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CAPÍTULO I

LAS CONVENCIONES INTERAMERICANAS DE DERECHO


INTERNACIONAL PRIVADO

1. BREVE RESEÑA HISTORICA


La Primera Conferencia Especializada Interamericana sobre Derecho
Internacional Privado, CIDIP I, celebrado en Panamá en enero de 1975,
inicia un proceso ininterrumpido de codificación y actualización del
Derecho Internacional Privado continental que a través de sucesivas
Conferencias Especializadas como CIDIP II de Montevideo de 1979,
CIDIP III de La Paz de 1984, CIDIP IV de Montevideo de 1989, CIDIP V
de México de 1994 y CIDIP VI de Washington de 2002, las cuales han
aprobado hasta el presente más de veinte convenios internacionales
reguladores de diversos temas inherentes al Derecho Internacional
Privado.

Acuerdos en donde la mayoría de ellos se encuentran vigentes y


ratificados por países hasta entonces divididos entre las tradicionales
soluciones de los Tratados de Montevideo de 1889 y 1940 y las del Código
de Bustamante y aún ajenos a ambas.

La actual regulación continental del Derecho Internacional Privado en una


primera etapa abarcó únicamente las materias comercial y procesal,
CIDIP I, para incluir luego la legislación de temas relativos a la Teoría
General del Derecho Internacional con las Convenciones sobre Normas
Generales de Derecho Internacional Privado y Domicilio de las Personas
Físicas, CIDIP II, pasando a legislar recién sobre Derecho Internacional
Privado de Familia y Minoridad a partir de la CIDIP III con la Convención
Interamericana sobre Conflictos de Leyes en Materia de Adopción de
Menores. En la CIDIP IV de Montevideo de 1989 el proceso comenzado
en la III Conferencia Especializada se fortalece y de tres Convenciones
aprobadas, dos refieren directamente a la protección de la niñez, las
Convenciones sobre Restitución Internacional de Menores y Obligaciones
Alimentarias y el otro tema que abarco son sobre el Contrato de
Transporte Internacional de Mercadería por carretera.
En la CIDIP V de 1994 una de las dos Convenciones aprobadas también
refirió a la minoridad, la Convención sobre Tráfico Internacional de
Menores.

El protagonismo alcanzado por el Derecho Internacional Privado


interamericano sobre niñez y familia en las CIDIP IV y V no es producto
del azar. Como distintas Delegaciones señalaran durante las sesiones de
la Comisión I de la CIDIP IV de 1989, a nivel mundial y continental, se
asiste en nuestros días a una progresiva internacionalización y aún a una
dispersión internacional de la familia.

El constante incremento de los medios de comunicación internacional, en


especial del transporte, así como una paralela flexibilización de las
fronteras nacionales y la incidencia de variables sociales, económicas y
políticas propician en las últimas décadas desplazamientos humanos
transnacionales, a veces masivos, que constituyen auténtico caldo de
cultivo de cuestiones internacionales vinculadas a la protección
internacional de los menores.

Situaciones con frecuencia no satisfactoriamente resueltas a nivel


continental por los textos convencionales clásicos del Derecho
Internacional Privado y la cooperación jurídica internacional, a los cuales
las citadas Convenciones aprobadas en el marco de las CIDIP intentan
proporcionar un tratamiento adecuado.

2. TERCERA CONVENCION INTEROAMERICANA DE LA PAZ DE 1984


En cumplimiento de la Resolución de la Asamblea General, fue
convocado un Comité de Expertos que se reunió en Washington en abril
de 1980; y al concluir sus trabajos había adoptado tanto un "Proyecto de
Protocolo Adicional a la Convención Interamericana sobre Obtención de
Pruebas en el Extranjero" como unas "Bases de Jurisdicción Internacional
Para la Eficacia Extraterritorial de las Sentencias Extranjeras".
Por tanto, en octubre de 1980 la Asamblea General resolvió convocar la
Tercera Conferencia Especializada Interamericana, con la expresa
recomendación de incluir en el temario la materia referente a la adopción
de menores.

La Tercera Conferencia Especializada Interamericana sesionó en La Paz,


Bolivia; y al concluir sus tareas, el veinticuatro de mayo de 1984, había
aprobado los siguientes instrumentos:
a) Protocolo Adicional a la Convención Interamericana sobre Recepción
de Pruebas en el Extranjero.
b) Convención Interamericana sobre Conflictos de Leyes en Materia de
Adopción de Menores.
c) Convención Interamericana sobre Personalidad y Capacidad de las
Personas Jurídicas en el Derecho Internacional Privado.
d) Convención Interamericana sobre Competencia en la Esfera
Internacional para la Eficacia Extraterritorial de las Sentencias Extranjeras

2.1. CONVENCIÓN INTERAMERICANA SOBRE CONFLICTOS DE


LEYES EN MATERIA DE ADOPCIÓN DE MENORES
a. RESUMEN: Esta Convención es aplicable a la adopción de
menores bajo las formas de adopción plena, legítima, adoptiva y
otras instituciones en las legislaciones de los diferentes países
miembros. El cual se encuentra expreso en el Art. 9: “En caso de
adopción plena, legitimación adoptiva y figuras afines: Las
relaciones entre adoptante (o adoptantes) y adoptado, inclusive las
alimentarias, y las del adoptado con la familia del adoptante (o
adoptantes), se regirán por la misma ley que rige las relaciones del
adoptante (o adoptantes) con su familia legítima; Los vínculos del
adoptado con su familia de origen se considerarán disueltos. Sin
embargo, subsistirán los impedimentos para contraer matrimonio.”
Dentro de esta convención encontramos las siguientes leyes:
Art. 3: “La ley de residencia habitual del menor, regirá la
capacidad, consentimiento y demás requisitos para ser adoptado,
así como cuáles son los procedimientos y formalidades extrínsecas
necesarios para la constitución del vínculo.”

Art. 4: “La ley del domicilio del adoptante (o adoptantes), que


regirá: “las materias referentes a: La capacidad para ser
adoptante; Los requisitos de edad y estado civil del adoptante; el
consentimiento del cónyuge del adoptante, si fuere del caso, y los
demás requisitos para ser adoptante. En el supuesto de que los
requisitos de la ley del adoptante (o adoptantes) sean
manifiestamente menos estrictos a los señalados por la ley de la
residencia habitual del adoptado, regirá la ley de éste.”

