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ESLABONES ENTRE

LA CIENCIA Y LAS ESCRITURAS


; son irreconciliables los mundos de la ciencia \... y
de la religión? ¿Ha demostrado la ciencia moderna
con su teoría de la evolución que el rela-to bíblico
del origen de la vida es falso? Si uno acepta el
informe bíblico de los orígenes, ¿debe entonces
rechazar la ciencia?
El Dr. Ariel A. Roth, hombre de ciencia y cre-
yente cristiano, argumenta que, tomadas en con-
junto, la ciencia y la religión nos dan una com-
prensión más completa y sensata del mundo que
nos rodea, de nuestro lugar en él, y del significa-do
y destino último de nuestra existencia.
Roth examina temas tales como las evidencias
en favor del evolucionismo y del creacionismo, el
diluvio, los puntos fuertes y la limitaciones del
método científico, y la confiabilidad de las Escritu-
ras. Concluye que el modelo bíblico de una crea-
ción reciente hecha por Dios deja menos pregun-tas
sin responder que el modelo evolucionista, o
cualquier posición intermedia entre los dos con-
ceptos básicos, tales como la creación progresiva y
la evolución teísta.

demás de enseñar biología, Ariel Roth se ocupó durante 30 años en investi·


la ciencia y la religión se tocan y que a veces ofrecen perspectivas diferentes.
A gar las áreas en las que

Tiene un doctorado en Zoología de la Universidad de Michigan, enseñó en las universidades


Andrews y Loma Linda, y desde 1980 hasta 1994 fue el director del Geoscience Research
lnstitute.
Roth también participó en la controversia entre el evolucionismo y el creacio-nismo en los
Estados Unidos, donde prestó su testimonio ante muchos grupos educativos y legales, y dirigió
numerosas excursiones de estudio de geología y paleontología en diferentes partes del mundo.

1 SBN 950-573-773-4

aORs
----------- . 789505 737734
L'ORÍGENES
,
RIGEN ES
ESLABONES ENTRE LA CIENCIA Y LAS ESCRITURAS

ARIEL A. ROTH

ASOCIACIÓN CASA EDITORA SUDAMERICANA


Av. San Martín 4555
B 1604CDG Florida Oeste
Buenos Aires, Argentina
Tftulo del original: Origins. Linking Science and Scrlpture, Review and
Herald Publishing Association, Hagerstown, MD, E.U.A., 1998.

Dirección editorial y traducción: Rolando A. ltin


Diseño: Willie Duke y Eval Sosa
Tapa: Hugo O. Primucci

IMPRESO EN LA ARGENTINA
Printed in Argentina

Primera edición
MM-4M

Es propiedad. © Review and Herald Publishing Association (1998).


© ACES (1999).
Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723.

ISBN 950-573-773-4

213 Roth, Ariel A.


ROT Los orlgenes. Eslabones entre la ciencia y las Escrituras - 1a. ed. -
Florida (Buenos Aires): Asociación Casa Editora Sudamericana, 2000.
440 p.; 23x15 cm

Traducción de: Rolando A. ltin

ISBN 950-573-773-4

l. Titulo - 1. Creación del mundo

Impreso, mediante el sistema offset, en talleres propios.


260700

Prohibida la reproducción total o parcial de esta publicación (texto, imágenes y


diseño), su manipulación informática y transmisión ya sea electrónica, mecáni-ca,
por fotocopia u otros medios, sin permiso previo del editor.

-36529-
A Lenore, Larry y john:
buenos ejemplos
de la obra del Creador.
CONTENIDO

AUTOR
PREFACIO
AGRADECIMIENTOS
LAS PREGUNTAS

l. Una pregunta persistente 19


2. Modas en el pensamiento 37
3. Reunamos todo 53
LOS ORGANISMOS VIVIENTES

4. ¡De dónde surgió la vida!


5. En busca de un mecanismo para la evolución
6. De lo complejo a lo más complejo
7. El origen del hombre
8. Más preguntas biológicas
LOS FÓSILES

9. El registro fósil 167


1O. La columna geológica y la creación 184
11. Qué dicen los fósiles acerca de la evolución 203
LAS ROCAS

12. Las grandes catástrofes 223


13. Evidencias geológicas de un diluvio universal 246
14. Cuestiones de tiempo 267
15. Algunas interrogantes geológicas acerca del tiempo geológico 301
UNA EVALUACIÓN DE LA CIENCIA

Y LAS ESCRITURAS
16. La ciencia: una empresa maravillosa
17. La ciencia y la verdad: algunos interrogantes
18. Las Escrituras: algo extraordinario 341
19. Interrogantes acerca de las Escrituras 358
ALGUNAS CONCLUSIONES
20. ¡Está la ciencia en problemas?
21.Alternativas entre el creacionismo y el evolucionismo
22.Unas pocas palabras finales

GLOSARIO
iNDICE
EL AUTOR

Ariel A. Roth nació en Ginebra, Suiza, y su niñez y juventud transcurrieron


en Europa, el Caribe y América del Norte. Recibió los títulos de Magíster en
Biología y Doctor en Zoología de la Universidad de Michigan, y además ad-
quirió formación académica en geología, matemáticas y biología de radiación en
la Universidad de California.
Roth se desempeñó como profesor en diversas universidades y es miem-
bro de numerosas sociedades profesionales. Después de servir como jefe del
Departamento de Biología en las universidades Andrews y Loma Linda, fue di-
rector del Geoscience Research lnstitute en Loma Linda, California. Durante 23
años fue el director de la revista Origins. -
Roth ha realizado investigaciones en zoología de invertebrados y en arreci-
fes de coral vivientes y fósiles tanto en el Océano Pacífico como en el Mar Cari-
be. Allí investigó los efectos de la luz y los pigmentos sobre las tasas de creci-
miento de los arrecifes. Sus investigaciones en distintos aspectos de la biología
fueron financiados por varias agencias del gobierno de los Estados Unidos, in-
cluyendo el Instituto Nacional de Salud, y la Administración Nacional del Océano
y la Atmósfera.
Roth ha participado en forma muy activa en la controversia entre el evolu-
cionismo y el creacionismo en los Estados Unidos, y actuó como consultor o
como testigo en los Estados de California, Oregón y Arkansas. A lo largo de los
años ha conducido numerosas excursiones paleontológicas y geológicas en
Australia, Nueva Zelanda, Europa y América del Norte, en regiones donde se
encuentran elementos significativos para el desarrollo de la controversia entre el
evolucionismo y el creacionismo. Además, publicó más de cien artículos en re-
vistas eruditas y populares, y ha dado centenares de conferencias sobre su
espe-cialidad en todo el mundo.
PREFACIO

.l ay quienes consideran una tarea imposible ligar la ciencia con la H Biblia. Este
libro desafía-esa "imposibilidad". Intenta mostrar que la dicotomía entre ciencia y
Escrituras no es lo que muchas veces se
supone, y que existe una armonía razonable entre las dos.
En las discusiones animadas acerca de la veracidad de la ciencia y la
Biblia, demasiado a menudo el enfoque se centra en un tópico, como ser:
¿Cómo podría la vida aparecer espontáneamente, o qué validez tiene el
registro de los comienzos narrados en la Biblia? Con todo, el problema de
los orígenes es muy abarcante porque trata del comien-
zo de casi todo. Un tema extenso demanda una amplia base de eva-
luación. Este libro intenta dar una introducción al panorama más ge-
neral y abarcante. Solemos confiar en los expertos especializados, que
a su vez confían en otros expertos especializados, todos los cua-les han
formado su "concepto del mundo" basados en opiniones ge" neralizadas
sin haber tenido la oportunidad de evaluar el cuadro más amplio que se
acepta, dándolo por sentado. Demasiado a menudo formulamos
conclusiones abarcantes a partir de bases estrechas, sin darnos cuenta
de que sufrimos del preconcepto de exclusión. Un soció-
logo mira una ciudad desde una perspectiva diferente de la del
arquitec-to, pero ambos ven parte del cuadro total. Este breve examen
intenta "es-pecializarse" en un vistazo más amplio, al evaluar diversas
interpretaciones
basadas en datos científicos y en las Escrituras.
Mientras intentaba abarcar el cuadro más extenso me he visto forzado, por

11
ll LOS ORiGENES

exigencias prácticas, a seleccionar un número limitado de temas para la discu-


sión. He procurado elegir los temas más importantes, es decir, los que presentan
el mayor desafío para la Biblia y para la ciencia. Los temas son abordados a
partir de una variedad de perspectivas. Comenzando con la historia del con-
flicto, este libro enfoca interpretaciones biológicas, paleontológicas y geológi-
cas. Luego siguen las evaluaciones de la ciencia, de la Biblia, y de las filosofías
intermedias entre el concepto creacionista bíblico y el modelo evolucionista de la
ciencia. Hay decenas de otros tópicos que hubiera querido abordar, pero la-
mentablemente no es posible abarcar todo. ¡Muchos estarán contentos de que
no lo haya intentado!
U nade las premisas de esta obra es que la verdad debe tener sentido lógi-
co. En otros términos, la verdad debe soportar la investigación; además la inves-
tigación debe ser lo suficientemente abarcante como para ser apropiada a las
in-terrogantes que se expongan. Uno de los aspectos desalentadores de la
humani-dad es que muchas veces, más de las que queremos admitir, creemos
lo que deseamos creer en lugar de lo que los datos nos dicen. Por eso, en
nuestra bús-queda de la verdad es muy importante evitar confiar en la conjetura
y prestar es-pecial atención a las bases más firmes que podamos encontrar.
Como científico activo, tomo muy seriamente la ciencia. Como valoro la
verdad y la religión, también tomo muy seriamente lo que dice la Biblia.
Últimamente se han escrito muchos libros que desafían el creacionismo, el
evolucionismo o las ideas afines a ellos. En este libro, hasta donde me fue
posible, he procurado realizar una síntesis más constructiva. Esto me ha resulta-
do más factible en la segunda parte del libro. Al mismo tiempo he dedicado to-do
el esfuerzo posible'para realizar una evaluación crítica. La mayoría de las
publicaciones que tratan este tema ignoran la geología. He tratado de cubrir es-
ta brecha tomando en cuenta este campo descuidado.
A menudo este libro enfoca la intersección de la ciencia con la religión. El
lector pronto descubrirá que hay varios usos que se dan a términos generales
como ciencia o religión. Esto se presta a confusión, puesto que, en una discu-
sión, la comprensión precisa es importante. Para aclarar la terminología, con
frecuencia he identificado usos específicos en el texto. De especial importancia
es el sentido en que se usan los términos ciencia, ciencia naturalista, ciencia
metodológica, religión, Escritura y teología. Se definen estos términos en el glo-
sario al final del libro.
Muchas de las conclusiones ofrecidas aquí no son las aceptadas corriente-
mente. Invito al lector a que evalúe éstas en base a los hechos y no a partir de
perspectivas preconcebidas. Los conceptos nuevos no se formulan simplemente
basándose en los viejos conceptos.
PREFACIO

13

Unos pocos capítulos (especialmente los capítulos 4, 8, 1 O y 14) cubren


temas relativamente técnicos. He procurado simplificarlos lo más posible, pero
temo que algunos puedan tener dificultades para entenderlos. Son importantes,
pero algunos lectores podrán encontrar mayor beneficio si leen solamente las
conclusiones al final de los capítulos y siguen luego con los temas más senci-
llos.
Alguien podría preguntar: ¿Presenta este libro un tratamiento equilibrado?
¿Está libre de preconceptos? Desafortunadamente, la respuesta a ambas pregun-tas
probablemente sea: No. He realizado esfuerzos especiales para ser imparcial en la
presentación de los hechos, dando especial atención a los datos más con-fiables,
pero ¿quién puede asegurar que está libre de preconceptos? Cuando se trata de las
interpretaciones de los datos que se tienen, no puedo asegurar. que he dado a cada
punto de vista una atención equilibrada. Este libro no es un examen de opiniones
generalizadas. Sin embargo, en muchos campos, nuestro nivel de información es tan
escaso en comparación con lo que necesitamos pa-ra llegar a conclusiones finales,
que presentamos más de una opinión.
Siempre que tengo en mis manos un libro nuevo, una de las primeras cosas
que hago es ir al capítulo final para determinar la perspectiva del autor. Permíta-
me ahorrarle esa tarea, si es que estoy todavía a tiempo. Mi conclusión es que
hay mucho más información científica que corrobora la Biblia de lo que gene-
ralmente se supone. A pesar de haber una buena cantidad de datos científicos
que favorecen a la evolución, la visión global evolucionista es limitada y deja
muchas preguntas sin respuestas, inclusive el por qué de la existencia. Creo que
cuando se considera el cuadro total, el creacionismo explica más que el
evolucionismo. Las teorías de los orígenes que procuran combinar parte del
creacionismo con parte del evolucionismo (cap. 21) no son muy satisfactorias.
Carecen de definición como también de autenticidad científica y bíblica. Tam-
poco presentan autenticidad según otras fuentes de información.
Estoy consciente de que los que sostienen ideas que difieren de las mías
podrían hallar mi enfoque no de su agrado. Si este es el caso, les ruego acepten
mi sincera disculpa. Instaría a los tales a continuar estudiando, comunicando y
contribuyendo al acervo de conocimiento de la humanidad. Todos tenemos
mucho que aprender el uno del otro.

ARIEL A. ROTH
Loma Linda, Calif., USA
Marzo de 1997
AGRADECIMIENTOS

Ha sido de un valor inconmensurable la ayuda recibida de muchos amigos


con quienes he intercambiado ideas a través de los años. Todos los alumnos en
mis clases, y en especial los estudiantes de posgrado, han sido una constante
fuente de iluminación. En forma especial quiero agradecer a los doctores Robert
Brown, Arthur Chadwick, Harold Coffin, jim Gibson, David Rhys y Clyde Webster
por sus valiosísimas sugerencias. Debo hacer mención especial de Kat-herine
Ching por su excelente ayuda con las referencias bibliográficas, aparente-mente
interminables. También aprecio muchísimo el apoyo que me brindara el
Geoscience Research lnstitute a lo largo de los años.
Quiero extender un agradecimiento especial a las siguientes personas por
sus sabias sugerencias tocante al manuscrito o partes del mismo, los doctores
Earl Aagaard, John Baldwin, David Cowles, Paul Giem, Thomas Goodwin,
George javor, Karen jensen, Elaine Kennedy, Glenn Morton, Bill Mundy, George
Reid, William Shea y Randy Younker. Ellos no tienen la culpa de ninguno de los
errores que pudieran haberse introducido en la copia final, ni por los puntos de
vista o prejuicios expresados aquí, por los cuales asumo la responsabilidad total.

1
5
UNA PREGUNTA PERSISTENTE

Una cosa es desear tener la verdad de nuestro


lado, y otra es desear sinceramente estar del
lado de la verdad.
1
RICHARD WHATELY

L A COMISIÓN DE EDUCACIÓN de la Asamblea legislativa del Estado de Oregón


estaba realizando una audiencia pública en la capital esta-
tal, Salem. la gran sala estaba atestada, y se abrieron otras cuatro salas
para acomodar a la multitud de curiosos. Sobre el tapete estaba·la en-
señanza del creacionismo en las escuelas públicas de Oregón. El pú-
blico en general favorecía en forma abrumadora la enseñanza tanto
del creacionismo como del evolucionismo, y se estaba consideran-
do una nueva ley que exigía se diera una consideración equilibrada
a ambos puntos de vista.
Cuando hice mi presentación a la comisión, señalé que los
conflictos entre el creacionismo y el evolucionismo no tenían que
ver con los hechos, sino con la interpretación de los hechos. Tanto
los evolucionistas como los creacionistas aceptan los datos de la
ciencia, pero les dan interpretaciones diferentes. Por ejemplo, los
evolucionistas enseñan que las semejanzas en la estructura, la bio-
química y la anatomía de las células de diferentes clases de anima-
les y plantas se deben a un origen evolutivo común, mientras que los
creacionistas consideran los mismos datos y los interpretan como la
impronta de un diseñador único, que es Dios.
Después de varias horas de discusión, el presidente de la comisión
ofreció sus observaciones finales. Indicó que en realidad no había nin-gún
problema en discusión, porque el creacionismo fue vencido por la ciencia hace
más de cien años. En su opinión, el conflicto había sido resuelto
1
9
20 LOS ORiGEN ES 1 LAS PREGUNTAS

hace mucho. Esto dejó en algunos de nosotros la pregunta de por qué se había
llamado a esa audiencia pública. Como orador principal del punto de vista
creacionista, quedé impresionado por mi tremendo fracaso. Esta reunión me re-
cordó una vez más cuán emocionalmente involucrados estamos con el proble-
ma filosófico básico de nuestros orígenes. Este problema no fue resuelto hace
cien años, y hasta hoy muestra pocas señales de llegar a serlo. Durante dos-
cientos años ha habido un conflicto abierto entre las interpretaciones científicas y
la Biblia. Esta es una de las batallas intelectuales más grandes de todos los
tiempos. Las armas son la pluma y la lengua, y el campo de batalla es la mente
del hom~re. Este problema afecta nuestra visión básica del mundo, nuestra ra-
zón de existir y nuestra esperanza para el futuro. No es un problema que se
pueda poner fácilmente a un lado.

UNA PREGUNTA PERSISTENTE: ¿CUÁL ES VERDADERA:


LA CIENCIA O LA BIBLIA?
La ciencia, probablemente el máximo logro intelectual de la humanidad,
impone con razón un alto grado de respeto. Cuando un hombre de ciencia hace
una declaración, puede no ser comprendido, pero probablemente le creerán.
Con frecuencia, los tribunales y la publicidad de productos comerciales apelan a
experiencias científicas como la palabra final. La ciencia, en combinación con la
tecnología, nos ha dado las computadoras, los módulos lunares y la inge-niería
genética. La ciencia casi ha sido más que exitosa. 2 No necesitamos dete-nernos
mucho en los éxitos de la ciencia.
La. poderosa comunidad científica suscribe, en general, el concepto evolu-
cionista de que el universo y la vida se desarrollaron por sí mismos, mientras
que el concepto de un Dios que diseñó todo es puesto en duda o ignorado. Esto
lleva a la comunidad científica a un conflicto con los que creen en el informe de
la historia de la tierra que dan las Escrituras (la Biblia). En este relato, consi-
derado por muchos como una revelación histórica, Dios es el creador de todo, y
en esto el creyente encuentra significado para la realidad y puede comprender-la
en parte. Por contraste, una evolución naturalista (es decir, no sobrenatural)
tiende a reducir la realidad a conceptos mecanicistas y, usando las palabras de
Shakespeare, la vida llega a ser "un cuento relatado por un idiota, lleno de soni-
3
dos y furia, pero que no significa nada".
Aunque la ciencia es poderosa, la Biblia es un libro sin igual en cuanto a su
influencia." En 1975 se estimaba que se habían impreso 2.500 millones de
CAPfTULO 1 1 UNA PREGUNTA PERSISTENTE 11

ejemplares, y la producción anual es de unos 44 millones de ejemplares. Este


récord sobrepasa al rival más próximo, el Libro Rojo, una compilación de citas
de Mao Tse-tung, que tiene una circulación estimada de 800 millones de ejem-
plares. Su circulación aumentó considerablemente cuando su posesión era vir-
tualmente obligatoria en China. Otros libros de gran circulación en Occidente
son La verdad que conduce a vida eterna (más de 100 millones) y el Libro
Gui-nness de récords mundiales (más de 70 millones). 5 La distribución actual de
las Escrituras es más de 17 veces la de cualquier competidor secular. Con frecuen-
cia se imprimen y distribuyen porciones, libros y testamentos, lo cual aumenta
todavía más su distribución.
Un episodio importante en el conflicto entre la ciencia y las Escrituras lo
constituye el Siglo de las Luces, en el siglo XVIII. En este período la actividad in-
telectual se liberó de las creencias religiosas tradicionales y de la Biblia. La Ilus-
tración no resolvió las preguntas básicas del hombre acerca de sus orígenes, y
del origen de todas las cosas, ni tampoco eliminó la Biblia. En los dos siglos úl-
timos, la batalla sobre la Biblia a veces ha rugido abiertamente; otras veces ha
sido menos activa. A pesar de este conflicto, la Biblia sigue siendo el libro más
buscado. Si la Biblia fuera un libro de entretenimiento, uno podría explicarse su
popularidad sobre esa base; pero no lo es, y a veces tiene dichos ásperos y
fuertes. Su popularidad se basa, por lo menos en parte, en la confianza que ge-
nera por su significación y su imparcialidad.
En vista de la amplia aceptación de la ciencia y de la Biblia, y de los puntos
de vista contrastables promovidos por ambas, no sorprende que haya una con-
troversia entre ellas. Muchos se preguntan sinceramente cuál es la fuente de
verdad más confiable. Esta pregunta será considerada de diversas maneras en
los capítulos que siguen.
Las preguntas acerca de los orígenes últimos, tales como el origen de Dios
o el origen del universo, entran a veces en el análisis, pero con pocas
evidencias y menos respuestas definitivas. No nos detendremos en ellas
porque, por falta de evidencias, actualmente debemos permanecer abiertos.
Analizaremos sí, en profundidad, la validez relativa del concepto de evolución de
la ciencia natura-lista y el concepto de creación descritos en la Biblia. Hay más
evidencias sobre estos dos modelos. El estudio de estos temas tiene mayores
posibilidades de dar fruto.
A veces se afirma que tanto el creacionismo como el evolucionismo se ba-
san en la fe: ninguno de los dos puede ser demostrado. Hasta cierto punto esto
LOS ORfGENES 1 LAS PREGUNTAS

es cierto, porque ambos representan eventos pasados únicos y singulares que


son difíciles de verificar y evaluar. Pero nuestra fe es más segura si está basada
sobre evidencias. Todos tenemos que ejercitar algo de fe. Lo hacemos cuando
plantamos una semilla o viajamos en avión. Tenemos fe de que lo normal pre-
valecerá. Pero esta fe está basada en experiencias pasadas. Del mismo modo,
nuestra respuesta a las preguntas acerca de los orígenes no debiera estar
basada sencillamente sobre una fe ciega. Existe una gran cantidad de
evidencias que tienen relación con esa pregunta persistente: ¿Cuál es
verdadera: la ciencia o la Biblia?

LA CONTROVERSIA'
Aunque los conceptos de evolución han existido durante siglos, un cambio
drástico ocurrió en 1859 cuando Carlos Darwin publicó su libro El origen de las
especies por medio de la selección natural, o la conservación de razas favoreci-
das en la lucha por la existencia. Este tomo enfatizaba la evolución junto con un
mecanismo sugerente, la selección natural, para producir formas más avanzadas de
yida. La reacción hacia el libro de Darwin fue al comienzo muy mezclada, pero
después de unas pocas décadas, una gran cantidad de hombres de ciencia y
algunos teólogos comenzaron a aceptar alguna forma de evolución. Había pocos
detractores de las ideas de Darwin, especialmente entre los teólogos y los biólogos,
incluyendo un grupo notable de la Universidad de Princeton que adoptó una posición
intermedia entre el evolucionismo y el creacionismo.
Hubo una resistencia organizada contra el evolucionismo a comienzos del
siglo XX en Inglaterra, pero la oposición más fuerte se desarrolló en los Estados
Unidos. El creacionista más influyente de ese período fue George McCready
Price (1870-1963), quien en numerosos libros desafió tanto el evolucionismo
como la validez de la columna geológica que se usa para ilustrar el progreso
evolutivo.
En la década de 1920 hubo un crecimiento de la preocupación pública en favor
del creacionismo, y varios estados promulgaron leyes prohibiendo la ense-ñanza del
evolucionismo en las escuelas públicas. Una de ellas fue la base para el famoso
Caso Scopes7 (a veces llamado ei"Caso del mono") que atrajo aten-ción mundial
(Figura 1.1 ). john T. Scopes, un profesor de Biología del puebleci-to de Dayton,
Tennessee, fue hallado culpable de enseñar el evolucionismo y más tarde absuelto
sobre la base de una falla técnica. Ambos bandos declararon haber vencido, y pocas
opiniones cambiaron. Siguió la secuela típica de estos
CAPITULO 1 1 UNA PREGUNTA PERSISTENTE 23

La atestada sala del tribunal durante el famoso juicio Scopes en Dayton, Tennessee (EE.UU.). Está
hablando el abogado Clarence Darrow.*

• Foto cortesía de Bryan College.

casos: libros, dramas y películas. En realidad, el problema básico fue más si el


evolucionismo o el creacionismo eran veraces, que si Scopes había violado la
ley. En 1968 esta clase de leyes que prohibían la enseñanza de la evolución fue
declarada inconstitucional por la Suprema Corte de los Estados Unidos, no
sobre la base de si la evolución o la creación eran ciertas, sino sobre la base de
la exigencia constitucional de la separación de la Iglesia del gobierno. En los Es-
tados Unidos no hay una religión oficial del Estado, y el tribunal argumentó que
prohibir la enseñanza de la evolución era favorecer el establecimiento de la
religión por parte del Estado, violando así la estricta separación entre la Iglesia y
el Estado.
Después de la controversia sobre la ley contra el evolucionismo en Te-
nnessee, hubo una calma relativa hasta la década de 1960, y algunos eruditos
previeron la desaparición de los conceptos bíblicos tradicionales. El historiador
R. Halliburton [h.] predijo en 1964 que "es poco probable un renacimiento del
24 LOS ORIGENES 1 LAS PREGUNTAS

8
movimiento [creacionista]". El teólogo Gordon Kaufamn, de Harvard, escribió
en 1971 que "la Biblia ya no tiene la autoridad singular y única para el hombre
occidental. Ha llegado a ser un monumento grande pero arcaico en nuestro
medio ... Sólo en lugares aislados (y seguramente están desapareciendo rápida-
mente) tiene la Biblia esa clase de autoridad existencial y significación de que
9
una vez gozó en gran parte de la cultura occidental".
Pero la desaparición de la Biblia y del creacionismo predicha no se mate-rializó
en los Estados Unidos. Las iglesias evangélicas conservadoras crecieron
rápidamente en las décadas de 1970 y 1980, mientras que las denominaciones más
liberales perdieron miembros, a veces, de a millones. El creacionismo pronto
s'urgiómás fuerte que nunca, debido a una combinación de factores, in-cluyendo los
siguientes: 1) Muchos padres se molestaron por libros de texto de biología, de nivel
medio, bien escritos y financiados por el gobierno, que enfati-zaban temas
controvertidos, como·la educación sexual y el evolucionismo, de una manera que
ellos consideraban ofensivo. 2) Un libro escrito por dos crea-cionistas, John C.
10
Whitcomb y Henry M. Morris, titulado The Genesis Flood [El diluvio del Génesis],
que estaba basado, en parte, en los puntos de vista de George McCready Price,
recibió amplia difusión y un sólido apoyo de los reli-giosos conservadores. 3) Dos
amas de casa influyentes en el sur de California, Nell Seagraves y Jean Sumrall,
influyeron sobre la junta de Educación del Estado de California para requerir que al
creacionismo se le diera el mismo estatus que al evolucionismo. Esta
11
reglamentación fue modificada más tarde. Como Cali-fornia es tal vez el Estado de
mayor influencia en los Estados Unidos, la publici-dad de esta decisión estimuló una
cantidad de intentos legislativos en otros Esta-dos para dar la misma consideración
al creacionismo que al evolucionismo. En los años siguientes se presentaron
docenas de propuestas de leyes relacionadas con este tema a las legislaturas de los
EstadosY
Uno de los problemas mayores que alimentan el fuego de la controversia es
que la ciencia no está preocupada con la moralidad, y el evolucionismo es per-
cibido como un desafío a la Biblia, en la que existe gran preocupación acerca de las
normas morales. Por causa de esto, muchos consideran la enseñanza del
evolucionismo como un desafío a las normas tradicionales de conducta. Esto no
quiere decir que los hombres de ciencia no sean morales. Muchos de ellos son
modelos de rectitud estricta, pero la moralidad no es una preocupación de la
ciencia ni de la teoría de la evolución, y los padres se ponen nerviosos cuan-do se
presenta en el aula como que ellas tuvieran autoridad por sobre la Biblia y
CAPfTULO 1 1 UNA PREGUNTA PERSISTENTE 25

su moralidad. Un estudio del contenido del creacionismo y del evolucionismo en


los libros de texto de biología de nivel medio en los Estados Unidos desde 1900
hasta 1977 muestra un aumento general en la presentación de ambos, aunque
dominan los de contenido únicamente evolucionista. 13 Para aumentar el interés,
el bien conocido creacionista Duane T. Gish viajó por todos los Estados Unidos
ganando muchos debates con los evolucionistas ante grandes audiencias de
universitarios.14
Cuando la Suprema Corte de los Estados Unidos dispuso que el evolucio-
nismo no podía ser puesto fuera de la ley, los creacionistas procuraron estimular
la enseñanza tanto del creacionismo como del evolucionismo. Este enfoque
también fue considerado ilegal en 1987 por la Suprema Corte, otra vez sobre el
mismo requisito constitucional indicado arriba, que requiere que el gobierno
permanezca neutral en lo tocante a asuntos religiosos. la Corte no permitió que
se enseñaran legalmente los aspectos científicos de las alternativas para el
evolucionismo, como tampoco las evidencias científicas contra el mismo. Esto
indujo a los creacionistas a promover el "creacionismo científico", que reducía el
énfasis en los aspectos religiosos del creacionismo. los evolucionistas res-
pondieron declarando que el creacionismo no es ciencia, y que el principio de la
separación de la Iglesia y el Estado requiere mantenerlo fuera de las escuelas
públicas y, en particular, de las clases de biología.
Con el correr de los años los argumentos cambiaron en forma dramática, al
ser grandemente influenciados por las decisiones de la Corte Suprema. En la
década de 1920, cuando la enseñanza del evolucionismo era ilegal, los evolu-
cionistas apelaron al principio de la libertad académica para estimular la inclu-
sión del evolucionismo. En la década de 1980, cuando los creacionistas estaban
tratando de incluir el creacionismo se escuchaba muy poco acerca de la libertad
académica, en particular, de parte de los evolucionistas, mientras los creacionis-
tas la promovían. la batalla ahora se ha trasladado de las legislaturas de los
Esta-dos a las juntas escolares locales y a los maestros mismos, quienes en los
Esta-dos Unidos tienen bastante autonomfa. los maestros se encuentran a
veces en aprietos entre los padres que están listos para demandar al sistema
público de educación por enseñar religión, y los que no quisieran que las
convicciones re-ligiosas de sus hijos sean destruidas por la ciencia secular. Un
maestro informó que cuando enseña el evolucionismo, él recoge todo el material
distribuido en-tre los alumnos para que los padres ni siquiera sepan lo que él les
15
ha estado enseñando.
16 LOS ORIGENES 1 LAS PREGUNTAS

A veces la aspereza de la batalla es increíble. Con frecuencia los creacio-


nistas hablan antes de verificar los hechos, presentando informaciones grosera-
mente erróneas, incluyendo el incidente imaginario en el que Darwin, en su le-
cho de muerte, habría confesado que la Biblia era verdadera. 16 Los evolucio-
nistas han proferido términos de menosprecio contra los creacionistas, llamán-
dolos "charlatanes que sólo se sirven a sí mismos" 17 y muchas otras descripcio-
nes peyorativas. Al debatir con un creacionista, un geólogo australiano se puso
guantes aislantes y, tomando con la mano un cable con electricidad, invitó a su
18
opositor a electrocutarse. La publicidad generada por todas estas actividades
han contribuido a difundir el creacionismo hasta los rincones más apartados de
la tierra. Ya no es un fenómeno restringido a los Estados Unidos o Inglaterra. Se
han formado sociedades creacionistas en docenas de países, especialmente en
Europa y el Lejano Oriente, con representantes en Australia, Sudamérica y el
19
África.
Las encuestas de opinión pública en los Estados Unidos con respecto a los
orígenes de la humanidad han sorprendido tanto a creacionistas como a evolu-
cionistas.20 La comunidad académica, especialmente los hombres de ciencia
que endosan el evolucionismo en general, se consternó al ver que sólo el 10%
de la población en general aceptaba el modelo evolucionista de las ciencias
naturales (sin Dios), mientras que casi la mitad creía en una creación reciente,
por lo menos para el hombre, realizada hace menos de 10.000 años; otros se-
guían posiciones intermedias (Tabla 1.1 ). Algunos hombres de ciencia se pre-
guntaban por qué, después de más de un siglo de educación evolucionista, tan
pocos seguían su doctrina. He escuchado a hombres de ciencia expresar su
preocupación por su incapacidad de vender el concepto, y la necesidad de me-
jorar su enseñanza. En mi opinión, el problema no es el arte de vender; los
científicos son buenos maestros, y el evolucionismo está bien presentado en
excelentes libros de texto. El problema es que los evolucionistas tienen un pro-
ducto que no es fácil de vender. Muchos encuentran difícil de creer que el
hombre y todas las complejas formas de vida que lo rodean, junto con una tierra
y un universo que tan adecuadamente sostienen la vida, se hayan organizado a
sí mismas. Del mismo modo nuestra capacidad para pensar, percibir, esperar y
estar preocupado, entre muchos otros atributos, todos parecen estar más allá de un
proceso evolutivo mecánico sencillo. Todo esto añade combustible al fuego de la
batalla sobre los orígenes.
CAP(TULO 1 1 UNA PREGUNTA PERSISTENTE 27

Dios creó a los seres humanos dentro de los últimos 10.000 años 44 47 47
Los seres humanos se desarrollaron durante millones de años, pero 3a
Dios guió el proceso 40 35
los seres humanos se desarrollaron a lo largo de millones de años.
Dios no estuvo involucrado en ello. 9 9 11
Sin opinión 9 4 7

Creencias de los adultos en los Estados Unidos con respecto a sus orígenes. Las cifras representan
porcentajes obtenidos por encuestas Gallup realizadas en 1982, 1991 y 1993.

LA GUERRA SOBRE LA GUERRA


¿Existe realmente una guerra entre la ciencia y la Biblia? No tiene sentido
tratar de resolver un conflicto que no es real. Con respecto a esto, las opiniones
varían grandemente. La pregunta está muy cerca del problema persistente de si
la ciencia o las Escrituras están en lo correcto. Si cualquiera de ellas es conside-
rada falsa, no hay conflicto. Algunos perciben que el problema se está resol-
viendo porque la religión está retrocediendo completamente ante la autoridad de
la ciencia. Para quienes creen en un Dios cuyas Escrituras tienen autoridad, tal
idea es inaceptable. Algunos seleccionan partes de la ciencia y partes de la
Biblia para tratar de resolver el conflicto. Al hacer así, tienden a negar la autori-
dad de ambas. Aún otros resuelven el conflicto negando la validez o importan-
cia tanto de la ciencia como de las Escrituras, creyendo que tienen poco que de-
cir acerca de las preguntas vitales para la existencia y el sentido de ella.
El problema se hace más confuso todavía por causa de una argumentación
artificial y una terminología vaga. Stephen J. Gould, el eminente evolucionista de
la Universidad de Harvard, no ve una guerra entre la ciencia y la religión (no las
Escrituras) porque en su opinión no hay conflicto porque "la ciencia tra-ta con
hechos reales, mientras que la religión lucha con la moralidad huma-na".21 El
historiador David Livingstone repite este punto de vista: "Este modelo de una
guerra [entre la religión y la ciencia] ha sido desmantelado con precisión forense
por una escuadra de revisiooistas históricos" Y Estos historiadores a me-nudo
echan la culpa por esta imagen de una guerra a dos libros importantes que
aparecieron hace casi un siglo: History of the Conflict Between Religion and
Science [Historia del conflicto entre la religión y la ciencia], escrito por
18 LOS ORIGENES 1 LAS PREGUNTAS

)ohn William Draper (1811-1882), y A History of the Warfare of Science with


Theology in Christendom [Una historia de la guerra de la ciencia con la teología en
23
la cristiandad], de Andrew Dickson White (1832-1918).
Draper, que abandonó la fe religiosa de su familia, preparó un libro que fue
muy popular. Enfatizaba cómo la Iglesia, especialmente la Iglesia Católica
Romana, fue enemiga de la ciencia. Él enfatizaba el antagonismo entre la reli-
gión y la ciencia como algo muy importante, en realidad, "el más importante de
24
todos los problemas vivientes". White también se rebeló contra su formación
religiosa. Como primer presidente de la Universidad Cornell, la primera univer-
sidad explícitamente secular en los Estados Unidos, él afrontó fuerte oposición
religiosa. White reforzó la tesis de Draper de que la religión, y en especial, la
teología, sofocaban la verdad.
Tanto Draper como White fortalecieron su posición señalando que la Igle-
sia medieval había adoptado el concepto de que la tierra era plana. Curiosa-
mente, esta acusación del error de la Iglesia, era un error. La Iglesia medieval no
25
creyó que la tierra era plana; sin embargo, la acusación sirvió para reforzar la
impresión de que la religión estaba equivocada. Draper y White crearon "un
cuerpo de conocimiento falso por consultarse el uno al otro en lugar de las evi-
dencias".26 La falacia de la tierra plana se ha extendido a muchos libros de
texto en los Estados Unidos y aun en Inglaterra. Se presenta a Cristóbal Colón
como un héroe que se atrevió a luchar contra un dogma de la Iglesia al
aventurarse a viajar por el mar desconocido, y descubrió América sin caerse por
el borde de la tierra plana. Afortunadamente, se están haciendo esfuerzos para
eliminar este error de los registros históricos, pero la falacia popular sigue
teniendo muchos adherentes.
Algunas veces nos consolamos pensando en los errores de otros. El famoso
filósofo europeo Ludwig Wittgenstein repite esta tendencia para la historia en
general: "Una edad comprende mal a otra; y una época insignificante malen-tiende a
todas las demás en su propia forma maliciosa"P El cliché "de la tierra plana" acerca
del pasado puede hacernos pensar cuán superior es nuestra forma de ver las cosas
a la de las generaciones pasadas, pero al usarlo en realidad es-tamos reconociendo
nuestra falta de información. El historiador Jeffrey Burton Russell, de la Universidad
de California en Santa Bárbara, comenta con mucha perspicacia que "la suposición
de la superioridad de 'nuestros'conceptos so-bre los de culturas más antiguas es la
variedad de etnocentrismo más tenaz que sobrevive".28 En la controversia
evolucionismo-creacionismo necesitamos man-
CAPfTULO 1 1 UNA PREGUNTA PERSISTENTE 29

tener en perspectiva el prejuicio de la supuesta superioridad de nuestros con-


ceptos. Como lo ilustran Draper y White, nuestro desprecio por las ideas más
antiguas puede conducirnos a senderos extraños y erróneos. Aunque reconozco
que nuestros avances en el conocimiento representan un progreso, también
quisiera advertir que nuestra propensión a despreciar el pasado implica que en
el futuro nuestra confianza en el presente pueda ser clasificada como necedad.
Lo que hoy parece ser progreso (verdad) puede muy bien ser interpretado como
error por generaciones futuras.
Volvamos a la pregunta sobre si hay guerra entre la ciencia y la religión. Sin
definiciones precisas de términos, la discusión de la guerra no puede resolverse.
9
Un libro reciente titulado /s Goda Creationist? [¿Es Dios creacionista?]2 pre-
tende que Dios no es creacionista porque el creacionismo no es un concepto bí-
blico. Algunos que creen que la vida fue creada por Dios a lo largo de extensos
períodos se llaman "creacionistas", pero éste ni es el concepto bíblico de la
creación ni la forma común de entender el término creacionista. Podemos elimi-
nar la metáfora de la guerra si alteramos la definición de los términos. Esto es
como eliminar el crimen allegalizarlo. Después de hacer esto, el problema del
crimen subsiste. La redefinición de términos puede ser superficial. ¡No se puede
producir la unidad entre carnívoros y herbívoros con sólo darles nombres dife-
rentes! Al intentar una solución entre la ciencia y las Escrituras, los mismos tér-
minos se usan en formas diferentes y confusas. Por ejemplo, White pensaba que
la ciencia podía reconciliarse con la religión pero no con la teología. En for-ma
similar, algunas personas aceptan una forma de religión pero niegan la vali-dez
de la Biblia, aun cuando la Biblia ha sido el fundamento de mucha de la re-ligión
del mundo occidental. El término religión puede tener una variedad de
significados, que varían desde la adoración a Dios hasta la dedicación al secula-
rismo. Hasta ahora ha habido poco consenso en cuanto a una terminología
precisa. Pero las palabras descuidadas no pueden resolver este conflicto que va
más allá de sólo consideraciones semánticas.
Aunque Draper y White estaban equivocados acerca del concepto de la
tierra plana, probablemente estaban en lo correcto acerca de una guerra entre la
ciencia y la religión, y especialmente entre la ciencia y las Escrituras. La historia
está llena de ejemplos de tales confrontaciones, y no hay dudas de que existe
un conflicto entre las interpretaciones generales evolucionistas de la ciencia y el
concepto creacionista de la Biblia. Una gran parte de este libro se ocupa de es-
te conflicto. William B. Provine, el historiador de Biología de la Universidad
30 LOS ORIGENES 1 LAS PREGUNTAS

Cornell, quien endosa el evolucionismo, hace los siguientes comentarios agudos


con respecto a algunas de las ramificaciones de este conflicto como se desa-
rrolló en los Estados Unidos: "Los hombres de ciencia trabajan estrechamente
con los líderes religiosos con el fin de luchar contra la introducción del creacio-
nismo en las aulas de las escuelas públicas.
"Los líderes religiosos y los teólogos liberales, que también proclaman la
compatibilidad de la religión y la evolución, logran esta improbable posición por
dos caminos. Primero, renuncian a las interpretaciones tradicionales de la
presencia de Dios en el mundo, algunos hasta el punto de ser ateos efectivos.
Segundo, sencillamente rehúsan comprender la biología moderna evolucionista
y siguen ·creyendo que la evolución es un proceso intencional.
"Se nos presenta ahora el espectro de los evolucionistas ateos y los teólogos
liberales, cuya comprensión de los procesos evolutivos es una tontería demos-trable,
que se unen con la ACLU (la Unión de las Libertades Civiles Americanas, según las
siglas en inglés) y los tribunales más altos del país para golpear a los creacionistas,
que se encuentran en una situación comprometida creciente. La biología
evolucionista, como se la enseña en las escuelas públicas, no muestra ninguna
evidencia de ser una fuerza deliberada de ninguna especie. Esto es profundamente
perturbador para los creacionistas. Sin embargo, en las cortes, los hombres de
ciencia proclaman que nada en la biología evolucionista es in-compatible con
ninguna religión razonable, un concepto que también es apoya-do por los teólogos
liberales y los líderes religiosos de muchas denominacio-nes. No sólo los
creacionistas son incapaces de conseguir que su 'cienciade la creación'sea
enseñada en las escuelas, sino que ellos tampoco pueden con-vencer al sistema
judicial de ninguna manera significativa de que el evolucionis-mo es antitético a la
religión; de este modo, las cortes están etiquetando sus conceptos religiosos como
terriblemente desviados. No es extraño que los crea-cionistas (¡cerca de la mitad de
la población!) están frustrados con el sistema y quieren que se les dé un tiempo igual
para expresar sus propios puntos de vista, o por lo menos, se les evite ser
apaleados por el evolucionismo".30
Hay pocas dudas de la existencia de un conflicto, en el que a menudo se
encuentran evolucionistas y teólogos liberales, de un lado, negando la vali-dez de la
creación bíblica, y creacionistas y teólogos conservadores afirmán-dola por el otro
lado. Mucho gira en torno a la pregunta: ¿Cuál tiene más auto-ridad: la ciencia o las
Escrituras? Pero esa pregunta rápidamente pasa a proble-mas más específicos tales
como: ¿Es el informe bíblico de la creación un mito?
CAPÍTULO 1 1 UNA PREGUNTA PERSISTENTE 31

¿Es posible un compromiso entre creación y evolución? En los próximos capítulos


se considerarán estas preguntas complejas desde diversas perspectivas.

¿QUÉ SE QUIERE DECIR CUANDO SE HABLA DE CREACIONISMO Y


EVOLUCIONISMO?
Aunque muchos conceptos se aclararán a medida que se desarrollen los
capítulos, en este momento puede ser útil clarificar algunos conceptos básicos.
Lo que corrientemente se entiende por creacionismo es el modelo bíblico.
En el informe de la creación, un Dios todopoderoso prepara la tierra para la vida
y crea las diversas clases de organismos vivientes en seis días de 24 horas
cada uno, descritos todos con su propia "tarde y mañana". La cronología bíblica
tra-dicional sugiere que esta creación ocurrió hace menos de 10.000 años, aun-
que la Biblia no trata directamente el tema de una fecha precisa para la crea-
ción. Algunos creacionistas creen que el universo también fue creado durante la
semana de la creación, mientras otros creen que existió mucho antes de ese
tiempo, y que sólo el mundo habitable fue creado durante la semana de la
creación. El foco del informe bíblico se centra en la creación de la vida misma y
de los factores importantes para la vida tales como la luz, el aire y la tierra seca.
Relacionada con esta creación hay una catástrofe universal; el diluvio del Géne-
sis, que enterró muchos organismos que ahora forman los estratos fosilíferos de
la Tierra. Este diluvio explica el registro fósil en el contexto de una creación re-
ciente y, como tal, es un elemento importante en el concepto bíblico de la
creación. 31
El término evolucionismo tiene muchos significados. Algunos lo utilizan para
referirse a pequeños cambios de tamaño o de color, etc., que se ven en los
seres vivientes. Sin embargo, tanto los creacionistas como los evolucionistas
reconocen que estos son variaciones biológicas normales. El sentido más gene-
ral de evolución se refiere al progreso de formas vivas de las más simples a las
más complejas. El concepto generalmente se extiende para incluir el origen de la
vida y el desarrollo del universo. Es un enfoque mecanicista del tema de los
orígenes. Generalmente no se incluye a Dios como un factor explicativo. El de-
sarrollo ocurre en forma natural de acuerdo con nuestra comprensión de la
causa y el efecto. En el escenario evolucionista, el universo se formó por causas
naturales hace muchos miles de millones de años atrás. La vida sencilla surgió
espontáneamente sobre la Tierra hace miles de millones de años, y las formas
más avanzadas de la vida evolucionaron de las más sencillas, especialmente
LOS ORIGENES 1 LAS PREGUNTAS

durante los últimos centenares de millones de años. Hay muchas variaciones de


32
este tema general.
Entre estos dos panoramas principales del creacionismo y del evolucionis-
mo, hay una variedad de conceptos que generalmente incorporan partes de
ambos. Se los designa con nombres como evolución teísta, creación progresiva
o evolución deísta. Estos modelos rechazan la perspectiva puramente mecánica
como la del evolucionismo. Apoyan la idea de un desarrollo progresivo de la vi-
da que a menudo incluye la obra de una clase de Dios, pero rechazan el regis-
tro bíblico de una creación reciente. Varias de estas ideas se analizarán en el
ca-pítulo 21.

EL CONFLICTO Y LA EXACTITUD
Probablemente el más pintorésco de los filósofos cínicos fue Diógenes de
Sínope. Esta figura imaginativa y carismática del siglo IV a.C. hizo mucho para
promover la filosofía cínica de la virtud como el único bien. Esta creencia esta-ba
con frecuencia acompañada por un ascetismo extremo que parecía estar
ejemplificado en la vida de Diógenes. De él se cuentan muchos incidentes. Al-
gunos de ellos sin duda son apócrifos; sin embargo, sirven para ilustrar la enor-
midad de la brecha que a veces existe entre lo convencional y los ideales. Se
cuenta que Diógenes descartó su última posesión, su cuenco, después de
obser-var a un muchacho que bebía con sus manos ahuecadas. Él vivió en un
barril de madera prestado, idea que sacó de la observación de los caracoles. Su
sarcas-mo, a menudo hiriente, salió a la luz cuando Alejandro Magno le ofreció
cual-quier cosa que quisiera (¡una oferta de menor riesgo con Diógenes que con
muchos otros!). Su único pedido fue que Alejandro Magno se moviese hacia un
lado para que no le tapara la luz del sol. Uno de los incidentes más famosos
acerca de las actividades de Diógenes es la de su paseo por Atenas llevando un
farol encendido, a plena luz del día, en una infructuosa búsqueda de un hombre
honesto.
¿Encontraría Diógenes honestidad entre los creacionistas y los evolucionis-tas
de hoy? La honestidad, así como la exactitud o la exageración, es difícil de evaluar
porque no podemos discernir los motivos de los demás. Todos comete-mos errores
involuntarios, que se llaman errores honestos. Pero cuando esta-mos estudiando
nuestros propios orígenes, el sujeto está tan ligado con nuestra identidad y
emociones que resulta muy difícil ser objetivo. Nuestras suposicio-nes colorean
nuestros procesos mentales. Tenemos, por supuesto, que ser tole-
CAPÍTULO 1 1 UNA PREGUNTA PERSISTENTE 33

rantes de los puntos de vista de los demás, pero ha habido tanta mala informa-
ción en este conflicto, que debiéramos estar seguros de que estamos basando
nuestro análisis en información correcta. Dos informes ilustrarán nuestra necesi-
dad de hacer una evaluación cuidadosa de la información.
Hace varios años se publicó, en una cantidad de periódicos, diarios y otros
medios de información, un incidente acerca de un día perdido. 33 Ese relato afir-
maba que un grupo de hombres de ciencia del Centro de Vuelos Espaciales
Goddard, en Greenbelt, Maryland, habían estado estudiando las diversas posi-
ciones de los planetas de nuestro sistema solar en relación con el tiempo. No
pudiendo encontrar un acuerdo exacto entre los datos históricos antiguos y las
fechas esperadas, la computadora que estaba procesando los datos se detuvo.
Cuando se hicieron las correcciones para el día largo de josué descrito en la
34
Biblia, se obtuvo una armonía casi perfecta. Cuando se hizo una segunda
co-rrección para el retroceso del sol en diez "grados", en relación con el rey Eze-
quías,35 se obtuvo un acuerdo perfecto.
Varias personas investigaron este informe con resultados decepcionantes.
La persona que relató el incidente no podía recordar de dónde se habían obteni-
do los datos originalmente, y nadie en el Centro de Vuelos Espaciales Goddard
parecía haber estado involucrado en este incidente de cálculos algo dramáti-
cos. Parece que el evento nunca ocurrió. Algunos trataron de exonerar a Los
que perpetuaron el incidente al enfatizar los buenos propósitos e intenciones
que perseguían. Otros señalaron que el evento no debería haber sido tomado
tan en serio, ya que una cantidad de personas que creían en la exactitud de la
Biblia no lo aceptaron. Pero el incidente queda como una vergüenza para los
defensores de la Biblia.
Durante la segunda década de este siglo, Charles Dawson y Arthur Smith
Woodward anunciaron el descubrimiento de los restos humanos de Piltdown,
36
ahora famosos, en el condado de Sussex, en el sur de lnglaterra. El cráneo
de Piltdown se mantuvo por varias décadas como uno de los intermedios entre
el hombre y las formas inferiores. La caja craneal era notablemente humana,
mientras que la mandíbula era más similar a la de los simios, correspondiendo a
la idea entonces dominante de que el cerebro conducía el desarrollo evolutivo de
los hombres. Algunos investigadores también informaron haber encontrado
algunos rasgos primitivos asociados con el cráneo más moderno. Unos 40 años
más tarde, tres renombrados antropólogos anunciaron que el cráneo de Pilt-
down era un fraude. La mandíbula había sido teñida, y los dientes limados para
LOS ORIGENES 1 LAS PREGUNTAS

que hicieran juego con el cráneo. La datación relativa con la técnica del flúor
mostró que la mandíbula era mucho más reciente que el cráneo.
Algunos han tratado de excusar este incidente al señalar que siempre hubo
algunos que pusieron en duda la validez de los hallazgos de Piltdown. Sin em-
bargo, por lo menos durante un tiempo, el cráneo mantuvo una posición respe-
tada en la propuesta del árbol genealógico del hombre, y el incidente constituye
una vergüenza para los defensores del evolucionismo.
Somos reacios a sugerir motivaciones específicas en los dos episodios,
pero que ocurrieran, y que por un tiempo cada uno de los argumentos fuera
promo-vido como válido por los defensores del creacionismo y del
evolucionismo, es tanto instructivo como embarazoso. Ellos sugieren que el celo
irracional por lo que uno cree ser cierto puede destruir la confianza en el punto
de vista que se está promoviendo. Esto debe ser évitado. La verdad no necesita
el apoyo del error. Además, nuestros puntos de vista pueden no ser correctos.
La verdad es verdad, nos guste o no.
Los incidentes informados arriba son aleccionadores: pueden sugerir que
un Diógenes moderno con su lámpara podría estar avanzando en un camino
muy largo. Que haya quienes están dispuestos a inventar "datos" para apoyar
su concepción del mundo testifica acerca de la intensidad del conflicto. La forma
de evitar ser engañados por "datos" inventados es la de no ser tan crédulos, pe-
ro no siempre es fácil evitarlo.

CONCLUSIONES
La ciencia es uno de los logros intelectuales más exitosos de la humani-
dad. Las Escrituras también son altamente respetadas, y la Biblia es con mucho
el libro más aceptado del mundo. Los hombres de ciencia seculares han pro-
puesto un modelo evolucionista de los orígenes muy lento, a lo largo de mucho
tiempo, mient~as que las Escrituras hablan de una creación reciente hecha por
Dios. La búsqueda de una evaluación de estos modelos de los orígenes ha teni-
do un curso interesante, disputado, y a veces engañoso. Se han propuesto
diver-sos esquemas para reconciliar estos dos modelos básicos de los orígenes,
pero estas componendas no han funcionado bien y se ven complicadas por
definicio-nes confusas. Muchos se preguntan sinceramente si la verdad última
con respec-to a los orígenes se encuentra primariamente en la ciencia o en las
Escrituras. Esas preguntas no tienen una respuesta fácil.
CAPITULO 1 1 UNA PREGUNTA PERSISTENTE l5

Notas y referencias:
1. R. Whately (1825), •on the Love ofTruth", en: H. L. Mencken, ed., A New Oictionary ofQuotations on Histo-
rical Principies from Ancient and Modern Sources (N. York: Alfred A. Knopf, 1960), p. 1223.
2. Esto se considerará con detalles en el capítulo 16.
3. William Shakespeare, Macbeth, v.v.26-28.
4. Ver el capítulo 18 para más detalles.
5. La mayor parte de las cifras provienen del Guinness Book of Records: a) D. Mcfarlan, ed., Guinness Book of
World Records 1990. 29a. ed. (N. York: Bantam Books 1990), p. 197; b) M.C. Young, ed., Guinness Book of
Records 1995, 34a. ed. (N. York: Facts on File, 1994), p. 142. También se ha obtenido información de la
empresa Guinness Publishing Ltd., y de la Sociedad Bíblica Norteamericana.
6. Las publicaciones sobre esto son casi ilimitadas. Para una introducción bibliográfica, ver: a) D.N. Livingstone,
"Evangelicals and the Darwinian controversies: A Bibliographicallntroduction", en: Evangelical Studies Bulle-
tin 4(2-1987):1-1 O. Algunas otras, entre muchas buenas referencias, incluyen: b) E.). Larson, Tria/ and Error:
The American Controversy Over Creation and Evolution (N. York y Oxford: Oxford University Press, 1985); e)
D.N. Livingstone, Darwin's Forgotten Defenders: The Encounter Between Evangelical Theology and Evolutio-
nary Thought (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co. y Edinburgo: Scottish Academic Press,
1987); d) G.M. Marsden, •creation versus Evolution: No Middle Way", Nature 305(1983):571-574; e) R.L.
Numbers, "Creationism in 20th-Century America", Science218(1982):538-544; f) R.L. Numbers, The
Creatio-nists: The Evolution of Scientific Creationism (N. York: Alfred A. Knopf, 1992); g) E.C. Scott, "The
Struggle for the Schools", Natural History 193(7-1994):10-13.
7. Ver el capítulo 19 para más detalles.
8. R. Halliburton, Jr. "The Adoption of Arkansas' Anti-evolution Law", Arkansas Historica/ Quarterly
23(1964):271-283.
9. G.D. Kaufman, "What Shall We Do With the Bible?", lnterpretation: A }ournal of Bible and Theology
25(1971 ):95-112.
1O. ).C. Whitcomb, )r., y H.M. Morris, The Genesis Flood: The Biblical Record and its Scientific lmplications (Fi-
ladelfia: The Presbyterian and Reformed Publishing Co., 1961 ).
11. Para mayores informaciones, ver: a) L. R. Brand, ''Textbook Hearing in California", Origins 2(1975):98, 99; b)
K. Ching, "The Cupertino Story", Origins 2(1975):42, 43; e) K. Ching, "Appeal for Equality", Origins
4(1977):93; d) K. Ching, "Creation and the Law", Origins 5(1978):47, 48; e) B.L. Dwyer, "California Science
Textbook Controversy", Origins 1(1974):29- 34; f) ).R. Ford, • An Update on the Teaching of Creation in
Cali-fornia", Origins 3(1976):46, 47; g) C. Holden, ed., "Random Samples: Alabama Schools Disclaim
Evolution•, Science 270:1305.
12. L. R. Bailey, Genesis, Creation and Creationism (N. York y Mahwah, NJ: Paulist Press, 1993), pp. 202-204.
13. a) S. Brande, "Scientific Validity of Proposed Public Education Materials for Balanced Treatment of Creatio-nism
and Evolutionism in Elementary Science Classrooms in Alabama•, en: K. R. Walker, ed., The Evolution-
Creation Controversy: Perspectives on Religion, Philosophy, Science and Education: A Handbook (The Pa-
leontological Society Special Publication No 1. Knoxville, TN: The University ofTennessee, 1984), pp. 141-
155; b) G. Skoog, "Topic of Evolution in Secondary School Biology Textbooks: 1900-
1977", tion 63(5-1979):621-640.
14. Para una muestra de los argumentos, ver: a) H.G. Coffin, "Creation is a Viable Alternative to Evolution as a
Theory of Origins: A Debate", Libeny 74(2-1979):10, 12, 13, 23, 24 (refutación en las pp. 24, 25); b) W.V.
Mayer, "Creation Concepts Should Not be Taught in Public Schools", Libeny 73(5-1978):3-7, 28, 29; e)
A.A. Roth, "Creation Concepts Should be Taught in Public Schools", Libeny 73(5-1978):3, 24-27, 28, 29;
d) ).W. Valentine, "Creation is nota Viable Alternative to Evolution as a Theory of Origins: A Debate",
Libeny 74(2-1979):11, 14, 15 (refutación en las pp. 25, 26).
15. Ver Scott (nota 6g).
16. a)). Moore, The Darwin Legend (Grand Rapids, MI: Baker Books, 1994); b) W.H. Rusch, Sr., y J.W. Klotz, Oid
Charles Darwin Become a Christian? (Norcross, GA: Creation Research Society Books, 1988); e) A.A. Roth,
l6 LOS ORIGENES 1 LAS PREGUNTAS

"Retro-progressing", Origins 22(1995):3-7.


17. W.). Frazier, "Partial Catastrophism and Pick & Choose Empiricism: The Science of 'Creationist' Geology"
(1984), en: Walker, pp. 50-65 (nota 13a).
18. a) (Anónimo), "Evolutionist Debater Descends to AII-Time Low", Acts and Facts 17(6-1988):3, 5; b) Numbers
1992, p. 333 (nota 61).
19. Ver: a) Numbers 1982 (nota 6e); b) Numbers 1992, pp. 319-339 (nota 61).
20. Para mayores detalles e interpretación, ver: A.A. Roth, "Creation Holding its Own" Origins 18(1991):51, 52.
21. S.). Gould, "lmpeaching a Self-appointed Judge: Book Review of: P.E. )ohnson, Darwin on Triar, Scientific
American 267(1- i 992):118-121.
22. Livlngstone (nota 6a), p. 1. En su libro Darwin's Forgotten Defenders (nota 6c), Livingstone da seis referencias que
desairan la imagen de una guerra.
23. a) ).W. Draper, History of the Conflict Between Religion and Science (N. York: D. Appleton and Co., 1875); b)
A. D. White, A History ofthe Warfare of Science with Theology in Christendom, 2 ts. (N. York: Dover Publica-
tionsl 1896, 1960 (reimpresión). Para información del trasfondo de Draper y de White, soy deudor de: e)
D.C: Llndberg y R. L. Numbers, eds., *Beyond War and Peace: A Reappraisal of the Encounter between Chris-
tianlty and Science", Church History 55(1986):338-354; d) D.C. Lindberg y R.L. Numbers, eds., God and
Natute: Historical Essays on the Encounter between Christianity and Science (Berkeley y Los Angeles: Univer-
sity el California Press, 1986), pp. 1-18; e) ).B. Russell, lnventing the Flat Earth: Columbus and Modern Histo-
rians (N. York y Westport, CT: Praeger Publishers, 1991), pp. 36-49.
24. Draper, p. vii (nota 23a).
25. a) S.). Gould, "The Persistently Flat Earth" Natural History 103(3-1994):12-19; b) Lindberg y Numbers 1986 (nota
23c); e) Russell, pp. 13-26 (nota 23e).
26. Russell, p. 44 (nota 23e).
27. a) L. Wittgenstein, Culture and Value, G.H. von Wright y H. Nyman, eds.; P. Winch, trad. IChicago: Univer-
sity of Chicago Press, 1980), pp. 86/86e; traducción de: Verrnischte Bemerkungen. Ver también: b) A. Kemp,
The Estrangement of the Past: A Study in the Origins of Modern Historica/ Consciousness (N. York y Oxford:
Oxford University Press, 1991 ), pp. 177, 178.
28. Russell, p. 76 (nota 23e).
29. R.M. Frye, ed., ls Goda Creationist? Tht; Religious Case against Creation-Science (N. York: Scribner's, 1983).
30. W.B. Provine, Reseña de: *E.). Larson, Tria/ and Error: The American Controversy over Creation and Evolu-tion"
(ver nota 6b], Academe 73(1-1987):50-52.
31. Se consideran informaciones adicionales sobre los conceptos creacionistas en los capítulos 10, 12, 19 y 21.
32. Mayores datos sobre el concepto evolucionista se verán en los capítulos 4, 5, 8 y 11.
33. Para algunos detalles, ver: H. Hill e l. Harrell, How to Uve Like a King's Kid (South Plainfield, N): Bridge Pu-
blishing, 1974), pp. 65-77.
34. )osué 10:13.
35. 2 Reyes 20:9-11.
36. Opiniones recientes sobre este incidente muy discutido son: C. Blinderman, The Piltdown lnquest (Buffalo,
NY: Prometheus Books, 1986); b) ).E. Walsh, Unraveling Piltdown: The Scientific Fraud of the Century and its
Solution (N. York: Random House, 1996).
MODAS EN EL PENSAMIENTO

Primero, "Es absurdo";


luego, "Tal vez";
y al final, "Lo supimos siempre".'

,··'.+"'"
~~· Ul na de las maneras en las que la humanidad añade variedad a su exis-

. ·-1 tencia es cambiando el estilo de su vestimenta. Recuerdo cuando esta-


ban de moda las corbatas angostas. Más tarde, las corbatas que estaban al día eran
sumamente anchas, luego llegó a ser aceptable una va-riedad de anchuras; pero la
mayoría hemos aprendido que debe-mos guardar las corbatas viejas para estar
preparados para el si-guiente capricho. Las ideas parecen seguir el mismo
esquema. Ciertas ideas acerca de la dieta, la etiqueta adecuada o el arte es-tán de
moda por un tiempo, sólo para ser reemplazadas más tar-de. Los conceptos
filosóficos siguen el mismo diseño, y en dife-rentes momentos y lugares han
prevalecido diferentes concep-tos. Unos pocos ejemplos son: el naturalismo, que
es la nega-ción de lo sobrenatural; el teísmo, que es una creencia en Dios; y el
agnosticismo, que es la idea de que la respuesta a las pregun-tas básicas es "No
sé". Podemos añadir el absolutismo, el animis-mo, el determinismo, el
materialismo dialéctico, el empirismo, el panteísmo, el pluralismo, el
racionalismo, y otros. Cada una de es-tas "escuelas de pensamiento" tienen, o
han tenido, sus adherentes

que creían en la verdad de esas ideas. Deberíamos recordar esto, lo de la


aprobación del grupo en las actividades intelectuales, al determi-nar el
peso de la evidencia de los diversos conceptos. Las ideas domi-nantes
cambian, pero ellas no cambian la verdad. Tres ejemplos ilustrarán
las implicaciones de las modas en el pensamiento. También deberíamos re-.

37
38 LOS ORIGENES 1 LAS PREGUNTAS

cordar: Que muchas de las ideas humanas cambien con el tiempo no debe ser
excusa para abandonar nuestra búsqueda de la verdad. La verdad está allí, para
que 'taencontremos. Esto lo analizaremos más hacia el final del capítulo.

LA DERIVA CONTINENTAL
Estaba escuchando a mi profesor de Geología Física mientras hablaba
acerca de la forma en que se correspondían las piezas del "rompecabezas" de las
costas este y oeste del Océano Atlántico. Mencionaba que a comienzos del siglo
un hombre llamado Wegener propuso que mucho tiempo atrás la América del
Norte y la del Sur estaban muy próximas a Europa y Africa, y que en ese tiempo
n·o existía la cuenca del Océano Atlántico. Desde entonces, los conti-nentes se
habían separado (Figura 2.1 ). Aunque la idea era interesante, mi profe-sor
comentaba que ya nadie le prestaba mucha atención. Poco se daba cuenta de que
en seis años la comunidad geológica iba a cambiar: de un rechazo vir-tual a una
aceptación casi total de la idea de Wegener.
Esta idea "nueva" llegó a ser un factor unificador y revitalizador muy fuerte
para el pensamiento geológico, originando revisiones de los conceptos de la.
formación de los continentes, las cadenas montañosas y el fondo oceánico. Los
textos de Geología tuvieron que ser escritos de nuevo. Vivir en momentos de es-
te gran cambio de pensamiento era a la vez excitante y solemne. Excitante por-
que se generaron muchas ideas y reinterpretaciones nuevas; solemne porque uno
se queda pensando qué otro concepto abarcante, que ahora es ridiculizado,
repentinamente llegará a ser aceptado como dogma.
Cuando Alfred Wegener (1880-1930) sugirió que los continentes se habían
movido, la idea dominante, aunque no exclusiva, era que en el pasado la tierra se
había contraído al enfriarse, y que las cadenas montañosas se debían a la
compresión lateral de las capas superficiales de la tierra. Esto es algo parecido a
las arrugas que se forman en la cáscara de una manzana que se encoge al secar-
se. Wegener bosquejó una cantidad de evidencias que indicaban que en vez de
que la tierra se hubiera contraído, los continentes se habían trasladado sobre la
superficie de la tierra. 2 Entre sus muchos argumentos señalaba que los enor-mes
corrimientos laterales de las inmensas capas plegadas ("nappes") de los Al-pes
europeos, que se habían trasladado veintenas de kilómetros, eran demasia-do
grandes para ser explicados por la mera contracción. Además, había seme-janzas de
los tipos de rocas de ambos lados del Atlántico, lo que implicaba que sus costas
podían haber estado juntas en lo pasado.
CAPÍTULO 2 1 MODAS EN EL PENSAMIENTO 39
FIGURA 2 1

Esquema que indica el movimiento de los continentes del mundo en tres períodos diferentes como
los visualizó Wegener. El diagrama inferior representa la disposición actual. Las regiones más oscu-
ras son mares, las regiones punteadas son mares poco profundos sobre Jos continentes, mientras
que las regiones blancas son tierra firme. los conceptos más modernos proponen algunas modifica-
ciones en detalles, aunque la idea básica es bien aceptada.*

• De A. Wegener (nota 2). Reproducido con permiso de Methuen and Co.


40 LOS ORIGENES 1 LAS PREGUNTAS

3
El principal interés del alemán Wegener no era el movimiento de los con-
tinentes, aunque él publicó cuatro ediciones del libro en que desarrollaba esta
idea. Él era principalmente un meteorólogo y explorador del Ártico. Esto último
fue su ruina. Dos de sus colegas, ubicados cerca del casquete de hielo de
Groenlandia en una estación de observación llamada "Eismitte" ("Medio del
hielo"), necesitaban suministros para el invierno. Con problemas en contra casi
insuperables, incluyendo la rotura de sus equipos, el abandono de casi todos
sus compañeros y temperaturas de -50°C, él y dos compañeros viajaron 400 km
en trineo desde la costa occidental de Groenlandia, llegando a Eismitte en el
otoño de 1930. Sin embargo, llegaron sin las provisiones, que habían tenido que
dejar por el camino. Los tres que quedaron en Eismitte se las arreglaron para
sobrevi-vir el invierno, pero Wegener y un compañero que trataron de regresar a
la costa perdieron sus vidas. Después de un día de descanso en Eismitte, los
dos salieron ello de noviembre, que era el soo cumpleaños de Wegener. El
cuerpo de Wegener fue encontrado en la primavera siguiente, más o menos a
mitad de camino hacia la costa, cuidadosamente sepultado por su compañero y
bien se-ñalado con los esquíes de Wegener. El compañero, que sólo tenía 22
años, nunca fue hallado. Wegener probablemente murió en su carpa por una
falla en el corazón. La tumba de Wegener permanece en el Casquete de hielo
de Groenlandia. Una cruz de seis metros que señalaba el lugar hace mucho fue
cubierta con nieve y hielo.
Cuando Wegener murió, su idea del t!aslado de los continentes tenía pocos
defensores y una larga lista de adversarios, especialmente en América del
Norte. Estos oponentes a menudo reaccionaban con in.dignación y desdén hacia
sus ideas. En 1926 se había realizado un simposio internacional en Nueva York
pa-ra discutir el tema, al que había asistido Wegener. Hubo hostilidad general a
la idea. "Los 'grandes'entre los geólogos norteamericanos lanzaron salvas es-
truendosas en su contra",4 y algunos lo acusaron de ignorar los hechos y de
practicar la autoexcitación. En los años que siguieron, el desprecio de la idea de
continentes que se trasladan fue lo suficientemente fuerte como para dañar la
reputación científica de alguien que apoyara la idea. 5 Tal vez el grado de aten-
ción y de resistencia a esta idea era una señal de su valor y fortaleza. Amenazas
sin valor e hipótesis sin sentido no atraen tanta atención.
Hacia fines de las décadas de 1950 y 1960 se recogieron nuevos datos que
encajaban bien con la idea de continentes a la deriva, y algunos hombres de ciencia
se atrevieron a promover las ideas de Wegener. De especial importancia
CAPiTULO 2 1 MODAS EN El PENSAMIENTO 41

fueron los datos nuevos que sugerían que el polo magnético cambiante de la tie-
rra había invertido su orientación norte-sur muchas veces en lo pasado. Este es-
quema de inversión pudo detectarse porque las rocas volcánicas habían recogi-
do el magnetismo de la tierra al enfriarse y formar grandes cordilleras en el fon-
do oceánico. Para acomodar estos datos, se propuso que la superficie de la tie-
rra está cubierta con enormes placas móviles que se generan desde abajo a lo
largo de uno de los bordes de estas cordilleras, mientras son absorbidas hacia
el interior de la tierra a lo largo de fosas del lado opuesto. Estas placas viajan
lenta-mente por la superficie de la tierra como enormes cintas transportadoras.
El movimiento de estas placas provocaba el movimiento de los continentes que
viajaban sobre ellas.6 Este es el modelo llamado de tectónica de placas. Faltaba
un buen mecanismo que trasladara las placas, pero, en forma sorprendente,
después de décadas de resistencia, la comunidad geológica abrazó la idea con
velocidad y pasión poco comunes. En cinco años, cualquiera que no creyera en
la tectónica de placas y el movimiento resultante de los continentes se arriesga-
ba al ostracismo. Pero hubo algo de oposición. Al reseñar un libro que apoyaba
el concepto de la tectónica de placas, un geólogo comentaba que él no estaba
seguro de que el publicador del libro debía incluirlo en la lista de los libros que
no eran de ficción. 7 Una respuesta sugería que, en términos de distorsión, i"el,li-
8
bro no puede competir con la reseña"! Pero ganó la tectónica de placas. Ahora
es el punto de vista dominante que sólo cuestiona una pequeña minoría per-
10
sistente.9 la idea de que la tierra se contrajo ya no es aceptada, pero la idea
11
de que podría haberse expandido tiene apoyo limitado.
Wegener ha llegado a ser una especie de héroe en la ciencia por haber es-
tado unos 30 ó 40 años adelantado a su tiempo. Es desafortunado que no
pudie-ra vivir lo suficiente como para ver la aceptación de muchos de sus
argumentos, y el cambio completo de actitud de la comunidad científica hacia él.
Muchos se han preguntado por qué parece haber tenido esa previsión especial,
y por qué los hombres de ciencia no lo aceptaron al principio. Algunos sugieren
12
que el peso de la evidencia no era suficiente en ese tiempo, lo que no explica
por qué su evidencia, que fue aceptada más tarde, provocó hostilidad por tanto
tiempo. También se ha sugerido que su idea era demasiado revolucionaria para
su tiempo, dada la imposibilidad de aceptar cambios geológicos grandes, espe-
cialmente los causados por catástrofes. Además, Wegener sugirió la hipótesis
de que la formación del Océano Atlántico pudiera estar asociada con el diluvio
13
bfblico de Noé, una idea que la mayoría de los geólogos deseaba evitar. Va-
42 LOS ORIGENES 1 LAS PREGUNTAS

rios mencionaron que como Wegener era un meteorólogo y no un miembro de la


comunidad geológica, el elitismo profesional favoreció el rechazo de sus ideas. 14
Lo más probable es que todas las situaciones mencionadas fueran facto-res que
intervinieron. Es difícil desafiar conceptos establecidos; pero, como lo ilustra la
historia del modelo de las placas tectónicas, cuando finalmente se acepta una
idea, puede hacerse con rapidez.

LA ALQUIMIA
La alquimia (Figura 2.2) es otro ejemplo de una idea dominante y amplia-mente
15
aceptada que ha cambiado. La alquimia, que básicamente fue un inten-to de
liberar partes del cosmos, tenía la aplicación práctica de tratar de cambiar metales
viles, tales como el hierro y el plomo, en oro. Como ahora la alquimia tiene una mala
reputación, rara vez se aprecia la realidad de que la idea básica tenía un fundamento
racional respetable. Así como se podía obtener hierro puro

Un alquimista en su laboratorio.*

• Pintura de David Teniers el )oven. Reproducido con permiso dellnstitut Collectle


Nederland.
CAPfTULO 2 1 MODAS EN EL PENSAMIENTO 43

de minerales de hierro rojizos comunes, se podía razonar que debería también


ser posible obtener oro de sustancias relativamente vulgares, tales como el hie-
rro y el plomo. Además, Aristóteles había sugerido que los cuatro elementos
básicos: la tierra, el aire, el agua y el fuego, podían cambiarse el uno en el otro;
por ello, ¿por qué no tratar de cambiar el plomo en oro? En un sentido los pri-
meros alquimistas eran verdaderos hombres de ciencia que estaban tratando de
descubrir cómo producir oro de la misma manera que ellos suponían que la
naturaleza lo había formado en lo pasado.
La alquimia pronto llegó a asociarse con el misticismo. La búsqueda no se
limitaba al oro, sino a lo que pudiera prolongar la vida, y aun dar vida eterna. La
alquimia podía, entonces, dividirse en dos partes: la alquimia práctica, y la
esotérica. La última generó considerable especulación, a veces hasta el punto
de oscuridad total. Había una búsqueda de una o más sustancias desconocidas,
llamadas la "piedra filosofal" o el"elixir de la vida", que podían producir oro y una
vida larga. Esta búsqueda llegó a ser para muchos una pasión consumidora.
La alquimia gozó de una presencia perdurable. En el mundo occidental
apareció en la región mediterránea oriental alrededor del siglo primero d.C. Ya
era aceptada en China varios siglos antes. Más tarde apareció en la India
alrede-dor del siglo V d.C., que es más o menos el tiempo en que declinó
temporal-mente en el mundo occidental por causa de las tendencias místicas
confusas. Durante muchos siglos la practicaron los árabes, quienes tuvieron una
cantidad de alquimistas notables. En la época medieval y más tarde se esparció
por Euro-pa, donde gozó de mucho respeto. Reyes y nobles sostuvieron a
menudo a los alquimistas y sus laboratorios bien montados con la esperanza de
aumentar sus recursos. Probablemente la mayoría de la gente educada creía en
el principio al-quimista de la trasmutación de los elementos. Los adherentes a
esta idea inclu-yeron a personas tan notables como Tomás Aquino, Roger
Bacon, Alberto Mag-no, Isaac Newton, el famoso médico Paracelso y el
emperador Rodolfo 11. La reina Elizabeth 1 empleó a varios alquimistas. El papa
Bonifacio VIII fue un pa-trono de la alquimia, pero el papa Juan XXII trató de
prohibirla. La alquimia fue aceptada por casi 2.000 años, aun cuando ningún
metal común se transformó en oro durante todo ese tiempo.
La práctica de la alquimia se vio plagada de falsificadores que gozaban con
la difusión de pequeñas informaciones erróneas pero que eran tentadoras. Al
mismo tiempo se arriesgaban a la ira de sus protectores porque no podían
producir oro, y a veces su única seguridad consistía en la huida. Demasiado a
44 LOS ORIGENES 1 LAS PREGUNTAS

menudo recurrieron al fraude, y desarrollaron una cantidad de ardides, tales


como usar un tl,lbo de hierro relleno con polvo de oro y con su extremo tapado
con cera que usaban para revolver sus mezclas. Cuando mezclaban un líquido
caliente en un caldero, la cera se derretía, y el polvo de oro que había en el in-
terior del tubo aparecía como si recién se hubiera trasmutado. Los impostores
dieron mala reputación a la alquimia, y los alquimistas verdaderos fueron forza-
dos a trabajar algunas veces en secreto.
En el siglo XVII la práctica de la alquimia se amplió para incluir la fabrica-
ción de una cantidad de productos químicos útiles, mientras la búsqueda de la
piedra filosofal disminuía. Muchos de estos descubrimientos más nuevos sirvie-
ron de base para el desarrollo de la química moderna. Irónicamente, la trasmu-
tación es ahora un proceso corriente. Usando aceleradores de partículas y reac-
tores nucleares, se han preparado numerosos elementos a partir d~ otros; sin
embargo, la fabricación de oro por este proceso es demasiado costosa para ser
económica. La idea dominante de la trasmutación alquimista por medios quími-
cos comunes, que gozaron de aceptación por casi dos milenios, está ahora
muerta. La alquimia demuestra que hay ciencia estéril. El éxito de la química
muestra que hay ciencia fecunda.

LA CAZA DE BRUJAS
El esquema de ideas dominantes no se limitó a las empresas científicas. En
1459 una congregación francesa de adoradores devotos, que solía ir a lugares
solitarios de noche para adorar a Dios, fue acusada de estar confabulada con el
Diablo. Los informes decían que en esos lugares secretos el Diablo aparecía y
los instruía, les daba dinero y alimentos, mientras los adoradores le prometían
obediencia.16 Estos adoradores, que incluían a ciudadanos respetables junto con
algunas mujeres con debilidad mental, fueron arrestados. Fueron sujetos a torturas
penosísimas, como la del potro, mientras se les exigía la confesión de los hechos de
que se los acusaba. Muchos de ellos admitieron como hechos esas imaginaciones, e
implicaron a otros por sugerencia de sus atormentado-res. Algunas veces, estos
nuevos acusados ¡resultaron ser enemigos personales de los atormentadores! Los
culpables eran colgados o quemados, aunque algu-nos pudieron escapar después
de pagar grandes sumas de dinero. Una investiga-ción ordenada 32 años más tarde
por el Parlamento de París encontró que las sentencias no eran válidas, pero para la
mayoría de los acusados era demasiado tarde.
CAPfTULO 2 1 MODAS EN EL PENSAMIENTO 45

Este incidente ocurrió en las primeras etapas de la manía de la caza de


brujas, una idea diabólica persistente que dominó a Europa durante tres si-glos.U
Con fervor demoníaco, cualquier persona de quien se sospechara que tenía
alguna clase de relación con el Diablo era buscada y castigada. Muchos fueron
quemados vivos, colgados, decapitados o destrozados hasta morir. Cual-quier
desgracia como la pérdida de las cosechas, una muerte repentina y la Muerte
Negra (peste bubónica), que a veces era violenta, era atribuida a estas brujas. Un
grupo de mujeres, algunas de ellas bastante jóvenes, eran acusadas por testigos
aparentemente confiables de participar en danzas de brujas a me-dianoche
debajo de un roble. Los esposos de algunas protestaron de que sus esposas
habían estado en casa con ellos a esas horas, pero se les dijo que el Diablo
podría haberlos engañado, y que sólo la apariencia de ellas había que-dado en
casa. Esto confundía a los esposos; y sus esposas fueron quemadas. 18 Varias
personas asumieron la misión de cazar a cualquiera que pudiera estar asociado/a
con el demonio. Se diq! que un acusador se jactaba de haber decla-rado
culpables y quemado a 900.brujas en 15 años. 19 No sólo se persiguió a personas,
sino también a cerdos, perros, muchos gatos, y aun un gallo, fueron ahorcados o
quemados. Era difícil, si no imposible, detener esta manía. Cual-quiera que
negara las acusaciones era torturado hasta que confesaba. Pocos se aventuraban
a protestar por esta práctica, por temor a ser condenados a muerte. Este delirio
predominó en Alemania, Austria, Francia y Suiza. También se di-fundió a
Inglaterra, a Rusia, y aun a través del Atlántico a los Estados Unidos. Nadie sabe
cuántos fueron muertos; los registros no son completos. Algunas es-timaciones
llegan hasta nueve millones. 20 Probablemente, no menos de varios centenares de
miles de personas perdieron la vida.
Esta alocada idea ilustra tanto la subjetividad de algunos conceptos acepta-
dos como también su potencial para dañar. Puede haber un amplio golfo entre
ser aceptado y ser correcto. No deberíamos confiar en la opinión popular para
determinar la verdad. Ni la ciencia ni las Escrituras son necesariamente verdade-
ras porque sean aceptadas. Se necesita considerar también otros factores al de-
terminar cuál es la verdad. Sin duda los factores sicológicos y sociológicos jue-
gan un papel significativo en el desarrollo, la popularidad y la persistencia de
muchas ideas que la humanidad considera verdaderas.

