Está en la página 1de 8

La seguridad y la defensa abarcan múltiples dimensiones y pocos las conciben en la actualidad

como disciplinas exclusivamente militares. En consecuencia, la seguridad y defensa, deberían


abordarse desde una óptica integral y holística. Tal tratamiento viene impuesto por las
circunstancias y por la naturaleza de las amenazas a enfrentarse en el mundo y la sociedad de hoy.
En el siglo XXI las guerras son integrales y totales, han concluido muchos filósofos e intelectuales
en la postmodernidad.

La cotidianidad nos induce a interpretar a la seguridad desde un sinnúmero de categorías. Nos


referimos a la seguridad social en el contexto del bienestar colectivo e individual. Hablamos de
seguridad económica en relación con la carencia o no de cualquier recurso material o financiero.
Pensamos en la seguridad ciudadana, al ponderar la integridad física de la persona y sus bienes.
Mencionamos la seguridad jurídica, cuando aludimos a la certeza y justicia en la aplicación del
Derecho.

En Latinoamérica, la llamada “seguridad nacional” ha sido un concepto impregnado


particularmente de la ideología de la democracia liberal. En ese régimen de gobierno, la “defensa”
es la acción para lograr la seguridad del Estado. Para las élites e intelectuales orgánicos, lo nacional
no significa más que la adjetivación interesada de la seguridad para garantizar la legitimidad.
Ciertamente, para las “clases dominantes”, el Estado es el aparato hegemónico que defiende y
salvaguarda sus intereses de clase. Para esas mismas “clases dominantes”, la Nación nunca será el
impulso primigenio para la paz, el progreso, la libertad, la igualdad, el bien común, la solidaridad y
en definitiva para la vida del Estado.

Con la Constitución Nacional de la República Bolivariana de 1999, en Venezuela se rompió con el


paradigma contranatural de la “seguridad nacional” y “defensa”, que algunos países han venido
promoviendo en Latinoamérica y El Caribe desde finales de la década de los años cuarenta. La
carta magna de Venezuela, consagra que la Seguridad de la Nación es responsabilidad primaria y
esencial del Estado-Nación. Es su razón de ser. Sin Seguridad de la Nación no hay ni habrá paz
social en Venezuela.

Recientemente, el mayor general Wilmer Omar Barrientos Fernández, comandante estratégico


operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, ratificó que el “nuevo pensamiento militar
trasciende el ámbito de las armas” e incluye a “todo el pueblo en la Defensa Integral”. Barrientos
agregó que el injusto asedio a Venezuela, por sectores apátridas al interior de la República y por
algunos países agresores a la humanidad en general, ha obligado a generar una nueva doctrina.
Esa doctrina, es de naturaleza defensiva y debe “tener un gran componente social”, dijo
Barrientos.

De manera lapidaria, Barrientos sentenció sin ambages y claro como la luna llena, que “el imperio
es el gran enemigo” para Venezuela. La doctrina incluye tres aspectos cardinales del pensamiento
del Libertador Simón Bolívar, como lo son el liderazgo político-militar, la unión cívico-militar y la
corresponsabilidad de todos los ciudadanos y organizaciones (públicas y privadas) en la Defensa
Integral de la Patria. “Debemos ser hombres y mujeres con mucha conciencia nacional”, enfatizó
Barrientos. “El pueblo será nuestra fortaleza” para desarrollar la Defensa Integral a través de
cambios en lo “ideológico, cultural y educativo”, concluyó Barrientos.

Es público y notorio que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana está coadyuvando en la


consolidación de la doctrina para la Defensa Integral de la Patria. Sin embargo, el Consejo de
Defensa de la Nación (CODENA), hasta el presente no ha formulado el Concepto Estratégico de la
Nación.

La Asamblea Nacional, como miembro permanente del CODENA, debería con la urgencia del caso,
exhortar a los otros miembros del Poder Público y al Poder Popular, para que se cumpla con un
mandato constitucional que indiscutiblemente es vital para la Defensa Integral de la Patria del
Libertador Simón Bolívar y del Mártir Hugo Chávez. Gloria a la Santísima Trinidad, para que en la
Venezuela BOLIVARIANISTA sigamos teniendo Patria por los siglos de los siglos

También podría gustarte