Art. 11: “Los derechos sucesorios que corresponden al


adoptado o adoptante (o adoptantes) se regirán por las
normas aplicables a las respectivas sucesiones. En los casos
de adopción plena, legitimación adoptiva y figuras afines, el
adoptado, el adoptante (o adoptantes) y la familia de éste (o de
éstos), tendrán los mismos derechos sucesorios que corresponden
a la filiación legítima.”

También encontramos que la anulación de la adopción se regirá


por la ley de su otorgamiento, sustentado en el art. 14.

Esta convención establece también, los requisitos de publicidad y


registros, así como la competencia, prefiriendo otórgala a favor de
las autoridades del Estado de la residencia habitual del adoptado.

Artículo 17: Serán competentes para decidir las cuestiones


relativas a las relaciones entre adoptado y adoptante (o
adoptantes) y la familia de éste (o de éstos), los jueces del Estado
del domicilio del adoptante (o adoptantes) mientras el adoptado no
constituya domicilio propio. A partir del momento en que el
adoptado tenga domicilio propio será competente, a elección del
actor, el juez del domicilio del adoptado o del adoptante (o
adoptantes).

b. Objetivo: Esta Convención establece en su artículo 1: “La presente


Convención se aplicará a la adopción de menores bajo las formas
de adopción plena, legitimación adoptiva y otras instituciones
afines, que equiparen al adoptado a la condición de hijo cuya
filiación esté legalmente establecida, cuando el adoptante (o
adoptantes) tenga su domicilio en un Estado Parte y el adoptado
su residencia habitual en otro Estado Parte.”

Es decir que tiene como objetivo establecer las reglas que


gobiernan las opciones legales ante los conflictos existentes en
materia de adopción de menores, cuando el adoptante (o
adoptantes) y el adoptado tienen su domicilio o residencia habitual
en distintos Estados Parte.

c. Países suscriptores: Belice, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia,


Ecuador, Haití, Honduras, México, Panamá, Paraguay, República
Dominicana, Uruguay y Venezuela.

En su art. 2 nos da a conocer que: “Cualquier Estado Parte podrá


declarar, al momento de firmar o ratificar esta Convención, o de
adherirse a ella, que se extiende su aplicación a cualquier otra
forma de adopción internacional de menores.”

2.2. CONVENCIÓN INTERAMERICANA SOBRE PERSONALIDAD Y


CAPACIDAD DE PERSONAS JURÍDICAS EN EL DERECHO
INTERNACIONAL PRIVADO
a. Resumen: Esta Convención, en su art. 1 que define "persona
jurídica" como toda entidad que tenga existencia y personalidad
propia, distintas a las de sus miembros o fundadores, y que sea
calificada como persona jurídica según la ley del lugar de su
constitución.
En su art. 2 Con relación a la existencia, capacidad, derechos,
obligaciones, funcionamiento, disolución y fusión de dichas
personas, la Convención establece la ley del lugar de su
constitución como la ley aplicable. Con relación al ejercicio de los
actos comprendidos en el objeto social de dicha persona, la
Convención establece la ley del lugar donde dichos actos se
realizan como la ley aplicable.

Así mismo, la Convención establece que aquellas personas


jurídicas debidamente constituidas en un Estado serán
reconocidas de pleno derecho en los demás. Sin embargo, dicho
reconocimiento no excluye la facultad del Estado para exigir la
comprobación de su existencia conforme a la ley del lugar de su
constitución.

Cuando estas entidades jurídicas pretendan establecer la sede


efectiva de su administración en un Estado distinto al de su
constitución, estas podrán ser obligadas a cumplir con los
requisitos establecidos en la legislación de este úúltimo. Esta
convención también se refiere a las personas jurídicas de derecho
público quienes gozan de personalidad jurídica privada de pleno
derecho y quienes pueden adquirir derechos y contraer
obligaciones en el territorio de los demás Estados, con las
restricciones establecidas por las leyes de estos últimos y sin
prejuicio de invocar, en ese caso, la inmunidad de jurisdicción.

Disposición análoga se establece para las personas jurídicas


internacionales, cuando su constitución haya surgido por acuerdo
internacional entre Estados parte o por resolución emanada de un
organismo internacional. Finalmente, la Convención establece que
la ley declarada aplicable podrá no ser aplicada en el territorio del
Estado que la considere manifiestamente contraria a su orden
público.
b. Países Suscriptores: Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador,
Guatemala, Haití, México, Nicaragua, Uruguay.
c.
2.3. CONVENCIÓN INTERAMERICANA SOBRE COMPETENCIA EN
LA ESFERA INTERNACIONAL PARA LA EFICACIA
EXTRATERRITORIAL DE LAS SENTENCIAS EXTRANJERAS
a. Resumen: Esta Convención establece las diversas reglas
aplicables con respecto a los diferentes tipos de acciones legales.
Con respecto a “acciones personales de naturaleza patrimonial,” la
Convención aplica bajo los siguientes supuestos:

1) en una acción en contra de una persona física, la Convención


aplica si, al momento de entablarse la demanda, dicha persona
haya tenido su domicilio o residencia habitual en el territorio del
Estado Parte donde fue pronunciada la sentencia, o en una
acción en contra de una persona jurídica si dicha persona haya
tenido su establecimiento principal en dicho territorio;

2) en una acción en contra de sociedades civiles o mercantiles de


carácter privado, la Convención aplica si, al momento de
entablarse la demanda estas hayan tenido su establecimiento
principal en el Estado Parte donde fue pronunciada la sentencia
o bien hubieren sido constituidas en dicho Estado Parte;

3) en una acción en contra sucursales, agencias o filiales de


sociedades civiles o mercantiles de carácter privado, la
Convención aplica si las actividades que originaron las
respectivas demandas se hayan realizado en el Estado Parte
donde fue pronunciada la sentencia;

4) en caso de fueros renunciables, la Convención aplica si el


demandado haya aceptado por escrito la competencia del
órgano jurisdiccional que pronunció la sentencia, o si, a pesar
de haber comparecido en el juicio, no haya cuestionado
oportunamente la competencia de dicho órgano.

Con respecto a acciones sobre bienes muebles corporales, la


Convención aplica bajo los siguientes supuestos:

1) que al momento de entablarse la demanda, los bienes hayan


estado situados en el territorio del Estado Parte donde fue
pronunciada La sentencia;

2) que se diere cualquiera de los supuestos previstos para una


acción en contra de una persona.

