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Al principio no puedes explicarlo, pero en el fondo sabes que algo anda mal: El

abuelo Polo, con tu edad y la mitad de tus estudios ya estaba casado y mantenía a
su propia familia con 4 hijos y tu, recién salido de la escuela superior y con el
pomposo título de Ingeniero Bioquimico no puedes ni salir por unas cervezas con
tus amigos sin lamentarlo el resto de la quincena. Te prometieron durante toda tu
vida que si estudiabas mucho y terminabas tu carrera tu vida, al menos
económicamente hablando iba a ser más sencilla, pero allí estás, trabajando todos
los días, una semana de 6 de la mañana a 2 de la tarde,otra semana de 2 de la
tarde a 10 de la noche y otra más de 10 de la noche a 6 de la mañana, con un solo
día de descanso que hablando con franqueza ocupas para dormir y soportar el
brutal castigo que representa para ti el rol de turnos y por la generosísima cantidad
de 6 mil pesos mensuales.

Creo que en el fondo cada trabajador que ha pisado una fábrica ha pensado en
eso al menos una vez, es un ejercicio simple de matematicas: Si la fabrica
produce 5,760,000 latas de jugo en un día que vende a 8 pesos cada una, la
empresa tiene un ingreso diario de $46,080,000. Por supuesto la empresa tiene
que pagar materia prima, el desgaste de las maquinas, los servicios y la nomina
de cómo 90 empleados de los tres turnos. Pero no alcanzas a entender como es
que una compañía que produce a diario 46 millones de pesos a diario te puede
pagar a tí que eres supervisor de calidad $200 diarios. ¿Qué sucede con el resto?.
Eso por supuesto se llama plusvalor, la riqueza que las 90 personas atadas a un
trabajo esclavisante y peligroso generamos y que nunca veremos reflejada en
nuestros estados de cuenta. ¿Buscarse un trabajo mejor? Ni pensarlo, con un
horario así fácilmente se llega al punto en el que sales del trabajo, duermes y
cuando por fin puedes volver a despertar sin sentirte descansado para nada tienes
que volver al trabajo. Luego está el fantasma del despido, ese espectro que te
sigue a todas partes y que evita que repliques cualquier cosa. Horas extras sin
paga con la excusa de ponerte la camiseta del equipo, desempeñar actividades
que escapan de las funciones de tu puesto, salir de un turno a las 6 de la mañana
y tener que volver al trabajo sin haber dormido a la 1 de la tarde porque al jefe se
le ocurrió hacer una junta… Todo vale porque al final siempre es mejor tener un
mal trabajo que no tener ningún trabajo en absoluto y, como se dice
frecuentemente en el mundo laboral, a las puertas de la empresa siempre hay
miles dispuestos a hacer tu trabajo por menos de lo que tú recibes, un ejercito
mundial de reserva cuyo trabajo, convertido en mercancía y siguiendo las leyes
del mercado vale menos porque es ofrecido en abundancia.

Es un mal salario y no puedo comprar muchas cosas, todos se quejan de lo mismo


y no nos pagan bien que porque las ventas no andan bien. ¿Nadie más nota el
absurdo? Claro que hay créditos, dicen que son muy buenos para reactivar la
economía pero he escuchado tantas cosas sobre los rescates bancarios y las
crisis económicas que creo que eso es un instrumento del diablo aunque Paramo
me regañe en la televisión y diga que es un instrumento a mi favor. Los que
perdieron sus casas en el 95 seguro no piensan igual que Paramo.

¿Prestaciones? Las mínimas ofrecidas por la ley, y debes agradecer tenerlas


porque hoy no son los tiempos de tus abuelos, que tuvieron pensión,
financiamiento para su casa, seguro de vida, servicio medico, vales de despensa y
hasta caja de ahorro. Hoy es tiempo de ser competitivos y de producir más con
menos. Hoy son tiempos de globalización, los chinos tienen legalizado el trabajo
semi exclavo y por eso las empresas prefieren invertir allá, hay que mejorar la
oferta y pedir poco fomenta que las empresas quieran venir a este país a producir,
o al menos, eso es lo que dijo Fox en su informe de gobierno. Los salarios subirán
cuando los empresarios, en una junta anual que al parecer ocurre en el monte
Olimpo, decidan que los empleados somos lo suficientemente productivos como
para darnos otros dos pesos más diarios.

