Está en la página 1de 368

EL CAMINO TOLTECA DE LA RECAPITULACION

Sanando tu pasado para liberar tu alma.


Víctor Sánchez

Dedico este libro


a la memoria del
Carlos Castaneda
de los primeros años

ÍNDICE

PREFACIO
RECONOCIMIENTOS
INTRODUCCION
ESTRUCTURA DEL LIBRO

1
PRIMERA PARTE
EL QUÉ, EL PORQUÉ Y EL CÓMO DE LA
RECAPITULACIÓN
1
Conceptos preliminares e introducción a la
recapitulación
El concepto de recapitulación
Los orígenes de la recapitulación
El desarrollo de las técnicas de recapitulación
AVP: El Arte de Vivir a Propósito
2
¿Qué es la recapitulación?
Definición
El cuerpo energético
El proceso de sanación natural
Ego versus cuerpo energético
Nuestra naturaleza dual
Memoria ordinaria y memoria corporal
Nuestro mito de origen
Los agujeros negros del cuerpo energético
Los guerreros sí pueden tener hijos
2
La naturaleza como guía
La última recapitulación
La recapitulación espontánea
Recapitulación y psicoanálisis
3
¿Qué obtenemos de la recapitulación?
Recuperar energía
Desembarazarnos de energía ajena
Liberarnos de ataduras energéticas
Liberándose de las promesas
Decir adiós
4
¿Cómo funciona el proceso de recapitulación?
Integridad energética
Intercambio antienergético
Daño energético
Cambio de conducta
Daño actual
Responsabilidad
Marcando la diferencia
3
Actos deliberados
5
¿Quiénes deben hacer la recapitulación?
Sugerencias y precauciones para casos especiales
Niños
Adolescentes
"Tonales" saludables
Pacientes mentales
Drogadictos
La marihuana.
El tabaco
El caso de Sonia

SEGUNDA PARTE
LAS TECNICAS: EL MODO DE REALIZAR LA
RECAPITULACIÓN
6
La técnica AVP de los diez pasos para la práctica de
la recapitulación
7
Paso 1: La lista
4
Preparación de la lista
La importancia de la lista
Ejercicios con la lista
Consejos y advertencias
8
Paso 2: La caja de recapitulación
¿Qué pasa con los temores?
El proceso de construcción
Cómo utilizar la caja
Consejos y advertencias
9
Pasos 3 a 8: Dentro de la caja
Paso 3: Comienzo del ejercicio respiratorio
Paso 4: Visualización del evento
Paso 5: Reviviendo el evento
Paso 6: Restauración energética
Paso 7: Toma de decisiones
Paso 8: Soñando no-haceres
10
Pasos 9 y 10: Viviendo a propósito
5
Paso 9: Llevando a cabo los no-haceres de la
recapitulación
Paso 10: Continuidad
11
Métodos adicionales
Ejercicios preparatorios
Ejercicio físico normal
Ritual con fotos
Ejercicios con fuego
El ritual de la quema de la caja
Actividades para equilibrar los efectos de la
recapitulación
Técnica de recapitulación para acontecimientos
aislados
Técnicas respiratorias
12
Diseñando tu propio programa de recapitulación
Lugar y hora
Cronología de las sesiones de recapitulación
Organización de la lista
Consejos y advertencias finales
6
Mi último comentario

APÉNDICE A
Tabla de ejemplos
APÉNDICE B
Oportunidades para hacer juntos el viaje los talleres
AVP
ACERCA DE LOS ANTECEDENTES DE ESTA OBRA
ACERCA DEL AUTOR

PREFACIO.
Se ha dicho que todos los seres humanos, al
momento de morir, disponemos de un momento
para ver pasar toda nuestra vida frente a nuestros
ojos y revivir los acontecimientos importantes de
nuestra vida; que ese momento final se expande de
tal forma, que nos permite hacer una recapitulación
y encontrarnos en paz respecto a todo lo que hemos
vivido.
Se ha dicho que, debido a la magia de ese revivir
final, somos capaces de ponerlo todo en equilibrio y
7
recuperar la belleza que se esconde en los sucesos
más sencillos: la tierna flor que abre sus pétalos al
sol del amanecer o el olor fresco de la tierra después
de que ha llovido. La calidez del ser amado que
duerme a nuestro lado o el brillo en los ojos de
nuestros niños, cuando descubren con asombro los
extraordinarios componentes del mundo. El poder
sanador de un abrazo que se da en un momento de
pesar o el inefable misterio de una noche estrellada.
La risa de los que amamos o el estremecimiento de
nuestro primer beso de amor. La magia silenciosa de
la lluvia que se contempla a través de la ventana o la
contemplación del fuego en la chimenea. El caer de
las hojas del árbol, por un instante vivas y danzantes,
bajo el hechizo del viento del otoño. En suma: la
extraordinaria magia que se esconde detrás de las
cosas ordinarias.
En ese preciso instante, a las puertas de la muerte,
descubrimos que en realidad estábamos ya muertos
desde hacía mucho tiempo y sólo allí, en ese
momento final, despertamos del todo y recuperamos
la emoción y sobrecogedora comprensión del
milagro que significa estar vivos.
Y entonces morirnos.
8
Es una pena que la última recapitulación nos abra los
ojos de la conciencia total —cerrados hasta
entonces—, y el milagro de la vida nos sea
finalmente revelado sólo para desvanecernos en el
siguiente instante.
Pero ¿tiene que ser necesariamente así? ¿Esa es
nuestra única posibilidad? ¿Sería posible, de algún
modo, recuperar esa conciencia de la magia y el gozo
de estar vivos, no para morir sino para vivir? ¿Para
verdaderamente vivir?
La respuesta es sí, sí existe otra posibilidad. Podemos
realizar a propósito el sanador viaje de la
recapitulación y recuperar el poder y el gozo que
alguna vez tuvimos, por el solo hecho de haber
recibido el milagro de la vida.
Este libro trata del proceso de recuperación de la
pasión por la vida. Trata de las técnicas, métodos y
resultados que dicho proceso entraña. Es una puerta
abierta a esa búsqueda. Trata de ti y de tu vida. Si
sientes la llamada... bienvenido al viaje.

RECONOCIMIENTOS.

9
Mucha gente ha contribuido a la existencia de este
libro y me gustaría expresar mi gratitud a todas ellas.
Gracias a toda la gente —instructores y
participantes— que ha asistido a nuestros talleres
sobre recapitulación desde 1984 hasta nuestros días.
Gracias a Manolo Cetina por su compañerismo y alto
valor de su visión y su trabajo, los cuales han
contribuido en gran medida a hacer posible esta
obra.
Gracias a Armando Cruz y al resto del equipo AVP,
tanto en México como en el extranjero, por su
apoyo, creatividad y coraje para seguir luchando con
el espíritu propio de los nuevos guerreros toltecas.
Mi especial y sincero agradecimiento a Jody Winters
por su destacada participación en las pruebas, critica
y comentario de esta obra; pero sobre todo por el
calor que me dio su cariño y su amistad durante los
difíciles días en los que fueron escritas estas páginas.
Gracias a todos los seres humanos indígenas y no
indígenas; a los animales, árboles, planetas y
estrellas que constituyen mi familia espiritual, ya
que todos ellos me dieron la oportunidad de
aprender que el camino del guerrero carece de
10
sentido y no va a ninguna parte si no está nutrido
por la inefable fuerza del amor.

INTRODUCCIÓN.
Este libro forma parte de un informe mío que recoge
veinte años de investigación en el ámbito del
conocimiento indígena y chamanismo. La
recapitulación, por su parte, es una eficaz técnica
desarrollada en el campo de lo que yo llamo
tecnología chamánica.
Toda vez que el término chamanismo ha traspasado
sus límites originales entre los pueblos indígenas de
Siberia y es muy utilizado en nuestros días por los
miembros de las modernas sociedades urbanas, se
hace necesario explicar brevemente cuál es el
concepto que yo tengo de dicho término y cómo lo
utilizo.
Desde una óptica superficial, el chamán es una
persona que tiene conocimientos y poderes para
manejar fuerzas sobrenaturales casi siempre con la
intención de sanar. Estas fuerzas sobrenaturales
pueden ser espíritus, dioses, entes, energías o el
mismo Dios.
11
A lo largo de los últimos veinte años, el chamanismo
ha pasado de ser un tema que sólo interesaba a
antropólogos dedicados a la investigación cultural,
para convertirse en materia atractiva para toda clase
de gente no especializada, aunque interesada en la
sanación y en el perfeccionamiento espiritual.
En un principio, nuestro interés por el chamanismo
no iba más allá del deseo anecdótico de conocer a un
“verdadero chamán” —hombre o mujer— para ser
sanados o bendecidos por sus poderes
sobrenaturales. Con el paso de los años, nuestro
interés en el chamanismo cambio. Ahora lo que
pretendemos es ser chamanes para sanar a nuestros
semejantes y al mundo en general. Esto ha hecho
que hayan proliferado libros, talleres y seminarios
cuyo tema de fondo es el chamanismo. Mucha gente
lee estos libros y asiste a los seminarios con la ilusión
de adquirir poderes, convertirse en un chaman, y
hacer realidad la eterna aspiración de dejar de ser un
don nadie para transformarse en alguien importante.
Esta ilusión es un ejemplo más de lo que estamos
dispuestos a hacer debido a la falta de sentido de
nuestras vidas.

12
Resulta interesante destacar que para el hombre
moderno la noción de chamanismo está asociada a la
idea de poder; esto es, poder para sanar, poder para
cambiar el curso de la vida, poder para invocar la
lluvia o la buena suerte, influir en los demás o
cualquier otra clase de poder. Mi experiencia con
algunos pueblos indígenas de México, a los que
llamo toltecas sobrevivientes, me ha mostrado una
perspectiva muy diferente. Para ellos el chamanismo
está más relacionado con la noción de servicio que
con la idea de poder.
Los chamanes de carne y hueso que he llegado a
conocer poseían como característica principal la
voluntad de servicio hacia sus propias comunidades.
Lo que estos hombres y mujeres tienen de
extraordinario no es tanto la dimensión de su poder,
como la fortaleza de su vocación para servir a los
demás sin pedir nada a cambio. No suelen cobrar por
su trabajo. Dado que no reciben ingresos por sus
actividades como chamanes, son los más pobres
entre los pobres; ya que, además de trabajar duro
como los que más en su faceta de campesinos,
tienen que dedicar una considerable cantidad de
tiempo a trabajar al servicio de sus comunidades.
13
Debido a la extrema generosidad y nobleza de
espíritu de los chamanes de las comunidades
indígenas, he sido siempre reacio a aceptar el modo
en que el vocablo chamanismo es utilizado en el
mundo moderno, en donde es práctica común el uso
superficial de este término. En los tiempos que
corren, no es raro encontrar personas que después
de haber leído un poco sobre el conocimiento
indígena o asistido a algunos talleres sobre
chamanismo, se presenten a sí mismas como
chamanes para vender una imagen que pueda ser
admirada por los demás.
En mi trabajo de tantos años recorriendo el mundo,
dando conferencias o dirigiendo seminarios, muchas
personas (organizadores de talleres, entrevistadores
de los medios de comunicación, etcétera) no dudan
en asignarme el titulo de chamán. Nunca he
aceptado y siempre lo he desmentido; y lo he hecho
porque conozco a los auténticos chamanes y me
consta su entrega de por vida para ser reflejo del
gran espíritu, sin el menor atisbo de importancia
personal en su tarea. Por eso no me atrevería a
ponerme a la misma altura de esos hombres y
mujeres de pies descalzos. Es posible que, por no
14
querer participar en el juego de los disfraces al no
presentarme como chamán o nagual, mi audiencia
no sea tan grande ni mis seminarios tan numerosos,
pero prefiero un éxito modesto con paz en mi
conciencia que una gran popularidad construida con
mentiras.
En mi opinión, lo que la mayoría de las veces
esconde la compulsiva necesidad de ostentar títulos
no es otra cosa que esa obsesión del ego que se
llama importancia personal. La necesidad de
presentarse ante los demás como el "único" o el
"escogido" ha hecho mucho daño tanto a los
"iluminados" de turno como a sus seguidores. Sé que
los títulos son convenientes para la mercadotecnia y
para acrecentar las ganancias, pero para mí tiene
mucho más valor la libertad. Al final, todos
moriremos como hemos vivido; y a la muerte,
queridos amigos, no le causa impresión nuestros
títulos.
Los chamanes de la vida real no se parecen a los
perfectos maestros indígenas de los libros. Sus
cuerpos sangran, sus corazones sufren, sus hijos
enferman y sus almas lloran y ríen. En la realidad, los
chamanes indígenas se enfrentan a la violencia de
15
una época en la que el mundo está siendo devorado
por la ilimitada codicia del hombre blanco. Y ellos
oponen resistencia. Luchan por sobrevivir y para
mantener viva su tradición espiritual; y no lo hacen
sólo para ellos mismos o para sus hijos. Lo hacen por
el mundo entero y todo lo que en él vive, tú y yo
incluidos.
Lo que los hace tan valiosos para la humanidad es el
hecho de que son capaces de elevarse por encima de
la miseria existencial y soledad —que son parte de la
condición humana—, para alcanzar y fundirse con la
fuerza innombrable que sostiene al universo: el Gran
Espíritu. Y lo más extraordinario es que están
llevando a cabo este milagro de recobrar nuestra
unidad perdida al mismo tiempo que luchan contra
la extrema pobreza. Son seres humanos, como tú y
como yo, que se enfrentan al mundo material y
luchan contra él también, al igual que hacemos tú y
yo. Pero ellos, por su parte, son capaces de elevarse
por encima del dolor y la confusión del mundo
material para alcanzar el Espíritu y volverse uno con
Dios. Y la buena noticia es que lo que ellos pueden,
nosotros lo podemos también. Ellos nos señalan el

16
camino, pero la responsabilidad de realizar el
milagro en nuestra propia vida recae en nosotros.
Mis experiencias con el chamanismo me dicen que la
tarea del chamán no tiene nada que ver con la
consecución de metas personales. Los chamanes no
hacen lo que hacen para beneficio personal.
Participan, junto con su comunidad, en la tarea de
rememorar y de mantener activos los medios que les
permitan volver al Espíritu y vivir en armonía con él.
Esos conjuntos de procedimientos reciben el nombre
de tradición, la cual no constituye un grupo de
creencias sino un grupo de prácticas.
Dejemos ahora de ver al chamán como persona y
consideremos la experiencia chamánica como una
posibilidad para todo el mundo. Así como el chamán
es una persona determinada que representa un
papel específico a la hora mágica de los rituales y de
las ceremonias, la experiencia chamánica es vivida y
compartida por todas las personas que intervienen
en el acto. En este sentido, la experiencia chamánica
es tanto individual como colectiva y, por ello, está
abierta a todos los miembros del grupo mientras
éstos sigan los procedimientos adecuados.

17
El objetivo de la experiencia chamánica es devolver a
los participantes a la unidad perdida con la fuerza
insondable que mueve el universo. Los polos
opuestos —lo sagrado y lo mundano, el espíritu y la
materia, el "yo" y “lo que está fuera"— se unen y se
unifican durante la experiencia chamánica. Nuestros
dos lados, el tonal y el nagual, se aglutinan de nuevo
y experimentamos la unidad de nuestra naturaleza
como seres dobles.
La recuperación de esa unidad es la promesa secreta
en el símbolo tolteca de la serpiente emplumada,
Quetzalcóatl. La serpiente representa lo que se
arrastra, lo tonal, el mundo material. El águila
representa lo que vuela, lo nagual, el Espíritu. Pero a
diferencia del símbolo azteca en el que el águila está
devorando a la serpiente, (1) el símbolo de
Quetzalcóatl muestra cómo el águila y la serpiente se
convierten en una sola unidad: la serpiente
emplumada, la unidad del espíritu y la materia, el
equilibrio entre lo tonal y lo nagual.
La experiencia chamánica es importante para
nosotros, miembros de sociedades urbanas
modernas, no sólo porque el hecho de convertirnos
en chamanes nos resulte más o menos emocionante
18
o divertido, sino por algo más. La experiencia
chamánica es de capital importancia; y esto se debe
a que nuestra carencia de medios apropiados para
reconectarnos con el Espíritu nos está causando un
continuo proceso de autodestrucción, como
individuos y como especie. De aquí que mi trabajo en
todos estos años haya sido intentar crear un puente
entre nuestras sociedades modernas y las
experiencias chamánicas conservadas vivas entre los
pueblos indígenas. Estoy convencido de que la mayor
calamidad de nuestro tiempo es la falta de
experiencias en las que podamos recordar y vivir de
nuevo nuestra conciencia oculta (el otro yo) y la
sagrada conexión que tenemos con todo lo que nos
rodea.

(1) El símbolo azteca puede verse en el escudo de


la bandera mexicana y muestra a un águila
devorando a una serpiente sobre una tuna o
nopal con frutos. La civilización azteca abarca
sólo doscientos años de historia mexicana; desde
1325, cuando los aztecas fundaron su capital
Tenochtitlan (ahora Ciudad de México), hasta

19
1521, cuando los españoles comenzaron la
destrucción de su mundo.

Necesitamos prácticas chamánicas que sean


adecuadas para nuestra época y para nuestra
sociedad. No basta con que sólo intentemos imitar
los rituales y los procedimientos de los pueblos
indígenas. El chamanismo y la tradición implican una
serie de prácticas y técnicas destinadas a manipular y
a aumentar nuestra conciencia. Pero la expresión
concreta de estas tecnologías está, y debe siempre
estar, relacionada con las características específicas
de la gente que va a utilizarlas en una determinada
época y lugar. Esto significa que, si bien las prácticas
chamánicas de los pueblos indígenas deben estar
relacionadas con las peculiaridades de su modo de
vida de campesinos que viven en estrecho contacto
con la naturaleza, nuestras prácticas tienen que estar
relacionadas con la clase de mundo y vida que
tenemos en las ciudades modernas.
Nuestros esfuerzos dentro del AVP, la Nueva
Toltequidad, (2) han sido dirigidos a desarrollar
métodos y procedimientos para los integrantes del
mundo moderno de forma que pudiesen consumar
20
de por si el salto chamánico hacia el otro lado de la
conciencia y hacia el otro lado de la realidad. La
razón de este viaje a través de la experiencia
chamánica es que no puede haber salud auténtica si
no estamos completos. Es sólo mediante la
recuperación e integración de las experiencias que
nos corresponden como seres dobles como podemos
alcanzar lo que constituyen nuestros derechos
naturales: el poder, la salud y la libertad.
En lo que yo llamo tecnología chamánica quedan
reflejados los resultados de nuestros esfuerzos de
investigación y desarrollo de las modernas
expresiones de la experiencia chamánica. El camino
tolteca de la recapitulación introduce, como el título
indica, la práctica de la recapitulación; practica que
considero uno de los más firmes y decisivos pasos
hacia la culminación de un proceso serio de sanación
y autoliberación.

(2) Existe una breve explicación de la organización


AVP en la página 41 del capítulo 1. Si desea tener
una información más completa sobre los talleres,
debe consultar el apéndice B.

21
El uso del término tolteca y las rasas indígenas de la
recapitulación.
Se ha abusado tanto y de tantas formas del vocablo
tolteca que es conveniente que hagamos unos
comentarios clarificadores.
Como mexicano y miembro de una tradición cuyas
raíces proceden del antiguo pueblo tolteca (un
histórico grupo étnico asentado en México), he sido
muy sensible a los usos extraños que se han hecho
de este nombre; y así he comprobado con sorpresa
cómo se aplicaba este término a gente
supuestamente precedente de otros planetas, de la
Atlántida o de otras dimensiones. Tales teorías
constituyen una deformación y falta de respeto
respecto de la existencia histórica de los antiguos
toltecas y de la actual presencia de pueblos
indígenas que mantienen vivas las tradiciones
ancestrales toltecas.
Puedo comprender la buena intención de la gente
que utiliza la palabra tolteca para referirse a una
persona de conocimiento; pero al mismo tiempo,
considero muy importante dar a conocer y respetar
la existencia de los auténticos toltecas, tanto
históricos como sobrevivientes, no creando
22
confusión en torno a la identidad de este grupo. El
respeto hacia una cultura que ha servido a la
humanidad preservando y compartiendo su
tecnología sagrada para el acrecentamiento de la
conciencia también debe demostrarse evitando la
falsa representación de su identidad histórica y
cultural. Esta falsa representación se puede
observar, por ejemplo, en algunos libros de
espiritualidad en los que los toltecas aparecen
erróneamente caracterizados por la imaginación y
las expectativas de sus autores.
Me doy cuenta de que en general la intención de los
autores de estos libros tiene sin duda alguna su lado
positivo; en efecto, por el simple hecho de escribir
libros sobre indígenas conectados con la tradición
tolteca, están canalizando la atención hacia esta
gente y promocionando su respeto y aprecio. No
obstante, también hay que decir que estos libros
pueden estar contribuyendo a crear un concepto
distorsionado de esta gente al atribuirle una voz, un
conocimiento y una visión del mundo que no se
corresponden con las que realmente les son propias.
Debido a esto, me interesa mucho aclarar que las
técnicas de recapitulación que se presentan en este
23
libro están inspiradas en las antiguas prácticas
toltecas, incluyendo algunas que todavía son
efectuadas por ciertos pueblos de México como, por
ejemplo, los wirrarika. Sin embargo, con base en la
información de que dispongo hasta el momento,
estas técnicas no fueron ejecutadas en la forma que
presento en este libro por los antiguos toltecas ni
tampoco por los toltecas sobrevivientes.
Se pueden encontrar vestigios de la práctica de la
recapitulación entre los toltecas del pasado, así
como entre otros antiguos grupos indígenas. Alonso
de Molina, (3) fraile católico del siglo XVI, tradujo del
náhuatl (la lengua de los toltecas, de los aztecas y de
muchos otros grupos indígenas de México) el
vocablo tlacentlalia como “la acción de recoger o
ayuntar los pecados trayéndolos a la memoria". Está
claro que este religioso desconocía el proceso
energético y sanador de la recapitulación, ya que
relaciona este mismo proceso con el concepto de
pecado. El concepto teochihua, que de Molina
traduce como “desatar de los pecados", nosotros
hoy en día podemos entender como catarsis
curativa.

24
Esta clase de práctica es propia del actual pueblo
wirrarika, en cuyo ritual aparece el acto de contarle
al Abuelo Fuego la historia de sus vidas, así como
todo aquello que tenga la consideración de pecado o
que implique dolor emocional. Esta práctica entraña
un intercambio energético que va más allá de la
comunicación verbal y que acontece durante sus
peregrinaciones sagradas, durante los momentos de
intimidad con el fuego en el kalihuey o centro
ceremonial de la comunidad, o en cualquier otro
lugar donde arda un fuego ritual.
Estas prácticas indígenas del pasado y del presente
constituyen las bases de las técnicas que tanto yo
como mi equipo hemos desarrollado en casi veinte
años de investigación. (4) Nuestras técnicas son una
moderna expresión de estas antiguas prácticas de
autosanación. Es decir, que deben considerarse
como expresiones modernas o actualizadas de las
antiguas técnicas toltecas.

(3) Fray Alonso de Molina. Vocabulario en lengua


castellana y mexicana, edición facsimilar, Madrid,
1944.

25
(4) La influencia ejercida por parte de las ideas de
Carlos Castaneda requiere un comentario aparte;
comentario que se puede encontrar al final de esta
obra en el apartado “Acerca de las fuentes de este
trabajo".

Para aclarar esto completamente, podemos


distinguir diferentes clases de toltecas:
• Los toltecas históricos. Estos toltecas son la
población de Teotihuacán que habitó en el centro
de México entre el siglo l y el IV. Constituyen la
base cultural del México profundo y su expansión-
fusión con los mayas dio como resultado lo que
podemos considerar como la cultura Maya-
Tolteca. La influencia espiritual de este grupo
sobre otros muchos pueblos autóctonos del
pasado fue la más destacada en el mundo
indígena mexicano de la era prehispánica.
• Los toltecas étnicos. Habitaron la región del
estado de Hidalgo en México entre los siglos VII y
XII. Tuvieron como líder espiritual a Ce-Akatl
Topiltzin Quetzalcoátl (952-999 d.c.). A pesar de
las historias oscuras y sangrientas que los
conquistadores europeos crearon en torno a los
26
toltecas, este grupo (junto con su antecedente
teotihuacano) fue el representante del más alto
nivel espiritual, cultural y tecnológico de la época.
La orientación militarista de los aztecas e incluso
los controversiales y numéricamente exagerados
sacrificios humanos fueron una corrupción del
ideal tolteca. Actualmente se puede detectar sin
duda alguna la presencia en el territorio mexicano
de pueblos indígenas que son herederos
espirituales de estos antiguos toltecas.
• Los toltecas sobrevivientes. Pueblos indígenas que
han mantenido viva la tradición de los antiguos
toltecas y con los cuales, tal como narro en
Toltecas del nuevo milenio, he estado vinculado.

• Los nuevos toltecas. Esta categoría califica a las


personas, indígenas o no, que actualmente se
empeñan en mantener viva la tradición tolteca en
cualquier parte del mundo. Los nuevos toltecas
están comprometidos en crear un nuevo camino,
basándose en las herencias tanto de los toltecas
antiguos como de los sobrevivientes; y para ello
están creando una serie de procedimientos

27
específicos adecuados a las necesidades de
nuestras modernas sociedades urbanas. (5)

(5) Podría ocasionalmente considerarse un grupo


más entre los tipos de toltecas. El que yo llamo El
Linaje de California (EU). Se inicia a finales de los
años sesenta y se refiere a Carlos Castaneda y toda
la cauda de autores que después de él han escrito
libros basándose en la visión y terminología del
llamado padre del new age y que tienen poca o —
casi siempre— nula conexión con las comunidades
indígenas de ascendencia tolteca o con la
investigación histórica de los antiguos toltecas. La
única razón para incluirlos en este listado de tipos
de Tolteca sería la amplía difusión que han tenido
en la época actual y su uso persistente (iniciado
por Castaneda) del término tolteca para referirse a
la matriz de su conocimiento. Y es que las
palabras, aparte de su etimología y raíces
lingüísticas e históricas obtienen su significado por
el uso que de ellas se hace socialmente. Así, desde
este punto de vista, dada su actual proliferación,
28
puede considerarse come valida —aunque
discutible— la denominación genérica de tolteca
para la temática sobre la que tales autores
escriben.

ESTRUCTURA DEL LIBRO.

Este libro es eminentemente práctico y presenta los


resultados de una larga investigación sobre un
método de autosanación del cuerpo energético;
método que puede producir beneficios y cambios
sustanciales en la vida de las personas que lo
practiquen.
La obra consta de dos partes: la primera dedicada a la
teoría y la segunda a la práctica; siendo esta última la
parte más extensa. Puesto que básicamente soy un
hombre más dado a la acción que a las
consideraciones teóricas, comprendo perfectamente
las motivaciones de algunos lectores para saltarse la
primera parte e irse directamente a los ejercicios; en
especial las de aquellos que estén ya familiarizados
de un modo u otro con el tema de la recapitulación.
Sin embargo, no puedo hacer aquí la misma
29
sugerencia que hice en mi libro Las enseñanzas de
don Carlos, donde decía a mis lectores que no había
inconveniente alguno en que se saltasen
determinados capítulos y se dedicasen
inmediatamente a la lectura y práctica de aquellas
técnicas que fuesen más atractivas para ellos. En este
libro, por el contrario, les recomiendo que no se
salten ningún capitulo y que los lean todos en el
orden que se presentan; y ello porque la comprensión
de cada paso esta íntimamente vinculada a la
comprensión de los restantes.
La razón está en que este libro trata
fundamentalmente de un solo gran ámbito de
conocimiento (la recapitulación) y de todas las
técnicas con él relacionadas.
La primera parte tiene dos objetivos principales:
1. Explicar qué es la recapitulación, por qué es una

práctica tan beneficiosa, y qué es lo que


podemos obtener de ella.
2. Proporcionar ese sentido general de
comprensión y compromiso que es requisito
previo e imprescindible para la práctica del
proceso de recapitulación.

30
Incluso aunque estés ya deseando realizar la
recapitulación, necesitarás la información que se
proporciona en la primera parte para proveer el
marco de entendimiento para las experiencias
prácticas. Esto ayudará a evitar confusiones en ciertos
momentos del proceso. Además, en esta primera
parte conocerás los testimonios, opiniones y
resultados de muchas de las personas que han
practicado la recapitulación durante los años que ha
durado nuestra investigación.
Al final de esta primera parte incluyo también
algunos comentarios preventivos sobre aquellos
casos excepcionales en los que no es recomendable la
recapitulación.
La segunda parte está fundamentalmente constituida
por las instrucciones necesarias para practicar, como
es debido, la recapitulación y todas sus técnicas
auxiliares. En esta parte figura como pieza principal
de la obra “la técnica AVP de diez pasos para la
práctica de la recapitulación”.
Cerrando la segunda parte hay un capitulo
complementario que contiene lo siguiente:

31
• Técnicas especiales para recapitular
acontecimientos aislados, sin utilizar la caja de
recapitulación, a diferencia de la técnica general,
donde se trata de recapitular toda nuestra vida.
• El conjunto completo de técnicas especiales de
respiración que se utilizan durante los ejercicios
de recapitulación.
• Practicas adicionales con vistas a equilibrar su
vida después de los cambios que en ella ha
introducido la recapitulación. En este apartado
tendrán cabida los ejercicios de campo en la
naturaleza, el ahorro de energía, el cultivo del
bienestar, entre otros.
• Información sobre las actividades y talleres de
AVP en todo el mundo.
Ahora ya tienes una idea de cuál será el itinerario.
¡Disfruta pues del viaje!

PRIMERA PARTE
EL QUÉ, EL PORQUÉ Y EL CÓMO DE LA
RECAPITULACIÓN.

1
32
CONCEPTOS PRELIMINARES E INTRODUCCIÓN A LA
RECAPITULACIÓN.

El concepto de recapitulación.

Con palabras sencillas podemos decir que la


recapitulación es un método de autosanación
consistente en revivir los acontecimientos de nuestro
pasado de tal forma que podamos reparar el daño
que en nuestro propio ser causaron muchos de ellos.
Este daño se manifiesta por regla general bajo la
forma de recurrentes conflictos emocionales.
Asimismo, este daño energético produce una
persistencia de las rutinas de nuestra personalidad
que merma nuestra energía vital. La recapitulación es
el remedio para esta enfermedad. Si atendemos el
concepto de energía, se entiende por recapitulación
toda una serie de procedimientos energéticos que
reparan el daño que en el pasado haya podido sufrir
nuestro campo energético.
El fin último de la recapitulación es recuperar el
estado de integridad que teníamos en el momento de
nuestro nacimiento. Desde un punto de vista
33
práctico, ello implica la libertad de elegir cómo vamos
a ser y cómo vamos a vivir, dejando así de lado al
hecho de estar repitiendo interminablemente las
agotadoras rutinas internas impuestas por nuestro
pasado.
En mi libro Las Enseñanzas de Don Carlos (6) traté de
la recapitulación y describí su técnica básica. Sin
embargo, no hay que olvidar que ya han transcurrido
diez años desde que escribí el primer borrador del
libro. Durante estos diez años han sucedido muchas
cosas con respecto a nuestras investigaciones sobre
recapitulación. Existen diferencias importantes entre
el primer diseño de la técnica que hice en mi primer
libro y las técnicas actuales, teniendo ahora el
procedimiento un diseño mucho más perfeccionado.
La experiencia de estos diez años trabajando sobre
recapitulación —con sus éxitos y fracasos, aunque
siempre aprendiendo de estos últimos—, nos ha
puesto en disposición de presentar al mundo lo que
llamamos “los nuevos descubrimientos en
recapitulación” y la “técnica AVP de diez pasos para la
práctica de la recapitulación”. Todas estas
experiencias, todos estos cambios, los extraordinarios
resultados alcanzados en nuestra labor de
34
investigación, y el convencimiento de que la
recapitulación es uno de los métodos más efectivos y
transformadores que el ser humano puede acometer,
ha sido lo que me ha movido a escribir esta obra.
Los orígenes de la recapitulación.
Los orígenes de la recapitulación se pierden en el
tiempo. Las leyendas y los ritos de los pueblos
indígenas, descendientes de los antiguos toltecas, nos
hablan acerca de la profundidad y extensión del
conocimiento desarrollado por los primitivos
habitantes de Tula y otras poblaciones toltecas, Aún
hoy en día sus descendientes llevan a cabo diversas
prácticas que presentan una notable afinidad con la
recapitulación.

(6) Las enseñanzas de don Carlos, Lectorum,


México 2000.

Cuando el indígena le cuenta al Abuelo Fuego la


historia de su vida, está practicando una forma
sencilla, aunque profunda de recapitulación, y es que
el recuento que hace en voz alta ante el juego ritual
no es simplemente un recuento intelectual de
35
recuerdos ordinarios, sino que todo un caudal de
sentimientos brota a través de sus palabras,
permitiéndole así conectar y revivir la esencia de lo
que le entrega —como ofrenda— al fuego al
momento de hablarle. Esto es también una prueba de
que la importancia de las vivencias pasadas como
elementos influyentes en nuestra vida actual ha
estado presente desde hace mucho tiempo en la
conciencia humana.
Tanto la psicología como el psicoanálisis ven en la
observación del pasado un medio fundamental para
conocer cómo es la persona en la actualidad. A pesar
de las enormes diferencias que existen entre el
psicoanálisis y la recapitulación, es posible apreciar
que la conciencia de que pasado es destino, es una
constante en la historia de la humanidad.
La definición que da el Diccionario de la Real
Academia Española del verbo recapitular es la de
“Recordar sumaria y ordenadamente lo que por
escrito o de palabra se ha manifestado con
extensión”. Como sinónimo aparece el verbo repetir,
el cual nos da una idea clara y simple de lo que son
más o menos las técnicas de recapitulación. Repetir
(en el sentido de volver a vivir) y resumir (en el
36
sentido de hacerlo en un menor tiempo, buscando la
estructura básica), forman realmente parte de los
procedimientos que constituyen la esencia de este
libro.

El desarrollo de las técnicas de recapitulación.

El trabajar sobre el pasado e incluso la idea de revivir


o rememorar el pasado como una fase del proceso de
sanación son aspectos que están presentes en
muchas y variadas prácticas terapéuticas: de la
bioenergética a la hipnosis, desde la terapia corporal
hasta el psicoanálisis ortodoxo, y desde la terapia
primal hasta las prácticas espirituales de diferentes
pueblos indígenas. Sin embargo, el término
recapitulación asociado a la práctica sistemática de
curarnos nosotros mismos de los daños sufridos en el
pasado, fue introducido por vez primera en 1982 por
Carlos Castaneda en su libro The Eagle's Gift. (7)
En esa obra, Castaneda describe un método muy
general de recapitulación. Aun cuando el tema es
atractivo, su planteamiento de la técnica adolece de
ser demasiado general; además, y esto es más
37
importante para los lectores interesados en la
práctica, su planteamiento no proporciona los
elementos necesarios para aplicarla en el contexto de
la vida cotidiana.
La idea de restaurar el cuerpo energético era muy
seductora para los lectores de Castaneda; pero,
aunque las prácticas de recapitulación descritas en su
libro eran bastante atrayentes, también eran difíciles
de aplicar debido a la enorme distancia que existía
entre el extraño mundo descrito por el aprendiz de
brujo y la vida de los lectores de Castaneda.
Tal como explicaba en mi libro Las enseñanzas de don
Carlos, mi apreciación de los libros de Castaneda,
debido a mis contactos con los pueblos indígenas
herederos de la tradición de los antiguos toltecas (8)
difería un poco de la que les dispensaban la mayoría
de sus lectores. Mi participación como miembro
practicante de la tradición tolteca me permitió una
comprensión mucho más práctica de estos libros. Al
haberme formado en el encuadre de nimomashtic, (9)
que es la regla en la tradición tolteca, me resultó
natural aprender por mí mismo, y llevarlas a la
práctica, las atractivas sugerencias vagamente
esbozadas en los libros de Castaneda.
38
(7)Carlos Castaneda, The Eagle´s Gift, Pocket
Books, Simon and Schuster, Nueva York, 1982 (Hay
versión castellana: El don del Águila, colección
Nagual, Gaia Ediciones, Madrid, 2000).
(8) Véase Toltecas del nuevo milenio de Víctor
Sánchez, Lectorum, México, 1996.
(9)Nimomashtic es un vocablo del náhuatl que
significa “enseñarse uno mismo”. El náhuatl es la
lengua que hablaban los toltecas y es utilizada
todavía por muchos pueblos indígenas de México.

De este modo, practicando por mí mismo y


posteriormente con los grupos de crecimiento
personal que he coordinado durante más de veinte
años, fui desarrollando las modernas técnicas que
constituyen el principal contenido de este libro. En su
forma actual, estas prácticas incorporan métodos que
proceden de los siguientes antecedentes:
• Procedimientos y adaptaciones de
procedimientos relacionados con la recapitulación
que aprendí con los indígenas wirrarika, los cuales
hacen el proceso mucho más poderoso.
39
• Técnicas inspiradas en algunas aportaciones de los
primeros libros de Castaneda.
• Prácticas y modificaciones creadas por mí y por
mis compañeros de equipo, a fin de atender a las
necesidades que surgían durante la práctica
continua de la recapitulación.

Algunas personas han criticado las técnicas


desarrolladas por mí bajo el argumento de que no
son las mismas que las que Castaneda presentaba en
sus libros. Esto es cierto: nuestras técnicas no son las
mismas que las que presentaba Castaneda, de lo cual
me congratulo. Mi intención nunca fue imitar o seguir
ciegamente los escritos de Castaneda, sino más bien
desarrollar unos métodos prácticos y eficientes que
ayuden a las personas a conseguir salud, crecimiento
personal y libertad. Estos métodos son más
asequibles y prácticos porque están destinados a la
gente que vive en este mundo y no en el denominado
"mundo de los brujos".
Las propuestas presentadas en esta obra son el
resultado de trece años de investigación, diseño de
métodos, creación de ejercicios, aprender de los
errores, y en la aplicación y comprobación de los
40
resultados en más de dos mil participantes. Esta
investigación fue eminentemente pública y estuvo
abierta a todo aquel que estuviese interesado en
participar.
Entre los participantes contamos con psiquiatras,
psicólogos y psicoanalistas, quienes encontraron
nuestros métodos muy efectivos para la
transformación y crecimiento personal. Muchos de
ellos han incorporado partes de estos métodos a sus
actividades profesionales y las están aplicando a sus
propios pacientes.
Con este trabajo, se están abriendo vías de conexión
entre la experiencia chamánica y los campos de la
psicología y otras ciencias de la salud, y el AVP está
contribuyendo activamente a este acercamiento.

AVP: El Arte de Vivir a Propósito.

El “Arte de Vivir a Propósito” o AVP es una


organización que ha estado trabajando durante
veinte años para poner al alcance de la sociedad
moderna los tesoros ocultos del conocimiento
indígena. Dada su profunda conexión con los
41
descendientes de los toltecas históricos, el AVP
constituye un ejemplo de la nueva toltequidad. Con
este nombre, estamos asumiendo nuestro papel en la
tremenda tarea de rescatar y adaptar el conocimiento
tolteca con el fin de que sea asimilado y utilizado por
todos aquellos que en esta época moderna están en
busca de un desarrollo humano. Tal como expuse en
Toltecas del nuevo milenio, opino y creo que en el
mundo indígena —y el mundo de los toltecas
sobrevivientes en particular—pueden encontrarse
respuestas a los problemas más apremiantes de las
sociedades modernas.
Por último, tenemos que decir que la razón
fundamental para ofrecer esta obra al mundo es que
hemos vivido en nuestras vidas y visto en las vidas de
los demás los resultados positivos que se obtienen
por la práctica de la recapitulación. Este libro no se
trata de una historia de ficción concebida en la
imaginación de alguien. No es algo que yo haya
escuchado o leído, o algo que alguien más me haya
contado. Es algo que nosotros hemos hecho y cuyos
resultados han sido poder, belleza y libertad.
¿Estás listo para unirte a nuestro esfuerzo?

42
2
¿QUÉ ES LA RECAPITULACIÓN?

Definición.

Dar una definición de la recapitulación no es en


absoluto difícil. La cuestión está en que estamos
tratando con algo que traspasa los límites de la
mente racional, y las definiciones, por regla general,
no pueden contener algo tan dinámico como es el
proceso de recapitulación. Debido a esto, no es
extraño encontrar a lo largo de esta obra muchas
definiciones de recapitulación. Cada una de ellas
ayudara a alcanzar un conocimiento más profundo
del proceso.

Fundamentalmente, la recapitulación es lo que


nuestro cuerpo energético realiza a fin de curarse él
43
mismo del daño recibido en el pasado como
consecuencia de la interacción energética negativa.

Para entender esto, es necesario que abramos


nuestra visión del mundo al significado de nuestra
existencia en tanto que somos campos de energía,
una visión de nosotros mismos muy distinta a la que
se tiene en la vida diaria. De acuerdo con la
mentalidad tolteca, tratar de comprender nuestra
existencia desde el punto de vista de nuestro ego y la
mente racional, da como resultado un confuso
ejercicio en el que el conflicto entre el pensamiento A
y el pensamiento B es irresoluble.

El conocimiento tolteca nos ofrece un enfoque mucho


más profundo y práctico de nuestra verdadera
naturaleza: somos los hijos del sol, (10) lo que desde
la óptica de la energía significa que somos campos de
energía. De acuerdo con esto, todo lo que les sucede
a todos los seres del universo está relacionado con su
nivel de energía y con la clase de interacciones
energéticas que mantengan con los demás seres que
les rodean Los humanos no son la excepción.

44
El cuerpo energético.

Cuando hablamos del cuerpo energético nos estamos


refiriendo a algo que es diferente al ego. Es diferente,
asimismo, a esa percepción de nosotros mismos
como algo que está ubicado dentro de nuestra
cabeza. Es incluso distinto al propio cuerpo físico. El
cuerpo energético es más amplio que nuestro cuerpo
físico, lo que quiere decir que contiene partes que
generalmente no vemos; como son, por ejemplo, la
energía que rodea al cuerpo físico, conocida como
aura, los sentimientos y el cuerpo de soñar. En
definitiva, es el cuerpo energético el que siente y el
que se conecta por sí mismo con lo que hay fuera. Es
la contraparte del ego, el cual está básicamente
conectado consigo mismo.
El cuerpo energético es un gran misterio. No es
posible determinar dónde comienza y dónde termina.
Podemos vivir parte de sus infinitas posibilidades,
pero nunca llegaremos a agotarlas. El hecho de
poseer un cuerpo energético nos convierte en otro
misterio dentro de todo el misterio que nos rodea. No
tenemos fondo.

45
(10) Véase Toltecas del nuevo milenio.

Para llegar a comprender la recapitulación es


necesario que hablemos del cuerpo energético. El
cuerpo energético es el que hace la recapitulación, e
incluye no sólo nuestro cuerpo físico, sino también
algo más. Lo fundamental de todas las interacciones
humanas es que constituyen intercambios de energía;
esto es, intercambios positivos, negativos y neutros,
pero intercambios, al fin y al cabo.
De estos intercambios se derivan ciertas
consecuencias. Lo que ahora somos es en gran
medida el resultado de esas interacciones. Los
intercambios energéticos están impresos en nuestro
cuerpo energético; y por ellos y por sus impresiones
energéticas vivimos del modo que vivimos, vemos el
mundo que vemos, y somos lo que somos.
Reconozco que en este punto esta explicación quizá
resulte demasiado abstracta, sobre todo porque no
sabemos cómo se mueve la energía y cómo queda
esta afectada por nuestras acciones e interacciones.
No obstante, a medida que avancemos en nuestra
exposición, lo abstracto se transformará en concreto
y llegaremos a comprender de qué modo esos
46
intercambios energéticos, y sus resultados, han sido
experimentados y continuarán siéndolo a lo largo de
la vida diaria.
De ahora en adelante, cada vez que yo mencione “el
cuerpo” me estaré refiriendo al cuerpo energético y
no al cuerpo físico. Cuando hable del cuerpo físico lo
especificaré de forma expresa añadiendo el
calificativo físico. Una vez aclarado esto, podemos
seguir adelante con nuestra definición de
recapitulación.
Recapitulación es el proceso natural de restaurar
energéticamente nuestro cuerpo energético de los
daños provenientes del pasado. Es nuestro cuerpo el
que realiza este acto natural. Consiste en recordar
corporalmente y revivir los acontecimientos
importantes de nuestra vida a fin de llevar a cabo un
proceso de sanación que nos haga recobrar el estado
de equilibro e integridad energética que temamos al
nacer.
Analicemos por partes el contenido de nuestra
definición.

El proceso de autosanación natural.

47
La recapitulación es un proceso natural de
restauración energética de nuestro cuerpo
energético. Lo anterior significa que el cuerpo
energético se sana por sí mismo. Me imagino que
esto será causa de sorpresa para mucha gente.
“¿De qué me hablas? ¿De un proceso natural de
sanación que mi cuerpo conoce? ¿Escucho hablar de
recapitulación por primera vez y ya me estás diciendo
que sé cómo llevarla a cabo? De verdad que no sé de
lo que me estás hablando.”
Puede que parezca extraño, pero lo cierto es que ya
sabemos recapitular y llevar a cabo el proceso de
autosanación energética. Aunque para ser más
preciso debería decir que es nuestro cuerpo
energético el que sabe recapitular, lo cual es
diferente a decir que nuestro yo personal o mente
racional sepa recapitular.
El problema está en que estamos centrados en
nuestro ego la mayor parte del tiempo y
permanecemos, por tanto, alejados de nuestro
cuerpo energético. Esto hace que bloqueemos
muchos de nuestros procesos naturales de
autosanación, entre ellos el de la recapitulación.

