Está en la página 1de 6

NAVES NEGRAS ANTE TROYA

ROSEMARY SUTCLIFF

1. LA MANZANA DE ORO

A la boda de Peleo, rey de los mirmidones y Tetis, ninfa de los mares, acuden todos
los dioses del Olimpo, menos Éride, diosa de la discordia, que no ha sido invitada. Pero se
presenta enfadada y arroja una manzana de oro con la inscripción “para la más bella”.
Inmediatamente, Hera, Atenea y Afrodita se la disputan. Para evitar meterse en
problemas, Zeus rehúye decidir quién es la más hermosa y ordena que sea el mortal Paris
el encargado de resolver la disputa de las diosas. Paris era hijo de Príamo, rey de Troya, y
Hécuba. Al nacer, un oráculo predice que ocasionará la ruina de la ciudad y por eso es
abandonado en un bosque. Pero sobrevive y se cría entre pastores. Cuando debe decidir a
cuál de las tres diosas entregarle la manzana de oro, no se atreve a despreciar a ninguna.
Por eso, Hera, Afrodita y Atenea le juran que no tomarán represalias contra él. Cada una
de ellas le ofrece un regalo y, finalmente, decide darle la manzana a Afrodita, que le había
prometido a la mortal más hermosa, a Helena y, además, lo lleva ante sus padres.

Pero había un problema: Helena estaba casada con Menelao, rey de Esparta. Paris
acude a Esparta a conocer a Helena y ambos se enamoran. Un día, mientras Menelao está
cazando, Paris y Helena se fugan en una nave rumbo a Troya.

2. REUNIÓN DE LA FLOTA

Cuando se entera Menelao, reúne un enorme ejército con la ayuda de su hermano


Agamenón. Ambos buscan el apoyo de un gran héroe, Aquiles.

Tetis, la madre de Aquiles, lo había escondido en la isla de Esciros, junto al rey


Licomedes, pues sabía que no habría de volver de la guerra con Troya. Siendo un bebé, lo
había sumergido en las aguas de la laguna Estigia, para hacerlo invulnerable, pero había
un pequeño punto en el talón, por donde lo tenía agarrado, que no había entrado en
contacto con el agua. A pesar de todas las precauciones de Tetis, fue encontrado por Ulises,
disfrazado de mujer. Su madre lo dejó marchar con las cincuenta naves que le ofreció su
padre Peleo.

3. ALTERCADO CON EL REY SUPREMO

Los griegos, tras el viaje, llegan a la playa de Troya, donde establecen el campamento.
Además de luchar contra los troyanos, se dedicaban a saquear pequeños pueblos de
alrededor, para abastecerse. En uno de ellos, capturaron a Criseida , que fue entregada
Agamenón, y Briseida, que fue entregada a Aquiles. El padre de Criseida, Crises, un
sacerdote de Apolo, fue al campamento de los aqueos con la intención de rescatarla.

1
Agamenón lo echó de malos modos diciéndole que no iba a devolverle a su hija y que no
volviera o lo mataría. A continuación se desata la peste en el campamento griego. La había
provocado Apolo, en venganza por el ultraje hacia su sacerdote. Agamenón cede
finalmente y devuelve a Criseida, pero a cambio le quita a Aquiles su esclava Briseida.
Aquiles se enfada y decide retirarse de la batalla. Su madre Tetis le pide a Zeus que ayude
a los troyanos a ganar batallas hasta que los griegos se disculpen con su hijo.

4. COMBATE SINGULAR

Tetis habla con Zeus y este acepta: le envia un falso sueño a Agamenón para animarlo
a luchar. Se encuentran los dos ejércitos ante las murallas de Troya y Paris y Menelao
llegan a un acuerdo: se enfrentarán los dos en combate singular y aquel que venza se
quedará con Helena. Tras hacer los sacrificios oportunos, comienza la batalla. Afrodita
ayuda a Paris durante la lucha, cuando Menelao estaba a punto de vencerlo, y lo lleva al
palacio de Príamo. Allí lo espera Helena, que finalmente se queda junto a él y no regresa al
lado de su esposo Menelao.

5. LAS TROYANAS

En medio de la tregua, Atenea hace que un troyano dispare una flecha a Menelao.
Aunque éste resulta herido de levedad, se reanuda la lucha. El héroe Diomedes mata a
Pándaro, atravesándole la cara con una lanza. Cuando Héctor, hijo de Príamo y hermano
de Paris, vuelve a Troya, se dirige al palacio del rey para pedirle a su madre que le haga
una ofrenda a la diosa Atenea, tal como le había dicho un adivino, para que fuera piadosa
con los troyanos. Luego va a ver a su hermano para reprocharle que hubiera abandonado
el campo de batalla y ordenarle que volviera a la lucha. Por último, se encuentra con su
mujer, Andrómaca, y con su hijo, que apenas es un bebé. Se despide de ambos con
lágrimas, pues sabe que ya le queda poco tiempo.

