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APUNTES TEMA I. La vida consagrada y las sociedades de vida apostólica en el


Código de Derecho Canónico de 1983. Historia de la normativa

573-746 La larga rúbrica de esta Parte III es ya un buen indicio de la solicitud y


profundo respeto del legislador por las formas estables de vida que, dedicadas de'
manera radica1 a la perfección de 1a caridad (cc. 573, § I; 710, 731, § 1), ha ido
suscitando el Espíritu Santo en la Iglesia a lo largo de los siglos. Por otro lado,
responde también a un esmerado proceso de clarificación terminológica, atento a las
peculiaridades de cada una de esas formas de vida.

En efecto, tanto en la legislación anterior como en el Vaticano II (LG 43-47), la rúbrica


equivalente a la de nuestra Parte III era De los religiosos, y esta fue la denominaci6n
que ostentó la correspondiente Comisión de revisión del Código desde sus comienzos.
Pero, debido a la incomodidad que sentían los institutos y sociedades que no eran
religiosos pero figuraban bajo esa rubrica, en 1968 se cambia el nombre de la Comisión
y comenzó a denominarse De los institutos de perfección, con objeto de evitar
malentendidos derivados de la terminología empleada por el Concilio (cf. Comm. 2
[1970] 173-174). Esta denominación de la Comisión (que era correcta, ya que todos
esos Institutos tienen como fin fundamental la perfección de la caridad, y que además se
venía usando pata designarlos a todos de una manera global y genérica, tanto por parte
del Magisterio como de la teología y el derecho) fue cambiada en 1975 por la De los
institutos de vida consagrada (cf. Comm. 7 [1975] 89-90) por motivos muy poco
convincentes dadas las raíces evangélicas de la llamada a la perfección (Mt. 19,21).Juan
Pablo II, tratando de la vida religiosa, no ha tenido reparo en hablar de camino y estado
de perfección (cf. RD 4).

La nueva denominación dada a la Comisión implicaba que la vida consagrada era un


género con tres especies (institutos religiosos, institutos seculares y sociedades de vida
apostólica), y en consecuencia se preparaba una legislación con unas normas comunes a
las tres especies, seguida de las propias de cada una de ellas. Esto no era satisfactorio
para las sociedades, pues varias de ellas, al no profesar los tres consejos evangélicos,
propios de la vida consagrada, temían por su propia identidad, ya que de esa manera se
transformaba su naturaleza. Pero además con la inclusión de las sociedades dentro de
los institutos de vida consagrada se alteraba el propio concepto de vida consagrada. Por
esta razón se decidió en 1980 (cf. Comm. 13 [1981] 385-387) que las sociedades de vida
apostólica se regulasen fuera de la categoría de los institutos de vida consagrada. Esta es
la razón de larga rubrica que comentamos así como de las dos Secciones en que se
divide esta Parte II