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EL ARTE MARAVILLOSO DE UN GATO

Una vez, una gran rata causaba desorden en la casa de Sho Ken, maestro de esgrima. Un día logró encerrarla en
su habitación y buscó a su gato doméstico para que la atrapara; pero de inmediato, la rata le saltó encima, lo
mordió y lo hizo huir.

Luego de esto, Sho Ken reunió a varios gatos conocidos como valientes, y los hizo entrar. La rata sentada,
agazapada, acechando en un rincón, apenas un gato entraba, se le abalanzaba, lo mordíay lo hacía huir.

Sho Ken se enojó entonces, comenzó a perseguir la rata para matarla. Pero ésta evitaba todos los golpes del
maestro de esgrima y al fin, le saltó en la cara y lo mordió.

Sho Ken, sudando, llamó a su sirviente y le dijo: “sé que cerca de aquí vive el gato más valiente del mundo, vé y
tráelo“.

El sirviente trajo el gato; era una gata que no parecía diferente de los otros gatos, su aspecto no

era ni inteligente ni amenazador, y el maestro no confío en ella. No obstante, abrió la puerta y la

hizo entrar.

Calma y silenciosa, como no esperando nada en especial, la gata entró en la habitación. La terrible

rata se estremeció y se quedó quieta; lenta y silenciosamente la gata se acercó, la tomó entre sus

dientes y la llevó afuera.

Luego del crepúsculo, a la noche, los gatos derrotados se reunieron en la casa del maestro. Con

sumo respeto ofrecieron a la gata el lugar de honor; se postraron ante ella y se expresaron con

modestia.

“Todos nos toman por valientes; nos hemos entrenado en este camino; hemos afilado nuestras

garras con el fin de vencer a cualquier rata, y aún nutrias y comadrejas; jamás hubiéramos creído

que pudiese existir una rata tan fuerte. ¿Con qué arte la has vencido tan fácilmente? No hagas de

esto un secreto; cuéntanos tu camino”.

La vieja gata sonrió profundamente y dijo; “jóvenes gatos, aun siendo tan valientes, ignoran el

verdadero camino del TAO. Así es que fallan en su propósito, cuando se encuentran frente a algo

de lo que no tenían idea alguna; antes que nada, díganme cómo se han entrenado.

Un gato de negro pelaje se aproximó y dijo; “Desciendo de una raza célebre en la captura de ratas.

Así decidí continuar en ese camino; se saltar obstáculos de 7mts de alto, entrar en hoyo minúsculo

donde solo un ratón puede entrar; desde chico me he entrenado en todas las artes acrobáticas;
más aún, al despertar del sueño, justo cuando vuelvo en mí, cuando veo una rata correr sobre una

viga, puedo apoderarme de un salto de ella. Pero esta rata era más fuerte y sufrí la más terrible

derrota de mi vida, y la vergüenza me cubre”.

La vieja gata dijo entonces: “Aquello en lo que te has ejercitado no es más que una técnica, tu

mente está ocupada en ganar y así te apegas al apuntar a la meta.

Cuando los antiguos enseñaban la “técnica” era un método del TAO, del Camino. Su técnica era

simple pero en su seno encerraba la más alta sabiduría; hoy se hace hincapié en la técnica: a

condición de hacer esto, se obtiene aquello. Pero ¿que se obtiene? ... nada más que habilidad.

Abandonando el camino de la tradición se instauró el uso excesivo del intelecto. Este es por

supuesto una función de la totalidad, pero, si no tiene raíz en el TAO, y apunta sólo a la habilidad,

se torna el germen de lo falso y el resultado es lo falso. “Recógete y ejercítate en el justo sentido

(EL TAO)”.

Un gato de atigrado pelaje se acercó y dijo: “Solo el espíritu cuenta en el arte guerrero; desde

siempre me he ejercitado en este poder; ahora mi espíritu es duro como el acero, libre y pleno del

espíritu se llana el cielo y la tierra.

Apenas percibo el enemigo, ya éste espíritu todopoderoso lo fascina, y de antemano la victoria es

mía. Solo entonces avanzo sin reflexionar en nada, tal como lo pida la situación; el tono de mi

adversario me orienta; fascino a la rata a mi antojo, a la izquierda, a la derecha, aprendo cada uno

de sus desplazamientos. En cuanto a la técnica como tal, me tiene sin cuidado; se hace por si

misma.

