
vidas se unieran por el resto de la eternidad

E: Uuuuffff como me duelen... (se masajeaba los pies después de sentar junto a su mujer
que hablaba con las chicas en una de las mesas)
M: Dame... (colocaba los pies en su regazo y comenzaba a masajearlos)
El tiempo me dio la razón 294

C: Anda que... vaya mujer te llevas


E: No te lo voy a negar jajajaja
M: ¿Es que Vilches ya no te mima?... (preguntaba chistosa)
C: Si hija... cuando busca algo
Todas: Jajajajaja
E: Mmmm gracias
M: Lo que quieras... (le daba un beso que comenzó siendo pequeño para continuar
alargándose)
L: ¡Pues ya estamos lías!
M y E: Jajajajaj
Eva: Déjalas mujer... si se acaban de casar

Uno a uno comenzaba a abandonar el local no sin antes pasar por la pareja despidiéndose
de ella hasta que volviesen de su viaje

Esther estaba con la niña en sus brazos que comenzaba a dormirse mientras Maca de pie
junto a ella despedía a algunos familiares

Quedaban los familiares y amigos más allegados cuando la pareja decidió que ya había
sido bastante y queriendo descansar antes de marcharse se fueron hasta Encarna y los
padres de Maca para avisarles

M: Nosotras nos vamos, que la peque ya se ha dormido y queremos descanar un poquito


Pedro: ¡¡Hablando de eso!!... (decía recordando algo)
Rosario: ¿No me digas que se te habías olvidado?
Pedro: Totalmente
E: ¿Olvidar el que?
Pedro: Esto
M: ¿Pero?
En: Nosotros nos quedamos con la niña y vosotras esta noche hacéis como tal, y pasáis
vuestra noche de bodas solitas
Rosario: Tómalo con un regalo
M: Gracias mama... (la abrazaba)
Pedro: Es en el Rithz ¡eh!
E: Jaajja gracias Pedro
Pedro: Todo es poco para vosotras
M: Pues... nos vamos ¿no cariño?
E: Sí
M: Mañana pasamos a despedirnos de vosotros
En: Las maletas las tenéis en mi casa
E: Gracias mama... (la abrazaba fuerte)... te quiero
En: Y yo a ti hija
M: Encarna...
En: Ven aquí hija... (la abrazaba también)
M: Gracias por todo
En: No me las des... te quiero como a mi propia hija
M:... (dejaba un beso en la frente de la mujer y cogía la mano de la enfermera)... hasta
mañana
El tiempo me dio la razón 295

Iban en un taxi abrazadas hasta el hotel, tras dar las buenas noches a los recepcionistas
irradiando felicidad por los cuatro costados subieron hasta la ultima planta donde
descubrieron aquella suite que era de todo menos humilde

Una gran puerta daba lugar a una enorme habitación, que más bien parecía una casa, pues
tenía varias habitaciones y un aseo como un cuarto de grande

La cama era inmensa cosa que al mirarla ambas de sonrieron juguetonas siguiendo
observando aquella habitación

E: Como se nota que es cosa de tu padre


M:... (la abrazaba por detrás)... Sí... pero un caprichito de estos por ser el día que es... me
parece perfecto
E:... (se giraba)... Y a mí

Comenzaron a besarse tranquilamente mientras la pediatra hacía fuerza sobre Esther


llevándola hasta la cama donde comenzaron a amarse como tantas otras veces sin ningún
tipo de prisa y dejando a un lado el cansancio de sus cuerpos, se besaban y acariciaban
sin ningún reparo

Es curioso como cuando conoces a alguien no te planteas para nada si esa persona será
con la que un día decidirás pasar el resto de tus días, como con el día a día, o
simplemente con un escalofrió en un momento dado notes, como tu alma se escapa
buscando la suya

Te despiertas una mañana notando como es lo primero en lo que piensas, haciendo que
una sonrisa cambie la forma relajada de tus labios, como momentos antes de saber que la
vas a ver, un cosquilleo recorra tu estomago

Deseas que pasen las horas para que despierte mientras la observas dormir, escuchando
su respiración como la tabla que te sostiene en un mundo donde por desgracia todo no es
como tú lo vives, donde hay pobrezas, muertes y desilusiones, sufrimientos y dolor, un
dolor que pides a dios no tener que vivir en ella, deseando que junto a ti, no tenga ningún
tipo de sufrimiento, poniendo como prioridad hacerla feliz, arrancándole esa sonrisa que
tanta vida te prodiga, que te hace renacer nuevamente cada día

Esquivas esos miedos que surgen a veces, expulsas de tu alrededor las mentiras y los
engaños. Haciendo que cuando te acuestas, una tranquilidad inunde tu vida, teniendo
entre tus brazos, a la persona culpable, de querer ser feliz y de querer hacerla feliz a ella,
haciendo todo lo posible en tus manos

