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NEUROCIENCIAS APLICADA AL ESTUDIO DE LA CRIMINOLOGIA

El cerebro humano es algo tan complejo y (casi) perfecto que desde los tiempos
de Hipócrates ha sido motivo de curiosidad. Con el avance de la ciencia y la
tecnología, las neurociencias han ido poco a poco resolviendo los enigmas del
maravilloso cerebro humano intentando explicar el porqué de la conducta humana.
Estudios al cerebro de los criminales
Uno de los casos más famosos que han sido objeto de estudio de la neurología
enfocada hacia fines criminológicos, y que puso en jaque conceptos como el libre
albedrio del delincuente y conceptos como el dolo y la culpa se remonta al año 2003.
En ese año, un hombre de 40 años que nunca había presentado trastornos
comportamentales de la sexualidad previamente fue sentenciado por acoso sexual
a menores.

Las causas biológicas de la conducta antisocial


Una resonancia cerebral en el sujeto mostró un hemangiopericitoma en la región
orbitofrontal que, tras ser removido, causó que los síntomas pedofílicos se
esfumaran, por lo que se le concedió la libertad. Fue hasta un año después que la
fijación hacia los menores de edad empezó a nacer nuevamente. Tras hacer una
nueva resonancia se observó que el tumor había aparecido nuevamente y una vez
más, tras ser operado los síntomas desaparecieron.

Más estudios que relacionan disfunciones cerebrales al trastorno antisocial de la


personalidad
Investigaciones que han sido objeto de debate encabezados por la Sociedad
Norteamericana de Neurociencias sugieren que existen déficits en estructuras
concretas del cerebro que incluyen áreas relacionadas con la empatía, el miedo al
castigo y la ética entre quienes manifiestan trastorno antisocial de la personalidad.

Estudios similares han sido presentados por Adrian Rayne, neurocientífico de la


Universidad de Pensilvania. Este profesor llevó a cabo un interesante estudio con
792 asesinos con trastorno antisocial de la personalidad, descubriendo que su
corteza prefrontal cerebral era significativamente de menor tamaño en relación con
otro grupo que no tenía trastorno antisocial. Por si este halazgo fuera poco, se
descubrió también que estos individuos tienden a presentar daños en estructuras
cerebrales vinculadas con la capacidad de hacer juicios morales. Estas regiones
fueron la amígdala y el gyrus angular.

La endocrinología al auxilio de la criminología


La criminología se ha interesado cada vez más en cómo se relacionan las glándulas
endocrinas con el comportamiento delictivo. Por ejemplo: sabemos que ante una
situación de peligro podemos reaccionar paralizándonos, huyendo o atacando. De
la primera opción sabemos que es el cortisol principalmente el encargado de
trasmitir esta respuesta de estrés, sin embargo en relación con las dos últimas es la
adrenalina la encargada de preparar el cuerpo para estas reacciones.

Se sabe con certeza que si un individuo presenta alguna disfunción (por ejemplo, a
raíz de un traumatismo) que conlleve a las glándulas suprarrenales del individuo a
una mayor producción de adrenalina, el sujeto tendrá especial tendencia a realizar
conductas agresivas, como bien podrían ser delitos violentos y contra la integridad
física. En cuanto a la delincuencia sexual, otros estudios realizados en Estados
Unidos han comprobado que presidiarios que cometieron delitos sexuales violentos
muestran elevados niveles de testosterona en su organismo en relación al resto de
la población penitenciaria.

Eynseck y la teoría de la excitación de los tipos psicológicos


Hans Eynseck sostiene que el sistema nervioso de los extrovertidos y los
introvertidos tiende a una de dos características fundamentales: la excitación y la
inhibición afirmando que los denominados extrovertidos están predispuestos a la
inhibición mientras que los introvertidos a la excitación, es por ello que las
actividades entre cada tipo suelen ser compensatorias a su predisposición a los
estímulos.
Por ejemplo, al ser un introvertido más fácilmente excitable, tenderá a buscar
estímulos no tan apremiantes y con ello actividades más tranquilas y solitarias;
mientras que el extrovertido necesitará buscar el estímulo dado su inhibición natural.
En su teoría establece que tienen mayor inclinación a la criminalidad los
extrovertidos al estar frecuentemente en busca de estímulos excitantes, sin
embargo cuando un introvertido da el paso al acto puede llegar a cometer delitos
más graves. Además de notar una tendencia del extrovertido por el sadismo y la
psicopatía mientras el introvertido tiende al masoquismo y el autismo.
1. Que la biología humana tiene que ver con la conducta criminal, ya está
fuera de dudas. Ya se puede plantear el tema sin que los “ortodoxos” se
rasguen las vestiduras – es verdad que algunos de ellos ya se han jubilado
– porque hay numerosas evidencias que sustentan esta relación.

2. También está fuera de toda duda razonable que la causalidad del


comportamiento criminal, como de cualquier otro, está en la actividad
mental del sujeto. La forma como son las personas psicológicamente en
interacción con las demandas situacionales proximales acaba influyendo en
las decisiones que anteceden a las conductas delictivas. Esos procesos
se han descrito en términos de operaciones cerebrales y, con menos
precisión, también en términos de operaciones mentales.

FACTORES PSICOLOGICOS DE UNA CONDUCTA CRIMINAL

Presencia de situaciones personales que, al estar presentes, incrementan la


probabilidad de desarrollar problemas emocionales, conductuales o de salud.
Estas situaciones promueven la ocurrencia de desajustes adaptativos que
dificultarían el logro del desarrollo esperado de ser capaz de contribuir y participar
activamente en la sociedad.
Los factores de riesgo pueden influir de modo directo o indirecto en el desarrollo de
conductas problemáticas. Del mismo modo, pueden actuar de modo próximo o
distante en el tiempo.
La especialista dio a conocer que dentro de los factores que causan este tipo de
problemas están los biológicos, los familiares, los socioeducativos y los
socioambientales. Detalló que los factores biológicos son aquellos que surgen por
características biológicas, cromosómicas o neurofisiológicas que incrementan o
inducen a la delincuencia; se transmiten genéticamente y por ello se heredan. Por
lo tanto, es importante saber o conocer si algún ascendiente o familiar tuvo
conductas criminales o si tuvo algún problema de este tipo para saber si algún
integrante está en riesgo de padecer estas conductas y de esta manera tratarlo con
anticipación para evitar que se convierta en un asesino o delincuente.
En la conducta delictiva influyen tanto los elementos biológicos como el desarrollo
social. También tienen mucho peso:
- La educación recibida
- El estatus económico de la persona y su entorno
- La percepción de riesgo
- La alta impulsividad y distorsión de la realidad
- La necesidad de emociones
- La inadaptación al medio
- La agresividad
- La falta de habilidades sociales
No necesariamente los factores antes mencionados son determinantes para que
alguien se convierta en un delincuente. Muchos estudios determinan que el
delincuente no nace, sino que se hace.
Uno de los problemas que surgen en teoría es cuando se pretende formular las
tipologías de diagnóstico y tratamiento, estableciendo necesariamente diversos
tipos de delincuentes. A mi criterio la elaboración de tipologías, así como los
postulados que se fundan en tales clasificaciones son verdaderamente tomados de
una etiología, los cuales tienen un carácter exploratorio y que simplemente tienen
una formulación de teorías sobre las causas del crimen y la delincuencia.
Las normas que se siguen para la clasificación de los transgresores, según la ley se
establecen en función de: la tipología del delincuente o criminal, el color de cabello,
su raza, su edad, existencia de reincidencia urbana o rural. Lo ideal sería que la
elección del delincuente fuera atinada al cuadro clasificatorio, los cuales exhiban los
esquemas clasificatorios de este; sin embargo esta muestra se distingue ya que
ninguno de los hechos delictivos nos permite establecer una clasificación segura.