Al centro se pusieron la ganancia y la acumulación en lugar del bienestar social, y


los resultados son envidiables dice Standard & Poors (que dicho sea de paso tiene
un nombre desafortundado, yo no pondría a calificar al mercado a una compañía
que en español se llama iguales y pobres.) Somos la segunda economía de
América latina y la onceava economía a nivel mundial, en una visión financierista
en donde importa poco si el profesionista no puede ni comprarse una casa,
vivimos en un rotundo éxito económico, es lo que Fox sale a decir todos los años.

Por fin el desempleo se hace presente y vuelvo a ese mar de brazos


desocupados, después de un año de trabajo semi esclavo, sin ahorros porque no
me alcanza para ahorrar aunque David Paramo insista todos los días en el
noticiero que es porque soy un ignorante que nada sabe de administración y sin
finiquito porque la compañía tuvo a bien darme contratos cada dos meses para
evitar que generara alguna clase de derecho. Soy presa de la angustia. Quisiera
organizarme pero los demás sencillamente están demasiado ocupados tratando
de sobrevivir, quisiera ir a marchas, manifestaciones, tomar el congreso, aventar
piedras, pero no me lo puedo permitir porque lo primero es comer y sostener a mi
casa y a mi madre enferma. Ir a marchas y cerrar calles!. Eso es para los
mantenidos que viven de sus becas, nunca han tenido un trabajo formal y por
supuesto cometen la horrible arbitrariedad de cerrar una calle mientras el
empleado que va a su trabajo contempla angustiado el reloj sabiendo que le van a
descontar el día sacando completamente de balance el delicado equilibrio de su
quincena y mira con preocupación como la gasolina que le tenía que durar dos
días se evapora en el trafico. Muerte al Estado! Viva la Anarquía! Gritan esos
niños mientras el empleado que sale agotado de un turno nocturno y que solo
quiere dormir para comenzar de nuevo se resigna a que va a perder dos o tres
horas de sueño para que esos niñatos se sientan luchadores sociales. Alienados!,
agachones! Dicen esos anarquistas antiestado que viven de sus becas al obrero a
quien irónicamente le quitan de su salario para pagar esas becas

Cuando era un niño me preguntaban a donde quería trabajar cuando fuera mayor,
hoy tengo la certeza de que la mayoría no trabaja a donde quiere sino a donde
puede, porque siendo el trabajo una mercancía, la vocación y la felicidad del
individuo no figuran entre las cosas que debe tener quien solicita un empleo, me
siento agradecido por ser admitido en una escuela, ahora soy maestro. No hay
prestaciones, pero no pago impuestos, bueno, algo por algo. Además me pagan
60 pesotes la hora, que es como el triple de lo que me pagaban en la empresa de
jugos. Por supuesto me piden que vaya de traje pero no tengo ni para trajes ni
para tintorerías. Me alegan que el empleado de un banco va de traje todos los
días, reviro diciendo que el empleado del banco tiene prestaciones, no caigo
simpatico pero gano la batalla momentáneamente hasta que empiezo a notar que
me quitan horas frente a grupo. Ni hablar, me compro el traje y pago la tintorería.
Presiones económicas del capital, lo llaman los estudiosos del marxismo, así debe
sentirse el pobresito México cuando tiene que negociar cualquier cosa con los
imperialistas del norte. Digo, no soy un experto en geopolítica pero si a este país
le hicieron con su petróleo lo que a mí me hicieron con los trajes, entiendo mucho
de cómo se negoció en realidad la reforma energética y de que va el asunto del
tratado de libre comercio. Al final, yo no puedo decir que la escuela me obligó a
comprar los mentados trajes del mismo modo que ningún tribunal internacional
dirá jamás que alguien obligó a este país a renunciar a su petróleo. Los patrones
de la escuela, dicho sea de paso, tienen una casa elegante de 4 pisos en la zona
bonita de Naucalpan. Bien dicen los eruditos que los imperialistas se sostienen de
los países sometidos, o, como decía Eduardo Galeano, hay países desarrollados y
países arrollados. Unos mueren de hambre porque otros mueren de indigestión.

