Está en la página 1de 8

CORTE DE CONSTITUCIONALIDAD

FUNCIONES:
 Conocer en única instancia de las impugnaciones interpuestas contra leyes
o disposiciones de carácter general, objetadas parcial o totalmente de
inconstitucionalidad.

 Conocer en única instancia, en calidad de tribunal Extraordinario de


Amparo, en las acciones de amparo en contra del Congreso de la
República, la Corte Suprema de Justicia y el Vicepresidente de la
República.

 Conocer en apelación todos los amparos interpuestos ante cualquiera de


los tribunales de justicia.

 Emitir opinion sobre la inconstitucionalidad de los tratados, convenios y


proyectos de ley, a solicitud de cualquier de los organismos del Estado
Artículo 272 de la Constitución Política de la República.

CONDICIONES DE OBLIGACION: Obligaciones condicionales son aquellas cuya


eficacia depende de la realización de una condición, entendida como un hecho
futuro e incierto. La eficacia de la relación jurídica es incierta, pues sus efectos
pueden no llegar a producirse si la condición no se cumple o desaparecer cuando
la condición se resuelve.

¿QUÉ DISTINGUE LAS OBLIGACIONES PURAS? Las obligaciones puras se


definen como aquellas en que, como su eficacia no está sometida a ninguna
modalidad (condición, término), su cumplimiento es exigible de forma inmediata.
A esta modalidad se refiere el artículo 1113 del Código Civil: "será exigible desde
luego toda obligación cuyo cumplimiento no dependa de un suceso futuro o
incierto, o de un suceso pasado, que los interesados ignoren. También será
exigible toda obligación que contenga condición resolutoria, sin perjuicio de los
efectos de la resolución". Señala Castán que el precepto alcanza tanto al concepto
como a los efectos, si bien el concepto es incompleto, en la medida que sólo
excluye la condición, no el plazo, y los efectos deben examinarse poniéndolo en
relación con el artículo 1128, que admite la posibilidad del plazo tácito, deducido
de la naturaleza y circunstancias de la obligación.
Debe señalarse que la exigencia de inmediato cumplimiento que caracteriza a las
obligaciones puras ha sido matizada por la Jurisprudencia. Es por ello que no es
contrario a su naturaleza el fijar un plazo prudencial (breve) para que el deudor
pague.
¿QUÉ ENTENDEMOS POR OBLIGACIÓN CONDICIONAL? Obligaciones
condicionales son aquellas cuya eficacia depende de la realización de una
condición, entendida como hecho futuro e incierto. "la condición, como causa a la
que se subordina o de la que se hace depender la eficacia del contrato, hay que
aplicarla a todo el ámbito contractual y la realización del evento estipulado como
tal constituye un requisito necesario para la plena efectividad de la relación".
La condición, en sentido técnico, "consiste en someter a la contingencia de un
hecho la existencia o la desaparición de los efectos de un negocio, de tal suerte
que la relación jurídica condicional es una relación de eficacia incierta, pues sus
efectos pueden no llegar a producirse si la condición que suspende no se cumple
o por el contrario su cumplimiento destruye los efectos producidos cuando la
condición se resuelve". En su virtud, obligación condicional es la que tiene una
eficacia incierta, pues la misma se hace depender de un suceso futuro e incierto.
La condición no se presume, sino que debe ser claramente establecida. La
obligación condicional es excepción, y la pura, regla general. De ahí que la
Jurisprudencia imponga interpretar el contrato para averiguar si, en efecto, fue
voluntad de las partes someter los efectos del mismo a condición suspensiva o
resolutoria.

DEFINICIÓN DE OBLIGACION: Obligación es aquello que


una persona está forzada (obligada) a hacer. Puede tratarse de una imposición
legal o de una exigencia moral.
EJERCICIO: Voluntad política creadora del orden, que requiere naturaleza
originaria, eficacia y carácter creadora" y como la "voluntad originaria, soberana,
suprema y directa que tiene un pueblo, para constituir un Estado dándole
una personalidad al mismo y darse la organización jurídica y política que más le
convenga".

