Está en la página 1de 15

La excepción

procesal

Derecho
Procesal I
(Teoría General
del Proceso)

1
El poder de excepción
Definición. Contenido. Caracteres.
Ejercicio.
Se identifica con el derecho de defensa atribuido a toda persona que es
demandada o sindicada como autor de un delito y se ejerce en las
oportunidades fijadas por la ley ritual. Se presenta, precisamente, como
una facultad o atribución de concurrir ante el juez para contradecir la
acción, en sentido amplio.

El poder de excepción como tal corresponde exclusivamente al demandado


o al perseguido penalmente y se ejerce en el ámbito del proceso. Por ello,
cierta parte de la doctrina entiende ver en el poder de excepción “un
diverso aspecto del derecho de acción”.

Según Clariá Olmedo, en una acepción genérica, la excepción “es un poder,


es toda defensa que el demandado opone a la pretensión del actor
esgrimiendo hechos modificativos, impeditivos o extintivos”.

Por su parte, Couture atribuye a la excepción un significado más amplio,


expresando que “es el poder jurídico de que se halla investido el
demandado para oponerse a la acción promovida en su contra”.

Este poder genérico de defensa también se manifiesta en el proceso penal


y le asiste muy especialmente al imputado. En efecto, el sujeto perseguido
penalmente como consecuencia del ejercicio de la acción y aún antes, esto
es durante la investigación fiscal preparatoria, se encuentra mundo del
poder de plantear pretensiones con fundamento opuesto o diverso al de la
imputación, postulando se lo absuelva o se dé una declaración de menor
responsabilidad. También puede pretenderse la eliminación, la paralización
o el cierre de proceso, por no ser viable el ejercicio de la acción o mediar
algún impedimento para resolver sobre el fondo.

Por ello se nos presenta la acción con el poder de atacar y la excepción


como la expresión del derecho a oponerse.

La excepción encuentra fundamento específico en el art. 18 CN que


expresa “es inviolable la defensa en juicio de la persona y de los derechos”,
abarcando dicho derecho la garantía del debido proceso, que no se agota
con el mero ejercicio de la jurisdicción sino que, además, requiere de otros
aditamentos que se actúan durante el trámite, comprensivo del derecho de
audiencia y de prueba. En este sentido, la doctrina ha señalado que “la
garantía de defensa en juicio consiste, en último término, en no ser privado
de la vida, libertad o propiedad sin la garantía que supone la tramitación de
un proceso desenvuelto en la forma que establece la ley”.

El poder de excepción, al igual que la acción, constituye un poder de


carácter abstracto pero con contenido determinado que denominamos
“pretensión”. Es así que el contenido del poder de excepción está
constituido por la afirmación de hechos con relevancia jurídica opuestos a
la pretensión del actor, que respecto de aquel presentan similitudes y
diferencias.

De tal modo, la acción o la postulación del actor debe ser ineludiblemente


formulada: en cambio, la pretensión del demandado, puede consistir en
afirmaciones de hechos opuestos con relevancia jurídica o estos hechos
pueden estar representados por simples actitudes omisivas. Estas
situaciones también configuran la pretensión del demandado y establecen
el vínculo entre el poder de excepción y las normas del derecho sustancial.
Es así que quien se defiende y ejerce el derecho de excepción en sentido
amplio, lo hace conforme al plexo jurídico sustancial, que regulan los
códigos de fondo, v.gr. el Civil, Penal, de Comercial, etcétera. No es posible
realizar oposición para satisfacer aspiraciones ajenas al orden jurídico.

Determinado el origen constitucional del poder de excepción, como su


necesaria vinculación con el derecho sustancial, cabe señalar, las vías
procesales para su ejercicio que se especifican en los códigos formales.

Técnicamente y utilizando un acepción restringida, el vocablo “excepción”


se refiere a ciertos tipos de defensas regladas por la ley procesal y en otros
casos, por la sustancial. Nos estamos refiriendo al concepto de excepción
en sentido estricto que reconocen identidad conceptual y nominación
expresa en el sistema jurídico.