Una rata corre por una viga, le clavo los ojos y ya cae; es mía. Pero he aquí, que esta rata

misteriosa llega sin forma y se va sin huella. Qué es esto lo ignoro.

La vieja gata dijo: “Aquello en lo que has concentrado tus fuerzas es el trabajar desde la Gran

Fuerza que llena el Cielo y la Tierra”; pero no has logrado más que una fuerza psíquica.

El ser consciente del poder del que quieres servirte para vencer es lo que actúa en contra de tu

victoria; tu YO entra en juego, ¿qué sucede si el YO del otro es más fuerte?. ¿Cómo comportarse si

existe algo que uno no puede vencer con la mejor voluntad, ¿por la preponderancia de la propia
fuerza ? Esta es la pregunta.

La fuerza espiritual que sientes en ti, “Dura como el acero, libre y plena de la fuerza que colma

Cielo y Tierra”, no es la Gran Fuerza (Tai Chi), sino solo su reflejo en ti. Tu espíritu es solo la sombra

del Gran espíritu (Tai Shen), aparenta ser la vasta potencia pero es muy diferente. El espíritu real

es fuerte por estar permanentemente iluminado por la Gran Claridad (Tai Yang). Pero tu espíritu

sólo dispone de su potencia bajo ciertas condiciones; tu fuerza y la Gran Fuerza son diferentes; son

como la súbita marea y la corriente eterna del Yang Tze. ¿De qué espíritu es necesario dar prueba

al encontrarse en presencia de lo que no puede ser vencido por ninguna fuerza espiritual

contingente?. El proverbio dice: “Un ratón acorralado vence al gato”; el enemigo frente a la

muerte, no depende de nada; olvida su vida, olvida toda necesidad, se olvida de si mismo; es libre

de vencer o fracasar. No intenta más que preservar su vida; por eso su voluntad es de acero.

¿Como vencerlo con una fuerza espiritual centrada en el “Yo”?..

Entonces, un gato gris, de más edad, se acercó, se inclinó y dijo: “Si en verdad es, tal cual tú dices,

por más grande que sea la potencia psíquica, tiene en sí una forma, y es aprehensible; es por esto

que desde hace mucho tiempo he entrenado mi alma, la potencia de mi corazón. No soy yo quien

ejerce este poder que derriba espiritualmente al otro. Tampoco me peleo; me reconcilio con mi

adversario, llego a ser uno con él, y no me le opongo de ninguna manera. Cuando el otro es más

fuerte que yo, cedo y me abandono a su voluntad; mi arte es el de atajar guijarros con una fina

red. La rata que quiera atacarme, por más fuerte que sea, no encuentra nada en que apoyarse ni

donde tomar impulso”.

Pero, esta rata no ha entrado en el juego; ha llegado, se ha ido, inasible; nunca vi nada igual.

La vieja rata respondió: “Lo que llamas conciliación, no procede de la Naturaleza Original, es

deliberada, artificial, un truco; en tu conciencia quieres escapara así a la agresividad del enemigo.

Pero, si piensas en ello, aunque sea un instante, él se da cuenta de tu intención; la precisión de tu

percepción y de tu actuar es perturbada. Todo lo que emprendas con intención consciente, traba

la manifestación de la Naturaleza Original; dificulta el surgimiento de su fuente oculta y perturba

el curso de su movimiento espontáneo. ¿De dónde vendría entonces la eficiencia milagrosa?


No pensando en nada; no deseando nada; no haciendo nada; abandonándote en tu movimiento al

movimiento del Tao; solo así no tendrías forma aprehensible. Nada sobre la tierra puede surgir

como enemigo”.

No todo vuestro esfuerzo y logro carece de valor. Todo y cualquier cosa puede ser una manera de

entrar al Camino; Técnica y Camino pueden ser idénticos, si es así, la Gran Conciencia sirve a la

persona humana. Aquel cuyo espíritu es libre, lo afronta todo del modo correcto, en su libertad sin

límites. En combate, sin servirse de una fuerza particular, su espíritu no cede ni al oro ni a la

piedra. Una sola cosa importa: que ni la menor sospecha de conciencia de “Yo” entre en juego,

sino, todo está perdido.