LA JURISPRUDENCIA Y SUS EFECTOS


La jurisprudencia es el conjunto de derechos magnos y constitucionales de la carta
magna de los tribunales sobre una materia determinada, de las cuales se puede
extraer la interpretación dada por los jueces a una situación concreta y tiene un
valor fundamental como fuente de conocimiento del derecho positivo, con el cual
se procura evitar que una misma situación jurídica sea interpretada en forma
distinta por los tribunales; esto es lo que se conoce como el principio unificador o
unificado.

Se entiende por jurisprudencia a la doctrina establecida por los órganos judiciales


del Estado (por lo general, el Tribunal Supremo o Tribunales Superiores de
Justicia) que se repite en más de una resolución. Esto significa que para conocer
el contenido completo de las normas vigentes hay que considerar cómo han sido
aplicadas en el pasado. En otras palabras, la jurisprudencia es el entendimiento de
las normas jurídicas basado en las sentencias que han resuelto casos basándose
en esas normas.

El estudio de las variaciones de la jurisprudencia a lo largo del tiempo es la mejor


manera de conocer las evoluciones en la aplicación de las leyes, quizás con
mayor exactitud que el mero repaso de las distintas reformas del derecho
positivo que en algunos casos no llegan a aplicarse realmente a pesar de su
promulgación oficial.
En el derecho anglosajón es una fuente de importante magnitud, debido a que los
jueces deben fundamentar sus decisiones o sentencias judiciales mediante un
estudio minucioso de los precedentes, hechos o pruebas que incriminen al
detenido sin violar o vulnerar sus principales derechos.
En el derecho continental, la jurisprudencia es también una fuente formal, aunque
varía sustancialmente su valor y fuerza vinculante de acuerdo a las legislaciones
locales de cada país. Es así que en algunos casos, los fallos de cierto tipo de
tribunales superiores son de aplicación obligatoria para supuestos equivalentes en
tribunales inferiores; en otros, las decisiones de instancias jurisdiccionales
similares no son por lo regular vinculantes para jueces inferiores, excepto que se
den ciertas circunstancias específicas a la hora de unificar criterios interpretativos
uniformes sobre cuestiones determinadas en materia de derecho (como en el caso
de las sentencias plenarias en el derecho argentino). Finalmente, y como
alternativa más extendida en los Estados que ostentan estos sistemas jurídicos,
puede que los fallos de nivel superior, en ningún supuesto resulten obligatorios
para el resto de los tribunales, aunque sí suelen ostentar importante fuerza
dogmática a la hora de predecir futuras decisiones y establecer los fundamentos
de una petición determinada frente a los tribunales inferiores.
En todo caso, tampoco el estudio de las sentencias nos da la medida exacta de la
realidad del Derecho porque ocurre que en ocasiones y por diversas razones las
sentencias dejan de cumplirse o aplicarse.

Esto es así especialmente cuando el Poder Judicial entra en colisión con otros
poderes del Estado moderno como el ejecutivo y el legislativo, y aunque
compromete el principio de separación de poderes es un fenómeno que no puede
desconocerse completamente al elaborar una teoría del derecho, a riesgo de que
aparezca como totalmente separada de la realidad jurídica y social.
La jurisprudencia se inspira en el propósito de obtener una interpretación uniforme
del derecho en los casos que la realidad presenta a los jueces.