48
Ego versus cuerpo energético.

Si permanecemos siempre centrados en el ego, no


llegaremos a darnos ni siquiera cuenta de que somos
algo más de lo que somos. En realidad, no somos ese
ego. Somos un campo de energía. Mientras que el
ego es una ilusión o más exactamente un hechizo, el
cuerpo energético es mucho más real. En realidad, lo
que determina nuestro destino es lo que le sucede a
nuestro cuerpo energético, y no todas esas
explicaciones que nuestro yo proporciona sobre sí
mismo mediante nuestra mente habladora.
Estar siempre centrados en el ego y pensar que
somos ese ego no es algo que sea concomitante con
la existencia humana. Nuestra cultura nos ha
instruido para que creamos que todos los
comportamientos, rutinas y formas repetitivas y
reactivas de pensar sobre cualquier asunto —
incluidos nosotros mismos—, forman lo que somos.
Pensamos que somos todo lo que está implicado en el
vocablo “yo”. El ego no es más que una descripción
muy detallada de lo que pensamos que somos de
acuerdo con nuestra historia personal. Parece tan
real y definitivo porque durante toda nuestra vida
49
hemos aprendido a vivir como si el ego fuese la cosa
más real del mundo. Siempre actuamos de acuerdo
con nuestro ego y, al hacerlo, reforzamos la
percepción de que nuestro ego es real. Si
fortalecemos nuestra convicción de que sólo somos
eso, el ego, reforzamos asimismo nuestra
predisposición a actuar de acuerdo con él, entrando
así en un proceso en espiral de carácter indefinido. Y
es así como quedamos atrapados en un círculo vicioso
del que no es fácil salir.
Los no-haceres (11) —esto es, las acciones liberadas
por el proceso de recapitulación— rompen ese círculo
vicioso. Si se practica los no-haceres del yo personal,
puede demostrarse de forma categórica la irrealidad
del ego. Cuando dejamos de actuar de acuerdo con
nuestra historia personal y los dictados del ego, éste
se derrumba, y nos damos perfecta cuenta de que no
somos ese ego. Percibimos por primera vez qué es ser
libre.
Estos comentarios sobre el ego son importantes para
resaltar el hecho de que centrarnos en el ego y creer
que nuestro yo determina lo que somos no son las
únicas formas que existen de vivir la vida. La
humanidad no ha estado recluida en esa cárcel todo
50
el tiempo. El ego ha sido la maldición de la sociedad
occidental a partir de la época de los griegos; época
en que la razón fue entronizada por creerse que era la
mejor herramienta humana para el progreso y el
conocimiento. Diversos pueblos de la antigüedad, así
como muchos pueblos indígenas del presente,
optaron por otras formas de vivir; y por eso tenemos
tanto que aprender de ellos. A diferencia de nosotros,
estos pueblos no se han separado del conocimiento
silencioso y del conocimiento del cuerpo energético.

(11)En mi libro Las enseñanzas de don Carlos se


puede encontrar una detallada descripción de los
no-haceres en el sentido en que utilizo este
concepto.

Nuestra naturaleza dual.

Al negar todo lo que estuviese fuera de los límites de


la mente racional, los humanos del mundo moderno
han negado la mitad de su propio ser. El pueblo
indígena tolteca de México no incurrió en ese error.
Sabían que somos seres duales. Conocían la doble
naturaleza del mundo. Y por esa razón llaman al
51
mundo Omeyocan o “lugar de dualidad”. Y por esto
también tienen un nombre para cada uno de los dos
lados del mundo; y así denominan a nuestro lado
racional “tonal” y a nuestro lado misterioso “nagual”,
también conocido como el lado del “conocimiento
silencioso”. Tengo que aclarar que no estoy hablando
de esos toltecas de ficción que supuestamente se
cree que proceden de la Atlántida o de otra galaxia;
hablo de nuestros bisabuelos, aquéllos que habitaron
Tula en el México central, aquéllos que nos dejaron
su arquitectura, su poesía y su tradición para
recordarnos la senda de nuestra verdadera
naturaleza.
Esos antiguos toltecas tenían conciencia de nuestra
naturaleza dual y concebían la integración de los dos
lados de nuestro ser corno la meta de la existencia
humana. A diferencia de los aztecas, cuya visión
militar del mundo queda plasmada en el escudo de la
bandera mexicana en donde se ve la imagen de un
águila devorando una serpiente, los toltecas
concebían los dos lados de la dualidad corno una
promesa de integración representada en el vuelo del
Quetzalcóatl, la serpiente emplumada. En la visión
tolteca, el águila no mata a la serpiente. Los dos seres
52
se convierten en uno mismo y dan lugar al nacimiento
de un nuevo ser: la serpiente emplumada. Ese fue el
sueño de los antiguos toltecas y también lo es de los
nuevos toltecas.
Teniendo conciencia de nuestra naturaleza dual,
estamos en disposición de comprender mejor qué es
lo que nos ha sucedido como integrantes de la
moderna cultura occidental. No hay duda de que
hemos perdido contacto con nuestro lado mágico, e
incluso la conciencia del mismo y, al olvidar esto,
hemos perdido también la fuente de nuestro poder.
Sin darnos siquiera cuenta, hemos abandonado la
experiencia de la autosanación que fue nuestra
herencia natural en los tiempos en que la humanidad
no le daba la espalda al conocimiento silencioso. Esto
ha resultado en un acrecentamiento de la
enfermedad. Cuantas más medicinas producimos
para beneficio de la industria farmacéutica, más
enfermedades nuevas tenemos. Se nota un acusado
debilitamiento de nuestros mecanismos de
autosanación. La capacidad natural de recapitular y
de curarnos nosotros mismos de los daños
energéticos del pasado es uno de los valiosos tesoros
que hemos perdido. Esta es la mala noticia.
53
La buena noticia es que podemos recuperar
deliberadamente esa capacidad, lo que significa que
no todo se ha perdido. Lo que hemos dicho antes es
comprensible, toda vez que nuestro cuerpo
energético ya sabe cómo hacer la recapitulación
mientras que nuestra mente racional no. Puesto que
nuestro cuerpo energético es capaz de llevar a cabo el
proceso de autosanación, la posibilidad de sanarnos
completamente nosotros mismos está supeditada a
encontrar un modo de volver a la conciencia del
cuerpo energético. Y esto es precisamente lo que
conseguimos con los ejercicios de recapitulación.
Ahora que ya sabemos que la recapitulación es un
proceso natural de sanación, concentrémonos en la
parte final de nuestra definición.
Consiste en recordar corporalmente y revivir los
acontecimientos importantes de nuestra vida a fin de
llevar a cabo un proceso de sanación que nos haga
recobrar el estado de equilibrio e integridad
energética que teníamos al nacer.

Memoria ordinaria y memoria corporal.


54
El proceso de recapitulación implica la evocación de
acontecimientos del pasado. Pero esta evocación no
es el recuerdo normal que todos realizamos
continuamente en nuestra vida diaria. La memoria
normal puede identificarse básicamente con el
pensar, mientras que la memoria corporal está más
cercana al sentir. Es un proceso que consiste en
revivir experiencias pasadas y que en cierto modo es
como volver atrás para reparar lo que quedo en mal
estado. Esto no significa que vamos a cambiar el
pasado; lo que vamos a cambiar son las
consecuencias resultantes del pasado y la forma en
que estas están afectando a nuestra vida actual.
Vamos a cambiar nuestra relación presente con ese
pasado. De hecho, la memoria normal y la
recapitulación son tan diferentes que cada una de
ellas nos da una información completamente distinta
de lo que ha sido nuestra vida. Esta es una de las
razones por las que denominamos a la evocación
obtenida por medio de la recapitulación, “la memoria
del otro yo” o como “el no-hacer de la memoria”.
La memoria ordinaria es un discurso que nos hemos
estado diciendo a lo largo de nuestra vida. Es la
55
interpretación y la explicación que nos hemos estado
dando, tanto a nosotros mismos como a los demás,
sobre lo que nos ha sucedido en la vida. Sin darnos
cuenta, estas explicaciones han estado cambiando
continuamente para adaptarse a las necesidades o a
la afirmación de nuestro ego. Y ésa es precisamente
la función de nuestra memoria ordinaria: apoyar y
justificar lo que somos en relación con nuestro ego. Si
las evocaciones ordinarias apoyan el ego, las
evocaciones de recapitulación muestran por su parte
el cuerpo energético. De hecho, lo que vemos una y
otra vez en nuestros talleres de recapitulación es
gente descubriendo que lo que pensaban que era su
pasado no era en absoluto real. Lo que esta gente
solía llamar “mi pasado” no era ni más ni menos que
su propio mito de origen.

Nuestro mito de origen.

El mito de origen del ego (eso que llamamos “yo”) es


la historia que hemos inconscientemente creado para
justificar nuestro modo de ser. Y por ello estamos tan
apegados a lo que llamamos nuestro pasado. Aunque
haya sido espantoso, amamos secretamente a
56
nuestro pasado y somos muy reacios a dejarlo atrás,
ya que es lo que sostiene nuestro ego.
Cuando finalmente nos encaramos con nuestro
pasado real, podemos descubrir extremos
sorprendentes como, por ejemplo, que nosotros no
fuimos la victima sino el verdugo. O puede ocurrir
también que después de estar toda una vida
pretendiendo que nos ha importado alguien o algo,
descubrimos por medio de la recapitulación que no
nos ha importado lo más mínimo esa persona o ese
algo. Lo contrario también sucede con mucha
frecuencia. Quizá toda la vida hemos estado creyendo
que no queríamos o no nos importaba nuestro padre
y en el momento de su muerte, o por medio de la
recapitulación, nos damos cuenta de repente que en
el fondo siempre lo amamos.
Uno de los ejemplos más claros que he visto sobre lo
que acabo de afirmar es el caso de un hombre que
luego se convirtió en uno de mis mejores amigos.
Expondré su caso tal como aconteció y lo único que
cambiare será el nombre de mi amigo para preservar
su intimidad.
Hace algunos años Juan Carlos comenzó a asistir a mis
talleres. Era tímido y silencioso. Cuando intentaba
57
hablar con los demás, a veces tartamudeaba. Con el
tiempo fue entrando en confianza con sus
compañeros de grupo y llegó un momento en que
finalmente les confeso lo que lo lastimaba.
—Tengo treinta años y nunca he besado a una mujer
—dijo—. No sé qué se siente. A pesar de mi edad
nunca he tenido novia Esto es lo que me está
haciendo daño. No quiero estar solo, pero no sé cómo
abordar a la gente, especialmente a las mujeres. Me
gustaría ser como los demás hombres —continuó--,
pero para mi desgracia no sé cómo conseguirlo.
Sus palabras impresionaron a todos los presentes:
sobre todo porque Juan Carlos era una persona
completamente normal. Era un hombre joven, más
bien esbelto; no era algún tipo de monstruo ni cosa
que se le pareciera. Tenía una profesión y buenos
ingresos. ¿Por qué estaba entonces hundido en ese
profundo agujero?
—Pero ¿cómo es posible? ¿Qué te sucedió para
encontrarte en una situación como ésta? —
preguntaron algunos de sus compañeros.
Entonces Juan Carlos les contó la historia de su vida.
Había sido un niño triste porque su padre nunca quiso
jugar con el. Para agravar más las cosas, los otros
58
niños de la vecindad lo rechazaban porque lo veían
raro, así que tampoco tenía oportunidad de jugar con
ellos. ¿Qué puede haber más triste que un niño que
no juega?
—Creo que fue esto lo que ha hecho de mi un hombre
triste y solitario —dijo Juan Carlos—. Si mi padre no
quería jugar conmigo. ¿Que podría yo esperar de las
otras personas?

Nadie de los reunidos dijo una sola palabra; todo el


mundo pudo sentir lo que él sentía. Tenía toda la
razón del mundo para estar mal. Después de escuchar
sus descorazonadoras experiencias, todos
entendimos su situación y comportamiento.
Juan Carlos continuó su formación en el taller y así
llegó a la parte que trataba de la recapitulación.
Asistía, junto con otros cincuenta y seis participantes,
a nuestro taller intensivo de quince noches de
recapitulación. En este taller los asistentes, durante
dos semanas, pasan toda la noche en el interior de
una caja para realizar de este modo la recapitulación.
Después de la primera semana, las noches fueron
especialmente agitadas. Se oían ruidos procedentes
de las cajas y se percibía cómo la gente se movía
59
dentro de ellas; en el ambiente se entremezclaban
sonidos de voces, gritos, risas y cánticos. Los
participantes estaban reviviendo sus experiencias
pasadas con toda intensidad. De pronto, de la caja de
Juan Carlos salían fuertes gritos. No sabíamos lo que
pasaba; pero, de lo que si podíamos percatarnos es
de que, fuese lo que fuese, era algo muy intenso.
Más tarde, a eso de las tres de la madrugada, Juan
Carlos salió de su caja llorando y riéndose al mismo
tiempo. Su comportamiento era tan extraño que
incluso llegó a preocuparme su estado. Entonces me
di cuenta de que gritaba de felicidad.
—¡Era mentira! ¡Era mentira! —gritaba Juan Carlos.
—Juan Carlos. ¿Qué es lo que era mentira? ¿De qué
estás hablando? —le pregunté.
—¡Mi vida! ¡Mi vida era una mentira! siguió
repitiendo—. ¡No era cierto! ¡No era verdad que mi
padre no jugara nunca conmigo!
Mientras decía esto, Juan Carlos reía y lloraba al
mismo tiempo en un estado de agitación interna que
no podía controlar.
—¡He podido recordar a mi padre jugando conmigo!
Es verdad que era un hombre preocupado y muy
estricto, la verdad es que a veces me trataba con
60
cariño e ¡incluso llegamos a jugar juntos! ¡Pude
recordar mi risa de niño! No era verdad que nunca
jugara con otros niños. Me han llegado recuerdos de
cómo en ocasiones me divertía con ellos. ¡Todo era
mentira! ¿Por qué perdí entonces mi alegría? Nada
era verdad ¡Soy un hombre normal! ¿Cómo he podido
olvidar todo esto? ¿Cómo he podido? —se
preguntaba asombrado nuestro amigo.
Juan Carlos derramaba lágrimas de felicidad por
haber recuperado su alegría y el cariño de su padre.
La historia del niño triste que luego se convirtió en un
hombre triste era sólo una mentira que su ego
utilizaba para evitar el riesgo de un cambio.
Aunque fue una noche feliz para Juan Carlos y para
todos los que tuvimos la suerte de compartir con él su
momento de ver la realidad, lo cierto es que la
historia no terminó aquí. No hacia ni un mes que
había terminado sus actividades en el taller de
recapitulación cuando Juan Carlos había ya
solucionado su problema de no haber besado nunca a
una mujer. En realidad, hizo algo más que eso... En
unos pocos meses consiguió tener tanta aceptación
con las mujeres que llegó un momento en que tuve
que prevenirlo:
61
—¡Tranquilo, hombre, tranquilo! ¡No se supone que
tengas que tomar todo lo que encuentres!
El caso de Juan Carlos es un ejemplo típico de cómo
estamos atados a un pasado que, la mayoría de las
veces es sólo una ficción que nos hemos inventado
para justificar nuestro temor al cambio o nuestra
negligencia para provocarlo; aunque también es un
ejemplo de lo sanadora y trascendente que es la
recapitulación para nuestra vida.
Tal como hemos visto, la memoria ordinaria no nos
proporciona una información realista de lo que ha
sido nuestra vida. Y esto se debe a que se trata de la
historia del ego. La verdadera historia de lo que
somos es la que proviene del cuerpo energético.
Cuando el cuerpo energético narra su historia, lo
normal es que nos diga de algo que difiere mucho de
la versión del ego; esto pasa porque dicha historia no
está basada en la interpretación del ego de lo que es
agradable y desagradable, sino que está
fundamentada en lo que nosotros mismos y los
demás le hacemos a nuestro cuerpo energético, así
como en sus subsiguientes consecuencias, ya sean
beneficiosas o dañinas. Esta historia, pese al hecho de
que determina toda nuestra vida, es a menudo
62
olvidada y borrada de nuestra memoria, lo cual hace
que nos cueste algún esfuerzo recobrarla.
Lo importante de esto es que, mediante el acto de
recordar, nuestro cuerpo energético es capaz de
devolvernos la conciencia del acontecimiento; esto
hace que dispongamos de una segunda oportunidad
para hacerle frente a la situación de una manera
diferente. Más adelante explicaremos
detalladamente este proceso.
Habida cuenta de que la recapitulación es un acto
natural, una vez que coloquemos nuestro cuerpo en
una especifica situación o circunstancia, éste debería
tomar el control y realizar la recapitulación por sí
mismo. Pero, por desgracia, no es esto lo que
normalmente sucede. Veamos por qué.
En la vida diaria nuestro cuerpo no desarrolla la
recapitulación por sí mismo, lo cual nos priva de
sanar y restaurar nuestro cuerpo energético de forma
natural. Esto pasa porque nuestra propensión a
proteger el ego y sus exigencias bloquea el proceso
natural de autosanación.

Los agujeros negros del cuerpo energético.

63
Si nos hacemos un rasguño en el dedo y éste sangra,
el cuerpo físico reaccionará inmediatamente y pondrá
en marcha un procedimiento de autosanación que
haga que la herida cicatrice con rapidez. Incluso en
heridas más graves, nuestro cuerpo hace siempre
todo lo posible para sanarse a sí mismo. Pero ¿qué
sucedería si nosotros no parásemos de infectar la
herida una y otra vez? Pues que la herida no se
cerraría y se convertiría con el tiempo en un
problema mayor para nuestra salud.
Y esto es exactamente lo que nosotros hacemos con
los daños infligidos en el cuerpo energético. En
efecto, debido a nuestra perenne afición a defender
el ego, nuestras actividades rutinarias de gasto de
energía bloquean el proceso natural de autosanación,
lo que provoca que se hagan permanentes los daños
o agujeros de nuestro campo de energía. Y por esto, a
través de una compleja y sofisticada serie de técnicas,
debemos aceptar el reto de recapitular a propósito.
Existe un ejemplo muy bueno de cómo el cuerpo
energético es capaz de sanarse a si mismo siempre y
cuando no entorpezcamos el proceso natural. Este
ejemplo se refiere a tener hijos. Cuando tenemos
hijos damos una buena cantidad de nuestra propia
64
energía al nuevo ser que viene al mundo. Aunque
también es verdad que este proceso genera un
“agujero” en nuestro cuerpo energético.

Los guerreros si pueden tener hijos.

La cuestión de los guerreros que tienen hijos ha


confundido a algunos lectores de Castaneda. La
confusión tiene que ver con ciertas partes de The
Second Ring of Power (12) y de The Eagle's Gift, (13)
en donde el introduce la idea de que los guerreros
optan por no tener hijos a fin de mantener intacto el
cuerpo energético. Esto nos puede provocar la
impresión de que aquel que quiere seguir la senda del
guerrero no debe tener hijos o que, si nosotros
tuviésemos hijos, estaríamos perdidos porque
tendríamos vedada para siempre la condición de
guerrero. A esto se le puede dar también una
interpretación radical: si todo el mundo siguiese estas
ideas, si todo el mundo pensara de este modo,
¡significaría en última instancia el fin de la
humanidad!
Esta idea es similar a la que una de las colegas de
Castaneda, Taisha Abelar, expresa en su libro The
65
Sorcerers' Crossing, (14) en el que puede leerse que
cada vez que una mujer tiene una relación sexual con
un hombre queda condenada durante siete años a
ceder su energía al hombre con el que realizó el coito;
y esto lo hace a través de las líneas de energía que en
forma de gusano deposita el hombre en el útero de la
mujer. (15) De aquí que mantener relaciones sexuales
siempre sea perjudicial para la mujer; así que la única
puerta de escape que tienen es el celibato. Por tanto,
si eres mujer y has mantenido relaciones sexuales,
estás perdida... ¡Espera un momento! ¿Estamos
hablando sobre las enseñanzas del chamanismo o
sobre la moralidad religiosa del Medioevo?

(12)Carlos Castaneda, The Second Ring of Power,


Touchstone Edition, Simon and Schuster, Nueva
York, 1979. (Hay versión castellana: El segundo
anillo de poder, colección Nagual, Gaia Ediciones,
Madrid, 2002.)
(13) Op. cit.
(14)Taisha Abelar, The Sorcerers' Crossing, Arkana
Edition, Penguin Books, Nueva York, 1992. (Hay
versión castellana: Donde cruzan los brujos,
colección Nagual. Gaia Ediciones, Madrid, 1999.)
66
(15) Ibid, 52-55.

Este tipo de ideas pueden confundir bastante. Sin


embargo, conviene recordar que los libros son sólo
libros y que la mejor manera de aprovecharlos es
leerlos sin dejar a un lado nuestro propio
discernimiento. Esto significa que
independientemente de lo mucho que apreciemos o
nos guste la obra de un autor, siempre podremos
disentir de cualquier argumento de lo que leamos. Sé
que lo anterior puede parecer obvio, pero, de hecho,
muchos lectores no se atreven a discrepar de lo que
escribe un autor a quien aprecian y admiran, sobre
todo porque creen que al hacerlo están de alguna
manera traicionándolo.
En mi opinión, no creo que a esto pueda llamársele
traición. Al revés, estoy convencido de que los
autores serios en vez de buscar fanáticos, lo que
buscamos son lectores responsables que lean con
atención lo que escribimos y apliquen luego su propio
criterio para aceptar lo útil y desechar lo inútil.
Pretender una aceptación incondicional o acrítica de
lo que escribimos por parte de nuestros seguidores
sería algo parecido a propiciar una situación de culto
67
para así poder controlar y sacarle partido a la fe ciega
que tienen en nosotros. De esto hay que cuidarse.
Para ilustrar esta cuestión, nada mejor que decir que
he encontrado en los libros de Castaneda algunos
pasajes realmente conmovedores, como ése en el
que don Genaro se abraza a la tierra en un rapto de
apasionado agradecimiento por todos los bienes que
derrama sobre nosotros, al darnos hogar, alimento y
destino. (16) Cuando leí este pasaje me sentí
conmovido hasta las lágrimas. Pero al mismo tiempo
que estas emociones de gozo y comprensión
profunda siguen en mi corazón, eso no me impide
manifestar que considero aberrante la idea de que en
cualquier caso es funesto practicar el sexo o tener
hijos. Yo mismo soy padre y me siento muy feliz por
ello.

La naturaleza como guía.

Cuando dejamos de estar en contacto durante mucho


tiempo con el mundo natural, estamos mucho más
expuestos a sentirnos confundidos por creencias tan
estrafalarias como las que acabamos de exponer. Sin
darnos cuenta, nos vemos atrapados en el mórbido
68
placer de sumergirnos en ideas o explicaciones
mentales cada vez más sofisticadas. Y es que
mientras más extrañas las historias, más nos dejamos
llevar por la fantasía de estar adquiriendo un
conocimiento que aparenta, por lo extraño, ser muy
profundo. Pero llega un momento en que nuestros
pies pierden contacto con el suelo y emprendemos un
vuelo imaginativo en el que ya no somos capaces de
distinguir qué es lo real y qué es lo fantástico.
En vez de permitir que el pensamiento nos extravíe
por los derroteros de extravagantes ideas,
deberíamos cerrar el libro por un instante, guardar
silencio y mirar a nuestro alrededor para ver cómo la
naturaleza se mueve, crece y se asesora de ello.
Contemplar los árboles, los pájaros, el viento y el
milagro de la creación. El Gran Espíritu no nos habría
dado el instinto del amor y la procreación, como hizo
con el resto de las criaturas vivientes, si hubiese sido
motivo de nuestra condenación. No tenemos que ser
genios para comprenderlo. Lo único que necesitamos
es pensar menos y ver más.

(16) Carlos Castaneda, Tales of Power, Pocket


Books, Nueva York, 1992.
69
Si ponemos atención en la procreación, no hay nada
más natural que desprendernos de parte de nuestro
propio ser para darles vida a nuestros hijos e hijas.
¿No recibimos energía de nuestros padres? ¿No
recibimos de la tierra y el sol energía y cambien la
materia de la que está hecho nuestro cuerpo? ¿Por
qué somos entonces tan egoístas hasta el punto de
sospechar algo maligno en el simple gesto de
entregar parte de nuestro ser para la reproducción de
la vida?
Además, el agujero que se produce por tener hijos no
es de carácter permanente. Al ser la reproducción un
episodio natural, lo que sucede es que esta abertura
energética se mantiene abierta hasta que se cierre
como consecuencia del proceso natural de
recuperación de nuestro cuerpo energético. Sucede
una cosa parecida cuando se trata de una herida
física; en este caso, el cuerpo físico interviene para
cerrarla. Pues bien, nuestro cuerpo energético intenta
hacer lo mismo con nuestras heridas afectivas.
De nuevo el problema está en que debido a nuestros
malos hábitos energéticos —como, por ejemplo,
proteger el ego en vez de cuidar de nuestra energía—,
70
bloqueamos el proceso natural de autosanación; por
eso la mayoría de la gente al tener hijos pierde algo
de su esplendor. Por el contrario, si aprendemos a
utilizar nuestra energía (o fuerza vital) con más
cuidado de forma que la mantengamos e incluso la
incrementemos, no hay duda de que superaremos la
emocionante y trascendental experiencia de ser
padres sin que tengamos por ello que perder nuestro
poder.
El rasgo más sorprendente de la recapitulación es que
a pesar del hecho de que bloqueemos nuestro
proceso natural de autosanación, hay momentos en
la vida de cada uno de nosotros en que nuestro
cuerpo efectúa espontáneamente la recapitulación. El
más dramático es la muerte.

La última recapitulación.

No sabemos por qué, pero la última cosa que todos


los seres hacen al final de su vida es recapitular. La
gente que ha estado a las puertas de la muerte
coincide en que una de las características más
llamativas del trance es el hecho de revivir los
momentos más significativos de la vida. Es frecuente
71
el testimonio de alguien que haya acompañado a un
familiar en los momentos inmediatos a su muerte,
que ha escuchado a la persona moribunda susurrar
palabras relacionadas con vivencias de su niñez, de su
adolescencia o de otros periodos de su vida.
Después de este episodio de ver pasar su vida por
delante de los ojos, muchas personas aseguran que
experimentaron una exquisita sensación de paz. Por
lo visto, la recapitulación puso todo en orden y
armonía; y con ello consiguió que los filamentos
luminosos del campo de energía se organizasen para
transformarse en pura conciencia, lo cual significa
que todo el mundo en el último instante puede morir
en paz.
Es muy probable que el moralista que todos llevamos
dentro encuentre digna de censura la idea de que
todo el mundo tiene derecho a morirse en paz,
independientemente de la clase de vida que él o ella
haya llevado. Pero lo cierto es que todo el mundo se
muere en paz y nadie sabe por qué.
El universo es un sitio extraño. Está lleno de
fenómenos a los que no hallamos explicación. Tal vez
deberíamos convencernos de forma definitiva de que
no todo lo que existe fue creado y desarrollado para
72
ser entendido por nuestra mente racional. Y esto fue
lo que los toltecas hicieron: utilizaron la mente
racional para crear conocimiento, ciencia y
herramientas que aseguraran su bienestar; pero
también respetaron la experiencia de vivir con el lado
izquierdo de su conciencia (nagual), la cual al mismo
tiempo era incomprensible para el lado derecho de su
conciencia (racional o tonal). No se sentían
perturbados por la presencia del misterio;
aprendieron a convivir con el misterio como parte
integrante de la vida.
La importancia de esto no reside solamente en que
podamos ver la recapitulación como un proceso
natural del cuerpo energético, sino también en que,
al recapitular nuestro campo de energía, alcanzamos
el equilibrio y nuestra conciencia se abre a un nivel
más alto. ¿Por qué tendríamos que esperar el
momento de nuestro fallecimiento para llevar a cabo
este proceso? Lo que tiene sentido es recapitular para
vivir mejor y no para dejar este mundo.

La recapitulación espontánea.

73
El surgimiento espontáneo de la recapitulación no
está limitado al momento de la muerte. Le puede
suceder también a cualquiera que pase por unas
circunstancias especiales, tales como una crisis
nerviosa, largos periodos de ayuno o temporadas de
insomnio, un masaje intenso o incluso un trauma
físico.
Al trabajar con tantas personas durante tantos años,
he tenado en varias ocasiones la oportunidad de ver a
la gente entrar en profundos estados de
recapitulación espontánea. En cierta ocasión, durante
la realización de un rutinario ejercicio físico, un
circunspecto hombre de negocios se vino al suelo
llorando como un recién nacido y adoptando una
postura fetal. Su esposa estaba allí porque asistía
también al taller. El hombre era el tipo de persona
dominante y él lo sabía. Todo el mundo lo veía como
un hombre de carácter fuerte. Su esposa, por el
contrario, era callada y tímida. La creencia general
era que ella encarnaba la parte blanda y débil de la
pareja. El trabajar con todo nuestro cuerpo en la
naturaleza nos da la oportunidad de conocer aspectos
de nosotros mismos de los que no nos percatamos en
nuestra vida cotidiana. Algo especial sucedió en ese
74
taller. El hombre importante tenía un cuerpo físico
tan débil que frente a un poco de actividad física se
vio reducido al estado de un niño indefenso. Resultó
ser torpe y asustadizo. Paradójicamente, en las
mismas circunstancias su esposa se revelaba como
fuerte y llena de ánimo.
Mi interpretación del hecho fue que el ego del
hombre se desplomó al percatarse de la falsedad de
su vida. Él era el débil y su esposa la fuerte, aunque
se las había arreglado para controlarla todo el
tiempo. Pero en esta ocasión fue diferente; ante una
circunstancia que no pudo controlar, la verdad oculta
salió a flote provocando el derrumbamiento de su
ego. Sucedido esto, su cuerpo energético se hizo
cargo de la situación e intentó entrar en el proceso
curativo de la recapitulación.
Lamentablemente ese no era el momento apropiado
para suspender el taller y establecer unas condiciones
propicias para que él pudiese continuar allí mismo
con su recapitulación. En realidad, estaba muy
asustado pensando que algo verdaderamente
peligroso pudiera estarle pasando. Así que le ayudé a
que recuperase el control de si mismo hablándole con
calma y firmeza al mismo tiempo, aconsejándole que
75
moviese su cuerpo lentamente, y enseñándole un
modo especial de respiración. Más tarde, le hice
saber mi punto de vista sobre lo que le había
acontecido y lo animé a que llevase a cabo la
recapitulación en cuanto pudiese. No llegué a saber si
la hizo o no.
En otra ocasión fui testigo de cómo una mujer de
alrededor de 30 años entraba en una recapitulación
espontánea como consecuencia de un pequeño golpe
que recibió al caerse sobre el césped cuando jugaba
con otros compañeros en una actividad de
esparcimiento al aire libre. No se hizo daño en
absoluto, pero su estado emocional hizo que llorase
intensamente sin saber por qué lo hacía.
Otras veces la gente entra en esos estados
simplemente al pasar por un determinado lugar, oler
un cierto aroma o escuchar una música especifica con
algún poder evocador. La entrada espontánea en un
proceso de recapitulación puede ser superficial o
profunda, dependiendo de las circunstancias. Y
cuando sucede, nuestra mente racional no sabe cómo
manejarlo y se siente confusa y asustada. Tratamos
de escapar de ese estado extraño y volver a la
conciencia cotidiana buscando con quién hablar,
76
viendo la televisión o realizando cualquier tarea
rutinaria. Pero con esta escapatoria, lo que realmente
hacemos es ignorar que nuestro cuerpo energético
estaba intentando hacer algo bueno e incluso
necesario para nuestro bienestar. Por desgracia, la
mayoría de las veces no captamos el mensaje y, por
consiguiente, no llegamos a completar el proceso.

Recapitulación y psicoanálisis.

Para cerrar este capítulo quiero añadir algunos


comentarios sobre una pregunta que frecuentemente
me plantean en mis talleres de recapitulación. La
pregunta es: ¿tiene alguna afinidad la recapitulación
con lo que hago en las sesiones con mi psicoanalista o
psicoterapeuta?
Es indudable que el psicoanálisis intenta enfocarse en
el pasado del paciente. En este sentido, si podría
tener una cierta similitud con la recapitulación;
aunque también hay que decir que existen muchas
diferencias entre ellos.
El psicoanálisis se basa principalmente en la mente y
en las expresiones del ego de la persona. Se relaciona
sobre todo con las palabras. El resultado es que,
77
después de años de terapia, el paciente puede muy
bien permanecer sin cambios sustantivos, con la
única diferencia de que ahora es capaz de
proporcionar elaboradas explicaciones de por qué es
cómo es. El principal problema con el psicoanálisis es
el de no tener en cuenta la naturaleza dual de los
seres humanos. No es posible sanar a un ser doble
atendiendo a uno solo de su dualidad.
Por su parte, el proceso de recapitulación está basado
en el cuerpo energético. Está más relacionado con el
sentir y el revivir que con el pensar o analizar. El
resultado es que, a través de la recapitulación, la
gente puede introducir extraordinarios cambios en
sus vidas en un corto periodo.
En mis primeras investigaciones sobre recapitulación
pensaba que se trataba de un proceso relacionado
solamente con el lado izquierdo de la conciencia (el
lado mágico) y que, por tanto, no tenía conexión
alguna con la mente racional. Mi impresión era que
las terapias occidentales abordaban el proceso de
curación sólo desde el lado racional, mientras que la
recapitulación abordaba la curación desde un punto
de vista energético, y que eso debía ser suficiente
para un proceso de sanación más eficaz. Esto es lo
78
que creía cuando en mi primer libro escribí un
pequeño capítulo sobre la recapitulación. Como se
hará patente en los próximos capítulos, esa creencia
era errónea. Nos costó varios años descubrirlo, pero
finalmente lo hicimos: la recapitulación es un proceso
que envuelve a la totalidad del ser dual: es decir, al
lado tonal y al nagual. Y solamente cubriendo ambos
aspectos en el proceso lograremos un proceso de
sanación completo.
Por último, debo añadir que tengo muchos amigos y
colaboradores que proceden de los campos de la
psiquiatría, de la psicología y del psicoanálisis, y que
tenemos amistosas discusiones acerca de las
posibilidades y limitaciones de nuestros respectivos
ámbitos de trabajo. Algunos de ellos incluso han
tratado de identificar al nagual con el inconsciente.
Aunque sean amigos míos, tengo que decir que
intentar equiparar el inconsciente con el nagual es
sencillamente pretender que la mente racional
explique lo que no puede expresarse con palabras.
(17) De todos modos, discutir sobre conceptos e ideas
nunca ha supuesto un problema para nosotros, toda
vez que nuestro continuo enfoque hacia la práctica
nos conduce a poner el énfasis en las acciones y en
79
los resultados, lo cual nos hace actuar con la
adecuada dosis de objetividad.

(17)Hablando de continuar la investigación y


mantenerse siempre abierto, mis investigaciones
de los últimos dos o tres años, que son
inmediatamente posteriores a la terminación de la
primera versión de este manuscrito, me han
llevado a explorar profundamente la psicología
junguiana, que despertó mi interés por su
paralelismo con la visión tolteca de considerar al
ser humano como un ser dual. A partir de estas
investigaciones, he desarrollado un modelo que
permite conectar e integrar —sin igualar—
conceptos como el inconsciente y el inconsciente
colectivo con antiguos conceptos toltecas, como
tonal y nagual. El hecho es que mientras que sigo
considerando la naturaleza del nagual como
incomprensible para la mente, lo mismo podría
decirse del inconsciente, tal como lo concebía Jung
que, a diferencia de Freud, veía en el inconsciente
un espacio no solamente para la expresión oculta
de la sexualidad, sino de mucho mas, incluyendo la
experiencia y motivaciones espirituales. Al
80
respecto estoy preparando un trabajo donde
habré de mostrar la integración y aplicaciones
prácticas de la visión tolteca y la de Carl Jung acera
del ser humano y el universo.

Mis comentarios sobre el psicoanálisis están más


orientados hacia el psicoanálisis “ortodoxo” que
hacia todas aquellas corrientes nuevas que están
apareciendo por todas partes. Lo cierto es que a
medida que los años pasan hay más psicoanalistas,
psiquiatras y psicólogos que se van acercando hacia
una consideración más abierta e integral del ser.
Muchos de ellos se interesan por el chamanismo y no
es exagerado decir que muchos de ellos están
transformando y enriqueciendo su práctica
profesional con elementos alternativos provenientes
de la experiencia acumulada en AVP y la Nueva
Toltequidad.
Algunos de estos profesionales obtienen sus títulos
en la universidad, los colocan en un lugar destacado
de sus consultorios, cierran la puerta, y abren luego
las puertas del misterio para explorar alternativas —

81
como las que acabamos de mencionar— que no
tuvieron cabida en sus estudios académicos.
Y es así como han aparecido muchas de las nuevas
prácticas de sanación: desde el pensamiento de Carl
Gustav Jung hasta la psicología transpersonal; desde
la inclusión del budismo en los planes de estudio de
las universidades occidentales hasta la terapia
Gestalt. (18) Incluso temas relacionados con el
espíritu y la magia son hoy en día objeto de interés y
estudio por parte de investigadores occidentales de
mente abierta que trabajan en el campo de la salud.
Los muros que separaban la ciencia de la magia se
están viniendo abajo. Puede ser que no esté muy
lejos el día en que en las sociedades modernas por fin
comprendamos nuestra naturaleza de seres duales.
Puede ser que algún día la ciencia y la tecnología
reciban el equilibrio necesario del conocimiento
silencioso. Y puede ser también que lleguemos a una
ciencia y a una tecnología parecidas a las que
disponían los toltecas en su tiempo y en su espacio;
una ciencia y una tecnología que no destruyan la vida.
Lo que en el fondo cuenta son los resultados. Y a esto
sólo puedo añadir lo que uno de mis amigos, un
psiquiatra muy famoso, me dijo en cierta ocasión
82
después de asistir a uno de mis talleres sobre
recapitulación: “Estoy asombrado. He estado
sometido a terapia psicoanalítica durante diecisiete
años, lo cual supuso un buen apoyo para mi trabajo
como psiquiatra. Pero debo admitir que tras dos
meses de practicar la recapitulación he sido capaz de
cambiar mucho más mi vida que en diecisiete años de
psicoanálisis.”
Y no dejaba de tener razón.

(18)Entre los profesionales de la psiquiatría y


psicología en su expresión inglesa, esto es gestalt -
therapy. Termino que se utiliza para describir a la
psicología clínica o terapia influida por algunos de
los presupuestos de la psicología de la forma o
Gestalt.

3
¿QUÉ OBTENEMOS DE LA RECAPITULACIÓN?

Ahora que poseemos una noción general de lo que es


este extraño concepto llamado recapitulación, ha
llegado el momento de ver por qué debemos hacer
83
un hueco en nuestras rutinas diarias para realizar este
peculiar proceso. ¿Cuál es el principal objetivo de la
recapitulación? ¿Qué podemos esperar de ella? ¿Qué
resultados consiguen los que practican la
recapitulación?
El principal objetivo de la recapitulación es hacer que
nuestro campo de energía se recupere de los daños
sufridos en el pasado a causa de su interacción con
otros campos de energía.
¿Cómo se desarrolla la recuperación?

Recuperar energía.

Las vivencias que más necesitamos recapitular son


aquellas que obedecen a momentos en los que
nuestro campo de energía quedó dañado debido a
una interacción negativa (antienergética) con otro
campo de energía. Las interacciones que por regla
general producen pérdida de energía son las
interacciones emocionales con otras personas. Las
relaciones de esta naturaleza causan daños en
nuestro campo energético que la mayoría de las
veces arrastramos hasta el fin de nuestros días. Lo
que sentimos es algo así como si perdiésemos una
84
parte de nosotros mismos; y suele ser algo tan
doloroso que tenemos que olvidarlo para dejar de
sufrir. Y aquí se produce un contrasentido; ya que
esos acontecimientos, que son los que más daño han
infligido a nuestro cuerpo energético, son
precisamente los que hemos borrado de nuestra
memoria normal. Pues bien, de los dos lados, el
derecho es el que olvida, ya que no podemos decir lo
mismo de nuestro cuerpo energético. El cuerpo
energético no olvida. La recapitulación nos da la
oportunidad de entrar en esa memoria secreta.
Si atendemos a la energía, podemos decir que esos
traumas energéticos dejan unos agujeros negros en
nuestro cuerpo luminoso. De hecho, no vemos esos
agujeros, pero la expresión externa —las rutinas
derrochadoras de energía de nuestra vida— puede
ser notada por el observador silencioso (el
acechador). Estas rutinas son una especie de libreto
interno que determina nuestros haceres externos.
Muchas de las diversas acciones o situaciones de
nuestra vida pueden ser la expresión de una simple
rutina interna; como, por ejemplo, tener muchas
parejas diferentes y repetir el mismo tipo de historia
con todas ellas.
85
Esas agotadoras repeticiones son los agujeros negros
que hay en nuestro cuerpo luminoso y son los que
nos hacen perder nuestro poder o fuerza vital.
Mediante esta imagen comprendemos con mayor
facilidad lo que podríamos considerar el principal
beneficio que nos proporciona la acción de
recapitular; la recuperación de la energía que hemos
perdido a lo largo del camino. La recapitulación nos
brinda la valiosa oportunidad de rellenar los agujeros
negros de nuestro cuerpo energético.
Es normal que, durante el proceso de recapitulación,
la recuperación de energía se experimente como una
recuperación de una parte de nuestro yo que
creíamos perdida o muerta para siempre. Quizá sea
una parte de nuestro yo de la que ni siquiera nos
acordábamos. Sí, es preciso que recapitulemos para
recobrar nuestra alegría infantil, nuestro valor,
nuestra curiosidad por conocer cosas nuevas y
nuestro entusiasmo por la vida; esto es, para
recuperar nuestra magia y poder.
¿Cuándo perdiste la capacidad de confiar en otro ser
humano? ¿Cuándo perdiste el atrevimiento de
sumergirte en el misterio que es rendirse al llamado
del amor? Estas lamentables pérdidas a menudo se
86
relacionan con unos determinados momentos y
vivencias de nuestra vida; momentos en los que no
encontramos una respuesta mejor a lo que nos
estaba sucediendo que anular indefinidamente una
parte de nuestro propio ser.
La recapitulación es el medio que nos sirve para
recoger aquellas partes de nosotros mismos que
habíamos dejado por el camino.

Desembarazarnos de energía ajena.

Desprendernos de la energía de alguien que tenemos


adherida a nuestro cuerpo energético es uno de los
resultados de una recapitulación esmerada. De la
misma forma que perdemos parte de nuestra energía
a causa de interacciones emocionales, puede que
parte de la energía de otras personas quede pegada a
nuestro cuerpo luminoso y la estemos llevando
todavía con nosotros. La energía ajena nos obliga a
ser algo que no somos y constituye un obstáculo para
nuestra libertad.
¿Alguna vez no has actuado como otra persona?
¿Acaso como tu padre? ¿No te has dado cuenta de

87
que algunas de las batallas que libras son en realidad
batallas de otras personas importantes en tu vida?
La intensidad de la presencia de otras personas en
nuestra vida puede quedar impresa en nuestro
cuerpo energético. Tal fue el caso del famoso y
prestigioso médico que estuvo luchando durante
largos años para hacerse médico y conseguir una
buena reputación y cuantiosos ingresos, para darse
finalmente cuenta, ya avanzada su madurez, de que
nunca le había gustado ser doctor. En realidad, era el
sueño de su padre; la batalla de su padre. Había
seguido ese camino casi hasta el final de su vida sólo
para descubrir que la medicina no era lo suyo; pero
ya entonces no había forma de volver atrás y
recuperar los treinta años que había gastado librando
la batalla de otra persona. Eso es dramático. Sólo
disponemos de una vida; de una única oportunidad
para vivir de la forma que nuestro espíritu anhela.

Liberarnos de ataduras energéticas.

Otro de los beneficios que obtenemos con la


recapitulación es percatarnos de que estamos atados
a una serie de situaciones, acontecimientos, lugares y
88
personas de nuestro pasado; y que debido a esto no
tenemos entera libertad para seguir adelante y hacer
realidad nuestros sueños. Nuestro cuerpo recuerda si
fuimos vencidos en una importante batalla de
nuestra niñez; y porque conserva la huella de esa
derrota, podríamos volver a sentirnos de la misma
manera, en todas las batallas de nuestra vida,
enfrentando una y otra vez la misma derrota.
Si la primera vez que te enamoraste fuiste
violentamente rechazado por la persona destinataria
de tu amor, arrastrarás por todas partes la vergüenza
y el dolor que en esos momentos sentiste, lo que hará
que evites por todos los medios confesar de nuevo
tus sentimientos. Si te falla alguien de quien
esperabas una lealtad incondicional, perderás tu fe
en toda la raza humana.
Como es natural, esto no sucede con todos los
pequeños contratiempos que tenemos. Utilizo estos
ejemplos a fin de que puedas tener una idea de la
clase de ataduras energéticas de la que hablo, ya que
éstas se forjan dentro de nosotros en ese tipo de
ocasiones especiales. Todos tenemos experiencias
personales que originan estas ataduras. Lo que pasa
es que la mayoría de las veces nos olvidamos de esos
89
acontecimientos; es decir, los apartamos de nuestra
memoria normal.
Ahora estas en el momento presente y quieres hacer
cosas o introducir cambios en tu vida. Deseas
emprender nuevos proyectos o establecer nuevas
relaciones, pero te das cuenta de que no es tan fácil;
que hay algo que te frena. Ese algo son las invisibles,
y no por ello menos fuertes, conexiones con tus
anteriores experiencias; conexiones que a modo de
pesada carga no te dejan seguir adelante. Te
encuentras atado al pasado. Por ejemplo: no puedes
ver con nuevos ojos a una persona que acabas de
conocer, porque ves en ella la presencia de otra
persona que te hizo sufrir. Tales ataduras nos
condenan a repetir las mismas historias una y otra
vez. Y es esto lo que nos hace decir que la
recapitulación es una puerta abierta a la libertad. Una
vez que nos desprendemos de estas ataduras, el
cambio personal se nos hace más fácil y tenemos más
posibilidades de escoger cómo queremos ser y cómo
queremos vivir.

Liberándose de las promesas.

90
Una de las cosas que más nos sorprende cuando
hacemos recapitulación es descubrir que en realidad
estábamos viviendo dos vidas; aquella de la que da
razón nuestra memoria normal y aquella otra de la
que informa nuestra memoria energética. Es como si,
habiéndonos olvidado de los mayores
acontecimientos de nuestra vida, lo que recordamos
se parece más al sueño que el ego ha estado soñando
sobre sí mismo. Esto es factible debido a nuestra
naturaleza dual. Ambos lados de nuestra existencia
han estado siempre presentes, aun cuando
normalmente lo que hemos notado ha sido el tonal, o
sea, nuestro lado racional. La recapitulación es el
medio para reincorporar el otro lado.
Una de las cosas más extraordinarias que están
ocultas —la más de las veces pérdidas— a nuestra
conciencia normal son las promesas. Llamo promesas
a los comandos energéticos que fueron emitidos por
todo nuestro ser bajo una tremenda presión. De una
forma muy simplificada se podría decir que las
promesas pueden producirse cuando nos vemos
involucrados en un intercambio emocional difícil.
Bajo la presión de lo que está sucediendo en una
determinada circunstancia, internamente
91
prometemos no hacer algo nunca más o actuar de
manera diferente a partir de un momento dado.