6. L A EMBAJADA DEL REY SUPREMO

Paris se reúne con su hermano y vuelven a la batalla. Los griegos retroceden. Atenea
planea otro duelo singular para que la lucha cese por ese día. Se enfrentan Héctor y Áyax.
Al caer la noche, ambos se retiran heridos.
El final de la guerra parece incierto. Agamenón propone olvidar a Helena y poner
rumbo a Grecia, pero la mayoría de los griegos prefiere seguir luchando. Uno de ellos, el
anciano rey Néstor piensa que deben pedirle a Aquiles que vuelva a luchar, porque sin él
no conseguirán nunca vencer a los troyanos. Envían a Áyax, Ulises y Fénix para que
hablen con él, pero Aquiles no cede, ni siquiera a cambio de Briseida.

7. LOS CABALLOS DEL REY RESO

Agamenón y Menelao deciden convocar el cosejo para pedir un voluntario que espíe

2
a los troyanos. Diomedes se ofrece y elige a Ulises como compañero. Mientras tanto, en
Troya, idean un plan similar y envían a Dolón a espiar a los griegos. Diomedes y Ulises
atrapan a Dolón y éste les cuenta todo lo que querían saber. Les dice, además, que si
quieren buenos caballos, los mejores son los de Reso, rey de los tracios. Luego, los dos
griegos le quitan la vida.
Cuando llegan donde les había dicho Dolón, Diomedes mata a Reso y Ulises suelta
los caballos. De vuelta en el campamento griego, Ulises ofrenda a Atenea el casco y las
armas de Dolón.

8. LA LLUVIA ROJA

Un mal presagio se cierne sobre el campamento griego: Zeus provoca una lluvia roja
como la sangre. A pesar de esto, griegos y troyanos se vuelven a enfrentar. Los troyanos
retroceden. Hieren a Agamenón en el brazo con una flecha. Héctor intenta hacer
retroceder a los griegos, pero Ulises y Diomedes lo impiden, quedándose firmes. Paris le
dispara una flecha a Diomedes, que tiene que retirarse. Hieren a Ulises, y Áyax y Menelao
acuden en su ayuda. Paris dispara otra flecha a Macaón, hiriéndolo gravemente. Lo llevan
a la tienda de Néstor y acude a verlo Patroclo. Cuando ya se va a marchar, Néstor le
propone que vista la armadura de Aquiles y se ponga al frente de los mirmidones, si
Aquiles se lo permite. Los troyanos lo confundirán con Aquiles y saldrán huyendo.

9. LA LUCHA POR LAS NAVES

Héctor y sus guerreros cruzan el foso del campamento griego. Llegan a una de las
puertas de la muralla y allí, inspirados por un augurio de Zeus, atacan y la derriban. Pero
en ese momento, Zeus es seducido por su esposa Hera y abandona la batalla. Acude
Posidón en defensa de los griegos, para que aguanten el ataque troyano. Con la ayuda del
dios del mar, los griegos hacen retroceder a los troyanos, mientras Áyax y Héctor se
enfrentan. Héctor es herido y sus guerreros huyen en desbandada. Zeus se da cuenta
entonces de la situación y le pide ayuda a Apolo para que le insufle ánimos y coraje a
Héctor. El héroe vuelve a la batalla y ahora son los griegos los que huyen. Son perseguidos
hasta las mismas naves aqueas y los troyanos les prenden fuego.

10. LA ARMADURA DE AQUILES

Aquiles deja que Patroclo acuda a la batalla con su armadura y al mando de los
mirmidones. Cuando los troyanos lo ven, salen huyendo. Patroclo mata a Sarpedón y,
desobedeciendo las órdenes de Aquiles, sigue avanzando hasta las mismas murallas de
Troya. Allí, Apolo lo golpea en la espalda y se le cae el casco. Los troyanos se dan cuenta
de que no es Aquiles y lo atacan. Muere a manos de Héctor, a quien le predice su muerte a
manos de Aquiles. Héctor lo despoja de su armadura y los mirmidones lo llevan, cubierto
de sangre y polvo, al campamento griego.