Hay numerosos factores que tratan de explicar por qué una persona presenta
conductas criminales, porque actúa de esa manera, y si él/ ella decide o no, a
continuación se darán algunos:
3.1 Factores biológicos. Herencia y genética
Según Vázquez, (2003)los factores biológicos son aquellos que surgen por
características biológicas, cromosómicas o neurofisiológicas, que incrementan o
inducen a la delincuencia, se transmiten genéticamente y, por ello se heredan, (el
delincuente nace o se hace), este factor ha sido muy discutido por lo que se ha
convertido en blanco de numerosas y encendidas polémicas, generando
discusiones que en la Criminología han aportado los enfoques biologicistas, que
comenzó según Vázquez con la publicación de Lombroso en 1876,de su obra
L"Uomo delinquente, donde desarrolló su teoría del delincuente nato.
Al respecto de estos factores como causantes de conductas criminales Vázquez
(2003) dice "Estudios recientes realizados por West y Arrington, por Christiansen y
por Mednick y Volavka, han acumulado evidencias que sugieren que las
características biológicas incrementadoras de la conducta delictiva pueden
transmitirse genéticamente, por lo que, cuanto menos, existen indicios acerca del
papel genético en la probabilidad de cometer delitos."(p. 4)
Por lo que es importante saber o conocer si algún ascendiente o familiar tuvo
conductas criminales o si tuvo algún problema de este tipo, para saber si algún
integrante está en riesgo de padecer estas conductas y de esta manera tratarlo con
anticipación para evitar que se convierta en un asesino o delincuente.
3.2 Factores familiares
La familia es un papel muy importante para el buen y sano desarrollo de los niños y
jóvenes, este entorno es el que determinara que el niño o adolescente tenga
confianza en sí mismo, que sea tímido o no, que comportamiento tendrá,
las actitudes que tomara, cuál será su personalidad, entre otros determinantes
importantes para la formación de su identidad. Por eso si la
familia presenta problemas convirtiéndose en "una familia disfuncional" afectara al
adolescente o niño llevándolo a incurrir en conductas criminales.
3.2.1La falta de supervisión o control de los padres.
Es necesario que los padres estén al pendiente de sus hijos, saber con quién
socializa, y que es lo que hace tanto fuera como dentro de la casa, para detener
alguna conducta o comportamiento que este mal y que pueda afectar al menor. El
control de los padres no debe causar perjuicios.
La ausencia del control por parte de los padres puede generar que los niños
y adolescentes tomen un camino desviado, y que las conductas delictivas no se
puedan prevenir.
Al respecto Vázquez (2003) dice que: "En un estudio realizado por Wilson se pone
de manifiesto que de todas las variables examinadas, la escasa supervisión de los
padres era la más fuertemente relacionada con la delincuencia". (p.5)
3.2.2 Violencia de padres contra hijos
Cuando los padres ejercen un comportamiento violento contra los niños,
golpeándolos, insultándolos e imponiéndoles castigos rigurosos, los niños muchas
veces imitan estos comportamientos y actitudes convirtiéndolos en futuros
delincuentes, en personas que piensan que la mejor manera de
resolver conflictos es con violencia.
Al respecto a Schneider citado por Vázquez (2003) señala que "los niños
maltratados se convierten en un grupo de riesgo que cuando llegan a adultos
tienden con mayor frecuencia al abandono de su hogar, la delincuencia juvenil y
desviación social, por ejemplo al abuso de estupefacientes, prostitución, suicidio, y
a comportamientos violentos". (p.7)
Un estudio más reciente de Smith y Thornberry (1995) encuentra que
una historia de maltrato infantil incrementa significativamente la probabilidad de
posteriores participaciones de estos jóvenes en delitos violentos, graves y de
mediana gravedad.
3.2.3 Conflictos familiares.
La ruptura de la familia, el divorcio, la mala comunicación de los padres con los
hijos, el exceso de trabajo, el estrés, la marginación económica, la falta de afecto
por parte de los padres entre otros son los factores que pueden determinar que un
niño o adolescente presente problemas y sea propenso a tener conductas
criminales, por eso es importante que los padres tengan una buena relación con sus
hijos, y que estén siempre al pendiente de ellos para cuidar que tengan un buen
desarrollo y crezcan sanamente.
3.3 Factores socioeducativos.
3.3.1 La escuela
La escuela es otro gran agente de socialización de nuestra sociedad, en la que los
niños y adolescentes aprenden a tener un comportamiento socialmente correcto,
acorde con las más elementales normas de una convivencia pacífica en sociedad.
No se debe olvidar que la época escolar es un tramo en la vida de las personas por
el que todos los niños deben de pasar y que incide profundamente en su desarrollo
personal.
3.3.2 El fracaso escolar
El éxito escolar es uno de los mejores preventivos de la delincuencia, como señala
Beccaria citada por Vázquez (2003) "el más seguro, pero más difícil medio de evitar
los delitos es perfeccionar la educación" (p.13)
Por el contrario el fracaso escolar o un pobre rendimiento académico se relacionan
con el comienzo y la prevalencia de la delincuencia, por eso es importante que los
niños y adolescentes tengan el apoyo de sus padres y profesores para que tengan
un buen rendimiento escolar, y la escuela no represente un problema sino todo lo
contrario.
3.4 Factores socioambientales.
3.4.1 La clase social
Los niños y jóvenes pertenecientes a clases sociales bajas tienen una tasa más alta
de delincuencia que los pertenecientes a las clases media y alta. Principalmente
cometen delitos con más frecuencia y con daños más graves en las personas y en
las cosas.
Generalmente los niños y jóvenes pertenecientes a clases bajas presentan
conductas delictivas gracias a la necesidad que tienen, es decir, al no tener dinero,
comida, y no poder solventar sus necesidades económicas se sienten obligados a
hacer cualquier cosa para su sobrevivencia.
Según Vázquez (2003) en atención a la teoría del Labeling principalmente la
criminalización secundaria de los niños y jóvenes de la clase social baja, los cuales
sufren una persecución penal más frecuente y un peor trato por parte de la policía
y los tribunales juveniles que los menores de clases sociales más favorecidas.
Por otra parte Santos citado por Vázquez (2003), dice que hay que tener en cuenta
que "la pobreza sola es raramente causa del crimen" (p.20)
Frente a la opinión dada por Santos, Schneider citado por Vázquez (2003) parece
estar de acuerdo al decir "La causa de la carga más alta de delincuencia grave de
los niños y jóvenes de la clase social baja reside más bien en el ambiente social
malo y en las prácticas educativas deficientes en las familias de la clase social baja:
las dificultades y los reducidos recursos socioeconómicos hacen que muchas
familias de la clase social baja carezcan de relaciones sociales y de una orientación
hacia valores conformes con la sociedad
COMPORTAMIENTO Y CONDUCTA DE UN DELINCUENTE

Es una conducta antisocial y agresiva que abarca un amplio rango de actos y


actividades que infringen reglas o normas y expectativas sociales, muchas de ellas
reflejan acciones contra el entorno, personas y propiedades. Es causada por
la acción humana, entendida ésta como cualquier hecho que viole las reglas
sociales o vaya contra los demás, es decir, el comportamiento que produce
un delito, entendido este como toda conducta humana externa, culpable,
penalmente antijurídica y punible, cuando encaja en las descripciones del tipo legal
y tiene señalada, en el Código Penal, una pena grave o menos grave.