Veamos un ejemplo. María era una niña de cuatro


años llena de felicidad y cariño. El mundo para ella
era una interminable oportunidad de exploración y
descubrimientos. Juana, su madre, la amaba
profundamente, pero no era muy expresiva en
cuanto a demostrarle cariño a su hija. Sólo en muy
raras ocasiones le dio un abrazo o un beso. No era en
absoluto una mala madre, lo que pasa es que tuvo
unos padres pocos afectivos y, por ello, no llegó
nunca a aprender la expresión física de amor entre
padres e hijos.
La forma que tenía Juana de expresar el cariño que
sentía por su hija era poniendo un especial cuidado
en todo lo que estuviese relacionado con María. El
uniforme que la niña llevaba a la escuela estaba
siempre impecable. María tenía una habitación llena
de luz, colchas rosas en su cama, toda clase de
divertidos juguetes, y unos sonrientes ositos pintados
en el techo. Estaba claro que la madre se afanaba por
crear un bonito, agradable y cómodo espacio para la
hija.
92
Sin embargo, María tenía siempre la impresión de
que le faltaba algo. No podía explicar lo que era, pero
cada vez que veía a su madre después de salir del
colegio o cuando llegaba la hora de acostarse, tenía la
sensación de que algo le faltaba.
El final de su jornada escolar no era un momento
agradable para María. Era el momento en que los
niños que echan de menos a sus padres se
encuentran con los padres que echan de menos a sus
hijos. Para la mayoría de ellos eran instantes de
alegría y de expresiones de cariño. Pero para María
no; para ella esos instantes eran diferentes. Cuando
su madre llegaba a la escuela y se veían, en vez de
recibir un abrazo, un beso y… ¿por qué no?, ser
levantada y abrazada por su madre, lo que recibía
era:

—¿Qué tal te ha ido en la escuela?


—Bien, mami.
Con una seria expresión, la madre cogía de la mano a
su hija y decía:
—¡Debes tener cuidado al cruzar la calle! Fíjate cómo
lo hago yo.
—Sí, mami.
93
Y el resto del camino hasta casa, madre e hija lo
andaban en silencio. María quería hablar, correr y
jugar, pero tenía miedo de contrariar a su madre; ya
que la vigilante mirada que invariablemente aparecía
en los ojos de Juana, parecía decir:
—Te estoy observando. Mucho cuidado con hacer
algo malo.
A veces soñaba que su madre iba a buscarla a la
escuela y cuando se veían, su madre la abrazaba con
cariño y la cubría de besos; justo lo que hacían las
otras madres con sus compañeros de clase cuando
iban a buscarlos.
El tiempo que María estaba en casa lo pasaba casi en
silencio; por ello, no le quedaba otro remedio que
hablar con sus muñecas o con la rana de piedra que
adornaba la fuente del jardín. Los contactos con su
madre eran elementales y breves:
—Lávate las manos y ven a comer.
—Cómete todas las verduras.
—¿Quién ha dejado esta muñeca en la escalera?
Samuel, su padre, era distinto. A veces, cuando se
sentía sola, María solía cerrar los ojos y pensar en él.
Qué sensación tan agradable cuando ese tierno
gigante la levantaba del suelo con sus cálidos y
94
fuertes brazos para colocarla sobre sus hombros.
¡Parecía tan diferente el mundo desde esa altura!
Qué bien se sentía cuando la sentaba sobre sus
piernas, la abrazaba y le cantaba esa canción tan
graciosa. ¡Qué pena que pasara tan poco tiempo con
ella!
Samuel era agente de ventas. Trabajaba para una
fábrica de herramientas y su cometido era visitar
ferreterías para vender los artículos de su empresa.
Sus cifras de venta le hacían ser el número dos de los
vendedores. Como era un padre y un marido
responsable, trabajaba horas extras para aumentar
sus ingresos y hacer que tanto Juana como María
pudiesen disfrutar de una mayor comodidad y
seguridad. Sus mejores ratos los pasaba jugando con
su princesita; pero por desgracia esos ratos no eran
muy frecuentes. Él justificaba sus escasos contactos
paternales pensando que el trabajo era su principal
deber para con su familia.
En una ocasión, Samuel tardó más tiempo del
acostumbrado en volver a casa; de hecho, estuvo
fuera tres días, Juana pensó que seguramente habían
mandado a Samuel a visitar otra ciudad con su

95
camioneta repleta de herramientas. La niña, por su
parte, echaba mucho de menos a su padre.
—Mami, ¿cuándo va a venir papi a casa?
—Pronto, pronto, no te preocupes.
—¿Cuántos días es pronto, mami?
—Muy pocos; anda, no te preocupes y vete a jugar al
jardín.
María se fue al jardín, pero no tenía ganas de jugar.
En lugar de entretenerse con algo, estuvo todo el
tiempo pensando en su papi. No quitaba la vista de la
carretera con la esperanza de que apareciera de un
momento a otro la camioneta de su padre.
Pero, en esos momentos, el padre de María estaba
completamente borracho en un extremo de la barra
de un sucio pub. Este no era el Samuel que todo el
mundo conocía y respetaba. Este era una sollozante
caricatura del verdadero Samuel. A través de los
vapores de su aturdida mente, repasaba una y otra
vez la misma historia tratando inútilmente de
encontrar una solución viable.
Su trabajo había comenzado ese día como de
costumbre. Pero, al llegar a la empresa le dijeron que
el gerente le esperaba. Cuando Samuel entró en la
sala de reuniones notó algo extraño en el ambiente.
96
En la sala se encontraban todos los vendedores de la
compañía; pero esta vez la reunión no estaba
presidida por el viejo Eduardo, su gerente de siempre
y amigo. ¿Dónde estaría Eduardo? En su lugar estaba
un joven ejecutivo de aspecto estirado que se dirigió
a la audiencia con estas palabras:
—Esta compañía ha sido vendida a McGraw Tools
Inc., una empresa holandesa de ámbito internacional.
Yo soy el señor Deveraven y hemos elaborado una
lista de los vendedores que seguirán trabajando con
nosotros. Aquéllos que no sean nombrados se
presentarán en caja para cobrar las comisiones que
tengan pendientes. Lo siento, señores, pero la
compañía necesita adaptarse a las condiciones
económicas actuales del país y, para ello, tiene que
iniciar un proceso de reestructuración que pasa por
una drástica reducción de personal. ¡Buenos días a
todos!
El joven y estirado ejecutivo salió de la sala.
La alarma se apoderó de Samuel. ¿Qué pasaría con
él? De todos modos, él conseguía bastantes pedidos,
así que seguramente estaría en la lista.

97
A continuación, el señor Sullivan, el número uno de
los vendedores de la compañía, subió al estrado con
un papel en las manos.
—¡Vaya por Dios! pensó Samuel—. Si es el señor
Sullivan el que lleva el asunto, estoy perdido.

Roberto Sullivan era la clase de persona que siempre


quería ser el número uno y no le gustaba la
competencia. Siempre intentaba poner trabas en la
actividad de Samuel para que este no llegara a
alcanzarlo en el número de pedidos.
—Queridos amigos—comenzó a decir Sullivan al
tiempo que miraba a Samuel con una malévola
sonrisa—, he aquí la lista de los vendedores que han
sido seleccionados para permanecer en la compañía.
¡Buena suene a los excluidos!
Samuel intuyó enseguida lo que se le venía encima.
Miró el listado de papel que había sido pegado en la
pared, y no se equivocaba; porque efectivamente no
estaba en la lista.
Dejó la sala de reuniones completamente hundido y
abatido. Pero, a medida que bajaba la escalera, su
abatimiento se fue convirtiendo en cólera. Se dirigió
al despacho del nuevo gerente, pero la secretaria le
98
dijo que el señor Deveraven tenía ocupada toda la
mañana y no podía conceder entrevistas. ¡Era el
colmo! Samuel se precipito hacia el despacho del
gerente y golpeó con furia La puerta.
—¡No pueden hacerme esto a mí! —gritó—. ¡Llevo
trabajando aquí catorce años y le he dado mucho
dinero a ganar a esta compañía!
La puerta no se abrió. Lo que sucedió después fue una
lucha desigual entre Samuel y cuatro miembros del
departamento de seguridad de la empresa. Samuel se
vio arrojado a golpes a la calle y a continuación los
agentes de seguridad procedieron a retirar las
herramientas de su camioneta. Indignación,
humillación y desesperación era lo que Samuel sentía
acodado sobre la barra del bar. Ni más ni menos, le
habían desecho la vida.
El amanecer del siguiente día sorprendió a Samuel
dormido sobre el banco de un parque. Era la una de la
tarde. Cansado, vencido y enojado decidió irse a casa.
María estaba sentada en el jardín delantero de la casa
peinando a la pelirroja Lucy, su muñeca favorita.
Estaba pensando en su padre, ajena al mal rato que
éste estaba pasando. Cuando escuchó el familiar

99
sonido de la camioneta de su padre, el corazón le dio
un vuelco y se sintió invadida por una gran alegría.
—¡Papi! —gritó, y salió corriendo al encuentro de la
camioneta. Todo el cariño que sentía por su padre
estaba aflorando en ese momento. ¡Necesitaba tanto
darle un abrazo!
Samuel abrió la puerta de la camioneta. Seguía
estando muy indignado y deprimido, y estaba todavía
bastante mareado por los efectos del alcohol. No
sabía cómo se las compondría para andar el corto
camino que había hasta su casa. María alcanzó a su
padre y se abrazó a sus piernas mientras él se
afanaba por llegar a la puerta de entrada.
—¡Papi! ¡Papi! ¿Quieres jugar conmigo? ¡Mira! Le he
hecho un nuevo peinado a Lucy. ¡Mira!
—¡Cállate! ¡No me molestes ahora! ¡No ves que no
estoy para juegos! ¡Vete! —dijo el padre a la par que
empujaba con violencia a la niña para apartarla de él.
María cayó sobre la hierba mojada y se levantó con
tierra húmeda pegada a su cara y a su ropa. Rompió a
llorar mientras intentaba quitarse de encima la
suciedad. A través de las lágrimas vio cómo su padre
entraba en la casa sin siquiera volverse para echarle
una mirada. La pobre niña tenía roto el corazón.
100
¿Por qué? ¿Por qué? ¿Qué he hecho yo para que mi
papá dejara de quererme? Este sentimiento le
atenazaba el alma. De pronto, otro sentimiento,
procedente de las profundidades de su ser, sustituyó
al primero.

Nunca te haré saber que te quiero. ¡Nadie va a saber


lo que siento!
No puede decirse que la promesa de María fuese una
idea que surgiera en su mente. No hubo palabras ni
pensamientos. Fue un sentimiento silencioso aislado
sin que ningún otro sentimiento o pensamiento
entrara en competencia con él. En realidad, fue un
comando energético.
María estaba triste, pero transcurrido algún tiempo
ya se la veía jugando otra vez con sus muñecas en
solitario. Su padre encontró otro empleo, pero ella ya
nunca sería la misma. Con el tiempo, María creció y
se convirtió, además de en una bella mujer, en
maestra de escuela. Ahora tiene treinta y cuatro años
y lleva una vida normal.
Pero a pesar de ser atractiva, saludable y tener éxito
en su trabajo, nunca ha tenido suerte con los
hombres. Ninguno de los nueve noviazgos serios que
101
hasta ahora ha tenido ha concluido en boda. Estos
hombres la dejaron porque la encontraban
demasiado fría. A ella no le gustaba ser así, pero no
podía remediarlo. Llegó a estar tres veces
profundamente enamorada, pero ni aún así fue capaz
de entregarse al hombre que amaba. Aunque cada
uno en su momento le preguntó insistentemente si lo
amaba, ella nunca pudo contestar: “sí, te amo”. No
era que ella no amara a ninguno de estos hombres, lo
único que le pasaba es que había algo en lo más
profundo de su ser que le impedía confesar sus
sentimientos. Se odiaba a si misma por no poder
expresar lo que sentía. Si un hombre la tocaba
amorosamente, ella nunca podía responder. Todo su
cuerpo se ponía tenso y cerrado a cualquier caricia. A
sus treinta y cuatro años todavía era virgen y
consciente de que había algo en ella que no
marchaba bien.
Últimamente ha estado asistiendo a unas sesiones
semanales de psicoterapia. La psicoterapeuta le ha
preguntado muchas veces si recordaba haber sufrido
abusos sexuales; pero ella, por mucho que lo intenta,
no logra recordar en su vida incidentes de esta

102
naturaleza. Simplemente no puede explicar qué es lo
que falla en ella.
La historia de María es la historia de una promesa.
Bajo la influencia de un gran dolor y de un tremendo
desengaño, prometió no exteriorizar nunca sus
sentimientos. No fue un pensamiento, sino un
sentimiento puro en el centro absoluto del silencio
interno. Fue lo que yo llamo comando energético. El
comando energético no admite análisis ni
modificaciones; es algo que simplemente sucede.
Sólo puede ser cancelado o neutralizado por un
nuevo comando energético que es lo que hacemos en
el acto de la recapitulación; esto es, realizar
deliberadamente un nuevo comando energético.
La situación que indujo a María a hacer su promesa le
supuso tanto dolor que sólo encontró alivio
olvidándola. El incidente con su padre se borró de su
memoria normal, así que le era imposible determinar
qué le había sucedido. Ella olvidó su promesa, pero su
cuerpo energético no. Y así día tras día, la orden
energética ha estado actuando sin que María fuera
consciente de ello.
Todos nosotros tenemos nuestras propias promesas
por cuestiones parecidas o distintas. Las promesas
103
que hacemos a lo largo de nuestra vida determinan lo
que somos y lo que podemos o no podemos hacer.
Ellas se esconden detrás de esos comportamientos y
situaciones repetitivas que no podemos parar. Estas
promesas constituyen una buena razón para que nos
apliquemos a la tarea de recapitular nuestra vida y
terminar así con una oculta orden energética que
podría estar limitando nuestro poder y bienestar.

Decir adiós.

Para concluir con la exposición de los beneficios que


se pueden conseguir a través de la recapitulación,
debemos hablar de la oportunidad de decir adiós
desde el punto de vista de la energía.
Decir adiós se relaciona con uno de los problemas
energéticos más comunes que la gente puede cargar
en su cuerpo luminoso: vivir en la negación.
Perdemos a alguien muy importante en nuestra vida,
pero nunca llegamos a aceptar el hecho. Nunca
decimos adiós. La gente que está en esta situación
vive en un estado permanente de enojo y dolor
porque se niega a aceptar la realidad con la que en su

104
día tuvo que enfrentarse. La manera en que esto
funciona es sorprendente.
Un niño pierde a su padre a la edad de diez años. En
el funeral no derrama ni una sola lágrima, pero en su
interior, en ese profundo lugar del silencio, existe un
sentimiento total: No. Esto no está sucediendo. No
puedes irte. ¡No quiero que lo hagas! ¡No es verdad!
¡No puedes dejarme así!
Su rabia y su dolor están más allá de las palabras.
Externamente sólo vemos a un niño muy serio que al
parecer no siente nada; él cree que no siente nada. El
dolor se ha aposentado en otro sitio, no en su
conciencia del lado derecho. Él cree estar bien, pero
su agitación interna y su dolor han sido relegados a
un lugar mucho más profundo.
Su vida sigue, pero él nunca será el mismo. Ahora es
un hombre, pero su enojo y la negación de su pérdida
permanecen siempre allí, detrás de todo lo que haga
y robándole la oportunidad de ser feliz en cada
ocasión que algo bueno le sucede. Puede sonreír,
incluso reírse, pero nunca con una risa completa que
lo llene todo. Y es que, en su interior, a mucha
profundidad, existe un nudo energético. Puede que él
no lo note, pero con el tiempo aparecerán en su
105
rostro las cicatrices de la amargura; cicatrices
raramente disfrazadas por un gesto ocasional que
intentará ser una sonrisa.
El no sabe por qué en determinados momentos siente
como si tuviese un nudo en su interior; es incapaz de
establecer su conexión o su origen. Cuando habla de
su padre dice:
—No sé por qué todo el mundo lloraba. Yo estaba
perfectamente tranquilo hasta el punto de que me
entretenía jugando. No sentía nada.
Muchas personas que han pasado por una situación
similar —la pérdida de un ser querido— nunca han
llegado a ser las mismas. Simplemente nunca
supieron cómo superarlo.
Otras siguen perdiendo energía porque nunca
aceptaron la pérdida de su pareja. En estos casos los
amantes suelen estar tan unidos que cuando uno de
ellos se marcha se lleva consigo parte de quien se
queda; y éste, al no estar completo, puede guardar
ese dolor por toda una vida.
Aunque las circunstancias puedan ser distintas, en el
fondo todos los casos son los mismos: han sido
personas que no han sido capaces de decir adiós en el
momento oportuno. Decir adiós no supone no sentir
106
tristeza o incluso dolor por la pérdida de alguien a
quien se ama: significa que, tras llorar la ausencia
durante un periodo más o menos largo, llega un
momento en que se acepta y se comienza a recobrar
el bienestar. Finalmente, un día, la pena se acaba.
Pero, para alcanzar la curación, es necesario aceptar
la desgracia y decir adiós en un determinado
momento; ya que con ello comienza la recuperación.
El proceso de recapitulación nos proporciona una
excelente oportunidad para retornar a ese pasado, a
esa persona y a la negación y al dolor; retorno que
hará que finalmente la aceptemos y que podamos
decir adiós. Es el momento de mirar a los ojos a esa
persona, de sentir el calor de su presencia, y decir:
Querido padre (o quienquiera que sea, te he amado y
te amo mucho. Tú también me has amado y tu amor
me ha proporcionado mucha alegría. Cuando tu
tiempo de partir llegó, no lo supe respetar. Ahora lo
acepto y te permito que vayas a donde tengas que ir.
Tu cariño estará siempre conmigo como un don
precioso; y mi amor por ti siempre formará parte de
mi ser. Te doy la libertad y yo recobro la mía. Adiós.
¿Cuánta gente necesita someterse a un proceso de
sanación como el que hemos descrito?
107
Ponte atento porque podrías ser tú.

4
¿CÓMO FUNCIONA EL PROCESO DE
RECAPITULACIÓN?

Estamos llegando a la parte final de los fundamentos


de la recapitulación. Ahora es el momento de encajar
la pieza final para que así pueda comprenderse todo
el proceso; desde los instantes en que se produce el
daño energético, hasta cuando sana el cuerpo
energético de esas heridas específicas.
Esta simple noción general es fundamental para
capacitar a la persona que hace la recapitulación
para:
• Encontrar el “hilo” que une todos los pasos de la
recapitulación.
• Tener una idea del objetivo del “hilo” de la
recapitulación.
• Adquirir el sentido general y personal de
propósito; elemento fundamental para el éxito
del proceso de recapitulación.
108
Para una más fácil comprensión del proceso de daño
y sanación que conlleva la recapitulación, lo he
dividido en las siguientes fases:

SECUENCIA VITAL DE UNA PERSONA


NORMAL
Proceso del cuerpo Proceso en la
energético realidad ordinaria
1. Integridad Estado de recién
energética nacido
2. Intercambio Intensa interacción
antienergético emocional
3. Daño energético Heridas
emocionales,
promesas, pérdidas
de energía,
etcétera.
4. Cambio de Represión, miedo,
conducta bloqueo emocional,
negatividad,
etcétera.
5. Refuerzo del Conducta repetitiva
109
daño en situaciones
similares
6. Aumento de la Pérdida de fuerza
debilidad vital, cansancio,
hastió,
enfermedad,
etcétera
7. Muerte por Muerte en
agotamiento condiciones de
decrepitud

Esta secuencia es la vital de una persona normal; es


decir, lo que por regla general sucede si no ponemos
remedio. Sin embargo, el modo del nuevo guerrero
tolteca se mueve hacia resultados distintos; ya que,
mediante la introducción de la recapitulación,
modificamos los últimos pasos y no tenemos, por
tanto, que vivir sintiéndonos impotentes y exhaustos.
Esta secuencia alternativa se verá más adelante en
este mismo capítulo.
Si analizamos el cuadro precedente, podemos
apreciar que, de acuerdo con nuestra naturaleza de
seres duales, cada fase indicativa del estado de
nuestro cuerpo energético va asociada a una notoria
110
manifestación externa. Esto quiere decir que, aunque
nuestra conciencia cotidiana no sea capaz de percibir
el cuerpo energético, sí podemos darnos fácilmente
cuenta —con tan sólo prestar la debida atención— de
las manifestaciones externas de su estado. (Hay que
advertir que las distintas fases están descritas de
forma muy general, por lo que es normal que se
produzcan ciertas variantes.) Analicemos ahora cada
uno de estos pasos para que podamos así
relacionarlos con nuestra propia experiencia.

Integridad energética.

Cuando nace un ser humano, su cuerpo energético


está intacto. No hay en él manchas, nudos o agujeros
negros. Todos los filamentos del campo luminoso
están en su lugar, en perfecto orden, y brillando con
la belleza de la primera luz. Esto es lo que yo llamo
integridad energética. Todos comenzamos de esta
forma. La guerra entre el ego y el cuerpo energético
todavía no ha comenzado. Lo tonal empieza a
forjarse. Somos todo nagual; el mundo no tiene
forma definida ni tampoco nosotros la tenemos.

111
No existen limitaciones. Si sentimos, expresamos lo
que sentimos. No hay dentro de nosotros
sentimientos contradictorios. De aquí que los niños
sean seres mágicos. A diferencia del poder de los
adultos, el poder de los niños no ha sido aun dañado
por las luchas internas. ¿Te has dado cuenta de esto?
¿Has notado lo a menudo que a los adultos se nos
presenta el dilema de tener que escoger entre dos
sentimientos opuestos? Queremos buscar un nuevo
trabajo, pero al mismo tiempo tenemos miedo de
dejar el que tenemos. Nos enamoramos, pero no
queremos aceptarlo por temor a que nos abandonen.
Queremos a nuestros padres, sin embargo, los
odiamos porque no consideramos suficiente el amor
que nos han dado. Nos gustaría comenzar algo nuevo,
pero somos reacios a afrontar el riesgo que ello
implica. El estar sometido constantemente a este
torturante dilema sin posibilidad de retroceder o de
avanzar, menoscaba nuestro poder y hace que
vivamos sin pasión. Vivir sin pasión es vivir sin poder,
y vivir sin poder significa que aun siendo gigantes
llevamos una vida de enanos.
Al no tener pensamientos encontrados o no estar
mediatizados por temores y fantasías, los niños son
112
seres poderosos. Poseen la facultad de concentrar
toda su energía en una sola acción. Esto se llama
intento. Por esta razón los niños ven cosas que los
mayores no ven y tienen soluciones para los
problemas de los adultos que éstos no son capaces de
escuchar. Los niños poseen sabiduría, aun cuando los
adultos no puedan apreciarla. Estamos tan
obsesionados con enseñarles cosas, que no nos
damos cuenta de que en realidad los maestros son
ellos.
Todo esto tiene que ver con el hecho de que nuestra
condición energética en el momento del nacimiento
es de integridad. Pero, al interactuar con los adultos,
empezamos a perder parte de nuestra brillantez.
Cuanto más crecemos, más brillo perdemos y más nos
parecemos a nuestros mayores. Tenga, no obstante,
presente que me estoy refiriendo a una tendencia
general; ya que, según sea la calidad energética del
ambiente y la clase de gente entre la que crecemos,
así será el proceso. De aquí que pueda haber una gran
diferencia entre un proceso y otro.
El siguiente dibujo es una representación del cuerpo
energético en el momento del nacimiento:

113
Fig. 1. Representación de un huevo luminoso.

Cuando comenzarnos a vivir, nuestro cuerpo


energético es como un trozo de papel en el que no
hay nada escrito. Pero, por desgracia, este estado de
bienestar energético está condenado a cambiar.

Intercambio antienergético.

La interacción con otros campos de energía (por


ejemplo: la gente que puebla nuestro mundo infantil)
produce cambios en el cuerpo energético. Estos
cambios pueden ser de diversas clases:
• Energéticos. Aquéllos que son beneficiosos
porque mantienen o incrementan nuestro nivel
de energía.
• Antienergéticos. Aquéllos que disminuyen nuestro
nivel de energía.
• Neutrales. Aquéllos que no afectan ni benefician a
nuestro nivel de energía.

Para comprender realmente la trascendencia de estos


intercambios, no hay más que recordar que nuestro
114
nivel de energía afecta a todo lo que hacemos y a
todo lo que nos pasa. Con respecto a esta cuestión,
los dos cambios más relevantes que podemos
introducir en nuestra vida son:
1. Reparar los daños de nuestro cuerpo
energético (recapitulación).
2. Cambiar nuestro modo de vida a fin de
incrementar las acciones energéticas y disminuir
las anti energéticas; esto es, vivir a propósito.
Dado que el tema de este libro tiene que ver con la
restauración del campo de energía, nos vamos a
centrar en las interacciones e intercambios
antienergéticos, ya que son los que han dañado el
cuerpo energético.
El siguiente gráfico nos muestra una interacción
antienergética entre un hijo pequeño, en estado de
integridad energética, y un padre cuyo cuerpo
energético está dañado por haber prestado más
atención a las necesidades de su ego que a su propia
energía. ¿Recuerdas el caso de la pequeña María y
cómo fue rechazada por su padre en el momento que
más necesitada estaba de él? Pues bien, digamos que
el dibujo refleja el momento en que María corre toda

115
cariñosa a abrazar a su padre y él la aparta con
violencia.

Fig. 2. Interacción antienergética.

Daño energético.

Veamos ahora de que manera impacta la anterior


interacción en un ser sano y luminoso como era
María.

Fig. 3. María inmediatamente después de su doloroso


encuentro con su padre.

¿Qué lectura podemos darle a estas ilustraciones?


La figura 2 representa el momento en que se produce
el trauma energético, mientras que la figura 3
muestra de forma gráfica el deterioro que este
trauma causa en un ser sano y luminoso. Por otro
lado, ambos dibujos representan lo que no vemos;
esto es, lo que les pasa a los protagonistas del
acontecimiento en su condición de campos de
energía. Puesto que nada de esto puede verse, la sola

116
idea de ser campos de energía se nos antoja un tanto
extraña.
A simple vista, lo que vemos en la figura 2 es una niña
de cinco años con un adulto. Ella esta pletórica de
cariño y quiere de alguna manera expresarlo;
mientras que la desesperación que domina al padre
hace que éste la aparte de sí de mala manera.
Tenemos, pues, en un mismo evento dos historias
superpuestas. De una parte, tenemos la historia de lo
que pasa entre dos seres humanos y, de otra, la
historia de la interacción entre dos campos de
energía.
En la figura 3 vemos el resultado del intercambio
antienergético. Ahora apreciamos que el cuerpo
energético presenta una herida a través de la cual se
está escapando la energía. Si dicha herida no sana
pronto, el campo de energía se irá debilitando más
conforme pasa el tiempo. Si extrapolamos esto a la
realidad ordinaria, lo que entonces veríamos en la
fase representada por la figura 3, sería simplemente
una niña llorando.

Cambio de conducta.

117
Veamos ahora cual proceso interno se produce en la
persona. Por lo pronto, María está impactada
emocionalmente. Bajo la presión del dolor y del no
entender lo que está pasando, más allá de su
conciencia racional, efectúa silenciosamente un
comando energético (hace una promesa): ¡No volveré
a mostrar mis sentimientos!
Ha aprendido que exteriorizar los sentimientos
implica dolor. De ahora en adelante será diferente.
Antes era capaz de expresar sus sentimientos y de
establecer contacto con otros seres humanos; pero,
después de su dolorosa experiencia, ya no lo es.
Comienza por ocultar lo que siente a sus padres y a
sus parientes. Llora sólo cuando nadie la ve. Más
tarde, cuando entra en la adolescencia, le aterroriza
la idea de confesar su atracción o sentimientos de
amor por algún chico. Se ha establecido lo que
llamamos un hacer. Ha aprendido a esconder sus
sentimientos y desde ese momento en adelante lo
practica una y otra vez. Ella no está decidiendo en
cada momento hacerlo así; de hecho, sufre por ello,
pero no puede detenerse. Simplemente no sabe
cómo hacerlo. Cada vez que actúa de esa manera
pierde energía por el tremendo estrés que produce
118
en ella este conflicto. Mediante la repetición de esta
rutina interna (el hacer). María pierde poder vital y
con el paso del tiempo se debilita cada vez más.

Daño actual.

María tiene ahora treinta y cuatro años. El siguiente


gráfico nos servirá para apreciar la situación actual de
su campo de energía:

Fig. 4. Aspecto del campo de energía de María


después de años de estar protegida

A pesar de la desagradable apariencia de este dibujo,


en la realidad ordinaria la gente no ve en María a una
mujer fea o enferma. Al contrario, ella es todavía
bella, fuerte y sana. Debido a la fuerza de la juventud,
las heridas de su cuerpo energético no han llegado
todavía a causar deterioro en su cuerpo físico. Por
ahora el daño es interno. Sigue siendo incapaz de
expresar sus sentimientos; por lo que evidencia una
nula disposición en cuanto a aceptar el cariño de los
demás. Según la opinión de los hombres que la han
“abandonado”, ella es un témpano de hielo. Uno de
119
ellos, de nombre Simón, la quería de verdad, pero
tuvo que dejarla, totalmente convencido de que
María nunca llegaría a quererlo. Sin embargo, lo más
lamentable de todo esto es que ella lo amaba con
todas sus fuerzas, aunque era incapaz de hacérselo
saber.
Como es natural, la exposición del caso de María está
simplificada al máximo con objeto de que se
comprenda más fácilmente cómo se produce el
deterioro del cuerpo energético desde ambas
perspectivas: la de la energía y la de la percepción
ordinaria.
Con respecto a los traumas que quedan grabados en
nuestro cuerpo energético, es importante señalar lo
siguiente: no todos los acontecimientos
antienergéticos de nuestra vida llegan a convenirse
en daños permanentes. Hay ocasiones en que las
cosas no llegan tan lejos. Para no apartarnos de
nuestro ejemplo, digamos que no todos los niños
tienen una herida permanente como consecuencia de
algún tipo de rechazo por parte de sus padres. Lo
cierto es que, en circunstancias normales, nuestro
cuerpo energético está perfectamente capacitado
para recuperarse por sí mismo de sus heridas leves.
120
Cuando un niño se siente rechazado porque su madre
en un momento dado no quiere jugar con él, lo
normal es que llore o haga una rabieta y que al cabo
de un rato esté feliz otra vez, jugando con su
hermana. Desde la óptica del campo de energía, esto
podemos visualizarlo como un rasguño que se cura de
una manera natural en un corto periodo.
Nuestra condición actual viene dada por los efectos
mezclados de todas las cosas buenas y malas que nos
han sucedido; cosas que, según fuese su naturaleza,
reforzaron o debilitaron nuestro cuerpo energético.
¿Por que unas veces ciertas interacciones
emocionales causan un daño grave en el cuerpo
energético de la gente y otras veces no? ¿Cuáles son
esos factores decisivos que en unas circunstancias
nos permiten superar las situaciones difíciles y en
otras no?
La respuesta a estas preguntas hay que buscarla en
una combinación de los siguientes factores:
• La intensidad energética del evento.
• El modo en que reaccionemos en relación con el
evento.
• Si establecemos o no una rutina interna (un hacer)
como consecuencia del evento.
121
El concepto de lo que yo llamo intensidad energética
es fácil de comprender. No es lo mismo decirle a un
niño o a una niña “no puedes jugar ahora porque
tienes que hacer los deberes”, que darle una
bofetada cuando pida un abrazo.
El modo en que reaccionemos se refiere a la forma en
que manejarnos la situación en ese momento. Sobre
esto conviene señalar que nuestra reacción nunca
será la única posible para ese acontecimiento
específico. ¿Reaccionamos con odio o con
sentimientos de humillación? ¿O acaso encontramos
un modo de explicar o justificar lo que ha sucedido? A
partir de la forma en que sentimos, ¿fuimos capaces
de superar y olvidar la mala experiencia o, por el
contrario, nos llevo a generar un comando energético
que nos arruinó la vida?
Los tres factores están relacionados entre sí. En
efecto, del mismo modo en que nuestra reacción
estará en función de la Intensidad del evento y de los
recursos anímicos internos que tengamos en ese
instante, el establecimiento de nuevas rutinas
dependerá a su vez de si reaccionamos o no
emitiendo una orden energética (por ejemplo: “nunca
122
seré un ganador” o “no permitiré que los demás
sepan lo que siento”). Si establecemos un nuevo
hacer o rutina interna que mantenga la herida
energética —por así decirlo— sangrando para
siempre, podemos estar seguros de que esta herida o
agujero existente en nuestro cuerpo energético nos
irá debilitando incesantemente y restándonos poder.
En resumen, la forma en que los tres factores
anteriormente mencionados se mezclen entre sí
determinará cuáles interacciones emocionales
causarán un daño permanente y cuáles no.
Básicamente, y sin saberlo, hemos estado viviendo en
medio de una batalla entre nuestras facultades de
autosanación y nuestros hábitos de pérdida de
energía; dándose la circunstancia de que, en la vida
de la mayor parte de la gente, los hábitos de pérdida
de energía son los que han salido ganando.
Es muy interesante observar que los dos últimos
factores de los tres que estamos analizando son
determinados por nosotros mismos, y en particular el
primero (la forma en que reaccionamos) es el reflejo
de quienes somos. Esto nos conduce a un elemento
importante relacionado con la autosanación y con la
recuperación de nuestro poder: la responsabilidad.
123
Responsabilidad.

En la sociedad moderna, el miedo y la autocompasión


(que es la otra cara de la importancia personal)
constituyen una parte muy importante de la
estructura psicológica de la mayoría de la gente. De
aquí que una de las ideas más comunes, relacionada
con nuestro pasado y con lo que somos, sea que
nosotros y la vida que vivimos son el resultado de lo
que otras personas nos han hecho. Muchas de las
frases que usamos recogen este pensamiento: que
nuestras fallas se deben a lo que los demás nos han
hecho.
“Soy como soy porque mi madre no me quiso lo
suficiente” (implicación oculta: “mi madre es la
culpable de lo que estoy haciendo, esto es, tratarte
como basura”).
“Soy iracundo e intolerante porque mi padre era muy
estricto y me castigaba muy a menudo” (frase que
oculta el mensaje de “culpa a mi padre por el hecho
de que golpee a mis hijos como si fuesen el saco de
arena de un gimnasio”).

124
“Si no hubiese estado tan solo de niño, habría sido
mejor estudiante” (mensaje oculto: “si soy una
persona mediocre no es culpa mía, sino de mis
padres”).
O lo contrario: “Me crié con una abuela que me tenía
entre algodones. Nunca me dejaba hacer algo por mí
mismo, ¿Cómo podría alguien desarrollarse con
semejante sobreprotección?” (Que es lo mismo que
decir: “es mi abuela la que tiene la culpa de que yo
sea un alcohólico y un fracasado”).
De un modo u otro, siempre hay alguien a quien
culpar de nuestros fallos. Y por eso estamos tan
vinculados a nuestro pasado, independientemente de
que éste haya sido bueno o malo. Es el mito de origen
de lo que somos. Es la justificación de nuestro ego.
(19)

(19)Es importante tener en cuenta que cuando yo


digo “es la justificación de nuestro ego” en lugar
de decir “es la justificación de lo que somos”, lo
hago porque quiero hacer distinción entre lo que
nosotros pensamos que somos (lo que yo llamo
ego) y lo que realmente somos (esto es, campos de
energía). Abrirnos a esa visión más profunda de
125
nosotros mismos como seres luminosos en vez de
vivir la engañosa ilusión del yo, es una de las más
grandes y arduas victorias que podemos conseguir
en nuestra lucha por ser lo que realmente somos.

Lo que acabo de describir constituye el círculo vicioso


de la persona moderna; el circulo vicioso de la
mayoría de nosotros. A fin de salirnos de este círculo,
debemos ser guerreros que luchan para volver a
nuestra sagrada naturaleza luminosa y vivir de
acuerdo con ella.
El primer paso para ser un guerrero es asumir la
responsabilidad; ya que aceptar la responsabilidad de
lo que somos y de cómo vivimos es requisito previo
para cambiar y mejorar nuestra vida. Debemos dejar
de echarle la culpa a los demás, al mundo en general;
a esta moderna sociedad que tan lejos está del Gran
Espíritu. Nosotros somos los únicos responsables. Hay
que aceptarlo ahora mismo sin ningún reparo.
Los guerreros están tan comprometidos con la idea
de ser responsables de su vida, que asumen
automáticamente la responsabilidad de su pasado.
Nadie ha arruinado mi vida; he sido yo y sólo yo el

126
que lo ha hecho. Por consiguiente, soy yo quien debe
sanarla.
Esta es una de las principales claves de la
recapitulación. Por tanto, en todos los pasos y
técnicas de la recapitulación debe estar presente la
conciencia de ser uno mismo el responsable de lo que
ha sucedido y de lo que va a suceder.
Y porque los he oído muchas veces en mis seminarios
y talleres, puedo imaginarme los distintos
pensamientos que acuden a la mente con respecto a
lo que acabamos de exponer.
P. ¿Por qué tengo que responsabilizarme de las culpas
de mi padre si me trataba como un perro?
R. No tienes que responsabilizarte de las acciones de
tu padre, sino de la forma en que tú reaccionaste ante
sus acciones. No eres responsable de que él te trate
como un perro, pero si eres responsable de pensar
que tu vida está destrozada y de vivir como si
realmente lo estuviera.

Sé que no es un pensamiento agradable. De hecho,


resulta repulsivo para nuestro sensible ego; pero, si
realmente queremos cambiar, es necesario
enfrentarlo y aceptarlo. Escúchame ahora
127
atentamente. No podemos cambiar el pasado, en el
sentido de que no podemos cambiar el hecho de
ciertos acontecimientos que realmente sucedieron;
pero lo que sí podemos cambiar son las
consecuencias de nuestro pasado mediante la
recuperación de la energía y de las partes de nosotros
mismos que hemos ido dejando por el camino.
Incluso podemos hacer más; podemos cambiar
nuestro pasado, en el sentido de cambiar nuestra
manera de sentir respecto a ese pasado.
A manera de ejemplo, simplemente recuerda la
historia de Juan Carlos ya relatada. Solía tener un
pasado horrible y solitario. Mediante la toma de
responsabilidad y la práctica de la recapitulación,
ahora tiene un pasado más feliz. Y como
consecuencia de este cambio energético, no tuvo
necesidad de seguir rindiéndole culto a un pasado
amargo viviendo una vida ingrata. Ahora, en cambio,
puede escoger cómo vivir. Piensa en tus propias
vivencias. Podría ser que tu padre te hubiese dado un
bofetón porque le contestaste de mala manera. “¡No
me hables en ese tono!” (Bofetón.) “¡Soy tu padre y
merezco todo tu respeto!”

128
Sin embargo, tú nunca le perdonaste ese bofetón.
Creciste, te hiciste independiente y trataste de ser
feliz. Pero, a pesar de que han pasado treinta años,
ese bofetón, que no consigues olvidar, te sigue
doliendo. Y ahora preguntémonos: ¿quién es el
responsable de esto? Tu padre, por supuesto, es
responsable de su irritabilidad y de los veinte minutos
de dolor que te produjo el bofetón. Pero tú eres
responsable de los otros veintinueve años, once
meses, treinta días, veintitrés horas y cuarenta
minutos de doloroso resentimiento que has estado
guardando en tu corazón. Has estado atesorando esa
bofetada y ese dolor como el más valioso de tus
tesoros. Y lo has hecho porque eso te ha ayudado a
sentir que tú eres tú. Quizá tu ego se haya construido
sobre la base de ese sentimiento. Pues bien, lamento
decirte que, si ese fue el caso, quizá has estado
atesorando algo que no valía la pena.

P. Yo podría estar de acuerdo con lo que dices si se


tratase de algo no tan serio como ser abofeteado por
tu propio padre. Pero pensemos en algo todavía más
grave ¿Qué pasa si fuiste víctima de abusos sexuales

129
y eso te está destruyendo la vida? ¿Cómo se entiende
en este caso lo de asumir responsabilidad?
R. En un caso extremo como éste es muy importante
asumir responsabilidad, aun si sólo fuera para que
cese el sufrimiento. Todos estamos de acuerdo en que
ser objeto de abuso sexual es una de las agresiones
más lacerantes que un ser humano puede sufrir. Esto
está al margen de toda discusión. Lo que aquí se
debate son tus haceres en el supuesto de que
sobrevivas a esa terrible experiencia. ¿Qué vas a
hacer después de sufrir la agresión? ¿Vas a
aprovechar la primera ocasión para desembarazarte
del dolor o vas a cargar con él para el resto de tus
días? ¿Te vas a considerar una víctima durante lo que
te queda de vida y vas a utilizar esto para justificar tu
nula voluntad de cambio?

Te voy a exponer un caso que puede considerarse


todavía más extremo y que demuestra que la toma
de responsabilidad ejerce una influencia decisiva en
el grado en que las circunstancias negativas afectarán
nuestra vida.
¿Puedes pensar en algo más horripilante que las
experiencias de miles de víctimas inocentes en los
130
campos de concentración controlados por los nazis?
Permíteme que te cuente el caso de un doctor que
fue conducido a uno de esos lugares de terror y que,
en medio de unas condiciones infrahumanas, se hizo
responsable de su vida. Sufría horrendas torturas y su
vida carecía en absoluto de valor para sus guardianes.
Su cuerpo quedó reducido a piel y huesos. Se
convirtió en un fantasma de sí mismo. Pero, en vez de
desesperarse y sentir pena de sí mismo, se valió de su
espantosa experiencia para hacer un descubrimiento
de incalculable valor.
Nuestro doctor se hizo el siguiente planteamiento:
“Bien, yo aquí no soy nadie y no tengo nada. Hacen
conmigo lo que quieren. Es, por tanto, inútil que
oponga alguna resistencia. Ahora bien, hay una sola
cosa que ellos no me pueden quitar: el derecho a
decidir cómo voy a reaccionar contra lo que me están
haciendo. Por fortuna, aún me queda la facultad de
escoger libremente mis reacciones internas. Pueden
arrebatarme la vida, pero no pueden privarme de mi
espíritu. Así que mientras me quede un poco de
aliento, no dejaré que dobleguen mi espíritu.”
Así lo pensó y así lo hizo. Mientras sufría la vida en el
campo de concentración, comenzó a estudiar las
131
reacciones de prisioneros y guardianes bajo
condiciones extremas. Aprovechó el tiempo para
estudiar ese factor decisivo que hace que algunos
seres humanos, sometidos a un intenso sufrimiento,
conserven su fortaleza y equilibrio internos, mientras
que otros se derrumban física y anímicamente a las
primeras de cambio.
“Pueden lesionar mi cuerpo e incluso matarme —
pensaba—, pero lo que no pueden quitarme es mi
íntima libertad de escoger cómo voy a reaccionar
contra lo que me están haciendo.” Y tenía razón. Se
llamaba Viktor Frankl; y mientras estuvo recluido en
el campo de concentración desarrolló las bases de un
revolucionario enfoque psicoterapéutico conocido
como logoterapia. (20)
En efecto, eres perfectamente libre de decir sí o no a
la toma de responsabilidad con respecto a lo que ha
sido tu vida y a lo que va a ser. Es algo que sólo a ti te
incumbe. Pero antes de decir sí o no, debes ser
consciente de que tu decisión —sobre si vas a asumir
o no la responsabilidad de tu existencia pasada— va a
tener una influencia decisiva en la clase de vida que
vas a llevar a partir de ese momento y para el resto
de tus días.
132
(20) Véase el libro de V. Frankl, El hombre en
busca de sentido, Herder, España, 1998.

Marcando la diferencia.

En las páginas precedentes hemos visto la secuencia


que va desde el daño energético inicial hasta el daño
actual. Hemos observado también cómo se desarrolla
dicha secuencia tanto en el ámbito del cuerpo
energético como en el de la realidad ordinaria. Pues
bien, veamos qué sucede cuando tomamos la
determinación de marcar la diferencia valiéndonos de
la recapitulación. Seamos conscientes, sin embargo,
de que esta determinación, y sus posteriores
acciones, constituyen ni más ni menos que la decisión
de cambiar nuestro destino.
Cuando se trata de discurrir sobre el destino, hay que
tener en cuenta que para enterarnos de lo que nos
depara el futuro hay algo más práctico que mirar las
estrellas y los planetas. Efectivamente, podemos
saber lo que será nuestro futuro con tan solo mirar
nuestro pasado. Las huellas de nuestro pasado están
impresas en nuestro cuerpo energético. Los agujeros,
los arañazos y las zonas oscuras aparecen en la
133
realidad ordinaria como acciones repetitivas de
pérdida de energía. Eventos especiales de nuestro
pasado y sus huellas crearon las rutinas que sostiene
la estructura de nuestro ego. No éramos así cuando
nacimos. Vinimos al mundo sin nombre, sin pasado,
sin historia y sin temores ni deseos. Esas cosas
aparecieron luego, cuando crecíamos. Durante el
pasado tomó forma aquello a lo que llamamos yo,
(21) y esa estructura es lo que determina lo que
somos y lo que seremos. En este sentido tenemos un
destino, el cual no es otra cosa que la proyección de
nuestro pasado hacia nuestro futuro. El futuro es la
proyección de las rutinas —creadas en el pasado—
hacia un tiempo en la que se sucederán una y otra vez
hasta el agotamiento de nuestra fuerza vital.
En este punto conviene aclarar que esos modos
negativos de utilizar nuestra energía no son todo lo
que somos, que hay también muchos modos
positivos de utilizar nuestra energía que seguramente
están también presentes en nuestra vida. En realidad,
nuestra forma de vivir está en función del saldo que
resulta de la contraposición de nuestras acciones
energéticas y anti energéticas. Se debe a que el
principal objetivo de la recapitulación es cerrar los
134
agujeros negros del cuerpo energético y de suprimir
los hábitos de pérdida de energía, que hasta el
momento hemos puesto el énfasis en la parte
antienergética de nuestra experiencia. Ya se verá,
cuando abordemos las técnicas de recapitulación, lo
importante que es incluir los acontecimientos
“positivos” en todo el proceso.

(21)Si se quiere tener una descripción más


detallada del ego, consulte Las enseñanzas de don
Carlos, capítulo 5, “'Los no-haceres del yo
personal”, pp. 121-155.

