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OPINIÓN PERSONAL SOBRE EL LIBRO “EL MIEDO A LA LIBERTAD”

La lectura no ha sido decepcionante; de hecho, si se la compara con la de algún que otro


libro de psicología que alguna que otra vez he tenido que leer hasta me atrevería a decir que ha
sido una lectura ciertamente positiva. Daré mi opinión lo más clara y brevemente posible. A mi
juicio, el libro tiene dos logros indiscutibles: el primero, el empleo de la psicología para explicar
procesos sociales, reclamando con justicia la relevancia de los factores psicológicos en fenómenos
tan complejos como el nazismo, así como para explicar el carácter del hombre moderno; el
segundo -y quizá más importante-, la elegancia, claridad y sencillez con la que el autor expresa
sus pensamientos haciéndolos fácilmente accesibles a cualquiera. No obstante, el propio título
del libro no tiene que verse como una novedad, pues ya el mismo Sartre había puesto muy
claramente de relieve el reverso “negativo” de la libertad humana.

Una vez indicado los dos aspectos más brillantes de este libro, expondré algunas de las
reflexiones que más me han llamado la atención, acompañándolas de una humilde opinión al
respecto. Fromm afirma que el proceso de individualización, de ruptura de los vínculos primarios
se produce cuando el individuo se diferencia de la naturaleza exterior y de las demás personas
debido a la conciencia que de sí mismo tiene como entidad individual. En mi opinión, el
individuo jamás se conoce como ente individual por la autoconciencia, sino, antes bien, por la
conciencia externa de las demás cosas ajenas a él; si, en cambio, por “conciencia de sí mismo”
Fromm no se refiere a la autoconciencia sino a la conciencia del propio cuerpo entonces puedo
estar de acuerdo con su postura. Estoy muy a favor de lo que llama “ambigüedad de la libertad”
y de su exposición histórica del protestantismo como precedente religioso de la mentalidad
capitalista moderna. Además, me ha fascinado sobremanera la explicación que ofrece del
sadismo y del masoquismo como dos mecanismos de evasión no tan distintos, así como su
aplicación en el capítulo sexto a la personalidad de Hitler y en general a toda la ideología
nacionalsocialista. Sobre estas explicaciones no me veo aún capaz de opinar; manifiesto solo mi
asombro por ellas. Asombro también ante lo que Fromm llama “libertad negativa”, pues no sé
hasta qué punto cabe denominar a eso libertad: una cosa es libertad y otra liberación. gggggg
Finalmente, sobre el determinismo social de la personalidad del individuo y la adopción de
sentimientos y deseos ajenos podría dar algunos argumentos cuestionadores, pero como esto me
llevaría más espacio del establecido para esta opinión prefiero ahorrármelos en aras de ofrecer un
punto de vista más general sobre el libro.
Se trata esta de una obra que habría que leer y analizar más detenidamente para poder
entablar un diálogo mínimamente digno con el autor; no obstante, he intentado exponer, pese a
las limitaciones de espacio, aquellos puntos en lo que estoy de acuerdo y aquellos otros que, al
menos, podría poner en duda. Mas mi balance general del libro es, como dije, positivo.