LOS PARADIGMAS Y LA VERDAD


Un concepto corriente acerca de la ciencia es que cuidadosa y constante-
46 LOS ORIGENES 1 LAS PREGUNTAS

mente destruye la ignorancia, al obtener triunfos en las batallas de las fronteras


del conocimiento. Esta idea, algunas veces fomentada por los hombres de cien-
cia mismos, encontró un obstáculo importante en 1962 al publicarse el libro de
1
Thomas Kuhn, The Structure of Scientific Revolutiofi2 [La estructura de las
revoluciones científicas]. Este libro, muy influyente, provocó controversias des-
de el principio. Desafiaba la autoridad y la así llamada "percepción inmacula-da"
de la ciencia.22
Kuhn propuso que la ciencia, en lugar de representar la acumulación de
conocimientos objetivos, es más bien el ajuste de los datos bajo conceptos am-
pliamente aceptados "que por un tiempo proporcionan problemas y soluciones
23
modelos". Kuhn llamó a estas ideas paradigmas. Los paradigmas son concep-
tos amplios que pueden ser verdaderos o falsos, pero que son aceptados como
verdaderos. Como tales concentran la atención en conclusiones que armoni-zan
con el paradigma y limitan las innovaciones fuera del paradigma. Ejemplos de
24
paradigmas son la tectónica de placas y el catastrofismo. Estos conceptos
establecen las restricciones [constraints] de lo que Kuhn llama la "ciencia nor-
mal", en la que los datos son interpretados dentro de los límites del paradigma
aceptado. Algunas veces tenemos un cambio de paradigma, y a eso Kuhn llama
una "revolución científica". La aceptación de la tectónica de placas fue una re-
volución científica. Kuhn enfatiza también que si un hombre de ciencia no en-
cuadra sus conclusiones dentro de un paradigma aceptado, éstas probablemen-
te serán rechazadas comci metafísicas o demasiado problemáticas. Esta actitud
tiende a prolongar la vida del paradigma. Los paradigmas son también apoyados
por la realidad de que uno se siente más seguro cuando está en armonía con la
opinión dominante. En vista de esto, puede ser bueno que nos recordemos la
frase incisiva de que si siempre seguimos a la mayoría, hay pocas posibilida-des
para progresar. Los cambios de un paradigma a otro son bastante difíciles ya
que hay demasiada inercia intelectual que vencer. 25
Kuhn no se hizo más simpático a la comunidad científica al rotular un
cambio en el paradigma como una "experiencia de conversión". 26 También ob-
jetó la idea acariciada del progreso en la ciencia, al declarar: "Podemos, para ser
más precisos, tener que abandonar la noción, explícita o implícita, de que los
cambios en el paradigma llevan a los hombres de ciencia y a quienes aprenden
de ellos más y más cerca de la verdad" Y En otras palabras, un nuevo
paradigma puede alejarnos de la verdad.
Aunque hay algunos detractores, el concepto del paradigma ha sido am-
CAP(TULO 2 1 MODAS EN El PENSAMIENTO 47

pliamente aceptado y ha sido aplicado más allá de la ciencia, aun en la teolo-gía. La


palabra "paradigma", que se refiere a un concepto dominante aceptado, ha llegado a
ser una palabra de uso corriente entre las personas educadas.
Las ideas de Kuhn han generado considerable agitación y aun reformas,
especialmente en la historia, la filosofía y la sociología de la ciencia. Muchos
sociólogos ven un fuerte componente sociológico que gobierna tanto las pre-guntas
como las respuestas que genera la ciencia.28 El concepto de que la comu-nidad
científica regula la clase de preguntas que los hombres de ciencia hacen, como
también las respuestas que aceptan, no encuadra con la imagen que mu-chos
científicos tienen de su ciencia como de una búsqueda abierta de la ver-dad; pero la
idea de una influencia sociológica en la ciencia ha ganado conside-rable aceptación.

Es obvio que la conducta de grupo que muestra la comunidad científica cuando


trabaja dentro de un paradigma o se desliza hacia otro, traiciona una falta de
pensamiento independiente entre los hombres de ciencia. Sin embargo, en general, la
ciencia síavanza hacia la verdad. Puede haber muchos paradig-mas falsos a lo largo
del trayecto, pero eventualmente debiéramos llegar más cerca de la verdad a medida
que los datos de la naturaleza se incorporan a los conceptos en desarrollo.

La historia de los paradigmas cambiantes nos dice que necesitamos cavar más
hondo que las opiniones prevalecientes si esperamos llegar a la verdad. Yo sugeriría
dos antídotos para evitar que seamos vencidos por engaños popula-res. 1)
Deberíamos practicar más el pensamiento independiente. Esto puede afectar nuestro
deseo de aprobación social, pero también desafiará la condi-ción gregaria
intelectualmente improductiva. 2) Al evaluar un paradigma, haría-mos bien en
determinar la base de su aceptación. Hay datos buenos y datos pobres. Hay
conclusiones sólidas y conclusiones especulativas. Hay suposicio-nes, y existen
suposiciones basadas en suposiciones. Esto hace que la tarea de evaluación sea
laboriosa, pero es necesaria. Al tratar de determinar cuál idea es la correcta, uno debe
evaluar críticamente el fundamento sobre el que está ba-sada cada punto de vista en
competencia, y no dejarse influir indebidamente por el "clima de opinión".

LA VERDAD: UNA ESPECIE EN PELIGRO DE EXTINCIÓN


Una de las modas más corrientes es dudar de casi todo, o mantener una mente
abierta sobre la mayoría de los temas. Desafortunadamente, muchas
48 LOS ORIGENES 1 LAS PREGUNTAS

mentes abiertas han mostrado que sólo están vacías. ¡Cuán a menudo escucha-
mos ambos lados de un tema, pero ninguna conclusión! En los menesteres aca-
démicos, demasiado a menudo nos satisfacemos con sólo presentar diversas
opiniones posibles, con frecuencia dentro de un sólo paradigma amplio, pero sin
conclusiones finales. Demasiado a menudo nuestra investigación termina con
una pluralidad de posibilidades. Sin duda esto es parte de la base del tradi-
cional y satírico "Puede ser", que es la conclusión final de una disertación doc-
toral típica. Reconociendo la naturaleza provisoria de los paradigmas puede
animarnos a pasar por alto la evaluación necesaria y recurrir al descreimiento de
casi todo. Hasta podemos abandonar la búsqueda de la verdad; pero hacerlo es
simplista, perezoso, infructífero y aburrido.
El famoso autor francés Moliere escribió una comedia mordaz titulada El
29
matrimonio a la fuerza. La pieza, que fue escrita a pedido del rey Luis XIV, fue
un éxito instantáneo, y ocasionalmente el rey más opulento de Francia has-ta
participó en las representaciones. Esta comedia se refiere a algunas de las de-
bilidades de la humanidad en un contexto humorístico, instructivo y no muy sutil.
En el texto, un caballero maduro y rico se pregunta si debería casarse con una
señorita joven que está interesada principalmente en su riqueza. Pide el consejo
de varias personas, incluyendo a dos filósofos. El primer filósofo es aristotélico y
está tan preocupado con sus propias opiniones, su filosofía y las definiciones de
los términos, que el pobre caballero no puede comunicarle la realidad de su
problema práctico. Se aleja chasqueado y le pide consejo a un fi-lósofo
escéptico. Al presentarse, le informa a este filósofo que ha venido a bus-car
consejo; tras lo cual éste le responde: "Te pido que cambies esa forma de
hablar. Nuestra filosofía nos prescribe no enunciar una proposición positiva, si-
no hablar de todo con dudas, y siempre a suspender nuestro juicio. Por esta ra-
zón, no debieras decir: Yo vengo, sino: Parece que he venido". Sigue un largo
análisis acerca de si el caballero realmente vino o sólo parece que vino. Otras
declaraciones de hechos que hace el caballero son recibidas con comentarios
de desaprobación tales como "puede ser", o "no es imposible", y "eso puede ser
así". El filósofo rehúsa atender la pregunta real del caballero. La tensión crece, y
la realidad apremiante aparece de repente cuando el exasperado "caballero"
patea al filósofo que responde con gritos y comentarios insultantes. Al informar
al caballero de que es una insolencia y una afrenta golpear a un filósofo como
él, lo amenaza con una apelación al magistrado. El caballero responde apro-

piadamente: "Le pido que corrija esa hablar. Debemos dudar de to-
CAPrTuLo 2 1 MODAS EN EL PENSAMIENTO 49

do; y usted no debiera decir que yo lo he golpeado, sino que parece que lo he
golpeado". Argumentos posteriores proporcionan al caballero oportunidades
adicionales de responder al filósofo con las mismas declaraciones dubitativas
que él acaba de escuchar. El filósofo, que está seguro de que lo han golpeado,
escucha de nuevo comentarios como "puede ser así", y "no es imposible". El
caballero está instruyendo orgullosamente al filósofo acerca de las debilidades
del escepticismo.
Nuestro medio intelectual presente no parece estar libre de las debilidades
de los tiempos de Moliere. Demasiado a menudo el relativismo, el agnosticis-
mo, y el escepticismo son respetados, mientras la certeza y la verdad aparecen
amenazadas. Está de moda poner en duda casi todo. Las dudas a veces son esti-
muladas por sí mismas, aun cuando tengan muy poco para contribuir excepto
dudas adicionales.
El relativismo, el agnosticismo y el escepticismo, que reducen la verdad a
la incertidumbre, no pueden reclamar ninguna certeza de ser correctas. Sus pro-
pias doctrinas demandan que tengamos incertidumbre acerca de casi todo lo que
podría ser significativo, lo que incluiría estas mismas proposiciones. Si no cree
usted en nada, ¿puede ser consecuente y todavía creer que usted no cree en
nada? En las palabras de Pascal: "No es cierto que todo sea incierto".30
No hay dudas: podemos y deberíamos rechazar muchas ideas, y la precau-
ción es una virtud al evaluar una plétora de conceptos. Además, hay lugar para
una suspensión legítima de juicio por falta de información. Al elaborar la ver-
dad, debiéramos ser razonables y equilibrados en nuestra aceptación de ideas
con una cuidadosa indagación. Hay lugar para hacer preguntas, pero no todo ha
de cuestionarse para siempre, y la tarea importante de separar la verdad del error
no debiera ser víctima de un escepticismo infructuoso. Una erudición sóli-da
puede permitirse dar lugar a la verdad. No necesitamos relegamos innecesa-
riamente al campo del "tal vez" donde todo parece, pero nada es.
Algunas veces este juego de dudar se enfrenta cara a cara con la realidad de
los datos sencillos y fríos, tales como el choque entre un témpano de hielo y el
Titanic. Si nos roban nuestro dinero, su existencia y el concepto de propiedad
llegan a ser reales; si llegamos tarde y perdemos un vuelo, el tiempo llega a ser
muy real. Nuestra moda de tener dudas también puede ser sacudida por la rea-
lidad de que alguien ataque físicamente a un filósofo escéptico. (De paso, en la
comedia de Moliere, los parientes de la joven dama obligaron al hombre rico a
casarse con ella.) Un divorcio o el perdón a un criminal pueden recordarnos
50 LOS ORÍGENES 1 LAS PREGUNTAS

que los valores morales, la integridad y el perdón también son parte de la reali-
dad. La mayoría de nosotros aceptamos la existencia de la falsedad, pero la
aceptación de ella también implica la existencia de la verdad. Algunas veces en
medio de todas nuestras dudas la realidad nos confronta y exige nuestro res-
peto. Si hay realidad, hay verdad; pero no la encontraremos si dudamos de to-
do. El que duda de todo ciertamente no tiene tanto que ofrecer como el que
busca la verdad.
Que tengamos paradigmas dominantes, que cambian de tanto en tanto, no
debiera impedirnos buscar la verdad basada en informaciones sólidas. La reali-
dad está allí, la verdad existe, y es posible obtener un grado satisfactorio de cer-
teza.
La verdad es tan importante que debiéramos buscarla con diligencia y pro-
teger activamente su derecho a existir~

CONCLUSIONES
La historia de las actividades intelectuales del hombre incluyen la acepta-
ción de ideas amplias y dominantes llamadas paradigmas. Un ejemplo es la
idea dominante ahora de que los continentes derivan por la superficie de la
Tierra (tectónica de placas). Los paradigmas vienen y pasan, y pueden ser
ciertos o falsos. La aceptación general no es una garantía de su validez. La
opinión po-pular no es un criterio sólido de la verdad. Al buscar la verdad,
debiéramos evi-tar caer en la trampa de paradigmas erróneos practicando el
pensamiento inde-pendiente y la investigación exhaustiva; y basar nuestras
conclusiones sólo so-bre los datos más sólidos.
Que los paradigmas cambien no debiera quitarnos la certeza de que la
verdad existe y de que el estudio cuidadoso nos ayudará a encontrarla.

Notas y referencias:
1. Este aforismo, en diversas formas, ha sido atribuido a distintos autores, incluyendo a William )ames, Thomas
Huxley y louis Agassiz.
2. A. Wegener, The Origin of Continents and Oceans, ). Biram, trad. (Londres: Methuen & Co., 1967). Título del
original: Die Entstehung der Kontinente und Ozeane (1929), 4a. ed. rev.
3. las siguientes referencias dan un panorama general de su vida: a) A. Hallam, Great Geological Controversies,
2a. ed. (Oxford: Oxford University Press, 1989), p. 137-183; b) M. Schwarzbach, Alfred Wegener, the Father
of Continental Drift, C. Love, trad. (Madison, Wl: Science Tech., lnc., 1986). Títulq del original: Alfred Wege-
ner und die Drift der Kontinente (1980); e) W. Sullivan, Continents in Motion: The New Earth Debate, 2a. ed.
(N. York: American lnstitute of Physics, 1991).
4. Sullivan, p. 14 (nota 3c).
CAPfTULO 2 1 MODAS EN EL PENSAMIENTO SI

5. lbíd., p. 19.
6. Para más detalles, ver Hallam, pp. 1 64-1 73 (nota 3a).
7. A.A. Meyerhoff, "Reseña de D. y M. Tarling, 'ContinentalDrift: A Study of the Earth'sMoving Surface'•, Geotimes
17(4-1972):34-36.
8. R. Cowen, H.W. Green 11, l. D. MacGregor, E.M. Moores, ).W. Valentine, "Review Appraised" (Cartas al direc-
tor), Geotimes 1 7(7 -1972): 1O.
9. Para comentarios adicionales, véase el capítulo 12.
1O. Sin embargo, una publicación reciente en apoyo de una tierra que se contrae es R.A. Lyttleton, The Earth and its
Mountains (N. York y Londres: )ohn Wiley and Sons, 1982).
11. Ver el capítulo 12. Ver también H.E. LeGrand, Drifting Continents and Shifting Theories (Cambridge y N. York:
Cambridge University Press, 1988), pp. 251, 252.
12. P. Thagard, Conceptual Revolutíons(Princeton, N): Princeton University Press, 1992), pp. 181,182.
13. a) R. N. Giere, Explaining Science: A Cognitive Approach (Chicago y Londres: University of Chicago Press,
1988), p. 229; b) N.A. Rupke, •continental Drift before 1900", Nature 227(1970):349, 350. Ver el capítulo_12
acerca del problema de las interpretaciones catastrofistas.
14. a) Giere, pp. 238, 239 (nota 13a); b) Hallam, p. 142 (nota 3a); e) Schwarzbach, p. xv (nota 3b).
15. Este breve informe está basado principalmente en las siguientes referencias: a) K. K. Doberer, The Goldmakers:
10.000 Years of Alchemy (Westport, CT: Greenwood Press, [1948]1972); b) M. Eliade, The Forge and the
Crucible, S. Corbin, trad. (N. York: Harper & Brothers, 1962). Traducción de: Forgerons et Alchimistes
(1956); e) ).R. Partington, A Short History of Chemistry, 3a. ed. (Londres: Macmillan & Co., 1957); d) R. Pear-
sall, The Alchemists (Londres: Weidenfeld and Nicholson, 1976?); e) H.W. Salzberg, From Caveman toChe-
mist: Circumstances and Achievements (Washington, DC: American Chemical Society, 1991); f) ).M. Still-
man, The Story of Alchemy and Early Chemistry (N. York: Dover Publicaciones, 1960; reimpresión de la edi-ción
de 1924).
16. Este informe procede de C. Mackay, Extraordinary Popular Delusions and the Madness of Crowds (N. York:
Farrar, Straus and Giroux, 1932 [1852[), p. 478.
17. a) W.C. Dampier, A History of Science and its Relations with Philosophy and Religion, 4a. ed. rev. (Cambrid-ge:
Cambridge University Press, 1948), pp. 142-144; b) B. Easlea, Witch Hunting, Magic and the New Philo-sophy:
An lntroduction to Debates of the Scientific Revolution, 1450-1750 (Atlantic Highlands, N): Humani-ties Press,
1980); e) ).M. Luck, A History of SwitZerland. The First 100.000 Years: Befare the Beginning to the Days of the
Present (Palo Alto, CA: The Society for the Promotion of Science and Scholarship, 1985), pp. 182, 183; d)
Mackay (nota 16); e) E.W. Monter, Witchcraft in France and Switzerland: The Borderlands During the
Reformation Othaca y Londres: Cornell University Press, 1976); f) B. Rosenthal, Salem Story: Reading the Witch
Trials of 1692, Cambridge Studies in American Literature and Culture, N° 73 (Cambridge y N. York: Cambridge
University Press, 1993); g) ).B. Russell, Witchcraft in the Middle Ages (lthaca y Londres: Cornell University Press,
1972); h) G. Tindall, A Handbook on Witches (N. York: Atheneum, 1966).
18. Mackay, pp. 482, 483 (nota 16).
19. lbíd., p. 482 (nota 16).
20. Tindall, p. 25 (nota 17h).
21. T.S. Kuhn, The Structure of Scientific Revolutions (Chicago: The University of Chicago Press, 1962), p. viii.
22. Para algunas evaluaciones y análisis de la obra de Kuhn, ver, entre muchas referencias: a) l. B. Cohen, Revolu-
tion in Science (Cambridge, MA y Londres: The Belknap Press of Harvard University Press, 1985); b) G. Gut-
ting, ed., Paradigms and Revolutions: Appraisal and Applications of Thomas Kuhn's Philosophy of Science
(Londres y Notre Dame: University of Notre Dame Press, 1980); e) L. Laudan, Progress and its Problems: To-
ward a Theory of Scientific Growth (Berkeley y Los Ángeles: University of California Press, 1977); d) LeGrand
(nota 11 ); e) S. H. Mauskopf, ed., The Reception of Unconventional Science, American Association for the
Advancement of Science Selected Symposia (Boulder, CO: Westview Press, 1979); f) E. McMullin, ed., The
Social Dimensions of Science, Studies in Science and the Humanities from the Reilly Center for Science,
Technology, and Values, t. 3 (Notre Dame: University of Notre Dame Press, 1992); g) S. Shapin, "History of
Science and its Sociological Reconstructions", HistoryofScience20(1982):157-211.
2:1. T.S. Kuhn, The Structure of Scientific Revolutions, 2a. ed. (Chicago: University of Chicago Press, 1970), p. viii
52 LOS ORIGENES 1 LAS PREGUNTAS

(ver nota 21 ).
24. Para un análisis del paradigma catastrofista, ver el capítulo 12.
25. B. Barber, "Resistance by Scientists to Scientific Discoveries", Science 134(1961 ):596-602.
26. a) Kuhn 1970, p. 151 (nota 23); b) Cohen, pp. 467-472 (nota 22a), también se refiere a las experiencias de
conversión en la ciencia sin implicar ninguna significación religiosa, en el sentido corriente en que se entien-de el
término "religión".
27. Kuhn 1970, p. 170 (nota 23).
28. Algunas opiniones recientes se pueden ver en McMullin (nota 22f).
29. ].B. P. Moliere, The Forced Marriage, en: H. van Laun, trad., The Dramatic Works of Moliere (Edinburgo: Wi-lliam
Patterson, [1664] 1875), t. 2, pp. 325-389.
30. B. Pascal, Pensées [Pensamientos], A.]. Krailsheimer, trad. (Londres y N. York: Penguin Books, 1966), p. 214.
REUNAMOS TODO

Este es el hombre, ese verdadero anfibio


cuya naturaleza está dispuesta a vivir...
en mundos divididos y distintos.
1
SIR THOMAS BROWNE

; E ~~ n el capítulo 1 nos referimos a la animada discusión acerca de la


·',".~# validez de la ciencia y de la Biblia. Demasiado a menudo el tribalis-mo
intelectual se establece cuando se apunta al enemigo. Los creacio-nistas
siguen enfatizando el triste fraude de Piltdown que se había usado para
afirmar los conceptos de la evolución humana, pero que hace mucho ya ha
sido descartado del árbol evolucionista del hom-bre. Los evolucionistas nunca
parecen cansarse de recordar la "his-toria de terror" de cómo la Iglesia
persiguió a Galileo Galilei (1564-1642) por enseñar, correctamente, que la
Tierra gira alre-dedor del Sol. La historia con frecuencia ha sido distorsionada.
Parece que Galileo mismo fue algo agresivo, y aunque las amena-zas que
enfrentó fueron siniestras, nunca fue puesto en la cárcel ni

2
torturado.
Aunque el conflicto entre la ciencia y las Escrituras es genui-
no, ¿tiene las diferencias fundamentalmente irreconciliables que a
menudo se conjeturan? En este capítulo sugeriremos que, en el
contexto de una búsqueda intelectual sincera de la verdad que in-
cluye la búsqueda de conocimiento y comprensión, tanto la ciencia
como las Escrituras pueden trabajar juntas y, en realidad, necesitan
hacerlo. A menos que se lo defina de otra manera, el término ciencia, como se
lo usa en este capítulo, representa una metodología para en-contrar cualquier
verdad acerca de la naturaleza. Esta ciencia metodológica está abierta a una
amplia variedad de explicaciones, incluyendo la posibili-
5
3
54 LOS ORIGENES 1 LAS PREGUNTAS

dad de un Diseñador. Esto está en contraste con la ciencia naturalista que, en


su búsqueda de la verdad, excluye el concepto de un Diseñador. No es posible
reconciliar la ciencia naturalista con las Escrituras, pero es posible reconciliar la
ciencia metodológica con las Escrituras.

LA CIENCIA Y LAS ESCRITURAS: NO SON COMPAÑERAS TAN EXTRAÑAS


Carlos Darwin publicó en 1859 su famoso libro El origen de las especies,
que tuvo un efecto dramático sobre la filosofía de la cultura occidental, y cien
años más tarde se realizaron varias celebraciones de ese acontecimiento
históri-co. Una de las más importantes se realizó en la Universidad de Chicago.
En un discurso pronunciado durante esa convención, que duró cinco días, Sir
julián Huxley, nieto del defensor de Darwin y su "policía", Thomas H. Huxley,
afirmó: "La tierra no fue creada; evolucionó. También lo hicieron los animales y
las plantas que la habitan, incluyéndonos los humanos, mente y alma así como
ce-rebro y cuerpo. También lo fue la religión ... El hombre evolucionado ya no
puede huir de su soledad refugiándose en los brazos de una figura paterna divi-
nizada, a quién él mismo creó, ni escapar de la responsabilidad de hacer deci-
siones cobijándose bajo el paraguas de una Autoridad divina, ni eximirse de la
dura tarea de afrontar sus problemas presentes y hacer planes para los futuros
descansando en la voluntad de una Providencia omnisciente, aunque desafortu-
nadamente inescrutable".3
El marco de esa declaración fue una convocación especial que se realizó
en la imponente Capilla Rockefeller. Curiosamente, esa declaración se hizo só-
lo minutos después de que unos 1.500 hombres de ciencia de 27 países inclina-
ron su cabeza en una oración al "Dios todopoderoso".
¿Por qué esos hombres de ciencia, que celebraban los logros de Darwin,
estarían orando a Dios? Esto debería originar una pregunta acerca de nuestro
estereotipo de los hombres de ciencia. Muchos científicos son religiosos en un
grado variable; y muchos toman a las Escrituras como base de su religión. Esto
implica que podría no existir una dicotomía tan fundamental entre la creencia en
la ciencia y la creencia en las Escrituras. En el momento presente, la ciencia
naturalista tiene dificultades en incorporar algo religioso en su menú de explica-
ciones, porque tales explicaciones son consideradas inaceptables. Pero este no
era el caso hace unos pocos siglos, cuando se establecieron los fundamentos
de la ciencia moderna.
No hay dudas de que existen algunas diferencias grandes entre los enfo-
CAPfTULO 3 1 REUNAMOS TODO 55

ques básicos de la ciencia y los de las Escrituras. La ciencia está basada en la


observación de la naturaleza y se concentra en dar explicaciones, mientras que
las Escrituras pretenden dar información dotada de autoridad y se concentra en
las actividades de Dios y en los significados. La ciencia dice estar abierta a revi-
siones cuando surgen nuevas ideas, mientras que la Biblia tiene un tono más de
finalismo. Sin embargo, como se verá en capítulos posteriores, los hombres de
ciencia pueden desarrollar una posición de autoridad y finalismo, especial-mente
con respecto a la autoridad de la ciencia; de modo que las diferencias reales a
este respecto no son tan grandes como se supone.
Hay algunas semejanzas en el enfoque básico que usan tanto la ciencia
como las Escrituras. Las observaciones científicas y las Escrituras están más en
la modalidad de datos, mientras que las explicaciones científicas y la teología
es-tán más en la modalidad de interpretaciones. Los datos científicos y las
Escritu-ras tienden a no cambiar, mientras que las interpretaciones de ambos
pueden variar ampliamente. A menudo, el mismo proceso racional básico se usa
en la interpretación de ambos. Tanto la ciencia como las Escrituras se
superponen en grado limitado y se complementan mutuamente. Si hemos de
encontrar la ver-dad, y el significado de la realidad que nos rodea, no debemos
ignorar ninguna de ellas. Si hay un Creador, la naturaleza puede darnos
información acerca de ese Creador; si no hay Creador, la ciencia necesita
encontrar una explicación a la existencia casi universal de la religión.

LOS ANTECEDENTES BÍBLICOS DE LA CIENCIA


Una idea que intriga y que se ha difundido durante el último medio siglo
desafía la dicotomía que generalmente se sugiere que existe entre la ciencia y
las Escrituras. La tesis es que la ciencia se desarrolló en el mundo occidental
por causa de sus antecedentes judea-cristianos. En otras palabras, en lugar de
que la ciencia y las Escrituras se encuentren en mundos diferentes, la ciencia
debe su origen y filosofía a la Biblia. Un número impresionante de eruditos
apoyan esta tesis.4
El matemático y filósofo Alfred North Whitehead, quien enseñó en las Uni-
versidades de Cambridge y de Harvard, señala que las ideas de la ciencia mo-
derna se desarrollaron como "un derivado inconsciente de la teología medie-
val".5 El concepto de un mundo ordenado que se deduce del Dios de la Biblia,
racional y consistente, proporciona la base para la creencia en el concepto de
causa y efecto que reconoce la ciencia. Los dioses paganos de otras culturas
56 LOS ORIGENES 1 LAS PREGUNTAS

eran caprichosos, y esto no concuerda con la consistencia de la ciencia. R.G.


Collingwood, el profesor de Filosofía Metafísica de la Universidad de Oxford, también
sostiene esta tesis al señalar que la creencia en la omnipotencia de Dios cambió la
6
visión de la naturaleza desde la imprecisión al campo de la precisión, una
perspectiva que se aviene mejor con la exactitud de la ciencia. R. Hooykaas,
profesor de Historia de la Ciencia en la Universidad de Utrecht, también enfatiza que
la cosmovisión bíblica contribuyó al desarrollo de la ciencia moderna. De importancia
especial fue el antiautoritarismo fomentado por la Biblia que liberó a la ciencia de la
7
autoridad de los teólogos. Uno de los escritores más importantes en esta área es
Stanley L. Jaki, quien con doctora-dos en Física y en Teología es Ilustre Profesor en
la Universidad Seton Hall. Jaki arguye que las culturas hindú, china, maya, egipcia,
babilónica y griega co-menzaron todas, en diferentes grados, con la ciencia, pero
que, sin embargo, terminaron en abortos. Él atribuye esto a su falta de confianza en
la racionalidad del universo. La tradición judeo-cristiana de la Biblia proporcionó la
8
racionali-dad necesaria para el establecimiento de la ciencia. De interés para este
9
tema es la tesis más controvertida de Merton que propone que el protestantismo,
es-pecialmente en la Inglaterra del siglo XVII, ayudó a emancipar la ciencia me-
diante su perspectiva antiautoritaria con respecto a los dogmas aceptados.

La tesis ampliamente aceptada de una relación estrecha entre la tradición y la


ciencia judeo-cristiana no puede establecerse en forma inequívoca. Sin em-bargo, la
misma existencia de esta tesis sugiere que no hay una dicotomía tan definida entre
la ciencia y las Escrituras.

PREFERENCIAS RELIGIOSAS DE LOS PIONEROS DE LA CIENCIA MODERNA


La relación que puede existir entre la ciencia y la Biblia se demuestra por la
profunda dedicación religiosa de los hombres de ciencia que establecieron la ciencia
moderna durante los siglos XVII y XVIII. Cuatro ejemplos de esto son:
Robert Boyle (1627-1691 ), que a veces ha sido llamado el padre de la quí-mica;
con toda certeza es el padre de la química física. Su mayor contribución a la ciencia
fue el derrumbe de la idea clásica de que existen sólo cuatro elemen-tos básicos: el
fuego, el aire, la tierra y el agua. Este hombre de ciencia británico innovador fue un
cristiano muy devoto que creía que Dios podía mover la mate-ria directamente. Él
10
donó mucha de su riqueza a causas religiosas en Irlanda y en Nueva lnglaterra.

En Francia, el brillante matemático Bias Pascal (1623-1662) fue el instru-


CAPITULO 3 1 REUNAMOS TODO 57

mento para establecer los principios de la probabilidad. También afirmó que "todo el
curso de las cosas debe tener por objeto el establecimiento y la grandeza de la
11
religión". Su devoción religiosa, así como su mente calculadora se revelan en su
famosa propuesta hecha a un escéptico: Si Dios no existe, el escéptico no pierde
nada al creer en él; pero si él realmente existe, el escéptico gana la vida eterna si
cree en él. La conclusión es que vale la pena creer en Dios.
En Suecia, el biólogo Carl von Linné [Linneo](1707-1778) fue el miembro más
destacado de entre los profesores de la Universidad de Upsala. Notable por
establecer la significación de los niveles de género y especie en la clasificación de
los organismos, y por clasificar casi todo lo que él conocía, su fama atrajo a erudi-tos
de todo el mundo. Él se opuso a cualquier idea contraria a la creación y creía que "la
naturaleza fue creada por Dios para su honor y para la bendición de la hu-manidad, y
todo lo que ocurre sucede por su mandato y bajo su dirección" Y En su vida posterior
modificó sus puntos de vista acerca de la fijeza de las especies para permitir algunas
variaciones pequeñas, como sostienen hoy los creacionistas.
Sir Isaac Newton (1642[3]-1727), a quien algunos consideran el hombre de
ciencia más grande de todos los tiempos, fue un profundo estudioso de la Biblia. Se
lo conoce más por establecer los principios del cálculo y por el descubrimien-to de
las leyes de los movimientos planetarios. También encontró tiempo para es-cribir
extensamente sobre las profecías de Daniel y el Apocalipsis. Newton creía que Dios
13
es el creador y que la naturaleza nos permite conocer a ese Dios.
Se podría citar veintenas de otros ejemplos semejantes para mostrar que los
fundamentos de la ciencia moderna se establecieron en una atmósfera dominante-
mente bíblica y que no existe un antagonismo fundamental entre la ciencia y las
Escrituras. La diferencia parece ser más un asunto de actitud. Los hombres de
ciencia que fueron nuestros pioneros practicaron buena ciencia, y para ellos la
ciencia era descubrir los principios que Dios había establecido en la naturaleza. La
presuposición aceptada sobre el origen de todas las cosas, y que generalmente no
se ponía en duda, era la creación; y esta atmósfera religiosa no estorbó el naci-
miento de la ciencia moderna.

LA RELIGIÓN Y LOS CIENTfFICOS CONTEMPORÁNEOS


Se podría argumentar que la ciencia se desarrolló a pesar de la religión, como
lo sugiere la independencia actual de la ciencia contemporánea. Sin em-bargo, por
causa de la debilitación de la filosofía naturalista entre los hombres de ciencia, este
argumento es ciertamente menos válido ahora de lo que hu-
58 LOS ORIGENES 1 LAS PREGUNTAS

biese sido hace medio siglo. La aceptación generalizada de la mecánica cuánti-ca


(Max Planck, 1858-1947; Alberto Einstein, 1879-1955; Niels Bohr, 1885-1962;
Werner Heisenberg, 1901-1976) introdujo un elemento fundamental de in-
certidumbre en la ciencia. Por ejemplo, de acuerdo con la teoría de la mecánica
cuántica, hay incertidumbre en la medición simultánea de la velocidad y la posi-ción.
Esto fue una objeción a la sencilla causa y efecto de la ciencia clásica, y junto con
otros factores estimuló una atmósfera de humildad y temor reverente. Aunque
numerosos hombres de ciencia rechazan la religión y la Escritura, hay un
componente religioso contemporáneo definido en el pensamiento, especial-mente en
14
algunas de las ciencias físicas, que favorece el concepto de una clase de Dios

ode organizador. Mencionaré tres nombres a modo de ejemplo, todos los cuales
escribieron extensamente sobre este tema.
Paul Davies es profesor de Física Teórica en la Universidad de Newcastle sobre
el Tyne, en Inglaterra. En su libro popular God and the New Physics [Dios y la física
nueva) sugiere que "la ciencia ofrece un sendero más seguro hacia Dios que la
15
religión". En un libro posterior comenta que existen "evidencias podero-sas de
16
que hay 'algoque ocurre'detrás de todo". Además, apoya la tesis presen-tada más
arriba en este capítulo de que los hombres de ciencia pueden ser religio-sos:
"Siguiendo a la publicación de God and the New Physics, quedé asombrado al
descubrir cuántos de mis colegas más cercanos practicaban alguna religión
17
convencional" .
Arthur Peacocke es un bioquímico y teólogo que sirvió tanto en la Univer-sidad
de Oxford como en la de Cambridge. Para él, Dios crea mediante sus le-yes, pero
también según el azar. Peacocke también expresa la idea de que la realidad última
18
es Dios.
John Polkinghorne pasó más de 25 años trabajando como físico de las partí-
culas teóricas en la Universidad de Cambridge, cuando dio un viraje en su orien-
tación: se convirtió en un religioso anglicano. Se dedicó al estudio de la relación entre
la ciencia y la teología, pero más tarde llegó a ser administrador de un cole-gio
superior en Cambridge. Entre sus tesis está la proposición de que Dios sostiene ·el
Universo y está activo en él, y además, que él facilita nuestra libertad de elec-ción.19

Esta es sólo una muestra pequeña de un grupo importante de hombres de


ciencia que están afirmando bastante claramente que la ciencia necesita una inte-
gración con la religión. Este grupo tiene un espectro bastante variado de pUntos de
vista20 que, sin embargo, no encuadran en la imagen corriente de los hombres
CAPfTULO 3 1 REUNAMOS TODO 59

de ciencia evolucionistas ni de los creacionistas que creen en la Biblia. Estos puntos


de vista ilustran que las ideas científicas y las bíblicas no son entidades opuestas e
irreconciliables.

LA IMPORTANCIA DE UN ENFOQUE AMPLIO


Las discusiones acerca de la religión no son inusuales entre los hombres de
ciencia. Algunas de nuestras publicaciones científicas más importantes tales como
Science [Ciencia] y Nature [Naturaleza] en repetidas ocasiones incluyen estas
discusiones, especialmente en la sección de cartas de los lectores. Ocasional-mente
la conclusión es que no hay conflicto entre la ciencia y la religión, ya que son dos
dominios separados. Otros toman una posición exclusivamente naturalis-ta, y hasta
sugieren que los hombres de ciencia debieran depositar sus cerebros junto con sus
21
sombreros y abrigos cuando entran por las puertas de una iglesia. Aún otros
argumentan que la fe, que generalmente se asocia con la religión, es in-dispensable
para la ciencia. Para Norbert Muller, un profesor de Química en la Universidad
Purdue, "sencillamente no se puede hacer ciencia sin religión", por-que un hombre
de ciencia debe tener "fe en las presuposiciones que hacen que la ciencia sea
22
posible". Otros eruditos sienten que la religión tiene una contribu-ción importante, y
3
aun una responsabilidad en proveer propósito y verdad/ y debería ser incorporada
en cualquier sistema significativo de pensamiento. ¿Qué línea de pensamiento
deberíamos seguir?
En las empresas científicas, un enfoque amplio parece ser el más sabio. Una
de las tragedias de la ignorancia es que sus víctimas no se dan cuenta de su pro-
blema. No sabemos qué es lo que ignoramos, ni cuánto no sabemos. Debe bus-
carse la verdad, y ésta debería tener sentido en todos los ámbitos. Por cuanto la
verdad es tan amplia, abarca toda la realidad; y nuestros esfuerzos para encontrar-la
también deberían ser amplios.
Es peligroso formarse un panorama del mundo sobre la base de un angosto
campo de conocimiento. Podemos elegir considerar sólo el mundo mecánico, como
lo hace la ciencia naturalista, o principalmente el mundo del pensamiento, como lo
hace la filosofía, pero ambos, así como otras perspectivas que incluyan la dimensión
espiritual del hombre, son partes de un todo que debe considerarse. La Figura 3.1
ilustra la ventaja de un enfoque amplio. Un círculo puede representar la ciencia y el
otro las Escrituras. Existen áreas que no se superponen a la izquierda y a la derecha,
donde sólo la ciencia o las Escrituras nos pueden dar información. Formarse una
visión del mundo sobre la base de cualquiera de ellas parece ser
60 LOS ORIGENES l LAS PREGUNTAS
FIGURA l 1

,
, --
~

"
,
r"'-r-, ~~

1 \

\
~ 1
~ 1
' " ......... ......
.. .,..,. ¡....11

Diagrama que ilustra la ventaja de un enfoque amplio, tal como el que combina la ciencia con las
Escrituras. Cada una de ellas, por sí sola, puede darnos informaciones valiosas, como lo ilustran las
partes derecha e izquierda de los círculos. Resulta una mayor riqueza de interpretación cuando se
combinan ambas, como lo muestra la porción central.

innecesariamente restrictivo. Cuando se consideran ambas, no sólo tenemos


una base más amplia de información, sino también una abundancia de riqueza y
significado. Al hacer las grandes preguntas acerca de los orígenes, no pode-mos
darnos el lujo de mirar sólo una estrecha franja de información.
Una razón adicional para un enfoque amplio es el control que ofrece una
variedad de enfoques para probar y establecer una verdad. "La verdad es
24
eterna, y el conflicto con el error sólo destacará su fuerza".
No es difícil encontrar evidencias de la insatisfacción generada por un en-
foque demasiado estrecho de la verdad. Una vez me pidieron que diera un se-
minario sobre creacionismo en el Departamento de Geología del campus Ri-
verside de la Universidad de California. En mi presentación destaqué cuatro
puntos:25 1) es altamente improbable que la vida compleja pudiera surgir es-
pontáneamente; 2) los muchos eslabones perdidos del registro fósil sugieren
que la evolución de lo simple a lo complejo no ocurrió; 3) la ciencia cambia sus
puntos de vista con frecuencia; y 4) la ciencia y la Biblia tienen una amplia ba-se
racional en común. Incluíeste último punto especialmente porque la persona que
solicitó mis servicios me informó que los estudiantes habían estado que-jándose
porque se les enseñaba sólo el evolucionismo en sus clases, y ellos de-seaban
escuchar el otro lado. Estaban insatisfechos con un enfoque demasiado
estrecho. Desde esta perspectiva, la pregunta insistente: ~~~cuál es la verdad: la
CAPÍTULO 3 1 REUNAMOS TODO 61

ciencia o las Escrituras?", no es una buena pregunta, aunque muchos la hacen.


Una pregunta mejor sería: "¿Qué verdad encuentro después de haber estudiado
tanto la ciencia como las Escrituras?"
El antropólogo cultural David Hess enfatiza que el movimiento espiritista de
fines del siglo XIX, que procuraba comunicarse con los muertos, fue "en gra-do no
pequeño" una respuesta a la ansiedad intelectual generada por los descu-brimientos
de la geología, la biología y la astronomía, que tendían hacia un na-turalismo puro.
Él liga indirectamente el espiritismo con el movimiento más re-ciente de la Nueva Era
que a veces trata de sintetizar la sabiduría no occidental con la cienciá moderna. 26
Las tendencias artísticas y teológicas post-modernistas que se alejan del
modernismo sencillo también dan testimonio de un interés en enfoques más amplios.
El hombre a menudo quiere, y debiera procurar, tener el cuadro completo. No se
satisface sencillamente con una perspectiva estrecha.
La ciencia por sí misma tiende a ser materialista y privada de significado.
La búsqueda religiosa por sí misma puede inclinarse a las supersticiones
erróneas. Cada una ayuda a la otra. Alberto Einstein refleja esto cuando afirma:
"La cien-cia sin religión es coja, la religión sin la ciencia es ciega". 27 Todo esto
da cuerpo a la necesidad de un enfoque amplio al hacer las preguntas más
profundas acerca de los orígenes.

DEUS VC MACHINA
A menudo Dios ha sido usado para explicar casi cualquier cosa. Hace bas-
tante más de un siglo algunos opinaban que sólo Dios podía crear compuestos
orgánicos tales como los azúcares, las proteínas, la urea, etc. Estas moléculas
re-lativamente complejas se asociaban con los organismos vivientes y el
misterio de la vida. Desde entonces se han sintetizado muchos miles de
compuestos or-gánicos diferentes y Dios ya no es necesario para este proceso.
En el campo cósmico, Sir Isaac Newton pensaba que Dios tendría que ajustar
ocasionalmen-te el universo para mantenerlo en funcionamiento correcto. Esta
idea ya no es tomada en serio. Hace siglos se pensaba que Dios había creado
las chinches para impedir que la gente durmiera demasiado, y se pensaba que
los ratones habían sido creados para enseñar al hombre a guardar alimentos.
Estas ideas también han sido descartadas. A medida que la ciencia ha
avanzado, la necesi-dad de usar a Dios como factor de explicación ha
disminuido, y algunos pien-san que aun si existe, ciertamente no es necesario.
61 LOS OR(GENES 1 LAS PREGUNTAS

El recurrir a Dios cuando se encuentran dificultades para explicar la natura-


leza se suele conocer con el nombre de "el dios de las brechas", o "deus ex
machina" (en latín, "Dios de las máquinas"). Esta última expresión surge de la
práctica que se usaba en los dramas griegos y romanos en los que un actor re-
presentaba a Dios que bajaba del cielo al escenario para resolver los grandes
problemas. Este efecto se lograba usando una grúa (la máquina); de allí la refe-
rencia al concepto de "Dios de la máquina" para resolver las dificultades cientí-
ficas. El concepto es generalmente tratado con desdén, lo que implica que
siempre que hay un problema, se recurre a Dios para resolverlo, mientras que, si
se le da tiempo suficiente, la ciencia eventualmente resolverá el misterio. Dios
no debería ser usado para llenar las lagunas de nuestra información.
Muchos hombres de ciencia también están preocupados con un Dios pode-
roso que es capaz de manipular la naturaleza a voluntad, y así alterar la consis-
tencia que hace posible la ciencia. A este respecto, ven un conflicto genuino en-
tre Dios y la ciencia. Este conflicto no necesita ser tan severo si, como lo creían
los pioneros de la ciencia moderna, los principios de la ciencia fueron creados
por Dios y la naturaleza refleja esa consistencia. En su pensamiento, Dios es el
autor de los principios que son el fundamento de la ciencia. Dios puede estar por
encima de las leyes que estableció, pero lo hace así muy raramente. Esto
permite que la ciencia actúe.
Aunque la observación del"deus ex machina" o "el Dios de las brechas"
tiene cierta validez, eliminar arbitrariamente todas las actividades de Dios de esa
manera es demasiado simplista. Necesitamos diferenciar entre el Dios de las
brechas común y un "Dios de las brechas necesarias". 28 Para este caso, Dios
parece ser esen.cial. La síntesis de los compuestos orgánicos mencionados más
arriba parece expresar el concepto de "Dios de las brechas", mientras que los
progresos recientes en la biología molecular, que hacen que la posibilidad del
origen espontáneo de las cosas vivientes sea menos plausible, apoyaría el con-
cepto del "Dios de las brechas necesarias". En este caso, parece que Dios está
llegando a ser más esencial al descubrir más y más relaciones bioquímicas
complejas programadas que no podrían originarse por sí mismas. 29 Lo mismo.
puede decirse del ajuste delicado del Universo que involucra valores extrema-
damente exactos para los factores físicos.básicos. 30 No deberíamos usar la reali-
dad de que la ciencia ha sido capaz de duplicar algunos de los fenómenos atri-
buidos a Dios como una excusa para eliminar a Dios totalmente, especialmente
cuando encontramos que la naturaJeza es más y más compleja y exacta.
CAPÍTULO 3 1 REUNAMOS TODO 63

¿ES EL CREACIONISMO UNA CIENCIA, Y ES LA EVOLUCIÓN UNA


RELIGIÓN?

En 1981 el Estado de Arkansas (EE.UU.) aprobó una ley que exigía que los
alumnos de las clases de ciencia de las escuelas públicas recibieran un trata-
miento equilibrado tanto del creacionismo como de la ciencia. La Unión de Li-
bertades Civiles Americanas (ACLU, en inglés) se opuso a la ley e inició un jui-
31
cio contra el Estado, lo que originó el famoso juicio en Arkansas, a veces lla-
32
mado "Scopes 11". El juicio llamado "Scopes 1" ocurrió en Tennessee, en
1925, en el que el evolucionismo ocupó la posición de la defensa. En el juicio de
Arkansas, la decisión final contra el creacionismo no fue hecha sobre la base de
los méritos intrínsecos del creacionismo o del evolucionismo. El juez Wi-lliam
Overton, que presidió el juicio, declaró que la nueva ley era inconstitucio-nal
sobre la base del requisito constitucional norteamericano de la separación de la
Iglesia y del Estado. Para determinar que el creacionismo era religioso, el juez
Overton se apoyó fuertemente en el testimonio de Michael Ruse, un filóso-fo de
la ciencia en la Universidad de Guelph, en el Canadá. Ruse estableció una
33
definición estrecha de ciencia. Después del juicio, el concepto restringido de la
ciencia que se había usado en el juicio fue demolido por otro filósofo de la
ciencia, Larry Laudan, de la Universidad de Pittsburgh, EE.UU. Laudan tiene
simpatía por la evolución, pero, al referirse a la decisión del juez Overton, hizo
comentarios despectivos como "la decisión descansa sobre una hueste de re-
presentaciones equivocadas de lo que es la ciencia y de cómo actúa"; "este re-
lato de falacias deplorables en la decisión de Arkansas"; "perpetuar y canonizar
un estereotipo equivocado de lo que es la ciencia"; y otros adjetivos tales como
34
"totalmente inapropia.do", "anacronismo" y "sencillamente ridículo". Obvia-
mente, la definición de ciencia es controvertida. Se han hecho muchas otras
críticas a la opinión escrita del juez.35 Él sostuvo que el creacionismo era reli-
gión, y no ciencia, y que esa clasificación la descalifica para ser enseñada en
las escuelas públicas. 36
La disputa sobre la definición de ciencia manifestada en el juicio de Ar-
kansas subraya la verdad de que no sabemos cómo definir a la cienciaY Los
evolucionistas reaccionan más bien negativamente ante la expresión "creacio-
nismo científico", argumentando que tal cosa no existe. Han tenido éxito repeti-
damente en mantener al creacionismo fuera de las clases de ciencias al declarar
que el creacionismo no es ciencia, sino religión. A menudo afirman que el
creacionismo no es ciencia porque no hay manera de probar un milagro como
64 LOS ORIGENES 1 LAS PREGUNTAS

el de la creación. Sin embargo, luego dan un giro de 180° y escriben libros tales
como Scientists Confront Creationism [Los hombres de ciencia confrontan al
creacionismo]38 , y usan la ciencia para refutar el creacionismo. ¿Pueden los
evolucionistas salir airosos de ambas maneras?
Como no hay una definición aceptada y amplia de la ciencia, el problema de
si el creacionismo es ciencia es debatible. Si la ciencia es realmente una
búsqueda sincera de la verdad, la ciencia podría aceptar el "creacionismo cien-
tífico", y algunos de los pioneros de la ciencia moderna descritos más arriba en
este capítulo ciertamente podrían ser considerados como creacionistas científi-
cos. Por otro lado, si la ciencia se define como una filosofía puramente natura-
lista que por definición excluye el concepto de un Creador, entonces el creacio-
nismo científico no puede existir. Como es de esperar, los evolucionistas favore-
cen la segunda interpretación. Sin embargo, esta interpretación también signifi-
ca que la ciencia no es una búsqueda sincera de la verdad, como a menudo se
pretende que sea.
También se podría hacer la pregunta: ¿No es acaso la ciencia y/o el evolu-
cionismo una forma de religión? La lealtad, la pasión, y el fervor que exhiben los
hombres de ciencia en las numerosas audiencias y juicios, ciertamente indi-
caría que está involucrada más que una evaluación puramente objetiva. El libro
Evolution as a Religion [El evolucionismo como una religión] por Mary Mid-
gley39 señala cómo la ciencia puede actuar en muchas ocasiones como una
reli-gión. Otros autores también han enfatizado los aspectos religiosos del evolu-
cionismo y del darwinismo.40 Pero en general, los argumentos legales para elimi-
nar el evolucionismo del aula por ser una religión no han prevalecido. La per-
cepción general es que el evolucionismo es una clase de ciencia, y que el crea-
cionismo es una religión. En realidad, no hay una línea clara de separación en-
tre la ciencia y la religión, porque ambas pueden ser comprendidas como una
amplia visión del mundo con rasgos superpuestos.

LA PREGUNTA MÁS IMPORTANTE


En una audiencia pública ante el Consejo de Educación del Estado de Cali-
fornia propuse que la comunidad científica no debiera temer al creacionismo, y
que debería permitírsele competir libremente con el evolucionismo en el aula.
Esto daría a los alumnos la libertad de escoger entre varias opciones, favore-
ciendo así un cierto grado de libertad académica. 41
Los evolucionistas argu-
mentaron que el creacionismo no es ciencia. Repetidamente se han refugiado
CAPITULO 3 1 REUNAMOS TODO 65

en ciertas definiciones de lo que es la ciencia para procurar mantener al crea-


cionismo fuera del aula de ciencias. Sin embargo, como dice el refrán francés:
"C'est magnifique, mais ce n'est pas la guerre!" (¡Esto es magnífico, pero esto no
es la guerra!) La pregunta real es: ¿Cuál es cierto: el creacionismo o el evolucio-
nismo? Desafortunadamente, esa pregunta a menudo está enterrada bajo un cú-
mulo de cuestiones semánticas, técnicas y de autoridad.
En la misma audiencia pública me impresionó el clamor de un clérigo,
quien señaló que sus parroquianos estaban tratando de inculcar en sus niños los
principios morales y los valores de la Biblia. Estos mismos parroquianos te-nían
que enviar a sus niños a las escuelas, sostenidas por los impuestos de los mismos
parroquianos, y allí los profesores de ciencia destruían la confianza que los
padres habían tratado de establecer en la Biblia y sus principios. Estos padres
difícilmente podrían interesarse en las diversas definiciones de ciencia o en las
batallas acerca del campo académico; sencillamente estaban tratando de
alimentar en sus niños la moralidad y la comprensión basadas en la Biblia, y las
escuelas las estaban destruyendo.
Todo esto nos ayuda a enfocar la necesidad de asociar la ciencia con la
Biblia. Siendo que son complementarias en ciertos aspectos, como se señaló más
arriba, las dos tienen mucho en común en cuanto a su racionalidad bási-ca.42
Ambas son ampliamente respetadas, ambas tienen aportes singulares para
ofrecer, y ambas son útiles en la formulación de una visión del mundo.

CONCLUSIONES
El conflicto entre la ciencia y la Biblia no es tan profundo como se supone
generalmente. En realidad, la racionalidad de la Biblia puede muy bien haber si-
do el fundamento para el desarrollo de la ciencia moderna. La devoción a la Bi-
blia de los pioneros de la ciencia moderna también indica una compatibilidad
subyacente entre ambas. Como se indicó en el capítulo 1, ha habido una sepa-
raCión de los caminos entre la ciencia y la religión, y particularmente entre la
ciencia naturalista y la Biblia, pero la brecha parece haber sido basada más en
actitudes e interpretaciones que sobre principios más básicos. En nuestra bús-
queda de la verdad, tanto la ciencia como la Biblia pueden ser buenas compa-
ñeras que se complementan y apoyan mutuamente. Por causa de esto, la pre-
gunta persistente, "¿Cuál es verdadera, la ciencia o la Escritura?", no es una
pregunta tan buena como: "¿Qué verdades encuentro cuando considero tanto la
ciencia como la Escritura?"
66 LOS ORIGENES 1 LAS PREGUNTAS

Notas y referencias:
1. T. Browne, s.f., Religio Medici, 1, 34. Citado en A. l. Mackay, A Dictionary of Scientific Quotations (Bristol y
Filadelfia: lnstitute of Physics Publishing, 1991 ), p. 42.
2. a) R. Maatman, •The Galileo Inciden!", Perspectives on Science and Christian Faith 46(1994):179-182; b) W.R.
Shea, "Galileo and the Church", en D.C. Lindberg y R. l. Numbers, eds., God and Nature: Hisrorical Es-says on
the Encounter Between Christianity and Science (Berkeley y Los Ángeles: University of California Press, 1986),
PP.· 114-135.
3. a) Este incidente fue informado en [Anónimo], •Science: Evolution: A Religion of Science?", Newsweek 54(7 de
diciembre de 1959):94, 95; b) Para el texto impreso del discurso de Sir )ulian Huxley, ver). Huxley, "The
Evolutionary Idea", en Sol Tax y C. Callender, eds., lssues in Evolution: The University of Chicago Centennial
Discussions. Evolution after Darwin (Chicago: University of Chicago Press, 1960), t. 3, pp. 249-261.
4. Ver por ejemplo: a) R.G. Collingwood, An Essay on Metaphysics (Oxford y Londres: Clarendon Press, 1940);
b) H. Cox, The Secular City: Secularization and Urbanization in Theo/ogical Perspective, ed. rev. (N. York: The
Macmillan Co., 1966); e)). Dillenberger, Protestant Thought and Natural Science: A Historica/ lnterpreta-tion
(Nashville y N. York: Abingdon Press, 1960); d) M. B. Foster, "The Christian Doctrine of Creation and the Rise of
Modern Natural Science", Mind 43(1934):446-468; e) B.A. Gerish, "The Reformation and the Rise of Modern
Science", en J.C. Brauer, ed., The lmpact of the Church U pon its Culture: Reappraisa/s of the His-tory of
Christianity (Chicago y Londres: University of Chicago Press, 1968), pp. 231-265; f) R. Gruner, •scien-ce, Nature
and Christianity", )ournal of Theological Studies, New Series, 26(1-1975):55-81. Este autor no
apoya la tesis, pero enumera una cantidad de otras referencias que sí lo hacen (p. 56); g) R. Hooykaas, Reli-gion
and the Rise of Modern Science (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publ. Co., 1972); h) S.l. )aki, Science and
Creation: From Eterna/ Cycles to an Oscillating Universe (N. York: Science History Publica-tions, 1974); i) S.l. )
aki, The Road of Science and the Ways of God. The Gifford Lectures 1974-1975 and 1975-1976 (Chicago y
Londres: University of Chicago Press, 1978; j) S. l. )aki, •science: Western or What?", The lntercollegiate Review
(Otoño de 1990), pp. 3-12; k) E.M. Klaaren, Religious Origins of Modern Science: Belief in Creation in
Seventeenth-Century Thought (Lanham, NY, y Londres: University Press of America, 1985); 1) A. N. Whitehead,
Science and the Modern World (Londres: Macmillan and Co., 1950).

6. Collingwood, pp. 253-255 (nota 4a).


7. Hooykaas, pp. 98-162 (nota 4g).
8. Jaki 1974, 1978, 1990 (notas 4h-j).
9. R. K. Merton, Science, Technology and Society in Seventeenth Century England (N. York: Howard Fertig, 1970).
10. a) R. Boyle, The Skeptical Chemist(Londres: ).M. Den! & Sons, 1911, 19&4), pp. v-xiii; b) W.C. Dampier, A
History of Science and its Relations with Philosophy and Religion, 4a. ed. rev. (Cambridge: Cambridge Uni-versity
Press, 1948), pp. 139-141 .
11. B. Pascal, Pensées, W.F. Trotter, trad., en: B. Pascal, The Provincial Letters; Pensées; Scientific Treatises, T.
M'Crie,W.F. Trotter y R. Scofield, trads., Serie de Grandes Libros del Mundo Occidental (Chicago, Londres y
Toronto: Encyclopaedia Britannica, 1952), p. 270. Traducción de: Les lettres provinciales; Pensées; L'Oeuvre
scientifique.
12. E. Nordenskiold, The History of Biology: A Survey (N. York: Tudor Publishing Co., 1935), pp. 206, 207.
13. a) D. Brewster, Memoirs of the Life, Writings and Discoveri.:~ of Sir Isaac Newton, 2 tomos. The Sources of
Science, N• 14 (N. York y Londres: )ohnson Reprint Corp., 1855, 1965); b) G.E. Christianson, In the Presence of
the Creator: Isaac Newton and his Times (N. York: The Free l'ress;y Londres: Collier Macmillan Publ., 1984); e)).
Fauvel y otros, eds., Let Newton Be! (Oxford, N. York y Tokio: Oxforu University Press, 1:188); d) R.S. Westfall,
Never at Rest: A Biography of Isaac Newton (Cambridge: Cambridge University Press, 1980).
14. Véase la primera parte del capítulo 6.
1S. P. Davies, God and the New Physics (N. York: Simon and Schuster, 1983), p. ix.
16. P. Davics, The Cosmic 8/ueprint: Ncw Discoveries in Nature's Creative Ability to Order the Universe (N.

York: Touchstone; Simon and Schuster, 1988), p. 203.


CAPfTULO 3 1 REUNAMOS TODO 67

17. P. Davies, The Mind of God: The Scientific Basis for a Rational World (N. York y Londres: Simon and
Schus-ter, 1992), p. 1 5.
18. a) A.R. Peacocke, Science and the Christian Experiment (Londres, N. York y Toronto: Oxford University
Press, 1971 ); b) A.R. Peacocke, ed., The Sciences and Theology in the Twentieth Century (Northumberland,
Inglaterra: Oriel Press, 1981 ); e) A.R. Peacocke, God and the New Biology (San Francisco, Cambridge y N. York:
Harper and Row, 1986); d) A.R. Peacocke, Theology for a Scientific Age: Being and Becoming-Natural and
Divine (Oxford y Cambridge, MA: 8asil Blackwell, 1990).
19. a)). Polkinghorne, "God's Action in the World", Cross Currents (Otoño de 1991 ), pp. 293-307; ver también:
b) ). Polkinghorne, One World: The lnteraction of Science and Theology (Londres: SPCK, 1985); e) ). Pol-
kinghorne, Science and Creation: The Search for Understanding (Boston: New Science Library, Shambhala
Pu-blications, 1989); d) ). Polkinghorne, Science and Providence: God's lnteraction with the World (Boston:
New Science Library, Shambhala Publications, 1989).
20. Ver el capítulo 21 para un análisis de estos puntos de vista.
21. W. Provine, "Scientists, Face itl Science and Religion are Incompatible", The Scientist 2 (16, 5 de setiembre
de 1988), p. 1o.
22. N. Muller, "Scientists, Face itl Science is Compatible with Religion", The Scientist 2(24; 26 de diciembre de
1988), p. 9.
23. G.W. Reid, The Theologian as Conscience for the Church, Joumal of the Adventist Theological Society 4(2-
1993):12-19.
24. E.G. de White, El otro poder [Counsels to Writers and Editors] (Florida, Bs. Aires: Asoc. Casa Editora
Sudame-ricana, 1996), p. 44.
25. Para más detalles de los argumentos en relación con estos cuatro puntos, ver los capítulos 4, 11, 17 y 18, res-
pectivamente.
26. D.). Hess, Science in the New Age: The Paranorrnal, its Defenders and Debunkers, and American Culture
(Madison, Wl: UniversityofWisconsin Press, 1993), pp. 17-40.
27. A. Einstein, Out of my Later Years (N. York: Philosophical Library, 1950), p. 30.
28. A. Kenny, Reason and Religion: Essays in Philosophica/ Theology (Oxford y N. York: Basil Blackwell,
1987), p. 84.
29. Ver los capítulos 4 y 8.
30. Ver el capítulo 6.
31. R. Milner, The Encyclopedia of Evolution (N. York: Facts on File, 1990), p. 399.
32. Para informes diferentes, ver: a) N.L. Geisler, The Creator in the Courtroom: Scopes 11. The 1981 Arkansas
Creation-Evolution Tria/ (Milford, MI: Mott Media, 1982); b) L. Gilkey, Creationism on Tria/: Evolution and
God at Uttle Rock (Minneapolis, MN: Winston Press, 1985); e) M.C. La Follete, ed., Creationism, Science
and the Law: The Arkansas Case (Cambridge, MA y Londres: The MIT Press, 1983); d) R. L. Numbers, The
Creationists (N. York: Alfred A. Knopf, 1992), pp. xv, 249-251.
33. Ver Gilkey, pp. 127-132 (nota 32b).
34. L. Laudan, "Commentary on Ruse: Science at the Bar -Causes for Concern", en: La Follete, pp. 161-166
(nota 32c).
35 .. W.R. Bird, Philosophy of Science, Philosophy of Religion, History, Education and Constitutionallssues. The
Origin of Species Revisited: The Theories of Evolution and of Abrupt Appearance (N. York: Philosophical Li-
brary, 1987, 1988, 1989), t. 2, pp. 461-466.
36. Un informe bastante exacto de mi testimonio en este juicio aparece en: Geisler, pp. 461-466 (nota 32a).
37. Véase el capítulo 17 para comentarios adicionales sobre este problema complejo. También ver: a) A.A. Roth,
"Science Against God?" Origins, 1(1974):52-55; b) A.A. Roth, "How Scientific is Evolution?", Ministry
51(7-1978):19-21; e) A.A. Roth, "ls Creation Scientific?", Origins 11 (1984):64, 65.
38. L.R. Godfrey, ed., Scientists Confront Creationism (N. York: W.W. Norton and Co., 1983).
39. M. Midgley, Evolution as a Religion: Strange Hopes and Stranger Fears (Londres y N. York: Methuen &
Co., 1985).
40. Por ejemplo, a) N. Macbeth, Darwin Retried: An Appeal ro Reason (Boston: Gambit lnc., 1971 ); b) T. Bethell,
"Agnostic Evolutionists", Harpers 270(1617-Febrero de 1985):49-52, 56-58, 60, 61.
68 LOS ORIGENES 1 LAS PREGUNTAS

41. Para un análisis mayor, ver: a) A.A. Roth, "A Matterof Fairness", Origins, 5(1975):61, 62; b) A.A. Roth, "Cio-sed
Minds and Academic Freedom•, Origins, 5(1978):61, 62.
42. Para un análisis diferente, ver: N. Murphy, "What Has Theology to Learn from Scientific Methodology?", en:
M. Rae, H. Regan, ]. Stenhouse, eds., Science and Theology: Questions at the Interface (Grand Rapids, MI:
Wm. B. Eerdmans Publ. Co., 1994), pp. 101-126.
¿DE DÓNDE SURGIÓ LA VIDA?

De todos los misterios de la biología,


incuestionablemente el más desconcertante
es el de cómo surgió la vida sobre la tierra.
1
GORDON RATTRAY TAYLOR

·'L a superficie de la Tierra rebosa de organismos vivientes que van desde las
bacterias con un diámetro de 1/2000 de milímetro hasta las gigantescas secoyas
que alcanzan alturas de cien metros. En el rei-no animal encontramos las grandes
ballenas azules, con una longi-tud de 30m, que pueden ser los animales más
pesados que alguna vez vivieron sobre la tierra. Una candidata para ser la "planta"
más grande puede ser un hongo subterráneo del estado de Washington, EE.UU.,
que cubre 600 hectáreas. Una de las grandes preguntas de todos los tiempos es
cuándo, dónde y cómo se originó esta

gran variedad de seres vivientes.


En este capítulo consideraremos las ideas acerca de cómo
comenzó la vida sobre la Tierra. Producir espontáneamente molé-culas
biológicas sencillas en un ambiente primordial parece muy difícil.
Producir las moléculas biológicas complejas necesarias ta-les como las
proteínas y el ADN parece extremadamente difícil, pero producir aun la
célula más sencilla, en forma espontánea, pa-rece esencialmente más
allá de las posibilidades.

CREENCIAS HISTÓRICAS
En los días de la antigüedad, y en realidad hasta el pasado relativa-mente reciente,
la idea de que las diversas formas de la vida surgieron espontáneamente de la
materia no viviente era rara vez puesta en duda. Parecía un hecho de observación
de que las pulgas y los piojos aparecían es-
7
1
72 LOS ORIGENES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

pontáneamente en los cuerpos de los hombres y los animales, las ranas eran
generadas por el barro, las charcas producían una casi interminable variedad de
algas y de pequeños animales, las polillas se formaban en la neblina y las orugas
en las frutas. Se creía que una variedad de gusanos como la tenia surgían
espontáneamente en el hombre y los animales. Van Helmont (1577-1644), el
pionero de la química, informó que él había visto personalmente formarse es-
corpiones de la albahaca molida entre dos ladrillos. También desarrolló una
fórmula para fabricar ratones (lauchas).2 Si se ponen trapos viejos y trigo en un
recipiente y se lo esconde por un tiempo en un altillo o en un galpón, ¡eventual-
mente producirá ratones! El experimento se puede repetir todavía hoy, con los
mismos resultados; sin embargo, la interpretación es ahora muy diferente. Este
experimento es un ejemplo de las muchas clases de evidencias que permitieron
que el concepto de la generación espontánea prosperara. Las observaciones que
apoyaban el concepto eran fácilmente repetibles. Con tiempo y esfuerzo se
podían encontrar gusanos en las manzanas y ranas en el barro, etc. La ciencia
estaba trabajando, y poner en duda la generación espontánea era poner en duda la
razón.
Sin embargo había escépticos, y desde el siglo XVII al XIX, este tema
estuvo sujeto a acalorados conflictos. Uno de los principales actores qüe
invocaron el enfoque experimental fue Francesco Redi (1626-1697), un médico
de Arezzo, Italia. Se sabía desde mucho tiempo atrás que los gusanos -las larvas
de las moscas- se desarrollaban en la carne en descomposición. RedP
experimentó con una variedad de restos de animales muertos, incluyendo
serpientes, palo-mas, pescados, ranas, ovejas, venados, perros, corderos, conejos,
cabras, pa-tos, gansos, gallinas, golondrinas, leones, tigres y búfalos. Le llamó la
atención que la misma clase de moscas emergía no importaba en qué clase de
carne se desarrollaran. También sabía que los cazadores durante el verano
protegían la carne de las moscas con una tela, y sospechaba que las moscas
pudieran ser el origen de los gusanos. Para poner a prueba su idea, puso carne en
vasijas cerra-das y en vasijas abiertas cubiertas por una tela delgada. Como los
gusanos no se desarrollaron en la carne en putrefacción, llegó a la conclusión de
que la carne no producía los gusanos en forma espontánea, sino que era el lugar
donde se criaban las moscas.
Los experimentos de Redi no resolvieron el problema. La controversia con-
tinuó durante dos siglos más. Otros experimentos dieron resultados variados. Los
mismos resultados producían diversas interpretaciones, y cada uno argu-
CAPfTULO 4 1 ¡DE DÓNDE SURGIÓ LA VIDAl 73

mentaba desde sus propias presuposiciones. la idea de la generación espontá-nea


llegó a ser aun más aceptada a comienzos del siglo XIX. 4 Una preocupación
grande era cómo se originaban los gusanos parásitos en sus huéspedes. Algunos
aseveraban que Dios en su creación perfecta no haría eso; debían haber surgido
espontáneamente. la opinión actual-de que generalmente representan dege·
neraciones de formas de vida libre-- no estaba en boga.
El"golpe de muerte" a la teoría de la generación espontánea supuestamen-te
fue dado por el famoso científico francés louis Pasteur (1822-1895), quien fue
involucrado en una amarga disputa mientras investigaba los microbios. Pas-teur
usó frascos con tubos retorcidos que excluían el polvo pero permitían el acceso
del aire, que era considerado entonces como vital para la generación espontánea.
Pasteur ponía agua y materia orgánica como medio de cultivo en sus frascos. Si
calentaba los frascos se impedía el desarrollo de la vida, aun cuando había libre
acceso del aire. En su estilo exuberante, Pasteur proclamó: "¡Nunca se recobrará
la doctrina de la generación espontánea del golpe mortal de este sencillo
experimento!"5
Pero Pasteur estaba equivocado, y la historia no terminó allí. los libros de
texto de microbiología en particular a menudo exhiben la colorida batalla sobre
la generación espontánea como un ejemplo del triunfo de la ciencia. Este puede
parecer el caso si la historia concluyera con Pasteur. Sin embargo, al mismo
tiempo que Pasteur ganaba su batalla, el concepto de evolución y la presuposi-
ción relacionada con ella, de que la vida surgió espontáneamente sobre la tierra
en algún momento del pasado distante, estaba comenzando a recibir cierta
aceptación. Esto trajo mucha confusión al problema. Por un lado, los elegantes
experimentos de Pasteur y otros mostraban que sólo la vida generaba vida,
mientras los evolucionistas estaban proponiendo que la vida surgió en lo pasado
de la no vida. En un sentido, el problema de la evolución era más severo. las
ideas anteriores de generación espontánea a menudo se basaban en conceptos de
la vida que surgía de materia orgánica muerta (heterogénesis), mientras que los
evolucionistas estaban proponiendo que la vida surgió de materia inorgánica más
sencilla (abiogénesis). En 1871 Carlos Darwin con cautela se refirió a esta última
posibilidad: sugirió que "en alguna laguna cálida" se podrían haber for-mado
proteínas y "haber sufrido cambios todavía más complejos".6 •
Un importante paso para la teoría de la generación espontánea se dio en
1924, cuando el famoso bioquímico ruso A. l. Oparin dio detalles acerca de cómo
los compuestos inorgánicos y orgánicos sencillos podrían gradualmente
74 LOS ORIGENES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

formar compuestos orgánicos complejos, y más tarde formar organismos senci-


llos/ Otros hombres de ciencia añadieron ideas que la apoyaban y el concepto
de que la vida surgió en algún momento pasado en una "sopa" rica en com-
puestos orgánicos llegó a ser el tema de consideraciones serias. A este proceso
se lo llama a menudo la evolución química.
Décadas más tarde surgieron preguntas más difíciles. Los bioquímicos y los
biólogos moleculares comenzaron a reconocer algunas moléculas muy complejas y
sistemas bioquímicos altamente integrados. La extrema improbabilidad de la
generación espontánea de estas complejidades llegó a ser un desafío mayor.

MOLÉCULAS BIOLÓGICAS SENCILLAS (BIOMONÓMEROS)


Los productos químicos que se encuentran en los organismos vivientes a
menudo son muy complejos: Algunas moléculas orgánicas relativamente senci-
llas (biomonómeros) se combinan para formar moléculas biológicas complejas
(biopolímeros) tales como las proteínas y los ácidos nucleicos (ADN). Estos bio-
polímeros pueden contener centenares de miles de moléculas más sencillas

FIGURA 1 1

NUCLEÓTIDO
Representación esquemática de la estructura del ADN. La doble espiral está ilustrada a la izquier-da.
Un nucleótido sería la combinación de P, S, y uno de A, T, G, o C. La información genética del
hombre tiene unos 3.000.000.000 de pares de estos en cada célula. A, T, G y C representan las ba-HI
adenina, tiamina, guanina y citonina, respectivamente. S representa un azúcar, y Pes un fosfa-to. Las
dos tiras están unidas por uniones de hidrógeno (líneas de trazos en el diagrama de la dere-cha)
formados entre ciertas bases.
CAPfTULO 4 1 ¡DE DÓNDE SURGIÓ LA VIDAl 75

unidas entre sí. los aminoácidos (biomonómeros) son los bloques de construc-
ción de las proteínas (biopolímeros). Hay básicamente 20 clases diferentes de
aminoácidos en los organismos vivientes. Varios centenares de ellos pueden
combinarse para formar una sola molécula de proteína. Los ácidos nucleicos
(biopolímeros) son más complejos, e involucran la combinación de nucleóti-dos
(biomonómeros) que a su vez están compuestos por un azúcar, un fosfato y una
base nucleótida (Figura 4.1 ); existen básicamente cuatro clases diferentes de
bases nucleótidas. los ácidos nucleicos pueden contener millones de nucleóti-
dos. la información hereditaria y metabólica básica de un organismo está codi-
ficada en la secuencia de las diferentes clases de bases nucleótidas. los ácidos
nucleicos son a menudo conocidos como el ADN (ácido desoxirribonucleico) y el
ARN (ácido ribonucleico). la diferencia entre los dos es que tienen clases de
azúcares ligeramente diferentes.
Stanley Miller publicó en 1953 los resultados de su ahora famoso experi-
8
mento acerca de la síntesis de los biomonómeros. 1nnumerables libros de
texto han descrito este experimento como el primer paso en el origen
espontáneo de la vida. Mientras trabajaba en la Universidad de Chicago en el
laboratorio del Premio Nobel Harold Urey, Miller tuvo éxito en producir
aminoácidos bajo condiciones postuladas como las de una Tierra primitiva. Él
realizó esto usando un aparato químico cerrado en el que expuso una mezcla de
gas metano, hidró-geno, amoníaco y vapor de agua a descargas eléctricas.
Desde entonces, esta clase de experimento ha sido repetido y mejorado muchas
veces. la mayoría de los biomonómeros que se necesitan para las proteínas y
los ácidos nucleicos han sido producidos en este tipo de experimentos.
Aunque la síntesis de muchos biomonómeros ha sido realizada con relativa
facilidad en el laboratorio, relacionar estos experimentos con lo que podría ha-
ber ocurrido en la naturaleza, en una Tierra primitiva, está plagada de dificulta-
des. Por ejemplo, los aminoácidos se producen en un medio alcalino, mientras
9
que lqs azúcares son destruidos en ese ambiente. Sin embargo, ambos son
esenciales en los organismos vivientes.
También existe un problema con la configuración de los aminoácidos. los
aminoácidos con el mismo número y clase de átomos pueden existir en varias
formas diferentes, las que dependen de la ubicación de los átomos. A menudo
los identificamos como la forma l (levógiros) y la forma D (dextrógiros), de
acuerdo con la manera en que las moléculas hacen rotar el plano de luz polari-
zada. Estas dos formas son imágenes reflejadas en un espejo la una de la otra,
76 LOS ORIGENES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

fIGURA 1 2

L D

Isómeros ópticos (formas D y L) de un aminoácido. Las letras representan los elementos químicos
de cada átomo. R es un radical que varía con los diferentes aminoácidos. Nótese que una forma es
una imagen especular en tres dimensiones de la otra.

como las manos izquierda y derecha de una persona (Figura 4.2). Ocurre que los
organismos vivientes están compuestos casi en forma exclusiva por la forma L
de los aminoácidos, mientras que los aminoácidos sintetizados en el laborato-rio
tienen cantidades iguales de las formas L y D (uno de estos aminoácidos es
demasiado sencillo para tener una imagen especular). ¿Cómo pudo una "sopa"
que contenía una mezcla en partes iguales de moléculas L y D haber originado
10
organismos vivientes con sólo el tipo L? Es difícil imaginar las diferentes clases
de aminoácidos comunes a los sistemas biológicos que aparezcan todos por
azar como formas L antes de ser incorporadas en las proteínas de las primeras
formas de vida. Se han hecho muchas sugerencias para intentar explicar esto.
Un grupo reciente de experimentos sugería que un campo magnético podría
producir formas casi puras de una sola de las formas, pero el informe resultó ser
11
un fraude. El problema de las imágenes especulares también se aplica a los
azúcares.
Otro problema procede de la falta de evidencia en las rocas de la tierra para la
supuesta "sopa primigeni,a", en la cual todas estas moléculas se supone que se
hayan formado. Si en algún momento del pasado distante hubo un océano rico en
moléculas orgánicas en las que la vida tuviera la oportunidad de surgir, las rocas no
lo muestran. Las rocas ricas en materia orgánica están cons-
CAPfTULO 4 1 (DE DÓNDE SURGIÓ LA VIDAl 77

picuamente ausentes de las capas más profundas que representan el tiempo


du-rante el cual la vida supuestamente se desarrolló. 12
Se han hecho muchas preguntas con respecto a la dificultad de conseguir
una concentración suficiente de biomonómeros en la sopa primigenia para per-
mitir la síntesis de las moléculas complejas que conocemos como biopolímeros.
13
El químico Donald Hull, de la California Research Corporation, da un ejemplo
. en el que usa el aminoácido más sencillo, la glicina, cuya fórmula es
NH2CH2COOH. Él estima que si la glicina se produjo en una atmósfera primiti-va,
el 97% de ella se descompondría antes de llegar al océano, y el 3% restante
estaría sujeto a su destrucción una vez llegada al agua. También estima que es-
te aminoácido tendría una concentración max1ma de menos de

111.000.000.000.000 (1 o·12 mol). Él afirma: "Pero aun el valor máximo admisi-


ble parece desesperadamente bajo como material inicial para la generación es-
pontánea de la vida". El problema bosquejado arriba sería más serio para los
otros aminoácidos más complejos que son aún más delicados. Para eliminar es-
tos problemas, se han sugerido algunos modelos para concentrar y proteger la
"sopa" en cavernas. Esto requiere condiciones altamente especializadas, limita-
das y fortuitas, que son improbables.
Algunos investigadores14 han evaluado con detalle otra pregunta importan-te
acerca de la evolución química. ¿Hasta qué punto la interferencia del hombre de
ciencia predispone los resultados en favor de lo que se espera? Una cosa es
haber formado biomonómeros en el laboratorio, usando productos químicos
seleccionados y equipos sofisticados, y otra cosa enteramente diferente es que
se produzcan espontáneamente en una Tierra primitiva. Algunos factores, tales
como usar una alta concentración de reactivos químicos, pueden ser usados le-
gítimamente en el laboratorio si son corregidos para las conclusiones extrapola-
das a condiciones naturales de mayor dilución, pero proteger los productos de
fuentes de energía perjudiciales, o usar trampas para aislar el producto, como lo
hizo Miller, o extraer los ingredientes inútiles de la sopa, se consideran métodos
ilegítimos. El uso de estas manipulaciones en el laboratorio reflejan más la clase
de planificación inteligente que se esperaría de un Creador, más bien que la
actividad espontánea de un mundo prebiótico sin vida, No deberían usarse para
ilustrar la evolución química.

MOLÉCULAS BIOLÓGICAS COMPLEJAS (BIOPOLiMEROS)


A menudo los textos informan de la síntesis de biomonómeros, pero se dice
78 LOS ORIGENES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

mucho menos acerca del origen de los biopolímeros. Aunque hay problemas con
el origen de los biomonómeros, los problemas llegan a ser mucho más agudos
cuando se trata de ácidos nucleicos y proteínas, que son cientos y miles de
veces más complejos. El funcionamiento adecuado de los biopolímeros re-quiere
secuencias correctas de sus biomonómeros. En ello se involucra mucho más que
usar una abundancia de energía para combinar los biomonómeros. Se puede
hacer mover un vehículo haciendo estallar una barra de dinamita debajo de él,
pero el resultado no sería útil para el transporte de personas. Estas molé-culas
complejas son altamente organizadas, y sin embargo se supone que sur-gieron
por azar. El premio Nobel Jacques Monod, en su libro clásico Chance and
Neccesity15 [Azar y necesidad], describe el ooncepto: "El azar por sí solo es-tá en
la fuente de cada innovación, de toda creación en la biosfera. El azar puro,
absolutamente libre pero ciego, es la raíz misma del estupendo edificio de la
evolución: este concepto central de la biología moderna ya no es una más entre
las hipótesis posibles o siquiera plausibles. Hoy es la única hipótesis concebible,
la única que se ajusta a los hechos observados y demostrados". 15 Sin embargo,
como lo han mostrado muchos cálculos, la probabilidad de que surjan molécu-las
biológicas complejas y funcionales por azar es improbablemente pequeña.
Todos estamos familiarizados con la realidad de que el azar de obtener
"cara" o "cruz" al arrojar una moneda al aire es 1 de 2, o que la probabilidad de
obtener un 2 cuando se echa a rodar un dado es de 1 en 6. Si tenemos un re-
cipiente con 999 cuentas blancas y una cuenta roja, la probabilidad de sacar la
cuenta roja, sin mirar, en la primera ocasión, es de 1 en 1.000. La probabili-dad
de obtener la combinación correcta de biopolímeros es infinitesimalmente más
pequeña.
Hay muchos miles de clases de proteína diferentes en los organismos vivos. Las
proteínas generalmente consisten en uno a varios centenares de aminoáci-dos
unidos en largas estructuras semejantes a una cadena y, como se dijo más arriba,
hay 20 clases de aminoácidos diferentes. Muchos de ellos deben estar en un lugar
específico de la cadena para que la proteína pueda actuar adecuada-mente. Esta
disposición es algo parecido a la escritura, donde las letras del alfa-beto representan
a los aminoácidos, mientras que las oraciones --en este caso generalmente 100 o
más letras- representan a las proteínas. Algunos errores de "ortografía" pueden
permitirse a lo largo de numerosas posiciones en la ca-dena de aminoácidos. Por
otro lado, la sustitución de un sólo aminoácido en una posición crítica puede ser
fatal para los organismos. Enfermedades como
CAPÍTULO 4 1 ¡DE DÓNDE SURGIÓ LA VIDA? 79

la talasemia, la anemia de células falciformes y algunos tipos de cáncer son


16
causados por la sustitución de un sólo aminoácido.
Supongamos que se necesita una clase específica de proteína. ¿Cuáles son las
posibilidades de que aparecerán los aminoácidos en el orden específico re-
querido? El número de combinaciones posibles es impensablemente grande,
porque existe la posibilidad de que en esa posición se ubique cualquiera de los
·20 aminoácidos. Para una proteína que necesita 100 aminoácidos específicos, el
número es muchas veces mayor que el de todos los átomos que existen en el
universoY De aquí que la probabilidad de obtener una proteína necesaria es
extremadamente pequeña. Y, ¿qué pasa cuando se necesitan dos de ellas? La
18
posibilidad es mucho menor, demasiado baja para ser plausible; sin embargo,
se necesitan muchas clases específicas de proteínas para originar aun la forma
más sencilla de vida. Un estudio19 estima la probabilidad de obtener 100 ami-
noácidos en el lugar correcto a lo largo de la cadena de aminoácidos de una
proteína. No se permite ninguna sustitución (errores de ortografía) en estos 100
lugares específicos, aunque se permiten sustituciones limitadas en otros puntos
intermedios. Para formar tal proteína, el aminoácido específico tiene que ser
seleccionado de 20 posibilidades (probabilidad de 1/20). El aminoácido debe ser
de tipo L (probabilidad de 1/2), y tiene que formar un enlace péptido (proba-bilidad
1/2). Combinando estas probabilidades, obtenemos una probabilidad de 1/80 para
el primer aminoácido, 1/6.400 para dos, etc. Al combinar estas probabilidades
tenemos que multiplicarlas. Para 100 aminoácidos específicos, la probabilidad de
obtener la clase correcta de proteína es de sólo un 49 seguido por 190 ceros

(4,9x1 o-191 ). Otros cálculos similares producen números que tam-


20
bién están más allá del campo de la plausibilidad.
El problema no es sólo conseguir que los aminoácidos estén en la secuen-
cia correcta y se unan químicamente. Está 'tambiénel problema de seleccionar
las clases correctas de aminoácidos del vasto número de compuestos orgáni-
cos producidos al azar en una sopa prebiótica. Los experimentos de descarga
de chispas de Miller, mencionados más arriba, produjeron otras clases diferentes
de aminoácidos que no se encuentran entre los 20 que sí están presentes en los
organismos vivientes.21
Irónicamente, el mismo año que Miller informó la síntesis de aminoácidos y
otros biomonómeros (1953), J. D. Watson y Francis Crick publicaron su descu-
brimiento, que les valió el premio Nobel, de la estructura tridimensional de los
80 LOS ORiGEN ES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

22
ácidos nucleicos (ADN). Ellos descubrieron que la información hereditaria es-
tá dispuesta en la famosa doble hélice del ADN (Figura 4.1 ). Con el fin de ex-
presar la información hereditaria se requiere una secuencia de tres bases nu-
cleótidas para codificar un aminoácido. Las moléculas de proteína se ensam-
blan mediante un sistema maravilloso y complejo de transferencia e interpreta-
ción de información. Una bacteria sencilla puede tener 4 millones de estas ba-
ses nucleótidas en su repertorio genético, mientras que los organismos más
complejos tales como un hombre tiene más de 3 mil millones. Es curioso que
algunos anfibios y las plantas con flores tienen más de diez veces el número de
bases nucleótidas que las que se encuentran en el hombre. El organismo
vi-\iiente (p.robablemente) más pequeño que es independiente -un micoplas-ma-
tiene 580.000 de estas bases nucleótidas, las cuales proveen el código para 482
genes.B En los organismos más avanzados la función de gran parte de este
ADN es todavía desconocida. Una parte de esa información es obvia-mente
crítica para la vida; por ejemplo, dirigir la producción de miles de molé-culas de
proteínas que sirven como estructura del cuerpo o como enzimas. Las enzimas
facilitan las reacciones químicas tales como la síntesis de aminoáci-dos y
centenares o miles de otros cambios. Algunas veces una molécula de en-zima
puede dirigir el cambio químico de miles de moléculas por segundo; pero la
mayoría de los cambios son más lentos. Estas enzimas extremadamente com-
plejas con muchas porciones y formas esenciales altamente organizadas desa-
fían cualquier sugerencia de que su origen sea espontáneo. Más recientemente,
se ha sugerido que la vida comenzó con la misma clase de moléculas autorre-
plicadoras.24 Estas sugerencias ignoran la necesidad de información sofisticada
para dirigir las funciones metabólicas de los organismos vivientes.
Las improbabilidades mencionadas más arriba para ensamblar los aminoá-
cidos y formar las proteínas son pequeñas comparadas con las de ensamblar los
nucleótidos para formar el ADN. ¿Podría todo esto haberse iniciado por azar?