En la legislación de Guatemala, la jurisprudencia es una fuente formal de escasa


importancia. Sirve para complementar la ley. En el Código Procesal Civil y
Mercantil, para que se siente jurisprudencia, el Tribunal de Casación (Corte
Suprema de Justicia, Corte de Constitucionalidad), debe emitir 5 fallos para la CSJ
y 3 para la CC. Estos fallos deben de ser uniformes, no interrumpidos por otro en
contrario, dictados por el voto favorable de cuatro magistrados por lo menos,
utilizándose la expresión "doctrina legal" (Ver. Arts. 621 y 627 del Código Procesal
Civil y Mercantil). En material procesal penal se utilizan las expresiones
jurisprudencia y doctrina legal, debiéndose llenar los mismos requisitos legales,
con la diferencia que el voto de los magistrados debe ser unánime. Finalmente, en
materia de amparo puede también sentarse jurisprudencia, especialmente en la
interpretación de las normas de la Constitución y de otras leyes constitucionales
en las sentencias de la Corte de Constitucionalidad, que debe respetarse por los
tribunales al haber tres fallos contestes de la misma Corte; sin embargo, la de
Constitucionalidad podrá separarse de su propia jurisprudencia, razonando la
innovación, la cual no es obligatoria para los otros tribunales, salvo que lleguen a
emitirse tres fallos sucesivos contestes en el mismo sentido (ver Art. 43 de la Ley
de Amparo, Exhibición Personal y de Constitucionalidad).

EL ACTO JURISDICCIONAL
El acto jurisdiccional se define como la manifestación exterior y unilateral de la
voluntad del Estado, realizada con la intención de producir consecuencias
jurídicas, cuyo sentido constituye una norma individualizada, proveniente de los
órganos jurisdiccionales del Estado.

El acto jurisdiccional puede producirse dentro del proceso o bien ser la conclusión
de este. Si se acepta que los actos jurisdiccionales se producen dentro de un
proceso, debe estimarse que, en sentido estricto, son actos procesales.
Distinguiendo entre acto jurisdiccional y actuación procesal, en que el primero es
aquel que algo resuelve a fin de iniciar, continuar, regularizar o concluir el proceso
y, la segunda, la actividad desplegada por algún funcionario del propio órgano
jurisdiccional que simplemente tiende al cumplimiento de lo ordenado en una
resolución.

Las resoluciones jurisdiccionales.


Doctrinaria y legalmente se reconocen como resoluciones judiciales a. sentencias,
si terminan la instancia resolviendo el asunto principal; y autos en cualquier otro
caso, y decretos las simples determinaciones de trámite. Las resoluciones
procesales pueden causar estado por ser legalmente inimpugnables o por no
haberse ejercido por el interesado el medio de impugnación procedente, las
facultades o derechos procesales de las partes pueden perderse o precluir por su
no ejercicio oportuno

La firmeza procesal de las situaciones producidas dentro del proceso es un


presupuesto necesario del principio de cosa juzgada, pues habiendo precluido los
derechos a plantear, probar, alegar, recurrir, etc., lo resuelto por una sentencia ya
no puede ser motivo de posteriores discusiones.

DERECHOS HUMANOS
Los derechos humanos son derechos inherentes a todos los seres humanos, sin
distinción alguna de nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen nacional o
étnico, color, religión, lengua, o cualquier otra condición. Todos tenemos los
mismos derechos humanos, sin discriminación alguna. Estos derechos son
interrelacionados, interdependientes e indivisibles. Los derechos humanos
universales están a menudo contemplados en la ley y garantizados por ella, a
través de los tratados, el derecho internacional consuetudinario, los principios
generales y otras fuentes del derecho internacional. El derecho internacional de
los derechos humanos establece las obligaciones que tienen los gobiernos de
tomar medidas en determinadas situaciones, o de abstenerse de actuar de
determinada forma en otras, a fin de promover y proteger los derechos humanos y
las libertades fundamentales de los individuos o grupos.

UNIVERSALES E INALIENABLES
El principio de la universalidad de los derechos humanos es la piedra angular del
derecho internacional de los derechos humanos. Este principio, tal como se
destacara inicialmente en la Declaración Universal de Derechos Humanos, se ha
reiterado en numerosos convenios, declaraciones y resoluciones internacionales
de derechos humanos. En la Conferencia Mundial de Derechos Humanos
celebrada en Viena en 1993, por ejemplo, se dispuso que todos los Estados
tuvieran el deber, independientemente de sus sistemas políticos, económicos y
culturales, de promover y proteger todos los derechos humanos y las libertades
fundamentales.