Con respecto a acciones sobre bienes inmuebles, la Convención


aplica si la propiedad haya estado situada en el territorio del Estado
Parte donde fue pronunciada la demanda.

Con respecto a acciones derivadas de contratos mercantiles


celebrados en la esfera internacional, la Convención aplica si las
Partes acordaron por escrito someterse a la jurisdicción del Estado
Parte donde se pronunció la sentencia, siempre y cuando tal
competencia no haya sido establecida en forma abusiva y haya
existido una conexión razonable con el objeto de la controversia.
Finalmente, con respecto a las contrademandas, la Convención
aplica bajo los siguientes supuestos:

1) si al considerar la contrademanda como una acción


independiente, se hubiera cumplido con las disposiciones
anteriores para acciones en contra de una persona o en contra
de bienes;
2) si la demanda principal ha cumplido con las disposiciones
anteriores y la contra-demanda se fundamentó en el acto o hecho
en que se basó la demanda principal.
b. Objetivo: Esta Convención establece un marco para la eficacia
extraterritorial de las sentencias extranjeras con el fin de evitar
conflictos de competencia entre sus Estados parte.

c. Países suscriptores: Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador,


Haití, México, Nicaragua, Paraguay, Perú, República Dominicana,
Uruguay y Venezuela.

3. CUARTA CONVENCION INTEROMERICANA DE MONTEVIDEO DE


1989
La CIDIP-IV, celebrada en Montevideo, Uruguay en 1989, adopto los
siguientes instrumentos: la Convención Interamericana sobre Restitución
Internacional de Menores, la Convención Interamericana sobre
Obligaciones Alimentarias, y la Convención Interamericana sobre
Contratación de Transporte Internacional de Mercaderías por Carretera.

3.1. CONVENCION INTERAMERICANA SOBRE RESTITUCION


INTERNACIONAL DE MENORES
Esta Convención fue adoptada en la Cuarta Conferencia
Especializada Interamericana sobre Derecho Internacional Privado
(CIDIP-IV), celebrada en Montevideo, Uruguay - julio 1989.

a. Ratificaciones: Hasta la fecha los siguientes países han ratificado


esta Convención: Antigua y Barbuda, Argentina, Belize, Bolivia,
Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Haití, Mexica,
Nicaragua, Paraguay, Perú, Uruguay, Venezuela.

b. Resumen: La Convención establece un marco para el


procedimiento de restitución de menores, en ejercicio del derecho
de custodia de los padres, tutores o guardianes, o cualquiera
institución, de conformidad con la ley de la residencia habitual del
menor.
En virtud de la Convención, los padres, tutores o guardianes, o
cualquier institución podrán requerir de la Autoridad Central de otro
Estado Parte que localice menores que tengan la residencia
habitual en el Estado de la Autoridad solicitante. La solicitud
deberá ser acompañada de toda la información concerniente a la
localización del menor y a la identidad de la persona con la cual se
presume se encuentra aquél. Si las autoridades de un Estado
Parte llegaren a conocer que en su jurisdicción se encuentra un
menor ilegalmente fuera de su residencia habitual, deberán
adoptar de inmediato todas las medidas que sean conducentes
para asegurar su salud y evitar su ocultamiento o traslado a otra
jurisdicción. Así mismo se comunicará tal localización a las
autoridades del Estado requirente.

En casos de urgencia, dicha solicitud de restitución podrá ser


presentada ante las autoridades del Estado Parte en cuyo territorio
se encontrare o se supone se encontrare el menor o ante las
autoridades del Estado Parte donde se hubiere producido el hecho
ilícito.

3.1.1. LA SUSTRACCIÓN Y RESTITUCION INTERNACIONAL DE


MENORES
El constante incremento de flexibilización de las fronteras nacionales
y la incidencia de variables sociales, económicas y políticas propician
en las últimas décadas desplazamientos humanos transnacionales, a
veces masivos, que constituyen auténtico caldo de cultivo de
cuestiones internacionales vinculadas a la protección internacional de
los menores. Situaciones con frecuencia no satisfactoriamente
resueltas a nivel continental por los textos convencionales clásicos del
Derecho Internacional Privado y la cooperación jurídica internacional,
a los cuales las citadas Convenciones aprobadas en el marco de las
CIDIP intentan proporcionar un tratamiento adecuado.

Factores como los precedentemente enunciados son causa del


contemporáneo incremento de casos de menores que con residencia
habitual es decir su centro de vida en un Estado, son ilícitamente
sustraídos o retenidos en otro en violación de los legítimos derechos
de sus guardadores y en definitiva en perjuicio del propio interés del
niño. Situaciones determinadas ya por conflictos familiares,
generalmente casos vinculados a padres separados radicados en
distintos países en los que el progenitor que traslada o retiene
irregularmente al menor frecuentemente lo hace en la esperanza de
lograr alguna protección por parte de las autoridades del Estado de su
radicación, ya por ilícitos traslados practicados por terceros, ésta
última configura a menudo una verdadera especie de tráfico o trata
internacional de niños.

Ambas situaciones, traslados o retenciones irregulares cometidas por


familiares y tráfico internacional de menores, ya sea la gravedad que
fuera, son determinantes de un desarraigo abrupto e ilegitimo del niño
respecto a la sociedad donde está realizando su formación.
Circunstancia capaz de producir en los menores serios perjuicios
emocionales, psicológicos e intelectuales, de no obtenerse su pronta
reinserción al Estado donde estaba radicado.

La necesidad de atender como cuestión principal la restitución, lo cual


es posible debido que en el ámbito de las relaciones internacionales
sólo son capaces de proporcionar los tratados y asegurar así el rápido
reintegro del niño a su centro de vida, cualquiera que fuere la causa
de su ilícito desplazamiento, ha originado a partir de los años ochenta,
específicos e importantes desarrollos convencionales.

3.1.2. OBJETIVOS DE LA CONVENCION INTERAMERICANA DE


RESTITUCION DE MENORES DE MONTEVIDEO 1989
La Convención Interamericana de acuerdo a su art. 1 persigue dos
objetivos, el primero y fundamental, al punto de resultar epónimo del
Tratado, es asegurar la pronta restitución internacional de menores
que teniendo su residencia habitual en un Estado Parte hubieren sido
trasladados ilegalmente a otro, o que habiendo sido trasladados
regularmente hubieren sido ilegalmente retenidos. Como segundo
objetivo, la Convención tutela el respeto del ejercicio de los derechos
de visita y de guarda o custodia como modo de evitar situaciones
conducentes a traslados o retenciones ilegales; así un padre al que se
niegue el derecho de visitas podría verse tentado a hacer justicia por
mano propia a través de la sustracción de su hijo. La Convención
define de manera directa los derechos de guarda y visitas, en el art. 3,
y en el art. 21 prevé el procedimiento para hacer efectivas las visitas
internacionales.