La oposición de excepciones, en sentido estricto, importa para el


demandado una posibilidad de introducir objeciones fundadas en la falta
de algún presupuesto procesal, o dirigidas a poner de manifiesto alguna
obstancia sustancial. Tal sucede con las posibilidades previstas en los
códigos de fondo, para resistir la pretensión jurídica contra él ejercida que
se viabiliza a través de modos reglados por la ley sustancial Así podrá el
demandado alegar ante un reclamo de carácter patrimonial, el haber
pagado o que la obligación se encuentra prescripta.

Por otro lado, se señala que el ejercicio del poder de excepción en sentido
estricto se manifiesta en diferentes oportunidades, ya sea que se ejercite
en el proceso civil o en el proceso penal. Sin embargo, en forma
coincidente, sea cual fuere el tipo de proceso, la ley señala la secuencia o
tiempo en que debe ser puesto en acto.
En cuanto al órgano a quien corresponde este poder, se identifica con el
sujeto posicionado en la faz pasiva de la relación jurídica procesal.

La realización o desenvolvimiento del poder de excepción, exige de su


titular que ostente capacidad procesal.

En el proceso penal, en cambio, el titular del poder de excepción es


cualquier persona que debe soportar la persecución penal.

Oposición a la pretensión. Formas en el


procedimiento civil.
Contingencias resultantes de la conducta del demandado en la
contestación de la demanda.

Contestación de la demanda. Definición.


Notificada la demanda, nace para el demandado la “carga” de contestarla.
El demandado debe realizar este acto procesal dentro del plazo legal según
el tipo de procedimiento de que se trate si no desea ser declarado rebelde;
se trata de un plazo improrrogable pero no perentorio, de allí que una vez
finalizado no precluye la oportunidad, salvo que el actor acuse rebeldía y el
juez la declare, a partir de esa declaración firme de rebeldía, precluye para
el demandado la facultad de contestar.

La doctrina mayoritariamente entiende que la contestación de la demanda


constituye un acto jurídico procesal que importa el ejercicio del derecho de
defensa. Palacio define a la contestación de la demanda como “el acto
mediante el cual el demandado alega, en el proceso ordinario, aquellas
defensas que no deban ser opuestas como de previo y especial
pronunciamiento, y en los procesos sumario y sumarísimo (se refiere al CPC
de la nación), toda clase de defensas que intente hacer valer contra la
pretensión procesal”.

La contestación de la demanda, consiste en un acto que exterioriza el


ejercicio del derecho de excepción procesal y, como tal, se dirige al
juzgador, al estado, de allí que se entienda al traslado de la demanda como
una interrogación que el juez hace al demandado acerca de su deseo de
ejercer su respectivo poder de excepción, y con él, su derecho de defensa.

Se la ha definido como un “acto procesal mediante el cual quien ha sido


demandado (convenido) opone a la pretensión del actor la propia
pretensión de sentencia declarativa de certeza negativa: desestimación de
la demanda”.
• Ante la notificación de la demanda, el demandado puede:

• No comparecer, por lo que a pedido del actor puede incurrir en


rebeldía.

• Comparecer, pudiendo luego de ello:


a- Oponer excepciones previas.

b- No contestar el traslado de la demanda o hacerlo de modo no


correcto.

c- Allanarse, lo que implica aceptar la demanda en todos sus


términos; el allanamiento también puede ser parcial, es decir,
acepta alguno de los hechos. d- Niega cada uno de los hechos. e-
Reconoce algunos hechos y niega otros.

f- Reconoce hechos pero les niega trascendencia en el derecho


pretendido.

g- Reconoce hechos pero alega otros impeditivos o extintivos de la


relación jurídica como la prescripción o el pago.

h- Responde con afirmaciones que se oponen o resultan negativas a


las efectuadas por el actor.

i- Reconviene, es decir, contrademanda.