En 1965, en dos almuerzos al aire libre en Ginebra, Suiza, lo que se ha descrito


como una discusión más bien extraña generó un estudio memorable. Estaban
presentes cuatro matemáticos y dos biólogos. Los matemáticos desafia-ron a los
biólogos a expresar sus dudas acerca de la evolución desde el punto de vista de la
probabilidad. El ardiente debate terminó con una propuesta de estudiar los puntos
discutidos en una forma más sistemática. Ese estudio culmi-nó en un simposio que
se realizó en el Instituto Wistar en Filadelfia (EE.UU.).
CAPÍTULO 4 1 (DE DÓNDE SURGIÓ LA VIDAl 81

Los participantes fueron primariamente biólogos, junto con unos pocos matemá-
ticos que desafiaron la plausibilidad de los conceptos evolucionistas. El registro
5
casi literal del simposio ha sido publicado/ y aunque es complicado, ¡no es
lectura aburrida! Los biólogos no estuvieron muy contentos con el desafío al
evolucionismo. Ellos insistieron en que los matemáticos no comprendían el
evolucionismo, pero no proporcionaron ninguna respuesta cuantitativa a los
desafíos.
Como ejemplo, Murray Edén, del Instituto Tecnológico de Massachusetts,
planteó la pregunta acerca de la probabilidad de obtener genes en orden a lo
largo de los biopolímeros de ácido nucleico (cromosomas) de la bacteria Es-
cherichia co/i, bien estudiada. Este organismo es tan pequeño que se podrían
poner 500 en fila en un milímetro. En esta bacteria, cierta cantidad de genes
están dispuestos exactamente en la secuencia correcta. ¿Cómo consiguieron te-
nerlos en orden por azar, comenzando con una mezcla original? Eden calculó
que si esta bacteria se esparciera por toda la superficie terrestre con un espesor
de 2 cm, habría la probabilidad de que 2 genes se ubicaran en su posición
apropiada en 5.000 millones de años (una estimación generosa de la antigüedad
de la vida sobre la Tierra). Este largo período no daría tiempo suficiente para que
los demás genes se pusieran en orden, o para que los genes se desarrollaran en
un proceso mucho más complejo. Ni tampoco da tiempo para la evolución de
otros organismos, algunos de los cuales son centenares de veces más com-
plejos. Baste decir que el tiempo muy largo postulado para la evolución de la vi-
da sobre la Tierra es demasiado corto cuando se consideran los improbables
eventos que se postulan. Este notable simposio acentuó una insatisfacción
gene-ral con respecto a las explicaciones contemporáneas para el origen de la
vida, y estimuló a algunos evolucionistas a buscar nuevas alternativas.

LA CÉLULA
Un problema todavía más complejo para el evolucionismo es el de la orga-
nización de los biopolímeros en unidades funcionales llamadas células. Una
célula (Figura 4.3) es una unidad funcional muy importante, porque mantiene la
información genética de los ácidos nucleicos cerca de donde se fabrican las
proteínas, y a su vez, mantiene a éstas cerca de la multitud de compuestos quí-
micos sobre los que actúan (Figura 4.4). La brecha mayor entre los biopolímeros
y la célula funcional es otro de los grandes interrogantes acerca del origen de la
vida. Además de conseguir las proteínas correctas y el ADN, se necesitan mu-
81 LOS ORIGENES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

Cenfriolos

Membrana
plasmótica

Vesícula de Golgi

Complejo de Golgi

Núcleo Nucleolo

Una célula animal típica.•

chas otras clases de moléculas complejas, tales como las grasas y los carbohi-
dratos. Aunque parezca irrazonablemente fortuito que aparezcan los productos
químicos apropiados, es mucho menos probable que aparezcan al mismo tiem-po
y en el mismo lugar, y luego sean envueltos por una membrana celular para
comenzar a vivir como organismos vivientes. Sin embargo, se han hecho algu-
nas sugerencias siguiendo estas ideas.
Una propuesta es que alguna forma de célula primitiva, llamada protocélu-
la, pudo haberse formado espontáneamente. Oparin 26 sugirió que las células
podrían formarse cuando grandes moléculas se combinan en masas globulares
llamadas coacervados. El químico Sidney Fox27 fue capaz de obtener aminoáci-
dos que eventualmente se combinaron en masas esféricas llamadas microesfe-
ras. Tales modelos pasan por alto la verdadera complejidad de las células. 28 Al

• De P.H. Raven y G.B. Johnson, Biology, Updated Version, 3a. ed. Copyright O 1995 McGraw-Hill Compa-nies,
lnc. Reproducido con permiso. Todos los derechos reservados.
CAPfTULO 4 1 iDE DÓNDE SURGIÓ LA VIDAl 83

.. :--: . •~)·:':~;~. ;·~~~J!)~.

~2'·!:'••·7·,.._~·.,~:·:~·-.• .. ~r~ :~:~:~:;~~:;:-~): :¡ ~

...

1p
t
., ..r, ..••' •

Microfotografía electrónica de un filamento de ADN con códigos para ARN. Los filamentos de
ADN {S) a menudo están cubiertos con delgadas "ramas" de ARN que forman una matriz en forma
de cono (M). El código de S se refteja, al producirse, en cada rama de M. La primera rama es corta,
pero ellas se vuelven más largas al avanzar sobre S, hasta que desaparecen cuando están comple-
taa. Muchal moléculas especiales de enzimas (proteínas) están involucradas en este proceso com-plejo.
La unidad de 1p equivale a 1/1.000 de milímetro.*

• De O.L. Miller y B.R. Beatty, "Portrait of a Gene", )ournal of Cel/ular Physiology 74(2-Suplemento):225-2l2.
Copyright O 1969 Wistar lnstitute of Anatomy and Biology. Reproducido con el permiso de Wiley-Liss, lnc., una
1ubsldiaria de John Wiley and Sons, lnc.
.... LOS ORIGENES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

comentar acerca de los coacervados y las microesferas, William Day, que toda-
vía favorece alguna clase de proceso de evolución biológica, comenta: "No im-
29
porta cómo se lo mire, esto es tontería científica".
Podría ser posible, a nivel superficial, equiparar las protocélulas con células
reales. Ambas son pequeñas y están constituidas por moléculas orgánicas, pero
la semejanza termina aquí. Una célula viviente es una estructura tan inme-nsa-
mente compleja que es una maravilla de actividad química integrada. El proble-
ma de su formación a partir de macromoléculas ha sido descrito por dos biólo-
gos moleculares como "un salto de dimensiones fantásticas, que yace más allá
del campo de las hipótesis verificables. En esta área, todo es conjetura. Los he-
chos disponibles no proveen de una base suficiente para poder postular que las
30
células surgieron en este planeta". ¡La vida es muy especial!
Harold J. Morowitz, usando la termodinámica (la relación de energía entre
los átomos y las moléculas) ha calculado que la probabilidad de que se organi-
cen espontáneamente las moléculas orgánicas para formar un microbio peque-
ño y sencillo tal como el Escherichia coli es de sólo 1 de un 1 seguido de 100 mil
millones de ceros (1 o-1011 ). Para la forma más pequeña de vida indepen-diente,
el micoplasma, que tiene unos 0.0002 mm de diámetro, él calcula una
probabilidad de 1 en S seguido por cinco millones de ceros (1 o-sx(lOl\ No es una
mejora, realmente. 31 Muchos otros cálculos similares indican cuán com-pleja es
la vida y cuán altamente improbable son las probabilidades de que pu-diera
surgir por sí misma.
El premio Nobel George Wald una vez expresó el dilema del evolucionis-
mo: "Uno tiene sólo que contemplar la magnitud de esta tarea para conceder
que la generación espontánea de un organismo viviente es imposible. Sin em-
bargo, aquí estamos como resultado, según yo creo, de la generación espontá-
nea".32
Es difícil pensar cómo un sistema viviente podría haberse iniciado conside-
rando la complejidad de-los organismos equivalentes conocidos más sencillos. Hay
una relación de interdependencia obligatoria de los componentes. Por ejemplo, el
sistema para traducir la información que contiene los ácidos nuclei-cos (ADN) para
producir una proteína terminada33 requiere por lo menos 70, y probablemente hasta
200, proteínas diferentes.34 El sistema no funcionará sin que cada uno de estos
biopolímeros especiales estén en su lugar. Además de es-to, las proteínas son
necesarias para la producción de los ácidos nucleicos, y los ácidos nucleicos son
necesarios para la producción de las proteínas. ¿Cómo se
CAPfTULO 4 1 ¡DE DÓNDE SURGIÓ LA VIDA? 85

inició esta interacción? Se ha sugerido que el ARN podría haber iniciado el


proceso por autorreplicación (ver más abajo). Desafortunadamente, esto no ex-
plica cómo surgió el ARN, y es un paso muy grande del ARN hasta el sistema
complejo de traducción que se encuentra en los organismos vivos. Un desarro-llo
gradual es difícil de imaginar, ya que el sistema no es fácilmente divisible en
unidades funcionales separadas. Actúa mayormente como un todo, y la mayoría
de sus partes dependen de las otras partes.
Además, un sistema viviente no es sencillamente una colección de biopolí-
meros, etc., en equilibrio químico normal, dentro de una membrana celular. Eso
sería una célula muerta. Los miles de cambios químicos que ocurren en una
célula están en desequilibrio, que es un requisito básico para el proceso de la
vida. En el origen de la vida debe ponerse en marcha el motor metabólico. El
bioquímico George T. javor ilustra esto comparando el agua en un recipiente que
está quieto (muerto, en equilibrio) con el agua que fluye lentamente de una
fuente a través del recipiente (vivo, desequilibrio). 35
Aun esto no es suficiente. Una de las características de los organismos
vivos es la capacidad de reproducirse. La reproducción es un proceso complejo
que involucra una exacta replicación de las partes más complejas de la célula.
Este proceso debe ser programado en el repertorio genético de la célula. Es muy
difí-cil pensar que todo esto se desarrolló puramente por azar. 36 Se critica a
veces a los creacionistas por creer en milagros, pero creer que la vida surgió
espontá-neamente sobre la Tierra, sin un diseño inteligente, parece ser más que
un "mi-lagro".

OTRAS IDEAS
Mientras la comunidad científica en general acepta el concepto de que la
vida se desarrolló espontáneamente, la falta de probabilidad de una explica-ción
plausible para la manera en que esto haya ocurrido conforme a la forma
postuiada, ha resultado en una cantidad de alternativas especulativas. Anotare-
mos seis de ellas.
1. A veces su propone que la materia elemental pudo haber tenido alguna
propiedad desconocida que inevitablemente debió de haber generado la vida.
Esto se ha llamado el modelo de predestinación bioquímicaYSin embargo, no
tenemos evidencias de que la información compleja, tal como está codificada en
los ácidos nucleicos, exista por sí misma en los elementos químicos. 38
2. Otra alternativa es que la vida surgió como un sistema autogenerado,
86 LOS ORIGENES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

cíclico e interactivo de proteínas y ácidos nucleicos auxiliados por el ingreso de


39
energía. El modelo tiene unidades básicas tan complejas que no ayuda mu-
cho.40
3. Posiblemente la vida se originó en fuentes termales en el océano. 41 Tal
ambiente ofrecería cierta protección contra los efectos adversos del ambiente;
sin embargo, el calor podría ser fatal para moléculas delicadas, y el desarrollo
improbable de la vida compleja tal como la conocemos en un ambiente muy li-
mitado y especializado tiene todavía que ser explicado.
4. Se ha sugerido que la vida no se originó en una estructura del tipo de la
célula, sino sobre la superficie de un sólido como un cristal de pirita (el "oro" de
los tontos).42 Pero no hay razón alguna para creer que el sencillo arreglo de
átomos de un cristal de pirita pudiera proveer un modelo para las complejas
43
moléculas biológicas.
5. Otra alternativa semejante es que los genes de la vida se organizaron si-
44
guiendo el modelo de los minerales de la arcilla. Este modelo sufre del mismo
defecto que el anterior. El simple orden de los minerales de la arcilla contribuye
poco a la complejidad específica de alto nivel de las proteínas y los ácidos nu-
cleicos.
6. Se ha sugerido que el tipo de ácido nucleico llamado ARN, que tiene al-
gunas propiedades enzimáticas propias, podría proporcionar su propia replica-
ción, comenzando así la vida.45 Esta idea ha recibido recientemente mucha
atención. A menudo se hace referencia a un antiguo "mundo de ARN" 46 y a los
"ribozimas" que son moléculas de ARN que actúan como enzimas. 47 El modelo
tiene muchos problemas.46 ¿Cómo se originó el primer ARN? Los componentes
del ARN son muy difíciles de producir aun bajo las mejores condiciones de la-
boratorio, y ni hablemos de una tierra primitiva. Al analizar la replicación del
ARN, el premio Nobel Christian de Duve, que apoya el concepto de un mundo
de ARN, admite: "El problema no es tan sencillo como puede parecer a primera
vista. Los intentos de fabricar -con mucha más previsión y apoyo técnico que el
mundo prebiótico pudo haber tenido- una molécula de ARN capaz de cata-
49
lizar la replicación del ARN hasta ahora han fracasado". Aun si la clase apro-
piada de ARN pudiera producirse de algún modo, ¿cómo adquiere la amplia
información necesaria para conducir los complejos sistemas vivientes? Desde la
perspectiva de la evolución química, el origen de la complejidad de la vida sigue
siendo un problema no resuelto.
Estas diversas ideas parecen bastante subjetivas, y esto da testimonio de
CAPfTULO 4 1 ¡DE DÓNDE SURGIÓ LA VIDAl 87

cuán lejos están las explicaciones actuales de producir evidencias convincentes.


El premio Nobel Francis Crick admite francamente: "Cada vez que he escrito un
artículo sobre el origen de la vida, juro que nunca volveré a escribir otro, por-que
hay demasiada especulación desde muy pocos datos". 50 Stanley Miller refle-ja la
misma preocupación al expresar que el campo necesita hallazgos dramáti-cos
51
para frenar la especulación desmedida.

CONCLUSIONES
Pasteur demostró que sólo la vida da origen a la vida. Desde aquel tiempo,
ha habido una cantidad enorme de investigación para demostrar cómo pudo
surgir la vida de material no viviente. Se ha tenido algún éxito en producir bio-
monómeros en el laboratorio. Sin embargo, la relación de estos experimentos
con lo que pudo haber ocurrido en una Tierra prebiótica está bajo sospecha.
Problemas de concentración, estabilidad, imágenes especulares específicas y la
falta de evidencias geológicas para una sopa primigenia hacen que el escenario
de la evolución química sea poco probable. Con respecto al origen de los bio-
polímeros altamente organizados, la probabilidad de que se produzcan es de-
masiado pequeña para ser considerada con seriedad para una aparición acci-
dental. El problema se complica todavía más cuando se consideran los requisi-
tos de los centenares o muchos miles de cambios químicos que se operan si-
multáneamente en una célula "sencilla".
Los problemas asociados con la evolución química se resuelven con alguna
forma de creación. Los datos relacionados con el origen de la vida favorecen la
idea de una mente maestra y un proceso dirigido no fortuito involucrado en la
creación de la vida sobre la Tierra. Si uno elige eliminar el concepto de un
Creador, quedan pocas posibilidades de elegir, excepto aceptar alguna forma de
evolución química, pero los datos científicos contra estos conceptos son tan
compulsivos que la razón sugiere que se consideren las alternativas.

Nota y referencias:
1. G.R. Taylor, The Great Evolution Mystery (N. York y Cambridge: Harper and Row, 1983), p. 199.
2. Ver J.R. Partington, A History ofChemistry (Londres: Macmillan and Co., 1961), t. 2, p. 217.
l. ). Farley, The Spontaneous Generation Controversy from Descartes to Oparin (Baltimore y Londres: The Johns
Hopkins University Press, 1977), pp. 14, 15.
4. lbfd., p. 6.
~ R. Vallery-Radot, The Life of Pasteur, R.L. Devonshire, trad. (Garden City, NY: Doubleday, Page and Co.,
1924), p. 109. Título original: La vie de Pasteur.
88 LOS ORIGENES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

6. F. Darwin, ed., The Life and Letters of Charles Darwin (Londres: )ohn Murray, 1888), t. 3, p. 18.
7. A. l. Oparin, Origin of Life, 2a. ed., S. Morgulis, trad. (N. York: Dover Publications, 1938). Título del original:
Vozniknovenie zhizni na zemle.
8. S.L. Miller, "A Production of Amino Acids under Possible Primitive Earth Conditions", Science 117(1953):528, 529.
9. R. Evard y D. Schrodetzki, "Chemical Evolution", Origins 3(1976):9-37.
10. Un breve análisis del problema se da en ). Cohen, "Getting All Turned Around Over the Origins of Life on Earth",
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11. a) D. Bradley, "A New Twist in the Tale of Nature'sAssymetry", Science 264(1994):908; b) D. Clery y D. Bradley,
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14. Thaxton, Bradley y Olsen, pp. 99-112 (nota 12b).
15. ). Monod, Chance and Necessity: An Essay on the Natural Philosophy of Modern Biology (N. York: Alfred A.
Knopf, 1971 ), pp. 112, 113.
16. M. Radman y R. Wagner, "The High Fidelity of DNA Duplication", Scientific American 259(2-1988):40-46.
17. F. Crick, Life ltself: /ts Origin and Nature (N. York: Simon and Schuster, 1981 ), p. 51.
18. P. Erbich, "On the Probability of the Emergence of a Protein with a Particular Function", Acta Biotheorica
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20. a) Thaxton, Bradley y Olsen, p. 65 (nota 12b); b) H.P. Yockey, "A Calculation of the Probability of Sponta-neous
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25. P.S. Moorhead y M.M. Kaplan, eds., Mathematical Challenges to the Neo-Darwinian Jnterpretation of Evolu-tion,
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26. Oparin, pp. 150-162 (nota 7).
27. a) S.W. Fox y otros, "Chemical Origins of Cells", Chemical and Engineering News (22 de junio de 1970), pp. 80-
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28. Thaxton, Bradley y Olsen, pp. 174-176 (nota 12b).
29. W. Day, Genesis on Planet Earth: The Search for Life's Beginning, 2a. ed. (New Haven y Londres: Yale Uni-
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30. D.E. Green y R. F. Goldberger, Molecular lnsights into the Living Process (N. York y Londres: Academic Press,
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32. G. Wald, "The Origin of Life", Scientific American 191(2-1954):44-53.
33. D.H. Kenyon, "Going Beyond the Naturalistic Mindset in Origin-of-life Research", Origins Research 12(1,
CAPfTULO 4 1 ¿DE DÓNDE SURGIÓ LA VIDA? 89

primavera-verano de 1989):1, 5, 14-16.


34. G.C. Milis, "Presuppositions of Science as Related to Origins", Perspectives on Science and Christian Faith
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35. G.T. Javor, "Origin of life: A Look at Late 20th-century Thinking", Origins 14(1987):7 -20.
36. A. Scott, "Update on Genesis", New Scientist (2 de mayo de 1985), pp. 30-33.
37. D.H. Kenyon y G. Steinman, Biochemical Predestination (N. York y Londres: McGraw-Hill Book Co., 1969).
38. A. E. Wilder-Smith, The Creation of Life: A Cybernetic Approach to Evolution (Wheaton, IL: Harold Shaw Pu-
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39. M. Eigen y P. Schuster, The Hypercycle: A Principie of Natural Self-Organization (Berlin, Heidelberg y N.
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45. LE. Orgel, "Mini-review: RNA Catalysis and the Origins of life", }ourna/ of Theoretica/ Biology
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46. W. Gilbert, "The RNA World", Nature319(1986):618.
47. Reseñas recientes se encuentran en: a) M-C. Maurel, "RNA in Evolution: A Review", journal of
Evolutionary Biology 5(1992):173-188; b) L. Orgel, "The Origin of life on the Earth", Scientific American 271 (4-
octubre de 1994):76-83.
48. L.J. Gibson, "Did life Begin in an 'RNAWorld'?", Origins 20(1993):45-52; b) J. Horgan, "In the beginning ...
", Scientific American 264(2-1991):116-125; e) G.C. Milis y D. Kenyon, "The RNA World: a Critique", Origins and
Design 1 7(1-1996):9-16; d) R. Shapiro, "The lmprobability of Prebiotic Nucleic Acid Synthesis", Origins of Life
14(1984):565-570.
49. C. de Duve, "The Beginning of life on Earth", American Scientist 83(1995):428-437.
SO. Crick, p. 153 (nota 17).
51. Mencionado en Horgan (nota 48b).
EN BUSCA DE UN MECANISMO
PARA LA EVOLUCIÓN
Las ideas también caen del árbol antes de que estén maduras.
1
LUDWIG WITIGENSTEIN

i veinte niños fueran dejados solos en una juguetería, ciertamente algo


ocurriría. De seguro, los estantes con juguetes quedarían menos orga-
nizados. Cuanto más tiempo estuvieran los niños en el salón, tanto más
mezclados estarían los juguetes. Las cosas activas tienden a
mezclarse. Las moléculas de perfume de un frasco abierto se difun-den
por el aire; no vuelven del aire a concentrarse en el frasco. Una plancha
caliente que se lleva a una habitación, calentará un poco el cuarto y la
plancha se enfriará mucho, y el calor se distri-buirá más
uniformemente. La basura arrojada al mar tiende a
mezclarse y diluirse en los grandes océanos de la tierra.
Estos ejemplos sencillos ilustran la segunda ley de la termodi-
námica. Esta ley expresa formalmente el fenómeno bien observa-do
de que en los procesos que ocurren naturalmente hay una tendencia
hacia una distribución aleatoria. A veces se usa la pala-bra entropía
para designar ese carácter fortuito. La entropía es equivalente a "la
cualidad de estar en desorden". En otras pala-bras, cuando las cosas
se mezclan más, hay un aumento de la en-tropía. Este aumento está
ilustrado casi a diario en mi escritorio
cuando trato de encontrar elementos importantes mientras siguen lle-
gando cartas, manuscritos, revistas, faxes y publicidad.
La tendencia hacia el"desorden" en la naturaleza va en contra del
evolucionismo, que postula cambios desde las moléculas desorganizadas a
una vida "sencilla" que en realidad está altamente organizada. Se supone fue-

90
CAP[TUlO s 1 EN BUSCA DE UN MECANISMO ... 91

go que la evolución forma organismos más complicados con tejidos y órganos


especializados. Algunos evolucionistas sugieren que la organización propia ocasional
de materia sencilla, como se ve en la formación de cristales, o la es-pecie de olas que
a veces se forman cuando algunos productos químicos migran a través de la materia
sólida/ podría constituir un modelo para la autoorganiza-ción de la materia para
formar seres vivientes. Pero hay un enorme abismo entre los cristales sencillos y la
complejidad de los sistemas vivientes. El desarrollo hacia la complejidad funcional
va en contra de la tendencia general hacia un "desorden" caótico. Este es uno de los
problemas más grandes del evolucionis-mo naturalista. Aunque ha habido algún
debate con respecto a la aplicabilidad de la segunda ley de la termodinámica al
evolucionismo,3 pocos discutirían que no hay una tendencia hacia el desorden en la
naturaleza, y que el evolucio-nismo necesita explicar lo opuesto.

Ha habido una larga y ardua búsqueda de un mecanismo evolucionista plausible


que produjera la vida compleja y organizada a partir de eventos fortui-tos. En este
capítulo consideraremos los dos últimos siglos de esta búsqueda. La Tabla 5.1
proporciona un resumen de esta búsqueda.

Lamarckismo 1809-1859 Lamarck El uso produce el desarrollo de


' Darwinismo 1859-1894 Darwin, Wallace características nuevas que llegan
a ser heredables.
la selección natural actúa sobre
Mutaciones 1894-1 922 Morgan, de Vries cambios pequeños causando la
supervivencia del más apto. He-
rencia por medio de gémulas.
Énfasis en cambios mutacionales
Síntesis·moderna (neodarwinismo) Chetverikov, Dobzhansky, Fisher, más grandes. la selección natural
no es tan importante.
Una actitud unificada. Son impor-
lq22-1968 Haldane, Huxley, Mayr, Simpson, tantes los cambios en las pobla-
Wright ciones. La selección natural actúa ,
Diversificación 1968-presente Eldredge, Gould, Grassé, Hennig, sobre mutaciones pequeñas. Rela-
¡ ción con la clasificación tradicio-
nal.
Una multiplicidad de ideas con-
Kauffman, Kimura, lewontin, Pat- flictivas, descontento con el neo-
terson, Platnick darwinismo. Búsqueda de una
causa para la complejidad.

MECANISMOS EVOLUTIVOS
91 LOS ORIGENES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

LAMARQUISMO
Estaba caminando por el famoso parque de París llamado Jardín des
Plan-tes, cuando una estatua imponente me llamó la atención. la inscripción en
la base decía en francés:
"lamarck, fundador de la doctrina del evolucionismo". Habiendo escu-chado
tantas veces que Carlos Darwin era responsable por la teoría de la evolu-ción,
reflexioné acerca de la inscripción y las actitudes a menudo asociadas con los
superlativos y el orgullo nacionalista. Sin embargo, los franceses pueden
justificadamente estar orgullosos de su héroe, porque lamarck había formulado
una teoría de la evolución, bastante abarcante, muchas décadas antes de Dar-
win.
Jean-Baptiste Antaine de Monet, Caballero de lamarck (1744-1829) 4 creía
en un Supremo Originador de la existencia, y que la vida se diversificaba por sí
misma durante largos intervalos de tiempo. Impresionado con la variedad de
formas vivientes desde las sencillas hasta las más complejas, postuló una serie
evolutiva continua. Atribuyó la ausencia frecuente de formas intermedias entre
los grupos de organismos a lagunas en el conocimiento humano.
lamarck es más conocido por haber diseñado un mecanismo para la evolu-
ción basado en su ley del uso y del desuso. Propuso que el uso de un órgano
acentuaba su desarrollo, y esta mejora era trasmitida a la siguiente generación.
De este modo, las características en los padres, acentuadas por el uso, se
trans-mitían intensificadas en sus descendientes. Por ejemplo, un animal, como
el ciervo, que necesitara alcanzar las hojas de las ramas más altas de un árbol,
después de estirar su cuello durante muchas generaciones, adquiriría uno más
largo y eventualmente tendríamos una jirafa. En forma similar, afirmó que si el
ojo izquierdo de los niños fuera eliminado durante un cierto número de genera-
ciones sucesivas, eventualmente nacerían individuos con un sólo ojo. Para la-
marck, el estilo de vida determinaba el eventual desarrollo evolutivo de los or-
ganismos.
Se considera ahora que el mecanismo de lamarck para la evolución no es
válido. Muchos años más tarde, el evolucionista alemán August Weismann llegó
a ser notable por cortar las colas a ratones. Aunque lo hizo durante muchas ge-
neraciones, los ratones seguían produciendo descendientes con colas comple-
tas. la conclusión que sacó fue que esta serie de experimentos demostraba su
tesis de que no hay herencia de caracteres adquiridos por un individuo, por lo
que el mecanismo de la evolución de lamarck era equivocado.
CAPfTULO s 1 EN BUSCA DE UN MECANISMO 93

Sin embargo, el problema no se ha resuelto de esa forma sencilla. Muchos


hombres de ciencia han apoyado a Lamarck hasta cierto punto, y numerosos
experimentos sugieren que se pueden heredar algunos caracteres ambiental-
5
mente inducidos. Sin embargo, en muchos círculos de estudio de la biología, el
Lamarckismo es un término peyorativo.

DARWINISMO'
Unas pocas décadas más tarde, Carlos Darwin (1809-1882) y Alfred R~ssel
Wallace (1823-1913), dos naturalistas entusiastas en Inglaterra, estudiaron un
artículo sobre la población escrito por T. R. Malthus (1766-1834). Malthus pro-
ponía que la población crece geométricamente (por multiplicación), mientras que
el alimento para la población crece en forma aritmética (por adición), un proceso
mucho más lento. Obviamente, en esta situación habría eventualmente una
escasez de recursos. Esta insuficiencia sirvió como base para los mecanis-mos
evolutivos propuestos tanto por Darwin como por Wallace. En 1859 Dar-win
publicó su famoso libro: Acerca del origen de las especies por selección natural,
o la preservación de razas favorecidas en la lucha por la existencia.
Generalmente se le da el crédito por la teoría, aunque las ideas acerca de la
evolución habían existido durante siglos. En general, Wallace y Darwin se apo-
yaron mutuamente, aunque Wallace asumió un lugar secundario. Es interesante
que Wallace también creía en el espiritismo, y testificó en favor del médium
espiritista norteamericano Henry Slade, que fue llevado a juicio por fraude du-
rante una de sus sesiones. Da!Win estaba del otro lado del problema, y contribu-
yó con fondos para llevar adelante el juicio de Slade. 7
Darwin creía que hay variaciones en los organismos vivientes, y que había
una superproducción de descendientes que daba como resultado tanto insufi-
ciencias como competencia. Sólo los más aptos de las nuevas variedades so-
brevivirían, y ellos a su vez producirían descendientes igualmente aptos. De es-
te mOdo, los más aptos, que eran considerados los más avanzados,
sobrevivirían mediante el proceso llamado de selección natural. Este mecanismo
todavía se usa para explicar el desarrollo evolutivo a pesar de la tendencia
opuesta que se observa en la naturaleza.
Darwin también enfatizó la teoría más amplia de la evolución de los orga-
nismos de los más sencillos a los más complejos. En este proceso, él puso el
mayor énfasis en la significación de los cambios pequeños, un concepto que
pronto fue puesto en tela de juicio. La filósofa Marjorie Grene ha delineado el
94 LOS ORIGENES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

problema: "¿Con qué derecho hemos de extrapolar el esquema mediante el cual


el color o alguna otra característica superficial similar es determinado por el
origen de las especies, sin hablar de las clases, los órdenes y los tipos de los
8
organismos vivientes?"
Las ideas de Darwin fueron desarrolladas antes de que hubiera mucha in-
formación acerca de la genética. Con el fin de explicar la herencia de nuevas
características, Darwin propuso un modelo de "pangénesis" que tenía un fuerte
componente de ideas lamarckistas de la herencia de los caracteres adquiridos
por los individuos. Él sugirió que las células reproductoras de los organismos
tenían "gémulas" que procedían de todas partes del cuerpo y que trasmitían las
características adquiridas del individuo a sus descendientes. La genética mo-
derna no ha encontrado base para este concepto.
Aunque muchos hombres de ciencia aceptaron la idea general de la evolu-
ción después de la publicación de El origen de las especies de Darwin, muchas
de sus ideas fueron puestas en duda entonces y todavía lo son hoy. El historia-
dor de biología Charles Singer afirma cándidamente que sus "argumentos [de
Darwin] con frecuencia son falaces" .9 Entre las críticas más serias se encuentran
la falta de valor de supervivencia de los cambios pequeños que no son útiles a
menos que puedan funcionar en un todo complejo que todavía no se ha desa-
rrollado. Por ejemplo, al desarrollarse un nuevo músculo en un pez, ¿qué uso
tendría ese músculo hasta que tuviera un nervio que lo conectara de modo que
pudiera contraerse; y qué uso tendría el nervio hasta que el cerebro desarrollara
10
un sistema para controlar adecuadamente la actividad del músculo? Además,
los animales con partes potencialmente útiles, pero por el·momento inútiles,
estarían en desventaja. No se esperaría que estas etapas desventajosas tuvieran
valor para sobrevivir, y serían eliminados por la competencia postulada por el
modelo. La selección natural puede servir en la naturaleza para eliminar tipos
aberrantes, pero no para producir nuevas estructuras complejas que no tuvieran
valor para la supervivencia hasta que todas las partes necesarias hubieran evolu-.
donado.
El concepto de "la supervivencia del más apto" en sí mismo ha sido severa ..
mente criticado, tal vez en ciertos casos injustamente. Algunas veces es caracte-
11
rizado como una tautología (que involucra un razonamiento circular). El dar-
winismo sugiere que los organismos sobreviven mediante el proceso evolutivo
porque han cambiado gradualmente y han llegado a ser más aptos; y que la forma
en que se puede determinar que son más aptos es porque sobreviven. E~
CAPfTULO s 1 EN BUSCA DE UN MECANISMO 95

seguro que en un sentido el sistema funcionará. La supervivencia del más apto


no demuestra el evolucionismr., como a veces se afirma. No puede ser fácil-
mente verificado; pero esto no es lo mismo que decir que es falso. Pero, eviden-
tementl), los más aptos sobrevivirán ya sea porque evolucionaron o porque fue-
ron creados. A pesar de estas fallas, la idea básica de Darwin recibió apoyo de
muchos evolucionistas. 12

MUTACIONES
Hacia el fin del siglo XIX, los evolucionistas hacían preguntas serias acerca
del mecanismo evolutivo de Darwin. Los principios de la genética descubiertos
por el monje moravo Gregorio Mendel, que se habían publicado 35 años antes,
fueron redescubiertos. Éstos levantaban algunas dudas sobre los conceptos de
herencia de Darwin. Se destacaron entre los detractores de Darwin el biólogo
holandés Hugo de Vries (1848-1935) quien desafió vigorosamente la idea de que
los cambios pequeños pudieran proveer el mecanismo evolutivo básico. Él
sostenía que estos cambios pequeños no significaban nada, y que los cambios
mayores, llamados mutaciones, debían necesariamente responder al ambiente.
De Vries encontró apoyo para sus ideas en Amsterdam, Holanda, donde las prí-
mulas o primaveras vespertinas importadas de Norteamérica se habían vuelto
silvestres y entre ellas se encontraron algunas plantas enanas. Él consideraba
que este cambio era una mutación.
De Vries realizó experimentos cruzando miles de plantas, y notó varios
cambios grandes que él también atribuyó a las mutaciones. Él creía que estas
"formas nuevas" eran pasos en un prolongado proceso evolutivo. Desafortuna-
damente para la teoría de de Vries, éstas fueron sólo el resultado de combina-
ciones de características que ya estaban presentes en la estructura genética de
las plantas, y no el de mutaciones nuevas.
Sin embargo, el concepto de las mutaciones como información hereditaria
nueva llegó a ser aceptado, principalmente por obra del norteamericano T. H.
Morgan. En experimentos con la mosca de la fruta, Morgan encontró cambios
permanentes nuevos que se reproducían. Sin embargo, los cambios
observados eran mayormente degenerativos en vez de ser progresivos,
incluyendo la pérdi-da de alas, pelos y ojos.
El ejemplo de evolución más corrientemente usado, el oscurecimiento de la
polilla moteada inglesa, no es una mutación, aunque a veces se la haya descrito
13
de esa manera. Esa mariposa nocturna que se volvió más oscura durante la
96 LOS ORIGENES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

revolución industrial, cuando el hollín oscureció el ambiente, sufrió lo que ha


14
sido llamado un "cambio evolutivo notable". El color más oscuro protegía a la
mariposa de la depredación de las aves porque la hacía más semejante al color
de su ambiente, y no se la podía distinguir tan fácilmente. El cambio ocurrió por
la manifestación de genes para un color más oscuro que ya estaban pre-sentes
en la población de polillas. Esto es sólo una fluctuación de diferentes clases de
genes y no una nueva información genética "permanente", como se esperaría en
el caso de una mutación. Ahora se ha reconocido bien esto. 15 Con los intentos
modernos de controlar la contaminación y limpiar el ambiente, la población de
polillas se está volviendo de un color más claro. Sin embargo, es-te ejemplo
ilustra bien la acción de la selección natural sobre fluctuaciones sencillas de
genes.
El concepto de la mutación todavía se usa hoy, aunque los avances explosi-
vos de la genética moderna amenazan la utilidad de este término general. Una
mutación puede referirse a una variedad de cambios genéticos, tales como: un
cambio en una base de un nucleótido en una cadena de ADN, la posición alte-
rada de un gen, la pérdida de un gen, la duplicación de un gen, o la inser~ión de
secuencias genéticas extrañas. Todas estas representan cambios genéticos más
o menos permanentes trasmitidos a los descendientes. Se están conside-rando
también ideas más nuevas, tales como la herejía de que el ambiente o la célula
misma pueden estimular la producción de mutaciones. 16 Sólo hemos co-
menzado a descubrir lo que parecen ser mecanismos muy complicados.
Los organismos vivientes muestran un notable poder de adaptación por
medio de cambios genéticos. Las moscas llegan a ser resistentes a insecticidas
como el DDT, y nuestro uso frecuente de antibióticos ha creado "supergérme-
nes" que son resistentes a la mayoría de ellos. La notable persistencia de orga ..
nismos vivientes bajo condiciones variadas y adversas, nos sugiere que puede
haber sistemas que permitan, por lo menos, adaptaciones limitadas. Por otro la-
do, miles de experimentos de laboratorio con bacterias, plantas y animales testi~
fican de que hay límites para los cambios que una especie puede tolerar. Parecé
haber una cohesión estrecha de sistemas interactuantes que aceptarán sólq
cambios limitados sin llegar al desastre. Después de décadas o siglos de experi·
mentación, la mosca de la fruta retiene el plan básico de su cuerpo como mosca
de la fruta, y las ovejas que producen lana siguen siendo básicamente ovejas.
Los tipos aberrantes tienden a ser inferiores, tienden a no sobrevivir en la natura~
leza, y si se les da una oportunidad, tienden a volver a sus tipos originales. A ve·
CAPÍTULOs 1 EN BUSCA DE UN MECANISMO ... 97

ces se llama a este fenómeno inercia genética (homeostasis genética)Y


La utilidad de las mutaciones como mecanismo evolutivo ha sido puesta en
duda por mucho tiempo. Las mutaciones favorables son muy raras; la. mayoría
de ellas son recesivas, es decir, no se manifestarán a menos que estén
presentes en ambos padres. Además, aunque las mutaciones que producen
cambios me-nores puedan sobrevivir, las que causan modificaciones
significativas son es-pecialmente perjudiciales y difícilmente persisten. Douglas
Erwin y James Valen-tine, dos evolucionistas de la Universidad de California, en
Santa Bárbara, co-mentan: "Las mutaciones viables con efectos morfológicos o
fisiológicos grandes son sumamente raras y generalmente no fértiles; la
posibilidad de que dos indi-viduos con idénticas mutaciones raras surjan con
suficiente proximidad como para producir descendientes, parece demasiado
18
pequeña como para considerar-la como un evento evolutivo significativo" . Los
autores sugieren los cambios en el proceso de desarrollo de los organismos
como un medio de producir grandes cambios evolutivos, pero sólo se ha
sugerido la demostración experi-mental de esto.
Se necesitarían muchas mutaciones no dañinas para producir las caracterís-
ticas de una sola estructura útil. El problema es cómo lograr que estos eventos
sumamente raros ocurran simultáneamente en un organismo con el fin de pro-
ducir una estructura funcional que pudiera tener algún valor de supervivencia. El
evolucionista E. j. Ambrose ha bosquejado el problema: "La frecuencia cono-cida
con la que una sola mutación no dañina ocurra, es de aproximadamente 1 en
3
1.000. La probabilidad de que dos mutaciones favorables ocurran es de 1 en 10
3
x 10 , es decir, 1 en un millón. Los estudios de la Drosophila [mosc~ de la fruta]
han revelado que numerosos genes están involucrados en la formación de los
elementos estructurales separados. Puede haber 30 ó 40 genes involu-crados en
la estructura de una sola ala. Es muy improbable que menos de cinco genes
pudieran alguna vez estar involucrados en la formación de la estructura nueva
más sencilla, no conocida previamente en ese organismo. La probabili-dad ahora
llega a ser de uno en mil trillones. Ya sabemos que las mutaciones en las células
vivientes aparecen desde una vez en diez millones hasta una vez en cien mil
millones. Resulta evidente que la probabilidad de que cinco mutacio-nes
favorables ocurran en un sólo ciclo de vida de un organismo es efectiva-mente
19
igual a cero".
El notable zoólogo francés Pierre P. Grassé, quien sugiere otro mecanismo
evolutivo, anota algunas de las mismas preocupaciones, y además dice que "no
98 LOS ORIGENES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

importa cuán numerosas sean, las mutaciones no producen ninguna clase de


20
evolución" .

EL CONCEPTO CREACIONISTA DE LAS MUTACIONES


A menudo se acusa a los creacionistas de creer que las especies no cam-
bian. Esto es parte de una creencia popular persistente pero equivocada. Los
creacionistas están de acuerdo en que hay amplia evidencia de cambios pe-
queños en la naturaleza, como lo demuestran abundantemente la crianza de
perros, la observación de campo de muchos organismos y los experimentos de
laboratorio. El Creador puede haber diseñado especies que produjeran una va-
riedad de colores, etc., y adaptaciones limitadas. Los creacionistas no piensan
que se haya presentado ninguna evidencia significativa para indicar que la natu-
raleza cambia mucho después de cierto nivel. Por otro lado, los evolucionistas
proponen que el proceso de las variaciones pequeñas ha producido todos los
organismos de la tierra que son tan diferentes como una orquídea lo es de una
morsa.
Una pregunta frecuente es: "¿En qué categoría de la clasificación biológica
(especie, género, familia) no se pueden demostrar nuevos cambios?" Esta pre-
gunta es importante para el debate evolucionismo-creacionismo, en el que los
evolucionistas proponen cambios mucho mayores que los creacionistas. No hay
una respuesta definida. Por un lado, la clasificación de los organismos es tanto
subjetiva como provisional. Las características de los grupos de clasifica-ción,
tales como los de especies, géneros, familias, etc., pueden ser fácilmente
cambiadas. Algunas veces se usan los términos microevolución (pequeños
cambios) y macroevolución (cambios grandes), junto con micromutación y ma.O
cromutación, para designar diferentes niveles de cambios. Los creacionistas géf.·
neralmente aceptan el primer concepto y rechazan el segundo. Desafortunada..
mente, el término macroevolución ha sido usado de tantas maneras diferentes 2l
que parece ser de poca ayuda. Generalmente, la macroevolución se define c.,.
mo cambios por encima del nivel de especie. Pero muchos creacionistas reco-
nocen que algunos géneros y categorías superiores en la clasificación represen-
tan cambios desde la creación, especialmente cuando se trata de parásitos dege•
nerados. Sin embargo, éstos son excepciones. En un contexto creacionista, se di·
ría que en general el nivel del género o de la familia probablemente representa un
tipo creado originalmente. G. A. Kerkut, de la Universidad de Southampton en
Inglaterra, ha propuesto las expresiones "teoría especial del evolucionismo" y
CAPITULO s 1 EN BUSCA DE UN MECANISMO ... 99

"teoría general del evolucionismo" para tratar en el contexto evolucionista con el


problema de evaluar cuánto cambio ha ocurrido. Su terminología es significa-tiva
para este estudio: "Hay una teoría que afirma que se pueden observar mu-chos
animales vivientes que en el trascurso del tiempo han sufrido cambios pa-ra
formar especies nuevas. Esto puede llamarse la "teoría especial de la evolu-
ción", y en ciertos casos pueden demostrarse con experimentos. Por otro lado,
hay una teoría de que todas las formas vivientes en el mundo han surgido de
una sola fuente, siendo ella misma procedente de una forma inorgánica. Esta
teoría puede llamarse la "teoría general de la evolución", y la evidencia que la
apoya no es suficientemente sólida para permitirnos considerarla más que una
hipótesis de trabajo. No está claro si los cambios que produce la especiación
son de la misma naturaleza que los que produjo el desarrollo de nuevos taxo-
nes. La respuesta se encontrará en el trabajo experimental futuro y no en aseve-
raciones dogmáticas de que la teoría general de la evolución debe ser correcta
22
porque no existe ninguna otra que ocupe satisfactoriamente su lugar".
Los creacionistas estarían de acuerdo con la teoría especial de la evolu-
ción, pero no con la teoría general.
Los pequeños cambios que propuso Darwin o los mayores patrocinados por
de Vries parecen inadecuados para producir los grandes cambios necesarios
para la teoría general de la evolución, tales como cambiar un tipo de esponja en
un tipo de erizo de mar. El evolucionismo afronta su desafío más serio al nivel de
los grupos mayores (órdenes, clases, divisiones/tipos y reinos). Si la evolución
ocurrió como un proceso gradual y continuo, ¿por qué hay tantas lagunas en
tantos lugares entre los grandes grupos de organismos tales como moluscos,
lombrices o pinos? ¿Por qué hay lagunas, al fin de cuentas? 23

LA S(NTESIS MODERNA
Al desarrollarse el pensamiento evolucionista durante la primera parte de
este siglo, varios eruditos influyentes ayudaron a cambiar el foco: de las muta-
ciones de regreso a la selección natural. Los más importantes de ellos fueron S.
S. Chetverikov en Rusia, R. A. Fisher y J. B. S. Haldane en Inglaterra, y Sewall
Wright en los Estados Unidos. Esta vez el énfasis estuvo sobre el proceso de la
evolución dentro de poblaciones enteras de organismos, más bien que en orga-
nismos individuales.
Fisher desarrolló modelos matemáticos sofisticados de los efectos de las
mutaciones sobre poblaciones muy grandes. Para él, las mutaciones pequeñas
100 LOS ORIGENES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

eran las importantes, ya que las mutaciones mayores tienen un efecto más perju-
dicial. El énfasis estaba en la selección natural de pequeñas variaciones favora-bles.
Wright sabía mucho acerca de la reproducción de animales y, en contras-te con
Fisher, enfatizaba la utilidad de las poblaciones pequeñas en las que las mutaciones
raras tendrían una mejor posibilidad de manifestarse. Por otro la-do, las poblaciones
pequeñas tienen más posibilidades de sufrir los efectos per-judiciales de la
endogamia. Wright introdujo el concepto de los cambios fortui-tos en la frecuencia de
los genes dentro de una población debido exclusiva-mente al azar. La significación
de este proceso, llamado deriva genética, ha sido uno de los debates más
prolongados y acalorados entre los evolucionistas, y to-davía lo. es hoy. Fisher y
Wright influyeron grandemente en la formación del pensamiento evolucionista de las
décadas de 1920 y 1930,24 y proporcionaron un apoyo significativo para el pleno
desarrollo de la "síntesis moderna".
La síntesis moderna combinó los esfuerzos de un gran número de evolucio-
nistas brillantes, que incluyen a Theodosius Dobzhansky de la Universidad de
Columbia, al biólogo Sir julian Huxley en Inglaterra, y a Ernst Mayr y George
Gaylord Simpson de la Universidad de Harvard. El concepto fue dominante
desde la década de 1930 hasta la de 1960. El nombre "síntesis moderna" fue
5
originado por Huxley/ nieto de Thomas Huxley, el defensor de Darwin, cuan-do
26
éste elogiaba el "triunfo final" del darwinismo. Básicamente, sintetiza la
variación por mutaciones con el concepto de selección natural por la supervi ..
venda del más apto de Darwin, aplicado a las poblaciones. Sin embargo, la
síntesis moderna es difícil de caracterizar porqu~ se han hecho intentos de in-
corporar en ella disciplinas tan variadas como la sistemática (clasificación), la
27
variación biológica y la paleontología (estudio de los fósiles}.
Muchos de los líderes de la síntesis moderna enfatizaron que por la acumu-
lación de cambios relativamente pequeños se podrían producir los grandes
cambios necesarios para la macroevolución. Sin embargo, el mecanismo básico
de la evolución permanece sin resolver. La controversia entre Fisher y· Wright
acerca del tamaño óptimo para las poblaciones en evolución también quedó· sin
resolver. El historiador de biología William B. Provine (Universidad de Cor., nell)
señaló: "El mecanismo primario de la microevolución estaba todavía sin decidir...
La aclaración de los mecanismos genéticos de la especiación no es uno de los
grandes triunfos de la síntesis evolutiva".28
La síntesis moderna puede haber sido más una actitud de éxito que una
síntesis exacta. En 1959 hubo numerosas celebraciones en todo el mundo con..
CAPfTULO s 1 EN BUSCA DE UN MECANISMO
....101

memorando el centenario de la publicación de El origen de las especies de


Darwin. Estas celebraciones estimularon la confianza en la síntesis moderna.
Tuve el privilegio de asistir a una de las más importantes de estas celebraciones
realizada en la Universidad de Chicago. Allí pude escuchar a los principales
arquitectos de la síntesis moderna, incluyendo a Dobzhansky, Mayr, Huxley y
Simpson. En mi joven inocencia quedé impresionado por sus conocimientos,
pero intrigado por su confiado dogmatismo. Poco me daba cuenta de que en
pocos años el espíritu unificado de la síntesis moderna quedaría en desorden.
Entretanto, las voces perturbadoras del paleontólogo Otto Schindewolf de
Alemania y el genetista Richard Goldschmidt en los Estados Unidos eran siste-
máticamente ignoradas. En contraste con los pequeños cambios por mutaciones
sugeridos por los autores de la síntesis moderna, ambos proponían cambios
grandes y rápidos, y mecanismos diferentes. Schindewolf, que estaba familiari-
zado con los fósiles, sugería saltos de desarrollo repentinos para hacer de puen-
te sobre las grandes lagunas entre los tipos fósiles. Goldschmidt, que era profe-
sor de genética en la Universidad de California en Berkeley, estaba en completo
desacuerdo con la idea de que los pequeños cambios dentro de las especies
pudieran acumularse lentamente y producir las grandes modificaciones necesa-
rias para cambios evolutivos significativos. Él consideraba que las torpes etapas
intermedias eran inútiles para la supervivencia y pensaba que no serían favorecí-
das por la selección natural. Entre los ejemplos que él citó están la formación de
una pluma, la segmentación de la estructura del cuerpo como se ve en los in-
sectos, el desarrollo de los músculos, el ojo compuesto de los cangrejos, etc.
Goldschmidt abogaba por grandes cambios genéticos repentinos que pro-
ducían lo que él llamó "monstruos promisorios". Algunos de sus detractores los
llamaron "monstruos perdidos". Por supuesto, aun con la existencia de un
monstruo promisorio, estaba el problema de encontrar una pareja, "porque
29
¿quién se aparearía con un monstruo, promisorio o de otra clase?"
· Como Goldschmidt estaba en agudo desacuerdo con los promotores de la
síntesis moderna acerca del valor de los cambios pequeños, 30 sus conceptos
fueron mayormente rechazados. Más tarde, cuando la síntesis moderna comen-
zó a desmantelarse, esta actitud cambió. El escritor de ciencia Gordon Rattray
Taylor, al referirse a Goldschmidt, afirma: "Veinte años atrás se estimulaba a los
estudiantes a sonreírse a la mención de su nombre. Hoy, sin embargo, mu-chos
biólogos están tornándose a la idea de que él estaba señalando el proble-ma
31
correcto". Desde la perspectiva creacionista, parece que Goldschmidt esta-
102 LOS ORIGENES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

ba realmente formulando una pregunta importante. Para muchos evolucionistas,


la síntesis moderna ya no es sostenible.

LA DIVERSIDAD
El embriólogo S0ren L0vtrup, que apoya el evolucionismo, señala: "Y hoy la
síntesis moderna -el neodarwinismo-- no es una teoría, sino una variedad de
opiniones que, cada una a su manera, trata de sobreponerse a las dificultades
32
presentadas por el mundo de los hechos". Aparecieron ideas nuevas, algunas
33
de ellas bastante especulativas. Descubrimientos nuevos, especialmente en la
genética y la biología molecular, indicaron que los conceptos genéticos más
antiguos y sencillos ya no eran válidos. Todo esto contribuyó a formar un mosai-
co de pensamiento que prevaleció hasta el presente y que puede caracterizarse
colectivamente como diversidad. Esta etapa, que puede llamarse el período de la
diversidad, representa una colección de ideas nuevas y a menudo conflicti-vas.
Algunas de ellas serán analizadas en detalle en el capítulo 8. Ellas giran alrededor
de preguntas tales como: 1) ¿Se pueden identificar las relaciones evo-lutivas de los
organismos? 2) Los cambios evolutivos, ¿son graduales o repenti-nos? 3) ¿Es la
selección natural importante para el proceso evolutivo? Y, 4) ¿có-mo evoluciona la
complejidad? La búsqueda de un mecanismo que esté más en armonía con las
restricciones realistas continúa.

LA NECESIDAD DE PRECAUCIÓN
Los hombres de ciencia manifiestan un firme apoyo en favor del evolucio-
nismo. Mientras en general están de acuerdo con que la evolución es un he-cho,
hay mucho menos armonía cuando se consideran los detalles. Algunas de las
batallas más acaloradas en la biología evolucionista siguieron a la síntesis
moderna. Tom Bethell, un escritor bien conocido, enfatiza que, "especialmente en
los años recientes, los hombres de ciencia han estado peleando entre sí acerca
34
de Darwin y sus-ideas". El público en general rara vez oye de estas disputas, y
mucho menos las entiende. Hay bastante contraste entre las bata-llas
intelectuales internas de la comunidad académica, tal y como se las observa en
las publicaciones de sus investigaciones, y el estilo sencillo y lleno de autori-dad
de los libros de texto. Algunas de las simplificaciones que hacen los libros de
texto pueden ser útiles para facilitar el aprendizaje, pero los legos y los estu-
diantes debieran saber que existen puntos de vista muy diversos en el debate
so-bre el evolucionismo.
CAPÍTULOs 1 EN BUSCA DE UN MECANISMO
.....103

CONCLUSIONES
Sólo se puede considerar con cierto respeto los esfuerzos persistentes de
los evolucionistas para encontrar un mecanismo plausible para su teoría. Su
perseverancia es digna de encomio. Se ha propuesto una teoría tras otra a lo
largo de dos siglos. El fracaso general plantea una pregunta difícil: ¿Es el pensa-
miento evolucionista más un asunto de opinión que de datos científicos sóli-dos?
Yo no voy a desestimar que algunos datos pueden favorecer al evolucionis-mo y
que los creacionistas también tienen problemas de opinión y mucha per-
sistencia. Pero después de tan largas investigaciones, virtualmente fútiles, en
busca de un mecanismo para la evolución, parecería que los científicos evolu-
cionistas deberían considerar seriamente la posibilidad de una creación por
parte de un Diseñador.

Notas y referencias:
l. L. Wittgenstein, Culture and Value. G.H.v. Wright y H. Nyman, eds. (Chicago: The University of Chicago
Press, 1960), p. 27e. Título del original: Vermischte Bemerkungen.
2. a) B. Goodwin, How the Leopard Got its Spots: The Evolution of Complexity (N. York y Londres: Charles
Scribner'sSons, 1994), pp. 1-76; b) S.A. Kauffman, The Origins of Order: Self-organization and Selection in
Evolution (N. York y Oxford: Oxford University Press, 1993); e) N.N. Waldrop, Complexity: The Emerging
Science at the Edge of Order and Chaos (N. York y Londres: Simon and Schuster, 1992).
3. Algunos alegan que la segunda ley de la termodinámica no es aplicable a la evolución y la aplican sólo a los
sistemas que están aislados y en equilibrio térmico; por ejemplo, véase R. Trott, "Duane Gish e lnterVarsity" en:
Rutgers, Creation/Evolution 13(W 2, 1993):31. Este aserto no elimina el hecho obvio de que la mayoría de las
actividades no dirigidas tienden hacia lo fortuito. En consecuencia, hay un esfuerzo intenso para encontrar el
mecanismo de la evolución.
4. Para un repaso general de las realizaciones de Lamarck, véase: a) E. Nordenskiiild, The History of Biology: A
Survey (N. York: Tudor Pub!. Co., 1942), pp. 316-330; trad. por LB. Eyre. Título del original: Biologins Histo-
ria; b) C. Singer, A History of Biology to About the Year 1900: A Generallntroduction to the Study of Living
Things, 3a. ed. rev. (Londres y N. York: Abelard-Schuman, 1959), pp. 296-300.
5. Muchos ejemplos se encuentran en O.E. Landman, "The lnheritance of Acquired Characteristics", Annual Review
of Genetics 25(1991 ):1-20.
6. Los análisis del darwinismo han sido legión. Una reseña que analiza los mecanismos de la evolución puede
verse en W.B. Provine, "Adaptation and Mechanisms of Evolution after Darwin: A Study in Persisten! Contro-
versies", en: D. Kohn, ed., The Darwinian Heritage (Princeton, N]: Princeton University Press, 1965), pp. 625-833.

7. Véase R. Milner, "Siade Trial (1676)", The Encyclopedia of Evolution: Humanity's Search for its Origin (N.
York y Oxford: Facts on File, 1990), pp. 407, 406.
8. M. Grene, "The Faith of Darwinism", Encounter 13(5-1959):48-56.
9. Singer, p. 303 (nota 4b).
1O. Véase el capítulo 6 para un análisis adicional.
11. a) C. H. Waddington, The Strategy of the Genes: A Discussion of Sorne Aspects of Theoretical Biology (Lon-
dres: Ruskin House, George Allen & Unwin, 1957), p. 65; b) M. Eden, "lnadequacies of Neo-Darwinian Evo-
lution as a Scientific Theory", en: P.S. Moorhead y M. M. Kaplan, eds., Mathematica/ Challenges of Neo-
Darwinian lnterpretation of Evolution, The Wistar lnstitute Symposium Monograph N° S (Filadelfia: The Wis-
104 LOS ORIGENES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

tar lnstitute Press, 1967), pp. 5-12; e) R. H. Peters, "Tautology in Evolution and Ecology", The American Natu-
ralist 11 0(1976):1-12.
12. Véase, por ejemplo, a) el tomo del simposio editado por Kohn (nota 6). También: b) E. Mayr, The Growth of
Biological Thought: Diversity, Evolution. and lnheritance (Cambridge y Londres: The Belknap Press of Harvard
University Press, 1982), pp. 626, 627; e)). Maynard Smith, Oíd Darwin Get it Right? Essays on Carnes, Sex and
Evolution (N. York y Londres: Chapman and Hall, 1989).
13. Por ejemplo: C. Sagan, The Dragons of Eden: Speculation on the Evolution of Human lntelligence (N. York:
Ballantine Books, 1977), p. 28.
14. Por ejemplo, W.T. Keeton, Biological Science (N. York: W.W. Norton & Co., 1967), p. 672.
15. T.H. )ukes, "Responses of Critics", en: P.E. johnson, Evolution as Dogma: The Establishment of Naturalism
(Dalias, TX: Haughton Publishing Co., 1990), pp. 26-28.
16. a)). Cairns, ). Overbaugh y S. Miller, "The Origins of Mutants", Nature335(1988):142-145; bl G.Z. Opadia-Kadima,
"How the Slot Machine Led Biologists Astray", }ournal of Theoretical Biology 124(1987):127-135. Pa-ra considerar
una perspectiva diferente, ver e) D. MacPhee, "Directed Evolution Reconsidered", American Scientist 81
(1993):554-561.
17. a) M.A. Edey y D.C. johanson, Blueprints: Solving the Mystery of Evolution (Boston, Toronto y Londres: Little,
Brown and Co., 1989), pp. 125, 126; b) E. Mayr, Population, Species and Evolution: an Abridgment of Animal
Species and Evolution, ed. rev. (Cambridge: The Belknap Press of Harvard University Press, 1970), pp. 181, 182.

18. D.H. Erwin y ).W. Valentine, "'HopefulMonsters',Transposons, and Metazoan Radiation", Proceedings ofthe
National Academy of Sciences 81 (1984):5482, 5483.
19. E.). Ambrose, The Nature and Origin of the Biologica/ World (Chichester: Ellis Harwood, Ltd., y N. York y To-
ronto: Halsted Press, john Wiley and Sons, 1982), p. 120.
20. P-P. Grassé, Evolution of Living Organisms for a New Theory of Transformation (N. York, San Francisco y Lon-
dres: Academic Press, 1977), p. 88. Título del original: L'Evolution du Vivant. Traducción de B.M. Carlson y
R. Castro.
21. A. Hoffman, Arguments on Evolution: A Paleontologist's Perspective (N. York y Oxford: Oxford University Press,
1989), pp. 87-92.
22. G.A. Kerkut, lmplications of Evolution (Oxford y Londres: Pergamon Press, 1960), p. 1 S7.
23. Para un análisis abarcante, ver: K.P. Wise, "The Origin of Life'sMajor Groups", en: ).P. Moreland, ed., The
Creation Hypothesis: Scientific Evidence for an lntelligent Designer (Downers Grove, IL: lnterVarsity Press, 1994),
pp. 211-234.
24. Para detalles adicionales, véase Provine, pp. 842-853 (nota 6).
25. ). Huxley, Evolution: The Modern Synthesis (Londres y N. York: Harper and Brothers, 1943).
26. S.). Gould, "Darwinism and the Expansion of Evolutionary Theory", Science 216(1982):380-387.
27. lbíd.
28. Provine, p. 862 (nota 6).
29. C. Patterson, Evolution (Londres: British Museum (Natural History), e lthaca: Cornell University Press, 1978), p.
143.
30. R. Goldschmidt, The Material J3asis of Evolution (New Haven, CT: Yale University Press, 1940).
31. G.R. Taylor, The Great Evolution Mystery(N. York: Harper and Row, 1983), p. 5.
32. S. Levtrup, Darwinism: The Refutation of a Myth (Londres, N. York y Sidney: Croom Helm, 1987), p. 352.
33. Véanse los detalles en .el capítulo 8.
14. T. Bethell, "Agnostic Evolutionists: The Taxonomic Case Against Darwin", Harper's 270(1617; febrero de 1985):49-
52, 56-58, 60, 61.
DE LO COMPLEJO
A LO MÁS COMPLEJO

Nunca hubo un milagro forjado por Dios para convertir a un ateo,


porque la luz de la naturaleza podría haberlo conducido a confesar
a Dios.
1
FRANCIS 8ACON

¡' U 'ii na paráfrasis moderna podría ser: "Dios nunca hizo un milagro para
, ""'}' convencer a un ateo, porque sus obras comunes pueden proporcio-
nar evidencias suficientes".
la célula es una estructura increíblemente compleja, en la que
generalmente muchos miles de enzimas dirigen cambios químicos
interdependientes. la mayoría de nosotros no estamos familiariza-dos
con las células y fácilmente las dejamos a un lado sin darnos cuenta
de que "pequeño" no es necesariamente sinónimo de "sencillo". Se
pueden considerar más fácilmente preguntas sobre el origen de los
órganos más grandes y de los organismos. Inclui-dos e~ el misterio
hay maravillas tales como el sistema de locali-zación por eco de un
murciélago (sonar), el desarrollo de un ele-fante adulto a partir de una
sola célula microscópica, o el cambio de una oruga en una mariposa.
También se pueden admirar as-pectos estéticos tales como la
magnificencia de las estrellas en una noche clara, o los colores
iridiscentes y el diseño intrincado de las alas de una mariposa
brasileña. El hombre por mucho tiempo
ha estado reflexionando sobre tales temas, no sólo preguntándose
cómo ocurrieron, sino también por qué sucedieron. ¿Hay un
propósi-to en la operación de la naturaleza? ¿Podrían las
peculiaridades y las
especializaciones en la naturaleza haber ocurrido sin ser guiadas?
En este capítulo consideraremos preguntas relacionadas con el dise-
ño en la naturaleza y temas relacionados con éste. Estas preguntas son bas-
105
106 LOS ORiGENES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

tante similares a las "preguntas persistentes" mencionadas en el primer capítulo,


y especialmente con las que se relacionan con la existencia de un diseñador en
este universo.

EL ARGUMENTO DEL DISEtiiO


El grado de orden y especialización que se encuentra en la naturaleza pare-
ce estar más allá de lo fortuito que esperaríamos si no hubiera alguna clase de
diseño. Esta propuesta se denomina "el argumento del diseño", o "argumento a
partir del diseño". El universo, y especialmente la Tierra, aparecen como diseña-
das especialmente para sostener la vida, 2 y particularmente la vida misma sugie-
re que hubo diseño.
Recientemente, el argumento del diseño ha recibido apoyo especial de una
cantidad de físicos cosmólogos, quienes encuentran que el universo no po-dría dar
lugar a la vida si no fuera por un conjunto muy fortuito de circunstan-cias. El universo
aparece como sintonizado cuidadosamente para dos toleran-cias sumamente
estrechas. Stephen Hawking, el profesor Lucasiano de Mate-máticas en Cambridge
(cargo que una vez ocupara Sir Isaac Newton), comenta: "Las posibilidades en
contra de un universo como el nuestro que surge de algo como el Big Bang son
enormes. Yo pienso que hay implicaciones claramente re-ligiosas".3 Para él, el
problema es que si la energía postulada para el"bang" es demasiado grande, no se
formarían las estrellas ni los planetas; 4 si es demasiado pequeña, el universo se
desintegraría. Hawking comenta aun más: "Si la propor-ción de expansión un
segundo después del big bang hubiese sido menor, si-quiera en una parte en cien mil
billones, el universo se habría vuelto a desinte-grar antes de haber llegado a su
tamaño actual".5 Aun cuando estos datos no sir-ven para dar autenticidad al Big
Bang, ilustran la improbabilidad de este con-cepto sin algún diseño. En forma similar,
la poderosa fuerza nuclear que une el núcleo del átomo también parece ser de un
valor exacto para permitir la for-mación de los elementos. 6 Se ha demostrado que
una cantidad de otros factores tales como la gravedad y el electromagnetismo están
ajustados en forma extre-madamente delicada. Un cambio en la fuerza
electromagnética de sólo 1 segui-do por 40 ceros (1 0-4°) podría significar un
desastre.7 lan Barbour lo describe bien: "El cosmos parece estar en equilibrio sobre
el filo de una navaja".8 Esto es más indicador de diseño que de una actividad fortuita
no dirigida. Además, muchos se preguntan si existe alguna inteligencia especial que
dirige las fuerzas para el funcionamiento de los organismos vivientes que los hace
tan diferentes
CAPfTULO 6 1 DE LO COMPLEJO A LO MÁS COMPLEJO 107

de lo no viviente.
Algunos evolucionistas han considerado la necesidad de un ente director
para facilitar la innovación de todas las complejidades de los organismos tanto
simples como complejos. A través de los años, los hombres de ciencia propusie-
ron muchas clases de conceptos diferentes como los factores especiales desco-
nocidos responsables de lo intrincado, del sentido de propósito, o del diseño que
parecen evidentes en las cosas vivas. 9 Se han usado muchos términos para
designar estos conceptos. Entre ellos están: entelequia, emergencia, finalidad, ti-
postrofismo, aristogénesis, élan vital, teleología, vitalismo, homogénesis, nema-
10
génesis, preadaptación, saltación, ortogénesis, etc.; casi todo o cualquier cosa
excepto el Dios de la creación. La abundancia de términos refleja tanto el miste-
rio como la necesidad de un factor especial de explicación. Desafortunada-
mente, con demasiada frecuencia Jos diferentes autores definen algunos de
estos términos en forma diferente, y los usan de diversas maneras en disciplinas
dife-rentes. No necesitamos entrar en esos detalles en este breve tratado;
además, tal empresa es bastante fastidiosa. Es importante notar que aunque los
teólogos, los hombres de ciencia y los filósofos discuten estos temas, es difícil
encontrar un enfoque común. Para algunos, el diseño no implica un diseñador, y
para otros, un diseñador no necesita ser el Dios de la tradición judea-cristiana.
Todavía para otros la incógnita no es cualquier clase de diseño, sino cómo y por
qué se originó el diseño. Simplificaré este capítulo dirigiéndome sólo a la
pregunta de si la naturaleza refleja un diseño inteligente.
La idea del diseño en la naturaleza11 ha sido discutida por varios milenios. Se la
encuentra bien atrincherada en la mitología así como en los manuscritos bíblicos
más tempranos. Sócrates (469-399 a.C.) estaba muy preocupado con el propósito, y
Aristóteles (384-322 a.C.) apoyaba el argumento del diseño. Para él, el universo
ansía avanzar hacia la forma perfecta que es Dios. En el mundo oc-cidental, el
filósofo medieval más influyente en esta línea fue Tomás de Aquino (1225-1274).
Entre sus argumentos en favor de la existencia de Dios estaba el de que la evidencia
de diseño en la naturaleza implicaba la existencia de un Dise-ñador inteligente.
Varios siglos más tarde, la mayoría de los hombres de ciencia daban por sentado el
diseño de la naturaleza. Algunos, como Sir Isaac Newton (1642 [3]-1727), promovían
activamente el concepto. Sin embargo, el escéptico escocés David Hume12 (1711-
1776) hizo lo más que pudo para destruir el argu-mento, sugiriendo que la evidencia
en favor del diseño no apuntaba necesaria-mente al Dios de la tradición judea-
cristiana (es decir, bíblico). Él no proveyó
108 LOS ORIGEN ES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

13
un mecanismo para responder al argumento del diseño, excepto que sugirió
una fuerza organizadora dentro de la naturaleza.
Con todo, alrededor de comienzos del siglo XIX se estaba considerando la
idea de que los organismos podrían haberse formado a sí mismos. Esto estimu-
ló14 al filósofo y profesor de ética inglés William Paley (1743-1805) a publicar en
1802 su famoso libro titulado Natural Theology [Teología natural], que tuvo
muchas ediciones. Paley llegó a ser famoso en el debate sobre el diseño por su
ejemplo del reloj. Él razonaba que si uno encontrara un reloj en el suelo con to-
das sus partes especializadas en operación conjunta para indicar el tiempo, uno
inferiría que el reloj tuvo que haber tenido un fabricante. Luego procedía a
señalar que, del mismo modo, las complejidades en la naturaleza requerían de
un fabricante y no podrían haber surgido por sí mismas. Además argumentaba
que por cuanto instrumentos tales como un telescopio tenían un fabricante, el ojo
también debería tener un diseñador; y aún más, que los pequeños cambios
graduales son inadecuados para producir estructuras tales. Como un ejemplo de
lo inadecuado que es el desarrollo gradual a lo largo del tiempo, él cita la
epiglotis, esa estructura indispensable que cierra nuestra tráquea cuando traga-
mos para impedir que la comida y la bebida ingresen a los pulmones. Paley ar-
gumentaba que la epiglotis habría sido inútil durante cualquier desarrollo evolu-
tivo gradual a lo largo de muchas generaciones, porque no cerraría la tráquea
15
que conduce a los pulmones antes que estuviera completamente formada.

Medio siglo más tarde, Carlos Darwin publicó su El origen de las especies. Este libro propuso que pequeños cambios al azar en combinación con la selec-ción
natural resultarían, con el tiempo, en organismos sencillos que evoluciona-rían a formas más y más avanzadas, incluyendo al hombre. Bien consciente del argumento del
diseño, Darwin, ya en la primera edición de

pecies, se ocupó del tema de los "órganos de extremada perfección y compleji-


dad": "Suponer que el ojo, con todos sus inimitables artificios para ajustar el foco
a diferentes distancias, para admitir diferentes cantidades de luz, y para corregir
la aberración esférica y cromática, pudiera haberse formado por la se-lección
natural, me parece absurdo en el grado más alto posible, lo confieso li-
bremente".16 Darwin invocó entonces la selección natural como la solución de
su dilema, pero, como veremos más abajo, quedan muchas preguntas sin con-
testar.
La metodología de Darwin para responder al problema del diseño también fue
usada por numerosos seguidores suyos. La historiadora Gertrude Himmel-
CAP[TULO 6 1 DE LO COMPLEJO A LO MÁS COMPLEJO 109

farb lo bosqueja: "Darwin rápidamente vio el problema, pero no tuvo tanto éxi-to
en resolverlo. Su técnica aquí, como en otras partes, fue primero suponer que
por reconocer la dificultad, de algún modo la había exorcisado; y en segun-do
lugar, si este acto de confesión no era suficiente para tranquilizar a sus críti-cos,
traer sobre la dificultad el peso de la autoridad precisamente de esa teoría que
se estaba poniendo en duda" Y
Aunque Darwin rara vez se refirió a la posibilidad de algún tipo de diseño y,
en el último párrafo de las ediciones 2a a 6a de El origen de las especies hasta
18
mencionó al Creador como originador de la vida antes de que evolucionara,
un repaso de sus cartas privadas indican que él tenía "gran duda acerca de el-
lo". Para él, la selección natural era la respuesta a los problemas de la evolu-
ción.19
El origen de las estructuras complejas todavía está en discusión tanto entre
los teólogos como los científicos, aunque la mayoría de los teólogos ahora tien-
de a dejar el estudio de la naturaleza a los hombres de ciencia, y se concentran
20
en problemas sociológicos o religiosos. El problema básico es: ¿De qué mane-
2
ra las mutaciones aleatorias y sin propósito, 1 acompañadas por una selección
natural que no tiene previsión alguna, pueden crear órganos de extrema com-
plejidad? Algunos evolucionistas rebajan la importancia del proceso de la selec-
ción natural o aun lo eliminan completamente, dejando la evolución puramen-te
al azar. En adición, como lo consideramos en el capítulo anterior, sólo muy
raramente las mutaciones son consideradas útiles. Una estimación de una muta-
ción benéfica en 1.000 es generosa para con la evolución. Las mutaciones son
abrumadoramente perjudiciales y generalmente recesivas en sus manifestacio-
nes, lo que significa que no aparecerán en el cuerpo de un organismo a menos
que ambos padres tengan la mutación. ¿De qué modo un proceso plagado de
factores tan negativos, podría alguna vez formar un órgano tan complejo como
un oído o un cerebro? Muchos dan la bienvenida a la selección natural, que
propone la supervivencia del más apto, como la solución, pero ella sólo sirve
para una ventaja inmediata. No tiene un "ojo" para ver el futuro, mientras que los
órganos y sistemas complejos requerirían una planificación de largo alcance. La
razón sugeriría que busquemos otras soluciones. La mayoría de los evolu-
cionistas están en desacuerdo.
Richard Dawkins, de la Universidad de Oxford, al referirse al reloj de Pa-ley,
indica que el"único relojero de la naturaleza son las fuerzas ciegas de la fí-sica",
22
y que "Darwin hizo posible ser un ateo intelectualmente satisfecho".
110 LOS ORIGEN ES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

Algunos evolucionistas no están de acuerdo con Dawkins, pero se considera que


ellos son una minoría. El zoólogo alemán Bernhard Rensch hace una lista de
más de una docena de hombres de ciencia, algunos de ellos autoridades so-
bresalientes, tales como E. Henning, Henry Fairfield Osborn y Otto Schinde-wolf,
que han estado insatisfechos con la explicación de la mutación y/o la se-lección
natural y sienten, como se indica más arriba, que necesita añadirse a la
ecuación algún factor misterioso, especial. Rensch señala que "no resulta claro
23
de modo alguno qué clase de factores y fuerzas pudieron ser éstas". Ernst
24
Mayr, de Harvard, hace una lista de otros hombres de ciencia que han sido de
la opinión de que se necesita algo más para explicar el desarrollo de estructuras
y organismos complejos. Compartiendo la misma preocupación, el eminente
zoólogo francés Pierre Grassé afirma: "Una planta individual, un sólo animal,
requeriría miles y miles de eventos de suerte y apropiados. De este modo, los
milagros serían la regla". Además, él enfatiza: "¿Qué jugador sería lo suficiente-
mente loco como para jugar a la ruleta con la evolución por el azar? La probabi-
lidad de que el polvo llevado por el viento reprodujera la 'Melancolía'de Dure-ro
es menos infinitesimal que la probabilidad de errores de copia en la molécu-la de
ADN que lleva a la formación del ojo; además, estos errores no tienen
absolutamente ninguna relación con la función que el ojo tendría que realizar o
estaba comenzando a realizar. No hay ninguna ley contra el soñar despiertos,
25
pero la ciencia no debe entretenerse en ello". La falta de relación entre las
mutaciones aleatorias y las estructuras biológicas complejas representan un gran
problema para el evolucionismo.

INTERDEPENDENCIA
El concepto del diseño es especialmente significativo para los sistemas bio-
lógicos que tienen partes funcionalmente interdependientes. Estos sistemas no
pueden funcionar hasta que todas las partes necesarias estén presentes y en
operación conjunta. Por ejemplo, una alarma contra ladrones requiere 1) senso.:.
res en puertas y ventanas; 2) alambres que los conecten con un centro de con-
trol; 3) un centro de control complejo; 4) una fuente de poder; S) alambres que
conecten la alarma; y 6) la alarma misma. A menos que todos estos componen-
tes básicos estén involucrados y en condiciones de operar, el sistema no funcio-
nará. Sugerir que un sistema así pudiera surgir gradualmente, en el que cada etapa
sea funcional, sería irracional. La misma clase de pregunta puede hacerse acerca de
las piezas de un reloj o los componentes interdependientes de siste-
CAP(TULO 6 1 DE LO COMPLEJO A LO MÁS COMPLEJO 111

mas biológicos complejos. ¿Pueden las mutaciones, puramente al azar, y los


procesos de la selección natural, que no tiene previsión, producir estructuras
complejas tales como un pulmón, o aun una papila gustativa, cuando la estruc-
tura no tiene valor para sobrevivir hasta que todas las partes necesarias estén
presentes? Una papila gustativa es inútil sin una célula nerviosa que la conecte
con el cerebro, y esa célula nerviosa es inútil sin una función cerebral que inter-
prete el impulso de la célula nerviosa como un sabor. En estos sistemas interde-
pendientes, nada funciona hasta que todo funcione.
La multitud de cambios simultáneos que serían necesarios con el fin de
producir un sistema funcional parece implausible desde un punto de vista evo-
lutivo. Cuando se considera un modelo de desarrollo gradual de un sistema in-
terdependiente, se tiene que postular la presencia de partes inútiles que esperan
hasta hacerse eventualmente útiles por una mutación final producto del azar. De
acuerdo con la teoría evolucionista, deberíamos esperar encontrar muchos
órganos o sistemas de órganos nuevamente en vías de desarrollo, pero al con-
templar más de un millón de especies de organismos vivientes por todo el
mundo, vemos pocos, si acaso hay alguno, de tales sistemas postulados. El pro-
blema de las partes interdependientes es un desafío tanto para los
evolucionistas que creen en cambios mayores, repentinos, producidos al azar,
como para aquel que cree en cambios menores y graduales. Para el primero, el
problema incluye: 1) el conjunto extremadamente fortuito de cambios repentinos
y com-plejos que se necesitan para producir un nuevo sistema u órgano
interdepen-diente que sea viable, y 2) la ausencia de toda evidencia
experimental de que tal cosa ocurra. Para el que cree en cambios pequeños, los
problemas inclu-yen: 1) la supervivencia de muchas etapas no funcionales o
extrañas, inútiles, ante una selección natural que tendería a eliminarlas, y 2) la
ausencia aparente de tales etapas intermedias en los organismos vivientes.
Los evolucionistas a veces sugieren que las formas intermedias podrían te-ner
una función útil. Por ejemplo, la mitad de un ala podría ser usada para pla-near ante
vientos fuertes. No es difícil postular alguna clase de propósito para casi cualquier
cosa. El escritor satírico francés Voltaire, en su siempre esperan-zado Candide,
señala jocosamente que "las narices fueron hechas para llevar anteojos; y así
tenemos anteojos" .26 (¡Mis disculpas a Voltaire por usar su obser-vación burlona en
una forma diferente de la que él pudo querer usarla!) Más próximo a la realidad está
un incidente informado por John C. Fentress cuando estuvo en Cambridge. En el
estudio de los ratones de campo notó lo que parecfa
11:1 LOS ORIGENES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

ser una conducta bien protectora. Una especie que vivía en el campo tendía a co-rrer
a esconderse cuando un objeto por encima de ella se movía, de modo que no
pudiera ser capturada, mientras que una especie que vivía en el bosque se quedaba
paralizada, de modo que no se la pudiera ver. Él consultó a algunos de sus amigos
zoólogos acerca de sus observaciones y, sólo como una prueba especial, invirtió los
datos: informaba que los ratones del campo se paralizaban mientras que los del
bosque corrían. Él dijo: "Me hubiera gustado registrar sus explicaciones, porque
fueron realmente impresionantes" _27 De modo que el problema no es tanto si pode-
mos encontrar alguna explicación, sino si podemos encontrar la que sea correcta. En
nuestro contexto presente la pregunta es cuál de las siguientes posturas consti-tuye
la mejor explicación para la extrema complejidad de la naturaleza: ¿Un diseño
inteligente, o la combinación de mutaciones fortuitas, generalmente perjudiciales y
asociadas con una selección natural, que no puede prever nada?