La razón por la que tanto el texto interamericano de 1989 como antes


el de La Haya de 1980 se concentraran esencialmente en las hipótesis
de sustracción y retención irregular de niños por padres u otros
familiares, se debe tanto al número creciente de dichos casos, cuanto
a la necesidad de dotar a los tribunales de una regulación apta para
atender este tipo de situaciones de difícil tipificación como delito tanto
por su relativa antijuridicidad, cuanto porque aún tipificadas como
conductas punibles, en tanto son llevadas a cabo por familiares
cercanos al menor invocando razones de protección al niño, las
sanciones tienden a ser mínimas y obstan en los hechos a la
operatividad de institutos de la cooperación penal internacional como
la extradición.

Tal lo señalado hace años por el jurista español Jiménez de Asúa, en


opinión consultiva del 11 de octubre de 1928. En similar sentido, las
conclusiones de los Ministros de Justicia de los Estados de la
"Commonwealth" reunidos en Canadá, Winnipeg, en agosto de 1977
y la posición del Ministerio de Justicia de Francia, que ha señalado: "la
eficacia de persecuciones penales es ilusoria en casos de retención
de niños fuera de Francia, pues dichas actuaciones no dan lugar en la
práctica a la extradición. Siendo los únicos medios verdaderamente
eficaces, los judiciales civiles"
3.1.3. PROPUESTAS TENDIENTES A MEJORAR LA APLICACIÓN Y
FUNCIONAMIENTO DE LA CONVENCIÓN INTERAMERICANA
SOBRE RESTITUCIÓN INTERNACIONAL DE MENORES
Debido a la experiencia recogida en relación a los casos de
sustracción internacional de menores, permite concluir en la necesidad
de abordar una tarea de difusión y análisis de las soluciones
consagradas por el texto continental como medio de lograr su efectiva
aplicación en los países miembros.

Las autoridades competentes de los Estados Parte de la Convención


Interamericana en vez de aplicar dicho texto, frecuentemente fundan
las solicitudes de reintegro internacional ya en convenios bilaterales
anteriores, Asimismo, muchas veces los trámites de restitución
internacional se ven obstaculizados y aun frustrados en su resultado
tanto por solicitudes de reintegro que presentan significativas
insuficiencias, cuanto por actuaciones imperfectas de las autoridades
requeridas.

Atento a la situación expuesta, creemos que ha de ser conveniente


que la presente “Reunión de Expertos sobre Sustracción Internacional
de Menores por uno de sus Padres”, convenga en la necesidad que
se adopten las decisiones pertinentes para llevar a la práctica los
cometidos conferidos al Instituto Interamericano del Niño por el art. 27
de la Convención Interamericana de Menores, a tales efectos se
propone que el Instituto Interamericano del Niño emprenda las
siguientes acciones:
a) Promover ante los Estados Parte que aún no lo hubieren hecho, la
urgente creación y puesta en funcionamiento de las Autoridades
Centrales previstas por el art. 7 de la Convención Interamericana
(organismos básicos para su adecuado funcionamiento) y la
pertinente comunicación del nombre, ubicación institucional,
dirección, teléfono, fax y correo electrónico de las mismas al
Instituto Interamericano del Niño, quien tendrá a cargo transmitir
dicha información a las Autoridades Centrales ya constituidas.
b) Organizar un “Banco computarizado de datos” referido a la
normativa convencional y de fuente nacional vigente en cada
Estado Parte en materia de reintegro internacional de menores,
guarda, visitas, patria potestad y otros institutos de protección de
la minoridad, en base a la información proporcionada por las
respectivas Autoridades Centrales, cuyos datos estén a disposición
de las mismas para atender consultas provenientes de las
autoridades nacionales intervinientes en materia de reintegro
internacional de menores.

c) Elaborar, con el apoyo de expertos, un “formulario tipo de solicitud


de reintegro internacional de menores”, que deberá ajustarse a las
exigencias de contenido requeridas por el art. 9 de la Convención.
Requisitos cuya ausencia o insuficiencia con frecuencia son
determinantes de demoras y aun de la frustración en los
procedimientos de restitución internacional. En tal sentido
entendemos de utilidad tomar como modelo, adaptándolo, los
formularios ya utilizados por algunas Autoridades Centrales en el
marco de la Convención de La Haya de 1980.

d) Promover seminarios y talleres con participación de especialistas,


destinados a la formación teórico práctica de los operadores de la
Convención, Jueces, Ministerio Público, Autoridades Centrales
como forma de propiciar adecuados niveles de conocimiento de la
misma y a una común interpretación de sus disposiciones que
permita su homogénea y efectiva aplicación.

e) Recabar y sistematizar la normativa sobre los sistemas de


asistencia jurídica gratuita vigentes en los Estados Parte como
modo de lograr que la eventual carencia de recursos de los
reclamantes no sea obstáculo al reintegro internacional del menor,
así como proyectar un Acuerdo Complementario que asegure
asistencia judicial a la parte ajena al foro en los términos del art. 25
de la Convención de La Haya de 1980 sobre Aspectos Civiles de
la Sustracción Internacional de Menores, “Los nacionales de los
Estados contratantes y las personas que residen en esos Estados
tendrán derecho en todo lo referente a la aplicación del presente
Convenio; a la asistencia judicial y asesoramiento jurídico en
cualquier otro Estado contratante en las mismas condiciones que
si fueran nacionales y residieran habitualmente en ese otro Estado”

f) Requerir de las Autoridades Centrales información estadística


anual acerca de la aplicación de la Convención (número de
solicitudes recibidas y remitidas desde y hacia otros Estados;
estado de la tramitación, resultados obtenidos).

3.2. CONVENCION INTERAMERICANA SOBRE OBLIGACIONES


ALIMENTARIAS
Esta Convención fue adoptada en la Cuarta Conferencia
Especializada Interamericana sobre Derecho Internacional Privado
(CIDIP-IV), celebrada en Montevideo, Uruguay - Julio 1989.

a. Ratificaciones: Hasta la fecha los siguientes países han ratificado


esta Convención: Argentina; Belice; Bolivia; Brasil; Colombia;
Costa Rica; Ecuador; Guatemala; Haití; México; Panamá;
Paraguay; Perú; Uruguay; Venezuela.