En nuestro CPCCba se encuentra contemplada en el art. 192, el que


expresamente señala que “en la contestación, el demandado deberá
confesar o negar categóricamente los hechos afirmados en la demanda,
bajo pena de que su silencio o respuestas evasivas puedan ser tomadas
como confesión.

La negativa general no satisface tal exigencia.

Deberá también reconocer o negar categóricamente la autenticidad de los


documentos acompañados que se le atribuyan y la recepción de las cartas y
telegramas a él dirigidos que se acompañen, bajo pena de tenerlos por
reconocidos o recibidos, según el caso”.

• Manifestación sobre los hechos: confesión o negación categórica:


El demandado debe efectuar sus manifestaciones sobre cada uno
de los hechos expresados en la demanda, de una manera rotunda y
terminante, sin vacilaciones ni reservas. Esas manifestaciones
pueden consistir en afirmaciones, aserciones o confesión.
Reconocido un hecho por el demandado se excluye respecto de él
la prueba, puesto que desaparece respecto de ese hecho el
carácter controvertido.

Si la manifestación consiste en una negación u oposición estamos ante la


expresión amplia de la defensa, que se exterioriza como la oposición al
progreso de la pretensión del actor. La negación debe serlo de cada uno de
los hechos en particular, o de un conjunto de hechos que constituyan una
unidad. La negativa general, lo dice el art. 192, no satisface la exigencia y
produce al demandado el perjuicio señalado para el caso de silencio o
respuestas evasivas.

El perjuicio consiste en crear una presunción en contra del demandado, en


tanto supone confesión de los hechos sobre los que guardó silencio, vaciló
o incluyó en una negación genérica. Estas situaciones pueden ser tomadas
por el juez como confesión, lo que dependerá de los demás elementos de
valoración en el momento de dictar sentencia. Ahora bien, es distinta esta
situación de la que se presenta en el caso de reconocimiento de firma o
absolución de posiciones, para los cuales la ley establece, de manera
definitiva, que si el demandado no comparece o contesta evasivamente, se
lo tendrá por confeso.

• Manifestación sobre los documentos: el demandado tiene la carga


de manifestar acerca de ellos, debiendo distinguirse entre
documentos privados y públicos.

 Respecto a los primeros, si se le atribuyen deberá expresar si son


auténticos; en cuanto a la firma y al contenido. El código prevé la
pericial caligráfica e subsidio en caso de no reconocimiento del
documento.

 Respecto a los públicos; habrá que distinguir si se trata de falsedad


material, en cuyo caso habrá que plantear el incidente de
redargución de falsedad, lo que implica un ataque directo al oficial
público interviniente; si se trata de falsedad ideológica (respecto de
los dichos de los intervinientes acerca de los hechos no
presenciados por el oficial público) bastará el procedimiento
seguido para los instrumentos privados.

Defensas y excepciones no previas


El demandado puede reconocer el hecho y el derecho invocados, pero
alegar un hecho impeditivo o extintivo de la relación sustancial. Es con la
contestación de la demanda cuando el demandado puede oponer todas
aquellas excepciones que no han sido calificadas por la ley procesal como
de previo y especial pronunciamiento, debido que para su constatación se
requiere la apertura a prueba de la causa.

Dentro de estas llamadas defensas están la de espera, compensación,


falsedad o inhabilidad de título, nulidad, inconstitucionalidad, pago,
novación, remisión de deuda, etc.

De tal modo, queda trabada la Litis, es decir, se integra y perfecciona la


relación jurídica procesal. Se pierde el derecho a oponer la prescripción y
se establece de modo definitivo el aspecto fáctico del debate, respecto del
cual recaerá la prueba y la sentencia; es decir, fija las pautas del objeto
litigioso.

Reconvención
Alsina dice que se trata de “una demanda que introduce el demandado en
su contestación, y constituye un caso de pluralidad de Litis en un proceso
entre las mismas partes”. Pluralidad de Litis en tanto se trata de
pretensiones distintas, la reconvenida puede o no tener relación con la
planteada por el actor.