LA SIGNIFICACIÓN DE LAS SEMEJANZAS


En un foro de discusión abierto en una gran universidad escuché una vez a
un estudiante de graduación quejarse de que los evolucionistas llaman a un
músculo en una clase de animales con un nombre, luego le dan el mismo nom-
bre a un músculo semejante en una clase diferente de animal, y luego llaman a
eso evolución. La semejanza de la terminología no demuestra la evolución, y el
estudiante parece haber tenido una queja válida. Por otro lado, muchas cosas
vivientes muestran una cantidad notable de semejanzas, y con frecuencia se las
usa en favor de la evolución. Por omisión, representa un argumento en contra
del diseño.
La mayoría de los libros de texto de biología y otras publicaciones que
apoyan el evolucionismo28 usan la semejanza en la disposición de los huesos de las
patas delanteras de los vertebrados como evidencia en favor del evolucionis-mo. El
argumento es que como hay un esquema básico, deben haber evolucio-nado de un
antepasado común, o unos de los otros, perpetuando así el esque-ma. En una
cantidad de animales como la salamandra, los cocodrilos, las aves, las ballenas, los
topos y el hombre encontramos un hueso largo que sostiene la parte del miembro
anterior que está más cerca del cuerpo (del hombro al codo en el hombre), y dos
huesos largos que sostienen la parte del miembro anterior más distante (del codo a
la muñeca en el hombre). Se utiliza una cantidad de otras semejanzas como
evidencia de un origen evolucionaría común, incluyen-do la universalidad de las
células en los organismos vivientes, y la información
CAPÍ1ULO 6 1 DE LO COMPLEJO A LO MÁS COMPLEJO 113

hereditaria que casi siempre utiliza el mismo código genético. 29 Además está la
estrecha semejanza de secuencias comparables del ADN, como las que se en-
cuentran entre el hombre y los monos antropoides. Más recientemente, los
biólogos han encontrado una semejanza notable en los genes especiales llama-
dos homeóticos. Todos estos genes contienen una secuencia de ADN que es
conocida como secuencia homeótica ("homeobox"). Los genes homeóticos es-
tán constituidos por 180 pares de nucleótidos y están asociados con una varie-
dad de genes que controlan algunos de los grandes procesos de desarrollo de
los organismos, tales como dónde se formarán las diversas partes del cuerpo.
En las moscas de la fruta hay una mutación en un gen homeótico que hará que
la mosca desarrolle un par adicional de alas, pero la mosca deformada apenas
puede sobrevivir. La secuencia de los nucleótidos en los genes homeóticos es
bastante similar en una gran variedad de organismos tales como los ciempiés,
las lombrices de tierra, la mosca de la fruta, las ranas, los ratones y el hombre. 30
También se podrían añadir a la lista muchas otras semejanzas bioquímicas entre
las cosas vivientes.
El argumento de las semejanzas no da un apoyo significativo al modelo
evolucionista, ya que también puede argumentarse que estas semejanzas repre-
sentan un diseño básico común. ¿Por qué no usar el mismo diseño básico, tal
como la disposición de los huesos en los miembros anteriores que permita la ro-
tación de la extremidad (la mano, en el hombre) en diversas clases de organis-
mos, especialmente si funciona bien? Las células constituyen una buena uni-dad
bioquímica funcional, así como una habitación es una buena unidad fun-cional
para una diversidad de estructuras, desde las casas pequeñas hasta los grandes
rascacielos. Si un sistema de genes homeóticos funciona bien en un or-ganismo,
¿por qué no usarlo en otros? No existe una ley en contra de ciertos esquemas
de creación programados. Un creador no tendría que usar sistemas diferentes
para funciones semejantes. La semejanza no necesita indicar un ori-gen
evolucionista común más que la proposición de que todos los automóviles de
cuatro cilindros deben proceder de la misma fábrica. Las semejanzas pue-den,
del mismo modo, representar fácilmente un diseño inteligente, usando buenos
sistemas que funcionan.

EL OJO Y EL EVOLUCIONISMO
Durante dos siglos el ojo ha sido el centro de una discusión acerca de si ta-
les estructuras complejas pudieron ser el resultado de la evolución, o si requie-
114 LOS ORIGENES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

F IGUHA 6 1

VISTA
nerviosas AMPLIADA
Esclerótica de

Discos que contienen


rodopsina

Discos que están sierido


absorbidos por las
c:Qulas de pigmento ¡-~il]miii~~~~~c=::::S~:=::::s; Bastón <a>
C~lulas de
epitelio -LUZ
pigmentario Cono(b)

La estructura básica del ojo humano. A, corte trasversal; B, ampliación de la región de la fovea; ~
ampliación de la pared del ojo; O, ampliación de los bastones (a) y conos (b) de la retina. No&eA que
para todos los diagramas, la luz viene de la derecha, y que los discos son absorbidos dentro de las células
pigmentarias en el extremo izquierdo de D.*

• Basado en a) Berne y levy, p. 143 (nota 63); b) Dawkins, p. 16 (nota 13); e) Newell, p. 29 (nota 45a); d) R.S.
Snell, M.A. Lemp, Clínica/Anatomy of the Eye (Boston, Oxford y Londres: Blackwell Scientific Publications, 1989), p.
163; e) Young (nota 58).
CAP[TULO 6 1 DE LO COMPLEJO A LO MÁS COMPLEJO 115

ren un diseño inteligente. Mientras algunos evolucionistas afirman que el pro-


31
blema está resuelto, otros consideran que tal conclusión es una exageración.
32
El problema dista mucho de estar resuelto.
El ojo de los vertebrados (peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos; Figu-ras
6.1 y 6.2) ha sido comparado a menudo con una cámara fotográfica, pero es un tipo
muy sofisticado de cámara con millones de partes, e incluye la capaci-dad de
enfoque y exposición automáticos. Por otro lado, los invertebrados (es-ponjas,
gusanos, ostras, arañas, etc.) tienen muchas clases de "ojos", incluyendo algunos
muy sencillos como es el caso del punto sensible a la luz de los proto-zoarios
unicelulares (protistas). Las lombrices de tierra tienen muchas células sensibles a la
luz, que son especialmente numerosas en ambos extremos. Algu-nos gusanos
33
marinos tienen hasta 11.000 "ojos". La lapa marina tiene un ojo pequeño como una
taza, mientras muchos insectos poseen ojos compuestos complejos, y a menudo
tienen además algunos ojos simples. El ojo compuesto de los insectos (Figura 6.3)
es una estructura que forma imágenes con muchos "tubos de luz" llamados
omatidios, los cuales apuntan en diferentes direcciones y donde cada uno contribuye
con su parte a la imagen total. Las libélulas pue-

FIGURI\ 6 2

Tróclea

superior

Vista lateral de algunos de los músculos externos del ojo del hombre. Nótese que el tendón del
múKulo oblicuo superior pasa por una polea {la tróc:lea) en su camino al ojo.*

• Basado en Newell, p. 38 (nota 45a).


116 LOS ORIGENES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

FIGURA 6 i

Lente córneo

Núcleo cristalino
Rabdoma
Células retinales
Sección transversal
} del omatidio
Nervio
------ '" - Células pigmentadas

Ojo compuesto de un insecto. •

• Basado en Raven y )ohnson, p. 831 (nota 28a).

den tener hasta 28.000 omatidios en sus ojos compuestos. El invertebrado más
grande que se conoce es el calamar gigante que puede alcanzar una longitud de
21 metros. También tiene el ojo más grande de todos los animales. El ojo de un
calamar, arrojado sobre las costas de Nueva Zelanda, tenía un diámetro de
40 cm, haciendo que la fantasía de Julio Verne en Veinte mil leguas de viaje
submarino sea más realista. El ojo del hombre tiene sólo 2,4 cm de diámetro.
Aunque los calamares son animales muy diferentes a los vertebrados, la estruc~
tura básica de sus ojos es notablemente semejante.
También son notables los trilobites fósiles (organismos remotamente seme-
jantes a los cangrejos de las Malucas o cangrejos bayoneta) que tenían ojos
compuestos (algo semejantes a los de la Figura 6.3) con lentes hechas de calcita
mineral. La calcita es un mineral complejo que tiene índices de refracción dife-
rentes en diferentes direcciones. En los ojos de los trilobites, el mineral estaba
ubicado en la dirección óptica correcta para proveer el índice de refracción
apropiado. Además, las lentes tenían una forma compleja con el propósito de
relacionarse con un segundo medio refractario y así eliminar el problema de la
aberración esférica. Esto es comparable con la sofisticada inteligencia de la óp-
tica moderna.34
Sólo unos pocos taxones animales no tienen órganos sensibles a la luz. Al-
gunos de ellos poseen ojos tan sencillos que sólo pueden determinar la presen-cia o
ausencia de la luz; otros, que son mucho más complejos, pueden formar una
imagen. Hay tres clases principales de ojos que forman imágenes. Uno es el del tipo
de agujero pequeño como el que se encuentra en el nautilo, en el cual
CAP(TULO 6 1 DE LO COMPLEJO A LO MÁS COMPLEJO 117

la luz cae directamente sobre la retina sensible a la luz a través de un agujero


pequeño. Un segundo tipo, al que pertenecería el ojo humano, y que comparti-
mos con la mayoría de los vertebrados y los calamares, tiene una lente (Figura
6.1) que enfoca la luz sobre la retina. Un tercer tipo es el ojo compuesto de
muchos insectos, cangrejos y trilobites, en el que, como describimos más arriba
(Figura 6.3), muchos tubos de luz forman una figura compuesta, como un mo-
saico. Un cuarto tipo muy raro se encuentra en el crustáceo planctónico Copi-lia,
que aparentemente usa una lente vibradora para recorrer el campo visual y
proyectar luz sobre células receptoras. Esto tiene una remota analogía con la
35
forma en que se constituyen las imágenes en un tubo de televisión.
36
El tema del origen del ojo ha sido discutido por varios evolucionistas, pe-
37
ro comprensiblemente, no es un tópico favorito para ellos. Darwin, que cono-
cía muy bien el problema, le dedicó varias páginas en El origen de las espe-
cies.38 Él señaló que hay una variedad gradual de ojos, y propuso que comen-
zando con un órgano sencillo tal como un nervio rodeado de pigmento, la se-
lección natural pudo eventualmente llegar a producir hasta el ojo de un águila.
39
Un siglo más tarde, George Gaylord Simpson, de Harvard, usó más o
menos el mismo argumento. Él nota cómo en toda variedad de ojos de los ani-
males todos ellos son funcionales, y de ahí presume que tanto los ojos simples
como los más complejos sobreviven por medio de un proceso de evolución. Más
40
recientemente, Richard Dawkins de Oxford enfatizó otra vez la variedad de
ojos funcionales que existen ahora, y por ello concluye que los intermedios en el
proceso evolutivo debieron ser funcionales. Las observaciones generales que
hacen los autores mencionados pasan de largo ante las preguntas cruciales
sobre las partes funcionales interdependientes que ocupan el foco cuando se
consideran los detalles de los diferentes ojos. La presencia de ojos funcional-
mente más sencillos no demuestra que los ojos avanzados derivaron de ellos.
Los ojos serían funcionales ya sea que evolucionaran o que fueran creados. Que
haya una variedad de ojos, por sí mismo no apoya su evolución. Podemos
disponer muchas cosas en orden de complejidad. Por ejemplo, cuando mira-mos
una cocina vemos cucharas sencillas, tenedores más complejos, luego ta-zas,
ollas, hasta la cocina y el refrigerador. Esta secuencia dice muy poco acerca del
origen de estos diversos elementos, que a menudo provienen de fuentes muy
diversas. El argumento propuesto para el origen del ojo por estos evolu-cionistas
sobresalientes no es muy convincente.
Hay problemas más serios pafa el evolucionismo. Señalamos antes que
118 LOS ORIGENES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

existen por lo menos tres o cuatro sistemas para formar imágenes en ojos avan-
zados. Es difícil imaginar cómo estos sistemas diferentes pudieron evolucionar
unos de otros, y también ser funcionales en las etapas intermedias, ya que se
ne-cesitan arreglos muy diferentes. Con el conocimiento de la variedad básica de
clases de ojos, algunos evolucionistas han propuesto que las diferentes clases
de ojos deben de haber evolucionado independientemente muchas veces, en
lugar de hacerlo en forma sucesiva, tal vez hasta 65 veces. 41 Por otro lado,
sobre la base del hallazgo de un gen similar que afecta al desarrollo del ojo en
una gran variedad de animales, otros evolucionistas han sugerido un origen
común. 42 Es-to no explica cómo se desarrolló la variedad básica de ojos, pero
ilustra cómo se adoptan rápidamente puntos de vista opuestos acerca de las
semejanzas y diferencias para incluirlos en el escenario evolucionista. Además,
un gen co-mún involucrado en el desarrollo del ojo contribuye muy poco a
explicar el origen de muchos de los otros genes asociados necesarios para el
desarrollo del ojo. Se estima que unos 5.000 genes están involucrados en el
43
desarrollo del ojo de la mosca de la fruta. Existe un problema adicional con la
distribución de las clases de ojos entre los animales, especialmente en los
invertebrados: el grado de sofisticación no sigue el esquema evolucionista
esperado. En su abarcante re-paso de las diferentes clases de ojos y su
evolución, Stewart Duke-Eider señala: "Lo curioso, sin embargo, es que en su
distribución los ojos de los invertebrados no forman una serie de continuidad y
sucesión. Sin una secuencia filogenética [evolutiva] obvia, su aparición parece al
azar; fotorreceptores análogos aparecen en especies que no están relacionadas,
un órgano elaborado en una especie primitiva [medusas] o una estructura
elemental muy alta en la escala evolutiva [algunos insectos]". 44 Desde varias
perspectivas, el ojo plantea desafíos bastante serios a la hipótesis evolucionista.

LA COMPLEJIDAD DEL OJO


Ojos altamente complejos como los nuestros (ver la Figura 6.1 para los d~
talles) son una maravilla de partes coordinadas que trabajan juntas para permi•
tirnos ver.45 La retina contiene más de 100 millones de células fotosensibles de dos
tipos principales: conos y bastones. Los bastones sirven para ver bajo condi-ciones
de poca luz, mientras que tres clases de conos funcionan en condiciones de luz más
brillante y para la visión en colores. La porción de cada cono o bas-tón que está
dirigida hacia el exterior del ojo (la parte posterior) contiene hasta 1.000 discos con
pigmento sensible a la luz. Cuando la luz llega a este pigmen-
CAP(TULO 6 1 DE LO COMPLEJO A LO MÁS COMPLEJO 119

to, estimula una "avalancha" bioquímica de muchos pasos que a su vez cambia
la carga eléctrica de la membrana del cono o bastón. Esta carga pasa a las célu-
las nerviosas de conexión y eventualmente llega al cerebro. Un sistema igual-
mente complejo invierte la avalancha bioquímica en los bastones al prepararse
éstos para detectar Qtra vez más luz.
Vemos con mayor agudeza en el centro de nuestro campo visual en la re-
gión de la fovea (Figura 6.1 A, B). En esta área, que tiene aproximadamente 1/2
mm de diámetro, tenemos unos 30.000 conos y ningún bastón. Frente a la ma-
yor parte de la retina, fuera del área de la fovea, hay un complejo de muchas
clases de células nerviosas que comienzan a procesar la información de los
bastones y los conos. Esta información es transportada desde la parte posterior
del ojo por células nerviosas mediante las 1.200.000 fibras del nervio óptico que
conducen al cerebro. Los millones de bastones, conos y células nerviosas tienen
que estar asociados adecuadamente para desarrollar una imagen cohe-rente en
el cerebro.
Aparte de los complejos cambios físicos y bioquímicos en los bastones, los
conos y las células nerviosas de la retina, nuestros ojos exhiben varios otros sis-
temas interdependientes. La pupila (el agujero) a través del cual entra la luz al ojo
se agranda y se reduce en respuesta a la cantidad de luz que entra al ojo, así
como se ajusta a la distancia, reduciendo la aberración esférica de la lente e
incrementando la profundidad del campo visual. Con el fin de desarrollar un
sistema funcional para controlar la cantidad de luz que entra al ojo, deben ocu-
par su lugar por lo menos tres componentes: 1) un sistema de análisis en el cere-
bro para controlar el tamaño de la pupila, basado en la cantidad de luz recibida;
2) células nerviosas que conecten el cerebro al iris (la parte coloreada caracterís-
tica que rodea la pupila) que contiene los músculos que controlan el tamaño de la
pupila; y 3) las células de los músculos mismos para efectuar el cambio de ta-
maño de la pupila. Por lo menos todas estas partes deben estar presentes y co-
- nectadas de una manera correcta. Por ejemplo, conectar algunas células ner-
viosas que tienen el propósito de dilatar la pupila con los músculos que la con-
traerían, sería, por supuesto, contraproducente. En realidad, el sistema humano
es más complejo, pues existen varias células nerviosas en tándem para cada
conexión entre el cerebro y el ojo; y también hay un sistema que correlaciona la
46
actividad de ambos ojos para que trabajen sincronizados en esta actividad.
Hay una complejidad similar para el rápido sistema de enfoque que cambia
la forma de la lente. No sabemos muy bien todavía cómo opera este sistema,4 7
120 LOS ORIGENES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

pero sí sabemos que está controlado por el cerebro usando un sistema doble y
48
que está involucrado un complejo sistema de conexiones nerviosas.
A los lados y detrás de cada ojo hay seis músculos que controlan el movi-
miento del ojo que nos permite mirar en diferentes direcciones sin mover la ca-
49
beza (Figura 6.2). Estos músculos también facilitan otras funciones visuales in-
cluyendo la capacidad de dirigir nuestro ojo el uno hacia el otro cuando mira-mos
un objeto a corta distancia, de modo que ambos ojos puedan centrarse en el
mismo punto. Si mutaciones al azar primero produjeran un músculo que mo-
viera el ojo hacia la izquierda, esto sería de poca utilidad porque también nece-
sitamos el músculo opuesto que mueva el ojo hacia la derecha, así como los
nervios ·para estimular los músculos y un mecanismo de control en el cerebro
para coordinar la actividad de ambos músculos.
El recorrido del músculo oblicuo superior del ojo también apoya el concep-
to de diseño. El tendón en el extremo del músculo pasa por un sistema de po-
leas conocido como tróclea (Figura 6.2) que ejerce un movimiento lateral y ha-
cia adelante (girándolo hacia abajo) del globo del ojo. Para simplificar el caso
para la evolución, uno podría suponer que ya existiera el músculo que se modi-
ficaría para incluirlo en este sistema de poleas. Pero, ¿cómo podrían los
cambios accidentales producir algo que funcionara, especialmente en un sólo
paso? Es análogo al problema tradicional de la gallina y del huevo: ¿Qué fue
primero? ¿Se elongó el tendón del músculo primero con el fin de ser lo
suficientemente largo como para pasar por la polea, o se formó primero la polea,
o primero se determinó un mecanismo para pasar el tendón por la polea?
Entonces, el siste-ma de control en el cerebro tendría que modificarse como
para acomodar la nueva dirección de esfuerzo del músculo. Además, hay
necesidad de tener un sistema que sea la imagen especular de éste para el otro
ojo. A menos que todos estos factores estén coordinados, el sistema no puede
funcionar adecuadamente. Es difícil imaginar que todo esto puede ponerse en su
lugar accidentalmente, sin un diseño inteligente.
Pero esto es sólo el comienzo de la historia. Más complejo y menos com-
prendido es un sistema de muchas células nerviosas en la retina (Figura 6.1 B,
C) que procesa la información de los bastones y los conos. Mucho más comple-
jo es el proceso mediante el cual el cerebro transforma la información que reci-
be la retina, y que resulta en lo que llamamos ver, o percepción visual. 50 No
vemos directamente con nuestros ojos, aunque intuitivamente podamos estar
inclinados a pensar de ese modo. La información transferida desde nuestros
CAPrTULO 6 1 DE LO COMPLEJO A LO MÁS COMPLEJO 121

ojos al cerebro pasa por un proceso complejo para formar una imagen mental.
Parece que diferentes partes del cerebro toman los millones de porciones (bits)
de información de los ojos, analizan diferentes componentes al mismo tiempo, y
1
arman el todo en una figura integrada. 5 Estos componentes incluyen el brillo, el
color, el movimiento, la forma y la profundidad. En el cerebro del mono maca-co
hay más de 20 diferentes áreas principales del cerebro que funcionan al ver, y
los humanos deben de tener por lo menos otros tantos. El proceso de ver es in-
creíblemente complicado e increíblemente rápido. En este proceso visual el ce-
rebro también integra la información de ambos ojos. En la parte posterior del ce-
rebro hay numerosas columnas de células en arreglo ordenado en el que cada
segunda columna representa un ojo. Algunos teóricos que trabajan en esta área
comentan: "las sencillas tareas visuales, tales como percibir los colores y reco-
nocer rostros familiares, requieren cálculos elaborados y más circuitos neurales
52
que lo que habíamos imaginado". Es también asombroso que el proceso total
de análisis y síntesis visuales se realizan sin esfuerzo, casi sin que nos demos
cuenta de ello. Pero ver es sólo el principio. El reconocimiento y la compren-sión
de lo que vemos también son procesos integrados de abrumadora comple-jidad.

Acerca de la evolución del proceso visual podemos preguntarnos: ¿Qué fue


primero: el ojo avanzado, o el cerebro avanzado? Estas son unidades ínter-
dependientes que son inútiles si no están ambas. Mirando los detalles también
podemos preguntarnos: ¿Qué vino primero: la capacidad de analizar la imagen
en sus diferentes componentes de color, o la capacidad de combinarlos en una
sola imagen visual? Se podrían hacer numerosas preguntas similares. Estas pre-
guntas sugieren que Paley y su ridiculizada teología natural (el argumento del
3
diseño) de hace 200 años podría no estar tan lejos de la verdad. 5

¿ESTA EL OJO CONECTADO AL REVÉS?


Necesitamos considerar un aspecto del ojo que parece perjudicial. los bastones
y los conos de los ojos de los vertebrados parecen estar dirigidos hacia atrás, con la
parte sensible a la luz (los discos) mirando en la dirección contraria a la de la entrada
de la luz. Uno esperaría que estuvieran de frente a la luz. Co-mo lo indica la Figura
6.1 A-D (donde en cada caso la luz procede de la dere-cha), las partes fotosensibles
de los bastones y los conos (los discos) están ubica-dos muy adentro de la base de
la retina (hacia la izquierda), y varias células nerviosas están en el camino de la
entrada de la luz. la luz tiene que pasar a
111 LOS ORIGENES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

través de todas estas células antes de que la reciban los discos. En el contexto
del concepto de un diseñador, algunos evolucionistas se burlan de la idea de un
diseño inteligente y pretenden que el ojo está conectado al revés. Uno afirma
54
que "en realidad está diseñado en forma tonta". Otros comentan que "un dise-
ñador de una cámara fotográfica que cometiera tal error sería expulsado de in-
mediato",55 o "¿en ocasión de la 'Caída'invirtió Dios la posición de la retina en
los vertebrados de adentro hacia afuera?"56
En realidad, el ojo parece estar muy bien diseñado. En el área de la retina
llamada la fovea (Figura 6.1 A), que es responsable por la visión aguda, las célu-
las nerviosas "que interfieren" están casi completamente ausentes y las fibras
nerviosas se alejan de la región central en forma radial, permitiendo así un área
visual mucho más clara (Figura 6.1 8).
Puede haber una razón muy buena para la orientación de las porciones que
contienen los discos en los bastones y los conos hacia el epitelio pigmenta-rio, que se
ubica hacia fuera de la retina. En los bastones y los conos, los discos del pigmento
visual se están reemplazando constantementeY Los viejos son descartados hacia el
exterior, donde son absorbidos por las células del epitelio pigmentario (Figura 6.1 D).
Si estos discos se descartaran en la dirección en que entra la luz, uno esperaría que
pronto hubiera una situación borrosa dentro del ojo. En nuestros ojos los bastones y
los conos no tienen vacaciones; los discos están siendo continuamente
reemplazados durante toda nuestra vida. En el mo. no Rhesus cada bastón produce
de 80 a 90 discos nuevos cada día;58 esta velo; cidad es probablemente similar en el
hombre; y tenemos 100 millones de basto. nes en cada ojo. (Entre paréntesis,
podríamos notar que esto es lento comparado con los dos millones de células rojas
de la sangre que produce nuestro cuerPQ cada segundo.59) La razón de la
renovación de los discos en el ojo no es bien conocida, pero se ha propuesto el
mantenimiento preventivo y la provisión de un suministro fresco de productos
químicos visualmente sensibles.60 Parece im¡ portante que estos discos sean
absorbidos en la parte final de los bastones. Algu-nas ratas tienen una enfermedad
genética en la que las células del pigmento epitelial no absorben los discos. Esas
ratas forman masas de desperdicios (dis-cos) al final de los bastones, y bajo estas
condiciones los bastones degeneran y mueren.61 No se ha confirmado una situación
similar en el hombre, pero el hombre es más difícil de estudiar. Si los extremos que
62

contienen los discos en los bastones y conos se invirtieran, de modo que enfrentaran
la luz, como algu• nos evolucionistas sugieren que debería ser, probablemente
tendríamos un de·
CAPfTULO 6 1 DE LO COMPLEJO A LO MÁS COMPLEJO 113

sastre visual. ¿Qué elemento cumpliría la función esencial de absorber unos


10.000 millones de discos que se producen cada día en cada uno de nuestros
ojos? Probablemente se acumularían en la región del humor vítreo (Figura 6.1 A)
y pronto interferirían con la luz en camino a la retina. Si la capa del epite-lio
pigmentario estuviera en el interior de la retina como para no absorber los
discos, también interferiría con la luz que trata de alcanzar los bastones y los co-
nos. Además, el epitelio pigmentario,·que está estrechamente asociado con las
terminaciones de los bastones y los conos, también les provee con nutrientes
para fabricar nuevos discos. Este epitelio obtiene sus nutrientes de un rico sumi-
nistro de sangre en la capa coroides que está sobre ella (Figura 6.1 C). Para que
el epitelio pigmentario funcione adecuadamente, necesita de este suministro de
sangre. Poner tanto el epitelio pigmentario como el suministro de sangre que le
da la coroides en el interior del ojo entre la fuente de luz y los bastones y co-nos
fotosensibles, arruinaría severamente el proceso visual.
Si en un contexto darwiniano la disposición actual de bastones y conos es
tan mala, ¿por qué la selección natural, que originalmente formó el ojo, no
cambió esto hace mucho tiempo? Nuestros ojos no parecen tener un diseño
pobre, ya que generalmente trabajan muy bien. En vista de los hallazgos re-
cientes acerca del ojo, el ejemplo de Paley de un reloj bien podría ser revisado:
si encontráramos una cámara de video en el suelo, ¿estaríamos más justifica-
dos en pensar que fue diseñada, o que fue el producto de un proceso de muta-
ciones accidentales/selección natural?

OTROS EJEMPLOS DE DISEfi'IO


Existen muchos otros ejemplos de sistemas complejos que se podrían
discu-tir en detalle. Nuestro breve panorama nos permite sólo mencionar unos
pocos más.
Hay muchas clases de productos químicos llamados hormonas que realizan
veintenas de funciones reguladoras en los organismos complejos. Su acción y
regulación involucra una intrincada interdependencia entre células y órganos
separados ampliamente los unos de los otros en el cuerpo. Algunas hormonas
afectan a otras hormonas que a su vez afectan a otras hormonas. Antes de que
podamos tener un sistema funcional, ciertos componentes interdependientes
deben ser todos operantes. Por ejemplo, la hormona insulina que regula el azú-
car en la sangre y muchos otros factores relacionados con el metabolismo del
azúcar, es producida en el páncreas. la insulina, cuya secuencia básica de
124 LOS ORIGENES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

aminoácidos está determinada por la información genética del ADN, pasa por lo
menos por tres pasos de maduración antes de llegar a su forma funcional. Ade-más,
con el fin de que pueda ser efectiva en.las células del cuerpo, tiene que ir agregada
a receptores de proteínas más complejos pero específicos en la super-ficie de las
células del cuerpo cuya configuración también es especificada por una secuencia
separada del ADN. Este receptor pasa por dos modificaciones adicionales antes de
63
ser útil para ayudar a la insulina a controlar las diferentes funciones celulares. Sin
estos pasos específicos el sistema no funcionaría.
En el escenario evolucionista la transición de la reproducción asexual sen-
64
cilla a la sexual compleja se ha discutido seriamente durante décadas. ¿Por
qué habría de ocurrir alguna vez? Un problema es que parecería ser más efi-
ciente sencillamente dividir para reproducir, como ocurre en unos pocos orga-
nismos sencillos, en lugar de requerir dos padres, como generalmente es el caso
en los organismos más complejos. Además, nuevos cambios evolutivos se po-
drían manifestar más fácilmente con un solo padre en lugar de ser diluido entre
dos. Lo que necesita el evolucionismo es la variación, así que, ¿por qué habría
de evolucionar y sobrevivir el sistema menos eficiente de la reproducción se-
xual, que tiende a suprimir eso? Un evolucionista ha llamado a esta pregunta "la
65
reina de los problemas de la biología evolucionista". Los evolucionistas tie-nen
numerosas sugerencias incluyendo la ventaja de que dos padres propor-cionen
más variedad genética. Sin embargo, uno tiene dificultades en visualizar cómo
los cambios accidentales podrían producir los procesos interdependientes de
dividir la información genética en dos mitades iguales. Este proceso espe-cial
(meiosis) es necesario cuando se producen el esperma y el óvulo. Luego, se
necesita otro mecanismo complejo para reunir cada mitad en la fertilización con
el fin de producir un verdadero sistema de reproducción biparental que funcione.

El oído es otro órgano maravilloso que en el hombre tiene la capacidad de


detectar sonidos transmitidos como diminutos cambios en la presión del aire a
velocidades tan rápidas como 15.000 por segundo, y luego produce los impul-
sos nerviosos correspondientes. El oído es muy pequeño y sumamente comple-
jo; la información que genera va por 200.000 fibras a una región receptora del
cerebro que interpreta los sonidos. 66 El oído funcional más sencillo requeriría por
lo menos un sistema detector del sonido (oído), un nervio y un cerebro que
interprete el sonido: todos esos elementos proporcionan una función significati-
va. En el sistema de sonar de los murciélagos, 67
las ballenas, los delfines y las
CAPfTULO 6 1 DE LO COMPLEJO A LO MÁS COMPLEJO 125

musarañas se observa una complejidad mayor. En los murciélagos, este meca-


nismo está tan finamente ajustado que pueden separar sus propios ecos del que
producen la multitud de otros murciélagos en el vecindario y, usando ·este siste-
ma de sonido y eco, pueden evitar tropezar en su vuelo con un alambre de me-
nos de 1 mm de diámetro.
Podemos maravi liarnos con muchos otros sistemas complejos con .partes
interdependientes. los seres humanos y las formas animales avanzadas tienen
centenares de actos reflejos, como el control de la respiración, que requiere de
un sensor, un mecanismo de control y nervios que van a los músculos que pro-
porcionarán la respuesta adecuada. El mecanismo de coagulación de la sangre
es otro ejemplo de un sistema interdependiente que es difícil de explicar, excep-
to por un diseño inteligente. En el hombre el sistema requiere de por lo menos
12 diferentes clases de moléculas complejas, las cuales dependen las unas de
las otras para producir un coágulo en el lugar de una herida. Y hay otros 12
factores para controlar la coagulación de modo que nuestra sangre fluya cuando
68
no tenemos ninguna herida.
Dondequiera investiguemos los sistemas biológicos, uno encuentra siste-
mas complejos interdependientes en los que nada funciona hasta que todo fun-
ciona. Se estima que los seres humanos tienen entre 50.000 y 200.000 genes di-
ferentes, y generalmente actúan en armonía con los demás. ¿Podría esto ocurrir
como un resultado de mutaciones al azar y de la selección natural? las mutacio-
nes, que son fortuitas, son casi siempre perjudiciales, mientras que la selección
natural no tiene previsión y no puede dar ninguna ventaja a las partes de un
sistema interdependiente hasta que todo el sistema sea operativo. Si nuestra
mente está abierta a varias opciones, el caso parecería favorecer alguna clase
de diseño inteligente.

CONCLUSIONES
El tema de si la naturaleza refleja un diseño ha sido debatido por siglos.
----Una mirada superficial que ignore los detalles podría permitirnos pensar que la
respuesta es no. Pero un examen de los detalles intrincados de los organismos
revela una multitud de partes complejas interdependientes que sugieren la nece-
sidad de un diseño. En el escenario evolucionista de la selección natural, estos
componentes interdependientes no tendrían valor para ayudar al individuo a
sobrevivir hasta que todas las partes estuvieran funcionando. lo que es extraño
para el evolucionismo es que cuando miramos a la naturaleza, no vemos partes
126 LOS ORIGENES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

nuevas u órganos que están evolucionando. Muchos ejemplos, tales como el ojo
y el oído, son tan complejos que no parece posible que sencillamente apa-
recieron accidentalmente. Estas estructuras parecen ir más allá de la capacidad
de un mecanismo evolutivo de mutaciones al azar, que son mayormente perju-
diciales, y de una selección natural que no tiene la previsión de hacer planes por
adelantado; o de acuerdo con algunos evolucionistas, el azar accidental, sin la
selección natural. los datos favorecen alguna clase de diseño inteligente.

Notas y referencias:
1. F. Bacon, The Advancement of Learning, Libro 11, capftulo VI, sección 1, 1605. Reimpreso en: El Mundo de
los Clásicos, t. 93: The Advancementof Learningy The New Atlantis de Bacon (Londres, N. York y Toronto:
Henry Frowde, Oxford University Press, 1936), p. 96.
2. Para un análisis más extenso ver: a) R.E.D. Clark, The Universe: Plan or Accident? The Religious Implica·
tions of Modern Science (Filadelfia: Muhlenberg Press, 1961), pp. 15·151; b) ).M. Templeton, The Humble
Approach: Scientists Discover God, ed. rev. (N. York: Continuum Publ. Co., 1995).
3. Ver:). Boslough, Stephen Hawking's Universe(N. York: William Morrow and Co., 1985), p. 121.
4. P.C.W. Davies, TheAccidental Uníverse(Cambridge: Cambridge University Press, 1982), pp. 88-93.
S. S.W. Hawking, A 8riefHistoryofTime: From the 8ig 8ang to 8lack Hales (Toronto, N. York y Londres: Ban-tam
Books, 1988), pp. 121, 122.
6. B.). Carr, M.). Rees, "The Anthropic Principie and the Structure of the Physical World", Nature
278(1979):605-612.
7. Para más información, ver: a)). Leslie, "How to Draw Conclusions from a Fine-tuned Cosmos•, en: R.). Rus·
sell, W.R. Stoeger y G.V. Coyne, eds., Physics, Philosophy, and Theology: A Common Quest for Understan·
ding (Ciudad del Vaticano: Observatorio Vaticano, 1988), pp. 287-311. Para otros ejemplos, ver: b) ).D. Ba-
rrow y F.). Tipler, The Anthropic Cosmological Principie (Oxford: Clarendon Press, y N. York: Oxford Univer•
sity Press, 1986); e) Carry Rees (nota 6); d) P. Davies, "The Unreasonable Effectiveness of Science", en: ).M.
Templeton, ed., Evidence of Purpose: Scientists Discover the Creator (N. York: Continuum Publ. Co, 1994),
pp. 44-56; e) M. de Groot, "Cosmology and Genesis: The Road to Harmony and the Need for Cosmological
Alternatives", Origins 19(1992):8-32; f) G. Gale "The Anthropic Principie", Scientific American
245(1981):154-171; g) ). Polkinghorne, "A Potent Universe", en: Templeton, pp. 105-115 (nota 7d); h) H.
Ross, The Creator and the Cosmos (Colorado Springs, CO: Navpress, 1993), pp. 105-135.
8. I.G. Barbour, Religion in an Age of Science, The Gifford Lectures 1989-1991 (San Francisco: Harper and
Row, 1990), t. 1, p. 135.
9. Para descripciones recientes, ver: a) P. Davies, The Cosmic 8lueprint: New Discoveries in Nature's Creative
Ability to Order the Universe (N. York: Simon and Schuster, 1988). Davies todavfa concluye que "la impre::
sión de diseño es abrumadora" (p. 203). Para una discusión adicional, ver: b) M.M. Waldrop, Complexity: The
Emerging Science at the Edge of Order and Chaos (N. York y Londres: Touchstone Books, Simon and Schuster,
1992); e) Véase también el capitulo 8.
1O. Para definiciones, análisis y/o referencias de estos términos, ver: a) I.G. Barbour, lssues in Science and Reli· gion
(Englewood Cliffs, N): Prentice-Hall, 1966), pp. 53, 132; b) Barbour, p. 24-26 (nota 8); e) ).R. Beerbower, Search
for the Past: An lntroduction to Paleontology, 2a. ed. (Englewood Cliffs, N): Prentice-Hall, 1968), pp. 175, 176; d)
W.F. Bynum, E.). Browne y R. Porter, eds., Dictionary of the History of Science (Princeton, NI; Princeton University
Press, 1981), pp. 123,296,415,416,439, 440; e) P-P. Grassé, EvolutionofLivlngOtp• nisms: Evidence for a New
Theory of Transformation, B.M Carlson y R. Castro, trads. (N. York, S. Francisco y Londres: Academic Press,
1977), pp. 240-242. Traducción de: L'lvolution du Vivane f) E. Mayr, Populatiom, Species, and Evolution: An
Abbreviation of Animal Species and Evolution, ed. rev. (Ólmbtidge: The Belknap
CAPfTULO 6 1 DE LO COMPLEJO A LO MÁS COMPLEJO 127

Press of Harvard University Press, 1970), p. 351; g) B. Rensch, Evolution Above the Species Leve/ [Dr. Alte-vogt,
trad.) (N. York: John Wiley and Sons, 1959), pp. 57, 58. Traducción de la 2a. ed. de: Neuere Probleme der
Abstammungslehre; h) G.G. Simpson, The Meaning of Evolution: A Study of the History of Life and of its
Significance forMan, ed. rev. (New Haven y Londres: Vale University Press, 1967), pp. 174, 175; i) G.G. Simpson,
This View of Life: The World of an Evolutionist (N. York: Harcourt, Brace & World, 1964), pp. 22, 144,273.

11. Para reseñas del argumento, ver: a) J.T. Baldwin, "God and the World: William Paley'sArgument from Perfec-tion
Tradition- A Continuing lnfluence", Harvard Theological Review 85(1-1992):109-120; b) Barbour 1966, pp. 19-91,
132-134, 386-394 (nota 1Oa); e) Barbour 1990, pp. 24-30 (nota 8); d) A. Kenny, Reason and Religion: Essays in
Philosophica/ Theology(Oxford y N. York: Basil Blackwell, 1987), pp. 69-84.
12. S. Tweyman, ed., David Hume: Dialogues Concerning Natural Religion in Focus, Routledge Philosophers in
Focus Series (Londres y N. York: Routledge, 1991 ), pp. 95-185.
13. R. Dawkins, The 8/ind Watchmaker(N. York y Londres: W.W. Norton and Co., 1986), p. 6.
14. Baldwin (nota 11 a).
15. W. Paley, Natural Theo/ogy: or, Evidences of the Existence and Attributes of the Deity, 11 a. ed. (Londres: R.
Faulder and Son, 1807), pp. 1-8, 20-46, 193-199.
16. Ch. Darwin, On the Origin of Species by Means of Natural Selection, or The Preservation of Favoured Races in
the Struggle for Life (Londres: John Murray, 1859), en: J. Burrow, ed., reimpresión (Londres y N. York: Pen-guin
Books, 1968), p. 217.
17. G. Himmelfarb, Darwin and the Darwinian Revolution (Gioucester, MA: Peter Smith, 1967), p. 338.
18. M. Peckham, ed., The Origin of Species by Charles Darwin: A Variorr.im Text (Filadelfia: University of
Pennsylvania Press, 1959), p. 759.
19. Himmelfarb, p. 347 (nota 17).
20. Para una excepción, ver la reciente publicación por el filósofo de la religión Alvin Plantings en: A. Plantings,
"When Faith and Reason Clash: Evolution and the Bible", Christian Scholar's Review 21 (1-1991 ):8-32.
21. Ver el capítulo 7 para un análisis adicional sobre mutaciones.
22. Dawkins, pp. 5, 6 (nota 13).
23. Rensch, p. 58 (nota 1Og).
24. Mayr 1970, p. 351 (nota 10fl.
25. Grassé, pp. 103, 104 (nota lOe).
26. H.M. Block, ed. Candide and Other Writings by Voltaire (N. York: The Modern library, Random House, 1956), p.
111.
27. J.C. Fentress, "Discussion of G. Wald'sThe Problem of Vicarious Selectionn, en: P.S. Moorhead y M.M. Ka-plan,
eds., Mathematical Challenges to the Neo-Darwinian lnterpretation of Evolution, The Wistar lnstitute Symposium
Monograph N° 5 (Filadelfia: The Wistar lnstitute Press, 1967), p. 71.
28. Por ejemplo: a) P.H. Raven, G.B. Johnson, Biology, 3a. ed. (St. Louis, Boston y Londres: Mosby-Year Book,
1992), p. 14; b) J. Diamond, "Voyage of the Overloaded Ark, Discover Uunio 1985), pp. 82-92; e) Comisión sobre
Ciencia y Creacionismo, Academia Nacional de Ciencias, Science and Creationism: A View from the National
Academy of Sciences (Washington, DC: National Academy Press, 1984).
29. Ver el capítulo 8 para más análisis.
30. a) C.J. Avers, Process and Pattern in Evolution (Oxford y N. York: Oxford University Press, 1989), pp. 139, 140; bl
S.B. Carroll, "Homeotic Genes and the Evolution of Arthropods ·and Chordates", Nature 376(1995):479-485; e)
E.M. De Robertis, G. Oliver y C.V.E. Wright, "Homeobox Genes and the Vertebrate Body Plan", Scientific
American Uulio de 1990), pp. 46-52; d) W.J. Gehring, "Horneo Boxes in the Study of Development", Science
23611987):1245-1252; e) S. Schneuwly, R. Klemenz y W.J. Gehring, "Redesigning the Body Plan of Drosophila
by Ectopic Expression of the Homeotic Gene Antennapedia", Nature 325(1987):816-818.

31. a) R. Dawkins, "The Eye in a Twinkling", Nature 368(1994):690, 691; b) D.E. Nilsson, S. Pelger, "A Pessimis-tic
Estimate of the Time Required for an Eye to Evolve", Proceedings of the Royal Society of London B 256(1994):53-
58. Estos informes sugieren que el ojo pudo haber evolucionado en forma increíblemente rápi-da, tomando
apenas unas 400.000 generaciones. Hay una vasta diferencia entre dar la forma a un ojo en una
128 LOS ORIGENES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

computadora, como se hizo, y lograr que un ojo real evolucione por sí mismo. Notoriamente ausente en el modelo
de computadora está el origen de la retina, que es altamente compleja; los mecanismos para contro-lar la lente y el
iris, que también son complejos; y especialmente la evolución de la percepción visual. El ojo sería inútil, y las
etapas de su desarrollo no tendrían valor para la supervivencia sin un proceso de interpreta-ción en el cerebro que
reconociera los cambios. Sugerir que este modelo de computadora increfblemente simplista produjera por evolución
"el ojo en un parpadeo" es sintomático de un problema serio en el pensa-miento evolucionista.

32. a) ).T. Baldwin, "The Argument from Sufficient lnitial System Organization as a Continuing Challenge to Dar-
winian Rate and Method of Transitional Evolution", Christian Scholar's Review 14(4-1995):423-443; b) Gras-sé, p.
104 (nota 1Oe).
33. S. Duke-Eider, "The Eye in Evolution", en: S. Duke-Eider, ed. System in Ophthalmology (St. Louis: The C.V.
Mosby Co., 1958), t. 1, p. 192.
34. a) E.N.K. Clarkson, R. Levi-Setti, "Trilobite Eyes and the Optics of Des Cartes and Huygens•, Nature
254(1915):663-661; b) K. M. Towe, "Trilobite Eyes: Calcified Lenses in Vivo", Science 119(1913):1 OOl-1 009.
35. R.l. Gregory, H.E. Ross, N. Moray, "The Curious Eye of Copilia", Nature 201(1964):1166-1168.
36. a) ).R. Cronly-Dillon, "Origin of lnvertebrate and Vertebrate Eyes•, en: ).R. Cronly-Dillon, R. l. Gregory, eds.,
Evolution of the Eye and Visual System. Vision and Visual Dysfunction (Boca Ratón, Ann Arbor y Boston: CRC
Press, 1991), t. 2, pp. 15-51; b) Duke-Eider (nota 33); e) M.F.Land, "Optics and Vision in lnvertebrates", en: H.
Autrum, ed., Comparative Physiology and Evolution of Vision in lnvertebrates. 8: lnvertebrate Visual Centers and
Behavior l. Handbook of Sensory Physiology (Berlín, Heidelberg y N. York: Springer Verlag, 1981 ), T. VIV6B, pp.
411-594. Estas referencias no se dirigen específicamente alterna del diseño, pero dan
por sentada la evolución.
3l. Grassé, p. 105 (nota lOe).
38. C. Darwin, The Origin of Species by Means of Natural Selection or the Preservation of Favoured Races in the
Struggle for Life, 6a. ed. (N. York: Mentor Books, The New American library, 1812), pp. 168-111.
39. Simpson 1961, pp. 168-115 (nota 10h).
40. Dawkins 1986, pp. 15-18 (nota 13).
41. a) LV. Salvini-Piawen, E. Mayr, "On the Evolution of Photoreceptors and Eyes", Evolutionary Biology
10(1977):201-263. b) M.F. Land (nota 36c) sugiere que los ojos compuestos "evolucionaron independiente-mente
para los tres tipos de invertebrados: los anélidos, los moluscos y los artrópodos" (p. 543).
42. a) S.). Gould, "Common Pathways of lllumination", Natural History 103(12-1994):10-20; b) R. Quiring, U.
Walldorf, U. Klotter, W.). Gehring, "Homology of the Eyeless Gene of Drosophi/a with the Sma/1 Eye Gene in
Mice and Aniridia in Humans•, Science 265(1994):185-189; e) C.S. Zucker, "On the Evolution of the Eyes: Would
you like it Simple or Compound?", Science 265(1994):142, 143.
43. R. Mestel, "Secrets in a Fly's Eye", Discover 11(1-1996):106-114.
44. Duke-Eider, p. 118 (nota 33 ).
45. Para algunos de los detalles de la anatomía y fisiología del ojo humano, entre muchas referencias, ver: a)
F.W. Newell, Ophthalmology: Principies and Concepts, la. ed. (SI. Louis, Boston y Londres: Mosby-Year
Book, 1992), pp. 3-98. Otros aspectos de la complejidad del ojo aparecen en: b) R.O. Lumsden, "Not so Blinda
Watchmaker", Creation Research Society Quarterly 31 (1994):13-22.
46. H. Davson, Physiology of the Eye, 5a. ed. (N. York, Oxford y Sydney: Pergamon Press, 1990), pp. 158, 159.
41. lbíd., pp. 177, 778.
48. P.l. Kaufman, "Accommodation and Presbyopia: Neuromuscular and Biophysical Aspect", en: W.M. Hart, )r.,
ed., Adler's Physiology of the Eye: Clinical Application, 9a. ed. (St. Louis, Boston y Londres: Mosby-Year Book,
1992), pp. 391-411.
49. Por más informaciones sobre las disposiciones y funciones complejas de los músculos externos del ojo, ver: a)
Davson, pp. 641-666 (nota 46); b) S. Duke-Eider, K.C. Wybar, "The Anatomy of the Visual System", en: S. Du-
ke-Eider, ed., System ofOphthalmology(St. Louis: The C.V. Mosby Co., 1961), t. 2, pp. 414-421; e) D.H. Hu-
bel, Eye, Brain, and Vision. Scientific American library Series, No. 22 (N. York, Oxford: W.H. Freeman and Co.,
1988), pp. 18-81; d) R. Warwick, ed. rev., Eugene Wolff's Anatomyofthe Eyeand Orbit, la. ed. (Filadel-fia y
Toronto: W.B. Saunders Co., 1916), pp. 261-265.
CAPÍTULO 6 1 DE LO COMPLEJO A LO MÁS COMPLEJO 129

50. Para una introducción a este tópico fascinante y complejo, ver: a) R. L. Gregory, "Origin of Eyes-With Specu-
lations on Scanning Eyes•, en: Cronly-Dillon y Gregory, pp. 52-59 (nota 36a); b) 0-). Grüsser, T. landis, Vi-
sual Agnosias and Other Disturbances of Visual Perception and Cognition. Vision and Visual Dysfunction
(Boca Ratón, Ann Arbor y Boston: CRC Press, 1991 ), t. 12, pp. 1-24; e) L. Spillmann, ).S. Wemer, eds., Visual
Perception: The Neurophysiological Foundation (San Diego, N. York y Londres: Academic Press, 1990).
51. P. lennie, C. Trevarthen, D. Van Essen, "Parallel Processing of Visuallnformation", en: Spillmann y Werner,
p. 103-128 (nota 50c).
52. R. Shapley, T. Caelli, S. Grossberg, M. Morgan, l. Rentschler, "Computational Theories of Visual
Perception", en: Spillmann y Werner, pp. 417-448 (nota 50c).
53. Paráfrasis de: F. Hoyle, N.C. Wickramasinghe, Evolution from Space: A Theory o( Cosmic Creationism (N.
York: Simon and Schuster, 1981), pp. 96, 97.
54. G.C. Williams, Natural Selection: Domains, Levels, and Challenges (N. York y Oxford: Oxford University
Press, 1992), p. 73.
55. Diamond (nota 28b).
56. W.M. Thwaites, "An Answer to Dr. Geisler-From the Perspective of Biology", Creation/Evolution
13(1983):13-20.
57. Antes se creía que sólo los bastones descartaban sus discos; sin embargo, se ha demostrado lo mismo
también para los conos. Ver: R. H. Steinberg, l. Wood, M.). Hogan, "Pigment Epithelial Ensheathment and
Phagocyto-sis of Extrafoveal Cones in Human Retina•, Phi/osophica/ Transactions of the Royal Society of
London B 277(1977):459-471.
58. R.W. Young, "The Renewal of Rod and Cone Outer Segments in the Rhesus Monkey", The)ourna/
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59. C.P. Leblond, B. E. Walker, "Renewal of Cell Populations", Physiologlcal Reviews 36(1956):255-276.
60. R.W. Young, "Visual Cells and the Concept of Renewal", lnvestigative Ophthalmology 15(1976):700-725.
61. a) D. Bok, M.O. Hall, "The Role of the Pigment Epithelium in the Etiology of lnherited Retinal Dystrophy in
the Rat•, The }oumal of Ce// Biology 49(1971 ):664-682. Para una discusión adicional con respecto a la fun-
ción del epitelio pigmentario, ver: b) G. Ayoub, •on the Design of the Vertebrate Retina", Origins & Design
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62. D. Bok, "Retinal Photoreceptor Disc Shedding and Pigment Epithelium Phagocytosis", en: T.F. Ogden, ed., Re-
tina, 2a. ed., t. 1: Basic Science and lnherited Retina/ Disease (St. louis, Baltimore, Boston y Londres:
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63. R.M. Beme, M. N. levy, eds., Physiology, 3a. ed. (St. louis, Boston y Londres: Mosby-Year Book, 1993), pp.
851-875.
64. a) N. Eldredge, Reinventing Darwin: The Great Debate at the High Table of Evolutionary Theory (N. York: )
ohn Wiley and Sons, 1995), pp. 215-219; b) H.O. Halvorson, A. Monroy, eds., The Origin and Evolution o(
Sex (N. York: Alan R. liss, 1985); e) L. Margulis, D. Sagan, Origins of Sex: Three Billion Years of Genetic
Recombination (New Haven y Londres: Yale Univcrsity Press, 1986); d) ). Maynard Smith, Did Darwin Get it
Right? Essays on Games, Sex, and Evolution (N. York y Londres: Chapman and Hall, 1988), pp. 98-104, 165-
179,185-188.
65. G. Bell, The Masterpiece o( Nature: The Evolution and Genetics of Sexuality (Berkeley y los Ángeles: Univer-
~ sity of California Press, 1982), p. 19.
66. Berne y levy, pp. 166-188 (nota 63).
67. a) Dawkins 1986, pp. 22-41 (nota 13); b) D.R. Griffin, Listening in the Dark: The Acoustic Orientation of
Bats and Men (lthaca y Londres: Comstock Publ. Assn., Cornell University Press, 1986).
68. a) M.). Behe, Darwin's 8/ack Box (N. York: The Free Press, 1996), pp. 77-97; b) Berne y levy, pp. 339-357
(nota 63).
EL ORIGEN DEL HOMBRE

¿Qué es el hombre,
para que tengas de él memoria?
SALMO 8:4

1 descubrimiento de la tribu Tasaday en el sur de las Filipinas en 1971 ha


sido proclamado como "el descubrimiento antropológico más signi-ficativo
de este siglo, y pienso que podríamos decir de siglos". 1 Carac-terizados
como ultra primitivos, perdidos y de "la edad de piedra", los 26 individuos,
que vivían en cuevas en una selva tropical, se-guían su estilo de vida
paleolítico, sobreviviendo en un nivel extre-madamente elemental de la
existencia humana. Vestían sólo ho-jas y no sabían nada de caza ni de
agricultura. Sobrevivían con bayas, raíces y bananas silvestres, así como
cangrejos, orugas y ranas. No conocían la existencia de una gran aldea a
sólo tres horas de distancia a pie, o del océano a 30 km, y aun se informó
que se consideraban los únicos habitantes de la Tierra. Su len-guaje era
peculiar, aunque suficientemente próximo a una len-gua conocida que se
usaba en las cercanías, lo que permitía tra-

ducir lo que decían.


El descubrimiento de la tribu Tasaday atrajo la atención mun-dial, y los
agentes del gobierno regularon estrictamente las visitas a las últimas dos
docenas de hombres de las cavernas de la edad de piedra que había en el
mundo. Los medios de comunicación y cerca
de una docena de hombres de ciencia recibieron permiso para ver y entrevistar a los
Tasaday por medio de intérpretes, pero sólo unas pocas horas por día. La
presentación que se hizo al público fue abundante, pero los informes científicos
fueron más limitados. La National Geographic Society,

130
CAPfTULO 7 1 EL ORIGEN DEL HOMBRE 131

cuya revista alcanza una circulación de 8 millones de ejemplares, publicó dos


artículos sobre el grupo. Ellos y la NBC en los Estados Unidos prepararon sendos
programas de televisión que fueron mostrados en el mundo entero. El libro titu-lado
The Gentle Tasayday [los apacibles Tasaday]2 recibió amplia circulación.
Tres años más tarde, toda comunicación con los Tasaday se detuvo y no
pudo restablecerse hasta doce años más tarde, cuando grandes cambios en el
gobierno filipino alteraron el aislamiento forzado. Un antropólogo y periodista
suizo viajó hasta las cuevas y las encontró vacías. Halló a los Tasaday vestidos
con camisas de colores, usando cuchillos de acero y durmiendo en camas. Un
miembro del grupo informó que solían vivir en chozas y habfan practicado un
poco de agricultura, pero los agentes del gobierno'los habían obligado a vivir en
3
cuevas de modo que pudieran ser llamados "hombres de las cavernas". Unos
pocos días más tarde algunos periodistas de Alemania también entraron en
contacto con los Tasaday y fotografiaron a una de las mismas personas que ha-
bía sido fotografiada previamente por el periodista suizo. Esta vez el"hombre de
las cavernas" había vuelto a ponerse la ropa de hojas; sin embargo, debajo de
las hojas se veía ropa interior de tela. Estos y otros incidentes precipitaron la
conclusión de que los Tasaday era un fraude. También generó una gran contro-
versia en la comunidad antropológica.
Al regresar a su hogar, el reportero suizo que había descubierto que los Ta-
saday vivían en condiciones mucho más modernas, se puso de inmediato en
contacto con la National Geographic Society, ofreciéndoles la nueva informa-ción
que tenía. Ellos le enviaron un telegrama al día siguiente indicando que no
estaban interesados, y no contestaron la carta que él les escribió. Dos años más
tarde, la National Geographic Magazine informó que la idea de que los Tasaday
fue un fraude había sido "mayormente desacreditada". 4 Por otro lado, dos
documentales de televisión identificaron la historia de los Tasaday como un
engaño. Uno se titulaba: "La tribu que nunca existió", y el otro: "Escándalo: La
tribu pen:lida".
Muchos se preguntan si los Tasaday era una tribu genuina de la "edad de
piedra" ¿Podría un grupo así sobrevivir y permanecer aislado mientras vivía tan
cerca de grupos más avanzados? La mayoría de los primeros antropólogos que
vieron·la "tribu" sostienen su primitivismo y su autenticidad. Sin embargo, como
se ha sugerido que los Tasaday podrían ser un fraude, se han realizado por los
menos tres conferencias antropológicas internacionales con respecto a esta pre-
132 LOS ORIGEN ES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

gunta fascinante. Estaba en juego la idoneidad de las agencias del gobierno que
supervisaban a los Tasaday, la integridad de los Tasaday y la credibilidad de la
ciencia antropológica.
Hay dudas respecto a que los Tasaday representen un grupo singular bajo
condiciones algo primitivas. También parece haber cierto grado de acuerdo de
que fueron forzados a entrar en un "show" de hombres de las cavernas por ra-
zones económicas o de publicidad, lo que a veces se ha llamado "el Watergate
de la selva tropical".5 También hay acuerdo de que pudieron haber sufrido mu-
chos cambios desde que fueron descubiertos en 1971 y su redescubrimiento en
1986. Más allá de esto, hay muchas preguntas sin respuesta, muchas de las cuales
surgen de las diferentes posiciones asumidas desde que fueron recién descubiertos
hasta las interpretaciones más nuevas.
Una de las preguntas más importantes acerca de los Tasaday es si su
lengua es suficientemente diferente para justificar la pretensión de aislamiento
del gru-po de sus vecinos por un tiempo corto o largo. Las opiniones entre los
eruditos varía. Los Tasaday tenían tres herramientas de piedra en 1971 que
desapare-cieron misteriosamente antes de que pudieran ser fotografiadas. Estas
representa-ban el único uso de herramientas de piedra en las Filipinas. Algunas
herramien-tas que las sustituyeron, hechas por los Tasayday o sus vecinos, a
pedido de las autoridades gubernamentales, han sido clasificadas como
falsificaciones ob-vias. Otra controversia se centra en la exactitud de los datos
genealógicos colec-cionados por los antropólogos. Esto tiene implicaciones
importantes con res-pecto al grado de aislamiento de los Tasaday. También es
muy discutido el pro-blema de la adecuación de la supuesta dieta de los Tasaday.
Algunos investiga-dores creen que la selva, en la que supuestamente estaban
aislados, no podría haberlos sustentado. Los carbohidratos serían especialmente
escasos; otros están en desacuerdo. Se podrían anotar muchos otros puntos de
contención, pero los señalados arriba son suficientes para ilustrar la diversidad
de informes conflicti-vos.6
Cuando intentamos evaluar la controversia sobre los Tasaday, tenemos que
preguntarnos cómo tantas cosas pudieron salir mal. El incidente ilustra bien la
dificultad de interpretar correctamente el pasado, y la facilidad con que salta-mos a
conclusiones basadas en ideas preconcebidas sin asegurarnos de que te-nemos
datos buenos para sostenerlas. El estudio de los orígenes humanos ha estado
especialmente afectado por estos problemas. En este capítulo veremos que los
datos que apoyan la evolución humana son, en el mejor de los casos,
CAP(TULO 7 1 EL ORIGEN DEL HOMBRE 133

tenues, y que el origen evolucionista de la mente humana que se sugiere es un


misterio todavía mayor.

¿DE DÓNDE SURGIERON LOS SERES HUMANOSl


En una escala biológica de lo simple a lo complejo, el Horno sapiens se
encuentra en el extremo complejo. Los seres humanos son los organismos más
destacados de la Tierra, con poderes avanzados de razonamiento y con la capa-
cidad de realizar proezas como las pinturas de la Capilla Sixtina y viajar a la Lu-
na.
Aunque los seres humanos son pequeños en comparación con las balle-
nas, nuestra complejidad biológica no se puede descartar fácilmente. En nues-
tros cuerpos hay unos 100 billones de células. Protegidas en el núcleo de cada
una de esas células hay más de 3.000 millones de bases de ADN. Si todo el
ADN de un núcleo se extendiera, tendría más o menos un metro de largo. Si el
ADN de todas las células de nuestro cuerpo se desenrollara, llegaría desde la
Tierra hasta Júpiter y de vuelta más de 60 veces. Aunque admiramos la tecnolo-
gía de las computadoras con unos pocos millones de transistores en un pequeño
chip de 1 cm cuadrado, esto es todavía muy tosco comparado con el núcleo de
una célula, que puede tener más de cien millones de veces más información por
unidad de volumen que un chip de computadora.7
El tema del origen del hombre fue uno de los problemas más sensibles le-
vantados por El origen de las especies de Darwin. La idea de que los animales y
las plantas hayan evolucionado era académico para la gente común; sin em-
bargo, sugerir que la humanidad evolucionó de alguna forma de vida inferior era
un asunto muy diferente. Esto estaba en contradicción con la afirmación bí-blica
de que Dios creó a los hombres a su imagen. ¿Cómo se relacionan las ca-
pacidades especiales de la mente y los valores espirituales con un origen ani-
mal? Unos pocos años después de la aparición de El origen de las especies,
Darwin publicó otro libro, titulado La descendencia del hombre, en el cual
promovía más directamente su posición acerca de los antepasados animales del
hombre. Incluida en su argumentación había algunos relatos destinados a
suavizar el resentimiento contra una asociación demasiado íntima de los hu-
manos con los animales. Darwin contó de un "verdadero héroe": un mandril que
arriesgó su propia vida con el fin de salvar a un mandril más joven amena-zado
con la muerte por una jauría de perros. Más tarde contó cómo un cuidador de un
zoológico había sido atacado por un mandril, pero fue salvado por un
13-4 LOS ORIGEN ES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

mono que, viendo a "su amigo" el guardián en peligro, gritó y mordió al man-dril
agresor. En contraste, Darwin contó acerca de los "salvajes" humanos que él
había visto cerca del extremo sur de Sud América que torturaban a sus enemi-
gos, practicaban el infanticidio y trataban a sus esposas como esclavas. Darwin
concluía que él prefería descender del mandril heroico o del mono altruista q~e
8
de un salvaje.
Aunque las ilustraciones de Darwin eran ciertamente impresionantes, su
forma de argumentar ilustra la selección de datos. Contrastar los peores actos
de seres humanos con los actos más bondadosos de animales no es muy
convin-cente. El mandril heroico que Darwin eligió para comparar con los
humanos salvajes·no fue el mandril que atacó a su guardián. Darwin no
mencionó los gestos de amor de los padres humanos, ni el espíritu humanitario
de los hom-bres. Además, en términos de inteligencia básica, probablemente la
mayoría de nosotros preferiríamos estar asociados con la humanidad antes que
con monos y mandriles.
El origen de la humanidad ha sido intensamente debatido, especialmente
desde el tiempo de Darwin. Muchos creen que la humanidad tiene un propósi-to
y un destino especiales. Por otro lado, la interpretación evolucionista clásica
toma la posición de que la humanidad es el producto de procesos evolutivos
ciegos. George Gaylord Simpson, de la Universidad Harvard, ha afirmado que
"el hombre es el resultado de un proceso natural y sin propósito que no lo tuvo
9
en mente a él".
Por muchas razones, la ciencia de la paleoantropología (el estudio de los fósiles humanos) está plagada de

controversia. Los últimos 40 años, llenos de descubrimientos importantes, han sido especialmente tumultuosos. El escritor

científico y antropólogo Roger Lewin, en su libro Bones of Contention (Huesos de contienda], enfatiza que el conflicto es

mucho más severo en este campo que en cualquier otra área de la ciencia. 10 Se ha dicho con humor que uno no puede

conseguir que dos antropólogos se pongan de acuerdo acerca de dónde almorzar juntos. El problema es admitido

candorosamente. S. L. Washburn, an-tropólogo de la Universidad de California en Berkeley, comentó una vez: "Es útil

recordar que el estudio de la evolución humana es un juego, un juego con reglas inciertas, y con sólo unos fragmentos para

representar a los jugadores muertos hace mucho tiempo. Pasarán muchos años antes de que el juego llegue a ser ciencia,

antes de que podamos estar seguros de qué constituyen los 'he-chos'" .


11
CAPfTULO 7 1 EL ORIGEN DEL HOMBRE 135

David Pilbeam, de Vale y Harvard, reflexiona sobre el mismo problema: "He


llegado a creer que muchas de las declaraciones que hacemos acerca de los
cómo y los por qués de la evolución humana dicen tanto acerca de nosotros, los
paleoantropólogos y la sociedad en la que vivimos, como acerca de alguna cosa
12
que 'realmente'haya ocurrido". Y Roger Lewin añade que la paleoan-tropología
es "una ciencia que a menudo tiene pocos datos y muchas opinio-nes".13

Una razón para tales disensiones es la ausencia de los datos sólidos que
se necesitan para confirmar las teorías propuestas. Los antropólogos debaten
14
largamente acerca de las relaciones de los diversos hallazgos fósiles y de su
validez como especies verdaderas. Hace medio siglo el problema era "enreda-
do",15 con más de 100 "especies" de fósiles humanos para analizar. Las revi-
siones de la clasificación han reducido misericordiosamente el número a menos
16
de 1 O; sin embargo, el número está aumentando otra vez. Como una ilustra-
ción adicional de la subjetividad involucrada en los esquemas de clasificación, el
género Horno, al cual pertenecemos, fue redefinido por Louis Leakey para
acomodar organismos con cerebros más pequeños (Horno habilis) con el fin de
adecuarse a sus teoríasY

LOS HALLAZGOS FÓSILES


Los creacionistas a menudo se han referido a la escasez de hallazgos de
fósiles humanos y a las reconstrucciones subjetivas de cráneos a partir de unas
pocas piezas como debilidades del modelo evolucionista. Aunque el material si-
gue siendo relativamente escaso, este argumento ha llegado a ser menos válido
ya que los muchos hallazgos de las pasadas décadas han añadido información
significativa. La mayoría de las agrupaciones de fósiles están ahora bien repre-
sentadas. A continuación haremos un breve bosquejo de ellas.

1 . Australopitécidos
Hay por lo menos cuatro especies en este grupo de criaturas de tamaño
pequeño a mediano, similares a los monos antropoides, que pueden haber ca-
minado erguidos. Sus restos fueron encontrados en el África del Este y del Sur.
La caja craneal tenía un volumen de alrededor de 350 a 600 cm3, que está den-
tro de los límites de algunos monos antropoides. Algunas excepciones notables
son el niño de Taung y Lucy. Este último pudo haber sido el de un macho. 18 La
relación evolutiva que se establece entre los distintos representantes tanto entre
136 LOS ORiGENES !LOS ORGANISMOS VIVIENTES

sí como con las formas más avanzadas es oscura. Se han propuesto por lo me-
19
nos seis modelos.

2. Hamo habilis
Esta es una "especie" controvertida. Algunos evolucionistas la llaman un
20
"enigma"; otros comentan que "algunos trabajadores prefieren negar su exis-
tencia";21 sin embargo, todavía hay otros que sugieren que deberían ser dos es-
pecies.22 Descubierto en 1959 por louis leakey en la famosa Garganta de Oldu-
vai, en Tanzania del norte, es considerado como un eslabón crucial entre los
australopitécidos primitivos y el Homo erectus semejante al hombre moderno. Se
3
estima la capacidad craneal entre 500 y 800 cm • Piezas de más de dos do-cenas
de ejemplares han sido recuperados en el África, pero quedan muchas preguntas.
Algunos especímenes podrían no pertenecer al grupo; y otros que-- no están en el
grupo podrían ser incluidos en él. Se ha informado que algunos tienen
características similares al hombre, mientras que otros son claramente simiescas,
e incluso se ha informado que algunos tienen características de am-bos.23 Este
no es un grupo bien definido.

3. Hamo erectus
Esta especie tenía una estatura cercana a la de los humanos modernos y
3
una capacidad craneal de 750 a 1.200 cm • Está representada por hallazgos
clfi_sicos de la paleoantropología tales como el hombre de java y el de Pekín. Se
han encontrado cierta cantidad de ejemplares en otras partes del Asia, y está
bien representada en el África. Varios ejemplares eun;>peos se incluyen a veces
en esta especie. Algunos antropólogos lo consideran un eslabón entre el Homo
habilis y los humanos modernos, mientras que otros sugieren que puede ser una
variedad de Homo sapiens.

4. Hamo sapiens arcaico


Este nuevo grupo incluye una gran cantidad de hallazgos fósiles considera-
dos más próximos a los humanos modernos que el Hamo erectus. El promedio
de su capacidad craneal varía entre 1 .1 00 y 1 .7 50 cm 3 • Se han encontrado
ejemplares en el África, el Asia, Europa y el Oriente Medio. Generalmente se in-
cluye en esta especie al bien conocido hombre de Neanderthal, que a menudo
es caracterizado como primitivo, con cejas bajas y posición encorvada. Esta
imagen,24 que se basó primariamente en un ejemplar con una artritis severa,
CAPfTULO 7 1 EL ORIGEN DEL HOMBRE 137

parece ser errónea. Después de reinvestigar al hombre de Neanderthal, dos


hombres de ciencia comentaron que si un neanderthalense de buena salud
"pudiera reencarnarse y aparecer en un subterráneo de Nueva York, siempre
que se hubiera bañado, afeitado y vestido con ropas modernas, sería difícil que
25
hubiera llamado más la atención que cualquier otro ciudadano" . El hombre
de Neanderthal parece haber sido bastante adelantado. Se informa que su
3
capaci-dad craneal promedio es mayor que la del hombre moderno: 1.625 cm
3 26
compa-rado con 1 .450 cm para el hombre moderno.
De una manera muy general los grupos anotados arriba que tienen organis-
mos más pequeños tales como los australopitécidos, también son más antiguos,
pero algunas de las grandes batallas en la paleoantropología se han librado con
respecto a su edad. Una capa de ceniza cerca del Lago Turkana, en Kenia, se
estimaba tener 2,61 millones de años, basado en el método de datación del po-
tasio-argón.27 La importancia de esta capa residía en que databa un hallazgo de
Horno habilis de mucho valor. Sin embargo, la fecha no se acomodaba a los
puntos de vista aceptados y se debatió durante años. Más tarde, una nueva
datación por el mismo método dio una cifra más aceptable de 1 ,88 millones de
26 29
años. Otra controversia que generó "intenso escepticismo" se relaciona
con el origen del Horno erectus. Tradicionalmente se piensa que se desarrolló en
el África alrededor de 1,8 millones de años atrás. Por otro lado, el Horno erectus
de Java que se pensaba que habría venido del África hace alrededor de 1 millón
de años, ha sido asignado a edades de hasta 1,8 millones de años cuando se lo
databa con un sistema de potasio-argón modificado. Se informa de una fecha
30
similar para un Horno temprano de la China. Esto ha levantado la pregunta de
si el Horno erectus estuvo primero en el África o en el Asia, junto con la pregunta
más amplia, que deriva de ella: si el origen evolutivo de la hu-manidad estuvo en
África o en Asia.
Existen algunas áreas de la paleoantropología en las que hay acuerdo.
Descubrimientos más recientes muestran que varias diferentes especies evoluti-
31
vas intermedias propuestas vivieron al mismo tiempo, con una superposición
considerable. Sin embargo, estos datos se confunden por problemas de identifi-
cación. Se cuestiona la idea más antigua de una evolución lineal de los huma-
nos, en etapas, desde los australopitécidos primitivos hasta las especies más
avanzadas. Algunos datos sugieren que el Horno erectus pudo haber vivido tan
32
recientemente como hace 27.000 años atrás y de esta forma, de acuerdo con
las interpretaciones evolucionistas, habría sido contemporáneo del Horno sa-
138 LOS ORIGENES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

piens por más de medio millón de años. La superposición reduce la significa-ción de


muchas relaciones de tiempo. También hay algún acuerdo de que los primeros
33
antepasados del género Horno no han sido todavía hallados, y que la relación
34
evolutiva de los primates primitivos (antropoides y monos) también es desconocida.
Una batalla grande ha girado en torno a si los australopitécidos son parte de los
35
antepasados evolutivos de la humanidad, como lo sostiene Do-nald Johanson, o si
se necesita algún otro organismo todavía sin descubrir, como enfatiza Richard
36
Leakey. Varios sugieren que los humanos podrían ha-ber evolucionado
independientemente en diferentes lugares.37
Ha sido importante en el estudio de la evolución humana la comparación de
molééulas orgánicas complejas semejantes (biopolímeros) en diversos grupos de
primates (monos, hombres, etc.). Cuanto mayor es la semejanza molecular, más
estrecha es la supuesta relación evolutiva. Sorprendentemente, algunas de las
pruebas basadas en las tasas evolutivas de cambio estimadas sugieren que los
tipos humanos y los de monos antropomorfos se separaron de su antepasado
común hace sólo S millones de años, en lugar de los 20 millones como se había
determinado anteriormente mediante los estudios de los registros fósiles. Esto ha
38
generado debates adicionales. Otro problema está en las hipótesis sobre las
relaciones evolutivas basadas en los datos moleculares que difieren de las que
están basadas en los datos morfológicos (forma de los huesos) tal y como lo
ilustra la Figura 7.1 A-C. Esta figura debe leerse de abajo hacia arriba. Las líneas
divergen cuando se supone que se produjeron las separaciones evolutivas. La
discrepancia entre los datos moleculares y los morfológicos también se ha en-
39
contrado en una variedad de grupos que no están entre los primates.
los creacionistas también están en desacuerdo sobre las interpretaciones
de los tipos de fósiles de simios-humanos. Parece haber un acuerdo general de
que los pequeños australopitécidos se corresponderían con una especie extinta
de primates creados. Se piensa generalmente que los tipos neanderthalenses,
que han dejado buenas evidencias de su existencia en cuevas, representarfan
migraciones humanas después del diluvio bíblico. Las diferencias surgen con
respecto al enigmático Horno habilis y el más moderno Horno erectus (hom~ bres
40
de Java y Pekín, etc.). Una interpretación es que la humanidad creada in~
cluye los tipos humanos avanzados (los grupos de Horno sapiens, Neanderthal,
Horno sapiens arcaico y Horno erectus). El grupo enigmático Horno habilis está
mal definido y necesita de un estudio adicional.
Merece mencionarse un punto más. Parece extraño que si la humanidad
CAPfTULO 7 1 EL ORIGEN DEL HOMBRE 139

(Homo sapiens) ha existido desde hace por lo menos medio millón de años, las
evidencias claras de su actividad aparezcan tan recientemente. La historia, la
escritura, la arqueología, en la que incluiríamos evidencias de civilización tales
como ciudades, rutas antiguas de viaje, etc., todas reflejan sólo unos pocos mi-les de
años de actividad. Los datos básicos plantean una pregunta para los evo-lucionistas:
Si la humanidad ha existido por medio millón de años, ¿por qué las evidencias
verdaderamente persuasivas de actividades del pasado parecen ser tan recientes? Si
la humanidad evolucionó gradualmente, ¿por qué esperar has-ta menos del último
1% del tiempo para estos avances?
Los creacionistas a veces se preguntan por qué las evidencias en favor de
los hombres antediluvianos, quienes; de acuerdo con el registro bíblico, vivieron
durante un período de más de mil años entre la creación y el diluvio menciona-
do en el Génesis, son tan escasas en el registro de las rocas. Las evidencias de
fósiles humanos en las partes media y baja del registro fósil es altamente cuestio-
nable. Las evidencias firmes, tales como buenos restos de esqueletos, parecen li-
mitarse únicamente a la parte superior de la columna geológica (Figura 10.1 ).
Algunas explicaciones sugeridas dentro del contexto de una creación son: 1)
Pudo no haber habido tantos seres humanos antes del diluvio, con lo que la
posibilidad de encontrarlos es remota. La tasa de reproducción, como lo sugiere
el registro bíblico para el período antes del diluvio, parece haber sido mucho
más lenta que en la actualidad. Por ejemplo, la Biblia indica que Noé tuvo sólo
tres hijos en 600 años, y que los primeros hijos de los patriarcas prediluvianos
nacieron, en promedio, bastante después de que los patriarcas tuvieran 1 00

B e
Registro de relaciones evolutivas de algunos primates superiores basado en diferentes tipos de test.
A se basa en similitudes del ADN, 8 se deduce de reacciones anticuerpo, y C deriva de la evidencia
de los fósiles.*

• Basado en Ede y Johanson, p. 367 (nota 14c).


140 LOS ORIGENES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

41
años de edad. 2) Durante el diluvio se esperaría que los seres humanos, por
sobre todas las demás criaturas, usaran su inteligencia superior para escapar a
las regiones más elevadas. Una vez allí, las posibilidades de conservación por
sepultamiento bajo sedimentos no serían muy buenas. 3) Antes del diluvio del
Génesis, los seres humanos pudieron haber habitado en las regiones más eleva-
das y frescas de la tierra antediluviana, de ahí que no estarían representados en
las partes inferiores de la columna geológica. 4) la actividad de las aguas del di-
luvio destruyó la evidencia de los seres humanos antediluvianos. El problema que
se le presenta al creacionista a la hora de tener que explicar la escasez de restos
humanos para el breve período antes del diluvio, probablemente no es tan serio
como el problema que tiene el evolucionista para poder explicar la escasez de
restos humanos y de su actividad durante por lo menos medio millón de años de
la evolución humana (Homo sapiens) propuesta. Sin importar cllát, concepto
tengamos, la evidencia fósil para la historia pasada de los humanos no es buena
por sí misma para proporcionar conclusiones firmes.

EL ORIGEN DE LA MENTE HUMANA


la estructura más compleja que conocemos en el universo es el cerebro
humano. Este órgano pasmoso es también el hogar de nuestras mentes misterio-
sas. la complejidad del cerebro es difícil de visualizar. Cada uno de nosotros
probablemente tiene por lo menos 100.000 millones de células nerviosas (neu-ronas)
en nuestro cerebro entero.42 Estas células están conectadas entre sí por unos
400.000 km de fibras nerviosas. las fibras nerviosas a menudo se subdivi-den
repetidamente al conectarse con otras células nerviosas. los cambios en las cargas
eléctricas conducen impulsos a lo largo de estas fibras en ráfagas de actividad. En
las conexiones entre las células nerviosas hay por lo menos 30 clases diferentes de
productos químicos, y muy posiblemente muchas veces más que ese número se
usen para trasmitir informaciones de célula a célula. Algunas de las células nerviosas
más grandes se llegan a conectar hasta con 600 otras células, usando unas 60.000
conexiones. Se estima que en el cerebro hay unas 100 millones de veces un millón
de conexiones (1 014). Estas cifras son demasiado grandes para ser fácilmente
concebidas o relacionadas con la expe-riencia común. Puede ayudarnos a percibirlo
la realidad de que en la región exterior de la mayor parte del cerebro, donde las
células nerviosas están me-nos concentradas que en el cerebro posterior, sólo un
milímetro cúbico de teji-do contiene unas 40.000 células nerviosas y probablemente
1.000 millones de
CAPITULO 7 1 EL ORIGEN DEL HOMBRE 141

conexiones. Aunque estas cifras son sólo estimativas, no hay duda de que en-
contramos un desafío en pensar acerca de la complejidad de la maquinaria con
la cual pensamos.
Aunque lo intrincado de nuestro cerebro es difícil de abarcar, la cuestión
relacionada con la mente (nuestros procesos de pensamiento) es aún más oscu-
ra. Los hombres de ciencia están comenzando a estudiar el fenómeno inefable
de la conciencia, que es la percepción que tenemos de nuestra existencia. Rela-
cionado con esto, hay intentos de producir inteligencia artificial en computado-
43
ras que las hagan conscientes de su propia existencia. ¿Es la mente tan sólo
una máquina compleja que percibe su existencia, que pudo haber evolucionado
de máquinas más sencillas,44 o es una entidad de un nivel más elevado? No sa-
bemos suficiente acerca de cómo trabaja la mente para responder a esta
pregun-ta en forma eficiente. Está claro, sin embargo, que cuando los hombres
pensan-tes hacen máquinas que piensan, ese acto es más afín al concepto de
creación por diseño que a un origen por evolución sin ningún aporte inteligente.
Existen solamente unos pocos animales que muestran un grado de inteli-
45
gencia afín con la de los humanos. Se ha informado de una forma limitada de
6
comunicación con chimpancés por medio de símbolos/ y los perros parecen
mostrar cierta comprensión, aunque a menudo menos que la que creen sus lea-
les dueños. Pero la separación entre la inteligencia humana y la animal es toda-
vía enorme. Uno se maravilla de cómo la mente de la humanidad pudo haber
evolucionado, cuando parece estar mucho más allá de los requerimientos para la
supervivencia evolutiva. Los mandriles han sobrevivido muy bien sin cere-bros
tan complejos. Alfred Russel Wallace (1823-1913), quien junto con Darwin
desarrollaron el concepto de la selección natural, planteó esta pregunta. Él sen-
tía la necesidad de algo más allá de las fuerzas ciegas de la naturaleza para ex-
plicar la mente. Todavía algunos evolucionistas plantean esta pregunta. A veces
se sugiere que los humanos tienen más capacidad mental que la que necesitan
para su supervivencia por cuanto ellos destruyen en forma efectiva el ambiente
que necesitanY Al referirse a la tasa reproductiva creciente esperada de compe-
tidores superiores (p.ej., la supervivencia del más apto), el evolucionista John
Maynard Smith comenta, astuta e ingenuamente, que "pocas personas han teni-
do más hijos porque podían resolver ecuaciones diferenciales o jugar al ajedrez
con los ojos vendados".48 Tal vez las cualidades especiales de la humanidad no
puedan explicarse con un sencillo proceso evolutivo.
Darwin, quien vivió en Inglaterra, tenía un buen amigo y seguidor en los
142 LOS ORIGENES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

Estados Unidos, el botánico Asa Gray, con quien compartió muchos de sus
pensamientos más profundos. Una vez le escribió a Gray: "Recuerdo bien la
ocasión cuando el pensamiento acerca del ojo me hizo tiritar, pero he superado
esta etapa del lamento, y ahora pequeños detalles insignificantes de estructura a
menudo me ponen muy incómodo. Siempre que miro una pluma de la cola de un
49
pavo real, me enfermo" .
¿Por qué una pluma de pavo real enfermaba a Darwin? No estoy exacta-
mente seguro de que pueda responder a la pregunta, pero sospecho que pocos
pueden reflexionar sobre la belleza de la pluma iridiscente de la cola de un pa-vo
real sin preguntarse si no es el resultado de alguna clase de diseño, no senci-
llamente por lo intrincada que es, sino especialmente por su belleza. ¿Por qué
apreciamos la belleza, gozamos de la música y mostramos ese gran asombro por
la existencia? Estas características mentales parecen estar más allá del nivek
mecanicista y por sobre las demandas de la supervivencia que se esperaría de la
selección natural.
El origen de la mente es un enigma para cualquier explicación naturalista. Al
considerar el cerebro afrontamos el hecho pasmoso de que aquí, en este ór-
gano de 1,5 kg, está el asiento de "quién soy". ¿De qué manera se combinaron
apropiadamente la multitud de conexiones de modo que podamos razonar-5°
(esperamos que la mayoría de nosotros pueda pensar bien), diseñar teoremas
matemáticos, hacernos preguntas acerca de nuestro origen, aprender nuevos
idiomas y componer sinfonías? Un desafío aún más notable para las teorías na-
turalistas de los orígenes humanos es nuestro poder para elegir, además de ca-
racterísticas tales como la responsabilidad moral, la lealtad, el amor y una di-
mensión espiritual. Tanto las complejidades físicas del cerebro como las activi-
dades excepcionales de la mente sugieren un nivel elevado de diseño inteligen-
te, y no un origen mecanicista por evolución.

CONCLUSIONES
El estudio del origen de la humanidad ha sido un área especialmente con-
trovertida de la investigación científica. Esto puede atribuirse, en parte por lo
menos, a la falta de datos sólidos y a la involucración personal del hombre de
ciencia. La evidencia en favor de la evolución humana es escasa y sujeta a una
diversidad de interpretaciones. La presencia de las características más elevadas
de la mente humana, tales como la conciencia, la creatividad, la libertad de
elección, la estética, la moralidad y la espiritualidad, sugieren que los huma-
CAPÍTULO 7 1 EL ORIGEN DEL HOMBRE 143

nos fueron diseñados especialmente como una clase de seres superiores y que
no se originaron de animales por procesos puramente evolutivos mecanicistas.