Si uno piensa en la meta, aún de manera fugaz, todo se torna artificial. Eso ya no es el Tao, no es la

vibración de la Naturaleza Original, no es el cuerpo camino. El enemigo resiste y lucha. ¿Qué

procedimiento o arte se debe usar?

Sólo si estás en el estado en que se es libre de cualquier conciencia, sólo si el actuar sin intención

ni trucos esta en armonía con la Gran Naturaleza, sólo entonces estás en el Recto Camino.

Abandona toda intención, entrénate en la no intencionalidad y deja el Ser. Este camino es sin fin e

inagotable, y siempre nuevo”.

Y luego la vieja gata agregó algo todavía más asombroso: “No crean que lo que acabo de decir sea

el Tao más elevado. No hace mucho, en un pueblo vecino al mío, vivía un gato. Durante el día,

dormía, nada en el dejaba suponer algo parecido a un fuerza espiritual. El estaba allí, echado como

un trozo de madera seca; jamás había sido visto atrapando una rata; pero, donde él fuera, no

había ratas en los alrededores.

Un día lo fui a visitar, y le pregunté cómo comprender ese hecho. No recibí ninguna respuesta.

Tres veces más formulé la pregunta. El gato guardó silencio; no porque no quisiera responder, sino

porque, evidentemente, no sabía responder.

Así supe: “Quien sabe no habla, quien habla no sabe”.

El gato se había olvidado de sí mismo y había olvidado al mismo tiempo, todo a su alrededor; se

había “Nada” y había alcanzado el más alto grado de no intencionalidad; había encontrado el
Camino del Guerrero, vencer sin luchar, vencer sin vencer. Yo estoy aún muy lejos de esto.

El maestro Sho Ken oyó todo esto como en un sueño. Se acercó, saludó a la vieja gata y dijo:

“Desde hace mucho tiempo me entreno en el arte de la esgrima, pero aún no he llegado al fin. He

escuchado tus palabras y creo haber comprendido el verdadero camino, pro te ruego, dinos aún

algo más de tu secreto”.

Entonces la vieja gata dijo: ”¿Cómo será esto posible?. No soy más que un animal y la rata es mi

alimento; no sé de asuntos humanos. “Se solo esto: el Tao del arte guerrero no es vencer al

adversario. Más bien, gracias a este arte, se llaga a la Gran Claridad del origen radiante de la

Muerte, de la Vida, del Nacimiento. El verdadero guerrero, por medio de su práctica, debe

entregarse al logro de esta claridad suprema. Para hacerlo, debe indagar el DHARMA de la base

del YO, de la Vida de la, Muerte, del Camino. Solo aquel que está libre de todo lo que le distrae del

Camino y del pensamiento, que todo lo fija, puede alcanzar a TAI YANG, la Gran Claridad.

Abandonando el SI-MISMO, sin perturbaciones, libre del YO y de toda otra cosa, el Ser (Shen) y su

encuentro, se manifestará en total libertad donde sea necesario.

Pero si el corazón (Hsin) está apegado, aunque sea el más pequeño apego, el Shen está fijo y

estancado. Si está “estancado en sí” existirá igualmente un YO que se estanca “fijado en si” y algo

que se le opone. Así dos fuerzas se oponen, luchan por su existencia, y NIRVANA y SAMSARA se

separan; las funciones maravillosas del SER que están a la altura de todo cambio, son inhibidas. Si

la muerte ineludible aparece entonces, el sentido se la claridad, inminente al TAO, se pierde.

¿Como podría uno, en ese estado, afrontar al enemigo acertadamente y encarar con calma

victoria o derrota?. Aún así se logra una victoria es una victoria ciega, que nada tiene que ver con

el arte Guerrero. Es preferible una derrota clara a una victoria ciega.

Ser libre de toda cosa no significa la vaciedad; el TAO como tal no posee naturaleza propia; está

más allá de toda forma, pero no separado de ellas. No guarda nada para sí. Si aún fugazmente uno

busca retener la cosa más íntima, TAI CHI “la gran fuerza” se apega a ella y el equilibrio original se

pierde.