Es una contestación, que además de negar los hechos, el demandado


asume una posición de ataque hacia el actor. Es una acción que puede
ejercerse de modo independiente, pero que se admite en el presente
proceso por cuestiones de economía procesal, y por la cual el demandado
asume el carácter de sujeto activo.

Produce los mismos efectos procesales y sustanciales que la demanda. Se


traba una nueva Litis a resolverse en la sentencia definitiva, conjuntamente
con la demanda, pero en forma independiente al resultado de ésta.

La defensa en el proceso penal.


La excepción en materia penal, por las características de orden público que
el proceso penal involucra, determina que en la mayoría de los casos el
imputado penal tiene el deber legal de comparecer o en otros hasta puede
ser detenido a tal efecto, o inclusive su ausencia puede determinar la
paralización del proceso. Estas circunstancias determinan que no pueda
asignarse la categoría de carga procesal, Standard indiscutible en el
proceso civil, son que según las contingencias del caso concreto podrá
manifestarse como un poder y a la vez como un deber.
En este enfoque, el primer deber esencial del imputado es el de
comparecer ante el llamado del juez, aunque el incumplimiento de ese
deber no da lugar a sanciones procesales ni disciplinarias; no puede dar
origen a caducidad alguna, puesto que la defensa es inviolable y no hay
juicio en rebeldía del imputado, sin perjuicio de los efectos que pueda
producir.

El segundo deber se manifiesta en la sujeción a medidas coercitivas. Tiene


el deber de someterse a ellas, no obstante su simple condición de
sospechoso.

Por otra parte, también el imputado es titular de poderes que inciden


sobre el contenido formal del proceso y que responden a intereses
tutelados jurídicamente.

En este sentido le compete el derecho de defensa, concepto que abarca


tanto la defensa material como la formal. Constituyen expresión de estos
poderes el de presentarse a declarar, el de abstenerse de declarar, el de
elegir defensores y hablar con ellos, el de proponer pruebas, el de
interponer excepciones durante la investigación preparatoria, dirigir
preguntas a los tetaos durante el debate, por intermedio de su abogado, el
de hablar por última vez, antes de cierre del debate y el de recurrir. Ello
amén del poder que se manifiesta en el derecho a la libertad personal que
se ejerce conforme las disposiciones adjetivas fijadas al efecto, como
garantía del imputado.

Sin embargo, es posible señalar que la excepción penal sigue la tendencia


civilista, marcándose cada vez más nítidamente la diferencia entre
defensas y excepciones. En este sentido encontramos la regulación
específica de las denominadas excepciones que reconocen articulación
como de previo y especial pronunciamiento (art. 17 C.P.P.Cba).

El contenido del poder de excepción en este sector jurídico se manifiesta


con similar alcance al atribuido en el proceso civil, esto es en sentido
amplio o restringido, en este último caso con la oposición de específicas
excepciones.

En la primera modalidad, podrá expresarse desde la simple negativa que


formule el imputado de haber cometido el hecho antijurídico o la
participación que se le adjudica en éste, o también podrá invocar
circunstancias que atenúen o excluyan su responsabilidad penal.

En cuanto a las excepciones en sentido estricto que consagra nuestro CPP,


el mismo permite articular cuestiones previas que impiden la decisión
sobre el fondo y también cuestiones perentorias.
Las excepciones que pueden oponerse en forma de previo son por regla
general, la incompetencia de jurisdicción, falta de acción y extinción de la
pretensión penal.

La primera constituye un argumento susceptible de fundar la oposición al


haberse violado las normas procesales que delimitan el ámbito territorial
de la actuación del fiscal de instrucción.

La falta de acción alude a la inexistencia de la pretensión punitiva en el


sujeto que ejercita la acción penal lo cual determina la absolución del
imputado. Es el caso de cuando el ejercicio de la acción se verifica por
quien no se encuentra autorizado para ello (por ej., un fiscal de instrucción
intenta promover una acción privada -art. 73 del C.P.-, cuyo ejercicio está
reservado exclusivamente al ofendido penal).