Notas y referencias:
1. j. Nance, The Gentle Tasayday: A Stone Age People in the Philippine Rain Forest (N. York y Londres: Har-court,
Brace, jovanovich, 1975), p. 134.
2. lbíd.
3. O. lten, "The 'Tasayday'and the Press", en: T.N. Headland, ed., The Tasayday Controversy: Assessing the Evi-
dence. Scholarly Series, Special Publication of the American Anthropological Association, N" 28 (Washington,
DC: American Anthropological Association, 1992), pp. 40-58.
4. C. McCarry, "Three Men Who Made the Magazine", National Geographic 174(1988):287-316.
5. G.D. Berreman, "The Tasayday: Stone Age Survivors or Space Age Fakes1", en: Headland, pp. 21-39 (nota 3).
6. Para referencias generales sobre los Tasaday, ver: a) Anónimo, "First Glimpse of a Stone Age Tribe", National
Geographic 140(6-1971):880-882b; b) B. Bower, "A World That Never Existed", Science News 135(1989a):264-
266; e) B. Bower, "The Strange Case of the Tasayday", Science News 135(1989b):280, 281, 283; d) Headland
(nota 3); e) K. MacLeish, "Stone Age Cavemen of Mindanao", National Geographic 142(2-1972):219-249; f)
Nance (nota 1 ).
7. Esta es una cifra conservadora. Podría fácilmente ser de 100 a 1.000 veces mayor, pero los súper chips están
llegando a ser cada vez más refinados.
8. Ch. Darwin, The Descent of Man, and Selection in Relation to Sex, ed. rev. (Chicago: National Library Asso-
ciation, 1874), pp. 116, 118, 643.
9. G.G. Simpson, The Meaning of Evolution: A Study of the History of Life and of its Significance forMan, ed.
rev. (New Haven y Londres: Yale University Press, 1967), p. 345.
1O. R. Lewin, Bones of Contention: Controversies in the Search for Human Origins (N. York: Simon and Schuster,
1987), p. 20.
11. S. L. Washburn, "The Evolution Game", }ournal of Human Evolution 2(1973):557-561.
12. D. Pilbeam, "Rethinking Human Origins", Discovery 13(1-1978):2-1 O.
13. Lewin, p. 64 (nota 1 0).
14. Para conocer diversas relaciones que se han propuesto, ver: a) C.j. Avers, Process and Pattern in Evolution (N.
York y Oxford: Oxford University Press, 1989), pp. 496-498; b) B. Bower, "Erectus Unhinged", Science News
141 (1992):408-411; e) M .A. Edey, D.C. Johanson, 8/ueprints: Solving the Mystery of Evolution (Boston, Toron-
to y Londres: Little, Brown and Company, 1989), pp. 337-353; d) R. D. Martin, "Primate Origins: Plugging the
Gaps", Nature 363(1993):223-233; e) B. Wood, "Origin and Evolution of the Genus Horno", Nature
355(1992):783-790.
15. E. Mayr, "Reflections on Human Paleontology", en: F. Spencer, ed., A History of American Physical Anthropo-
logy, 1930-1980 (N. York y Londres: Academic Press, 1982), pp. 231-237.
16. Por ejemplo: a) M.G. Leakey, C.S. Feibel, l. McDougall, A. Walker, "New Four-million-year-old Hominid Species
from Kanapoi and Allia Bay, Kenya", Nature 376(1995):565-571; b) T.D. White, G. Suwa, B. Asfaw,
"Australopithecus ramidus, A New Species of Early Hominid from Aramis, Ethiopia", Nature 371 (1994):306-312.

17. a) l.S.B. Leakey, M. D. Leakey, "Recen! Discoveries of Fossil Hominids in Tanganyika: At Olduvai and Near
Lake Natron", Nature 202(1964):5-7: b) l.S.B. Leakey, P.V. Tobias, ).R. Napier, "A New Species of the Genus
Hamo from the Olduvai Gorge", Nature 202(1964):7-9; e) Lewin, p. 137 (nota 10).
18. a) M. Hausler, P. Schmid, "Comparison of the Pelvis of Sts 14 and AL 288-1: lmplication for Birth and Sexual
Dimorphism in Australopithecines", }ournal of Human Evolution 29(1995):363-383; b) ). Shreeve, "Sexing Fossils:
A Boy Named Lucy", Science 270(1995):1297, 1298.
19. a) F.E. Grine, "Australopithecine Taxonomy and Phylogeny: Historical Background and Recen! lntefpreta-tions",
en R. L. Ciochon, ).G. Fleagle, The Human Evolution Source Book. Advances in Human Evolution Se-
144 LOS ORIGEN ES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

ríes (Englewood Cliffs, N): Prentice Hall, 1993), pp. 198-210; b) B. Wood, "Origin and Evolution ofthe Genus
Homo", Nature 355(1992):783-790.
20. Avers, p. 509 (nota 14a).
21. S.M. Stanley, The New Evolutionary Timetable: Fossi/s, Genes, and the Origin of Species (N. York: Basic Books,
1981). p. 148.
22. Wood (nota 14e).
23. a) T.G. Bromage, M.C. Dean, "Re-evaluation of the Age at Death of lmmature Fossil Hominids", Nature
317(1985):525-527; b) D.C. )ohanson, F.T. Masao, G.G. Eck, T.D. White, R.C. Walter, W.H. Kimbel, B. As-faw, P.
Manega, P. Ndessoia, G. Suwa, "New Partial Skeleton of Hamo habi/is from Olduvai Gorge, Tanza-nia", Nature
327(1987):205-209; e) B.H. Smith, "Dental Development in Australopithecus and early Homo", Nature
323(1986):327-330; d) R.L. Susman, ).T. Stem, "Functional Morphology of Homo habi/is", Nature 217(1982):931-
934.
24. M. Boule, H.V. Vallois, Fossil Men, M. Bullock, trad. (N. York: The Dryden Press, 1957), pp. 193-258. Traduc-
ción de: Les Hommes Fossiles.
25. W.L. Strauss, A.).E. Cave, "Pathology and the Posture of Neanderthal Man", Quarterly Review of Biology
32(1957):348-363.
26. Estas figuras están en exhibición en el Museo Norteamericano de Historia Natural, en Nueva York, según lo
informado en: M.L. Lubenow, Bones of Contention: A Creationist Assessment of Human Fossils (Grand Rapids,
MI: Baker Book House, 1992), p. 82.
27. Ver el capítulo 14 para un análisis de este método.
28. Lewin, pp. 189-252 (nota 10).
29. A. Gibbons, "Rewriting-and Redating- Prehistory", Science263(1994):1087, 1088.
30. a) W. Huang, R. Ciochon, G. Yumin, R. Larick, F. Qiren, H. Schwarcz, C. Yonge, ). De Vos, W. Rink, "Early Homo
and Associated Artefacts from Asia", Nature 378(1995):275-278; b) C.C. Swisher 111, G.H. Curtís, T. )a-cob, A.C.
Getty, A. Suprijo, [s.n.] Widiasmoro, "Age of the Earliest Known Hominids in Java, Indonesia", Science
263(1994):1118-1121.
31. a) R. Leakey, R. Lewin, Origins Reconsidered: In Search of What Makes us Humans (N. York, Londres y Syd-
ney: Doubleday, 1992), p. 108; b) Lubenow, pp. 169-183 (nota 26).
32. C.C. Swisher 111, W.). Rink, S.C. Antón, H.P. Schwarcz, G.H. C1.1rtis, A. Suprijo, [s.n.] Widiasmoro, "Latest
Homo ereetus of java: Potential Contemporaneity with Homo Sapiens in Southeast Asia", Science
274(199&):1870-1874.
33. a) Edey y )ohanson, p. 352 (nota 14c); b) Wood (nota 14e).
34. a) Martín (nota 14d); b) L. Martín, P. Andrews, "Renaissance of Europe'sApe", Nature 365(1993):494; e) S. Moyá
Solá, M. Kohler, "Recent Discoveries of Dryopithecus Shed New Light on Evolution of Great Apes", Na-ture
365(1993):543-545.
35. a) Edey y )ohanson, p. 353 (nota 14c); b) D.C. )ohanson, M. A. Edey, Lucy: The Beginnings of Humankind (N.
York: Simon and Schuster, 1981), p. 286.
36. LeakeyyLewin,p.110(nota31a).
37. M.). Aitken, C. B. Stringer, P.A. Mellars, eds., The Origins of Modem Humans and the lmpaet of Chronometric
Dating (Princeton, N): Princeton University Press, 1993).
38. Edey y )ohanson, pp. 365-368 (nota 14c).
39. Por ejemplo: C. Patterson, D.M. Williams, C.). Humphries, "Congruence Between Molecular and Morpholo-gical
Phylogenies", Annual Review of Eco/ogy and Systematics 24(1993):153-188.
40. Por ejemplo: D.T. Gish [(a)Evolution: The Cha/lenge of the Fossi/ Record (El Cajón, CA: Creation-Life Publis-
hers, 1985), pp. 130-206] traza la línea mayormente por sobre Homo erectus, mientras que M.L. Lubenow [(b)
nota 26, p. 162] incluye algunos tipos de Homo habilis, y A.W. Mehlert ((e), "A Review ofthe Present Sta-tus of
Some Alleged Early Hominids", Creation Ex Nihilo Technical }ourna/6(1992):1 0-41] aparentemente in-cluye a
Homo erectus con el hombre.
41. Génesis 5; 7:11-13.
42. La estimación del número de neuronas en el cerebro varía grandemente. El cerebelo tiene muchas más que el
cerebro. Para detalles sobre estas estimaciones, ver: P.L. Williams, R. Warwick, M. Dyson, L.H. Banlster,
CAPÍTULO 7 1 El ORiGEN DEL HOMBRE 145

eds., Gray's Anatomy, 37a. ed. (Edinburgo, Londres y N. York: Churchill Livingstone, 1989), pp. 968, 972, 1043.
Sus cifras pueden implicar cerca de 300.000 millones en el cerebelo.
43. C. Davidson, "1 Process Therefore 1 Am", New Scientist(27 de marzo de 1993), pp. 22-26.
44. a) W.H. Calvin, "The Emergence of lntelligence•, Scientific American 271(1994):101-107; b) R. Penrose,
Shadows of the Mind: A Search for the Missing Science of Consciousness (Oxford, N. York y Melbourne: Oxford
University Press, 1994).
45. Se puede hacer referencia aquí al debate existente sobre la evolución del altruismo por la selección de parien- tes
que da una base evolucionista para el altruismo, pero que tiende a negar la existencia del libre albedrío. Para algunas
discusiones recientes, ver: a) I.G. Barbour, Religion in an Age of Science, The Gifford Lectures 1989-1991 (San
Francisco y N. York: Harper and Row, 1990), t. 1, pp. 192-194; b) L. R. Brand, R. L. Carter, "Sociobiology: The
Evolution Theory's Answer to Aitruistic Behavior", Origins 19(1992):54-71; e) R. Dawkins, The Selfish Gene,
nueva ed. (Oxford y N. York: Oxford University Press, 1989), pp. 189-233; d) J. Maynard Smith, Did Darwin Get it
Right? Essays on Games, Sex, and Evolution (N. York y Londres: Chapman and Hall, 1988), pp. 86-92; e) A.R.
Peacocke, God and the New Biology (San Francisco, Cambridge y N. York: Harper and Row, 1986), pp. 108-115.

46. a) R. Lewin, "Look, Who's Talking Now•, New Scientist (27 de abril de 1991 ), pp. 49-52; b) R. Seyfarth, D.
Cheney, "lnside the Mind of a Monkey", New Scientist (4 de enero de 1992), pp. 25-29.
47. Edey y Johanson, pp. 371-390 (nota 14c).
48. Maynard Smith, p. 94 (nota 45d).
49. F. Darwin, ed., The Lifeand Letters ofCharles Darwin (Londres: John Murray, 1887-1888), t. 2, p. 296.
50. Para algunos intentos de explicación que no se ocupan de la complejidad específica necesaria para los intrin-cados
esquemas de pensamiento, etc., ver: a) D. Lee, j.G. Malpeli, "Global Form and Singularity: Modeling the Blind
Spot's Role in Lateral Geniculate Morphogenesis", Science 263(1994):1292-1294; b) M.P. Stryker, "Precise
Development from lmprecise Rules", Science 263(1994):1244, 1245.
MÁS PREGUNTAS BIOLÓGICAS

Todo procede de un huevo.


1
WILLIAM HARVEY

as maravillas de la biología son casi ilimitadas. Los hombres de cien-


L ~
llr.~!G cia han descubierto ahora que un diminuto gusano cilíndrico tiene
100 millones de pares de bases nucleótidas en el ADN de cada una de
sus células. Este ADN dirige una gran variedad de procesos que le
permiten al gusano mantenerse "vivo". Ha estado apareciendo in-
formación similar acerca de una gran variedad de organismos, y
eso es tanto fascinante como asombroso. El período de la "diversi-
dad" en el pensamiento evolucionista mencionado en el capítulo
5 se debe en parte a los dramáticos progresos de la biología mole-
cular. Difícilmente se pueda enfatizar demasiado que estos descu-
brimientos han abierto panoramas biológicos vastos e importantes
cuya existencia nos era desconocida hace unos pocos años. En
este capítulo consideraremos varios temas biológicos, comenzan-
do con preguntas que caen dentro del período de diversidad del
pensamiento evolucionista. Continuaremos con una breve mirada
a algunos nuevos descubrimientos complejos, y luego considerare-
mos los cambios que estos descubrimientos están produciendo en
el pensamiento de algunos evolucionistas.
TRADICIONALISTAS Y CLADISTAS

El evolucionismo presupone que todos los organismos vivientes es-


tán emparentados. Comenzando desde una sencilla forma original de vida,
y después de experimentar cambios a lo largo de miles de millones de años,

146
CAPfTULO 8 1 MÁS PREGUNTAS BIOLÓGICAS 147

los organismos han evolucionado hasta alcanzar la variedad que observamos


hoy. Mientras los organismos evolucionan a formas cada vez más complejas,
también ha aumentado el número de especies. Una especie original supuesta-
mente ha producido una variedad de especies que a su vez produjeron más es-
pecies diferentes, y así sucesivamente. Este proceso repetido produjo el típico
árbol evolutivo en el que la especie original ocupa la base (tronco), las formas
más avanzadas forman las ramas, y las especies vivientes forman las "hojas" del
árbol (Figura 11.1 ).
La disposición de las ramas de un árbol evolutivo puede variar considera-
blemente, porque muy pocas especies tienen las características apropiadas para
representar el tronco o las ramas. Siendo que los antepasados potenciales son
tan escasos, las hipótesis de las relaciones evolutivas pueden variar
grandemen-te.
El método evolucionista tradicional es establecer relaciones por el análisis
de las semejanzas generales entre los organismos. Cuanto más semejantes son,
tanto más recientemente se supone que evolucionaron uno del otro. Algunos
especialistas en sistemática (los que clasifican los organismos de acuerdo con
sus supuestas relaciones evolutivas) asignan valores cuantitativos a las
caracterís-ticas, y se calcula un índice de semejanzas. Elegir qué características
se eva-luarán, y determinar qué importancia tiene cada una de ellas, es bastante
subje-tivo. Ernst Mayr, el evolucionista destacado y tradicional de Harvard,
señala que la clasificación de los organismos es una especie de "arte". 2 La falta
de rigor y objetividad ha estimulado otro enfoque de la sistemática llamado
cladístico. El término no está bien definido.
Los cladistas, que han sido muy influyentes, argumentan que las semejan-zas
generales dicen poco acerca de la evolución. Las semejanzas pueden apli-carse a
muchos senderos evolutivos. Sólo las semejanzas singulares y comparti-das
(sinapomórficas) se consideran importantes para determinar relaciones, pero éstas
son raras, y algunos cladistas sienten que nunca podrán estar seguros de las
relaciones evolutivas. La controversia entre los cladistas y los tradicionalistas está
ilustrada por la siguiente cita de un cladista destacado, Norman Platnick, quien
estudia arañas en el Museo Americano de Historia Natural. Él bosqueja el problema
de la siguiente manera: "Los biólogos evolucionistas tienen que hacer una elección: o
concuerdan c~m Mayr en que las explicaciones narrativas son el nombre del juego, y
siguen apartándose a la deriva del resto de la biología a un área gobernada sólo por
la autoridad y el consenso; o bien insistir en que,
148 LOS ORIGENES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

siempre que sea posible, nuestras explicaciones sean verificables y potencial-


mente falsificables, y esa biología evolucionista vuelva a reunirse con la comu-
3
nidad científica total". los cladistas creen en la evolución, pero para ellos eso
puede ser más un asunto de fe que de afirmación. 4 Ellos están especialmente
preocupados por hallar características verificables importantes para determinar
las relaciones entre los organismos.

GRADUALISTAS Y PUNTUALISTAS
las observaciones de la naturaleza indican que aun especies estrechamen-
te relacionadas, tales como dos clases de saltamontes, pueden ser bien diferen-
tes una de la otra. los neodarwinistas proponen que un proceso lento y gradual
de cambios menores eventualmente produce formas nuevas diferentes. Este
cambio lento recibe el nombre de gradualismo. Al acumularse los cambios, los
grupos divergen, dejando una separación cada vez más grande entre ellos. El
único lugar donde podrían encontrarse en abundancia los intermedios es en el
registro fósil de la vida pasada. Sin embargo, los fósiles muestran el mismo es-
quema de discontinuidad. Esta evidencia ausente, que ha sido atribuida a menu-
do a lo incompleto del registro fósil, se debería a la falta de conservación o de
descubrimiento.
En 1972 dos paleontólogos destacados, Ni les Eldredge del Museo America-no
de Historia Natural, y Stephen Jay Gould de Harvard, propusieron una expli-cación
5
diferente para las discontinuidades entre los fósiles. Ellos sugirieron que la
evolución procede a un ritmo irregular, con largos períodos de estabilidad entre
períodos de cambios rápidos. Este nuevo concepto recibió el nombre de "equilibrio
puntuado"; lo de puntuado se refiere a los cambios, y equilibrio, a los períodos de
estabilidad. la propuesta "inició un de~ate inusualmente ardo-
roso"6 que continúa hasta el presente. • .•

la idea, a veces llamada afectuosamente -y otras veces no tanto- "punk


eck",* propone que los cambios evolutivos significativos no ocurren en pobla-
ciones grandes. Si por alguna razón un grupo pequeño de individuos queda
aislado, la evolución debería proceder más velozmente, porque los cambios
pueden llegar a quedar establecidos más fácilmente en las poblaciones peque-
ñas. Por ello, los intermedios rara vez, si lo hacen alguna vez, quedan conserva-
dos en el registro fósil porque existieron relativamente pocos de ellos.

• Nota del Traductor. Son las sílabas iniciales de la expresión en inglés "punctuated
equilibrlum".
CAPfTULO a 1 MÁS PREGUNTAS BIOLÓGICAS 1-49

El equilibrio puntuado no resuelve los problemas evolutivos más serios de la


ausencia de series enteras de intermedios entre los grupos mayores de orga-
nismos vivientes o fósiles. 7 El concepto se aplica al nivel de las especies. No se
ocupa de la cuestión crítica del mecanismo evolutivo capaz de producir nuevas
clases, tipos y divisiones.

SELECCIONISTAS Y NEUTRALISTAS
Probablemente el conflicto más severo en el período diversificado del pen-
samiento evolucionista ha ocurrido entre los seleccionistas y los neutralistas.
Este conflicto recuerda el antiguo debate acerca de la deriva génica, que se de-
sarrolló a comienzos del período de síntesis moderna. los seleccionistas enfati-
zan la importancia de la selección natural. los neutralistas creen que la evolu-
ción avanza principalmente mediante mutaciones neutras, que no son selec-
cionadas por el ambiente. Ellos creen que los grandes cambios evolutivos ocu-
rren por la acumulación de estas mutaciones neutras. 8

PRIMATES Humano o 41 PECES (cont) Carpa 17 42

Mono Rhesus 1 41 Cazón 23 45


OTROS Cerdo, bovino, ovino 10 41 Lamprea 19 45
MAMfFEROS Caballo 12 42 INSECTOS Mosca de la fruta 27 42
Perro 11 41 Mosca "Screw-worm" 25 42
Ballena gris 10 41 Gusano de seda 29 42
Conejo 9 41 Polilla del tabaco 29 44
Canguro 10 42 PLANTAS Poroto mongo 40 45
AVES Gallina, Pavo 13 41 Sésamo 35 44
Pingüinos 13 40 Ricino 37 42
Pato pekinés 11 41 Girasol 38 43
Paloma u 41 Trigo 38 42
REPTILES Tortuga mordedora 14 44 LEVADURAS Candida kruses 44 25
Serpiente de cascabel 13 44 Debaryomyces k/oeckeri 41 27
ANFIBIOS Sapo buey 17 43 Lev. de panadero 41 o
PECES Atún 20 43 MOHO Neurospora crassa 44 38
Bonito 20 41 BACTERIAS Rhodospirillum rubrum e, 65 69

Porcentaje de diferencias de la secuencia de aminoácidos en la enzima Citocromo-C comparado con


los humanos (columna A) y la levadura (columna 8).*

• Datos tomados de: M.O. Dayoff, Atlas of Protein Sequence and Structure (Washington, OC:
National Bio-medlcal Research Foundation, 1972), p. D-8.
ISO LOS ORIGENES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

En un artículo publicado en 1968 en la revista Nature,9 Motoo Kimura enfa-


tizó la importancia de las mutaciones neutras. La idea recibió pronto el apoyo
de otros dos biólogos moleculares, jack Lester King y Thomas H. Jukes, quienes
publicaron su artículo en la revista Science. 10 El nuevo concepto fue aguda-
mente criticado por los seleccionistas quienes eran incapaces de concebir que
algún cambio genético no tuviera importancia evolutiva, sea positiva o negativa.
Desde entonces se han expresado una cantidad de conjeturas, tanto a favor co-
mo en contra de esta idea.
La controversia puede ser mejor comprendida dentro de la perspectiva de
las técnic;as más nuevas en biología molecular, que capacitan a los hombres de
ciencia para determinar la secuencia específica de nucleótidos base que com-
prenden los genes. Esta información genética y los cambios notados no están
siempre reflejados en la composición física del organismo; de allíque no nece-
sitan recibir la acción del ambiente, como se espera en la selección natural. Es-
tos cambios genéticos serían más del tipo de mutaciones neutras. También sur-
gen preguntas con respecto a cuán significativos son los cambios pequeños pa-
ra la supervivencia; por ejemplo, un pelo adicional en el cuerpo de una mosca.
Los neutralistas, quienes no rechazan totalmente la selección natural, propo-
nen que los cambios neutros se esparcen por la deriva al azar de los genes en
una población. Los seleccionistas dudan que este proceso pueda producir al-
gún cambio significativo sin la ayuda de la selección natural. El problema conti-
núa sin resolverse.

EL RELOJ EVOLUTIVO MOLECULAR


Mientras la discusión seleccionista-neutralista parece corresponder mayor-
mente a un conflicto interno de la propia comunidad evolucionista, en un as-
pecto tiene implicaciones importantes para el evolucionismo y el creacionis-
mo: el tema del reloj evolutivo molecular. Aun antes de que se postulara la teo-
ría neutralista, ya se había sugerido que los cambios podrían ocurrir en el ADN
a una velocidad más o menos constante. Esto provocaría que las proteínas pro-
ducidas por el ADN divergieran en un esquema que podría reflejar cambios
evolutivos con el tiempo. 11 Se vieron algunos ejemplos, en los cuales las dife-
rencias en las proteínas entre organismos parecían formar un esquema que se
correspondería con las relaciones evolutivas esperadas.
El reloj evolutivo molecular está basado en la suposición de que las molé-
culas grandes (biopolímeros) cambian continuamente con el tiempo; de aquí
CAPITULO 8 1 MÁS PREGUNTAS BIOLÓGICAS 151

que, cuanto mayor sea la diferencia notada, más tiempo implicaba para la diver-
gencia de un antecesor evolutivo común. La Tabla 8.1, columna A, compara el
porcentaje de diferencias de los aminoácidos en la extendida enzima citocromo
e, que se encuentra en una variedad de organismos. El citocromo e actúa en el
transporte de electrones durante la liberación de energía química en la célula.
Se puede observar un aumento en la diferencia al comparar a los seres
humanos con organismos cada vez más sencillos, que se supone han divergido
creciente-mente con anterioridad. La columna B muestra la uniformidad de las
diferencias entre otros organismos y las células de levadura, que se supone que
evoluciona-ron muy temprano. Se ha interpretado esta consistencia como
indicadora de un reloj molecular altamente uniforme en el cual la longitud de
tiempo desde la di-vergencia puede estimarse por el grado de diferencia
molecular. El citocromo e se considera uno de los mejores relojes. Esta
evidencia se usa a menudo en los libros de texto de biología y evolución para
apoyar la teoría general de la evolu-ción. Sin embargo, los datos pueden no
reflejar una evolución. Pueden repre-sentar factores biológicos relacionados con
el grado de complejidad de los di-versos organismos.
Hay dudas acerca de la hipótesis del reloj molecular. Hay incertidumbre con
respecto al efecto de las mutaciones neutras que son las más satisfactorias para
el reloj molecular. Si los cambios son neutros o sólo aproximadamente neutros,
entonces falta la base teórica para el reloj molecular. Los cambios no neutros,
que serían controlados por la selección natural, no constituyen un reloj. Ellos
reflejan las influencias ambientales, no el tiempo. Se han suscitado una cantidad
de problemas acerca del reloj molecular, muchos de los cuales sur-gen de la
controversia seleccionista-neutralista, en la que los neutralistas están más en
favor del reloj.
Mientras algunos estudios de las variaciones en la enzima citocromo e han
dado resultados consistentes con el reloj molecular, en otros casos las tasas de
cambio varían hasta 1O vecesY La enzima superóxido dismutasa, que alivia la
toxicidad del oxígeno en la mayoría de los organismos vivientes, es notoria por
dar resultados erráticos en el reloj molecular. 13 Para los monos antropomorfos y
14
el hombre, el reloj es interpretado como que se atrasa considerablemente. Por
15
causa de tales diferencias, el reloj molecular ha sido llamado "episódico"; es
decir, tiene episodios de tasas más lentas y más rápidas.
La Tabla 8.2 compara las diferencias, entre los vertebrados, de la secuencia
de los aminoácidos en la hormona insulina, que se usa en el control de los nive-
152 LOS ORIGENES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

Humano Gallina y Pavo 14


o
Conejo 2 Pato 12
Ratón espinudo 4 Víbora de cascabel 24
Ratón 8 Pejesapo 34
Cobayo 35 Bacalao 31
Coipo 38 Pez "angler" 29
Elefante 4 Atún 29
Oveja 8 Bonito 22
Ballena de esperma 6 Lamprea glutinosa del Atlántico 37

Porcentaje' de diferencia de la secuencia de aminoácido en la hormona insulina para diversos


orga-nismos comparados con el ser humano. •

• Datos de M.O. Dayhoff, Atlas of Protein Sequence and Structure, t. 5, suplemento 2 (Washington, OC: Na-
tional Biomedical Research Foundation, 1976), p. 129.

les de azúcar en la sangre. De acuerdo con la hipótesis del reloj molecular, to-
dos los roedores deberían ser aproximadamente equivalentes en sus diferencias
con los humanos, ya que sus antepasados habrían evolucionado unos de otros
al mismo tiempo. Con toda claridad, este no es el caso. los humanos difieren del
ratón doméstico en un 8%, pero del coipo (un roedor sudamericano) en un 38%.
Esta última cifra es aun mayor que la diferencia entre los humanos y varias
16
clases de peces. En otras comparaciones de esta hormona la diferencia entre
un ratón y un cobayo (35%), que se supone que están estrechamente emparen-
tados, es mayor que la diferencia entre el ratón y la ballena (12%), o del hombre
con la serpiente cascabel (24%), o la gallina y el bonito (un pez; 16%), o mu-
chos otros organismos cuyos parentescos son muy distantes. Se han notado
una cantidad de inconsistencias similares en las publicaciones científicasY Hay
po-ca evidencia de una tasa constante de cambio sobre la que depende el reloj
molecular.
En vista de las peculiaridades notadas, no sorprende que las comparaciones de
secuencias de aminoácidos para diferentes clases de proteínas den resultados
evolutivos diferentes. Una prueba tal, comparando la relación evolutiva entre varios
órdenes de mamíferos basada en la secuencia de aminoácidos de cuatro clases
diferentes de proteínas, dio "una falta de congruencia general" entre las cuatro
proteínas utilizadas, y sólo una "congruencia moderada" con las rela-
CAPfTULO 8 1 MÁS PREGUNTAS BIOLÓGICAS 153

18
ciones basadas en la forma general (morfología) de los diferentes organismos.
Los así llamados "fósiles vivientes" presentan otro enigma para la hipótesis del
reloj molecular. Los "fósiles vivientes" son especies estrechamente seme-
jantes a antepasados fósiles que vivieron supuestamente hace centenares de
19
millones de años. Un ejemplo es el cangrejo bayoneta común de la costa
oriental de América del Norte. Parece casi idéntico a su contraparte fósil que se
supone vivió hace por lo menos 200 millones de años. ¿Pudieron las mutacio-
nes acumularse durante 200 millones de años sin afectar, aparentemente, a este
organismo?
Los datos de la Tabla 8.1, columna B, son tan uniformes que plantean otras
preguntas acerca del reloj molecular cuando están en un contexto evolucionista, y
cuando se toman en cuenta otras consideraciones biológicas. ¿Cómo pueden ser
estos resultados tan uniformes cuando, como se indicó antes, el reloj del citocro-mo
e se muestra tan variable? Como los cambios en las proteínas (basados en los
cambios en el ADN) ocurren generalmente en el momento de la división celular, ¿es
posible que haya habido una constancia tan grande en la tasa de mutaciones a
través de todos los diversos senderos de la evolución para todas las clases de
plantas y animales? Es difícil visualizar esto, considerando que algunas veces hay
reproducción sexual, otras veces, asexual; algunos senderos evolutivos involucra-
rían principalmente animales de sangre caliente, otros sólo organismos de sangre
fría; algunas especies tienen una reproducción muy rápida, y otras, muy lenta.
Resultados tan uniformes para caminos de evolución tan variados plantean pre-
guntas adicionales acerca de las presuposiciones del reloj molecular y sugieren que
busquemos explicaciones alternativas. Hasta que se conozca más acerca de lo que
hace funcionar al reloj -si es que hay un reloj- será bueno ser cauteloso.
El escritor científico Roger Lewin ha resumido el estatus del reloj molecular
en un artículo titulado "Se termina el tiempo para el reloj molecular". Él concluye
que la constante que está comenzando a surgir con respecto al tictac del reloj
20
molecular parece ser la variación de su tasa. Siegfried Scherer, un biólogo en
la Universidad de Constanza, concluye "que la hipótesis del reloj molecular
proteico debería ser rechazada"/ 1 y el biólogo Jeff Palmer, de la Universidad de
Indiana, afirma que "todo está basado en suposiciones de que el reloj molecular
es cons-tante, pero cuanto más de cerca contemplamos el cambio molecul~r, tanto
22
más evidencia tenemos de que no es así". Dos biólogos moleculares, Lisa
Vawter y Wesley Brown, también son enfáticos, y proponen "un robusto rechazo
23
de una hi-pótesis generalizada de reloj molecular".
154 LOS ORIGEN ES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

LA BIOLOGiA MOLECULAR REVELA MÁS COMPLEJIDADES


Una multitud de descubrimientos recientes en biología molecular contribu-yen a
la diversificación del pensamiento evolutivo, y revelan rasgos que no se po-dían
concebir hace 30 años. Hay muchos misterios acerca de los sistemas genéti-cos que
desconciertan la imaginación tanto de evolucionistas como de creacionis-tas. ¿Por
qué una secuencia de sólo unas pocas bases nucleótidas se repite unas 100.000
veces en el medio de un cromosoma de la mosca de la fruta? ¿Cuál es la función de
la gran cantidad de ADN no codificador, o repetitivo, que se encuentra en todos los
organismos excepto los más sencillos? En los seres humanos, esto abarca
posiblemente tanto como el 97% de nuestro ADN. Quienes suponen que representa
alguna clase de basura genética, remanente de un pasado evolutivo, lo llaman "ADN
chatarra". Los seudogenes son otro tipo de secuencia aparentemen-te no
codificadora de ADN. Parecen similares a los genes funcionales, pero tienen
24
porciones que aparentemente impiden la función normal del gen. Sin embargo, no
estamos seguros de que estas secuencias no codificadoras no tengan realmen-te
ninguna función. Se ha sugerido que ei"ADN chatarra" es funcional, y se está
descartando este nombre. Algunos evolucionistas se preguntan por qué sobrevivi-ría
con tal"pureza" si no tiene una función; se esperaría que las mutaciones lo al-
terarían. Otros han propuesto alguna clase de función para el ADN no codifica-dor,
25
incluyendo un lenguaje oculto.
La antigua idea de que los genes estaban enrollados en largas cadenas de
ADN y que mutaban ocasionalmente, produciendo con el tiempo organismos
nuevos, está lejos de ser lo que se encuentra. En cambio, los genes parecen
estar organizados en complejos sistemas que interactúan, incluyendo algunos
meca-nismos de retroalimentación que serían difíciles de desarrollar por un
proceso evolutivo gradual al azar, por la falta de valor de supervivencia hasta
que el siste-ma fuera totalmente funcional. Siguen unos pocos ejemplos.
1. El código genético. El descubrimiento del código genético ha
mostrado cómo la combinación de cuatro diferentes clases de bases
nucleótidas en unida-des de código de tres bases cada una en la cadena del
ADN (Figura 4.1) puede dictar el orden de casi cualquiera de las veinte
clases diferentes de aminoácidos que constituyen una proteína. La
información del ADN en el núcleo celular se utiliza para la fabricación de
miles de diferentes proteínas usando un sistema complejo de códigos. ¿Cómo
puede un proceso evolutivo al azar producir un sis-tema codificado? El
sistema requiere no sólo información codificada intrincada, si-no también
un sistema para leer el código; de otro modo, nada se lograría.
CAPiTULO a 1 MÁS PREGUNTAS BIOLÓGICAS 155

2. Un sistema de control de genes. El proceso de fabricar proteínas a partir


de la información de los genes es complejo y altamente regulado. los genes
deben ser activados o desactivados de acuerdo con la necesidad. Se han descu-
26
bierto diversos mecanismos de control de los genes: algunos actúan por la re-
presión del gen, otros activándolo, y algunos genes tienen más de un mecanis-mo de
control. El sistema "Lac operon", descubierto en una bacteria común, ha llegado a
ser un ejemplo clásico de un sistema de control del gen.27 Este sistema regula la
producción de tres enzimas empleadas en el metabolismo del azúcar llamado
lactosa. las tres enzimas están codificadas una junto a la otra en el ADN.
Precediendo a estos códigos hay cuatro regiones especiales de ADN codi-ficado,
necesarias para la regulación y la producción de enzimas de acuerdo
28
con las necesidades del organismo. Está claro que hay un vasto número de
cambios químicos en las células, y estos tienen sistemas de control complejos.
3. Sistemas para corregir errores. En los organismos multicelulares, se pro-
ducen muchas células nuevas como parte del proceso normal de mantenimien-
to y reparación. Al dividirse cada célula, se replican de millones a miles de mi-
llones de bases nucleótidas. En el caso de los seres humanos, más de tres mil
millones de estos pares de bases nucleótidas se reproducen cada vez que se fa-
brica el ADN para una célula nueva. En el proceso de duplicar esta informa-ción,
pueden producirse errores con bastante frecuencia. Aunque algunos de estos
errores de copia pueden parecer que hacen poca diferencia, otros pue-den ser
fatales para un organismo. la tasa de error sin enzimas editoras puede alcanzar
hasta el 1%. Esto daría como resultado de miles a millones de errores en cada
división celular. Afortunadamente, existen sistemas eficientes para pre-venir
esto. Tales mecanismos elaborados pueden mejorar la exactitud de co-
29
piado millones de veces, de modo que quedan muy pocos errores. Estos ele-
gantes sistemas de corrección revisan si hay errores y corrigen cualquier sec-
ción equivocada del ADN. En la bacteria Escherichia co/i se han identificado por
lo menos 15 enzimas involucradas con la reparación del ADN, y tenemos
30
todavía mucho para aprender acerca de estos sistemas. Desde una
perspectiva evolucionista, surgen ciertas preguntas cuando se considera este
sistema de control del ADN. ¿Cómo podría un sistema propenso a los errores ser
lo sufi-cientemente consistente para permitir la evolución de un mecanismo
autoco-rrector? Esta dificultad ha sido descrita como "un problema no-resuelto
31
en la biología teórica".
Al estudiar el ADN, los hombres de ciencia están descubriendo una amplia
156 LOS ORIGEN ES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

colección de funciones especializadas que copian, cortan, empalman, editan,


producen translocaciones e invierten el ADN. la antigua idea de un esquema
sencillo de ADN que dicta el desarrollo y el funcionamiento de los organismos se
está reemplazando por un concepto "fluido" del ADN con capacidades de
programación. J. A. Shapiro, de la Universidad de Chicago, reflexiona sobre las
ideas más nuevas cuando afirma que "necesitamos pensar en los genomas [el
32
ADN] como sistemas de procesamiento de información". Continúa enfatizan-
do "que muchas (tal vez la mayoría) de las alteraciones del ADN no se deben a
eventos químicos al azar o a errores de replicación. Más bien, resultan de la
acción de. sistemas bioquímicos altamente sofisticados que pueden
considerarse como funciones de reprogramación de los genomas [ADN]". En
biología mole-cular la búsqueda de la verdad recién ha comenzado.

CONCEPTOS EVOLUCIONISTAS EXTRAORDINARIOS


El período de pensamiento evolucionista diversificado ha generado más que
una variedad corriente de ideas y conflictos. El no encontrar una explica-ción
persuasiva para el desarrollo evolucionista ha estimulado algunas sugeren-cias
poco usuales. Mencionaré sólo tres como ejemplos.
En Inglaterra, el químico James lovelock ha promulgado la Hipótesis Gaia. Ha
sido fuertemente apoyado por lynn Margulis, que ha sido un biólogo distin-guido
en la Universidad de Boston. la idea ha ganado popularidad significativa, · pero
no entre los evolucionistas clásicos. Gaia es la idea de que todo el planeta Tierra
es un organismo viviente cuya vida interactúa armoniosamente con la Tierra
33
inanimada como un todo correlativo. Gaia involucra más un proceso simbiótico
de organismos que operan juntos en vez de competir por la supervi-vencia. Al
patrocinar estos conceptos más nuevos, Margulis afirma que el neo-darwinismo
"debe ser abandonado como una secta religiosa pequeña del siglo
34
XX dentro de la extensa creencia religiosa de la biología anglosajona".
Cristopher Wills, del campus de San Diego de la Universidad de California,
ha propuesto que los genes han evolucionado hacia una capacidad creciente para
facilitar su propio perfeccionamiento.35 Aunque comienza desde una pers-pectiva
científica ortodoxa, Wills propone que algunas de las complejidades de los
organismos avanzados son el resultado de que los genes desarrollan "sabidu-ría"
para administrar funciones más complejas al progresar la evolución. Propor-ciona
poca evidencia convincente, pero utiliza una multitud de ejemplos que indican que
los organismos avanzados tienen mecanismos genéticos altamente
CAPfTULO 8 1 MÁS PREGUNTAS BIOLÓGICAS 157

integrados. Aun cuando los sistemas vivientes son indudablemente de alta


complejidad, la suposición de que esta "sabiduría" se desarrolló por sí misma no
tiene mucho fundamento.
En la misma línea de pensamiento están los estudios con computadoras
que intentan descubrir cómo la vida pudo organizarse a sí misma. Como se indi-
36
có antes, la segunda ley de la termodinámica sugiere que en el universo hay
una tendencia inexorable hacia el desorden. El evolucionismo sugiere lo
37
opuesto, y estos estudios tratan de explicar esto. Para estudiar esto se crea un
mundo biológico virtual en una computadora. Nuestros virus de computadoras
que nos son familiares contienen algunos de los elementos de esta "vida artifi-
cial". Se añaden programas para notar los efectos de factores simulados tales
como variabilidad, competición y selección natural. Se espera que estos estu-
dios puedan explicar la autoorganización que se espera de la evolución. Se in-
forma de algún éxito, pero hay muchos factores que complican aún este "uni-
verso de siliconas" simplificado.
El trabajo se concentra en el Instituto de Santa Fe, en Nuevo México, Esta-
dos Unidos, con especialistas de diversos otros centros de investigación. El tema
dominante es el del origen de la complejidad que se estudia en una amplia
perspectiva, que incluye: evolución, ecología, sistemas humanos y Gaia. Se es-tá
buscando una especie de explicación universal para el surgimiento de la
complejidad. Hay cierto consenso de que la complejidad se desarrolla en los
"bordes del caos". Esto se basa en que los sistemas que son altamente ordena-
dos y estables, tales como los cristales, siguen un esquema fijo y no generan
nada nuevo. Por otro lado, los sistemas completamente caóticos tales como un
gas calentado son demasiado amorfos y revueltos como para ser significativos.
De aquí que los sistemas complejos deberían haberse desarrollado entre estos
dos extremos, en el borde del caos.
El trabajo del Instituto ha sido criticado desde varias perspectivas. Las espe-
ranzas de una explicación universal para la complejidad están debilitándose. 38
Algunos biólogos creen que la selección natural sola es suficiente para explicar
39
la complejidad, y que no se necesitan otras explicaciones. 0tros están preocu-
pados de que la simplificación pueda producir comprensión a expensas de la
40
realidad. Un evolucionista destacado, John Maynard Smith, caracteriza esta
clase de vida artificial como "una ciencia básicamente libre de hechos"/ 1 mientras
el ecólogo Robert May encuentra que el trabajo del Instituto es "mate-
42
máticamente interesante pero biológicamente trivial". Una de las críticas más
158 LOS ORIGENES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

serias desde el punto de vista lógico señala que "la verificación y validación de
los modelos numéricos de los sistemas naturales es imposible, porque los siste-
43
mas naturales complejos nunca son cerrados". Nunca podemos estar seguros
de que toda la información está ahí.
El famoso zoólogo francés Pierre Grassé tiene un enfoque diferente, plan-teado
en su agudo libro titulado Evolution of Living Organisms [la evolución de los
organismos vivos].44 Grassé, que fue presidente de la Academia Francesa de
Ciencias y editor de un tratado de Zoología en 35 tomos, está plenamente fami-
liarizado con los organismos vivientes. critica fuertemente algunos de los con-ceptos
evolucionistas corrientes y niega categóricamente el poder de las muta-ciones y de la
selección natural en el evolucionismo. Para superar las lagunas entre los grandes
grupos de organismos, sugiere una actividad especial de los genes y la bioquímica,
pero concuerda en que la evolución es un misterio acer-ca del que se sabe poco, o
del que poco se puede saber. Concluye afirmando: "Tal vez en esta área la biología
45
no puede ir más allá; el resto es metafísica".

¿HACIA DÓNDE VA EL EVOLUCIONISMO?


En los últimos años ha aparecido un torrente de libros que critican la teoría
evolucionista. Muchos de ellos han sido escritos por personas que creen en el
evolucionismo, o que por lo menos no creen en el creacionismo. A continua-ción
damos algunos ejemplos:

1. Michael J. Behe. Darwin's 8/ack Box: The Biochemical Challenge to Evolu-


tion.46 Este bioquímico de la Universidad de lehigh, quien no es creacionista,
por lo menos en la interpretación tradicional del término "creacionista", da mu-
chos ejemplos de lo que él llama la "complejidad irreductible" que él cree que no
pudo originarse por procesos fortuitos.
47
2. Francis Crick. Life ltself: lts Origins and Nature. Este premio Nobel señala
que los problemas con respecto al origen de la vida sobre la Tierra son tan
grandes que ella debe de haberse originado en alguna otra parte del universo y
luego fue transferida aquí.

3. Michael Dentan. Evolution: A Theory in Crisis.48 Este microbiólogo australia-no


descarta a la ligera la creación como un mito, pero sin embargo afirma: "En
última instancia, la teoría de la evolución de Darwin no es ni más ni menos que el
gran mito cosmogénico del siglo XX" .49
CAPfTULO s 1 MÁS PREGUNTAS BIOLÓGICAS 159

4. Francis Hitching. The Neck of the Giraffe: Where Darwin Went Wrong. 50
Hitching rechaza la creación pero plantea muchos problemas serios al evolucio-
nismo.

5. Mae-Wan Hoy Peter Saunders. Beyond Neo-Darwinism.51 Estos dos acadé-


micos de Inglaterra, quienes son evolucionistas, señalan que "todos los indi-cios
son que la teoría de la evolución está en crisis, y que el cambio está en camino"
Y
53
6. Senen Levtrup. Darwinism: The Refutation of a Myth. Este embriólogo de
Suecia que cree en alguna forma de evolucionismo mediante pasos grandes,
afirma: "Yo creo que un día el mito de Darwin será considerado entre las más
grandes mentiras de la historia de la ciencia. Cuando esto ocurra, muchas
personas plantearán la pregunta: ¿Cómo pudo ocurrir esto?" 54

7. Mark Ridley. Problems of Evolution. 55 Este evolucionista de la Universidad de


Oxford plantea varias preguntas acerca de la evolución, algunas de las cuales
cree que son menores, mientras que otras, tales como de qué manera ocurren
los cambios mayores de la evolución, son definidamente problemáti-cas.

8. Robert Shapiro. Origins: A Skeptic's Cuide to the Creation of Ufe on


Earth. 56 Este distinguido químico de la Universidad de Nueva York plantea
muchas preguntas acerca del evolucionismo. Afirma su fe en la ciencia y es-pera
que se podrá encontrar un modelo plausible.

9. Gordon Rattray Taylor. The Great Evolution MysteryY Este bien informado
escritor científico británico afirma su creencia en el evolucionismo, pero con
respecto al mecanismo para esa evolución asevera: "En resumen, el dogma que
ha dominado la mayor parte del pensamiento biológico durante más de un siglo
se está derrumbando".58

Esta abundancia de críticas no debería ser interpretada como una indi-


cación de que los hombres de ciencia están por renunciar al evolucionismo. Este
no es el caso. Pero es indicativo, sin embargo, que los últimos hallazgos de la
ciencia no estén proporcionando nada que se acerque a un modelo practicable
para la evolución.
No sabemos qué futuro le espera a la teoría de la evolución, pero se sienten
los vientos de cambio. Sin embargo, a pesar de las insuficiencias y de
160 LOS ORIGENES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

los conflictos internos, los hombres de ciencia, los profesores y los libros de texto
presentan todavía, en general, el evolucionismo como un hecho que no necesita
ser reevaluado. Richard Dawkins, de la Universidad de Oxford, afir-ma que "hoy
la teoría de la evolución está tan abierta a la duda como la teoría de que la Tierra
59
gira alrededor del Sol", mientras que Ernst Mayr, de Har-vard, comenta que "no
hay justificación de ninguna clase para la afirmación de que el paradigma
60
darwiniano ha sido refutado y ha sido reemplazado por otra cosa". A pesar de
estas declaraciones optimistas, un número significati-vo de hombres de ciencia
están planteando preguntas acerca de la teoría ge-neral de la evolución.

CONCLUSIONES
Uno de los problemas principales que afrontan los evolucionistas es que la
misma ciencia que adoptan parece estar diciendo que no se ha encontrado una
explicación plausible para su teoría. ¿Cómo llegaron los evolucionistas a este
aprieto? Esta es la pregunta más importante.61
En la actualidad, los mecanismos evolutivos propuestos parecen ser más
improbables que nunca. Muchos sistemas biológicos parecen demasiado com-
plejos como para un origen espontáneo por medio de eventos fortuitos. Ejem-
plos notables incluyen: 1) un sistema para la síntesis de las proteínas en el que
se provee la información por medio de un código genético, que luego es des-
codificado durante la síntesis; 2) un complejo sistema de control de los genes;
3) complicados sistemas de edición para corregir los errores de copia del ADN.
Se podrían dar muchos otros ejemplos. Estos sistemas parecen ser in-trincados,
y altamente programados. No parece que pudieron surgir espontá-neamente. No
esperaríamos que apareciera espontáneamente una computa-dora ya
programada en un planeta desolado, ni tampoco deberíamos esperar el origen
espontáneo de los sistemas de retroalimentación biológicos. Además de los
orígenes, también se necesita la reproducción. De modo que esas computa-
doras deberían tener la capacidad de reproducirse a sí mismas para formar mi-
les de réplicas. La alternativa creacionista sugiere que una diversidad de orga-
nismos, con una adaptabilidad limitada, fueron diseñados a propósito. Los
creacionistas no tienen todas las respuestas, pero las diferentes opiniones y la
cantidad de problemas científicos que tiene el evolucionismo pueden sugerir que
el modelo creacionista merece una consideración cuidadosa.
CAP(TULO 8 1 MÁS PREGUNTAS BIOLÓGICAS 16

Notas y referencias:
l. Citado en: A. L. Mackay, A Oictionary of Scientific Quotations (Bristul y Filadelfia: lnstitute of Physics Publis-hing,
1991 ), p. 114.
2. E. Mayr, Evolution and Diversity of Life: Selected Essays (Cambridge y Londres: The Belknap Press of Harvard
University Press, 1976), p. 411.
3. N.l. Platnick, "Review of Mayr'sEvolution and the Diversity of Life'', Systematic Zoology 26(1977):224-228.
4. T. Bethell, "Agnostic Evolutionists", Hatper's 270(1617-1985):49-52, 56-58, 60, 61.
5. N. Eldredge, S.]. Gould, "Punctuated Equilibria: An Alternative to Phyletic Gradualism", en: T.j.M. Schopf, ed.,
Models of Paleobiology (San Francisco: Freeman, Cuoper and Co., 1972), pp. 82-115.
6. a) N. Eldrege, Reinventing Darwin: The Great Debate at the High Tab/e of Evolutionary Theory (N. York:
John Wiley and Sons, lnc., 1995); b) A. Hoffman, Arguments on Evolution: A Paleontologist's Perspective (N.
York y Oxford: Oxford University Press, 1989), p. 93; e) R.A. Kerr, "Did Darwin Get it All Right?", Science
267(1995):1421, 1422.
7. Esto se considerará adicionalmente en el capítulo 11.
8. Para una buena introducción al concepto, ver: a) M. Kimura, "The Neutral Theory of Molecular Evolution",
Scientific American 241 (5-1979):98-126. Para un análisis más técnico, ver: b) M. Kimura, The Neutral Theo-
ry of Molecular Evolution (Cambridge, Londres y N. York: Cambridge University Press, 1983).
9. M. Kimura, "Evolutionary Rate at the Molecular Level", Nature 217(1968):624-626.
1O. ].L. King, T.H. jukes, "Non-Darwinian Evolution", Science 164(1969):788-798.
11. E. Zuckerkandl, L. Pauling, "Evolutionary Divergence and Convergence in Proteins", en V. Bryson, H.]. Vogel,
eds., Evolving Genes and Proteins: A Symposium (N. York y Londres: Academic Press, 1965), pp. 97-166.
12. M. L. Baba, L. L. Draga, M. Goodman, ]. Czelusniak, "Evolution of Cytuchrome e lnvestigated by the Maximum
Parsimony Method", }ournal of Molecular Evolution 17(1981):197-213.
13. F.]. Ayala, "On the Virtues and Pitfalls of the Molecular Evolutionary Clock", The }ournal of Heredity 77(1986):226-
235.
14. a) S. Easteal, "The Relative Rate of DNA Evolution in Primates", Molecular Biology and Evo/ution 8(1-1991 ):115-
127; b) M. Goodman, B.F. Coop, j. Czelusniak, D.H.A. Fitch, D.A. Tagle, ].L. Slightom, "Molecular Phylogeny of
the Family of Apes and Humans", Genome 31(1989):316-335.
15. a) ].H. Gillespie, "The Molecular Clock May Be an Episodic Clock", Proceedings ofthe National Academy of
Sciences USA 81 :(1984):8009-8013; b) ].H. Gillespie, "Natural Selection and the Molecular Clock", Molecu-lar
Biology and Evolution 3(2-1986):138-155.
16. M.O. Dayhoff, Atlas of Protein Sequence and Structure (Washington DC: National Biomedical Research
Foundation, 1976), t. 5, Suplemento 2, p. 129.
17. Para doce ejmplos de éstos, ver: G.C. Milis, "The Molecular Evolutionary Clock: A Critique", Perspectives on
Science and Christian Faith 46(1994):159-168.
18. A.R. Wyss, M.]. Novacek, M.C. McKenna, "Ami no Acid Sequen ce versus Morphological Data and the lnteror-
dinal Relationships of Mammals", Molecular Biology and Evolution 4(2-1987):99-116.
19. D.C. Fisher, "Rates of Evolution - Living Fossils", en: D.E.G. Briggs, P.R. Crowther, eds., Paleobiology: A
Synthesis (Oxford: Blackwell Scientific Publications, 1990), pp. 152-159.
20. R. Lewin, "Molecular Clocks Run Out of Time", New Scientist (1 O de febrero de 1990), pp. 38-41.
21. S. Scherer, "The Protein Molecular Clock: Time for a Revelation", en: M. K. Hecht, B. Wallace, R.]. Maclntyre,
Evolutionary Biology (N. York y Londres: Plenum Press, 1990), t. 24, pp. 83-106.
22. Ver: V. Morell, "Proteins 'Ciock'the Origins of All Creatures ·-Great and Small", Science 271 (1996):448.
23. L. Vawter, W.M. Brown, "Nuclear and Mitochondrial DNA Comparisons Reveal Extreme Rate Variation in the
Molecular Clock", Science 234(1986):194-196.
24. Para una discusión y evaluación de los seudogenes, ver: L.J. Gibson, "Pseudogenes and Origins", Origins
21(1994):91-108.
25. a) F. Flam, "Hints of a Language in junk DNA", Science 266(1994):1320; b) R. Nowak, "Mining Treasures from
Junk DNA", 5cience263(1994):608-610.
162 LOS ORIGENES 1 LOS ORGANISMOS VIVIENTES

26. M. Ptashne, "How Gene Activators Work", Scientific American 260(1-1989):40-47.


27. F. Jacob, J. Monod, "Genetic Regulatory Mechanisms in the Synthesis of Proteins", }ournal of Molecular 8io-logy
3(1961):318-356.
28. Ver también: Ptashne (nota 26).
29. Para una presentación semitécnica, ver: M. Radman, R. Wagner, "The High Fidelity of DNA Duplication",
Scientific American 259(1988):40-46.
30. Para una discusión técnica, ver: a) M. Grilley, J. Holmes, B. Yashar, P. Modrich, •Mechanisms of DNA-mis-match
Correction", Mutation Research 236(1990):253-267; b) G.R. Lambert, "Enzymic Editing Mechanisms and the
Origin of Biologicallnformation Transfer", }ournal of Theoretical 8iology 107(1984):387-403; e) P. Modrich,
"Mechanisms and Biological effects of Mismatch Repair", Annual Review of Genetics 25(1991 ):229-253.

31. Lambert (nota 30b).


32. J.A. Shapiro, "Genomes and Smart Systems", Genetics 84(1991 ):3, 4.
33. Ver: J.E. Lovelock, Gaia, a New Look at Life on Earth, ed. rev. (Oxford y N. York: Oxford Unlversity Press, 1987).

34. L. Margulis, "Kingdom Animalia: The Zoological Malaise from a Microbial Perspective", American Zoologist
30(1990):861-875.
35. Ver: C. Wills, The Wisdom ofthe Genes: New Pathways in Evolution (N. York: Basic Books, lnc., 1989).
36. Ver capftulo 5.
37. Unas pocas referencias son: a) P. Bak, K. Chen, •self-organized Criticality", Scientific American 264(1991):46-53;
b) J. Horgan, "From Complexity to Perplexity", Scientific American 272(1995):104-109; e) S.A. Kaufmann, The
Origin of Order: Self-organization and Selection in Evolution (Oxford y N. York: Oxford University Press, 1993); d)
R. Lewin, Complexity: Life at the Edge of Chaos (N. York: Collier Books, Macmillan Publ. Co., 1992); e) D.W.
McShea, "Complexity and Evolution: What Everybody Knows", 8iology and Philo-sophy 6(1991 ):303-324; f) N.
Oreskes, K. Shrader-Frechette, K. Belitz, "Verification, Validation and Confirma-tion of Numerical Models in the
Earth Sciences", Science 263(1994):641-646; g) M.M. Waldrop, Complexity: The Emerging Science at the Edge
of Order and Chaos (N. York, Londres y Toronto: Simon and Schuster, 1992).

38. Ver Horgan (nota 3 7b).


39. Por ejemplo: R. Dawkins, The 8/ind Watchmaker (N. York y Londres: W.W. Norton and Co., 1986).
40. Lewin, p. 101 (nota 37d).
41. Horgan (nota 37b).
42. Lewin, p. 184 (nota 37d).
43. Oreskes et. al., (nota 37f).
44. P-P. Grassé, Evolution of Living Organisms: Evidence for a New Theory of Transformation, B.M. Carlson, R.
Castro, trads. (N. York, San Franscisco y Londres: Academic Press, 1977). Traducción de: L'tvolution du Vi-vant.

45. lbfd., p. 246.


46. M.J. Behe, Darwin's 8/ack 8ox: The 8iochemical Challenge to Evolution (N. York y Londres: The Free Press,
1996).
47. F. Crick, Life ltself: lts Origin and Nature (N. York: Simon and Schuster, 1981).
48. M. Denton, Evolution: A Theory in Crisis (Londres: Burnett Books, 1985).
49. lbíd., p. 358.
50. F. Hitching. The Neck ofthe Giraffe: Where Darwin Went Wrong (New Haven y N. York: Ticknor & Fields, 1982).

51. M-W. Ho, P. Saunders, eds., 8eyond Neo-Darwinism.- An lntroduction to the New Evo/utionary Paradigm (Londres
y Orlando: Academic Press, 1984).
52. lbfd., p. ix.
53. S. LI!JV!rup, Darwinism: The Refutation of a Myth (Londres, N. York y Sydney: Croom Helm, 1987).
54. lbíd., p. 422.
55. M. Ridley, The Problem of Evolution (N. York y Oxford: Oxford University Pres, 1985).
CAPfTULO 8 1 MÁS PREGUNTAS BIOLÓGICAS 163

56. R. Shapiro, Origins: A Skeptic's Guide to the Creation of Life on Earth (N. York: Summit Books, 1986).
57. G.R. Taylor, The Great Evolution Mystery (N. York: Harper and Row, 1983).
58. lbfd., p. 15.
59. R. Dawkins, The Selfish Gene, nueva ed. (Oxford y N. York: Oxford University Press, 1989), p. 1.
60. E. Mayr, "Darwin'sFive Theories of Evolution", en: D. Kohn, The Darwinian Heritage (Princeton, N): Prince-ton
University Press 1985), pp. 755-772.
61. Para una sugerencia ver el capftulo 20.
62.
EL REGISTRO FÓSIL

¡Encuentro tan difícil ver lo que está


directamente delante de mis ojos!
1
LUDWIG WITIGENSTEIN

'/A :'jlll'~

cababa de trepar por un barranco empinado y me había metido en


/un agujero en la capa de lava sobre el Lago Azul en el Estado de
Washington, EE.UU. La vista hacia el interior era asombrosa. Estaba
dentro del molde de un rinoceronte que había sido sepultado en una
corriente de lava. Al endurecerse la lava, había formado un molde del
cuerpo del rinoceronte. Aunque no quedaba ninguna parte del cuerpo,
estaba dentro de lo q'uesin lugar a dudas había sido un ri-noceronte, y
era fascinante obtener la "historia desde adentro". Cuando fue
sepultado, el animal estaba acostado sobre su lado izquierdo; eran
claramente visibles las cavidades donde habían estado sus cortas
patas, y el molde era tan detallado que se po-dían ver los pliegues de la
piel y los ojos, y los puede reconocer fácilmente. Alguien había
encontrado los huesos del rinoceronte en el molde y los había enviado a
un museo, confirmando la
identificación.
Cualquier evidencia de la vida del pasado remoto se conside-
ra un fósil. Así, ya sea el molde del rinoceronte como los huesos que
se encontraron en su interior serían fósiles. Éstos tienen muchas
formas, tales como el cuerpo mismo de un insecto atrapado y conser-
vado en la resina que brotó de un árbol y que más tarde se convirtió en ámbar,
o puede ser sencillamente una concha en una roca que ha sido
completamente reemplazada por otros minerales. En otros casos pueden ser
los restos del esqueleto de un dinosaurio (Figura 9.1) u otro animal me-

167
168 LOS ORIGENES 1 LOS FÓSILES

Huesos de dinosaurio en una capa de arenisca de la Formación Morrison, del Jurásico. Estos huesos
están en el Monumento Nacional de Dinosaurios, cerca de jensen, Utah. Los huesos más largos tie-
nen de un metro a un metro y medio. La forma desordenada de los huesos sugiere algo de trans-
porte antes de su deposición final.

nos familiar como los reptiles voladores, que tenían una envergadura de 15,5
m.2 También se incluyen entre los fósiles la pisada de una tortuga conservada
entre capas de arenisca.
En este capítulo consideraremos algunas informaciones generales acerca
de los fósiles, incluyendo su formación y los problemas de identificación. Espe-
cialmente importante es el orden de los fósiles en la columna geológica. Esta in-
formación es esencial para comprender los próximos dos capítulos.

LA FASCINACIÓN DE LOS FÓSILES


Parte de la fascinación que nos causan los fósiles sin duda proviene de la
curiosidad acerca de lo que a veces se llama la "gran historia", es decir, la histo-ria
de toda la vida sobre la Tierra. Los fósiles son sumamente importantes en la
cuestión de los orígenes, porque proporcionan los mejores indicios disponibles
acerca de la naturaleza de la vida pasada sobre la Tierra. Aunque el buscador de
fósiles trata con los muertos, le gusta pensar que, en un sentido, él los "resu-
CAPfTULO 9 1 EL REGISTRO FÓSIL 169

3
cita" al interpretarlos y restaurar la vida pasada sobre la base de lo que ve. Esto
genera una fascinación difícil de explicar, pero que está bien demostrada en la
incontable cantidad de fósiles que se exhiben en museos públicos y privados en
todo el mundo. Hasta la fecha se han descrito un cuarto de millón de especies
fósiles. Esto es más o menos 1/5 del número de especies vivientes identifica-
das, pero la comparación puede no ser válida, ya que a menudo se usan crite-
rios diferentes en la identificación. El número de especies fósiles probablemente
no es comparable con las especies vivientes.
Muchos hombres de ciencia han dedicado sus vidas enteras al estudio de
los fósiles, y a veces con tanta devoción que sus travesuras a menudo han llega-
do a formar parte de las tradiciones paleontológicas con frecuencia risueñas, y a
veces mórbida. Paleontología es el término con el que se designa el estudio de
los fósiles.
Edward Drinker Cope (1840-1897), quien eventualmente se unió al perso-
nal de la Universidad de Pennsylvania, y Othniel Charles Marsh (1831-1891 ), de
la Universidad de Vale, pueden ser considerados con todo derecho como los
pioneros de la paleontología vertebrada (animales que tienen columna verte-bral)
de Norteamérica. Cada uno de ellos describió muchos centenares de orga-
nismos fósiles que habían coleccionado, o que otros habían recogido a medida
que se abría y exploraba el Oeste, con su vasta exposición de formaciones geo-
lógicas. Cope y Marsh amaban los fósiles mucho más de lo que se amaban el
uno al otro y, con persistencia, cada uno trataba de hacer más que el otro en su
"gran fiebre de huesos". Desafortunadamente, el oeste de los Estados Unidos
era demasiado pequeño para ambos coleccionistas tan apasionados. En biología
y paleontología, la primera persona que describe un organismo tiene prioridad
para darle nombre, y a menudo su propio nombre se asocia con la designación
de la especie. Cope y Marsh con frecuencia competían en ser los primeros en
describir cualquier especie nueva que se encontraba. Marsh tuvo acceso al
American )ournal of Science [Revista Norteamericana de Ciencia] para una rápi-da
publicación, y Cope era el dueño y editor del American Naturalist [El Natura-lista
Norteamericano].
Un incidente que se recuerda de su tristemente célebre guerra, ocurrió en
una reunión en Filadelfia a la que ambos asistieron. Cope anunció el primer
descubrimiento de reptiles pérmicos en el Oeste. Se informó que Marsh salió de
la reunión antes que terminara, fue a su laboratorio, miró diversos especíme-nes,
y rápidamente publicó un informe apresurado pretendiendo ser el primero
170 LOS ORfGENES 1 LOS FÓSILES

en informar acerca de vertebrados pérmicos en los Estados Unidos. Al hacer es-


to, ignoró totalmente el anuncio de Cope. Un Cope perturbado publicó su pro-pio
informe, afirmando que fue distribuido tres semanas antes de lo que real-mente
4
ocurrió.
En otro incidente, Cope reunió apresuradamente un esqueleto de reptil,
mezclando algunos huesos del cuello con los de la cola. Marsh lo acusó rápida-
mente de poner la cabeza en la cola, lo que hizo que Cope gastara un esfuerzo
considerable en retirar los ejemplares de Transactions of the American Philo-
sophical Society [Actas de la Sociedad Filosófica Norteamericana], en la que
había publicado la restauración errónea. 5
En 1'890los detalles de las peleas entre los dos hombres de ciencia llegaron
a las páginas del Herald [Heraldo] de Nueva York. Entre las muchas acusacio-
nes de Cope estaba la que decía que Marsh había plagiado del hombre de
ciencia ruso Alexander Kowalevsky la famosa serie evolucionista del caballo que
aparece hasta hoy en muchos libros de texto de biología y de paleontología. En
un número posterior del Herald, Marsh negó haber cometido esa maldad y acusó
a Cope y a Kowalevsky de ser predadores de fósiles de los museos del mundo.
Marsh llegó a decir: "Kowalevsky por fin fue atacado por el remordi-miento y
terminó su desafortunada carrera reventando su propio cerebro. Cope todavía
6
vive, sin arrepentirse".
Después de haber sido expuestos en el Herald, la guerra disminuyó, pero
sólo un poco. Debe reconocerse que, en un sentido, la competencia fue saluda-
ble para la paleontología. La cantidad de trabajo científico realizado fue prodi-
giosa, aunque algunos de ellos fueron hechos con bastante descuido. En 38
7
años, Cope publicó 1.400 artículos científicos él solo.

CÓMO SE FORMAN LOS FÓSILES


Una pisada dejada por una rana en el barro, o una langosta que muere en el
campo, generalmente no se conservan, porque ocurre la desintegración física o
química mucho antes de que el organismo o sus huellas puedan ser sepulta-dos.
La fosilización es un evento muy raro. "En general, cuanto más rápida-mente es
sepultado un organismo, y cuanto más sólido sea el sellado de su tumba
sedimentaria, tanto más posibilidades tiene de ser conservado". 8 Los arrecifes de
coral son una excepción notable, porque los esqueletos del coral que forman la
estructura del arrecife se conservan, ya que nuevo material crece sobre ellos.
CAPfTULO 9 1 EL REGISTRO FÓSIL 171

los fósiles se encuentran casi exclusivamente en las rocas sedimentarias, ta-les


como la caliza, las pizarras, la arenisca o los conglomerados. Están total-mente
ausentes de muchas formaciones rocosas, y son abundantes en algunos pocos
lugares. Bajo condiciones inusuales pueden ser incorporados en depósi-tos
9
volcánicos, y aún más raramente aparecen en el granito.
En el proceso de fosilización, con el tiempo ocurren cambios. Estos cam-bios
pueden ser mínimos, como en el caso de los mamuts congelados; con fre-cuencia,
sólo permanecen las partes duras, como es el caso de los huesos o conchas fósiles.
Algunos fósiles, como la madera o los huesos, pueden quedar prácticamente sin
alteraciones. A veces, los pequeños "poros" originales son llenados con minerales,
mientras en otros casos, la concha, el hueso o la made-ra han sido completamente
reemplazados por minerales. Durante el proceso de conservación, mucho del
hidrógeno, oxígeno y nitrógeno de la materia orgánica original (tejidos) escapan. A
veces, la materia orgánica deja una tenue película de carbón sobre la impresión.

Muchos fósiles están bien conservados, algunos otros, no tanto, y para algu-nos
no podemos estar seguros de si realmente son fósiles o no.

LOS SEUDOFÓSILES
Me asombran los paleontólogos que pueden señalar una gran variedad de
formas fósiles en lo que parece ser un trozo de roca común. Sin embargo, siem-pre
he mantenido un saludable escepticismo acerca de algunas de esas preten-siones.
las acusaciones que hacen los paleontólogos acerca de que otros no tienen el"ojo
entrenado" no siempre han aliviado las dudas con respecto a al-gunas de sus
aseveraciones. la determinación de si una forma peculiar en una roca es un fósil
auténtico puede, en algunos casos, ser sumamente difícil. Ondas de barro que se
han secado y conservado, a veces se han interpretado como partes de cangrejos;
marcas de arrastre producidas por el movimientode algún objeto durante una
tormenta pueden parecerse a los rastros de algunos gusa-nos; precipitaciones
químicas de pirita en forma de rosas han sido interpretadas como medusas, así como
10
marcas dejadas por burbujas de gas; y organismos si-milares a las esponjas
(archeocyatidae) han resultado ser formas producidas por cristalización inorgánica.
11
Se han usado los términos seudofósiles o dubiofósiles para describir fósiles
falsos o dudosos. El venerable Treatise on lnvertebrate Pa-leontology12 [Tratado
sobre invertebrados fósiles) registra 69 descripciones pu-blicadas de "organismos
fósiles" originalmente identificados como corales, al-
171 LOS ORIGENES 1 LOS FÓSILES

Un seudofósil. Esta placa de roca pulida, llamada pisolita, proviene de la Formación Yates, del
Pérmico, en Walnut Canyon, Nuevo Méjico. Se creyó un tiempo que las capas concéntricas que
forman los cuerpos esféricos se formaron como un estromatolito, por medio de microorganismos
que vivían en la superficie de los pisolitos con forma de piedras redondeadas. De acuerdo con in-
terpretaciones más nuevas, son el resultado de precipitación química inorgánica que ocurre deba-jo
de la superficie del suelo pero por encima de la capa freática. La evidencia incluye la forma en que
los esquemas de crecimiento de los pisolitos se deforman uno contra otro, y las láminas
que crecen alrededor de varios pisolitos. Esta muestra tiene unos 12 cm de largo.
Ver el texto para más detalles.
CAPfTULO 9 1 EL REGISTRO FÓSIL 173

gas, hongos, esponjas, caracoles, etc., que muy probablemente sean de origen
no biológico. Estos objetos mal identificados parecen haber sido producidos por
condiciones de depósito inusuales. Brooksella canyonensis es un "fósil" que se
parece a una grieta en forma de estrella. Tiene una lista impresionante de
interpretaciones, incluyendo: 1) el cuerpo fósil de una medusa; 2) la impresión
invertida de un sistema inorgánico de fracturas producido por la evasión de gas;
3) el resultado de compactación; 4) la impronta de un agujero donde se alimentó
una estrella de mar; o 5) posiblemente el trabajo de un gusano.B Aun-que no se
deben ignorar estos ejemplos, es necesario recordar que hay muchos fósiles
excelentes.
El problema con los seudofósiles es particularmente agudo en las partes in-
feriores del registro fósil, donde los evolucionistas esperan encontrar las formas
de vida más primitivas y sencillas. Encontrar estas formas de vida más antiguas
ha llegado a ser casi una obsesión en el caso de algunos paleontólogos. En la li-
teratura profesional aparecen muchos candidatos a ser los seres más antiguos.
Por otro lado, varios investigadores han sido capaces de imitar la apariencia de
estas formas sencillas de vida con precipitaciones inorgánicas, o por medio de
condiciones especiales de deposición. Formas esféricas, tubulares o espirala-
das, formas fósiles características, son fácilmente reproducibles a partir de pro-
ductos químicos inorgánicos en el laboratorio. 14 Es un crédito para los paleontó-
logos que ellos expresen ahora considerable precaución con respecto a la au-
tenticidad de la mayor parte de las pretensiones relacionadas con fósiles en lo
que se considera como los sedimentos más antiguos: el Arqueano (ver Tabla
9.1 ). Dos especialistas en este campo, William Schopf y Bonnie Packer, al refe-
rirse a informes de microfósiles de por lo menos 28 localidades del Arqueano,
declaran: "Sin embargo, virtualmente todos han sido reinterpretados ... como
15
dubiofósiles o no fósiles: seudofósiles, artefactos o contaminantes". El paleon-
tólogo Richard Cowen afirma: "Sólo unos pocos informes de células fósiles Ar-
queanas parecen ser genuinas, de un total de cincuenta o más casos". 16 Roger
Buick, de Harvard, se refiere a una hueste de problemas con la identificación de
la mayoría de estos fósiles primitivos encontrados en North Pole, Australia. 17 (El
lugar se llama North Pole porque, como el Polo Norte real, es un lugar notable-
mente desolado.) Un antiguo dicho geológico que afirma: "Yo nunca lo hubiera
visto si no lo hubiese creído", parece aplicarse a muchos de estos casos.
El problema de los seudofósiles se enfoca más claramente con respecto a los
estromatolitos, que son estructuras sedimentarias finamente laminadas, gene-
174 LOS ORIGENES 1 LOS FÓSILES

ralmente de un centímetro a un metro de espesor, y que a menudo tienen for-


mas onduladas o de montecitos. Los estromatolitos se forman bajo el agua como
pequeñas esteras de organismos microscópicos que viven en esa superficie y
atrapan o precipitan minerales, los que son incorporados a esa estructura en
capas. Hay dudas en cuanto a si lo que parece ser uh estromatolito fósil se for-
mó biológicamente, o si es sencillamente la acumulación pasiva de delgadas
capas de sedimentos que han sido sujetas luego a deformación. El sedimentólo-
go Robert Ginsburg señala que "casi todo lo relacionado con los estromatolitos
18
ha sido, y sigue siendo, en diversos grados, controvertido". El especialista en
estromatolitos Paul Hoffman, nota: "Algo que persigue a los geólogos que traba-
jan con lds antiguos estromatolitos es el pensamiento de que podrían ni siquiera
19
ser biogénicos". A manera de ilustración, él cita el ejemplo de las "pisolitas de
algas" (rocas compuestas de capas de esferas del tamaño de arvejas) del
Pérmi-co en Texas occidental (Figura 9.2). Originalmente se pensó que habían
sido formadas biológicamente en forma similar a los estromatolitos, pero resultó
que se formaron por precipitación química. 20 El bien conocido paleontólogo
Charles Walcott, que por veinte años fue director del Instituto Smithsoniano,
describió cinco géneros nuevos y ocho especies nuevas de estromatolitos que
se creían de origen biológico. Cada una de ellas ha sido interpretada desde
entonces como inorgánicos por lo menos por un investigador. 21 Aun los
"estromatolitos" que se forman en la actualidad pueden ser enigmáticos. Una
cantidad de "estroma-tolitos" descritos en diversas partes de Escandinavia han
sido reinterpretados más recientemente como de origen no biológico; 22 sin
embargo, hay muchos estromatolitos que son incuestionables y que viven en
toda la superficie de la Tierra.

LA COLUMNA GEOLÓGICA
la "columna geológica" se refiere a un diagrama compuesto, en forma de
columna, que representa partes de una secuencia completa de unidades de ro-cas
en la corteza terrestre.23 Es algo parecido a un mapa. 'Enestas representacio-nes, las
capas más antiguas están abajo. Se puede pensar de la columna geológi-ca como
una tajada vertical delgada a través de gruesas capas de rocas, tales co-mo las capas
que se ven en la región del Gran Cañón en Arizona (Figura 13.1 ). En esa localidad
sólo está representada parte de la porción inferior de la co-lumna geológica. los
términos usados para las divisiones principales de la co-lumna están indicados del
lado izquierdo de la Tabla 9.1. La secuencia no está
CUATERNARIO 1 Abundantes plantas ~on flores, algunas coníferas, hombres, aves, mamíferos, peces y abundan-

CENOZOICO tes insectos.


TERCIARIO Los mismos que arriba. Otros mamíferos. Plantas como en el Cretácico superior.
CRETÁCICO Cscas, coníferas, plantas con flores, reptiles, mamíferos y pequeños orpnismos marinos.
MESOZOICO JURÁSICO Cicas, coníferas, dinosaurios y otros reptiles.
TRIÁSICO Colas de caballo, helechos con semillas, coníferas, reptiles y algunos anfibios.
PÉRMICO Colas de caballo arbóreas, helechos con semillas arborescentes, licopodios arbóreos, lirios de Fósiles relativa-
mar, peces, anfibios, reptiles. mente abundantes
1
CARBON[FERO "Bosques" carboníferos de colas de caballo arbóreas, helechos con semillas arborescentes, lico-
n
podios arborescentes, tiburones, bivalvos, anfibios, pequeños orpnismos marinos. )>

PALEOZOICO DEVÓNICO Pequeñas plantas terrestres, peces sin mandíbulas, peces acorazados, peces con huesos, tibu~ "=¡-
e
r
nes y pequeños orpnismos marinos. o
SILÚRICO Peces sin mandíbulas, pequeños organismos marinos, pocas plantas terrestres. -"'
m
ORDOVfCICO Muchos organismos marinos, incluyendo trilobites, pecten y lirios de mar. r
CÁMBRICO olros omnismos marinos, la "exolosicín
cámbrica". :;111
m
Fauna de Ediacara (organismos marinos extraños) Cl
VI
Acritarcas (ialgasf) Fósiles muy -1
:;111
PROTEROZOICO Bacterias (cianobacterias) o
Estromatolitos escasos 1 .,
Acritarcas (ialgasf) o
VI
Bacterias (cianobacterias) r
Supuestas bacterias y euc:ariotas con fotosintesis Fósiles extremada-
ARQUEANO' !Formas filamentosasf mente escasos o
iEslromatolitosf inexistentes
Muchos seudofósiles
TIPOS DOMINANTES DE ORGANISMOS EN LA COLUMNA GEOLÓGICA ....
Ul
176 LOS ORIGENES 1 LOS FÓSILES

completa en ningún lugar de la Tierra, aunque partes de todas las divisiones


principales se encuentran en algunos pocos lugares. La columna compuesta se
arma tomando información correlacionada de muchas áreas diferentes. Varia-
ciones menores con respecto a la interpretación de la secuencia idealizada son
comunes, pero la disposición general parece confiable. La correlación detallada
entre las partes se basa a menudo en los fósiles y/o la clase de rocas en las que
se encuentran, mientras que el cuadro general está basado tanto en la datación
radiométrica de las rocas, como en la relación mutua de las capas de fósiles. Al-
gunas veces la correlación es buena, en otras, tenue. Una capa inferior se habría
depositado primero, por supuesto, y por lo tanto es más antigua.
El orden de los fósiles que se encuentra en la columna geológica es crucial
para cualquier interpretación de la vida pasada. Los fósiles pueden darnos indi-
cios con respecto al ambiente en el cual vivieron y al origen de los organismos
que representan. La dimensión del tiempo y la edad de los fósiles se añaden a
menudo al panorama más amplio de los orígenes; ya sea unos pocos miles de
años, como interpretan los creacionistas, o miles de millones de años, como in-
terpretan los evolucionistas.