Por poco que la Conciencia (Shen) se encuentre apegada a algo, no es ya libre de moverse, ni fluye
más libre en su plenitud.

Si uno no guarda nada, no se apoya en nada, no fija nada, no hay allí ni posibilidad de

contraposición, ni YO ni OTROS; esto es lo que llamamos libertad o desapego de toda cosa.

Y si algo llega, uno la encuentra espontáneamente, sin intención, y no deja rastros en su acción. En

el I CHING está dicho: “sin pensar, sin actuar, sin movimiento, en completa calma: Solo así se

puede atestiguar el TAO y la ley, el DHARMA interno de los seres, sin YO, y devenir uno con el Cielo

y la Tierra. Aquel que vive el arte guerrero de esta forma, y así lo comprende, está cerca de la

Verdad del Camino”.

Sho Ken, oyendo todo esto, preguntó: ”¿Que significa que no haya ni Yo ni Otros, ni sujeto ni

objeto?”.

La gata respondió: “Cuando hay YO hay un OTRO; cuando hay un YO, hay un enemigo, hay lucha; si

no hay YO, no hay adversario; aquello que llamamos YO es aparición. Si hay forma, hay contra

forma; cuando algo se fija, hay forma.

El Verdadero Guerrero no tiene forma, es uno con TAO y TEH, su poder. Si el SER, no es concebido

como forma propia, no existirá tampoco contra forma de él, ni adversario que se le oponga; donde

no hay oposición no hay contrarios.

Si se produce el abandono de sí completamente, si uno se desapega y libera de toda cosa, uno

está en armonía con el Universo, en unidad con todas las cosas, en el TODOUNO.

Aún si la forma del enemigo se apaga, uno no es consciente de ello; no es que uno no se dé

cuenta, sino que no lo fija, no se detiene en ello. El espíritu SHEN se mueve continuamente, libre

de toda fijación y forma y responde de manera simple, actuando en libertad, desde el TAO.

Si el espíritu está libre de ocupación, el mundo tal cual es, es eternamente nuestro mundo y es

uno con uno mismo. Uno lo aprehende más allá del bien y del mal, de alegría y pena. No se está ya

más envuelto por nada y a nada está apegado. Todos los opuestos provienen del YO; en la vasta

extensión del Cielo y la Tierra, nada merece ser conocido sino la Naturaleza Original.

Un grano de polvo en el ojo, y el mundo es demasiado estrecho; si no hay apego, el hecho más

pequeño es inmenso.
Una visión clara solo es posible si no hay nada en el ojo.

Es todo lo que puedo decir, mediten y busquen la propia Naturaleza, el Rostro Original.

El maestro sólo puede señalar algo al discípulo, exponerle el DHARMA; pero solo uno es capaz de

reconocer y asimilar en la vida diaria la Verdad del TAO, del CIELO, del HOMBRE, de la TIERRA.

Esto es llamado: “La integración de sí, la re-unión de la totalidad de uno mismo”.

La transmisión se hace de Mente a Mente, de Corazón a Corazón; más allá de doctrina y erudición.

El sentido de toda enseñanza es señalar, orientar hacia aquello que siempre está presente en uno

mismo, sin que uno lo sepa.

No hay en ello “secreto” que el maestro pueda transmitir al discípulo.

Es fácil enseñar, es fácil escuchar. Es difícil ser consciente de aquella Naturaleza Original; esto es

llamado: ver en la propia Naturaleza Original.

Si esto llega, llega el TAO, llega el DESPERTAR; despertar del sueño de la ilusión. Vivir que Samsara

es Nirvana, y la vida cotidiana es el TAO.