La Adhesión del Perú a esta Convención fue aprobada por el


Congreso de la República mediante Resolución Legislativa Nº
28279, de 16 de julio de 2004 y ratificada por Decreto Supremo Nº
059-2004-RE, de 9 de setiembre de 2004, publicado el 10 de
setiembre de 2004. Cumplidas las formalidades entró en vigencia
para el Perú el 20 de enero de 2006.

b. Resumen: Esta Convención aplica a las obligaciones alimentarías


respecto de menores, y a las que se deriven de las relaciones
matrimoniales entre cónyuges o ex-cónyuges. Los Estados
podrán, por vía de declaración, restringir las obligaciones
alimentarías respecto de menores o extender los beneficios de esta
Convención a otros.

Las obligaciones alimentarías, así como la definición de los


conceptos de “acreedor” y de “deudor” de alimentos se regularán
por el Estado del domicilio, de la residencia habitual del acreedor,
o aquel del deudor que según el juicio de la autoridad competente,
resultare más favorable al interés del acreedor.

El derecho aplicable elegido regulará el monto del crédito


alimentario y los plazos y condiciones para hacerlo efectivo, la
determinación de quienes pueden ejercer la acción alimentaría, y
las demás condiciones requeridas para el ejercicio del derecho.

La Convención establece que sentencias extranjeras sobre


obligaciones alimentarías tendrán eficacia extraterritorial si reúnen
las siguientes condiciones:
1) El juez o autoridad que dictó la sentencia debe haber tenido
competencia en esfera internacional
2) La sentencia y los documentos anexos deben estar debidamente
traducidos al idioma oficial del Estado donde deban surtir efecto
3) La sentencia y los documentos mencionados deben estar
legalizados de acuerdo con la ley del Estado en donde deban surtir
efecto.
4) Dichos documentos deberían cumplir con las formalidades
externas necesarias para que sean considerados auténticos.
5) El demandado debe ser notificado o emplazado en debida forma
de modo sustancialmente equivalente a la aceptada por la ley del
Estado donde la sentencia deba surtir efecto
6) La defensa de las partes debe haberse asegurado.
7) Las sentencias deben tener el carácter de firme en el Estado en
que fueron dictadas
8) En caso de que existiere apelación, la sentencia no tendrá efecto
suspensivo.
3.2.1. OBLIGACIONES ALIMENTARIAS
El cumplimiento de las obligaciones alimentarias constituye en
nuestros días un tema central en la problemática de los sistemas
jurídicos de derecho internacional privado. Nos referimos
particularmente al hecho de que en numerosas ocasiones ambas
partes de la relación jurídica, esto es, alimentante y alimentado,
ostentan domicilio, o residencia de carácter habitual, en Estados
distintos. Frente a ello, se presenta el problema de no frustrar, por la
falta de legislación o por la coexistencia de legislaciones
manifiestamente discordantes, el efectivo acceso a la percepción de
los debidos alimentos.

Se entiende que las obligaciones de carácter alimentario pueden


responder a diversas fuentes legales; así, es posible que emanen del
acto jurídico del matrimonio, alimentos entre cónyuges, del vínculo
legal de parentesco o bien de la patria potestad.

En este orden de ideas, cabe referirse a la normativa doméstica que


el problema expuesto ha motivado en nuestro país. A poco que
examinemos nuestra legislación civil, resulta fácil advertir la ausencia
de disposiciones de derecho internacional privado que prevean una
solución expresa.

Distinta será la suerte del intérprete al acudir a los Tratados de


Derecho Civil Internacional de Montevideo de 1889 y 1940. En efecto,
el primero de los instrumentos mencionados, en su art. 14 reza que la
patria potestad en lo referente a los derechos y deberes personales se
rige por la ley del lugar en que se ejecuta, mientras que el segundo de
los cuerpos legales citados explica que van a estar sujetos a la ley del
domicilio de quien ejercita la patria potestad. Parte de la doctrina, al no
encontrar una disposición específica en estos Tratados referida al
reclamo por alimentos, subsume dicha petición en las medidas
“urgentes” que encuentran regulación –con respecto a la ley aplicable–
en “el derecho del lugar en que residen los cónyuges, padres de
familia, tutores y curadores”, de acuerdo a los arts. 24 y 30 de los
Tratados de 1889 y 1940 respectivamente.

3.2.2. OBJETO DE LA CONVENCION INTEROAMERICANA DE


OBLIGACION ALIMENTARIA DE MONTEVIDEO 1989
La presente Convención tiene como objeto sustentado en su artículo
1 establece que su objeto es:
a. Determinar el derecho aplicable a las obligaciones alimentarias.
b. Determinar la competencia.
c. Determinar la cooperación procesal internacional.

En el caso que el acreedor de alimentos tenga su domicilio o


residencia habitual en un Estado Parte diferente al del deudor de
alimentos. Igualmente es aplicable cuando el deudor alimentario tenga
sus bienes o ingresos en otro Estado Parte.

Es decir puedo invocar la Convención si es que la persona que voy a


demandar (el obligado a acudir con la pensión alimenticia) tiene su
domicilio o residencia habitual en otro país, pero no solo eso, ya que
puede tener domicilio en el Perú pero sus bienes encontrarse en otro
país, para lo cual puedo invocar el Convenio a fin de, por ejemplo,
solicitar un embargo de bienes en el exterior.

Las obligaciones a las que se aplica son las que respectan a los
menores en su calidad de tales y también a las obligaciones
alimenticias que se deriven de la relación conyugal.

3.2.3. AMBITO DE LA APLICACIÓN


El artículo 1 en su segundo párrafo señala: “La presente Convención
se aplicará a las obligaciones alimentarias respecto de menores por
su calidad de tales y a las que se deriven de las relaciones
matrimoniales entre cónyuges o quienes hayan sido tales.”
Pero el segundo párrafo del mismo Artículo 1, establece la posibilidad
de restringir aún más este marco: “Los Estados podrán declarar al
suscribir, ratificar o adherir a esta Convención que la restringen a las
obligaciones alimentarias respecto de menores.”