Un análisis completo y exhaustivo del hombre delincuente requiere de por sí


un trabajo interdisciplinario, un trabajo que permita la exposición del hábitat de los
individuos: de su familia, de su cultura con sus diferentes aspectos de
sus procesos de endoculturación, educación, enseñanza y organización social, de
sus estructuras políticas, de su religión y de su arte. Como psicólogos realizamos el
estudio del delincuente a nivel psicológico y con una metodología específica, pero
debemos recalcar que nuestro objeto de estudio debe ser tomado como un
fenómeno unitario y complejo que no se agota ni se aprehende totalmente en la
investigación psicológica.
Una conducta agresiva, es la expresión de la psicopatología particular del
delincuente, de su alteración psicológica. Es una conducta que transgrede
las normas de la sociedad a la que ese individuo pertenece. Sabemos que a nivel
psicológico toda conducta se halla sobre-determinada, es decir, que tiene una poli
causalidad muy compleja, que deriva de distintos contextos o múltiples relaciones.
Sin embargo, podemos afirmar que la conducta delictiva está motivada
especialmente por las innumerables frustraciones a sus necesidades internas y
externas que debió soportar el individuo, tales como la carencia real de afecto. El
delincuente proyecta a través del delito sus conflictos psicológicos ya que esta
conducta implica siempre conflicto o ambivalencia. La conducta delictiva posee una
finalidad, que es, indudablemente, la de resolver las tensiones producidas, la
conducta es siempre respuesta al estímulo configurado por la situación total, como
defensa, en el sentido de que protege al organismo de la desorganización; es
esencialmente reguladora de tensiones.
El delincuente es un individuo enfermo. Parece ridículo por lo obvio, expresar que
el delincuente es un individuo enfermo, pero basta observar cómo considera nuestra
sociedad al individuo que delinque para darnos cuenta cuán lejos se está de este
enfoque, la sociedad actúa de una manera retardativa con respecto a la conducta
delictiva y esta actitud no sólo es inherente a los jueces sino también a todos los
aspectos referentes a la pena en sus fases legislativa, judicial y administrativa. El
hombre no roba o mata porque nació ladrón o criminal, el delincuente al igual que
el enfermo mental rea-liza sus conductas como una proyección de su enfermedad.
Mientras que el hombre "normal" consigue reprimir las tendencias criminales de sus
impulsos y dirigirlas en un sentido social, el criminal fracasa en esta adaptación. Es
decir, que los impulsos antisociales presentes en la fantasía del individuo normal
son realizados activamente por el delincuente.

 CARACTERÍSTICAS BIOLÓGICAS O CONGÉNITAS


Un enfoque que considere las conductas antisociales como comportamiento con
evidente base evolucionista y una visión antropológica que considere que la
sociedad ha reaccionado contra las conductas que la amenazan y subvierten,
favoreciendo las actitudes altruista y castigando las tácticas desintegradoras,
necesariamente conducirá a admitir que el crimen tiene primordialmente una base
genética.

 CARACTERÍSTICAS PSICOLÓGICAS
Ofensores que padecen patologías mentales acompañadas o no de físicas.
La personalidad del delincuente puede variar desde una persona psicótica (que
padece una enfermedad mental) hasta una que presente desórdenes hormonales a
nivel cerebral. Por tanto, los especialistas se enfrentan a individuos con grandes
desórdenes psicológicos.
Diversos estudios confirman que la presencia de trastornos de salud
mental incrementa la conducta violenta y antisocial. Estudios en Dinamarca
identificaron en 324,401 personas que aquellos que tenían historial de
hospitalizaciones psiquiátricas tenían más probabilidad de ser convictos por
ofensas criminales (tanto en hombres como en mujeres) en una proporción de 3-11
veces más que aquellos que no tenían historial psiquiátrico. La esquizofrenia,
específicamente, aumenta la probabilidad en 8% en hombres y en 6.5 en mujeres.
El desorden de personalidad antisocial aumenta la probabilidad en 10% en hombres
y 50 en mujeres de conducta homicida.
 CARACTERÍSTICAS SOCIALES
Se incluyen factores como la raza, familia y cultura en la medida en que incidan en
la comisión de hechos delictivos.
En términos generales, los resultados muestran que los siguientes factores explican
la probabilidad de que una persona tenga un historial de reincidencia delincuencial:
Nivel educativo. Los reclusos con poca escolaridad tienen más probabilidad de ser
reincidentes criminales.
Desempleo. Las personas que no tienen empleo tienen más probabilidades de ser
reincidentes criminales.
Pandillero. La pertenencia a las pandillas es un factor que aumenta la probabilidad
de vivir en el circuito del crimen.
Vivir en una comunidad con alto desempleo. Las personas que viven en
comunidades con mucho desempleo tienen menos probabilidades de sufrir por la
violencia criminal de cualquier tipo.
Vivir en una comunidad con presencia policial. En la medida en que hay más
presencia policial en una comunidad, en esa medida sus miembros tienen menos
probabilidades de sufrir por la violencia criminal.
Vivir en una comunidad con poca desigualdad económica. Esta condición disminuye
la probabilidad de ser víctima de un delito con motivaciones económicas, pero
aumenta la probabilidad de sufrir un hecho de violencia de cualquier tipo.
EVOLUCION DE UNA CONDUCTA CRIMINAL O SERIAL

El asesinato y el homicidio es un comportamiento que ha estado presente en la


evolución de la humanidad, y se ha utilizado como un marcador de épocas: la
muerte de un Papa, de un rey, los genocidios amparados en una causa ideológica.
Los asesinos en serie (AS) han estado presentes en todos los momentos de nuestra
historia y en todas las culturas y civilizaciones, de modo que no se trata de un
fenómeno actual, sino que se trata de un fenómeno que se ha repetido a lo largo
del tiempo. Los asesinatos seriales se empezaron a estudiar de forma sistemática
y creciente en los años 50 en Estados Unidos (FBI) y actualmente se define al
asesino en serie como aquel asesino que genera tres o más víctimas, de forma
sucesiva y con periodos de “enfriamiento emocional” intermuerte. Los asesinos en
serie actúan buscando la satisfacción de sus necesidades y utilizan la violencia para
conseguirlo seleccionado la mayoría de las veces, cuidadosamente a sus víctimas.
Los asesinos en serie son artistas del terror

Holmes y Deburguer (1999) definen al asesino en serie como un individuo que:

 Mata reiteradamente y comete más de tres asesinatos.