Veamos ahora de qué forma el proceso de


recapitulación modifica la secuencia vital compuesta,
como ya hemos visto, por las fases de integridad
energética, interacción emocional, daño inicial,
hábitos de pérdida de energía, daño actual,
debilitamiento y muerte por agotamiento.
Es entre las fases de “daño actual” y “debilitamiento”
cuando tenemos la oportunidad y la motivación
necesarias para llevar a cabo la recapitulación. Es
decir, ahora mismo. Porque es ahora el momento de
cambiar nuestro destino y, para ello, tenemos que
135
liberarnos de nuestro pasado con la ayuda de la
recapitulación.
Básicamente, el proceso de liberación podría
describirse de la siguiente manera:

SECUENCIA ALTERNATIVA DE LOS


NUEVOS TOLTECAS
Proceso del cuerpo Proceso en la
energético realidad ordinaria
1. Integridad Estado de recién
energética nacido
2. Intercambio Intensa interacción
antienergético emocional
3. Daño energético Heridas
emocionales,
promesas, pérdidas
de energía,
etcétera.
4. Cambio de Represión, miedo,
conducta bloqueo emocional,
negatividad,
etcétera.
136
5. Refuerzo del Conducta repetitiva
daño en situaciones
similares
6. Aumento de la Pérdida de fuerza
debilidad vital, cansancio,
hastió,
enfermedad,
etcétera
7. Recuperación Proceso de
energética recapitulación
8. Cambio de No-haceres
conducta
9. Refuerzo Vivir a propósito
sanador
10. Integridad Salud, amor,
energética productividad,
creatividad,
etcétera
11. Morir como un Muerte natural en
guerrero estado de salud y
poder

137
Observa que las seis primeras fases son las mismas
que constituían la anterior secuencia vital de una
persona normal; secuencia que ha sido estudiada en
las páginas precedentes.
En el momento en que leas esto, estamos en la fase
seis; es decir, estamos en el proceso ordinario de
debilitarnos como consecuencia de las rutinas de
pérdida de energía que arrastramos desde nuestro
pasado. Pero esto no es lo que queremos; lo que
realmente deseamos es cambiar nuestro destino y no
esperar a que nos vayamos debilitando cada vez más.
De aquí que la fase siete de la secuencia alternativa
sea la práctica de la recapitulación. La figura 5
muestra la evolución de esta fase y representa la
recapitulación en forma de caja: dado que la caja es
un elemento auxiliar muy eficaz para la realización de
la recapitulación.

Fig. 5. El daño sufrido requiere la práctica de la


recapitulación.

La técnica de recapitulación, tal como veremos en la


segunda parte de este libro, sana el cuerpo
energético y rellena los agujeros negros.
138
Nos estamos ocupando de una fase del proceso que
requirió, durante nuestra investigación, una
cuidadosa observación por nuestra parte. En efecto,
hace diez años creíamos que el hecho de llevar a cabo
los pasos clásicos de la recapitulación (lista, caja y
respiraciones) entrañaba la completa sanación de la
persona; y que por tanto ésta (hombre o mujer) podía
volver a su vida normal sin tener que exponerse a los
mismos problemas de antaño. Esto, tal como
descubrimos, no era del todo exacto. Para sorpresa
nuestra, comprobamos cómo algunos de nuestros
“recapituladores” retornaban al cabo de un tiempo —
que oscilaba entre seis y veinticuatro meses— a
algunas de sus antiguas rutinas de pérdida de
energía.
Si bien este fenómeno sólo ocurría con algunas de las
personas que realizaban el proceso de recapitulación,
el asunto no dejaba de ser preocupante. Todas mis
conclusiones acerca de la recapitulación que
aparecían en mi primer libro no tenían en cuenta esta
posibilidad. Desorientado, hice lo que un tolteca hace
cuando se enfrenta con un misterio que no puede ser
resuelto por medios ordinarios: preguntarle al Abuelo
Fuego.
139
Ciñéndome a las normas que los toltecas y sus
antepasados han utilizado durante milenios, le
pregunté al Fuego qué era lo que estaba haciendo
mal. Y el Fuego nos dio una respuesta; una respuesta
que también tenía que ver con otras anomalías que
habíamos encontrado durante la práctica de la
recapitulación. Esta respuesta llegó de modo
inesperado en uno de nuestros talleres.
Era el año de 1994 y durante nuestro taller intensivo
anual sobre recapitulación sucedió algo inusual. El
taller se desarrollaba en un albergue de montaña
rodeado de bosques y situado en la ladera de una alta
montaña del sur de la Ciudad de México. No
disponíamos de suministro de electricidad y
teníamos, por tanto, que servirnos de un generador
para encender algunas bombillas.
En este taller, los participantes se dedican a realizar
algunos ejercicios toltecas antes de meterse en una
caja en cuyo interior pasaban toda la noche haciendo
recapitulación. Pero antes de que terminara esta
larga sesión nocturna, a eso de las seis y media de la
mañana, había un paréntesis entre las dos y las tres
de la madrugada que aprovechábamos para hacer
otros ejercicios de refuerzo. Me imagino que todo
140
esto puede resultarles un tanto extraño a todas
aquellas personas que no tengan conocimiento de la
dinámica de una experiencia como ésta. Después de
que haya leído la parte práctica de esta obra, verá
cómo todos los procedimientos de este tipo tienen
más sentido de lo que a primera vista pudiera
parecer.
Pues bien, en este particular taller de 1994, ya
hablamos llegado al paréntesis de las dos de la
madrugada y nos disponíamos a comenzar el
ejercicio, cuando de repente se detiene el generador
de electricidad y nos quedamos a oscuras. Los
coordinadores salimos enseguida a ver lo que le
pasaba al aparato, no sin antes decirles a los
compañeros del grupo que se mantuviesen callados y
tranquilos durante nuestra ausencia. Cuál sería
nuestra sorpresa cuando al regresar, después de
echarle gasolina al generador, vimos que el grupo no
había hecho el más mínimo caso de nuestra
advertencia. Todos hablaban de cómo les había ido
en su intento de recapitular dentro de la caja.
Estábamos en los primeros días del taller, periodo en
que el proceso es un poco más difícil y los asistentes
—como los aviones— se encuentran “calentando
141
motores” antes de despegar. No había duda de que
habían aprovechado nuestra ausencia para tener una
animada conversación sobre los detalles del proceso.
—Un momento, un momento, ¿qué están haciendo?
—los interrumpí—, ¿No he dicho muchas veces que la
recapitulación es una experiencia del lado izquierdo,
y que si nos ocupamos en conversaciones del lado
derecho aterrizaremos en este lado, y será entonces
más difícil conseguir una verdadera recapitulación?
Puesto que han llevado la atención al lado derecho,
mucho me temo que esta noche vamos a tener
dificultades.
Traté entonces de reconducir al grupo con estas
palabras:
—Recuerden que para adentramos en la
recapitulación debemos conmutar la conciencia del
lado derecho por la conciencia del izquierdo. Bien,
tratemos de hacerlo lo mejor que podamos. La
próxima vez hagan caso de lo que digo.
A la mañana siguiente me di cuenta de que algo
inesperado había sucedido. ¡Todo el mundo estaba
entusiasmado porque la segunda estancia en el
interior de la caja había sido para ellos la más
fructífera hasta ese momento! Yo estaba asombrado.
142
Ese resultado contradecía parte de la teoría en la que
estaba basada nuestra práctica.
A la siguiente noche decidí llevar a cabo un
experimento. Durante el paréntesis de dos a tres de
la madrugada se le pidió al grupo que trabajara en
equipos de cinco personas. La idea era que hablaran
—esta vez ya a propósito— de sus experiencias,
resultados y obstáculos relacionados con el proceso
de recapitulación. Los resultados, para nuestra
sorpresa, siguieron la misma tónica de la noche
anterior; lo cual nos dio pie para pensar que el
proceso había, a todas luces, mejorado. ¿Qué estaba
pasando? La respuesta no se hizo esperar mucho: la
encontramos en ese mismo taller.
En nuestros talleres de recapitulación tenemos por
costumbre trabajar con el más eficaz y antiguo de los
poderíos. (22) el Abuelo Fuego. Sucedió una de esas
noches en las que estábamos reunidos alrededor del
fuego practicando neneviery; (23) esto es, abriendo
nuestros corazones y pidiendo consejo. La visión me
llegó de pronto y pude ver qué era lo que desde el
principio habíamos hecho mal.

143
(22) Poderío es una palabra que he tomado de los
wirrarikas, un pueblo indígena que mantiene viva
la tradición de los antiguos toltecas. Es cercana,
aunque distinta, a la palabra poder. El vocablo
poderío, en el sentido que lo usan los indígenas
wirrarika se refiere a un “poder especial”, algo
parecido a una entidad o fuerza que pertenece a
un lugar determinado del universo. Hay poderíos
pertenecientes a sus lugares sagrados en el
desierto o en las montañas. Hay poderíos
relacionados con lugares específicos en la
naturaleza como pueden ser un río, lagos, ojo de
agua o un barranco con características especiales.
Además, están los cinco grandes poderíos que
gobiernan en el plano en que vivimos: El Abuelo
Fuego, que es el más antiguo; la Tierra, que es
nuestra madre; el Sol, que es nuestro padre e hijo
del Fuego; el Viento, que es nuestro hermano o
hermana y también el mensajero que comunica a
todos los poderíos; y, por último, el Agua, que es
asimismo nuestra madre.

144
(23) Neneviery es la ofrenda que se hace al Fuego;
consiste en hablarle en voz alta y de forma íntima
y con palabras que salen del corazón.

Uno de los aspectos más notables de la recapitulación


es la experiencia de revivir acontecimientos pasados.
La caja, o cualquier cosa que esté alrededor,
desaparece; y de repente se encuentran reviviendo
en el presente algo que sucedió hace mucho tiempo.
Es la entrada a la realidad aparte cuando el tiempo y
el espacio dejan de ser lo que normalmente son.
Es imposible vivir esto con la conciencia ordinaria del
lado derecho. Entrar en el espacio de la
recapitulación es trasladarnos al “otro lado”. Debido
a esto, nos habíamos esforzado todo lo posible por
apartarnos de la conciencia ordinaria (lado derecho)
para así entrar en ese estado profundo de realidad no
ordinaria llamado recapitulación. Parecía una
estrategia congruente y de hecho había funcionado.
Sin embargo, había un problema; algo faltaba, y ese
algo era la participación del lado derecho.
Y este fue el mensaje del Abuelo Fuego: “Somos seres
duales: tonal y nagual. Ambos lados están siempre
145
presentes. Los dos estaban presentes cuando vivimos
esos acontecimientos difíciles que necesitamos
recapitular. Y los dos tienen que estar presentes para
conseguir la sanación.”
Desde luego que somos seres duales y que
necesitamos ambos lados para llegar a una sanación
completa. ¡Por eso fue muy útil hablar de la
recapitulación en mitad de la sesión nocturna de
nuestro taller! De pronto, todas las piezas empezaron
a encajar. El rompecabezas empezó a tener sentido.
Este fue el primer caso de toda una serie de
descubrimientos en recapitulación. Más adelante,
muchas otras piezas empezaron a caer en el lugar
preciso. Considerar la recapitulación únicamente
como un proceso del lado izquierdo fue una
equivocación. Somos seres duales y la sanación debe
realizarse de forma integral; esto es, mediante el
concurso de ambos lados. Cada lado tiene sus propios
recursos y, por consiguiente, los das deben intervenir.
Este mismo planteamiento nos sirvió para encontrar
la solución al misterio de esos “recapituladores” que,
tras llevar a cabo el proceso, volvían a sus antiguas
rutinas supuestamente desterradas para siempre. Y
es que cuando el daño inicial se produjo, estuvieron
146
implicados los dos lados de nuestro ser; de aquí que
tengamos que implicar de nuevo a estos dos lados
para propiciar la sanación.
Primero fuimos parte de una interacción emocional
que tuvo lugar en la realidad ordinaria (lado derecho)
y a continuación emitimos un comando energético
(lado izquierdo). Después de esto, bloqueamos el
proceso natural de sanación mediante la introducción
de una rutina de pérdida de energía (un hacer); hecho
que se produce en el ámbito de la realidad ordinaria.
Vemos pues que ambos lados están involucrados en
este proceso. Por otra parte, hay que decir que si no
fuese por la persistente practica del hacer, nuestro
cuerpo energético cicatrizaría por sí mismo la herida
energética.
Ahora bien, del mismo modo que el hacer o rutina en
el lado derecho sirvió para reforzar y hacer
permanente el daño inicial del campo de energía que
tuvo lugar en el lado izquierdo, la práctica del no-
hacer en el lado derecho sirve para hacer permanente
la sanación producida por la recapitulación en el lado
izquierdo.
El secreto está en invertir todo el proceso. La figura
que sigue nos muestra cómo se realiza esto. Las
147
prácticas de recapitulación en la caja producen una
“restauración provisional”; o sea, que es como si se
pusiese un “parche energético" para cerrar la herida
energética.

Fig.6. Restauración provisional: la recapitulación


“pone un parche” en el cuerpo energético.

Este es el momento en que hemos terminado de


recapitular los acontecimientos que teníamos
incluidos en nuestra lista. Nos sentimos aliviados y
más fuertes porque hemos detenido el escape de
energía que se producía a través de los antiguos
agujeros que existían en nuestro cuerpo energético.
En este punto es posible suspender las rutinas de
pérdida de energía. Nos sentimos tan felices que
esperamos liberarnos de las ataduras de nuestra
historia personal. Pero el proceso no ha terminado
por completo. Para reforzar los parches energéticos
de forma que se hagan permanentes, tenemos que
practicar esos intencionados actos llamados no-
haceres; actos que son congruentes con la sanación
del proceso de recapitulación.

148
Actos deliberados.

Ahora es la ocasión de volver a la historia de María.


Imaginemos que llega a un punto en que se decide a
aceptar el reto de la recapitulación para poder
desembarazarse de su problema.
Para este fin, prepara una lista de los
acontecimientos que desea recapitular y lleva a cabo
el proceso dentro de la caja de madera. Llega un
momento en que le toca el turno al acontecimiento
relativo a su “promesa” de esconder sus sentimientos
a los demás. María recapitula este acontecimiento y
lleva a cabo con éxito el mágico proceso de la
autosanación. Por primera vez, desde que tenía cinco
años, se siente aliviada y libre. Ahora ya es capaz de
prescindir de la dolorosa rutina de reprimir la
exteriorización de sus sentimientos. Una vez
conseguido esto, sus relaciones personales empiezan
a mejorar notablemente. Parece como si renaciera de
sus cenizas.
Pero en todo esto hay un problema potencial que es
el siguiente: si ella, después de haber recapitulado los
acontecimientos de su vida, no comienza
inmediatamente a practicar los no-haceres, hay
149
muchas probabilidades de que, pasado un
determinado periodo, pierda todo lo que ha ganado.
Por haceres entendemos las acciones que son
congruentes con nuestra historia personal y que,
además de reforzar nuestro ego, refuerzan también
esta historia personal; mientras que por no-haceres
debe entenderse, en general, aquellas acciones que
no son congruentes con nuestra historia personal. Por
ello, la continua y cuidadosa práctica de los no-
haceres tiene la virtud de producir una
desestructuración del ego, lo cual nos conduce a
descubrir qué es lo que hay detrás de la fantasía de
este ego. Los no-haceres, cuando se realizan de forma
equilibrada, producen libertad.
En el ámbito de la recapitulación, los no-haceres son
aquellas acciones congruentes con el proceso de
sanación, del mismo modo que los haceres han sido
congruentes con el proceso de la enfermedad
energética. En el caso de María, el hacer fue no
expresar nunca lo que sentía; mientras que el no-
hacer sería expresar de manera consciente sus
sentimientos cada vez que se le presentara la
oportunidad de hacerlo. Ella tendría que practicar
esto no sólo porque lo necesita, sino también porque
150
es parte de su estrategia de convertir en permanente
la sanación provisional conseguida con la
recapitulación. Este tipo de acciones son conocidas
como actos a propósito o deliberados y son
necesarios para alcanzar una reparación o
restauración definitiva (véase la figura 7).
Fig.7. Restauración definitiva después de un periodo
de actos deliberados.

Es evidente que la práctica de los no-haceres debe


equilibrarse con una dosis apropiada de sentido
común. Esto significa que no debemos realizar la
práctica de los no-haceres en una forma o intensidad
que podría resultar en problemas más serios que los
que pretendemos solucionar.
Por último, y para cerrar este capítulo, incluimos la
figura 8, que ilustra el proceso de la aparición de la
enfermedad energética provocada por las
interacciones emocionales, así como el posterior
proceso de sanación mediante la recapitulación.
Observa cómo el proceso de recapitulación es inverso
al proceso de daño energético.

151
Fig.8. La Recapitulación revierte el proceso de daño
energético.

5
¿QUIÉNES DEBEN HACER LA RECAPITULACIÓN?

Sugerencias y precauciones para casos especiales.

Una pregunta importante que me suelen formular


durante las presentaciones de mis seminarios de
recapitulación es sobre si el proceso entraña algún
riesgo potencial para el participante. Se trata de una
importante pregunta y mi contestación en general es
negativa. En efecto, la recapitulación es una práctica
que no implica riesgo alguno al llevarla a cabo. No
obstante, existen algunos casos especiales que
requieren algún comentario de nuestra parte.
Abordemos, pues, esta cuestión enumerando las
preguntas que con más frecuencia se hacen y sus
correspondientes respuestas.

P. ¿Se corre algún riesgo al practicar la


recapitulación?
152
R. En absoluto. No se corre ningún riesgo durante la
práctica de la recapitulación como no sean los propios
de cualquier actividad normal como caminar,
bañarnos o bailar. Como es lógico, nadie está a salvo
de sufrir un accidente mientras realiza una de estas
actividades, pero este accidente no tendría por qué
relacionarse con un riesgo potencial propio de esa
actividad específica. Al igual que pasa con el baile, la
meditación o el jogging, la recapitulación requiere
que la persona que la practique posea un mínimo de
salud y aptitud física.

P. Los estados de realidad no ordinaria como, por


ejemplo, los de recapitulación profunda: ¿implican
algún riesgo?
R. Bien es verdad que se experimenta un cambio a un
estado diferente de conciencia; pero en esto no hay
ningún riesgo por la sencilla razón de que los cambios
de conciencia forman parte de nuestras capacidades
normales como ver, oír o pensar. El hecho de que por
regla general no sepamos cómo utilizar o entrar en
esos otros estados de conciencia, no quiere decir que
vamos a recibir algún daño una vez que estemos
dentro.
153
Mientras se realiza la recapitulación, puede
cambiarse todo el entorno. Podrán escuchar voces,
ver visiones, y tener sensaciones físicas. Podrán ver al
mismo diablo, por así decirlo, sin que ello suponga
peligro alguno. La recapitulación es un viaje; un viaje
hacia el yo, un viaje a la parte oculta de ese yo. Pero,
en cualquier caso, será un viaje seguro de ida y
vuelta. Vean lo que vean, será parte de la
experiencia, por lo que siempre tendrán garantizado
el retorno a la conciencia ordinaria. Lo más
importante de todo esto es el grado de autosanación
que podrán alcanzar mientras estén en el otro lado.
P. ¿Hay algún peligro en pasar un determinado
periodo que pueden ser horas en el interior de una
caja de madera?
R. No, no hay ningún peligro, ya que van a
introducirse en una caja que tiene suficiente
ventilación. Lo que se pretende con entrar en la caja
es un aislamiento del mundo de forma que uno pueda
enfocar toda su atención sobre el acto de la
recapitulación. Hay también otras ventajas, pero
éstas serán analizadas cuando tratemos de los
procedimientos técnicos de la recapitulación.

154
P ¿Quiénes deben practicar la recapitulación? ¿Es
recomendable para todo tipo de personas sin
excepción alguna?
R. Generalmente, la recapitulación, como proceso
natural que es, forma parte de la existencia de todo
ser humano. La recapitulación del moribundo y la
recapitulación espontánea, de las que ya hemos
hablado, corroboran lo anterior. Por ello, la práctica
específica de las técnicas de la recapitulación
deliberada se recomienda a casi todo el mundo que
tenga un pasado y un cuerpo energético que no haya
sido tratado de la manera más saludable,
energéticamente hablando, claro está. O sea, que es
recomendable para casi todos los adultos de la
sociedad moderna. La única condición previa es que
no tengan una circunstancia desfavorable —física o
mental—, para la cual las técnicas de la
recapitulación estuviesen contraindicadas. Estos son
casos excepcionales que describiré enseguida.
En términos generales, la recapitulación no es
recomendable para las personas que estén muy
enfermas o muy sanas. Por el contrario, la
recapitulación sí es recomendable para todos
aquéllos que presenten síntomas de lo que yo llamo
155
la patología de la gente normal; es decir personas
que en su vida cotidiana no sufren problemas graves,
pero que sí tienen el inconveniente de una continua
pérdida de energía por causa de unos malos hábitos
energéticos adquiridos en el pasado. Por
consiguiente, aquéllos que estén muy por encima o
muy por debajo de la normalidad no deberían de
momento recurrir a la recapitulación; es más, en
algunos casos incluso sería contraproducente,
Analicemos ahora algunos colectivos específicos y,
para ello, comenzaré con el más feliz de todos: el de
los niños.

Niños.

Por regla general los niños gozan de un buen estado


energético; por consiguiente, la práctica de la
recapitulación no les reportaría apreciables
beneficios. Además, las técnicas de recapitulación
contienen pasos y procedimientos que requieren un
tipo especial de autocontrol y disciplina; facultades
156
que no suelen encontrarse en las primeras fases del
desarrollo del niño.
En el caso de niños con problemas especiales,
incluyendo los derivados de experiencias traumáticas
del pasado, debemos aclarar que no tenemos
investigación de campo suficientemente relacionada
con el uso de la recapitulación para este grupo en
especial; por tanto, mi opinión es que todavía no
tenemos pruebas suficientes como para recomendar,
con toda garantía, la práctica de estas técnicas por
parte de los niños. Quizá futuras investigaciones nos
abran nuevos caminos en este campo.

Adolescentes.

He tenido algunos casos de adolescentes que


culminaron el proceso de recapitulación con
resultados satisfactorios. Sin embargo, la mayoría de
las veces no surtió los efectos apetecidos, por las
siguientes razones:
Muchos de estos jóvenes tienen un cuerpo energético
muy sano debido a que todavía no han sufrido
traumas emocionales importantes, por lo que no hay
mucho sobre lo que ellos tengan que recapitular.
157
Hasta ese momento han llevado una vida bastante
saludable desde el punto de vista energético.
No obstante, el otro extremo es también posible. Una
de las enfermedades existenciales de las sociedades
tecnológicas occidentales es la que yo llamo síndrome
de la juventud decrépita. He visto a mucha gente
joven que no superaba los veinte años, cuyo estado
energético era muy similar al de personas ancianas y
enfermas. Sus cuerpos estaban cansados y débiles y,
lo que es peor, sus almas también presentaban signos
de vejez, enfermedad y cansancio. En la mayoría de
los casos, estos jóvenes vivieron o estaban viviendo
situaciones extremadamente difíciles por problemas
de desintegración familiar, soledad, drogas, violencia
y otras penalidades por el estilo.
Mi impresión sobre estos casos es que algunos de
estos jóvenes sacaron provecho de la práctica de la
recapitulación, mientras que otros no; estos últimos
principalmente porque no estaban aún preparados y
dispuestos a un verdadero cambio. Puede ser que la
rabia interna les impidiese ver dónde estaba su
verdadero enemigo, o que quisieran explorarlo todo,
por lo que no estaban muy predispuestos a
someterse y a centrarse en una sola práctica que
158
requiere concentración y disciplina. La recapitulación
no es la clase de método de sanación que encuentro
más apropiada para ellos. Creo que es más útil y
beneficioso que participen en algunos de nuestros
otros talleres que conlleven actividades físicas y
“aventuras”, como las que organizamos en ciertos
bosques, selvas o desiertos.
Dicho lo anterior, cabe mencionar que puede ser
beneficioso, para los jóvenes que tengan inclinación
natural al desarrollo interno, el practicar la técnica,
para el caso de recapitular eventos especiales que los
hayan dejado inquietos o confundidos, lo cual es
distinto que embarcarse en la recapitulación
completa de la propia vida, que en general conviene
abordar ya en la edad adulta.

“Tonales” saludables.

Utilizo esta expresión cuando hablo de ese tipo de


gente especial que ha encontrado su propia forma de
vivir usando su energía de un modo muy saludable.
Me refiero a esas personas que no se pelean con la
vida, sino que danzan con ella. Por regla general,
estas personas no suelen tener lesiones graves en su
159
cuerpo energético; y si las han tenido, están ya
recuperadas. Para esta gente —casi siempre feliz,
creativa y productiva— la recapitulación no es un
asunto urgente, es más bien un asunto pendiente. De
cualquier manera, nunca se sabe lo que puede surgir
durante la recapitulación. De aquí que tengamos que
andarnos con mucho cuidado, ya que muchas veces la
actitud de que “estoy estupendo” y de que “lo tengo
todo en la vida”, puede ser la máscara tras la que se
esconde una gran mentira. En estos casos la
recapitulación es un asunto de vida o muerte.
Pero supongamos que hablamos de personas que no
tienen grandes problemas procedentes de su pasado.
Admitamos que estas personas pueden realmente
congratularse de llevar una vida feliz, saludable e
intensa; aunque, como seres humanos que son, no
pueden considerarse del todo perfectas. No es
posible controlarlo todo de forma continua. A veces
las cosas marchan mal y necesitamos recapitular unos
acontecimientos específicos. Por ello, a estas
personas les vendrían muy bien las últimas técnicas
de este libro relativas a la recapitulación de hechos
aislados.

160
Veamos ahora aquellos casos en los que por
justificadas razones es más recomendable no hacer la
recapitulación. Estos son los casos de excepción.

Pacientes mentales.

Una de las cosas que hace la recapitulación es alterar


la percepción del que la práctica. Está comprobado
que uno de los problemas más acuciantes que hoy en
día tiene la gente es vivir bajo la fijación de una sola
forma de percibir el mundo; y de esto tiene mucha
culpa el control que ejerce el ego. Por ello, parte de la
metodología en la que se funda mi trabajo está
orientada a alejar a la gente de la percepción normal.
La idea es llevarla al otro lado a fin de que obtenga
una perspectiva que equilibre la visión incompleta
que usualmente tiene.
Ahora bien, ¿qué pasa con esos pacientes mentales
cuya percepción está ya alterada por efecto de su
padecimiento? ¿Qué sucedería si los introducimos en
prácticas que intentan alterar la percepción? Lo más
probable es que estarían, si cabe, aún más perdidos y
confusos.

161
Por esta razón y por experiencia, digo que la
recapitulación no es indicada para personas que
sufran trastornos mentales. Lo que ellas necesitan no
es un estado alterado de percepción, sino encontrar
un camino que las conduzca a una percepción
“normal”. No hay razones para alterar más un estado
que ya está de por sí bastante alterado. Lo que estas
personas tienen que hacer es emplearse en prácticas
que las devuelvan a la realidad diaria.
Hay mucha gente con trastornos mentales que
tiende a buscar actividades chamánicas o esotéricas;
y lo hace porque está convencida de que lo que ve se
debe a algún tipo de don que la hace especial en
comparación con los demás. Algunas de estas
personas necesitan realmente someterse a
tratamiento médico, si bien la mayoría de las veces lo
ignoran.
Lo lamentable del caso es que hay algunos grupos o
individuos que pasan esto por alto con tal de no
perder clientes potenciales. Cuanto más extraña o
rara sea la persona, más insisten estos aprovechados
en alimentarles la fantasía de que posee un don
especial. Por esto nunca hay que hacer a un lado el
propio criterio y sentido común; ya que nos servirán
162
para no ser víctimas de estos incalificables grupos o
personas.
Está probado que la recapitulación no es
recomendable para personas que padezcan
esquizofrenia, delirios psicóticos, así como
depresiones fuertes con tendencia suicida; o sea, que
en general está contraindicada para gente que
constituya un caso clínico de enfermedad mental.
Pero ¿cuál es la difuminada frontera que separa un
caso clínico del que no lo es?
Mucha gente hace preguntas de este estilo: “He
estado en tratamiento médico por depresión, pero
ahora me encuentro perfectamente bien. ¿Puedo
hacer recapitulación?” O bien esta otra, “estoy
sometida a tratamiento psiquiátrico y tomo pastillas,
¿me iría bien la recapitulación?” Puesto que cada
caso es diferente, no existe una respuesta general
para éstas o similares preguntas; aunque sí existen
algunas consideraciones orientativas que nos pueden
ayudar.
Si estás pasando una intensa depresión o te asaltan
de forma recurrente pensamientos de suicidio, no es
recomendable en tu caso la recapitulación. Esto es
diferente a que alguien diga que está deprimido
163
porque está preocupado o disgustado por algún
problema ocasional en su vida. En este supuesto no
hay inconveniente alguno para que esta persona
realice la recapitulación. Es necesario hacer distinción
entre el sentido popular del vocablo deprimido, que
fundamentalmente es el de estar “preocupado por
algo”, y el concepto médico de depresión que implica
una serie de síntomas, una cierta cronicidad, y
trastornos orgánicos.
El caso es que también es común que una persona
esté un tanto deprimida o infeliz porque no le gusta
cómo es o cómo vive; en casos así, no clínicos, la
recapitulación podría incluso ser la cura principal para
dichos malestares del alma.
Es por ello que cuando me hacen las preguntas
anteriormente mencionadas, lo que siempre hago es
aconsejar que consulten el asunto con el médico. Que
le expliquen exactamente qué es lo que van a hacer
durante la recapitulación, y el doctor, a la vista de su
historial clínico y de la información facilitada, les dará
una respuesta más autorizada sobre si es o no es
conveniente para ellos llevar a cabo la recapitulación.

Drogadictos.
164
Por razones muy parecidas a las que hemos empleado
para la gente con trastornos mentales, la
recapitulación no es recomendable para las personas
que consumen drogas. No hablo de aquella gente que
ocasionalmente han consumido drogas en alguna
época de su vida, sino de consumidores habituales.
Las drogas alteran la percepción de una manera
incontrolada; el individuo que las utiliza con una
cierta regularidad tiene su percepción alterada,
aunque él o ella no sea consciente de ello. Cuanto
más duras sean las drogas, más riesgo entraña
cualquier tipo de práctica relacionada con el lado
izquierdo.
La gente que consume drogas está caminando sobre
una delicada línea que yo llamo el punto de no
retorno. Debemos tener en cuenta que nuestra salud
mental es un sistema frágil y que, por lo tanto, no es
invulnerable. Considero mi responsabilidad decirlo
alto y claro: he visto a muchos jóvenes con sus
“fusibles fundidos” porque no vieron con claridad el
momento en que tenían que parar. Algunos de ellos
tenían buenas miras espirituales, pero no eran
conscientes del riesgo que estaban corriendo. Esta es
165
una de las razones por las que siempre trato de
disuadir a la gente que se imagina que las drogas
pueden ser un medio más fácil para pasar al otro
lado. La recapitulación es una técnica sin riesgo
alguno en ese tipo de búsqueda, pero no lo es así
cuando va acompañada del consumo de drogas.
En este examen que estoy haciendo sobre el uso de
las drogas en relación con la recapitulación, quiero
añadir algún comentario sobre la utilización de
drogas consideradas “blandas”, como la marihuana y
el tabaco.

La marihuana.

Mis investigaciones en este campo me dicen que los


consumidores de marihuana pierden hasta 50% de los
beneficiosos resultados de la recapitulación; una gran
desventaja si pensamos que, de entrada, la
recapitulación no es una empresa fácil.
Alguna gente fuma marihuana con la presunción de
que esta droga lo llevará —aunque sea un poco—a la
conciencia del otro yo. Pero no es así. Aun cuando la
marihuana produce un aparente aumento de la
sensibilidad, lo cierto es que lo que hace es estimular
166
el centro de la razón, circunstancia que la convierte
en una droga del lado derecho. Debido a esto, una de
las propiedades de la marihuana es estimular el
pensamiento; por lo que no es raro que quien la
consuma piense la misma cosa una y cien veces sin ni
siquiera percatarse de ello. O también puede tener
pensamientos vulgares y tontos y creer que son de lo
más extraordinario. La verdad desnuda aparece una
vez que los efectos han desaparecido y se da cuenta
de que su vida no es ni un ápice mejor que antes; que
sus brillantes proyectos se han esfumado como el
humo.
En pocas palabras: el uso de la marihuana es un
obstáculo para alcanzar esa parte tan importante de
la recapitulación que es la conciencia del lado
izquierdo.

El tabaco.

Si bien el tabaco no estimula la mente como la


marihuana, sus desastrosos efectos sobre la
capacidad respiratoria de los humanos lo hace
nefasto para la recapitulación. Los fumadores se
exponen a reducir los beneficios que podrían obtener
167
de la recapitulación en una cuantía que oscila de 20 a
50%, dependiendo de la intensidad y antigüedad de
su consumo.
La respiración es una de las herramientas mágicas
que utilizamos para restaurar nuestro cuerpo
energético durante la recapitulación. Si nuestro
sistema respiratorio está bloqueado por la nicotina,
poco podernos hacer para culminar con éxito el
proceso.
Si verdaderamente estás interesado en obtener algún
beneficio de la recapitulación y eres fumador
ocasional o habitual de tabaco o marihuana, deberás
abandonar enseguida el uso de estas sustancias y
encontrarás muchos beneficios adicionales. Antes de
empezar la recapitulación, necesitarás de quince a
sesenta días para hacer desaparecer de tu organismo
los perniciosos efectos de estas sustancias.
Esperamos que la energía adicional que se adquiere
con la recapitulación te sirva para dejar de fumar
definitivamente.

El caso de Sonia.

168
Quiero terminar esta primera parte contando la
historia de una joven que no respetó las normas
restrictivas que aplicamos a consumidores de drogas
y a personas con trastornos mentales. En toda mi vida
profesional ésta ha sido la única vez que una persona,
con las dos condiciones excluyentes anteriores, no
tuvo reparos en mentirnos para poder asistir a uno de
nuestros talleres de recapitulación.
El taller, que se desarrollaba en Europa, estaba
llevándose a cabo en un viejo monasterio de
propiedad privada situado en medio de la campiña;
un lugar tranquilo y aislado muy apropiado para un
grupo que iba a trabajar la recapitulación.
La mujer protagonista de esta historia tenía entonces
una edad cercana a los treinta años. Para este taller, y
para todos los talleres, les pedimos a los
componentes del nuevo grupo que contestaran un
cuestionario que versaba principalmente sobre
problemas médicos o condiciones particulares que
pudieran desaconsejar la práctica de la
recapitulación; esto, como es natural, se hace con el
fin de evitarles riesgos innecesarios a los asistentes.
Algunas de las preguntas eran muy directas y
concretas con respecto a los trastornos mentales y al
169
consumo de drogas. Sonia (24) respondió a estas
preguntas de la misma forma que los restantes
miembros del grupo: dijo que no consumía drogas y
que no padecía ningún tipo de trastorno mental.
Mintió en ambas preguntas.
Trabajamos unos pocos días y el proceso se fue
intensificando para todo el mundo. De pronto Sonia
comenzó a hablar de forma incoherente y a gesticular
de un modo exagerado. Tanto su extraña forma de
hablar como las distorsionadas expresiones de su
rostro nos alarmaron a todos. Cuanto más capaz era
de desconcertar y de asustar a la gente, más deleite
parecía que le causaba la situación. Al principio, la
mayoría de los asistentes creían que su extraño
comportamiento tendría que ver con su proceso de
recapitulación; pero cuando vieron que según pasaba
el tiempo su forma de comportarse se hacía más
extraña y desquiciada, empezaron a preocuparse en
serio.
Por mi parte, intenté hablar con ella para ver qué era
lo que le estaba pasando; pero sus respuestas fueron
de lo más disparatadas. Le dije que, si no era capaz de
controlarse, no tendría más remedio que pedirle que
dejara de trabajar con el grupo. Su reacción fue de
170
desafío y comenzó a hacer todo lo contrario de lo que
se le pedía. Cuando la vi algunas noches errar por las
inmediaciones del monasterio asustando a todo el
mundo, me di cuenta de que su estado era
verdaderamente grave.

(24) Se ha cambiado el nombre para ocultar la


verdadera identidad de la persona.

Finalmente tomé la determinación de llamar a sus


familiares para hacerles saber el problema que
teníamos con ella. La verdad es que no parecían estar
muy sorprendidos por mi llamada. Su madre me dijo:
—Sí, le advertí que no fuese a esas reuniones. Al igual
que su padre, ha tenido episodios de esquizofrenia y
además tiene problemas con la droga.
Su novio me informó que dos días antes, ya
empezado el taller sobre recapitulación, Sonia lo
visitó y se tomó una mezcla de heroína y cocaína. Me
aseguró que, aunque él lo había intentado en
repetidas ocasiones, no había conseguido que ella
dejara la droga.

171
Entonces le pedí al novio que se acercara al
monasterio para hacerse cargo de ella, así me
respondió:
—No, no me atrevo a ir. Ella es más corpulenta que
yo y no podría manejarla.
“¡Dios mío!, pensé, ¡en buen lío me he metido!”
—¿Ha estado alguna vez sometida a tratamiento
médico? —pregunté a su madre.
—Sí, y si lo desea, puedo darle el número de teléfono
de su psiquiatra.
Así que llamé al doctor, y me dijo:
—Escuche, por la descripción que me está dando, me
temo que ella tenga un episodio esquizofrénico
probablemente desencadenado por las drogas que
consumió. Bajo esas circunstancias, la falta de sueño
y los ejercicios físicos aumentan el riesgo de que caiga
en uno de esos episodios aún más. Con anterioridad
ya ha tenido esta misma clase de problemas. Ella
corre un verdadero peligro y podría hacerse daño o
atentar contra su propia vida, lesionarse. Lo que debe
hacer es llevarla cuanto antes al hospital más
próximo. Como en estos momentos no sabe lo que le
está pasando, seguramente no se dejará conducir y

172
tendrá que trasladarla a la fuerza. Corre un verdadero
peligro —insistió.
Tengo que confesar que no me gustó nada lo que
escuché, pero no había otra alternativa. Me resigné a
lo que me deparaba el destino y me prometí a mí
mismo que haría todo lo posible para proteger a la
chica y al mismo tiempo proteger al grupo.
Manolo, mi viejo amigo y colaborador, estaba allí
conmigo y nos dividimos el trabajo. Yo continuaría
trabajando con el grupo y él realizaría la parte más
dura y desagradable: llevaría a Sonia al hospital
utilizando la fuerza si fuese necesario.
Me llevé a los participantes a la casa de un miembro
del grupo, mientras Manolo intentaba en el
monasterio convencer a Sonia para que descansara,
para que pidiese ayuda a su familia o para que
acudiese al doctor. Parecía que no había nada que
hacer. Cuando oyó la palabra doctor se puso furiosa y
empezó a insultar a Manolo. Así que él puso en
marcha el plan B, que consistía en aprovechar la
menor oportunidad para engañarla de alguna forma y
llevarla al hospital. Procuraba por todos los medios
no recurrir al plan C, que suponía una lucha a brazo
partido para reducir a la corpulenta Sonia. Por si
173
fuese poco. Manolo tenía otra preocupación
relacionada con una confesión que nos hizo la madre
de Sonia cuando estuvimos hablando de su hija: el
novio de la chica tenía sida.
—¿Qué pasa si esta mujer me muerde? —pensaba
Manolo.
De todos modos, siendo el fenomenal guerrero que
es, Manolo aceptó la tarea con el mejor de los
ánimos. Puesto que ella había rechazado todas las
invitaciones para ir a desayunar a la ciudad, Manolo
le dijo:
—Estoy hambriento y no sé qué hacer, Víctor me ha
dicho que no me separe para nada de ti, así que no
puedo salir para desayunar.
Al parecer esto conmovió de alguna manera a Sonia
porque dijo:
—Yo puedo acompañarte mientras desayunas.
Así que ambos dejaron el monasterio. Ya en la
ciudad, y una vez fuera del coche, Manolo simuló
buscar una cafetería donde hacían unos “huevos
fritos exquisitos” y pasó de largo todas las cafeterías
que se iban encontrando por el camino. Para
distraerla empezó a hablarle de lo buena que era la
cafetería que estaban buscando, pero lo que en
174
realidad hacía era acercarla cada vez más al hospital.
Cuando finalmente llegaron a la entrada principal del
hospital, Sonia descubrió la trampa e intentó correr;
pero Manolo fue más rápido y la inmovilizó con un
fuerte abrazo. Ella se resistió y batalló durante unos
segundos, pero enseguida relajó su cuerpo y se dio
por vencida. Manolo sólo tuvo que transportarla unos
metros hasta donde la esperaba el personal del
hospital, ya que habían recibido una llamada del
doctor de Sonia explicándoles la situación.
Dentro ya del hospital, una amigable doctora se hizo
cargo de ella y se la llevó a una sala de
reconocimiento. Sonia le dirigió a Manolo una última
mirada de odio antes de desaparecer tras la puerta de
la sala. Durante una temporada fuimos objeto de su
odio y de su rencor. Sin embargo, algunos meses más
tarde, recibimos una carta suya en nuestras oficinas
de México en la que nos daba las gracias por nuestro
amable interés en protegerla de ella misma.
Esta fue la única vez, en veinte años de talleres y doce
años de recapitulación, en que tuvimos que en
enfrentarnos a una delicada situación como la que
acabo de narrar. He incluido aquí el caso de Sonia
para poner sobre todo de relieve lo importante que
175
es no emprender prácticas relacionadas con el lado
izquierdo cuando existan antecedentes de trastornos
mentales o consumo de drogas.

SEGUNDA PARTE
LAS TÉCNICAS: EL MODO DE REALIZAR LA
RECAPITULACIÓN.

6
LA TÉCNICA AVP DE LOS DIEZ PASOS PARA LA
PRÁCTICA DE LA RECAPITULACIÓN.

Por ser un acto natural, la recapitulación puede


lograrse a través de diversos medios. En la primera
parte de este libro hemos hablado de la
recapitulación espontánea, la cual se alcanza de un
modo accidental en muy variadas circunstancias.
Las conexiones corporales con el pasado constituyen
un elemento importante de varios sistemas
psicoterapéuticos. De aquí que la manipulación
corporal y el masaje intenso puedan sacar a la
superficie emociones y sentimientos de nuestro
176
pasado oculto. Las técnicas catárticas que utilizan
posturas físicas dolorosas, o las de danza y saltos
rítmicos continuos, también pueden propiciar que
revivamos emociones que han estado reprimidas
durante mucho tiempo. Algunas de ellas pueden
estar vinculadas con acontecimientos pertenecientes
a nuestro pasado remoto. Las técnicas respiratorias
(como, por ejemplo, la respiración alotrópica, el
renacimiento y la terapia primal) también abren las
compuertas para que fluyan los sentimientos
reprimidos.
Todas estas técnicas, cuando se administran por
profesionales expertos, pueden resultar muy útiles
para que la gente se acerque más a sí misma. Sin
embargo, ninguna de estas técnicas trata la gama de
los acontecimientos relevantes de nuestro pasado de
una manera precisa a través de un proceso integral
que conduzca a la sanación del cuerpo energético.
Algunas de ellas son muy adecuadas para sacar al
exterior nuestros sentimientos; mientras que otras
ayudan a que los recuerdos acudan a nuestra mente.
Asimismo, algunas resultan muy útiles para aliviar
temporalmente un dolor emocional padecido desde
mucho tiempo atrás. La mayoría de ellas se centran
177
demasiado en la intensa y explosiva exteriorización
de las emociones (catarsis), sin que cuenten con un
plan detallado y completo que sirva para manejar
deliberadamente las sucesivas fases de un proceso de
sanación. Cuando esto sucede, el individuo,
impresionado por la intensidad de la exteriorización
emocional, se puede quedar con la falsa idea de que
esto es suficiente para solventar el problema. Si bien
más adelante habrá de descubrir que no era
suficiente; que algo faltaba.
En mi opinión, la recapitulación es la técnica más
completa que existe en la actualidad para la curación
sistemática de las heridas que arrastramos del
pasado.
Mi primera formulación de esta técnica, dada a
conocer en mi libro Las enseñanzas de don Carlos
bajo el título de “recapitulación en caja”, fue una
interpretación libre y un replanteamiento de la
presentada en el sexto libro de Castaneda, El don del
Águila. La técnica desarrollada en este libro me sirvió
de esquema para crear la primera versión de la
técnica de recapitulación; versión ésta que fue el
punto de partida para nuestras posteriores
investigaciones en ese campo.
178
Esta primera formulación de la técnica constaba de
tres elementos principales: una lista de
acontecimientos a recapitular, una caja de madera en
cuyo interior se recapitulaba, y un conjunto de dos
clases diferentes de ejercicios respiratorios según se
tratase de recuperar energía o desprenderse de ella.
El proceso comenzaba con una enumeración por
escrito de todos los acontecimientos significativos del
pasado, la cual daba como resultado una lista de
eventos a recapitular que podría ayudar a alcanzar
dos objetivos principales:

1. Forzar el cuerpo a recordar.


2. Servir corno “guía de viaje” para los siguientes
ejercicios de recapitulación.

Una vez preparada la lista, el próximo paso era


construir una caja de madera con una puerta para
entrar y salir. Ya dentro de la caja, el recapitulador
empezaría a recordar los acontecimientos incluidos
en la lista, centrándose sobre los sentimientos que en
su día despertaron cada uno de ellos. Por último, y
con objeto de “reparar” el daño energético producido
por un determinado acontecimiento, el recapitulador
179
utilizaría unas técnicas especiales de respiración
diseñadas a esos efectos.
Con el paso de los años, hemos desarrollado, y
establecido al más mínimo detalle, todos los pasos y
requisitos que son necesarios para llevar a cabo la
recapitulación; por ejemplo: la duración de las
sesiones, el lugar y la hora más adecuados para
realizarlas, el modo de organizar los acontecimientos,
lo que se hace dentro de la caja, así como los
ejercicios que hay que hacer antes y durante la
recapitulación para estimular el cuerpo a recordar e
incluso cómo darle seguimiento en la vida diaria a
dichos ejercicios. En realidad, lo que comenzó como
un proceso rudimentario y simple, ha evolucionado
hasta convertirse en un programa de trabajo
complejo, articulado y perfeccionado. Al principio
veíamos la recapitulación como una serie de
procedimientos enfocados hacia el lado izquierdo de
la conciencia. Pero en la actualidad trabajamos con
un proceso que integra los dos lados de nuestra
conciencia.
Todos los pasos de la antigua técnica han sido
completados y perfeccionados mediante la inclusión
de partes nuevas. Además de los tres elementos
180
principales que hemos mencionado, se han
incorporado otros de gran importancia:

• Métodos e instrucciones para elaborar la lista.


• Pautas a seguir en el interior de la caja.
• Técnicas para superar obstáculos sobre la marcha.
• Qué hacer después de que se haya terminado la
sesión dentro de la caja.
• Cómo aplicar y reforzar en la vida diaria los
resultados de las experiencias revividas dentro de
la caja.