Sin embargo el Artículo 3 le da la posibilidad de extenderla a otros


acreedores: “Los Estados al momento de suscribir, ratificar o adherir a
la presente Convención, así como con posterioridad a la vigencia de
la misma, podrán declarar que esta Convención se aplicará a las
obligaciones alimentarias en favor de otros acreedores; asimismo,
podrán declarar el grado de parentesco u otros vínculos legales que
determinen la calidad de acreedor y deudor de alimentos en sus
respectivas legislaciones.”

Existen algunos estados miembros que han hecho declaraciones y


reservas con respectos al artículo 1 entre ellos tenemos:
A. PERÚ

1. DECLARACIONES
“1.1 Conforme a lo estipulado en el artículo 3 de la Convención,
el Estado peruano declara que la obligación alimentaria se
extiende también a los ascendientes y hermanos.
Igualmente declara, que se considera alimentos, a lo necesario
para el sustento, habitación, vestido, educación, instrucción y
capacitación para el trabajo, asistencia médica y recreación del
niño o del adolescente. También los gastos del embarazo de la
madre, desde la concepción hasta la etapa del postparto.”

2. RESERVA:
De conformidad con el ordenamiento jurídico interno y teniendo
en consideración los artículos 1 y 26 de la “Convención
Interamericana sobre Obligaciones Alimentarias”, el Estado
peruano formula la siguiente reserva.
Respecto a la prestación de alimentos entre los que han sido
cónyuges:
a. En el caso de divorcio, cesa la obligación alimenticia entre
marido y mujer.
b. Si se declara el divorcio por culpa de uno de los cónyuges y
el otro careciere de bienes propios o de gananciales suficientes
o estuviere imposibilitado de trabajar o de subvenir a sus
necesidades por otro medio, el juez le asignará una pensión
alimenticia no mayor de la tercera parte de la renta de aquél.
c. El ex cónyuge puede, por causas graves, pedir la
capitalización de la pensión alimenticia y la entrega del capital
correspondiente.
d. El indigente debe ser socorrido por su ex cónyuge aunque
hubiese dado motivos para el divorcio.
e. Las obligaciones a las que se refieren los acápites anteriores
cesan automáticamente si el alimentista contrae nuevas
nupcias. Cuando desaparece el estado de necesidad, el
obligado puede demandar la exoneración y, en su caso, el
reembolso.”

B. COLOMBIA
1. DECLARACION
a. La República de Colombia, en relación con el Artículo 1 de
la Convención declara que de conformidad con el artículo 44
de la Constitución Política, los derechos de los niños
prevalecen sobre los derechos de los demás: “Artículo 44.-
Son derechos fundamentales de los niños: la vida, la
integridad física, la salud y la seguridad social, la
alimentación equilibrada, su nombre y nacionalidad, tener
una familia y no ser separados de ella, el cuidado y amor, la
educación y la cultura, la recreación y la libre expresión de
su opinión. Serán protegidos contra toda forma de
abandono, violencia física o moral, secuestro, venta, abuso
sexual, explotación laboral o económica y trabajos
riesgosos. Gozarán también de los demás derechos
consagrados en la Constitución, en las leyes y en los
tratados internacionales ratificados por Colombia.

La familia, la sociedad y el Estado tienen la obligación de


asistir y proteger al niño para garantizar su desarrollo
armónico e integral y el ejercicio pleno de sus derechos.
Cualquier persona puede exigir de la autoridad competente
su cumplimiento y la sanción de los infractores. Los
derechos de los niños prevalecen sobre los derechos de los
demás.”

C. MÉXICO
1. DECLARACION INTERPRETATIVA
"El Gobierno de México, declara de conformidad con el artículo
3 de la Convención que reconoce como acreedores
alimentarios además de los señalados, a los concubinos, a los
parientes colaterales dentro del cuarto grado menores o
incapaces y al adoptado en relación con el adoptante.
La obligación de dar alimentos es recíproca. El que los da tiene
a su vez el derecho de pedirlos."

D. PANAMÁ
1. DECLARACION
“La República de Panamá de conformidad con el artículo 3 de
la citada Convención, y de acuerdo al ordenamiento jurídico
interno, declara que los alimentos comprenden una prestación
económica, que debe guardar la debida relación entre las
posibilidades económicas de quien está obligado a darlos y las
necesidades de quien o quienes los requieren.
Estos comprenden:
a) El suministro de sustancias nutritivas o comestibles, de
atención médica y medicamentos
b) Las necesidades de vestido y habitación.
c) La obligación de proporcionar los recursos necesarios a fin
de procurar la instrucción elemental o superior o el aprendizaje
de un arte u oficio, aún después de la mayoría de edad hasta
un máximo de veinticinco (25) años, si los estudios se realizan
con provecho tanto en tiempo como en el rendimiento
académico, salvo si se trata de un discapacitado profundo, en
cuyo caso hasta que éste lo requiera;
d) Tratándose de menores, todo lo necesario para lograr su
desarrollo integral desde la concepción.
Están también obligados recíprocamente a dar alimentos:
a) Los cónyuges
b) Los ascendientes y descendientes. Los hermanos sólo se
deben los auxilios necesarios para la vida, cuando los necesiten
por cualquier causa que no sea inmutable al alimentista y se
extenderá en su caso a los que precisen para su educación.

La reclamación de alimentos cuando proceda y sean dos (2) o


más los obligados se hará por el siguiente orden:
a) Al cónyuge.
b) A los descendientes de grado más próximo.
c) A los ascendientes, también de grado más próximo.
d) A los hermanos, pero están obligados en último lugar los que
sólo sean de vínculo sencillo.

Entre los descendientes y ascendientes, se regulará la


gradación por el orden en que sean llamados a la sucesión
intestada o legal de la persona que tenga derecho a los
alimentos.

Si la persona llamada en grado anterior a la prestación no


estuviera en condiciones de soportar la carga en todo o en
parte, dicha obligación será puesta en todo o en parte a cargo
de las personas llamadas en grado posterior.
En la sentencia que declara el divorcio, el juez puede conceder
una pensión alimenticia al cónyuge inocente a cargo del
culpable. Esta pensión se calculará de modo que el cónyuge
conserve la posición social que tenía durante el matrimonio, y
se revocará cuando deje de ser necesaria, o cuando el
beneficiario contraiga nuevas nupcias. En este sentido, la
persona concebida que está por nacer (nasciturus) tiene
derecho a pensión alimenticia prenatal.”