 Normalmente mata en solitario.
 Cada vez que mata, mata a una sola persona.
 No suele tener ningún tipo de vínculo con la víctima.
 Actúa en diversos momentos, pasando por pausas o intervalos de enfriamiento,
que pueden ser días, semanas, meses o años.
 Actúan como depredadores: acechan, se acercan y matan.
La conducta criminal o el proceso homicida de los asesinos seriales pasa por siete
fases, como bien ha determinado el Dr. Joel Norris (1988), Fergurson, White,
Cherry, Lorenz Bhimani (2003) o Silva y Torre (2004) aunque no siempre es así:
1.- Fase áurea: El proceso comienza cuando un potencial asesino comienza a
retrotraerse y a encerrarse en su mundo de fantasías, que normalmente giran
alrededor de la muerte, la violencia y el sexo. Este sujeto tiene su propio rol dentro
de esa fantasía y crean otra realidad, una en la cual ellos tienen el control total y no
se sienten amenazados, sino dominantes. Esa fantasía puede satisfacerlos
momentáneamente, pero la mayoría de las veces es insuficiente siendo esa fantasía
la que les impulsa a matar a sus víctimas de una manera extremadamente cruel y
violenta. Externamente su apariencia y su conducta es de total normalidad, pero en
su cabeza existe una zona oscura donde el crimen se va gestando. Su contacto con
la realidad se debilita y gradualmente surge la necesidad de liberar sus fantasías
homicidas que se convierten en una pulsión. Dennis Lynn Rader alias BTK (bind,
torture, kill) dibujó e hizo bocetos en papel de cómo tenía que quedar inmovilizada
una víctima, para así después poder torturarla a su placer y matarla.
2.- Fase de pesca: el asesino comienza la búsqueda en lugares donde cree que
puede hallar el tipo de víctima de sus fantasías. Puede ser un parque público, una
zona de prostitución, un colegio o una estación de tren. Probablemente, en alguno
de esos lugares termine por marcar su blanco. Es en esta fase donde selecciona a
la víctima idónea.
3.- Fase de seducción: en algunos casos el asesino ataca por sorpresa, de modo
que atrapa una víctima en la calle o bien entra en una vivienda y mata a su víctima.
Sin embargo con frecuencia siente un placer especial en atraer a sus víctimas
generando en ellas una falsa sensación de seguridad, burlando su autoprotección
o incluso propiciando encuentros casuales. Algunos utilizan su atractivo físico y su
apariencia inofensiva para convencer a una mujer o a un niño de que suban a su
coche y otros utilizan promesas como el dinero o un buen trabajo. En esta fase el
asesino en serie utiliza su capacidad para mentir y engañar.
4.- Fase de captura: en esta fase se cierra la trampa y el asesino secuestra a su
víctima. Se trata de un sádico juego en el que el asesino en serie suele disfrutar, ya
que es como la trampa que se tiende a un animal inofensivo. Es el momento en que
la mujer que ha subido al coche de un desconocido, se da cuenta que van en la
dirección equivocada o el momento en que la jovencita a la que han invitado a una
cena romántica se da cuenta que la puerta no se abre. El asesino observa
atentamente las reacciones de la víctima y disfruta con su miedo.
5.- Fase del asesinato: en esta fase el asesino mata a la víctima siempre por
medios violentos. Si el asesinato es un sustituto de sexo, como suele ser frecuente,
el momento de la muerte es el clímax, lo que el asesino buscaba desde el momento
en que comenzó a fantasear. Aquí cada asesino disfrutará con sus preferencias
homicidas utilizando distinto métodos según su perfil: unos estrangulando, otros
golpeando o acuchillando, disparando, asfixiando, torturando, etc. En esta fase es
donde el AS obtiene su mayor placer al hacer realidad la fantasía gestada en su
mente.
6.- Fase fetichista: el asesinato les ofrece un intenso placer, pero efímero. La
fantasía que se ha generado en la mente del asesino es muy intensa pero la muerte
de la víctima es más “corta” en el tiempo de ahí que uno de los aspectos más
llamativos, es el hecho de que algunos de esos asesinos seriales, se lleven un
objeto de la víctima o incluso una parte de la víctima, como joyas, ropa, un mechón
de pelo, o hagan fotografías o videos. Otros guardan recortes de periódicos o
graban las noticias de sus crímenes que se difunden por televisión. Siempre son
objetos muy personales y con un significado especial para el asesino. Esta actitud
la llevan a cabo los asesinos organizados y ha sido ampliamente estudiada por el
FBI. Fue Robert Ressler quién comenzó a hablar de estos objetos como “trofeos”
ya que ese parece ser el significado que tienen para estos asesinos. El objetivo es
poder rememorar el crimen cometido. A través de la visión, el tacto o el olor de ese
“trofeo” el asesino revive paso a paso como cometió el asesinato, el terror que sintió
la víctima, lo que sufrió, si se resistió, cuánto tiempo tardo en morir. Así la fantasía
se mantiene más tiempo y de manera más gratificante ya a través de los sentidos
perciben objetos que le recuerdan el momento del crimen. Rememorar cada instante
de sus actos le puede llegar a producir un gran placer y en algunos casos puede
incluso sentir más placer que durante la comisión del propio asesinato. Esta
búsqueda de la rememoración del crimen y alargamiento del placer explica también
porque algunos de ellos vuelven a la escena del crimen una vez ha sido acordonada
por la policía. Cuando a Ted Bundy se le preguntó que porque tomaba fotografías
de sus víctimas contesto que “Cuando trabajas duro para hacer algo bien, luego no
quieres olvidarlo”. Cuando en España se detuvo a José Antonio Rodriguez Vega
(El asesino de anciana) la policía registró su apartamento y encontraron un cuarto
tapizado en color rojo en el que había una estantería con objetos que había
sustraído a sus víctimas: relojes, figuras de porcelana, floreros, ceniceros.
7.- Fase depresiva: llega tras el asesinato y puede incluso generar ideas suicidas
en el asesino, puesto que con esa muerte no ha obtenido la gratificación con la que
fantaseaba. Sin embargo la respuesta más frecuente es un renovado deseo de
matar y comienza a planear su siguiente asesinato. Esta es la fase de enfriamiento
durante la cual el asesino en serie deja de matar.
Tras cometer un asesinato los AS experimentan una sensación de alivio y
tranquilidad, pero son sensaciones efímeras y duran poco tiempo en su memoria.
De nuevo vuelven a refugiarse en sus fantasías y disfrutan planeando un nuevo
crimen que sea más perfecto y más gratificante y placentero que el anterior. La
víctima no es importante, puesto que solo es el elemento necesario para que su
fantasía pueda hacerse realidad. Lo peor es que idealizan ese pensamiento de
manera obsesiva de modo que nunca están satisfechos con el asesinato cometido
porque no lo consideran tan perfecto como el que ellos han dibujado en su fantasía
y quieren volver a matar para corregir errores. Por eso ellos por si mismos nunca
dejaran de matar a no ser que se les detenga.

CLASIFICACION DE ASESINOS SERIALES


Asesinos organizados: Usualmente son poseedores de un coeficiente intelectual
superior a la media (105 en adelante); planifican sus crímenes muy metódicamente
por lo cual pueden tardar años en realizar un asesinato. A veces realizan sus
asesinatos por despechos o trastornos y, para encubrirse, involucran a otras
personas en su planificación. Por lo común, secuestran a las víctimas, después de
ganar su confianza, matándolas en un lugar y deshaciéndose de ellas en otro. A
veces, este tipo de persona busca entre su pasado a personas que formaron parte
de su vida y que la marcaron de alguna manera. Actúan engañando de muchas
maneras y, si hay personas extrañas en medio de su objetivo, las estudian y llegan
a crear toda una cantidad de circunstancias para volverlas en contra de su objetivo.
A veces, pueden tardar años en separar a su objetivo de su obstáculo. Una vez
realizado este propósito se acercan de forma pasiva y con muchas mentiras y
engaños a la persona de su pasado. Así, por fin, consigue su objetivo, que es
hacerle daño de maneras que pueden ser: matar a su víctima o provocarle
sufrimiento, como hacerle daño físico a un ser querido o amado, a su entorno ya
sea familia directa del objetivo o ser querido actual. Finalmente, se ensaña con su
objetivo inicial. Por ejemplo, Ted Bundy se ponía en el brazo un molde de yeso falso,
pidiendo a las mujeres que le ayudaran a llevar unos libros hasta su vehículo, donde
las golpeaba duramente hasta dejarlas inconscientes. Otros tienen como objetivo
específico a las prostitutas, quienes tal vez van voluntariamente con el asesino
serial, creyendo que es un cliente cualquiera. Estos tipos de asesinos, tienen un alto
grado de control sobre la escena del crimen, y generalmente conocen bien la ciencia
forense que los habilita para cubrir sus huellas, tal como enterrar el cuerpo o
cargarlo hasta un río para hundirlo. Ellos siguen escrupulosamente sus crímenes en
los medios de comunicación, y muchas veces se enorgullecen de sus acciones,
como si fuesen grandiosos proyectos. El asesino organizado es habitualmente muy
sociable y tiene amigos y amantes, muy a menudo hasta esposa e hijos. Son el tipo
de persona que cuando son capturados, son descritos por los conocidos como "un
tipo agradable" quien "no podría ni lastimar a una mosca." Algunos asesinos en
serie se esfuerzan por hacer sus crímenes difíciles de descubrir, como por ejemplo
falsificando notas de suicidio. El caso de Harold Shipman, un médico de cabecera
británico, en el que su posición social y ocupación eran tal que le permitía simular
las muertes de sus víctimas, considerando que morían por causas naturales; entre
1971 y 1998 mató por lo menos a 250 de sus pacientes más viejos; y hasta muy
poco antes de ser descubierto aún no se sospechaba que cualquiera de sus
crímenes haya sido premeditado.

