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UNIVERSIDAD LOS ÁNGELES DE CHIMBOTE ESCUELA PROFESIONAL DE PSICOLOGÍA

FACULTAD DE CIENCIAS DELA SALUD


SISTEMA DE EDUCACIÓN VIRTUAL

Desarrollo histórico
En EEUU, en el 1919 aparece por primera vez referencias a la función
de psicólogo dentro de un centro penitenciario.
En España en el decreto 162/68 que modifica algunos artículos del
reglamento de prisiones de la época se señala la necesidad de contar
con especialistas para la clasificación y el tratamiento de los penados.
Con la Ley 38/70 sobre reestructuración de los cuerpos penitenciarios
se crea un Cuerpo Técnico de Instituciones Penitenciarias de carácter
multiprofesional (psicólogos, juristas-criminólogos, psiquiatras...) con lo que se
consolida la incorporación de especialistas al trabajo realizado en las prisiones.
En el art. 2.1 de la citada Ley se determinan las funciones de estos especialistas
“realizarán las funciones propias de su especialidad en materia de observación,
clasificación y tratamiento de los internos, así como las de inspección y dirección de
las instituciones y servicios”

Función del psicólogo penitenciario

La legislación Española en su Reglamento Penitenciario detalla las funciones que del


Psicólogo, el cual enmarca la conexión PsicoJurídica de manera envidiable… ojala la
Psicología Juridica en Colombia alcance tales detalles en la norma con el fin de
cualificar y regular aun mas su actuación. Pues el ejercicio PsicoJurídico como tal se
esta realizando, lo que falta es el reconocimiento legal.

Los siguientes son apartes del Reglamento Penitenciario de España en lo que a las
funciones psicologicas se han establecido para estos espacios:

• Estudiar la personalidad de los internos desde la perspectiva de la ciencia de la


Psicología y conforme a sus métodos, calificando y evaluando sus rasgos
temperamentales, caracteriales, aptitudes, actitudes y sistema dinámico-motivacional,
y en general todos los sectores y rasgos de la personalidad, que juzguen de interés
para la interpretación y comprensión de ser y actuar del observado.
• Definir la aplicación y corrección de los métodos psicológicos más adecuados para
el estudio de cada interno. Interpretar y valorar las pruebas psicométricas y las
técnicas proyectivas, realizando la valoración conjunta de éstas con los demás datos
psicológicos, correspondiéndole la redacción del informe psicológico final, que se
integrará en la propuesta de clasificación o en el programa de tratamiento.

Algunas funciones ya mencionadas están en el Reglamento Penitenciario. El


psicólogo deberá atender ante los requerimientos de los Tribunales, Jueces y
Miembros del Ministerio Fiscal, en orden a los exámenes de personalidad de los
acusados previos a la sentencia.

En Colombia la Ley 95/93 implícitamente supone las funciones detalladas del


Psicólogo Jurídico, no las describe pero si reconoce actuación del profesional en todo
el tratamiento y lo menciona especialmente en los siguientes artículos:

Psic. Jorge Paredes Asignatura: Psicología Jurídica


“ARTÍCULO 105. Servicio Médico Penitenciario y Carcelario. El servicio médico
penitenciario y carcelario estará integrado por médicos, psicólogos, odontólogos,
psiquiatras, terapistas, enfermeros y auxiliares de enfermería.

ARTÍCULO 143. Tratamiento Penitenciario. El tratamiento penitenciario debe


realizarse conforme a la dignidad humana y a las necesidades particulares de la
personalidad de cada sujeto. Se verifica a través de la educación, la instrucción, el
trabajo, la actividad cultural, recreativa y deportiva y las relaciones de familia. Se
basará en el estudio científico de la personalidad del interno, será progresivo y
programado e individualizado hasta donde sea posible.

ARTÍCULO 145. Consejo de Evaluación y Tratamiento. El tratamiento del sistema


progresivo será realizado por medio de grupos interdisciplinarios integrados por
abogados, psiquiatras, psicólogos, pedagogos, trabajadores sociales, médicos,
terapistas, antropólogos, sociólogos, criminólogos, penitenciaristas y miembros del
cuerpo de custodia y vigilancia.