Todos los Estados han ratificado al menos uno, y el 80 por ciento de ellos cuatro o
más, de los principales tratados de derechos humanos, reflejando así el
consentimiento de los Estados para establecer obligaciones jurídicas que se
comprometen a cumplir, y confiriéndole al concepto de la universalidad una
expresión concreta. Algunas normas fundamentales de derechos humanos gozan
de protección universal en virtud del derecho internacional consuetudinario a
través de todas las fronteras y civilizaciones.

Los derechos humanos son inalienables. No deben suprimirse, salvo en


determinadas situaciones y según las debidas garantías procesales. Por ejemplo,
se puede restringir el derecho a la libertad si un tribunal de justicia dictamina que
una persona es culpable de haber cometido un delito.
INTERDEPENDIENTES E INDIVISIBLES
Todos los derechos humanos, sean éstos los derechos civiles y políticos, como el
derecho a la vida, la igualdad ante la ley y la libertad de expresión; los derechos
económicos, sociales y culturales, como el derecho al trabajo, la seguridad social y
la educación; o los derechos colectivos, como los derechos al desarrollo y la libre
determinación, todos son derechos indivisibles, interrelacionados e
interdependientes. El avance de uno facilita el avance de los demás. De la misma
manera, la privación de un derecho afecta negativamente a los demás.

IGUALES Y NO DISCRIMINATORIOS
La no discriminación es un principio transversal en el derecho internacional de
derechos humanos. Está presente en todos los principales tratados de derechos
humanos y constituye el tema central de algunas convenciones internacionales
como la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de
Discriminación Racial y la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas
de Discriminación contra la Mujer. El principio se aplica a toda persona en relación
con todos los derechos humanos y las libertades, y prohíbe la discriminación sobre
la base de una lista no exhaustiva de categorías tales como sexo, raza, color, y así
sucesivamente. El principio de la no discriminación se complementa con el
principio de igualdad, como lo estipula el artículo 1 de la Declaración Universal de
Derechos Humanos: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad
y derechos”.

DERECHOS Y OBLIGACIONES
Los derechos humanos incluyen tanto derechos como obligaciones. Los Estados
asumen las obligaciones y los deberes, en virtud del derecho internacional, de
respetar, proteger y realizar los derechos humanos. La obligación de respetarlos
significa que los Estados deben abstenerse de interferir en el disfrute de los
derechos humanos, o de limitarlos. La obligación de protegerlos exige que los
Estados impidan los abusos de los derechos humanos contra individuos y grupos.
La obligación de realizarlos significa que los Estados deben adoptar medidas
positivas para facilitar el disfrute de los derechos humanos básicos. En el plano
individual, así como debemos hacer respetar nuestros derechos humanos,
también debemos respetar los derechos humanos de los demás.

OPINIÓN CONSULTIVA:
La Opinión Consultiva constituye la legitimación otorgada a la Corte de
Constitucionalidad para pronunciarse, a requerimiento de cualquiera de los tres
organismos del Estado, sobre los tratados o convenios internacionales, los
proyectos de ley y las leyes vetadas por el Órgano Ejecutivo alegando
Inconstitucionalidad, con el único y exclusivo propósito de revisar su
constitucionalidad previamente a que pasen a formar parte del ordenamiento
jurídico vigente, así como pronunciarse también a solicitud de los tres organismos
del Estado, sobre casos reales en los que sobresalen problemas de
constitucionalidad que no necesariamente dan lugar a juicios o procesos
constitucionales propiamente dichos.

La opinión consultiva constituye uno de los medios de control preventivo de la


constitucionalidad, que surge como consecuencia del requerimiento que los
organismos del Estado plantean a la Corte de Constitucionalidad, para que a
través de un análisis interpretativo se pronuncie respecto de la constitucionalidad
de tratados, convenios y proyectos de ley y sobre la inconstitucionalidad de leyes
vetadas por el ejecutivo, que entrarán a formar parte del ordenamiento jurídico
nacional.

ANTECEDENTES DE LA OPINIÓN CONSULTIVA


La opinión consultiva es una modalidad derivada del sistema de control de
constitucionalidad francés, el cual tiene su fundamento en la Constitución de 1958;
dicha modalidad responde a las ideas más modernas del control de la
constitucionalidad.