UN BREVE ASCENSO POR LA COLUMNA GEOLÓGICA


Los que buscan fósiles, con frecuencia encuentran diferentes clases de
fósi-les en diferentes capas geológicas. La Tabla 9.1 da un cuadro general de los
ti-pos dominantes de vida que se encuentran en la columna geológica según los
fósiles que se encuentran en ellas, mientras la Figura 10.1 muestra la distribu-ción
de los grandes tipos de fósiles en la columna geológica. Ambas ilustracio-nes pueden
ser consultadas cuando el lector tenga preguntas acerca de la termi-nología y la
disposición de la columna geológica.
Difícilmente puede enfatizarse demasiado la gran diferencia que existe en-
tre las dos principales divisiones de la columna, el Precámbrico, que está deba-jo
de la división importante del Cámbrico, y el Fanerozoico, que se extiende hacia
arriba desde el Cámbrico. Durante siglos no se encontraron fósiles en el
Precámbrico, mientras que muchos miles se encontraron en las capas que había
inmediatamente sobre ella. Recientemente se han descrito una cantidad de fósi-
les precámbricos, pero la gran abundancia y variedad del Fanerozoico sigue es-
tableciendo un contraste notable. Cualquier modelo de historia de la vida sobre la
Tierra debe tomar en cuenta esta disparidad.
La búsqueda de las formas de vida más antiguas que evolucionaban en el
CAPITULO 9 1 EL REGISTRO FÓSIL 177

Arqueano (las capas inferiores) se han concentrado en el supergrupo de sedi-


mentos de Swazilandia en Sud África, y en el grupo Warrawoona, cerca de North
Pole, Australia, y ambos se consideran de una antigüedad de 3.500 millo-nes de
años~ De ambas regiones se han descrito pequeños tipos de fósiles fila-mentosos
que, por causa de su posible autenticidad, son de considerable inte-rés.24
Algunos evolucionistas los consideran las formas de vida más antiguas que se
conocen.
En el Proterozoico (mitad superior del Precámbrico), los estromatolitos son
relativamente abundantes. Debe hacerse mención especial de la ftanita o pe-
dernal (chert] de Gunflint, en la región de los grandes lagos de los Estados Uni-
dos. Este pedernal, también de la parte inferior del Proterozoico, tiene fósiles
filamentosos bien preservados que se parecen mucho a las cianobacterias
25
Lyngbya y Oscillatoria (algas verde-azules).
Fósiles especiales esféricos, llamados acritarcas, se encuentran en la mitad
superior del Proterozoico. Comúnmente tienen un diámetro 0,05 mm, y algunos
26
piensan que son una forma de quistes de algas. Muestran una mayor diversi-
dad y un aumento de tamaño cerca de la parte alta. Se considera que las acritar-
cas son una forma más avanzada de vida (eucariotas) porque tienen un núcleo
en sus células; sin embargo, esta interpretación ha sido discutida. los eucariotas
incluyen la mayoría de los organismos, desde la ameba microscópica hasta los
enormes árboles de Kauri en Nueva Zelanda. En contraste, se considera que las
bacterias que no tienen núcleo (procariotas) evolucionaron más temprano. Se
han descrito varios otros tipos de fósiles menores, incluyendo objetos en forma
de florero (0,07mm) de afinidad desconocida.
En la parte superior del Proterozoico, muy cerca del Cámbrico, hay un tipo
27
de animales peculiares, multicelulares (la fauna de Ediacara) que se
encuentra especialmente en Australia y Rusia. Algunos parecen helechos,
gusanos, rue-das con rayos, etc., y no están asociados necesariamente con
formas vivientes conocidas. Hasta ahora no se ha encontrado ningún ejemplar
de las formas más avanzadas (multicelulares) de animales debajo de este nivel,
donde están presentes sólo unas pocas formas sencillas y a veces mal definidas,
28
probable-mente relacionadas con las algas.
A pesar de todos los problemas para identificar los fósiles precámbricos, hay
algunos buenos ejemplos incuestionables. Estos incluyen las cianobacte-rias de
las ftanitas de Gunflint, las acritarcas, las cianobacterias de Bitter Springs, y la
fauna animal de Ediacara, todos los cuales pertenecen a la mitad
178 LOS ORIGENES 1 LOS FÓSILES

superior del Precámbrico (Proterozoico). A éstos pueden añadirse algunas for-


mas filamentosas más dudosas de las regiones de Fig Tree (África) y North Pole
(Australia) que son del Precámbrico inferior (Arqueano).
Directamente por encima de la casi total ausencia de fósiles del Precámbri-
co, aparecen repentinamente todos los grandes grupos de animales (ver Tabla
9.1 y Figura 10.1 ). A esta transición abrupta se la conoce como la "explosión
cámbrica". Dependiendo del esquema de clasificación, aparecen en esta parte
de la columna geológica unos 30 ó 40 tipos de animales (las grandes categorías
del reino animal). Pocos o ningún tipo básico aparecen por encima de este ni-vel.
Esta aparición repentina es un desafío para la idea de un proceso evolutivo largo
y gradual.
Debería mencionarse en forma especial los intrigantes fósiles de los famo-
sos Esquistos Cámbricos de Burgess [Burgess Shale], de las montañas Rocosas
29
del Canadá, donde se han coleccionado más de 73.000 especímenes. Se han
encontrado tipos similares en la China y en Groenlandia. Estos organismos, ma-
yormente de cuerpos blandos, son famosos por su excelente conservación. Al-
gunos son tan singulares que se han propuesto una cantidad de nuevos tipos de
animales para cubrir su clasificación. Un organismo produce tanta intriga que se
le ha dado el apropiado nombre científico de Hallucigenia. Primero se lo dibujó
como un cuerpo alargado que caminaba sobre siete pares de espinas y con
tentáculos por encima del cuerpo (Figura 9.3). También se ha propuesto la
posición inversa con las espinas hacia arriba. Podría estar relacionado con los
gusanos de terciopelo (Onychophora) que tienen patas como lóbulos pero no
30
tienen espinas. Otra sugerencia es que podría representar una parte de un ani-
mal mucho más grande.31
Diversas variedades de plantas y animales terrestres, tales como los hele-chos
y los insectos, aparecen en estratos de rocas por sobre la explosión cámbri-ca. Los
mamíferos aparecen por primera vez en el Mesozoico inferior, mientras que las
plantas con flores no aparecen sino hasta más arriba en el Mesozoico. Los reptiles
dominan el Mesozoico, mientras que los mamíferos y las plantas con flores dominan
en el Cenozoico. En general, los organismos marinos domi-nan en el Paleozoico
inferior, mientras que los organismos terrestres dominan muchas de las porciones
más arriba. Fósiles buenos y auténticos del hombre no aparecen hasta la última
1/10.000 parte de la supuesta escala del tiempo geológico. De interés especial es la
posición de los diversos miembros del tipo Cordata, que incluye los animales con
columna vertebral, tales como los peces
CAPITULO 9 1 EL REGISTRO FÓSIL 179

FIGURA 9 l

Una de las primeras interpretaciones del enigmático animal Hallucigenia de los Esquistos Burgess,
del Cámbrico del Canadá. Interpretaciones posteriores invierten el animal, con las espinas arriba.

y los hombres. los Cordados aparecen para proporcionar un aumento general de


complejidad con el ascenso en los estratos. Muchos consideran que esta ca-
racterística es una buena evidencia en favor del evolucionismo. En el próximo
capítulo se analizarán explicaciones alternativas.
La extinción en masa aparece en varios niveles del Fanerozoico. Un hori-
zonte con extinción en masa es aquel en el que una gran proporción de las
especies fósiles que están presentes en un nivel ya no se encuentran en nive-les
superiores. la desaparición de los dinosaurios es un ejemplo famoso pero
debatido. Las mayores extinciones se encuentran en la parte superior de los
períodos Cámbrico, Ordovícico, Devónico, Pérmico, Triásico y Cretácico, así
como a mediados del Terciario.32 Se han implicado como agentes causantes
algunos ligados a la tierra, como inundaciones y erupciones volcánicas, como
33
también causas extraterrestres (grandes meteoritos). Sin tomar en cuenta la
causa, el registro fósil da testimonio de actividades catastróficas significativas en
el pasado.
180 LOS ORIGENES 1 LOS FÓSILES

LA AGITACIÓN ACERCA DEL ORIGEN DE LOS FÓSILES


Por varios siglos se hicieron pocos intentos para distinguir entre los fósiles
que se parecían a los organismos vivientes y otras estructuras singulares que se
encontraban en las rocas, tales como grandes cristales inorgánicos. Se creía
que ambos procedían de alguna clase de fluido concentrador, o por la acción de
alguna clase de poder o espíritu especial. Más tarde, durante la última parte del
siglo XVII, el debate se centró en si los fósiles eran de origen inorgánico (no vi-
viente) u orgánico (viviente).
A medida que pasaba el tiempo, interrogantes acerca del diluvio bíblico
comenzaron a entrar en el debate acerca de los fósiles. Generalmente se
acepta-ba que el diluvio había ocurrido unos pocos miles de años antes, y se
considera-ba que fue el evento que más fósiles había producido. Había algunas
preguntas acerca de cómo se determinó qué fósiles llegaron a las diferentes
capas durante tal acontecimiento. La idea de que la separación de debía a
diferencias de den-sidad (los fósiles más pesados se hundirían más) fue
considerada seriamente. También se preguntaba por qué algunos fósiles eran tan
diferentes de los orga-nismos vivientes conocidos. Y algunos se preguntaban si
pudo haber suficiente agua para cubrir los Alpes en Europa. En ese tiempo la
idea de que las montañas pudieran formarse después del diluvio era muy vaga.
Sin embargo, a mediados del siglo XVIII el diluvio bíblico era ampliamente
aceptado como un aconteci-miento histórico, y los fósiles se consideraban los
restos de los organismos anti-guos sepultados por el diluvio.
El siglo XIX fue testigo de cambios radicales de pensamiento, no específica-
mente acerca del origen de los fósiles mismos, sino acerca del origen de los or-
ganismos que los habían producido. El concepto de las largas edades para el
desarrollo de las rocas y para el desarrollo de la vida por evolución introdujo
muchas preguntas con respecto a la interpretación de los fósiles. ¿Fueron estos
fósiles el resultado del diluvio bíblico descrito en el Génesis, o fueron el resulta-
do de millones de años de evolución? Estos conceptos con respecto al origen de
los fósiles serán considerados en detalle en los próximos dos capítulos.

CONCLUSIONES
Los fósiles son fascinantes y tienen mucho que decir con respecto al origen
de la vida y de su historia. Su interpretación se relaciona con conceptos claves para
el evolucionismo y el creacionismo. Están próximos al centro de la contro-versia
ciencia-Escrituras.
CAPfTULO 9 1 EL REGISTRO FÓSIL 181

El estudio de los fósiles es un desafío y ha estado marcado por


controversias importantes. La precaución es justificada. Mientras muchos fósiles
están bien conservados, algunos están parcial o altamente descompuestos y son
difíciles de identificar. Algunas veces no podemos estar seguros de si una forma
específica es un fósil genuino.
La columna geológica tiene organismos sencillos en sus porciones inferio-
res. La mayoría de los tipos animales aparecen repentinamente en la "explo-
sión cámbrica". En las capas rocosas superiores a ésta aparecen los diversos ti-
pos de plantas, reptiles, mamíferos y plantas con flores.
A través de los siglos se consideraron diversas ideas acerca del origen de
los fósiles. Algunos sugirieron que los fósiles fueron formados por la acción de
fluidos concentradores. Muchos creyeron que los fósiles representaban organis-
mos sepultados por el diluvio bíblico, mientras otros los consideraban como los
restos de organismos en evolución.

Notas y referencias:
1. L. Wittgenstein, Culture and Value, P. Winch, trad., G.H.v. Wright, ed. (con H. Nyman) (Chicago: The Univer-
sity of Chicago Press, 1980), p. 39e. Traducción de: Vermischte Bemerkungen.
2. D.A. Lawson, "Pterosaur from the Latcst Cretaceous of West Texas: Discovery of the Largest Flying Creature",
Science 187(1975):947, 948.
3. G.G. Simpson, Fossils and the History of Life (N. York: Scientific American Books, 1983), p. 2.
4. Debo a A.S. Romer los detalles de este incidente. Ver: A. S. Romer, "Cope versus Marsh", Systematic Zoology
13(4-1964):201-207.
5. Para el informe detallado de Marsh, ver: a) E. N. Shor, The Fossil Feud: Between E.D. CopeandO. C. Marsh
(Hicksville, NY: Exposition Press, 1974), pp. 184-186. Para más detalles, ver también: b) R. PI ate, The Dino-
saur Hunters: Othniel C. Marsh and Edward D. Cope (N. York: David McKay Co., 1%4).
6. Shor, p. 17 4 (nota 5a).
7. Para informes de esta famosa guerra, así como informes extensos presentados en el Herald, ver: lbíd.
8. ).R. Beerbower, Search for the Past: An lntroduction to Paleontology, 2a. cd. (Englewood Cliffs, N): Prentice-Hall,
1968), p. 39.
9. N.P. Malakhova, L.N. Ovchinnikov, "A Find of Fossils in Granite of the Central Ural", Doklady Akademii Nauk SSSR
188(1969):33-3.>. Traducción de: "O nakhodke organicheskikh ostatkov v granitakh Srednego U rala".

10. P. Cloud, "Pseudofossils: A Plea for Caution", Geology 1(3-1973):123-127.


11. M.F. Glaessner, "Pseudofossils from the Precambrian, lncluding 'Buschmannia'and 'Praesolenopora'", G~ logica/
Magazine 117(2-1980):199, 200.
12. W. Hantzschel, Treatise on lnvertebrate Paleontology, Parte W: Miscellanea, Suplemento 1, 2a. ed. <Boulder,
CO: The Geological Society of America, y li!wrence, Kansas: The University of Kansas, 1975), p. W1 69-179.
13. lbíd., p. W146.
14. a) M.F. Glaessner, "Pseudofossils Explained as Vortex Structures in Sediments", Senckenbergiana lethaea 69(3/4-
1988):275-287; b) A.M. Gutstadt, "Pseudo-and Dubiofossils from the Newland Limestone (Belt Su-pergroup, late
Precambrian), Montana", ]ournal of Sedimentary Petrology 45(2-1975):405-414; e) R.).F. )en-kins, P.S. Plummer,
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LOS ORIGENES 1 LOS FÓSILES

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tubulates'", Micropa/eontology 20(1-1974):97-102; f) R.F. Service, "Prompting Complex Patterns to Form
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a) Hoffman (nota 19a). Ver también: b) M. Estaban, L.C. Pray, "Subaqueous, Syndepositional Growth of In-pla-ce
Pisolite, Capitan Reef Complex (Permian), Guadalupe Mountains, New Mexico, and West Texas", Geolo-gical
Society of America Abstracts with Programs 7(1975):10&8, 10&9; e) C. Thomas, "Vadose Pisolites in the
Guadalupe and Apache Mountains, West Texas", en: B.A. Silver, ed., Guadalupian Facies, Apache Mountains
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Paleontologists and Mineralogists Publication &8(11-1968):32-35.
Gutstadt (nota 14b).
T. Bjaerke, H. Dypvik, "Quaternary 'Stromatolitic'limestone of Subglacial Origin from Scandinavia", }ournal of
Sedimentary Petrology 47(1977):1321-1327.
Para un repaso esclarecedor del desarrollo del concepto de la columna geológica, ver: a) R. Ritland, "Histori-
cal Development of the Curren! Understanding of the Geologic Column: Part 1", Origins 8(1981 ):59-7&; b) R.
Ritland, "Historical Development of the Curren! Understanding of the Geologic Column: Part 11", Origins
9(1982):28-50.
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2&0(1993):&40-&46; b) Schopf and Packer (nota 15); e) M.M. Walsh, D.R. Lowe, "Filamentous Microfossils from
the 3.500-million-year-old. Onverwacht Group, Barberton Mountain Land, South Africa", Nature 314(1985):530-
532.
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University Press, 1993), pp. 35, 3&.
C.V. Mendelson, "Acritarchs and Prasinophytes", en: j.H. lipps, ed., Fossil Prokaryotes and Protists (Boston,
Oxford y Londres: Blackwell Scientific Publications, 1993), pp. 77-104.
La posición exacta de estos organismos está en discusión. Ver: a) ].P. Grozinger, S.A. Bowring, B.Z. Saylor, A.].
Kaufman, "Biostratigraphic and Geochronologic Constraints on Early Animal Evolution", Science 270(1995):598-
&04; b) R.A. Kerr, "Animal Oddballs Brought into the Ancestral Fold?", Science 270(1995):580, 581.

a) S. Bengtson, M.A. Fedonkin, ].H. lipps, "The Major Biotas of Proterozoic to Early Cambrian Multicellular
Organisms", en: j.W. Schopf, C. Klein, eds., The Proterozoic Biosphere: A Multidiscip/inary Study (Cambridge, y
N. York: Cambridge University Press, 1992), pp. 433-534; b) T-M. Han, B. Runnegar, "Megascopic Eukaryo-tic
Algae from the 2, 1-billion-year-old Negaunee lron-Formation, Michigan", Science 257(1992):232-235; e) Z.
Shixing, C. Huineng, "Megascopic Multicellular Organisms from the 1.700-million-year-old Tuanshanzi Formation
in the jixian Area, North China", Science 270(1995):&20-622.
Para un resumen general, ver: a) D.E.G. Briggs, D.H. Erwin, F.]. Collier, The Fossils of the Burgess Shale
(Washington, DC y Londres: Smithsonian lnstitution Press, 1994); b) S.j. Gould, Wonderful Life: The Burgess

Shale and the Nature of History (N. York y Londres, W.W. Norton & Co., 1989).
CAPrTULO 9 1 EL REGISTRO FÓSIL 183

30. Cowen, pp. 83, 84 (nota 16).


31. Gould, p. 157 (nota 29b).
32. la publicación clásica es: a) N.D. Newell, "Revolutions in the History of life", en: C.C. Albritton jr., ed.,
Uniformity and Simplicity: A Symposium on the Principie of the Uniformity of Nature, Geological Society of
America Special Paper 89(1967):63-91. Ver también: b) ].l. Cutbill, B.M. Funnell, "Numerical Analysis of
The Fossil Record', en: W.B. Harland, C. H. Holland, M. R. House, N.F. Hughes, A. B. Reynolds, M.].S. Rud-
wick, G.E. Satterthwaite, l. B. H. Tarlo, E.C. Willey, eds., The Fossil Record: A Symposium with Documentation
(Londres: Geological Society of london, 1967), pp. 791-820; e) D.M. Raup, ).J. Sepkoski, Jr., "Periodicity of
Extinctions in the Geologic Past", Proceedings of the National Academy of Sciences, USA 81 (1984):801-805.
33. a) A. Hallam, "Mass Extinction: Processes. Earth-bound Causes", en: D.E.G. Briggs, P.R. Crowther, eds., Paleo-
biology: A Synthesis (Oxford y Londres: Blackwell Scientific Publications, 1990), pp. 160-164; b) D. Jablons-
ki, "Mass Extinctions: Processes. Extra-terrestrial Causes", en: Briggs y Crowther, pp. 164-171 {nota 33a).
LA COLUMNA GEOLÓGICA Y
LA CREACIÓN

Hay suficiente luz para quien realmente desea ver,


y suficiente oscuridad para los de disposición contraria.
1
PASCAL

·· os dos puntos de vista, el creacionismo y el evolucionismo, difícil-


·. 1'.

L
' mente podrían ser más diferentes. El creacionismo propone un origen
reciente de la vida, hace unos pocos miles de años, por Dios, y una
posterior destrucción de esa creación en el gran diluvio del Génesis.
Por cuanto no hubo vida antes de la creación, todo el registro fósil se
habría formado después de }l creación. El evolucionismo, por otro
2
lado, propone un origen espontáneo de la vida hace varios miles
de millones de años, y un desarrollo gradual a formas más avanza-
das, incluyendo la relativamente reciente evolución del hombre. El
registro fósil debería tener mucho que decir acerca de cuál de
estos conceptos es correcto.
Los creacionistas y los evolucionistas consideran el registro
fósil desde perspectivas contrastantes. Los evolucionistas ven el
registro como la representación del desarrollo gradual de las for-mas
vivientes; los creacionistas lo consideran como el registro del
sepultamiento durante el diluvio. Para los primeros, el registro re-
presenta el progreso evolucionista; para los segundos, representa
una destrucción repentina. Al evaluar las interpretaciones, deben re-
cordarse estas perspectivas contrastantes.
En este capítulo evaluaremos interpretaciones creacionistas impor-
tantes de la columna geológica y las compararemos con algunas inter-
pretaciones evolucionistas.

184
CAPiTULO ;o 1 LA COLUMNA GEOLÓGICA Y LA CREACIÓN 185

LA SECUENCIA FÓSIL Y EL CREACIONISMO


El registro fósil es considerado a menudo como uno de los argumentos más
sólidos en favor del evolucionismo. Sin duda, muchos evolucionistas hubie-ran
abandonado su teorí~ si no fuera por un cuadro muy general de aumento de
complejidad de los organismos desde abajo hacia arriba de la columna geológi-
ca, y también una singularidad significativa en los diferentes niveles. Los dife-
rentes tipos de fósiles no están todos mezclados como uno esperaría que ocu-
rriera durante el diluvio. Además, dentro del grupo de los vertebrados (animales
con columna vertebral, tales como las serpientes o las cabras), también se
obser-va una especie de tendencia hacia el aumento de complejidad desde
abajo ha-cia arriba en la porción del Fanerozoico de la columna geológica. Los
peces son los primeros vertebrados en aparecer, seguidos por los anfibios, los
reptiles, los mamíferos y las aves; lo cual es una tendencia general hacia el
progreso. El grupo representado (vertebrados) es pequeño y abarca sólo el 3%
de todas nuestras especies vivientes. Sin embargo, los vertebrados son los
animales más familiares para nosotros. Tales datos son considerados como
buena, evidencia en favor del evolucionismo, pero hay explicaciones
alternativas. Los organismos restantes (bacterias, protistas, invertebrados y
3
plantas) no muestran tan bien las secuencias evolutivas.
Algunos creacionistas intentan afrontar el desafío de la columna geológica
señalando que en algunos lugares la columna está fuera de orden, con fósiles y
rocas más antiguos descansando sobre otros más jóvenes. Por causa de estas
anomalías, se argumenta que la validez de la columna geológica queda total-mente
negada. George McCready Price, el líder del creacionismo durante la primera parte
del siglo XX, fue el más destacado expositor de esta idea.4 Muchos otros
creacionistas lo han seguido. 5 Ejemplos favoritos de estos fósiles y/o capas fuera de
orden incluyen el sobreescurrimiento de Lewis en Montana (EEUU) y Canadá, la hoja
desplazada de Heart Mountain en Wyoming (EEUU), y el Mat-terhorn, en Suiza. En el
caso de la discordancia de Lewis, las rocas precámbri-cas yacen sobre rocas
cretácicas que, de acuerdo con las interpretaciones geoló-gicas corrientes, se
supone que son unos 900 millones de años más jóvenes: Las capas que están por
encima fueron empujadas horizontalmente desde el oeste sobre las rocas más
jóvenes a lo largo de una distancia de por lo menos 50 a 65 km. Algunos
creacionistas niegan cualquier evidencia de este sobrees-currimiento, intentando
negar así la validez de la columna geológica. Esto ha si-do un problema muy
debatido entre los creacionistas, que incluyen una mala
186 LOS ORIGENES 1 LOS FÓSILES

identificación de la zona de contacto del escurrimientd y otras reinterpretacio-


nes. He examinado la zona de contacto del sobreescurrimiento de Lewis, y los
surcos y rayones que son evidentes en las rocas indican que por lo menos ocu-
rrió algún traslado.
Debemos reconocer que todos los ejemplos notables de fósiles en una se-
cuencia equivocada vienen de áreas montañosas donde hay amplia evidencia de
perturbaciones en la corteza terrestre, lo que a menudo incluye corrimientos. Más
importante es la verdad de que en muchas partes de las áreas montañosas y en las
partes más amplias, menos perturbadas y más planas de los continentes, los fósiles
están en un orden generalmente consistente. Los creacionistas deben tomar esto en
cuenta. El cuadro general no puede ser ignorado, y la secuencia general de conjunto
de los fósiles en la columna geológica parece ser auténtica. Seguiremos con
explicaciones basadas en esta premisa.

LA VIDA EN LAS ROCAS PROFUNDAS


Las partes inferiores de la columna geológica, a veces llamada Precámbrico
(Arqueano y Proterozoico; Figura 1 0.1, Tabla 9.1 ), están generalmente a gran
profundidad en la tierra. Sin embargo, a veces están expuestas en la superficie,
debido a levantamientos y erosión. También se hah-recuperado muestras de las
operaciones de perforación petrolífera que a menudo llegan a una profundidad
de varios kilómetros. En las últimas décadas, se ha puesto mucho énfasis en los
escasos hallazgos de fósiles en estas rocas inferiores. Tales fósiles representan

* Basada en: a) M.j. Benton, ed., The Fossil Record 2 (Londres, Glasgow y N. York: Chapman and Hall,
1993); b) R.S. Boardman, A.H. Cheetham, A.j. Rowell, eds., Fossillnvertebrates (Palo Alto, Oxford y Londres:
Blackwell Scientific Publications, 1987); c).j.l. Cutbill, B.M. Funnell, "Numerical Analysis of The Fossil Record",
en: W.B. Harland, C.H. Holland, M.R. House, N.F. Hughes, A.B. Reynolds, M.j.S. Rudwick, G.E. Satterthwaite,
LB. H. Tarlo, E. C. Willey, eds., The Fossil Record: A Symposium with Documentation (Londres: Geological Society
of London, 1967), pp. 791-820; d) D.L Eicher, A. L. McAiester, History ofthe Earth (Englewood Cliffs, NJ: Prentice-
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1981 ):7-35; h) j.H. Lipps, ed., Fossil Procaryotes and Protists (Boston, Oxford y Londres: Blackwell Scientific Publi-
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Geological Society of America, y K. S. Lawrence: The University of Kansas Press, 1955-1981 ); j) A.M. Simonetta, S.
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Cambridge University Pres, 1993), pp. 51 O, 511.


CAPrruLO 10 1 LA COLUMNA GEOLÓGICA Y LA CREACIÓN 187
FIGURA 1 O 1

BAcmmA~•••••••••

LEYENDA
- =~~Y:O:dulce
• =mayormente

De idenálioación o
•• distribución inciertas
Lfmite inferior de los grupos
terrestres

¡ ;.~::: Cámbrico y

D Región con organismos


terrestres

D Regi~con~miniode
orgarusmos mannos

D Región con organismm.


simples

Distribución de los principales tipos de organismos en la columna geológica. En la 4• columna se


dan las edades en millones de años, basadas en la escala de tiempo geológico estándar, que no es
aceptada por el autor. Nótese que la escala del tiempo no es lineal. El Fanerozoico ha sido amplia-
do cinco veces comparado con el Precámbrico. Véase las referencias en la página 186.'"
188 lOS ORiGENES 1 LOS FÓSILES

los organismos más sencillos. Una excepción la constituyen los fósiles más
complejos de Ediacara. Estos son muy similares a los cámbricos (Figura 1 0.1 ),
y parecen más estrechamente relacionados con las especies cámbricas. Para
los propósitos de este estudio pueden ser considerados junto con los tipos
fósiles más abundantes del Fanerozoico (Cámbrico al Reciente). Pero, ¿qué
diremos de los organismos más sencillos que se encuentran más abajo en la
columna? ¿No representan formas anteriores de vida en camino a evolucionar a
formas más complejas? Los creacionistas pueden no necesitar aceptar esta idea
evoluti-va, por cuanto formas más sencillas de vida viven actualmente en esas
rocas más profundas y podrían fácilmente llegar a fosilizarse allí.
Todos estamos familiarizados con los animales y.J_as plantas terrestres, así
como con el plancton, los peces y las ballenas de los océanos del mundo. Un
nuevo ámbito biológico está llegando a conocerse: el de la vida en las rocas
profundas. Las rocas de la corteza terrestre, especialmente las más profundas,
son relativamente inaccesibles. "Lejos de los ojos, lejos de la mente", cierta-
mente se aplica aquí; y no sorprende que aunque hemos sabido que existe algu-
na forma de vida en las rocas profundas desde hace décadas, sólo recientemen-
te los hombres de ciencia han prestado atención a este ámbito biológico oculto.
Desde hace mucho se sabía que organismos como bacterias, gusanos y
larvas de insectos abundan en el metro superficial de los suelos de la tierra. De-
bajo de este nivel, el número de organismos decrece dramáticamente, pero
persiste en números sorprendentes a gran profundidad. La única clase de vida
que florece a estas profundidades son diversos microorganismos. Los ejemplos
abundan.7 Bacterias que reducen el azufre son abundantes en los acuíferos (ca-
pas sedimentarias que contienen agua) a profundidades de 800 a 1.000 m en el
distrito Bakú de Azerbaiján (parte de la antigua Unión Soviética). Allí le impar-ten
un color rosado al agua que procede de las perforaciones de pozos petrolífe-ros.
8
Un pozo produjo unos 5.000 litros de agua rosada diariamente por seis meses.
Una veta de carbón en Alemania, a una profundidad de 400 m, aloja unas 1.000
bacterias por gramo de carbón. Más o menos la misma concentra-ción de
bacterias fue hallada en el agua subterránea, a más de 1 km bajo la su-perficie,
9
en la caliza Madison en el noroeste de los Estados Unidos.
Se han realizado extensos estudios en Carolina del Sur (EE.UU.) en tres po-zos
perforados a profundidades de hasta 500 m. Típicamente, se encontraron de
100.000 a 10.000.000 de bacterias por gramo de sedimento, y se aislaron más de
4.500 cepas diferentes. En capas sedimentarias de arcilla menos permeables
CAPfTULO 10 1 LA COLUMNA GEOLÓGICA Y LA CREACIÓN 189

que se encuentran entre sedimentos acuíferos, las cantidades de bacterias eran


mucho menores, generalmente menos de 1.000 por gramo.10 También se en-
contraron protozoarios (animales unicelulares, clasificados ahora como protis-
tas) y hongos, pero en concentraciones significativamente menores que las bac-
terias.11 Los protozoarios y las bacterias también fueron encontrados en una
12
cantidad de otros sedimentos profundos. Sorprendió encontrar en los pozos
de Carolina del Sur, algas verdes filamentosas vivas, que generalmente
13
requieren luz para crecer, a diversas profundidades que alcanzan a los 210 m.
Su pre-sencia a estas grandes profundidades fue explicada como indicadoras,
posible-mente, de alguna conexión con la superficie, o una muy grande
viabilidad de estas algas. Otro estudio demostró la presencia de la clase de virus
14
que viven en bacterias, a una profundidad de 405 m.
Probablemente existen microorganismos en todas las rocas sedimenta-
rias,15 pero son más abundantes en las acuíferas. También se los ha
16
descubierto en el granito. Thomas Gold proporciona evidencia de su actividad
a una pro-fundidad de 6 km en un pozo petrolífero de exploración perforado en el
cráter de impacto de Siljan, en Suecia (44 km de diámetro). Además, él informa
de haber aislado varias cepas de bacterias vivas encontradas a profundidades
de más de 4.000 m en la misma localidad. Hasta sugiere que el volumen de orga-
nismos vivientes en las rocas puede ser comparable con todos los organismos
vivos en la superficie de la Tierra. 17 Considerando el espesor de las capas de
rocas, parece haber una abundancia de vida debajo de nuestros pies.
La capacidad de los microorganismos de vivir en las rocas se debe parcial-
mente a su tamaño pequeño, que les permite existir en los diminutos espacios y
poros entre los gránulos del mineral. Las bacterias tienen, comúnmente, un diá-
metro de 1/1.000 mm. Los protozoarios, las algas, los hongos y las cianobacte-
rias (bacterias que tienen capacidad de fotosíntesis) son generalmente de 1 O a
100 veces mayores, pero todavía pueden caber fácilmente entre las partículas de
sedimentos más gruesos como las arenas. La humedad es esencial para su su-
pervivencia, pero el agua está disponible corrientemente a profundidades de 1 km y a
menudo a mucho más profundidad. El lento movimiento vertical y late-ral del agua en
los acuíferos favorece la dispersión pasiva de los microorganis-mos.

Los diversos microorganismos que se encuentran a grandes profundidades


poseen una cantidad de sistemas bioquímicos que les permiten sobrevivir bajo
18
condiciones poco usuales. Algunos parecen prosperar a temperaturas por so-
190 LOS ORfGENES 1 LOS FÓSILES

bre 150° C, pero estos datos son discutibles. Muchos requieren oxígeno, mien-
tras algunos no pueden sobrevivir en su presencia .. Otros pueden existir en
cualquiera de los dos ambientes. A menudo hay una cantidad moderada de
oxígeno en las aguas a esa profundidad, mientras esf>acios sin oxígeno no son
raros. La energía la obtienen de compuestos orgánicos e inorgánicos.
Por lo dicho arriba es evidente que existe un mundo viviente en las rocas,
previamente desconocido. Desafortunadamente, estos organismos "sigilosos"
son relativamente inaccesibles. Su presencia plantea algunas preguntas intere-
santes con respecto al registro fósil de microorganismos que se encuentran en
las rocas más profundas.

EL CREACIONISMO Y LA VIDA EN LAS ROCAS PROFUNDAS


Los datos pueden ser interpretados, a menudo, en más de una manera. La
hipótesis de que los fósiles sencillos que se encuentran en las rocas más profun-
das representan formas de vida en camino a evolucionar a formas más avanza-
das, es una interpretación. Los recientes descubrimientos de vida en las rocas
profundas también permite la interpretación de que estos fósiles representan or-
ganismos que normalmente viven o se han infiltrado en las rocas profundas. La
presencia de vida, demostrada en las rocas hoy, sugeriría que esta
interpretación debería ser considerada antes de que los fósiles precámbricos,
unicelulares y sencillos sean usados como confirmación del evolucionismo. Que
algas fila-mentosas vivas se hayan encontrado en estas capas profundas podría
representar la fuente de los fósiles filamentosos postulados como de 3.500
millones de años. También el diluvio catastrófico del Génesis podría haber
facilitado el transporte de algas microscópicas a medida que las aguas de
superficie se infil-traron a la rocas permeables o rocas profundas agrietadas.
Los estromatolitos19 también se encuentran en las rocas profundas, y su in-terpretación es más equívoca tanto desde la

perspectiva de los creacionistas co-mo la de los evolucionistas. Los estromatolitos son una parte importante del es-cenario

evolucionista de la vida temprana (Tabla 9.1 ); pero, como muchos de los fósiles de las rocas profundas, su identificación es

problemática. Algunos ejemplos ampliamente aceptados de estromatolitos antiguos han sido reinter-pretados como

precipitaciones y deformación de sedimentos blandos.20 El pa-leobotánico A. H. Knoll, de Harvard, señala que "no se conoce

ningún estroma-tolito del Arqueano temprano que contenga microfósiles. De este modo, deben considerarse las alternativas

abiológicas".
21
CAPITULO 10 1 LA COLUMNA GEOLÓGICA Y LA CREACIÓN 191

la identificación correcta de los estromatolitos fósiles en las rocas profundas es


importante para el tema del origen de la vida. las estimaciones de edad de es-tos
fósiles se complica por el reciente descubrimiento de estromatolitos vivientes que se
forman activamente en cavidades rocosas tales como las de los arrecifes de coral.
Estos depósitos son llamados endoestromatolitos. la acumulación de sedi-mentos
sobre un endoestromatolito es facilitada por bacterias que no requieren la luz como
fuente de energía. Claude Monty, un biosedimentólogo de la Universi-dad de lieja en
Bélgica, sugiere que los endoestromatolitos pueden formarse en cavidades de la
roca a profundidades de por lo menos 3 km. 22 Esto plantea la pre-gunta de si
algunos de los endoestromatolitos que se hallan en rocas profundas, creciendo
posiblemente en cuevas, podrían ser endoestromatolitos de origen re-ciente. El
estatus de nuestro conocimiento con respecto a estos estromatolitos an-tiguos es
inadecuado, y no se pueden obtener conclusiones firmes.
Parece que la evidencia de las rocas profundas para la evolución temprana de
la vida está sujeta a interpretaciones alternativas. Se deben considerar debidamente
tres factores: 1) el problema de la identificación válida de tipos de fósiles; 2) el que
las formas de vida fosilizadas puedan representar formas creadas que vivieron en las
rocas y posteriormente se han fosilizado, más bien que etapas tempranas de la evo-
lución de la vida; 3) la infiltración de organismos superficiales en las rocas profun-
das, especialmente durante eventos catastróficos.

EL CREACIONISMO Y LA SECUENCIA FÓSIL DEL FANEROZOICO


la abundancia relativa de fósiles bien conservados en la parte superior de la
columna geológica que se llama el Fanerozoico (Cámbrico al Reciente; Figura 10.1 y
Tabla 9.1) proporcionan un marco de referencia y una interpretación dife-rentes que
la que dan los fósiles poco frecuentes y a menudo cuestionables de las capas
inferiores (Precámbrico).
Aquí, como se dijo más arriba, hay sugerencias de un aumento de compleji-dad
en los fósiles desde las capas inferiores a las superiores de la columna geoló-gica.
Analizaremos varias alternativas que los creacionistas han propuesto para explicar
este esquema. Ellas incluyen la selección 1) por movilidad, 2) por flotabi-lidad y 3)
ecológica. Cualquier modelo del diluvio debe considerar que todos estos factores
pueden tener algún efecto. No existe ningún factor solo que, por sí mismo, sea el
único responsable de la secuencia fósil, y sin duda otros diversos factores están
involucrados. Debe recordarse que como estamos considerando un evento pasado
singular del cual no tenemos muchos datos, las explicaciones
192 LOS ORIGENES 1 LOS FÓSILES

deben necesariamente ser consideradas como conjeturas.

EL FACTOR MOVILIDAD
· La separación por movilidad se aplicaría a los animales que procurarían
escapar de las aguas en gradual crecimieRto en un diluvio global. Por ejemplo,
las aves son escasas en el registro fósil. Restos bien conservados no se han en-
contrado por debajo del jurásico. Se esperaría que escaparan gradualmente a te-
rrenos más elevados durante los meses del diluvio, dejando sólo pisadas en los
sedimentos blandos. Esto podría explicar la abundancia relativa aparente de
huellas de aves en el Triásico por debajo de cualquier hueso fósil de aves en
buen estado.23 Del mismo modo, las huellas de pisadas de anfibios y reptiles
tienden a dominar a un nivel inferior en la columna geológica que el que con-
tiene los fósiles de sus cuerpos.24
Los animales terrestres más grandes parecen estar más capacitados para es-
capar a niveles más altos durante la inundación de lo que podrían hacerlo los
menores. Esta puede ser la base de la Regla de Cope, que afirma que en la evo-
lución los organismos tienden hacia tamaños mayores. 25 Esta regla está basada
en la observación que hizo Cope de que existe un aumento en tamaño de un ti-po
particular de fósil a medida que se asciende en la columna geológica. En el
contexto de un diluvio, los organismos más grandes del mismo tipo habrían es-
capado a un nivel más alto de la columna que sus contrapartes menores. (Éste es
el mismo Cope famoso que rivalizaba con Marsh en el estudio de los vertebra-
dos en el oeste de los Estados Unidos. 26) Aunque la función de la movilidad en
la distribución de los animales en la columna geológica durante el diluvio debe
seguir siendo especulativa, la regla de Cope y datos tales como la distribución
["sorting"] de las huellas de pisadas se ajustan bien al concepto de separación de
acuerdo con la movilidad.

EL FACTOR FLOTABILIDAD
Durante siglos se ha sugerido la separación por densidad durante el diluvio del
Génesis como el mecanismo para explicar el registro fósil. Ocurre que mu-chos
organismos sencillos como el coral, los caracoles, las ostras, los braquiópo-dos y
otros organismos marinos tienen una mayor densidad y también están mejor
representados en las partes inferiores de la columna geológica que los vertebrados
más familiares, como la rana y los gatos. ¿Podría la densidad, en actividad durante el
diluvio, ser responsable por esta distribución? Tal vez pue-
CAPfTULO 10 1 LA COLUMNA GEOLÓGICA Y LA CREACIÓN 193

da ser así a un nivel local, pero es muy dudoso que la separación de acuerdo
con la densidad del animal pudiera ser la explicación general para toda la co-
lumna. Los animales con conchas pesadas se encuentran también en las capas
más altas de la columna geológica.
la flotabilidad de los cadáveres de los vertebrados es uno de los factores
más probables. Después de la muerte, algunos vertebrados tienden a flotar por
mucho más tiempo que otros. Experimentos preliminares sobre organismos re-
cientes indican que las aves flotan, en promedio, 76 días, los mamíferos, 56
días, los reptiles, 32 días, y los anfibios, 5 días.F Debe reconocerse que los re-
presentantes actuales de estos grupos difieren hasta cierto punto de sus contra-
partes fósiles, lo que podría producir cifras diferentes para el mismo tipo de ver-
tebrados. Sin embargo, esta secuencia se adecua bien tanto con la disposición
en la columna geológica como con el marco de tiempo del diluvio descrito en el
Génesis. la separación por flotabilidad podría haber sido un factor en el dilu-vio
del Génesis.

LA TEOR(A DE LA ZONACIÓN ECOLÓGICA


Otra explicación creacionista para la tendencia que muestra la secuencia de
los fósiles en la columna geológica está basada en la distribución ecológica de
los organismos. Es razonable suponer que antes del diluvio la distribución de las
plantas y los animales variaran de lugar en lugar, como ocurre ahora. los osos
polares no se encuentran en los trópicos. las diferencias ecológicas tam-bién se
notan fácilmente en las áreas montañosas donde las plantas y los anima-les a
altitudes menores son significativamente diferentes de los de alturas mayo-res
en la misma región general. Por ejemplo, las ranas y las serpientes no se en-
cuentran cerca de las cumbres de nuestras montañas más altas, aunque
algunos mamíferos sobreviven allí. Una explicación creacionista para la columna
geoló-gica, llamada la "teoría de la zonación ecológica", propone una
distribución ecológica prediluvial con cierta semejanza con la distribución de los
fósiles en la columna geológica. En otras palabras, se presume que la secuencia
de los fósiles en la columna geológica refleja en general la ecología prediluvial.
En es-te modelo, los dinosaurios y el hombre vivieron al mismo tiempo, pero en
dife-rentes ambientes ecológicos. El hombre vivió a mayores altitudes.
Al considerar cómo el diluvio pudo haber causado la secuencia que se en-
cuentra en el registro fósil, deberíamos diferenciar entre las inundaciones pe-
queñas, locales, que nos son familiares, y un evento mundial no familiar como
194 LOS ORIGENES 1 LOS FÓSILES

lo describe el Génesis. A veces pensamos que el diluvio llevó sedimentos de los


lugares más altos a los más bajos, y que mezcló todo en un esquema confu-so. Sin
embargo, los depósitos del diluvio están, con frecuencia, bien separados, formando
amplias capas planas. A una_escala mayor, la mezcla es más difícil. Una secuencia
de fósiles resultaría al elevarse lentamente el agua del diluvio en forma secuencial,
destruyendo los diversos paisajes antediluvianos junto con sus organismos
peculiares, redepositándolos en orden en grandes cuencas de sedimentación en los
continentes. Por sí misma, no se esperaría que la lluvia desalojara a los animales y a
los árboles, pero grandes olas de agua creciente podría hacerlo. A menudo, rápidas
corrientes subacuáticas de barro, llamadas corrientes de turbidez/ 8 acarrearían
sedimentos y organismos a las depresiones más profundas. El orden de los fósiles en
estas cuencas sedimentarias reflejaría el orden de los paisajes erosionados destruidos
por el agua que gradualmente subía. Esta idea fue desarrollada por Harold W. Clark/ 9
quien, a diferencia de su mentor, George McCready Price, aceptó la evidencia de una
secuencia de fósi-les en la columna geológica. La Figura 10.2 ilustra una propuesta
de paisaje an-

''''h'·''·*M

L_
Una sugerencia en cuanto a la distribución general de los organismos antes del
diluvio del Génesis. La teoría de la zonación ecológica propone que la destrucción
gradual de estos ambientes por el
agua creciente del diluvio produciría la secuencia de los fósiles que se encuentran ahora en la
corteza terrestre.
,
CAPfTULO 10 1 LA COLUMNA GEOLÓGICA Y LA CREACIÓN 195

tediluviano. Si este paisaje fue destruido por una inundación gradualmente cre-
ciente, como se describió arriba, el resultado sería la secuencia general que
ahora se encuentra en el registro fósil. En este modelo, la secuencia de peces,
anfibios, reptiles y mamíferos que se indicó arriba podría deberse a la distribu-
ción prediluvial de estos organismos.
A veces la teoría de zonación ecológica es simplificada en exceso al com-
parar en detalle la ecología actual con la antediluviana. Mientras nuestra ecolo-
gía actual se relaciona con la secuencia fósil de una manera general, no debería
esperarse que un esquema ecológico sobreviviera al diluvio mundial en gran
detalle. Se esperaría que cualquier catástrofe de proporciones tal como el dilu-vio
del Génesis produjera cambios en la ecología de la Tierra. La distribución precisa
de los organismos antes de tal catástrofe sería probablemente diferente de la
actual. Además, una comparación de la ecología pasada y presente se complica
por la realidad de que, en cualquier inundación grande, se esperaría tanto
transporte lateral restringido como extenso. Este transporte, junto con el le-
vantamiento y la subsidencia del lugar de origen del material transportado y de
las áreas de deposición, introducirían complicaciones adicionales a la secuencia
de los fósiles. Una mezcla limitada, la flotabilidad y la movilidad de los organis-
mos también podría modificar el orden de los fósiles. No se espera una con-
gruencia exacta de la ecología prediluviana con la ecología actual o la que se
observa en el registro fósil, y esta teoría no la propone. Se propone una secuen-
cia ecológica general pero no específica, que sería el resultado del crecimiento
gradual de las aguas del diluvio.
Algunos aspectos generales del registro fósil no se relacionan fácilmente
con las secuencias ecológicas modernas, y a veces se ha propuesto un mundo
antediluviano modificado dentro del marco de la teoría de la zonación ecológi-ca.
Por ejemplo, los organismos marinos actuales están ca,si exclusivamente al
nivel del mar o más abajo. Sin embargo, en la secuencia fósil, los organismos
marinos son abundantes en diversos niveles. De aquí que se ha propuesto que
antes del diluvio hubo grandes mares a diferentes niveles en los continentes (Fi-
gura 10.2). Estos podrían ser la fuente de los principales niveles de fósiles mari-
nos en la columna geológica. Estos mares propuestos habrían sido más
extensos que los mares de agua salada tales como el Gran Lago Salado, el Mar
Muerto y el Mar Caspio que ahora existen en la Tierra por sobre o por debajo del
30
nivel del mar.
196 LOS ORIGENES 1 LOS FÓSILES

La secuencia ecológica prediluviana propuesta (Figuras 10.1 y 1 0.2) co-mienza


con las formas sencillas de vida en las regiones más bajas. Se encontra-rían muchos
animales en los mares prediluvianos más bajos, mientras que los bosques de
"carbón", los anfibios y los reptiles abundarían en las tierras bajas cálidas y
pantanosas. Las plantas con flores y los animales de sangre caliente co-mo las aves
y los mamíferos, incluyendo el hombre, vivirían en las regiones más altas y más
frescas. Esta secuencia general se acomoda bien al registro fósil.

PROBLEMAS DE LA TEOR(A DE LA ZONACIÓN ECOLÓGICA


Los mayores problemas se relacionan todos con la extrema separación de
muchos organismos, como se los encuentra en las capas del registro fósil. Esto
no se encuentra actualmente en las distribuciones ecológicas. Algo de esta
sepa-ración puede explicarse por el transporte lateral extensivo de los
organismos, desde una fuente limitada durante el diluvio; pero el problema es
más general y no se limita a áreas de una fuente única.
La escasez o ausencia total de mamíferos, de plantas con flores y su po-
len31 en el Paleozoico superior y el Mesozoico inferior son probablemente los
problemas más serios que afronta la teoría de la zonación ecológica cuando se
compara la distribución de los fósiles con la ecología actual. El modelo de zona-
ción ecológica requiere una distribución ecológica más ordenada (estratifica-da)
que la que existe ahora, con plantas con flores, incluyendo la hierba, y los
mamíferos sólo en los niveles más altos. Una creación con una ecología antedi-
luviana más ordenada, ciertamente es una posibilidad. Podemos especular
acerca de las causas: 1) los mamíferos de sangre caliente podrían haber sido
excluidos de las tierras bajas antediluvianas por causa de la temperatura cálida
que habría allí. Más abajo se darán evidencias para esto; 2) las plantas con flo-
res podrían haber sido excluidas de estas tierras bajas por causa de la abundan-
cia de una flora adaptada en forma diferente. En las partes más bajas de la se-
cuencia de fósiles del Fanerozoico encontramos evidencias de vastos bosques
compuestos .de árboles que no son familiares tales como los licopodios, hele-
chos con semillas y enormes árboles de cola de caballo [Equisetum]. 32 Éstos
formaron los bosques de carbón del Carbonífero (Tabla 9.1), los cuales constitu-
yen nuestras mejores reservas de hulla.
Hay ciertas evidencias de las rocas y los fósiles que indican que la ecología del
pasado de la Tierra pudo haber sido algo diferente. Los ejemplos no son di-
CAPfTULO 10 1 LA COLUMNA GEOLÓGICA Y LA CREACIÓN 197

fíciles de encontrar. En el medio de la porción del Fanerozoico de la columna


(Pérmico-Triásico) hay muchas rocas rojas, las "capas rojas" que contienen oxí-
geno.33 Debajo de estas "capas rojas" y también cerca de la parte superior de la
columna, abundan pizarras negras, que indican condiciones de oxígeno reduci-
do.34 Ambas condiciones ecológicas no son usuales en la ecología actual. Algu-
35
nos organismos vivientes parecen ser idénticos a sus contrapartes fósiles,
pero muchos, como los dinosaurios y algunos árboles, son bastante diferentes,
permi-tiendo relaciones ecológicas diferentes.
Los promedios de temperatura también parecen haber sido más cálidos en
el pasado. Éstas pueden estimarse sobre la base de organismos fósiles de cli-
mas cálidos y de climas fríos, o la proporción de los isótopos de oxígeno que
dependen de la temperatura. Cerca de la parte superior de la columna geológica
hay fósiles de árboles de bosques tanto en las regiones ártica como antártica.
36
Allí no existen ahora bosques vivientes. Cerca del Polo Norte, en la Isla
Ellesme-re,37 hay salamandras, serpientes, lagartijas y cocodrilos fósiles, lo que
indica un clima más cálido en el pasado. En la Antártida, bosques de la mitad del
Fa-nerozoico, que se supone que estaban a sólo 5 a 1O grados de latitud del
Polo Sur cuando crecieron, parecen haber crecido en un clima más cálido; ni
38
siquie-ra muestran daño por heladas en sus anillos. En general, la evidencia
habla de un clima más cálido en el pasado que en la actualidad para la mayor
parte de la columna geológica. Estimaciones aproximadas sugieren que en las
altas la-titudes de ambos hemisferios la temperatura haya sido de 7 a 20° C más
cáli-da.39 Esta evidencia indica que el pasado fue algo diferente del presente;
sin embargo, fue suficientemente similar para sostener algunas de las mismas
clases de organismos que ahora viven en la Tierra.

EVIDENCIAS QUE CONCUERDAN CON LA TEORÍA DE LA ZONACIÓN


ECOLÓGICA.
Mientras que el pasado puede haber sido algo diferente del presente, se
espera que las mismas relaciones ecológicas generales hubieran prevalecido
antes del diluvio del Génesis. Sobre esta base son posibles algunas compara-
ciones interesantes entre el pasado y el presente. Algunos de los datos concuer-
dan bien con la teoría de la zonación ecológica.

1) Al examinar la distribución de los organismos sobre la Tierra, encontramos


organismos sencillos que viven en las grandes profundidades dentro de las ca-
198 LOS ORIGENES 1 LOS FÓSILES

pas de rocas. En una interpretación del registro fósil dentro de la teoría de zona-
ción ecológica, esto correspondería con los escasos fósiles sencillos que encon-
tramos en las capas del Precámbrico inferior (Figura 10.1; nótese especialmente
la distribución de bacterias y algas en el Precámbrico). La fosilización de estos
organismos sencillos pudo haber ocurrido antes, durante o después del diluvio
del Génesis. Las algas que requieren de )uz, y que ocasionalmente se encuen-
tran ahora en las rocas profundas, probablemente provienen de la infiltración de
aguas superficiales.

2) Los organismos que se encuentran en la zona gris clara entre la línea de pun-
tos y la lfnea de trazos de la Figura 10.1 son casi enteramente marinos. Éstos
re-presentarían los organismos que vivían en los mares poco profundos
anteriores al diluvio, los cuales habrían tenido una abundante vida marina. Esto
explica el problema evolucionista de la explosión cámbrica,4° donde la mayoría
de los ti-pos de animales, que son casi enteramente marinos, aparecen
repentinamente sin antepasados evolutivos. La teoría de la zonación ecológica
explica fácil-mente la explosión cámbrica como la ubicación de los mares
antediluvianos a bajas elevaciones.

3) Muchas clases de organismos terrestres aparecen primero más o menos al


mismo nivel de la columna geológica. Estos incluyen: hongos, muchos grupos de
plantas extinguidas, colas de caballo, helechos, helechos con semillas, lico-
podios, insectos, centípedos, milípedos, arañas y anfibios. Note los organismos
por sobre la línea de puntos de la Figura 10.1. La aparición de tanta variedad de
grupos de vida terrestre más o menos al mismo nivel parece poco usual desde
un punto de vista evolucionista. Está más en armonía con lo que podría esperar-
se cuando las aguas crecientes del diluvio destruyeron las áreas más bajas del
mundo prediluvial y conservaron estos tipos terrestres como fósiles.

4) El esquema general de distribución de fósiles es similar a la ecología actual.


La secuencia actual sobre la Tierra muestra los organismos sencillos, unicelula-
res, en las rocas más profundas de la Tierra, abundantes organismos marinos en
los mares, y formas terrestres a niveles más elevados. La misma secuencia ge-
neral se encuentra en el registro fósil (Figura 1 0.1 ). De acuerdo con la zona-
ción ecológica, las langostas y las vacas no se encuentran en las capas geológi-
cas inferiores, porque no habrían vivido en los mares antediluvianos. En la por-
CAPfTULO 10 1 LA COLUMNA GEOLÓGICA Y LA CREACIÓN 199

ción de la columna geológica que tiene muchos fósiles (Fanerozoico), casi todo
lo que se encuentra en las porciones inferiores (Cámbrico a Silúrico) son fósiles
de organismos marinos, mientras que los fósiles de la porción superior (Tercia-
rio) son predominantemente organismos terrestres, con proporciones interme-
dias variables entre ellas. Tal secuencia sería lo que se esperaría de un evento
único de inundación en el que las primeras perturbaciones producirían el sepul-
tamiento del ambiente marino más bajo (explosión cámbrica), mientras que só-lo
los ambientes terrestres más elevados, que posiblemente tenían un clima más
fresco donde vivían los mamíferos, estarían involucrados en las etapas fina-les,
formando la parte superior de la columna geológica. La sugerencia general de
progreso de los organismos a medida que uno asciende en la columna geoló-
gica puede no representar la evolución, sino que podría reflejar la ecología ante-
diluviana de la Tierra.
Una cantidad significativa de datos se ajusta a las expectativas generales
de la teoría de la zonación ecológica.

CONCLUSIONES
La discusión que antecede es, para decir lo menos, bastante diferente de
las interpretaciones tradicionales. Sin embargo, descubrimientos tales como
orga-nismos que viven en las rocas profundas, y un esquema irregular de
distribu-ción de fósiles, desafía la interpretación evolucionista del
desenvolvimiento gradual y sugieren que deberían considerarse alternativas.
En general, cuando se considera la secuencia fósil se encuentran singulari-
dades significativas de organismos a diferentes niveles y una sugerencia general
de una progresión ascendente de formas de vida de lo simple a lo complejo.
Este esquema se considera a veces como evidencia compulsiva en favor del
evolucionismo. Sin embargo, la progresión limitada no necesita reflejar una
evolución. La movilidad y la flotabilidad pudieron causar algún aparente progre-
so en una inundación global. También significativo es que los organismos ac-
tualmente vivan sobre la corteza terrestre en una secuencia ascendente general
de lo simple a lo complejo. Primero, hay organismos unicelulares en las rocas
profundas, luego organismos más complejos en los ambientes marinos inferio-
res, y más arriba los organismos terrestres más complejos. En el contexto de
una catástrofe mundial que subía gradualmente, tal como el diluvio del Génesis,
se esperaría este orden general en el registro fósil; y eso es lo que encontramos
allí.
lOO LOS ORIGENES 1 LOS FÓSILES

Notas y referencias:
1. B. Pascal, Pensées, A.). Krailsheimer, trad. (Londres y N. York: Penguin Books, 1966), p. 80.
2. Unos pocos evolucionistas no aceptan la idea de que el evolucionismo incluye el concepto del origen espon-
táneo de la vida. Prefieren limitar el evolucionismo al desarrollo de las formas de vida después que la vida se
hubo organizado. Yo usaré el término más en la forma en que se lo entiende generalmente en las revistas
científicas y los libros de texto, donde incluye tanto la evolución de la vida simple como el subsiguiente desa-
rrollo de formas de vida más complejas. 1
3. Sin embargo, al comparar las especies vivientes con sus similares en el registro fósil, se nota una proporción
creciente de peculiaridades (comparadas con las especies actuales) al bajar más y más en la columna geoló-
gica. Esto se ha interpretado como evidencia del cambio gradual de las especies con el tiempo. Sin embargo,
este argumento debe ser evaluado ante la expectativa de que en cualquier catástrofe de gran magnitud, tal co-
mo el diluvio, se esperaría que esas especies que fueron sepultadas más abajo en la columna geológica tuvie-ra
menos posibilidades de tener representantes que escaparan y sobrevivieran al diluvio.
4. a) G.M. Price, The New Geology (Mountain View, CA: Pacific Press Publ. Assn., 1923), pp. 619-534. Para un
informe de esto, ver: b) R. L. Numbers, The Creationists (N. York: Alfred A. Knopf, 1992), pp. 72-101.
5. Por ejemplo, ver: a) B.C. Nelson, The Deluge Story in Stone: A History of the Flood Theory o( Geology (Min-
neapolis: Bethany Fellowship, lnc., 1968); b) A.M. Rehwinkel, The Flood in the Light of the Bib/e, Geology,
and Archaeology (51. Louis: Concordia Publishing House, 1951), pp. 268-274; e) ).C. Whitcomb, )r., The
Wor/d That Perished, 2a. ed. (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1988), pp. 86, 87; d) ).C. Whitcomb, jr.,
H.M. Morris, The Genesis Flood: The Bíblica/ Record and its Scientific lmplications (Filadelfia: The Presbyte-rian
and Reformed Publishing Co., 1966), pp. 180-211.
6. Numbers, pp. 218, 219 (nota 4b).
7. a) C. B. Fliermans, T.C. Hazen, eds., Proceedings ofthe First lnternational Symposium on Microbiology of the
Deep Subsurface, WSRC lnformation Services Section Publications Group, 1990; b) ).K. Fredrickson, T.C.
Onstott, "Microbes Deep lnside the Earth", Scientific American 275(4-1996):68-73; e) W.C. Ghiorse, ].T. Wilson,
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Pedersen, "The Deep Subterranean Biosphere", Earth-Science Reviews 34(1993):243-260; e) T. O. Stevens, ).P.
McKinley, "Lithoautotrophic Microbial Ecosystems in Deep Basalt Aquifers", Science 270(1995):450-454.

8. M. V. lvanov, "Subsurface Microbiological Research in the USSR", en: Fliermans y Hazen, pp. 1.7-1.15 (nota 7a).

9. Ghiorse y Wilson (nota 7c).


10. D.L. Balkwill, "Density and Distribution of Aerobic, Chemoheterotrophic Bacteria in Deep Southeast Coastal Plain
Sediments at the Savannah River Site", en: Fliermans y Hazen, pp. 3.3-3.13 (nota 7a).
11. ).l. Sinclair, "Eukaryiotic Microorganisms in Subsurface Environments", en: Fliermans y Hazen, pp. 3.39-3.51 (nota
7a); b) ].L. Sinclair, W.C. Ghiorse, "Distribution of Aerobic Bacteria, Protozoa, Algae, and Fungi in Deep
Subsurface Sediments", Geomicrobiology ]ouma/7(1989):15-31.
12. ].L. Sinclair, W.C. Ghiorse, "Distribution of Protozoa in Subsurface Sediments of a Pristine Groundwater Study
Site in Oklahoma", Applied and Environmental Mic:robiology 53(5- 1987):1157-1163.
13. a) Sinclair (nota 11 a); b) Sinclair y Ghiorse (nota 11 b).
14. S.M. Bradford, C.P. Gerba, "lsolation of Bacteriophage From Deep Subsurface Sediments", en: Fliermans y
Hazen, p. 4.65 (nota 7a).
15. G. Ourisson, P. Albrecht, M. Rohmer, "The Microbial Origin of Fossil Fuels", Scientific American 251 (2-1984):44-
51.
16. T. Gold, "Sweden Sil jan Ring Well Evaluated", Oí/ & Gas ]ournal (89(2-1991 ):76-78.
17. T. Gold, "The Deep, Hot Biosphere", Proeeedings of the National Academy of Sciences USA 89(1992):6045-
6049.
18. Para un ejemplo, ver: a)). Kaiser, "Can Deep Bacteria Live on Nothing but Rock and Water?", Science
270(1995):377; b) Stevens y McKinley (nota 7e).
19. Ver el capítulo 9.
CAPfTULO 10 1 LA COLUMNA GEOLÓGICA Y LA CREACIÓN 201

20. D.R. Lowe, "Abiological Origin of Described Stromatolites Older Than 3.2 Ga", Geo/ogy 22(1994):387-390.
21. A.H. Knoli, "Precambrian Evolution of Prokaryotes and Protists", en: D.E.G. Briggs, P.R. Crowther, eds., Paleo-
biology: A Synthesis (Oxford y Londres: Blackweli Scientific Publications, 1990), pp. 9-16.
22. a) C. L. V. Monty, "Range and Significance of Cavity-Dwelling or Endostromatolites. Sediments Down-Under",
Abstracts of the 12th lnternational Sedimentologica/ Congress, 1986, Canberra, Australia, p. 216; b) D. Va-chard,
S. Razgaliah, "Survie des genres Tharama et Renalcis (Epiphytales, algues problématiques) dans le Per-mien
supérieur du Djebel Tebaga (Tunisie)", Comptes Rendus de L'Académie des Sciences, Paris,
306(Ser.2.1988):1137-1140.
23. M.G. Lockley, S. Y. Yang, M. Matasukawa, F. Fleming, S. K. Lim, "The Track Record of Mesozoic Birds: Eviden-ce
and lmplications", Philosophica/ Transactions of the Royal Society of London B 336(1992):113-134.
24. L. R. Brand, ). Florence, "Stratigraphic Distribution of Vertebrate Fossil Footprints Compared with Body Fos-sils",
Origins9(1982):67-74.
2S. Para un estudio de la Regla de Cope, ver: M.). Benton, "Evolution of Large Size", en: Briggs y Crowther, pp.
147-152 (nota21).
26. Ver el capítulo 9.
27. L. R. Brand, Comunicación personal.
28. Ver el capítulo 13.
29. H.W. Clark, The New Diluvialism (Angwin, CA: Science Publications, 1946), pp. 37-93.
30. Ver el capítulo 12 para una sugerencia alternativa del transporte de sedimentos marinos. Note especialmente
la Figura 12.2 A, B.
31 . Algunos consideran la escasez de polen de plantas con flores en las capas inferiores geológicas como un
problema serio para la teoría de la zonación ecológica, ya que se esperaría que el polen estuviera ampliamen-te
distribuido. Pero la Biblia sugiere que no hubo lluvia ([a] Génesis 2:5) antes del diluvio, lo que implica un sistema
climático diferente que pudo haber excluido también vientos fuertes. Sin lluvias ni vientos fuertes, la distribución
del polen pudo haber sido limitada hasta que las aguas del diluvio destruyeron las acumulaciones locales. Sin
embargo, podría esperarse algún transporte de polen por las lluvias del diluvio, y hay unas pocas referencias a
tejidos de plantas en lugares inesperadamente bajos de la columna geológica, y a esporas y polen en capas
consideradas más antiguas que aquellas en las cuales se encuentran las plantas que los produ-jeron. Por
ejemplo: b) 0.1. Axelrod, "Evolution of the Psilophyte Paleoflora", Evolution 13(1959):264-275; e)). Coates, H.
Crookshank, E.R. Gee, P.K. Ghosh, E. Lehner, E.S. Pinfold, "Age of the Saline Series in the Punjab Sal! Range",
Nature 155(1945):266, 267; d) B. Cornet, "Late Triassic Angiosperm-like Palien from the Rich-mond Rift Basin
ofVirginia, USA", Paleontographica, Abteilung B 213(1989):37-87; e) B. Cornet, "The Leaf Venation and
Reproductive Structures of a Late Triassic Angiosperm, Sanmiguelia lewisW, Evolutionary The-ory 7(5-1986):231-
291; f) B. Cornet, • Angiosperm-like Palien with T ectate-columellate Wall Structure from the Upper Triassic (and )
urassic) of the Newark Supergoup", USA Palinology 3(1979):281, 282; g) ). Gray, "Majar Paleozoic Land Plant
Evolutionary Bio-events", Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology 104(1993):153-160; h) S.
Leclercq, "Evidence of Vascular Plants in the Cambrian", Evolution 10(1956):109-114; (i) B. Sahni, "Age of the
Saline Series in the Salt Range of the P1,mjab", Na tu re 153(1944):462, 463, y las referencias contenidas en él; j)
D.N. Wadia, Geology of India (Nueva Delhi: Tata McGraw-Hill Publishing Company, Ltd., 1975), pp. 135-137.
Tales datos, los cuales se ajustan bien a un modelo de creación y diluvio pero no dentro de un modelo de
evolución lento y gradual, donde las esporas y el polen no se esperarían an-tes que las plantas que los producen
hubieran evolucionado, son, por supuesto, altamente controvertidos y a menudo han estado sujetos a
reinterpretación.
32. Por ejemplo: A.H. Knoli, G.W. Rothweli, "Paleobotany: Perspectives in 1980", Paleobiology 7(1981 ):7-35.
33. Las capas rojas son especialmente abundantes en el Pérmico y el Triásico. Su origen es muy discutido. Ver, por
ejemplo: a) P.D. Krynine, "The Origin of Red Beds", American Association of Petroleum Geologists Bulle-tin
34(1950):1770; b) ).M. Weller, Stratigraphic Principies and Practice (N. York: Harper and Brotes, 1960), pp. 133-
135.
34. Pizarras negras muy ampliamente distribuidas en el Cretácico son consideradas especialmente peculiares. Ver:
a) M.A. Arthur, "Marine Black Shales: Depositional Mechanisms and Environments of Ancient Depo-sits", Annual
Review of Earth and Planetary Sciences 22(1994):499-551; b) S.O. Schlanger, M.B. Cita, "lntro-
202 LOS ORIGENES 1 LOS FÓSILES

duction to the Symposium: 'On the Nature and Origin of Criticas Organic Carbon-rich Facies'", en S.O. Sch-
langer, M. B. Cita, eds., Nature and Origin of Cretaceous Carbon-rich Facies (Londres y N. York: Academic Press,
1982), pp. 1-6. Ver también el resto del tomo.
35. Ver los capítulos 8 y 9.
36. Para un repaso de algunos de los datos, ver: 0.1. Axelrod, "An lnterpretation of Cretaceous and Tertiary Biota in
Polar Regions", Palaeogeography, Palaeoc/imatology, Pa/aeoeco/ogy45(1984):105-147.
37. R. Estes, ).H. Hutchison, "Eocene Lower Vertebrales from Ellesmere lsland, Canadian Arctic Archipelago",
Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology 30(1980):325-347.
38. E. L. Taylor, T.N. Taylor, N.R. Cúneo, "The Present is not the Key to the Past: A Polar Forest from the Per-mian of
Antarctica", Science 257(1992):1675-1677.
39. Ver: al C.P. Allégre, S. O. Schneider, "The Evolution of Earth", Scientific American 271 (4-1994):66-74; bl
C. E. P. Brooks, Climate Through the Ages: A Study ofthe Climatic Factors and their Variations (N. York y To-
ronto: McGraw-Hill Book Co., 1949); e) C. Emiliani, "Paleoclimatology, lsotopic", en: ).E. Oliver, R.W. Fair-
bridge, eds., The Encyclopedia of Climatology. Encyclopedia of Earth Sciences (N. York: Van Nostrand Rein-
hold Co., 1987), t. 11, pp. 670-675; d) L.A. Frakes, Clima tes Throughout Geologic Time (Amsterdam, Oxford y N.
York: Elsevier Scientific Publishing Co., 1979), p. 261; e) A.S. Goudie, "Paleoclimatology", en: Oliver y Fairbridge,
pp. 660-670 (nota 39c); f) ). Karhu, S. Epstein, "The lmplication of the Oxygen lsotope Records in Coexisting Cherts
and Phosphates", Geochimica et Cosmochimica Acta 50(1987):1745-1756; g) R.). Men-zies, R. Y. George, G.T.
Rowe, Abyssal Environment and Ecology of the World Oceans (N. York y Londres: )ohn Wiley and Sons, 1973),
pp. 349, 350.
40. Ver el capítulo 9 para una breve descripción de la explosión cámbrica.
QUÉ DICEN LOS FÓSILES
ACERCA DE LA EVOLUCIÓN
Nos seguimos olvidando
de ir derecho al fundamento.
No ponemos los signos de pregunta
lo suficientemente profundos.
1
LUDWIG WITTGENSTEIN

t;: L ~ os fósiles tienen mucho que decir acerca de la persistente cuestión


'<i-:' J4l de las Escrituras versus la ciencia. Han sido recibidos como "la corte
final de apelación cuando la doctrina del evolucionismo es traí-da ante el
tribunal".2 ¿Qué tienen estos fósiles, realmente, que decir acerca de la
evolución? Ese pretendido apoyo al evolucionismo, ¿es realmente tan bueno?
Examinaremos dos preguntas generales: la
tasa de cambio evolutivo, y los vínculos de los grupos fósiles.

LAS TASAS DE CAMBIOS EVOLUTIVOS Y EL REGISTRO FÓSIL


Algunos hallazgos importantes de fósiles, tales como formas
muy simples durante la mayor parte del Precámbrico que yacen
precisamente debajo de una diversidad de animales complejos,
incluyendo los organismos peculiares de Ediacara y de los Es-
3
quistos de Burgess (Figura 10.1 ), desafían la suposición común
del progreso evolutivo general con el paso del tiempo. En el mejor
de los casos, la evolución debería considerarse como altamente
irregular en su tasa de operación.
De acuerdo con el modelo evolucionista, la vida evolucionó por lo menos
hace 3.500 millones de años [m.a.], pero permaneció en un estado
relativamente sencillo y unicelular por cerca de 3.000 m.a. Entonces,
repentinamente, en menos de 100 m.a., casi todos los ti-
pos (unos 40)4 del reino animal se produjeron en la así llamada "explo-sión
cámbrica", y virtualmente ningún tipo de animal se originó después. La

203
204 LOS ORIGENES 1 LOS FÓSILES

cifra de 100 m.a. para la explosión cámbrica es generosa para el evolucionis-mo.


Algunos sugieren sólo de 5 a 1O m.a. para la mayoría de los tipos, lo cual es
menos que 1/300 del tiempo postulado para la evolución. Samuel Bowring, del
Instituto Tecnológico de Massachusetts, comenta: "Y lo que me gustaría
preguntar a mis amigos biólogos es: ¿Cuán rápida puede ser la evolución antes
5
de que comiencen a sentirse incómodos?" Se informan notables aumentos en
6
algas en la región cámbrica. En general, las plantas, que representan sólo 1/4
de las especies que viven actualmente, aparecieron algo más tarde y gradual-
mente (Figura 10.1 ). Más alto en la columna continúan las apariciones repenti-
nas. Por ejemplo, se presume que la mayoría de los órdenes de mamíferos apa-
recieron en sólo 12 m.a. (Terciario inferior). El evolucionista Steven M. Stanley
señala que como el promedio de las especies de mamíferos fósiles persiste du-
rante un millón de años, hay tiempo sólo para 1O a 15 generaciones de espe-
cies sucesivas (cronoespecies) para evolucionar hasta ser mamíferos tan dispa-
res como las ballenas y los murciélagos. Él afirma: "Esto es claramente absur-
do"/ y sugiere alternativas tales como cambios rápidos en los genes regulado-
res, y poblaciones pequeñas donde las mutaciones pudieran manifestarse más
rápidamente, para ayudar a explicar la aparición repentina de una gran varie-dad
de tipos de mamíferos en un período tan corto. También se ha informado acerca
de una "evolución extraordinariamente explosiva" de las aves en las que todos
6
los órdenes vivientes evolucionaron en "unos 5-1 O millones de años".
9
Señalamos antes que el modelo del equilibrio puntuado, que trata de cambios
alrededor del nivel de especies, no responde al problema más serio del
evolucionismo, es decir, el origen rápido de los grupos mayores tales como los
órdenes, las clases, los tipos y las divisiones.
El registro fósil sugiere una reducción de tipos básicos tanto de plantas co-
mo de animales desde el Fanerozoico inferior. Stephen J. Gould señala que hay
significativamente más clases básicas de animales en los depósitos del
Cámbrico que las que existen hoy. Él propone que el esquema tradicional evo-
lucionista del árbol (Figura 11.1 ), que comienza con un tipo original único (el
tronco) y procede a una diversidad creciente de organismos (las ramas y ho-jas)
debería ser invertido, ya que hay menos planes anatómicos ahora que en el
pasado. 10 Los paleobotánicos Wilson Stewart y Gar Rothwell hacen una lista de
31 "grupos mayores de plantas" en el Paleozoico inferior comparada con sólo 23
en el presente.11 La mayor variedad de las grandes clases de organismos en el
Paleozoico inferior puede verse en la Figura 10:1, donde aparecen 67
CAP(TULO 1 1 1 LOS FÓSILES Y LA EVOLUCIÓN 205

grupos en el Paleozoico y sólo 42 más arriba en el Cenozoico. Esta diferencia


puede ser aún mayor por cuanto varios grupos menores en el Paleozoico fueron
dejados fuera de la figura. Puede haber más especies más arriba en la columna
12
geológica, pero esto involucra sólo variaciones menores de los tipos básicos.
En otras palabras, se encuentran más temas básicos en la parte inferior de la
columna, pero más variaciones en menos temas en las regiones superiores. Por
causa de la extinción hay menos planes anatómicos básicos más arriba en la
columna, mientras que se esperaría que la evolución produjera gradualmente
más a medida que transcurre el tiempo.
Una tasa irregular de cambio evolutivo significaría que cuando ocurrieron
cambios, deben de haber sido rápidos. Hubo poca actividad evolutiva durante
los primeros 5/6 del tiempo geológico por debajo del Cámbrico. La evolución
posterior habría seguido con un esquema intermitente, incluyendo el equilibrio
puntuado, con frecuentes períodos de estancamiento entre rápidos cambios
evolutivos. Esto deja un tiempo relativamente corto para el proceso mismo del
cambio evolutivo; probablemente menos del 1% del tiempo geológico, de
acuerdo con algunos modelos evolucionistas. Los miles de millones de años
propuestos para el proceso evolutivo completo se reducen significativamente
con estos esquemas que se encuentran en el registro fósil. Por causa de la falta
de tiempo, estas consideraciones aumentan aún más las severas improbabili-
dades que afronta el evolucionismo.B
Mientras que el registro fósil requeriría que los cambios evolutivos mayores
fueran muy rápidos, otros datos de los fósiles sugieren que los cambios evoluti-
vos deberían haber sido lentos. Algunos organismos vivos son notablemente
semejantes a sus contrapartes fósiles. Las garrapatas del Devónico inferior, que
se supone evolucionaron alrededor de 400 m.a. atrás, son muy similares a las
especies modernas. 14 j. William Schopf ha encontrado varios especímenes fósi-
les de algas azul-verdosas (cianobacterias) en las rocas de Bitter Springs, en
Australia central, con una edad asignada de 850 m.a., que parecen idénticas a
las especies que viven actualmente. También informa acerca de unas 90 espe-
cies antiguas de diversas edades supuestas que tienen especies muy parecidas
que son modernas.15 Wilson Stewart y Gar Rothwell, al comentar acerca de or-
ganismos similares del Arqueano tardío hasta el Proterozoico medio (2.700-
1.200 m.a.), afirman: "Aunque se puede determinar poco acerca de las tasas de
evolución de sus sistemas biológicos, es aparente que sus morfotipos [for-mas]
han permanecido bastante constantes desde el Precámbrico hasta el pre-
206 LOS ORIGENES 1 LOS FÓSILES

El árbol evolutivo como lo presentó Ernst Haeckel hace más de un siglo. Nótese que el tronco
principal y todas las ramas están conectados. Los grupos de organismos forman las hojas del árbol,
pero hay pocos representantes o ninguno, ya sea vivientes o fósiles, para las ramas o el tronco del
árbol. Los nombres para estos representan mayormente categorías de clasificación. Compárese con
la Figura 11.2.
CAPfTULO 1 1 1 LOS FÓSILES Y LA EVOLUCIÓN 207

sente". 16
Algunas formas en las ftanitas [chert) de Gunflint de la región de los gran-
des lagos en América del Norte, que se supone que tienen unos 2.000 m.a. de
edad, también son estrechamente similares a sus contrapartes vivientes. Ha-
blando en forma más general, Andrew Knoll afirma: "Muchos procariotas [sin
núcleos) del Proterozoico tardío difieren poco en morfología o conducta de las
poblaciones de cianobacterias vivientes" Y Los evolucionistas tratan de explicar
esta falta de cambios sobre la base de una tasa episódica (irregular) del cambio
evolutivo, o cambios evolutivos internos que no se pueden ver, pero en un
contexto creacionista estas semejanzas podrían también ser el resultado de infil-
18
traciones en las rocas de organismos que vivieron recientemente. Que el evo-
lucionismo ahora postule tasas de evolución de muy lentas hasta muy rápidas,
para adecuarse al registro fósil, ilustra cómo la teoría general de la evolución se
adecua prontamente a los diversos datos. Tasas de evolución altamente varia-
bles desafían el concepto tradicional de un proceso evolutivo lento y gradual, y
podemos preguntarnos por qué algunas bacterias u otros organismos similares
evolucionaron hasta llegar al hombre en 600 millones de años, mientras que
otros organismos parecen no haber cambiado nada en 2.000 m.a.
En el mejor de los casos para el modelo evolucionista, los fósiles revelan
tasas evolutivas altamente irregulares. Los prolongados períodos de evolución
lenta, o sin evolución, como lo indican los fósiles, dejan poco tiempo en el pa-
sado geológico para cambios evolutivos complejos altamente improbables.

LOS VAC(OS O LAGUNAS EN EL REGISTRO FÓSIL


Cuando era estudiante de posgrado, mi profesor de evolucionismo me in-
formó que los profesores del departamento de Zoología estaban preocupados
acerca de mis creencias con respecto a la creación. Él se preguntaba si podía
explicárselas. Respondí que yo podía ver cómo cierta línea de pensamiento
podía conducirlos a creer en el evolucionismo, pero que yo tenía varias pregun-
tas acerca de la teoría. Él se mostró interesado. Uno de los argumentos que le
presenté era que no podía ver cómo una tortuga pudo haber evolucionado de
algún otro reptil sin dejar fósiles intermedios. La tortuga es un organismo singu-
lár, y al desarrollar esta singularidad, especialmente el caparazón, deberían ha-
ber existido muchos intermedios; sin embargo, no hay ninguna evidencia de esto
en el registro fósil. Se han encontrado muchos miles de tortugas fósiles, algunas
de casi 4 m de largo. Supuestamente evolucionaron hace más de 200
208 LOS ORIGENES 1 LOS FÓSILES

m.a. atrás, y en las capas debajo de donde aparecen por primera vez, no hay
19
ninguna secuencia gradual de la evolución de su caparazón peculiar. Des-
pués de hacer algunas otras consideraciones, el profesor pareció satisfecho con
mis respuestas, y concordó que la teoría de la evolución tenía algunos proble-
mas. Más tarde se me informó que la única razón por la que se me permitió
graduarme fue porque ¡los profesores no podían ponerse de acuerdo en qué
hacer conmigo!
Problemas tales como el origen de la tortuga pueden repetirse centenares
de veces. En cada porción sucesiva de la columna geológica hay muchas apari-
ciones repentinas de nuevas clases de organismos. Una búsqueda de sus ante-
pasados en las capas que están por debajo de ellas no ha tenido éxito. Carlos
Darwin estaba plenamente consciente del problema, y en El origen de las espe-
cies (1859) afirma: "Exactamente en la misma proporción en que este proceso de
exterminación ha actuado en escala enorme, así el número de variedades in-
termedias que existieron anteriormente sobre la Tierra debe de haber sido real-
mente enorme. ¿Por qué, entonces, no está cada formación geológica y cada
estrato lleno de esos eslabones intermedios? La geología por cierto no revela
ninguna cadena orgánica detalladamente gradual; y ésta, tal vez, es la obje-ción
20
más obvia y más seria que se puede plantear contra mi teoría".
Darwin atribuyó el problema a la "extrema imperfección" del registro geo-
lógico; sin embargo, como lo reconoció el mismo Darwin, su concepto tuvo la
oposición de las autoridades principales sobre los fósiles de sus días, tales co-
mo "Agassiz, Pictet, y ninguno de ellos con más fuerza que el profesor Sedg-
wick".21
El cuadro general de los intermedios ausentes no ha cambiado significati-
vamente desde los tiempos de Darwin. Ciento veinte años más tarde, David M.
Raup, curador de geología del Field Museum de Historia Natural, en Chicago, y
ex presidente de la Sociedad Paleontológica, afirma: "En lugar de encontrar el
desenvolvimiento gradual de la vida, lo que encontraron los geólogos del tiem-po
de Darwin, y lo que los geólogos actuales realmente encuentran, es un regis-tro
sumamente desparejo o aun desigual; es decir, la~ especies aparecen en la
secuencia muy repentinamente, muestran poco o ningún cambio durante su
existencia en los registros y luego abruptamente desaparecen del registro" . 22
Y unos pocos años antes, el paleontólogo David B. Kitts, de la Universidad de
Oklahoma, también admitió: "A pesar de las brillantes promesas de que la
paleontología provee un medio para "ver" la evolución, ella ha presentado al-
CAPfTULO 11 1 LOS FÓSILES Y LA EVOLUCIÓN 109
gunas dificultades irritantes para los evolucionistas, la más notoria de las cuales

es la presencia de "lagunas" en el registro fósil. El evolucionismo requiere for-


23
mas intermedias entre especies, y la paleontología no las proporciona".
Stephen Jay Gould repite lo mismo: "La extrema rareza de formas de transi-
ción en el registro fósil persiste como el secreto del oficio de la paleontología.
Los árboles genealógicos que adornan nuestros libros de texto tienen datos sólo
en los extremos y en los nodos de las ramas; el resto es inferencia, aunque sea
24
razonable, no la evidencia de los fósiles".
Los modelos en la secuencia fósil han forzado a los evolucionistas a suge-
rir que la evolución ocurre en rápidas rachas. También postulan que estos
cambios ocurrieron en poblaciones pequeñas donde las posibilidades de con-
servación de los intermedios como fósiles sería menos probable, es decir, el

modelo del equilibrio puntuado.25 Esta explicación podría dar cuenta de la falta
de intermedios entre especies estrechamente emparentadas, pero no se ocupa
del problema mucho más significativo de la falta de intermedios entre los gran-
des grupos de organismos.
Los organismos vivientes y los fósiles caben dentro de grandes categorías
llamadas tipos y divisiones. Estos son los grandes grupos del esquema jerárqui-
co de clasificación. Bastante más de un millón de especies vivientes distintas
caben en menos de 80 grupos grandes (tipos y divisiones). ¿Por qué los grupos
son tan diferentes? Y cuando miramos a los fósiles, ¿por qué no hemos encon-
trado los intermedios en evolución entre estos grandes grupos diferentes? Aquí
es donde falla el modelo evolucionista en una de sus pruebas más cruciales. La
esperanza de alguna clase de maravilla evolucionista que transforme una clase
básica en otra permanece sin demostrar. Es probable que se encuentren mu-
chas especies fósiles nuevas en el futuro, pero como ha sido el caso durante si-
glos, se espera que caigan dentro de los grandes grupos ya existentes. 26 Se po-
dría sugerir, como lo hizo Darwin, que el registro fósil es imperfecto, pero se han
recole~tado muchos millones de fósiles. Que todos estos caigan dentro de los
grandes grupos, mientras las grandes lagunas entre ellos siguen sin estar re-
presentadas, es difícil de explicar para los evolucionistas. No parece posible que
las catástrofes o accidentes que favorecieron la formación y la conserva-ción de
fósiles ocurra sólo cuando no está ocurriendo la evolución de un grupo grande a
otro.
George Gaylord Simpson, el venerable paleontólogo de Harvard, ha deli-
neado el problema de la disminución de intermedios a medida que se asciende
210 LOS ORIGENES 1 LOS FÓSILES

en el esquema de clasificación. La Tabla 11.1 bosqueja su evaluaciónP De acuerdo


con el modelo evolucionista, se esperaría el mayor número de interme-dios entre los
grupos grandes, que es donde están notablemente ausentes.
Unos pocos ejemplos ilustrarán el problema de los eslabones perdidos en-tre los
grandes grupos. 28 La explosión cámbrica no es sencillamente un caso en que todos
los grandes tipos animales aparecen más o menos en el mismo lu-gar de la columna
geológica. También es el caso de que no hay antepasados que sugieran cómo podrían
haber evolucionado. Precisamente debajo de la explosión cámbrica, las rocas donde
se esperaría encontrar las formas interme-dias han sido estudiadas detenidamente, y
la búsqueda ha sido inútil. En la au-sencia de evidencia de fósiles, los paleontólogos
han estado en un aprieto acerca de cómo se relacionan entre sí los grandes grupos.
Frederick Schram, del Instituto Oceanográfico Scripps, comenta: "Probablemente
ningún tema ha sido tan señalado por tantas especulaciones subjetivas como el que
tiene que ver con las relaciones de los tipos de invertebrados. Difícilmente están de
acuerdo siquiera dos autoridades. Además, la abundancia de interpretaciones rivales
de los aspectos individuales de la anatomía de los invertebrados y la disposición
confusa de nombres aplicados a toda clase de 'antepasados hipoté-ticos' o animales
de papel es aterradora".29

Los problemas con respecto a la evolución de las plantas no es muy dife-rente


(Figura 10.1 ). Harold C. Bold, de la Universidad de Texas, y sus coautores han
afirmado: "Los autores, después de pesar cuidadosamente la evidencia ac-tualmente
disponible de la morfología comparada, la citología, la bioquímica y el registro fósil,
no están actualmente dispuestos a amalgamar cualesquiera dos de las más de 19
divisiones en las que han clasificado provisoriamente los orga-

Tipos Ninguna

Clases Unas pocas

Géneros Muchas

Especies Una multitud

Formas intermedias en el esquema de clasificación.*

• De Simpson (nota 27}.