No quisiera ser injusto con los patrones, son gente decente y bondadosa, nos
llevaron una rosca el día de reyes, nos pagan nuestro aguinaldo aunque no
tengamos contrato y hasta nos organizan una fiesta el día del maestro. Ellos por
supuesto nunca han escuchado hablar del plusvalor, del valor de uso, del valor de
cambio y de todos esos conceptos que solo los antropólogos, los economistas y
los chairos conocen. Es que la forma en que el capitalismo teje las relaciones
entre trabajador y empleador es tan subterránea que así como el trabajador no
tiene idea de que está siendo despojado del fruto d su trabajo, el empleador
tampoco se plantea la injusticia que hay en esto. Sencillamente lo hacen porque
todo el mundo lo hace y todo el mundo lo acepta.
Sin embargo, el empleado, como si de un medio de producción se tratase, en
cuanto representa menos ganancia, es devuelto al ejercito mundial de reserva.
Todo el mundo es un producto, el empleador es como un comprador en la tienda
de abarrotes que busca bueno, bonito y barato. Y la tienda es el mundo… Si no te
has vendido es porque nadie te ha querido comprar.

Tal vez hice todo mal desde el principio y no enfoqué las cosas como debería, si el
trabajo de una persona es una mercancía, si las propias personas en los negocios
de la mafia son también mercancías. ¿Qué evita que en un modelo que pone al
centro a la ganancia y que convierta en mercancía el trabajo no convierta en
mercancía todo lo demás?. Porque no podría comprarse también una oportunidad,
una voluntad y hasta un trabajo?. Los estudiosos del capital dicen que el burgues
despoja al trabajador y el Estado crea el marco jurídico para hacerlo, pero en lo
que no reparan es que bajo esa lógica hasta el Estado está a la venta y que un
trabajo dentro de este es también una mercancía aunque eso escape al propio
marco jurídico del Estado. Lo sé yo que en este momento del texto estoy
convertido en un plataformero.

Convencí a mi papá que es médico en una plataforma que hable bien de mí con el
superintendente. Hablar bien significa poner billetes en las manos adecuadas, y
por tratarse de una empresa petrolera son muchos billetes. Yo como lo veo como
una inversión, exprimo las piedras para conseguir los $200,000 que me piden. Me
lo pusieron barato porque soy el hijo del doctor. Ayudante de carpintero. 15 dias en
el mar, 15 días en tierra. Prestaciones muy superiores a las de la ley, y un sueldo
bastante más digno 22 mil pesos más un bono se la secretaría de energía de 8
mil. Sin embargo, en la lógica de convertir todo en mercancía el dinero se
evapora. Como no tengo planta tengo que poner billetes en la mano del que
contrata, tengo que poner billetes en la mano de quien asigna los helicópteros y
por supuesto, tengo que poner billetes en la mano del sindicato. Al centro están
los negocios. Entre personas y entre países. Entre personas se llama intereses y
entre países se llama geopolítica.

Reforma energética, el Presidente Peña me deja de nuevo sin trabajo resulta que
si las voluntades eran mercancía pues una empresa estatal también lo es.

En las noticias dicen que eso está muy bien, que los petroleros somos
privilegiados y que lo justo es que todos tengamos empleos pinches. Yo nunca voy
a entender como es que a alguien se le ocurrió que los salarios y derechos tenían
que homologarse a la baja en lugar de ver que todos tuvieran contratos tan dignos
como los de los petroleros. Y hablando de empleos pinches resulta que Calderón
hace pocos meses anunció la reforma laboral. Bonito momento para ser otra vez
un desempleado.
El juego se llama meter Curricula en todos los lugares posibles, ofrecer las perlas
de la virgen y pedir poco por esas perlas. Alguien lo llamaría ponerse de oferta,
pero como hay miles poniéndose en oferta no tengo más opción que ponerme en
remate. Resultado: En este momento de mi vida trabajo para una compañía muy
importante de equipo médico, pero no contratado por la compañía porque ese fue
el regalo de despedida de Calderón sino por una ousurcing. Pero además es una
outsurcing al cuadrado porque resulta que es una compañía que me contrata que
a su vez le vende mis servicios a una segunda compañía que a su vez le vende
mis servicios a la empresa de equipo medico. Flexibilizar el empleo lo llamó
calderón, castigar a los salarios lo llama Ellen Meiksins, mega pasarse de lanza lo
llamo yo. Es justo como cuando le pagan a dos pesos su cocecha a un productor y
la verdura pasa por varias manos hasta que te dejan caer el jitomate a 50 pesos el
kilo. Marx decía que era un robo que un burgués se clavara el plusvalor de un
trabajador, pero cuando tienes a tres burgueses (o sea el dueño de la empresa de
equipo medico y a dos outsurcing sangrándote) es caer en lo absurdo. Los
economistas alegan que es para mejorar la tasa de ganancia que se ha ido
desplomando los últimos años, aunque en realidad y tal como lo veo es que si a
un trabajador lo sangran tres burgueses el problema es que sobra gente que le
tiene fobia a producir algo ellos mismos y sangran a quien pueden. Y luego dicen
que los comunistas son unos holgazanes que quieren todo gratis!.