Las causas extintivas se encuentran contenidas en la ley penal de fondo.


Pueden consistir en hechos naturales como la muerte, o en el transcurso
del tiempo (prescripción) o en actos de realización oficial directa (amnistía)
o en determinadas conductas (pago de la multa).

El efecto que produce el acogimiento de una excepción dilatoria es el


archivo del proceso y la libertad del imputado, sin perjuicio de que se
declaren las nulidades que correspondan.

El proceso continuará tan luego se salve el obstáculo formal al ejercicio de


la acción (art. 23 CPPCba).

En cambio si la excepción que se plantea es perentoria, dado el efecto


extintivo de esas defensas, determinará el dictado del sobreseimiento del
imputado y se ordenará ponerlo en libertad si estuviera detenido (art. 22
CPPCba).

Oposición a la pretensión en el
proceso laboral y de familia.
Las excepciones en el proceso de familia responden a la misma sistemática
del proceso civil y son tratadas como incidentes y resueltas por el juez de
familia, con apelación por ante la cámara.

La ley del fuero establece la oportunidad para su planteamiento y rige al


respecto el principio de eventualidad y la regla de la preclusión para las que
no sean allí introducidas. Opera como ley supletoria el CPCCba.
En el proceso laboral, las excepciones encuentran un trato especial en el
art. 38 de la ley 7987. El mandato especifica qué defensas pueden
deducirse como de artículo previo aunque presentan ribetes particulares.

De este modo, el juez debe relevar y ordenar subsanación de cualquier


deficiencia de la que adolezca la demanda o el trámite en general. Así,
debe verificar la legitimación procesal de las partes; si la demanda
adoleciera de algún defecto, el juez tiene el deber de indicar cuál es la
deficiencia y ordenar en el plazo que determine su subsanación, bajo
apercibimiento de tenerle por desistido.

Las excepciones en sentido estricto en


los distintos fueros.
• Incompetencia: Se trata de un reclamo por falta de presupuesto de
competencia, constituyendo un impedimento procesal. Cuando la
competencia es prorrogable, la cuestión debe oponerla el interesado en el
plazo legal, la falta oportuna de planteamiento de la excepción de
competencia comporta sumisión tácita a la jurisdicción del juez
interviniente. La incompetencia absoluta debe ser declarada de oficio por
el juez, sin perjuicio de que la parte lo pida.

• Falta de personería: tanto en el actor como en el demandado sólo puede


fundarse en que la parte carece de capacidad civil para estar en juicio, o en
que la representación invocada no existe o es insuficiente. Tal es el caso del
actor que es menor de edad y no está suficiente o debidamente
representado o cuando el mandato adolece de defectos de forma o la
demanda se dirige a una persona distinta de la indicada en el poder.

• Litis Pendencia: Se origina cuando existe otro proceso pendiente entre las
mismas partes, en virtud de la misma causa y por el mismo Objeto (triple
identidad). La excepción, además de evitar un desgaste jurisdiccional
innecesario, se funda en la necesidad de impedir el pronunciamiento de
fallos contradictorios.

Palacio señala los requisitos para que prospere la excepción: o

Existencia de triple identidad

o Que el primer trámite ante otro tribunal competente (en el mismo).


No procederá si en el proceso invocado para fundarla recayó
declaración de incompetencia firme, o se ha operado la caducidad
de instancia.
o Que el traslado de la demanda del primer proceso haya sido
notificada.

o Que ambos procesos sean susceptibles de sustanciarse por los


mismos trámites.

o Que las partes actúen con la misma calidad en ambos procesos.

• Defecto legal: Tiende a lograr el cumplimiento de las formalidades


prescriptas para la interposición de la demanda, de modo de permitir el
eficaz ejercicio del derecho de defensa. Existe defecto legal cuando la
demanda es oscura, lo que impide conocer o comprender lo que se
demande, o no se precisa la cosa demandada.