CAPÍTULO 1 1 1 LOS FÓSILES Y LA EVOLUCIÓN 111

30
nismos del reino de las plantas".
Como ejemplo, las plantas con flores aparecen repentinamente, completa-
mente formadas y en abundancia en el registro fósil. Darwin llamó "un abo-
minable misterio" al origen de las plantas con flores. Más de un siglo más tarde,
algunos de los paleontólogos más distinguidos (Axelrod, Bold, Knoll y Roth-well)
31
todavía llaman "abominable" a ese problema.
Existen cuatro grupos principales de organismos voladores: los insectos,
los pterosaurios (reptiles voladores), las aves y los murciélagos (mis disculpas a
los humanos y su industria aeronáutica). Volar es una función altamente espe-
cializada que requiere muchos rasgos específicos además de las alas. Por
ejemplo, la estructura de un pequeño aeroplano es claramente diferente de la
de un automóvil. Se esperaría que la evolución gradual del vuelo dejara alguna
evidencia en el registro fósil. Cuando los insectos fósiles aparecen por primera
vez en la columna geológica, el vuelo está completamente desarrolladoY Los
pterosaurios voladores, las aves y los murciélagos también aparecen repenti-
namente como organismos voladores completamente funcionales. Los cambios
anatómicos necesarios para desarrollar el vuelo, incluyendo los cambios en los
huesos, la musculatura, las plumas, la respiración, el sistema nervioso, etc., de-
mandarían mucho tiempo, y se esperaría que los organismos que están sufrien-
do esos cambios dejaran algún registro fósil de las etapas intermedias. Se supo-
ne que las plumas de las aves evolucionaron a partir de las escamas de algún
reptil ancestral. Cualquiera que haya examinado una pluma bajo un microsco-pio
se da cuenta de que son estructuras intrincadas y altamente especializadas.
¿No dejaría algún registro en las rocas este proceso largo, en que una evolución
no dirigida creara todas estas partes a partir de escamas de reptiles, incluyendo
líneas de desarrollo que no tuvieron éxito? Hasta ahora, no apareció ninguno.

LOS ESLABONES PERDIDOS


A pesar de que el registro fósil es básicamente discontinuo, hay unos pocos
organismos que parecen representar eslabones "perdidos". Estos organismos
son considerados como pasos intermedios en una laguna a lo largo de la línea
evolutiva. Como es fácil de comprender, los evolucionistas quieren estar segu-
ros de que éstos no sean ignorados. El más famoso de todos es el reptil-ave,
Archaeopteryx, que se describe en la mayoría de los libros de texto de biología
y de paleontología. Descubierto en Alemania dos años después que Darwin

publicara su sirvió para confirmar la idea de la evolu-


212 LOS ORIGENES 1 LOS FÓSILES

ción porque era a la vez un intermedio anatómico y estaba en el lugar correcto


de la columna geológica. Archaeopteryx tiene algunas características reptilianas
tales como dientes, y cola larga, garras en las alas y algunas características rep-
tilianas en los huesos. También tiene rasgos de aves tales como plumas comple-
tamente desarrolladas, una espoleta en la pechuga y un pulgar capaz de aga-
rrarse.33 Algunas de las características reptilianas principales del Archaeopteryx
no son exclusivas de los reptiles. Se encuentran dientes en algunas aves fósiles,
y algunas aves actuales tienen garras en las alas. Una cantidad de plumas de
vuelo completamente desarrolladas en el Archaeopteryx la identifican como un
34
ave. El Archaeopteryx fue probablemente un ave con algunas característi-cas
de reptil. Ha habido dos descubrimientos más recientes de "aves" ancestra-les;
sin embargo, no se han encontrado plumas con ninguna de las dos. Una fue
encontrada más o menos al mismo nivel que el Archaeopteryx en la co-lumna
35
geológica, la otra un poco más abajo. La evidencia es muy discutida.
Los libros de texto a menudo muestran la famosa serie del caballo que
muestra una evolución gradual de los equinos. Los creacionistas no han presta-
do mucha atención a este argumento, probablemente porque los cambios pro-
puestos son pequeños y no se ocupan del problema de los intermedios entre las
clases más grandes de organismos creados. Sin embargo, es interesante notar
que los evolucionistas están ahora cuestionando la validez de la disposición
tradicional de los caballos como la desarrolló O. C. Marsh. 36 Simpson declara:
"La más famosa de todas las tendencias de los équidos (caballos), 'lareduc-ción
37
gradual de los dedos laterales',es categóricamente ficticia". Raup afirma
además: "El registro de la evolución es todavía sorprendentemente espasmódico
e, irónicamente, tenemos ahora menos ejemplos de transiciones evolutivas que
los que teníamos en los tiempos de Darwin. Con esto quiero decir, que algunos
de los casos clásicos de cambios darwinianos en el registro fósil, tales como la
evolución del caballo en América del Norte, han tenido que ser descartados o
modificados como resultado de información más detallada: lo que parecía ser
una progresión sencilla y apropiada cuando había pocos datos disponibles,
38
ahora aparece como mucho más compleja y menos gradual".
La exhibición original de la evolución del caballo en el Museo Americano de
39
Historia Natural ha sido eliminado de la vista pública. Se están consideran-do
ideas más nuevas acerca de la evolución del caballo. Una opinión reciente es
40
que se necesita hacer más estudios en esta área.
Los evolucionistas a menudo se refieren a un conjunto de organismos inter-
CAPÍTULO 1 1 1 LOS FÓSILES Y LA EVOLUCIÓN 213

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URODELA

TEMNOSPONDYLI ANTHRACOSAURIA "I.EPOSONDYI.I"

Una representación reciente de parte del árbol evolutivo que representa a los anfibios. Nótese la casi
total ausencia de intermedios propuestos, que refleja la aceptación de que el registro fósil no Jos
proporciona. Hay más familias de anfibios en el Paleozoico que en el Cenozoico. El grupo Eryo-
poidea ilustrado incluye 12 familias, comparado con un sólo representante para los grupos del
Cenozoico.•

• De Carroll, p. 157 (nota 19a). Copyright C 1988 de W.H. Freeman and Co. Usada con permiso.
214 LOS ORIGENES 1 LOS FÓSILES

medios extinguidos entre los reptiles y los mamíferos llamados los sinápsidos.
Una cantidad de rasgos del esqueleto de uno de los grupos se ha relacionado
con el otro, y hay características de las mandíbulas que los hacen un ejemplo
interesante, aunque limitado, de una presunta secuencia evolutiva entre los
reptiles y los mamíferos. El paleontólogo T. S. Kemp, de Oxford, afirma: "En
realidad, ésta es la única transición grande en el reino animal que pareciera ser
41
un caso bien documentado de un registro fósil real". El grupo es suma-mente
variado. Algunas características de un tipo específico de sinápsidos se ajusta a
algunos criterios de un propuesto antepasado mamífero, mientras que otros
rasgos no lo hacen. Aunque algunos rasgos son intermedios, no propor-cionan
u·na línea convincente de intermedios entre los reptiles y los mamíferos. El
paleontólogo Robert Carroll, de la Universidad McGill, afirma que "no pode-mos
todavía reconocer la línea ancestral específica que condujo a los mamífe-ros".42

Se han propuesto otros eslabones perdidos. Algunos sugieren una


secuencia para la evolución de las ballenas. Sin embargo, en general el número
de eslabo-nes perdidos es muy pequeño comparado con los centenares de
miles que se-rían necesarios para conectar las lagunas entre los grandes grupos
de organis-mos. El énfasis en los muy pocos que existen es un testimonio de su
escasez. Aun los fósiles que se afirman que son eslabones evolutivos no están
entre los ti-pos y las divisiones donde se encuentran las lagunas mayores.
Cuando nos da-mos cuenta de que los científicos han identificado más de
250.000 especies fó-siles que caen dentro de menos de 80 grupos mayores,
pero que han descu-bierto muy pocos que pueden ser considerados como
intermedios, el evolucio-nismo parece tener un problema serio.
Como se mencionó más arriba, los evolucionistas construyen árboles evolu-
tivos que muestran el sendero que supuestamente recorrieron los organismos
mientras las especies evolucionaban de lo sencillo a lo complejo. Sin embargo,
las brechas que aparecen por todas partes entre los grupos fósiles permiten nu-
merosos arreglos, y rara vez concuerdan dos propuestas para un árbol genealó-
gico abarcante. Estos árboles son notorios por no tener organismos reales que
representan el tronco y las ramas. los paleontólogos recientemente han llegado
a ser más cautos, e identifican con frecuencia como inciertas las porciones no
representadas en los árboles evolutivos. la Figura 11.1 es un árbol evolutivo
preparado en 1886, basado en el trabajo pionero de Ernest Haeckel, un ardien-te
defensor del evolucionismo en el continente europeo. Nótese que todo está
CAP[TULO 1 1 1 LOS FÓSILES Y LA EVOLUCIÓN 215

bien conectado. La Figura 11 .2 es una representación hecha en 1988 del regis-


tro fósil de los anfibios. Nótese cuán desconectados están la mayoría de los
grupos. La discontinuidad de los grupos fósiles favorece al creacionismo, no al
evolucionismo. En el evolucionismo se esperaría que los grupos mayores estu-
vieran conectados. La Figura 10.1 muestra muchos de los grupos mayores en
los cuales se han clasificado a los organismos. Si hubiese ocurrido la evolución,
los grupos deberían estar conectados con organismos intermedios que se en-
contraran más abajo en el registro fósil, pero esos intermedios están ausentes.

LA INTEGRIDAD DEL REGISTRO FÓSIL


A veces se sugiere que los fósiles de los organismos intermedios faltan por-
que tenían cuerpos blandos y no se conservarían tan fácilmente como los orga-
43
nismos con caparazones duras. Este argumento no parece ser significativo,
porque muchos organismos de cuerpos blandos se han conservado bien como
fósiles. Uno de los problemas más grandes para la teoría evolucionista es la ex-
plosión cámbrica. Los organismos de Ediacara por debajo del Cámbrico y los Es-
quistos de Burgess en el Cámbrico son principalmente de cuerpos blandos, y
muchos en excelente estado de conservación; sin embargo, los intermedios de-
bajo de la explosión cámbrica faltan.
Los evolucionistas han sugerido también que el registro es imperfecto por
44
cuanto las condiciones de fosilización son raras. Sin embargo, el registro fósil
puede ser más completo de lo que se pensaba. Las posibilidades de que un orga-
nismo individual se fosilice son bajas, pero la población total de una especie es tan
grande que es altamente probable que se conserven algunos fósiles represen-tativos
de una especie a lo largo del tiempo evolutivo. Varios estudios recientes que
comparan las especies vivientes con las conservadas como fósiles en la misma
región, junto con otras estimaciones menos directas, muestran una eleva-da
proporción de conservación de especies (no de individuos). En los moluscos, el nivel
general de representación fósil se estima entre 83-95%; las ostras y los caracoles
están en el nivel de 77-85%;45 y los ostrácodos (un crustáceo con concha) están al
46
60%. Las categorías mayores de los organismos, que repre-sentan muchos grupos
más pequeños, están, por supuesto mejor representados: los órdenes de los
vertebrados terrestres están conservados al nivel de 98%, y las familias al nivel de
79%.47 Estas cifras sugieren que el registro fósil es bastante completo. No es
extremadamente imperfecto, como propuso Darwin. Esto impli-ca que las lagunas
que se ven entre los tipos de fósiles son una realidad.
216 LOS ORIGENES 1 LOS FÓSILES

LA IMAGEN QUE PREVALECE


Cuando se analiza el tema de la evolución en los medios de difusión po-
pulares, las hipótesis científicas llegan a presentarse en forma fuertemente po-
sitiva. Las advertencias expresadas por el paleontólogo profesional parecen
faltar. Un ejemplo son los problemas que los fósiles plantean con respecto al
origen de los peces, ya que faltan los intermedios esperados. Sin embargo, en lo
que se presenta al público como una "historia sencillamente así", el bien
conocido conductor del programa de televisión de la BBC Zoo Quest [Bús-queda
zoológica], Dave Attenborough, afirma:
"Durante esta inmensidad de tiempo llegaron los corales y comenzaron a
construir arrecifes, y se desarrollaron los animales segmentados en formas que
pronto abandonarían el mar y establecerían una cabecera de puente en la Tierra.
También ocurrieron cambios importantes entre los protopeces. Las aberturas en
los lados de sus cuellos que se habían originado como mecanis-mos para filtrar,
se cubrieron de paredes con delgados vasos sanguíneos de modo que también
sirvieran como agallas. Ahora los pilares de carne entre ellas se endurecieron
con varillas de hueso y el primer par de estos huesos, lentamente a través de los
milenios, gradualmente se plegaron hacia adelante. Alrededor de ellos se
desarrollaron músculos de modo que los extremos de-lanteros de esas varillas
pudieran moverse hacia arriba y hacia abajo. Las criaturas habían adquirido
mandíbulas. Las escamas de hueso en la piel que las cubría se hicieron más
grandes y agudas y llegaron a ser los dientes. Las criaturas vertebradas del mar
dejaron de ser los humildes coladores de barro y de agua. Ahora podían morder.
A ambos lados de la parte inferior del cuerpo surgieron dos colgajos de piel que
les ayudaron a dirigirse en el agua. Even-tualmente llegaron a ser aletas. Ahora
podían nadar. Y así, por primera vez, los cazadores vertebrados comenzaron a
4
moverse con habilidad y exactitud por las aguas del mar" . 8

Sin embargo, virtualmente no hay evidencias, en el registro fósil o en otra


parte, de ninguno de los cambios propuestos durante esta "inmensidad de
tiempo"; pero al público no se le menciona este problema. Algunos defenso-res
del evolucionismo son aun más enfáticos. Ronald Ecker escribe: "Cierta-mente
es correcto decir que el registro fósil es imperfecto y contiene muchas lagunas.
Sin embargo, de ninguna manera esto desacredita la teoría de la evolución". 49
Con este concepto nos preguntamos qué clase de evidencia se-ría necesaria para
desacreditar la teoría de la evolución.
CAPrTuLo 11 1 LOS FÓSILES Y LA EVOLUCIÓN 217

CONCLUSIONES
En lugar de ser una corte final de apelación en favor de la evolución de la
vida, los fósiles podrían constituir más una corte final de apelación en favor del
creacionismo. Los hombres de ciencia a menudo sugieren que las ideas nue-vas
debieran ser puestas ante lo que llaman la prueba de la falsificación. En otras
palabras, buscar todos los datos posibles que muestren que el concepto es falso.
Una manera de falsificar la hipótesis evolucionista sería ver si los fósiles no
muestran una secuencia continua a través de la columna geológica, especial-
mente entre los grupos mayores. Si la evolución realmente ocurrió, esperaría-
mos una serie mayormente continua de fósiles desde los organismos más senci-
llos hasta todos los tipos mayores de las formas de vida actuales. Esperaríamos
que todos los grandes grupos estén conectados con otros correspondientes en las
capas inferiores, en lugar de aparecer abruptamente. Como se sabe bien, al
registro le faltan totalmente los organismos intermedios. Este problema se ex-
tiende más allá de los niveles de los tipos y las divisiones hasta la aparición re-
pentina de centenares de grupos pequeños y aislados en toda la columna. A es-to
debe añadirse la cuestión de tasas altamente erráticas de evolución que dejan
poco tiempo para los cambios evolutivos. Desarrollos muy complejos, grandes e
improbables tales como la explosión cámbrica, quedan restringidos a unos po-cos
millones de años. Los datos sugieren que el modelo general del evolucionis-mo
ha sido esencialmente falsificado.

Notas y referencias:
1. L. Wittgenstein, Culture and Value, P. Winch, trad., G.H.v. Wright (con H. Nyman), eds. (Chicago: University
of Chicago Press, 1980), p. 62e. Traducción de: Vermischte Bemerkungen.
2. R.S. Lull, Fossils: What They Tell Us of Plants and Animals of the Past, 2a. ed. (N. York: The University So-ciety,
1935), p. 3.
3. Ver el capítulo 9 para una descripción de e~tos grupos, y la Figura 10.1 para su distribución.
4. Aparentemente, algunos paleontólogos optimistas han sugerido que puede haber hasta 100 tipos en la explo-
sión cámbrica. Ver: R. Lewin, "A Lopsided Look at Evolution", Science 241(1988):291-293.
5. a) S.A. Bowring, ].P. Grotzinger, C. E. lsachsen, A. H. Knoll, S.M. Pelechaty, P. Kolosov: "Calibrating Rates of
Early Cambrian Evolution", Science 261 (1993):1293-1298. La cita es de (b) M. Nash, "When Life Exploded",
Time 146(23-1995):66-74.
6. R.A. Kerr, "Timing Evolution'sEarly Bursts", Science 267(1995):33, 34.
7. S.M. Stanley, The New Evolutionary Timetable: Fossils, Genes, and the Origin of Species (N. York: Basic Books,
1981), p. 93.
8. A. Feduccia, "Explosive Evolution in Tertiary Birds and Mammals", Scíence267(1995):637, 638.
9. Ver el capítulo 8.
10. a) S.]. Gould, Wonderful Life: The Burgess Shaleand the Nature ofHistory(N. York y Londres: W.W. North &
Co., 1989), pp. 39·50. Como era de esperar, el concepto no ha escapado enteramente de la crítica. Ver: b)
218 LOS ORIGENES 1 LOS FÓSILES

D.E.G. Briggs, R.A. Fortey, M.A. Willis, "Morphological Disparity in the Cambrian", Science 256(1992):1670-1673;
y discusiones posteriores de: e) M. Foote, S.J. Gould, y M.S. Y. Lee, "Cambrian and Re-cen! Morphological
Disparity", Science 256(1992):1816, 1817, con una respuesta de Briggs, Fortey y Wills en Science 256(1992):
1817, 1818.
11. W.N. Stewart, G.W. Rothwell, Paleobotany and the Evolution of Plants, 2a. ed. (Cambridge y N. York: Cam-bridge
University Press, 1993), pp. 510,511.
12. Se ha sugerido que la diversidad de especies entre los invertebrados está altamente correlacionada con el vo-
lumen y el área de las rocas sedimentarias. Ver: a) D.M. Raup, "Species Diversity in the Phanerozoic: An ln-
terpretation•, Paleobiology 2(1976):289-297; b) D.M. Raup, "Taxonomic Diversity During the Phanerozoic",
Science 177(1972):1065-1071. Por cuanto el volumen y la exposición de los sedimentos es mayor en las partes
más altas de la columna geológica, esto podría prejuiciar las conclusiones en el sentido de números mayores de
especies informadas más arriba en la columna. Los tipos básicos son menos.
13. Para ejemplos, ver los capítulos 4-8.
14. F. Ber~ini, "Fossil Acarida", en: A.M. Simonetta, S. Conway Morris, eds., The Early Evolution of Metazoa and
the Significance of Problematic Taxa (Cambridge y N. York: Cambridge University Press, 1991 ), pp. 253-262.

15. a) E. Pennisi, "Static Evolution: ls Pond Scum the Same Now as Billions of Years Ago?" Science News
145(1994):168, 169; b) j.W. Schopf, "Microflora of the Bitter Springs Fonnation, Late Precambrian, Central

1 6. Stewart y Rothwell, p. 44 (nota 11 ).


17. A.H. Knoll, "Precambrian Evolution of Prokaryotes and Protists", en: D.E.G. Briggs, P.R. Crowther, eds., Paleo-
biology: A Synthesis (Oxford y Londres: Blackwell Scientific Publications, 1990), pp. 9-16.
18. Ver el capítulo 1O.
19. a) R.L. Carroll, Vertebrare Paleontology and Evolution (N. York: W.H. Freeman and Co., 1988), p. 207. Para un
intento de explicación de la evolución de la tortuga sobre bases embriológicas, pero no sobre los datos pa-
leontológicos, ver: b) A.j. Petto, "The Turtle: Evolutionary Dilemma of Creationist Shell Game?", Creation/Evo-
Jution 3(4-1983):20-29. Para un intento de explicar la anatomía basada en los huesos, ver: e) M.S.Y. Lee, "The
Origin of the Turtle Body Plan: Bridging a Famous Morphological Gap", Science 261 (1993): 1716-1720.
20. Ch. Darwin, The Origin of Species by Means of Natural Se/ection, or the Preservation of Favoured Races in the
Struggle for Ufe (Londres: John Murray, 1859). En J.W. Burrow, ed., reimpresión (Londres y N. York: Pen-guin
Books, 1968), pp. 291, 292.
21. lbíd., p. 309.
22. D.M. Raup, "Conflicts Between Darwin and Paleontology", Field Museum of Natural History Bu/letin 50( 1979):22-
29.
23. D.B. Kitts, "Paleontology and Evolutionary Theory", Evo/ution 28(1974):458-472.
24. S.j. Gould, The Panda's Thumb: More Reflections in Natural History (N. York y Londres: W.W. Norton & Co.,
1980), p. 181.
25. Ver el capítulo 8.
26. Cowen sugiere que se han descubierto todos los tipos de animales marinos bien esqueletizados de mares poco
profundos. R. Cowen, History of Life, 2a. ed. (Boston, Oxford y Londres: Blackwell Scientific Publica-tions, 1995),
p. 97.
27. G.G. Simpson, The Meaning of Evolution: A Study of the History of Life and of its Significance forMan, ed.
rev. (New Haven y Londres: Yale University Press, 1967), pp. 232, 233.
28. Los evolucionistas, los creacionistas y otros han escrito mucho acerca de estas lagunas. Unos pocos ejemplos de
quienes reconocen que existe un problema incluyen a: a) M. Denton, Evolution: A Theory in Crisis (Lon-dres:
Burnett Books, 1985); b) P-P. Grassé, Evolution of Living Organisms: Evidence for a New Theory of
Transformation, B.M. Carlson, R. Castro, trad. (N. York, San Francisco y Londres: Academlc Press, 1977).
Traducción de: L'Évo/ution du Vivant, e) F. Hitching, The Neck of the Giraffe: Where Darwin Went Wrong (New
Haven y N. York: Ticknor and Fields, 1982); d) A. Hoffman, Arguments on Evolution: a Paleontolo-gist's
Perspective (N. York y Oxford: Oxford University Pres, 1989); e) P.E. johnson, Darwin on Tria/, 2a. ed. (Downers
Grave, IL: lnterVarsity Press, 1993); f) S. Levtrup, Darwinism: The Refutation of a Myth (Londres, N.
CAPITULO 11 1 LOS FÓSILES Y LA EVOLUCIÓN 219

York y Sidney: Croom Helm, 1987); g) M. Pitman, Adam and Evolution (Londres, Melbourne y Sidney: Rider and
Co., 1984).
29. F.R. Schram, "Ciadistic Analysis of Metazoan Phyla and the Placement of Fossil Problematica", en: Simonetta y
Conway Morris, pp. 35-46 (nota 14}.
30. H.C. Bold, C.J. Alexopoulos, T. Delevoryas, Morphology of Plants and Fungi, 5a. ed. (N. York y Cambridge:
Harper and Row, 1987), p. 823.
31. a) D.l. Axelrod, "The Evolution of Flowering Plants", en: S. Tax, ed., The Evolution of Life: its Origin, History
and Future. Evolution After Darwin: The University of Chicago Centennial (Chicago: University of Chicago
Press, 1960), t. 1, pp. 227-305; b} H.C. Bold, Morphology of Plants, 3a. ed. (N. York y Londres: Harper & Row,
1973), p. 601 (la 4a. y la 5a. ediciones tuvieron como coautores a otros dos autores, y la palabra "abc:r minable" ya
no se usó más; sin embargo, la idea todavía prevalece en el libro); e) A. H. Knoll, G.W. Rothwell, "Paleobotany:
Perspectives in 1980", Paleobiology 7(1-1981):7-35.
32. R.]. Wootton, "Fiight: Arthropoda", en Briggs y Crowther, pp. 72-75 (nota 17).
33. Para una discusión más extensa, ver: l.]. Gibson, "Are the Links Still Missing1", trabajo no publicado distribui-do
por el Geoscience Research lnstitute, loma Linda University, Loma Linda, California.
34. Ha habido una disputa sobre la autenticidad de los fósiles de Archaeopteryx, pero parecen ser auténticos. Ver:
a) A.]. Charig, F. Greenaway, A.C. Milner, C.A. Walker, P.]. Whybrow, "Archaeopteryx is Nota Forgery",
Science 232(1986):622-626; b) V.E. Clausen, "Recent Debate over Archaeopteryx", Origins 13(1986):48-55.
35. a} T.]. Wheeler, "Were there Birds Before Archaeopteryx1", Creatiorv'Evolution 13(2- 1993):25-35; b} C. Zim-mer,
"Ruffled Feathers•, Discover(May 1992), pp. 44-54.
36. Ver el capítulo 9 acerca del origen discutido.
37. G.G. Simpson, The Major Features of Evolution (N. York y Londres: Columbia University Press, 1953), p. 263.

38. Raup 1979 (nota 22}.


39. R. Milner, "Horse, The Evolution of", The Encyc/opedia of Evolution (N. York: Facts on File, 1990), p. 222.
40. B.]. MacFadden, Fossi/ Horses: Systematics, Paleobiology, and Evolution of the Family Equidae (Cambridge y
N. York: Cambridge University Press, 1992), p. 330.
41. T.S. Kemp, Mammal-like Reptiles and the Origin of Mammals (Londres y N. York: Academic Press, 1982), p. 296.

42. Carroll, p. 398 (nota 19a}.


43. C. Patterson, Evolution (Londres: British Museum [Natural History], y N. York: Cornell University Press, 1978}, p.
133. Patterson registra esta explicación pero no la defiende en particular.
44. lbíd.
45. R.A. Kerr, "Oid Bones Aren't soBad After All", Science252(1991}:32, 33.
46. C. R. C. Paul, "Completeness of the Fossil Record", en: Briggs y Crowther, pp. 298-303 (nota 17}.
47. a} Denton, p. 190 (nota 28a). los datos de Denton están basados en: b) A.S. Romer, Vertebrare Paleonto-
logy, 3a. ed. (Chicago y Londres: University of Chicago Press, 1966), pp. 347-396.
48. D. Attenborough, Life on Earth: A Natural History (Londres: William Collins Sons y la British Broadcasting
Corporation, 1979), p. 112.
49. R. l. Ecker, The Dictionary of Science and Creationism (Buffalo, NY: Prometheus Books, 1990), p. 94.
50.
LAS GRANDES CATÁSTROFES

Hay momentos en que la verdad

35.

difícilmente parece probable.


1
NICOLÁS BOILEAU

as grandes catástrofes mundiales son extremadamente raras, y te-.


'ilik ;~ nemos dificultad en incorporarlas a nuestro pensamiento. En este
capítulo seguiremos la historia de la aceptación, el rechazo y luego . la
reaceptación del concepto de grandes catástrofes. También consi-
deraremos algunos ejemplos, incluyendo el diluvio (del Génesis) de
las Escrituras.

LA HISTORIA DE UN CASO
En 1923 Harlen Bretz, un geólogo de mente independiente,
describió uno de los paisajes más inusuales que se encuentran en la
superficie de nuestro- planeta. Una superficie de unos 40.000 km 2 en
la región sudeste del Estado de Washington, EE.UU., se caracteriza
por una vasta r~d de enormes canales secos, algunos de varios
kilómetros de ancho, que forman un laberinto de montí-culos y
cañones cortados en la dura y áspera roca volcánica. A diferencia de
los valles de los ríos usuales que en general tienen una sección que
forma una amplia V, estos canales a menudo muestran costados
empinados y pisos planos. Además, enormes
montones de grava arrastrada se pueden encontrar a diferentes altu-ras.
Evidencias de centenares de antiguas cascadas, algunas de hasta 100m de
alto, con grandes pozos de erosión en la base, son testimonio de algo muy
poco usual. ¿Cómo se formó ese paisaje? Bretz tenía una
idea, pero fue lo suficientemente extravagante como para iniciar una contro-

223
224 LOS ORIGENES 1 LAS ROCAS

versia geológica que duró 40 años.


En su primera publicación sobre este tema, Bretz no expresó su sospecha
de una gran inundación catastrófica, sino sólo indicó que se requería una prodi-
giosa cantidad de agua.2 Sin embargo, ese mismo año publicó un segundo artí-
culo donde expresaba plenamente su concepto de que este paisaje había sido
formado por una inundación realmente vasta y catastrófica de corta duráción.
Esta inundación había barrido el área, erosionando canales y depositando in-
3
mensas barras de grava.
En ese tiempo el clima del pensamiento geológico era completamente
opuesto a explicaciones que estuvieran asociadas con catástrofes, y Bretz losa-
bía. El uniformismo, la idea de que los cambios geológicos sucedieron lenta-
mente durante largos períodos, era el concepto aceptado. Se reconocían los
volcanes y los terremotos, pero se los consideraba sin importancia; otros cam-
bios geológicos eran interpretados como que se habían desarrollado muy lenta-
mente. El catastrofismo, la idea de cambios repentinos y grandes, era anatema.
Estaba en la misma categoría como se encuentra el creacionismo en muchos
círculos ahora: totalmente inaceptable. La comunidad geológica tenía que tratar
con el joven Bretz, novato, que estaba completamente fuera de línea. Las ideas
heréticas de Bretz estaban también incómodamente cercanas a la idea rechaza-
da del diluvio bíblico.4 Adoptar sus ideas significaría regresar al catastrofismo, lo
que implicaba retornar al "oscurantismo medieval". 5
Mientras Bretz, que era profesor de geología de la Universidad de Chicago,
continuaba su estudio y sus publicaciones, algunos geólogos decidieron tratar de
usar la persuasión con su descarriado colega. Bretz fue invitado en 1927 a
presentar sus conceptos a la Sociedad Geológica de Washington, DC. Había un
propósito especial en esta invitación: "Una verdadera falange de incrédulos se
habían reunido para debatir la hipótesis de la inundación". 6 Después de la
presentación de Bretz, cinco miembros del prestigioso US Geological Survey
[Oficina Geológica de los Estados Unidos] presentaron objeciones y explica-
ciones alternativas tales como la glaciación y otros cambios lentos.7 ¡Dos de
estos geólogos ni siquiera habían visitado esa región! Al responderles, un Bretz
cansado comentó que, "tal vez, mi actitud de finalismo dogmático está demos-
trando ser contagioso".8 Uno de los grandes problemas para la idea de Bretz si-guió
sin respuesta: ¿De dónde vino toda esa agua tan repentinamente? Aparente-mente,
en esa reunión no cambió ninguna idea; el concepto de una inunda-ción catastrófica
era descabellado.
CAPiTULO 12 1 LAS GRANDES CATÁSTROFES 225

En los años siguientes, la comunidad geológica se concentró en desarro-llar


alternativas para el modelo de Bretz. En las palabras de Bretz, la "herejía de-be
9
ser suave pero firmemente eliminada'' A. pesar de todo, las evidencias del
campo continuaron generando ideas favorables hacia una interpretación catas-
trófica, y comenzó la moderación en el conflicto. Bretz y otros encontraron una
fuente para el agua de la inundación. El antiguo lago Missoula, hacia el este, una
vez había almacenado 2.100 km 3 de agua. Algunas evidencias indicaban que el
hielo había formado un dique en el lago. Una repentina rotura del hielo habría
liberado el agua necesaria para explicar la evidencia de la rápida erosión que se
veía hacia el oeste. El mejor apoyo para esta explicación vino más tarde cuando
se encontraron gigantescas marcas de olas (óndulas) tanto en el Lago Missoula
como en la región de los canales hacia el oeste. Sin duda ustedes co-nocen
esas óndulas: marcas paralelas que con frecuencia deja el agua en las
corrientes que tienen fondo de arena. Generalmente tienen pocos centímetros
de una cresta a la siguiente. Pero las ondas formadas en el piso del lago Missou-
la y hacia el oeste eran gigantescas, con alturas de 15 m y una distancia de 150
10
m de una cresta a la otra. Sólo una vasta cantidad de agua que se movía rápi-
damente podría haber producido tal efecto. Estudios más recientes se han coh-
centrado en los detalles. Algunos sugieren que pudo haber habido hasta ocho
11 3
episodios de inundaciones o más. Se estima que un volumen de 7,2 km de
agua fluyeron a 108 km por hora, y se han propuesto mecanismos para erosio-
nar los canales profundos en la dura roca volcánica en pocas horas o días. 12
Eventualmente, las magistrales interpretaciones de Bretz, basadas en un
cuidadoso estudio de las rocas mismas, llegaron a ser aceptadas por la mayoría
en la comunidad geológica. En 1965 la Asociación Internacional de Investiga-
ciones del Cuaternario organizó un viaje de estudio a esa región. En la conclu-
sión de la conferencia, Bretz, que no había podido asistir, recibió un telegrama
de los participantes en el que le enviaban su saludo, y terminaban con la si-
guiente frase: "Todos somos ahora catastrofistas" .B En 1979 Bretz recibió la
Medalla Penrose, el premio geológico más prestigioso de los Estados Unidos.
Este "Noé" moderno y su diluvio, también indeseado, habían sido vindicados.

EL CATASTROFISMO Y EL UNIFORMISMO
La idea de eventos geológicos rápidos, grandes e inusuales, el catastrofis-
mo, y la idea opuesta de cambios lentos, el uniformismo, han desempeñado un
papel preponderante en la interpretación de la historia pasada de nuestro mun-
226 LOS ORiGENES 1 LAS ROCAS

do. Los largos períodos requeridos por los lentos cambios uniformistas exigían
que se descartara el informe bíblico de un comienzo reciente para explicar las
enormes capas geológicas que se encuentran en la tierra. Por otro lado, el dilu-
vio bíblico representa un buen ejemplo de catastrofismo cuando grandes even-
tos ocurren rápidamente. Algunas veces el uniformismo (una forma de actua-
lismo) se define como "el presente es la clave del pasado", lo que significa, en
parte, que las lentas tasas de cambio actuales representan cómo esos cambios
ocurrieron en el pasado. Como era de esperar, las definiciones tanto del catas-
trofismo como del uniformismo han llegado a estar bajo un escrutinio severo, con
14
la plétora resultante de redefiniciones y usos conflictivos. Seguiremos el uso
más generalizado de los términos, como fueron explicados más arriba.
A través de la mayor parte de la historia humana, el catastrofismo fue un
15
concepto bien aceptado. Era común en la antigua mitología y en la antigüedad
greco-romana. El interés se desvaneció durante la época medieval, aunque los
árabes siguieron de cerca a Aristóteles, quien creía en catástrofes. Durante el
Renacimiento hubo un renovado interés, especialmente en el diluvio (del Géne-
sis). Los abundantes fósiles marinos que se encontraban en las montañas se ex-
plicaron a menudo como el resultado de ese catastrófico evento. La mayor par-te
de los siglos XVII y XVIII fueron testigos de intentos de armonizar la ciencia con
los informes bíblicos de la creación y del diluvio. Sin embargo, hubo algu-nos
detractores notables, tales como René Descartes (1596-1650), quien sugirió que
la Tierra se formó por un proceso de enfriamiento. Hubo también modifica-ciones
de las ideas ortodoxas, tales como la sugerencia de que el diluvio pudo haber
sido el resultado de causas naturales y que pudo no haber formado todas las
capas de rocas sedimentarias. Georges Cuvier (1769-1832) en Francia propu-so
múltiples catástrofes, y unos pocos eruditos defendían el uniformismo, in-
cluyendo a M. V. Lomonosov (1711-1765) en Rusia, y james Hutton (1726-1797)
y su defensor, John Playfair (1748-1819), en Escocia e Inglaterra. Estos últimos
dos hicieron mucho para promover esa idea. Al mismo tiempo, tam-bién en
Inglaterra, había un sólido apoyo en favor del diluvio bíblico, entre los que se
destacan autoridades como William Buckland, Adam Sedgwick, Wi-lliam
Conybeare y Roderick Murchison. En este ambiente apareció un libro que tuvo
más influencia sobre el pensamiento geológico que ningún otro.
Principies of Geology [Principios de geología] apareció por primera vez en
1830. Escrito por Carlos Lyell (1797-1875), enfatizaba fuertemente el uniformis-mo.
Fue muy exitoso, pasando por once ediciones. Cambió el clima dominante
CAPfTULO 12 1 LAS GRANDES CATÁSTROFES 227

del pensamiento geológico del catastrofismo a los estrictos cambios lentos del
uniformismo; específicamente, "los efectos permanentes de causas que están
16
ahora en acción", como Lyelllo presentaba. No sólo influyó este libro sobre la
geología, sino que tuvo efecto también sobre la ciencia como un todo. Se infor-
ma que fue una de "las posesiones más atesoradas" por Carlos Darwin 17 mien-
tras viajaba a bordo del HMS Beagle. A mediados del siglo, el uniformismo era el
concepto dominante, y el catastrofismo un concepto en retirada.
Parte del éxito del libro de Lyell puede atribuirse a sus astutos esfuerzos
para promover sus conceptos. Las cartas a su amigo y defensor, Poulett Scrope,
ilustran bien esto: "Si no irritamos, lo que temo que ocurra ... llevaremos a todos
con nosotros. Si no triunfamos sobre ellos, sino felicitamos la liberalidad y la
imparcialidad de la época presente, los obispos y santos iluminados se unirán
con nosotros para despreciar a los físico-teólogos [catastrofistas]. Es el momento
de golpear, así que rego~íjese de que, pecador como usted es, el Q.R. [Quar-terly
Review] está abierto para usted...
usi Murray [el publicador] tiene que impulsar mis tomos, y usted maneja la
geología de la Q.R., podremos en poco tiempo producir un cambio completo en
la opinión pública". 18
Como lo esperaba, Lyelllogró el cambio completo, si no de la opinión pú-
blica, ciertamente de la comunidad geológica. Por más de un siglo las interpre-
taciones catastróficas mayores no fueron toleradas. Mirando atrás al estableci-
miento del paradigma, Stephen J. Gould, de Harvard, comenta: "Carlos Lyell fue
educado como abogado, y su libro es más un alegato en favor del gradualis-mo
que un informe imparcial de las evidencias ... Lyell denigró el catastrofismo como
anticuado, como un último esfuerzo de los traficantes de milagros que tratan de
conservar la cronología mosaica de una Tierra que tiene sólo unos pocos miles
de años de edad.
"Dudo que alguna vez se haya hecho una caracterización más injusta de
una visión mundial científica reconocida". 19
A mediados del siglo XX, algunos geólogos notaron que el uniformismo es-
tricto estaba en desacuerdo con los datos de las rocas mismas. Bretz, como se
mencionó más arriba, encontró evidencias de una acción muy rápida. Otros
hombres de ciencia estaban encontrando capas sedimentarias con componentes
tanto de aguas poco profundas como de aguas muy profundas. 20 ¿Cómo pudie-
ron estos componentes mezclarse bajo condiciones tranquilas? La solución: co-
rrientes de barro subacuáticas catastróficas, que comienzan en aguas poco pro-
128 LOS ORIGENES 1 LAS ROCAS

fundas y fluyen hacia las profundidades. Estos flujos rápidos, llamadas corrien-
tes de turbidez, producen depósitos especiales llamados turbiditas. Sorpren-
dentemente, las turbiditas resultaron ser muy comunes en todo el mundo. 21
Unas pocas almas atrevidas sugirieron otras actividades catastróficas tales
como las extinciones en masa causadas por el bombardeo de radiaciones
cósmicas de alta energía22 y la rápida difusión de agua ártica fría en los océanos
del mun-do.23 Todas estas teorías indican una creciente separación del
uniformismo es-tricto.
El golpe de gracia al dominio de las explicaciones uniformistas no proce-dió,
sin embargo, del estudio de las rocas mismas, sino de los fósiles que ellas
contienen. ¿Por qué desaparecieron los dinosaurios cerca del final del Cretá-
cico, y por qué son evidentes diversas extinciones en masa 24 en otros niveles del
registro fósil? 25 Debería encontrarse alguna causa razonable. Se han pro-puesto
diversas ideas para la extinción de los dinosaurios, desde la muerte por inanición
hasta hongos venenosos o aun fiebre del heno. Sin embargo, su desa-parición
ha sido considerada, en general, como un misterio. Luego en 1980, el premio
Nobel Luis Álvarez, de la Universidad de California en Berkeley, y otros 26
sugirieron que la abundancia poco usual del elemento iridio que se en-cuentra en
una cantidad de lugares en todo el mundo en la capa superior del Cretácico
podría haber provenido de un asteroide que se estrelló en la tierra, matando a
todos los dinosaurios al mismo tiempo. La idea generó reacciones mixtas. Había
dudas, por cuanto los dinosaurios y otros organismos no parecían desaparecer
tan repentinamente en las capas fósiles. Otros propusieron una ac-tividad
volcánica generalizada e incendios globales, o el impacto de un come-ta en vez
del de un asteroideP El debate sobre los detalles continúa, pero la puerta a
interpretaciones catastróficas está bien abierta. Las publicaciones científicas
informan ahora de una gran variedad de cambios mayores repenti-nos.

Algunas de las ideas catastróficas más nuevas proponen que los cometas o
los asteroides pudieron generar olas oceánicas d~ alturas de hasta 8 km 28 y pe-
nachos de elementos vaporizados a centenares de kilómetros de altura sobre la
superficie de la Tierra.29 Otros han propuesto efectos que incluyen golpes de ai-re
a 500° C y a 2.500 km por hora que matarían la mitad de la vida sobre la Tierra, y
terremotos globales con ondas del suelo que típicamente llegarían a 1O m de
altura. También se ha propuesto la apertura de grietas de 1O a 100 km de largo,
y la rápida formación de montañas. 30 Hasta se ha hecho la sugerencia
CAPÍTULO 12 1 LAS GRANDES CATÁSTROFES 229
de que estos impactos podrían haber iniciado la ruptura del antiguo supercon-

tinente de la Tierra llamado Gondwana.31


El catastrofismo ha regresado rápidamente, pero no es exactamente el ca-
tastrofismo clásico de hace dos siglos que incorporaba el diluvio bíblico como
uno de los eventos geológicos mayores. Pero es interesante, algunos geólogos
han sugerido recientemente que un impacto extraterrestre podría estar relacio-
32
nado con el informe del diluvio del Génesis. Actualmente, se aceptan fácil-
mente catástrofes mayores y rápidas, pero en contraste con el diluvio bíblico que
sólo tomó un año, se introduce una abundancia de tiempo entre las gran-des
catástrofes. El término neocatastrofísmo (catastrofismo nuevo) parece estar
ganando aceptación al intentar distinguir este concepto más nuevo del catastro-
fismo antiguo. Del mismo modo, el término neodíluvíalísmo(conceptos diluvia-les
nuevos) se está introduciendo para designar ideas más nuevas de gran activi-
33
dad diluvial durante las catástrofes. El retorno a las interpretaciones catastrófi-
34
cas ha sido identificado como "una gran apertura filosófica", y se reconoce
que "el destacado papel de grandes tormentas a través de la historia geológica
35
está llegando a ser cada vez más reconocido". Este último concepto se
adecua bien al modelo bíblico del diluvio como una serie larga de tormentas
durante el año del diluvio.
El neocatastrofismo ha estimulado la reinterpretación de muchos rasgos
geológicos. Por ejemplo, muchos depósitos sedimentarios que se pensaba se
habían acumulado lentamente, ahora se interpretan como el resultado de rápi-
das corrientes de turbidez, y una cantidad de arrecifes de coral fósiles que se
formaron lentamente, se reinterpretan ahora como rápidas corrientes de es-
combros.36 Estas interpretaciones más nuevas, por sí mismas, se adecuan bien
con el concepto bíblico del diluvio.
Otras lecciones importantes se pueden aprender de la historia de estas in-
terpretaciones. Durante milenios se aceptaron las catástrofes, luego durante al-
go más de un siglo fueron virtualmente erradicadas de todas las interpretaciones
geológicas; ahora se las acepta de nuevo. Deberíamos ser cautos acerca de la
aceptación de paradigmas basados en opiniones, o en una cantidad limitada de
información.

EJEMPLOS DE ACCIÓN RÁPIDA


En condiciones normales tranquilas, los cambios en la superficie de la tie-
rra avanzan muy lentamente. Sin embargo, hay muchos ejemplos de acción
230 LOS ORIGENES 1 LAS ROCAS

catastrófica que nos permiten concebir cambios grandes en corto tiempo.


La erosión puede ocurrir muy rápidamente. En 1976, en el recientemente
construido Dique Tetan, en ldaho (EE.UU.), se produjo una pérdida que no se
pudo detener, y el agua torrentosa cortó a través de los sedimentos a una pro-
fundidad de 100 m en menos de 1 hora Y El dique había sido hecho con sedi-
mentos blandos; sin embargo, también puede deducirse una erosión rápida de
una profundidad equivalente de basalto duro en pocos días como en el caso de
los canales de Bretz mencionados arriba. Se ha determinado que la capaci-dad
de arrastre del agua que corre crece con la tercera o la cuarta potencia de la
velocidad.38 Esto significa que si la velocidad aumenta 1O veces, el agua puede
llevar de 1.000 a 10.000 veces más sedimento.
Los no creacionistas a veces señalan que la columna geológica es demasia-do
39
gruesa para haber sido depositada en el solo año del diluvio. Pero este puede no
ser un argumento significativo. Aunque la mayoría de los creacionistas excluirían de
la acción del diluvio las porciones inferiores de la columna geoló-gica (Precámbrico)
así como las superiores (ver más abajo), algunas tasas de de-posición actuales son
tan rápidas que habría poco problema en depositar toda la columna en unas pocas
semanas. Las corrientes de turbidez pueden depositar sus sedimentos en una
localidad determinada en unos pocos minutos o menos, y sobre miles de kilómetros
cuadrados en pocas horas. Una sola megaturbidita que se encontró en España tiene
un espesor de 200m, junto con un volumen inmenso de 200 km 3 •
40
Hay también
otros métodos diferentes al de las corrien-tes de turbidez para una rápida deposición
de sedimentos. Un diluvio intenso que dura un año podría depositar muchísimos
sedimentos.
La acumulación de gruesas capas de pequeños organismos microscópicos
tales como la de White Cliffs de Dover, en Inglaterra, se presume a menudo que
demandó largos períodos. Pero tales acumulaciones pueden ocurrir rápi-
damente. A lo largo de la costa de Oregón (EE.UU.), una tormenta de tres días
con vientos huracanados y lluvia depositó 1 O a 15 cm de diatomeas microscópi-
cas en una distancia de 32 km. 41 Yo he visto un ave fósil bien conservada y
muchos peces en gruesos depósitos de diatomeas microscópicas cerca de Lom-
poc, California. También se encontró una ballena en este depósito. Tal conser-
vación requeriría un enterramiento rápido antes de que ocurriera la desarticula-
ción del organismo. Evidentemente, los organismos microscópicos pueden ser
depositados rápidamente.
Otro ejemplo de acción rápida es la formación de la isla volcánica de Surt-
CAPrTuLo 12 1 LAS GRANDES CATÁSTROFES 231

la nueva Isla de Surtsey, al sur de Islandia. Nótese la playa, el acantilado, y los hombres que ayu-
dan a dar la escala. Cinco meses y dos días antes, esta área era mar abierto. los pequeños objetos
blancos en la playa son krill. los acantilados en el horizonte lejano no son parte de la nueva isla. •

• De Thorarinsson, Figura 39 (nota 42). Copyright 10 1964, 1966, por Almenna Bokafelagid. Usada con
permiso de Viking Penguin, una división de Penguin Books, USA, lnc.

sey en 1963, ubicada al sur de Islandia. En cinco días se formó una isla de 600
m de largo donde antes sólo había habido océano libre. Eventualmente alcanzó
un diámetro de casi 2 km. Sorprendentemente, cuando se visitó la isla, parecía
como si hubiera estado allí por mucho tiempo. En unos cinco meses se habían
desarrollado una playa de apariencia madura y un barranco (ver la Figura 12.1 ).
Uno de los investigadores comentó: "Lo que en otros lugares llevaría mi-les de
años ... puede tomar aquí unas pocas semanas, o aun unos pocos días.
"En Surtsey fueron suficientes unos pocos meses para crear un paisaje tan
variado y maduro que era casi increíble".42
Parecería que tenemos dificultad en pensar "en forma catastrófica". Esto
puede ser porque las catástrofes son raras y desagradables de contemplar. Esta
232 LOS OR(GENES 1 LAS ROCAS

resistencia puede explicar en parte por qué la gente es atrapada por esos even-
tos poco usuales, aun cuando haya advertencias previas del desastre inminente.
En 1902, en la Isla de Martinica, ei·Mount Pelée estalló, produciendo un flujo
volcánico que pasó sobre una fábrica de azúcar matando a más de 150 perso-
nas. Estas y otras actividades del volcán causaron preocupación entre los habi-
tantes del pueblo de St. Pierre, y algunos se fueron a regiones más seguras.
Con el fin de aliviar el pánico, las autoridades del gobierno aseguraron a la
pobla-ción de que no había riesgo inmediato, y aun el gobernador de la isla y su
espo-sa se mudaron a St. Pierre para animar a la gente a quedar en el pueblo.
Una erupción volcánica grande en una isla vecina sirvió para dar seguridad a la
gente, ya que llegaron a la conclusión de que la presión volcánica sobre el
Mount Pelée se había aliviado. Muchos regresaron a St. Pierre. A la mañana si-
guiente, el Mount Pelée estalló repentinamente, enviando una nube de ceniza y
vapor a 700° C (una nube ardiente) que aniquiló a 30.000 residentes de St. Pie-
rre en dos minutos.43 La historia registra que sólo sobrevivieron entre 2 y 4 per-
sonas. Uno era un convicto, protegido porque estaba en una celda subterránea.
Después de su rescate, fue vuelto a encarcelar inmediatamente.
Deberíamos recordar que otros agentes, tales como los terremotos y el
viento también pueden causar cambios rápidos bajo condiciones catastróficas.
No hay escasez de ejemplos que muestran que pueden ocurrir cambios geológi-
cos mayores rápidamente, y sin embargo, porque son raros, tenemos dificultad
en incorporarlos a nuestro pensamiento.

EL DILUVIO DEL GÉNESIS


Una inundación que cubra la superficie entera de la Tierra es muy poco
usual. Sin embargo, las interpretaciones geológicas recientes que se inclinan
hacia el catastrofismo, involucrando una rápida destrucción de la vida, sugieren
que este concepto podría no ser tan excepcional. Además, la idea de una inun-
dación universal no está solamente en la Biblia. Que esta clase de inundación
sea un rasgo tan dominante en las leyendas antiguas 44 da razón amplia para
sospechar que ocurrió, aun cuando se deje de considerar el informe bíblico. Con
todo, entre los documentos antiguos, la Biblia da el informe más abarcante de
este evento.45 Desafortunadamente, los detalles geológicos en la Biblia son muy
escasos, pero un repaso de la información ofrecida es instructivo.
La Biblia describe que la Tierra antes del diluvio era algo diferente de la ac-
46
tual. Probablemente no había lluvia, pero había humedad abundante, e inclu-
CAPÍTULO 12 1 LAS GRANDES CATÁSTROFES 233

so rfosY Esto sugiere un sistema hidrológico diferente del actual.


La siguiente cronología del diluvio está implícita en el relato.48 Siete días
después que Noé entrara al arca, las aguas subterráneas saltaron a la superficie
acompañadas de lluvia fuerte que duró por lo menos 40 días. Las aguas del di-
luvio no subieron repentinamente; el texto bíblico sugiere que estaba involu-
crado un proceso extendido.49 El período de 40 días parece estar incluido en el
siguiente período de 150 días, durante el cual las aguas permanecieron, o más
probablemente, aumentaron de modo que las montañas más altas de la Tierra
fueron cubiertas. Como el texto bíblico parece afirmar que las "cataratas de los
cielos" y "las fuentes del grande abismo" no se cerraron hasta el fin de los 150
50
días, es más probable que las aguas crecieran durante 150 días, como lo
indican algunos traductores de la Biblia. 51 A esto siguió un fuerte viento, la dis-
minución de las aguas y el desecamiento de la tierra durante varios meses.
Cuando Noé dejó el arca 1 año y 1 7 días después de haber entrado en ella, por
lo menos las áreas más elevadas de la vecindad estaban secas, 52 y·probable-
mente algo de vegetación ya había germinado. Sin duda, siguieron a esto una
cantidad de ajustes geológicos significativos de la corteza terrestre, disminuyen-
do en intensidad durante los siglos o aun milenios siguientes.
Algunas veces se hacen preguntas acerca del arca de Noé: ¿Cómo
pudieron entrar en ella todos los anim~les? Los creacionistas postulan menos
especies en el tiempo del diluvio. Por causa de la variación limitada desde el
diluvio, muy probablemente al nivel de especies, hay más variedades ahora que
las que se conservaron en el arca. En adición, sólo estarían involucrados los
animales te-rrestres; se esperaría que los organismos marinos hubieran
sobrevivido al dilu-vio. Algunos cálculos indican que dentro de estas
restricciones parece haber habido espacio suficiente en el arca, posiblemente
53
dos o tres veces más que el mínimo necesario.
También surgen preguntas acerca de por qué algunos animales singulares
como los marsupiales de Australia se encuentran en el registro fósil y viviendo
actualmente en la misma región del mundo. Si estuvieron en el arca, que proba-
blemente se detuvo en el Cercano Oriente, ¿cómo regresaron a Australia? Con la
premisa de que la recolección de los animales en el arca hubiera involucrado una
conducción especial, algunos creacionistas creen que no sería inconsisten-te
54
suponer que la misma conducción los guió para regresar a su territorio origi-nal,
aunque la Biblia no menciona su regreso. A veces se ha sugerido que ins-tintos
como los de los mamíferos, las aves y los peces migratorios, que los hacen
234 LOS ORIGENES 1 LAS ROCAS

volver a sus lugares de nacimiento, pudieron haber facilitado el regreso a su


patria. El problema del regreso no se aplica a la mayoría de los demás continen-
tes del mundo, donde la congruencia entre los fósiles y los tipos vivientes no es
especialmente singular.

EL DILUVIO Y LA SEMANA DE LA CREACIÓN


Muy rara vez se aprecia la importancia del diluvio para el informe de la
5
creación. 5 A menos que la mayor parte del registro fósil se formara durante el
56
diluvio, una creación completa en seis días parece imposible. Esto es porque
las capas de sedimentos contienen clases diferentes de fósiles a diferentes nive-
les de la columna geológica. Si hay millones de años en la columna geológica
entre dos clases básicas de fósiles, entonces Dios no creó ambas en un sólo pe-
ríodo de creación de seis días. Por ejemplo, si una esponja se supone que fue
creada hace 550 m.a. [millones de años] y un dinosaurio hace 180 m.a., enton-
ces, obviamente, Dios no creó ambos en un evento creativo que duró seis días,
como él afirmaY No hay incongruencia si estos organismos se originaron du-
rante la semana de la creación y luego fueron enterrados en diferentes niveles
de la columna geológica durante el año que duró el diluvio universal. El diluvio
del Génesis reconcilia la columna geológica con la semana de la creación. Sin
un diluvio, tendríamos dificultades para reconciliar las gruesas capas de sedi-
mentos con una creación reciente. Los sedimentos se acumulan ahora a un
promedio de unos pocos centímetros cada mil años. Hay capas de sedimentos
que tienen un promedio de centenares de metros, mientras que en una cantidad
de lugares sobre la Tierra, están presentes varios kilómetros de espesor de sedi-
mentos fanerozoicos que contienen fósiles. Sin un diluvio universal que deposi-te
estos estratos rápidamente, la creación reciente descrita en la Biblia afronta
serios desafíos.

¿FUE EL DILUVIO DEL GÉNESIS UN EVENTO LOCAL?


El diluvio del Génesis es considerado con frecuencia como un evento lo-cal
58
en la Mesopotamia. Por varias razones, no parece que esta idea pueda
reconciliarse con el registro bíblico y la distribución mundial de sedimentos y
fósiles:
1) El informe del Génesis repetidamente enfatiza un diluvio universal 59 con
declaraciones tales como: "todos los montes altos que había debajo de todos los
cielos, fueron cubiertos"; "murió toda carne que se mueve sobre la tie-
CAPfTULO 12 1 LAS GRANDES CATÁSTROFES 235

rra"; "todo lo que tenía aliento de espíritu de vida en sus narices ... murió"; "fue
60
destruido todo ser que vivía sobre la faz de la tierra".

2) Después del diluvio, Dios promete no destruir otra vez el mundo por este
método. 61 Como las inundaciones locales son bastante frecuentes, cada
inunda-ción local posterior sugeriría que Dios no cumple sus promesas. En
cambio, la promesa concierne, la ausencia de destrucción de la superficie entera
de la Tie-rra, y esa promesa sí se ha cumplido.

62
3) ¿Por qué se le pidió a Noé que construyera un arca grande para conservar
la variedad de animales si el diluvio sería ~olamente local? Se esperaría que los
animales tuvieran una amplia distribución, y no serían eliminados sólo por una
inundación local.

4) El informe de la creación del Génesis parece estar en conflicto con un con-


cepto de inundación .local, porque sin un diluvio universal no parece haber
manera de explicar las gruesas capas de la columna geológica que se encuen-
tran en todos los continentes del mundo. Como se indicó más arriba, el diluvio es
necesario para reconciliar la columna geológica con una creación reciente en
seis días. Ya que la columna geológica está bien representada en todos los con-
tinentes, esta reconciliación es necesaria para todos los continentes. La
negación de un diluvio universal implica la negación de una creación universal
en seis días. Este no es el modelo bíblico. La Biblia parece hablar tanto de una
creación universal como de un diluvio universal.

MODELOS DEL DILUVIO


63
Los creacionistas han propuesto varios modelos para el diluvio. Sin em-
bargo, se necesitan hacer más trabajos, y la precaución dictaría la necesidad de
considerar a cada modelo como provisorio. En general, los modelos caen en
tres grandes categorías: 1) intercambio de los continentes con los océanos en
ocasión del diluvio; 2) contracción y expansión de la Tierra; y 3) subsidencia de
los continentes durante el diluvio y posterior levantamiento. También son posi-
bles combinaciones de estos y otros modelos.
La configuración de los tipos de rocas de la corteza terrestre es importante
para cualquier consideración de un modelo del diluvio. Los continentes actuales
están cubiertos por estratos sedimentarios que generalmente tienen origen te-
236 LOS ORiGENES 1 LAS ROCAS
FIGURA 12 2

A. PREDILUVIAL

B. DILUVIO

C. POSTDILUVIAL

LEYENDA ~ SEDIMENTOS
ROCAS VOLCÁNICAS ~ SEDIMENTOS
~MARINOS ~ TERRESTRES
.. Y FUNDIDAS
~ SEDIMENlOSPRECÁMBRICOS 1,1;;--'_,1 ROCAS ~
~ YTERRESTRESMEZCLADOS -/'--1)1-;- GRANITICAS ~AGUA
r--:-1 SEDIMENTOS ~ BASALTOS Y .miili1l íFE

L
~ PRECAMBRICOS ~ ESQUISTOS .uJIIllll CAPAAQU RA
~ SEDIMENTOS TERRESTRES ~ SEDIMENTOS MARINOS
~ POSTDILUVIALES ~ POSTDll.UVIALES

Un ejemplo de un modelo del diluvio. El diagrama representa una sección transversal de parte de
un continente (izquierda) y del océano (derecha). A. Tierra prediluvial con grandes océanos a dife-
rentes niveles; grandes masas graníticas yacen debajo del continente. B. Etapa diluvial producida
por el hundimiento de los continentes y el levantamiento de los océanos (flechas pequeñas). Las
flechas más largas indican el movimiento de diversos sedimentos desde sus áreas de origen. C.
Etapa postdiluvial después del levantamiento y la compresión lateral de los continentes, con defor-
mación, erosión y redeposición de tipos de rocas.
CAPÍTULO 12 1 LAS GRANDES CATÁSTROFES 237
rrestre (o continental) o marino, pero a veces, ambos orígenes. Podemos saber el

origen por los organismos terrestres o marinos representados por los fósiles. Los
sedimentos en nuestros océanos actuales son bastante delgados comparados
con los que están sobre los continentes (Figura 12.2 C). Un roca basáltica pesa-
da de alta densidad (tipo volcánico) yace en el fondo de los océanos, mientras
los continentes tienen una base más liviana, de roca granítica. Esta disposición
mantiene a nuestros continentes literalmente flotando sobre las rocas más den-
sas, y de este modo los mantiene por sobre el nivel del mar para que tengamos
tierra seca sobre la cual vivir.
El modelo del intercambio de los continentes con los océanos propone

que los continentes actuales eran mares antediluvianos y viceversa. 64 Durante el


diluvio hubo transferencias grandes de sedimentos de los continentes prediluvia-
les a los mares antediluvianos. Esto fue acompañado por procesos geoquími-cos
complejos que involucran el ajuste de tipos de rocas así como ajustes con-
secuentes de la topografía de la Tierra en respuesta a la carga (ajustes isostáti-
cos), como para producir nuestros continentes actuales. Este modelo requiere
una gran cantidad de sedimentos diluviales. Una modificación de este modelo
sugiere el colapso de extensos acuíferos antediluvianos continentales, produ-
ciendo así nuestros océanos actuales.
La idea de una tierra en expansión ha sido persistente pero minoritaria en
65
las interpretaciones científicas contemporáneas. Se pueden encontrar eviden-
cias creíbles que apoyan este modelo. Algunos creacionistas se han apropiado
del concepto para sugerir un modelo sencillo pero elegante. Para producir el
diluvio, la Tierra se contrajo, lo que obliga al agua a cubrir los continentes. Para
terminar el diluvio, la Tierra se expande a medida que los continentes se sepa-
ran y las aguas regresan a los océanos. Un problema: no hay una buena manera
de expandir y contraer la Tierra. Algunos han sugerido un cambio en la constan-
66
te gravitatoria.
La subsidencia y la elevación de los continentes es el modelo más sencillo
(Figure 12.2). En este ejemplo el diluvio sería causado por el flujo de algunos de los
estratos blandos y más profundos (astenosfera), que salen de debajo de los
continentes y se meten debajo de los océanos. Este proceso elevaría el fondo de los
océanos y bajaría los continentes (flechas cortas en la Figura 12.2 B), lo que
resultaría en la inundación de los continentes con el transporte de algunos sedi-
mentos marinos sobre los continentes. Muchos geólogos actuales aceptan el
movimiento de una astenosfera parcialmente derretida como el medio de mover
238 LOS ORIGENES 1 LAS ROCAS

los continentes mediante el movimiento de sus placas subyacentesY Durante el


diluvio del Génesis las aguas gradualmente crecientes erosionarían los sedi-
mentos antediluvianos, incluyendo algunos sedimentos precámbricos que se-rían
redepositados junto con los organismos vivientes que serían fosilizados. Los
sedimentos de origen terrestre alternarían con los sedimentos de los mares
antediluvianos, mientras diferentes áreas de origen serían transportadas a las
cuencas de depósito (nótense las flechas largas en la Figura 12.2 B). Al final del
diluvio los continentes, que están hechos de una roca granítica de menor densi-
dad, se elevarían haciendo que el agua volviera a los océanos, lo que resultaría
en la erosión de algunos de los depósitos diluviales que están sobre los conti-
nentes. Un problema de este modelo es la abundancia de sedimentos marinos
sobre los continentes sin tipos de fósiles terrestres debajo de ellos. Posiblemente
este tipo de disposición podría haberse originado en grandes mares antedilu-
vianos que ya estuvieran sobre los continentes (mares epicontinentales) con se-
dimentos marinos adicionales que vienen de los grandes océanos más allá de
los continentes (la flecha más larga de la Figura 12.2 B). Este esquema
complica-ría la teoría sencilla de la interpretación de zonación ecológica (Figura
10.2) del registro fósil. Sin embargo, generalmente no se considera que el diluvio
ha-ya sido un evento sencillo.
Estos modelos del diluvio son sólo sugerencias introductorias. Se necesita
una investigación más abarcante de un evento tan complejo. En esta área el es-
tudio recién ha comenzado.

FACTORES GEOLÓGICOS RELACIONADOS CON EL DILUVIO


El agua para el diluvio muy probablemente ya estaba presente en la Tierra
antediluviana. La mayor parte de ella habría estado en los mares prediluviales,
alguna parte en "las fuentes del grande abismo", 68 y una pequeña parte en la at-
mósfera. El concepto del diluvio del Génesis es a menudo criticado por los
geólogos y otras personas porque la Tierra no pareciera tener agua suficiente
para cubrir la cumbre del Monte Everest, 69 mientras que la Biblia afirma que to-
da la Tierra fue cubierta. El Monte Everest tiene casi 9 km de altura sobre el ni-
vel del mar. Esta crítica puede no ser muy significativa ya que los creacionistas
postulan a menudo una topografía prediluvial más plana, y entonces se necesi-
taría mucho menos agua para cubrirla (por ejemplo, Figura 12.2 B). Si la super-
ficie de la Tierra fuera perfectamente lisa, estaría completamente cubierta por un
océano de más de 2,44 km de profundidad/0 Después del diluvio se postula
CAPfTULO 12 1 LAS GRANDES CATÁSTROFES 239

un significativo levantamiento de montañas. Tanto los geólogos diluviales como


los no diluviales concuerdan que el Monte Everest y muchas otras montañas re-
presentan un levantamiento después de la deposición de los estratos
sedimenta-rios. La topografía actual no debería ser usada para estimar el
volumen de agua necesario para un diluvio universal.
Se me ha preguntado con frecuencia por qué un evento de tal magnitud
como un diluvio universal no mezclaría todo. Este es el llamado "modelo de
bañera", en el que todo es fácilmente revuelto. En realidad, los estratos sedi-
mentarios que se ven en el mundo entero tienden a ser bastante ordenados y
singulares cuando se los mira a una escala suficientemente grande. Por varias
razones no deberíamos esperar que todo fuera mezclado por el diluvio. Tal
mezcla sería sumamente difícil con estratos sedimentarios esparcidos por va-
rios miles de kilómetros cuadrados combinándose en depósitos que a veces tie-
nen un espesor de varios kilómetros. Sería más fácil mezclar unos pocos metros
de barro, pero no es tan fácil mezclar kilómetros de barro. Una vez que se de-
positó un estrato, tendería a retener su integridad. Los eventos del diluvio se ex-
tendieron a lo largo de todo un año, y no producirían depósitos instantáneos
revueltos. Aun nuestras inundaciones locales breves producen depósitos bien
ordenados. Durante el diluvio, gradualmente se depositarían estratos en una se-
cuencia generalmente ordenada, una condición que no favorecería la mezcla. El
agua es un buen agente clasificador de sedimentos que generalmente deposita
los sedimentos en forma casi horizontal. Este fenómeno se llama en geología la
"Ley de la horizontalidad original". En el laboratorio, los hombres de ciencia
pueden depositar rápidamente bajo el agua una capa de turbidita blanda una
sobre otra sin ninguna perturbación significativa para las capas inferiores. Se
pueden esperar algunos eventos mezcladores a nivel local, y ocasionalmente un
levantamiento local favorecería la erosión de depósitos prediluviales y dilu-
viales, reciclando de este modo los fósiles y las rocas que ellos contenían hacia
capas estratigráficamente más arriba en la columna geológica, como se en-
cuentra algunas veces. Sin embargo, para mezclar la mayoría de las capas sedi-
mentarias de la corteza terrestre se requerirían eventos extremadamente
podero-sos y convulsivos. No se espera este escenario en un evento de un año
de dura-ción.
Surgen preguntas acerca de cuánto de la columna geológica puede ser
atribuida al diluvio. Esta pregunta es difícil de contestar por causa de la comple-
jidad, tanto de los registros sedimentarios como la de los fósiles. La variedad
240 LOS ORfGENES 1 LAS ROCAS

de opiniones entre los creacionistas con respecto a este tema implica que no se
conoce ninguna respuesta. Por cuanto la mayoría de los estratos sedimenta-rios
fueron depositados por agua, uno esperaría una diferencia notable entre las
capas del diluvio y las depositadas antes o después del diluvio. Además, el dilu-
vio no se habría iniciado ni terminado exactamente en el mismo lugar de la co-
lumna geológica en cada localidad. Como una primera aproximación, yo su-
geriría que los depósitos diluviales comenzaron en la región del Cámbrico y
terminaron como máximo en la región superior del Terciario (ver la Figura 10.1 ).
En algunas localidades podría haber terminado debajo de ese máximo. Esto
puede parecer una enorme cantidad de sedimentos, ¡y lo es! Sin embargo,
considerando el tamaño de la Tierra, es una capita superficial delgada. Propor-
cionalmente, sobre un globo terráqueo común de unos 30 cm de diámetro el es-
pesor de estos sedimentos sería menos que la cuarta parte del espesor de una
hoja de papel común.
Cuando los geólogos comenzaron a aceptar la idea de la deriva continental
y de la tectónica de placas a fines de la década de 1960 y principios de la de
1970, muchos creacionistas le dieron la bienvenida porque tales cambios mayo-
res en la superficie de la Tierra sugerían algunas posibilidades para los cambios
durante el diluvio. La tierra ya no se interpretaba como algo sólido y firme. los
creacionistas generalmente proponen un movimiento rápido de las placas, espe-
cialmente durante las etapas finales del diluvio, produciendo el levantamiento de
las montañas y la formación de los continentes actuales. los hombres de ciencia
en general no entienden bien las causas de los movimientos de las pla-cas, y las
interpretaciones creacionistas también deben ser provisorias. También
necesitamos recordar que la literatura científica normal transmite una pequeña
pero persistente nota de duda acerca de la validez del concepto de la tectónica
de placas/1 Se necesita más información antes que la teoría de la tectónica de
placas pueda ser incorporada adecuadamente a un modelo del diluvio.
A veces se sugiere que los muchos miles de afios que se necesitan para las
numerosas glaciaciones/épocas glaciales significarían un desafío para el modelo de
creación reciente y del diluvio. Además de las obvias glaciaciones recientes, otros
episodios de glaciación se han informado en las capas inferiores de la co-lumna
geológica. los datos relativamente convincentes para la actividad re-ciente del hielo
generalmente se incluyen en los modelos del diluvio como una secuela del diluvio.
Se han propuesto condiciones plausibles que podrían pro-ducir y derretir grandes
cantidades de hielo en pocos siglos en vez de mile-
CAPÍTULO 12 1 LAS GRANDES CATÁSTROFES 24

nios. 72 El escenario general es que la actividad volcánica durante el diluvio blo-


queó la energía radiante del sol, produciendo una tendencia enfriadora. La hu-
medad de los océanos cálidos y el aire frío favorecerían un período corto e in-
tenso de actividad de hielo postdiluvial.
En las capas inferiores de la columna geológica, las evidencias en favor de
la glaciación son más discutibles. Como señala Robert P. Sharp, del Instituto de
Tecnología de California: "Identificar glaciaciones antiguas no es fácil". 73 Algu-
nas de las evidencias pretendidas pueden ser fácilmente confundidas con activi-
dades no glaciales. Otro especialista señala que "numerosos estudios" han
mostrado que los así llamados depósitos glaciares resultaron ser corrientes
masi-vas de escombros y depósitos relacionados. 74 Algunas estriaciones
supuesta-mente causadas por movimientos glaciares han sido reinterpretadas
como rocas que resbalaron a lo largo de una falla, o meramente estrías por los
75
cables de las actividades de los taladores de árboles. Se han reinterpretado
muchos otros ejemplos de informes de antiguas glaciaciones/ 6 Hay razones para
mante-ner cierto escepticismo acerca de las glaciaciones en la primera parte de
la co-lumna geológica.

CONCLUSIONES
Las interpretaciones científicas de la historia pasada del mundo han cam-
biado. Durante siglos se aceptaron grandes catástrofes, luego por más de un si-
glo hubo un rechazo casi total de las catástrofes. Ahora se reconoce otra vez su
importancia. Algunas reinterpretaciones recientes de una acción rápida caben
bien en el concepto bíblico de un diluvio universal. Los creacionistas tienen
ahora que hacer menos reinterpretaciones de los conceptos geológicos acepta-
dos que en el pasado, porque muchas interpretaciones catastróficas más
nuevas se adecuan a un modelo del diluvio; pero todavía tienen mucho trabajo
que hacer para desarrollar sus modelos. Aunque un diluvio universal es extraño
pa-ra nuestro esquema normal de pensamiento, hay sólidas evidencias de que
los cambios geológicos pueden ocurrir rápidamente.

Notas y referencias:
1. N. Boileau, "l'Artpoétique, 1", citado en: H.L. Mencken, ed., A New Dictionary ofQuoliltions on Historica/
Principies From Ancient and Modern Sources (N. York: Alfred A. Knopf, 1942), p. 1222.
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242 LOS ORIGENES 1 LAS ROCAS

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Origin of the Channeled Scabland, Benchmark Papers in Geology 55 (Stroudsburg, PA: Dowden, Hutchinson and
Ross, 1981), pp. 18, 19.
6. Baker, p. 60 (nota 5).
7. Para un informe de las presentaciones y discusiones, ver: ).H. Bretz, "Channeled Scabland and the Spokane
Flood" (1927), en: lbíd., pp. 65-76 (nota 5).
8. lbfd., p. 74 (nota 5).
9. J.H. Bretz, H. T. U. Smith, G.E. Neff, "Channeled Scabland of Washington: New Data and lnterpretations",
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b) M. Parfit, "The Floods That Carved the West•, Smithsonian 26(1-1995):48-59.
12. a) V.R. Baker, "Paleohydraulics and Hydrodynamics ofScabland Floods", en: Baker, pp. 255-275 (nota 5); b)
detalles adicionales fueron informados por: G.A. Smith, "Missoula Flood Dynamics and Magnitudes lnferred from
Sedimentology of Slack-water Deposits on the Columbia Plateau", GeologicaiSociety of America Bulle-tin
105(1993):77-100.
13. Bretz 1969 (nota 11 a).
14. a) C.C. Albritton, jr., "Uniformity, the Ambiguous Principie", en: C.C. Albritton, Ir., ed., "Uniformity and Sim-
plicity: A Symposium on the Principie of Uniformity in Nature", Geological Society of America Special Paper
89(1967):1, 2; b) S.A. Austin, "Uniformitarianism-A Doctrine that Needs Rethinking", The Compass of Sigma
Gamma Epsilon 56(2-1979):29-45; e) S.j. Gould, "ls Uniformitarianism Necessary?", American Journal of Science
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15. Para reseñas generales, ver: a) D. Ager, The New Catastrophism: The lmportance of the Rare Event in Geolo-
gical History (Cambridge y N. York: Cambridge University Press, 1993); b) Hallam, pp. 30-64, 184-215 (nota
14d); e) R. Huggett, Catac/ysms and Earth History: The Development of Diluvialism (Oxford: Clarendon Press,
1989); d) Huggett 1990, pp. 41-200 (nota 14g).
16. C. Lyell, Principies of Geology; or, The Modern Changes of the Earth and its lnhabitants Considered as 11/ustra-
tive of Geology, ed. rev. (N. York: D. Appleton & Co., 1857), p. v.
17. Hallam, p. 55 (nota 14d).
18. K.M. Lyell, ed., Life, Letters and )ournals of Sir Charles Lyell, Bart (Londres: John Murray, 1881 ), t. 1, p. 271 (14
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19. S.j. Gould, "An Asteroid to Die for" Discover 10(10-1989):60-65.
20. M. L. Natland, Ph.H. Kuenen, "Sedimentary History of the Ventura Basin, California, and the Action of Turbi-dity
Currents•, Society of Economic Paleontologists and Mineralogists Special Publication 2(1951 ):76-1 07;
b) F.B. Phleger, "Displaced Foraminifera Faunas", Society of Economic Paleontologists and Mineralogists Special
Publication 2(1951 ):66-75.
21. Ver el capftulo 13 para un análisis adicional.
22. O.H. Schindewolf, "Neocatastrophism?", V.A. Firsoff, trad., Catastrophist Geo/ogy2(1-1977):9-21.
23. S. Gartner, ).P. McGuirk, "Terminal Cretaceous Extinction Scenario for a Catastrophe", Science
206(1979):1272-1276. .

24. Un artfculo clásico sobre las extinciones es: N.O. Newell, "Revolutions in the History of Life•, en: Albrltton,
CAPÍTULO 12 1 LAS GRANDES CATÁSTROFES

pp. 63-91 (nota 14a).


25. Para una lista, ver el capítulo 9.
26. l.W. Álvarez, W. Álvarez, F. Asaro, H. V. Michel, "Extraterrestrial Cause for the Cretaceous-Tertiary Extinc-
tion", Science 208(1980):1 095-1108.
27. Para más reseñas y análisis, ver: a) D.V. Ager, The Nature of the Stratigraphica/ Record, 3a. ed. (Chichester y
N. York: John Wiley and Sons, 1993); b) C. Emiliani, E.B. Kraus, E.M. Shoemaker, •sudden Death at the End of the
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America Special Paper 247(1990); f) l. T. Silver, "lntroduction•, en: l. T. Sil-ver, P.H. Schulz, eds., "Geological
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30. V. Clube, B. Napier, "Ciose Encounters with a Mi Ilion Comets", New Scientist95(1982):148-151.
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37. los detalles de un testigo ocular están en: Anónimo, "Teton: Eyewitness to Disaster", Time, 21 de junio de
1976, p. 56. o

38. A. Holmes, Principies of Physical Geology, ed. rev. (N. York: The Ronald Press Co., 1965), p. 512.
39. Por ejemplo: R. l. Ecker, Dictionary of Science and Creationism (Buffalo, NY: Prometheus Books, 1990), p.
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Para análisis adicionales de este tema, ver: b) A.A. Roth, "Are Millions of Years Required to Produce
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1964), p. 39. Traducción de: Surtsey: Eyjan Nyja i Atlantshafi.
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1978), pp. 67-71; b) T. Waltham, Catastrophe: The Violent Earth (N. York: Crown Publishers, 1978), pp. 36-
38.
44. Ver el capítulo 18 para un recuento de leyendas del diluvio.
45. Génesis, capítulos 6-8.
46. Génesis 2:5.
47. Génesis 2:6, 10-14.
48. Génesis, capítulos 7 y 8.
49. Génesis 7:17-19.
50. Génesis 8:2.
51. Ver Génesis 7:24 en a) J.M.P. Smlth, trad., The Bible: An American Translation (Chicago: University of Chica-
244 LOS ORIGENES 1 LAS ROCAS

go Press, 1935); y b) The New English Bible, 2a. ed. rev. (N. York: Cambridge University Press, 1972).
52. Génesis 8:14.
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55. R. L. Numbers, The Creationists (N. York: Alfred A. Knopf, 1992), pp. 335-339.
56. Génesis, capítulos 1 y 2.
57. Éxodo20:11; 31:17.
58. Para más detalles, ver: a) R.M. Davidson, "Biblical Evidence for the Universality of the Genesis Flood", Origins
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60. Génesis 7:19-23.
61. Ver Génesis 9:11-15, e lsaías 54:9.
62. Génesis 6:19 a 7:9.
63. Algunas investigaciones significativas pueden verse en: a) S.A. Austin, ].R. Baumgardner, D.R. Humphreys,
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Creation Science Fellowship, lnc., 1994), pp. 609-621; b) ].R. Baumgardner, "Computer Modeling of the Lar-ge-
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239-251. [Nota del Traductor: Hay una edición española: Flori y Rasolofomasoandro, En busca de los orí-
5
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65. Para una reseña y evaluación del concepto, ver: a) B. Mundy, "Expanding Earth?", Origins 15(1988):53-69;
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CAPÍTULO 12 1 LAS GRANDES CATÁSTROFES 245

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cuestionan el concepto corriente, ver: Chatterjee y Hutton (nota 66).
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Biostratigraphy of the Hunter-Manning-Myall Province", en: C. Herbert, R. Helby, eds., A
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26(1980):340-349; e) S. Lakshmanan, "Vindhyan Glaciation in India", Vikram University lnstitute of Geo-logy }
ouma/2(1969):57-67; f) N.O. Newell, "Supposed Permian Tillites in Northern Mexico are Submarine Sli-
dE'Deposits", Geological Society of America Bulletin 68(1957):1569-1576; g) Oberbeck, Marshall y Aggarwal
(nota 31); h) L.I.G. Schermerhorn, "No Evidence for Glacial Origin of Late Precambrian Tilloids in Angola", Nature
252(1974):114, 115; i) M. Schwarzbach, "Criteria for the Recognition of Ancient Glaciations", en: Nairn, pp. 81-85
(nota 75al; jl E.L. Winterer, "Late Precambrian Pebbly Mudstone in Normandy, France: Tilli-te or Tilloid?", en:
Nairn, pp. 159-187 (nota 75a).
EVIDENCIAS GEOLÓGICAS DE
UN DILUVIO UNIVERSAL

Los que conocen la verdad


no son iguales a los que la aman.
1
CONFUCI0

n geólogo ofreció una vez cinco mil dólares por "una evidencia de
2
campo en favor de un diluvio universal". Su oferta refleja un comen-
tario, que se oye a menudo, de que no existe tal evidencia. Se invita al
lector a evaluar, sobre la base de las evidencias presentadas en este
capítulo, si existen evidencias geológicas en favor del diluvio del
Génesis, o no.
El modelo bíblico del diluvio no sólo intriga; es también pa-
voroso, y ¡no es para imbéciles! Se considera generalmente que
este acontecimiento involucra una gran porción del Fanerozoico de
la columna geológica que es relativamente rica en fósiles. Re-
presenta un promedio de muchos centenares de metros de sedi-
mento por toda la tierra. Una de las mayores diferencias entre los
modelos evolucionista y creacionista es la cantidad de tiempo que
se propone para la deposición de estos sedimentos fanero-zoicos.
El evolucionismo sugiere centenares de millones de años, en
contraste con un año para el diluvio en el informe bíblico.
Hay algunas buenas pruebas mediante las cuales se pueden distinguir
estos dos modelos. Sin emba~go, la aceptación renovada de
interpretaciones catastrofistas dentro de la comunidad geológica ha
reducido el contraste de algunas características distintivas. Algunas
de las evidencias en favor del diluvio que usan los creacionistas ya no son tan
pertinentes, porque han sido incorporadas al neocatastrofismo. Por ejemplo,
los creacionistas han citado a veces la excelente conservación de

146
CAPfTULO 13 1 EVIDENCIAS DE UN DILUVIO UNIVERSAL 247

muchos de los fósiles alrededor del mundo como evidencia de un rápido se-
pultamiento que se esperaría con el diluvio. Sin embargo, como tanto los crea-
cionistas como los no creacionistas pueden ahora incorporar un rápido ente-
rramiento en sus repertorios catastróficos, la buena conservación de los fósiles
ya no se puede considerar un rasgo característico para diferenciar los dos
mode-los.
En este capítulo examinaremos los datos que se encuentran en las capas
geológicas y sus fósiles que indican una gran actividad diluvial o un tiempo
breve de su deposición, como se esperaría en un diluvio universal. En otra parte
se considerarán informaciones adicionales con respecto a la extensión del dilu-
3
vio, la duración involucrada y algunas leyendas acerca del diluvio.