3.3. CONVENCION INTERAMERICANA SOBRE CONTRATACION DE


TRANSPORTE INTERNACIONAL DE MERCADERIAS POR
CARRETERA
Esta Convención fue adoptada en la Cuarta Conferencia
Especializada Interamericana sobre Derecho Internacional Privado
(CIDIP-IV), celebrada en Montevideo, Uruguay - julio 1989.

a. Ratificación: Hasta la fecha los siguientes países han ratificado


esta Convención: Bolivia, Colombia, Ecuador, Guatemala, Haití,
Paraguay, Perú, Uruguay, Venezuela.

b. Resumen: Esta convención aplica al transporte internacional de


mercaderías por carretera, siempre y cuando el lugar de origen y
destino de las mercaderías ambos sean Partes a la Convención.
Esta Convención no limita las convenciones bilaterales o
multilaterales sobre transporte internacional de mercadería, así
como las prácticas más favorables que existan en esa materia.

Esta Convención regula la documentación de transporte,


estableciendo que el contrato de transporte internacional de
mercaderías por carretera se hará constar por un conocimiento de
embarque transmitido al transportista a solicitud del expedidor
cuando tome las mercaderías bajo su custodia.
Cuando la carga que se transporta corresponda a diferentes
mercaderías o diferentes lotes se podrán emitir tantos
conocimientos de embarque como mercaderías o lotes existan.
Así mismo, a elección del expedidor conviene en ello, podrá
emitirse un conocimiento de embarque negociable o no-
negociable.

Por otro lado, la Convención establece los requisitos básicos del


conocimiento de embarque. Sin embargo, también preceptúa que
la omisión de algunos de estos requisitos no necesariamente
afecta la existencia del contracto.

A su vez, en caso de que haya algún problema con los bienes, la


Convención establece que el transportista puede incluir reservas
en el conocimiento de embarque. En defecto de reservas, se
presume, salvo prueba en contrario, que las mercaderías le fueron
entregadas al transportista conforme al conocimiento de
embarque.

La Convención también establece que el transportista que


dolosamente haga constar en el conocimiento de embarque,
información inexacta sobre mercaderías, deberá indemnizar los
prejuicios causados al remitente, al consignatario, o a un tercero y
prohíbe las disposiciones que limitan esta responsabilidad.

La Convención establece que el titular del conocimiento de


embarque tendrá derecho de solicitar al transportista que modifique
el lugar previsto para la entrega, o cambie el nombre del
consignatario.

La Convención abarca además la responsabilidad del transportista,


la competencia y la solución de conflictos a través del arbitraje
dentro de este tipo de contrato. De acuerdo con la Convención, la
responsabilidad será del transportista en caso de pérdida, daño o
avería de las mercaderías, así como del retraso o falta de entrega
de las mismas, salvo en caso fortuito o fuerza mayor, vicios propios
de la mercadería, culpa del expedidor o signatario, o circunstancias
especiales con respecto a las instrucciones que se hubieren hecho
constar en el conocimiento de embarque.

El transportista también será responsable por las acciones u


omisiones de sus subordinados o terceros a los cuales encomiende
servicios. Y en caso de transporte acumulativo el transportista
inicial y final serán solidariamente responsables.

La Convención proporciona gran discreción con relación a la


elección de tribunales en caso de controversia. En dicho caso, el
actor podrá elegir el tribunal donde el demandado tenga su
domicilio o residencia habitual, su establecimiento principal o
sucursal, agencia o filial por cuyo intermedio se emitió el
conocimiento de embarque, el lugar de expedición de las
mercaderías, el lugar designado para la entrega de estas, o el lugar
de tránsito en donde haya un representante del transportista si éste
fuere el demandado.

Y finalmente la Convención establece que las partes al contrato


podrán someter a decisión arbitral las diferencias que pudieren
surgir o que hayan surgido entre ellas.

3.3.1. OBJETIVO DE LA CONVENCION INTEROAMERICANA SOBRE


SOBRE CONTRATACION DE TRANSPORTE INTERNACIONAL DE
MERCADERIAS POR CARRETERA
Esta Convención establece normas que rigen los Contratos de
Transporte Internacional de Mercadería por Carretera, incluyendo
definiciones, estableciendo documentación necesaria, tribunal
competente y soluciones de conflictos.
En el Artículo 1 de la Convención Interamericana sobre Contrato de
Transporte Internacional de Mercadería por Carretera, se entiende
por:
a. CONTRATO DE TRANSPORTE DE MERCADERÍAS POR
CARRETERA: todo contrato en virtud del cual el portador se
compromete, mediante el pago de un porte o precio, a transportar
mercaderías por tierra de un lugar a otro en vehículos que emplean
carreteras como infraestructura vial.
b. CONTRATO DE TRANSPORTE DE MERCADERÍAS POR
CARRETERA POR SERVICIOS ACUMULATIVOS: el que celebrado
mediante la expedición de un conocimiento de embarque único, se
realice sucesivamente con vehículos de distintos transportadores.
c. MERCADERÍAS: todo bien susceptible de ser transportado, como
también los contenedores, paletas o elementos de transporte o
embalaje análogos si son suministrados por el expedidor.
d. CONOCIMIENTO DE EMBARQUE O CARTA DE PORTE: el
documento que acredita que el transportador ha tomado las
mercaderías bajo su custodia y se ha obligado a entregarlas de
conformidad con lo convenido.

La Carta de Porte es el formulario que emite el porteador o


transportista sobre la base de información propia o suministrada por el
remitente de las mercancías, según corresponda, para cumplir
fundamentalmente con las siguientes funciones:
1. Servir como evidencia de la existencia de un contrato de transporte
entre el porteador (la persona natural o jurídica que se obliga a
efectuar el transporte) y el remitente (la persona natural o jurídica que,
por cuenta propia o ajena, encarga el transporte, entregando las
mercancías al porteador a tal efecto.
2. Estipular algunas de las condiciones de dicho contrato, en particular,
el flete (precio) pactado entre el porteador y el remitente.
3. Proporcionar información exigida por autoridades nacionales tales
como las Aduanas.
4. Servir al remitente como recibo de las mercancías que entregó al
porteador para su transporte.
5. Demostrar que el remitente ha entregado la mercancía al porteador
para su transporte y que está en camino al destinatario, de modo que
el remitente pueda reclamar su pago, para los casos en que se haya
convenido que dicho pago se concreta una vez que la mercancía esté
embarcada.
6. Identificar al destinatario (la persona natural o jurídica a quien se le
envían las mercancías y si hay, al consignatario (la persona natural o
jurídica facultada para recibir las mercancías).
7. Permitir al destinatario a exigir la entrega de las mercancías, previa
presentación del original de la carta de porte que recibirá del remitente
o si hay, del consignatario.
8. Servir al porteador como comprobante de haber entregado las
mercancías al destinatario en cumplimiento del contrato de transporte,
una vez que el original esté firmado por el destinatario.
e. TRANSPORTADOR, PORTEADOR O TRANSPORTISTA: la
persona que realiza el transporte de mercaderías por carretera.
f. CARGADOR, EXPEDIDOR, REMITENTE o CONSIGNANTE: la
persona que por cuenta propia o ajena entrega al transportador
mercadería para su transporte.
g. CONSIGNATARIO o DESTINATARIO: la persona facultada pare
recibir las mercaderías.