3
11. LA VENGANZA DE AQUILES

Aquiles se siente culpable por la muerte de Patroclo. Él y Agamenón hacen las paces
finalmente y prosigue la guerra. Tetis le entrega a su hijo una bella armadura forjada por el
dios Hefesto y con ella se lanza de nuevo a la batalla. Provoca una gran matanza de
enemigos, tanto que el río Janto se tiñe de sangre. Al frente de sus mirmidones, llega hasta
las murallas de Troya y allí se enfrenta con Héctor, a quien mata, despoja de sus armas y
arrastra atado a su carro alrededor de la ciudad para que lo vean los suyos.

12. JUEGOS FÚNEBRES

La madre de Héctor y su esposa, Andrómaca, se lamentan desde las murallas cuando


ven lo ocurrido. Aquiles se lleva el cuerpo hasta el campamento griego y, durante la noche,
en sueños, se le aparece Patroclo pare recriminarle que no haya enterrado aún su cuerpo.
Al día siguiente, le preparan una pira funeraria y un sacrificio de 12 troyanos. Luego,
celebran unos juegos fúnebres en su memoria. Cuando todos dormían, Aquiles engancha a
su carro el cuerpo de Héctor por los tobillos y le da tres vueltas al tumulto funerario de
Patroclo, y así durante doce noches y doce días más. Pero Apolo protege el cuerpo de
Héctor para que no sufra daños.

13. EL RESCATE DE HÉCTOR

Tetis le advierte a su hijo de que los dioses del Olimpo están enfadados por el ultraje
del cadáver de Héctor y le pide que le devuelva el cuerpo a su padre. Iris es enviada para
decirle a Príamo que vaya a rescatar a su hijo. Y así lo hace. Carga un inmenso tesoro en su
carro y se dirige al campamento aqueo, protegido por el dios Hermes. Cuando llega a la
tienda de Aquiles, se arrodilla ante él y besa las manos que habían matado a tantos de sus
hijos. El héroe griego que compadece del anciano y los dos lloran juntos por los que ya no
están. Le concede lo que pide más una tregua para que puedan enterrar al príncipe
debidamente. Príamo lo lleva a Troya, donde es llorado e incinerado en una pira.

14. LA SUERTE DE TROYA

Tras la muerte de Héctor se produce un período de aparente calma. Aquiles ha


perdido su sed de lucha y los troyanos no se atreven a salir a la llanura sin su caudillo.
Además, esperan la llegada de dos fuertes aliados: Memnón, hijo de la Aurora, y sus
guerreros y un importante ejército de amazonas. Entonces aprovecha Ulises para llevar a
cabo un astuto plan, pues pretende robar la Suerte de Toya, el Paladio, una piedra negra
caída del cielo con la forma del escudo de la diosa Atenea. Ausentándose de campamento
griego con el pretexto de ir a buscar a las hijas del rey de Delos, se hace pasar por un
mendigo intrigante en su propio campamento. Sus propios compañeros no lo reconocen y,
hartos de sus intrigas, acaban expulsándolo y le dan una paliza ante las puertas de Troya.

4
Los troyanos lo acogen y la propia Helena lo cuida. Ésta acaba reconociéndolo, pero no lo
traiciona y además le da regalos. Ulises se queda en Troya durante unos días, durmiendo
en los templos. La última noche la pasa en el templo de Atenea y consigue que la
sacerdotisa se duerma gracias a una ampolla del sueño que le había dado Helena. Coge el
Paladio y en su lugar pone una imitación; espera a que amanezca y, dando un rodeo,
vuelve al campamento griego, donde es recibido con gran alegría y con un sacrificio a
Zeus de 10 bueyes. En el bando troyano pierden todas las esperanzas cuando descubren el
robo.

15. LAS MUJERES GUERRERAS

Pentesilea, reina de las amazonas, había dado muerte accidentalmente a su propia


hermana Hipólita. Sin apego a la vida, decide morir gloriosamente y se encamina con sus
guerreras hacia Troya. Es recibida con mucha expectación por los troyanos, quienes le
regalan una espada con la que ella jura matar a Aquiles. Comienza la lucha y el campo se
vuelve a teñir de rojo con la sangre de los guerreros de los dos bandos. Ya sólo le quedan a
Pentesilea cinco de sus amazonas, cuando se enfrenta a Áyax y a Aquiles. Éste le traspasa
el pecho con una lanza, pero, cuando ve la belleza de la joven que había matado, no puede
evitar derramar lágrimas por ella. Su cuerpo es devuelto a Príamo, que le da sepultura en
el túmulo de un rey troyano.