EL MARAVILLOSO ARTE DE UN GATO

Esta historia le aconteció a un experto en esgrima japonesa, llamado Shoken. En su casa se había presentado un
insólito problema, puesto que, una inmensa rata se había introducido en su casa y se paseaba tranquilamente
por todas partes e incluso a la luz del día. De modo que, para terminar con aquel problema que se estaba
volviendo sumamente desagradable, Shoken cerró todas las puertas de su casa para que su gato tuviera la
oportunidad de agarrarla. Sin embargo, la situación no resultó como él esperaba, pues, la rata saltó sobre el
gato y le mordió el hocico, lo cual, causó que el gato saliera corriendo despavorido. En vista de lo sucedido,
Shoken, decidió reunirse con sus vecinos para comentarles el problema. Así, con la ayuda de ellos, reunió a
varios gatos, que eran considerados como los mejores cazadores de ratas del vecindario. Entonces, para facilitar
la tarea de los gatos, Shoken, encerró a la rata en una habitación. Enseguida, cada uno de ellos tuvo la
oportunidad de cazar a la rata, pero, siempre aconteció lo mismo; la rata les mordió el hocico y finalmente se
dieron por vencidos. De modo que, Shoken entró en un estado total de desesperación y procedió a llamar a su
sirviente:

-He oído que uno de nuestros vecinos tiene un gato muy especial, que es un excelente cazador de ratas. Anda y
tráelo.

Cuando el gato llegó, Shoken quedó bastante decepcionado al verlo, ya que, no daba la impresión de ser sabio
ni poderoso y, además, se veía muy viejo. De todas maneras, lo introdujo en la habitación en donde se
encontraba la rata. E inmediatamente, ésta se mostró muy asustada y se quedó inmóvil. A continuación, el gato
se acercó a la rata, la capturó con su hocico y la sacó fuera de la casa. Y, como resultado de lo anterior, esa
misma noche, todos los gatos en cuestión, se reunieron en la casa de Shoken. Todos querían preguntarle al gato
viejo acerca de su proeza. De modo que, le ofrecieron el mejor lugar de la habitación para conversar, se
ubicaron alrededor de él, y uno de ellos, habló en representación del resto:

-Cada uno de nosotros, nos hemos entrenado muy intensamente, y todos estábamos muy seguros de que
podríamos atrapar a la rata con nuestras afiladas uñas. No obstante, debemos reconocer, que fallamos en
nuestro cometido, pues en realidad, nos sentíamos vencidos antes de enfrentarnos con ella. Nunca habíamos
conocido a un gato tan extraordinario como usted. ¿Cómo pudo cogerla tan fácilmente? Por favor, revélenos su
secreto.

El gato viejo sonrió con modestia y dijo lo siguiente:


-La mayoría de ustedes son muy jóvenes, y aunque han entrenado esforzadamente, aún no habían sido
expuestos a un enfrentamiento verdadero. Ésa es la razón, por la cual ustedes fallaron en esta oportunidad,
pues, tenían al frente a una rata inesperada. Así es que, para comenzar me gustaría escuchar acerca de los
métodos de entrenamiento que ustedes han utilizado.

El primero que tomó la palabra, fue un enorme gato negro:

-Yo nací en una familia muy famosa de expertos cazadores de ratas, y por lo mismo,

siempre quise ser un excelente representante de ella. Por ejemplo, yo me entrenaba de la siguiente manera:
colgaba cerca del techo, un rectángulo de papel con un orificio en el medio -el que apenas permitía el paso de
mi cuerpo-, suspendido a 2 metros de altura y pasaba a través de él sin tocar el papel. Cuando yo era pequeño,
mi mayor ambición era convertirme en un notable saltador, y nunca fallé al intentar cazar una rata corriendo
por las vigas del techo, o bajo similares circunstancias. Pero hoy, me he encontrado con una rata
extraordinariamente fuerte y para mi pesar, he fracasado.

El gato viejo replicó:

-¡Ah!, tú solamente te has entrenado en cómo cazar ratas, y por lo tanto, estás supeditado a apuntar a tu
oponente. Antiguamente, nuestro maestro también nos enseñaba las técnicas apropiadas para cazar ratas,
pero, estábamos obligados a estudiar los principios fundamentales de este arte. Y, en tu caso personal, en lo
que se refiere a tu preparación como cazador, creo que solamente has aprendido una parte y aunque te has
esforzado mucho en ese sentido, creo que no ha sido suficiente. En general, hay quienes critican la simplicidad
de los métodos del maestro y por ello intentan dominar técnicas más complejas, que se apartan de los
principios verdaderos. Espero que consideres este punto de vista, para que puedas entender mejor tus
problemas.
A continuación, un gato impresionante, que parecía un tigre, avanzó unos pasos diciendo:

-Creo que es muy importante dominar el espíritu de las artes marciales, y en ello, es donde he puesto más
énfasis. De suerte que, mi estrategia ha sido siempre, poner a mi enemigo debajo de mi garra y nunca he
fallado al seguir a una rata adondequiera que ésta corriera. Por otra parte, yo era capaz de cazar ratas, mientras
corrían por las vigas del techo con gran facilidad y era tan veloz en mis acciones, que no les dejaba ninguna
alternativa para escapar. Sin embargo, esta rata tan extraña, no reaccionó en la forma habitual y me venció. Por
favor dígame el porqué.

El gato viejo contestó:

- Lo que tú has dominado, no es lo esencial, porque de acuerdo a lo que me has explicado, puedes ser eficiente
solamente cuando te sientes superior. Has sido demasiado orgulloso y tu actitud no es digna de admiración.
Déjame explicarte lo siguiente: cuando intentamos atacar en forma efectiva, pero, inmediatamente soltamos la
presión, lo que, por supuesto, nos puede pasar, es ser avasallados, pues, nuestro enemigo nos puede atacar
simultáneamente. Por otra parte, si intentamos atacar protegiéndonos al mismo tiempo, nuestro enemigo
podría percibir que estamos inseguros. Y, por lo tanto, podría prepararse anticipadamente para sorprendernos y
el resultado podría ser incierto. Incluso, si dentro del enfrentamiento tratamos solamente de defendernos,
también podría resultar riesgoso, puesto que, podríamos dejar alguna área vital al descubierto. Entonces, ¿qué
podría suceder? ¿Cómo podríamos pensar, que siempre seremos más fuertes que nuestros enemigos? Aunque
tú digas que has dominado el espíritu de las artes marciales, ello podría constituir solamente una ilusión.
También, podrías pensar equivocadamente, que tu poder es el «vasto y fluyente vigor de Mencius» (Ki =
energía consciente). Sin embargo, lo que tú has logrado es absolutamente diferente, aunque parezca similar. Ni
siquiera, se podría comparar a la corriente normal de un río con la corriente temporal de un canal. Tú confías en
tu fuerza, cuando te sientes victorioso, pero, piensa en lo que te podría pasar si te encontraras a un adversario
superior a ti. Al respecto, existe un antiguo proverbio que dice: ¡«Es el coraje de una rata arrinconada»!. Dicha
rata, nos atacaría desesperadamente, pues confía solamente en sí misma. No se aferra a su propia vida; más
bien, se olvida de todos sus deseos egoístas. Te aseguro, que esa clase de rata no puede ser cazada por ti.

En seguida, un gato pequeño y viejo, de color gris, tomó la palabra:

-Yo también me he entrenado intensamente y he puesto más énfasis en el espíritu. No soy orgulloso y no me
gusta pelear, y, además, soy muy amistoso. Mi estrategia es la siguiente: «Si mi enemigo es más fuerte que yo,
me someto a él en forma amistosa. Así es que, en teoría, ni siquiera una rata tan fuerte como ésa -suponía yo-,
podría ser mi enemiga.» No obstante, en esta oportunidad no sucedió lo que yo esperaba. Fui completamente
incapaz de vencer o hacerme amigo de la extraña rata.

El gato viejo replicó:

-Lo que tú denominas como «ser amistoso», no constituye un sentimiento natural. Lo que quiero decir, es que
aunque tú desees evitar el ataque de tu enemigo, no podrás evitar que él esté consciente de tus intenciones.
Cuando intentas hacer algo deliberadamente, se transforma en algo antinatural. Sin embargo, no considero que
lo que tú has aprendido sea completamente inútil. Si tú hubieses sido capaz de descubrir el «vasto y fluyente
vigor de Mencius», podrías haber logrado cualquier cosa que desearas. Si tú eres incapaz de lograr el respeto
de tu enemigo, él podría encontrar confiadamente el mejor momento para atacarte y, quizás, podría
sorprenderte. Espero que no encuentres mi consejo muy difícil de seguir. Hace muchos años, vivía un gato muy
especial en nuestro vecindario. Dormía todo el día y, en realidad, parecía una estatua de madera. Nunca nadie
lo vio cazar una rata, y adondequiera que él fuera, no se encontraba ninguna rata. Lo mismo sucedía, si el gato
era cambiado de lugar. Yo por mi parte, llevado por mi curiosidad, visité al gato para preguntarle que había de
verdad en todo lo que se decía de él. Pero, no recibí respuesta alguna. Y, con el ánimo de insistir, le pregunté
cuatro veces más y no pude conseguir ni una sola palabra. En realidad, no habría tenido ningún sentido, que él
me respondiera, pues, «el que sabe no habla, y el que habla nada sabe», reza el proverbio. El gato en cuestión,
se había olvidado de sí mismo, y por lo tanto, se había olvidado de todo lo que le pudiera inquietar. Y yo, me
encontraba ante él, sintiéndome absolutamente desorientado.
Shoken -el experto de esgrima japonesa-, había estado escuchando atenta y respetuosamente al gato viejo, y
en actitud pensativa dijo lo siguiente:

-Yo he practicado la esgrima japonesa muy intensamente, y aunque he puesto todo mi afán por lograr la
maestría, aún siento que mi meta se aleja cada día más. Sin embargo, creo que esta tarde, he logrado entender
los fundamentos que tú nos has explicado. Por favor, ¿me podrías hablar más de tu secreto?

-Yo soy solamente un animal que vive de las ratas -dijo el gato viejo-. ¿Qué podría saber yo acerca de los
problemas humanos? Pero, ya que insistes, te diré lo siguiente: «La esgrima japonesa no debiera considerar
únicamente la victoria. En una emergencia, un Samurai debiera saber como vivir o como morir. Ésa es la lección
más importante. Si en realidad deseas resolver tal problema, no debes tener dudas ni prejuicios. Sé calmo y
libre, y estarás listo para cualquier tipo de situación. Supongamos que estás peleando con tu enemigo. En tal
circunstancia, no puedes sentirte libre. ¿Como podemos enfrentar a nuestro enemigo apropiadamente? En el
supuesto caso, de que tú seas el vencedor, quizás, solamente podrías haber logrado una victoria ciega, si es que
tu espíritu no ha logrado la forma verdadera. No te aferres a nada. Si te adhieres a algo, no eres libre. Si eres
demasiado vigoroso, no serás capaz de detenerte en el momento que sea necesario. Y si no eres
suficientemente vigoroso, no estarás bien preparado para pelear. Debes sentir libertad total dentro de ti mismo
para poder enfrentar a tu enemigo en cualquier instancia. De tal manera, no habrá enemigo ni yo.»

Después de escuchar aquello, Shoken preguntó:

-¿Qué quiere decir, cuando afirma que no debe haber enemigo ni yo?

El gato viejo contestó:

-Si no hay yo, no habrá enemigo. Si no hay nada en tu camino, no habrá disputa. No debiera haber nada
favorable ni desfavorable, solamente así te sentirás libre. Debieras reflexionar más sobre ti mismo. Tu maestro
te enseñará e intentará iluminarte; pero, es tu responsabilidad atrapar la verdad. Esto se llama autorrealización,
y es una compresión tácita entre maestro y alumno. Incluso, ni los maestros pueden explicarte este tipo de
verdades. Y, no me refiero solamente a los maestros Zen, sino también a los hombres virtuosos, a los artistas,
etc. Los maestros pueden solamente señalarte las cosas que tú posees y que eres incapaz de verlas por ti
mismo. Y, también, te hacen sentir que nada te puede ser regalado. Es fácil escuchar todo lo que te enseñan;
pero, es difícil encontrar lo que tienes dentro de ti mismo y dominarlo. Es como si estuvieras despertando de un
sueño estúpido. Hoy, has tenido la oportunidad de conocer más acerca de los gatos, y me sentiré muy contento
si llegas a comprender, que la esencia de las artes marciales no está en la fuerza, ni tampoco en el arte, sino que
está profundamente oculto dentro de uno mismo.