ABUNDANTE ACTIVIDAD SUBACUÁTICA EN LOS CONTINENTES


Los continentes de la Tierra están hechos de un tipo granítico de roca más
liviana que literalmente flota sobre rocas más pesadas (ver la Figura 12.2 C).
Esto .mantiene a los continentes por sobre el nivel del mar. Si no fuera por esto,
podríamos tener una inundación permanente en todo el mundo. Al caminar so-
bre estos continentes, encontramos una inesperada abundancia de capas de ro-
cas con fósiles de tipo marino, tales como corales marinos, moluscos, crinoides,
etc. Se esperarían los fósiles marinos en los océanos. El geólogo j. S. Shelton
señala el dilema: "Las rocas sedimentarias marinas son más comunes y extendi-
das sobre la tierra seca hoy que cualquier otra clase de rocas sedimentarias
combinadas. Este es uno de esos hechos sencillos que prácticamente piden a
gritos una explicación, y que se encuentra en el corazón mismo de los esfuerzos
del hombre por comprender más completamente la cambiante geografía del
pasado geológico".4 Mientras algunos creen que éste es un "hecho sencillo que
pide a gritos una explicación", se adecua notablemente bien con lo que espera-
ríamos de un diluvio.
El 18 de noviembre de 1929, un terremoto sacudió la costa de Nueva Ingla-
terra y las Provincias Marítimas del Canadá. Este terremoto, conocido como el
Terremoto de los Grandes Bajíos [Grand Banks], hizo que grandes masas de se-
dimentos del fondo oceánico en los bordes de la plataforma continental se des-
lizaran. También liberó otros sedimentos, formando un barro suelto que se escu-
rrió por el talud continental a partes más profundas del océano frente a América
del Norte. Estos sedimentos se extendieron por las planicies abisales al pie del
5
talud. Algunos de los sedimentos viajaron 700 km. Uno pensaría que una masa
248 LOS ORIGENES 1 LAS ROCAS

de barro suelto que fluye en un océano se mezclaría rápidamente con el agua de


mar y perdería su integridad como unidad separada, pero este no es el caso. El
barro suelto tiene una densidad mayor que el agua de mar porque es una
combinación de agua con abundancia de rocas más pesadas, arena, limo y par-
tículas de arcilla. Este flujo de barro por debajo del agua de mar más liviana es,
en cierta forma, comparable con la forma en que el agua fluye sobre la tierra
debajo del aire. Sólo ocurre una pequeña mezcla entre el barro y el agua que
está por sobre él. La clase de flujo que ocurrió alrededor de los Grandes Bajíos
fue una corriente de turbidez, la cual, cuando se detuvo, depositó una capa se-
dimentaria singular y compleja llamada turbidita.
Afortunadamente para la ciencia, aunque desgraciadamente para la tele-
grafía comercial, 12 cables transatlánticos que se encontraron en el paso de la
corriente de turbidez de los Grandes Bajíos se cortaron en esta catástrofe, al-
gunos en dos o tres lugares. Los primeros cortes de cada cable fueron cronome-
trados por la interrupción de las trasmisiones telegráficas, y su ubicación por
medio de pruebas de resistencia y de capacitancia. Los cables que estaban más
cerca del epicentro del terremoto, cerca de la parte más alta del talud conti-
nental, se cortaron casi instantáneamente, probablemente por el repentino
aplastamiento de los sedimentos. Más lejos, se pudo observar una secuencia
ordenada de cortes de los cables sucesivos por la corriente de turbidez. La velo-
cidad de la corriente de turbidez, que fue así calculada, sobrepasaba por mo-
mentos los 100 km por hora. El último cable, a más de 650 km de la costa, se
cortó un poco más de 13 horas después del terremoto. La turbidita resultante de
2
este corrimiento de barro cubrió más de 100.000 km y tenía un espesor prome-
3 6
dio de un poco menos de un metro. El volumen se estima en 100 km • Estaco-
rriente de turbidez también chocó con el casco del Titanic, hundido en 1912.7
Las turbiditas son especialmente interesantes como evidencia del diluvio.
Se forman rápidamente, y sólo bajo el agua. Una turbidita no prueba el diluvio,
pero su abundancia en las capas sedimentárias sobre los continentes habla de
una abundante actividad subacuática. El concepto de corrientes de turbidez no
fue aceptado hasta mediados del siglo, pero sólo un par de décadas más tarde
se podía afirmar que "decenas de miles de yacimientos con sus partículas com-
ponentes superpuestas, clasificadas por tamaños, han sido interpretados como
depósitos de corrientes de turbidez". 8 Se los considera ahora como "uno de los
tipos más comunes de rocas sedimentarias". 9 Aun algunos tipos raros de rocas,
tales como el yeso, que se consideran formados por evaporación de aguas car-
CAP(TULO 13 1 EVIDENCIAS DE UN DILUVIO UNIVERSAL 249

10
gadas de sal, han sido interpretados como turbiditas. Las turbiditas a menudo se
encuentran dentro de rasgos mayores de deposición que se llaman conos o
abanicos submarinos. Estos son abundantes en los continentes, pero también se
forman bajo el agua.
La evidencia de la actividad geológica subacuática sobre los continentes es
explicada por los no creacionistas con la sugerencia de que durante la mayor parte
del Fanerozoico el nivel del mar era sustancialmente más elevado, algunas veces
11
más de 500 m más alto que el nivel actual. Se postulan continentes más planos y
océanos más elevados.U Al usar esta explicación, los geólogos sin darse cuenta se
acercan mucho al modelo del diluvio (excepto por el factor tiempo im-plicado). A
pesar de ello, la abundancia de fósiles marinos, turbiditas y conos submarinos son
evidencia de una extendida actividad subacuática sobre los conti-nentes.

Relacionadas con las evidencias de actividad subacuática están las evidencias


de una direccionalidad muy difundida de las corrientes del agua. Cuando se estu-
dian las rocas sedimentarias, los geólogos a menudo encuentran indicios que su-
gieren la dirección en que fluyó la corriente cuando se estaban depositando los se-
dimentos. El descubrimiento del predominio de una dirección de esa corriente en una
gran parte del Fanerozoico de América del Norte, fortalece el concepto de una
catástrofe diluvial única. En condiciones normales, el agua fluye en diferentes
direcciones, tal como ocurre en los numerosos ríos de los continentes actuales. Por
otro lado, si los continentes estuvieron sumergidos bajo el agua durante un di-luvio
universal, uno podría esperar que el agua fluyera en una dirección dominan-te. Un
estudio abarcante de 15.000 localidades en América del Norte muestra un esquema
dominante hacia el sudoeste durante la mitad inferior del Fanerozoico, con un
cambio gradual hacia el este en las capas que están más arriba. El mismo esquema
se aplica a la América del Sur. Esto representaría las fuerzas más intensas durante
la mayor parte del diluvio. Pero cerca de la parte superior de la columna geológica
13
no se puede apr~ciar ningún esquema dominante. Esta falta de direc-ción puede
explicarse como el drenaje de los continentes al final del diluvio, o la actividad post-
diluvial, como la que acontece actualmente.

DEPÓSITOS SEDIMENTARIOS EXTENSOS


En un acontecimiento como un diluvio universal se esperarían depósitos
sedimentarios más bien extensos, y existen algunos ejemplos notables de ello.
Refiriéndose a los depósitos de caliza, Norman Newell, del Museo Nacio-
250 LOS ORIGENES 1 LAS ROCAS

nal en Nueva York, postula "mares extendidos sobre inmensas áreas increíble-
14
mente planas en el mundo" . Derek Ager, un geólogo que apoya con entusias-
mo las catástrofes, habla de unidades de rocas con espesores de 30m o menos
en el Pérmico del oeste del Canadá que persisten sobre áreas de hasta 470.000
km2 • También menciona una delgada capa de "aproximadamente un metro de
15
espesor" que "puede encontrarse por todas partes de la cadena alpina" en Eu-
ropa. En el oeste de los Estados Unidos, la Formación Dakota, con un espesor
2
promedio de 30m, cubre unos 815.000 km •
La naturaleza extensa de los depósitos sedimentarios peculiares con fósiles
derivados de áreas terrestres es una evidencia de una clase de actividad
catastró-fica para la cual no hay ejemplos contemporáneos. Un caso notable es
el con-glomerado Triásico con madera fósil llamado Shinarump, que es uno de
los miembros de la Formación Chinle que se encuentra en el sudoeste de los
Esta-dos Unidos. Este conglomerado, que ocasionalmente llega a ser una
arenisca gruesa, generalmente tiene un espesor de menos de 30 m, pero está
extendido como una unidad casi continua sobre casi 250.000 km 2 •
16
Los
conglomerados y las areniscas, como los de Shinarump, consisten en partículas
relativamente grandes que requieren una energía considerable para su
transporte. Se necesita-rían fuerzas diferentes de las que nos son familiares hoy,
para distribuirlas en ese depósito casi continuo sobre una extensión tan grande.
Es difícil concebir que tal continuidad se produjera como resultado de
actividades sedimentarias loca-les como las que se encuentran en los ríos.
Cualquier valle, cañón o montaña común que se formara a lo largo del tiempo
fácilmente quebraría esa continui-dad. Los conglomerados basales y otras
unidades que se encuentran en muchas otras formaciones geológicas presentan
la misma evidencia. Es difícil apreciar. cuán delgadas y extendidas son algunas
de estas formaciones. Como ejemplo, si el conglomerado de Shinarump
estuviera representado por una superficie del tamaño de la página de este libro,
su espesor, en proporción, sería, en prome-dio, de sólo 1/5 del espesor de esta
página. Depósitos tan delgados, peculiares, y extensos parecen hacernos
recordar más la actividad de una inundación lami· nar (una extensión de agua
amplia y poco profunda) que una sedimentación lo-cal, como se sugiere a veces.
La gran extensión continua y de naturaleza significativamente singular de
formaciones enteras indican una distribución extensa de sedimentos a una esca-la
que sugiere una inundación enorme. El grupo rojizo de Chinle, que incluye la
Formación Chinle mencionada arriba, cubre unos 800.000 km2 •17 La multico-
CAPfTULO 13 1 EVIDENCIAS DE UN DILUVIO UNIVERSAL 251

lor Formación Morrison, que pertenece al Jurásico y que contiene dinosaurios,


2
en el oeste de los Estados Unidos, se extiende sobre más de 1.000.000 km
18
des-de el Canadá hasta Texas, en el sur de los Estados Unidos; y sin
embargo, su espesor promedio es de sólo unos 100 m. Estas formaciones
extensas, de las cuales existen muchas, reflejan un esquema de deposición
extenso inusitado. Tal vez estos esquemas son parte de la razón por la que los
tipos de fósiles tien-den a estar mucho más ampliamente distribuidos en el
19
registro fósil de lo que están sus contrapartes vivientes.
¿Podrían estos depósitos extendidos ser el resultado de catástrofes tales co-
20
mo los impactos meteoríticos visualizados por los neocatastrofistas, en lugar de
ser producidos por un diluvio? Esta posibilidad presenta algunos problemas. Las
capas sedimentarias de la tierra casi nunca son del tipo de depósitos producidos por
impactos de meteoritos. Por ejemplo, en el Meteor Crater, en Arizona 21 , el pequeño
depósito local que se produjo por el impacto de un meteorito consiste en una mezcla
de bloques de rocas en lugar de los extensos depósitos clasifica-dos que
generalmente se encuentran sobre la tierra. ¿Podrían esos depósitos se-dimentarios
extensos ser el resultado de olas gigantescas producidas por impac-tos de
asteroides? Un escenario así se parece más bien a los acontecimientos que
pudieron ocurrir durante el diluvio. Debemos recordar también que el neo-
catastrofismo tiene algunas implicaciones que plantean problemas al modelo
evolucionista. La deposición catastrófica y rápida de sedimentos tendería a eli-minar
los millones de años postulados que se requieren para la evolución de los
organismos dentro de estas formaciones. El uso persistente del catastrofis-mo por
los geólogos no diluviales reduce los vastos períodos que se postulan, y se
aproximan al modelo del diluvio.

ICOSISTEMAS INCOMPLETOS
Si la columna geológica del Fanerozoico se desarrolló lentamente a lo largo de
centenares de millones de años, los organismos que se encontraron en cual-quier
nivel deberían representar sistemas ecológicos viables que estuvieran lo
suficientemente completos como para permitir la supervivencia de aquellos or-
K•tnismos. En la cadena alimentaria básica, los animales requieren alimento de lns
plantas, las que, a su vez, obtienen su energía del sol. El registro fósil plantea un
problema cuando produce evidencias en favor de animales sin las evidencias
wrrespondientes de plantas suficientes como para alimentarlos. ¿Qué comían los
animales para sobrevivirl Los geólogos diluviales creen que esto es evidencia
252 LOS OR(GENES 1 LAS ROCAS

de que los animales fueron transportados de sus hábitats usuales y/o las plantas
fueron transportadas a otra parte, formando tal vez algunos de los yacimientos
de carbón desusadamente gruesos, tales como el yacimiento de Morwell (Aus-
tralia) con un espesor de 165 m.
La ya mencionada Formación Morrison del oeste de los Estados Unidos
aparentemente representa un enorme sistema ecológico, pero incompleto. Ha
sido una de las fuentes de dinosaurios más ricas del mundo (Figura 9.1 ); y sin
embargo, las plantas son muy escasas, especialmente donde se han
encontrado los restos de dinosaurios. 22 ¿Qué comieron estos monstruos? El
paleontólogo Theodore White comenta que "aunque la planicie de Morrison era
una región de acumulación razonablemente rápida de sedimentos, los fósiles de
plantas identificables son prácticamente inexistentes" . 23 Además, reflexiona que
por comparación con los elefantes, un dinosaurio Apatosaurus "consumiría 3,5
to-neladas de forraje verde diariamente". Si los dinosaurios estuvieron viviendo
allí por millones de años, ¿qué comían, si las plantas eran tan escasas? Otros
in-vestigadores también han comentado esta falta de plantas fósiles. Uno afirma
que la formación Morrison de Montana "es prácticamente estéril en cuanto a
plantas fósiles en la mayor parte de su secuencia"/ 4 y otros comentan que "la
ausencia de evidencia de vida vegetal abundante en la forma de yacimientos de
carbón y arcillas ricas en materia orgánica en gran parte de la Formación Morri-
son es sorprendente".25 Estos investigadores también expresan su "frustración"
porque 1O de 12 muestras estudiadas al microscopio estaban esencialmente
desprovistas de los "palinomorfos" (polen y esporas) que producen las plantas.
Con una fuente tan escasa de energía, uno se pregunta cómo pudieron sobrevi-
vir los grandes dinosaurios durante los millones de años supuestos, mientras se
estaba depositando la Formación Morrison.
Para explicar el dilema, se ha sugerido que las plantas existieron pero no se
preservaron. Esta idea no parece válida, ya que una cantidad de animales y
unas pocas plantas están bien preservadas. Tal vez Morrison no fue el lugar
donde vivieron los dinosaurios; en cambio, podría haber sido un cementerio
formado por inundaciones, mientras las plantas fueron seleccionadas y trans-
portadas a otra parte.
De una situación similar se informa en relación con el dinosaurio Protoce-
ratops, que se encontró en el centro del Desierto de Gobi, de Mongolia. Los in-
vestigadores que estudiaron diversos aspectos de estos depósitos cretácicos,
concluyeron: "La abundancia de un herbívoro inequívoco (Protoceratops) e in-
CAPÍTULO 13 1 EVIDENCIAS DE UN DILUVIO UNIVERSAL 153
FIGURA 13 1

·.,··,,·,

Vista del Gran Cañón del río Colorado en Arizona. Las flechas desde arriba hacia abajo señalan tres
hiatos o lagunas (capas que faltan) de alrededor de 6, 14 y 100 millones de años respectiva-mente.

dicios de una rica fauna fósil [probablemente tubos hechos por insectos] reflejan
una región de alta productividad. La ausencia de evidencias de una coloniza-
ción vegetal bien desarrollada es, por lo tanto, anómala y desconcertante". 26
Aún más sorprendente son los datos de la arenisca Coconino, que es la
unidad de color claro que se ve cerca de la parte alta del Gran Cañón en Arizo-na
(Figura 13.1, un poco arriba de la flecha superior). Esta unidad, que tiene un
espesor promedio de 150 m está esparcida en muchos miles de kilómetros
cuadrados. En la mitad inferior de la arenisca Coconino se encuentran centena-
res de pisadas, probablemente hechas por anfibios o reptiles. Sin embargo, no
parece haber habido ninguna planta presente en ella. Aparte de las pisadas, só-lo
se han informado unos pocos tubos de gusanos, y pisadas de invertebradosP Si la
arenisca Coconino fue depositada a lo largo de millones de años, ¿de qué
alimentos disponían los animales que dejaron todas esas huellas? No hay evi-
dencia de la presencia de alimentos vegetales. Si se conservaron bien unas sen-
cillas pisadas, se esperarían impresiones o moldes de raíces, tallos y hojas de
plantas.
254 LOS ORIGENES 1 LAS ROCAS

Casi todas las huellas en la arenisca Coconino indican que los animales iban
8
cuesta arriba/ y la misma situación se encontró en la formación de arenis-ca de De
Chelly, hacia el este.29 No se han hallado los animales que dejaron las pisadas en el
Coconino, pero sus pisadas están bien conservadas y son abun-dantes. Además,
hay fuertes evidencias de que los animales dejaron esas huellas bajo el agua, en
30
lugar de la interpretación corriente de que fueron hechas en las dunas del desierto.
¿Es posible que todas esas huellas cuesta arriba fueron for-madas por animales que
trataban de escapar de las aguas del diluvio?
Algunas colecciones de fósiles parecen ser ecosistemas completos, y otras,
no. ¿De qué modo puede explicar un modelo evolucionario, de lenta deposi-ción,
los conjuntos fósiles incompletos? Se supone que la deposición de las for-
maciones Morrison y Coconino llevaron por lo menos 5 millones de años. ¿De
qué modo sobrevivieron los animales, representados en sus capas, sin una
fuente adecuada de alimentos? La separación de los organismos por medio de
un diluvio grande puede resolver el dilema.
Los requisitos ecológicos permiten inferir que las formaciones Morrison y
Coconino fueron depositadas rápidamente. Esto sugiere la clase de actividad
que se espera durante un diluvio universal.

LOS HIATOS EN LAS CAPAS SEDIMENTARIAS31


Cuando se observan lugares donde hay una gran acul)lulación de sedi-
mentos como en las laderas de los valles y los cañones, uno no se da cuenta
ge-neralmente de que partes significativas de la columna geológica faltan con
fre-cuencia entre algunas capas. Las porciones que faltan no se notan
fácilmente a menos que se esté bien familiarizado con la columna geológica.
Como ilustra-ción, podemos representar una serie completa de la columna con
la letras del alfabeto. Si en un lugar encontramos sólo la a, d y e, concluiríamos
correcta-mente que b y e están faltando entre a y d. Sabríamos esto, porque las
capas b y e están representadas en su lugar apropiado en otra localidad. Las
capas por encima y por debajo de las lagunas o hiatos (es decir, a y den nuestro
ejemplo) a menudo están en contacto bien plano entre sí. De acuerdo con la
escala de tiempo corriente, la cantidad de tiempo que falta, representada en una
brecha o hiato se basa en el largo tiempo representado por el desarrollo de las
capas fal-tantes tales como la by e en el ejemplo indicado.
El Gran Cañón en Arizona (EE.UU.) es una de las grandes exhibiciones
geológicas del mundo. Porciones significativas que faltan (brechas, hiatos o la-
CAPfTULO 13 1 EVIDENCIAS DE UN DILUVIO UNIVERSAL 155

gunas) en la columna geológica están indicadas en la Figura 13.1 con flechas. Desde
arriba hacia abajo, las brechas representan aproximadamente 6, 14 y más de 100
millones de años de capas que faltan en la columna geológica co-rriente. Donde está
la flecha inferior faltan los períodos Ordovícico y Silúrico completos (ver la Figura
10.1 para la terminología). Se sabe que existe esta bre-cha porque los depósitos
ordovícicos y silúricos están presentes en otras partes del mundo. En un contexto
evolucionista, estos depósitos requerirían un largo tiempo para su formación y para
la evolución de los organismos que forman, sus fósiles característicos. Se
determinan las porciones que faltan comparando los fósiles en las capas
sedimentarias con la secuencia completa de la columna geológica. También se usa la
datación radiométrica, especialmente para estable-cer el marco de referencia general
de las capas.
Los geólogos han sabido desde hace mucho tiempo que existen estas bre-chas
y generalmente las llaman "discordancias", aunque el término se usa a ve-ces de
diversas maneras en diferentes países. Hay varios tipos de discordancias. Si las
capas superiores e inferiores forman un ángulo entre ellas, se usa la expre-sión
discordancia angular, si están paralelas en general, pero con alguna eviden-

cia de erosión entre ellas, el contacto se llama a veces una


y si la línea de contacto no es visible o no hay evidencia de erosión, es una
discordancia encubierta ("paraconformity"). En este estudio, nos interesan es-
pecialmente los dos últimos tipos.
La pregunta importante es: ¿Por qué no encontramos una superficie irregular de
erosión en la capa inferior de estas brechas o lagunas, si representan períodos tan
largos? Debería haber ocurrido mucha erosión antes de que se depositara la capa
por encima de la brecha. Como mínimo, en circunstancias comunes, espe-raríamos
un promedio regional de más de 100 m de erosión en sólo cuatro millo-nes de añosY
El geólogo lvo Lucchitta, quien no es creacionista, y que ha ocupa-do una gran parte
de su vida estudiando el Gran Cañón, que tiene más de un ki-lómetro de profundidad,
sugiere que "la mayor parte del corte del cañón ocurrió en el fenomenalmente corto
33
tiempo de 4 ó 5 millones de años". Esta falta de erosión sugiere que transcurrió
poco o nada de tiempo en esos hiatos. La Figura 13.2 A-D, muestra que se
desarrollarían esquemas complicados y desparejos a lo largo de los períodos
geológicos; sin embargo, el modelo que vemos es más pa-recido a las Figuras 13.1 y
13.2 E, con poca o ninguna erosión. Alguna erosión se esperarfa por la actividad del
diluvio, pero sólo rara vez se encuentran anti-guos valles y cañones en las capas
sedimentarias de la Tierra.
256 LOS ORIGENES 1 LAS ROCAS
FIGURA 1J 2

-------------------------------------------------

--------------------------------

Esquemas de deposición-erosión. A: Esquema de deposición continua. Los sedimentos se depositan


generalmente en una forma plana y horizontal como se muestra. 8: Erosión. C: Reanudación de la
deposición. Las superficies antiguas de erosión todavía son visibles. Este esquema debería ser co-
rriente entre las capas sedimentarias de la Tierra dondequiera falten porciones importantes de la
columna geológica. 0: Un segundo ciclo de erosión y deposición complican un poco más el cuadro.
E:El esquema que se ve más a menudo. En E se esperaría cierta erosión entre las capas 2 y 3 (izquier-da),
si el período de depósito de las capas a y b (derecha) fue prolongado. Este diagrama es hipotéti-co con una
exageración vertical variable, dependiendo de las condiciones de erosión.
CAPfTULO 13 1 EVIDENCIAS DE UN DILUVIO UNIVERSAL 257

-------~--

Representación de las capas sedimentarias en Utah oriental y un poco de Colorado occidental,


basado en la escala corriente de tiempo geológico (en lugar de los espesores, aunque ambos están
relaciona-dos). Las partes en blanco representan capas de rocas sedimentarias, mientras que las
negras represen-tan el tiempo transcurrido para los principales hiatos entre las capas, cuyas capas
faltan en la columna geológica en esta región. Las capas (áreas blancas) yacen, en realidad,
directamente unas sobre otras con superficies de contacto planas. Las áreas negras representan el
tiempo postulado entre las capas se-dimentarias. Las lineas de trazos y continua que cruzan las capas
superiores representan dos ejem-plos de la superficie actual del suelo en la región, como han sido
esculpidas por la erosión. La línea de trazos(----- -)representa una de las superficies más planas de la
región como se la encuentra a lo lar-go de la Carretera lnterestatal N° 70, mientras que la línea llena
( -- ) está en las colinas más al sur. Esto proporciona evidencias en favor de un modelo diluvial, por
cuanto las capas (áreas blancas) fue-ron depositadas rápidamente en secuencia sin mucho tiempo de
erosión entre las capas. La erosión ha-cia fines del diluvio y después de él produjo la topografía
irregular que vemos hoy (líneas de trazos y continua). Si hubieran existido millones de años entre las
capas (áreas negras), como lo postula la esca-la de tiempo geológico, se esperarían evidencias de
erosión similares a la forma que tiene el terreno hoy (líneas de trazos y continua) entre las capas
blancas. Las divisiones principales de la columna geo-lógica aparecen en la columna de la izquierda,
seguidos por la edad de esos períodos en millones de años. Los nombres de las unidades
sedimentarias representan sólo las formaciones o grupos más impor-tantes. La ex,ageración vertical
es aproximadamente de 16 veces. La distancia horizontal en el dibujo representa unos 200 km,
mientras que el espesor total de las capas (partes blancas) es de aproximada-mente 3.500 m.*

• Diagrama basado en: a) A.P, Bennison, Geological Highway Map of the Southern Rocky Mountain Region:
Utah, Colorado, Arizona, New Mexico, ed. rev,, U.S. Geological Highway Map N° 2 (Tulsa, OK: The American Asso-
ciation of Petroleum Geologists, 1990); b) G.H. Billingsl[e]y, W.j, Breed, Geologic Cross Section from Cedar Breaks Na-tional
Monument Through Bryce Canyon National Park ro Escalante, Capital Reef National Park and Canyonlands Na-tional Parle,
Utah (Torrey, UT: Capitol reef Natural History Assn,, 1980); e) C.M. Molenaar, "Correlation Chart", en: ).E. Fassett, ed.,
Canyonlands Country: A Guidebook of the Four Corners Geological Societ}- Eighth Field Conference,
1975, p. 4; d) O. Tweto, Geologic Map of Colorado, escala 1:500.000 (Reston, VA: U.S. Geological Survey, 1979).
258 LOS OR(GENES 1 LAS ROCAS

Una representación mejor de estas brechas se obtiene si las capas sedi-


mentarias se exhiben sobre la base de la supuesta escala de tiempo geológico
corriente. La Figura 13.3 ilustra las capas que se encontraron en el noreste de la
región del Gran Cañón dispuestas sobre una escala de tiempo y no de espeso-
res, aunque·para las capas sedimentarias ambas categorías tienden a estar
rela-cionadas. En esta figura laspartes que faltan de la columna geológica están
en negro. Noten la escala de tiempo geológico aceptada en la segunda columna.
Este diagrama enfatiza el tiempo que duró la depos·i~ión de las capas y el tiem-
po que falta entre las capas. Obviamente, las lagunas (negro) son comunes y
representan partes significativas de la escala de tiempo geológico. Sin embargo, sólo
se representaron las brechas principales. Hay muchas otras lagunas meno-res en las
capas sedimentarias ilustradas (en blanco).
El diagrama tiene una exageración vertical de 16 veces. En otras palabras,
para la altura representada, la extensión lateral deberían ser 16 veces más
ancha que la ilustrada. La distancia a lo ancho de la figura representa unos 200
km, mientras que el espesor de las capas (porciones blancas) es de sólo 3,5 km.
Esto ilustra cuán planas y extensas son estas capas, que con frecuencia se
extienden sobre varios centenares de miles de kilómetros cuadrados.
La falta de erosión en esos hiatos sugiere que las capas sedimentarias fue-
ron depositadas en forma rápida durante el diluvio. Si ocurrieron largos perío-
dos, deberíamos ver evidencias de procesos geológicos dural'lteese tiempo en la
superficie de las capas que están justo debajo de las lagunas. Actualmente, en la
superficie de los continentes y en el fondo de los mares podemos ver a menudo
los efectos del tiempo cuando la erosión lava los continentes y forma irregulari-
dades como cañones, valles y zanjones. Otros efectos del tiempo, tales como la
formación de suelos, los daños de la intemperie y el crecimiento de las plantas,
dejan sus marcas que también deberían ser evidentes en estas lagunas. Sin em-
bargo, las capas justo debajo de esos depósitos faltantes son generalmente pla-
nas y sin erosión, sugiriendo que representan poco o ningún tiempo intermedio.
El contraste entre estas supuestas brechas lisas y la topografía actual de la
tierra también está ilustrado en la Figura 13.3, donde la línea ondulada llena y la
línea de puntos representan la superficie actual del terreno en la misma re-gión, la
que contrasta con los contactos mucho más planos entre las capas. Si hubo millones
de años entre estas capas, ¿por qué los contactos entre las su-puestas brechas son
tan planas en comparación con la superficie actual del te-rreno? Es difícil pensar
que nada ocurrió en la superficie de esas capas durante
CAPfTULO 13 1 EVIDENCIAS DE UN DILUVIO UNIVERSAL 259
millones de años en cualquier planeta que tuviera un esquema de condiciones

meteorológicas suficientemente buenas como para sostener la vida, como lo


demuestra el registro fósil.
Cuando uno se para en el borde del Gran Cañón (Figura 13.1 ), de inmedia-
to queda impresionado con la apariencia paralela de las capas de rocas. Este
fenómeno contrasta agudamente con el perfil del cañón que ilustra la irregulari-
dad de la erosión. ¿Por qué no hay características semejantes en los hiatos? Da-
do el tiempo que se postula para esas lagunas, ciertamente habría tiempo sufi-
ciente para la erosión. la velocidad promedio de erosión actual es tan rápida,
34
que la columna geológica entera habría sido erosionada varias veces durante
los largos períodos postulados para el pasado geológico. Sin embargo, en la
brecha de más de cien millones de años (indicada por la flecha inferior de la Fi-
gura 13.1 ), sólo se ve una erosión mínima, o el contacto a veces aparece muy li-
so, o ni siquiera es visible. Refiriéndose a un sector a lo largo de esta brecha, el
geólogo Stanley Beus afirma: "Aquí, la discordancia, aunque representa más de
35
100 millones de años, puede ser difícil de localizar''. Donde está la flecha del
medio (Figura 13.1) que representa una laguna supuesta de 14 millones de
años, otro geólogo señala que la evidencia es tan escasa que la línea de contac-
to "puede determinarse con dificultad, tanto desde la distancia como observán-
dola de cerca".36 Si hubiera transcurrido el tiempo postulado, se vería abundan-
te erosión irregular.
A lo largo de la costa oriental de Australia hay excelentes afloramientos de
capas de carbón (Figura 13.4). Entre las rocas que hay encima y el Carbón de
Bulli hay una brecha de cerca de 5 millones de añosY Esta laguna se extiende
mucho más allá de los depósitos de Carbón de Bulli y cubre unos 90.000 km 2 en
la región. Donde está presente el Carbón de Bulli es especialmente difícil
visualizar cómo la capa de carbón, o la vegetación que produjo ese carbón,
permaneció allídurante 5 millones de años sin ser destruida.
los Alpes europeos son en parte un complejo de deslizamientos gigantes-
cos y de capas plegadas llamadas "nappes". Entre las capas dentro de estas
nappes hay brechas supuestas que muestran la misma falta de erosión que se
nota en otras partes. La Figura 13.5 muestra parte de la Nappe Morcles como se
la ve desde el valle del Ródano en Suiza. La flecha señala una supuesta laguna
de cerca de 45 millones de años (CI'etácicosuperior y más) que muestra poca
erosión. De paso; la secuencia de las capas que rodean la flecha (porción supe-
rior de la foto) está compJetamente invertida, que se ha dado vuelta como una
260 LOS OR(GENES 1 LAS ROCAS

Costa oriental de Australia en Nueva Gales del Sur. La flecha señala un hiato de 5 millones de años
precisamente sobre la c.apa de negra de carbón.

unidad cuando las capas fueron empujadas hacia el norte durante la formación
de los Alpes. ·
Algunos geólogos han hecho comentarios acerca de la falta de evidencia de
los cambios geológicos que se esperarían en estas lagunas. Al referirse a esta
clase de hiatos, llamadas discordancias encubiertas ("paraconformities"), Nor-
man Newell del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York, comen-ta:
"Un aspecto notable de las discordancias encubiertas (paraconformities) en las
secuencias de roca calcárea es la falta general de evidencias de erosión en la
parte inferior de la capa. Suelos residuales y superficies cársticas, que se po-
drían esperar como resultado de la larga exposición a la intemperie, faltan o no
se las reconoce". Al "especular" acerca del origen de estos contactos planos, el
autor añade que "el origen de las discordancias encubiertas (paraconformities)
es incierto, y ciertamente no tengo una solución sencilla para este problema". 38
En una publicación posterior, Newell comenta: "Una característica intri-gante
de los límites de los conjuntos de sistemas sedimentarios que forman una era
("erathem") y de muchos otros límites bioestratigráficos importantes [límites
CAPfTULO 13 1 EVIDENCIAS DE UN DILUVIO UNIVERSAL 261

Valle del Ródano, en Suiza. La flecha señala un supuesto hiato de en la sedimentación de alrededor
de 45 millones de años. Todas las capas más altas, desde bien por debajo de la flecha hasta la
cumbre están invertidas, por causa del plegamiento de las capas que se deslizaron desde el sur (de-
recha).

entre agrupamientos diferentes de fósiles] es la falta generalizada de evidencias


físicas de una exposición subaérea. Indicios de lixiviación [separar por medio del
agua u otro disolvente una sustancia soluble de otra insoluble], fricción, for-
mación de canales y grava residual tienden a faltar, aun cuando las rocas subya-
centes son calizas con pedernal. .. Estos límites son discordancias encubiertas
(paraconformities) que generalmente sólo la evidencia paleontológica puede
identificar". 39
T. H. van Andel, de la Universidad de Stanford, afirma: "Temprano en mi
carrera influyó mucho sobre mí el reconocimiento de que dos delgadas capas de
carbón en Venezuela, separadas por treinta centímetros de arcilla gris y de-
positada en un pantano costero, eran respectivamente del Paleoceno Inferior y
del Eoceno Superior. Los afloramientos eran excelentes, pero aun la inspección
más cuidadosa dejaba de precisar la posición exacta de esa brecha de 15 millo-
40
nes de años". Bien podría ocurrir que ese período de 15 millones de años
nunca existió.
262 LOS ORIGENES 1 LAS ROCAS

La pregunta que intriga con respecto a la falta de evidencia del transcurso del
tiempo en estas brechas sedimentarias, ha generado a veces sugerencias al-
ternativas.41 Algunos señalan las·regiones planas de la Tierra, como las del valle
inferior del Misisipí. Sin embargo, esto no es una brecha, porque se están depo-
sitando allí sedimentos, y no hay una brecha en el registro fósil si los sedimentos se
continúan depositando. Otros sugieren que si las brechas fueran subacuáticas la
erosión puede haber sido impedida. Sin embargo, estar debajo del agua no impid~ ni
la deposición ni la erosión, como lo demuestra la sedimentación sub-marina y la
erosión irr~gular como los grandes cañones que se encuentran a lo largo del borde de
las plataformas continentales. El Cañón de Monterrey, en el océano fre'ntea la costa
de California es casi tan ancho y profundo como el Gran Cañón. El agua en
movimiento puede erosionar, sea somera o profunda.
Algunos sugieren que las superficies de contacto en esas brechas podrían
ser planas por causa de capas de rocas resistentes justo por debajo de ellas.
Esta no es una solución, porque los sedimentos blandos a menudo forman capas
exactamente debajo de esas brechas. Un ejemplo es la brecha de Chinle y la ca-
pa blanda de Moenkopi (Figura 13.3). Otros se preguntan si la erosión no podría
producir superficies planas, pero no hay buenos ejemplos actuales para apoyar
esta sugerencia, y ciertamente no las hay a escala semicontinental como los
hiatos que hemos analizado en este capítulo. Al referirse a tales ejemplos, el
geomorfólogo Arthur Bloom sencillamente declara: "No se conoce ninguno" Y
Otros también se preguntan si realmente no hay evidencia de erosión en estas
brechas. La erosión también es mínima comparada con la topografía actual de la
Tierra (Figura 13.3). Se puede esperar algo de erosión durante un diluvio uni-
versal. Pero Montes Everest y Grandes Cañones del pasado faltan· en forma
conspicua del registro de un pasado que está bien representado en las capas
sedimentarias de la Tierra. Ciertamente hay que reconocer que el aforismo "El
presente es la·clave del pasado" no se aplica a estos hiatos donde se sugiere
una actividad rápida. El pasado fue definidamente diferente.
La dificultad con los extensos períodos propuestos para estas brechas en el
registro sedimentario es que no hay evidencias de nuevos depósitos ni de mu-
cha erosión. Si hubiera depósitos, no habría brecha, porque la sedimentación
continúa. Si hubiera erosión, uno esperaría numerosos canales y la formación de
zanjas profundas, cañones y valles; sin embargo, los contactos (brechas), que a
veces se describen como de "tamaño continental", generalmente son "casi
planos".43 Es difícil imaginar que poco o nada ocurra durante millones de
CAPfTULO 13 1 EVIDENCIAS DE UN DILUVIO UNIVERSAL 163

años en la superficie de nuestro planeta. Con el tiempo, ocurre deposición o


erosión. Habría que suspender los factores climáticos con el fin de impedir
cualquiera de las dos actividades. Tal vez el tiempo propuesto para estas bre-
chas nunca sucedió, y si el tiempo falta en algún lugar, falta en toda la Tierra.
El problema de los supuestos hiatos planos en las capas sedimentarias, es
un testimonio de un pasado que fue diferente del presente. Esa diferencia se re-
concilia fácilmente con los modelos catastróficos, tales como el diluvio del Gé-
nesis, que propone una rápida sedimentación de estas capas donde no habría
períodos extensos entre ellas.

CONCLUSIONES
Abundantes evidencias de actividad subacuática en las capas
sedimentarias sobre los continentes surgen de la gran cantidad de capas
marinas, turbiditas y conos submarinos, así como una direccionalidad muy fuerte
de deposición que muestran los sedimentos sobre los continentes. Esta
evidencia resulta apropiada en un modelo del diluvio. Algunas otras evidencias
en favor del diluvio se rela-cionan principalmente con el factor tiempo. ¿Qué
comieron los dinosaurios y otros vertebrados durante los supuestos millones de
años de las formaciones Morrison y Coconino, donde las plantas son muy
escasas o están ausentes? Esto puede explicarse por la separación y transporte
durante un diluvio universal. La escasez de erosión en las brechas o lagunas de
las capas sedimentarias, don-de faltan porciones importantes de la columna
geológica, sugiere una deposi-ción rápida, como se esperaría durante un diluvio,
sin grandes intervalos entre ellas. Algunos de estos datos son difíciles de explic~r
si se niega un diluvio uni-versal.

Notas y referencias:
l. Confucio, ARalects XV, citado en: H. L. Mencken, ed., A New Dictionary of Quotations on Historical Princi-
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2. A.A. Roth, "The Universal Flood", Liberty77(6-1982):12-15.
3. Ver los capítulos 12, 15 y 18 para informaciones sobre la extensión del diluvio, el tiempo involucrado
y las le-yendas de un diluvio, respectivamente.
4. j.S. Shelton, Geo/ogy lflustrated (San Francisco y Londres: W.H. Freeman and Co., 1966), p. 28.
5. Para informaciones sobre este acontecimiento, ver: a) B.C. Heezen, M. Ewing, "Turbidity Currents and
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264 LOS ORiGENES 1 LAS ROCAS

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2,3 millones de km',cifra que parece errónea. Existe un debate sobre la nomenclatura del "Grupo Chinle". Ver: b)
R. F. Dubiel, "Triassic Deposystems, Paleogeography, and Paleoclimate of the Western Inte-rior", en: M. V. Caput,
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20. Ver el capítulo 12.


21. a) S.W. Kieffer, "Shock Metamorphism of the Coconino Sandstone at Meteor Crater", en: E.M. Shoemaker,
CAPfTULO 13 1 EVIDENCIAS DE UN DILUVIO UNIVERSAL 265

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22. a) P. Dodson, A.K. Behrensmeyer, R. T. Bakker, ).S. Mclntosh, "Taphonomy and Paleoecology of the Dinosaur
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cal Sciences, The University of Tennessee, 1994), pp. 347-364; e) L.M. Petersen, M.M. Roylance, "Strati-graphy
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25. Dodson, Behrensmeyer, Bakker y Mclntosh (nota 22).
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grams 26(7-1994):A374; b) P.P. Vaughn, "Vertebrales from the Cutler Group of Monument Valley and Vici-nity",
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brate Footprints in the Coconino Sandstone (Permian) of Northern Arizona: Evidence for UnderwatE'rOri-gin",
Geo/ogy 19(1991 ):1201-1204.
31. Para informaciones adicionales, ver: a) A.A. Roth, "Those Gaps in the Sedimentary Layer.", Origins
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ti tute for Creation Research, 1994), pp. 42-45; e) G.M. Price, The New Geology (Mountain View, CA: Pacific
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Archaeology (St. Louis: Concordia Pub l. House, 1951), pp. 268-272.
32. Los promedios actuales de las tasas regionales para América del Norte son más del doble que la cifra sugeri-da,
y para la región del Gran Cañón son más de cuatro veces las cifras usadas. Ver el capítulo 1S para más detalles.

33. l. Lucchitta, "Development of Landscape in Northwest Arizona: The Country of Plateaus and Canyons", en:
T.L. Smiley, ).D. Nations, T.L. Péwé, ).P. Shaefer, eds., Landscapes of Arizona: The Geological Story (Lanham,
MD, y Londres: University Press of America, 1984), pp. 269-301.
34. Ver el capítulo 15 para un estudio de las tasas de erosión.
35. S.S. Beus, "Temple Butte Fonnation", en: S.S. Beus, M. Morales, eds., Grand Canyon Geology (N. York y
Oxford: Oxford University Press, 1990), pp. 107-117.
36. R.C. Blakey, "Supai Group and Hermit Formation", en: Beuss y Morales, pp.147-182 (nota 35).
37. Basado en Informaciones de: a) C. Herbert, R. Helby, eds., A Cuide to the Sydney Basin, Department of Mine-
266 LOS ORIGENES 1 LAS ROCAS

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38. Newell, pp. 356,357 (nota 14).
39. N.O. Newell, "Mass Extinction: Unique or Recurren! Causes?", en: W.A. Berggren, ).A. Van Couvering, eds.,
Catastrophes and Earth History: The New Uniformitarianism (Princeton, Nj: Princeton University Press, 1984), pp.
115-127.
40. T.H. van Andel, •consider the lncompleteness of the Geological Record", Nature 294(1981 ):397, 396.
41. Para un análisis más extenso de estas alternativas, ver: Roth 1988 (nota 31 a).
42. A. l. Bloom, The Surface of the Earth (Englewood Cliffs, Nj: Prentice-Hall, 1969), p. 98.
43. lbíd.
CUESTIONES DE TIEMPO

Hay pocos problemas más fascinantes que los ligados con la pregunta atrevida: ¿Cuán
antigua es la Tierra? Con insaciable curiosidad, los hombres han estado tra-tando de
penetrar este secreto cuidadosamente guardado durante miles de años.
1
ARTHUR HOLMES, GEÓLOGO

ué es el tiempo? ¡Todos lo sabemos! ¿O no? En realidad, es un con-


cepto que resulta difícil de captar. No tenemos un órgano especial para
sentir el tiempo como lo tenemos para ver u oír. Esto da lugar a al-
gunas definiciones innovadoras tales como: "El tiempo es la forma en
que la Madre Naturaleza impide que todas las cosas ocurran al mis-mo
tiempo"; o, "El tiempo es aquello que matamos pero termina
matándonos". ¿Es el tiempo una realidad, o es sencillamente un
concepto abstracto de nuestra mente? ¿Se puede cambiar el tiem-po?
La teoría de la mecánica cuántica sugiere que el espacio pue-de
modificarlo. ¿Ha existido siempre el tiempo? ¿Existirá siempre? ¿Qué
significa eternidad? Si el tiempo no siempre existió, ¿qué ocurrió antes
de él? Estas son preguntas que intrigan, pero que no
tienen respuestas fáciles.
La vasta colección de aparatos que tenemos para medir el
tiempo, tales como los calendarios, el reloj Big Ben de Londres o los
relojes atómicos, todos testifican de la utilidad del concepto del
tiempo. Es difícil añadir significado a nuestra existencia sin considerar
el pasado, el presente y el futuro que están ligados al tiempo. Aunque
la naturaleza del tiempo es elusiva, parece ser real.
Cuando corremos a la estación del tren, sólo para ver que el último tren
del día se pierde a la distancia, uno tiende a creer que el tiempo es
real.
El tiempo plantea una de las preguntas más controvertidas entre los puntos
16
7
268 LOS ORIGENES 1 LAS ROCAS

de vista científico y bíblico, como se los entiende generalmente. Esto es de


espe-rar, porque las diferencias notables están firmemente arraigadas. La Biblia
habla de una creación reciente, que probablemente ocurrió hace menos de
10.000 años, mientras los evolucionistas sugieren el desarrollo de la vida
durante mu-chos miles de millones de años. Esta diferencia no necesita ser tan
amplia como a veces se piensa, ya que hay muy poco en la Biblia que impida
que el universo sea muy antiguo. 2 Sin embargo, de acuerdo con la Biblia, la
creación de la vida sobre la Tierra es un acontecimiento relativamente reciente.
¿Ha existido la vi-da sobre la Tierra durante miles de millones de años, como se
pretende en infi-nidad de libros de texto de ciencias, o ha existido sólo unos
pocos miles de años como lo sugiere la historia sagrada?
La evolución de todas las diversas formas de vida necesita todo el tiempo que
pueda conseguir para realizar todos los eventos altamente improbables que se
3
postulan, y las explicaciones evolucionistas dependen en gran medida de esos
largos períodos. Si espontáneamente un pez aguja se transforma en un ele-fante,
llamamos a eso fantasía; si demora millones de años para hacerlo, se lo llama
evolución. Sin embargo, varios estudios indican que la muy antigua edad asignada al
universo es demasiado corta para abarcar las improbabilidades de la evolución. 4 Por
otro lado, para la creación con un diseño, realizada por un Dios omnisapiente y
5
omnipotente, no se necesita un tiempo muy extenso.
A lo largo de la historia, las ideas acerca de la edad de la Tierra y del univer-so
han variado grandemente. Los antiguos griegos e hindúes a menudo pensaban en
términos de numerosos ciclos de tiempo. Los hebreos y los primeros cristianos
creían que habían transcurrido sólo unos pocos miles de años desde la creación. El
concepto de una creación reciente también prevaleció en la Edad Media y fue
fortalecida por la Reforma protestante. Para Martín Lutero, la Biblia daba el infor-me
supremo acerca de los orígenes, y el diluvio relatado en el Génesis era el fac-tor más
6
poderoso en la historia de la geología. En general, los fundadores de la ciencia
moderna creían en una creación reciente ocurrida alrededor de 4.000 años antes de
Cristo. Sólo desde la mitad del siglo XVIII en adelante comenzaron a desarrollarse
ideas de períodos más largos, pero ocurrieron pocos cambios serios en el
pensamiento antes del siglo XIX7 De allíen adelante se observa un lento pe-ro
8
constante aumento en la edad percibida de la Tierra y del universo.
El tema de la edad de la Tierra ha sido enfocado desde muchas perspecti-
vas. Algunas estimaciones tempranas, 9 basadas en el enfriamiento de la superfi-
cie de la Tierra y del Sol, dieron datos que típicamente son inferiores a 100 mi-
CAPÍTULO 14 1 CUESTIONES DE TIEMPO 269

llones de años. Otros estudios se basaron en el tiempo requerido para que el so-
dio se acumulara en el océano traído por los ríos, suponiendo que originalmen-te
no había nada de sodio en el mar. Estos cálculos daban más o menos la mis-ma
edad que los que se basaban en el enfriamiento de la Tierra, mientras que se
encontraron valores ligeramente mayores cuando se evaluó la tasa de acumula-
ción de sedimentos sobre la superficie de la Tierra. A principios del siglo XX, el
estudio de la lenta tasa de desintegración de los elementos radioactivos inesta-
bles (datación radiométrica) aumentó la estimación de la edad de la Tierra a
10
2.000 a 3.000 millones de años, y más tarde, a 4.600 millones de años. Las
es-timaciones corrientes asignan a la edad del Universo alrededor de 15.000
11
millo-nes de años, aunque algunos sugieren aun el doble de esa edad, y otros
12
sólo la mitad de esa cifra.
En este capítulo consideraremos los argumentos relacionados con el
tiempo que se usan en contra de una creación reciente, los que varían desde los
enor-mes arrecifes de coral hasta los diminutos átomos radioactivos de potasio-
40 y carbono-14. El espacio impide cubrir cada uno de los problemas que se han
suscitado; sin embargo, se considerarán una cantidad suficiente de ellos para
permitirnos una evaluación general de las cuestiones del tiempo. Como proba-
blemente por lo menos cien veces más científicos interpretan los datos dentro
del paradigma de largos períodos comparado con los que lo hacen dentro del
modelo de la creación reciente, no es sorprendente que se hayan hecho mu-
chas preguntas acerca de una creación reciente. Los argumentos que ponen en
duda la validez de los largos períodos geológicos se discuten en los capítulos 13
y 15.

LOS ARRECIFES VIVIENTES


En una clara noche de luna del año 1890, el barco Quetta, británico-hindú,
estaba viajando a través del Estrecho de Torres cerca de la Isla Thursday al nor-
te de Australia. Este estrecho está ubicado en el extremo norte de la Gran Barre-
ra de Arrecifes, el complejo de arrecifes de coral más grande del mundo. El
barco repentinamente chocó con un pináculo de arrecifes que rasgó la mayor
parte del casco, y el barco se hundió en menos de tres minutos. Cerca de la
mitad de los 293 pasajeros perecieron. El estrecho había sido cuidadosamente
relevado entre 1802 y 1860, y no se esperaba ningún arrecife en el lugar donde
se hundió el barco. Algunos se preguntan si un arrecife de coral pudo crecer en
forma lo suficientemente rápida, entre el tiempo de los sondeos y 1890, para
270 LOS ORIGENES 1 LAS ROCAS

producir esta tragedia. 13


los arrecifes de coral son producidos por diversos organismos que retiran la
caliza (carbonato de calcio) disuelta en el mar y lentamente crean las estructuras
más grandes de la Tierra hechas por organismos vivos. los moluscos, los forami-
níferos, y los briozoos pueden proporcionar grandes cantidades de minerales
para el crecimiento del arrecife; sin embargo, se considera que los corales y las
algas coralinas son los contribuyentes más importantes
la tasa de crecimiento de un arrecife de coral es de interés considerable, no
sólo porque los arrecifes son peligros potenciales para la navegación, sino tam-
bién por el tema del tiempo requerido para construirlos. Algunos están preocu-
pados acerca de si estas estructuras enormes pudieron se construidas en unos
pocos miles de años, como lo implica el modelo bíblico.
la enorme Gran Barrera de Arrecifes de Australia no parece plantear un
problema de tiempo demasiado serio para las Escrituras. Aunque tiene más de
2.000 km de largo y hasta 320 km de distancia de la orilla, las operaciones de
perforación a través del arrecife han hallado arena de cuarzo (un sedimento que
no es de tipo de arrecifes) a menos de 250 m de profunidad, 14 lo que indica que
es una estructura de poca profundidad que no requiere vastos períodos pa-ra
desarrollarse. Por otro lado, las perforaciones en el atolón de Eniwetok, en el
, ...

• Las referencias para la tabla "Estimaciones de las tasas de crecimiento de los arrecifes" son: a) W.H.
Adey, "Coral Reef Morphogenesis: A Multidimensional Model", Science 202(1978):831-837; b) K. E. Chave, S. V.
Smith, K.). Roy, "Carbonate Production by Coral Reefs", Marine Geology 12(1972):123-140; e) P.). Davics, D. Hopley,
"Growth Fabrics and Growth Rates of Holocene Reefs in the Great Barrier Reef", BMR }ournal of Austra-lian Geology
& Geophysics 8(1983):237-251; dJ Hubbard, Miller y Scaturo (nota 17); e) H.T. Odum, E. P. Odum, "'TrophicStructure
and Productivity of a Windward Coral Reef Community on Eniwetok Atoll", Ecological Mono-graphs 25(3-1955):291-
320; f) R.B.S. Sewell, "Studies on Coral and Corai-Formations in lndian Waters; Geographic and Oceanographic
Research in lndian Watcrs, N° 8", Memoirs of the Asiatic Society of 8engal9(1935):461-539;
g) S. V. Smith, D.W. Kinsey, "Calcium Carbonate Production, Coral Reef Growth, and Sea Level Change", Science
194(1976):937-939; h) S.V. Smith, ).T Harrison, "Calcium Carbonate Production of the Mare lncognitum, the Up-per
Windward Reef Slope, at Enewetak Atoll", Science 197(1977):556-559; i) Verstelle (nota 21). Las referencias para la
sección titulada "Tasa de crecimiento máximo de los formadores de estructuras de arrecifes de coral", son: j) S.A.
Earle, "Life Springs from Death in Truk Lagoon", National Geographic 149(1976):578-613; kJ E.H. Gladíelter, R.K.
Monahan, W.B. Gladfelter, "Growth Rates of Five Reef-building Corals in the Northeastern Caribbean", Bulletin of
Marine Science, 28(1978):728-734; 1) E. H. Gladfelter, "Skeletal Development in Acropora cervicornis 111. A
Comparison of Monthly Rates of Linear Extension and Calcium Carbonate Accretion Measured Over aYear", Coral
Reefs 3(1984):51-578; m) Lewis, Axelsen, Goodboy, Page, and Chislett (nota 22b); n) Shinn (nota 20); o) T. Tamura, Y.
Hada, "Growth Rate of Reef Building Corals, lnhabiting in the South Sea lsland", Sci-entific Report ofthe Tohoku
Imperial University 7(4-1932):433-455. Los cálculos para su investigación fueron in-formados por: Buddemeier y
Kinzie (nota 22a).
MÉTODO DE EVALUACIÓN TASA (MILIMETROSIAÑO) AÑOS PARA QUE UN ARRECIFE AUTOR(ES) (FECHA)
CREZCA HASTA 1.400 M
Datación con carbono-14 6-15 233.000- 93.300 Adey (1978)
Crecimiento del coral y estimación 0,9-74 1.550.000 - 18.900 Chave et al. (1972)
potencial
Datación con carbono-14 1- > 20 1 .400.000 - < 70.000 Davies y Hopley (1983)
Anillos de crecimiento (y máximo) 0,7- (3,3) 2.000.000- 424.000 Hubbard et al. (1990)
Estimación potencial 80 17.500 Odum y Odum (1955) n
Sondeos 280 5.000 Sewell (1935) )>
-o
::¡-
Sistema de CO, 2-5 700.000 - 280.000 Smith y Kinsey (1976) er
0,8- 1,1 1.750.000 - 1.270.000 Smith y Harrison (1977) o
Sistema de CO,
414 3.380 Verstelle (1932) ...-
Sondeos
()
e
m
en
-t
ESPECIES TASA (MILfMETROSIAÑO) AÑOS PARA QUE UN AllllEClFE AUTOR(ES) (FECHA) o
CREZCA HASTA 1.400M
z
m
Antipathes sp. 143 9.790 Earle (1976) en
o
Acropora palmata 99 14.100 Gladfeher et al. (1978) m
Acropora cervicornis 120 11.700 Gladfelter (1984) -t
264-432 5.300- 3.240 m
Acropora cervicornis lewis et al. (1968) :t
Acropora cervicornis 100 14.000 Shinn (1976)
o
'V

Acropora pucchra 226 6.190 Tamura y Hada (1932)

ALGUNAS MEDIDAS DEL CRECIMIENTO DE LOS ARRECIFES DE CORAL


(Ver referencias en la p. 270 .)
...w
272 LOS ORIGENES 1 LAS ROCAS

Pacífico Occidental, han penetrado hasta 1 .405 m de material aparentemente


de arrecifes antes de alcanzar la base de roca volcánica (basalto). 15 Las tasas
de crecimiento que la mayoría de los investigadores asignan determinaría que
por lo menos veintenas a centenares de miles de años serían necesarios para
for-mar un arrecife de este espesor. Al criticar el modelo bíblico, un autor señala
que el arrecife de Eniwetok tendría que crecer a razón de 140 mm por año para
haber sido construido en 10.000 años. Afirma: "Se ha mostrado que tales tasas
son casi imposibles".16
Los investigadores afrontan muchos problemas para determinar cuán rápi-
damente crece un arrecife. Que algunas estimaciones sean más de 500 veces
más veloces que otras (Tabla 14.1) indica que sabemos muy poco acerca de
estos sistemas ecológicos tan complejos y delicados. La escasa distribución del
coral en algunos estudios refleja condiciones que distan de ser ideales para me-
dir el crecimiento del arrecife. Las mejores tasas de crecimiento parecen ocurrir
un poco debajo de la superficie del océanoY Los arrecifes no pueden crecer por
encima del nivel del mar y a veces se usan las superficies de los arrecifes
antiguos para determinar los niveles del mar pasados. Como el nivel del mar
limita el crecimiento del arrecife, las estimaciones del crecimiento cerca de la
superficie de los océanos puede estar fuertemente influenciada por circunstan-
cias !imitadoras del crecimiento. Las mareas bajas pueden matar a los corales
formadores de arrecifes al exponerlos durante demasiado tiempo al aire. La
sedi-mentación y la contaminación provenientes de la costa también pueden ser
de-trimentales. Además, una cantidad de arrecifes actuales están muriendo o es-
18
tán muertos. Las condiciones con menor contaminación que tenía la tierra
cuando no estaba tan poblada podría haber favorecido un crecimiento más rápi-
do de los delicados organismos que construyen estos arrecifes.
Se debe recordar también que el crecimiento del arrecife de coral cesa de-
bajo de cierta profundidad, debido a la falta de luz. Por lo tanto, la base volcá-
nica del atolón de Eniwetok, que ahora está a 1.405 m bajo el nivel del mar, se
supone que estuvo cerca de la superficie cuando los corales comenzaron a cre-
cer sobre esa base. La base gradualmente descendió, y el crecimiento del coral
se produjo al mismo tiempo.
Algunos de mis estudiantes de nivel de posgrado estudiaron conmigo los
organismos constructores de arrecifes en Eniwetok y varios otros arrecifes para
determinar de qué modo diversos factores ambientales afectaban el crecimiento.
Un ascenso moderado de temperatura de unos pocos grados favorece un creci-
CAPfTULO 14 1 CUESTIONES DE TIEMPO 273

miento más. rápido, mientras que la luz ultravioleta en la superficie del océano
19
inhibe el crecimiento. Éstos y otros factores pueden afectar significativamente
las tasas de crecimiento de los arrecifes. Nuestro conocimiento actual no impide
que en lo pasado los arrecifes hayan crecido a mayor velocidad. Mientras algu-
nos de los corales duros con forma de "cerebro" y algas coralinas crecen lenta-
mente, las formas que se dividen en ramas crecen con rapidez. Una concen-
tración densa (Figura 14.1) de corales sanos que forman ramas, creciendo a una
tasa óptima (segunda parte de la Tabla 14.1 ), podría producir un arrecife de
crecimiento rápido. Muchos de estos corales con frecuencia forman ramas por
encima de los demás, complicando las tasas de producción. El potencial es im-
presionante: diez ramas que crecen a razón de 100 mm- por año, y se subdivi-
den en tres ramas cada año, resultaría en un crecimiento total de 59 km de ra-
20
mas simples en 1O años.
Numerosos investigadores han estudiado las tasas a las que crecen los cora-

Corales de arrecife crecen en la cumbre de un pináculo en la laguna del Atolón de Eniwetok,


Islas Manhall. L01 corales mú altos están a unos 7 m debajo de la superficie del océano.
174 LOS ORfGENES 1 LAS ROCAS

les y los arrecifes de coral. Algunas estimaciones están dadas en la Tabla 14.1. La
sección superior titulada "Estimaciones de las tasas de crecimiento de los arreci-fes"
está basada en observaciones de los arrecifes como un todo, mientras que la
sección titulada "Tasa de crecimiento máximo de los formadores de estructuras de
arrecifess de coral" representa la tasa de crecimiento más rápida de aquellos corales
que podrían proveer una estructura física para el arrecife. Esta estructura también
proporcionaría protección para otros organismos constructores de arreci-fes, así
como serviría para atrapar los sedimentos arrastrados por el agua. Debe notarse que
21
la tasa más rápida para los arrecifes y para los constructores de la estructura22
permiten el crecimiento del arrecife de Eniwetok, que tiene un espe-sor de 1.405 m,
en menos de 3.400 años. Estas tasas más rápidas para los arreci-fes está basada en
sondeos que son la forma más directa y sencilla de medir, y son probablemente más
confiables que mediciones menos directas que dan una velocidad menor de
crecimiento. Estos datos indican que la tasa de crecimiento del arrecife de coral no
presenta un desafío tan grande, como a veces se preten-de, al concepto bíblico de la
creación hace unos pocos miles de años.

LINEAS DE CRECIMIENTO DIARIO EN LOS CORALES


Algunos corales producen líneas de crecimiento diario a medida que se
desarrollan. Estas líneas forman un diseño estacional que se ha usado para infe-
rir una edad muy antigua para el coral. Algunos autores han observado que los
corales del Devónico, que se supone crecieron hace unos 375 millones de años,
muestran 400 líneas de crecimiento diario por año. Se interpreta esto co-mo una
evidencia de que la rotación del planeta Tierra fue más veloz en lo pa-sado.23

También sugiere que la Tierra necesitó varios centenares de millones de


años para llegar a girar a la velocidad actual. Sin embargo, existe una incerti- ·
dumbre considerable en este argumento. Contar las líneas de crecimiento en el
coral es bastante subjetivo, porque a menudo están mal definidas. Algunas per-
24
sonas contarán el doble de la cifra que otros darían para la misma muestra.
Además, factores ambientales tales como la profundidad afectan la formación del
25
número de líneas de crecimiento.

ARRECIFES FÓSILES
Además de los arrecifes vivos de que hablamos hasta ahora, se encuentran
arrecifes fósiles en las capas geológicas más profundas de la tierra. Un arrecife
CAP[TULO 14 1 CUESTIONES DE TIEMPO 275

6
fósiP bien conocido, llamado Arrecife Nubrygin, está ubicado tierra adentro,
cerca del pueblo de Stewart Town, en Australia oriental. Este arrecife es impor-
tante por varias razones. En lugar de estar formado principalmente por corales,
se considera que fue formado por algas. Se lo clasifica como Devónico tempra-
no, con una edad supuesta de unos 400 millones de años. En la disposición de
los estratos en la columna geológica, hay muchas capas fósiles por debajo y por
sobre el Devónico. En otras palabras, este arrecife está bien atrincherado en
medio de las capas fosilíferas de la Tierra. Como el crecimiento de un arreci-fe
demora mucho tiempo, este arrecife fósil no podría haber crecido durante el año
del diluvio. Esto es importante en relación con la pregunta de si el registro fósil
representa el desarrollo de la vida a lo largo de millones de años, o si fue el
resultado del diluvio del Génesis después de una creación reciente.
Me sorprendí cuando miré por primera vez-el arrecife de Nubrygin. Este
ejemplo bien conocido de un arrecife de algas no parecía tener una estructura
semejante a la de los arrecifes. Era una mezcla de trozos quebrados de algas
fósiles y de tipos de rocas que no son parecidos a arrecifes que literalmente flo-
tan en una matriz de sedimentos finos. Entendí por qué algunos investigadores
habían decidido recientemente que era una corriente de escombros y no un
arrecifeP Como las corrientes de detritos pueden formarse muy rápidamente,
este así llamado arrecife ya no puede ser considerado como un argumento con-
tra el tiempo corto que propone el modelo bíblico de los orígenes. Sin embargo,
la cuestión del tiempo y los arrecifes no se resuelve con este solo ejemplo, ya
que se han descrito muchos arrecifes fósiles en las publicaciones científicas. Se
han informado casos en diversos niveles de la columna geológica comenzando
28
con el Precámbrico hacia arriba. Comparados con nuestros arrecifes actuales,
estos arrecifes fósiles son generalmente muy pequeños, pero si cada uno de
ellos creció como un verdadero arrecife, colectivamente podrían representar
miles de años.
Hay muchos problemas en relación con la autenticación de los arrecifes
fósiles. Esto se refleja por la confusa definición de un arrecife. Un arrecife verda-
dero representa la edificación lenta de una estructura que resiste las olas, hecha
por organismos marinos. Muchos de los así llamados arrecifes fósiles parecen
ser sólo una acumulación de sedimentos barridos por el agua, y podrían haber-
se formado rápidamente.
Un informe describe una cantidad de "arrecifes" fósiles que ahora han sido
29
reinterpretados como corrientes de detritos que se acumularon rápidamente, y
276 LOS ORiGENES 1 LAS ROCAS

el arrecife fósil clásico de Steinplatte en los Alpes Austríacos ha sido reinterpre-


tado como una "pila de arena". 30 Algunos especialistas en sedimentología seña-
lan: "Una inspección más detallada de muchos de estos antiguos 'arrecifes'de
carbonatos revelan que están compuestos mayormente por barro de carbonato
en el cual partículas esqueletales mayores 'flotan'dentro de la matriz de barro. No
existe una evidencia concluyente en favor de una estructura orgánica rígida en la
mayoría de los montículos de carbonato antiguos. En este sentido, son no-
tablemente diferentes de los arrecifes de corales y algas". 31 Las partículas de es-
queletos que flotan en una matriz de barro muy posiblemente fueron deposita-
dos rápidamente. Otros "han expresado frustración al usar los arrecifes moder-
nos para·interpretar sus contrapartes antiguas".32
Algunas veces se procura determinar, mediante un análisis de la orienta-
ción de sus componentes fósiles, si un "arrecife" antiguo representa una entidad
biológica auténtica. Si los corales están en posición vertical (de crecimiento), se
supone que han crecido donde se los encuentra. Las observaciones no cuan-
titativas usuales acerca de la orientación en las publicaciones científicas signifi-
can poco, ya que el transporte de material del arrecife podría dar como resulta-
do que algunos componentes terminaran en casi cualquier posición. Un estudio
cuantitativo ha demostrado que en algunos arrecifes fósiles la orientación prefe-
rida de los componentes productores del arrecife es hacia arriba como se es-
peraría si estuvieran en la posición de crecimiento. 33 Tales datos no impiden el
transporte y la deposición durante catástrofes que afectan los núcleos de arreci-
fes formados con anterioridad. Los geólogos a veces informan del transporte de
bloques de material de arrecifes, y en los Alpes Austríacos enormes capas de
sedimentos que contienen lo que se sugiere sean arrecifes fósiles, han sido em-
pujados sobre otras capas sedimentarias a lo largo de centenares de kilómetros
34
mientras se formaban los Alpes.
Si los arrecifes fósiles representan unidades transportadas, la cuestión del
tiempo para su formación en la ubicación actual en la columna geológica es
menos significativa. En el contexto de la historia bíblica, es plausible la forma-
ción en el período entre la creación y el diluvio, seguido por transporte durante el
diluvio. Los escenarios de transporte no están restringidos a los modelos del
diluvio. Cuando se consideran las nuevas tendencias hacia el catastrofismo y el
movimiento de los continentes en las interpretaciones geológicas, el movi-miento
de un pequeño arrecife no es muy dramático.
También deben considerarse los arrecifes fósiles que podrían haber crecido
CAPfTULO 14 1 CUESTIONES DE TIEMPO 277

entre la creación y el diluvio y no fueron transportados. Todavía se encuentran en el


ambiente en el que crecieron. Los arrecifes ubicados en las rocas del basa-mento
(precámbricas) pueden especialmente estar sujetos a esta interpretación.
Al examinar las interpretaciones tanto de los arrecifes vivientes como de los
fósiles, uno queda impresionado por la abundancia de conjeturas. Mientras
actualmente muchos arrecifes de coral parecen crecer lentamente, otros parecen
crecer en forma muy rápida; y mientras no se ha determinado que todos los
"arrecifes" fósiles antiguos son el resultado de transporte rápido, su identifica-
ción como estructuras in situ es a menudo cuestionable. Nuestro conocimiento
actual indica que la cuestión del tiempo y los arrecifes no es un buen desafío
para una creación reciente.

NIDOS DE DINOSAURIOS EN LOS REGISTROS FÓSILES


Como los creacionistas proponen que la mayor parte de la columna geoló-
gica fue depositada durante el año que duró el diluvio del Génesis, no se puede
esperar encontrar allí evidencias de ningún proceso que demandara períodos
más largos. Una pregunta pertinente es la presencia de nidos de huevos de
dino-saurio en el registro fósil, a veces en capas superpuestas. Se supone que
cada ni-vel con nidos representa por lo menos un año.
Se han descrito grupos de huevos de dinosaurio, posiblemente representati-
vos de nidos, procedentes de diversos lugares, incluyendo América del Norte y
del Sur, Mongolia, China, India, Francia y España. 35 Un ejemplo notable está en
Montana, EE.UU., donde John Horner, del Museo de las Rocallosas en la
Universidad del Estado de Montana, ha descrito por lo menos 1O nidos de hue-
vos de dinosaurio,36 cada uno de los cuales tenía entre 2 y 24 huevos. Un nido
tenía huevos cuidadosamente ordenados, con orientación vertical. Estos nidos
se encontraron en 3 niveles dentro de una distancia vertical de 3 metros. En la
vecindad se encontraron numerosos fragmentos de huevos y de otros nidos. Un
nido tenía los restos esqueletales de embriones en los huevos. También se en-
contraron dinosaurios en el momento de nacer y dinosaurios jóvenes, y un "ni-
do" contenía 11 pequeños dinosaurios de casi un metro de longitud, que es más
o menos tres veces el tamaño de uno recién nacido.
Estos nidos de dinosaurios aparecen en sedimentos cretácicos donde la
mayoría de los creacionistas los interpretaría como que fueron depositados du-
rante el diluvio del Génesis. ¿Cómo debería un creacionista considerar esta evi-
dencia de una conducta reproductiva lenta, "normal", bien en el interior de la
278 LOS ORIGENES 1 LAS ROCAS

columna geológica? A continuación se mencionan algunas alternativas, pero un


análisis de estos nidos de dinosaurios está sujeto a muchas conjeturas.
Parece importante mostrar cautela al identificar los nidos de dinosaurios. Un
nido hecho de sedimentos y cubierto con más sedimentos no es muy distin-tivo.
Encontrar unos pocos huevos cercanos entre sí puede no representar un nido,
aunque a menudo se infiere esto. Puede haber significativamente menos nidos
que los que se pretende; sin embargo, varios nidos con huevos bien orde-nados
parecen sin duda genuinos. En algunos lugares se encuentran fragmentos de
cáscaras de huevos de dinosaurios, o aun huevos enteros, en una zona muy
extendida. Estos pudieron originarse de huevos depositados antes del diluvio, y
pueden no representar el problema potencial del tiempo que plantean los nidos.
Algunos creacionistas han sugerido que estos nidos podrían haberse for-
mado pronto después del diluvio, 37 pero su ubicación en la columna geológica
puede plantear un problema. Una porción importante de la columna geológica (el
Cenozoico) yace por encima de las capas en las que generalmente se en-
cuentran estos nidos. Para los creacionistas que proponen que parte del Ceno-
zoico debería incluirse en el diluvio, esta no es una solución.
La situación en Montana parece poco usual y podría considerarse un caso
aislado, ya que dinosaurios en desarrollo dentro de los huevos son escasos en
38
el resto del mundo. Se podría sugerir alguna reinterpretación. Por ejemplo, un
nido que contiene 12-15 dinosaurios jóvenes (cada uno de un metro de largo)
puede reflejar una conducta gregaria de crisis bajo condiciones catastróficas, en
lugar de sugerir que murieron de hambre. Quedarse allí quietos y morirse parece
poco usual. Las crías no muestran signos de depredación; nadie se los comió. 39
En Mongolia, el descubrimiento de un dinosaurio en aparente posi-ción de
empollamiento sobre unos 22 huevos es un hallazgo que sorprende 40 y puede
reflejar condiciones de estrés y catástrofe.
Se esperaría que los dinosaurios pusieran algunos huevos durante los meses
de ascenso de las aguas del diluvio. Se estima que algunos dinosaurios pudieron
41
poner hasta 100 huevos por año. Sin embargo, ¿es posible que se formaran
embriones avanzados o crías jóvenes, como se encuentran a veces en estos ni-dos,
en el mejor de los casos, en varias semanas durante un evento como el di-luvio del
Génesis? Se podría esperar algún desarrollo en los huevos después de haber sido
puestos, y algún desarrollo también pudo realizarse antes de que los huevos fueran
puestos. Además, algunos dinosaurios pueden hasta haber nacido vivos. Hay ciertas
lagartijas y serpientes que retienen sus embriones para su de-
CAPfTULO 14 1 CUESTIONES DE TIEMPO 279

sarrollo y protección. El lagarto caimán a lo largo de la costa occidental de los


Estados Unidos deposita sus huevos en el sur, pero más al norte, una especie
si-milar retiene los embriones dentro de delgadas membranas en el cuerpo de la
hembra hasta que están completamente desarrollados. Otra especie de lagarto
en Australia pone huevos en algunas regiones, da nacimiento vivo en otras, y re-
42
tiene los embriones y las cáscaras incompletas en otra localidad. Esto sugiere
que la retención de embriones para su desarrollo puede ser una adaptación fácil
para los reptiles. Un huevo de dinosaurio encontrado en la Cantera de Dinosau-
rios Cleveland-Lioyd, en Utah, EE.UU., que contiene un probable embrión, te-nía
una cáscara doble atribuida a la retención en el oviducto de la hembra du-rante
43
períodos de estrés. Además, los fósiles de dinosaurios a menudo se en-
cuentran en grupos. ¿Es posible que un grupo de ellos pusiera nidos uno sobre
otro durante una serie de tormentas en el diluvio mientras los niveles más bajos
fueron sepultados? Un conjunto de huevos se podrían poner rápidamente.
Hay otros hechos que intrigan en relación con los huevos de dinosaurio.
Mientras la mayoría de los huevos parecen normales, se han encontrado huevos
patológicos (anormales) en varias regiones, especialmente la India, Francia, Ar-
44
gentina y China. Una anormalidad común es la cáscara doble, que se atribuye
a una retención no intencional del huevo cuando se está produciendo. Se sabe
que algunas aves han producido huevos anormales cuando estaban bajo estrés,
o cuando estaban enfermas, y se cree que los dinosaurios tienen algunas seme-
45
janzas importantes con las aves. Hasta que podamos deducir más acerca de la
fisiología reproductiva de los dinosaurios, especialmente cuando están bajo es-
trés, como se esperaría durante el diluvio, es prudente tener precaución al inter-
pretar las evidencias de los nidos de dinosaurio.
Podría ser significativo que la mayoría de estos huevos y nidos se encuen-tran
46
sólo en la porción superior del Cretácico, en la columna geológica, mientras que
los dinosaurios adultos se encuentran a través de todo el Mesozoi-co (ver la Figura
10.1 para la terminología). ¿Por qué los nidos no tienen la mis-ma distribución que
los adultos? ¿Podrían estos huevos haber sido puestos du-rante un período más
tranquilo (parte del Cretáci'osuperior) del diluvio del Génesis, en el que tuvieron
tiempo para algún desarrollo en ciertos lugares? Pe-ro, ¿por qué son tan raros los
embriones en desarrollo en los huevos de dinosau-rio? Desde la perspectiva
evolucionista, se esperaría que eventos de conserva-ción c~tastróficos y fortuitos a lo
largo del tiempo geológico sorprendería a los embriones de dinosaurios en muchas
etapas de su desarrollo. En un contexto
280 LOS OR(GENES 1 LAS ROCAS

creacionista, el diluvio del Génesis podría proporcionar una respuesta a este


enigma. El diluvio pudo haber interrumpido el desarrollo de los embriones poco
después de haber sido puestos los huevos.
Otra sorpresa es la presencia de proteína en los huevos de dinosaurio. 47
Los investigadores consideran esto "bastante notable, porque ellas [las
48
proteínas] no son químicamente muy estables". Se supone que estos huevos
han estado por allí durante 66 millones de años. Se esperaría una degradación
química en ese largo período, especialmente al filtrarse agua subterránea por los
sedimentos en los que están ubicados los huevos. Posiblemente los huevos no
sean tan vie-jos.
Aunque pueda parecer que los huevos de dinosaurio plantean un problema
para su deposición durante el año del diluvio, las diversas anomalías menciona-
das arriba generan preguntas acerca de las interpretaciones "normales" corrien-
tes. Además, que estos nidos están enterrados puede reflejar las condiciones
catastróficas que se esperarían durante el diluvio del Génesis.

TUBOS HECHOS POR GUSANOS


Algunas rocas contienen fósiles de "tubos hechos por gusanos" y cuevas
hechas por otros animales. Éstas son estructuras en forma de tubo producidos
por diversos organismos incluyendo los gusanos, o por el escape de fluidos o
gases de los sedimentos. Su formación por organismos vivientes requiere algún
tiempo, y ha sido considerado como un problema para el modelo del diluvio. En
realidad, se esperaría una abundante evidencia de actividad biológica de los
organismos vivientes durante el año del diluvio. Para que significara un desafío
serio al modelo diluvial, deberían proponerse factores que demandaran más
tiempo que unos pocos meses a un año. Las madrigueras o excavaciones pue-
den ser producidas hasta la velocidad de 1.000 cm por hora, aunque la veloci-
49
dad más común es mucho más lenta.
La actividad biológica puede ocurrir rápidamente; tan rápidamente que en
ambientes de mares poco profundos la falta de tales evidencias puede indicar una
formación rápida de algunas capas sedimentarias. Una vez viví en el fondo del
océano cerca de organismos formadores de arrecifes de coral que estaba
estudiando. Estaba trabajando a una profundidad de 15 m, usando el Hydro-Lab que
entonces estaba ubicado en las Bahamas. Una noche no podía dormir por causa de
una tormenta tan severa que sacudía nuestro laboratorio submari-no. Para mi
sorpresa, a la mañana siguiente noté que la tormenta había dejado
CAPITULO 14 1 CUESTIONES DE TIEMPO 181

un diseño claro de marcas de olas (óndulas) en el piso arenoso del mar. Tres
días más tarde, ese diseño había sido completamente borrado por peces, can-
grejos, ostras, caracoles y gusanos que en forma continua merodean sobre la
arena. Este proceso de destrucción también se ha señalado en períodos de 2 a
4 semanas en las Islas Vírgenes.5° Estas observaciones indican que, dado un
tiem-po significativo, en la presencia de organismos merodeadores, los tubos de
gu-sanos, capas delgadas y marcas de olas no se conservarán. Con frecuencia,
tales estructuras están conservadas en los estratos antiguos de depósitos
marinos, su-giriendo que deben de haber sido enterradas en forma
suficientemente rápida como para evitar su destrucción por diversos organismos.

LÁMINAS
A veces otra cuestión relacionada con el tiempo que se plantea con res-
pecto a una creación reciente, es una multitud de delgadas capas en algunos es-
tratos sedimentarios de la Tierra. Comúnmente de menos de un milímetro de
espesor, estas capas se llaman láminas. Generalmente están constituidas por
se-dimentos que gradualmente cambian de gruesos a finos al ir de abajo hacia
arriba en cada lámina, o pueden estar compuestas de dos partes, tales como
una capa delgada de sedimentos finos y lisos unidos a otra capa rica en materia
orgánica. Cuando se interpreta que una lámina llevó un año para formarse, se
llama una "varva". Ya que el tiempo de formación es discutible, en este estudio
usaremos el término menos restrictivo: "lámina".
En la Formación de Green River de Wyoming, EE.UU., que contiene fósiles
de peces, se han descrito varios millones de estas láminas. Si, como se las inter-
preta a menudo, cada una de estas capas demoró un año en formarse, los millo-
nes de años invocados no pueden reconciliarse con una creación reciente. En
algunos de nuestros lagos se han descrito muchos miles de estas láminas. A ve-
ces las láminas de varios lagos antiguos se han correlacionado entre sí
siguiendo el esquema de secuencias similares de diversos espesores de las
capas. Estas correlaciones a veces han resultado en secuencias combinadas
que se interpre-tan como decenas de miles de años de edad. También éstas
desafían el con-cepto de una creación reciente hace pocos miles de años.
Por otro lado, varios estudios plantean desafíos a la interpretación de que estas
láminas representan eventos anuales. El análisis de sedimentación reciente en el
Walensee de Suiza revela que en promedio se producen dos láminas por año,
1
mientras que algunos años se depositan hasta cinco láminas. 5 En otro estu-
18'2 LOS O.RIGENES 1 LAS ROCAS

dio se contó el número de láminas que se encontraron entre dos capas de ceni-
zas volcánicas ampliamente esparcidas en la Formación Green River de Wyo-
ming (EE.UU.). Si éstas representaran eventos anuales, se esperaría el mismo
número en diferentes localidades; sin embargo, el número entre esas dos capas
52
de ceniza variaban de un lugar a otro de 1.089 a 1.556. En Colorado (EE.UU.),
más de 100 láminas fueron depositadas durante una inundación de
3
12 horas de duración. 5 Otras observaciones de campo y experimentos de labo-
ratorio sugieren que se pueden formar en sólo unos pocos minutos, segundos o
54
en forma casi instantánea. Otros experimentos muestran que los sedimentos
55
pueden separarse para formar láminas a la velocidad de varias por segundo.
Sin embargo, se cree que algunas láminas se forman por un proceso de asenta-
miento en aguas tranquilas y no por transporte lateral. Pero hay también experi-
mentos que sugieren que varias láminas pueden formarse en unas pocas horas
56
durante un sólo evento de asentamiento de una suspensión de sedimentos.
Aunque estas tasas rápidas no demuestran la deposición de millones de capas
de la Formación Green River dentro del marco de tiempo de la creación, indi-can
alternativas a las largas edades propuestas para esta Formación. Se necesitan
más experimentos a lo largo de estas líneas.
Ha habido problemas en la correlación de las láminas de diferentes locali-
dades. 57 Tanto en Suecia como en América del Norte, estudios extensos que
procuraban combinar secuencias de unos pocos centenares de láminas en un
todo unificado, muchas de las cuales son consideradas como varvas glaciares,
han encontrado dificultades. Una cronología combinada de 28.000 años para
América del Norte ha sido reinterpretada como un poco más de 10.000 años
58
cuando se la controló con la datación con el carbono-14.
Otra pregunta que desafía una creación reciente relacionada con las lámi-
nas, es la larga lista de algunas veces más de 30 fechas de carbono-14, y que
generalmente aumentan con la profündidad de estas láminas. 59
Las láminas y las
fechas dadas por el carbono-14 a veces se extienden hasta 10.000-13.000 años. Pero
hay problemas con la correlación láminas-carbono-14, incluyendo Jos siguientes: 1)
las láminas generalmente son consideradas más confiables que las fechas de
carbono-14 y se usan para corregir estas últimas, ya que los dos sistemas no dan los
mismos resultados; 2) hay serias dificultades en contar las láminas, en las que hay
secciones que se supone que faltan o que se en· cuentran mal definidas, y algunas
de las láminas son tan delgadas que es difícil identificarlas; de este modo, diferentes
investigadores informan números distin-
CAPÍTULO 14 1 CUESTIONES DE TIEMPO 283

tos; 3) se reconoce alguna selección en las fechas del carbono-14. 60 Se justifican


precauciones hasta que tengamos más y mejores ejemplos.

BOSQUES FÓSILES SUCESIVOS


A veces surgen preguntas acerca del tiempo requerido para producir "bos-
ques fósiles" sucesivos. Éstos se han encontrado enterrados, y en ellos muchos
árboles están en posición vertical. A veces se encuentran varios bosques en ca-
pas sucesivas. En el Parque Nacional Yellows~one parece haber involucrados
decenas de miles de años en bosques fósiles sucesivos. Sin embargo, algunos
datos indican una rápida actividad volcánica para el sepultamiento de esta serie
entera de bosques fósiles, 61 y una cantidad de rasgos sedimentarios de los depó-
sitos de Yellowstone sugieren que los árboles fósiles no estaban en un ambiente
de crecimiento normal. 62 Además, se ha informado de miles de árboles que flo-
taban verticalmente en el Lago Spirit después de la erupción de 1980 del Monte
St. Helens en el estado de Washington (EE.UU.). 63 Estos descubrimientos
pueden sugerir un rápido enterramiento de árboles verticales asociados con el
agua y la acti