No hace falta un motivo por el que sonreír por que ella lo consigue con solo estar a tu
lado, necesitas darle todo lo que tienes y no puedes evitar pensar que habría sido de tu
vida sin ella, no poder pensar en un futuro sin tenerla contigo, necesitándola así, sin
pensar en mañana, solo en ese presente donde la amas hoy, viviendo el momento
El tiempo me dio la razón 296

Esther en el despacho de casa, terminaba de escribir algo en su ordenador, escuchaba


como Maca en la cocina cocinaba mientras esperaban que Irene llegase con Luis y con
los niños, para celebrar el cumpleaños de Claudia que vendría con su novio para
presentárselo a sus madres oficialmente

Estaba inmersa en la pantalla cuando notó unos brazos que la rodeaban, mientras un
aliento que aun cada día la volvía loca se alojaba en su cuello

M: ¿Te queda mucho?


E: Ya lo terminó
M: ¿Ese es el final?
E: Sí... (la miraba sonriente)
M: ¿Me lo leerás?
E: Después... cuando estemos tranquilas... se lo tengo que dar a Irene, que me dijo que el
editor lo necesitaba ya
M: Pues venga vamos...

Le tendía la mano esperando que Esther apagase aquel trasto y tras cogerla fueron juntas
hasta la cocina donde continuaron preparando aquella comida

Estaban besándose entre risas cuando escucharon la voz de unos niños mientras
aporreaban la puerta pidiendo que la abrieran, se miraron sonrientes y fueron hasta la
puerta, que rodeada por un umbral de cristal veía como dos pequeñas personitas miraban
con la cara pegada transformando sus facciones

Niño: ¡¡¡¡¡¡Abuela!!!!!!
E: ¡Vamos! ¡Vamos!... (abría la puerta haciendo que los dos niños se echaran encima de
ella abrazándola)... ¡pero bueno!
Irene: ¡Marta!... ¡Hugo!... haber si hacéis daño a la abuela... (se acercaba a Esther y le
daba un beso)... hola mama
E: Hola cariño... ¿y Luis?
Irene: Aparcando
M: Hola cielo... (le daba un beso)
Irene: Hola... he traído vino... (levantaba una botella)
M: Dame

Estaban en el jardín preparando la mesa mientras los niños corrían por él, haciendo que
su madre se comenzara a poner nerviosa, Luis, su marido al verla así, se fue con ellos
para distraerlos y que dejasen a su madre y abuelas terminar la comida

M: Que grandes están


Irene: Uuufff me vuelven loca... (se pasaba una mano por la frente)
E: Es normal... son pequeños... tu hermana y tú erais iguales ¡eh!
M: Bueno... Claudia era más calmada que tú
Irene: ¿Cuándo llega?
M: Pues hablé con ella un rato antes de que llegaseis y me dijo que no tardaba
Irene: ¿Viene con José no?
E: Sí
Irene: A ver... (justo en ese momento sonaba el timbre)... ¡mírala!... (salía con un trozo
de queso en la boca)... ¡hola hermanita!
El tiempo me dio la razón 297

Claudia: Hola Irene... (le daba dos besos)


Irene: Hola José
José: Hola
Irene: Están en la cocina... (cerraba la cocina e iba tras ellos)
Claudia: ¡Hola!
M: Hola cariño
E: Pensábamos que no llegabas... (la abrazaba)... felicidades
Claudia: Gracias... os presento... José... ellas son mis madres...
M: Encantada soy Maca... (le ofrecía la mano)
José: Mucho gusto
E: Esther... (le daba dos besos)
José: Encantado
Claudia: ¿Mis sobrinos donde están?
Irene: En el jardín con el mendrugo de su padre
Claudia: Jajajajaj
E: Hija por dios...
Irene: Es cariñosamente mama

En familia comenzaron a comer haciendo que aquel chaval de veinte años no se sintiese
incomodo, pero en aquel ambiente era imposible

Irene hablaba con su marido mientras conseguían dar de comer a los pequeños, Maca y
Esther intentaban darle conversación al novio de su hija pequeña que para nada se sentía
cohibido

Irene: Mama... que Pablo me dijo que me lo tienes que dar ya


E: Lo tengo que meter en la memoria y te lo doy
Irene: Vale... me dijo que seguramente en un par de meses lo saquen
M: Perfecto
E: Sí...
Claudia: Me tienes que dejar leerlo mama
E: Primero lo leerá tu madre y luego vosotros
M: Privilegios que tiene una... (se las daba de importante haciendo reír a los chicos)
Irene: Pues como siempre
E: Pues los mismo que tendrás tú con tu marido
Irene: ¡Si! ¡Los mismos!... (decía con ironía mientras miraba a su marido)
M: Pero Luis ¡hombre! Defiéndete
Luis: Da igual Maca... si luego todo es fachada
Irene: No me subestimes... (amenazaba mientras le daba un beso en los labios)
Marta: ¡¡¡Abuela Maca!!!... (se sentaba en sus piernas)
M: Que poco me gusta eso de abuela... (decía mirando a su mujer)... dime cariño
Marta: ¿Cuándo iremos a ver los caballos otra vez?
E: Jajajaj
M: Pues... es que el abuelito de mama está malito cariño... (decía triste)... y se tiene que
poner bueno
Marta: ¿El abuelo Pedro esta malo?
M: Sí cariño... ya es muy mayor
Marta: Pero entonces... ¿Cuándo se ponga bueno iremos?
E: Sí cariño iremos todos
El tiempo me dio la razón 298