16. LA MUERTE DE AQUILES

Finalmente llega el rey Memnón con sus guerreros etíopes y recomienza la batalla.
Mata a Antíloco en presencia de su padre Néstor y ataca a Aquiles, pero este le hunde su
espada en el corazón. Cuando los griegos se acercan a Troya, Paris le dispara una flecha,
guiada por Apolo, al talón de Aquiles, su único punto vulnerable, causándole la muerte.
Se produce una violenta lucha en torno a su cuerpo, pero Ulises consigue levantarlo y
llevarlo al campamento griego, mientras Áyax y los suyos le cubren las espaldas. Es
depositado en su tienda y allí acude Tetis y todas sus doncellas entonando cantos tristes y
melodiosos. Después de incinerarlo, unen sus cenizas con las de Patroclo. Tetis ofrece la
armadura de su hijo al guerrero que había rescatado su cuerpo. Ulises y Áyax la quieren y,
para evitar enfrentamientos, Néstor propone que decidan los cautivos troyanos. Comienza
argumentando Áyax, pero está borracho y sus palabras son torpes y humillantes. Toma el
turno Ulises con palabras sabias y resulta elegido. Esa noche, presa de la locura, Áyax coge
una espada con la intención de matar a Ulises, pero se encuentra un rebaño de ovejas y las
mata a todas. A la mañana siguiente, cuando recupera la cordura, se atraviesa el corazón
con su espada.

17. LA FLECHA ENVENENADA

Una vez incinerado el cuerpo de Áyax y sepultadas sus cenizas, el adivino Calcante
comunica a los griegos que los dioses han avisado de que no conquistarán Troya sin la

5
ayuda de Filoctetes. Este héroe había sido abandonado en la isla de Lemnos tras ser
mordido por un reptil en un pie. La herida no sólo era muy dolorosa, sino que también
supuraba un veneno que despedía un hedor nauseabundo. Ulises y Diomedes son los
encargados de ir en su busca. Lo encuentran en un estado deplorable tras diez años de
abandono. Filoctetes accede a acompañarlos. Llegan rápidamente al campamento griego y
allí es recompensado con muchos regalos. Macaón, el médico, le cura su herida, aunque
Filoctetes conserva algunas flechas envenenadas. Con una de ellas hiere levemente a Paris
en una mano, pero el veneno es tan fuerte que nada puede detener su agonía. Paris pide
ser llevado junto a la ninfa Enone en el monte Ida, pero ella lo rechaza, dolida por el
abandono cuando el joven prefirió a Helena. Paris muere en lo más profundo del bosque,
su cuerpo es llorado por los suyos y, mientras es incinerado, Enone se arroja a la pira. En
aquel lugar crecieron dos rosales entrelazados.

18. EL CABALLO DE MADERA

La guerra continúa, pues Helena no es devuelta. Calcante vaticina que la larga lucha
continuará si no se recurre a la astucia. Ulises, inspirado por Atenea, sugiere construir un
enorme caballo de madera como ofrenda a la diosa para pedirle perdón por el sacrilegio
del Paladio. Se ponen manos a la obra dirigidos por Epeo, el carpintero, y lo terminan en
tres días. Eligen a Sinón para convencer a los troyanos de que los griegos se han marchado
y una veintena de guerreros escogidos se oculta en el vientre hueco del caballo. Cuando
los troyanos ven desde las murallas de la ciudad el campamento griego en llamas y la flota
surcando el mar, contentos salen y ven el funesto regalo de los aqueos. Laocoonte,
sacerdote de Apolo, se opone a meter el caballo dentro de Troya, pero es estrangulado
junto con sus dos hijos por dos serpientes marinas enviadas por Atenea. Tampoco nadie
escuchó a Casandra, la hija de Príamo que tenía el don de la adivinación, cuando avisó de
que aquel caballo sería la ruina de Troya.

19. LA CAíDA DE TROYA

Al caer la noche, los griegos salen del caballoy abren las puertas. La flota griega
regresa de su escondite en Ténedos, una pequeña isla situada frente a Troya. Entran en la
ciudad a sangre y fuego, matan a su rey Príamo, se llevan a las mujeres cautivas y lo
saquean todo. Menelao busca a Helena y la encuentra con Ulises. Éste le pide que le
perdone la vida, pues Menelao le había prometido aquella mañana que le concedería lo
que quisiera. Helena había ayudado a Ulises, cuando él había ido a buscar el Paladio, y era
justo que hiciera ahora lo mismo por ella. Menelao así lo hace.

Troya queda reducida a cenizas y los griegos vuelven de nuevo a su patria, con las
mujeres troyanas cautivas y un inmenso botín.