Asesinos desorganizados: Carentes de un coeficiente intelectual alto (entre 80 y


95), cometen sus crímenes impulsivamente. Mientras que el asesino organizado
saldrá específicamente a cazar a la víctima, el desorganizado matará a alguien
cuandoquiera que la oportunidad surja, contadas veces se molestará en deshacerse
del cuerpo, dejándolo en el mismo lugar en que encontró a la víctima. Usualmente
llevan a cabo ataques "sorpresa", asaltando a sus víctimas sin previo aviso, y
típicamente ejecutarán rituales que creen necesarios hacer, una vez que la víctima
esté muerta (por ejemplo; necrofilia, mutilación, canibalismo, etc.). A menudo son
personas insociables, teniendo pocos amigos, y pueden tener un historial de
problemas mentales y ser referidos por sus conocidos como excéntricos o hasta "un
poco extraño". Tienen poca consciencia sobre sus crímenes y puede que bloqueen
los recuerdos de sus asesinatos. Uno de los casos recientes más conocidos que
encajan con este perfil es el de Francisco García Escalero, el "Matamendigos".
Un número significante de asesinos seriales muestran ciertos aspectos de los dos
tipos mencionados, aunque las características de un tipo dominan. El
comportamiento de algunos asesinos declina de ser organizado a desorganizado,
según sus homicidios continúan. Complementan cuidadosa y metódicamente los
asesinatos al principio, pero conforme su compulsión se sale de control, dejan de
dominarse volviéndose descuidados e impulsivos.

Algunos asesinos sufren de personalidad múltiple (Trastorno de identidad


disociativo) lo que los lleva a cometer asesinatos tanto organizados como
desorganizados. Aunque varios psicólogos han citado a la personalidad múltiple
como una de las mayores causas de asesinatos, está comprobado que solo la
minoría de los asesinos seriales sufren este trauma.
Motivaciones
Los patrones organizado y desorganizado, están relacionados con los métodos de
los asesinos. En consideración a los motivos, pueden ser ubicados dentro de cinco
categorías diferentes:
Demencia
Contrariamente a la opinión popular, rara vez los asesinos en serie son dementes o
están motivados por alucinaciones y/o voces en sus cabezas. Muchos pretenden
ser exculpados por la razón de la locura. Sin embargo existen, unos cuantos casos
genuinos de asesinos en serie, que fueron tratados según tal concepción.

Herbert Mullin masacró a 13 personas después de oír unas voces, que le dijeron
que los asesinatos eran necesarios para prevenir un sismo en California.

Ed Gein alegó que al comer los cadáveres de mujeres que se asemejaban a su


madre difunta, él podía preservar el alma de su madre en su propio cuerpo. Mató
dos mujeres que le recordaban a su madre comiéndose a una y siendo arrestado
mientras se encontraba en proceso de preparar el segundo cuerpo para consumirlo.
También usó la carne de cadáveres exhumados para dar forma, a un "traje de mujer"
para sí mismo y de esta manera poder "convertirse" en su madre, a la vez que no
dejaba de tener pláticas consigo mismo en una voz en falsete. Después de su
arresto fue emplazado a una institución mental por el resto de su vida.

Misioneros
Los llamados asesinos apostólicos creen que sus actos están justificados cada vez
que ellos se deshacen de cierto tipo de personas indeseables, (prostitutas o
miembros de cierto grupo étnico), haciéndole un favor a la sociedad. Robert Pickton,
Gary Ridgway, Mark David Chapman, John Bodkin Adams y Aileen Wuornos son a
menudo descritos como asesinos apostólicos. Curiosamente, en el caso de
Wuornos, las víctimas no eran prostitutas, sino los clientes de estas. Los asesinos
apostólicos difieren de otros tipos de asesinos seriales, en que sus motivaciones no
son sexuales.
Hedonismo
Este tipo asesina por el simple placer de hacerlo, aunque las características que
ellos disfrutan pueden diferir. Algunos pueden deleitarse con la "búsqueda" de
perseguir y encontrar una víctima más que cualquier otra cosa, mientras otros
pueden estar principalmente motivados por los actos de tortura y abuso de la víctima
mientras está viva.
Usualmente existe un fuerte rasgo sexual en los crímenes, aun cuando puede que
no sea inmediatamente obvio, pero algunos asesinos obtienen una oleada de
excitación que no es necesariamente sexual, tal como Berkowitz, quien conseguía
cierta emoción al disparar a parejas jóvenes, cuando estos se encontraban en su
auto, lo hacía al azar y después escapaba sin siquiera tocar físicamente a las
víctimas. Entre la categoría de Hedonista existe tres tipos de asesino. El primero es
el asesino motivado por emoción. Este asesino mata por la emoción que siente
mientras que su víctima muere. La víctima tiene que estar consciente durante el
ataque para que el asesino pueda recibir el máximo placer posible. Actos sexuales
no ocurren después que la víctima muere. El objetivo del asesino motivado por
emoción es sentir el terror de sus víctimas antes que mueren. El segundo tipo es el
asesino motivado por lujuria. Este asesino es el que tortura y mutila sus víctimas.
Son motivados por lujuria y placer sexual. Las víctimas de este tipo de asesino se
encuentran con evidencia de tortura y a veces faltando partes del cuerpo. La
violación de las víctimas del asesino motivado por lujuria es común. A pesar de eso,
otros pueden asesinar al perjudicado rápidamente, casi como rutina y después
gratificarse en actos de necrofilia o canibalismo. El tercer tipo de asesino hedonista
es el asesino motivado por beneficio.

Lucro
La mayoría de los criminales que cometen asesinatos múltiples por fines materiales
(tales como los asesinos a sueldo), no son clasificados como asesinos seriales,
porque están motivados por el afán de lucro o algún tipo de ganancia económica,
en lugar de estarlo por una compulsión psicopatológica. Aun así, existe una delgada
línea que separa a ambos tipos de asesinos. Por ejemplo, Marcel Petiot, quien
operaba en la Francia ocupada por los Nazis, podría clasificarse como asesino
serial. Se hacía pasar como un miembro de la resistencia francesa y atraía con
engaños a opulentos judíos a su casa, haciéndoles creer que él podía hacerlos salir
clandestinamente del país. En lugar de eso, los asesinaba y robaba sus
pertenencias, matando a 63 personas antes de que fuera finalmente atrapado.
Aunque la principal motivación de Petiot era material, pocos pueden negar que un
hombre deseoso de matar a tanta gente, simplemente por adquirir unas pocas
docenas de maletas con ropas y joyería, fue un asesino compulsivo y un psicópata.

