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Depresión y nivel socioeconómico de la población adulta del Ambulatorio Urbano II

Primero de Mayo, Maracaibo, Venezuela, 2017.


(Depression and socioeconomic level of the adult population from the Urban Ambulatory II
“Primero de Mayo”, Maracaibo, Venezuela, 2017)
Leyla Ventura, Sol Villalobos, Andrea Villalobos, Luis Vilchez, Luis Vargas.
Facultad de Medicina.
Universidad del Zulia, Maracaibo-Venezuela.

RESUMEN:

Con el objetivo de establecer la relación del nivel socio-económico con la presencia

de trastornos depresivos en la población adulta que asisten a la consulta externa del

ambulatorio Urbano tipo II “Primero de Mayo” durante el mes de diciembre del 2017 se

realizó un estudio de carácter descriptivo, correlacional, no experimental, de corte

transversal. Se observó el mayor porcentaje de depresión mayor se ubicó en el estrato

socioeconómico medio bajo con 50,00%, seguido del estrato medio y bajo con un 20,00%

cada uno, el estrato medio alto con 10,00% y el alto con 0,00%. Se concluye que

mientras menor sea el estatus, mayor será la prevalencia de dichos trastornos depresivos,

sin llegar a ser determinante, asimismo, tomando en cuenta la severidad de la depresión;

se denota que la misma aumenta mientras disminuye el estrato; de manera que, la

prevalencia de la depresión mayor aumenta mientras más bajo sea el estrato

socioeconómico.

PALABRAS CLAVE: Depresión, Nivel socioeconómico, población adulta, ambulatorio

urbano.

ABSTRACT:

In order to establish the relation between the socioeconomic level and the presence

of depressive disorders in the adult population that attend to the external consult of the

type II ambulatory "Primero de Mayo” during the month of december 2017, it has been
made a descriptive, correlational, non-experimental, cross-sectional nature study. It was

observed that the larger percentage of mayor depression was located in the medium low

socioeconomic stratum with 50,00%, followed by the medium and low stratums, with

20,00% each one, the medium high stratum with 10,00% and the high stratum with 0,00%.

It concludes that the lower the stratum, higher will be the prevalence for those depressive

disorders, without being determinant, likewise. taking in consideration the severity of the

depression, it is denoted that it increase while the stratum decreases; so that, the

prevalence of mayor depression increases the lower the socioeconomic stratum is.

KEYWORDS: Depression, socioeconomic level, adult population, urban ambulatory.


INTRODUCCIÓN

Desde un enfoque sociológico, se establece la enfermedad mental como una

desviación de la conducta con respecto a las normas y las expectativas que rigen la

interacción en un grupo social; las conductas desviadas son respuestas a situaciones

culturales que generan altas tensiones, sin promover oportunidades socialmente legítimas

que permitan la reducción de las mismas1.

Es importante reconocer que los trastornos mentales, como la depresión son

patologías de origen multifactorial que pueden verse influenciadas por ciertas

condiciones, ya sean de orden orgánico, social y/o cultural en las que puede vivir el

sujeto, como son el nivel socioeconómico, su entorno familiar, el estatus laboral, el déficit

educativo y la emigración, entre otros2.

La depresión se define como un problema psicológico, porque es la persona quien

la sufre y social porque no es el contexto social del individuo donde dicha experiencia

cobra sentido; se dispone como un estado afectivo negativo que vendría caracterizado

por manifestaciones de tristeza, desmoralización, aislamiento, desesperanza, fracaso y

pensamientos de suicidio, mientras que el malestar físico haría referencia a problemas

como la falta de apetito, la pérdida de peso, trastornos del sueño, agotamiento, etcétera.

Por ello, es considerado como un estado subjetivo de malestar físico y emocional,

entendido como el resultado de las presiones socio-estructurales sobre el individuo 3.

De acuerdo a un reporte realizado por la OMS en el año 1999, a nivel mundial la

distribución de las afecciones mentales en la población no es aleatoria, ya que hay una


relación inversa entre el estrato socioeconómico y la tasa agregada de trastornos: cuanto

más bajo es el nivel tanta más alta es la tasa2.

La depresión se configura como un trastorno mental de alta frecuencia,

estimándose que afecta a más de 300 millones de personas en el mundo y se establece

como la principal causa de discapacidad presentando cifras de prevalencia entre 9% y

20% de la población4. Dicho trastorno puede convertirse en un serio problema de salud,

especialmente cuando es de larga duración y de intensidad moderada a grave, se asocia

al suicidio en el 15% de los casos: cada año se suicidan cerca de 800.000 personas, lo

que corresponde a la segunda causa de muerte en el grupo etario entre 15 a 29 años5.