Este consejo determinará los condenados que requieran tratamiento penitenciario


después de la primera fase. Dicho tratamiento se regirá por las guías científicas
expedidas por el INPEC y por las determinaciones adoptadas en cada consejo de
evaluación. En caso de no ser necesario el tratamiento penitenciario, el Instituto
Nacional Penitenciario y Carcelario reglamentará el cumplimiento de las fases
restantes.”
Pero no todo es avance.. Existen en la misma Ley responsabilidades psicológicas
otorgadas a otros profesionales… Por ejemplo:

“ARTÍCULO 107. Casos de Enajenación Mental. Si un interno presentare signos de


enajenación mental y el médico del centro de reclusión dictamina que el recluso
padece enfermedad psíquica, el director del respectivo centro, pedirá el concepto
médico legal, el cual si es afirmativo, procederá a solicitar su ingreso a un
establecimiento psiquiátrico, clínica adecuada, casa de estudio o de trabajo, según el
caso, dando aviso al juez de ejecución de penas y medidas de seguridad.”

Para Sancha y García (1985) la psicología penitenciaria es una actividad


directamente relacionada con la psicología aplicada:
• Diagnóstico y clasificación penitenciaria
• Informes a juzgados y Audiencias
• Elaboración y ejecución de programas de tratamiento
• Intervención en áreas educativas
• Funciones de dirección e inspección de establecimientos penitenciarios
Las funciones más importantes, según estos autores, son la de Evaluación y
Tratamiento.

Para llevar a cabo su tarea ha de tener en cuenta 4 directrices fundamentales:

1) Respeto a los derechos constitucionales, legales y reglamentarios del recluso.

Psic. Jorge Paredes Asignatura: Psicología Jurídica


2) Individualización de la intervención según características personales y
situacionales de cada interno.
3) La propia especialización profesional de cada psicólogo.
4) Seguir las líneas de actuación señaladas por la administración penitenciaria.

Las técnicas más utilizadas en el tratamiento penitenciario


Cualquier estrategia de prevención de la futura delincuencia toma cuerpo a partir de
una cierta explicación de la propia conducta delictiva. Las principales técnicas de
tratamiento utilizadas en la actualidad con los delincuentes y las concepciones
teóricas que se hallan en su base- son las siguientes:

Problemas emocionales y terapias psicológicas no conductuales


Una concepción tradicional es que los delincuentes experimentan una serie de
trastornos emocionales profundos, de los que la conducta delictiva tan sólo sería una
manifestación exterior, un síntoma. Según ello, el tratamiento de los delincuentes
debería dirigirse a tratar las patologías psicológicas subyacentes. Como resultado del
éxito obtenido en la terapia, el comportamiento delictivo acabaría erradicándose.
Sobre esta concepción clínica operan un conjunto heterogéneo de técnicas
fundamentadas en el modelo psicodinámico o psicoanalítico, en el modelo médico de
la delincuencia, o en el paradigma de la terapia no directiva.

Carencias educativas e intervención educativa


Se constata que muchos delincuentes, especialmente los denominados delincuentes
marginales, no siguieron en su momento procesos formativos regulares y,
consiguientemente, tienen grandes carencias culturales y educativas. La conclusión
es obvia: si queremos ayudarles, una de las tareas fundamentales es elevar su nivel
educativo mediante programas intensivos que restauren lo que no se hizo en su
momento.

El aprendizaje del comportamiento delictivo y la terapia de la


conducta
Las terapias de conducta suelen basarse en el modelo psicológico del
condicionamiento operante o instrumental. Este modelo teórico analiza el
comportamiento de las personas en relación funcional con los contextos físicos y
sociales en los cuales se produce el comportamiento. Estudia la influencia que estos
contextos tienen sobre la aparición, el mantenimiento y el cambio de la conducta
humana, incluida la conducta delictiva. Dentro de este modelo, la ley empírica del
efecto establece que las consecuencias de una respuesta son un determinante de la
probabilidad futura de esa respuesta. Una aplicación muy frecuente de la terapia de
conducta con sujetos delincuentes ha sido los programas de economía de fichas, en
los que se estructura un sistema de fichas o puntos -de ahí la denominación de
economía de fichas-, que son entregados a los sujetos por sus logros conductuales, y
que pueden, finalmente, intercambiar por las consecuencias establecidas. Estas
técnicas fueron muy utilizadas durante los años setenta y ochenta, tanto en
programas comunitarios como en instituciones juveniles y de adultos.

Psic. Jorge Paredes Asignatura: Psicología Jurídica


Los programas ambientales de contingencias
Al igual que las terapias de conducta, los programas ambientales de contingencias se
fundamentan en los modelos teóricos de condicionamiento operante, al que ya nos
hemos referido, y de aprendizaje social. La teoría del aprendizaje social es una de las
explicaciones de la conducta delictiva mejor establecidas por la investigación
criminológica. Su principal aportación consiste en haber puesto de relieve el papel
prioritario que la imitación de modelos tiene en la aparición y el mantenimiento del
comportamiento delictivo. Un ejemplo típico de la aplicación de estos programas lo
constituye el sistema de fases progresivas, en que se estructuran una serie de
unidades de vida o fases, que son distintas entre sí en dos aspectos fundamentales:
por un lado en el nivel de exigencia de conducta que se requiere a los sujetos, y por
otro en la menor o mayor disponibilidad de consecuencias gratificantes existente en
cada una unidad o fase; los sujetos son periódicamente asignados a unas fases u
otras en función de sus logros conductuales.