Poder / control
Este es el asesino serial más común. Su principal objetivo para matar es obtener y
ejercer poder sobre su víctima. Tales asesinos algunas veces fueron maltratados
de niños, se sienten increíblemente impotentes y a menudo se satisfacen en
prácticas que están vinculadas a las formas de abuso que sufrieron ellos mismos.
Muchos asesinos de este tipo abusan sexualmente de sus víctimas, pero difieren
de los asesinos hedonistas en que la violación no es motivada por lujuría, sino por
otra forma de dominación sobre el martirizado.

Algunos asesinos en serie, puede que tengan características de más de uno de los
tipos mencionados. Por ejemplo, el asesino británico Peter Sutcliffe, parece ser un
asesino demente y a la vez misionero, toda vez que afirmó que escuchaba voces
que le ordenaban que limpiara las calles de prostitutas.

Alternativamente, otra escuela de pensadores clasifica los motivos por: necesidad,


afán de lucro o poder.

Dentro de la mente de un asesino en serie: Las “fases” de su proceso mental


La captura y puesta en prisión de un elevado número de asesinos seriales
psicópatas le ha permitido a los psicólogos y psiquiatras forenses analizar de
primera mano el desviado comportamiento que éstos exhiben. Aunque no
predomina una opinión uniforme acerca de cómo funciona el mecanismo psíquico
que conduce a un individuo común a transformarse en un homicida en cadena, se
han formulado, no obstante, planteos altamente fundamentados y sugerentes.

Por ejemplo, ha sido muy difundido el esquema postulado por el psicólogo e


investigador policial norteamericano Dr. Joel Norris quien, después de entrevistar a
muchos homicidas seriales, desarrolló su teoría consistente en que durante el
proceso cerebral por el cual atraviesa esta clase de delincuentes necesariamente
se presentan varias etapas o fases mentales que dirigen sus acciones hasta
desembocar en un desenlace fatal.

Al inicial de estos estadios se lo tilda “fase de aura”, y en el mismo se visualiza un


pasmoso grado de confusión en el pensamiento exteriorizado por el individuo, el
cual va dejando entrever signos delatores de una psicopatía que llegará
rápidamente a convertirse en una auténtica obsesión.

El asesino psicópata experimenta con tan virulenta lucidez sus fantasías que éstas
se van mezclando de manera crecientemente peligrosa con la realidad, alcanzando
un extremo donde el sujeto afectado no logrará diferenciar entre ambas. El individuo
torna a depender de modo progresivo de estas fantasías, hasta un punto donde
aquellas comienzan a gobernarlo por completo. Lo que inicialmente se traducía en
inofensivos juegos oníricos pasa a ocupar un tiempo y un espacio cada vez más
esencial dentro de su vida consciente.

La segunda etapa de esta funesta retahíla mereció el nombre de “fase de


búsqueda”. Aquí el maníaco toma la irrevocable decisión de perpetrar el crimen, y
comprende que para ello debe hallar una víctima adecuada a sus particulares
necesidades. Hay psicópatas que al arribar a este grado se dan por satisfechos con
reafirmar sus fantasías e imaginan que consuman el delito, pero no avanzan más
allá.

Pero si la resolución de asesinar para cumplir con su morbo deviene más poderosa
se entra de plano en la “fase de seducción”, que es aquella en la cual el futuro
asesino establece contacto con posibles objetos de agresión desplegando su
magnetismo individual y su dialéctica. Comienza a disfrutar con su “actuación” y
busca hacer bajar la guardia a su oponente preparando el camino para un ataque
de improviso. Algunos perturbados pueden contenerse al arribar a esta etapa y se
conforman con haber establecido ese contacto con eventuales víctimas, y luego
retroceden.

Empero, la mayoría ya no son capaces de reprimirse ni detenerse y ascienden al


siguiente escalón dentro de esta neurosis conocido como “fase de caza”. En la etapa
de cacería se avanza abruptamente de la cautelosa pasividad a una febril actividad.
El victimario ya ha escogido el tipo de presa humana que considera “apropiado” y
se apresta a entrar en contacto decisivo con ella.

Dependiendo de la personalidad del agresor, éste empleará su encanto y atractivo


personal –si los tuviere- en pos de inducir a la víctima a caer en una trampa, o bien
llevará a cabo una sucesión de encuentros inspirados en el propósito de ganarse
su confianza previamente a acometerla.

El tiempo que insume este estadio de su proceso mental puede prolongarse durante
semanas o meses, o bien durar apenas unos instantes. Lo cierto es que esta etapa
inevitablemente se cumple siempre antes de entrar en la denominada “fase de
captura”.
Esta fase comporta el quinto hito dentro de la anómala conducta psíquica del
criminal. Aquí es cuando el asesino –literalmente hablando- se despoja de su
máscara, y hace uso de la fuerza a fin de retener a su presa o para conducirla a
donde quiere.
Se trata de un punto de no retorno. La sorprendida víctima cobra consciencia por
primera vez de las intenciones letales que animaban a su contraparte y, debido a
ello, ahora el matador ya no podrá echarse atrás

Seguidamente se instala la “fase de asesinato”, propiamente dicha, la cual cristaliza


y da culminación a las precedentes imaginerías sádicas o de dominación. Acá es
cuando el ultimador pierde absolutamente cualquier atisbo de percepción de la
realidad, y se embarca de lleno en la realización a cualquier precio de sus planes y
deseos.

Ha desembocado en la fase que justifica la existencia de todas las etapas


anteriores. Se trata de la razón de ser de la totalidad del proceso mental precedente,
y el ejecutor –imbuido de enfermizo éxtasis- no vacila en llevar a término el crimen
soñado con todos sus tétricos añadidos.
A la última de las instancias de este patológico impulso cerebral se la designa “fase
de depresión”. A ella únicamente se ingresa una vez consumada efectivamente la
agresión física. La excitación despertada por el acto de asesinar ha alcanzado su
paroxismo.
Posteriormente, el maníaco queda abrumado bajo una intensa depresión y abulia,
lo cual no quiere decir que sea capaz de reconocer la maldad de sus actos y, mucho
menos aún, que sienta remordimiento. Comprende, eso sí, que el placer esperado
no fue tan deleitoso como imaginó, y hasta puede calibrar que los riesgos son
demasiado grandes en comparación con el relativamente magro fruto cosechado.

Sin embargo, en caso de que en verdad estemos en presencia de un psicópata


homicida, esta fase no dura mucho y, tiempo más tarde, vuelve a transitar de
manera sistemática por el antedicho proceso, el que nada más se detiene si el
ultimador se enferma o incapacita, o si es capturado o muere.
El asesino, en definitiva, no hace sino llevar a cabo una fantasía de carácter ritual.
No obstante, una vez sacrificada la persona agredida, se esfuma la identidad que la
misma conservaba dentro del imaginario del criminal.
La víctima ya no representa lo que el victimario suponía al principio, a saber: la novia
que lo rechazó, la voz retumbante de la madre odiada, o la aplastante lejanía
provocada por el padre ausente. Todos estos fantasmas permanecen grabados de
la forma más vívida en la psique del ejecutor luego de perpetrado del crimen, y éste
no ha logrado ahuyentarlos de su interior.
Por el contrario, su intangible presencia se torna cada vez más opresiva y ominosa
y, metafóricamente, lo obliga a repetir el enfermizo ciclo que lo empuja a volver a
matar. El desastre cometido no borra ni cambia el pasado, porque el asesino serial
termina por odiar más.