[Elegir un amor (Kenny G).mp3] PLAY

Claudia era la segunda niña que tuvieron, esta vez de Maca, Irene la acogió como a una
de sus muñecas al principio, quería jugar con ella a todas horas, pero con el tiempo, como
todo en esta vida, fue comprendiendo que era una personita como ella, haciendo las
decidías con sus madres queriendo ayudar en todo a pesar de la corta edad que tenía

Crecieron en un hogar repleto de amor, donde los valores y las opiniones iban en una
educación de lo más respetada, haciendo de ellas unas hijas responsables y maduras en
todas las épocas de sus vidas

Ambas seguían trabajando en el mismo lugar, con sus mismos compañeros, y seguían
creando día a día ese gran muro de amor que las protegía haciendo de la suya, una
historia de lo más dichosa

No recordaban la última pelea, por llamarlo así que habían tenido, no sabía cuando pero,
parecía como si en algún día de sus vidas, cualquier duda, o miedo en ellas se esfumase,
haciendo que se comprendieran mutuamente, dejándose ese espacio necesario en alguna
ocasión, pero que siempre sabían que tras ese espacio, estaría aquella persona que
siempre esperaría por ella

M: Mmmm que silencio


E: ¡Con lo que te gusta tener a ti a esos bichos por aquí corriendo!
M: Sí.. pero también me gusta este silencio con mi mujer...

Estaban recostadas en el sillón, con solo la tenue luz de una lámpara, se acariciaban las
manos haciendo sentir su presencia

M: ¿Me lo vas a leer ahora?


E: Vale...

Se levantó y fue hasta la impresora donde dejó aquel final, de un libro que escribió con
toda su ilusión

M: Me dijo Irene que has firmado con la asociación


E: ¡Te lo dije esta mañana Maca!
M: Pues no me di cuenta
E: Sí... todo lo que se saque con el libro ira para los niños con cáncer
M: Eres genial ¿lo sabías?
E: Soy genial por que tú eres genial... (le daba un beso en los labios)
M: Venga léemelo
E: ¿Te quedaste aquí no?... (señalaba un párrafo en la hoja)
M: Sí... (acomodaba su barbilla en el hombro de su mujer)
E: Vale... (respiraba hondo y comenzaba a leer)

Entonces supe que no tenía por que tener miedo, supe que con ella a mi lado, todo era
posible
El tiempo me dio la razón 299

El miedo es algo que se aloja en nuestras mentes en momentos como ese, nos ciega y nos
zarandea cual hoja en su rama, haciendo que, esa fuerza que todos llevamos dentro se
avergüence por salir

Yo encontré mi sueño, un sueño que siempre tuve ahí, y que gracias a dios, no descubrí
tarde

Me sacó de esa oscuridad, me hizo sentir que podía luchar contra todo, que nada era
imposible aunque fuese duro, que los muros están para derribarlos, y los miedos para
afrontarlos, que en esta vida, el amor lo mueve todo y sin él estamos perdidos

Pues... ¿quien decide en esta vida quien gana o quien pierde? ¿Quién puede elegir como
vivir su futuro? ¿Quién quiere luchar y ganar... o... temer y perder? ¿Quién es débil o
fuerte?

Nosotros mismos, nosotros tenemos el poder de cambiar las cosas, de cambiar nuestro
futuro, eligiendo lo correcto, o por lo menos, aquello que consideramos correcto, como
yo la elegí a ella

Me ayudó en las adversidades, y disfrutó de mis alegrías, haciendo, de esta, mi vida, la


mejor de todas

Hoy por hoy, no me arrepiento de nada en ella, pues con mis errores he conseguido
hacer que fuese perfecta a su lado, me levanto cada mañana con la ilusión de tenerla
conmigo, con la esperanza de sorprenderla una vez más, con el ansia de escuchar su
voz, y eso, me hace saber que hice bien por luchar, por luchar contra una enfermedad
que tiene solución si nosotros luchamos contra ella

Le doy gracias a dios cada vez que despierto, pues tengo conmigo a la mayor de las
fuerzas, sentir que alguien daría su vida por mí, como yo la daría por ella

Así que... a ti mi vida... la luz que aun ilumina ese camino que un día, decidimos recorrer
juntas, te quiero... y puedo decir con todo el orgullo del mundo que, lo conseguimos
cariño...

... QUE EL TIEMPO ME DIO LA RAZON

Te Quiero

FIN