Competencia social e intervenciones cognitivo-conductuales


Estas técnicas se fundamentan en el modelo de la competencia social que realza la
necesidad de enseñar a los delincuentes todas aquellas habilidades que facilitarán su
interacción con otras personas, ya sea en la familia, en el trabajo, o en cualesquiera
otros contextos sociales. Tal vez el programa cognitivo-conductual más completo lo
constituya el programa del pensamiento prosocial (Ross, Fabiano y Garrido, 1990), en
el que suelen aplicarse las técnicas Solución cognitiva de problemas, Entrenamiento
en habilidades sociales útiles para la interacción, Control emocional de las
explosiones de ira, Razonamiento crítico sobre la propia conducta y la de los otros,
Desarrollo de valores, Habilidades de negociación, y Pensamiento creativo. Los
programas cognitivo-conductuales son los más utilizados actualmente con todo tipo
de delincuentes.

La disuasión penal y el endurecimiento del régimen de vida de los


encarcelados
Endurecer las condiciones de vida de los encarcelados no puede considerarse, como
es obvio, una técnica terapéutica. Sin embargo, durante los últimos años se observa
en algunos países una cierta tendencia a diseñar centros con un régimen de vida
estricto y una disciplina férrea, de inspiración militar. Se ofrece a los condenados
-jóvenes y adultos- la posibilidad de elegir entre el cumplimiento íntegro de sus
condenas en una prisión ‘normal’ o el cumplimiento de una condena reducida en
estos ‘centros especiales’. La reaparición de estos sistemas, en la práctica de algunos
países, nos obliga a referirnos a ellos aquí, con las reservas a que hemos aludido.
Esta perspectiva se basa en el modelo doctrinal clásico de la disuasión penal, según
el cual la sanción penal produciría por sí misma efectos reductores de la conducta
delictiva futura. Su corolario aplicado consistiría en presuponer que si la pena
previene el futuro comportamiento delictivo, cuánto más estricto y amargo sea su
cumplimiento más lo prevendrá. Su propuesta básica es el cumplimiento de las penas
en un sistema de estricta disciplina y supervisión de los sujetos.

Profilaxis institucional y comunidades terapéuticas


El régimen de comunidad terapéutica intenta abarcar toda la vida diaria de los sujetos
dentro de las instituciones en las que se hallan cumpliendo una medida o pena de

Psic. Jorge Paredes Asignatura: Psicología Jurídica


privación de libertad. Se pretende que las relaciones entre encarcelados y el personal
de la institución sean similares a las existentes entre pacientes y enfermeros en un
contexto terapéutico. El presupuesto teórico fundamental se sustenta en la creencia
que ambientes institucionales profilácticos y participativos propiciarán un mayor
equilibrio psicológico y la erradicación de la violencia, tanto dentro de la propia
institución de custodia como en la vida en libertad. Esta modalidad de tratamiento ha
sido muy utilizada con toxicómanos y también en unidades de delincuentes violentos
condenados a penas de larga duración.

La evitación del ‘etiquetamiento’ o los programas de "Diversión" o


derivación
La teoría criminológica del labeling o del etiquetado sugiere que uno de los factores
causales del mantenimiento de la conducta delictiva reside precisamente en la
estigmatización de los sujetos que realizaría el propio sistema de justicia. Tanto el
proceso penal como el encarcelamiento acabarían, de acuerdo con este
planteamiento, produciendo un deterioro psicológico de las personas que lo sufren y,
además, promoverían la perpetuación de sus carreras delictivas.
Uno de los derivados aplicados de esta perspectiva teórica consiste en sustraer a los
jóvenes que han delinquido del tránsito por el sistema de justicia mediante programas
alternativos al internamiento, tales como la libertad bajo palabra, la mediación, la
reparación, la supervisión en la comunidad y la asistencia social. Se aplican
programas de derivación sobre todo en el ámbito de la justicia juvenil.

Universidad de alicante “Psicología criminal”. Marzo 2009


http://rua.ua.es/dspace/bitstream/10045/3752/32/TEMA%2012%20Psicolog%C3%ADa%20criminal.ppt

Psic. Jorge Paredes Asignatura: Psicología Jurídica