De ahí el carácter adictivo de su mecanismo mental y la imposibilidad de detenerse.


El clímax obtenido instantes atrás tan sólo resulta un espejismo que no logra
compensar esos sentimientos contradictorios, y tampoco llena su hondo vacío ni le
sacia la febril ansiedad que lo agobia.
REHABILITACION DE UN ASESINO EN SERIE
Nos posicionaremos pensando la rehabilitación desde un enfoque integral de los
trastornos mentales, hoy en día el medio más eficaz de tratamiento se presenta a
través de la rehabilitación psicosocial, principalmente en el caso de las psicosis, en
general la esquizofrenia que es la patología más debilitante ya que afecta todas las
áreas de la personalidad del sujeto; (Pardo, V., 2007) y que como ya se dijo más
arriba la mayoría de los Asesinos Seriales son psicóticos. El trastorno
esquizofrénico es sin duda el más grave y deteriorante. Los tratamientos
psicosociales son interpersonales e implican la ejecución de variados roles por parte
de los distintos miembros del equipo: como gestores, para la coordinación de
servicios adaptados al tratamiento; como educadores, para otorgar educación sobre
la enfermedad y cómo enfrentarla; como amigos, para proveer apoyo y motivación;
como terapeutas entrenados, para 22 promover las estrategias para el
enriquecimiento interpersonal y como profesional de la salud, para otorgar el
tratamiento biomédico que corresponde. (p.21) La esquizofrenia afecta en muchos
aspectos la vida social del paciente, sus recursos para resolver problemas de la vida
cotidiana, sus posibilidades para encontrar un trabajo, etc. La O.M.S. (2001) define
a la rehabilitación psicosocial como “un proceso que brinda la posibilidad de que
personas disminuidas, discapacitadas o impedidas por un trastorno mental,
alcancen su nivel óptimo de funcionamiento independiente en la comunidad que
supone mejorar las competencias individuales y a la vez introducir cambios en el
entorno¨(p.1). Las intervenciones psicosociales pretenden reducir el impacto que
tienen en la vida del sujeto tanto de los síntomas negativos de la esquizofrenia como
de los positivos, aumentar el conocimiento sobre el trastorno que pueda tener el
propio sujeto y su familia, así como favorecer la adhesión al tratamiento
farmacológico, prevenir recaídas, mejorar las habilidades sociales y la propia red
social del paciente, proporcionar estrategias de afrontamiento del estrés en los
enfermos y sus familiares, reducir la discriminación y el estigma social que sufren
estos sujetos.(p.2) La OMS (2012) sostiene que más del 50 % de la población
mundial con Esquizofrenia no recibe una adecuada atención llegando este número
a 90 % en países de bajos recursos por la falta de acceso a los servicios de salud
mental. Como medida de ataque la OMS (2012) en su plan de acción 2013-2020
propone las estrategias necesarias para brindar adecuados servicios a las personas
con trastornos mentales, enfatizando en la transferencia de los servicios de salud
desde las instituciones a la comunidad. En este sentido en Uruguay se está
implementando un nuevo proyecto de Ley de Salud Mental proponiendo el cierre
progresivo de las Colonias y manicomios y habilitando espacios orientados a la
inserción en la comunidad. Por otro lado, pensar la rehabilitación en pacientes con
una estructura Psicopática, según algunos autores es casi imposible, no se puede
trabajar con un sujeto cuando este cree que no necesita ayuda, que no tiene un
problema, que el problema son los otros. Siguiendo sobre la línea de trabajo
terapéutico de rehabilitación con un enfoque psicosocial donde se suele trabajar con
grupos, promoviendo la ayuda mutua, fortaleciendo redes, es esencial interactuar
con otros y es muy importante la capacidad empática de 23 individuo. En este
sentido la personalidad psicopática hace muy difícil el trabajo, por no decir
imposible, ya que como se mencionó anteriormente estas capacidades están muy
disminuidas o no existen. Hare (1998) sostiene que en las cárceles los programas
no han sido pensados específicamente para este tipo de personalidad y en este
sentido afirma que ¨muestran su mejor cara, manifiestan un proceso remarcable,
convencen a los terapeutas y al comité de libertad condicional de que se han
reformado¨ (p.202). Pero en general vuelven a reincidir. Casos clínicos Los cuatros
casos2 que se pretende analizar, si bien son dos de ellos de tipo psicótico y los otros
dos de tipo psicopático, tienen en común la locura, la muerte y el horror. Por un lado,
los psicópatas que operan desde la manipulación, mentiras, seducción y por otro
lado los psicóticos que en general escuchan voces que les ordenan cometer tales
atrocidades, resultan ambos fascinantes, pero al mismo tiempo un desafío para
comprender desde el punto de vista psicológico ya que no dejan de ser seres
humanos que en definitiva está sufriendo.