Tal como ya hemos dicho, el trabajo que se haga


después de salir de la caja es uno de los aspectos más
importantes de toda la recapitulación, ya que sirve
para reforzar y consolidar lo que se ha conseguido
con la lista y en el interior de la caja.
En este nuevo planteamiento, los elementos de la
recapitulación pueden dividirse en las dos siguientes
series:

ELEMENTOS DE LA RECAPITULACIÓN
Lado izquierdo-Nagual-Cuerpo
energético
181
La caja de recapitulación
Memorias corporales
Técnicas respiratorias
Comando energético
Rituales
Restauración del cuerpo energético

Lado derecho-Tonal-Conciencia normal


Lista de acontecimientos
Memorias ordinarías
Selección de actos a propósito
Toma de decisiones
Hablar sobre el proceso
(retroalimentación)
Llevar a cabo actos a propósito

En este cuadro podemos observar que el proceso de


recapitulación incluye aspectos que tienen que ver
con la conciencia del lado derecho y otros que tienen
que ver con la conciencia del lado izquierdo. Esto
182
significa que en vez de tratar de culminar el proceso
solamente sobre la base de la mente racional o
centrado sólo en los procedimientos “mágicos”, lo
que vamos a hacer es cubrir ambos lados, algo que
está de acuerdo con nuestra naturaleza de seres
duales.
En relación con las técnicas de recapitulación hay
quien ha dicho que los rituales no son necesarios o
incluso que no son convenientes para el hombre y la
mujer modernos. Se alega que los rituales pertenecen
a épocas muy antiguas y que están de más en
nuestros días. Y se arguye, además, que los rituales lo
único que hacen es ensombrecer el proceso. Para
refutar esta postura haremos algunos comentarios.
Efectivamente, los rituales están relacionados con el
lado izquierdo; o sea, con el lado del conocimiento
silencioso; y su misión es canalizar nuestra atención
de forma que podamos conectarnos con la otredad.
Buscar el contacto y la reconexión con nuestro otro
lado es una parte esencial de nuestro proceso de
reintegración. De aquí que la práctica de cierto tipo
de rituales constituya un medio útil para alcanzar esa
finalidad.

183
Es absurdo, pues, rodear estos rituales de oscuras
visiones o fantasías que los relacionan con la “magia
negra”. Un ritual equilibrado y efectivo requiere una
profunda concentración a la par que un estar al tanto,
bien de lo que está fuera —el universo de los campos
de energía de los que son un ejemplo los grandes
poderíos del mundo-- o bien de lo que está dentro de
nosotros —el espacio interior del que es un ejemplo
las memorias ocultas del cuerpo energético—. Y hay
veces en las que incluso se requiere abrirnos a ambos
aspectos. Lo que hace tan útiles a los rituales en
algunos momentos del proceso es su capacidad para
ayudarnos a pasar desde la mente racional a ese otro
espacio más abierto del conocimiento silencioso.
Por otra parte, no es recomendable la simple
imitación de rituales que pertenecen a comunidades
indígenas, ya que generalmente son prácticas que
sólo tienen sentido en su propio entorno cultural y
geográfico y están íntimamente ligados a su estilo de
vida. Tomemos como ejemplo a los wirrarikas, pueblo
indígena con el que mantengo contacto desde hace
muchos años. Pues bien, los wirrarikas son
campesinos y por ello los ciclos de la siembra y la
cosecha figuran en muchos de sus rituales. En las
184
ciudades, no somos campesinos, sino que trabajamos
en oficinas, fábricas, instituciones, escuelas y otros
lugares parecidos. Por consiguiente, nuestros rituales
tendrían que ser un reflejo de nuestro propio mundo.
Precisamente por esto, nos hemos esforzado en hacer
adaptaciones y traducir, por así decirlo, algunas
ceremonias y rituales aprendidos entre los wirrarikas.
Esta aproximación ha demostrado ser muy eficaz.
Finalmente tenemos que decir que, al igual que pasa
con los procedimientos para centrar nuestra
atención, los rituales no tienen por qué ser
extravagantes; y que la sencillez, la sobriedad y el
corazón son las cualidades que deben presidir a los
rituales de los nuevos toltecas.
Todo el proceso queda, pues, ordenado de la
siguiente forma:

1. Lo que se hace antes de entrar en la caja (la


lista de acontecimientos importantes).
2. Lo que se hace dentro de la caja (modos de
trabajar sobre cada uno de los acontecimientos
de la lista).

185
3. Lo que se hace después de salir de la caja
(incorporación de los resultados a la vida diaria y
refuerzo de la sanación).

En los capítulos que siguen se explicarán


detalladamente todos y cada uno de los pasos que
constituyen el proceso de recapitulación. Sin
embargo, para que se comprenda mejor cada paso, es
conveniente tener antes una idea general del
proceso. Con este propósito, se facilita una lista con
los pasos que constituyen la técnica AVP de los diez
pasos para la práctica de la recapitulación.

LA TÉCNICA AVP DE LOS DIEZ PASOS


PARA LA RECAPITULACIÓN
Fase Paso Acción
Antes de la Lista de
1
caja acontecimientos
Construcción de la
2
caja
Dentro de la Comienzo del
3
caja ejercicio
186
respiratorio
Visualización del
4
evento
5 Revivir el evento
Restauración
6
energética
Toma de
7
decisiones
Ensoñación de los
8
no-haceres
Fuera de la Puesta en práctica
9
caja de los no-haceres
10 Comunidad

Es usual que se trabaje en la confección de la lista y la


fabricación de la caja en la misma etapa del trabajo.
Dentro de la caja se utilizan los procedimientos
adecuados para cada uno de los eventos o series de
eventos que se recapitulan. Los pasos 9 y 10 (los no-
haceres y la continuidad), que se abordan después del
trabajo en la caja, tienen que llevarse a cabo y formar
parte de la vida cotidiana.
187
Es importante tener en cuenta que el significado que
le damos aquí al término no-hacer es muy específico
y está exclusivamente relacionado con la
recapitulación. Mientras que por regla general el
término no-hacer es bastante amplío y puede
relacionarse tanto con los no-haceres de la
percepción como con los no-haceres del yo personal,
(27) al no-hacer que aparece en el cuadro de los diez
pasos hay que darle el significado de “actos
liberados” que son los no-haceres relacionados con la
recapitulación. Esta aclaración es importante para no
confundir a los que ya estaban familiarizados con
diversas acepciones del vocablo no-hacer.
La lista ayudará a recordar y a empezar a “escarbar”
en la memoria del otro lado. Después de esto, se
construye la caja para tener un lugar ideal para
recapitular los acontecimientos de la vida. Ya dentro
de la caja, se escoge de la lista un acontecimiento;
acontecimiento que hay que revivir para realizar la
correspondiente sanación a través de los pasos que
siguen. Lo mismo se hace con los restantes
acontecimientos que figuran en la lista; para lo cual,
hay tantas sesiones de recapitulación como sean
necesarias. Después de salir de la caja y como una
188
forma de culminar el trabajo, se lleva a cabo un
conjunto de acciones liberadas.
Por ejemplo: supongamos que están recapitulando
una serie de acontecimientos que los indujeron a
odiar a su padre durante muchos años. Supongamos
también que este odio ha estado bloqueando la
necesidad de expresar amor hacia él; necesidad que
realmente existe en el interior. Así las cosas,
recapitula los acontecimientos que lo movieron a
hacer la promesa de odiar a su padre. Revive esos
acontecimientos, los sana, y se siente mejor. Después
de esto, para evitar el fracaso del “parche” energético
o de la recapitulación, pone en práctica un conjunto
de acciones liberadas (no-haceres) que corresponden
al trabajo que ha hecho en el interior de la caja. Estas
acciones reciben el apelativo de liberadas porque
antes de la recapitulación no era capaz de llevarlas a
cabo, mientras que después del proceso sí lo es, y es
porque ha adquirido la libertad y fuerza para ponerlas
en práctica. He aquí unos ejemplos de acciones
liberadas en un caso así: abrazar a su padre sin
esperar recompensa alguna, hablar con él más a
menudo, invitarlo a una cena amistosa y decirle que
lo quiere.
189
(27) Para profundizar sobre esta cuestión, debe
consultarse el libro Las enseñanzas de don Carlos.

Sé que puede haber muchas dudas acerca de algunos


aspectos del proceso que no son del todo claros en
este momento, pero estas dudas se aclararán en
cuanto abordemos en detalle cada uno de los pasos
de la recapitulación. De hecho, habrá más pasos y
subpasos de los diez ya mencionados; como, por
ejemplo, el ritual que más adelante se describirá de
quemar la caja después de terminar el trabajo en ella.
Por último, deseo hacer un breve comentario con
respecto al nombre de la técnica que estamos a
punto de aprender. Escogí la denominación de
“técnica AVP de los diez pasos para la práctica de la
recapitulación” y no, pongamos por caso, “técnica de
Víctor Sánchez”, por una razón fundamental: esta
técnica no es solamente el producto de mi trabajo
personal, sino el de otras muchas personas que de un
modo u otro han estado relacionadas con los talleres
AVP. Es el trabajo de un equipo de instructores de
AVP. Es una creación colectiva que ha surgido de una
experiencia colectiva.
190
Lo esencial de todo esto es que no hay que considerar
a AVP como una compañía más, sino como un ente
que va más allá de lo que es una simple organización,
AVP es un sueño colectivo que ha llevado a muchas
personas al interior de ese sueño. AVP es el sueño de
los nuevos toltecas. Es el sueño de volver a ser lo que
realmente somos; el sueño de volver a unirnos y
trabajar juntos en el torrente de vida que mueve el
universo entero. En definitiva, un sueño de misterio,
compañerismo y libertad.
Y sí, todavía hay sitio en este sueño para muchas
personas más.
Así que bienvenidos.

7
PASO 1: LA LISTA.

La lista de recapitulación comprende los


acontecimientos que se recapitularán en el interior
de la caja; estos acontecimientos son básicamente las

191
vivencias más significativas que se han tenido a lo
largo de toda la vida.
La preparación de la lista tiene tres objetivos
principales:

1. Iniciar el proceso interno de recapitulación,


puesto que nos obliga a centrarnos en la tarea de
recordar y revivir.
2. Ayudar a los recapituladores a recobrar
memorias ocultas.
3. Poder disponer de una herramienta útil que
nos sirva para seleccionar los acontecimientos
que vamos a recapitular y en qué orden.

En mi libro Las enseñanzas de don Carlos ya escribí


sobre la lista de recapitulación. Aquellos que lo hayan
leído apreciarán que esta nueva versión de cómo
trabajar con la lista es mucho más simple a la vez que
mucho más profunda. En lugar de un complejo
formato de cuatro columnas y muchas áreas o
categorías de recapitulación, lo que tenemos ahora es
una primera columna con los nombres de las
personas importantes de nuestra vida y una segunda

192
columna con todos los eventos significativos que
hemos vivido con ellas.
Teóricamente, la lista de sucesos a recapitular
debería incluir todos los acontecimientos en los que
nos hemos visto involucrados a lo largo de nuestra
existencia. Aunque, a decir verdad, esto sería
excesivamente exhaustivo, ya que con tan sólo
considerar diez acontecimientos al día, en la lista de
una persona de treinta y cinco años figurarían 127
750 partidas. Además del tiempo que nos tomaría la
simple enumeración de tantos acontecimientos,
imagine lo laborioso que sería tener que recordarlos
todos. Así vista la cuestión, estarás de acuerdo
conmigo que trabajar con una lista tan numerosa
sería una tarea humanamente imposible.
En la práctica, sin embargo, no es necesario que la
lista de recapitulación contenga todos los
acontecimientos de nuestra vida, sino sólo aquéllos
que de un modo u otro son más significativos desde
el punto de vista de la energía. Por otro lado, el
carácter de significativo que se exige como requisito
para que el acontecimiento figure en la lista tiene en
este caso un alcance muy amplio. Además, hay que
aclarar que, en términos de energía, no es lo mismo
193
que significativo desde el punto de vista del ego.
Significativo en este contexto quiere decir que
nuestro cuerpo energético fue afectado de tal forma
que los efectos de ese acontecimiento todavía
perduran en nuestra condición energética actual y,
por consiguiente, en la vida que estamos viviendo en
el momento presente.
Hay algunos eventos especiales cuya importancia nos
resulta obvia. Me refiero a acontecimientos que
podemos recordar y que han determinado que
nuestra vida sea de la forma que es. Como es lógico,
estos acontecimientos no deben faltar en nuestra
lista, si bien no cubren ni siquiera una pequeña parte
de todo lo que ha sido significativo en nuestra vida
desde el punto de vista de la energía que perdimos o
de la energía intrusa que fue depositada en nuestro
campo energético.
Si hacernos una lista muy detallada, esto supone la
inclusión en ella de casi todo, lo cual nos permitirá a
lo largo del proceso tener a nuestro alcance aquellos
acontecimientos significativos que son
verdaderamente importantes para el fin que persigue
la recapitulación,

194
Con objeto de que puedas tener alguna idea de las
diversas clases de eventos que necesitas recapitular,
a continuación, te damos algunos ejemplos:

• Eventos que motivaron que hiciera promesas que


cambiaron tu vida.
• Eventos durante los cuales tu visión respecto de
las relaciones amorosas y la sexualidad fue creada
o modificada.
• Eventos que de alguna manera dieron lugar a que
renunciaras o perdieras algo que era una
auténtica expresión tuya.
• Eventos en los que tus miedos repetitivos fueron
implantados.
• Eventos con dolorosas interacciones emocionales.
• Eventos de alegría pura, que constituyen la
memoria oculta acerca de la felicidad y la forma
de alcanzarla.
• Eventos relacionados con tus experiencias
sexuales.
• Eventos referidos a las relaciones significativas de
tu vida.
• Eventos de los que te sientes avergonzado con tan
solo recordarlos.
195
• Eventos que tienen que ver con las cosas que
escondes a los ojos de los demás.
• Eventos en los que puedes encontrar partes de ti
mismo que creías que estaban completamente
perdidas.
• Eventos que implican dolor por la pérdida de
alguien querido.
• Eventos relacionados con la alegría de amar a los
demás.
• Eventos en los que recibiste un gesto del Gran
Espíritu.
• Eventos en los que permitiste que tu espíritu se
manifestara tal cual es sin cortapisa alguna.
• Acontecimientos en los que te traicionaste a ti
mismo o a otras personas.

Esta lista de ejemplos podría hacerse interminable;


estos que te hemos dado son sólo un puñado de ellos,
pero te servirán para darte una idea de lo que puede
ser un evento significativo desde el punto de vista de
la energía.
En este punto todavía nos quedan dos problemas por
resolver. El primero de ellos se refiere a cómo vas a
saber si son significativos o no acontecimientos que a
196
simple vista no parecen serlo; mientras que el
segundo tiene que ver con el elevado número de
eventos. ¿De dónde vas a sacar tanto tiempo para
recordar, y luego recapitular, tantos eventos?
Para solucionar el primero de estos problemas, lo que
hacemos es tratar de incluir en la lista de
recapitulación, aparte de los obviamente
importantes, todos aquellos acontecimientos que se
nos vengan a la memoria y que de alguna manera nos
parezcan significativos. Ahora bien, ¿qué entiendo yo
por acontecimientos obviamente importantes? Para
mí “acontecimientos obviamente importantes” son
aquellos que ya de antemano consideramos
importantes, como por ejemplo los incluidos en la
lista que acabo de presentar. Por tanto, abstracción
hecha de los “acontecimientos obviamente
importantes”, los significativos son aquellos que aun
no siendo tan importantes como éstos, podrían tener
sin embargo alguna significación.
Por ejemplo, imaginemos esto: “Teniendo yo siete
años, mi tía me llevó con ella a comprar algunos
comestibles. De camino hacia la tienda, nos
encontramos con que habían instalado una feria y
nos paramos un rato a verla. Fueron unos momentos
197
muy agradables y la primera vez que iba a algún sitio
con mi tía. Si nos limitamos a los hechos en sí, lo
anterior no fue un acontecimiento importante en mi
vida; sin embargo, lo voy a incluir en mi lista como
acontecimiento significativo porque aparece en mi
mente como algo significativo que recuerdo sobre mi
tía. Por otro lado, no incluiré en la lista como eventos
separados mi paseo en el carrusel y la compra de
palomitas de maíz; ni tampoco el hecho de que
cuando volvimos a casa me diera al final del almuerzo
galletas y leche. No creo que deba poner estos
pequeños acontecimientos en mi lista, porque no me
ocurrió nada realmente especial relacionado con
ellos.”
En efecto, no existe una línea precisa que separe los
acontecimientos importantes de los pequeños e
insignificantes. Por lo que en definitiva se trata de
una selección arbitraria que hacemos sobre la base de
nuestro propio criterio y discernimiento. Incluso
aunque a primera vista parezca confuso, lo cierto es
que una vez comenzado el trabajo encontraremos la
manera o el sentido de cómo hacerlo. No se puede
decir de forma definitiva que un evento esté bien o
mal seleccionado. Lo que tenemos entre manos es un
198
proceso, y una vez que estemos inmersos en él, las
cosas tienden a fluir de un modo natural.
Abordemos y solucionemos ahora el segundo
problema representado en esta doble pregunta:
¿cómo vamos a manejar el enorme número de
eventos significativos y cuántos de ellos vamos a
escribir?
En principio, de lo que se trata no es que
recapitulemos todos los acontecimientos, sino sólo
aquellos que necesitamos recapitular. Sin embargo,
dado que no podemos identificar estos últimos con
tan sólo pensar cuáles son los que necesitamos sanar,
nos vemos obligados a abarcar todo el ámbito de
nuestra vida. Pero esto continúa siendo excesivo, así
que lo procedente ahora es que organicemos nuestra
lista por áreas o categorías. Por ejemplo: podemos
comenzar haciendo una lista de todas las personas
que hemos conocido, para anotar a renglón seguido
todos los acontecimientos significativos que hemos
vivido con cada una de ellas.
Esto todavía sigue siendo una lista muy larga. Tratar
de ahondar en nuestro pasado con el fin de recordar
a toda esta gente no deja de ser una tarea que nos
llevaría mucho tiempo. Podría darse el caso de que
199
antes de completar la mitad de la lista, la
desesperación y el agotamiento hayan hecho presa
en nosotros. Para evitar esto, lo que hacemos es
dividir al conjunto de personas que hemos conocido
en subáreas o listas parciales, las cuales, llegado el
momento, se integrarán en una lista general.
A continuación, te proporcionamos un modelo de
lista. Puedes utilizar todas las áreas, excluir algunas, o
agregar otras; depende de la clase de vida que hayas
llevado.

Preparación de la lista.

a. Determinación de las áreas o listas parciales que


te serán útiles.

Lo normal es que una lista preparada con este criterio


contenga de diez a veinte áreas. También hay que
decir que algunas áreas serán comunes para casi todo
el mundo, mientras que otras serán específicas de
para cada persona. Las áreas que aparecen en cursiva
son imprescindibles, ya que, por regla general, suelen
tener importantes consecuencias energéticas para
todos nosotros. Note que las áreas relativas a
200
“parejas” y a “gente con la que he hecho el amor”
pueden traslaparse, pero en ocasiones puede darse el
caso de tener encuentros sexuales con personas que
no son nuestra pareja e inclusive es posible tener una
pareja con la que no tengamos sexo. Por
consiguiente, es importante incluir estas dos áreas,
aunque pueda darse el caso de que tengamos que
anotar en ambas algunos nombres idénticos.

1. Parientes.
2. Amigos.
3. Parejas.
4. Gente con la que he tenido relaciones
sexuales.
5. Compañeros de colegio.
6. Compañeros de trabajo.
7. Gente relacionada con mis inquietudes
espirituales.
8. Gente relacionada con el mundo de la música
(si eres músico; si no, entonces tendrás que
adaptar esta categoría a tus circunstancias
personales).

SEXO Y ENERGÍA.
201
Como sé que éste es un tema que tiene implicaciones
muy confusas y controvertidas, me gustaría aclarar
por qué es tan importante la recapitulación de
nuestros encuentros sexuales.

• Desde el punto de vista energético, el sexo es


importante porque entraña un intercambio de
grandes cantidades de energía.
• Es importante porque nuestro impulso sexual es
uno de nuestros instintos más básicos; lo cual
significa que está presente en toda nuestra vida,
seamos conscientes o no de ello.
• La relación entre el sexo y el amor puede ser tan
fuerte y confusa que la discrepancia entre lo que
deseamos, lo que nosotros pensamos que
deseamos, y lo que nos dicen que deberíamos
desear, crea un clima propicio para que se pierda
mucha energía durante nuestras experiencias
sexuales.
• Estoy en desacuerdo con las visiones que
presentan al sexo como algo que por un motivo u
otro está siempre mal. El sexo es una de las más
bellas experiencias que podernos tener en tanto
202
nos mantengamos cerca de nuestro propio
corazón y podamos por tanto escuchar sus
dictados, en lugar de escuchar la voz de los
moralistas que siempre buscan la forma de crear
miedo con el fin de controlar a los demás.
• Si guardamos una absoluta abstinencia sexual
bajo la idea de que así nuestro cuerpo energético
será más saludable; sería algo así como si
intentásemos incrementar o ahorrar energía
negándonos a bailar, a cantar, a practicar un
deporte, o a escalar una montaña, con el pretexto
de que estas actividades consumen una gran
cantidad de energía. Lo que de verdad nos
perjudica es la sexualidad vacía. Existe vacío
sexual cuando no estamos totalmente presentes y
dispuestos a adentramos en el misterio que
supone dejar atrás a nuestro ego para
desaparecer en la sublime experiencia del
nosotros.
• La sexualidad vacía es un estado que se da muy a
menudo en la vida de mucha gente, y es algo que
realmente debilita. Por el contrario, la
combinación de sexo, pasión y amor profundo es
una llave que nos abrirá las puertas del lado
203
mágico de nuestro ser. El problema de fondo: “Si
no estamos cercanos a nuestro propio corazón,
¿cómo podemos acercarnos a los demás?”
• La sociedad occidental tiene una visión del sexo
bastante enferma. Por un lado, la televisión y
otros medios de comunicación están
constantemente conduciendo nuestra atención
hacia el sexo para, a través de él, convencernos de
que compremos algo. Y por otro, a todo lo que se
relacione con el sexo siempre le damos un sentido
de culpabilidad y pecado. Nuestras ideas acerca
del amor están grandemente contaminadas por el
mundo del espectáculo. Hemos estado, y
estamos, tanto tiempo sometidos a las influencias
de las historias amorosas que nos cuentan el cine
y la televisión, y también a los hipócritas valores
morales que nuestra sociedad le asigna al sexo y
al amor, que, al final y sin darnos cuenta de ello
hemos aceptado esa doble moral enferma.
• Lo único que podemos hacer para abordar el sexo
y el amor de una manera más saludable es no
prestar oídos a esos malsanos consejeros, a esos
propagadores de miedos y temores; y escuchar
atentamente lo que nos dice nuestro corazón. En
204
la profundidad de nuestro conocimiento
silencioso, cada uno de nosotros sabe
exactamente qué es lo que necesita. Nuestra
misión es encontrar nuestro propio camino para
volver allí. Y un buen punto de partida para
encontrarlo es hacer una exhaustiva
recapitulación de nuestra vida sexual.

Si observas, todas las áreas de la lista tienen como


característica común la de referirse a gente; esto se
debe a que la historia energética es una historia que
tiene plenamente que ver con la gente. De una forma
u otra, siempre nos estamos relacionando con
personas, y esas relaciones de una u otra manera
constituyen la trama con que se ha venido tejiendo la
historia de nuestra vida.
No obstante, hay acontecimientos significativos en
los que, aparte de nosotros, no figura nadie más; son
acontecimientos que nosotros mismos originamos o
que nos sucedieron cuando estábamos solos. A lo
mejor ya lo ha adivinado: no hay forma alguna de que
estemos solos. Siempre hay otros campos de energía
a nuestro alrededor. Puede que esto no sea
205
significativo para el común de la gente, aunque sí es
importante, y mucho, para el punto de vista de los
toltecas; ya que, para ellos, todas nuestras
conexiones son significativas, no sólo en las que
intervienen otras personas.
Por ejemplo, si es una persona íntimamente
relacionada con la naturaleza, podría muy bien haber
tenido una muy importante interacción de
acontecimientos con una montaña, un río o el mar.
Pero aun en el caso de que nunca haya considerado a
la naturaleza como algo de especial relevancia en su
vida, nunca ha dejado de interactuar con los campos
de energía del mundo natural. Esto es algo muy
parecido a lo que pasa con aquellos que dicen que,
por la razón que sea, no mantienen ninguna relación
con sus padres. La verdad simple es que, sean o no
conscientes de ello, la aparente falta de relación es en
sí misma una cierta forma específica de interacción. Si
piensa que no tiene ninguna relación con la
naturaleza, la ignorancia de la conexión que tiene con
la naturaleza es en sí el tipo de relación que tiene con
ella.

206
De aquí que sea conveniente que agregues a la lista
dos nuevas áreas o categorías que podrían ser las
siguientes:

9. Acontecimientos que tuvieron lugar estando


yo solo.
10. Acontecimientos originados por interacciones
con campos de energía no-humanos.

Por favor, ten en cuenta que cuando recomiendo la


inclusión de un área que recoja las interacciones con
campos de energía no-humanos, no estoy sugiriendo
que recapitule sueños extraños o cualquier otro tipo
de experiencia relacionada con visiones que, según
tú, pudiesen ser de un fantasma, de un espíritu, de un
extraterrestre, o de otro ente de parecidas
características. No, en este caso me estoy refiriendo a
unas experiencias mucho más claras; hablo en
concreto de las interacciones con el mundo natural,
de esas sensaciones que a veces sentimos cuando
estamos en perfecta comunión con la naturaleza o
cuando nos dedicamos a actividades tales como el
montañismo o el senderismo. (29)

207
(29) Lo más seguro es que un comentario como
éste suscite una pregunta como esta: ¿De qué
modo podemos diferenciar una auténtica
experiencia de interacción con campos de energía
no-humanos de otra experiencia en la que esté
ausente esta característica? En muchas ocasiones
me he visto obligado a tener que contestar a una
pregunta de este estilo en mis talleres, porque
durante la noche solemos hacer algunas
actividades al aire libre que tienen que ver con el
misterio. Pues bien, en estas actividades nunca
falta alguien que inicie un diálogo como el que
sigue:
—Creo que he visto una sombra entre los arbustos.
Tenía figura humana con manchas oscuras en la
cara y saltaba a mí lado como si quisiera
comunicarme algo. ¿Qué podría ser?
—No tengo la menor idea. De todos modos, tú has
sido quien la ha visto; así que nadie mejor que tú
podrías decir lo que es.
—Pues no lo sé; yo sólo quería enterarme si esto
tiene algún significado…
—La verdad es que no lo sé. Supongo que el
significado es que tú crees que has visto una
208
sombra entre los arbustos, con figura de hombre y
manchas oscuras en la cara, que te hacía señas.
—Pero ¿qué debo hacer?
—No lo sé. ¿Qué es lo que quieres hacer?
—Yo nada. Tan solo me preguntaba que quizá esa
sombra podría encerrar algún tipo de presagio
para mí.
—Bueno, una cosa es cierta: que esa sombra no
tiene para ti un significado que puedas sentir
claramente en tu corazón; puesto que, si lo
tuviese, no hubieras tenido necesidad de
preguntarme. Así que yo diría que esa sombra no
encierra ninguna clase de presagio para ti. O puede
que sea un presagio sin trascendencia alguna; en
cuyo caso, lo mejor que puedes hacer es olvidarte
de él y así tendrás tu atención libre de
distracciones por si acaso se te presenta un
verdadero presagio.
Comprendo que mis respuestas puedan resultar
decepcionantes para algunos, ya que algunas
personas se desviven por ver esos inexplicables
fenómenos de los que hablan los libros. Son
personas que tienen la inconsciente fantasía de
que por el hecho de percibir tales fenómenos las
209
convertirían en seres dotados de un don especial.
Aquí se puede presentar un mecanismo bastante
común impulsado por una necesidad de la
importancia personal y de tratar de ser “alguien”
en la vida; aspiraciones que constituyen una de las
compulsiones básicas del ego.

b. Asignación de nombres a las distintas áreas o


listas parciales.

Escribir en cada área los nombres de las personas con


ellas relacionadas te servirá más tarde de
recordatorio. Algunas partes de esta tarea podrás
realizarlas en pocos minutos (anotar los nombres de
tus parientes en el caso de que forme una familia
pequeña), pero otras puede que le tomen varios días
(relacionar, por ejemplo, los nombres de las personas
con las que has mantenido contactos sexuales); esto
depende, claro está, de las circunstancias personales
de cada uno.
En esta parte del proceso no anotarás las vivencias
que ha tenido con esas personas; te limitará sólo a
escribir sus nombres. Una norma general a aplicar en
210
ésta y futuras listas, es la de seguir el sencillo método
de anotar lo primero que acuda a la mente; en esta
ocasión será, por tanto, el primer nombre que se nos
ocurra. No te esfuerces en recordar a todas las
personas de cada época de tu vida; es suficiente con
que, partiendo del pasado hasta llegar al momento
presente, hagas, sin detenerte demasiado, un repaso
de nombres o personas. Para evitar quedar atascado
en una determinada época, recuerda que siempre
podrás volver al principio de la lista o a las etapas que
te hayan quedado incompletas más adelante, para
entonces abordarlas en mayor detalle. Sería
conveniente que repitieras varias veces este
procedimiento de búsquedas sucesivas. Ya verás
cómo cada vez que le das un nuevo repaso a tu lista
acudirán más nombres a tu mente. Lo importante
aquí es no detenerse por el hecho de no recordar
parte de los nombres que deberían ir en la lista; en
este supuesto, lo que debes hacer es seguir adelante
dejando un espacio en blanco para pensar sobre él
más tarde.

c. Fusión de las áreas o listas parciales en una lista


general.
211
La operación siguiente es reunir en una sola lista los
nombres que figuran en las distintas listas que hiciste
para cada área. Para el efecto, puedes utilizar dos
métodos o estrategias diferentes: El primero de ellos
consiste en agrupar los nombres por épocas de tu
vida; mientras que en el segundo la agrupación se
hace por áreas. Ambos métodos son útiles, por lo que
elegir uno u otro depende de la forma en que hayas
organizado tu programa de recapitulación.
No obstante, se recomienda el primer método
cuando se inicie un periodo intensivo de
recapitulación; esto es, cuando haya la posibilidad de
recapitular sin interrupción varias horas al día
durante varias semanas. El segundo, sin embargo, es
más adecuado para casos en que el programa de
recapitulación comprenda un determinado número
de sesiones a lo largo de un periodo más largo. Es el
caso, por ejemplo, de cuando sólo se recapitula los
fines de semana o mediante sesiones de tres o cuatro
horas, dos o tres veces por semana. En el capítulo 12
examinaremos con todo detalle estas opciones.
Si utilizas el método por etapas de la vida, formarás
en primer lugar una gran lista con todos los nombres
212
que integran las listas parciales. La operación
siguiente sería entonces ordenar a todas las personas
que forman esta lista general de acuerdo con la época
en que aparecieron en tu vida o mantuviste
relaciones con ellas. Nombres, por tanto, procedentes
de distintas listas parciales figurarán juntos en la
misma sección de la lista general si tuvieron algo que
ver contigo en la misma época de tu vida. Puede
ordenar los nombres de acuerdo con la edad que
tenías en la fecha en que conociste a cada una de las
personas o tuviste relación con ellas. Así, por
ejemplo, todas las relaciones de tu edad adulta
aparecerán en la misma sección de la lista general, y
lo mismo pasará con las correspondientes a tu
juventud, adolescencia, niñez y primera infancia. Y
dentro de este criterio, puedes disponer los nombres
partiendo del presente para remontarte al pasado; o
viceversa, comenzar por el pasado hasta llegar al
presente. El sistema que escojas debe ser aquél que
mejor te facilite la tarea de recordar.
Si escoges el método por áreas, tendrás entonces que
ordenar los nombres cronológicamente dentro de
cada área o lista parcial. A continuación, y con objeto
de confeccionar la lista general, sólo tendrás que
213
determinar la secuencia que seguirán las diversas
listas parciales. O sea, que tendrás que decidir qué
área te interesaría recapitular primero antes de
comenzar con la siguiente. Para realizar esta labor no
hay un criterio fijo, todo estará en función de tus
propias necesidades y circunstancias. Como es
natural, se impone que establezcas una escala de
prioridades para así determinar cuáles áreas deberás
recapitular primero y cuáles después. Podría ser que
te interesara recapitular antes aquellas áreas que,
según tu opinión, sean las más importantes. O podría
ser también que dé preferencia a ciertas áreas porque
contienen acontecimientos relacionados con esa
parte de tu ser que necesitabas rescatar.
De lo que aquí se trata es de escoger un orden que
haga funcionar tu lista. Por ejemplo: podría ser que
decidas trabajar primero con tus relaciones
sentimentales (o sea con tus parejas), luego con tus
padres, a continuación, con tus relaciones laborales
(compañeros de trabajo y jefes), y así sucesivamente.
El orden resultante, cualquiera que sea éste,
constituirá la lista general.

d. Escribir los eventos.


214
Una vez confeccionada la lista general, lo que sigue es
anotar los nombres de los eventos más significativos
que hayas tenido con todas y cada una de las
personas que componen la lista. Comienza con la
primera persona que figure en la lista y anota los
acontecimientos más relevantes relacionados con
ella. Puedes comenzar desde el momento en que la
conociste hasta el momento en que se terminó la
relación, o viceversa; lo que sea más fácil para ti.
Es importante que sepas que no debes escribir la
descripción de los eventos, sino sólo un par de
palabras que a manera de título te recuerden el
hecho. Si vas a anotar, por ejemplo, los
acontecimientos en los que está involucrada una
hermana tuya y recuerdas te peleaste con ella, no
describas todos sus pormenores, basta con que
anotes una frase parecida a esta: “pelea con Linda en
la escuela”. Es importante que no te dediques a
analizar el acontecimiento, conténtate sólo con
registrarlo. La lista no es un ejercicio de pensamiento
analítico, sino de observación. Observar y anotar: así
de simple.

215
Después de que hayas anotado todos los
acontecimientos significativos relacionados con la
primera persona, haz lo mismo con la siguiente, y así
hasta que termines con toda la gente de tu lista.
Tienes la posibilidad de comenzar la recapitulación en
cuanto hayas concluido la anotación de eventos sobre
una o más áreas, en vez de esperar a que hayas
terminado todas las áreas. Aunque éste no sea el
procedimiento más idóneo, sí es factible. Por una
parte, es mucho mejor recapitular algunas etapas,
áreas o grupo de personas —especialmente si son
urgentes— que no recapitular en absoluto. Por la
otra, sería idóneo terminar todas las listas antes de
empezar a recapitular con la caja.
Cualquiera que sea el método que escojas, una vez
que tengas terminada tu lista, estarás en disposición
de avanzar hacia la próxima fase del proceso: la
fabricación de la caja.

La importancia de la lista.

Por tratarse de algo muy importante, deseo aclarar


que la elaboración de la lista no es meramente un
paso previo al “verdadero trabajo”. La preparación de
216
la lista es de por sí un trabajo verdadero, muy
beneficioso, aun cuando no tengamos nunca la
oportunidad de realizar el resto del trabajo de
recapitulación. Con esto no quiero decir que con la
simple confección de la lista alcanzarás los mismos o
parecidos resultados que conseguirías si realizas todo
el proceso; pero sí puedo decir que con su sola
elaboración se obtienen muchos buenos resultados.
La lista constituye en sí todo un ejercicio, y aunque su
confección esté considerada como una forma
bastante superficial de recapitulación, no deja de ser
valiosa y útil. Piensa que cuando preparas la lista
estás haciendo un primer inventario de toda tu vida.
Más adelante, cuando trabajes los acontecimientos
en el interior de la caja, le darás a tus vivencias un
tratamiento más profundo y trascendente, lo cual
hará que los resultados sean asimismo más
profundos y trascendentes.
Por el simple hecho de elaborar la lista, he visto cómo
algunas personas han cambiado notablemente y han
sacado profundas conclusiones sobre lo que hasta ese
momento han estado haciendo en la vida. La lista se
asemeja a un mapa; toda vez que nos da una amplia y
total visión de nuestra vida. En lugar de ver los
217
acontecimientos de forma secuencial de uno a uno,
tal como hacemos en nuestro diario vivir, la lista nos
da la posibilidad de visualizar todos los
acontecimientos al mismo tiempo. Además, nos
permite apreciar las repeticiones (o sea, las rutinas
internas), las tendencias y otras manifestaciones por
el estilo. Podemos incluso detectar zonas oscuras y
seguir su rastro en el pasado para ver dónde y cuándo
se originaron.

Ejercicios con la lista.

Podemos aprovechar la calidad de mapa que posee la


lista y realizar diversos ejercicios que, aunque no
formen parte de las técnicas de recapitulación, sí
servirán, sin embargo, para enriquecer nuestra
experiencia con ella. Por ejemplo:

• Copia la lista de etapas de tu vida en un gran


pliego de cartón (si fuese necesario, incluso
puedes utilizar más de un pliego). A continuación,
colorea el fondo de cada acontecimiento con un
color diferente: amarillo para los acontecimientos
energéticos, negro para los antienergéticos y gris
218
para los que no son ni energéticos ni
antienergéticos, es decir, para los neutros.
• Una vez hecho esto, cuelga la lista en la pared.
Retrocede algunos pasos y determina cuál es el
color dominante. Mediante esta sencilla
operación podrás apreciar cuál ha sido el color de
tu vida, en cuáles épocas de tu trayectoria vital
has vivido de la forma más energética, o cuáles
son tus épocas más oscuras.
• Observe los eventos oscuros. Constate si todos
son muy diferentes entre sí o, por el contrario, la
mayoría de ellos constituyen la repetición de la
misma acción en circunstancias diferentes.
• Observa las áreas oscuras y trata de retroceder
hasta el origen de esos momentos de oscuridad.
Ten presente que el origen puede remontarse a
tiempos muy remotos.

Estos son sólo algunos ejemplos de cómo puedes


utilizar tu lista a fin de descubrir los senderos por los
que has estado caminando a lo largo de la vida.
En lo que respecta a la “técnica de los diez pasos”, vas
a utilizar la lista en dos ocasiones diferentes:

219
1. Al comienzo de todo el proceso; esto es,
cuando elabores la lista por primera vez.
2. Justo en el momento en que vas a entrar en tu
caja de recapitulación. La lista te servirá
diariamente de guía para seleccionar los
acontecimientos o partes de tu vida que vas a
recapitular en esa sesión específica.

Siguiendo la lista, serás capaz de determinar las


partes de tu vida que ya has recapitulado y aquellas
otras que están todavía pendientes.

Consejos y advertencias.

• Trabaja en tu lista a una hora y en un lugar donde


no puedas ser molestado.
• Procura trabajar con la máxima concentración y
tomarte todo el tiempo que sea necesario. Estás
viviendo el momento ritual de escudriñar dentro
de ti mismo.
• Lleva a cabo tu trabajo mediante sesiones de una
hora como mínimo.
• Trata de trabajar en la lista con la suficiente
frecuencia y regularidad a fin de que no rompas el
220
hilo conductor que liga las distintas sesiones de
trabajo. Debido al riesgo existente de perder la
conexión entre una sesión y la siguiente, se
recomienda que esta tarea se lleve a cabo por
medio de pocas sesiones intensas y duraderas,
más bien que a través de muchas sesiones cortas
realizadas a lo largo de un largo periodo.

Si por tus obligaciones no puedes seguir un régimen


continuado de trabajo, entonces lo mejor que puedes
hacer es trabajar en la lista por segmentos tratando
de terminar cada uno de ellos antes de interrumpir la
sesión. He aquí algunos ejemplos de segmentos:
niñez, adolescencia, parejas, parientes, etcétera.

8
PASO 2:
LA CAJA DE RECAPITULACIÓN.

Por diversas razones, hay gente que inicialmente no


acepta de buen grado la idea de recapitular en una
caja. Entre las razones que he oído, estas son las más
comunes:
221
• La idea de meterme en una caja de madera me
infunde miedo.
• Me resulta insoportable sentirme «atrapado»
mucho tiempo en una caja de madera.
• Padezco de claustrofobia.
• Me pregunto si no es peligroso meterse en la caja.
Estas y otras dudas conducen a ciertas personas a
hacer la gran pregunta: ¿es posible recapitular sin
utilizar la caja?
La contestación es, por supuesto, afirmativa: sí, es
posible, aunque es mucho más fácil llevarla a cabo
dentro de la caja. Y ello, por las siguientes razones:

• La caja es un lugar de retiro donde encontrarás


soledad, tranquilidad y oscuridad; condiciones
que son ideales para recapitular. Podrías sustituir
la caja por una gruta o cueva pequeña; pero lo
más probable es que no existan grutas en el lugar
donde vives.
• La caja contribuye a crear una atmósfera especial.
Es tan diferente al entorno ordinario, que por el
mero hecho de entrar en ella tu cuerpo siente que

222
algo inusual está sucediendo. Esto ayuda a
despertar el otro lado.
• Como elemento de un ritual, la caja ayuda a
centrar tu atención en la tarea de recapitular.
• Cada vez que practícanos la recapitulación en el
interior de la caja, ésta se impregna con la energía
de la atención especial que utilizamos durante la
recapitulación (segunda atención). Como objeto
de poder, una vez cargada con esta energía, la
caja nos facilita el entrar en esa forma especial de
atención cada vez que entramos en ella.
• Cuando estamos en la caja de recapitulación,
nuestro cuerpo energético se comprime un poco y
esto le ayuda a recordar.
• El sentido simbólico de la caja, que podría ser, por
ejemplo, una representación de cómo estamos
atrapados en nuestra historia personal, nos es de
mucha utilidad para los rituales finales de la
recapitulación; como cuando quemamos la caja
para expresar nuestra decisión de dejar atrás la
historia personal, es decir, de ser libres.

Todos estos elementos hacen que la recapitulación


con la caja sea mucho más fácil que sin ella. Si
223
después de finalizar la principal recapitulación de
nuestra vida queremos recapitular de nuevo en más
detalle o bien recapitular eventos nuevos, nuestro
cuerpo estará ya lo bastante familiarizado con el
proceso, y podríamos entonces hacerlo sin la caja.
Sí nos atenemos a las estadísticas, los resultados de la
gente que recapitula con la caja son bastante mejores
que la que lo hace sin ella. En pocas palabras, si bien
es posible realizar la tarea de recapitular nuestra vida
sin la caja, mi recomendación es definitivamente que
la utilices.

¿Qué hacer respecto a los temores?

He experimentado por mí mismo muchos de los


temores asociados a la recapitulación y he
acompañado a muchos en el mismo trance. Con base
en esa experiencia, puedo decir que tales temores no
se relacionan en realidad con la vivencia real de
trabajar con la caja. El sentimiento normal de miedo
que puedes sentir al principio, casi siempre se
desvanece una vez que has iniciado el trabajo. De
hecho, llega un momento en que te encuentras

224
relajado e incluso a gusto dentro de tu caja de
recapitulación.
En los múltiples talleres de recapitulación que he
dirigido, no he visto que las personas experimenten
claustrofobia en el interior de la caja, ni si quiera
entre aquellas que se consideraban de antemano
claustrofóbicas. No te sientes atrapado, porque la
experiencia de revivir el pasado lleva tu percepción a
espacios mucho más amplios que los limitados
confines de la caja. Por último, hay que decir que no
hay en absoluto peligro en recapitular dentro de una
caja siempre y cuando se tome la precaución de
construirla con la suficiente ventilación.
Dicho lo anterior, no nos queda más remedio que
admitir que la resistencia a recapitular dentro de la
caja se debe básicamente a estos dos temores reales:

• El miedo al cambio que siente nuestro ego (y es


precisamente el cambio una de las cosas a las que
más se opone el ego).
• El temor al trabajo físico. La creencia de que
construir una caja de madera es una tarea muy
difícil es sólo una excusa propiciada por nuestra

225
pereza. Tal como veremos a continuación,
construir una caja no es un trabajo difícil.

El proceso de construcción.

La caja de recapitulación es una sencilla caja


rectangular de madera. Una de las caras largas de la
caja tiene que tener bisagras para que pueda
utilizarse como puerta. Abres la puerta para entrar y
la cierras una vez dentro.
Las dimensiones de la caja dependen del tamaño de
tu cuerpo en posición de sentado y con las piernas
cruzadas. Para tener una idea preliminar de cómo es
la caja, véase la figura 9.

Fig.9. La caja de recapitulación.

Las fases para construir la caja son estas:

1. Determinación de las medidas de la caja.


2. Obtener las tablas y otros materiales para
hacer la caja.
3. Montaje de la caja por ti mismo.

226
Determinación de las medidas de la caja.

La postura que adoptarás dentro de la caja es la de


sentado con la espalda apoyada en la pared del fondo
y mirando hacia la puerta o pared frontal. La idea
básica es que el espacio interior de la caja no sea ni
demasiado grande ni demasiado pequeño. La
distancia entre tus rodillas y las paredes laterales
debe ser de 8 centímetros aproximadamente; esta
misma distancia tendrá que haber entre tu cabeza y
la pared superior de la caja. La separación entre las
rodillas y pies y la pared frontal (o sea, la puerta) será
de unos 13 centímetros.
Para construir una caja con estas características,
tienes que medirte primero, con la ayuda de alguien
más, en posición de sentados en el suelo con las
piernas cruzadas y la espalda apoyada en una pared.
Una vez en la posición indicada, la persona que te
esté ayudando tomará las siguientes medidas:

A. Distancia que hay desde la pared hasta la


parte frontal de tus rodillas; a esta medida se le
añadirán 13 centímetros.
227
B. Distancia que media entre tus rodillas; a esta
medida se le añadirán 16 centímetros (8
centímetros por cada lado).
C. Distancia existente entre el suelo y la parte
superior de tu cabeza; medida a la que se le
añadirán 8 centímetros.

Una vez que conozcas las medidas anteriores, podrás


determinar el tamaño de los tablones que vas a
necesitar:

• Para el suelo y el techo de la caja, necesitarás dos


tablones de A x B.
• Para las paredes laterales de la caja, necesitarás
dos tablones de A x C.
• Para la pared frontal (o sea la puerta), necesitarás
un tablón de B x C (menos 2 centímetros).
• Para la pared del fondo o trasera, necesitarás un
tablón de B x C.

La pared frontal es un poco más corta que la trasera,


con objeto de crear una buena entrada de aire.

Acopio de materiales.
228
Con las medidas adecuadas a mano, puedes comprar
una tabla de gran tamaño y hacer por ti mismo los
cortes necesarios, o bien comprar las tablas ya
cortadas a las medidas deseadas.
Es recomendable utilizar madera reciclada por
razones ecológicas. No sustituyas la madera por el
plástico o el metal, ya que la configuración energética
de estos materiales no es tan «amistosa»
(energéticamente hablando) para los seres humanos
como lo es la madera. El cartón no es apropiado por
su poca durabilidad.

Lista de materiales.

• Seis tablas de las medidas adecuadas y de un


grosor entre 3/4 y 1 pulgada.
• Clavos para madera de 1 1/2 pulgadas.
• Dos bisagras metálicas con sus correspondientes
tornillos para madera.
• Un pestillo pequeño (para cerrar la puerta por
dentro y evitar que se abra accidentalmente).
• 200 gramos de pegamento para madera.

229
Herramientas.

• Martillo.
• Atornillador.
• Guantes.