La prevalencia de trastornos depresivos en Venezuela, según datos aportados por

la OMS para el año 2015 fue de 1.270.099 casos, lo que representa un 4,2% de la

población total para ese año6.

Se sabe que la pobreza constituye una constante histórica y un enemigo a combatir

desde políticas públicas, y aunque la pobreza y la salud mental presentan una estrecha

relación, no se puede aseverar que existe una relación directa de causa y consecuencia.

En el contexto actual venezolano, la crisis socioeconómica ha repercutido en detrimento

de las condiciones de vida de todos los venezolanos, afectando a todos los estratos

sociales por igual en mayor o menor medida8.

Teniendo en consideración lo anteriormente citado, se espera una evidente

asociación de trastornos depresivos en la población adulta en relación a los estratos

sociales, sin embargo; no se puede afirmar a ciencia cierta este planteamiento debido a

falta de estudios sobre la materia. La relevancia del estudio de la depresión asociado a


niveles socioeconómicos y el vacío en el conocimiento de dichos temas, que repercute en

una falla al momento de formular políticas públicas en materia de salud que hagan frente

al ascenso de la prevalencia de trastornos depresivos consideramos necesaria la

realización de una investigación capaz de orientar en relación a estas interrogantes.

Teniendo en cuenta que la depresión afecta a tantas personas y se considera la

principal causa de discapacidad a nivel mundial, surge la siguiente incógnita: ¿Los

trastornos depresivos se asocian con el nivel socioeconómico de la población adulta que

asiste a las consultas de atención primaria del ambulatorio urbano tipo II “Primero de

Mayo” durante el mes de diciembre del 2017?


OBJETIVOS

Objetivo general.

Establecer la relación del nivel socio-económico con la presencia de trastornos

depresivos en la población adulta que asisten a la consulta externa del ambulatorio

Urbano tipo II “Primero de Mayo” durante el mes de diciembre del 2017.

Objetivos específicos.

1. Clasificar la muestra estudiada según sus características socio-demográficas.

2. Determinar el nivel socioeconómico de los pacientes adultos, aplicando el

Cuestionario Condición Socioeconómica (CCSE).

3. Clasificar a los pacientes según la presencia de trastornos depresivos utilizando

el Cuestionario sobre la Salud del Paciente- 9 (PHQ-9).

4. Comparar el nivel socioeconómico con la presencia de trastornos depresivos en

la muestra estudiada.
MATERIALES Y MÉTODOS

Se realizó un estudio de carácter descriptivo, correlacional, no experimental, de

corte transversal. La población estudio se determinó a través de datos obtenidos de la

morbilidad del Ambulatorio Urbano II "Primero de Mayo” desde el mes de enero hasta el

mes de octubre del 2017, con una estimación promedio mensual de 294 pacientes adultos

que asistieron a las consulta externa en dicha institución.

El cálculo de la muestra se realizó a través de la aplicación de la fórmula de Sierra

Bravo para poblaciones finitas, la cual permitió determinar la muestra adecuada para el

total de la población. En esta investigación el error seleccionado fue del 10%.

El tamaño de la muestra obtenida fue de 75 pacientes, la cual fue seleccionada de

forma no probabilística, intencional, de acuerdo al cumplimiento con los criterios de

inclusión (encontrarse dentro del rango de 19 y 59 años y aceptar participar en la

investigación, pacientes de ambos sexos, que llenen de forma adecuada los cuestionarios

estipulados) y se excluyeron aquellos pacientes cuya edad no estaba en el rango

requerido o no aceptaron responder la encuesta solicitada.

Instrumento y técnica de recolección de datos.

La recolección de datos se realizó a través del Cuestionario sobre la Salud del

Paciente -9 (PatientHealthQuestionnaire) elaborado por Dr. Robert L. Spitzer, Janet B.W.

Williams, Kurt Kroenke y col en 1999. Este instrumento evalúa mediante 9 Ítems la

presencia y frecuencia de síntomas depresivos en las últimas dos semanas,

correspondiente a: Ningún día, Varios días, Más de la mitad de los días y Casi todos los

días. Según las respuestas seleccionadas, se obtiene la siguiente clasificación:


 Depresión mayor: Si hay por lo menos 5 respuestas positivas en las categorías

de “más de la mitad de los días” o “casi todos los días“(y al menos una de las

respuestas positivas corresponde a la pregunta 1 o 2).

 Depresión menor: Si hay de 2 a 4 respuestas positivas en las columnas de “más

de la mitad de los días” o “casi todos los días“(y al menos una de las respuestas

positivas corresponde a la pregunta 1 o 2).

 Sin síntomas de depresión: no cumple ninguno de los criterios anteriores.