Esta circunstancia vulnera el ejercicio del derecho de defensa, pues es


imposible defenderse de lo que no se conoce.

• Arraigo: Consiste en una garantía que reclama el demandado al actor que


no tiene domicilio ni bienes en la República, para que afiance su pedido, en
virtud de las eventuales responsabilidades del juicio.

• Cosa juzgada: Es el reclamo por la que se pretende que una cuestión sobre
la que recayó decisión jurisdiccional firme no sea nuevamente planteada
entre las mismas partes y por la misma causa. Firme es la resolución
jurisdiccional que no admite recurso o impugnación alguna.

Los requisitos son la triple identidad de sujeto, objeto y causa.

• Transacción: es un medio de extinción de las obligaciones y un medio


anormal de terminación del proceso. Tiene el efecto de cosa juzgada
respecto de los derechos transigidos, esto es, los dudosos y litigiosos,
aunque también admite renuncia de derechos.

• Conciliación: es como la transacción un acuerdo de partes, pero en


general, a diferencia de aquella, está prevista sólo para cuestiones de
hecho dudosas, que no impliquen la renuncia de los derechos protegidos
por el orden público –derechos no disponibles (laboral, familia).

• Desistimiento del derecho: es un acto unilateral por el cual se renuncia al


derecho que se pretendía hacer valer mediante el proceso. Al ser
unilateral, no requiere conformidad de la otra parte, pero el juez debe
examinar si el derecho renunciado es disponible.

• Pago, es el cumplimiento de la prestación que constituya el objeto de la


obligación, sea de hacer o de dar. Constituye una forma típica de extinguir
las obligaciones, el abono de una suma de dinero debida. El efecto más
importante del pago es la liberación del deudor la extinción de la
obligación, haciendo ilusorio, entonces, el derecho que se reclame en
juicio.

• Novación: Como una de la formas de extinción de las obligaciones,


consistente en la transformación de una en otra, supone una obligación
anterior que le sirve de causa y que es, la que con sus accesorias queda
extinguida. Puede referirse al cambio en el objeto o en las personas
obligadas: al del anterior deudor por otro o al del acreedor precedente por
uno distinto.

• Renuncia: dimisión o dejación voluntaria de una cosa que se posee o de un


derecho que se tiene, está referida a toda clase de bienes, de derechos
públicos o privados o de acciones procesales. Si no tiene, si no hay
voluntad no tiene razón de ser el proceso.

• Prescripción: Hay dos tipos de prescripciones: la adquisitiva y la liberatoria,


pudiendo ambas oponerse. El efecto sustancial de la prescripción es el de
extinguir la acción (la pretensión) pero no el derecho (la obligación
prescripta se transforma en obligación natural).

Nuestro ordenamiento jurídico prescribe que debe oponerse al contestar la


demanda o en la primera presentación en el juicio que haga quien intente
oponerla.

Rebeldía.
En materia civil la noción de rebeldía atiende al silencio del demandado, a
su conducta omisiva planteada mediante respuestas evasivas o negativa
genérica y que procesalmente implican ausencia de contestación de la
demanda.

Las consecuencias de esta conducta pueden consistir, según las distintas


legislaciones, en:

• Tener al demandado por confeso en cuanto a los hechos de la demanda y


por aceptado el derecho expuesto por el actor. Mediante este sistema se le
impone al demandado el ejercicio del poder de excepción, con lo que
rompe la igualdad sustancial. Nuestro código de procedimiento civil,
soluciona este inconveniente.

• Tener al demandado por confeso en cuanto a los hechos de la demanda,


entendiendo esta confesión como presunción que será valorada en
conjunto con las otras pruebas reunidas. Ese sistema considera que el
silencio del demandado genera una presunción en su contra, pero al actor
le cabe la carga de probar sus afirmaciones, si no lo hace la sola presunción
no es suficiente para condenar al demandado.