Construcción de la caja.

Es fundamental que construyas la caja por ti mismo.


Sé que resultaría mucho más cómodo pagarle a un
carpintero para que la construya; pero, en este caso,
en lo que concierne a la energía, la caja no funcionará
del mismo modo. Creo que no vale la pena que
describa aquí las operaciones que hay hacer para
construir la caja; se trata de una estructura tan simple
que estoy seguro que podrás hacerla con tus propias
manos sin grandes dificultades. Si no estás muy
ducho en carpintería, mejor aún; ya que entonces el
esfuerzo extra que tendrás que hacer para construirla
formará parte de tu ofrenda energética, lo cual al
final revertirá en mejores resultados.

230
En realidad, el proceso de elaboración de la caja de
recapitulación es muy importante puesto que
determina el poder que dicha caja tendrá. La principal
condición es que le des a la fabricación de la caja un
carácter ritual. Es fundamental estar profundamente
concentrados durante este trabajo, y para ello,
evitarás los pensamientos que no se relacionen con la
construcción de la caja y la recapitulación misma.
Es importante que establezcas una conexión interna
entre el pasado en el que estás atrapado y la caja que
estás fabricando. A la par que elaboras la caja,
reflexiona acerca de tu pasado, sobre las razones que
te han llevado a realizar la recapitulación, y sobre los
aspectos de tu vida que necesitas cambiar. Piensa,
asimismo, acerca de la finalidad de tu recapitulación.
Establece un compromiso contigo mismo para llevar a
cabo todo el proceso; desde el principió hasta el fin.
Recapacita sobre la libertad que estás buscando.
Cuando construyas la caja, no hagas nada más; no
hables, ni tampoco escuches la radio ni veas la
televisión. Sólo debes mantener una conexión
silenciosa con la caja y con todo lo que ella
representa. Es tu ritual inicial; un ritual que
únicamente sucede una vez y que, por consiguiente,
231
hay que realizarlo con completa conciencia de lo que
se está haciendo.
Debes escoger un lugar adecuado para construir la
caja. Lo normal es que se haga en el mismo lugar en
que vas a recapitular. Una casa o una cabaña rodeada
de árboles reúne las condiciones ideales para esta
tarea, aunque también serviría cualquier otro sitio
que tuviese la suficiente tranquilidad.
No escribas nada en la caja ni hagas en ella dibujo
alguno; solo tienes que elaborar una simple caja
rectangular de madera.

Cómo utilizar la caja.


Una vez que tengas la caja, ya puedes empezar tu
recapitulación.
El sitio en que coloques la caja debe ser tranquilo y
oscuro de forma que ningún foco de luz procedente
del exterior pueda distraerte. Es importante también
que lo dispongas todo para que nada pueda
interrumpir tu trabajo o molestarte de alguna manera
mientras estás dedicado a la recapitulación.
Supongamos que ya has estudiado tu lista y que
conoces los eventos que vas a recapitular.
Supongamos también que ya has realizado los
232
ejercicios de preparación, que más adelante se
explicarán, y que estás listo para entrar en la caja.
Entras, te sientas, y cierras la puerta. Puedes
memorizar lo que vas a recapitular; si no es así,
puedes entonces llevar contigo un pequeño libro de
notas en el que habrás escrito previamente los
eventos que vas a recapitular en esa sesión. Una
pequeña linterna te será muy útil para leer las notas
en la oscuridad. Procura no encender la linterna por
cualquier otra razón; ya que, si así lo haces, destruirás
la concentración; elemento muy necesario en tu
trabajo de recapitulación.
Una vez dentro de la caja, sabiendo el evento que vas
a recapitular, y una vez realizados los ejercicios
respiratorios preliminares, comenzarás la
recapitulación propiamente dicha hasta que finalices
la sesión de ese día. Cuanto más trabajes dentro de la
caja, más se cargará ésta de la atención especial de tu
recapitulación. Sentirás que estás entrando en un
espacio no normal donde todo está relacionado con
el no-hacer de la memoria: la recapitulación.
Debido a esta carga energética, es importante evitar
que entren en la caja seres sensibles, especialmente
niños o animales domésticos. Una vez que la caja se
233
impregne de la energía de tus experiencias pasadas,
si entra en ella un niño o un animal (un perro, por
ejemplo) corre el riesgo de absorber parte de esa
energía que a veces es muy activa; esto podría dar
lugar a que el niño o el animal se pusiese enfermo o
tuviera una racha de «mala suerte». Tu caja de
recapitulación es para ti solamente y nadie más debe
entrar en ella.

Consejos y advertencias.

• Mientras estás en el interior de la caja puedes


usar un cojín delgado para sentarte sobre él. Si el
tiempo es frío, puedes ponerte un buen suéter o
una chaqueta no demasiado gruesa.
• No utilices chaquetas o cojines demasiado gruesos
ni tampoco almohadas. Aparte de que estos
elementos reducirían el espacio interior de la caja,
podrían hacer que la permanencia en ella
resultase demasiado cómoda, lo cual no es en
absoluto recomendable. Si una caja es confortable
en demasía, no es apropiada para el buen
desarrollo del proceso, ya que te puede producir
soñolencia.
234
• Evita la tentación de hacer la caja un poco más
amplia para disfrutar de una mayor comodidad. Si
bien hay gente que le gustaría tener una caja
habitación, lo cierto es que, sin tener la sensación
de estar metidos en un espacio reducido, el
trabajo de recapitulación es mucho más difícil.
• Procura que la gente, en general, no le preste una
excesiva atención a tu caja y a tu trabajo de
recapitulación. En lugar de intentar explicarle
cómo funciona la caja de recapitulación, limítate a
decir que es la caja que utilizas para tu
meditación. A la mayoría de la gente le es más
fácil digerir una explicación de este estilo, que, si
les dijeses, por ejemplo, que es algo relacionado
con las «tecnologías chamánicas de sanación». De
lo que se trata es evitar que seas afectado por la
curiosidad de la gente hacia tu trabajo.

9
PASOS 3 A 8:
DENTRO DE LA CAJA.

235
En este capítulo estudiaremos la parte esencial de
todo el proceso de recapitulación, dado que en él se
tocará la cuestión más fundamental de la técnica de
recapitulación: la forma de desarrollar y llevar a cabo
el proceso de revivir los eventos para alcanzar la
sanación.
En primer lugar, debo aclarar que los pasos que voy a
explicarte tienes que aplicarlos a todos y cada uno de
los eventos de tu lista o a series de ellos relacionados
entre sí. Esto significa que, si bien la lista y la caja sólo
se hacen una sola vez, los mencionados pasos se
realizarán muchas veces en el interior de la caja.
Para evitar confusión, es muy importante que
distingamos entre lo que es un evento y una serie de
eventos relacionados entre sí. Esta distinción viene
obligada por el hecho de que no es fácil determinar
con exactitud cuándo comienza un evento y cuándo
termina. También puede darse el caso de que un
determinado evento se considere que forma parte de
un evento más amplio. Todo lo anterior es posible
porque en la vida estamos más expuestos a eventos
encadenados que a eventos aislados. Por lo tanto, es
natural que no sea siempre fácil determinar con
claridad los límites de un evento.
236
Por todo lo anterior, debes abordar esta cuestión con
un criterio flexible y confiar en tus sentimientos
cuando te encuentres en la disyuntiva de si vas a
recapitular un solo evento o una serie de eventos
encadenados. Si esto te resulta al principio un poco
confuso, no te preocupes; con la práctica te será más
sencillo comprenderlo. De hecho, esta observación es
de aplicación a todo el proceso en general. A medida
que vayas avanzando en tu trabajo, se te irán
disipando las dudas y llegarás a comprender mejor las
cosas. De momento es bueno que sepas que puedes
ser flexible y que puedes organizar y escoger los
eventos de la forma que sea más conveniente para tu
trabajo.
A continuación, y para que comprendas mejor el
proceso que se da dentro de la caja, te daré una
semblanza de lo que tienes que hacer.
Una vez que hayas seleccionado el evento a
recapitular, entras en la caja y comienzas a practicar
una forma especial de respiración que vamos a
denominar sencillamente respiración número 1. Esto,
además de ayudarte a alcanzar la debida
concentración, te permitirá centrarte en el acto de la
recapitulación. En el próximo paso contemplarás el
237
evento como si estuvieras viendo una película. Al
poco rato, te encontrarás dentro de la película
reviviendo el evento y experimentando los
sentimientos que tuviste durante el mismo. Y, por
último, te colocarás fuera del evento,
contemplándolo de nuevo, pero esta vez aplicarás
una técnica especial de respiración con objeto de
recuperar tu energía o desprenderte de aquello que
necesitas eliminar de tu yo o de tu vida.
Hasta este punto, la película (es decir, el evento) ha
tenido tres pasos: en el primero fuiste un espectador
que veía el evento desde fuera. En el segundo
estuviste dentro del evento, esto es, reviviéndolo. Y
en el tercero estuviste de nuevo viendo el evento
desde fuera, pero esta vez sanándolo por medio de tu
respiración especial.
En el próximo paso tomarás unas decisiones que son
los cambios conscientes que vas a hacer como
expresión y refuerzo de la sanación que hiciste con tu
respiración. Y, finalmente, tendrás ensueños en los
que te verás realizando acciones en tu vida real que
corresponden a tu sanación y a la toma de decisiones.
Una vez que hagas esto, habrás terminado la
recapitulación de ese evento, o serie de eventos, y
238
estarás preparado para pasar al siguiente. Antes de
comenzar de nuevo, procederás a respirar con
normalidad y a limpiar tu mente. La acción de ver el
próximo evento puede estar o no acompañada de la
respiración especial, todo depende de que tengas o
no necesidad de ella. Continuarás con los próximos
pasos haciendo lo mismo que hiciste antes. Esta es la
semblanza del proceso. Examinemos ahora los pasos
uno a uno utilizando ejemplos específicos.
Con el fin de hacer el proceso menos confuso, voy a
dejar para más tarde (capítulo 11) la explicación de
cómo y en qué casos hay que efectuar cada una de las
técnicas especiales de respiración. Por ahora es
suficiente con que conozcas que existen dos técnicas
principales de respiración para utilizarlas, si se
necesitaran, en el momento de la restauración
energética. La técnica respiratoria 1 se utiliza para
recobrar la energía y para comenzar el proceso en la
caja; mientras que la técnica respiratoria 2 nos sirve
para desprendernos de la energía extraña y terminar
con las rutinas energéticas. En el capítulo 11
analizaremos en detalle estas y otras técnicas
respiratorias.

239
Paso 3: Comienzo del ejercicio respiratorio.
En este paso entras en la caja y adoptas la postura
propia de la recapitulación: la espalda apoyada en la
pared del fondo de la caja, la espina dorsal recta, y las
piernas cruzadas. Habrá gente que por su obesidad
no pueda adoptar esta postura, por lo que tendrá que
utilizar la postura alternativa de abrazarse las
piernas.
Bien, cierra ahora tus ojos y empieza a practicar una y
otra vez la técnica respiratoria 1 hasta que sientas
que tu cuerpo está preparado para comenzar la
recapitulación. Por regla general, esto normalmente
se lleva a cabo entre cinco y diez minutos,
dependiendo de cómo te sientas en ese preciso
instante y de la práctica que tengas. A medida que
vayas adquiriendo práctica, más pronto estarás
preparado para la recapitulación.

Paso 4: Visualización del evento.


Ahora vas a ver el evento cómo si estuvieras en un
cine. En la pantalla de tu mente estás viendo una
película cuyo guión es lo que sucedió durante el
evento que has seleccionado para recapitular. El actor
240
principal de esta película eres tú. Tú mismo te estás
contemplando en la película. Tienes ante ti a tu
pasado.
Mientras estás observando, intenta utilizar la
memoria de diversas formas. Presta atención a los
detalles; o sea, a los entornos, a los detalles, etcétera.
Lo principal es dirigir la atención hacia los
sentimientos que dejan traslucir los actores. Fíjate en
sus miradas y trata de sentir sus pensamientos
ocultos. ¿Qué es lo que están haciendo? ¿Qué es lo
que está pasando en el interior de estos actores?
Fíjate también en tus propios sentimientos.
Volviendo al ejemplo de María, imaginemos que está
ahora recapitulando su vida con objeto de curarse de
su trauma. Se encuentra dentro de la caja, ha
comenzado el ejercicio respiratorio, y está
recapitulando ese nefasto día en que su padre llega a
casa iracundo y desesperado y la rechaza
violentamente.
Ella está viendo a una pequeña María que corre
gozosa al encuentro de su padre. Está viendo al
hombre que empuja violentamente a la niña para
apartarla de sí. Pero ahora no ve solamente los ojos
bañados en lágrimas de la hijita, está viendo también
241
cómo el dolor y la desesperación aparecen en la cara
del padre. Al mirar esta vez el evento desde el
exterior. María tiene una perspectiva más amplia del
mismo y saca provecho de ella. Esto es el resultado al
que quiero llegar cuando te digo que utilices tu
memoria de diferentes modos. Procura verlo todo.
Este paso puede requerir desde unos pocos minutos
hasta veinte e incluso treinta minutos, depende de si
estás trabajando con un solo evento o con una serie
de ellos. La extensión y la complejidad del propio
evento también influyen en la duración de su
recapitulación. En la práctica, lo normal es que la
realización de este paso no requiera más de diez
minutos.
Una vez que hayas visto toda la película (esto es,
cuando el evento llegue a su final), estás preparado
para abordar el siguiente paso considerado como el
paso esencial de la recapitulación.

Paso 5: Reviviendo el evento.


A continuación, la película se va a proyectar de
nuevo, pero en esta ocasión vas a estar dentro del
evento. No vas a verte a ti mismo, sino que vas a ver
solamente a las personas que en ese momento
242
estaban contigo. Estás viviendo el presente y
haciendo lo mismo que estuviste haciendo en el
verdadero evento; o sea, que estás hablando las
mismas palabras, teniendo los mismos pensamientos,
y experimentando los mismos sentimientos que
cuando el evento en cuestión tuvo lugar en el pasado.
Está aquí y ahora. Para que la cosa no quede tan solo
en recordarlo, debes también representar el evento;
para ello, y dentro de las limitaciones de espacio de
tu caja, muévete un poco, lo justo para que sientas
con más intensidad lo que estás viviendo. Di las
palabras que dijiste en ese momento. Di incluso las
palabras que no llegaste a pronunciar en el verdadero
evento, pero que estuvieron presentes en tu ánimo y
en tus pensamientos. No analices lo que está
sucediendo. Estás viviendo y sintiendo; y no hay ni
tiempo ni espacio para otra cosa que no sea lo que
estás viviendo y sintiendo.
El objetivo principal ahora es pasar de una dimensión
de recordar a una dimensión de revivir. Dependiendo
del grado de naturalidad con que este proceso se
produce, podrías verte en la necesidad de realizar
algunas prácticas de intensificación con objeto de
poner en marcha el proceso corporal de revivir.
243
Veamos a continuación qué buscamos en este paso y
qué es lo que podría impedirnos su consecución. Lo
que intentamos es revivir una experiencia pasada;
intento éste que va en contra de nuestra normal
percepción del tiempo, toda vez que ésta estima que
el pasado se ha ido para siempre y es irrecuperable.
Por ello, revivir el pasado es algo que nuestra mente
racional no puede aceptar. Pero, por muy
descabellado que esto parezca, la cuestión es que no
nos queda más remedio que revivir ese pasado.
Sé consciente de que se trata aquí de uno de los
momentos más decisivos de todo el proceso de
recapitulación. Revivir eventos pasados no es tarea
fácil; sin embargo, es crucial que la aprendas desde el
principio. Si no lo haces, tropezarás una y otra vez con
el mismo obstáculo.
Tienes ante ti un gran reto, puesto que esta parte del
proceso de recapitulación implica entrar en un estado
de realidad no ordinaria, lo cual significa, entre otras
cosas, dejar atrás el control de la mente racional y
rendirse a la experiencia.
El gran problema está en que es difícil intentar hacer
algo cuando al mismo tiempo tu mente te está
diciendo que eso no es posible. En otras palabras:
244
tienes necesidad de revivir tu pasado, pero te sientes
estúpido tratando de hacer algo que piensas que es
imposible. Y en esto está la cuestión, Con objeto de
dar el salto hasta el otro lado, donde lo imposible es
posible, deberás vencer primero a esa percepción
ordinaria que te está impidiendo que des dicho salto.
Pero ¿cómo se hace esto? A este fin, existen ciertas
técnicas que te describiré a continuación; no
obstante, debes tener presente que ninguna técnica,
por muy efectiva que ésta sea, tendrá éxito, si en tu
fuero interno hay una voz que te está diciendo “no”.
Una de las formas más comunes en que un “no”
puede bloquear tu avance dentro del proceso, es el
“miedo al ridículo”. Digámoslo claramente: una de las
primeras cosas de las que tienes que desprenderte al
iniciar el proceso es precisamente el miedo al
ridículo. Todo lo relacionado con la recapitulación es
tremendamente serio y trascendente, por lo que sería
una pena que fallaras a causa de un miedo tan trivial.
Piensa en ello cuando te llegue el momento de poner
en práctica las técnicas de intensificación que te
describo a continuación; técnicas que te servirán para
dar el salto al otro lado (esto es, para pasar de la
dimensión de recordar a la dimensión de vivir). Bien,
245
asumiendo ahora que posees la adecuada actitud
interior (esto es, un firme y nítido “sí” en tu corazón),
he aquí algunas acciones que puedes realizar para
allanar el camino hacia la experiencia de revivir:
Hablar. Pronuncia realmente las palabras en vez de
limitarte a pensarlas. Puedes comenzar susurrándolas
e ir gradualmente subiendo el volumen de tu voz
hasta que termines gritándolas. En tu charla, di las
palabras que dijiste en el verdadero evento, así como
aquellas otras que no salieron de tu boca y quedaron
ocultas en tu mente. Sacar a relucir estas últimas
palabras en voz alta es un método excelente para
desencadenar los sentimientos. Expresa tus
sentimientos en voz alta. El habla es una acción que
la mayoría de las veces está conectada a la mente
racional por lo que no deja de ser interesante que
cuando se le relaciona con el sentimiento puro, actúe
como catalizador y desencadene la expresión externa
de lo que estaba escondido en el lado izquierdo.
Decir los nombres. Puedes repetir continuamente los
nombres de las personas que intervienen en tu
recapitulación. Comienza susurrando un nombre y ve
levantando paulatinamente el tono de voz hasta que
lo pronuncies en un puro grito. Por la simple
246
repetición del nombre puedes crear una fuerte
conexión energética y emocional con la persona y con
los eventos relacionados con ella.
Mover el cuerpo. Tiembla, sacude el cuerpo, realiza
movimientos repentinos y cortos, abrázate a tu
cuerpo, cae en posición fetal, y mécete de un lado
para otro.
Respirar intensamente. Un ritmo respiratorio corto y
rápido te puede ayudar a conectar con tus
sentimientos. No obstante, debes tener la precaución
de no prolongar este tipo de respiración demasiado
tiempo, ya que podrías marearte o incluso resentir
del estómago. Por regla general unos pocos minutos
serán suficientes.
Exagerar. Una de las técnicas más sencillas para
entrar en conexión con los sentimientos y el revivir es
exagerar lo que estabas haciendo, sintiendo o
diciendo. Si quieres conectar con un sentimiento de
temor y crees que no vas a conseguirlo, finge
entonces que estás actuando, pero de forma
exagerada, lo cual quiere decir que vas a comportarte
o a expresarte con una vehemencia aún mayor que
en el evento original. Esta sobreactuación no tiene
nada que ver con la concesión a los eventos de una
247
importancia mayor de la que realmente tenían; se
trata simplemente de una manera de manejar tu
energía de forma que puedas romper las barreras que
te impedían conectarte con tu memoria corporal del
evento.
Llorar, gritar, cantar, reír, gruñir, gemir y quejarse.
Haz cualquier cosa que te ayude a cambiar la acción
de pensar por la de sentir. Este es el momento de
dejar a un lado la siempre presente mente
controladora.
Usaréis las anteriores técnicas de intensificación
siempre que tengas necesidad de ellas. Son
herramientas a tu servicio. Según te convenga,
puedes utilizar todas o sólo algunas de ellas. Es muy
probable que al principio de la recapitulación te sean
más necesarias. Con la práctica, y a medida que tu
resistencia a revivir los eventos se vaya debilitando,
el revivir se producirá de una forma más natural.
La resistencia a revivir eventos puede compararse con
un dique: una vez que se abre en él una grieta o una
fisura, el agua que contiene empieza a fluir de
manera continua. El miedo al cambio y la reticencia a
experimentar de nuevo el dolor que en su día produjo
el evento, figuran entre las causas más comunes de
248
resistencia. Con frecuencia oímos decir a la gente que
“no quiere pasar de nuevo por ese mal trago, porque
no sabe si podría a resistirlo”. Esto es muy
comprensible cuando se trata de un evento
especialmente doloroso. También a veces
escuchamos observaciones como esta: “He
conseguido apartar el dolor de mi ánimo, ¿por qué
tengo entonces que volver a vivir esa penosa página
de mi existencia?” Si sientes tanto temor por el
simple hecho de pensar sobre el evento, podemos
deducir que el dolor realmente no se ha ido, que
sigue todavía contigo.
Si no lo enfrentas ahora de una vez por todas, ese
dolor te estará persiguiendo el resto de tu vida.
Cuanto más trates de escapar de él, con más ahínco
te perseguirá. Por esto es tan necesario recapitular
los eventos que nos han producido daño, aun a costa
de pasar algo de dolor. Volvemos al pasado no por el
gusto de sufrir, sino para curarnos a nosotros mismos
de ese dolor.
La recapitulación es un reto continuo. En cuanto
superamos con éxito el reto de revivir el pasado, nos
enfrentamos con un nuevo reto: desligarnos del dolor

249
y tener la capacidad y el coraje de desmarcarnos del
evento para comenzar la sanación.

Paso 6: Restauración energética.


Con objeto de comenzar la sanación, en este paso vas
a ver el evento por tercera vez. Al igual que hiciste en
el paso 4, verás el evento desde fuera. Se proyectará
de nuevo la película ante tus ojos y en esta ocasión
serás un espectador desapegado, aunque tu papel no
tendrá nada de pasivo. Ahora serás el sanador: un
frío y atento sanador. No hay en tu ánimo el menor
vestigio de pena ni tampoco de autocompasión: sólo
hay voluntad y el poder de sanar.
A fin de sanar el evento, recurrirás una vez más a las
técnicas especiales de respiración. Si estás viendo un
evento en el que perdiste energía, vas a recobrarla
mediante la utilización de la técnica respiratoria 1. Si
te ves en un evento en el que fuiste impregnado con
la energía de otras personas o si quieres romper una
promesa a la que has estado enganchado desde que
tuvo lugar el evento, utiliza la técnica respiratoria 2
para deshacerte de lo que no debe permanecer en ti.
Si estás viendo, por último, un evento en el que
perdiste energía y diste una orden energética
250
negativa, utiliza la técnica respiratoria 1 para
recuperar la energía y luego la 2 para revocar la
promesa.
La respiración es un acto mágico porque nos
mantiene vivos. Por ello, en este paso te vas a valer
del mágico poder de la respiración para reparar tu
cuerpo energético. Al mismo tiempo que usas las
respiraciones adecuadas, deberías usar también tu
intención de recobrar tu energía o de soltar todo
aquello de lo que debes desprenderte. Esto implica
que no debes dudar acerca de lo que estás haciendo.
Simplemente lo haces. El poder para utilizar tu
voluntad con miras a sanar tu cuerpo energético
proviene de una región de tu otro yo que se
denomina el lugar de la no-compasión. Se trata de un
espacio frío y silencioso donde no hay pensamientos,
dudas o autocompasión.
Para efectuar la sanación, debes volver a la
experiencia que necesita ser sanada. Cuando llegue el
momento oportuno y por muy intensa que sea tu
reviviscencia, debes estar preparado para
desprenderte del evento y comenzar la sanación. No
dejes el evento hasta que no llegues a la esencia de
los sentimientos que experimentaste en esa
251
determinada ocasión; permanece unos pocos
minutos, y cuando hayas tocado fondo, sal de allí.
Salta fuera del evento y comienza la sanación.
Estar preparado significa conocer de antemano que a
veces no es en absoluto fácil saltar fuera del evento.
Aunque resulte paradójico, es muy corriente que
cuanto más dolorosos sean los eventos más cueste
salir de ellos; esto se debe a que a veces toda la
estructura de nuestro ego ha sido construida sobre la
base de esas experiencias críticas.
Mucha gente se ve a sí misma de esta manera: “Yo
soy aquel que ha sufrido este dolor, yo soy el hombre
(o la mujer) que carga con esta herida.” Es como si
esas marcas sustentaran nuestra identidad. El miedo
oculto de nuestro ego podría ser expresado de esta
forma: “Si me quitas esta herida que ha dado sentido
a mi vida, ¿qué va a ser de mí entonces?” La
resistencia al cambio está más extendida de lo que
nos imaginamos y tiene su razón de ser en el miedo
de perder el sentido que nos da nuestro pasado.
Puede que no sea un pasado muy agradable, pero al
fin y al cabo es el que alimenta y sostiene a nuestro
ego. Debido a esto, el ego está fuertemente vinculado
a él, por lo que debemos estar dispuestos a romper
252
este apego inconsciente a nuestro pasado para poder
así ser libres y descubrir que hay mucho más dentro
de nosotros que las limitadas posibilidades del ego y
su historia personal.
En nuestros talleres de recapitulación he podido
comprobar que hay gente reacia a liberarse de las
ataduras que la unen a eventos dolorosos. He visto a
personas que primero se resistían a iniciar la
experiencia de revivir eventos de un intenso dolor
emocional; y que luego, cuando ya habían entrado en
la etapa de revivir, no querían salir de ella. Volvían al
dolor y comenzaban a llorar sin contención alguna: un
puro y completo pesar que se vierte hacia fuera como
el flujo de un río cuando el dique finalmente se
rompe. Ese fluir irrefrenable del dolor hasta ahora
contenido, es el primer paso para sanar el alma y
para desembarazarnos de la pesada carga que ha
estado sobre nosotros durante tan largo tiempo. Sin
embargo, no se logrará una sanación completa si no
estamos dispuestos a desprendernos de esa pena.
Cuanto más nos aferremos a la pena, más daño nos
hará.

253
Recuerdo a una mujer que durante el paso de el
revivir se aferraba a su pena y se resistía a dejarla ir.
Lloraba sin parar.
—¡Vamos! —le decía—, ¡este es el momento de llevar
a cabo la sanación. ¡Es el momento para dar el
próximo paso!
—¡No puedo, no puedo! —me contestó—. ¡Es
demasiado doloroso!
—¡Claro que puedes! ¡No te dejes vencer por la pena!
¡Salta fuera del evento y empieza la sanación! —¡No
puedo, no puedo! insistía ella.
No era verdad que no pudiese, lo que le pasaba era
que no estaba preparada para desprenderse de una
herida que había sido su compañera durante tanto
tiempo.
Obviamente, no todos los eventos son tan dolorosos
y difíciles de trabajar durante el proceso de
recapitulación. He dado este ejemplo porque es
representativo de aquellos eventos que más
necesitamos recapitular y también, de aquellos que
son más complicados de manejar.
En el caso de un evento relacionado con felicidad, el
procedimiento para la restauración de la energía es
254
exactamente el mismo. En efecto, tienes que revivir
el evento; y una vez que hallas llegado a su esencia,
tienes que saltar fuera de él por muy agradable que
sea la experiencia. A continuación, verás el evento
desde fuera y utilizarás la técnica apropiada de
sanación. Si por ejemplo lo que estás viendo es la risa
de tus años de niño, deberás utilizar la técnica
respiratoria 1 para traerla de regreso.
Paso 7: Toma de decisiones.
Una vez terminada la sanación del evento mediante
la utilización de las correspondientes técnicas de
respiración, es el momento de que cambies tu
atención para enfocarla sobre la toma de decisiones.
Es importante apuntar que, aunque la toma de
decisiones comience en la mente racional debe llegar
al cuerpo energético. Esto significa que tu toma de
decisiones va a tener lugar a dos niveles. Uno de
estos niveles está constituido por tu mente. A este
nivel, piensas e incluso declaras en voz alta, las
decisiones que has tomado, las cuales expresan el
cambio o los cambios que vas a introducir en tu vida y
en tu ser. El otro nivel está compuesto por la orden
energética que reemplazará a la orden energética

255
anterior que era la que controlaba tu vida hasta que
empezaste a recapitular.
Veamos un ejemplo; y, para ello, volvamos con
María y su recapitulación. Ella vio el evento o trance
doloroso que tuvo con su padre, lo revivió, y lo volvió
a ver de nuevo pero esta vez utilizando las apropiadas
técnicas respiratorias para restaurar su cuerpo
energético. Bueno, ¿y ahora qué? Llegó la etapa de la
toma de decisiones.
¿Recuerdas lo mucho que estuvo sufriendo María
debido a su incapacidad para expresar sus
sentimientos? Pues bien, ella ahora ha recapitulado
el evento relativo a la orden energética o a la
promesa que hizo de no mostrar sus sentimientos a
los demás. La decisión de María podría expresarse
más o menos así:
“¡A partir de este momento, dejaré de ocultar mis
sentimientos pase lo que pase! ¡Expresaré lo que
siento siempre que tenga necesidad de ello! ¡El miedo
no me hará desistir de mi propósito!”
No es fácil transmitir con palabras la intensidad y la
fuerza de una decisión como ésta. Para hacerlo,
tendrías que ser María y haber estado toda una vida
sufriendo por tu incapacidad de comunicarte con los
256
demás, especialmente con aquellas personas a las
que amaste. Imagina pues a María, después de
treinta años de soledad emocional, gritando su
decisión desde el fondo de su corazón a modo de una
declaración de libertad.
De forma similar, la toma de decisiones es algo que
vas a gritar desde el interior de tu caja. Pero gritar tu
decisión a plena conciencia es sólo la parte externa
de la proeza; debes sentirla con todo tu ser, con todo
tu cuerpo. No debe quedar ningún resquicio para la
duda. La intensidad de tu sentimiento y la total
convicción son los factores que hacen que tu decisión
no sea sólo una decisión, sino también una orden
energética.

Paso 8: Soñando los no-haceres.


Este es tu último paso dentro de la caja, ya que los
dos siguientes tendrán lugar fuera de ella.
Los no-haceres de la recapitulación, o acciones
liberadas, son esas acciones que, debido a eventos
traumáticos que dañaron el cuerpo energético,
estaban fuera del alcance de una persona hasta antes
de iniciar su proceso de recapitulación.
257
En este paso, siguiente al de la toma de decisiones,
dentro de tu caja, te soñarás a ti mismo llevando a
cabo acciones que te eran imposibles realizar en el
pasado. Estas acciones no son compatibles con tu
historia personal, pero sí lo son con lo que has hecho
en tu recapitulación; y es por esto por lo que las
denominamos no-haceres. También podemos decir
que estas acciones liberadas son manifestaciones
específicas de tu toma de decisiones.
En el caso de María, las acciones liberadas que ella
podría soñar estarían probablemente relacionadas
con las situaciones en las que hubiese tenido
problemas a causa de la puesta en práctica de su
promesa. Por consiguiente, podría soñar viéndose a sí
misma diciéndole a los miembros de su familia los
sentimientos que siempre había tenido hacia ellos;
por ejemplo: decirle a su madre lo mucho que la
quería y cuánto echaba de menos de niña el ser
acariciada y abrazada por ella. Podría soñar
diciéndole a otros lo importante que era su madre en
su vida y lo difícil que era para una niña de cinco años
soportar su desapego. Podría soñarse diciéndole a su
madre que le había costado treinta años comprender

258
que ella (su madre) nunca pretendió hacerle daño con
su actitud.
Podría soñarse diciéndole a su antiguo novio lo
mucho que lo quería y explicándole por qué no se lo
había dicho nunca. Podría soñar con las personas a
las que quiere en la actualidad y verse diciéndoles lo
que siente por ellas. Podría imaginarse que
telefoneaba a las que viven más lejos para decirles lo
importante que son en su vida.
Podría soñarse desafiando a una de las profesoras de
la escuela en la que da clases, una mujer que pasa
parte de su tiempo difundiendo chismes y rumores
contra María solo por divertirse. En la etapa de soñar
los no-haceres María podría verse diciéndole a la
“vieja venenosa” lo harta que estaba de soportar en
silencio todos los chismes que se había inventado en
su contra; advirtiéndole, además, de que corría el
serio peligro de perder algún diente si no cesaba en
su chismorreo.
Los anteriores son algunos ejemplos posibles de lo
que alguien, en la situación de María, podría soñar en
este paso. Como puedes ver, al soñar las acciones
liberadas, te concedes a ti mismo la libertad de soñar
cualquier cosa sin preocuparte de si es o no
259
apropiada, de si es o no posible, o de si es no
conveniente. Ya habrá tiempo más tarde para estas
consideraciones. En este paso, tienes que dejar que
tu mente y sentimientos vuelen libres hacia esas
cosas que siempre has querido hacer.
Mediante la ensoñación de las acciones liberadas se
logran dos objetivos principales: el primero de ellos
es explorar las diferentes posibilidades y
sentimientos que pudiésemos tener en nuestro
interior mientras soñamos que nosotros mismos
emprendemos tal acción. Al darnos cuenta de lo que
sentimos, podemos descubrir con más facilidad lo
que nuestro ser realmente necesita. El segundo, y el
más importante, es que soñamos de esta forma para
abrir una puerta energética a una nueva época de
nuestra vida. Por un lado, con la ensoñación
establecemos las condiciones internas para las
acciones liberadas que vamos a realizar en nuestra
vida real. Y, por otro lado, la ensoñación constituye
un decisivo primer paso hacia la incorporación de los
no-haceres a nuestra vida cotidiana.
Veamos ahora algunas cuestiones que
probablemente te estarán rondando por la cabeza. Lo
primero que te estarás preguntando es ¿qué quiero
260
decir con soñar los no-haceres?; luego pensarás que
seguramente lo que quiero decir será algo parecido a
“imaginar”; y, por último, quizás querrás saber cómo
se puede soñar a voluntad.
Bien, en vez de “soñar”, yo podría haber dicho
“imaginar” los no-haceres; pero, si lo digo, estaría
hablando con menos propiedad, ya que lo que
debemos hacer está más cerca de los sueños que de
los pensamientos. ¿En qué se diferencia
principalmente el sueño de la imaginación? En
realidad, no existe tanta diferencia entre ambas
acciones como no sea por la circunstancia de que
cuando podemos sentir los eventos tal como lo
hacemos en la realidad ordinaria. En efecto, dentro
del sueño todo lo que sucede es real. Es por esto, por
lo que en este paso tienes que soñar los actos
liberados; pero, para lograr este elemento de realidad
tienes que soñar a propósito. Lo que te hace soñar y
no imaginar es el hecho de que sientes lo que estás
soñando. La cuestión está en que tu propósito va a
proceder de tu corazón y no de tu mente; lo cual
significa que no vas a controlar tu sueño desde tu
mente racional. Es tu sentimiento el que establece la
dirección y tu cuerpo hará el resto. O dicho de
261
manera simple: haz como si estuvieras imaginando,
pero siente como si estuvieras soñando; y no dejes
que tu mente racional se apodere del control del
sueño.
Una vez más, como en otras etapas de la
recapitulación, esto es más fácil hacerlo que
comprenderlo.
Una última y muy importante tarea relacionada con
tu trabajo en la caja: en la primera oportunidad,
anota tanto las decisiones que has tomado como los
no-haceres que has soñado. Esta información te va a
ser esencial en los últimos pasos.

10
PASOS 9 Y 10:
VIVIR A PROPÓSITO.

Paso 9: Llevando a cabo los no-haceres de la


recapitulación.
Llegando a este paso, has terminado tu trabajo
dentro de la caja. En sentido estricto, puedes decir
que has concluido tu recapitulación. No obstante, la
262
técnica AVP para la práctica de la recapitulación no se
ha completado todavía; quedan dos pasos que aún
tienes que llevar a cabo.
Por el momento, tu cuerpo energético está más
fuerte y aliviado. Los agujeros energéticos han sido
sanados mediante la recapitulación. Sin embargo, no
es el momento de confiarse ni bajar la guardia. Ese
alivio, esa confianza y esa energía extra que sientes
es sólo un parche que podría desprenderse con el
paso del tiempo, a menos que hagas lo necesario para
consolidarlo. ¿Qué otra cosa podías esperar habiendo
estado estos agujeros abiertos durante tanto tiempo?
Es posible que hubieras podido sanar por ti mismo
esas heridas energéticas si no hubieras comenzado,
inmediatamente después del trauma energético, las
correspondientes rutinas de pérdida de energía
también llamados haceres. Pero ese no fue el caso. En
vez de permitir la natural autosanación, trataste de
ocultar tus heridas tras la pantalla que forman las
rutinas de pérdida de energía. Con esto sólo
conseguiste reforzar los agujeros y pérdida de
energía. Y así seguiste durante muchos años; es por
eso que un parche no es suficiente. Te has auto-
sanado, pero necesitas reforzar la sanación del mismo
263
modo que muchos años atrás reforzaste las heridas.
Esto se consigue mediante la práctica perseverante
de los actos liberados. Es decir, los no-haceres de las
rutinas de pérdida de energía.
Para hacer esto, vas a llevar a cabo algunas de las
acciones liberadas que soñaste durante tu
recapitulación, aunque no todas ellas hay que
tratarlas de la misma manera. Por una parte, algunos
de los no-haceres que soñaste no podrías llevarlos a
cabo con tu cuerpo físico; un ejemplo de esto lo
tenemos cuando al soñar las acciones liberadas has
abrazado o pedido perdón a personas importantes de
tu pasado que han muerto. Por otra parte, has
soñado actos liberados que, aunque podrías
físicamente llevarlos a cabo, no sería conveniente
hacerlo. Un ejemplo de esto sería el que en tu sueño
le has hecho saber a una antigua pareja tu amor
incondicional hacia ella y le has dicho esas verdades
que en su momento le ocultaste. Ahora, ese antiguo
amor está fuera de tu mundo. Sea porque se ha
olvidado de ti, casado o por cualquier otro motivo.
Aun cuando hubiese sido grato para ti llegar a un
entendimiento con ella, esa posibilidad ya no existe.
Tú has conseguido ese entendimiento con ella en tu
264
propio corazón a través de tu recapitulación y eso,
desde el punto de vista de la energía y la
autosanación es más que suficiente. Un intento de ir
más lejos con el fin de tener un encuentro real con
ella probablemente causaría problemas más graves
que el que tratabas de resolver. En casos como éste
en que la persona ya ha salido definitivamente de tu
vida, lo correcto es realizar la sanación sólo en tu
propio corazón, que es al final de cuentas donde
habitan todas esas presencias significativas.
Esto nos lleva a fijarnos en la necesidad de introducir
una adecuada dosis de sentido común en nuestro
compromiso de llevar a cabo los no-haceres. Hay
ciertas acciones liberadas que has soñado que sólo
puedes realizarlas en tus sentimientos (por ejemplo,
no-haceres relacionados con personas que ya han
fallecido). Hay otras, como ya hemos visto, cuya
realización no es conveniente (no-haceres relativos a
una antigua amante felizmente casada). Por último,
hay otras acciones liberadas que puedes y debes
llevar a cabo. Estas son las que vas a practicar.
Sigamos con el caso de María. Escojamos de entre
todos los no-haceres que ella ha soñado aquellos que
debería llevar a cabo. En primer lugar, no va a
265
ponerse en contacto con su antiguo novio con miras a
llegar a un arreglo con él, porque esta relación
pertenece a una época que ha quedado
definitivamente atrás. En segundo lugar, no va a
tolerar por más tiempo las insidias de la compañera
chismosa y se va a enfrentar a ella con el propósito de
resolver de una vez para siempre el problema;
aunque probablemente lo hará con un poco mas de
tacto, que la forma, digamos más cruda, que en su
soñar se permitió. Y, en tercer lugar, va a hablar con
sus padres y algunos amigos para ponerles al tanto de
los sentimientos que durante tan largo tiempo ha
estado ocultando.
Tengo que aclarar, sin embargo, que los anteriores
son ejemplos que yo me he imaginado con respecto a
un personaje como María; pero esto, por supuesto,
no significa que estos específicos ejemplos de cómo
seleccionar los no-haceres y de cómo llevarlos a cabo
sean aplicables a todo el mundo y a todos los casos.
Todas las personas son distintas entre sí y también
sus respectivas circunstancias. Por consiguiente, la
decisión de determinar o seleccionar los no-haceres
que vas a realizar en tu vida es de tu sola
responsabilidad y de nadie más.
266
Pues bien, del mismo modo que recalqué que tu
selección de los no-haceres debería ir acompañada de
sentido común, recalco también que deberás ser
exigente contigo mismo y no engañarte escogiendo
solamente aquellos no-haceres que te parezcan más
“suaves”. En realidad, no existe un criterio que nos
permita clasificar los no-haceres en “suaves” y
“duros”; aunque, eso sí, existen no-haceres
verdaderos y no-haceres falsos. Si no te inclinas por
los verdaderos, es mejor que no hagas absolutamente
nada excepto resignarte a vivir una vida desprovista
de poder. Recuerda que los no-haceres constituyen
un desafío y que la apuesta que se pone sobre la
mesa es tu única vida; así que procura abordarlos con
toda intención.
Una cosa importante que debes tener en cuenta
cuando vayas a llevar a cabo tus acciones liberadas: la
realización de tus no-haceres es un acuerdo que
estableces contigo mismo. Debes tomar la
determinación de no considerar las acciones liberadas
como un medio para cambiar a los demás, sino que
las efectuarás como expresión de tu propia libertad.
Debe quedar claro que no lo haces para buscar

267
obtener algo a cambio; las acciones liberadas son tu
gesto de libertad hacia el espíritu.
Menciono esto porque he comprobado que hay gente
que cuando llega el momento de realizar las acciones
liberadas, inconscientemente tratan de usar estas
acciones para inducir a otros a responderles de
determinada manera. Es el caso, por ejemplo, de una
persona que después de odiar toda la vida a su padre,
recapitula su relación con él; más tarde, en la toma de
decisiones, determina renunciar y dejar atrás todo el
rencor. Y luego, en la ensoñación de los no-haceres,
se ve abrazando a su padre. Después, cuando
finalmente intenta en la realidad cotidiana abrazar al
hombre por primera vez en su vida, éste no responde
de la forma afectuosa que el sujeto de nuestra
historia esperaba, debido a que él (el padre) no
estaba acostumbrado a esas expresiones físicas de
afecto (acaso nunca las recibió de su propio padre).
Así, nuestro recapitulador principiante podría
sentirse decepcionado y molesto; e incluso puede
pensar que no vale la pena tratar de mejorar la
relación con su padre si éste va a seguir siendo toda
su vida el mismo ser insensible. Y tras este primer

268
fracaso, se evaporan todas sus buenas intenciones de
sanar su vida por medio de la recapitulación.
Por desgracia, este tipo de situación se da con
bastante frecuencia cuando intervienen parientes o
parejas. En ocasiones, aceptamos la idea de cambiar
porque secretamente esperamos que, al hacerlo,
vamos a conseguir cambiar a los demás en la forma
que a nosotros nos conviene. Gran error. Las acciones
liberadas representan un gesto de libertad. Estás
sanando a tu cuerpo energético. Lo que estás usando
es tu libertad, así que tienes que hacerlo sin esperar
otra clase de recompensa que no sea la sanación de
tu corazón y el cambio de ti mismo. No podemos
hacer uso de la recapitulación, o de cualquier otro
medio, para controlar o cambiar a los demás; y es que
regir la vida de los demás atenta contra el más
sagrado de los derechos: la libertad de cada uno de
nosotros para hacer lo que queremos y lo que
podamos, y recibir también las consecuencias de
nuestras acciones.
Es verdad, sin embargo, que a menudo cuando
cambiamos, nos parece que el mundo que nos rodea
también cambia como por arte de magia. Nuestro
cambio nos proporciona nuevos ojos para ver a las
269
personas de nuestro mundo de una manera distinta.
He podido escuchar muchas bellas historias de amor y
reconciliación como consecuencia de la práctica de
acciones liberadas. No obstante, no debemos dar por
hecho que van a obtenerse resultados de este tipo.
Nuestra motivación para actuar no puede estar
sustentada en la creencia que cosas como esas van a
suceder; eso sería demasiado riesgoso, porque si es
precisamente esto lo que nos mueve a la acción,
entonces nuestra búsqueda de libertad estaría
condicionada a las reacciones de la gente, lo cual no
tiene sentido. La responsabilidad de la sanación es
tuya, como también lo serán los resultados. No te
vayas a equivocar al establecer cuál es el verdadero
objetivo.

Paso 10: Continuidad (el paso maestro).


Una vez que hayas llevado a cabo los no-haceres
apropiados, sentirás cómo se va completando el
círculo. Este círculo se abrió cuando tuvieron lugar
eventos decisivos en tu vida; y sólo ahora, después de
mucho tiempo y esfuerzo, es cuando el círculo se
cierra. Por segunda vez después de haber concluido la
recapitulación propiamente dicha, vas a pensar que
270
se ha terminado el trabajo para ti. Has completado y
cerrado el círculo, y esto a menudo da la impresión de
que el proceso de recapitulación ha finalizado. Por
segunda vez, esta impresión es errónea. No has
practicado los no-haceres por tiempo suficiente como
para bajar la guardia.
Así que la pregunta es: ¿por cuánto tiempo deberás
continuar la práctica de los no-haceres? ¿Cuándo
sabrás que ya no los necesitas?
La solución a esta pregunta es muy simple: nunca
dejarás de practicar los no-haceres de tu
recapitulación. Desaparecerán por sí mismos cuando
se conviertan en una parte normal de lo que eres y de
cómo vives. Dado que no sabes cuándo sucederá
esto, tienes que hacerte el propósito de practicarlos
por siempre. Esto es lo que necesitas, esto es lo que
quieres, y esto es lo que harás: practicar
indefinidamente los actos liberados.
Al hacerlo, descubrirás que actuar de esta manera es
cultivar el arte más sublime de la vida: el Arte de Vivir
a Propósito. El paso del maestro es la continuidad.
Continuidad ahora y para el resto de tu vida.
Continuidad aun cuando los no-haceres se conviertan
en una parte normal de tu vida; porque entonces, en
271
ese momento posterior de tu existencia, nuevos no-
haceres te estarán ya retando y tendrás que aceptar
el reto y seguir luchando. Conocerás entonces lo que
es ser un guerrero del Espíritu. Y serás feliz porque
conocerás en la secreta región de tu conocimiento
silencioso que la senda del guerrero ha sido siempre
tuya. (31)
(31) Puedo añadir que, aunque los no-haceres o
actos liberados se han de practicar toda la vida, es
cierto también que llega un momento en que se
vuelven parte normal de la vida diaria, dejando
por tanto de requerir un esfuerzo consciente. Mi
experiencia me lleva sin embargo a sugerir una
vigilancia del seguimiento de los no-haceres de al
menos dos años después de recapitulado el
evento.