Por otra parte, el nivel socioeconómico se determinó mediante la aplicación del

Cuestionario de Condición Socioeconómica (CCSE) elaborado por Bauce y Cordoba, el

cual contiene aspectos relacionados con características socioeconómicas del grupo

familiar, constando de 21 Ítems divididos en 4 secciones; cabe destacar que dicho

instrumento tuvo una modificación en el mes de diciembre de 2017 por los investigadores

en cuanto al ingreso salarial llevando este al actual sueldo. Según los puntajes obtenidos,

se obtiene la siguiente clasificación:

• Alta: 5-21

• Media alta: 22-31

• Media: 32-41

• Media baja: 42-54

• Baja: 55-68

Los instrumentos se aplicaron durante 4 días de una semana al azar del mes de

diciembre de 2017 en la sala de espera de la institución, las cuales fueron llenadas bajo

supervisión de los investigadores en un tiempo máximo de 20 minutos por aquellas

personas que consintieron participar en la investigación. Al final de la encuesta se les


agradeció su participación, no sin antes explicarles cuál era la finalidad del estudio y

donde podrían contactar al investigador en caso de dudas o aclaraciones al respecto.

Los datos obtenidos fueron sometidos a verificación y posteriormente extrapolados

en las diferentes tablas para su respectivo procesamiento. Mediante el programa

Microsoft Office Excel 2013, se creó una base de datos para unificar los datos recogidos

en los cuestionarios. Tras ello, se empleó el programa Statistical Package for the Social

Sciences(SPSS) para Windows©, versión 15, para llevar a cabo el análisis estadístico.
RESULTADOS

Se analizaron un total de 75 encuestas, de las cuales fueron contestadas en un

72% (n=54) por pacientes del sexo femenino, siendo un 51,8% (n=28) pertenecientes a la

categoría de adulto joven y un 48,1% (n=26) a la categoría de adulto intermedio; el sexo

masculino representó el 28% (n=21) del cual pertenece el 38,09% (n=8) a la categoría de

adulto joven y el 61,9%(n=13) a la categoría de adulto intermedio.

A su vez, se determinó que del 100% (n=75) de los encuestados el 4,00% (n=3)

corresponde a un estrato socioeconómico alto, el 24,00% (n=18) al medio-alto, el 46,67%

(n=35) al medio, el 17,33% (n=13) al medio-bajo y 8% (n=6) al bajo. (Tabla 1)

Tabla 1. Niveles socioeconómicos según edad y sexo.


Alto Medio Medio Medio Bajo Total
alto bajo
M F M F M F M F M F
Adulto 1 1 1 7 5 15 1 4 0 1 36
joven
Adulto 1 0 3 7 5 10 3 5 1 4 39
intermedio
Total 2 1 4 14 10 25 4 9 1 5 75

Aunado a los datos citados anteriormente, de la población encuestada un 13,3%

(n=10) cumplen criterios para depresión mayor, un 18,6%(n=14) para depresión menor,

predominando los adultos intermedios del sexo femenino con 12,82% (n=5) y 15,38%

(n=6) respectivamente en cada grupo; y 68% (n=51) de los encuestados no presentan

síntomas de depresión, predominando en este grupo el adulto joven del sexo femenino

con 61,1% (n=22). (Tabla 2).


Tabla 2. Frecuencia de trastornos depresivos según edad y sexo.

Depresión Mayor Depresión Menor Sin Depresión

(13,3%) (18,6%) (68%) Total

M F M F M F

Adulto
1 2,77% 2 5,55% 2 5,55% 4 11,11% 5 13,88% 22 61,11% 36
joven

Adulto 39
2 5,12% 5 12,82% 2 5,12% 6 15,38% 9 23,07% 15 38,46%
intermedio

Total 3 4,00% 7 9,33% 4 5,33% 10 13,33% 14 18,66% 37 49,34% 75

Al comparar la frecuencia de trastornos depresivos en cada nivel socioeconómico

se denota que la mayoría de los pacientes encuestados no presentan síntomas, sin

embargo es importante señalar que de los pacientes que presentaron trastornos

depresivos predominó en el estrato medio-bajo la depresión mayor con 38,46% (n=5),

mientras que en los estratos medio-alto y medio predominó la depresión menor con

22,22% (n=4) y 20% (n=7) respectivamente. (Tabla 3).

Tabla 3. Frecuencia de trastornos depresivos en cada nivel socioeconómico.