Asesinos seriales PSICÓPATAS: Estos dos casos si bien se tratan de asesinos con
estructura psicopática, se presentan muy diferentes entre sí, se seleccionaron tales
casos a los efectos de pensar en la amplia gama que se pueden manejar dentro de
esta estructura y para demostrar que no hay un perfil especifico acabado del
psicópata, no necesariamente será inteligente, por ejemplo. El primero, Ted Bundy
se ajustaría al típico psicópata de cine el “psicópata americano”, un sujeto
inteligente, atractivo, manipulador y mentiroso, el que en general se refiere la cultura
popular cuando se habla de un asesino en serie psicópata. El segundo caso,
Marcelo Costa de Andrade, fue seleccionado con la idea de mostrar un caso más
cercano a nuestro medio, ya que pertenece a nuestro vecino país Brasil, este
pareciera tratarse de un psicótico por sus declaraciones casi delirantes como el acto
de beber la 2 Los casos de Ted Bundy, Richard Chase y David Bercowitz son
tomados de los libros ¨Los perrros me hablan¨ (Bafico, 2012) y ¨el origen de la
monstruosidad ¨(Bafico, 2015). Ya el de Marcelo Costa de Andrade se basó en las
entrevistas realizadas por el programa Instinto Asesino de Discovery Channel 24
sangre de sus víctimas para quedar más bello, pero más bien tienen que ver con su
retraso mental, en este sentido es un ejemplo totalmente distinto al americano, lo
común entre ellos es el deseo de matar y el cero arrepentimiento. Ted Bundy ¨El
asesino de la carretera¨ “Me pregunte a mí mismo quienes eran esos otros? ¿Otros
seres humanos con derechos humanos? porque es más incorrecto matar a un
animal humano que a otro animal, un chancho, una oveja, o un ciervo?” Theodore
Robert Cowell nació el 24 de noviembre de 1946, su madre Louise Cowell, lo tuvo
siendo muy joven, fruto de una relación pasajera con un veterano de la fuerza aérea.
Louise regreso a casa de sus padres y estos criaron a Ted como su hijo haciéndole
creer que ella era su hermana mayor. A los 4 años de edad, Ted y su madre
biológica se mudaron a Washington, donde Louise conoció a un cocinero llamado
Johnnie Culpepper Bundy, quien se casó con ella y le dio su apellido a Ted, Johnnie
resultó ser un padre cariñoso para Ted. En poco tiempo la familia Bundy creció y
Ted fue tuvo cuatro hermanos, a quienes cuidaba después de la escuela. Pero no
lograba relacionarse con las demás personas, no entendía la necesidad de las
personas por estar con otros: “no sabía qué hacía que la gente quisiera tener
amigos. No sabía qué hacía a la gente más atractiva que otros. No sabía que
subyacía a las interacciones sociales” (p.68). Durante toda la primaria, Ted se
caracterizó por ser bastante solitario e inseguro, sin embargo, al llegar a la
secundaria desarrollo una obsesión por la pornografía violenta y el voyeurismo. No
le iba bien socialmente en la secundaria: “En mi temprana escolaridad parecía que
no había problema en aprender cual era la conducta social apropiada, pero me topé
con una pared, por así decirlo, en el liceo’’ (p.69) Al terminar la secundaria, Ted
decidió ir a la universidad. Durante estos años, Bundy brilló como estudiante, era
muy enfocado, y sacaba constantemente buenas notas. 25 “Muchas de mis
pretensiones de tener una escolaridad modelo, era realmente un mecanismo de
defensa. Fui acusado en un par de ocasiones de ser distante, arrogante y esnob.
Pero eso era solo ese mecanismo de defensa para proteger un poco mi naturaleza
introvertida, Usaba eso para comenzar, por mi indiscutido miedo a socializar. Capaz,
también, era una manera de protegerme, porque no podía lograr esa clase de metas
sociales que quería” (p. 69). En 1968 la novia de Ted luego de un año decide
terminar con la relación por considerar que este carecía de la ambición necesaria
para triunfar en la vida, esto destruyó a Ted, y posiblemente desencadenó los actos
brutales que sucederían los años siguientes. En 1969 se enteró de la verdad sobre
su madre. Esto lo afectó de manera significativa, y aunque Ted no cambió su
relación con su madre biológica, si se volvió en contra de su padrastro, Johnny.
Cuando comienza la Universidad, la vida de Ted iba por el carril correcto, tenía una
pareja estable, estaba aplicando para la escuela de leyes y comenzaba a resaltar
en la política al ayudar en varias campañas del partido republicano, e inclusive fue
condecorado por la policía, al salvar la vida de un niño de 3 años que se estaba
ahogando en un lago. No se sabe en qué momento Ted se convirtió en un monstruo,
pero al parecer todo comenzó el 4 de enero de 1974, cuando entró en el cuarto de
la universitaria Joni Lenz, de 18 años, la golpeó con una palanca metálica y la violó
con una pata de la cama. Al día siguiente, la víctima fue hallada herida pero
sobrevivió con daño cerebral permanente. Bundy contaba con 27 años. Durante la
primavera y verano de 1974 desaparecieron varias universitarias. Se calcula que
fueron ocho víctimas a las que atacó durante las noches, hasta que comenzó a
hacerlo de día. La policía había iniciado 26 El 16 de agosto de 1975 el VW sedán
de Bundy es identificado, luego de que una de las secuestradas seducidas por Ted
escapara. Es declarado culpable y tras una semana de juicio por secuestro, Bundy
es sentenciado a una pena de 15 años ya que hasta el momento solo se sabía de
un crimen. Las autoridades investigan el resto de los crímenes del indiciado y
descubre en total aproximadamente treinta y seis víctimas. Fue condenado a muerte
y ejecutado en la silla eléctrica en 1989. En una carta de Bundy a una sobreviviente
le dice lo siguiente: “…no hay comparación entre el placer que podría obtener
comiendo jamón y el placer en prever matarte y violarte. Esa es la honesta
conclusión que mi educación me ha dejado, después del mas concienzudo examen
de mi espontaneo y desinhibido yo” (p.79) Durante su último juicio anuncia su
matrimonio ante la sorpresa de todos ya que estaba condenado a pena de muerte.
En la última entrevista, ya sin posibilidades de apelación termina por confesar los
crímenes y cuenta donde están los cuerpos, confiesa que luego de cometido el
asesinato volvía al lugar de los hechos para practicar necrofilia. Describió como las
mataba, estrangulaba y luego las desmembraba, en general las decapitaba y se
llevaba algunas partes consigo por algunos días. “me gustaba tomar sus cuerpos y
arrojarlos en el bosque, con un grupo entero de pequeñas bestias que, en efecto,
destruirían hasta la última prueba de ellos” Le gustaba vestirlas con determinada
ropa y colocarlas en determinadas poses, recreando imágenes pornográficas. A
veces tomaba fotografías y las guardaba como suvenir. (p.81) Ted poco a poco se
fue perfeccionando, paso de ser un asesino desorganizado en su primer asesinato
donde actuó de forma impulsiva, dejando pistas y sin un plan de acción a ser un
hábil manipulador y mentiroso en sus últimos asesinatos donde contaba con un plan
estratégico haciéndose pasar por una persona que necesitaba ayuda por estar con
un yeso en su brazo. No era un psicótico, lo que queda claro es que, si bien
aparentemente no tenía diagnosticado un trastorno antisocial de la personalidad ya
que lograba comunicarse con los demás y tenía relaciones sociales y afectivas, si
poseía muchos rasgos de personalidad de tal tipo, era un hábil manipulador,
seductor y mentiroso. 27 “su poder de fascinación llegaba a tal punto que, en el
juicio, las mujeres que estaban en el público como observadoras se reían y
sonrojaban si el las miraba y recibió cientos de cartas de amor estando en la cárcel.”
(p.84) Bundy no estaba loco, la conducta perversa no necesariamente hace a lo
perverso (…) el cree que no está enfermo, en este punto no necesita ayuda y es
imposible una intervención cuando alguien cree que no tiene un problema o que ese
problema lo puede manejar, no hay posibilidad de rehabilitación porque no hay
demanda porque él cree que no tiene un problema.(p. 93). Queda claro cuando el
día de su ejecución en la silla eléctrica este entre millones de opciones para elegir
un entrevistador, selecciona a un líder evangélico para alertar sobre lo que lo
intoxicó, declaró que tenía una fuerte adicción a la pornografía violenta, para él su
problema no estaba relacionado con lo que le pasaba a él, sino con un elemento
exterior: la pornografía ¨busca justificarse y quedar por fuera, intenta angustiar al
entrevistador y se ubica en el papel de víctima¨ (p. 85) “Yo no era un chico de ir a
bares. No era un pervertido, era una persona normal. Tenía buenos amigos, he
llevado una vida normal, excepto por ese pequeño pero muy potente poder
destructivo segmento que mantengo muy secreto y cerrado para mí. Aquellos de
nosotros que hemos sido tan influenciados por la violencia en los medios de
comunicación, especialmente la violencia pornográfica, no somos algún tipo de
monstruos inherentes…)” (p.90) Bundy tiene la seducción propia del perverso, esa
que causa confianza y fascinación en la víctima. Lacan analizó el tema de la
perversión, planteo que el perverso tiende a suscitar la angustia en el Otro. En
Bundy la angustia nunca aparece de su lado (p.84) En la entrevista con Dobson, el
líder evangélico, su objetivo es obtener placer incluso hasta el último minuto de vida,
ya está entregado no tiene nada a perder, entonces decide angustiar al otro para su
placer propio. Ted trata de ubicarse siempre en el lugar de víctima de la pornografía,
el alcohol y el ambiente. Cuando este le pregunta cómo se sintió luego de haber
cometido el primer asesinato, Bundy le contesta que fue’ como haber despertado
de un sueño, de haber estado poseído por algo extranjero” Otra vez acá hay un
corrimiento de la culpa que está siempre en los otros. (p.87) Bundy dice que eligió
a Dobson con la finalidad de alertar a la sociedad de que hay otros como el sueltos,
una vez más su intención es atemorizar, se podría pensar que ya que no puede
violar mujeres ya que está preso, busca otra forma de causar miedo, angustia y es
a su entrevistador en este caso. 28 “El verdadero torturador, como es Bundy, lo que
quiere es hacer sufrir al otro, maltratarlo físicamente es secundario, quiere quebrarlo
emocionalmente y luego físicamente’