11
PROCEDIMIENTOS ADICIONALES.
Ejercicios preparatorios.
En nuestros talleres, y antes de entrar en la caja para
comenzar la recapitulación, realizamos diversos
ejercicios para preparar tanto al cuerpo físico como al
272
cuerpo energético para la tarea de recapitular.
Algunos de estos ejercicios se estructuran de acuerdo
con el área o con la época de la vida que se va a
recapitular en una determinada sesión. Hay ejercicios
dirigidos al estado prenatal, a la primera infancia, a la
niñez, a la adolescencia, a la juventud, a la edad
adulta y así sucesivamente. Además, estos ejercicios
son útiles para determinados asuntos relacionados
con la amistad, las relaciones amorosas, el sexo, el
trabajo y otras muchas áreas.
El otro grupo de prácticas preparatorias está
compuesto por ejercicios que no están relacionados
ni con las áreas ni con las épocas de la vida. Están
diseñados para que provoquen estados de conciencia
acrecentada o la conexión con poderosos campos de
energía, especialmente con el Abuelo Fuego que
pueden ayudarnos a lograr nuestra meta.
Dentro de este último grupo he seleccionado algunos
ejercicios que puedes realizar con la finalidad de
conseguir un estado de atención más profundo e
intenso que haga más productivo tu trabajo en el
interior de la caja.

Ejercicio físico normal.


273
Antes de entrar en la caja es muy bueno hacer
gimnasia, trotar, y hacer otros ejercicios de
calentamiento. Con unos veinte minutos tendrás
bastante, aunque este tiempo depende de tu estado
físico. El nivel óptimo de calentamiento se alcanza en
el momento en que tu cuerpo empieza a sudar un
poco; aunque no es conveniente que este nivel se
logre demasiado pronto. Es mucho mejor llegar a ello
de manera lenta y paulatina que hacerlo
abruptamente.

Ritual con fotos.


Esta práctica es tanto un calentamiento físico como
un ritual para estimular tu cuerpo para la tarea de
recordar.
Los materiales necesarios son una fotografía (puedes
aparecer solo o acompañado en ella) tomada en el
período del evento que vas a recapitular, un vaso u
otro objeto para recargar la foto y mantenerla
erguida, dos velas comunes, dos platos pequeños
para poner las velas en ellos, cerillos o encendedor,
una reproductora de casetes o CDs y una cinta con
música de tambores que te resulte adecuada para el
ritual.
274
Para realizar este ejercicio coloca la fotografía en
posición vertical encima de tu caja y dos velas sobre
los platos, encendidas a ambos lados de la foto (no
demasiado cerca).
Deberás colocarte enfrente de la caja y lo bastante
cerca de ella para que puedas ver la fotografía. Así
situados, empezarás a trotar en el mismo sitio. De
fondo, estará sonando la música de tambores del
casete o CD. En vez del reproductor electrónico,
puedes también hacer este ejercicio con la ayuda de
algún amigo que estuviera tocando tambores en ese
momento. Lo importante es que utilices este sonido
para conectarte con el contenido de la foto a través
de tu movimiento.
A medida que la música avance, aumentarás
gradualmente la velocidad e intensidad de tus
movimientos. Deberán pasar de diez a veinte minutos
desde el momento en que comienzas a ejecutar los
movimientos más pausados hasta que llegas a los
más rápidos, que normalmente será cuando tu
cuerpo comience a sudar.
Mientras te mueves, mira a la fotografía y utiliza el
sonido de los tambores para bloquear tus
pensamientos. Trata de viajar a la realidad del
275
interior de la fotografía y siente lo que hay ahí
dentro. Cuando tu cuerpo sude, reduce la velocidad e
intensidad de tus movimientos, detente, y en seguida
entra en la caja.

Ejercicios con fuego.


Si tienes la posibilidad de encender una fogata,
puedes potenciar tu recapitulación pidiéndole al
fuego que sea tu guía durante el proceso. Para que
sea efectivo, esto debe hacerse desde el corazón y no
desde la mente racional. Si no puedes hacerlo así, es
mejor no hacer estas prácticas.
La realización de este ejercicio requiere que sigas el
siguiente procedimiento:
• Enciende el fuego con todo respeto atribuyéndole
el carácter de sagrado. Únete al espíritu de los
antiguos toltecas y de muchos otros grupos
indígenas llamando al fuego Abuelo Fuego con
una actitud de respeto y amor. Cada vez que lo
enciendas háblale en voz alta y no sólo con tus
pensamientos. Pídele que te acompañe, aconseje
y proteja mientras practicas la recapitulación.

276
• Danza alrededor del fuego mientras suena la
música de tambores, podría ser no sólo un
método de calentamiento, sino también un ritual
personal de dedicarle tu danza al fuego como una
ofrenda sagrada. Cuanto más tiempo estás en
compañía del fuego y más ofrendas le hagas, más
se te revelará como tu compañero y guía.
• Después de la danza, siéntate enfrente del fuego y
dile: “Abuelo Fuego, antes de mi recapitulación de
esta noche quisiera confesar cómo ha sido mi vida
y qué es lo que he sentido durante... (al llegar a
este punto mencionarás el período o área que vas
a recapitular).” A continuación, abrirás tu corazón
y le hablarás al fuego acerca de tus experiencias y
sobre todo lo que sentías al vivirlas. Deberás
hablar en voz alta. Si estás recapitulando junto
con otras personas, comienza entonces diciendo:
“Ante ti y ante todos mis compañeros aquí
presentes…”
La parte más importante de todo esto es que consigas
identificar y expresar tus sentimientos. La acción de
hablarle al fuego requiere palabras que procedan del
corazón, no de la mente. Cuanto más sincera e íntima
sea tu confesión, más efectiva resultará tu
277
recapitulación. La frecuencia de las confesiones
dependerá de varios factores, entre ellos, la
frecuencia de tus sesiones de recapitulación y la
claridad de tu conexión con el fuego. Si recapitulas
todas las noches, haz la confesión cada tres días.

El ritual de la quema de la caja.


Cuando termines la recapitulación de tu vida, es
conveniente que hagas un ritual que represente el
momento que estás atravesando. Para esto, en la
última noche de tu recapitulación, justo antes del
amanecer, quemarás la caja.
Determinar cuándo se acaba el proceso de
recapitulación no es asunto fácil. Habida cuenta de
que nunca serás capaz de recapitular absolutamente
todos los eventos de tu vida, sino sólo los más
significativos, tendrás siempre la posibilidad de
recapitular con más detalle. Incluso puedes pasar el
resto de tu vida intentando conseguir una práctica
cada vez más exhaustiva, lo cual desde luego no es la
idea.
Lo que necesitas llevar a cabo es la recapitulación
general de toda tu existencia. Esto significa llegar a
278
recapitular todos los asuntos principales relacionados
con todas las personas importantes de tu vida.
Determinar hasta qué punto has cumplido con la
tarea entraña siempre una decisión personal. Tendrás
que hacer todo lo posible para que tu recapitulación
sea adecuada y suficiente (ni poco ni demasiado); y,
aún así, no hay modo de estar absolutamente seguros
de que nuestra decisión acerca de si hemos acabado
o no la recapitulación sea la correcta. No te
preocupes por eso. Proceder sin tener una certeza
mental absoluta es normal, no sólo en la
recapitulación, sino también en la vida.
Podemos hacerlo todo lo mejor posible, pero la
mente va a estar ahí preguntándonos: “¿Estás seguro
de que hiciste bien la recapitulación? ¿Estás seguro
de que los eventos escogidos fueron los más
significativos? ¿Estás seguro de que no te estás
engañando a ti mismo?” En verdad, no hay forma
alguna de dar una respuesta definitiva a estas
preguntas. Se trata de la mente preguntándole a la
propia mente; y, cuando esto ocurre, es
extremadamente difícil que la mente se satisfaga por
completo a sí misma.

279
Afortunadamente, los guerreros toltecas saben que
todos los seres humanos cuentan con un corazón
para enfrentarse a esos misterios insondables.
Algunos pueblos indígenas suelen decir que los
pensamientos verdaderos provienen solamente del
corazón. No es posible definir qué es el corazón, pero
lo cierto es que existe y actúa. Todo lo que podemos
hacer es tratar de hacerlo lo mejor posible y
preguntarle a nuestro corazón: “¿Estás satisfecho?” Si
al hacer esta pregunta experimentamos un
sentimiento de alegría y satisfacción, la respuesta es
afirmativa. Si, por el contrario, lo que sentimos es
descontento e insatisfacción, la respuesta es
negativa. En medio del misterio tomamos nuestra
decisión y no hay nada en este mundo que nos
garantice la victoria. Ese es el modo del guerrero.
Pero, supongamos que nuestro corazón dice: “Sí, he
terminado mi recapitulación.” Si el corazón habla de
esta manera, esto es lo que harás la última noche del
proceso. Dejarás para esta última noche los eventos
significativos que te falte recapitular. Esta noche no
dormirás. Sigue recapitulando hasta dos horas antes
del amanecer. Llegado ese momento, sal de tu caja y
mírala por última vez. La caja representa tu pasado y
280
todo lo que has sido hasta ese momento; estás a
punto de cruzar un umbral y, una vez que lo cruces,
nada será lo mismo. Tú no volverás a ser el mismo.
Desarmarás la caja con profunda atención. Lo que
estás desarmando es la estructura de tu ego que está
a punto de morir. Mientras lo haces, piensa en la vida
que estás dejando atrás. Utilizando las herramientas
necesarias, rompe o corta las tablas en trozos
pequeños de forma que puedas quemarlos poco a
poco en el fuego. Obviamente, es importante que el
mismo cuidado que pones en este trabajo también
comprende el hacerlo sin correr peligro de resultar
heridos.
A continuación, te acercarás al fuego. Agradece al
fuego por su compañía y su guía. Dile como te sientes
en esta última noche mágica, justo antes del
amanecer de tu nueva vida. Uno a uno arrojarás al
fuego los trozos de tu caja de recapitulación; al hacer
esto, puedes incluso reafirmar, gritando, las
decisiones que has tomado durante la recapitulación.
Contemplarás tus viejas rutinas de pérdida de energía
quemándose entre las llamas. ¡Todos tus
resentimientos se están consumiendo en el fuego, así

281
como todas las cosas que deben morir para que
puedas vivir verdaderamente!
Después de arrojar los trozos de la caja, los trozos de
tu pasado al fuego, la última cosa que harás en tu
aventura de recapitulación, justo antes del amanecer,
será danzar ante el fuego. Acompañado por el sonido
del tambor, expresarás por medio de la danza todos
los esfuerzos que has hecho y todas las luchas que
has tenido que sostener en tu búsqueda de la
libertad. Con tu danza estás diciendo adiós a tu
antiguo yo y a tu historia personal. Vas a renacer,
pero en esta ocasión, por primera vez en tu vida,
escogerás cómo ser y cómo vivir.
Cuando los primeros rayos de sol aparezcan en el
horizonte, verás enfrente de ti una línea que cruza el
fuego: es la frontera de tu historia personal.
Concentra toda tu energía, sentimientos y
pensamientos en una acción final que consiste en
cruzar esa frontera y correr hacia tu libertad. Puedes
traspasar la línea saltando por encima del fuego o
bordeándolo. Sea como sea, pon todo tu corazón en
la acción. Grita tu hazaña al universo: ¡Soy libre!
La luz del nuevo día será tu bautismo;
la vida te estará esperando.
282
Sigue adelante, porque no hay tiempo que perder.

Actividades para balancear los efectos de la


recapitulación.
Durante el período de la recapitulación, notarás como
ésta produce varios efectos en tu vida. Como sucede
con todos los cambios, tendrás que asimilarlos y
adaptarte a ellos, cosa que te llevará algún tiempo e
incluso requerirá una cierta estrategia por tu parte.
Los cambios resultantes de la recapitulación son en
general positivos. Entre los más valiosos se
encuentran la adquisición de energía extra, la
oportunidad de dejar a un lado antiguas rutinas de
pérdida de energía, y la posibilidad de escoger a
voluntad nuevas formas de responder a los retos que
nos plantea la vida. Algunos de estos cambios tienen
lugar durante la recapitulación, y otros
posteriormente.
El trabajo de recapitulación conduce a tu ser a un
tiempo nuevo. Sin embargo, tienes que saber que
cuando empiezas el proceso de recapitulación estás
desencadenando una batalla entre dos impulsos que
están presentes en tu interior: el impulso a cambiar y
283
el impulso a quedarte cómo estás. Por un lado, tu
cuerpo energético, al igual que todos los demás
campos de energía del universo, está orientado de
manera natural al cambio y al movimiento. Y, por
otro, el trabajo cotidiano de tu ego consiste en
mantener y reforzar toda la estructura de
pensamientos y rutinas en la que está basado.
Debido a esto, determinadas rutinas de tu ego se van
a sentir amenazadas. Por tanto, no te extrañes de que
esa parte de ti mismo que no desea cambiar trate de
bloquear tu trabajo de recapitulación haciéndote a
veces pensar que estás muy cansado, pases por
cortos períodos de miedo, preocupación o
desesperación.
Toma en cuenta que, por regla general, estos
pensamientos aparecerán más tarde o más
temprano. Aunque también, por regla general, esa
pequeña voz dentro de tu cabeza te estará
mintiendo. Así que no te des por vencido. En vez de
“tirar la toalla” y tener pensamientos que te dejen
preocupado, busca actividades que contribuyan a
purificar tu mente y tu espíritu. No sólo durante la
recapitulación, sino también después de ella, tu
antiguo ego tratará de arrastrarte hacia esas viejas
284
formas de vida que para él eran tan confortables. Por
consiguiente, cuanta más atención prestas a esa
tenue voz, más fortalecerás a tu ego y a su
instrumento más eficaz: el miedo. Tienes, pues, que
estar preparado para resistir sus ataques. Si además
de estar preparado, utilizas una buena estrategia,
esos ataques no tendrán demasiada importancia.
Insisto, lo que tienes que hacer es llenar tu vida de
actividades que lleven tu atención al lado apropiado,
esto es, a tu ser luminoso.
El tipo de actividades de las que hablo tienen el
objetivo de equilibrarte con vistas a posibles ataques
circunstanciales de tu antiguo ego. Si practicas estas
actividades, la frecuencia e intensidad de estos
ataques decrecerán e incluso llegará un momento en
que los ataques desaparecerán por completo. Las
actividades a las que aludo son muy diversas. A
continuación, describiré las más usuales y accesibles
para darte algunas ideas útiles con las que puedas
comenzar.

Actividades al aire libre.

285
Esta es la primera y principal anotación que debes
hacer en tu lista de actividades complementarias
relacionadas con la recapitulación. Cualquier clase de
actividad saludable que realices en contacto con la
naturaleza tendrá en ti repercusiones muy
beneficiosas. El efecto sanador que produce la
interacción con la naturaleza proviene del hecho de
que ésta, a diferencia de nosotros, no expresa la
importancia personal. La naturaleza refleja el Gran
Espíritu; así de simple. Mientras más interactuemos
de modo respetuoso con la naturaleza, más
estaremos interactuando con el Gran Espíritu.
Cuando se encuentran lo bastante cerca, los campos
de energía interactúan entre sí y se influencian
mutuamente. Es por ello por lo que la interacción con
la naturaleza afectará de un modo positivo a tu
cuerpo energético. Esta interacción puede realizarse a
través de múltiples formas como son:
• Largas caminatas en silencio.
• Escalar árboles. (En este caso, tienes que ser tan
cuidadoso y amoroso con el árbol como contigo
mismo.)
• Excursiones a colinas o montañas.

286
• Practicar deportes al aire libre que no sean
agresivos para la naturaleza.
• Juegos en compañía de tus amigos.
• Pintar paisajes al natural.
• Observar a la naturaleza en silencio, intentando
aprender e imitar sus formas de comportamiento
y manifestaciones.
• Realizar rituales personales en la naturaleza que
te ayuden a equilibrar tu energía.
• Danzar frente al fuego, elaborar ofrendas,
meditar, practicar taichi, crear música o poemas.

Estos son algunos ejemplos de actividades a realizar


en contacto con la naturaleza, pero recuerda que
también puedes diseñar tus propias actividades.

Ejercicios en la ciudad.
No sólo en el campo puedes dedicarte a actividades
que equilibren tu energía en relación con los efectos
de la recapitulación. Si te están asaltando
pensamientos negativos con frecuencia, también en
la ciudad puedes hacer algo para neutralizarlos.

287
Procura realizar actividades con el solo propósito de
disfrutar:
• Podrías, por ejemplo, ir a ese restaurante que
tanto te gusta y al que no vas más a menudo
porque es caro.
• Comprar algo que realmente te gusta.
• Volver al gimnasio al que hace mucho tiempo que
no vas para cuidar de nuevo tu cuerpo.
• Visitar a ese pariente o a ese viejo amigo cuya
compañía tanto te agrada, pero que últimamente
no has visto por falta de tiempo.
• Si vas al cine, escoge alguna película que le haga
bien a tu espíritu.
• Evita pasar largo tiempo mirando los noticieros de
la televisión o hablando con personas que
siempre están pensando y hablando de desgracias
y desastres.
• Busca la compañía de niños y juega con ellos.
• Haz buenas acciones con los demás, sólo por el
gusto de hacerlas.
• Dedica períodos (el mayor número de horas que
puedas al día o a la semana) a practicar la regla de
oro que protege tu energía: no critiques, no
condenes, no te quejes.
288
Bien, ahora creo que ya tienes algunos ejemplos para
mantener tu equilibrio al enfrentar los efectos de la
recapitulación. Si incluyes algunos de ellos en tu
estrategia, el juego del ego de inspirar miedo no te va
a dar grandes problemas. Tanto durante como
después del proceso de recapitulación, no olvides
crear los espacios en tu vida para realizar estas
actividades que te ayudan a encontrarte en
equilibrio.

Técnica de recapitulación para eventos aislados.


La recapitulación es una técnica muy útil para
restaurar el daño en el equilibrio interior o para
recuperarlo cuando lo has perdido, aún cuando el
daño sea pequeño o la pérdida reciente. De hecho, es
mucho mejor recapitular un evento cuando estamos
empezando a sentir sus efectos, que esperar a que la
herida se vuelva un problema mayor. Debido a esto,
la práctica de la recapitulación seguirá siendo una
eficaz técnica sanadora aun después de que hayamos
terminado la recapitulación general de nuestra vida.
Cuando sucede algo que desequilibra nuestra energía,
resulta muy conveniente recapitular lo antes posible
ese evento. Si lo haces así, serás capaz no sólo de
289
restablecer con mayor facilidad el equilibrio de tu
energía, sino también responder a los efectos
externos de esa experiencia de una manera más
saludable. De esta forma, puedes impedir la creación
de nuevas heridas en tu cuerpo energético.
Un ejemplo característico de esto podría ser cuando
tienes un disgusto o pelea seria con alguien a quien
quieres. Podría suceder que en el transcurso de la
discusión hieras a esa persona o que te sientas herido
por ella. La recapitulación de este evento te va a
proporcionar una comprensión más profunda de lo
que sucedió durante el momento del conflicto; lo cual
hará que dejes de perder energía y que estés en una
mejor disposición para llegar a un entendimiento
sanador con esa persona.
Para este tipo de situación, o para otras parecidas
que requieren la recapitulación de eventos aislados,
después de que hayas concluido tu recapitulación
general. Para entonces ya no tendrás tu caja de
recapitulación y sería absurdo que construyeras una
nueva para cada ocasión en la que te encuentres en
medio de una situación que desgaste tu energía.
Con el fin de poner en práctica esta técnica, elige un
lugar tranquilo: aunque no es un requisito, sería
290
preferible que el lugar estuviese oscuro para que así
te puedas concentrar con mayor facilidad. Siéntate en
una silla con la espalda apoyada en su respaldo: tu
espina dorsal debe estar recta. También puedes
sentarte en el suelo, con las piernas cruzadas, y con la
espalda apoyada en la pared. (La silla y la pared no
son necesarias si estás acostumbrado a estar sentado
con la columna vertebral recta sin usar un apoyo para
tu espalda)
Una vez que estés perfectamente colocado en tiempo
y lugar, sólo tienes que seguir los siguientes pasos:
1. Comienza practicando la respiración circular
(técnica de respiración 4 descrita más adelante)
durante algunos minutos, mientras te concentras
en viajar atrás en el tiempo hasta el evento que
deseas recapitular. Mientras mueves la cabeza al
principio de forma muy lenta y luego un poco más
rápida, observa las imágenes relacionadas con el
evento y con la gente en él implicada pasando a
tu lado con gran rapidez, como si se tratasen de
cuadros colgados en la pared de un túnel que
atraviesas a toda velocidad. Continúa haciendo
esto hasta que notes una conexión interna con los
sentimientos de contenidos en ese evento.
291
2. Suspende la respiración circular y comienza
con los pasos 4 a 8 de la “técnica de los diez
pasos”. Cuando llegues al paso 6 (restauración
energética), puedes ejercitar las técnicas
respiratorias 1 y 2 o la llamada respiración de
barrido (técnica respiratoria 3, descrita más
adelante).
3. Después de la recapitulación propiamente
dicha, continúa con los pasos 9 y 10 (no-haceres y
continuidad) como si se tratase de una
recapitulación general.

Técnicas respiratorias.
Ha llegado el momento de que aprendas cómo debes
realizar exactamente las técnicas especiales de
respiración propias de la recapitulación. Es muy
importante que comprendas que estas técnicas sólo
deben emplearse dentro del proceso de
recapitulación; utilizarlas para otros fines no tendría
sentido y perderían gran parte de su fuerza en el
proceso de la recapitulación.
Anteriormente ya he hecho mención de las dos
técnicas respiratorias principales: la técnica 1 y la
técnica 2 relacionadas respectivamente con la
292
recuperación y desprendimiento de energía. A
continuación, analizaremos estas dos técnicas
principales, junto con otras que son asimismo muy
útiles. Ten presente que todas las respiraciones,
excepto la circular, deben practicarse con los ojos
cerrados y a través de la nariz.

Técnica respiratoria 1.
Nombre: Aunque normalmente la llamamos técnica
número 1, también se la conoce como “inhalación”,
por ser en esta función donde pone su énfasis.
Cuando se utiliza: Se utiliza inmediatamente después
de que se entra en la caja (paso 3) a modo de
respiración inicial; y luego durante la fase de
restauración (paso 6), si el evento que estás
recapitulando lo requiriese.
Finalidad: (1) Proporcionar el adecuado grado de
concentración y atención que necesita la
recapitulación. (2) Esta técnica se utiliza en la fase de
restauración para recobrar la energía disipada o para
recuperar una cualidad de nuestro ser que perdimos
en el pasado (por ejemplo: la alegría y la confianza,
nuestra capacidad de amar, etcétera).
293
Duración: La que sea necesaria, de acuerdo con tu
propio sentir.
Procedimiento: Antes de comenzar esta respiración
especial, mira hacia el frente y expulsa todo el aire de
tus pulmones. Enseguida, gira la cabeza hacia la
derecha. A continuación, y mientras giras ahora la
cabeza hacia la izquierda, inhala lentamente de
manera coordinada con el movimiento de tu cabeza
de tal forma que cuando ésta haya hecho todo el
recorrido hacia la izquierda, tus pulmones y abdomen
estén llenos de aire. Ahora mueve de nuevo la cabeza
para mirar otra vez al frente, pero en esta ocasión
aguantando la respiración. Cuando estés mirando al
frente, exhala todo el aire como lo hiciste al principio.
Repite este ejercicio respiratorio el tiempo que sea
necesario.
La figura 10 muestra los movimientos que acabamos
de describir (como se aprecia en los dibujos, estamos
mirando a la persona desde arriba).

294
Fig.10. Técnica respiratoria 1.

Técnica respiratoria 2.
Nombre: Nosotros la denominamos técnica número
2, aunque también se la conoce como “exhalación”,
dado que tiene su énfasis en la expulsión del aire.
Cuando se utiliza: Se utiliza durante la fase de
restauración (paso 6) según dicte la necesidad del
momento.
Finalidad: Se usa para diversos fines: (1) para
desprendernos de la energía ajena que alguien dejó
impregnada en nosotros (de los padres, de un antigua
pareja, etcétera) y que nos afecta en forma de
sentimientos, pensamientos recurrentes, o conductas
que no son verdaderamente nuestras; (2) para
terminar con promesas u órdenes energética que no
295
nos dejan ser libres; (3) para desprendernos de
modos de conducta o rutinas emocionales (miedo de
algo, rencor, desconfianza, etcétera); y (4) para decir
adiós y liberarnos de personas que se han ido tiempo
atrás, pero cuya partida nunca hemos aceptado
verdaderamente.
Duración: La necesaria de acuerdo con tu
sentimiento.
Procedimiento: Comienzas mirando al frente e
inhalando profundamente. A continuación,
aguantando la respiración, o sea, con tus pulmones y
abdomen llenos de aire, gira la cabeza hacia la
izquierda. A continuación, mientras giras la cabeza
hacia la derecha, deja escapar el aire lentamente,
pero coordinando la espiración con el movimiento de
la cabeza de modo que cuando ésta llegue al hombro
derecho, tus pulmones estén completamente vacíos.
Y ahora, ya sin aire, gira la cabeza para mirar al
frente, donde inhalaras de nuevo y sucesivamente
repetir el procedimiento cuantas veces sean
necesarias. (Véase la figura 11.)

296
Fig.11. Técnica respiratoria 2.

Técnica respiratoria 3.
Nombre: Se denomina respiración de barrido y
resume las dos técnicas respiratorias anteriores. A
veces se la llama “respiración de emergencia”, dado
que la utilizamos cuando es necesaria una
restauración y no sabemos con certeza cuál es la
técnica respiratoria que necesitamos en ese
momento.
Cuando se utiliza: Se usa durante la fase de
restauración (paso 6) y su uso es opcional, toda vez
que esta respiración sustituye de las técnicas (1) y (2).
Un ejemplo simple de cuándo se la puede usar, sería
cuando coincidiesen las circunstancias de que
estuvieras recapitulando un evento en el que perdiste
297
una gran cantidad de energía que necesitas recuperar
y, al mismo tiempo, hubieras hecho una promesa de
la que necesitas desprenderte. Este es un caso típico
en el que se puede utilizar la respiración de barrido
en sustitución del procedimiento más refinado
consistente en usar primero la técnica respiratoria (1)
para recobrar la energía y luego la técnica respiratoria
(2) para quedar libres de la promesa. (32)
Finalidad: Como es lógico, su finalidad es coincidente
con las de las técnicas respiratorias (1) y (2).
Duración: La necesaria de acuerdo con tu propio
sentir.
Procedimiento: Comienzas con la mirada dirigida a la
derecha sin aire en los pulmones. Primero, debes
inhalar al mismo tiempo que giras la cabeza hacia la
izquierda y, a continuación, exhalas mientras giras la
cabeza de nuevo hacia la derecha, y así
sucesivamente. (Véase la figura 12.)
(32) Yo personalmente prefiero utilizar por
separado las técnicas (1) y (2) en vez de resumirlas
en la respiración de barrido, debido a que el
manejo de energía es más preciso cuando se
separan el momento de la recuperación y el
momento de desprender. Sin embargo, desde el
298
punto de vista práctico, este método de
respiración resumida no deja de ser un
instrumento útil.

Fig.12. Técnica respiratoria 3.

Técnica respiratoria 4.
Nombre: Esta técnica recibe el nombre de respiración
circular.
Cuando se utiliza: Se utiliza al comienzo de la
recapitulación de un evento o serie de eventos, en
sesiones de recapitulación aisladas en las que no se
usa la caja. Generalmente es practicada por gente
que ha terminado la recapitulación general de su
vida, pero que necesita recapitular eventos

299
significativos que han tenido lugar posteriormente al
proceso de recapitulación.
Finalidad: Su objetivo es proporcionar un profundo
nivel de concentración y conectar con la memoria
corporal cuando no se está usando la caja de
recapitulación.
Duración: La necesaria según tu propio sentir. Es
importante no excederse en la duración; ya que, de lo
contrario, podrían producirse náuseas y mareos.
Procedimiento: Esta modalidad de respiración tienes
que hacerla a la par que mueves la cabeza en sentido
circular. Comienza con la cabeza volteada hacia el
hombro derecho. A continuación, empieza un
movimiento circular hacia arriba, que lleve tu cabeza
hacia el hombro izquierdo, mientras que inhalas
lentamente por la nariz. Una vez que la cabeza
alcance el hombro izquierdo, sin detenerte, debes
continuar el movimiento circular girando hacia abajo
y hasta llegar al hombro derecho, mientras exhalas
lentamente por la boca, y así sucesivamente.
Esta es la única técnica respiratoria asociada a la
recapitulación que incluye la respiración a través de
la boca. Esta exhalación bucal se parece a un suave
soplido, como si infláramos un globo de manera muy
300
suave. Al principio, los movimientos deben ser muy
suaves; pero, a medida que avances, el movimiento
circular aumentará levemente su velocidad, sin que
lleguen a ser violentos o provocar mareo.
Practica esta técnica de dos a cuatro minutos
máximo, dependiendo de cómo te sientas. (Véase la
figura 13.)

Fig.13. Respiración circular.

12
DISEÑA TU PROPIO PROGRAMA DE RECAPITULACIÓN.

301
EI libro está llegando a su final. La única cuestión
pendiente es cómo vas a organizar tu programa de
recapitulación en lo relativo a espacio y tiempo. Este
es un aspecto importante, ya que la falta de un plan
de acción específico puede hacer desistir al
recapitulador principiante antes de siquiera
comenzar.

Lugar y hora.
Te voy a decir cuáles son las condiciones ideales para
la recapitulación, pero con esta advertencia: no creas
que, si no puedes reunir todas las condiciones
ideales, no serás capaz de llevar a cabo la
recapitulación. En realidad, es muy raro que la gente
llegue a poseer todos los requisitos ideales que se
mencionan en la siguiente lista:
• La tranquilidad y la soledad son factores
importantes. Tu recapitulación sería
prácticamente imposible si existiese mucho ruido
ambiental o si alguien abriese la puerta de tu caja
e interrumpiera tu trabajo por alguna razón.
• Una casa, una cabaña, un ático, un sótano o una
bodega puede servir para esta finalidad. Es
302
conveniente no recapitular a cielo abierto, para
protegerlos, tanto ti como tu caja, de las malas
condiciones atmosféricas. El sitio ideal sería una
cabaña en medio de un bosque.
• No es algo que sea imprescindible, pero los
árboles son la compañía más adecuada para
alguien que vaya a emprender la sanadora
aventura de la recapitulación. Son protectores y
beneficiosos para el género humano. Por razones
que escapan a nuestro entendimiento, su
configuración energética y la nuestra son
bastantes afines.
• Si puedes elegir, las montañas y las colinas son
mejores que las regiones completamente llanas. A
menos que vivas a orillas del mar y estés
acostumbrado a la energía marina, no recapitules
muy cerca de la playa, ya que la atracción de la
energía del mar es muy fuerte, y ello puede hacer
que resulte más difícil entrar en la segunda
atención.
• La mejor hora para recapitular es cuando las
demás personas están durmiendo.
• Es mejor colocar la caja en un mismo lugar que
estar moviéndola continuamente. No obstante, si
303
te vas de vacaciones y te quieres llevar la caja
para realizar una recapitulación intensiva, puedes
hacerlo.

Cronología de las sesiones de recapitulación.


La siguiente, es una pregunta importante: ¿cuánto
tiempo vas a dedicar a todo el proceso de
recapitulación? Bien, la respuesta no es fácil, ya que
hay muchos factores significativos. Algunos de estos
factores están relacionados contigo en cuanto a la
persona que eres; por ejemplo: la edad que tengas, el
número de eventos importantes que vas a
recapitular, y el tiempo que te llevará recapitular
cada uno de los eventos o serie de eventos.
Pero, lo que en mayor medida afectará al tiempo que
necesitarás para llevar a cabo tu recapitulación es la
frecuencia y la duración de las sesiones. No hay una
regla fija en cuanto al tiempo que cada uno deberá
dedicar a la recapitulación, ya que se trata de una
cuestión de naturaleza personal que está
íntimamente ligada a tus preferencias y a la cantidad
de tiempo que tengas disponible. De todos modos,
hay algunas cosas que debes saber de antemano para
que te ayuden a diseñar tu plan de trabajo.
304
La intensidad aumenta los resultados. Es decir, es
más efectivo dedicar cien horas a lo largo de doce
noches consecutivas de recapitulación, que dedicar
ciento cincuenta horas a lo largo de seis meses a
razón de dos sesiones de tres horas a la semana. Esto
se explica porque una vez que tu cuerpo comienza a
recapitular, el proceso de recordar corporalmente
estará todavía fresco, conforme entres con los
siguientes eventos. Por otro lado, cuando recapitulas
en sesiones de dos horas y dejas pasar muchos días
entre una y otra sesión, tu cuerpo necesitará algún
tiempo al comienzo de cada sesión de dos horas para
“calentar motores”, por lo que cuando esté listo para
trabajar, habrá ya pasado gran parte de esas dos
horas.
Otro aspecto de la misma cuestión es que cuando
recapitulas con la suficiente frecuencia, la
recapitulación se convierte en la cosa más importante
que estás haciendo en ese período de tu vida. Esto
significa que adquieres un fuerte compromiso; y un
fuerte compromiso ayuda siempre a mejorar los
resultados. Sin embargo, si recapitulas muy de
cuando en cuando, la fuerza de los asuntos cotidianos

305
puede fácilmente interferir en tu proceso y disminuir
su eficacia.
De acuerdo con estas premisas, nuestro taller anual
AVP de recapitulación en caja dura entre catorce y
veinte días, efectuándose las sesiones durante toda la
noche de esos días. Los ejercicios de preparación
comienzan a las nueve de la noche; se entra en las
cajas una hora más tarde, digamos alrededor de las
diez de la noche; a las dos de la madrugada se sale de
las cajas por media hora para que la gente comente
en grupo sobre sus experiencias o haga algún
ejercicio adicional de refuerzo; seguidamente se
entra de nuevo en las cajas y se continúa trabajando
hasta las seis o siete de la mañana.
Comprendo que esto parezca un horario y un régimen
de trabajo extremadamente duros; pero, en realidad
no lo son tanto, son simplemente prácticos. Algunos
participantes duermen unas pocas horas durante el
día, pero otros muchos no. Estos últimos vuelven a su
trabajo normal en el día y regresan por la noche para
seguir recapitulando. Esto es posible porque, aun
cuando no pasan la noche durmiendo como
normalmente lo harían, su falta de sueño se
compensa con la energía que recobras al recapitular y
306
con las rutinas de pérdida de energía que dejas atrás.
Muchos de los momentos que la gente pasa dentro
de sus cajas recapitulando, semejan en mucho a la
actividad del sueño, pero con un estado de conciencia
agudo. Esto también juega un papel en el proceso.
Esta simplemente, ha sido mi experiencia de más de
quince años trabajando en muchos países distintos
con grupos de participantes en talleres de
recapitulación.
Ya con toda esta información, te será más fácil
diseñar tu propio plan.
Adicionalmente, te ofrezco a continuación una lista
de posibles modelos de programas de trabajo, a fin
de que tengas una idea y ejemplos de cómo otras
personas han solucionado el asunto de la frecuencia y
duración de las sesiones de recapitulación.
• Si tienes un periodo de vacaciones de entre dos a
cuatro semanas y si tienes la posibilidad de
recapitular todas las noches, pudiendo descansar
algo durante el día a lo largo de dicho período,
podrías llevar a cabo un programa intensivo de
recapitulación. Si este es el caso, construye tu caja
en el día correspondiente a tu primera noche;

307
esto te permitiría comenzar dentro de la caja esa
misma noche.
• Si te inclinas por este régimen intensivo, lo más
útil es recapitular por épocas de tu vida; esto es,
vejez, madurez, adultez, juventud, adolescencia,
niñez, infancia y estado prenatal. Puedes dedicar,
pongamos por caso, una media de dos o tres
noches a cada época, dependiendo del número de
personas y eventos que tengas en cada una de
ellas. Más adelante, en este mismo capítulo, te
hablaré de cómo debes distribuir los eventos a lo
largo de las noches de recapitulación.
• Otra posible alternativa sería que pidieses en tu
trabajo dos días de permiso previos a un fin de
semana; esto te daría la posibilidad de recapitular
a base de varios períodos de cuatro días
consecutivos. Durante cada uno de estos períodos
de cuatro días podrías abordar una temática
distinta sobre la cual recapitular o bien dedicar
cada una de ellas a recapitular tu relación con
cada una de las personas importantes de tu vida.
La idea sería terminar un área completa en cada
uno de estos períodos.

308
• Puedes realizar sesiones intensivas de
recapitulación dedicando para ellas varios fines de
semana sucesivos. En este caso, trata de
aprovechar todo el fin de semana recapitulando
todo lo que puedas tanto de día como de noche.
En esta clase de programa es más conveniente
trabajar sobre la base de temas específicos o
personas en vez de hacerlo por épocas de la vida,
lo cual a veces requiere más tiempo.
• También puedes realizar de una a tres sesiones
semanales de dos a cuatro horas cada una, y
posiblemente hacer hueco en el fin de semana
para otra sesión. Es evidente que este tipo de
programa requiere más tiempo para terminar con
toda tu recapitulación, pero funciona, lo
importante es que funciona. Si sigues este
programa no intensivo, te sugiero que hagas un
trabajo efectivo dentro de la caja que en total te
lleve de trescientas a quinientas horas. Un
programa así estructurado te duraría
aproximadamente un año; semanas más o
semanas menos, dependiendo de tus
circunstancias particulares.

309
Como puedes ver, el programa de recapitulación
puede organizarse de muy diferentes maneras. Los
ejemplos que aquí aporto, e incluso las horas dentro
de la caja, son solo una idea general y están basados
en lo que hemos apreciado en nuestros años de
práctica. Sin embargo, siempre que intentemos
diseñar un programa, debemos contrapesar los
anteriores comentarios y ejemplos con el hecho de
que la recapitulación es algo que hace nuestro cuerpo
y que, por consiguiente, cada caso será distinto. Esto
significa que en tanto tengas un verdadero
compromiso con el trabajo de la recapitulación,
puedes confiar en tu corazón en lo relativo al tiempo
que será necesario para llevar a cabo el proceso.

Organización de la lista.
Una vez que hayas decidido la frecuencia y duración
de tus sesiones de recapitulación, lo siguiente que
tienes que hacer es organizar tu lista de eventos, que
para entonces ya debe estar escrita. Ya en el capítulo
siete hablamos extensivamente sobre cómo elaborar
la lista, lo que viene a continuación es una idea de
cómo puedes reorganizar su contenido de manera

310
que te resulte más manejable, especialmente en lo
que se refiere a la cantidad de eventos a recapitular.

La tarea de organizar la lista puede realizarse en tres


fases.
Primera fase.
En esta fase seleccionarás las relaciones y eventos
más significativos y harás con ellos una nueva lista.
Llamaremos a esta nueva lista la “lista para trabajar
en la caja”. Como es lógico, se trata de una lista más
corta, puesto que sólo contiene los eventos más
importantes que definieron tu vida en lo que respecta
a esa área o relación interpersonal específica.
Teóricamente, podrías haber intentado desde el
principio anotar en la lista sólo estos eventos
principales; pero, la razón para no hacerlo de ese
modo es que el trabajo detallado y exhaustivo que
implica la elaboración de la primera gran lista es clave
para poder recordar cada vez con más detalle y
conectar con áreas y eventos que podemos haber
olvidado por completo. A veces, por la gran
intensidad y efecto que tuvieron. No obstante, una
vez llegando a la etapa de recapitular en la caja, no es
311
necesario que recapitules todos y cada uno de los
pequeños e intrascendentes eventos que forman
parte de la lista. Esto supondría un trabajo casi
interminable y poco práctico, ya que necesitas
obtener resultados en un tiempo lo bastante corto,
que te permita abordar y disfrutar cuanto antes, de la
nueva forma de vivir, que se te hará accesible, gracias
al proceso de recapitulación.
Por ejemplo, en nuestros talleres intensivos de
recapitulación la gente tiene que tener completada la
lista de eventos a recapitular desde antes de que
iniciemos el proceso. El número de eventos que la
componen varía sensiblemente de una persona a
otra, dependiendo de lo concienzuda que haya sido la
persona al elaborar su lista. Este número suele oscilar
entre mil y veinte mil eventos; aunque lo más
corriente es que las listas hechas a conciencia tengan
de dos mil a tres mil. Ahora bien, en la práctica,
después de estar catorce noches enteras
recapitulando en la caja sobre su lista, la persona
suele terminar con unos quinientos eventos o series
de eventos recapitulados aproximadamente. Esto
debido a que al principio del proceso les pido que
seleccionen de su gran lista los eventos principales.
312
Dicho esto, es conveniente presentar aquí un
comentario sobre cómo debemos entender la
distinción entre evento y “serie de eventos”.
En la práctica, cuando recapitulas eventos, lo normal
es que no tengan el carácter de incidentes aislados,
sino que estén asociados a otros eventos
pertenecientes a la misma relación o época. De
acuerdo con tu propio sentir, puedes agruparlos para
que sean recapitulados todos a la vez. Este agrupar
eventos es no sólo una tendencia natural, sino que
además te ayuda a hacer más manejable la gran
cantidad de eventos que componen tu lista.
Y, por último, permíteme compartir contigo una
reflexión sobre la primera gran lista que inicia el
proceso de la recapitulación. El esfuerzo dedicado a la
tarea de recordar hasta los más mínimos eventos,
muchos de los cuales podrían no estar presentes en
tu lista final para la caja, no ha sido en vano. Ten la
seguridad de que todo ese trabajo registrando y
seleccionando eventos, te aporta valiosos momentos
de toma de conciencia acerca de lo que has vivido y
te permite también conectarte más profundamente
con tu pasado, todo lo cual aporta la preparación

313
necesaria para que puedas tener éxito en el trabajo al
interior de la caja.

Segunda fase.
Una vez que has elaborado la lista más corta para
trabajar dentro de la caja, la segunda fase de la
organización de tu lista es determinar el criterio que
usarás para distribuir los eventos entre el número de
sesiones que vayas a tener. Esto implica que decidas
si vas a estructurar tu recapitulación con base en
épocas de tu vida (madurez, adultez, juventud,
etcétera), tipos de relaciones (familiares, parejas,
amigos, etcétera), o áreas de tu vida (hogar, trabajo,
escuelas, etcétera), o cualquier otro método.
Para efectos de elegir el criterio a utilizar, toma en
consideración la frecuencia y duración de las sesiones
que piensas llevar a cabo (intensivo, de fines de
semana, sesiones semanales, etcétera) de acuerdo
con lo que ya he expuesto anteriormente en este
capítulo. Asimismo, también tienes que tomar en
consideración tus circunstancias y necesidades
personales.

314
Una vez que tengas clara la cuestión del criterio a
seguir, lo que sigue es decir cuál etapa o grupo
recapitular primero y cuáles después. En este punto
te recomiendo que recapitules primero lo que está
más cercano en el tiempo, para luego ir
retrocediendo hacia épocas o temas anteriores.
Hecho esto, lo que tienes que hacer es reacomodar
los eventos en tu lista para la caja, de acuerdo con el
criterio y el orden que has escogido para
recapitularlos. En otras palabras, colocarás al inicio de
tu lista los eventos que vas a recapitular en la sesión
inicial, mientras que aquellos que serán recapitulados
en la última sesión ocuparán los últimos lugares.

Tercera fase.
La fase final de la organización de tu lista para la caja
consiste en realizar una distribución equitativa de
todos los eventos que figuran en ella entre las
sesiones que vas a tener. La idea central es que todas
ellas tengan un número igual de eventos a
recapitular. Obviamente, esto puede variar según se
desarrollen las cosas dentro de la caja mientras
trabajas con los eventos, ya que algunos de ellos
requerirán más tiempo y otros menos. De todos
315
modos, disponer de una distribución inicial te evitará
tener muy pocos eventos en las primeras sesiones del
proceso y demasiados en las últimas.
Si, por ejemplo, tienes quinientos eventos o series de
eventos para recapitular en catorce noches, tendrás
un poco menos de treinta y seis eventos por noche.
En esto no hay que ser rígidos, puesto que puedes
muy bien hacer treinta en una noche y cuarenta en
otra, manteniendo así más o menos el promedio
estipulado. No hay inconveniente alguno en que
hagas ajustes mientras avanzas en el proceso.
Después de dividir de este modo tu lista para la caja,
marca los primeros treinta y seis eventos con título
“Sesión (o noche) 1”, los siguientes treinta y seis con
el título “Sesión 2”, y así sucesivamente. Además de
esto, pon una marca especial que haga resaltar
aquellos eventos que sean realmente los más
importantes dentro de cada segmento de treinta y
seis; esto es importante porque así no los perderás de
vista y no corres el riesgo de no quedarte sin
recapitularlos por falta de tiempo.
Los comentarios y ejemplos que se dan en esta
sección son principalmente aplicables a un programa
intensivo de recapitulación, dado que nos llevaría
316
demasiado tiempo explicar aquí cómo organizar la
lista para la caja para cada uno de los modelos de
programa existentes. Por lo tanto, si tu programa no
admite el calificativo de intensivo, procede tal como
aquí se indica, pero realiza las adaptaciones
necesarias de acuerdo con el tipo de programa y
número de sesiones que hayas elegido.
Un dato adicional que te puede servir como
referencia al diseñar tu programa personal de
recapitulación es el tiempo promedio que se suele
necesitar para recapitular cada uno de los eventos.
De acuerdo con mi experiencia, tanto personal como
de grupo, generalmente cada evento o serie de
eventos requiere un tiempo de recapitulación que
varía de cinco a treinta minutos. En la mayoría de los
casos, sin embargo, el tiempo requerido está entre
los diez y los quince minutos. Hay que apuntar, sin
embargo, que cada persona y circunstancia son
diferentes, por lo que las cifras que damos son
simplemente aproximativas.

Consejos y advertencias finales.