Será el juez el encargado de decidir en base a los elementos de prueba


introducidos al proceso.

- Establece el art. 192 CPCCba.: Considerar la actitud omisiva como


negación de los hechos y el derecho expuestos por el actor.

¿Y quiénes pueden ser declarados rebeldes?


Establece el art. 110 del CPCCba.: “será declarado rebelde:

o El demandado que no hubiere comparecido a estar a derecho en el


plazo que se le hubiere acordado.

o La parte que habiendo comparecido a juicio no constituyera


domicilio en el radio que corresponda.

o La parte que actuando por apoderado o representante, fuere


emplazado de acuerdo con los art. 96 o 97 (renuncia, muerte o
incapacidad del apoderado), y no compareciere en el plazo
otorgado.

o La parte que revocando el poder que hubiere otorgado no


compareciere por sí o por apoderado.

La rebeldía será declarada por decreto, a petición de parte, salvo


disposición en contrario.”

Hipótesis Práctica.
Fecha: 16/07/1982

Materia: Civil y Comercial

Carátula: Sucesión de José M. Martinoli c/ Municipalidad de Córdoba


(daños y perjuicios).

Cám. Civ. y Com. de 7ª Nom. (Córdoba)

Citar este artículo con el código: 3108

EXCEPCIÓN DE LITIS PENDENTIA - Fundamentos - Requisitos para su


procedencia –

EXCEPCIÓN DE DEFECTO LEGAL - Requisito para su procedencia.


Sumario

1. La Litis pendentia, en nuestro sistema procesal, se funda en la


posibilidad jurídica de que en dos procesos se juzgue una misma situación
de hecho y derecho, lo que puede llegar a provocar el dictado de
sentencias contradictorias, dejando librado al prudente criterio del
juzgador, según las constancias acompañadas, para que determine la
posibilidad del dictado de fallos contradictorios. Debe tratarse de dos
procesos en los cuales concurren las tres identidades clásicas de sujeto,
objeto y causa, en los que por razones de conexidad dan la posibilidad del
dictado de sentencia contradictorias, lo que hay que evitar para la
seguridad jurídica de las partes.

2. Si la pretensión concreta de los actores, formulada en la demanda


contenciosa administrativa sustanciada ante el Excmo. Tribunal Superior de
Justicia, es la declaración de inconstitucionalidad de una ordenanza y que
se deje sin efecto un Decreto expedido por la Comuna de esta Capital,
haciéndose la reserva de los daños y perjuicios y de la acción de
expropiación, en tanto en el sub-lite se acciona por daños y perjuicios,
resulta evidente que no existe identidad de objeto entre la pretensión del
juicio tramitado ante el Excmo. Tribunal Superior de Justicia y el presente.

3. Las exigencias del efectivo cumplimiento de las formalidades prescriptas


por el art. 155 del C.P.C. que deben tenerse en cuenta al interponer una
demanda, tienden a permitir a la contraria el eficaz ejercicio del derecho de
defensa.

4. Para la procedencia de la excepción de defecto legal, es necesario que la


demanda no sea lo suficientemente clara y precisa, colocando a la
demandada en una situación que le impida o dificulte la refutación de la
misma o la producción de las pruebas pertinentes, tratando de asegurar
que la demandada sepa lo que se solicita y que el Juez condicione el fallo a
la acción deducida.

5. Si en el sub-examen los actores no determinaron en forma clara y


concreta cada uno de los rubros indemnizatorios, lo que, indudablemente,
imposibilitó a la contraparte refutar y probar los hechos controvertidos,
resulta procedente la excepción de defecto legal planteada.
Bibliografía de referencia
Ferreyra De De La Rua, A. y González De La Vega De OPL, C. (2003). Teoría
General del Proceso. Tomos I y II. Córdoba: Advocatus
Ferreyra De De La Rua, A. y González De La Vega De OPL, C. (2015). Teoría
General del proceso. Tomo 1 y 2. Córdoba: Advocatus.