La opinión consultiva es una de las funciones de la Corte de Constitucionalidad,


quien por disposición Constitucional, tiene asignada como función esencial la
defensa del orden constitucional y para su cumplimiento la Constitución la
reconoce como un tribunal permanente de jurisdicción privativa, que actúa como
tribunal colegiado con independencia de los demás organismos del estado.

MARCO JURÍDICO
El fundamento jurídico de la opinión consultiva lo encontramos en: Artículo 272 de
la Constitución de la República, en el que se hace mención de las funciones de la
Corte de Constitucionalidad, específicamente los incisos siguientes:
e) Emitir opinión sobre la constitucionalidad de los tratados, convenios y proyectos
de ley, a solicitud de cualquiera de los organismos del Estado.
h) Emitir opinión sobre la inconstitucionalidad de las leyes vetadas por el Ejecutivo
alegando inconstitucionalidad.
i). Actuar, opinar, dictaminar o conocer de aquellos asuntos de su competencia
establecidos en la Constitución de la República.

La ley de Amparo, Exhibición Personal y de Constitucionalidad, en el Artículo 163


regula otras funciones de la Corte de Constitucionalidad, siendo notoria la
concordancia que existe entre los incisos e), h), i) y los citados del Artículo 272 de
la Constitución de la República, circunstancia que deriva de que tanto la
Constitución como la Ley de Amparo, Exhibición Personal y de Constitucionalidad,
fueron creadas por el mismo Órgano Constituyente.

Otro cuerpo legal que regula lo referente a la Opinión Consultiva es la Ley


Orgánica del Organismo Legislativo, la que en el Capítulo III, Título V, denominado
De las Consultas de la Corte de Constitucionalidad, regula en los Artículos 123 y
124 lo referente a la consulta obligatoria y la consulta facultativa, siendo esta
última la que da origen a la opinión consultiva.

FINES DE LA OPINIÓN CONSULTIVA


Tal y como se manifiesta anteriormente, la consulta constitucional tiene como fin
primordial, la defensa de la constitución, ya que al constituirse en uno de los
medios de control preventivo de la constitucionalidad de los convenios, tratados,
proyectos de ley y sobre la inconstitucionalidad de las leyes vetadas por el
ejecutivo, evita que se violen o lesionen los derechos fundamentales reconocidos
en la Constitución o que se provoquen daños a la estructura orgánica del Estado.

Otro de los fines que puede acreditársele es que a través de la Opinión Consultiva
se actualiza y optimiza la técnica aplicada al proceso legislativo, lo que conlleva a
la creación de leyes acordes al sistema constitucional, con observancia del
principio de supremacía constitucional.
La Corte de Constitucionalidad a través de las opiniones consultivas crea la
doctrina constitucional, la que coadyuva a que las normas constitucionales
adquieran cierto dinamismo que les permite adaptarse a los cambios económicos,
sociales y políticos, propios de una sociedad que se mantiene en constante
evolución.

EFECTOS DE LA OPINIÓN CONSULTIVA


Al aplicar este medio de control en defensa de la Constitución se logra mantener el
principio de supremacía constitucional, el cual aparece históricamente como nota
esencial del constitucionalismo y que tiene como presupuesto la distinción entre el
poder constituyente y el poder constituido inherente a las constituciones rígidas;
constituye el más eficiente instrumento técnico hasta hoy conocido para la
garantía de la libertad, al imponer a los poderes constituidos la obligación de
encuadrar sus actos en las reglas que prescribe la ley fundamental. Si los actos
emanados de dichos poderes tuvieran la misma jerarquía jurídica que las normas
constitucionales, la Constitución podría ser en cualquier momento dejada sin
efecto por los órganos institucionales, a los cuales precisamente aquella pretende
limitar en su funcionamiento, lo que conlleva la creación de normas congruentes
con el citado principio y como consecuencia lógica proporcionan certeza jurídica.