A continuación, te voy a dar una serie de consejos y
advertencias relativos a los tipos de dificultades que,
317
a lo largo de mis años de trabajo con grupos de
recapitulación, he podido comprobar que ha tenido la
gente.
¿Del presente al pasado o del pasado al presente?
Aunque ordenes del presente al pasado tu lista de
nombres o de temas que vas a recapitular, eso no
significa que tengas que recapitular en ese mismo
orden los eventos a ellos asociados. Supongamos que
vas a recapitular a la gente de tu época actual. Pues
bien, puedes recapitular los eventos relativos a esas
personas, partiendo desde el momento en que las
conociste y terminando con los episodios más
recientes que has vivido con ellas. Pero también
tienes la opción de comenzar con los eventos más
recientes y terminar con los más lejanos, si es que el
hacerlo así te funciona mejor.
Sobre las distracciones durante el proceso de la
recapitulación.
Es muy probable que cuando te encuentres
recapitulando atraiga tu atención un pensamiento o
un evento distinto al que en ese momento estás
intentando recapitular. A veces la gente se
desconcierta porque no sabe si es o no correcto dejar
318
de recapitular el evento original y seguir el proceso
con el evento que ha aparecido inesperadamente.
Estamos ante un problema que no tiene una solución
única, puesto que a veces es bueno seguir con el
nuevo evento y a veces no; todo depende del origen
de este nuevo evento.
Si el evento emergente tiene que ver con una petición
auténtica de tu cuerpo energético que te está así
mostrando la interna necesidad de recapitular ese
evento, deberías atender esta petición en vez de
seguir con lo que hay escrito en tu agenda. Por otro
lado, si el evento emergente es sólo un truco de tu
ego para distraerte, o es el resultado de tu falta de
entrenamiento para alcanzar y mantener una
adecuada concentración, entonces lo mejor es que
hagas un esfuerzo para recobrar la concentración y
poder así seguir con el evento programado.
La gran dificultad realmente estriba en determinar si
el evento emergente está originado por una
distracción de tu mente racional o por tu cuerpo
energético. Como podrás notar, amigo mío, la
solución no es nada fácil; así que lo más sensato en
este caso es que confíes en tu propio sentir, que, para

319
estas cosas, el corazón es mejor consejero que la
mente.
Conviene aclarar que la recapitulación es un
procedimiento formal y preciso sólo sobre el papel;
en la práctica real es nuestro cuerpo quien la lleva a
cabo, mientras que nosotros intentamos organizar,
provocar y dirigir lo que nuestro cuerpo está
haciendo. El punto clave es que, en cuanto a la
recapitulación se refiere, es el cuerpo energético el
que manda y a nosotros nos toca rendirnos a sus
demandas. Finalmente, el único objetivo del cuerpo
energético es completar el proceso de sanación. El
cuerpo energético, quiere recuperar lo que le falta
para estar completo otra vez. Por lo tanto, seguir sus
requerimientos es lo apropiado.
La idea es conseguir equilibrar esta confianza que
otorgamos al cuerpo energético (lado izquierdo) con
una organización seria y disciplinada de nuestro
estado normal de conciencia (lado derecho). Dicho de
otro modo: tan errónea es la demasiada
espontaneidad como la demasiada rigidez.
Al final, sin importar lo que decidas hacer, deberás
confiar en tu decisión. Ese es el modo del guerrero;
puedes estar en lo correcto o estar equivocado, sin
320
embargo, esa única decisión personal, para bien o
para mal, es todo lo que tienes para seguir adelante,
Nadie podría exigirte más.
¿Qué grado de profundidad debe tener la
recapitulación para que sea efectiva?
Ya sea superficial o profunda, cualquier actividad
dedicada a la recapitulación tendrá efectos positivos.
El rango de tus experiencias durante la recapitulación
puede oscilar desde un estado muy profundo de
realidad no-ordinaria con su catártico flujo de revivir
intensamente sentimientos que estaban reprimidos
hasta un recordar el evento cercano a la forma
normal en que recordamos la vida diaria. A menudo,
tendemos a pensar que aquellos eventos que se
recapitulan reviviéndolos intensamente (conciencia
del lado izquierdo) tienen todo el valor, mientras que
aquellos otros recapitulados en estados más
superficiales de conciencia carecen en absoluto de
valor. Pero en su día quedó demostrado que esta
apreciación era equivocada. Esta percepción es
errónea.
Así pensaba yo al principio de mis investigaciones
sobre recapitulación. Esto nos llevo a momentos de
frustración y se experimentaba como una
321
interrupción del “trabajo verdadero”. De hecho, no
sabíamos qué hacer en esos momentos en que
intentábamos recapitular un evento sin poder
alcanzar lo que creíamos era la “profundidad”
adecuada.
Otro problema relacionado con esta percepción
errónea era la dificultad de determinar mientras
estábamos en la caja qué era exactamente lo que
estábamos haciendo. Preguntas como “¿qué estoy
haciendo?” “¿estoy haciendo verdadera
recapitulación o sólo estoy recordando?”, asaltaban a
menudo nuestra mente.
Al final, estas dudas estaban relacionadas con el
mismo problema que nos costó varios años resolver;
esto es, que estábamos demasiado enfocados en la
conciencia del lado izquierdo y como consecuencia,
intentábamos hacerlo todo desde ese lado. Cuando
descubrimos el secreto de los dos lados de la
recapitulación (el tonal y el nagual), todo se aclaró
súbitamente. Los recuerdos ordinarios deben formar
parte del proceso de recapitulación, del mismo modo
que otros elementos de la conciencia del lado
derecho son necesarios para tener un proceso
integral de sanación.
322
Ahora, antes de terminar de responder la cuestión de
recapitulación “profunda” versus recapitulación
“superficial” y para que veamos con más claridad este
asunto, examinemos otra vez la tabla de los
elementos de la recapitulación:

ELEMENTOS DE LA RECAPITULACIÓN
Lado izquierdo-Nagual-Cuerpo
energético
La caja de recapitulación
Memorias corporales
Técnicas respiratorias
Comando energético
Rituales
Restauración del cuerpo energético

Lado derecho-Tonal-Conciencia normal


Lista de acontecimientos
Memorias ordinarías
Selección de actos a propósito
Toma de decisiones
323
Hablar sobre el proceso
(retroalimentación)
Llevar a cabo actos a propósito

En primer lugar, puedes observar que tanto el lado


derecho como el lado izquierdo tienen el mismo
número de elementos; y en ellos reconocerás a la
mayoría de los elementos de la “técnica de los diez
pasos” explicados anteriormente en este libro. Ahora
bien, hay dos elementos que hasta ahora no han sido
explicados y que son el papel de las memorias
ordinarias en el proceso y el “hablar acerca del
proceso”. Centrémonos en el primero de ellos.
Las memorias ordinarias forman parte de los
elementos del lado derecho del proceso de
recapitulación al igual que las memorias corporales
forman parte de los elementos del lado izquierdo.
Imagina un segmento en el que en un extremo
tengamos a la memoria ordinaria más superficial y en
el otro, a la memoria corporal más profunda de la
realidad no-ordinaria. (Véase la figura 14).

324
Fig.14. Extremos desde la memoria ordinaria hasta la
recapitulación más profunda.

Cuando recapitulamos, nos ubicamos siempre en


algún punto entre los dos extremos del segmento,
aunque no es posible determinar en un momento
dado en qué punto nos encontramos exactamente; o
sea, que tenemos noción de lo que está pasando,
pero no sabemos dónde localizar nuestra experiencia
con respecto a los dos extremos.
El punto aquí es que la recapitulación es parecida a
soñar y que existe una línea muy fina que separa la
conciencia del sueño y la conciencia de estar
despierto. Esto lo podemos ver en la figura 15.

Fig.15. Extremos entre el estado de vigilia y el sueño


profundo.

Como se puede apreciar en el diagrama, existen


muchas posiciones entre el sueño profundo y el estar
despierto, como, por ejemplo, el estado de
meditación, también conocido como alfa desde el

325
punto de vista de la frecuencia cerebral que se tiene
en este estado.
Cuando soñamos, hacemos un viaje desde los estados
más superficiales de estar dormido hasta los más
profundos, que es cuando tienen lugar los sueños.
Además, los sueños pueden ser más o menos
profundos según la frecuencia en la que estemos
cuando los tengamos. La figura 16 nos muestra todo
esto.

Fig.16. El proceso de soñar.

En la figura 16 puedes ver que mientras estamos


dormidos, entramos y salimos continuamente en
estados que oscilan entre muy profundos a no tan
profundos. Y lo mismo sucede con el proceso de
recapitulación: tu nivel de conciencia fluctúa entre
unos estados de recapitulación profundos hasta otros
cercanos a la memoria ordinaria, lo cual es
completamente normal. (Véase la figura 17.)

Fig.17. El proceso de recapitulación.

326
Pero ¿qué deberías hacer cuando estás recapitulando
en un estado cercano a la memoria ordinaria? Pues
bien, tienes que hacer lo mismo que cuando estás
sumido en una recapitulación profunda. La norma del
guerrero es utilizar cualquier recurso a su alcance que
le pueda ayudar a lograr su objetivo. Esto significa
que vas a utilizar la “técnica de los diez pasos” para
cada evento o serie de eventos, sin preocuparte de
cuán profundo es el estado en que te encuentres.
Simplemente no te preocupes; profundiza tanto
como puedas, y entonces sin entrar en la ansiedad de
preguntarte cuánta profundidad has alcanzado, sigue
el procedimiento de la “técnica de los diez pasos”.
Por supuesto es muy bueno cuando puedes trabajar
en un estado de recapitulación profunda, pero no es
posible mantener esa profundidad todo el tiempo. Las
fluctuaciones desde el lado izquierdo al lado derecho
y viceversa forman parte de la recapitulación, del
mismo modo que esas fluctuaciones forman también
parte del proceso de soñar. Y es por esto por lo que
las memorias ordinarias se incluyen también entre los
elementos del lado derecho del proceso de
recapitulación. En resumen: no hay razón alguna para
rechazar las memorias de esta naturaleza; sino todo
327
lo contrario, debes usarlas como parte de tu
recapitulación.
¿Se puede hablar con los demás sobre nuestra propia
recapitulación?
El único elemento de la recapitulación que nos queda
por explicar es la retroalimentación, o sea, hablar con
alguien más sobre el proceso. ¿Podemos hablar con
los demás acerca de nuestra recapitulación? La
mayoría de las veces la contestación es negativa. La
razón de esta negativa reside en que, si hablas con
otra gente sobre tu proceso, estás invitándola a que
preste atención y dé opiniones sobre el mismo, lo
cual probablemente supondría una interferencia en
tu tarea. De una parte, no es fácil hacerles
comprender a los demás por qué estás involucrado en
una cosa tan extraña como introducirse en una caja
para revivir eventos. Y de otra, lo que andas
buscando es algo que parece demasiado vago para la
mente racional, muy indeterminado y difícil de
entender, incluso para ti mismo.
No obstante, hay algunas circunstancias
excepcionales en las que es apropiado que hables con
otra gente acerca de tu recapitulación. Una de ellas es
cuando hablas con personas que figuran en tu lista y
328
sobre las que estás recapitulando. Puedes hacerlo
siempre que creas que con ello conseguiréis una
conexión más profunda y sólo si estás seguros de que
hablar con ellas no causará un problema emocional ni
para ti ni para la otra persona. Sería mejor, sin
embargo, que no relaciones tu conversación con el
tema de la recapitulación, sino que te limites
simplemente a mantener una conversación casual
con esa persona. Maneja el asunto de una manera
más bien discreta.
La segunda excepción es cuando tienes la
oportunidad de compartir el proceso de
recapitulación con otras personas que serán
propiamente tus compañeros de batalla. Esto sucede
cuando dos o más personas deciden recapitular
juntas. En este caso debe haber un espacio asignado
para conversar con franqueza acerca de las
experiencias, aciertos y dificultades que encuentran
durante sus respectivos procesos de recapitulación.
Este tipo de intercambio entre compañeros de
recapitulación contribuye a reforzar la concentración
en la tarea y a poner en movimiento cualquier clase
de energía que estuviese atascada.
¿Está permitido dormir durante la recapitulación?
329
Esta pregunta hay que contestarla de manera directa
y clara: no, no está permitido dormir durante la
recapitulación, al menos deliberadamente. Sin
embargo, si involuntariamente te quedas dormido
durante la recapitulación, esto no representa un
problema. Durante el proceso de recapitulación tu
estado de conciencia puede cambiar mucho, lo cual
significa que atraviesas por estados perceptuales muy
variados, en los que a menudo no sabes si estás
soñando, medio dormido, o despierto. Tu realidad
cambia, y no tiene caso tratar de establecer en cuál
de esos estados te encuentras, ya que lo que
necesitas es aprovechar ese momento para seguir
adelante con tu proceso. De hecho, algunos de los
momentos más significativos de la recapitulación
suceden mientras estas soñando, lo que significa que
en estos casos tu recapitulación continúa aun dentro
de tus sueños. La clave es que, aunque tengas sueño
mantengas tu intento de seguir recapitulando. De
esta manera, si te llegas a quedar dormido
involuntariamente, tu intento se mantiene dentro de
tus sueños y es entonces que los sueños se convierten
en una poderosa herramienta que te ayuda en tu
recapitulación.
330
¿Qué pasa si recordamos más eventos importantes
después de haber terminado tu lista?
Esta es una situación que se presenta con frecuencia.
La gente suele recordar más eventos a medida que
avanza en la recapitulación. A veces sucede cuando
estás en la caja, y a veces cuando estás haciendo
otras cosas. Es conveniente incorporar estos eventos
a tu proceso de trabajo, sobre todo cuando se trata
de eventos que han tenido una importante influencia
en tu vida.
Si tales eventos saltan a tu atención
inesperadamente, mientras estás recapitulando
otros, lo primero que debes hacer es seguir las
recomendaciones que hice respecto a cómo
contrarrestar las distracciones en el proceso. Si el
evento es claramente significativo, deberás decidir
entre recapitularlo de inmediato o dejarlo para más
tarde. Una recomendación general es que, si el
evento se presenta con mucha fuerza y sientes
claramente la disposición de tu ser a revivir esa
experiencia, debes confiar en tus sentimientos y
aprovechar la oportunidad para recapitularlo al calor
del momento.

331
¿Qué pasa si recapitulamos conjuntamente con otras
personas?
Resulta muy afortunado contar con compañeros con
quienes compartir el viaje. Naturalmente, cada uno
estará viviendo su propio viaje, pero todos contarán
con el privilegio de compartir experiencias con otros
viajeros en algunos puntos del camino.
El procedimiento es más o menos el mismo que
cuando se trata de una sola persona; por lo que
podemos decir que la principal diferencia consiste en
el hecho de que va a haber más energía en
movimiento. Esto es bueno para aquellos que viajen
“en la parte trasera del tren”, ya que pueden ser
arrastrados por los que van delante. No hay una
forma específica de hacer esto: simplemente sucede,
ya que de esa manera se comporta la energía.
El ritual y los ejercicios de preparación se harán
conjuntamente. De hecho, lo harás casi todo
acompañado, excepto la elaboración de la lista y el
trabajo dentro de la caja. Las cajas se colocan en la
misma habitación, cercanas entre sí. No te preocupes
si emites sonidos durante tu trabajo; porque cuando
tu recapitulación se intensifica, lejos de distraer o
molestar a tus compañeros, tu energía en
332
movimiento va a facilitar que los demás pongan
también en movimiento su propia energía.
Resulta evidente que no tendría ningún sentido
trabajar con otros si no es en un ambiente de
profunda confianza y respeto. Acepta trabajar con
otros solamente si todos están dispuestos a
comprometerse sinceramente en la tarea, porque una
vez que hayan comenzado, no habrá forma de volver
a atrás.
¿Qué es lo que estoy haciendo mal?
“Trato de hacer la recapitulación siguiendo fielmente
los pasos estipulados, pero no consigo concentrarme,
no puedo revivir los eventos y, por consiguiente, no
llego a tener la sensación de que estoy
recapitulando.”
Este tipo de reacción es muy común al principio del
proceso de recapitulación. Tiendes a creer que las
técnicas no están funcionando contigo. Debes estar
preparado para el caso de que se te presente esta
situación y no rendirte. La mayoría de las personas
experimentan algo similar en sus primeros intentos
por recapitular. Incluso, aunque sigan todos los
pasos, se quedan con la impresión de que no son
capaces de realizar una auténtica recapitulación. De
333
hecho, el proceso inicial, tal como lo he visto en la
mayoría de los practicantes, sucede de la manera
siguiente:
1. Al principio tratas de recapitular siguiendo las
técnicas lo mejor que puedes, pero en realidad no
realizas los pasos como es debido. Especialmente
en los pasos relativos a la etapa de revivir, a la
intensificación, y a la toma de decisiones, la
mayoría de la gente se salta algunas partes
porque las encuentra extrañas o ridículas. Es en
esta fase cuando sientes que no estás teniendo
éxito en tu recapitulación.
2. A pesar de todo, decides continuar, esta vez
decidido a llevar a cabo todos los pasos e
indicaciones sin importar cuán extrañas te
parezcan. Sin importar si te son agradables o no.
Digamos que esta vez sí consigues no saltarte
ninguno de los pasos. Notas alguna diferencia,
pero sigues creyendo que la verdadera
recapitulación todavía no se ha puesto en marcha.
Continúas sintiendo esa sensación de que no estás
consiguiendo tu objetivo.
3. Se te propone que sigas intentando. Todas
esas inquietudes y desasosiegos son normales en
334
esta fase inicial. No obstante, si perseveras, si
sigues practicando más, comprobarás cómo en el
momento en que menos lo esperes, ¡la verdadera
recapitulación se pone en marcha! Es en este
punto cuando descubres cómo se siente uno
cuando recapitula de verdad y lo efectiva que es
esta técnica, ¡Felicidades por perseverar! Sigue
adelante hasta que termines de recapitular toda
tu vida.
Mi experiencia en este campo me dicta que en un
programa de quince noches se necesitan por término
medio de uno a tres días para que se desencadene la
verdadera recapitulación. En el seminario intensivo
de tres días, por ser mucho más corto, los
participantes aprenden a recapitular bajo mi guía. En
este caso, dichos participantes siguen mis
instrucciones paso a paso, y todo el mundo recapitula
al mismo tiempo eventos de un mismo tipo. En
seminarios de estas características, la mayoría de la
gente suele empezar a recapitular al segundo día,
esto es, durante el tercer segmento de la
recapitulación de eventos. Como ya he apuntado,
estoy hablando de promedios; por lo que el caso
específico de una determinada persona podría no
335
ajustarse a los mismos. De todos modos, lo
importante es que tengas presente lo que a
continuación te voy a decir: no te rindas si en los
primeros intentos no consigues tener en la
recapitulación el éxito que esperabas. Esto es normal.
Piensa que es una prueba y sigue adelante.
¿Se pueden cambiar los diez pasos?
¿Tenemos que seguir siempre estrictamente los diez
pasos tal como se describen en el libro, o podemos
ser flexibles y cambiarlos un poco de acuerdo con las
necesidades del momento?
Esta es una pregunta muy importante que nos
proporciona además un tema muy adecuado para
terminar el libro. La respuesta es que cuando
empiezas a practicar la recapitulación, deberás
realizar los diez pasos exactamente como han sido
descritos en este libro, incluso aquellos que te
parezcan exagerados, ridículos o extraños. Al hacerlo
así, podrás eliminar sobreponerte a las resistencias
del ego y, lo que es más importante, podrás también
ir más allá de la dominación de la mente racional. La
regla a seguir durante el periodo en que tu cuerpo
esté aprendiendo o más bien recordando cómo
recapitular es, sigue los diez pasos minuciosamente.
336
Una vez desencadenado el verdadero proceso de
recapitulación, notarás que eres capaz de pasar de un
paso a otro de una manera más fluida y natural.
Probablemente requerirás menos tiempo usando la
respiración número uno para conectar con la
sensación de la recapitulación. En un momento dado,
podrías inclusive brincarte el paso en el que ves el
evento como una película y pasar directamente a
revivirlo. La toma de decisiones se convierte en una
acción menos verbal conforme tu cuerpo se habitúa
al movimiento de energía que hemos denominado el
nuevo comando energético. Con la suficiente
práctica, este método de paso a paso se transforma
en un proceso natural en donde ya no existirá
separación entre los diversos pasos. El resumen o
contenido fundamental del proceso se compone del
revivir, la sanación y el reforzamiento de la sanación
(por medio de los actos liberados), Eso es todo:
revivir, sanar y reforzar la sanación. Cuando este
proceso sea para ti algo natural, podrás terminar la
recapitulación de toda tu vida en pocos años, meses,
o semanas, dependiendo del grado de intensidad que
tenga tu programa personal. Es entonces cuando la
recapitulación se convertirá en uno más de tus
337
recursos personales; se convierte, pues, en lo que
siempre fue: un proceso natural de autosanación
energética que está en todo momento a tu
disposición para cuando lo necesites.
Mi último comentario.
He hecho todo lo posible para convencerte de lo
valiosa que es la práctica de la recapitulación. Te he
dado todos los apoyos que han estado a mi alcance
para apoyarte en tu aventura. Mi corazón está ya
vacio, porque ha dejado salir todo lo que tenia dentro
y pugnaba con salir respecto al tema de la
recapitulación.
No me queda más que desearte un buen viaje, lleno
de esfuerzos y de encuentros con tu otro yo y con el
Gran Espíritu. La recapitulación habrá de cambiar tu
vida. No te atrevas a embarcarte en semejante viaje
si no estás dispuesto a rendirte al sobrecogedor
misterio de cambiar.
Si has de comenzar el viaje, ojalá puedan nuestros
mágicos campos de energía brillar juntos en la
búsqueda de nuestro destino común.

APÉNDICE A
338
TABLA DE EJEMPLOS.
La tabla que insertamos a continuación contiene
ejemplos de eventos que dejaron un daño energético
en las personas que los vivieron, así como un ejemplo
del proceso de enfermedad y sanación que siguieron.
Cada número encabeza un evento distinto y por tanto
la tabla debe leerse de arriba para abajo.
En cuanto a la enfermedad, al evento siguió un
comando energético que generalmente se aloja en el
inconsciente y que nos afecta sin que tengamos
conciencia de ello. A partir de este comando
energético se generó una rutina desgastante o hacer
cuyo ejemplo también aparece en la tabla. A
continuación, aparecen como parte del proceso de
sanación ejemplos de las tomas de decisión o
comandos energéticos que resultaron del proceso de
recapitulación, y finalmente ejemplos de las acciones
liberadas o no-haceres que se consideraron
apropiadas para las decisiones que se tomaron.
Estos ejemplos no tienen otro objetivo que el servirte
como un punto de referencia que te pueda dar una
idea que te ayude cuando estás tratando de
determinar cuáles fueron tus promesas energéticas,
qué decisiones deberías tomar, y cuáles serían los
339
correspondientes no-haceres. Y es que, sobre todo al
principio, al practicante le cuesta más trabajo
formarse una idea clara acerca de cómo articular esas
partes del proceso. Con la práctica, estas cuestiones
se vuelven mucho más fáciles.
Por favor, sé consciente de que esta tabla debe
usarse como si fuese un recetario de cocina. Es decir,
que, si tuvieras un evento similar a los expuestos, no
tienes forzosamente que seguir los ejemplos de la
tabla en lo referente a la toma de decisiones y a los
no-haceres. En realidad, presentar los ejemplos de
esta manera no deja de ser una simplificación
excesiva de unos procesos que en realidad son mucho
más complejos. La tabla muestra sólo una de las
múltiples formas posibles de abordar los eventos que
en ella aparecen; por lo que, del mismo modo, con
todo lo que en este libro se propone, el uso de tu
propio criterio será siempre apropiado.
Para estudiar los ejemplos, lee por columnas, es
decir, de arriba hacia abajo y no hacia la derecha.

Ejemplos 1 2 2
Acontecimien Tu padre Te Fuiste
340
to (o no te sorprendier violentamen
situación demostró on te
detrás del afecto robándole rechazado
acontecimien alguno. dinero a un cuando
to) pariente. quisiste
expresar el
cariño que
sentías.
Orden “No te “No soy “No
energética querré. Te digno de mostraré
odio.” confianza.” mis
sentimiento
s a los
demás.”
Hacer (Rutina Mantener Tus No decir
interna) las acciones nunca “te
distancias dieron al quiero”.
con tu traste con la Mostrar
padre. Dar confianza enfado
a que los ocultar tu
entender demás tristeza.
que lo tenían Simular que
quieres. depositada no necesitas
en ti. a nadie.
341
Toma de “Reconozc “Me “De ahora
decisiones o que te desprender en adelante
quiero sin é de la expresaré lo
condicion promesa de que siento a
es y sin no ser digno la gente que
pretender de quiero. ¡El
recompen confianza y temor a
sa haré honor sufrir un
alguna.” a la desengaño
confianza no me lo
que los impedirá!”
demás
depositen
en mí.”
No-hacer Acércate a Se honesto. Confiesa tus
tu padre, Confiesa sentimiento
abrázalo, todas las s a tus
y mentiras padres,
exprésale que dijiste parientes,
tu cariño con amigos,
sin anteriorida parejas y
esperar d. Así te demás
recompen ganarás el personas.
sa alguna. sagrado Acostúmbra
342
premio de te a
ser digno de expresar tus
confianza. sentimiento
s.

Ejemplos 4 5 6
Acontecimient El gran Tu padre No eras un
343
o (o situación amor de tu solía niño
detrás del vida te dejó maltratart físicamente
acontecimient por otro (o e. Era fuerte. Los
o) por otra), violento y deportes
con gran frio. Tienes no te iban.
dolor de tu recuerdos Los demás
corazón por de niños se
tu parte. agresiones burlaban
Este físicas. de ti y tus
sentimient padres no
o de te
pérdida te ayudaron
ha nunca.
acompañad
o durante
toda tu
vida.
Orden “No “Te odio. “Soy un
energética confiaré en Procuraré perdedor.
las mujeres ser duro Me
(o en los con los retraeré y
hombres) demás no les daré
nunca para que la
más.” no noten oportunida
344
mi d de que
flaqueza e compruebe
intenten n lo débil
hacerme que soy.”
daño.”
Hacer (Rutina Has Eres Eres
interna) perdido la agresivo vergonzoso
confianza con los y no
en los demás. muestras
demás. No Chillas y confianza
eres capaz pegas a tus cuando
de hijos. Eres tratas con
entregarte despótico alguien del
cuando con tu sexo
haces el familia. opuesto.
amor. No Eres Actúas
eres capaz despótico como si no
de con tu fueses
brindarle tu familia. digno de
corazón a la Eres dado ser amado.
persona a las Tienes
que amas. pendencia miedo de
s. iniciar
nuevos
345
proyectos.
Toma de “Te doy las “Te “Me acepto
decisiones gracias por perdono, como soy
el amor que padre, no sin
me diste. porque lo compararm
Acepto que que hiciste e con los
me dejaras. estuviese demás.
Veré en correcto, Estoy
cada mujer sino por mi fuerte y
(hombre) propio lleno de
que bien. Me vida. Hare
conozca a despojo de lo que yo
un nuevo todo quiera y
ser rencor correré el
humano. hacia ti. De riesgo de
Cuando ahora en ganar o
llegue el adelante, perder.
momento, querré a Cualquiera
me dejaré mis hijos que sea el
llevar por el de la resultado,
misterio del forma que estaré
amor y de hubiese contento
la confianza deseado porque no
mutua.” ser me ha
346
querido frenado el
por ti.” miedo.”
No-hacer Corre el Juega con Muéstrate
riesgo de tus hijos y confiado (o
amar a otra sé tierno confiada)
persona, y con ellos. cuando te
de confiar Hazte acerques a
en ella. Si payaso alguien del
estás apara sexo
enamorado alegrara opuesto.
(o los niños Dedícate a
enamorada en los nuevas
), haz el parques, actividades
amor con escuelas o . Practica
tu pareja fiestas (y deportes
de forma hazlo sin para
apasionada cobrar divertirte y
y sin nada). no para
inhibición competir,
alguna. así no te
molestara
perder.

347
Ejemplos 7 8
Acontecimiento Tus padres te A tu madre
(o situación lo dieron nunca le
detrás del todo menos parecía bien lo
acontecimiento) cariño. que hacías;
Tenias todo siempre
lo que se te encontraba
antoja, pero alguna falta. Era
te sentías una
solo. perfeccionista y
nunca fuiste
capaz de hacer
algo que
complaciera.
Orden “Si ellos no “Haga lo que
energética me necesitan haga, nunca
tampoco los será bastante.
necesito yo a No soy lo
ellos. La suficientemente
348
persona más bueno (o
importante buena).”
para mi seré
yo mismo.
No
necesitaré a
nadie. Todo
el mundo
será menos
que yo.”
Hacer (Rutina Estás Siempre
interna) orgulloso (u encuentras
orgullosa) de faltas en lo que
tu dinero, hacen los
aunque no demás. Eres un
has sido tú (o una)
quien lo ha perfeccionista y
ganado. te pides mucho
Juzgas a los a ti misma (o a
demás sobre ti misma) así
la base de su como a los
riqueza demás. Nunca
material. se te ve feliz y
Eres muy la culpa la tiene
349
superficial en tu neurótico
tus actos y en perfeccionismo.
tus Siempre estás
relaciones intentando
con otras demostrarles a
personas. los demás lo
Procuras que bueno (o
los demás se buena) que
crean que eres.
eres feliz,
pero en
realidad eres
desdichado
(o
desdichada).
Toma de “No “Dejaré a un
decisiones continuaré lado mi
juzgando a la obsesión de ser
gente por su perfecto (a). Me
éxito serenaré y haré
material. lo que haga por
Aprenderé a el solo gusto de
valorar las hacerlo. Si me
cualidades equivoco no le
350
inmateriales daré la más
de la gente. mínima
Valoraré a las importancia.
personas por Dejaré de
lo que son y exigirle a los
no por lo que demás que
tienen. haga las cosas
Mostraré mi de la forma que
corazón y yo creo que es
confesare la adecuada.
mis Sólo soy una
sentimientos. persona y,
Querré a los como tal,
demás de la susceptible de
misma forma cometer
que me errores.”
gustaría ser
querido (o
querida).”
No-hacer Vístete con Comete
sencillez, sin equivocaciones
hacer adrede delante
ostentación de los demás y
de riqueza. procura
351
Traba permanecer
amistad con tranquilo.
gente buena Practica la
que no tenga tolerancia y haz
dinero. un comentario
Realiza amable
labores de cuándos veas
voluntariado que alguien
social en comete un
barrios error. No tienes
pobres para por qué
aprender a exagerar en
querer al esto y no te
prójimo sin olvides de
esperar nada utilizar el
a cambio. sentido común.

Apéndice B
OPORTUNIDADES PARA CRECER JUNTOS: LOS
TALLERES AVP.
352
AVP es una organización nacida y ubicada en México
que promueve el desarrollo personal y espiritual. En
AVP creemos que todo ser humano tiene dentro de sí
todo lo necesario para enfrentar el reto de vivir una
vida que valga la pena. No creemos ni en maestros ni
en gurús como camino de conocimiento, sino que
creemos en la responsabilidad personal como único e
indispensable requisito para emprender la tarea de
adquirir conocimiento y libertad.
Debido a esto, todos nuestros talleres, seminarios y
publicaciones han sido diseñados con miras a evitar
cualquier clase de dependencia o formas de
dominación. Es por ello por lo que no tomamos
aprendices, otorgamos grados o entrenamientos de
largo plazo para asegurar una clientela.
Nuestros instructores no son líderes carismáticos que
se coloquen en el centro de la atención de los demás
presentándose como el elemento indispensable para
tu aprendizaje. Creemos y practicamos el antiguo
concepto tolteca de aprendizaje llamado
nimomashtic que literalmente significa enseñarse,
Con este espíritu, invitamos a todos, mujeres y
hombres, los que quieran compartir con otros la
353
experiencia del crecimiento. Gente que no esté
buscando maestros perfectos o supuestamente
iluminados. Lo único que podemos ofrecer es nuestro
inquebrantable compromiso con nuestro propio
camino y nuestra experiencia de haber trabajado en
esto por largo tiempo.
La meta de nuestro trabajo es rescatar nuestro lado
mágico; ese otro yo que tanto nos hace falta en
nuestras vidas para contrarrestar y sanar los
problemas que tenemos a causa de nuestro empeño
en intentar regir nuestras vidas con la sola
participación de nuestra mente racional o la creencia
ciega en figuras externas. La libertad de
reinventarnos a nosotros mismos, eligiendo cómo ser
y cómo vivir están también en el centro de nuestras
aspiraciones.
No buscamos la otra parte de nosotros mismos sólo
por el gusto de hacer cosas raras o simplemente para
ver qué se siente. Necesitamos rescatar a nuestro
otro yo, una razón simple y pragmática: No podemos
acceder a una vida equilibrada y saludable sin la
participación de todo lo que somos. Intentar vivir
ocupándonos sólo de nuestro lado material y racional

354
(Tonal) es como tratar de caminar solo con una pierna
cuando tenemos dos,
Nuestros talleres, seminarios y programas de
autoaprendizaje están organizados con un alto
sentido práctico y no están orientados hacia las
discusiones conceptuales o teóricas. Para llevar a
cabo estos programas no necesitas creer, sino hacer;
ya que sólo a través de la experiencia podrás
encontrar el conocimiento que habrá de cambiar tu
vida para bien.
Puedes participar en nuestros distintos programas en
cualquier orden que desees, aunque generalmente
recomiendo hacer primero el taller denominado El
salto al otro yo, que es nuestro taller básico y trata
acerca de nuestra naturaleza como seres duales.
En El salto al otro yo en vez de limitarnos a hablar
sobre nuestra dualidad o sobre el otro yo, lo que
hacemos es introducir ejercicios prácticos que
permiten a los asistentes experimentar el otro yo por
sí mismos. Esta experiencia, de alto impacto en los
participantes, nos revela esa parte de nosotros
mismos que nos hace falta en el mundo moderno.
En lo referente a la recapitulación, ofrecemos el Taller
intensivo de recapitulación en cajas, que en la
355
actualidad dura quince días y generalmente sólo se
imparte en México. También ofrecemos en varios
países el Seminario intensivo de recapitulación que se
desarrolla en tres días. La principal diferencia entre
estos dos programas es que mientras en el taller de
dos semanas los participantes se avocan a recapitular
intensivamente toda su vida, en el seminario de tres
días lo que se hace es aprender y practicar las
técnicas de recapitulación in situ de forma que los
participantes aprendan a practicar la recapitulación
con eficiencia, con la ayuda del facilitador experto.
Asimismo, esos tres días pueden ser aprovechados
para recapitular algunos de los momentos más
decisivos de tu vida, para continuar posteriormente
tu recapitulación general por tu propia cuenta. Este
seminario da un “empujón” hacia la auténtica
experiencia de la recapitulación; ya que, en este caso,
la misión del instructor es hacer que los participantes
venzan a su propia e inconsciente resistencia, para
que así puedan realmente cruzar la línea que existe
entre lo que es un remedo de recapitulación y la
verdadera recapitulación.
Los talleres AVP abarcan una amplia gama de temas y
metas, entre los que se encuentran programas de
356
autoaprendizaje. En caso de que quieras contar con
más información, puedes ponerte en contacto con
nosotros visitando nuestra página web:

www.toltecas.com
Dirección postal: AVP
A.P, 12-762
C.P. 03001
Distrito Federal México
e-mail: avp@toltecas.com

ACERCA DE LAS FUENTES DE ESTA OBRA.


Este libro se escribió con la finalidad de apoyar los
esfuerzos de aquellos que pugnan por abrirse camino
hacia su propia libertad mas allá de los dictados de la
vida ordinaria en las sociedades modernas, donde
nuestro destino parece ser simplemente trabajar,
consumir y morir.
Como has podido constatar, la terna de este libro es
la recapitulación: un antiguo método de autosanación
cuyo fin primordial es hacer que nuestro campo de
357
energía se recupere de daños sufridos en el pasado. Si
bien el origen de esta técnica se remonta a la época
de los antiguos toltecas, es importante señalar que
aquí presentamos su versión moderna tal corno ha
sido creada y desarrollada por mí y por mis
colaboradores de AVP México, a lo largo de más de
quince años de práctica e investigación,
Aunque algunos de los primeros libros de Carlos
Castaneda han tenido una influencia significativa
sobre esta obra, es importante aclarar que este libro
y la investigación que lo precede son un esfuerzo
original e independiente concebido y desarrollado
por mí y por todos aquellos que de alguna manera
han estado involucrados con los talleres AVP
impartidos en todo el mundo. Si bien es cierto que
muchos valiosos aspectos de los libros de Castaneda
(sobre todo los primeros) me han servido de
inspiración para una parte significativa de mi obra,
también es cierto que existen muchas diferencias
entre su trabajo y el mío en cuanto a metas y
procedimientos se refiere. Cualquier lector cuidadoso
de nuestros respectivos libros se da cuenta
fácilmente de estas diferencias.

358
En lo que respecta a la recapitulación, que es el tema
central de este libro, puede encontrarse la influencia
del libro El don del águila, escrito por Castaneda, en
el diseño de parte de la técnica AVP de los diez pasos,
así como en el uso de algunos términos, conceptos y
expresiones. Por otra parte, la investigación, el
diseño, los objetivos, los procedimientos y la
experiencia práctica de la cual procede esta obra son
creación mía.
Como siempre he dejado claro en mis libros, talleres y
seminarios, Carlos Castaneda no ha estado
involucrado en mi trabajo, más allá de ser uno de los
autores que me han inspirado en algunas de las áreas
de mis investigaciones. Mis encuentros con él en
persona tuvieron lugar hace cerca de veinte años,
cuando yo formaba parte del público que asistía a sus
pláticas semiprivadas en casas de amigos suyos en la
Ciudad de México. Nunca fue mi maestro ni mi
modelo a seguir en modo alguno. Por el contrario, si
bien es cierto que hay muchos planteamientos que
considero valiosos e inspiradores en sus primeros
libros, también es cierto que existen otros aspectos
de su obra y su manejo personal frente a sus
admiradores que, a mi entender, son más bien
359
obstáculos que hacen más difícil una sana búsqueda
del desarrollo y la libertad de la persona. Como pasa
con cualquier obra de cualquier autor, lo más
conveniente es una lectura crítica para tomar de ella
lo que nos pueda ser beneficioso, evitando caer en la
fe ciega y sin renunciar a una buena dosis de sentido
común.
La influencia fundamental y más fuerte detrás de este
y mis demás libros y talleres provienen de la tradición
tolteca, tal como la hemos recibido de abuelos del
antiguo México. Esta tradición se ha mantenido viva
en las montañas del norte de México por los toltecas
sobrevivientes con los cuales me he relacionado y
sobre los cuales he escrito mis anteriores libros
(véase Toltecas del nuevo milenio).
Esté o no de acuerdo con muchas de las ideas,
actividades y fines tanto implícitos como explícitos
que Castaneda expone y desarrolla en su obra y
conducta personal, lo cierto es que sus libros han
influido de forma positiva en muchos de sus lectores,
entre los cuales me encuentro. En lo que a mí
concierne, sus primeros libros me estimularon a
buscar nuevas prácticas, tal es el caso de la
recapitulación, y además me empujaron a continuar
360
con antiguos proyectos como el de sumergirme en la
experiencia de cuerpo entero entre las comunidades
indígenas. Su obra también nos proporcionó un
nuevo lenguaje para lidiar con nuestro lado mágico y
oculto. Términos como “segunda atención” “parar el
diálogo interno” “importancia personal” “la
impecabilidad del guerrero” entre muchos otros,
estarán ligados a su nombre por mucho, mucho
tiempo.
Al mismo tiempo, considero importante que no nos
olvidemos de que su obra no fue su sola creación.
Aún en el caso de que Castaneda haya inventado a
Don Juan Matus como personaje literario, como
parece determinarlo cada vez con más claridad el
veredicto de las investigaciones y la historia, es
evidente que Castaneda se nutrió de la búsqueda
ancestral de nuestros abuelos indígenas, los toltecas,
los mayas, y sus predecesores: los teotíhuacanos y los
olmecas. Ellos fueron los que descubrieron para el
mundo la naturaleza dual tanto de los seres humanos
como de la realidad. Y ellos fueron también los que,
de una parte, acuñaron la voz tonal para aplicarla a la
conciencia normal y a la realidad ordinaria y, de otra,

361
la voz nagual para designar el lado mágico de los
seres humanos y del mundo que nos rodea.
Por esta razón, quiero honrar y mostrarle mi gratitud
al genio de un hombre que fue capaz de atraer la
atención de millones de lectores hacia la búsqueda de
la naturaleza dual de los seres humanos y de la
realidad. Pero principalmente, quiero honrar y
agradecer a los pueblos indígenas del pasado y del
presente que fueron la inspiración de la búsqueda de
Castaneda y de la de esos millones de mujeres y
hombres enamorados del misterio y de la libertad.
Por último, quiero decir que cualquiera que sea el
trabajo que hagamos para aproximarnos a nuestra
verdadera naturaleza, será un trabajo que nos
acercará también más al Gran Espíritu que da vida y
une a todos los seres que existen en el universo. El
trabajo no pertenece a nadie, sino al propio Espíritu;
porque todo procede de y todo regresa a esa misma
fuente sagrada.

ACERCA DEL AUTOR.


Después de la maravillosa experiencia de sus
primeros encuentros con los pueblos indígenas.
362
Víctor Sánchez se dispuso a estudiar la antropología
académica. Desde allí regresó de nuevo al mundo
indígena para descubrir la anti-antropología: una
postura de investigación que pone el énfasis en la
experiencia humana del encuentro con la otredad, en
vez de ponerlo en la elaboración de reportes
intelectuales que tratan de reducir la realidad a los
estrechos límites de un marco teorético.
A partir de sus más de veinte años de experiencia en
diversos campos, pudo crear una metodología de
desarrollo personal y espiritual denominada el Arte
de Vivir a Propósito o Nueva Toltequidad.
De sus aventuras en el mundo de la naturaleza,
atravesando desiertos, abriéndose paso por las
selvas, escalando montañas, y estudiando los
sistemas de comunicación de ballenas y delfines,
descubrió en la comunión con la naturaleza el espacio
ideal para reencontrarnos con nuestro yo natural y
para hallar respuestas a nuestras interrogantes
fundamentales. En su obra, este encuentro con la
naturaleza no es una aproximación intelectual o una
ecología de la mente, sino que es una participación
con todo el cuerpo y una ecología que proviene del

363
corazón, lo cual se expresa a través de una manera
nueva de vivir.
De sus experiencias con grupos indígenas de México
sobrevivientes que mantienen vivas las tradiciones
espirituales de los antiguos toltecas nos trae este
mensaje: “Somos hijos del sol. Nuestra naturaleza es
brillar y, como seres duales que somos, debemos
incorporar a nuestra vida diaria la conciencia de ese
otro yo que permanece escondido dentro de nosotros
en espera de ser resucitado para mostrarnos el
tolteca que llevamos dentro sin saberlo.”
Los planteamientos de Víctor Sánchez no son meras
afirmaciones cuya existencia termina en las páginas
de un libro o en el ámbito de los pensamientos. Sus
planteamientos son más bien una invitación abierta a
la práctica que puede incorporar esas ideas como
sustancia viva en nuestra vida cotidiana.
Los talleres y seminarios que ha impartido a lo largo
de los años expresan con toda claridad que su
mensaje no está dirigido a la esfera del pensamiento,
sino que apunta al campo de la experiencia.
Pero, por encima de todo, su obra es una invitación a
que dejemos de pensar y hablar sobre el
conocimiento; para comenzar a vivir el conocimiento
364
en nuestro cuerpo y en nuestro corazón dentro del
contexto de nuestra vida diaria y entre nuestra gente.
Es una invitación a que asumamos nuestra propia
responsabilidad, en lugar de esperar a que alguien
más la asuma por nosotros. Y esto obedece a que lo
que estamos buscando está dentro de nosotros.
Víctor Sánchez nos recuerda que el único requisito
indispensable es que recuperemos la facultad
esencial de escucharnos a nosotros mismos; es decir,
que penetremos en ese espacio interior donde habita
el Espíritu y desde el cual nos habla sin palabras a
través de lo que este autor llama el conocimiento
silencioso.
En su libro, Las enseñanzas de don Carlos, nos ofrece
el testimonio de su experiencia con el desarrollo y la
aplicación de una metodología práctica inspirada en
los libros de Carlos Castaneda; un proceso que fue
facilitado por sus experiencias con los pueblos
indígenas del linaje tolteca.
En Toltecas del nuevo milenio, Sánchez narra sus
experiencias con los toltecas “sobrevivientes”. Desde
una perspectiva anti-antropológica, el autor abre la
puerta de ese universo paralelo en el que habitan los
wirrarikas, indígenas del norte de México,
365
proporcionándonos así un testimonio vivo que nos
abre una ventana al conocimiento indígena.
Ahora, con El camino tolteca de la recapitulación, el
autor nos hace partícipes de una poderosa técnica
que representa la alternativa chamánica a terapias
tales como el psicoanálisis y otros modelos
occidentales que buscan el alivio de traumas del
pasado con el concurso casi exclusivo de la mente.
En la actualidad, Víctor Sánchez sigue acumulando
experiencias con los toltecas sobrevivientes. Ha
cumplido, asimismo, con el compromiso que adquirió
el 15 de noviembre de 1993 con los ancianos y
marakanes de Sierra Wirrarika, de entregarles el
testimonio escrito de una parte importante de su
tradición espiritual, a través de un libro que fue
escrito sólo para ellos y que no tiene la intención de
ser publicado comercialmente. De este modo,
rectifica la práctica actual, muy común entre
antropólogos y escritores, de no hacer partícipes de
los frutos de sus labores a las comunidades en las que
sus investigaciones se llevaron a cabo.
El objetivo de generar este testimonio escrito tiene la
doble finalidad de, por una parte, contribuir a la
preservación de sus tradiciones y, por la otra,
366
proporcionar a las nuevas generaciones de wirrarikas
que en un número cada vez mayor están aprendiendo
a leer y escribir libros que relaten y hablen de sus
propias tradiciones y no sólo de la cosmovisión de los
tewaris (así llaman ellos a los no-indígenas).
A finales de 1999, Sánchez entregó oficialmente
doscientos ejemplares del libro Recapitulación de
elementos de la tradición wirrarika (sin distribución
comercial), a las autoridades de la región wirrarika
donde él ha trabajado todos estos años. (36)
Aparte de sus estancias en el mundo indígena, Víctor
Sánchez escribe libros, da conferencias y organiza
talleres y seminarios por todo el mundo. Podemos
decir, pues, que Víctor Sánchez está trabajando en
todos los terrenos a su alcance para tender un puente
que permita a la gente nutrirse de la magia que
conservan las comunidades indígenas descendientes
de los toltecas; una magia que encierra uno de los
tesoros más valiosos y grandiosos que en esta Tierra
ha creado la experiencia humana: el conocimiento de
la otredad.

(36) No se da una información más concreta del


emplazamiento geográfico de la comunidad
367
wírrarika para preservarlo del conocimiento
público; con esto, lo único que pretendemos es no
hacer más numeroso todavía el creciente flujo de
gente no-indígena que llega hasta sus remotos
asentamientos, lo cual, a juicio de ancianos y
chamanes, pone en peligro la supervivencia de su
mundo tradicional.

368