Nivel socioeconómico Depresión mayor Depresión menor Sin depresión Total

Alto 0 0% 0 0% 3 100% 3

Medio Alto 1 5,56% 4 22,22% 13 72,22% 18

Medio 2 5,71% 7 20,00% 26 74.29% 35

Medio Bajo 5 38,46% 1 7,69% 7 53,85% 13

Bajo 2 33,33% 2 33,33% 2 33,33% 6

Total 10 14 51 75
DISCUSION

En cuanto a la posible asociación de trastornos depresivos con estrato

socioeconómico se obtuvo una correlación negativa estadísticamente significativa con

relación moderada entre ambas variables, lo que señala la existencia de una asociación

inversamente proporcional; es decir, al disminuir el estatus socioeconómico aumenta la

prevalencia de trastornos depresivos. Aunado a esto, se observó que la población

principalmente afectada corresponde a la encasillada dentro del estrato socioeconómico

medio bajo de sexo femenino y la correspondiente al grupo de adulto intermedio. Lo que

se asemeja con los resultados presentados por Robert F. Ferrel Ortega en el año 2011 en

un estudio realizado sobre una población universitaria que arrojaron que aquellos jóvenes

que pertenecían a los estratos 1, 2 y 3 presentaron depresión leve y moderada,

principalmente; mientras que los que fueron diagnosticados con depresión grave

pertenecían generalmente a los estratos 1 y 2, señalados por dicho autor como los más

bajos de la población. Además, señala que las mujeres tuvieron mayor presencia de la

enfermedad que los hombres, pero los hombres tuvieron mayor depresión grave que las

mujeres y prevalece más en edades de 18 a 24 años9. Al hacer esta comparación se

observa, que la tendencia de los resultados es similar a pesar de la discrepancia en el

grupo etario.

Por otra parte, los resultados obtenidos por Liliana Ramírez-Ruiz en el año 2011 no

demuestran una relación entre la pobreza y la edad con la depresión estadísticamente

significativa, además señala que la falta de evidencia en la muestra tomada para su

investigación no permite identificar si una variable influye sobre la otra, sin embargo,

reconoce que la falta de ingreso impide a los individuos ocuparse de distintas patologías,

entre ellas los trastornos depresivos. Así mismo, se encuentran similitudes con dicho

trabajo en relación a la presencia de diferencias estadísticas entre los sexos, los


resultados de dicho trabajo reportan que de la población muestra, las mujeres poseen una

prevalencia mayor de depresión con respecto a los hombres10.

De acuerdo a las observaciones anteriores y lo demostrado con la presente

investigación, se afirma que la relación de ambas variables, a pesar de estar presente, no

es estrecha; indicando que el aspecto socioeconómico no representa el único factor

relacionado a trastornos depresivos, pues este es multifactorial y no depende

exclusivamente de un único factor sino que deben investigarse otras variables para

estudiar su relación con la depresión.


CONCLUSIONES

En general los trastornos depresivos no discriminan estratos socioeconómicos. Sin

embargo; a la luz de los resultados obtenidos en el presente trabajo y su respectiva

discusión, se puede concluir que; mientras menor sea el estatus, mayor será la

prevalencia de dichos trastornos depresivos, sin llegar a ser determinante.

De la misma forma, tomando en cuenta la severidad de la depresión; se denota

que la misma, aumenta mientras disminuye el estrato; de manera que, la prevalencia de la

depresión mayor aumenta, mientras más bajo sea el estrato socioeconómico. Así mismo,

las mujeres conforman el género de mayor prevalencia de trastornos depresivos.

A pesar de existir una relación, la frecuencia de dichos trastornos no es alta en

ningún estatus social; por el contrario, predomina la presencia de pacientes sin síntomas

depresivos en cada uno de ellos. De hecho, al constituirse la depresión como una

enfermedad multifactorial, es evidente que el aspecto socioeconómico solamente se

configura como uno de los múltiples factores que puedan influir en su aparición, por ende,

es necesario el estudio de todas las variables para determinar objetivamente las causas

tanto endógenas como exógenas que podrían dar pie a su aparición.


RECOMENDACIONES

1. Continuar con la realización de estudios evaluando la influencia del estatus

socioeconómico en relación a la aparición de trastornos depresivos en otros

ambulatorios y servicios sanitarios del sector privado de la localidad para poder

seguir recopilando información sobre este fenómeno sin excluir el estrato social alto

y medio alto.

2. Fomentar la investigación sobre las demás variables sociales que influyen sobre la

aparición de los trastornos depresivos.

3. Realizar campañas de concienciación a las comunidades más desfavorecidas

sobre salud mental y trastornos depresivos.

4. Exhortar a la direcciones de los ambulatorios del sistema nacional de salud a la

creación de estrategias para el diagnóstico temprano y tratamiento efectivo de

trastornos depresivos, tomando en especial consideración a los grupos con estrato

socioeconómico medio bajo y bajo.

5. Invitar al gobierno nacional a la formulación de políticas públicas y estrategias

sociales de promoción a la salud mental dirigido a toda la población.


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