Como mi situación es desesperada porque yo no me puedo dar el lujo de vivir de


mis becas. No me queda mas que entrarle, no estudié nada relacionado con el
puesto que me ofrecieron en la compañía y de hecho mentí descaradamente en la
entrevista. Juro que no fue valor, es que estar desesperado te hace ser osado por
pura supervivencia. Soy un Ingeniero Quimico, el trabajo es administrativo y no me
queda del todo claro ni siquiera que es una factura. Pero la noche es larga, el café
barato y en una semana al menos conozco el léxico de la ocupación, con ensayo y
error voy aprendiendo las actividades. Por supuesto las outsurcing me sangran
todo lo que pueden, nunca recibo beneficios como utilidades, porque en realidad
no hay a quien reclamarle, y cuando por fin me dan mi planta, después de mucho
sacrificio y suerte hasta se trataron de ahorrar el finiquito.

Dicen los eruditos que la globalización es una consecuencia y no una causa del
capitalismo, y que el capitalismo es en realidad una relación perversa que
tenemos los seres humanos entre nosotros mismos y el trabajo que
desempeñamos. He crecido mucho en mi compañía, por eso me revienta cuando
alguien dice que he tenido suerte. No tienen idea de cómo hay que dejar el
corazón para conseguir algo en donde todo es desechable menos la acumulación.
Tengo la firme convicción de que así como una forma de relacionarnos llegó a
dominar el mundo otras formas de relacionarnos más justas y que pongan el
bienestar de la gente sobre las ganancias pueden llegar a expandirse igual.

En unas vacaciones que tomé en Egipto noté algo que me encantó tanto que
hasta me robé. Resulta que la gente que es muy pobre en El Cairo y que es
cristiana cría piaras de cerdos en los techos de sus casas y los alimenta con la
basura organica que recogen de la ciudad para convertir los dehechos en proteína
animal. En México me hice amigo de unos chavales con paralisis mental, me salió
lo ingeniero y les instalé gallineros con alimentadores y bebederos automáticos
para poder explotar el huevo a partir de pienso industrial y maíz quebrado. Sin
embargo como estoy conciente de lo monstruoso que sería quedarme con ese
plusvalor el trato desde el principio era que ellos iban a ser mis socios. Ellos
pusieron el trabajo y yo el dinero y las matemáticas. Parece que el modelo
funciona. El més pasado compramos un terreno en Acolman y estamos
contruyendo una pequeña nave industrial para nuestra empresa. Una empresa
que tiene tantos dueños como trabajadores porque eso es lo que está mal en el
mundo. Me llena de satisfacción ver como esos chavales trabajando en su propia
casa ganan más que la mayoría de los profesionistas que conozco. Así es como
debería de ser el activismo. Cambiando vidas, no cerrando calles. Pero claro, la
solidaridad la tienen todos hasta que hay que poner billetes. Por eso quiebran
siempre los comedores comunitarios.

No sé si este modesto intento vaya a crecer mucho más que la pequeña nave que
estamos construyendo, pero creo que como modelo vale la pena tratar poner al
centro la calidad de vida de la gente. La ganancia que al final va a servir para
invitar a alguien más en mi experiencia llega sola. Creo que así es como se tiene
que cambiar el mundo, los dueños de todo pervirtieron de a poquitos nuestras
formas de relacionarnos, creo que es posible replicar el fenómeno a la inversa y
apostarle a proyectos productivos con formas más justas e incluyentes. Hacer
negocios no está mal, lo que está mal es la forma en la que los hacemos y eso lo
tenemos que reinventar.