3.3.2. AMBITO DE LA APLICACIÓN


En su artículo 2 de dicho convenio nos indica: La presente Convención
es de aplicación obligatoria en el caso del transporte internacional de
mercaderías por carretera, siempre que en el lugar de expedición de
mercaderías se encuentre en un Estado Parte y el de la entrega en
otro Estado Parte, aun cuando el vehículo utilizado sea a su vez
transportado durante parte del recorrido por otro medio de transporte,
sin que se proceda a la descarga de las mercaderías, o se trate de
transporte por servicios acumulativos.
Las normas de la presente Convención no restringen las disposiciones
de convenciones bilaterales o multilaterales entre los Estados Parte en
materia de transporte internacional de mercaderías, ni las prácticas
más favorables que estos puedan observar con relación a esa
materia.

La Convención no se aplicará cuando se trate de operaciones de


transporte que se rijan por convenios postales internacionales u otros
tratados internacionales. En ningún caso esta Convención implicará
restricción a las facilidades sobre transporte fronterizo, en especial las
de libre tránsito, que se conceden actualmente o pudieren concederse
entre sí los Estados Parte, y en el que se podrá prescindir del
conocimiento de embarque.
CAPÍTULO II
OPINION GRUPAL

Consideramos que estos sistema dados están destinados a que toda América
pueda solidariamente participar y contribuir en la Comunidad Internacional, así
mismo se pueda resolver dentro del mismo todos los problemas peculiares que
se susciten en los estados miembros.

Este sistema en sí tiene su razón de ser ya sea en las propias condiciones


económicas, políticas y sociales de sus estados miembros y que en realidad han
sido la base de la solidaridad y de la formación de una conciencia jurídica
particular, que además ha generado normas especiales para regular las
relaciones interamericanas.

Actualmente ya no puede negarse que las comunidades de américa producen


un Derecho internacional de características típicas que le son propias.

Entonces en América la existencia de este derecho proviene de las condiciones


geográficas, económicas y políticas del continente americano, de la manera
como estos Estados se incorporaron a la Comunidad Jurídica Internacional y
sobre todo a la solidaridad existente entre ellos.

De acuerdo a ello es que se constituye el Sistema Interamericano que para


Villalta, E. (2006) miembro del comité jurídico interamericano, lo ha definido
como: "El Conjunto de Instituciones, Principios, Reglas, Convenciones,
Doctrinas, Costumbres y Prácticas que en el dominio de las relaciones
internacionales son peculiares a los Estados del nuevo mundo". Es decir que
este sistema nos va a dar requisitos, formas, principios que debemos seguir los
estados miembros para la solución de conflictos así como la prevención de estos,
el cual también nos a servir de precedente para poder solucionar en un futuro
casos o conflictos que se lleguen a suscitar.

Por otra parte todo ello parte de que en el mundo contamos con la Organización
de los Estados Americanos, quien dentro de sus diversas labores jurídicas,
diplomáticas y políticas, tiene la labor de desarrollar el derecho internacional
privado el cual es un proceso por medio del cual esta institución juega un papel
importante en la codificación y armonización del derecho internacional privado
por medio de las Conferencias Especializadas Interamericanas sobre Derecho
Internacional Privado –conocido por las siglas CIDIP.

Para que se den estas convenciones la OEA convoca la CIDIP aproximadamente


cada cuatro a seis años con función principal de elaborar instrumentos
internacionales de importancia para los Estados.

Es así que todos los países de américa marchan hacia una una etapa de mayor
integración económica, en donde la importancia del proceso de CIDIP se acentúa
por el crecimiento en el movimiento transfronterizo de personas, bienes y
servicios. Esta interdependencia requiere de mayor armonización y
estandarización del derecho internacional privado.

En conclusión consideramos que estos sistemas internacionales contribuyen al


desarrollo y a la convivencia pacífica entre estados, previniendo así futuros
conflictos de leyes.
CONCLUSIONES

PRIMERA: la intensificación de las relaciones interamericanas, los cambios


socioeconómicos hacen necesario que se lleven a cabo las Conferencias
Especializadas Interamericanas de Derecho internacional Privado, (CIDIP).

SEGUNDA: el Derecho Internacional Privado permite que se regule


jurídicamente situación o relación con elementos extranjeros, cuyos elementos
no se localizan o ubican en un único ordenamiento jurídico, sino que esos
elementos están vinculados con otros ordenamientos jurídicos.

TERCERA: Conferencias Especializadas Interamericanas de Derecho


internacional Privado son dados para resolver aquellos conflictos que se susciten
en el medio internacional. Es así que estas conferencias nos van a permitir llegar
a acuerdos entre estados miembros y así prevenir conflictos de leyes.

CUARTO: Las conferencias especializadas interamericanas de derecho


internacional Privado son relaciones jurídicas privadas que han trascendido o
traspasado los límites territoriales de un Estado, situación que conlleva a que
dichas relaciones se vinculen a otros sistemas jurídicos.
BIBLIOGRAFIA

- BUIS, Emiliano, RAJE, Rodrigo Ventajas de ratificar la Convención


Interamericana sobre Obligaciones Alimentarias (CIDIP-IV) 2006
- BASADRE AYULO, Jorge Derecho Internacional Privado. Lima. Grijley. 2000.
- GARCÍA CALDERÓN, Manuel. Derecho Internacional Privado. Lima.
- DELGADO BARRETO, César, DELGADO MENENDEZ, María Antonieta,
CANDELA SÁNCHEZ, César Lincoln. Introducción al Derecho Internacional

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